Tratado de Versalles

Conquista y Colonizacion de la India Por Inglaterra

Conquista y Colonización de la India

Hasta el siglo XVIII, la India estuvo bajo la hegemonía de los grandes mongoles, príncipes musulmanes. Cuando murió el último de estos soberanos, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales. Franceses e ingleses, que tenían factorías comerciales en el país, hicieron lo posible por conquistarlo. La India, que durante la guerra de los Siete Años pasó a ser colonia inglesa, proporcionó a Inglaterra enormes riquezas.

A principios del siglo XVIII, la India era un imperio muy poblado cuya civilización nada tenía que envidiar a la de Occidente, salvo desde el punto de vista técnico. Hasta 1700, aproximadamente, toda la península había permanecido bajo la autoridad de los grandes mongoles, que pertenecían a una rama musulmana de emperadores que descendían de Tamerlán.

Cuando hubo desaparecido el último gran mongol, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales.

Había finalizado el período fastuoso de la civilización india. Por otra parte, la rivalidad entre el hinduismo y el islamismo, así como las diferencias de razas, lenguas y castas desgarraban el país. La India iba a ser una presa fácil para un nuevo conquistador.

Francia e Inglaterra habían instalado en la India establecimientos comerciales o factorías. Las factorías inglesas más importantes se encontraban en Bombay, Calcuta y Madras, mientras que los franceses habían fundado Pondichery, Chandernagor, Mahé, Karikal y Yanaón.

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Revuelta de Cipayos

Hacia mediados del siglo xvm, el gobernador francés Dupleix intentó, a partir de estas concesiones, lanzarse a la conquista de todo el país. Disponía de un ejército de soldados autóctonos encuadrados por oficiales europeos.

Manejando hábilmente la oposición que existía entre los señores indios, en seis años logró situar gran parte de la India bajo la influencia de Francia.

Pero como Francia no tenía la intención de enfrentarse abiertamente a Inglaterra, en 1754 Dupleix fue llamado a su país, y su sucesor Godehey firmó un acuerdo con los ingleses: ambas partes abandonaban sus protectorados y renunciaban a concluir acuerdos con los príncipes locales.

Cuando, en 1756, estalló la guerra de los Siete Años entre Francia e Inglaterra, un francés de origen irlandés, Thomas Lally Tollendal, partió para las factorías francesas en la India e inició la lucha contra los ingleses.

Obtuvo algunas victorias, pero no le llegaron refuerzos, y cuando Robert Clive se dirigió hacia el sur de la India, su situación se hizo precaria.

Cuando el nabab de Bengala mandó matar a ciento veinticinco prisioneros ingleses, Robert Clive pasó al ataque. La batalla de Plassey (1757) hizo que Bengala pasara a manos de los ingleses. Tollendal, que permanecía acorralado en Pondichery, tuvo que rendirse cuatro años más tarde. Había caído el poderío francés en la India, aunque por el Tratado de París (1763) se permitió a Francia conservar sus posesiones con la condición de que las fortificaciones fueran destruidas.

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Palacio del maharajá en Mysore:Este majestuoso edificio se encuentra en la ciudad india de Mysore, en el estado de Karnātaka. Construido a finales del siglo XIX, este palacio amurallado se proyectó con cúpulas, arcos, torrecillas y columnatas de acuerdo con el estilo indo-sarraceno. El interior está decorado con deslumbrantes colores, vidrieras, pavimentos de mosaico, espejos y puertas de madera tallada.
Cipayo: Soldado indio de los siglos XVIII y XIX al servicio de Francia, Portugal y Gran Bretaña.

Los ingleses reemprendieron por su cuenta la política de Dupleix y se adentraron en el país. Robert Clive y sus sucesores, especialmente Warren Hastings, sometieron a toda la India al control de Inglaterra. Al principio el territorio fue puesto bajo la autoridad de la Compañía inglesa de las Indias Orientales, pero a causa de las quejas contra las exacciones de la Compañía, el Gobierno británico no tardó en instaurar un consejo de vigilancia.

robert clive

Robert Clive

A principios del siglo XIX, la autoridad de Inglaterra hallábase ya sólidamente impuesta: sólo las regiones del Indo quedaban todavía fuera del poder británico. Los territorios del curso inferior del río se encontraban en manos de los emires musulmanes, que en 1843 se vieron forzados a someterse.

En 1849, tras dos violentas campañas emprendidas contra el Penyab, fueron sometidas también las regiones más septentrionales. Desde ese momento toda la India estuvo bajo el control de Inglaterra. Los territorios confiscados a los príncipes hostiles a Inglaterra fueron colocados bajo la autoridad del «gran procónsul», el gobernador lord Dalhousie, que los dominó con mano férrea de 1848 a 1856.

Mientras tanto, Inglaterra había extendido su hegemonía a los Estados vecinos de la India: ocupó Aden y Birmania.
Inglaterra tuvo que reprimir varias revueltas. Una de las más importantes fue la de los cipayos, en 1857.

Delhi, Canpur y Lajno cayeron en manos de los rebeldes, y durante los dos años siguientes se libraron feroces combates.

Una de las consecuencias de la rebelión fue la abolición de la Compañía inglesa de las Indias Orientales: la India se convirtió en una colonia que dependía directamente de la Corona, y era dirigida desde Londres por un secretario de Estado asistido por un consejo de 25 miembros. De este secretario de Estado dependía, en Calcuta, un virrey, asistido por un consejo legislativo y ejecutivo. En 1876 la reina Victoria fue proclamada emperatriz de las Indias.

En el siglo XIX, la oposición al régimen colonial inglés cobró un cariz más violento. El movimiento nacionalista fundó un Congreso Nacional que exigía la autonomía del país. Se concertaron varias reformas, pero no se habló de autonomía. Para obtenerla, Gandhi aplicó una política de resistencia pasiva y lanzó la frase: «ingleses, abandonad la India». En 1947, la India fue dividida en tres Estados autónomos: la Unión India, Paquistán y Ceilán

LA DESCOLONIZACIÓN:

La rebelión de los cipayos, soldados indios que prestaban sus servicios en el ejército inglés al mando de oficiales europeos, sorprendió a Gran Bretaña. Sin embargo, la rebelión había estado incubándose desde hacía mucho tiempo: fue tanto más peligrosa cuanto que en ella participaron hindúes y musulmanes. No obstante, los ingleses lograron dominarla, en parte porque algunas regiones de la península india, especialmente el Penyab, permanecieron fieles a ellos.

A pesar de las importantes reformas que siguieron a la pacificación, los indios todavía tenían muchos agravios políticos y económicos contra Inglaterra. El Congreso Nacional Indio, asociación de patriotas fundada en 1885, les proporcionó la ocasión para formularlos. Este congreso pedía la indianización de la Administración, e hizo aplicar una serie de beneficiosas medidas en el terreno social y educativo.

Con Bal Giandaghar Tilak no tardó en imponerse la tendencia extremista que reclamaba la independencia. El poeta Rabindranath Tagore también se declaró partidario de la independencia.

En 1905, el Congreso aconsejó que se boicotearan los productos ingleses en beneficio de los productos indígenas. El país fue escenario de actos de terrorismo cometidos por una organización clandestina.

En 1909, todos estos acontecimientos dieron como resultado unas reformas que sólo satisfacían en parte los deseos de los patriotas moderados: se concedió entrada a un indio en el Gabinete del virrey, y otros dos, un hindú y un musulmán, obtuvieron escaños en el Consejo del secretario de Estado en Londres.

La primera guerra mundial aportó un cambio radical en las relaciones entre Inglaterra y la India: más de un millón de soldados indios combatieron en el frente aliado en el Próximo Oriente, Europa y África. Además, la India, desarrollando su industria y su comercio, cooperó con Gran Bretaña en el esfuerzo de guerra.

En 1917, los nacionalistas le arrancaron a Montagu, secretario de Estado para los asuntos indios, la promesa de una progresiva autonomía.

En 1919, en virtud de la Indian Act, se concedió a los indios atribuciones particulares en el aspecto regional, pero la Administración central siguió prácticamente en manos del virrey.

Los dirigentes indios no se sintieron satisfechos con estas reformas. Entre ellos estaba Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), que no tardaría en ocupar una posición predominante en el movimiento de independencia.

Gandhi era un abogado que había defendido los intereses de los indios emigrados a Natal, en África del Sur. No era contrario a los ingleses ni a Occidente, pero sentía una viva repulsión por el materialismo, al que consideraba una de las características esenciales de la sociedad occidental. En cambio, no ocultaba su admiración por los valores espirituales de Occidente.

Al igual que Tolstoi, con quien mantenía correspondencia, sentía predilección por la vida en el campo y se oponía a la técnica moderna. Entre los eslóganes políticos de Gandhi citaremos satya (verdad), ahimsa (no violencia) y brahmacharya (amor al prójimo).

Gandhi preconizó una resistencia pasiva a Inglaterra, es decir, la desobediencia civil y la no cooperación con el Gobierno colonial. Organizó manifestaciones pacíficas y reuniones, que provocaron una reacción brutal por parte de las autoridades inglesas. En Amritsar, un general inglés dio orden de disparar sobre la multitud. Esta represión indujo a los nacionalistas moderados a apartarse de Inglaterra.

Después de la muerte de Tilak en 1920, Gandhi se convirtió en el jefe indiscutido del Congreso Nacional. Aquel mismo año apoyó al Congreso con su campaña de no cooperación, y en 1921 provocó una huelga de impuestos.

A pesar de que Gandhi fue enemigo declarado de la violencia, menudearon los incidentes entre indios e ingleses y entre hindúes y musulmanes. En 1922, Gandhi empezó su primera huelga del hambre y fue condenado a seis años de cárcel.

Dos años después fue puesto en libertad. Hasta 1930, Gandhi se dedicó exclusivamente a actividades sociales y económicas. Puso toda su influencia y su prestigio al servicio de los millones de parias a quienes llamaba «pueblo de Dios».

Mientras tanto, el partido moderado (moderado únicamente en lo concerniente a la táctica, pues la meta seguía siendo la autonomía) había obtenido mayoría en el Congreso Nacional. La comisión de información enviada por Inglaterra fue boicoteada por los indios que, en 1928, exigieron la inmediata instauración de un régimen de dominio.

En 1930, Gandhi partió con gran número de discípulos en dirección a la costa a fin de recoger allí un puñado de sal y romper, de este modo, simbólicamente, el monopolio inglés de la sal. En efecto, la sal estaba grabada con un impuesto. (Ver: Marcha de la Sal)

Al año siguiente, el Congreso participó en una mesa redonda en Londres, pero esta conferencia no dio resultado alguno. En 1937, el partido del Congreso obtuvo brillantes victorias en las elecciones para los parlamentos provinciales. Sin embargo, la oposición entre hindúes y musulmanes se había acentuado.

Durante la segunda guerra mundial, Gandhi se declaró partidario de Inglaterra y China, mientras que Subhas Chandra Bose, presidente del Congreso, se ponía de parte de Alemania y Japón. La invasión de la India partiendo de Birmania, que había planeado Bose, terminó en fracaso. Sir Stafford Cripps, representante británico en Delhi, prometió a la India el estatuto de dominio, estatuto que le sería concedido inmediatamente después de la guerra.

Pero en 1942 Gandhi lanzó su proclama: «Ingleses, abandonad la India». Poco después de finalizadas las hostilidades, Mohamed Ali Kinnah, jefe de la Liga Musulmana, invitó a los musulmanes a pasar, a su vez, a la acción.

A Inglaterra sólo le quedaban dos alternativas: emplear la violencia o abandonar la India, repartiéndola entre hindúes y musulmanes. Optó por la segunda solución, y, en 1947, el Congreso y la Liga Musulmana aceptaron el plan de división que les había presentado el virrey, lord Mountbatten.

La India sería dividida en tres dominios: la Unión India, Paquistán y Ceilán. Algunos meses después, el 30 de enero de 1948, Gandhi fue asesinado por un fanático, y el primer ministro, Jawaharlal  Nehru,  le  sucedió  como señor espiritual y político de la nueva India.

En 1966, Indira Gandhi sucedió a Nehru, su padre. La división de la India provocó emigraciones masivas, acompañadas de violencias que costaron la vida de centenares de miles de personas. Numerosos hindúes abandonaron Paquistán, mientras que los musulmanes se retiraron de la Unión India. Sin embargo, una décima parte de la población de la India son musulmanes.

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Origen y Organización de los Kibbutz en Israel Granjas Colectivas

Objetivos y Organización de las Granjas Colectivas de Israel- Los Kibbutz Judíos

El joven Estado de Israel debe su notable florecimiento a su agricultura colectiva: miles de israelíes dedican todas sus fuerzas a los kibbutz, donde el trabajo colectivo no sólo ha conseguido fertilizar el suelo del desierto, sino también favorecer el impulso económico y social de la nación a un ritmo verdaderamente sorprendente

Desde los primeros momentos de su existencia, el nuevo Estado de Israel hubo de enfrentarse a serios problemas económicos, cuya gravedad aumentó por el hecho de que el país había permanecido durante siglos en el abandono. Del rico país cantado por la Biblia sólo quedaban pantanos y tierras incultas que habían perdido su fertilidad natural.

Como la mayoría de los pueblos establecidos a orillas del Mediterráneo vivían principalmente de los recursos de la agricultura, y el rendimiento de la pesca era hipotético, la situación era poco brillante. Dado que la región goza de un clima subtropical que a veces ocasiona abundantes lluvias, pero también sequías catastróficas y el paisaje es extremadamente variado e incluso montañoso, se comprende que todo dependiera del ejercicio de la agricultura y, sobre todo, de un gran esfuerzo.

Los sionistas sabían que el Estado de Israel sobreviviría sólo a costa de una agricultura intensiva, que sería la base de la economía nacional. Como la mayoría de inmigrantes eran originarios de países de Europa oriental, el Estado recibió una estructura socialista, pero con un sistema económico de carácter democrático, como reacción contra el antisemitismo que hacía estragos, sobre todo, en los países no democráticos.

Esta ideología impuso a la población la «religión» del trabajo. El retorno a la tierra se convirtió en la regla de oro del pueblo judío. El renacimiento y notable desarrollo de la nación judía no se pueden comprender sino en función de la organización colectiva o cooperativa de la comunidad agrícola: los kibbutz y los moshav son fundamentales en el poder de Israel.

El sueño judío de regresar a la Tierra Prometida se hizo realidad en 1948. El sionismo triunfó a pesar de los pogroms y de la hostilidad de las naciones árabes vecinas. El rápido desarrollo del joven Estado no sólo se debe a la perseverancia de que dieron prueba sus fundadores, sino, sobre todo, a la organización colectiva de la agricultura.

Interrogada sobre la situación económica de su país, la señora Golda Meir (imagen abajo), antigua ministra de Asuntos Exteriores de Israel, sorprendió a los periodistas por la nobleza de sus palabras: «Tenemos un ideal,  una misión,  que determina el sentido de nuestra vida. El mundo nos juzgará pollos valores morales y espirituales que se desprendan de los progresos realizados por mi país y mi pueblo».

Golda Meir Ministra de Israel

Haber vencido el suelo es, indiscutiblemente, la más impresionante de todas las victorias judías. Al principio de su existencia, Israel se vio enfrentado a una tarea casi insuperable: no había duda de que un individuo que actuara por su propia cuenta nunca realizaría su empresa. Sólo una acción común podría tener un resultado   positivo.

El   Estado   de Israel   se  vio,   pues,   forzado   a adoptar la idea de una agricultura colectiva o cooperativa. Admitido esto, el amor a la patria se asoció a los principios de igualdad social, justicia y fraternidad. La primera puesta en práctica de esta idea se había realizado ya en   1868   bajo   la   dirección   del francés Charles Netter, quien fundó   cerca   de   Jaffa   la   primera granja colectiva.

En  1899 había ya 22. El sionismo trajo consigo la creación del Fondo Nacional Judío, destinado a reunir fondos para la compra de tierras en Palestina. Todos los israelitas de la diáspora  (judíos extendidos por todo el mundo), ricos o pobres, tenían  que  ceder una parte  de sus ingresos.

En cincuenta y tres años, el Fondo compró a propietarios árabes 335.000 ha de tierras. Esas tierras se concedieron con ciertas condiciones. Poco a poco se adoptaron sistemas de explotación los más eficaces de los cuales parecen haber sido los practicados en los kibbutz. Ya hemos dicho que la idea la habían lanzado los sionistas originarios de Europa oriental. Además, el aspecto socialista afectaba más el valor del trabajo que la lucha de clases.

La unión de los «Trabajadores de Sión» con «Los Trabajadores Jóvenes» originó la creación de un a modo de partido laborista, el Mapai, que sigue en el poder. A partir de 1920, el movimiento colectivista salió de su fase experimental.

En 1922, en Israel había 22 kibbutzim que daban trabajo a 1.200 personas. Tres años después, 25 kibbutzim con 2.300 trabajadores que habían rescatado al desierto 7.500 ha. En 1957, el número de kibbutzim había pasado de 228, y 79.000 personas trabajaban 180.000 ha. El kibbutz es una granja colectiva basada en el principio de la propiedad en común de los medios de producción.

El trabajo no está remunerado: los miembros de la comunidad aptos para el trabajo ponen al servicio de la empresa la fuerza física y la competencia. A cambio, la empresa cubre todas sus necesidades: alojamiento, comida, descanso, educación de los hijos, asistencia médica, etc. La asamblea general, que comprende a todos los miembros, tanto hombres como mujeres, constituye el poder legislativo.

La asamblea ejerce la administración, designa sus comisiones y se encarga de todas las tareas cotidianas. Las cuestiones en litigio son examinadas y sometidas a votación. Cada noche se reparte el trabajo. Las tareas empiezan al amanecer y sólo se interrumpen para desayunarse y comer. El trabajo cesa hacia las cinco de la tarde, a fin de reservar suficiente tiempo libre para la vida familiar, sin olvidar las preocupaciones sociales y culturales.

Cada kibbutz dispone de una biblioteca, una discoteca, un cine, un teatro, un museo, una orquesta y una coral. Si el kibbutz adquiere demasiada importancia, se crea un nuevo núcleo en medio de tierras yermas. Entonces, para un centenar de personas empieza una nueva aventura, a pesar de que los ingenieros les ayudan en la realización de sus planes.

Toda la producción de los kibbutz se despacha por mediación de las cooperativas de venta. La población de los kibbutz sólo representa 5 % de la total de Israel, pero, aun así, las granjas colectivas constituyen la espina dorsal de este joven Estado. Los kibbutzim se dedican, además, a la creación de pequeñas industrias, como fábricas de conservas o de material agrícola. Desde 1948, al lado del kibbutz se creaba el pueblo cooperativo, llamado moshav.

Fuente Consulatada:
Enciclopedia Juvenil  Tomo I A Zeta Edit. Credsa

Biografia de Ariel Sharon Gobierno Primer Ministro de Israel

RESUMEN BIOGRÁFICO Y DE SU POLÍTICA DE GOBIERNO EN ISRAEL

Ariel Sharon nació el 26 de febrero 1928 en Kfar Malal, cerca de Jaffa en Palestina (bajo mandato británico) , fue un político israelí y general. Fue primer ministro de Israel del 17 de febrero de 2001 al 14 de abril de 2006. Murió el 11 de enero 2014. Fue uno de los fundadores del partido Likud de orientación derecha y se mostró un gran militar durante las guerras árabe-israelíes de 1948 a 1949, la de Suez en 1956, y en 1967 de los Seis Días y la de Yom Kipur en 1973. La vida de Ariel Sharon forma y arte de la historia del Estado de Israel, pues participó en todas las guerras que contribuyeron a consolidar esa nación como ¡potencia militen frente al mundo árabe.

ariel sharon

Ariel Sharon, líder del Likud, derrotó al candidato laborista, Ehud Barak, en las elecciones para primer ministro celebradas en Israel el 6 de febrero de 2001. Sus correligionarios le aplauden un día después de aquella victoria. El claro triunfo de su partido en los comicios anticipados de enero de 2003 garantizó su continuidad al frente del ejecutivo israelí.

Su familia, de origen judío-ruso, emigró a Palestina en 1922, cuando todavía estaba bajo mandato británico. Su padre, el agrónomo Samuel Sheinerman, y su madre, Vera, estudiante de medicina, de Mogilev en Bielorrusia, se establecieron en el kibutz de Kfar Malal, cerca de Tel Aviv, y cambiaron su apellido por el de Sharon.

Ambos habían experimentado en sus pogromos antijudíos infancia en la Rusia zarista de 1.903 a 1905. Ellos emigraron a Palestina en 1920 y se establecieron en 1922 en el moshav (aldea agrícola), donde nació en Kfar Malal, Ariel Sharon. Tenía una hermana mayor, llamada Judith Yehudit.

A los 14 años se unió a la fuerza de defensa judía Haganá y participó en las guerras árabe-israelíes de 1948, 1956, 1967 y 1973, lo que le significó su ascenso a general de ejército. Participó en la creación de la primera EEIF grupo local en Tel Aviv, la compañía de Edmond de Rothschild.

Durante la Guerra árabe-israelí de 1948, fue jefe del destacamento en la Brigada Alexandroni en la Haganá. Fue herido gravemente durante la Segunda Batalla de Latrun en contra de la Legión Árabe. En 1949, fue ascendido a comandante de la compañía y en 1951 llegó a oficial de los servicios secretos.

Después de estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se le pidió volver al servicio activo al tomar el mando de la unidad 101, primera unidad de las fuerzas especiales israelíes. Según Uzi Benziman, Sharon tuvo un papel destacado en la formación de esta unidad. En 1952, Sharon habría tratado de iniciar su propia unidad de comando especializado en operaciones de represalia, pero sus superiores se habría opuesto a ella. Montó entonces una emboscada en la tierra, sin informar a sus superiores y que mas tarde, debido a sus actuaciones y lobros conseguidos, fue aceptada por  David Ben-Gurion, que le pide que llevar una unidad para actuar más allá de la línea de armisticio con Jordania.

El 14 de octubre de 1953, la Unidad 101  comandada por Ariel Sharon ataca la aldea de Qibya (o Kibia), ubicada en territorio jordano, a raíz de las incursiones palestinas contra Israel donde ocasionaron tres víctimas ( una mujer y dos niños) en Yahud en las afueras de Tel Aviv. Durante esta operación denominada Shoshana, murieron setenta personas  en su mayoría mujeres y niños. Muchos países condenaron la masacre, incluyendo  Estados Unidos y solicitando que los autores sean juzgados por este delito. Sharon escribió en su diario que había recibido órdenes que le pedían dureza en su accionar, pues “Qibya iba a ser un ejemplo para todos.”

