trabajadores de La Forestal.

El Gobierno de Juan Domingo Peron Evita de Perón en el gobierno

Perón, su Vida Política Relacionada a los Hechos de la Historia Argentina 

Introducción: Antes de las elecciones de 1946, varios postulaban la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar. Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, «guerra fría», manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Entre sus obras más destacadas están el «estatuto del peón», «los derechos del trabajador», «los derechos de la ancianidad», «los convenios colectivos de trabajo», «la ley de previsión social», «la ley de accidentes de trabajo», «la ley de vivienda obrera», «sueldo anual complementario», «la mutualidad sindical», «las escuelas sindicales», «la ley de creación de la justicia del trabajo», «los regímenes de jubilación», «las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso», «las proveedurías sindicales».

Gobierno de Juan Domingo Peron

Además, un sueldo anual complementario se dispone a los sindicatos ofrecidos por la «Fundación Eva Perón». Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el «voto femenino». La fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: «Perón – Evita».

En su relación con la Iglesia, ésta «ordenó» a los creyentes que votaran por la fórmula que integraba Perón, quien otorgó privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Más tarde, por entredichos entre los sectores Perón ordenó que se suprimieran feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobara la apertura de «prostíbulos» realizara un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Allí se incluían a comunistas y socialistas que oportunamente se escudarán bajo el lema «Cristo Vence», que enarbolará la contrarrevolución del ’55 y a manifestantes del «Corpus Christi» que quemaran la bandera argentina. Como consecuencia, suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa «por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso».

En el tercer gobierno, la gente apoya «un movimiento nacional» con el peronismo. La Junta de Comandantes pretende proscribir al FREJULI, del cual fue su manifiesto «Cámpora al gobierno – Perón al Poder», prohibiendo su regreso. En su mandato implementó los «Cursos de Doctrina Justicialista».

Cuando Perón muere lo sucede su esposa «Isabelita», quien al estallar el llamado «Rodrigazo» (impuestazo) e iniciado el «Proceso de Reorganización Nacional», es detenida.

Situación Del País (1943)

Los programas y los dirigentes de los partidos políticos existentes no eran capaces de ofrecer nada de valor a la clase trabajadora. Hasta 1940 el Congreso estuvo dominado por los conservadores, que parecían totalmente indiferentes a los problemas de los trabajadores.

Éste era el escenario en 1943 cuando los jefes de las fuerzas armadas asumieron nuevamente el papel protagónico y depusieron al gobierno conservador. En el gobierno militar que surgió del golpe, el poder se fue concentrando gradualmente en las manos de un coronel destinado a dominar el curso de la política argentina durante los 30 años siguientes.

Perón fue uno de los pocos hombres de la revolución que percibió que había algo que satisfacer en el pueblo y que hacerlo iba a ser el elemento legitimador de la revolución. Perón fue uno de los hombres del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) quien desde los cargos que ocuparía en progresivo ascenso sabría «oír» las necesidades del pueblo argentino y comenzar a planear un movimiento de opinión.

Perón fue el único dirigente militar que pareció haber visto el potencial político del movimiento obrero, algo que lo ayudó a descubrirlo fue su relación con los gremialistas. Apoyó la formación de nuevos sindicatos y una gran expansión de los que ya existían le eran favorables. Promovió una serie de medidas laborales y previsionales tendientes a satisfacer reclamos y necesidades de los trabajadores.

Perón JUan Presidente

Perón fue nombrado ministro de Guerra y Secretario de Trabajo. El control del ejército y de la fuerza obrera quedaban en sus manos.

La Vicepresidencia de la Nación estaba vacante y por este motivo la oficialidad del ejército, puesta en asamblea, votó a los candidatos y ganó, por escaso margen, Perón designado vicepresidente con retención de sus dos cargos anteriores. La suma del poder se encontraba en sus manos.

En 1945, el gobierno peronista se veía cercado por una conjura vigorosa y audaz, que reunía en un solo impulso opositor a fuerzas tan diferentes como las grandes empresas, el estudiantado, la influencia de la embajada norteamericana, los partidos tradicionales, las asociaciones de comerciantes y ganaderos, los sindicatos ajenos a la órbita oficialista, la burocracia estatal, la marina, un sector no despreciable del Ejército, los intelectuales, la justicia, la inmensa mayoría de los diarios… Frente a esta avalancha de fuerzas, sólo restaba a Perón el manejo del aparato represivo del Estado y sus propias huestes.

El panorama político las dos grandes alternativas que habían de plantearse los argentinos en términos electorales redondeaban sus respectivas propuestas. De un lado, la democracia liberal, políticamente formalista y convencional, deseosa de retornar al sistema anterior a la revolución del ’43 con las correcciones debidas. Del otro lado, fervoroso caos popular que tenía a Perón por líder indiscutido y se abrigaba un profundo contenido nacional y una adelantada actitud en el campo social.

Varios de los partidos políticos y diversas agrupaciones cívicas postulaban desde tiempo atrás la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar: «Unión Democrática de Fuerzas Opositoras».

Las elecciones de 1946 habían dejado sorprendido a los partidos tradicionales. Las elecciones fueron, desde el punto de vista de la libre emisión del voto, las más impecables de cuantas se habían realizado en el país.

Ningún presidente había llegado al poder en condiciones tan favorables como las de ese momento. Argentina era un país acreedor.

Solamente Gran Bretaña le debía 1.700 millones de dólares, la hambreada Europa de posguerra aseguraba la colocación de nuestra carne y nuestro trigo durante varios años, la producción industrial improvisada en la Argentina durante el conflicto no sentiría a corto plazo el impacto de la competencia extranjera, puesto que el proceso de transformación de la industria de guerra a la de paz iba a requerir un lapso de razonable duración. Por consiguiente, estaba asegurada la plena ocupación, los altos salarios la inversión del ahorro nacional en prioridades que el nuevo gobierno podía determinar con toda generosidad.

Más importante que esto era el tono general del país, optimista, eufórico. La guerra había sido pasada sin mayores perjuicios, por lo menos en esos momentos se lo veía así, con una posición que mantuvo durante 5 años una singularidad; la neutralidad argentina, que recién se interrumpe en marzo de 1945 cuando la guerra está terminada.

El sistema de Perón debía basarse obligatoriamente en condiciones de abundancia, de alto consumo, de plena ocupación y de gruesos saldos exportables. Cuando este contexto –que no tenía posibilidades de prolongarse mucho– se resquebraja, la política de Perón se haría sinuosa, contradictoria y brutal, aplastada por una realidad mucho más poderosa que su personal optimismo. Las condiciones que marcaban el comienzo de la gestión de Perón le permitían un plazo justo para intentar una trasformación total o un cambio que liberara a la Argentina de su tradicional condición agro exportadora.

Marco Internacional

Se desarrollaba la Guerra Fría y sus participantes eran Estados Unidos y la Unión Soviética. La Argentina no quería estar en ninguno de ambos bandos, por eso Perón lanza la denominada Tercera Posición o Tercer Mundo.

Cosa retórica ya que en los grandes foros internacionales, la delegación Argentina votó casi siempre junto con los Estados Unidos, pero se mantuvo aislada de organizaciones como el F.M.I., la UNESCO y la FOA, respondiendo así solamente a la política económica que Perón llevaba a cabo.

Esta idea de la Tercera Posición hizo que el pueblo se sintiese más nacionalista que nunca, dándoles la idea de que nuestro país podía ponerse a la altura de las economías internacionales y mantener una posición neutral.

La Tercera Posición era respaldada por la Tercera Guerra Mundial, que no se concretó.

Política Internacional: El triunfo de 1946 había sido la victoria del sentimiento nacional herido por la intromisión del Departamento de Estado en nuestra política interna.

Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, «guerra fría», manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Política Económica: La Economía del sistema peronista fue en un primer momento, nacionalista, estatista y autarquizante. Nacionalista porque se traspasó al país una serie de actividades o servicios que hasta ese momento se encontraban en manos de países o empresas extranjeras.

La Argentina, durante la Segunda Guerra Mundial había venido acumulando reservas de dinero importantes en Gran Bretaña lo cual la convertía de país deudor a acreedor. Se encontraba en una posición muy especial reforzada por el hecho de ser proveedora de materias primas en un mundo que recién empezaba a construir sus economías y sus sistemas productivos después de la guerra.

Es decir que el Estado tuvo una enorme ingerencia en la vida económica del país. El número de agentes públicos aumentó considerablemente y las regulaciones se fueron tornando más pesadas a medida que la política económica sufría algunos tropiezos. Se comenzaron a hacer campañas de abaratamiento del costo de vida, de regulación de los precios y de una política netamente estatista.

Y con respecto al carácter autarquizante de la economía se debía a la idea de que la Argentina tenía entidad suficiente y un tipo de producción tan variada como para poder autoabastecerse.

Pero también tenía la contra de que en algún momento tenía que terminarse, rápidamente se encontraría con que su política era cada vez más difícil de mantener. Esta política que sostenía la Argentina de estatista, autarquizante y nacionalista, no podía en efecto seguir durante mucho tiempo.

La política económica es lo que define la filosofía general del régimen peronista, mucho más que el régimen represivo que monta Perón y que es posiblemente el que muchos argentinos recuerdan más. Tiene una primera etapa de realizaciones muy espectaculares. Con la nacionalización del Banco Central y la subsiguiente creación del IAPI, el nuevo gobierno tomaba firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de cambio y el comercio exterior, actividad en la que era un virtual comprador de la producción de cereales y de oleaginosos y encargado además de su colocación en los mercados exteriores El IAPI además llegó más tarde a encargarse de las operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o de bienes de capital.

Era una política estatizante y nacionalista y en ese particular momento del país y del mundo parecía la única posible. No hay que olvidar que en el 45 se vivía todavía ideológicamente en todo el mundo bajo el signo delnew deal rooselveltiano y bajo el signo del triunfo laborista en Gran Bretaña. Esas características se afirmaron con medidas de parejo significado, como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los ferrocarriles de capital francés. Luego uno de los actos más espectaculares discutidos del gobierno de Perón, la adquisición de los ferrocarriles ingleses.

El gobierno peronista creó por decreto la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, IAME, empresa autárquica encuadrada en la ley de empresas del estado para investigar, fabricar, reparar materiales y promover la industria automotriz. Fue el brigadier Juan Ignacio San Martín, quien propuso al general Perón la fabricación de automóviles a nivel industrial y ese fue el inicio de una industria que exigía de nosotros un compromiso gremial.

Se integraron varias fabricas de aviones, motores y otros componentes de automóviles, tractores y motocicletas. En un año se realizaron los diseños de los productos propios y en 1952 nacía el Rastrojero, vehículo utilitario de diseño sencillo que lanzo la industria nacional. Ese mismo año, se lanzó el primer motorInstitec, impulsor de dos tiempos y dos cilindros cuyo desarrollo y fabricación se hizo íntegramente en el país. Se presentó mas tarde el primer prototipo de avión Pampa y cuatro mese después, el primer tractor argentino cuando ya estaba en la calle las primeras 20 unidades de las motos Pampa. En 1953, el ingeniero Taravella, presentaba su creación: el motor V8. Luego se fundaron la fabricación de motos Puma y se presento el primer modelo sport de carrocería de fibra de vidrio Porsche; siendo Argentina el segundo país en el mundo que utilizo esa tecnología. Mas tarde se fabricaron lanchas y veleros con fibra de vidrio, dos nuevos autos sports, el “Justicialista Súper Sport” y el “Justicialista Gran Turismo”.

El análisis frío de la política económica durante los 3 ó 4 primeros años de su presidencia puede hacer parecer descabellada la política de Perón, puesto que a fines de 1947 ya se había evaporado el 32% de las reservas de divisas acumuladas durante la guerra. Recordaremos la frase jactanciosa de Perón de que no se podía caminar por el Banco Central de tan abarrotado que estaba de lingotes de oro. Tres años después el país estaba en una virtual cesación de pagos. La política peronista no sólo condenaba a la liquidación de las reservas, sino que tenía una secuela inevitable que era el aumento de la tendencia inflacionaria. Y, en última instancia, también el refuerzo del vasallaje de nuestra economía al depender, cada vez más, la industria liviana de importaciones de materias primas y combustibles. Una política de subsidios a la industria liviana, una política impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular, por supuesto, no podía caminar mucho tiempo.

Dijimos que el análisis de esta política puede hacerla parecer como descabellada; sin embargo no lo era si se aceptaba la premisa que Perón sostenía como de cumplimiento inevitable: la próxima guerra mundial. Perón estaba convencido que en 1950 o 1952 estallaría una tercera guerra mundial no atómica, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en el año 1950, no solamente hablaba de la próxima guerra como inevitable, sino que se permitía dar algunos consejos a los estrategas yanquis sobre cómo ganar la guerra. De modo que la premisa sobre la cual basaba su política económica podía o no ser equivocada, pero indudablemente, si se aceptaba ese prerrequisito, la política económica de Perón era la del hombre al que se le va agotando el dinero pero que está seguro que en la próxima lotería va a ganar mucho y entonces sigue gastando. ¡Lo que pasó es que no se dio la lotería!

Política Social: Con la intención de realizar una más equitativa redistribución del ingreso se planearon mejoras sociales que implicaron mejores salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido, salario familiar, vacaciones pagas, etc.

Uno de los más importantes méritos del peronismo reside justamente en estas medidas. El gobierno insistió con su política de reformas sociales (sobre todo en la primera presidencia) constituyéndose en un verdadero portavoz y defensor de la clase obrera.

Diez años de intensa obra social cambió la Argentina de la explotación y la esclavitud de 1945 en la comunidad justa y solidaria de la Argentina del ’55. Esta transformación es ya suficientemente conocida en el mundo. De una carencia absoluta de leyes de trabajo y previsión social que nos colocaba en el último lugar, hemos pasado en sólo 10 años a estar a la cabeza del mundo en la materia.

El «estatuto del peón», «los derechos del trabajador», «los derechos de la ancianidad», «los convenios colectivos de trabajo», «la ley de previsión social», «la ley de accidentes de trabajo», «la ley de vivienda obrera», «sueldo anual complementario», «la mutualidad sindical», «las escuelas sindicales», «la ley de creación de la justicia del trabajo», «los regímenes de jubilación», «las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso», «las proveedurías sindicales», etcétera, etcétera.

Son sólo una pequeña parte de la enorme legislación promovida.

