Las Arañas

Vida de las Ratas Tipos Reproduccion Costumbres y Enfermedades

Vida de las Ratas:Tipos, Reproducción y Costumbres

LAS RATAS: TIPOS Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Nos referimos aquí a los roedores domésticos, denominación que aplicamos exclusivamente a los diversos géneros y especies de ratas y ratones que viven en las proximidades del hombre y que son causa de algún perjuicio para él. Antiguamente, se incluía en un sólo género tanto a las ratas (Mus major) como a los ratones (Mus minor). En la actualidad, se distinguen perfectamente dos géneros, reservando la denominación Mus para el género ratón, y nombrándose al género rata con el término Rattus.

Entre estas últimas se encuentran, principalmente, las especies Rattus rattus (rata negra o rata de desván) y Rattus norvegicus (rata gris o de alcantarilla). Estas dos especies, en particular la segunda, son las más importantes, desde todos los puntos de vista. Hay que advertir que la rata negra no tiene, en realidad, este color, sino que es gris oscuro.

Vida de las Ratas Tipos Reproduccion Costumbres

Rattus rattus (negra)

Rattus norvegicus (gris)

Entre los ratones, sólo tiene interés, aunque bastante, una especie, Mus musculus (ratón doméstico), de la que existen diversas variedades, las cuales pueden considerarse como subespecies. La diferenciación entre las dos especies de ratas citadas puede realizarse atendiendo a ciertos detalles morfológicos, que se especifican en el cuadro siguiente:

CARÁCTER RATA NEGRA RATA GRIS
Tamaño Cuerpo + cabeza =  200 mm.. Cuerpo + cabeza  = 250 mm.
Morro Agudo Achatado
Orejas Grandes y casi sin pelos Pequeñas y completamente cubiertas de pelos cortos
Cola Delgada y más larga que cabeza  cuerpo Gruesa y más corta que cabeza -J- cuerpo
Glándulas
mamarias
10 12
Peso Máximo: 225 g. Máximo: 480 g.
Pelo Duro Suave

 

Para distinguir una rata pequeña (rata joven) de un ratón se pueden considerar dos caracteres: la cabeza y las patas. En la rata pequeña, son más grandes que en el ratón, para una envergadura, de ambos animales, prácticamente igual.

Se supone que la rata negra procede de los desiertos de Arabia, en donde llevaba una vida libre.- Parece que se asoció al hombre, aproximadamente, en el siglo Vil, y que su difusión principal por Europa se debió a los Cruzados, aunque, por otra parte, hay pruebas de que la conocían los griegos y romanos; porque se han conservado representaciones artísticas de ella.

La rata gris, originaria de Asia Central, invade Europa, y poco después América, en el siglo XVIII, a través de la flota rusa que visitaba los puertos escandinavos; también hay testimonios del cruce directo del Volga, a nado, de grandes conjuntos de ratas, probablemente en busca de alimento. Sin embargo, existe controversia en este punto, puesto que las mismas emigraciones masivas las refleja; Aelian en su trabajo «De Natura Animalium», escrito en el siglo II.

Sea cual fuere la época de llegada de la rata gris a Europa, es incuestionable que su difusión sólo pudo llegar a ser importante cuando encontró un ambiente adecuado, es decir, con la existencia de la gran urbe provista de un alcantarillado complejo, y propicio para la proliferación de estos roedores; tal situación se dio, aproximadamente, a partir del siglo XVIII.

El ratón es conocido desde los tiempos históricos más remotos, pues aparece en el arte y la literatura de los griegos y de los romanos, e incluso puede que su nombre latino (Mus) sea una derivación del vocablo sánscrito musha. Se asigna su procedencia al Asia Central. (Ver: Peste Negra en Europa)

REPRODUCCIÓN Y COSTUMBRES

Las ratas son de costumbres muy adaptables y, por tanto, no existe para ellas una pauta general de conducta. Tan pronto como varían las condiciones del medio, se acomodan consecuentemente a la novedad. Se puede decir que cada una de las especies tiene hábitos algo distintos de las otras; así, la rata negra es mejor trepadera que la gris, pero, sin embargo, esta última se puede encentrar también en buhardillas y desvanes, tanto como aquélla en los desagües cloacales.

La rata negra no es muy fuerte y corre poco, pero posee una gran aptitud para saltar y trepar. Por ello, aunque la gris (más prolífica, fuerte y pesada) la haya desplazado de la mayoría de sus sitios de residencia, aún perdura y prolifera en aquellos lugares de acceso difícil para ésta, cuya capacidad trepadora es mucho menor. Así la rata negro suele encontrarse en los barcos, en las partes altas de los edificios y en muchas construcciones de las zonas rurales, en donde no existen desagües cloacales y, por tanto, hay menos posibilidades de difusión para la rata gris.

En consonancia con la división de sus respectivas áreas de influencia se halla la habilitación de sus guaridas. La rata gris prefiere hacer madrigueras subterráneas de un diámetro de 5 a 8 cm., y de una longitud aproximada de 1 m.; suelen tener una entrada, un ensanchamiento central donde construye el nido, y una o dos salidas de emergencia.

La rata negra busca su morada en los escondrijos que le proporcionan los montones de escombros, cajones, leña, etc. En ambos casos, el nido de cría lo acondiciona con una gran cantidad de materiales blandos, como trapos, papel, paja, cordeles, etc.

La rata negra adquiere la madurez sexual a los cuatro meses; a partir de esta edad puede parir carnadas de 6 a 8 individuos cada mes, pues el periodo de gestación dura de 21 a 25 días, aunque en la práctica no sobrepasa las 2 ó 3 carnadas al año. La rata gris está sexualmente madura a los dos meses; su período de gestación es igual que el de la anterior, pero el número de carnadas por año, y de individuos por carnada, es notablemente superior; así, pueden sucederse de 3 a 5 carnadas anuales, cada una de ellas compuesta de 6 a 12 crías. Vive de 6 a 12 meses ordinariamente, pero en cautividad alcanza a vivir hasta unos 3 años.

La gran variación de estas cifras se debe a las condiciones del medio (alimentos, refugios, clima, etc.), que influyen decisivamente. En general, la fecundidad de la rata negra es favorecida por las temperaturas cálidas, y la de la gris, por las frescas.

Se atribuye a las ratas la posesión de hábito nocturnos , pero éstos no significan otra cosa que le existencia de precauciones defensivas muy desarrolladas en estos animales, cuyos enemigos son abundantes.

