Argentina Curiosa

Primeras Exploraciones Geograficas en Argentina y Mapas

Primeras Exploraciones Geográficas en Argentina – Cartografía – Primeros Mapas

Durante el curso de tres siglos de dominio español, es decir, desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX, se lleva a cabo la exploración, la conquista y más tarde, con la llegada de don Pedro de Mendoza, la colonización del actual territorio que hoy forma la República Argentina, durante la cual se realizan innovaciones de orden político, social, económico y cultural.

En este amplio período se acrecienta el acervo cultural, ya sea mediante exploraciones científicas, ya sea como fruto de investigaciones personales.

Las expediciones gográficas dan a conocer nuevas tierras; las crónicas acrecientan el saber histórico; el conocimiento del hombre americano, con su religión, lenguas y costumbres, enriquece la etnografía y la lingüística; pero es en el campo de las ciencias naturales, con el estudio de la gea, la flora y la fauna, donde la cosecha es más abundante, como lo veremos en este capítulo de apretada síntesis.

LA EXPLORACIÓN GEOGRÁFICA
LAS PRIMERAS EXPLORACIONES EN EL TERRITORIO ARGENTINO.

El descubrimiento de América significó un gran incremento de los conocimientos geográficos: inmensas regiones terrestres desconocidas hasta entonces entran en la órbita de la civilización occidental. Nuevos e ilimitados horizontes se abren a los científicos europeos en todos los órdenes del saber humano.

La geografía, la cartografía, la antropología y las ciencias naturales reciben un nuevo impulso Sabemos que al constituirse la Casa de Contratación, en 1503, para atender al comercio ultramarino, se constituye también en centro científico: se crean cátedras de matemáticas, cosmografía y navegación, y se recopilan memorias, relaciones, planos geográficos, de acuerdo a los datos suministrados por exploradores y navegantes, y de este modo se mantiene al día el mapa oficial.

El descubrimiento de las costas del Brasil, en 1500, por Pedro Alvarez Cabral, determinó a España hacia la exploración de las regiones situadas al sur que le correspondían según el Tratado de Tordesillas.

Se encomendó esta misión al piloto mayor Juan Díaz de Solis, que encontró la muerte después de descubrir, en 1516, el gran estuario que más tarde se bautizó como Río de la Plata, pues según versiones indígenas conducía a una fantástica Sierra de la Plata donde abundaban los metales preciosos.

Tres años más tarde salió otra expedición de España bajo la dirección de Magallanes, con la finalidad de continuar la obra de Solís.

En 1520 las naves llegaron a las regiones del Plata, y siguiendo al sur, por primera vez, reconocen y exploran las costas patagónicas, donde tiene lugar el encuentro con los habitantes de la región: los patagones

Pasado el invierno en la bahía de San Julián, sigue hacia el sur, descubriendo a fines de 1520 la comunicación entre los dos océanos.

Dos de los integrantes de los escasos sobrevivientes de la expedición documentaron por escrito las peripecias de este célebre viaje: el piloto Francisco Albo, en su Diario, y Antonio Pigafetta, en las Noticias del Nuevo Mundo.

Una nueva expedición salida de España en 1526, encabezada por Sebastián Caboto, remonta el río Paraná, y después de reconocer sus costas, funda, en 1527, el fuerte de Sancti Spiritu, primera fundación española en el territorio argentino.

Sigue después río arriba hasta llegar a la confluencia del Paraguay con el Pilcomayo, pero la destrucción del fuerte hacia fines de 1529 le obliga a volver a España. Años más tarde publicó un mapa donde señala detalladamente los afluentes del Paraná recorridos personalmente por él.

Con el viaje de don Pedro de Mendoza se inicia la colonización de las nuevas tierras descubiertas. En 1536 funda, en la orilla derecha del vasto estuario del Río de la Plata, la ciudad «Puerto de Buenos Aires», que es abandonada cinco años más tarde, después de toda suerte de privaciones; sus pobladores fueron trasladados a la Asunción.

Los detalles de esta expedición fueron consignados por el cronista Ulrico Schmidel en el interesante libro aparecido en 1567 con el título Derrotero y viaje a España y las Indias (1534-1554).

La segunda mitad del siglo XVI fue de descubrimientos y fundación de ciudades en el interior, siguiendo un derrotero inverso al de los navegantes españoles entrados por el este.

Estos fundan Santa Fe (1573), Buenos Aires por segunda vez (1580) y Corrientes (1588). La expedición colonizadora del norte da origen a Santiago del Estero (1553), Tucumán (1565), Córdoba (1573) y Jujuy (1593). Por su parte, la corriente del oeste, originaria de Chile, asienta las ciudades de Mendoza (1561), San Juan (1562), La Rioja (1591) y San Luis (1593).

El emplazamiento de estas y otras muchas ciudades fue tan acertadamente ubicado, que aún conservan su situación geográfica después de más de cuatro siglos de fundadas.

LA CARTOGRAFIA JESUITA. La llegada de los jesuías al país, en 1585, marcó entre nosotros un aporte valiosísimo en las ciencias geográficas.

Viajeros infatigables, estos celosos misioneros, con el fin de establecer la civilización cristiana, recorrieron el país casi durante dos siglos en todo sentido quedando la vida de no pocos de estos preclaros varones tronchada en medio de selvas y bosques.

Fruto de estas correrías apostólicas son los innumerables trabajos científicos que en todo orden nos dejaron en obras de divulgación y en valiosa cartografía, que permitió un mejor conocimiento geográfico de las actuales repúblicas rioplatenses.

De aquí que Estrada haya podido decir, con toda razón, de los jesuítas, estas justicieras palabras: «viajeros infatigables abrían sin cesar a las ciencias campos para sus explotaciones: la geografía, la lingüística, la botánica y la historia les deben en América sus primeros rudimentos, incontrovertible blasón que hace glorioso su nombre en los anales de nuestra historia».

Siendo muy complicado seguir el itinerario de todas estas arriesgadas expediciones que desde 1585 hasta 1767 realizaron los jesuítas en nuestro territorio, nos limitaremos a señalar las más importantes, por respectivas zonas.

En la región norteña abren la serie de estas exploraciones recorriendo el río Bermejo los PP. Alonso Barzana, Francisco Ángulo y Tomás Fields. Por su parte, en 1721, los PP. Gabriel Patino y Lucas-Rodríguez exploran el desconocido río Pilcomayo y dejan dilucidado que su curso es diverso del río Bermejo.

El célebre P. Antonio Ruiz de Montoya, después de recorres.- varias veces toda Ta región chaqueña, nos lega una interesant« carta geográfica de estas regiones. El P. Pedro Lozano publica su obra fundamental Descripción Chorographica del Gran Chaco Gualamba en la que incluye un hermoso mapa del P. Antonio Machoni y el P. José Jolís, a su vez, es el autor de Saggio sulla historia naturale della provincia del Gran Chaco, de la que sólo se publicó el primer tomo, en el que se inserta un mapa chaqueño del P. Joaquín Camaño, el más científico, que nos legó la época colonial.

El jesuíta austríaco P. Martín Dobrizhoffer, después de estudiar minuciosamente las costumbres de los indios chaqueños, estampa sus observaciones en Historia de Abipónibus y nos traza un mapa, admirable por su justeza, de las regiones rioplaténses.

primeros mapas de argentina
Mapa de Argentina, Paraguay y Uruguay, año 1734, confeccionado por
P. Martín Dobrizhoffer

Finalmente, el polígrafo P. Sánchez Labrador nos dejó en veinte gruesos volúmenes variados y meticulosos conocimientos geográficos relativos a vastas regiones; tres de estos volúmenes han sido dados a luz por el Museo de La Plata.

En la zona andinopatagónica abrió la serie de exploradores, hacia 1670, el intrépido P. Nicolás Mascardi, recorriendo la región surcordillerana en demanda del estrecho de Magallanes; murió heroicamente a orillas de los grandes lagos del Sur.

Alcanza la confluencia de los océanos el P. José García, que después de salir desde la isla Chiloé bajó hasta Tierra del Fuego. En sus atrevidos viajes, el P. José Cardiel recorre varias veces desde Guaira hasta cerca de Bahía Blanca, dejándonos sus impresiones en diez interesantes cartas geográficas de gran valor.

Al lado de este incansable viajero debemos mencionar al jesuíta P. Tomás Falkner, que después de cruzar el sur varias veces y en distintas direcciones , nos dejó consignado el fruto de sus correrías en una excelente obra titulada Descripción de la Patagonia y partes adyacentes.

Le cupo, además, la gloria de ser el primer descubridor de restos fósiles de grandes vertebrados, y en particular de un caparazón de gliptodonte a orillas del río Carcarañá, en 1760.

Cerramos esta interesante reseña geográfica haciendo alusión a las Cartas Anuas , que bajo un título tan poco expresivo, son, sin embargo, una mina de vadosísimas informaciones geográficas y un caudal de primer orden sobre fauna, flora, productos indígenas y comercio de nuestras primitivas poblaciones.

Otras expediciones hubo por esta época, que citaremos por orden cronológico: la del P. Quiroga, la Comisión de Límites, la expedición de Villarino y la organizada por Malaspina.

Por orden de S. M., en 1745, el P. José Quiroga emprendió una expedición para explorar las costas patagónicas. Acompañaban al jefe de esta empresa marítima los PP. José Cardiel y Matías Strobel, llevando todos una colección de instrumentos medidores.

Llegados a su destino en la fragata «San Antonio», los tres eximios geógrafos jesuítas reconocieron las tierras patagónicas a costa de ingentes sacrificios.

Años más tarde, Quiroga y Cardiel escribieron sendas relaciones de suma importancia, y el primero, además, compuso un magnífico mapa que ha sido reeditado últimamente por la Universidad de Buenos Aires.

Consecuencia del tratado de San Ildefonso, firmado en 1777 entre España y Portugal, fue la creación de cuatro comisiones demarcadoras de límites, formadas por un grupo selecto de matemáticos y hombres de ciencia, los cuales llegaron a estas tierras años después munidos de abundante y moderno instrumental astronómico.

La índole misma de sus trabajos produjo un manifiesto progreso en los conocimientos geográficos y cartográficos. Entre los miembros de estas Comisiones cabe destacar al perito español Félix de Azara, naturalista y geógrafo, que después de cumplida su misión permaneció veinte años en el país recorriendo el Plata.

Fruto de sus estudios, en el orden geográfico, fueron sus memorias: Voy age dans l’Amerique meridionale y Descripción e historia del Paraguay y Río de ta Plata.

Las constantes amenazas inglesas a las costas de la Patagonia determinó al virrey Vértiz, en 1782, a mandar una expedición a esas tierras para establecer algunos fuertes.

Responsables de estas exploraciones fueron el piloto Basilio Vilariño y los hermanos Francisco, Antonio y Andrés Viedma, que fueron los primeros en navegar el río Negro realizando estudios sobre los indios patagones y araucanos.

Pero la expedición mejor científicamente organizada fue la de Alejandro Malaspina (1789-1794), que salió de Montevideo con las corbetas «Descubierta» y «Atrevida»}con objeto de hacer estudios de oceanografía, climatología, geología, flora y fauna, Después de costear la parte sur de Patagonia pasó a las Malvinas, para volver a Tierra del Fuego y doblar el cabo de Hornos.

En Valparaíso se le incorporó el naturalista húngaro Tadeo Haenke, en 1790, que cruzó el continente por haber perdido la expedición en Montevideo.

Costeando Perú y México, los viajeros tomaron rumbo al oeste, visitando las islas Marianas, Filipinas y Nueva Zelandia, para volver a Callao y de aquí nuevamente a España, vía Pacífico, mientras que Haenke lo hacía a Buenos Aires atravesando nuevamente el Virreinato.

Sus conocimientos geográficos los condensó en la publicación Descripción del Perú, Buenos Aires, etc., de los que en 1943 se publicó el fragmento relativo a la Argentina. Regresado a América, Haenke se radicó en Cochabamba, donde fue designado «profesor de Ciencias Naturales», según veremos más adelante.

RELATOS DE VIAJEROS. De algunos de los viajeros que recorrieron las regiones argentinas durante los siglos XVII y XVIII, ya en espíritu de aventura, ya en busca de fortuna, son interesantes los datos de carácter geográfico, etnográfico o histórico que registran sus relatos.

En 1599 divisó Buenos Aires, cuando aún no tenía veinte años de fundada, el piloto Enrique Ottsen, y dejó estampadas sus impresiones en el libro Un buque holandés en América del Sur .

A mediados del siglo XVII desembarcó en Buenos Aires el navegante Acárette du Biscay, y dejó de la ciudad una interesante descripción: Voyage up the River de la Plata, conocida entre nosotros con el título de Relación de los viajes de Monsier Ascárate du Biscay al Río de la Plata, y desde aquí por tierra hasta el Perú con observaciones sobre estos países.

Uno de los relatos más curiosos escritos durante la época colonial es el titulado Lazarillo de ciegos caminantes, editado en Lima en 1773.

Contiene datos interesantes sobre los lugares recorridos por su autor, que parecen ser no del indio Concolorcorvo (con color corvo), sino del propio don Alonso Carrió, comisionado a Lima «para el arreglo de correos y estafetas, situación y ajuste de postas desde Montevideo».

Como consecuencia de sus observaciones, algunas veces cáusticas, del régimen colonial, el comisionado prefirió atribuir el libro a su acompañante.

Son dignas de ser mencionadas también: las memorias de don Félix de Azaran perito en la Comisión de Límites, que en su Voyage dans Amérique Méridionale («Viaje en la América Meridional») trae en su último capítulo una reseña histórica de la conquista.

Con motivo de las invasiones inglesas aparecieron en Gran Bretaña varios libros sobre el régimen del Plata, entre otros el del comerciante Samuel Hull Wilcocke, editado en 1807 con el título de Historia del Virreinato de Buenos Aires, en donde, además de la descripción geográfica del país, trae datos sobre su flora y su fauna; el del mayor Alejandro Gillespie, aparecido en 1818, se titula Buenos Aires y el interior: observaciones reunidas durante una larga residencia (1806-1807).

Este autor, que tomó parte en las invasiones inglesas y, hecho prisionero, fuera después confinado en varios puntos del interior del país, describe en su obra, interesantes observaciones de carácter histórico, social y económico. Se tradujo al castellano en 1921.

