Batalla de Chacabuco

El Combate de San Lorenzo Sargento Cabral San Martin Baigorria Resumen

COMBATE DE SAN LORENZO – RESUMEN

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO: Por decreto del Triunvirato fue creado el 16 de marzo de 1812 el Regimiento de Granaderos a Caballo. El teniente coronel José de San Martín, recién llegado al Río de la Plata, fue el inspirador de su creación y a él se encomendó la organización del cuerpo.

En 1813 libró su primer encuentro en la batalla de San Lorenzo, y el 17 de enero de 1826, consolidada la libertad del continente en Ayacucho, regresó a Buenos Aires. Durante ese lapso luchó en la Banda Oriental, Alto Perú, Chile, Perú y Ecuador, y en esas batallas de las campañas libertadoras dio muestras de gran valor.

La formación del escuadrón de granaderos puso a prueba las dotes de organizador de San Martín. Fue sereno e implacable como constructor de ejércitos, estando en todos sus detalles. Fue también el vivo ejemplo que sus soldados debían imitar. Redactó un código de honor para los oficia/es, que fue una prueba para templar la moral, el espíritu y la fortaleza física de sus soldados.

Combate de San Lorenzo

Con sus colaboradores, el sargento mayor Carlos de Alvear y el capitán Matías Zapiola, comenzó la selección e instrucción del personal en los cuarteles de Retiro. El período y sus instrucción del regimiento se cerró un año y medio después. El 3 de febrero de 1813, en la batalla de San Lorenzo, el Regimiento de Granaderos a Caballo comenzó una serie ininterrumpida de luchas y actos heroicos.

San Martín en San Lorenzo En vísperas de iniciar nuevas hostilidades contra Montevideo, el gobierno consideró necesario impedir los desembarcos y saqueos que los realistas efectuaban en las costas del río con el fin de obtener víveres para Montevideo. Con tal objeto se envió a José de San Martín con su regimiento de Granaderos a Caballo, para proteger la costa hasta Rosario, pues las baterías establecidas en época de Belgrano hablan sido abandonadas por ser de muy poca utilidad.

Hasta la llegada de nuestros soldados, debía vigilar la zona el comandante militar de Rosario, don Celedonio Escalada, que mandaba un grupo de gauchos. Tuvieron un encuentro sin consecuencias cuando los realistas efectuaron un desembarco cerca de Rosario, para proveerse de víveres.

Luego, por una delación, Celedonio Escalada, le comunicó al coronel San Martín la intención de los buques realistas de desembarcar a unos 45 kilómetros de Rosario, en el Convento de San Carlos. Alertado sobre la situación, el escuadrón de Granaderos aligeró la marcha y en la noche del 2 de febrero de 1813 llegó a la posta de San Lorenzo.

Próximo a una escarpada barranca a orillas del Paraná se erigía el convento de los franciscanos. San Martín sabía que sus tropas eran dobladas en número, pero confiaba en la agilidad y destreza de sus granaderos y en la imprevisión de los marinos realistas. Durante la noche cabalgaron silenciosamente el último tramo que los separaba del convento y se dispusieron a esperar con cautela el desembarco de la escuadra española.(2 de febrero)

En la madrugada del 3 de febrero, San Martín ascendió al campanario de la iglesia junto a otros oficiales y observó los movimientos enemigos. Los marineros desembarcaban en pequeños botes al pie de la barranca y ascendían el escabroso camino que los llevaba al convento. «Dos minutos más y estaremos sobre ellos sable en mano», dijo San Martín mientras bajaba presuroso las escaleras de la torrecilla.

Durante la acción, corrió peligro la vida de San Martín, que, aprisionada una pierna al caer su caballo, estuvo a punto de ser muerto por el enemigo. Digno y heroico fue entonces el comportamiento del sargento Juan Bautista Cabral, que a costa de su vida, lo ayudó a salir de su difícil posición. En el intento recibió heridas mortales, pero antes de expirar, pudo exclamar: “Muero contento, hemos batido al enemigo”.

Esta acción reviste singular importancia para los argentinos, porque en ella recibieron su bautismo de fuego nuestro héroe máximo y su glorioso regimiento, que estaban llamados a cumplir tan grandes destinos en. la historia. Su consecuencia inmediata fue la conclusión de los saqueos a las costas del Paraná.

En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras:

«¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!»

ANÉCDOTA: Parece que el viento ,después del combate, se resistía a soplar y los barcos enemigos podrían partir apenas dos días después. Por ese motivo, al día siguiente de haberse enfrentado, el capitán realista Antonio de Zabala y el teniente coronel José de San Martín, dejando a un lado las asperezas surgidas en el campo de batalla, vistieron uniformes de gala y se reunieron para compartir el gusto de una buena mesa.

El pantalón del realista tenía una mancha de sangre; el brazo derecho del futuro Libertador estaba inmovilizado porque se había dislocado el hombro en la caída. Desayunaron, conversaron distendidos, tomaron vino, almorzaron liviano y ambos durmieron la siesta en claustros del convento. Se despidieron con un abrazo y cada cual siguió su camino.