En lugares donde las ratas no están expuestas a peligros sus incursiones sen tanto diurnas como nocturnas. Sin embargo, la constante imposición por el medio de esta última clase de salidas es posible que haya influido, con el correr de los siglos, en el comportamiento habitual de la especie, puesto que su sentido de la vista es defectuoso (quizá, por deformación), mientras que los otros sentidos se han desarrollado extraordinariamente. Las mismas vellosidades del morro, de cuyas raíces parten terminaciones nerviosas, constituyen órganos sensoriales valiosos.

Las ratas son omnívoras, aunque tienen ciertas preferencias de alimentación; así, la rata negra prefiere los alimentos frescos (vegetales, frutas, papas, etc.) mientras que la gris busca alimentos consistentes, con alto contenido en grasas (cereales, semillas, cecinas, carnes, etc.). Por tanto, es fácil comprender que la rata negra no necesita apenas beber líquido, mientras la gris tiene verdadera necesidad de agua, elemento que, por otro lado, forma parte importante de su «habitat» (los desagües cloacales), e incluso le sirve de vía para trasladarse a diferentes sitios, dadas sus notables condiciones natatorias. La rafa negra también puede nadar, aunque menos hábilmente.

A veces, las ratas dan la sensación de devorar alimentos completamente incomestibles, como cemento, plomo, madera, etc., de los cuales se sirven nada más que a modo de abrasivo, .para mantener sus incisivos, que crecen continuamente, con la longitud adecuada. La rata gris persigue al ratón y a la rata negra, e incluso llega a devorar sus propios crías cuando se ve apremiado por la falta de alimentos.

Les ratones son anímales que roen y mordisquean pequeños trozos de materias. Son muy ágiles, trepan, saltan y nadan bastante bien. Corren, sin cesar, de un sitio a otro, por lo que se les tilda, vulgarmente, de curiosos. Alcanzan la madurez sexual o los 2 ó 3 meses; el», período de gestación dura de 19 a 24 días, y paren una media de 7 carnadas por año, con 5 ó ó crías por carnada. Viven, aproximadamente, de 15 a 18 meses.

Es frecuente que se .reúnan en comunidades limitadas, e incluso suceda que 3 hembras lleguen a compartir el mismo nido. Se nutren, prácticamente, de los mismos alimentos que el hombre (carne, harina, frutas, vegetales, etc.), y beben líquidos, preferentemente dulces, en vez de agua.

Las enfermedades más importantes que trasmiten las ratas son las siguientes:

Da peste, contagiada a la rata negra por una mosca, la Xenopsylla cheopis que porta el germen Pasteurella pestis. Esta plaga puede manifestarse en el organismo de varias formas, de distinta gravedad, y recibe, por tal motivo, diversos nombres, como peste septicémica (100 % de muertes), peste neumónica (90 % de muertes), peste bubónica (40-70 % de muertes) y peste silvática (poco virulenta).

El tifus múrido, producido por una Rickettsia que trasmiten los piojos, pulgas y ácaros de las ratas. La ictericia infecciosa o leptospirosis, causada por la Leptospira icterohaemorrhagiae que se encuentra en la sangre y orina de las ratas. EL hombre se contagia comiendo alimentos contaminados por las deyecciones de los roedores o bañándose en aguas contaminadas.

La triquinosis, enfermedad producida por un gusano parásito, la Trichinella spiralis. Es corriente su trasmisión al hombre, a través del cerdo, infectado, a su vez, por comer ratas enfermas. El quiste que encierra el gusano se disuelve en los jugos gástricos, dejándolo en libertad; entonces se multiplica extraordinariamente en el tubo digestivo y, a continuación, atraviesa la pared intestinal, alojándose, por último, en los tejidos, en donde se enquista de nuevo. Además de estas enfermedades, de trasmisión relativamente frecuente, las ratas pueden ser vectores también de poliomielitis, disentería, fiebre tifoidea, meningitis, etc.

Por todos los conceptos aquí enumerados, la lucha contra las ratas constituye una necesidad imperiosa, de la que, afortunadamente, se ha percatado la humanidad. Hoy día, el descubrimiento de rodenticidas supone una parte importante de la investigación general de pesticidas, y, en la actualidad, se dispone de una serie de recursos eficaces para el exterminio de los roedores.

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA Nª 72.

Historia del Descubrimiento del Mosquito Que Transmite La Malaria

Historia del Descubrimiento del Mosquito Que Transmite La Malaria y Fiebre Amarilla

Ciertas especies de mosquitos transmiten al hombre terribles enfermedades. Viven preferentemente en regiones cálidas y pantanosas. Actualmente se los combate en forma encarnizada, gracias a lo cual se han transformado en habitables muchas zonas hasta hace poco insalubres.

Hace más o menos un siglo, el viajero que cruzaba ciertas regiones pantanosas de Europa quedaba asombrado ante el espectáculo desolador que ofrecían.

Los hombres y los animales domésticos eran escasos; sólo se advertía algún búfalo hundido en el agua hasta las rodillas, unos pocos caballos que erraban a lo largo de las riberas, chozas miserables habitadas por hombres toscos, y en todas partes la misma atmósfera pesada y la misma humedad malsana emanando de las aguas estancadas y fangosas.

Una terrible enfermedad, que se caracteriza por accesos de fiebre acompañados de fuertes dolores de cabeza y, a veces, con delirio, asolaba esas regiones; era la malaria.

Durante siglos, la malaria —conocida también por paludismo, fiebre intermitente, fiebre de los pantanos, fiebre climática y chucho— azotó el delta del Danubio, Grecia e Italia, despoblando a pesar de su fertilidad, vastas comarcas destinadas a ser inagotables fuentes de riqueza.

No se conformó con sentar sus reales en Europa, sino que llegó a todos los continentes: en Asia, la zona palúdica toma parte de Asia Menor, Arabia, Turquestán, Persia, Indochina, Siam, China, Japón e Islas Filipinas. África está totalmente infectada.

En América, la enfermedad se propaga en México, Venezuela, las Antillas, las Guayanas, Brasil, Bolivia, Paraguay y norte de la República Argentina.

No se conocían las causas de la enfermedad; algunos la atribuían al aire pernicioso.

De ahí su nombre de malaria (del italiano: malo, malo y aria, aire).

Los mosquito La Malaria Fiebre Amarilla En 1895, el médico italiano Bautista Grassi logró identificar al solapado enemigo transmisor del terrible mal.

Era un mosquito que todas las tardes se elevaba sobre las marismas formando con sus congéneres compactas nubes.

Su nombre científico es Anofeles o Anopheles. (imagen).

Este insecto, al absorber la sangre de un ser humano o de un animal atacados de malaria, absorbe también los parásitos de la sangre llamados hematozoarios (del género Plasmodium), que son los causantes de la enfermedad y fueron descubiertos por el investigador francés Laverán.

