trabajadores de La Forestal.

Segundo Gobierno de Peron:Derrocamiento, Golpe de Estado y Exilio

Segundo Gobierno de Perón – Golpe y Derrocamiento

PRIMERA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN:
Elige un gabinete joven, retiene el poder estatal y controla el partido

Biografia de Juan Perón Infancia Sus Padres ResumenEl tórrido domingo 24 de febrero de 1946 se realizan las elecciones que proporcionan al peronismo (representado como ya veremos por el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la UCR, que aporta la candidatura de Hortensio Quijano a la vicepresidencia) una abrumadora mayoría.

Son más de un millón y medio de votos (el 52,4 por ciento del total) los que legitiman el triunfo de Perón sobre la Unión Democrática (representada por José Tamborini-Enrique Mosca), que obtiene el 42,5 de los sufragios.

Quedan atrás los años del fraude electoral y la Argentina se encuentra ante la posibilidad de desarrollar una democracia plena, en el marco de condiciones económicas favorables.

La Segunda Guerra Mundial ha finalizado a mediados del año anterior, y en un plano de total normalidad institucional, el 4 de junio de 1946 asume el general Perón la presidencia de la Nación.

Después de los cuatro años de guerra, el mundo está recomponiendo sus relaciones políticas y económicas y, aparentemente, existe un espacio para que las naciones no beligerantes y sub-desarrolladas, como la Argentina, intenten el usufructo del aún positivo intercambio comercial con los centros del poder mundial.

Mientras cumplía sus funciones al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión del régimen militar instaurado el 4 de junio de 1943, el entonces coronel Perón había comenzado a tejer sus relaciones con el movimiento obrero.

En esos años, ha concedido impensadas conquistas a los trabajadores, de modo tal que pocos años después, se sentirá seguro de haber seducido a un amplio y decisivo sector que se convertirá en una de las bases de sustentación de su gobierno y su doctrina.

Su gestión al frente de esa secretaría y la popularidad que va adquiriendo entre los trabajadores provoca la aprehensión de sus pares, quienes deciden el 13 de octubre de 1945 confinarlo en la isla Martín García, la misma en la que 15 años atrás fuera alojado el depuesto presidente constitucional Hipólito Yrigoyen.

El ya histórico 17 de octubre de 1945 los obreros salen a la calle para reclamar la liberación del coronel .

Será a partir de esta fecha que el país adoptará una nueva fisonomía. Perón comienza a consolidar un vasto movimiento político y social del campo nacional y popular.

Esta etapa de consolidación política del movimiento se realiza a expensas de las estructuras partidarias que le permiten su lanzamiento electoral: el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la Unión Cívica Radical, que se disuelven en mayo de 1946, para dar paso a la creación del Partido Único de la Revolución, que luego se denominará Partido Peronista.

Las elecciones de febrero de 1946 proporcionan al peronismo una abrumadora mayoría en ambas cámaras del Congreso.

La relación exacta en Diputados es de 109 contra 49, de los cuales 44 son radicales. En el Senado, sólo dos miembros representan a la oposición.

Esta enorme diferencia, más marcada aún luego de las elecciones legislativas de 1948, posibilita al gobierno la aprobación de proyectos que incrementan constantemente el poder y la doctrina peronista en distintos planos de la vida nacional.

Con el tiempo se verá cómo el Parlamento legaliza con facilidad instrumentos como el Plan Quinquenal, la regimentación de la Suprema Corte de Justicia, la Constitución de 1949 e importantes normas laborales.

Se designa a Juan Duarte, hermano de Evita el puesto de secretario privado. Un viejo amigo y condiscípulo de Perón, Domingo Mercante, ejerce la gobernación de la provincia de Buenos Aires. 

El resto de los cargos se cubre con el general Humberto Sosa Molina (Guerra), el capitán de navío R del Anadón (Marina), Belisario Gaché Piran (Justicia e Instrucción Pública), Juan Picazo Elordy (Agricultura y Ganadería) y general Juan Pistarini (Obras Públicas). Entre los secretarios de Estado se destacan Ramón Carrillo (Salud Pública) y Rolando Lagomarsino (Industria y Comercio).

Después de Perón y Eva Perón, Miranda es su principal asesor económico —industrial metalúrgico y uno de los pocos empresarios que acompañan al general desde sus comienzos políticos— es un personaje de una proyección que crea fundadas expectativas en el país y en el extranjero.

Sus ideas, más progresistas que las del resto de su equipo, impulsan a Perón a recomendarle la elaboración de los planes de la primera etapa del gobierno peronista, que pronto se reivindicarán como logros en el camino de la independencia económica del país.

A un mismo tiempo, Miranda se hace cargo del Banco Central, del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) y del Consejo Económico Argentino, herramientas fundamentales para las metas que se propone.

«La concentración del poder a disposición del Estado, una de las premisas básicas del peronismo, haría imposible la supervivencia de la oposición. La tentación de usar y abusar de la autoridad para suprimir las divergencias se convirtió en algo irresistible».

Con la neutralización de sus adversarios, el gobierno de Perón encara la reestructuración de la Suprema Corte, que a partir de entonces quedará integrada con jueces adictos.

Poco después somete a la consideración legislativa un proyecto que declara la necesidad de la reforma de la Constitución de 1853. Aunque la necesidad de esta reforma sin duda es real, no escapa a nadie que también se persigue la reafirmación del poder personal.

Independencia económica y justicia social son el meollo de la política que perfila el coronel Perón en su meteórica aparición en la revolución militar de 1943 y que concita entonces la adhesión de la clase obrera y de un amplio espectro político (radicales, nacionalistas, socialistas e inclusive conservadores) de aquellos años.

Las condiciones internas y externas en 1946 eran ventajosas para el lanzamiento de una audaz política de crecimiento.

En esta apreciación acordaban tanto los peronistas como los antiperonistas, salvo aquellos que se aferraban a la bucólica visión de una Argentina agropecuaria, granero del mundo industrializado .

La Segunda Guerra, que enfrentaba a las principales naciones desarrolladas, había permitido a la Argentina un inicial crecimiento industrial como consecuencia de la sustitución de importaciones de artículos corrientes, al tiempo que crecían las exportaciones tradicionales hacia los países beligerantes. Esto había permitido la acumulación de reservas en oro y divisas por un monto de 1.600 millones de dólares de entonces.

Así planteado el panorama, Perón pudo concretar algunas de sus más caras promesas electorales. Con ese y otros objetivos, recomendó a Figuerola la elaboración de un programa económico, que en la asamblea legislativa del 21 de octubre de 1946 el presidente bautizaría como Plan Quinquenal.

A grandes rasgos, este plan tenía por metas la industrialización del país, la nacionalización de la infraestructura (transporte, comunicaciones, obras públicas y energía), aumento del patrimonio nacional y su distribución más equitativa.

En los dos primeros años de gobierno, el país da pasos agigantados: se construye el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, se completa la flota nacional, se compran aviones, se paga la deuda externa, se nacionalizan compañías de teléfonos, se adquieren tres ferrocarriles franceses y se apuntan las baterías a una profunda industrialización. El 9 de julio de 1947, en Tucumán, Perón declara la Independencia Económica. Se está en un momento de apogeo.

