Valor Humano: Autodominio

La Voluntad Humana Base del Exito de los Proyectos de Vida

LA VOLUNTAD COMO VALOR HUMANO

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La Voluntad Humana

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Los seres humanos poseen una capacidad que los mueve a realizar cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades o contratiempos de las mismas.

Todas nuestras acciones se orientan por aquellas situaciones o cosas que aparecen como buenas ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes.

En relación a esta cuestión, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos:

– De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, empezar con un pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento…

– De forma consciente, cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc.

Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes.

En lo cotidiano, algunas actividades que iniciamos con gusto, al poco tiempo se convierten en un reto o un desafío poco deseable. De esta manera, nos enfrentamos con una disyuntiva: abandonar o continuar con estas actividades.

Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo…

Claramente, nuestra intención no es suficiente, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad sólo se manifiesta “haciendo”. No por nada se ha dicho que “obras son amores y no buenas razones”.

La falta de voluntad, puede evidenciarse cuando retrasamos el inicio de una labor; cuando priorizamos aquellas actividades que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes, o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad posee varios síntomas, ninguno de nosotros escapa al influjo de la pereza o la comodidad, dos enemigos que obstruyen nuestras acciones.

Al respecto, podríamos realizar una comparación entre nuestra voluntad y los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Con nuestra voluntad sucede lo mismo, cada situación requiere un esfuerzo, una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra manera, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia…

En este sentido, vivimos rodeados de personas ejemplares: aquel padre de familia que cada día se levanta a la misma hora para acudir a su trabajo; la repetición de las labores domésticas de la madre; el empresario que llega antes y se va después que todos sus empleados; quienes dedican un poco más de tiempo a su trabajo y así no dejar pendientes; el deportista que practica horas extras… Cada uno de ellos no sólo asume su responsabilidad, sino que lucha diariamente por cumplir y perfeccionar su quehacer cotidiano, lo que distingue a estas personas es la continuidad y la perseverancia, es decir, su voluntad está capacitada para hacer grandes esfuerzos por períodos de tiempo más largos.

Por otra parte, esta decisión debe ser realista e inmediata, y en algunos casos programada, no sirve de nada postergarla: esperar hasta “el lunes”, “el próximo mes” o el “inicio de año”, estos objetivos o buenos propósitos suelen retrasarse para cuando estemos dispuestos o se presenten circunstancias más favorables.

Por lo general, se presentan como ejemplos de este valor, modelos que personifican una fuerza de voluntad a toda prueba frente a condiciones severamente adversas (digamos en la televisión o el cine), sin embargo, la voluntad se fortalece en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, normalmente en todo aquello que nos cuesta trabajo, pero al mismo tiempo consideramos poco importante.

Por eso, conviene reflexionar detenidamente en cuatro aspectos que nos ayudarán a conseguir una voluntad firme:

– Control de nuestros gustos personales: Levántate a la hora prevista y sin retrasos (por eso siempre tienes prisa, te pones de mal humor y llegas tarde); come menos golosinas o deja de estar probando cosas todo el día; piensa en una actividad concreta para el fin de semana, y así no estar en estado de reposo todo el tiempo; tus obligaciones y responsabilidades no son obstáculo para las relaciones sociales, organiza tu tiempo para poder cumplir con todo; haz lo que debes hacer sin detenerte a pensar si es de tu gusto y agrado.

– Perfección de nuestras labores cotidianas: Establece una agenda de trabajo por prioridades, esto te permite terminar a tiempo lo que empezaste; revisa todo lo que hagas y corrige los errores; guarda o acomoda las cosas cuando hayas terminado de usarlas; si te sobra tiempo dedícalo a avanzar otras tareas.

– Aprendizaje de cosas nuevas: Infórmate, estudia y pon en práctica las nuevas técnicas y medios que hay para desempeñar mejor tu trabajo; inscríbete a un curso de idiomas; aprende a hacer reparaciones domésticas; desarrolla con seriedad una afición: como aprender a tocar algún instrumento como la guitarra, aprender a pintar, hacer teatro, etc.

– Hacer algo por los demás: En casa siempre hay algo que hacer: disponer la mesa, limpiar y acomodar los objetos, ir a comprar víveres, cuidar a los hijos (o los hermanos, según sea el caso), recoger nuestras prendas, etc.; evita poner pretextos de cansancio, falta de tiempo u ocupaciones ficticias para evitar colaborar; haz lo necesario para llegar puntual a tus compromisos, así respetas el tiempo de los demás. En todos los lugares que frecuentas se presentan muchas oportunidades, ¡decídete!

Es necesario tener en cuenta, que una voluntad férrea se convierte a la vez en escudo y arma para protegernos de ciertas situaciones, miles de personas han caído en la dependencia y en la aniquilación de su dignidad. En este sentido, la voluntad es el motor de los demás valores, no sólo para adquirirlos sino para perfeccionarlos, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues todo requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia.

Las Virtudes Civiles Valores Morales Para la Vida en Democracia

VIRTUDES CÍVICAS NECESARIAS PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA

peligros a la virtud segun gandhi

VIRTUDES CIVICAS NECESARIAS A LA DEMOCRACIA
Virtudes públicas y privadas. Austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, patriotismo, abnegación, etc. • Las fuerzas morales. – Su valor prevalente. • El materialismo.
Los vicios • individuales y sus efectos sociales. • Formas de mentira, de deslealtad, de intolerancia, de egoísmo, etc. – Carencia de patriotismo.

I. – Virtudes públicas y privadas

A. – Las virtudes
Virtud es la disposición habitual del espíritu para obrar el bien.
Se dice “disposición habitual”, porque la virtud supone estabilidad y continuidad en el bien obrar. No es virtuoso aquel que ejecuta uno que otro acto bueno.
“Un acto de virtud —dice Aristóteles— no constituye la virtud, del mismo modo que una golondrina no hace verano. Tocando la cítara es como uno se hace tocador de cítara; haciendo con frecuencia buenas acciones es como se adquiere una disposición constante al bien. Á la virtud le son indispensables el número, la continuidad, la repetición.”
*La virtud lleva en sí bondad. Pertenece a la esencia de la virtud el que se refiera solamente al bien.

Como se adquiere la virtud
La virtud se adquiere por la repetición de actos moralmente buenos.
Para adquirir el hábito, los actos buenos deben repetirse con cierta frecuencia.
Cada acto realizado, deja como una huella en el espíritu, cierta facilidad para ejecutar el acto subsiguiente. Aunque algunas personas nacen con mayor disposición que otras para practicar determinadas virtudes, es regla general que las virtudes morales se adquieren y se consolidan por el esfuerzo personal y la repetición de actos moralmente buenos.

El hombre se perfecciona por el ejercicio de las virtudes; por eso las virtudes son muy importantes en la vida del hombre y de la sociedad.

Importancia de la Virtud
La sociedad será tanto más perfecta y gozará de mayores bienes cuanto más virtuosos sean los miembros que la integran. Las virtudes son verdaderas fuerzas psíquicas, que inclinan constantemente la voluntad a obrar bien.
Al hombre virtuoso le resulta más fácil, agradable, espontáneo y, a veces, casi necesario realizar el bien. Esta facilidad no disminuye sus méritos; antes bien, los aumenta, porque su bondad es voluntaria.
En la vida intelectual, no es perfecto aquel que anda fluctuando entre incertidumbres y titubeos, sino el que actúa con seguridad por tener bien asimilada y radicada la ciencia. Así también en la vida moral no es perfecto aquel que lucha con las dificultades de los principiantes —aunque haya realizado algunos actos buenos—, sino aquel que ha logrado una disposición constante para obrar el bien.
Se comprenderá, entonces, la importancia de adquirir desde niños la costumbre de proceder rectamente, y de ir consolidándola.


B. – Influencias ambientales
El hombre es un ser sociable: nace en la sociedad familiar y posee la tendencia a vivir en sociedad. Normalmente la vida del hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, transcurre en sociedad con sus semejantes.
Los ambientes que ejercen mayor influencia en la adquisición de las virtudes son: el hogar, la escuela, los colegios y universidades y la sociedad civil.

El Hogar
El primer ambiente para la formación de hábitos virtuosos, es el hogar.
La influencia del hogar es decisiva en la vida del niño: la formación o deformación hogareña deja una señal indeleble en el alma del hombre.
La elevación moral del pueblo, requiere que sean morales los hogares.
Indudablemente la madre es la principal educadora de la humanidad. Con verdad se ha dicho que los grandes hombres se han formado sobre las rodillas de la madre.
También el padre, los hermanos y cuantos componen una familia, ejercen ascendiente poderoso sobre la formación moral de los niños.

Es sobremanera importante preservar y defender de malignas influencias a las familias.
Es terrible el resentimiento que acumulan los niños y jóvenes abandonados, y los hijos de padres divorciados o, a menudo, de padres tan solo separados. Estos problemas familiares repercuten perniciosamente en los niños.
La juventud argentina debe reflexionar seriamente acerca de la grave responsabilidad que asume cuando se dispone a formar una familia, y sobre la necesidad que tiene de ir consolidando las virtudes que requiere la gran misión de la paternidad y la maternidad.

La Escuela
Después del hogar, corresponde a la escuela primaria una gran misión moralizadora.
Para cumplir la delicada misión que se le confía, la escuela no puede reducirse a transmitir conocimientos, sino que debe inculcar verdaderos principios morales, orientadores de la vida.

La escuela es una extensión de la familia: no por nada se la llama “segundo hogar”.

La escuela debe, entonces, completar lo que falta a la acción familiar, suplir las deficiencias, pero nunca neutralizar el influjo familiar si es bueno y, mucho menos, torcer esa orientación, como hacen los regímenes totalitarios. De ahí la necesidad d-e que la familia tenga libertad para elegir el tipo de educación que desea para sus hijos. Por eso, en una democracia, la escuela, nacional, provincial o municipal; pública o privada, que es para todos: ricos y pobres, argentinos y extranjeros, debe desenvolverse con libertad.

El monopolio estatal, característico de los regímenes totalitarios, resulta fatal para la cultura y el progreso del país. Alemania hitlerista, Italia fascista y actualmente, por nombrar algunos, Cuba, Rusia y todos los países sometidos por la dictadura roja comunista, son tristes ejemplos del mal que produce el monopolio .estatal.
La democracia no soporta que se tiranice a las inteligencias. El germen de autonomía que lleva en su seno, exige una amplia libertad de enseñanza.
Felizmente, la Argentina se ha renovado en este aspecto, y ha comenzado a alinearse con las grandes democracias, que no pueden ser tales sin el ejercicio sincero de esa libertad fundamental.

Colegios y Universidades
Los institutos de enseñanza secundaria: colegios nacionales; liceos de señoritas; escuelas de comercio, industriales y normales; liceos militares y navales, etc., deben continuar y perfeccionar la acción formativa y moralizadora.
Sería de desear que se estableciera la obligatoriedad de la enseñanza media, al menos en su primer ciclo, para que todo el pueblo tuviera acceso a la cultura y se pudiera consolidar la virtud de tantos niños, víctimas de la perniciosa influencia de la calle.
La democracia exige necesariamente un pueblo culto. Toca a los institutos superiores y a las universidades la delicada misión de formar la clase dirigente: hombres y mujeres que orienten el pensamiento y los sentimientos colectivos. Es indispensable que todos aquellos que han recibido una cultura superior, y una formación intelectual y moral más esmerada, sean como los modelos en los cuales la gran masa de la población se refleje.
Por ser el Parlamento el centro de gravedad de una democracia normalmente constituida, es imprescindible que sus componentes tengan elevación moral, conocimiento de los problemas nacionales y capacidad intelectual. Para todo pueblo organizado democráticamente, estas condiciones son cuestión de prosperidad o decadencia, de salud o perpetua enfermedad, de vida o muerte.

Otras Influencias
También corresponde al ambiente extrafamiliar y extraescolar una misión educadora.
De poco valdría la acción de los factores de educación antes mencionados, si la pertinaz acción de otras influencias fuese negativa, y los destruyese o neutralizase.
Diarios, revistas, espectáculos, radio, cine, televisión, bibliotecas, partidos políticos, centros de cultura…, todos los elementos formadores del ambiente social deben contribuir a elevar la cultura popular, y a procurar que florezcan y arraiguen las virtudes ciudadanas.

C. – Sede de las virtudes
Las virtudes radican en la facultad del hombre llamada voluntad.
Era opinión de Sócrates y Platón, antiguos filósofos, que la virtud residía en la inteligencia, y que se obtenía la virtud por la ciencia. De modo que la instrucción hacía al hombre bueno. Según esa teoría, todo aquel que obra el mal, lo hace porque no lo conoce como a verdadero mal: si lo conociera, no lo cometería. De ahí que la educación deberá consistir en ilustrar la inteligencia del hombre acerca de lo que es su bien. Y eso conocimiento, esa ciencia, lo luirá bueno; es decir, le dará una inclinación estable para lo bueno. En una palabra, lo hará virtuoso.

Es verdad que la iluminación de la mente acerca del verdadero bien y del verdadero mal, y la representación al vivo del ideal, tienen suma importancia, por su eficacia para mover al hombre hacia el bien; y por consiguiente, deben ocupar un lugar de preeminencia en la educación. Pero eso no es suficiente. Se olvida que el hombre es libre, y por lo tanto, a pesar de conocer el bien, puede elegir lo malo. ¡Cuántas veces conoce con toda claridad su deber, y sin embargo, la fuerza de la pasión, el atractivo del placer, lo arrastran a obrar el mal!

No falta el conocimiento de la inteligencia: falta la fuerza de la voluntad.

El no tener en cuenta ese importante aspecto, hace que mucha gente sencilla se haga cruces cuando se entera de que alguna persona inteligente, que ha realizado estudios y que hasta posee títulos profesionales, ha cometido fechorías. No llega a comprender cómo puede suceder eso. Es que confunden ciencia con virtud; iluminación de la mente con formación de la voluntad. Sin embargo, hace muchísimos años lo había puesto en claro el poeta latino Ovidio, en aquellos famosos versos:

Veo lo mejor y lo apruebo,
y, sin embargo, hago lo peor…

Además, la experiencia personal de cada uno confirmará lo dicho. ¡Cuántas veces deberá reconocer haberse comportado como dice Ovidio! ¡Cuántas veces se falta al cumplimiento de las más elementales obligaciones, a pesar de conocer claramente el propio deber, y hasta, quizá, después de haberlo ponderado!…

D. – Las virtudes y la democracia
La forma democrática de gobierno impone altas exigencias, que interesan a la madurez moral de cada persona. Porque en la democracia, la vida se desenvuelve en ambiente de gran libertad; todos están llamados a ejercer las funciones públicas, y todos tienen cierta participación en el gobierno, por lo menos, cuando eligen a quienes deben regir la cosa pública. Este ambiente de amplia libertad exige severo autocontrol. La participación en las funciones públicas exige que se esté dispuesto a promover el interés general y no el propio provecho particular.

Para proceder así se necesita poseer un no pequeño grado de virtud. Cuando no hay virtud, el ejercicio del sufragio puede transformarse en una compraventa de votos, y los dineros públicos, en un recurso para comprar las conciencias. Las virtudes que reclama la democracia, no son solo las virtudes públicas, sino también las privadas. Las virtudes privadas se reflejan en la vida pública. El hombre es uno: tiene una sola conciencia; y la moral también es una.