Luego, cuando el Anofeles pica, los inocula al individuo sano.

Grassi, que muchas veces vio flotar en los pantanos los huevos de los Anofeles, como si fueran pequeñas balsas, aprendió pronto a distinguir a estos mosquitos de otros menos peligrosos.

De los huevos de esos insectos nacen las larvas, que viven y crecen en el fondo del agua, pero suben a la superficie para llenar de aire los tubos o tráqueas por medio, de los cuales respiran.

Esos descubrimientos permitieron acabar con la malaria.

Se comenzó por cubrir de petróleo la superficie de las lagunas peligrosas para privar así a las larvas del aire necesario a su existencia. En otros lugares se criaron ciertos peces (ciprinos) que se alimentan con larvas de mosquitos.

Además se desecaron las regiones pantanosas y se cavaron canales para hacer correr el agua estancada. De este modo la enfermedad disminuyó considerablemente.

En la actualidad se emplea el DDT (diclorodifeniltricloretano), uno de los insecticidas más poderosos que se conocen.

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La fiebre amarilla hacía estragos entre los obreros que trabajaban en las esclusas del canal de Panamá.

Hay fiebre amarilla en 47 países endémicos de África, América Central y Sudamérica. Cerca del 90% de los casos notificados cada año corresponden al África subsahariana.

El médico cubano Carlos Finlay (imagen) sostuvo que el mal era trasmitido por un mosquito llamado Estegomia calopus, cuya hembra deposita los huevos en cualquier sitio donde haya agua estancada.

Cuando los norteamericanos intervinieron en la guerra de Cuba, el médico militar Walter Reed pudo comprobar que Finlay tenía razón.

La fiebre amarilla o vómito negro es originaria de las costas del golfo de México y de las Antillas. En 1871 la terrible enfermedad llegó a Buenos Aires y la epidemia dejó un saldo de catorce mil muertos.

Ahora se le hace en casi todas partes una guerra sin cuartel. En Río de Janeiro, por ejemplo, cuando se presenta un caso de fiebre amarilla, acude en el acto un pequeño ejército de guardias sanitarios que dispone serias medidas de prevención y profilaxis.

La especie Culex, inofensiva en los países de clima templado, en las zonas tórridas puede inocular, a hombres y animales, unos parásitos del género leishmania que producen una grave enfermedad conocida con el nombre de muerte negra o kalaazar. (imagen izquierda abajo: mosquito de la malaria)

Los viajeros afectados exportan la enfermedad a otros países en los que no hay fiebre amarilla, pero la enfermedad también se puede propagar fácilmente si en el país hay especies de mosquitos capaces de transmitirla, condiciones climáticas específicas y el reservorio animal necesario para mantenerla.

¿Cómo se transmite? El virus de la fiebre amarilla se transmite por mosquitos infectados, generalmente del género Aedes (los mismos que transmiten los virus de Zika, de la fiebre chikungunya y del dengue). También la transmiten los mosquitos Haemogogus, que se encuentran sobre todo en la selva.

Los mosquitos se infectan cuando pican a personas o monos infectados. La enfermedad no se transmite por contacto entre personas.

¿Cómo pican los mosquitos? Entre las antenas está situada la trompa, constituida por una pieza hueca, contra la cual se apoya la lengua.

La trompa se completa con las mandíbulas y con los estiletes terminados, unos con puntas perforantes, y otros con una sierra destinada a ensanchar las heridas alrededor de la picadura.

A veces, la trompa presenta una verdadera bomba aspirante-impelente, que inyecta en la presa los líquidos salivares tóxicos y absorbe, al mismo tiempo, la sangre de la víctima.

Con su característico zumbido, los mosquitos inician lo que bien podríamos llamar la caza del hombre, a quien acosan con sus dolorosas picaduras y su inquietante concierto. Es curioso saber que sólo la hembra pica y que lo hace únicamente de noche.

En desacuerdo con sus colegas, el médico estadounidense Walter Reed (1851-1902), que conocía la teoría de Finlay, sostenía que el mosquito Estegomia calopus causaba la fiebre amarilla.

Para convencerlos, Reed los reunió y les presentó un recipiente lleno de Estegomias. Cuando lo destapó, los incrédulos colegas levantaron para salir  precipitadamente la sesión

Los mosquitos son insectos que se reproducen enormemente. La hembra pone varios centenares de huevos en las aguas estancadas, de los cuales saldrán igual número de larvas que miden, al nacer, un milímetro escaso.

Son ápodas (sin patas), como todas las larvas de los dípteros (insectos con dos alas). Del estado de larva pasarán al de ninfa.

En lugar del tubo respiratorio, las. ninfas poseen dos pequeños cuernos cefálicos.

Son muy móviles, y suben a respirar a la superficie del agua, volviendo a descender en seguida sin tomar alimento. Una actividad semejante, unida a un ayuno tan severo, no podría continuar mucho tiempo. Por eso, al cabo de tres días, la ninfa sube a la superficie, donde pierde su piel y se transforma en insecto perfecto.

Incubacion y Tratamiento: El periodo de incubación de la fiebre amarilla es de 3 a 6 días y la enfermedad tienes dos fases, la primera, aguda, se caracteriza por fiebre, dolores musculares, sobre todo de espalda, cefaleas, escalofríos, pérdida de apetito y náuseas o vómitos y los afectados pueden recuperarse, pero si pasan a la segunda fase, muy  tóxica, la mitad fallecen en un plazo de 10 a 14 días, mientras que la otra mitad se recupera sin daños orgánicos importantes

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LECTURA COMPLEMENTARIA:
Como el Ejército norteamericano acabó con la fiebre amarilla:

Para impedir las enfermedades del tipo microbiano, o infeccioso, sólo es preciso impedir la entrada en los cuerpos sanos de los microbios que las causan. Para hacer esto es necesario conocer cómo el organismo o su esporo va de la enfermedad a la salud y seguir este camino ha implicado con frecuencia un trabajo de rastreo tan difícil y fascinador como nunca se ha descrito en una novela dramática y, en parte, tan lleno de peligros.

En muchos casos el problema se ofrece al estudio sin mucha dificultad, y los sanitarios expertos aprenden pronto a vigilar el agua y la leche y a sospechar de otros alimentos y bebidas. Se ha comprobado que conducimos la viruela en los vestidos, nuevos o viejos, y este es uno de los peligros de las prenderías.

La gran dificultad para la observación del investigador ha sobrevenido con aquellos gérmenes que no se transmiten directamente de una persona a otra sobre algún vehículo físico, sino que tienen un huésped o huéspedes intermediarios en forma de insecto o gusano.