Fuente Consultada: HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA de Francisco Arriola Editorial Stella

BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi

Las Ciencias Naturales En Argentina Primeros Museos

Las Ciencias Naturales En Argentina Primer Museo

BURMEISTER Y EL MUSEO DE BUENOS AlRES. El Museo de Buenos Aires fundado por Rivadavia se había convertido en un «gabinete de curiosidades» durante el gobierno de Rosas.

Reorganizado a partir de 1854 por Manuel Ricardo Trelles (1821-1893) —quien junto con Francisco J. Muñiz había sido de los fundadores de la «Asociación de Amigos de la Historia Natural del Plata»—dos años después tuvo los primeros catálogos de sus colecciones de zoología, botánica», mineralogía, numismática y bellas artes.

Algunas adquisiciones y donaciones —entre otras la colección de fósiles reunida por Muñiz en 1857— permitieron que las colecciones comenzaran a aumentar. Pero el alejamiento de Trelles, producido al poco tiempo, determinó que el Museo quedara nuevamente abandonado.

Sólo en 1862, cuando Sarmiento —en ese momento ministro del gobernador Mitre— confió su dirección al naturalista Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892), el Museo de Buenos Aires se organizó definitivamente y se fué orientando hacia su transformación en un Museo de Ciencias Naturales.

Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892)

Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892)

Cuando se trasladó a la Argentina para hacerse cargo del Museo, ya era Burmeister un hombre de ciencia mundialmente conocido. De la Universidad de Greiswald había pasado a la Universidad de Halle, donde perfeccionó sus conocimientos botánicos con Curst Sprengel y estudió zoología con Nitzsch y Germar.

En 1850 había estado en Brasil con Peter W. Lund, efectuando estudios sobre la fauna cuaternaria, y en 1857, durante su segundo viaje a América, había recorrido nuestro país.

En Mendoza había permanecido un año estudiando el clima de la región y efectuando colecciones zoológicas y mineralógicas; había pasado luego a Paraná, donde estudió la formación geológica y la fauna, y había visitado Córdoba, Tucumán y Catamarca.

En Reise durch die La Plata-Staaten, fruto de su viaje científico por los países del Plata, consignó los estudios efectuados en la Argentina, entre los que se destaca la descripción comparativa entre la fauna de Mendoza y Paraná.

Durante los treinta años que estuvo al frente del Museo, Burmeister se esforzó por convertirlo en una institución científica. Gracias a sus esfuerzos tomaron incrementos las colecciones: la paleontología reunió piezas valiosas, que se preocupó por describir; la entomológica llegó a comprender un número considerable de ejemplares típicos, y la ornitológica se constituyó con variados ejemplares de la Argentina y los países limítrofes.

Inició, además, en 1864, la publicación de los Anales, en los que publicó numerosos trabajos, efectuando detalladas descripciones de las especies que se encuentran en el Museo.

Sabio auténtico, Burmeister fué miembro correspondiente de las principales academias y miembro de ocho sociedades científicas. Sus obras más importantes fueron: Descripción física de la República Argentina, en la cual estudió nuestra fauna, flora, geología y paleontología, y Manual de Entomología.

A la muerte de Burmeister fue designado director del Museo el naturalista ruso Carlos Berg (1843-1902), fiel colaborador de su predecesor y autor de una Enumeración de las plantas europeas que se hallan silvestres en la Provincia de Buenos Aires y en Patagonia y de Vida y costumbres de los termites. Berg publicó, además, una biografía de Burmeister en la que figura una completa enumeración de las publicaciones del sabio alemán.

Las ciencias naturales en la Confederación Argentina. — Mientras los hombres de Buenos Aires apoyando el Museo lo convertían en el centro impulsor del estudio de las ciencias naturales, el general Justo José de Urquiza, presidente de la Confederación Argentina, se mantenía fiel a sus antecedentes y apoyaba diversas iniciativas culturales que, aunque no se vieron coronadas siempre por el éxito, ejercieron influencia en el sentido de que sirvieron para que arraigara entre nosotros el espíritu científico.

En 1854 fundó en Paraná, capital de la Confederación, el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Confió su dirección a Alfredo M. Du Graty y Augusto Bravard, quienes llegaron a reunir una valiosa colección paleontológica que, más tarde, fué adquirida por el Museo de Buenos Aires. Du Graty, cuando regresó a Europa, publicó una descripción histórica y geográfica de la Confederación Argentina, en la que reunió las observaciones efectuadas durante su prolongada permanencia en nuestro país.

En 1855, Urquiza contrató al geólogo y geógrafo francés Martín de Moussy para que, a base de estudios sobre el terreno, redactara una obra estadística y geográfica sobre nuestro país.

La obra, constituida por tres volúmenes y un atlas, se imprimió en París, en 1860, con el título de Description physique, geographique et statistique de la Confederation Argentine. Constituye, hasta nuestros días, la más importante de las publicadas en su género.

La Provincia de Corrientes no permaneció extraña al impulso que recibieron las ciencias nacionales en este primer período de la Organización Nacional.

En 1855 el gobernador Juan Pujol creó un Museo Provincial, el cual durante su breve existencia fue dirigido por Aimé Jacques Bonpland (1773-1858).

Este sabio, magnífico exponente de la cultura científica europea, había llegado al país en 1817, trayendo colecciones de plantas nuevas y semillas; entre ellas, especies de citrus, sauce, algarrobo español, especies de fresa, grosella, frambuesa, etcétera.

La situación del momento no le permitió contar con apoyo del gobierno para fundar el Museo que se había proyectado, por lo cual decidió recorrer la provincia de Buenos Aires estudiando su flora, distribuyendo semillas entre los campesinos y coleccionando nuestros vegetales, para luego ordenar los y describirlos.

Pasó más tarde a Corrientes y Misiones, donde fué el primero que estudió los yerbatales naturales y efectuó plantaciones de acuerdo con métodos científicos y prácticas modernas.

Estas iniciativas oficiales, que fueron llevadas a la práctica por hombres de ciencia europeos, fueron de utilidad en nuestro ambiente, pues contribuyeron a despertar el interés por las ciencias naturales y a impulsar su estudio.

PARA SABER MAS…

EL MUSEO DE PARANÁ: Bravard. — Estando el general Urquiza al frente de la Confederación, fundó, en 1854, el Museo de Paraná, con el fin de dar mayor impulso a las ciencias naturales.

Al frente del mismo colocó al belga Alfredo M. du Gra-trY, que poco después fué reemplazado por el geólogo francés Augusto Bravard, éste reunió una interesante colección de fósiles hallados en las barrancas del Paraná que más tarde, por disposición de Sarmiento, pasaron a formar parte de las colecciones paleontológicas del Museo de Buenos Aires.

Habiendo emprendido Bravard un viaje a las regiones mineras del país, encontró la muerte en el terremoto de Mendoza de 1861.

El empeño del gobierno entrerriano hizo revivir el Museo en 1884, llegando a adquirir importancia bajo la dirección de Pedro Scalabrini, renaciendo nuevamente en 1917, a raíz de una iniciativa estudiantil, y quedando transformado en el actual Museo de Entre Ríos.

Intimamente ligado a la cultura de nuestra patria, en esta época, encontramos a Víctor Martín de Moussy, médico, publicista viajero francés, contratado por Urquiza en 1854 para efectuar un estudio completo de nuestro país.

De Moussy, después de recorrer sistemáticamente el territorio argentino durante cinco años haciendo acopio de datos, volvió a París en 1860, donde publicó, en base a esos estudios, la obra monumental Description géographiqúe et statistique de la Confederativa Argentine («Descripción geográfica y estadística de la Confederación Argentina»), en tres volúmenes, que fueron apareciendo entre 1860 y 1864; también emprendió la confección de un Atlas, en cuya preparación le sorprendió la muerte.

Con motivo de la Exposición Mundial de París, editó en 1867 una Memoria sobre nuestras principales riquezas naturales.

Todas estas colaboraciones, al par que dieron a conocer a la Argentina en el exterior, contribuyeron al desarrollo de las ciencias naturales entre nosotros.

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra
Historia de la Cultura Argentina Parte II de Francisco Arriola Editorial Stella

Biografia de Juan Agustin Garcia Sociologo e Historiador Argentino

Biografia de Juan Agustín García Obra Científica-Sociológica

La labor desarrollada por Juan Agustín García (1831-1923) tuvo un doble mérito: destacó la existencia de fenómenos sociales argentinos, susceptibles de una interpretación científica, y afirmó que nuestras instituciones, a pesar de sus etiquetas extranjeras, se han formado en base a nuestros antecedentes políticos y económicos.

Las fuentes de la sociología argentina no debían buscarse, por eso, en las opiniones sostenidas por los teorizadores de la ciencia social sino en las informaciones que nos suministran los expedientes, cartas de gobernadores, quejas de comerciantes y estancieros, crónicas, tradiciones, etc., las cuales nos permitirán lograr una reconstrucción real de los conceptos sociales dominantes en el pasado.

juan agustin garcia sociologo

Introducción al estudio del derecho argentino (1896) fué su primer intento de explicar el espíritu de nuestras instituciones y códigos.

Le siguieron, El régimen colonial (1898), trabajo en que presentó una multitud de datos sobre las prácticas, costumbres y creencias dominantes, destacando que el virreinato fué un «período de transición de nuestro derecho en la lucha sorda y temible entre el Estado y el individuo, entre el derecho teórico y el que las fuerzas desenvuelven, lucha que llegaría a su apogeo con los caudillos, las montoneras y la anarquía»; Introducción al estudio de las ciencias sociales argentinas (1899), obra en la que destacó el carácter nacional de las ciencias sociales y jurídicas y las vinculó con nuestra tradición liberal; La ciudad indiana, publicada en 1900, es su obra más orgánica y está consagrada a estudiar nuestra sociedad colonial.

Su mayor mérito consiste en haber sido el punto de partida de la revisión de los prejuicios, que hasta entonces dominaban, acerca de nuestro pasado durante los siglos XVII y XVIII.

Sostuvo García en esta obra que las características del país crearon determinadas formas de vida, económicas, sociales y políticas, que generaron una serie de factores sociales que se destacan como fuerzas dinamizadoras del pasado colonial.

Uno de ellos es el «culto nacional del coraje», que traducido en el valor personal se convierte en la medida de los valores sociales para clasificar a los hombres.

Este sentimiento fué el que provocó el localismo exacerbado que, entre nosotros, substituyó al Estado por el caudillo y creó un problema político, que llegó a su apogeo en la primera mitad del siglo XIX.

La incapacidad de concebir la autoridad del Estado, condujo a un segundo sentimiento: el «desprecio por la ley», que tuvo su origen en las actividades contrabandistas que en la colonia tuvieron extraordinario desarrollo, con la complicidad de las autoridades españolas.

Estos sentimientos se vinculan al espíritu de lucro desmedido, inseparable del optimismo o «fe en la grandeza futura del país».

La obra de García es singularmente valiosa por su estudio de la propiedad, la familia, las clases sociales y la formación del carácter nacional en la época colonial.

Se resiente, sin embargo, por su posición antiespañola, ya que, gara él, los tres siglos de la dominación hispánica —que no contuvieron valores políticos, económicos y morales— impusieron rumbos fijos a nuestra sociedad, los cuales sintetiza en el «predominio del concepto clásico del Estado-providencia, centralización política, papel inferior y subordinado de las asambleas; y en el pueblo, para acentuar y fortificar estas tendencias, el desprecio de la ley convertido en instinto, en uno de los motivos de la voluntad».

«Quizá algunos de los datos que he acumulado con toda paciencia —escribió García en la «Introducción» de su obra— puedan ser útiles al hombre de talento y de estilo que resucite ese pasado, lleno de interés y vida para el que sabe observarlo.

Por otra parte, era necesario indicar los verdaderos métodos de estudio a la juventud; decirle que hay fenómenos sociales argentinos, tan susceptibles de una interpretación científica como los europeos; que el país acepta gustoso la moneda fiduciaria, porque siempre ha vivido bajo ese régimen; que su poder ejecutivo es fuerte y poderoso, porque desde su primer gobernador, a fines del siglo XVI, todos tuvieron mano dura; que el desprestigio de los viejos Cabildos coloniales ha influido en el papel político de los congresos; mostrarle los antecedentes políticos y económicos que han formado nuestras instituciones criollas, a pesar de sus rótulos yanquis; a pesar de que se crea a pie firme que existe una ciencia constitucional independiente de una sociología argentina, cuyas fuentes se encuentran en los legistas norteamericanos».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Ampliar: Primeros Naturalistas Argentinos

GEOGRAFIA ARGENTINA CLIMAS RELIEVE RIOS BIOMAS RECURSOS NATURALES

GEOGRAFIA ARGENTINA
Clima, Relieves,Ríos,Biomas y Recursos Naturales

geografia argentina

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GEOGRAFÍA DE LA  REPÚBLICA ARGENTINA

La República Argentina es una enorme extensión geográfica que ocupa el extremo meridional del continente americano, desde el trópico (22°) hasta la zona templada fría (55°), y desde los Andes hasta el Atlántico

SUPERFICIE: El territorio argentino comprende: una parte continental que es la más extensa y poblada; un sector de la Antártida y numerosas islas situadas en el océano Atlántico. La superficie de este inmenso territorio se reparte así: parte continental, 2.791.810 Km2; sector antártico, 965.314 Km2 e islas australes 4.150 Km2. El total de su superficie es de 3.761.274 Km2.

POBLACIÓN: Es de 40.000.000 (censo 2010, el próximo será en 2020) de habitantes, no obstante el carácter agropecuario de su economía la Argentina tiene una de las proporciones más altas de población urbana: las dos terceras partes del total general; sólo en el distrito federal vive más de la quinta parte de la población.

CLIMA: La mayor parte del país se halla en la zona templada. Sólo un pequeño extremo en el Norte queda más allá del trópico de Capricornio. Las montañas que corren de Norte a Sur abrigan al territorio de los vientos del Pacífico, aunque le restan lluvias y humedad; sin embargo, los vientos del Sur y del Atlántico hacen más frescas sus grandes llanuras.

Las temperaturas máximas llegan a unos 49°, en el Norte, en la provincia de Salta; las mínimas descienden a -35°, en Tierra del Fuego y la Antártida. Entre los vientos que recorren la Argentina, son conocidos el viento Norte, cálido, que desciende del Chaco hasta llegar a la Pampa; el viento Pampero, seco y frío; el Sudeste, que sopla desde el Atlántico; el Zonda, en San Juan, etc.