La versión israelí fue cuestionada inmediatamente por los Estados Unidos y la ONU, el contraalmirante Vagn Bennike, observador de la ONU, llegó al lugar un día después de la masacre,y  denunció el procedimiento de la Unidad 101 durante su intervención bélica. El 24 de noviembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba resolución que condena a Israel y Estados Unidos suspender temporalmente la ayuda económica al Estado judío.

En 1956, durante la crisis del Canal de Suez, los israelíes cooperan en el intento de tomar el Canal de Suez por parte de las fuerzas expedicionarias franco-británicos tras su nacionalización por el presidente egipcio Nasser. Ariel Sharon organiza a la Brigada Paracaidista 202a y se distingue entre el personal por la prontitud con que las fuerzas actúan.

La brigada paracaidista Nahal 50, llega al Paso de Mitla en poder de una guarnición compuesta principalmente por funcionarios de aduanas y  guardias de fronteras, en su mayoría sudaneses. Estas  tropas paracaídistas comandadas por Rafael Eytan, bajo el mando de Ariel Sharon, fueron acusados ​​de haber ejecutado más de 200 prisioneros egipcios y sudaneses civiles capturados y  todos enterrados en fosas comunes. No hubo evidencia alguna sobre la responsabilidad de Ariel Sharon.

En 1957, con 29 años, se formó durante un año en la Escuela Militar de Camberley en el Reino Unido, a su regreso, estudió Derecho en la Universidad de Tel Aviv. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, mandó a una de las divisiones para que participan en la toma de Sinaí. Sharon adquiere gran prestigio entre su pueblo y se convierte en un hombre público. El comando lo reconoce como un gran estratega.

En 1971, Ariel Sharon  será responsable de poner fin a las actividades terroristas en la Franja de Gaza. Sus tropas matan a más de 100 civiles palestinos y encarcelan a otros cientos.

En 1973,  Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel en el día de la fiesta judía de Yom Kipur. Ariel Sharon toma la cabeza de una división de tanques y responde con urgencia organizando un contrataque.Esta guerra le aumenta aún mas su prestigio entre el público y confirma su talento como estratega, en particular después de varias maniobras por el cual su división cruzó el Canal de Suez y logra rodear y aislar al Tercer Ejército egipcio, dándole la victoria a los israelíes. Más tarde, en 1977, el presidente egipcio Anwar Sadat visita Jerusalén para  la firma de la paz con Israel.

Ariel Sharon fue elegido miembro de la Knesset (parlamento israelí) en 1973 en la lista del Likud, cargo que abandonó en 1974 después de haber sido llamado por el primer ministro Yitzhak Rabin para convertirse en asesor especial de la seguridad.

En 1974,  dirigió personalmente un grupo de colonos para establecer un puesto de avanzada ilegal cerca de Nablus. Este comporyamiento se repitirá varias veces. El ministro de Agricultura Menachem Begin en 1977, permite  la masiva expansión de los asentamientos agrícolas de judíos en la Ribera Occidental y Gaza. Bajo su liderazgo, entre 1977 y 1981, más de 25.000 judíos se establecieron en los territorios ocupados nombradas en las operaciones Jumbo, Judea y Samaria o Meteor.

Fue reelegido diputado de 1977. En 1982 fue ministro de Defensa. Después de repetidos ataques a las organizaciones palestinas a lo largo de la frontera con el Líbano, el ejército israelí invadió Líbano para expulsar permanentemente a la OLP, (operación “Paz de Galilea“), que causó la muerte de cerca de 20 mil civiles árabes.Autorizó el ataque a los campos de refugiados de Sabra y Shatila, a las afueras de Beirut, donde el ejército israelí masacró a cerca de dos mil niños, mujeres y ancianos palestinos.Más de 500.000 israelíes se manifiestan contra la masacre.

El 8 de febrero de 1983, la comisión oficial de investigación liderado por el presidente de la Corte Suprema, el juez Yitzhak Kahan, publica un informe. donde se refiere a la “responsabilidad personal” de Sharon, por “no haber ordenado que se tomen las medidas adecuadas para prevenir masacres potenciales”, por lo que se vio obligado a dimitir ,  ensombrecido su vida política por varios años.

De 1990 a 1992 fue Ministro de Construcción y Desarrollo Regional y Presidente del Comité Ministerial sobre Inmigración y Absorción. Tras la caída de la Unión Soviética y las olas de inmigración procedentes de Rusia, inicia y lleva a cabo un programa que incluye la construcción de 144.000 apartamentos para absorber a los inmigrantes en todo el país.

A partir de 1992-1996, durante el período de los Acuerdos de Oslo, es miembro del Comité de la Knesset de Defensa y Asuntos Exteriores.

LOS ACUERDOS DE OSLO: A partir de 1993, Oslo acogió negociaciones secretas entre los representantes de la OLP y los diplomáticos ¡sraelíes. Estos encuentros, cuando la opinión pública israelí los conoció en el verano de 1993, suscitaron emoción y también escándalo: ¿Al aceptar negociar con una «organización terrorista», el gobierno no acababa de romper un tabú de la política exterior de Israel? Los acuerdos de Oslo preveían la instauración de una administración palestina que gobernase inícialmente la ciudad de Jericó y la zona de Gaza. Al mismo tiempo, la OLP renunciaba al terrorismo y se comprometía a buscar una solución pacífica. Después del encuentro de Washington entre Rabin y Arafát, el 13 de septiembre de 1993, se firmaron los acuerdos de Oslo I, el 4 de mayo de 1994, y los de Oslo II, el 28 de septiembre de 1995. El asesinato de Itzhak Rabin infligió un severo golpe al proceso de paz.

En 1996, Ariel Sharon, fue nombrado Ministro de Infraestructura Nacional y participó en acciones de empresas conjuntas con Jordania, Egipto y los palestinos. También es presidente del Comité Ministerial para el Avance de los beduinos.

En 1998, Ariel Sharon, fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y dirigió las negociaciones con la Autoridad Palestina. Como ministro de Relaciones Exteriores, trabajo con otros líderes de mundo, para organizar un proceso de paz en la región, pero fue en vano. Trabajó un proyecto de agua (Flagship) financiado por la comunidad internacional para encontrar una solución a la crisis del agua en esa zona y que sirvió como base para iniciar  relaciones pacíficas entre Israel, Jordania y los palestinos.

Después de la elección del primer ministro Ehud Barak en mayo de 1999, Ariel Sharon se convierte en líder del partido Likud tras la dimisión de Benjamín Netanyahu, y que permanecerá en ese cargo hasta el año 2005. También es miembro del Comité de Defensa y Relaciones Exteriores Knesset.

El 28 de septiembre de 2000, en medio un clima de pesimismo, Ariel Sharon realizó una visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén o Monte del Templo, considerado sagrado por judíos, musulmanes y cristianos. Situado en el casco viejo de Jerusalén, el sitio constituye el nexo entre los barrios judío y musulmán, y ha sido reclamado por ambos pueblos: tercera ciudad santa para musulmanes y sitio del templo de Salomón para los judíos.

El provocativo gesto de Sharon dejaba entrever que Jerusalén sería innegociable para la ortodoxia judía, hecho que dio paso a enfrentamientos en el recinto y en todos los territorios palestinos. Se inició así la Segunda Intifada, con una espiral de violencia caracterizada por represalias y contrarrepresalias, y la polarización entre israelíes y palestinos.

Respecto a su responsabilidad en el estallido de la segunda Intifada se discute hasta hoy. Algunos comentaristas israelíes y otros internacionales creen que sólo fue un pretexto para desencadenar una insurrección preparada por Yasser Arafat tras el fracaso de las negociaciones de Camp David en el verano de 2000 y después de 8 años de convenios infructuosos. Otros analistas excluyen el carácter premeditado de la sublevación y piensan que fue una reacción espontánea del pueblo palestino. El 7 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU, en la adopción de la Resolución 1322 (2000), deplora la provocación del líder del Likud y la violencia que se produjo.

El 13 de noviembre de 2000, en preparación para la campaña electoral, dijo en una reunión en el New York Post: “Estoy a favor de una paz duradera”, dijo: “Unidos, creo que podemos ganar la batalla por la paz. Pero debe ser una paz diferente, una con el pleno reconocimiento de los derechos de los judíos en su primera y única tierra: paz con seguridad para las generaciones y paz con una Jerusalén unida como capital eterna e indivisible del pueblo judío en el Estado de Israel para siempre”.

Después de una larga carrera política, se convirtió en primer ministro en marzo de 2001 después de veintiocho estallidos en la segunda Intifada. Al final de la segunda Intifada, se implementa la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza.

En 2001, Ariel Sharon fue elegido primer ministro del Estado de Israel en un programa sobre todo en materia de seguridad contra el terrorismo palestino. Fue reelegido en marzo de 2003, tras las elecciones anticipadas.

Durante 2002 y en el marco de una política represiva hacia la segunda Intifada, el gobierno de Ariel Sharon inició la construcción de un muro para frenar las incursiones terroristas a territorio israelí. Proyectado en más de 650 km de longitud para separar Israel de Cisjordania, el muro fue declarado ilegal por el Tribunal internacional de justicia de La Haya (2004), pues la barrera en algunos tramos  invade el territorio palestino, separaa familias y también  impide el acceso a las fuentes de trabajo.

El dictamen del Tribunal, afirma que «el muro, tanto por el recorrido elegido como por el régimen asociado, infringe gravemente numerosos derechos de los palestinos que residen en los territorios ocupados por Israel». En la actualidad, el muro o «valla de seguridad», está construído por una mezcla de alambradas, barreras electrónicas, muros de hormigón y torres con equipos de vigilancia cada 300 metros.

Para Israel, el muro constituye una necesidad de seguridad contra el terrorismo, mientras que para los palestinos, éste contribuye a su situación de aislamiento e impide, de facto, la creación de un Estado palestino unitario.

En 2004, poco después de la muerte de Yasser Arafat, comenzaron las conversaciones de paz con el nuevo liderazgo de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. Mientras tanto, Sharon anunció su determinación de llevar a cabo una retirada unilateral de los asentamientos israelíes de la Franja de Gaza.

El 25 de octubre de 2004 pronunció un discurso en la Knesset, donde afirma: “Como alguien que ha participado de todas las guerras del Estado de Israel, vi los horrores de las guerras. Vi el miedo de las guerras. Vi a mis mejores amigos morir en batallas. Dos veces fui seriamente herido” ¿Fue un genocida? Por supuesto que no. Quienes así lo tachan no pueden explicar convincentemente porqué lo hacen, en qué hechos se apoyan, cuál evidencia reúnen para sus afirmaciones, en cuáles fechas llevó a cabo el supuesto genocidio. Pura propaganda judeofóbica anti-israelí que sirve a los intereses enemigos.”

En medio de las vicisitudes políticas, Sharon, el guerrero mítico de la generación de 1948, sufrió un microinfarto cerebral en diciembre de 2005, del cual se recuperó. Sin embargo, unas semanas después, el 4 de enero de 2006, tuvo una hemorragia cerebral masiva que lo mantuvo en estado vegetal.

El primer ministro israelí, de 77 años, se encuentra nuevamente hospitalizado en Jerusalén con un ataque calificado como “grave” por su médico personal. Es operado en la noche del 4 al 5 de enero de 2006. Sharon entra en un “coma profundo en terapia intensiva” durante varios días “con el fin de mantener una baja presión en el cráneo”.Después de casi cinco meses en coma, fue trasladado al 28 de mayo de 2006 a Sheba Medical Center Hospital de Tel Hashomer.

El 14 de abril 2006 debido a su estado de inconciencia, se lo declara inepto para desempeñar su cargo de primer ministro, y lo pierde oficialmente, de acuerdo con la ley israelí que impone como máximo un período transitorio de 100 días. El puesto permanece vacante , hasta que el vice ministro Ehud Olmert lo reemplaza en sus funciones.

Israel Maimon, jefe de personal de la Ariel Sharon anunció rápidamente que sus poderes fueron transferidos al viceprimer ministro Ehud Olmert. El público israelí sigue de cerca la a evolución de la salud de Sharon hora por hora, mientras que su hospitalización se prolonga cada día sin mejoría.

Después de mucho tiempo , el 12 de noviembre de 2010, fue trasladado a su domicilio, sin embargo, el costo de la hospitalización a domicilio (estimada en casi 300.000 euros al año) se considera prohibitivo y es transportado al hospital unos días más tarde.

Este largo período  de estado de coma siguió hasta el año 2014. Pesaba poco mas de 50Kg. , no necesitaba asistencia respiratoria y respondía a ciertos estímulos, incluso en 2013 los especialistas en neurociencia israelíes detectaron una ” actividad cerebral significativa” , pero de todas maneras su salud no evolucionaba. En enero de 2014 sufre problemas renales por lo que debió ser sometido a una cirugía de urgencia. Lamentablemente el cuadro clínico se complicó y los médido tenían cada día menos esperanzas.

El sábado, 11 de enero 2014, los medios de comunicación israelíes anunciaron la muerte del ex primer ministro Ariel Sharon, de 85 años de edad. El funeral tendrá lugar en Ariel Sharon el Lunes, 13 de enero, 2014. Los países occidentales, Rusia y las Naciones Unidas rindieron un homenaje a la memoria de Ariel Sharon.

Causas de los Conflictos en Tunéz y Egipto Primavera Desierto

HISTORIA: PRIMAVERA EN EL DESIERTO – CONFLICTOS EN TÚNEZ Y EGIPTO

LA ERA DEL COLONIALISMO: A mediados del siglo XIX, el auge económico que se produjo en algunos países europeos gracias a la Revolución Industrial y el capitalismo alentó el fenómeno del llamado imperialismo colonial, caracterizado por el dominio y la administración de nuevos territorios en otros continentes.

El espíritu inicial era colocar los excedentes de sus producciones locales, que debido a la automatización habían logrado altas producciones que superaban el consumo local. Por otro lado Europa necesitaba materia prima para fabricar dichos productos y esa materia prima estaba en distintos países de la fecunda , inmensa y desordenada África, que se presentaba ante los ojos de los empresarios y compañias como una interminable proveedora de nuevos materiales. Lo mimo puede decirse de Asia.

Desde finales del siglo XIX países como Gran Bretaña , Francia, mas tarde  Estados Unidos y Japón, fueron los principales imperios coloniales que se repartieron gran parte de los dos continentes orientales. Primero la conquista militar, el sometimiento político, y luego la explotación económica y organización administrativa. Así se fue imponiendo el modelo económico occidental.

Asi continuó hasta finzalizada la Segunda Guerra Mundial donde las grades potencias quedaron con sus economías bastantes frágil, y mantener la tradicional estructura colonialista le creaba nuevos problemas a los ya asumidos por un conflicto que llevó 6 años dirimirlo.

En 1947 la India a través de su líder espiritual y político Gandhi pudo emanciparse de Gran Bretaña y asi pronto apareció una ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

De esta manera podemos decir que un nuevo orden mundial forjado por Estados Unidos y la Unión Soviética,  tras la Segunda Guerra Mundial supuso el fin del viejo modelo colonial europeo. Imperios como el británico y el francés perdieron su condición hegemónica en el concierto internacional y se hundieron frente al empuje de los movimientos de emancipación nacional que florecieron en Asia y África, proceso denominado Descolonización.

De ese proceso surgieron una miríada de nuevos países (el Tercer Mundo), una flamante generación de líderes políticos ajenos al bipolarismo (Gandhi, Nehru, Lumumba) y un ramillete de conflictos de naturaleza muy diversa que marcaron la segunda mitad del siglo XX.

Dos de esos países, que son objeto del tema de esta página fueron Túnez y Egipto, por lo que daremos una breve idea de la política vigente en el momento de los distubios y violentas manifestaciones sociales en 2011, que los historiadores recuerdan con el nombre  de “Primavera del Desierto”.

TÚNEZ:  ubicado al norte de África, pequeño país de 160.000 Km², con 10 millones de habitantes, en su totalidad musulmanes y con un alto de alfabetismo. Su capital es Túnez, que explota el turismo como un importante recursos económico para el país.

En 1999, las primeras elecciones multipartidistas le dieron otra victoria al mismo presidente  Ben Alí (imagen abajo) , quien obtuvo plena inmunidad judicial luego de su mandato. Fue reelegido  en 2004 y 2009. En este año, a los 73 años de edad, Ben Alí, líder de la Unión Constitucional Democrática (RCD), inició su quinto mandato consecutivo.

presidente de Túnez Ben Alí

A pesar del notable crecimiento económico, en octubre de 2010, la cifra de desempleo en Túnez llegaba al 14,7 por ciento, lo que representaba ura seria amenaza para la estabilidad social. Cientos de miles de jóvenes eran reclutados por grupos radicales islamistas que se aprovechaban del descontento general de la población.

Otro de los graves problemas en este país tenía que ver con las severas restricciones a la expresión periodística y a la tarea de los jueces, especialmente contra aquellos que se atrevían a criticar o juzgar al Gobierno. La independencia judicial era nula, al igual que a libre expresión.

El 17 de diciembre de 2011 el aumento del desempleo, la elevada inflación y las promesas incumplidas por el Gobierno generaron protesta: masivas. La represión por parte de la policía se hizo ascendente y se denunciaron numerosas muertes. Ei gobierno de Zine al Abldine Ben Alí tambaleaba ante el inconformismo de la población.

EGIPTO:  ubicado al norte de África, un país de 1.000.000 de Km², con mas de 80 millones de habitantes, donde el 90% practica el islamismo de la rama sunita.Su capital es El Cairo.

Anwar El Sadat fue un destacado presidente egipcio por su participación en la Guerra de Yom Kipur contra Israel, recuperando territorios perdidos anteiromente en otra guerra, pero un 6 de octubre de 1981, El Sadat fue asesinado por un fundamentalista Islámico ante una multitud durante un desfile conmemorativo de la Guerra de Yom Kipur.

Lo sucedió Hosni Mubarak, considerado en su momento un héroe nacional por sus gestas militares en la década de los 70. Tropas egipcias participaron en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, en la que se expulsó a los iraquíes dei territorio de Kuwait.

Mubarack presidente de Egipto

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2006, Mubarak fue reelegido, por quinta ocasión. El 21 de octubre de 2010, el Partido Nacional Democrático (NDP) anunció que el presidente Mubarak se presentaría para las elecciones presidenciales de 2011, lo cual causó el descontento colectivo debido a las altas cifras de desempleo, la opresión y la corrupción. El 31 de diciembre, una iglesia cristiana fue objeto de un atentado terrorista. Murieron 21 personas.

Respecto al acontecer de los hechos vamos a publicar una nota de la edición del Almanaque Mundial  2012, a cargo del comunicador social y periodista, Gustavo Reyes Ramiréz, quien lo explica de la siguiente manera:

Mohamend Bouazizi nunca pensó que su acto simbólico –prenderse fuego en plena plaza de Sidi Bouzid, ciudad de Túnez, el 12 de diciembre de 2010- sería la chispa de una gran revolución civil en pro de la democracia, que se extendió por los países de la región norte del continente africano y la península arábiga, y cuyo resultado final es, hasta el momento, imposible de predecir.

Miles de tunecinos siguieron atentamente, por las redes sociales Facebook y Twitter, el estado de salud de este universitario de 26 años, que vendía frutas y verduras de manera informal para pagar sus estudios y que decidió inmolarse en protesta por el acoso constante de la Policía. Al ver reflejadas sus vidas en la historia de Bouazizi, los inconformes se lanzaron a las calles para pedir la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. El estudiante murió el 5 de enero de 2011.

Mientras en Túnez avanzaba la revuelta, que dio como resultado la dimisión y la salida del presidente Ben Alí del país, el 14 de enero, en Egipto, el gigante árabe, millones de ciudadanos, usuarios de las redes sociales, con las mismas características: jóvenes, estudiantes y profesionales de clase media, sumidos en la pobreza y la falta de oportunidades, se reunieron en la plaza Tahrír, en El Cairo, para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, que impuso un régimen dictatorial desde 1981.

Al estilo del siglo XXI, esta revolución se gestó en tiempo récord, gracias a la utilización masiva de las redes sociales en esta región del mundo, cuyo desarrollo social y tecnológico va en contravía de los regímenes dictatoriales impuestos desde los años 60 y 70, tras el proceso de descolonización de África del Norte.

Según un estudio realizado en 2010 por la firma Logicks.com, los países de Oriente Medio y de África del Norte ocupan el décimo lugar entre los usuarios mundiales de Facebook. Actualmente, la región tiene más de 56 millones de usuarios. Solo en 2010 se unieron a Facebook 19 millones más. Por esa razón, una de las primeras reacciones del régimen de Mubarak en Egipto fue tratar de bloquear la red Twitter el 25 de enero, y ordenar la detención del ejecutivo de Google, Wael Ghoneim.

Pero esto solo exacerbó los ánimos de la multitud, que continuaba apostada en la plaza Tahrir exigiendo la dimisión del Presidente. Entretanto, la revolución que empezaron los jóvenes ya había sido adoptada por sus familiares, que se turnaron para mantener viva la protesta el tiempo que fuera necesario. El fenómeno se extendió así mismo a otras ciudades importantes del país, como el puerto de Alejandría. Más de un millón de personas hicieron presencia permanente en la plaza Tahri’r durante los 18 días que precedieron a la dimisión de Mubarak, el 11 de febrero de 2011.
El vertiginoso y poco sangriento triunfo de las revoluciones en Túnez y Egipto se debió, más allá de la eficacia de las redes sociales, a la decisión de los ejércitos, en ambos países, de distanciarse de los regímenes y permitir que el pulso entre las fuerzas sociales definiera la situación. Para la reconocida historiadora colombiana Diana Uribe, “esta decisión de los ejércitos, que reconocieron la validez de la lucha social, dignificó su papel, a tal punto que en Egipto fue una junta militar quien asumió el gobierno de transición”.

En los demás estados que han entrado en el ‘efecto dominó’ de esta explosión social la realidad es otra, pues los regímenes, prevenidos de lo que les venía encima, tomaron medidas para mantener el control de los ejércitos y reprimir con fuerza desmedida las protestas populares.

El resultado de esto ha sido un creciente baño de sangre, en el CjUS los países miembros de las Naciones Unidas y de la Otan han decidido intervenir, argumentando la defensa de la voluntad popular y de un naciente slitjma democrático, pero movidos también por velados intereses, como el de recuperar el control de los recursos petroleros, que son manejados por los gobiernos dictatoriales como el de Muamar (iadaíi en Libia.

