Pensadores Humanistas

Biografia de Federico de Montefeltro Duque de Urbino Resumen

Biografia de Federico de Montefeltro Duque de Urbino

FEDERICO DE MONTEFELTRO, DUQUE DE URBINO (1422-1482)
Otro condottiero del Cuatrocientos italiano. Su personalidad militar fue muy relevante, aunque no de la talla de Francisco Sforza.

Distinguido por su prudencia, su bravura y su rara pericia en la toma de fortalezas, fue hombre de rara lealtad, lo que le granjeó no pocos partidarios. Pero Federico de Montefeltro destaca mucho más que como guerrero, como gran príncipe del Renacimiento.

Tenía una cultura vastísima, dominaba el latín, la historia, la filosofía y las humanidades.

Montefeltro Federico
Federico da Montefeltro, fue uno de los más exitosos condottieri del Renacimiento italiano, y Duque de Urbino desde 1444 hasta su muerte.
Fecha de nacimiento: 7 de junio de 1422, Castello di Petroia, Italia
Fallecimiento: 10 de septiembre de 1482, Ferrara, Italia
Cónyuge: Battista Sforza (m. 1460–1472), Gentile Brancaleoni (m. 1437–1457)
Hijos: Guidobaldo de Montefeltro, Giovanna Felicita Feltria della Rovere, Agnese di Montefeltro

En su corte de Urbino reunió a los humanistas y artistas de más fama en su tiempo. Favoreció la arquitectura y las bellas artes. Bajo sus auspicios, Urbino fue dotada de la biblioteca más copiosa de Occidente.

Guerrero y humanista, Federico fue también un político hábil, pues logró ampliar los dominios recibidos a la muerte de su hermanastro Oddantonio, conde de Montefeltro y de Urbino (1444).

Había nacido en Gub-bio (1452), y era hijo ilegítimo de Guido Antonio’ de Montefeltro. En sus primeros hechos de armas luchó contra el Piccinino (1437), aunque luego protegiera su retirada ante Segismundo Malatesta en 1443.

De este hecho deriva la rivalidad entre el señor de Rímini y el que, al año siguiente, lo fue de Urbino. Excomulgado en 1445 por intervenir en la cesión de Pesaro a Alejandro Sforza, fue exculpado en 1450 por Nicolás V; pero esto no le valió la simpatía de Segismundo Malatesta, cuya animosidad se había descentrado a raíz de aquella cesión.

Las guerras entre los dos condottieri fueron, desde entonces, ininterrumpidas. Federico puso su espada al servicio de los enemigos de Segismundo, y en las campañas de 1462 y 1483 asestó el golpe de muerte a la potencialidad del Malatesta.

Pero a la muerte de éste, Federico defendió la causa de su sucesor Roberto, pues no quería que el papa se hiciera demasiado poderoso en la Romana.

La victoria alcanzada sobre el ejército pontificio en Mulazzano (1469) permitió que los Malatestas conservaran Rímini bajo los auspicios de Federico de Montefeltro. En 1474 éste fue creado duque de Urbino por Sixto IV.

En sus últimos años luchó contra Florencia (1479). Murió en Ferrara el 10 de septiembre de 1482 cuando iba a guerrear contra el Papado y Venecia por cuestiones de límites.

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Biografia Andrea del Verrocchio Pintor Renacentista

Biografia Andrea del Verrochio

Cuando nadie se juzgaba capaz de recoger la herencia del sublime Donatello, Florencia proporcionó un nuevo escultor digno de medirse, por sus obras, con las de su precursor y maestro.

Se llamó éste Andrés Cione, más conocido con el nombre de Verrocchio, que adoptó de su primer iniciador en el arte, el orfebre Julián Verrocchi.

Andrea Verrochio
Andrea del Verrocchio, nacido Andrea di Michele di Francesco de Cioni, conocido simplemente como Verrocchio fue un pintor, escultor y orfebre cuatrocentista italiano.
Fecha de nacimiento: 1435, Florencia, Italia
Fallecimiento: 10 de octubre de 1488, Venecia, Italia
Nombre en italiano: Andrea del Verrocchio
Obras notables: Bautismo de Cristo; Tobías y el ángel (Verrocchio); Monumento a Bartolomeo Colleoni; David
Conocido por: Pintura, Escultura

Siguiendo las huellas del Donatello, e incluso repitiendo sus tipos, Verrocchio logró una plasmación renacentista mucho más completa, elegante y humana, Puede afirmarse que en él rematan las cualidades de un siglo de escultura florentina, dejando preparado el terreno para los portentosos atrevimientos de Miguel Ángel Buonarroti.

Andrés del Verrocchio, nacido en Florencia en 1435, aprendió la orfebrería del mencionado Julián, la escultura de Donatello y la pintura del Pesellino y del Baldovinetti. Pero aunque destacó en estas tres actividades, su vocación principal fué la de escultor.

Como orfebre enriqueció la mesa, los salones y los vestidos de los Médicis; pero nada se ha conservado de su producción, excepto las numerosas copias y réplicas que suscitó en sus imitadores y discípulos.

Al servicio de los Médicis, construyó para ellos obras de canalización y juegos de agua, proyectó el sepulcro subterráneo de Cosme el Viejo en el templo de San Lorenzo (1464), y en la misma iglesia elevó el monumento funerario de Pedro y Juan de Médicis, una de las grandes realizaciones del arte ornamental (1472).

También esculpió para Lorenzo el Magnífico varios bustos y algunas estatuas bellísimas, y en 1476 fundió el David, viril, atrevido y audaz como un joven soñador de su época.

Después de dirigir la ejecución del grupo de Cristo con Santo Tomás (1478), Andrés se desplazó a Venecia para dar cima al encargo de fundir una estatua ecuestre para el condottiero Bartolomé «Colleoni.

En esta obra superó al Gattamelatta de Donatello por la arrogancia en la expresión y la virilidad del conjunto.

Trabajó durante cuatro años en la fundición de la escultura, y murió en Venecia en 1488 agotado por las vigilias y las preocupaciones de esta obra.
Amable y abierto para sus discípulos, nunca les regateó oportunidades para triunfar.

No era pintor nato, pero conocía a fondo los secretos de la técnica. Así pudo legarles excelentes conocimientos pictóricos, sin mermar la personalidad artística de los jóvenes que se reunían en su taller.

A todos les enseñó su seguridad, su firmeza, su precisión y su exactitud en el dibujo. Cuando le encargaban una obra cualquiera, dejaba que sus discípulos la realizaran según su propia concepción artística.

Gracias a esta liberalidad, de su taller salieron grandes nombres del arte italiano: Leonardo da Vinci, el Perugino, Lorenzo di Credi…

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Biografia Hernando de Talavera Arzobispo

Biografia de Hernado de Talavera

De suma significación en la vida castellana a fines del siglo XV y principios del XVI, o sea en la época de los Reyes Católicos, es la persona de fray Hernando de Talavera, prior de Prado, confesor de la reina Isabel y primer arzobispo de la Granada reconquistada.

Talavera Hernando
Arzobispo y Confesor de la Reina Isabel, Hernando de Talavera

Hombre de una gran fe religiosa, intransigente en el respeto debido al Señor aun por los propios monarcas, supo hallar suavidades en el grave problema de convertir al cristianismo a los musulmanes granadinos.

En una época de exaltación religiosa y de procedimientos radicales, Talavera buscó una vía media que condujera a la conversión de buen grado, sin el uso de la fuerza o la coacción. Por otra parte, fue un buen orador y un pulcro y notable escritor de temas religiosos y morales.

De cuna discutida — pues unos afirman que fue muy humilde y otros de mediana nobleza —, Hernando nació en Talavera de la Reina hacia 1428. Educado-desde su más tierna infancia por y para la Iglesia, creció en bondades y en aptitud para los conocimientos literarios.

Estudió en Salamanca con sus propios recursos, ayudándose con la redacción manual de libros. Bachiller a los veinticinco años y licenciado a los treinta, en 14615 completó el cuadro de sus virtudes ingresando en el monasterio Jerónimo de San Leonardo de Alba.

Su saber y su renombre le llevaron, a poco, al priorato de Nuestra Señora del Prado, cercano a Valladolid, en cuyo cargo demostró competencia extraordinaria. Tanto fue así que su fama llegó hasta los lugares más altos del Estado.

La reina Isabel le eligió por confesor y le encargó varios asuntos diplomáticos delicados, como el de zanjar las diferencias entre las coronas de Castilla y Portugal a causa de la guerra de la Beltraneja (1479).

Nombrado visitador general de su Orden, y, más tarde, obispo de Avila, en 1493′ recibió las bulas pontificias designándole arzobispo de la diócesis de Granada, que hacía un año había sido rescatada del poder del Islam. Entonces pidió y obtuvo de sus soberanos que le permitieran dedicarse por completo a su ardua tarea.

En Granada Talavera predicó el amor, la caridad y los misterios sagrados del cristianismo. Consta que se granjeó el afecto y admiración de muchos musulmanes, que se convirtieron. Pero, en la corte, se lamentaba la supuesta lentitud de las conversiones.

El nuevo confesor de la reina y arzobispo de Toledo desde 1495 Cisneros, propuso un método para alcanzar rápidamente el imperio de la verdadera fe en Granada.

En 1499, con motivo de su estancia personal en la ciudad, se produjeron graves motines, los cuales sólo fueron calmados gracias a la autoridad personal de Talayera.

Este tuvo que asistir a la rebelión de 1500 y al edicto de conversión general de 1501, lo que significaba el fracaso de su política religiosa. Murió en Granada el 14 de mayo de 1507.

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Biografia de Diana Poitiers

Biografia de Diana Poitiers

DIANA DE POITIERS (1499-1566)
La serie de las grandes favoritas de los monarcas franceses se inicia con Diana de Poitiers, cuya intervención en los sucesos políticos del reinado de Enrique II pone de relieve la historia y aumenta la leyenda.

Diana Poitiers
Diana de Poitiers, duquesa de Valentinois y de Étampes, fue una importante figura aristocrática de la Francia del siglo XVI, además de ser la más notable amante del rey Enrique II de Francia.
Fecha de nacimiento: 9 de enero de 1500, Saint-Vallier, Francia
Fallecimiento: 25 de abril de 1566, Anet, Francia
Descendencia: Françoise de Brézé, duquesa de Bouillon; Louise de Brézé, duquesa de Aumale
Hijos: Françoise de Brézé, Louise of Brézé
Padres: Jean de Poitiers, Seigneur de Saint Vallier, Jeanne de Batarnay

Diana era una mujer de belleza majestuosa, de inteligencia despierta y gustos refinados. Era hija de Juan de Poitiers, señor de Saint Vallier y descendiente de una antigua familia del Delfinado.

Nacida el 3 de septiembre de 1499, recibió una educación esmerada, al estilo de la dada en las cortes renacentistas italianas. En 1515 fué entregada en matrimonio1 a Luis de Brezé, gran senescal de Normandía y personaje influyente en la corte de Francisco I.

Este murió en’1533, y la viuda, que entonces contaba 34 años, causó profunda impresión en el Delfín de Francia, Enrique, veinte años más joven que ella, hasta el extremo de que su amor permaneció inquebrantable durante el resto de su vida.

Desde 1547, al ascender al trono Enrique II, Diana fue la verdadera reina de Francia, relegando a segundó lugar a Catalina de Médicis. Intervino en los asuntos de Estado y su palabra influyó en la política internacional.

Recibió el título de duquesa de Valentinois y obtuvo grandes prebendas para sus amigos y allegados.

Después de la muerte de su regio amante en 1559, se retiró al castillo de Anet, que se había hecho construir por el arquitecto Filiberto de Orme. Aquí murió el 22 de abril de 1566.

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Las Obras de Arte Mas Importantes de la Historia Pinturas

LAS 10 PINTURAS MAS IMPORTANTES DE LA HISTORIA

Obras de Arte Mas Importantes:

1-Obra: Las Meninas
2-Obra: La Gioconda
3-Obra: El Grito
4-Obra: Guernica
5-Obra: La Noche Estrellada
6-Obra: La Joven de la Perla
7-Obra: La Ronda de la Noche
8-Obra: Tarde de Domingo en la Isla de la Grande Jatte
9-Obra: La Persistente Memoria
10-Obra: El Nacimiento de Venus

La teoría del arte: La disciplina que se preocupa de definir teóricamente la belleza se denomina estética. Cada época -como también cada creador o cada ser humano, en general- tiene unos valores estéticos propios, que son esenciales para comprender las directrices generales de las obras de arte. Esos valores estéticos encierran contenidos muy variados, que van desde la preferencia por ciertas formas, colores, volúmenes o espacios hasta la adecuación a determinadas funciones o usos.

La belleza de un objeto concentra valores sensoriales, más o menos intuitivos, y valores intelectuales,
gados a los anteriores; la síntesis de ambos produce una determinada emoción artística.

Cuando en arte hablamos de belleza nos estamos refiriendo a un proceso complejo de contemplación y reflexión. Por lo tanto, la formulación que se hace de la belleza, ya sea, de modo general, en un período histórico, a sea en un pensador, artista, coleccionista o crítico concreto, cuyas ¡deas nos interesan para comprender las obras de arte, determina siempre la existencia de un modelo, que se toma como medida de juicio.

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1-LAS MENINAS
Diego Velázquez, en 1656
Es la obra cumbre de la pintura española, y una de las pinturas más importantes del arte universal.
Es probablemente el cuadro más comentado, discutido, analizado e imitado de la historia.

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2-LA GIOCONDA
Leonardo Da Vinci, 1503 a 1519
La Mona Lisa recibe cada año a más de 6 millones de visitantes, pero sólo permanecen mirándola una media de 15 segundos.Existen muchas teorías sobre la identidad de la modelo y el significado de su enigmática sonrisa.

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3-EL GRITO
Ervard Munch, en 1983
El Grito es uno de los íconos culturales del siglo XX, se la considera la más famosas del expresionismo. Es en realidad el título de cuatro cuadros del noruego Edvard Munch (1863-1944), pero la más conocida es la que se halla en la Galería Nacional de Noruega. Esta versión ha sido víctima de un robo de proporciones mediáticas.

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4-GUERNICA
Pablo Picasso, en 1937
Guernica, cuadro pintado por Pablo Picasso en 1937, inspirado en el bombardeo del pueblo vasco de Guernica y Luno (Vizcaya) por la aviación alemana al servicio de Francisco Franco.

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5-LA NOCHE ESTRELLADA
Vicent Van Goht, 1889
Vincent van Gogh pintó su famosa obra “La noche estrellada” un año antes de su muerte, en junio de 1889. No sólo es una de las mayores obras del artista, también es una de las más importantes obras de arte en la historia de la pintura occidental.

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6-LA JOVEN DE LA PERLA
Johannes Vermeer, 1665
La joven de la perla, también conocida como Muchacha con turbante, es una de las obras maestras del pintor holandés Johannes Vermeer y, como el nombre implica, utiliza un pendiente de perla como punto focal. La bella muchacha recorta su busto de perfil ante un oscuro fondo neutro, girando la cabeza en tres cuartos para dirigir su intensa mirada hacia el espectador.La pintura se encuentra en el Mauritshuis en La Haya.

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7-LA RONDA DE LA NOCHE
Rembrandt, 1642

Se puede afirmar que este es el cuadro más famoso, y probablemente el más importante de Rembrandt Van Rijn, uno de los pintores barrocos más relevantes de la historia del arte Universal. Su nombre actual se debe al aspecto provocado por la suciedad y la oxidación del barniz, que hacía que se viera muy oscuro y que apenas se distinguieran las figuras. Fue encargado a Rembrandt para decorar la sala principal de la sede de la Milicia Cívica de Ámsterdam que se encargaba de mantener el orden en la ciudad, que no fue del agrado de sus clientes, que no supieron apreciar la fuerza expresiva de la composición.

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8-TARDE DE DOMINGO EN LA ISLA DE LA GRANDE JATTE
Georges Seurat, 1884-1886

Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” es el cuadro más ambicioso de Georges Seurat y también la obra cumbre del puntillismo. El puntillismo o divisionismo es una técnica pictórica basada en estudios científicos que se habían hecho sobre el color.

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Dali Salvador

9-LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA
Salvador Dalí, 1931

La persistencia de la memoria: Dalí expresa la inutilidad del tiempo que se intenta conservar u ordenar mecánicamente, puesta de manifiesto mediante la destrucción de los mencionados relojes blandos y mediante el reloj duro infestado por semejantes insectos. El siempre repetía:“El tiempo es de la pocas cosas importantes que nos quedan”.

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Botticelli

10-EL NACIMIENTO DE VENUS
Sandro Botticelli, 1485

 «El nacimiento de Venus», fue realizado en témpera sobre lienzo por el pintor Sandro Botticelli en 1485. Se trata, por lo tanto, de una obra pictórica representativa del Renacimiento italiano, concretamente del período del Quatrocentto. Las figuras la escena nos transmite un remanso de paz, en un parque de ensueño. Ese es precisamente el encanto de esta obra, en la que las cosas no son lo que parecen.

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Biografía de Manzoni Alessandro Resumen de LOS NOVIOS Poeta Italiano

Resumen Biografía de Manzoni Alessandro
Prosa Cumbre «Los Novios» del Poeta Italiano

La vida de Alejandro Manzoni (1785-1873) ofrece pocos motivos al biógrafo; carece de rasgos notables o hechos espectaculares, encerrada en el triste cerco de los muros milaneses. Manzo-ni vive en sus obras, y solamente en ellas revela la profunda e invisible intensidad de una vida hecha de meditación y de inagotable y fecunda inspiración artística.

LOS NOVIOS escrita por primera vez entre 1821 y 1823, rehecha lentamente y publicada por segunda vez en 1840-42, es aún hoy el mayor éxito de la literatura romántica italiana y también universal. Es una obra perfecta y terminada, admirablemente armónica, en la que la inventiva poética fluye suave e igual, sin monotonía ni ampulosidad; de frases sobrias y brillantes como una imagen dantesca recurre por momentos a un sutil sentido del humor que nunca aflora abiertamente, pero que da vida al relato como un reflujo de aguas escondidas.

Manzoni Alejandro Poeta Italiano

Manzoni Alejandro: De joven se sintió atraído por el racionalismo y el escepticismo, corrientes que dominaban en la literatura francesa del Siglo de las Luces, y por las ideas jacobinas y anticlericales, filosofía que aparece en su poema El triunfo de la libertad (1801), en el que canta la derrota del despotismo y de la superstición gracias a la labor de Napoleón. Sin embargo, a partir de 1808 sus ideas cambiaron. Contribuyeron a ello varios hechos. El más importante fue su matrimonio con Enrichetta Blondel, que aunque calvinista se convirtió al catolicismo y arrastró a la Iglesia católica al marido, el cual hizo pública y notoria su nueva adhesión religiosa.

Cada uno de sus protagonistas está muy bien delineado, desde don Abundio, despiadadamente analizado, hasta el sastre que hospeda a Lucía, apenas esbozado. Los episodios se suceden enlazándose uno con otro, siempre vividos y exactos, interrumpidos de vez en cuando por largas digresiones que atenúan la intensidad del relato sin interrumpir su ilación.

El mundo de 1600, lejano en todo sentido del nuestro, revive con tan genuina frescura que no se advierte esa distancia, aun conservando una adecuada perspectiva histórica. Es obvio que sólo puede ofrecerse al lector un resumen de los hechos, es decir el argumento en sí. Los novios debe ser leída y releída, para descubrir los infinitos y delicados matices que escapan a primera vista, y que dan, aun a quien cree conocer perfectamente la novela, la sensación maravillosa de encontrarse frente a una obra siempre nueva y fresca.

A lo largo de una de esas callejuelas encerradas entre dos muros que corren junto a la orilla del lago de Lecco, cruzando por campos y prados, paseaba, un atardecer de noviembre de 1628, don Abundio párroco de una aldea de los alrededores. Era éste uno de esos hombres perezosos y bonachones, que tratan de ahorrarse molestias y responsabilidades. Es fácil pues imaginar su sorpresa cuando, precisamente esa tarde, vio frente a si dos hombres armados que parecían esperarlo y en los que reconoció a dos «bravos». Dominándolo con su estatura y su arrogancia, le informaron con pocas palabras que no debía celebrar al día siguiente cierta boda: el casamiento entre un modesto tejedor de seda, Renzo Tramaglino, y Lucía Mondella, obrera del lugar.

El pobre don Abundio no sabía en qué mundo se encontraba; temblando de miedo, balbució algunas palabras de protesta, pero al oír mencionar el nombre de don Rodrigo, amo de los «bravos» y señor sin discusión del lugar, calló e inclinó la cabeza. Cuando poco después volvió a la iglesia, estaba tan pálido y tembloroso que su ama de llaves, Perpetua, lo interrogó cautamente, y don Abundio le narró lo sucedido.

A la mañana siguiente; la entrevista con el novio resultó difícil; debió recurrir a pretextos vagos, a oscuras disposiciones de los superiores (todo ello reforzado con algunas frases latinas), para tratar de obtener una postergación de la boda. Pero Renzo, con todo ese embrollo de medias palabras y argumentos rebuscados, nada entendió y no se conformó, por lo que trató de sonsacar algo más claro a Perpetua que no era precisamente una tumba. Así supo parte de lo sucedido, obligando al párroco a referirle lo demás. Furioso, el joven corrió a casa de Lucía a contarle el hecho y tratar de descubrir la razón por la cual don Rodrigo se oponía a su casamiento.