El poder adquisitivo de los salarios alcanza un nivel nunca registrado y las clases necesitadas no lo olvidarían más. En 1948, el salario real del trabajador industrial especializado aumentó un 27 por ciento con relación a 1943, mientras que la mano de obra no especializada lo hacía en un 37 por ciento. Todo ello en el marco de una economía no inflacionaria.

Con marcado optimismo, Perón dice en 1947 que «siempre he pensado que, en el orden económico, íbamos a vivir sin ninguna crisis durante los seis años de mi gobierno. Hoy, como resultado de nuevos estudios que se están realizando, creo que vamos a tener sesenta años sin crisis».

En tanto, Miguel Miranda inicia tratativas en torno al pago de la elevada deuda que Gran Bretaña había contraído con la Argentina en los años de la guerra. La irresolución del problema determina la compra de los ferrocarriles que se hallaban en manos de empresas inglesas. Esto significó —pese a lo deteriorado del material nacionalizado— un alto rédito político para el gobierno argentino, que de inmediato resaltó el hecho como otro paso hacia la independencia económica.

La «Nueva Argentina» vivía así su sueño de prosperidad, que pronto se vería sobresaltado por las consecuencias del reacomodamiento de la situación política internacional y la recomposición de los sectores vitales de los centros del poder económico.

Pero en ese momento, la euforia gana al peronismo, que sale ruidosamente ala calle en cada oportunidad en que se da un paso adelante en procura de una sociedad mejor. Verdaderas fiestas se viven en Plaza de Mayo, que se convierte en el punto obligado de concentración de las huestes peronistas.

Al grito de «presente, mi general«, comienzan aquellas mitológicas reuniones presididas por Perón desde los balcones de la Casa de Gobierno, que habitualmente tiene a su lado a la cada vez más popular Eva Perón.

La deuda de Gran Bretaña no puede cobrarse en divisas.

Europa tiene sus economías destrozadas por la guerra, con los países socialistas no hay mucho para hablar, y EE.UU. reprocha a Perón su actitud antiimperialista y su posición neutral en la Segunda Guerra Mundial.

Se suponía que la ayuda del plan Marshall podía generar algún beneficio en Argentina, pero para nada fue así, por lo que las divisas o reservas del gobierno argentino caían como consecuencia de mantener el Plan Quinquenal.

Perón no permite girar dólares al extranjero a las empresas de EE.UU. radicada en el país, en el campo, la oligarquía terrateniente se venga del control del IAPI y de los incentivos a la industria con la reducción del área cultivada y su consecuente baja en la producción de granos, provocando problemas en la balanza de pagos.

El 6 de julio de 1946, el presidente argentino envía un mensaje radial para reclamar a las naciones restantes la adopción de la  Tercera Posición como forma di evitar la transformación de la guerra fría en una nueva conflagración aún más cruenta.

Las acciones del presidente Perón son seguidas con suma atención por el Departamento de Estado, y el resultado de este examen no podía ser otro que el de una profunda desconfianza y desconcierto.

Su gestión  de gobierno probablemente ha llegado al máximo de sus posibilidades, aunque no al máximo de sus objetivos, que son precisamente los que las masas populares esperan ver pronto concretados.

Eva Perón ha muerto. Aparecen síntomas de corrupción administrativa.

La oposición, acorralada por la adhesión masiva del pueblo a un líder carismático, se enfurece cada vez más.

Los actos de irracionalidad política son cada vez más frecuentes en uno y otro bando.

Existe el peronismo y el antiperonismo incorporados a la sociedad en la forma de sentimientos profundamente fanáticos. El «entorno» de Perón es cada vez más mediocre.

Las soluciones no llegan tan fluidamente como se esperan.

La represión es el arma que hay que echar a mano para que los acontecimientos no desborden la imagen de un gobierno que pretende tener todas las riendas en su poder.

La imagen de una Argentina próspera nace de los aciertos y posibilidades económicas que se presentaron en los primeros tres años de gobierno.

En esta etapa se concreta el aumento del salario real, la ampliación de beneficios del régimen jubilatorio, las vacaciones pagas, las mutuales y obras sociales de los sindicatos, la construcción de miles de viviendas, el otorgamiento de créditos hipotecarios a bajo costo, la extensión de las tareas de la Fundación Eva Perón, el impulso al deporte y se verifica —como nunca había ocurrido antes— la participación activa de la clase obrera, a través de la CGT, en la política y en las decisiones en defensa de sus intereses.

Estas conquistas son avaladas por la sanción de los Derechos del Trabajador, en 1947, la Constitución Nacional de 1949 y la legalización de los cuerpos de delegados y comisiones internas.

 SEGUNDA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN
Los EE.UU. nos exportan por un valor mayor a las ventas a Inglaterra

Pero lo que se avizora como prosperidad permanente pronto comienza a mostrar algunas fisuras.

A las dificultades económicas de 1948 se suceden las de 1950 —período en que se registra una baja en el ingreso nacional bruto— o las de 1952, en el que una nueva sequía —la segunda en tres años— obliga a la adopción de medidas de austeridad, tales como la reducción del consumo de carne para aumentar el saldo exportable y la aplicación de un convenio de precios y salarios, que propone la congelación de estos últimos por el término de dos años.

A fines de ese año aparecen las primeras movilizaciones obreras en demanda de mejoras salariales y otras conquistas sociales.

Aunque hoy parezca paradójico, incluso increíble, bancarios, gráficos y obreros de la carne y de los ingenios golpean por primera vez el rostro de un gobierno que sustenta la doctrina de la justicia social. Poco después, en enero de 1951, los ferroviarios producen la huelga más extensa y profunda de esa época.

Aquí Perón no encuentra otra salida que decretar la movilización militar de los trabajadores del riel, es decir, que éstos quedan sujetos a las leyes castrenses.

Es por esos días, también, cuando se decreta la incautación del diario «La Prensa», que de manos de la familia Gainza Paz pasa poco después a ser el órgano oficial de la CGT. En este marco, se preparan las elecciones generales que, gracias a las reformas introducidas en 1949 a la Constitución, permitirán la reelección presidencial.eva duarte de peron

Eva Duarte se enferma de cáncer, ella no sabe que tiene, pero se siente cada día mas débil, por otra parte la CGT decide proponerla como vicepresidenta  en la fórmula Perón-Perón para las próximas elecciones.

La «Abanderada de los humildes» se recluye nueve días para reflexionar sobre el ofrecimiento, lapso en el cual, curiosamente, Perón ni siquiera la visita.

La respuesta se da en la noche del 31 de agosto, en un mensaje transmitido por la red nacional de radios, grabado en horas de la mañana.

Con voz casi inaudible, Eva Perón manifiesta: «Que de mise diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita».

Durante la enfermedad de Eva Perón, y con el propósito de frustrar el proceso eleccionario que conduciría a la reelección de Perón, se produce la intentona golpista del 28 de setiembre de 1951, encabezada por el general Benjamín Menéndez. Cuenta con el respaldo de algunos sectores de la oposición política.

En principio, dos generales se disputaron el triste honor de comandar el golpe que se preparaba en las sombras: Eduardo Lonardi, al mando entonces del 1er. Cuerpo del Ejército, de extracción nacionalista católica, y Benjamín Menéndez, liberal, retirado del servicio activo en 1942 y golpista consuetudinario.

