Legado del Imperio Romano

Termas de Caracalla Historia Ubicación Origen de los Baños Públicos

INTRODUCCIÓN: Las termas romanas constituían un conjunto colosal de edificios, por ejemplo las de Dioclesano ocupaban unos 130.000 m² y podían entran varios miles de personas. El núcleo central estaba formado por los ambientes destinados a los diferentes tipos de baño: baño a temperatura normal, baño frío, baño caliente, piscinas, baños individuales, exudación por vapor, etc. Luego estaban los locales destinados a ejercicios físicos: palestra, campo de juego, local para masajes, salas de descanso, etc. Pero las termas ofrecían, también, la posibilidad de dedicarse a ocupaciones y entretenimientos intelectuales: había biblioteca, museo, locales para exposiciones, salones para entrevistas, pórticos y jardines embellecidos con artísticas fuentes y estatuas, adecuados para pasear y conversar.

Tampoco faltaban algunos negocios, como peluquerías, perfumerías y hasta restaurantes. Tenían servicios muy bien organizados. En el subsuelo de las imponentes termas de Caracalla, en Roma, se está descubriendo una red de corredores lo suficientemente amplios como para que pudieran pasar dos carros, con plazoletas para la vuelta de los vehículos. Éstos, a través de vanos que se abrían en el piso de las termas, recibían la ropa blanca usada para llevarla al lavadero. También transportaban los elementos necesarios para la limpieza y la leña para la calefacción, sin que todas estas menudencias se vieran pasar por las lujosas y concurridas salas superiores.

El emperador Marco Agripa comenzó a construir este tipo de obras públicas para ser utilizada por los estratos mas altos de la población gratuitamente. Parece ser que el origen de estos baños responde a la falta de comodidad que tenía los romanos en sus casas, y se remonta por el siglo II a.C.  Inicialmente eran obras mas humildes, pero luego gracias al empleo de nuevas técnicas de traslado y calentamiento del agua (el hipocaustum), comenzaron a tomar mayor envergadura y uso mas popular, como es el caso de las de Caracalla (211-216 d.C.).

El mentor de estas obras fue el padre su padre Septimio Severo, pero su construcción comenzó cuando su hijo Caracalla se encontraba en el gobierno de Roma. Estas termas se hicieron famosas por su tamaño, lujo y decoración de los muros, con bellas pinturas, estatuas, bóvedas y majestuosos mosaicos.

Las Termas de Caracalla: En tiempos de Caracalla, hacia por lo menos tres siglos que las termas públicas constituían un elemento indispensable en cualquier ciudad del Imperio. Los elementos básicos de las primeras termas constaban de un vestuario y una sala caliente común (caldarium), a la que se accedía a través de otra sala con una temperatura más templada (tepidarium).

En algunos casos había además una o más salas de calor seco similares a las saunas modernas, así como una sala fría con una piscina (frigidaríum). Estas primeras versiones de las termas solían ser de dimensiones modestas y estaban pobremente iluminadas y decoradas, pues en el fondo se concebían como un servicio más para la higiene de los habitantes de la ciudad.

Las termas que los emperadores construyeron en Roma satisfacían en principio esa misma función, pero en realidad iban mucho más allá. Las de Caracalla eran con diferencia las de mayores dimensiones (ocupaban lo mismo que dos poblaciones pequeñas juntas) y contaban, además de con el recinto propiamente para tomar el baño, con diversas bibliotecas, salas de lectura, galerías de arte y pistas de deporte.

En sí, las termas ocupaban la mayor parte del espacio y albergaban diversas piscinas de tamaño olímpico, así como varios frígidaría de 59 m de largo (200 pies romanos), todo ello convenientemente iluminado por medio de enormes ventanales esmaltados. La totalidad de los suelos y muros estaba recubierta con mármoles preciosos procedentes de todo el Imperio, y los mosaicos de cristal de las hornacinas y las bóvedas reflejaban el agua que circulaba por doquier.

El recinto estaba repleto de estatuas, de entre las que destacaba la enorme reproducción de 4 m de alto de Asclepio, el dios romano de la salud cuyo retrato en oro presidía todo el recinto. Ante tal derroche de lujo, el ciudadano romano lo único que podía hacer era caer rendido ante el poder absoluto y divino del emperador que había cedido su nombre a las termas.

Los baños públicos de Roma y de otras ciudades desempeñaron un importante papel en la vida urbana. Introducidos  en Roma en el siglo II a. de C. como resultado de la influencia griega, el número de baños públicos se multiplicó a una gran velocidad en los primeros tiempos del imperio, en la medida que los emperadores contribuían con fondos para su construcción. Los baños públicos eran especialmente ruidosos al final de la tarde, cuando los romanos se detenían, después del trabajo, para utilizar los baños antes de la cena.

Construcción: De todas las grandes termas imperiales, son sin duda las de Caracalla las que mejor se han conservado. Fue uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos jamás acometidos por los emperadores en la misma Roma, y consistía en una imponente extensión de planta cuadrangular de 323 m aproximadamente, dominada por el recinto central que albergaba las termas propiamente dichas, de 218 x 112 m, a lo que había que añadir el anexo circular del caldazium, que ocupaba el equivalente a tres cuartas partes el diámetro del Panteón.

El material base que se empleó tanto para los muros como para las bóvedas fue una mezcla de mortero y cascotes de toba blanda volcánica del tamaño de un puño, sobre los que se extendió una delgada capa de ladrillo a modo de recubrimiento.

El mortero, a su vez, se componía de una parte de cal muerta de alta calidad y dos partes de pozzolana, una arena de origen volcánico, el legendario «ingrediente mágico» que proporcionaba al mortero romano su inconfundible robustez. En los cimientos se reemplazó la toba por el basalto para ganar en solidez, mientras que en las bóvedas se optó por la piedra pómez por su enorme ligereza.

Este tipo de construcción comportaba además toda una serie de ventajas de tipo logístico, ya que no se requería de una mano de obra demasiado cualificada a la hora de extraer los materiales o ejecutar la misma construcción. Por otro lado, todos los materiales, a excepción de la mezcla del mortero, se podían preparar con antelación y sin necesidad de estar a pie de obra. Asimismo, el hecho de que los motivos decorativos fueran de pequeñas dimensiones facilitaba sobremanera su colocación, que podía llevar a cabo perfectamente un solo hombre.

Labores de acondicionamiento

Por mucho que este tipo de construcción resultara ideal para proyectos de gran envergadura, no deja de ser sorprendente que todos los cimientos así como el edificio central de las termas se completaran durante los seis años de reinado de Caracalla.

Es evidente que un proceso de construcción tan rápido como éste sólo pudo darse como consecuencia de una eficiente gestión de las enormes cantidades de material y mano de obra que se implicaron, así como de los innumerables problemas asociados a la logística de un proyecto de tal envergadura.

A la hora de acondicionar el terreno, el primer paso consistió en disponer este último en las diversas terrazas que habían de albergar los cimientos, que en el caso del edificio central alcanzaron los 6,5 m de profundidad. Para ello, fue preciso remover 500.000 m3 de arcilla con la simple ayuda de picos, palas y cestos (no se tiene evidencia alguna de que los romanos utilizaran por entonces la carretilla).

Encima de los cimientos se levantaron unos sólidos muros de 8 m de alto sobre los que debía descansar la superestructura. Estaban conectados entre sí por multitud de pasillos de mantenimiento y canales de desagüe, y en la zona del recinto que quedaba al aire libre se excavaron unas galerías de servicio lo bastante anchas como para que pudieran pasar por ella dos carros uno al lado del otro, lo que en total sumaba más de 6 Km. de pasillos y túneles.

Obviamente, todos éstos se tuvieron que excavar a mano y rellenar con materiales inertes, de modo que tan sólo tres años después de iniciarse las obras, con cerca de tres millones de días de trabajo empleados, pudo pasarse a la construcción de las termas propiamente dichas. Éstas tenían una altura mínima de 22 m, cifra que en el caso del frígidaríum y el caldaríum aumentó hasta los 44 m.

El mediodía era la hora del almuerzo, especialmente frugal en tiempos de canícula. Cuando el calor apretaba, se imponía la siesta, en horas en que, como cuenta Cicerón, el “venturoso silencio” reinaba en la bulliciosa ciudad.  Recuperadas las fuerzas, cuando el sol comenzaba a bajar llegaba la hora de ir a los baños, para los cuales los arquitectos trazaban cómodas instalaciones, siempre bien abastecidas por los excelentes acueductos que se levantaban en extramuros. Las piscinas para disfrutar del baño también eran un escenario apropiado para el encuentro con los amigos y el abordaje de nuevos negocios, tanto económicos como políticos. Si las horas destinadas al baño no eran suficientes, las negociaciones y las transacciones continuaban alrededor de la mesa, ya que invitarse a cenar era un hábito propio de patricios. Los romanos no tenían fines de semana inactivos.

El problema de las dimensiones: Para que las obras del recinto entero se completaran en seis años, fue preciso construir el edificio central de un tirón, lo que obligó a trabajar codo con codo a miles de hombres a los que, durante los periodos más intensos de trabajo, se debieron de sumar otros 4.500 más. Ciertamente, no debió de resultar nada fácil coordinar una cantidad tan ingente de mano de obra, si bien las propias ruinas aportan valiosa información al respecto.

Aunque el conjunto de las obras presenta una homogeneidad asombrosa y resulta muy difícil identificar las aportaciones individuales de cada grupo de trabajo, se aprecian sin embargo ciertas diferencias en detalles tales como la colocación de los desagües, la construcción de las escaleras o la misma distribución de los materiales; todo ello permite deducir que la obra se dividió en dos mitades, cada una de las cuales estaba a cargo de un «jefe de obras» con sus respectivas maneras de proceder.

Dado que las hiladas horizontales de bipedales, ladrillos planos de grandes dimensiones (2 pies romanos cuadrados), se colocaban con una separación constante entre sí de 4,5 pies romanos, no hacía falta tomar medidas desde el suelo a la hora de dejar los huecos para los alféizares de las ventanas, los dinteles de las puertas, las ménsulas o el nacimiento de las bóvedas. Por otro lado, esas mismas hiladas permitían proseguir la construcción en vertical en aquellos casos en que, por ejemplo, había que realizar una regata a modo de comprobación en un nivel inferior del muro. El ritmo de construcción dependía en gran medida de la puesta en práctica de recursos tan eficientes como éste.

Un proyecto de gran envergadura como las termas planteaba también no pocos problemas de acceso a la superestructura. Dada la considerable altura de la obra, se tuvo que instalar un complejo sistema de andamiaje que se sujetaba a los muros mediante una serie de pequeños soportes horizontales, de los que se han conservado los agujeros en los que iban clavados.

Se calcula que fueron precisos cerca de cien mil postes, los cuales constituyeron uno más de los innumerables complementos que se necesitaron para la construcción de las termas de Caracalla. Por otro lado, se requirieron enormes grúas que se accionaban mediante ingeniosos mecanismos para elevar la madera necesaria para construir el armazón sobre el que descansaban las imponentes bóvedas de hormigón del frígidaríum y el caldaríum, así como para colocar las columnas de granito que decoraban el frígidarium, de 12 m de alto y casi cien toneladas de peso cada una.

En ese sentido, otro problema logístico no menos importante que hubo que resolver fue encontrar un espacio lo suficientemente amplio como para dar cabida a las enormes columnas y los distintos armazones de madera. Las junturas de la obra indican que el edificio central se construyó por partes y que los materiales se guardaban en los amplios espacios interiores que se iban formando, como el frígidarium, la piscina o las dos pistas de deporte, al tiempo que se dejaban aberturas provisionales en los muros.

Las terrazas con columnas de los patios interiores se colocaron en el último momento y se garantizó la estabilidad de las bóvedas mediante unos tirantes de hierro afianzados a unos bloques de piedra que se insertaban a su vez en los mismos muros a la altura de la tenaza durante la primera fase de construcción, en lo que bien podría considerarse como el primer antecedente del moderno hormigón armado.

Se sabe que las termas contaban con una gran abundancia de trabajos en metal, tal como nos recuerda la descripción de la misteriosa celia solearís (probablemente se trate del caldaríum) mencionada al inicio del capítulo, en la que se alude a lo que tal vez fuera una especie de celosía ornamental en bronce dorado que el anónimo autor del siglo  IV no acertó a comprender del todo.

En cualquier caso, no cabe duda de que, fuera lo que fuese, continuaba causando admiración un siglo después de su construcción.

En definitiva, las termas de Caracalla ilustran, con sus enormes dimensiones y todo lo que éstas conllevaron, hasta qué punto los arquitectos romanos fueron capaces de llevar a su máxima expresión los conocimientos arquitectónicos de la época, al tiempo que plasmaban en piedra un inequívoco mensaje del poder imperial de Roma.

UN DÍA EN LOS BAÑOS: Los baños romanos, con sus gimnasios, tiendas, bibliotecas y jardines, eran populares lugares de reunión. Los ciudadanos pudientes pasaban el día ahí, intercambiando noticias, divirtiéndose con juegos de mesa, luchando y ejercitándose con pesas y pelotas medicinales. Incluso los pobres asistían, pues la admisión era barata, y para los niños, gratuita. Los bañistas pasaban por tres o cuatro clases de baños: tibio, caliente y seco, y de vapor caliente, antes de volver al frígidarium para una reanimante zambullida fría. No había jabón, y en su lugar los bañistas se untaban aceite en la piel, que luego removían, con el sudor y la tierra, con una raedora (accesorio similar a una navaja) llamada strigílis. Los ricos eran asistidos por esclavos, o por empleados de los baños. Estos eran ruidosos: la gente cantaba y gritaba, o gruñía y gemía con los golpes de los masajistas. Asistían hombres y mujeres, y durante mucho tiempo así fueron los baños, mixtos.

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En las Termas de Caracalla, usted es lo más importante.

Es cierto que hay baños en todas las ciudades del imperio, pero cuando haya pasado un día
en las termas de Caracalla, no querrá visitar otra.

Dimensiones

Recinto 412 x 383 m
Interior 323 x 323 m
Edificio central 218 x 1 i 2 m
Piscina 54 x 23 m
Frigidarium 59 x 24 m; 41 m de altura aproximadamente
Caldarium 35 m de diámetro; 44 m de altura aproximadamente
Patios interiores 67 x 29 m
Material empleado
Pozzolana 341.000 m3
Cal viva 35.000 m3
Toba 341.000 m3
Basalto para los cimientos 150.000 m3
Ladrillos para recubrimientos 17,5 millones
Ladrillos grandes 520,000
Columnas de mármol en el edificio central 252
Mármol para columnas y elementos decorativos 6.300 m3
Número de trabajadores medio (estimación)
Excavación 5.200 hombres Cimientos 9.500 hombres
Edificio central 4.500 hombres
Decoración 1.800 hombres

Fuente Consultada:
Atlas de los Extraordinario Lugares Misteriosos del Mundo
Las Setentas Maravillas del Mundo Antiguo Chris Scarre
Trabajo Enviado por Andrés J. Morello – Escuela N°16 Monserrat

Biografia de Trajano Emperador de Roma Columna de Trajano Filosofo

MARCO ULPIO TRAJANO
NACIMIENTO: 18 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 53 -MUERTE: SELINO (ASIA MENOR), 9 DE AGOSTO DEL AÑO 117 – GENERAL Y EMPERADOR DESDE QUE LO ADOPTÓ NERVA – CONQUISTÓ  DACIA PETRA Y MEDIO ORIENTE. MÁXIMA EXTENSIÓN DEL IMPERIO.

