Insectos que transmiten enfermedades al hombre



Insectos que transmiten enfermedades al hombre
Pulgas, Moscas, Cucarachas, Chinches

Desde que el hombre se transformó en un animal social, congregándose para vivir en comunidades, los problemas médicos de combatir las enfermedades provocadas por los gérmenes se han agravado considerablemente, sobre todo en la actualidad, debido a que la facilidad de comunicaciones entre las diversas partes del mundo, en otros tiempos aisladas, crece sin cesar. Siempre que el hombre se reúne en grandes núcleos urbanos los problemas de abastecerlos de alimentos no contaminados, redes de alcantarillado adecuadas, recolección de las basuras domésticas, etc., son considerables.

Muchas de estas facetas de nuestra vida proporcionan «habitáis» (zonas donde crecen y viven) a los organismos causantes de enfermedades (patógenos), y medios adecuados para la reproducción de los insectos, siendo algunos de ellos responsables de la transmisión de ciertas enfermedades. Entre éstas se encuentran la malaria, la fiebre amarilla, la disentería, la enfermedad del sueño, la fiebre tifoidea, la poliomielitis, la filariasis, lapeste bubónica, el kala-azar y la frambesia, todas ellas transmitidas por los insectos.

Cualquier clase de suciedad, desperdicios, materias fecales, suelos mal drenados, etc., es una fuente de patógenos para los insectos, en la que pueden contaminar sus patas o su cuerpo al arrastrarse sobre ella, sus partes bucales al alimentarse o bien deglutirlos. Al trasladarse los insectos a lugares donde se conservan alimentos o entrar en contacto con seres humanos, pueden infectarlos con los gérmenes patógenos.

Los insectos que succionan la sangre (por ejemplo, los mosquitos), pueden tomar organismos patógenos al picar a una persona infectada, y, después, trasladarlos, por el mismo sistema, a cualquier otro ser humano. Cada una de las numerosas clases de insectos existentes tiene su propio género de vida —variando considerablemente SU alimento, su «habitat» y sus ciclos vitales—.

Muchos insectos son carnívoros, capturando y devorando presas animales; otros son herbívoros o se alimentan de detritos, y muchos viven como parásitos, bien de forma permanente, o en estrecha relación con el huésped. También varía mucho la manera de conseguir el alimento, desde los que poseen partes bucales cortantes, que penetran en los tejidos animales y vegetales para succionar sus jugos, o los que poseen una conformación bucal adecuada para picar, hasta los que, simplemente, chupan los alimentos.

Los adultos pueden ser nocturnos (por ejemplo, cucarachas), ocultándose en lugares oscuros y húmedos durante el día: algunos tienen una vida prolongada, y otros viven sólo unos pocos días u horas. La vida de las larvas puede desarrollarse en el .agua, en el suelo, sobre plantas o animales, o en la materia vegetal en descomposición.

Es evidente que si un insecto puede ser considerado como portador o «vector» de organismos causantes de enfermedades, presenta un interés extraordinario conocer todos los aspectos de su vida y anatomía, mediante la investigación de las partes de su cuerpo que transportan los patógenos, el ciclo vital de éstos en el interior de su cuerpo (en los casos adecuados), y localizando otros animales que puedan actuar como portadores temporales.

Sólo un conocimiento de éstos y otros muchos factores puede conducir a unas medidas de control eficaces, eliminando los lugares en que se reproducen, evitando el contacto entre el insecto y el hombre, mediante el empleo de cremas repelentes o colocando redes sobre las camas, y reduciendo el nivel de las poblaciones de insectos a valores tolerables, mediante el uso de insecticidas. Las formas en que los insectos pueden transmitir enfermedades al hombre son muy complejas.

En primer lugar, su simple presencia o ataque puede ocasionar molestias o producir enfermedades, clasificándose en este tipo el arador de la sarna (ácaro). que no es un insecto sino un arácnido, y los «gusanos tornillo» (screw-worm), larvas de ciertos tipos de moscas sudamericanas de la carne (familia Callifóridas). Algunos insectos producen daños accidentales en los órganos de los sentidos; otros causan intensos picores y reacciones alérgicas, como las provocadas por los piojos, aguijones de las abejas y picaduras de garrapatas (arácnidos) y moscas borriqueras, siendo corriente que la naturaleza de ciertas personas intensifique las reacciones a estos ataques.

