Masacre de San Patricio

La Matanza de Amritsar Política de No Violencia de Gandhi

La Matanza de Amritsar en la India
Política de No Violencia de Gandhi

GANDHI: LA MATANZA DE AMRITSAR:
La India era la «joya» del imperio británico. Entre aquella enorme masa humana —320.000.000 de habitantes en 1919—, el número de ingleses era exiguo: 60.000 soldados, 25.000 funcionarios y 50.000 entre colonos, técnicos y hombres de negocios. Sin embargo, después de la gran sublevación de 1857, había reinado la calma, en general. Desde luego, la burguesía intelectual reivindicaba un estatuto semejante al de los dominios.

masacre de amritsar en la India

Pero el «Congreso Nacional», centro de la oposición política, no había podido quebrantar la determinación inglesa. Durante la guerra, la India había dado 1.200.000 combatientes a la Gran Bretaña, y, a partir de  1919, la protesta nacional iba siendo más fuerte.

Las circunstancias económicas contribuían a provocar la crisis: las poblaciones campesinas se quejaban del aumento de los precios industriales y de las cargas fiscales, y, además, habían sufrido muy malas cosechas. Pero iba a entrar en juego una personalidad excepcional, decisiva: Gandhi. Este hombre, de familia rica y culta, había estudiado Derecho en Londres, y luego había sido abogado en Bombay.

Había residido en África del Sur, entregándose a la defensa de los 200.000 indios que habitaban allí, y allí fue donde estableció las bases de su Hind Svaraj, la Home Rule de la India. De nuevo en su patria, se mostró leal a la Corona, durante la guerra. Después, al comprobar que las promesas hechas por los ingleses en 1918 no se cumplían, se volvió resueltamente contra ellos.

En efecto, el secretario de Estado, Montagu, y el virrey, Chelmsford, deseosos de apaciguar a las masas nacionalistas indias, habían propuesto la creación de asambleas que, elegidas mediante un sistema electoral restringido de contribuyentes, participarían en la elaboración de ciertos textos legislativos.

En 1919, no había ya lugar a la aplicación de tales reformas, dado el despertar de las masas populares, conseguido por Gandhi, gracias al poder de atracción que le conferían su desprecio a los bienes materiales, su espíritu de sacrificio y su afán de establecer la armonía entre los hombres. En marzo, se desencadenó un movimiento contra los poderes excepcionales de policía que la potencia ocupante conservaba, a pesar del cese de las hostilidades. Una huelga general anunció una «campaña de desobediencia civil».

El 10 de abril, en Amritsar, aquellas reivindicaciones desembocaron en una matanza: 379 muertos y centenares de heridos. Gandhi condenó aquellas violencias, de las que él era indirectamente responsable. Entonces adoptó1 una nueva táctica: no-violencia, resistencia pasiva, boicot a los productos europeos, huelga del hambre y apoyo de los musulmanes. Al mismo tiempo, el emir de Afganistán, Amanullah, iniciaba las hostilidades, esperando provocar un levantamiento general de la India.

No lo consiguió, y fue vencido, pero obtuvo, de todos modos, un tratado de paz que reconocía la independencia de su país, poniendo1 fin al quasi-protectorado ejercido por la Gran Bretaña desde 1879. El Parlamento inglés, tras la lección de aquella crisis, se decidió a votar las reformas prometidas por el informe Montagu-Chelmsford. En diciembre de 1919, mediante la India-Act, se concedió una constitución para diez años.

El virrey estaba asistido por dos asambleas: la Asamblea legislativa y el Consejo de Estado. Además, en cada provincia, los gobernadores ingleses estarían asistidos por un Consejo ejecutivo indio. El cuerpo electoral se reducía a una minoría (un millón de electores), y el virrey y los gobernadores conservaban el derecho de veto sobre las decisiones de las Asambleas o de los Consejos. Los nacionalistas rechazaron la reforma.

LA DOCTRINA DE LA NO-VIOLENCIA
Gandhi fue el alma del movimiento de protesta. Practicaba una doble táctica: 1.°) no-participación en los empréstitos, huelgas de los tribunales, desprecio de las escuelas del gobierno, negativa a cualquier cargo civil o militar; 2.°) difusión del svadeshi, reivindicación de la independencia nacional.

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En 1922, se intentó un proceso contra el «agitador», el cual, encarcelado, fue considerado entonces como un santo y como un héroe nacional. Dos años después, fue puesto en libertad, pero el movimiento se había debilitado, y en el seno del Congreso se produjeron escisiones.

El antagonismo entre indios y musulmanes, aparentemente atenuado desde hacía algunos años, se manifestaba de nuevo, por el temor de los indios a que los musulmanes alcanzasen posiciones demasiado importantes en la vida política.

El ejercicio del derecho de sufragio, instituido por la India-Act, demostraba que el cuerpo electoral, aunque muy restringido, no era homogéneo: los grupos étnicos y lingüísticos minoritarios, existentes en el propio seno del pueblo indio, desconfiaban de los grupos mayoritarios, Además, durante los dos años en que Gandhi, encarcelado, no1 había podido dirigir el movimiento, la disciplina interna del mismo se había relajado.

La consigna de «no-cooperación» había sido sometida a revisión. Los moderados juzgaban oportuno colaborar con las autoridades inglesas, en beneficio, precisamente, de los pueblos de la India. Al mismo tiempo, comunistas y extremistas se oponían a la no-violencia de los prudentes.

Para Gran Bretaña, aquello equivalía a una tregua, pero, en 1930, Gandhi reanudaba la lucha con más ardor. Nuevamente encarcelado fue puesto en libertad por el virrey lord Irwins. Mientras tanto, las violencias de los extremistas hacían fracasar las dos conferencias de la Mesa Redonda (1930-1932), a pesar de que el virrey había logrado la participación de Gandhi en la segunda sesión.

Pero el Mahatma (el gran espíritu), al no haber obtenido la independencia que él reclamaba para su país, reanudó su campaña de desobediencia, y, tres veces encarcelado, declaraba la huelga del hambre para llamar la atención sobre la lamentable suerte de los Intocables.

En 1929, había llegado a la presidencia del Partido del Congreso Jawaharlatl Nehru, adepto de Gandhi, cuyo miticismo, sin embargo, no compartía. Aunque de tendencias socialistas, predicaba —igual que el Mahatma— la desobediencia civil, y, por este motivo, había sido encarcelado varias veces. En 1934, Gandhi se retiró de la vida política, y Nehru presidió la Conferencia pan-india.

Por último, la Constitución de 1935 creó un nuevo estatuto de la India, que no se aplicaría hasta 1937. La India se convertía en un Estado federal, con gobiernos responsables ante Asambleas elegidas, en las que el Partido del Congreso obtuvo fácilmente la mayoría.

El virrey conservaba atribuciones militares y diplomáticas, pero los nacionalistas reclamaban ya el estatuto de dominio, que liberaría a la India del control de Londres. Winston Churchill lo prometió formalmente, en el curso de la guerra, en 1942.

Fuente Consultada: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII Editorial CODEX S.A. Gandhi, en la India

John Cooke y la Resistencia Peronista Objetivos y Resumen

OBJETIVOS DE LA RESISTENCIA PERONISTA

El gobierno de Perón fue derrocado por un amplio conglomerado político y social, cuyo punto de cohesión era el rechazo al presidente. Este frente antiperonista estaba formado por los siguientes sectores: todos los partidos políticos opositores, la Iglesia y las organizaciones de laicos, buena parte de las Fuerzas Armadas, las organizaciones de los estudiantes universitarios, la mayoría del empresariado rural y parte del industrial y del comercial. En el plano social, estos sectores opositores pertenecían, por lo general, a la clase media, mientras que la clase obrera mantuvo su identificación con el peronismo.

