La Semana Trágica

La Liga Patriótica Represión a las Huelgas Obreras Grupo Armado

LA REPRESIÓN EN LAS HUELGAS OBRERAS EN EL GOBIERNO DE IRIGOYEN

La LIGA PATRIÓTICA estaba integrada por representantes de instituciones de élite y apoyada por el Ejército, la Iglesia y las clases media y alta, la agrupación ya participó en la represión de varias huelgas en todo el país.

ANTECEDENTES: Gobierno de Hipólito Irigoyen: Realizadas las primeras elecciones libres en 1916, de acuerdo con la Ley Sáenz Peña, triunfó la Unión Cívica Radical, llevando a la presidencia a Hipólito Yrigoyen (imagen), aunque el Partido Conservador, sostenido por los hacendados, obtuvo las gobernaciones de once de las catorce provincias y dominó por lo tanto la Cámara de Senadores.

Irigoyen

Desde el primer día de su gobierno, Yrigoyen fue blanco de una permanente, enconada, fogosa y durísima campaña, que se prolongó durante los seis años de su gobierno. Gran parte de la prensa, con La Nación a la cabeza, le atacaba continuamente. Pancho Uriburu en su diario La Mañana le puso el célebre mote de «Peludo» por su idiosincrasia misteriosa y su caparazón moral impenetrable. El periodista citado decía que daba órdenes desde su «cueva» de la calle Brasil como un «arisco peludo». El presidente se mantuvo impertérrito sin que absolutamente nada lo desviase de sus propósitos. Adoptaba sus decisiones rodeado del más hermético sigilo, lo cual le valió otro apodo: «la esfinge». Hablaba poco; casi nunca pronunció discursos.

El presidente siempre hablaba de la reparación institucional, lo que significaba que debían enmendarse y suprimirse pasados errores. Sobre esta base decretó la intervención a diecinueve provincias, menos a Santa Fe, gobernada por radicales. Había por entonces catorce provincias, lo que significa que algunas fueron intervenidas varias veces. Ordenó estas intervenciones estando en receso el Congreso.

Yrigoyen amaba al pueblo, de esto no hay dudas, y no es menos cierto que éste lo quería entrañablemente. Era un hombre que arrastraba multitudes; era un adalid taciturno, que hablaba poquísimo, pero sabía ser interpretado y conocía muy bien lo que deseaba el pueblo. La cuestión social, sin embargo, alcanzó durante su presidencia, profundos, singulares y terribles contornos. En 1916 hubo 80 huelgas y en 1919 se elevaron a 367 y a 206 en 1920.

El promedio del salario que era de $ 3,66 en 1916 subió a $ 6,75 al dejar el gobierno. Los conflictos obreros fueron continuos durante los seis años de su mandato, causados por la crisis mundial y el egoísmo patronal. Pero Yrigoyen dio órdenes precisas a la policía de intervenir por la fuerza lo menos posible. Antes del gobierno radical las fuerzas del orden desarrollaban una acción casi por entero favorable o parcial en cuanto a los patrones y violenta hacia los obreros.

A causa de la Gran Guerra faltaban en el país los artículos más esenciales. Hubo escasez de trabajo, aumento de la deuda pública y huelgas constantes. Agitadores marxistas y anarquistas manejaban a los gremios y desorientaban a los mismos trabajadores. Los bajos salarios, comparados con las estupendas ganancias de algunos, que como siempre sucede, se enriquecían, provocaron serios desórdenes.

Hubo un paró gigantesco de ferrocarriles en 1917 y uno de Correos en 1918. Una gran huelga portuaria se prolongó casi un año en 1921. Pero en enero de 1919 se produjo un movimiento obrero sumamente grave, la llamada «Semana Trágica«. La tarea de los agitadores provocó serios disturbios que alcanzó casi los contornos de una revolución social, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Rusia.

Una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena, donde hoy está la plaza Martín Fierro, provocó un tiroteo entre obreros y policías el 9 de enero. El jefe de policía llegó al lugar de los hechos para aquietar los ánimos y su automóvil fue incendiado. La exaltación era grandísima. Desde ese momento, los acontecimientos se desarrollaron muy rápidamente: cesó el tránsito en las calles, hubo toda clase de desmanes, la gente huía despavorida por las calles en busca de refugio.

Hubo muchos muertos y heridos. Las bajas fueron tan numerosas entre el 9 y el 1 6 de enero, que jamás se dio una noticia oficial al respecto. Se habló de miles de muertos. Aturdida la policía, aterrada la burguesía, paralizada por completo la economía, el general Luis Dellepiane, jefe de Campo de Mayo, dispuso ocupar la ciudad con tropas de todas las armas.

En pocos días, estas tropas anularon los focos de agitación y desorden. Ante el temor del accionar de los bolcheviques, como se les llamaba entonces, se formaron cuerpos de civiles armados de la Liga Patriótica que patrullaban las calles. Se atacaron barrios judíos y se realizaron verdaderos «pogroms», Todo volvió a la normalidad y los obreros al trabajo; elementos disolventes y agitadores foráneos fueron deportados.

 

liga patriotica

Imagen de la Liga Patriótica,una organización armada que recorre las calle en apoyo a la policía contra el anarquismo y el movimiento obrero.

Una huelga en los talleres metalúrgicos Vasena condujo a choques entre los obreros y grupos armados a sueldo de la empresa. La policía intervino reprimiendo a los huelguistas y el enfrentamiento produjo varios muertos. Vastos sectores sindicales se solidarizaron con los trabajadores en conflicto y amplias zonas de la ciudad se convirtieron en campo de batalla entre las fuerzas del gobierno y los activistas obreros. Entre estos últimos ejercían poderosa influencia las doctrinas revolucionarias en boga en Europa desde las últimas décadas del siglo XIX (socialismo, anarquismo), que propugnaban un cambio profundo en la sociedad.

La situación del gobierno ante estos sucesos fue sumamente difícil. Grupos de jóvenes pertenecientes a los sectores desplazados por la reforma electoral se armaron y se unieron a las fuerzas de represión. Alegaban que el gobierno no procedía con la suficiente severidad. Estos grupos de choque civiles actuaron no sólo contra los huelguistas sino también contra personas ajenas a los sucesos, generalmente de origen extranjero.

La violencia desatada provocó la intervención del ejército; Yrigoyen designó gobernador militar de la ciudad al general Dellepiane. Esta intervención y las negociaciones entre el gobierno y dirigentes obreros pusieron fin a la dolorosa situación. Los conflictos obreros se prolongaron en nuevas huelgas en los años siguientes. En la Patagonia una huelga rural fue también reprimida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA DE DANIEL LVOVICH
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
La Liga Patriótica

Este año (1921) estuvo signado por la intensa participación de la Liga Patriótica Argentina en la represión del conflicto social a lo largo de todo el país. Entre mayo y junio la LPA, junto a la Asociación Nacional del Trabajo, hostigaron a los conductores de taxis y los portuarios de Buenos Aires en huelga y proveyeron a las empresas en conflicto brigadas de trabajadores destinados a suplir la actividad de los huelguistas.

En Las Palmas del Chaco Austral, una enorme empresa destinada a la producción de ganado, tanino y azúcar, brigadas de la LPA y la ANT actuaron violentamente desde el año pasado contra los trabajadores que recientemente habían logrado agremiarse y colaboraron con la policía en la represión de la huelga que terminó en junio de este año.

En enero miembros de la LPA de Villaguay, Entre Ríos, apalearon y entregaron como detenidos a la policía al secretario y a otros miembros de la Sociedad de Oficios Varios, que había declarado una huelga de peones rurales. El 11 de febrero el sindicato y el Centro Socialista de la localidad organizaron un acto para pedir la libertad de los detenidos, pero la manifestación fue interrumpida por el ataque de los miembros de la LPA, secundados por la policía. El enfrentamiento subsiguiente dejó como saldo varios muertos y heridos, casi todos trabajadores. El 1 de mayo, en Gualeguaychú (Entre Ríos), la irrupción de miembros de la LPA en el acto de la Fora dejó un saldo de al menos seis muertos y treinta heridos. En la provincia de Santa Cruz la Liga Patriótica se contó entre las fuerzas que presionaron al gobierno nacional para que envíe fuerzas del Ejército para reprimir la gran huelga rural de este año, y tuvo una participación activa en la matanza de más de mil huelguistas a manos de los militares.

¿Quiénes forman esta organización? La Liga Patriótica fue fundada en una reunión realizada en el Centro Naval el 20 de enero de 1919, como corolario de una serie de iniciativas desplegadas durante la «Semana Trágica» para dar expresión orgánica a los sectores más dispuestos a defender un orden social al que consideraban amenazado. Participaron de la reunión representantes del Círculo Militar y el Centro Naval, de varias instituciones de la élite (Círculo de Armas, Jockey Club, Yacht Club, Asociación de Damas Patricias) y en representación de la Iglesia monseñor De Andrea y monseñor Piaggio, resultando electo presidente provisional el almirante Domecq García, que en abril sería reemplazado en tal cargo por Manuel Caries.

La LPA se convirtió rápidamente en la principal organización contrarrevolucionaria argentina, logrando concitar el apoyo de las principales organizaciones patronales, de miembros de la Iglesia católica, el Ejército y de importantes sectores de las clases medias y altas urbanas y rurales, entre los que se cuentan incluso no pocos miembros de la Unión Cívica Radical. Gobernada por una Junta Central que en la práctica delega su autoridad en manos del presidente, la estructura organizativa básica de la Liga Patriótica son las brigadas (41 femeninas y 550 masculinas) extendidas a lo largo de todo el país en las que se desempeñan alrededor de 12 mil activistas.

Desde el punto de vista doctrinario, el lema de «Patria y Orden» sintetiza el ideario de la LPA, que se presenta como «guardián de la argentinidad» amenazada por los «sacudimientos anárquicos» que anuncian el intento de «imponer sus ideales funestos a la sociedad y el individuo».

En los Estatutos de la Liga se afirma que el conflicto social en la Argentina es el resultado de haber «descuidado el problema moral», entendiendo que la solución para tal problemática reside en estimular el amor a la Patria y en la colaboración con las autoridades en el mantenimiento del orden público. «Si hay fuerzas organizadas para la destrucción, sepamos oponerles fuerzas organizadas para el orden, la construcción, el progreso; si hay voces que se alzan contra la patria, hagamos que la escuela difunda sanamente el sentimiento nacional».

