Las Mujeres Notables

Biografia de Sophie Germain Mujer Matematica Resumen de su Vida

Biografía de Sophie Germain Mujer Matemática

Una adolescente que quería leer algo que sus padres consideraban inconveniente. La chica insistía. Los padres, también. Como no tenían luz eléctrica, le escondían las velas para que no pudiera leer mientras ellos dormían.

Pero no podían (ni querían) sacar tantos libros de la biblioteca. Y como además hacía mucho frío… mucho mucho frío, no encendían el hogar precario que tenían para que a la niña se le hiciera imposible tolerarlo. Más aún: a propósito, dejaban una ventana abierta.

Pensaban que sería suficiente para espantarla. Sin embargo, Sophie (el nombre de la joven) tenía otras ideas, y se las arreglaba a su manera: se envolvía en cortinas y frazadas para protegerse de las temperaturas gélidas, y además, como iba robando y conservando trocitos de vela, los encendía y lograba iluminar, aunque fuera tenuemente, los textos que quería leer. Lo convencional sería pensar que Sophie quería leer algo de pornografía.

Pero claro, en ese caso, ¿qué hacían tantos libros pornográficos en una biblioteca con padres que decidían exhibirlos en lugar de esconderlos o tirarlos? No.

Era otra cosa. Sophie quería estudiar matemática, y sus padres se oponían: “Eso no es para mujeres”. Sophie Germain era la segunda de tres hijas de una familia de clase media establecida en París. Nacida en abril de 1776, su padre era un comerciante dedicado a la seda, que luego se convirtió en el director del Banco de Francia.

Sin embargo, sus padres no querían que Sophie leyera esos libros ni estudiara esos textos. Lo curioso era que el padre los tuviera en su propia biblioteca (por lo que intuyo que los debería valorar), pero no quería que contaminaran a su propia hija.

Los biógrafos de Sophie aseguran que la niña había quedado impactada al leer la historia de Arquímedes cuando, al producirse la invasión romana a Siracusa, fue interrogado por un soldado. Supuestamente, Arquímedes estaba tan ensimismado y concentrado en la geometría que tenía delante que ignoró a su interlocutor. Resultado: el soldado le clavó su lanza y lo mató.

Sophie decidió que debía valer la pena averiguar qué tenía la matemática si había sido capaz de poder atrapar de tal forma a una persona, al punto de hacerla ignorar una amenaza de ese calibre. Y ahí empezó una parte de su calvario. Sophie leía a escondidas hasta que al final, viéndola enferma y cansada durante el día, sus padres decidieron contemporizar. En ese momento, tenía catorce años.

París la fundación de la École Polytechnique (Escuela Politécnica), una de las instituciones más famosas del mundo. Se creó con la intención de “entrenar a los matemáticos e investigadores para que no se fueran del país” (igual que en la Argentina…). Pero las mujeres no estaban autorizadas a ingresar: era un lugar sólo para hombres. Sophie ya había dado muestras de no saber aceptar un “no” muy fácilmente.

Siguió estudiando en forma individual, pero necesitaba someter sus investigaciones ante matemáticos que entendieran lo que hacía. ¿Cómo hacer? Sophie encontró una manera. Comenzó a usar un seudónimo: monsieur Antoine-August LeBlanc, quien había sido ex alumno de Lagrange. ¡Sophie Germain necesitó hacerse pasar por hombre para lograr la aceptación de sus investigaciones!

El verdadero Le Blanc había abandonado París y Sophie aprovechó para robarle la identidad y esconder su género.

Así, le enviaba por correo sus escritos a Lagrange, quien, luego de varios años, decidió entrevistarse con el joven que daba respuestas tan brillantes. Para su estupor, LeBlanc ¡era una mujer! y nada tenía que ver con su ex alumno. Superado el impacto inicial, el matemático francés “la adoptó” y su apoyo le permitió a Sophie entrar en un círculo un poco más privilegiado de matemáticos y científicos. Su área de investigación es lo que se conoce con el nombre de Teoría de números.

El más destacado de todos era uno de los mejores matemáticos de la historia, el alemán Carl Friedrich Gauss.Sophie volvió a usar el seudónimo con él, por temor a que Gauss no quisiera leer sus trabajos. Eso fue en 1804.

En 1807, Gauss conoció la verdad y no sólo no se enojó, sino que hasta le pareció simpático lo que había ideado Sophie. Sin embargo, no la adoptó como alumna, ya que por esa época decidió abandonar la Teoría de números y se dedicó a la astronomía en la Universidad de Gottingen.

Sophie siguió avanzando como pudo y logró trascender más allá de París, en especial en el círculo privilegiado de los matemáticos (todos hombres) de Europa. Produjo un trabajo que sería reconocido como una gran contribución para la época, tratando de resolver un problema que tendría ocupados a los matemáticos durante casi cuatrocientos años: el último teorema de Fermat.

Igualmente, Sophie también abandonó la Teoría de números y se dedicó a la física, muy en particular a estudiar la vibración de superficies elásticas. Sus trabajos, algunos considerados geniales, sufrían sistemáticamente los reproches del stablishment porque no tenían el pulido de aquel que había recorrido los claustros en forma sistemática. Sin embargo, sus ideas podían más.

Sophie Germain terminó publicando su famoso paper Memoir on the Vibrations of Elastic Plates (Memoria sobre la vibración de láminas elásticas), considerado aún hoy un paso esencial en ese campo.

Era tal la discriminación con las mujeres que se querían dedicar a la ciencia que un italiano, Francesco Algarotti, escribió un texto especial que tituló: La filosofía de sir Isaac Newton explicada para el uso de la mujer.

Es difícil imaginar un agravio mayor. Sus trabajos terminaron catapultando a Germain, y le permitieron entrar en lugares sólo reservados a los hombres. De hecho, se convirtió en la primera mujer que, no siendo la esposa de un miembro, fue invitada a participar en las sesiones de la Academia de Ciencias. El Instituto de Francia también la “galardonó” en el mismo sentido cuando, superando su condición de mujer, la distinguió con un lugar en la mesa de debates, algo que no había hecho nunca antes. Sophie murió prematuramente, a los cincuenta y cinco años, el 27 de junio de 1831. Falleció de un cáncer de pecho que virtualmente la confinó a una pieza durante la última parte de su tortuosa vida.

Luchó contra todos los prejuicios sociales imaginables y aun contra los prejuicios que le impedían acceder al conocimiento, nada menos, por el simple hecho de ser mujer. Ahora se sostiene que Sophie Germain fue, posiblemente, la mujer más profundamente intelectual que Francia haya producido.

Sin embargo, como apunta Simon Singh en su libro sobre la historia del último teorema de Fermat, cuando Sophie falleció, el funcionario estatal que fue a hacer el certificado de defunción la clasificó como una rentière-annuitant (mujer soltera sin profesión) y no como matemática… Todo un símbolo de la época.

Su memoria fue honrada de diferentes maneras, claro que mucho después de fallecida. Gauss había logrado convencer a la Universidad de Gottengen para que le dieran un título honorario. Cuando la junta de gobierno decidió aceptar la propuesta, fue demasiado tarde. Sophie no vivía ya para ir a retirarlo.