En la Argentina estas leyes se cumplen en su totalidad bajo el control de las propias organizaciones profesionales. Algunas cifras darán una idea sobre la forma de su cumplimiento. Los salarios de 1945 a 1955 subieron el 500%; el salario real se mantuvo en un mejoramiento del 50% pues el costo de vida sólo llegó, con el control de precios de primera necesidad, a un aumento de 250%. Así el costo de la vida en la Argentina se mantuvo en un nivel medio correspondiente a la mitad de la mayor parte del mundo.

Mediante el estatuto del peón y sus sucesivos ajustes entre 1945 y 1955 los sueldos de estos trabajadores aumentaron el 1000% término medio.

En 1945 las leyes de jubilación no amparaban sino a medio millón de habitantes. En 1955 puede considerarse que todo el que trabaja de obrero, profesional y empresario tiene asegurado su régimen jubilatorio, amparo que cubre a más de 15 millones de habitantes en la vejez y la invalidez.

Un sistema de pensiones a la vejez cubre asimismo la imprevisión y el olvido en que vivieron los trabajadores en los regímenes pasados, gobernados por los mismos que hoy quieren asumir el papel de libertadores sin que nadie los tome en serio.

Sólo durante el primer plan quinquenal (1946 – 1951) se construyeron 350 mil viviendas para empleados para obreros en toda la república. En el segundo plan quinquenal hasta el ’55 se llevan construidas más de 150 mil. Así los trabajadores que antes vivían en conventillos sucios y hasta de 10 en cada pieza, comienzan hoy a ser propietarios de su casa y vivir decentemente.

Más de 10 millones de trabajadores argentinos reciben un sueldo anual complementario que les permite disfrutar de un mes de vacaciones en las sierras, en el mar o en los buenos hoteles de que disponen los sindicatos o les ofrece la «Fundación Eva Perón».

Más del 25% de los trabajadores tienen participación en las ganancias de las empresas, ya sea porque son ellos mismos los dueños, por sistema cooperativo o porque patrones inteligentes y justos así lo han dispuesto.

El sistema mutual de los sindicatos ofrece asimismo la provisión barata de cooperativa para los artículos de primera necesidad, como asimismo un servicio asistencial completo mediante modernos policlínicos, maternidades, consultorios externos, odontológicos, etcétera.

Además para la elevación cultural y social de la masa, una verdadera red de escuelas sindicales se extiende hacia todos los sindicatos. En ellas se imparten enseñanzas de todo orden y se forman dirigentes capacitados.

Al establecer nuestro gobierno la absoluta gratuidad de toda la enseñanza, abrimos las puertas de la instrucción y la cultura a todos los hijos del pueblo. Se terminó así con la odiosa discriminación y se dio acceso a todos por igual, para que de acuerdo con sus aptitudes, pudieran labrarse su porvenir.

La creación del Ministerio de Educación de la Nación posibilitó dedicar una gran actividad y los fondos necesarios, para encaminar y costear las diversas disciplinas escolásticas, científicas y técnicas.

En cuanto a la organización sindical diremos simplemente que en 1945 existían 500 sindicatos agrupados en 3 centrales obreras (Unión Sindical Argentina, C.G.T. Nº 1 y C.G.T. Nº 2) con 1 millón de afiliados. En 1955 existe una sola central obrera (C.G.T.), 2500 sindicatos, con más de 6 millones de afiliados.

Los trabajadores argentinos bien se lo merecen porque es lo mejor que el país tiene y precisamente por eso, porque son buenos y porque son los que todo lo producen. (Juan Domingo Perón).

Reforma Constitucional De 1949

En 1948, Perón señala la necesidad de reformar la Constitución Nacional a fin de adecuarla a los nuevos tiempos.

En enero de 1949 se reúne, en sesión preparatoria, la Convención Nacional Constituyente, por lo que Perón expresa: «lo que quiere el pueblo es eliminar injusticias sociales.»

En marzo queda sancionada la nueva Constitución Nacional, cuyo texto incluye importantes modificaciones al espíritu liberal de 1853; se integran los Derechos del Trabajador, de la Familia, de la Ancianidad y de la Educación y la Cultura; se estipula que «la propiedad privada tiene una función social, y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizador la distribución y la utilización del campo, e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, procurando a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.

El artículo 39, sostiene que «El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tiene como principal objeto el bienestar social».

El artículo 40 garantiza que «los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón, de gas y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación».

En otro de sus artículos se posibilita la segunda presidencia de Perón, estableciendo la reelección presidencial».

Doctrina Justicialista: Las veinte verdades del justicialismo

Como un catecismo justicialista se extractaron las verdades esenciales de nuestra doctrina, las que fueron leídas personalmente por mí el 17 de octubre del año 1950 desde los balcones de la Casa de Gobierno. Ellas son las siguientes:
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo.
El justicialismo es esencialmente popular. Todo círculo político es anti popular y, por lo tanto, no es justicialista.
El justicialista trabaja para el movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un hombre o caudillo, lo es sólo de nombre.
No existe para el justicialismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre y, es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
Para un justicialista no puede haber nada mejor que otro justicialista.
Ningún justicialista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un justicialista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
En la acción política de escala de valores de todo justicialista es la siguiente: primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres.
La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria que es la felicidad de los hijos y la grandeza nacional.
Los dos brazos del justicialismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
El justicialismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.
En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humana.
Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
En esta tierra, lo mejor que tenemos es el Pueblo.

La Tercera Posición Doctrinaria:
Para nosotros los justicialistas el mundo se divide hoy en capitalistas y comunistas en pugna: nosotros no somos ni lo uno, ni lo otro. Pretendemos ideológicamente estar fuera de ese conflicto de intereses mundiales. Ello no implica de manera alguna que seamos en el campo internacional, prescindentes del problema.

Pensamos que tanto el capitalismo como el comunismo son sistemas ya superados por el tiempo. Consideramos al capitalismo como la explotación del hombre por el capital y al comunismo como la explotación del individuo por el Estado. Ambos «insectifican» a la persona mediante sistemas distintos. Creemos más; pensamos que los abusos del capitalismo son la causa y el comunismo el efecto. Sin capitalismo el comunismo no tendría razón de ser, creemos igualmente que, desaparecida la causa, se entraría en el comienzo de la desaparición del efecto.

Esto lo hemos probado nosotros durante los ocho años de nuestro gobierno en que, el Partido Comunista en nuestro país, alcanzó su mínima expresión. Para ellos nos bastó suprimir los abusos del capitalismo procediendo por evolución en los sistemas económicos y sociales.

Es indudable también que esta revolución reaccionaria, al destruir parte de nuestras conquistas y volver a los viejos sistemas, traerá consigo un recrudecimiento del comunismo en la Argentina. El comunismo es una doctrina y las doctrinas sólo se destruyen con otra doctrina mejor. La dictadura militar con su sistema de fuerza y arbitrariedad pretenderá destruir con la fuerza lo que es necesario tratar con inteligencia. Ni la policía, ni el ejército son eficaces en este caso. Una justicia social racionalmente aplicada es el único remedio eficaz y, los militares, entienden muy poco de esto. Menos entenderán aún estando como están en manos del más crudo reaccionarismo conservador y clerical.

Nuestra doctrina ha elaborado consecuentemente con la concepción ideológica toda una técnica de lo económico y lo social, como asimismo en lo político.

En lo económico abandonamos los viejos moldes de la «economía política» y los reemplazamos por la «economía social» donde el capital está al servicio de la economía y ésta al del bienestar social. En lo social el justicialismo se basa en la justicia social a base de dar a cada individuo la posibilidad de afirmar su derecho en función social. Se capitaliza al Pueblo y se da a cada uno la posibilidad de realizar su destino, de acuerdo a sus calidades y cualidades, dentro de una comunidad que realiza a sí mismo por la acción de todos. En lo político buscamos congruentemente, el equilibrio entre el derecho del individuo y el de la comunidad.

Yo puedo afirmar que el pueblo Argentino es justicialista y que las conquistas alcanzadas no pueden ser destruidas por la reacción. Nuestra doctrina sólo podría ser superada por otra doctrina mejor y, en la reacción, no veo hombres capaces de construir nada permanente.

En cambio creo que la lucha se ha desencadenado en el Pueblo argentino, a raíz del establecimiento de la dictadura militar oligarca clerical, será una tonificación para nuestro movimiento justicialista. La historia prueba que las doctrinas, para triunfar, necesitan ser combatidas. Ello las fortalece y las extiende. Si los cristianos no hubieran sido arrojados al circo, quizá el cristianismo no habría llegado al siglo XX.

Nuestro movimiento es doctrinario. Podrán destruir nuestras estatuas y aun nuestras instituciones, pero, no lograrán neutralizar los sentimientos y la convicción de muchos millones de justicialistas convencidos, místicos y aun fanáticos. 

Eva Perón: No podemos dejar de hacer referencia a la figura más emblemática del Peronismo: Eva Perón, la única primera dama en la historia del País con tanta influencia política, ganada por su propio esfuerzo.
Mujer de poca educación y cultura, pero de gran inteligencia y facilidad para la oratoria, supo ganarse el cariño del pueblo argentino, hasta el límite del fanatismo.
Su acción se vio canalizada a través del Ministerio de Bienestar Social y la Fundación que llevaba su nombre, nacida de una concepción altamente humanista.
La fuerza motriz fue Eva pero el precio pagado fue desproporcionado porque representó el sacrificio de su propia vida.

No se limitó a ayudar a pobres y necesitados del país, sino que su obra no tuvo fronteras, envió ayuda a niños alemanes y japoneses en 1945, concurrió a Ecuador, Bolivia, Chile, Turquía, Italia cuando se vieron sacudidos por catástrofes naturales.
Llevó obsequios a los niños pobres de todas partes del mundo sin excluir a los EE.UU. ni Checoslovaquia, a pesar de las diferencias.

En nuestro país, cuenta la historia que millones de personas recibieron la ayuda oportuna y necesaria de su fundación.
Creó hogares de tránsito, hogares escuela, proveedurías, policlínicos, colonias de vacaciones, ayuda social directa, brindó servicio médico integral en zonas totalmente olvidadas, organizó campeonatos deportivos; la ciudad infantil y la ciudad estudiantil son sus monumentos, y por supuesto los juguetes, panes dulces y sidras para sus queridos «compañeros» marcan una etapa en la vida argentina suficiente para inmortalizar a esa mujer en la memoria de las masas.

Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el «voto femenino».

Fue tal su gravitación política que la fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: «Perón – Evita»; pero su salud quebrada no le permitió llegar a ocupar el cargo. Renuncia a su candidatura dirigiéndose al pueblo «–Que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo a su lado una mujer que se dedicaba a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades, y que a esa mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita». «–Hay que ganar por abrumadora mayoría, para que de una vez por todas se convenzan de que Perón y el Pueblo son una misma cosa».

El 26 de Julio de 1952, muere Evita, tenía 33 años, nunca ha visto el país un duelo semejante. Durante días enteros hombres y mujeres despidieron a su entrañable «compañera Evita».

Dirá el diario «La Nación»: «Nadie podrá olvidarla al evocar este período. Aún los que combatieron su acción, aceptarán sin duda, la verdad incontrastable de que un país donde otras mujeres gravitaron en los destinos nacionales, ninguna alcanzó su influencia, sobre todo por la fuerte reciedumbre de un temperamento decidido, a pesar sobre los hechos de su tiempo.»

El Aparato Represivo

A todo esto iba creciendo el aparato represivo, que, como dijimos antes, puede ser el signo más permanente en el recuerdo de los argentinos independientes o no peronistas de esta época. Eso también tenía una justificación; muchos consideraban indispensable el creciente autoritarismo del gobierno para anular la prédica de la oposición que para muchos argentinos representaba solamente los intereses más despreciables, más antinacionales. Los que justificaban la creciente verticalización del Estado alegaban que el pueblo le había otorgado a Perón un mandato para realizar desde el poder una política determinada y que ese mandato no podía condicionarse a escrúpulos legalistas.

Perón representaría la voluntad histórica de las masas argentinas y frente a este designio trascendente debían allanarse todos los obstáculos por respetables que parecieran en un primer momento. Claro que esta acentuación de la política represiva y coactiva o la intensificación del culto idolátrico de Perón y de su esposa planteaba algunos interrogantes de fondo. En primer lugar, la política que llevaba Perón ¿tenía realmente una virtud revolucionaria que pudiera justificar todo el montaje de ese aparato represivo? En segundo lugar, el régimen en sí ¿se beneficiaba con la asfixia de una oposición cuya prédica de todos modos no conmovía a la estabilidad electoral del régimen? En tercer lugar, el peronismo como movimiento de masas a través de ese aparato que estaba montando ¿no se estaba aislando progresivamente de sectores que podían ser sus aliados naturales? Y finalmente ¿no se estaba recorriendo un camino transitado por otros regímenes de este tipo que después terminaron en la corrupción, en la represión y en la apelación a consignas revolucionarias que en un momento pueden haber tenido contenido, pero que finalmente resultaron vacías?

No entiendo por qué la insistencia de Perón en montar un aparato de compulsión irresistible, cuando indudablemente las elecciones del ‘46 fueron en realidad un punto dentro de su línea electoral ascendente, la cual después siguió subiendo. Algunos pueden hacer una explicación psicologista atribuyéndole una mentalidad autoritaria, nazi. No creo que sea suficiente, lo que motiva a Perón, pese a su optimismo consustancial, personal, era que pensaba que se iba a agotar ese camino y que iba a necesitar de ese aparato compulsivo en un momento dado, para no llegar agotado al final de su período. Pero lógicamente éstas son conjeturas y Perón por otra parte no reconoce que haya existido ese aparato compulsivo. Hablando con él [en 1970], le expliqué que había prisión, torturas y desafueros, tuvo siempre explicaciones; cuando yo –ya desesperado porque no podía de ninguna manera establecer un territorio común de discusión– le dije «pero mire general, a mí me tuvieron preso y torturaron», puso una cara de gran asombro y dijo «¿dónde?», como si fuera a retar al comisario en ese momento… (Félix Luna)

Relación con la Iglesia: Perón utilizó variadas actitudes para obtener el apoyo de la Iglesia. La Iglesia, viéndose favorecida por Perón, «ordenó» a los creyentes que votaran por la fórmula que él integraba. Perón le otorgó diversos privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Tiempo más tarde la Iglesia se dio cuenta de que el gobierno peronista se encontraba realmente utilizándola como un instrumento para obtener el apoyo de las masas populares. Se suprimieron feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobó la apertura de «prostíbulos» realizó un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Después del incendio de las iglesias porteñas, realizado por parte de seguidores peronistas durante el conflicto entre Perón y la Iglesia todo católico era un militante contra el gobierno y las fuerzas políticas incorporaron a la Iglesia al frente opositor.