Era cónsul y gobernador de la Germania Superior, cuando el Senado lo eligió para suceder a Nerva, que lo había adoptado. Continuador de la política paternalista de su antecesor, aumentó la subvención para niños necesitados con la intención de mejorar la natalidad, que había descendido. Pero, a pesar de haber reformado y saneado a fondo el sistema financiero, Trajano explotó excesivamente la capacidad financiera del Imperio con sus campañas militares. A su muerte, fue nombrado Optimus Princeps.

Trajano amaba tanto el imperio que quiso todo de él, y pasó la mayor parte de su madurez protegiéndolo y expandiéndolo. Conquistó y absorbió la Dacia (actual Rumania) para poder controlar el Danubio, considerándolo la mejor barrera de contención para los “bárbaros”, que se multiplicaban a pasos agigantados. Impuso el latín en Dacia y, a cambio, se apoderó de sus minas de oro.

BIOGRAFÍA DE UNO DE LOS GRANDES EMPERADORES DEL IMPERIO ROMANO Hijo de un senador de origen umbrío establecido en Híspanla, Trajano se destacó tempranamente como comandante del ejército, hasta el punto de ser adoptado en el año 97 como hijo y heredero por Nerva, elegido emperador en la ancianidad y que no tenía hijos.

De este modo, se activó una nueva forma de acceso al poder imperial: la adopción. Trajano ejercía por entonces como : gobernador de la Germania Superior; al año siguiente, accedió al poder y antes de ir a Roma se dedicó a la tarea de consolidar las fronteras del Imperio en el Rin y el Danubio, continuamente amenazadas por los germanos.

Posteriormente, en dos campañas realizadas en los años 101-103 y 105-106 conquistó toda la Dada, al norte del Danubio, que convirtió en provincia romana. El propio emperador escribió unos Comentarios sobre sus campañas en Dacia, del que solo llegaron hasta nosotros algunos fragmentos.

En sus campañas en Oriente conquistó el reino nabateo, estableciendo así la provincia de Arabia Pétrea. Más al Este, en 116, arrebató la mayor parte del territorio al imperio parto, conquistó su capital, Ctesifonte, y llevó a las tropas romanas hasta las costas del Golfo Pérsico. En su época, el territorium del Imperio Romano alcanzó su máxima extensión, ya que su sucesor tuvo que renunciar a algunas de las conquistas del primer “emperador-soldado”, el primero también en haber nacido fuera del territorio itálico.

Con tiempo para adoptar y designar como heredero a su sobrino Adriano, murió cuando regresaba de las campañas contra los partos y sus cenizas fueron trasladas a Roma y depositadas en una cripta bajo la Columna Trajana.

Emprendió un ambicioso programa de construcciones en Roma con unas termas gigantescas en el Esquilmo y la edificación de su foro, el mayor de todos con los que contó la capital, y cuya columna decorada con un relieve en espiral constituye un original hito en el arte romano, en la que se narran con gran detalle las dos campañas de conquista de la Dacia, y en la que aparece el propio emperador en más de 40 ocasiones, realizando sacrificios, arengando a sus tropas, «organizando asedios de ciudades o recibiendo la rendición del rey dadoDecébalo.

Su competencia como administrador y la sencillez de sus costumbres le dieron una gran popularidad. Trató de gobernar con la colaboración del Senado y compartir tareas de administración, tales como la organización de los alimentos, subsidios para los niños pobres de Italia o la annona (reparto gratuito de comida, mantas, entradas a las termas y a los espectáculos).

Es conocida la correspondencia que mantuvo con él Plinio el Joven, colega del emperador en un consulado y amigo cuando era gobernador de Bitinia, así como el texto que le dedicó en su Panegírico.

columna de trajano:
La columna de Trajano: Para conmemorar su triunfo en Dacia, Trajano hizo erigir en el foro de Roma una magnífica columna de mármol de 33 m de alto que aún permanece en pie. En ella se representan las campañas de Dacia, con un bajorrelieve en espiral que contiene más de 2.500 figuras y que describe todo tipo de escenas bélicas, desde la preparación de la guerra hasta el triunfante retorno a Roma. 

imperio en tiempos de trajano

Amos de Occidente Cuando el emperador Trajano murió en el año 117 d.C., el Imperio Romano tenía su máxima extensión, desde Inglaterra hasta el norte de África y de España al mar Caspio. Los soldados romanos estaban emplazados a lo largo de la Muralla de Adriano en Inglaterra y de la frontera del Danubio y el Rin. Tenían guarniciones en las Galias, España, Tracia, Egipto, Judea y Siria.

PARA SABER MAS…
SU VIDA Y EMPRESAS MILITARES

Trajano fue el primer emperador nacido fuera de la península Italiana (año 53 de nuestra era). La versión más comúnmente aceptada le atribuye como lugar de nacimiento la ciudad de Itálica, en las cercanías de la actual Sevilla; aunque no se descartan otras hipótesis probables.

De niño fue llevado por sus padres a Roma, donde se educó. Siendo muy joven se incorporó al ejército, en el que actuó con brillo durante más de una década en calidad de tribuno. En el año 91 fue designado gobernador de  región llamada “Germania superior”. Poco después, el emperador Nerva  declaró su hijo adoptivo, con lo cual quería indicar que lo considera!».! hombre apto para sucederle en el poder.

Nerva murió a fines del año 98. Trajano, que, como dijimos, se hallaba por ese entonces en territorios germánicos, se convirtió de ese modo en emperador. Los primeros dos años de su gobierno los consagró a fortificar luí fronteras de la región renana, en previsión de posibles invasiones teutónicas.

Cuando regresó a Roma el año 99, permaneció en ella sólo el tiempo que le demando la preparación de un fuerte ejército: tenía el propósito de conquistar la región de Dacia y someter a sus belicosos habitantes. Reunió más de 100.000 hombres, y el año 101 inició la campaña contra los temibles dacios. Éstos no atacaron en seguida. Su táctica se orientó más bien a alejar al ejército romano de sus fuentes de abastecimiento, mediante una serie de retiradas hacia las regiones más abruptas. Trajano, sin embargo, logró dar batalla en la región de Tape, a unos 20 kilómetros de la capital dacia, donde obtuvo una gran victoria.

Después Trajano ordenó reunir todas sus tropas en un solo campamento, a fin de esperar el invierno, ya próximo. Esta concentración le permitió conservar íntegras sus fuerzas hasta la primavera siguiente. En el año 102, en efecto, inició las hostilidades contra ese pueblo que defendía no sólo su independencia, sino también la libertad personal de sus hombres.

Los dacios, dirigidos por Decébalo, se batieron heroicamente, pero al fin debieron doblegarse bajo los muros de su capital, la aldea de Sarmizegetusa. De ese modo una nueva tierra fue agregada al Imperio Romano. Pero Trajano no le otorgó condición de provincia, sino la de Estado vasallo, y el rey Decébalo quedó al frente del país, mediante el juramento de fidelidad a las leyes romanas.

Trajano retornó a Roma en el año 103, y celebró el triunfo. Mientras atravesaba el Danubio, encomendó al arquitecto Apolodoro de Damasco la tarea de construir un puente sobre el río. La obra, una vez concluida, constituyó el asombro de su tiempo. El puente tenía una longitud de 1.478 metros y se apoyaba sobre una serie de 20 pilares.

Al año siguiente Decébalo volvió a presentar batalla a los romanos. Éstos se hallaban acantonados en todos los puntos estratégicos y contaban, además, hasta con la ayuda de tropas dacias reclutadas insidiosamente durante el período de paz. Las tropas romanas, dirigidas por Trajano, obtuvieron una rápida victoria, y sitiaron la capital de los dacios. Decébalo, viéndose perdido, se suicidó.

Desde ese momento Dacia quedó incorporada al Imperio como una nueva “provincia”.Terminada la conquista de Dacia, Trajano se consagró a obras de índole civil. Sólo hacia el año 114 volvió a emprender la actividad militar. Al frente de un fuerte ejército se dirigió a la frontera con el imperio parto, en el Cercano Oriente. Tras establecerse en la dudad 3e Antioquia se apoderó rápidamente de Armenia y Mesopotamia, La campaña contra Partía se inició en el año 116 y muy pronto el ejército de este país hubo de rendirse. Luego ocupó los territorios regados por el Tigris y llegó hasta la desembocadura en el golfo Pérsico.

Cuando regresaba a Roma, Trajano se enteró de que los partos habían avanzado nuevamente y sublevado las regiones recientemente conquistadas por el emperador. Como éste ya no podía sofocar por sí mismo la revuelta, encomendó la empresa al general Lucio Quieto, mientras él, agotado, se hizo transportar hasta la costa asiática de Cilicia, desde donde se proponía embarcarse para Roma; la muerte le impidió regresar: el desenlace se produjo en Selinonte, en el año 117, a los 20 de su reinado.

Origen de Roma La Monarquia Los Reyes Etruscos y Latinos Romanos

ORIGEN DE ROMA Y LA MONARQUÍA

ORIGEN DE ROMA Y LA MONARQUÍAEL MEDIO GEOGRÁFICO: La civilización romana, la más grande y duradera de la antigüedad, se desarrolló en la península itálica, situada al Occidente de Grecia y en el centro del mar Mediterráneo, al que en cierto modo divide en dos cuencas. Dicha península tiene la forma de una bota y está limitada al norte por los Alpes, un semicírculo de montañas muy altas, cubiertas le nieve, que encierra un valle de naturaleza muy fértil, regado por el río Po, que desemboca en el mar Adriático.

En forma longitudinal se extienden los montes Apeninos, que descienden hacia los mares laterales, el Adriático y el Tirreno, dando lugar, en la margen occidental, a la existencia de múltiples llanuras, algunas muy feraces, como las surcadas por los ríos Amo y Tíber.

Próximas al continente, se encuentran tres grandes islas: Córcega, Cerdeña y Sicilia, esta última apenas separada de la península por el estrecho de Mesina y escasamente distante del continente africano. El clima es benigno, sobre todo en el Sur, con un sol brillante y permanente, lo que favorece el establecimiento del hombre y el cultivo le! suelo.

LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON

Los primitivos habitantes de este privilegiado territorio, fueron los ligures, que hacia el año 1500 a.C. se establecieron en el Norte, en la región que hoy se conoce precisamente como la Liguria. Luego aparecieron los italiotas, procedentes del centro de Europa —indoeuropeos, como los pueblos que invadieron Grecia por la misma época— que se impusieron sobre los ligures y se radicaron en la región central, donde se integraron en numerosas tribus, entre las que podemos mencionar a los sabinos, que fueron los que iniciaron el asentamiento en la Campania; en seguida los siguieron los latinos, que ocuparon el valle del Tíber y su zona adyacente, que se llamaba el Lacio; más tarde arribaron los umbrios, que se quedaron en la llanura del Po; y finalmente, los ilirios, que se localizaron en el Véneto. Otros grupos menores ocuparon distintas posiciones.

Los etruscos: Sin embargo, los habitantes de mayor repercusión en la península itálica, fueron los etruscos, a quienes los griegos llamaron tirrenos, cuyo verdadero origen se desconoce, pero se supone llegados del mar Egeo, hacia el año 1000 a.C., como consecuencia de la gran expansión griega que los empujó hacia el Oeste y los obligó a establecerse en las ostas itálicas, en la región de la Toscana, entre los ríos Amo y Tíber.

Los etruscos fundaron varias ciudades independientes entre sí, aunque unidas federativamente, y rápidamente se extendieron desde los Alpes hasta la Campania, alcanzando elevados niveles culturales, en cuyas expresiones se advierte la combinación de elementos de origen griego y cretense.

Las ciudades tenían un rey, que concentraba la suma del poder. Los descendientes de los invasores constituían la nobleza, en tanto que el resto de la población vivía en servidumbre. La principal actividad económica fue la agricultura, que prosperaba en las tierras fértiles, debido a las importantes obras de desecación de los pantanos que llevaron a cabo.

Su religión, como la de los pueblos orientales —salvo los hebreos—, fue politeísta, aunque reconocían una trinidad común, integrada por Júpiter, Juno y Minerva. Los muertos eran objeto de un culto especial, a la manera de los egipcios. Además ofrecían a los dioses sacrificios de animales y, en ocasiones, de seres humanos, como resultado de combates singulares. Creían también en los presagios, que se hacían sobre la observación del vuelo de las aves o del análisis de las entrañas de los animales sacrificados; y efectuaban plegarias de impetración a los dioses. Los arúspices estaban encargados de interpretar las recopilaciones en las que estaban contenidas las normas para la organización de la comunidad y las relaciones entre sus miembros.

Las manifestaciones artísticas también tuvieron reminiscencias de los griegos y orientales, pero con el aporte de nuevos elementos de gran originalidad. En arquitectura se destacaron por la construcción de puentes, acueductos y cloacas, cuya excelencia los hace valederos hasta la actualidad. También fue muy importante la construcción de carreteras y la erección de murallas hechas de piedras, sin cemento. En estas construcciones aplicaron el arco y la bóveda, que luego tanto difundieron los romanos.

Los Esposos-Arte Etrusco

La civilización etrusca floreció hasta el año 600 a.C. aproximadamente, en que al chocar con los italiotas y con los griegos, terminó por desaparecer. La decadencia comenzó con la derrota en la batalla naval de Cumas, en el año 520 a.C., librada contra la flota griega en un intento de apoderarse de las colonias próximas a Nápoles.

Aprovechando esta circunstancia, en el año 509 a.C. se sublevaron los latinos y lograron que los etruscos se retiraran de la margen opuesta del Tíber, abandonando la región del Lacio.

Para esa época penetraron los galos por el Norte de Italia, obligando a los etruscos a desalojar la rica zona del Po, que desde entonces se conoció como la Galia Cisalpina (de este lado de los Alpes). De esta manera, los etruscos quedaron reducidos a sus primitivas posesiones en la Toscana, hasta ser dominados por los romanos. (ampliar sobre los etruscos)

Mural de una tumba etrusca. Al igual que los egipcios, los etruscos llenaban sus tumbas con muebles, tazones y otros objetos de la vida cotidiana, así como murales que muestran diversiones experimentadas en vida y esperando la muerte en la vida después de morir. En este mural encontrado en una tumba etrusca en Tarquinia se observa a los sirvientes y músicos en un banquete. Este mural data de la primera mitad del siglo V a. de C.

LA MONARQUÍA: Como vimos, los latinos, se establecieron en el valle del Tíber y su comarca circundante, que se llamaba el Lacio, llanura escasamente fértil que se recostaba sobre el mar Etrusco, que más tarde se denominó mar Tirreno. La región no era muy favorable, por sus terrenos bajos y pantanosos, y estaba cercada al Norte por los etruscos y al Sur por los griegos. Esta circunstancia hizo que sus habitantes buscaran la forma de poder defenderse mejor de sus vecinos.

