Segundo Triunvirato

El ultimo soldado de San Martin Anecdotas Argentinas Historia

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN

Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por «Caras y Caretas» (Número 607 del 21-05-10)

– «yo había llegado con los que salimos de San Juan..».

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el «zanjón» de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– … nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban… Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza. ¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?. Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?…. ¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?. Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio. Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813 Carlos de Alvear

REFORMAS Y CONFLICTOS DE LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813

A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente. Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII. Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen abajo),lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable. Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena. Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos. Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones o reformas de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera. Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de AlvearCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada.

Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición. En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración. Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Desde la Revolución de Mayo se iban popularizando dos colores como distintivos de los patriotas del Río de la Plata; el celeste y el blanco. En febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta con aquellos colores.

El general Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez lo combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812. Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, pero no conocemos la distribución de sus franjas.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de Salta, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio de Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a sus soldados juramento de fidelidad a la Asamblea Constituyente del año XIII. Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el Segundo Triunvirato.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial. La imagen del rey fue sustituida por un nuevo sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado como el anterior en febrero de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy poseemos como símbolo patrio.

A comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes (1785-1856), compuso los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen de nuestro Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera (1776-1840), un español residente en Buenos Aires, director de orquesta del teatro.

En 1813 contábamos, pues, con tres símbolos ya oficializados: la Escarapela, el Escudo y el Himno. La Bandera no tenía aún sanción oficial; ésta se obtuvo en 1816, como veremos más adelante.

En los primeros meses de su gestión, el Segundo Triunvirato y la Asamblea actuaron con los mejores auspicios. Por ese tiempo las armas argentinas triunfaban en Tucumán y Salta, y también habían obtenido el triunfo de Cerrito, en la Banda Oriental. A fines de 1813, en cambio, el cuadro era completamente diferente. Belgrano, con el ejército del Norte, era derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, y la Plaza Fuerte de Montevideo resistía el
ataque de las armas patriotas.

La situación era grave en general. La Asamblea resolvió que se modificara la forma del Poder Ejecutivo, la responsabilidad del gobierno debía concentrarse, para hacer más eficaz su gestión, en una sola persona, que llevaría el título de Supremo Director del Estado. La Asamblea aprobó la petición y creó el Directorio, el 22 de enero de 1814.

Los problemas internos y la creación del Directorio: La Asamblea no sólo tenía que enfrentar aquellos problemas derivados de la nueva situación europea, también tenía serias dificultades locales. En efecto, su instalación había profundizado el conflicto entre las tendencias centralizadoras de Buenos Aires y las confederacionistas, que exigían el reconocimiento de las soberanías provinciales.

La Asamblea rechazó a los enviados artiguistas argumentando que los diputados no podían tener mandatos imperativos, como era el caso de estos diputados. Estas instrucciones exigían la declaración de la independencia y la organización de un estado confederal en el que cada provincia conservaba su autonomía. Esto provocó la ruptura entre el caudillo oriental y el gobierno central porteño, que lo declaró su enemigo.

INSTRUCCIONES DADAS A LOS DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813

Artículo 1 Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Articulo 2 No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3 Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8 El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Articulo 11 Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en Congreso.

Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.

Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 19 Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

José Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LAS REFORMAS A DE LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII
En lo político:
-Crea un nuevo Poder Ejecutivo, esta vez unipersonal, bajo la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a quien acompañará un Consejo de Estado.
-Sanción de una amnistía general, excepto para Saavedra y Campana quienes seguirían desterrados.
-Sanciona la inviolabilidad de los diputados.
-Establece el 25 de Mayo como fecha patria, aprueba el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera, y crea el Escudo Nacional.

-En lo social:
-Establece la libertad de vientres, esto es, la libertad de todos los hijos de esclavos nacidos desde el 31 de enero de 1813.
-Abolición de la encomienda, mita y yanaconazgo.
-Abolición de los títulos de nobleza.
-Prohibición de castigos corporales en las escuelas.

-En lo económico:
-Ordena la acuñación de moneda en oro y plata (ver recuadro).
-Exención impositiva a la actividad minera.
-Autorización para la libre exportación de harinas y cereales.
-Apoyó las actividades comerciales, agropecuarias e industriales.

-En lo religioso:
-Establece la subordinación de las autoridades eclesiásticas a las civiles.
-A partir de entonces, la religión católica apostólica romana sería considerada como culto oficial del Estado.
-Abolición del Tribunal de la Inquisición.

-En lo militar:
-Instituye la pena de muerte para el delito de deserción.
-Crea el Instituto Médico Militar presidido por el prestigioso médico Cosme Argerich.
-Establece como grado máximo del ejército el de brigadier.

-En lo judicial:
-Abolición de los tormentos.
-Crea Cámaras de Apelaciones para reemplazar a las audiencias de Charcas y Buenos Aires, organismos provenientes de la administración de justicia española.

 

El Directorio de Gobierno Argentino Gervasio Posadas Primer Director

El Directorio de Gobierno Argentino – Gervasio Posadas

La Asamblea del año XIII creó un poder ejecutivo unipersonal, el Director Supremo de las Provincias Unidas. Sin embargo, en 1815, el Directorio no pudo con la suma de dificultades y colapsó, dejando como herederas a un conjunto de provincias autónomas.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU El Directorio (1814-20): El primer Director Supremo fue don Gervasio Antonio de Posadas (imagen izq.) , tío de Alvear, el joven jefe militar que dirigía la Logia Lautaro y dominaba la Asamblea.

Posadas inició su gobierno el 22 de enero de 1814. Actuó con serenidad y eficacia. Durante su administración se creó la escuadrilla de Brown, con la que se logró dominar el Río de la Plata y preparar la rendición de Montevideo. Esta plaza fue tomada el 20 de junio de 1814 por un ejército comandado por Alvear. El 10 de agosto del mismo año se nombraba gobernador intendente de Cuyo al General San Martín.

Posadas, que había actuado con mesura desde el comienzo de su gobierno, se encontró en situación difícil a fines del año 1814. Había nombrado al general Rondeau (imagen derecha) jefe del ejército del Norte, después del relevo solicitado por San Martín.

Pero poco después que Rondeau asumió el mando se supo que Posadas había designado a Alvear para reemplazarlo. Entonces sus jefes y oficiales se sublevaron contra el Director negándose a aceptar el cambio; Rondeau continuó en el mando del ejército. Posadas resolvió entonces renunciar, y así lo hizo el 9 de enero de 1815.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUEn la Asamblea dominaba Alvear, que fue designado para reemplazar a Posadas como Director Supremo. En verdad, todo estaba preparado para llevar al gobierno al reciente triunfador de Montevideo.

Alvear, el nuevo Director Supremo, joven e inexperto, tuvo que afrontar problemas muy difíciles. La situación militar se agravaba en el Norte, donde los realistas amenazaban con una nueva invasión desde el Alto Perú. En el interior del país, los gobernadores provinciales, disgustados porque no tenían participación directa en el gobierno se oponían al nuevo Director Supremo.

El descrédito de Alvear, por su errónea política exterior y su oposición a los caudillos gobernadores provinciales, determiné su rápida caída. El 2 de abril de 1815, es decir, menos de tres meses después de haber asumido el poder, se sublevó en la posta de Fontezuelas, situada cerca de Buenos Aires, el ejército que Alvear había enviado a Santa Fe para actuar contra los gobernadores del litoral, especialmente contra Artigas, virtual jefe de la Banda Oriental.

Dirigió la sublevación el comandante Ignacio Alvarez Thomas, quien regresó a Buenos Aires con las tropas para proteger la ciudad. En Buenos Aires el Cabildo asumió una vez más la representación popular y pidió la renuncia al Director Supremo. Alvear tuvo que salir del país. La Asamblea Constituyente, reunida desde 1813, se disolvió inmediatamente.

El Cabildo designó provisionalmente Director Supremo al general José Rondeau;HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU pero como éste se hallaba al frente del ejército del Norte, actuó como Director Sustituto, Alvarez Thomas, el jefe de la sublevación de Fontezuelas.

En aquel momento los hombres más representativos del país pensaron realizar gestiones diplomáticas en el extranjero para resolver el problema de nuestra independencia. Sabíase que en España se estaba preparando un poderoso ejército para recuperar el Río de la Plata; entre nosotros no se confiaba en el éxito del ejército patriota y se esperaba, en cambio, que el apoyo de Portugal y Gran Bretaña decidiera al gobierno español a reconocer nuestros derechos a la soberanía.

Cuatro representantes del gobierno nacional actuaron en el extranjero: Manuel José García en Río de Janeiro, donde inició gestiones ante el ministro inglés lord Strangford (imagen derecha); Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, en la corte española y en Londres, donde debían proceder de conformidad con Manuel de Sarratea, que ya se hallaba en la capital de Inglaterra preparando el terreno para las negociaciones.

Alvear (imagen abajo) dio a los representantes argentinos instrucciones secretas que insinuaban la posibilidad de someter el país al protectorado de Gran Bretaña, si fracasaban las gestiones para asegurar la independencia.

Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del, pueblo inglés.”)

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.