La Liga se propuso el establecimiento de instituciones caritativas, escuelas para trabajadoras y aun de ciertas reformas sociales. Sin embargo, el objetivo primordial de la Liga, tal como se viene manifestando en sus prácticas, es «agruparse en organizaciones vecinales que cooperen a la acción represiva de todo movimiento anarquista».

Por ello, las actividades más relevantes de la LPA son las destinadas a propagar su ideario y a combatir la acción sindical de los trabajadores urbanos y rurales y a las organizaciones políticas de izquierda. De tal modo, los esfuerzos liguistas se concentran por un lado en las tareas de propaganda y en la realización de eventos conmemorativos de las fechas patrias, además de orientar su actividad en pos de ganar para su causa a maestros y profesores, mientras es en la actividad antisindical y antiizquierdista donde la Liga muestra su carácter de institución de clase que despliega prácticas violentas a lo largo de todo el país.

Fuente:Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada:
Historia Argentina Fasc. N°59 Editorial Océano Grupo Clasa
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
HISTORIA UNIVERSAL Manual de Materias Editorial Visor
La Enciclopedia del Estudiante – La Historia Argentina Volumen 20 Santillana

La Oposicion o reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

La Oposición o Reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

El levantamiento de Corrientes. La primera reacción armada contra la política de Rosas se produjo en Corrientes. El 20 de enero de 1839, el gobernador, coronel Genaro de Astrada, desligó a su provincia de la Confederación e hizo un llamado — que no tuvo eco— a las demás integrantes de aquélla. De tal manera, emprendió solo la guerra al Restaurador.

Rosas, en tanto, facultó al general Pascual Echagüe —gobernador de Entre Ríos— para dominar la insurrección. Junto con los generales Justo José de Urquiza y Servando Gómez, Echagüe invadió Corrientes con un ejército de 7.000 efectivos. El 31 de mayo del mismo año, las fuerzas correntinas cayeron derrotadas en Pago Largo. Berón de Astrada fue sacrificado en el campo de batalla; los prisioneros, degollados, y la rebelión, refrenada por completo.

La conspiración de Maza. Simultáneamente, en Buenos Aires se tramaba una conspiración para derrocar el régimen rosista. Los elementos conjurados, que habían pertenecido a la Asociación de Mayo, se agruparon en el Club de los Cinco y contaron con el apoyo del jefe del Regimiento 3 de Caballería coronel Ramón Maza — cuya familia tenía íntima amistad con Rosas — para realizar el pronunciamiento militar.

En conocimiento de la conjura, Rosas ordenó la detención del coronel Maza el día anterior al del estallido revolucionario. La situación del Dr. Manuel Maza — padre de Ramón y presidente de la Legislatura de Buenos Aires— se tomó muy delicada.

En homenaje a la antigua amistad, Rosas, por intermedio del cónsul norteamericano Alfredo Slade, le propuso abandonar el país. Pero Maza no se acogió al exilio y fue asesinado en su despacho de la Legislatura (27 de junio de 1839). Al día siguiente, fue fusilado su hijo Ramón. No obstante el rigor, los otros complicados en la conjura recibieron el indulto más adelante.

La Revolución del Sur. La intriga revolucionaria de Maza no fue un hecho aislado; se vinculaba con una insurrección en la campaña planeada por un núcleo de hacendados del Sur de la provincia de Buenos Aires.

La revolución, cuyos principales jefes eran Pedro Castelli y Ambrosio Crámer, se produciría coincidentemente con una invasión del general Lavalle. El movimiento estalló en el pueblo de Dolores (29 de octubre de 1839) y tuvo repercusiones de idéntico significado en Monsalvo (Maipú) y Chascomús.

A último momento Lavalle cambió su estrategia y marchó hacia Entre Ríos. Los sublevados fueron abandonados a su suerte y derrotados por el coronel Prudencio Rosas en Chascomús (7 de noviembre de 1839). Castelli y Crámer fueron degollados y sus cabezas fueron expuestas en picas en las Plazas de Dolores y Chascomús, respectivamente. Los sobrevivientes huyeron hacia el Tuyú en donde fueron recogidos  por los barcos franceses que bloqueaban el puerto de Buenos Aires. La Revolución del Sur fue declarada “crimen de alta traición contra el Estado”.

La campaña de Lavalle. Los exiliados en Montevideo, constituidos en Comisión Argentina, habían proyectado un movimiento armado contra Rosas. El general Juan Lavalle —cuyo cambio de planes malogró la Revolución del Sur— recabó ayuda d los franceses bloqueadores y organizó una campaña militar con el fin de batir la fuerzas gubernamentales.

Lavalle partió de la isla de Martín García y desembarcó cerca de Gualeguaychú internándose, luego, en territorio entrerriano. El 20 de setiembre de 1839, derrotó en Yeruá a las tropas del gobernador delegado Vicente Zapata. Pasó a Corrientes provincia en donde entrevistó al gobernador Pedro Ferré —quien prestó ayuda a si causa— y estableció el campamento de Ombú para la organización del ejército A principios de 1840, aumentadas sus fuerzas a 4.000 hombres gracias a los contingentes correntinos de Ferré y equipadas aquéllas con armamento y pertrechos franceses, Lavalle se dirigió a Diamante.

El 10 de abril de 1840, sostuvo un encuentro con las tropas de Echagüe en Don Cristóbal, cuyo resultado indeciso le obligó a batirse nuevamente en Sauce Grande (16 de junio de 1840) hasta alcanzar la victoria. Sin embargo, Lavalle no sacaba partido de su triunfo y, dirigiéndose a Buenos Aires, desembarcó eh San Pedro conel auxilio de la escuadra francesa. Esa misma noche (5 de agosto de 1840) dispersó a las fuerzas federales del general Angel Pacheco en el arroyo Tala y, en su marchó hacia Buenos Aires, se demoró inexplicablemente en Merlo. Su tardanza dio ocasiór a Rosas para alistar sus fuerzas en combinación con Manuel Oribe y Juan PabloLópez, quienes lo hostigaron obligándole a internarse en Santa Fe. Allí, Lavalle tomó por asalto la ciudad a pesar de la resistencia opuesta por el general Eugenio Garzon.

La coalición del Norte. Durante la administración de Bernabé Piedrabuena en la provincia de Tucumán (1838), su ministro de gobierno Marco M. Avellaneda —imbuído por el ideario de la Asociación de Mayo— inició un movimiento para derrocar el régimen rosista. El proyecto, alentado por el gobernador, se extendió también a las provincias d& Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja, que se pronunciaron contra Rosas. Advertido de los detalles del hecho, el gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, lo comunicó a Buenos Aires.

Rosas, entonces, comisionó al general La Madrid para que retirase de Tucumán las armas que habían quedado en la provincia después de la guerra contra la Confederación Peruanoboliviana; pero, a poco de llegar, La Madrid se rebeló y se plegó a la revolución. El 24 de setiembre de 1840 las provincias adheridas al pronunciamiento constituyeron la Liga del Norte.

La Madrid, nombrado jefe de las tropas rebeldes, tomó la ciudad de Córdoba y esperó allí la incorporación de Lavalle. Pero Oribe —que había salido de Buenos Aires con 10.000 efectivos— alcanzó a Lavalle en Quebracho Herrado (28 de noviembre de 1840) lo derrotó y, prácticamente, destruyó su ejército. La provincia de Córdoba fue evacuada y, en diciembre, tomada por Oribe.

La Madrid retrocedió hasta Tucumán y Lavalle estableció su cuartel general en Sinsacate (Córdoba). Desde allí desprendió dos destacamentos, hacia Mendoza y 7/8 de enero de 1841) por las fuerzas del general Angel Pacheco; el segundo, sorprendido y destrozado en Machigasta (La Rioja, 20 de marzo de 1841) por el gobernador de Mendoza, José Félix Aldao.

La situación del ejército unitario se tomó crítica, pues mientras Lavalle marchaba rumbo a Tucumán, Aldao invadía La Rioja y derrotaba en Sañogasta (20 de junio de 1841 i al gobernador de la provincia y jefe de la Liga del Norte, general Tomás Brizuela, quien fue asesinado por sus propios soldados.

El 16 de agosto del mismo año, Acha penetró en San Juan y obtuvo una victoria sobre las fuerzas del gobernador Nazario Benavídez en Angaco; pero con tan poca suerte que, al mes siguiente, cayó vencido en el mismo sitio. Fusilado junto al río Desaguadero, su cabeza fue expuesta en una pica.

La Madrid, a su vez, entró en Mendoza con el resto de sus tropas; allí fue derrotado por Pacheco en la batalla de Rodeo del Medio (24 de setiembre de 1841). Los sobrevivientes huyeron a Chile.

En medio del desconcierto de la guerra, Lavalle se reunió con Marco Avellaneda —ahora gobernador de la provincia— en Tucumán; su propósito era no perder el dominio de Salta y Jujuy. No obstante, Oribe invadió Tucumán y derrotó a Lavalle en Famaillá (19 de setiembre de 1841) donde aniquiló sus fuerzas. Avellaneda, Vilela y otros fugitivos del desastre, traicionados por el capitán Sandoval, cayeron prisioneros. Sometidos a un Consejo de Guerra por Oribe, fueron degollados en Metán (Salta, 3 de octubre de 1841) y sus cabezas expuestas en la plaza mayor de la ciudad de Tucumán.

Lavalle, por su parte, inició la retirada hacia el Norte con los restos de su ejército —200 hombres—. Una partida federal lo alcanzó en Jujuy y le dio muerte el 9 de octubre de 1841

Gobierno de Campora Hector Resumen Anmistia Politica Liberacion Presos

Gobierno de Cámpora Héctor Resumen
Anmistía Política y la Liberación Presos

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE CÁMPORA:

El gobierno militar, a cargo de Agustín Lanusse, avanzó en la transición por medio de dos gestos: en septiembre devolvió el cadáver de Evita, que permanecía oculto desde hacía muchos años, y en noviembre de 1972 permitió el regreso del líder justicialista. En realidad, se trató de una visita que duró unos días y en la que selló un acuerdo con Ricardo Balbín.

