Campos de Concentración NAZIs

Origen y Organización de los Kibbutz en Israel Granjas Colectivas

Objetivos y Organización de las Granjas Colectivas de Israel- Los Kibbutz Judíos

El joven Estado de Israel debe su notable florecimiento a su agricultura colectiva: miles de israelíes dedican todas sus fuerzas a los kibbutz, donde el trabajo colectivo no sólo ha conseguido fertilizar el suelo del desierto, sino también favorecer el impulso económico y social de la nación a un ritmo verdaderamente sorprendente

Desde los primeros momentos de su existencia, el nuevo Estado de Israel hubo de enfrentarse a serios problemas económicos, cuya gravedad aumentó por el hecho de que el país había permanecido durante siglos en el abandono. Del rico país cantado por la Biblia sólo quedaban pantanos y tierras incultas que habían perdido su fertilidad natural.

Como la mayoría de los pueblos establecidos a orillas del Mediterráneo vivían principalmente de los recursos de la agricultura, y el rendimiento de la pesca era hipotético, la situación era poco brillante. Dado que la región goza de un clima subtropical que a veces ocasiona abundantes lluvias, pero también sequías catastróficas y el paisaje es extremadamente variado e incluso montañoso, se comprende que todo dependiera del ejercicio de la agricultura y, sobre todo, de un gran esfuerzo.

Los sionistas sabían que el Estado de Israel sobreviviría sólo a costa de una agricultura intensiva, que sería la base de la economía nacional. Como la mayoría de inmigrantes eran originarios de países de Europa oriental, el Estado recibió una estructura socialista, pero con un sistema económico de carácter democrático, como reacción contra el antisemitismo que hacía estragos, sobre todo, en los países no democráticos.

Esta ideología impuso a la población la «religión» del trabajo. El retorno a la tierra se convirtió en la regla de oro del pueblo judío. El renacimiento y notable desarrollo de la nación judía no se pueden comprender sino en función de la organización colectiva o cooperativa de la comunidad agrícola: los kibbutz y los moshav son fundamentales en el poder de Israel.

El sueño judío de regresar a la Tierra Prometida se hizo realidad en 1948. El sionismo triunfó a pesar de los pogroms y de la hostilidad de las naciones árabes vecinas. El rápido desarrollo del joven Estado no sólo se debe a la perseverancia de que dieron prueba sus fundadores, sino, sobre todo, a la organización colectiva de la agricultura.

Interrogada sobre la situación económica de su país, la señora Golda Meir (imagen abajo), antigua ministra de Asuntos Exteriores de Israel, sorprendió a los periodistas por la nobleza de sus palabras: «Tenemos un ideal,  una misión,  que determina el sentido de nuestra vida. El mundo nos juzgará pollos valores morales y espirituales que se desprendan de los progresos realizados por mi país y mi pueblo».

Golda Meir Ministra de Israel

Haber vencido el suelo es, indiscutiblemente, la más impresionante de todas las victorias judías. Al principio de su existencia, Israel se vio enfrentado a una tarea casi insuperable: no había duda de que un individuo que actuara por su propia cuenta nunca realizaría su empresa. Sólo una acción común podría tener un resultado   positivo.

El   Estado   de Israel   se  vio,   pues,   forzado   a adoptar la idea de una agricultura colectiva o cooperativa. Admitido esto, el amor a la patria se asoció a los principios de igualdad social, justicia y fraternidad. La primera puesta en práctica de esta idea se había realizado ya en   1868   bajo   la   dirección   del francés Charles Netter, quien fundó   cerca   de   Jaffa   la   primera granja colectiva.

En  1899 había ya 22. El sionismo trajo consigo la creación del Fondo Nacional Judío, destinado a reunir fondos para la compra de tierras en Palestina. Todos los israelitas de la diáspora  (judíos extendidos por todo el mundo), ricos o pobres, tenían  que  ceder una parte  de sus ingresos.

En cincuenta y tres años, el Fondo compró a propietarios árabes 335.000 ha de tierras. Esas tierras se concedieron con ciertas condiciones. Poco a poco se adoptaron sistemas de explotación los más eficaces de los cuales parecen haber sido los practicados en los kibbutz. Ya hemos dicho que la idea la habían lanzado los sionistas originarios de Europa oriental. Además, el aspecto socialista afectaba más el valor del trabajo que la lucha de clases.

La unión de los «Trabajadores de Sión» con «Los Trabajadores Jóvenes» originó la creación de un a modo de partido laborista, el Mapai, que sigue en el poder. A partir de 1920, el movimiento colectivista salió de su fase experimental.

En 1922, en Israel había 22 kibbutzim que daban trabajo a 1.200 personas. Tres años después, 25 kibbutzim con 2.300 trabajadores que habían rescatado al desierto 7.500 ha. En 1957, el número de kibbutzim había pasado de 228, y 79.000 personas trabajaban 180.000 ha. El kibbutz es una granja colectiva basada en el principio de la propiedad en común de los medios de producción.

El trabajo no está remunerado: los miembros de la comunidad aptos para el trabajo ponen al servicio de la empresa la fuerza física y la competencia. A cambio, la empresa cubre todas sus necesidades: alojamiento, comida, descanso, educación de los hijos, asistencia médica, etc. La asamblea general, que comprende a todos los miembros, tanto hombres como mujeres, constituye el poder legislativo.

La asamblea ejerce la administración, designa sus comisiones y se encarga de todas las tareas cotidianas. Las cuestiones en litigio son examinadas y sometidas a votación. Cada noche se reparte el trabajo. Las tareas empiezan al amanecer y sólo se interrumpen para desayunarse y comer. El trabajo cesa hacia las cinco de la tarde, a fin de reservar suficiente tiempo libre para la vida familiar, sin olvidar las preocupaciones sociales y culturales.

Cada kibbutz dispone de una biblioteca, una discoteca, un cine, un teatro, un museo, una orquesta y una coral. Si el kibbutz adquiere demasiada importancia, se crea un nuevo núcleo en medio de tierras yermas. Entonces, para un centenar de personas empieza una nueva aventura, a pesar de que los ingenieros les ayudan en la realización de sus planes.

Toda la producción de los kibbutz se despacha por mediación de las cooperativas de venta. La población de los kibbutz sólo representa 5 % de la total de Israel, pero, aun así, las granjas colectivas constituyen la espina dorsal de este joven Estado. Los kibbutzim se dedican, además, a la creación de pequeñas industrias, como fábricas de conservas o de material agrícola. Desde 1948, al lado del kibbutz se creaba el pueblo cooperativo, llamado moshav.

Fuente Consulatada:
Enciclopedia Juvenil  Tomo I A Zeta Edit. Credsa

Biografia de Ariel Sharon Gobierno Primer Ministro de Israel

RESUMEN BIOGRÁFICO Y DE SU POLÍTICA DE GOBIERNO EN ISRAEL

Ariel Sharon nació el 26 de febrero 1928 en Kfar Malal, cerca de Jaffa en Palestina (bajo mandato británico) , fue un político israelí y general. Fue primer ministro de Israel del 17 de febrero de 2001 al 14 de abril de 2006. Murió el 11 de enero 2014. Fue uno de los fundadores del partido Likud de orientación derecha y se mostró un gran militar durante las guerras árabe-israelíes de 1948 a 1949, la de Suez en 1956, y en 1967 de los Seis Días y la de Yom Kipur en 1973. La vida de Ariel Sharon forma y arte de la historia del Estado de Israel, pues participó en todas las guerras que contribuyeron a consolidar esa nación como ¡potencia militen frente al mundo árabe.

ariel sharon

Ariel Sharon, líder del Likud, derrotó al candidato laborista, Ehud Barak, en las elecciones para primer ministro celebradas en Israel el 6 de febrero de 2001. Sus correligionarios le aplauden un día después de aquella victoria. El claro triunfo de su partido en los comicios anticipados de enero de 2003 garantizó su continuidad al frente del ejecutivo israelí.

Su familia, de origen judío-ruso, emigró a Palestina en 1922, cuando todavía estaba bajo mandato británico. Su padre, el agrónomo Samuel Sheinerman, y su madre, Vera, estudiante de medicina, de Mogilev en Bielorrusia, se establecieron en el kibutz de Kfar Malal, cerca de Tel Aviv, y cambiaron su apellido por el de Sharon.

Ambos habían experimentado en sus pogromos antijudíos infancia en la Rusia zarista de 1.903 a 1905. Ellos emigraron a Palestina en 1920 y se establecieron en 1922 en el moshav (aldea agrícola), donde nació en Kfar Malal, Ariel Sharon. Tenía una hermana mayor, llamada Judith Yehudit.

A los 14 años se unió a la fuerza de defensa judía Haganá y participó en las guerras árabe-israelíes de 1948, 1956, 1967 y 1973, lo que le significó su ascenso a general de ejército. Participó en la creación de la primera EEIF grupo local en Tel Aviv, la compañía de Edmond de Rothschild.

Durante la Guerra árabe-israelí de 1948, fue jefe del destacamento en la Brigada Alexandroni en la Haganá. Fue herido gravemente durante la Segunda Batalla de Latrun en contra de la Legión Árabe. En 1949, fue ascendido a comandante de la compañía y en 1951 llegó a oficial de los servicios secretos.

Después de estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se le pidió volver al servicio activo al tomar el mando de la unidad 101, primera unidad de las fuerzas especiales israelíes. Según Uzi Benziman, Sharon tuvo un papel destacado en la formación de esta unidad. En 1952, Sharon habría tratado de iniciar su propia unidad de comando especializado en operaciones de represalia, pero sus superiores se habría opuesto a ella. Montó entonces una emboscada en la tierra, sin informar a sus superiores y que mas tarde, debido a sus actuaciones y lobros conseguidos, fue aceptada por  David Ben-Gurion, que le pide que llevar una unidad para actuar más allá de la línea de armisticio con Jordania.

El 14 de octubre de 1953, la Unidad 101  comandada por Ariel Sharon ataca la aldea de Qibya (o Kibia), ubicada en territorio jordano, a raíz de las incursiones palestinas contra Israel donde ocasionaron tres víctimas ( una mujer y dos niños) en Yahud en las afueras de Tel Aviv. Durante esta operación denominada Shoshana, murieron setenta personas  en su mayoría mujeres y niños. Muchos países condenaron la masacre, incluyendo  Estados Unidos y solicitando que los autores sean juzgados por este delito. Sharon escribió en su diario que había recibido órdenes que le pedían dureza en su accionar, pues “Qibya iba a ser un ejemplo para todos.”

La versión israelí fue cuestionada inmediatamente por los Estados Unidos y la ONU, el contraalmirante Vagn Bennike, observador de la ONU, llegó al lugar un día después de la masacre,y  denunció el procedimiento de la Unidad 101 durante su intervención bélica. El 24 de noviembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba resolución que condena a Israel y Estados Unidos suspender temporalmente la ayuda económica al Estado judío.

En 1956, durante la crisis del Canal de Suez, los israelíes cooperan en el intento de tomar el Canal de Suez por parte de las fuerzas expedicionarias franco-británicos tras su nacionalización por el presidente egipcio Nasser. Ariel Sharon organiza a la Brigada Paracaidista 202a y se distingue entre el personal por la prontitud con que las fuerzas actúan.

La brigada paracaidista Nahal 50, llega al Paso de Mitla en poder de una guarnición compuesta principalmente por funcionarios de aduanas y  guardias de fronteras, en su mayoría sudaneses. Estas  tropas paracaídistas comandadas por Rafael Eytan, bajo el mando de Ariel Sharon, fueron acusados ​​de haber ejecutado más de 200 prisioneros egipcios y sudaneses civiles capturados y  todos enterrados en fosas comunes. No hubo evidencia alguna sobre la responsabilidad de Ariel Sharon.

En 1957, con 29 años, se formó durante un año en la Escuela Militar de Camberley en el Reino Unido, a su regreso, estudió Derecho en la Universidad de Tel Aviv. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, mandó a una de las divisiones para que participan en la toma de Sinaí. Sharon adquiere gran prestigio entre su pueblo y se convierte en un hombre público. El comando lo reconoce como un gran estratega.

En 1971, Ariel Sharon  será responsable de poner fin a las actividades terroristas en la Franja de Gaza. Sus tropas matan a más de 100 civiles palestinos y encarcelan a otros cientos.

En 1973,  Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel en el día de la fiesta judía de Yom Kipur. Ariel Sharon toma la cabeza de una división de tanques y responde con urgencia organizando un contrataque.Esta guerra le aumenta aún mas su prestigio entre el público y confirma su talento como estratega, en particular después de varias maniobras por el cual su división cruzó el Canal de Suez y logra rodear y aislar al Tercer Ejército egipcio, dándole la victoria a los israelíes. Más tarde, en 1977, el presidente egipcio Anwar Sadat visita Jerusalén para  la firma de la paz con Israel.