La honestidad de su vida privada debe ser también su norma en la vida pública.
Y viceversa, la rectitud de conducta que muestra en la vida pública, debe observarla en la vida privada. Hay virtudes que son más propias de la vida privada, mientras otras lo son más de la vida pública. Y hay otras que son a la vez privadas y públicas; por ejemplo, la veracidad.

E. – Principales virtudes que interesan a la democracia
Las principales virtudes ciudadanas que interesan a la democracia, son las siguientes: austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, abnegación y patriotismo.
Todas ellas derivan de las cuatro virtudes morales denominadas cardinales, por ser como los cuatro quicios sobre los cuales gira toda la vida moral: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

VIRTUDES CARDINALES
Prudencia: Prudencia es la virtud que lleva a juzgar, según conciencia, qué se debe hacer o evitar en determinadas circunstancias.
La prudencia es la virtud moderadora de todas las otras: regula la acción, y evita que se caiga en excesos perjudiciales. El hombre juzga y discierne lo que, en cada caso particular, es más a propósito para conseguir lo que se propone. Para obrar con prudencia se requiere: deliberar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar bien. De la prudencia deriva la tolerancia.

Justicia: Justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo suyo. La justicia pone orden y produce la paz tanto en la vida individual como en la social. “Porque, según A. Tanquerey, respeta los derechos de cada uno, hace que reine la honradez en los negocios, contiene el fraude, defiende los derechos de los pequeños y de los humildes, refrena las rapiñas y las injusticias de los poderosos, y pone orden en la sociedad. Sin ella vendría la anarquía, la lucha entre los intereses opuestos, la opresión de los débiles por los fuertes, el triunfo del mar. De la justicia derivan la veracidad, la lealtad, la fraternidad y el patriotismo.”

Fortaleza: Fortaleza es la virtud que lleva a un comportamiento racional frente al peligro, para no dejarse arrastrar ni por el temor, ni por la audacia.
El que es moralmente fuerte, sabe resistir al temor, que pretende apartarlo del cumplimiento del deber, y es también capaz de frenar los impulsos de la audacia, que lo incita a arremeter contra el mal cuando no es necesario. De la fortaleza derivan el espíritu de trabajo (laboriosidad) y la perseverancia.

Templanza: Templanza es la virtud que inclina a un comportamiento racional frente al placer.
La templanza tiene por objeto moderar toda clase de placer sensible, pero especialmente el que va unido con las dos principales funciones de la vida orgánica: el comer y el beber, que conservan la vida del individuo, y los actos que tienen por fin la conservación de la especie.
Como el placer es seductor y arrastra fácilmente más allá de los justos límites, la templanza asegura el imperio de la razón sobre la pasión. De la templanza derivan la austeridad y la abnegación.

Las virtudes en particular
A. – Austeridad
Sinónimos de austeridad son moderación, severidad y temperancia.

¿Que es la austeridad? La austeridad es aquella virtud por la cual el hombre prescinde de lo superfluo, y es siempre moderado en el uso de las cosas; más, todavía: es un tanto mesurado, aun en el uso de las cosas necesarias.

La austeridad excluye el lujo, el boato, la ostentación y el despilfarro. El hombre austero es sobrio en su persona y en su comportamiento. No hace ostentación de trajes lujosos ni de alhajas; viste con sencillez. No se excede en palabras, ni en gestos, ni en los manjares, ni en su tren de vida.

Esto puede ser realizado con naturalidad y sencillez, sin faltar al decoro de su persona ni a sus obligaciones sociales, y sin adoptar poses de misántropo ni actitudes excéntricas. El hombre austero está animado por un gran ideal de limpieza moral y de elevación de espíritu.

La austeridad puede ejercitarse, no solo en la vida privada, sino también en la vida pública. Interesa mucho a la democracia la austeridad en la vida pública. El funcionario austero cuida de los bienes de la nación mejor que si fueran propios. No se deja llevar por seducciones, halagos o ventajas que lo aparten del cumplimiento de su deber. Evita el despilfarro en los gastos públicos; no distrae dinero en propaganda innecesaria, ni en ostentación y exhibicionismo inútiles…
“La administración pública del Estado debe necesariamente desenvolverse con una prudencia y sobriedad tan grandes, que sirva de ejemplo a todos los ciudadanos…”
San Martín y Belgrano constituyen dos grandes ejemplos de austeridad.

B. – Veracidad
La veracidad es la disposición habitual de las personas a decir la verdad. Se opone a la mentira, a la falsedad y al engaño. Se puede ser veraz aun cuando se digan errores, siempre que haya conformidad de lo que se dice con lo que se piensa.

“La veracidad es uno de los deberes que el hombre tiene para con sus semejantes. Los hombres son seres inteligentes, y la inteligencia tiene derecho a la verdad. “Propagar el error a sabiendas, es corromper la inteligencia ajena, y rebajar la dignidad del que escucha. “El hombre que no es veraz —o que no es digno de crédito, por su hipocresía y simulación—, priva a los demás y se priva a sí mismo de uno de los goces más intensos de la vida: la posesión de la ciencia y de la verdad.

“Además, abusa de la palabra.
“El instrumento o vehículo natural del pensamiento es la palabra, que ha sido dada al hombre para que pueda hacer partícipes a los demás de su propia vida interior, y recibir en justa reciprocidad las ideas o sentimientos de sus semejantes.” Cuando los gobernantes .hablan al pueblo con veracidad se conquistan su estima, su confianza y su adhesión. La democracia exige veracidad a los gobernantes.

C. – Lealtad
Lealtad es aquella virtud por la cual una persona se mantiene fiel en las relaciones con los demás, y en el desempeño de su oficio o cargo.

Hombre leal es aquel que observa las leyes de la fidelidad,’ del honor y de la hombría de bien. Es leal consigo mismo aquel que obra de acuerdo con sus propias convicciones. La lealtad lleva a no traicionar a los demás, a respetar la palabra dada, y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos, a la fidelidad recíproca de los esposos. En la vida social y pública se jura fidelidad a la bandera, a la Constitución y a las instituciones republicanas. Los militares juran lealtad a la bandera, a la autoridad, a las fuerzas armadas.

Los funcionarios juran desempeñar con fidelidad sus cargos. De modo particular, los jueces, encargados de administrar justicia, juran hacerlo con toda lealtad.

El Presidente y el Vicepresidente, al tomar posesión de sus cargos, juran ante Dios y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo”, y “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

D. – Tolerancia
Tolerancia, en sentido estricto, significa permisión de un mal para evitar males peores.
Tolerar es lo mismo que sobrellevar o soportar con paciencia más o menos benévola, una cosa desagradable, dolorosa, injusta, infamante, que por lo mismo se desaprueba y aborrece. Así, por ejemplo, se toleran los agravios de un ebrio, para evitar un homicidio.

El concepto de tolerancia supone siempre la idea de un mal que se soporta. Por eso se dice que se toleran en el prójimo el vicio, la deshonra, la ignorancia y el error. El bien se acepta, el mal se tolera. Tolerar lo bueno, tolerar la virtud, son expresiones erróneas.

Tolerancia, en un sentido más amplio, indica el deber, tanto de la autoridad pública como de los particulares, de respetar las conciencias y el libre albedrío en tanto sus manifestaciones externas no choquen con derechos ciertos y con normas esenciales de la vida civil. Este respeto se funda en la dignidad de las conciencias, que no pueden ser forzadas.

El deber de la tolerancia se extiende a las relaciones interpersonales: también el que se halla en error, de buena o mala fe, debe ser respetado en su persona, no porque el error o él mal puedan ostentar derechos, sino por la dignidad de la conciencia y del libre albedrío del hombre. Esta tolerancia se manifiesta en el respeto de las opiniones ajenas, y en la exclusión de todo procedimiento injurioso para defender las propias ideas o combatir las ajenas. Pero la tolerancia no es ilimitada: tiene su límite preciso; nunca debe llegar a la convivencia con el error o el mal. Una cosa es tolerar y otra aceptar y aprobar.

E. – Espíritu de trabajo
El espíritu de trabajo se llama laboriosidad. Es la virtud que inclina a realizar con decisión y entusiasmo los trabajos que se emprenden.

El hombre está sujeto a la ley del trabajo. Unos la cumplen con gusto; otros, a regañadientes, y otros huyen de todo trabajo.

Estos últimos son los perezosos, los poltrones, los haraganes, parásitos de la sociedad, que viven a costa del esfuerzo ajeno. La democracia necesita que los ciudadanos tengan mucho espíritu de trabajo.

Desde niño, cada uno debe adquirir esta virtud que se llama laboriosidad. La laboriosidad se manifiesta en el estudiante por el amor al estudio. El estudiante que no se aplica, que no realiza esfuerzos para ahondar en los estudios, no cumple con su deber. Desgraciadamente, desde hace unos cuantos años ha habido en la Argentina un notable retroceso en el espíritu de trabajo.

La productividad ha disminuido, y el nivel de los estudios ha descendido en todos los niveles de la enseñanza. Los destrozos que no se reparan, las obras que se construyen con desesperante lentitud, la irresponsabilidad en el cargo y en la labor que se ejecuta, hablan a las claras de esa dejadez e indolencia que está en los antípodas de la laboriosidad. Países como Italia y Alemania, que han sufrido los horrores de una guerra espantosa, se han recuperado en pocos años, merced al espíritu de trabajo de sus hijos. La Argentina, que se ha visto libre de semejante flagelo, y que debería nadar en la prosperidad y la abundancia, no logra aún salir del estado de postración en que se encuentra Falta espíritu de trabajo y de sacrificio.

Piénsese que el totalitarismo comunista impone al pueblo el trabajo obligatorio y controlado en condiciones desfavorables.

F. Perseverancia
Una manifestación de la fortaleza se halla en la virtud de la perseverancia. La perseverancia es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y resoluciones.

Nada más perjudicial que la inconstancia, que impide toda acción seria en provecho propio y en provecho de la comunidad. Desgraciadamente, la inconstancia es un mal muy generalizado. Muchos conciben hermosos proyectos y generosas resoluciones; pero pocos son los que perseveran hasta verlos cumplidos. Muchos son los que comienzan una obra, pocos los que perseveran hasta el fin.

¡Cuántos jóvenes inician estudios secundarios o universitarios, y qué pocos son los que tienen la perseverancia de llevarlos a feliz término!
La perseverancia supone fortaleza para superar los obstáculos y vencer las dificultades que se presentan.
Toda actividad, para que sea eficaz, exige perseverancia: firmeza para continuar hasta el fin en el camino emprendido, en la obra comenzada.

Conspira contra la perseverancia el tedio que se apodera de quienes no ponen entusiasmo y decisión en lo que emprenden, o se dejan vencer por el ansia de novedades.

G. – Fraternidad
¿Que es fraternidad? Fraternidad es la virtud por la cual los hombres se aman entre sí, y se consideran como hermanos, pues son miembros de la gran familia humana.

El fundamento de esta virtud no está en la simpatía ni en la afabilidad, y mucho menos en el interés. Arranca de una razón más profunda de la filiación de todos los hombres respecto de Dios.

La primera manifestación de la fraternidad es la benevolencia: querer bien y desearle el bien al prójimo; y la segunda es la beneficencia: ayudar al prójimo en todas sus necesidades.

Si se practicara más la virtud de la fraternidad, habría más paz y menos guerras.
La fraternidad lleva a “pensar bien de todos, hablar bien de todos y hacer el bien siempre y a todos”.

H. Patriotismo
Patriotismo es el amor a la propia patria. Es un sentimiento que brota natural y espontáneamente del corazón humano. Y es al mismo tiempo un deber.

Regímenes totalitarios, como el fascismo y el nazismo, exaltaron exageradamente este sentimiento, hasta tornarlo exclusivo y belicoso, y transformarlo en odio a las otras patrias. El totalitarismo comunista en la actualidad azuza los nacionalismos. Pero en general combatió el patriotismo como si fuera algo ilegítimo, y le opuso el internacionalismo, el cosmopolitismo, el humanitarismo, etcétera.

El patriotismo es un afecto muy legítimo, que conduce no solo a la defensa de la propia patria, sino también a realizar grandes obras y sacrificios por su desarrollo. El amor a la patria es un amor de preferencia pero no excluyente.

I. Abnegación
Etimológicamente, abnegación proviene del latín abnegatio. que significa renuncia, negación de sí misino.
Abnegación es la virtud por la cual una persona está dispuesta al sacrificio espontáneo de su voluntad, intereses y deseos, y aun de su propia vida, en beneficio de otro.

La abnegación supone caridad, desinterés y altruismo. Todo ser humano debe estar provisto de una mayor o menor dosis de abnegación, porque la vida es una continua abnegación, y siempre se sacrifican algunos bienes para alcanzar otros.

La vida en sociedad obliga a realizar una serie de renuncias: de los propios gustos e inclinaciones, de ciertas comodidades, de los propios puntos de vista…

Las “fuerzas morales”. Su valor prevalente
Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas.

Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país,
o facultad de mover a la acción.

Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento o marcha de la nación.
Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc. Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.
Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento He que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad.

Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, so halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos do crisis sociales o institucionales.

Son precisamente las fuerzas morales las que logran superar las crisis y encauzar a la nación.
Las fuerzas morales suponen desapego de las cosas terrenas, sentido de la responsabilidad, voluntad de aceptar las restricciones, espíritu de sacrificio personal, aprecio de los más altos valores humanos, comprensión de la personalidad espiritual, idea de servicio, reconocimiento de la fraternidad que debe reinar entre los hombres —sin acepción de razas o nacionalidades— y amor al prójimo; cosas, todas ellas, que no puede proporcionarlas ninguna filosofía utilitaria y materialista.

Una Gran Potencia Moral: Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia.
Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral.

Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo.

Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén. (1)

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.
Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo quo está permitido de lo que no está.

Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos -que lo son todos los hombres de la tierra-, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

(1) “Gracias a Dios, se pueden juzgar ya pasados los tiempos en los cuales el llamamiento a los principios múrales y evangélicos para la vida de los Estados y los pueblos, era desdeñosamente despreciado como pretensión irreal. Los acontecimientos de estos años de guerra se han encargado de refutar, en la forma más dura que jamás hubiera podido pensarse, a los propagadores de semejantes doctrinas. El desdén que estos manifiestan contra aquel pretendido irrealismo, se ha convertido en una espantosa realidad: brutalidad, injusticia, destrucción, aniquilamiento…
“Si el porvenir ha de pertenecer a la democracia, uña parte esencial en su realización deberá corresponder a la religión de Cristo y a la Iglesia, mensajera de la palabra del Redentor y continuadora de su misión salvadora. La Iglesia de hecho enseña y defiende la verdad, y comunica las fuerzas sobrenaturales de la gracia para realizar el orden establecido por Dios de los seres y de los fines, ultimo fundamento y norma directriz de toda democracia” (Pío XII).

Los vicios individuales y sus efectos sociales
A. Los vicios
Vicio es una disposición habitual de la voluntad a obrar mal. Así como un acto bueno no constituye la virtud, tampoco un acto malo constituye el vicio. Se requiere repetición. El que se embriagó una vez, no por eso es alcoholista, ni tampoco es vicioso.

El vicio se contrae por la repetición de actos reñidos con la moral, actos malos o reprobables.
El vicio es malo por oponerse al recto orden de la razón. Nadie se torna vicioso de improviso, su relajamiento se produce gradualmente, pues, por lo general, el vicio en sus comienzos es poca cosa; pero no se ha do olvidar que un  inmenso toma su origen de una chispa. El primero a quien daña el vicio, es aquel que lo posee.