Las moscas y otros insectos que se posan sobre alimentos en descomposición, plagados de gérmenes, y luego los trasladan a nuestros alimentos por simple contacto, defecando o vomitando sobre ellos, constituyen Un vehículo de contaminación conocido como transporte mecánico. También se puede clasificar, dentro de este grupo, insectos tales como la mosca del caballo, cuando recoge gérmenes patógenos al picar un animal o persona enferma y los transporta en su trompa hasta atacar de nuevo a un individuo sano.



Otro tipo más complejo de relaciones entre el insecto, la enfermedad y el hombre se da cuando los gérmenes se multiplican en el propio insecto sin grandes cambios de forma, como ocurre con pulgas que ingieren sangre de ratas enfermas. Pero el mejor ejemplo para ilustrar la complejidad de las relaciones alcanzadas en este campo lo constituye la transmisión de la malaria por el mosquito anofeles. Entre los mosquitos más comunes, se encuentran el Culex y el Anopheles, distinguiéndose ambos por la manera peculiar que tienen de posarse sobre la pared.

El mosquito común descansa con el cuerpo y las alas recogidas, próximas a la pared; el anofeles, en cambio, coloca su cuerpo y alas oblicuamente, separándolos de

VARIEDADES DE INSECTOS
CUCARACHAS. Sus órganos bucales están dispuestos para morder y masticar; consumen una gran variedad de alimentos, pero muestran preferencia por las materias feculentas y azucaradas. Dejan un rastro de alimentos semi-digeridos y heces, que pueden estar contaminados con patógenos. En las cucarachas silvestres, se ha encontrado la «Entamoeba» (protozoo del tipo «Amoeba«, causante de la disentería), así como muchas especies de bacterias y cepas de poliovirus. El mejor método para librarse de las cucarachas es mantener una limpieza extremada en los lugares destinados a almacenar alimentos, eliminando los sitios que ellas eligen para ocultarse —grietas, lugares húmedos, etc.—. Muchas especies de cucarachas son muy resistentes a los productos químicos, fenómeno denominado «resistencia», que se está desarrollando en otros muchos tipos de insectos de importancia económica, y que parece agudizarse por un uso inapropiado de los insecticidas químicos.

cucaracha

ESCARABAJOS. Forman el grupo más numeroso de insectos, pero su importancia médica es escasa. Algunas especies (por ejemplo, «abejorros») pueden albergar gusanos parásitos.

abejorro

CHINCHES. En este grupo se incluyen las chinches de las camas y los reduvios (o vinchucas). Los primeros son insectos chupadores de sangre, entre los que se encuentran especies que atacan al hombre. Experimentalmente, se ha demostrado que la chinche de las camas «Cime lectularius» puede transmitir patógenos de la peste y de algunas otras enfermedades, pero no existen pruebas de que esto suceda en su medio natural. Ciertos reduvios son chupadores de sangre; en Sudamérica el «Panstrongylus» y el «Triatoma» son responsables de la transmisión de la enfermedad de Chagas, caracterizada por la hinchazón de los párpados y la cara. El organismo patógeno se propaga en las heces del insecto y se puede combatir desinfectando los distritos habitados con hexaclorociclohexano (H.C.H.).

vinchuca

PIOJOS. Estos insectos transmiten los patógenos de enfermedades tales como la fiebre relajante, el tifus y la fiebre de las trincheras. El piojo humano («Pediculus humanus«) es una plaga especial que produce una irritación enérgica en la piel, con sus constantes picaduras, y puede transmitir la fiebre relajante y el tifus. Los piojos masticadores pueden transmitir los cestodos de la vejiga de la orina de los perros a seres humanos.