La supo y demasiado bien. Lucía le dijo que don Rodrigo la había molestado repetidas veces con ofertas galantes que ella no había aceptado. Tampoco el padre Cristóbal, el viejo capuchino que los campesinos de los alrededores consideraban un santo y que protegía con particular solicitud a Lucía y a Inés, su madre, pudo darles una solución; prometió que haría todo lo posible, pero, desgraciadamente, él también sabía lo poco que contaban las palabras persuasivas y los derechos contra los prepotentes señores feudales de la época.

Inés, en medio de tanto desconcierto, tuvo una idea que comunicó con gran secreto a los jóvenes: si, como se decía, para que la ceremonia fuese válida, bastaba pronunciar las palabras rituales ante el sacerdote y dos testigos, se podría intentar sorprender a don Abundio en su casa, y celebrar el matrimonio a pesar suyo. Lucía, llena de escrúpulos religiosos, dudaba, pero Renzo, todavía indignado por la ofensa sufrida, aceptó inmediatamente el plan, preparó los detalles y buscó los testigos.

Mientras tanto el padre Cristóbal se había dirigido al palacio de don Rodrigo a quien encontró de sobremesa, rodeado de amigos. Don Rodrigo, aun ignorando el motivo de la visita, se sintió molesto al ver al padre capuchino y, para terminar cuanto antes la entrevista, se levantó prontamente y lo invitó a pasar a otra habitación. El padre Cristóbal con toda cautela empezó a explicarse, pero desde las primeras palabras se dio cuenta de que el señor no lo escuchaba con la debida humildad; entonces él también empezó a acalorarse y el diálogo se tornó violento.

Como era de prever, el buen fraile se vio obligado a irse sin haber sacado nada en limpio; todavía más, debió agradecer al cielo el haber salido sano y salvo, y recomendó a los dos jóvenes que se mantuvieran tranquilos confiando en la divina Providencia. Los novios, por el contrario, se prepararon para actuar: Renzo había pedido a dos amigos que le sirvieran de testigos, y juntos habían preparado el plan para sorprender a don Abundio.

Así pues, la noche siguiente, Inés, Renzo y Lucía llegaron a la casa parroquial acompañados por Antonio, un joven despierto y activo, y por su hermano Gervasio, un muchacho algo tonto, pero que en esta emergencia serviría muy bien como segundo testigo. Con una estratagema, consiguieron eludir la vigilancia de Perpetua, pero don Abundio no se dejó sorprender y, con insospechada rapidez, se encerró en una habitación próxima, sin pronunciar las palabras sacramentales. Después, mientras los cuatro jóvenes, a oscuras, buscaban la salida, abrió la ventana y pidió auxilio.

Le oyó el sacristán que, somnoliento y asustado, no atinó a otra cosa que a tocar las campanas, poniendo en conmoción a todo el poblado. El azar quiso que precisamente esa noche don Rodrigo tratara de llevar a cabo el proyecto de apoderarse de Lucía, enviando a tal fin un grupo de «bravos», capitaneados por un tal Griso. Los malhechores penetraron en la casita de Inés encontrándola vacía, y estaban discutiendo entre ellos cuando se oyó el alboroto.

Manzoni Alejandro

La noche de los engaños y subterfugios. Lucía y Renzo habían entrado con una estratagema a la casa de don Abundio; en lugar de pronunciar las palabras sacramentales, el párroco vuelca la lámpara y arroja el tapete a la cabeza de Lucía, impidiéndole hablar, y se atrinchera en su habitación.

Un vecino, despierto por tanta alarma, los vio escapar por el camino, seguidos por los toques de campana. Así los valientes que acudieron en ayuda del sacerdote se enteraron también de esa misteriosa invasión. Renzo y Lucía, advertidos por el padre Cristóbal que conocía el plan del rapto por un servidor de don Rodrigo, se refugiaron en el convento de los capuchinos, de Pescarénico; y aquella misma «noche, no estando ya seguras en el pueblo, las dos mujeres fueron a un convento de Monza, y Renzo a Milán, con una carta del padre Cristóbal que lo recomendaba a un capuchino de esta ciudad.

Para su desgracia, Renzo llegó a la ciudad en un momento crítico. El pueblo, hambriento a causa de una larga escasez, se había sublevado y se volcaba a la calle decidido a hacerse justicia por sus manos. Renzo se encontró en medio del tumulto y trató, con algunos voluntarios, de contener la violencia de la plebe; durante todo el día no hizo más que agitarse y gritar, olvidando su misión y sus preocupaciones personales.

Avanzada la tarde se alojó en un hotel al que le acompañó un amigo ocasional. Durante la cena nuestro joven bebió más de la cuenta y no advirtió que su nuevo amigo le hacía decir toda clase de despropósitos; mucho menos advirtió que su solícito amigo era un delator de particular que buscaba una víctima expiatoria para ofrecer a la autoridad. Lo supo a la mañana siguiente cuando lo despertaron bruscamente y se encontró rodeado de policías que venían a arrestarlo. Por suerte, el pueblo continuaba convulsionado y los policías que lo escoltaban camino a la cárcel tenían más miedo que él. No tuvo, pues, más que gritar para encontrarse rodeado de una muchedumbre dispuesta a liberarlo.

En vista que llevaban las de perder, los policías se ocultaron y Renzo hizo otro tanto. Media hora después se hallaba fuera de la ciudad, y se dirigía rápidamente hacia el río Adda, que señalaba el límite del ducado de Milán, con la intención de buscar luego refugio en un pueblo de Bérgamo.

Dejemos por ahora a Renzo ya a salvo, y volvamos a los otros personajes de nuestra historia. Don Rodrigo, como es de imaginar, no quiso resignarse a la derrota sufrida. Informado del nuevo domicilio de Inés y Lucía, recurre al consejo y ayuda de un hombre poderoso y temido, una especie de príncipe bandido que, desde su viejo y ruinoso castillo de los confines, dirigía las aventuras más riesgosas y malvadas.

Tomó a su cargo el raptar a Lucía del convento de Monza, empresa que le resultó fácil con la ayuda de amigos del lugar. La pobre muchacha llegó al castillo del señor, que llamaremos el «Innominado», más muerta que viva: el rapto, el aspecto de los «bravos», el viaje en carruaje, el lugar salvaje al que fue conducida, la llenaron de espanto. Cuando se vio ante el «Innominado», de quien ignoraba la identidad, se desesperó, lloró, rogó, que la dejaran volver junto a su madre. Tanto suplicó y con tan vivo dolor, que finalmente llegó al corazón de ese hombre que no conocía la piedad.

La noche en que Lucía llegó al castillo, algo ocurrió en el alma del «Innominado» ; un cambio que quizás estuvo preparado desde tiempo atrás y que ahora, ante el desesperado llanto de la joven, se operaba lentamente. El hecho es que a la mañana siguiente, sabiendo que el cardenal Federico Borrcmeo. arzobispo de Milán, estaba de visita en un pueblo de los alrededores, se presentó allí y solicitó una entrevista con el prelado. Salió transformado; la poderosa personalidad de Federico había completado la obra que las palabras de Lucía habían iniciado.

Lleno de remordimientos, el «Innominado» se dispuso a reparar el inmenso daño hecho hasta ese momento; ante todo, liberó a Lucía, la restituyó a su madre y le obsequió una gran suma de dinero que le permitiría casarse. Madre e hija, después de la alegría del reencuentro, estuvieron poco tiempo juntas. Inés quedó en el pueblo, esperando noticias de Renzo, mientras Lucía se dirigía a Milán, sin peligro ya, en compañía de una noble señora (doña Práxedes) que le había ofrecido hospitalidad. Mientras tanto, la guerra por la sucesión al ducado de Mantua que ya amenazaba a Europa se acercaba a la región en que se desarrolla nuestra historia.

Los ejércitos de esa época eran, tocante a disciplina y respeto de los bienes ajenos, peores que una banda de forajidos; su paso era desastroso aun por territorios neutrales o aliados, que saqueaban sin misericordia. Es fácil suponer el terror que se apoderó de las poblaciones de Lombardía cuando se supo que el ejército imperial (los tristemente famosos soldados aventureros alemanes) había entrado en Valtellina y bajaba a la llanura. Las, calles se llenaron de gente que huía, cargada de bultos, a buscar refugio en la montaña, abandonando los pueblos desiertos a los saqueadores. Pero lo peor fue cuando advirtieron que las tropas traían consigo un flagelo más terrible: la peste.

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Cuando Renzo llegó a Milán, el tumulto estaba en su apogeo. Aquí vemos el asalto al «Horno de las muletas», uno de los mas céntricos de-la ciudad, del que el pueblo sublevado roba no sólo pan y harina, sino también artesas v bancos, quemandólos en la plaza. Renzo, en medio de esa confusión, se conserva lúcido, lo cual no impide que lo arresten.

En efecto, apagados los ecos de los tambores alemanes, y cuando se empezaba a reparar los destrozos causados por el paso de los soldados, comenzó a manifestarse aquí y allá, sn los alrededores y en los pueblos devastados, una peste rápida y casi siempre mortal a la que los médicos no sabían o no osaban dar nombre.

La epidemia terminó por invadir Milán, donde rápidamente se propagó con virulencia. Por fin, tarde ya, se decidieron a aislar a los enfermos en un recinto especial, el lazareto, y a organizar un cuerpo sanitario adecuado. El aspecto de la ciudad, en lo más intenso de la epidemia, era desolador; por todas partes ventanas cerradas, enfermos que agonizaban por las calles, carros cargados con muertos, conducidos por monatti (por lo general gentuza que se dedicaba a esa tarea para robar a los muertos).

Y por todas partes el terror a los «untadores» de los que se decía que untaban la ropa y las puertas con un ungüento pestífero, por orden del demonio o de imaginarios mandatarios. Renzo, escondido siempre en un pueblo de Bérgamo, enfermó y, felizmente, logró salvarse. Cuando se restableció, comprendió que aquél era el momento de volver a su pueblo en busca de noticias, en la seguridad de que, después de aquella pesadilla y de tanta tragedia, nadie recordaría sus pasados contratiempos. Así fue, en efecto: Renzo llegó preocupado a su pueblo, encontrándolo casi desierto, y se enteró de que Inés había buscado refugio en una villa vecina, y Lucía estaba aún en Milán.

El joven se dirigió allí, con el corazón oprimido por una duda atroz: ¿la encontraría viva, precisamente cuando era mayor la virulencia del mal? En Milán le dijeron que Lucía había sido llevada al lazareto y Renzo entró en aquel terrible lugar, del que pocos salían vivos, con escasa esperanza. La primera persona que allí vio fue el padre Cristóbal, que se prodigaba entre los enfermos, grave él mismo, pero aún en pie. El padre Cristóbal trató de serenarlo a la vez que le mostraba sobre un camastro destartalado a don Rodrigo agonizante.

Al ver postrado a su enemigo, miserable ahora como todos, Renzo se sintió invadido por una inmensa piedad y una profunda resignación a la voluntad del cielo. Continuó buscando a Lucía, pero con el ánimo de quien no espera ya un milagro y acepta lo inevitable. Pero el milagro se produjo: en un cuartucho del lazareto, y al pasar allí por casualidad, Renzo encontró a Lucía, apenas convaleciente pero ya fuera de peligro.

Pocos días después, los dos jóvenes se encontraron de nuevo en su pueblo; la peste ya se extinguía y las poblaciones diezmadas comenzaban a organizarse y a retomar las costumbres de otros días. Don Abundio, atormentado todavía por el terror que le habían infundido don Rodrigo y sus ‘»bravos», tuvo aún algunas dudas; sólo cuando estuvo seguro de la muerte del señor, accedió a celebrar el matrimonio. Lucía y Renzo no quisieron permanecer ya en ese lugar que les recordaba tantas amarguras; emprendieron viaje a Bérgamo y allí vivieron en paz y felices.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Biografía Alejandro Manzoni y Su Obra Máxima: Los Novios –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Biografía de Ludovico Ariosto Resumen de Orlando Furioso

Biografía de Ludovico Ariosto
Descripción Argumento de Orlando Furioso

Luis Ariosto. — Este famoso poeta italiano nació en Reggio en 1474 y murió en Ferrara en 1533. Procedía de una familia noble. Estudió la carrera de Derecho, que abandonó para dedicarse a la literatura. Al tratar Carlos VIII de invadir Italia, dirigió una invectiva a sus compatriotas reprochándoles de envilecidos y viciosos. Fue después militar, asistiendo a varias batallas y desempeñando cargos de cierta importancia. Se dedicó después a su obra literaria, no obstante lo cual le fueron conferidos mandos de gobierno que le acreditaron de enérgico y justo.

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En Ludovico Ariosto, el espíritu del Renacimiento halla el más elevado y perfecto exponente de la poesía.
El amor que sintió por la vida y la naturaleza se expresa en el Orlando furioso, como pura y universal manifestación artística. Ludovico Ariosto nació en Reggio de Emilia, en el año 1474. siendo sus padres Nicolás, capitán de la fortaleza de aquella ciudad, y Daría Malaguzzi.

Su labor poética y literaria ejerció mucha influencia en las letras italianas. Su obra magistral es el célebre poema Orlando furioso, que tardó diez años en componer y publicó en 1515. Es un poema épico y caballeresco en el que ocurren portentosas peripecias a sus personajes, apareciendo entremezcladas fábulas de guerra y de amor, entes imaginarios y personas vivientes. A él dedicó toda su atención Ariosto, consiguiendo producir un imperecedero monumento literario. Mereció ser llamado El Divino Ariosto y fue coronado por Carlos V en Mantua.

Sus cualidades morales eran parejas con sus facultades poéticas. Era de carácter bondadoso y digno, de simpática figura, y fomentó considerablemente el renacimiento de la lengua italiana.

Cuando tenía cerca de diez años de edad, se trasladó con la familia a la ciudad de Ferrara, continuando allí su educación. Su padre quiso primerjo que estudiara leyes, y sólo después de cinco años (1489-1494) le permitió dedicarse a estudios literarios. Hasta el año 1499, su maestro fue Gregorio Elladio de Espoleto. Ludovico debió a la vez subvenir a las necesidades de cinco hermanas, y costeó la educación de cuatro hermanos, uno de los cuales, Gabriel, paralítico, permaneció con él toda su vida.

El poeta obtuvo en la casa de los Estensi un empleo con el cual pudo hacer frente a los gastos de la familia. En 1503, entró al servicio del cardenal Hipólito de Este, hijo de Hércules I y hermano de Alfonso I, duque de Ferrara desde 1505 hasta 1534. El cardenal, hombre activo, siempre ocupado en manejos políticos, confió al poeta sus embajadas y misiones, mientras Ariosto, que soñaba con una existencia plácida y retirada, dedicada a los estudios y a la poesía, se quejaba de la vida errante e inestable que se veía obligado a llevar.

A pesar de ello, hizo uso, en cada ocasión, de toda su energía y perspicacia; estuvo particularmente ocupado en los años 1509 y 1512, durante las guerras de la Liga de Cambrái y de la Liga Santa. Combatió contra los venecianos en el séquito del cardenal; en ocasiones fue enviado a Roma para solicitar ayuda al papa Julio II. Acompañó al duque en el viaje que éste hiciera a Roma en 1512. Alfonso I era aliado de Francia durante la guerra de la Liga Santa, e iba a visitar al papa Julio II con el objeto de aplacar su ira; pero no tuvo éxito y debió alejarse precipitadamente de la ciudad, junto con el poeta, huyendo a través de los Apeninos, a fin de sustraerse a la cólera del Pontífice.

En 1513, habiendo sido elegido papa Juan de Médicis, quien sentía vivo afecto por el poeta, éste fue a Roma con la esperanza de obtener una ocupación más cómoda y tranquila. Empero León X, que lo trató con toda amabilidad, no le dio esperanza alguna de lograr lo que deseaba. Ariosto se resignó, pues, a volver al servicio de su inquieto señor. En 1517, Hipólito de Este fue nombrado obispo de Buda, en Hungría, pero el poeta rehusó seguirlo y perdió el puesto.

Al año siguiente pasó al servicio del duque; una ocupación de cualquier modo preferible, según él misino decía, ya que no le obligaba a viajar constantemente de un lugar a otro y, por el contrario, le permitía quedarse en Ferrara. En 1522 hubo de aceptar, sin embargo, el cargo de delegado del duque en la Garfagnana, y residió en aquella región infestada de bandoleros, en permanente inquietud, a causa de las discordias de los señores locales. Gobernó sabia y enérgicamente, en la medida en que se lo permitían sus recursos ya que, con frecuencia, el duque desoía los pedidos de soldados y armas para restablecer el orden.

En el año 1525 volvió a Ferrara, y en 1527 se separó de sus hermanos y fue a vivir en la casa que había hecho construir en la comarca Mirasole, reconfortado por el afecto de Alejandra Benucci; la había conocido en Florencia, en 1513, y casó secretamente con ella en 1527.

Estos últimos años fueron los más felices, pues transcurrieron en la tranquilidad del hogar componiendo el poema que le diera tanta fama; nunca se cansaba de esta tarea. Falleció el 6 de julio de 1533, dejando para la posteridad una obra de la más alta perfección artística: Orlando furioso.

La acción más importante de este poema es la guerra entre Oriente y Occidente, el gran conflicto entre el paganismo y el cristianismo. Esta guerra fue la que muy probablemente encendió la fantasía de Ariosto; los numerosos hechos heroicos inspiraron el marco y la trama del grandioso cuadro. El poema, especialmente en su comienzo, és una verdadera continuación del Orlando enamorado de Boiardo.

Angélica, la bellísima hija de Galofrone, rey de Catay, llega a Francia, a la corte de Carlomagno, acompañada de un noble que desafía a los más valerosos paladines de Francia. Los más famosos guerreros al servicio del rey se enamoran de ella: entre ellos los primos Reynaldo de Montalbán y Orlando de Bretaña, sobrino de Carlomagno.

Estos caballeros se baten a duelo por el amor de la joven cuyo deseo es, en realidad, rechazar a ambos. A fin de evitar disputas, Carlomagno confía a Angélica al viejo Namo, duque de Baviera, prometiéndola a aquel noble que diera mayor prueba de valor durante la inminente batalla que tendría lugar en los alrededores de París.

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Al recibir la noticia del matrimonio de Angélica, un inmenso dolor embarga el corazón de Orlando, quien, durante tres días y tres noches, se abstiene de tomar alimentos. Al cuarto día sufre un ataque de furor; arranca su armadura y, con imprevista fuerza, desarraiga árboles y arroja enormes piedras.

Los cristianos son derrotados y Angélica logra huir de la tienda de Namo. Aquí se inician las aventuras de la joven y de los nobles que la pretenden.
Orlando abandona el ejército para estar más cerca de Angélica. Durante su viaje encuentra a Olimpia, hija del rey de Holanda, quien había sido obligada, por el malvado Cimosco, a casarse con el hijo de éste. Orlando logra que Olimpia .se reúna con su amado Biren, duque de Zelandia, y esta acción lo colma de alegría.

Sin embargo, para la buena Olimpia, tampoco este matrimonio debía ser fuente de felicidad: en efecto, Biren se enamora de la joven hija del rey Cimosco y abandona a su esposa; confinada en la isla Ebuda, la desdichada Olimpia está destinada a ser alimento de las orcas.

Una vez más Orlando la salva, y Olimpia casa con el rey de Hibernia, encontrado así paz y felicidad. A través de riesgosas aventuras, duelos y peligrosas travesías, el paladín se encontrará nuevamente en el camino de Angélica. De sugestiva belleza es la escena que describe a Orlando en el umbral de la casa en que se hospeda Angélica en compañía de su esposo Medoro, joven soldado africano al servicio de Dardinello; sorprendido por los enemigos durante una acción arriesgada, cae herido gravemente; es socorrido por Angélica, quien se enamora y se casa con él.

Luego deciden embarcarse para España y volver juntos a Catay. Pero un día, mientras pasean a caballo por un bosque de la ribera española, son sorprendidos por Orlando, quien, trastornado por las revelaciones que le hizo el pastor que había alojado a Angélica y Medoro, se entrega nuevamente a manifestaciones de locura furiosa, caracterizadas por una fuerza hercúlea que le permite desarraigar árboles, quebrar piedras y matar el caballo del sarraceno de un puñetazo.

Los episodios de la demencia de Orlando dan el título a la obra, pero en torno a la misma, y con frecuencia independientemente, millares y millares de otros hechos se suceden y entretejen. Con notable relieve resalta la figura de Astolfo, hijo del rey Otón de Inglaterra y primo de Orlando y Reynaldo. Es un joven vivaz, bromista, jactancioso, dotado de buen sentido, calidad ésta de la que carecen a menudo los más insignes caballeros del poema. Lo distingue la virtud inestimable de decir siempre la verdad.

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Dominado por su locura devastadora, Orlando viaja de un lugar a otro y, habiendo llegado a una playa de España, decide preparar un lecho en la arena. Entretanto, Angélica y Medoro pasan a su lado y la joven no reconoce al noble que tiene el rostro demacrado y la cabellera larga y enmarañada.

