Rebelión de Tupac Amaru

Europa en el Siglo XIX Situacion Política y Economica Imperialismo

Europa en el Siglo XIX Situación Política y Económica

EUROPA DE 1870 A 1914: A partir de 1870, las relaciones entre los países europeos, a pesar de la falsa apariencia de paz, se tornaron cada vez más tensas. Como se verá más adelante, se realizaron una serie de alianzas entre los distintos Estados que sólo sirvieron para complicar aún más el panorama internacional.

Esta espinosa situación acrecentó las fricciones entre los diferentes países, y provocó un estado de tensión que incrementó las posibilidades de una guerra general. Para comprender lo crítico que era ese momento se debe tener en cuenta el desarrollo de la política interna de estos Estados entre 1870 y 1914, año en el que estalló la Primera Guerra Mundial.

imperialismo europeo

El Imperialismo Europeo

España. Aunque restaurada la monarquía, la situación socio-económica en este país era crítica. La Iglesia y la nobleza conservaban grandes extensiones de tierra y riquezas, al tiempo que mantenían sus privilegios sobre los grupos de campesinos y obreros que vivían acuciados por serias necesidades.

Esto explica por qué las ideas anarquistas y sindicalistas prendieron con fuerza entre los trabajadores urbanos. El ejército, por su parte, se constituyó en un baluarte de la monarquía, ya que su apoyo era indispensable para mantener el poder del rey. La economía nacional se encontraba estancada y, en su mayor parte, en manos de capitales extranjeros. Paralelamente, los movimientos separatistas de catalanes y vascos ponían en peligro la unidad del reino.

Portugal. En este mismo período, las doctrinas republicanas y socialistas ganaron terreno en Portugal. Para contrarrestarlas, el gobierno favoreció reformas políticas y sociales que no alcanzaron a resolver la crisis económica. En consecuencia el desprestigio de la monarquía era cada vez mayor.

En 1908, el rey Carlos 1 y el príncipe heredero fueron asesinados. El nuevo monarca, Manuel II, careció del apoyo interno necesario para consolidar su autoridad. Entonces, en octubre de 1910, estalló una revolución que proclamó la República presidida en forma provisoria por Teófilo Braga. El régimen republicano portugués se extendió hasta 1926, año en el que un golpe militar puso fin a la República.

Italia. Como vimos, la península itálica alcanzó su unidad política en 1870. A la muerte de Víctor Manuel II, se sucedieron los reinados de Humberto 1(1878-1900, asesinado por un anarquista) y Víctor Manuel 111 (1900-1944), respectivamente. Durante este período se radicalizó en el Parlamento la lucha entre los grupos conservador y revolucionario. Ambos partidos, sin embargo, fracasaron en rescatar al país de la corrupción política y de la crisis. Vastos sectores populares se volcaron a las doctrinas socialistas y anarquistas que alcanzaron, entonces, gran difusión.

Los obreros, sin embargo, afrontaron serias dificultades para organizarse en sindicatos, en tanto que la situación socio-económica se agravó y el analfabetismo y las difíciles condiciones de vida fueron en aumento. Estos hechos produjeron la emigración de más de cuatro millones de italianos a distintas regiones de América (sobre todo a la Argentina y los Estados Unidos). Hacia 1914, uno de cada cuatro italianos residía en el extranjero.

Hasta 1903, los cargos ministeriales estaban en manos de los grupos más conservadores. A partir de ese año, los sectores de izquierda, encabezados por Giovanni Giolitti, tuvieron acceso al control del gobierno y desplazaron así, a las tendencias más conservadoras. Se promulgaron, entonces, nuevas leyes sociales que procuraron favorecer las condiciones de trabajo, al tiempo que se amplió el sufragio universal para todos los italianos varones con excepción de los analfabetos.

En el ámbito exterior, durante el reinado de Humberto I, Italia se alió a Alemania y Austria-Hungría (Triple Alianza) y emprendió una política imperialista. Declaró la guerra a Turquía, que amenazaba la colonia italiana de Trípoli (en Africa), y tras vencerla se apoderó de Cirenaica y Tripolitania (Africa). Este proceso de expansión fue apoyado por nuevos grupos de tendencia nacionalista que fomentaron también una política de corte autoritario.