CÓDIGO DE HONOR DE REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO
Delitos por los que deben ser arrojados los oficiales

1. Por cobardía en acción de guerra, en la que aun el agachar la cabeza será reputado tal.
2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.
3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen en su presencia o sepa que ha sido ultrajado en otra parte.
5. Por trampas infames, como de artesanos.
6. Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se le haya suministrado para ella.
7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
8. Por publicar las disposiciones interiores de la oficialidad en sus juntas secretas.
9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
10. Por poner la mano a cualquier
mujer, aunque haya sido insultado por ella.
11. Por no socorrer, en acción de guerra, a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo.
12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostitutas.
13. Por concurrir a casa de juego que no sea perteneciente a la clase de oficiales, es decir, con personas bajas o indecentes.
14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.
Yo estoy seguro que los oficiales de honor tendrán el placer de ver establecido en sus cuerpos unas instituciones que los garantiza de confundirse con los malvados y perversos, y me prometo (porque la experiencia me ha demostrado) que esta medida les hará ver los más felices resultados, con la segura prosperidad de las armas de la Patria.

NOTA: El cuerpo de oficiales tiene el derecho de reprender (por la voz de su jefe) a todo oficial que no se presente con aquel aseo propio del honor del cuerpo y en caso de reincidencia sobre este defecto, quedará comprendido en los artículos de separación de él.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Biografía de Juan Perón Infancia Sus Padres Resumen de su Vida

Biografía de Juan Domingo Perón
Militar, Presidente de la Nación Argentina (1945-1955)

Fue el líder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».  Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Elegido presidente en 1946, implantó el sufragio femenino, fomentó la industria, y nacionalizó los ferrocarriles, los teléfonos y el comercio exterior. En la labor social de su gobierno colaboró su esposa María Eva Duarte hasta su muerte (1952). Falleció el 1ª de Julio de 1974.

SU BIOGRAFÍA: Juan D. Perón nació en la provincia de Buenos Aires. La partida de nacimiento indica como fecha el 8 de octubre de 1895 y como lugar, la ciudad de Lobos. Posteriormente se cuestionaron esos datos, argumentando que el nacimiento se habría producido en Roque Pérez, localidad cercana a Lobos, el 7 de octubre de 1893.

Era el segundo hijo de Mario Tomás Perón y de Juana Sosa Toledo, que recién se casaron en 1901. Las raíces de la familia paterna se remontaban a Cerdeña, lugar de origen del bisabuelo de Juan Domingo.

El padre de Juan Domingo era un pequeño hacendado, hombre de trato afable con los paisanos criollos e indios, con quienes convivió. Doña Juana, según su hijo, era «una criolla con todas las de la ley», verdadera jefa de la casa y también «el paño de lágrimas y la confidente».

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón íder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición». Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresi-dencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Sin embargo, las relaciones entre Juan su madre con el tiempo se enfriaron. Doña Juana en 1936 se casó en segundas nupcias con un hombre veinte años más joven que ella y, segur algunos parientes, «Juancito nunca se lo perdonó«.

En 1900 la familia se trasladó a la Patagonia. Compró tierras en Sierra Cuadrada, cerca de Comodoro Rivadavia, vivió un tiempo en la zona de Camarones, donde don Mario fue juez de paz entre 1905-1912, y luego en Chankaike, noventa kilómetros al norte de Río Gallegos.

Cuando Juan tenía 9 años, él y su único hermano, Mario Avelino fueron a vivir con su abuela paterna Dominga Dutey, en la Capital Federal, para estudiar. En 1907, Juan ingresó en el Colegio Politécnico, allí nació su pasión por los deportes. A lo largo de su vida practicará fútbol, boxeo y básquet, entre otras muchas disciplinas.

Los veranos los pasaba con sus padres en el Sur, donde podía disfrutar de largas cabalgarse En el año del Centenario, Perón rinde examen en el Colegie Militar, y a él se incorpora en 1911. Siendo cadete llegará a integrar el equipo de esgrima que representa al Ejército en las competencias. La práctica de este deporte le abrirá las puertas del exclusivo Jockey Club donde trabará amistad con muchos miembros de la «oligarquía vacuna», luego tan denostada por el peronismo.

En diciembre de 1913 se graduó como subteniente de Infantería, y su primer destino fue el Regimiento 12 en Entre Ríos. Según sus propias palabras, a partir de entonces fue aprendiendo «el arte de conducir», en el que se consideraba un maestro: «Yo no soy más que un político aficionado. En lo que soy un profesional es en la conducción, porque eso es lo que he estudiado toda mi vida».

En sus primeros destinos militares, bajo la presidencia de Yrigoyen, le tocó intervenir en la represión de movilizaciones obreras. En 1918 fue enviado a Tartagal, en el Chacho salteño, para controlar la situación ante la huelga de los trabajadores de La Forestal. Al año siguiente, desde el arsenal Esteban de Lúea, en la Capital Federal, participó en la represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, que en enero de 1919 desencadenó la llamada «Semana Trágica».

Destinado en 1920 a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, buena parte de sus destinos militares de ahí en más estarán desligados del mando de unidades de combate. Según sus subordinados de entonces, ya era «todo un caudillo», hombre de trato campechano y simpático. Le gustaba organizar asados y promovía la actividad deportiva. Daba clases de cultura física en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Capital.

Entre 1926 y 1928 cursó la Escuela Superior de Guerra, de la que luego también será profesor. El entonces capitán vivía en Flores Sur, donde conoció a una muchacha de clase media, cuya vocación era la pintura, Aurelia Tizón. «Potota», como la llamaba la familia, era trece años menor que él, y en enero de 1929 se casaron en Buenos Aires. , Pocos meses antes, en noviembre de 1928, había fallecido el padre de Perón, y su madre por un tiempo se instaló con ellos.