En el año 753 a.C., un grupo de familias procedentes de Alba Longa resolvió establecerse en el monte Palatino, donde fundaron una aldea, llamada en un principio Germal, y más tarde conocida como Palatina.

Con la llegada de otras familias, fueron ocupando los montes vecinos, hasta completar siete poblaciones, las cuales se unieron federativa-mente, a la manera de los etruscos, constituyendo el Septimontium o Liga de los Siete Montes, que conservó una relación muy estrecha con Alba Longa, que era la ciudad de origen de sus miembros.

Sin embargo, poco después aparecieron los etruscos, quienes conquistaron toda la región del Lacio y sometieron a Alba Longa y a todas las ciudades de la Liga, que se unificaron en una sola ciudad a la que llamaron Roma, nombre que deriva de la palabra etrusca rumón, que significa río.

La leyenda: Según la leyenda, narrada por el famoso escritor Virgilio en su obra La Eneida, el príncipe troyano Eneas, después de la toma de su ciudad por los griegos, huyó hacia Italia en busca de refugio, y llegó hasta el Lacio, donde se estableció y fundó la ciudad de Lavinio.

Ascanio, hijo de Eneas, que había acompañado a su padre, lo sucedió como rey de Lavinio y, a su vez, erigió otra ciudad a la que llamó Alba Longa.

Mucho tiempo después, Numitor, descendiente de Ascanio, fue derrocado por su hermano Amulio, quien ordenó que R5mulo y Remo, hijos de Rea Silvia, hija, a su vez de Numitor, fueran abandonados en las márgenes del Tíber para que murieran de hambre. Sin embargo, los niños fueron alimentados por una loba, hasta que un pastor los encontró y los crio en su casa. Cuando Rómulo y Remo crecieron, fueron reconocidos por su abuelo Numitor, y al enterarse de su origen noble, derrocaron a Amulio y restablecieron a Numitor en el trono de Alba Longa

Fue entonces cuando Rómulo y Remo decidieron fundar una nueva ciudad en el monte Palatino, a escasa distancia del mar, de manera tal que pudiera recibir por el Tíber las mercaderías necesarias y a la vez estuviera suficientemente alejada para resguardarse del ataque de los piratas.

Ambos hermanos trazaron los límites de la ciudad a la que llamaron Roma— y abrieron un foso que la rodeaba. Rómulo dio aviso que castigaría severamente a quien se atreviera a cruzarlo, y como Remo lo hizo, le dio muerte sin piedad.

Además, como la ciudad se fue poblando de pastores, sin el aporte necesario de mujeres para fundar familias, Rómulo organizó una fiesta e invitó a sus vecinos, los sabinos, que confiadamente fueron, acompañados de sus mujeres y sus hijas. Durante el transcurso de la misma, a una señal convenida, los romanos raptaron a las mujeres, lo que dió origen a una guerra con los sabinos, que terminó por mediación de las mismas mujeres raptadas, las que habiéndose convertido en esposas de los romanos, se interpusieron entre los combatientes y los reconciliaron.

Posteriormente, en el año 715 a.C., el fundador de Roma desapareció en forma misteriosa. En cierta ocasión en que pasaba revista a sus tropas, se produjo una terrible tempestad, pasada la cual nadie volvió a verlo, lo cual dio lugar a que se tejieran muchas conjeturas, entra ellas la de su asesinato y, finalmente, a que se lo adorara como a un dios.

A Rómulo le sucedió Numa Pompilio, un jefe de origen sabino, que era famoso por su sabiduría. Durante su reinado se dictaron las primeras leyes que rigieron a los romanos. Además dió forma definitiva a su religión.

A Numa Pompilio le siguió Tulio Hostilio, de inspiración guerrera, quien atacó a los albanos y los venció por completo después de una larga contienda, con lo que Alba Longa quedó subordinada a los romanos.

La guerra se definió por el enfrentamiento de tres hermanos, los Horacios, que combatieron por los romanos, con los tres Curiacios, que lo hicieron por los albanos. En el primer choque murieron dos Horacios y fueron heridos los tres Curiacios. Entonces el último Horacio fingió huir y ultimó por separado a los Curiacios, que estando heridos no pudieron perseguirlo a la misma velocidad.

Luego ocupó el trono Anco Marcio, también de origen sabino, que ordenó la construcción del puerto de Ostia.

Después fue encumbrado Tarquino el Antiguo, nacido en Tarquinia, ciudad de Etruria, que introdujo en Roma las costumbres etruscas. Tuvo especial preocupación por el embellecimiento de Roma y ordenó la construcción de un templo consagrado a Júpiter, que se llamó el Capitolio, debido a que cuando se estaba excavando para colocar los cimientos del edificio, se encontró una cabeza (capitis en latín), lo que según los augures, indicaba que Roma’ llegaría a ser la capital o cabeza del mundo. Durante su reinado también se construyeron el Circo, el Foro y la Cloaca Máxima.

A Tarquino el Antiguo le sucedió su yerno, Servio Tulio, que era hijo de una esclava y había sido criado en el palacio de Tarquino. Este rey incorporó los distritos etruscos a la alianza romana y dividió a la sociedad en clases, según su fortuna. Además rodeó a la ciudad de una fortificación y creó registros para los ciudadanos. Debido a este hecho, que perjudicaba a las antiguas familias, pereció víctima de una conspiración.

Le siguió Tarquino el Soberbio quien desvirtuó la obra realizada por su antecesor y pretendió gobernar con poderes absolutos. Con el propósito de conquistar a las colonias griegas del Sur, organizó una campaña que, como vimos, le resultó adversa. No obstante, según la leyenda, su caída se produjo por una tropelía cometida por su hijo Sexto quien, abusando de la hospitalidad de su pariente Tarquino Cola tino, violó a su esposa Lucrecia, quien se mató de desesperación. Su esposo ultrajado, que se encontraba en campaña, y Lucio Junio Bruto, sublevaron al pueblo y derrocaron a Tarquino el Soberbio, quedando abolida la monarquía (510 a.C.). El rey fue reemplazado por los cónsules y comenzó la República.

Biografia de Marco Aurelio Emperador de Roma Emperador Filosofo

Biografía de Marco Aurelio
Emperador de Roma

Biografia de Marco Aurelio Emperador de Roma Filósofo estoico  y emperador romano (161-180), nacido en Roma, conocido como el emperador-filósofo. De una familia de gran prestigio: su abuelo paterno fue cónsul y prefecto de Roma, su abuela materna heredó una de las mayores fortunas de Roma y una tía paterna, se casó con Tito Aurelio Antonino, que se convirtió en emperador y tomó como un hijo de crianza y uno de sus sucesores.

Estudió retórica griega y latina con Herodes Ático y Marco Cornelio Frontón, el cual desde entonces habría de ser su amigo y consejero espiritual. Seducido por el estoicismo, vistió muy pronto el manto de filósofo (133).

El emperador Adriano anunció (136) A Lucio Cómodo como sucesor, pero con su muerte (138), Adriano, eligió A Marco Aurelio para sucederle, con el compromiso de adoptar como dos hijos a Lucio Vero, hijo de Marco Aurelio y Cómodo.

Bien socializados con la riqueza y el poder y recibió una amplia educación humanística maestros griegos. Fue tres veces cónsul y se casó con la hija del emperador (145), Faustina. Dos años más tarde recibió la tribunicia potestas y el imperium, los más grandes  poderes formales del imperio.

Con la muerte de Antonino (161), asumió el trono con Lucius Verus. Controlado por Vero, los romanos lucharon contra los partos (162-166), que habían invadido Siria. A pesar de la victoria, trajo la plaga que diezmó a muchos romanos. Mientras que ambos estaban en una expedición de castigo a lo largo del Danubio (168), hordas invadieron Italia fue invadida por los alemanes pusieron sitio a Aquileya, pero el retorno de los gobernantes de comer a los invasores fueron derrotados (169). Vero murió repentinamente poco después, pero el nuevo emperador siguió luchando y restauró la frontera del Danubio. Luego trató de pacificar las provincias de Oriente.

Visitó Antioquía, Alejandría y Atenas, pero en este viaje, perdió la emperatriz Faustina. Luego divide el gobierno con su hijo Cómodo (177), que reanudaron las guerras del Danubio. Murió en Viena, y a pesar de las muchas guerras y los asuntos de gobierno, era un hombre de buena conversación, misericordioso con el enemigo, justo en sus decisiones, y profundamente dedicados a la filosofía. Considerado el más noble de los emperadores paganos, muchos historiadores de su reinado coincidió con la época dorada del Imperio Romano.

Considerado el último gran estoico de la antigüedad, escribió cartas y dejó un pequeño libro de sus recuerdos y meditaciones, que condensa todo su pensamiento. Escrito en griego en sus momentos de meditación, incluso en tiempos de feroces batallas, una obra clásica del estoicismo, consistió en una serie de máximas, sentencias y reflexiones, lo que refleja el mensaje general como un acto de fe en la razón y el coraje contra la adversidad. Él enseñó que el ideal que se buscaba no era la felicidad, pero la facilidad y el dominio de las pasiones y las emociones que se obtendrían por la armonía con la naturaleza y la aceptación de sus leyes. No se puede decir que fue un pensador original, porque las ideas están claramente inspirados en el estoicismo de Epicteto, con matices de neo-platonismo.

Filosóficamente predicó que el hombre estaba compuesto de tres principios: el cuerpo (más que carne), el alma (pneuma) y alma (más alto principio).

Algunos Pensamiento de Marco Aurelio:

“No obres como si tuvieras diez mil años para vivir: la muerte nos está tocando con los codos. Procura, mientras vivas, servir para algo que esté dentro de tus aptitudes. Pronto has de ser devuelto a esa fuerza directora del Universo que te dio la vida.

“Un buen sistema de vivir es el de desprenderse de las cosas innecesarias. La mayor parte de lo que hacemos y decimos no es necesario. Si prescindiéramos de ello, tendríamos más tiempo y menos disgustos. El hombre ciego es el que deja sin ojos a su pensamiento. El pensamiento es lo que da la vida, y no el cuerpo -dice Epicteto-; eres un alma viviente que arrastra consigo un cuerpo.

“Si queremos conocer bien el exacto valor de las personas, habremos de estudiar lo que piensan, qué persiguen y cuáles son las cosas que desprecian. El hombre vale más o menos según sea el valor de aquellas cosas a las cuales ha consagrado su vida.”

LA MORAL ROMANA: DOCTRINA DE LOS ESTOICOS

LA SOLIDARIDAD CON TODOS LOS HOMBRES: “Encontraras mas fácilmente un átomo de tierra separado de los otros átomos, que un hombre separado riel hombre… A los hombres, con los cuales tienes un destino en común, ámalos, pero de verdad… Es pariente mío (el pecador también) porque participa de la misma inteligencia y destino divino… Hemos nacido para la cooperación, con los pies, las manos, los párpados… Todo lo racional está emparentado, y preocuparse por todos los hombres es propio de la naturaleza del hombre” (Marco Aurelio).

LA BONDAD, VIRTUD INVENCIBLE: “Invencible es la bondad cuando es sincera, y no de mala gana ni hipócrita. ¿Qué podrá hacerte el hombro más insolente si te mantienes bueno con él y, si es menester, lo exhortas dulcemente y te ocupas de instruirlo en la ocasión misma en que intenta hacerte mal?… Pero es necesario hacerlo sin ironía y sin injuria, más bien con completa ternura y sin nada de mordacidad en el alma…, cuando estuvieses solo con él y sin testigos” (Marco Aurelio!

LA ACEPTACIÓN DE LA MUERTE: “Hombre, has sido ciudadano en esta gran dudad: ¿qué importa si sólo durante cinco años o tres? Pues  aquello que es conforme a las leyes, es igual para todos. ¿Qué temes, pues, si de la ciudad te despide no un tirano, ni un juez inicuo, sino la naturaleza, que te había admitido en ella? ‘Pero no he recitado cinco actos, sino solamente tres. Has recitado bien: en la vida, tres actos equivalen ya a todo el drama entero… Marcha sereno, pues, ya que está sereno quien te despide” (Marco Aurelio).

VIVIR CON LOS HOMBRES
“Aquel que abandona su puesto y el que se aleja de quienes, por naturaleza, son parientes y amigos suyos, son Igualmente desertores” (Marco Aurelio).

LA TOLERANCIA, UNA CUALIDAD NECESARIA
“¿Con qué te indignas? ¿Con la maldad de los hombres?… La tolerancia es parte de la justicia y pecan involuntariamente…” (Marco Aurelio).

LA INJURIA ES UN SACRILEGIO
“Aquel que Injuria comete una impiedad. La naturaleza universal ha creado los animales racionales los unos para ¡ los otros, de manera… que se ayuden mutuamente, pero jamás que se molesten recíprocamente. Entonces, aquel I que infringe tal precepto comete un evidente sacrilegio en contra de la más venerable divinidad…” (Marco Aurelio).

LAS COSAS HUMANAS SON EFÍMERAS
“La duración de la vida humana es un instante; la composición del cuerpo, sujeta a putrefacción; la fuerza vital, un torbellino; Incierta la fortuna; la fama, injusta. En suma, un río todas las cosas del cuerpo; las del alma, sueño j y estupor; la vida, guerra y peregrinación; olvido la fama póstuma…” (Marco Aurelio).

MIRAR EL MAS ALLÁ SIN TEMOR: “Te has embarcado, has navegado, has llegado, desciende. Si es en otra vida, ninguna está vacía de dioses, ni aun | ésta. SI es en la insensibilidad, cesarás de soportar dolores y placeres, y de servir a semejante vaso, que es tan inferior ,1 quien lo sirve: pues éste es intelecto y alma; aquél, tierra y podredumbre” (Marco Aurelio).

Biografia de Julio César – Historia de Roma – Triunvirato Romano Gran conquistador

Biografía de Julio César – Historia de Roma –
Triunvirato Romano

Biografia de Julio César - Historia de Roma - Triunvirato Romano Gran conquistador

JULIO CESAR:(100-44 a.c.)

Integrante del primer triunvirato para el gobierno romano, junto a Cayo Craso y Pompeyo. Dictador perpetuo , en el 48 a de C. al vencer a su compatriota Pompeyo en la batalla de Farsalia. Ultimo conductor político y militar de Roma, durante la república. Murió asesinado por una conspiración en el 44 a. de C.

Introducción Histórica:

Entre los siglos IV y I a. de C., Roma se organizó como una república. Al igual que en las polis griegas, los ciudadanos colaboraban para solucionar los problemas comunes de la ciudad. Ellos elegían con su voto en la asamblea, que elegía a los funcionarios del gobierno, llamados: magistrados. Los magistrados iba haciendo su carrera política, pasando desde magistraturas menores a otras más importantes.

Los cargos políticos eran los siguientes:

Cónsules: dirigían al ejército

Pretores: administraban justicia

Ediles: se ocupaban de la limpieza y orden de la ciudad

Censores: realizan censos en las provincias para el cobro de los impuestos

Tribunos: defendían a los plebeyos.