Austria-Hungría. A partir de 1848, en el reino de la doble monarquía se difundieron y afianzaron las ideas socialistas, al tiempo que aumentaron los movimientos nacionalistas. Ambas corrientes ideológicas hacían peligrar la autoridad del emperador Francisco José. Sin embargo, éste, merced al apoyo de la burguesía húngara, consiguió mantenerse en el poder hasta finalizar la Primera Guerra Mundial.

Rusia. El zar Nicolás II impuso un gobierno autocrático en el cual el Estado controlaba y limitaba todas las libertades civiles. Debido al excesivo poder de los funcionarios públicos y de la policía, a la débil autonomía local y a la falta de libertad de expresión, el descontento popular fue en aumento. Además, el Estado nombraba los profesores universitarios y se advertía un creciente antisemitismo por parte del gobierno, al tiempo que se emprendía una campaña de “rusificación” de amplias zonas recientemente incorporadas al Imperio ruso.

La sociedad rusa era en esos momentos eminentemente agrícola, y mantenía un sistema semifeudal. La política de industrialización llevada a cabo por el Estado, perjudicó la condición de vida de los campesinos. Los obreros de las ciudades, si bien menos numerosos que aquéllos, consiguieron organizarse y aplicar medidas de fuerza (huelgas, revueltas, etc.) con el fin de hacer respetar sus derechos y peticiones El Estado reprimió severamente todo tipo de manifestación contraria a su política, a pesar de lo cual las ideas socialistas y revolucionarias alcanzaron una notable difusión.

Este tenso clima interno hizo crisis tras la derrota rusa frente a los japoneses en 1905. En enero de ese año se sucedieron numerosas revueltas contra el régimen y el ministro del interior fue asesinado. A fines de dicho mes, un grupo de obreros de San Petesburgo marchó hacia el palacio del zar con el fin de entrevistarse con él. La policía reprimió este movimiento en el que perecieron numerosos manifestantes. Este episodio se conoce con el nombre de Domingo Sangriento. Nuevas huelgas y revueltas se propagaron por toda Rusia. Paralelamente, los marineros del acorazado Potemkin, en esos momentos atracado en Odesa, se amotinaron. Todos estos movimientos fueron sofocados.

Frente a estos hechos, el zar se vio obligado a prometer una Constitución que garantizase las libertades fundamentales y la reunión de una Duma (asamblea) para discutir y promulgar las leyes. Sin embargo, esta Duma careció de poder efectivo y, en consecuencia, estas conquistas democráticas fueron sólo aparentes. La represión se mantuvo y numerosos opositores y manifestantes fueron ejecutados.

Fuente Consultada: Historia Tercer Curso La Edad Contemporánea La Argentina de 1831 a 1982 A. Zeta

Los Amotinados del Bounty Marineros Sublevados en su Barco Historia

Los Marineros Amotinados del Bounty

Durante casi dos siglos los amotinados del famoso Bounty han estado trabajando por su existencia en una pequeña isla volcánica en el sur del océano Pacífico, la isla de Pitcairn. Fletcher Christian seleccionó este momento , inaccesible sitio, como un lugar seguro y oculto a los grupos de búsqueda británico que, estaba seguro, serían enviados cuando la noticia del motín llegara a Inglaterra.

motin en un barco

El 28 de abril de 1789, el día del motín, el Bounty estaba retornando a casa después de haber permanecido durante casi 6 meses en Tahití. Su misión había sido obtener la difusión del árbol del pan entre los dueños de las plantaciones de las Indias Orientales, para procurar el aprovisionamiento de comida barata para los trabajadores nativos.

Alguien dijo que la tripulación se había puesto nostálgica por la buena vida que había gozado en Tahití y encontró la disciplina del capitán Bligh (imagen)  cada vez más intolerable. Cualquiera que haya sido su causa, Christian y sus compañeros amotinados echaron en un pequeño bote a la deriva al capitán y a 18 tripulantes que le eran leales. El viaje en ese bote repleto y su regreso final a Inglaterra es una historia bien conocida de supervivencia.

En cuanto a los rebeldes, Christian navegó hacia Tahití, donde 16 de los hombres decidieron quedarse. Pero él y otros 8, junto con 6 tahitianos y 12 mujeres, se dirigieron a Pitcairn. Arrojaron el barco entre las rocas, sacaron todos los elementos que podían servir y, finalmente, el 23 de enero de 1790 lo quemaron.