Ariel Sharon fue elegido miembro de la Knesset (parlamento israelí) en 1973 en la lista del Likud, cargo que abandonó en 1974 después de haber sido llamado por el primer ministro Yitzhak Rabin para convertirse en asesor especial de la seguridad.

En 1974,  dirigió personalmente un grupo de colonos para establecer un puesto de avanzada ilegal cerca de Nablus. Este comporyamiento se repitirá varias veces. El ministro de Agricultura Menachem Begin en 1977, permite  la masiva expansión de los asentamientos agrícolas de judíos en la Ribera Occidental y Gaza. Bajo su liderazgo, entre 1977 y 1981, más de 25.000 judíos se establecieron en los territorios ocupados nombradas en las operaciones Jumbo, Judea y Samaria o Meteor.

Fue reelegido diputado de 1977. En 1982 fue ministro de Defensa. Después de repetidos ataques a las organizaciones palestinas a lo largo de la frontera con el Líbano, el ejército israelí invadió Líbano para expulsar permanentemente a la OLP, (operación “Paz de Galilea“), que causó la muerte de cerca de 20 mil civiles árabes.Autorizó el ataque a los campos de refugiados de Sabra y Shatila, a las afueras de Beirut, donde el ejército israelí masacró a cerca de dos mil niños, mujeres y ancianos palestinos.Más de 500.000 israelíes se manifiestan contra la masacre.

El 8 de febrero de 1983, la comisión oficial de investigación liderado por el presidente de la Corte Suprema, el juez Yitzhak Kahan, publica un informe. donde se refiere a la “responsabilidad personal” de Sharon, por “no haber ordenado que se tomen las medidas adecuadas para prevenir masacres potenciales”, por lo que se vio obligado a dimitir ,  ensombrecido su vida política por varios años.

De 1990 a 1992 fue Ministro de Construcción y Desarrollo Regional y Presidente del Comité Ministerial sobre Inmigración y Absorción. Tras la caída de la Unión Soviética y las olas de inmigración procedentes de Rusia, inicia y lleva a cabo un programa que incluye la construcción de 144.000 apartamentos para absorber a los inmigrantes en todo el país.

A partir de 1992-1996, durante el período de los Acuerdos de Oslo, es miembro del Comité de la Knesset de Defensa y Asuntos Exteriores.

LOS ACUERDOS DE OSLO: A partir de 1993, Oslo acogió negociaciones secretas entre los representantes de la OLP y los diplomáticos ¡sraelíes. Estos encuentros, cuando la opinión pública israelí los conoció en el verano de 1993, suscitaron emoción y también escándalo: ¿Al aceptar negociar con una «organización terrorista», el gobierno no acababa de romper un tabú de la política exterior de Israel? Los acuerdos de Oslo preveían la instauración de una administración palestina que gobernase inícialmente la ciudad de Jericó y la zona de Gaza. Al mismo tiempo, la OLP renunciaba al terrorismo y se comprometía a buscar una solución pacífica. Después del encuentro de Washington entre Rabin y Arafát, el 13 de septiembre de 1993, se firmaron los acuerdos de Oslo I, el 4 de mayo de 1994, y los de Oslo II, el 28 de septiembre de 1995. El asesinato de Itzhak Rabin infligió un severo golpe al proceso de paz.

En 1996, Ariel Sharon, fue nombrado Ministro de Infraestructura Nacional y participó en acciones de empresas conjuntas con Jordania, Egipto y los palestinos. También es presidente del Comité Ministerial para el Avance de los beduinos.

En 1998, Ariel Sharon, fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y dirigió las negociaciones con la Autoridad Palestina. Como ministro de Relaciones Exteriores, trabajo con otros líderes de mundo, para organizar un proceso de paz en la región, pero fue en vano. Trabajó un proyecto de agua (Flagship) financiado por la comunidad internacional para encontrar una solución a la crisis del agua en esa zona y que sirvió como base para iniciar  relaciones pacíficas entre Israel, Jordania y los palestinos.

Después de la elección del primer ministro Ehud Barak en mayo de 1999, Ariel Sharon se convierte en líder del partido Likud tras la dimisión de Benjamín Netanyahu, y que permanecerá en ese cargo hasta el año 2005. También es miembro del Comité de Defensa y Relaciones Exteriores Knesset.

El 28 de septiembre de 2000, en medio un clima de pesimismo, Ariel Sharon realizó una visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén o Monte del Templo, considerado sagrado por judíos, musulmanes y cristianos. Situado en el casco viejo de Jerusalén, el sitio constituye el nexo entre los barrios judío y musulmán, y ha sido reclamado por ambos pueblos: tercera ciudad santa para musulmanes y sitio del templo de Salomón para los judíos.

El provocativo gesto de Sharon dejaba entrever que Jerusalén sería innegociable para la ortodoxia judía, hecho que dio paso a enfrentamientos en el recinto y en todos los territorios palestinos. Se inició así la Segunda Intifada, con una espiral de violencia caracterizada por represalias y contrarrepresalias, y la polarización entre israelíes y palestinos.

Respecto a su responsabilidad en el estallido de la segunda Intifada se discute hasta hoy. Algunos comentaristas israelíes y otros internacionales creen que sólo fue un pretexto para desencadenar una insurrección preparada por Yasser Arafat tras el fracaso de las negociaciones de Camp David en el verano de 2000 y después de 8 años de convenios infructuosos. Otros analistas excluyen el carácter premeditado de la sublevación y piensan que fue una reacción espontánea del pueblo palestino. El 7 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU, en la adopción de la Resolución 1322 (2000), deplora la provocación del líder del Likud y la violencia que se produjo.

El 13 de noviembre de 2000, en preparación para la campaña electoral, dijo en una reunión en el New York Post: “Estoy a favor de una paz duradera”, dijo: “Unidos, creo que podemos ganar la batalla por la paz. Pero debe ser una paz diferente, una con el pleno reconocimiento de los derechos de los judíos en su primera y única tierra: paz con seguridad para las generaciones y paz con una Jerusalén unida como capital eterna e indivisible del pueblo judío en el Estado de Israel para siempre”.

Después de una larga carrera política, se convirtió en primer ministro en marzo de 2001 después de veintiocho estallidos en la segunda Intifada. Al final de la segunda Intifada, se implementa la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza.

En 2001, Ariel Sharon fue elegido primer ministro del Estado de Israel en un programa sobre todo en materia de seguridad contra el terrorismo palestino. Fue reelegido en marzo de 2003, tras las elecciones anticipadas.

Durante 2002 y en el marco de una política represiva hacia la segunda Intifada, el gobierno de Ariel Sharon inició la construcción de un muro para frenar las incursiones terroristas a territorio israelí. Proyectado en más de 650 km de longitud para separar Israel de Cisjordania, el muro fue declarado ilegal por el Tribunal internacional de justicia de La Haya (2004), pues la barrera en algunos tramos  invade el territorio palestino, separaa familias y también  impide el acceso a las fuentes de trabajo.

El dictamen del Tribunal, afirma que «el muro, tanto por el recorrido elegido como por el régimen asociado, infringe gravemente numerosos derechos de los palestinos que residen en los territorios ocupados por Israel». En la actualidad, el muro o «valla de seguridad», está construído por una mezcla de alambradas, barreras electrónicas, muros de hormigón y torres con equipos de vigilancia cada 300 metros.

Para Israel, el muro constituye una necesidad de seguridad contra el terrorismo, mientras que para los palestinos, éste contribuye a su situación de aislamiento e impide, de facto, la creación de un Estado palestino unitario.

En 2004, poco después de la muerte de Yasser Arafat, comenzaron las conversaciones de paz con el nuevo liderazgo de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. Mientras tanto, Sharon anunció su determinación de llevar a cabo una retirada unilateral de los asentamientos israelíes de la Franja de Gaza.

El 25 de octubre de 2004 pronunció un discurso en la Knesset, donde afirma: “Como alguien que ha participado de todas las guerras del Estado de Israel, vi los horrores de las guerras. Vi el miedo de las guerras. Vi a mis mejores amigos morir en batallas. Dos veces fui seriamente herido” ¿Fue un genocida? Por supuesto que no. Quienes así lo tachan no pueden explicar convincentemente porqué lo hacen, en qué hechos se apoyan, cuál evidencia reúnen para sus afirmaciones, en cuáles fechas llevó a cabo el supuesto genocidio. Pura propaganda judeofóbica anti-israelí que sirve a los intereses enemigos.”

En medio de las vicisitudes políticas, Sharon, el guerrero mítico de la generación de 1948, sufrió un microinfarto cerebral en diciembre de 2005, del cual se recuperó. Sin embargo, unas semanas después, el 4 de enero de 2006, tuvo una hemorragia cerebral masiva que lo mantuvo en estado vegetal.

El primer ministro israelí, de 77 años, se encuentra nuevamente hospitalizado en Jerusalén con un ataque calificado como “grave” por su médico personal. Es operado en la noche del 4 al 5 de enero de 2006. Sharon entra en un “coma profundo en terapia intensiva” durante varios días “con el fin de mantener una baja presión en el cráneo”.Después de casi cinco meses en coma, fue trasladado al 28 de mayo de 2006 a Sheba Medical Center Hospital de Tel Hashomer.

El 14 de abril 2006 debido a su estado de inconciencia, se lo declara inepto para desempeñar su cargo de primer ministro, y lo pierde oficialmente, de acuerdo con la ley israelí que impone como máximo un período transitorio de 100 días. El puesto permanece vacante , hasta que el vice ministro Ehud Olmert lo reemplaza en sus funciones.

Israel Maimon, jefe de personal de la Ariel Sharon anunció rápidamente que sus poderes fueron transferidos al viceprimer ministro Ehud Olmert. El público israelí sigue de cerca la a evolución de la salud de Sharon hora por hora, mientras que su hospitalización se prolonga cada día sin mejoría.

Después de mucho tiempo , el 12 de noviembre de 2010, fue trasladado a su domicilio, sin embargo, el costo de la hospitalización a domicilio (estimada en casi 300.000 euros al año) se considera prohibitivo y es transportado al hospital unos días más tarde.

Este largo período  de estado de coma siguió hasta el año 2014. Pesaba poco mas de 50Kg. , no necesitaba asistencia respiratoria y respondía a ciertos estímulos, incluso en 2013 los especialistas en neurociencia israelíes detectaron una ” actividad cerebral significativa” , pero de todas maneras su salud no evolucionaba. En enero de 2014 sufre problemas renales por lo que debió ser sometido a una cirugía de urgencia. Lamentablemente el cuadro clínico se complicó y los médido tenían cada día menos esperanzas.

El sábado, 11 de enero 2014, los medios de comunicación israelíes anunciaron la muerte del ex primer ministro Ariel Sharon, de 85 años de edad. El funeral tendrá lugar en Ariel Sharon el Lunes, 13 de enero, 2014. Los países occidentales, Rusia y las Naciones Unidas rindieron un homenaje a la memoria de Ariel Sharon.

Colonialismo Británico en Sudáfrica Política de Cecil Rhodes

CECIL RHODES Y EL IMPERIALISMO BRITÁNICO EN EL SURDÁFRICA

A partir de 1870 se produjo una expansión territorial sin precedentes de los países europeos. Las grandes potencias occidentales exploraron y conquistaron territorios en todos los continentes y enviaron personas, capitales y productos industriales a todo el planeta. La superioridad técnica y militar les permitió imponer su ley y dominar fácilmente.

El choque entre los intereses imperialistas llegó a ser una de las características esenciales de la vida internacional. Hasta 1890 había numerosos territorios por ocupar y sólo unos pocos países habían entrado en la carrera colonial. A medida, sin embargo, que la ocupación del mundo se completaba y aparecían otras potencias coloniales, las ambiciones y rivalidades por el dominio colonial fueron la principal fuente de tensiones y, en definitiva, una de las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Además, la dominación colonial comenzó a ser contestada en muchos de los territorios colonizados y en el primer tercio del siglo XX nacieron los movimientos de liberación nacional que culminaron en el proceso descolonizador de la segunda mitad del siglo.

Pocos fundadores de imperios han poseído una personaliad tan acusada como Cecil Rhodes. Consagró toda su vida  a la realización de un gran proyecto: conquistar el mundo para la civilización anglosajona. De este grandioso plan, se dedico a poner en práctica la pirmra fase, la formación de un África británica: partiendo de El Cabo, crear, desde luego, una sólida unión de toda el África Austral, ganar desde allí la región de los grandes lagos, y hacerse con Sudán y Egipto.