Dictador: tenía el poder absoluto, pero limitado a no más de seis meses, y eran elegido en ocasiones especiales, cuando la república se hallaba en peligro.

El Senado, estaba formado por los ancianos de las familias más poderosas. Ellos asesoraban a todos los magistrados, declaraban la guerra y recibía las embajadas. Esta institución fue la más fuerte de la república, y los magistrados aceptaban todas sus decisiones. El verdadero poder de la república fue este senado. Su miembros ocupaban el cargo de por vida.

En la sociedad romana había dos grupos: los Patricios y los Plebeyos, y no tenían igualdad ante la ley. Los primeros fueron los grupos privilegiados, porque se consideraban descendientes de familias tradicionales y fundadoras de Roma. Era un grupo selecto, cerrado, que accedían a cargos políticos, eran ricos y poseían las mejores tierras. El otro grupo, en permanente conflictos con los patricios, pertenecían a una multitud ( de ahí el nombre plebe), y estaban prohibidos de gobernar, ni de elegir a sus gobernantes. En pocas palabras, este grupo social estaba en desigualdad social, política, legal y religiosas frente a los patricios. Por ejemplo el reparto de las tierras conquistadas, por los soldados plebeyos, nunca fueron repartidas en forma justa. Prácticamente todas las tierras eran para las familias patricias. Existían dentro de la plebe , algunos ciudadanos con una mejor condición económica como podían ser los artesanos y comerciantes, o bien algunos campesinos menos pobres.

Los plebeyos siempre descontentos, trataron de mejorar su situación social dentro de la ciudad, y en el año 450 a. de C. se iniciaron algunas reformas, escritas en la Ley de las 12 Tablas y la Ley Licinia Sixtiae. Una medida tomada, fue el retiro total de este grupo a los bosques de los alrededores, dejando la ciudad prácticamente desierta. Los plebeyos lentamente fueron aceptados como ciudadanos hijos de Roma.

Hacía el siglo II a. de C. el imperio romano alcanzaba extensiones interminables, y se encontró con un problema difícil, que fue la organización de los pueblos dominados. Por lo tanto se tomó a la región conquistada, como una provincia del imperio, y fue controlada por un pretor, que a su vez contaba con el apoyo del ejercito romano. En algunos casos se permitió que el mismo gobernante dominado siga en el trono, pero debía pagar tributos. Roma tomaba estos pueblos como de su propiedad, para exigirles pagos regulares, sin importarle el desarrollo de las mismas, situación que creó un malestar en los habitantes de las provincias.

Ya en el siglo III a. de c. la continua incorporación de territorios conquistados originó cambios en la sociedad romana, como por ejemplo:

– Aumentó el número de esclavos, pues todos los hombres fueron dominados.

– Se empobrecieron totalmente los campesinos locales, porque los cereales y cultivos que venían de otras provincias eran más baratos.

– Crecieron las ciudades porque los colonos perdían sus tierras o los terratenientes les compraban las tierras a muy bajo precio, y ponían a trabajar miles de esclavos.

Roma y las ciudades de alrededor, estaban ocupadas por esclavos y hombres libres desocupados. Por lo tanto había un gran malestar por parte del pueblo, conflictos entre patricios y plebeyos, conflictos entre las provincias (por la gran exigencia tributaria) y Roma, los esclavos con sus amos, ya que eran tratados brutalmente. Era tal cantidad de esclavos, que nadie los cuidaba, ya que podían ser reemplazados fácilmente. Un esclavo que se fugaba, no tenía otra posibilidad que cambiar a otro amo que lo tratara mejor. Muchos aliados querían su ciudadanía romana, para conseguir algunos beneficios en las tierras que conquistaban.

Cuando los plebeyos fueron reconocidos en la política se formó en el gobierno un grupo con los mismos, llamado: los tribunos de la plebe. Estos tratando remediar la pobreza existente, exigieron una reforma rural, para que los pobres pudiesen obtener algo de tierras y cereales para su trabajo y consumo. Además pidieron que los pobres sean aceptados como soldados del ejército romano, ya que la condición reinante requería que posean alguna propiedad para ser aceptados en la defensa de Roma. La violenta reacción del senado frente a este pedido, hizo que varios tribunos fuesen asesinado, entre ellos los famosos oradores hermanos: Tiberio y Cayo Graco. Esta situación generó una guerra civil, entre ambos bandos, los plebeyos comandados por Mario y los patricios dirigidos por Sila. Finalmente Mario fue vencido por Sila, y este recortó la autoridad de los tribunos en el gobierno y fortaleció al Senado. A partir de este momento las guerras civiles continuaron pero no con intensiones de mejorar la situación social del pueblo, sino la de obtener el poder de mando.

Además la gran extensión del imperio hizo necesario que la forma de gobernar hasta ese momento fuera revertida, es decir, ya las provincias no podían ser controladas por un pretor o un rey a su antojo, sino que se creó un gobierno de tres o triunvirato, constituido por hombres con poder militar y económico, los cuales conducirían el futuro del imperio en conjunto con el Senado.

Aquellos hombres fueron:

Craso un rico comerciante.

Pompeyo un militar victorioso en el norte de Africa y España y Julio Cesar un patricio con honores militares, sobrino de Mario.

En el 50 a. de C. estando Julio Cesar y Craso luchando en los límites del imperio, Pompeyo, en Roma se declaró único cónsul con el apoyo del Senado. Julio Cesar, marchó con su ejército, cruzó el río Rubicón (no estaba permitido) y llega a Roma en el 48 a. de C. Vence a Pompeyo en la batalla de Farsalia, escapando este último a Egipto donde es recibido por el rey Ptolomeo, que mas tarde lo asesina y entrega la cabeza a Juio César, como seña de amistad. Debido a los triunfos obtenidos en su recorrida, y al vencer a Pompeyo, Julio Cesar recibió cargos y honores como nadie lo había recibido simultáneamente.

Cesar, personalmente:

* Ejerció el cargo de dictador perpetuo

* Tuvo el título de imperator o jefe máximo del ejército.

* Se reservó la atribución de declarar la paz o guerra.

* Tuvo las atribuciones de los tribunos de la plebe.

* Ejerció el poder de los sensores.

Obra de César:

Convirtió al Senado en un cuerpo simplemente consultivo. Aumnetó el número de sus miembros a 900 y lo integró con gente de preovincia.

Otorgó a los cuestores la cobranza de impuestos. Desplazó de esta forma a los publicanos, moderando así el saqueo.

Desarrolló un vasto plan de colonización y reparto de tierras.

Realizó grandes obras públicas.

Protegió el comercio y la industria.

Para fortalecer su autoridad aumentó el número de senadores incorporando a sus partidarios en el Senado. Además concedió a la plebe tierras y cereales baratos. Reformó el calendario que tuvo vigencia hasta el siglo XV, donde el Papa Gregorio tuvo que rectificarlo.

Esta nueva realidad política llegó a ser insoportable para algunos sectores, y creó la resistencia de algunos senadores patricios, que tramaron un plan para desprestigiarlo con el pueblo. Difundieron que Julio César deseaba coronarse como rey, título muy odiado por los romanos porque les recordaba la dominación estrusca. Por otro lado al no tener hijos varones, adoptó a su sobrino Octavio como hijo, por lo que hizo pensar que realmente estaba preparando su plan para convertirse en rey.

Finalmente en el 44 a. de C. en los idus de Marzo,fue asesinado, con veintitrés apuñaladas. Su hijo adoptivo Marco Bruto fue uno de los cabecillas de este atentado.

Roma recibió la noticia con profundo pesar, en su funeral de produjeron escenas de frenesí colectivo.

Al no tener César herederos varones, en su testamento estableció la condición de que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio fue el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto (significa:Sagrado).

Su producción literaria más famosa (elegías, epigramas, discursos, etc.) se condensa en dos obras: «Sobre la guerra de las Galias» y «Sobre la guerra civil».

CRONOLOGIA

100 a.C. Nace el 12 (o el 13) de julio, en Roma, miembro de la familia Julia y sobrino de Cayo Mario (líder de los populares).

84 a.C. Se casa con Cornelia, hija del general popular Lucio Cornelio Cinna.

82 a.C. El recién elegido dictador Lucio Cornelio Sila le conmina a que se divorcie de Cornelia. Julio César huye de Roma.

78 a.C. Regresa a Roma tras la dimisión de Sila.

76 a.C. Inicia sus estudios de retórica, en Rodas.

69 a.C. Elegido cuestor.

65 a.C. Elegido edil curul.

61 a.C. Gobernador de Hispania.

60 a.C. Forma parte del primer triunvirato, junto a Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso.

59 a.C. Pompeyo se casa con Julia, la hija de Julio César. Elegido cónsul.

58 a.C. Gobernador de la Galia. En los siguientes siete años consigue establecer el dominio romano sobre el norte y el centro europeo situado al oeste del Rin.

55 a.C. Expedición a Britania.

54 a.C. Fallece su hija Julia.

53 a.C. Craso es derrotado y muere en combate contra los partos.

52 a.C. Pompeyo se convierte en único cónsul.

49 a.C. El Senado, incitado por Pompeyo, pide a Julio César la renuncia de su mando y la disolución de sus tropas. Tras cruzar el Rubicón, logra el rápido control sobre la península Itálica.

48 a.C. Elegido cónsul, destruye a las fuerzas de Pompeyo en Farsalia, quien es asesinado en Egipto.

47 a.C. Proclama a Cleopatra VII reina de Egipto. Regresa a Roma como dictador.

45 a.C. Pasa a ser cónsul, con un mandato de diez años. Establece un amplio programa de reformas tras recibir todos los honores e incrementar su prestigio.

44 a.C. El 15 de marzo es asesinado en el edificio romano del Senado por un grupo de senadores.

PARA SABER MAS, SOBRE JULIO CESAR EN LAS GALIAS
EN LAS CALÍAS, CESAR FORJA UN EJERCITO

Para suplantar a sus rivales, necesitaba un ejército y dinero. Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transalpina. Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir “La Guerra de las Galias”, memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo.

En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país. Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones. Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares. El adiestramiento y alimentación de semejante multitud constituía un problema. Pero los tributos que redituaba al país eran tan fabulosos que le permitieron pagar todas las deudas. Los soldados no recibían únicamente su paga o sueldo, sino también botín de guerra: oro y esclavos.

Cuando la campaña de la Galia se aproximaba a su fin, Pompeyo y Craso percibieron que la balanza del poder se había desequilibrado en su contra: el socio había crecido demasiado.

En el año 56 a.C., los tres caudillos se reunieron en la residencia de invierno de César, en la Galia Cisalpina, para zanjar sus diferencias. Era una verdadera asamblea de reyes sin corona. También asistieron a ella doscientos senadores. César logró la concreción de un acuerdo, por el cual obtuvo del Senado oportunidades iguales para los tres “socios”. Craso partió para Asia, a fin de imitar a César (ganar dinero y organizar un ejército). Sin embargo, se excedió en el pillaje y se mostró poco apto para la organización de las tropas. Acumuló una gran fortuna, pero se dejó atraer por los partos a un desierto, donde lo rodearon con su caballería y lo exterminaron.

Los dos “socios” sobrevivientes, uno en Galia y otro en Roma, comenzaron a calcular cuáles serían sus próximos pasos para lograr el poder absoluto. Los nobles y “demócratas moderados” de Roma estaban convencidos de que Pompeyo era un “mal menor”, comparado con el demagogo César. El primero era más conservador, buscaba el trato de sus viejos amigos oligarcas y, después de tanta lucha, se mostraba inclinado a la paz. Pompeyo, además, violó el acuerdo de permanecer en España al frente del gobierno de esa región, y se estableció en Roma.

En el Senado se comenzó a hablar de la reforma del Estado, teniendo a Pompeyo como “princeps”, primer senador. Eran los patricios los que propugnaban ése plan, en forma solapada. Un jefe sometido al Senado, un jefe moderado… Este papel no desagradaba a Pompeyo. Poco a poco ganó nuevos adeptos, y el Senado le otorgó poderes dictatoriales para hacer frente a César y al pueblo. Aceptó “compungido”.

Pero el poder de Pompeyo iba a durar poco. Sólo se mantenía en él porque César, antes tan seguro de su dominio de las Galias, se veía ahora envuelto en una nueva guerra, entre los años 55 y 50 a.C. Los usipetas yteucteros, dos pueblos germánicos, atravesaron el Rin formando un inmenso río humano.

César consiguió vencerlos empleando una traicionera estratagema. Llamó a sus jefes a parlamentar en su campamento y, mientras éstos se encontraban allí, se lanzó con sus tropas sorpresivamente sobre los bárbaros que aguardaban tranquilamente el resultado de las negociaciones. Más de 40.000 germanos fueron ultimados por los romanos. Los aristócratas del Senado simularon indignación ante este hecho, pretendiendo aprovechar la oportunidad contra César. Declararon que éste debía ser destituido porque había atentado “contra el honor de las armas romanas”. Pero deponer a César era tarea difícil, y ellos lo sabían. Su moción era una mera tentativa para desmoralizarlo.

La rebelión, sin embargo, hervía en misma Galia, y para impedir que sus tribus recibiesen refuerzos de Britana (actual Gran Bretaña), invadió a esa “isla de increíble extensión”. La adición, realizada con fuerzas insuficientes, no obtuvo resultados decisivos. César comprendió que estaba perdiendo allí un tiempo precioso. Las .bus galas se unieron ante la amena- romana, y surgió un jefe que las indujo a la lucha: Vercingetórix. Toda la Galia se levantó en armas para apoyarlo, y un ejército de 300.000 hombres se puso en marcha a sus órdenes. Cesar quedó cercado y casi fue aniquilado, pero las rencillas entre las tribus rilas volvieron a debilitar su poder bélico. César se aprovechó de esa circunstancia para atacar a sus enemigos. Venció a Vercingetórix por el hambre, y consiguió hacerlo prisionero.

Así concluyó la guerra de las Galias, y la venganza de César fue sangrienta. Cuan- .”Í3 por fin creyó que la represión había aplastado la voluntad de resisten- ::a de los galos, César dirigió su atención hacia Roma. No podía retornar sin el ejército que había creado. Su poder dependía de dicha fuerza. Sin el apoyo de ella, sus enemigos lo procesarían por las irregularidades de su administración y lo liquidarían. No podía retroceder; tenía que avanzar.

Cueva de Altamira Arte Rupestre Arte del Paleoltico Arte del Neolitico

Cueva de Altamira: El Arte Rupestre del Paleoltíco

También conocida como la “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario” fue pintada hacia el 15.000 a. C. y se halla en Santillana del Mar, en el norte de España. Joya del arte pictórico rupestre y fuente histórica directa, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Para evitar el deterioro de las pinturas se ha restringido el acceso de turistas y se ha creado un “duplicado” de la cueva en un museo contiguo.

Cierto día del verano de 1879, un español de Santander llamado Marcelino de Sautuola, intrigado por una extraña gruta de los alrededores de Altanara, cuya entrada había descubierto, decidió explorar su interior. Después de desbrozar y trasponer la estrecha abertura de acceso, Sautuola levantó su lámpara encendida en medio de la caverna, y quedó atónito: sobre la roca se veía, pintada de rojo, la vibrante figura de un bisonte en actitud de embestir.