Las lluvias son irregulares, es decir en algunas zonas son abundantes, por ejemplo en Misiones, y en otras son suficientes, como en Corrientes, Entre RÍOS y parte de Santa Fe; son escasas en zonas centrales e insuficientes o nulas en regiones tales como San Juan, Mendoza, parte de la Patagonia, etc. donde el regadío por canales y acequias ha hecho y hace maravillas. (Ver: Climas de Argentina)

recursos naturales de argentina

RECURSOS NATURALES: El territorio argentino presenta una gran diversidad de relieves, climas, suelos, vegetación y fauna. Esta variada oferta natural hace posible que la sociedad, a través de diversos procesos productivos, convierta esas condiciones naturales en recursos naturales. Los recursos naturales son aquellos elementos de la naturaleza aprovechados y valorados con diversos fines sociales, como por ejemplo, la producción de alimentos y materias primas, la producción de energía y la creación de áreas protegidas.

En cada sociedad, la valoración de los recursos naturales está profundamente relacionada con cuáles son las actividades económicas y las producciones más importantes. Desde fines de 1980 hasta la actualidad, la apertura de la economía argentina originó un proceso de profunda reorganización industrial.

Al mismo tiempo, recolocó como sector dinámico de la economía las actividades vinculadas con la explotación y transformación de algunos recursos naturales, como el petróleo, los minerales metálicos y determinados productos del agro, destinados a las exportación.

En este contexto, en los últimos años en la Argentina se ha registrado un importante crecimiento del sector agropecuario, tanto en la región pampeana como en otras regiones del país. Este crecimiento está basado en la especialización productiva, es decir, en el monocultivo de un único producto, la soja, el maíz, el poroto, los cítricos o las carnes, según la región, que utiliza insumos tecnológicos y maquinaria de última generación.

Otros usos de la tierra son la explotación minera y ¡a forestal. El gran potencial minero del país —representado por los minerales metalíferos, en el área andina, y por los minerales no metalíferos, en el resto del país— comenzó a explotarse intensamente desde el año 1993, cuando cambió la legislación minera en materia de nuevas condiciones para la inversión extranjera.

El boom minero se registró en la mayoría de las provincias cordilleranas, desde Salta hasta Santa Cruz, y convirtió a esta actividad en una de las que tiene las más altas tasas de crecimiento del producto, de inversión y de exportaciones del país.

El potencial forestal argentino abarca en la actualidad 35 millones de hectáreas de bosque nativos, de los 105 millones que existían hacia 1914. Las formaciones vegetales más importantes son las de maderas duras, como el quebracho, el lapacho y el algarrobo, y las de maderas blandas, como la lenga, el pino guindo y el pehuén.

El sector forestal ha sufrido importantes modificaciones a partir de los incentivos (impositivos y crediticios) ofrecidos por distintos regímenes de promoción. En los últimos años, ha sido importante el aumento de inversiones nacionales y extranjeras que las empresas han realizado aprovechando el aumento de la demanda mundial de madera.

Las empresas privadas son las que realizan las mayores inversiones forestales, en tierras propias o arrendadas, en la Patagonia, en la región pampeana y en la provincia de Misiones.

El uso intensivo de recursos naturales que se registraba en la economía argentina hacia el año 2000 tenía como contracara el profundo proceso de artificialización de las áreas donde se llevaban a cabo estas actividades productivas y la degradación de los recursos suelo, agua y vegetación comprometidos en ellas.

REGIONES Y PRODUCTOS. Su nota fundamental es el predominio de las llanuras y mesetas que se extienden desde el Norte (llanura del Chaco), pasando por la del centro (Pampa), hasta la meseta de la Patagonia, al Sur.

La Patagonia es la región más meridional de la Argentina. Adosada a los Andes, abarca el territorio comprendido entre el río Colorado y el Estrecho de Magallanes. Es una meseta que se escalona hasta el Atlántico, terminando en un brusco escalón sobre una estrecha plataforma litoral. Su clima es templado-frío y muy seco. La vegetación está formada por hierbas y plantas rastreras en forma de matorrales.

Solamente en los valles se encuentran abundantes pastos. Los vientos que barren la región de Patagonia proceden de los Andes, y debido a su sequedad absorben fácilmente el agua que pueda existir en la superficie sobre la cual soplan. Muchos lagos, expuestos a la acción de estos vientos secantes, acaban por convertirse en simples depresiones conocidas por «salitrales».

Este territorio sólo en época reciente ha sido colonizado por los blancos, y la punta más meridional es la Tierra del Fuego, ocupada por escasa población que apenas tiene otra actividad que la relacionada con la pesca.

La riqueza real de la región radica en sus pastos, que alimentan rebaños de carneros, los cuales viven casi en completa libertad, guardados por pastores denominados «gauchos». El gaucho es una figura típica de la Argentina, notable por la destreza en el manejo del caballo y del lazo.

Al Norte predomina el ganado bovino en grandes «estancias» que pueden ocupar de 2.500 a 5.000 hectáreas de terreno, en el centro del cual se sitúa el «rancho», con casas para habitación del personal e instalaciones para el ganado. Pero la vanguardia de la colonización en todo el resto de la Patagonia, lo mismo que en la Tierra del Fuego, ha estado formada por pastores de ovejas, y éstas representan en la actualidad su más importante fuente de riqueza.

La Pampa es una de las regiones naturales de la Argentina que posee mayores riquezas agrícolas y más numerosa población humana. Situada al Norte de la Patagonia, es una extensa llanura, uniforme y monótona, sin obstáculos ni árboles y sin una piedra. El suelo, cubierto de loess, es de una extraordinaria fertilidad, como el de la mayoría de las estepas. Parte de él ha sido transportado por los ríos, pero casi todo es de origen eólico, es decir, transportado por el viento pampero, frío y muy seco, que sopla procedente del Sur.

La falta de agua es la principal característica, y disminuye hacia el Oeste; se pueden distinguir dos zonas: la Pampa húmeda y la seca. La primera se extiende desde el Atlántico hasta el río Salado, y la Pampa seca, desde éste río hasta la región andina. La vegetación típica es la gramínea, que constituye el «pasto duro», el cual ha sido sustituido por el «pasto tierno» (alfalfa).

Es, por tanto, una zona muy apropiada para la ganadería. En efecto, en ella se crían en gran escala, y por procedimientos intensivos, el buey y el carnero, debido a los cuales Argentina es una gran nación productora de carnes congeladas, conservas, lana y manteca.

A partir de los últimos años del siglo XIX, fueron introducidos los cultivos del trigo, seguidos de los del maíz, alfalfa, plantas forrajeras y lino. El más extendido fue el trigo, pero actualmente la soja se está convirtiendo en el monocultivo por excelencia, debido a su rendimiento y alto precio internacional.  La  zona de siembra más importante señala un acusado arco desde Bahía Blanca hasta Santa Fe, con centro en Buenos Aires, en cuyas mismas puertas comienza la Pampa.

La mayor parte de la producción es enviada a los silos terminales de Bahía Blanca, Rosario y Buenos Aires, a través de una extensa red ferroviaria que une los distintos puntos de esta región.

Al Norte de la Pampa se encuentra el Chaco, otra dilatada llanura de clima seco y escasas precipitaciones, debido a lo cual es una extensa y agreste estepa. Solamente en las orillas de algunos ríos encontramos cultivos, especialmente al pie de los Andes. Allí el agua es abundante, debido a la fusión de las nieves y de los hielos de la vertiente oriental de la cordillera. El agua da lugar a verdaderos «oasis» junto a las montañas, en las que proliferan plantas tropicales (caña de azúcar) y mediterráneas (frutas, vid). El centro de los primeros es la ciudad de Tucumán, y el de los segundos, Mendoza.

Los ríos de la región del Chaco se caracterizan por su curso inestable, su falta de continuidad y la frecuente presencia de cuencas de inundación, que originan zonas palúdicas de aguas estancadas llamadas «bañados» y salitrales. El clima de esta zona es de tipo subtropical, con una estación seca (invierno) y otra lluviosa (verano); su vegetación es de la especie xerófila, y el «quebracho» (del que se extrae tanino), es su mayor riqueza.

Entre los ríos Paraná y Uruguay se extiende la región llamada «Mesopotamia Argentina», o «Entre Ríos», caracterizada por la excepcional abundancia de aguas superficiales y la extensión de sus «bañados». Debido a su clima, mucho más húmedo que el del Chaco, se halla cubierta de una espléndida vegetación de tipo tropical. En la parte septentrional de Corrientes existen lagos de agua dulce, los cuales no son más que depresiones colectoras de las aguas que descienden de las vertientes vecinas.

La más importante es la llamada Laguna de Ibera, alimentada por el agua de lluvia. De modo análogo que el Nilo medio, estos enormes charcos se hallan cubiertos, en muchos lugares, por masas de vegetación flotante denominadas «embalsados». El Chaco produce las tres cuartas partes del algodón argentino.

La región montañosa del Oeste, denominada «Región Andina», comienza en la «Puna» de Atacama, elevada meseta de 3.500 a 4.000 m, hasta Patagonia. En la región de Mendoza se encuentran los colosos del Aconcagua (7.035 m). Cerro Mercedario (6.770), Tupungato, etc. La porción patagónica es menos elevada, pero sus alturas, sometidas a las erosiones de los glaciares, presentan el aspecto de una cordillera accidentada y bravia.

Los ríos argentinos desaguan en el Atlántico y pertenecen, bien al sistema del Plata, o a la vertiente atlántico-austral. El Río de la Plata es una enorme corriente fluvial cuya cuenca supera los 4 millones de km2. Se halla constituido por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Tanto el uno como el otro tienen su nacimiento en el Brasil; el Paraná, navegable en la primera parte de su curso, presenta una serie de rápidos antes de su confluencia con el Paraguay, que dificultan el tránsito de embarcaciones.

El Uruguay nace en la llamada Sierra del Mar, sirve luego de frontera entre la Argentina, Brasil y Uruguay, y corre después a través de los densos y exuberantes bosques de la región de Misiones.

El Río de la Plata tiene una longitud de 275 Km., y al llegar al mar su anchura es de 220. Tanto es así, que su descubridor, Juan Díaz de Solís, le dio el nombre de Mar Dulce.

COSTAS E ISLAS: El litoral argentino tiene 4.500 Km. de longitud, de los cuales 385 Km. corresponden al Río de la Plata. La costa bonaerense presenta la Bahía de Samborombón, entre la Punta Piedras y el Cabo San Antonio; el cabo Corrientes, la punta Mogotes, la bahía Blanca y los puertos de Buenos Aires, Ensenada, Mar del Plata, Quequén, Puerto Belgrano (base naval) y Bahía Blanca.

En las costas patagónicas: el golfo de San Matías; la península de Valdés, el golfo Nuevo, en el que está Puerto Madryn; el gran golfo de San Jorge, en el que esta Comodoro Rivadavia; los puertos Deseado, Santa Cruz y Río Gallegos, el cabo Vírgenes y la punta Dúngenes, en el límite argentino-chileno y donde empieza el estrecho de Magallanes, entre el continente y la Tierra del Fuego. En las costas fueguinas: el cabo Espíritu Santo, la Bahía de San Sebastian, el cabo San Diego, frente a la isla de los Estados, separada de Tierra del Fuego por el estrecho de Lemaire y el1 puerto de Ushuaia, en el canal de Beagle.

Las principales islas argentinas son: las de Apipé y Cerrito en el Paraná; en el delta de este río la isla Martín García, en la desembocadura del río Uruguay; Zuraita, Bemejo, y Trinidad, en la bahía Blanca; las de los Estados y las Oreadas del Sur, en las que se mantiene una estación meteorológica desde 1904.

Las Malvinas, geográficamente consideradas, son parte de la masa continental sudamericana, e históricamente pertenecen a la Argentina, que no reconoce la ocupación británica, consumada en 1883.

OROGRAFÍA Los sistemas orográficos, según las regiones naturales son las siguientes: 1) el andino, 2) el bonaerense, 3) el mesopotámico y 4) el patagónico.

1) Los Andes son una larga y elevada cadena montañosa que se extiende de Norte a Sur, formando el límite natural con Chile. Por sus caracteres geográficos se pueden señalar varias secciones,

a) La cordillera propiamente dicha, en la que deben considerarse: los Andes patagónicos, que van desde el estrecho de Magallanes hasta el Neuquén, con el Monte San Lorenzo (3.700 m de altura), y los Andes septentrionales, que van hasta el el límite de La Rioja y Catamarca con Chile, constituidos por dos cadenas principales: la oriental en territorio argentino, con el Aconcagua 6.959 m de altura), punto culminante de América y la occidental, en el límite chileno, con el Tupungato (6.800 m de altura),

b) Las Sierras de la Puna, desde el punto antedicho hasta la frontera con Solivia, donde el sistema alcanza la amplitud mayor y se alzan los volcanes Llullaillaco (6.723 m de altura), en el límite con Chile y Antofalla (6.100 m de altura), en territorio argentino y las sierras orientales, con el nevado de El Libertador (6.720 m de altura) y las llamadas subandinas, como la de Humahuaca, con la quebrada de su nombre,

c) La precordillera o sierras que corren al Este de la cordillera principal, en Mendoza, San Juan y La Rioja.

d) Las llamadas sierras pampeanas, que se levantan aisladas en las llanuras del Sudeste de La Puna y al Este de la precordillera, y son: la de Famatina, con el nevado General Manuel Belgrano (6.250 m de altura); las del Aconquija, con el cerro el Bolsón (5.500 m de altura), que desprenden hacia el Sur, las de Ambato y Ancasti, entre las cuales se extiende el valle de Catamarca; las de Córdoba, constituidas por tres cadenas, la principal de las cuales es la Central o Grande, que sigue al Sur, con el nombre de Comecfiingones y contiene la meseta denominada pampa de Achala y el Cerro Champaqui (2.884 m de altura), las de San Luis, con el cerro Agua Hedionda (2.150 m de altura), situadas al Oeste de la de Comechingones. Entre los volcanes del sistema, además de los nombrados de la Puna se encuentran el Maipo y Peteroa, en el límite con Chile, y Bonete, Diamante, Domuvo, en suelo argentino.

2) en el Sudeste, de la llanura bonaerense, las sierras de Tandil, que toman varios nombres y mueren en el cabo Corrientes, y al Sur de las Sierras de la Ventana, con el cerro Tres Picos y la curiosa abertura que les da nombre.

