Salud y Medicina

La Asimilacion de los Alimentos Concepto Facil Para Niños

La Asimilación de los Alimentos Concepto Fácil Para Niños

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etapas de la asimilacion de los alimentos

El sistema digestivo es el encargado de transformar los alimentos en sustancias más simples para que puedan ser absorbidas por las paredes del intestino y pasar de allí a la sangre.

Boca: Cavidad que se ubica en la parte inferior de la cabeza. Su parte superior está delimitada por el hueso palatino, que forma el paladar. Contiene la lengua y los dientes. Segrega saliva y realiza la masticación.

Faringe: Conducto formado por músculos que va desde la región posterior de la cavidad oral y las fosas nasales hasta el comienzo del esófago.

Esófago: Tubo cilindrico de 24 a 48 cm de longitud. Conecta a la faringe con el estómago.Empujar los alimentos al estómago por medio de los movimientos peristálticos.

Estómago: Saco elástico con gruesas paredes musculares, recubierto enteramente por una membrana mucosa.Sus músculos «baten» el bolo alimenticio y segregan jugos gástricos.

Intestino delgado: Porción del tubo digestivo que se extiende desde el píloro hasta el intestino grueso.El duodeno realiza la mayor parte de la digestión y el yeyuno íleon absorbe los nutrientes.

Intestino grueso: De diámetro mayor que el intestino delgado, mide aproximadamente 1,2 m de longitud.Absorbe agua y algunos minerales que pasan al torrente sanguíneo y mantiene la hidratación.

Recto: Porción final del intestino grueso. Se contrae hasta enviar los desechos al ano.

Ano: Posee un esfínter interno.

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CONCEPTO FÁCIL DE ASIMILACIÓN

1º- Todo ser vivo para desempeñar sus funciones necesita gastar energía del mismo modo que el movimiento de las máquinas exige el empleo de fuerzas.

La energía que utilizan las máquinas está encerrada en el carbón, acumulada en la leña por la obra del vegetal al cual ésta pertenecía; para liberar esa energía se quema el carbón pudiendo así utilizarse el calor desprendido.

Los alimentos que ingerimos son fuentes de energía; habrá que destruirlos quemándolos para aprovechar tal fuerza.

¿Quiénes queman los alimentos para permitir el desprendimiento de energía? Son las células de los tejidos las encargadas de esa tarea.

De modo, pues, es necesario que los alimentos lleguen al alcance de las células para lo cual deben atravesar la pared del intestino delgado.

Este pasaje sólo es posible cuando la albúmina, la manteca y el azúcar son disueltos, es decir, cuando han sido digeridos.

Además de la digestión los alimentos antes de echarse al torrente circulatorio deben sufrir un proceso llamado de asimilación.

Veamos en qué consiste:

2º Demos leche de vaca a un niño, a un perrito y a un gatito. (Si la clase se da en un grado inferior podrá asignarse un nombre a cada uno de los tres personajes de manera que la lección resulte más amena.)

Después de tomada la leche el niño será siempre niño, el perro siempre perro, y el gato siempre gato a pesar de que el alimento ingerido pertenecía a un animal de especie distinta. ¿Cómo explicar el fenómeno? .

Si el niño ha bebido leche de vaca, si ha incorporado a su organismo una parte de este animal ¿cómo explicar que desde ese momento no tenga algo de vaca?.

La misma pregunta cabe formularse con respecto al gatito y al perro.

Es que los seres vivos tienen una función muy importante y característica de ellos: son capaces de transformar un alimento en sustancia propia de ellos.

Es decir: el organismo del niño tiene la propiedad de transformar la leche de vaca en sustancias que contribuirán a formar sangre humana, y no en cualquier sangre humana, sino en la suya; el organismo del perro, así como el del gato, transforman igualmente la leche de vaca en sangre de perro y en sangre de gato respectivamente.

De modo que después de beber leche, el niño por su composición es siempre niño, el perro siempre perro y el gato siempre gato. Pero en cantidad habrá un poco más de niño, un poco más de gato y un poco más de perro.

Cuanto decimos con respecto a la leche puede aplicarse a otras sustancias. Sea un hombre que almuerza según el siguiente menú: carne de vaca, jamón, huevos fritos.

Si el organismo no tuviera el poder de transformar los alimentos resultaría que nuestro hombre, después de la digestión, tendría en si cuerpo algo de cerdo, algo de ave, algo de vaca y algo de hombre. No ocurre así porque los alimentos son transformados en sustancias propias del ser que los ingiere.