El pequeño grupo comenzó lo que Christian imaginó como una idílica, pacífica existencia en una isla utópica. Sin embargo, los problemas los acuciaron casi inmediatamente debido, en parte, a la proporción desigual de hombres y mujeres.

En 4 años murieron 5 amotinados, incluyendo a Fletcher, como también todos los hombres tahitianos. El primero en morir por causa natural fue Edward Young, de asma, en 1800. Sólo 10 años después del motín, John Adams (alias Alexander Smith) era el único sobreviviente masculino, con 11 mujeres y 23 niños.

«Tuve un sueño», relató Adams, «que cambió toda mi vida. Un ángel que parecía estar parado a mi lado me habló, amonestándome por mi vida pasada, y después me llamó a arrepentirme e ir y enseñar a los niños el camino de la Biblia de Christian.

Luego de esto, Adams, con el mayor de los hijos de Fletcher, buscó en el arcón de marinero de Christian y encontró su Biblia y el libro de rezos, que su madre le había dado años antes. Éstos fueron los libros de texto usados en la escuela que se organizó.

Desde este momento, bajo la benevolente guía de un amotinado penitente, el poblado comenzó a desarrollarse como una sociedad pacífica. El mundo exterior conoció por primera vez su existencia en 1808, cuando el capitán Mayhew Folger, a bordo del barco americano Topaig, avistó la isla y se detuvo para buscar focas. Para su asombro, un pequeño bote remó suavemente desde la costa y 3 jóvenes lo saludaron en «un perfecto inglés», solicitándole que atracara allí porque , tenían un hombre blanco en tierra.

El capitán informó su hallazgo, pero el descubrimiento de este escondite no causó impresión en Inglaterra porque estaban preocupados con las guerras napoleónicas. Fue 7 años más tarde que dos barcos ingleses volvieron a encontrar la isla, casi por accidente, y nueva; mente los capitanes pasmados encontraron jóvenes de habla inglesa.

El amotinado John Adams asumió las responsabilidades para ser llevado a Inglaterra bajo arresto y, de esta manera, demostró su anhelo por retornar a la tierra natal a despecho de los cargos pendientes sobre él. Su mujer, su hija y otros miembros de la comunidad le rogaron que no partiera.

«Obligarlo a marcharse», escribió el capitán del Tangas, «en oposición a ellos y a sus ruegos, hubiera sido un ultraje a la humanidad». Adams entonces se quedó en Pitcairn, muriendo allí en 1829 a la edad de 62 años.

Ya más en contacto con el mundo, los habitantes hicieron dos tentativas en la década de 1800 para asegurar su futuro, en contra de las amenazas de sequía y el terror a la sobrepoblación. Algunos emigraron una vez a Tahití, más tarde a la isla Norfolk. Un grupo retornó, organizó un sistema de gobierno y la colonia entera abrazó la fe Adventista del Séptimo Día. Hoy esta iglesia es la única de Pitcairn.

Algunas personas que visitaron la isla informaron que la comunidad era devota, hospitalaria, alegre y vivía en economía cerrada. Las casas y los muebles eran simples, aunque adecuados, a la manera de la antigua Polinesia. Para cubrirse, las mujeres hacían tapas, una especie de vestido de papel. Era un trabajo lento y laborioso, pero las prendas producidas eran confortables y a la vez modestas.

Las mujeres también sabían cómo preparar abundantes comidas a partir de los alimentos existentes en la isla. La dieta era predominantemente vegetal y frutal e incluía carne y pescado, una o dos veces a la semana. La comunidad vivía como una gran familia y aumentaba su población por medio del casamiento entre primos. Debemos notar que desde varias generaciones atrás, no hubo en apariencia degeneración de las condiciones genéticas ni enfermos endémicos.

Por el contrario, los últimos visitantes los describen como individuos básicamente sanos, fuertes y listos.

Su población declinó de más de 200 en 1937 a menos de 70 en 1974. Sólo 6 familias están ahora representadas, 3 de las cuales perpetúan los apellidos de los amotinados: Christian, Young y McCoy.