En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Disuelta la Asamblea del año XIII, el Cabildo de Buenos Aires creó una Junta de Observación, que dictó el Estatuto Provisional de 1815, por cuyas disposiciones quedaba supeditada la autoridad del Director Sustituto a dicha Junta y al Cabildo. El Cabildo envió a las provincias una circular en la cual expresaba que Buenos Aires no se proponía establecer una dominación prepotente sobre ellas; que respetaba sus opiniones y estaba pronto para modificar lo hecho, si ello era conveniente, en cuanto la voz de los pueblos lo indicara. Por entonces la división no era entre morenistas y saavedristas; empezaba a surgir una división mucho más grave y profunda que desembocaría en unitarios y federales.

Los primeros, reclutados entre los sectores más ilustrados en la ideología revolucionaria liberal europea, eran partidarios de la concentración del poder, que según su visión facilitaría la unidad política del país; no reconocían las autonomías provinciales y consideraban que el gobierno debía ser ejercido por los estratos más aristocráticos.

Los segundos, con mayor arraigo en el interior (aunque Buenos Aires constituirá un Partido Federal muy fuerte, así como el interior generara destacados unitarios) eran defensores de la capacidad de cada provincia para autogobernarse, sin que ello implicara desconocer su pertenencia a una misma nación, pero reconociendo en un gobierno central (que en todo caso debía estar fuera de Buenos Aires) solamente a un representante, en especial en el desempeño de las Relaciones Exteriores.

La revolución contra Alvear fue preparada por los federales. Como consecuencia, Álvarez Thomas, Director Sustituto, cumplió las promesas del Cabildo. En abril de 1815 convocó a un Congreso Nacional Constituyente, para resolver la situación del país. Como la mayoría de las autoridades provinciales resistían la centralización del gobierno en Buenos Aires, se estableció que el Congreso se reuniría en San Miguel de Tucumán.
Ya vimos que a fines de 1815, durante el mandato de Álvarez Thomas como Director interino, el ejército del Norte, al mando de Rondeau, fue completamente destrozado en Sipe Sipe. Como principal consecuencia de este desastre, todo el Alto Perú quedó definitivamente aislado de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La gestión de Álvarez Thomas no fue muy afortunada en otros aspectos; por ejemplo, persiguió con intolerancia a sus adversarios políticos. Se vio obligado a renunciar el 16 de abril de 1816. Lo sustituyó por breve tiempo en el Directorio el general Antonio González Balcarce, también interinamente, hasta el 3 de mayo de 1816.

Segundo Triunvirato Logia Lautaro Revolucion 1812 San Martin Obras

REVOLUCIÓN DEL 8 DE OCTUBRE DE 1812:
EL SEGUNDO TRIUNVIRATO

A mediados de 1812 el desprestigio del Triunvirato era público. La activa oposición —encabezada por la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica— censuraba el marcado centralismo del gobierno y lo acusaba de querer perpetuarse en el mando al demorar la convocatoria de un congreso general.

A las dificultades de orden político se sumaba la grave situación del ejército del Norte asediado por el enemigo. Gran descontento produjo la orden enviada desde Buenos Aires al general Belgrano, para que se retirara con sus tropas sin librar combate.

Presionado por sus adversarios, el Triunvirato debió convocar a los cabildos del interior —3 de junio— para que enviaran representantes ante una nueva Asamblea, que reemplazaría a la disuelta en los primeros días de abril.

Los diputados provinciales debían concurrir a Buenos Aires para «fijar el tiempo y lugar de la reunión del Congreso», que significaba —en otras palabras— integrar una Asamblea electora para sancionar una ley con el fin de reunir, más tarde, una Asamblea constituyente. De tal manera se pretendía reemplazar a la última —que todos  anhelaban—  por una  simple  asamblea de  carácter electoral.

El Triunvirato dispuso que el Cabildo de Buenos Aires debía elegir los diputados por la capital y, también, examinar los poderes de los representantes del interior; en este último caso, el ayuntamiento estaba facultado para rechazar a cualquiera de eílos y nombrar el suplente.

Mendoza eligió diputado a Monteagudo —residente en Buenos Aires y candidato de la Logia— pero su designación no fue aceptada por el gobjemo, quien lo comunicó al Cabildo para que éste nombrara un reemplazante;1 también fueron rechazados los representantes de Salta y Jujuy.

General Jose de San Martin

Los esfuerzos puestos por San Martín en crear una formidable unidad de combate no encontraban respuesta en la acción política del Triunvirato. Dentro del gobierno surgían disputas entre el secretario Rivadavia y otras figuras destacadas, como Pueyrredón o Juan José Paso. La orientación impuesta por Rivadavia parecía inclinada a acordar con el Consejo de Regencia español y quitar a Buenos Aires de la lucha emancipadora americana. La labor de la Logia Lautaro encontró un clima propicio para difundir sus ideas, en medio del creciente descontento de muchos porteños. Cuando a fines de setiembre de 1812 llegó a Buenos Aires la noticia de la victoria alcanzada por Belgrano en Tucumán, en abierta desobediencia a las órdenes recibidas, el clima opositor llegó a un punto culminante.

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO: La Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro organizaron una revolución militar que estalló el 8 de octubre de 1812. El 6 de abril del año anterior los saavedristas habían expulsado del gobierno, por la violencia, a los morenistas; ahora los revolucionarios destituían al Triunvirato para poder concretar sus objetivos de independencia.

En la mañana de ese día se reunieron en la Plaza de Mayo algunos regimientos, entre ellos el de los Granaderos a Caballo, bajo las órdenes de San Martín y Alvear, y los batallones de cívicos mandados por Ortiz de Ocampo. El pueblo, movilizado por la Sociedad Patriótica, llenaba también la plaza, exigiendo inmediatamente un Cabildo Abierto y haciendo oír sus gritos hostiles al gobierno.

Reunidos en el Cabildo los representantes del pueblo de Buenos Aires aceptaron íntegramente todo el petitorio de la revolución, que quedó triunfante. Resolvieron destituir a los miembros del Poder Ejecutivo y designar nuevos triunviros.

Así se constituyó el Segundo Triunvirato (8 de octubre de 1812 al 22 de enero de 1814) integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte. Detrás del nuevo gobierno actuaban la “Logia Lautaro” y su organismo visible, la “Sociedad Patriótica”.

Juan José PasoAntonio Alvarez JonteNicolás Rodríguez Peña
Juan José PasoAntonio Alvarez JonteNicolás Rodríguez Peña

El Segundo Triunvirato encaró con energía la campaña contra los realistas en el Norte y en la Banda Oriental. Apoyó a Belgrano, que había triunfado en setiembre de 1812 en Tucumán, para que continuara su ofensiva; esto dio por resultado el triunfo de Salta, ocurrido el 20 de febrero de 1813.

El Primer Triunvirato había celebrado un armisticio con Elío, jefe militar de Montevideo. A fines de 1812, el Segundo Triunvirato resolvió reanudar el ataque contra ese baluarte realista, enviando la segunda expedición a la Banda Oriental, al mando de don Manuel de Sarratea; su segundo jefe era el coronel Rondeau, que obtuvo la victoria de Cerrito el 31 de diciembre de 1812.

Transcurrido más de un mes, el 3 de febrero de 1813, San Martín triunfaba en San Lorenzo. Estos éxitos dieron inmediato prestigio al nuevo gobierno.

El Segundo Triunvirato cumplió lealmente el programa de la revolución del 8 de octubre y condujo con acierto los destinos de las Provincias Unidas.

Se había obligado a convocar e instalar en el término de tres meses el Congreso General de diputados de todas las provincias, proyectado el 25 de mayo de 1810. Apenas constituido dio un decreto, con fecha 24 de octubre de 1812, por el que convocaba al pueblo a elecciones de diputados para integrar el Congreso General.

Este debía decidir el destino y la organización de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nombre que llevaba en ese momento nuestro país.

En la primera década revolucionaria, el gobierno central contribuyó a fomentar las autonomías al crear nuevas provincias. En 1813, un decreto del Segundo Triunvirato separó Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) de la Intendencia de Córdoba.

En 1814, el director Posadas creó las provincias de Entre Ríos y Corrientes, separándolas de la Intendencia de Buenos Aires, y las de Salta y Tucumán, al dividir la Intendencia de Salta del Tucumán. Posteriormente, se formaron otras provincias por decisión propia: Santa Fe, en 1818 (separada de Buenos Aires); Santiago del Estero, en 1820, y Catamarca, en 1821 (ambas separadas de Tucumán); La Rioja, en 1820 (separada de Córdoba), y Jujuy, en 1834 (separada de Salta).

Entre 1819 y 1821 se formaron algunos agrupamientos regionales (semejantes a la Liga de los Pueblos Libres, organizada entre 1815 y 1820) que se disolvieron al poco tiempo: por ejemplo, la República del Tucumán -que, bajo la presidencia de Bernabé Aráoz, entre 1819 y 1821 reunió las provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca- y la República de Entre Ríos -que, bajo la dirección de Ramírez, entre 1820 y 1821 agrupó a Entre Ríos, Corrientes y Misiones-.