Dice Boecio (3) que así como la languidez es una enfermedad del cuerpo, así el vicio es una enfermedad del alma, y que la peor enfermedad de los hombres es la de entregarse a los vicios.

Todos los vicios son malos. Pero los más perniciosos, más fáciles de contraer y más difíciles de desarraigar, son: el alcoholismo, la lujuria, el tabaquismo y la toxicomanía. Los vicios no quedan circunscriptos al individuo, sino que repercuten en los demás: tienen efectos sociales. Baste nombrar los enfermos mentales, por ser hijos de alcoholistas, o los débiles constitucionales, por descender de padres tarados por los vicios.

El alcoholismo, la toxicomanía, el juego, la vagancia, la lujuria, el robo, el crimen, son vicios que repercuten en la sociedad, y son causa de perturbación y degeneraciones sociales.

B. – Formas de mentira
Mentira es una expresión contraria al pensamiento.
Por expresión debe entenderse, no solo la palabra hablada, sino también la escrita y los actos y gestos. Con la mentira se pervierte la finalidad de estos medios de manifestar el pensamiento.

La clasificación más común de la mentira es la siguiente:
Mentira oficiosa es la que se dice en utilidad propia o ajena, para evitar algún mal. La gravedad dependerá del daño que cause a terceros.

Mentira perniciosa es la que se dice con intención de causar daño a otro.

Mentira jocosa es la que se dice por diversión, para animar la conversación. No reviste mayor importancia, cuando los oyentes advierten la falsedad de lo que se dice, y, además, no ofende a nadie.

No es exagerado afirmar que se vive en un mundo de mentiras. Miente el comerciante en sus negocios, engañando, adulterando mercaderías; miente el demagogo embaucando a las masas con falsas doctrinas e irrealizables promesas; mientras el estadista y el funcionario; miente el hombre en su vida privada y en sus relaciones sociales… Las más graves son las mentiras de los gobernantes. Los Estados totalitarios tienen organizada la mentira, por medio de la propaganda, la falsificación de la historia, la deformación de los hechos en las noticias, comunicados, partes oficiales …

Una de las formas más cínicas de mentir, es la que emplea el comunismo, que no tiene empacho en afirmar y presentar como ciertas las cosas más inverosímiles y más opuestas a la verdad.

Es que el comunismo parte de este principio: es bueno y lícito todo lo que favorece al comunismo; es malo todo lo que se le opone.

Las mentiras, las torturas, los crímenes, el terrorismo, si favorecen, al comunismo, son cosas buenas. No hay Estado más imperialista, armamentista y provocador de revoluciones y hasta de guerras, que la Rusia Soviética; y, no obstante, tiene el cinismo de proclamarse campeón de la paz y del antimperialismo.

C. – De deslealtad

Deslealtad es la negación de la lealtad, la falta de fidelidad y exactitud en el cumplimiento
de los propios deberes y compromisos
.

Los individuos son desleales a la sociedad, cuando burlan las leyes o no cumplen los compromisos contraídos con sus semejantes.

Una muy grave deslealtad, es la traición a la patria. Se puede traicionar a la patria cuando se revelan secretos concernientes a su seguridad, cuando se toman las armas contra ella, o cuando se pasa a las filas enemigas y se les presta ayuda o socorro.

Los gobernantes cometen deslealtad para con el pueblo, cuando no cumplen con fidelidad los deberes del cargo que ocupan. Ejemplos de deslealtad son la malversación dé los caudales públicos, el enriquecimiento ilícito con los dineros del Estado, el dejarse sobornar con dádivas o dinero, etc.

D. – De intolerancia
Como la misma palabra lo indica, intolerancia significa falta de tolerancia.

Intolerancia es la falta de respeto y tío consideración hacia las opiniones o conducta ajena porque o no coinciden con las propias o las contrarían.

Hay una intolerancia doctrinaria que debe ser admitida porque es una necesidad de la naturaleza: es la intolerancia de la verdad y de los principios.
Quien está seguro de poseer la verdad, es —y debe serlo— intolerante con el error.
Así el maestro no puede aceptar, por tolerancia, que el alumno afirme que cinco más cinco son doce; que el ángulo agudo es mayor que el recto; que el general Belgrano nació en Bogotá, cruzó los Andes y libertó a Bolivia… Los examinadores son intolerantes con los errores que los malos alumnos dicen en sus exámenes; es intolerante el médico, cuando prescribe las medicinas que deben devolver la salud; son intolerantes los jueces, cuando condenan a ladrones, depravados y criminales…

No se trata aquí de esa intolerancia doctrinaria —que nadie razonablemente puede dejar de admitir, y que nunca debe ser agresiva—, sino de la intolerancia con las personas. La intolerancia puede existir en las personas particulares, en los grupos y en las personas investidas de autoridad.

Las personas particulares son intolerantes cuando adoptan una actitud de intransigencia, no en los principios, sino en el comportamiento, en el trato, de lo cual resulta difícil la convivencia.

Hay quienes no soportan nada: opiniones opuestas a la suya, inconvenientes, actitudes molestas… Cualquier cosa los irrita, y les hace perder el autodominio.

Pretenden que todo el mundo piense como ellos, y que todas las cosas se hagan según sus indicaciones. Se creen infalibles en sus juicios.

Les falta comprensión y amplitud de miras por su intolerancia. Tales personas hacen muy difícil y penosa la convivencia. La intolerancia se manifiesta también en los grupos, sea entre diversas clases sociales, como entre asociaciones o partidos políticos antagónicos.

Por la intolerancia de clase, los grupos que se consideran superiores desprecian a los otros, y no admiten nada de bueno en ellos; las clases consideradas inferiores suelen’ atribuir todos los vicios y defectos a las superiores, y no toleran nada de lo que juzgan ofensivo. Se prodigan insultos recíprocos, y anidan odios y resentimientos.

La intolerancia de grupo ha hecho que partidos de fútbol denominados “amistosos”, degenerasen en poco menos que batallas campales.

La intolerancia entre los partidos políticos puede llegar a tener consecuencias gravísimas: persecuciones, torturas, vejámenes, venganzas y hasta crímenes.
Cuando la intolerancia es ejercida por personas investidas de autoridad, resulta terrible. Ejemplos elocuentes pueden verse en el terror de la Revolución Francesa, las tremendas represiones y purgas comunistas, las persecuciones de los regímenes totalitarios…

E. – De egoísmo

Etimológicamente, egoísmo proviene de ego, que quiere decir yo. Egoísmo significa el amor exagerado de sí mismo. El egoísmo es lo opuesto al altruismo. El egoísta piensa solo en sí. Su lema es, en los hechos: “Primero yo, después yo y siempre yo”.

Expresión de egoísmo es el “individualismo”, sistema que pone al individuo, al propio yo, a la propia persona, como centro y eje de toda la vida social.

Puede afirmarse que la mayoría de los males que aquejan a la humanidad, provienen del egoísmo, de esa falta de generosidad que impide pensar en los demás y buscar el bien común.

Una crítica seria que se formula a la Revolución s Francesa, es el haber acentuado en el mundo ese individualismo egoísta que tantas injusticias y tantos males ha traído a la sociedad.

F. Carencia de patriotismo

La carencia de patriotismo es una de las consecuencias del egoísmo.

El patriotismo supone generosidad, olvido de sí mismo, renuncia a las ventajas particulares en favor del bien común. El egoísta piensa y se preocupa de sí mismo, y se desentiende de todo lo demás. De ahí resulta esa apatía e indiferencia por todo lo que interesa a la patria.

En una democracia, la falta de patriotismo lleva a consecuencias funestas: los ciudadanos, en lugar de elegir a los mejores para los cargos públicos, son capaces de sufragar a veces por los ineptos: los problemas públicos no son solucionados de la forma más conveniente para la patria —lo que redundaría en bien de todos—, sino, teniendo en vista los propios intereses particulares.

LOS VALORES HUMANOS

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La Superacion Individual Personal El Valor de la Superación

LA SUPERACIÓN PERSONAL COMO VALOR HUMANO

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Es una acción que requiere inmediatez, planeación, esfuerzo y trabajo permanente. Por lo que simplemente el tiempo, el deseo y la propia estimulación, no llegan a un buen puerto.

Las aspiraciones que habitualmente tenemos en la vida, tienen su centro en aquellas oportunidades, su provecho y la obtención de los frutos deseados. Por lo tanto, podríamos decir que la superación es aquel valor que nos motiva a perfeccionarnos, ya sea desde lo humano, espiritual, profesional, económico. Por lo cual debemos vencer todos aquellos problemas que se nos presenten. Para ello, desarrollaremos la capacidad de lograr cada objetivo propuesto. Es decir, que la verdadera solución no tiene cantidad, sino por el contrario, calidad.

superacion personal

Los seres humanos tenemos que saber que poseemos un deseo innato: la superación. Pero a veces, nos paralizamos. ¿Por qué? Diríamos que el principal freno es nuestra persona, ya que muchas veces los temores más profundos, nos paralizan y actuamos como simples conformistas.

Usualmente, nos encontramos con personas que hablan permanentemente de sus planes y del nuevo rumbo que iniciarán en sus vidas, pero finalmente todo se desvanece, y quedan en palabras y deseos, replicando los contratiempos no previstos, los cuales obstaculizaron sus objetivos. Ello demuestra lo que mencionábamos anteriormente, y es que la superación no se logra con tiempo, sino con acciones inmediatas y cargadas de esfuerzo y arduo trabajo.

El gran cambio lleno de beneficios materiales, no concuerda con la superación. La capacidad de plantearnos nuevos retos, disponernos a enfrentar y resolver dificultades, es temida por las personas, ya que el tiempo y permanencia en un determinado lugar, nos asegura estabilidad y seguridad.

Justamente, la manera más fácil de medir el progreso, es la acumulación de recursos económicos y materiales tan necesarios. El problema es que siempre encauzamos la superación hacia ese punto. El hecho aquí, es que existen otros aspectos fundamentales que debe tener en cuenta cualquier persona.

Por ejemplo, como manejamos nuestros hábitos y costumbres (ya sea desde el cuidado de cosas ajenas y personas, a la amabilidad con que nos dirigimos hacia otros). Además como nos desenvolvemos en el ámbito laboral. Si somos padres analizar que tiempo le dedicamos a nuestros hijos y la labor que estamos haciendo en la formación de nuestra familia. Y además ver nuestra cercanía al ámbito espiritual, ya que es muy frecuente que quede descuidado, sin embargo es un espacio que ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de valores, preceptos y sacramentos.

Como mencionábamos anteriormente, en los bienes materiales no encontramos la superación; sino por el contrario, está en nosotros mismos. Ahora bien, tampoco importa la edad en el que uno se dispone a superarse, porque renunciar a mejorar, se asemeja a una vida sin falta de aspiraciones, es decir, solamente a conformarse.

El desánimo, es uno de los aspectos en donde fácilmente podemos caer, pero recordemos las posibilidades de superación son innumerables. Para iniciarse en este camino, elabore un pequeño plan de manera ordenada y trate de ponerlo en práctica consistentemente. Verá que los resultados pueden llegar a ser los soñados.

Como sabemos, nada es fácil en esta vida. Existen y siempre existirán obstáculos, pero justamente la superación consiste en afrontarlos y sacar de ellos nuevas experiencias. La perseverancia y la paciencia son dos valores fundamentales para llegar a la meta y a la cima de todos nuestros objetivos.

VIDEO SOBRE LA SUPERACIÓN

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LA SOLIDARIDAD COMO VALOR HUMANO

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Todos pueden ser grandes… porque todos pueden servir. Para servir no hace falta un título universitario. Para servir no hay por qué hacer concordar el sujeto y el verbo. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma generada por el amor. Martín Luther King, Jr.

frase de solidaridad

Los humanos somos seres sociales: necesitamos de los demás para vivir, debemos relacionarnos, dar y recibir. Desde pequeños, los niños van aprendiendo sobre esta interdependencia: los adultos somos responsables de ayudarlos a sentir, pensar y actuar con los otros.

LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE GESTO SOLIDARIO: Un día, Pedro volvía caminando del colegio cuando vio que el chico que iba adelante había tropezado y se le habían caído todos los libros que llevaba, además de dos abrigos, un bate de béisbol, un guante y un grabador pequeño. Pedro se arrodilló y colaboró con el chico en recoger los artículos diseminados.

Como iban en la misma dirección, lo ayudó a llevar parte de las cosas. Mientras caminaban, Pedro descubrió que el chico se llamaba Iván, que le encantaban los videojuegos, el béisbol y la historia, que tenía muchos problemas con las demás materias y que acababa de romper con su novia.

Llegaron a la casa de Iván, y Pedro fue invitado a tomar una Coca-Cola y a mirar un poco de televisión. La tarde fue agradable, con risas y charla compartidas y Pedro regresó a su casa.

Siguieron viéndose en el colegio, y almorzaron juntos una o dos veces, hasta que los dos terminaron el ciclo básico. Completaron los estudios del ciclo medio en la misma secundaria donde mantuvieron sus breves contactos a lo largo de los años. Finalmente, llegó el esperado último año y, tres semanas antes de recibirse, Iván le preguntó a Pedro si podían hablar.

Entonces le recordó el día en que se habían conocido muchos años antes. “¿Nunca te preguntaste por qué llevaba tantas cosas a casa aquel día?”, preguntó Iván. “Sabes, había limpiado mi armario porque no quería dejarle un revoltijo a nadie. Había guardado algunas píldoras para dormir de mi madre y me iba a casa a suicidarme.

Pero después de pasar un tiempo juntos, hablando y riéndonos, me di cuenta de que si me hubiera matado, habría perdido esa oportunidad y muchas otras que podrían aparecer. De modo que ya ves, Pedro, cuando recogiste mis libros ese día, hiciste muchísimo más. Me salvaste la vida.”

John W. Schlatter

la solidaridad

Qué es La solidaridad?
Es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Nace en principio simplemente de nuestra esencia humana: reconocemos al otro como parte de nuestra propia especie, de nuestra gran familia y entendemos que somos todos esencialmente iguales. Nada de lo que es humano nos es ajeno y cada uno de nosotros es capaz de sentir en carne propia lo que le pasa al otro. Por eso, ser solidarios implica que reconocemos el valor de cada persona y contribuimos a que pueda realizar sus proyectos de vida.

Cómo se aprende
Según numerosas investigaciones, los humanos venimos “preparados” para ser solidarios. Contamos con mecanismos en nuestro propio cerebro que nos permiten reconocer las emociones de los demás. Los científicos han identificado un grupo de neuronas, a las que denominaron “neuronas espejo”, que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando observa una acción similar realizada por otro individuo.

Esto implica que somos capaces de poner en práctica la empatía; es decir, la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera propia. Claro que empatía y solidaridad también se aprenden. Desde pequeños, Los niños pueden no solo sentir lo que le sucede al otro sino actuar basados en esa percepción.

Los adultos podemos entonces apoyar su crecimiento, por ejemplo, alentando sus iniciativas solidarias, a que expresen sus sentimientos y a entender los de los demás. Tanto en casa como en los ámbitos educativos podemos proveer experiencias de relacionamiento con personas de diferentes culturas, entornos sociales o edades, para que puedan conocer las distintas realidades en Las que se vive. Y al mismo tiempo, brindar el ejemplo de nuestra propia solidaridad. Incluso pequeños gestos (desde colaborar en una campaña para juntar alimentos hasta donar sangre) pueden ser importantes para que eLlos vayan construyendo sus ideales, su idea de lo que está bien y lo que está mal, de Lo justo e injusto.

Juan Pablo II y la solidaridad

En palabras del Papa Juan Pablo II: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es La determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”.

Al ser parte de una comunidad, nada de lo que le suceda a un semejante podrá sernos totalmente ajeno. Todo lo que les pasa a los demás nos despierta algún sentimiento, nos genera alguna actitud. Hay quienes aparentan cierta indiferencia ante sus semejantes, pero en realidad esta actitud tiene más que ver con la desconfianza y el miedo, que suelen paralizar a las personas hasta el punto de anular sus sentimientos originales.

Quien es capaz de gozar con el dolor y el sufrimiento ajenos padece una gravísima enfermedad que lo lleva irremediablemente a la deshumanización. Pero la persona sana, cuando descubre que un semejante está en problemas, acude en su ayuda sin esperar nada a cambio. Siente que al ayudar a otros se ayuda a sí misma, que al colaborar para satisfacer las necesidades de alguien, satisface las propias y su alma se engrandece. Se siente bien consigo misma porque no se siente sola: ha creado un vínculo, una unión con el otro, aunque jamás lo haya visto ni lo vaya a conocer.

Hacer un favor o recibirlo es uno de los actos más gratificantes que podemos
vivenciar. Desde el favor más pequeño hasta el más grande, son actitudes de
incalculable valor, no tienen precio; su única recompensa es el agradecimiento.
La solidaridad se manifiesta en acciones concretas y hace más
fuertes los vínculo con los demás.

Los rasgos de quienes están dispuestos a ayudar son:
• Empatia: capacidad de sentir lo que siente el otro. A mayor empatia, mayor ayuda.

• Creencia en un mundo justo: el mundo es equitativo; el buen comportamiento se premia y el inadecuado se castiga.

• Sentido de responsabilidad social: es un deber colaborar con otros.

• Poco egocentrismo: estas personas piensan más en los demás que en sí mismos.

• Nurturance: significa ser cuidadoso, capaz de “nutrir” espiritualmente.

Tal vez, más allá de entender a quienes hacen de la contribución a otros una forma de vida, o en lugar de desentrañar sus motivaciones con modelos teóricos, sólo haya que admirarlos y, ¿por qué no?, sumarse a sus múltiples cruzadas cotidianas.

LA SOLIDARIDAD COLECTIVA:

A veces, la solidaridad no consiste en una actitud personal. Pensemos en cualquier proyecto colectivo, como un trabajo en equipo en la escuela, o acciones benéficas dentro de una comunidad, un barrio… Cuando se ponen en marcha este tipo de proyectos, el compromiso, la reciprocidad y la solidaridad son fundamentales para conseguir un objetivo. Cada uno ofrece su apoyo y, de este modo, se realiza como persona, pero también colabora para que la comunidad o el grupo avance y crezca. Una sociedad solidaria es aquella en la que todas las personas son consideradas valiosas.

A veces se presentan situaciones muy duras para la gente,
como pueden ser las catástrofes naturales. Es en esas situaciones cuando
más se expresa la solidaridad colectiva.

Fuente Consultada;
Chocolate Caliente Para El Alma Canfield y Hansen
El Libro de las Virtudes
Con Francisco a mi Lado La Solidaridad

La Sinceridad en las Relaciones Humanas Valor Humano

LA SINCERIDAD  COMO VALOR HUMANO

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frase sobre la sinceridad

A veces, atravesamos malas experiencias… ¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?. El sentirnos defraudados provoca incomodidad, esta experiencia nos lleva a procurar que nunca nos suceda lo mismo, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.

Sin embargo, como los demás valores, la sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza….

La sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Si queremos ser sinceros necesitamos decir siempre la verdad… esto que parece tan sencillo, resulta una tarea muy dificultosa para algunas personas. ¿cuántas veces utilizamos esas mentiras piadosas en circunstancias que consideramos poco importantes?: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente… hasta que nos sorprenden.

Incluso, podemos inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, o cuando ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Cuando, con aires de ser “franco” o “sincero”, decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

No obstante, la palabra no constituye el límite único y visible de este valor, también se evidencia en nuestras actitudes. Como, por ejemplo, cuando aparentamos ser una persona que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), existe una tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: “dime de que presumes… y te diré de que careces”; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, otra cosa sería”…

Esto nos demuestra que no sólo debemos decir la verdad para ser sinceros, sino también actuar conforme a la verdad. Ello resulta un requisito indispensable para la sinceridad.

Si nos mostramos tal cual somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los demás nos quieren y aceptan como somos.

Puede ocurrir que faltemos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases “creo que quiso decir esto…”, “me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que …” ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Para ser sincero, debemos ser responsables en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere “tacto”, esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito de nuestro comentario es “ayudar”, no hacerlo por disgusto o porque “nos cae mal”; además debemos buscar el momento y lugar adecuados para decírselo, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

De esta manera, la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.

Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Además, si somos sinceros aseguramos nuestras amistades, demostramos ser honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA  SINCERIDAD

1

Intento crear un clima abierto de comunicación y confianza en la familia o en la clase con el fin de que los hijos/alumnos vivan la sinceridad.

(De hecho, vivir cualquier virtud requiere que haya un ambiente de «virtud». Todas están relacionadas, Y hace falta vivirlas con naturalidad más que planificarlas).

2

Reconozco mi propia realidad, mis cualidades, mis limitaciones, y posibles prejuicios y tengo claro lo que es importante.

(Si no se tiene claro lo que es importante, y cómo uno es, tampoco se podrá ayudar a los hijos/alumnos a reconocer esas cosas en sus propias vidas. Sin reconocer la propia realidad no es posible manifestarla).

3

Reconozco que lo más importante es ser hijo de Dios e intentar mejorar de acuerdo con una visión objetiva de lo que es bueno.

(Es posible reconocer la propia realidad de una manera limitada. Por ejemplo fijándose en los propios gustos y caprichos y en poco más. De esta manera la manifestación de la verdad será insuficiente y no conducirá a una mejora personal).

4

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido a la persona idónea.

(No se trata de contarlo todo a cualquier persona. Por ejemplo, será conveniente compartir algunas cosas con el cónyuge o con un amigo íntimo, otras con los compañeros o con los conocidos).

5

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido en el momento oportuno.

(Ato se trata de contar las cosas en cualquier momento. La virtud de la sinceridad debe ser gobernada por la prudencia).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 

LA SOLIDARIDAD HUMANA:

 

La Sencillez Humana Descripción como Valor Humano

LA SENCILLEZ COMO VALOR HUMANO

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Sencillez: Quienes poseen una fortaleza interior y un encanto penetrante y perpetuo, son seres de personalidad sencilla. Usualmente no las percibimos con facilidad, pero la encontramos cuando realmente, ellos nos demuestran que son únicos, recios, sin actos involuntarios, y de cualidades evidentes y naturales. Es decir, que la sencillez nos enseña a saber quienes somos en la vida y lo que podemos llegar a ser en ella.

Actualmente nuestra sociedad, carece de un vacío cultural propio de la falta de este valor tan grande que es la sencillez. Esto se debe a que todo se rige según la moda, la ropa que usamos, los autos que poseemos, si tenemos poder, y lo peor de todos si logramos humillar sin necesidad, al resto de los individuos.

Francamente, debemos ser conscientes de que estamos dotados de inteligencia, cualidades y habilidades que nos distinguen. Pero a veces, ello se pierde por el solo hecho de creer que nuestra vida es una eterna competencia y comparación con el resto de los individuos. Esto determina que cada uno de nosotros pierda su espontaneidad y frescura que nos hace únicos; convirtiéndonos en personas intolerables.

Cabe aclarar, que este valor con frecuencia se la relaciona a las personas sencillas, con aquellos que son tímidos e ingenuos, o en el mejor de los casos con la idea de pobreza y suciedad. Por el contrario, ninguno de ellos atañe al valor en cuestión. Ser sencillos, es poseer humildad desde lo más profundo del corazón y además tener lo que se necesita sin gustos superficiales.

Para ser saber si una persona es sencilla, debemos estar atentos a las distintas manifestaciones que esta puede dar. Por ejemplo, desde su forma de hablar la persona sencilla no se convierte en el centro de atención y evita estar en todas las conversaciones, sino por el contrario la palabra es usada con prudencia y de manera apropiada. Es decir, que su lenguaje será comprensible y por sobre todas las cosas acordes a la ocasión, evitando en todo momento hablar de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzados.

Por lo tanto, la falsedad y las complicaciones deben estar ajenas a nuestras ideas y pensamientos más internos. Para ello, no busquemos problemas y dificultades donde no existen, tratando de no hacer preguntas y comentarios que solo corroboran lo que anteriormente quisimos mostrar.

De todas las manifestaciones más evidentes de una persona sencilla, es frecuentemente los aspectos externos de ella. Por ejemplo, no es extravagante en su forma de vestir, desde la moda, las joyas o los colores llamativos. Sino que, siempre esta acorde a las ocasiones utilizando prendas que concuerdan a su forma de ser.

De acuerdo a sus modales, estos se apartan de ser artificiosos y estudiados en cada situación en particular. La cortesía es propia de la sencillez y se manifiesta claramente en la forma de saludar, utilizar utensilios o hasta leer una carta.

Para la persona sencilla, además el apoyo hacia el otro es incondicional, ya que no presenta miedo en hacerlo y siempre puedes contar con su apoyo. Para el todo será importante y por lo tanto necesario.

La sencillez, es un valor que nos hace apreciar los bienes materiales que poseemos de igual manera. Por ejemplo, estas personas evitan el lujo inútil; ya que adquieren y utilizan solamente aquellos bienes que consideran necesarios. Esto no quita, que puedan comprar cosas de buena calidad por su duración y eficiencia, sino que no lo hacen para presumir ser más.

Cabe aclarar, que ser sencillos no significa que no debamos luchar para superarnos y poseer una vida más digna, sino que si lo hacemos pero desde la perspectiva de este valor.

En consecuencia, todas aquellas personas que son sencillas desde el corazón, son aquellas que aprecian a los demás por lo que son, y poseen un diálogo amable y por ende una amistad sincera. Todo lo que el tiene, esta a disposición del que lo necesite.

Distinguirse, sobresalir y admiración a nuestra figura externa, son deseos superados por el valor de la sencillez. Ya que lo que importa, es lo que somos desde nuestro interior, logrando que a nuestro alrededor más personas estén verdaderamente por lo que somos.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA SENCILLEZ

1

Intento actuar con claridad y transparencia en las actividades íntimas frente a los demás y frente a Dios.

(Hay dos problemas principales para vivir la sencillez. En primer lugar se trata de tener claro lo que se busca en la vida, pero también se trata de evitar que haya una cosa en el corazón y exteriorizar otra).

2

Reflexiono sobre los fines de mi vida y los tengo claros.

(La sencillez será imposible en el comportamiento si no existe orden en el pensamiento).

3

Entiendo que la sencillez es necesaria para conocer la verdad, para vivir unas relaciones auténticas con los demás, e incluso para no hacer el ridículo.

(Intentar ser lo que uno no es, simular o actuar con doblez son maneras seguras de despertar lástima o, incluso, la burla de los demás).

4

Intento que mi actuación habitual sea congruente con lo que digo y lo que pienso.

(La actuación congruente constante no es fácil, pero produce un estilo personal reconocido por los demás como tal. De esta manera podrán confiar más en uno y disfrutar de la relación).

5

Intento que mi manera de vestir sea elegante, que retrate mi manera de ser, y nunca produzca un efecto en los demás que suponga que piensen que soy otro tipo de persona de lo que realmente soy.

(Alguien ha dicho que la elegancia es hacer conformar la prenda al cuerpo y los dos a la circunstancia. No pretendemos significar que uno no debe arreglarse para una ocasión especial, por ejemplo. Pero evitar cualquier tipo de exceso sí).

6

Me expreso en un lenguaje adecuado al tema y a las personas con quienes estoy hablando.

(La ironía, la pedantería y la hipocresía son todas maneras de faltar a la sencillez. Pero también usar un lenguaje que no se conforma con los propios principios, o simular, por el lenguaje usado, que uno es algo diferente de lo que se es en realidad).

7

Intento dejarme conocer íntimamente en mi familia y todavía más en mis relaciones con Dios. En cambio, comparto mi intimidad de una manera prudente con los demás.

(Convertir la propia intimidad en dominio público no es parte de la sencillez. Esto sería, más bien, ingenuidad).

8

En las relaciones con los demás intento interesarme de verdad por los temas que les interesan a ellos, de tal manera que no caigo en una táctica de interés simulado.

(Se nota en seguida aquellas personas que simulan interés. ¡»Qué interesante»! es una frase típica que utilizan. También preguntan por la familia cuando se sabe que no les interesa. O, cuando uno está contestando, interrumpen para dirigir la palabra a otra persona o para dar alguna indicación).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido fisicamente debido a que el cordon umbilical se enrredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

Testimonios Sobre El Perdon Perdonar Al Prójimo

TESTIMONIOS DE VIDA SOBRE EL PERDON, VALOR HUMANO

¿ES DIFÍCIL PERDONAR? Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza. En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión.

De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean.

Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina. Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros.

Quizá la más difícil, consiste en perdonar a otro que te ha hecho mucho daño. Yo sé que, moralmente, casi todo el mundo ha sido tratado alguna vez de forma injusta o que ha sido cruelmente herido por otra persona en algún momento de su vida, hasta tal punto que el perdón parece algo imposible de conceder. Sin embargo, albergar resentimientos y fantasías de venganza lo único que hace es atraparte en el victimismo. Sólo a través del perdón puedes borrar la injusticia y comenzar de nuevo.

Aquí están las cuatro clases de perdón y el modo de ponerlo en práctica:

1. Perdónate a ti mismo por tus faltas leves: compadécete de ti mismo por hacer todo lo que está a tu alcance con los recursos de que dispones en ese momento, haz lo que puedas y libérate de la situación.

2. Perdona los pequeños errores del otro: identifícate con esa persona para que puedas comprender su comportamiento; muestra y libera tu compasión.

3. Perdona tus faltas graves: acepta tus errores, enmiéndate lo mejor que puedas y después busca en tu corazón tu propia absolución.

4. Perdona las faltas graves del otro: da rienda suelta a tu dolor y tu ira para que puedas liberarte de ellos. Después considera la situación como una parte necesaria del camino hacia tu madurez espiritual.

Para Fred Luskin consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos,: “Perdonar es la tranquilidad que se siente cuando aterrizan los aviones”. El especialista aclara que el perdón no es aceptar la crueldad, olvidar que algo doloroso ha sucedido ni excusar el mal comportamiento. Tampoco implica la reconciliación con el ofensor. “El perdón es para usted y no para quien lo ofendió”, dice Luskin. “Se aprende a perdonar como se aprende a patear una pelota. Mi investigación sobre el perdón demuestra que las personas reservan su capacidad para molestarse pero la usan sabiamente. No desperdician su valiosa energía atrapados en furia y dolor por cosas sobre las que nada pueden hacer. Al perdonar, reconocemos que nada se puede hacer por el pasado, pero permite liberarnos de él. Perdonar ayuda a bajar los aviones para hacerles los ajustes necesarios”.

Según Luskin, el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor “se saldrá con la suya” ni aceptar algo injusto. Significa, en cambio, no sufrir eternamente por esa ofensa o agresión.
Sin embargo, ¿que pasa si esta última fue demasiado grave?

1) La Lección del Papa Juan Pablo II

Uno de los actos más recordados de Karol Wojtyla es el perdón que le concedió al turco Mehmet Ali Agca, quien le disparó tres balazos y lo dejó al borde de la muerte.  Ali Agca se hizo conocido a nivel mundial el miércoles 13 de mayo de 1981, cuando intentó matar a Juan Pablo II, quien cruzaba la Plaza de San Pedro en Roma a bordo de su vehículo blanco.

El Papa logró recuperarse de las heridas que sufrió en la mano, brazo y abdomen, mientras que su agresor fue condenado a cadena perpetua en Roma y luego en Ancona.

El perdón: En uno de los episodios más destacados de su singular historia, el turco Agca obtuvo clemencia del Sumo Pontífice. Lo hizo en dos ocasiones.

La primera, el 17 de mayo de 1981, cuatro días después del atentado, cuando un Juan Pablo II convaleciente en el hospital Policlínico Gemelli manifestaba: “Rezo por el hermano que me ha disparado, a quien sinceramente he perdonado”.

La segunda fue en 1983, cuando recibió la visita del Papa en la cárcel. Hablaron cara a cara y en actitud casi confidencial durante 18 minutos.

2-La lección de Kim
Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorEra la guerra de Vietnam, exactamente el 8 de noviembre de 1972. La familia de Kim Phuc intentó guarecerse en una pagoda cercana al escuchar el ruido de los aviones estadounidenses. Pero el refugio no fue suficiente contra las bombas de napalm que caían del cielo, y el lugar comenzó a incendiarse.

Un corresponsal de la agencia de noticias Associated Press, Nick Ut, sacó en ese momento la foto famosa y triste que recorrió el mundo. Allí estaba Kim, de nueve años, desnuda y llorando en un grito, con gran parte de su cuerpo cubierto de quemaduras de tercer grado. A pesar de eso, Kim sobrevivió.

Tuvo que someterse a 17 cirugías y luego de años de ser utilizada como símbolo de la resistencia por su país, pidió asilo en Canadá. Pero lo destacable en su historia es que Kim perdonó al capitán John Plummer, el oficial que ordenó tirar las bombas sobre su pueblo.

En El don de arder, Kim cuenta a la periodista Ima Sanchís que al encontrarse con el militar en un evento no lo insultó, sino que lo abrazó: “La guerra hace que todos seamos víctimas. Yo, como niña, fui una víctima, pero él, que hacía su trabajo como soldado, también lo fue. Yo tengo dolores físicos, pero él tiene dolores emocionales, que son peores que los míos”.

Kim ha capitalizado sus viejas heridas en una forma positiva. En la actualidad, viaja por el mundo pidiendo por la paz, y es presidenta de la Fundación Kim Internacional, organización dedicada a dar asistencia a víctimas de conflictos armados.

Pero ¿cuál es el secreto para actuar con esa entereza?

3-La Lección de Rais Bhuiyan

En 2001, 10 días después de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, Rais Bhuiyan sufrió también un ataque terrorista. Hacía cuatro meses que este hombre, nacido en Bangladesh, residía en Dallas, Texas, adonde se había trasladado desde Manhattan con la intención de disminuir los gastos.

Un año antes, había sido unos de los miles de ganadores entre millones que entraron al sorteo para obtener la tarjeta de residencia permanente en el país. Aunque sus conocidos de la comunidad de inmigrantes le habían advertido que los téjanos podían ser un poco hostiles, Rais estaba decidido a hacer que su novia viajara allí para formar con ella una familia tan pronto como pudieran.

Como un amigo le había prometido un trabajo y un lugar donde vivir, y previendo muchas oportunidades de continuar su educación, a Rais le pareció que Dallas era el sitio perfecto. Tenía 27 años de edad se sentía listo para comenzar una vida nueva.

El 21 de septiembre de 2001, mientras reemplazaba a un amigo en un negocio de venta de gasolina, es enfrentado por un hombre de cabeza rapada, de 31 años y con un importante historial delictivo, llamado Stromban. Iba armado para buscar venganza por la muerte de su hermana (jamás se pudo comprobar) en el atentado del 11S. Si mediar palabra, le dispara en la cara una lluvia de 38 perdigones que lo deja inconciente al instante y tendido en el piso, casi muerto. El asesino fue detenido , enjuiciado y condenado a muerte.

Pero la agonía igual continuaba para Rais, que sufría muchos dolores, había perdido la vista de un ojo y con algunos perdigones adentro de su piel que no lo dejaban dormir del sufrimiento. Vivió con su cruz todos estos años, tratando de llevar su dolor lo mejor posible, era musulmán y sabía que hay una vida mejor después de su partida, y que ahora debía aceptar su destino y tratar de conseguir sus objetivos que había prometido a sus padres. Estudió informática y armó un negocio, estando mejor establecido económicamente decidió viajar a la Meca junto a su madre para agradecer por su vida.

A su regreso comenzó a pensar en aquel hombre que atentó contra su vida, que llevaba 9 años de cárcel y pronto sería ejecutado….comenzó a pensar porque Rais lo había perdonado y ahora quería acercarse para expresarle su perdón y tratar de conseguir la conmutación de pena.

Rais recuerda la reflexión que hizo en aquel momento: Ese hombre cometió un error terrible; no cabe la menor duda. Pero es un ser humano como yo, y el Corán establece muy claramente que si uno se encuentra en una situación como la que afronté, puede exigir justicia, solicitar una compensación económica o perdonar. Y cuando uno decide perdonar, significa que la otra persona queda exculpada, y no tendría que cumplir ninguna condena en prisión. Si yo decido perdonar a ese hombre, ¿qué sentido tiene imponerle la muerte como castigo? Esa es la enseñanza del islam. Ya sufrí lo peor que pude haber sufrido. También sufrieron las dos mujeres que perdieron a sus esposos, y los hijos que se quedaron sin un padre, pero nada ganamos con privar de la vida a Mark Stroman. Tenemos que salvarlo.

Rais trabajó sin cesar, movió cielo y tierra, consultando con abogados, con instituciones gubernamentales , ONG, artistas, pudo llegar a tener una corta comunicación telefónica con el reo, y pudo expresarle su perdón, pero lamentablemente  no pudo evitar la ejecución en día 20 de julio de 2011, a las 8:53 Hs.

Hoy Rais es un hombre nuevo, muy popular por su carisma y su actitud frente a la vida. Dá conferencias por todo EE.UU. y apoya a diversas organizaciones que luchan contra los crímenes de odio. También ha ayudado a la hija y nieta de Stroman, como así también a los hijos y viudas de otras víctimas del ejecutado.

Fuente Consultada: Revista Selecciones Abril 2013

La Responsabilidad Que es ser responsable? Virtud Humana Valores

LA  RESPONSABILIDAD  COMO VALOR HUMANO

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La Responsabilidad:

No es algo sencillo, pero si es factible de ser percibida en la vida cotidiana, especialmente en su aspecto negativo. Puede definirse como una obligación, moral o legal del cumplimiento de deberes. En otras palabras es un signo de madurez, ya que el cumplimiento de una obligación implica esfuerzos por realizarlos y el no lograrlo genera consecuencias.

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De esta afirmación podríamos testificar que, otro concepto fundamental tiene una implicancia directa con la responsabilidad. Ella es la confianza, debido a que somos leales y tenemos fe en aquellas personas que cumplen con lo que han prometido.

 Gracias a la responsabilidad, podemos convivir tranquilamente en una sociedad, desde todos sus ámbitos: familiar, amistoso, profesional o personal. Por todo esto decimos que ella es un valor.  

Y además debe ser algo estable. ¿Por qué? Por que, el origen de su opuesto (la irresponsabilidad) se da justamente en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Ocasionalmente podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien, pero cuando esta comienza a ser más continua, comenzamos a perder confianza en la persona a la cual le asignamos los deberes. El tema aquí es que posteriormente las consecuencias de ellas son muy altas.

 Pero nos preguntaremos hasta aquí, ¿qué es ser responsables? Actuar con responsabilidad implica asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, tanto buenas como malas. Además es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo a una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos sus sentidos, sin necesidad de que nos den una orden.

 Sabemos que es difícil de alcanzar, pero la responsabilidad vale la pena. Es un valor porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. Y como todos los valores, es un cimiento para fortalecer nuestra convivencia social y personal.

 Siempre podemos hacer algo para mejorar nuestra responsabilidad; como por ejemplo, reflexionar sobre todo lo que hacemos y nos comprometemos, ya que debemos saber que las consecuencias reales de ello influyen directamente sobre nosotros. Además debemos alcanzar de manera estable y habitual que nuestras acciones concuerden con las promesas y obligaciones realizadas.  

Y algo fundamental a tener en cuenta, es ayudar o en otras palabras educar a las personas que nos rodean, a que adquieran también este valor de la responsabilidad para que todo funcione mucho mejor. Pero, ojo!! No tomemos el camino mas sencillo, el de dejar pasar las cosas, porque eso sería justamente caer en la irresponsabilidad de no cumplir con nuestro deber. Debemos hacer de la responsabilidad un correcto aprendizaje.

 El desarrollo de la capacidad de responder por los propios actos (incluyendo aquellos que han sido involuntarios o accidentales), está vinculado al logro de la autonomía personal que adquirimos desde niños, y a la comprensión cabal de que existe una relación entre causas y efectos. Esto se debe a que la maduración afectiva e intelectual desde esa etapa de desarrollo, es en donde uno comienza a abandonar las conductas impulsivas propias de la infancia y adquirir la posibilidad de reflexionar antes de actuar. 

Asegurarnos de que todos podamos convivir armónicamente, es nuestro deber, solamente nos obligamos  a realizar todo lo que este a nuestro alcance para lograrlo. Ello es así, ya que vivir la responsabilidad no es algo cómodo, pero tampoco lo es el corregir a un irresponsable.  

Sabemos que es difícil, pero es algo que vale la pena intentarlo. ¿Te pusiste a pensar? Te preguntaras que, pero es simple. Si todos colaboraríamos con un pequeño granito de arena en vivir y edificar la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo, serían totalmente diferentes al que hoy poseemos.

 Las pequeñas responsabilidades diarias, nos preparan de a poco para ir asumiendo responsabilidades mayores. Si actuamos responsablemente, logramos algo muy importante, que nos hace crecer: la confianza en nosotros mismos, y la confianza de los demás. Actuar de esta forma, además permite elegir con libertad, y actuar cada vez con mayor independencia y seguridad en nuestras propias decisiones.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA RESPONSABILIDAD
1

He asumido plenamente la responsabilidad de ser educador. Tengo una vivencia profunda de la importancia de mi función.

(La responsabilidad supone este primer tipo de decisión consciente de responder por lo que uno es. No se trata tanto de responsabilizarse de un conjunto de tareas).

2

Vivo la responsabilidad rindiendo cuentas ante las personas que tienen autoridad sobre mí.

(Hace falta responder ante alguien para ser responsable y todas las personas tenemos alguna autoridad por encima de nosotros).

3

Me comprometo con los valores y con las personas que dependen de mí buscando su bien.

(El compromiso es consecuencia de una decisión consciente. Hace falta reflexionar sobre lo que es importante para uno mismo y luego luchar para proteger y defender esos valores).

4

Después de tomar una decisión o emprender una acción, aguanto las consecuencias si el asunto sale mal.

(Algunas personas intentan pasar la responsabilidad a otros. Por ejemplo, si un hijo fracasa en sus estudios principalmente por tener poca capacidad real para el estudio, algunos padres no lo aceptan y pasan la responsabilidad del fracaso al colegio).

5

Paso tiempo intentando prever la posibles consecuencias de mis decisiones antes de tomar una determinación.

(En la vida familiar, con frecuencia los padres reaccionen frente a las situaciones, en lugar de estudiar el tema y tomar una decisión pausada. La responsabilidad requiere no sólo asumir las consecuencias de los propios actos sino también, prever las consecuencias).

6

Asumo las consecuencias negativas de mis acciones equivocadas.

(Indicadores de que sea así, serán, por ejemplo que el educador sepa pedir disculpas cuando haya cometido un error o que sepa rectificar y no seguir adelante con terquedad en algún asunto, a pesar de darse cuenta de que se ha equivocado).

7

Habitualmente me comprometo con proyectos después de un estudio serio del asunto, pensando en las consecuencias positivas que puede haber para los demás y sin depender innecesariamente de la opinión de los demás.

(Algunas personas tienden a no comprometerse a menos que una mayoría de los demás ya lo haya hecho, o únicamente cuando se ve que el asunto está saliendo bien).

8

Aunque existen muchos motivos para ser responsable, entiendo que el motivo fundamental tiene que ser mi reconocimiento de que tengo el deber de responder ante otra persona o antes Dios.

(Una persona puede actuar de una manera que parece responsable por fines económicos, por miedo , por eficacia. Sin embargo, no reconoce las exigencias auténticas de la responsabilidad).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs.

 

 

 

La Prudencia Tolerancia Valor Humano Calidad Humana

LA PRUDENCIA COMO VALOR HUMANO

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La Prudencia: Podríamos definirla en palabras justas como una virtud, la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta.

Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito,  en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Como mencionábamos anteriormente, este valor, nos ayuda a actuar correctamente ante cualquier circunstancia, mediante la reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.

Las emociones, el mal humor, las percepciones equivocadas de la realidad y la falta de la justa y necesaria información; en la mayoría de los casos proporciona que tomemos las decisiones incorrectas. Es decir, que posiblemente esto refleje que nos cuesta mucho reflexionar y conversar con calma en cualquier hecho. Es decir, que la prudencia se forma en nosotros por la manera en que nos conducimos frecuentemente, y no a través de lo que aparentamos ser.

Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo. Por ello, siempre es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia nuestra especie.

El simple hecho de lastimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes.

 Detente a pensar un momento y aprecia las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos.

Otra cuestión, es tratar de no aparentar ser prudentes, ya que esto significa que no somos capaces de actuar adecuadamente, decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.

La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan  la falta de prudencia en nuestras vidas. Nunca pensaste que trabajar con intensidad y provecho, cumplir con las obligaciones y compromisos, ser amables con las personas y preocuparnos por su bienestar general, son una manifestación fiel de esta virtud humana.

Ahora bien, ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia? En primer lugar, conservamos un buen estado de salud, ya sea física, mental y espiritual; manejamos nuestro presupuesto apropiadamente, cuidamos de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

Ojo, el ser prudente no significa que estemos exentos de equivocarnos. Todo lo contrario, uno aprende de los errores una y otra vez, porque reconoce en cada uno de ellos sus fallos y limitaciones. Uno aprende, pide perdón y consejos.

Recuerda, las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender.

Entonces, la prudencia será el valor que nos guíe por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo y por todos, el cual generara confianza y reflejará amabilidad por el prójimo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GRATITUD
1

Tengo buena memoria en el sentido de que recuerdo las cosas tal como ocurrieron, y hago uso de esta información para comprender mejor las situaciones actuales.