Después de haber sido digerido—es decir, puestos en condiciones de atravesar la pared intestinal— los alimentos, en forma de quilo, listos ya para echarse al torrente circulatorio, sufren entonces la transformación maravillosa que sorprende y admira.

La albúmina del huevo de gallina es tal antes de atravesar la pared intestinal; pero caundo llega a la sangre ya no es albúmina de gallina sino albúmina humana. Hay pues en la mucosa del intestino dinamismos encargados de realizar esa transformación.

Aún no se conocen bien las modificaciones producidas que tienen la virtud de poner el sello o marca de fábrica a las sustancias que se introducen en el cuerpo.

Las sustancias capaces de pasar por via digestiva a la sangre se llaman alimentos; la transformación de éstos se denomina asimilación.

3º—Todos los seres vivos asimilan. Todos reciben alimentos, los asimilan y luego los destruyen para aprovechar la energía en ellas acumulada.

INGESTIÓN —-> TRANSFORMACIÓN —-> DESTRUCCIÓN

Los seres inorgánicos no son capaces de digerir ni de asimilar. He aquí pues, una diferencia importante con los seres vivos.

 

La Medicina en el Renacimiento Investigaciones Cientificas Medicas

Médicos del Renacimiento
Investigaciones Científicas de Medicina

La medicina alcanzó gran desarrollo durante el Renacimiento, sobre todo en Europa occidental. Los tratamientos médicos, tan primitivos en la Edad Media, se convirtieron en verdadera ciencia.

Gracias a sus infatigables investigaciones y a su lucha contra métodos anticuados, sabjos como Andrés Vesalio, Ambrosio Paré y Miguel Servet fueron figuras cumbres de este poderoso desarrollo. Sin embargo, todavía se ponían en práctica tratamientos ridículos, dolorosos, e incluso criminales

La Edad Media había menospreciado la cultura de la Antigüedad, pero el Renacimiento trató de restablecer el contacto con la Roma clásica y con Grecia. Al principio, este retorno al espíritu clásico se limitó al arte y a la literatura. Pero al cabo de un tiempo se extendió también a las ciencias.

En efecto, éstas experimentaron gran desarrollo en los siglos XV y XVI. Su florecimiento fue tan evidente que se puede decir que para las ciencias nació una nueva era, que contrastaba con la paralización e incluso el retroceso característicos de la Edad Media.

Italia fue el país del renacimiento de las artes y las letras, mas no del de las ciencias, que en esta época alcanzaron su máximo desarrollo en naciones situadas más al norte: Países Bajos, Francia y el Sacro Romano Imperio. La medicina también cobró gran incremento en estos países.

Es indudable que Leonardo de Vinci ya se había interesado vivamente por la anatomía, pero este interés sólo era una de las facetas de su genio universal. En el terreno de la medicina fue mucho más importante la aportación de su más joven contemporáneo, el alemán Paracelso (1493-1541), cuyo verdadero nombre era Felipe Aurelio Teofrasto Bombast de Hohenheim.

Fue uno de los más grandes viajeros de su época. Además de sus vastos conocimientos médicos, era versado en filosofía, alquimia, magia, etc. Leibniz (siglo XVIII), el más grande filósofo alemán, dijo de él: «Es el más grande loco de los médicos, pero también el más médico de todos los locos.»

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Paracelso dio poca importancia a la anatomía. Se dedicó, sobre todo, al estudio de la patología y la bioquímica (química de las materias vivas).

El bruselense Andrés Vesalio (1514-1564) lo superó en popularidad. Instauró el estudio de la anatomía humana. Antes de cumplir treinta años publicó un atlas anatómico con ilustraciones dibujadas por John Stefan de Calcar. En 1543 publicó su obra maestra De humani corporis fábrica, que abrió nuevas perspectivas a la medicina. En esta obra, Vesalio emite observaciones críticas sobre ciertas opiniones en materia de anatomía. Estas opiniones habían sido profesadas por Galeno en la Antigüedad y comúnmente aceptadas desde entonces.

En su obra, el joven sabio bruselense insistió, entre otros, en los detalles concretos que diferencian el cuerpo humano del de los monos y perros. Esta diferencia no se había establecido hasta entonces porque no se conocía suficientemente la anatomía humana. Vesalio fundó sus teorías en experiencias personales y pudo concluir que, con frecuencia, Galeno se había equivocado.