Montando el Hipogrifo, entrará en el Paraíso Terrenal y, en compañía de San Juan Evangelista, subirá hasta la Luna donde pueden ser halladas todas las cosas que se pierden en la Tierra, y de donde él traerá la ampolla del juicio que devolverá a Orlando la razón perdida.

Es imposible establecer con seguridad el propósito de la obra, cuya trama está formada por una gran variedad de sucesos. Sin embargo, junto al episodio fundamental de la demencia de Orlando y a las notas que lo acompañan, esencialmente constituidas por la guerra entre Carlomagno y los sarracenos, el tercero e importante núcleo narrativo es el amor entre Ruggiero, noble sarraceno, descendiente del troyano Astianacte, y Bradamante, hermana de Reynaldo, episodio que concluye con el matrimonio de éstos.

De esta unión proviene la familia de los Estensi, al menos según lo imagina el poeta quien desea, sin duda, halagar a la ciudad que lo acogió en su juventud y le ofreció la posibilidad de una vida exitosa, cerca de los poderosos señores que le brindaron su apoyo.

Bradamante, en la gruta del mago Merlino, se entera de la profecía relativa a su gloriosa progenie: su hijo Ruggiero, después de vengar la muerte de su padre, combatirá en Italia en las filas de Carlomagno contra Desiderio, y obtendrá en feudo, Este y Calaone, en el territorio de Padua.

No es fácil hallar en el vastísimo poema arióstico, cuál es el sentimiento que le confiere unidad poética, además de la unidad de acontecimientos y acción. Ante todo, si bien el Furioso debe catalogarse entre los poemas caballerescos, no puede decirse que su inspiración sea la hermosura de un mundo heroico, el sentimiento religioso, o cualquier recurso épico que resulta evidente en los poemas caballerescos.

Por otra parte, tampoco puede decirse que la intención del poema sea la ridiculización de estos temas, ya que las notas irónicas en el Orlando furioso son sólo ocasionales y apenas advertibles en la totalidad de la obra.

La multiplicidad de asuntos y la falta de un hilo conductor de la acción, no permiten definir con exactitud el género del poema.

En efecto, en él hallamos el gusto por la aventura y lo fantástico, el amor y el odio, la prudencia y la temeridad, lo trágico y lo cómico, lo patético y lo elegiaco; pero no puede afirmarse que uno u otro de estos aspectos espirituales prevalezca, sino que aflora cada uno como expresión de un momento particular de la obra, sin llegar a ser motivo unificador; podría concluirse que falta allí una verdadera unidad poética, pero a un juicio de esta naturaleza se opone la nítida impresión, que recibe hasta el más joven e inmaduro lector, de una luz resplandeciente y difusa, de una belleza risueña que invade toda la fábula, mientras el poeta, con destreza y gracia maravillosas, mueve los hilos de las distintas escenas.

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Bradamante, hermana de Reynaldo y enamorada de Ruggiero, llega a la gruta del mago Merlino; se entera por la maga Melisa de que de su matrimonio con Ruggiero descenderán los Estensi.

El crítico literario De Sanchis, que fue el primero en suponer con nitidez y afrontar el difícil problema crítico de la búsqueda del motivo de inspiración del Furioso, afirmó que el elemento animador del poema es la alegría misma del cantar, el gusto de fingir una fábula variada y de sumergirse en ella, y que, en suma, el fin estético del poema es el arte mismo.

La primera edición del Orlando furioso, cuya composición fuera iniciada entre 1502 y 1503, fue publicada en Venecia en 1516; los gastos fueron solventados por el cardenal Hipólito de Este, a quien está dedicado, y comprendía sólo cuarenta cantos en octavas. Este número, que no varió para la segunda edición del 1521, fue llevado a cuarenta y seis en la última edición de 1532, que es la que nosotros leemos.

La obra del poeta fue el fruto de casi treinta años de dedicación, y oculta, bajo su sencillez, un inapreciable esfuerzo y un intenso y esmerado trabajo de artista, que revelan a menudo, por otra parte, los manuscritos de Ariosto.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo V Editorial Larousse – Biografías: Ludovico Ariosto –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Arquitectura del Renacimiento y Sus Arquitectos

Arquitectura del Renacimiento – Arquitectos

El siglo XV trajo consigo un renovado gusto por el arte clásico; esta tendencia, que se mantuvo latente durante la Edad Media, se manifestó en Italia tanto en la literatura como en las artes decorativas.

El estilo románico tenía su punto de partida en el arte romano (la bóveda románica derivaba de un sistema ya empleado en Roma), y el gótico había sido siempre atemperado en la península, modificándose según los principios de ese equilibrio formal que caracteriza los monumentos clásicos.

El interés por la antigüedad griega y romana, se intensifica y disciplina en el curso del siglo XV  y llega a influir marcadamente sobre el nuevo estilo arquitectónico.

El Renacimiento es una creación típicamente italiana. Esto se explica si se considera que Italia había conservado el patrimonio clásico del que era heredera directa, y que durante todo el siglo XV, su riqueza artística no habría de franquear las fronteras alpinas. Pero en el curso del siglo XVI, gracias a numerosos grupos de arquitectos italianos, se difundiría en los países vecinos con un alcance sólo comparable al de la arquitectura gótica del siglo XIII.

En el curso de los siglos XV y XVI, nacen en Italia las señorías, y los papas se convierten en protectores de las artes, llamados mecenas.

Una manifestación del espíritu de aquella época la constituye la evolución de la arquitectura, que influye sobre toda la vida civil y crea sus obras maestras no sólo en el dominio de los monumentos religiosos, sino también en el sector de los edificios públicos y privados.

Esto tiene proyecciones tales, que en todas las ciudades nacen espléndidos palacios y, en la campaña, las casas de descanso.

No debe olvidarse que en el curso del Renacimiento se desarrolló en Italia la ciencia del urbanismo, es decir, de una arquitectura nacional en el recinto urbano, según el plan general y el ordenamiento de la ciudad.

El Renacimiento recurre al arte antiguo en busca de elementos arquitectónicos, de concepciones planimétricas, de principios sobre las proporciones y los sistemas de construcción.

Sin embargo, la arquitectura del Renacimiento no es una mera imitación de la que se desarrolló en la antigüedad. Los arquitectos, teniendo en cuenta los viejos modelos, los transforman a la luz de un ideal estético que les es propio.

En el lenguaje artístico Florencia sufrió radicales transformaciones a partir  del siglo XV por obra de unos cuantos artistas, cuyo número y calidad resultan sobresalientes en la Historia del Arte. En el primer tercio del siglo el arquitecto Brunelleschi, el escultor Donatello y el pintor Masaccio desplegaron una actividad que sirvió de base y punto de partida para ulteriores desarrollos en Florencia y en otras ciudades de Italia a partir del segundo tercio del siglo y para la progresiva difusión e implantación del nuevo estilo en el resto de Europa occidental, con los naturales matices e incluso importantes diferencias por razones geográficas y cronológicas.

En sus inicios, el arte que denominamos renacentista tuvo como característica común su preocupación por el hombre, entendido como ser individual y libre, y por el espacio que le rodea.

En el siglo XV aparece una nueva concepción arquitectónica que subsiste aún en nuestros días. A diferencia de los constructores de los períodos románico y gótico, el arquitecto del Renacimiento no sale de entre los albañiles y escultores.

Es un hombre de formación más teórica que práctica; a menudo, proviene de otras ramas del arte, y sólo se consagra a la arquitectura de tiempo en tiempo.

Él dibuja los planos del edificio y, en la mayoría de los casos, encarga a otros la realización de los mismos. Ello explica que el aporte del Renacimiento sea no de orden constructivo, como en el románico y el gótico, sino puramente estético.

Si apartamos la común derivación de la arquitectura clásica, las creaciones del Renacimiento se presentan bajo tantos aspectos como, arquitectos han trabajado en ellas.

Este fenómeno se explica por la preparación misma del arquitecto de este período, quien, en razón de su cultura, no podía limitarse a reconstruir un modelo ya existente, sino que aspiraba a distinguirse imponiendo a su obra el sello de su personalidad.

Desde el punto de vista del estilo, conviene dividir el Renacimiento italiano en dos períodos bien distintos: en el primero, que comprende todas las manifestaciones arquitectónicas del siglo XV, los elementos clásicos son interpretados con una armonía, simplicidad y elegancia que no se repetirán en el segundo, es decir, el que corresponde al siglo XVI, durante el cual la arquitectura buscará efectos monumentales y espectaculares.

Durante el siglo XV predomina y se difunde por toda Italia la tendencia marcada por los artistas florentinos; éstos siguen las enseñanzas de Felipe Brunelleschi y León Bautista Alberti. En el curso del siglo XVI, las directivas estéticas serán impartidas por los arquitectos de Roma.

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La cúpula de Santa María de las Flores es un milagro de la arquitectura, pues el equilibrio de esta obra gigantesca es obtenido sin ninguna armazón, gracias al simple y perfecto enlace de los dos casquetes. El proyecto inicial es obra de Lorenzo Ghiberti y de Felipe Brunelleschi, pero es a este último a quien corresponde él mérito de la realización.

El siglo XV se inaugura con los trabajos del artista y escultor Brunelleschi (1377-1446).

Si la prodigiosa cúpula de Santa María de las Flores, inspirada en la cúpula clásica del Panteón, nos lo revela aún entusiasmado con el verticalismo gótico, sus obras ulteriores prueban, de manera incontestable, que su nueva modalidad es típicamente latina.

A la cúpula florentina sucede la iglesia de San Lorenzo, con una nave techada y las naves laterales terminadas en crucero.

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Iglesia de Santa María de Novella en Florencia

Leon Battista Alberti (1404-1472), arquitecto y escritor italiano, fue el primer teórico del arte del renacimiento, y uno de los primeros en emplear los órdenes clásicos de la arquitectura romana.Alberti nació en Génova el 14 de febrero de 1404. Hijo de un noble florentino, recibió una educación acorde con su clase social, primero en la escuela de Barsizia (Padua) y luego en la Universidad de Bolonia. Allí estudió griego, matemáticas y ciencias naturales. Como poeta, filósofo y organista —uno de los mejores de su tiempo— ejerció una gran influencia entre sus contemporáneos. En 1432 fue nombrado secretario del papa Eugenio IV.

Vienen luego, en orden cronológico, la Sagrestiú vecchia, que responde a un plano cuadrado con teche en cúpula, y la galería del Hospital de los Inocentes, financiada por los tejedores de seda. Sin embargo, es en la capilla de los Pazzi donde Brunelleschi revela más claramente el sentido de la medida, de la armonía y de las proporciones.

En la iglesia del Espíritu Santo, comenzada por el arquitecto en 1436 y terminada después de su muerte, el sentido más desarrollado de la profundidad y del espacio hace presentir la arquitectura del siglo XVI.

En las dos iglesias florentinas que acabamos de mencionar, señalaremos la acentuación del eje longitudinal del edificio que vuelve al plano tradicional de la basílica paleo-cristiana, y el aligeramiento de las arcadas, mucho más esbeltas que las del medievo italiano.

arquitectura El palacio Rucellai

Florencia: El palacio Rucellai fue edificado entre 1447 y 1451 por Bernardo Rossellino, sobre un proyecto de León Bautista Alberti. Este edificio, en el cual se notará la admirable fusión de elementos clásicos con elementos de la más pura tradición medieval y el resurgimiento de los órdenes superpuestos (ventanas con dintel, que comprenden al mismo tiempo un almohadillado liso y de doble cristal), volverá a ser tomado como modelo por los arquitectos del siglo XV.

Esto último pudo lograrse gracias a la inserción de arcos entre el capitel y el pie derecho (pilar que soporta el arco o el dintel). La misma luminosidad y la misma elegancia aparecen en la capilla de los Pazzi, donde el arquitecto ha repetido con ciertas modificaciones el motivo del pronaos griego.

Entre las construcciones civiles del Renacimiento se admira el espléndido palacio Pitti, diseñado por Brunelleschi y realizado por varios arquitectos, entre los cuales citaremos a Lucas Fancelli (siglo XV) y Bartolomé Ammannati (siglo XVI). La simplicidad de las líneas y la sobriedad de los ornamentos contribuyen a dar al edificio mayor majestuosidad y armonía.

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Palacio Pitti, diseñado por Brunelleschi

Los trabajos arquitectónicos de León Bautista Alberti revelan menos elegancia y ligereza; se caracterizan por una mayor amplitud, que los emparenta con las construcciones grecorromanas.

La figura de este artista aparece como el ideal vivo del arquitecto de la época. Alberti (1404-1472), es antes que nada, un teórico de la arquitectura.

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Florencia: Hospital de los Inocentes. Es una de las primeras realizaciones de Brunelleschi; en ella se admira la armonía de las proporciones, característica de los comienzos del Renacimiento florentino. Son fácilmente observables los elementos clásicos (columnas griegas, arco romano, el cornisamento acentuado por el frontón y la orla).

Se conocen sus tratados De la Escultura, De la Pintura y De la Arquitectura, en los cuales expresa su deseo de retornar al arte clásico, pero con un nuevo espíritu; cuando se le encomienda la ejecución de los planos de los edificios, no es él quien se ocupa de su realización: el arquitecto confía el diseño de los mismos a sus alumnos: Mateo de Pasti, Bernardo Rossellino, Pier de Gennari, Mateo Nuzio y Lucas Fancelli.

Además del templo Malatestiano en Rímini, el proyecto de cuya fachada (que no ha sido ejecutada) se conserva en una medalla grabada por Mateo de Pasti, Alberti nos ha dejado: el palacio Rucellai en Florencia, la iglesia de San Andrés de Mantua, en cuyas paredes laterales se abren numerosas capillas que confieren a la construcción la magnificencia de los edificios romanos; también merece mencionarse la restauración de la fachada de Santa María la Nueva en Florencia.

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En el siglo XV, en Venecia, los elementos góticos sufrieron grandes transformaciones, tal como puede verse en la iglesia de los Milagros, obra de Antonio Rizzo y de Pedro Lombardo; allí la simplicidad del Renacimiento toscano ha sido realzada por las marqueterías de mármol y los rosetones.

Luciano Laurana fue otro de los grandes arquitectos del siglo XV; nació en Zara y murió en Pésaro. No se tiene lamentablemente una información precisa en cuanto a la ciudad donde recibió su formación artística.

Se sabe solamente que entre 1460 y 1470 permaneció en Urbino, donde ejercía su actividad en el palacio Ducal, y que en 1468, Federico II de Montefeltro lo nombró arquitecto en jefe de su corte.

El nuevo estilo arquitectónico se difunde en Toscana y en el centro y norte de Italia, gracias a los arquitectos toscanos, que inspirándose en las obras de Brunelleschi y Alberti, realizaron trabajos llenos de originalidad.

Michelozzo Michelozzi, joyero y grabador (1396-1472), edifica en Florencia el convento de San Marcos y el palacio Médicis Riccardi, y en la campiña toscana las casas de Cafaggiolo y de Careggi, que lo enfrentan con el problema de las construcciones privadas; el arquitecto lo resuelve inspirándose en las moradas medievales.

En Milán, donde trabaja hacia 1462, construye la capilla Portinari de San Eustaquio y el palacio del Banco Mediceano, cuyo portón se conserva en el museo del castillo de esa ciudad.

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Pocos son los ejemplares de la arquitectura del siglo XV en Roma. Citaremos la iglesia de Santa María del Pueblo, construida por Baccio Pontelli y M. del Caprina e inspirada en la obra de Brunelleschi y de Alberti.

El palacio Strozzi y el pórtico de la iglesia de Santa María de la Gracia en Arezzo, obras realizadas en Florencia por Benedicto da Maiano, nos muestran la original interpretación de los cánones entonces vigentes, y cuya aplicación en las proporciones caracteriza todas las manifestaciones del siglo XV, expresándose por una tendencia hacia lo monumental.

Citaremos también a Giuliano da Maiano, Giuliano da Sangallo, Antonio da Sangallo (conocido principalmente por sus construcciones militares), Agostino di Duccio (cuya habilidad de decorador se pone de manifiesto en el oratorio de San Bernardino en Perusa), Bernardo Rossellino, arquitecto, escultor y,  urbanista, a quien el papa Pío II confió la tarea de transformar su ciudad natal en una ciudad artística modelo.

En el norte de Italia, donde subsistía la tradición románico-gótica, los arquitectos modifican las enseñanzas del arte florentino, multiplicando los elementos decorativos.

SOBRE LOS ALGUNOS ARQUITECTOS

Filippo Brunelleschi
(1377-1446)
Las piezas realizadas por los escultores Ghiberti y Brunelleschi en el concurso de 1401 para la segunda puerta de bronce del Baptisterio de Florencia muestran la distancia entre la estética formalista del primero y la preocupación del segundo por el trasfondo humano de la escena representada. Tras negarse a colaborar en esta obra con su contrincante, Brunelleschi viajó a Roma y allí, en contacto con los monumentos antiguos, se encaminó a la práctica arquitectónica.

Su primera obra, la gran cúpula de la catedral de Florencia, que supuso la resolución de complejos problemas técnicos, se convirtió en un símbolo de la primacía de la ciudad y de su entronque histórico con la antigua Roma. Desde entonces, Brunelleschi mostró una clara concepción del arquitecto moderno distinguiendo proyecto intelectual y ejecución material, facetas que se confundían en el maestro de cantería medieval.

En el Hospicio florentino (iniciado en 1419) se observa ya el dominio de las proporciones que caracterizaría toda su obra frente a la infinitud gótica. La aplicación de un módulo explica la precisa geometría de San Lorenzo, mientras en la capilla Pazzi alcanza un punto culminante en el ritmo medido y contrastado de los elementos arquitectónicos resaltados en piedra gris sobre el muro blanco. Su última obra -la iglesia del Espíritu Santo- presenta un espacio unificado, pues las capillas rodean por completo el templo y sus arcos de entrada son de proporción idéntica a los que separan las naves: la visión es unitaria y el hombre resulta centro del edificio.

Vignola
(1507-1573)
Pocos edificios han alcanzado la repercusión que tuvo en Europa occidental la iglesia de la Compañía de Jesús en Roma -el Gesú- comenzada en 1568 por Jacopo Barozzi llamado Vignola. Siguiendo ideas de Alberti en San Andrés de Mantua, Vignola relaciona una nave longitudinal cubierta con gran bóveda de cañón con la planta central de gran crucero; las capillas laterales, sin embargo, se ven reducidas a pequeños nichos enfrentados a la nave.

Similar contraste manierista se produce en la iluminación del templo desde la luz tamizada de la nave, que proviene de las capillas laterales, a la mayor oscuridad del tramo que antecede al crucero y, finalmente, a la explosión luminosa del espacio bajo la cúpula.

La fachada, concebida por el mismo Vignola apoyándose también en concepciones albertianas, permitía trasponer la distinta altura de las naves sin romper la proporción y el orden clásicos mediante un cuerpo superior con frontón y aletones de unión con el frente inferior. La arquitectura del interior y de la fachada, aunque manierista, contenía en sí misma posibilidades de unificación y dinamismo barrocas -por ejemplo: desarrollo continuo del entablamiento o valoración de la luz-que explican su difusión como iglesia contrarreformista a lo largo de los siglos siguientes.

Juan de Herrera
(hacia 1530-1597)
Como Vignola se identifica con el Gesú, Herrera se recuerda sobre todo por su intervención en el monasterio de El Escorial, aunque proyectó, entre otros, edificios de tanta trascendencia como la catedral de Valladolid en 1585. Comenzó a trabajar en El Escorial en 1563 bajo la dirección de Juan Bautista, y desde 1572 dirigió la obra escurialense de modo definitivo hasta su conclusión en 1584, mostrando una visión práctica y una habilidad para combinar e interpretar ideas y pareceres variados poco comunes.

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Sus conocimientos humanistas y de ciencias ocultas, así como su admiración por Ramón Llull le llevaron a reforzar la concepción de El Escorial como templo de Salomón y también como imagen de la Iglesia. Formalmente acentuó su manierismo elevando la fachada principal y construyendo una portada sin trasfondo, encerrando un patio ante la iglesia y utilizando en ésta un lenguaje de obsesionante e intelectualizada geometría, en extremo pura y simple dentro de su difícil hermetismo.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II Editorial CODEX Arquitectura del Renacimiento
Maestros del Arte Editorial SALVAT Cuadernillo de Aula Abierta N°5

Biografia de Cellini Benvenuto Escultor Italiano Obras de Arte

Biografía de Cellini Benvenuto

Benvenuto o Bienvenido Cellini nació en Florencia en 1500 y murió en la misma ciudad en 1571. Fue escultor, cincelador, joyero, medallista y escritor. Su padre, que era constructor de órganos y de otros instrumentos musicales, quería que Bienvenido fuese músico, y éste, para contentar a su padre, aprendió a tocar la flauta y otros instrumentos de viento, habilidades que, más tarde, le sirvieron para formar parte de la orquesta vaticana en la corte de Clemente VII Era de temperamento violento y versátil, por lo que tuvo muchos contratiempos en su vida.

Viajó por Italia. Aprendió joyería en el obrador de Miguel Ángel Viviano y después en el de Antonio di Sandro, ambos de Florencia; después pasó a Pisa, donde trabajó con Oliverio della Chiostra y de allí a Siena y a Bolonia, colaborando con afamados maestros; pasó después a Roma, donde se estableció.