En el derrocamiento de Yrigoyen, Perón participa en la toma de la Casa de Gobierno y es nombrado secretario del ministro de Guerra del gobierno de facto. En febrero de 1936 el matrimonio Perón se instala en Santiago de Chile, donde por dos años el marido se desempeñará como agregado militar de la embajada argentina. Llevaban una vida con mucha presencia social, entre los barrios residenciales de Providencia y Nuñoa.

En 1938, los Perón estaban de regreso en Buenos Aires, y Potota comenzó a evidenciar los síntomas de un cáncer, del que murió en septiembre de ese año. Viudo y sin hijos, con el cambio de gobierno acepta una nueva misión en el extranjero.

A comienzos de 1939 viaja a Europa para iniciar un curso de capacitación de infantería de montaña. El propio Perón, andando el tiempo, afirmará que sus actividades incluían el envío de informes a la cúpula militar argentina sobre la situación europea, que iba aceleradamente hacia una nueva guerra mundial.

Perón nunca ocultará su simpatía por los regímenes fascista y nazi. Los consideraba «modelos» de organización social, de «encuadramiento y movilización de las masas» en torno del Estado. En Italia realiza cursos en Turín yMilano, y prácticas de alpinismo en Merano.

Juan Domingo Perón bautizó justicialismo a su movimiento político, al que basó en las tres banderas de: «Justicia social, soberanía política, independencia económica». Aunó a distintos sectores sociales, cuya «columna vertebral» fue el sindicalismo verticalmente organizado y adquirió un apoyo masivo. El Justicialismo, en vida de Perón, fue un movimiento estructurado en «ramas» masculina, femenina y gremial, a las que en la década del 60 se le agregó la rama juvenil.

HITOS DE SU VIDA POLÍTICA:

1943: Perón en laSecretaría de  Trabajo y de Previsión

1945: El 17 de octubre da origen al peronismo

1946: Primera presidencia. Creación del Partido Único de la Revolución Nacional

1952: Segunda presidencia

1955: Derrocamiento de Perón.  Proscripción del peronismo

1965: El Partido Justicialista es legalizado

1973: Tercera presidencia

1974: Muerte de Perón

Perón inició su carrera pública en 1943, cuando siendo un joven coronel promovió en las filas del ejército la realización de un movimiento revolucionario destinado a emancipar el país de su dependencia económica frente a las grandes potencias extranjeras y asegurar el imperio de la justicia social en la Argentina.

Esos ideales le valieron el apoyo masivo de la clase trabajadora que, gracias a su esfuerzo, pasó a desempeñar por primera vez en la historia nacional un papel de primera magnitud en el quehacer político. El 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires la incruenta «revolución de los descamisados», que consagró el surgimiento definitivo de Perón como líder de las masas argentinas.

Electo dos veces presidente (1946 y 1951), Perón transformó revolucionariamente la vida argentina, dando un impulso decisivo al desarrollo industrial y consolidando el poder de las organizaciones sindicales. Su esposa «Evita» colaboró activamente en esa obra hasta su prematuro fallecimiento, acaecido en 1952. La acción de Perón se extendió a su vez al plano internacional, donde su apasionada defensa de los derechos de los pueblos «subdesarrollados» lo convirtió en uno de los precursores del «Tercer Mundo».

El gobierno de la Revolución de 1943
Hacia 1943 dentro de! Ejército existían diferentes grupos y tendencias: algunos simpatizaban con el radicalismo; otros, «los profesionales», se mostraban apolíticos; otros, los nacionalistas, eran los que se habían hecho cargo del poder. Entre estos últimos, se había organizado una logia secreta, denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de inclinación nacionalista y anticomunista.

Luego de que el efímero primer presidente de la Revolución, el general Arturo Rawson, fuera reemplazado por el general Pedro P. Ramírez, varios miembros del GOU ingresaron al gabinete. Durante los primeros meses del gobierno militar, la represión se hizo sentir con fuerza: las provincias, las universidades y los sindicatos fueron intervenidos, se disolvieron los partidos políticos, la censura se aplicó a todos los medios de comunicación y los opositores fueron encarcelados.

Sin embargo, desde un primer momento, el régimen tuvo que enfrentar una activa y multitudinaria oposición, cuyo lema era oponerse a un gobierno al que se presumía cercano al fascismo.

El ascenso de Perón
Entre los militantes del GOU se encontraba el coronel Perón, cuya capacidad política ya lo destacaba entre sus compañeros. A diferencia del resto de los oficiales, pensaba que el peligro de una eventual revolución comunista no podía ser enfrentado exclusivamente mediante la represión: por el contrario, obreros y empresarios debían vivir en armonía, para lo cual era imprescindible que estos últimos hicieran importante concesiones a los primeros.

Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón buscaba favorecer a los trabajadores: entre otras medidas implantó  el salario mínimo vital y móvil, y el sueldo anual complementario (aguinaldo), promovió el fuero laboral,  impulsó nuevos convenios colectivos de trabajo, extendió las vacaciones pagas, mejoró las jubilaciones y las indemnizaciones por accidente.

Así, Perón se fue ganando simpatía de muchos sindicalistas y ejerció toda su influencia para marginar a los que no aceptaban acercarse a él. Mientras tanto, la central obrera Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una línea oportunista: mantenía cierta autonomía pero, al mismo tiempo, respaldaba a Perón.

EL 17 DE OCTUBRE, DIA DE LA LEALTAD PERONISTA: El 19 de septiembre de 1945 la oposición al gobierno de Farrell convocó a una concentración pública. Exigían la renuncia del gobierno y la entrega del poder a la Corte Suprema. Exigieron a Perón la renuncia a sus cargos y lo llevaron detenido a la isla Martín García

En medio de un clima de agitación obrera, el Comité Central Confederal de la CCT había declarado la huelga general para el día 18, para reclamar ante el gobierno el mantenimiento de los beneficios laborales obtenidos durante la gestión de Perón.

La mañana del 17, grandes masas de trabajadores del conurbano marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación del ex-secretario de Trabajo y Previsión. Allí permanecieron todo el día, mientras el gobierno negociaba con el comité de huelga y con el mismo Perón.

LOS AÑOS DE GOBIERNO: (Ver: Gobierno Peronista)
1946:Gana las elecciones y es ascendido a general. Primera presidencia de Perón.

1947: Compra de los ferrocarriles, teléfonos, gas. Nacionalización de la banca y reaseguros. Creación del IAPI. Evita viaja a Europa. Plan Marshall. Comienza la Guerra Fría.

1948:Se crea la Fundación Eva Perón.

1949:Reforma de la Constitución. Huelga azucarera en Tucumán. Represión a opositores. Revolución de Mao Zeg Tung en China.

1950: Año del Libertador General San Martín. Ricardo Balbín es encarcelado.

1951: Huelga de los ferroviarios. Expropiación del diario La Prensa. Levantamiento del general Menéndez. Las mujeres votan por primera vez en una elección presidencial. Perón es reelecto.

1952: Comienza la segunda presidencia de Perdón. El 26 de julio muere Evita. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos.
1953: Crisis económica. Atentados contra la CGT, incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club.

1954: Congreso de la Productividad. Enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. Derrota colonial francesa en Indochina.

1955: Golpes de junio y septiembre. Perón es derrocado y comienza su exilio. Lonardi es desplazado por Aramburu. El peronismo es proscripto. Conferencia de Bandung, origen del Movimiento de Países No Alineados.Levantamiento del general Valle. Perón, en Panamá, conoce a María Estela Martínez.

(Ver: Gobierno Peronista)

EL EXILIO:
Durante los dieciséis años que duró el exilio de Juan Domingo Perón, la Argentina quedó marcada por la experiencia del justicialismo. A pesar de la proscripción que afectó a los partidarios del antiguo presidente, su popularidad permaneció vigente e incluso tendió a reforzarse.

Un testimonio de esto fue la elección de Arturo Frondizi, en febrero de 1958, con el apoyo de los peronistas. Sin embargo, esa alianza no prosperaría, y Frondizi, después de numerases conatos revolucionarios fue destituido por las Fuerzas Armadas. De hecho, la Argentina oscilaba entre la democracia y la dictadura, ya que los gobiernos civiles terminaban con la intervención de los militares que tomaban el poder. Desde Madrid, el ex presidente les pidió a sus partidarios que votaran en blanco en las elecciones.

Perón daba muestras de una extraordinaria capacidad de maniobra, controlando desde lejos a sus seguidores e interfiriendo en la vida política de su país. En marzo de 1971, el exiliado fue rehabilitado por el presidente militar Alejandro A. Lanusse. Sin embargo, Perón fue vetado como candidato a las elecciones pactadas y tuvo que abandonar temporalmente el país tras una breve estancia.

Después del triunfo de los peronistas, agrupados en el Frente justicialista de liberación, con Héctor José Cámpora al frente, Perón regresó enferma definitiva: todo un pueblo lo esperaba como héroe. «Cámpora al gobierno, Perón al poder», cantaban los seguidores del viejo caudillo, que ya se entremezclaban los de derecha con la izquierda peronista.

Cámpora renunció a los dos meses; se llamó a elecciones y Perón fue reelegido por tercera vez presidente de la República en septiembre de 1973. Sin embargo, la recesión económica y la violencia que afectaban al país lo obligaron a desarrollar una política impopular, apoyándose en las élites y reprimiendo a los medios obreros más radicalizados. El tercer período de Perón sólo duró un año.

El 1 de julio de 1974, a los 78 años, Juan Domingo Perón falleció mientras sus partidarios se peleaban por conseguir espacios de poder. Como último homenaje se decretó una huelga general de tres días, pero fueron sobre todo sus antiguos enemigos los que más lloraron su partida. Asumió la presidencia su tercera mujer, Isabel, que era la vice-presidenta. La desaparición de Perón dejó al pueblo argentino más desorientado que nunca, a merced de un nuevo golpe de Estado.

Fuente Consultada:
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX – Deleis-Tito-Arguindeguy

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ADELANTADO

Funcionarios reales, con la plenitud de poderes en las islas y tierra firme que descubriesen y conquistasen Colón fue “Adelantado del Mar Océano” (de Indias). A diferencia de los primeros, éstos eran funcionarios pero no pagos por la Corona, sino que costeaban las expediciones con sus propios fondos.

Estos tenían como función la pacificación y poblamiento del Nuevo Mundo. El nombre adelantado proviene de la época de la guerra contra los árabes y la Reconquista de España. Los adelantados de Indias eran a la vez gobernador, capitán general y justicia mayor vitalicios y transmitían esa función a su hijo.