Como en la mayor parte de los frentes que organizaron golpes de Estado en la historia de nuestro país, los acuerdos entre los distintos sectores eran muy limitados: todos coincidían en el rechazo a Perón, pero diferían en sus otros objetivos. Estas diferencias se hicieron presentes desde el inicio del gobierno de la llamada Revolución Libertadora.

Esta Revolución Libertadora era liderada por el Gral. Aramburu y el Alte. Rojas en 1955, el líder derrocado fue proscrito y negado, a punto tal que hasta la mención de su nombre fue prohibida por decreto. Recluido en su exilio y dada la imposibilidad de retornar al país para insertarse en el escenario político institucional, hacia fines de los cincuenta, Perón comenzó a alentar las huelgas y las acciones violentas de sus seguidores organizados en comandos revolucionarios, cuyo líder principal fue el ex diputado peronista John William Cooke.

 

John William Cooke

John William Cooke

El ex diputado y líder de la Resistencia Peronista, John William Cooke, murió el 19 de septiembre de 1968 en el Hospital de Clínicas En los últimos años de su trayectoria política había tratado de establecer una síntesis entre la tradición peronista y las experiencias socialistas que han surgido en distintos países de Latinoamérica.

De esta manera surgió el peronismo clandestino y combativo de la Resistencia Peronista, que devino hacia 1964 en Peronismo Revolucionario. En sus acciones de sabotaje usaban el «caño», un artefacto explosivo de origen anarquista que estaba armado con un niple metálico.

También se expresaba su rechazo a la proscripción pintando leyendas en las paredes de los barrios populares y distribuyendo volantes y periódicos que llamaban a mantener viva la lealtad a Perón. Éste no dudó en incentivar esas acciones con miras a desatar una rebelión general que volteara al gobierno golpista. Para eso contó con la colaboración de John William Cooke, un ex diputado que en marzo de 1957 logró fugarse de la prisión de Río Gallegos junto a otros presos políticos y se transformó en el principal impulsor del «giro a la izquierda» del peronismo. Cooke incluso intentaría convencer a Perón de adherir al nacionalismo revolucionario y al socialismo y conformar un amplio «movimiento de liberación» antioligárquico.

Con él transcurso del tiempo algunos comandos se mantuvieron autónomos, mientras otros comenzaron a reagruparse en organizaciones más complejas amalgamados por un ideal común: implantar la lucha armada para lograr sus objetivos políticos.

John W. Cooke: En su juventud militó en FORJA, pero en 1945, se incorporó al peronismo. Al año siguiente fue electo diputado nacional y a lo largo de los cuatro años que permaneció en la Cámara mantuvo una férrea posición antiimperialista como lo demuestra su oposición a la ratificación del Tratado de Chapultepec.

Entusiasmado con los postulados del nacionalismo, se acercó al peronismo y fue diputado nacional del primer gobierno de Perón. Luego de la Revolución Libertadora fue detenido en la cárcel de Ushuaia, y en 1956 fue designado por Perón su representante en la Argentina yjefe de la Resistencia Peronista.

Un año después se fugó con Cámpora a Chile y llegó a La Habana, donde participó de la Tricontinental, la OLAS, y la batalla de playa Girón en la Bahía de Cochinos librada en 1961. Su estadía en Cuba se interrumpió en 1958 cuando regresó al país y organizó la Segunda Resistencia Peronista que obligó al gobierno a decretar el estado de sitio e implementar el plan de Conmoción Interior del Estado (CONINTES).

En 1964, pudo regresar nuevamente al país gracias a la amnistía que otorgó el presidente lllia y continuó sus tareas de organizar y formar comandos revolucionarios a partir de la captación de estudiantes y obreros. En los primeros grupos organizados con la dirección de Cooke estuvieron las simientes de los Uturuncos y de la llamada ARP (Acción Revolucionaria Peronista). Muchos de los comandos de Cooke terminaron incorporados en diferentes organizaciones armadas.

citas de cooke

Producido el golpe del 55, Juan Domingo Perón lo designó inter ventor del Partido Peronista de la Capital Federal y, desde ese cargo, lideró la resistencia a la dictadura de la Revolución Libertadora. Cayó preso en 1957 y escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas como Jorge Antonio y Héctor Cámpora.

Cooke fue quien propuso por primera vez el uso de la violencia para lograr el retorno de Perón. Fomentaba dos líneas de acción: las huelgas revolucionarias y la acción directa de los comandos. A partir de su afinidad ideológica con el régimen de Fidel Castro, buscó fraccionar al peronismo hacia las propuestas castroguevaristas. Entendía que la lucha antiimperialista sólo prosperaría con la declaración simultánea de la guerra al capitalismo en el mundo subdesarrollado. Para Cooke la liberación nacional debía hacerse con la revolución social, en ello radicaba el fundamento de la lucha de los pobres contra los ricos.

En 1957 Cooke decía que era necesaria «… una política insurreccional de masas […] de agitación, propaganda y hechos, que abarque desde la huelga general revolucionaria hasta la organización de los intelectuales estructurando un frente amplio pero diferenciado, global y pensado como guerra del pueblo y con el firme carácter de organización político militar.

Explica Marcos Navarro en su libro Historia de la Argentina (1955-2010): Si bien la Resistencia se extendió -y con ella el sabotaje y los «caños», sobre todo durante 1957-, los resistentes siguieron actuando sin coordinación ni plan para la toma del poder, y se cuidaron de no dañar a personas (hubo un solo asesinato político entre ese año y 1960), incluso luego de los fusilamientos de junio de 1956.

Sucedía que los sindicatos tenían sus propios intereses, que en general privilegiaron frente al deseo de Perón de que hicieran todo lo posible por su regreso al poder: más allá de la politización de sus reclamos y de la polarización política reinante, no descartaron salidas negociadas para los conflictos sectoriales y acordaron moderar sus planteos a cambio de que se respetara la legalidad de sus organizaciones.

El gobierno de Aramburu, además de las medidas represivas, adoptó otras para atender esas expectativas: permitió que el peronismo sindical se reorganizara, e incluso que los salarios se recuperaran entre 1956 y 1957, con lo que la ola de protestas disminuyó y los gremios descartaron una huelga revolucionaria como la que esperaban Perón y Cooke.

Instrucciones generales de Perón para los dirigentes:
Perón tomó la costumbre de enviar cartas con instrucciones para sus seguidores en el país a través de los pocos canales con que contaba.

En una de ellas, de julio de 1956, decía: «Ellos nos están matando, nosotros no nos vamos […] a dedicar a rezar solamente a la Virgen […] un gorila quedará tan muerto mediante un tiro en la cabeza, como aplastado por casualidad por un camión que se da a la fuga […] los bienes y viviendas de los asesinos deben ser objeto de toda clase de destrucciones mediante el incendio, la bomba […] lo mismo ha de ser objeto de ataque la familia de cada uno de esos canallas, hasta que vayan a vivir en los barcos o decidan irse del país por no poder convivir con el Pueblo que escarnecieron […] la violencia más grande es la regla».