Ambos cabecillas no se pusieron de acuerdo, Lonardi se retira y el golpe lo realiza Menéndez, con el apoyo de algunos partidos políticos. Fue un fracaso, perón la calificó como una «chirinada».

Perón saca ventaja de esta intentona fallida de golpe, y enardece las masas, consiguiendo adhesión y apoyo para su futura reelección.Evita debió votar desde su lecho de enferma.

El domingo 11, un día lluvioso en Buenos Aires, el Partido Peronista obtiene 4,7 millones de votos, contra 2,4 de la UCR (Ricardo Balbín-Arturo Frondizi).

Por primera vez en la historia argentina votan las mujeres y por primera vez es elegido el Senado por el voto directo. Hay mayoría peronista absoluta en ambas cámaras.

Todas las gobernaciones son ganadas por peronistas. Seis mujeres son miembros del Senado y veintiuna de la Cámara de Diputados.

Carlos Aloe es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, reemplazando a Domingo Mercante, un amigo de Perón que también ha caído en desgracia y que desaparecerá de la escena política.

Evita debió votar desde su lecho de enferma. Un cáncer en el útero la fue alejando de la actividad pública y finalmente produjo su muerte el 26 de julio de 1952.

El Junio de 1952, Perón  asumió por segunda vez la Presidencia.

Si bien se trató de una coincidencia, la situación del país fue empeorando a ojos vista desde la muerte de Eva.

Explotó la crisis agrícola y la inflación y el desabastecimiento de productos esenciales fueron moneda corriente.

El Segundo Plan Quinquenal intentó abrir la economía a las inversiones extranjeras e incentivar la productividad, pero encontró fuertes resistencias tanto fuera como dentro del oficialismo.

La ausencia de Evita incidió negativamente en la imagen del general ya que, por un lado, Perón debió asumir personalmente el papel de conductor del movimiento restándole eficacia a su función en la Presidencia, y por otro, comenzaron a circular rumores de sus relaciones con menores de edad, como las integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

En obsecuencia de muchos funcionarios llevó a que el «profesional de la conducción» perdiese reflejos políticos.

Esto quedó en evidencia en el conflicto que a partir de 1954 sostuvo con la jerarquía eclesiástica.

Las críticas formuladas por algunos sacerdotes tuvieron como respuesta del gobierno la expulsión del país de dos religiosos extranjeros.

militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteñoLa procesión de Corpus Christi en 1955 en la Capital se convirtió en un acto opositor y consolidó el frente que venía preparando el golpe.

El 16 de junio aviones de la Marina y la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo y la residencia presidencial, sin lograr su objetivo de matar a Perón ni conseguir el apoyo que esperaban del resto de las Fuerzas Armadas.

Esa misma noche, militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteño, aunque rápidamente el Presidente llamó a la pacificación.

De ahí en más, la actitud del gobierno quedó trabada entre una propuesta de reconciliación, en la que la oposición no creyó, y las amenazas de dar «medio metro de soga a cada peronista» para ahorcar a sus adversarios.

El 16 de junio, aviones navales arrojan bombas sobre la Casa de Gobierno, que debía ser asaltada por infantes de Marina: Perón no se encuentra allí. La CGT convoca una concentración en Plaza de Mayo; el bombardeo con mas de 30 aviones deja 300 muertos y unos mil heridos.

Al atardecer, Perón anuncia que el movimiento ha sido sofocado, y poco después se produce el incendio de las iglesias.

Hay 800 detenidos; se disuelven la Infantería de Marina y la Aviación Naval; suicidio del contraalmirante Gargiulo, uno de los jefes sublevados.

El 5 de julio Perón propone una tregua política, anuncia el fin de la revolución peronista y convoca a la pacificación.

El 16 de septiembre, el general Eduardo Lonardi se levantó en Córdoba y la Flota de Mar en Puerto Belgrano, con apoyo de «comandos civiles» formados por radicales, socialistas y militantes católicos.

El gobierno quedó a la espera de los acontecimientos militares y el día 20, cuando el contraalmirante Isaac E Rojas amenazó con bombardear La Plata y la Capital, Perón pidió asilo en la embajada del Paraguay, adonde partiría poco después por vía fluvial.

FIN DEL GOBIERNO Y EXILIO: La sublevación militar que derrumba al gobierno constitucional se inicia el 16 de setiembre de 1955 y el lunes 20, un día lluvioso en Buenos Aires, el líder de uno de los movimientos populares más grandes de la historia del país, se embarca en la cañonera ‘Paraguay’ rumbo a Asunción. Comienza así un largo exilio que durará 18 años».

Atrás queda una etapa que tensa hasta el límite las relaciones sociales. En doce años de actividad pública, el general Perón logra encolumnar tras su doctrina de independencia económica y justicia social a la inmensa mayoría de la clase trabajadora, a la vez que exacerba al máximo el odio de los sectores cuyos intereses se ven amenazados.

Bautizado «el tirano prófugo» por el diario La Prensa, Perón inició su largo exilio en Asunción del Paraguay; pero las presiones del gobierno argentino y los rumores de que se planeaba un atentado contra su vida lo llevaron a alejarse más del país. Instalado en Panamá, un grupo de artistas argentinos le presenta a María Estela Martínez, una joven riojana de la que no se separará hasta su muerte

Perón en CaracasDesde el comienzo de su gestión presidencial, asume la casi totalidad del poder, basado en el liderazgo carismático y el apoyo de la central obrera e, importantes sectores de las Fuerzas Armadas.

(Imagen: Perón en Caracas)

Pero a partir de la última mitad de la segunda presidencia los acontecimientos se precipitan, de forma tal que ahora parecen diagramados para la segura derrota del gobierno reelegido en noviembre de 1951.

La indecisión de Perón frente a un cúmulo de enfrentamientos y toma de posiciones que sin duda no son fáciles de resolver —como el pedido de una dirigencia obrera de hacerse cargo de la situación mediante las armas— facilita en gran medida el triunfo de un golpe militar, tras el que se congregan numerosos sectores, con diferentes objetivos.

Desde 1953, es cierto que los desaciertos del gobierno se acumulan. Una escalada de rumores sobre corrupción se cierne sobre los cuadros dirigentes del peronismo y altos funcionarios. Se ejerce la represión y formas de tortura sobre la oposición.

Se acallan las protestas de los trabajadores, que se multiplican en relación directa con las dificultades económicas.

La Iglesia Católica reacciona con todos sus medios cuando siente que sus intereses serán afectados con el proyecto de su separación del Estado, y la abolición de la enseñanza religiosa.

La creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y más precisamente la instalación de la rama femenina de la organización juvenil en la quinta presidencial de Olivos, motivan las más venenosas murmuraciones.

La solicitud de un crédito a la banca internacional y la posible firma de un contrato petrolero con la Standard Oil de California confunde a muchos peronistas que creen en las banderas de la independencia económica y soberanía política.

En fin, y tal como lo expresa Julio Godio en su estudio «La caída de Perón, de junio a setiembre de 1955«: «Para entender el año 1955 lo principal es desistir de ‘rehacer’ la historia. Nada ‘faltó’ en 1955.