La calle Sophie Germain en París es otro ejemplo, y una estatua se erigió en la entrada de la École Sophie Germain, también en París. La casa en la que murió, ubicada en el 13 rue de Savoir, fue designada por el gobierno francés como monumento histórico. Afortunadamente, hoy la historia es distinta. No muy distinta, pero distinta. No es fácil ser mujer en el mundo de la ciencia.

De ello pueden dar prueba varias generaciones de mujeres en el mundo, y muy en particular en la Argentina.

La mujer siempre tuvo una tarea doble: investigar (que de por sí ya conlleva una vida sacrificada y plena de frustraciones) y, también, atender a todo lo que a su alrededor sirve para despreciar su capacidad intelectual, sea hecho en forma consciente o inconscientemente. Además, la mujer pelea contra un sistema y una sociedad que, lo reconozcan o no, son machistas por excelencia.

Fuente Consultada: Matemática Estas Ahi? 3 – Adrián Paenza

Biografia de Cecilia Grierson Primera Medica Argentina Mujeres

Cecilia Grierson:
La Medicina en Tiempos de Hombres

LA MUJER EN LA HISTORIA: VIDA DE GRANDES MUJERES DE LA HISTORIA

MEDICA argetina Cecilia Grierson

CECILA GRIERSON: Al hablar de la historia de la medicina argentina surge, ineludible, el nombre de Cecilia Grierson (1859-1934), la primera mujer que se graduó como médica en Sudamérica. Antes de eso fue docente y, según manifestó, comenzó estudios de medicina para ayudar a una-amiga enferma. Para hacerlo tuvo que obtener un permiso especial, pero cuando estaba en tercer año fue nombrada ayudante de la cátedra de Histología. Se recibió en 1889 y comenzó una carrera de logros, aunque no debidamente reconocidos.

En la historia del país, existen algunos nombres que quedarán para siempre ligados al forjamiento de la nación, ya que de alguna u otra manera han logrado cambiar por completo a la sociedad. Tal es el caso de Cecilia Grierson, un nombre que seguramente nos resultará familiar, ya que hoy existen calles, escuelas y fundaciones que llevan su nombre.

No obstante, quizás muchos desconozcan la historia de esta mujer, que luchó contra una sociedad machista para lograr alcanzar su sueño. Es que desde muy pequeña ansiaba poder ayudar a sus semejantes, y atraída por las ciencias relacionadas a la medicina, el 2 de julio de 1889 se graduó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, convirtiéndose de esta manera en la primera médica argentina.

Biografia de Cecilia Grierson Primera Medica Argentina

Nacida en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859, en un principio creyó que la docencia era su destino, por lo que se recibió de Maestra en la Escuela Normal Nº 1. Pero por aquellos mismos años, la tragedia y la enfermedad llagaron a su vida.

El padecimiento de su mejor amiga Amelia Kenig la instaron a realizar los estudios en medicina, con la esperanza de poder ayudarla, y al mismo tiempo se dio cuenta que las ciencias naturales eran su verdadera pasión.

Lo cierto es que la noticia no fue precisamente recibida con alegría entre sus familiares, ya que hasta ese momento ninguna mujer argentina había osado ingresar a la facultad de medicina.

No obstante, Cecilia Grierson se enfrentó a esa sociedad que pretendía despojarla de sus sueños y ambiciones, repudiándola por ir en contra de lo establecido, para finalmente graduarse en 1889. Mientras estudiaba, precisamente en 1886, fundó la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino, desafiando otra vez a aquellos que la juzgaban por sus decisiones.

Su labor como médica comenzó en el área de ginecología y obstetricia del Hospital San Roque, conocido actualmente como Ramos Mejia. Allí comenzaba la actividad profesional de la doctora Cecilia Grierson, que fue realmente intensa e ininterrumpida hasta su fallecimiento.

Se convirtió en miembro fundador de la Asociación Médica Argentina, y en 1892 participó en la realización de la primera cesárea que se llevó a cabo en el país. Intentó brindar sus servicios como docente, en la Cátedra de Obstetricia para Parteras, pero no fue posible, ya que en aquella época las mujeres no tenían permitido cubrir cargos docentes en la universidad.

Innovadora en todos los terrenos, en 1897 publicó el libro “Masaje Práctico”, un compendio que explicaba y profundizaba acerca de la técnica kinesiológica, hoy considerado uno de los ensayos más precursores en este ámbito. Le siguieron a este las publicaciones de “Educación Técnica para la Mujer” y “La educación del ciego y Cuidado del enfermo”.

Su sed por capacitarse cada vez más en su profesión, la llevaron a viajar a Europa, y allí, precisamente en Londres, se desempeñó como Vicepresidencia del Congreso Internacional de Mujeres.

Inspirada en la pasión que había despertado con la realización de su último libro, dedicado a los no videntes, en 1905 inició el Instituto Argentino para Ciegos. Luego, dos años después fundó la Asociación de Obstetricia Argentina y el Liceo de Señoritas, en el que también se desenvolvió como profesora.

En su lucha por la igualdad de géneros, realizó un extenso estudio sobre el Código Civil, pero debió esperar más de una década para poder observar algunos cambios con la reformulación de ciertas normas.

Su actitud frente a la vida y su constante lucha por los derechos de las mujeres, si bien le reservaron un lugar en la historia argentina, lo cierto es que la enfrentó a una sociedad que no estaba preparada para afrontar los cambios radicales que planteaba. Por eso, fue injustamente repudiada.

No obstante, su talento fue galardonado y homenajeado tanto en vida como después de su muerte, reconociendo de esta forma su intensa labor en favor de la educación y la medicina Argentina.

Paradójicamente, el final de su vida Cecilia Grierson sufrió la pobreza y debió sobrevivir con una magra jubilación, hasta que el 10 de abril de 1934 su implacable voz de luchadora fue acallada por la muerte.

Ver: Grandes Mujeres Cientificas de la Historia

//historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Julieta Lanteri

La Liberacion de la Mujer en el Siglo XX Rol de la Mujer Actual

La Liberación de la Mujer en el Siglo XX
Rol de la Mujer en la Actualidad

«La mujer motoriza los cambios en la familia»: «En las últimas décadas se verificaron cambios fundamentales en las mujeres. Hubo un aumento explosivo de la matricula secundaria y universitaria (también en carreras como ingeniería, por ejemplo, tradicionalmente destinadas a los hombres). Las mujeres pasamos, en los últimos veinte años, de representar algo menos del 40% al 52% en la matrícula universitaria. A eso hay que agregar un cambio feroz: el incremento enorme de la participación de la mujer en el mercado de trabajo.

Para el hombre, el trabajo no está tan asociado a los cambios en su vida familiar. Los hombres no ingresan o salen del mercado según tengan o no hijos, según sea su cantidad, según estén casados o solteros. Los varones están destinados «naturalmente» al mercado de trabajo, lo que no quieren decir que estén plenamente ocupados. En las mujeres, lo típico era entrar antes del casamiento, salir ante el nacimiento del primer hijo y volver -o no-cuando los chicos ya estaban criados.