Cuando las tropas norteamericanas fueron a Cuba, en 1898, el enemigo más temible no eran las tropas españolas, sino la fiebre amarilla que había infectado siempre los trópicos y, ocasionalmente, había llegado a algunas ciudades norteamericanas, sembrando la muerte y el terror. Nadie sabía exactamente cómo se transmitía la enfermedad.

Un cierto número de científicos médicos estaba convencido de que el germen de la infección era transmitido por los mosquitos, pero el público en general consideraba la idea como una mera «teoría», prefiriendo como ocurre con mucha frecuencia, la simple explicación verbal consistente en llamar a la enfermedad «contagiosa».

Después de la terminación de la guerra y de la liberación de Cuba, se recordará que las fuerzas norteamericanas quedaron al frente de los asuntos de la isla, hasta que pudiera organizarse y operar un gobierno estable.

Bajo esta administración se transformaron las condiciones sanitarias, la prevalencia de la malaria se redujo extraordinariamente y la fiebre amarilla se acabó. En 1900, el Dr. Gualterio Reed, del Cuerpo de Sanidad militar, fue colocado al frente de una Comisión destinada a estudiar la fiebre amarilla.

Comprobó resueltamente la «teoría del mosquito» por experimentos con los soldados que se prestaron voluntariamente. Comenzaban por dormir en la casa apestada y con las ropas del paciente que había muerto de la fiebre amarilla. Ninguno de ellos contrajo la enfermedad, demostrando así que ésta no se transmitía por contacto.

Eos sujetos se sometieron después a la picadura de mosquitos, que habían picado, previamente, a pacientes de la fiebre. Sin excepción, desarrollaron casos típicos de la enfermedad, y aunque, como es natural, se les prestó todo el auxilio y la más esmerada asistencia posible, algunos murieron, tan mártires de la causa de la Humanidad como hayan podido ser nunca los hombres.

El resultado de los experimentos probó, de un modo concluyente, que la picadura de un mosquito especial llamado «stegomyia» era el único medio por el cual podía ser contraída la fiebre.

El problema estaba resuelto; para eliminar la fiebre amarilla era necesario eliminar el «stegomyia». Partiendo de este conocimiento adquirido y del hecho previamente establecido por el Dr Ross de que también la malaria es trasmitida por otra variedad de mosquitos, los sanitarios estaban capacitados para suprimir los grandes obstáculos con que tropezaba la vida del hombre blanco en los trópicos.

Estos descubrimientos hicieron posible para los norteamericanos el acceso a Panamá y dar al mundo el canal tanto tiempo esperado.

La prevalencia de la fiebre en los lugares pantanosos, no se atribuyó ya a las emanaciones de ningún «vapor» o «miasmas», sino a la abundancia de los mosquitos conductores de gérmenes. Del mismo modo, los peligros del «aire de la noche» y de los malos olores se reconocen hoy como míticos.

La inmundicia es dañina porque es el vehículo o lugar de cultivo de la infección.

Una conquista reciente semejante y en la cual también han tenido una participación honrosa los médicos americanos, es la victoria sobre el tifus, el temible azote de los ejércitos y de la vida de campaña.

Los doctores que combatieron la epidemia en Servia, en la Guerra Europea, localizaron primero la conducción de la enfermedad en el piojo común, y lo vencieron del modo usual, acentuando la limpieza personal.

Desde el punto de vista de la ciencia pura, estos descubrimientos han sido también de un valor incalculable, aumentando nuestro conocimiento de los fenómenos de la vida tanto como contribuyendo a la comodidad y seguridad de la existencia, y demostrándose una vez más como el interés práctico y el amor al conocimiento por sí mismo, se influyen mutuamente y se completan.

Las historias de la vida de algunos de estos «gérmenes» forman uno de los más admirables capítulos del libro de las maravillas de la Biología moderna.

Ver: La Quinina

Fuente Consultada: Lo Se Todo – Tomo II

Vida de las Moscas Clases o Tipos de Moscas Características

Vida de las Moscas – Tipos de Moscas – Características

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS MOSCAS

Vida de las Moscas Clases o Tipos de Moscas Combatir

Las moscas son insectos dípteros provistos de alas. Su estructura es muy compleja; tienen el cuerpo dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen, cada una de las cuales está constituida por varios segmentos.

La cabeza lleva las antenas, y en el tórax se injertan las patas y las alas, estas últimas membranosas.

Las moscas respiran no por pulmones, sino por tráqueas, pequeños tubos finamente ramificados que se comunican con el exterior por medio de un orificio casi imperceptible, situado en la superficie del cuerpo, y llamado estigma.

Cada segmento posee dos estigmas, a través de los cuales pasa el aire que recorre luego esos pequeños tubos. Los ojos de las moscas son compuestos, y están recubiertos por una delgada capa de quitina transparente. Las piezas bucales son diferentes, según se trate de moscas que toman su alimento picando o chupando.

La mosca tse-tsé y laHippobosca equina, que pican a los animales, tienen piezas bucales transformadas en finísimos estiletes. La mosca común, que puede igualmente picar o chupar, dispone, en cambio, de una trompa aspirante. El desarrollo de las moscas ofrece, según la especie, características diferentes; en general, la hembra deposita sus huevos, muy numerosos, en lugares donde existen materias en descomposición; de estos huevos, nacen las larvas. El tiempo que tardan estos huevos en dar nacimiento a las larvas varía con la temperatura del ambiente; en el verano nacen a las ocho horas.

La mosca común (Musca domestica) es uno de los insectos más peligrosos. Tiene, en efecto, la costumbre de posarse sobre las materias orgánicas en descomposición (basuras, estiércol), lo que la convierte en portadora de gérmenes de graves enfermedades infecciosas.

En algunas especies, los huevos se abren en el interior del cuerpo del insecto, de tal manera que las larvas parecen nacer directamente; en virtud de este hecho, sus ejemplares podrían ser considerados como vivíparos.

Las larvas de las moscas son fácilmente confundibles con pequeños gusanillos; viven en el agua, en la tierra o sobre substancias animales o vegetales; no tienen patas, sino órganos pulsátiles elementales; están desprovistas de cabeza, y cuando la tienen, ésta se halla en estado embrionario. Si el medio en que han nacido es favorable, las larvas se transforman rápidamente en ninfas o crisálidas, de las que saldrá el insecto perfectamente formado.

Casi todos los seres vivos tienen motivos de queja contra la mosca común; ésta, indiferente al frío y al calor, atormenta por igual al lapón, al africano y a los habitantes de las regiones templadas. Todos conocemos el aspecto de la mosca común; es de color gris, posee antenas penniformes y la parte superior de su abdomen está desprovista de pelos.