A fines de 1954, Perón pronuncia un discurso en el local de la C.G.T. señalando que debe prevenirse toda infiltración extraña en los gremios, condena los sectarismos y pregunta: «¿Qué tiene que ver la religión con los sindicatos? Así como los trabajadores no se meten con la religión, ésta no debe meterse con la Organización Sindical.»

Este discurso marca el entredicho con cierto sector de la Iglesia –ingerencias políticas y gremiales de algunos grupos católicos– que desembocará en un conflicto abierto y aprovechado por las fuerzas liberales y reaccionarias. Incluso comunistas y socialistas se escudarán bajo el lema «Cristo Vence», que enarbolará la contrarrevolución del ’55.

Todo esto se vio agravado por un decreto del Poder Ejecutivo, que suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa «por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso».

Se aprobó la ley de divorcio y la ley de profilaxis que facultaba a los gobiernos de provincia e Intendencias municipales a permitir la instalación de establecimientos afines en zonas adecuadas. El Congreso sanciona además una ley que declara necesaria la reforma parcial de la Constitución Nacional, en lo referente a la Iglesia y a sus relaciones con el Estado.

Esta serie de acontecimientos provocaron una grave reacción por parte de la Iglesia.

Otro episodio que empeoró la situación fue la autorización que requería la Iglesia para la procesión de Corpus Christi, que si bien fue otorgada por la policía federal, ésta fue rechazada y postergada por la Iglesia, la que no fue aceptada por el Poder Ejecutivo porque «contraría las disposiciones legales en vigor»; por lo que las jerarquía eclesiástica organiza la procesión en el interior de la Catedral metropolitana, lo que provoca la reacción de los concurrentes que realizan una manifestación hacia el Congreso, donde son izadas las banderas del Vaticano y Nacionales. Luego de un confuso episodio aparece quemada la bandera argentina frente al Congreso, donde han sido arrancadas chapas conmemorativas del Justicialismo y apagadas lámparas votivas en homenaje a Eva Perón.

Estos episodios traen como consecuencia nuevos discursos del Presidente en los que califica de «materialista y soberbio» a cierto sector del clero; y se disponen paros en apoyo al gobierno nal.
Por todo lo sucedido el Poder Ejecutivo exonera de sus cargos al Vicario General de la Arquidiócesis de Buenos Aires,
Monseñor Manuel Tato, y al Canónigo Diácono, Monseñor Ramón Novoa.
Se producen movimientos revolucionarios, bombardean la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, con gran cantidad de muertos y heridos; se queman algunos de los templos religiosos que el gobierno adjudica a elementos comunistas.

La nación vive en estado de beligerancia, se suceden atentados y huelgas, se denuncian complots terroristas para provocar el caos en Buenos Aires.

En septiembre de 1955 estalla una revolución militar con apoyo en Curuzú Cuatiá, Córdoba, Río Santiago y Puerto Belgrano. Tropas del Ejército, la Marina y la Aeronáutica están sublevadas contra las autoridades constitucionales del país, por lo que se implanta el estado de sitio en la República; la flota de guerra navega hacia Buenos Aires, amenazando bombardear las destilerías de La Plata, orgullo del gobierno peronista, y la Capital Federal.

Perón da a conocer un mensaje ofreciendo su renuncia y sostiene que sólo el ejército está en condiciones de reemplazarlo en el mando.Por lo que queda constituida una Junta Militar para iniciar un contacto con los insurrectos, con los que llegan a un total acuerdo.

Asume la Presidencia provisional el General de División Eduardo Lonardi. El General Perón abandona su Patria y se exilia en Paraguay, de donde volvería casi 20 años después, aclamado por una muchedumbre como jamás viera la historia Argentina.

La Crisis
En el segundo año se advirtieron algunos signos de inquietud en la tendencia general de la economía: falta de reservas monetarias, pérdida del crédito exterior, inflación.
En una concentración de homenaje al presidente estallaron bombas; por lo cual entre las filas opositoras fue tomando cuerpo la idea de un golpe armado para superar la situación. El oficialismo se presentaba débil y la oposición fortificada.
Dejaba a la clase obrera con una clara idea de su poder, organizada en poderosos sindicatos comprometidos con los intereses de sus integrantes.
Perón llegó originalmente al gobierno con el apoyo de la Iglesia, las fuerzas armadas y los sindicatos. En 1955 tenía la oposición de todos los partidos políticos no peronistas, de la Iglesia, los estudiantes, de los terratenientes, muchos de los cuales estaban dispuestos a jugarse la vida en un intento para derrocar el régimen y su apoyo sindical había declinado. Gran sector de las fuerzas armadas había decidido que Perón debía dejar el poder.

La Caída De Perón: No fue por falta de Poder. Evidentemente no se podía seguir adelante con una línea autarquizante, nacionalista, estatista porque implicaba una carencia absoluta de divisas.

El gobierno inició un viraje, luego de su reelección el gobierno adoptó ciertas medidas a las cuales se lo llamó «Plan de Austeridad» o bien un plan de ajuste. Medidas tales como el control de los precios y salarios y ciertos convenios logró reducir espectacularmente la inflación que se estaba viviendo.
Hubo una serie de iniciativas en el orden económico que demuestran que Perón había dejado atrás su etapa audaz para retomar lo que se llamaría una economía clásica.
Hasta ese momento el gobierno no había manifestado mayor interés por las inversiones del exterior, pero la necesidad de nuevos capitales y crear fuentes de trabajo irían a ser nefastas.

Uno de los problemas más graves que debía afrontar Perón era la escasez de combustible.
El costo político que debió pagar por llevar adelante el contrato con la California fue, desde luego, muy alto.

Los sectores nacionalistas que lo apoyaban se erizaron, en tanto que la oposición comenzó a denunciar lo que parecía una grave inconsecuencia del gobierno que, desde una política petrolera que se apoyaba en una necesidad de dar al monopolio de la explotación y la comercialización a YPF, había llegado a entregar la mitad de un territorio argentino para que fuera explotado por una compañía norteamericana.

En 1953 estalló un conflicto por el abastecimiento de carnes de Bs. As.

El Gran Desencadenante De La Caída: A fines de 1954 un discurso en contra de parte de la Iglesia, Perón los denuncia como el foro más importante contra el que había que luchar.

El conflicto entre Perón y la Iglesia, que más tarde esto lo llevaría a ser derrocado. Luna: Perón dominaba el mundo obrero, el empresario, el periodístico, las Fuerzas Armadas, la educación. En algún lugar tenía que haber algo que no respondiese en forma tan absoluta a su política, y ese algo era la Iglesia.

Los diarios peronistas comenzaron a tirar represalias contra el clero. Ante esto, la Iglesia reaccionó haciendo una manifestación el 8 de diciembre de ese mismo año. Pero Perón en contra de esto hizo que se aprobaran en el Congreso varias leyes anticlericales.

Como ya vimos el error que Perón cometió fue dejar a los manifestantes del «Corpus Christi» que quemaran la bandera argentina. Después se probó que fue el Jefe de Policía que hizo esto luego acusando de este acto a los opositores católicos. En respuesta a esto se quemaron varias iglesias. Los oficialistas no protagonizaron estos hechos pero contaban con su complicidad.
Pero Perón cambió a varios de los integrantes de su régimen. Al poco tiempo se comunica que Perón renuncia a la presidencia de la Nación.
Esto se debió a que pronunció un discurso en el cual amenazaba de muerte a sus opositores. Los conservadores se impulsaron a derrocar el régimen.

Otros desencadenantes, pero de la vida privada de Perón, fue que al poco de tiempo de fallecer Eva Perón empezó a juntarse con una chica de 14 años, alguien muy joven para un hombre de avanzada edad, a quien hizo vivir en la residencia presidencial, la trató con afecto y la llevó a diversos lugares.

Estas clases de actuaciones hicieron que el aprecio de las masas hacia Perón disminuyera, como consecuencia el respeto del pueblo hacia el Presidente dejó de existir. (Félix Luna)

El General Juan Domingo Perón dejó de ser Presidente de la República Argentina el 20 de septiembre de 1955, luego de aceptada su renuncia.

El ya ex presidente se refugió en Paraguay y dejó una imagen deshonrosa hasta para sus propios partidarios que lo acusan de no proteger sus ideales. Luego de 18 años se presenta nuevamente como candidato a la presidencia y gana.

Como dice Luna: «Esto indica que, en política, las cosas que en algún momento parecen seguras, nunca lo son del todo.»

EL DISCURSO DE PERÓN LUEGO DEL BOMBARDEO DE PLAZA DE MAYO:

Iras el último ataque de la aviación naval contra sus objetivos ubicados alrededor de la Plaza de Mayo, el día 16 de junio, el general Perón se dirige al pueblo en estos términos:

«Les hablo desde nuestro puesto de comando que, como es lógico, no puede estar en la sede del gobierno, de manera que todas las acciones que se han realizado sobre esa casa han sido tirando sobre un lugar inerme, perjudicando solamente a algunos ciudadanos que han muerto por efecto de las bombas.

«La situación está totalmente dominada. El Ministerio de Marina, donde estaba el comando revolucionario, se ha entregado, está ocupado y los culpables detenidos.

«Deseo que mis primeras palabras sean para encomiar la acción maravillosa que ha desarrollado el Ejército, cuyos componentes han demostrado ser verdaderos soldados, ya que ni un cabo ni un soldado ha faltado a su deber. No hablemos ya de los oficiales y de los jefes, que se han comportado como valientes y leales.

«Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de la Marina de Guerra, que es la culpable de la cantidad de muertos y heridos que hoy debemos lamentar los argentinos.

«Pero, lo más indignante es que se haya tirado a mansalva contra el pueblo, como si su rabia no se descargase sobre nosotros, los soldados, que tenemos la obligación de pelear, sino sobre los humildes ciudadanos que poblaban las calles de nuestra ciudad.
«Es indudable que pasarán los tiempos, pero la historia no perdonará semejante sacrilegio. Ahora, terminada la lucha, los últimos aviones, como de costumbre, pasaron huyendo. Estos últimos disparos de artillería antiaérea que se han escuchado han sido sobre esos aviones fugitivos. Quedan todavía algunos pequeños focos que ocupar, desarmar y someter a la justicia.

«Como Presidente de la República, pido al pueblo que me escuche lo que voy a decirle: Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión, sino por la reflexión.

«Todo ha terminado. Afortunadamente, bien. Solamente que no podremos dejar de lamentar, como no podremos reparar, la cantidad de muertos y heridos que la infamia de estos hombres ha desatado sobre nuestra tierra de argentinos.

«Por eso, para que no seamos criminales como ellos, les pido que estén tranquilos, que cada uno se vaya a su casa.

«La lucha debe ser entre soldados. Yo no quiero que muera un solo hombre más del pueblo. Yo les pido a los compañeros trabajadores que refrenen su propia ira; que se muerdan, como me muerdo yo en estos momentos; que no cometan ningún desmán. No nos perdonaríamos nosotros que a la infamia de nuestros enemigos le agregáramos nuestra propia infamia. Por eso, yo les pido a todos los compañeros que estén tranquilos, que festejen ya el triunfo, el triunfo del pueblo, que es el único que puede enorgullecemos.

«El Ejército en esta jornada se ha portado como se ha portado siempre. No ha defeccionado un solo hombre. Y el ministro de Ejército ha tomado personalmente y dirigido personalmente la defensa. Este ministro es un grande hombre. No lo digo ahora: lo conozco desde que tenía 15 años.

«Todos los generales de la República, los jefes, oficiales, suboficiales y soldados han sabido cumplir brillantemente con su deber.
«Cumplo con esto una pasión más de mi vida: que nuestro Ejército sea amado por el pueblo y nuestro pueblo amado por el Ejército.
«Nadie podrá decir nunca jamás que un soldado del Ejército ha tirado sobre sus hermanos, como nadie podrá decir jamás que hay un jefe o un oficial del Ejército que sea tan canalla como para tirar un solo tiro sobre sus hermanos.

«Por eso, yo quiero en esta ocasión, en que sellamos la unión indestructible entre el pueblo y el Ejército, cada uno de ustedes, hermanos argentinos, levante en su corazón un altar a este Ejército que no solamente ha sabido cumplir con su deber, sino que lo ha hecho heroicamente.

«Esos soldados que hoy combatieron por el pueblo argentino son los verdaderos soldados. Los que tiraron contra el pueblo no son ni han sido jamás soldados argentinos. Porque los soldados argentinos no son ni traidores ni cobardes, y los que tiraron contra el pueblo son traidores y cobardes.

«La ley caerá inflexiblemente sobre ellos. Yo no he de dar un paso para atemperar su culpa, ni para atemperar la pena que les ha de corresponder. Yo he de hacer justicia, pero justicia enérgica. El pueblo no es el encargado de hacer justicia. Debe confiar en mi palabra de soldado y de gobernante. Prefiero, señores, que sepamos cumplir como pueblo civilizado y dejar que la ley castigue. Nosotros no somos los encargados de castigar.

«Es indudable que estas palabras de serenidad han de llegar al entendimiento de los compañeros y del pueblo entero. No lamentemos más víctimas. Nuestros enemigos, cobardes y traidores, desgraciadamente merecen nuestro desprecio, pero también merecen nuestro perdón. Por eso pido serenidad, una vez más, ahora que han pasado todos los acontecimientos, con que hemos dado una lección a la canalla que se levantó y a la que le impulsó a que se levantara, les decimos también otra vez que tantas veces se levante, cada día recibirán una lección más dura y más fuerte como merecen ser castigados los cobardes y los traidores.
«Yo hablo al pueblo, y le hablo con el corazón henchido de entusiasmo de soldado, porque he visto hoy a mi Ejército, al cual tengo la honra de pertenecer, en todo lo que es y en todo lo que vale. Y he visto también al pueblo, que también es otro de mis grandes amores. Lo he visto comportarse virilmente y lo veo ahora comportarse serenamente.

«Los culpables serán castigados y habrá memoria en la República del castigo que habrán de recibir. De manera que les pido a todos que se tranquilicen. Tienen razón de estar indignados y de estar levantados, pero aun con razón hay que reflexionar antes de obrar.
«Pido a todos que, como yo, sancionen en su conciencia a los malvados. Los malvados han de tener el castigo, cuando recuerden las victimas que han ocasionado. Ese va a ser su castigo, si se salvan del castigo que yo les he de aplicar, cumpliendo estrictamente la ley.