(En gran medida la prudencia se basa en la memoria, ya que si no recuerdo nada de lo que ha ocurrido, de lo que he estudiado, o de lo que he observado, por ejemplo, ¿cómo podré tener una base para enjuiciar una situación presente? Ojalá se prestase más atención al desarrollo de la memoria en los colegios)

2

Habitualmente consigo superar el deseo de no sufrir con el fin de conocer las situaciones difíciles.

(Otro motivo de esconderse de la realidad es la pereza).

3

Estudio regularmente con el fin de saber más respecto a las realidades que me incumben como padre, madre o profesor.

(Podemos disponer de mucha información como consecuencia del estudio. Sin embargo, también hace falta desarrollar una «sensibilidad situacional» que podríamos llamar intuición).

4

Desarrollo mi capacidad de observación, con el fin de conocer mejor la vida de los distintos miembros de la familia o miembros del colegio.

(También es necesario crear las situaciones adecuadas para poder escuchar a los demás).

5

Sé distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario en la familia o en el colegio.

(De hecho, cualquier cosa importante significa cualquier cosa que puede influir de una manera significativa, positiva o negativamente, en los valores familiares o en los valores del colegio).

6

Compruebo la fiabilidad de mis fuentes de información antes de aceptar la información aportada, e intento informarme de diferentes fuentes con el fin de tener una visión más objetiva de la realidad cuando el tema es importante.

(No es fácil tener una visión objetiva respecto a la realidad, especialmente en situaciones inesperadas).

 

7

Intento conocer mis propios prejuicios y lucho contra ellos.

(Los prejuicios producen una información sesgada, incompleta. Po-ejemplo, puede que escuchemos únicamente a aquellas personas que nos son simpáticas, o tenemos un punto de vista cerrado respecto a la capacidad de un joven para aportar una opinión interesante en algún tema).

8

Reflexiono sobre qué criterios debo utilizar para enjuiciar cada situación.

(Es fácil tomar decisiones, o sencillamente reaccionar, en base a criterios inadecuados o incompletos. Por ejemplo, decidir enviar a un hijo a estudiar en un país extranjero únicamente en base al criterio de eficacia —que conviene que sepa el idioma correspondiente— En cambio, un buen educador hubiera tenido en cuenta también criterios como: el bien del hijo, su grado de madurez, el tipo de s -tío donde va a estar, etc.).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

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Educación del Patriotismo en Niños Enseñar Valores Patrioticos

Educación del Patriotismo en Niños
Enseñar Valores Patrióticos

El nacionalismo y las primeras revoluciones: La afirmación del sentimiento nacional es algo que se ha producido en diversas épocas y lugares, particularmente por oposición a otros grupos y en tiempos de crisis, como durante la guerra de los Cien Años (siglos XIV y XV), que propició la aparición de conciencias nacionales en Francia y en Inglaterra.

Durante la Edad Moderna se dieron los primeros pasos para la configuración de Estados nacionales, cuyos rasgos ideales serían la posesión de un territorio estable y unificado, asegurado por el poder militar, la unificación administrativa por medio de una creciente burocracia y la tendencia a la secularización y la independencia nacional en materia religiosa.

Pero el nacionalismo moderno nació en el siglo XVIII, por la confluencia de varios elementos. Por un lado, las ideas ilustradas sobre la igualdad entre los hombres socavaron las jerarquías sociales heredadas del feudalismo. Las revoluciones americana y francesa dieron lugar a la aparición de Estados fundamentados libre naciones de ciudadanos soberanos y libres, relacionando los conceptos de nacionalismo, liberalismo y democracia.

PATRIOTISMO

Respecto a la educación de los valores patrióticos, David Isaacs en su libroEducación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación“, comenta:  sabemos muy bien que el niño puede aprender de su patria mediante la referencia a su historia, a su lengua, a su cultura, etc. El sentirse parte de este patrimonio común supone, primero, conocerlo, y luego saber explicarlo, transferirlo a los demás. En este sentido, parece claro que la misión de los padres es la de buscar los medios para que los hijos se encuentren con el patrimonio común, llevándoles a museos, comprando libros adecuados, hablando de su historia, destacando sus glorias y también sus errores, etc.

Asimismo, conseguir que sean capaces de comunicar estos conocimientos. A nivel local, será posible invitar a los hijos a explicar aspectos de la historia a personas que visitan a la familia y no conocen el distrito. A nivel de patria, se tratará de hacer lo mismo con personas de otros países.

Por otra parte, se puede educar a los hijos para que cuiden adecuadamente la misma tierra en que viven. La atención a los detalles de orden y de limpieza, como puede ser no tirar papeles al suelo o no pintar las paredes, suele llamarse civismo. Pero si se comprende que el deber de la persona es preocuparse por el bien común de todos sus compatriotas, estos actos pueden considerarse muy relacionados con el patriotismo.

Algunos, con la preparación científica adecuada, pueden llegar a dedicarse profesionalmente al cuidado de la naturaleza, a evitar la contaminación o la polución. Otros organizarán actividades, en su tiempo libre, para atender y cuidar lo que es de todos. Eso también puede considerarse como patriotismo si la persona se siente responsable de cuidar lo que es de todos los miembros de un país. Y luego podrán sentirse orgullosos de estos logros o reconocer las deficiencias y hacer algo para corregirlas. El patriota no es la persona que se queja de su país. El patriota criticará a su país, pero pondrá algún medio para corregir lo que ha criticado.

Además, habrá que enseñar a los hijos las costumbres e instituciones de toda la patria, porque si se dedica todo el tiempo al estudio de la región más cercana, se puede perder de vista lo que es la patria completa, y puede resultar que se dedica la atención a desarrollar la virtud de un modo exclusivista, sin captar las necesidades del bien común de todos los compatriotas.

Habría que reconocer que los niños —y los mayores— necesitamos frecuentes actos, simbólicos o no, para sentirnos miembros de una patria. En este sentido, puede ayudar: una fiesta nacional, los éxitos de una persona de la propia nación en el extranjero, un partido de fútbol internacional, programas en la televisión sobre las regiones del país, desfiles militares, reuniones nacionales de profesionales, etc. Tampoco debemos despreciar los símbolos usados con frecuencia como son el himno nacional escuchado con respeto o la bandera nacional.

Si los padres enseñan a sus hijos a escuchar el himno nacional con atención., si sus padres hablan de su historia con ilusión, si informan sobre los distintos aspectos del país, si les ponen en contacto con el patrimonio común, los hijos reconocerán lo que la patria les ha dado y lo que les da. Respetarán la patria y podrán intentar luchar personalmente para que esa patria sea lo mejor posible.

Antes dijimos que el bien común requiere que cada uno trabaje responsablemente y que luche por conseguir una sociedad más justa y la paz necesaria para el desarrollo del pueblo. En la práctica, esto no es fácil, porque parece que el pueblo se divide en fracciones, buscando cada una sus propios intereses a costa de los demás. Una política de reivindicación de derechos tiende a separar los esfuerzos de la comunidad en lugar de unirla.

Por tanto, se tratará de ver cómo se puede educar a los jóvenes para que capten la importancia de su aportación personal al país. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre las virtudes de la justicia y de la laboriosidad, pero nada dijimos entonces de la relación entre estas virtudes y la virtud del patriotismo. El papel de los educadores, en este sentido, será, por una parte, vivir con empeño su deber hacia los demás y luego explicar la necesidad de este esfuerzo a los jóvenes.

Aquí únicamente vamos a sugerir algunos puntos que convendrá comentar con los hijos:
— Solamente se puede lograr una situación económica estable en un país si cada persona trabaja responsablemente, pensando no sólo en sus derechos legítimos, sino también en sus deberes y en el bien común.

— La justicia requiere que cada uno cumpla con las leyes comunes —con tal de que sean justas en sí— y, por tanto, el patriotismo significa cumplir estas leyes, pagar los impuestos, utilizar el derecho al voto, etc.

— La justicia necesita, también, que cada uno aproveche los cauces previstos para lograr mayor justicia a todos los niveles. Por tanto, para que pueda haber una patria unida y fuerte, la persona debe participar activamente en asociaciones de padres, asociaciones de vecinos, gobierno local, etc., de acuerdo con sus capacidades personales.

— La paz es resultado de la caridad vivida por los miembros de una sociedad. Por tanto, habrá que buscar el modo de vivir la caridad con el vecino y con todos los demás, respetando la diversidad de opiniones, poniéndose de acuerdo para lograr mejoras, y defendiéndose de cualquier tipo de acto violento que perjudique la paz.

LA EDUCACIÓN DEL PATRIOTISMO

Intento lograr que los pequeños conozcan su lugar de nacimiento, donde viven, su municipio, su provincia, su región, su país. (El patriotismo suele comenzar con la patria chica porque, desde estas experiencias de la infancia, van acumulando toda una serie de recuerdos vitales que unen a las personas),

Me preocupo de que los hijos/alumnos vayan conociendo la historia local, sus héroes y sus personajes.
(Hace falta este tipo de información para poder identificarse con la localidad. Las personas y sus hazañas hacen algo vivo de lo puramente material).

Enseño a los hijos/alumnos las costumbres locales, sus fiestas, sus deportes, sus bailes. (Son maneras de vivir los valores locales de una manera concreta).

Intento lograr que los adolescentes se sientan parte de un trayecto histórico.
(Saber de dónde se viene da seguridad a la persona, y le ayuda a enfrentarse con lo desconocido en el futuro).

Enseño a los jóvenes cuáles son los valores típicos de la localidad donde viven y de su país, con el fin de vivirlos y apoyarlos. (Estos va/ores pueden ser la honradez, la lealtad, la alegría, la compasión o la seriedad en el trabajo, por ejemplo).

Enseño a los jóvenes a compartir estos valores con los demás con un orgullo sano.
(Si se logra compartir estos valores, todos se van a beneficiar. No se trata de discriminar ni despreciar en base a las diferencias, sino de buscar la auténtica complementariedad).

Animo a los jóvenes a explicar las características de su propia región y de su propio país a forasteros, con el fin de que puedan compartir sus riquezas. (El patriotismo trasciende los propios intereses y debe buscar el enriquecimiento de todos).

Animo a los jóvenes a participar en actos simbólicos que defienden los valores de la patria chica o de la patria.
(Pueden ser fiestas, actos deportivos, concursos de baile, de canto, etc.).

Diferencias entre Patriotismo y Nacionalismo

Fuente Consultada: Educación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación David Isaacs

La Compasión Humana Vivie en Sociedad Respeto a Nuestros Semejantes

LA COMPASIÓN HUMANA

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Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios. En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

compasion humanaLa compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.

Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien. Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

– Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

 – Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

– Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

– Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

 – Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás “se las arreglen como puedan” y haz lo necesario para ayudarles.

– Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

 – Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

 – Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

– Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

 La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

La compasión es el acto de abrir tu corazón. Vivir en un estado de compasión significa acercarse al mundo sin obstáculos emocionales y con la capacidad intacta de poder conectar con los demás. La compasión es el pegamento emocional que te mantiene arraigado en la universalidad de la experiencia humana, en la medida que te conecta con tu esencia y con la de quienes te rodean.

Sin embargo, no todos caminamos siempre con el corazón abierto de par en par. Si lo hiciéramos así, acabaríamos abrumados y emocionalmente heridos. Si yo mantuviera esa disposición de corazón mientras veo los telediarios cada noche, lo más seguro es que no podría recuperarme de los arrebatadores sentimientos de impotencia y desesperanza suscitados por todas esas trágicas historias que aparecen en ellos. A veces es necesario mantener bien altas tus barreras emocionales para protegerte.

La clave para aprender la lección de la compasión consiste en percatarse de que eres tú quien tienes el control para levantar o bajar esas barreras que marcan las distancias entre tú y los demás. Puedes optar por suprimirlas cuando quieras conectar con el corazón de otro ser humano o puedes limitar el acceso de los otros a tu corazón cuando lo necesites, emitiendo valoraciones que te distancien de aquello que estás juzgando.

Los juicios no siempre son negativos. Tus juicios son lo que evita que te muevas por la realidad como si tuvieras una membrana abierta, expuesta a cualquier información con la que entres en contacto. A veces sirven para ayudarte a decidir qué creencias y pensamientos incorporas del mundo exterior para ayudarte a discernir lo que, para ti, es verdadero. Sin la capacidad de discernir, te verías bombardeado por cientos de ideas antagónicas sobre las que no tendrías ningún poder discriminatorio.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Cherie Carter Scott

 

Citas Celebres de Grandes Pensadores de la Historia Frases

Citas Célebres de Grandes Pensadores

citas celebres

En este post presentamos Citas y Frases Célebres y es  el fruto de intensa labor de selección e investigación destinada a satisfacer, la curiosidad y las inquietudes del cibernauta o un  público interesado en descubrir el ingenio, la inteligencia o la sabiduría, y disfrutar de la idea luminosa, el concepto agudo o la frase genial.

El lector podrá podrá utilizar como mejor le convenga: extraerá citas para su trabajo o para su disfrute, cotejará los argumentos de los personajes que hablan en cada post dedicado a un tema en especial, y sonreirá o se asombrará ante las opiniones sagaces de aquéllos. Seguramente en todos los casos podrá.disfrutar de una entretenidísima lectura compartida.

¿Que es una cita?: En términos generales, se entiende que una cita es una sentencia o un pensamiento de un autor especialmente conocido o relevante. La cita supone una concentración de la idea, un alumbramiento genial o una expresión aguda y ágil. Pero, sobre todo, una cita es un texto que se alega para probar lo que se dice o lo que se escribe.

La autoridad moral e intelectual de los grandes sabios se utiliza para demostrar ideas o pensamientos propios. Por otro lado, cuando se encuentra un epígrafe al comienzo de una novela o de un poema, se entiende como una sugerencia o un avance sintético de lo que va a leerse.

Finalmente, la cita se asemeja a las sentencias o los proverbios, con la única diferencia de que éstos son anónimos o su autor se ha olvidado, mientras que la cita necesita un creador, para asegurar su fuerza histórica y su poder intelectual. Es muy cierto que las citas cobran más valor cuanto más antiguo es su autor: «Lo mejor de la vida es el pasado, el presente y el futuro», dijo el cineasta Pier Paolo Passolini.

La cita es ingeniosa y revela la alta estima de su autor por la existencia. Sin embargo, si tomamos una de Leonardo da Vinci, la cita cobra un carácter especial, tiene más fuerza y más peso: «El que no valora la vida, no se la merece». Si se escoge una cita similar de un clásico griego o romano, el efecto se multiplica.

La razón de este fenómeno es lo que cierto filósofo, llamado Blair, llamó «la niebla de la Historia»: consiste en que los hombres y los sucesos de la Historia se perciben siempre ennoblecidos por el tiempo.

El paso del tiempo eleva a los individuos honrados y sabios en la misma medida que desprecia y humilla a los malvados. Es el resultado de la fascinación del hombre por la Historia: «Los muertos enseñan a los vivos», decía el filósofo Comte.