Siguió examinando la bóveda del recinto y halló otras muchas figuras policromas que lo dejaron absorto.. ¡Marcelino de Sautuola acababa de descubrir el arte rupestre prehistórico, revelando un secreto que durante más de 150 siglos había permanecido oculto a la investigación!

En los yacimientos del Paleolítico superior surgen las primeras manifestaciones artísticas, en forma de figurillas de piedra tallada (las famosas «venus» de Willendorf, de Lespugue, etc.), posibles ídolos de la fecundidad y exponentes de la belleza femenina en aquellos tiempos, mujeres francamente obesas, de nalgas prominentes y formas tan exuberantes, que a veces cuesta reconocer en ellas la figura humana.

Cueva de Altamira Arte Rupestre Arte del Paleoltico Arte del NeoliticoPero lo más notable de este largo periodo es la pintura rupestre. El ingeniero español Marcelino de Sautoula paseaba cierto día de 1879 en compañía de su hija por los alrededores de Altamira (Santander), cuando el perro que les acompañaba se introdujo por la grieta de unas rocas en persecución de un lagarto.

Para hacerle salir, la niña entró en la cueva y al volver con su padre le contó que había visto un toro pintado en la pared. El señor Sautoula exploró lo que había de ser la famosísima cueva de Altamira y quedó maravillado porque intuyó que había realizado un descubrimiento sensacional.

Sin embargo, hasta los últimos años del siglo pasado no se creía que haya sido arte de remotas épocas del hombre, recién cuando comenzaron a descubrirse pinturas similares en algunas cuevas francesas y no era ya posible negar la realidad del arte rupestre, no se hizo honor a Sautoula, que murió sin haberse podido borrar la acusación de superchería.

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La cueva fue descubierta por un cazador en 1868, nadie le prestó atención hasta su exploración por parte del estudioso local Don Marcelino Sanz de Sautuola. El Congreso de Antropología de Lisboa sentencia que las pinturas de Altamira son un fraude. Se considera Imposible que obras de tal belleza sean prehistóricas.
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Tras el descubrimiento de nuevas pinturas rupestres en la Dordoña francesa, los Investigadores rectifican. Se reconoce finalmente la existencia de un arte paleolítico. Casi un siglo después de la muerte de su descubridor, la cueva de Altamira es catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

La llamada «capilla sixtina del arte cuaternario» se sitúa en el Magdaleniense, en el paleolítico superior. Al contemplar una pintura rupestre, tan hermosa de líneas como de color, de certeza en el trazo, maravilla considerar que fuese obra de un hombre primitivo, carente de medios y al que sólo le guiaban la intuición y el sentimiento. En ella no se reproducen seres humanos.

mapa de la cueva de altamira

Mapa de la Cueva de Altamira:

Durante muchos años estas pinturas fueron consideradas burdas falsificaciones y provocaron ásperas polémicas de las que no salió airoso el prestigio del arqueólogo español. Pero en 1895 se descubrieron las pinturas de la cueva de Mouthe en Dordoña (Francia de la misma escuela, digámosle así, y la evidencia puso las cosas en su sitio. Posteriormente (1940) se descubrió en Lascaux una cueva con pinturas más importantes aún que las de Mouthe, pero no tanto como las de Altamira, cueva esta última que Delechette ha sido llamada «Capilla Sixtina del arte cuaternario».

Las pinturas de la cueva de Lascaux, llamada «Paraíso del hombre primitivo», no son tan policromas como las de Altamira. pero el naturalismo de las representaciones no es menos importante.

La mayoría de las 200 cuevas o grutas en las que se han descubierto pinturas rupestres  se encuentran en el mediodía de Francia y en el norte y levante de España, pero las más notables. por sus auténticas obras maestras, son las de Altamira y Lascaux. Este arte paleolítico conmueve por su sencillez y expresividad.

Cazadores en la cueva de altamira

El hogar de un grupo de cazadores
Aunque en su entorno se encontraron útiles del Paleolítico Inferior, esta cueva de Cantabria (España) fue frecuentada, sobre todo, entre el 18.000 y el 15.000 a. C. La alimentación de los grupos que allí vivieron, de unas 20 a 40 personas, se basaba en la caza de mamíferos como el ciervo y, en menor medida, el caballo y el bisonte

Las figuras de animales abundan mucho. Bisontes en Altamira, toros y caballos en Lascaux, una cueva descubierta por unos muchachos franceses en 1940, mamuts en Ruoffignac, etc. En el Norte de España predominan los animales, mientras en el Levante español (Alpera, Cogull, etc.) abundan las escenas de caza, danzas y otras representaciones humanas.

En Ariége (Francia) se distingue claramente un brujo que preside una danza ritual. En Cogull, se representan unas mujeres asediadas por un sátiro; en Val del Charco del Agua Amarga (Teruel), una estupenda escena de caza de jabalíes. Recientemente, en 1956, se dieron a conocer un grupo de pinturas rupestres muy interesantes: las halladas en la meseta del Tassili en el Sahara francés.

¿QUÉ ES EL ARTE RUPESTRE?
Las primeras manifestaciones artísticas de] hombre prehistórico crearon, en el Paleolítico Superior (25.000 años a. de J. C), una serie de estatuillas, relieves y grabados en piedra, hueso y marfil, que constituyeron el llamado “arte mobiliario”. Y por otra parte se empezaron a pintar figuras en las paredes de las grutas: frescos a los que se denomina “arte rupestre” (del latín “rapes”, roca).

Al principio fueron toscos grabados y dibujos trazados con contornos negros. Después decayó el arte mobiliario y en vez de grabados rupestres surgieron frescos pintados en rojo, amarillo y negro, que llegaron a su más alta expresión a fines del Paleolítico. Estas pinturas pertenecieron a un arte realista especialmente dedicado a representar animales, que se fue estilizando posteriormente hasta caer en los esquemas geométricos e ininteligibles del período Neolítico.

EL ARTE RUPESTRE “FRANCO-CANTÁBRICO”

El descubrimiento de la cueva de Altamira fue recibido en el mundo de la ciencia con escepticismo. Se dudaba mucho —quizás por sus características excepcionales— de aquel centenar de figuras que decoraban su lúgubre recinto de dieciocho metros por nueve. Pero tal incredulidad se disipó a partir de 1901, desde que se descubrió en la Dordoña (Francia) la cueva de Font-de-Gaume, con sus mamutes, rinocerontes, renos, bisontes y caballos pintados de rojo y negro. La existencia de los frescos de la cueva de Altamira, a la que se llamó la “Capilla Sixtina” del arte rupestre, se vio corroborada por la de otras pinturas similares halladas en unas cavernas al sur de Francia., y treinta y cinco del norte de España.

Sus caracteres comunes han permitido inferir que se trata de un tipo especial de arte rupestre, al que suele llamarse “franco – cantábrico”, y que so caracteriza por sus grandes figuras de animales (caballos, bisontes, ciervos y renos), en actitudes generalmente estáticas, y sin relación unas con las otras; es decir, sin integrar escenas. La figura humana es poco común y apenas aparece esbozada.

En la caverna de Lascaux, descubierta en la Dordoña en 1940, se encuentra por excepción una escena de caza en la que se ve a un bisonte, al parecer herido, embistiendo a un hombre, que cae con la lanza desprendida. Llama la atención que estas pinturas rupestres hayan sido realizadas en los lugares más inaccesibles y recónditos de profundas cavernas, lo que hace suponer que no fueron creadas con un propósito simplemente decorativo.

FINALIDAD MÁGICA
Algunos autores admiten que los frescos rupestres constituyen evocaciones de cacerías estivales pintadas en las largas esperas del invierno. Otros les atribuyen una significación totémica, y los más se inclinan a pensar que tienen carácter mágico. Quien entra en las profundas cavernas del tipo “franco-cantábrico” siente el espíritu sobrecogido por cierto misterio emocional que infunden sus estalactitas y la reconditez de sus socavones.

Es probable que, precisamente allí, fueran pintadas las figuras de animales para propiciar abundantes cacerías y librarse de infortunios, mediante ritos mágicos que los hombres prehistóricos celebraban arrojando sus lanzas contra las imágenes, en medio de danzas míticas y con enmascaramientos zoomorfos. En la caverna de “Trois Fréres” (Ariége, Francia) ha sido pintado un brujo enmascarado en actitud de danza mágica. Esta presunta finalidad de las pinturas rupestres no disminuye su valor puramente estético como creaciones artísticas de sorprendente fuerza expresiva.

OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE

OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE
Lascaux (Francia) Descubierta en 1940. Rivaliza con Altamira por la calidad y cantidad de pinturas que contiene. Datan de! inicio del Magdaleniense -hace unos 15.000 años-. Chauvet (Francia) Descubierta en 1994. Sus pinturas son muy anteriores a las de Altamira o Lascaux: están fechadas en hace unos 31.000 años -es decir, del periodo Auriñacense-. Grotta di Fumane (Italia) Descubierta en 2000. Las pinturas de esta cueva en el Monte Lessini, cerca de Verana, tienen unos 32.000 años de antigüedad. Son las más antiguas de Europa.

Sorprende en ellas la belleza de las figuras humanas cuyos rasgos no son en absoluto negroides, y el hecho de que en algunos dibujos se puedan ver figuras nadando prueba la existencia de agua en abundancia. El clima debió ser, en Tassili, muy distinto del actual por cuanto se han encontrado bellísimos grupos de gacelas y antílopes que demuestran la abundancia de caza y la existencia de hierba fresca en aquellos tiempos. Es notable comprobar que las pinturas más figurativas son las más antiguas.

El arte rupestre evolucionó lentamente hacia una esquematización que puede emparentarse con un auténtico «arte abstracto prehistórico». Los colores que predominan en estas pinturas son el negro, el rojo, el amarillo y raramente el blanco. Suelen encontrarse en lugares muy profundos y resguardados, de difícil acceso. ¿Qué pretendieron los artistas del Cuaternario al adornar sus viviendas con estas representaciones?.

El hecho de encontrarse en los lugares más recónditos de aquéllas, hace suponer que se trataba de pinturas rituales, emplazadas en el santuario de las cavernas, y ante las cuales los cazadores impetraban la buena suerte y la protección de sus dioses, o bien en las danzas de mujeres los dones de la fecundidad.

Es muy posible que el hombre prehistórico no pretendiera rodearse de lujo, es decir, agradar y crear arte, sino invocar una protección divina. El hecho de que hoy nos impresionen por su belleza se debe, posiblemente, a la sinceridad, a la fe del artista que las realizó, aunque éste más pretendiera rogar que embellecer los muros de su vivienda.

Extensión de 17 cuevas de arte rupestre paleolítico del norte de España: En el año 2008 este sitio del Patrimonio de la Humanidad fue ampliado para incluir otras 17 cuevas situadas también en el ámbito de la Cornisa Cantábrica, en el Norte de España y que presentan también muestras destacadas de arte rupestre del Paleolítico. Las cuevas están distribuidas en tres comunidades autónomas diferentes Asturias, Cantabria y País Vasco.

Estas 17 cuevas son parte de un conjunto mayor denominado habitualmente como «Arte rupestre paleolítico del norte de España» si bien son la únicas hasta ahora incluidas por la UNESCO.

CantabriaEn Cantabria se encuentra nueve de las cuevas, además de la mencionada de Altamira:

Cueva de Chufín en Rionansa. Cueva de Hornos de la Peña en San Felices de Buelna. Complejo de las Cuevas del Monte Castillo en Puente Viesgo, que incluye las siguientes cavidades: Cueva de Las Monedas. Cueva de El Castillo. Cueva de Las Chimeneas. Cueva de La Pasiega. Cueva de El Pendo en Camargo. Cueva de La Garma en Luena. Cueva de Covalanas en Ramales de la Victoria.

PARA SABER MAS…
La cueva de Altamira

La cueva de Altamira, en Cantabria, España, contiene uno de los mejores conjuntos de pinturas realizadas durante el Paleolítico, la etapa más antigua de la Prehistoria. En ellas aparece una serie de animales, como ciervos, bisontes y caballos, representados en las situaciones habituales de su vida en la naturaleza. Las pinturas fueron hechas por las personas que ocuparon este lugar a lo largo de miles de años. No se conoce con seguridad el motivo por el que pintaban estas figuras, ya que no conocían la escritura y no nos lo han podido transmitir. Sin embargo, en la actualidad, todavía existen pueblos que viven de un modo parecido a ellos y realizan dibujos similares. Según los aborígenes australianos, las pinturas sirven para transmitir a los demás sus creencias, para ponerse en contacto con los espíritus y los seres sobrenaturales y para intentar que haya una buena caza.

Esto nos puede permitir pensar que, para los que vivían en la cueva de Altamira, la religión tenía un sentido parecido al que tiene entre los aborígenes australianos actuales: puede tratarse de lo que se conoce como magia simpática, que consiste en representar en la pared la acción que se desea realizar más tarde. Las pinturas habitualmente están relacionadas con la caza y por eso aparecen animales representados en distintas actitudes o con lanzas clavadas, de la misma forma que se deseaba que ocurriese en las cacerías.

En la actualidad, el acceso a la cueva de Altamira está cerrado al público debido al deterioro que estaban sufriendo las pinturas, pero existe junto a ella una espectacular reproducción en la que aparecen con toda exactitud las pinturas de la cueva original. Las imágenes de mayor realismo pertenecen a la representación de los animales que formaban parte de la comida habitual del Paleolítico. Pero en las cuevas no solo pintaban animales, sino también manos, puntos y figuras humanas. Dentro de las cuevas se pueden observar varias partes.

En la entrada se realizaban las actividades de la vida cotidiana: preparar los alimentos y fabricar los instrumentos de piedra o la vestimenta. Algo más resguardado se encontraba el lugar destinado a dormir. Las pinturas rupestres las realizaban en el fondo de las cuevas, un lugar reservado y protegido del exterior al que algunos investigadores dan el nombre de «santuario».

OTRAS CUEVAS: Maravillas del arte rupestre recientemente descubiertas
Las pinturas y los grabados del arte rupestre o parietal paleolítico, constituyen un testimonio único de la historia y la cultura de sociedades de miles de años de antigüedad.

Entre las más extraordinarias que se descubrieron recientemente, cabe mencionar las de las cuevas de Namibia, de entre hace 19.000 y 26.000 años (algunas datan de unos 10.000 años). En ellas están representados antílopes, ciervos, cerdos hormigueros, jirafas, elefantes, cebras y avestruces, además de algunos cazadores con sus flechas y lanzas y ceremonias de danzas rituales alrededor del fuego.

Los autores de estas pinturas eran también los primeros habitantes de África meridional, antepasados de los pueblos san y khoi contemporáneos (conocidos colectivamente como hotentotes). El contacto entre estos pueblos quedó registrado en escenas con ganados, así como lanzas y escudos que formaban parte de la cultura agropecuaria de la Edad del Hierro.