Hijo de un pastor protestante, emigró a África a los diecisiete años de edad, donde consiguió hacer una inmensa fortuna absorbiendo un gran número de pequeñas empresas mineras, para englobarlas en la poderosa «De Beers Mining Co.». Más que de riqueza, estaba sediento de poder, no amando el dinero sino por la fuerza que proporcionaba, y tenía el convencimiento de que no había hombre que no pudiera ser comprado, por lo cual la corrupción fue uno de sus medios habituales de acción.

Cecil John Rhodes (1853-1902), colonialista y financiero británico, uno de los principales promotores del dominio del Reino Unido en Sudáfrica.

En los momentos de la llegada del joven Rhodes al África Austral, en 1870, Inglaterra no poseía allí más que dos colonias: El Cabo y Natal. Los antiguos habitantes del país, los boers, de origen holandés, habían emigrado hacia el Norte, fundando las colonias de Orange y del Transvaal, donde vivían, pacíficos y rudos, del cultivo de la tierra y de la cría de ganado.

El descubrimiento de oro y de diamantes en sus territorios trastornaría sus costumbres patriarcales. Despreciaban los bienes materiales, y esto fue su ruina. Aventureros y prospectores, llamados uitlanders, extranjeros para el país. Inglaterra, al principio, contemporizó: estaba ocupada en lucha, en el Norte, contra los feroces zulúes; había ocupado el distrito de Kimberley.

Cecil John Rhodes empleó su gran fortuna, obtenida con sus minas de diamantes de África, para expandir el dominio británico en el sur de este continente. Después de su muerte, ocurrida en 1902, gran parte de su capital fue destinado a la Universidad de Oxford para financiar las becas que llevan su nombre. Rhodes personificó el espíritu y la ambición colonial. A pesar de su delicada salud, estaba decidido a que el continente africano “desde Ciudad de El Cabo hasta El Cairo” estuviera bajo control británico, y consiguió frenar los intentos de otras potencias coloniales como Bélgica, Alemania, Países Bajos, Francia y Portugal.

Fue la energía de Cecil Rhodes, convertido en primer ministro del Gobierno de El Cabo, la que arrastró a sus compatriotas. Estimaba a los boers, pues había apreciado sus virtudes de laboriosidad y de firmeza. En cambio, despreciaba a los negros.

Los consideraba como unos monos, aunque unos monos útiles, susceptibles de convertirse en mano de obra. Y escribía acerca de ellos: «Debemos tratar a los indígenas, allí donde se encuentren en estado de barbarie, de un modo distinto del nuestro… Debemos ser sus señores». Esta política inhumana ha pesado, y sigue pesando, gravemente sobre el porvenir del África Austral.

El primer ministro anexionó, en 1885, Bechuanalandia, y después hizo que se reconociera la propiedad de un inmenso territorio, situado al norte de Transvaal, que llamaría Rhodesia. Por último, estableció un protectorado sobre Nyassalandia.

La «Chartered», sociedad dirigida por Rhodes, impulsó toda la transformación del África Austral, protegiendo, al mismo tiempo, los intereses de los uitlanders. Pero, para federar todos los países, era preciso conseguir el concurso de los holandeses.

Estos, ahora cercados en sus dos colonias, se negaban, agrupados detrás de su indómito presidente Krüger, a toda concesión. Cecil Rhodes, abandonando su paciencia, dejó las manos libres a su amigo Jameson, quien, en 1895, trató de apoderarse de la capital del Norte, Johannesburgo, pero fracasó en la empresa. Y esto fue el fin de Rhodes, obligado a retirarse. Sus últimos esfuerzos se centraron en la explotación de Rhodesia.

Sin embargo, después de la muerte de Rhodes, una costosa guerra produjo la unión de las Repúblicas del Norte con Natal y El Cabo. Krüger se había negado al reconocimiento de ningún derecho a los emigrantes que afluían al Transvaal.

El conflicto estalló en 1899; los boers invadieron Natal con sus milicias, agrupadas en comandos de 200 a 500 hombres, y cercaron a las guarniciones inglesas. Falta de cohesión, la contraofensiva del cuerpo expedicionario británico fracasó. Pero los británicos, dirigidos por lord Robert, se rehicieron.

Incrementado su número por refuerzos considerables, vencieron a los holandeses en Paderberg, en febrero de 1900, en el curso de una ruda batalla que duró diez días. La lucha continuó durante dos años más aún, en forma de guerrillas, siendo lord Kitchener quien acabó con ellas, implacablemente, sin vacilar siquiera en encerrar a familias enteras en los campos de concentración. Entonces, los dirigentes boers pidieron la paz, que se firmó en 1902.

Los blancos seguían siendo minoría, por lo que el porvenir de su dominación dependía de la reconciliación de los dos grupos objetivo que persiguió la política británia otorgando, en 1906, un estatuto de autono mía al Transvaal y a Orange. En 1910, se fundó la Unión del África del Sur, que agrupaba a los boers y a los ingleses, a fin’ de que discutieran en común todos los problemas esenciales. En cuanto a otros inmensos territorios, Inglaterra se vio obligada a no ejercer sobre ellos más que un control lejano y teórico, dejándolos disponer de gobiernos propios.

Los «dominios» reconocían la soberanía británica, concedían   a   Inglaterra   valiosas ventajas económicas, al tiempo que las tierras vírgenes atraían el exceso de su población.

El Canadá fue el primero en acogerse, en 1867, al estatuto. El acta de la América británica del Norte creó un nuevo estado: la Confederación del Canadá. Australia, poblada por subditos británicos, se convirtió, en 1900, en «dominio británico», y después, en  1907, en  «dominio autónomo». Nueva Zelanda corrió la misma suerte.

Todos estos países se consideraron libremente asociados en una comunidad, reconociéndoseles también el derecho de secesión. Pero los ingleses, por lo que se refiere a los países «blancos», tenían confianza en su solidaridad de origen y de interesen económicos: los capitales de los «dominios» eran ingleses,y la metrópolis comprabaa las nuevas naciones una parte de su producción agrícola.

TESTIMONIO: Carta de Cecil Rhodes, colonizador de África, en 1895
Ayer fui al Est End de Londres (barriada obrera) y asistí a una asamblea de parados. En la reunión escuché muchos discursos exaltados que no hacían sino pedir pan, pan y pan. AI volver a casa estuve reflexionando sobre lo que había oído y me convencí más que nunca de la importancia del imperialismo. […]

La idea que tengo representa la solución al problema social, es decir, con tal de salvar a cuarenta millones de británicos de la guerra social, nosotros, los políticos coloniales, tenemos que tomar posesión de nuevos territorios para colocar el exceso de población, para encontrar nuevos mercados donde vender los productos de nuestras fábricas y nuestras minas. […] Si no queréis la guerra civil tenéis que convertiros en imperialistas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Carrera Armamentista y Espacial en la Guerra Fría

GUERRA FRÍA: Se designan un período del siglo pasado que abarcó dos generaciones y se refieren al inestable equilibrio internacional signado por la inevitable hostilidad entre dos sistemas de organización social fundamentalmente antagónicos: el del capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el que el poder es naturalmente ejercido por quienes son sus dueños, y el socialismo, basado en la propiedad colectiva de esos mismos medios y en e! que el poder lógicamente corresponde —o debe corresponder, si se quiere— a la colectividad.

En aquella etapa de la historia en donde se enfrentaban dos concepciones ideológicas por el control del planeta, era necesario para los EE.UU. terminar con los “espías”, con los “traidores”, con la “subversión interna”. Y había que hacer frente con más decisión a la amenaza internacional que el comunismo representaba. ¿Cómo? Manteniendo siempre una abrumadora superioridad militar sobre el “adversario”, sobre el “enemigo”.

Se habían registrado ya varias crisis que habían puesto al mundo al borde de una nueva conflagración generalizada. Se iban a registrar otras, así como varias “guerras locales”, odioso nombre que se da a trágicos conflictos que hacen el efecto de válvulas de seguridad por donde escapan los excesos de presión que genera la “guerra fría”. Lo único que parecía valer era la violencia.

guerra fria

¡Armas, armas! Nunca había suficientes. La carrera de los armamentos se combinó con la carrera nuclear y la carrera espacial.

¡Armas, armas!: Fría o caliente, la guerra, esa “prosecución de la política exterior por otros medios” según Clausewitz, exige armas. A ser posible, armas más abundantes y mejores que las del adversario. Pronto, pues, comenzó una frenética carrera armamentista. Como comenzó pronto también el clamor de la opinión pública mundial en favor del desarme. Paralelamente al enfrentamiento entre los dos militares, ha habido un constante enfrentamiento entre las “fuerzas de la paz” y las “fuerzas de la guerra”. El desarme se convirtió en tema permanente de debate en las Naciones Unidas y en sucesivas conferencias internacionales.

Apenas declarada oficialmente la “guerra fría”, se legó para justificar los créditos que con destino a nuevas armas votaba el Congreso norteamericano que, mientras Estados Unidos había procedido a una vasta desmovilización de sus ejércitos, la Unión Soviética mantenía los suyos con sus efectivos casi completos y en una especie de estado de alerta. Surgieron, sin embargo, autorizadas voces que desbarataron este argumento. Como las de los cuáqueros, esos consecuentes y a veces tan “inoportunos” defensores de la paz.

“Otra inexactitud a la que se presta mucho crédito —dijeron en 1951, en su declaración “Steps to Peace”— es que Estados Unidos se desarmó unilateralmente después de la Segunda Guerra Mundial, debilitándose y abriendo así el camino a la expansión soviética.

La falsedad en esto hay que buscarla en sus sistema de referencia, porque, si bien es verdad que hemos desmovilizado nuestro ejército en mucha mayor medida que los rusos el suyo, el poderío militar de Estados Unidos nunca ha sido medido por el tamaño de su ejército permanente.

Por razones geográficas, nos apoyamos principalmente en el poder naval y aéreo, mientras que la Unión Soviética es primordialmente una potencia terrestre. Si incluyéramos todas las categorías de armas, como debe hacerse en cualquier análisis objetivo de la fuerza militar, la teoría del desarme unilateral de Estados Unidos se derrumbaría.

En los años transcurridos desde la guerra, nuestra producción de armas atómicas ha continuado a un ritmo cada vez más vivo y ha sido acompañada por una vasta red de bases aéreas y de bombarderos destinados al lanzamiento de tales armas. Nuestra armada, que es con gran diferencia la mayor del mundo, ha sido entretanto mantenida sin disminución alguna”. Convertido por la “doctrina Truman” en guardián del “mundo libre”, Estados Unidos se mostró decidido desde el principio a mantener una gran delantera en la carrera de los armamentos. El Congreso votaba créditos por miles de millones de dólares para nuevas armas, con especial dedicación a las atómicas y a los medios de lanzarlas contra los objetivos. Pero fue también una carrera que causó muchos sinsabores y decepciones al guardián del “mundo libre”.

Ya fue un hecho muy serio que los soviéticos pusieran fin en 1949 al monopolio atómico norteamericano. Se había supuesto que no lograrían hacerlo hasta 1952 ó 1953. Truman se apresuró a anunciar que Estados Unidos preparaba una bomba de hidrógeno, basada en la fusión de los átomos, no en su fisión, e infinitamente más poderosa que la bomba atómica.

Y, en efecto, el 1? de noviembre de 1952, el mundo entero presenció el aterrador espectáculo de la primera explosión megatónica, preparada con una movilización imponente en el apartado atolón de Eníwetok, en el Pacífico. Pero ¿quién hubiera podido imaginarse que los soviéticos harían un
ensayo parecido el 12 de agosto de 1953, es decir, sólo poco más de hueve meses después? Era indudable que avanzaban por el mismo camino a paso de carga. Siguió la carrera. Más ensayos. Bombas de creciente poder megatónico. Proyectiles balísticos intercontinentales, capaces de llevar estas bombas a cualquier lugar del planeta. ¿Quién asustaba más a quien? Aquel horror tenía algo de juego de niños.

Se procuraba tranquilizar al “mundo libre” con estadísticas: la superioridad nuclear norteamericana era abrumadora. Por su parte, puesto al frente del Kremlin, Nikita Krushchev, con cierta jocunda afición a la jactancia, decía que la Unión Soviética poseía una bomba tan poderosa que no se atrevía a ensayarla y que una conflagración nuclear significaría de modo inevitable el fin del capitalismo en el mundo. El ambiente se contaminaba con la radioactividad.