Solamente las mujeres con una gran formación profesional se quedaban en el mercado. Lo que está pasando ahora -se tenga poca, mediana o mucha educación- es que todas se están quedando, cualquiera sea su situación familiar. Este cambio tiene que reflejarse a mediano plazo en una nueva dinámica familiar y, específicamente, en la pareja.

Yo creo que esa entrada masiva es solo, parcialmente, una respuesta al quiebre económico. Hubo otros cambios muy fuertes de valores personales y de formas de ver el mundo. E, incluso, esas nuevas pautas culturales fueron más decisivas que los motivos económicos.»

Entrevista a la socióloga Catalina Wainerman. Clarín, 23 de octubre de 1994.

mujer en el siglo xx

Como consecuencia de los cambios producidos por la Revolución Industrial a lo largo del siglo XIX, las mujeres irrumpieron como trabajadoras asalariadas en la industria y en los servicios.

La ruptura de la vieja familia agraria, en la que cada uno tenía su ocupación en la unidad económica familiar, dio origen a una nueva escena familiar de la clase trabajadora en la que el salario de la mujer —y el de los niños— era indispensable para el sustento familiar.

 Pero a partir de mediados del siglo XX esta situación se generalizó, ya no sólo entre los trabajadores, sino entre las clases medias y altas, y especialmente entre las mujeres casadas de estos grupos, que con anterioridad se limitaban al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos.

Rol Femenino en la Sociedad Actual Las Mujeres del Tercer Mundo LuchaEl masivo acceso de las mujeres a la enseñanza superior que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial permitió, poco a poco, la ocupación de cargos de responsabilidad que esta formación posibilitaba. En la actualidad, chicos y chicas acceden por igual a los estudios en el mundo desarrollado.

La combinación de independencia económica y acceso a la formación superior dio extraordinaria relevancia y auge a los movimientos feministas en tomo a los años 60.Desde la Revolución Francesa, y a lo largo del siglo XIX, sobre todo con el sufragismo, las mujeres habían reivindicado su derecho a gozar en pie de igualdad con los hombres de todos los derechos políticos, sociales y económicos.

La gran diferencia fue la amplitud que alcanzó en esta época una nueva conciencia del feminismo y del papel de la mujer. Se produjo un cambio revolucionario respecto a lo que esperan las mujeres de sí mismas y lo que el mundo espera de ellas en cuanto a su lugar en la sociedad.

El derecho a gozar de su sexualidad, a elegir tener o no tener hijos, a divorciarse, a permanecer soltera, a compartir las tareas domésticas, a rebelarse contra el mal trato, a optar a todos los puestos de trabajo o de decisión política, se convirtieron en demandas cada vez más generalizadas entre las poblaciones femeninas del mundo occidental.

Aunque algunas de estas aspiraciones —lo que esperaban las mujeres de sí mismas— fueron al principio planteamientos de las mujeres de clase media o alta, con el tiempo se generalizaron a todos los sectores sociales y acabaron siendo también asumidas por los medios de opinión y por los poderes públicos. Si en nuestros días no son todavía una realidad, sin duda son ya una fuerte aspiración.

Mientras, en el Tercer Mundo, las cosas eran relativamente diferentes. Para la inmensa mayoría de las mujeres pobres las cosas habían cambiado poco. La sumisión al padre o al marido, la reducción al ámbito de lo doméstico y el trabajo como una necesidad de supervivencia y no como una forma de emancipación, continuaban siendo generales. Ahora bien, también se han producido cambios.

En primer lugar, en todos los países, con escasas excepciones (fuerte integrismo islámico), una minoría de mujeres de la clase alta, educadas y acomodadas, han accedido a la vida pública y ha sido significativamente relevante el número de jefes de Estado femeninos en estos países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Nicaragua, Argentina…), aunque casi siempre como hijas o viudas de hombres famosos.

Por otro lado, en aquellos países en los que se desarrollaron regímenes de tipo socialista (Argelia, Cuba, Afganistán, Vietnam…), las mujeres conquistaron muchos derechos (acceso a la enseñanza, al mundo laboral, a la actividad política, etc.), aunque en la actualidad parte de estos avances se han eliminado con la caída de estos sistemas.

Por último, aquellos países que han tenido procesos de occidentalización presentan situaciones de mayor libertad de las mujeres y mayores conquistas feministas, mientras los más tradicionales o cerrados presentan todavía, incluso en las clases altas, una profunda subordinación de la mujer al hombre.

LA LIBERACIÓN DE LA MUJER EN EL SIGLO XX: A mediados del siglo XX, en Occidente la mujer alcanzó la igualdad legal con el hombre al obtener el pleno derecho al voto: en Francia e Italia lo obtuvo en 1945, en México en 1953 y en Suiza en 1971. Culminaba así una de las máximas aspiraciones del feminismo, cuya revitalización, después de la Segunda Guerra Mundial, coincidió con la publicación de El segundo sexo (1950), donde Simone de Beauvoir analizaba la condición de la mujer en la historia y mantenía que es posible la diferencia en la igualdad.

En los años sesenta, mientras el debate se centró en el nuevo papel que debe desempeñar la mujer, el feminismo reivindicó que la igualdad legal se aplicara realmente a la vida cotidiana. En los setenta, cénit del movimiento feminista, la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y promovió programas antidiscriminatorios. Durante el último cuarto del siglo XX, el proceso de liberación se aceleró por distintas causas, como la aparición de la píldora anticonceptiva, que permitió desvincular la sexualidad de la función reproductiva.

Junto a ello, la generalizada incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera del hogar, y su progresivo acceso a la educación y a la cultura afianzó su autonomía. Pero este proceso sólo prosperó en las sociedades occidentales y con muchos matices.

En 1999, un informe de Naciones Unidas puso de manifiesto que el siglo se cerró con graves problemas por resolver: entre el 25% y el 50% de las mujeres del mundo sufren agresiones por parte de sus compañeros; el tráfico ilegal de mujeres y niñas para ser explotadas sexualmente genera un negocio anual superior a los 6.000 millones de dólares; y las mujeres trabajan muchas más horas pero están peor pagadas.

La redefinición del papel de la mujer trajo consigo una profunda reforma de la familia tradicional, del modelo de pareja y de las relaciones sexuales. La ampliación de los derechos individuales y de las minorías mostró también que la libertad de los homosexuales y su equiparación jurídica, en un proceso abierto que, desde los años noventa, abandera Europa.

En 1994, el Parlamento Europeo declaró la igualdad de derechos de los homosexuales e instó a los países miembros de la UE a atacar toda forma de discriminación. Holanda fue el primer país en permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo y en otorgarles los mismos derechos que a los heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Otros países han modificado su legislación para equiparar a las parejas homosexuales en cuestiones de herencia, asistencia mutua o prestaciones sociales.

LA MUJER EN ARGENTINA: Después de diez años de gobierno democrático se ha extendido la idea de que la administración pública debe formular políticas que promuevan la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Entre 1983 y 1989, el gobierno aprobó convenios internacionales relacionados con la mujer.

Uno de ellos proponía la eliminación de toda forma de discriminación y otro reclamaba la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadoras y trabajadores. Se crearon también dos espacios para la mujer: la Dirección General de la Mujer, en e! marco del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la, Subsecretaría de la Mujer, en e1 marco del Ministerio de Salud y Acción Social.

En 1991, se creó el Consejo Coordinador de Políticas Públicas para la Mujer como «ente articulador de las demandas sociales, al mismo tiempo que un impulsor de políticas destinadas a propender la igualdad de la mujer en la sociedad». Uno de los propósitos que tenía el Consejo era atender a la problemática global de la mujer y, por lo tanto, proponer modificaciones a todas las formas de discriminación en la educación, la salud, el empleo y la política.

En 1991, se sancionó la Ley de Cupos, que obliga a incluir un 30% de mujeres en las listas de todos los partidos. Esta ley fue apoyada por el Consejo Nacional de la Mujer y su sanción estuvo garantizada por la presión que ejercieron sobre los parlamentarios distintas agrupaciones de mujeres. El retorno de la democracia permitió también la sanción de una ley que, al mismo tiempo que posibilitaba el divorcio vincular, modificaba las disposiciones que subordinaban a la mujer, como por ejemplo, la obligación de fijar el mismo domicilio que el esposo o de usar el apellido de casada.

En cuanto a la filiación, el Código Civil establecía la protección total sólo de los hijos legítimos, es decir a los nacidos dentro del matrimonio. Por otro lado, la ley consideraba a los hijos «propiedad exclusiva del padre». Durante el segundo gobierno justicialista se suprimieron todas las clasificaciones anteriores (hijos incestuosos, adulterinos, sacrílegos) y se comenzó a llamarlos hijos matrimoniales y extramatrimoniales. Sin embargo, los nacidos fuera del matrimonio recibían en la sucesión de sus padres la mitad de los bienes que le correspondían a los hijos matrimoniales.

Durante el gobierno de Alfonsín, el Congreso sancionó una ley que puso fin a esta política discriminatoria ya que equiparaba los derechos de todos los hijos, nacidos dentro o fuera del matrimonio civil. Al mismo tiempo, se facultó al Estado para que investigara y procurara determinar la paternidad y el reconocimiento de los niños que estaban inscriptos como hijos de padre desconocido.

En cuanto a la patria potestad, el Código Civil la consideraba un derecho exclusivo del padre. Si bien a comienzos de la década del ’20 se introdujeron algunas reformas, recién durante el tercer gobierno justicialista, el Congreso sancionó la ley de la patria potestad indistinta, igualando así a la madre y al padre tanto en derechos como en obligaciones frente a sus hijos.

Esta ley, sin embargo, fue vetada por el Poder Ejecutivo. En 1985, el Congreso reformuló y sancionó la ley de ejercicio de la patria potestad que, desde ese momento, es compartida por e! padre y por la madre.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL PAPEL DE LA MUJER,

en un nota de Alicia Moreau de Justo: «La Mujer en la Democracia»

En todos los períodos de opresión, el hogar es un centro de resistencia espiritual no igualado cuando existe en él comunidad de opiniones, creencias y afectos. Frente a un Estado que persigue y aterroriza, el hogar es una pequeña fortaleza. Ofrece el lugar seguro para la expansión de las ideas y sentimientos reprimidos por el temor y devuelve la confianza y la esperanza a los que han soportado persecuciones; depara ayuda y solidaridad en los peores trances, es el lugar donde los padres pueden trasmitir a sus hijos  sus ideas, sus convicciones o su fe y llega a ser como la imagen misma de la patria, de la que se puede gozar en el recogimiento, en el amparo afectivo, mientras, de puertas afuera, la violencia desencadenada espanta y destruye.

Esta fuerza invencible reside sobre todo en la mujer. Pero si ella es incapaz o indiferente, si no comprende el valor de las ideas por las cuales los hombres llegan hasta el sacrificio, esa pequeña fortaleza esté desmantelada.

De ahí que sea una necesidad cada vez más imperiosa el dar a la mujer un papel activo en la defensa de la democracia, para que ésta se convierta para ella en algo propio, incorporada a su personalidad misma y sea capaz de sentir, como ofensa personal, todo lo que a aquélla disminuye o altera.

Y decimos que esto es tanto más necesario cuanto que el Estado incorpora cada vez más la mujer a sus numerosos rodajes. Era y es funcionario civil y, aun como trabajadora independiente, está sometida a su influencia. Ahora la vemos en los países en guerra absorbida por ésta ya en el trabajo técnico, ya en los  servicios auxiliares. Uniformada, se la somete a la disciplina y a la organización militares. No sería pues difícil que, terminada la contienda, se estableciera el enrolamiento femenino igual al masculino, lo cual entregaría la población civil, por entero, al mundo militar, maniatada bajo el imperio de la disciplina.

Si en estas condiciones, la mujer carece además de derechos políticos, su situación será de servidumbre.

Alicia Moreau de Justo: «La mujer en la democracia» .

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 18 Desarme y Nuevo Orden Mundial
Historia Argentina Secundario Luchilo-Paz-Romano

La Mujer en la Primera Guerra Mundial Efectos Sociales Modelo Social

 LA MUJER EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

La mujer, hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial, había estado relegada a las tareas domésticas, y su principal función consistía en acompañar al hombre en los compromisos sociales. En el campo laboral, la Revolución Industrial significó un retroceso, ya que antes las labores artesanales en las viviendas, llevaban a las mujeres a participar de la producción económica. La fábrica excluyó a la mujer, sobre todo a la casada, que quedó al cuidado de los niños y de la casa. Sólo algunas, mayoritariamente solteras, tenían acceso al trabajo como obreras, pero sus salarios eran más bajos que los de los hombres. 

Si la participación de la mujer en la primera guerra mundial (1914-1918) fue mayor que en todas las guerras anteriores, y se alistó en numerosas organizaciones femeninas auxiliares del esfuerzo bélico, en la segunda guerra mundial (1939-1945) superó enormemente, en todos sentidos, su ya notable hoja de servicios, y fue regimentada y utilizada en determinadas tareas y servicios auxiliares de guerra, en todos los países de ambos grupos beligerantes, para los que, antiguamente, no se la hubiera considerado con aptitud. (ver: feminismo)

La guerra total tuvo un importante impacto sobre la sociedad europea , el  mas visible fue que acabó con el desempleo. El desvío de millones de hombres del mercado de la mano de obra hacia los campos de batalla, combinado con la elevada demanda de productos bélicos ,dio como resultado trabajo para todo el que pudiese trabajar, y la mujer estaba dispuesta a ello.