La descripción minuciosa de la azarosa vida de este gran artista ocuparía muchas páginas. Baste consignar que sus bronces cincelados, sus medallas, esculturas, encuademaciones preciosas, etc., le han dado una imperecedera fama. Algunas de sus obras merecieron juicio elogioso por parte de Miguel Ángel.

Entre sus obras notables citaremos la Ninfa de Fontainebleau, que se encuentra en el Museo del Louvre; Andrómeda, en el Museo Nacional de Florencia; el famoso crucifijo labrado en mármol blanco y negro que se halla en el Monasterio de El Escorial, y el Verseo, que lo está en la Logia dei Lanzi de Florencia.

Además de las reseñadas esculturas existen, como muestra de su arte, muchos relieves, medallas y bandejas. Fue grabador de la moneda pontificia y dejó escritas unas memorias de su vida, usando un estilo claro y ameno.

Benvenuto Cellini

Benvenuto Cellini nació en Florencia (Italia) en 1500 y falleció en la misma ciudad a la edad de 71 años. Considerado como un prototipo de un hombre del renacimiento italiano, es recordado en la historia por su talento como orfebre y grabador de joyas y monedas en esa etapa floreciente del arte. De un carácter apasionado y sanguíneo, participó en diversas disputas violentas y duelos, llevando una vida agitada , de locas aventuras,  por lo que debió exiliarse en otros lugares ya que era perseguido por sus enemigos.

Desde muy joven aprendió el oficio de orfebre, y llegó a ser alumno de Miguel Ángel por un corto plazo. Además trabajó para los papas Clemente VII y Pablo III, Francisco I de Francia y Cosme I de Medici. Francisco I lo invitó a ir a París en 1540, donde realizó los relieves en bronce de la Ninfa de Fontainebleau (Louvre, París). También creó para él un elaborado salero de oro y esmalte (1539-1543, Kunsthistorisches Museum, Viena).

salero de Francisco I - cellini

Salero de Francisco I:La única obra de orfebrería que se conserva del escultor y orfebre italiano Benvenuto Cellini es el salero (1540, Museo de Viena) que hizo para Francisco I. Las figuras representan a los dioses del Mar y de la Tierra, cuya unión produce la sal.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Biografia de Bernard Palissy Artista Francés

Biografía de Bernardo Palissy

Bernardo Palissy. — Artista y filósofo francés. La fecha y lugar de su nacimiento son inciertos. Su natalicio debió ocurrir entre 1500 y 1510 y su muerte fue en el año 1589. Se sabe que viajó por Francia, los Países Bajos, Alemania e Italia. Trabajó como pintor de retratos y de vidrieras y ejerció, también, de agrimensor.

Pero su principal afición fue la cerámica, en la que logró adelantos notables en la ejecución, pues poseía una técnica propia, consistente en el prensado a molde por separado del objeto que había que producir y de los adornos que habían de aplicársele, y una vez conseguido el molde del conjunto, se obtenía la obra por el mismo procedimiento.

Berbardo Palissy

El filósofo naturalista francés Bernard Palissy escribió sobre la naturaleza y el estudio científico de los suelos, de las aguas subterráneas y de los fósiles.

Tanto en el esmalte blanco como en el de color consiguió notables ejemplares. Pasó grandes privaciones y disgustos familiares, pues, para mantener el fuego de sus hornos y por carencia de recursos para adquirir combustible, hubo algunas veces de quemar sus propios muebles.

Era de religión protestante y pudo li brarse de las persecuciones que sus correligionarios sufrieron en Francia, gracias a la protección que le dispensó Montmorency, que era uno de sus admiradores. Catalina de Médicis también le protegió, y él pudo instalar sus hornos en los terrenos que más tarde habían de ser ocupados por el Palacio de las Tullerías (es decir, Tejerías).

Estudió química, geología y ciencias naturales, y pronunció algunas conferencias en París sobre tales temas, en las que expuso algunas de sus ideas sobre los manantiales y aguas subterráneas, muy adelantadas para su tiempo. Sin haber cursado de joven estudios especiales, ni aun siquiera completado su educación, por su capacidad intelectual y su tesón estudioso, este hombre autodidacta, fue un ilustre pensador y educador, y un escritor de claro y conciso estilo.

Estudió los fósiles; formuló acertadas teorías sobre ellos, y fue en este particular uno de los primeros en manifestarse. Pero no cabe duda de que el empeño que obsesionó a Palissy fue el de encontrar el secreto de la fabricación de la porcelana, al que dedicó todos sus esfuerzos, sin conseguirlo.

Por sus creencias religiosas fue encarcelado en la Bastilla en 1588; ofrecióle Enrique III la libertad, si se retractaba, y habiéndose él negado a ello, fue condenado a muerte, pero falleció de muerte natural antes de que llegara el trance de la ejecución. Su edad estaba comprendida entre los 80 y 90 años.

Fuente Consultada:Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Ravena: Historia, Arte , Arquitectura y sus Mosaicos Bizantinos

Ciudad de Ravena:Historia, Arte, Arquitectura y sus Mosaicos Bizantinos

A primera vista, nada hacía suponer que la ciudad de Ravena estuviera predestinada a convertirse en uno de los grandes centros del turismo mundial.

El motivo de la atracción que Ravena ejerce sobre los visitantes no debe buscarse en calles o plazas públicas famosas, ni en distritos que sorprendan por su riqueza arquitectónica. En este sentido Ravena es más bien monótona: está sembrada de calles rectas y casas anónimas y oscuras. Pero, situada a unos 11 kilómetros del mar Adriático, es una de las más antiguas ciudades de Italia: su origen se remonta a la colonización griega.

Durante siglos, Ravena fue un centro de poca importancia, hasta que Augusto instaló una base naval en el Adriático. Sin embargo, no conocemos monumento alguno de esa época ni de los siglos siguientes. La división del imperio en un imperio de Occidente y un imperio de Oriente fue de gran importancia para esta ciudad.

En efecto, a principios del siglo V, el emperador Honorio hizo de ella la capital del imperio de Occidente. Probablemente, el emperador tomó esta decisión debido a la circunstancia de que los visigodos amenazaban gran parte de Italia, y Ravena ocupaba una excelente posición defensiva en el centro de una región pantanosa. También contaba con un puerto excelente.

Como capital del imperio de Occidente, Ravena conocería un período de esplendor. Varios emperadores residieron en ella antes de que pasara a ser la capital de los ostrogodos. Su soberano, Teodorico (456-526), contribuyó en mucho al renombre de la ciudad. En 540, ésta cayó en manos del emperador de Bizancio, que hizo de ella la capital del exarcado de Italia.

Pronto finalizaría el período fastuoso de Ravena. Tomada en 751 por Astolfo, rey de los lombardos, cinco años después fue ofrecida a la Santa Sede por Pipino el Breve, que acababa de derrotar a los lombardos. Hasta 1860 la ciudad no fue integrada al reino de Italia.

Ravena ha conservado numerosos recuerdos de la época en que era el centro de la historia. Es rica en monumentos de los siglos V y VI, y posee los más bellos mosaicos bizantinos. Los más antiguos y mejor conservados se han encontrado en la tumba de Gala Placidia, hermana del emperador Honorio.

La historia dice que Gala Placidia cayó en manos de los visigodos que habían invadido Roma al mando de Alarico.

Éste se la llevó y la obligó a seguirlo en todas sus expediciones guerreras. Al final, el soberano bárbaro la casó con su sucesor. A la muerte de éste, Gala Placidia fue a Ravena, donde se casó por segunda vez.

Como su hermano Honorio había muerto, se estableció en Roma después de haber estado un tiempo en Bizancio. Murió allí en 450 y fue enterrada en Ravena; su tumba, en forma de cruz, parece desde fuera una construcción de ladrillos de poca importancia. Sin embargo, el interior es sorprendente.

En cuanto uno se ha habituado a la semioscuridad del lugar, pues las ventanas son pequeñas y sólo dejan que se filtre una luz amarillenta, parece como si se estuviera en el centro de una piedra preciosa. Los muros desaparecen bajo el mármol hasta el arranque de las bóvedas, cubiertas de mosaicos. Es un centelleo de pequeñas piedra doradas sobre un fondo azul intenso que forma un con junto de incomparable riqueza cromática. En los brazos de la cruz constituida por el mausoleo se hallan diversos sarcófagos entre los cuales se encuentra el de Gala Placidia.

Gala Placidia

Mausoleo de Gala Placidia.

El ejemplo dado por la hermana de Honorio tuvo seguidores, y pronto Ravena se vio enriquecida con numerosos edificios adornados con mosaicos.

Así, la iglesia de Sant’Apollinare Nuovo, edificada en el año 500 por orden de Teodorico, tiene espléndidos mosaicos. El ábside, destruido durante los temblores de tierra, fue reconstruido varias veces y sus mosaicos no han sido reemplazádos.Los tonos oro, blanco y verde evocan un sistema de vida sereno y misterioso.

La basílica de San Vital es otra joya de Ravena. De forma octogonal, se empezó en 525. Está cerca del mausoleo de Gala Placidia. De colores más diversos que los del mausoleo, los mosaicos reciben también más luz, lo que les confiere un brillo que hace dudar de su edad. En efecto, nada inclina a suponer que tengan casi quince siglos, pues han conservado sorprendente viveza.

En la basílica de San Vital, el emperador Justiniano y la emperatriz Teodora están representados uno al lado del otro.

Basilica de San Vital Ravena

La iglesia de San Vital de Ravena, construida entre los años 526 y 547 d.C., está considerada como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura bizantina. Su planta centralizada, de núcleo octogonal cupulado, está trazada siguiendo modelos de la arquitectura bizantina más antigua de Constantinopla, capital del Imperio. Los mosaicos de su interior muestran temas religiosos y profanos, entre ellos, al emperador Justiniano I y al resto de la corte bizantina.

La iglesia de Sant’Apollinare in Classe es también notable. Este acaricio de ladrillo se construyó sobre la tumba de San Apolinar y se encuentra a lo largo de la carretera que va de Ravena a Rimini. Su interior es sobrio pero impresionante. Los frescos y mosaicos figuran entre los más famosos del arte bizantino. Sin embargo, no son tan antiguos como los de la basílica de San Vital o la tumba de Gala Placidia. En efecto, se cree que se ejecutaron en el siglo IX, durante la fase final del apogeo de los mosaístas de Ravena.

La iglesia de Sant’Apollinare in Classe

La visita a Ravena sería incompleta si no se ve el mausoleo de Teodorico, sin duda el más famoso. Teodorico, fundador del remo de los ostrogodos en Italia, se había casado con Aldofleda, hermana de Clodoveo, y quiso ser enterrado en Ravena.

Su mausoleo, llamado la Rotonda, está coronado por una cúpula monolítica que pesa 50.000 kg. Dante, que murió en 1321, también está enterrado en Ravena. Descansa en una tumba que Pietro Solari terminó en 1483.

Todas estas riquezas y estos testimonios de lo pasado confieren a Ravena un clima que no se podría hallar en ningún otro sitio.

El Baptisterio Ortodoxo ofrece especial interés. Construido hacia el siglo IV, como la catedral (reconstruida en el XVIII), posee los más antiguos mosaicos de Ravena. Citemos también San Juan Evangelista, cuyos frescos del Giotto sufrieron graves daños durante la Segunda Guerra Mundial.

Ver: Mosaicos Bizantinos

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 Los Mosaicos de Ravena

Italia en la Edad Media Desarrollo e Historia Gibelinos y Güelfos

Italia en la Edad Media
Desarrollo Histórico

Después de la caída del imperio romano de Occidente en 476, los pueblos germánicos se disputaron la península italiana. A continuación, los emperadores de Bizancio dominaron el sur, y los lombardos fundaron un reino en el norte. Italia no tardó en ser dividida en una serie de pequeños Estados, y los conflictos que surgieron entre el papado y el imperio agravaron esta desintegración. Repúblicas independientes fueron escenario de las luchas entre güelfos y gibelinos

En el siglo V de nuestra era, Italia fue invadida por tribus germánicas. La península cayó en manos de hérulos, visigodos y vándalos. En 476 esta invasión provocó la caída del imperio romano de Occidente, y Odoacro se proclamó «rey de los germanos» en Italia. Sin embargo, no era un «reino» bien organizado.

Además, en 481, Teodorico apareció en el escenario político al frente de los ostrogodos. Éstos cercaron Ravena, donde vivía Odoacro, y sitiaron la ciudad. En 493 Ravena cayó en manos de Teodorico. Era el fin del imperio de los hérulos.

Teodorico había prometido a Odoacro que le salvaría la vida, pero esto no impidió que fuese asesinado durante un festín. Entonces Teodorido extendió su hegemonía a toda Italia, incluida Sicilia, pero siguió viviendo preferentemente en Ravena, Pavía y Verona.

El reino de los ostrogodos no sobrevivió a la muerte de Teodorico: Justiniano, emperador de Bizancio, conquistó la mayor parte del país e hizo de él un exarcadoo provincia. Siracusa, en Sicilia, fue su capital. La influencia de Bizancio se dejó sentir de modo especial en Calabria.

Durante el reinado de Justiniano, los lombardos, pueblo de origen germánico, invadieron la península y a partir de 568 se hicieron dueños de casi toda Italia. Los bizantinos sólo conservaron algunos pueblos costeros y unas cuantas ciudades del interior. En el sur su influencia no disminuyó en absoluto. En el norte, el reino de Lombardía formaba un territorio bien delimitado, mientras que la parte central de la península italiana estaba en manos del papa y constituía una zona más o menos autónoma.

La expansión de este nuevo poder fue motivo de rivalidad y de guerra entre los reyes lombardos y los carolingios. Pipino el Breve ya había emprendido una victoriosa expedición a Italia. Después de él, Carlomagno entró triunfalmente en el norte de la península y se hizo coronar rey de los lombardos en Pavía, donde ciñó la corona de hierro de Monza. Sin embargo, no pudo conquistar la parte meridional de Italia.

guelfos y gibelinos

Detalle de los frescos que representan la batalla de Campaldino (11 de junio de 1289) entre güelfos y gibelinos.

En vez de restituir a Bizancio los territorios de que habían despojado a los lombardos, los francos se los entregaron al papa, quien, en el año 800, proclamó a Carlomagno emperador y protector del poder pontificio.

Después del reparto del imperio carolingio en 843, el norte de Italia, Borgoña y las regiones del Mosela y el Rin volvieron a pertenecer a Lotaringia. Este reino se desmoronó rápidamente y nacieron diversos pequeños Estados independientes. Entretanto, los sarracenos no tardaron en imponerse en el sur.

Los condes y duques carolingios rivalizaron en intentar que Roma reconociera su poder, e incluso a algunos les fue conferido el título de emperador, pero nunca llegaron a reinar sobre un territorio digno de ser llamado imperio. Consecuentemente, no se puede hablar de un verdadero reino de Italia, por cuanto en la parte carolingia de la península, donde este título estaba desprestigiado, abundaban los pequeños reinos.

En 962, Italia cayó en manos de Otón I, llamado el Grande, rey de Germania. No contento con haber sido coronado emperador por el papa Juan XII, se atribuyó el título de rey de Italia. Título honorífico, ciertamente, pues desde el momento en que empezó a decrecer el poder de los emperadores «romanogermánicos», el control de Italia ya no correspondió a estos soberanos.

Las ciudades lombardas, que se desarrollaban a un ritmo más rápido que las de Alemania, se transformaron rápidamente en pequeñas repúblicas independientes, mientras que los vasallos se comportaban también como soberanos. En el sur, durante los siglos X y XI, los normandos expulsaron a los sarracenos y fundaron numerosos pequeños Estados separados que se reunieron en un reino: el de Nápoles. Mientras tanto, en el norte, los condes de Verona y los marqueses de Friul y Toscana se habían hecho muy poderosos.

Cuando, en el siglo XI, el emperador quiso oponerse al papa,estalló con toda su violencia la querella de las investiduras». Esta larga pugna de influencia minó la autoridad del emperador en Italia, a pesar de que Enrique VI logró controlar toda la península italiana gracias a su matrimonio con Constanza, hija de Guillermo el Bueno, rey de Napóles y Sicilia. Su obra no le sobrevivió.

En varias ciudades de Italia estalló una lucha entre gibelinos y güelfos. Los primeros, de tendencia aristocrática, eran los defensores del emperador. Los segundos, de tendencia democrática, militaban en favor del naciona-lismo italiano y del papa. Por otra parte, el poder papal creció considerablemente con Alejandro III e Inocencio III. En cuanto a las ciudades lombardas, habían adquirido total autonomía.

Güelfos y gibelinos, nombre de dos facciones políticas del norte y centro de Italia desde el siglo XII hasta el siglo XV. Estas facciones surgieron a principios del siglo XII en Germania y apoyaron a los pretendientes al trono del Sacro Imperio Romano Germánico correspondientes a dos casas nobiliarias: los Welf, duques de Sajonia y Baviera, y los Hohenstaufen, duques de Suabia. A principios del siglo XIII, cuando Otón de Brunswick, miembro de los Welf, estuvo involucrado en una contienda por la corona imperial con Federico II de Hohenstaufen, el conflicto entre los bandos germanos se trasladó a Italia.

El emperador Federico II, que había fundado un Estado notablemente organizado, se sirvió del juego de las alianzas para ejercer en Italia influencia cada vez mayor. Pero a su muerte nadie pudo seguir sus pasos.

En el centro del país, el papa reinaba como un verdadero monarca. Toscana y Lombardía fueron divididas en repúblicas: las de Florencia, Siena, Pisa, Milán y Mantua. Al nordeste se formó Venecia, que con sus 200.000 habitantes se convertiría en una de las ciudades más importantes de Europa. Todos estos Estados y ciudades gozaron de total independencia, y durante los siglos XIVy XV fueron prósperos centros comerciales.

Hacia el siglo XV, sosegadas las luchas que enfrentaban a las pequeñas fracciones, la prosperidad llevó el bienestar a la mayoría de ciudadanos y sólo los mercenarios intervenían en las guerras. Inicióse entonces un período de esplendor al que se le daría el nombre de Renacimiento.

Esta riqueza y la corriente de civilización que resultó de ella provocaron la envidia de toda Europa. A finales del siglo XV y principios del XVI los Habsburgo, los reyes de Francia y los de España, que tenían posesiones en Italia, se esforzaron en asegurar su hegemonía en la península.

 

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 El Mármol de Carrara

Mármol de Carrara Utilizado Por Miguel Angel en el Moisés y David

El Mármol de Carrara Utilizado Por Miguel Ángel en el David y Moisés

La región septentrional de Italia es la más floreciente del país, contrariamente a lo que ocurre con el centro y sur de la península.

Sus canteras de mármol gozan de reputación mundial, sobre todo las de la región de Carrara, al norte de Italia. Esta ciudad se encuentra a 80 m. por encima del nivel del mar, pero las canteras —que son alrededor de quinientas— se hallan situadas entre los 1000 y 1500 m. de altitud.

El mármol es una piedra caliza de grano fino, de excepcional dureza. Su cristalización se debe a un fenómeno de metamorfismo. El mármol es, por tanto, una piedra caliza que ha perdido su forma original a causa del calor y de las presiones a las cuales ha sido sometida. La luz penetra en el mármol hasta 2 ó 3 cm. de profundidad y es entonces reflejada, lo que da cierta vida a las estatuas esculpidas en esta materia.

El mármol más extendido es el blanco, pero existen muchas variedades coloreadas por óxidos metálicos o por materias orgánicas. Así, hay mármoles amarillos, rojos, negros, verdes o veteados.

La explotación del mMiguel Ángelármol debe practicarse con precaución para evitar que la piedra se resquebraje. La invención del hilo helicoidal por el ingeniero belga Paulin Gay ha sido de capital importancia para la explotación económica de las canteras.

El aparato de Paulin Gay se compone de un cable continuo obtenido mediante la torsión en hélice de tres hilos de acero. Cuatro poleas guían el hilo helicoidal, cuyo frotamiento, facilitado por arena húmeda, corta los bloques.

Algunas canteras de los alrededores de Carrara fueron explotadas ya en tiempo de los etruscos. También los romanos extrajeron las piedras necesarias para construir, entre otros edificios, el Panteón de Roma y algunas partes de las termas de Pompeyo.

Después de la caída del imperio romano de Occidente cesó la explotación. Sin embargo, a partir del siglo XII la demanda de mármol fue cada vez mayor, y no tardó en ser la piedra preferida para los escultores.

Miguel Ángel estuvo en Carrara en varias ocasiones. Cuando, por su trabajo, se hallaba en cualquier otro lugar, alguno de sus discípulos, como Piero Urbano di Pistoia, vigilaba los primeros trabajos a que eran sometidos los bloques, así como su transporte.

escultura de miguel angel Moises

La imponente figura de Miguel Ángel, que fue a la vez escultor, pintor, poeta y arquitecto, domina el período del Renacimiento artístico en Roma y Florencia.