En contra de muchas conveniencias modernas, la gente vive a la manera como lo hacían sus antepasados. Sus vestidos tapa han sido reemplazados por el vestuario estilo western, en su gran mayoría abandonado por los barcos que han pasado.

Tienen unas cuantas motocicletas, unos pequeños autos para moverse y hay también motores para lanchas. Pero todavía se requiere gran habilidad de parte de los marineros para evitar los peligros de las botaduras y de los atraques.

Las lanchas han sido siempre y son todavía el único medio por el cual cualquier persona o cosa llega o sale de allí. Aún hay días en los que no saben cuándo llegará el próximo barco. No es fácil organizar una visita a Pitcairn. Los turistas que optan por permanecer más de 24 horas son los que tienen la aprobación del consejo de la isla y del gobierno inglés de Auckland, en Nueva Zelandia. Aun cuando el permiso es generalmente concedido, el procedimiento lleva meses.

lan M. Ball, un corresponsal austríaco, tuvo éxito en este trámite. En su libro Pitcairn: hijos del motín, hace algunas observaciones sobre el estilo de vida de la que «es probablemente la más remota isla habitada de nuestro planeta».

Escribe: «La vida social gira alrededor de una cosa: comida». Contó 42 platos diferentes en la mesa de una fiesta de nacimiento, a la que asistió inmediatamente después de su arribo. Fue la primera de cerca de una docena de fiestas a la que los Ball y sus tres chicos fueron invitados, a lo largo de una estadía de un mes.

Había carne de cabra y pollo; carne de vaca en conserva y lengua importada de Nueva Zelandia. Espaguettisconservados en frío se mostraban en la mesa del buffet, con etiqueta y todo. Los pescados de la isla aparecían al lado de latas de sardinas de Portugal. Otros platos tenían papas irlandesas, remolachas, judías, guisantes, coles, cebollas encurtidas, puré de tomates, zanahorias hervidas, bananas, calabaza cocida al horno y habas. Variedad de ensaladas con la misma presentación, estaban acompañadas por pan y bizcocho caseros cocidos en hornos de piedra.

Y luego los postres: pasteles de calabaza en forma de panes cuadrados, hechos dentro de las latas que los hombres enderezaban; gelatinas de fruta y tortas surtidas; bollos y pastelitos. La fruta fresca estaba olvidada, probablemente porque era un alimento muy común en la vida diaria como para ser usado en ocasiones festivas. Y también los productos lecheros; ellos no teman paladar para el queso y la leche. El agua era su bebida favorita.

Los invitados, bien limpios y pulcramente vestidos, se alineaban por edad de 11 meses a 80 años. Charlaban excitadamente con sus parientes, con los que habían estado la mayor parte del día. El tema central era la comida.

El anfitrión imponía silencio y luego entonaba una bendición solemne. Después de un «Amén» espontáneo de cada uno de los presentes, gritaba: «¡Ahora tomen! ¡Hagan saber si es suficiente con un grito!».

El correo, la iglesia, el palacio de justicia y el pequeño dispensario estaban agrupados en la plaza. También allí, dos piezas del recordado Bounty en exhibición pública: la Biblia y el ancla de 12 pies. Actualmente no está la Biblia del barco, sólo existe la que la madre de Christian le dio y que John Adams sacó de su arcón. Es la reliquia más reverenciada.

La campana del barco, ubicada también en ese lugar, ha sido siempre usada como el único medio de comunicación. A través de los años su código ha permanecido igual:
5 campanadas: «¡Barco a la vista!».
4 campanadas: reparto público de las mercancías que traen los barcos.
3 campanadas: reunión de la aldea.
1 campanada: servicios religiosos.

A los chicos se les ha enseñado que nunca deben hacerla sonar jugando. Ian notó que «la campana tiene hoy una abolladura profunda en la parte de abajo, la solución que los isleños adoptaron cuando un hombre no pudo ser salvado de la horca: hicieron sonar la campana un número confuso de veces y pusieron a la comunidad en falsa alarma.

Cuando la campana suena 5 veces, se produce una gran excitación en la aldea. Los hombres echan a correr hacia las lanchas, cogiendo su provisión de curiosidades talladas a mano, cestas tejidas por las mujeres, frutas frescas y sellos que son populares entre los comerciantes y coleccionistas de todo el mundo. Quieren vender sus productos en los barcos que pasan.