Otras provincias establecieron entre sí pactos de comercio y unión, como las provincias de Cuyo, después de su disgregación en 1820, o las del Litoral y Buenos Aires, después de la crisis que siguió a la firma del Tratado del Pilar.

Primer Triunvirato Creación, Integrantes, Obras y Objetivos

LA CREACIÓN DEL PRIMER TRIUNVIRATO
Integrantes, Obras, Objetivos y Atribuciones

ANTECEDENTES: A fines de junio la delicada situación de la Junta Grande se tornó más crítica. Comenzaron a circular en Buenos Aires noticias alarmantes, según las cuales el ejército destacado en el Alto Perú se había sublevado como protesta por la entrega de estos territorios a la dominación de la Princesa Carlota.

La tensión se agravó el 20 de julio cuando se conoció en la capital la noticia del desastre de Huaqui, que dejaba todo el Norte en poder de los enemigos. Debido al contraste la Junta Grande se vio forzada a levantar el sitio de Montevideo y, como réplica, naves realistas a las órdenes de Juan Ángel Michelena bloqueaban y cañoneaban el puerto de Buenos Aires. Fue necesario pactar con el enemigo y se envió a Montevideo una comisión integrada por Gregorio Funes, Julián Pérez y José Paso.

La Junta Grande dispuso a fines de agosto que Cornelio Saavedra se trasladara al Norte del territorio para reorganizar el ejército recientemente derrotado. Trascendió en la capital que el alejamiento del presidente obedecía al propósito de eludir la delicada situación.

Aunque disuelta la Sociedad Patriótica, los opositores porteños no cesaban en su actividad y hacían responsable al gobierno de todos los fracasos. Argumentaban que la mayoría provinciana integrante de la Junta carecía de prestigio y eficacia por su excesivo número; además, se decía que estaban bajo la influencia de elementos «carlotistas».

La oposición porteña sostenía la necesidad de elegir cuanto antes los dos diputados por Buenos Aires, para que el Congreso pudiera convocarse a la brevedad. La Junta accedió al requerimiento, pero dispuso una serie de reformas al sistema de elección, lo que motivó su rechazo por el Cabildo, que desde esos momentos apoyaba a la facción morenista «como defensor de los derechos de la capital».

Debido a la agitación pública y ante exigencias del Cabildo, el 16 de setiembre fue separado de su cargo el secretario de la Junta Grande, doctor Joaquín Campana; éste debió partir a corto plazo rumbo a San Antonio de Areco.
El curso de los acontecimientos determinó que la Junta convocara el 19 de setiembre un Cabildo abierto para elegir los dos diputados por Buenos Aires y «un apoderado del pueblo».

Practicado el escrutinio resultaron electos diputados Chiclana y Paso, y representante del pueblo Sarratea.

Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812): El 23 de setiembre de 1811 quedó constituido el nuevo gobierno creado por la Junta Grande. Tres triunviros y tres secretarios formaban el Poder Ejecutivo. Los miembros de la Junta Grande constituyeron el Poder Legislativo de la nueva administración, con el título de Junta Conservadora, en representación directa del pueblo. Este cuerpo dictaría las leyes que el Triunvirato debía aplicar. El poder judicial quedaba integrado por varios tribunales.

El Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812), estaba integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes y José Julián Pérez fueron los tres secretarios.

Juan José PasoFeliciano ChiclanaManuel de Sarratea
Juan José PasoFeliciano ChiclanaManuel de Sarratea

Rivadavia fue el alma del nuevo gobierno e imprimió a la acción del Primer Triunvirato el sello de su fuerte personalidad. Contribuyeron a vulnerar su obra las circunstancias adversas de la lucha por la liberación del país y las pasiones políticas desatadas.

El Primer Triunvirato inicial-mente actuó con energía contra la reacción española en Buenos Aires. Sofocó una contrarrevolución realista inspirada y dirigida por Martín de Alzaga, que debía estallar a fines de junio de 1812. con el apoyo de los portugueses.

Descubierta la conspiración, Alzaga y los demás conjurados fueron condenados a muerte en juicios sumarios. Alzaga fue fusilado el 5 de julio en la prisión y después colgado en la Plaza Mayor. Beruti relata en sus Memorias que cuando murió, el público vitoreó a la Patria y las bandas militares ejecutaron la Canción Patriótica.

Igualmente violentas fueron algunas medidas de orden interno. Al poco tiempo de asumir el poder, los triunviros destituyeron a Saavedra del cargo que se le habla confiado en el ejército del Norte; después fue procesado y desterrado. Así terminó la carrera política del presidente de las Juntas revolucionarias; Saavedra concluyó siendo la víctima principal del golpe del 6 de abril de 1811, efectuado sin su intervención.

El 22 de octubre de 1811 la Junta Conservadora aprobó el Reglamento Provisorio, redactado por el deán Funes, por el cual el Triunvirato quedaba completamente sometido a la Junta. Por instigación de Rivadavia, los triunviros fueron sorprendidos por esta resolución que los despojaba de sus principales atribuciones, sometieron entonces el Reglamento a la consideración del Cabildo, cuerpo que por su carácter local no tenía autoridad para oponerse a la resolución de la Junta Conservadora.

El Cabildo, no obstante, aconsejó el rechazo del Reglamento, y el Triunvirato así lo hizo inmediatamente. Como la Junta Conservadora desconoció tal actitud y publicó el Reglamento, el Triunvirato la disolvió el 7 de noviembre de 1811.

Poco tiempo después, en el mes de diciembre, se produjo en el Regimiento de Patricios un motín llamado El motín de las trenzas y la opinión pública acusó a los miembros de la disuelta Junta Conservadora de haberlo provocado. El Triunvirato tomó entonces una decisión radical ordenando a los diputados provinciales el inmediato retorno a sus localidades. Este hecho tuvo honda repercusión posterior e inició el dramático conflicto entre Buenos Aires y las provincias, que debía durar más de medio siglo.

Es necesario considerar que el Primer Triunvirato, como los gobiernos anteriores, tendría carácter provisional. El país no era aún independiente; y aunque todos los patriotas luchaban con el firme propósito de separarse de España se continuaba usando en los documentos oficiales el nombre de Fernando VII, el monarca español. Sin embargo el Triunvirato tomó una decisión que revelaba cierta tendencia separatista, estableciendo que los soldados debían usar la escarapela celeste y blanca como distintivo, aunque no aprobó la bandera.

Como hemos podido apreciar al estudiar las campañas militares de la Revolución, el Primer Triunvirato no tuvo éxito en la defensa militar de la causa revolucionaria. Rechazado nuestro ejército en el Alto Perú y fracasada la primera campaña contra Montevideo, centro realista, el país se vio seriamente amenazado por las tropas de España. Además, en tan adversas circunstancias, el Primer Triunvirato adoptó medidas inoportunas; celebró un armisticio con el gobernador de Montevideo y ordenó a Belgrano retroceder con el ejército del Norte hasta Córdoba, orden que Belgrano no acató. Integraban el Primer Triunvirato hombres cuya posición política era intermedia entre los saavedristas y los morenistas más definidos.

Estos últimos no formaban parte del gobierno; carentes de un jefe desde la muerte en alta mar de Mariano Moreno, se habían agrupado. en una nueva Sociedad Patriótica.

Nuevamente también era el café de Marco la sede de las reuniones que, por cierto, eran públicas. Dirigía a sus antiguos miembros, casi todos jóvenes y entusiastas defensores de la independencia, don Bernardo de Monteagudo, conocido revolucionario que había actuado en el movimiento de Chuquisaca, en 1809. Monteagudo era un orador brillante y de un espíritu inquieto y batallador. En los primeros meses de 1812 llegaron procedentes de Europa varios distinguidos oficiales criollos que habían iniciado su carrera militar en el ejército español, combatiendo en la Península contra los ejércitos franceses de Napoleón.

Lograron pasar secretamente a Inglaterra, desde donde vinieron a Buenos Aires para ofrecer sus servicios a las armas patriotas; los principales era San Martín y Alvear. Estos oficiales compartían con los morenistas el anhelo de proceder con energía, organizando el país como Estado soberano, sin vínculos con España; poco después de su llegada estos militares organizaron una sociedad secreta, llamada Logia Lautaro, cuyo objeto era lograr que los países sudamericanos se emanciparan de España.

Ver:Inestabilidad Política Argentina 

DESARROLLO Y ATRIBUCIONES DEL PRIMER TRIUNVIRATO:

— A mediados de 1811 la situación era difícil. El Ejército del Norte había experimentado el desastre de Huaqui. Las naves españolas con asiento en Montevideo bloqueaban y cañoneaban al puerto de Buenos Aires.

Los patriotas estaban divididos en grupos antagónicos: saavedristas, morenistas y provincianos.

La Junta Grande dispuso que Saavedra se trasladase al norte a reorganizar el ejército derrotado.

En medio de tensiones la Junta dispuso convocar el 19 de septiembre un Cabildo Abierto para que el pueblo de Buenos Aires eligiera dos diputados y un apoderado del pueblo. Fueron electos Chiclana, Paso y Sarratea.