Michelangelo Buonarroti había nacido en Caprese en 1475 y empezó la carrera de escultor en Florencia. A la caída de los Médicis en 1496, emigró a Venecia y después a Bolonia. Nuevamente en Florencia en 1501, esculpió un enorme David de mármol, así como las estatuas de los doce apóstoles. En 1505, el papa Julio II lo llamó a Roma para confiarle la ejecución de su tumba, obra que no llegó a terminarse, pero de la que subsisten un colosal Moisés y dos esclavos.

Un contemporáneo de Miguel Ángel, Giorgio Vasari, que fue además su discípulo y se distinguió como pintor, arquitecto y escritor, nos ha dejado un interesante documento sobre la ejecución del famoso Moisés: «Era tanta la fama de Miguel Ángel,   especialmente  gracias   al colosal David de Florencia, que a la edad de veintinueve años fue llamado para ejecutar la tumba del papa Julio II, que había sucedido a Alejandro VI.

David de Miguel Angel

Decidió dar el testimonio supremo de su genio, superando cualquier sepultura antigua o real en belleza, grandeza, riqueza y número de estatuas. El papa se entusiasmó ante este proyecto y decidió reconstruir totalmente la basílica de San Pedro de Roma para instalar en ella su tumba.

»Miguel Ángel empezó a trabajar febrilmente. En primer lugar, para extraer el mármol necesario, se dirigió a Carrara con dos aprendices suyos. Volvió a Florencia, donde cobró mil escudos. Se quedó ocho meses en las montañas de Carrara y luego, cuando hubo escogido los mármoles que necesitaba, los hizo transportar por mar a Roma, donde llenó con ellos lamitad de la plaza de San Pedro. Instaló en la plaza su taller y para que el papa pudiera ir fácilmente a ver cómo trabajaba, se habilitó un pasaje desde el castillo de Sant’Angelo a la plaza.

»Pero, de toda la obra proyectada, Miguel Ángel sólo ejecutó cuatro estatuas, que terminó totalmente, y ocho bosquejos.

»El Moisés, una de esas obras terminadas, tiene cinco brazas de altura. Ninguna obra, ni moderna ni antigua, podrá igualarlo en belleza».

Entre 1508 y 1512, Miguel Ángel decoró el techo de la Capilla Sixtina. El inmenso fresco —nueve escenas que ilustran el Génesis, sostenidas por doce figuras de profetas y sibilas— constituye la expresión más completa del genio del artista.

En» 1515, Miguel Ángel volvió a Florencia para ejecutar la capilla funeraria de los Médicis, que tampoco se terminó, y para la cual esculpió las famosas estatuas alegóricas que representan la Aurora, el Crepúsculo, el Día y la Noche.

En 1534, Miguel Ángel se trasladó definitivamente a Roma. Escribió poemas y, entre 1536 y 1541, pintó el famoso Juicio final para la Capilla Sixtina. En esta obra de visionario logró expresar todo el terror de los condenados.

A partir de 1546, Miguel Ángel se dedicó a la arquitectura. Así volvió a dibujar y construyó hasta el tambor la inmensa cúpula de la basílica de San Pedro. También trazó los planos de la plaza del Capitolio. Sus tres últimas estatuas fueron tres Pietá.

Miguel Ángel, genio desmesurado y atormentado, ejercería profunda influencia en el arte.

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 El Mármol de Carrara

Biografía de Monet Claude Pintor Impresionista Vida y Obra

Vida y Obra de Monet Claude Pintor Impresionista

SINTESIS BIOGRÁFICA: Pintor francés, nace en París y muere en Giverny. Jefe del movimiento impresionista que se levanta contra la tradición académica, tiene contacto con el mar en el puerto de El Havre, tema que trata a lo largo de su obra.

A los 15 años atrae la atención de Eugéne Boudin, quien se ofrece a guiarlo por los caminos de la pintura. En 1859 entra en la Academia Suiza, donde complementa su formación artística. Va a Argelia para prestar el servicio militar y luego se traslada a París, donde ingresa en la academia de Gleyre.

Tiene contacto con Renoir, Sisley y Bazille, sus eternos compañeros del impresionismo. Su primera obra de importancia El almuerzo campestre (1866, Ermitage, Leningrado), la realiza durante sus visitas a Fontainebleau.

También tiene contacto con Constable y Turner durante una breve estadía en Londres, Inglaterra La niebla londinense plasmada por éstos influye notoriamente en su estilo así como en la técnica para traducir la luz solar en sus lienzos. A este período pertenecen Londres, efecto en la niebla (1889, París) y El Parlamento británico (Museo Paume, París).

En sus numerosas series demuestra la forma en que el impacto de la luz puede cambiar el aspecto de las cosas, como se aprecia en las 20 variantes de la Catedral de Rouen. También son famosas las series de Las Ninfas y la Estación de San Lázaro (1876). Otras de sus obras son Impresión (1872), El puente de Waterloo (National Gallery, Washington) y Rué Montorgueil (1878, Museo de Rouen).

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BIOGRAFIA Y OBRA ARTÍSTICA: Un frío día del otoño de 1840 nacía en París el segundo hijo de Adolphe y Louise-Justine Monet. Un día, el 14 de noviembre, que pasaría a la historia: Claude Oscar,  sería considerado el padre de un estilo artístico que legó algunos de los cuadros más bellos de la historia: el impresionismo. Parisino, sí, pero educado en la ciudad portuaria de Le Havre, adonde su familia se trasladó cuando Claude tenía 5 años. Allí, a la orilla del mar, se impregnaría del paisaje marino, de la brumosa luz del norte que tanta influencia tendrá sobre su obra.

Claude Oscar Monet  (1840-1926), pintor impresionista francés que llevó a su máxima expresión el estudio de los estados transitorios de la luz natural y se convirtió  más tarde en uno de los líderes del movimiento «Impresionista»

Nació en París el 14 de noviembre de 1840, su familia se trasladó a Le Havre en 1845 y creció sintiendo un gran amor por el mar y su ambiente. Esta fascinación quedó demostrada en muchos de los paisajes marinos que» pintó durante su vida.

Estudió dibujo en su adolescencia y pintó marinas al aire libre con Eugène Louis Boudin. Qunice años tenía este joven y ya era conocido como caricaturista en Le Havre. Allí le hacían encargos por los que recibía 20 francos.

Hacia 1859 había decidido firmemente comenzar su carrera de artista y para ello pasaba largas temporadas en París, en donde solicitó una beca de estudios en la Escuela de Bellas Artes de París. A los 18 años, sin saber que su solicitud de beca había sido rechazada, el joven ya era habitué en el ambierte artístico parisino, donde conoció a quien sería su gran amigo: el periodista y político Georges Clemenceau.

En 1861 fue llamado a realizar el servicio militar y asignado al cuerpo de caballería en Argelia, de donde regresó antes de tiempo, enfermo de fiebre tifoidea. Aunque breve, la experiencia africana fue importante: «Las impresiones de color que recibí allí —dirá luego— no iba a asimilarlas hasta más tarde, pero el germen de mi búsqueda ya existía».

Nuevamente en París, Monet ingresó en el atelier de Charles Gleyre, donde conoció a Pierre-Auguste Renoir, Frédéric Bazille y Alfred Sisley Éstos fueron tiempos de gran apremio económico para el artista, pues su padre redujo y luego suprimió el apoyo.

Claude Oscar Monet Pintor Impresionista

MONET CLAUDE OSCAR(1840-1926)- Claude Monet, quien fue más tarde uno de los líderes del movimiento «Impresionista», nació en París el 14 de Noviembre de 1840. En 1859 Monet visitó París, donde trabajó en la Academia Suiza. Allí conoció a Camille Pissarro y se unió a la nueva ola de artistas que trataban de liberarse de las actitudes tradicionales en la pintura.En la década de 1860 se le asoció con el pintor pre-impresionista Édouard Manet y con otros pintores franceses que más tarde formarían la escuela impresionista: Camille Pissarro, Pierre Auguste Renoir y Alfred Sisley.

Después, en 1863, estuvo una vez más en París donde conoció a Renoir, Sisley, Cezanne, Whistler y Manet. En 1870, visitó Inglaterra donde hizo estudios más amplios de la luz al aire libre. Por esta época tenía una esposa y un hijo y su talento había sido reconocido, aunque en 1874, en la primera gran exhibición «Impresionista» de París, su obra fue atacada.

Fue uno de sus cuadros, llamado Impresión, que le dio a la Prensa una denominación convenientemente despreciativa para todo el movimiento. Más adelante Monet pintó una serie de impresiones del valle de río Sena, por las cuales es famoso, y continuó con la idea de estudiar un objeto particular bajo diferentes luces y ángulos.

Entre estas series están las de Los Álamos, Mañanas en el Sena y La Catedral de Rouen. Su interés en el arte Japonés le condujo a diseñar su propio jardín de aguas en Giverny, con un puente japonés. Este jardín fue el motivo de su trabajo en sus últimos años, y pese a su deficiente visión continuó haciendo estudios con él hasta su muerte, ocurrida el 5 de Diciembre de 1926.

CRONOLOGÍA POR ETAPAS DE SU VIDA:

1840-1858: Aunque nace en París, pasa su infancia en Le Havre. Allí destaca como caricaturista, y en el medio artístico de la ciudad conoce a Boudin, un paisajista que será su primer mentor.

1841-1843 Se populariza el uso de pintura al óleo envasada en tubos de estaño, lo que revoluciona las técnicas pictóricas y favorece a los paisajistas que trabajan al aire libre.

1858-1870: París: Decidido a hacer carrera como actor, se traslada a París donde, en la academia Suisse, coincide con los pintores que integrarán el movimiento impresionista. Conoce los primeros éxitos como pintor en los Salones de 1865 y 1866.

1870 Monet se casa con Camille La guerra franco-prusiana les obliga a refugiarse en Londres.

1871-1878: Argenteuil. Instalado en Argenteuil, se convierte en elgran aglutinador de los impresionistas, quienes realizan su primera exposición en 1874. Tiene su primer hijo con Camille Doncieux. Conoce a Alice Hoscliedé.

1874 Inauguración de la Opera Garnier, uno de los edificios más destacados del Plan Haussmann, que moderniza París poniendo fin a su trazado medieval.

1879-1880: Nace su segundo hijo y, poco después, muere su primera esposa. Monet vive con sus doshijos. Alice Hoschedé y los seis hijos de ésta. Su situación económica es, como siempre, apurada, pero sigue trabajando con absoluta pasión y la crítica empieza a reconocerle como el representante más destacado del movimiento impresionista.

1881-1882: Poissy: Esta población no le inspira tanto como lo hicieran sus residencias anteriores. Realiza numerosas expediciones de pintura para inmortalizar los paisajes de Dieppe.Varengeville, Pourvilleylos acantilados de la isla de Saint-Martín, además de sus cuadros de l’Etretat.

1882 El médico alemán Robert Koch descubre el bacilo de la tuberculosis. Al año siguiente descubriría el del cólera.

1883-1891: En Giverny establecerá su hogar definitivo, dando rienda suelta a sus dos pasiones: la pintura y la horticultura. El reconocimiento artístico viene acompañado de la bonanza económica.

1892-1898: Ruán: La década de los años noventa inaugura una nueva etapa dentro de su pintura, que da paso a las series. De éstas, una de las más famosas es la que dedica a la catedral de Ruán, que le consagra como pintor ante las nuevasgeneraciones.

1892 La muerte el año anterior de Ernest Hoschedé facilita que Monet y Alice regularicen su situación el 16 de julio.

1899-1926: Jardín de Agua.En sus últimos años trabaja con ahínco en la serie de las Ninfeas, que donará al Estado francés en 1922 ante la Insistencia de Clemenceau.

Monet participó en la revolución de la pintura de paisaje, practicada en lo sucesivo al aire libre mediante una ejecución rápida y en contacto directo con la naturaleza para preservar la espontaneidad del gesto, la fidelidad al motivo y la autenticidad de las impresiones transcriptas sobre el lienzo. Sus obras encuadradas, si no compuestas, y a menudo retocadas en el taller, no dejaban de expresar fenómenos atmosféricos transitorios y evanescentes. En efecto, además de los temas tomados de la vida moderna (cafés, diversiones, trenes), Monet se dedicó principalmente a pintar las aguas (mar y ríos), la nieve, el cielo y el aire, «lo que se encuentra entre el motivo y yo», a saber, el efecto producido por la luz y la atmósfera.

SOBRE EL MOVIMIENTO IMPRESIONISTA:

Durante el último cuarto del sigloXIX, el realismo de Courbet, después de vivificar todos los géneros sobrevivió renovándose con la denominación muy acertada de «impresionismo». El realista quería captar la realidad, el impresionista se conforma con anotar la impresión que recibe.

Atento a la apariencia, naturalmente tendía a considerar ante todo la luz, que es el elemento primordial en este dominio. El objeto   solo   es   una   pantalla  que   recibe   diversas luces; su color interesa menos que el de los rayos.

Los «impresionistas», que salieron del taller donde Courbet pintaba aún objetos sólidos modelados por luces directas y sombras negras, captaron al  aire libre el cambiante desorden de los rayos solares, los múltiples reflejos que se mezclan, e incluso las «impresiones» de deslumbramiento y de irisación, todas las fantasías del dominio óptico que dependen tanto de las reacciones imprevisibles de nuestro órgano visual como de una realidad objetiva. Esa búsqueda de efectos, hasta entonces dejados de lado por considerarse que ocultaban la verdad de las cosas, ha llevado a  una  transformación  fundamental  de  la técnica de la pintura.

El arte pictórico eliminó deliberadamente lo esencial  de  lo  que  constituía  su ley desde el Renacimiento: el color local, la pincelada subordinada al modelado, la continuidad de los tonos y su sumisión al dibujo, el sacrificio de la forma   escultórica   al   juego   de   la  policromía.   Eí beneficio de esta conmoción fue la revelación de una naturaleza mucho más colorida, más tornasolada que ese universo usual que ha perdido la frescura debido a hábitos seculares.

Claude Monet nos ha mostrado que las viejas piedras de una catedral desgastada por el tiempo brillan bajo la luz como un torrente de pedrerías. El impresionismo renovó también nuestra visión de las actitudes de la vida. Degas no dejó de revelar aspectos de humanidad en los cuales no habían reparado las miradas. Es indiscutible que estos descubrimientos, amargos o divertidos y a veces indiscretos, han enriquecido nuestros juicios con matices irónicos.

obra de monet Impresion sol naciente

Impresión, Sol Naciente, una de las obras mas famosas de Monet

Cuadro mítico  del movimiento, quizás el más popular de la historia de la pintura: en 1874, Impresión, sol naciente hace su entrada en la historia. El público lo descubre en la primera exposición colectiva del Grupo de Batignolles. Existe constancia de la reacción que provocó en la prensa de la época. Leroy, de Le Charivari, titula su artículo «La Exposición de los impresionistas», y elige este lienzo como blanco preferido.

Para él «el papel pintado en estado embrionario estarnas acabado que esta marina». Por el contrario, Philippe Burty da las gracias a Monet «por captar impresiones tan fugaces». Armand Silvestre, otro amigo de los pintores, se aproxima a la visión de Monet, Pissarro y Sisley para explicar: «Sólo persigue un efecto de impresión, la búsqueda de la expresión se la deja a los apasionados de la línea.» Se comenta además la similitud de este lienzo con una acuarela.

En la actualidad se comprenden con más precisión las intenciones de este cuadro que el artista ejecuta en el hotel de l’Amirauté en Le Havre. El lienzo plasma el instante más fugitivo, cuando el sol emerge de la bruma.

El lienzo restituye exactamente el sentimiento de lo efímero ligado a una hora incierta de la mañana en que los humos contaminan el color de las nubes, y los mástiles se tifien con los colores del agua.

ALGUNOS PASAJES DE SU VIDA:

Con 26 años, luego de pintar otra de su grandes obras, llamada «Mujeres en el Jardín«, regresa a Honfleur y durante el invierno 1866-1867 crea sus primeros paisajes nevados con diferentes versiones de La carretera de la granja Saint-Simeón.

Obra de Monet Mujeres en el Jardín

En primavera, llega una decepción: el Salón rechaza sus obras, ya que el jurado considera su técnica demasiado brutal. Monet se dedica entonces, como Renoir, a pintar vistas de París, temas que deberían de venderse en aquel año de exposición universal.

Al mismo tiempo, viaja a menudo entre la capital, donde Camille está esperando un hijo, y Sainte-Adresse, donde su familia, que no quiere ni oír hablar de su relación sentimental, le brinda apoyo económico. «Tengo una veintena de lienzos que progresan a buen ritmo, unas marinas impresionantes, figuras, jardines, en fin, de todo», dice a Bazille el 25 de julio de 1867. Precisamente, Bazille será el padrino de su primer hijo, Jean, que nace el 8 de agosto; la madrina es la compañera de Pissarro.

El cuadro Barcos zarpando de los muelles de Le Havre destaca en el Salón de 1868, donde es admitido gracias al apoyo de Daubigny Zola subraya la modernidad y la originalidad del pintor en un artículo premonitorio: «No me preocupo por él; domará a las multitudes en cuanto se lo proponga.» Poco después, Monet pasa algún tiempo en una aldea a orillas del Sena, Glotón.

Obra de Monet Barcos Zarpando del Muelle de Havre

Barcos zarpando de los muelles de Le Havre fue comprado en la Exposición  Marítima Internacional por un familiar de Saint-Simeón, Louis-Joachim Gaudibert, yerno de un rico notario de Le Havre. Este primer mecenas del pintor le encarga unos cuantos retratos -Monet hace uno, magistral, de su mujer: La señora Gaudibert y le asigna una renta que le permite instalarse con Camille y Jean en Étretat.

Aquí pinta uno de los cuadros que anuncian mejor la inminente evolución de su estilo: Bennecourt, nombre de la aldea que se ve en la orilla opuesta del río, en la cual Daubigny atraca a menudo su barcaza taller, acompañado de Coroty Guillemet.

Viaje por Francia: Monet se instaló primero en lle-de-France (Bougival, Argenteuil, Vétheuil, Poissy), y luego en Giverny; también residió frecuentemente en el extranjero (Gran Bretaña, Países Bajos e Italia) y recorrió Francia de Norte a Sur, pintando el campo (serie de Almiareó, el valle de la Creuse), los puertos (Le Havre y Honfleur), la costa en Normandía (Etretat y Varengeville), en Bretaña (Belle-lle), en el Sur (Antibes) y, por último, los lugares destacados (la catedral de Rúan).

Siempre en busca de las transformaciones de un lugar por la luminosidad, las estaciones y el paso del tiempo, esbozó de este modo en su obra una imagen caleidoscópica del paisaje francés, y terminó incluso por encarnar la pintura francesa a los ojos de los extranjeros, en particular de los estadounidenses, que pronto se convirtieron en apasionados coleccionistas de sus telas asegurándole, así, renombre internacional.

Atento al paisaje: A lo largo de su vida, Monet visitó muchos pequeños poblados, fascinado por los paisajes y las vistas que capturaba para sus cuadros. De los pueblos portuarios tomó la esencia de los movimientos del agua, y de los rurales, las imágenes cotidianas del campo. Su residencia final, a la que dedicó años de cuidado y estudio, fue fijada en Giverny. En la primavera, numerosos turistas la visitan para apreciar las flores del estanque, aquellas que Monet Inmortalizó.

Ver Mapa Arriba: Los Caminos del Artista

6:Londres (1870 y 1888): Claude Monet y su mujer Camilie buscaron asilo en la capital británica durante la guerra franco-prusiana.

5-Étretat(1868): Gracias a una renta que recibe de su mecenas Gaudibert, Monet se instala junto a Camilie y su pequeño hijo Jean en este pequeño poblado de playas y acantilados.

1-París: En esta ciudad, donde nació y vivió durante largos períodos, Monet conoció la gloria como pintor en las exposiciones impresionistas.

9-Giverny (1883-1926): En esta pequeña comunidad rural, Monet estableció su residencia definitiva. Allí construyó su célebre jardín y vivió hasta su muerte, en 1926.

7-Argenteuil (1871-1878): En esta ciudad, situada a orillas del Sena y a pocos kilómetros de París, Monet realiza algunas de sus obras más características.

2-Le Havre (1845-1857): En esta ciudad portuaria pasó su infancia e ingresó en el medio artístico como caricaturista.

4-Honfleur (1863-1865): Esta pequeña ciudad fue retratada más de una vez por Monet, quién se mostró muy interesado por las vistas del puerto en la desembocadura del Sena.

8-Ruán (1892-1894): En esos años visita tres veces la capital de la Alta Normandía, donde se consagra a estudiar su catedral; así comienza una nueva etapa en su pintura, que tendrá gran aceptación en los ambientes artísticos parisinos.

1-Argelia (1861-1862): Se dirige a esta colonia francesa para realizar el servicio militar, y regresa antes de tiempo a causa de la fiebre tifoidea.

Con 31 años,  ya instalado en Argenteuil en 1871,Monet hizo de su casa un centro artístico de gran vitalidad. Allí perfeccionó su estudio de la relación entre la luz y las aguas, y comenzó a trabajar a bordo de su pequeño barco-taller, con el que se acercaba a las aguas del Sena para obtener vistas tan novedosas como originales.