Las citas están tomadas de Samuel Amaral, «El avión negro: retórica y práctica de la violencia», en S. Amaral y M. Plotkin (comps.), Perón, del exilio al poder, Buenos Aires, Cántaro, 1993. JKT

Fuente Consultada:
Los llaman «Jóvenes Ideaslistas» de Victoria Villaruel

Rodolfo Walsh Causas de su Desaparición Carta Abierta

RESUMEN BIOGRAFÍA DE RODOLFO WALSH – HISTORIA DE SU DESAPARICIÓN

rodolfo walsh

Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh (1927-1977), de profesión periodista, también narrador, cronista, traductor y dramaturgo argentino, nacido en Choele-Choel, en la provincia de Río Negro.

Fue un destacado intelectual argentino, que figura entre los miles desaparecidos durante la nefasta dictadura argentina, iniciada en 1976, por una Junta Militar presidida por Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri.

Estudió en Buenos Aires el secundario y siguió con Filosofía, carrera que abandonó por asuntos laborales, donde trabajó como lavacopas, obrero, vendedor de antiguedades, para finalmente dedicarse a la actividad periodistica que ejerció hasta su desaparición.

Sus primeros pasos por el periodismo fue en las revistas Leoplán y Vea y Lea, por el año 1951, y ya en 1957, cuando tenía 30 años de edad, publicó Operación Masacre, con el subtítulo «Un Proceso Que No Ha Sido Clausurado» un analisis periodístico precursor del «nuevo Periodismo» que posteriormente fue llevada al cine.

Mientras tanto comenzó a militar en política en la Alianza Libertadora Nacionalista, para luego adherirse al peronismo.

En 1959 viajó a Cuba, donde junto con sus colegas y compatriotas Jorge Masetti, Rogelio García Lupo, y el escritor colombiano Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina.

De regreso durante el gobierno de Onganía trabajó para la revista Primera Plana y fundó el semanario de la CGT, que dirigió durante dos años, hasta 1970 cuando se comenzó a publicar clandestinamente por la censura militar.

Escribió Semanario Villero y en 1973 forma parte del grupo Montoneros, para convertirse en una importante pieza dentro de la organiazcion en poco tiempo.

Usó distintos sobrenombres claves para su actividad política, como «Esteban», «Profesor Neurus», o «Capitán».

En 1969 había formado parte del grupo que asesinó al sindicalista Augusto Timoteo Vandor, por traición cumpliendo con la Operación Judas, operación que según otros integrantes, como Dardo Cabo, confirmarían que el plan ideológico fue de Walsh.

En 1974 Firmenich decide sopresivamente el pase a la clandestinidad de Montoneros, actitud que distancia a Walsh de la agrupación, y en 1976 funda una agencia secreta de difusión mano a mano, conocida como ANCLA y que todas sus notas comenzaban con: «Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información».

A fines de septiembre de 1976, Rodolfo Walsh recibe un duro golpe, cuando su hija María Victoria, de 26 años de edad, que también formaba parte de Montoneros se suicida con un tiro en la cabeza, en un enfrentamiento con el Ejército, al verse acorralada, sin posibilidad de escapar.

Lo mismo haría luego en Mendoza su amigo Paco Urondo, con una pastilla de cianuro, para evitar un control militar en la zona.

Luego de la difusión de su «Carta Abierta», el 24 de marzo de 1977, su desaparición consta desde el día siguiente, cuando un grupo de tareas militar intenta detenerlo, pero ante su resistencia es baleado, mientras trataba de refugiarse detrás de un árbol.

Su cuerpo jamás fue encontrado.

Rodolfo Walsh se convirtió en paradigma de intelectual comprometido.

Algunas versiones señalan que no murió en el tiroteo, sino que fue llevado con vida a la Escuela Mecánica de la Armada, donde falleció a causa de los tormentos. Otras, que se suicidó.

Lo cierto es que en octubre de 2005 se detuvo a doce represores, entre ellos Jorge «el Tigre» Acosta, Alfredo Astiz y Ernesto Weber. Hacia 2010 la Justicia no había determinado aún qué ocurrió exactamente aquel día de 1977.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: El 24 de marzo de 1976, el debilitado gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue destituído por una Junta Militar integrada por Jorge R. Videla en representación del Ejército, Emilio Massera por la Armada y Ramón Agosti por la Fuerza Aérea, dedicó sus dos primeros años de gobierno a aplicar su «plan antisubversivo», que además de fines represivos contemplaba metas políticas, como el de reeducar y reorganizar la sociedad, con los valors cristianos, liberales y occidentales.

Videla tuvo un poder ilimitado, pero gobernó a través de una junta de comandantes que se dividieron el control del territorio según un sistema ideado por ellos, del 33%, en un mecanismo repartidor de culpas y, al mismo tiempo, de irresponsabilidad.

Argentina vivía un clima de «guerra interna» aunque las guerrillas, pese al aislamiento y la derrota que para ese entonces enfrentaban, dio el marco para que la Junta Militar pusiera en marcha su plan de «aniquilamiento de la subversión», en la que incluyó a una larga lista de actores, armados y desarmados. Dicho plan contó con un amplio consenso en las filas militares.

El régimen que Videla se disponía a comandar como presidente de facto desde marzo de 1976 hasta marzo de 1981.

En una primera etapa, se montó toda la ciudadela represiva cuyo núcleo fueron los 364 centros clandestinos de detención distribuidos en 11 de las 23 provincias argentinas; se estableció la pena de muerte por Consejos de Guerra que nunca se aplicaría a la luz del día; se prohibió la actividad política; se estableció la censura de prensa, y se redujo el Congreso a una comisión intermilitar que elaboraba seudoleyes.

Se dejó la represión en manos de Suárez Masón, Santiago Omar Riveros y el jefe militar de inteligencia el montaje del Operativo Cóndor, coronel Alberto Alfredo Valín (que unía a las fuerzas represivas del Cono Sur para secuestrar, asesinar opositores de Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú y la Argentina).

También en esa primera etapa los militares intentarían darle una impronta fundacional a su gobierno. Además de perseguir a los ex funcionarios del gobierno peronista, desarticularon la cúpula del ERP y acorralaron a los Montoneros cuyos jefes se vieron obligados a salir del país.

El 90% de las desapariciones ocurrió entre 1976 y 1978, los años en que Videla fue jefe del Ejército y Presidente de la Nación.

Los «paquetes», los «bultos» que los desaparecedores arrojaron al mar, al Río de la Plata, al Riachuelo —los desaparecidos—, eran mayoritariamente ciudadanos argentinos y en casi todos los casos, el 94%, civiles.

Eran hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, de entre 21 y 30 años.

Eran obreros, estudiantes, empleados, profesionales, trabajadores independientes, docentes, amas de casa, periodistas, artistas, religiosos, conscriptos y militares rebeldes.

Hubo embarazadas, unos ochocientos adolescentes de entre once y veinte años, y unos quinientos niños y bebés «chupados» por la maquinaria del régimen.

En este contexto histórico, Rodolfo Walsh desapareció un 25 de marzo de 1977, por lo que ese año que es recordado por su carga inédita de dolor, se cierra sin noticias sobre uno de nuestros grandes escritores.

Rodolfo Walsh está desaparecido desde marzo, sin que se haya conocido ninguna información oficial. La prensa internacional se hizo eco de la denuncia sobre el secuestro, difundida el 1 de abril por la Agencia de Noticias Clandestina, que ningún medio argentino reprodujo.

Las versiones recogidas por Ancla indican que Walsh fue visto por última vez el 25 de marzo en ia zona de plaza constitución.

El mismo día en que habría sido secuestrado, el escritor había difundido su Carta Abierta a la Junta Militar, texto que denuncia la represión y hace un profundo análisis del proyecto económico y social regresivo de la dictadura.