«Algunos focos que puedan escucharme todavía, que aún no han depuesto las armas, es preciso que lo hagan en el menor tiempo posible. Si no lo hicieron, nosotros no cargaremos con la responsabilidad de destruirlos. Pero que sepan que si iniciamos su destrucción, no hemos de parar hasta terminar. Buenas noches a todos. Tranquilos y confiados. Tenemos un Ejército que garantiza el orden y el orden se ha de ir restableciendo paulatinamente.
«Este será un triste recuerdo. Recuerdo que pondrá un estigma para toda la vida en las Instituciones que no supieron cumplir con su deber y en los hombres que traicionaron la fe y la Patria.

«Nada más. Buenas noches».

Balance De La Década: Se prometía la implantación de la justicia social sobre la base de la soberanía política y la independencia económica. Todo esto se cumpliría y la Nación alcanzaría una etapa casi idílica, produciría un cambio total, para hacer del actual otro país. La Nueva Argentina de Perón.

Durante su primer presidencia todo fue por el buen camino, la nación creció de forma notable, el país vivió una etapa de industrialización, de nacionalismo económico que le permitió desarrollarse y evitar la dependencia de otros países. La primera etapa presidencial se caracterizó por ser una etapa tranquila sin ninguna alteración alarmante. Perón llamó a todos al trabajo por la Patria, a quien él respetaba netamente. «Todo parecía reabrir la antigua edad de oro, y Perón reflejaba exactamente ese generalizado estado de espíritu».

Los obreros fervorosos levantaban en alto sus manos, su alegría era incontenible, eran los apoyados por Perón, que dejaba de lado a la clase alta porque ellos pertenecían a la oposición. Su gobierno estaba bien organizado. Los años fueron pasando y las cosas se iban desarrollando de una manera positiva, algo que no se debe olvidar es que el derroche de capital era incalculable. Perón estaba acabando con los bienes estatales, dejando los fondos vacíos. La gente no podía ver esto, sólo podía contemplar un país que crecía que se industrializaba y se fortificaba. Los trabajadores eran beneficiados por el gobierno, y el país se lanzaba al mundo.

Perón no dudaba que su reelección era posible ya que las grandes masas lo apoyaban. Con la reforma de la Constitución Perón se presentaba como el gran candidato para una nueva presidencia. La nueva Argentina quería a ese presidente, aquel que había logrado que el país creciese, que amaba la patria, que valoraba todo lo que en nuestro país se producía ya que no deseaba lo importado; aquel que quería producir y consumir sin comprar al extranjero.

Así se presentó a las elecciones del ’51 y triunfó esta vez por amplio margen, pero el gobierno no sería el mismo, el espíritu de tiranía se había apoderado del primer mandatario. El Presidente mostraba tener un carácter más severo; el concepto de libertad empezó a esfumarse de su mente. Fue siendo temido por muchos aunque eran muchos más los fanáticos de Perón.

En su segundo mandato se dio la separación del presidente del clero y por lo tanto de los cristianos. Este segundo período presidencial fue muy diferente al primero, la fuerza era el arma para solucionar los problemas, la oposición comenzó a ser arrestada y llevada a la cárcel, la libertad de prensa deja de existir, por orden de Perón se cierran varios diarios, radios y sectores de la Acción Católica. La característica que resalta de esta etapa es el exceso y abuso del poder.

Este Gobierno severo y tirano ya había sido anunciado con anterioridad al primer período presidencial por intermedio de varios obispos.

El país se encontraba con una gran crisis económica, no había fondos estatales.

Hay dos etapas que se ven claramente en el momento que Perón era dueño del «poder»: la etapa democrática y la de un gobierno tirano. Este último llevó a Perón a su derrota personal… 

Cuando el 17 de noviembre de 1972 el general Perón regresó a Buenos Aires, tras 18 años de exilio, el mundo asistió a uno de los episodios de «resurrección» política más impresionantes de todos los tiempos. En realidad, Perón no había dejado nunca de ser el líder indiscutido de las mayorías populares argentinas. Al ser desalojado del poder en 1955 por sus enemigos mediante un golpe armado, muchos creyeron que su predicamento avasallador sobre las masas tardaría poco tiempo en disiparse. Sin embargo, su influencia no sólo no se extinguió, sino que, año tras año, fue creciendo hasta alcanzar una fuerza que ni sus más fanáticos seguidores habían soñado. El 23 de setiembre de 1973 Perón obtuvo así una aplastante victoria en los comicios y, por decisión del 62 % del electorado (más de 7.400.000 sufragios) fue elegido presidente de Argentina por tercera vez. Este espaldarazo masivo fue el reconocimiento que sus compatriotas otorgaron a Perón por su obra revolucionaria en favor de la liberación del país de toda dependencia y en pro de la redención social de las clases más necesitadas. El anciano líder recibió así, en el tramo final de su existencia, una espectacular consagración histórica. Hasta sus propios adversarios admitieron, entonces, y sin retaceos, la justicia de los ideales del hombre a quien tan duramente habían combatido. Cuando Perón murió, el 1? de julio de 1974, todo el país se conmovió ante la desaparición del conductor que, a lo largo de más de 30 años, había dominado con su personalidad desbordante la vida política argentina.

El Regreso Del Exilio: Con 1970 se inicia una década caracterizada por aumento del costo de vida, de precios en todos los órdenes, gran inflación debida al déficit presupuestario, al exceso de inversiones de las empresas del Estado, a privilegios de sectores privados y a las fantasías desarrollistas que «no hay con que pagar.»

Se trata de una época plagada de actos terroristas, asesinatos, secuestros, atentados que sume a la Argentina en la peor situación política, institucional y económica de su historia.

En 1971 la Junta de Comandantes en Jefe destituye al General Levingston: «Hemos debido reasumir el mando político del Estado, para asegurar el pleno restablecimiento de las instituciones democráticas en el clima de libertad, progreso y justicia… y esto sólo se logrará en unión de las Fuerzas Armadas y la Ciudadanía.»

En abril del mismo año son rehabilitados todos los partidos políticos, luego de la suspensión impuesta por Onganía en 1966; oportunidades en que Balbín sostiene que debe ser consultado Juan Domingo Perón para una futura organización constitucional del país.

Rucci, Secretario General de la Organización Obrera dice en conferencia de prensa: «La gran mayoría del Pueblo está reunido en torno a Perón, lo mismo que los dirigentes gremiales»; y viaja a Europa para preparar el viaje de Perón a la Argentina.

Por esos días, el general Lanusse, cumple su palabra y entrega los restos de Eva Perón a su esposo. En ceremonia privada, y por manos del embajador argentino en España.

En los primeros meses de 1972, Perón propicia la integración de un frente con todos los partidos políticos, Encuentro Nacional de los Argentinos y Hora del Pueblo, sin fines electorales por el momento. La idea es inferir con este argumento en la aceleración del esquema electoral, imponiendo cambios profundos y definitivos en las orientaciones económicas y sociales. Se suman la C.G.T. y la C.G.E.

Es el golpe más audaz y concreto de Perón.

Levington declara por ese entonces que apoya «un movimiento nacional» con el peronismo, y que la gestión de Lanusse es catastrófica: el presupuesto nacional se eleva a cifras siderales y el dólar subió más que en cualquier otra época.

En el mismo año por tramitaciones entre España y la Argentina, Juan Domingo Perón deja de ser un exiliado político modificándose legalmente su situación en Madrid.

La Convención Nacional del Partido Justicialista proclama el 25 de Mayo candidato a presidente de la nación, al General Perón.

Los desórdenes en todo el país por la conducción del mismo están a la orden del día.

El 17 de Noviembre llega al país, Juan Domingo Perón y se reúne con empresarios, políticos y gremialistas; contó con la presencia de la C.G.T., la U.C.R., el partido popular Cristiano, el Partido Intransigente, Demócrata Progresista, el MID, Partido Revolucionario Cristiano, Socialista Popular, UDELPA, Unión Popular, Conservadores Populares, Cruzada Renovadora, Frente de Izquierda, Encuentro Nacional de los argentinos y movimientos provinciales, la C.G.T. y las 62 Organizaciones decidieron pedir al Gobierno la derogación del Estado de sitio, la libertad de los presos políticos y la anulación de la reforma a la ley electoral, que exige una segunda vuelta en caso de no lograr más del 50% de los votos, alguno de los candidatos.

Súbitamente, luego de varios contactos con diferentes sectores, Perón parte hacia Paraguay declinando su candidatura a Presidente, por lo que el Congreso Justicialista proclama la fórmula Cámpora – Solano Lima.

En 1973 la situación del país continua empeorando, aumenta el déficit fiscal y el costo de vida en un 10%. La Junta de Comandantes inicia acciones judiciales contra el FREJULI por considerar que sus candidatos han ejecutado manifestaciones que incitan a la violencia: «Cámpora al gobierno – Perón al Poder» y prohíbe el regreso de Perón, pretenden proscribir al FREJULI pero todos los partidos políticos se manifiestan en contra.

El 11 de Marzo gana las elecciones por amplio margen la fórmula Cámpora – Solano Lima.
Ya en el Poder, Cámpora y su comitiva viajan a España para acompañar a Perón en su regreso definitivo al país.
Una muchedumbre nunca vista se congrega en Ezeiza para recibir al General: era el 20 de Junio de 1973.
Se producen enfrentamientos armados entre distintas fracciones, con muertos y heridos.

Perón pronuncia un discurso que es clave para entender su futuro gobierno: «llego del otro extremo del mundo, con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido… nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria… debemos tener fe en el gobierno justicialista… necesitamos una paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir como Nación.»

Rucci proclama en la C.G.T. que la Central Obrera se movilizará para llevar a Perón a la primera magistratura de la República.

Al mismo tiempo Cámpora y Solano Lima firman sus renuncias como gobernantes diciendo: «Devolvemos a Perón el mandato que nos dio el 11 de Marzo».

Debe asumir el gobierno R. Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, ya que Perón rechaza la posibilidad de que el Congreso lo designe en funciones de Presidente Nacional sin concurrir a elecciones tal como lo dispone la Constitución Nacional; por lo que se convoca a las mismas el 23 de Septiembre, las que ganan ampliamente por el 61,85%. La fórmula era Perón – Estela de Perón, su esposa. Asume el 12 de Octubre de 1973.

En cuanto a su política buscó fortalecer la doctrina del Justicialismo, dijo en una entrevista: «Estamos en la etapa dogmática, es decir, hay que fijar el dogma, inculcado y hacerlo cumplir». Para ello implementó los «Cursos de Doctrina Justicialista», porque teóricamente los muchachos desconocían el dogma y los sucesos de los años anteriores.

Durante el año que estuvo al frente del Gobierno, su política económica, al igual que en sus presidencias anteriores se basó en la realización de obras públicas para combatir el desempleo, firma tratados y convenios con diversos países tales como la Unión Soviética, Cuba, Paraguay, China, España, Hungría, que resultan beneficiosos, en gran medida para nuestro país; implementa planes de desarrollo industrial y recurre a créditos que son otorgados por el BID, contrariando una de sus «más firmes convicciones» de no solicitar ni un solo crédito. Lanza el Plan Trienal de Gobierno, un gran proyecto de expansión nacional que duplicará el Producto Bruto Interno con respecto a la tasa de los años 61 – 73. En ésta época se aumentan los salarios, pero también suben los precios de combustibles, tarifas de electricidad, gas, transporte y desabastecimiento, por lo que sube también el costo de vida. Esto sumado a una serie de atentados crean un incierto y artificioso clima en el país.

En el aspecto social se respiraba revolución, que estaba encarnada en la misma Juventud Peronista.

Ante esta situación Perón se refiere a la unidad del pueblo argentino y al Pacto Social como el mejor camino para sacar adelante al país.

Se dan manifestaciones en todo el país como muestra del apoyo del pueblo a su caudillo, pero Perón se halla debilitado, ya no tiene fuerzas para continuar en el gobierno por lo que el 29 de Junio de 1974, delega el poder en la Vicepresidenta. Los Comandantes Generales de las tres Armas afirman su respaldo a los preceptos constitucionales y las normas legales en vigencia. Los mismos sostienen los partidos políticos.

El 1º de julio del mismo año, Perón muere en la Residencia de Olivos, asume la Presidencia su esposa, Vicepresidenta de la Nación, doña María Estela Martínez de Perón, llamada por los argentinos «Isabelita».

Diría Richard Nixon poco después: «En un momento en que otros habrían estado contentos de retirarse de la vida pública, el aceptó los desafíos para regresar a su país y guiar al pueblo argentino»
Poco durará Isabelita en el Poder, al poco tiempo se suceden actos subversivos en diferentes puntos del país.
Estalla el llamado «Rodrigazo» (impuestazo), aumenta la cotización del dólar, aumentan los combustibles, los transportes.

La C.G.T. realiza paros repudiando la política económica. Se produce una crisis militar, y considerando débil a la presidenta de la Nación, se sublevan efectivos de la Fuerza Aérea de Morón, produciéndose enfrentamientos armados que dejan como saldo centenares de muertos.

El 24 de Marzo de 1976, Isabelita es detenida por orden de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas iniciando así el llamado «Proceso de Reorganización Nacional».
Cambiando así, para siempre, la historia de nuestra Argentina.

Conclusión Personal:
Como conclusión, en mi opinión, el gobierno de Perón, a pesar de sus errores, cambió profundamente el país desde el punto de vista político contribuyendo a afirmar decisivamente la conciencia nacional y a dar una participación efectiva a los trabajadores en las fuentes de decisiones políticas. A partir del gobierno de Perón hay un valor incorporado a la conciencia nacional, que es la Justicia Social, a partir de ese momento a nadie se le ocurriría que se pudiera eliminar el aguinaldo, por ejemplo, o la jubilación universal o los beneficios que se habían legislado en esa época. Además Perón dejó como saldo un rumbo abierto hacia la independencia económica más como una intención que como una realidad. Otro gran aporte de la época de Perón es la organización de los sectores obreros a través de los sindicatos que además de participar de algún modo de las fuentes de poder político, realizaron una obra social muy importante.

Si algo se puede cuestionar a Perón es que no quiso o no pudo intentar una trasformación total o un cambio en la estructura económica del país que la liberara definitivamente de su condición de país agro exportador.

De su tercer gobierno es poco lo que puedo decir, el país se encontraba convulsionado, con un gobierno impuesto por la fuerza y una economía devastada; el pueblo no podía más que mirar hacia atrás, aquella época de opulencia y la figura de aquel hombre fuerte que les había dado todo; pero la realidad era otra. Perón era un hombre agotado físicamente, llegó al país con una edad avanzada, lo que no le permitió terminar su gobierno.

Segunda Conclusión:
Después de escuchar distintas campanas, unas marcadas defensoras, acérrimas y hasta fanáticas de Perón, otras muy subjetivas, como fue su opinión y discursos y otras teñidas de críticas, algunas objetivas, otras más bien con fines poco serios, se esboza en mi mente una imagen.