Por esa época, Monet participó en la constitución de una sociedad de pintores, escultores y grabadores que se pronunciaron en contra de los dictámenes de los Salones y decidieron organizar una exposición independiente. Fue allí donde su famoso cuadro: Impresión, sol naciente, pasaría a la historia del arte por haber dado nombre a uno de los movimientos más importantes de la pintura occidental.

obra de monet

Almuerzo Campestre
Claude Monet, 1865-1866 (Fragmento central de la composición) Oleo sobre tela, 192 x 217 cm Colección particular Del motivo al taller. En esta obra, fragmento central de una composición inconclusa, el artista unió sesiones de pose al aire libre con el trabajo de composición y de ampliación en el taller. El espacio y la atmósfera resultaron de los efectos de luminosidad en el follaje, en los vestidos y en el mantel blanco que acompasaron la composición. La vida familiar. Monet pintó aquí un homenaje y, a la vez, un reto a Manet, y se orientó hacia la representación de la vida moderna: imagen de las distracciones, decorado natural, vestimenta contemporánea y simplicidad de la escena (actitudes y accesorios).

RSGATAS EN ARGENTEUIL Claude Monet, hacia 1872
Oleo sobre tela, 48 x 75 cm Museo de Órsay, París
Una precisión topográfica. Este boceto, realizado sin duda enteramente en el lugar, revela la atenta observación del artista, al Igual que las variaciones de intensidad y de cualidad luminosas según las zonas y la naturaleza de los objetos. La realidad y su reflejo, a través de una composición en espejo, coexisten en el plano del lienzo, fundidos en una misma gama cromática (azul-blanco, verde-rojo). La pincelada fragmentada disolvió con sus espaciamientos el contorno de los objetos.

Autorretrato

Alamos a orillas del Epte
Claude Monet, 1891
Oleo sobre tela, 80 x 92 cm Colección particular
El sentido del espacio. Monet
construyó un espacio cadencioso y ágil mediante un juego de líneas (verticales y curvas) donde los planos se escalonan y donde la mirada se pierde en el encogimiento de los árboles y sus límites confusos.
El trabajo en serie. Este lienzo pintado probablemente desde una embarcación, pertenece a una serie de veinticuatro variaciones sobre el tema de los árboles, de sus reflejos en el agua y de la transparencia del aire.

NENUFARES AZULES
Claude Monet, 1916
Oleo sobre tela, 200 x 200 cm Museo de Orsay, París
Inmersión en el color. Monet desplegó un conjunto de contrastes cromáticos: colores fríos interrumpidos por destellos de blanco, rosado y amarillo. La luz brota de la sombra con gran intensidad. Las pinceladas libres y largas se amoldan a las formas y tejen a superficie. Sin un horizonte, a mirada se pierde en la extensión del estanque de nenúfares que Monet creó en Giverny: un jardín que el pintor diseñó inspirado en el paisajismo japonés. El espacio autónomo en lo sucesivo, se concreta con trazos verticales y horizontales, y con juegos cromáticos que sugieren efectos de superficie y de profundidad.

Fuentes Consultadas:
Historia Visual del Arte Edit. Larousse La Nación Entrada: Impresionismo-Monet
Grandes Pinturas de la Historia Cuadernillo «Mujeres en el Jardín» MONET Editorial Clarín
Grandes Maestros de la Pintura MONET  Editorial SOL S.R.L.
Historia de la Pintura Louis Houticq Editorial Universitaria de Buenos Aires
Pintores Célebres Biblioteca Fundamental Editorial Ariel Entrada: Monet Claude Oscar

Frases del Papa Francisco I Mensajes y Citas Para Reflexionar

Frases del Papa Francisco I
Mensajes y Citas Para Reflexionar

Papa Francisco I

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El 13 de marzo de 2013 es elegido Papa el cardenal jesuíta argentino Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires en 1936, en la quinta votación realizada el segundo día del cónclave. El nombre escogido para gobernar los designios de la Iglesia católica fue Francisco en honor a San Francisco de Asís. Es la primera vez que un hispanoamericano es nombrado pontífice y también la primera ocasión en que un miembro de la Compañía de Jesús accede al puestc más destacado de la Iglesia. «Comenzamos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo juntos, en hermandad, amor y confianza recíproca. Recemos unos por otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización», dijo el papa Francisco a los miles de fieles que aguardaban en la plaza de San Pedro para conocer al nuevo Ministro de Cristo… Ver: Biografía del Papa Francisco

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Frase 1: «El Amor no debe nacer en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios»

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Frase 2: «Generalmente cada uno de nosotros está preparado para acusar al otro y justificarse a sí mismo. Es un instinto que está en el origen de muchos desastres»

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Frase 3: «La calumnia es peor que un pecado, es una expresión directa de satanás»

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Frase 4: «Caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuidensé entre ustedes, no hagan daño, cuidensé de la vida, cuiden la familia,…cuiden a los niños, cuiden a los viejos, que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, dialoguen entre ustedes, que este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios»

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Frase 5: «Jóvenes están dispuestos a entrar en esta Onda de Revolución de Jesus». A poner a Cristo en el centro de tu vida.

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Frase 6: «El abuso sexual de niños es una enfermedad»

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Frase 7: «No sirve de mucho la riqueza en los bolsillos, cuando hay pobreza en el corazón»

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Frase 8: «Que la bendición de Dios Todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espiritú Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén»

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Frase 9: «Jóvenes, jueguensé la vida por grandes ideales·»

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Frase 10: «Hay que salir al encuentro de los olvidados»

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Frase 11: «La paciencia de Dios no tiene límites»

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Frase 12: «Si el amor es solo un sentimiento, un estado psicofísico, no se construye nada»

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Frase 13: «A la gente la empobrecen para que luego voten por quienes los hundieron en la pobreza»

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Frase 14: «El primero en pedir disculpas es el mas valiente. El primero en perdonar es el más fuerte. El primero en olvidar es el mas feliz»

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Frase 15: «No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura»

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Frase16: «Si una persona el gay y busca al señor, quien soy yo para juzgar»

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Frase 17: «Los jóvenes confunden felicidad, con un sofá»

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Frase 18: «Quien acaricia a los pobres, toca la carne de Cristo»

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Frase 19: «Cada Muerte Violenta Nos Disminuye Como Personas»

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Frase 20: “En todo  este proceso, largo,  difícil, pero  esperanzador  de la reconciliacion,  resulta indispensable  tambien asumir  la verdad”

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Frase 21: «El Primero en pedir disculpas es el mas valiente, el primero en perdonar es ek mas fuerte, el primero en olvidad es el mas féliz»

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FRASES SOBRE LOS POBRES:

frases del papa francisco I sobre los pobres

«Viendo sus miserias, escuchando sus clamores y conociendo su sufrimiento, nos escandaliza el hecho de saber que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta» .

«Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo».

«La palabra «solidaridad» está un poco desgastada y a veces se interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad» .

«La solidaridad es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común. La solidaridad debe vivirse como decisión de devolverle al pobre lo que le corresponde» .

«Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia».

«El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo se hizo pobre».

«Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica» .

«Nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos».

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Un Mensaje Sobre Sobre el Perdón

mensaje sobre el perdon

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Vision Medieval del Universo Las Esferas Celestes y el Hombre

Cosmología Medieval del Universo
Las Esferas Celestes

Tenemos en nuestra mano una bola de marfil labrado. Es obra de un artesano chino y tiene taladrado un diseño por el que podemos ver en su interior otra bola más pequeña y dentro de ésta, otra. Hay diez bolas en total y sólo la menor es sólida. Estamos sosteniendo lo que un hombre medieval consideraría como la verdadera representación del Universo; nuestra mano simboliza  el poder de  Dios.

10 bolas de marfil representan el universo medieval

La idea básica de esta concepción del Universo era ya muy antigua hace mil años. Parte de los escritos de Aristóteles, ampliados y extendidos por Ptolomeo, un griego del siglo II de la era cristiana. Los detalles ulteriores se tomaron de otros pensadores a través de los siglos, especialmente por lo que se refiere a las propiedades e influencias de los diversos planetas.

La característica de nuestro mundo que más había atraído al brillante intelecto especulativo de Aristóteles era su constante cambio, frente a la aparente inmutabilidad del resto del Universo. Al carecer de telescopio o cámara fotográfica para ayudarse en sus observaciones, las estrellas le parecían eternas e inalterables. Por ello, consideró que el Universo estaba dividido en dos partes: naturaleza (fisis) y cielo (uranos).

El primero terminaba antes de empezar el segundo, en la órbita de la Luna, donde el aire de la naturaleza dejaba paso a una atmósfera más pura e inalterable a la que llamó éter.

Edad Media Venus

Venus era un planeta afortunado que ejercía una influencia beneficiosa sobre la Tierra. En su pabellón, el poeta inglés Chaucer vio «instrumentos de cuerda y cantos, fiestas y danzas … y toda la circunstancia del amor».

Los cuatro elementos
¿De qué se creó el mundo en un principio ? La respuesta es los cuatro Contrarios: caliente, frío, mojado y seco. Toda vida y toda materia procede de diversas formas de equilibrio o desequilibrio entre éstos, pues para el pensador medieval toda materia tiende hacia el lugar que le corresponde y donde podría estar en reposo.

Ello quedó claramente expresado por Macrobio, filósofo que vivió a principios del siglo V. Los Contrarios —decía— se combinan para formar cuatro elementos, que constituyen la materia. Lo caliente y lo seco se unieron para formar el fuego; lo caliente y lo mojado constituyen el aire; lo frío y lo seco, la tierra; lo frío y lo mojado, el agua.

Mientras pudieron moverse libremente, la gravedad, o pesadez, de la tierra y el agua les hicieron buscar el centro de la Tierra, mientras que la levedad, o ligereza, del fuego y el aire, los elevaron.

El elemento más ligero, el fuego puro (y, por tanto, invisible), formó una esfera por debajo de la órbita de la Luna y es a ella a la que las llamas, que eran impuras (y, por tanto, visibles), aspiraban al elevarse. El aire, que tenía un cierto grado de peso, estaba debajo y el agua, que es lo suficientemente gruesa como para poder tocarse, más abajo todavía, mientras que los restos más pesados de la materia creada se hundían en el punto más bajo de todos, unidos al frío eterno, para formar la Tierra.

La Tierra, que el hombre medieval culto sabía que era redonda, constituía el punto más bajo de todo el Universo. Estaba colocada en el centro sólo para que los demás cuerpos celestes tuvieran un punto alrededor del cual girar.

Éstos eran las esferas, sin peso, huecas, transparentes y lo suficientemente fuertes como para soportar el peso de un planeta, que estaba fijado a cada una de ellas. El cuerpo más cercano a la Tierra era la Luna; más allá, por orden de distancia creciente, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno.

La octava esfera era la de las «estrellas fijas», siempre en la misma posición con relación a los planetas, llamada stellatum. Más allá estaba la Esfera Cristalina y a continuación el Primum Mobile o Primer Móvil, una esfera que no contenía ningún planeta y que, por tanto, no podía ser trazada por el ojo humano. Se creía que era la responsable del movimiento de las otras esferas.

Para el poeta italiano Dante y toda la cristiandad medieval, más allá del Primer Móvil brillaba el Empíreo, «ese Cielo que es pura luz, luz intelectual, lleno de amor», la morada de Dios, el Primer Motor y la única Existencia verdadera.

Por tanto, el poder de Dios causaba la rotación del Primer Móvil, que giraba de este a oeste, completando su órbita cada veinticuatro horas. Sin embargo, las esferas más bajas estaban ligadas al «gran año», una revolución de oeste a este que tardaría 36.000 años en completarse. De hecho, su movimiento real era hacia el oeste, al ser empujadas hacia atrás en el camino que trataban de tomar por impulso del Primer Móvil, que las atraía.

Se sabía que la Tierra es pequeña e insignificante entre los cuerpos creados. El Universo era enorme, pero podía ser comprendido; dentro de él, el hombre era lo más bajo, pero conocía sus límites.

Edad Media, la alquimia

El intento de convertir los metales inferiores en oro era una importante ocupación medieval. Estos alquimistas contemplan el resultado   de  su  fracaso.

Las predicciones astrológicas
Estas esferas afectaban en gran medida a los habitantes de la Tierra. Gobernaban las plantas y los minerales, los temperamentos y los sucesos históricos a través de las influencias que transmitían, que la «ciencia» de la astrología se encargaba de interpretar.

Dicha ciencia, basada en la regularidad de los movimientos celestes, afirmaba que, partiendo del conocimiento del Universo, podían predecirse los acontecimientos relacionados con el hombre. Tales creencias fueron condenadas por la Iglesia, pero, a pesar de ello, tenían numerosos partidarios. En la Edad Media estaban extendidas y subsistieron en el Renacimiento.

Saturno ejercía una influencia siniestra sobre la Tierra. Producía el plomo, el carácter melancólico en el hombre y los acontecimientos desastrosos en la historia. Era el más terrible de los planetas, y por ello recibía el nombre de Infortuna Major o el Mayor Infortunio.

El metal de Júpiter era el brillante estaño; traía la paz y la prosperidad e inspiraba en el hombre una disposición alegre, noble y equilibrada. Era el mejor de los planetas y se le llamaba la Mayor Fortuna.

Marte era otro planeta desgraciado. Se le denominaba Infortunio Menor. Su metal era el hierro y su temperamento belicoso.

Por el contrario, el Sol era un planeta afortunado. Confería a los hombres la sabiduría y la liberalidad y gobernaba los sucesos felices. Su metal era el oro, en torno al cual surgió la ciencia de la alquimia. Se creía que, si llegaba a producirse un oro en forma apta para beber, el «oro potable», sería el elixir de la inmortalidad.

Venus o Afrodita también era afortunada: la Fortuna Menor. Su metal era el cobre o cyprium, el metal chipriota, y Afrodita era una diosa especialmente consagrada a Chipre. Concedía la belleza, el amor y los sucesos dichosos.

Mercurio era el planeta de la rapidez, la actividad y la inteligencia. Dotaba a todas las profesiones de entusiasmo y habilidad, incluyendo el propio aprendizaje, y su metal era naturalmente el mercurio. También gobernaba la estudiada prosa retórica de los filósofos.

La Luna marcaba la frontera entre la antigua división de Aristóteles en aire y éter, entre el mundo mortal y el inmortal. Por encima de la Luna todo era incorruptible y necesario; por debajo, corruptible, mudable y contingente ante la actuación del «azar» y el destino. Encima estaba el reino de la gracia; debajo, el de la naturaleza.

En los reinos situados por encima de la Luna no  existía el «azar» ni,  consecuentemente, el cambio. El metal lunar era la plata y su carácter la inconstancia, la afición a la vida errante y la tendencia a los accesos de locura (de los lunáticos).

Los habitantes de las esferas etéreas
Todo el universo celestial fue creado por Dios y las esferas mantenían su círculo eterno para demostrar su aspiración de amor por Él. Esta capacidad de amor sugiere algo sensible y, efectivamente, se creía que cada esfera estaba animada por una Inteligencia, una criatura movida por «amor intelectual» hacia su Creador. Regocijándose en la gloria de Dios, lanzaban sus planetas alrededor del cielo en una gran danza.

Las Inteligencias eran sólo una pequeña parte de los moradores de la esfera etérea: también había nueve órdenes de ángeles. Estaban divididos en tres jerarquías de tres órdenes cada una. El primero y más cercano a Dios era el orden de los Serafines, que descollaban en inteligencia, y de los Querubines y Tronos, que se abrasaban en el ardor del amor.

El Querube era el terrible poder de la caritas pura, el amor libre de debilidades o imperfecciones humanas. Los ángeles de la segunda jerarquía se ocupaban de gobernar la naturaleza: las Dominaciones formulaban sus leyes, obedeciendo la voluntad de Dios; las Virtudes, cuyo nombre latino significa más bien «eficacias» o «eficiencias», las ponían en acción y las Potestades preservaban de la desgracia a todo el proceso.

Sólo la tercera jerarquía, la más baja, se preocupaba por los asuntos de los simples seres humanos. Los Principados vigilaban los negocios de las naciones. Los Arcángeles y Ángeles, los dos últimos órdenes, cuidaban de los seres humanos individualmente considerados y, como consecuencia, son los que han sido recordados por más largo tiempo.

El hombre, ser racional
¿Y el hombre? Era animal como las bestias, pero racional como los espíritus.

Era el espejo del mundo, «que comprende, como los ángeles, que vive, como los árboles, que  existe,  como  las  piedras»,  como  dijo san Gregorio Magno. El alma del hombre procede directamente de Dios y tiende a volver a Él. Por tanto, todas las esperanzas del hombre son una manifestación de la ley general de gravedad y levedad.

El alma tiene tres partes y las tres se encuentran en el hombre. La más baja, el alma vegetativa, es la facultad que gobierna los procesos vitales: nutrición, crecimiento, digestión, cicatrización de las heridas y también generación. Ésta es la única alma de las plantas.

Los animales tienen también un alma sensitiva (su significado actual es más bien sensorial) con cinco sentidos, que son la vista, oído, etc., y cinco juicios: el sentido común, que convierte la mera sensación en consciencia localizada; la imaginación, o facultad que presenta ante la mente lo que no tiene delante, en el sentido de que un «hombre imaginativo» considera todas las posibilidades prácticas; la fantasía, que estaba más próxima a lo que ahora llamaríamos imaginación ; la memoria, y la estimación, que ahora llamaríamos instinto.

Sólo el hombre poseía además un alma racional, compuesta de dos facultades: el intellectus (intelecto) y la ratio (razón). La primera era el don más alto;  se ocupaba de las causas originariasde las cosas, de investigar y aprehender la verdad. Era una versión brumosa de la inteligencia pura de los ángeles. La ratio realizaba la tarea más pesada de establecer relaciones de causalidad, pasando de la premisa a la consecuencia.

El alma tripartita del hombre era paralela a la organización global del cosmos y de la sociedad. Todas las partes quedaban resueltas en esa armonía que era la aspiración y el deseo del pensamiento medieval. En el cosmos, Dios, por medio de sus órdenes de ángeles, gobernaba al hombre; en la sociedad, el rey, por mediación de sus caballeros, gobernaba al pueblo, y en e! hombre, el alma racional (razón), por medio del alma sensitiva (emoción), ejercía el gobierno sobre el alma vegetativa (apetito).

Los cuatro temperamentos

En cuerpo y alma, el hombre era un microcosmos. Lo mismo que los cuatro Contrarios primarios del mundo se combinaron para producir los elementos, así también en el hombre dieron lugar a cuatro fluidos o humores.

Caliente más seco producía el humor colérico (bilis amarilla); caliente más mojado, el sanguíneo (sangre); frío más seco, el melancólico (bilis negra), y frío más mojado, el flemático.

Un hombre de salud perfecta tenía los cuatro humores mezclados exactamente en la proporción correcta, pero esto era muy raro. Normalmente predominaba uno. La mezcla daba al hombre su «complexión» o «temperamento». Un mal carácter significaba una mala mezcla que salía al exterior, y un hombre bueno, cuando estaba irritado, podía sufrir un cambio de complexión y perder la calma.

El   hombre  de   complexión  colérica  erauna persona muy tensa, que se dejaba llevar fácilmente por cualquier camino, excitable y vindicativo. Se creía que los sueños eran un modo de determinar la complexión de un hombre. El colérico tendería a soñar con cosas brillantes y peligrosas: fuego, relámpagos, espadas.

personalidad segun los cuatro humores

Uno de los cuatro humores dominaba a cada hombre, dándole su especial «complexión» o «temperamento». 1. El hombre de complexión sanguínea tenía las mejillas sonrosadas y era equilibrado. 2. El hombre flemático era lento y pálido. 3. El hombre colérico era muy tenso. 4. El hombre melancólico era delgado y se obsesionaba por las dificultades. Estas ideas subsistieron hasta el siglo   XVIII.

El humor dominante del hombre sanguíneo era la sangre, el más noble, amigo de la naturaleza y la vida. Sería corpulento, de mejillas sonrosadas, ligeramente mordaz, con facilidad para dormir y soñar con caballos, flores rojas, mujeres rubias: un gran contraste con el hombre flemático, grueso, lento y pálido, con sus sueños de peces. La complexión melancólica era la más «neurótica» en el sentido moderno: individuos delgados, nerviosos, que padecen insomnio  y  pesadillas.

Ni que decir tiene que los humores eran pura materia y, por tanto, no podían verse afectados por el alma, que es completamente inmaterial. Para salvar el abismo, se pensó en unas exhalaciones llamadas «espíritus» (en sentido químico) que surgían de lo mejor de la sangre. Si no brotaban, el individuo se sentía abatido. Los espíritus vitales del hombre le unían a su alma vegetativa; los espíritus animales, a su alma sensitiva, y los espíritus intelectuales, a su alma racional. Cuando éstos últimos se desordenaban, se volvía loco.

Tal era el hombre medieval en su atestado y ordenado universo. Su concepción total parece tan ajena a la era científica que la reacción inmediata puede ser la risa o el desdén. No cabe duda de que los hombres de la Edad Media eran crédulos; les resultaba difícil admitir que el contenido de los preciosos libros podía no ser cierto y atribuían una indebida autoridad a sus fuentes. Pero lo que hicieron fue construir, a partir de la información recibida, una síntesis comprensiva de todo el Universo. A ello aspiraban Dante en su Divina Comedia y Santo Tomás en su Summa Theologica.