La hipótesis del secuestro de Walsh se confirmó, pues esa misma noche -según informa Ancla- fue allanada su casa y saqueadas sus pertenencias.

Walsh es autor de «Operación Masacre», libro que relata los fusilamientos de civiles acusados de participar en el alzamiento del 9 de junio de 1956. Era entonces un periodista independiente, pero dejaría constancia, en las sucesivas ediciones, de su acercamiento a las organizaciones del peronismo revolucionario.

En 1968 dirigió el periódico de la CGT de los Argentinos y más tarde, en 1973, participó en el elenco directivo del diario Noticias. Ya había publicado otros dos relatos testimoniales, «Caso Satanowsky», sobre el asesinato de un famoso abogado por parte del Servicio de Informaciones del Ejército, y ¿Quién mató a Rosendo?, texto que incluye un valioso análisis del sindicalismo vandorista.

Sus dos libros de cuentos «Los oficios terrestres» y «Un kilo de oro» reúnen algunos de los mejores textos de ficción de la Argentina contemporánea.

Entre ellos se destaca «Esa mujer», cuento que refleja la omnipresencia del cuerpo de Evita, venerado por sus partidarios y temido por sus enemigos. Walsh, que había participado en la fundación de la agencia cubana Prensa Latina en 1959, publicó también dos obras de teatro, «La granada y La batalla», que, orillando el absurdo, caricaturizan a los dictadores latinoamericanos y la mentalidad militar. Autor de cuentos policiales, había obtenido en 1953, el Premio Municipal de Literatura por su libro «Variaciones en rojo.»

El voluntario retiro de estos últimos años, dedicados a la militancia, lejos de hacer olvidar al escritor, puso de relieve la profundidad de su compromiso político e intelectual. (Fuente: Diario El Bicentenario Período 1970-1989 Fasc. N° 9 – Un Escritor Desaparecido Nota de Eduardo Jozami)

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA DICTADURA ARGENTINA

Así relatan Noberto Chab y Javier Sinay, en su libro «100 Crímenes Resonantes Que Conmovieron a la Sociedad Argentina» las últimas horas de Walsh, luego de envíar la carta: …El 25 de marzo de 1977 Rodolfo Walsh echó los sobres al buzón de Plaza Constitución para que la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» viajara hacia remitentes nacionales e internacionales.

No sólo se trataba de una acabada pieza de denuncia; era, también, un análisis revelador sobre los métodos terroristas y económicos de la dictadura.

Más tarde, Walsh se dirigió a San Juan y Entre Ríos.

Lo esperaba un compañero. En la calle se respiraba terror y un grupo de tareas lo venía siguiendo. Los milicos sacaban a los detenidos y los obligaban a marcar a sus compañeros o a servir de carnada para una emboscada.

No iba a ser fácil dar con Rodolfo Walsh, que ya era un escritor reconocido y un militante montonero de primera línea que luchaba con la determinación del que ya conoce el horror: su amigo Paco Urondo se había tragado una pastilla de cianuro antes de ser detenido y su hija mayor había muerto a los 26 años, descerrajándose un tiro en la sien frente a 150 soldados.

Para atraparlo, sus verdugos recurrieron a una carnada. Sorprendido, Walsh se defendió con la pistola que llevaba frente a un arsenal que sabía que prevalecería.

Un sobreviviente de la ESMA relataría más tarde que ese día el policía Ernesto Weber, alias 220, le hizo una confesión: «Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta».

Primera Parte: La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde.

En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese «ser nacional» que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación.

Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

…….
….

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

Libro: Operación Masacre

En el prólogo a Operación Masacre, años después, Walsh relató que la sublevación militar lo había sorprendido jugando al ajedrez en un café de la ciudad de La Plata, a unos 60 kilómetros de Buenos Aires.

Walsh contó que volvió a su casa en medio de un tiroteo.

Describió y se describió así en esas circunstancias:

«Mi casa era peor que el café y peor que la estación de ómnibus porque había soldados en las azoteas, y en la cocina y en los dormitorios… Tampoco olvido que pegado a la persiana oí morir a un soldado en la calle y ese hombre no dijo ‘Viva la patria’ sino que dijo ‘No me dejen solo, hijos de puta’.

Después no quiero recordar más, ni la voz del locutor en la madrugada, anunciando que dieciocho civiles habían sido ejecutados, ni la ola de sangre que anega al país hasta la muerte de Valle. Tengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez? Puedo.

Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela ‘seria’ que planeo para dentro de algunos años y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo aunque no es periodismo.

La violencia me ha salpicado las paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir a cien kilómetros, pudo ocurrir cuando yo no estaba».

También será el azar el que lo haga escribir Operación Masacre. Fue en ese bar donde escuchó la irresistible frase: «Hay un fusilado que vive» y que lo hizo, a partir de ese momento, comenzar un largo camino de investigación sobre los fusilamientos y, luego, un largo e irreductible compromiso con la mi-litancia en las filas del peronismo revolucionario.

Ya enrolado en ellas, Walsh hizo su análisis de algunos rasgos del gobierno de Aramburu.

«La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país.

El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco (…)

El humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales. Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu.

Su gobierno modela la segunda década infame… La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones.

Un solo decreto despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios».

Fuente Consultada:
Argentina, El Siglo del Progreso y La Oscuridad (1900-2003) de María Seoane
El Bicentenario Fasc. N°9 Período 1970-1989
100 Crímenes Resonantes de N. Chab y J. Sinay

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio de los Servios -Milosevic-

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio

Ocurrió hace una década, en julio de 1995: a medio camino entre Atenas y Roma, dos de las cunas de la civilización europea: las tropas serbias de Bosnia, dirigidas por el general Ratko Miadic, tomaron el enclave bosnio musulmán de Srebrenica y ejecutaron a más de 8.000 varones de entre 16 y 60 años de edad. No sólo fue la peor masacre perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, sino también una operación militar que burló con una pasmosa facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses enviados por la ONU para proteger la ciudad.

Desde entonces, Srebrenica se convirtió en sinónimo del cargo de conciencia de miles de europeos que fueron testigos de la indiferencia —y la complicidad?— con que sus gobiernos y las tropas de la ONU asistieron a la masacre. En Srebrenica las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. Han pasado diez años, pero en el calendario de las víctimas el tiempo parece congelado porque muchos culpables siguen en libertad.

LA FÁBRICA DE LA MUERTE.

A cinco kilómetros al norte, en Potocari, se yerguen las ruinas de una vieja fábrica de baterías donde el 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados. Ahora se ha convertido en monumento en memoria de las víctimas con un monolito en el que está inscripta una frase conocida para los argentinos: “Nunca más”. Bajo ese monumento están enterradas 1.327 personas. Otras 500 victimas recientemente identificadas fueron enterradas en julio pasado, cuando se conmemoraba el aniversario de la matanza. En Tuzla y Vísoko, 5.000 bolsas con restos humanos esperan en las morgues el derecho a recuperar sus identidades.

Hatidza Mehmedovic tiene 53 años y es presidenta de Madres de Srebrenica una ONG dedicada a buscar desaparecidos. Ella busca a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 años. En 2003, en la inauguración del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, BiU Clinton: “Por qué no hizo algo? ¿Por qué no hizo nada?”.

En diez años de investigaciones del Tribunal Penal Internaotinal para la antigua Yugoslavia  —como acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sólo e Srebrenica—, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establece los hechos.