DIFERENTES CLASES DE MOSCAS

Las moscas no sólo son importunas; menudo son perjudiciales y hasta pueden ocasionar la muerte, tal lo que sucede con algunas especies tropicales. Las glosinas, por ejemplo son dípteros que se nutren exclusivamente de la sangre de animales homotermos, es decir, de los pájaros y de los mamíferos cuyos cuerpos se mantienen a una temperatura constante, independiente del medio ambiente.

La picadura de la glosina es mortal, porque al efectuarla, el insecto propaga un terrible protozoario, el tripanosoma, que provoca enfermedades mortales. Las glosinas viven en el África ecuatorial, en el Congo en la región del lago Tanganyka; aterrorizan a los hombres y a los rebaños, que reconocen inmediatamente el característico silbido dé la mosca tse-tsé.

La que ataca al hombre es la Glossina palpalis; es este insecto el que causa la terrible enfermedad del sueño. La mosca tse-tsé pica a los caballos y a los perros del África oriental y les provoca la nagana; la Glossina rnorsi tans, cuyo aspecto es muy semejante al de la mosca común pero de mayor tamaño, tiene el abdomen recubierto de pelm sedosos.

En África, en el Brasil y en la India, estos insectos atacar no sólo a los hombres y a los animales domésticos, sino también a los elefantes. Los ejemplares de otras especies, semejantes a tábanos, se ensañan contra las serpientes y los pájaros.

Es muy frecuente encontrar la mosca azul (Calliphora yomitorict,), que entra zumbando en nuestras casas cuando percibe, con su olfato sumamente desarrollado, el olor de la carne. Su cabeza es negra de ambos lados y está provista de pelos rojos; su tórax se halla recubierto de cerdas que formar franjas negras, y el abdomen es de color azul turquesa. Es un insecto muy prolífico, y deposita hasta cien huevos por vez. Para ello elige generalmente la carne cruda. Las larvas son voraces: sus excrementos descomponen la carne en la cual penetran a medida que de ella se nutren.

Entre las glosinas, muy abundantes en el Africa ecuatorial y en el Congo, figura la mosca tse-tsé (Glossina morsitans), temida por el hombre y por las bestias. Transmite el tri­panosoma, que causa una terrible enfermedad llamada nogana. La Hippobosca equina a los ataca a los caballos.

En un lapso relativamente breve (ocho días) las larvas se transforman en ninfas. La mosca azul, al igual que la mosca común, se multiplica en tal forma que en poco tiempo llegaría a formar numerosísimas colonias de no mediar la competencia biológica y la guerra de exterminación que emprende el hombre.

Entre las numerosas variedades que existen, debemos citar —además de la mosca verde (Lucilio caesar), con reflejos dorados, que abunda en los campos, donde busca los montones de estiércol— diferentes variedades de Hippobosca, de cuerpo achatado. Tienen grandes ojos situados a ambos lados de la cabeza, antenas cortas y están provistas de poderosas uñas; su esternón es ancho y chato. Se posan sobre el pelaje de los caballos, de los ciervos y sobre el plumaje de los pájaros.

La mosca azul (Calliphora vomitoria)  y la mosca verde (Lucilia caesar)depositan sus huevos sobre las carroñas y sobre las substancias orgánicas en estado de descomposi­ción; de sus huevos salen las larvas, que se introducen a veces en el cuerpo humano y provocan una terrible enfermedad.

Cada variedad de Hippobosca (imagen izq.) vive a expensas de una especie determinada de animal, cuya sangre succiona; la que ataca al caballo es la Hippobosca equina, de color amarillo y castaño; el cuerpo de este insecto, aunque viscoso, está dotado de gran agilidad.

Otra mosca que se encuentra en el campo, sobre todo en las proximidades de los establos, es la Stomoxys calcitrans.

Es muy semejante, por la forma y el color, a la mosca común, pero su talla es ligeramente mayor. Su característica es la de poseer una trompa que sale de su boca en posición horizontal. Existe también una categoría de moscas llamadas “pipistrelas” (Nitteribii); poseen largas patas, pero carecen de alas y ojos; éstos, cuando los tienen, son simples ojos puntiformes. A estas características responden asimismo las Brasiles, moscas parásitas de las abejas.

En el lugar de los ojos presentan dos pequeños huecos, donde están alojadas las antenas; éstas son de color amarillo, mientras el resto del cuerpo es de un castaño brillante. Cuando este parásito no encuentra abejas (se nutre particularmente de la abeja reina), su vida es muy corta. Impracticable resultaría la tarea de enumerar en este documental todas las especies existentes.

Las moscas son insectos tempranamente aparecidos sobre la tierra; en las capas correspondientes a la época terciaria, es decir, que se remonta a 60 millones de años, se han hallado fragmentos de ámbar que encierran numerosos insectos.

En estos trozos, conservados en los museos, se descubrieron por lo menos 850 variedades de dípteros. Se cree que en la época terciaria vivía ya un gran número de ellos, y que su aparición sobre la tierra data aproximadamente de 300 millones de años. Sin embargo, los restos fósiles de seres que existieron en tiempos tan remotos son totalmente irreconocibles.

(imagen: wikipedia)

CÓMO COMBATIR LAS MOSCAS

La mejor arma de que disponemos es, sin duda alguna, la limpieza. Las moscas, en efecto, sólo depositan sus huevos sobre los detritos o las substancias orgánicas en descomposición. Sería absurdo esperar el total exterminio de estos insectos, pero es  en cambio muy posible evitar que penetren en nuestras casas.

Desde el punto de vista higiénico, es conveniente observar las siguientes reglas: durante la preparación de las comidas, eliminar inmediatamente los residuos; vaciar con frecuencia los recipientes donde se arroja la basura (que deben permanecer siempre cubiertos); conservar cuidadosamente los alimentos; no permitir a los animales domésticos (en el caso de tenerlos) el acceso a la cocina; mantener en estado de perfecto aseo todas las dependencias de la casa, incluyendo patios y terrazas.

Las moscas son particularmente peligrosas para los niños, en razón de la facilidad con que transmiten las enfermedades. Es, pues, indispensable tomar las precauciones necesarias para protegerlos, sobre todo durante el verano, época en que estos insectos abundan.

CONSEJOS PARA EVITAR LA PROLIFERACIÓN DE MOSCAS Y MOSQUITOS

En el verano es inevitable la aparición de moscas y mosquitos en casi todas partes. Las moscas, por ejemplo, son trasmisoras de muchas enfermedades por el contacto con materias contaminadas. Lo primero que hay que hacer mantener una higiene general dentro y fuera de la casa.