Y para que las crecientes protestas no frenaran la alocada carrera, llegó a hablarse de bombas nucleares “humanitarias”, término que suponía tan insensato sarcasmo que pronto fue cambiado por el de “limpias”, tampoco muy acertado. Hasta que el 4 de octubre de 1957 el mundo quedó pasmado al escuchar el bip, bip, bipdel primer Sputnik y ver en la noche el paso del primer satélite artificial de la Tierra.

Era el comienzo de la era espacial. Y también la señal de que Moscú se había adelantado en algunos aspectos de la carrera armamentista. Porque en seguida se advirtió el aspecto militar de la proeza científica. Un satélite artificial era “más” que un proyectil balístico intercontinental. Había que alterar algunos rumbos en la desesperada carrera. Había que cambiar algunos conceptos estratégicos. Y había que votar nuevos créditos para nuevas armas. Se habló menos de una “guerra preventiva”. Se habló más de recaudos contra un “ataque por sorpresa”, de sistemas de alarma, de una vigencia permanente, de la necesidad de mantener un poder desvastador de represalia, de la fuerza “disuasiva” que suponía un enorme arsenal nuclear permanentemente a punto. Se estaba ya en el “equilibrio del terror”. En él seguimos viviendo.

¿Eran únicamente razones militares las qué abonaban el mantenimiento de la carrera armamentista a pesar de los clamores de la opinión pública mundial? No se acertaba a comprender por qué avanzaba tan poco en las conversaciones sobre desarme que, en atención a estos clamores, se mantenían en Ginebra. Año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendaba que se diera un mayor impulso a estas conversaciones. Se decía que Moscú, al proclamarse campeón de la paz y el desarme y negarse al mismo tiempo a determinadas inspecciones, a las que tachaba de “espionaje encubierto”, no hacía más que utilizar a Ginebra como una “tribuna de propaganda”.

En todo caso, era una propaganda muy eficaz. Indujo a Adlai Stevenson, el ex candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, a expresarse así en la Universidad de Chicago el 12 de mayo de 1960: “Resulta a la vez triste e irónico que los comunistas hayan logrado en tan gran medida acaparar y explotar el clamor por la paz, que es sin duda el grito más fuerte y apasionado en este mundo cansado de guerras y asustado. . . Hemos subrayado lo militar y, durante años, ha parecido que no hemos querido negociar con los rusos, fuera para probar sus intenciones o para demostrar la farsa que representaban.

Entretanto, ellos han suspendido unilateralmente los ensayos nucleares; han reducido unilateralmente su ejército; han propuesto conversaciones en la cumbre con objeto de reducir las tensiones y los peligros de guerra, han propuesto el desarme total. Sean cuales fueren sus móviles, cínicos o sinceros, han tomado constantemente la iniciativa. Han respondido al clamor por la paz, mientras que nosotros hemos puesto reparos y vacilado y luego, al final, cedido.”

Se “cedió” únicamente de modo muy relativo. Porque, aunque se llegó a un acuerdo para suspender los ensayos nucleares en la atmósfera o la superficie de la Tierra —un acuerdo impuesto por Ja creciente contaminación radioactiva de ambiente—, continuó la carrera armamentista, ya combinada con las carreras nuclear y espacial.

Apenas transcurría un año sin que, llegado el momento en que se discutían en el Congreso norteamericano los créditos militares, no se difundieran noticias alarmistas capaces de inducir a la pronta aprobación de tales créditos. Los “gastos de defensa” representaron así cada año una proporción mayor del presupuesto federal de Estados Unidos.

Hasta que la economía norteamericana se convirtió, ya de modo interrumpido, en una típica “economía de guerra”.

Los Catorce Puntos de Wilson Fin de la Primera Guerra Mundial

Los Catorce Puntos de Wilson:

WILSON , presidente de ee.uu.En enero de 1918, el presidente Wilson presentó una propuesta de paz que tuvo un importante papel en el último año del conflicto. Era un llamado a todos los países del mundo para que se sumaran a la causa de los aliados sobre la base de un programa que consistía en Catorce Puntos:

1. Convenciones de paz realizadas públicamente y sin diplomacia secreta.

2. Libertad absoluta de navegación en los mares, lo mismo en tiempos de paz que de guerra, excepto en caso que estos se cierren por disposición internacional.

3. Supresión, hasta donde fuera posible, de todas las barreras económicas.

4. Garantías oportunas para que los armamentos se reduzcan a los estrictamente necesarios para la seguridad interna.

5. Solución imparcial de todas las reclamaciones coloniales basadas en el principio de que los intereses de la población deben pesar tanto como las justas reclamaciones del Gobierno cuyos derechos habrán de determinarse.

6. Evacuación de todo el territorio ruso y determinación independiente de su desarrollo y su política nacional.

7. Bélgica debe ser evacuada y restaurada.

8. Liberación de todo el territorio francés, restaurándose las partes invadidas, compensando la injusticia cometida en 1871 en la cuestión de Alsacia-Lorena.

9. Reajuste de las fronteras italianas sobre líneas claras de nacionalidad.

10. Oportunidad para el desarrollo autónomo de los pueblos de Austria y Hungría.

11. Rumania, Servia y Montenegro serán evacuadas restaurándose los territorios ocupados. Salida al mar para Servia y relaciones entre los Estados balcánicos que se establecerán sobre las líneas históricas de alianza y nacionalidad.

12. Las fronteras turcas del Imperio otomano deberán afirmarse por medio de una segura soberanía, con autonomía para las otras nacionalidades que deben recibir garantías; los Dardanelos permanecerán siempre abiertos como vía marítima libre para el comercio y los barcos de todas las naciones, bajo las correspondientes garantías internacionales.

13. Estado polaco independiente, que incluya todos los territorios habitados por pueblos indiscutiblemente polacos. Salida al mar de Polonia, cuya independencia e integridad territorial será garantizada por un acuerdo internacional.

14. Formación de una Asociación general de naciones cuyo objeto será conceder iguales garantías para la independencia política y la integridad territorial de todos los Estados, grandes o pequeños.

LA SOCIEDAD DE NACIONES
Resultaba una ironía del destino que el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, del cual había partido la idea de la Sociedad de Naciones, y que había luchado por hacerla realidad, encontrara precisamente en su patria la mayor indiferencia. El pueblo norteamericano estaba cansado de las enojosas rencillas europeas y pensaba que los EE. UU. debían mantenerse al margen. Así pues, Washington quedó fuera del nuevo organismo.

Miembros fundadores de la Sociedad de Naciones eran los 32 países vencedores y 13 estados que se habían mantenido neutrales durante la guerra. En 1920 fue admitida Austria, en 1926 Alemania y en 1934 la Unión Soviética. Los acuerdos podían ser aprobados tanto por la Asamblea General, que se reunía con una periodicidad anual, y en la cual cada miembro poseía un voto, como por el Consejo permanente, del cual formaban parte Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, así como cuatro (posteriormente seis) miembros nombrados por la Asamblea General. La Sociedad de Naciones fijó desde 1936 su sede en Ginebra, en el Palacio de la Sociedad de Naciones (fotografía inferior), ocupado en la actualidad por diversos organismos de las Naciones Unidas.

Aunque la Sociedad de Naciones consiguió imponer su mediación en algunos conflictos leves, resultó impotente para detener la penetración japonesa en China (desde 1931) o la incursión italiana en Abisinia. No obstante, representó el primer gran intento de crear un foro internacional. Se disolvió en el año 1946 para dejar paso a la Organización de las Naciones Unidas.

¿QUIEN FUE WILSON THOMAS WOODROW?

Woodrow Thomas Wilson

Wilson, Thomas Woodrow
Político (1856-1924)

Estadista estadounidense, nacido en Virginia; ejerció la profesión de abogado y fue  profesor  de Derecho  y  rector de la Universidad de Princeton. Mientras desempeñaba este cargo decidió entrar en la política, y poco después fue elegido gobernador de Nueva Jersey por el Partido Demócrata.

Sus reformas encontraron una férrea resistencia entre los sectores más poderosos de la población, no obstante lo cual él prosiguió inflexiblemente su lucha contra los grandes bancos y los poderosos financistas de Wall Street, aun desde la primera magistratura de su país para la cual fue elegido en 1912. Dos años después estalló la Primera Guerra Mundial y Wilson, convencidamente pacifista, procuró mantener a su país apartado de la lucha; pero en 1917 debió intervenir a causa de los ataques de Alemania, que hundía los barcos estadounidenses.

Durante todos estos años ya se habían alzado voces que exigían la formación de un organismo que evitase nuevas guerras; en 1918, Wilson condensó los principios de su idea acerca de ésto, en su famosa Declaración de los Catorce Puntos, donde establecía las medidas que debían tomarse para lograr la paz mundial. Durante la conferencia, celebrada al fin de la guerra en Europa, Wilson debió luchar contra la dureza vengadora de Clemenceau, a pesar de lo cual pudo salvar las proposiciones más importantes de sus Catorce Puntos, lo cual constituyó el punto de partida de la Liga de Naciones, organismo que desde su sede en Ginebra resolvió muchos conflictos internacionales.

Su inspirador mereció el Premio Nobel de la Paz, en 1919.

Síntesis de la 2° Guerra Mundial

Objetivo del Vuelo de Hess Rudolf a Inglaterra Enigma Viaje del NAZI

Objetivo del Vuelo de Hess Rudolf a Inglaterra

Rudolf Hess atrajo en 1941 la atención de millones de personas con un acto tan misterioso como sorprendente. Aunque oficialmente era uno de los sucesores de Hitler, abordó en secreto un avión y lo piloteó, solo, a Inglaterra, seguro de poder convencer a los líderes del enemigo de Alemania de cesar hostilidades y hacer la paz en los términos dictados por él. ¿Es que seguía un plan autorizado por Hitler? ¿Se desilusionó de su líder y decidió actuar por cuenta propia? ¿Enloqueció y se mareó con fantasías paranoicas, como lo afirmaron inmediatamente los que habían sido sus colegas?

En mayo de 1941 la segunda guerra mundial se encuentra ya en su segundo año, en el frente mueren soldados de todas las nacionalidades, pero aún son más numerosas las víctimas civiles en las ciudades. El planeta estaba pasando por su mayor desgracia bélica de todos los tiempo. La guerra iniciada en 1939, no cesaba un instante, Hitler con su guerra relámpago utilizando una novedosa técnica de ataque, conocida como Guerra Relámpago, tomaba una velocidad increíble y creando verdaderos problemas diarios a todos los enemigos. Había atacado a Polonia, Finlandia, Países Bajos y derrotado a Francia.

 Seguidamente se dedicó a atacar a Inglaterra usando una enorme batería de aviones comandados por Goering, pero sin conseguir los triunfos antes mencionados, pues los aviadores británicos se destacaron por su habilidad y elevada moral frente a estos agresivos ataques alemanes.

Por otro lado Alemania, mantenía activo su pacto de no agresión con Rusia, pero Hitler tenía otros planes ocultos, pues quería cuanto antes atacar los territorios rusos para vencer al “sucio marxismo” y conseguir las riquezas que esos sitios guardaban, como por ejemplo el petróleo Cáucaso. Solo faltaba vencer a Inglaterra para tener el oeste contenido y luego dedicarse a sus planes de combatir en el este.

Corría el mes de mayo cuando un  individuo intenta por su cuenta y riesgo poner fin a esta guerra sanguinaria y acercar a unos enemigos aparentemente irreconciliables. Su nombre es Rudolf Hess, secretario personal de Hitler desde su llegada al poder y uno de sus más estrechos colaboradores.

Hess en su apogeo

Hess embarcó en uno de los recién diseñados Messerschmitt 110 y partió en dirección a Escocia. Sabía perfectamente que aquel aparato le permitía volar a mucha mayor velocidad que cualquiera de los cazas enemigos, aun así sobrevoló con precaución el húmedo mar del Norte en dirección a su destino.

Previamente, en Berlín, había estudiado detenidamente los mapas y no sólo conocía muy bien el itinerario a seguir para alcanzar su meta, sino que desde el principio tuvo muy presente que el enemigo tendría serias dificultades para derribar el avión más innovador de la Wehrmacht.

Este suceso sacudió al mundo y ni hablar dentro de las altas esferas alemanas, cuando se enteraron que el viaje tuvo como destino Escocia. Pero, ¿A qué había ido a hacer a Escocia el lugarteniente de Hitler?

Mientras tanto, van llegando nuevas noticias. Hess aterrizó en un campo de propiedad del duque de Hamilton, con quien se sabía que lo ligaba vieja relación. El líder alemán se lanzó en paracaídas y en el descenso sufrió la fractura de un tobillo, por lo que debió ser internado en el hospital de Glasgow.

Rudolf Hess era un entusiasta aviador que, a pesar de las órdenes de Hitler, gustaba de volar solo en el Messerschmitt 110, avión que luego usó en su dramático vuelo a Inglaterra en mayo de 1941.