ALQUILONES

Mientras Buenos Aires se mantenía separada de la Confederación, en el Congreso Nacional (que funcionaba en Paraná) había legisladores bonaerenses que ocupaban los correspondientes escaños; estos diputados eran llamados “alquilones” por los detractores de la Confederación.

ACUERDOS:

El 28 de febrero de 1811 Nazaro Benavídez y ÁSENCIO, grito de Pedro José Viera citaron a los gauchos de Mercedes y Soriano en los campos de

Asencio Grande y anuncia-ron que Artigas, capitán de Blandengues se había adherido a la Junta de Buenos Aires, contra los españoles. El gauchaje acogió con entusiasmo el pronunciamiento y tomó las ciudades de Mercedes y Soriano. En pocos días se armó la primera montonera del Plata con más de 500 hombres.

ÁSUNCION, Nuestra de el Señora de la

Fortaleza o real fundado por Juan de Salazar el 15 agosto de 1537 en un lugar, una bahía sobre río Paraguay, cercano al cerro que los indios llamaban Lambaré. En ese mismo lugar fue fundada el 16 de septiembre de 1541 la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción, poblada por las guarniciones del real y de Buenos Aires, que había sido abandonada.

BARCO, ciudad del

Fundada por Núñez del Prado en 1550 en Tucumán, junto al río Salí. Se llamaba así en homenaje a la ciudad Barco de Avila, en España. En 155 1 debió ser trasladada veinticinco leguas al norte, por exigencias de Valdivia, gobernador de Chile.

Pero a su vez el Virrey del Perú ordenó que se la trasladara a su primer emplazamiento o cerca del mismo. Núñez del Prado la instala entonces en un lugar sobre el río Estero (actual Dulce), veinticinco leguas al sur del primer emplazamiento. La segunda ciudad se llamó ‘Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago” y la tercera “Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago del Estero” (1552). El nombre que quedó finalmente fue Santiago del Estero. Se calcula que este primitivo emplazamiento estaba a media legua de la actual plaza de la ciudad homónima.

BASES
Libro de Juan Bautista Alberdí, publicado en Chile el 1 de mayo de 1852. En él Alberdi enuncia un proyecto constitucional para la Argentina que serviría de fundamento a la Constitución Nacional. El nombre       completo del libro era Bases y puntos de partida   para la organización de la República Argentina derivados de la ley que preside el desarrollo de la civilización en la América del Sur.

En la segunda edición le agregó ‘1v del Tratado del 4 de enero de 1831 “1 Es una obra que refleja las ideas de la élite intelectual que, en época de Rosas, buscó el exilio. Fue escritapor Alberdi muy rápido (no más de un mes), y se basa          en la constitución federal de los Estados Unidos como elemento central, en algunos artículos de la constitución chilena (los que refuerzan la autoridad presidencial) y unos seis puntos leídos en la constitución del estado de California. En realidad Alberdi en esa época        no sabía inglés por lo que leyó una traducción que, al parecer, le indujo a ciertos errores, sobre todo en la filosofía sobre los nativos. En efecto, en la constitución de California se beneficiaba a los “recién llegados” sobre los nativos. Al aplicar mecánicamente ese principio Alberdi no tuvo en cuenta que California era un estado recién tomado por los norteamericanos, que intentaban tomar ventajas sobre los pobladores nativos, mexicanos y españoles. El traslado de ese principio a nuestras instituciones no tenía sentido.

De CABALLEROS

Pacto entre Mitre, comandante en jefe de las de fuerzas insubordinadas de Buenos Aires en 1880, y Avellaneda, presidente de la Nación. Se celebró en Belgrano, transitoriamente capital de la República, y permitió poner fin a las hostilidades. Implicaba el desarme de las milicias porteñas y la renuncia de Carlos Tejedor a la gobernación, y no habría represalias o persecuciones. Fue firmado el 29 de junio.

DE SAN NICOLAS

Poco después de su triunfo en Caseros, Urquiza -que había asumido las relaciones exteriores y de hecho la autoridad nacional en virtud de los “protocolos de Palermo”, firmados por Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes— convoco una reunión de todos los gobernadores, a fin de convalidar ese poder con una base nacional.

Los gobernadores son citados por una circular del 8 de abril de 1852. Todas las provincias aceptaron, aunque en algunos casos los gobernadores mandaron representante (Córdoba); en otras llegaron tarde (Salta, Jujuy) y en un caso delegaron en Urquiza la responsabilidad (Catamarca, pues su gobernador había muerto en esos días).

El 31 de mayo se formalizó un Acuerdo, por el cual Urquiza asumió la Suma de poderes nacionales y provinciales, atribución mucho más amplia aún que las que recibiera Rosas en sus gobiernos. Ese mismo día juró como Director Provisorio. Se citaba a un congreso constituyente, basado en el Pacto Federal. En materia económica se abolieron los derechos de tránsito interiores, es decir, las aduanas provinciales que dificultaban el comercio pesadamente de las mercaderías

 PATRIOTICO

Celebrado entre Mitre, Roca y Pellegrini. Mitre, candidato en 1891 a presidente. por la Unión Cívica. El candidato a vicepresidente era Bernardo de Irigoyen. Roca y Pellegriní le propusieron apoyarlo. constituyendo una fórmula única con José Evaristo Uriburu como vice. Mitre aceptó, pero sin consultar con su partido, que desaprobó el acuerdo. Como consecuencia, tuvo que renunciar a la candidatura.