3) El llamado sistema de Misiones, formado por las alturas de Imán, Misiones y de la Victoria, que no son verdaderas sierras, como así también las del Sur de Corrientes y la de la provincia de Entre Ríos que representan numerosas lomas o cuchillas, como la Montiel.

4) En el centro de la Patagonia, entre los ríos Limay y Deseado, hay varias sierras aisladas. En Tierra del Fuego, entre otros, se levanta el cerro Cornú, que es el más elevado de 1.490 m de altura. En las Malvinas el monte Adam de 698 m de altura.

FLORA: En los bosques del Norte en la selva misionera hay árboles de 30 a 40 m de altura, varios pisos de lianas, enredaderas y bejucos y numerosas especies de árboles; lapacho, cedro, pino, laurel blanco, ibirápitá y urunday. Desde Tarija y Oran hasta el Suroeste de Tucumán, tipa, quebracho, algarrobo, timbó, sauce, álamo, caldén, molle, tacuara, paraíso, acacia, tala palmera, etc.

En la pradera pampeana son característicos el quebracho colorado y blanco, el guayacán, el algarrobo y el palo santo. Al Norte de Entre Ríos, algarrobo, tala ñandubay y palma yatay. Entre la estepa pampeana y el desierto andino, el monte es extenso. Predominan chañares, espinillos, algarrobos, y caldenes, retamo, brea, piquillín, molle, aguaribay o «pimentero», etc. Plantas medicinales como la zarzaparrilla, cedrón, peperina, plantas tintóreas, como el añil. Se cultivan toda clase de plantas frutales, textiles, alimenticias, forrajeras y olíferas.

Cerca de la cordillera hacia el Sur, en los bosques australes que cubren ambas laderas se encuentran importantes arboledas de ricas especies como el alerce, colihué, arrayán, raulí, ñire, la araucaria del Sur, el guindol, árbol de hasta 30 m de altura, el maitén, etc. Alrededor de los bosques crecen muchas plantas que dan flores de muy variados gustos y colores. (amancay, mutisia, aljaba o chico, etc).

 FAUNA: Existe gran diferencia entre la región Noreste y el resto del país. En la primera la fauna es la de América tropical: yaguareté, gato onza y montes, monos, pumas, jaguares, osos hormigueros, murciélagos, víboras. Gran variedad de aves: marlín pescador, carpintero, cardenal, boyero, etc. En los campos desprovistos de malezas es frecuente hallar la le-chucita de las vizcacheras y la perdiz, y en los pajonales abunda la gallineta. En estepas pampeanas; comadreja.

En las lagunas y cañadones abundan las garzas, flamencos y patos. En la patagonia, liebres, guanacos, murciélagos, ratas, zorros grises y colorados, el ñandú petiso o choique y las avutardas, aves de hábitos acuáticos que se alimentan de hierbas, que constituyen una verdadera plaga. En las mesetas anidan loros barranqueros del Sur.

En los acantilados de la costa e islas vecinas, albatros, petreles, gaviotas, etc. Encontramos en la costa patagónica, loberías (colonias de lobos marinos), en la Península de Valdés hay una elefantería, única del continente americano, donde aún se puede encontrar cientos de elefantes marinos.

En los ríos abundan los peces de valor, como por ejemplo, el pejerrey en el Paraná y en la laguna de Chascomús; en la zona de Misiones, el dorado, el surubí, el pacú, etc. En los ríos y lagos de la cordillera han proliferado las truchas y los salmones. El mar epicontinental es riquísimo en peces y animales comestibles e industrializables, como el pejerrey de mar, las almejas, los mejillones, las cholgas, el atún la anchoa, la merluza, el cazón, los langostinos, etc. Ver:Aves Populares de Argentina

RAZAS: La población precolombina de la Argentina estaba integrada por varias tribus aborígenes que, en general, no avanzaron culturalmente. Sin embargo, la civilización de los diaguitas, grupos étnicos del oeste del país que comprendían, entre otros, a los atacamos, los quilmes, omaguacas, acalianos, sanagastas y calchaquíes, es considerable en muchos aspectos. El nombre de calchaquíes se aplicó a todas las comunidades diaguitas por su residencia en los valles calchaquíes en la época de la conquista. Estos grupos indígenas hablaban un idioma común llamado caca y fueron los más evolucionados del territorio argentino.

Eran buenos agricultores (cultivaban maíz, zapallos y porotos, entre otras plantas); empleaban el riego artificial con canales y acequias; recolectaban frutos; criaban llamas; conocían la minería. Trabajaban el oro y la plata y en mayor proporción el cobre. Consiguieron una aleación de cobre y estaño muy parecida al bronce, de la que hacían punzones, cuchillos, cinceles, espátulas, hachas, brazaletes, campanas, agujas, placas pectorales, discos y otros objetos. Sus esculturas en piedras y tallas en  madera, así como su notable cerámica y pintura con representaciones de figuras humanas, de plantas y animales revelan su sentido artístico. La alfarería diaguita ha dejado vasos, vasijas y escudillas, decorados y de formas diversas.

En las urnas funerarias para niños está presente su sentido de lo ornamental, «Tai como en los minúsculos «ídolos funerarios» o canopes. Poco se sabe en cuanto a su organización social. Se considera que rendían culto al Sol y a varias manifestaciones de la naturaleza (el relámpago, el trueno, los árboles, etc.). Desconocían la escritura, pero ciertos símbolos y figuras grabados en rocas hacen suponer que intentaban registrar datos o acontecimientos importantes.

Con lana de vicuña o de llama tejían telas para confeccionar sus vestidos —una especie de largas camisas— y sombreros y gorras; calzaban ojotas (sandalias) y hombres y mujeres acostumbraban tatuarse. Usaban adornos de hueso, piedra o metal. Durante la conquista y la colonización, a las que opusieron tenaz resistencia, probaron ser magníficos guerreros.

En lugares inaccesibles construían fortalezas llamadas pucaras, de las cuales quedan vestigios. La zona diaguita comprendía el sudoeste de Salta, la provincia de Catamarca, los valles del occidente de Tucumán, la mayor parte de La Rioja, el oriente de San Juan y la región de Santiago del Estero que linda con Catamarca. Según algunos investigadores, la cultura diaguita es originaria del altiplano de Perú y Solivia y data quizá de unos cinco o seis siglos antes de la llegada de los españoles. Otras tribus indígenas poblaban el resto del territorio argentino: tupíes y guaraníes; abipones, puelches y pampas (de la zona central); araucanos (menos desarrollados que los de Chile); yaganes y onas (Tierra del Fuego), y tehuelches («patagones»).

Hacia 1850 empiezan a confluir en la Argentina grandes corrientes inmigratorias de toda Europa, sobre todo de Italia y España, que junto al criollo (descendiente de los colonos españoles) y al mestizo han ido conformando un tipo particular de población americana, cuya composición puede estimarse actualmente en 97 % de ascendencia europea y 3 % de indígenas puros. Además del idioma español, en algunas provincias, como Jujuy, Chaco y Santiago del Estero, se habla el quechua y en Corrientes el guaraní.

Se advierte en la República Argentina un constante aumento de la población urbana y la consiguiente reducción de la población rural; la primera se calcula al presente en un 62,5 % y la segunda en un 37,5 %. Buenos Aires, la más extensa y populosa de las capitales americanas y uno de los principales puertos del mundo, concentra, junto con el llamado «Gran Buenos Aires», la tercera parte de la población total del país.

LUGARES MARAVILLOSO DECLARADOS PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD

Misiones Jesuíticas Guaraníes

Parque Nacional Iguazú

Península Valdés

Cueva de las Manos

Estancias Jesuíticas de Córdoba

Ischigualasto y  Talampaya

Quebrada de Humahuaca

Parque Nacional Los Glaciares

 

Fuente Consultada:
Consultora Tomo 6 África, Oceanía y América
Web Censo 2010
Atlas Universal Ilustrado
Atlas de Argentina y del Mundo Visor
El Gran Libro del Siglo XX – Clarín
Geografía La Organización del Espacio Mundial Serie Libros con Libros
Almanaque Mundial 2012

 

Musica Popular Argentina Folklore Danzas Tradicionales e Instrumentos

Música Popular Argentina
Folklore Danzas Tradicionales e Instrumentos Musical

IMPORTANCIA Y VALOR DE LOS MOTIVOS AUTÓCTONOS EN EL ARTE ARGENTINO. — La palabra folklore , que últimamente sustituyó al término antigüedades, es la ciencia que estudia la sabiduría tradicional de los pueblos, en las naciones civilizadas, sin la intervención de modernos vul-garizadores. Se comprende que por el objeto a que se refiere esta ciencia esté íntimamente ligada con la etnografía y de que en ciertos países la asimilen a esta última o la consideren como una de sus derivaciones.

En el estudio del folklore se deben tener en cuenta cuatro elementos principales: las costumbres, el lenguaje, los ritos y creencias y la música populares.

Las costumbres tradicionales comprenden las fiestas, las ceremonias y los juegos consuetudinarios.

El lenguaje abarca las narraciones populares (cuentos, leyendas, baladas y canciones), dichos y refranes, adivinanzas, etc.

Los ritos y creencias se refieren a las supersticiones, hechicerías, astrología y brujerías.

Finalmente, la música se refiere al tesoro musical del saber popular.

Nuestro folklore se enraiza en dos fuentes primitivas: la indígena y la hispánica, ya cuatro veces secular, y que al fusionarse íntimamente dieron origen a la formación del criollo.

La música traída por los colonizadores españoles fue adaptando su melodía, ritmo y armonía a la peculiar manera de expresar las emociones locales, siendo también manifiestos los trasplantes de los aborígenes existentes en los tiempos de la conquista, especialmente de los incas y de los guaraníes; de este modo se fué creando una autóctona gama artística con caracteres nacionales propios.

Esta ciencia histórica se inicia en nuestro país después de 1890 gracias al tesonero esfuerzo de algunos de nuestros hombres de ciencia y de investigadores probos que recogen materiales etnográficos, editan obras y forman museos.

EL FOLKLORE  ARGENTINO:

Folklore. La Argentina es particularmente rica en danzas populares, que tienen los más diversos orígenes. Muchas de ellas estuvieron en bogo en el siglo pasado y son parte de la historia del país; desde hace algún tiempo largo han resurgido en las llamadas “peñas folklóricas”, donde cuentan con entusiastas cultores.

Entre las más representativas corresponde citar el malambo, pericón, zamba, carnavalito, chamamé, caramba, cueca, chacarera, remedio, ecuador, escondido, firmeza, gato, huella, mariquita, marote, pala-pala, lorencita, palito, sombrerito, “refalosa”, triunfo, condición, cuándo, cielito y media cano.

El malambo, danza masculina, es un zapateado criollo cuyas variaciones dan lugar a la improvisación coreográfica, en la que compiten alternativamente dos bailarines.

El pericón es un baile colectivo que estuvo muy en bogo en el siglo pasado; intervienen en él varias parejas, dirigidas por un “bastonero”, que ejecutan diversas figuras o mudanzas características. Este baile, que incluye cortas “relaciones” de tipo intencionado que intercambian las parejas, termina con el despliegue de pañuelos blancos y azules, los colores de la bandera argentina.

La zamba, propia del interior del país, es de coreografía simple, llena de gracia, elegancia y típicamente galante. El carnavalito, inspirado sn el “huaino” boliviano, es una danza de a región del norte argentino.

La influencia de la música guaraní se advierte en el chamamé, baile muy popular en la zona del litoral (Entre Ríos y Corrientes). Como la ocurrido en otros países, piro en menor escala, algunos músicos argentinos han vertido motivos folklóricos en moldes clásicos y han brindado creaciones de jerarquía, como la ópera “El Matrero”, de Felipe Boero.

El baile ciudadano por excelencia es el tango, que tuvo su origen en los suburbios de Buenos Aires a fines del siglo pasado, pero que ha tenido una notable evolución en el presente.

Sus máximos cultores han sido objeto de idolatría popular, y aunque es característico de ambas naciones del Plata, en el extranjero ha tenido sensacional acogida en naciones tan diferentes como Japón y Francia y aun otros países de Europa, donde se la considera la música representativa de Argentina.

Otra manifestación típica argentina es la Payada, suerte de improvisación versificada acompañada de guitarra, que se canta de contrapunto.

DANZAS FOLCLÓRICAS ARGENTINAS

danza argentina chacarera

LAS DANZAS COLECTIVAS
He aquí un tipo de danzas a las que podríamos llamar nativas o autóctonas. Un ejemplo típico lo encontramos en el antiguo carnavalito del norte de Salta y Jujuy (en el Perú huaino y en Bolivia kaluyo), danza en que un conjunto de hombres, o de mujeres, o bien unos y otras simultáneamente, pero sin relación de pareja, efectúan sus círculos, puentes, ruedas, serpentinas y demás figuras que va indicando el bastonero.

En el siglo XIX, el carnavalito ha asimilado figuras de la contradanza, de la cuadrilla y del pericón, resultando así’ un carnavalito moderno, en el que se baila en parejas sueltas de conjunto.

LAS DANZAS INDIVIDUALES
Estas danzas son de origen europeo y tienen su prototipo criollo en el malambo. En éste baila un hombre solo, exhibiendo sus habilidades con ágiles zapateos, escobilleos y mudanzas. Danza viva, rítmica y de lucimiento, que a veces se coteja en competencia entre dos bailarines (malambo de contrapunto). La primera versión musical fue recogida en 1883, por Ventura R. Lynch.

LAS DANZAS DE PAREJA
Como lo indica su nombre, se trata de aquellas en que el hombre y la mujer se acompañan en tal carácter, formando pareja. Se clasifican en dos grupos:

baile tradicional argentino

  1. a) De pareja suelta: aquellas en que el nombre y la mujer bailan sin tomarse. Si la pareja no coordina sus evoluciones con otras, a este tipo de danzas independientes les llamamos de pareja suelta. Y en cambio, si cada pareja debe bailar guardando relación con las demás (cadenas, rondas, cuadrillas, etc.), decimos que son danzas de parejas sueltas conexas, en conjunto o relacionadas.
  2. b) De pareja tomada e independiente: son aquellas danzas en que el hombre y la mujer bailan tomados, y en que unas parejas no tienen relación con las otras en sus movimientos. Según se tomen los compañeros estrechándose o sin hacerlo, se distinguen las danzas de pareja enlazada o abrazada.

Entre las principales danzas por parejas se cuentan: la polca, el bailecito, la cueca, la chacarera, el escondido, la firmeza, el gato, la-huella, la zamba, el vals, la condición, el cuando, el cielito, el pericón, el carnavalito y el chámame.

zamba criolla

LAS DANZAS PICARESCAS REPRESENTAN UN GALANTEO
Estas danzas, de carácter pantomímico y amatorio, tienen un remoto linaje europeo. Surgieron en Europa a mediados del siglo XVIII, y florecieron intensamente entre 1750 y 1800 en el Perú, desde donde se expandieron por el resto del continente.

La mayoría de estas danzas tiene dos partes llamadas primera y segunda, en las que se repite la coreografía. Las castañetas y palmoteos, de indudable abolengo español, matizan ciertas partes de la danza y estimulan el asedio amatorio que los bailarines imitan en expresiva pantomima.

LA CUECA Y LA ZAMBA
Hacia el año 1813 alcanzó gran difusión cierta danza peruana llamada zamba, de la que se derivó la zamacueca limeña en 1824. Ésta tuvo gran aceptación en Chile, donde tomó modalidades especiales.

Así remozada volvió al Perú con el nombre de zamacueca chilena o simplemente chilena. Pero debido a la guerra con Chile, los peruanos prefirieron llamarla marinera, y la consagraron, lo mismo que los chilenos, como su danza nacional. La zamacueca, de la que derivarían la cueca y la zamba, se difundió por nuestro territorio desde Chile y desde Bolivia.

A diferencia de la zamba, la cueca es más dinámica y tiene zapateo.

La zamba ha tenido un enorme arraigo en el folklore de nuestro pueblo. En la famosa Zamba de Vargas, que la tradición conserva en múltiples versiones literarias, la intención amatoria se mezcla con el tono épico y montaraz del caudillismo, al evocar la Batalla del Pozo de Vargas (La Rioja), en la que las fuerza:, santiagueñas del general Taboada lograron derrotar a la bravia montonera riojana de Felipe Várela, bajo el influjo estimulante de un ritmo de zamba.

EL GATO, LA CHACARERA, LA CONDICIÓN Y EL CUANDO
El gato es la danza más difundida del folklore argentino. Quizás llegara del Perú a principios del siglo XIX. Es un baile movido y galante en que las vuelta: y giros alternan con el zapateo del hombre ante el sugestivo zarandeo de la mujer. En el gato con relaciones la danza se interrumpe después del primer zapateo, y entonces ambos bailarines se intercambian coplas de amor y desdén.

Esta danza tiene una modalidad coreográfica especial en el llamado gato correntino, cuyo argumento pantomímico explica así el señor P. Berruti: «El va ron simula tener cierto disgustillo en cada una de las esquinas, cuando ve que no puede salirse con la suya. En efecto, después de galantear a la dama al recorrer la primera esquina, se lanza decidido a su encuentro, con manifiesta intención de abrazarla; pero ella, que de lejos adivina sus deseos, se agacha ágilmente, recoge su pollera y gira con viveza, frustrando el abrazo.

Disgustado el atrevido caballero, vuélvese e inicia el regreso a su lugar dando varios golpes con los pies, como con furia, y zapatea luego de espaldas a la esquiva compañera, simulando despecho y desprecio. Pero vuelve a realizar la intentona, tras la segunda esquina, y de nuevo le falla bonitamente; repite aún dos veces más la tentativa, sin que mejore su fortuna, hasta que al fin la dama, después de la vuelta y el giro, cediendo quizá ante su insistencia, acepta el simbólico abrazo de la coronación».

Tiene cierta similitud con el gato la chacarera, danza ágil y alegre que también procede del Perú, adonde llegó de Europa, y que se baila en todo nuestro país.

La condición y el cuando, danzas que derivan de los minués y gavotas, animaban los salones de París en la segunda mitad del siglo xvm, y asimilaron cierta influencia picaresca americana.

En la condición las exquisitas finuras del minué se alternan con la galanura del aire de zamba. Según la leyenda se dice que el general Belgrano bailó la condición en Salta, en 1812. Desde entonces se difundió y cultivó en toda la zona norteña hasta fines del siglo.

El cuando conservó en América su señorío de minué y gavota, pero sustituyó el allegro europeo por el ritmo de gato.

San Martín llevó esta danza a Chile, donde se difundió en todas las capas sociales, recorriendo todos los ámbitos de su suelo. Su más antigua versión musical argentina es la que recogiera Andrés A. Chazarreta en 1914.

CIELITO, PERICÓN Y MEDIA CAÑA
Hacia el año 1700 llegó a Buenos Aires un antiguo y prestigioso baile europeo: la contradanza, que dio origen al cielito y se diversificó en formas derivadas que se llamaron el pericón y la inedia caña.

El cielito tuvo extraordinario auge en todo ei país, durante la época de la independencia. El galanteo amatorio se combinó con temas patrióticos, haciendo del cielito una danza nacional que los soldados cantaban en el sitio de Montevideo y que San Martín llevó a Chile en 1817.

Una variante del cielito, con intervención de muchas parejas, hizo conveniente la dirección coreográfica por una persona que diera voces de mando, a quien se le llamó pericón. De aquí provino el nombre de esta danza de la independencia, que San Martín llevó con su expedición a Chile. Dejó de bailarse hacia el año 1880.

Pocos años después, el circo de los hermanos Cario, que representaba la pantomima gauchesca Juan Moreira, protagonizada por José J. Podestá, incluyó el pericón en dicho número. Las versiones musicales más difundidas son el Pericón Nacional, recogido en el Uruguay antes de 1887, y el llamado Pericón por María, compuesto por Antonio J. Podestá y estrenado en Buenos Aires en el 1900.

Creen algunos autores que del cielito también se habría derivado la media caña, danza que tuvo su auge en Buenos Aires entre 1830 y 1850, es decir, en la época de Rosas. Alterna sus giros y balanceos de contradanza con aires de pericón, zamba y gato, combinando señorío cortesano con intenciones picarescas.

LAS «PAREJAS TOMADAS»
Hftcia el año 1800 llegó a los salones de Buenos Aires el vals; y medio siglo después, la polca, la mazurca, el chotis y la habanera. Estas danzas europeas impusieron la modalidad de la pareja tomada, y se difundieron por los ambientes suburbanos y rurales, donde sufrieron influencias. De estas mutaciones, sancionadas por la costumbre, surgieron, a fines del siglo pasado, danzas derivadas, como la polca paraguaya, y el tango argentino.

Instrumental músico:

Entre los instrumentos típicos que acompañan la externación de la música criolla debemos poner en primer término la guitarra, instrumento más popular (pero no folklórico), cuyo uso se extendió por todo el país desde los primeros tiempos de la conquista.

Pronto sufrió transformaciones sucesivas y en la región norteña se reemplazó la caja de resonancia por el caparazón de tatú o quirquincho, con un encordado de cinco pares de cuerdas, dando así origen al charango , con el que se ejecuta o acompaña toda la música regional norteña, sobre todo bailecitos, huainitos y carnavalitos.

Otros de los instrumentos cordófonos (que suenan las cuerdas) son: el violín, con el que se amenizan los bailes acompañados del repiqueo del bombo y a veces del rasgueo de guitarra, y el arpa criolla, sin pedales, instrumento eficaz en las tertulias; de dispersión general antiguamente, se conservó mucho tiempo en algunos lugares de Santiago del Estero, Tucumán y Corrientes.

En el grupo de los intrumentos aerófonos (que pone el aire en vibración) se usa el acordeón, que fue sustituyendo en nuestros campos al violín o al arpa. Actualmente acompaña los bailes en casi todo nuestro país, unido a la guitarra en el litoral o al bombo en el noroeste.

La quena, el más famoso de nuestros instrumentos aborígenes, es una flauta sencilla, de un solo tubo, con una pequeña muesca en forma de «u» en el borde superior y con dos hasta ocho agujeros para obtener distintas notas.

Con este instrumento, generalmente acompañado por el bombo, se ejecutan los bailes precitados y algunas canciones, como el Yaraví.

El siku , conocido mundialmente como Flauta de Pan, se compone de una doble hilera de tubos, generalmente cerrados en la parte inferior, y cuya segunda hilera tiene la mitad del tamaño de la primera.

Con este instrumento se ejecutan huainos, acompañados por lo general del bombo.

El erke, llegado a nuestras provincias norteñas de Bolivia, especie de corneta con un agujero transversal para el soplo, está construido con dos o más cañas de Castilla enchufadas unas en otras y aseguradas con refuerzos; llega a alcanzar el tubo de tres a cinco metros o más de largo, en cuyo extremo se ajusta un pabellón. Acompaña a las procesiones campesinas durante las fiestas religiosas.

El erkencho, especie de clarinete rústico, está compuesto de una boquilla de caña de unos diez a trece centímetros de largo, con una lengüeta, y de un cuerno vacuno a modo de pabellón para amplificar el sonido.

Suena por presión del soplo y la altura del sonido se obtiene por la reducción de la «pajuela» en la boca. El ejecutante toma el cuerno con la mano izquierda, mientras con la derecha tañe al mismo tiempo la caja .

Tres son los instrumentos membeanófonos (que suenan las membranas), criollos: la caja o tambor, el bombo y el tamboril.

La caja, generalmente redonda, de 20 a 40 centímetros de diámetro y altura variable, se compone de un marco cubierto en sus dos extremos, a modo de fondo y tapa, por parches bien curtidos de oveja, cabra o cordero; estos parches se cosen a respectivos anillos, que se aplican al marco,uniéndolos luego con piolín o tiento en zig-zag, cuyo estirado sirve para templar la caja.

Se percute con un mazo o con dos palillos. Con la caja se acompañan numerosos cantos: vidalas, vidalitas y bagualas.

El bombo, de misma factura que la caja, pero de un diámetro mayor (de 50 a 60 centímetros), y cuyos parches están asegurados por dos aros de madera que son apretados por las ataduras. Se percuten con mazo y palo o con mazo y mano, alternando la percusión del parche con la del borde del aro.

El bombo es un instrumento indispensable en las orquestas campesinas. Un bombo de tamaño más reducido recibe el nombre de tamboril, y se usa en diferentes provincias para acompañar con su repiqueteo las procesiones.

Fuente Consultada:
Atlas Universal Ilustrado
Enciclopedia Estudiantil Tomo III CODEX Danzas Argentinas
Historia de la Cultura Argentina Parte II de Francisco Arriola Editorial Stella

Artesanias Argentinas Arte Criollo Argentino Tejidos Cuero Madera

Artesanías Argentinas Arte Criollo Argentino
Tejidos Cuero Madera

INTRODUCCIÓN: El folklore abarca el saber tradicional de las clases populares; es decir, lo que sabe el pueblo. Pero no sólo lo que sabe contar y cantar, sino también lo que sabe «hacer» u «obrar». Entre las variadísimas manifestaciones de ese «hacer» u «obrar» tradicional y empírico, que las comunidades de vida aldeana o rural aún conservan en sus costumbres características, está el trabajo artesanal.

Las artesanías populares pueden estudiarse según su función útil; es decir, en relación con el tipo de necesidades que se propongan satisfacer, como por ejemplo: juguetes, arreos de montar, ropa y atuendo, utensilios de trabajo, accesorios funerarios, etc. Pero es más común estudiarlas en relación con el material utilizado por el artesano.

Cada materia prima exige para su aplicación ciertas técnicas (modelado, cocción, forjado, tejido, tallado, etc.) que configuran una determinada especialización artesanal.

Predominantemente las artesanías populares utilizan los materiales siguientes: arcilla, piedra, metales puros o en aleación, mimbres, cañas, juncos, madera, cuero, pieles, lana, algodón, hueso, aspas y calabazas.

Las artesanías indígenas corresponden exclusivamente a la etnología cuando conciernen a núcleos aborígenes que viven segregados de la civilización. Las artesanías folklóricas se estudian en relación con las comunidades rurales y con la comunidad urbana (pues la ciudad también suele conservar su propia tradición folklórica).

Las artesanías, aún aquellas que se revisten con un determinado valor estético, responden a una necesidad de uso. Y se extinguen cuando son sustituidas por otro objeto de más fácil consecución que responde a la misma necesidad y que es aceptado por el pueblo. De ahí resulta que hay artesanías vigentes y extinguidas. Un ejemplo de estas últimas lo tenemos en el chiripá y la bota de potro.

Pero suele suceder que aún cuando desaparezca su propia necesidad de uso —es decir, la genuina finalidad para la cual lo necesitaba la comunidad en que se produce—, el objeto artesanal puede ser solicitado por una nueva necesidad de interés. Así sucede cuando un estribo «trompa de chancho tallado en algarrobo, o un chifle de asta vacuna, o un puco de terracota, por ejemplo, es requerido por los turistas.

Dicho objeto no estará entonces destinado a cumplir su función específica; pero aún así, desvirtuada su finalidad de uso, el objeto conserva, desde el punto de vista tecnológico y artístico, todo su valor artesanal. De este modo México y otro: países han logrado salvar sus artesanías tradicionales.

Las artesanías tradicionales argentinas son, en general rústicas (salvo excepciones, como las randas de Tucumán)  de sobria ornamentación. Sobresale la tejeduría, de des igual herencia aborigen o hispánica, según las zonas. Entre los nativos de la región araucana, como una pervivencia indígena, se tejen aún, en el primitivo telar mapuche, los característicos «ponchos pampas» o «macuñ» y bellas alfombras con dibujos geométricos.

Pero es en La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero donde el tejido tradicional ha alcanzado el más alto nivel artesanal. Aunque cubrecama;; y ponchos se tejen en telar español y no indígena, y principalmente con lana de oveja y no ya de llama o vicuña, subsiste en estas artesanías un sello peculiar que la idiosincrasia nativa imprime en cada región.

artesanias argentina

ARTESANÍAS ARGENTINAS O ARTES POPULARES: Subsisten en la Argentina algunas artesanías y muestras de arte popular cuya tradición arranca, en la mayoría de ellas, de labores introducidas por los colonizadores españoles. Tal es el caso, por ejemplo de los trabajos en cuero, en madera, en hierro, de la orfebrería y la imaginería, en los que el mestizaje imprimió con correr del tiempo un gusto distintivo.

La cerámica y las artesanías textiles tienen, el contrario, antiguos antecedentes netamente indígenas, aunque también en esos aspectos las técnicas de origen europeo arrollaron paralelamente manufacturas populares. Los tejidos indígenas que conservan con mayor pureza los primitivos sistemas de ejecución perduran en la provincia del Chaco, en palle de los Valles Calchaquíes y en la Puna como en la zona araucana del sur de Mendoza.