En estos territorios la lucha por las libertades populares y la renovación política continúa y sus resultados son, hasta el momento, imposibles de vaticinar.

Varios economistas internacionales coinciden en asegurar que el conflicto político y social en los países del Norte de África tiene un denominador común: el descontento generalizado de una población joven e intelectualmente bien preparada, que se ha cansado de ver cómo el desempleo campea en sus territorios, las oportunidades de toda índole escasean y la brecha entre ricos y pobres se amplía a diario, a pesar de que los indicadores muestran un crecimiento constante de sus economías.

Según datos publicados en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la  , Comisión Económica y Social para África Occidental de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, en Egipto el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,5 a 6,5 en una escala de 10 puntos; un desarrollo económico del 5,3% anual; una inflación creciente a 12,8%; y una tasa de desempleo que llega al 9,7%. Los jóvenes, que suman 23 millones de personas, son los más afectados por los índices de desempleo y, a la vez, los más beneficiados por el desarrollo humano existente.

En el caso de Túnez, el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,0 a 6,0 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,4% anual, y una inflación baja: 4,5%. El desempleo llega al 14%.

Por lo que respecta a Libia, el índice de desarrollo humano muestra un avance, entre 2005 y 2010, de 7,6 a 7,9 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,3% anual, y una inflación baja: 3%. El desempleo llega al 30% La población de jóvenes representa un total de 11 millones de personas. Las altas tasas de desempleo se han convertido en un grave obstáculo para ellos, en contraste con el gran desarrollo humano que se percibe y que ha aumentado en los últimos años.

Estos datos evidencian la similitud entre las situaciones socioeconómicas de los países en cuestión, y sustentan la teoría expuesta por la Comisión África, del Senado de la República de México, que, en su análisis publicado en mayo de 2011 y titulado ¿Qué le Espera a África en 2011, afirma: “Son los sectores más empobrecidos de los países del norte del continente africano quienes resienten en mayor medida el alza en los precios de los productos básicos, por lo que no han dudado en salir a las calles a expresar su desacuerdo, llevando en sus manos barras de pan como símbolo de protesta.

FINAL TÚNEZ: El ex presidente Zín Ben Alí fue condenado por un tribunal militar a 20 años de prisión por “incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional”. Ben Alí junto a su señora Leyla Trabelsi, se encuentra prófugos y están exiliados en Arabia Saudí, país que no los quiere entregar.

Fueron juzgados en estado de fuga y fueron juzgados por la muerte de cuatro jóvenes fallecidos por disparos de balas en una manifestación. Otros miembos particiepes de la fuerza de seguridad también fueron juzgados en la misma condición de fuga y condenados a penas de entre 5 y 10 años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75.000 y 100.000 euros.

Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.

FINAL EGIPTO: En mayo de 2014 Hosni Mubarak fue sentenciado a tres años de prisión por robar fondos públicos. También sus hijos Alaa y Gamal fueron condendos a 4 años por los mismo cargos

Un tribunal egipcio sentenció este miércoles al derrocado presidente Hosni Mubarak a tres años de prisión, acusado de robar fondos públicos, en un caso relacionado con el presupuesto de los palacios presidenciales. Por otra parte la justicia multó a la familia con 3 millones de dólares y les ordenó la devolución de 18 millones que había robado de las arcas públicas; dinero estaba destinado al mantenimiento del Palacio Presidencial. La fiscalía pudo comprobar que ese dinero fue utilizado para decorar bienes y propiedades provadas en lso barrios Heliópolis y Katameya.

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2012 Nota de Gustavo Reyes, Comunicador Social y Periodista

Vida Política de Lumumba Líder Político del Congo Historia

LUMMBA: RESUMEN DE LA HISTORIA POLÍTICA EN EL CONGO AFRICANO

El líder nacionalista Patrice Lumumba (1925-1961) fue el primer ministro de la República Democrática del Congo entre junio y septiembre de 1960. Depuesto de sus funciones ante el temor suscitado por su panafricanismo radical, el presidente Kasavubu lo entregó al régimen secesionista de Katanga, controlado por Tshornbé y las tropas belgas. Lumumba fue torturado y asesinado, y su cadáver disuelto en ácidos minerales.

Lumumba fue un ferviente nacionalista, empleado de correo,  educado en una misión, y con gran facilidad de palabras, que lo conviertieon en un famoso orador , que transmitía sus pensamiento con acalorados discursos llenos de pasión y amor a su pueblo.

En 1960 cuando el Congo consigue su independencia, Lumumba se convierte en el jefe de gobierno y ministro del  gobierno del Movimiento Nacional Congoleño, pero mas tarde,debido a un problema en la provinvia de Katanga, es destituído por Joseph Kasavubu, y luego fue arrestado y asesinado por el general Mobutu. Su muerte fue la llama que encendió la mecha de un gran escándalo político y fue considerado un mártir nacional.

Lumumba Lider politico del congo
Patrice Lumumba (1925-1961), primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo (denominada Zaire desde 1971 hasta 1997). Tras su muerte, Lumumba se convirtió en ídolo anticolonial y mártir del panafricanismo.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

La colonización del Congo había sido atípica, una empresa privada del monarca belga Leopoldo II que había transmitido en herencia a su nación esta colonia inmensa. También atípica fue la explotación colonia Los misioneros católicos implantaron un régimen respetuoso, en el que facilitaban enseñanza primaria y técnica, pero no media ni universitaria, para evitar la formación de élite.

Al mismo tiempo, las compañías mineras concedían salarios y condiciones de trabajo y alojamiento ventajosos con respecto a los de otros países africanos, bajo un régimen paternalista, en el que estaban prohibidas la bebida y las lecturas sin control.

La Guerra Mundial provocó el crecimiento económico sostenido en un país que tenía, entre otros recursos minerales, reservas de uranio. Con la expansión crecieron las ciudades y surgieron núcleos de pequeños comerciantes y estudiantes universitarios indígenas. Y pronto partidos y líderes políticos, entre los cuales destacó Patricio Lumumba al frente del Movimiento Nacional Congolés, y Kasavubu al frente del Partido Étnico Abako.

A lo largo de 1959 se proujeron huelgas y enfrentamientos tribales. Ante esta situación el Parlamento belga, después de una reunión en Bruselas con dirigentes de 14 partidos (enero de 1960), voto la independencia. Kasavubu fue el primer presidente y Lumumba el primer jefe de gobierno.

Tras un acceso a la independencia solemne, con un viaje del rey Balduino a la capital, Leopoldville, las tensiones tribales amenazaron la trayectoria posterior. El asesinato de Lumumba y la secesión de la rica provincia de Katanga, dirigida por Moisés Tshombé, exigió de Brusela; una arriesgada operación de paracaidistas para salvar a sus conciudadanos, que habían quedado atrapados. En conflicto Congo-Katanga amenazó con convertirse en una confrontación internacional.

Finalmente se reintegraría la provincia rebelde. Pero bajo la larga dictadura de Mobutu en  Congo, que africanizó su nombre en Zaire (recientemente recuperó su anterior denominación), no solucionó, simplemente aplazó, los problemas tribales.

Mobutu dictadura en el congo

Mobutu Sese Seko

Mobutu, El padre de Zaire
El fracaso de un primer golpe de Estado en 1960 no descorazonó para nada al coronel Mobutu, en ese entonces jefe de estado mayor del ejército congoleño. Un nuevo intento en 1965 resultó exitoso: al derrocar al presidente Kasavubu, el general Mobutu anunció su intención de poner fin a la corrupción. En 1967 instituyó un régimen plebiscitario y africanizó el nombre del país, rebautizándolo como Zaire. Contó con el respaldo de Francia que lo consideraba garante de la estabilidad política en África ecuatorial. Además, las potencias occidentales lo apoyaron durante la rebelión de la provincia de Shaba, en 1978: los paracaidistas franceses y belgas saltaron sobre Kolwezi. Mobutu permaneció por más de treinta años en el poder, antes de ser finalmente enviado al exilio, expulsado por las tropas rebeldes de Laurent Désiré Kabila. Falleció en septiembre de 1997.

La figura de Lumumba emergió poderosamente el 30 de junio de 1960, el día de la independencia del Congo, en el Palacio de la Nación de Léopoldville. Después de la intervención del rey Balduino de Bélgica, que celebró la independencia del Congo como culminación de la obra concebida por la inteligencia del rey Leopoldo II, tomó la palabra el nuevo primer ministro congoleño. Fue un discurso de otro mundo más real.

“Durante los ochenta años del gobierno colonial sufrimos tanto que todavía no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, vestirnos, encontrar vivienda o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día nada más porque somos negros…

Hemos observado cómo la ley no era la misma para los blancos y para los negros, acomodaticias para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exiliados en nuestro propio país, con un destino peor que la propia muerte”.

“En las ciudades los blancos han tenido magníficas casas y los negros destartaladas casuchas; a los negros no nos han permitido entrar al cine, los restaurantes o las tiendas para europeos; hemos tenido que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos sentados en cabinas de lujo. ¿Quién podrá olvidar las masacres en las que tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en las que fueron encerrados por negarse a aceptar el régimen opresivo y explotador que por fin vencimos?

Pero nosotros, los que vamos a dirigir nuestro querido país como representantes elegidos, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, declaramos en voz alta que todo esto ha terminado ya. Se ha proclamado la República del Congo y nuestro país está en manos de sus propios hijos”.

LUMUMBA, VÍCTIMA DEL CAOS
Apenas conseguida la independencia, la situación empezó a degradarse. La fuerza pública congoleña se amotinó en el mes de julio. Las tropas que eran comandadas por oficiales belgas se rebelaron exigiendo la total africanización de la jerarquía. El gobierno fue incapaz de poner fin a la rebelión. Cediendo al pánico, los funcionarios belgas huyeron.

El 11 de julio, la rica provincia minera de Katanga hizo secesión; los separatistas estaban dirigidos por Moise Tshombé y apoyados por algunos nedios financieros belgas. Amenazado por la intervención militar de la antigua metrópoli y la consiguiente ruptura de las relaciones diplomáticas, Lumumua intentó encontrar respaldo en el extranjero.

El envío de los cascos azules por parte de la ONU no solucionó nada. Defendió su causa ante las capitales amigas: Accra, Túnez, Rabat y Conakry, pero fue en vano. Finalmente hizo un llamado a la Unión Soviética, lo cual tensionó la situación internacional sin aportarle ayuda. El 5 de septiembre, el presidente Kasavubu revocó su mandato. Mientras intentaba reunirse con sus partidarios en Stanley ville, fue detenido por los soldados del coronel Mobutu.

Transferido a Katanga, en enero de 1961, fue asesinado por partidarios de Tshombé. Patrice Lumumba había declarado: «Si muero mañana, es porque un Blanco le entregó armas a un Negro». Caben pocas dudas acerca de la responsabilidad de los servicios secretos belgas en su ejecución. Con Lumumba desapareció la esperanza de un Congo libre y democrático.

CRONOLOGÍA
1925
Nacimiento de Patrice Lumumba.
1941 La Carta del Atlántico ratificó el derecho de      los pueblos a disponer de ellos mismos.
1944 Violentos motines en Luluabourg.
1945 Huelga insurreccional de los trabajadores  portuarios en Matadi.
1950 Creación del ABAKO.
1955 El profesor Van Bilsen publica el Plan de treinta años para la emancipación de la África belga.
1958 Creación del Movimiento nacional congoleño (MNC).
1959 Revueltas en Léopoldville. El MNC presenta su programa. Conferencia de Accra bajo la égida del presidente ghanés Nkrumah.
1960 Mesa redonda en Bruselas. Elecciones legislativas y éxito del MNC. Independencia del Congo. Lumumba, jefe de gobierno. Admisión del Congo en la ONU. Secesión de la provincia de Kananga, liderada por Molse Tshombé; inicio de la guerra civil. Golpe de Estado del coronel Mobutu.
1961 Asesinato de Patrice Lumumba a manos de los  hombres de Moise Tshombé, el 17 de enero.

Fuentes Consultadas:
Revista TIME  Historia del Siglo XX La Descolonización Africana
Cronos Historia del Mundo Contemporáneo Vicens Vives Bachillerato Primer CursoBiografía Hicieron La Historia Tomo II Patrice Lumumba

Caída del Zarismo Ruso Fin de la Monarquía en Rusia Romanov

LA CAÍDA DE LOS ZARES Y DEL IMPERIO RUSO – GOBIERNO DE LOS SOVIETS

Las derrotas del ejército ruso durante la Pirmera Guerra Mundial, y la enorme miseria que esta guerra había agudizado en toda Rusia, como el ascendiente que sobre la famila real había adquirido el monje Rasputín, considerado por la zarina como «un santo a quien Dios  se lo dice todo»,  avivaron la cólera del pueblo  contra aquella cruel autocracia.

La oposición de la burguesía se radicalizaba también, y en la Duma (asamblea) se formó un bloque progresista, a la vez que la unión de los Zemstvos (asambleas locales electivas) manifestaba su abierta hostilidad al régimen.

Indiferentes a aquellas muestras de descontento, Nicolás II, siguiendo los consejos del “monje loco” Rasputín, nombró para la Presidencia del Gobierno y para el Ministerio del Interior a dos reaccionarios muy mal vistos.

Monje Rasputín

La nobleza liberal urdió entonces un complot contra el aventurero Rasputín, que fue asesinado por el príncipe Yusupov, el 30 de diciembre de 1916. El zar Nicolas II respondió inmediatamente, anulando la Duma y endureciendo la represión contra los socialistas, pero el hambre llegó a tal extremo, que enseguida aparecieron las primeras revueltas y huelgas en San Petersburgo.

Familia Real Rusa, Nicolas II Romanov

Las tropas dispararon sobre la multitud, el día 11 de marzo  matando a unas 200 personas, pero, en los días   siguientes,  una  parte del  ejército  se unió a los manifestantes. Se ocuparon le edificios públicos, y fueron detenidos ministros y generales.

De esta maneta aparecen dos poderes paralelos que dominaban   la   ciudad:

1-El   Comité Ejecutivo provisional de la Duma, formado por burgueses liberales, y

2-el Soviet de Obreros Soldados,   compuesto,   en   su  mayoría  por mencheviques y socialistas revolucionarios influyentes  entre el campesinado,  partidarios de la terminación de la guerra y de un cambio de régimen.

Estos dos poderes llegaron a un acuerdo y constituyeron, el 15 de marzo, un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov, con el  historiador  Miliukov   en  Negocios   Extranjeros y el general Kornilov en Guerra Bajo la presión de su Estado Mayor.

El zar Nicolas II abdicó, el  15 de marzo,  a favor de su hermano, el gran duque Miguel, pero éste renunció al trono, al día siguiente. En 17  de  marzo,  la monarquía había dejaba de de existir, y Rusia, de hecho, se había con vertido en una República.

Durante el período que transcurrió hasta la Revolución de octubre, se mantuvo siempre la dualidad de poderes,  y los  sucesivos gobiernos fueron perdiendo,  progresivamente,  su influencia en favor de los Soviets, y, en el seno de éstos, de los Bolcheviques.

El gobierno provisional  del  príncipe   Lvov   tomó  algunas medidas democráticas, tales como la libertad de prensa, de expresión, de asociación y la ampliación de los poderes de las asambleas locales, pero se mostró intransigente en el problema de la guerra: Rusia «respetaría inquebrantablemente las  obligaciones internacionales  contraídas  por  el  régimen derrocado».

En realidad estos nuevos dirigentes de Rusia interpretaron incorrectamente la realidad: el pueblo ruso no quería la continuidad de la guerra. Muchos querían aprovechar la revolución para poner fin a injusticias seculares: los campesinos pobres querían las tierras de la nobleza, las naciones oprimidas querían la independencia y muchos obreros industriales querían acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Cada vez más influido por las ideas de los Bolcheviques, que en sus periódicos   «Pravda»   y  «El   Social-Demócrata» hacían una activa propaganda a favor de la terminación de las hostilidades sin anexiones ni indemnizaciones y de la fraternización con los proletarios de los países en guerra,  el  Soviet  de  Obreros  y  Soldados iba  apartándose del gobierno provisional.Los soldados desertaban y volvían a sus hogares, desorganizando el tráfico y paralizando toda acción militar.

Aprovechando aquellas dificultades, los alemanes facilitaron el regreso  de  Lenin  (entonces   refugiado   en Suiza) a Rusia, permitiéndole atravesar Alemania en un vagón precintado. Desde su vuelta a San Petersburgo, el  17 de abril, Lenin denunció, en una serie de artículos reunidos bajo el título de «Tesis de Abril», al gobierno provisional y propugnó la República de los Soviets.

Lenín, ideologo revolución rusa

Se revisó el esquema clásico marxista: desaparecía la etapa transitoria, hasta entonces considerada como imprescindible, de una república parlamentaria. La intensa propaganda desplegada por los Bolcheviques en las filas del ejército era más fuerte cada día, y desembocó, a comienzos de mayo, en imponentes manifestaciones contra la guerra, que obligaron al gobierno provisional a dimitir.

El día 18 de mayo, un nuevo ministerio de coalición le sucedía: el príncipe Lvov seguía presidiéndolo, pero en él tomaban parte activa los socialistas, y uno de ellos, el abogado Kerensky, era ministro de la Guerra y de la Marina.

De acuerdo con los aliados, el día 29 de junio, Kerensky confió la dirección de una ofensiva contra los alemanes al general Broussilov, pero fracasó completamente, al negarse los soldados a avanzar. Los Bolcheviques de Petrogrado (el nuevo nombre de San Petersburgo), a los que se habían unido los marinos del buque Kronstadt, intensificaron sus manifestaciones e intentaron, el 17 de julio, adueñarse del poder.

La insurrección fue sofocada  y Lenin tuvo que huir a Finlandia. Los marinos fueron desarmados, la prensa bolchevique suprimida, y muchos jefes del partido detenidos, pero en el seno del gobierno estallaron graves disensiones entre burgueses y socialistas, que acabaron en la formación de un nuevo gobierno del que fue apartado el príncipe Lvov.

El proletariado industrial estaba poderosamente influido por los socialistas rusos más extremistas: los bolcheviques. Aprovecharon esta influencia para acosar al gobierno provisional y, en noviembre (octubre según el viejo calendario ruso), lo expulsaron del poder en Petrogrado. De esta forma, Rusia se convirtió en el primer estado del mundo gobernado por los marxistas.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
Los Bolcheviques no tardaron en reorganizarse, y celebraron, clandestinamente, el VI congreso de su partido, al que fueron admitidos Trotsky, dirigente indiscutido de la revolución de 1905, y sus compañeros. Aquel congreso preparó y definió las grandes etapas de la revolución armada: terminación de la guerra, destitución del poder burgués, el poder para los Soviets y reforma agraria.

En el gobierno, el ala burguesa, apoyada por el general Kornilov, reclamó la supresión de los Soviets. Ante la negativa de Kerensky, Kornilov, al mando de varios cuerpos de caballería, marchó sobre Petrogrado, con la intención de conquistar el poder, pero la población resistió, y el general, abandonado por una parte de sus tropas, acabó rindiéndose.

Kerensky, ya sin el apoyo de la derecha, formó un nuevo gobierno con predominio de los socialistas, pero él seguía fiel a la idea de una República democrática, y, para instaurarla, convocó una Asamblea para el 20 de octubre, que debía prepara las elecciones de una Constituyente.

Para los Bolcheviques había llegado la hora de actuar. De vuelta de Finlandia, Lenin reunió, el 23 de octubre, al Comité Central del Partido, que votó la insurrección armada inmediata, por una enorme mayoría.

Lenín dando un discurso y Trosky a la derecha parado

Durante la guerra, Lenin estuvo exiliado en Suiza, pero gracias a los fondos y la ayuda de los alemanes (deseosos de hacer lo que fuera con tal de acelerar el colapso ruso) regresó a Petrogrado después de la revolución de marzo. Asumió la dirección del ala bolchevique del partido socialista y llevó a cabo una genial campaña política para socavar la autoridad del nuevo gobierno hasta que llegó el momento de destituirlo. En octubre, prácticamente sin derramamiento de sangre (gracias, sobre todo, a las tácticas y la planificación de Trotski), los bolcheviques ocuparon el Palacio de Invierno —donde se encontraban los miembros del gobierno— y otros sitios claves de la capital. Después de la toma del poder, actuaron a través de una nueva institución, el Congreso de «Soviets» —o consejos obreros y de soldados—, dominado por los simpatizantes de los bolcheviques.

En la noche del 6 al 7 de noviembre (octubre para ellos, pues usaban otro calendario) , los Bolcheviques, apoyados por los Soviets, por la guarnición de Petrogrado y por el acorazado «Aurora», se apoderaron de todos los puntos estratégicos de la capital. Mal defendida por los cadetes, el Palacio de Invierno, donde se habían encerrado los ministros, acabó por capitular ante los asaltos de los marinos. Sólo Kerensky logró escapar.

El 14 de noviembre, el congreso de los Soviets se reunió y se atribuyó oficialmente todos los poderes. Bajo la presidencia de Lenin, se formó un nuevo gobierno, el Consejo de Comisarios del Pueblo, totalmente integrado por Bolcheviques, que abolió la gran propiedad agraria, dió a los obreros el control efectivo de las fábricas, se pronunció por el derecho de los pueblos de Rusia, sin anexiones y sin contribuciones, y ordenó el alto el fuego.

El 15 de diciembre, Trotsky, Comisario de Negocios Extranjeros, firmaba en Brest-Litovsk el armisticio con los plenipotenciarios alemanes y austríacos. Las negociaciones de paz comenzaron cinco días después. Divididos acerca de la táctica a adoptar, los Bolcheviques acabaron aceptando la tesis de Lenin, que, para salvaguardar la revolución, estaba dispuesto a sacrificar la integridad territorial de Rusia.

El 3 de marzo de 1918, se firmaba la paz en Brest-Litovsk. Rusia abandonaba Polonia, Lituania, Curlandia, Livonia, Estonia, Finlandia y Ucrania, que se convertía en República independiente. Se perdía así un potencial económico inmenso, pero se salvaba el poder de los Soviets. El día 7 de mayo, Rumania tenía que firmar también la paz con las potencias centrales, en Bucarest, cediendo una parte de sus territorios a Bulgaria y a Hungría y entrando en una unión aduanera austro-alemana.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

 

Formación del Segundo Reich II Alemán Política de Bismarck

RESUMEN ORGANIZACIÓN SEGUNDO REICH ALEMAN: POLITICA DE BISMARCK

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En el curso de los años inmediatamente anteriores a la guerra de 1914,105 conflictos diplomáticos no se explican más que en el marco de las transformaciones económicas y sociales. El desarrollo industrial y su ritmo acelerado, el impulso del capitalismo financiero, los conflictos entre los grupos sociales, el amplio movimiento de emigración, la extensión de los deberes y cargas militares: todo esto condiciona la política de las potencias. Pero uno de los rasgos esencialef de la época será la afirmación vigorosa del sentimiento nacional.

La Alemania de Bismarck, orgullosa de su fuerza, se apoya en tradiciones y en principios permanentes para justificar su afán de conquista. Las minorías que componen la vieja monarquía austríaca afirman su derecho a la independencia, con una violencia que sacude al imperio hasta sus raíces.

Los nacionalismos apasionados conducirán a los pueblos a la guerra, en la que la supremacía europea desaparecerá. El nacionalismo alemán es especialmente dinámico. Su orgullo por los progresos científicos y técnicos se mezcla a una exaltación del pasado, al culto de lo «colosal», e intelectuales como Nietzsche y Wagner glorifican el espíritu germánico.

EL SEGUNDO REICH
El 18 de enero de 1871, la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles retumbaba con los «hoch» y los «hurrah» de la multitud: aquél era el lugar solemne e histórico, elegido por el «canciller de hierro», Otón von Bismarck, para proclamar la unidad del «Reich» alemán, mientras la corona imperial pasaba a ceñir las sienes del rey de Prusia, Guillermo I. Este se hallaba rodeado de generales, de banderas de los regimientos que acababan de vencer a Francia, de príncipes y reyes alemanes que, con mayor o menor entusiasmo, aceptaban la hegemonía prusiana.

El honor de  aquella jornada correspondía, sin duda, al canciller Bismarck, el cual, desde que había sido nombrado primer ministro de Prusia, en 1862, se había propuesto como finalidad esencial la unidad alemana. Ya hemos visto las grandes etapas recorridas: la guerra de los ducados (1863), la guerra contra Austria (1866) y contra Francia (1870-1871).

Bismarck veía ineludible el enfrentamiento con Austria y confiaba en la guerra como el camino para conseguir 1; unidad. A este fin, preparó tres guerras sucesivas: una contra Dinamarca (1864), mediante la que se anexionó lo: Ducados de Schleswig y Holstein; otra contra Austria (1866), por la cual consiguió la disolución de la Confede ración Germánica y la formación de la Confederación d« la Alemania del Norte, que reunía a 23 Estados alemanes y la última contra Francia (1870), gracias a la cual consiguió el acercamiento de los Estados del sur a Prusia, qus hasta el momento habían estado más vinculados a Austria, así como la anexión de Alsacia y Lorena a la nueva nación alemana.

Bismarck canciller del segundo ReichBismarck había considerado entonces que la nación alemana, «estrechamente unida en una cólera común», estaba madura para constituir un imperio, cuyo emperador sería el rey de Prusia. El derecho imperial prevalecería sobre el regional, y los príncipes del Sur, hasta entonces independientes y soberanos, ya no serían más que vasallos, subordinados.

El hábil canciller tuvo que negociar, día tras día, con los diplomáticos de Hesse, de Baviera, de Wurtemberg, hasta que todos ellos se resignaron —incluso Guillermo I, que aceptaba con reticencias «aquella cruz que pesaría sobre sus espaldas»—, y se proclamó el imperio, el día del aniversario de la coronación de Federico I, en Koenigsberg.

Pero el imperio estaba sin organizar aún. Para ello, Bismarck deseaba establecer un «absolutismo justo, benévolo, razonable». La idea del Estado era para él mucho más importante que la de nación, y no se preocupaba de los que intentaban hacer de Alemania una comunidad mística. Según Bismarck, los alemanes, abandonados a sí mismos, no valían nada, caminaban hacia la anarquía.

El imperio se componía de veinticinco Estados, entre ellos tres repúblicas: Hamburgo, Bremen y Lubeck. Cada Estado conservaba instituciones, constitución y gobierno propios. Justicia, instrucción pública, cultos, obras públicas, administración local eran de la competencia de los gobiernos particulares. Algunas monarquías conservarían también un ejército propio, pero bajo el mando supremo del emperador.

El gobierno del Reich predominaría sobre los de los veinticinco Estados, y se compondría de la Cámara de Diputados o Rekhstag, del Consejo Federal o Bundesrat, del canciller y del emperador. El Rekhstag era elegido por sufragio universal: tenían voto todos los alemanes mayores de veinticinco años. El Bundesrat era una asamblea de plenipotenciarios, personajes importantes en sus estados, nombrados por los príncipes y por las tres ciudades republicanas. Ambas asambleas confeccionaban las leyes y las sancionaban, juntamente con el canciller.

La ley votada entraba en vigor inmediatamente, sin que el emperador pudiese aplazarla ni oponerle el veto. Sin embargo, sólo el emperador nombraba o destituía al canciller. Al emperador correspondía también el derecho de declarar la guerra o de disolver el Reichstag, con la sola aprobación del Bundesrat. El gobierno del imperio regía las relaciones exteriores, la defensa nacional, las aduanas, Alsacia y Lorena, la economía general. Extraña particularidad: no había Consejo de Ministros.

EL CANCILLER
Todo descansaba sobre los hombros del canciller: él era todo el ministerio. Otra particularidad: Prusia tenía más importancia que todos los otros estados reunidos. Era el estado más extenso —351.000 kilómetros cuadrados, de los 541.000 que componían la totalidad de Alemania— y el más poblado —25 millones de habitantes, de un total de 41 millones—. El emperador, presidente de la Federación, era, al mismo tiempo, rey de Prusia, mientras que el canciller era presidente del Consejo1 prusiano y algunos de sus secretarios de Estado eran ministros de Guillermo I.

Prusia imponía sus directrices a toda Alemania. Atenuaba el unitarismo cuando quería defender las prerrogativas prusianas, y lo reforzaba en la medida en que le aseguraba la dirección del Reich. Bismarck manejaba magistralmente aquella delicada maquinaria que él mismo había creado.

Tenía sesenta y cinco años. Conservaba la misma dura máscara, la misma franqueza brutal, la misma ironía despectiva. Vivía en la misma tensión, con la misma desconfianza hacia sus colaboradores, con los mismos odios rumiados a lo largo de los mismos insomnios. Guillermo I le hizo príncipe y le donó un inmenso territorio, de modo que se convirtió en uno de los más grandes propietarios de Alemania.

Bismarck solía decir: «Cuando se haya olvidado mi política, se me recordará por todos los árboles que he plantado». Pasaba varios meses del año en sus tierras, y, cuando volvía a Berlín, daba espléndidas fiestas, durante las cuales argumentaba, explicaba, convencía: «Primero, viene la nación, su posición en el exterior, su independencia, nuestra organización… Todo lo que viene después, constitución liberal, reaccionaria, conservadora…, yo lo dejo en segundo plano; es un lujo de instalación, en el que ya tendremos tiempo de pensar, cuando la casa esté sólidamente construida… No me interesa la doctrina. Empecemos por edificar un conjunto sólido».

EL FINAL DEL CANCILLER DE HIERRO
El 9 de marzo de 1888, a la edad de noventa y un años, moría el emperador Guillermo I. Bismarck, después de ensalzar su memoria en el Reichstag, vencido por la emoción, se agarró la cabeza entre las manos y lloró. El nuevo emperador Federico I (III de Prusia) era un hombre sencillo, culto, que habría deseado introducir en el sistema de Bismarck ideas liberales, pero estaba enfermo de cáncer, y moriría dos meses después.

Con la subida al trono de Guillermo II, se afirmó el nacionalismo. Guillermo II recordaba sin cesar a su «inolvidable abuelo», pero, contrariamente a él, gustaba de la fama, del esplendor, de la apariencia, de las proclamaciones ampulosas y de los retos pueriles. Representaba su papel con una pompa casi teatral. Bismarck le comparaba con un “capitán de barco, sentado sobre un barril de pólvora, y con el cigarro en la boca”, pero, considerándose indispensable, no sentía la menor inquietud acerca de su porvenir.

Sin embargo, el joven emperador pretendía gobernar por sí mismo. No tardó en producirse el choque, porque se enfrentaron, tanto en política exterior como en las cuestiones sociales, pues Guillermo quería practicar una política menos severa respecto a los socialistas. El viejo   canciller   dimitió,   el   20   de   marzo de 1890, y se retiró a su tierra de Varzin, donde moriría, en 1898, después de meses de insomnios, de pesadillas, de visiones trágicas: «Este edificio que yo he levantado, piedra por piedra, me lo destruirán». Y sus últimas palabras fueron: «¡Pero Alemania!  ¡Ay!  ¡Alemania!».

LOS NUEVOS DUEÑOS
En todas partes, la caída de Bismarck había producido el efecto de enorme alivio. «Cada cual —escribe Hohenlohe— se sentía un personaje, mientras que antes todos estaban empequeñecidos, reducidos». Y el emperador no era una excepción. En un discurso de 1891, declaraba, efectivamente: «En el imperio no hay más que un solo señor, que soy yo, y no toleraré a ningún otro». Hasta la primera guerra mundial, hubo cuatro cancilleres: el general von Caprivi, el príncipe von Hohenlohe, el príncipe von Bülow y Teobaldo von Bethmann-Hollweg.

Suceder al canciller de hierro era difícil. Caprivi lo sabía. Hombre de carácter, espíritu independiente, conocía la vida parlamentaria, pero ignoraba la política exterior. Hizo votar las leyes sociales que Bismarck había rechazado y negoció tratados comerciales, pero se quejaba de haber sido apartado de las gestiones diplomáticas, y se retiró en 1894.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

El Imperialismo Norteamericano Siglo XIX Desarrollo Resumen

El Imperialismo Norteamericano en el Siglo XIX

RESUMEN SOBRE EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO EN EL SIGLO XIX: Desde la compra de Louisiana, Estados Unidos siguió conquistando nuevos territorios y, aunque es posible que a su debido tiempo se convirtieran en estados y se poblaran por colonos blancos, a menudo se adquirieron en circunstancias dudosas, que podían parecer imperialistas para los no norteamericanos.

Estados Unidos quitó por la fuerza territorio a México y, algo más disimuladamente pero también por la fuerza, a los indios, sus habitantes nativos. En 1812 Estados Unidos entró en guerra con Gran Bretaña y muchos norteamericanos abrigaron la esperanza de apoderarse de Canadá. Sin lugar a dudas, la compra de Alaska a los rusos fue una prolongación del gobierno norteamericano sobre territorio extranjero que no limitaba con el propio.

Del mismo modo que los rusos no consideraban imperialistas sus avances contra los kanes y las tribus de Asia Central, los norteamericanos fueron incapaces de tener remordimientos sobre su ocupación gradual de la mayor parte del norte del continente americano. Se sintieron obligados a cumplir un «destino manifiesto». No les pareció una conquista, sino una expansión natural. Durante mucho tiempo, el Oeste impidió que los norteamericanos se ocuparan de los asuntos extranjeros. Sin embargo, acabada la guerra de Secesión y unidas ambas costas por ferrocarril y telégrafo, se empezó a hablar de los intereses de Estados Unidos en el extranjero.

La geografía hizo que los norteamericanos partieran de sus orillas en dos direcciones: hacia el oeste, por el Pacífico, y hacia el sur, en dirección al Caribe y Sudamérica. Desde fecha temprana estaban asentados los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

América para los Americanos
Prácticamente desde su independencia, los norteamericanos se dedicaron a ampliar los territorios originales de las trece colonias (que sólo daban al Atlántico, ni siquiera en ese momento al Caribe) con la conquista del Oeste. Gran parte de las nuevas adquisiciones estaban en esa época en manos de los amerindios, que no fueron reconocidos como propietarios o ciudadanos norteamericanos sino confinados -tras el exterminio casi masivo- a reservas.

El Estado vendió esas tierras a bajos precios a particulares y empresas. Otras regiones fueron compradas a metrópolis europeas: Louisiana a Napoleón (Francia), en 1803; Florida a España en 1809. y el vasto territorio de Alaska a los rusos, en 1867. La ocupación del Medio Oeste y del lejano Oeste fue a expensas de los territorios indígenas y mexicanos, es decir, por la fuerza. Con el descubrimiento de oro en California, el centro de gravedad de Estados Unidos se desplaza hacia el Pacífico. Pese a las leyes mexicanas, que prohibían la inmigración, los colonos norteamericanos llegaron masivamente.

Entre 1845 y 1848, México pierde la mitad de su superficie en una guerra con los norteamericanos: todos los territorios al norte del Río Gránele (los actuales estados de Texas, Arizona, Nuevo México, California, Nevada, Utab y una parte cíe Wyoming). Al estar bastante aislado el este del oeste, se crea todo un mercado de producción de alimentos en distintos países latinoamericanos que. dan sobre el Pacífico -entre ellos Chile-, para abastecer las necesidades de los californianos. Entre 1820 y 1860 Estados Unidos pasa a tener de 23 a 33 estados, y su población se triplica, superando los treinta millones. Consideran que deben tener la hegemonía en el continente, y se oponen a las intervenciones europeas.

Su presidente Monroe, en 1823, estableció la doctrina que lleva su nombre, prohibiendo a cualquier Estado europeo establecer colonias en América o participar en las cuestiones americanas. Se sintetizaba así: “América para los americanos”, que muchos han traducido al castellano como ”América para los norteamericanos”, ya que ellos se denominan a sí mismos “americans“, y la doctrina implicaba un predominio de los norteamericanos ejerciendo una especie de control o paternalismo sobre todo el continente. Eso se debía a la creciente puja entre los capitales ingleses y estadounidense para detentar su supremacía.

Inicialmente muchos norteamericanos se opusieron de manera constante a que Estados Unidos tuviera posesiones de ultramar. Sostenían que, puesto que la república debía su existencia a la rebelión contra la potencia imperial, ¿cómo podía dedicarse a la empresa imperial? Otra objeción se basaba en que la Constitución no preveía la
existencia de colonias, sino de territorios que a largo plazo podían convertirse en estados de pleno derecho de la Unión. ¿Cómo era posible lograr algo semejante en sitios remotos?

Explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898. El atentado desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

La intervención en Cuba
En la década de 1880 los estadounidenses ya comienzan sus inversiones en Cuba, en las ramas azucarera, minera, tabacalera y ferroviaria. Intervienen en la guerra de independencia de Cuba contra España con la excusa de que ésta había bombardeado un acorazado suyo. Los norteamericanos desembarcan en la isla una fuerza invasora de 17.000 hombres. Entre ellos había un regimiento de soldados negros, a quienes los españoles llamaron “yanquis ahumados”. La participación norteamericana en esta guerra que ya finalizaba instigada por la prensa sensacionalista norteamericana y el presidente McKinley, durará sólo cuatro meses.

La consecuencia para España, una potencia europea en decadencia, es la pérdida de su flota y las últimas posesiones coloniales en América. La isla cié Puerto Rico es transferida a Estados Unidos y en esta “espléndida guerrita” (palabras del secretario cíe Estado), los norteamericanos obtienen además las islas Guam y Filipinas en el Pacífico, estas últimas cedidas a cambio de 20 millones de dólares.

La ocupación militar de Cuba les permite consolidar el dominio de las compañías azucareras, reconociendo finalmente la independencia de la isla pero bajo la tutela norteamericana. El gobierno de Estados Unidos se atribuye así. el derecho de intervención en la isla y su defensa ocupando las tierras necesarias para una base naval (la de Guantánamo), que todavía hoy conservan. La guerra con España también reporta beneficios a los grandes magnates como Rockefeller, que extiende sus negocios en todo el Caribe, instalando sucursales del National City Bank.

• La política del garrote
Las inversiones norteamericanas van paralelas a la política de intervención en las débiles repúblicas caribeñas y centroamericanas. Mientras la United Fruit Co., la Standard Oil y la American Suggar Co. expanden sus intereses, se desarrolla la nueva política exterior conocida como la política del garrote. El presidente Teodoro Roosevelt es exponente de esta agresiva diplomacia. EE.UU. ocupa Haití (1915) y Santo Domingo (1916-24), asumiendo el control de las aduanas de este país, y “fabrica” la independencia de Panamá, provincia de Colombia, para asegurar en su territorio la apertura de un canal interoceánico.

• El Canal de Panamá
En 1898, la anexión de las islas Hawai y la posesión de las Filipinas. permite a los Estados Unidos consolidar sus intereses comerciales con el Lejano Oriente (los mercados de China y Japón). Este comercio alentará el proyecto de apertura de un canal interoceánico que comunique ambos océanos a través de América Central. En principio había proyectado su construcción en Nicaragua. mientras que una compañía francesa obtuvo el permiso para iniciar las excavaciones y construir el canal en Panamá.

Pero la empresa francesa quiebra, por lo que en 1902 el Congreso norteamericano autoriza la compra de la compañía, adquiriendo además, del gobierno colombiano, el dominio perpetuo sobre una franja de tierra situada en su territorio y el uso exclusivo del canal. El Senado de Colombia rechaza el tratado. Esta postura lleva al presidente norteamericano Roosevelt a apoyar abiertamente un movimiento separatista panameño.

En 1903 desembarcan marines norteamericanos en la ciudad de Panamá y el gobierno de Washington reconoce al nuevo país, que cedía a perpetuidad a los Estados Unidos, una banda de tierra del Atlántico al Pacífico. A cambio se le concedía una regalía de diez millones de dólares y el pago cíe un arriendo de 250.000 dólares anuales. La República panameña queda de hecho bajo jurisdicción norteamericana: una parte de su territorio fue convertida en la Zona del Canal de Panamá (unas 94.000 hectáreas).

El canal fue inaugurado en 1914. El control del mismo modifica la estrategia norteamericana y da un nuevo impulso a su política imperialista en el Caribe. La posesión estadounidense del canal fue el símbolo más evidente del neocolonialismo norteamericano. La aspiración panameña de ejercer la soberanía sobre la zona del Canal dio con Ornar Torrijos (presidente panameño que muere en un sospechoso “accidente” aéreo) un paso adelante, al firmarse un acuerdo con el presidente norteamericano Jimmy Cárter en 1977. Allí se establecía que el traspaso del Canal sería al terminar el siglo (el 31 de diciembre de 1999), hecho que finalmente se hizo realidad.

• La diplomacia del dólar
Los sucesores de Roosevelt denominaron “diplomacia del dólar” a este tipo de intervencionismo en los países vecinos. La doctrina sostenía que el gobierno cíe Estados Unidos tenía derecho a buscar y proteger negocios lucrativos (inversiones) para sus empresarios. Este expansionismo norteamericano y el abandono de la política tradicional aislacionista, se da en un contexto internacional de renovada y agresiva competencia de los países europeos por el reparto del mundo. Una verdadera carrera para obtener territorios y zonas de influencia caracterizarán al período de fin de siglo XIX como “la era del imperialismo”.

La acción imperial norteamericana tuvo, sin duda. diversas raíces. Pero el crecimiento del comercio exterior vinculado al proyecto de expansión, contaba con una influyente minoría intelectual vinculada al Partido Demócrata que veía la necesidad de construir una gran Armada, apoderarse de bases navales y abrir mercados distantes.

En 1904 se dará una nueva interpretación de la Doctrina Monroe de 1823 (que negaba el derecho de las potencias europeas a intervenir en América): el presidente Roosevelt, en su mensaje anual, adjudica a los Estados Unidos como depositarios de la “civilización” el derecho a “ejercer un poder de policía internacional”. Si las naciones lindantes no se mantienen reglamentadas y prósperas, el gobierno de los Estados Unidos podría interferir en algún Estado que parezca incapaz de mantener el orden en su propio pueblo, o con el objetivo de proteger los intereses norteamericanos.

Fuente Consultada:
Historia Mundial y Contemporánea 1° Año Polimodal Eggers-Brass-Gallego
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Ocicidente Tomo B Jackson Spielvogel
Historia El Mundo Contemporáneo
Polimodal A-Z El Mundo Contemporáneo Felipe Pigna y Otros

Colonialismo Británico en Sudáfrica Política de Cecil Rhodes

CECIL RHODES Y EL IMPERIALISMO BRITÁNICO EN EL SURDÁFRICA

A partir de 1870 se produjo una expansión territorial sin precedentes de los países europeos. Las grandes potencias occidentales exploraron y conquistaron territorios en todos los continentes y enviaron personas, capitales y productos industriales a todo el planeta. La superioridad técnica y militar les permitió imponer su ley y dominar fácilmente.

El choque entre los intereses imperialistas llegó a ser una de las características esenciales de la vida internacional. Hasta 1890 había numerosos territorios por ocupar y sólo unos pocos países habían entrado en la carrera colonial. A medida, sin embargo, que la ocupación del mundo se completaba y aparecían otras potencias coloniales, las ambiciones y rivalidades por el dominio colonial fueron la principal fuente de tensiones y, en definitiva, una de las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Además, la dominación colonial comenzó a ser contestada en muchos de los territorios colonizados y en el primer tercio del siglo XX nacieron los movimientos de liberación nacional que culminaron en el proceso descolonizador de la segunda mitad del siglo.

Pocos fundadores de imperios han poseído una personaliad tan acusada como Cecil Rhodes. Consagró toda su vida  a la realización de un gran proyecto: conquistar el mundo para la civilización anglosajona. De este grandioso plan, se dedico a poner en práctica la pirmra fase, la formación de un África británica: partiendo de El Cabo, crear, desde luego, una sólida unión de toda el África Austral, ganar desde allí la región de los grandes lagos, y hacerse con Sudán y Egipto.

Hijo de un pastor protestante, emigró a África a los diecisiete años de edad, donde consiguió hacer una inmensa fortuna absorbiendo un gran número de pequeñas empresas mineras, para englobarlas en la poderosa «De Beers Mining Co.». Más que de riqueza, estaba sediento de poder, no amando el dinero sino por la fuerza que proporcionaba, y tenía el convencimiento de que no había hombre que no pudiera ser comprado, por lo cual la corrupción fue uno de sus medios habituales de acción.

Cecil John Rhodes (1853-1902), colonialista y financiero británico, uno de los principales promotores del dominio del Reino Unido en Sudáfrica.

En los momentos de la llegada del joven Rhodes al África Austral, en 1870, Inglaterra no poseía allí más que dos colonias: El Cabo y Natal. Los antiguos habitantes del país, los boers, de origen holandés, habían emigrado hacia el Norte, fundando las colonias de Orange y del Transvaal, donde vivían, pacíficos y rudos, del cultivo de la tierra y de la cría de ganado.

El descubrimiento de oro y de diamantes en sus territorios trastornaría sus costumbres patriarcales. Despreciaban los bienes materiales, y esto fue su ruina. Aventureros y prospectores, llamados uitlanders, extranjeros para el país. Inglaterra, al principio, contemporizó: estaba ocupada en lucha, en el Norte, contra los feroces zulúes; había ocupado el distrito de Kimberley.

Cecil John Rhodes empleó su gran fortuna, obtenida con sus minas de diamantes de África, para expandir el dominio británico en el sur de este continente. Después de su muerte, ocurrida en 1902, gran parte de su capital fue destinado a la Universidad de Oxford para financiar las becas que llevan su nombre. Rhodes personificó el espíritu y la ambición colonial. A pesar de su delicada salud, estaba decidido a que el continente africano “desde Ciudad de El Cabo hasta El Cairo” estuviera bajo control británico, y consiguió frenar los intentos de otras potencias coloniales como Bélgica, Alemania, Países Bajos, Francia y Portugal.

Fue la energía de Cecil Rhodes, convertido en primer ministro del Gobierno de El Cabo, la que arrastró a sus compatriotas. Estimaba a los boers, pues había apreciado sus virtudes de laboriosidad y de firmeza. En cambio, despreciaba a los negros.

Los consideraba como unos monos, aunque unos monos útiles, susceptibles de convertirse en mano de obra. Y escribía acerca de ellos: «Debemos tratar a los indígenas, allí donde se encuentren en estado de barbarie, de un modo distinto del nuestro… Debemos ser sus señores». Esta política inhumana ha pesado, y sigue pesando, gravemente sobre el porvenir del África Austral.

El primer ministro anexionó, en 1885, Bechuanalandia, y después hizo que se reconociera la propiedad de un inmenso territorio, situado al norte de Transvaal, que llamaría Rhodesia. Por último, estableció un protectorado sobre Nyassalandia.

La «Chartered», sociedad dirigida por Rhodes, impulsó toda la transformación del África Austral, protegiendo, al mismo tiempo, los intereses de los uitlanders. Pero, para federar todos los países, era preciso conseguir el concurso de los holandeses.

Estos, ahora cercados en sus dos colonias, se negaban, agrupados detrás de su indómito presidente Krüger, a toda concesión. Cecil Rhodes, abandonando su paciencia, dejó las manos libres a su amigo Jameson, quien, en 1895, trató de apoderarse de la capital del Norte, Johannesburgo, pero fracasó en la empresa. Y esto fue el fin de Rhodes, obligado a retirarse. Sus últimos esfuerzos se centraron en la explotación de Rhodesia.

Sin embargo, después de la muerte de Rhodes, una costosa guerra produjo la unión de las Repúblicas del Norte con Natal y El Cabo. Krüger se había negado al reconocimiento de ningún derecho a los emigrantes que afluían al Transvaal.

El conflicto estalló en 1899; los boers invadieron Natal con sus milicias, agrupadas en comandos de 200 a 500 hombres, y cercaron a las guarniciones inglesas. Falta de cohesión, la contraofensiva del cuerpo expedicionario británico fracasó. Pero los británicos, dirigidos por lord Robert, se rehicieron.

Incrementado su número por refuerzos considerables, vencieron a los holandeses en Paderberg, en febrero de 1900, en el curso de una ruda batalla que duró diez días. La lucha continuó durante dos años más aún, en forma de guerrillas, siendo lord Kitchener quien acabó con ellas, implacablemente, sin vacilar siquiera en encerrar a familias enteras en los campos de concentración. Entonces, los dirigentes boers pidieron la paz, que se firmó en 1902.

Los blancos seguían siendo minoría, por lo que el porvenir de su dominación dependía de la reconciliación de los dos grupos objetivo que persiguió la política británia otorgando, en 1906, un estatuto de autono mía al Transvaal y a Orange. En 1910, se fundó la Unión del África del Sur, que agrupaba a los boers y a los ingleses, a fin’ de que discutieran en común todos los problemas esenciales. En cuanto a otros inmensos territorios, Inglaterra se vio obligada a no ejercer sobre ellos más que un control lejano y teórico, dejándolos disponer de gobiernos propios.

Los «dominios» reconocían la soberanía británica, concedían   a   Inglaterra   valiosas ventajas económicas, al tiempo que las tierras vírgenes atraían el exceso de su población.

El Canadá fue el primero en acogerse, en 1867, al estatuto. El acta de la América británica del Norte creó un nuevo estado: la Confederación del Canadá. Australia, poblada por subditos británicos, se convirtió, en 1900, en «dominio británico», y después, en  1907, en  «dominio autónomo». Nueva Zelanda corrió la misma suerte.

Todos estos países se consideraron libremente asociados en una comunidad, reconociéndoseles también el derecho de secesión. Pero los ingleses, por lo que se refiere a los países «blancos», tenían confianza en su solidaridad de origen y de interesen económicos: los capitales de los «dominios» eran ingleses,y la metrópolis comprabaa las nuevas naciones una parte de su producción agrícola.

TESTIMONIO: Carta de Cecil Rhodes, colonizador de África, en 1895
Ayer fui al Est End de Londres (barriada obrera) y asistí a una asamblea de parados. En la reunión escuché muchos discursos exaltados que no hacían sino pedir pan, pan y pan. AI volver a casa estuve reflexionando sobre lo que había oído y me convencí más que nunca de la importancia del imperialismo. […]

La idea que tengo representa la solución al problema social, es decir, con tal de salvar a cuarenta millones de británicos de la guerra social, nosotros, los políticos coloniales, tenemos que tomar posesión de nuevos territorios para colocar el exceso de población, para encontrar nuevos mercados donde vender los productos de nuestras fábricas y nuestras minas. […] Si no queréis la guerra civil tenéis que convertiros en imperialistas.

PARA SABER MAS…
EL ORO Y DIAMANTE EN SUDÁFRICA

El descubrimiento de oro y diamantes en África del Sur y el desarrollo de las industrias que se hallan directa o indirectamente relacionadas con él, están vinculados a dos acontecimientos importantes. En primer lugar, el conñicto con los ingleses en los albores del siglo XX y el enorme aumento del número de trabajadores negros, circunstancia a la que se unieron grandes dificultades.

El nombre de Cecil Rhodes (1853-1902) está ligado a la penetración inglesa en África del Sur. En 1871 se admitió su presencia en los campos diamantíferos de Kimberley, que acababan de ser descubiertos. Rápidamente hizo fortuna en ellos y consiguió que lo eligieran miembro del Parlamento de El Cabo. En lo sucesivo, su fin sería conquistar la colonia de El Cabo, Natal e incluso toda África del Sur por cuenta de Inglaterra. De este modo se convirtió en el principal adversario de Paul Krüger, presidente del Transvaal y campeón del nacionalismo bóer.

Cecil Rhodes llegó a ejercer las funciones de primer ministro de la colonia de El Cabo y emprendió la tarea de someter numerosos territorios situados al norte de las Repúblicas bóers del Transvaal y el Estado libre de Orange, plantando así los jalones de la futura Rodhesia. Pero actuando de este modo, Cecil había cercado a los bóers, cuya hostilidad se ganó. El resultado de su política fue permitir que Inglaterra conquistara toda África del Sur.

Pese a lo que se pueda pensar de la actitud de Inglaterra con respecto a los bóers, no debemos olvidar que los ingleses contribuyeron a hacer de África del Sur una importante potencia económica. Esta prosperidad se debió a la extracción de oro durante varias décadas. Las capas auríferas menos profundas se encuentran a 1.200 m, pero algunas alcanzan 2.800 metros. La extracción a semejante profundidad ha sido posible por el hecho de que la temperatura sólo aumenta un grado cada 140 m. mientras que en otros lugares, el aumento es de un grado cada 33 metros.

A pesar de que el contenido en oro del mineral es bastante débil. la rentabilidad sigue siendo muy buena. El oro siempre es un valor seguro en los mercados mundiales, y los gastos de explotación son mínimos. Los sistemas artesanos de acuerdo con los cuales los buscadores lavaban la arena con la esperanza de encontrar pepitas, pertenecen a lo pasado. Aquí todo se realiza a gran escala. El oro se extrae literalmente de la piedra, ya que cada año se sacan a la superficie millones de toneladas de mineral. Por otra parte, de los residuos de este mismo mineral aurífero se extrae el uranio.

África del Sur es el mayor productor de oro: los alrededores de Johannesburgo proporcionan 40 por ciento de la producción mundial. La producción total de África del Sur es de más de seiscientas toneladas anuales. En la evolución de la humanidad, el oro representa un papel de primera importancia, a pesar de que carece de aplicación en la industria. Fundido en lingotes y depositado en cámaras acorazadas, este metal noble sirve de valor en cambio y garantía. En cuanto a los diamantes, se encuentran en las regiones de Kimberley (desde 1850) y, sobre todo, en Pretoria. Se trata de piedras preciosas, pero también de diamantes industriales.

De los 350.000 obreros que trabajaban en la industria aurífera. 300.000 son bantúes. Los salarios de estos obreros bantúes eran muy bajos si se comparan con las normas europeas. Por el contrario, en comparación con los salarios en vigor en el resto de África, estas remuneraciones eran las más elevadas.


Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Datos Curiosos de las Guerras Actuales

Datos Curiosos de las Guerras Actuales

guerras actuales

En la actualidad existen más de 40 conflictos armados en el mundo.

A finales del siglo XX el escenario de las guerras ha sido el Sur, así, desde 1945 ha habido 120 conflictos con 20 millones de personas asesinadas, más que en la 2ª guerra mundial.

La segunda industria más importante después del petróleo es el armamentismo.

“Operación tormenta del desierto”:Niños nacidos sin ojos, órganos adheridos al estómago o a la espalda, sin extremidades…incluso sin cabeza son las víctimas de la guerra Desde hace un año hasta hoy, 16 países africanos, con unos 150 millones de personas, se han convertido en escenario de guerras.

En los últimos 10 años la guerra ha provocado en los niños 2 millones de muertos, 6 millones gravemente heridos o permanentemente discapacitados, 1 millón de huérfanos o separados de sus familias, y 15 millones de refugiados y desplazados.

Dos mil niños desaparecidos en Sierra Leona, se les usa como porteadores y las niñas se convierten en esclavas sexuales.

Reclutamiento de menores en las Fuerzas Armadas Paraguayas. Legalmente está prohibido, pero la muerte de seis menores mientras hacían el servicio militar ha sacado a relucir la realidad.

Doce millones de niños en campos de refugiados, trescientos mil enrolados en las guerras,… Niños que aprenden que la violencia es la primordial forma que adoptan las relaciones humanas.

Medio millón de niños son utilizados como soldados en 87 países de todo el mundo.

Soldados de la O.N.U. acusados de “alquilar” niñas en África: Múltiples soldados de la misión humanitaria emplazada entre Eritrea y Etiopía celebraban auténticas orgías en los Hoteles de Asmara y Massaua con niñas de entre 14 y 15 años y, en algunos casos, menores de 12 años, conseguidas por pocos dólares sacadas de los barrios más pobres de estas ciudades.

“Entre un 35% y un 45% de la inversión total en investigación del estado español de los últimos años se destina en realidad a proyectos militares”.

Juan Torres López. Catedrático de Economía Aplicada.

Existen en el mundo 300 000 niños soldados a los que se les entrena para matar. Mientras, España vende armas a 23 países que violan los derechos humanos.

Más de 2 millones de niños han muerto en guerras en los últimos 10 años. EEUU, Rusia, Alemania, Francia, Reino Unido y China, son los principales vendedores de armas del mundo.

Los principales vendedores de armas: EEUU, Rusia, Alemania, Francia, Reino Unido y China, España vende armas a 23 países que violan los derechos humanos Mas de 80 estados tienen legalizada la pena de muerte 153 países practican la tortura.

Más de 2 millones de niños han muerto en las guerras en los últimos 10 años.
El 42% de las armas que vende España van a países en guerra.

Tratado de Versalles Republica de Weimar Consecuencias

Tratado de Versalles República de Weimar Consecuencias Pago Reparaciones

El fin de la Primera Guerra y El Tratado de Versalles: El 28 de junio de 1919, exactamente cinco años despues de que un asesinato en Sarajevo provocara la Primera Guerra Mundial, los países beligerantes firmaron un acuerdo para terminar con las hostilidades.

Tratado de Versalles Republica de Weimar Consecuencias Pago ReparacionesEl Tratado de Versalles, llamado así por el palacio francés donde fue firmado, fue el colofón de la Conferencia de Paz de París. Significó la entrada en lo que el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, llamó «un orden internacional nuevo», basado en sus «catorce puntos», una lista de demandas que representaría «una paz sin victoria» no punitiva, afianzada por una votación popular y un debate abierto.

Sin embargo, los «cuatro grandes» vencedores, Francia, Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos, llevaron las conversaciones en secreto durante seis meses. Los tres países europeos querían neutralizar a Alemania y Wilson se vio obligado a acceder.

El Tratado estableció una Liga de Naciones a nivel mundial (el punto decimocuarto de Wilson, de gran importancia), pero Alemania fue excluida. Además, Alemania debía perder más de 40.000 km2, seis millones de habitantes y la mitad de sus recursos de carbón y hierro.

El este de Prusia quedaría aislado del resto de Alemania con el «pasillo polaco». Los aliados ocuparían el valle del Rin y las antiguas colonias alemanas bajo el mandato de la Liga. El ejército alemán se limitó a 100.000 hombres, la armada a un puñado de barcos pequeños y las fuerzas aéreas desaparecieron. Los criminales de guerra, incluido Guillermo II, debían ser juzgados por un tribunal internacional.

Las reparaciones más perjudiciales fueron las que Alemania debía pagar a los aliados. No se precisó una suma, aunque John Maynard Keynes tasó las demandas de los aliados en 40.000 millones de dólares. Keynes advirtió que el pago de más de 10.000 millones significaría «la destrucción de la vida económica de Alemania», algo que el pueblo alemán no perdonaría nunca.

El canciller alemán, Philipp Scheidemann, y su gabinete dimitieron y no firmaron el Tratado, pero la Asamblea Nacional lo aceptó. Los franceses consideraron los términos demasiado benévolos y depusieron a su primer ministro, Georges Clemenceau, como protesta. Wilson defendió el documento a pesar de la divergencia con sus ideales pero no consiguió que el Congreso lo aceptara. El escenario quedó preparado para otra guerra mundial.

Las medidas principales del acuerdo fueron:

1) Alemania perdió el derecho de poseer un ejército, excepto 90.000 soldados y 4.000 oficiales; los efectivos eran alistados por el término de doce años y, si alguno de ellos moría durante ese lapso, no podía ser reemplazado; se eliminaba también el estado mayor; quedaba suprimida la artillería pesada, la aviación militar y se debían desmantelar todas las fortalezas y los puertos militares; se prohibía la fabricación de armas y se establecían comisiones aliadas de contralor.

2) Sólo se permitía a Alemania conservar seis cruceros de 10.000 toneladas cada uno, igual cantidad de 6.000 toneladas, doce destructores y doce cañoneras; quedaba suprimida la flota submarina; los puertos marítimos, así como también los ríos Danubio, Rin, Elba y Oder eran declarados abiertos a las naves de las potencias aliadas, sin que fuera necesario el permiso de Alemania.

3) Alemania resignaba todas sus colonias sin excepción y quedaba prohibida la construcción de cualquier clase de fortificaciones en la orilla izquierda del Rin v en un franja de 50 kilómetros al este del mismo río. De tal manera, el país quedaba a merced de cualquier potencia de segundo orden, como Polonia o Checoslovaquia. La existencia de Alemania ya ni dependía de sí misma, sino de la voluntad de los otros.

LOS PUNTOS DÉBILES DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (S.de N.)
Los medios de acción de la S. de N. eran, en el momento de su creación, muy limitados, y el desarme general no podría conseguirse, si la S. de N. no disponía de los medios suficientes para organizar la seguridad colectiva, lo que significaba que la acción concertada y decidida de todos los países verdaderamente amantes de la paz, podría disuadir, de antemano, a cualqier agresor.

Antes de 1924, tal acción estaba descartada, porque había demasiados puntos de fricción. Por eso, dada la impotencia de la S. de N., los únicos progresos serios en el problema del desarme se hicieron en una conferencia realizada en Washington (1921-1922). Pero tampoco se trataba allí más que de un desarme reducido, y limitado al sector naval, prohibiendo, especialmente, durante diez años, la construcción de acorazados, y restringiendo, por un sistema de cuotas, la construcción de grandes navios de guerra.

Por su parte, la S. de N. no pudo impedir la guerra greco-turca, ni el conflicto entre Italia y Grecia a causa de Corfú, ni evitar que, ante la presión de Mussolini, Yugoslavia tuviese que entregar Fiume a Italia (1929). En el mismo año, Gran Bretaña y Francia consiguieron, sin embargo, la aceptación del protocolu de Ginebra, que preveía que, en caso de conflicto local, el arbitraje de la S. de N. sería obligatorio y que el país que rechazase el arbitraje sería, automáticamente, considerado como agresor y sufriría, en consecuencia, todas las sanciones que pudiera aplicar la S. de N., comprendida una intervención militar de los países miembros.

Pero aquel proyecto tropezó con la oposición de los dominios británicos, que temían que Gran Bretaña se comprometiese demasiado en los innumerables conflictos que podrían estallar en Europa, y, sobre todo, con la de los EE. UU., que querían que, a causa de los conflictos entre estados de la América latina, los ejércitos de la nueva Santa Alianza que era la S. de N. pudiera intervenir e instalarse en un continente que, desde Monroe, se consideraba como coto vedado: «América para los americanos».

Por eso, el sucesor de Mac Donald, el conservador Baldwin, hizo abortar el proyecto. El espíritu de Locarno, el mejoramiento de las relaciones económicas y la prosperidad general vinieron, mientras tanto, a arrojar un púdico velo sobre la desnuda realidad de la S. de N. Una comisión de desarme comenzó sus lentos trabajos.

Sobre todo, en 1928, la S. de N. pudo registrar, con satisfacción, que, mediante el pacto Briand-Kellog, Francia y los EE. UU., a los que pronto se unieron unos sesenta países más, declaraban la guerra a la guerra. ¡La guerra fuera de la ley! ¡Qué bella esperanza, si no fuese una quimera! Pero en 1929 estalló la crisis financiera y económica. Hasta entonces, y desde 1925, la paz se había basado en la prosperidad. ¿Sobreviviría aquella paz a la crisis? ¿Los Estados que se cerraban a los mercados, no se endurecerían en una actitud intransigente? ¿Las fábricas, cansadas de no ser utilizadas, no se pondrían a producir cañones?.

Ampliar Este Tema Aqui Mismo Sobre Las Medidas del Tratado de Versalles

Fuente Consultada: HISTORAMA TOMO XII La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Los Catorce Puntos de Wilson Fin de la Primera Guerra Mundial

Los Catorce Puntos de Wilson
Fin de la Primera Guerra Mundial

Los Catorce Puntos de Wilson:

WILSON , presidente de ee.uu.En enero de 1918, el presidente Wilson presentó una propuesta de paz que tuvo un importante papel en el último año del conflicto. Era un llamado a todos los países del mundo para que se sumaran a la causa de los aliados sobre la base de un programa que consistía en Catorce Puntos:

Punto 1. Convenciones de paz realizadas públicamente y sin diplomacia secreta.

Punto 2. Libertad absoluta de navegación en los mares, lo mismo en tiempos de paz que de guerra, excepto en caso que estos se cierren por disposición internacional.

Punto 3. Supresión, hasta donde fuera posible, de todas las barreras económicas.

Punto 4. Garantías oportunas para que los armamentos se reduzcan a los estrictamente necesarios para la seguridad interna.

Punto 5. Solución imparcial de todas las reclamaciones coloniales basadas en el principio de que los intereses de la población deben pesar tanto como las justas reclamaciones del Gobierno cuyos derechos habrán de determinarse.

Punto 6. Evacuación de todo el territorio ruso y determinación independiente de su desarrollo y su política nacional.

Punto 7. Bélgica debe ser evacuada y restaurada.

Punto 8. Liberación de todo el territorio francés, restaurándose las partes invadidas, compensando la injusticia cometida en 1871 en la cuestión de Alsacia-Lorena.

Punto 9. Reajuste de las fronteras italianas sobre líneas claras de nacionalidad.

10. Oportunidad para el desarrollo autónomo de los pueblos de Austria y Hungría.

Punto 11. Rumania, Servia y Montenegro serán evacuadas restaurándose los territorios ocupados. Salida al mar para Servia y relaciones entre los Estados balcánicos que se establecerán sobre las líneas históricas de alianza y nacionalidad.

Punto 12. Las fronteras turcas del Imperio otomano deberán afirmarse por medio de una segura soberanía, con autonomía para las otras nacionalidades que deben recibir garantías; los Dardanelos permanecerán siempre abiertos como vía marítima libre para el comercio y los barcos de todas las naciones, bajo las correspondientes garantías internacionales.

Punto 13. Estado polaco independiente, que incluya todos los territorios habitados por pueblos indiscutiblemente polacos. Salida al mar de Polonia, cuya independencia e integridad territorial será garantizada por un acuerdo internacional.

Punto 14. Formación de una Asociación general de naciones cuyo objeto será conceder iguales garantías para la independencia política y la integridad territorial de todos los Estados, grandes o pequeños.

LA SOCIEDAD DE NACIONES
Resultaba una ironía del destino que el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, del cual había partido la idea de la Sociedad de Naciones, y que había luchado por hacerla realidad, encontrara precisamente en su patria la mayor indiferencia. El pueblo norteamericano estaba cansado de las enojosas rencillas europeas y pensaba que los EE. UU. debían mantenerse al margen. Así pues, Washington quedó fuera del nuevo organismo.

Miembros fundadores de la Sociedad de Naciones eran los 32 países vencedores y 13 estados que se habían mantenido neutrales durante la guerra. En 1920 fue admitida Austria, en 1926 Alemania y en 1934 la Unión Soviética. Los acuerdos podían ser aprobados tanto por la Asamblea General, que se reunía con una periodicidad anual, y en la cual cada miembro poseía un voto, como por el Consejo permanente, del cual formaban parte Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, así como cuatro (posteriormente seis) miembros nombrados por la Asamblea General. La Sociedad de Naciones fijó desde 1936 su sede en Ginebra, en el Palacio de la Sociedad de Naciones (fotografía inferior), ocupado en la actualidad por diversos organismos de las Naciones Unidas.

Aunque la Sociedad de Naciones consiguió imponer su mediación en algunos conflictos leves, resultó impotente para detener la penetración japonesa en China (desde 1931) o la incursión italiana en Abisinia. No obstante, representó el primer gran intento de crear un foro internacional. Se disolvió en el año 1946 para dejar paso a la Organización de las Naciones Unidas.

¿QUIEN FUE WILSON THOMAS WOODROW?

Woodrow Thomas Wilson

Wilson, Thomas Woodrow
Político (1856-1924)

Estadista estadounidense, nacido en Virginia; ejerció la profesión de abogado y fue  profesor  de Derecho  y  rector de la Universidad de Princeton. Mientras desempeñaba este cargo decidió entrar en la política, y poco después fue elegido gobernador de Nueva Jersey por el Partido Demócrata.

Sus reformas encontraron una férrea resistencia entre los sectores más poderosos de la población, no obstante lo cual él prosiguió inflexiblemente su lucha contra los grandes bancos y los poderosos financistas de Wall Street, aun desde la primera magistratura de su país para la cual fue elegido en 1912. Dos años después estalló la Primera Guerra Mundial y Wilson, convencidamente pacifista, procuró mantener a su país apartado de la lucha; pero en 1917 debió intervenir a causa de los ataques de Alemania, que hundía los barcos estadounidenses.

Durante todos estos años ya se habían alzado voces que exigían la formación de un organismo que evitase nuevas guerras; en 1918, Wilson condensó los principios de su idea acerca de ésto, en su famosa Declaración de los Catorce Puntos, donde establecía las medidas que debían tomarse para lograr la paz mundial. Durante la conferencia, celebrada al fin de la guerra en Europa, Wilson debió luchar contra la dureza vengadora de Clemenceau, a pesar de lo cual pudo salvar las proposiciones más importantes de sus Catorce Puntos, lo cual constituyó el punto de partida de la Liga de Naciones, organismo que desde su sede en Ginebra resolvió muchos conflictos internacionales.

Su inspirador mereció el Premio Nobel de la Paz, en 1919.

Síntesis de la 2° Guerra Mundial

Salvo a Niños Judios Checoslovacos del Holocausto Judio Wilton

Salvó a Niños Judíos Checoslovacos del Holocausto

Extracto de la conferencia “Los Salvadores del Holocausto”.

En 1938 Nicholas Winton (19/5/1909) trabajaba como empleado de la Bolsa de Valores, en la localidad inglesa de Maidenhead, Berkshire.

Unos días antes de la Navidad de ese año, Winton ultimaba los detalles de un viaje de vacaciones a Suiza. Era joven, ganaba buen dinero y podía permitírselo. Sin embargo, una simple llamada telefónica desbarató sus planes de esquiar en los Alpes.

Una llamada que cambiaría el curso de su vida para siempre. Su amigo Martin Blake, quien trabajaba en un comité de ayuda para refugiados adultos de Checoslovaquia, parcialmente invadida por el Tercer Reich, le pedía ayuda. Winton viajó por su cuenta a Praga; se alojó en el hotel Sroubek en Wenceslas Square y luego de algunos días de labor junto a su amigo cayó en la cuenta de que no había planes específicos para salvar las vidas de los niños.

Inmediatamente estableció contacto con el Refugee Children’s Movement (RCM) de Londres, movimiento que reunía a judíos, cuáqueros y diversos grupos de cristianos. La misión de esta organización era conseguir el alojamiento y el dinero que el gobierno británico exigía como garantías para aprobar el ingreso de refugiados europeos, perseguidos por el nazismo en virtud de una ley aprobada semanas antes del viaje de Winton a Checoslovquia.

El 21 de noviembre de 1938, poco después de “La Noche de los Cristales”, la Cámara de los Comunes del Reino Unido había aprobado, con el apoyo del Primer Ministro Neville Chamberlain, el Canciller Lord Halifax y el Ministro del Interior, Sir Samuel Haare, una medida que permitiría recibir a refugiados menores de 17 años en tanto tuvieran un lugar en donde alojarse y siempre y cuando se depositaran cincuenta libras esterlinas (alrededor de 1500 dólares de hoy) por niño, como garantía de pago del pasaje de vuelta ante un eventual regreso del refugiado al país de origen.

Una iniciativa similar no prosperó en el Congreso de los Estados Unidos, resistida por el poderoso lobby anti-inmigración. Winton comenzó entonces una tarea frenética. Sabía que el tiempo jugaba en su contra.

Los nazis habían ocupado el Sudetenland, porción de territorio checo históricamente reclamado por Alemania pero -Winton lo intuía- pronto avanzarían por el resto del país, como más tarde ocurrió. El rumor del “Inglés de Wenceslas Square” se propagó y pronto se acercó un gran número de padres tratando de incluir a sus hijos en la lista que los pondría a salvo del avance nazi. “Era desesperante”, dijo después Winton, “cada grupo sentía que era el más urgente”.

A lo largo de nueve meses logró evacuar desde la estación Wilson de Praga a 669 niños en ocho trenes hacia Londres. Entre ellos, se encontraba Karel Reisz, a la postre consagrado director de cine, autor de la premiada película “La Amante del Teniente Francés”. Hoy se cree que ya son más de 5.000 los llamados “niños Winton”, descendientes de los salvados por Nicholas.

Un noveno tren con 250 niños debía partir el 3 de septiembre de 1939, si no fuera porque ese mismo día el Reino Unido le declaró la guerra a Alemania. El tren no abandonó la estación y los niños nunca volvieron a ser vistos. “Teníamos 250 familias esperando por los niños en la estación ferroviaria de la calle Liverpool, en Londres. Si el tren hubiera partido un día antes podría haber cumplido su trayecto”, contó Winton recientemente. Durante más de cinco décadas Nicholas Winton, hoy cerca de cumplir 95 años, no reveló a nadie su gesta.

No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, encontro fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres.

Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás. Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y mujer del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror. Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron.

En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia.

Tanto es así que en 1993 la Reina Isabel II le nombró Miembro del Imperio Británico; años más tarde, el 31 de diciembre del 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998; el 9 de octubre del 2007 recibió la máxima condecoración militar checa.

La Cruz de la 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país que contaba ya con más de 32.000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nóbel de la Paz.

La historia de Nicholas Winton ha servido de inspiración para la realización de dos filmes: All my loved ones, dirigida por el realizador checo Matej Mináč, y Nicholas Winton: The Power of Good, un documental que ganó un Emmy en el año 2002.

A sus 98 años de edad, Nicholas Winton reside en Maidenhead, una pequeña localidad situada en el sur de Gran Bretaña. Siempre lleva consigo un anillo que le regalaron algunos de los niños a los que salvó con la siguiente inscripción: “Salva una vida, salva el Mundo”.

Vera Gissing, un niña salvada por Winton, escribió su biografía y elaboró el guión del film Power of Humanity . “Rescató la mayor parte de los niños judíos de mi generación en Checoslovaquia. Muy pocos de nosotros nos reencontramos con nuestros padres: perecieron en los campos de concentración. Si no hubiésemos sido separados, habríamos muerto junto a ellos”, opinó Vera. En septiembre de 2001, fue el invitado de honor del presidente de Checoslovaquia Vaclav Havel para asistir a la presentación del film de su historia, en Praga.

Republica de Weimar Crisis Final del Primera Guerra Mundial

República de Weimar 
Final del Primera Guerra Mundial

Finalizada la Primera Guerra Mundial con la abdicación, en 1918, del káiser Guillermo II dio lugar a la proclamación en Alemania de la República de Weimar cuya presidencia quedó en manos del socialista Ebert. La vencida Alemania inició la experiencia de un régimen democrático en unas condiciones políticas y económicas muy adversas.   La nueva República, nacida en medio del desastre militar, tuvo que asumir la derrota y aceptar las duras condiciones de paz impuestas por los vencedores en el Tratada de Versalles. Además, la crisis económica y el desorden político radicalizaron las posturas de los alemanes y, poco a poco, los fue conduciendo al nacionalsocialismo.

ALEMANIA Y  LA REPÚBLICA DE WEIMAR
Friedrich EbertLuego de la derrota militar y de la abdicación del emperador Guillermo II, en Alemania se intentó consolidar una república. Las fuerzas policíacas que apoyaban la constitución de una república eran el Partido Socialdemócrata que representaba a los obreros de tendencia reformista, liderado por Friedrich Ebert
(imagen), el Partido Demócrata Alemán y el Partido de Centro Católico, representantes de la burguesía liberal. La república contó también con el apoyo del ejército.

A esta alianzas se opusieron otros sectores obreros de tendencia revolucionaria que organizaron la Liga Espartaquista, que intentaron tomar el poder por medio de una insurrección popular, siguiendo el ejemplo bolchevique, pero fueron derrotados por el ejército.

A los pocos días del fin de la insurrección espartaquista, en febrero de 1919, se reunió una Asamblea constituyente en Weimar, que adoptó la forma republicana de gobierno, con un Presidente —F. Ebert ocupó ese cargo— y un Parlamento bicameral —el Reichstag y el Reichsrat— elegidos por sufragio universal.

Pero la República de Weimar —apoyada por socialdemócratas y burgueses moderados— no logró consolidarse. No contó con el apoyo de los sectores más poderosos de la burguesía industrial cuyos intereses se veían obstaculizados por la presencia en el gobierno de representantes de los obrero5 que impulsaban reformas.

Además, el gobierno republicano se propuso cumplir las obligaciones impuestas a Alemania por los tratados de paz —reparaciones y pérdidas territoriales— aun cuando la mayoría de la población no estaba de acuerdo y se oponía a ello. Entre 1919 y 1923 la crisis se profundizó. El gobierno obtuvo cada vez menos votos y los grandes capitalistas financieros impulsaron una especulación que agravó la crisis económica y la hiperinflación que desestabilizaron definitivamente a la República.

La crisis de la República: La República de Weimar, basada en una Constitución ampliamente democrática, fue incapaz de encontrar el equilibrio necesario para dar estabilidad al régimen. Los primeros años de la nueva República estuvieron marcados por diversos golpes de fuerza que, tanto desde la derecha como desde la izquierda, pretendían acabar con el régimen. En 1919, en Berlín, se produjo la insurrección de los espartaquistas, que tenía como objetivo proclamar un gobierno de consejos obreros que seguiría el modelo soviético. La revuelta fue duramente reprimida y desde entonces la República se ganó la oposición del Partido Comunista Alemán.

Sin embargo, fueron los grupos nacionalistas más radicales los que llevaron a cabo diversas tentativas de golpe de estado con el apoyo de una buena parte del ejército, nostálgico del viejo orden imperial y receloso ante las claudicaciones de Versalles. De este modo, en 1920 un sector del ejército que había sido desmovilizado ocupó Berlín y colocó en el gobierno a un alto funcionario prusiano, Kapp. Rápidamente estalló una huelga general en Berlín y en el Ruhr, que hizo fracasar la insurrección militar. Pocos años después, en 1923, Adolf Hitler protagonizó un putsch en Munich con el apoyo del general Ludendorff, pero fracasó.

La situación económica atravesaba también un momento muy difícil. El endeudamiento de guerra y las fuertes reparaciones que Alemania tenía que pagar a los vencedores originaron un aumento vertiginoso de la inflación, que fue acompañada de una espectacular caída del marco alemán. Los precios y los salarios variaban a lo largo de un mismo día como consecuencia de la inflación y de la pérdida de valor de la moneda. Las personas que vivían de capitales fijos, rentas, alquileres, etc., se arruinaron y una buena parte de las pequeñas empresas tuvieron que cerrar, lo cual provocó una subida de los índices de desempleo.

La crisis llegó a su cenit en 1923, cuando los alemanes no pudieron pagar las deudas de guerra contraídas con Francia y las tropas galas ocuparon el Ruhr como garantía del cobro de las mismas, tal y como se había establecido en Versalles.

Entre 1924 y 1929 Alemania vivió un período de relativa estabilidad, pero la crisis de 1929, y más concretamente la retirada de los créditos americanos, agravaron las dificultades económicas y sumieron a Alemania en uña profunda crisis. En 1932 la producción había disminuido a la mitad con respecto a la de 1929.

El desempleo creció desmesuradamente, se pasó de un millón y medio de parados en 1929 a 6 millones en 1931. Los partidos gobernantes, la llamada Coalición de Weimar (Partido Socialdemócrata Alemán, Centro Católico y Partido Demócrata), fueron perdiendo el apoyo de los asalariados y de la pequeña burguesía empobrecida.

A partir de 1930 los diferentes gobiernos no tenían una mayoría coherente en el Parlamento y se apoyaban en el presidente de la República, que gobernaba por decreto. Se utilizaba con demasiada frecuencia el recurso de disolver el Parlamento y la inestabilidad ministerial (19 gobiernos en trece años) era la prueba de la fragilidad del sistema. El desorden político hacía crecer el deseo de un gobierno fuerte y estable.

Los líderes moderados de la endeble república carecían de experiencia en el ejercicio del poder. Con harta frecuencia entre 1918 y 1933 se agotaban en discusiones sin acertar a promover sus intereses comunes; con demasiada frecuencia colocaban sus órdenes en entredicho ante la fuerza bruta de los Freikorps, el Ejército o los grupos nazis paramilitares; en excesivas ocasiones pactaban con los extremistas, con la esperanza de comprometerlos en la gestión del gobierno. Mas la nueva constitución no podía por sí sola inculcar, de la noche a la mañana, hábitos ciudadanos en un pueblo cuya falta de experiencia democrática no hallaba parangón en ninguno de los países industrializados del mundo. En cualquier otra nación desarrollada, los moderados de Weimar hubieran lucido la etiqueta de conservadores. Sus jueces favorecían constantemente a los exaltados de derechas frente a sus oponentes de izquierdas. Gran número de maestros y profesores continuaban difundiendo las doctrinas de la política del poder y de la superioridad teutónica que contribuyeron, años antes, al estallido de la primera Gran Guerra. Muchos ciudadanos comenzaron a evocar con nostalgia los años de lucha y las glorias marciales, mientras se veían aherrojados a un sórdido presente de estériles rivalidades políticas y caos económico. Brotó por doquier un anhelo incontenible de unidad y disciplina; sus consecuencias, sin embargo, fueron fatales.

Después de años de tentativas infructuosas de solucionar el problema, lleno de carga emocional, de las reparaciones de guerra, la comisión aliada de reparaciones constituyó un equipo internacional de expertos en finanzas para fijar un programa de pagos hasta 1988. El grupo, presidido por el industrial americano Owen Young y con representación alemana por primera vez, diseñó un plan para aliviar la carga de la deuda de la nación derrotada y para estabilizar su sociedad dividida y sus relaciones con el resto del mundo.

El plan Young, presentado en París en junio, contenía las concesiones más favorables a Alemania que se habían hecho hasta el momento: los alemanes ya no deberían hacerse cargo del costo total de la reconstrucción; los pagos anuales se reducirían en un tercio, a unos 407 millones; se aboliría la supervisión aliada de la economía alemana junto a la comisión de reparaciones; se pagaría la deuda a una nueva banca internacional de la que Alemania sería miembro y Alemania podría declarar una moratoria parcial de los pagos durante los recesos económicos.

Los gobiernos estadounidense y alemán apoyaron el plan. Un enviado norteamericano escribió: «Todos los residuos de desconfianza y enemistad que se habían ido sedimentando desde el día del armisticio finalmente se han disuelto». No obstante, tres años después los pagos fueron suspendidos definitivamente.

Síntesis 2° Guerra Mundial

La Sociedad de la Naciones Historia de la Creacion Guerra Mundial

La Sociedad de la Naciones – Historia de la Creación

FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES: (SDN)

La creación de una sociedad internacional que salvaguardara la paz del mundo era una idea apoyada en los principios del presidente Wilson de Estados Unidos, concretados en los Catorce Puntos promulgados en enero de 1918. Esta idea se centraba en el cumplimiento de tres grandes objetivos:

a) Asegurar la libertad individual mediante el desarrollo de las instituciones democráticas.
b) Conseguir la libertad nacional con base en el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
c) Mantener la paz universal.

La Primera Guerra Mundial había demostrado que los sistemas reguladores de la vida internacional, prime-roel de Congresos propuesto en Viena en 1815, luego el de bloques inspirado por Bismarck, no habían puesto fin a uno de los azotes de la humanidad, el enfrentamiento armado entre las naciones.

Con la perfección técnica de las armas acuciaba encontrar un sistema arbitral. Algún diplomático pensó en el regreso al sistema de la Santa Alianza, el orden internacional regulado por las grandes potencias, pero su ideología reaccionaria resultaba inaplicable en un siglo de democracia.

En plena guerra, Woodrow Wilson se refirió en varias ocasiones a la necesidad de una organización internacional, con participación de todas las naciones, que garantizara la paz en el mundo. En su discurso al Senado el 22 de enero de 1917 alude a una “Liga para la paz”, y el último de sus catorce puntos (discurso al Congreso de 8 de enero de 1918) prevé la formación de una “asociación general de naciones”.

Inspirándose en las idealistas formulaciones del presidente norteamericano, el Tratado de Versalles recoge en su articulado el Pacto de la Sociedad de Naciones, que entra en vigor el mismo día que el Tratado, el 10 de enero de 1920.

La nueva institución se proponía el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Aunque no prohibía el recurso a la guerra, los Estados miembros asumían ciertos compromisos de agotar primero todos los procedimientos pacíficos de solución de los conflictos (artículos 21 y siguientes).

Dos artículos ofrecen una especial complejidad interpretativa: el 10, que intenta definir la agresión, y el 16, que establece sanciones económicas y militares contra el Estado agresor. Pruebas de la casuística que provocaron son intentos de revisión a partir de 1924. Al no firmar el Pacto Estados Unidos, por oposición del Congreso, queda la flota inglesa como único instrumento para llevar a cabo las sanciones económicas.

Con su sede en Ginebra, la Sociedad de Naciones (SDN) montó su estructura orgánica a través de los siguientes organismos:

a) Asamblea General de todos los Estados miembros, que se reúnen anualmente.

b) Consejo de nueve miembros —más tarde 13—, de los cuales cinco son permanentes, a la manera de un directorio similar al establecido en el Congreso de Viena de 1815.

c) Secretario, que actúa de coordinador.

d) Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La Haya.

e) Oficina Internacional de Trabajo (OIT), con personalidad jurídica independiente, encargada de defender los intereses de los trabajadores por medio de convenios internacionales.

Aunque se proponía ser una organización universal, su primera limitación fue su falta de universalidad, y aunque el inspirador había sido el presidente norteamericano, su primera ausencia trascendente fue la de Norteamérica. Los aliados se opusieron al ingreso de Alemania hasta 1926, y la URSS no fue admitida hasta 1934.

La cadena de agresiones-sanciones en los años 30 produjo la retirada de sucesivas potencias: Alemania y Japón en 1933, Italia en 1937. La URSS fue expulsada por su ataque a Finlandia en 1939. Efectivamente, nunca fue universal, ni consiguió evitar las anexiones y tendencias expansivas de los Estados totalitarios. Ni, sobre todo, pudo impedir la nueva conflagración mundial en 1939. Pero su balance no es negativo. No se limitó a ser una Santa Alianza de vencedores” , como la motejaron sus críticos. Solucionó algunos problemas internacionales con la aplicación de los mecanismos arbitrales de su articulado, constituyó una experiencia en la búsqueda de un nuevo orden mundial y algunas de sus instituciones han subsistido en la ONU de la segunda posguerra.

RELACIONES INTERNACIONALES DE ENTREGUERRAS:

Versalles no soluciona los complejos problemas que la guerra ha dejado como herencia; veinte años después, en 1939, se inicia otra contienda cuya capacidad de destrucción está potenciada por la modernización del aparato bélico. Las relaciones internacionales de estos veinte años de entreguerras ofrecen, por tanto, un particular interés para la historia de Europa. En conjunto la política internacional pasa por cuatro fases:

— Primera fase (1919-1924). Tensiones derivadas de la aplicación de las cláusulas de los Tratados de paz.

— Segunda fase (1925-1929). Tratado de Locarno; años de concordia, con la incorporación de Alemania a la Sociedad de Naciones y programas de renuncia a la guerra.

— Tercera fase (1929-1932). Está dominada por los recelos provocados por la insolidaridad durante la crisis económica.

— Cuarta fase (1932-1939). Tensiones de los años treinta, con la resurrección de los nacionalismos y la política exterior agresiva de los Estados fascistas, que derivan en bruscos cambios de alianzas, denominados por Pabón “virajes hacia la guerra

IMPOTENCIA DE LA SDN:

A partir del otoño de 1931 incidentes aislados demuestran la inoperancia de la Sociedad de Naciones. Los fracasos más resonantes son la crisis de Manchuria y el de la Conferencia de Desarme del año 1933.

La ocupación japonesa de Manchuria ha sido considerada como el primer eslabón de la política expansiva que desembocará en la Guerra del 39. Para Japón la necesidad de espacios se había convertido en imperiosa ante el crecimiento constante de su población. Un acontecimiento insignificante, el sabotaje de algún grupo chino a la línea férrea sur manchuriana, cuyo control correspondía a Tokyo según el Tratado de 1905, provoca la ocupación total de Manchuria y el nombramiento de un régimen títere. Las reclamaciones chinas y las recomendaciones de la Sociedad ginebrina no son escuchadas por el gobierno nipón.

Tokyo convoca en marzo de 1932 un plebiscito, controlado por el ejército de ocupación, proclama el Estado de Manchukúo, a cuya cabeza coloca al último emperador destronado de China, Po-Yi, y convierte el territorio en protectorado japonés. Se trata del primer capítulo en la expansión nipona por el continente.

Qué valor tendrían en lo sucesivo las resoluciones de la Sociedad de Naciones? Su único recurso, las sanciones, se reduce a medidas simbólicas de no aceptación de la moneda del nuevo Estado de Manchukúo en los pagos internacionales. Era claro que los conflictos no dependerían en lo sucesivo de acuerdos colectivos sino de las decisiones de las grandes potencias.

En 1933 el organismo ginebrino convoca una Conferencia de Desarme, a la que asiste Estados Unidos. Los rusos proponen la renuncia sin control a todo tipo de armamento, los americanos la reducción a un tercio del nivel existente, los ingleses la fijación de un nivel idéntico para las grandes potencias; los franceses, en el plan Herriot, la colocación del armamento pesado bajo control de la Sociedad de Naciones. No fue posible el acuerdo entre propuestas tan dispares.

Tras el fracaso de la Conferencia de Desarme las naciones se consideran con el derecho moral a volcar su potencia en el rearme. En esos meses un acontecimiento más grave, el inicio del régimen nazi en Alemania, va a definir, con el rechazo total del Tratado de Versalles y la política hitleriana de expansionismo territorial, una fase nueva en las relaciones internacionales, fase de tensión creciente y de conflictos que anuncian un nuevo enfrentamiento armado entre las naciones.

Una voz de esperanza había aparecido en el mundo. En mayo, el nuevo presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt (foto) , hizo público un llamamiento a los jefes de los 54 Estados representados en la Conferencia para que no permitieran un fracaso, que sería letal para la paz y la estabilidad. No fue escuchado.

MUERTE DE WILSON

De una residencia de los alrededores de Washington, en la mañana del 3 de febrero, se puso en marcha un pequeño cortejo tras un furgón fúnebre. Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica hasta 1921, iba a recibir en la Casa Blanca el póstumo homenaje de sus conciudadanos. Discutido por amigos y adversarios, el desplazado de la vida política, el semiinválido a raíz de un ataque cerebral, afrontaba el juicio de la posteridad. Pero nadie podía discutirle que fue el primer mandatario que sacó a la República del Norte del aislacionismo, en los días difíciles de 1917. Un ideal de paz animó sus últimos años, y si la Sociedad de Naciones que inspirara no fue, como tampoco lo fue el tratado de Versalles, el fin de los males de la vieja Europa, esto ha de achacársele, más que a él, a la ambición de los hombres. Ciudadano honorario de diez naciones, vencedor de la gran conflagración en el 18, el mundo se inclinó, reverente, en la hora de su muerte y una multitud consternada y dolorida se sumó luego al humilde cortejo integrado por su familia y unos pocos amigos.

Fuente Consultada: Historia del Mundo Contemporáneo A. Fernández

Síntesis 2° Guerra Mundial

Rosa de Luxemburgo Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar

Rosa de Luxemburgo Liga Espartaquista

ROSA LUXEMBURGO, LA DAMA DEL PUÑO EN ALTO:

Rosa de Luxemburg Liga Espartaquista Golpe a la Republica de WeimarRosa Luxemburgo (1870-1919) fue la conciencia cívica de la izquierda radical en un tiempo en que la violencia revolucionaria aparecía como el único camino para alcanzar la justicia social. Esta judía nacida en el pueblo polaco de Zamosc, bajo el dominio zarista, estudió en Varsovia yen Zurich, a donde se trasladó cuando tenía diecinueve años y en donde descubrió el pensamiento marxista.

Nacionalizada alemana en 1898, fue una de las figuras más notables de la izquierda radical y el anverso de la moneda cuyo reverso era Lenin. Como mujer y como revolucionaria, Rosa Luxemburgo defendió la dignidad de la persona y la justicia social y, a pesar de las circunstancias, confió en la capacidad del proletariado para, como decía Marx, emanciparse por sí mismo. Fue por ello que, al tiempo que reprochaba ácidamente a Lenin que instituyera una dictadura sobre el proletariado en lugar de promover la dictadura del proletariado, se dirigió a las masas alentándolas a emanciparse y a repudiar la guerra imperialista.

La insurrección espartaquista. En noviembre de 1918 los ejércitos alemanes se retiraban derrotados de todos los frentes de combate. Un grupo de marineros de Kiel, siguiendo el ejemplo de los revolucionarios rusos, formó un soviet que decidió abandonar la guerra. Desde entonces, se sucedieron levantamientos en diversas regiones de Alemania. El más importante fue organizado el 5 de enero de 1919, por la Liga Espartaquista. Tuvo como centro la ciudad de Berlín. Durante una semana combatieron grupos de obreros y soldados esparta quistas contra el ejército. Luego de la derrota de los insurrectos, los dirigentes socialistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo fueron detenidos y, a las pocas horas, asesinados.

Junto a Karl Liebknecht (1871-1919) fundó en el verano de 1915 la Liga Espartaquista, nombre que evoca al esclavo que se rebeló contra los romanos (siglo I a.C.), donde confluyeron los socialistas que abogaban por la paz internacional. La anarquía reinante en diciembre de 1918, tras el derrumbe del II Reich, la llevó a fundar el partido Comunista alemán en la creencia de que había llegado el momento de la sublevación general de los obreros germanos. Fue así como el 6 de enero de 1919 estallaron los primeros disturbios y tres días más tarde las Freikorps, tropas parapoliciales derechistas, la detuvieron junto a su compañero Liebknecht.

El 15 de enero ambos revolucionarios fueron cruelmente golpeados hasta morir y sus cuerpos arrojados al canalLandwehr, tardándose varios días en recuperarlos. La muerte de esta mujer independiente, inteligente y sensible fue un rudo golpe para el movimiento socialista, donde terminaron por imponerse las tesis hegemónicas rusas que configuraron personajes como Stalin.

Putsh de Munich Golpe de Estado en la Cerveceria

Putsh de Munich
Golpe de Estado Hitler en la Cervecería

El alzamiento (putsch) de la cervecería de Munich: En enero de 1923 el partido celebró su primer congreso en Munich y en septiembre realizó en Nuremberg su primera jornada nacional, en el transcurso de la cual Hitler anunció su voluntad de derrocar la República. Su programa, confuso y demagógico, culpaba a marxistas y judíos de ser los responsables de los males que padecía Alemania y exigía la supresión del Tratado de Versalles. En noviembre de 1923, a raíz del fracaso del putsch de Munich, Hitler fue detenido y condenado a cinco años de prisión.

El “putsch de la cervecería” resultó un momento crucial para la carrera de Hitler. En vez de desalentarlo, su juicio y su encarcelamiento reforzaron su confianza en sí mismo y en su misión. Ahora vislumbraba con claridad la necesidad de un cambio en la táctica. Los nazis no podían derrocar la República de Weimar por la fuerza, sino que tendrían que utilizar los medios constitucionales para obtener el poder. Esto implicó la formación de un partido político de masas que compitiera activamente con otros partidos políticos por obtener los votos.

La primera tentativa de Adolf Hitler por conquistar Alemania solo pudo haber sido realizada desde Baviera. Los monárquicos que dirigían elLand (estado federado) simpatizaban con su causa y él tenía buenos contactos con el ejército bávaro, gracias a su papel de coordinador de las organizaciones paramilitares derechistas de Baviera. (Estos grupos estaban prohibidos en la mayoría de los Lander igual que el partido nazi de Hitler, con 55.000 miembros y sede en Munich).

En setiembre de 1923, el gobierno bávaro declaró el estado de emergencia ante la presión de Hitler y concedió poderes extraordinarios a Ritter von Kahr, comisario de Estado. La jugada debía ser el primer paso hacia una soñada «marcha sobre Berlín», inspirada en la marcha sobre Roma de Mussolini, para establecer el gobierno nazi. Kahry el comandante del ejército bávaro, Otto von Lossow, querían unirse a tal marcha pero desconfiaban de Hitler y consideraban que no era el momento adecuado.

El 8 de noviembre los obligó a actuar. Kahr estaba celebrando una reunión «patriótica» en la Bürgerbráu, una cervecería de Munich. Hitler la rodeó con 600 S.A. , luego entró violentamente con escoltas armados y declaró la deposición de los gobiernos bávaro y nacional. Obligó a Kahr, Lossow y Hans von Seisser, jefe de la policía estatal, a entrar en una habitación contigua, donde los convenció de que se unieran a él para llevar a cabo un golpe de Estado.

De vuelta a la sala, Hitler se subió en una silla, disparó un tiro  al aire y conquistó a la  multitud con un discur1 so conmovedor: Berlín debía ser tomado inmediatamente. El mismo presidiría el nuevo gobierno. Llegó el general Erich Ludendorff, coautor del plan de Hitler y héroe de la Primera Guerra Mundial, y los tres rehenes le prometieron su apoyo. Luego los golpistas se retiraron a pasar la noche en los cuarteles locales del ejército.

Por la mañana, Kahr, Lossow y Seisser dijeron que habían cambiado de opinión. Aun así los presuntos lideres golpistas marcharon a través de la ciudad con 3.000 seguidores armados. Siguió un breve tiroteo con la policía y los rebeldes huyeron. Hitler fue arrestado al día siguiente.

El llamado putsch de la cervecería de Munich había fallado, pero el alarde de elocuencia que Hitler desplegó en su juicio lo convirtió en una celebridad. Los jueces eran derechistas y absolvieron a los conspiradores o les impusieron penas muy leves. Hitler recibió ocho meses. En la prisión de Landsberg empezó a escribir Mein Kampf (Mi Lucha).

Hitler no llegó a cumplir toda la condena, permaneciendo sólo seis meses en prisión. Fue en ese período de tiempo cuando escribió Mein Kampf (Mi lucha), libro en el que exponía sus ideas y su proyecto político. Cuando salió de la prisión, su posición dentro del partido y su liderazgo político estaban más reforzados, y en 1925 creó su propia milicia, las SS (Schutzstaffel: Grupo de Protección).

Entre los años 1924 y 1929 los nazis no desarrollaron una gran actividad, ya que la recuperación económica hizo perder terreno a su radicalismo político. Por esta razón, Hitler puso en práctica una nueva táctica, que consistía en la reducción del activismo y en la aceptación del juego parlamentario como manera de acceder al poder.

Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi Lucha) durante su estancia en la cárcel por el fallido golpe de Estado de 1923. El libro recogía los presupuestos racistas de la ideología nacionalsocialista y señalaba a los judíos como la causa de los males de Alemania. El feroz antisemitismo de Mein Kampf anticipó las medidas raciales que el nazismo aplicó cuando llegó al poder. Las leyes de ciudadanía y pureza de sangre promulgadas en 1935 en Nüremberg privaron de ciudadanía a todos los alemanes de origen hebreo, aunque profesaran la religión cristiana.Se estableció que era judío aquel que tuviera al menos dos de los cuatro abuelos de ascendencia hebrea. Los matrimonios entre judíos y alemanes fueron prohibidos. Estas medidas codificaron legalmente el acoso -boicoteo a sus comercios, expulsión de sus empleos y profesiones- que los judíos venían padeciendo desde la llegada de Hitler al poder en 1933.

En 1929 el partido también había realizado un cambio estratégico significativo. Entre 1925 y 1927, Hitler y los nazis siguieron una estrategia urbana orientada a atraer a los obreros, a costa de . 35 socialistas y comunistas. Pero su fracaso en las elecciones de 1928, cuando los nazis obtuvieron sólo 2.6 por ciento de los votos y doce asientos en el Reichstag (o Parlamento alemán), convenció a Hitler ¿e que se necesitaba un cambio. En 1929, el partido comenzó a buscar los votos de las clases medias y bajas de los pequeños pueblos y ¿e las áreas rurales, sobre todo, en el norte, centro y este de Alemania. Para finales de 1929 había llevado a cabo su nueva estrategia con éxito.

Las dificultades económicas de Alemania posibilitaron el arribo de los nazis al poder. El desempleo se incrementó de manera drástica: de 4.5 millones en 1931, a 6 millones en el invierno de 1932. El impacto económico y psicológico de la Gran Depresión provocó que los partidos extremistas resultaran más atractivos. Ya en las elecciones al Reichstag de septiembre de 1930, los nazis lograron 18 por dentó de los votos y obtuvieron 107 escaños, lo cual convirtió al Partido en uno de los más grandes.

En 1930, el canciller Heinrich Brüning (1885-1970) vio que era imposible formar una mayoría parlamentaria funcional, por lo que, para gobernar, recurrió a utilizar los decretos de emergencia que expidiera el presidente Hindenburg. Así, pues, en un sentido real, la democracia parlamentaria ya estaba moribunda en 1930, tres años antes de que Hitler la destruyera.

La búsqueda del poder por parte de Hitler, desde finales de la década de 1930 hasta principios de 1933, dependió de las maniobras políticas alrededor del presidente Hindenburg. No obstante, las elecciones celebradas entre 1930 y 1932 fueron responsables indirectamente del ascenso nazi al poder, ya que mostraron la importancia de ese partido, el cual creció espectacularmente durante ese periodo, de 289 000 miembros en septiembre de 1930, a 800 000 en 1932. Las SA también aumentaron hasta 500 000.

Los nazis fueron muy eficaces en el desarrollo de las técnicas electorales modernas. Recorrieron toda Alemania en campañas fulminantes, utilizando automóviles, trenes y aviones. Su campaña aérea, llamada “Hitler sobre Alemania”, hizo que éste pronunciara discursos en cincuenta ciudades en tan sólo quince días.

UNA BUENA ELECCIÓN DE LOS NAZIS: Dos años después de haber conseguido sólo doce escaños en el Parlamento, los nazis obtuvieron seis millones y medio de votos en las elecciones nacionales de 1930, que les proporcionaron 107 de los 577 escaños y los convirtieron en el segundo partido más importante de Alemania. El cambio de fortuna de los nazis se puede vincular a la Gran Depresión.

Hitler había intentado gobernar Alemania por medios legales desde que salió de prisión en 1924. Sin embargo, la creciente prosperidad de la nación había apartado a los votantes de los extremos, tanto de derecha como de izquierda. Los nazis alcanzaron una mayoría en la Asamblea Legislativa bávara en 1928, pero continuaban siendo un partido minoritario en todo el país.

Más tarde, terminó la prosperidad (construida en gran parte sobre los créditos estadounidense) y con la Gran Depresión llegó una radicalización que no se había conocido desde los tiempos de la hiperinflación.

El Partido Comunista resurgió, pero los nazis, que apelaban no a una clase sino a los temores, resentimientos y orgullo nacionales, obtuvieron una aceptación inmensa. Sostenían que el Volk alemán (el pueblo alemán) era la expresión más elevada de la «raza aria», superior. La voluntad del Volk estaba encarnada en el Führer (líder); el Estado sería un mecanismo para llevar a cabo sus órdenes.

La democracia era un fraude, pero el marxismo, que promovía el internacionalismo y la lucha de clases, resultaba directamente diabólico. Los nazis afirmaban que, al igual que el sistema económico mundial que había arruinad o a Alemania, todos los movimientos de izquierda estaban creados por los judíos, la encarnación del mal.

La Gran Guerra Aliados y Triple Alianza Primera Guerra Mundial

La Gran Guerra: Los Aliados y la Triple Alianza

En 1914 casi toda Europa entró en guerra. Aunque ninguno de sus dirigentes imaginó que se trataba del fin de una era, poco después de iniciada la contienda algunas personas lo presintieron. Enseguida la guerra resulté ser muy distinta de lo que esperaban. En primer lugar, por su magnitud eclipsó todos los conflictos anteriores y se prolongó más de cuatro años. No se trataba de una duración extraordinaria pues con anterioridad las había habido más prolongadas, pero éstas no fueron de combates continuos.

Trincheras en la Primera Guerra Mundial

Trincheras en la Primera Guerra Mundial

Las campañas relativamente cortas se alternaban con largas pausas en las que los ejércitos descansaban y recobraban el aliento. Sólo la guerra de Secesión norteamericana se pareció remotamente a la Gran Guerra de 1914-1918, en la que millones de hombres se enfrentaron mes tras mes, año tras año, separados por unos pocos cientos de metros de terreno, intentando someter a sus enemigos. Desde el principio la guerra naval fue encarnizada y constante y empeoré a medida que cada bando intentaba privar al otro de alimentos y suministros.

Hasta el cielo se convirtió en un campo de batalla. No fue la primera vez que se emplearon aviones militares para la guerra eso había ocurrido en 1911, cuando los italianos atacaron el imperio turco en el norte de Africa, para no mencionar que desde hacía más de un siglo se utilizaban globos—, sino la primera vez que los cielos se convirtieron en zona de combate. Al cabo de poco tiempo, los aviones atacaban blancos situados muy por detrás de las líneas enemigas.

Los ferrocarriles del siglo XIX habían demostrado que era posible concentrar con rapidez y abastecer a ejércitos más numerosos. Ya existía el motor de gasolina y en 1918 los camiones eran tan importantes como los caballos para los ejércitos desplegados. Esos mismos motores impulsaron las nuevas armas aéreas: en 1918 la RAF superaba los 20.000 aparatos. Sin ninguna duda las armas se perfeccionaron (si es que ésta es la palabra adecuada) de forma aterradora.

Surgieron nuevos horrores como el gas tóxico y los lanzallamas, pero murieron más personas a causa de las armas de fuego corrientes que, en 1914, habían alcanzado un alto grado de perfeccionamiento. A partir de 1850, todos los ejércitos reemplazaron los viejos mosquetes y cañones de carga por la boca por fusiles de retrocarga y cañones de campaña. Mejoraron la distancia, el poder destructivo y la precisión.

trincheras en la guerra mundial

En 1914, el vulgar soldado de infantería británico disponía de un fusil que, en manos expertas, podía alcanzar a un blanco de tamaño humano a una distancia máxima de 800 metros, arma con la que podía apuntar y disparar de diez a doce tiros por minuto. En 1900 la infantería contaba con ametralladoras (que hacían 600 disparos por minuto), cañones de campaña, que disparaban tres o cuatro veces por minuto a una distancia de 9.000 metros y armas capaces de alcanzar blancos aún más lejanos.

Como es comprensible, la matanza de 1914-1918 superó todo lo imaginable. Si bien nadie ha calculado exactamente la cantidad de muertos y heridos, las cifras son colosales, En lo que respecta a las grandes potencias, franceses y alemanes fueron los que más sufrieron en relación a sus poblaciones y los norteamericanos (que entraron en guerra más tarde) los que menos. De todas maneras, no sólo sufrieron las grandes potencias (4 millones de polacos murieron combatiendo, a menudo en bandos contrarios) y las cifras totales no expresan todo el horror de lo que ocurrió. Los combates fueron más encarnizados, prolongados e intensos de lo visto hasta entonces.

En 1916, en una espantosa batalla de cinco meses ante la fortaleza francesa de Verdún, los ejércitos francés y alemán sumaron más de 600.000 muertos, heridos y desaparecidos. Ese mismo año, durante el primer día de la batalla del Somme, el ejército británico (que aún se componía exclusivamente de voluntarios) tuvo 20.000 bajas y cerca de 40.000 heridos. Retornado a la imagen global de la guerra, durante esos cuatro años murieron en el mundo casi 5.000 hombres por día.

La mayoría de las víctimas se debieron a la acción directa del enemigo, lo que constituía una novedad. Aunque parezca extraño, en todas las guerras anteriores el peor enemigo no fue el otro bando, sino las enfermedades. Grandes concentraciones de hombres apiñados en situaciones improvisadas, con higiene precaria, probablemente con provisiones de agua contaminada y sin alimentos frescos: situación ideal para que se desencadenaran terribles epidemias de cólera, viruela o tifus. Las enfermedades devastaron el triple de soldados británicos que bóers durante la guerra de 1899-1902 en Africa del Sur.

Las mejoras de la Gran Guerra no sólo se debieron al tratamiento de las enfermedades. Se sabía más sobre la prevención y las sociedades industrializadas podían mantener en campaña enormes ejércitos sin privarlos de alimentos, vestimenta y provisiones médicas correctos. Empero, los civiles padecieron una alimentación más deficiente y enfermedades a medida que la guerra se prolongaba y, mediante los bloqueos, cada bando intentaba privar al otro hasta someterlo.

El objetivo de los bloqueos también consistía en interrumpir la línea de suministros a la industria bélica. Para un alto nivel de producción industrial eran imprescindibles minerales, sustancias químicas, combustibles y maquinaria de importación. Las necesidades de los ejércitos eran enormes: calzado, telas para uniformes y sacos terreros, alambre de espino, maderas para la construcción, herramientas para cavar, elementos imprescindibles a una escala inimaginable pocos años antes. En lo que a armas y municiones se refiere, nunca era suficiente.

En 1914, un batallón de infantería británico contaba con dos ametralladoras y pocos años después necesitaba más de cincuenta. Se consumieron ingentes cantidades de proyectiles: el bombardeo previo a la batalla del Somme requirió cerca de 2.000 armas en un frente de dieciséis kilómetros (se oyó en Londres, a 320 kilómetros de distancia).

En 1918 la guerra se había vuelto mundial. Los «imperios centrales» (Austria-Hungría y Alemania) se opusieron desde el principio a las potencias «aliadas» o «de la Entente» (Gran Bretaña, Francia y Rusia). Ambos bandos buscaron otros socios. En pocos meses Japón se sumó a Ia Entente y Turquía a los imperios centrales. En 1915 Italia se puso en contra de Austria-Hungría. En 1917, Estados Unidos entró en guerra del lado de los aliados; año y medio después, cuando acabó la guerra, en Europa sólo España, Suiza, Holanda y los países escandinavos eran neutrales (incluso China estaba formalmente en guerra).

La guerra se extendió debido, principalmente, al estancamiento en que se sumió Europa. Aunque los alemanes dominaban Bélgica y un extenso territorio del norte de Francia, en el que penetraron deprisa durante las primeras semanas de la guerra, el frente occidental se convirtió en una especie de guerra de asedio. Millones de hombres vivieron en trincheras y bajo tierra, saliendo ocasionalmente para emprender otra gran ofensiva que, tuviera o no éxito, casi siempre acababa con sangrientas pérdidas.

Algunos buscaron nuevas armas para superar el punto muerto en las trincheras (entre ellas, la invención del tanque). Otros buscaron nuevos aliados con el fin de alterar el equilibrio numérico. Ambos bandos utilizaron bloqueos y a final de 1916, después de las horrorosas batallas del verano en Francia y mientras Rusia seguía combatiendo en Oriente, el alto mando alemán llegó a la conclusión de que, si no hacían algo deprisa, Alemania perdería la guerra debido a la eficacia del bloqueo naval británico.

Por consiguiente, Alemania decidió bloquear Gran Bretaña con submarinos en lugar de con barcos. Sin aviso previo, los submarinos alemanes se dedicaron a hundir todo barco que se dirigiera a un puerto británico, ya fuera neutral o beligerante, estuviese desarmado o armado, transportara o no material bélico. Esta acción decidió que los neutrales EE.UU. entrasen en guerra y cuando en los aliados le ganaron la batalla a los submarinos gracias a nuevos artilugios técnicos y al envío de convoyes de barcos, su victoria parecía incontrovertible. Sólo era cuestión de tiempo que el enorme potencial numérico y el poderío industrial de Estados Unidos influyeran en el campo de batalla. Los dirigentes alemanes tuvieron un ultimo golpe de suerte: Rusia se derrumbó a causa de la revolución.

Así pudieron concentrar en Occidente un mayor número de efectivos y en 1918 lanzaron la última gran ofensiva. No fueron capaces de derrotar a los ejércitos británico y francés. Entonces se produjo el contraataque. A finales del verano los ejércitos alemanes y sus aliados emprendieron la retirada de todas partes (salvo de Rusia). En octubre el gobierno alemán solicitó el armisticio la suspensión de las hostilidades—, que le fue concedido en condiciones muy severas y a las once en punto de la mañana del 11 de noviembre de 1918 guardaron por fin silencio las armas del frente occidental. Así concluyó la peor guerra de la historia.

Ver: La Formación de las Alianzas en Europa

EL PALACIO DE VERSALLES Luis XV y Luis XVI La Vida Corte Francesa

Historia de la Construcción del Palacio de Versalles
Vida De La Corte Francesa de Luis XIV

La grandiosidad y el esplendor caracterizaron todas las artes en el siglo de Luis XIV El Estado utilizaba el arte como un medio para realzar la gloria de Francia a través de la figura de su monarca, el Rey Sol, y de la decoración de sus edificios privados y públicos.

Aunque cualquier tipo de control de las ideas artísticas suele ahogar la creatividad, el arte oficial francés de la segunda mitad del siglo XVII se caracteriza por una suprema magnificencia y autoafirmación de su realidad.

Desde la invasión de Italia por Carlos VIII en 1494, Francia deseaba imitar las grandes obras del Renacimiento italiano, por lo que la influencia de los artistas de este país fue notabilísima durante todo el siglo XVI.

Italianos fueron los decoradores del palacio de Fontainebleau (a partir de 1530), y los proyectos de los arquitectos peninsulares ejercieron un decisivo influjo en los franceses.

Aunque desde 1560 puede hablarse de una escuela de arquitectos francesa, siguió recurriéndose a pintores y escultores extranjeros hasta muy avanzado el siglo XVII. Los artistas solían formarse en Italia, donde algunos se asentaron para siempre, como Claude Lorrain (1600-82) y Nicolás Poussin (1594-1665), considerados hoy como los más grandes artistas franceses de su época.

En 1627, el pintor Simon Vouet regresó de Italia a Francia, llevando consigo una versión simplificada y menos aparatosa del estilo barroco italiano. Se convirtió en el modelo de los artistas de la siguiente generación, entre ellos Eustache Le Sueur (1616-55) y Charles Le Brun (1619-90). Este último se convirtió virtualmente en dictador del arte oficial durante el reinado de Luis XIV, y su obra refleja toda la pompa y el formalismo de la vida cortesana.

palacio de versalles

Poussin tuvo menos éxito: su visita a París en 1640-42 fue poco afortunada, ya que sus cuadros austeros, ponderados y de pequeño tamaño no podían rivalizar con la moda impuesta por el Barroco. La atención de Poussin se había desplazado hacia los temas religiosos y clásicos, explorando la naturaleza de las emociones humanas en composiciones claras y sencillas.

A su juicio, la finalidad de la pintura debía ser la revelación de las verdades universales relativas a la vida y la humanidad. Desde el punto de vista tanto de su estilo como de su postura filosófica, este artista es comparable a los dos grandes dramaturgos de la época: Pierre Corneille (1606-84) y Jean Racine (1639-99).

palacio de versalles interiorLa tragedia y la comedia En obras como El Cid (1636) y Polyeucte (1643), Corneile analiza la relación entre el deber y el deseo con un lenguaje deliberadamente preciso y analítico cuyo efecto es el de reprimir la pasión.

Racine, cuya educación estrictamente jansenista le había inculcado la idea de la depravación de la humanidad y de la omnipotencia del pecado, presenta en sus obras a personajes mucho menos seguros de lo verdadero y lo falso que los de Corneille: presa de sus pasiones (que en Racine son, casi siempre, destructivas), resultan, sin embargo, capaces de analizar sus luchas internas en un lenguaje de claridad meridiana.

Tal es el caso de la representación de los celos y del amor que se hace en Fedra (1677), o del amor y el deber en Berenice (1670). La principal característica de ambos autores es la calidad formal, retórica, de sus obras. Tanto ellos como Poussin se salieron del ámbito de su propia época para aludir al hombre en general: la vigencia actual de sus obras radica precisamente en la universalidad de sus análisis de los mecanismos de la naturaleza humana.

Lo mismo cabe decir de la obra de Moliére (1622-73) (imagen) un actor-empresario cuyas comedias (entre ellas El misántropo, de 1666, o El avaro, de 1668) hacen, en realidad, un profundo análisis del ser humano. Pero ni la sociedad ni la corte parisienses podían mantenerse con una dieta de seriedad total. Las representaciones de las obras de Moliére se alargaban con ballets y mascaradas (en las que el rey solía participar). Los fuegos artificiales gozaban asimismo de gran popularidad.

Las artes en tiempos del Rey Sol Luis XIV subió al trono en 1643, cuando contaba cuatro años de edad. Al principio, su principal ministro fue Mazarino, pero, al morir éste en 1661, Luis asumió virtualmente el gobierno del país. Constituye el exponente supremo del monarca absoluto: su emblema solar, repetido hasta la saciedad en la decoración del palacio de Versalles, simboliza el convencimiento de estar dotado de autoridad divina. Durante su reinado, Francia ocupó un lugar preeminente en Europa; su poderío político y su refinamiento artístico se reflejaban en la corte que el rey dirigía con rígido formalismo y ceremonial.

Luis XIV contó con algunos ministros muy poderosos e influyentes, entre ellos Colbert (imagen), quien se encargó de organizar las artes. En este período, Francia gozó de la existencia de academias de arquitectura, música, inscripciones y danza.

La Academia de Pintura y Escultura, fundada en 1648, quedó bajo la dirección de Colbert en 1661; éste la potenció y la hizo más selecta. La concepción de las academias era italiana y contenía elementos del sistema gremial de la Edad Media. Comprendían un periodo de aprendizaje hasta la producción de una “obra maestra”, tras la cual el aprendiz se convertía en miembro de pleno derecho. Colbert estableció un sistema similar.

Se enseñaba a los artistas el estilo “oficial”. Si se ceñían a él, se les seleccionaba como funcionarios del Estado, ya fuera en calidad de pintores, escultores, joyeros o ebanistas. El estilo pictórico “aprobado” durante el reinado de Luis XIV era una versión modificada del barroco italiano. La arquitectura manifestaba las mismas influencias, muy evidentes en el esquema de reconstrucción del Louvre, sede parisiense de los reyes franceses.

La transformación del castillo medieval en un moderno palacio se realizó con gran lentitud. Las obras se extendieron desde 1546 hasta su terminación en 1674 por un equipo de arquitectos compuesto por Le Brun, Le Vau y Perrault.

Colbert, en su calidad de Director de Edificios, invitó a los principales arquitectos franceses a presentar proyectos para la fachada oriental. No obstante, todos los presentados fueron rechazados por diversas razones y, finalmente, se recurrió a la colaboración del italiano Bernini. Bernini remitió tres proyectos, que fueron descartados, uno tras otro, por considerarse que no estaban en armonía con el resto del edificio.

La visita del artista a Paris, donde su displicencia ante las realizaciones de los artistas y arquitectos franceses provocó la ira de éstos, provocó el rechazo de su tercero y último diseño y, con éste, de toda la aparatosidad del barroco italiano. La fachada este, que, por fin, se erigió, acusa el influjo del proyecto de Bernini su carácter sobrio y, al mismo tiempo, festivo, pero complementa también las demás partes del edificio, en tanto que los proyectos del arquitecto italiano tendían a restarles parte de su importancia.

Versalles, símbolo de esplendor: Miembros del mismo equipo realizaron el proyecto arquitectónico más ambicioso de la época: la transformación de los palacios de Vasalles. En esta localidad existía en un principio un pequeño pabellón de caza, que el rey utilizaba como refugio privado.

En 1661 se vestía convenientemente para alojar a toda la corte francesa. Su primer arquitecto fue Louis Le Vau (1612-70), quien, aparte de colaborar ox d Louvre, habla proyectado el gran castillo de Vaux-le-Vicomte para Fouquet, ministro de Hacienda de Luis XIV. En el castillo habían trabajado asimismo Le Brun, como decorador, y Le Nótre, como proyectista de los jardines.

Cuando, en 1661, Fouquet fue enviado a prisión por malversación de fondos, todo el equipo pasó a trabajar en Versalles. Hoy día sólo podemos apreciar el proyecto de transformación de Versalles de Le Vau a través de bocetos, ya que su obra fue destruida (a partir de 1678) por Jules-Hardouin Mansart, encargado de ampliar la fachada que da a los jardines hasta una longitud de 402 metros. La principal aportación de Mansart al interior del palacio es, sin duda, la Galería de los Espejos (1678-84). En extravagante profusión, los espejos alternan con pilares de mármol verde.

La ricamente decorada cornisa que recorre la galería sirve de soporte a trofeos dorados, y pinturas de Le Erun decoran el techo abovedado. Las mismas cualidades de inmensidad, colorido y riqueza, así como el empleo de costosos materiales, se manifiestan en el parque, en cuya realización Le Nótre estuvo asistido por todo un ejército de contratistas y obreros.

El agua y las fuentes (para las que fue preciso instalar complicados mecanismos de bombeo), las avenidas radiales y los parterres de flores, constituyen elementos importantes de un conjunto cuyo efecto general es de orden y severo formalismo. En el esquema general, la autoridad del palacio parece proyectarse hacia el exterior para dominar su entorno. En el empleo de los principios de planificación barrocos que tal esquema pone de manifiesto, Francia halló un medio para expresar su supremacía europea.

Para amueblar tantas y tan vastas estancias se requería una estricta organización de las artes decorativas. Una vez más, fue Colbert quien ofreció la solución. En 1667 creó en Gobeinos la Fábrica de Muebles de la Corona, al igual que, tres años antes, impusiera a la fábrica de Beauvais el titulo de Real Fábrica de Tapices. El negocio familiar de los Gobelin, fundado doscientos años antes, pasó a manos de la Corona en 1662 por obra de Colbert.

La fábrica de Gobelinos, cuyo director artístico era Charles Le Brun, había de albergar a pintores, maestros tejedores de tapices de alto lizo, fundidores, grabadores, labradores de piedras preciosas, mueblistas especializados en el roble y otras maderas, tintoreros, y otros obreros hábiles en todo tipo de artesanías…”. Los muebles producidos en este período eran macizos (aunque no tanto como el mobiliario de plata maciza fabricado para el estudio del rey, que pronto hubo de fundirse para hacer frente a los gastos militares).

En ellos destacaba sobre todo la marquetería (trabajo de incrustación de maderas de varios colores) y los ornamentos aplicados de bronce dorado.

Se utilizaban mucho las curvas y las volutas, así como los motivos alegóricos y antiguos. Las paredes solían cubrirse con tapices, cuya fabricación requería mucho más tiempo que una pintura y que a veces se enriquecían con hilos de oro y plata. Los suelos de los palacios se cubrían con alfombras tejidas en las manufacturas de Aubusson o de Savonnene. Semejante magnificencia no podía sobrevivir a la decadencia de la estrella de Francia ni a la muerte del Rey Sol, acaecida en 1715.

A la pompa de esta era le sucedieron la ligereza y el brillo de los colores pastel del siglo XVIII. El nuevo estilo, llamado Rococó, predomino, tanto en la arquitectura y las artes decorativas como en la pintura y la escultura, hasta que fue sustituido por el gusto neoclásico.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

LA CORTE DE LUIS XIV DE FRANCIA EN VERSALLES

Los nobles franceses estaban en una situación difícil. Vivían tradicionalemente de la explotación de extensas propiedades rurales. Empero, el desarrollo del comercio y del artesanado llevaba a las ciudades a gran parte de los campesinos. Los que quedaban en el campo estaban sometidos al régimen servil, y debían pagar impuestos y tasas al señor. Pero la inflación disminuía el valor real del tributo pagado por los campesinos, que era fijo. Las plantaciones ya no eran lucrativas ni suficientes para todos, dado que se producía casi únicamente trigo y uvas para vino.

Habituados, por otra parte, al lujo, los nobles continuaban viviendo en castillos y manteniendo un elevado número de servidores que mal podían sustentar. Las reservas en oro de las familias se agotaban rápidamente.

Adoptábanse, por lo general, dos soluciones. La primera consistía en orientar a sus hijos hacia la carrera de las armas o hacia el sacerdocio, o, como alternativa, casarlos con hijas de ricos comerciantes. La segunda, más desesperada, era rebelarse contra el poder real, reivindicando el retorno a los antiguos privilegios de la nobleza. Pero, tras la Fronda, ese método ya parecía destinado al fracaso.

UN SOL ILUMINA A TODOS LOS FRANCESES
Luis XIV temía que las revueltas se repitiesen. Trató de transformar a la gran nobleza territorial decadente en nobleza palaciega. Especuló con la posibilidad de mudarlos a París, donde los nobles irían a vivir junto al rey, y recibían pensiones que les garantizarían todos los lujos. Inmediatamente, duques y marqueses dejarían de lado el orgullo y aceptarían de buen grado la idea.

Corte de Luis XIV en Versalles

Corte de Luis XIV en Versalles

Era precisamente lo que pretendía Luis XIV. A cambio de algunos favores tendría cerca de sí, bien controlados, a los principales personajes de la nobleza. Los carruajes comienzan a afluir al Palacio del Louvre con familias enteras de aristócratas y las pocas pertenencias que aún les restan. En poco tiempo, estuvieron allí instaladas 8.000 personas.

No hay aposentos que alcancen ni sillones suficientes para acomodar a las damas en los salones. Los cocineros no dan abasto en sus tareas, ante comensales tan numerosos como exigentes. Se impone una solución urgente: que el rey se mude con toda esa inmensa corte a otro palacio, en el que haya diez veces más habitaciones y salones. Un palacio de esas proporciones no existe. Es necesario construirlo.

—Recordad el majestuoso castillo de Fouquet —dice el ministro Colbert al rey—. Los mismos hombres que lo construyeron podrían satisfacer vuestros deseos edificando un palacio digno de vos y de vuestra corte.

—¿Quiénes son? —pregunta Luis XIV, interesado.

—Le Vau fue el arquitecto, Le Nótre planificó los jardines y Le Brun ejecutó el decorado de los interiores. —¡Que esos hombres me presenten sus proyectos! —ordena el monarca—. Si me satisfacen, podrán comenzar de inmediato las obras del palacio.

Iniciados en 1661, los trabajos no quedarían terminados ni siquiera a la muerte del rey. Unos 36.000 albañi-les y 6.000 caballos se emplearon para la construcción, cuyo precio se calculó en 70 millones de libras de oro. Escogióse para el palacio un lugar apartado de la ciudad donde Luis XIII había poseído un pabellón de caza: Versalles.

Concluida la construcción de las alas principales, el rey y la corte se instalan en el nuevo palacio. Ya resulta posible apreciar la grandiosidad de la obra: decenas de enormes salones, unidos por largos corredores y suntuosas escalinatas. Ventanas y puertas altas que permiten el paso de la luz, y una colosal galería cubierta, tapizada de espejos, para las recepciones. Por todas partes, millares de candelabros, tapices y cuadros de los más famosos artistas. No se economiza mármol, dorados ni piedras semipreciosas en la decoración.

En los jardines, hasta donde se pierde la vista hay lagos, fuentes y laberintos. Con las flores se componen diseños para gloria del soberano.

Todo responde a un mismo estilo, imponente y bien ordenado, símbolo de respeto a la nueva y poderosa autoridad de la monarquía.

La vida en Versalles se organiza en función del soberano, de quien los nobles tienen la honra de considerarse servidores. Los horarios se regulan según los hábitos de Luis XIV.

Un ceremonial estricto rige los menores gestos de Su Majestad: algunos nobles lo ayudan a lavarse y a vestirse, y luego centenares de cortesanos asisten al espectáculo de le grand lever du roi (“el gran despertar del rey”). Las reuniones con el consejo, el paseo diario por los jardines, todo es motivo para ceremonias de gran pompa. Luis XIV comienza a sentirse el monarca absoluto, admirado y temido por todos. Su egocentrismo no es sólo una política, sino una nota de su carácter.

Pintores, músicos y poetas de Francia y del exterior son atraídos a Versalles para cantar la gloria de Luis XIV, el Rey Sol. Del Sol depende la vida y todos vuelven la mirada hacia él. El palacio se convierte en el centro de la vida mundana europea, capital de las artes y de los placeres. Para estos últimos, en particular, la corte se presta admirablemente. Jóvenes marquesas y duquesas, cansadas de sus viejos maridos, encuentran con facilidad jóvenes amantes entre los cortesanos del soberano.

Rápidamente las costumbres pierden rigidez. Todos tienen sus asuntos amorosos, comenzando por el rey. Se conocen bien pronto las principales aventuras de Luis XIV: Luisa de La Valliére, joven de diecisiete años, con quien tiene hijos; Francisca de Montespan, esposa de un marqués; Enriqueta de Inglaterra, mujer de su propio hermano Felipe. Son frecuentes los duelos entre amantes y señores engañados. Empero, ante el ejemplo de Su Majestad, el adulterio se convierte en una rutina más o menos común.

Pero no sólo de placeres está hecha la vida de la corte. Como la entrada a palacio no se halla muy controlada, mercaderes ambulantes, mendigos y prostitutas se infiltran en los salones para probar las migajas del lujo de Versalles, y el pueblo puede asistir a la ceremonia en que el rey come solo, siempre que se vista con propiedad (inclusive se alquilan casacas a la entrada del palacio).

Por otra parte, la nobleza recién llegada del campo desconoce las reglas básicas de la higiene. Nadie acostumbra bañarse, y el mismo Luis XIV sólo lo hace muy de vez en cuando. Como no hay retretes en palacio, las necesidades fisiológicas de la real familia son satisfechas en recipientes transportables que se llevan a gabinetes apartados, y casi todos los demás lo hacen tras las puertas o bajo las escaleras. Los insectos proliferan entre los restos de comida y los excrementos abandonados en los rincones.

A causa de la promiscuidad y de la falta de aseo, las epidemias son frecuentes; existía una elevada mortalidad entre los cortesanos de Versalles. Esta es, tal vez, una explicación para la muerte de muchos de los hijos y nietos de Luis XIV.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo III Biografía de Luis XIV – Editorial Abril
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Desde 1930, la crisis económica golpea duramente a la República alemana. Se cuentan 6 millones de trabajadores sin empleo, y entre los grupos sociales más afectados, obreros y clase media, se producen reacciones anticapitalistas: el partido comunista se fortalece y se organiza en grupos de autodefensa, en tanto que en la extrema derecha abundan los grupos nacionalistas armados. En medio de esta atmósfera de crisis de la democracia se desarrolla el fenómeno totalitario nazi.

El artista frustrado: Adolf Hitler nació en 1889 en Braunau am Inn, Austria, en el seno de una familia modesta: su padre era oficial de aduanas. A una edad temprana se sintió atraído por la carrera artística y se negó a seguir los consejos de su padre, que esperaba verlo convertido en funcionario.Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania Hiller Canciller

Tras la muerte de sus padres, partió hacia Viena, donde fracasé en su intento de ingresar en la Academia de Bellas Artes. Por entonces conocería tiempos difíciles, viviría en la miseria, vendiendo telas y frecuentando los cafés, los asilos nocturnos y los «cabarets». De estos años duros obtuvo una buena cantidad de enseñanzas para su política futura. Intentó, además, librarse del servicio militar, no a causa de un ideal antimilitarista, sino por su honda hostilidad hacia Austria.

Al ser rechazado para dicho servicio por un Consejo de admisión austriaco, se enrolé como voluntario en Baviera, o sea en Alemania, desde los inicios de la Gran Guerra. Había sido un artista fracasado y rechazado, pero se comportaría como un héroe en el frente de guerra: fue herido, sufrió los efectos de los ataques con gas y recibió la condecoración de la Cruz de hierro, una distinción alemana muy apreciada.

El ascenso al poder: Desde 1919, Hitler milita en el Partido obrero alemán, dirigido en Munich por el carpintero Drexler. Este partido, que en sus orígenes se había integrado con grupúsculos, creció en sus efectivos en 1920 con tal regularidad, que se convirtió en una organización de gran importancia: el NSDAP o Partido nacional socialista alemán de los trabajadores. Al mismo tiempo, Hitler asumió su dirección y creó las secciones de asalto, las SA. En 1923, el año de la inflación galopante, Hitler se sintió lo suficientemente fuerte como para intentar un golpe de Estado en Munich.

El «putsch de la cervecería» fracasé y Hitler fue arrestado. Después de su liberación, tras casi un año de cárcel, Hitler reorganiza el partido, sitúa a sus hombres en puestos clave y crea la guardia de las SS (SchotzStaffeln o brigadas de protección). Este partido, que recluta a sus afiliados en las clases medias, los cuerpos francos y los excombatientes, servirá de trampolín a Hitler.

Los medios financieros alemanes harán el resto: a partir de 1929, la crisis hace que el NSDAP se convierta en un partido de primera línea. Ante el fracaso de las soluciones propuestas por el presidente Hindenburg v por el canciller Schleicher con el fin de resolver la crisis, los grupos económicos, que observaban con sobresalto el avance comunista, se acercan a Hitler. En enero de 1932 se produce un encuentro entre éste y los magnates de la industria, y un año más tarde una entrevista con el banquero Schroeder. Bajo la influencia de von Papen, los industriales imponen a Hitler como canciller del Reich. El 30 de enero de 1933, Hitler toma legalmente el poder en Alemania.

El nacimiento de una dictadura
Desde ese momento, el nazismo se impondría mediante el terror. El 27 de febrero, el incendio de Reichstag, provocado por un pirómano a quien se acusaba de simpatías comunistas, fue manipulado por los nazis y esto permitió a Hitler declarar fuera de la ley a los comunistas y organizar las elecciones de marzo de 1933 en un clima de intimidación. Merced al carácter ilegal del comunismo y al apoyo del centro católico, el Zentrum, Hitler obtiene plenos poderes por cuatro años. El nuevo régimen ocupa su lugar; disuelve los partidos y los sindicatos, depura los estamentos administrativos, crea la Gestapo (policía secreta del Estado( y elimina a los opositores, con lo que Hitler deja despejado su propio camino. Cuando muere Hindenburg, en agosto de 1934, Hitler se convierte también en jefe de Estado.

El Estado nazi
Desde 1933, la historia de Alemania se confunde con la marcha hacia el totalitarismo. La omnipresencia y la omnipotencia del poder central, incluso en la vida privada de los súbditos del Reich, es una de las principales características del Estado nazi. La superposición junto a las instancias administrativas oficiales de unos órganos paralelos del partido, sería el corolario de tal situación. Pero también en el ámbito de la dirección de los espíritus se muestra totalitario el nazismo. La enseñanza está controlada con severidad, los manuales escolares son revisados, los estudiantes y los jóvenes se ven obligados a respetar la disciplina nazi.