Cinco campanadas también significan que habrá atención médica, siempre que el barco lleve un doctor. Nunca hubo uno en la isla. En el pasado, si los remedios caseros fallaban, el paciente moría. Ahora tienen un radioaficionado, Tom Fletcher, descendiente de la sexta generación de Fletcher, que puede solicitar una ayuda de emergencia si un barco está lo suficientemente cerca como para responder al llamado. En años recientes, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha exigido al pastor tener una esposa que sea enfermera registrada.

Según Ball, el pastor actual siente que la mayor parte de los miembros de la congregación ve sus orígenes como una «historia deshonrosa». No hay cultura folklórica y se le da poca importancia al pasado. Cuando se les pregunta la opinión de por qué sus antepasados se amotinaron, los hombres de alguna relevancia en la comunidad responden: «Está todo en el film de Charles Laughton. Fue la crueldad de Bligh… No hubiera podido hacer nunca lo mismo que hizo Fletcher… Pero esto no quiere decir que tengamos algún rencor contra él. Nadie lo odia realmente.».

Los deseos de Fletcher de la isla utópica nunca se materializaron. Los isleños continúan enfrentando penalidades y un futuro incierto provocado por los recientes ensayos atómicos franceses, a 500 millas de distancia.

A pesar de las muchas y constantes amenazas contra la continuidad de su existencia, los viejos prefieren permanecer allí. Sin embargo, los jóvenes parecen sucumbir cada día más a los encantos del mundo exterior y hablan con ardor de una tercera y quizás última evacuación.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito Tomo 3 Wallace – Wallechinsky

Historia de Amotinamientos de Esclavos Motin de Cinque

Amotinamientos de Esclavos Motín de Cinque

Cinque (1813?-1880)
Un amotinado africano

Cinque era hijo de un minero en lo que es ahora la República de Sierra Leona, en la costa oriental de África. Lo llamaban Sing-Gbe, en la lengua de la tribu. Sin embargo, la prensa lo apodó «Cinque» y así permanece en la historia.

En la primavera de 1839 fue apresado por unos tratantes de esclavos, que lo vendieron a un comerciante portugués para ser embarcado a Cuba. En este primer viaje no tuvo oportunidad de escapar, ya que los esclavos estaban encadenados pierna con pierna en las estrechas cubiertas del Tecora. Gastó todas sus fuerzas y su coraje para poder sobrevivir los 3 meses de viaje, rodeado por hombres, mujeres y niños que morían atados a sus cadenas. Los captores los alimentaban a la fuerza como a gansos para ser vendidos en el mercado, azotándolos para someterlos y frotándoles vinagre y pólvora en sus heridas para prevenir las infecciones.

Motin de Cinque

Motin de Cinque

Al atracar en La Habana, Cinque y 52 hombres más fueron comprados por dos cubanos llamados José Ruiz y Pedro Móntez a menos de 10 dólares por persona. Marcharon sin cadenas ahora, hacia otro puerto cubano ubicado más en el este y fueron cargados a bordo de la goleta Amistad. Pero nunca llegaron a destino porque Cinque convenció a sus compañeros para que se amotinaran. Ellos deben haber estado muy impresionados por su líder que, de acuerdo a las palabras de un periódico contemporáneo, parecía un personaje bastante heroico.

«Tiene 5 pies y 8 pulgadas de altura, de 25 a 26 años, una figura erecta, está bien constituido y es muy activo», escribió el periodista más tarde. «Se dice que puede vencer hasta a dos hombres juntos. Para ser un negro africano tiene un semblante inusualmente inteligente y revela una tranquilidad y una decisión poco común, con una serenidad que caracteriza al coraje verdadero… Mientras espera ser ejecutado manifiesta, sin embargo, una sangre fría, digna de un estoico bajo circunstancias similares.»

Su palabra fue también inspiradora para su banda porque, según el abolicionista Lewis Tappan, él era «un orador naturalmente poderoso y nacido para sacudir las mentes de sus compañeros». De cualquier modo, en la cuarta noche de viaje, los otros esclavos lo siguieron a la cubierta donde toda la tripulación, menos el timonel, estaba durmiendo.