Éste sostenía, por ejemplo, que el maxilar inferior del hombre constaba de dos partes, unidas por una articulación. Esta teoría se había admitido durante siglos. Vesalio demostró, por el contrario, la ausencia de toda articulación. A diferencia de sus colegas, Vesalio siempre disecaba él mismo los cuerpos humanos.

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De este modo podía realizar un concienzudo examen. El gran mérito de Vesalio no sólo estriba en no haber estado de acuerdo con conceptos caducos ni en elaborar una anatomía renovada sino, sobre todo, en haber encauzado la medicina por caminos distintos, gracias a nuevos métodos de pensamiento y trabajo.

A pesar de las críticas de algunos medios conservadores, Carlos I tuvo en gran estima las notables cualidades de Vesalio, que fue el médico personal del emperador. En la corte de Felipe II siguió desempeñando sus funciones, pero las intrigas de palacio se convirtieron en una carga para él. Además, deseaba regresar a su cátedra de profesor en la universidad de Padua. Pero antes hubo de ir a Jerusalén, y en el viaje de regreso murió.

Cuando le sobrevino la muerte, en la isla de Zante, apenas tenía cincuenta años, su coetáneo, el francés Ambrosio Paré (hacia 1510-1590), también adquirió gran reputación, sobre todo en lo concerniente a la cirugía. Tras haber perfeccionado sus conocimientos prácticos como alumno cirujano en el Hótel-Dieu de París, obtuvo el título de barbero-cirujano, y en calidad de tal acompañó al ejército francés que marchó a Italia, lo que le permitió adquirir gran experiencia cuidando a los heridos.

Basándose en estos conocimientos, elaboró nuevas teorías en materia de cirugía y las consignó en un manual. Se oponía a los brutales tratamientos practicados por sus antecesores y se esforzaba en cuidar a los enfermos con la mayor delicadeza posible.

También inventó numerosos instrumentos ingeniosos, no sólo para uso de la cirugía, sino también con otros fines, como por ejemplo el baño de vapor  fue uno de sus múltiples inventos. Se trata de una bañera cerrada que se comunica con una estufa llena de agua. Cuando el agua se calienta llena la bañera de vapor.

Durante mucho tiempo Paré ejerció gran influencia. A él se debe la fundación de la escuela de cirugía de Francia.

Al lado de estas dos grandes figuras hubo muchas más que encauzaron la medicina por caminos nuevos. En primer lugar debemos citar al médico y teólogo español Miguel Servet (1511-1553), descubridor de la circulación sanguínea pulmonar, de lo que dio cuenta en su obra Christianismi Restitutio (1553), pero anatematizado por Roma y perseguido por Calvino, éste logró que el Gran Consejo de Ginebra lo condenase a morir en la hoguera, en la que ardió también su libro. Su descubrimiento fue olvidado hasta los trabajos del médico inglés William Harvey (1578-1657).

Otro español, Francisco Valles (1524-1592), a quien se denominó el Divino, se destacó como clínico en esa época. Es, pues, indudable que el Renacimiento aportó, principalmente fuera de Italia, una profunda renovación en el campo de la medicina. Sin embargo, todavía subsistían algunos viejos conceptos, unas veces cómicos y otras criminales.

Así, por ejemplo, las ropas especiales que en el siglo XVIII usaban los médicos que cuidaban de los apestados habrían sido más adecuadas para una procesión de carnaval que para un hospital. Llevaban un traje largo y una máscara puntiaguda que llenaban con toda clase de ingredientes destinados, según creían, a purificar el aire que respiraban. Incluso en esa época, las personas de quienes se sospechaba que podían propagar la peste eran martirizadas hasta la muerte.

En sus métodos terapéuticos aún se aplicaban algunos sistemas dolorosos. Por ejemplo, cuando un miembro encogido no se dejaba extender, se colocaba al paciente en una especie de banco de tortura en el que se estiraba el miembro deformado hasta que se distendía.

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El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El legendario artista de la improvisación llegó a batirse por tres días seguidos con un contrincante sin que el público se moviera de su sitio. El payador Gabino Ezeiza falleció el 12 de octubre en su casa de Floresta. De familia afroamericana, había nacido el 3 de febrero de 1858 en el barrio de San Telmo como otro miembro más de una familia humilde.

Gabino Ezeiza

Se lo considera uno de los primeros payadores de Buenos Aires y de toda la zona del Río de la Plata y su público asegura que nadie le ganaba en el contrapunto.