La Primera Guerra Mundial creó nuevos papeles para la mujer. Al haber tantos hombres luchando en el frente, las mujeres fueron llamadas a asumir trabajos y responsabilidades que antes  no habían estado disponibles para ellas. Esto incluyó ciertos trabajos de oficina que sólo un pequeño número de mujeres había llevado a cabo con anterioridad. Por ejemplo, en Gran Bretaña el número  de  mujeres que trabajaban en los bancos aumentó de 9500 a casi  64.000 en el transcurso de la guerra, en tanto que el número de mujeres en el comercio se incrementó de medio millón a casi un millón.

En total 1.345.000 mujeres obtuvieron nuevos trabajos o sustituyeron a los  hombres durante la guerra. Asimismo, se las contrataba para trabajos que antes se consideraban más allá de su “capacidad”. Incluían ocupaciones como deshollinadoras, conductoras de camiones ras agrícolas y, sobre todo, obreras fabriles de la industria En Francia, por primera 684. 000 mujeres trabajaron en las fábricas de armamento; en Gran Bretaña, la cifra fue de 920 000. En Alemania, 38 por ciento de trabajadores de la fábrica de armamentos Krupp estaba compuesto  por mujeres en 1918.

No obstante, la resistencia del varón a menudo dificultó el ingreso mujer en estos nuevos trabajos, sobre todo los relacionados industria pesada. Una inglesa que trabajó en una fábrica de municiones recuerda su experiencia: “Pude percatarme perfectamente era difícil para los hombres aceptar que la mujer accediera a sus trabajos favoritos, y que, en algunos casos, los realizara mejor que ellos. Me alegraba la forma en que se atormentaban al no querer que las mujeres hicieran el mismo trabajo por un menor, pero, al mismo tiempo, odiaban que ellas ganaran tanto ellos”.
Mientras los obreros expresaban su preocupación por empleo que se les daba a las mujeres con menor salario disminuyera sus propios salarios, éstas comenzaron a exigir una ley de igualdad salarial.

El gobierno francés aprobó una ley en julio de 1915 estableció un salario mínimo para las mujeres que trabajaban casas en la industria textil, sector que había crecido de manera espectacular, dada la necesidad de uniformes militares. Después, en 1917 el gobierno decretó que los hombres y las mujeres deberían recibir paga por pieza trabajada. A pesar del notable incremento de salarios de las mujeres, resultado de las regulaciones gubernamentales, a finales de la guerra la remuneración de las obreras industriales todavía no era igual que la de los obreros.

Para empeorar más las cosas, las mujeres no habían logrado una seguridad real en cuanto a su lugar en la fuerza de trabajo. Hombres y mujeres parecían pensar que muchos de los nuevos trabajos para las mujeres tenían un carácter temporal.

Al finalizar la guerra, los gobiernos se dispusieron con presteza a desplazar a las mujeres de los trabajos que, con anterioridad, las había alentado a asumir. En 1919 había 650.000 mujeres desempleadas en Inglaterra, mientras que los salarios de las que aún trabajaban disminuyeron. Los beneficios del trabajo para las mujeres, debidos a la Primera Guerra Mundial, al parecer, tuvieron corta duración.

Los derechos políticos de las mujeres eran inexistentes, incluso en las democracias más avanzadas, que estipulaban el sufragio universal’ sin incluirlas. A mediados del siglo XIX se inició un movimiento feminista protagonizado por personalidades artísticas, científicas y políticas, que luchaban por la igualdad y por la obtención del voto femenino. Entre los partidos políticos, los socialistas levantaron las banderas de la igualdad.

Sin embargo, la Primera Guerra Mundial inició el cambio. La gran cantidad de hombres movilizados para el conflicto, las pérdidas humanas y el regreso de gran cantidad de inválidos, obligaron a incorporar a la mujer en el mercado laboral, incluso en las tareas más pesadas, antes desarrolladas únicamente por los hombres. Ante la realidad consumada de la igualdad y a través de una lucha permanente, las mujeres comenzaron a obtener el voto. Señalaban que si eran iguales para trabajar y luchar, deberían serlo para votar.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/mujer-guerra1.jpg

En las horas más difíciles de Inglaterra, en la segunda Guerra Mundial, el Servicio Naval Femenino (WRENS) prestó valiosos servicios. Aquí vemos un grupo de WEENS, con grado de oficial, que desfilan con paso militar.

AMPLIACION DEL TEMA:
Los efectos de la guerra moderna en el progreso de la mujer:

La guerra fue una  causa principal de la posición de dependencia de la mujer y de su subordinación al hombre, ha venido a producir el efecto contrario, y le ha dado a la mujer la oportunidad de acelerar la marcha de su emancipación.

Si la participación de la mujer en la primera guerra mundial (1914-1918) fue mayor que en todas las guerras anteriores, y se alistó en numerosas organizaciones femeninas auxiliares del esfuerzo bélico, en la segunda guerra mundial (1939-1945) superó enormemente, en todos sentidos, su ya notable hoja de servicios, y fue regimentada y utilizada en determinadas tareas y servicios auxiliares de guerra, en todos los países de ambos grupos beligerantes, para los que, antiguamente, no se la hubiera considerado con aptitud.

Debido al carácter totalitario de la invasión hitleriana, que le impartió una ferocidad sin precedentes a la guerra en Rusia, se vio obligada la Unión Soviética a apelar, para salvarse, hasta a su última onza de energía. La mujer soviética tuvo, así, que soportar hasta el máximo los rigores del conflicto, en la parte que a ella le afectaba.

Resistiendo toda clase de privaciones, sufriendo la escasez de alimentos y las inclemencias del invierno, fue obrera incansable en el frente industrial, trabajadora tenaz en las labores agrícolas, y colaboradora eficiente en los servicios auxiliares de Ejército Rojo. Elevándose a la altura de las circunstancias, millares de mujeres rusas, supieron defender la integridad de su patria con las armas en la mano, peleando como soldados de choque, rivalizando en heroismo con los hombres, y muriendo como ellos en los campos de batalla.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/mujer-guerra.jpg

Foto Izq.:Mujeres de la Reserva Naval Femenina (WAVES) de los Estados Unidos, en la segunda Guerra Mundial, disfrutan de un momento de descanso y refrigerio. Foto der.: El trabajo asignado a esta joven, de la Reserva Naval Femenina de los Estados Unidos, permite que el hombre que antes lo hacía, preste servicio activo de guerra.

En 1941, se hizo obligatorio en Inglaterra el trabajo de la mujer relacionado con la guerra. Más de medio millón de mujeres entraron a trabajar como obreras en los grandes centros industriales; 13.000, ingresaron el el Ejército Agrario,y 14.000, en el servicio y conducción de ferrocarriles y autobuses.

Varias organizaciones de severa disciplina militar y rudo trabajo, el Servicio Naval Auxiliar Femenino, con 30.000 mujeres; el Servicio Auxiliar Territorial, con 150.000; el Cuerpo Aéreo Auxiliar Femenino, con 200.000; diversas organizaciones de enfermeras, ambulancias y caridad, con 110.000; y otros servicios, reclutaron casi otro medio millón de mujeres.