Veo una persona que tal vez poco tenía de conocimiento técnico sobre el manejo y administración de un gobierno, pero supo ver dónde estaba el «mercado», «el agujero del mate».

Desde los puestos que desempeñó antes de llegar al poder presidencial, vio en las grandes masas obreras su escalón a la cúspide; sólo era necesario «metérselas en el bolsillo».Supo cómo llegar a la gente, su lenguaje era común, el cual además de fácil de comprender por la mayoría de la gente, era lo que el Pueblo quería oír.

A la gente no le interesaban los problemas presidenciales ni otros problemas internos sino que ellos querían a la persona que los escuchaba y así demostraba en su actuar; ellos no veían los problemas financieros del Estado. Sólo veían más dinero en sus manos, más disponibilidad de compra.

Supo aliarse a las fuerzas necesarias para tener el poder casi absoluto, pero falló en no cuidar su buena relación con quien más voluntades y corazones movía y guiaba: la Iglesia. Esto, le costó que todos esos cristianos hagan de la lucha contra el régimen una cuestión personal.

Y por supuesto, el gran desencadenante de su caída fue el factor económico, el pueblo perdona o al menos aguanta casi cualquier cosa cuando marcha la economía.

En este momento recuerdo aquella frase de Perón que decía «No se puede caminar en el Banco Central de tan abarrotado que está de lingotes de oro». Y esto demuestra que la Argentina perdió la oportunidad de transformar al país para siempre, y no sólo por una década.

Es cierto que muchos de esos logros hoy los seguimos gozando, derechos del trabajador, aguinaldo, vacaciones, etc. No debemos olvidarnos de esto; pero los costos de su política fueron muy caros y algunos también hoy los seguimos pagando.

Bibliografía
Félix Luna: ¿Qué Argentina Queremos Los Argentinos? 1973.
Ernesto Palacio: Historia De La Argentina. Tomo V. 1980.
Juan Domingo Perón: La Fuerza Es El Derecho De Las Bestias. 1973.
Enrique Pavón Pereyra: Perón, Preparación de Una Vida Para El Mando. 1952.
Abel Del Río: Perón Por Perón, Sus Discursos y Mensajes. 1972.

Transcripción a cargo de: María de los Ángeles Navarro.
Recolección de datos, redactado y Elaborado a cargo de los Estudiantes de Derecho Provincial y Municipal de la Universidad Nacional del Nordeste (U.N.N.E.): Srta. Natalia Lovey y Sr. Gastón Marcelo Navarro. Residentes en Resistencia, Chaco, Argentina..

Segundo Gobierno de Peron Derrocamiento Golpe de Estado y Exilio

Segundo Gobierno de Perón – Golpe y Derrocamiento

PRIMERA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN:
Elige un gabinete joven, retiene el poder estatal y controla el partido

Biografia de Juan Perón Infancia Sus Padres ResumenEl tórrido domingo 24 de febrero de 1946 se realizan las elecciones que proporcionan al peronismo (representado como ya veremos por el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la UCR, que aporta la candidatura de Hortensio Quijano a la vicepresidencia) una abrumadora mayoría.

Son más de un millón y medio de votos (el 52,4 por ciento del total) los que legitiman el triunfo de Perón sobre la Unión Democrática (representada por José Tamborini-Enrique Mosca), que obtiene el 42,5 de los sufragios.

Quedan atrás los años del fraude electoral y la Argentina se encuentra ante la posibilidad de desarrollar una democracia plena, en el marco de condiciones económicas favorables.

La Segunda Guerra Mundial ha finalizado a mediados del año anterior, y en un plano de total normalidad institucional, el 4 de junio de 1946 asume el general Perón la presidencia de la Nación. Después de los cuatro años de guerra, el mundo está recomponiendo sus relaciones políticas y económicas y, aparentemente, existe un espacio para que las naciones no beligerantes y sub-desarrolladas, como la Argentina, intenten el usufructo del aún positivo intercambio comercial con los centros del poder mundial.

Mientras cumplía sus funciones al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión del régimen militar instaurado el 4 de junio de 1943, el entonces coronel Perón había comenzado a tejer sus relaciones con el movimiento obrero. En esos años, ha concedido impensadas conquistas a los trabajadores, de modo tal que pocos años después, se sentirá seguro de haber seducido a un amplio y decisivo sector que se convertirá en una de las bases de sustentación de su gobierno y su doctrina.

Su gestión al frente de esa secretaría y la popularidad que va adquiriendo entre los trabajadores provoca la aprehensión de sus pares, quienes deciden el 13 de octubre de 1945 confinarlo en la isla Martín García, la misma en la que 15 años atrás fuera alojado el depuesto presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. El ya histórico 17 de octubre de 1945 los obreros salen a la calle para reclamar la liberación del coronel . Será a partir de esta fecha que el país adoptará una nueva fisonomía. Perón comienza a consolidar un vasto movimiento político y social del campo nacional y popular.

Esta etapa de consolidación política del movimiento se realiza a expensas de las estructuras partidarias que le permiten su lanzamiento electoral: el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la Unión Cívica Radical, que se disuelven en mayo de 1946, para dar paso a la creación del Partido Único de la Revolución, que luego se denominará Partido Peronista.

Las elecciones de febrero de 1946 proporcionan al peronismo una abrumadora mayoría en ambas cámaras del Congreso. La relación exacta en Diputados es de 109 contra 49, de los cuales 44 son radicales. En el Senado, sólo dos miembros representan a la oposición.

Esta enorme diferencia, más marcada aún luego de las elecciones legislativas de 1948, posibilita al gobierno la aprobación de proyectos que incrementan constantemente el poder y la doctrina peronista en distintos planos de la vida nacional. Con el tiempo se verá cómo el Parlamento legaliza con facilidad instrumentos como el Plan Quinquenal, la regimentación de la Suprema Corte de Justicia, la Constitución de 1949 e importantes normas laborales.

Se designa a Juan Duarte, hermano de Evita el puesto de secretario privado. Un viejo amigo y condiscípulo de Perón, Domingo Mercante, ejerce la gobernación de la provincia de Buenos Aires.  El resto de los cargos se cubre con el general Humberto Sosa Molina (Guerra), el capitán de navío R del Anadón (Marina), Belisario Gaché Piran (Justicia e Instrucción Pública), Juan Picazo Elordy (Agricultura y Ganadería) y general Juan Pistarini (Obras Públicas). Entre los secretarios de Estado se destacan Ramón Carrillo (Salud Pública) y Rolando Lagomarsino (Industria y Comercio).

Después de Perón y Eva Perón, Miranda es su principal asesor económico —industrial metalúrgico y uno de los pocos empresarios que acompañan al general desde sus comienzos políticos— es un personaje de una proyección que crea fundadas expectativas en el país y en el extranjero. Sus ideas, más progresistas que las del resto de su equipo, impulsan a Perón a recomendarle la elaboración de los planes de la primera etapa del gobierno peronista, que pronto se reivindicarán como logros en el camino de la independencia económica del país. A un mismo tiempo, Miranda se hace cargo del Banco Central, del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) y del Consejo Económico Argentino, herramientas fundamentales para las metas que se propone.

«La concentración del poder a disposición del Estado, una de las premisas básicas del peronismo, haría imposible la supervivencia de la oposición. La tentación de usar y abusar de la autoridad para suprimir las divergencias se convirtió en algo irresistible».

Con la neutralización de sus adversarios, el gobierno de Perón encara la reestructuración de la Suprema Corte, que a partir de entonces quedará integrada con jueces adictos. Poco después somete a la consideración legislativa un proyecto que declara la necesidad de la reforma de la Constitución de 1853. Aunque la necesidad de esta reforma sin duda es real, no escapa a nadie que también se persigue la reafirmación del poder personal.

Independencia económica y justicia social son el meollo de la política que perfila el coronel Perón en su meteórica aparición en la revolución militar de 1943 y que concita entonces la adhesión de la clase obrera y de un amplio espectro político (radicales, nacionalistas, socialistas e inclusive conservadores) de aquellos años.

Las condiciones internas y externas en 1946 eran ventajosas para el lanzamiento de una audaz política de crecimiento. En esta apreciación acordaban tanto los peronistas como los antiperonistas, salvo aquellos que se aferraban a la bucólica visión de una Argentina agropecuaria, granero del mundo industrializado .

La Segunda Guerra, que enfrentaba a las principales naciones desarrolladas, había permitido a la Argentina un inicial crecimiento industrial como consecuencia de la sustitución de importaciones de artículos corrientes, al tiempo que crecían las exportaciones tradicionales hacia los países beligerantes. Esto había permitido la acumulación de reservas en oro y divisas por un monto de 1.600 millones de dólares de entonces.

Así planteado el panorama, Perón pudo concretar algunas de sus más caras promesas electorales. Con ese y otros objetivos, recomendó a Figuerola la elaboración de un programa económico, que en la asamblea legislativa del 21 de octubre de 1946 el presidente bautizaría como Plan Quinquenal.

A grandes rasgos, este plan tenía por metas la industrialización del país, la nacionalización de la infraestructura (transporte, comunicaciones, obras públicas y energía), aumento del patrimonio nacional y su distribución más equitativa.

En los dos primeros años de gobierno, el país da pasos agigantados: se construye el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, se completa la flota nacional, se compran aviones, se paga la deuda externa, se nacionalizan compañías de teléfonos, se adquieren tres ferrocarriles franceses y se apuntan las baterías a una profunda industrialización. El 9 de julio de 1947, en Tucumán, Perón declara la Independencia Económica. Se está en un momento de apogeo.

El poder adquisitivo de los salarios alcanza un nivel nunca registrado y las clases necesitadas no lo olvidarían más. En 1948, el salario real del trabajador industrial especializado aumentó un 27 por ciento con relación a 1943, mientras que la mano de obra no especializada lo hacía en un 37 por ciento. Todo ello en el marco de una economía no inflacionaria.

Con marcado optimismo, Perón dice en 1947 que «siempre he pensado que, en el orden económico, íbamos a vivir sin ninguna crisis durante los seis años de mi gobierno. Hoy, como resultado de nuevos estudios que se están realizando, creo que vamos a tener sesenta años sin crisis».

En tanto, Miguel Miranda inicia tratativas en torno al pago de la elevada deuda que Gran Bretaña había contraído con la Argentina en los años de la guerra. La irresolución del problema determina la compra de los ferrocarriles que se hallaban en manos de empresas inglesas. Esto significó —pese a lo deteriorado del material nacionalizado— un alto rédito político para el gobierno argentino, que de inmediato resaltó el hecho como otro paso hacia la independencia económica.

La «Nueva Argentina» vivía así su sueño de prosperidad, que pronto se vería sobresaltado por las consecuencias del reacomodamiento de la situación política internacional y la recomposición de los sectores vitales de los centros del poder económico.

Pero en ese momento, la euforia gana al peronismo, que sale ruidosamente ala calle en cada oportunidad en que se da un paso adelante en procura de una sociedad mejor. Verdaderas fiestas se viven en Plaza de Mayo, que se convierte en el punto obligado de concentración de las huestes peronistas. Al grito de «presente, mi general«, comienzan aquellas mitológicas reuniones presididas por Perón desde los balcones de la Casa de Gobierno, que habitualmente tiene a su lado a la cada vez más popular Eva Perón.

La deuda de Gran Bretaña no puede cobrarse en divisas. Europa tiene sus economías destrozadas por la guerra, con los países socialistas no hay mucho para hablar, y EE.UU. reprocha a Perón su actitud antiimperialista y su posición neutral en la Segunda Guerra Mundial. Se suponía que la ayuda del plan Marshall podía generar algún beneficio en Argentina, pero para nada fue así, por lo que las divisas o reservas del gobierno argentino caían como consecuencia de mantener el Plan Quinquenal.

Perón no permite girar dólares al extranjero a las empresas de EE.UU. radicada en el país, en el campo, la oligarquía terrateniente se venga del control del IAPI y de los incentivos a la industria con la reducción del área cultivada y su consecuente baja en la producción de granos, provocando problemas en la balanza de pagos.

El 6 de julio de 1946, el presidente argentino envía un mensaje radial para reclamar a las naciones restantes la adopción de la  Tercera Posición como forma di evitar la transformación de la guerra fría en una nueva conflagración aún más cruenta. Las acciones del presidente Perón son seguidas con suma atención por el Departamento de Estado, y el resultado de este examen no podía ser otro que el de una profunda desconfianza y desconcierto.

Su gestión  de gobierno probablemente ha llegado al máximo de sus posibilidades, aunque no al máximo de sus objetivos, que son precisamente los que las masas populares esperan ver pronto concretados. Eva Perón ha muerto. Aparecen síntomas de corrupción administrativa.

La oposición, acorralada por la adhesión masiva del pueblo a un líder carismático, se enfurece cada vez más. Los actos de irracionalidad política son cada vez más frecuentes en uno y otro bando. Existe el peronismo y el antiperonismo incorporados a la sociedad en la forma de sentimientos profundamente fanáticos. El «entorno» de Perón es cada vez más mediocre. Las soluciones no llegan tan fluidamente como se esperan. La represión es el arma que hay que echar a mano para que los acontecimientos no desborden la imagen de un gobierno que pretende tener todas las riendas en su poder.

La imagen de una Argentina próspera nace de los aciertos y posibilidades económicas que se presentaron en los primeros tres años de gobierno. En esta etapa se concreta el aumento del salario real, la ampliación de beneficios del régimen jubilatorio, las vacaciones pagas, las mutuales y obras sociales de los sindicatos, la construcción de miles de viviendas, el otorgamiento de créditos hipotecarios a bajo costo, la extensión de las tareas de la Fundación Eva Perón, el impulso al deporte y se verifica —como nunca había ocurrido antes— la participación activa de la clase obrera, a través de la CGT, en la política y en las decisiones en defensa de sus intereses. Estas conquistas son avaladas por la sanción de los Derechos del Trabajador, en 1947, la Constitución Nacional de 1949 y la legalización de los cuerpos de delegados y comisiones internas.

 

SEGUNDA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN
Los EE.UU. nos exportan por un valor mayor a las ventas a Inglaterra

Pero lo que se avizora como prosperidad permanente pronto comienza a mostrar algunas fisuras. A las dificultades económicas de 1948 se suceden las de 1950 —período en que se registra una baja en el ingreso nacional bruto— o las de 1952, en el que una nueva sequía —la segunda en tres años— obliga a la adopción de medidas de austeridad, tales como la reducción del consumo de carne para aumentar el saldo exportable y la aplicación de un convenio de precios y salarios, que propone la congelación de estos últimos por el término de dos años.

