La Liga Patriótica Represión a las Huelgas Obreras Grupo Armado



LA REPRESIÓN EN LAS HUELGAS OBRERAS EN EL GOBIERNO DE IRIGOYEN

La LIGA PATRIÓTICA estaba integrada por representantes de instituciones de élite y apoyada por el Ejército, la Iglesia y las clases media y alta, la agrupación ya participó en la represión de varias huelgas en todo el país.

ANTECEDENTES: Gobierno de Hipólito Irigoyen: Realizadas las primeras elecciones libres en 1916, de acuerdo con la Ley Sáenz Peña, triunfó la Unión Cívica Radical, llevando a la presidencia a Hipólito Yrigoyen (imagen), aunque el Partido Conservador, sostenido por los hacendados, obtuvo las gobernaciones de once de las catorce provincias y dominó por lo tanto la Cámara de Senadores.

Irigoyen

Desde el primer día de su gobierno, Yrigoyen fue blanco de una permanente, enconada, fogosa y durísima campaña, que se prolongó durante los seis años de su gobierno. Gran parte de la prensa, con La Nación a la cabeza, le atacaba continuamente. Pancho Uriburu en su diario La Mañana le puso el célebre mote de «Peludo» por su idiosincrasia misteriosa y su caparazón moral impenetrable. El periodista citado decía que daba órdenes desde su «cueva» de la calle Brasil como un «arisco peludo». El presidente se mantuvo impertérrito sin que absolutamente nada lo desviase de sus propósitos. Adoptaba sus decisiones rodeado del más hermético sigilo, lo cual le valió otro apodo: «la esfinge». Hablaba poco; casi nunca pronunció discursos.

El presidente siempre hablaba de la reparación institucional, lo que significaba que debían enmendarse y suprimirse pasados errores. Sobre esta base decretó la intervención a diecinueve provincias, menos a Santa Fe, gobernada por radicales. Había por entonces catorce provincias, lo que significa que algunas fueron intervenidas varias veces. Ordenó estas intervenciones estando en receso el Congreso.

Yrigoyen amaba al pueblo, de esto no hay dudas, y no es menos cierto que éste lo quería entrañablemente. Era un hombre que arrastraba multitudes; era un adalid taciturno, que hablaba poquísimo, pero sabía ser interpretado y conocía muy bien lo que deseaba el pueblo. La cuestión social, sin embargo, alcanzó durante su presidencia, profundos, singulares y terribles contornos. En 1916 hubo 80 huelgas y en 1919 se elevaron a 367 y a 206 en 1920.

El promedio del salario que era de $ 3,66 en 1916 subió a $ 6,75 al dejar el gobierno. Los conflictos obreros fueron continuos durante los seis años de su mandato, causados por la crisis mundial y el egoísmo patronal. Pero Yrigoyen dio órdenes precisas a la policía de intervenir por la fuerza lo menos posible. Antes del gobierno radical las fuerzas del orden desarrollaban una acción casi por entero favorable o parcial en cuanto a los patrones y violenta hacia los obreros.

A causa de la Gran Guerra faltaban en el país los artículos más esenciales. Hubo escasez de trabajo, aumento de la deuda pública y huelgas constantes. Agitadores marxistas y anarquistas manejaban a los gremios y desorientaban a los mismos trabajadores. Los bajos salarios, comparados con las estupendas ganancias de algunos, que como siempre sucede, se enriquecían, provocaron serios desórdenes.

Hubo un paró gigantesco de ferrocarriles en 1917 y uno de Correos en 1918. Una gran huelga portuaria se prolongó casi un año en 1921. Pero en enero de 1919 se produjo un movimiento obrero sumamente grave, la llamada «Semana Trágica«. La tarea de los agitadores provocó serios disturbios que alcanzó casi los contornos de una revolución social, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Rusia.