Las pinturas de las cuevas de Tassili-n-Ajjer, en el Sahara africano, datan de hace unos 7.000 años, y en ellas se representan escenas de caza que muestran una región en la que existían bosques y sabanas y muchos animales, como elefantes, jirafas y hasta cocodrilos e hipopótamos.

En particular, los descubrimientos recientes en la cueva de Chauvet (Francia) muestran una gran originalidad en la variedad y la naturaleza de los animales allí representados, muchos de ellos carnívoros, como los leones, y hasta rinocerontes, comadrejas, leopardos, hienas y buhos. En esto contrastan con las de Lascaux y Altamira, en las que eran más frecuentes los herbívoros, como antílopes, bisontes, búfalos y ciervos.

Otras cuevas, como las de Cosquer, también en Francia, que datan de hace unos 20.000 años, muestran animales
marinos: ocho focas grabadas y tres pingüinos pintados de negro (algo extraordinario para esta latitud; piénsese a^e fueron pintadas durante las épocas glaciales).

Hay representaciones del arte rupestre en todo e globo, incluso en nuestro país. Durante aproximadamente 12.500 años, la Patagonia fue escenario de un modo de vida de pueblos cazadores y recolectores. En 1957, el arqueólogo austríaco Oswald Menghin descubrió distintos estilos, entre elio5 el de los “negativos” (se apoyaba la mano sobre la superficie rocosa y luego se sopleteaba sobre ella una sustancia pigmentada). En otros trabajos también figurar animales y cazadores. Las representaciones en negativo de manos aparecen también en la cueva de Gargas, en los Pirineos, así como en la de Cosquer.

Pero a pesar de toda esta diversidad, las manifestaciones del arte paleolítico tienen elementos comunes. Los trabajos figurativos sólo son de animales, predominantemente mamíferos (nunca faltan caballos, bisontes, cebras, ciervos, renos y mamuts). No hay adornos, como lo serían líneas que representan el suelo, o elementos astronómicos como el Sol, la Luna o las estrellas. Tampoco se refleja en ellos la vegetación, ni e mar, los ríos o las montañas. Y, salvo en las cuevas de Tassili-n-Ajjer, son muy escasas las representaciones humanas.

El Coliseo Romano lucha de gladiadores en Roma Historia De

El Coliseo Romano Lucha de Gladiadores

BREVE BIOGRAFÍA DEL COLISEO

Hoy llamamos “Coliseo” a este grandioso edificio, pero en la antigüedad se le conocía por el nombre de “Anfiteatro Flavio”, porque se construyó entre los años 75 y 80 de la era cristiana, por orden de los emperadores Vespasiano y Tito, pertenecientes a la “Gens Flavia”.

Podemos decir que es un edificio generoso. Desde que dejó de utilizarse proporcionó materiales para la construcción de palacios enteros (como el Palacio Venecia) e inclusive de iglesias. En la Edad Media fue saqueado sin escrúpulos: preciados mármoles, estatuas, bloques enteros de travertino, fueron arrancados de su interior. Lo mismo que un buen padre, el Coliseo dejaba que le quitasen lo mejor.

En sus años de servicio, después de haber asistido con impasible solemnidad, durante el imperio, a los espectáculos más dispares y sangrientos, fue escenario, desde el Medievo, de los cánticos y recitaciones de las ceremonias sacras, y casi llegó a ser el símbolo del martirio de los cristianos primitivos. En cierta ocasión se pensó sacar de él otro provecho: se quería instalar una fábrica de tejidos de lana para dar trabajo y alojamiento a los pobres de la ciudad.

El proyecto no se puso en práctica, y el anfiteatro pasó por un largo período de abandono. ¡Estremece pensar que durante cierto tiempo fue destinado a basurero! El cardenal Lambertini, después Papa con el nombre de Benedicto XIV, lo salvó, al proclamarlo lugar sagrado, en 1700, en recuerdo de los mártires cristianos.

El Coliseo se convirtió entonces en un Vía Crucis, y en torno de él se construyeron capillas para practicar devotamente ejercicios religiosos en los que se rememora ese luctuoso suceso. Hasta fines del siglo pasado no recuperó su verdadera fisonomía; 3 partir de esos días, el Coliseo sigue dominando la ciudad con su auténtico rostro.

HISTORIA ANTIGUA: El Coliseo
Hacia el siglo I a. C. se creó en Roma un edificio para albergar las luchas de gladiadores, el anfiteatro, que se construyó en todas las ciudades importantes del Imperio. El Anfiteatro Flavio, o Coliseo, fue el mayor todos ellos y uno de los más grandes construidos en la Antigüedad

El Coliseo Romano

HISTORIA DEL COLISEO
El anfiteatro Flavio, comenzado en el año 74, por orden del emperador Vespasiano, fue concluido en el año 80 por el emperador Tito. El nombre de anfiteatro Flavio se debe al de la familia Flavia, a que pertenecían los dos emperadores por cuya voluntad fue construido. En el Medievo fue llamado Coliseo por su enorme mole; parece también que el nombre se le dio por la presencia en las cercanías de una “colosal” estatua de Nerón.

Durante siglos en la arena del Coliseo se sucedieron escenas de una crueldad inaudita; miles y miles de animales y de hombres fueron masacrados bajo la mirada satisfecha de los espectadores; innumerables cristianos fueron llevados al martirio.

Después del edicto de Constantino (año 313), los combates entre gladiadores disminuyeron en cantidad y concluyeron definitivamente en el año 404 por un edicto del emperador Honorio. Poco a poco el Coliseo fue siendo abandonado. Posteriormente fue transformado en fortaleza. Rayos, incendios y terremotos dañaron siempre la construcción. Pero también la fue destruyendo la mano del hombre.

Durante siglos el Coliseo fue una verdadera cantera de travertino; muchas construcciones romanas se levantaron con material sacado del anfiteatro: el palacio Venecia, la Cancillería, parte de la basílica de San Pedro, el palacio Barberini. A pesar de todo, lo que queda del Coliseo sigue ostentando su imponencia. Poderosos arcos, viguerías, columnas y escalinatas dan una impresión de grandeza, de potencia, de inmensidad.

Asombra pensar que fue levantado en poco más de seis años. Allí está como un perenne testimonio del poderío de la antigua Roma, una ciudad que fue el centro de un vasto imperio, constituido por dilatadísimos territorios conquistados, gobernados y civilizados hasta en sus más lejanos confines por hombres que no conocieron obstáculos en tal aventura.

Historia de su Construcción y Estructura del Coliseo

El origen de los anfiteatros: Hasta la época de Julio César, las luchas de gladiadores y similares se celebraban en los circos o en estructuras desmontables construidas al efecto. Fue Curión el Joven, hacia el 52 a. C., a quien se atribuye la idea de hacer construir dos teatros de madera de igual tamaño, adosados por los vértices de sus curvas y montados sobre sendos ejes.

Estas estructuras podían girar sobre dichos ejes y quedar unidas frente por frente, de forma que los dos hemiciclos formaran un inmenso óvalo, ya que se podían retirar los tabiques de los escenarios de los dos teatros para formar una única arena. En época de Augusto, se levantó el primer «doble te, de piedra de Roma: fue erigido al sur del Campo de Marte, en el 29 a. C. por Cayo Estatilio Tauro. Cuando quedó destruido en el 64 d. C. por un incendio se levantó Coliseo, o anfiteatro Flavio para sustituirlo.

El mayor edificio de Roma: las obras se iniciaron hacia el año 2O, el primer año del reinado del emperador Vaspasiano y terminaron en el de Tito, en el año 80, cuando fue oficialmente inaugurado en una ceremonia que incluyó diez días de juegos. Hacia el 82 d.C.

Domiciciano completó la estructura añadiendo un piso superior. Se eligió para su emplazamiento la zona del antiguo lago de la Domus Aurea de Nerón, que fue desecado hacia el Tíber por una alcantarilla. Debe su nombre precisamente a su proximidad a una colosal estatua de Nerón. Fue construido en un breve plazo de tiempo que puso a prueba capacidad de organización de los maestros de obras que impusieron un sistema de varios turnos, la prefabricación de ciertos elementos y la construcción modular, con la ayuda de una compleja maquinaria y una, mano de obra especializada.

Los materiales utilizados fueron diferentes según las cargas que tenían que soportar: en los pilares y muros exteriores se empleó piedra y ladrillo y piedra más ligera cuanto más cerca la arena. Se utilizó el hormigón en la construcción de los pisos abovedados de los corredores. En su construcción se emplearon 100.000 m de travertino y 300 toneladas de metal para las grapas que mantenían unidos los bloques.

A diferencia de los primeros anfiteatros, cuya ubicación se procuraba que estuviera en colinas para ofrecer apoyo a los muros, el Coliseo es una estructura pendiente de piedra y cemento, de 48 metros de alto, y 188 de largo por 156 m. ancho con capacidad para 50.000 espectadores que podían acceder o salir de a menos de tres minutos gracias a una compleja red de pasadizos y salidas.

La numeración consecutiva sobre los arcos de entrada se correspondía con la numeración de los asientos. Desde el exterior presenta cuatro pisos de arcadas en los que se puede apreciar la superposición de órdenes, en columnas de tres cuartos con función meramente decorativa: abajo el toscano, en el medio el jónico y arriba el corintio. El muro exterior se apoya en 80 pilares macizos, que a su vez se conectan con los interiores por medio de bóvedas de hormigón.

No queda nada del pavimento del ruedo: el visitante actual puede ver el laberinto de celdillas y pasadizos que había debajo; habla aparatos elevadores ocultos yl escotillones para que las fieras y los hombres aparecieran desde debajo del suelo. A nivel del suelo, a la derecha, se sitúa la puerta principal del edificio o porta triunphalis y la de enfrente es la puerta por donde se evacuaban las víctimas o porta libitínaria,

La cavea o graderío empezaba a cuatro metros sobre el nivel de la pista, con una Y plataforma (podium) protegida por una baranda de bronce; sobre el podium se alineaban los asientos de mármol del público de más categoría. Más arriba se escalonaba la gradería destinada al público ordinario, dividida en tres zonas.

La primera zona de gradas comprendía veinte escalones; la segunda, dieciséis; entre la segunda y la tercera se levantaba un muro de cinco metros de altura horadado de puertas y ventanas En la tercera se sentaban las mujeres, bajo un amplio voladizo sostenido pOr columnas. Sobre el voladizo, de pie, se ubicaban los extranjeros y los esclavos.

En el último piso pueden verse ménsulas de apoyo que servían para sujetar los mástiles a los que se ataba el toldo o velarium que se alzaba en verano para proteger a los espectadores del calor. En el interior, en el pavimento, también hay restos del dispositivo de anclaje para los sistemas de poleas mediante los cuales se izaba el toldo. Para los espectáculos nocturnos se suspendía un enorme candelabro sobre el ruedo.

De todas las localidades las mejores eran las que estaban encima del podium, especialmente los dos palcos que se ubicaban a cada extremo del eje menor: al norte el del emperador y la familia imperial, y al sur el del prefecto de la ciudad y los magistrados Sin embargo, es de destacar que a pesar de las medidas monumentales del edificio, los arquitectos romanos consiguieran que la visibilidad fuera perfecta desde cualquier punto.

En cuanto a la decoración, se sabe que era riquísima, con profusión de estatuas y escudos de bronce, etc., pero apenas quedan restos de relieves de mármol y estuco debido a que en sus veinte siglos de historia sufrió terremotos y considerables daños y expolios que hicieron que desapareciera todo el mármol de los asientos y el material decorativo. Fue restaurado a principios del siglo XVIII por Stern y Vafaier.

Panem et circensem:Los espectáculos públicos, tanto los que se desarrollaban en el teatro (ludí scaenic) como los que se llevaban a cabo en el anfiteatro y el circo (ludí circenses) fuero aspecto importante de la sociedad romana, especialmente en época imperial, cuando una de las principales preocupaciones del emperador era proveer de alimentos y diversión al pueblo. Además de una dimensión social, los juegos tenían una vertiente política y religiosa importante.

La celebración de los ludí, normalmente, era fiesta del calendario oficial. Los más importantes eran anuales y se celebraba fecha fija (ludí stati). Cuando el emperador establecía ludí extraordinarios, nombraba a los curatores ludorum, que eran los encargados de prepararlos. La popularidad de los emperadores se medía por el éxito conseguido en los juegos, que se mantuvieron hasta el fin del Imperio.

Los gastos corrían a cuenta del erario público, pero muchas veces los magistrados, para hacerse con el favor de la plebe, gastaban su propio dinero. También celebraban con ocasión de funerales o cualquier acontecimiento que hiciese oportuno un acto de munificencia privada hacia el pueblo; por esto había algunos que especulaban, adquiriendo parejas de gladiadores y cediéndolos a quien los pidiese.

Venationes:Los juegos duraban todo el día. Por la mañana se soltaban las fieras que peleaban entre sí o contra «cazadores»: También se usaban para dar muerte a los condenados; algunos mártires cristianos perecieron de esa forma, pero no hay constancia de casos ocurridos en el Coliseo.

En las luchas de animales se utilizaron todo tipo de especies, como los osos polares, elefantes, tigres de la India o rinocerontes. Los bestiarios eran los que se enfrentaban contra las fieras; a veces incluían en el programa alguna «gracia», como luchar en zancos contra gatos monteses. Hacia mediodía se retiraban los cadáveres y se cubría el pavimento de arena limpia para preparar el plato fuerte: las luchas de gladiadores.

Gladiadores: En los ludí gladiatorí, luchadores bien entrenados se enfrentaban por parejas de maneras diversas. El origen de los combates de gladiadores se atribuye a los etruscos. Los gladiadores eran en su mayor parte prisioneros de guerra o esclavos a los que se adiestraba en una especie de cuarteles con instructores especializados; también había hombres libres que se entregaba a los lanistas (empresarios de gladiadores) por simple gusto.

Los gladiadores se adiestraban, según sus aptitudes, en armas diferentes. Entre los dique versos tipos, destacaban los samnitas que usaban escudo y espada; los tracios, se protegían con una rodela y luchaban con puñal; los murmilones que llevaban casco decorado con un pez y solían combatir con los retiari; armados con una red y un tridente; los ecuestres, que luchaban a caballo con una lanza, y los meridiani que se batían en los días que había otros espectáculos para rellenar los intermedios y el tiempo de descanso que quedaba al mediodía.

 

Antes de empezar la lucha, los gladiadores saludaban al emperador con el clásico «Ave, imperator, morituri te salutant». Varias parejas o grupos combatían a la vez ¿Cuando un gladiador era herido, podía solicitar el perdón. El emperador escuchaba la opinión de la muchedumbre sobre si había luchado como era debido. Si todos agitaban el pañuelo al caído se le perdonaba la vida. En caso negativo, la gente volvía hacia abajo el puño con el pulgar tieso y el gladiador era rematado por el vencedor o por un sirviente. El gladiador victorioso era recompensado con riquezas y conseguía ganarse las simpatías del público. El más preciado honor que podían obtener era el sable de madera (rudis) símbolo de liberación.

También se escenificaban batallas mitológicas e históricas con los contendientes convenientemente disfrazados. Estas escenas servían para dar muerte a los condenados de Una manera «imaginativa»: mientras que en los espectáculos normales la muerte del protagonista era ficticia, ya que en el último momento se le sustituía por un monigote en el circo, el actor destinado a morir, moría de verdad.