La necesidad de explicar los misterios del Universo es la clave del pensamiento de la Edad Media, pues engendraba un sentido de confianza mezclado con humildad al definir la situación exacta del hombre en la Creación.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber Tomo II – La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

Arte Gótico y Románico en la Edad Media Resumen Descriptivo

BREVE DESCRIPCIÓN DEL ARTE GÓTICO Y ROMÁNICO MEDIEVAL

Fundamentada en la tradición romana, pero formada en la escuela carolingia, la arquitectura románica es la prueba irrefutable de la mentalidad profundamente cristiana que dominaba al hombre de la Edad Media a través de los movimientos políticos. Durante unos tres siglos, su crecimiento constante y armonioso estuvo caracterizado por el paso de la preponderancia alemana hacia Francia que logró superarla. Por su parte, España también aportó obras románicas únicas en su género, muchas de las cuales aún subsisten

Con su nombre, el estilo «románico» pretendió subrayar que era una continuación del que fue propio de la Roma republicana e imperial. Nació a principios de la Edad Media y se extendió, principalmente, por los países latinos. De construcción sólida, pesada y compacta, estuvo basado en algunos principios clásicos, a los cuales agregó otros, diferentes. Mantuvo, por ejemplo, casi intacta la planta de las tradicionales basílicas romanas, pero transformó sus muros, haciéndolos más consistentes. Reemplazó los techos de madera por bóvedas y cúpulas, hechas con piedras y ladrillos porosos.

Los ingleses lo llamaron «normandos«, porque fueron los normandos quienes, desde el norte de Francia, lo introdujeron en Gran Bretaña. En lacatedral de Durham, en Inglaterra, se aplicaron, para abovedar, procedimientos similares a los empleados en Normandía, copiados, a su vez, de otras construcciones francesas, italianas y españolas. Así, los lombardos, usaban vigas transversales y rellenaban los intersticios de las bóvedas con materiales más livianos.

El estilo lombardo se aligeró, en el Piamonte y en Liguria, por influencia de lamodalidad francesa. En Venecia, se relacionó con Oriente, como puede verse en la iglesia de San Juan de Rialto o en la catedral de Murano. En Florencia, Pisa, Lucca, etc., se evitó la bóveda y se dejó de lado la técnica ciclópea.

En Roma y en el Lacio, al igual que en Umbría, se reemplazó la solidez de la primera etapa con una tendencia menos pesada. Los adornos -que los bizantinos habían descartado del templo- reaparecieron y proliferaron los candelabros, las pilas bautismales ricamente labradas, las pinturas, las esculturas, los trabajos de orfebrería, las miniaturas y las piezas de madera tallada.

arte romanico edad media

Catedral de Durham (Inglaterra), comenzada en 1093.

arte romanico edad medio

Castillo de Rochester (Inglaterra). Comenzado en el s. XI, sólo subsiste el torreón. Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura románica.

edad media arquitectura gotica

Nave central de la Catedral de Maguncia.

arquitectura edad media

Monasterio de Sania María en Ripoll (España). Construido en 888, fue restaurado 1.000 años después, en 1888.

Hasta el siglo II , por lo general los arquitectos eran monjes anónimos. Después, debido a la constante multiplicación de sus deberes, tuvieron que recurrir a los laicos. Como su nombre indica, el estilo románico emanó de la tradición arquitectónica romana, renovada durante la época de Carlomagno. Este estilo fue empleado en la construcción de castillos y, sobre todo, de iglesias. Éstas no sólo se utilizaban para el culto, sino también como mercado cubierto, pretorio y fortaleza.

Bajo la influencia bizantina, las iglesias desterraron el techo de madera de las primeras basílicas romanas y adoptaron pesadas bóvedas de medio punto, talladas en piedra y reposando a todo lo largo de los muros laterales, que apenas podían sostener un peso tan enorme. Los arquitectos de entonces: hicieron los muros muy gruesos, los sostuvieron por medio de contrafuertes exteriores, practicaron únicamente las estrechas aberturas de puertas y ventanas y reforzaron su resistencia con arcos de medio punto. A pesar de estas precauciones, temían que se vinieran abajo y, por prudencia, se limitaron a construcciones de dimensiones modestas, excepto en el caso de las iglesias de conventos y de las que eran centros de peregrinación.

A pesar de que la arquitectura románica se desarrolló de modo armonioso y constante, sufrió cambios tan importantes y violentos que parece indicado hacer una subdivisión en períodos distintos, la cual, sin embargo, no puede aplicarse a toda Europa, pues desde la segunda mitad del siglo xn Francia ya empezó a encaminarse hacia el gótico para llegar al gótico puro a principios del siglo XIII.

En la misma época, Inglaterra también dio comienzo a nuevos sistemas, pero Alemania todavía se mantuvo fiel a las formas tradicionales del arte románico. Sin embargo, intentaremos esbozar esta evolución.

En el siglo X, Alemania marcó la pauta en el terreno de la arquitectura. Las formas carolingias se respetaron de modo escrupuloso, casi servil, y esto constituye una de sus características. Los primeros cambios aparecieron en la segunda mitad de este siglo, y son la bóveda y el sistema de alternación. Pero no modificaron —por lo menos durante un tiempo— ni el volumen ni la forma de las construcciones. Siguió reinando la basílica de fondo plano, con apoyos uniformes (columnas o pilares), muros lisos y linterna sin redondear. De 1000 a 1100, en la primera época del románico, la piedra sin labrar fue progresivamente sustituida por la piedra de sillería.

A partir de 1090, aproximadamente, sólo se abovedó la nave central y se construyó una torre sobre la linterna. Mientras Alemania y Normandía seguían marcando la pauta, en Borgoña y el mediodía de Francia aparecían los primeros grandes edificios románicos.

De 1100 a 1180, durante el románico medio o alto, se sustituyó el techo plano por múltiples naves abovedadas. Aparecen las primeras bóvedas de aristas, columnas y arcos en haces, el deambulatorio y el triforio (estrecha galería que corre por encima de las arcadas de la nave central) y aumenta el número de torres y fachadas.

La aparición de la ojiva en Borgoña y de un nuevo arte en el mediodía de Francia proporcionó a este país la supremacía en materia de arquitectura. De 1180 a 1240, los edificios abovedados alcanzaron su máximo apogeo, la ojiva reemplazó al arco de medio punto y se desarrolló el sentido de las composiciones decorativas. Francia, que ya antes de finalizar el siglo xn había optado por el gótico, se impuso por lo que respecta a este estilo.

En España el arte románico dejó obras únicas en su género, como Santa María de Naranco (848), en Asturias; Santa María de Amer (941); el monasterio de Ripoll, y ese grupo de iglesias catalanas de torre cuadrada de la que es típico ejemplo San Clemente de Tahull. Joya del románico, iniciada en estilo asturiano, es la iglesia de San Isidoro, en León, así como la de San Martín de Frómista, en el camino de Santiago, ambas iniciadas en los primeros años de la segunda mitad del siglo XI. Notable es asimismo el grupo de iglesias románicas segovianas (San Millán, San Juan de los Caballeros, San Martín, San Lorenzo y San Esteban).

Durante este período se construyeron en España las catedrales de Jaca (hacia 1054-1063), Lugo (1129), Zamora (1151-1174), Santiago, los monasterios de San Pedro de Roda, San Juan de Duero, la Colegiata de Toro, etc.

El despertar de la arquitectura gótica estuvo íntimamente vinculado al rápido crecimiento de las ciudades. La ojiva simbolizaba la audaz vitalidad y la progresiva prosperidad de la joven burguesía. Nacido en las catedrales del norte de Francia, este nuevo estilo no tardó en conquistar victoriosamente toda  Europa occidental

ARTE GÓTICO MEDIEVAL: A fines del siglo XII y comienzos del XIII nació en el norte de Francia un arte nuevo que los germanos llamaron, posteriormente, gótico, palabra derivada de «Gott», que significa Dios, ya que las agujas en que terminaban sus torres parecían apuntar hacia el cielo.

El gótico, en sus comienzos, tomó en cuenta algunos de los principios del estilo románico. Pero aportó un cambio fundamental: hizo que las vigas de las bóvedas se apoyasen sobre pilares, en lugar de hacerlo sobre los muros. Las paredes dejaron de ser imprescindibles, reemplazándoselas, entre pilar y pilar, por coloridos vitrales.

Como se carecía de vigas de hierro, las estructuras tuvieron que hacerse de piedra, lo que obligó a realizar minuciosos cálculos para lograr una resistencia adecuada. Esa red de sutiles vigas, en el interior de la bóveda, recibió el nombre de «tracería». Se abandonó el arco redondo, de medio punto, característico del románico y se lo reemplazó por dos segmentos de arco destinados a encontrarse en un punto dado, que podía variar de ubicación según que el arco apuntado fuese más chato o más puntiagudo, originando la ojiva.

Después, en lugar de los contrafuertes con que se solían reforzar los pilares para que aguantasen, lateralmente, la presión de las piedras de la bóveda, se recurrió a los llamados «arbotantes» (arcos que sirvieron para contrarrestar el empuje de los principales), los cuales completaron el andamiaje de la bóveda gótica.

La tracería, por dentro, y los arbotantes, por hiera, apoyados sobre pilares, aliviaron la estructura de los edificios, sin perjudicar la solidez del conjunto. Los múltiples adornos, como las trabajadas esculturas de los pórticos del crucero, en las catedrales góticas de Chartres o de Estrasburgo, y las estatuas —como, por ejemplo, las de los fundadores en la catedral de Naumburgo, cuya nobleza y vigor son notables-combinaban su serena riqueza con el prodigioso juego de los vitrales multicolores, con la minuciosa ilustración de los libros manuscritos y con la pintura «al fresco» en las paredes.

Finas piezas labradas -en metal o en marfil-, como una estatuilla en plata de la Virgen, realizada en 1339 por el orfebre francés Jean de Evreux (que puede verse en el Museo del Louvre), completaban el estilizado conjunto.

La pintura «al fresco» recibió este nombre porque se decoraban las paredes de ese modo, es decir cuando el estuco aún estaba húmedo. Así lo hizo, por ejemplo, sobre los muros de la capilla dell’Arena, en Padua, el famoso pintor florentino Giotto di Bondone, que vivió entre los años 1266 y 1337 o sea en plena culminación de la Edad Media.

Para quitarle rigidez a las figuras, se les imprimió una forma ondulada, a la manera de una S. Hay trabajos imbuidos de una soltura y de una espontaneidad naturales que, a veces, mediante el agregado de un simple toque, invaden el campo de lo anímico y de lo temperamental. Esa naturalidad se reflejó en los pliegues de una túnica, en la tersura o en las arrugas de la piel, en la delicadeza de un gesto.

Por eso el estilo gótico -cuya importancia, durante la parte final de la Edad Media, fue equivalente a la del románico durante la primera- lo superó en grandeza, convirtiéndose en el modelo más acabado de la magnificencia medieval. La fuerza y la sugestión del estilo gótico, que sella e identifica toda una época y le da carácter no solamente en el campo del arte sino, también, en el de la historia, irradia más allá del foco nordeuropeo de su nacimiento y, adaptándose a los antecedentes y tradiciones de otras lejanas tierras, llega a los confines del mundo medieval. Tal expansión se plasma, por ejemplo, en Suecia: la catedral de Upsala lo representa con acusadas líneas no exentas de fervor.

Y en los Países Bajos la catedral de Utrech lo patentiza hacia fines del año 1300. Pero no iba a quedar circunscripto solamente a estos ámbitos. Por influencia de las Cruzadas penetró en Medio Oriente y en Siria reaparecen sus testimonios, concretados arquitectónicamente en fortalezas como la de Krak de los Caballeros y en varias iglesias latinas. También en la isla de Chipre este influjo se hace nítido, como para probar su universalidad y la vigencia de su mensaje. Y así, la catedral de Nicosia y la de San Nicolás, en el peñón de Famagusta, recogen en plena área mediterránea el impulso que, en sus comienzos, fue de indudable concepción septentrional.

 

Catedral de Chartres

Interior de la Catedral de Chartres

Catedral de Well en Inglaterra

ALGO MAS SOBRE EL ESTILO GÓTICO:

En Francia, el desarrollo del nuevo estilo arquitectónico, el gótico, coincidió con una sorprendente evolución en el terreno político. En efecto, en esta misma época (1150) los reyes empezaron a extender y consolidar su autoridad. Junto a esta tendencia a establecer el orden y la estabilidad política, se esbozó también un fuerte impulso económico favorecido por la prosperidad de las poblaciones urbanas. Además, la Iglesia atravesaba un período próspero, y la vida intelectual adquirió un amplio desarrollo que culminó con la fundación de la universidad de París, a principios del siglo XIII.

En la segunda mitad del siglo XII se construyeron algunos edificios, como la iglesia abacial de Saint Denis y Notre-Dame de París. En otros lugares florecieron los elementos característicos del nuevo estilo, como la bóveda sobre crucero de ojivas, que estaba formada por aristas reforzadas por arcos empotrados en la manipostería.

Las secciones triangulares entre las nervaduras se rellenaban con un material más ligero. En los edificios góticos, la ojiva representó por último un papel constructivo. Los planos arquitectónicos pudieron ser más audaces con la ojiva que con el arco de medio punto, pues permitía que gran parte del peso de la bóveda descansara sobre los pilares. Sin embargo, al principio los edificios góticos adoptaron importantes elementos románicos.

En la famosa catedral de Chartres, construida durante la primera mitad del siglo XIII, no aparece ninguno de estos elementos. En ella el gótico florece en todo su esplendor. Esta famosa iglesia comprende tres naves y un hondo coro, con deambulatorio y capillas o absidiolas. Las molduras de las columnas acentúan más aún la sensación de fuga hacia lo alto.

En algunos puntos, los gruesos muros del arte romanico han sido reemplazados por maravillosas vidrieras (como el rosetón que corona la fachada principal).

Desde este momento se abre paso el gótico. En todas las grandes ciudades aparecen espléndidos edificios, tanto en París (la Sainte Chapelle recibe, con frecuencia, el sobrenombre de «joya del arte gótico») como en Reims o Amiens. La iglesia de Beauvais, cuyo coro es tan grande como una catedral (48,20 m), representa el punto culminante alcanzado por la arquitectura gótica.

El estilo de las catedrales francesas superó al de los demás países. En Inglaterra, el coro de Can-terbury, construido en 1175, según las ideas fundamentales de Gui-llaume Sens, abrió nuevos horizontes. Otro francés, Geoffroy des Noyers, trazó los planos de la catedral de Lincoln. En el siglo xiv, debido a la riqueza de su ornamentación, el gótico inglés, del que constituye un bello ejemplo la catedral de York, recibió el nombre de decorated style. En el siglo xv se construyeron las ricas bóvedas del King’s College de Cambridge y la capilla de San Jorge de Windsor.

A partir de 1220, España también contribuyó al florecimiento del gótico. A este estilo pertenecen las catedrales de León, Burgos, Toledo, Palma de Mallorca, etc. El mudejar influiría en el gótico en la catedral de Sevilla. En Portugal incluso se mezclaron elementos indios, como en el convento de Batalha. En Alemania, él arco de medio punto se mantuvo durante más tiempo, pero con la construcción de la catedral de Colonia, a mediados del siglo xm, el gótico acabó implantándose definitivamente.

El estilo particular de las catedrales de Siena, Orvieto y Florencia demuestra que los italianos no comprendieron del todo el partido que se podía sacar del nuevo estilo. Sólo el domo de Milán, que, sin embargo, fue en gran parte obra de arquitectos alemanes, se puede comparar a las demás catedrales góticas. Más tarde, un historiador del arte italiano, Giorgio Vasari (1511-1574), pensando en estos arquitectos germanos, dio despectivamente a este estilo el nombre de «gótico», palabra derivada de «godos», es decir, «bárbaros».

El gótico también fue muy brillante en los Países Bajos, gracias a la prosperidad de las ciudades. Difundiéndose, sobre todo, a través del valle del Escalda, este nuevo estilo entró en el condado de Flandes. Algunas veces, este gótico primitivo que aparece en la iglesia de San Nicolás de Gante y de Nuestra Señora de Pamel en Aude-narde, recibe el nombre de gótico alanceado.

Pero en Flandes la arquitectura gótica no se limitó a la construcción de iglesias: la fastuosa vida urbana permitió que se aplicase a edificios de utilidad pública. Así nacieron los mercados, atalayas y casas consistoriales, entre las que merece citarse la de Alost, construida en la primera mitad del siglo xm. Hacia mediados de este siglo, el gótico puro triunfa en el coro de la catedral de Tournai. Sin embargo, este estilo no alcanzó su plena madurez hasta el siglo xv, en Brabante. Numerosas iglesias, como la de Saint Rombaut en Malinas y las casas consistoriales de Bruselas y Lo-vaina, testimonian la excepcional brillantez del gótico en estas regiones.

Como cierto poeta dijo, el gótico es un cántico de alabanza que la arquitectura de Europa elevó al Señor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 3 Arte Gótico y Románico Medieval

Biografía de Brunelleschi Arquitecto del Duomo

VIDA Y OBRA DE FELIPE BRUNELLESCHI, ARTISTA DEL RENACIMIENTO

Filippo Brunelleschi (1377-1446), nació en Florencia (Italia) en  1377, fue un gran artista italiano, y se lo considera uno de los maestros fundamentales de la transición hacia el renacimiento.

Sus aportaciones, como la recuperación de los motivos clásicos y la capacidad para trasladar a sus obras las leyes matemáticas de la proporción y la perspectiva, le convirtieron en el primer arquitecto de la edad moderna.

Recibió una formación de escultor como numerosos arquitectos del Renacimiento (Miguel Ángel, Sansovino).

Formó parte del gremio de los orfebres y participó en 1404 en el concurso para la nueva puerta del baptisterio de Florencia.

Ese mismo año, el artista alcanzó la fama con el encargo de la construcción del duomo que corona la catedral.

La altura del edificio, la amplitud de la cúpula, su peso, hicieron de esta empresa una hazaña, un proyecto arquitectónico que sólo un ingeniero podía enfrentar.

Felipe Brunelleschi

Ver:Historia Construcción Cupula de la Catedral de Florencia

FLORENCIA EN EL SIGLO XV: A comienzos del siglo XV, Florencia salió de una dolorosa crisis política y bancaria.

Su resistencia a los ataques exteriores fue estratégica, pero también cultural y artística. La ciudad buscaba imponerse como el centro de un mundo nuevo, tomando como referencia el modelo de la Antigüedad.

Las corporaciones florentinas, que reunían un número creciente de artistas, convocaron numerosos concursos para responder a importantes encargos públicos y privados, con lo que dieron inicio a un nuevo tipo de mecenazgo.

El carácter «comercial» del contrato que ligaba el encargo al artesano-artista tuvo gran éxito en la historia de las artes.

En los concursos, los artistas más dotados se destacaban. Y entre ellos se produjo una fuerte competencia.

Tal es el caso de la iglesia de Orsanmichele: llamaron a los mejores escultores (Donatello, Lorenzo Ghiberti, Nanni di Banco) para decorar una serie de hornacinas (nichos) originales y ostentosas en el exterior del edificio.

Pero los concursos más famosos fueron los de la cúpula de Santa María del Fiore y el de las puertas del baptisterio.

Corría el año 1401. En Florencia, ciudad que estaba alcanzando la cumbre de su desarrollo económico, la vida artística bullía intensamente.

Una de las consecuencias de esa efervescencia artística fue el concurso abierto para la segunda puerta del Bautisterio, en el que participaron los más grandes escultores de la época.

Entre ellos se presentó un joven, Felipe Brunelleschi, que interpretó el tema propuesto: «El sacrificio de Isaac», representándolo en una placa de marco mixtilíneo con una violencia dramática, un vigor de formas y un preciso sentido del espacio completamente nuevos e inesperados en la escultura florentina.

La placa sorprendió mucho a los jueces: en efecto; se trataba del primer paso hacia la revolución artística que poco después desencadenaría el mismo Brunelleschi, junto con Donatello y Masaccio, en la capital toscana.

Sin embargo, el concurso fue ganado por Lorenzo Ghiberti, cuyo gusto, con tendencias aún góticas y sensible a las elegancias estilísticas de Andrés Pisano, era más fácilmente comprensible para los florentinos de su tiempo.

Sacrificio de Isaac

El sacrificio dc Isaac Lorenzo Ghiberti, 1401-1402 Museo del Bagello, Florencia
De la simplicidad a la tensión dramática. El abandono del estilo gótico (es decir, «bárbaro») a partir del siglo xv condujo a los artistas a buscar en la Antigüedad para renovar su lenguaje plástico.

No obstante, el dominio de la perspectiva fue considerado el verdadero progreso. Una obra innovadora.

Ghiberti organizó su composición en torno de la diagonal formada por el saliente rocoso, dividiendo el espacio terrestre que concentra la dimensión anecdótica (los dos sirvientes, el asno y la lagartija) y el espacio donde se desarrolla la acción divina, cuyos protagonistas son Abraham, Isaac y el ángel.

Con este relieve de gran fluidez, que evidencia un dominio del arte del bronce (el relieve fue fundido en una sola pieza), el joven Ghiberti creó una fórmula Innovadora, verdadero manifiesto de los nuevos tiempos, legitimado por el jurado.