El Perón que había vuelto del exilio parecía un político dispuesto a negociar con todos con tal de rescatar al país de una inestabilidad de casi dos décadas. Además del apoyo sindical, representado por el secretario general de la CGT José Rucci, también contaba con la adhesión de muchos grupos armados.

El propio Perón reivindicó el uso de la violencia en el contexto de esa época e incorporó a Rodolfo Galimberti, uno de los jefes de Montoneros, al Consejo Superior del peronismo. En ese organismo convivía un extraño elenco que incluía a su esposa «Isabel», al ultraderechista teniente coronel Jorge Manuel Osinde y a Héctor J. Cámpora, que había reemplazado a Paladino como delegado personal de Perón gracias a su legendaria lealtad.

Ese mismo año se formó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), una coalición integrada por el peronismo y otros partidos menores. Perón intentó conciliar las corrientes renovadoras e históricas que se disputaban la conducción del movimiento y designó en la fórmula presidencial a Cámpora y Vicente Solano Lima. El primero se hallaba cercano a la juventud radicalizada y el segundo era un peronista conservador.

Las acciones terroristas habían proseguido con bombas, sabotajes, asaltos y copamientos. El 10 de abril de 1972 el ERP secuestró y mató a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles Fiat; ese mismo día, el grupo Montoneros asesinó en Rosario a un general del Ejército. La respuesta del gobierno resultó ambivalente. Por un lado, se crearon tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros; por el otro, las Fuerzas Armadas ejercieron la represión ilegal mediante el secuestro y la tortura de activistas, y en agosto asesinaron a unos guerrilleros detenidos en la base aeronaval de Trelew.

Sorpresivamente, Perón convocó a Héctor Jorge Cámpora y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino. Cámpora, que había sido presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952, se había mantenido en un segundo plano desde la fuga de la cárcel de Río Gallegos en 1957 junto a John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo.

Desde abril de 1971, el presidente Alejandro Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la Revolución Argentina, negociando con los partidos reunidosen La Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador. La designación de Cámpora indicaba que Perón quería controlar personalmente, y sin intermediarios independientes, la compleja negociación que iniciada. Por lo pronto, Perón acusó a Paladino de ser «agente del dictador Lanusse» y acentuó sus ataques al Gobierno. Además, estimulaba a los grupos juveniles y atacaba a las Fuerzas Armadas desde la revista Las Bases, quo dirigía la hija de su secretario López Rega.

Héctor Cámpora (frejuli)El 11 de marzo de 1973 se realizaron los comicios. El FREJULI obtuvo el 49,6 por ciento de lo votos, seguido muy atrás por Balbín, con el 21,3 por ciento. La UCR reconoció la virtual victoria de Cámpora y decidió no presentarse a la segunda vuelta en el orden nacional.

El acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo, fue acompañado por una gran movilización popular a Plaza de Mayo y manifestaciones en las ciudades más importantes del interior del país. Al finalizar el acto, grandes columnas encabezadas por las organizaciones juveniles se dirigieron a la cárcel de Villa Devoto y exigieron la libertad de los presos políticos.

Luego de varias horas, y para legalizar esa situación «de hecho», el gobierno decretó la libertad de todos los detenidos a través de una ley de amnistía. Esta medida provocó la crítica de diferentes sectores de la opinión pública.

Los acontecimientos de esa jornada marcaron el tono del breve gobierno de Cámpora, que duró menos de dos meses. Fue un gobierno signado por la movilización popular y la expectativa de cambios revolucionarios. Durante ese período dirigentes de la izquierda peronista ocuparon puestos relevantes en el gobierno. Es el caso de las gobernaciones de Buenos Aires, Córdoba , Mendoza, algunos ministerios y banca en la Cámara de Diputados , las universidades y otras instituciones gubernamentales.

De todas maneras siempre se intentó buscar un equilibrio de poder entre la izquierda y derecha peronista. Además Perón buscaba impulsar una estrategia política conciliadora con las restantes fuerza políticas.

Cámpora tenía mejor relación con los sectores de la izquierda peronista, sectores que serán absorbidos por Montoneros, eran los únicos que no cuestionaban su papel como representante del líder, viendo en esa aceptación la posibilidad de integrar espacios del poder. Los sectores tradicionales del sindicalismo y de la derecha peronista, en cambio, ya desde su nombramiento habían trabado su accionar.

La presencia de figuras como los presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós, en el acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, luego sería usada para acusar al Tío de «agente de la infiltración marxista», aunque las invitaciones habían contado con el aval de Perón.

En el gabinete ministerial no predominaban las figuras ligadas a la denominada «Tendencia Revolucionaria». Salvo la Cancillería, donde fue designado Juan Carlos Puig, hombre vinculado con la Iglesia, y el Ministerio del Interior, ocupado por Esteban Righi, los demás ministerios tuvieron al frente a los mismos funcionarios que luego acompañaron a Raúl Lastiri y a Perón en su tercera presidencia. Entre ellos, se destacaban el secretario privado del líder, José López Rega, en Bienestar Social; el ministro de Trabajo, el sindicalista Ricardo Otero, y el de Hacienda y Finanzas, José Gelbard, dirigente de la CGE.

El 20 de junio Perón regresó de forma definitiva al país y comenzaría una nueva etapa del gobierno peronista, ahora con el líder en su tierra. Ese día fue también uno de los momentos mas triste de la historia política argentina, pues se convirtió en escenario de una sangrienta batalla en la cual la mayoría de los concurrentes se encontró atrapada entre dos fuegos. Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos, porque no hubo interés en realizar una investigación seria del hecho. Algunos reportes hablan de una decena de víctimas fatales y de unos trescientos sesenta heridos. Otros informes sostienen que hubo más de un centenar de muertos. Para evitar el riesgo de un posible atentado, el avión de Perón aterrizó en el aeropuerto militar de Morón.

Como se expresa en el libro «El Libro de los presidentes argentinos»:

La «Masacre de Ezeiza» puso en tela de juicio la capacidad del Presidente para conjurar los enfrentamientos internos. Una intensa campaña contra sus más cercanos colaboradores -Righi y su sobrino Mario-, y el hecho evidente de que el poder no residía en la Casa Rosada sino en la mansión de la calle Gaspar Campos donde se instaló Perón, llevaron a Cámpora a ofrecerle al líder su renuncia.

El 4 de julio, una reunión reservada de la cúpula justicialista, realizada en Gaspar Campos, definió los pasos que seguirían, de los que la ciudadanía sólo tuvo noticias ciertas una semana después. El jueves 12 de julio, Cámpora anunció su dimisión para que, mediante nuevas elecciones, el general Perón pudiese acceder al gobierno. También renunció Solano Lima, y el vicepresidente primero del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue enviado especialmente a la reunión de Países no Alineados. De este modo, la Presidencia provisional de la Nación fue ocupada por Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. En cuarenta y nueve días había concluido el gobierno constitucional más breve de toda la historia argentina.

El 13 de julio Cámpora renunció y Raúl Lastiri ocupó la presidencia provisional. Lastiri formaba parte del entorno que había convivido con Perón en Madrid hasta su regreso, al igual que Osinde y José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.

El 23 de septiembre se convocaron a nuevas elecciones y la fórmula Perón-Perón salió vencedora con el 62% de los votos.

Incondicional de Perón
[Cámpora] era un típico peronista […] que había llegado a la política «sin saber por qué»; es decir sin etiquetas ni compromisos del pasado, en ese aluvión que Sanmartino quería relegar a lo zoológico porque no podía admitir un reacomodamiento de las placas sociales que convertía en ciudadanos a todos los que habían estado excluidos y relegados, efectivamente, a la zoología. Cámpora respondía a los agravios al modo de esas flamantes «muchachas peronistas», como Juanita Larrauri, que recogían el salivazo de los niños bien («Juanita, al Bajo, a seguir con tu trabajo») y lo convertían en desafío: «Con bombacha o sin calzón, todas somos de Perón». Si le decían «obsecuente» respondía que sí lo era, «de puro consecuente». A los que lo llamaban «sirviente de Eva» les contestaba orgulloso: «Me honra que me consideren su sirviente porque la sirvo lealmente». Pero el calificativo que más defendía era el de «incondicional», porque su lealtad a Perón no ponía condiciones y se confundía con su sentimiento religioso: el amor al General respondía a la sed oculta de mito, al hondón de las relaciones padre-hijo y debía expresarlo de manera fanática. Curiosa, por otra parte, en un hombre que tendía a evitar los extremos y las confrontaciones. Y así, sería él mismo, con su increíble falta de malicia y su debilidad por la hipérbole, el que alimentaría el estereotipo «contrera» del mucamo idiota.

Miguel Bonasso, El presidente que no fue.

AMNISTÍA POLÍTICAS ARGENTINAS
1973, 25 de Mayo: un indulto masivo impuesto desde la calle:

El principio de la violenta década de los ’70 tuvo entre sus hechos salientes el crecimiento de la violencia guerrillera, su represión legal e ilegal y la apertura electoral. Al finalizar el gobierno de Lanusse, las cárceles estaban pobladas por cientos de presos políticos y sociales cuya «inmensa mayoría, —escribe Bonasso- eran combatientes de las organizaciones guerrilleras».

La tentativa del saliente poder militar de condicionar al nuevo gobierno y evitar la liberación de esos presos vinculados con la subversión guerrillera iba contra la tendencia predominante, y fracasó. El 25 de Mayo, al asumir la presidencia Héctor). Cámpora, la situación de aquellos detenidos, con cuya lucha se identificaban cientos de miles de quienes manifestaban en calles y plazas, aparecía como un tema inmediato e ineludible. («¡El Tío Presidente/ libertad a los combatientes!»era uno de los slogans voceados en la jornada.) La mayoría de la gente parecía compartir esa postura, suponiendo que era uno de los pasos necesarios camino a la democratización.

El nuevo mandatario anunció un proyecto de amnistía en su mensaje al Congreso. Pero los hechos protagonizados por activistas y simpatizantes en torno de la cárcel Villa Devoto (parecía que llegarían al asalto de la prisión) obligaron a la firma apresurada, la misma noche, de un decreto de indulto en el que se disponía la libertad de cientos de detenidos, pues se «…impone el cumplimiento del mandato popular recibido el 11 de marzo último y dadas las características del momento por el cual atraviesa el país… «.

En la confusión, alguna mano aviesa logró incluir en la lista de presos a liberar a un famoso criminal internacional. (En el anecdotario de la época quedaron registradas «oportunas» manifestaciones de solidaridad de los delincuentes comunes encarcelados, con los presos políticos.)

Según Bonasso se trató del «…único preso común que logró evadirse» esa noche. El caso fue «utilizado en la campaña montada por la derecha…».

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina Mariana Vicat
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Fascículo de Grandes Debates Nacionales Pagina/12

Presidencia Julio Roca Segundo Gobierno Ley Ricchieri

Presidencia Julio Roca
Segundo Gobierno La Ley Ricchieri

LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904): Al finalizar la presidencia de Uriburu. el país vivía un estado peligroso a causa de una posible conflagración exterior. Fue éste uno de los argumentos que favorecieron la elección de Roca, quien, por otra parte, manejó hábilmente sus recursos políticos. Para muchos, parecía el hombre necesario para enfrentar una crisis exterior. El 12 de octubre de 1898 fue proclamado presidente de Argentina.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 – 1904) tiene caracteres diferentes a los de la primera, pues debe adecuarse a circunstancias muy distintas. El propio PAN (Partido Autonomista Nacional, ensayo de «partido único») va sufriendo crisis decisivas. Las condiciones del mundo y del país no eran las mismas y estos años finiseculares fueron grávidos de acontecimientos que preanunciaban una época plena de inquietudes.

Se había saludado al siglo XX con la euforia propia del siglo precedente, y Roca era hombre de su tiempo. El siglo XX dio en seguida la pauta de que el cambio no era meramente cronológico. Por lo demás se venía preanunciando el sentido de una crisis de estructuras que en Europa se hizo sentir en seguida y cuyos ecos llegarían poco después a nuestra tierra. (Fuente: Galleti Alfredo  La Política y los Partidos)

Julio Argentino Roca Presidente de Argentina

SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
El general Roca, senador por Tucumán, presidente del Senado, y durante algunos meses, de la República, por licencia otorgada al doctor Uriburu (octubre de 1895 a febrero de 1896), gozaba de una gran influencia política. Los grupos dominantes de las provincias (dueños de las denominadas «situaciones»), le respondían; tanto allí como en la capital, la oposición se abstenía de concurrir a los comicios. En ese ambiente de pasividad cívica surgió la candidatura de Roca para un segundo período presidencial.

El doctor Pellegrini la proclamó, en una asamblea de personalidades, reunida en el teatro Odeón de la capital. A los amigos disconformes con su actitud les replicó: «Roca debe ser presidente; sólo él evitará la guerra con Chile, y esa cuestión es más importante que cualquier otro interés del país». Las relaciones con el Estado vecino, en efecto, se habían tornado críticas una vez más.

Las elecciones dieron un fácil triunfo a la fórmula encabezada por Roca, a quien acompañaba como vicepresidente el doctor Norberto Quirno Costa. Tomaron posesión de sus altos cargos el 12 de octubre de 1898.

LA POLÍTICA INTERNACIONAL. Roca desarrolló una hábil política internacional; estrechó la amistad con el Brasil, mediante un cambio de visitas con el presidente de esa nación, Campos Salles. También visitó oficial mente el Uruguay. Con respecto a Chile, Roca y Errásuriz, presidentes de las dos naciones, se entrevistaron a bordo de barcos de las respectivas escuadras, en el estrecho de Magallanes (1899), gestión directa y personal que contribuyó al feliz desenlace del conflicto, pse mismo año fue resuelta la cuestión de la puna de Atacama.

Una junta mixta, integrada por el señor Buchanan, ministro de Estados Unidos de América en Buenos Aires, adoptó una línea convencional,que dividió la zona controvertida, adjudicando a Chile la porción noroeste y a la Argentina la sudeste.

Por los pactos de mayo, firmados en 1902, Chile y la Argentina acordaron la venta de los buques de guerra que habían contratado en Europa, la reducción de sus ejércitos y la resolución inmediata del pleito de límites sobre la base de un fallo arbitral del nuevo rey de Inglaterra, Eduardo VII Una comisión de peritos ingleses marcó una frontera intermedia entre las altas cumbres y la línea divisoria de aguas.

 Por iniciativa de una comisión de damas, en un punto divisorio de la cordillera fue erigida en 1904 una estatua de Cristo, hito simbólico de paz y fraternidad

En materia de derecho internacional, cupo al ministro de Relaciones Exteriores doctor Luis María Drago formular una doctrina en defensa de la soberanía americana. El gobierno venezolano había dejado pendientes ciertas deudas contraídas con banqueros de Alemania y Gran Bretaña. Los gobiernos de esos Estados exigieron su pago inmediato, y al no conseguirlo, enviaron buques de guerra que bombardearon algunos puertos de Venezuela. La «doctrina Drago» sostuvo entonces el principio de que ninguna nación acreedora debe emplear la fuerza para obligar a otra al pago de sus deudas. El conflicto fue arreglado con la intervención amistosa de Estados Unidos de América.

LA GESTIÓN ADMINISTRATIVA Y ECONÓMICA. En 1901, el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri, obtuvo la sanción de una ley que implantó el servicio militar obligatorio. El antiguo ejército profesional se transformó en otro de ciudadanos, elevó el nivel de la tropa, hizo de los cuarteles una escuela de democracia, y permitió preparar de una manera eficiente y uniforme las fuerzas armadas de la Nación.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 - 1904)Las finanzas sufrieron el efecto de los grandes gastos ocasionados por los preparativos militares y navales: cerca de 80 000 000 de pesos.

Para aliviar la pesada deuda que recaía sobre la economía pública, el gobierno presentó un proyecto de unificación. Un sindicato de banqueros pagaría las deudas existentes, a cambio de una nueva, por el total, al 4 por ciento de interés anual. Los títulos serían colocados al tipo de 75 por ciento.

Como una de las cláusulas acordaba en garantía los ingresos fiscales, incluso los de la aduana, la opinión estime lesionada la soberanía nacional. Se produjeron en la capital algunos desórdenes, Roca, por consejo de Mitre, retiró el proyecto, ya aprobado por el Senado.

En 1899 una nueva ley de Conversión fijó el valor de un peso papel en cuarenta y cuatro centavos oro.El comercio alcanzó un extraordinario desarrollo; de 301 000 000 de pesos oro en 1899, pasó a 451.000.000 en 1904; las exportaciones superaron siempre a las importaciones. Los ferrocarriles aumentaron sus líneas en 4.000 kilómetros. Fueron construido; puertos fluviales, como el de Rosario y Concepción del Uruguay, y en once capitales de provincia comenzaron los servicios de agua potable. Las obras de irrigación favorecieron especialmente a Mendoza, San Juan, San Luis y los valles de los ríos Colorado y Negro.

LA CUESTIÓN SOCIAL. La gran prosperidad económica, sin embargo, sólo beneficiaba a un reducido grupo de personas y de empresas, en su mayoría extranjeras. El nivel de vida de la masa proletaria y campesina era muy bajo, por los salarios escasos y la falta de amparo legal. En Buenos Aires, Rosario y otros puntos las familias obreras se hacinaban en sucios conventillos.

La inquietud tomó auge con la divulgación de las teorías socialistas y anarquistas y el desarrollo de las industrias. Aparecieron los primeros sindicatos, que se confederaron en entidades considerables. Comenzaron a estallar huelgas, y su violencia cada vez mayor impuso la declaración del estado de sitio y provocó choques entre los obreros y la policía.

En 1902 se sancionó, tras un breve debate, la ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo para expulsar del país a los extranjeros agitadores. El Ministro del Interior  Joaquín V. González presento al Congreso un proyecto de Código de Trabajo, en procura de soluciones amplias y racionales de justicia social.

LAS FUERZAS ARMADAS. El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior. Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.

La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios. Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.

El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar. Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional. En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización de) ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.

ALGO MAS…
La política exterior
Para solucionar el enojoso conflicto limítrofe con el país trasandino, el presidente Roca concertó una entrevista con su colega chileno —señor Errázuriz—, conviniéndose que la reunión se realizara en el estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas.

Roca subió a bordo del acorazado O’Higgins para estrechar la mano de Errázuriz y más tarde el presidente chileno trasbordó al acorazado Belgrano para saludar al presidente argentino.

Ambos mandatarios se ocuparon del problema limítrofe austral, sujeto en esos momentos al  arbitraje de Gran Bretaña.

También trataron la cuestión de la Puna de Atacama, donde las dos naciones sustentaban puntos de vista distintos. Este pleito internacional fue resuelto ese mismo año, por mediación de Guillermo Buchanan, ministro de los Estaaos Unidos en Buenos Aires. Con los 42.000 km2 que correspondieron a nuestro país, se formó el territorio nacional  de los Andes.

El 28 de mayo de 1902, los gobiernos de Argentina y Chile firmaron en la ciudad de Santiago tres convenios —conocidos como Pacto de Mayo—, a fin de facilitar la solución del problema limítrofe en las regiones australes.

Las negociaciones establecieron:
a) la limitación de armamento, es decir, que ambos gobiernos suspendían la adquisición de nuevos barcos de guerra en Europa y disminuían sus unidades en uso, hasta una cierta equivalencia;
b) el arbitraje general o sea someter las diferencias al arbitraje de Gran Bretaña, país que debía designar una comisión técnica para demarcar la frontera.

Poco más tarde, el rey Eduardo VII —por intermedio de una comisión presidida por Mr. Holdich— fijó un límite intermedio y con esto quedó sellada la amistad argentino-chilena.

En cumplimiento de una hábil’ política internacional, el Presidente Roca intercambió visitas con Campos Salles, el primer mandatario brasileño; también estrechó vínculos con Perú y Bolivia.

En diciembre de 1902, las naciones americanas fueron conmovidas cuando naves británicas, alemanas e italianas atacaron y bloquearon la costa de Venezuela, debido a que este país había suspendido los pagos de la deuda exterior.

Ante el incidente, el Dr. Luis María Drago —ministro de Relaciones Exteriores argentino— defendió la soberanía americana y proclamó que ninguna nación acreedora debe emplear las armas sobre otra para saldar deudas. La pacífica intervención de Estados Unidos solucionó el conflicto venezolano.

La nota argentina produjo repercusión en el exterior y fue incorporada, con el nombre de Doctrina Drago, a las normas del Derecho público internacional.

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz
de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Argentina y El Mundo Astolfi José C.
Enciclopedia Historia Argentina Tomo 13
La Argentina Historia del País de y De Su Gente María Sáenz Quesada
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL

La Década Infame Características Causas Consecuencias Resumen

Resumen de la Década Infame – Características, Causas y Consecuencias

A partir del 6 de setiembre de 1930, fecha en que se verifica el pronunciamiento militar del general Uriburu, se inaugura en el país un período que la historia recuerda con el sugestivo calificativo de «Década Infame«, título de uno de los libros del periodista José Luis Torres, que por extensión se usó para definir todo ese tramo de nuestra existencia nacional.

Un desprecio por lo popular evidenciado en las clases dirigentes, una marcada intervención de los intereses económicos externos, son las caractersticas más definidas de esa época.

Y a ellas debe agregarse la práctica de componendas (tratos ilegales) y métodos electorales que desvirtuaron el sentido democrático de las elecciones, convirtiendo al acto comicial en un verdadero fraude, «un fraude patriótico», para usar palabras de los interesados en perpetuarse en el gobierno, a toda costa.

golpe militar de 1930

El de 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu lidera un golpe militar que  derroca al presidente Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, quien había sido elegido democráticamente para ejercer su segundo mandato en 1928

LA HISTORIA ARGENTINA: El 6 de septiembre de 1930, un golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu desalojó del poder algobierno de Hipólito Yrigoyen.

La coalición revolucionaria, que sólo compartía su oposición al gobierno radical y su vocación conservadora y oligárquica, pronto se escindió en dos líneas.

Una de ellas, liderada por Uriburu, acompañado por un núcleo nacionalista y por grupos conservadores de Buenos Aires, pretendía transformar el orden político nacional, de acuerdo con las ideas de los regímenes fascistas que estaban creciendo en Europa.

La otra, liderada por el general Agustín P. Justo (imagen izq.) , procuraba la restauración del orden político anterior a 1916.

Respecto a Uriburu su gobierno tendría un caracter autoritario, represivo y violento, restringiendo las libertades políticas de un sector de la población, como por ejemplo los obreros, pero a  partir de 1931, la línea política fue marcada por Justo, quien, en noviembre de ese año, fue elegido presidente.

El rasgo saliente de esa política fue el control fraudulento del proceso electoral (llamado fraude patriótico) con el fin de impedir la vuelta del radicalismo al poder.

Dos hombres vinculados al forjismo, (Dellepiane y del Mazo) pusieron un acento especial a sus denuncias: las vinculaciones existentes entre esa práctica electoral denominada fraude patriótico y los grandes negociados de la época, que los gobiernos fraudulentos realizaban juntamente con los intereses económicos extranjeros y particularmente con el colonialismo británico.

Se referían a casos como el de la CHADE, los transportes de Buenos Aires y sobre todo el tratado Roca-Runciman que fue denominado «Estatuto legal del coloniaje».

La Justificación del Fraude Patriótico: La práctica del fraude patriótico no duró un día: al contrario, por más de 10 años fue la escalera que condujo a los principales sitiales desde los cuales se ejerce el poder.

Pero ya desde el gobierno del general Uriburu (desde el 6 de setiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932) van apareciendo los primeros escritos y proclamas que dejan entrever una serie de justificaciones y propuestas del fraude patriótico.

Uno de los soportes intelectuales del nuevo régimen, el interventor de la provincia de Córdoba, Carlos Ibarguren, es el eje de ese pensamiento que hace referencia a «la incapacidad de las mayorías» para darse un gobierno «inteligente y armónico».

Según esas tesis, las mayorías argentinas, por su reciente incorporación a la vida política del país, no se han consustanciado con las esencias de la nacionalidad, viven una especie de minoría de edad, son arrastradas por los demagogos, no analizan suficientemente los deberes inherentes a ese derecho —el voto— que se les ha otorgdo y, por todo ello, necesitan de una tutela. Leopoldo Lugones

Esos conceptos son completados por los que emitió otro de los ideólogos de la revolución militar setembrina: el poeta Leopoldo Lugones.

Prolífico autor, Lugones redondea estas frases en Política Revolucionaria, El único candidato, El Estado Equitativo, La Patria Fuerte y La Grande Argentina y expresa: la tutela debe ser ejercida por «los viejos señores» y quienes mejor representan a esos verdaderos «gentlemen» que son los militares.

Las masas mayoritarias —agregaba— no ven más allá de su categoría de «clientela de las urnas» y por eso le corresponde al Ejército decidir sobre los contenidos a ofrecerles en una «limitación de boletas» que acentuén la «grandeza» y prescindan de la «debilidad» y de la «pequenez» de las apetencias populares.

A partir de ese momento, por intermedio de ese lenguaje doctoral, paternalista y «formativo», el fraude estaba justificado y se lanzaría a imponer su metodología: la política del favor personal, la corrupción, el asalto a los clubes opositores, el robo y la violación de las urnas, la confiscación y adulteración de las libretas cívicas y hasta la tortura y la muerte, si era necesario. Prácticas no demasiado caballerescas, después de todo.

CARACTERÍSTICAS: Esta nueva etapa histórica, es conocida popularmente como «la década infame», y se caracterizó por la ausencia de la participación popular, la persecución a la oposición, la tortura a los detenidos políticos, la creciente dependencia de nuestro país y la proliferación de los negociados.

Hacia mediados de la década del ’30 se produjeron algunos cambios en la situación política y social.

El radicalismo levanta la abstención electoral, lo que le permitió a Amadeo Sabattini alcanzar la gobernación de Córdoba. Por otro lado, aumentó la agitación social, sobre todo a causa de las huelgas del sector de la construcción.

Las elecciones del 5 de septiembre de 1937 le dieron el triunfo a la fórmula Roberto M. Ortiz-Ramón S. Castillo. Una vez en el gobierno, Ortiz intentó llevar a cabo ciertos cambios en las prácticas políticas de la restauración conservadora.

Pero en 1940, gravemente enfermo, el presidente se vio obligado a delegar el poder en manos del vicepresidente Castillo.

En 1942, poco antes de su muerte, Ortiz renunció a su cargo y Castillo quedó como presidente.

Agustín P. Justo

Ver: Gobierno de Agustin P. Justo y Biografia

El general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después de la Conferencia de Ottawa   (mediados   de   1932)   agravaron   el   problema   económico   argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña.

Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Resumen de la Década Infame: (1930-1943)

  • El presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martínez.
  • El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
  • Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Streetdando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
  • El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
  1. a) Una gran recesión mundial.
  2. b) Caída de la producción
  3. c) Caída de los salarios.
  4. b) Desocupación.
  5. e) Se achicaban las exportaciones.
  6. f) No había créditos internacionales.
    • Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
    • En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
    • En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
    • El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
    • Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
    • Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban «la chusma» y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
    • Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
    • Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
    • Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
    • El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
    • La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
    • El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
    • La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
    • La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
    • Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan «New Deal» o Nuevo Trato.
    • Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adam Smiht, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
    • Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
    • Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
    • A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
    • Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
    • Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso Tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
    • Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
    • Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
    • Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
    • Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
    • De todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
    • El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
    • Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
    • De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
    • En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
    • En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
    • Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
    • Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
    • El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
    • Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
  • Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.

CONCLUSIÓN: «Década Infame» y «Fraude Patriótico» son los pilares de una de las etapas más negras de la historia política argentina, en la cual los valores cívico democráticos sufrieron un duro ataque. En esa época, el proceso electoral fue despojado do su más íntima significación, la de permitir que los put los, a través de comicios limpiamente celebrados, instituyan los gobiernos que más adecuados consideren y que, después de todo, serán quienes regirán su futuro. Al contrario, en esos años, la voluntad popular fue continuamente bastardeada.

La violencia fue la moneda corriente y en sus casos extremos estuvo representada por las muertes del diputado cordobés José Guevara (1933) y del senador nacional Enzo Bordabehere (1935) y por la inauguración de las torturas «a la moderna» —picana eléctrica incluida— aplicadas por los poseedores de más de un apellido famoso. Como telón de fondo de ese cuadro de fraude electoral y de represión a los opositores, se recortaban los más resonantes casos de escándalos económicos y la más descarada intervención del colonialismo inglés.

En lo que respecta a la economía, los ingresos de la aduana disminuyeron debido a la caída del comercio con el resto del mundo. Consecuentemente se sucedieron numerosas quiebras de negocios y empresas. La moneda nacional perdió valor, disminuyeron las exportaciones e importaciones, cayendo los salarios de las clases media y baja, y se incrementó la desocupación.

El fraude en las provincias: La práctica del fraude patriótico no era privativa de la capital, también las provincias conocieron también la aplicación de ese metido, nefasto para los intereses populares y la democracia. Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes, pilares de población y de productividad, fueron las que más lo padecieron.

En la primera de las citadas, las figuras de Alberto Barceló y su hombre de confianza, Luis Ruggiero «Ruggierito», se destacaron nítidamente. Mediante una política de favores personales y de concesiones económicas, ambos fueron tejiendo una compleja red de intereses y dependencias, en cuya cúspide se instalaba Barceló, especie de señor de horca y cuchillo de Avellaneda, vinculado a los altos estratos dirigentes y sociales del país.

A su lado, «Ruggierito» era el indicado para la realización de los «trabajos sucios» y para el trato directo con la «clientela electoral», cuya psicología dominaba, porque era uno de ellos. Barceló, verdadero campeón del «voto cantado» fue amo político —y más que político— de toda esa zona del sur y Ruggiero lo secundó eficiente y fielmente hasta que cayó víctima de un atentado preparado, según algunos, por el propio Barceló, que venía su prestigio empañado por la creciente popularidad de su guardaespaldas.

En Corrientes, por su parte, el gran defensor del fraude patriótico fue Juan Ramón Vidal, que tenía en su casa, como un verdadero trofeo, una biblioteca atestada de libretas cívicas y se paseaba por delante de las mesas receptoras de votos con un cartel que decía: «Los hijos de Corrientes, como son valientes, votan en voz alta». En los alrededores de la basílica de Itatí, se vendían estampitas con su rostro al pie de la imagen de la Virgen.

En Santa Fe, por último, quien dominaba la escena en este sentido era Juan Cepeda, propiciador de métodos tan simples como su nombre: compra de libretas, favores personales, desaparición de boletas y de urnas, persecusión —por medio de comisarios y jueces de paz— de los más díscolos.

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
AGUSTÍN P. JUSTO SE IMPUSO MEDIANTE FRAUDE
NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Este año fueron las elecciones nacionales, que tuvieron por objetivo normalizar la situación institucional. Agustín P. Justo y Julio Argentino Roca (h) ganaron por un margen importante a su principal rival: la Alianza Civil, formada por los partidos Demócrata Progresista y Socialista, que llevó como candidatos a Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto. La Unión Cívica Radical decidió abstenerse, por la proscripción de su candidato «natural», Marcelo T. de Alvear. Sin embargo, su proscripción no llevó a sus afiliados y simpatizantes a votar en blanco, salvo una pequeña minoría.

La Alianza Civil denunció fraude, especialmente en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Dicho fraude se hizo, según algunos, con el consentimiento del gobierno provisional, en apoyo del candidato triunfante. Hasta ahora no está probada esta denuncia, pero se sabe que algunos grupos ligados al Partido Demócrata Nacional han reincidido en viejas prácticas que creíamos desterradas. De cualquier manera, aunque la denuncia de la Alianza Civil se comprobara y se decidiera anular las elecciones, unos nuevos comicios no lograrían revertir significativamente los resultados electorales. Las posibilidades de la Alianza estaban y están en sus dos territorios fundamentales: Capital Federal para los socialistas y Santa Fe para los Demócratas Progresistas.

Independientemente de esta denuncia, las elecciones estuvieron signadas por un clima en el que el fraude, la proscripción y la represión política estuvieron a la orden del día. Prueba de ello fueron la anulación de las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires, la persecución a disidentes, como la escritora Salvadora Medina Onrubia, y el veto a la candidatura de Alvear.

A primera vista, se podría pensar que estas elecciones representan un triunfo de lo que el destituido caudillo radical llamo el «régimen», es decir, los sectores más conservadores de nuestra sociedad. Los apoyos de una parte del ejército, la Sociedad Rural, el Partido Demócrata y los grupos conservadores del interior serían una prueba contundente de esa primera impresión. Esa visión inicial empieza a tener matices cuando vemos que los apoyos que recibió Agustín P. Justo también vienen de otros sectores, como los recientemente escindidos Socialistas Independientes, radicales antipersonalistas, como José Nicolás Matienzo y Eduardo Laurencena, y caudillos del mismo partido preocupados por la cuestión social, como el impetuoso Ricardo Caballero de Santa Fe. Otro de los apoyos notables fue el de la Unión Nacional Agraria, partido constituido por la Federación Agraria Argentina, representante de los chacareros.

Quizá debamos preguntarnos quién o quiénes fueron derrotados para entender el resultado electoral. En primer lugar, es claro el fracaso del general José Félix Uriburu y su ideólogo Carlos Ibarguren, con su proyecto corporativo e inspirado parcialmente en el fascismo italiano. También fracasaron los que, como en algún momento lo hizo Lisandro de la Torre, acompañaron al militar en su cruzada destructiva contra el personalismo radical, en tanto expresión del voto de las masas. Así, tanto el proyecto de destruir los partidos políticos como el de consagrar el voto calificado resultaron inviables como formas de limitar la participación política democrática.

En cambio, Agustín Justo apostó a integrar aunque sea una parte del radicalismo en su versión antipersonalista. Además, consiguió adhesiones en el Ejército, en los grupos nacionalistas y en la propia izquierda con los socialistas independientes. Algunos sugieren que el general Justo es el hombre del momento porque es el mal menor para todos. Lo cierto es que claramente se está mostrando como un político hábil, capaz de conseguir apoyos de lo más heterogéneos. Tampoco desdeñó las recomendaciones; se dice que recibió durante toda la campaña centenares de pedidos de empleo, a los que respondió solícitamente, al mejor estilo del criticado Yrigoyen.

Justo entiende que hay cambios en la política argentina ante los que no se puede ser ciego como pretendió Uriburu. La realidad indica que no se puede hacer política sólo con los notables, sino que hay que atender a las masas, y no se puede prescindir de la Unión Cívica Radical.

Allegados al presidente electo nos han informado algunos nombres de su futuro gabinete: entre los más destacados se encontrarían el radical antipersonalista Manuel de Iriondo, en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública; el socialista independiente Antonio de Tomaso en Agricultura, el abogado y estudioso de las finanzas Alberto Hueyo en Economía y el prestigioso Carlos Saavedra Lamas en Relaciones Exteriores. Por lo que se puede ver se trata de hombres de gran prestigio y capacidad intelectual y técnica para la administración. Sin embargo, aún está por verse si su administración será capaz de afrontar los desafíos de la economía y la política en estos tiempos, signados por la crisis económica que estalló hace apenas dos años.

NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

El Fraude Electoral Caudillos Electorales La Elecciones Nacionales

El Fraude Electoral en las Elecciones Políticas

Origen de la OligarquíaLa Semana TrágicaGrito de AlcortaReforma Universitaria

ELECCIONES Y FRAUDES
LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL PODER

Entendemos por partido político aquella agrupación de personas constituida en torno a un plan o programa común destinado a aplicarse en la vida política, social y económica de un país a través del ejercicio del poder o desde la oposición. Hacia 1890 la vida de las agrupaciones políticas era mucho menos orgánica que en la época actual. Un partido era una simple reunión, no siempre coherente ni duradera, de gente simpatizante con una ideología, con un caudillo o con un, grupo de dirigentes.

LA VIDA POLÍTICA ARGENTINA DURANTE El, SIGLO XIX. De hecho, la vida política estaba regida por minorías que pugnaban por el poder o lo poseían. Como se señaló más de una vez en muchos casos el objetivo supremo de esa lucha fue el poder y. en su beneficio, los principios e ideas fueron dejados de lado.

Esta afirmación explica las frecuentes alianzas entre grupos al parecer irreconciliables, los acuerdos, las uniones electorales, etc. La mayoría de los partidos carecía de principios ideológicos claramente definidos. En general, eran tendencias que variaban con el tiempo, aunque coincidían en ciertos asuntos fundamentales.

ELECCIONES Y FRAUDE. Sólo grupos minoritarios tomaron parte real en la vida pública. En las elecciones legislativas celebradas en la ciudad de Buenos Aires en 1864 —que entonces contaba con 160.000 habitantes— hubo 3.074 votantes inscriptos; de ellos, concurrieron a las urnas 2.882.

La violencia y el fraude —generalmente ejercido con el concurso de la autoridad local— eran una constante de la vida política. Este vicio, arma favorita de los clubes políticos (luego llamados comités) se acentuó en las últimas décadas del siglo XIX, contribuyendo a crear los factores que llevaron al estallido de 1890.

El control de los cargos de gobierno
Uno de los recursos en los que se basó el funcionamiento del sistema de gobierno oligárquico fue el control del acceso a los cargos de gobierno y a  la administración. Eran los miembros de la clase gobernante quienes —a través del Partido Autonomista Nacional elegían a las personas destinadas a ocupar los cargos y a cumplir una especie de carrera: diputado nacional, senador nacional, ministro del poder ejecutivo nacional, gobernador, y presidente o vicepresidente.

El grupo de la clase gobernante que había ocupado todos o el mayor número de estos cargos controlaba la sucesión presidencial. En la práctica, la elección de cada nuevo presidente la realizaba el presidente saliente con el consejo de aquellos que ocupaban los cargos de gobierno más importantes.

Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal
Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal

Insulsas, desanimadas, soñolientas y aburridas resultaron las elecciones del domingo. Parecía como si la gente, preocupada por las triquiñuelas entre el doctor Yofre y el Intendente, no pensase en otra cosa. Los atrios no olían á pólvora, sino A fastidio. De ellos, como Bullrich cuando ahora se refiere al municipio, podía decirse: »No hay ni una rata».
El fenómeno es digno de tenerse en cuenta: los desocupados que suelen asistir á los remates campestres cuando se les ofrece un almuerzo a la criolla, no quisieron asistirá las elecciones de Flore» donde estaba preparado un respetable y suculento asado con cuero.

En Balvanera. la parroquia batalla dora y bochinchera en otros tiempos, no ocurrid cosa digna de recordarse; por no haber nada no hubo ni votantes siquiera. En San Cristóbal votaron 1617 ciudadanos, batiendo el record de las elecciones, en todos sentidos. Como en los teatros donde hay poca comparsería, entraban por un lado y salían por otro los votantes, siempre los misinos, formando algo así como una serpiente que se muerde la cola. Tal lo aseguran testigos respetables, á quienes hay que creer porque no eran ni volantes ni candidatos.

En San Bernardo, en San Carlos, en la Piedad, en San Juan Evangelista, en San Telmo, en el Socorro, en San Nicolás, en Monserrat, en toda partes ocurrió lo mismo.

Todas y cada una de las parroquias parecían remedo de las sesiones que celebra la comisión encargada del recibimiento de Campos Salles: todo el mundo , bostezaba; la soledad de dos ó más escrutadores en compañía era capaz de aburrir á un cartujo.

A pesar de ello, el fraude fue superior a de años anteriores. Es un progreso que debe tenerse en cuenta: 16618 votantes figuraron é hicieron triunfar á los candidatos del acuerdo. La gente  echaba de menos melancólicamente tos buenos tiempos en que se andaba á balazos, y el que más y el que menos sentíase con vocación de sangrador en los atrios. —Antes había partidos—decían algunos:—partidos políticos antes de las elecciones y partidos por el eje después de ellas. Hoy no queda nada de eso.

El fraude electoral:
El otro recurso en el que se basaba el funcionamiento de este sistema de gobierno fue el fraude electoral. A partir de 1880, la clase gobernante mantuvo las reglas de la democracia política: convocó a elecciones en el orden nacional, provincial y municipal; y, como desde 1863, las sucesivas leyes electorales nunca restringieron el derecho de sufragio de los ciudadanos sobre la base de una determinada capacidad económica o cultural.

Sin embargo, el gobierno controlaba los comicios interviniendo de diferentes formas en el momento de la emisión del voto por parte de los ciudadanos. Intervenía en las comisiones empadronadoras que conformaban el registro electoral y —con las ventajas que le daba el hecho de que el voto era voluntario y no era secreto— organizaba el voto colectivo, el voto doble, la repetición del voto y la compra de sufragios.

Por estos medios, aseguraba que los representantes elegidos para integrar las asambleas legislativas fueran personas que estaban, de acuerdo con el gobierno.

Los caudillos electorales actuaban en todos los distritos, en la campaña y en las ciudades. Eran instrumentos necesarios. Algunos testimonios evocan al caudillo como un arquetipo de lealtad hacia su protector; otros como un hombre de lealtades difusas y cambiantes que combinaba, según la circunstancia, el apoyo con la amenaza.

El caudillo electoral desplegaba su acción ofreciendo servicios, pactando acuerdos cambiantes, haciendo presente su disconformidad mediante la sustracción de sufragios de una lista cuando sobrevenían arreglos previos no del todo satisfactorios. Según testigos de la época, uno de estos caudillos —Cayetano Ganghi, un italiano y comerciante de libretas cívicas que sirvió a los grandes de Buenos Aires— le dijo a Roque Sáenz Peña: «Roca es un poroto a mi lado. Tengo 2.500 libretas.» Según estos testigos, él inventaba la nacionalización de ciertos extranjeros —entre quienes tenía un gran prestigio—, y recogía sus libretas y las catalogaba y acumulaba pacientemente.

Fragmento Tomado de Natalio Botana, historiador argentino contemporáneo, El orden conservador

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL FRAUDE ELECTORAL DOMINA LA ESCENA POLÍTICA DE LA DÉCADA

Las elecciones complementarias de diputados nacionales se han efectuado ayer en la provincia de Buenos Aires sin que el más fuerte partido opositor se hiciera presente. Comprobada en las del 6 la inutilidad del esfuerzo contra la coacción oficial, el radicalismo desistió de someterse a esta nueva prueba, y dejó que el partido gobernante se adjudicara sin dificultad votos que, de cualquier manera, no alterarán el resultado inevitable de comicios sin garantías.

Ante situaciones exactamente iguales, la oposición de otras provincias -como los mismos radicales en Santa Fe y los liberales en Corrientes- declararon que concurrirían a las elecciones de ayer con el único objeto de documentar el fraude y obligar al oficialismo a poner en juego sus recursos ilegítimos. Esta es la conducta que, en nuestro concepto, se debe seguir, por las razones permanentes que más de una vez hemos expuesto y en las que ha de confiarse para un futuro restablecimiento del orden institucional.

Tal discrepancia, entretanto, no podría significar, en el caso de Buenos Aires, ninguna atenuación del juicio severo que merecen las demasías gubernativas que han puesto a la oposición de esa provincia en la imposibilidad de aproximarse a las urnas. Los métodos de intimidación allí empleados de algunos años a esta parte fueron perfeccionados por la reforma de la ley electoral que suprimió prácticamente el voto secreto -establecido, en principio, por su artículo 1°- al eliminar la cláusula que prohibía a los electores presentarse en el local donde funciona una mesa receptora de votos, exhibiendo su boleta de sufragio.

En las elecciones nacionales no se les puede exigir que las exhiban; pero esa restricción legal no tiene ninguna importancia para lo hombres de acción a quienes se confía la tarea de impedir que la voluntad popular se manifieste libremente. Tanto en el orden local como en el nacional, las elecciones bonaerenses se efectúan bajo el mismo régimen de arbitrariedad implacable.

El grado de crudeza a que llegan esos procedimientos; la falta de disimulo con que, en las puertas mismas de la Capital Federal, se producen actos que hasta hace poco tiempo habrían parecido inauditos, son de una evidencia pública tan definitiva que resultaría ocioso detenerse una vez —as a caracterizarlos.

Se fueron agravando a medida que se comprobaba su impunidad, certificada por el sugerente silencio de las autoridades federales. Hoy ya constituyen un sistema riguroso, cuyos usufructuarios se sienten cada día más satisfechos de sus resultados y más dispuestos a extender su aplicación. Buenos Aires retorna, decididamente, hacia la edad de oro de las unanimidades legislativas y las elecciones canónicas. La oposición abandona los comicios y al Gobierno le falta poco para disponer de la totalidad de las bancas en la Legislatura.

Por mucho que se haya retrogradado durante los últimos seis años en materia de cultura política, parece llegado el momento de preguntar si es admisible que semejante anormalidad se prolongue, convirtiéndose en régimen ordinario lo que al comienzo se pretendió disculpar como transitorio expediente rusticado por las exigencias de una hora de transición. La responsabilidad de esta crisis, que afecta el decoro de nuestro pueblo y nos disminuye moralmente, en una hora tan difícil de la historia del mundo, no podría ser limitada a los ejecutores inmediatos de las irregularidades electorales. Sería imposible rehuirla, sobre todo cuando no se trata sólo de elecciones provinciales, sino de las correspondientes al Congreso de la Nación.

El gobierno federal no puede desentenderse de la forma en que ellas se efectúen, convirtiendo en sus árbitros inapelables a los gobernadores de provincia. Tanto menos cuanto que esa tolerancia sólo se extiende a los gobernadores bienquistos en la Casa Rosada, como bastaría a demostrarlo el ejemplo contrario de San Juan.

La tenaz esperanza popular en el restablecimiento más o menos próximo de la normalidad supuso que el cambio de gobierno determinaría un progreso hacia ese rumbo. Nadie creyó discreto esperar una rectificación brusca que restableciera de la noche a la mañana el imperio de la legalidad.

Pero se confiaba en una reacción moderadora, que empezara por corregir, cuando menos, los alardes de desprecio por las formas. Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y otras provincias acaban de probar que nada ha cambiado. Hay interés por saber si quienes pueden impedirlo admiten que tal sea la suerte definitiva de nuestras instituciones.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Gobierno de Hipólito Yrigoyen Conflictos y Causas de su Caída

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN
Conflictos Políticos y Sociales-Causas de su Derrocamiento

Yrigoyen llega a la Presidencia con un enorme prestigio. Los diputados radicales han difundido en sus discursos la fascinante personalidad del caudillo, los grandes momentos de su vida y sus renunciamientos. (Desde 1892 ha rechazado los cargos de senador, diputado, gobernador y ministro). Su firmeza moral es legendaria y sus opositores rara vez ponen en duda su honradez, que es exaltada incluso por hombres del Régimen ,como por ejemplo, Pellegrini.

Yrigoyen Hipolito Gobierno

Ya Presidente, no se embriaga con el poder y no tolera ninguna forma de inmoralidad. Sobran los ejemplos. Cuando una gran inundación provoca la muerte de miles de vacas, el gobierno provincial le propone retirar sus animales antes de que llegue el agua a sus campos; Yrigoyen contesta: «Mientras no hayan sacado la hacienda del último vecino no sacarán la mía».

Y en cierta oportunidad en que los propietarios de ganado se niegan a venderlo por los bajos precios que se les ofrece, Yrigoyen rechaza con indignación la oferta que le hacen para vender el suyo. También fue Yrigoyen una fuerza corruptora a pesar suyo. Como es un buen sentimental, necesita ser amado y admirado; se siente, con sinceridad, el salvador del país y busca que lo alienten: fomenta así la adulación. Por otra parte, su sensibilidad ante la miseria lo lleva a repartir su fortuna personal —no muy grande—, la de sus amigos y a distribuir puestos administrativos en forma indiscriminada.

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN

  • Hipólito Yrigoyen fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos
  • 1916 hay elecciones bajo la flamante Ley Saenz Peña de 1912, el radicalismo presenta  la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna
  • Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir.
  • El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país.
  • Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.
  • Triunfa el radicalismo y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña.
  • Fue un gobierno nacionalista y popular.
  • Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales.
  • Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez mas al gobierno. Tenían una postura mas moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.
  • Su gobierno trató desde un primer momento repartir mas equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente.
  • Trato de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaba del control.
  • Debió soportar los efectos de la Primera Guerra Mundial, ya que hubo una caída importante de las exportaciones durante los 2 primeros años de su gobierno.
  • La economía sufría de una importante inflación y los sueldos caían constantemente, por otro lado disminuyó notablemente las exportaciones generando desocupación.
  • Trató de gobernar bajo los mandatos de la Constitución, repudió e intentó depurar los actos fraudulentos de las elecciones anteriores.
  • Sancionó leyes tales como la jubilación  de empleados de empresas privadas, jornadas de 8 horas, el descanso dominical, salario  mínimo, contratos colectivos de trabajo.
  • Prohibió el desalojo y aumentos de alquileres.
  • Protegió a los indígenas y los radicó legalmente en sus tierras.
  • Fomento la agricultura y la ganadería, otorgando créditos blandos a los productores.
  • Compró barcos usados e impulsó la Marina Mercante Nacional.
  • Apoyó la explotación del petróleo (encontrado de casualidad en 1907), y creó Y.P.F., frenando el intento del monopolio de empresas extranjeras.
  • Impulsó la nacionalización de los ferrocarriles en manos de los ingleses.
  • Los conservadores aun tenían mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores y tuvieron la capacidad de bloquear gran cantidad de proyectos del ejecutivo.
  • Muchas provincias también quedaron en manos de los conservadores, e Yrigoyen apuntó el control a las mismas a través de intervenciones federales, pues consideraba ilegítimos a esos gobiernos que estaban desde antes de las elecciones de 1916.
  • Yrigoyen buscó apoyo en la juventud, en el sector estudiantil, y apoyó la Reforma Universitaria, estos venían pidiendo. El movimiento se originó en Córdoba y protestaban contra la injerencia e influencia eclesiástica en la educación. Además se oponían a los métodos obsoletos de enseñanza. Estos estudiantes habían recibido las ideas socialista de la revolución rusa y mexicana.
  • También intentó un acercamiento con los obreros apoyando algunas huelgas que  los sindicatos decidían realizar como medidas de fuerza para conseguir distintas mejoras laborales.

Conflictos Destacados:

Semana Trágica:

Los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena en 1919, demandaban una reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias y repudiaban la reducción salarial y el despido arbitrario. A fin de contrarrestar la huelga los empresarios contrataron personal (Liga Patriótica) para que juntamente con la fuerzas del orden persiguieran a los obreros, ocasionando en muchos la muerte. Hubo saqueos a armerías, incendio de iglesias, toma de talleres. El Gral. Dellepiane fue el encargado de repeler la rebelión que duró una semana.

La Patagonia Rebelde:(ampliar el tema)

La caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.

La Forestal:

En 1905 una empresa inglesa adquirió 2.300.000 ha. con bosques de quebracho colorado en la provincia de Chaco y Formosa. Se iba a extraer tanino para curtir cueros. La explotación fue depredadora y nunca se tuvo en cuenta un plan de reforestación de estos árboles, dado que el quebracho tarda 150 años en alcanzar la edad para la extracción del tanino. Pero no solo se explotaron los bosques sino también a todos los hacheros que vivían bajo condiciones de vida lamentable, casi esclavizante. Poca comida, muchas horas de trabajo, sin protección sanitaria, se enfermaban de tuberculosis o los mordía una víbora. La esperanza de vida era de aproximadamente 35 años. El estado nunca controló lo que allí sucedía.

La Vida del Obrero en el BosqueComo Compró Las Tierras
El Monopolio ComercialComprar «La Ley»

Reforma Universitaria:

Fue un movimiento que se inició en Córdoba y se extendió a otras Universidades Nacionales. Los estudiantes reclamaban participación en el gobierno de las facultades, junto a profesores y ex alumnos. Además pedían una modernización y actualización de metodología didácticas, profesores y planes de estudios, y se oponían a la injerencia eclesiástica   en la conducción de la misma. Yrigoyen apoyó la reforma y la misma se llevó a cabo con éxito.

Gabinete Presidencial:
Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente: Pelagio B. Luna

MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas
Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior
: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública:
José E. Salinas.
Marina: Federico Álvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas:
Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto:
Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.

Ver: Yrigoyen y el petróleo argentino

SITUACIÓN INTERNACIONAL:

  • En 1914 comienza la Gran Guerra Mundial, Argentina se mantuvo en una posición neutral, pues quería mantener el negocio con los clientes tradicionales como Inglaterra.
  • Alemania hunde un barco de EE.UU. y este país decide entrar en el conflicto. Argentina sigue neutral, y comienza un alejamiento de los EE.UU.
  • Triunfó la revolución del proletariado, dirigido por Lenín, en Rusia. El zar fue destituido y los obreros, soldados y campesinos se hicieron del poder politizo ruso.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Al acercarse el fin de la primera presidencia de Yrigoyen reúne la Convención Radical para elegir candidato y, contra opinión de la mayoría de los delegados que proponen un vi y honrado radical, Yrigoyen impone a Marcelo T. de Alvear Lo elige porque siendo extraño al partido, sin este apoyo, tendrá que confiar la orientación política de su gobierno a Yrigoyen Pero sus planes fallan pues ya en la Presidencia, Alvear el entre sus ministros solo un hombre de confianza de Yrigoyen poco a poco, va echando por tierra las conquistas y la actitud antiimperialista del caudillo radical.

En 1923 se produce una nueva división del partido radical y en las elecciones internas triunfa la tendencia de Yrigoyen, que se seguirá llamando Unión Cívica Radical, frente a la minoría que apoya a Alvear —la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

La segunda presidencia y el fin: Pero el desprestigio del gobierno de Alvear arrastra también a los antipersonalistas y eleva la personalidad de Yrigoyen.En las elecciones para gobernador en Salta, Tucumán, Santa Fe y Córdoba, entre balas, grandes manifestaciones y atentados, triunfa el yrigoyenismo.

Ya casi nadie duda del resultado de las próximas elecciones presidenciales y un intento de golpe militar fracasa. Se distribuyen empleos, se encarcela a los radicales, se los amenaza. Pero todo es inútil. Yrigoyen dobla en votos a los adversarios sin aparecer una sola vez en público, sin pronunciar un solo discurso, sin hacer manifiestos ni reportajes. Y el 12 de octubre de 1928, al asumir nuevamente la Presidencia de la Nación, otra vez Yrigoyen es ovacionado.

Pero ahora un cordón de soldados se alinea en la calzada, por orden de Alvear, e impide el desborde de la multitud. Yrigoyen mantiene la política iniciada en su primer gobierno. Cuando el gobierno de Santiago del Estero está a punto de vender a una compañía extranjera 1.700.000 ha. de bosques fiscales lo impide. También interviene como arbitro entre las compañías tranviarias de Rosario y sus obreros, fallando a favor de estos últimos. Además, en una entrevista con el presidente electo de Estados Unidos, Hoover, le plantea con franqueza que el gobierno argentino ve con preocupación la política norteamericana de desconocimiento de la soberanía de aquellos países donde los ciudadanos norteamericanos tienen intereses. Hoover le contesta que repudia esa política intervencionista e Yrigoyen le replica que, por supuesto, desaprueba la intervención norteamericana en Nicaragua. Hoover, luego de un silencio, le dice que mientras él sea presidente no intervendrá jamás en los asuntos internos de otros países.

Pero Yrigoyen comienza a mostrar lentamente los signos de la vejez y la lentitud que caracterizó su primer gobierno adquiere ahora enorme gravedad pues paraliza la administración. Los papeles se amontonan en su despacho y se retardan por meses. La oposición lo combate cada vez con más saña y en ella se encuentran ahora también los estudiantes; los militares conspiran y la prensa usa los lemas de las manifestaciones para favorecer el golpe. Lencina, hijo de una familia mendocina de gran arraigo es asesinado y se culpa a Yrigoyen.

Este hecho marca el derrumbe del prestigio del caudillo. En este clima, un joven intenta asesinar a Yrigoyen y es acribillado por la custodia. No pudo recibir golpe más tremendo: el optimismo del viejo caudillo se desploma. Los primeros meses de 1930 nos muestran a un Yrigoyen envejecido, enfermo. Sus enemigos tienen resuelto ya el golpe de Estado.

El desorden administrativo, las arbitrariedades, el asesinato de Lencina, son usados por los diarios para apoyar a los golpistas y a las empresas petroleras —que pierden millones de pesos a causa de la política Yrígoyenista—. En marzo, por primera vez en 17 años, los radicales son derrotados en la Capital en las elecciones para diputados. Otro tanto ocurre en Córdoba.

El pueblo de Entre Ríos se dispone a defenderse por las armas pues se rumorea la intervención a esa provincia; este suceso promueve aguerridas manifestaciones en las calles porterías, Muchos radicales comprenden que Yrigoyen debe abandonar el poder, pero nadie se atreve a decírselo, sobre todo porque él no se da cuenta de su declinación mental. La revolución se espera de un día para otro.

Aparte de los jefes militares, se cuentan entre los golpistas activos, jóvenes de la oligarquía porteña —influidos por ideas fascistas—. Pero el golpe tiene el apoyo de toda la oposición y la indiferencia copular. Violentas manifestaciones estudiantiles precipitan los sucesos y el 5 de setiembre Yrigoyen delega el mando en el Vicepresidente. Es tarde: el 6 estalla la revolución. El viejo caudillo no quiere creerlo y está convencido de que el general Uriburu —jefe del movimiento— no cuenta con el Ejército; sin embargo, ordena al Vicepresidente que no resista. Luego de algunos tiroteos las tropas llegan frente a la Casa Rosada donde ondea la bandera que ofrece la rendición. Grupos de exaltados saquean e incendian, entre otras, la casa radical. José E. Uriburu es ya Presidente Provisional.

Yrigoyen parte a La Plata y allí renuncia a su cargo; mientras tanto, los exaltados han asaltado su casa y quemado sus muebles, sus libros, sus papeles.
A raíz de un intento revolucionario del 8 de setiembre —rápidamente sofocado— Uriburu encarcela a Yrigoyen en el barco de guerra «Belgrano» primero y luego en Martín García. Lo acompañan su ex Ministro del Interior, su hija y su secretaria, que hacen más soportable su soledad. Desde la isla asiste al des-prestigio de la dictadura de Uriburu. El gobierno provisional pretende reformar la Constitución y la Ley Sáenz Peña, interviene la Universidad arrasando con la Autonomía, y, entre otras cosas, inhabilita a Alvear como candidato a la Presidencia de
a Nación.

En 1931 se realizan las elecciones y triunfa el candidato de los conservadores: Agustín P. Justo. En febrero de 1932, un día antes de la transmisión del mando, termina el cautiverio de Yrigoyen. Una multitud lo espera tanto en su llegada al puerto como en la casa de su sobrino, donde se alojará.

También en las calles se organizan manifestaciones que vitorean a Yrigoyen y lanzan gritos hostiles contra el gobierno. El pueblo de Buenos Aires, a pesar del silencio de los diarios, se entera de que «el viejo» ha vuelto.

Durante los meses siguientes ejerce la jefatura del radicalismo. Su salud ha mejorado y se lo ve —como siempre— sereno, amable, sentencioso. A! descubrirse una conspiración de algunos militares radicales, Yrigoyen es recluido otra vez en Martín García aunque no haya intervenido en ella. Tiene 80 años. A mediados de enero de 1933 regresa a Buenos Aires por consejo médico. Se lo ve muy enfermo y se habla de una vieja afección bronquial. Se teme un cáncer.

A pesar de una breve mejoría, su mal se agrava a principios de julio. Los diarios dan la noticia y una multitud comienza a reunirse frente a su casa. El 3 de julio a las 7 y 20 de la tarde, se abren los balcones y un hombre pide a los presentes que se descubran. Luego dice: «En este momento acaba de morir el defensor más grandes que haya tenido la democracia en América. Pero no ha muerto. ¡Vive ciudadanos! ¡Vivirá siempre! ¡Viva el doctor Hipólito Yrigoyen!» La muchedumbre contesta con un ¡Viva! y espontáneamente canta el Himno Nacional.

Fuente Consultada: Enciclopedia  Argentina: Mi País, Tú País Hipólito Yirigoyen Fasc. Nº 72 Editorial Centro Editor de América Latina S.A.