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La Literatura Europea en el Siglo XIX:Caracteristicas,Autores y Obras

La Literatura Europea en el Siglo XIX:Caracteristicas,Autores y Obras

CONDICIONES NUEVAS DE LA LITERATURA: En el siglo XVIII, el público que leía los libros era demasiado reducido para sostener a muchos hombres de letras.

La mayor parte de los escritores eran gente acomodada, que no trabajaban más que para pequeños grupos de aficionados a las letras y de profesionales de ellas (lo que se llamaba «la buena compañía).

A partir de Luis XIV, el gusto de este público regía la literatura.

Se seguía, por lo tanto, aplicando las reglas formuladas por Boileau y sostenidas por la Academia Francesa, que se llamaban «las reglas del buen gusto».

No se producían sino obras según el modelo de los clásicos del siglo XVIII, en los géneros reconocidos por Boileau, tragedias, comedias, poesías ligeras, epigramas, elegías, poemas descriptivos.

Los libros se vendían caros, raras veces varios miles de ejemplares, ta literatura seguía siendo un lujo reservado a la gente rica.

Las mujeres leían poco, los hombres del pueblo no leían nada.

En el siglo XIX, tuvo lugar en los hábitos del público y en la organización de la prensa y de la librería una transformación profunda que trastornó las condiciones de la literatura.

Fundáronse, en Inglaterra primeramente, revistas que aparecían todos los meses y que se ocupaban de literatura.

En Francia, La Revue des Deux Mondes, fundada en 1829 y reorganizada en 1831 por Buloz, publicó una parte de las novelas y de las obras en verso de los principales escritores.

El público se hizo más numeroso.

Las mujeres de la clase media se acostumbraron a leer poesías y novelas.

Creáronse «gabinetes de lectura» donde los jóvenes iban a leer las obras recientemente aparecidas.

En Alemania, se estableció la costumbre de las «bibliotecas de préstamo» que prestan libros por unos días.

Los periódicos se hicieron más numerosos y sobre todo tuvieron más lectores.

No se adquirían al principio más que por suscripción; pero en 1834, Emilio de Girardin publicó un periódico con anuncios de pago, como en Inglaterra, lo que le permitió rebajar en una mitad el precio del periódico.

Se empezó muy pronto a vender los periódicos por números sueltos.

Los libreros fundaron empresas calculadas según la afición del público por las novedades, y empezaron a encargar libros a los autores, sobre todo novelas y obras históricas.

Lamartine vendió parte de sus obras antes de haberlas escrito.

Escribía en 1823: «Acabo de vender en 14.000 francos, al contado, mi último tomo de las MEDITACIONES . . .

Habiendo vendido mi libro, ha sido necesario hacerlo».

Su Viaje a Oriente le produjo cerca de 100.000 francos, la Historia de los Girondinos, en 1847, le permitió pagar 400.000 francos de deudas.

Alejandro Dumas escribía, para una librería que las encargaba por anticipado, novelas que le produjeron cerca de un millón.

Biografia de Alejandro Dumas: Su Obra Literaria y Sus Amores - BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Creó una especie de fábrica en que jóvenes autores desconocidos escribían novelas que el editor publicaba con el nombre de Alejandro Dumas.

Se empezó a publicar en los periódicos trozos de novelas en folletín.

Cada trozo terminaba con la fórmula: «En el próximo número se continuará», para obligar al lector a comprar el número del día siguiente.

Así comenzó la novela de folletín.

La lectura de novelas adquirió entonces en la vida de la gente de la clase media, de las mujeres y aun del vulgo de las ciudades el enorme lugar que ha conservado.

El público del teatro aumentaba también.

Se construyeron nuevos teatros, en los bulevares de París.

Avenida de Francia en el siglo XIX
Avenida de Francia en el siglo XIX

Como el público quería siempre obras nuevas, se creó la profesión de autor dramático.

Se hicieron leyes relativas a los derechos de autor, para asegurar a éste el derecho exclusivo de hacer publicar o representar sus obras.

Los autores pudieron firmar un contrato con un editor o un director de teatro, y cederle los beneficios de la venta o de la representación, mediante una parte del producto de la venta o del precio de las localidades.

La profesión de autor llegó a ser un medio de existencia regular; la cantidad de las obras y el número de los autores aumentaron mucho.

Hubo más escritores, más libros, más lectores y espectadores, la literatura ocupó más lugar en la vida.

• EL ROMANTICISMO

Al mismo tiempo que el público literario aumentó, cambió el gusto en literatura.

El cambio empezó en Alemania a partir del siglo XVIII.

Los alemanes habían imitado durante mucho tiempo a los clásicos franceses.

Una generación nueva se rebeló contra el gusto francés y creó una nueva especie de literatura.

En lugar de agradar por ia perfección de la forma, los jóvenes autores trataron de conmover por la expresión de los sentimientos.

No tomaron ya sus asuntos de la antigüedad, sino de los tiempos modernos y de la Edad Media, con preferencia en la historia de los pueblos del Norte (Wallenstein, María Estuario, Egmont, Fausto).

Dirigíanse, no ya a «la buena compañía», sino a todas las clases de la nación, sobre todo a las mujeres, a la gente de la clase media, a los jóvenes.

No escribían ya en estilo noble, hablaban en el lenguaje familiar y con pasión.

No hicieron ya tragedias, sino «dramas históricos».

Su modelo era Shakespeare, al que declaraban ser el más grande de todos los poetas.

Los dos jefes reconocidos de esta escuela literaria, Goethe y Schiller, crearon un centro en Weimar, capital de un pequeño príncipe alemán amigo de las letras, el gran duque de Sajonia-Weimar.

Un grupo numeroso de poetas y de novelistas trabajaba en los mismos géneros.

Como les apasionaban las viejas leyendas referidas en los romances de la Edad Media, fueron llamados románticos.

En Inglaterra comenzó un movimiento análogo a fines del siglo XVIII. Jóvenes poetas, llamados lakistas (poetas de los lagos), trataban de expresar las emociones producidas por el espectáculo de la Naturaleza.

Un hidalgo escocés, Walter Scott (1771-1832), contaba las leyendas de su país.

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Walter Scott (1771-1832)

En Francia se continuó, hata los tiempos de Napoleón «imitando los grandes modelos», Delille (que murió en 1813) escribía en verso Los tres reinos de la Naturaleza (1809), Parny (muerto en 1814) hacía obras de teatro mitológicas, Raynouard hacía representar con gran éxito la tragedia Los templarios (1805).

Pero algunos autores jóvenes buscaban un género nuevo.

La mayor parte desconocían el alemán y el inglés, pero conocían indirectamente las grandes obras de los extranjeros.

Ducis, había adaptado a la escena francesa las obras más hermosas de Shakespeare, Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, Ótelo.

Madame de Staél, hija del ministro Necker, que había conocido a Goethe y a Schiller, publicó un libro, Alemania, en el que expresaba su admiración por la literatura y la filosofía alemanas (1810).

Puso una y otra de moda en Francia.

Un francés, Chateabriand, acababa de dar el modelo de un nuevo género.

En El genio del cristianismo (1802) manifestaba que había que buscar la poesía, no ya en la Antigüedad pagana, sino en la Edad Media cristiana.