El 2 de julio de 1995, el general Ratko Mladic decidió atacar el enclave. Ese día arengó a sus hombres: “Ha llegado la hora de acabar con los turcos”. Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la mañana del 6 lanzó un doble avance desde el sur sorprender a los 40.000 habitantes del enclave musulmán. Los 400 cascos azules, diseminados y escasos de armas y municiones, optaron por el repliegue a la fábrica de baterías, y el 11 de julio, sin oposición de la Armija (ejército bosnio), la ciudad cayó.

Ese día, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayoría mujeres, niños y ancianos, se refugiaron en la fábrica-cuartel del batallón holandés y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque próximo. Su única opción era escapar hacia Tuzla, en territorio controlado por el gobierno de Sarajevo.

El día 12, el general Mladic, eufórico, apareció en Potocari acompañado de cámaras de la televisión serbiobosnia, repartió chocolatines entre los niños y prometió a los civiles que serían evacuados en micros a una zona segura. Después, con los focos apagados, ordenó la separación de los varones en edad de combatir para “localizar a los criminales de guerra”.

Los cascos azules se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la fábrica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ahí salieron presos 1.700 hombres. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los fusilaron. Un testigo vio cómo una excavadora y tres camiones repletos de musulmanes se internaban en un bosque y volvían vacíos. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretendían salvar. Ninguno ha aparecido con vida.

De los más de 30.000 habitantes de Srebreníca que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los más de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 años. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son sobrevivientes de la columna de Tuzla. Los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.

LA GUERRA SUCIA DEL PENTÁGONO.

Durante cinco años, el profesor Cees Wiebes, de la Universidad de Amsterdam, tuvo acceso ilimitado a los archivos de las agencias de inteligencia holandesas y visitó asiduamente los cuarteles de los servicios secretos en las capitales de Occidente, indagando sobre la masacre.

Sus hallazgos fueron consignados en el informe titulado “Los servicios de inteligencia y la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995”, el cual incluye material extraordinario sobre operaciones encubiertas, interceptación de comunicaciones, espionaje y engaños, realizados por docenas de agencias de inteligencia en una de las guerras más sucias del nuevo orden mundial.

El informe detalla la alianza secreta entre el Pentágono y los grupos islámicos radicales del Medio Oriente encargados de ayudar a los bosnios musulmanes. Algunos de estos grupos ahora son combatidos por el mismo Pentágono en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Con lo cual, sus operaciones encubiertas en Bosnia le pagaron en su propia moneda.

Tanto en Afganistán como en el Golfo Pérsico, el Pentágono había adquirido compromisos con los grupos islámicos y sus patrocinadores del Medio Oriente. En 1993 estos grupos radicales, que recibían apoyo de Irán y Arabia Saudita, estaban desesperados por prestar 3 ayuda a los bosnios musulmanes en su lucha dentro de la antigua Yugoslavia. Para ello recabaron la reciprocidad de los norteamericanos. Bill Clinton y el Pentágono se mostraron dispuestos a responder a sus promesas y montaron una operación del estilo Irán-Contras, violando flagrantemente el embargo de las Naciones Unidas contra el suministro de armas a cualquiera de los combatientes en Yugoslavia.

El resultado fue una vasta operación secreta de contrabando de armas a través de Croacia, la cual fue arreglada por la agencias de inteligencia de EE.UU., Turquía e Irán, trabajando en conjunto con grupos islámicos radicales que incluían desde los mujaidines afganos hasta el proiraní Hezbollah. Esa operación también fue el trasfondo sobre el que se consumó el tráfico de armas argentinas a los Balcanes durante la administración de Carlos Menem.

Wiebes revela que los servicios de inteligencia británicos obtuvieron pruebas documentales de que desde el comienzo de la guerra en Bosnia, Irán realizaba entregas de armas directamente a los musulmanes. Al mismo tiempo, los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel se encontraban muy ocupados armando a los serbiobosnios.

TRÁFICO DE ARMAS.

Más que la CIA, fu el propio servicio secreto del Pentágono que operó como el poder oculto detrás de es tas operaciones. La fuerza de protección de ONU dependía de la capacidad de monitoreo de EE.UU para vigilar el cumplimiento d embargo sobre el comercio de armas en la región. Esto le dio al Pentágono la posibilidad de manipular el cumplimiento del embargo voluntad.

El tráfico de armas era un secreto a voces en el sitiado enclave desmilitarizado de Srebrenica. Cuando los embarques fueron descubiertos, los norteamericanos presionaron a la fuerza de protección de la ONU para que modificara sus informes.

La conclusión más importante del informe. de inteligencia sobre Srebrenica es clara. Aquellos que contaron con poderosos servicios de inteligencia, incluyendo a los norteamericanos y a los serbiobosnios, tuvieron la capacidad de salirse con la suya. Al contrario, que la ONU y el gobierno holandés estuvieran “privados de los medios y la capacidad para obtener informes de inteligencia” sobre el despliegue de fuerzas en este enclave, ayuda a entender por qué se equivocaron y contribuyeron a los terribles hechos que allí tuvieron lugar.

Durante la década transcurrida desde el fin de la guerra, las fuerzas de pacificación de la OTAN sólo han hecho tres intentos de detener a Radovan Karadzic, ex dirigente de lo serbiobosnios. El temible Ratko Miadicviv en Serbia y la Unión Europea no hace nada para que lo detengan, salvo ofrecer vagas pro mesas de abrirle el camino a la incorporación a la UE si el gobierno serbio convence a Mladic para que se presente en La Haya.

El principal arquitecto de las guerras de los Balcanes, Slobodan Milosevic, está en La Haya, pero Serbia sigue todavía negando los crímenes cometidos en su nombre, y lo mismo puede decirse de Croacia. Hace mucho tiempo que se ha desvanecido cualquier esperanza de que el proceso del Tribunal Internacional y las pruebas que dolorosamente están exponiéndose en público tengan un efecto ejemplificador.

Se han entregado varios acusados de diversos delitos de otros países balcánicos y durante los últimos meses se ha observado una ligera aceleración en el número de serbios con cargos de importancia, que se entregaron a la Justicia. Sin embargo, hasta que Miadic, el más1 sanguinario de los asesinos, no esté tras las rejas, la mancha de Srebrenica seguirá ensuciando a los gobiernos occidentales exactamente igual que al de Serbia.

«NO LO PUEDO OLVIDAR NI ENTENDER»
Por Carmen Algibay*

La masacre de Srebrenica fue el segundo caso en el que me tocó actuar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Ya había existido una condena, la del general Radoslav Kirstic, que comandaba una de tas fuerzas responsables del ataque. Y a mi me tocó juzgar a los responsables de tas dos brigadas que consumaron la masacre. En algunas de las matanzas no quedaron sobrevivientes, pero hubo testimonios impresionantes de los propios soldados serbios. Recuerdo la declaración de uno de ellos:

“Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacia, me mataban a mí. Además uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán, para que nos entrara el gusto por matar’. Son cosas que uno no puede olvidar ni entender. Ese soldado que empezó a matar por miedo a que lo mataran, después de matar a un centenar de personas dijo: “No mato más”, y no le pasó nada. Ese testimonio fue muy impresionante. Además, fue el único que desde el inicio se declaró culpable. A partir de allí se reconstruyeron tas matanzas.