PRINCIPALES BATALLAS ARGENTINAS
ANGACO

Victoria de las tropas unitarias al mando de Mariano 6 de agosto de 1841)  Acha, en las postrimerías de la campaña del “Ejército Libertador”. Pese a su inferioridad numérica, Acha derrotó en forma contundente a Benavídez y Aldao, que tuvieron mil muertos.

ARROYO DE LA CHINA    
Nother, enviado por Brown en persecución de (28 de marzo de 1814) Romarete (ver Martín García) se enfrentó con éste frente a Concepción del Uruguay y fue derrotado, muriendo en la acción.

ARROYO GRANDE 
Victoria de Oríbe sobre Fructuoso Rivera; éste (6 de diciembre de 1842) perdió todo su ejército, y hasta sus pistolas y espada de honor, que arrojó para poder huir. También significó el fin de la Federación del Uruguay que presidía.

AYACUCHO 
Victoria de las tropas de Bolívar, a las órdenes de (9 de diciembre de 1824) Sucre sobre los españoles. La Serna, comandante español, cayó prisionero. Canterac quedó al mando y capituló ante los vencedores. La capitulación permitía la retirada a España de jefes, oficiales y soldados; de hecho significó el fin del dominio español en América aunque aisladamente hubo jefes españoles que no se rindieron.

Rodil se mantuvo hasta enero de 1826 en Callao; Quintanilla lo hizo en Chiloé hasta igual fecha; Arizbalo en la Guayra (Venezuela) hasta 1829; y por fin, los hermanos Pincheira no se rindieron (en Neuquén, sur de Mendoza y oeste de La Pampa) hasta 1831. Pero eran focos en lugares aislados; la capitulación de Ayacucho significó el reconocimiento por parte de España de la soberanía de los pueblos de América del Sur.

AYOHUMA

Derrota de Belgrano ante el general español Pezue -la, quien lo atacó por sorpresa. Apenas un mes y medio (14 de noviembre de 1813) atrás había utilizado una táctica parecida en Vilcapugio, también con éxito. Pese> al heroísmo desplegado por los patriotas, el triunfo español fue absoluto. Belgrano tuvo 500 muertos y heridos, y otros tantos prisioneros, además de perder todo el armamento y equipos. El mismo Belgrano escribiría sobre la superioridad técnica del general español, al cual difícilmente podía enfrentar con su relativo conocimiento del arte militar.

BACACAY

Iniciadas las acciones en la guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio del Brasil, correspondió a (13 de febrero de 1817) Lavalle un triunfo importante en la batalla de Bacacay. Días antes Lavalleja había tomado la ciudad de Bagé, y tres días después de Bacacay el coronel Lucio Mansilla obtuvo un triunfo en Ombú. Lavalle venció una columna comandada por Bentos Manuel; los tres episodios se escalonan en la exitosa campaña que culminó con el triunfo decisivo en Ituzaingó.

BUCEO

Triunfo de Brown frente a Montevideo. Grave derrota de la escuadrilla española que significó también (17 de mayo de 1814) la pérdida de Carmen de Patagones y el bloqueo de Montevideo, y su posterior capitulación.

CAAGUAZU

Brillante victoria de Paz sobre Echagüe, que mandaba el Ejército federal. Este contaba con casi el  (29 de noviembre de 1841) doble de hombres, pero la inteligencia militar de Paz lo llevó a la derrota. Tuvo 1.300 muertos, 800 prisioneros y perdió 9 cañones y todo el parque; su derrota significó, prácticamente, la desaparición del “Ejército de Operaciones”, fuerza de la Confederación en el litoral.

CAAMACUA

Luego del triunfo sobre los brasileros en Ituzaingó hubo una serie de batallas que terminaron por consolidar (23 de abril de 1827) la victoria. En Caamacuá Lavalle batió a las tropas imperiales con gran lucimiento de su valor. unitarios y los franceses. Rivera tenía una caballería superior y Echagüe, imprudentemente, se había alejado de sus bases de apoyo de las cuales estaba separado por el río Uruguay, ocupado por la escuadra francesa.

CAMPICHUELO

Encuentro entre tropas de Buenos Aires, comanda (19 de diciembre de 1810) das por Belgrano, y una tropa paraguaya. Belgrano marchaba a Asunción para imponer la decisión de la Junta porteña. El breve combate le dio el triunfo, lo cual infundió ánimo a la tropa, muy cansada por las malas condiciones climáticas que soportaba.

CANCHA RAYADA 

El Ejército Unido bajo las órdenes de San Martín (19 de marzo de 1818) acampaba cerca de Talca, Chile, cuando se supo que Osorio, jefe español, le preparaba un ataque por sorpresa en la noche. San Martín dispuso cambiar la posición de sus tropas para, a su vez, sorprender a los realistas.

Cuando la maniobra no se había completados, los españoles iniciaron el ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto españoles como patriotas equivocaron sus posiciones; aquéllos por desconocer el traslado de tropas ordenado por San Martín, y éstos por no haberlo completado. Los españoles perdieron 300 hombres, y quedaron dueños del campo; los patriotas tuvieron 120 bajas, pero perdieron el parque, fusiles y 26 cañones.