El pulpero Pancho Luna, que había sido payador de joven, en los tiempos de Rivadavia, fue el que acercó a Gabino a la guitarra. Como regalo, a los quince años, la madre le compró una guitarra española que adornó con cintas celestes y blancas. Al poco tiempo dejó la casa familiar, donde quedaron su madre y sus hermanos, Tomás y Matilde Ezeiza, ya que el padre había muerto en la Guerra del Paraguay. Comenzó a hacerse conocido como payador y en poco tiempo ganó celebridad.

Se cuenta que en una oportunidad sostuvo una contienda durante tres noches con Nemesio Trejo. La inventiva de los dos artistas se mostró de tal magnitud que el público permaneció en el lugar, para ver cómo se desarrollaba el encuentro. Después de una disputa de payadas en un circo de Boedo, entabló amistad con José Betinotti, quien se convirtió en discípulo de Gabino.

El profesor y escritor Rodolfo Se-net dijo que Gabino tuvo «una aptitud estupenda, increíble, para hacer versos. Los improvisaba, así, en el momento, y como tenía un oído perfecto para la medida, la cadencia y la rima, le salían sonoros».

Fundó su propio circo, Pabellón Argentino, con el que recorrió muchos pueblos, pero lo perdió en un incendio en 1893.

Es autor de más de quinientas composiciones, grabó discos y recopiló sus versos en el folleto Cantos a la Patria. Carlos Gardel y José Razzano lo conocieron en un comité y, al hacerse amigos,  solían frecuentar  el Café de los Angelitos.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

SÍMBOLOS NACIONALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA Identidad Nacional

SÍMBOLOS NACIONALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA

LA BANDERA NACIONAL
La autorización para adoptar la escarapela nacional emitida por el gobierno del Triunvirato, inspiró a Belgrano la creación de una bandera con los mismos colores de aquélla.

El 27 de febrero de 1812, en oportunidad de augurar dos baterías de artillería encargadas por el gobierno, emplazadas una, Libertad, sobre a costa occidental del Paraná a la altura de la ciudad de Rosario de Santa Fe, y la otra, Independencia, en una isla distante a poco más de mil  metros de esa ciudad, Belgrano presentó la nueva enseñapatriaante las filas allí reunidas. Luego de haberlas arengado y formado en tropa, ordenó izarla en la barranca, frente al Paraná, informando posteriormente de esta decisión al Triunvirato de la siguiente manera: «Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de V.E.».

El gobierno desaprobó la medida adoptada por Belgrano, alegando razones de prudencia política, imponiéndole hacer pasar el hecho como un rasgo de entusiasmo momentáneo, como así también, que ocultara disimuladamente el nuevo emblema, recomendándole lo reemplazase por la usada en la Fortaleza de Buenos Aires, (roja y amarilla).

Pero esta comunicación, Belgrano no la recibió por haberse puesto ya en marcha hacia el norte para nacerse cargo del ejército. Por ese motivo, mandó enarbolar nuevamente la bandera de su creación, en oportunidad de celebrarse el segundo aniversario de a Revolución de Mayo, en la catedral de la ciudad de Jujuy. Luego de haber oficiado un solemne Te Deum, el canónigo Juan Ignacio Gorriti bendijo la enseña. El 29 de mayo Belgrano informó al gobierno de esta ceremonia:»… el puéblese complacía de la señal que ya nos distingue de las demás naciones…».

El Triunvirato interpretó estos hechos como una desobediencia de Belgrano, por lo que le envió una reprimenda e!27 de junio, a la que el general contestóel18dejulio, allanándose a la disposición de recoger la bandera, afirmando que la reservaría para el día de la batalla final de la gran victoria.
Posteriormente, la Asamblea del año XIII resolvió permitir el uso de la bandera creada por Belgrano, pero sin dejar ninguna constancia por escrito de ello, ya que no deseaba la ruptura total con España.