Fuente: CITAS y Frases Célebres Samit M. Laabi Edit. El Ateneo

Citas de Aburrimiento   Citas de Historia
Citas de Adulación Citas de Inteligencia
Citas de Alegría Citas de Justicia
Citas de Ambición Citas de Libertad
Citas de Amistad Citas de Libros
Citas de Amor Citas de Medicina
Citas de Arte Citas de Moda
Citas de Autoridad Citas de Modales
Citas de Belleza Citas de la Riqueza
Citas de Burla Citas de Muerte
Citas de Carácter Citas de Mundo
Citas de Ciencia Citas de Opinión
Citas de Cobardía Citas de Optimismo
Citas de Conciencia Citas de Palabra
Citas de Deseos Citas de Paz
Citas de Destino Citas de Pensamiento
Citas de Dinero Citas de Pereza
Citas de Edad Citas de Política
Citas de Enemistad Citas de Religión
Citas del Talento Citas de Soledad
Citas de Enseñanza Citas de Trabajo
Citas de Éxito Citas de Tristeza
Citas de Fama Citas de Valor
Citas de Gastronomía Citas de Verdad
Citas de Guerra Citas de Vida

 

Mario Capecchi De Mendigo y chico de la calle a Medico Premio Nobel

Mario Capecchi: De Mendigo a Médico – Premio Nobel

mario capecchi

Mario Capecchi es genetista molecular.
Es ítalo estadounidense. Ganó el Premio Nóbel de Medicina en 2007 junto a sus colegas Oliver Smithies y Martin Evans.

Fueron premiados por sus trabajos pioneros en el campo de la manipulación genética de animales con la intención de ‘imitar’ modelos de enfermedades humanas como el cáncer o la fibrosis quística.

 

mario capecchiEn un reportaje para un diario italiano le contó:
“Tengo 71 años: cuanto más estudio, menos sé y más me divierto. Nací en Verona. La mía es una larga historia y comienza en la Guerra Mundial “Mi primer recuerdo es cuando vivíamos en los Alpes tiroleses y la Gestapo vino a buscar a mi madre.”
“Yo tenía tres años y medio.”

“Mi madre, Lucy Ramberg, se enamoró de un aviador italiano: mi padre, Mario Capecchi. “Pero luego tuvo que criarme sola”. Mamá era una poetisa, una intelectual antinazi y presentía que iban a ir por ella.

Por eso vendió todo lo que tenía y les dio el dinero a unos granjeros del Tirol para que cuidaran de mí por si algún día a ella le pasaba alguna cosa.” Mamá acabó en un campo de concentración.

mario capecchi guerra“Los granjeros me cuidaron unos meses, pero un día el dinero de mamá… desapareció. “ “No sé… Algo pasó y…, bueno, yo acabé en la calle…” Dios mío! ¡Si sólo tenía cuatro años! Sí, cuatro y medio, y después estuve hasta los nueve años sobreviviendo en las calles con una pandilla de chiquillos. .

Éramos un grupo de críos y robábamos en pandilla para poder comer por toda la Italia de posguerra. Recuerdo que siempre tenia hambre En 1945 su madre fue finalmente liberada de Dachau y luego de 18 meses de búsqueda, finalmente lo encontró.

Al final me internaron en un hospital en el sur de Verona donde luché contra la fiebre tifoidea que me provocó la malnutrición, desnudo en una cama, durante un año”. Lucy fue liberada el día en que Mario cumplió nueve años.

Le costó dos años encontrarme en aquella pandilla de delincuentes: habíamos salido del Tirol y acabamos en Calabria. “Y mamá decidió que nos fuéramos a América, porque ella tenía allí un hermano.” “Fuimos a Filadelfia.

mario capecchi jovenNo aprendí a leer hasta los 13 años, pero entonces ya sabía todo sobre la vida: me las había ingeniado para sobrevivir. Y luego seguí estudiando… progresando… “¡La ciencia de la calle! Siempre he pensado que lo que aprendí entonces con aquellos ladronzuelos, me sirvió después como investigador: una cierta intuición del porvenir…”

En la calle aprendí a confiar en mí.
Yo estaba solo.
Creo que mi trabajo de hoy como científico está vinculado a esa etapa.
Mi mente era mi entretenimiento. Todo el tiempo desarrollaba planes que luego tenía que cumplir…
Yo les enseño a mis alumnos a ser pacientes.
Les digo que en vez de pasar tanto tiempo pensando en algo, es mucho mejor, Ir y hacerlo.
No hay que darle tanta vuelta.
Hay que empezar por algo. Pero para eso hay que tener un plan.
Una idea de hacia dónde uno quiere ir. Y desearlo mucho.

mario capecchi cientifico

“Ahora hay como una sensación de que la gratificación tiene que ser inmediata. La gratificación es algo que lleva mucho tiempo, esfuerzo, dedicación y paciencia.” “Y por eso, es gratificante cuando llega.”

mario capecchi premio nobel

Capecchi siempre sonríe. Dejó atrás una infancia dura.
Todo lo que le fue adverso le sirvió para crecer.

La autoestima es la clave de la felicidad? Falta Causa de fracasos?

¿La Autoestima es la Clave de la Felicidad? Causa de Fracasos

Hasta que punto la buena o mala opinión que uno tiene de sí mismo es culpable del fracaso escolar, la delincuencia o las adicciones?

El bienestar emocional de Marta Gómez, de 31 años, depende casi por completo de cómo se siente respecto de su apariencia física.

autoestimaA pesar de que es delgada y atractiva, está profundamente influenciada por los cánones de belleza que aparecen en los medios de comunicación, y se impone criterios estéticos extremadamente exigentes —e inalcanzables— cuando se mira en el espejo. Marta está convencida de que cualquier descuido en su imagen corporal, como unos kilos de más o una mancha en la piel, puede socavar irreversiblemente sus relaciones sociales y laborales.

Enrique Castell, un economista de 35 años, es un perfeccionista absoluto, debido al sentimiento de incompetencia que lo persiguió durante toda su vida. En el trabajo, planifica con meticulosidad las tareas que emprende, para evitar cualquier error. Es incapaz de delegar tareas en sus compañeros y, cuando no le queda otra alternativa que hacerlo, el control se vuelve asfixiante: supervisa todo el proceso para asegurarse de que se hace de acuerdo con su plan, y cualquier crítica del subordinado desata su ira, ya que es percibida como un ataque personal o un desafío a su autoridad.

Castell sólo se siente satisfecho consigo mismo silos resultados están al mismo nivel que su ideal de perfección. Cada vez que algo no sale como estaba planeado en la oficina, situación que ocurre con relativa frecuencia, aflora su trauma de incapacidad. Además, el temor al fracaso hace que eluda los desafíos en los que hay que asumir riesgos, lo que abona su obsesiva sensación de incompetencia.

autoestimaÁlvaro encuentra comprensión en su banda Álvaro tiene 16 años y repitió el Polimodal. Está desmotivado; sus padres nunca lo felicitan por sus logros y siempre lo comparan con sus otros dos hermanos más aplicados y responsables.

Además, Alvarito, como lo llaman en su casa, es sensible, tímido y desgarbado, lo que lo convierte en el blanco de agresiones físicas y bromas pesadas por parte de sus compañeros. Pero en los últimos tiempos, la situación cambió. Conoció a una banda de chicos también frustrados. Bebe alcohol, fuma marihuana y participa en violentas peleas para ser aceptado. Dentro del grupo, se siente seguro y con un estatus que nunca alcanzaría fuera de él.

Marta, Enrique y Álvaro tienen básicamente un mismo problema psicológico que los hace infelices: están atormentados por la idea de que sus defectos, reales o no, los convierten en personas menos valiosas. Sin duda alguna, su nivel de autoestima está por el piso. ¿Pero qué es la autoestima? ¿De qué manera influye en nuestras vidas? ¿Nacemos con ella o la adquirimos? ¿Puede debilitarse? Y si es así, ¿es posible reforzarla?

Los psicólogos coinciden en subrayar que la autoestima es, ante todo, un producto de las experiencias vividas en la niñez y la adolescencia. “De forma sencilla, puede definirse como la percepción equilibrada de nuestros puntos fuertes y débiles, esto es, el reconocimiento objetivo de uno mismo, aceptando lo bueno y lo malo de nuestra personalidad”, dice el psicólogo español Enrique García Huete.

LA AUTOESTIMA SE LESIONA EN LA ADOLESCENCIA:
La Mayor parte de los psicólogos coinciden en afirmar que la autoestima es en parte un producto de la experiencia vividas en la adolescencia y que en la edad adulta zozobra. Algunos de los factores que pueden influir en forma perniciosa en la imagen que amamos de nosotros mismos son los siguientes:

El afecto condicionado: “Te quiero ¡Te aceptamos en el grupo si…”

La sobreprotección paterna, sobre todo cuando está dirigida a cubrir una debilidad o incapacidad del hijo que la recibe.

Ser receptor habitual de amenazas y abusos.

Ser el blanco de la crítica excesiva, la humillación y el ridículo.

Crecer en una familia con baja autoestima.

Crecer en una familia muy exigente.

Esperar de uno mismo logros inalcanzables.

Ser alentado para estar siempre pendiente de lo que puedan pensar los demás de uno mismo.

Ser comparado con los hermanos, amigos o personas de la misma edad que se destacan por algo: “Deberías aprender de Fulanito, que…”

La exclusión de un grupo por no adecuarse a él por cualquier motivo.

La imposición paterna de actividades, como la participación en deportes competitivos o el aprendizaje de un instrumento musical, no compatibles con el talento o los deseos del niño.

Hay que tener mucho amor propio

autoestima, valor humanoLa autoestima sólo se entiende si se consideran dos elementos psíquicos: por una parte, el auto concepto o conciencia que cada persona tiene acerca de sí misma, es decir, cuáles son los rasgos de su identidad, cualidades y características más significativas, para bien o ara mal, de su manera de ser; por otra, el amor propio, un sentimiento tan fundamental como legítimo de aprecio hacia nuestra propia persona que sirve de acicate para relacionarnos socialmente y fijarnos metas en la vida. La imagen que construimos acerca de quiénes somos o cuál va a ser nuestra identidad, la elaboramos mediante la conducta que desarrollamos.

Por otra parte, cuando la interpretación que efectuamos de nuestra persona o que percibimos que los demás hacen de nosotros aparece distorsionada, la autoestima corre el riesgo de desmoronarse. “La mayoría de las personas, en algún momento de su vida, sufrirá una cierta disminución de la autoestima. El espectro abarca desde aquellos cuya creencia en sí mismos sólo flaquea ante graves presiones o profundas crisis existenciales hasta quienes dudan de si en todo momento y en toda circunstancia. Son escasos los individuos cuya autoestima es tan sólida que pueden resistir todos los embates imaginables”, asegura el escritor John Caunt en su libro Eleve su autoestima.

Una persona de éxito escondida detrás de una mascara

De hecho, más de uno se sorprendería al comprobar que gente considerada exitosa y segura de sí misma se siente en realidad un fraude, un fracaso o no suficientemente valiosa. No le sobra razón a Caunt cuando advierte que muy pocos son inmunes a este daño, pero aquellos que tienen una imagen negativa de sí profundamente arraigada poseen antenas más sensibles y son menos aptos para defenderse de los golpes de la vida.” Además, los individuos con la autoestima herida son un blanco fácil para quienes intentan contrarrestar sus propios sentimientos de inferioridad controlando a los demás.

“Una baja autoestima o una percepción errónea de sí mismo conduce inexorablemente a miedos, inseguridades, temores, frustración e incluso, según el grado, aislamiento”, comenta García Huete. La situación contraria es igualmente válida. “La persona con la autoestima sobrevalorada —agrega este psicólogo— es incapaz de hacer una atribución interna del fracaso: la falla siempre está en los demás o tal vez en mala suerte”.

La ventaja de que sea equilibrada

Como no podía ser de otra manera, el equilibrio está en el medio. La autoestima armoniza permite conocernos y aceptarnos tal como somos, consolidar y nutrir nuestra imagen interna mantener la motivación ante las adversidades y afrontar nuevos desafíos y aspiraciones.

Nadie niega el hecho de que autoestima desempeña un papel nada despreciable en la salud psíquica. De ahí, el interés de los psicólogos por preservarla y potenciarla, sobre todo en una sociedad como la nuestra marcada por estrés, la competitividad, la presión laboral, la crisis de valor éticos y unos estereotipos social inalcanzables para la mayor p te de la gente. Ahora bien, si u idea sólida de nosotros mismos fuente de tantos beneficios, cabe preguntarse lo siguiente: ¿la baja autoestima conlleva a trastorno psicológicos individuales y, por ende, sociales?

Fuente de todos los males de la sociedad

Durante bastante tiempo, un considerable grupo de expertos argumentó que es posible mejorar la condición humana con el refuerzo de la autoestima. Partiendo de esta premisa, el gobernador de California, George Deukmejian, puso en marcha en 1987 un programa estatal con el objetivo de elevar la autoestima de todo el Estado. Su impulsor, el entonces miembro de la cámara regional John Vasconcellos, defendía la tesis de que con el estímulo de la autoestima de los jóvenes se alejaba el fantasma de la drogadicción, la delincuencia, los embarazos no deseados y el fracaso escolar, entre otros males de la sociedad. Tres años después, se hizo público un informe titulado La importancia social de la autoestima que consideraba que ésta era la vacuna que remediaría todos los males de la sociedad moderna.

De categoría psicológica a derecho adquirido

Aunque el informe tenía poca solidez científica, sus conclusiones se tomaron como ciertas y alentó la aparición de una corriente de pensamiento en esta dirección. Por ejemplo, David Long explicaba en su libro La anatomía del terrorismo (1990) que la escasa autoestima era la piedra angular de todos los actos terroristas, y Gloria Steinem publicó en 1992 Revolución desde adentro: el libro de la autoestima, que se convirtió en la Biblia del movimiento feminista. Paralelamente, las autoridades educativas lanzaron programas destinados a elevar y cimentar la autoestima de los chicos y los empresarios recibían la consigna de que la clave del éxito radicaba en elevar la autovaloración del personal.

Hoy, en cambio, la autoestima no es considerada la solución a todos los males. En efecto, los estudios más recientes señalan que el refuerzo de la autoestima sí aumenta claramente la perseverancia para afrontar un traspié o un fracaso, y favorece las relaciones sociales y el establecimiento de nuevas amistades. “Las personas con una buena imagen de sí mismas seguramente inicien sin especial dificultad conversaciones con desconocidos, mientras que los faltos de autoestima rehúyan tomar esta iniciativa, quizá por miedo al rechazo”, dice García Huete.

En cuanto al éxito en el amor, la cuestión no está tan clara. En 2002, la psicóloga Sandra L. Murray y sus colegas de la Universidad de Buffalo, en Nueva York, descubrieron que los faltos de autoestima desconfían de las manifestaciones afectuosas de su pareja y temen constantemente ser rechazados. Pero esto no demuestra que sean más propensos a romper una relación. Más bien sucede lo opuesto: quienes tienen una elevada opinión de sí mismos son más proclives a resolver los conflictos amorosos abandonando a la pareja y buscando otra nueva.

La autoestima no alienta al estudiante a esforzarse más

Desde no hace mucho, se sabe también que un deficiente sentimiento de aceptación y aprecio de uno mismo constituye un factor de riesgo en relación con los trastornos alimentarios, sobre todo en el caso de la bulimia, según algunos investigadores. Y la revisión de varios trabajos psicológicos permite establecer una coherente relación entre la imagen de uno mismo y la felicidad: los individuos con un buen grado de autoestima confiesan ser más felices que los demás y tienen menor riesgo de caer en una depresión.

Por otro lado, los estudios modernos cuestionan la creencia de que una autoestima elevada prevenga el fracaso escolar. No existen indicios que avalen la idea de que aliente a los estudiantes a esforzarse más.