Todo este inmenso ejército femenino: las WRENS, del Servicio Naval, tripulando barcos; las WAAFS, del Cuerpo Aéreo, piloteando aeroplanos, sirviendo en la artillería antiaérea, y en puestos técnicos; las mujeres del Ejército Agrario, cultivando los campos y atendiendo a la ganadería; y las obreras industriales, construyendo aeroplanos y material de guerra, hicieron posible en Inglaterra, la liberación de más de dos millones de hombres para el servicio militar activo en los frentes de combate.

En los Estados Unidos, después del ataque japonés a Pearl Harbor, se crearon, en 1942, grandes organizaciones militares femeninas, entre ellas la Reserva Femenina de Guardacostas, SPARS, con su efectivo de 10.000 mujeres; la Reserva Naval Femenina, WAVES, con 86.000; la Reserva Femenina del Cuerpo de Infantería de Marina, con 19.000; el Cuerpo de Ejército Femenino, WACS, con 100.000; el Cuerpo de Obreras de Artillería, WOWS, y otras organizaciones, entre las qué sobresalió el cuerpo de enfermeras, con más de 12.000 alistadas, ejerciendo su humanitaria misión en todos los frentes de combate.

Esos cientos de miles de mujeres laboraron como telefonistas, mecanógrafas, electricistas, mecánicos de aviación, meteorologistas, choferes, radiomecánicos, instructoras de Alíelo, etc. Manejaron toda clase de cañones, tripularon buques auxiliares de guerra, y tanques de combate, tuvieron a su cargo instrumentos de precisión de tiro y resolvieron complicados cálculos balísticos. En ocasiones, frente a situaciones inesperadas, supieron ser verdaderos soldados feméninos, plenos de valor, y muchas de ellas se han graduado de ingenieros aéreos, jefes de vuelo, criptografistas, expertas en química de guerra, laboratoristas, farmacéuticas, etc.

Y en el frente industrial, cerca de tres millones de mujeres trabajaron en industrias de guerra, de las cuales unos dos millones se clasificaron como obreros de fábrica.

Al desempeñar los servicios auxiliares de guerra, en defensa de las democracias en peligro, la mujer reveló todas sus dotes y dio un ejemplo magnífico de lo que puede ser capaz. Sintetizando el criterio de las esferas gubernamentales, ante la actuación de la mujer, Paul V. Mac Nutt, Presidente de la Comisión de Potencial Humano de Guerra (War Manpower Commission) declaró que «las mujeres son aptas para desempeñar el 80% de las faenas de guerra.»

Y todo ese ingente esfuerzo femenino, tanto de la mujer de uniforme, en los servicios auxiliares del frente de guerra, como de la mujer en «overalls», paciente obrera al pié de las máquinas en el frente industrial, a pesar del ambiente de masculinización que ello supone, fué realizado sin que la mujer perdiera lo que siempre hemos considerado como su feminidad esencial.

Según investigaciones practicadas a la terminación del conflicto, las aspiraciones de la gran mayoría de mujeres solteras, tanto obreras como militares, se dividían en tres grandes grupos, que se expresan en orden de importancia:

a) fundar un hogar;
b) practicar en la paz el oficio o la profesión, aplicado a la vida civil, que aprendieron durante la guerra;
c) continuar prestando sus servicios en las organizaciones militares femeninas, si podían reenlistarse, para ayudar en la tarea de reconstrucción de los países devastados por la guerra.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

 LA MUJER EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Biografia de Julieta Lanteri Mujeres Argentinas Defensora Derechos

LA MUJER EN LA HISTORIA: BIOGRAFÍA DE JULIETA LANTERI

Julieta Lanteri

Julieta Lanteri: Por una democracia para todos

Su constante lucha por los derechos de las mujeres, en una sociedad en la que reinaba el machismo, fue quizás el motivo de su muerte, aquella extraña muerte que se produjo luego de un confuso accidente en el que Julieta Lanteri fue atropellada por un automóvil, y que a lo largo de las décadas, muchos historiadores e investigadores coinciden en especular que se trató en realidad de un atentado que desembocó en asesinato.

Nacida en Italia en 1873 bajo el nombre de Julia Magdalena Angela Lanteri, aún era una pequeña niña de sólo seis años de edad cuando llegó a la Argentina junto a sus padres inmigrantes, quienes buscaban un lugar donde establecerse y echar raíces, y sin saberlo llegaron precisamente al que sería el lugar en el mundo para Julieta.

Durante muchos años la familia Lanteri residió en la ciudad de La Plata, trabajando día y noche para darle a su hija la oportunidad que ellos no habían podido tener. Así fue que Julieta ingresó al prestigioso Colegio Nacional, y posteriormente, al cumplir los 18 años comenzó la carrera de Medicina en la Universidad. Para lograr su sueño debió luchar contra una sociedad machista, además de solicitar un permiso especial al decano de la alta casa de estudios, ya que por aquella época las ciencias de la salud eran una profesión negada a las mujeres.

De esta manera, se convirtió en la sexta médica que logró obtener su título en el país, y al poco tiempo comenzó una gran amistad con la Dra. Cecilia Grierson, con quien fundó la Asociación Universitaria Argentina. Pero además, aquella amistad también había surgido debido a los profundos pensamientos feministas que ambas compartían, y que en definitiva las hicieron luchar de manera permanente para conseguir que la sociedad tomara conciencia del respeto hacia los derechos de las mujeres.

Aquella ideología la llevó en 1906 a integrar el Centro Feminista del Congreso Internacional del Libre Pensamiento, que se llevó a cabo en Buenos Aires, y en el que participaron mujeres que cambiarían por completo la historia de la Argentina, como es el caso de Alicia Moreau, Sara Justo y Elvira Rawson, entre otras, y cuya labor se centró en el reclamo permanente por los derechos cívicos femeninos en la Argentina.

Durante algunos años mantuvo una batalla a través de la justicia de los hombres por lograr que se estableciera el derecho de la mujer a ser parte del sufragio, y cuando pareció quebrarse ante la constante negativa de las autoridades, descubrió que si bien la Constitución nacional no permitía el voto femenino, sí ofrecía la posibilidad de ser elegidas, es decir participar de la política a través de una candidatura.

Junto a la primera médica egresada la Dra. Cecilia Grierson, fundó en 1904, la Asociación Universitaria Argentina, con el objetivo de que más mujeres accedieran a la educación universitaria. En 1906 integró el Centro Feminista del Congreso del Libre Pensamiento que se hizo en Buenos Aires, junto a otras feministas como Elvira Rawson, Sara Justo, Petrona Eyle y Cecilia Grierson, que reclamaban por los derechos cívicos de la mujer.

Aquello la colmó de alegría, e inmediatamente decidió crear su propia agrupación, bajo la denominación de Partido Nacional Feminista, fundado en el mes de abril de 1919 y con el cual Julieta Lanteri se presentó como candidata a diputada. Esto la convirtió en la primera mujer candidata política.

Sus folletos inundaron las calles de Buenos Aires, y muy pronto su slogan fue reconocido popularmente: “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”. En los comicios alcanzó a conseguir un total de 1730 votos, por supuesto todos masculinos, ya que las mujeres aún no habían conseguido el derecho a votar.