Los ponchos pampas, decorados con cruces y bastones escalonados, son muy apreciados. Las tradiciones textiles hispanas, en cambio, se conservan en noroeste argentino y comprenden, entre otras, las técnicas llamadas «pelo cortado», «barracán», y «picote», en lo que se nota la influencia del mestizaje a través de la decoración.

El “ahopoí” blanca tela de algodón, y el ñandutí s€ han hecho típicos en varias zonas argentinas, tales como Misiones y el Litoral, además del territorio paraguayo. La única alfarería criolla de valor artístico es la cerámica negra originada en Mina Clavero (Córdoba) y la escasa que subsiste en Itatí (Corrientes).

Aunque la artesanía del cuero tuvo su mejor época en el siglo pasado y a principios del presente, cuando “sogueros» y “guasqueros” criollos, de origen español o italiano, crearon obras de gran calidad artística, todavía quedan en Salta, Corrientes, Santiago del Estero, en las provincias cordilleranas y en la de Buenos Aires muestras de talabartería de apreciada calidad: arreos de montar y sus ornamentos (lazos, maneas, bozales, rebenques; riendas, atadores, sortijas, botones, corredores, pasadores, etc.) y muchas prendas de vestir: botas de potro, calzado rústico (tamangos), sombreros, como el llamado “panza de burro”, chuspas o guayacas (tabaqueros), etc.

La fabricación de objetos populares de madera y de hierro prácticamente ha desaparecido; las muestras más típicas sólo pueden apreciarse en museos y colecciones privadas. La tradicional artesanía de la plata también ha perdido en buena parte su pasada calidad y volumen de producción, debido sin duda a la mecanización de las tareas rurales, que ha transformado las costumbres y la indumentaria del característico gaucho. De plata se hacían las espuelas, rastras, artísticos puñales, arzones, estribos, cabos para rebenques e infinidad de pequeños objetos de originales diseños. Lo más representativo de a platería argentina es el mate, utensilio inseparable de una de las tradiciones de más arraigo en el país, lo mismo que del
Paraguay, Uruguay y parte del Brasil. Hay entre los mates de plata cincelada piezas de extraordinario valor artístico.

Como la mejor cestería argentina debe mencionarse la de Río Hondo (S. del Estero) , aunque en Quilino (Córdoba), el Chaco, delta del Paraná, Catamarca, La Rioja, San Luis, San Juan, y otras regiones se la cultiva con esmero. De paja, palma, chalo y otras materias primas fabrican artículos bellamente decorados dibujos coloreados: Canastos de diversa forma, Costureros, paneras, “bombos” (al canastos con asa), posafuentes y mucha mas.

La imaginería tuvo sus mejores c tares en los siglos XVIII y XIX y sus obras perduran en muchas iglesias del país. asta es también material con el cual se el ejecutaron objetos de gran laboriosidad y donde se ponían de manifiesto el ingenio el gusto decorativo de la creación popular artesanía originada en la época colonia en la presente está casi extinguida. Fuero. famosos los “chifles” y “chambaos”, especie de vasos de asta, en los que se aplicaban, a veces, guarniciones de plata (anillas, argollas, embocaduras, etc.) y se practicaban incisiones diversas: grabados, pirograbados y dibujos coloreados de significativa imaginación.

Fuente Consultada:
Atlas Universal Ilustrado
Enciclopedia Estudiantil Tomo IV CODEX Artesanías Populares Argentinas

Flora y Fauna de Argentina Geografia de Argentina

Flora y Fauna de Argentina
Geografia de Argentina

Geografia de Argentina Clima , Flora y Fauna

CLIMA: El territorio argentino se halla en la zona templada del sur, con excepción de una pequeña región que, situada al N. del trópico de Capricornio, queda comprendida en la zona intertropical. Las temperaturas no registran variaciones extremas debido a la influencia reguladora del océano.

Sólo en el NO. y centro del país se dan altas temperaturas en verano, y muy bajas, en invierno, en la cordillera de los Andes y las elevadas mesetas de la Patagonia. La acción de los vientos influye notablemente sobre los climas regionales específicos. Entre estos vientos característicos figuran el Norte, caluroso y húmedo; el Zonda, caluroso y muy seco, que sopla en las provincias de la región andina; el Pampero o Sudoeste, frío y seco, y el Sudeste, frío y húmedo, que produce temporales, a veces desastrosos, en el río de la Plata. A través de la Patagonia soplan constantemente los violentos y fríos vientos del oeste.

Las lluvias, aunque irregulares, son frecuentes y las nevadas notables en la región andina y en la Patagonia. Los máximos valores de precipitación se dan en los Andes del SO. de Neuquén (más de 4.000. mm. anuales), al NE. de Misiones (2.000 mm.) y en Tucumán (1500 mm.). Una ancha faja que cruza el territorio desde la Puna hasta la costa patagónica recibe menos de 300 mm. por año.

 En resumen, la distribución climática del territorio, considerando la influencia modificadora de la topografía, de la latitud y del océano, pueda establecerse así, en el NE., climas tropicales y subtropicales; en el centro, templados y  en el O., secos, y en el .S., frías. En las  islas Malvinas el clima  es más bien templado en verano y no muy frío en invierno. La zona de Tierra del Fuego es fría; soplan fuertes vientos, hay nieblas, lluvias y nevadas  frecuentes. En el N. y NO.del territorio sólo se distinguen una época lluviosa (octubre a marzo) y una seca (abril a setiembre).

FLORA DE ARGENTINA

Se pueden señalar seis regiones con grandes agrupamientos de ejemplares. típicos que forman verdaderos bosques. En la región Misionera la mayor riqueza forestal está presentada por la araucaria Artgustifolia (pino Paraná), que es materia prima en la fabricación de papel, hasta ahora importado. del Brasil, y con la. cual se han efectuado grandes plantaciones y reforestaciones. Aquí hay también guatambú, incienso, cedro, palo, de rosa, lapacho, cancharana, guayaibí y peterebí.

En la Chaqueña los ejemplares más difundidos son el quebracho colorado, del cual se extrae el tanino y que se emplea para hacer durmientes; el guayacán y el urunday, que son, también, productores de tanino —de menor porcentaje— y se aplican a los mismos usos que el quebracho; el lapacho, guayaibí, tatané, timbó, chañar y virapitá.

Quebracho colorado

Quebracho colorado

En la Santiagueña los árboles más representativos son el quebracho santiagueño (diferente del. chaqueño por su menor contenido tánico), el palo santo (del que se extrae el guayacol, aceite esencial usado en perfumería,  vinal (declarada plago nacional porque sus. espinas lastiman al ganado y por su fácil dispersión), algarrobo (utilizado para la fabricación de. porqués, pavimento de calles y toneles), quebracho blanco (empleado para porqués, durmientes y carbón —7.300 calorías—). Del proceso de carbonización se obtiene alquitrán, ácido , piroleñoso, creosoto, guayacol, ácido acético, alcohol metílico y otros dentados. Con elementos residuales se preparan briquetas.

En la región Tucumano-Oranense aparece como especie mas característica el Arundel, con las propiedades y los usos de los dos quebrachos. Se encuentran también timbó, guayacán, guayaibi, palo santo, etc..

De la Pampeana o Central el único ejemplar de significación forestal  es el caldén, empleado en parqués y pavimento de calles, así como combustible (4.200 calorías).

Caldén

Caldén

La región Andino-patagónica presenta el gigante de la flora subantártica, el alerce, de hasta 70 m de altura, de valor similar al pino “spruce”. En concentraciones mayores se encuentran el pehuén o araucaria araucana (superior al pino Paraná y de piñones comestibles), el ciprés (dispersado por todo el país como poste telefónico, después de un tratamiento químico), el coihué (gigante que alcanza hasta 45 m. de altura y 3 m. de diámetro, de madera pesada —no flota en el agua—, usado en muebles y toneles), roble pellín (apto para ebanistería, armazones navales, mueblerías, hélices de aviones, etc.), raulí, lenga y canelo.

Este último ejemplar predomino en Tierra del Fuego.. Los bosques cubren el 21 % del territorio nacional, o sea, 60.000.000 de ha. A las existencias naturales se empiezan a sumar ahora millones de ejemplares por medio de distintos planes de  reforestación. Últimamente en la provincia de Jujuy se inició la plantación en gran escala, de eucaliptos; en Misiones se plantaron 9.000.000 de pinos Paraná; en el Delta hay 100.000 ha; de álamos y sauce-álamos; en la región de Concordia se ha comenzado a realizar plantaciones con pinos importados de Georgia.

Ver Un Mapa de la Flora Argentina

FAUNA DE ARGENTINA: Las especies- silvestres que habitan en el suelo argentino se dividen en exóticas y autóctonas. A las primeras corresponden el ciervo colorado, ciervo axis, gamo europeo, antílope, ciervo mulo, reno, cabra hispánica y jabalí europeo, que fueron introducidos con fines ornamentales o cinegéticos y se han difundido sobre todo en la llanura pampeana y el borde andino-patagónico, a punto tal que algunos, como el ciervo colorado y el jabalí, han sido declarados plagas nacionales. Ejemplares menores de este grupo son la liebre y el conejo, que proliferan en las. llanuras.

Dos animales de piel fina, el castor y la rata almizclera, importados de la América del Norte, se han aclimatado en Tierra del Fuego, donde crecen lozanamente. A las especies indígenas pertenecen la vicuña (a punto de extinguirse), el guanaco (amenazado asimismo de extinción por la incontrolada caza que se hizo del chulengo),  la llama y la alpaca (también en retroceso numérico).

Estos camélidos habitan la región andina del Norte. El yaguareté tiene su habitat en la región NE; el puma está diseminado prácticamente en toda la República, con excepción de las zonas agrícolas; el anta o tapir vive en el extremo norte; el pecarí en el N., hasta el centro de la República; el huemul está confinado en el extremo occidental patagónico, lo mismo -que el ciervo pudu. Están difundidos, además, el ciervo de los pantanos, el ciervo de las pampas, corzuelos, ocelotes, zorros, zorrinos, comadrejas y maros. (Ver: Pajaros Populares de Argentina)

Hay 1.100 formas de aves. El ñandú o avestruz americano está afincado en el centro y en el sur. En la alta montaña habita el cóndor y en la zona antártica el albatros, el petrel y el pingüino. Éste emigra hasta la costa patagónica, frecuentada también por aves guaneras, como el biguá. Las rapaces más comunes son el buitre, águila, aguilucho, halcón, gavilán, chimango, caracará y carancho; y de las trepadoras, tucanes y 34 especies de loros y cotorras.

La avutarda y los patos son grandes especies migratorias. Los cisnes y los chajaes pertenecen a este grupo. La charata, la martineta, las perdices y las gallaretas son habitantes de las praderas. El cisne de cuello negro tiene su hogar en los Andes patagónicos. Hay 180 especies y subespecies de ofidios, de los cuales sólo ocho víboras y tres corales son peligrosas.

Con excepción de la Tierra del Fuego existen en todo el territorio, en abundancia ascendente de S. a N. Por su hábito alimentario están protegidas la boa de las vizcacheras y la mussurana (ofiófaga). Las más corrientes son las yararaes y las de cascabel. De los animales de piel fina, la chinchilla, originaria de la alta montaña de la Puna, ha sido prácticamente extinguida en su estado silvestre y se cría en cautividad, lo mismo que el exótico visón. :n las aguas antárticas se registra la mayor concentración de ballenas del mundo (azul, de aleta, jorobada y de esperma).

Son también ricas en lobos marinos y elefantes marinos, los cuales tienen grandes apostaderos en la costa patagónica. En las aguas adyacentes del Atlántico se encuentra en abundancia Ja merluza, la caballa, anchoita, cazón, pescadilla, abadejo, besugo, corvina, cornalito, pejerrey, pargo, pez gallo, pez elefante, ángel, tiburón, papamoscas, lenguado, congrio, salmón, palometa, mero, brótola, raya, lisa, róbalo, sardina y corvina negra.

Fuera del mar epicontinental argentino se encuentran atunes y peces espada. Mariscos: mejillón, calamar, langostino, camarón, centollas, pulpito, calamarete, cholga y cangrejo. Las aguas lacustres (naturales y artificiales) se han convertido en viveros de pejerreyes, truchas y salmones, para la pesca deportiva. En los ríos abundan el surubí (gigante de hasta dos metros), dorado, pacú, sábalo, tararira, patí.

Ver Un Mapa de la Fauna Argentina

Fuente Consultada: Atlas Universal Ilustrado
Profesora de Geografía: Claudia Nagel.

Lagos de Argentina Islas Argentinas Mar Argentino Hidrografia

Lagos de Argentina Islas Argentinas
Mar Argentino Hidrografía

Geografia Argentina

Lagos y lagunas.

La Argentina tiene más de 400 lagos, algunos compartidos con Chile. Los principales están en la región andino, en las provincias de Neuquén, Chubut y Santa Cruz, rodeados de extensos bosques naturales y de altas montañas con nieves perpetuas. Ellos son el Aluminé (58 km2 ), Lácar (52 km2 ) y Traful (70 km2 ), en Neuquén; Nahuel Huapi (550 km2 ), en Neuquén y Río Negro; Viedma (1.088 km2 ), Argentino (1.415 km2 ), Belgrano (68 km2 ); Buenos Aires (2.240 km2 , de los cuales 881 km2 son argentinos), Gio (64 km2 ), Pueyrredón (271 km2  98 Km2 argentinos) y San Martín (1.093 km2  521 Km2 argentinos), en Santa Cruz; Pontana (79 km2 ), Futalaufquen (66 km2 ), General Paz (136 km2 69 Km2 argentinos), La Plata y Menéndez, en Chubut.

Son lagunas importantes: Mar Chiquita (1.000 km2 ), en Córdoba; Coihué Huapi (803 km2 ), Musters y Sajada Grande (210 km2 ), en Chubut; Cardiei (458 km2 ), en Santa Cruz; Epecuén (400 km2 ), en Buenos Aires; Guayatayoc (240 km2 ), en Juluy; Iberá (360 km2 ) y Luna (200 km2 ), en Corrientes, y Llancaneló (480 km2 ), en Mendoza.