A partir de ese momento comenzaron a analizarse las mas variadas hipótesis de su misión a la  gran isla británica. Se corrían todo tipo de rumores, como que Hess no estaba de acuerdo con el rumbo que Hitler le había dado a la guerra y buscaba soluciones  de paz, u otra, era lograr un acuerdo de pacificación y ayuda para que unidos atacaran a la potencia rusa al mando de Stalin.

Pasaban los días y los británicos tampoco entendía bien cual era su misión real, y el objetivo se atrasaba y también se complicada. Por otro lado Hess no tenía el apoyo de Hitler y su libertad para cualquier negociación era muy débil. Su oferta se fue convirtiendo en una mezcla de descaradas amenazas y rudimentarias insinuaciones. Finalmente, al cabo de seis días, la misión se pudo considerar un fracaso y Hess fue trasladado y recluido en la Torre de Londres.

El gobierno británico guarda absoluto silencio sobre los movimientos del líder nazi en su territorio. Ni siquiera se informa si se le considera prisionero. Puede afirmarse que este viaje es el único secreto de la guerra celosamente guardado. Porque lo cierto es que se ha escrito mucho, pero oficialmente nada se ha dicho. Sólo se sabe que un mes después —el 22 de junio— Alemania rompía el pacto de no agresión con la Unión Soviética e invadía el territorio ruso.

¿Cuáles pudieron ser los verdaderos motivos que le llevaron a adentrarse en territorio enemigo sin autorización? Antes de nada sería conveniente analizar la conversación que Hess mantuvo con un periodista británico en el año 1986 en la cárcel de Spandau en la que explicó sus intenciones: pretendía demostrar al mundo la extraordinaria maestría con la que un político nacional socialista era capaz de llevar a cabo un impecable aterrizaje en los jardines del castillo de Dungavel.

Hitler y HessEL RESTO DE SU VIDA: a muy extraño. Cada mes, durante más de 20 años, un destacamento militar de 54 oficiales y soldados de cuatro países —EUA, URSS, Francia e Inglaterra— se turnaba para vigilar a un solo prisionero. Anciano, afligido por dolorosos males y muy posiblemente loco, vivía en una celda de 2.7 m de largo por 2.25 m DE ancho. El aire y la luz entraban por una sola ventana con barrotes, a 1.5 m del suelo. Los muros de piedra tenían casi 60 cm de grueso.

Ésta era una de las celdas de la prisión Spandau en Berlín, construida en 1876, un sombrío montón de ladrillos rojos con capacidad para mantener duramente cautivos a 600 prisioneros. Los altos e inexpugnables muros tenían cinco torres, además de bardas electrificadas y una barrera de alambre de púas de 3 m de alto.

Adolfo Hitler, el führer nazi, mantuvo viva la fea fortaleza. Sus enemigos políticos fueron juzgados ahí antes de ir a campos de exterminio o ser ejecutados en el lugar, que tenía instalaciones para ahorcar hasta ocho víctimas al mismo tiempo. En una curiosa vuelta de tuerca, en la posguerra se le usó para alojar a siete de los asesores más cercanos al dictador. Pero en 1966 todos, excepto Hess, fueron liberados.

En soledad, se le mantuvo totalmente aislado del mundo exterior, aunque es cierto que él tampoco quería ver a nadie de su pasado. Quedó sujeto a estrictas regulaciones carcelarias, recibiendo un “nuevo” abrigo de segunda mano luego de 16 años y forzado a dormir con luz para que los guardias lo vigilaran de noche a través de una mirilla en la puerta de acero. A veces, un fotógrafo de prensa se las ingeniaba, con un telefoto, para tomar una fotografía del encorvado anciano, matando el tiempo en un jardín del patio de la prisión vacía. El 17 de agosto de 1987, Hess, de 93 años, en un acto de obvia desesperación debido a su maltrato, finalmente pudo burlar a sus vigías y se ahorcó con un cable eléctrico.

¿Qué hizo para merecer un castigo tan cruelmente dilatado y la estrecha vigilancia de cuatro naciones que fueron aliadas durante la Segunda Guerra Mundial?

Fuentes Consultadas: LA RAZÓN 1905-1980 75° Aniversario – Los Errores de la Historia Roger Rossing

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de Luxemburgo

Liga Espartaquista – Golpe a la República de Weimar

La insurrección espartaquista. En noviembre de 1918 los ejércitos alemanes se retiraban derrotados de todos los frentes de combate. Un grupo de marineros de Kiel, siguiendo el ejemplo de los revolucionarios rusos, formó un soviet que decidió abandonar la guerra. Desde entonces, se sucedieron levantamientos en diversas regiones de Alemania. El más importante fue organizado el 5 de enero de 1919, por la Liga Espartaquista (por Espartaco). Tuvo como centro la ciudad de Berlín. Durante una semana combatieron grupos de obreros y soldados espartaquistas contra el ejército. Luego de la derrota de los insurrectos, los dirigentes socialistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg fueron detenidos y, a las pocas horas, asesinados.

ACONTECIMIENTOS: A principios de 1919, Alemania parecía un estado leninista. El kaiser Guillermo había abdicado, el país estaba gobernado por los seis diputados de la Junta del Pueblo y los Rate (»soviets») de trabajadores ocupaban las fábricas. Pero no era Rusia.

El 19 de febrero se celebraron elecciones para la Asamblea Nacional. No había habido expropiaciones ni purgas de los burócratas del régimen anterior ni de los oficiales militares (que deberían haber sido desacreditados por la reciente derrota del ejército en la Primera Guerra Mundial).

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de LuxemburgoEstos oficiales le parecían a Friedrich Ebert, el socialdemócrata moderado que dirigía la junta de gobierno, la mejor defensa contra un golpe de estado de tipo bolchevique. Unos días antes de las elecciones, Ebert les pidió ayuda ante la posibilidad de un golpe de estas características.

La alianza facilitó el camino para el ascenso de los nazis.

La conmoción empezó en diciembre de 1918 cuando la División de la Marina del Pueblo (un millar de marinos y un número similar de partidarios) fue a Berlín para «proteger» al gobierno y apoyar a los tres miembros socialistas independientes de la junta contra sus colegas, más modernos.

Ebert pidió a los marinos que se marcharan; cuando se amotinaron, llamó a las tropas leales. Pero los miles de manifestantes obligaron a los soldados a retirarse y los independientes de la junta dimitieron para protestar. El jefe de policía de Berlín fue fusilado.

El 5 de enero los extremistas llenaron las calles y se apropiaron de los periódicos. El Partido Comunista, con una semana de antigüedad (oficialmente era la Liga Espartaco, de extrema izquierda) depuso al Consejo. El alzamiento fue conocido como la “revuelta de los espartaquistas”.

Los comunistas se hallaban menos unidos de lo que parecía. Muchos se oponían a las tácticas bolcheviques, como Rosa Luxemburg (o Luxemburgo), una de los lideres izquierdistas más elocuentes y fundadora del grupo Espartaco. Sin embargo, la facción de Luxemburg fue anulada por la facción favorable al golpe, liderada por Karl Liebknecht (cuyo seudónimo «Espartaco» había dado nombre a la liga). Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de Luxemburgo

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de LuxemburgoPreso del pánico, Ebert autorizó al ministro de Defensa, Gustav Noske, para que llamara al Freikorps, un grupo recién formado de mercenarios dirigido por oficiales del kaiser.

Noske asumió la responsabilidad y dijo: «Supongo que alguien tiene que ser el cerdo». Entre los ejecutados se hallaban Rosa Luxemburg (imagen iqz.) y Liebknecht (imagen der.). El Freikorps mató a otros 1.200 berlineses en los dos meses siguientes. Luego aplastó una rebelión en Baviera.

Las elecciones se realizaron y Ebert se convirtió en presidente. La capital de la nueva república fue Weimar, la ciudad del escritor Goethe. Su constitución era una de las más liberales del mundo, pero la milicia estaba en manos de hombres que despreciaban el liberalismo, el socialismo, el comunismo y la democracia. Los mismos hombres que contribuirían al ascenso de Adolfo Hitler al poder.

La noche de los cristales rotos Persecuciones SS SA a Judios Alemania

A comienzos de la década de 1930 había en el continente algo más de nueve millones de judíos. Los más numerosos eran los “orientales”; hablaban el Yiddish, eran ortodoxos y muchas de sus comunidades adherían al movimiento jasídico. Integraban las capas más bajas de las poblaciones urbanas aunque cumplían una importante función económica, particularmente en lo que respecta al comercio.

Expresaban su identidad a través de la religión o bien de una especie de nacionalismo secular cuya manifestación más clara era el sionismo. Los judíos orientales estaban mayormente concentrados en las regiones de Galitzia, Polonia central, Lituania, Rutenia, Bukovina, Transilvania nororiental, Besarabia y Letonia suroriental.

ATAQUE A NEGOCIOS JUDIOS

Un componente fundamental de la ideología nazi era el antisemitismo. Tras la Primera Guerra Mundial, muchos alemanes se preguntaban por las razones de su derrota. Los nazis señalaron a los judíos como responsables. No era cierto -claro está- y, de hecho, ios judíos alemanes demostraron durante el conflicto ser leales súbditos del Kaiser. Pero para muchos de sus conciudadanos resultó una explicación irresistible: atribuir aquella catástrofe a un elemento “ajeno”, los exculpaba. Una vez en el poder, los nazis dictaron las Leyes de Nuremberg (1935), en virtud de las cuales los judíos quedaron virtualmente excluidos de la vida nacional. También hubo boicots a los comercios propiedad de judíos y otras medidas discriminatorias. El 7 de noviembre de 1938, un judío de origen polaco que había residido en Alemania, asesinó a un diplomático alemán en París, como protesta ante la persecución que sufrían los hebreos en el actual régimen. Este fue el detonante de una oleada de violencia contra los judíos. En la noche del día 9, un gigantesco pogrom se extendió portada Alemania. Casi 200 sinagogas fueron destruidas o arrasadas y unos 7.500 comercios propiedad de judíos fueron atacados y, a menudo, devastados. El ejercicio del poder no sólo no había hecho desaparecer la demagogia antisemita del nazismo sino que, por el contrario, la había radicalizado. El mundo asistió estupefacto a unos sucesos que fueron bautizados como “Noche de los Cristales Rotos”. Fue un ominoso aviso de lo que estaba por venir.

Un segundo grupo lo constituían los judíos “occidentales”. A diferencia de los anteriores, éstos se habían aculturado, es decir, no hablaban el Yiddish —para muchos un estigma del judaísmo de los ghettos— sino la lengua local. Su asimilación los había llevado a mantener una forma de judaísmo reformado; constituían las capas medias y profesionales de la sociedad y rechazaban toda ideología o movimiento basado en la identidad religiosa. Residían fundamentalmente en Poznania, Bohemia, Moravia, Hungría, Valaquia y Letonia.

Un tercer grupo lo formaban los judíos de Bulgaria, Serbia, la costa dálmata y Macedonia. Estos eran sefaradíes, es decir, descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. No hablaban ni el Yiddish ni las lenguas locales sino el Ladino, un derivado del español.

Con el deterioro de la situación económica en la región, la preponderancia abrumadora de los judíos en el comercio y las profesiones liberales los convirtió en presa fácil de un descontento popular muchas veces incitado por las autoridades mismas. Además de los ocasionales pogroms, las medidas más comunes fueron la expulsión del territorio, el boicot oficial de las empresas judías las reparticiones estatales dejaron de comprar a sus proveedores judíos— y la introducción de un sistemas de “cupos” en escuelas y universidades.

La situación en Alemania era radicalmente diferente. Allí, desde 1933 el régimen nacionalsocialista había puesto en marcha una política tendiente a separar a los judíos de la “comunidad del pueblo alemán”. Para 1938 ya habían sido expulsados de la administración estatal —incluyendo las Fuerzas Armadas y la enseñanza— y se les había prohibido a médicos, abogados y otros profesionales atender a clientes “arios”. Sus hijos tampoco podían concurrir a escuelas “no judías”.

En 1935 las Leyes de Nuremberg los privaron de la ciudadanía plena para convertirlos en “sujetos bajo la protección del Estado”; y prohibieron las uniones entre judíos y no judíos con el fin de “proteger la sangre y el honor alemán”. Luego de la introducción de estas medidas la política antijudía perdió intensidad, en gran medida porque en 1936 Hitler tenía otras prioridades: la remilitarización de Renania —una violación del Tratado de Versalles que podía provocar la guerra con Francia—; y las Olimpíadas de Berlín, ocasión que debía ser aprovechada para mostrar al mundo la nueva Alemania.