Su candidatura no alcanzó las cifras esperadas y Lanteri no pudo ingresar al parlamente. No obstante, jamás se desanimó y decidió continuar en la lucha, para lo cual convocó a Alicia Moreau de Justo para desarrollar un empadronamiento provisorio femenino, y luego de aquello, un simulacro de votación, el cual tuvo lugar en plena Plaza Flores logrando la participación de más de 4000 mujeres.

Aquello no sólo repercutió en todo el país, sino que además fue observado con admiración desde cada rincón del planeta, sirviendo de idea para otras agrupaciones feministas del resto del mundo, que tomaban como ejemplo el trabajo realizado por Julieta Lanteri y Alicia Moreau de Justo.

Finalmente, su lucha valió la pena, y en 1920 fue incluida en la lista del Partido Socialista junto a Alicia Moreau de Justo y el Senador Dr. Juan B. Justo. En 1924, año en que triunfó el Dr. Alfredo Palacios, Julieta lo siguió en cantidad de votos obtenidos y su preponderancia en la política nacional creció notablemente. Aquello la convirtió en un personaje temible para ciertos sectores poderosos del país, por lo que cada vez cosechó más enemigos.

Hasta el día de su muerte, su labor en el mundo de la política estuvo constantemente ligado a la lucha por los derechos de las mujeres y los niños, e incluso reclamó en varias oportunidades la inclusión de las mujeres en el servicio militar, con el objetivo de que pudieran conseguir la libreta de enrolamiento que les permitía ser incorporadas al padrón y poder votar.

El final de su vida llegaría abruptamente el 23 de febrero de 1932, cuando en un extraño accidente un vehículo la atropelló en la esquina porteña de Diagonal Norte y Suipacha. Julieta Lanteri tenía 59 años, y si bien la muerte acalló su voz, su lucha fue heredada por miles de mujeres que siguieron sus pasos, y que finalmente lograron que en el año 1947, gracias a la iniciativa constante de María Eva Duarte de Perón, se sancionara la Ley 13.010, que permitió a las mujeres acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

En 1920, Julieta Lanteri, fundó el Partido Feminista Nacional. Con ello marcaba un hito en su activa militancia en pro de los derechos políticos para las mujeres y en su plataforma proponía la igualdad de derechos civiles y políticos para ambos sexos, entre otros puntos significativos de las reclamaciones femeninas relativos a los ámbitos laboral, familiar y de participación institucional. Con dos agrupaciones feministas más, cuyas candidatas fueron otras dos médicas, Alicia Moreau -que sostuvo el programa socialista- y Elvira Rawson -que fue apoyada por el radicalismo- promovieron un simulacro de elecciones.

Se realizó en ocasión de la renovación legislativa de marzo del citado año, con el objetivo de movilizar a la opinión pública y ampliar el debate respecto de la cuestión de los derechos políticos femeninos. Los resultados de los comicios en los que intervinieron alrededor de cuatro mil electoras consagraron el triunfo de Alicia Moreau, seguida de Julieta Lanteri y Elvira Rawson.

Ver: Mujeres en la Política Argentina

AMPLIACIÓN DEL TEMA
Descripción de María Seoane en su libro ARGENTINA , El Siglo del Progreso y la Oscuridad, sobre la vida de Julieta Lanteri:

[… Julieta] Había llegado a la Argentina siendo muy pequeña y había estudiado en el Colegio Nacional de Buenos Aires, el único que habilitaba para el ingreso a la Universidad de Buenos Aires. Optó por la carrera de Medicina, una profesión vedada a las mujeres y tuvo que tramitar un permiso especial para poder estudiar. De allí egresó siendo la quinta médica recibida en la Argentina. En 1906, integró el Centro Feminista del Congreso Internacional del Libre Pensamiento que se hizo en Buenos Aires, junto con las primeras mujeres socialistas de Latinoamérica, entre ellas Alicia Moreau de Justo, también médica, y esposa del doctor Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista Argentino. Un año después a Julieta Lanteri se le negó la adscripción a la cátedra de Enfermedades Mentales por ser italiana.

Gestionó, entonces, la carta de ciudadanía argentina, que le fue conferida en 1911 y fue la segunda otorgada a un extranjero. Una vez conseguida la ciudadanía, Julieta Lanteri solicitó que la inscribieran en el registro de votantes. Votó en las elecciones municipales de la ciudad de Buenos Aires. Se transformó así en la primera sufragista sudamericana. Las autoridades negaban el voto a las mujeres porque el empadronamiento electoral se basaba en el empadronamiento militar. Audaz, Julieta Lanteri se presentó ante los registros militares de la Capital Federal, solicitando ser enrolada. También acudió al ministro de Guerra. Era todo un atrevimiento. En 1919 fue postulante a una banca en el Parlamento, y se convirtió en la primera mujer candidata. Las feministas de Nueva York comenzaron a enterarse de sus actividades cuando, ese mismo año,

Lanteri organizó un simulacro de votación femenina callejera con notable éxito. Más tarde, fundó el Partido Feminista Nacional por el que fue postulada a legisladora en varias oportunidades por el socialismo. Bregó por derechos y mejoras laborales femeninas e infantiles. Fue incansable, original y valiente. Murió en un sospechoso accidente automovilístico en 1932, en años de abolición de derechos sociales y políticos, durante la presidencia «de fac-to» del general golpista José Félix Uriburu. Otra destacada luchadora anarquista fue la madrileña Juana Rouco Buela que en 1907 fundó el Centro Femenino Anarquista y, en 1922.«

ARGENTINA , El Siglo del Progreso y la Oscuridad

Biografia de Hipatia de Alejandria Ultima Cientifica

Hipátia de Alejandría – Ultima Científica

Sobre Hipatia y la Biblioteca de Alejandría: Hipatia de AlejandríaNació en Alejandría (Egipto) por el 370 y en Marzo de 415 muere asesinada en mano de fanáticos religiosos.

Hija del matemático y filósofo Teón de Alejandría y es casi seguro que estudió matemáticas bajo la guía e instrucción de su padre.

Ella  impartía en su ciudad natal clases de matemáticas y filosofía y llegó a simbolizar aprendizaje y ciencia, lo que los primeros cristianos identificaban con paganismo.

Sin embargo, entre los alumnos a los que enseñó en Alejandría había muchos cristianos importantes.

Uno de los más famosos es Sinesio de Cirerne, quien después sería obispo de Temópolis. Se conservan muchas de las cartas que Sinesio escribió a Hipatia y vemos a alguien que estaba lleno de admiración y respeto por las habilidades científicas y de aprendizaje de Hipatia.

Fue último científico que trabajó en la Biblioteca fue una matemática, astrónoma, física y jefe de la escuela neoplatónica de filosofía: un extraordinario conjunto de logros para cualquier individuo de cualquier época.

Su nombre era Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad, se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente masculinos.

Todas las historias dicen que era una gran belleza. Tuvo muchos pretendientes pero rechazó todas las proposiciones matrimoniales.