Estuvieron allí todos los que tenían que estar y se comportaron como tenían que hacerlo. El golpe reaccionario dividió al país en peronistas y antiperonistas».

Según el citado autor, el derrocamiento de Perón se produce por contradicciones internas y, fundamentalmente, por «la resistencia de su cúpula dirigente a recurrir a la masa obrera y oponer al curso golpista un curso de liberación social y nacional».

Fuente Consultada:
«Yo Fui Testigo» – Libro N° 16 Cernadas Lamadrid – Ricardo Halac
«El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX» – Deleis – Titto – Arguindeguy

Segunda Fundacion de Buenos Aires Juan de Garay Historia de Bs.As.

Segunda Fundación de Buenos Aires- Juan de Garay

En 1580, al mando de 66 hombres, un conquistador procede a la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires, ciudad abandonada por los españoles en 1541 debido a la hostilidad de los natiuos. Tres años más tarde, el protagonista de la hazaña muere en un ataque de los indios.

El segundo fundador de Buenos Aires fue Juan de Garay. Nacido en Orduña, Vizcaya, en 1528, llegó a América antes de cumplir 16 años en compañía de su tío Juan Ortiz de Zarate, oidor del Virrey, y participó en diversas exploraciones para ampliar el dominio español.

En 1561 colaboró en la fundación de Tarija y Santa Cruz de la Sierra, actual Bolivia, donde fue regidor. En 1573, Garay salió de Asunción con otra expedición y fundó la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, a orillas del río San Javier.

Fundada por segunda vez el sábado 11 de junio de 1580 la ciudad de la Trinidad y puerto de Santa María del Buen Aire se desarrolló muy lentamente y, en principio, expuesta a desaparecer, no tanto por la hostilidad de los aborígenes como por su precaria organización para la defensa ante el asedio de los corsarios.

Su emplazamiento en el extremo sur de los dominios españoles la hizo altamente vulnerable en sus posibilidades de subsistencia dado que tampoco era importante como fuente de riquezas.

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Segunda fundación de Buenos Aires: Garay salió de Asunción con sesenta y seis personas, todas armadas a su costa, de las cuales diez eran españoles y los demás nativos, además ganado, herramientas, etc., y también un clérigo conforme lo estipulaban las ordenanzas sobre población.

Iba por tierra el grupo que conducía el ganado y el resto por agua, reuniéndose todos en Santa Fe. Después de tres meses de salir de Asunción fundaron la ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires. Empezaron a trazarla el 28 de mayo de 1580 media legua al norte del lugar que ocupó la primera; el acto de fundación tuvo lugar el 11 de junio del mismo año.

Dividió la tierra en doscientas cincuenta manzanas destinadas a los pobladores, delineó un fuerte, plaza Mayor, tres conventos y un hospital; cada poblador recibió fuera de la ciudad una huerta de cuatro hectáreas; se nombraron las autoridades y se eligió patrono de la ciudad a San Martín de Tours.

Los hombres de Garay y quienes les sucedieron tuvieron que aguzar su ingenio para mantener la plaza habitada y encontrar la forma de defenderla primero, y luego de prosperar, en un medio hostil y poco promisorio.

Una agricultura de subsistencia y el aprovechamiento del ganado vacuno encaminaron sus posibilidades de permanencia. Los historiadores coinciden en subrayar que en los primeros años se produjo una merma en la población originaria: los sesenta vecinos fundadores de 1580, se redujeron a cincuenta y hubo quienes aconsejaron levantar la plaza y trasladarla a otro sitio más apropiado.

Sin embargo, los pobladores que decidieron quedarse vencieron los inconvenientes del medio y Buenos Aires comenzó un lento crecimiento hacia fines de siglo.

En su estructura edilicia creció alrededor de su plaza principal, como todas las ciudades de América hispana. Las calles que la limitaban, las actuales Defensa, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y Bolívar, sirvieron de ejes para el establecimiento de los principales edificios públicos y viviendas de los primeros pobladores.

Garay delimitó el solar para el Fuerte, el Cabildo y la Iglesia Mayor y distribuyó espacios para las congregaciones religiosas: Santo Domingo, en las actuales Perón, Veinticinco de Mayo, Sarmiento y Reconquista y San Francisco, en e! solar que todavía ocupan. La manzana contigua a Santo Domingo al norte se reservó para el hospital. Sin embargo, éste recién se levantó treinta años después de la fundación y ocupó el solar comprendido por las actuales México, Defensa, Chile y Balcarce.

El resto del espacio se dividió en cuadras cuadradas de 140 varas de lado (121 metros) separadas por calles de 11 varas (9,50 metros) En total se calcula que el primer núcleo comprendía unas 144 manzanas limitadas por las actuales Viamonte al norte, independencia al sur, Veinticinco de Mayo-Balcarce al borde de la barranca y Salta-Libertad al oeste.

Los solares reservados para viviendas tuvieron una superficie de un cuarto de manzana en el casco urbano. Maipú y Chacabuco marcaban el límite y el resto era espacio destinado a chacras y corrales.

Entre Balcarce y el río se levantó la Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria –como se llamó el primer fuerte emplazado en el solar que hoy ocupa la Casa Rosada-, muy precaria en sus comienzos fue objeto de numerosas reconstrucciones y ampliaciones a lo largo de dos siglos. En su interior se establecieron las Cajas Reales, la Contaduría, la primera Aduana, el Cabildo y la cárcel. Para mejor defensa, se la rodeó de un foso inundable que la separaba de la ciudad a la que se accedía por un puente levadizo.

La carencia de piedra para construcción limitó las posibilidades a los materiales disponibles: tierra, maderas, cañas y cueros. Las primeras casas fueron de tamaño reducido, de una sola planta hecha de esqueletos de tronco, muros de barro, techos de paja y piso de tierra apisonada.

Para la construcción de los muros el sistema más generalizado en toda América fue el de tapia, difundido por los árabes en España. Se fabricaba una caja de madera o encofrado y se rellenaba con tierra arcillosa mezclada con paja y estiércol, se apisonaba y se dejaba fraguar. Otras variantes fueron el esqueleto de postes y ramas formando la estructura que luego contenía una mezcla de barro y haces de paja; y el uso de adobe, masa de barro mezclada a veces con paja y moldeada con forma de ladrillo.

La endeblez de los materiales de estas primeras construcciones, expuestas a periódicos desmoronamientos por los efectos de las lluvias, obligaron a los porteños a remendar, y en algunos casos volver a construir, sus primeros edificios. En esto, fueron tan pacientes y obstinados como en su idea de permanecer en estas playas.

Después Garay realizó frecuentes viajes a Santa Fe y llegó a Asunción. En febrero de 1583 arribó al Río de la Plata el gobernador de Chile, que deseaba hacer el viaje por tierra.

Garay se ofreció a acompañarlo hasta el río Carcarañá para dejarlo ya en el camino; viajó en un bergantín y se internó en una laguna para acortar distancia, pero en realidad equivocó el rumbo; decidió entonces pernoctar en sus orillas sin dejar centinelas, pues tenía la seguridad de no correr ningún peligro. Los indios que acechaban, los atacaron durante el sueño, matando a Garay y a doce hombres más y otros quedaron prisioneros.