Frente a mi pasaron cuatro acusados: tres jefes de las brigadas y un jefe de ingenieros que fue quien intervino en el ocultamiento de los cuerpos en tumbas colectivas. Algunos se declararon culpables de “persecución” porque de esta manera evitaban el cargo de “genocidio’. Un jefe de inteligencia, que había organizado los lugares de detención y había colaborado en la organización de las matanzas, fue condenado a 27 años de prisión. Entre los acusados había personajes muy distintos: Kirstic, que ya estaba condenado como partícipe de genocidio pues estuvo a las órdenes del general Ratko Mladic, me pareció que era un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No tenía la cara de carnicero de Mladic, quien aún hoy permanece libre. En el caso de Ratko Mladic, estoy segura que fue quien dio la orden de matar a todos, pero Kirstic no lo parece. Era más bien un tipo tímido, callado. Pero finalmente fue el jefe del cuerpo que consumó la matanza.

Entre los cientos de testimonios que leí y escuché, una de las cosas que más me impactó fue la diferencia de perspectivas entre los hombres y las mujeres. Las mujeres tienen el problema de la familia: la mayoría ha perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

Como provienen de una sociedad patriarcal, jamás se van a recuperar. Había una mujer que me impresionó mucho. En la época de la matanza debe haber sido relativamente joven porque tenía un niño de seis años y otro de 14. Al adolescente se lo llevaron y lo mataron, pero la madre sigue pensando en él como si tuviera 14 años, como si estos diez años ni hubiesen pasado. Hoy vive en un campo de refugiados y aunque sabe que nunca va a poder volver a Srebrenica, no tiene fuerza ni interés en empezar su vida en otro lado. En cambio, los hombres que sobrevivieron a las matanzas, algunos incluso con heridas muy graves, tienen otra actitud. Han salvado la vida y están Llenos de empuje.

Todo el episodio de la Guerra de los Balcanes es una miniatura de lo que son todas las guerras en la historia de la humanidad. ¿Cómo es posible que todos los que hasta el día anterior eran buenos vecinos e incluso estaban relacionados por lazos de parentesco, se tornaran en enemigos explotando resquemores étnicos tan antiguos? ¿Cómo se pudo hacer brotar esa enemistad y ese salvajismo espantoso en el que todos pensaban: “Yo lo tengo que matar primero porque sino él me va a matar a mí”? Creo que fue algo fabricado y falso y que además, como en la mayoría de los casos, no tuvo que ver con diferencias religiosas ni de etnias, sino con intereses económicos y territoriales.

Con la propaganda se arrastró a la gente a la guerra y lo más tremendo es que la gente se dejó arrastrar. Esto es algo que no termino de entender, pero pasa en todos lados. Incluso nosotros, que no hemos tenido guerras mundiales, pero sí guerras locales, sabemos que la gente se convence con relativa facilidad sin pruebas ni evidencias y se deja arrastrar por esa propaganda.

La segunda conclusión es que en una guerra todo el mundo pierde. Cuando termina la guerra no hay ganadores. Uno va a Srebrenica y tiene la sensación de que ese lugar no se va a recuperar nunca: la mayoría de los hombres que uno ve son militares o policías o si no son viejos. No hay gente joven ni de mediana edad porque los mataron o se fueron escapando.

*Ex jueza del TPI de La Haya y actual ministre de la Corte Suprema de Justicia de La Nación

El Cordobazo 1969 Manifestación Estudiantil en Córdoba

El Cordobazo 1969 – Manifestación Estudiantil en Córdoba en el Gobierno de Onganía

Como consecuencia del clima social se produjeron sucesivas insurrecciones que manifestaron la disconformidad con las políticas de gobierno y se expandieron entre las provincias, aunque su principal centro fue la ciudad de Córdoba. El Cordobazo, un hecho casi mítico en la historia contemporánea, echó por tierra el sueño de Onganía de perpetuarse por diez años.

Como efecto de la falta de respuesta de Onganía y de las tensiones internas en el sindicalismo, el denominado «tiempo social» acabaría por imponerse a los planes económicos. El año de 1969 representó el inicio de sucesivas movilizaciones que se extendieron por todo el país en rechazo a las políticas del gobierno nacional. Dichos «movimientos de insatisfacción» fueron de carácter local y recibieron generalmente denominaciones representativas de la ciudad o región en que se desarrollaron.

Los principales ejes fueron Rosario y Córdoba, donde la expansión industrial había generado frustradas expectativas de mejoras sociales. Los planes de lucha y las huelgas sostenidos por el sindicalismo combativo fueron integrándose paulatinamente a los reclamos de los estudiantes con respecto al regreso al sistema de autonomías universitarias y la liberalización de los contenidos abordados. Tanto los obreros como los estudiantes se recibían influencias del contexto exterior y de la Izquierda Nacional.

Fue el primer paso en la descomposición del régimen militar que aspiraba a quedarse. El gobierno de Onganía reprimió con violencia a todas aquellas manifestaciones de la sociedad a las que consideraba «subversivas». Se allanaron sedes sindicales, se detuvo a dirigentes y militantes políticos, se clausuraron periódicos; se atacó a quienes reclamaban o protestaban.

El 29 de julio de 1966, Onganía intervino las universidades. En la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires se reprimió a los golpes a estudiantes y profesores, episodio que luego se conocería como «la noche de los bastones largos«. Muchos profesores marcharon al exilio, lo que condenó a las universidades a una larga decadencia.

El gobierno de Onganía sigue jactándose de sus logros económicos: aumento del 7 por ciento en el PBI y una inflación menor al 8 por ciento anual. Pero persiste el malestar y este año se caracterizará por hechos de violencia política que suman no menos de 350. El más grave, el Cordobazo, se inicia en Comentes cuando un estudiante cae muerto por la represión policial el 5 de mayo. Hay protestas estudiantiles en todo el país y son particularmente graves en Rosario, que es ocupada militarmente.

El gobierno de Onganía

El 29 de mayo, la ciudad de Córdoba es invadida por manifestaciones de obreros que en pocas horas se convierten en una ocupación agresiva de empresas extranjeras. El Ejército interviene en horas de la tarde y practica una severa represión que provoca 14 muertos. El gobierno clausura la Universidad de Córdoba y queda muy debilitado con este alzamiento.

Como consecuencia de estos hechos, renuncia el ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, y el presidente Onganía anuncia que abrirá el «tiempo social», aunque este anticipo no es seguido por hechos concretos.

Un disparo policial causó un muerto y se desató la furia: toda la ciudad se levantó contra la policía. Horas después, la ciudad, llena de barricadas, incendios, corridas y disparos, estaba en manos de los manifestantes. La policía, desbordada, se retiró. El gobierno de Onganía (imagen) ordenó entonces al Ejército contener la protesta. Recién en la noche del 31 de mayo se logró controlar la situación, con un saldo de treinta muertos y casi quinientos heridos.

ANTECEDENTES: Los hechos mundiales de 1968 trascendían las fronteras. Las movilizaciones juveniles contra la guerra de Vietnam, los asesinatos de Martín Luther King y Robert Kennedy, la Primavera de Praga y el Mayo Francés, eran todos síntomas de un mundo en ebullición. Este encontró eco en la Argentina, en la naciente agitación estudiantil contra los cierres y encarecimiento de comedores universitarios, y en una serie de conflictos gremiales en aumento.

La tendencia de Onganía a gobernar solo y desoír incluso los reclamos de las Fuerzas Armadas, su real sostén, lo llevó a disponer el relevo de los comandantes Alsogaray, Varela y Álvarez, el 26 de agosto de 1968.

En el Ejército asumió el general Alejandro Lanusse, el almirante Pedro Gnavi quedó al frente de la Armada y el brigadier Jorge Martínez Zuviría, en la Fuerza Aérea. Cuando en enero de 1969, el Presidente anunció que el “tiempo político aún está lejos”, el malestar tomó cuerpo en toda la sociedad, incluidos muchos que habían apoyado el golpe de 1966, como Alsogaray, Frondizi y Aramburu.

El 15 de mayo se producen protestas estudiantiles en Corrientes por el aumento de precios en el comedor estudiantil, el Ministro Borda juzgó que era una medida razonable del rector y la movilización fue reprimida con dureza.

La policía reprime y mata a un joven de 22 años, y otro en Rosario en manifestaciones solidarias. “Era la chispa que faltaba para que comenzara a incendiarse el país”, reflexionará Lanusse. Se sumaron a esta ola de protestas artistas y intelectuales de todo el país, se pintaron murales y se leian manifiestos.cordobazo

El 17, la represión cobró dos nuevas vidas, esta vez en Rosario. El 21 se realizó un paro estudiantil en casi todo el país y la ola continuó en expansión.

El intento de implantar las “quitas zonales” —reducción de salarios a los trabajadores del interior—y de obligar a trabajar ocho horas los sábados provoca una verdadera insurrección popular. El paro convocado para el 29 por los gremios cordobeses se convierte en enfrentamiento con la policía, que es rechazada por los manifestantes.

El paro con movilización previsto para el 29 de mayo en Córdoba derivó en una lucha callejera de tres días, en la que por primera vez se hizocordobazo, estudiantes realidad el anhelo revolucionario de unidad obrero-estudiantil. A la movilización se sumaron militantes radicales, peronistas y de las agrupaciones de izquierda. Pero no hubo un plan de insurrección popular elaborado previamente.

Los incendios y saqueos de comercios, los tiroteos y barricadas, la implantación del toque de queda y la intervención del Segundo Cuerpo del Ejército para restablecer el orden se proyectaron por la televisión nacional a todo el país. El hecho se conoció como “el Mayo argentino”, llamado así en recuerdo de la rebelión de la juventud parisina en mayo del 68. Pero en Francia no se lamentaron muertos, mientras que en Córdoba murieron treinta personas y centenares fueron detenidas por los consejos de guerra.

Para Onganía, el “Cordobazo” era obra de los “extremistas”; para Lanusse, en cambio, si bien “los elementos subversivos actuaron y, en algún modo, marcaron el ritmo”, fue “la población de Córdoba, en forma activa y pasiva, la que demostró que estaba en contra del gobierno nacional en general y del gobierno provincial en particular”. El Presidente se quedó con la impresión de que Lanusse había demorado la represión para desgastar su gobierno.

cordobazo

CONSECUENCIAS DEL CORDOBAZO: A partir del Cordobazo, el proceso de movilización popular tomó un nuevo impulso, que se prolongó hasta 1975. Episodios similares se produjeron en otras ciudades (el Rosariazo, el Cipolletazo, el Choconazo y el Viborazo, nuevamente en Córdoba), aunque sin alcanzar la intensidad de los sucesos de mayo de 1969. Por otra parte, el Cordobazo pasó a ocupar un lugar privilegiado en el imaginario revolucionario de la izquierda argentina y en el del disconformismo político en general: para algunos, había sido el momento de unión entre la izquierda y el peronismo; para otros, el comienzo de una revolución socialista; para todos, el modelo para alcanzar sus ilusiones. Tuvo, finalmente, una importante consecuencia puntual: acabó con el gobierno de Onganía, que nunca recuperó su poder y fue desplazado por la junta de Comandantes el 8 de junio de 1970.

CONSECUENCIAS DEL CORDOBAZO

Dice María Saénz Quesada en su clásico libro «LA ARGENTINA, Historia del país y su gente«, respecto a las consecuencias de este acto de violencia en Córdoba:

El Cordobazo, un hecho casi mítico en la historia contemporánea, echó por tierra el sueño de Onganía de perpetuarse por diez años. Fue el primer paso en la descomposición del régimen militar que aspiraba a quedarse.

El 30 de junio de 1969, el «Lobo» Vandor fue asesinado en la sede de los metalúrgicos por un comando terrorista que lo acusaba de traidor; en setiembre tuvieron lugar disturbios graves en Rosario y en Tucumán. Pero lo más inesperado sucedió en mayo de 1970. Exactamente un año después del Cordobazo el general Aramburu fue secuestrado y ultimado por el comando juvenil de Montoneros, una asociación clandestina recién creada que se proclamaba peronista y revolucionaria.

Fernando Abal Medina, Gustavo Ramus, Mario Firmenich, Norma Arrostito y Emilio Maza, responsables de este crimen político que conmovió al país, se justificaron diciendo: «Es la revancha de los fusilamientos de junio del 56». Pocas semanas después, los Montoneros tomaron la localidad cordobesa de La Calera, lo que permitió esclarecer la autoría del crimen de Aramburu. Pero las Fuerzas Armadas no esperaron a esto para cambiar al titular del Poder Ejecutivo. En junio de 1970 el general Onganía fue obligado a renunciar por el sector «liberal autoritario» del Ejército.

Éste fue sin duda un amargo final para quien jamás imaginó que la teoría del vacío de poder que se le había aplicado al gobierno de Illia podía volverse en contra suya. El general Roberto Marcelo Levingston reemplazó a Onganía. Este oficial de inteligencia del grupo azul, que ocupaba un cargo diplomático en Estados Unidos, era desconocido por la opinión pública. Porque el poder detrás del trono, el jefe del Ejército, Lanusse, estimaba que aún no le había llegado la hora de ejercer directamente el gobierno.

La Revolución Argentina, en sólo cuatro años, había radicalizado a la sociedad como nadie lo había logrado hasta entonces. Como le dijo el sindicalista Ongaro al ex presidente Illia. la dictadura militar trajo como consecuencia la unidad de las fuerzas populares.

VIBORAZO:

Ante la violencia política y la convulsión social, Levíngston promovió políticas de seguridad destinadas a contener el accionar guerrillero.
Sin embargo, los movimientos de insatisfacción volverían a recrudecer mediante un segundo CORDOBAZO que recibiría el nombre de VlBORAZO.

Levantamientos sociales: El Vlborazo generó una nueva ola de levantamientos sociales, entre los que se destacó el Mendozazo ocurrido el 4 de abril de 1972 cuyo principal eje fue el reclamo de mejoras salariales y el rechazo al aumento de las tarifas de electricidad. Como consecuencia de los sucesos de violencia, el interventor militar de Mendoza, Francisco José Gabrielli, debió renunciar.

En julio del mismo año se inician las manifestaciones denominadas «Rocazos» producidas en General Roca (Río Negro) contra las medidas reorganizativas de jurisdicciones establecidas por el interventor Roberto Rt-queijo (1920-2002), quien debe renunciar. Paralelamente proliferaron las Ligas Agrarias’del Nordeste, en especial el Movimiento Agrario Misionero que nucleaba a pequeños productores rurales que se veían marginados de las políticas económicas. En 1971 se realizó el primer Congreso de las Ligas Agrarias del Chaco y en 1972 se constituyó la Unión de las Ligas Agrarias de Formosa.

Fuentes:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Sáenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

GOBIERNO DE ONGANIA: VIDEO DEL CORDOBAZO

El Asesinato de Enrique Angelelli Obispo de la Rioja Historia

El Asesinato de Enrique Angelelli
Historia de la Muerte del Obispo de la Rioja

TEOLOGÍA DE LIBERACIÓN: Los prelados que asistieron a la Segunda Conferencia de Obispos Latinoamericanos, realizada en Medellín, inspirados por las reformas del Concilio Vaticano II, examinaron el papel social de la Iglesia en sus países. Tras muchas discusiones, los obispos publicaron un documento.