Cogieron los cuchillos de los marineros que tenían 2 pies de largo y rápidamente se hicieron cargo de la situación. Cinque mató al capitán y al cruel cocinero, pero ningún otro sufrió daño alguno. Pusieron a la tripulación en botes y los echaron al mar; sólo Móntez y Ruiz fueron retenidos para que guiaran la goleta de vuelta a África.

El capitán Cinque asumió el mando de la nave y usaba una tabaquera con una cuerda alrededor de su cuello como insignia de su rango. Su tripulación se vistió con las ropas encontradas a bordo.

Ordenaron a través de señas a Móntez y a Ruiz que navegaran hacia el sureste, hacia Sierra Leona y que se fueran turnando en el timón. Pero sus antiguos amos los engañaron y fueron moviendo el barco un poco hacia el norte o al oeste cada noche. Después de 50 días, la Amistad terminó en las aguas de Nueva York.

Los amotinados desembarcaron y compraron provisiones con el oro que encontraron a bordo, sirviéndoles de traductor un esclavo que había aprendido unas pocas palabras del idioma inglés en África. Pero pronto un bergantín americano de vigilancia costera divisó el barco y «su casco y costados… cubiertos de musgo, mientras sus aparejos y sus velas presentaban el aspecto del Barco Fantasma después de una travesía fabulosa».

Cuando los americanos subieron a bordo, Cinque se zambulló en el agua evadiendo, de esta forma, a sus perseguidores por más de una hora. Finalmente lo apresaron y la Amistad fue devuelta al oficial de justicia en Nuevo Londres, donde los amotinados fueron acusados de asesinos y piratas.

Allí se realizó uno de los más sensacionales juicios del siglo. La Corte decidió que los hombres no eran ni súbditos ni esclavos españoles y que debían «ser declarados libres y se les debía levantar la custodia de la Corte y dejar partir sin retraso».

Luego Cinque y sus hombres recorrieron el norte del país recolectando dinero para pagar su viaje de regreso. El viaje fue un gran suceso en cuanto a las finanzas y a los comentarios que acarreó. Un periodista del New York. Sun escribía sobre Cinque: «Sus ojos pueden revelar su pensamiento, desde el desacato tranquilo de un jefe altanero a la gran resolución que debe ser sostenida a través del martirio… Muchos hombres blancos podrían haber tomado una lección de dignidad y de paciencia de este africano».

Se juntó dinero más que suficiente como para permitir al grupo de negros alquilar el bergantín Gentlemen y navegar hacia Sierra Leona. Fue el 2 de diciembre de 1841.

Más tarde el líder se convirtió en intérprete de una misión cristiana en su tierra, pero nunca se arrepintió de su comportamiento a bordo de la Amistad. Una vez le preguntaron si no habría orado por el capitán y el cocinero, en lugar de matarlos, en el caso en que tuviera que hacerlo de nuevo. «Sí —contestó—, hubiera rezado por ellos y también los hubiera matado.»

Murió en 1880, de casi 67 años.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito Tomo 3 Wallace – Wallechinsky

Historias de Presos Amotinados Presidio 27 Injustias Carcelarias

Historias de Presos Amotinados

Motín en el presidio 27: El 1968, la guerra no declarada legalmente en Vietnam se había convertido en la más impopular de la historia americana. Los jóvenes escapaban hacia Canadá y a otros países para eludir el servicio militar. El uso de marihuana y drogas fuertes estaba en la cúspide. Los estudiantes universitarios quemaban sus tarjetas de incorporación y participaban en manifestaciones que se realizaban en el recinto de la universidad.

Historias de Presos Amotinados

Vista viejo presidio de San Francisco

Aumentaron las marchas por la paz y demostraciones públicas. Solos y en grupo, los jóvenes de 18 y 19 años llenos de miedo, confundidos y sin saber qué hacer, se convirtieron en fugitivos de una sociedad que no entendían ni aceptaban.

La capacidad del viejo presidio de San Francisco, que podía cobijar a 56 hombres durante la Primera Guerra Mundial, sufrió una repentina invasión: alcanzó a tener 115 prisioneros. Se publicaron testimonios de los reclusos que revelaron que las alguna vez confortables celdas estaban ahora divididas en pequeños compartimentos sin ventanas, muchos con dimensiones menores a. las mínimas del ejército, de 6 pies por 8.