En marzo DE 1938 se produjo el Anchluss. Sin demora se aplicaron a la anexionada Austria las leyes antijudías vigentes en Alemania. Ese mismo mes el gobierno polaco intensificó su política antisemita y en un intento de deshacerse de sus judíos anunció que revocaría la ciudadanía de los israelitas de nacionalidad polaca que residían en Alemania.

Hasta que los nazis subieron al poder el 30 de enero de 1933, en Alemania vivían casi 600.000 judíos, menos de un por ciento de la población total. La mayoría de ellos estaban orgullosos de ser alemanes y más de 100.000 habían luchado en el Ejército durante la Primera Guerra Mundial. Muchos de ellos fueron condecorados. Algunos habían llegado a posiciones importantes en el gobierno y enseñaban en las universidades más prestigiosas de Alemania. De los 38 premios Nobel ganados por escritores y científicos alemanes entre 1905 y 1936, catorce eran judíos. La unión matrimonial entre judíos y no-judíos era común. Hablaban el idioma alemán y consideraban a Alemania como su hogar. Cuando el 1 de abril de 1933, los nazis realizaron la primera acción contra los judíos: un boicot a negocios y profesionales, lo presentaron como un acto de venganza contra las atrocidades que los judíos alemanes y extranjeros habían hecho circular en la prensa internacional para dañar la reputación de la aleraania nazi. Ese día las tropas nazis se pararon frente a tiendas, comercios y oficinas de profesionales judíos como doctores y abogados y pintaron estrellas de David en amarillo y negro y diferentes alusiones antisemitas en puertas y ventanas. También colocaron letreros con mensajes que decían, “no compre a judíos” y “los judíos son nuestra desgracia”.

Preocupadas por las consecuencias de una medida que complicaba la política de emigración “voluntaria” impulsada hasta ese momento, a fines de octubre las autoridades del Reich arrestaron a 17.000 judíos polacos —muchos de los cuales habían vivido en Alemania por décadas— y los condujeron a la frontera para deportarlos. A fin de asegurarse la cooperación de los deportados La Gestapo les distribuyó boletos ferroviarios que indicaban “viaje de ida a Palestina”. Pero las autoridades polacas se negaron a admitirlos.

Como consecuencia de esta situación, miles de personas que habían sido despojadas de su nacionalidad quedaron abandonadas a su suerte en una inhospitalaria tierra de nadie. Entre estos miles de deportados apátridas se encontraba la familia Grynszpan.

Estos judíos orientales habían vivido en Hamburgo hasta que la agudización de la política antisemita volvió su situación insostenible. Amenazados por el régimen nazi e imposibilitados de regresar a Polonia, en agosto de 1938 decidieron emigrar a Francia donde vivía su hijo Herschel (imagen izq.) y unos tíos. Pero las autoridades francesas les negaron el permiso de residencia. Herschel, sin embargo, permaneció ilegalmente en Francia, llevando una vida miserable, evitando la policía y durmiendo en las plazas de París y bajo los puentes del Sena.

Al enterarse de los sufrimientos de sus padres y hermanos decidió llevar a cabo un acto de venganza contra Alemania: en la mañana del 7 de noviembre de 1938 este joven de 17 años ingresó a la embajada alemana en París y disparó contra el secretario Ernst von Rath. El funcionario murió esa misma tarde en un hospital.

La organización del pogrom “espontáneo”

xHitler tomó conocimiento de estos hechos cuando asistía en Munich a la conmemoración anual del golpe nazi de 1923. También estaban presentes el ministro de propaganda y Gauleiter de Berlín, Joseph Goebbels, y la guardia vieja del partido. Durante a cena en la antigua alcaldía de la ciudad se recibió la noticia del deceso de von Rath.

Hitler conversó con Goebbels (imagen der.) y luego se retiró sin pronunciar su acostumbrado discurso. En su lugar, el ministro de propaganda dio vía libre a su verborragia antisemita indicando que se estaban desarrollando acciones “espontáneas” de venganza por el crimen de París”. En realidad, el pogrom de la “noche de cristal” (Kristallnacht) fue una combinación de actos premeditados y acciones espontáneas de los sectores más radicalizados del partido nacionalsocialista.

El 8 de noviembre el Vólkischer Beobachter —periódico dirigido por Goebbels— publicó un editorial incendiario en el que se invitaba a los dirigentes partidarios locales a organizar reuniones con el objeto de incitar al antisemitismo. Ese mismo día tuvieron lugar en algunos puntos del Reich los primeros incendios de sinagogas, saqueos de comercios y viviendas, y ataques a judíos . Pero el 9 por la noche la situación tomó un giro mucho más grave. Como en otras ocasiones, las acciones se llevarían a cabo sin que precediera una orden formal de los jerarcas nazis.

De hecho, el que fueran preparadas e implementadas por diferentes organizaciones partidarias —tales como la Juventud Hitleriana y las SA (Tropas de Asalto)— sin coordinación previa fue lo que dio la apariencia de espontaneidad. Luego de su discurso de la noche del 9, Goebbels envió instrucciones a las secciones de propaganda de cada una de las regiones (Gau) del Reich.

Paralelamente, el líder de las SA Victor Lutze hizo un llamamiento a sus jefes de grupo aunque sin darles consignas precisas. Estos, interpretando las vagas expresiones de sus jefes, pusieron en marcha el proceso de movilización ‘espontánea” de sus afiliados y simpatizantes locales. No quedan dudas sobre la responsabilidad de Goebbels en el desarrollo de los acontecimientos del 9-10 de noviembre.

Heinrich Himmler (imagen izq.) —que como jefe de la SS concentraba bajo su jurisdicción todos los servicios de seguridad interna y policía, incluida la Gestapo—  Herman Goering —asesor de Hitler, jefe de la Luftwaffe (aviación) y director del Plan Cuatrienal— fueron puestos al corriente.

Ninguno de ellos aprobó los métodos de Goebbels: el primero porque aspiraba a concentrar bajo su autoridad toda la política antijudía a fin de hacerla ordenada y racional. El segundo, porque temía que la violencia plebeya del ministro de propaganda hiciera peligrar el apoyo de las clases dirigentes—en particular el ejército y la burguesía—.

Desde la noche del 9 de noviembre y durante toda la jornada siguiente ciudades y pueblos de todo el Reich fueron escena de hechos sin precedentes. Prácticamente todas las sinagogas del país fueron incendiadas; siete mil comercios judíos fueron vandalizados —sus vidrieras destruidas dieron a esta jornada el nombre de “noche de los cristales”—; 26.000 judíos fueron internados en campos de concentración bajo la aberrante “ley de custodia protectora” que permitía al Estado detener sin recurso de habeas corpus a individuos considerados “peligrosos”. Entre noventa y cien personas murieron en menos de 24 horas: la mayoría fue asesinada por las bandas de nazis; unos pocos no pudieron soportar la barbarie y se suicidaron.

La Gestapo y la policía recibieron instrucciones del jefe del Servicio de Seguridad de las SS Reinhard Heydrich de proteger las personas y bienes no judíos,  de efectuar detenciones de judíos adultos varones para utilizarlos como fuerza de trabajo en los campos de concentración. Los bomberos, por su parte, debían limitarse a cercar los focos de incendios evitando que se extendieran a las propiedades no judías.

El 12 de noviembre Goering (imagen der.) convocó una reunión con representantes de los distintos organismos estatales y partidarios, así como de empresas aseguradoras, a fin de evaluar los daños y las medidas a adoptar con vistas a “arreglar la cuestión judía”.

Las pérdidas directas e indirectas fueron estimadas en varios cientos de millones de Reichsmarks (RM). Uno de los resultados más graves de la reunión fue la decisión de declarar la responsabilidad colectiva de los judíos alemanes por el asesinato de von Rath.

Como represalia, deberían pagar al Estado la suma de un billón de RM, aplicable a todos los bienes cuyo valor excediera los 5.000 RM; sus propietarios deberían pagar el 25 % del valor en cinco cuotas. Además se promulgó un decreto especial “para la restauración del paisaje callejero” por el que se obligaba a los comerciantes judíos a costear los gastos de los daños causados a sus propiedades. Los reembolsos que las compañías aseguradoras debían pagar a los damnificados quedaban confiscados en beneficio del Estado.

La reunión del 12 de noviembre también sancioné el “decreto para la exclusión de os judíos de la vida económica”. La decisión estaba dirigida a completar la ya avanzada “arianización” de la economía alemana. Se estableció que todos los comercios judíos deberían cerrarse o ser transferidos a propietarios no judíos antes del 11 de enero de 1939. A fin de evitar un colapso del mercado un decreto ulterior obligó a los judíos a vender sus bonos, acciones, joyas y obras de arte al Estado, que establecería el precio de los mismos.

La política antijudía había procedido de manera gradual y errática. Ello se debió en parte al poco entusiasmo con que la mayoría de la población recibió las consignas raciales del régimen, así como a la competencia permanente entre las organizaciones del partido por mostrar su celo en los asuntos que preocupaban al Führer.

El pogrom del 9/10 de noviembre fue orquestado por los grupos más radicalizados dentro del partido —Goebbels y la SA— en un intento por recuperar su capacidad de acción y contrarrestar lo que consideraban el deslizamiento del nacionalsocialismo hacia políticas de compromiso con sectores burgueses y reaccionarios de la sociedad4. Pero por sobre todas las cosas la Kristallnacht constituyó un punto de inflexión decisivo de la política antijudía. Los actos de barbarie ocurrieron a la vista de la sociedad; sin embargo, y salvo raras excepciones, no hubo reacciones públicas de protesta.

Semejante actitud —y éste es un dato fundamental para comprender la tragedia posterior— mostró al régimen que si bien la mayoría de los “camaradas nacionales” no eran antisemitas fanáticos, tampoco se opondrían a la política antijudía aún cuando ésta involucrase actos criminales. La pasividad de la población en general no puede ser explicada en términos del grado de eficiencia y dominación alcanzado por el aparato de terror nazi.

De hecho, estudios recientes han demostrado como, a través de denuncias falsas, muchos alemanes “ordinarios” manipulaban las estructuras coercitivas del partido para beneficio personal5. Salvo unos pocos que se solidarizaron públicamente con las víctimas —entre ellos, el Pastor Martín Niemoeller de la Iglesia Confesional y el Cardenal Faulhaber de Munich—, los representantes de las iglesias protestante y católica permanecieron en silencio cuando todavía era posible una condena pública. Tampoco existe evidencia alguna de protestas por parte de otros grupos opositores al nacionalsocialismo dentro de la burguesía o el ejército.

cristales rotos nazis

PARA SABER MAS…
LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

El estado NAZI se propuso ser un estado racial ario. Desde sus comienzos , el partido NAZI reflejó las acendradas creencias antisemitas de Adolfo Hitler. Una vez en el poder , no pasó mucho tiempo antes de que los nazis tradujeran las ideas antisemitas en política antisemita.

Ya el 1 de abril de 1933, el nuevo gobierno nazi inició un boicot de dos días contra los negocios judíos. Pronto se sancionó una te de leyes que excluían a los “no arios” (que se definió como cualquiera que “descendiera de no arios, sobre todo de padres o abuelos judíos”) de las profesiones legales, los trabajos públicos, los juzgados, el servicio médico, las posiciones académicas, las empresas dedicadas a la cultura y al entretenimiento y la prensa.

 En 1935, los nazis dieron rienda suelta a otra serie de actividades antijudías, al anunciarse las nuevas leyes raciales en septiembre, en la reunión anual del partido en Nuremberg. Estas leyes excluyeron a los judíos alemanes de la ciudadanía alemana y prohibieron los matrimonios y las relaciones extramaritales entre judíos ciudadanos alemanes. Las Leyes de Nuremberg esencialmente separaron a los judíos de los alemanes en un sentido político, social y sal, y significaron la natural consecuencia de la importancia otorgada por Hitler a la creación de una raza aria pura.

Otra fase, considerablemente más violenta de actividad antijudía, aconteció en 1938 y 1939; se inició entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938, y fue la infame Krístallnacht, o noche de los cristales rotos. El asesinato de un tercer secretario de la embajada alemana en iris se convirtió en el pretexto para que estallara el tumulto desactivo nazi contra los judíos, en el cual se incendiaron sinagogas, destruyeron 7000 negocios judíos y, cuando menos, cien personas fueron asesinados. Es más, se apresó a 30 000 hombres judíos y se les envió a campos de concentración.