Denunciaron la opresión sistemática de los pobres, criticaron la explotación del Tercer Mundo por las naciones industrializadas y exigieron reformas políticas y sociales. No se detuvieron ahí: los obispos declararon que la Iglesia de Latinoamérica contenía una misión distinta a la de la Iglesia de Europa (que en realidad era una Iglesia distinta) y le otorgaban una función política activa.

Esta aplicación práctica de la fe se conoció como Teología de la Liberación, una de las ramas más importantes dentro de la Iglesia católica moderna y una influencia política importante en América Central y del Sur. Las represalias laicas, en forma de asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte o en forma de encarcelamientos con torturas, se incrementaron y clérigos como el arzobispo de El Salvador, Oscar Romero, y el padre Antonio Pereira Neto, de Brasil, y el obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, se convirtieron en mártires del movimiento.

Dos frases escuchadas por los misioneros marcaron hondo al padre Carlos: una viejita que dijo a una misionera «A mí, ¿qué ; me vienen a hablar de Dios si me estoy muriendo de hambre?»; y un hachero que dijo «yo soy la alpargata del patrón».

El asesinato de Monseñor Angelelli:

Había nacido el 7 de octubre de 1930; cuando lo mataron tenía 43 años. El 11 de mayo, cuando el padre Carlos José Mugica terminaba de celebrar una misa en la iglesia de San Francisco Solano, y siendo las 20 hs. , cuando se dirigía a su humilde auto 4L fue interceptado y baleado por Rodolfo E. Almirón , jefe de la Triple A (Asociación Anticomunista Argentina) creada por López Rega como respuesta al terrorismo de diversos grupos guerrilleros. Almirón lo estaba esperando a pocos metros de dicha iglesia y disparó cinco veces con una ametralladora M-10, que impactaron en pulmones y abdomen. Finalmente fue rematado por la espalda.

angelelli padreMonseñor Angelelli era obispo de La Rioja. Fiel a la misión de Pastor de su pueblo, se convirtió en el Defensor de las causas justas y de los hermanos más humildes y oprimidos. Lo acompañan en esta tarea sus laicos, religiosas y sacerdotes. Comienza entonces la persecución contra la Iglesia en La Rioja.

Se encarcela y persigue a laicos, catequistas, luego a monjas y sacerdotes, muchos de los cuales son expulsados de la provincia por las autoridades de seguridad. Algunos son encarcelados y otros, después de ser liberados por falta de motivos, son expulsados del país.

Esta nueva campaña de difamación y ataque abierto, tampoco tiene mayor resultado en asustar a los cristianos.

Se pone en marcha entonces un plan sangriento: asesinar a algunos para que escarmienten todos. El mismo Monseñor Angelelli lo advierte en conversaciones con posibles amenazados para que sean precavidos.

Las primeras víctimas son dos sacerdotes: el padre Gabriel y el padre Carlos de la Parroquia de Chamical. Hasta allí llegan a medianoche hombres vestidos de civil que mostrando credenciales de Policía Federal piden a los Sacerdotes que los acompañen a reconocer a unos detenidos.

A las pocas horas se escuchan muchos disparos. A la mañana siguiente los dos sacerdotes son encontrados acribillados a balazos a la entrada del pueblo, junto a las vías del ferrocarril. Uno de ellos había sido torturado, antes de ser masacrado a tiros.

La noticia corre como reguero de pólvora. El Chamical, La Rioja entera se llena de estupor y tristeza. Nadie pregunta el por qué. Todos lo saben. Dolor, impotencia compromiso se hacen como una sola mesa. “Hay que seguir, Dios lo quiere, La Rioja lo necesita”.

A la semana siguiente hombres encapuchados van a buscar al Párroco de Sañogasta, el cual, avisado por Monseñor Angelelli, había abandonado la localidad. muerte de angelelli

Fueron entonces a buscarlo a la casa de un laico que trabajaba en el movimiento rural, donde pensaban podría estar. Al salir éste al llamado de la puerta y al decir que no sabía el paradero del sacerdote, lo ametrallaron. Pocas horas después recorrió en el hospital.

Los sacerdotes, sabiendo por amenazas recibidas por Monseñor Angelelli que había una lista en la que él mismo estaba amenazado, le pidieron que se fuera de Rioja, a lo que él respondió: Eso es lo que buscan, que yo me vaya para que se cumpla lo del Evangelio, heriré al pastor y se dispersarán las ovejas…”

Y se fue a Chamical para acompañar a sus hijos doloridos que han perdido a sus pastores asesinados y para hacer una investigación de los hechos.

Desde Chamical denuncia públicamente a los posibles autores del crimen y pide una investigación seria y profunda a las autoridades. No es escuchado. (imagen der: Angelelli junto a Menem en La Rioja, en una procesión)

El lunes 13 de mayo se celebró misa a las 10 en la cancha detrás de Cristo Obrero y sus restos fueron llevados a mano y en un multitudinario cortejo al Panteón del Clero del cementerio de La Recoleta, con gran concurrencia de gente. Mugica fue un adherente incondicional al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

El 4 de agosto, con una carpeta llena de pruebas irrefutables decide viajar a la capital provincial para presentarlas a los responsables de la seguridad pública y exigir justicia. Se dirige a La Rioja. En un lugar llamado Punta de los Llanos aparece muerto, con el cráneo destrozado a golpes. Asesinado. La versión oficial de los hechos habla de “un grave accidente”.

Obispado de La Rioja. Fragmentos del documento: Enrique Angelelli Mártir. 1991.

El 18 de julio a las nueve y media de la noche, sacerdote Carlos Murias, fue secuestrado junto con el sacerdote Gabriel Longueville de la casa religiosa donde vivían. El 20 por la tarde un empleado ferroviario encontró los cadáveres de ambos sobre una vía, maniatados, con restos de cinta adhesiva y algodón en la boca. Uno de ellos había sido mutilado y la autopsia indicó que había padecido una muerte lenta.

Los cuerpos estaban cubiertos por mantas del Ejército y junto a ellos había una lista con nombres de sacerdotes. Pérez Battaglia prohibió que se publicara el comunicado del obispo y hasta el aviso fúnebre que informaba del asesinato. En cambio firmó un comunicado en el que, ante denuncias sobre desaparición de personas, anunciaba más operaciones para «erradicar definitivamente de la provincia a los delincuentes subversivos e ideológicos».

Angelelli fue asesinado cuando viajaba a Buenos Aires con una denuncia sobre el secuestro y asesinato de sus sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos Murias. El diario vaticano L’Osservatore Romano presentó el caso como un «extraño accidente».

Un sacerdote que llegó a poco del vuelco intentó retirar el maletín, la carpeta y las pertenencias de Murias y Longueville que Angelelli llevaba consigo, pero los militares se lo impidieron.

Padre GABRIEL LONGUEVILLE, nacido el 18/03/1931Padre CARLOS DE DIOS MURIAS, nacido el 10/10/45WENCESLAO PEDERNERA (laico), nacido en Córdoba,
Padre GABRIEL LONGUEVILLE, nacido el 18/03/1931Padre CARLOS DE DIOS MURIAS, nacido el 10/10/45WENCESLAO PEDERNERA (laico), nacido en Córdoba,