Otro tanto ocurre con el abuso del alcohol y las drogas, donde los trabajos publicados hasta la fecha resultan ambiguos y nada concluyentes. Mientras que unos no indican ninguna relación causal entre la baja autoestima y el alcoholismo y la drogadicción en jóvenes, otros estudios advierten una ilación entre la autoestima desmesurada y el consumo abusivo de alcohol, así como entre el uso ilícito de drogas y la baja autoestima. Por último, las conductas agresivas y la violencia tampoco pueden ser relacionadas, como se creía, a un déficit de autoestima. Contra lo que cabria esperar, algunos investigadores observaron que los que cometen ciertas agresiones pueden tener una opinión bastante buena de sí mismos.

COMO DESARROLLAR LA AUTOESTIMA
1 Conózcase: interesante para usted, sólo así podrá ser interesante para los demás.
2 Aprenda a reírse de Ud. mismo y aceptar los aspectos humorísticos de la vida y de los demás.
3 Adquiera Flexibilidad para poder responder a los desafíos, y no limitarse a los extremos del éxito y el fracaso.
4 Acepte sus miedos e inseguridades
5 Reconozca sus errores, pues no debe estar atado a una imagen de perfección.
6 Incorpore una actitud de apertura hacia nuevas ideas, experiencias y posibilidades.
7 Decida tener tiempo para tareas humanas esenciales, tales como jugar, leer, poner en orden las ideas, tener amigos, amar.
8 Desarrolle un orgullo de pertenencia, la comunidad de origen y el lugar de trabajo no deben verse como fuente de identidad prepotente, sino como raíz valorada y fuente de legítimo orgullo.
9 Permítase pensar más allá de las creencias y los valores convencionales, La auténtica autoestima se basa en la adopción de juicios y conductas que surgen de la propia conciencia de lo que es apropiado decir o hacer.

Es Ud. Una Persona Asertiva?

No es ningún secreto una de las facetas más importantes de nuestra vida son las relaciones sociales. Prácticamente en todas las cosas que realizamos existe un componente de interacción con los demás, ya sea en el ambiente familiar, en el lugar de trabajo y estudios o en los ratos de ocio, que determina en gran medida la consecución o no de la felicidad.

Una de las habilidades sociales fundamentales para interaccionar correctamente con los demás es la asertividad. Se trata de un concepto que ha sido tergiversado por ciertos libros de autoayuda y cursos orientados a cómo cosechar el éxito estando por encima de los demás,

no dejándose apabullar y erigiéndose como un líder nato. Según los psicólogos, la asertividad es una conducta bien distinta a esto. La psicóloga Olga Castanyer la define de esta forma en su libro La asertividad: “Es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás”. El estilo asertivo se halla a medio camino entre el pasivo o sumiso, que es incapaz de defender sus derechos e intereses personales, y el agresivo, que los salvaguarda en exceso sin tener en cuenta los de los demás.

“El que una relación nos resulte satisfactoria -dice Castanyer— depende de que nos sintamos valorados y respetados, y esto, a su vez, no depende tanto del otro, sino de que poseamos una sene de habilidades para responder correctamente y una serie de convicciones o esquemas mentales que nos hagan sentir bien con nosotros mismos.”

Las personas que tienen o aprenden este talento son llamadas asertivas y, sin duda alguna, tiene mucho que ver con la imagen que tenemos de nosotros mismos. “La asertividad hay que situarla muy cerca, como una habilidad que está estrechamente ligada al respeto y el cariño por uno mismo y, por ende, a los demás”, comenta Castanyer en su libro.

Fuente Consultada: Revista Muy Interesante Enrique Coperías
Testo enlazado: Psicoactiva.com

El autodomio Control de nuestros impulsos Saber controlarnos a tiempo

El Autodomio: Control de Nuestros Impulsos Saber Controlarnos a Tiempo

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VALORES HUMANOS: EL AUTODOMINIO

Es una actitud que nos estimula a cambiar positivamente nuestra personalidad. Esto se debe a que uno puede controlar los impulsos de nuestro carácter y la tendencia a la comodidad mediante la voluntad. De esta manera y serenamente seremos capaces de confrontar los contratiempos y a comprender de una manera más paciente las relaciones personales.

 Siempre que se realizan acciones totalmente inadecuadas, es justamente porque esa fuerza interior no existe. Nuestro estado de ánimo, resulta en una convivencia poco grata, que finaliza siempre en el impedimento de nuestros propósitos buscados.

 autodominioAhora bien, ¿de dónde proviene ese poder de autodominio? Diríamos que son valores que se forman diariamente a través de su práctica y obviamente en el esfuerzo que uno ponga para descubrir su personalidad y dentro de ella, aquellos rasgos poco favorables. A tal punto que las costumbres y hábitos que poseemos, hacen que este valor brille por su ausencia, nuestra tarea en autoanalizarnos para ver cual de ellos nos determinan e impiden vivir a pleno el autodominio.

 Las formas de reacción ante determinadas circunstancias y los distintos aspectos de nuestra personalidad, es reconocida a través del autodominio.  Por ello, nuestras prácticas deben ser siempre desde una perspectiva positiva. Estos cambios no son sencillos, ya que involucran los diferentes ámbitos de nuestra vida (laboral, económica, familia, pareja, entre otras), por ende requieren atención y esfuerzo para prever nuestras reacciones.

Ojo, que hay cosas muy pequeñas que también constituyen una manera excelente y oportuna para practicar el autodominio. Y ello esta vinculado a las costumbres más radicadas en nosotros, es decir nuestros gustos y comodidades personales. A partir de aquí, podríamos comenzar a fortalecer este valor, mediante la capacidad de privaciones agradables para sobrellevar situaciones no placenteras.

 ¿Cómo podemos advertir que carecemos de ese valor, o estamos frente a personas que no lo ejercitan? Simplemente, vemos que algunas personas quieren ser el centro de atención en cuanto lugar se les ocurra, o absorber conversaciones y demostrar constantemente sus logros. Si en cambio, son personas que actuamos con sencillez  y no hablamos de más, es porque poseemos el valor del autodominio.

Sin embargo, uno puede preguntarse ¿cuáles son los beneficios de este valor? La respuesta es positiva y variada, por ejemplo en la familia el autodominio es indispensable, ya que nos permite poseer una sana convivencia, tolerar fricciones del día a día, entendernos más a través de la comprensión, serenidad, cariño y responsabilidad ante nuestros seres.

 Además, nos impulsa a ser discretos y maduros, ante situaciones que son incongruentes con nuestra forma de pensar. Ello, recuerda evitará que las demás personas nos critiquen y difamen por no actuar con autodominio.

 Todos nuestros hábitos pueden perfeccionarse, a través de su práctica y del esfuerzo. En su inicio y desarrollo, deberemos aprender a escuchar más, no sobresalir delante de las personas por malos hábitos, modales o falta de educación, entre otras.  Impide dar consejos no solicitados e imprudentes en cuestiones que a lo mejor no pertenece a tu vida relacional. Es por ello, que evites las actitudes que te enojan para cuidar tus relaciones personales.

 Siempre reflexiona las situaciones del día a día que te afligen, te generan pereza o impiden que logres cumplir con tus responsabilidades. Para luego pensar alguna actitud correcta a llevar a cabo y lograr formar en ti, este valor denominado autodominio, y observarás que luego lo podrás efectivizar en cualquier escenario de tu vida cotidiana.

Sentirás la tranquilidad del deber cumplido y en el momento oportuno. Ya que aprendimos a controlarnos internamente, viviendo una genuina alegría, ya que los contratiempos no forjarán estos nuevos valores. Por ende, todo esto nos ayudará a poseer relaciones personales gratificantes, debido a la franqueza y sutileza en el trato.

La Alegria Ser Alegre Trasmitir alegria Virtud Humana Buen Humor

La Alegría – Ser Alegre – Trasmitir Alegía – Virtud Humana – Buen Humor

LA ALEGRIA COMO VALOR HUMANO

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LA ALEGRÍA

alegria, valor humanoSe puede definir a la alegría como algo simple cuya fuente más grande y profunda es el amor. Sin embargo, no es tan sencilla como parece. La alegría es un gozo del espíritu. Nosotros somos seres que experimentamos diferentes sensaciones, el dolor, el sufrimiento, pero también las emociones opuestas a estas, el bienestar y la felicidad.

La alegría es un gozo opuesto al dolor, ya que la primera proviene del interior. Es decir, desde el centro de nuestra mente, de nuestra alma. Todo ello se manifiesta con un bienestar, una paz reflejada en todo nuestro cuerpo. Por ejemplo, sonreímos, tarareamos, silbamos y por sobre todas las cosas nos volvemos más afectuosos. Tal es así, que este estado suele contagiar a quienes nos rodean.

Decidir como afrontar con nuestro espíritu las cosas que nos rodean, es la actitud por la cual surge la alegría. Es decir, no dejarse afectar por las cosas que los rodean y decir que su paz sea mayor que las cosas externas, por lo que esta alegría podríamos decir proviene de adentro.

Como mencionábamos anteriormente, su fuente tradicional, intensa y grandiosa es el amor, especialmente en pareja. Cabría preguntarnos ¿por qué?, es muy simple. El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y profunda de alegría. Por lo tanto, ese amor es el principal combustible para estar alegres.

Nuestra alegría es algo que lo pensamos muy poco, sin embargo surge en aquellos momentos de manera espontánea y por diversos motivos. Por lo que dejamos que la vida siga su marcha, sin ser conscientes de que la alegría se construye, por lo que siempre la buscamos.

Tomar con poca seriedad nuestras obligaciones y compromisos para vivir tranquilos y por ende estar alegres, no es la solución más adecuada. Tal es así, que aquella persona que busca evitar la realidad, gana una alegría forzada, es decir, vive inmerso en la comodidad y en la búsqueda de placer, lo cual tiene una corta duración.

Entonces, para vivir el valor de la alegría, debemos ver lo bueno que hacemos con voluntad, esfuerzo, energía y cariño. Desde el trabajo que realizas, por mas que sea el mismo todos los días, ya que el beneficia a otras personas, a tu familia, pero también lo hace a ti.

Por otra parte, la satisfacción de proporcionar educación, alimentos y cuidados a tu familia; hace que sientas gusto por su júbilo. El tener amigos y vivir en armonía con la sociedad; mantener buenas relaciones con tus vecinos, ser aceptado por tu educación y respeto demostrado ante los demás, el cuidado del medio ambiente y la participación en iniciativas de ayuda a los más necesitados; son motivos de gozo y satisfacción interior.

Ayudar con todos  nuestros medios y posibilidades a nuestro alcance, sin interés alguno y por el simple hecho de sólo querer hacerlo, da la sensación de que el valor de la alegría está totalmente distanciado del egoísmo. Y esto es así, ya que todas las personas están primero que la nuestra.

La sensación del deber cumplido, cada vez que realizamos algo bueno, con sacrificio o no, y con desprendimiento de nuestra persona y de nuestras cosas, nos excede de paz interior, y eso es alegría.

Por lo tanto, todo lo que apreciamos y valoramos en la vida, se debe al esfuerzo que pusimos para lograrlo y alcanzarlo, entonces su consecuencia más inmediata serán los beneficios que obtendremos de ese desempeño.

Ahora, algo importante a no olvidar, es que un motivo suficiente de alegría y de fiel agradecimiento, es el poseer vida. Y sin lugar a dudas, que por más circunstancias adversas que se nos presenten, siempre sacaremos de nosotros algo positivo y de provecho para ayudar a los demás.

Y por último, acordate de que todas las personas somos capaces de dispersar desde lo más adentro de nuestro ser: alegría. Simplemente con una sonrisa o con actitudes serenas de tu persona, exteriorizaras este goce, lo cual es propio de una persona que sabe apreciar y valorar todo lo que existe a su alrededor. La capacidad de experimentarla se aprende, se cultiva, y por ende,  se incrementa.

Lecciones del Abuelo Consejos Citas Sabias Para La Vida

LAS LECCIONES DEL ABUELO – CITAS SABIAS PARA LA VIDA

lecciones del abuelo. La única persona con la que debes competir o la que debes oponerte para conseguir el éxito es el hombre que te mira cuando estás frente al espejo.

· Al dedicarte al chismorreo, estás indicando que tu vida no es muy interesante.

· No seas perito en todo y realizador en nada.

· Nadie encontró jamás un tesoro enterrado, sin cavar para ello.

· Asegúrate de tener unos seis buenos amigos antes de que llegue tu hora.

· En la vida cuando se invierte bien el dinero se obtiene buenas ganancias. Lo mismo ocurre con las personas. Cuando inviertes correctamente en tì mismo tu valor se incrementa.

· Debes dominar el medio kilo de materia que en realidad importa: el corazón y el cerebro.

· Solamente es pobre aquel que eligió la ignorancia como estilo de vida.

· Cuando la vida te ofrezca tentanciones, confróntalas con tu escala de valores.

· Apaga el televisor durante la cena.

· Tómate quince minutos cada mañana y cada tarde para relajarte. Treinta minutos diarios para ti agregarán años de vida.

· Todas la personas funcionan al máximo de sus posibilidades cuando se sienten que se las necesita y se las valora. Si quieres obtener lo mejor de la gente que te rodea, recuerda esta lección.

· No es necesario proclamar a los cuatro vientos lo que estás haciendo por los demás. Las grandes acciones se reconocen fácilmente y siempre se comentan.

Dos palabras que nunca deberías olvidar: Muchas Gracias.

· Cada persona es verdaderamente diferente, única en su especie, singular.

· La honestidad es tu mejor amiga y la deshonestidad es tu peor enemiga.

· Resulta saludable ser agresivo en la competencia.

· Si nunca te has visto obligado a rebajarte, nunca podrás ayudar a nadie a elevarse.

· Procura que todos los días te abrace una vez alguien muy importante para tì.

· El manejo de las relaciones personales es muy simple: trata a cada persona como a la más importante de tu vida.

· Si tienes muchas formulas para lograr el éxito siempre serás un desdichado. Proyecta tu vida de modo que sea fácil sentirte bien, y muy difícil sentirte mal.

· Todas las sandias parecen buenas por fuera, lo que importa es como son por dentro.

· Nunca faltarán problemas en tu vida. Debes verlos como una oportunidad para aprender y crecer. Considera cada obstáculo como una piedra en la que puedes afilar tu cuchillo.

· Es preferible haber esquiado y caído, que no haber esquiado nunca.

· Cada treinta días escoge un tema para profundizar en èl, y desarrollar hasta un nivel superior.

· Formúlate esta pregunta: Quisiera que mi hijo repitiera mis actos hoy?

· No dejes que se forme un tapón de cera en tu oído: escucha.

· Debes hacer lo que tienes que hacer, en el momento indicado, te guste o no.

· La capacidad de imaginar, para conservar la curiosidad genera una fuente de nuevas ideas sobre las cuales actuar.

· Cuando ves a alguien que se preocupa por los demás, ves a alguien que se preocupa por sì mismo.

· Jamás subestime el poder de la humildad.

· Si posees un don úsalo, si tienes una oportunidad aprovéchala. Si es preciso que asumas un riesgo, asúmelo.

· La preocupación es como una mecedora, se gasta un montón de energía en ella… y no se llega a ninguna parte.

· Al final de la jornada formúlate la siguiente pregunta: estás orgulloso de lo que hiciste durante el día?

· Si buscas tu nombre en el diccionario… como te definirías?.

PAUL D. CUMINGS

celoso

La Personalidad del Celoso