La Alejandría de la época de Hipatia —bajo dominio romano desde hacía ya tiempo— era una ciudad que sufría graves tensiones. La esclavitud había agotado la vitalidad de la civilización clásica.

La creciente Iglesia cristiana estaba consolidando su poder e intentando extirpar la influencia y la cultura paganas. Hipatia estaba sobre el epicentro de estas poderosas fuerzas sociales. Cirilo (imagen der.), el arzobispo de Alejandría, la despreciaba por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en gran parte con el paganismo.

A pesar del grave riesgo personal que ello suponía, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo.

La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo.

La gloria de la Biblioteca de Alejandría es un recuerdo lejano.

Sus últimos restos fueron destruidos poco después de la muerte de Hipatia. Era como si toda la civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. La pérdida fue incalculable.

En algunos casos sólo conocemos los atormentadores títulos de las obras que quedaron destruidas. En la mayoría de los casos no conocemos ni los títulos ni los autores. Sabemos que de las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo rey.

Cifras similares son válidas para las obras de Esquilo y de Eurípides.

Es un poco como si las únicas obras supervivientes de un hombre llamado William Shakespeare fueran Coriolano y Un cuento de invierno, pero supiéramos que había escrito algunas obras más, desconocidas por nosotros pero al parecer apreciadas en su época, obras tituladas Hamlet, Macbeth, Julio César, El rey Lear, Romeo y Julieta.

Biografia de Ada Lovelace vida de la Matematica Logros Cientificos

 Ada Lovelace: Mujeres Científicas
Grandes Matemáticas de la Historia

Ada Lovelace, cuyo verdadero nombre es Augusta Ada Byron King, fue una figura  importante en el mundo de la matemática y tecnología. Ada fue una mujer adelantada en su tiempo y es reconocida como la primera mujer en el mundo que desarrolló el concepto de  un programa de computadora entre 1842 y 1843.

Nacida en Londres el 10 de diciembre de 1815. Su nombre de pila era Augusta Ada King, Lady Lovelace para la

 posteridad. Su padre era Lord Byron, poeta muy famoso, y su madre, Ana Isabelle Milbanke, quien la indujo hacia el amor por las matemáticas.

Su padre abandonó a su madre un mes después de su nacimiento y mas tarde se alejó de Inglaterra, muriendo en 1823 en Grecia, sin haber visto a su hija. A pesar de no haber conocido a su padre, éste mantenía una intensa correspondencia con su hija. Lord Byron le escribía a menudo y homenajeaba a su hija en sus continuas obras poéticas.

En su juventud Ada comenzó a presentar problemas de salud que gracias a su gran fuerza de voluntad consiguió superar.

De hecho sus piernas quedaron totalmente paralizadas cuando era muy jovencita (alrededor de los 14 años) y pasó un largo lapso de tiempo tumbada en la cama, sufriendo las técnicas medicinales de la época a base de sanguijuelas; pero gracias a su tesón consiguió superar la enfermedad, fortalecer sus piernas y convertirse en una excelente amazona (aparte de la equitación amaba la gimnasia y el baile).

Desafortunadamente los problemas de salud le seguirían acompañando durante toda su corta vida, entre ellos el asma.

Se casó muy temprano con William King, de quien heredó el nombre y título, pasado a convertirse en la condesa de Lovelace. Era un hombre amable pero débil, de menor nivel intelectual que ella, el sucesivo nacimiento de sus tres hijos impidió a Ada seguir con sus estudios.

Ada tuvo tres hijos con William King: dos hijos y una hija: Bryon Noel Byron (nacido el 12 Mayo de1836), Annabella (22 de Septiembre de 1837 ) y Ralph Gordon (2 Julio de 1839).

Heredera de una gran riqueza, su madre no quería que su hija sea un poeta como su padre y trató de darle una educación en matemáticas y música. Viajando con la madre de la nobleza intelectual de Londres,  conoció a Mary Somerville, que acababa de publicar un libro sobre astronomía.

También se relacionó con  Charles Babbage, un destacado profesor de matemáticas en Cambridge, conocido como el inventor de la máquina diferencial, una máquina calculadora que operado por elementos finitos.

Babbage

Ada fue educada como muchos aristócratas de la época, a través de tutores personales. Poseía una gran aptitud desde muy temprano para las matemáticas. Sus estudios superiores fueron realizados bajo la supervisión de De Morgan.

Así que utilizó sus conocimientos matemáticos para crear programas para la máquina de Babbage, convirtiéndose en la primera programadora de computadoras en el mundo.

Inventó el concepto de subrutina: una secuencia de instrucciones que se pueden utilizar varias veces en diferentes contextos.

Ella descubrió el valor de la repetición de los bucles (loops) de un mismo conjunto de instrucciones, de modo que la secuencia podría tener su ejecución repetida. Soñaba con el salto condicional: el lector de tarjetas desvía hacia a otra tarjeta «si se cumplen ciertas condiciones…».

Ada conoció el trabajo de Babbage (imagen der.)  al acudir a una conferencia de Dionysus Lardner, quien disertaba en el Instituto de Mecánica sobre la máquina de Babbage. Ada decidió escribirle una carta a Babbage, comenzando así una eterna carrera epistolar que culminó con la visita de Ada al taller de Babbage. Ada contaba con17 años. Con el paso del tiempo, las conversaciones técnicas derivaron a otras más personales y se comenta, aunque nunca se ha podido demostrar claramente, que Charles y Ada fueron amantes.

Sus ideas fueron extendidas un siglo más tarde por el matemático también británico Alan Turing en 1937 y por John von Neumann en 1946, ambos personajes fundamentales en el desarrollo del ordenador tal y como lo conocemos actualmente. Temiendo que su trabajo sea censurado y perdido en el olvido por el hecho de que sea mujer, usaba las iniciales A.A.L.

para firmarlos. Escribió sobre el funcionamiento de la maquina analítica , incluyendo demostraciones para calcular funciones trigonométricas y publicó también una secuencia ordenada de instrucciones (software) para que realizara este calculo matemático.

Ada se codeó con científicos y personalidades destacadas de su época como el físico  británico Charles Brewster, Charles Wheastone, Charles Dickens, gran novelista  británico y Michel Faraday el inventor del motor eléctrico.

En los últimos tiempos de la vida de Ada se sucedieron las crisis nerviosas, las deudas y los escándalos, como la agitada relación con John Crosse, un pendenciero corredor de apuestas. Y su salud empeoraba cada vez más.

Para aliviar el dolor se dejó llevar por el alcohol y las drogas (tomaba una mezcla de cerveza, brandy, opio y morfina) que solo empeoraron su estado de salud.

En 1980, el Departamento de Defensa  de EE.UU. desarrolló un lenguaje de programación basado en Pascal y lo llamó ADA en su honor. Ada murió el 27 de noviembre de 1852 a los 36 años de cáncer del útero, dejando dos hijos y una hija.

En 1953, casi cien años después de su muerte  la máquina analítica de Babbage fue descubierta con las notas de proyectos y Ada pasó a la historia como el primer equipo con software incorporado.