El Congreso Constituyente de Tucumán la reconoció oficialmente el 20 de julio de 1816, por iniciativa del diputado Esteban A. Gascón. Esto fue dar legalidad a un hecho consumado y generalizado, ya que la bandera celeste y blanca había flameado anteriormente en distintas oportunidades de importancia: en la iglesia de San Nicolás de Buenos Aires, con motivo de la celebración de una misa de acción de gracias por el fracaso de la conspiración de Álzaga; también, el 13 febrero de 1813, Belgrano había hecho jurar a sus tropas fidelidad al gobierno de la Asamblea del año XIII, a orillas del río Pasaje (luego fue denominado Juramento), utilizando la bandera celeste y blanca que, como ya quedara señalado, por disposición de ese organismo en el día de su instalación había sido permitida; con el triunfo de Salta  del 20 de febrero de ese mismo año, donde tuvo su bautismo de fuego; cuando se rindió Montevideo, el 23 de junio de 1814, la bandera española fue reemplazada por la celeste y blanca; por último, la Fortaleza de Buenos Aires la había adoptado el 17 de abril de 1815.

El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas. El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco y azul, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca.

HIMNO NACIONAL
Muchas versiones diferentes entre sí sobre los orígenes del Himno Nacional Argentino han dado los historiadores a lo largo de los años.

Mariano Bosch, en su obra exégeta del tema «El Himno Nacional». La Canción nacional no fue compuesta en 1813 ni por orden de la Asamblea expone que fue durante la noche del 24 de mayo de 1812, la fecha en que surgió la idea del Himno. Durante esa velada se puso en escena en el Coliseo provisional (sito entonces en Cangallo y Reconquista) una obra de teatro denominada «25 de Mayo, llena de santo amor a la libertad» cuyo autor fue Luis Ambrosio Morante.

Este melodrama rememoraba las escenas del 25 de mayo de 1810. En la obra aparecía el Fuerte, el Cabildo, el pueblo congregado en la plaza, lo tribunos, los patriotas, los que repartían insignias celestes y blancas; en escena se vivaba y se discutía, y en un momento determinado, uno de los actores decía: «y ahora cantemos con fervor nuestro himno…» y se entonó un himno de libertad.

Esta obra de Morante tuvo la virtud de exaltar los corazones tanto de la gente del pueblo como de los hombres influyentes y gobernantes. Entre ellos, Vicente López y Planes, que también había asistido a la función, pensó en escribir una canción y sintiose inspirado para hacerla. Blas Parera, un músico catalán, le puso la música.

Según siempre la versión de Bosch, en julio de 1812 el Triunvirato encargó al Cabildo que procurara encontrar poeta y músico que compusiera una Marcha Patriótica. La orden tuvo inmediata repercusión y el regidor Manuel José García presentó una obra compuesta por fray Cayetano Rodríguez, a la que se le puso música sencilla y contagiosa. Amigo de Vicente López, García acordó con él la manera de hacerle conocer al Cabildo la canción de su autoría, para lo que se hizo una demostración en las puertas de esa institución. Éste se decidió por ella y fray Cayetano Rodríguez retiró su himno.

Luego de darle los últimos retoques, fue entonada ante las autoridades del gobierno el 1a de noviembre de 1812, como lo demuestran documentos del Archivo de la Nación. El Cabildo abonó a Parera la suma de 167 pesos por la música.

La Asamblea de 1813 dispuso que la canción de Vicente López fuese la única marcha nacional y que se entonara en todos los actos públicos, aunque ya de hecho esto se hacía. La primera edición del himno nacional se hizo el 14 de mayo de 1813, en papel y formato de la Gaceta Ministerial de Gobierno y en tipo de imprenta de Niños Expósitos, con el nombre de Marcha Patriótica.

Durante un prolongado tiempo, la canción patriótica de López fue interpretada de acuerdo al texto original. Pero habiéndose aplacado el sentimiento contrario, o antagónico, hacia la madre patria, propio de los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo y mientras se produjeron las guerras de la independencia, esta canción sufrió una modificación de forma en lo relativo a aquellas estrofas que tuvieran un concepto peyorativo hacia España, que ya no tenía demasiado sentido para la soberanía del Estado.

Un decreto expendido durante la presidencia de Roca, de 1900, dispuso e su artículo primero que en las fiestas oficiales o públicas y en los colegios y escuelas del estado, sólo se cantarían la primera y la última cuarteta y coro de la canción nacional. En 1860, Juan Pedro Esnaola hizo algunos arreglos a la música original, y ésa es la versión más completa y autorizada del Himno Nacional, quedando sin efecto los ensayos de reforma realizados en 1910 y 1927.

ESCARAPELA NACIONAL
El uso de cintas azules (o azul celeste) y blancas fue casi una tendencia natural en los acontecimientos patrióticos de importancia de nuestro país, sin que se haya podido encontrar una explicación determinante de ello.