A fines de ese año aparecen las primeras movilizaciones obreras en demanda de mejoras salariales y otras conquistas sociales. Aunque hoy parezca paradójico, incluso increíble, bancarios, gráficos y obreros de la carne y de los ingenios golpean por primera vez el rostro de un gobierno que sustenta la doctrina de la justicia social. Poco después, en enero de 1951, los ferroviarios producen la huelga más extensa y profunda de esa época. Aquí Perón no encuentra otra salida que decretar la movilización militar de los trabajadores del riel, es decir, que éstos quedan sujetos a las leyes castrenses.

Es por esos días, también, cuando se decreta la incautación del diario «La Prensa», que de manos de la familia Gainza Paz pasa poco después a ser el órgano oficial de la CGT. En este marco, se preparan las elecciones generales que, gracias a las reformas introducidas en 1949 a la Constitución, permitirán la reelección presidencial.eva duarte de peron

Eva Duarte se enferma de cáncer, ella no sabe que tiene, pero se siente cada día mas débil, por otra parte la CGT decide proponerla como vicepresidenta  en la fórmula Perón-Perón para las próximas elecciones.

La «Abanderada de los humildes» se recluye nueve días para reflexionar sobre el ofrecimiento, lapso en el cual, curiosamente, Perón ni siquiera la visita. La respuesta se da en la noche del 31 de agosto, en un mensaje transmitido por la red nacional de radios, grabado en horas de la mañana. Con voz casi inaudible, Eva Perón manifiesta: «Que de mise diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita».

Durante la enfermedad de Eva Perón, y con el propósito de frustrar el proceso eleccionario que conduciría a la reelección de Perón, se produce la intentona golpista del 28 de setiembre de 1951, encabezada por el general Benjamín Menéndez. Cuenta con el respaldo de algunos sectores de la oposición política.

En principio, dos generales se disputaron el triste honor de comandar el golpe que se preparaba en las sombras: Eduardo Lonardi, al mando entonces del 1er. Cuerpo del Ejército, de extracción nacionalista católica, y Benjamín Menéndez, liberal, retirado del servicio activo en 1942 y golpista consuetudinario. Ambos cabecillas no se pusieron de acuerdo, Lonardi se retira y el golpe lo realiza Menéndez, con el apoyo de algunos partidos políticos. Fue un fracaso, perón la calificó como una «chirinada». Perón saca ventaja de esta intentona fallida de golpe, y enardece las masas, consiguiendo adhesión y apoyo para su futura reelección.Evita debió votar desde su lecho de enferma.

El domingo 11, un día lluvioso en Buenos Aires, el Partido Peronista obtiene 4,7 millones de votos, contra 2,4 de la UCR (Ricardo Balbín-Arturo Frondizi). Por primera vez en la historia argentina votan las mujeres y por primera vez es elegido el Senado por el voto directo. Hay mayoría peronista absoluta en ambas cámaras.

Todas las gobernaciones son ganadas por peronistas. Seis mujeres son miembros del Senado y veintiuna de la Cámara de Diputados. Carlos Aloe es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, reemplazando a Domingo Mercante, un amigo de Perón que también ha caído en desgracia y que desaparecerá de la escena política.

Evita debió votar desde su lecho de enferma. Un cáncer en el útero la fue alejando de la actividad pública y finalmente produjo su muerte el 26 de julio de 1952.

El Junio de 1952, Perón  asumió por segunda vez la Presidencia. Si bien se trató de una coincidencia, la situación del país fue empeorando a ojos vista desde la muerte de Eva. Explotó la crisis agrícola y la inflación y el desabastecimiento de productos esenciales fueron moneda corriente.

El Segundo Plan Quinquenal intentó abrir la economía a las inversiones extranjeras e incentivar la productividad, pero encontró fuertes resistencias tanto fuera como dentro del oficialismo. La ausencia de Evita incidió negativamente en la imagen del general ya que, por un lado, Perón debió asumir personalmente el papel de conductor del movimiento restándole eficacia a su función en la Presidencia, y por otro, comenzaron a circular rumores de sus relaciones con menores de edad, como las integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

En obsecuencia de muchos funcionarios llevó a que el «profesional de la conducción» perdiese reflejos políticos. Esto quedó en evidencia en el conflicto que a partir de 1954 sostuvo con la jerarquía eclesiástica. Las críticas formuladas por algunos sacerdotes tuvieron como respuesta del gobierno la expulsión del país de dos religiosos extranjeros.

militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteñoLa procesión de Corpus Christi en 1955 en la Capital se convirtió en un acto opositor y consolidó el frente que venía preparando el golpe. El 16 de junio aviones de la Marina y la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo y la residencia presidencial, sin lograr su objetivo de matar a Perón ni conseguir el apoyo que esperaban del resto de las Fuerzas Armadas.

Esa misma noche, militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteño, aunque rápidamente el Presidente llamó a la pacificación. De ahí en más, la actitud del gobierno quedó trabada entre una propuesta de reconciliación, en la que la oposición no creyó, y las amenazas de dar «medio metro de soga a cada peronista» para ahorcar a sus adversarios.

El 16 de junio, aviones navales arrojan bombas sobre la Casa de Gobierno, que debía ser asaltada por infantes de Marina: Perón no se encuentra allí. La CGT convoca una concentración en Plaza de Mayo; el bombardeo con mas de 30 aviones deja 300 muertos y unos mil heridos. Al atardecer, Perón anuncia que el movimiento ha sido sofocado, y poco después se produce el incendio de las iglesias. Hay 800 detenidos; se disuelven la Infantería de Marina y la Aviación Naval; suicidio del contraalmirante Gargiulo, uno de los jefes sublevados. El 5 de julio Perón propone una tregua política, anuncia el fin de la revolución peronista y convoca a la pacificación.

El 16 de septiembre, el general Eduardo Lonardi se levantó en Córdoba y la Flota de Mar en Puerto Belgrano, con apoyo de «comandos civiles» formados por radicales, socialistas y militantes católicos. El gobierno quedó a la espera de los acontecimientos militares y el día 20, cuando el contraalmirante Isaac E Rojas amenazó con bombardear La Plata y la Capital, Perón pidió asilo en la embajada del Paraguay, adonde partiría poco después por vía fluvial.

FIN DEL GOBIERNO Y EXILIO: La sublevación militar que derrumba al gobierno constitucional se inicia el 16 de setiembre de 1955 y el lunes 20, un día lluvioso en Buenos Aires, el líder de uno de los movimientos populares más grandes de la historia del país, se embarca en la cañonera ‘Paraguay’ rumbo a Asunción. Comienza así un largo exilio que durará 18 años».

Atrás queda una etapa que tensa hasta el límite las relaciones sociales. En doce años de actividad pública, el general Perón logra encolumnar tras su doctrina de independencia económica y justicia social a la inmensa mayoría de la clase trabajadora, a la vez que exacerba al máximo el odio de los sectores cuyos intereses se ven amenazados.

Bautizado «el tirano prófugo» por el diario La Prensa, Perón inició su largo exilio en Asunción del Paraguay; pero las presiones del gobierno argentino y los rumores de que se planeaba un atentado contra su vida lo llevaron a alejarse más del país. Instalado en Panamá, un grupo de artistas argentinos le presenta a María Estela Martínez, una joven riojana de la que no se separará hasta su muerte

Perón en CaracasDesde el comienzo de su gestión presidencial, asume la casi totalidad del poder, basado en el liderazgo carismático y el apoyo de la central obrera e, importantes sectores de las Fuerzas Armadas.

(Imagen: Perón en Caracas)

Pero a partir de la última mitad de la segunda presidencia los acontecimientos se precipitan, de forma tal que ahora parecen diagramados para la segura derrota del gobierno reelegido en noviembre de 1951.

La indecisión de Perón frente a un cúmulo de enfrentamientos y toma de posiciones que sin duda no son fáciles de resolver —como el pedido de una dirigencia obrera de hacerse cargo de la situación mediante las armas— facilita en gran medida el triunfo de un golpe militar, tras el que se congregan numerosos sectores, con diferentes objetivos.

Desde 1953, es cierto que los desaciertos del gobierno se acumulan. Una escalada de rumores sobre corrupción se cierne sobre los cuadros dirigentes del peronismo y altos funcionarios. Se ejerce la represión y formas de tortura sobre la oposición. Se acallan las protestas de los trabajadores, que se multiplican en relación directa con las dificultades económicas.

La Iglesia Católica reacciona con todos sus medios cuando siente que sus intereses serán afectados con el proyecto de su separación del Estado, y la abolición de la enseñanza religiosa. La creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y más precisamente la instalación de la rama femenina de la organización juvenil en la quinta presidencial de Olivos, motivan las más venenosas murmuraciones. La solicitud de un crédito a la banca internacional y la posible firma de un contrato petrolero con la Standard Oil de California confunde a muchos peronistas que creen en las banderas de la independencia económica y soberanía política.

En fin, y tal como lo expresa Julio Godio en su estudio «La caída de Perón, de junio a setiembre de 1955«: «Para entender el año 1955 lo principal es desistir de ‘rehacer’ la historia. Nada ‘faltó’ en 1955. Estuvieron allí todos los que tenían que estar y se comportaron como tenían que hacerlo. El golpe reaccionario dividió al país en peronistas y antiperonistas».

Según el citado autor, el derrocamiento de Perón se produce por contradicciones internas y, fundamentalmente, por «la resistencia de su cúpula dirigente a recurrir a la masa obrera y oponer al curso golpista un curso de liberación social y nacional».

Fuente Consultada:
«Yo Fui Testigo» – Libro N° 16 Cernadas Lamadrid – Ricardo Halac
«El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX» – Deleis – Titto – Arguindeguy

Segunda Fundacion de Buenos Aires Juan de Garay Historia de Bs.As.

Segunda Fundación de Buenos Aires
Juan de Garay

Fundada por segunda vez el sábado 11 de junio de 1580 la ciudad de la Trinidad y puerto de Santa María del Buen Aire se desarrolló muy lentamente y, en principio, expuesta a desaparecer, no tanto por la hostilidad de los aborígenes como por su precaria organización para la defensa ante el asedio de los corsarios. Su emplazamiento en el extremo sur de los dominios españoles la hizo altamente vulnerable en sus posibilidades de subsistencia dado que tampoco era importante como fuente de riquezas.

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Segunda fundación de Buenos Aires: Garay salió de Asunción con sesenta y seis personas, todas armadas a su costa, de las cuales diez eran españoles y los demás nativos, además ganado, herramientas, etc., y también un clérigo conforme lo estipulaban las ordenanzas sobre población.

Iba por tierra el grupo que conducía el ganado y el resto por agua, reuniéndose todos en Santa Fe. Después de tres meses de salir de Asunción fundaron la ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires. Empezaron a trazarla el 28 de mayo de 1580 media legua al norte del lugar que ocupó la primera; el acto de fundación tuvo lugar el 11 de junio del mismo año.

Dividió la tierra en doscientas cincuenta manzanas destinadas a los pobladores, delineó un fuerte, plaza Mayor, tres conventos y un hospital; cada poblador recibió fuera de la ciudad una huerta de cuatro hectáreas; se nombraron las autoridades y se eligió patrono de la ciudad a San Martín de Tours.

Los hombres de Garay y quienes les sucedieron tuvieron que aguzar su ingenio para mantener la plaza habitada y encontrar la forma de defenderla primero, y luego de prosperar, en un medio hostil y poco promisorio.

Una agricultura de subsistencia y el aprovechamiento del ganado vacuno encaminaron sus posibilidades de permanencia. Los historiadores coinciden en subrayar que en los primeros años se produjo una merma en la población originaria: los sesenta vecinos fundadores de 1580, se redujeron a cincuenta y hubo quienes aconsejaron levantar la plaza y trasladarla a otro sitio más apropiado.

Sin embargo, los pobladores que decidieron quedarse vencieron los inconvenientes del medio y Buenos Aires comenzó un lento crecimiento hacia fines de siglo.

En su estructura edilicia creció alrededor de su plaza principal, como todas las ciudades de América hispana. Las calles que la limitaban, las actuales Defensa, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y Bolívar, sirvieron de ejes para el establecimiento de los principales edificios públicos y viviendas de los primeros pobladores.

Garay delimitó el solar para el Fuerte, el Cabildo y la Iglesia Mayor y distribuyó espacios para las congregaciones religiosas: Santo Domingo, en las actuales Perón, Veinticinco de Mayo, Sarmiento y Reconquista y San Francisco, en e! solar que todavía ocupan. La manzana contigua a Santo Domingo al norte se reservó para el hospital. Sin embargo, éste recién se levantó treinta años después de la fundación y ocupó el solar comprendido por las actuales México, Defensa, Chile y Balcarce.

El resto del espacio se dividió en cuadras cuadradas de 140 varas de lado (121 metros) separadas por calles de 11 varas (9,50 metros) En total se calcula que el primer núcleo comprendía unas 144 manzanas limitadas por las actuales Viamonte al norte, independencia al sur, Veinticinco de Mayo-Balcarce al borde de la barranca y Salta-Libertad al oeste.

Los solares reservados para viviendas tuvieron una superficie de un cuarto de manzana en el casco urbano. Maipú y Chacabuco marcaban el límite y el resto era espacio destinado a chacras y corrales.

Entre Balcarce y el río se levantó la Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria –como se llamó el primer fuerte emplazado en el solar que hoy ocupa la Casa Rosada-, muy precaria en sus comienzos fue objeto de numerosas reconstrucciones y ampliaciones a lo largo de dos siglos. En su interior se establecieron las Cajas Reales, la Contaduría, la primera Aduana, el Cabildo y la cárcel. Para mejor defensa, se la rodeó de un foso inundable que la separaba de la ciudad a la que se accedía por un puente levadizo.

La carencia de piedra para construcción limitó las posibilidades a los materiales disponibles: tierra, maderas, cañas y cueros. Las primeras casas fueron de tamaño reducido, de una sola planta hecha de esqueletos de tronco, muros de barro, techos de paja y piso de tierra apisonada.

Para la construcción de los muros el sistema más generalizado en toda América fue el de tapia, difundido por los árabes en España. Se fabricaba una caja de madera o encofrado y se rellenaba con tierra arcillosa mezclada con paja y estiércol, se apisonaba y se dejaba fraguar. Otras variantes fueron el esqueleto de postes y ramas formando la estructura que luego contenía una mezcla de barro y haces de paja; y el uso de adobe, masa de barro mezclada a veces con paja y moldeada con forma de ladrillo.