El SACRIFICIO DE ISAAC Felipe Bruneileschi, 1401-1402 Museo del Bargello, Florencia La maestría de la técnica. Por el contrario, Bruneileschi inscribió la escena en un triángulo.

En la base se encuentran los dos sirvientes encorvados. En lo alto, Abraham, con el cuerpo y los brazos estirados, sostiene firmemente la cabeza de Isaac en su mano, mientras que un soplo divino levanta su toga. A la Izquierda aparece un ángel. Este sujeta el brazo de  Abraham y le muestra el carnero para el sacrificio.

El juego de manos y el intercambio de miradas confieren a esta enérgica escena toda su tensión. Sin embargo, la técnica empleada por Bruneileschi fue menos innovadora que la de Ghlberti, ya que las piezas fundidas en forma separada fueron posteriormente montadas sobre la plancha de bronce.

La fineza del pulido de los más mínimos detalles revela, no obstante, un gran dominio de la técnica del bajorrelieve.

Felipe Brunelleschi había expresado claramente sus ideas reformistas con la placa presentada en el famoso concurso de 1401.

Desgraciadamente han desaparecido los testimonios de los estudios que siguieron a dicha placa en el campo de la escultura, y también los de sus primeras pinturas.

Pero no hay duda que estaban destinados a confirmar, como las dos tablillas en que representó en perspectiva el Bautisterio y el Palacio de la Señoría, los nuevos principios en que se fundaba su lenguaje artístico.

Y fue luego en el campo de la arquitectura, con la Cúpula de Santa María de la Flor (o Fiore), con el Hospital de los Inocentes, con la Basílica de San Lorenzo, donde dio la medida plena de su genio creador.

En abierto contraste con las delicadezas rítmicas del gótico, a la sazón consideradas ya como germánicas y «bárbaras», concibió un arte que fuera una manifestación nacional, o, mejor aún, un exponente de la latinidad.

Por otra parte, corresponde a Brunelleschi el mérito de haber inventado la perspectiva científica; es decir, de haber organizado sobre sólidas bases matemáticas la representación, en un plano bidimensional, de los elementos tridimensionales de un edificio.

Se trataba de crear un orden, fijando relaciones y proporciones claras y armónicas entre los diferentes órganos de la construcción, agrupándolos en una unidad de espacio de modo tal que todas las líneas esenciales del edificio parecieran confluir naturalmente hacia un único punto de fuga.

El límpido y racional equilibrio propio de las primeras construcciones de Brunelleschi, no es sino el reflejo de la claridad intelectual de sus concepciones arquitectónicas.

Fiel a dichas concepciones, Brunelleschi prosiguió su actividad proyectando la Sacristía Vieja de San Lorenzo y la Capilla de los Pazzi, una obra maestra absoluta del arte, en la que la serena geometrización, especialmente en el interior del edificio, determina un ritmo maravilloso.

La Iglesia del Espíritu Santo, en la que perfecciona el plano de San Lorenzo,  fue la última  de  sus  grandes  obras.

La construcción de Santa María del Fiore

Después de la demolición de Santa Reparata, en 1296, Arnolfo di Cambio emprendió ios trabajos de la nueva catedral, Santa Maria del Fiore, concebida para ser la más bella de la Toscana.

La elección de una larga nave con cúpula octogonal fue adoptada definitivamente en 1357, pero la construcción de la cúpula planteó rápidamente problemas técnicos y quedó pendiente.

En 1418 se realizó un concurso, seguido por otro en 1420. Brunelleschi y Ghiberti fueron premiados en abril de 1420 y nombrados «expertos de la cúpula» con el contramaestre Battista de Antonio.

En 1436, la construcción de la linterna fue también motivo de un concurso. El jurado escogió el modelo de Brunelleschi, destacando la calidad de su iluminación, su ligereza y su resistencia a las intemperies.

Cupula Catedral de Florencia

León Battista Alberti escribió a propósito de esta monumental empresa arquitectónica que debía ser el símbolo del esplendor de Florencia en el Renacimiento: «¿Qué arquitecto antes de ti, Filippo [Brunelleschi], osó construir un conjunto de tales dimensiones, erigido hacia el cielo y tan grande como para poder cubrir con su sombra a todos los toscanos y ejecutarlo sin cimbra ni envigado?.

Tu habilidad es tan grande […] que parece increíble para los contemporáneos como ignorada por los antiguos».

Obras del Arquitecto  Brunelleschi

La maestría de la arquitectónica. Brunelleschi, inspirándose en técnicas de la Antigüedad, consiguió hacer la cúpula más ligera: creó un doble cascarón (interno y externo) con una vía de circulación entremedio, eliminando así los contrafuertes exteriores y ofreciendo una lectura simple de los volúmenes.

Un zuncho de madera fue colocado sobre el borde del tambor, en el cual se levantaron una estructura de ladrillos «en espina de pez» y tres niveles de largas piedras, unidas entre sí por cadenas de hierro.

En la cima, la linterna cumple la función de clave de bóveda de la cúpula: su peso asegura la estabilidad del conjunto del sistema estructural.

FELIPE: BRUNEL-LESCHI (1377-1446): Nave central de la Basílica de San Lorenzo.Florencia. La suprema claridad lineal de los perfiles de piedra y la maravillosa concepción perspectiva de la Basílica de San Lorenzo, revelan el talento de Felipe Brunelleschi, que entre 1421 y 1428 se dedicó a la reconstrucción del hermoso  edificio.

FELIPE BRUNELLESCHI   (1377- 1446): Palacio Fitti. Florencia.
Entre las varias construcciones civiles atribuidas a Felipe Brunelleschi, se puede contar con cierto fundamento e! Palacio Pitti, a pesar de los substanciales agregados  posteriores.

FELIPE BRUNELLESCHI (1377- 1446):Hospital de los Inocente Florencia (1419-1424)

La influencia de Brunelleschi fue enorme entre sus contemporáneos y sus sucesores inmediatos, como Michelozzo, Donatello o el propio Ghiberti, e incluso ha llegado hasta el siglo XX, dado que los críticos modernos le han destacado como el primer arquitecto racionalista. En su tiempo ya fue considerado como una de las figuras más decisivas del renacimiento italiano, el gran genio que reformó el arte medieval y definió el nuevo orden interno y el lenguaje arquitectónico. Murió en Florencia en 1446.

Fuentes Consulatadas:
ARTERAMA  Fasc. N°53 Editorial CODEX Enciclopedia de las Artes
Enciclopedia Electrónica ENCARTA
Historia Visual del Arte Edit. Larousse

Bramante Donato Vida y Obra del Arquitecto Italiano

BIOGRAFÍA Y OBRAS DEL ARTISTA BRAMANTE DONATO

Donato Bramante (1444-1514), arquitecto y pintor italiano, el más influyente junto a Rafael del alto renacimiento, desarrollado en Roma como nuevo estilo clásico a principios del siglo XVI. Nació el año 1444 en Monte Andruvaldo, cerca de Urbino, y su nombre auténtico era Donato di Pascussio d’Antonio.

Al principio se formó como pintor, y de su obra más temprana se conservan los frescos de la fachada del Palacio del Podestá en Bérgamo, realizados en el año 1477. Bramante está considerado uno de los grandes genios artísticos del alto renacimiento italiano. Consiguió fundir con éxito los ideales de la antigüedad clásica y los de la cristiandad.

Bramante Donato

En el ambiente cerrado y autónomo de Lombardía (Italia) , las novedades del Renacimiento se abren camino lentamente pero, afines del siglo XV, se afirman con las actividades de Donato Bramante y del genial Leonardo de Vinci. Donato Bramante, es el artista que mas contribuye a la plena afirmación del arte del Renacimiento en tierra lombarda. Nacido en 1444, en Monte Asdrualdo (Urbino), había absorbido las enseñanzas de los artistas que actuaban en la corte de los Montefeltro.

El estudio de los clásicos y de la obra de Alberti, a quien conoció en Rímini y Mantua, completó su cultura. Así preparado compareció de improviso en el ambiente lombardo, incidiendo profundamente en la evolución del arte local. Durante buena parte del siglo XV, la Lombardía había permanecido ajena a la renovación artística y había mantenido, especialmente en pintura y en escultura, el espíritu y las formas de la tradición gótica internacional, en la particular variante ya elaborada durante el siglo XIV.

La edificación de la Catedral de Milán, que se extendió durante todo el siglo XV y aún más adelante, junto con los prolongados y complejos trabajos que demandó la Cartuja de Pavía, iniciada en estilo gótico y reformada gradualmente de acuerdo con formas más típicas del siglo XV, absorbieron durante mucho tiempo el interés artístico de toda la región lombarda, contribuyendo a conservar un gusto retardatario que las continuas relaciones con el Norte alimentaban sin descanso.

Hacia 1480 aparece en este ambiente Donato Bramante, que inicia su actividad en el campo de la pintura ejecutando los frescos de la fachada del Palacio del Podestá, en Bérgamo, y del Palacio Panigarola, en Milán, donde se reveló como un seguidor de Melozzo de Forlí. De 1482 es su primera obra arquitectónica: la Iglesia milanesa de San Sátiro y el bautisterio anexo.

Partiendo de elementos de tradición románico-lombarda -la planta octogonal del bautisterio, la superposición de la tribuna sobre la arquería del piso bajo- o de esquemas del tipo de los creados por Alberti, consigue, en el interior, un solemne equilibrio espacial gracias a la armoniosa y coherente correspondencia entre los arcos de medio punto y la cúpula hemisférica, apoyada sobre ágiles pechinas.

También los relieves de estuco, que en San Sátiro sugieren la existencia de un coro simulado detrás del altar, se halla en función de este equilibrio espacial.

Otro importante testimonio del período milanés de Bramante es el conjunto del ábside de Santa María de las Gracias, iglesia en cuyo exterior el equilibrio de los volúmenes es turbado por el adorno de terracotas lombardas, pero en cuyo interior asistimos al triunfo de una concepción espacial unitaria, como lo demuestra su amplia cúpula hemisférica, superpuesta a las sólidas estructuras del templo.

La actividad de Bramante proseguirá en Milán, pero sólo alcanzará su cumbre en el siglo XVI, durante su estada en Roma, que fue tan fecunda.

Con la caída del duque Ludovico Sforza en 1499, Bramante huyó a Roma, donde trabajó casi en exclusiva a las órdenes del ambicioso papa Julio II.

DONATO BRAMANTE (1444-1514): Iglesia de Santa María, anexa a San Sátiro – Milán  (1482).
La perspectiva ilusoria del falso ábside (obtenida con un audacísimo escorzo y realzada por los relieves de estuco) confiere a la parte trasera de la Iglesia de San Sátiro un efecto espacial que se hace necesario como recurso de ensanchamiento irreal por la amplitud del crucero y el ímpetu de las bóvedas de cañón.

DONATO BRAMANTE (1444-1514): Cúpu la de Santa María de las Gracias (1492) y abajo Bautisterio de San Sátiro (1482)  – Milán. Nacido en las cercanías de Urbino y formado por el ejemplo de Luciano Laurana y de Piero della Francesca, Donato Bramante lleva a Milán (adonde llega alrededor de 1480) una concepción arquitectónica de límpida y rigurosa racionalidad, renovando así profundamente los esquemas y las fórmulas de la arquitectura lombarda   tradicional.

DONATO  BRAMANTE   (1444-1514):   Cristo   atado   a  la  columna  –  Pinacoteca  del Brera.  Milán.
La actividad de Bramante como pintor, ya iniciada en los años que pasó en Urbino, donde posiblemente decoró en parte el Pequeño Estudio del Duque Federico de Montefeltro, señala notablemente la influencia de Melozzo de Forlí. De todas maneras, entre los pocos legados de Bramante como pintor, resalta esta sugestiva imagen, en la cual puso mano también el Bramantino.

 SOBRE LA AMPLIACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO:

La edificación de la basílica de San Pedro respondió la política de prestigio emprendida por Julio II, que aspiraba a reforzar el poder pontificio y a afirmar el predominio espiritual y temporal del Vaticano asegurándole un rol destacado entre los diferentes Estados de Italia.

basilica de san pedro

Cuando en 1452 el papa Nicolás V decidió ampliar la basílica de Constantino, construida en el siglo IV sobre la supuesta tumba de San Pedro, no imaginó la gigantesca obra que resultaría ni la concentración de talentos que en ella participarían.

El sólo pensaba añadir un nuevo ábside detrás de la basílica existente. Pero la obra de San Pedro en Roma se desarrolló realmente durante el pontificado de Julio II (1503-1513). Con su impulso, el arquitecto Bramante emprendió una obra mucho más ambiciosa, que lamentablemente quedó inconclusa.

Hizo destruir los vestigios que quedaban, adoptó una planta de cruz griega y formuló el proyecto de una cúpula imponente sobre monumentales pilastras, según el modelo del Panteón Romano. Aunque los sucesores de Julio II, León X (1513-1521) y Clemente VII (1523-1534), mostraron una menor capacidad política, actuaron como avezados mecenas. Rafael sucedió durante estos pontificados a Bramante, muerto en 1514.

En su búsqueda de una iglesia ideal, Rafael se alejó del plano inicial y optó por uno en cruz latina.

Necesitó, pues, construir una nave central y naves laterales. Murió en 1520, después de haber terminado la nave transversal sur.

plano basilica de san pedro en roma

Plano Basílica de San Pedro En Roma

Las diferentes etapas de la construcción. Este plano permite conocer las múltiples etapas de una construcción en que la coherencia arquitectónica se sostiene a pesar de los cambios y las vacilaciones de los numerosos arquitectos que participaron. El plano original de Bramante constituye la base de un diseño que fue enriqueciéndose con el tiempo. Los últimos aportes de Bemini llevaron la longitud de la nave central a 187 metros y su superficie, a 15.160 metros cuadrados. Se puede observar que los sucesivos proyectos conservaron los cuatro pilares centrales de Bramante, lo que facilitó la circulación durante las ceremonias religiosas.

Obra de Bramante Donato Bramante

Una de las primeras obras romanas maduras de Bramante es el templete del convento de San Pietro in Montorio (1502), un pequeño templo circular cubierto por una cúpula semiesférica, quizá inspirado en el desaparecido templo de la Sibila, en Tívoli. Esta pequeña obra maestra está rodeada por una columnata de orden toscano

Cuadro de Obras de Bramante

Murió en Roma el 11 de marzo de 1514.

 

Historia de la Orden del Cister Bernardo de Claraval

Historia de la Fundación de la Orden del Cister

La orden del clster es unaorden monástica católica reformada, cuyo origen se remonta a la fundación de la Abadía de Cister por Roberto de Molesmesen 1098. Debe su considerable desarrollo a Bernardo de Claraval. su influencia y su prestigio personal hicieron que se convirtiera en el cistercíense Más Importante del Siglo XII, aún no siendo el fundador sigue siendo todavía hoy el maestro espiritual de la Orden.El Císter proporcionó numerosos santos a la Iglesia, comenzando por  san Roberto de Molesme, san Esteban Harding, y san Bernardo de Clairvaux (o de Claraval).

Todo empezó en el ano 1098, cuando un grupo de 21 monjes benedictinos, con su abad Roberto al frente, salieron del Monasterio de Molesme, movidos por el Espíritu Santo, en busca de un lugar solitario, Citeaux (Cister), donde poder buscar a Dios con mayor autenticidad y sencillez, llevando una vida en pobreza y soledad, y proveyéndose de lo necesario con su propio trabajo. Su norma de vida seña el Evangelio y la Regla de San Benito en toda su pureza.

El 21 de marzo fue la fecha elegida para establecerse en el Nuevo Monasterio. Los comienzos no fueron fáciles; la pobreza material y la escasez de vocaciones se prolongarían varios años. Pero esto no arredró el ánimo de los monjes, que trabajaron por convertir aquel lugar inhóspito en un vergel.

El santo fervor de los hermanos hizo que Odón, el duque de Borgoña, les favoreciera abundantemente, contribuyendo a lo construcción del Monasterio y entregándoles tierras y ganados para su sustento. Cister fue elevado al rango de Abadía, bajo el patrocinio del Obispo de Chalons, titular de aquella diócesis (en la actualidad Dijon).

primer monasterio de cister

Este monasterio situado al sur de Navarra, a 34 kilómetros de Tudela, es el primer monasterio que la
Orden del Císter construyó en la Península Ibérica.

HISTORIA DE SU FUNDACIÓN: En Lombardía, se inició a un movimiento que exigía un retorno a la pobreza y abstinencia de la Iglesia primitiva.En el siglo XI, el obispo Pedro Damián estimuló esta acción, y creó, a su vez, comunidades de clérigos, en las cuales la vida monástica se desplegó en una asombrosa austeridad.

De todas partes surgieron tendencias extremistas que, superando la experiencia de Cluny, buscaban otras vías de salvación. Así procedieron los que, influidos por la lectura de los Padres del desierto, llegaron a preconizar una vida solitaria.

En 1084, un monje llamado Bruno fundó la orden de los cartujos, partiendo de un monasterio organizado por él cerca de Grenoble: la Gran Cartuja. Después, ante los desórdenes internos que se produjeron en el monasterio, varios monjes, bajo la dirección del abad Roberto de Molesme, quien ya había cuestionado y alejado de la Orden de Cluny , decidieron abandonarlo en 1098.

Encontraron el sitio adecuado en la árida región borgoñona de Citeaux, (traducida al español como Císter) donde levantaron una capilla y un modesto cenobio. Los primeros tiempos no fueron fáciles, debido a lo inhóspito del lugar. Aparte de las privaciones inherentes a la vida monacal, su ignota ubicación no atraía nuevos monjes para aumentar su número o emprender nuevas fundaciones. La falta de agua obligó a Roberto a trasladarse a un emplazamiento cercano que pertenecía a la diócesis de Dijon, ciudad capital del ducado de Borgoña. Tanto el obispo como el duque Eudes de Borgoña prestaron ayuda a aquellos monjes tan virtuosos, contribuyendo a la erección del monasterio y entregándoles tierras y ganado para su subsistencia.

Esta orden fundada en 1098 por Roberto de Molesme, la comunidad cisterciense vivirá en una austeridad voluntaria y total, sin ningún regalo en el vestido o en la comida.

Estos monjes vestidos de blanco, que dormían en una sala común y comían juntos en un refectorio, se consagraron a la oración y al trabajo de los campos, pero, a diferencia de los de Cluny, no percibían ninguna renta de sus tierras. Los monjes estaban divididos en dos categorías: los más instruidos y aquéllos cuyo origen social era elevado, llegaban a ser monjes de coro y no estaban obligados más que a los ejercicios espirituales, a diferencia de los «conversos», vestidos con hábitos pardos, a quienes su pobreza de procedencia conducía a trabajar los campos, y, por ello, se convertían en la mano de obra de los padres blancos.

El papa Urbano II concedió a la nueva Orden el estatuto de Privilegio Romano, al tiempo que exigía a Roberto que reasumiera su antiguo puesto en Molesme, a pedido de los monjes que habían permanecido en esa abadía. Su sucesor fue el hasta entonces prior del Císter, un monje llamado Alberico, que gobernó con acierto la congregación consolidando su prestigio y sus bienes.

Otro destacado abad de esa época fue Esteban Harding, resultó un gran promotor del Císter, que bajo su guía experimentó una notable expansión. Fue autor del Exordio Parvo y de la «Carta de Caridad», escritos que fijaron definitivamente las normas de vida de la Orden, su organización interna y, en definitiva, su Regla. Bajo la conducción de Esteban Harding (posteriormente canonizado) se fundaron las primeras cuatro nuevas abadías, conocidas como «las cuatro hijas del Císter».

En 1112 se presentó en Citeaux un grupo de treinta laicos encabezados por un joven llamado Bernardo, que pidieron ingresar como monjes. Esteban aceptó ese ruego y tres años después envió a Bernardo a fundar una nueva abadía en Clairvaux (Claraval). Esta congregación fue una inesperada y brillante estrella en la aún escasa constelación del Císter.

El Císter alcanzó renombre en toda Europa, gracias al ingreso de este joven noble de excepcional valor, seguido de sus compañeros: San Bernardo. En 1115, San Bernardo fundó cerca de Troyes su propia abadía: la de Claraval. Excelente polemista, San Bernardo representó, en el siglo XII, un papel muy importante en las famosas discusiones entre teólogos, en las cuales fue el adversario de Abelardo; después representó, igualmente, un gran papel en la segunda cruzada.

Su comunidad interna llegó a reunir 700 monjes, más otros miles en los 160 monasterios que dependían de ella. El polifacético Bernardo de Clairvaux obtuvo un particular poder dentro de la Iglesia, que le permitió tanto inspirar la fundación de la Orden del Temple como intervenir con autoridad en los conflictos del Vaticano.

Cuando murió, en 1153, la orden cisterciense estaba ya sólidamente implantada y tenía a su cabeza una direción colectiva: el Capítulo General, que reunía todos los años a los abades de las diferen tes casas. Durante casi dos siglos, las abadías aparecieron como puertos donde se refugiaba lo más noble y elevado del hombre medieval: el trabajo, la cultura y la fe.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo III La Sociedad Feudal La Gran Aventura del Hombre Edit. CODEX
Más Allá de los Pilares de la Tierra  Ken Follett Edit. Hermética Robinbook