Ante la reiterada necesidad de identificarse, ya fuera con un ideal nacional o con una determinada fuerza militar patriótica, invariablemente habían surgido los dos colores. Con ellos se distinguieron los futuros Intervinientes en la reconquista de Buenos Aires en 1806; los Húsares de Pueyrredón en 1807; fueron también los colores del uniforme del cuerpo de Patricios; el de los cabildantes patriotas del 22 de mayo de 1810 y, por último, el 25, día de la Revolución de Mayo, dos patriotas, Domingo French y Antonio Berutti, volvieron a elegirlos y adquirieron en una tienda de la recova las cintas que adornarían los sombreros de los patriotas que concurrieron a la plaza Mayor (hoy de Mayo) durante la gloriosa jornada.

Por eso parece, (y así debió serlo) muy lógico, que lo que la costumbre ya había aceptado como insignia identificatoria, fuera elevado al rango de símbolo o emblema de un pueblo y de un ejército que luchaba por una causa. Y así lo propuso Manuel Belgrano a los miembros del primer Triunvirato, Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso, con Bernardino Rivadavia como secretario, quienes acordaron, el 18 de mayo de 1812, el uso de la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata por las tropas, «declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían».

En esta aceptación por parte del gobierno de Buenos Aires a su reclamo se basó el general Belgrano para enarbolar, por primera vez en nuestro país, la Bandera Nacional.

Fuente Consultada: Consultor De Historia Argentina Tomo I 1810-1890

ALGO MAS SOBRE LOS SÍMBOLOS:
Segú la mirada del Historiador José Cosmelli Ibañez

Nuestros símbolos patrios
El Himno Nacional. El 6 de marzo de 1813 la asamblea comisionó al diputado Vicente López y Planes para que presentara una canción patriótica. El trabajo fue leído en la sesión del 11 de mayo y declarado por aclamación como «La única canción de las Provincias Unidas».

Informado el segundo Triunvirato envió comunicaciones a las Intendencias para que la Marcha Patriótica «sirva a los fines que dispone la Soberana Asamblea, a inspirar el inestimable carácter nacional y aquel heroísmo y ambición de gloria que ha inmortalizado a los hombres libres».

La música fue compuesta por el maestro Blas Parera y sus originales —como ocurrió con la letra— también se han perdido. El texto auténtico de la letra del Himno Nacional se conserva en el Archivo General de la Nación y consiste en una copia remitida por el Triunvirato, junto con la circular del 12 de mayo de 1813, a don Bernardo Vélez, secretario de gobierno de la Intendencia de Buenos Aires.

La partitura que se interpreta actualmente es la versión que escribió en 1860, el maestro Juan Pedro Esnaola, destacado pianista que conservó exactamente la primitiva melodía de Parera, pero agregó ciertas modificaciones y detalles de armonización.

El Escudo Nacional. El escudo tiene su origen en el sello usado por la Asamblea General Constituyente. A pesar de los esfuerzos de ilustres investigadores, se desconoce quién realizó el dibujo original y la fecha en que la citada corporación mandó componer y aprobó su distintivo gráfico.

Recién instalada, la Asamblea se declaró depositaría del «ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata»; en consecuencia, es lógico afirmar que de inmediato ordenó la confección de su sello. Se encomendó tal tarea al diputado por San Luis Agustín Donado, quien encargó el trabajo de burilar la pieza a Juan de Dios Rivera, hábil artífice peruano que ya había confeccionado el escudo del Consulado y varias medallas con efigies de monarcas españoles. Si bien Rivera es el ejecutor material del Sello, «nada autoriza a tenerlo como autor del dibujo original».

El 12 de marzo la Asamblea dispuso «que el Supremo Poder Ejecutivo U88 del mismo sello de este cuerpo soberano» con diferente inscripción. El 13 do abril el citado organismo ordenó que las nuevas monedas a acuñar cu la ceca de Potosí debían llevar grabado el dicho sello. El 27 del mismo mea resolvió que el último reemplazara—en lugares públicos o emblemas— a las armas del rey. De tal manera, el sello de la Soberana Asamblea adquirió paulatinamente el carácter de escudo, debido a varias disposiciones que extendieron su uso en todos los aspectos de la vida nacional.

Con respecto a la Bandera Nacional, la asamblea no tomó ninguna resolución y fue el Congreso de Tucumán —en 1816— quien dispuso que el distintivo de las Provincias Unidas fuese «la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente».