UNESCO Patrimonio De La Humanidad

Las Misiones Cristianas: Labor De Los Jesuitas por el Mundo

Las Misiones Cristianas en el Mundo

A través de los siglos, católicos y protestantes han enviado numerosos misioneros a predicar la fe cristiana en las diversas partes del mundo. La labor realizada es muy importante, no sólo desde el punto de vista religioso, sino también en el aspecto social, médico, económico y cultural.

Las misiones católicas y protestantes han representado un importante papel en la interpretación de las culturas y. en la evolución de las civilizaciones.

Desde el siglo XIII, religiosos dominicos y franciscanos penetraron en Tartaria, Mongolia y China. Pero la actividad misionera en Asia se desplegó, sobre todo, a partir del siglo XVI. Francisco Javier, jesuita español, llamado el «Apóstol de las Indias», salió de Lisboa en abril de 1541 y desembarcó en las Indias después de tres meses de navegación. Durante diez años recorrió las Indias, Malaca, las Molucas y Japón. Murió a la edad de cuarenta y cinco años, en la isla de Sancian, frente a China, a la que había soñado evangelizar.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/jesuitas1.jpg

Roberto de Nobili, jesuita italiano,  poseía profundos conocimientos de las lenguas de la India y compuso obras en sánscrito. Fue admitido en la casta intelectual de los brahmanes y permitió a los nuevos cristianos que conservaran ciertas costumbres paganas. Murió en 1656.

Su compatriota Matteo Ricci recurrió en China a los mismos procedimientos de acomodación de los ritos paganos. Iba vestido de bonzo, era un experto en la doctrina de Confucio y se impuso por sus conocimientos astronómicos y matemáticos. El jesuita alemán Adam Schall fue nombrado astrónomo oficial, consejero imperial y presidente del tribunal de matemáticas de Pekín.Estos misioneros dieron a conocer en Europa los usos, costumbres, leyes y lenguas de las naciones asiáticas.

Citaremos a este respecto el nombre de André de Prémaré, jesuita francés nacido en Cherburgo, autor de Notas sobre la lengua china. El célebre sinólogo Abel Rémusat ha dicho de él que fue el hombre que había «penetrado más profundamente en el genio de esta lengua».

Otro francés, el bor-goñón Jean-Francois Fouquet (1663-1740), fue autor de unas Tablas cronológicas de la historia china. En cuanto a Jean de Fontaney (1643-1710), era miembro de la Academia de Ciencias de París y «matemático real» de Luis XIV cuando fue enviado a China al frente de un grupo de jesuítas franceses.

En 1685 Colbert le escribió la víspera de su partida: «Las ciencias no merecen que os molestéis en cruzar los mares ni en reduciros a vivir en otro mundo, alejado de vuestra patria y de vuestros amigos. Pero como el deseo de ganar almas para Jesucristo incita, con frecuencia, a vuestros colegas a emprender semejantes viajes, hago votos para que aprovechen la ocasión y para que, durante el tiempo en que no se dediquen a la predicación del Evangelio, realicen, allí donde se encuentren, las observaciones que nos hacen falta para la perfección de las artes y las ciencias». Jean de Fontaney y sus colegas enviaron, en efecto, numerosas memorias a la Academia.

El italiano Jean Laureati (1666-1727) dio a conocer en Europa los árboles y plantas de China, así como el procedimiento seguido por los chinos para trabajar los metales y fabricar la seda y la porcelana.

Martin Martini (1614-1661), jesuita italiano, publicó en 1655 un atlas de China con 17 láminas comentadas. Durante mucho tiempo esta obra sería la más completa descripción geográfica de China.

El geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen ha dado a Martini el título de «padre del conocimiento geográfico de China». Sin embargo, en 1735 el atlas de Martini fue superado por el famoso Mapa de los jesuítas publicado en París y reeditado continuamente… ¡hasta 1894! Comprendía el Imperio Central, Manchuria y Mongolia. Richthofen no vacila en darle el título de «obra maestra». En cuanto a Rémusat, consideraba que era la empresa geográfica «más vasta de todas las que se han intentado en Europa».

Este mapa pudo establecerse gracias a una incesante labor, tras nueve años de viajes a través de territorios completamente inexplorados.

Jean Amiot (1718-1793) nos ha dejado una gramática del tártaro-manchú, un diccionario manchú-francés, un diccionario tibetano-manchú-francés, un diccionario sánscrito-tibetano-francés, un diccionario sánscrito – tibetano – man-chú-mongol-chino, e infinidad de obras sobre temas chinos; música, danza, etc.

En América, los dominicos siguieron de cerca a los primeros exploradores. Bartolomé de Las Casas (muerto en 1566) se hizo famoso por haber defendido tenazmente a los indios.

En Paraguay, hacia principios del siglo XVII, los jesuítas fundaron las «reducciones» o pueblos formados por la transmigración voluntaria de los autóctonos. En ellas se practicaba una especie de colectivismo. Existieron unas treinta «reducciones», con una población total de 150.000 habitantes.

En África, al principio los misioneros se vieron obligados a limitar su acción a las zonas costeras. Hasta el siglo XIX no pudieron penetrar en el centro del Congo. Además de su obra evangelizadora,    los    misioneros    de África se dedicaron a luchar contra las enfermedades endémicas, especialmente la enfermedad del sueño que diezmaba las poblaciones, a organizar el trabajo agrícola e industrial, a introducir el cultivo del trigo, el lino y la patata, pero, sobre todo, a la enseñanza y a la redacción de libros escolares en lenguas locales.

Muchos misioneros protestantes fueron, también, famosos exploradores en África. Citaremos a Grenfell y Cowber, que en 1877 partieron de la desembocadura del Congo y penetraron hasta el interior del continente africano.

Grenfell fue designado por Leopoldo II miembro de la comisión encargada de determinar la frontera entre el Congo  y Angola. David Livingstone exploró el Alto Kasai y Tanganica, la cuenca del Zambeze y los Grandes Lagos.

En África, los misioneros se han opuesto en todas partes, por medios pacíficos, a las costumbres salvajes de ciertas tribus, al absolutismo de los jefes indígenas, a la esclavitud y a otras situaciones que impedían la emancipación de las poblaciones.

El cristianismo ha influido profundamente en varias generaciones : algunos dirigentes de jóvenes Estados africanos son fervientes cristianos, y, por otra parte, África cuenta con numerosos obispos y sacerdotes negros.

África es una de las seis regiones de que está constituida la Organización Mundial déla Salud (OMS). Tiene su sede en Brazzaville, y su misión es coordinar la sanidad, mejorar la alimentación, vivienda y condiciones económicas, proporcionar asistencias técnicas y ayudas necesarias.

Por otra parte, la mayoría de Estados africanos son miembros de la Organización de Unidad Africana (OUA). La sede de la Secretaría permanente se encuentra en Addis Abeba (Etiopía), y su misión es promover la unidad y desarrollo africanos, cooperar en un ámbito internacional, desarraigar el colonialismo de África y defender la soberanía de los treinta y dos países miembros. Existen, además, otros organismos con fines semejantes, en relación o no con sus antiguos colonizadores.

ALGO MAS…
Misiones Por La Salud:

El padre Damián (Joseph Damien) nació en 1840 en Tremelo, cerca de Malinas. Fue enviado como misionero a las islas Hawai. Al cabo de algún tiempo se estableció por su propia voluntad en Molokai, una de las islas Hawai, en la que vivían aislados los leprosos.

A costa de largos y múltiples esfuerzos, consiguió agrupar a los leprosos en una comunidad organizada en la que reinaba el orden y el amor al prójimo. Contrajo, asimismo, la terrible enfermedad y, tras un calvario de cinco años, murió rodeado de sus queridos enfermos. En España, en 1959, se hizo una película, Molokai, en la cual se ensalza su figura y su labor.

Muchos fueron los que siguieron su heroico ejemplo. Tom Dooley, un médico militar norteamericano, en 1954 fue a Haifong (Vietnam), adonde afluían innumerables refugiados procedentes del norte. Se dedicó en cuerpo y alma a los enfermos, creó hospitales y se trasladó incansablemente de un lugar a otro para cuidar y ayudar a los refugiados. Hasta su muerte acaecida en 1960 —sólo tenía treinta y dos años— había sido su amigo y su hermano. Su vida fue un ejemplo de valor y altruismo.

Los protestantes también se han fijado el ideal de combatir y mitigar los sufrimientos de los habitantes de los trópicos. ¿Quién no ha oído hablar de Albert Schweitzer ? Nacido en Alsacia en 1875, ya antes de 1914 partió para Gabón a fin de poner sus conocimientos y su inteligencia al servicio de los autóctonos.

En Lambarene fundó un hospital para los negros. Además de sus absorbentes actividades médicas, aún tuvo tiempo para publicar importantes trabajos filosóficos y teológicos. Uno de sus mayores méritos es haber despertado el interés del mundo occidental en favor de las poblaciones desheredadas de los países menos desarrollados. Murió en Lambarene en 1965. A este teólogo, filósofo, músico y misionero se le concedió en 1952 el premio Nobel de la Paz.

Bajo la influencia de hombres como éstos se constituyeron diversas organizaciones particulares. Repartidas por diversos puntos del globo, disponen de numerosos centros desde los que se dedican a su noble y caritativa labor.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg

Importancia de la Ruta de la Seda y Especias El Comercio con China

Importancia de  la Ruta de la Seda y Especias
El Comercio de China con Europa

IMPORTANCIA COMERCIAL DE LA RUTA: Respecto a la  Ruta de la Seda, una red de senderos de caravanas, pasos de montaña, atalayas, oasis y fuertes en el límite de las zonas más inhóspitas del planeta, fue la vía de comunicación más larga del mundo en los siglos XIII y XIV. El comercio floreció a lo largo de este itinerario bajo la protección del Imperio Mongol o dinastía Yuan.

A fines de la edad media el comercio de Europa con Oriente fortaleció económicamente a Italia y demás países de occidente: los chinos estaban desde hacia años relacionados por el comercio con la parte más occidental de Asia y la más oriental de Europa, o sea el Imperio Bizantino.

A partir del siglo II d.C. los chinos llevaron mercancías, en especial los codiciados tejidos de seda, desde el centro de China hacia el occidente por un corredor natural entre las escarpadas montañas (camino que se llamó la ruta de la seda), extendiendo así su influencia económica hasta el mar Mediterráneo. Hacia el siglo VI d.C. la ruta de la seda llegó a Constantinopla.

PRIMEROS LAZOS COMERCIALES: El comercio a través de Europa y Asia se vio estimulado por la demanda de bienes de lujo -metales preciosos, especias, seda- por clientes de los grandes imperios. Tanto en Europa como en Asia central, los imperios de Persia , Grecia  y Roma  entraron en contacto con los reinos orientales, hasta la India.

En el este, las dinastías Qin y Han unificaron China. En 138 a.C, el emperador Han Wudi envió a Zhang Qian a conseguir aliados para luchar contra sus enemigos del noroeste. Las noticias que trajo de los reinos del oeste llevaron a la apertura de nuevas rutas comerciales. Pronto se formó una red comercial entre Oriente y Occidente: así llegó a Roma, a través de intermediarios como los partos, la seda de la China Han.

ANTECEDENTES DE LA RUTA DE SEDA Y ESPECIAS: En el año 206 antes de Cristo, llegó al poder una nueva dinastía, la dinastía Han, y el imperio empezó a moverse en una nueva dirección, más abierta.

Los Han restauraron gran parte de la literatura clásica de China, especialmente los trabajos de Confucio. También establecieron un gobierno central fuerte pero más humano, crearon el primer sistema de escuelas públicas y, en una lucha que duró casi 70 años, eliminaron total y definitivamente la amenaza Xiongnu.

Con Asia Central bajo control Han, se crearon rutas seguras para las caravanas – las legendarias Rutas de la Seda – , abriendo China al comercio y la cultura del mundo occidental.

Comerciantes de Roma, Antioquía, Baghdad y Alejandría viajaban hacia el este para comerciar con jade, oro, especies, caballos, gemas preciosas y, desde luego, seda. No importaba la ruta por la cual viajaran, no podían llegar a sus destinos sin pasar a través de la Gran Muralla.

Los Han habían continuado luchando con las tribus xiongni del norte y los prisioneros revelaron que era posible llegar hasta unos pueblos conocidos como los kushan en la zona situada justo al norte de la India.

Los kushan eran una tribu de ascendencia china afincada en el centro de Asia que había adoptado el budismo como religión y había recibido la influencia de la cultura helénica que existía en la región desde el reinado de Alejandro.

Wudi, dispuesto a unirse a este pueblo en su campaña contra los xiongnu, envió expediciones exploratorias lideradas por Zhang Qian en el año 138 a. C.

A su regreso, Zhang Qian trajo consigo artículos obtenidos a través de los lazos comerciales que había establecido durante su viaje y, de este modo, los Han abrieron el extremo chino a las rutas comerciales entre Asia Central y Europa. Los artículos que Zhang Qian importó eran altamente deseables, en especial la fuerte raza de caballos «celestiales» y un nuevo invento: el cristal.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comercia les, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Un mapa catalán representa a Marco Polo viajando en una caravana junto a sus hermanos por la ardua Ruta de la Seda, travesía que podía durar hasta cuatro años.

El Imperio Mongol:  Hacia 1250, Gengis Khan  y sus sucesores habían conquistado un área que iba desde el río Amarillo hasta el mar Negro. Bajo la protección mongol, la Ruta de la Seda floreció, convirtiéndose en una vía comercial de 6.400 km a lo largo de la cual los viajeros y mercaderes podían desplazarse con bastante seguridad.

Kubilay Khan, convertido en Gran Khan de los mongoles en 1260, se declaró emperador de China: fundó la dinastía Yuan, que gobernó el país hasta 1368, y estableció su corte en Dadu (actual Pekín).

Antes del s. XIII la idea de realizar un viaje de Europa a China era inaudita, pero aprovechando la Ruta de la Seda, algunos mercaderes y misioneros llegaron hasta la capital de Qubilay Khan. Éste fue el caso de Niccoló y Malleo Polo, que alcanzaron Dadu en 1266.

Al parecer fueron bien recibidos por el Gran Khan, que se interesó por el cristianismo y la ciencia occidental. Cinco años después, Niccoló, Matteo y Marco Polo -hijo del primero y sobrino del segundo-, llegaron a la corte de Kubilay. En el mismo siglo, Rabban Sauma, un chino cristiano, hizo un viaje en dirección contraria, de Dadu hasta Jerusalén, y siguió hacia Europa. Los relatos de ambos viajes constituyen documentos fascinantes de la vida del Asia medieval a lo largo de la Ruta de la Seda.

Comercio de tesoros: La seda no era el único producto valioso que se comercializaba por medio de este itinerario. También se llevaban especias, medicinas, marfil, plantas raras, animales exóticos, como los leopardos, y piedras semipreciosas, como el ámbar y el lapislázuli. Entre los productos de Occidente había tejidos, oro y plata. Las caravanas chinas llevaban seda, papel, armas, laca y ruibarbo. Estos bienes se vendían o se intercambiaban por otros en los bazares de las escalas de la ruta.

En función de la zona, las mercancías se cargaban en camellos, caballos, yaks y bueyes. El camello bactriano era la bestia de carga más resistente de Asia central: podía soportar el calor y el frío intensos, y le bastaba con el agua de los oasis. Las caravanas que recorrían la Ruta de la Seda solían ser bastante grandes y no era raro que llevaran hasta 400 camellos.

LA RUTA DE LA SEDA EN LOS VIAJES DE MARCO POLO: La descripción de Marco Polo de la vida en la corte del emperador chino dejó maravillados a los europeos de la Edad Media. Hasta entonces, casi nadie sabía que en el otro extremo del mundo había una civilización tan magnífica.Marco Polo afirmaba que sus palacios eran «tan grandes y tan fabulosos que resultaba imposible imaginarse arquitecturas de mayor belleza». En su interior había enormes y espléndidos salones, «todos pintados y adornados con oro batido».

En cuanto a las posibilidades de ganar dinero con el comercio de especias, Marco Polo describía un paraíso rebosante de jengibre, canela, clavo y «otras especias desconocidas en nuestras tierras».

En la Europa medieval los precios de especias como la pimienta eran muy altos. En el año 1511, un kilo de pimienta, por el que en Extremo Oriente se pedía un gramo de plata, podía costar hasta treinta gramos al llegar a Europa.

marco polo y la ruta de la seda

Fue precisamente la posibilidad de conseguir pimienta más barata lo que en un primer momento impulsó a los portugueses a buscar una nueva ruta marítima hacia Extremo Oriente. Aún se conserva la copia del libro de Marco Polo que tenía Colón.

En ella subrayó los puntos que más le interesaban: «perlas, piedras preciosas, brocados, marfil, pimienta, frutos secos, nuez moscada, clavo y otras especias en abundancia…».

Colón quería navegar hacia el oeste hasta alcanzar el otro extremo del mundo, porque sabía que al final encontraría la costa oriental de China.

Lo único que no sabía con seguridad era cuánto tiempo necesitaría para encontrar la tierra mágica, ni qué había, si es que había algo, entre la costa meridional de España y el nuevo mundo que iba a encubrir.

Resulta increíble pensar que las riquezas de la civilización que había conocido Marco Polo y que tanto anhelaba conocer Colón en realidad no se basaban en mucho más que el papel. El que ahora consideramos el más común de todos los productos naturales fue el mayor éxito de la China medieval.

Durante más de seiscientos años, a pesar de los asiduos intercambios comerciales, los chinos ocultaron celosamente el secreto de la fabricación del papel a los pueblos de Asia central, Oriente Próximo y Europa.

El secreto no fue revelado hasta que en la batalla de Talas del año 751 unos chinos fueron capturados por unos jinetes árabes, y, de hecho, aún tuvieron que pasar varios siglos para que los molinos de papel fueran habituales en Europa.

Gracias a la fabricación del papel, el pueblo chino se convirtió en la civilización tecnológicamente más avanzada del mundo.

Tal vez la veneración que sentían los chinos por el papel fuera una reacción a la gran quema de libros que ordenó el paranoico y obsesivo emperador Qin Shi Huang en el año -213, famoso también por haber hecho construir un enorme ejército de terracota para que lo acompañen y defendieran en el mas allá.

mapa rura de la seda y especias

Siendo adolescente, Marco Polo llegó a la corte de Qubilay Khan junto a su padre y a su tío en su segunda expedición a China. Allí aprendió la lengua mongo!, y el Gran Khan lo contrató como embajador y gobernador ambulante en China oriental durante tres años. En 1295 regresó a Venecia. Al año siguiente fue capturado en una batalla naval contra los genoveses y dictó a un compañero de prisión el relato de sus viajes, el mejor informe sobre Asia oriental del que dispusieron los europeos durante mucho tiempo, conocido como Libro de las maravillas del mundo o El millón e impreso en 1483.

Factores que contribuyeron al declive de la Ruta de la Seda, que se abandonó en el s. XV.

LA PESTE NEGRA: En la década de 1330, en China, hubo varios brotes de peste bubónica, y la Ruta de la Seda fue probablemente el principal medio de transmisión de la llamada peste negra a Europa a través de Asia central.

CAÍDA DE LA CHINA MONGOL: Los mongoles, que habían protegido la Ruta de la Seda desde mediados del s. xm, perdieron el control de China ante la dinastía Ming  en 1368.

EL COMERCIO BAJO LOS MING: A principios del s. XV, los chinos se unieron a los mercaderes árabes, persas e indios que comerciaban en el índico. Las flotas comandadas por Zheng He transportaban mercancías como la porcelana azul y blanca a Oriente Medio e incluso a África.

POR MAR: El comercio entre Europa y Asia oriental fue posible gracias a la ruta marítima a la India  abierta por Vasco da Gama en 1498.

ARQUEOLOGÍA: En el s. XIX, exploradores europeos redescubrieron la Ruta de la Seda. Fue Ferdinand von Rlchthofen, geógrafo alemán, quien le dio este nombre. En el desierto de Taklamakan se excavaron varias ciudades antiguas, entre ellas Dunhuang y Gaochang.

UNA NUEVA RUTA: En 1998, representantes de más de 30 países se reunieron para considerar la posibilidad de desarrollar una ruta Europa-Cáucaso-Asia equivalente a la antigua Ruta de la Seda.

EL DESIERTO DE GOBI: Esta ruta cruzaba uno de los desiertos mas grandes y peligrosos del planeta, extendiéndose a lo largo de unos 3.500 km desde el sudoeste hacia el nordeste, el Desierto de Gobi está formado por estepas y zonas áridas.

Al norte se halla a 800 metros sobre el nivel del mar, y al sur, a 1000 metros. En estas infinitas estepas el calor es insoportable en verano, mientras que en invierno el frío es extremadamente agudo.

La flora se reduce a hierba raquítica, algunos pequeños árboles y unas cuantas plantas bulbosas. La hierba es más alta en los valles, los cuales, no obstante, carecen totalmente de bosques. La fauna no está mejor representada, pues, en realidad, sólo se pueden mencionar los caballos y camellos salvajes.

Las poblaciones se hallan situadas en los límites de la estepa, en el lado de la frontera china, aunque en otros lugares se encuentran nómadas mongoles que vagan por las llanuras y mesetas con sus tiendas y rebaños.

Las pistas de las caravanas serpentean por todo el norte de Asia hacia China, pero son raros los vestigios de antaño, sea porque hayan sido borrados sin consideración, o se perdieran en un pasado misterioso. Algunos sabios consideran al desierto de Gobi la cuna de la humanidad.

Las poblaciones que vivían en estas regiones figuran entre las más sanguinarias que recuerdan nuestros cuentos infantiles: los hunos, los kirguises, los tátaros (que nosotros llamamos tártaros) y los mongoles.

Antiguamente, los hunos fueron los amos del desierto de Gobi. Eran nómadas de Asia, con nombre turco. Unos tres siglos antes de Jesucristo habrían ocupado las regiones próximas al curso superior del Huang-ho o río Amarillo.

En aquel tiempo debieron de empezar a extender su territorio y adoptar costumbres nómadas. Montados en sus pequeños y nerviosos caballos, surcaban las estepas saqueando y exigiendo  el rescate a las demás poblaciones.

La lucha contra los hunos se convirtió pronto en una de las principales preocupaciones del Imperio chino. A fin de preservar su cultura del peligro siempre creciente representado por los nómadas del desierto de Gobi, los emperadores de la dinastía Ts’in. hacia el año 215 antes de nuestra era, empezaron a construir la Gran Muralla.

Cómo llegaron a Occidente los secretos chinos de la seda
Los dos monjes fueron muy insistentes: tenían que ver al emperador. Dijeron poseer un valioso secreto y que habían viajado de China a Constantinopla (hoy Estambul) para revelarlo a la corte.

Eso fue hacia el año 550 d.C., cuando Justiniano I encabezaba el Imperio Romano de Oriente (bizantino). El secreto de los monjes mereció su atención: ofrecieron revelarle la técnica china para obtener seda.

En la pequeña isla griega de Kos se produjo un poco de la lujosa tela, con gusanos de seda encontrados en la localidad, que ingerían hojas de roble. Pero no era comparable a la seda china, hecha por gusanos alimentados con hojas de morera. Los romanos orientales compraban seda china a comerciantes que la transportaban más de 4 800 Km. a través de Asia Central, por la peligrosa Ruta de la Seda, desde Luoyang hasta el Mediterráneo oriental. La travesía tomaba ocho meses.

Cuando la seda llegó a Europa su peso se valoró, literalmente, en oro. Y cada vez era más costosa y difícil de conseguir, pues la Ruta de la Seda atravesaba territorios en guerra. Justiniano intentó importarla por conducto de comerciantes etíopes, que recibían embarques de China.

Aquellos monjes eran persas que habían divulgado el cristianismo en China durante muchos años, y aprendido los secretos de la seda. Entonces hicieron una propuesta a Justiniano: dado que era imposible mantener vivos a los gusanos durante una travesía tan larga, ofrecieron transportar sus diminutos huevecillos. Bastan 28 g de éstos para obtener 36 000 gusanos.

Justiniano colmó a los monjes de regalos y les prometió jugosas recompensas. Los dos hombres volvieron a China y se abastecieron de huevecillos. Luego emprendieron el arduo viaje a Occidente, con su preciosa carga escondida en bastones de bambú.

A su regreso, los monjes enseñaron a los romanos cómo criar a los gusanos, que se usaron para hacer la primera tela de seda europea. A algunos gusanos se les dejó convertirse en mariposa para conservar la especie y así nació la primera industria de seda en Europa. Pero a pesar de ello, los gusanos siguen prefiriendo la morera china.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia de la Historia y Todo Sobre Nuestro Mundo de Christopher LLoyd

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA RESERVAS NACIONALES Ecoturismo

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA

UBICACIÓN DE LOS PARQUES EN ARGENTINA

¿Que es una reserva natural?         –       Información Sobre la República Argentina

Los Parques Nacionales de Argentina La idea de destinar una considerable extensión de terreno para salvaguardar la naturaleza y para esparcimiento de los visitantes surgió en los Estados Unidos, donde se creó, en 1872, el primer parque nacional, que se llamó Yellowstone. (imagen)

Los parques nacionales se crearon en la Argentina por iniciativa del científico y explorador Dr. Francisco P. Moreno (1852-1919), que en 1903 donó a la Nación unas 7.500 ha de su propiedad, ubicadas en la región del lago Nahuel Huapi, con la intención de preservar el paisaje y las riquezas de la región.

Treinta años después de esta donación, en 1933, se instituyó la reglamentación necesaria para legislar el funcionamiento de los parques nacionales:

La gran extensión de territorio que posee nuestro país, con regiones de singular belleza, en las cuales se registran gran variedad de climas y diferentes relieves, posibilitó la creación de dieciocho parques nacionales, que cuentan con un total de, aproximadamente, 3.000.000 de hectáreas..

Los parques nacionales deben cubrir áreas lo suficientemente grandes como para incluir uno o varios ecosistemas representativos de la zona y deben preservar especies autóctonas vírgenes, es decir, no modificadas por la mano del hombre. Para estos fines se eligen áreas poco explotadas, que presenten hábitat, flora y fauna de interés científico o recreativo y que habitualmente encierren paisajes de gran atractivo natural.

En los parques se prohíbe todo tipo de explotación con fines comerciales, exceptuando únicamente las actividades vinculadas con el turismo.

En un primer momento, con la intención de embellecer las regiones con especimenes exóticos, se introdujeron. vegetales y animales de otras regiones, sin tener en cuenta el riesgo que esta actitud podría significar para equilibrio ecológico. En la actualidad un conocimiento más profundo de los ecosistemas permite no reincidir este tipo de errores. Los parque cuentan con un equipo de guardaparques, entrenados para la protección la vigilancia.

En algunos casos, los parques nacionales se asentaron en lugares en donde que ya existían grupos humanos establecidos, a los que se les prohibió la tala de árboles y la caza de animales aunque se les permitió mantener  ganados y realizar tareas agrícolas a pesar de las restricciones impuestas  los pobladores, en la práctica se transgrede las normas, ya que los pobladores suelen perseguir a pumas zorros, que atacan a sus ganados.

Dadas las dificultades para  cumplir estrictamente las normas conservacionistas, se dispuso dividir las áreas de reserva en tres categorías: parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales.

Las reservas nacionales se crearon con la intención de mantener el equilibrio ecológico en áreas circundantes a los parques nacionales. También se establecieron reservas en lugares aislados que no requieren condiciones tan estrictas como en los parques.

Si bien las actividades dentro de las reservas están estrictamente controladas, se permiten la caza y la pesca en épocas previamente establecidas, la instalación de hoteles para el turismo, las actividades deportivas, comerciales y agropecuarias. Existe también un número importante de reservas provinciales y privadas.

Los monumentos naturales son áreas de protección absoluta, en las que solamente se permiten las actividades científicas y la atención a visitantes. La creación de un monumento natural se establece en una región en la que se desea preservar una especie de elevado valor científico o histórico.

En nuestro país existen dos monumentos naturales:

* Monumento natural Laguna de los Pozuelos. Ubicado en la provincia de Jujuy, fue creado en 1981 para conservar el ecosistema de la laguna, que cuenta con tres especies distintas de flamencos entre su fauna. 

Monumento natural de los Bosques Petrificados. Emplazado en la provincia de Santa Cruz, a 150 kilómetros de Puerto Deseado. Fue creado en 1954 con la intención de proteger los bosques fósiles de araucarias petrificadas, que cuentan con ejemplares de hasta 30 metros de largo y 2 metros de diámetro. Llama la atención que haya existido una formación boscosa en una región que, en la actualidad, es bastante árida y ventosa. ¿Qué explicación podemos encontrar para este hecho?

Hace unos 150 millones de años, el clima de la Patagonia era cálido y húmedo. Probablemente, esto se debiera a que la cordillera de los Andes no se había formado todavía y podían llegar los vientos húmedos del océano Pacífico. Luego, al tiempo que se producía el levantamiento de los Andes, explosiones volcánicas trajeron una lluvia de lava y de cenizas que inundó gran parte de la Patagonia, ocasionando la muerte de todos los organismos vivos a su alcance.

La misma lava aportó el material para la fosilización. Así, la savia del vegetal fue reemplazada por sustancias volcánicas ricas en silicio que, sin modificar la forma del árbol, lo transformaron en piedras fósiles perfectas.

PARA SABER MAS SOBRE LOS PARQUE NACIONALES DE ARGENTINA….

La creación de áreas protegidas en nuestro país data del año 1903, cuando el doctor Francisco Pascasio Moreno (perito en la delimitación de la frontera Sur acordada con Chile) hizo la donación al Estado Nacional de tres leguas cuadradas (7.500 ha) de tierras de su propiedad, comprendidas en el actual Parque Nacional Nahuel Hua-pi, con el objetivo de «mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante». Moreno sostenía que las bellezas naturales, como el sector austral de la Cordillera de los Andes, debían ser preservadas como patrimonio público.

Fue durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, en 1922, cuando se creó el primer Parque Nacional, que recibió el nombre de Parque Nacional del Sur (actualmente, Parque Nacional Nahuel Huapi). En el decreto de su creación se estableció que, dentro de sus límites «queda prohibido el corte de árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua y todo acto que pueda afectar la naturaleza de la región».

En 1909, una ley dispuso la reserva de las tierras en las inmediaciones de las Cataratas, y en 1934 se concretó la creación del segundo parque nacional, el Parque Nacional Iguazú.

Durante 1940 y 1950 se acrecentó la preocupación por las investigaciones naturalistas, las cuales estuvieron focalizadas en la flora y la fauna que revisten carácter científico. El mérito del impulso de las Ciencias naturales, por aquella época, correspondió a botánicos e ingenieros agrónomos prominentes, como Ángel Gallardo, Ángel Cabrera, Lorenzo Parodi y muchos otros.

Estos adelantos generaron la conciencia conservacionista y tomó impulso el criterio de que los Parques Nacionales debían representar porciones de todas las regiones naturales del país.

En 1970 se sancionó una nueva ley de Parques Nacionales, que estableció categorías para las áreas protegidas: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Naturales, con diferentes objetivos y normas de conservación. Estas categorías se describen ampliamente en el capítulo 11 de este libro.

A principios de 1980, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estableció diez categorías para las áreas protegidas (ocho internacionales y dos supranacionales), cuya atribución está a cargo de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura): I. Reserva Natural Estricta o Reserva Científica; II. Parque (Nacional o Provincial); III. Monumento Natural (Nacional o Provincial); IV. Reserva Natural Manejada o Santuario de Flora o Fauna; V. Paisaje Protegido; VI. Reserva de Recursos; Vil. Reserva Natural-Cultural; VIII. Reserva de Uso Múltiple; IX. Reserva de Biosfera; X. Sitio de Patrimonio Mundial. Las categorías I a III son estrictas.

En nuestro país, las categorías estrictas comprenden e 22,29% de la superficie total protegida. Y en cuanto a las áreas protegidas pertenecientes a las categorías internacionales reconocidas por la Unesco, se destacan cinco Reservas de Biosfera (Laguna de los Pozuelos, en Jujuy; Laguna Blanca, en Catamarca; San Guillermo, en San Juan; Ñacuñán, en Mendoza; y Parque Costero del Sur (Buenos Aires), y dos Sitios del Patrimonio Mundial, en las áreas protegidas federales de Los Glaciares e Iguazú.

Entre 1993 y 1994, el Centro del Patrimonio Mundial, con sede en París, creó un programa de monitoreo completo y detallado por toda la región latinoamericana, para proponer e inscribir nuevos sitios naturales y culturales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N.Laguna de los Pozuelos. P.N.

Sierra de las Quijadas

P.N. Quebrada del Condorito

Calilegua R.N.

R.N.E. El Leoncito

Formosa P.N.

P.N. Llhué Calel

Río Pilcomayo P.N.

P.N. Laguna Blanca

El rey P.N.

P.N. Lanfn

Los Cardones P.N.

P.N. Arrayanes

Iguazú R.N.E.

P.N. Nahuel Huapi

San Antonio P.N.

R.N. Otamendi

Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.

P.N. Lago Puelo

Campo de los Alisos

P.N. Los Alerces

P.N. Mburucuyá P.N.

M.N. Bosques Petrificado

El Palmar P.N.

P.N. Perito Moreno

Pre Delta P.N.

P.N. Los Glaciares

Talampaya P.N.

P.N. Tierra del Fuego

Especies declaradas Monumento Natural: M.N.Taruca, M.N. Ballena Franca Aussa, M.N. Huemul

Ecoturismo o turismo ecológico
El arte rupestre, los bosques de nuestros de los parques nacionales las reservas, los monumentos históricos, las áreas protegidas y tantos otros lugares constituyen el patrimonio común dehumanidad. No importa la categoría que podamos establecer , todas y cada una de las co- que nos rodean merecen el mismo respeto, cuidado y consideración. Por ejemplo, ¿deberíais cuidar más los bosques de arrayanes o las Cataratas del Iguazú que la ciudad o el barrio en que vivimos?

En muchos lugares seguramente ustedes podrán mencionar algunas de  las maravillas naturales así como las creadas por el hombre, que suscitan el interés  y la admiración en el público plantean serios problemas para su conservación y protección. Aclaremos que ello ocurre rito en los países ricos, donde el tiempo libre dedicado al es  freimiento y a las actividades naturales no contribuye a acensar las presiones ejercidas sobre el entorno, así como en los países no industrializados, en los que el «turismo ecológico» el «ecoturismo» plantean alternativas económicas y de desarrollo -obtención de divisas, creación de empleos- y donde los sitios naturales se consideran productos de consumo de masas.

Nuestro país cuenta con paisajes modelados por distintos agentes naturales, como el viento, el oleaje, los glaciares y la acción de los ríos. Y, en ocasiones, algunos de estos elementos se combinan y el resultado son paisajes de incomparable belleza. Por ejemplo, cuando el avance glaciar actúa en áreas de modelado fluvial de formas redondeadas y pendientes suaves, se inicia una fase diferente de dicho modelado, que se podrá observar en su totalidad cuando se produzca el deshielo. Esto ocurre, por ejemplo, en el glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. Los cursos de muchos ríos jóvenes, especialmente en regiones de reciente elevación, son a menudo muy irregulares. Una característica peculiar de estos ríos son las caídas de agua, que si tienen un amplio volumen forman cataratas. Las más notables del mundo son, sin duda, las Cataratas del Iguazú.

En diversas localidades de la costa patagónica, por ejemplo Península Valdés, pueden observarse distintas variantes del modelado producido por el oleaje, así como en zonas desérticas del norte del país, del modelado eólico, y en la zona cordillerana, o en la desembocadura de grandes ríos, como el delta del Paraná, paisajes asociados a la erosión fluvial.

Una visita organizada a cualquiera de estos sitios les permitirá adquirir conocimientos específicos sobre los agentes modeladores del relieve, el ciclo de denudación y los procesos de meteorización.

En este contexto, los trayectos técnico-profesionales (TTP) y las carreras específicas relacionadas con el turismo y el ecoturismo adquieren un perfil muy importante en el futuro de nuestro país.
El turismo moderno responde a un derecho fundamental del ser humano: al descanso y al ocio, según la Declaración de Manila, Filipinas, que recuerda además que los elementos espirituales deben prevalecer sobre los elementos técnicos y materiales. Dichos elementos espirituales «son la plena realización del ser humano, una contribución cada vez mayoí a la educación, la igualdad de destino de los pueblos, el respeto de la identidad y la dignidad de los individuos, la afirmación de la originalidad de las culturas y el respeto al patrimonio moral de los pueblos».

Actualmente, tendemos a confundir «cultura» y «consumo», en las llamadas actividades de esparcimiento, lo cual constituye una amenaza cada vez mayor para el patrimonio. Por definición, todo objeto consumido es destruido o, por lo menos, sufre una fuerte desvalorización. Debemos tener bien claro que el patrimonio, en general, y muchos paisajes resultantes del modelado, incluso las cuevas con arte rupestre, en particular, son objeto de un «consumo» cada vez mayor.

Tras los excesos del maquinismo contaminante, tanto en la opinión pública como en quienes tienen el poder de decisión política se manifiesta una necesidad de contacto con la naturaleza y una preocupación por los problemas ecológicos. Muchísimos estados adoptaron una actitud responsable frente a su patrimonio, pero se impone una gran labor de movilización y sensibilización de las poblaciones y de los individuos. De ahí la importancia de la educación.

Fuente: El Correo de la Unesco


Patrimonios de la Humanidad en Argentina