CASEROS   

Derrota de don Juan Manuel de Rosas que significó (3 de febrero de 1852) el fin de su gobierno y su exilio en Inglaterra. La batalla estaba perdida de antemano; las fuerzas de la Confederación enfrentaron al “ejército grande” comandado por Urquiza y Caxias, que contaba con un total de 28.149 plazas formadas por correntinos, entrerrianos, uruguayos, exiliados unitarios y brasileños pertenecientes al ejército imperial.

Los brasileños habían apostado, además, 12.000 hombres en Colonia —el “ejército chico”— como refuerzo. Tenía 45 cañones modernos y una batería de cohetes. Rosas tenía 22.000 hombres –12.000 de caballería y el resto infantería— pero muchos eran bisoños, sin ninguna experiencia de guerra. Sus 60 cañones viejos casi no tenían munición.

La batalla presentada fue ante todo una cuestión de honra; no en vano en la parte final, cuando era evidente la derrota, Rosas centró la lucha contra las tropas imperiales (también la inició contra ellas) marcando así el concepto que le merecía su enemigo, que se había aliado con el imperio del Brasil para derrotar a la Confederación.

La batalla comenzó a las nueve de la mañana y terminó al comenzar la tarde. Rosas, herido en una mano de un balazo, se alejó acompañado de un auxiliar. Bajó un ombú situado en Hueco de los Sauces (actual Plaza Garay) redactó su renuncia que encomendó a su ayudante, quien inmediatamente la hizo llegar a la Junta de Representantes.

Luego, cubierto por un poncho, durmió —llevaba tres noches en vela— una hora. A las cuatro de la tarde llega a la embajada inglesa; esa misma noche, con el auxilio de Manuelita, el embajador inglés Gore lo convence de la necesidad de refugiarse en el buque de guerra Centaur, anclado en la rada.

Rosas lo hace finalmente y junto con algunos miembros de su gobierno navega, días después, hacia el exilio en la nación que él mismo, años atrás, obligara a agachar su altivez imperial ante la denodada defensa de la soberanía argentina. El 20 de febrero las tropas vencedoras de Urquiza, Caxias y Márquez de Souza entraron en Buenos Aires y desfilaron por sus calles.

CEPEDA (1)

Desde tiempo atrás la oposición entre el centralismo porteño del Directorio y los intereses de las (1 de febrero de 1820) provincias generaban conflictos y luchas. El fracaso de un armisticio entre Estanislao López, de Santa Fe, y los porteños, renovó las hostilidades. Francisco Ramírez caudillo de Entre Ríos, y López, atacaron las fuerzas directoriales comandadas por Rondeau cuando acampaban en Cepeda, batiéndolo en una sola carga de caballería. Rondeau debió esconderse y las montoneras capturaron su artillería; como consecuencia de su derrota, el gobierno porteño sufriría una gran crisis que lo llevó a firmar un tratado (el del Pilar) con Ramírez y López.

CEPEDA (2)

Triunfo de Urquiza sobre Mitre, durante la guerra entre Bs. As. y la Confederación. En Buenos Aires hubo cierta confusión pues Mitre adujo haber triunfado, pese a las graves pérdidas sufridas.

COSTA BRAVA      

Victoria de Brown sobre José Garibaldi, que actuaba (15-16 de agosto de 1842) a las órdenes de Fructuoso Rivera. La flota de la Federación del Uruguay quedó destruida y Garibaldi escapó por tierra.

CHACABUCO        

Triunfo del Ejército de los Andes sobre los realistas (12 de febrero de 1817) que produjeron a las tropas españolas, a las órdenes de Marcó del Pont, 500 muertos, 600 prisioneros y la pérdida de 2 cañones, 1.000 fusiles, todo el parque y tres banderas. Entre los hombres de San Martín sólo

hubo 12 muertos y 129 heridos. Marcó del Pont fue apresado mientras huía; el 14 San Martín entró triunfante en Santiago, y el 15 fue aclamado como Director Supremo de Chile, cargo que rehusó y que asumió O’Higgins el día 17.

DON CRISTOBAL  

Combate entre las tropas de Echagüe y las de (10 de abril de 1840) Lavalle. Ambos jefes se atribuyeron la victoria. Echagüe tuvo más bajas, pero quedó dueño del campo.

EL QUEBRACHO    

Exitosa acción de la artillería de la Confederación (4 de abril de 1846), al mando de Mansilla, que hostigó a la escuadra anglo francesa que protegía a un convoy carguero que bajaba hacia el Plata, usando la “libertad de navegación” que pretendían imponer las potencias europeas. La escuadra enemiga sufrió estragos que hicieron desistir de todo intento posterior en tal sentido.

EL TALA
Librada entre fuerzas federales al mando de Jerónimo (8 de noviembre de 1854) Costa y porteñas comandadas por Hornos. Este triunfó luego de una difícil lucha.

FAMAILLA   
Oribe enfrentó a Lavalle en Tucumán. El combate  (19 de septiembre de 1841) comenzó, según José María Rosa, de manera roman cesca, al retarse a duelo singular los coroneles Lagos y Pedernera, federal y unitario respectivamente.

Luego Lavalle —que contaba con 1.500 hombres contra 2.500 de Oribe— lanzó una carga de caballería, la más valerosa de su vida aun contando Río Bamba Su tropa fue desbaratada y quedó aislado, entre el enemigo, pero la muerte lo respetó.