  • No dejar la basura muchas horas en el interior de la casa. Limpiar los tachos con desinfectante.
  • Para evitar la invasión de estos insectos poner mosquiteros y contratar un servicio de fumigación. Las mosquitas que aparecen en forma esporádica se pueden combatir echando un chorrito de lavandina por los desagües en los que aparecen.
  • En lo que se refiere a los mosquitos, también conviene el uso de los mosquiteros.
  • Destapar los desagües del exterior de la casa y limpiar todos los sitios en que se puede acumular agua porque es el medio en que más se reproducen. El mercado, por su parte, ofrece una amplia variedad de insecticidas eficaces en forma de pastillas o espirales a base de piretrinas y piretroides que no dañan la salud de los humanos.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

Muy comunes y molestos, son insectos pertenecientes al orden de los dípteros, que es uno de los más numerosos. Su principal característica ha sido tenida en cuenta para denominar este orden (del griego, «doble ala»). Con ciertas excepciones, las moscas poseen un par de alas membranosas que corresponden al par anterior en otros insectos alados; las alas traseras están ausentes y las representan pequeños órganos nudosos, llamados balancines. Las partes bucales se hallan adaptadas para la absorción y a veces, también, para la punción. Los distintos órganos combinados, forman una proboscis.

Las moscas sufren metamorfosis completa. Sus larvas, desprovistas de patas, tienen cabeza reducida; las pupas son libres o están encerradas en una cáscara dura llamada pupario.

En general, son pequeñas; algunas especies miden menos de un milímetro de largo, mientras que otras (por ejemplo, la llamada mosca ladrona, de Australia) alcanza unos diez centímetros de envergadura de ala y una longitud de cuerpo de unos cinco centímetros. La mayoría posee hábitos diurnos y se alimenta del néctar de las flores o de material orgánico en descomposición; muchas nunca se posan sobre flores sino que lo hacen sobre hojas, troncos de árboles, leños caídos, en el pasto o en el barro donde buscan su alimento. Algunas tienen hábitos crepusculares.

Otras especies son chupadoras de sangre, tales como los tábanos. Muchas son depredadoras de insectos más pequeños o lombrices. Las moscas tienen generalmente coloración opaca, pero muchas de ellas poseen bandas amarillas o negras, o manchas de esos colores.

No faltan las que exhiben tonalidades metalizadas verdes, azules o violáceas, mientras que en algunas existe vello similar al de las abejas. Hay moscas que se asemejan a las avispas y actúan como éstas; al ser capturadas, zumban fuertemente haciendo vibrar sus alas y  algunas imitan la acción de clavar un aguijón que no poseen.

Las moscas que se asemejan a abejas son parásitas de éstas, mientras que las que viven en los nidos de hormigas y termitas por lo general están muy modificadas, particularmente las hembras. Los SEXOS se parecen entre sí, aunque no es raro el dimorfismo. En algunas especies las antenas son más plumosas en los machos y en este sexo los ojos compuestos están situados más cerca entre sí.

La cabeza es generalmente una cápsula esferoide, cuya superficie está ocupada, en su mayor parte, por los ojos compuestos. Dichos ojos son de gran tamaño, y están formados por centenares de ojos simples. Puede haber, además, tres ocelos (ojos simples) situados cerca de la punta de la cabeza, entre los ojos. Las antenas, que generalmente salen de la mitad de la cara frontal, adoptan diversa formas y tienen gran importancia . osificación.

Las partes bucales se adaptan a la succión: las mandíbulas solo están presentes en aquellas moscas que se alimentan por punción, y tienen forma de lanceta; los maxilares, en dichas moscas están reducidos, parcialmente fusionados con la cabeza y representados por los palpos.

El labio es membranoso y forma la mayor parte de la proboscis. Su ápice se expande, formando dos lóbulos de succión. El tórax se fusiona en una sola masa, formada principalmente por el gran mesotórax. Y las patas tienen tarsos de cinco segmentos. Las alas membranosas frecuentemente tienen pocas VENAS transversales. En la hembra, el abdomen a menudo posee un segmento terminal tubular y retráctil, que forma un ovipositor.

Las tráqueas se expanden para formar grandes vacuolas de AIRE, mientras que el sistema digestivo suele tener un reservorio especial de comida, que lleva a aquél por medio de un delgado conducto. En muchos casos, los ganglios de la cadena ventral se fusionan en uno y a menudo los órganos reproductores femeninos se adaptan para retener los huevos hasta que nacen las larvas.

Fuente Consultada: Enciclopedia Alfatemática N°56

PARA SABER MAS…
LAS MOSCAS Y LA CIENCIA
Si hay algo que las moscas hacen extremadamente bien es volar. Hace poco, un equipo de científicos británicos declaró que la mosca común es la criatura aerodinámica más talentosa del planeta, superior a cualquier ave, murciélago o abeja: puede efectuar seis movimientos en un segundo, revolotear, volar en línea recta hacia arriba, abajo o atrás, dar saltos mortales, aterrizar en el techo y realizar todo tipo de espectaculares maniobras. Todo con un cerebro más pequeño que una semilla de ajonjolí.

Michael Dickinson, quien estudia el vuelo de las moscas en su laboratorio del Instituto Tecnológico de California, dice, sin embargo, que la mosca doméstica no es realmente la mejor voladora: «Los sírfidos [moscas de las flores] son los amos y señores del vuelo.» Pueden sobrevolar un punto fijo, salir disparados hacia otro lugar y luego regresar velozmente al mismo punto.

Científicos, ingenieros e investigadores militares quieren averiguar cómo es posible que, con un cerebro tan diminuto, estos insectos sean capaces de semejantes proezas. Tal vez mediante la ingeniería inversa podrán crear, a partir de una mosca, un dispositivo robótico que haga tareas de reconocimiento en sitios peligrosos, como zonas de terremotos o minas derrumbadas.

El laboratorio de Dickinson trabaja con moscas de la fruta. Ahí son colocadas en compartimientos especiales para filmarlas en cámara superlenta (seis mil cuadros por segundo). A Dickinson le interesa saber cómo evitan chocar. Ya ha descubierto que ciertos movimientos, como los giros de 90 grados, son activados por indicios visuales y dos órganos de equilibrio, situados sobre el tórax, que funcionan como giroscopio.

Las moscas poseen apenas una docena de músculos para maniobrar, pero están repletas de sensores. Además de contar con ojos compuestos, que les permiten obtener imágenes panorámicas y son ideales para detectar movimiento, tienen vellos y antenas sensibles al viento, así como tres fotorreceptores en la parte superior de la cabeza que les indican dónde es arriba y abajo. Casi dos tercios de su sistema nervioso se dedican a procesar imágenes: tornan toda la información sensorial y la resumen en comandos básicos, como «a la izquierda» y «a la derecha».