LISTA DE LOS PRINCIPALES LAGOS DE ARGENTINA
Fuente: Anuario Estadístico de la República Argentina – INDEC

Lagos de Argentina Islas Argentinas Mar Argentino Hidrografia

 Costas. A partir de la punta norte de! cabo San Antonio, donde termina el río de la Plata, las costas argentinas son bañadas por el Atlántico. Tienen 4.725 Km. de desarrollo y presentan tres secciones bien diferenciadas:

1) las bonaerenses o pampeanas, que se extienden hasta el río Negro, son en general balas, medanosas y bordeadas de bancos; en las cercanías de Mar del Plata, donde concluyen las sierras de Tandil, se tornan altas y rocosas;

2) las patagónicas, que se prolongan hasta el estrecho de Lemaire, con acantilados o peñascos que a veces pasan los 50 m de altura. En este tramo están los golfos de San Matías, San José, Nuevo y San Jorge; península de Valdés y amplios estuarios que forman las mareas en las desembocaduras de ríos como el Deseado, Santa Cruz, Coyle y otros;

3) las del sur de Tierra del Fuego, que son altas por corresponder a los Andes fueguinos y muy cortada por la erosión de los glaciares.

Islas. La Argentina comparte con Chile la posesión de la isla de Tierra del Fuego, de 48.000 km2 , en el extremo sur del continente. Le pertenecen 20.912 km2. Su suelo es montañoso, con nieves perpetuas, vegetación escasamente variada y muchas turberas. La explotación de los bosques es antieconómica por la gran distancia que los separa de los mercados consumidores.

Se ha encontrado petróleo, que está en plena explotación. A unos 500 Km. de la costa patagónica se halla el archipiélago de las Malvinas, en la plataforma submarina Argentina, con 11.718 km2 Está formado por dos islas mayores, la Occidental o Gran Malvina y la Oriental o Soledad,, y más de cien islotes. Hay en ellas grandes mantos de turba y su vegetación es pobre.

El punto culminante de su suelo es el monte Adam, de 700 m. Estas islas fueron descubiertas en 1520, por los marinos de la nave “San Antonio” al mando de Esteban Gómez, que formaba parte de la expedición de Magallanes, de la que. se separó a la entrada del estrecho de Magallanes. Los españoles mantuvieron su potestad durante todo su dominio en América del Sur.

Este derecho ha sido heredado, por ley natural, por los argentinos que fueron despojados de las islas por los ingleses el 2 de enero de 1833, en acto de fuerza, situación de hecho que la Argentina no ha reconocido, y conforme a las normas del derecho internacional, renueva en todas las oportunidades propicias su pedido de devolución a su soberanía del archipiélago de las islas Malvinas. Están también en el Atlántico austral las islas Georgias del Sur, Sándwich y Orcadas del Sur. Entre las islas fluviales argentinas figuran Apipé, en el Alto Paraná; Cerrito, en la unión del Paraná y el Paraguay, y Martín García, en la desembocadura del río Uruguay.

LISTA DE LAS PRINCIPALES ISLAS DE ARGENTINA
(Fuente: http://www.ign.gob.ar)

Denominación Ubicación

Superficie
(km2)

SOLEDAD Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur6.353
GRAN MALVINA Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur4.377
SAN PEDRO Islas Georgias del Sur; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur3.529
DE LOS ESTADOS Provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur520
SAN JOSÉ Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur258
TRINIDAD Provincia de Buenos Aires207
BORBÓN Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur110
JORGE Islas Sandwich del Sur; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur110
TRINIDAD Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur106
BOUGAINVILLE Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur59
ÁGUILA Islas Malvinas; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur51
BLANCO Islas Sandwich del Sur; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur46
SAUNDERS Islas Sandwich; provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur40

Mar Argentino. Se da este nombre a la parte del océano Atlántico que cubre la plataforma submarina argentina hasta una profundidad de 200 m. Su superficie es, aproximadamente, de 1.000.000 de km2  y su ancho aumenta en forma progresiva hacia el sur, hasta alcanzar en la latitud de Río Gallegos, en donde abarca el archipiélago de las Malvinas, el valor máximo de 750 kilómetros.

Fuente Consultada: Atlas Universal Ilustrado
Profesora de Geografía: Claudia Nagel.

Hidrografia Argentina Principales Ríos y Cuencas Hidrográficas

HIDROGRAFÍA DE ARGENTINA:CUENCAS HIDROGRÁFICAS

Lo s ríos corren sobre la superficie terrestre «buscando» los sitios más bajos, ya que se mueven por efecto de la fuerza de gravedad terrestre. En ese camino, muchos ríos desembocan en otros de mayor caudal hasta formar cursos de agua más importantes.

Los ríos que desembocan en otros se llaman afluentes. El río de mayor caudal, en el que desembocan todos los afluentes, se denomina río principal o colector. El conjunto de todos los afluentes y el río principal se denomina sistema hidrográfico, en tanto que se llama cuenca hidrográfica al conjunto formado por el sistema hidrográfico y la superficie que lo rodea, que es drenada por el sistema.

Las cuencas hidrográficas se clasifican según el destino que sigue el agua que  corre por sus ríos.

Cuando el río principal o colector desagua en el océano, es decir, descarga sus aguas afuera del continente, se denomína cuenca exorreica. La cuenca del Plata, muchos ríos y arroyos del sur de la provincia de Buenos Aires y casi todos los ríos patagónicos se encuentran con el océano Atlántico al finalizar su recorrido. Algunos ríos y lagos de los Andés Patagónico-Fueguinos son exórreicos, pero descargan sus aguas hacia el océano Pacífico, cruzando el límite con Chile.

Las cuencas cuyo río principal no llega a encontrarse con el mar, y que va perdiendo caudal hasta desaparecer, son las denominadas cuencas endorreicas. Suelen encontrarse erfzonas secas y ocupan importantes áreas de nuestro país. Las cuencas del Desaguadero, del Salí o Dulce y del río Quinto pertenecen a este tipo.

Por último, las zonas que no comprenden cuencas porque no poseen escurrimiento de agua por medio de. ríos, a excepción de unos pocos arroyos de carácter temporario, reciben el nombre de zonas arreicas. Son áreas en las que el agua precipitada se pierde por infiltración bajo tierra o por evaporación. Existen zonas arreicas, por ejemplo, en algunos sectores de las mesetas patagónicas, de Cuyo, de la región chaqueña y un sector al oeste de la región pampeana, donde las lluvias generan inundaciones y el agua se mantiene estancada durante mucho tiempo, hasta que se evapora o se infiltra.

Los ríos argentinos pueden agruparse en tres cuencas: la del río de la Plata,la andina y la patagónica. La primera abarca la mayor parte del territorio nacional y está formada por el río de la Plata, que es en realidad un gran estuario, sus afluentes y subafluentes. Este río está formado por la confluencia del Paraná y el Uruguay. Tiene 287 Km. de extensión; cerca de su nacimiento, frente a Punta Gorda, su anchura alcanza ya 40 Km., y en su desembocadura, entre Punta del Este (Uruguay) y San Antonio (Argentina), alcanza a 22.0 Km.; su superficie es de 35.000 km2 y es navegable para buques de gran calado.

El más importante de esta cuenca es el río Paraná, que nace en la sierra de Mantiqueira(Brasil) y sirve de límite entre este país y Paraguay, en 850 Km.; su curso es de 4.500 Km., la mitad del cual se desarrolla en territorio brasileño; en muchas partes su ancho es de más de 10 Km.; tiene gran cantidad de islas y en su desembocadura forma un delta de 5.000 km2.

En nuestro país existen numerosas cuencas hidrográficas. La más grande es la cuenca del Plata, que abarca más de la tercera parte de la superficie argentina y cuyos colectores principales son los ríos Paraná y de la Plata. Otras cuencas importantes son: las de los ríos Colorado, Negro, Chubut y Santa Cruz, en la Patagonia; las cuencas del río Salí o Dulce, en Tucumán y Santiago del Estero; y la cuenca del Desaguadero, en la región de Cuyo, que es el colector de varios afluentes, como Ios ríos Atuel, Diamante, Tunuyán, Mendoza, San Juan o Jáchal.

La parte argentina del Paraná es profunda y navegable. Sus afluentes principales son el Paraguay, Salado del Norte, Carcarañá, Arroyo del Medio, Arrecifes e Iguazú, que también nace en Brasil y forma, a 20 Km. de su desembocadura, las cataratas homónimas, descubiertas en 1541 por Alvar Núñez Cabeza de Vaca. El Paraguay, el mayor de sus afluentes, nace en Mato Grosso (Brasil) y recibe las aguas de los ríos Pilcomayo (1.100 Km.) y el Bermejo (1.060 Km.). El Pilcomayo y el Bermejo se origina en Bolivia  y son escasamente navegables. La cuenca del Paraná es de 4.350.000 km2.

El río Uruguay, que nace también en Brasil, forma el límite de este país y el Uruguay con la Argentina su curso es de 1.600 Km. y es navegable e dos tramos, separados por grandes rápidos de los cuales el mayor es el llamado Salto Grande.

La cuenca andina la forman lo ríos que se originan en la cordillera. Algunos de ellos se pierden al entrar en la llanura y otros desembocan en el Desaguadero, río especie de colector, que también se denomina Bermejo, Salado, Chadileufó o Curacó; desde su nacimiento, en los Andes de Catamarca, hasta su término en río Colorado, tiene unos 1.200 km.

La aguas de estos ríos se utilizan por lo general para el riego y la producción de energía eléctrica. Entre los principales están el Jachal, San Juan, Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel.

Los de la cuenca patagónica casi todos de poco caudal, desembocan en el Atlántico; entre los principales figuran el Colorado (800 Km.), Negro (635), Chubut (810), Deseado (615), Santa Cruz (345), Coyle (350) y Gallegos (300). Otros ríos argentinos que se originan en las sierras del, interior corresponden a las llamadas cuencas sin desagüe; entre éstos figuran el Salí o Dulce, que desaparece en Santa Fe en los meandros próximos a la laguna de los Porongos; Primero y Segundo, que confluyen en la depresión de Mar Chiquita, y el río Quinto; y los que desembocan en los lagos de los Andes patagónicos, como el FutaleuFú, Azul, Corcovado y Pico.

Fuente Consultada:
Atlas Universal Ilustrado
Una Geografía de Argentina Para Pensar Edit. Kapelusz – Para Pensar –
Profesora de Geografía: Claudia Nagel.

Orografia de Argentina Cadenas Montañosas La Cordillera Andes

Orografía de Argentina
Cadenas Montañosas de Argentina

Geografia de Argentina

OROGRAFÍA DE ARGENTINA: 

(geografía física, estudio de las cadenas montañosas)

El más importante de los sistemas montañosos de la Argentina es el de la cordillera de los Andes, que se extiende de S. a N. a lo largo de 3.000 km. Pueden señalarse en ella dos zonas: la septentrional,  que comienza en el S. de la Puna de Atacama y alcanza el nacimiento del río Agrio (Neuquén), y la patagónica o austral, que va desde el Agrio hasta Tierra del Fuego.

La primera está formada por dos cadenas:  la Oriental (Real o Frontal), que se encuentra en el sector argentino y tiene las cumbres más altas de América, y la Occidental o cordillera principal, que señala el límite con Chile y la línea divisoria de las aguas; allí se levanta el Tupungato, de 6.650 m de altura. En las cadena Oriental cortada transversalmente por valles donde corren varios ríos que provienen de la Occidental, está el pico más elevado de la cordillera de los Andes y del continente: el Aconcagua, de 6.959 m.

Otras altas cumbre los Andes argentinos son: Bonete (6.872), Pissis (6.779), Mercedario (6.870), Llullaillaco (6.725), lncahuasi (6.620), Galán (6.600), Tres Cruces (6.356), Antofalla (6.100) y del Salado (6.887).

En la zona patagónica o austral, con sus lagos, valles, campos de hielo y característico paisaje alpino, se tacan los cordones de Serrucho, Nevado, Cholila, Esquel y Loma de los Baguales. Entre las principales elevaciones podemos mencionar el volcán Lanín (3.774) cerro Tronador (3.554), San Lorenzo (3.700) y Fitz Roy (3.375).

Por último están los modos Andes fueguinos, que descienden hacia el sur y llegan solamente a poco de los 1.000 m en la isla de los Estados.

La Puna de Atacama, que corresponde al sistema andino, es una altiplanicie árida de 3.800 m de altura media, situada en NO del del país.

La cordillera de Salta y Jujuy, se desarrolla de N. a S. formando quebradas como las de Humahuaca y del Toro Valles Calchaquíes, y presenta cumbres nevadas de más de 6.000 m; está formada entre otras, por las sierras Santa Victoria, Zenta, Aguilar, Tilcara y Carahuasi. La quebrada de Humahuaca, de 3.440 m de altura, es notable por su belleza.

Al oeste del país se extiende la Cordillera de los Andes, el gran sistema montañoso del continente sudamericano. Dentro de él se encuentra el cerro Aconcagua que, con 6.959 m, es la cumbre más alta del mundo luego de las existentes en el Himalaya. Las cumbres más altas que le siguen en altura son: Pissis (6882 m), Ojos del Salado (6879 m), Bonete Chico (6759 m) y Llullaillaco (6739 m).

El extenso grupo montañoso conocido, como si pampeanas da origen, a su vez, a otro; sistemas, y entre sus principales sierras figuran las de Belén, Atajo, Ambato y Ancasti, en Catamarca; Umango, Jagúel, Famatina y Velasco, en La Rioja; las del Aconquija, en Tucumán; Pie de Palo, Valle Fértil y Guayaguas, en San Juan; Alto Pencoso y Quijada, en San Luis; las de Sumampa y Ambargasta, en Santiago del Estero, y las de Córdoba, que se consideran un sistema independiente, lo mismo que las del Aconquija, cuya sierra central (entre Tucumán y Catamarca) se conoce como Cumbres Calchaquíes, en el N.,y Nevado de Aconquija, en el S.;su mayor altura es el cerro Clavillo (5.550 m).

En el S. de la provincia de Buenos Aires están los sistemas de Tandil y la Ventana. El de Tandil (de la voz araucana than-dil, piedra que cae) o de Tandilia, de unas 350 Km. de largo por 65 de ancho, comprende las sierras de Los Padres, Balcarce, Tandil, La Tinta, Azul, Bayas, Olavarría, Chica y China, que son de escasa elevación y consistencia rocoso; su máxima elevación es de sólo 505 m.; estas serranías tuvieron notoriedad porque allí se encontraba la “piedra movediza”, que se derrumbó en 1912.