Había 5 salas de aseo, llenas de agujeros, y, además de los desperdicios, el piso de las duchas estaba cubierto por agua contaminada. Las celdas, pintadas de negro, carecían de luz, lo que hacía imposible la lectura. La comida era tan pobre como escasa había menos de 50 tazas para todos los prisioneros.

Los guardiamarinas de la cercana isla del Tesoro, según cuentan, se divertían obligando a los reclusos a hacer uso abusivo de los dispositivos de descarga de los orinales, sacudiéndolos sin sentido, presionándolos a torcerlos con los dedos, bajo amenaza de muerte. En los detalles de este trabajo, los prisioneros eran supervisados por carceleros pendencieros y armados de escopetas, que a menudo los apuntaban con sus armas para atemorizarles: «Te volaré la cabeza». Ese tipo de tratamiento inspiró 60 intentos de suicidio, todos negado’, por el ejército.

Mientras realizaban un trabajo en equipo, Richard Bunch contradijo a un guardia y se separó de él. Fue baleado en la espalda por tratar de escapar. Era el 11 de octubre de 1968. En la mañana del 14, 27 prisioneros rompieron filas para sentarse en el césped y pudieron hablar con el comandante de la prisión, capitán Roben S. Lamont, al que querían expresar las injusticias que se cometían con ellos. Pero fueron arrestados y se les acusó de amotinamiento

Corte Marcial:
Después de tres investigaciones, que costaron al ejército medio millón de dólares, los amotinados fueron procesados en el Presidio en el Fuerte Lewis, en Fuerte Ord en California, y en el Fuerte Lewis en Washington, entre enero y junio de 1968.

Las primeras sentencias pedían 16 años de prisión, pero debido a las protestas públicas, fueron rebajadas más tarde a 3 meses. El capitán Dean Flippo, el fiscal militar, afirmó en el tribunal: «Es el ataque al sistema, no al método de ataque, el que es importante para determinar si existió amotinamiento».

Significación: Más de 100.000 militares enfrentan cortes marciales cada año. Son confinados sin tener opción a una fianza; no tienen garantía de tener jueces imparciales, y en el 95 % de los casos, el veredicto es «culpable». Estos convictos pierden todos sus derechos: pueden sufrir un tratamiento cruel e inhumano durante su confinamiento, a tal punto que algunos enloquecen y otros recurren al suicidio; todo en nombre del orden a toda costa, ya que es ésta la disciplina militar.

Amotinamiento de marineros en barcos Historia de Motines Marinos

Historia de Motines en Barcos

Motín en Wilhelmshaven
Las compulsivas contorsiones que acompañaron a la desaparición de la Marina Alemana en 1917-1918 fueron el resultado de sucesivos amotinamientos. Éstos eran animados por los hábiles político» de los sindicatos de marineros, por los revolucionarios socialista», los comunistas, y otras organizaciones izquierdistas que crecían en la creciente corrupción de una Alemania tambaleante.

Uno de los incidentes comunes comenzó a bordo del Prinzregent Luitpol, que estaba anclado en el arsenal de Wilhelmshaven. Hans Becker, un líder del sindicato de marineros, estaba ciego de orgullo y casi borracho con el poder que le permitía influir sobre 1.000 compañeros menos extrovertidos.

barco Prinzregent Luitpold

Fue el 31 de julio de 1917. Seiscientos insatisfechos tripula»!en esperaban con placer anticipado unas prometidas 24 horas de licencia, cine y comida especial.

Pero no las alcanzaron: el teniente de navío anunció que la promesa no se llevaría a cabo y, que en su lugar, deberían practicar ejercicios. Corrieron murmullos que demostraron la furia de los hombres.

Bajo cubierta, Becker les dijo a sus simpatizantes: «Si no hay cine mañana, estaremos Ausentes Sin Licencia».

Esta respuesta a una promesa rota fue la chispa de un motín en gran escala. El Prinzregent propagó la noticia por el puerto para lograr que se realizara una investigación. Los simpatizantes a bordo del Kaiserin, Konig Albtit, Markgraf, Friedrich der Grosse, Konprinz, Wilbelm, Grosser Kurfurst, Westfalen, Rheinland, Helgoland, Ostfriesland, Posen y Pillan se levantaron en su apoyo. El 5 de agosto la flota entera del puerto; lo» amotinados fueron apresados.

Corte Marcial:
Aquellos acusados de crímenes menores recibieron sentencias entre 2 y 10 años de prisión. Para los que estaban acusados de crímenes mayores, actuaban como jueces 3 funcionarios judiciales y 3 oficiales navales. Había 2 almirantes y 5 capitanes entre los 12 fiscales.

Sachse, Reichpietsch, Weber, Becker y Kobis, culpados de alta traición, tenían abogado consultor legal y fueron escuchados en forma separada. El suboficial Willy Sachse fue llamado primero.

El cargo: «Este hombre, que pertenecía al Friedrich der Grosse el 15 de julio de 1917, se unió a una conspiración ilegal durante el  estado de guerra».

Después de un total de 12 horas de testimonios, los jueces con una cara imperturbable dieron su veredicto: «culpables».

La sentencia recomendada: muerte por un pelotón de fusilamiento.

Pero el almirante von Scheer, jefe de la flota marítima, ejerció su derecho a intervenir en el juicio final y eligió: la muerte para Kobis y Reichpietsch; para Sachse, Weber y Becker, 15 años de prisión.

Significación: Durante siglos, la estructura militar ha subsistido gracias a una orden: «Obediencia o muerte». Este credo irracional la realizado poco, excepto originar otras creencias igualmente irracionales.

Motin en el acorazado Potemkin Soldados rusos sublevados Rebelion

Motin en el Acorazado Potemkin

Motín en el Potemkin
Fue el 13 de junio de 1905, 12 años antes de la Revolución Rusa, aunque ya se estaban insinuando los acontecimientos previo». El Potemkin, un crucero ruso que estaba separado de la nota del mar Negro mientras realizaba ejercicios, tenía una tripulación formada por labradores reclutados, que sufrían un tratamiento cruel e inhumano, hambre y mareos.

acorazado potemkim

El Potemkin llega a Constanza cerca de medianoche

Sobre la cubierta, dos marineros pasaban el lampazo sin ánimo, sus estómagos revolviéndose en forma espasmódica con cada movimiento del barco. En popa, pedazos de carne oscilaban lentamente mientras pendían de unos ganchos que estaban en el mástil; una espesa costra de cresa les daba una apariencia muy rara.

Los dos limpiadores llamaron a sus camaradas, especialmente a Afansy Matushenko, su portavoz.

El calmó los ánimos enfurecidos de los hombres y envió por el doctor Smirnov para que inspeccionara el alimento; lo encontró fresco y comestible. Pero ellos, insatisfechos, se negaron a aceptar su opinión.

El jefe de los oficiales les ordenó dispersarse. Ellos seguían furiosos y poco a poco se transformaron en una chusma airada. El capitán Golikov tomó una de sus extrañas decisiones y armó a los marineros para aplacar a los amotinados. Ordenó que se les arrojara alquitrán a los que permanecían en cubierta.

Más tarde reapareció Afansy Matushenko gritando epítetos, inspirados en el credo de un movimiento socialista democrático que estaba creciendo. Siguió una descarga. El capitán perdió la vida y fue arrojado el mar. Los rebeldes se apoderaron de la dirección del Potemkin.

El 17 de junio, 5 barcos de la flota del mar Negro llegaron desde Sevastopol para reprimir el levantamiento. Uno, Guillermo el Conquistador, se unió al Potemkin, y escaparon juntos hacia Rumania. Allí el acorazado ruso Tchesme los apresó a ambos y a 75 de los amotinados.

Corte Marcial:
Cincuenta y dos rebeldes fueron sentenciados a prisión y 3 a morir. Afansy Matushenko logró escapar y nunca más se supo de él. Después del juicio, las autoridades rusas permitieron la publicación de un boletín en el que se afirmaba: «El zar ha sufrido mayor Impresión por el amotinamiento del Potemkin que por el desastre de Tsu Shima».

Significación: El motín del Potemkin mostró, así como lo hizo el del Bounty, que los hombres de todas las nacionalidades tienen un imite de tolerancia.

El desastre de Tsu Shima, que se menciona en el informe oficial, se refiere a la Batalla del Mar de los Japoneses, en la que fue destruida toda la flota rusa.