La endeblez de los materiales de estas primeras construcciones, expuestas a periódicos desmoronamientos por los efectos de las lluvias, obligaron a los porteños a remendar, y en algunos casos volver a construir, sus primeros edificios. En esto, fueron tan pacientes y obstinados como en su idea de permanecer en estas playas.

Después Garay realizó frecuentes viajes a Santa Fe y llegó a Asunción. En febrero de 1583 arribó al Río de la Plata el gobernador de Chile, que deseaba hacer el viaje por tierra.

Garay se ofreció a acompañarlo hasta el río Carcarañá para dejarlo ya en el camino; viajó en un bergantín y se internó en una laguna para acortar distancia, pero en realidad equivocó el rumbo; decidió entonces pernoctar en sus orillas sin dejar centinelas, pues tenía la seguridad de no correr ningún peligro. Los indios que acechaban, los atacaron durante el sueño, matando a Garay y a doce hombres más y otros quedaron prisioneros.

Muerto Garay, Vera y Aragón nombró a su primo Juan de Torres Navarrete que encargó a Alonso de Vera y Aragón (“Cara de perro”) fundar una ciudad en el camino al Perú. El 15 de abril de 1585 fundó Concepción del Bermejo, en la confluencia de los ríos Paraguay y Bermejo.

Finalmente, en 1587 el Adelantado ocupó su cargo, y envió a su sobrino Alonso de Vera (“El Tupí”) a fundar una población que sirviera de escala entre Asunción y Buenos Aires. El 3 de abril de 1588, con elementos sacados de Asunción, fundó San Juan de Vera de las Siete Corrientes; en esto tuvo participación destacada Hernandarias.

El Adelantado viajé luego a España para reclamar por la resolución de la Audiencia de Charcas que le prohibía conferir mando a sus parientes, pero no tuvo éxito en sus gestiones y renuncié, aunque el título podía ser heredado y pasó más tarde a su hijo Alonso de Vera y Zárate que fue gobernador y capitán general del Tucumán.

El gobierno quedó vacante y poniéndose en práctica la Real Cédula de 1537, Hernando Arias de Saavedra resultó elegido. Fue éste el primer gobernante criollo de Asunción. Su gobierno fue bueno; pacificó gran parte de su jurisdicción, donó el producto de sus tierras para mantener el colegio de Asunción, trató tan bien a los indios que el rey lo nombré Protector. Ejerció el gobierno varias veces por titulo propio y por el de los virreyes.

La corona lo designé gobernador por última vez el 7 de septiembre de 1614, y al terminar su gobierno, en 1617, la provincia del Paraguay fue dividida en dos gobiernos por una Real Cédula del 16 de diciembre: la de Guayra con Asunción como capital y la del Río de la Plata con Buenos Aires. La capital antes de la división fue Asunción hasta 1593 en que el gobernador Hernando de Zárate la trasladó a Buenos Aires, por ser puerto para España y lugar de internación para Tucumán y Chile.

El primer gobernador del Río de la Plata fue Diego de Góngora, en 1618, y el último, Juan José de Vértiz y Salcedo, cuyo gobierno se destacó por los progresos que implantó en la colonia. En 1541, los restos de la expedición de pedro de Mendoza castigados por el hambre y por los querandíes, vaciaron los ranchos que habían construido, quemaron el fuerte y escaparon hacia Asunción del Paraguay.

Casi 40 años más tarde, el 11 de junio de 1580, los españoles insistieron. Juan de Garay, junto con su esposa y otros 63 colonos, fundó la ciudad por segunda vez. Se cree que la ceremonia de fundación (ilustración de la derecha) fue en los terrenos que hoy ocupan la Plaza de Mayo.

Como antes, los querandíes intentaron expulsar a los invasores, pero los españoles habían llegado preparados con más y mejores armas. Los querandíes fueron derrotados en varias batallas, hasta que se retiraron al interior del país. Hasta el día de hoy, uno de los partidos del Gran Buenos Aires lleva en su nombre el recuerdo de esos sangrientos combates: La Matanza.

Garay no bautizó la ciudad con su denominación actual. Le puso Ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Pero desde el principio, la gente se acostumbró a llamarla por el nombre del puerto, que, con los años, se acortó hasta convertirse en Buenos Aires.

LA RIQUEZA GANADERA: Favorecidos por las condiciones del suelo y del clima de las llanuras pampeanas, los caballos traídos por Mendoza y abandonados luego al despoblarse Buenos Aires, así como las vacas y toros introducidos por Garay, se reprodujeron en gran cantidad y constituyeron la más importante fuente de recursos para los habitantes del Río de la Plata en la época hispánica.

Los pobladores de Buenos Aires habían recibido en propiedad solares e indios que fueron otorgados por Garay, y también el derecho de explotar el ganado salvaje. Debido a la falta de cercados los animales cimarrones se expandieron por el centro del país, y como otros colonizadores explotaban esa riqueza los habitantes reclamaron sus derechos sobre la misma.

Las tropillas de ganados cimarronas constituían un constante peligro para los pequeños sembrados que rodeaban a las ciudades y los labradores sufrían grandes perjuicios, pues los animales pisoteaban y destruían los cultivos de las huertas. Además, el ganado cerril amenazaba la vida de los viajeros que se animaban a recorrer las desoladas llanuras.

El sacerdote jesuita Tomás Falkner cuenta que cierta vez estuvo a punto de perecer arrollado por miles y miles de baguales. Con el fin de apoderarse de la carne, y especialmente del cuero y el sebo, que se exportaban, los blancos organizaban matanzas llamadas «vaquerías». Muertos los animales se sacaban aquellos productos y el resto se desperdiciaba.

Los indios pampas, que habían aprendido a dominar el ganado caballar y bovino y a emplear sus productos, realizaban incursiones, llevándose gran cantidad de baguales. Durante el siglo XVII los araucanos venidos del sur de Chile se sumaron a los aborígenes de nuestro suelo y los conflictos entre blancos e indios por la posesión del ganado se hicieron más frecuentes, dando origen a numerosos encuentros sangrientos.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Bloqueo Anglo Francés al Puerto de Bs.As. Intervencion Britanica

Bloqueo Anglo Francés al Puerto de Bs.As.

Desarrollo Campaña a ChileDesarrollo Campaña al PerúCronología de San MartínSan Martín y el Bloqueo

La intervención de Gran Bretaña y Francia
A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la banda oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.

Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata — impuesta por su mediación con la creación, en 1828, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente —.

Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata.

Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacional.

En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.

Finalmente, el gobierno inglés decidió intervenir con el objetivo de lograr libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense se frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista. Además, la larga duración de la crisis oriental comprometía la estabilidad económica de la región y perjudicaba a los sectores mercantiles extranjeros y locales. Francia aceptó intervenir limitando sus objetivos — según declaró — a la defensa de la independencia oriental frente a la intervención argentina.

En abril de 1845, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires. El caudillo oriental Manuel Oribe — con el apoyo de Rosas — mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental. Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo.

A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas «robaron a la escuadra argentina»: la capturaron y la obligaron fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores. Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica.

En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso  de las naves extranjeras.


En febrero de 1845, el comisionado brasileño ante las cortes de Londres y París —el vizconde de Abrantes— informó a la corte de Río de Janeiro los propósitos secretos de la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata. Según le había informado el ministro francés Guizot, los propósitos eran:

1) convertir a Montevideo en «factoría comercial para las potencias marítimas»;
2) obligar a la «libre navegación» del Plata y sus afluentes;
3) independizar Entre Ríos y Corrientes «si sus habitantes lo quisiesen»;
4) fijar los límites del Estado Oriental, Paraguay y el Nuevo Estado de la Mesopotamia «con prescindencia del Brasil»;
5) conservar el Estado de cosas en el resto de la Confederación «si Rosas accediera a la razón sin recurrir a las armas» o diese libertad de comercio.

En caso contrarío, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Buenos Aires un gobierno «que dé muestras de amistad hacia Europa».

EL BLOQUEO SEGÚN OPINIÓN DE SAN MARTÍN EN UNA CARTA DIRIGIDA A DICKSON

(…) No creo oportuno entrar a investigar la justicia o injusticia de la citada intervención como tampoco los perjuicios que de ella resultarán a los subditos de ambas naciones con la absoluta paralización de sus relaciones comerciales, igualmente que de la alarma y desconfianza que naturalmente habrá producido en los nuevos estados sudamericanos la injerencia de dos naciones europeas, en sus contiendas interiores; sólo me ceñiré a demostrar si los dos estados interventores conseguirán por los medios coercitivos que… han empleado, el objeto que se han propuesto.

Es decir, la pacificación de las riberas del Plata; según mi íntima convicción, desde ahora diré a Ud., no lo conseguirán; por el contrario, la marcha seguida… no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido los males que tratan de evitar…

Me explicaré… Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y resto de las demás provincias interiores, y aunque no dudo que en la capital tenga un gran número de enemigos personales, estoy convencido que, bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero… la totalidad se le unirán y tomarán una parte activa en la contienda…

Si las dos potencias en cuestión quieren llevarmás adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que… se apoderen de Buenos Aires (sin embargo que la toma de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra), pero aun en este caso estoy convencido, que no podrían sostenerse por mucho tiempo en la capital…

El primer alimento o por mejor decir el único, del pueblo, es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea, la que correría tanto mas peligro, cuanto mayor fuese su número…

En conclusión, con siete y ocho mil hombres de caballería… fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos; tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará, a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente.

JOSÉ DE SAN MARTÍN,
FRAGMENTO DE LA CARTA
QUE LE DIRIGIÓ A JORGE DICKSON
FORMULANDO SU OPINIÓN
SOBRE EL BLOQUEO ANGLO-FRANCÉS
AL RIO DE LA PLATA.

Creación del Cuerpo de Blandengues Para la Defensa de las Fronteras

Creación del Cuerpo de Blandengues

Resumen Descubrimiento De América

En Busca de Nuevas Rutas Comerciales

Descubrimiento del Río de la Plata

Adelantados y Gobernadores

LA DEFENSA DE LAS FRONTERAS

El problema de las relaciones con los indígenas fue una de las mayores preocupaciones de los gobernadores de Buenos Aires durante los siglos XVII y XVIII.

Algunos mandatarios, como Francisco de Céspedes, iniciaron una nueva táctica que consistía en entregar a los naturales diversos productos que satisficieran sus necesidades, alejando de ese modo el peligro de los malones.

Sin embargo, este procedimiento dio pocos resultados; los pampas, aliados con los serranos, se atrevían a atacar las estancias llevándose gran cantidad de ganado y con ello se retardaba el progreso, pues eran pocos los campesinos que se atrevían a establecerse en las regiones desérticas.

Don Andrés de Robles, al hacerse cargo de la gobernación de Buenos Aires en 1674, inició una política de acercamiento espiritual con los aborígenes de la región.

El 19 de mayo de 1675 salió acompañado tan sólo por seis hombres para dar a entender a los indios que su misión era pacífica.

Su viaje tuvo resultados nunca alcanzados hasta entonces, pues más de ocho mil indígenas regresaron con él.

El bondadoso gobernador distribuyó animales y útiles de labranza entre los indios, pero su tentativa de pacificación fracasó poco después debido principalmente a una epidemia de viruela que diezmó a las nacientes poblaciones.

Los naturales que lograron salvarse volvieron a su vida primitiva, y cuando se quiso atraerlos nuevamente todas las tentativas fueron estériles.

blandengues

En los años sucesivos, el ataque constante de los pampas, serranos y araucanos había agotado los escasos recursos defensivos de Buenos Aires.

Sin armas, municiones, ni fondos para adquirirlas, los blancos apenas podían repeler los malones, y en 1740 los indios, envalentonados, llegaron hasta el actual pueblo de Merlo, llevándose numerosos cautivos y cabezas de ganado.

El 26 de noviembre de ese año gran cantidad de indios cayeron sorpresivamente sobre la región de Magdalena, mataron a más de cien campesinos, destruyeron los sembrados, robaron numerosas cabezas de ganado y se apoderaron de hombres, mujeres y niños, que quedaron cautivos. Al conocerse esta noticia cundió el pánico entre la población.

El gobernador Miguel de Salcedo encabezó a principios de 1741 una colecta pública a fin de reunir los fondos necesarios para organizar una expedición. Poco después se resolvió que sería más conveniente llegar a un entendimiento con el cacique Cacapol o Cangapol, jefe de los leuvuches y que había dominado a todas las otras tribus puelches.

Este jefe indígena, a quien los españoles llamaban El cacique Bravo, vivía en Huichin, sobre las márgenes del río Negro; era alto, bien proporcionado y se había impuesto por su valentía. Cristóbal Cabral, enviado por el gobernador, logró internarse por regiones «donde nunca habían llegado los españoles» y selló la paz con Cangapol.

CREACIÓN DE LOS BLANDENGUES: A mediados del siglo XVIII los indios reanudaron sus malones y mataron a muchos blancos. Como el gobernador José de Andonaegui no tomase medidas defensivas, el teniente coronel Juan Basurco pidió al Cabildo que formase una compañía a sueldo.

El cuerpo municipal estudió detenidamente esta proposición y con el apoyo del gobernador resolvió crear dos escuadrones de milicianos, formados por cincuenta hombres cada uno. Por falta de recursos este plan no pudo cumplirse con la premura necesaria, y los indios, sin encontrar resistencia a su avance, continuaron realizando sus terribles incursiones.

Esta situación movió a las autoridades a organizar las fuerzas permanentes en las fronteras.

En 1752 el gobernador José de Andonaegui creó tres compañías, integradas cada una con sesenta soldados de caballería y que fueron llamadas Valerosa, Invencible y Atrevida. La primera se destinó a Lujan, la segunda a Arrecifes y la tercera al fortín del Zanjón.

Estas tropas recibieron el nombre de Blandengues.

Tal denominación proviene, según algunos autores, del hecho de que los soldados al ser revistados por primera vez por el gobernador «blandieron» sus lanzas en homenaje a las autoridades, pero otros, en cambio, opinan que esta designación tuvo su origen en que los soldados debían «blandearse», es decir, dirigirse de un lado a otro para defender las fronteras.

Al principio estos hombres, sobrios, valientes y sufridos, carecían de uniforme, pero años más tarde, y a propuesta del capitán Pedro Nicolás Escribano, se les dio uno, que consistía en una casaca corta de color azul, con un collarín o sobrecuello rojo, solapas, bocamangas y pantalón del mismo color.

En la cabeza llevaban un sombrero con una escarapela y en invierno se cubrían con un grueso poncho criollo.

La creación del Cuerpo de Blandengues, aprobada por el rey de España, contuvo durante un tiempo las incursiones de los naturales.