Muerto Garay, Vera y Aragón nombró a su primo Juan de Torres Navarrete que encargó a Alonso de Vera y Aragón (“Cara de perro”) fundar una ciudad en el camino al Perú. El 15 de abril de 1585 fundó Concepción del Bermejo, en la confluencia de los ríos Paraguay y Bermejo.

Finalmente, en 1587 el Adelantado ocupó su cargo, y envió a su sobrino Alonso de Vera (“El Tupí”) a fundar una población que sirviera de escala entre Asunción y Buenos Aires. El 3 de abril de 1588, con elementos sacados de Asunción, fundó San Juan de Vera de las Siete Corrientes; en esto tuvo participación destacada Hernandarias.

El Adelantado viajé luego a España para reclamar por la resolución de la Audiencia de Charcas que le prohibía conferir mando a sus parientes, pero no tuvo éxito en sus gestiones y renuncié, aunque el título podía ser heredado y pasó más tarde a su hijo Alonso de Vera y Zárate que fue gobernador y capitán general del Tucumán.

El gobierno quedó vacante y poniéndose en práctica la Real Cédula de 1537, Hernando Arias de Saavedra resultó elegido. Fue éste el primer gobernante criollo de Asunción. Su gobierno fue bueno; pacificó gran parte de su jurisdicción, donó el producto de sus tierras para mantener el colegio de Asunción, trató tan bien a los indios que el rey lo nombré Protector. Ejerció el gobierno varias veces por titulo propio y por el de los virreyes.

La corona lo designé gobernador por última vez el 7 de septiembre de 1614, y al terminar su gobierno, en 1617, la provincia del Paraguay fue dividida en dos gobiernos por una Real Cédula del 16 de diciembre: la de Guayra con Asunción como capital y la del Río de la Plata con Buenos Aires. La capital antes de la división fue Asunción hasta 1593 en que el gobernador Hernando de Zárate la trasladó a Buenos Aires, por ser puerto para España y lugar de internación para Tucumán y Chile.

El primer gobernador del Río de la Plata fue Diego de Góngora, en 1618, y el último, Juan José de Vértiz y Salcedo, cuyo gobierno se destacó por los progresos que implantó en la colonia. En 1541, los restos de la expedición de pedro de Mendoza castigados por el hambre y por los querandíes, vaciaron los ranchos que habían construido, quemaron el fuerte y escaparon hacia Asunción del Paraguay.

Casi 40 años más tarde, el 11 de junio de 1580, los españoles insistieron. Juan de Garay, junto con su esposa y otros 63 colonos, fundó la ciudad por segunda vez. Se cree que la ceremonia de fundación (ilustración de la derecha) fue en los terrenos que hoy ocupan la Plaza de Mayo.

Como antes, los querandíes intentaron expulsar a los invasores, pero los españoles habían llegado preparados con más y mejores armas. Los querandíes fueron derrotados en varias batallas, hasta que se retiraron al interior del país. Hasta el día de hoy, uno de los partidos del Gran Buenos Aires lleva en su nombre el recuerdo de esos sangrientos combates: La Matanza.

Garay no bautizó la ciudad con su denominación actual. Le puso Ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Pero desde el principio, la gente se acostumbró a llamarla por el nombre del puerto, que, con los años, se acortó hasta convertirse en Buenos Aires.

LA RIQUEZA GANADERA: Favorecidos por las condiciones del suelo y del clima de las llanuras pampeanas, los caballos traídos por Mendoza y abandonados luego al despoblarse Buenos Aires, así como las vacas y toros introducidos por Garay, se reprodujeron en gran cantidad y constituyeron la más importante fuente de recursos para los habitantes del Río de la Plata en la época hispánica.

Los pobladores de Buenos Aires habían recibido en propiedad solares e indios que fueron otorgados por Garay, y también el derecho de explotar el ganado salvaje. Debido a la falta de cercados los animales cimarrones se expandieron por el centro del país, y como otros colonizadores explotaban esa riqueza los habitantes reclamaron sus derechos sobre la misma.

Las tropillas de ganados cimarronas constituían un constante peligro para los pequeños sembrados que rodeaban a las ciudades y los labradores sufrían grandes perjuicios, pues los animales pisoteaban y destruían los cultivos de las huertas. Además, el ganado cerril amenazaba la vida de los viajeros que se animaban a recorrer las desoladas llanuras.

El sacerdote jesuita Tomás Falkner cuenta que cierta vez estuvo a punto de perecer arrollado por miles y miles de baguales. Con el fin de apoderarse de la carne, y especialmente del cuero y el sebo, que se exportaban, los blancos organizaban matanzas llamadas «vaquerías». Muertos los animales se sacaban aquellos productos y el resto se desperdiciaba.

Los indios pampas, que habían aprendido a dominar el ganado caballar y bovino y a emplear sus productos, realizaban incursiones, llevándose gran cantidad de baguales. Durante el siglo XVII los araucanos venidos del sur de Chile se sumaron a los aborígenes de nuestro suelo y los conflictos entre blancos e indios por la posesión del ganado se hicieron más frecuentes, dando origen a numerosos encuentros sangrientos.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Bloqueo Anglo Francés al Puerto de Bs.As. Intervencion Britanica

Bloqueo Anglo Francés al Puerto de Bs.As.

Desarrollo Campaña a ChileDesarrollo Campaña al PerúCronología de San MartínSan Martín y el Bloqueo

La intervención de Gran Bretaña y Francia
A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la banda oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.

Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata — impuesta por su mediación con la creación, en 1828, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente —.

Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata.

Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacional.

En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.

Finalmente, el gobierno inglés decidió intervenir con el objetivo de lograr libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense se frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista. Además, la larga duración de la crisis oriental comprometía la estabilidad económica de la región y perjudicaba a los sectores mercantiles extranjeros y locales. Francia aceptó intervenir limitando sus objetivos — según declaró — a la defensa de la independencia oriental frente a la intervención argentina.

En abril de 1845, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires. El caudillo oriental Manuel Oribe — con el apoyo de Rosas — mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental. Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo.

A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas «robaron a la escuadra argentina»: la capturaron y la obligaron fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores. Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica.

En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso  de las naves extranjeras.


En febrero de 1845, el comisionado brasileño ante las cortes de Londres y París —el vizconde de Abrantes— informó a la corte de Río de Janeiro los propósitos secretos de la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata. Según le había informado el ministro francés Guizot, los propósitos eran:

1) convertir a Montevideo en «factoría comercial para las potencias marítimas»;
2) obligar a la «libre navegación» del Plata y sus afluentes;
3) independizar Entre Ríos y Corrientes «si sus habitantes lo quisiesen»;
4) fijar los límites del Estado Oriental, Paraguay y el Nuevo Estado de la Mesopotamia «con prescindencia del Brasil»;
5) conservar el Estado de cosas en el resto de la Confederación «si Rosas accediera a la razón sin recurrir a las armas» o diese libertad de comercio.

En caso contrarío, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Buenos Aires un gobierno «que dé muestras de amistad hacia Europa».

