La Revolucion Argentina Caida del Gobierno de Illia Golpe de Ongania



La Revolución Argentina – Caída del Gobierno de Illia – Golpe Militar

Derrocado el presidente constitucional Arturo lilla, las Fuerzas Armadas asumieron el gobierno con la certeza, compartida por buena parte de sus cuadros, de que comenzaba una especie de cruzada cuyo corolario sería la solución de los grandes problemas que había sumado el país a lo largo de varias décadas.

Illia Arturo presidente de argentina

El presidente elegido por los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, parecía personificar esas aspiraciones. Onganía se había convertido en el líder de la facción vencedora en ios enfrentamientos entre azules y colorados y había logrado, gracias a su aspecto externo adusto y severo, el respeto de la mayoría de sus subordinados.

Sus adversarios castrenses le imputaban su condición de general “de pecho liso”, expresión que en la jerga militar significa no haber cursado la Escuela Superior de Guerra, y por lo tanto, no poseer una formación equivalente a la universitaria. Sin embargo, era aceptado y reconocido como líder por una gran parte de los graduados en ese instituto. Algunos camaradas le daban el apodo de “la morsa”, en alusión a sus poblados bigotes.

Onganía, asesorado por militares y por destacados civiles que hicieron suyos los postulados del movimiento, creyó que podía gobernar sin más instituciones que las que sostenía la Revolución Argentina, y que lograría superar las necesidades colectivas mediante “tiempos”, como si la realidad pudiera encasillarse arbitrariamente. Primero se resolvería lo económico, después lo social y finalmente lo político. Una concepción tan menguada, que ignoraba la complejidad de la vida comunitaria no podía acabar bien, en efecto las dificultades surgieron en distintos campos para agudizarse hasta lomarse inmanejables.

ANTECEDENTES: A los dos meses de ocupar Illia el gobierno , la Confederación General del Trabajo (C.G.T.) le presentó un proyecto de mejoras para los sectores más humildes de la población. El escrito no fue rechazado, pero al transcurrir largo tiempo sin que los reclamos fueran satisfechos, la central obrera inició —mayo de 1964— un “Plan de lucha” que se cumplió sin violencias, pero debilitó la imagen del gobierno.

De acuerdo con lo proclamado en la campaña electoral, lllia anuló los contratos petroleros firmados tiempo atrás con compañías extranjeras y canceló las vinculaciones del gobierno con el Fondo Monetario Internacional. En 1966 el panorama económico no era auspicioso, por cuanto la inflación se había acrecentado y la moneda devaluada en varias oportunidades.

En marzo de 1967 debían realizarse los comicios para renovar las autoridades provinciales y se anticipaba una victoria del peronismo. En el ámbito castrense existía malestar hacia el gobierno, discrepancia que hizo crisis cuando a fines de 1965 una disposición del presidente obligó al general Onganía, comandante en jefe del Ejército y con gran apoyo en las Fuerzas Armadas, a solicitar su retiro.

A fines de junio de 1966 se inició el proceso revolucionario destinado a derrocar al presidente. El Ejército desconoció la autoridad del jefe de Estado, mientras sus efectivos ocuparon en forma pacífica diversos lugares estratégicos a lo largo del país. En la madrugada del 28 de junio las fuerzas de seguridad penetraron en el despacho presidencial de la Casa de Gobierno y entonces el doctor lllia debió alejarse acompañado por un grupo de correligionarios.

La nueva ruptura del orden Constitucional

Gobierno de la Revolución Argentina Los militares que encabezaron la Revolución que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.



El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía.Los dirigentes del Gobierno de la Revolución Argentina —militares y civiles— consideraban que la democracia era insostenible en una sociedad subdesarrollada.

Depuesto el mandatario constitucional, ocupó la primera magistratura del país el general Juan Carlos Onganía, a quien entregaron el poder los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. El nuevo presidente ocupó el alto cargo sin limitaciones en el poder y una de las primeras disposiciones del nuevo régimen, denominado Revolución Argentina, fue dar a conocer un Acta que decretó la destitución de las autoridades nacionales, disolvió el parlamento nacional y las legislaturas provinciales, separó de los cargos a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y suprimió los partidos políticos. El mismo documento puso en vigencia el Estatuto de la Revolución Argentina, cuyos diez artículos tenían prioridad sobre la Constitución Nacional y al que debía sujetarse el nuevo gobierno.

Por lo tanto, proclamaron que su objetivo principal y prioritario era el desarrollo económico y la modernización social del país, para pasar —en un eventual segundo tiempo político (que no tenía fecha)— a la construcción de una democracia fuerte. El Gobierno de la Revolución Argentina no se consideraba “provisorio” sino que sometía su duración al logro de sus objetivos socioeconómicos, “no había plazos, sino objetivos”.

El Gobierno de la Revolución Argentina del general Juan Carlos Onganía —respaldado por las empresas multinacionales y por un sector del sindicalismo— cerró el Congreso, prohibió la actividad política, intervino las universidades e implantó la censura. La política económica promovió la radicación de grandes empresas multinacionales. El gobierno intervino con fuerza en la economía. Devaluó la moneda y fijó un tipo de cambio alto para aumentar las posibilidades exportadoras de la gran industria. Al mismo tiempo, para financiar sus gastos, el estado retuvo un porcentaje del ingreso por exportaciones agrícolas.

 Entre 1969 y 1970, varios conflictos debilitaron al gobierno.

• En 1969, estalló en Córdoba un movimiento de protesta social —el Cordobazo—, en el que participaron obreros industriales, empleados estatales y estudiantes universitarios. A partir de entonces, se produjeron protestas en distintas ciudades (Rosario, Mendoza), que indicaban la extensión del descontento.
• En 1970, surgió un grupo guerrillero —Montoneros— de filiación peronista. Otro grupo —ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista)— intensificó sus actividades.

En las elecciones de 1973 triunfó el Frente Justicialista de Liberación, integrado por el peronismo y varios partidos menores. Héctor J. Cámpora, un hombre de absoluta lealtad a Perón, asumió la Presidencia de la Nación en mayo de 1973.

Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

Disidencias internas en el ejército fuerzan la renuncia del genera Onganía, sucediéndolo el general Roberto Levingston, el que, por carecer de suficiente apoyo, es pronto desalojado por el general Alejandro Lanusse.

La insostenible situación que padecía el país llevó a este general a prometer la pronta normalización de la vida institucional, iniciando a respecto una apertura política. Ello permitió la revitalización de la figura del general Perón, que desde el exilio en Madrid regresó al país al amparo de las promesas y garantías que ofrecía el llamado a la pacificación.

En 1972, Perón regresó al país luego de diecisiete años de exilio.Durante la estadía del general Perón, apenas un mes, se formó el Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli).



Retorno a la vida Constitucional

Las elecciones se llevaron a cabo en marzo de 1973 y obtuvo el triunfo el Partido o conjunción de fuerzas políticas que integraban el Frejuli. La fórmula fue encabezada por el Dr. Cámpora, acompañado del doctor Vicente Solano Lima.

En junio regresaba para instalarse en el país el general Perón, pero su llegada fue objeto de un grave enfrentamiento armado entre los sectores marxistas que deseaban apoderarse del gobierno y quienes sólo deseaban restaurar un gobierno justicialista.

Esa grave situación interna producida en el partido gobernante llevó a Perón a pedir la renuncia del Presidente y Vice y Presidente del Senado para que, de acuerdo con la ley de acefalía, asumiera el Presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, quien debió convocar de inmediato a nuevas elecciones.

En este comicio Perón resultó electo por abrumadora mayoría, acompañado en la fórmula por su esposa Isabel Martínez de Perón. Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1973.

Ya para esa fecha los grupos subversivos y los montoneros desarrollaban una activa acción bélica interna con sangrientos episodios sin antecedentes en la historia del país. En 1974, antes de cumplirse el año de gobierno, fallecía el Presidente Perón y lo sucedía Isabel Martínez.

La descomposición social, la impotencia del gobierno para contener la ola de violencia, la fuerte infiltración marxista, la crisis económica y la incapacidad de los partidos para hallar soluciones rápidas, provocan un clima confuso y grande desorientación. Los órganos constitucionales, a saber, el Poder Ejecutivo y el Parlamento, no estaban a la altura de las exigencias históricas.

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