La Krístallnacht también ocasionó que se impusieran medidas más drásticas. A los judíos se les excluyó de todos los edificios públicos y se les prohibió poseer, administrar o trabajar en cualquier tienda al menudeo. Por último, bajo la dirección de las SS, se alentó a los judíos para que “emigraran de Alemania”. Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la política de emigración se sustituyó por una más salvaje. La creación del Estado total nazi también tuvo un impacto en la mujer. La actitud nazi hacia las mujeres estuvo en gran medida determinada por consideraciones ideológicas.

Las mujeres desempeñarían un papel crucial en el Estado racial ario. Para los nazis, las diferencias entre los hombres y las mujeres eran absolutamente naturales. Los hombres eran guerreros y líderes políticos, en tanto que las mujeres estaban destinadas a ser esposas y madres. La maternidad también fue exaltada en una ceremonia anual el 12 de agosto, día del natalicio de la madre de Hitler, cuando a un grupo selecto de madres alemanas les fue conferido un reconocimiento con la Cruz de la Madre Alemana por parte de Hitler.

Las ideas nazis determinaron las oportunidades de empleo para las mujeres. Esperaban excluir las de ciertas áreas del mercado de trabajo, como la industria pesada, y otros empleos que pudieran obstaculizar que las mujeres criaran niños saludables; también incluyeron ciertas profesiones que abarcaban la enseñanza universitaria, la medicina y las leyes, que se pensaba eran inapropiadas para las mujeres, sobre todo para las casadas. Los nazis alentaron a las mujeres a que siguieran trabajos profesionales que tuviesen una aplicación práctica, como el trabajo social y la enfermería.

Además de la legislación restrictiva en contra de ellas, el régimen nazi lanzó una campaña en contra de las obreras con carteles que contenían consignas como “¡Hazte de calderas, cacerolas y escoba, y más pronto conseguirás novio!” No obstante, la política nazi hacia las obreras fue incongruente. Sobre todo después de que el auge del rearme y la creciente conscripción de los hombres en el servicio militar ocasionaron una escasez de mano de obra, ya que el gobierno fomentó que la mujer trabajara, incluso en áreas antes dominadas por los hombres.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

EL ODIO DE HITLER HACIA LOS JUDÍOS: En razón de que era un creyente en la supremacía racial aria, Adolfo Hitler concebía a los judíos como archienemigos de los arios. Creía que la primera tarea de un verdadero estado ario era la eliminación de la amenaza judía. Ésta es la razón por la que la carrera política de Hitler comenzó y terminó con una advertencia en contra de los judíos. En esta cita de su obra autobiográfica, Mi lucha, Hitler describe cómo llegó a convertirse en un antisemita cuando vivió en Viena a principios de la década de 1920.

Adolfo Hitler, Mi lucha
Mis puntos de vista, con respecto al antisemitismo, sucumbieron entonces con el paso del tiempo, y ésta fue mi mayor transformación de todas…

En alguna ocasión, mientras estaba vagando por la ciudad interior [de Viena], de repente surgió ante mí una aparición ataviada con caftán negro y con rizos de cabello negro. ¿Esto es un nidio?, fue mi primer pensamiento.
Pues es seguro que no tenían un aspecto así en Linz. Observé al hombre de manera furtiva y cauta, pero mientras más fijaba la vista en esta cara extranjera, escrutando característica por característica, más asumía una nueva forma mi primera pregunta:

¿Es éste un alemán?
Como siempre en tales casos, ahora comencé a tratar de mitigar mis dudas mediante los libros. Por unos cuantos centavos compré el primer panfleto antisemita de mi vida…

Ya no pude dudar más tiempo de que los objetos de mi; dio no eran los alemanes de una religión especial, sino el puede en sí mismo; en cuanto comencé a preocuparme por esta cuestión y considerar debidamente a los judíos, Viena apareció ante — í una luz diferente a la de antes. A dondequiera que iba, coméis a ver a los judíos, y mientras más observaba, más claro se distinguían ante mis ojos del resto de la humanidad…

En poco tiempo medité más que nunca gracias a mi pausada  y creciente comprensión, sobre el tipo de actividades que desempeñaban los judíos en ciertos campos.

¿Había alguna forma de inmundicia o de libertinaje, sobre todo en la vida cultural, en la que no estuviera involucrado cuando menos un judío?

Algunas veces me quedaba petrificado.

No sabía qué es lo que más me sorprendía: la agilidad ¿t lenguas o su virtuosismo en el mentir.
Poco a poco comencé a odiarlos.

Fuente Consultada:
Revista Todo es Historia
Civilizaciones de Occidente Tomo A Jackson J. Spielvogel

Los Campos de Concentracion NAZI Objetivos Vida de Prisioneros

Los Campos de Concentración NAZI: Objetivos y Vida de Prisioneros

En 1944 todos los idiomas verán aumentado su léxico con una nueva palabra debida al abogado polaco Rafael Lemkin: genocidio, o sea el exterminio o la eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad. A lo largo de la historia del Tercer Reich (1933-1945), el genocidio adquirió la cota máxima de la violencia. El tema de los campos de concentración quedará implicado con el de la matanza de los judíos, de los “seres inferiores”, pero también nos mostrará cuánta crueldad puede encerrarse en el hombre.

El holocausto judío: El antisemitismo no era un fenómeno exclusivamente alemán. El odio hacia los judíos se había exacerbado entre algunos habitantes de otros países de Europa, coincidiendo con el auge de las ideas nacionalistas y del expansionismo colonialista. La idea de la superioridad racial ya había sido defendida por los ingleses para justificar la dominación de pueblos africanos y asiáticos. Sin embargo, el odio racista nunca antes se había llevado a la práctica de manera tan sistemática y brutal.

El exterminio del pueblo judío fue planeado por estado hitleriano. La eliminación de los judíos era parte de la ideología nacionalsocialista y se sustentaba en el supuesto de que entre los hombres existen razas superiores inferiores.

La persecución de los judíos pasó por una serie de fases: en 1933 se inició una campaña de boicot contra los negocios judíos, en 1935 se promulgaron las Leyes de Nuremberg, por las cuales fueron excluidos de la ciudadanía alemana, y en 1938 se obligó a los judíos a llevar un distintivo mientras se hacían más frecuentes los «progroms».

El más dramático de estos «progroms» tuvo lugar en la llamada «noche de cristal», en la cual fueron destruidos más de 7.000 comercios judíos, casi todas las sinagogas fueron incendiadas y muchos judíos fueron asesinados impunemente, mientras más de 26.000 ingresaron en campos de concentración. Pero, fue durante la guerra mundial cuando se produjo el genocidio. En 1942 Goering encargó a las SS la «solución final» del problema, es decir, la aniquilación de los judíos, tanto del Reich como de los países ocupados.

De la documentación y los estudios se deduce que tres objetivos se proponían los campos:

a) Terror indiscriminado, para hacer desaparecer a los enemigos políticos y someter al conjunto de los ciudadanos. Entre los presos había muchas personas sin culpa objetiva, no habían hecho nada. Respondía su internamiento a la concepción totalitaria del delito, sobre la que escribió HANNA ARENDT, algo previsible, imaginario, o simplemente “ejemplar” para otros.

b) Exterminio de los judíos. Y con ellos de todos los seres con taras o pertenecientes a grupos considerados inferiores.

c) Experimentos médicos, en los que se alcanzó una crueldad hasta entonces desconocida, como los que ensayó en Auschwitz el doctor Mengele sobre sus cobayas humanas: «Hasta la ciencia era mancillada», señaló con acierto L. Martín-Chauffier. «Si el eco de sus voces se desvanece, pereceremos», escribió el poeta Paul Eluard. Los historiadores no parecen dispuestos a permitir que se desvanezca el eco de las voces de las victimas del horror nazi.

prisioneros en un campo de concetracion

Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi Lucha) durante su estancia en la cárcel por el fallido golpe de Estado de 1923. El libro recogía los presupuestos racistas de la ideología nacionalsocialista y señalaba a los judíos como la causa de los males de Alemania.

El feroz antisemitismo de Mein Kampf anticipó las medidas raciales que el nazismo aplicó cuando llegó al poder. Las leyes de ciudadanía y pureza de sangre promulgadas en 1935 en Nüremberg privaron de ciudadanía a todos los alemanes de origen hebreo, aunque profesaran la religión cristiana.Se estableció que era judío aquel que tuviera al menos dos de los cuatro abuelos de ascendencia hebrea.

Los matrimonios entre judíos y alemanes fueron prohibidos. Estas medidas codificaron legalmente el acoso -boicoteo a sus comercios, expulsión de sus empleos y profesiones- que los judíos venían padeciendo desde la llegada de Hitler al poder en 1933.

IDEOLOGÍA NAZI:

¿Qué dice Mein Kampf? Hitler puso por escrito su profesión de fe política mientras se hallaba en prisión. Mein Kampf (Mi lucha) es un breviario de toda la ideología nazi. En esta obra biográfica y profética es posible leer con detalle los principales aspectos de la futura política hitleriana. El nacionalismo es la espina dorsal de esta ideología: muy contraído por el diktat (dictado) que en 1919 se impusiera a Alemania, Hitler afirma la necesidad de un desquite, como también la de la conquista del espacio vital, el Lebensraum necesario para el desarrollo de Alemania.

Ya en las páginas de Mein Kampf se afirma el racismo con toda claridad. Inspirado en las tesis darwinianas de la evolución de las especies, en Gobineau e incluso en Stewart Chamberlain, Hitler reclamaba para la raza aria, de hombres robustos, rubios y dolicocéfalos, el derecho de dominar el mundo. La jerarquía de las razas se encuentra en el centro vital de una doctrina que considera al Estado ideal la institución encargada de preservar la pureza de la raza. El antisemitismo, junto con la eutanasia y la eugenesia, son las consecuencias de ese criterio.

“La antípoda del ario es el judío. Es difícil que exista en el mundo nación alguna con el instinto de la conservación tan desarrollado como en el ‘pueblo elegido’. La mejor prueba de ello es que estal raza continúa existiendo.  […] Así, desde el momento en que el judío no poseyó jamás una cultura propia, las bases de su actividad intelectual fueron suministradas siempre por otros. La nación judía, con todas sus actitudes intelectuales evidentes, no posee una cultura verdadera, por lo menos una que le sea peculiar. Porque sea cual fuere la cultura que el judío aparente poseer, ésta será hoy en lo principal, propiedad de otro pueblo, corrompida, eso sí, gracias a sus manejos. […] Para poder seguir subsistiendo como un parásito dentro de la nación, el judío necesita consagrarse a la tarea de negar su propia naturaleza íntima. Cuanto más inteligente sea individualmente el judío, tanto más afortunado será su engaño, gracias al cual conseguirá que una parte considerable de la población llegue a creer seriamente que él judío es un legitimo francés, un legítimo inglés, un legítimo alemán o un legítimo italiano, a quien no separa de sus compatriotas otra diferencia que la de la religión.”
Adolf Hitler, en Mi Lucha

“Si envío a la flor y nata del pueblo alemán a la guerra, sin lamentar en ningún momento el derramamiento de la valiosa sangre alemana en el infierno de la guerra, también tengo el derecho de destruir a millones de hombres de razas inferiores que se multiplican como parásitos”.
Adolf Hitler

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZI: Uno de los aspectos más conocidos y a la vez más escalofriantes de la actuación nazi fue la utilización de campos de concentración. La aplicación práctica de las doctrinas sobre la superioridad de la raza o sobre el derecho de exterminar a los pueblos considerados inferiores superó las predicciones más dantescas.

Y lo más terrible fue que esta tarea no fue casual o improvisada, sino que fue llevada a cabo con perfecta conciencia y estructurada bajo los principios de la efectividad y la productiCampos de Concentracion NAZIvidad. Los primeros campos de concentración se abrieron en Alemania hacia 1933, pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando éstos se multiplicaron y acogieron a millones de deportados de toda Europa.

Entre ellos destacó Auschwitz, que fue creado para llevar a cabo el programa de exterminio de judíos. Las palabras de Himmler a Hoss, comandante del campo, en 1941 son muy reveladoras: «El Führer ha ordenado la solución definitiva de la cuestión judía. Nosotros, la SS, hemos de cumplir esta orden.

Los lugares de matanza que existen en el este no dan abasto para llevar a cabo esta tarea a gran escala. En consecuencia, se ha destinado para este fin el campo de Auschwitz, tanto por su ventajosa situación desde el punto de vista de las comunicaciones, como también porque este terreno puede ser fácilmente aislado y camuflado…”

La Conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada “solución final al problema judío”. En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa. Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio.