Empero, al cabo de algunos años, muchos de los soldados de las fronteras comenzaron a desertar, pues no recibían ningún pago por sus servicios y en vano reclamaban que se les abonasen sus haberes.

Fundación de SaltaFundación de JujuyFundación de CórdobaBs. As. en sus Inicios

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Biografía de Juan Perón Infancia Sus Padres Resumen de su Vida

Biografía de Juan Domingo Perón
Militar, Presidente de la Nación Argentina (1945-1955)

Fue el líder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».  Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Elegido presidente en 1946, implantó el sufragio femenino, fomentó la industria, y nacionalizó los ferrocarriles, los teléfonos y el comercio exterior. En la labor social de su gobierno colaboró su esposa María Eva Duarte hasta su muerte (1952). Falleció el 1ª de Julio de 1974.

SU BIOGRAFÍA: Juan D. Perón nació en la provincia de Buenos Aires. La partida de nacimiento indica como fecha el 8 de octubre de 1895 y como lugar, la ciudad de Lobos. Posteriormente se cuestionaron esos datos, argumentando que el nacimiento se habría producido en Roque Pérez, localidad cercana a Lobos, el 7 de octubre de 1893.

Era el segundo hijo de Mario Tomás Perón y de Juana Sosa Toledo, que recién se casaron en 1901. Las raíces de la familia paterna se remontaban a Cerdeña, lugar de origen del bisabuelo de Juan Domingo.

El padre de Juan Domingo era un pequeño hacendado, hombre de trato afable con los paisanos criollos e indios, con quienes convivió. Doña Juana, según su hijo, era «una criolla con todas las de la ley», verdadera jefa de la casa y también «el paño de lágrimas y la confidente».

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón íder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición». Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresi-dencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Sin embargo, las relaciones entre Juan su madre con el tiempo se enfriaron. Doña Juana en 1936 se casó en segundas nupcias con un hombre veinte años más joven que ella y, segur algunos parientes, «Juancito nunca se lo perdonó«.

En 1900 la familia se trasladó a la Patagonia. Compró tierras en Sierra Cuadrada, cerca de Comodoro Rivadavia, vivió un tiempo en la zona de Camarones, donde don Mario fue juez de paz entre 1905-1912, y luego en Chankaike, noventa kilómetros al norte de Río Gallegos.

Cuando Juan tenía 9 años, él y su único hermano, Mario Avelino fueron a vivir con su abuela paterna Dominga Dutey, en la Capital Federal, para estudiar. En 1907, Juan ingresó en el Colegio Politécnico, allí nació su pasión por los deportes. A lo largo de su vida practicará fútbol, boxeo y básquet, entre otras muchas disciplinas.

Los veranos los pasaba con sus padres en el Sur, donde podía disfrutar de largas cabalgarse En el año del Centenario, Perón rinde examen en el Colegie Militar, y a él se incorpora en 1911. Siendo cadete llegará a integrar el equipo de esgrima que representa al Ejército en las competencias. La práctica de este deporte le abrirá las puertas del exclusivo Jockey Club donde trabará amistad con muchos miembros de la «oligarquía vacuna», luego tan denostada por el peronismo.

En diciembre de 1913 se graduó como subteniente de Infantería, y su primer destino fue el Regimiento 12 en Entre Ríos. Según sus propias palabras, a partir de entonces fue aprendiendo «el arte de conducir», en el que se consideraba un maestro: «Yo no soy más que un político aficionado. En lo que soy un profesional es en la conducción, porque eso es lo que he estudiado toda mi vida».

En sus primeros destinos militares, bajo la presidencia de Yrigoyen, le tocó intervenir en la represión de movilizaciones obreras. En 1918 fue enviado a Tartagal, en el Chacho salteño, para controlar la situación ante la huelga de los trabajadores de La Forestal. Al año siguiente, desde el arsenal Esteban de Lúea, en la Capital Federal, participó en la represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, que en enero de 1919 desencadenó la llamada «Semana Trágica».

Destinado en 1920 a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, buena parte de sus destinos militares de ahí en más estarán desligados del mando de unidades de combate. Según sus subordinados de entonces, ya era «todo un caudillo», hombre de trato campechano y simpático. Le gustaba organizar asados y promovía la actividad deportiva. Daba clases de cultura física en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Capital.

Entre 1926 y 1928 cursó la Escuela Superior de Guerra, de la que luego también será profesor. El entonces capitán vivía en Flores Sur, donde conoció a una muchacha de clase media, cuya vocación era la pintura, Aurelia Tizón. «Potota», como la llamaba la familia, era trece años menor que él, y en enero de 1929 se casaron en Buenos Aires. , Pocos meses antes, en noviembre de 1928, había fallecido el padre de Perón, y su madre por un tiempo se instaló con ellos.

En el derrocamiento de Yrigoyen, Perón participa en la toma de la Casa de Gobierno y es nombrado secretario del ministro de Guerra del gobierno de facto. En febrero de 1936 el matrimonio Perón se instala en Santiago de Chile, donde por dos años el marido se desempeñará como agregado militar de la embajada argentina. Llevaban una vida con mucha presencia social, entre los barrios residenciales de Providencia y Nuñoa.

En 1938, los Perón estaban de regreso en Buenos Aires, y Potota comenzó a evidenciar los síntomas de un cáncer, del que murió en septiembre de ese año. Viudo y sin hijos, con el cambio de gobierno acepta una nueva misión en el extranjero.

A comienzos de 1939 viaja a Europa para iniciar un curso de capacitación de infantería de montaña. El propio Perón, andando el tiempo, afirmará que sus actividades incluían el envío de informes a la cúpula militar argentina sobre la situación europea, que iba aceleradamente hacia una nueva guerra mundial.

Perón nunca ocultará su simpatía por los regímenes fascista y nazi. Los consideraba «modelos» de organización social, de «encuadramiento y movilización de las masas» en torno del Estado. En Italia realiza cursos en Turín yMilano, y prácticas de alpinismo en Merano.

Juan Domingo Perón bautizó justicialismo a su movimiento político, al que basó en las tres banderas de: «Justicia social, soberanía política, independencia económica». Aunó a distintos sectores sociales, cuya «columna vertebral» fue el sindicalismo verticalmente organizado y adquirió un apoyo masivo. El Justicialismo, en vida de Perón, fue un movimiento estructurado en «ramas» masculina, femenina y gremial, a las que en la década del 60 se le agregó la rama juvenil.

HITOS DE SU VIDA POLÍTICA:

1943: Perón en laSecretaría de  Trabajo y de Previsión

1945: El 17 de octubre da origen al peronismo

1946: Primera presidencia. Creación del Partido Único de la Revolución Nacional

1952: Segunda presidencia

1955: Derrocamiento de Perón.  Proscripción del peronismo

1965: El Partido Justicialista es legalizado

1973: Tercera presidencia

1974: Muerte de Perón

Perón inició su carrera pública en 1943, cuando siendo un joven coronel promovió en las filas del ejército la realización de un movimiento revolucionario destinado a emancipar el país de su dependencia económica frente a las grandes potencias extranjeras y asegurar el imperio de la justicia social en la Argentina.

Esos ideales le valieron el apoyo masivo de la clase trabajadora que, gracias a su esfuerzo, pasó a desempeñar por primera vez en la historia nacional un papel de primera magnitud en el quehacer político. El 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires la incruenta «revolución de los descamisados», que consagró el surgimiento definitivo de Perón como líder de las masas argentinas.

Electo dos veces presidente (1946 y 1951), Perón transformó revolucionariamente la vida argentina, dando un impulso decisivo al desarrollo industrial y consolidando el poder de las organizaciones sindicales. Su esposa «Evita» colaboró activamente en esa obra hasta su prematuro fallecimiento, acaecido en 1952. La acción de Perón se extendió a su vez al plano internacional, donde su apasionada defensa de los derechos de los pueblos «subdesarrollados» lo convirtió en uno de los precursores del «Tercer Mundo».

El gobierno de la Revolución de 1943
Hacia 1943 dentro de! Ejército existían diferentes grupos y tendencias: algunos simpatizaban con el radicalismo; otros, «los profesionales», se mostraban apolíticos; otros, los nacionalistas, eran los que se habían hecho cargo del poder. Entre estos últimos, se había organizado una logia secreta, denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de inclinación nacionalista y anticomunista.

Luego de que el efímero primer presidente de la Revolución, el general Arturo Rawson, fuera reemplazado por el general Pedro P. Ramírez, varios miembros del GOU ingresaron al gabinete. Durante los primeros meses del gobierno militar, la represión se hizo sentir con fuerza: las provincias, las universidades y los sindicatos fueron intervenidos, se disolvieron los partidos políticos, la censura se aplicó a todos los medios de comunicación y los opositores fueron encarcelados.

Sin embargo, desde un primer momento, el régimen tuvo que enfrentar una activa y multitudinaria oposición, cuyo lema era oponerse a un gobierno al que se presumía cercano al fascismo.

El ascenso de Perón
Entre los militantes del GOU se encontraba el coronel Perón, cuya capacidad política ya lo destacaba entre sus compañeros. A diferencia del resto de los oficiales, pensaba que el peligro de una eventual revolución comunista no podía ser enfrentado exclusivamente mediante la represión: por el contrario, obreros y empresarios debían vivir en armonía, para lo cual era imprescindible que estos últimos hicieran importante concesiones a los primeros.

Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón buscaba favorecer a los trabajadores: entre otras medidas implantó  el salario mínimo vital y móvil, y el sueldo anual complementario (aguinaldo), promovió el fuero laboral,  impulsó nuevos convenios colectivos de trabajo, extendió las vacaciones pagas, mejoró las jubilaciones y las indemnizaciones por accidente.

Así, Perón se fue ganando simpatía de muchos sindicalistas y ejerció toda su influencia para marginar a los que no aceptaban acercarse a él. Mientras tanto, la central obrera Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una línea oportunista: mantenía cierta autonomía pero, al mismo tiempo, respaldaba a Perón.

EL 17 DE OCTUBRE, DIA DE LA LEALTAD PERONISTA: El 19 de septiembre de 1945 la oposición al gobierno de Farrell convocó a una concentración pública. Exigían la renuncia del gobierno y la entrega del poder a la Corte Suprema. Exigieron a Perón la renuncia a sus cargos y lo llevaron detenido a la isla Martín García

En medio de un clima de agitación obrera, el Comité Central Confederal de la CCT había declarado la huelga general para el día 18, para reclamar ante el gobierno el mantenimiento de los beneficios laborales obtenidos durante la gestión de Perón.

La mañana del 17, grandes masas de trabajadores del conurbano marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación del ex-secretario de Trabajo y Previsión. Allí permanecieron todo el día, mientras el gobierno negociaba con el comité de huelga y con el mismo Perón.

LOS AÑOS DE GOBIERNO: (Ver: Gobierno Peronista)
1946:Gana las elecciones y es ascendido a general. Primera presidencia de Perón.

1947: Compra de los ferrocarriles, teléfonos, gas. Nacionalización de la banca y reaseguros. Creación del IAPI. Evita viaja a Europa. Plan Marshall. Comienza la Guerra Fría.

1948:Se crea la Fundación Eva Perón.

1949:Reforma de la Constitución. Huelga azucarera en Tucumán. Represión a opositores. Revolución de Mao Zeg Tung en China.

1950: Año del Libertador General San Martín. Ricardo Balbín es encarcelado.

1951: Huelga de los ferroviarios. Expropiación del diario La Prensa. Levantamiento del general Menéndez. Las mujeres votan por primera vez en una elección presidencial. Perón es reelecto.

1952: Comienza la segunda presidencia de Perdón. El 26 de julio muere Evita. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos.
1953: Crisis económica. Atentados contra la CGT, incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club.

1954: Congreso de la Productividad. Enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. Derrota colonial francesa en Indochina.

1955: Golpes de junio y septiembre. Perón es derrocado y comienza su exilio. Lonardi es desplazado por Aramburu. El peronismo es proscripto. Conferencia de Bandung, origen del Movimiento de Países No Alineados.Levantamiento del general Valle. Perón, en Panamá, conoce a María Estela Martínez.

(Ver: Gobierno Peronista)

EL EXILIO:
Durante los dieciséis años que duró el exilio de Juan Domingo Perón, la Argentina quedó marcada por la experiencia del justicialismo. A pesar de la proscripción que afectó a los partidarios del antiguo presidente, su popularidad permaneció vigente e incluso tendió a reforzarse.

Un testimonio de esto fue la elección de Arturo Frondizi, en febrero de 1958, con el apoyo de los peronistas. Sin embargo, esa alianza no prosperaría, y Frondizi, después de numerases conatos revolucionarios fue destituido por las Fuerzas Armadas. De hecho, la Argentina oscilaba entre la democracia y la dictadura, ya que los gobiernos civiles terminaban con la intervención de los militares que tomaban el poder. Desde Madrid, el ex presidente les pidió a sus partidarios que votaran en blanco en las elecciones.

Perón daba muestras de una extraordinaria capacidad de maniobra, controlando desde lejos a sus seguidores e interfiriendo en la vida política de su país. En marzo de 1971, el exiliado fue rehabilitado por el presidente militar Alejandro A. Lanusse. Sin embargo, Perón fue vetado como candidato a las elecciones pactadas y tuvo que abandonar temporalmente el país tras una breve estancia.

Después del triunfo de los peronistas, agrupados en el Frente justicialista de liberación, con Héctor José Cámpora al frente, Perón regresó enferma definitiva: todo un pueblo lo esperaba como héroe. «Cámpora al gobierno, Perón al poder», cantaban los seguidores del viejo caudillo, que ya se entremezclaban los de derecha con la izquierda peronista.

Cámpora renunció a los dos meses; se llamó a elecciones y Perón fue reelegido por tercera vez presidente de la República en septiembre de 1973. Sin embargo, la recesión económica y la violencia que afectaban al país lo obligaron a desarrollar una política impopular, apoyándose en las élites y reprimiendo a los medios obreros más radicalizados. El tercer período de Perón sólo duró un año.

El 1 de julio de 1974, a los 78 años, Juan Domingo Perón falleció mientras sus partidarios se peleaban por conseguir espacios de poder. Como último homenaje se decretó una huelga general de tres días, pero fueron sobre todo sus antiguos enemigos los que más lloraron su partida. Asumió la presidencia su tercera mujer, Isabel, que era la vice-presidenta. La desaparición de Perón dejó al pueblo argentino más desorientado que nunca, a merced de un nuevo golpe de Estado.

Fuente Consultada:
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX – Deleis-Tito-Arguindeguy

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