Aunque no era su espacio natural, en el Coliseo también llegaron a celebrarse naumaquías o simulacros de batallas navales, como la ofrecida en tiempos de Domiciano. Para conseguirlo algunas zonas del pavimento se eliminaban para inundar la arena de agua.

coliseo ruinas

Restos de las enormes instalaciones que existían debajo de ia gran pista, destruida por el tiempo.

Decadencia del Coliseo Romano

Durante el papado de Gregorio I Magno muchos de los monumentos antiguos pasaron a manos de la Iglesia, que era la única autoridad efectiva. Sin embargo carecía de recursos para mantenerlos, por lo que cayeron en el abandono y el expolio. Durante la Edad Media, la decadencia de la ciudad afectó a todos los monumentos imperiales. Los terremotos de 801 y 847 provocaron grandes destrozos en un edificio prácticamente abandonado en las afueras de la ciudad medieval.

Cuando en 1084 el papa Gregorio VII fue expulsado de la ciudad, muchos monumentos cayeron en manos familias nobles romanas, que los usaron como fortalezas. Es el caso del Coliseo, ocupado por los Frangipane, que lo convirtieron en el centro de su área de influencia. El Coliseo fue cambiando de manos hasta 1312, en que volvió a la Iglesia.

Durante la Edad Media se creía equivocadamente que el Coliseo había sido un templo dedicado a diversos dioses, como el Sol. La confusión podía provenir del coloso de Nerón, al que Vespasiano había cambiado la cabeza por la del dios Sol.

A lo largo de los siglos XV y XVI, el travertino que lo recubría fue arrancado para reutilizarlo en otras construcciones. Entre otras, se utilizó para el Palacio Barberini y para el Puerto de Ripetta. Un conocido dicho latino reza Quod non fecerunt Barbari, fecerunt Barberini (lo que no se atrevieron a hacer los bárbaros, lo hicieron los Barberini). También se utilizó para quemarlo y obtener cal. El expolio de piedras continuó hasta 1749, en que Benedicto XIV consagró el monumentos como iglesia pública en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de éstos fueron martirizados en el Circo Máximo).

En el siglo XIX, por contra, comenzaron una serie de obras para estabilizar muchos monumentos antiguos. En 1820 se terminaron varios contrafuertes que son claramente distinguibles hoy día, y sin los cuales el edificio probablemente se habría derrumbado. Durante todo el siglo se sucedieron obras de consolidación y mejora, en un proceso que aún continúa.

Ciudad de Susa Historia y Ubicacion Arquitectura Persa

Ciudad de Susa Historia y Ubicación

Recortadas contra el horizonte de la llanura calcinada de Juzistán, en el suroeste de Irán, se alzan las grandes ruinas de Susa. Aquí, bajo una serie de montículos, subyacen los restos de una gran ciudad que controló importantes itinerarios que partían de la antigua Mesopotamia hacia el este, atravesando la cordillera de Zagros.

Según la tradición persa, Susa fue la primera ciudad del mundo, fundada por el legendario rey Hushang, quien descubrió el modo de hacer fuego con hierro y pedernal. Es indudable que debió ser una de las primeras: allí ya florecía la vida urbana al comienzo del cuarto milenio a.C, y sus artesanos fabricaban algunas de las piezas de cerámica más elegantes del mundo: vasos estilizados, en los que se reproducían para decorarlos aves y perros de caza

Palacio de Susa

Tanto Pasargada como Ecbatana, Susa o Persépolis, capitales en las que se encontraban los palacios, las ciudadelas, los tesoros, constituían el marco habitual del rey. Este se encontraba rodeado de sus esposas y concubinas, y vivía aislado del mundo, en un ambiente donde se incubaban. conspiraciones e intrigas de harén, con la participación de favoritas, eunucos y ministros. El soberano se desplazaba con frecuencia, pero Susa, donde artesanos y artistas desplegaron todo su talento, era su capital predilecta.

El arte persa fue quizá, más que ningún otro en el mundo antiguo, un arte de la realeza. En efecto, no había formas religiosas en aquellos conjuntos, ni estatuas divinas (pues un dios inmaterial, como Ahura-Mazda, no las necesitaba), y tampoco templos. Los reyes eran, verdaderamente, el único tema yue atraía a los artistas, generalmente extranjeros, o que habían sufrido fuertes influencias del exterior.

Las construcciones debían servir, sobre todo, para exaltar el poder, la opulencia de los soberanos, lo cual explica la importancia de los monumentos reales y su riqueza, pues los soberanos aqueménidas tenían bien llenas sus arcas. Tanto la edificación de los palacios, moradas terrestres, como la de las tumbas, moradas eternas, fueron objeto de todos los cuidados.

Darío I inauguró la serie de grandes construcciones, y se vanagloriaba de haber hecho venir de muy lejos los materiales que se emplearon para la edificación del palacio de Susa: El cedro ha sido traído del monte Líbano, la madera de teca ha sido traída de la India; el oro, de Sardes y la Bactriana: el lapislázuli y el cinabrio, de Sogdiana; las turquesas, de Corasmia; la plata y el plomo, de Egipto; los materiales que decoran los muros, de Jonia; el marfil, de Etiopía, de la India y de Aracosia; las columnas de piedra, de Caria.

Los tallistas de la piedra eran jonios y lidios; los orfebres, lidios y egipcios; los tejeros, babilonios; los hombres que ornaron ‘los muros, medos y egipcios. En las diversas capitales del Imperio, se alzaron palacios tan inmensos, que los soberanos que ordenaban su construcción morían antes de verlos acabados; sus sucesores, a su vez, comenzaban otros, que corrían la misma suerte. Los que conocemos mejor son los de Susa y Persépolis.

La guerra de los mil años: Hacia el 2500 a.C, Susa se había convertido en capital del reino de los elamitas, un pueblo vigoroso pero enigmático, cultural-mente afín a los sumerios de Mesopotamia. Durante mil años, Elam mantuvo una guerra con las ciudades estado de Mesopotamia. Pero hacia el 2350 a.C, Susa pasó a formar parte del primer gran imperio del mundo, tras su caída en manos de Sargón el Grande, rey de Acad.

Cuando se desmembró el imperio de Sargón (hacia el 2100 a.C) resurgió la prosperidad de los elamitas, quienes embellecieron su capital con un recinto sagrado que contenía el templo zigurat de Inshushinak, Señor de Susa, dios de la tormenta y protector de la ciudad, cuyo emblema era el cebú.

Pero los vaivenes del poder seguían afectando a las ciudades estado de Mesopotamia. Hacia el 1000 aC, los babilonios sitiaron Susa y redujeron su área de influencia. En el 645 a.C, los asirlos irrumpieron en Elam, guiados por el victorioso Asurbanipal, quien quemó Susa hasta los cimientos y secuestró con cadenas a los reyes de Elam, a quienes les obligó a arrastrar su carro por las calles de Nínive.

Los montículos de Susa fueron redescubiertos en 1850, y el arqueólogo británico William Loftus los identificó como pertenecientes a la Susa de los tiempos clásicos. Son cuatro en total: la Acrópolis, la Apadana, la Ciudad Real y la Ciudad de los Artesanos.

El más antiguo de los trece diferentes asentamientos es la Acrópolis, donde se han encontrado los restos de un templo del cuarto milenio a.C. También se erigieron aquí las principales construcciones elamitas, entre ellas el templo y zigurat de Inshushinak, rematado por unos «cuernos» de bronce de los que se apoderó Asurbanipal.

La Susa de los elamitas ha desaparecido en su totalidad. Es posible darse cierta idea de lo que era la ciudad en su apogeo si se recorren 32 km hacia el sudeste, donde el rey Untash-Gal construyó, hacia el 1250 aC, la ciudad real que bautizó con su propio nombre, Dur-Untashi, y que ahora se conoce como Choga Zanbil. Su plan de construcción parece ser uno de los más ambiciosos de toda la civilización antigua: grandes terra-plenes y murallas de piedra rodeaban los templos de los numerosos dioses elamitas, entre los que destacaba un gran zigurat dedicado a Inshushinak.

Las aguas del Coaspes, susaLas ruinas de Susa están situadas en la ribera oriental del río ICerja, en el suroeste de Irán. Fue una importante encrucijada que controló importantes rutas comerciales entre la cordillera de Zagros y las ciudades estado de Mesopotamia.

Las aguas del Coaspes: A pesar de haber sido arrasada por Asurbanipal, la ciudad de Susa supo renacer. Ciro el Grande (c 530 aC), que dominó desde el mar Egeo hasta el río Oxus, la nombró capital de su imperio persa. La elección de Susa se debió a su estratégica situación, en pleno centro de su imperio, pero quizá también influyera la proximidad del río Kerja, célebre por su pureza.

El historiador griego Herodoto cuenta que siempre que Ciro salía de expedición llevaba consigo «agua del Coaspes (el Kerja)… que es la única que bebe. Este agua del Coaspes está hervida y se trasporta en recipientes de plata, en numerosos carros de cuatro ruedas tirados por muías, que siguen al rey dondequiera que éste vaya.» «Dondequiera» podía significar grandes distancias.

La energía de Ciro —y de la dinastía aqueménida fundada por él— era prodigiosa. Dejaba trascurrir el invierno en Susa, la primavera a 800 km de allí, en la ciudad ceremonial de Persépolis, y el verano a 1.280 km de esta última, en las frescas montañas de Ecbatana.

De Ecbatana a Susa había otros 480 km. Se viajaba con el calor del verano y durante los fríos invernales; cruzándose algunos de los paisajes más áridos del mundo y trasportando no sólo las aguas puras del Coaspes, sino toda la complicada parafernalia de la corte. No es de extrañar que los aqueménidas fueran grandes constructores de vías.

Su carretera real, desde Susa hasta Sardis, en Asia Menor, se extendía en unos 2.563 km, con 111 postas para cambiar de caballos. Era vigilada por patrullas militares, y un cuerpo de comunicaciones se encargaba del servicio postal del monarca; en caso de necesidad, se podía realizar toda la travesía con relevos de una semana.

Los «huesos pelados» de la antigua ciudad de Susa

Los «huesos pelados» de la antigua ciudad de Susa apenas permiten adivinar su esplendor y gloria pasados. Sin embargo, los arqueólogos han desentrañado la larga historia del lugar, enterrada bajo siglos de polvo: las idas y venidas de acadios, babilonios y griegos, los resurgimientos intermitentes de los elamitas y la dominación «mundial» de los reyes aqueménidas.

El gran palacio del rey Darío
En el 517 aC, el penúltimo sucesor de Ciro el Grande, Darío I, inició la construcción de un espléndido palacio en el montículo de la Apadana, registrando los detalles de la edificación en una tablilla de arcilla: «Yo construí este palacio… El pueblo de Babilonia excavó la tierra y moldeó los ladrillos.

Se trajo la madera de cedro de una montaña llamada Líbano. Los asirios la llevaron a Babilonia, y los pobladores de Jarka (en Anatolia) y de Jonia (Grecia) la trasportaron de Babilonia a la tierra de Susa.» Llegaron hombres y materiales de todos los rincones del imperio y de lugares más lejanos, así como caravanas de oro —con medos y egipcios para trabajarlo—, marfil, plata, ébano, lapislázuli y turquesa.

No es extraño que en la Biblia se le llame a Susa, simplemente, El Palacio. Aquí tuvo lugar la romántica historia de Ester, y el libro de Ester describe sus lujos con minuciosidad detallada. Al extenderse el Imperio persa hasta abarcar algunas zonas de Grecia, la gloria de Susa alcanzó igual fama tanto entre griegos como entre hebreos. Después de derrotar al rey persa Darío 111 en el 331 aC, Alejandro Magno ocupó Susa, donde encontró fabulosas riquezas.

Tras siete años de conquistas, que le condujeron a la otra margen del río Indo, en la India, Alejandro regresó a Susa y allí anunció sus planes para la unificación de Grecia y Persia, formándose un gran imperio. El primer paso por que optó fue su casamiento con Estatira, hija de Darío, para lo cual organizó uno colectivo de 10.000 griegos con mujeres persas.

Tras la muerte de Alejandro, en el 323 aC, Susa quedó reducida a capital de provincias. Más tarde fue obispado cristiano, y el rey sasánida Sapor II, ferviente adorador de Zaratustra, logró arrasarla empleando para ello cientos de elefantes. El hundimiento total se produjo ya con los mongoles, en el siglo xni, y Susa quedó muerta y abandonada a la acción del viento, que acabó por convertirla en uno más de los montículos de Oriente Medio.

LA APADANA DE PÉRSEPOLIS
El conjunto de las construcciones de Persépolis, destruído, en gran parte, por el vandalismo de los griegos de Alejandro, debía de ser especialmente grandioso. La parte esencial del palacio estaba constituida por la Apadana y la “sala de las cien columnas”, donde el rey se mostraba en toda su majestad.

Se trataba de una sala de 43,50 m. de lado, cuyo techo se apoyaba en esbeltas columnas de unos 20 m. Nos encontramos, sin duda, ante una reminiscencia de las salas hipóstilas de los egipcios. Aquí los techos eran de maderas preciosas, y las vigas descansaban sobre capiteles hechos con dos cabezales de toros acolados.

La policromía, el oro y las piedras preciosas servían para decorar los muros. El ladrillo vidriado también formaba parte de la decoración. A los palacios reales se entraba por escaleras grandiosas, de pendiente muy suave y escalones muy anchos. Podían ser subidas a caballo y por un frente de varios jinetes.

sala de las cien columnas

Sala de las Cien Columnas

La escalera exterior, de doble voladura, permitía alcanzar un inmenso pórtico, decorado con toros alados de cabeza humana,de tipo asirio. A todo lo largo de las escaleras estaban representados, en bajorrelieves, los servidores reales o los tributarios, que, en larga teoría, iban a llevar sus ofrendas al soberano. Estaban representados, igualmente, los arqueros de la guardia de los inmortales, y, por último, el señor, que esperaba los homenajes bajo el símbolo de Ahura-Mazda.

La repetición de este tema decorativo no presenta ninguna monotonía, pues hay tanta variedad entre los personajes como entre una verdadera muchedumbre. No hay figuras femeninas.

Palacio de Darío El Grande

Palacio de Darío El Grande

LAS TUMBAS REALES
A diferencia de los egipcios, los persas no creían que el muerto continuara utilizando su tumba, pues, según ellos, el alma abandonaba el cuerpo para unirse a Ahura-Mazda. Por otra parte, los cadáveres no debían contaminar el fuego, ni la tierra, ni el agua. Las gentes del pueblo enterraban a los muertos después de haberlos revestido de una capa de cera, a fin de evitar el contacto con el suelo. Para los reyes, la piedra dura cumplía la misma función.

tumba real persa en la montaña

Tumba Real del Rey Jerjes Tallada en la Montaña

Cerca de Persépolis, en Naksh-I-Rustem, varios reyes hicieron excavar hipogeos, como los faraones del Imperio Nuevo, en las montañas rocosas que dominan la llanura. Las tumbas se abren a diez metros del suelo, en el centro de un suntuoso decorado esculpido, que representa una fachada de palacio, con cuatro columnas, cuyos capiteles, ornados con toros, soportan un friso de leones, que recuerda el arte hitita.

En la parte superior, un bajorrelieve muestra al rey adorando el fuego sagrado. El interior de la tumba, por el contrario, era sencillo: un vestíbulo y una salita con nichos destinados a los sarcófagos de la familia real. Cerca de Pasargada se levanta la tumba de Ciro el Grande, un túmulo de piedra, de cinco metros de alto, con una pequeña cámara en la cima.

tumba del rey dario

La tumba del Rey Ciro, en Pasargada, guarda los restos del fundador de la dinastía aqueménida

Según los antiguos, el sarcófago de oro del soberano continuaba en el monumento, cuando Alejandro lo visitó. Una inscripción decía: Caminante, yo soy Ciro, rey aqueménida.

Estas construcciones, que constituyen el aspecto más espectacular del arte persa, no eran su única forma de expresión. Las artes que se ha convenido en llamar menores eran de una extraordinaria riqueza, y alcanzaron, quizá, el más alto grado de perfección. Objetos de oro y plata, copas, platos, vasos, rhytones, muestran, junto a una gran belleza formal, una extremada riqueza inventiva.

El mundo animal, interpretado de manera realista o, por el contrario, completamente imaginaria y fantástica, suministraba a los artistas, orfebres y grabadores una infinidad de temas. La influencia de este arte sobrevivió largamente al período aqueménida. Sutil, armonioso, refinado, fue no sólo el más persa de los estilos que florecieron en aquella parte del mundo civilizado, sino que inspiró el arte bizantino, el de la Persia musulmana, e incluso el arte románico occidental.

FUENTE CONSULTADA: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Los Persas

Los Acueductos Romanos Baños Publicos en Roma Antigua Termas Caracalla

 Los Acueductos Romanos – Baños Públicos en Roma Antigua
Termas Caracalla

LOS ACUEDUCTOS ROMANOS: Uno de los aspectos más significativos de la civilización romana se halla representado por la gran cantidad de trabajos de interés público emprendidos en todas las regiones del Imperio. Las imponentes rutas y los vestigios de carreteras, diques, puentes, termas, teatros y acueductos, no sólo testimonian un glorioso pasado, sino que dan la medida de lo que nuestra civilización moderna debe al trabajo de los antiguos constructores romanos.

Entre las diferentes obras públicas, los acueductos son quizás las más típicas y originales. Si los romanos merecen nuestra admiración por el resultado positivo que dieron a los arduos problemas técnicos, también es altamente encomiable el empeño puesto de manifiesto para proveer de abundante agua potable hasta al más pequeño centro poblado, lo cual es propio de un Estado muy progresista.

Mayor todavía será nuestra admiración, si recordamos que hace un siglo, ninguna ciudad de Europa poseía instalaciones suficientes para asegurar la distribución del agua en las casas, en tanto que en la época del emperador Adriano ese servicio público llegaba hasta los pueblos de la árida provincia africana.

No debemos creer que este tipo de abastecimiento era un privilegio reservado a la capital, pues si Roma, bajo el gobierno de los emperadores, era la ciudad más rica en agua, en todos los territorios conquistados, desde la Galia al África del norte, y dé España hasta Grecia, los romanos construyeron acueductos, fuentes y termas semejantes a los de Roma.

Los acueductos fueron construidos siguiendo diferentes estilos, según el lugar y la época en que se realizaron. Sería, pues, vano buscar un esquema típico. Numerosos detalles sobre su construcción nos han sido transmitidos por Vitruvio en su libro Sobre la arquitectura, por Plinio en algunos capítulos de su Historia natural, y por Sexto Julio Frontino, que describió los acueductos de Roma. Otros detalles importantes fueron descubiertos por los arqueólogos, basándose en el estudio de antiguas construcciones.

Se recogía primero el agua de los manantiales o de las napas subterráneas, mediante la perforación de pozos. Generalmente, cerca de los manantiales se construía un estanque de reserva. De ahí las aguas se deslizaban, hacia el acueducto, que podía ser aéreo o subterráneo.

La Roma antigua consumía unos 160 millones de litros de agua cada día, sobre todo en fuentes, estanques, baños y letrinas públicos. Una parte de ese caudal iba directamente a las casas de los ricos, que vivían en villas o en manzanas de casonas de un piso.

Pero la gente que habitaba en pisos altos tenía que recoger agua de las fuentes y de los estanques, o contratar los servicios de aguadores profesionales.

Por lo menos 40 ciudades del Imperio Romano tuvieron redes de abastecimiento de agua, y aún pueden verse las ruinas de unos 200 acueductos, entre ellos el imponente Pont du Gard, de tres niveles, que dotó de líquido a Nimes, Francia, y el de Segovia, España, de dos niveles y 36 m de altura.

Canalización del agua: El agua era llevada a Roma por una red de 420 Km. de canales y tuberías desde manantiales, lagos y ríos situados en las montañas de los alrededores; el suministro era continuo, pues no había manera de regularlo. Unas cuantas villas tenían grifos formados por un tubo inserto en el conducto de abastecimiento (llamado quinaria, de unos 2 cm. de diámetro); aquél tenía un orificio por donde fluía el líquido y podía cerrarse o abrirse haciéndolo girar.

El agua fluía por gravedad a lo largo de la red. Los canales (acueductos) eran de ladrillo o de piedra con un revestimiento interior de cemento impermeable, y en promedio medían 90 cm. de ancho y 1.8 m de profundidad; algunos eran subterráneos y tenían respiraderos cada 73 m aproximadamente.

La parte superior del canal se cubría con lajas de piedra para evitar que el agua se ensuciara. El primer acueducto de Roma fue el Aqua Appia, construido hacia 312 a.C.: medía unos 16 Km. de largo y la mayor parte de su recorrido era subterráneo.

El primer acueducto de Roma fue el Aqua Appia

Si el acueducto no podía rodear un valle, por lo general se construía a través de éste mediante una serie de arcos altos. El Aqua Marcia, erigido en 144 a.C., recorría 91 Km. para llevar agua a Roma desde los manantiales del valle del Anio, situado a 37 Km. de distancia en línea recta; la mayor parte de él era subterránea, pero los últimos 11 Km. se levantaban sobre arcos.

En 109 d.C. el emperador Trajano mandó construir un acueducto para abastecer la zona comercial e industrial de la ribera oriental del Tíber; en algunos lugares dicho canal tenía 30 m de altura y surtía agua hasta las piscinas del quinto piso del Forum, que era la plaza del mercado.

Hacia 350 d.C. ya había 11 grandes acueductos que surtían agua a Roma. Al llegar a la ciudad, el líquido era depositado en unos 250 tanques distribuidos en diversos puntos de la red.

Suministro por tuberías de plomo: En algunas partes del Imperio el agua era llevada a las ciudades por tuberías de cerámica o de plomo y no por acueductos. Esas tuberías conducían el líquido cuesta abajo por una pendiente del valle y luego cuesta arriba por otra hasta un tramo plano; la presión que

Pozo y cisterna Un acueducto llevaba agua al antiguo puerto africano de Cartago desde unas montañas situadas a 80 Km. de distancia. El lìquido se conservaba en un pozo alimentado por tuberías de arcilla y después fluía hasta la cisterna contigua. Todos los días la gente de los alrededores acudía a sacar agua de ésta metiendo sus baldes por el hoyo del techo ejercía el agua al descender la obligaba a subir hasta dicho nivel. La ciudad de Lyon, Francia, era abastecida mediante este sistema a través de los valles de los ríos Garona,. Beaunant y Brevenne. Para fabricar las tuberías se emplearon unas 12 000 toneladas de plomo.

 acueducto

Aún en pie Este acueducto romano construido durante el reinado del emperador Trajano (98-117 d.C.) en Segovia, España, todavía esta en servicio; lleva agua a la ciudad a lo largo de 19 Km. Sus arcos de granito fueron labrados y colocados en su lugar sin usar cal ni cemento.

Las alcantarillas romanas: Un intrincado sistema de drenaje descargaba las aguas negras de la ciudad en el río Tíber, que las llevaba hasta el mar. Las alcantarillas pequeñas desembocaban en otra mucho más grande, la Cloaca Máxima, que se extendía desde el Forum hasta el río bajo un corredor abovedado de 5 m de ancho y que aún está en servicio.

Las alcantarillas comenzaron a construirse en el siglo VI a.C. para secar los pantanos, y estaban comunicadas con las letrinas públicas y privadas al nivel del suelo, pero no con las de los pisos altos de las viviendas.

El agua no era potabilizada pero se procuraba escoger buenas fuentes de abastecimiento. Una prueba al respecto consistía en rociar agua sobre un vaso de bronce y ver si quedaban manchas en él; otra era hervirla y verificar que no contuviera sedimentos, y otra más era averiguar si podían cocerse en ella verduras frescas con rapidez.

A veces el agua canalizada no era apta para beber: la del acueducto Anio Vetus, por ejemplo, sólo se usaba para regar jardines y lavar ropa. Dicho acueducto fue construido en 272 a.C., y surtía agua desde las cuencas altas del río Anio, situado a 69 Km. de distancia.

La red de abastecimiento de agua era administrada por un comisionado y dos secretarios que daban órdenes a un grupo de empleados de mantenimiento. Los canales requerían inspección y reparación constantes, pues las filtraciones causaban daños estructurales y se desperdiciaba agua.

Los baños públicos de Roma eran de excelente factura. Los primeros fueron construidos en el siglo II a.C. por iniciativa de benefactores de la ciudad y para fines de lucro, y posteriormente diversos emperadores mandaron construirlos para uso propio. Aún se conservan las ruinas de dos de los mejores, los de Caracalla (21 7 d.C.) y los de Diocleciano (306 d.C.).

Una vez que recibían un masaje con aceite, los bañistas practicaban deportes o hacían ejercicios y luego se metían en el baño de agua caliente (caldarium), que era calentado por hornos y unos ductos subterráneos que hacían circular vapor y aire caliente. Luego pasaban a una sala para que les quitaran el sudor y el aceite con un raspador metálico, y finalmente se sumergían en un estanque de agua tibia (tepídarium) y después en uno de agua fría (frigidarium).

Hombres y mujeres se bañaban en lugares separados, aunque el baño mixto fue popular en el siglo I a.C. El emperador Adriano decidió prohibir dicha práctica en 138 d.C., y comono siempre había locales suficientes para las mujeres, se establecieron horarios de uso para uno y otro sexos.

PARA SABER UN POCO MAS…
En la Roma imperial, se consumía más de un millón  de metros cúbicos de agua al día suministrados por una docena de acueductos, que sumaban 482 Km. de canales cubiertos llamados specus. Los ingenieros romanos, eminentemente prácticos, trazaban los acueductos siguiendo las curvas de nivel del terreno siempre que era posible, y recurrían al uso de túneles, extensas arquerías, puentes o sifones para cruzar las depresiones solo como último recurso.

Así, en el caso de Roma, apenas un 5 por ciento de la longitud total de sus acueductos discurría sobre puentes. Los romanos también excavaron numerosos canales para mejorar el drenaje de los campos. En relación con este tipo de construcción, su hazaña más espectacular fue el vaciado del lago Fucino, situado en una hondonada de los Apeninos, que añadió 20.000 hectáreas a las tierras del emperador Claudio. Para eso, necesitaron perforar un túnel de 5,5 km a través de las montañas, longitud que no fue superada hasta 1876.

Con menor frecuencia, también excavaron canales para la navegación: en esta categoría, el récord lo ostenta el realizado entre el Rin y el Mosa, de 37 km de longitud, que eliminó la necesidad de dar un largo rodeo por mar. Todavía dentro de la disciplina de la hidráulica, los sistemas de elevación y bombeo de agua alcanzaron gran perfección técnica.

Así, se conoce gracias al tratado De Architectura de Vitrubio, cómo funcionaban la rueda y la cadena de cangilones, movidas por energía humana o animal, y la noria, accionada por el empuje de la corriente de donde la rueda toma el agua. Próximos a la noria, desde el siglo IV, existían molinos de agua de tamaño muy considerable. Hacia el año 310, los habitantes de Barbegal, cerca de Arles (Francia), contaban para moler su maíz con una gigantesca instalación formada por 16 ruedas de arcaduces que, por medio de engranajes de madera, accionaban cada una un par de piedras de molino. Los arqueólogos han calculado una capacidad total de molienda en Barbegal de casi tres toneladas de grano por hora.

HORMIGÓN, MÁRMOL Y TÉCNICAS NOVEDOSAS Además de la hidráulica, los romanos dominaron la arquitectura y las técnicas constructivas, como lo atestiguan cientos de sus obras que aún permanecen en pie a pesar de su vejez. Y en este punto, contaban con una ventaja sustancial respecto de otras civilizaciones antiguas: disponían de una tierra volcánica llamada puzolana que, mezclada con cal, producía un cemento resistente al agua y al fuego; y mezclada con ladrillo o piedra, formaba un hormigón tan duro como los actuales. Este material se usó para cimentaciones y muros, vaciados en encofrados de madera, bóvedas y en lo que constituye otra obra maestra de la arquitectura romana: las cúpulas.

Estas se diseñaban para coronar grandes edificaciones, por ejemplo, basílicas o termas como las de Caracalla, cuya cúpula principal tenía un diámetro de 35 metros. Pero la mayor de las construidas por los romanos es la del Panteón, con un diámetro interno de 43 metros y cuya construcción sigue siendo un misterio.

El mensaje de Augusto al pueblo romano “Nací en una ciudad de ladrillos y les lego una de mármol” no era exagerado: este material se utilizó profusamente para el adorno y acabado de todo tipo de obras arquitectónicas, por lo que, además de emplear el de las canteras italianas, alcanzó gran importancia como producto de importación. Usaron mucho el mármol travertino, con el que se construyeron los muros del Coliseo, pero también trabajaron la piedra en el resto del Imperio, desde la arenisca del muro de Adriano en Gran Bretaña, hasta la empleada en el templo de Baalbek (Líbano), donde se levantaron tres bloques de piedra que medían 19x4x3 metros, lo que aún hoy en día constituye un auténtico récord de edificación.

Todo esto demuestra que los romanos eran particularmente hábiles en la extracción de la piedra en las canteras, así como en su posterior talla, para la que utilizaban sierras de cobre afiladas con arena y esmeril. Ya en la última fase del Imperio, en el río Mosela existían sierras impulsadas por agua, según describe Ausonio.

Roma desarrolló un amplio repertorio de soluciones en materia de ingeniería civil que permitieron impresionantes logros en cuanto a estrategias, materiales y organización de la mano de obra, pero, en cambio, su tecnología mecánica solo fue objeto de un desarrollo marginal. Probablemente, la explicación a que no emplearan masivamente máquinas capaces de ahorrar trabajo se deba a que vivían en un mundo en el que disponían de esclavos en abundancia.

LAS HERRAMIENTAS ROMANAS PARA MEDICIÓN Y NIVELACIÓN DE OBRAS CIVILES