En Los mártires (1809), creaba el poema épico cristiano.

Es considerado como el fundador del romanticismo en Francia.

En tiempos de la Restauración algunos jóvenes, poetas, novelistas, periodistas, todavía poco conocidos, se declararon francamente románticos y entraron en lucha con los clásicos.

Expresaron sus ideas en dos revistas nuevas. El Globo y La Musa francesa, antes de haberse dado a conocer por sus obras.

Los románticos se presentaban como revolucionarios, en lucha con todas las reglas, contra Boileau, contra la Academia, contra la Comedia Francesa que mantenía la antigua tragedia clásica.

Manifestaban que su modelo era Shakespeare. (imagen abajo)

Shakespeare

Stendhal, en Racine y Shakespeare (1825), comparaba a los dos poetas para exaltar a Shakespeare y poner en ridículo a Racine.

Los clásicos no admitían más que los géneros definidos por Boileau y puestos en práctica por los autores franceses del siglo XVII.

Un académico decía en 1824: «Los géneros han sido reconocidos y fijados, no se puede variar en nada su naturaleza ni aumentar su número«.

En la tragedia los clásicos se atenían a las antiguas reglas, la división en cinco actos, la regla de las tres unidades.

No admitían que pudiera escribirse de otra forma que en verso.

En todos los géneros, los «clásicos» seguían las reglas establecidas por sus antecesores e imitaban las obras anteriores.

Su literatura era un arte de imitación y convencional.

Los románticos se revelaban contra las reglas.

Decían que, habiendo cambiado la sociedad, las reglas del gusto debían cambiar también.

Llamábanse los «modernos facciosos» y hablaban de destruir «las bastillas» del pensamiento.

No admitían la distinción en géneros.

Uno de ellos exclamaba:

«¡Caed, murallas que separáis los géneros! «.

Querían realizar una forma nueva, «el drama», a la vez tragedia y comedia, comprendiendo la vida toda, en que el autor mismo interviene expresando sus propias emociones y sus ideas filosóficas, con el derecho de dividir la obra en actos o en escenas de número indefinido, de transportar la acción de un lugar a otro, y de hacerla durar un tiempo ilimitado.

Era lo que llamaban «el orden de la naturaleza y de la libertad«.

Rechazaban las reglas de las tres unidades y todos los antiguos procedimientos de la tragedia, los confidentes, los monólogos, los sueños.

Los clásicos habían querido agradar a un público ilustrado, presentándole imágenes bellas o agradables, lo cual les obligaba a escoger en la naturaleza y a desechar todo lo que no entraba en las conveniencias de la sociedad.

Los románticos, que se dirigían a un público más amplio, se proponían conmoverle mediante la expresión de los sentimientos, no reconocían más que «las conveniencias naturales».

Querían expresar, sin elegir, la naturaleza entera; querían pintar, no ya solamente las bellas formas y los sentimientos distinguidos, sino todas las pasiones, los sufrimientos físicos, la misma fealdad física y moral.

Los clásicos tomaban con preferencia sus asuntos en la antigüedad.

Un romántico decía:

«¿Quién nos librará de los griegos y de los romanos? «, «Ser romántico, decía otro, es cantar su país, sus afectos, sus costumbres y su Dios».

Los románticos, rebelados contra la antigüedad, tomaban sus asuntos de las leyendas de la Edad Media, de la Historia moderna, de la literatura española.

En la literatura clásica los personajes eran reyes o príncipes, tomados como tipo de la humanidad en general, por consiguiente reducidos a algunos rasgos de carácter universales, y todos semejantes los unos a los otros.

Los románticos representaron personajes de todas condiciones, incluso miserables, enfermos, criminales, frecuentemente contemporáneos, gente de la misma especie que el autor o el lector.

Los clásicos, desde Boileau, tenían por regla la razón, no se interesaban más que por lo que es universal en el hombre.

Los románticos se interesaban, al contrario, por los rasgos particulares que constituyen la vida nacional de un pueblo y el temperamento propio de un individuo.

Intentaban pintar a los personajes con las particularidades de su condición, de su comarca, de su oficio.

En los asuntos históricos, trataban de representar a sus héroes con el lenguaje, el traje, las costumbres de su tiempo y de su país.

Era lo que llamaban el color local.

Los clásicos, queriendo hacer hablar a héroes y expresar sentimientos escogidos, habían adoptado un lenguaje selecto, en el que no admitían más que términos nobles.

No se atrevían a emplear la palabra propia, por ejemplo, «perro» o «cámara», las sustituían con una perífrasis.

Para decir «los negros», se decía:

Los mortales que han ennegrecido los soles de Guinea.
Una taza de café se decía:
Del grano de moka el licor ardiente,
Que humea en el alabastro adornado con oro y flores.

Lebrun, en su tragedia María Estuardo, había escrito primeramente:
Toma este regalo, este pañuelo, esta prenda de ternura,

Que para ti con sus manos ha bordado tu amante.

«Pañuelo» y «bordado» no parecieron bastante nobles a la Comisión de lectura de la Comedia Francesa, que hizo sustituir «pañuelo» por «tejido» y «bordar» por «embellecer«.

No se decía «asesinar» sino «atravesar el seno«, ni «vaca» sino «becerra«.

No se decía «agua» sino «onda» ni «polvo» sino «polvos«, ni «caballo» sino «corcel«.

Los románticos emplearon todas las palabras a su conveniencia, incluso las familiares, y se alabaron de haber hecho una revolución.

Víctor Hugo, en una composición de las «Contemplaciones«, escribía:

El lenguaje era el Estado antes del ochenta y nueve.

Las palabras, bien o mal nacidas, vivían divididas en clases.

Las unas nobles . . .

Las otras, cáfila de mendigos, figuras patibularias.

Entonces, bandido, llegué y dije: ¿Por qué? ¿Estas siempre delante, aquéllas siempre detrás? No más palabras senadoras, no más palabras campesinas…

He llamado al cerdo por su nombre, ¿por qué no?

Esto produjo escándalo al principio.

En la primera representación de Hernani al decir «viejo estúpido», los clásicos se indignaron, «viejo» no era del estilo noble.

Los clásicos no admitían en el teatro más que el verso, y el «bello alejandrino regular».

Los románticos escribieron en prosa, o, cuando lo hacían en verso, partían de intento el alejandrino, intercalaban un verso en otro y no tenían en cuenta la censura.

Los románticos se dividían en dos grupos.

Algunos conservaban una parte de la tradición francesa, trataban de observar la Naturaleza y de describirla con exactitud, sin aparecer ellos.

Hablaban un lenguaje sencillo y esmerado, como el siglo XVIII.

Fueron sobre todo novelistas (Stendhal, Mérmimée).

Pero la mayor parte de los románticos expresaban sobre todo sus impresiones personales, con preferencia en poemas líricos, y aun en las novelas y los dramas se dejaban llevar a efusiones líricas.

Se creían arrebatados por la inspiración, y no se esforzaban mucho en corregir la forma.

Sus obras son casi siempre desiguales, con pasajes en que el lenguaje es descuidado.

Eran cristianos, como Chateaubriand, o por lo menos espiritualistas.

Consideraban el sentimiento religioso como la gran fuente de inspiración poética.

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François René de Chateaubriand (1768-1848), escritor y político francés, pionero del romanticismo, muy conocido por su autobiografía y la novela René.

Los que no eran creyentes sentían no tener fe, eran pesimistas y desesperados, les parecía amarga y presentaban personajes sombríos, de aspecto fatal, desesperados.

Era lo que se llamaba «el mal del siglo» (en Alemania, Weltschmerz).

Considerábanse encargados de una misión y portadores de una revelación, sus poesías tenían siempre un tono solemne.

Se complacían en el misterio de las religiones y de las leyendas, en lo maravilloso cristiano y aún en lo fantástico.

Les gustaba representar los viejos castillos en ruinas, las hadas, las ondinas, los demonios, los fantasmas, los vampiros.

• LUCHA ENTRE LOS CLASICOS Y LOS ROMÁNTICOS

Los clásicos fueron vencedores en un principio.

Tenían la Academia y la Comedia Francesa y trataban a los románticos de «bárbaros». Pero todos los autores jóvenes se hicieron románticos y no tardaron en conquistar al público.

Diéronse a conocer primeramente por sus obras líricas, las Meditaciones de Lamartine aparecieron en 1820 y sólo más tarde llegaron al teatro.

Víctor Hugo, ya célebre por sus poesías líricas, dedicóse al fin a escribir dramas imitando a Shakespeare y a los alemanes.

El primero fue Cromwell, que publicó sin ponerle en escena; El Prefacio de Cromwell fue el manifiesto de la escuela romántica en el teatro (1828).

Uno de sus amigos, Teórilo Gautier, le comparaba a las «Tablas de la Ley en el Sinaí».

Víctor Hugo (imagen abajo) atacaba en él al teatro clásico, al que censuraba verse impedido «por la regla de las tres unidades, no tener color local y pasar todo él en relatos».

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Exponía su teoría de la mezcla de los géneros: estando el hombre compuesto de dos seres, el uno perecedero, el otro inmortal, lo sublime y lo grotesco están siempre reunidos, y el drama, para representar la vida, debe por tanto ser alternativamente trágico y cómico, sublime y grotesco.

Se representaba desde hacía mucho tiempo en París, en un teatro popular, el melodrama, drama de aventuras con intermedios musicales, pero no era considerado como obra literaria.

Un joven romántico, Alejandro Dumas, hizo representar en 1829 un drama histórico, en prosa, Enrique III y su corte, que tuvo gran éxito.

Víctor Hugo escribió entonces un drama histórico. Marión Delorme, pero la censura no permitió la representación.

El primer drama de Víctor Hugo que apareció en el teatro fue Hernani (febrero de 1830).

Los clásicos no querían dejar que se representara.

Acudieron al estreno los jóvenes románticos en tropel, capitaneados por Teófilo Gautier, que vestía pantalón verde y chaleco encarnado.

Los clásicos, silbaban todos los versos, los románticos los aplaudían, y hubo lucha a bastonazos. La batalla de Hernani señaló la entrada de los románticos en el teatro.

• LOS ESCRITORES FRANCESES

El romanticismo había empezado en los países del Norte; pero los escritores más célebres de la época fueron franceses.

Chateaubriand, nacido en 1768, en una familia noble de Bretaña, quiso combatir la filosofía del siglo XVIII y buscar la inspiración literaria en la religión cristiana.

Escribió novelas poéticas, Atala, en la que empezó a describir paisajes de América (1800), luego Rene (1802), en la que apareció por primera vez en Francia el tipo de joven melancólico y desesperado.

Se hizo célebre con Los mártires (1809), la primera novela histórica francesa.

Con él comenzó una nueva forma de literatura, el romanticismo francés.

Los grandes poetas aparecieron en tiempos de la Restauración.

Fue primeramente Lamartine (imagen), nacido en 1790, en Mácon, de familia noble.

Biografía de Alfonso de Lamartine Poeta del Romanticismo - BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Se hizo célebre de pronto (1820), por su primera publicación, Las Meditaciones, serie de composiciones líricas en que expresaba sus sentimientos.

Víctor Hugo, nacido en 1802, hijo de un general del Imperio, comenzó de estudiante a escribir versos y novelas.

Antes de cumplir los dieciocho años fundó con algunos amigos una revista anexa a un periódico realista.

Escribió primeramente Odas dedicadas a la familia real, se dio a conocer por el Prólogo de Cromwell (1828), luego su colección de poesías, las Orientales lo ubicó como poeta de moda (1829).

Fue célebre después de 1830, por la serie de sus dramas y por su gran novela histórica Nuestra Señora de París (1831).

El último de sus dramas, Los Burgraves (1843), fue mal acogido por el público, y no volvió a escribir para la escena.

Al mismo tiempo aparecía un poeta lírico cuya fama fue menos brillante, Alfred de Vigny (1793-1863), autor de poesías filosóficas y de una novela histórica, Cinco de Marzo.

Después de 1830, Alfredo de Musset (1810-1857) se dio a conocer muy joven con poesías líricas en las que expresaba sus tristezas.

Luego escribió en prosa sus Comedias y Proverbios, colección de obras cortas de teatro imitadas sobre todo de las comedias de Shakespeare, en un lenguaje de una elegancia y de una gracia muy raras entre los románticos.

Fueron también muy admiradas en aquel tiempo las obras líricas de Casimiro Delavigne (1792-1843), sobre todo las Mesenianas (1818), y más tarde los Yambos, de Barbier (1805-1882), escritos en 1831 en honor a la Revolución de 1830.

Un amigo de Víctor Hugo, Teófilo Gautier, comenzó con poemas ronánticos, pero se dio a conocer sobre todo con Viajes en prosa y novelas históricas.

Al lado de estos jóvenes poetas románticos, el público seguía admirando a un superviviente de la generación anterior, Béranger, nacido en 1780, republicano y admirador de Napoleón, célebre por sus Canciones contra los emigrados y los Borbones.

Al mismo tiempo los románticos transformaban la novela y hacían de ella el principal género literario en prosa del siglo XIX.

Chateaubriand había empezado con Los mártires y Los Natchez.

Los poetas mismos, Lamartine, Víctor Hugo, Alfredo de Vigni, Musset, todos escribieron novelas.

Pero el público se había apasionado principalmente con las novelas históricas inglesas de Walter Scott.

Alejandro Dumas escribió entonces para la generalidad una serie de novelas (la más célebre fue Los tres mosqueteros).

Son relatos de aventuras muy divertidos, pero faltos de estilo.

Los grandes novelistas fueron los que intentaron representar la sociedad de su tiempo: Mérimée, y sobre todo Jorge Sand y Balzac.

Aurora Dudevant, nacida en 1804, había dejado a su marido para establecerse en París con sus dos hijos.

Escribía para ganarse la vida, con el seudónimo de Jorge Sand. (imagen)

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Se hizo célebre por una novela, Indiana (1831), enteramente romántica.

Vivió luego algunos años con socialistas y escribió novelas humanitarias.

Más tarde, en una serie de novelas campestres, que han seguido siendo las más célebres, representó los aldeanos del Berry, su país (1844-1852).

Lo que pintaba con preferencia era el amor, la humanidad y la naturaleza y no le gustaba representar más que la belleza. «El espíritu humano, decía, no puede dejar de embellecer y de elevar el objeto de su contemplación».

Balzac (1799-1850) comenzó con malas novelas históricas, luego fundó una empresa de librería que no resultó y le dejó cargado de deudas, para pagar las cuales hubo de escribir toda la vida.

Balzac Honoré
Balzac Honoré

Puso en sus novelas personajes de su época, describiendo su aspecto exterior y todos los actos de su existencia con todo pormenor, y fijándose principalmente en los tipos más antipáticos, ambiciosos, bandidos, estafadores, gentes malas y mezquinas de la burguesía.

En esta misma generación, la Historia cambió de forma.

Los historiadores románticos trataron de interesar a la masa general refiriendo el pasado con pormenores pintorescos de color local, escenas violentas, y hasta dando cabida a sus sentimientos particulares,de modo que pareciera un drama o una novela.

Agustín Tierry (1795-1856) fue inducido por una novela histórica de Walter Scott a escribir su obra principal: Historia de la conquista de Inglaterra.

Michelet (1798-1874), profesor de Historia, quiso hacer de esta ciencia «una resurrección». Emprendió una Historia de Francia, luego otra de la Revolución que le ocuparon hasta el final de su vida.

En tiempo de la Restauración el público se apasionó por los profesores que daban las enseñanzas públicas: Guizot, profesor de Historia; Cousin, de Filosofía; Villemain, de literatura.

Aquellos profesores, que hablaban para un público numeroso y muy ignorante, empleaban formas oratorias que transformaron el curso público en un género literario

ESCRITORES ALEMANES

El romanticismo había comenzado an Alemania.

Goethe, el poeta más grande del período precedente, vivió hasta 1832.

Biografía Goethe Wolfgang Obra Artistica del Romanticismo
Goethe Wolfgang

En el momento de morir acababa su segundo Fausto.

Formáronse sucesivamente en Alemania dos escuelas que se llamaron románticas.

La primera, además de algunos poetas poco conocidos, comprende a Schlegel, que enseñó en la Universidad de Viena y formuló la teoría del «arte romántico», opuesto al «arte clásico».

La segunda escuela se compone de gran número de poetas, sobre todo alemanes del Sur, cuyos nombres son más conocidos en Alemania que en Francia.

Algunos (Arndt, Koerner) escribieron cantos patrióticos durante las guerras con Napoleón.

El más conocido en Francia fue Hoffmann, un desequilibrado alcohólico.

Sus Cuentos fantásticos fueron muy admirados por los románticos franceses.

Aquel cuya obra ha durado más tiempo es un suabo, Uhland (1787-1862), autor de baladas y de canciones, de un sentimiento tan sincero y de un lenguaje tan sencillo que han seguido siendo populares en Alemania.

Los románticos escribieron también muchos dramas, que entonces tuvieron éxito y que hoy ya casi no se leen.

Pero son admirados aún dos autores dramáticos que en su tiempo pasaron casi inadvertidos: Kleis (1777-1811), que vivía en Berlín, y Grillparzer (1791-1872), creador del teatro austríaco.

Después de 1830, el poeta más célebre fue un judío de Alemania del Norte, Heme, establecido en París, donde vivía como periodista.

Su colección de Cantos (Lieder) le ha colocado entre los grandes poetas líricos de Alemania.

El otro gran lírico, un alemán tic Hungría, Lenau (1802-1850), que murió loco, se hizo célebre con poemas históricos y líricos de una tristeza sombría.

La mayor parte de los autores jóvenes estuvieron entonces en violenta oposición con los Gobiernos de Alemania, que no dejaban ninguna libertad a la prensa.

Un director de revista denunció a un grupo denominado La joven Alemania (1835) como enemigo de la religión.

La Confederación ordenó a todos los Gobiernos perseguir a cinco escritores, entre ellos Heine, prohibió sus obras porque «atacaban al cristianismo, a los ricos y al clero» y prohibió de antemano publicar todo lo que escribieran.

Dos de ellos, Laube y Gutzkow, autores de obras teatrales, fueron presos, y esta persecución los hizo célebres en toda Alemania.

Dos de los principales poetas líricos de aquella época, Herwegh (1817-1875) y Freiliggrath (1810-1876) fueron sobre todos conocidos por sus cantos revolucionarios y tomaron parte en la Revolución de 1848.

• LOS ESCRITORES INGLESES

En Iglaterra, el romanticismo tuvo dos formas diferentes.

Walter Scott (1771-1832), que escribía para la masa de los lectores de la clase media, publicó una gran serie de novelas históricas.

En ellas contó episodios de la historia de Inglaterra y de Escocia desde el siglo XII (Ivanhoe) hasta el XIX (El anticuario), con una abundancia de pormenores pintorescos que se imaginaba ser exactos y que se denominaban color local.

Los otros románticos ingleses fueron, por el contrario, poetas líricos sublevados contra la sociedad de su tiempo.

Shelley, nacido en 1792, ahogado en una tempestad en Italia en 1822, fue expulsado de la Universidad de Oxford en calidad de sospechoso de ateísmo y se fue a vivir a Suiza, luego a Italia.

Shelley Bysshe Percy literatura siglo xix
Shelley Bysshe Percy

Su obra consiste en poemas líricos de un sentimiento violento en que rechaza toda idea religiosa y metafísica.

Su amigo, lord Byron (1788-1824), gran señor indispuesto con los de su clase, abandonó Inglaterra en 1816, fuese a vivir a Italia, combatió en las filas de los insurrectos griegos y murió en Misolonghi.

Biografía de Lord Byron: Resumen de la vida y obra de George Gordon
Lord Byron

Escribió primeramente sátiras, luego poemas épicos, a.»la vez satíricos y líricos, que le hicieron ilustre en toda Europa.

Después de 1830, el romántico más original fue Carlyle, escocés, hijo de campesinos, nacido en 1795, que vivió al principio pobremente dando lecciones en un colegio y dedicándose a la literatura.

Thomas Carlyle (1795-1881) literatura siglo xix

Thomas Carlyle (1795-1881), ensayista e historiador escocés, además de influyente crítico social.

Escribió en una prosa poética, violenta, oscura, lleno de afectación y de rareza, obras extrañas, mezcla de historia, de sátira, de sermón, en que atacaba violentamente a la vez a la democracia que detestaba y a los ricos, a quienes acusaba de no hacer nada para mejorar la áspera miseria de su tiempo. Su obra más célebre.

El culto de los héroes, expone la doctrina de que todo se hace por los grandes hombres.

El historiador de moda en aquella época, Macaulay (1800-1859), fue, por el contrario, whig, partidario del régimen parlamentario.

Su Historia de Inglaterra (1848-1855) es un relato abundante, de fácil lectura, lleno de pormenores pintorescos.

Produjo a su autor más de medio millón.

En el reinado de Victoria aparecieron los dos grandes novelistas ingleses.

Dickens (1812-1879), hijo de un modesto empleado de Marina aprisionado por deudas, fue al principio aprendiz en una betunería en donde pegaba etiquetas en los tarros, luego se hizo escribiente y reportero de un periódico.

Charles Dickens Literatura siglo xix
Charles Dickens

Conoció de este modo la existencia de los pobres y la representó en todos sus pormenores, con una mezcla de indignación, de alegría y de compasión.

Desde su primera novela, Papeles postumos del club Plckwick (1837), tuvo un éxito enorme, ganando en lo sucesivo para vivir muy desahogadamente.

En sus novelas describió toda la vida inglesa en el período de grandes crisis de miseria y de agitación .

El otro novelista Thackeran (1811-1863), escribió poco, pero bastaron para hacerle célebre sus dos novelas, el Libro de los Snobs y La Feria de las vanidades (1848), dos violentas sátiras contra la vanidad y la tontería de la aristocracia inglesa.

Fuente Consultada:
Historia Univesal Ilustrada Tomo 4 de Charles Seignobos Editorial Publiser Buenos Aires

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Enlace Externo:LITERATURA DEL SIGLO XIX

Edificio Palacio Barolo en Bs.As.:Historia, Arquitectura y Ubicacion

Edificio Palacio Barolo en Buenos Aires: Historia, Arquitectura y Ubicación

Edificio Palacio Barolo en Buenos Aires: Historia, Arquitectura y Ubicación

Ubicación: Av. De Mayo 1370 e Hipólito Yrigoyen 1371. Monserrat.

El Palacio Barolo fue el edificio porteño más alto hasta la construcción del Kavanagh, en 1935.

Sus cien metros de altura culminan en el faro giratorio de 300.000 bujías que lo hacía visible desde Uruguay y que el 14 de setiembre de 1923 transmitió con sus luces el resultado de la pelea de boxeo Firpo-Dempsey.

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Está ubicado en el barrio  de Monserrat de Capital Federal, sobre la Avenida de Mayo, Argentina y actualmente es un edificio de oficinas y negocios.

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Fue diseñado por el italiano Mario Palanti e inaugurado en 1923.​ Hasta los años 1930 fue el más alto de la ciudad y de América del Sur al igual que su hermano gemelo el Palacio Salvo, construido por el mismo arquitecto en Montevideo.

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Respecto a la historia de este edificio, la periodista María Seoane, en su libro «Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad (1900-2003)» nos cuenta:

[Hay]…dos hechos que tienen que ver con fiestas nacionales: el primero es el establecimiento del Día de la Raza como fecha patria en 1917 —el 12 de octubre— por presión de la élite española en Buenos Aires; el segundo es que una de las fiestas más importantes de Buenos Aires hasta 1900 era la del 20 de septiembre, llamada irónicamente «la pascua italiana».

Los inmigrantes italianos festejaban en esta fecha la unidad de Italia, ocurrida cuando las tropas piamontesas tomaron Roma el 20 de setiembre de 1870, obligando al Papa a recluirse en Castelgandolfo.

En todas las ciudades argentinas con fuerte presencia italiana, como Buenos Aires o Rosario, se celebraba esta fiesta popular, anticlerical y garibaldina.

También, por esos años, dos italianos soñaron con traer las cenizas de Dante Alighieri a Buenos Aires y para eso construyeron un edificio-santuario en la Avenida de Mayo: el Palacio Barolo, que tomó el nombre del inmigrante e industrial Luis Barolo, tiene 22 pisos, cien metros de altura (como los cien cantos de la Divina Comedia) y hasta 1935 fue el edificio más alto de la ciudad.

Biografia Dante Alighieri Poeta Italiano-Cronologia y Obra Literaria –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Construido por otro italiano, el arquitecto Mario Palanti, que era además pintor y escultor, combina referencias al gótico veneciano con la arquitectura religiosa de la India.

Cuentan que Palanti convenció a Barolo de la inminencia de una nueva guerra europea y de la necesidad de resguardar las cenizas del Dante, que descansaban en Ravena.

El edificio está colmado de referencias al poeta y al poema.

Su división general es en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo.

La planta baja es el Infierno, los primeros catorce pisos el Purgatorio y los siguientes son el Paraíso; el faro representa a Dios.

Las nueve bóvedas de acceso representan pasos de iniciación (nueve son las jerarquías infernales).

La mayoría de los cantos del poema del Dante tienen once o veintidós estrofas: los pisos del edificio están divididos en once módulos, veintidós módulos de oficina por bloque.

La cúpula se inspira en un templo hindú, dedicado a la religión tantra, y representa la unión entre Dante y Beatriz Portinari.

Los entendidos dicen también que éste es el mayor ejemplo local de la «arquitectura esotérica» de principios del siglo XX.

El Palacio Barolo se inauguró en 1923 y fue bendecido por el nuncio Giovanni Beda Cardinale.

A la inauguración asistió el entonces embajador de Italia en la Argentina. No llegó a asistir su mentor, el hombre Barolo, muerto poco antes.

La receptividad de la sociedad argentina a las migraciones en las primeras décadas del siglo XX estuvo estrechamente ligada al hecho de, que el período de expansión económica que atravesaba el país hacía que la gran mayoría de los inmigrantes consiguiera trabajo.

De hecho, el trabajo se les ofrecía.

Y el gran agente de la movilidad social fue la educación pública.

Gracias a ella, los hijos de los inmigrantes podían aspirar a un trabajo más calificado que el que habían tenido sus padres.

Tal la movilidad social de la Argentina en aquella época.

Fuente Consultada:
«Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad (1900-2003)»  María Seoane

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Enlace Externo:• Sitio web institucional del Palacio Barolo

Pedro Zanni:Record de Vuelo y Figueredo, Primera Mujer Aviadora Argentina

Pedro Zanni:Record de Vuelo y Figueredo, Primera Mujer Aviadora Argentina

La guerra europea promovió el acelerado progreso de la aviación, impulso que, como es natural, tuvo repercusión en nuestro país.

Buenos Aires se había asombrado, cuatro años antes, con el vuelo de Marcel Paillete, el as francés que salió de Villa Lugano cruzando por primera vez la capital en avión, para llegar a la Sportiva, luego de volar sobre Villa Soldati, el Riachuelo, Barracas, la Boca, Casa Amarilla, San Telmo y el puerto.

Después de esa hazaña, la visita de otros aviadores europeos sirvió de estímulo a los pilotos criollos.

Marcel Paillete

Cattáneo había volado cabeza abajo, ante el estupor de los porteños.

Ese gesto arriesgado influyó en gran número de jóvenes que se dedicaron a la aviación.

Algunos cayeron.

Son los mártires que todas las grandes empresas requieren, pero fueron más los que siguieron.

pedro zanniEn 1914, la calda de Jorge Newbery marcó uno de los más luctuosos sucesos de nuestra incipiente aeronáutica.

Sin embargo, ese mismo año —el 18 de julio— el teniente Pedro Zanni (foto izq.) establecía un triple récord sudamericano de duración, distancia y velocidad.

Pedro Zanni establecía un triple record

Voló 700 kilómetros, desde El Palomar a Villa Mercedes (San Luis) , en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros, utilizando un aparato Nieuport de 100 HP.

Meses después, el 1° de octubre, recibía su brevet la prime, la aviadora argentina: Amalia Figueredo. (foto abajo)Amalia Figueredo

Luego, nuestra aviación continuó en la senda de constante progreso y puede decirse que en 1915 alcanzó su mayoría de edad.

Fue el mismo año en que Cattáneo realizó su viaje a Chile ida y vuelta, asombrando a Buenos Aires con sus vuelos acrobáticos.

La población porteña, que nunca habla visto hazañas semejantes, las glorificó en sus canciones populares

. Toda la ciudad habló de Cattáneo y de otros aviadores italianos y franceses que dibujaron arabescos inverosímiles en su cielo.

JORGE NEWBERY, EL PRECURSOR DE NUESTRA AVIACIÓN

El héroe máximo de la aviación argentina fue Jorge Newbery (1875-1914), hijo del doctor norteamericano Ralph Newbery y de Dolores Malagaríe.

jorge newberyNació en la casa de la calle Florida 251 y a los 17 años, una vez cursado el bachillerato viajó a Estados Unidos para estudiar en la universidad de Cornell y en el Drexel Institute de Filadelfia.

Egresó como ingeniero electricista en 1895.

En el país del Norte el joven Newbery practicó esgrima, boxeo, rugby, fútbol, remo, natación y otros deportes.

En el año 1900 fue nombrado director general de Alumbrado de Buenos Aires.

Fue también director de electricidad y maquinarias navales en la Armada Nacional.

En 1901 se clasificó campeón sudamericano de florete y obtuvo señalados triunfos en remo, boxeo, lucha romana y se convirtió en el ídolo de su época.

Los vuelos del brasileño Santos Dumont en globo (1898) y en biplano (1906) habían despertado el interés por los vuelos.

En 1907 don Aarón de Anchorena trajo a Buenos Aires el globo Pampero de Francia y esto despertó el entusiasmo de los deportistas porteños.

Un aviador italiano, Hernán Mazzoleni (1874-1939), llegado a Buenos Aires en 1906, dictó las primeras clases de vuelo aerostático y entre sus mejores alumnos figuraba Newbery, quien ascendió en el globo citado el 25 de diciembre de 1907.

Con el barón Antonio Demarchi (1875-1934) y otros pioneros fundó el Aero Club Argentino en 1908, del que sería presidente desde 1909 hasta su muerte en 1914.

En el globo Pampero se perdieron su hermano Eduardo y el sargento Romero.

En diciembre de 1909 voló en el globo Huracán desde Belgrano hasta Bagué (Brasil) en 13 horas de vuelo.

En 1911 logró el récord sudamericano de altura con 5.100 metros.

Los aviadores Cattáneo, italiano, y Bregi, Valletón y Lebrun, franceses, fueron los primeros en volar aviones en nuestro país, en 1910. Newbery voló en marzo de ese año con Lebrun.

El 10 de marzo de 1914 se mató en Los Tamarindos (Mendoza), al caer su avión desde 500 metros de altura, en un vuelo de práctica.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916
HISTORIA ARGENTINA CAP. N°20

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EDIFICIOS ALTOS MAS FAMOSOS DE BUENOS AIRES
LA ERA DE LOS RASCACIELOS

Los RASCACIELOS son edificios de gran altura.

Su nombre tiene un evidente contenido metafórico, pues alude a la bíblica Torre de Babel, el sueño de una arquitectura que vinculara a la Tierra con el Cielo.

También objetos similares pueden ser nombrados con otras palabras: arañanubes, edificios altos, torres o edificios de perímetro libre, pero en casi todos estos casos la designación pierde la alusión mítica de la palabra.

En Argentina, si bien las primeras edificaciones en altura datan de la última década del siglo XIX, el concepto de rascacielo propiamente dicho comenzó a ser aplicado, bajo la gravitación de los modelos norteamericanos, recién a principios del siglo XX.

El momento de apogeo de los rascacielos en la Argentina se dio desde mediados de los años veinte hasta la primera mitad de la década del treinta.

La expansión de la economía y de la industria de la construcción de finales de los años veinte tuvo uno de sus más claros reflejos en las edificaciones en altura que comienzan a ganar la ciudad de Buenos Aires, entre las cuales el Pasaje Barolo de Mario Palanti es ejemplo emblemático.

La contracción que impone la crisis de 1929 favorece asimismo este tipo de programa que, encarado desde un nuevo punto de vista, permite una concentración de inversiones.

El edificio Kavanagh, del estudio Sánchez, Lagos y de la Torre, encarna esta situación acabadamente.

Su apelación a la tecnología avanzada del hormigón armado y el hecho de que no fuera, como los ejemplos norteamericanos a los que refiere, un edificio de oficinas sino una monumental casa de departamentos son rasgos característicos de la producción argentina de esta tipología, cuyo interés comienza a decaer ya desde finales de los años treinta, aunque ocasionalmente vuelva a presentarse como objeto de reflexión.

Las dimensiones y características de los rascacielos son relativas a las condiciones concretas delentorno y al imaginario del momento histórico en que se edifican.

Sin embargo, no todos los edificios altos pueden ser considerados rascacielos, puesto que la designación se popularizó a partir de la expansión de este tipo de edificios en Chicago durante la segunda mitad del siglo XIX.

Motivos religiosos o prácticos (necesidad de otear el horizonte o realizar observaciones) determinaron anteriormente la existencia de construcciones destinadas a ganar altura.

Las pirámides, egipcias o americanas, tenían este fin; así como en China fueron frecuentes las Guan y las pagodas, o grandes palacios como el Budala en Lasa (13 pisos; 1645) o el Da Hong Tai en Cheng De (13 pisos; 1771).

En los Estados Unidos, los rascacielos pioneros no fueron construcciones esbeltas, y ni siquiera de perímetro libre: el Jayne Granite (1849) de fohnston y Walter, en Filadelfia, construido entre medianeras, tenía planta baja y siete pisos; el Western Union (1873) de Post en New York, en esquina, tenía planta baja y ocho pisos; el Leiter (1879), de Le Barón Jenney, en Chicago tenía planta baja y seis pisos.

¿Qué los definía como tales?.

Su mayor altura relativa en primer lugar, pero además la preocupación porliberar la planta de estructura portante, el interés por obtener el mayor tamaño en las aberturas de fachada, el empleo de circulaciones verticales mecánicas y su destino de oficinas de empresas comerciales.

En la Argentina los edificios altos comenzaron a construirse en la última década del siglo XIX.

Según el censo municipal de 1904, en Buenos Aires había 60 casas de 4 pisos, 40 de 5 y 38 de 6. En 1909 el parque se había duplicado: 146 casas de 4 pisos, 92 de 5 y 68 de 6.

De las ciudades del interior, Rosario se destacaba con unas 30 casas de tres pisos en 1906; solo un 1% de construcciones de dos pisos se contaban en Tucumán en 1913; en Córdoba y las restantes capitales provinciales ningún edificio sobrepasaba las dos plantas.

Fuente Consultada: Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Estilos, Obras, Biografías, Instituciones, Ciudades
De Liernur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando. Editorial

Primer asombro: 14 pisos en 1915:

Buenos Aires figura entre las cinco o seis más grandes ciudades del mundo.

Imposible hablar en detalle de lo que tiene y la caracteriza.

Su pujanza es incontrastable.

Ninguna otra ciudad se transforma tan rápidamente como ella, fenómeno que ha llamado la atención de propios y extraños.

Ha ensanchado sus angostas calles convirtiéndolas en espléndidas avenidas, como Corrientes, la Broadway porteña, la calle de la noche, la que nunca pega sus ojos, la de los cines monumentales, los teatros; la Belgrano, al Sur, Córdoba al Norte y la más elegante y resplandeciente de todas, Santa Fe, la inmensa y lujosa artería norteña; Cabildo y la General Paz, la avenida jardín del límite, que se une a la magnífica avenida Costanera, donde la ciudad que sueña con el mar, se mira ufana en el leonado espejo del Plata.

Buenos Aires ha completado su crecimiento horizontal y se ha dado de lleno a su crecimiento vertical.

La ciudad busca el cielo, sin perder su hermosura.

Quien no sale del centro, creerá que no es bella, pero si la recorre íntegra, podrá notar que Buenos Aires es la ciudad más arbolada del mundo.

No menos de cinco millones de árboles adornan sus calles, avenidas, parques y paseos. Pero cambia constantemente.

La ciudad debe contarse desde 1936, obra del doctor Mariano de Vedia y Mitre, cuando la apertura de la avenida 9 de Julio, la más ancha del mundo.

La más ancha, con su obelisco conmemorado del IV centenario, así como Rivadavia es la más larga, pues se pierde en la pampa enhebrando pueblos en más de 25 kilómetros.

En su crecimiento vertical, miles de edificios le dan la fisonomía de monumental. Y unos cuantos son ya la expresión de la era de los rascacielos.

El primero fue la Galería Güemes, en Florida, con 14 pisos y 87 metros de altura, inaugurado en 1915; le siguió el Pasaje Barolo, en Avenida de Mayo, con 18 pisos y 89 metros; la Torre Bencich, en Arroyo, entre Esmeralda y Suipacha, con 20 pisos y 80 metros de altura; el Comega, en Corrientes y Leandro N. Alem, con 21 pisos y 88 metros; el del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, en avenida 9 de Julio, con 25 pisos y 90 metros, en cuya terraza se instaló la antena de una emisora de televisión; el Saficó, en avenida Corrientes, con 26 pisos y 100 metros; el Kavanagh, el más famoso rascacielo porteño, en plaza San Martín, el primer rascacielo del mundo que tuvo aire acondicionado: 30 pisos y 120 metros.


Galería Güemes, en Florida, con 14 pisos y
87 metros de altura, inaugurado en 1915.

 


Pasaje Barolo, en Avenida de Mayo,
con 18 pisos y 89 metros.

 
Torre Bencich, en Arroyo, entre Esmeralda y Suipacha,
con 20 pisos y 80 metros de altura.

 
Comega, en Corrientes y Leandro N. Alem,
con 21 pisos y 88 metros.

 
Ministerio de Obras Públicas de la Nación, en avenida 9 de Julio,
con 25 pisos y 90 metros.

 
Saficó, en avenida Corrientes, con 26 pisos y 100 metros.

 
Kavanagh, el más famoso rascacielo porteño, en plaza San Martín,
el primer rascacielo del mundo que tuvo aire acondicionado: 30 pisos y 120 metros.

Y luego vinieron la torre de una Cooperativa en Rivadavia 5126, con sus 22 pisos y 70 metros de altura, conteniendo 230 departamentos; otro edificio, en Viamonte y Leandro N. Alem, de 41 pisos y más de 180 metros de alto, el más grande del mundo en cemente armado; las torres de Santa Fe y Suipacha; de Florida y Paraguay; de Cerrito y Viamonte; de Cerrito y Posadas; la República, de ENTel, en Maipú y Corrientes, y muchos otros testimonios de un crecimiento que tuvo como pioneros de la arquitectura más ambiciosa también en el complejo del Centro Cultural General San Martín, construido en varias etapas a partir de 1953 y otras iniciativas que se convirtieron en obras llamativas, como las de los edificios de Correos y ENTel, a medida que fue desarrollándose audazmente el diseño y el rediseño arquitectónico que se adueñó durante un amplio ciclo, de la zona bancaria, últimamente conocido como «microcentro».

De esa forma una vieja y clásica tienda cedió sus bases para la sede central del Banco de la Ciudad, en Florida y Sarmiento, a una cuadra de donde surgió también el nuevo edificio de otro Banco.

No debe desestimarse tampoco la casa matriz del Banco de Londres y América del Sud, objeto de la admiración de paseantes y turistas; ni las obras de Catalinas Norte, imponentes en su futurismo; el Conurban, (foto abajo)  que unifica hormigón, cristal y ladrillo a la vista para resaltar su imponencia; la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA), una gran caja de vidrio con grandes volúmenes de hormigón «jugando» con espacios llenos y vacíos; o el señorío de un hotel en Retiro y de otras torres que tienen, también, como fondo, el anchuroso río color de león.

Igualmente, la proliferación de esos monstruos decemento invadió los barrios con complejos elevados, algunos de varios cuerpos, destinados a viviendas en propiedad horizontal.

Belgrano, por ejemplo, los adoptó, adquiriendo una personalidad distinta.

Otros conjuntos habitacionales como los de Acoyte y Yerbal y los monobloques que eligieron la zona del remozado parque Almirante Brown, cerca del autódromo municipal —otra obra de proyección universal—, o los aledaños de la avenida Dellepiane, sin perjuicio de orillar la avenida General Paz y hasta adentrarse en los barrios céntricos de la metrópoli.

Otros rascacielos abren sus ventanas como ávidos ojos que miran hacia la ciudad del futuro, pero que no olvidan a los cíclopes del progreso, como el Palacio Barolo, despectivamente señalado entonces como «un gallinero de lujo», para convertirse pronto en motivo de orgullo para los porteños cuando descubrieron que tenían el edificio más alto de Sudamérica.

O como el de la Galería Güemes, que se sumó como base para una carrera edilicia que se tradujo, cuando la mole de don Luis Barolo cumplía apenas 10 años, en colosos —como ya dijimos— de la estatura del Kavanagh, que costó 5 millones de pesos y en su construcción se emplearon 1.600 kilómetros de varillas de acero, 90 kilómetros de cañerías, 1.300.000 ladrillos comunes, 600.000 huecos, 50.000 refractarios y 20.000 prensados. Su habilitación fue un acontecimiento para 1935 y 20 años después ya la ciudad mostraba elevados picos y una perspectiva de progreso y modernismo.

Y desde aquella inquieta jornada en que se impuso el cambio de mano, de izquierda a derecha, en la circulación vehicular, mucho pavimento se agregó en las calles para mejorar el tránsito de automóviles, colectivos —el invento porteño por excelencia que, con leves toques, mantiene su vigencia imperecedera—, ómnibus y trolebuses, y mientras el tranvía se obstinaba en subsistir, observando a su alrededor la paulatina pero implacable erradicación de la tracción a sangre. El tranvía!.

Toda una entidad, primero tirado por caballos e institucionalizado con el legendario mayoral y después con el trole y los 11 puntos del Lacroze, o los 9 del Anglo.

Su aparición fue por el 1870 y su supresión, casi un siglo después, en 1962.

Poco a poco había venido siendo desplazado por el «hermano» de mayores dimensiones, menores gastos y mejor maniobrabilidad, accionado por un chofer al volante y generación de corriente a través de un doble cable aéreo.

El trolebús había aparecido a comienzos de la década del 50 y cuando el tranvía fue retirado de la jungla de acero, quedaron por años los testigos de su paso, sus largos zapatos —las vías—, inconfundibles por su surco, para evitar descarrilamientos, en las que millares de pelotas de goma y hasta de cuero rebotaron antojadizamente, desconcertando al piberío y a los muchachotes que se trenzaban en los «picados» de barrio.

Fuente Consultada:
75° Aniversario de LA RAZÓN Historia Viva
El Diario Intimo de un País – La Nación.

Tradicionales Comedores Porteños Bodegones de Bs.As. Ubicación

Tradicionales Comedores y Bodegones Porteños

UBICACIÓN Y NOMBRE DE LOS BODEGONES DE BUENOS AIRES
Los Comedores Mas Tradicionales de la Historia Porteña

Hasta 1947 alcanzó a existir el bodegón de Celestino, en Maipú 89, que se llamó sucesivamente de «Los Escalones», «La Puñalada» y «Las siete pulgas».

A él concurrieron Sarmiento, Mitre, Rubén Darío, Charles de Soussens. Al demolerlo, tenía una historia de 77 años.

Mencionamos estos cafés y este bodegón, de paso, por su relación con la cultura y el folklore porteños.

El crecimiento de la ciudad tornó todo anónimo.

Nacieron las sociedades de intelectuales, de escritores, de artistas plásticos, de músicos, de comediógrafos, de actores, acorde con los nuevos tiempos, tiempos de las grandes masas, del cine, de las salas de conferencias, de exposiciones de arte, de las aulas universitarias con miles de estudiantes y cientos de egresados en todas las profesiones.

Respecto al origen de esto bodegones, comenta Pietro Sorba en su afamado libro:

 «Bodegones de Buenos Aires«…«En general, el porteño -que aprecia las porciones generosas- ama comer afuera y lo hace todas las veces que puede.

Para encontrarse con amigos, para hablar de negocios, para festejar algún acontecimiento -importante o no— o simplemente porque no tiene ganas de comer en su casa.

Esta costumbre favoreció, en épocas pasadas, , el importante desarrollo del sector gastronómico ciudadano. Muchos inmigrantes, en especial italianos y españoles (por una cuestión numérica) pero también los que formaban parte de otras colectividades, , empezaron a abrir locales en los que, con los productos que encontraban en el mercado, proponían las comidas tradicionales de su tierra de origen.

Estos locales, en su gran mayoría, nacían como almacenes que en su interior presentaban dos ámbitos distintos: el almacén propiamente dicho y un salón anexo ; dedicado al despacho de venta de bebidas.

A su vez, esta última generaba en los clientes el deseo de acompañar la ingesta alcohólica con «algo para picar».

Por este motivo, los titulares de los comercios comenzaron a servir platos de comida fría y caliente, simples y caseros.

En muchos casos, el éxito de las comidas era tan rotundo que obligaba a la eliminación o a la reducción del tamaño del almacén para agrandar el sector destinado a las mesas.

Nacían de este modo los restaurantes populares. Es decir, los bodegones.

Así, se explica que actualmente en sus estanterías se encuentren frascos de encurtidos, latas de conservas, botellas de vino y vermut, quesos enteros, trenzas de ajo, salames, sala-mines y jamones colgados de los techos.

En algunos pocos casos, estos productos están a la venta pero, en realidad, se trata de un recurso decorativo que atestigua un pasado vivido ni siquiera tan lejano.

Con el pasar de los años y por una suerte de magia que se originó en el ámbito de las cocinas de los bodegones de la ciudad, se formó un nuevo recetario típicamente porteño, tácitamente homologado y aceptado por todos en el que, en mayor o menor medida (según el nivel de presencia e influencia de cada grupo inmigratorio), estaban presentes fundiéndose entre sí los recursos gastronómicos del territorio, las tradiciones locales y las de las colectividades llegadas de lejos. En especial, la española y la italiana.»

LISTA DE BODEGONES DE BUENOS AIRES

ALBAMONTE
Av. Corrientes 6735 Chacarita
Tel. 011-4553-2400 / 4554-4486
Martes a Domingo Mediodía y Noche
ALMACÉN Y BAR
Cochabamba 1701 Constitución
011-4304-4841
Lunes a Viernes Medio Día y Noche Sábados Sólo Medio Día
BELLAGAMBA
Av. Rivadavia 2183 Congreso
011-4951-5833
Domingo a Jueves de 8 a 4 Vienes y Sábados de 8 a 6
CAFÉ GARCÍA
Sanabria 3302 Villa Devoto
011-4501-5912
Lunes a Viernes de 6 a 2:30 Sábado de 7 a 2:30
CERVECERÍA LÓPEZ
Av. Álvarez Thomas 2138 Chacarita
011-4552-0275   4553-5682
Lunes a Domingo Mediodía y Noche
CHICHILO
Camarones 1901 Villa Gral. Mitre
011-4584-1263
Miércoles a Viernes Noche
Sábado Mediodía y Noche Domingos Mediodía
EL OBRERO
Agustín R. Cafarena 64 La Boca
011-4362-9912
Lunes a Sábado Mediodía y noche
EL PREFERIDO DE PALERMO
Jorge L. Borges 2018 Palermo
011-4774-6585
Lunes a Sábado Mediodía y Noche
EL PUENTECITO
Luján 2101 Barracas
011-4301-1794
Lunes a Domingo las 24 Horas.
EL VIEJO CAÑÓN
Av. Hipito Irigoyen y Rivadavia
011-4228-8009
Lunes a Domingo Mediodía y noche
EL VULCANO
Ituzaingo 508
011-4300-8822
Lunes a Sábado mediodía y noche Domingo Mediodía
GAMBRINUS
Av. Federico Lacroze 3379 Chacarita
011-4553-2139
Lunes a Domingo Mediodía y noche
GIJÓN
Chile 1402 Monserrat
011-4383-2634
Lunes a Domingo Las 24 Horas
LA CORUÑA
Bolívar 994 – San Telmo
011-4362-7637
Lunes a Domingo Las 24 Horas
LA GRAN TABERNA
Combate de los Pozos 95 Congreso
011-4951-7586
Lunes a Domingo Mediodía y noche
LA MAROMA
Mario Bravo 584 Abasto
011-4862-9308
Lunes a Domingo Mediodía y noche
LA MEZZETA
Av. Álvarez Thomas 1311 Villa Ortúzar
011-4554-7585
Lunes a Sábado Mediodía y noche
LA VERA CALABRIA
Batalla del Pari 700 Villa Crespo
011-4584-1275
Miércoles a Sábado Noche Domingo mediodía
LA VIÑA DEL ABASTO
San Luis 3007 Abasto
011-4963-4890
Martes a Viernes Noche Sábado mediodía noche Domingos Mediodía
LEZAMA
Brasil 359 San Telmo
011-4361-0114
Lunes a Sábado Mediodía y noche Domingos Mediodía
LO DE JESÚS
Gurruchaga 1406 Palermo
011-4831-1961
Lunes a Domingo Mediodía y noche

Fuente Consultada:
Bodegones de Buenos Aires Pietro Sorba
75° Aniversario de LA RAZÓN Historia Viva
El Diario Intimo de un País – La Nación

Primer Subterráneo en Bs. As.

Salones Literarios Centros de Cultura

Edificios Altos de Buenos Aires

Comedores Tradicionales o Bodegones en Bs.As.