MOSCAS. Las moscas auténticas (Orden «Díptera» = dos alas) forman el grupo más importante de insectos, desde un punto de vista médico. La llamada «mosca de los ríos» transmite el gusano «Onchocerca» productor de la oncocercosis, enfermedad común en algunas partes de África y del centro y sur de América, que es responsable de la ceguera total, en una alta proporción de las personas atacadas. Otros dípteros nematóceros son portadores del virus de la fiebre «de los tres días», de la «verruga peruana», y del protozoo causante del kala-azar (c mal del bazo), enfermedad mortal si no se trata adecuadamente.



mosca

Estos dípteros, del género Phlebotomus, tienen gran importancia, sus picaduras son muy dolorosos, y, a menudo, sus consecuencias son fatales. Las larvas se reproducen en las corrientes, por lo que se pueden combatir con medidas sanitarias adecuadas, mostrando gran eficacia el D.D.T. (hoy ya reemplazado) en pequeñas concentraciones en las corrientes acuáticas y las pulverizaciones en aerosol de este mismo producto para controlar las poblaciones de adultos sobre el terreno.

Pero los dípteros más importantes, desde un punto de vista médico, son los mosquitos, que también causan grandes pérdidas a la economía. Ellos son los únicos portadores de los diversos tipos de malaria, fiebre amarilla y dengue, calculándose que, hace pocos años, unos doscientos millones de la población mundial padecían la malaria.

Las hembras de los mosquitos son «chupadoras de sangre», y transportan los organismos patógenos a sus huéspedes al nutrirse. Su «habitat» preferido son las regiones tropicales y subtropicales, pero también se encuentran en zonas de clima moderado y en las regiones polares nórdicas. Como sus larvas son acuáticas, el mejor medio de eliminarlos es sanear, mediante drenajes adecuados, los pantanos y charcas, a fin de privarlos de sus lugares de reproducción.

mosquito

El amplio uso del D.D.T. (hoy ya reemplazado) en sus zonas de reproducción, casas y demás Jugares, demostró gran eficacia para combatirlos; pero, últimamente, la aparición cada vez más abundante de estirpes resistentes y los daños que su aplicación ha causado a la vida silvestre han determinado que su aceptación sea menor. Las emulsiones de piretrinas en petróleo se muestran también muy eficaces y son menos dañinas a otras formas de vida. También se pueden reducir las poblaciones de mosquitos, repoblando las charcas con ciertos tipos de peces (Leuciscos, Gambusia, etc.) que devoran sus larvas (peces larvìfagos).

Los mosquitos también transmiten los patógenos de la fiebre del valle del Rift y las larvas de los gusanos nemátodos responsables de la filariasis.

Las picaduras de los tábanos son muy dolorosas, y existen pruebas de que algunas especies transmiten el bacilo del ántrax y varios gusanos dañinos. También se ha demostrado que el «Treponema», productor de la frambesia, es transmitido por algunos tipos de mosquitos.

Las moscas comunes e insectos relacionados con ellos (por ejemplo, las moscardas) son vectores importantes de organismos que causan enfermedades. Los alimentos estériles, con los que las moscas entran en contacto, pronto se ven invadidos por las bacterias, en particular, estafilococos. También pueden ser transmisores del bacilo del ántrax de los patógenos del tifus, paratifus, infecciones intestinales, frambesia, tuberculosis y poliomielitis, lo que no es sorprendente, ya que las moscas aman la suciedad, comiendo y reproduciéndose en la materia en descomposición, estiércol, basuras y otros desperdicios.

Es indudable que depositan los patógenos al caminar sobre nuestros alimentos, y una limpieza eficaz y dispositivos domésticos de «eliminación» de basuras adecuados son de capital importancia para su control. Las moscas tsetse habitan en el África tropical, en la que cubren una zona de unos 13 millones de kilómetros cuadrados, alimentándose, tanto el macho como la hembra, de sangre. Estos insectos no sólo transmiten los tripanosomas de la enfermedad del sueño al hombre, sino que también atacan a los animales domésticos —en especial, al ganado— no siendo posible, por ello, mantener rebaños de ganado vacuno en algunas zonas de África.



El problema de su eliminación se complica porque muchos animales salvajes son portadores de los tripanosomas de la enfermedad del sueño. Para combatirla, se ha empleado el D.D.T. (hoy ya reemplazado) y el hexaclorociclohexano pulverizados sobre los «hebitats» de los adultos, así como la destrucción de los matorrales, por medios mecánicos o por el fuego.

PULGAS. Estos insectos son portadores importantes del «Pasteurella», agente responsable de la peste, siendo eficaz para combatirlas los espolvoreos con D.D.T. (hoy ya reemplazado) al 10 %.

Ver: Vida de las Arañas

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