EL BLOQUEO SEGÚN OPINIÓN DE SAN MARTÍN EN UNA CARTA DIRIGIDA A DICKSON

(…) No creo oportuno entrar a investigar la justicia o injusticia de la citada intervención como tampoco los perjuicios que de ella resultarán a los subditos de ambas naciones con la absoluta paralización de sus relaciones comerciales, igualmente que de la alarma y desconfianza que naturalmente habrá producido en los nuevos estados sudamericanos la injerencia de dos naciones europeas, en sus contiendas interiores; sólo me ceñiré a demostrar si los dos estados interventores conseguirán por los medios coercitivos que… han empleado, el objeto que se han propuesto.

Es decir, la pacificación de las riberas del Plata; según mi íntima convicción, desde ahora diré a Ud., no lo conseguirán; por el contrario, la marcha seguida… no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido los males que tratan de evitar…

Me explicaré… Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y resto de las demás provincias interiores, y aunque no dudo que en la capital tenga un gran número de enemigos personales, estoy convencido que, bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero… la totalidad se le unirán y tomarán una parte activa en la contienda…

Si las dos potencias en cuestión quieren llevarmás adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que… se apoderen de Buenos Aires (sin embargo que la toma de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra), pero aun en este caso estoy convencido, que no podrían sostenerse por mucho tiempo en la capital…

El primer alimento o por mejor decir el único, del pueblo, es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea, la que correría tanto mas peligro, cuanto mayor fuese su número…

En conclusión, con siete y ocho mil hombres de caballería… fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos; tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará, a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente.

JOSÉ DE SAN MARTÍN,
FRAGMENTO DE LA CARTA
QUE LE DIRIGIÓ A JORGE DICKSON
FORMULANDO SU OPINIÓN
SOBRE EL BLOQUEO ANGLO-FRANCÉS
AL RIO DE LA PLATA.

Creación del Cuerpo de Blandengues Para la Defensa de las Fronteras

Creación del Cuerpo de Blandengues

Resumen Descubrimiento De América

En Busca de Nuevas Rutas Comerciales

Descubrimiento del Río de la Plata

Adelantados y Gobernadores

LA DEFENSA DE LAS FRONTERAS

El problema de las relaciones con los indígenas fue una de las mayores preocupaciones de los gobernadores de Buenos Aires durante los siglos XVII y XVIII.

Algunos mandatarios, como Francisco de Céspedes, iniciaron una nueva táctica que consistía en entregar a los naturales diversos productos que satisficieran sus necesidades, alejando de ese modo el peligro de los malones.

Sin embargo, este procedimiento dio pocos resultados; los pampas, aliados con los serranos, se atrevían a atacar las estancias llevándose gran cantidad de ganado y con ello se retardaba el progreso, pues eran pocos los campesinos que se atrevían a establecerse en las regiones desérticas.

Don Andrés de Robles, al hacerse cargo de la gobernación de Buenos Aires en 1674, inició una política de acercamiento espiritual con los aborígenes de la región.

El 19 de mayo de 1675 salió acompañado tan sólo por seis hombres para dar a entender a los indios que su misión era pacífica.

Su viaje tuvo resultados nunca alcanzados hasta entonces, pues más de ocho mil indígenas regresaron con él.

El bondadoso gobernador distribuyó animales y útiles de labranza entre los indios, pero su tentativa de pacificación fracasó poco después debido principalmente a una epidemia de viruela que diezmó a las nacientes poblaciones.

Los naturales que lograron salvarse volvieron a su vida primitiva, y cuando se quiso atraerlos nuevamente todas las tentativas fueron estériles.

blandengues

En los años sucesivos, el ataque constante de los pampas, serranos y araucanos había agotado los escasos recursos defensivos de Buenos Aires.

Sin armas, municiones, ni fondos para adquirirlas, los blancos apenas podían repeler los malones, y en 1740 los indios, envalentonados, llegaron hasta el actual pueblo de Merlo, llevándose numerosos cautivos y cabezas de ganado.

El 26 de noviembre de ese año gran cantidad de indios cayeron sorpresivamente sobre la región de Magdalena, mataron a más de cien campesinos, destruyeron los sembrados, robaron numerosas cabezas de ganado y se apoderaron de hombres, mujeres y niños, que quedaron cautivos. Al conocerse esta noticia cundió el pánico entre la población.

El gobernador Miguel de Salcedo encabezó a principios de 1741 una colecta pública a fin de reunir los fondos necesarios para organizar una expedición. Poco después se resolvió que sería más conveniente llegar a un entendimiento con el cacique Cacapol o Cangapol, jefe de los leuvuches y que había dominado a todas las otras tribus puelches.

Este jefe indígena, a quien los españoles llamaban El cacique Bravo, vivía en Huichin, sobre las márgenes del río Negro; era alto, bien proporcionado y se había impuesto por su valentía. Cristóbal Cabral, enviado por el gobernador, logró internarse por regiones «donde nunca habían llegado los españoles» y selló la paz con Cangapol.

CREACIÓN DE LOS BLANDENGUES: A mediados del siglo XVIII los indios reanudaron sus malones y mataron a muchos blancos. Como el gobernador José de Andonaegui no tomase medidas defensivas, el teniente coronel Juan Basurco pidió al Cabildo que formase una compañía a sueldo.

El cuerpo municipal estudió detenidamente esta proposición y con el apoyo del gobernador resolvió crear dos escuadrones de milicianos, formados por cincuenta hombres cada uno. Por falta de recursos este plan no pudo cumplirse con la premura necesaria, y los indios, sin encontrar resistencia a su avance, continuaron realizando sus terribles incursiones.

Esta situación movió a las autoridades a organizar las fuerzas permanentes en las fronteras.

En 1752 el gobernador José de Andonaegui creó tres compañías, integradas cada una con sesenta soldados de caballería y que fueron llamadas Valerosa, Invencible y Atrevida. La primera se destinó a Lujan, la segunda a Arrecifes y la tercera al fortín del Zanjón.

Estas tropas recibieron el nombre de Blandengues.

Tal denominación proviene, según algunos autores, del hecho de que los soldados al ser revistados por primera vez por el gobernador «blandieron» sus lanzas en homenaje a las autoridades, pero otros, en cambio, opinan que esta designación tuvo su origen en que los soldados debían «blandearse», es decir, dirigirse de un lado a otro para defender las fronteras.

Al principio estos hombres, sobrios, valientes y sufridos, carecían de uniforme, pero años más tarde, y a propuesta del capitán Pedro Nicolás Escribano, se les dio uno, que consistía en una casaca corta de color azul, con un collarín o sobrecuello rojo, solapas, bocamangas y pantalón del mismo color.

En la cabeza llevaban un sombrero con una escarapela y en invierno se cubrían con un grueso poncho criollo.

La creación del Cuerpo de Blandengues, aprobada por el rey de España, contuvo durante un tiempo las incursiones de los naturales.

Empero, al cabo de algunos años, muchos de los soldados de las fronteras comenzaron a desertar, pues no recibían ningún pago por sus servicios y en vano reclamaban que se les abonasen sus haberes.

Fundación de SaltaFundación de JujuyFundación de CórdobaBs. As. en sus Inicios

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Biografía de Juan Perón Su Infancia y Su Familia Resumen de Vida

Biografía de Juan Domingo Perón
Militar, Presidente de la Nación Argentina (1945-1955)

Fue el líder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».  Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944).

La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Elegido presidente en 1946, implantó el sufragio femenino, fomentó la industria, y nacionalizó los ferrocarriles, los teléfonos y el comercio exterior.

En la labor social de su gobierno colaboró su esposa María Eva Duarte hasta su muerte (1952). Falleció el 1ª de Julio de 1974.

SU BIOGRAFÍA: Juan D. Perón nació en la provincia de Buenos Aires. La partida de nacimiento indica como fecha el 8 de octubre de 1895 y como lugar, la ciudad de Lobos.

Posteriormente se cuestionaron esos datos, argumentando que el nacimiento se habría producido en Roque Pérez, localidad cercana a Lobos, el 7 de octubre de 1893.

Era el segundo hijo de Mario Tomás Perón y de Juana Sosa Toledo, que recién se casaron en 1901.

Las raíces de la familia paterna se remontaban a Cerdeña, lugar de origen del bisabuelo de Juan Domingo.

El padre de Juan Domingo era un pequeño hacendado, hombre de trato afable con los paisanos criollos e indios, con quienes convivió.

Doña Juana, según su hijo, era «una criolla con todas las de la ley», verdadera jefa de la casa y también «el paño de lágrimas y la confidente».

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón íder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».

Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresi-dencia (1944).

La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Sin embargo, las relaciones entre Juan su madre con el tiempo se enfriaron.

Doña Juana en 1936 se casó en segundas nupcias con un hombre veinte años más joven que ella y, segur algunos parientes, «Juancito nunca se lo perdonó«.

En 1900 la familia se trasladó a la Patagonia. Compró tierras en Sierra Cuadrada, cerca de Comodoro Rivadavia, vivió un tiempo en la zona de Camarones, donde don Mario fue juez de paz entre 1905-1912, y luego en Chankaike, noventa kilómetros al norte de Río Gallegos.

Cuando Juan tenía 9 años, él y su único hermano, Mario Avelino fueron a vivir con su abuela paterna Dominga Dutey, en la Capital Federal, para estudiar.

En 1907, Juan ingresó en el Colegio Politécnico, allí nació su pasión por los deportes.

A lo largo de su vida practicará fútbol, boxeo y básquet, entre otras muchas disciplinas.

Los veranos los pasaba con sus padres en el Sur, donde podía disfrutar de largas cabalgarse

En el año del Centenario, Perón rinde examen en el Colegie Militar, y a él se incorpora en 1911.

Siendo cadete llegará a integrar el equipo de esgrima que representa al Ejército en las competencias.

La práctica de este deporte le abrirá las puertas del exclusivo Jockey Club donde trabará amistad con muchos miembros de la «oligarquía vacuna», luego tan denostada por el peronismo.

En diciembre de 1913 se graduó como subteniente de Infantería, y su primer destino fue el Regimiento 12 en Entre Ríos.

Según sus propias palabras, a partir de entonces fue aprendiendo «el arte de conducir», en el que se consideraba un maestro: «Yo no soy más que un político aficionado.

En lo que soy un profesional es en la conducción, porque eso es lo que he estudiado toda mi vida».

En sus primeros destinos militares, bajo la presidencia de Yrigoyen, le tocó intervenir en la represión de movilizaciones obreras.

En 1918 fue enviado a Tartagal, en el Chacho salteño, para controlar la situación ante la huelga de los trabajadores de La Forestal.

Al año siguiente, desde el arsenal Esteban de Lúea, en la Capital Federal, participó en la represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, que en enero de 1919 desencadenó la llamada «Semana Trágica».

Destinado en 1920 a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, buena parte de sus destinos militares de ahí en más estarán desligados del mando de unidades de combate.

Según sus subordinados de entonces, ya era «todo un caudillo», hombre de trato campechano y simpático. Le gustaba organizar asados y promovía la actividad deportiva.

Daba clases de cultura física en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Capital.

Entre 1926 y 1928 cursó la Escuela Superior de Guerra, de la que luego también será profesor.

El entonces capitán vivía en Flores Sur, donde conoció a una muchacha de clase media, cuya vocación era la pintura, Aurelia Tizón. «Potota», como la llamaba la familia, era trece años menor que él, y en enero de 1929 se casaron en Buenos Aires.

Pocos meses antes, en noviembre de 1928, había fallecido el padre de Perón, y su madre por un tiempo se instaló con ellos.

En el derrocamiento de Yrigoyen, Perón participa en la toma de la Casa de Gobierno y es nombrado secretario del ministro de Guerra del gobierno de facto.

En febrero de 1936 el matrimonio Perón se instala en Santiago de Chile, donde por dos años el marido se desempeñará como agregado militar de la embajada argentina. Llevaban una vida con mucha presencia social, entre los barrios residenciales de Providencia y Nuñoa.

En 1938, los Perón estaban de regreso en Buenos Aires, y Potota comenzó a evidenciar los síntomas de un cáncer, del que murió en septiembre de ese año. Viudo y sin hijos, con el cambio de gobierno acepta una nueva misión en el extranjero.

A comienzos de 1939 viaja a Europa para iniciar un curso de capacitación de infantería de montaña.

El propio Perón, andando el tiempo, afirmará que sus actividades incluían el envío de informes a la cúpula militar argentina sobre la situación europea, que iba aceleradamente hacia una nueva guerra mundial.

Perón nunca ocultará su simpatía por los regímenes fascista y nazi. Los consideraba «modelos» de organización social, de «encuadramiento y movilización de las masas» en torno del Estado.

En Italia realiza cursos en Turín yMilano, y prácticas de alpinismo en Merano.

Juan Domingo Perón bautizó justicialismo a su movimiento político, al que basó en las tres banderas de: «Justicia social, soberanía política, independencia económica».

Aunó a distintos sectores sociales, cuya «columna vertebral» fue el sindicalismo verticalmente organizado y adquirió un apoyo masivo.

El Justicialismo, en vida de Perón, fue un movimiento estructurado en «ramas» masculina, femenina y gremial, a las que en la década del 60 se le agregó la rama juvenil.

HITOS DE SU VIDA POLÍTICA:

1943: Perón en laSecretaría de  Trabajo y de Previsión

1945: El 17 de octubre da origen al peronismo

1946: Primera presidencia. Creación del Partido Único de la Revolución Nacional

1952: Segunda presidencia

1955: Derrocamiento de Perón.  Proscripción del peronismo

1965: El Partido Justicialista es legalizado

1973: Tercera presidencia

1974: Muerte de Perón

Perón inició su carrera pública en 1943, cuando siendo un joven coronel promovió en las filas del ejército la realización de un movimiento revolucionario destinado a emancipar el país de su dependencia económica frente a las grandes potencias extranjeras y asegurar el imperio de la justicia social en la Argentina.

Esos ideales le valieron el apoyo masivo de la clase trabajadora que, gracias a su esfuerzo, pasó a desempeñar por primera vez en la historia nacional un papel de primera magnitud en el quehacer político. El 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires la incruenta «revolución de los descamisados», que consagró el surgimiento definitivo de Perón como líder de las masas argentinas.

Electo dos veces presidente (1946 y 1951), Perón transformó revolucionariamente la vida argentina, dando un impulso decisivo al desarrollo industrial y consolidando el poder de las organizaciones sindicales. Su esposa «Evita» colaboró activamente en esa obra hasta su prematuro fallecimiento, acaecido en 1952. La acción de Perón se extendió a su vez al plano internacional, donde su apasionada defensa de los derechos de los pueblos «subdesarrollados» lo convirtió en uno de los precursores del «Tercer Mundo».

El gobierno de la Revolución de 1943
Hacia 1943 dentro de! Ejército existían diferentes grupos y tendencias: algunos simpatizaban con el radicalismo; otros, «los profesionales», se mostraban apolíticos; otros, los nacionalistas, eran los que se habían hecho cargo del poder. Entre estos últimos, se había organizado una logia secreta, denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de inclinación nacionalista y anticomunista.

Luego de que el efímero primer presidente de la Revolución, el general Arturo Rawson, fuera reemplazado por el general Pedro P. Ramírez, varios miembros del GOU ingresaron al gabinete. Durante los primeros meses del gobierno militar, la represión se hizo sentir con fuerza: las provincias, las universidades y los sindicatos fueron intervenidos, se disolvieron los partidos políticos, la censura se aplicó a todos los medios de comunicación y los opositores fueron encarcelados.

Sin embargo, desde un primer momento, el régimen tuvo que enfrentar una activa y multitudinaria oposición, cuyo lema era oponerse a un gobierno al que se presumía cercano al fascismo.

El ascenso de Perón
Entre los militantes del GOU se encontraba el coronel Perón, cuya capacidad política ya lo destacaba entre sus compañeros. A diferencia del resto de los oficiales, pensaba que el peligro de una eventual revolución comunista no podía ser enfrentado exclusivamente mediante la represión: por el contrario, obreros y empresarios debían vivir en armonía, para lo cual era imprescindible que estos últimos hicieran importante concesiones a los primeros.

Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón buscaba favorecer a los trabajadores: entre otras medidas implantó  el salario mínimo vital y móvil, y el sueldo anual complementario (aguinaldo), promovió el fuero laboral,  impulsó nuevos convenios colectivos de trabajo, extendió las vacaciones pagas, mejoró las jubilaciones y las indemnizaciones por accidente.

Así, Perón se fue ganando simpatía de muchos sindicalistas y ejerció toda su influencia para marginar a los que no aceptaban acercarse a él. Mientras tanto, la central obrera Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una línea oportunista: mantenía cierta autonomía pero, al mismo tiempo, respaldaba a Perón.

EL 17 DE OCTUBRE, DIA DE LA LEALTAD PERONISTA: El 19 de septiembre de 1945 la oposición al gobierno de Farrell convocó a una concentración pública. Exigían la renuncia del gobierno y la entrega del poder a la Corte Suprema. Exigieron a Perón la renuncia a sus cargos y lo llevaron detenido a la isla Martín García

En medio de un clima de agitación obrera, el Comité Central Confederal de la CCT había declarado la huelga general para el día 18, para reclamar ante el gobierno el mantenimiento de los beneficios laborales obtenidos durante la gestión de Perón.

La mañana del 17, grandes masas de trabajadores del conurbano marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación del ex-secretario de Trabajo y Previsión. Allí permanecieron todo el día, mientras el gobierno negociaba con el comité de huelga y con el mismo Perón.

LOS AÑOS DE GOBIERNO: (Ver: Gobierno Peronista)
1946:Gana las elecciones y es ascendido a general. Primera presidencia de Perón.

1947: Compra de los ferrocarriles, teléfonos, gas. Nacionalización de la banca y reaseguros. Creación del IAPI. Evita viaja a Europa. Plan Marshall. Comienza la Guerra Fría.

1948:Se crea la Fundación Eva Perón.

1949:Reforma de la Constitución. Huelga azucarera en Tucumán. Represión a opositores. Revolución de Mao Zeg Tung en China.

1950: Año del Libertador General San Martín. Ricardo Balbín es encarcelado.

1951: Huelga de los ferroviarios. Expropiación del diario La Prensa. Levantamiento del general Menéndez. Las mujeres votan por primera vez en una elección presidencial. Perón es reelecto.

1952: Comienza la segunda presidencia de Perdón. El 26 de julio muere Evita. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos.
1953: Crisis económica. Atentados contra la CGT, incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club.

1954: Congreso de la Productividad. Enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. Derrota colonial francesa en Indochina.

1955: Golpes de junio y septiembre. Perón es derrocado y comienza su exilio. Lonardi es desplazado por Aramburu. El peronismo es proscripto. Conferencia de Bandung, origen del Movimiento de Países No Alineados.Levantamiento del general Valle. Perón, en Panamá, conoce a María Estela Martínez.

EL EXILIO:

Durante los dieciséis años que duró el exilio de Juan Domingo Perón, la Argentina quedó marcada por la experiencia del justicialismo.

A pesar de la proscripción que afectó a los partidarios del antiguo presidente, su popularidad permaneció vigente e incluso tendió a reforzarse.

Un testimonio de esto fue la elección de Arturo Frondizi, en febrero de 1958, con el apoyo de los peronistas. Sin embargo, esa alianza no prosperaría, y Frondizi, después de numerases conatos revolucionarios fue destituido por las Fuerzas Armadas.

De hecho, la Argentina oscilaba entre la democracia y la dictadura, ya que los gobiernos civiles terminaban con la intervención de los militares que tomaban el poder.

Desde Madrid, el ex presidente les pidió a sus partidarios que votaran en blanco en las elecciones.

Perón daba muestras de una extraordinaria capacidad de maniobra, controlando desde lejos a sus seguidores e interfiriendo en la vida política de su país.

En marzo de 1971, el exiliado fue rehabilitado por el presidente militar Alejandro A. Lanusse.

Sin embargo, Perón fue vetado como candidato a las elecciones pactadas y tuvo que abandonar temporalmente el país tras una breve estancia.

Después del triunfo de los peronistas, agrupados en el Frente justicialista de liberación, con Héctor José Cámpora al frente,

Perón regresó enferma definitiva: todo un pueblo lo esperaba como héroe. «Cámpora al gobierno, Perón al poder», cantaban los seguidores del viejo caudillo, que ya se entremezclaban los de derecha con la izquierda peronista.

Cámpora renunció a los dos meses; se llamó a elecciones y Perón fue reelegido por tercera vez presidente de la República en septiembre de 1973.

Sin embargo, la recesión económica y la violencia que afectaban al país lo obligaron a desarrollar una política impopular, apoyándose en las élites y reprimiendo a los medios obreros más radicalizados.

El tercer período de Perón sólo duró un año.

El 1 de julio de 1974, a los 78 años, Juan Domingo Perón falleció mientras sus partidarios se peleaban por conseguir espacios de poder. Como último homenaje se decretó una huelga general de tres días, pero fueron sobre todo sus antiguos enemigos los que más lloraron su partida.

Asumió la presidencia su tercera mujer, Isabel, que era la vice-presidenta.

La desaparición de Perón dejó al pueblo argentino más desorientado que nunca, a merced de un nuevo golpe de Estado.

Fuente Consultada:
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX – Deleis-Tito-Arguindeguy

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