— Dada la necesidad de un gobierno capaz de hacer frente a la situación se decidió la creación de un ejecutivo, cuyas funciones quedarían sometidas a disposiciones que dictaría la Junta.

Se estableció un ‘TRIUNVIRATO integrado por Chiclana, Sarratea y Paso, diputados por Buenos Aires al Congreso General. Se nombró secretarios a Rivadavia, Julián Pérez y Vicente López.

Por decreto del 23 de septiembre la Junta Grande se convirtió en JUNTA CONSERVADORA, que retenía las atribuciones legislativas.

No tardaron en surgir diferencias entre la Junta y el Triunvirato; una representaba el sentir provinciano encarnado en el Deán Funes; otra, el centralismo porteño, encarnado en Rivadavia. Ambos aspiraban al predominio político. El gobierno se intitulaba oficialmente: «Gobierno Superior de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor don Fernando VII».

La Junta Conservadora elaboró un REGLAMENTO ORGÁNICO a que debía atenerse el Triunvirato, liste Reglamento, que nunca se aplicó, fue la primera Constitución argentina. Establecía la separación de poderes. La Junta conservaba el poder de nombrar a los miembros del Triunvirato que durarían un año y medio en sus funciones, siendo responsables ante la misma Junta.

El Triunvirato no vio con agrado el Reglamento, por cuanto la Junta reservaba para sí muchas atribuciones. Lo envió al Cabildo pidiendo su opinión. El Cabildo estableció que dicho Reglamento carecía de valor por cuanto había sido aprobado sin la presencia de los diputados de Buenos Aires. ■ La Junta Conservadora publicó el Reglamento y lo envió a las provincias. Rivadavia disolvió la Junta, derogó el Reglamento y expulsó de Buenos Aires a los diputados provinciales. Fue el comienzo de la anarquía argentina.

— El 22 de noviembre el Triunvirato publicó el ESTATUTO PROVISIONAL redactado por Rivadavia. En él se establecían facultades discrecionales para el ejecutivo que podía «adoptar cuantas medidas crea necesarias para la defensa y salvación de la patria según lo exija el imperio de la necesidad y las circunstancias del momento». El Triunvirato tomaba una actitud claramente dictatorial.El estatuto contemplaba la reunión de una Asamblea General, compuesta por el Cabildo, diputados de los pueblos y vecinos de Buenos Aires, que «acordaría con el gobierno las medidas a tomar».Asimismo obligaba al gobierno a reunir un CONGRESO DE LAS PROVINCIAS UNIDAS para establecer una constitución.

— La Asamblea General quedó constituida el 4 de abril de 1812. Era legislativa, no constituyente. La formaban diez miembros del Cabildo de Buenos Aires, treinta y tres representantes porteños y once provincianos.La primera resolución de la Asamblea fue nombrar al coronel Pueyrredón en lugar de Paso, cuyo mandato había terminado. Estando Pueyrredón en el Ejército del Norte nombró como substituto a Díaz Vélez.
Este nombramiento disgustó a Rivadavia que ocupaba el cargo vacante y esperaba ser su titular. Se pusieron reparos a la facultad de la Asamblea para nombrar substitutos. Respondió la Asamblea que si tenía facultad para nombrar-titulares, también la tenía para nombrar substitutos.

— El 6 de abril la Asamblea se declaró a sí misma soberana. Estableció con evidente exceso en sus atribuciones que «constituía la autoridad suprema sobre todas las demás en las provincias del Río de la Plata».Rivadavia como respuesta disolvió la Asamblea y suspendió al Cabildo «hasta nueva providencia». El Triunvirato convocó a una nueva Asamblea que debía reunirse el 6 de octubre, cuyos miembros fueron elegidos sin intervención del vecindario. El Triunvirato había creado una asamblea con sus propios partidarios.

— El disgusto popular iba en aumento. El 8 de octubre las tropas al mando de San Martín y Alvear ocuparon la plaza de la Victoria, mientras grupos de civiles pedían la reunión de un Cabildo Abierto y constitución de un nuevo gobierno. Se reunió Cabildo Abierto, se destituyó a los miembros del Primer Triunvirato formulándoles graves cargos y se eligió un nuevo Triunvirato formado por Paso, Rodríguez Peña y Alvarez Jonte.

— Una de las primeras medidas tomadas por el nuevo Triunvirato, el 24 de octubre, fue convocar una ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

La Conspiracion de Alzaga Traiciones en la Historia Argentina Motín

La Conspiración de Álzaga
Traiciones en la Historia Argentina

La Conspiracion de Alzaga Traiciones en la Historia ArgentinaCONJURACIÓN DE ALZAGA: Los portugueses con el pretexto de auxiliar a los españoles de Montevideo y de salvar sus haciendas fronterizas contra la acción del caudillo oriental José G. Artigas. pero con el real propósito de adueñarse de la Banda Oriental, introdujeron en esta región un ejército de 5.000 hombres al mando de Diego de Souza.

Este jefe, de común acuerdo con Gaspar Vigodet gobernador realista de la plaza de Montevideo, y con el beneplácito del ministro portugués Linhares había prometido su ayuda a Martín de Álzaga quien desde tiempo atrás venía preparando un levantamiento armado de los españoles residentes en Buenos Aires. Éstos se habían visto desplazados por la Revolución y bajo su aparente resignación buscaban el momento oportuno para reconquistar lo perdido.

En el sector conjurado se hallaban fray José de las Ánimas, de la orden franciscana de los betlemitas, el ingeniero Felipe Sentenach, Matías Cámara, Francisco Tellechea y otros más.

La conspiración fue pospuesta en distintas oportunidades; finalmente se fijó como fecha del golpe el 5 de julio. aniversario de la Defensa (de 1807).

Mientras tanto, lord Strangford, representante inglés en Río de Janeiro, había exigido a Portugal el retiro de las tropas de la Banda Oriental. El príncipe regente destacó entonces al teniente coronel Juan Rademaker, corno embajador ante Buenos Aires.

Se firmó así el armisticio, que establecía en una de sus cláusulas, la evacuación del ejército portugués. Souza, al parecer informado de los acontecimientos que se preparaban en Buenos Aires, no acató esa disposición e insinuó a sus superiores la necesidad de aguardar un cambio favorable a los españoles  hecho que creía inminente.Parece ser que Rademaker, que quedaba en una posición desairada ante la actitud de Souza, confía a Pueyrredón la posibilidad de un alzamiento. Otras denuncias alertaron a las autoridades porteñas.

El peligro era grave: la intentona tenia amplias ramificaciones y el Triunvirato no disponía de muchas tropas en la capital. Ante ello, la propia oposición al gobierno se nucleó en torno al mismo para superar la situación.

Los tribunales, organizados e integrados por Chiclana, Agrelo, Monteagudo, Vieytes y Miguel de Irigoyen, impartieron una justicia sumaria e implacable. Apresados los cabecillas del movimiento, varios de ellos fueron fusilados; Álzaga y Tellechea se contaron entre éstos. La salvación de la Revolución había exigido tan drásticas medidas.

La ejecución de Alzaga
Luego de encabezar un complot frustrado, don Martín de Alzaga, héroe de la Defensa de Buenos Aires en 1807, fue fusilado el 6 de julio de 1812. Son disímiles y vanadas las interpretaciones sobre este complot. Domingo Matheu dijo: «(…) en obsequio de la historia debo decir que a nadie se le tomó con las armas en la mano (…)».

Por lo menos, durante el proceso que se le siguió a Alzaga y al resto de los treinta y un completados y ajusticiados, no se reunieron las pruebas suficientes para decir que ellos intervenían en los planes realistas de recuperar el control de la situación en Buenos Aires. Pero, pese a todo, dentro de las circunstancias de aguda crisis política, financiera, social y militar, por la que atravesaba el Triunvirato, se utilizó este complot para demostrar que todo tipo de conspiración iba a ser aplastado.

Juan Manuel Beruti, testigo presencial de la ejecución nos dice sobre la misma: «(…) salió al suplicio de la cárcel pública con su propia ropa, sin grillos y sin sombrero, advirtiéndosele mucha serenidad, que no parecía iba a morir (…) Fue su muerte tan aplaudida que, cuando murió, se gritó por el público espectador ¡Viva la Patria!, repetidas veces, y ¡muera el tirano! (…) Fue tal el odio que con este hecho le tonto el pueblo al referido Alzaga, que aun en la horca lo apedrearon y le proferían insultos (…) No ha recibido hombre ninguno de esta capital, después de Liniers, mayor honor por sus hechos que éste yero tampoco se le ha quitado, en los 300 años de su fundación, la vida a otro alguno, con mayor de su calidad que a él (…)»

PARA SABER MAS…

A Los doce años llegó a Buenos Aires para iniciarse como comerciante, posibilidad que le brindó, generosamente, don Gaspar de Santa Coloma. Martín de Alzaga, tan vasco como todos sus antepasados, había nacido en el valle de Aramayona en 1755. A los 24 años, se independizó con 24.000 pesos que su dedicación le habían permitido acumular. De pronto, se había convertido en uno de los comerciantes de mayor fortuna del micromundo rioplatense. Pero los negocios no le impidieron dedicarse, también, a la política. Fue durante largo tiempo alcalde de 1° voto del Cabildo.

En ese puesto cobró protagonismo en ocasión de las invasiones inglesas, en cuyo transcurso Alzaga proyectó, junto con un grupo de criollos, catalanes y vascos, concretar la independencia del Virreinato. Precisamente, convenció a Francisco Javier de Elío, gobernador de Montevideo, para que organizara una junta en dicha ciudad. Era la oposición a Liniers, que en enero de 1809 produjo, finalmente, el alzamiento contra la autoridad del virrey. Fracasada la conspiración, Alzaga y varios de sus compañeros fueron procesados y enviados a Carmen de Patagones.

Lograron huir, sin embargo, ayudados por Elío que envió una fragata desde Montevideo. Vuelto a Buenos Aires, cayó preso nuevamente, circunstancia que lo mantuvo ausente de los episodios de mayo de 1810. La fortuna que siempre lo acompañó en los negocios casi nunca estuvo de su lado en la política. En tiempos del triunvirato, volvió a prisión por orden de Rivadavia y, por fin, acabó sus días colgado en la Plaza de Mayo, pocos antes de la «revolución del 8 de octubre de 1812».

De entre su correspondencia de 1806, una carta de! 26 de septiembre, a su primo don Clemente de Zavaleta, residente en Tucumán, muestra tiempos más felices para don Martín de Alzaga, cuando le sonreía la política mientras algún pícaro intentaba enredarle los negocios, a los que como se verá no les perdía pisada:

«Contestando a su favorecida del 9 de corriente, digo: Que la reconquista de esta célebre capital, acaecida el 12 del pasado agosto, es un portento tan maravilloso que sólo puede atribuirse a la Alta Providencia del Dios de los Ejércitos que dirigió nuestras huestes al punto de que causaran la admiración de las Naciones, y aún harán menos asombrosas las hazañas de Bonaparte.

Ahora sólo resta conservar el epíteto que los mismos enemigos nos han dado de terribles combatientes; y para esto se está tratando el reglamento de Milicias Uniformadas, separando por naciones, para que así se excite la emulación. (…) No es preciso más para deducir el entusiasmo de estos habitantes, dispuestos a rechazar millares de enemigos que tengan la tenacidad de quererles invadir de nuevo sus hogares.

(…) Enterado de que e! carretero don Marcos Ibiri, contratante de conducirme a esta 534 tercios, pidió a Ud. y le satisfizo 600 pesos suponiendo que se le restaban por razón de fletes, lo que no hay tal cosa, pues como verá Ud. del adjunto papel (…), en Jujuy (…), recibió íntegramente de don Félix Echevarría el flete de los expresados 534 tercios (…); es necesario trate Ud. de cobrarle allí (…).

Los últimos quesos de Ud. llegaron días pasados y se vendieron a tres pesos, cuyo importe aún no está cobrado; pero de éste como lo que está pendiente de Lausas y de Toro, creo darle noticia en el siguiente correo de hallarse todo en mi poder.

Y no ofreciéndome otra cosa mande con confianza a éste su afectísimo.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

La Sociedad Patriotica Club Marco Monteagudo Espiritu Independencia

La Sociedad Patriótica – Club Marco Monteagudo

Simultáneamente con la fundación de la Logia Lautaro volvió a actuar la Sociedad Patriótica a mediados de 1812. Lo mismo que la Logia, tenía por lema Independencia y Constitución.

Su presidente, Bernardo de Monteagudo (1789-1825), dirigió sucesivamente los periódicos El Grito del Sur y Mártir o Libre, órgano de difusión de sus ideas.

Entre la Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro había comunidad de ideales en muchos puntos. Tan es así que algunos miembros de la primera, como Monteagudo integraban también la segunda. La acción de ambas agrupaciones coincido en su lucha contra el triunvirato.

La Sociedad Patriotica Club Marco Monteagudo Espiritu IndependenciaSOCIEDADES SECRETAS Y LOGIAS. Las ideas liberales del siglo XVIII llegaron a las colonias a través del contrabando de libros e ideas, actuando las logias y entidades secretas como importantes agentes trasmisores de estas corrientes ideológicas. La Gran Reunión Americana, creada por Francisco Miranda, fue entidad madre de otras tantas similares en Europa y América, precursoras del movimiento revolucionario.

En el Plata, la existencia de logias data de principios del siglo XIX, intensificándose su establecimiento con la llegada de los ingleses en 1806 (logias de Hijos de Hiram y Estrella del Sur).Después de la revolución de mayo fue notoria la actividad desempeñada por el Club de Marco, estrechamente relacionado con la Logia Masónica de Julián Álvarez, promotores ambos de la formación de la Primera Sociedad Patriótica.

EL CLUB O SOCIEDAD PATRIÓTICA:  La Sociedad Patriótica tenía su origen en el Club de Marco, constituido el primer domingo de marzo de 1811 en el café propiedad de Pedro José Marco, en la actual esquina de Alsina y Bolívar. La  Sociedad Patriótica fue una entidad política y de oposición al gobierno, se creo en marzo de 1810, siendo su lugar de reunión el café de Marco, el mejor de aquella época (un dato curioso , desde 1804 contaba con billares. Estaba ubicado en la esquina actual de Alsina y Bolívar y fue disuelta como consecuencia del movimiento del 5 y 6 de abril.

En el año 1811 arribó a Buenos Aires Bernardo de Monteagudo y reconstruyó esta Sociedad Patriótica. Esta institución adquirió carácter semioficial al contar con el apoyo de personas del gobierno (Paso, Chiclana). Se instaló entonces en el edificio del Consulado de Buenos Aires.

Monteagudo, muy bien recibido por el círculo liberal de Buenos Aires, encontró en la Gazeta de los viernes, el elemento eficaz para expandir su prédica revolucionaria, cambiando la fisonomía de esta publicación. La posición conservadora tradicional, en cambio, fue sostenida por Pazos Silva en sus artículos de los martes. Este antagonismo provocó la supresión de la Gazeta y la aparición de la Gazeta Ministerial.

Monteagudo volcó su doctrina en nuevas páginas periodísticas: Mártir o Libre y El Grito del Sud, exaltando la necesidad urgente de la emancipación. Pazos Silva continuó oponiéndose a esta prédica desde El Censor.

ACCIONAR: La Junta Grande fue combatida por los jóvenes porteños partidarios de los ideales que sustentara Mariano Moreno, a quienes sé temía y vigilaba. Defendían la Revolución y sus principios democráticos. Creían que era necesario agitar el ambiente por medio de un organismo que propagara las ideas del secretario de la Primera Junta y donde pudieran debatirse las cuestiones del momento.

Sus miembros criticaban el desconcierto que notaban en la Junta Grande. Señalaban la tardanza de ésta en la resolución de las cuestiones fundamentales, esto es, la salida política que se pensaba dar al país. La indecisión política de los integrantes del gobierno y su elevado número contribuían a crear esta situación.

La Sociedad Patriótica, en verdad actuaba como manifestación externa de la Logia Lautaro; ésta dirigía la conspiración y tenía el contralor de las Fuerzas Armadas. Finalmente el 8 de octubre de 1812 se produjo la revolución que derrocó al Primer Triunvirato. La activa oposición al gobierno, encabezada por la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica, censuraba el marcado centralismo del gobierno derrocado y la demora en convocar a un congreso general.

Estas declaraciones eran publicadas en la Gazeta por el doctor Agrelo, de orientación morenista. Desde la Sociedad Patriótica, Julián Álvarez, Agustín Donado, Francisco Planes, Salvador Cornet, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Ignacio Núñez, convertirán el nombre de Moreno en un símbolo.

Parece ser que fue durante estos acontecimientos, cuando comenzó a utilizarse —por parte de los grupos  morenistas— la cinta celeste y blanca como distintivo político.

FINES DE LA SOCIEDAD PATRIÓTICA
DOCUMENTO

Este va a ser el seminario de la ilustración, el plantel de las costumbres, la escuela del espíritu público, la academia del patriotismo y el órgano de comunicación a todas las clases del pueblo.

Las tinieblas de la ignorancia se disiparán insensiblemente, se formarán ideas exactas de los derechos del pueblo, de las prerrogativas del hombre y de las preeminencias del ciudadano; las virtudes públicas preservarán el corazón del pueblo de toda corrupción y no darán lugar al abuso de su restaurada Libertad; todos estos efectos deben esperarse del ardoroso empeño con que la sociedad va a consagrar sus desvelos y tareas a ilustrar la opinión pública y depurarla de los errores y vicios que inspira la esclavitud.

Ciudadanos: agotad vuestra energía y entusiasmo hasta ver la dulce Patria coronada de laureles y a los habitantes de América en pleno goce de su augusta y suspirada independencia.

Oración inaugural pronunciada por Bernardo
de Monteagudo en la apertura de la Sociedad
Patriótica el 13 de enero de 1812.

Asonada del 5 de Abril Revolucion de los Orilleros Apoyo a Saaveedra

Asonada del 5 de Abril-La Revolución de los Orilleros

La fracción saavedrista de la Junta Grande, alarmada por su creciente impopularidad, resolvió dar un golpe de fuerza, que preparó sin darle conocimiento a su jefe, Cornelio de Saavedra. Reunió, en la noche del 5 al 6 de abril de 1811, varios regimientos que le eran adictos y una gran multitud compuesta de gentes de los suburbios, que exigieron la renuncia de los miembros morenistas de la Junta: Vieytes, Rodríguez Peña, Azcuénaga y Larrea. Pidieron además que Belgrano fuera procesado por su derrota en el Paraguay, y el destierro de muchos distinguidos ciudadanos conocidos por su adhesión a las ideas de Moreno.

Creciente actividad opositora de los morenistas
A comienzos de 1811 tres partidos se disputaban el predominio en el mando:

a)   Los morenistas deseaban retomar el poder que habían perdido después de la incorporación de los diputados provinciales a la Junta y del alejamiento de su más destacada figura. Como vimos, su acción opositora se concentró en la Sociedad Patriótica.

b)   Los saavedristas contaban con el apoyo de la casi totalidad de las fuerzas militares y del elemento humilde de los suburbios. Su hostilidad hacia los morenistas se había acentuado luego del «decreto de los honores» (6 de diciembre de 1810) y, aunque tenían el mando, consideraban efímera esta posición de privilegio, hasta tanto no fueran eliminados sus adversarios.

c)   Los provincianos —encabezados por el Deán Funes— sostenían que la Junta Grande estaba sujeta al predominio centralista de Buenos Aires y, en consecuencia, no representaba la voluntad de todos los pobladores de la campaña.

Un nuevo incidente debilitó la opinión del gobierno y acrecentó la influencia de los morenistas. Después de la derrota naval de San Nicolás y, ante la actitud del virrey Elío, la Junta dictó el 21 de marzo de 1811 un decreto por el cual expulsaba de Buenos Aires a todos los españoles solteros, acusados de conspirar en combinación con las autoridades de la Banda Oriental y del Alto Perú.

El Cabildo expresó públicamente su desaprobación e idéntica actitud asumió el partido morenista que, ante lo exagerado de la medida, elevó un petitorio para solicitar la derogación del decreto. La Junta se vio forzada a ceder y debió revocar su anterior resolución.

En la noche del 5 al 6 de abril de 1811 se produjo en Buenos Aires el primer intento de revolución contra las autoridades constituidas —no españolas— que marca el comienzo de nuestras  luchas internas.
El movimiento finalizó con una nueva victoria del bando saavedrista y permitió a la Junta Grande subsistir un tiempo más al frente del gobierno.^ Aunque la asonada dominó aparentemente la tenaz oposición morenista, sus* orígenes no están aclarados y las fuentes históricas se presentan confusas.

ASONADA DEL 5 Y 6 DE ABRIL DE 1811: En abril la oposición había culminado. Para frustrar a estas fuerzas, en la noche del 5 de abril se produjo un verdadero golpe de estado; vecinos de los suburbios y las quintas avanzaron sobre la plaza mayor conducidos por los alcaldes Tomás Grigera y Joaquín Campana.

Se incorporaron a la asonada los regimientos al mando del coronel de húsares Martín Rodríguez y otros militares como los hermanos González Balcarce, Terrada, Álvarez Thomas, cruz.

Bustos, Bernabé San Martín. Un oficio dirigido por los alcaldes de barrio a la Junta exigió el cumplimiento de numerosas peticiones pues, de lo contrario, el “pueblo no se moverá del lugar que ocupa». El movimiento avanzó sin encontrar obstáculo a sus exigencias, notándose el intento de anular al sector morenista.

Las peticiones establecían:
a. Expulsión de los españoles. es decir, el cumplimiento del decreto del 21 de marzo;

b. que las elecciones para miembros de la Junta se hicieran con la intervención del pueblo. Como Vieytes y Rodríguez Peña, que reemplazaban a Moreno y Alberti, no habían sido elegidos por ese procedimiento debían ser separados de la Junta;

c. que Azcuénaga y Larrea, a quienes se consideraban comprometidos en facciones políticas, fueran igualmente separados de la Junta;

d. que en reemplazo de los miembros separados. fueran nombrados Feliciano Chiclana (quien no aceptó el cargo), Atanasio Gutiérrez.; Juan de Aragón y Joaquín Campana;

e. que Cornelio Saavedra fuera restituido en el cargo de comandante general de armas de la capital y provincias;
f. que el general Manuel Belgrano fuera llamado para responder de los cargos que se le formularon por el fracaso de la expedición del Paraguay;

g. que solamente Cornelio Saavedra y Antonio González Balcarce tuvieran honores y grado de brigadier y que todo empleo recayera en el natural de la provincia, debiendo separarse a los que no reunieran estas condiciones, salvo que hubieran acreditado talento o patriotismo.

Otra petición llevó a la creación del Tribunal de Seguridad Pública, integrado por el vocal Atanasio Gutiérrez, coronel Juan B. Bustos y doctor Juan Pedro Aguirre. Su objetivo era destruir la oposición y su antecedente la Comisión de Seguridad Pública. Posteriormente, sé decretó la expatriación de French, Beruti, Donado, Posadas y Vieytes.

Los sucesos de Buenos Aires repercutieron en el interior. Diego Pueyrredón, en Córdoba, y Tomás Allende, en Salta, dejaron sus cargos de presidentes de las juntas principales, después de realizados plebiscitos.

Los opositores acusaron a Saavedra de haber instigado el movimiento; no obstante, éste lo negó terminantemente.

Significado histórico del movimiento: En la asonada del 5 y 6 de abril se produjo el choque de dos elementos sociales en pugna: la minoría culta del centro de la ciudad y los pobladores humildes de las quintas y chacras de los suburbios. Es notable destacar que nadie reconoció ser el cabecilla del movimiento. Saavedra dejó escrito en sus Memorias que la asonada «se hizo sin mi noticia ni conocimiento». Funes, por su parte, dice a través de las páginas de La Gazeta, que todo se debió a «hombres fanáticos» que luchaban por «una furiosa democracia».

El triunfo correspondió a los saavedristas y provincianos y en consecuencia los morenistas fueron desplazados, aunque por poco tiempo, pues no tardará en producirse la reacción porteña, en los meses que corren de abril a octubre.

Desde el mes de enero funcionaba en Buenos Aires una Comisión de Seguridad Pública dependiente de la Junta, pero después del 5 y 6 de abril se creó un organismo con mayores atribuciones, llamado Tribunal de Seguridad Pública. Se ocupó de castigar a los adversarios del gobierno y disponer su confinamiento por medio de sumarios y procesos. Uno de sus miembros fue Juan Bautista Bustos, futuro caudillo y gobernador de Córdoba.

Creación de la Junta Grande de Gobierno de 1810 Causas

Creación de la Junta Grande de Gobierno de 1810

A las Juntas Revolucionarias (Primera Junta, mayo a diciembre de 1810 y Segunda Junta o Junta Grande, diciembre 1810 a setiembre 1811), sucedieron dos Triunviratos, los que se extendieron respectivamente desde 1811 a 1812 y desde 1812 hasta 1814, en que se inició el Directorio que finalizó en 1820. Ya hemos dicho que, instalada la Junta, comenzó a surgir antagonismo entre sus miembros, siendo líderes de los grupos Moreno y Saavedra.

Cornelio SaavedraLas dos tendencias (conservadores y radicales) se enfrentaron por primera vez con motivo de la orden de los fusilamientos en Córdoba; aquí Moreno hizo prevalecer la doctrina de la inflexibilidad del castigo como garantía de la salvación pública. Pero la profundidad de la brecha creada hizo crisis con motivo de la cumplimentación, por parte de los cabildos del interior, de la circular del 27 de mayo.

Como la Primera Junta era provisional, una de sus primeras disposiciones fue solicitar a los cabildos del interior el envío de diputados a Buenos Aires para adoptar resoluciones decisivas.

A fines de junio comenzaron a llegar a Buenos Aires los diputados electos por los Cabildos del interior, con documentos relativosa sus poderes y la misión que les era encomendada.

Los poderes de los diputados permiten apreciar la opinión de los pueblos del interior en esos momentos. En general los textos están redactados con vaguedad y carecen de una orientación definida. La mayoría de los representantes partieron con la certeza de que debían reunirse en un Congreso, y estaban advertidos para impedir cualquier intento  de centralismo   avasallante  por   parte  de   Buenos  Aires.

El plan concebido por los adversarios de Moreno consistía en incorporar esos representantes a la Junta con carácter de vocales, para dar satisfacción a Saavedra —desprestigiando al secretario— y aplazar la reunión del Congreso. La fracción conservadora deseaba que el movimiento revolucionario continuara sin definirse, a la espera de los sucesos que agitaban la península. Al no reunirse el Congreso no podía dictarse una Constitución, ni tampoco cortar definitivamente los vínculos políticos con España.

A mediados de diciembre ya se conocía el nombramiento de catorce diputados, nueve de los cuales ya estaban en Buenos Aires, entre ellos el Deán Gregorio Funes —representante de Córdoba— quien se solidarizó con Saavedra pues ambos coincidían en que Moreno se adelantaba a los sucesos en una actitud que podría perjudicar a la Revolución. Con motivo del decreto del 6 de diciembre —que fue muy censurado por la opinión opositora— el Deán propuso a Saavedra la incorporación de los diputados.

En la sesión del 18 de diciembre, la Junta en pleno recibió a nueve diputados y en nombre de ellos habló el Deán Funes. Argumentó que Buenos Aires «no tenía títulos legítimos para elegir por sola gobernadores» y que a la Junta «no se le presentaba otro remedio más legal, seguro y equitativo, que la asociación de los diputados a los vocales».

Mariano Moreno

Los diputados provinciales apoyaban a Saavedra y resistían el enérgico plan de Moreno; como eran doce, la mayoría de la Junta iba a ser saavedrista. Moreno se opuso a la incorporación de los diputados provincianos, pero su moción no fue atendida, por lo cual presentó su renuncia; se le encomendó entonces una misión diplomática en Gran Bretaña. No pudo cumplir tampoco esta importante tarea por que falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811.

Funes sostuvo que el gobierno no contaba con la confianza pública y entonces «era necesario reparar esta quiebra con la incorporación de los diputados que los mismos descontentos reclamaban».

La mayoría de los vocales se mostraron contrarios a la incorporación de los representantes del interior. Su oposición se basó en los fundamentos siguientes:

a) el propósito de los diputados era integrar un congreso;

b) no debían incorporarse a la Junta porque ésta era un organismo provisorio; y

c) la invitación que figuraba en la circular del 27 de mayo «había sido rasgo de inexperiencia, que el tiempo había acreditado después enteramente  impracticable».

Para solucionar el problema se dispuso efectuar una votación conjunta, es decir, «reunidos los vocales con los diputados presentes». Catorce lo hicieron en favor y sólo dos —Moreno y Paso—se opusieron.

Con la incorporación de los diputados provinciales quedó constituido un nuevo organismo provisorio de gobierno que se llamó Junta Grande. A partir de ese momento —dice el historiador Ravígnani— «surge un nuevo elemento político: el factor provincia. Comienza por tener la consistencia de una facción para convertirse en partido, que gravitará de una manera singular en la contextura del Estado argentino».

 lord StrangfordEn mayo la Junta envió una nota a lord Strangford (imagen izq.) , representante británico ante la corte de Río de Janeiro, explicándole los motivos de su instalación y asegurándole su propósito de conservar el Río de la Plata para Fernando VII, contra las ambiciones de Napoleón. El diplomático inglés contestó en forma cordial, y desde entonces fue por varios años un interesado consejero y colaborador de la incipiente diplomacia argentina.

A fines del mismo mes, el capitán de navío Matías Irigoyen partió en misión secreta ante el gabinete de Londres, con el objeto de interesarlo en favor de la Revolución; Mariano Moreno debía proseguir las negociaciones; lo suplió su hermano Manuel.

La Junta también procuró estimular los movimientos producidos en otros lugares de América, y a ese efecto envió a Chile a Antonio Alvarez Jonte, que había residido en aquel país. Llevaba la misión de colaborar con los patriotas chilenos en la creación de un gobierno propio y pactar luego una alianza con éste. Al llegar a Santiago ya se había instalado ese gobierno el 18 de setiembre de 1810, y se contrajo al segundo punto, proponiendo un tratado de carácter político y comercial que se denominaría Primera Unión del Sud.

El 18 de diciembre de 1810 con la incorporación de los diputados provinciales quedó formada la Segunda Junta o Junta Grande. Los morenistas quedaban en minoría en el gobierno; sus partidarios, pertenecientes casi todos a la juventud porteña ilustrada, formaron una agrupación política que habría de influir posteriormente en forma decisiva en la marcha de la revolución, la Sociedad Patriótica, que se reunía en un local situado a una cuadra de la Plaza de Mayo, el café de Marcos.

Moreno había sostenido que un gobierno de muchos miembros era inconveniente. Los hechos le dieron la razón; la Junta Grande era demasiado numerosa para gobernar con eficacia. El grupo saavedrista, triunfante en diciembre de 1810, perdió terreno en los meses siguientes. La minoría morenista de la Junta estaba apoyada desde afuera por laSociedad Patriótica, que fomentaba una enérgica campaña de oposición.

La fracción saavedrista de la Junta Grande, alarmada por su creciente impopularidad, resolvió dar un golpe de fuerza, que preparó sin darle conocimiento a su jefe, Cornelio de Saavedra. Reunió, en la noche del 5 al 6 de abril de 1811, varios regimientos que le eran adictos y una gran multitud compuesta de gentes de los suburbios, que exigieron la renuncia de los miembros morenistas de la Junta: Vieytes, Rodríguez Peña, Azcuénaga y Larrea. Pidieron además que Belgrano fuera procesado por su derrota en el Paraguay, y el destierro de muchos distinguidos ciudadanos conocidos por su adhesión a las ideas de Moreno.

Beruti en sus Memorias Curiosas dice que esta contrarrevolución, como llama al golpe de estado del 5 y 6 de abril, fue hecha “por las heces del pueblo agricultor, el indecente pueblo del campo”. Se refiere a la gente de los suburbios, los “orilleros”, movilizados por Tomás Grigera, alcalde de las quintas y el doctor Joaquín Campana, abogado de prestigio en las orillas.

Cuando se supo en la capital que el ejército del Norte había sido completamente derrotado en Huaqui —recordemos que este desastre tuvo lugar el 20 de junio de 1811—, la hostilidad contra los miembros de la Junta Grande adquirió extrema violencia. Los saavedristas, que habían asumido toda la responsabilidad del gobierno y de la conducción de la guerra, comprendieron que debían acceder a las exigencias populares; alejaron a Saavedra de la ciudad, confiándole la inspección del ejército del Norte, y aceptaron la formación de un nuevo gobierno, compuesto de sólo tres miembros, cuya posición política denunciaba claramente el predominio morenista.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez
Editorial Troquel

Porque San Martin se exilio en Europa? Conflictos en Peru Bolivar

¿Porque San Martín se exilió en Europa?

EL EXILIO DE SAN MARTÍN EN EUROPA: La gestión de San Martín en Perú tropezó con las luchas entre facciones, que alteraba la disciplina en el ejército. Por eso, el Libertador recurrió a Simón Bolívar, que encabezaba una campaña similar en el norte de Sudamérica. Si bien ambos generales compartían la visión continental de la lucha, el venezolano ejercía un estilo más autoritario de mando.

Tras el encuentro en Guayaquil, San Martín renunció a todos sus cargos, viajó a Chile y, posteriormente, pasó a Mendoza, donde permaneció unos meses.

La proximidad de la puja de facciones en Chile lo decidió a tomar distancia. Se trasladó a Buenos Aires, junto con su hija Mercedes que estaba al cuidado de su abuela, doña Tomasa de la Quintana de Escalada.

Esta ciudad le era hostil al General, por lo que no demoraría demasiado su partida al exilio. Aprovechó para saludar a su familia y a algunos amigos.

Tomó a su pequeña hija, su baúl de cuero, en el cual llevaba todos los títulos y honores, y emprendió el viaje rumbo a Europa.

Sus planes consistían en dedicarle una buena educación a su hija y llevar una vida tranquila en alguna ciudad europea.

Contaba con la pensión y el sueldo que le habían prometido por sus servicios los ejércitos de Chile y Perú. Pronto se embarcó con Mercedes en la fragata mercante Le Bayonnais, ansioso de abandonar la ciudad porteña. Tras dos meses de navegación llegó al puerto francés de El Havre.

Al llegar a Francia el gobierno de la restauración absolutista le impide desembarcar. En su equipaje llevaba paquetes de diarios que eran considerados republicanos,

El 23 de abril de 1824 llegó al puerto francés de El Havre. Su presencia despertó sospechas y múltiples consultas entre las autoridades galas y de otros países. Sus papeles fueron incautados y prolijamente revisados, pues sus antecedentes revolucionarios eran «inquietantes». Pero sus documentos, que según los funcionarios estaban «impregnados de un republicanismo exaltado», le fueron devueltos. El 4 de mayo de 1824, San Martín se embarcó con su hija Mercedes hacia Inglaterra. Poco tiempo después se radicó en Bruselas.

En 1829, con un pasaporte a nombre de José Matorras, volvió a Buenos Aires para ofrecer sus servicios en la guerra contra Brasil pero, ante la conmoción interna que asolaba a la ciudad, decidió no desembarcar. Una comitiva enviada por el general Juan Lavalle se reunió con él a bordo y lo instó a tomar el mando. Pero San Martín se negó y regresó a Europa.

Dejó Bruselas y se trasladó a las cercanías de París, en Grand Bourg, donde encontró el apoyo del banquero español Alejandro Aguado. En 1848 se mudó a Boulogne-sur-Mer.

Allí murió, el 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde. Sus restos fueron repatriados en 1880 y ahora descansan en la Catedral porteña.

Logia Lautaro Sociedad Secreta Objetivos de San Martin

Objetivos de la Logia Lautaro – Sociedad Secreta 

Logia Lautaro: En enero de 1812, San Martín se embarcó en la fragata George Canning (arriba, ese momento en un óleo de Norman A. Clarke), en compañía de Carlos de Alvear y de otros patriotas. El 9 de marzo, la nave llegó a Buenos Aires, donde gobernaba el primer Triunvirato, que trataba de expandir la Revolución de 1810. Alvear y San Martín fundaron una filial de la Logia de los Caballeros Racionales, que el Libertador rebautizó como Logia Lautaro. Este nombre, fue tomado de un cacique araucano que en el siglo XVI se había sublevado contra los españoles y aludía, quizás a sus planes de liberación americana. A principios de 1819, se fundó una filial de la Logia Lautaro en chile. Este grupo intentó usar al Ejército Libertador para dirimir problemas internos, pero San Martín lo impidió.

logia lautaro

LA LOGIA LAUTARO: El 9 de marzo de 1812 llegó a Buenos Aires, procedente de Europa, un grupo de americanos entre los cuales figuraban José de San Martín y Carlos María de Alvear para ofrecer sus servicios al gobierno.

Vinculados a las logias de americanos que funcionaban en Cádiz y Londres, los recién llegados establecieron en Buenos Aires una entidad similar, la Logia Lautaro o de los Caballeros Racionales. Esta institución secreta estuvo conectada con la Sociedad Patriótica y gravitó sobre todo en sectores ilustrados de la población y en el ejército.

Las reglamentaciones referentes a la organización de esta logia no han llegado a nosotros, pero es muy probable, que fueran similares a las de su filial chilena, ya que su constitución fue copiada por O’Higgins, quedando fundamentada en ella su verdadero objetivo: la independencia y la organización constitucional del país

OBJETIVO: El objetivo de esta logia era lograr la independencia de América de los españoles, estableciendo un sistema republicano unitario y un gobierno unipersonal. La primera filial de la Logia se fundó en Cádiz (España) en el año 1811, con el nombre de Logia Lautaro, en honor al caudillo mapuche llamado Lautaro, que llamó a su pueblo a sublevarse contra los conquistadores españoles de Chile en el siglo XVI. Estaba inspirada en su organización en las logias masónicas, y en su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga.

ESTATUTO DE LA LOGIA LAUTARO: Gemía la América bajo la mas vergonzosa y humillante servidumbre, dominada con cetro de fierro por la España y por sus reyes, como es notorio al mundo entero, y lo han observado por tres siglos con justa indignación todas las naciones.

Llegó por fin el momento favorable en que disuelto el gobierno español por la prisión de su monarca, por sus observaciones repetidas, por la ocupación de la España, y por otras innumerables causas, la justicia, la razón y la necesidad demandaban imperiosamente el sacudimiento de este yugo.

Las provincias del Río de la Plata dieron la señal de libertad: se revolucionaron, han sostenido por diez años su empresa con heroica constancia; pero desgraciadamente sin sistema, sin combinación y casi sin otro designio que el que indicaban las circunstancias, los sucesos y los accidentes. El resultado ha sido haber dado lugar a las querellas de los pueblos, al extravío de la opinión, al furor de los partidos y los intereses de la ambición, sin que los verdaderos amigos de la patria pudiesen oponer a estos gravísimos males otro remedio que su dolor y confusión.

Mucho se ha dicho y discutido se San Martín perteneció o no a la masonería. Algunos lo ponen en duda, otros lo niegan rotundamente. La masonería lo toma como uno de sus miembros, talvez para apropiarse de su prestigio, como lo han hecho también con Rosas distintos grupos y asociaciones de los más diversos signos políticos, tendencias y colores.

Este ha sido el motivo del establecimiento de esta sociedad, que debe componerse de caballeros americanos, que distinguidos por la liberalidad do las ideas y por el fervor de su patriótico celo, trabajen con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad, consagrando á este nobilísimo fin todas sus fuerzas, su influjo, sus facultades y talentos, sosteniéndose con fidelidad, obrando con honor y procediendo con justicia bajo la observancia de las siguientes constituciones:

1º La logia matriz se compondrá de trece caballeros, además del presidente, vicepresidente, dos secretarios, uno por la América del Norte y otro por la del. Sur, un orador y un maestro de ceremonias. […].

2º El tratamiento del presidente y demás en la logia será’ de hermano, y fuera de ella el de Ud., llano, a excepción de los casos en que a presencia de otros el empleo y decoro público exijan el correspondiente tratamiento. No podrá ser admitido ningún español ó extranjero, ni mas eclesiástico que uno solo, aquel que se considere de mas importancia por su influjo y relaciones.

6º Tampoco podrán ser admitidos los hermanos ó parientes inmediatos.

7º Siempre que algún hermano fuese nombrado por el gobierno primero ó segundo jefe dé un ejército ó gobernador de alguna provincia, se le facultará para crear una sociedad subalterna, dependiendo de la matriz, cuyo número no excederá de cinco individuos, y entablando la debida correspondencia, por medio de los signos establecidos para comunicar todas las noticias y asuntos de importancia que ocurrieren. […].

9º Siempre que alguno de los hermanos sea elegido para el supremo gobierno, no podrá deliberar cosa alguna de grave Importancia sin haber consultado el parecer de la logia, á no ser que la urgencia del negocio demande pronta providencia; en cuyo caso, des-pues de su resolución, dará cuenta en primera junta ó por medio de su secretario, siendo hermano, ó por el de la logia. [..].

Leyes Penales:

1º El que dejáre de asistir por mera voluntad, siendo muy frecuentes sus faltas, será declarado inhábil pare cualquier empleo por el tiempo que juzgue la logia, y en caso que lo tenga será suspenso hasta nueva resolución.

2º Todo hermano que revele el secreto de la existencia de la logia, ya sea por palabras ó por señales, será reo de muerte, por los medios que se halle por conveniente.

Estatuto de la Logia Lautaro, según copia de puño y letra de Bernardo O’Higgins.

PARA SABER MAS…

En los primeros días de marzo de 1812 desembarcó en Buenos Aires un grupo de americanos, entre los que destacaron José de San Martín y Carlos de Alvear. Procedentes de España habían arribado previo paso por el Reinos Unido, y lo hicieron en la fragata inglesa George Canning. Ese itinerario no era casual ni inocente, no podían navegar desde España al Plata; Inglaterra era un antiguo centro de conspiración de los americanos independentistas y los mismos intereses británicos venían a coincidir parcialmente, por sus propias razones, con los planes revolucionarios de los hispanoamericanos.

 Así se había evidenciado en los años anteriores por los contactos de Francisco Miranda con el gobierno inglés y con personajes como el comodoro Home Popham. Hacia 1800 el general escoses Sir Thomas Maitland había elaborado un plan para atacar el poder español en América del Sur que incluía el control previo de Buenos Aires y el ataque al Perú a través de Chile mediando un cruce militar de la Cordillera de los Andes.

El investigador Rodolfo H. Terragno que descubrió el original de dicho plan en un archivo de Edimburgo, expone como posible que San Martín haya conocido aquel proyecto a través de sus contactos ingleses o escoceses.

También es cierto que dicha; idea pudo deducirse de una inteligente lectura de los mapas de la época y nacer simultáneamente en varias cabezas. Intensos y secretos lazos unían a los recién llegados con las logias secretas liberales que actuaban en Europa, vinculadas directa o indirectamente con la masonería, de cuyos ritos participaban.

Fundaron en Buenos Aires una filial de la Logia de los Caballeros Racionales, cuya meta principal era la independencia nacional y la organización constitucional del país. (Según la historiadora Patricia Pasquali, el nombre de «Lautaro» habría surgido desde 1816 y no en sus orígenes en Cádiz ni en el momento de su instalación en el Plata, en 1812.).

Vinculada a la activa y pública Sociedad Patriótica seguidora del ideal morenista, la Logia ejerció fuerte influencia política hasta 1820. Su existencia y actuación en el Plata fueron ya reveladas en el siglo pasado por las investigaciones de Bartolomé Mitre, quien escribió en su Historia de San Martín…: «De 55 miembros que formaron parte de ella en aquella época cuatro fueron fundadores, a saber: San Martín, Alvear, Anchoris y Zapiola, que de ellos 24 eran del partido personal de Alvear y 13 de San Martín, que tres formaban parte del poder ejecutivo y 26 de la Asamblea Constituyente del año XIII…»

Esa división en «partidos», sus contradicciones y luchas internas demuestran, señalan los estudiosos, qué lejos estaba de tratarse de una organización monolítica que obedecía mandatos externos indiscutibles. Al respecto, señala Patricia Pasquali: «La Logia de Buenos Aires se manejaba con total autonomía, tanto por su origen constitutivo como por su carácter de sociedad política…» Fue una herramienta en la construcción del plan emancipadora escala americana.

Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829.