Una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena, donde hoy está la plaza Martín Fierro, provocó un tiroteo entre obreros y policías el 9 de enero. El jefe de policía llegó al lugar de los hechos para aquietar los ánimos y su automóvil fue incendiado. La exaltación era grandísima. Desde ese momento, los acontecimientos se desarrollaron muy rápidamente: cesó el tránsito en las calles, hubo toda clase de desmanes, la gente huía despavorida por las calles en busca de refugio.



Hubo muchos muertos y heridos. Las bajas fueron tan numerosas entre el 9 y el 1 6 de enero, que jamás se dio una noticia oficial al respecto. Se habló de miles de muertos. Aturdida la policía, aterrada la burguesía, paralizada por completo la economía, el general Luis Dellepiane, jefe de Campo de Mayo, dispuso ocupar la ciudad con tropas de todas las armas.

En pocos días, estas tropas anularon los focos de agitación y desorden. Ante el temor del accionar de los bolcheviques, como se les llamaba entonces, se formaron cuerpos de civiles armados de la Liga Patriótica que patrullaban las calles. Se atacaron barrios judíos y se realizaron verdaderos «pogroms», Todo volvió a la normalidad y los obreros al trabajo; elementos disolventes y agitadores foráneos fueron deportados.

 

liga patriotica

Imagen de la Liga Patriótica,una organización armada que recorre las calle en apoyo a la policía contra el anarquismo y el movimiento obrero.

Una huelga en los talleres metalúrgicos Vasena condujo a choques entre los obreros y grupos armados a sueldo de la empresa. La policía intervino reprimiendo a los huelguistas y el enfrentamiento produjo varios muertos. Vastos sectores sindicales se solidarizaron con los trabajadores en conflicto y amplias zonas de la ciudad se convirtieron en campo de batalla entre las fuerzas del gobierno y los activistas obreros. Entre estos últimos ejercían poderosa influencia las doctrinas revolucionarias en boga en Europa desde las últimas décadas del siglo XIX (socialismo, anarquismo), que propugnaban un cambio profundo en la sociedad.

La situación del gobierno ante estos sucesos fue sumamente difícil. Grupos de jóvenes pertenecientes a los sectores desplazados por la reforma electoral se armaron y se unieron a las fuerzas de represión. Alegaban que el gobierno no procedía con la suficiente severidad. Estos grupos de choque civiles actuaron no sólo contra los huelguistas sino también contra personas ajenas a los sucesos, generalmente de origen extranjero.

La violencia desatada provocó la intervención del ejército; Yrigoyen designó gobernador militar de la ciudad al general Dellepiane. Esta intervención y las negociaciones entre el gobierno y dirigentes obreros pusieron fin a la dolorosa situación. Los conflictos obreros se prolongaron en nuevas huelgas en los años siguientes. En la Patagonia una huelga rural fue también reprimida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA DE DANIEL LVOVICH
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
La Liga Patriótica

Este año (1921) estuvo signado por la intensa participación de la Liga Patriótica Argentina en la represión del conflicto social a lo largo de todo el país. Entre mayo y junio la LPA, junto a la Asociación Nacional del Trabajo, hostigaron a los conductores de taxis y los portuarios de Buenos Aires en huelga y proveyeron a las empresas en conflicto brigadas de trabajadores destinados a suplir la actividad de los huelguistas.



En Las Palmas del Chaco Austral, una enorme empresa destinada a la producción de ganado, tanino y azúcar, brigadas de la LPA y la ANT actuaron violentamente desde el año pasado contra los trabajadores que recientemente habían logrado agremiarse y colaboraron con la policía en la represión de la huelga que terminó en junio de este año.

En enero miembros de la LPA de Villaguay, Entre Ríos, apalearon y entregaron como detenidos a la policía al secretario y a otros miembros de la Sociedad de Oficios Varios, que había declarado una huelga de peones rurales. El 11 de febrero el sindicato y el Centro Socialista de la localidad organizaron un acto para pedir la libertad de los detenidos, pero la manifestación fue interrumpida por el ataque de los miembros de la LPA, secundados por la policía. El enfrentamiento subsiguiente dejó como saldo varios muertos y heridos, casi todos trabajadores. El 1 de mayo, en Gualeguaychú (Entre Ríos), la irrupción de miembros de la LPA en el acto de la Fora dejó un saldo de al menos seis muertos y treinta heridos. En la provincia de Santa Cruz la Liga Patriótica se contó entre las fuerzas que presionaron al gobierno nacional para que envíe fuerzas del Ejército para reprimir la gran huelga rural de este año, y tuvo una participación activa en la matanza de más de mil huelguistas a manos de los militares.

¿Quiénes forman esta organización? La Liga Patriótica fue fundada en una reunión realizada en el Centro Naval el 20 de enero de 1919, como corolario de una serie de iniciativas desplegadas durante la «Semana Trágica» para dar expresión orgánica a los sectores más dispuestos a defender un orden social al que consideraban amenazado. Participaron de la reunión representantes del Círculo Militar y el Centro Naval, de varias instituciones de la élite (Círculo de Armas, Jockey Club, Yacht Club, Asociación de Damas Patricias) y en representación de la Iglesia monseñor De Andrea y monseñor Piaggio, resultando electo presidente provisional el almirante Domecq García, que en abril sería reemplazado en tal cargo por Manuel Caries.

La LPA se convirtió rápidamente en la principal organización contrarrevolucionaria argentina, logrando concitar el apoyo de las principales organizaciones patronales, de miembros de la Iglesia católica, el Ejército y de importantes sectores de las clases medias y altas urbanas y rurales, entre los que se cuentan incluso no pocos miembros de la Unión Cívica Radical. Gobernada por una Junta Central que en la práctica delega su autoridad en manos del presidente, la estructura organizativa básica de la Liga Patriótica son las brigadas (41 femeninas y 550 masculinas) extendidas a lo largo de todo el país en las que se desempeñan alrededor de 12 mil activistas.

Desde el punto de vista doctrinario, el lema de «Patria y Orden» sintetiza el ideario de la LPA, que se presenta como «guardián de la argentinidad» amenazada por los «sacudimientos anárquicos» que anuncian el intento de «imponer sus ideales funestos a la sociedad y el individuo».

En los Estatutos de la Liga se afirma que el conflicto social en la Argentina es el resultado de haber «descuidado el problema moral», entendiendo que la solución para tal problemática reside en estimular el amor a la Patria y en la colaboración con las autoridades en el mantenimiento del orden público. «Si hay fuerzas organizadas para la destrucción, sepamos oponerles fuerzas organizadas para el orden, la construcción, el progreso; si hay voces que se alzan contra la patria, hagamos que la escuela difunda sanamente el sentimiento nacional».

La Liga se propuso el establecimiento de instituciones caritativas, escuelas para trabajadoras y aun de ciertas reformas sociales. Sin embargo, el objetivo primordial de la Liga, tal como se viene manifestando en sus prácticas, es «agruparse en organizaciones vecinales que cooperen a la acción represiva de todo movimiento anarquista».

Por ello, las actividades más relevantes de la LPA son las destinadas a propagar su ideario y a combatir la acción sindical de los trabajadores urbanos y rurales y a las organizaciones políticas de izquierda. De tal modo, los esfuerzos liguistas se concentran por un lado en las tareas de propaganda y en la realización de eventos conmemorativos de las fechas patrias, además de orientar su actividad en pos de ganar para su causa a maestros y profesores, mientras es en la actividad antisindical y antiizquierdista donde la Liga muestra su carácter de institución de clase que despliega prácticas violentas a lo largo de todo el país.

Fuente:Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada:
Historia Argentina Fasc. N°59 Editorial Océano Grupo Clasa
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
HISTORIA UNIVERSAL Manual de Materias Editorial Visor
La Enciclopedia del Estudiante – La Historia Argentina Volumen 20 Santillana



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