Es como si después de haber leído cientos de publicaciones sobre un tema, usted sintetizara una opinión fundada en unas cuantas nociones básicas. Así es como las moscas encaran el vuelo, sólo que son lectoras veloces y procesan la información en una fracción de segundo.

Como las moscas han evolucionado durante cientos de millones de años (y fueron los primeros animales que remontaron el aire), no debe sorprendernos que sean tan estupendas voladoras. «Es sólo que no tienen cerebros como los nuestros. Estudiarlas es como viajar a otro planeta», concluye Dickinson. (Fuente Consultada: Revista National Geographic Junio 2006)

Insectos que transmiten enfermedades al hombre

Insectos que transmiten enfermedades al hombre
Pulgas, Moscas, Cucarachas, Chinches

Desde que el hombre se transformó en un animal social, congregándose para vivir en comunidades, los problemas médicos de combatir las enfermedades provocadas por los gérmenes se han agravado considerablemente, sobre todo en la actualidad, debido a que la facilidad de comunicaciones entre las diversas partes del mundo, en otros tiempos aisladas, crece sin cesar. Siempre que el hombre se reúne en grandes núcleos urbanos los problemas de abastecerlos de alimentos no contaminados, redes de alcantarillado adecuadas, recolección de las basuras domésticas, etc., son considerables.

Muchas de estas facetas de nuestra vida proporcionan «habitáis» (zonas donde crecen y viven) a los organismos causantes de enfermedades (patógenos), y medios adecuados para la reproducción de los insectos, siendo algunos de ellos responsables de la transmisión de ciertas enfermedades. Entre éstas se encuentran la malaria, la fiebre amarilla, la disentería, la enfermedad del sueño, la fiebre tifoidea, la poliomielitis, la filariasis, lapeste bubónica, el kala-azar y la frambesia, todas ellas transmitidas por los insectos.

Cualquier clase de suciedad, desperdicios, materias fecales, suelos mal drenados, etc., es una fuente de patógenos para los insectos, en la que pueden contaminar sus patas o su cuerpo al arrastrarse sobre ella, sus partes bucales al alimentarse o bien deglutirlos. Al trasladarse los insectos a lugares donde se conservan alimentos o entrar en contacto con seres humanos, pueden infectarlos con los gérmenes patógenos.

Los insectos que succionan la sangre (por ejemplo, los mosquitos), pueden tomar organismos patógenos al picar a una persona infectada, y, después, trasladarlos, por el mismo sistema, a cualquier otro ser humano. Cada una de las numerosas clases de insectos existentes tiene su propio género de vida —variando considerablemente SU alimento, su «habitat» y sus ciclos vitales—.

Muchos insectos son carnívoros, capturando y devorando presas animales; otros son herbívoros o se alimentan de detritos, y muchos viven como parásitos, bien de forma permanente, o en estrecha relación con el huésped. También varía mucho la manera de conseguir el alimento, desde los que poseen partes bucales cortantes, que penetran en los tejidos animales y vegetales para succionar sus jugos, o los que poseen una conformación bucal adecuada para picar, hasta los que, simplemente, chupan los alimentos.

Los adultos pueden ser nocturnos (por ejemplo, cucarachas), ocultándose en lugares oscuros y húmedos durante el día: algunos tienen una vida prolongada, y otros viven sólo unos pocos días u horas. La vida de las larvas puede desarrollarse en el .agua, en el suelo, sobre plantas o animales, o en la materia vegetal en descomposición.

Es evidente que si un insecto puede ser considerado como portador o «vector» de organismos causantes de enfermedades, presenta un interés extraordinario conocer todos los aspectos de su vida y anatomía, mediante la investigación de las partes de su cuerpo que transportan los patógenos, el ciclo vital de éstos en el interior de su cuerpo (en los casos adecuados), y localizando otros animales que puedan actuar como portadores temporales.

Sólo un conocimiento de éstos y otros muchos factores puede conducir a unas medidas de control eficaces, eliminando los lugares en que se reproducen, evitando el contacto entre el insecto y el hombre, mediante el empleo de cremas repelentes o colocando redes sobre las camas, y reduciendo el nivel de las poblaciones de insectos a valores tolerables, mediante el uso de insecticidas. Las formas en que los insectos pueden transmitir enfermedades al hombre son muy complejas.

En primer lugar, su simple presencia o ataque puede ocasionar molestias o producir enfermedades, clasificándose en este tipo el arador de la sarna (ácaro). que no es un insecto sino un arácnido, y los «gusanos tornillo» (screw-worm), larvas de ciertos tipos de moscas sudamericanas de la carne (familia Callifóridas). Algunos insectos producen daños accidentales en los órganos de los sentidos; otros causan intensos picores y reacciones alérgicas, como las provocadas por los piojos, aguijones de las abejas y picaduras de garrapatas (arácnidos) y moscas borriqueras, siendo corriente que la naturaleza de ciertas personas intensifique las reacciones a estos ataques.

Las moscas y otros insectos que se posan sobre alimentos en descomposición, plagados de gérmenes, y luego los trasladan a nuestros alimentos por simple contacto, defecando o vomitando sobre ellos, constituyen Un vehículo de contaminación conocido como transporte mecánico. También se puede clasificar, dentro de este grupo, insectos tales como la mosca del caballo, cuando recoge gérmenes patógenos al picar un animal o persona enferma y los transporta en su trompa hasta atacar de nuevo a un individuo sano.

Otro tipo más complejo de relaciones entre el insecto, la enfermedad y el hombre se da cuando los gérmenes se multiplican en el propio insecto sin grandes cambios de forma, como ocurre con pulgas que ingieren sangre de ratas enfermas. Pero el mejor ejemplo para ilustrar la complejidad de las relaciones alcanzadas en este campo lo constituye la transmisión de la malaria por el mosquito anofeles. Entre los mosquitos más comunes, se encuentran el Culex y el Anopheles, distinguiéndose ambos por la manera peculiar que tienen de posarse sobre la pared.