Desde 1940 se utilizaban los specíal-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes. Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo. Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

LA LLEGADA AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN: La distancia que separaba a ciertos prisioneros de Auschwitz podía llegar a ser de 2.400 km. Este largo trayecto lo hacían en vagones de mercancías cenados. Mientras duraba el transporte no recibían ningún tipo de comida y, además, eran privados de cualquier instalación sanitaria […]. Las cerraduras de los vagones se abrían por primera vez en la rampa de Birkenau, que acababa justo ante los crematorios […]. Una vez descargados los vagones, los pasajeros debían dejar su equipaje y pasar una selección. Los judíos desfilaban uno a uno ante un médico de las SS, que decidía su utilidad para el trabajo […].

Después eran empujados en dirección al bloque 26, ante el cual les cortaban el pelo y se les obligaba a entrar en los baños, donde se les remojaba con agua hirviendo o helada y más adelante, sin tener en cuenta la estación del año, les hacían salir desnudos al patio.

Allí les daban los uniformes del campo, generalmente demasiado pequeños o demasiado grandes, pero siempre rotos y sucios. A continuación comenzaba el empadronamiento de los que acababan de llegar. Una vez se había tomado nota de sus datos personales, se les asignaba un número, que les tatuaban en el antebrazo izquierdo. El mismo número debía llevarse en la ropa en un lugar bien visible […].

Acabado el registro de los datos personales, el preso pasaba a la cuarentena, donde permanecía de seis a ocho semanas […]. Allí eran adiestrados militarmente y los malos tratos físicos eran muy frecuentes. Además, como no trabajaban, recibían una ración de comida más pequeña que el resto de los prisioneros. La finalidad de la cuarentena era aterrorizar al preso, provocando su hundimiento fisico y psíquico. Los presos que conseguían superar la cuarentena eran destinados a una de las compañías de trabajo denominadas “Komando”.

[…]con las primeras luces de la mañana, los prisioneros formaban en el patio del campo (lager-platz) tras haber ingerido un tazón de agua sucia llamado café. Después de pasar revista, cada grupo de tareas, con su kapo al frente, se dirigía al lugar de trabajo. La hora de “la comida” era el único paréntesis en la larga y durísima jornada laboral: un plato de sopa a base de nabos, col o legumbres troceadas, y la llamada “porción”, que consistía en 300 gramos de pan. La llegada masiva de nuevos deportados a los campos redujo aún más las raciones alimenticias, lo que disparó las cifras de muertes por inanición.

Guía del Museo de Auschwitz. Katowice, 1979.

Un día en Auschwitz: El día del prisionero comenzaba y acababa con revistas [.1. La finalidad de pasar revista consistía en controlar el número de presos que se presentaban […]. Mientras duraba la revista todos los deportados eran colocados en columnas de 10 y tenían que mantener la posición de firmes […]. En general las revistas eran prolongadas voluntariamente por las SS y podían llegar a durar horas […]. Después comenzaba la jornada laboral. Los prisioneros eran utilizados en los trabajos de las obras y en los de ampliación del campo, pero también en tareas agrícolas, mineras e industriales [..]. El preso recibía comida tres veces al día. En general el almuerzo consistía en medio litro de café o de una infusión con 5 gramos de azúcar como máximo. La comida comprendía una sopa que se componía en teoría de patatas, col, nabos y un pequeño trozo de carne o grasa. Con frecuencia, sin embargo, la sopa se hacía con restos de productos traídos en grandes camiones. Las sobras no se lavaban y a menudo en la sopa flotaban trozos de periódico, botones, etc. Para cenar había solamente medio litro de café o de infusión, un trozo de pan y un poco de embutido. […] Una vez acabado el trabajo se volvía a pasar revista y después venía el descanso en unos barracones donde dormían cerca de 200 presos en un espacio preparado para 40 6 50 personas. En cada lecho dormían 3 ó 4 personas, lo cual obligaba a estar siempre de lado. En estas condiciones no se podía dormir, y la noche, en vez de ser un tiempo de descanso, era una prolongación de las penurias del día.

Guía del Museo de Auschwitz. Katowíce, 1979.

La utilización económica de los prisioneros:

 La gran industria alemana estaba bien representada en Auschwitz. Las fábricas Krupp, Siemens, Unión, pero sobre todo la 1.0. Faber-industrie, que había iniciado la construcción de una fábrica de caucho sintético, se aprovechaban del trabajo de los prisioneros. El lugar había sido escogido por la gran reserva de mano de obra disponible y también —se puede creer— por el buen precio de ésta. Las empresas pagaban a las SS seis marcos diarios por cada obrero cualificado y cuatro por los no cualificados. El coste de mantenimiento de cada prisionero no llegaba a un marco diario. Así. desde el punto de vista financiero, las dos partes contratantes conseguían un buen beneficio.

POLIAKOV, L.: Auschwitz.

Declaración de un miembro de los SS ante el Tribunal Internacional de Nuremberg en 1947:

Era el SS Pohl quien se encargaba […] de convertir en dinero todo aquello que había sido arrebatado a los prisioneros, es decir, joyas, dientes de oro, petacas, vestidos, relojes, gafas, zapatos, etc. […]. Pohl escribió el 6 de agosto de 1942 a los mandos de 16 campos de concentración: «Los cabellos de las víctimas han de ser cuidadosamente recogidos […] para ser empleados en nuestras industrias para la fabricación de zapatillas para la tripulación de nuestros submarinos”.

Y, al final…, el exterminio: Declaraciones del excomandante de Auschwitz, R. Hóss, en el proceso de Nuremberg

“Dirigí el campo de Auschwitz desde el 1 de septiembre de 1943 y calculo que, como mínimo, dos millones y medio de personas fueron muertas en la cámara de gas y que medio millón más murió de hambre y enfermedades […]. Esta cifra representa del 70 al 80 % de todas las personas que fueron destinadas allí […]. El comandante de Treblinka […] utilizaba gas monóxido, pero no estaba demasiado satisfecho del resultado. Por eso, me decidí por el Zyklon B. Según la temperatura, las víctimas tardaban de cinco a quince minutos en morir. Sabíamos que estaban muertas cuando dejaban de gritar.”

Campos de Concentracion NAZIEXPERIMENTOS ATROCES: Josef Mengele llegó a Auschwitz en marzo 1943. Aquel siniestro investigador de tremo dos años —condecorado con la Cruz de hierro apodado el “Ángel de la muerte”— torturó a gran cantidad de prisioneros, sometiéndolos a los experimentos más terribles. Su apellido quedó col sinónimo del honor que se vivió en aquel campo de exterminio. Los pocos sobrevivientes de Auschwitz lo recordaron como el arquetipo del oficial nazi: rubio de pelo corto, ojos azules, bien uniformado, botas relucientes y una actitud altiva absoluto desprecio hacia los internos.

En aquella tenebrosa instalación, los guardas arrancaban los dientes de oro de los cadáveres para fundirlos y utilizarlos en la fabricación joyas. Nada debía desperdiciarse. Ni siquiera el pelo de los prisioneros judíos, que se usaba p. el revestimiento de algunas piezas de submarinos.

Se examinaba todo, incluso la ropa interior. Los nazis encontraron diamantes, oro, dólares y otras divisas europeas. Cuando la guerra final  minutos antes de ser ejecutado por los aliados el director de aquel infierno, Rudolf Hess, seguía manteniendo, sin culpa, que el asesinato de judíos fue “una solución correcta”.

PARA SABER MAS…
En Orianenburgo (cerca de Berlín), a principios de 1933, fue creado el primer campo de concentración por las SA, aunque su número llegó a alcanzar el de cuarenta, repartidos por el interior de Alemania. Con la fundación de la Gestapo (policía del estado), en Prusia en 1933 y en 1936 en el resto de Alemania, quedarían disueltos y la nueva organización fundaría los suyos propios, incluso más allá de las fronteras alemanas.

Los principales de ellos quedaron establecidos en Auschwitz, Treblinka, Bergen-Belsen, Sobidor, Chelmno, Riga, Vilna, Minsk, Kaunas, Ewow, Wolzck, Dachau, Buchenwald, Eublin, Ravensbrück, Natzweiler, Mauthausen, Gneisnau, Struthof, Schirmeck, Sachsenhausen, Gross Rosen, Dora, Ellrich, Osterode, Harzungen, Isfeld, Flossenbürg, Majdaneck, Romainville, Grini, Bredtevedt, Espeland, Sydspissen…

Fueron clasificados en cinco grandes grupos: Schutzhaftlager, para detenidos; Arbeitslager, de trabajo; Straflager, penitenciario, Konzentrationslager, de concentración, y Vernichtungslager, de exterminio. El esquema general de su estructura era el de dos recintos concéntricos: el exterior, de unos cinco kilómetros, rodeado de alambradas eléctricas y una torre de vigilancia cada cincuenta metros; tanto en éstas como a lo largo del círculo externo patrullaban las SS, auxiliadas por perros policía.

El interior giraba en torno a una fábrica de material de guerra, casi siempre subterránea. Los detenidos lucían uniformes rayados con distintivos según la condena que cumplían: políticos, un triángulo rojo; comunes, verde; saboteadores, negro; homosexuales, rosa; judíos, dos triángulos amarillos formando una estrella de David, y los objetores de conciencia, violeta.

La disciplina interna corría a cargo de los kapos, presos afectos a los nazis: espías, aduladores…, quienes, armados con porras y látigos, eludían el rígido horario de trabajo -de siete de la mañana a diez y media de la noche- y mejoraban la ración alimenticia: medio litro de café puro, pan, margarina y salchichón para el desayuno y la comida y un litro de sopa para la cena.

Se dio la circunstancia de que un mismo establecimiento pasara a distinta categoría y, como quiera que el trato a los detenidos variaba según aquélla, tal distingo será uno de los orígenes de las controversias sobre el tema. El campo de Dora, por ejemplo, pasaría de penitenciario a de trabajo, para acabar como de concentración.

El primero de los campos de exterminio fue el de Auschwitz (1940), al que siguieron los de Treblinka, Bergen-Belsen, Sobidorr y Chelmno. El 3 de septiembre de 1941 se realizó en Auschwitz la primera ejecución masiva por medio de Ciclón B, cristales de cianuro, y desde 1942 en los cuatro restantes. En Auschwitz fue creado un “bloque experimental” donde médicos, físicos y técnicos, bajo la dirección del doctor Josef Mengele, realizaban pruebas de esterilización, injertos óseos, vacunas, gangrena gaseosa, etc. Pero también el de Dachau sirvió para llevar a cabo experimentos humanos sobre descompresión, introduciendo al prisionero en una cámara de la que se extraía el aire.

Otra de las pruebas consistiría en comprobar la resistencia humana al frío. Durante cinco horas quedaba sometido el paciente a temperaturas hasta de once grados bajo cero; de sobrevivir, se efectuaba la operación de recalentamiento con calor humano acostando al sujeto con mujeres procedentes de los burdeles que existían en todos los campos.

El Tercer Reich llevaría hasta los últimos límites el antisemitismo en virtud de la doctrina que consideraba al “ario” como la raza pura. El primer exponente lo tendremos en la obra de Adolf Hitler, Mein Kampf (1924), que quedaría plasmado en las llamadas leyes de Nuremberg del 15 de septiembre de 1935.

Desde esa fecha hasta 1938 huirían de Polonia unas seiscientas mil personas, judíos de origen alemán, y emigrarían de Alemania unas ciento sesenta mil por igual motivo. Lo cierto es que, pese a los hechos acaecidos en aquel año -destrucción de sinagogas, prohibición de que asistieran a espectáculos públicos…-, cuando el 12 de octubre de 1939 dan comienzo las deportaciones masivas a Polonia, nadie se preocuparía de facilitarles una emigración en gran escala.

Las principales fechas de la persecución antisemita son las siguientes: 22 de octubre de 1940, deportación de los residentes en Alsacia, Lorena y Sarre; 31 de julio de 1941, orden de deportación para todos los residentes en Europa; 29 de septiembre del mismo año, ejecución de los residentes en Kiev, y 12 de octubre, persecución en Rusia; 14 de julio de 1942, asesinato de cinco mil personas del gueto de Rovno, y en octubre, los dieciséis mil del gueto de Minsk, y 19 de abril de 1943, destrucción total del gueto de Varsovia.

El número de víctimas será imposible calcularlo, ya que se ignora realmente el censo de aquellos años. Se hablará de los cuatrocientos mil muertos durante la ocupación de Varsovia, de los cinco millones “importados” a Alemania para trabajar en las minas… Resumiremos todo el dolor y la tragedia en la persona de la joven judía Ana Frank, detenida en Amsterdam el 4 de agosto de 1944 y fallecida a la edad de 16 años en marzo de 1945 en el campo de Bergen-Belsen, tras su detención por el sargento de las SS, Karl Silberbauer.

Fuente Consultada: Historia Universal Tomo 20 Las Guerra Mundiales Salvat – La Nación