El sistema de la Ventana, de 170 Km. de largo por 65 de ancho —desde cerca de Bahía Blanca hasta Puán—, comprende los cordones de La Ventana, Pillahuincó, Tunas, Bravard, Curamakil y Puán, entre otros; el cerro Tres Picos, de 1.280 m, señala aquí el punto más alto.

Forman el sistema de Misiones las sierras Victoria y Misiones, llamadas Imán al SO., que no alcanzan los 1.000 m de altura y que son realmente las últimas estribaciones del sistema brasileño de Paraná y Santa Catalina.

Fuente Consultada: Atlas Universal Ilustrado

Poblacion Por Provincias de Argentina Censo 2010 Densidad Habitantes

Población Por Provincias de
Argentina Censo 2010

Geografia Argentina

Geografia Argentina

GENERALIDADES:

El estudio de las características demográficas de una sociedad permite comprender y explicar aspectos relacionados con el tamaño y el crecimiento de la población, su distribución espacial y su composición según una serie de rasgos como el origen étnico, el sexo y la edad, entre otros.

Estas cuestiones demográficas y sus variaciones están estrechamente vinculadas con fenómenos y procesos que derivan de las condiciones sociales, económicas y políticas más generales de la sociedad en que se desarrollan. Por ejemplo, los bajos índices de natalidad de la Argentina —sin considerar las diferencias regionales— se relacionan con el nivel de educación alcanzado por las mujeres, con las características de la vida urbana que predominan en la mayoría de la población y con las pautas reproductivas de control de la natalidad, heredadas de las generaciones de inmigrantes, entre otras razones.

Por este motivo, las tendencias demográficas son altamente dependientes de los procesos sociopolíticos y económicos de la sociedad estudiada.

La República Argentina, situada en el extremo sur del continente, es el cuarto país americano en extensión, después de Canadá, Estados Unidos y Brasil. Limita al N. con Bolivia y Paraguay; al E. con Brasil, Uruguay y el Atlántico; al S. con el Atlántico y con Chile y al O. con Chile. Su territorio presenta una configuración mas. o menos triangular, cuyo vértice llega hasta. cerca del Círculo Polar Ártico.

De norte a sur, entre Jujuy y Tierra del Fuego, alcanza su mayor desarrollo, con 3.694 Km.; su anchura máxima, en la latitud de Corrientes, es de 1.423 Km. Las fronteras argentinas con los países vecinos se estiman en 9.376 Km., y el litoral marítimo alcanza los 5.117 Km.

Tabla de las fronteras de argentina

Fuente: Anuario Estadístico de la República Argentina – INDEC

Por sus características físicas el territorio argentino puede dividirse en seis regiones muy diferenciadas:

1) la tropical del N., de extensos bosques y llanuras aptas para cultivos propios de las zonas cálidas;

2) la montañosa del O. y NO., de cumbres imponentes, elevadas mesetas y profundos valles;

3) la fluvial del E., con notables ríos, suelos fértiles, algunas colinos y elevación serrana hacia el NE.;

4) la llanura del centro o pampeana, la más rica extensión agrícola-ganadera del país;

5) la Patagonia, arenosa, de clima frío seco y ventoso, que concentra la cría de ganado lanar, y

6) los lagos del sur, zona muy fría, de ventisqueros y en parte boscosa.

ORIGEN DEL NOMBRE

Antes de que fuese consagrado como nombre oficial de la República, el adjetivo “argentina” se empleó en la época de la conquista y la colonia. Su uso no fue privativo de la región del Plata, pues se llamaba “Ciudad Argentina” a la ciudad de Charcas o ciudad de la Plata. Al río de Solís o Mar Dulce se le empezó a llamar río de la Plata porque la presencia de algunos objetos de ese metal precioso hizo sospechar su abundancia en la región.

Del latín argentum, que significa “plata”, se formó el adjetivo “argentino”, por platense, y su asociación constante con el río impuso rioplatense. Martín del Barco Centenera, miembro de la expedición de Ortiz de Zárate, publicó en 1602, en Lisboa, un trabajo que tituló “Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acontecimientos de los reinos del Perú, Tucumán y el Estado del Brasil”; éste constituye e! más lejano antecedente de su posterior empleo.

Siglos después, Lavardén y los poetas de la revolución también lo usaron, pues cantaron a las “ninfas argentinas” y “ninfas del Argentino”. Después de 1810 coexiste con el nombre oficial de Provincias Unidas del Río de la Plata. Vicente López y Planes publicó el poema “Triunfo Argentino” y en el Himno Nacional incorporó la expresión “al gran pueblo argentino, salud”. La Asamblea del año XIII también habló de “pueblo argentino”.

En 1816 Pueyrredón creó el cuerpo de “auxiliares argentinos”; aparecieron los diarios Prensa Argentina” en 1815, y “La Crónica Argentina”, en 1816; en 1817 Bouchard llamó “La Argentina” a su fragata; en, 1822 apareció “La Abeja Argentina”, revista literaria; el periódico “El Argentino vio la luz en 1 824, y el “Mensajero Argentino”, en 1829.

Con Rivadavia comenzó a tener figuración oficial en decretos y discursos. En 1826 el Congreso General Constituyente sancionó la “Constitución de la República Argentina” y creó el cargo de “presidente de la República Argentina».  De ahí en más, el uso ha obrado en pro de la oficialización definitiva, ya sea como Federación o Confederación Argentina, y finalmente como República Argentina o Nación Argentina desde que se logró la unidad nacional con la batalla de Pavón, en 1861.

ULTIMO CENSO 2010:

Primeros Datos Publicados:
El Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, realizado el 27 de octubre último, arrojó por resultado que los habitantes de la Argentina suman 40.091.359. La cantidad de viviendas asciende a 14.297.149. Determinó que cada cien mujeres hay 95,4 hombres, en tanto que el índice más bajo de masculinidad se registra en el barrio porteño de La Recoleta donde, cada cien mujeres hay 73,3 hombres.

La ciudad más densamente poblada, por kilómetro cuadrado, es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde en 2001 vivían 13.679 habitantes por kilómetros cuadrado y actualmente 14.185 habitantes por kilómetro cuadrado.

La provincia de Buenos Aires es la que registra mayor cantidad de habitantes, con la participación del 38,8 del total de la población de la Argentina.

Por otra parte entre 1991 y 2001 el crecimiento de la población fue del 10,1 por ciento (1,1 por ciento anual). En tanto entre 2001 y 2010 creció un 10,6 por ciento, que es el equivalente al 1,17 por ciento anual. El aumento de la población se explica por la baja tasa de mortalidad y por el aumento de la calidad de vida.

DIVISIÓN TERRITORIAL DE ARGENTINA:   

División Política
y Provincias
Extensión
(Km2)
Departamentos

Habitantes

Densidad

Capital Federal2002.891.082
1. Buenos Aires307,57112715.594.42850.70
2.Gran Buenos Aires3,680199.910.282
3.Resto de Buenos Aires303,8911082.793.064
4. Catamarca102,60216367.8293,58
5. Córdoba165,321263.304.82520
6. Corrientes88,19925993.33811,26
7. Chaco99,633241.053.46610,57
8. Chubut224,68615506.6682,25
9. Entre Ríos78,781161.236.30015,69
10. Formosa72,0669527.0007,32
11. Jujuy53,21916672.26012,63
12. La Pampa143,44022340.0002,21
13. La Rioja89,68018331.8473,70
14. Mendoza148,827181.720.00011.70
15. Misiones29,801171.097.82936,84
16. Neuquén94,07816550.3445,85
17. Río Negro203,01313633.6643,12
18. Salta155,488231.215.2077,81
19. San Juan89,65119680.4277,59
20. San Luis76,7489431.5885,62
21. Santa Cruz243,9437272.5241,12
22. Santa Fe133,007193.200.73624.07
23. Santiago del Estero136,35127896.4616,57
24. Tierra del Fuego,
Antártida e Islas del Atlántico Sur
21,263
981,182
2
2
126.1905,88 (0,12)
25. Tucumán22,524171.448.20064
Total del país3,761,27450340.091.35914,42

El crecimiento de la población argentina a fines del siglo XX

La tasa anual de crecimiento de la población argentina es de 15 por mil y se encuentra en descenso desde la última década: este ritmo de crecimiento es considerado moderado. Según este indicador, en la Argentina el crecimiento demográfico anual—es decir, la cantidad de habitantes que se suma a la población total cada año— es de alrededor de 500.000 personas.

Este crecimiento demográfico resulta de la suma del crecimiento vegetativo y del crecimiento migratorio. El crecimiento vegetativo o natural es la diferencia entre los nacimientos y las defunciones producidas en un período determinado de tiempo, y el crecimiento migratorio es equivalente a los saldos migratorios, es decir, a la cantidad de inmigrantes menos la cantidad de emigrantes en ese mismo período.

En la Argentina se está produciendo un marcado descenso de la tasa de natalidad y, sobre todo, de la de fecundidad. La tasa de fecundidad la década de 1980 era de 3,1 hijos y en !a actualidad es de 2,62. Se calcula que para el año 2005, será de 2,3, es decir, de aproximadamente dos hijos por pareja. Con estos valores, el país se ubicaría en los límites del reemplazo generacional, es decir, dos niños reemplazarían en promedio a sus padres.

Al mismo tiempo, las variaciones regionales en materia de crecimiento poblacional son muy marcadas. En Salta, Corrientes, Misiones, Formosa y La Rioja las tasas de fecundidad son elevadas: allí las familias tienen mayor cantidad de hijos, con un promedio de 3,7 hijos por mujer; en cambio, en la Capital Federal, se registra el valor de 1,7 hijos por mujer. La evolución de la fecundidad incide directamente en el proceso de envejecimiento, ya que la reducción del número de nacimientos provoca la disminución del porcentaje de niños y jóvenes en el total de la población.

El otro indicador clave en la ecuación del crecimiento poblacional es la mortalidad. Ésta se encuentra en niveles relativamente bajos, especialmente para la población de edades adultas y de edades avanzadas, situación que también contribuye al proceso de envejecimiento de la población.

La Estructura Demográfica:

La estructura demográfica indica la composición de la población, es decir, los grupos de edad que la integran y la distribución por sexos según esos grupos de edad. La estructura demográfica suele representarse a través de un gráfico denominado «pirámide de población», por la forma que tienen los escalones con que se representan los porcentajes de los diferentes grupos de edad, para varones y mujeres.

Las edades de la población se organizan en 3 grupos:

– de 0 a 14 años: pasivos transitorios o población joven o infantil;
– de 15 a 64 años: población en edad activa o adulta;
– de 65 años y más: población de edad avanzada o pasiva definitiva.

piramide demografica argentina 2010

¿Por qué envejece la población argentina?

Las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para el siglo XXI colocan a la Argentina entre los tres países más envejecidos de América latina, junto con Cuba y Uruguay. En 1985, la participación de los mayores de 65 años, en el total de la población, era de 9,4%; en la década de 1990, esa participación alcanzó al 9,7% y se espera que, en el año 2010, represente el 10.2% del total de la población.

El proceso de envejecimiento es resultado de múltiples causas, pero principalmente se debe a la combinación de tres tendencias demográficas: la marcada disminución de la tasa de natalidad, la baja fecundidad de las mujeres argentinas —es decir, el número de hijos por mujer en edad fértil— y el aumento de la esperanza de vida al nacer.

Las bajas tasas de natalidad y fecundidad de la población argentina son consecuencia de diversos factores socioeconómicos, políticos y culturales que inciden en el comportamiento reproductivo de la población.

Entre esos factores se destacan: el mayor nivel educativo alcanzado por la población urbana y, sobre todo, por la población femenina, situación que abre la posibilidad de poner en práctica estrategias de planificación familiar; la participación de la mujer en el mercado de trabajo y en estudios superiores, tendencia que lleva a la reducción del número de hijos o a la postergación de la llegada del primer hijo en una pareja; postergación de la independencia familiar por parte de los jóvenes, tendencia que lleva a una más tardía formación de la familia propia; en algunos casos, las parejas privilegian un modelo familiar reducido, con no más de dos hijos, porque consideran que a ese número de hijos podrán darle un mejor nivel educativo y mayores posibilidades de crecimiento personal.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

LAS FRONTERAS  DE LA REPUBLICA ARGENTINA: En el mapa, el perímetro de la Argentina que marca sus límites parece una separación tajante del país y sus vecinos. Sobre el terreno, en cambio, esa línea imaginaria que es el límite, se hace visible a través de una sucesión de hitos o mojones, aduanas y puestos militares de gendarmería que marcan, señalan y controlan dónde empieza o termina un territorio.

La frontera es el área dinámica que se extiende a ambos lados delimite, con un intenso movimiento de las poblaciones que la habitan. Es frecuente que los pueblos que viven en la frontera compartan expectativas comunes, paisajes, costumbres, lenguas y tradiciones similares, y una fuerte actividad comercial que los relaciona.

En las fronteras, las aduanas controlan la entrada y salida de las personas y mercaderías que cruzan de un país a otro. No obstante, es frecuente el contrabando, producido particularmente por las diferencias económicas existentes entre los países vecinos. Estas se manifiestan por ejemplo en el tipo de cambio, relacionado con el valor de la moneda de cada país.

En las fronteras boliviana y paraguaya, se desarrolla el llamado contrabando hormiga: largas filas de personas pasan productos en grandes bultos sobre sus cabezas, para revenderlos en donde la diferencia de precios lo justifica.

Las personas que viven en la zona de frontera reciben muchas emisoras de radio y canales de televisión de los países vecinos. La influencia cultural que esto provoca se manifiesta en las lenguas en contacto. En la frontera con el Brasil se habla el «portuñol«, una mezcla de castellano (español) y portugués, con muchos términos tomados del guaraní.

Si bien a cada lado de la frontera late el corazón por la bandera del propio país, esto se comprueba, por ejemplo, cuando los países vecinos juegan las eliminatorias del mundial de fútbol), la frontera es un punto de encuentro y sus habitantes tienen problemas e intereses comunes, estén a uno u otro lado del límite. Con la consolidación del Mercosur, se construyeron numerosos puentes que fortalecen los intercambios fronterizos, entre ellos el que une la ciudad de Posadas con la de Encarnación en Paraguay.

Fuente Consultada: Atlas Universal Ilustrado
Profesora de Geografía: Claudia Nagel.

Ampliación: Ciencias Sociales EGB 9 Tercer Ciclo Editorial AIQUE Alonso, Blanco, Fernandez Caso y Otros