El mosquito común descansa con el cuerpo y las alas recogidas, próximas a la pared; el anofeles, en cambio, coloca su cuerpo y alas oblicuamente, separándolos de

VARIEDADES DE INSECTOS
CUCARACHAS. Sus órganos bucales están dispuestos para morder y masticar; consumen una gran variedad de alimentos, pero muestran preferencia por las materias feculentas y azucaradas. Dejan un rastro de alimentos semi-digeridos y heces, que pueden estar contaminados con patógenos. En las cucarachas silvestres, se ha encontrado la «Entamoeba» (protozoo del tipo «Amoeba«, causante de la disentería), así como muchas especies de bacterias y cepas de poliovirus. El mejor método para librarse de las cucarachas es mantener una limpieza extremada en los lugares destinados a almacenar alimentos, eliminando los sitios que ellas eligen para ocultarse —grietas, lugares húmedos, etc.—. Muchas especies de cucarachas son muy resistentes a los productos químicos, fenómeno denominado «resistencia», que se está desarrollando en otros muchos tipos de insectos de importancia económica, y que parece agudizarse por un uso inapropiado de los insecticidas químicos.

cucaracha

ESCARABAJOS. Forman el grupo más numeroso de insectos, pero su importancia médica es escasa. Algunas especies (por ejemplo, «abejorros») pueden albergar gusanos parásitos.

abejorro

CHINCHES. En este grupo se incluyen las chinches de las camas y los reduvios (o vinchucas). Los primeros son insectos chupadores de sangre, entre los que se encuentran especies que atacan al hombre. Experimentalmente, se ha demostrado que la chinche de las camas «Cime lectularius» puede transmitir patógenos de la peste y de algunas otras enfermedades, pero no existen pruebas de que esto suceda en su medio natural. Ciertos reduvios son chupadores de sangre; en Sudamérica el «Panstrongylus» y el «Triatoma» son responsables de la transmisión de la enfermedad de Chagas, caracterizada por la hinchazón de los párpados y la cara. El organismo patógeno se propaga en las heces del insecto y se puede combatir desinfectando los distritos habitados con hexaclorociclohexano (H.C.H.).

vinchuca

PIOJOS. Estos insectos transmiten los patógenos de enfermedades tales como la fiebre relajante, el tifus y la fiebre de las trincheras. El piojo humano («Pediculus humanus«) es una plaga especial que produce una irritación enérgica en la piel, con sus constantes picaduras, y puede transmitir la fiebre relajante y el tifus. Los piojos masticadores pueden transmitir los cestodos de la vejiga de la orina de los perros a seres humanos.

MOSCAS. Las moscas auténticas (Orden «Díptera» = dos alas) forman el grupo más importante de insectos, desde un punto de vista médico. La llamada «mosca de los ríos» transmite el gusano «Onchocerca» productor de la oncocercosis, enfermedad común en algunas partes de África y del centro y sur de América, que es responsable de la ceguera total, en una alta proporción de las personas atacadas. Otros dípteros nematóceros son portadores del virus de la fiebre «de los tres días», de la «verruga peruana», y del protozoo causante del kala-azar (c mal del bazo), enfermedad mortal si no se trata adecuadamente.

mosca

Estos dípteros, del género Phlebotomus, tienen gran importancia, sus picaduras son muy dolorosos, y, a menudo, sus consecuencias son fatales. Las larvas se reproducen en las corrientes, por lo que se pueden combatir con medidas sanitarias adecuadas, mostrando gran eficacia el D.D.T. (hoy ya reemplazado) en pequeñas concentraciones en las corrientes acuáticas y las pulverizaciones en aerosol de este mismo producto para controlar las poblaciones de adultos sobre el terreno.

Pero los dípteros más importantes, desde un punto de vista médico, son los mosquitos, que también causan grandes pérdidas a la economía. Ellos son los únicos portadores de los diversos tipos de malaria, fiebre amarilla y dengue, calculándose que, hace pocos años, unos doscientos millones de la población mundial padecían la malaria.

Las hembras de los mosquitos son «chupadoras de sangre», y transportan los organismos patógenos a sus huéspedes al nutrirse. Su «habitat» preferido son las regiones tropicales y subtropicales, pero también se encuentran en zonas de clima moderado y en las regiones polares nórdicas. Como sus larvas son acuáticas, el mejor medio de eliminarlos es sanear, mediante drenajes adecuados, los pantanos y charcas, a fin de privarlos de sus lugares de reproducción.

mosquito

El amplio uso del D.D.T. (hoy ya reemplazado) en sus zonas de reproducción, casas y demás Jugares, demostró gran eficacia para combatirlos; pero, últimamente, la aparición cada vez más abundante de estirpes resistentes y los daños que su aplicación ha causado a la vida silvestre han determinado que su aceptación sea menor. Las emulsiones de piretrinas en petróleo se muestran también muy eficaces y son menos dañinas a otras formas de vida. También se pueden reducir las poblaciones de mosquitos, repoblando las charcas con ciertos tipos de peces (Leuciscos, Gambusia, etc.) que devoran sus larvas (peces larvìfagos).

Los mosquitos también transmiten los patógenos de la fiebre del valle del Rift y las larvas de los gusanos nemátodos responsables de la filariasis.

Las picaduras de los tábanos son muy dolorosas, y existen pruebas de que algunas especies transmiten el bacilo del ántrax y varios gusanos dañinos. También se ha demostrado que el «Treponema», productor de la frambesia, es transmitido por algunos tipos de mosquitos.

Las moscas comunes e insectos relacionados con ellos (por ejemplo, las moscardas) son vectores importantes de organismos que causan enfermedades. Los alimentos estériles, con los que las moscas entran en contacto, pronto se ven invadidos por las bacterias, en particular, estafilococos. También pueden ser transmisores del bacilo del ántrax de los patógenos del tifus, paratifus, infecciones intestinales, frambesia, tuberculosis y poliomielitis, lo que no es sorprendente, ya que las moscas aman la suciedad, comiendo y reproduciéndose en la materia en descomposición, estiércol, basuras y otros desperdicios.

Es indudable que depositan los patógenos al caminar sobre nuestros alimentos, y una limpieza eficaz y dispositivos domésticos de «eliminación» de basuras adecuados son de capital importancia para su control. Las moscas tsetse habitan en el África tropical, en la que cubren una zona de unos 13 millones de kilómetros cuadrados, alimentándose, tanto el macho como la hembra, de sangre. Estos insectos no sólo transmiten los tripanosomas de la enfermedad del sueño al hombre, sino que también atacan a los animales domésticos —en especial, al ganado— no siendo posible, por ello, mantener rebaños de ganado vacuno en algunas zonas de África.

El problema de su eliminación se complica porque muchos animales salvajes son portadores de los tripanosomas de la enfermedad del sueño. Para combatirla, se ha empleado el D.D.T. (hoy ya reemplazado) y el hexaclorociclohexano pulverizados sobre los «hebitats» de los adultos, así como la destrucción de los matorrales, por medios mecánicos o por el fuego.

PULGAS. Estos insectos son portadores importantes del «Pasteurella», agente responsable de la peste, siendo eficaz para combatirlas los espolvoreos con D.D.T. (hoy ya reemplazado) al 10 %.

Ver: Vida de las Arañas