Pudo huir gracias a su baqueano, y por días estuvo solo en los montes. Se refugió luego en Jujuy; acompañado de una pequeña escolta, el 9 de octubre a las dos de la mañana llegó a la casa de la familia Zenarruza. Cuatro horas después cayó muerto a balazos, en un confuso incidente. Oficialmente unitarios y federales admitieron que Lavalle había muerto por un tiro que le disparó José Bracho, soldado de una partida federal que fue a buscar a los unitarios Alvarado y Bedoya, ignorando la presencia de Lavalle en el lugar. El tiro le habría llegado a través de la cerradura o de la gruesa puerta, circunstancia inadmisible para quien haya visto dicha puerta exhibida en el museo de Luján.

HUAQUI

En la noche del 19 el ejército español, que al  mando de Goyeneche acampaba al oeste del Puente (20 de junio de 1811) del Inca, cruzó el mismo y derrotó a los cuerpos patriotas comandados por Balcarce, Viamonte y del Rivero. Las tropas se dispersaron indisciplinadamente; esta dispersión permitió, sin embargo, que no hubiera bajas. Goyeneche tomó tan sólo un prisionero. El mismo no midió la importancia de su triunfo, por lo que se quedó acampando en el lugar, sin proseguir la acometida.

INDIA MUERTA     

Victoria de Urquiza sobre las tropas de Rivera, que perdió todo el parque y mil hombres.(27 de marzo de 1845)

ITUZAINGO

Estallada la guerra con el Imperio del Brasil, el general Carlos María de Alvear fue designado jefe (20 de febrero de 1827) del Ejército Republicano. Este se hizo cargo de sus fuerzas en septiembre de 1826; las mismas alcanzaban a 7.000 hombres.

Las acciones bélicas se iniciaron al comenzar el año, y hubo varios hechos exitosos para las armas patrias: toma de Bagé, victorias de Bacacay y Ombú. Alvear avanzó buscando una batalla que decidiera la guerra; y atrajo a los brasileños a los cam mandados por el marqués de Barbacena, eran superiores en número (10.000 hombres entre los cuales había 2.000 mercenarios austríacos y prusianos, de mucha experiencia).

El 20 de febrero los ejércitos chocaron; fue un encuentro sangriento, destacándose el valor de Lavalle, Brandsen y Paz, que mandaron varias cargas de caballería. La victoria argentina fue total; los brasileños perdieron 1.200 hombres, y los argentinos 500. Pero además los vencidos se retiraron en absoluto desorden; aunque pudieron rehacerse, serían luego batidos en Caamacuá y Yerbal. Ituzaingó definió la victoria en esta guerra; sin embargo, no sería aprovechada en las negociaciones de paz

LA CIUDADELA     
Victoria de Facundo Quiroga sobre Lamadrid que (4 de noviembre de 1831) se encontraba acantonado en ese fuerte, en Tucumán.Contaba con apenas 1.000 hombres, contra 3.000 de Lamadrid, pero el furor con que atacaron los federales permitió un rápido triunfo que, sin embargo, les costó caro, pues Quiroga al finalizar el combate sólo pudo contar en sus filas 400 sobrevivientes.

Lamadrid huyó a Salta. Su mujer quedó en Tucumán, pero Quiroga gentilmente se ocupó de que una escolta la acompañara con su marido. La mujer llevó una carta del “Tigre de los llanos” donde recordaba a Lamadrid que, cuando él tomó La Rioja, arrastró a su madre –muy anciana— con una cadena al cuello. “La guerra —le decía— no la tenemos que hacer con mujeres”.

LAS PLAYAS

El Chacho Peñaloza, que había iniciado una revolución (28 de junio de 1862) contra el liberalismo y centralismo de Buenos Aires, tomó la ciudad de Córdoba. Se hallaba en posesión de la ciudad cuando se acercaron Paunero y Sandes, que operaban en la jefatura de las fuerzas nacionales. Córdoba era intomable, pero el Chacho no quiso exponer a la población a un combate en las calles.

Salió a dar batalla en las afueras, pese a contar con menos hombres que Paunero, y un armamento de lanzas y tercerolas frente a los modernos fusiles Endfield. Fue una masacre, sobre todo porque después de haber vencido, Paunero ordenó fusilar a gran cantidad de prisioneros; Peñaloza. acompañado por Varela, consigue escapar a los llanos, pero poco después es sorprendido y muerto de un lanzazo por Irrarzábal, pese a que se ha rendido.

LOMAS BLANCAS

Librada entre Angel Peñaloza, El Chacho, y Sandes y otros jefes leales a Mitre. El Chacho les tomó (20 de mayo de 1863) toda la caballada.

MAIPU

Después de Cancha Rayada, San Martín esperó el ataque español en las cercanías de Santiago. El general (5 de abril de 1818) realista Osorio cruzó el río Maipú el 2 de abril, y se preparó para atacar la ciudad. San Martín contaba con la división que Las Heras había salvado en Cancha Rayada, que debió ser aprovisionada pues se habían perdido el parque y la artillería. Con esos hombres, más los dispersos que se reunieron con él.

San Martín acampó en la hacienda de Espejo, frente a los llanos de Maipú, y se preparó para dar la batalla. En total contaba con 4.900 hombres, contra 5.300 que tenía Osorio. El Libertador dividió su Ejército en dos alas, comandadas respectivamente por Las Heras y Rudecindo Alvarado, más un cuerpo de reserva a las órdenes de Hilarión de la Quintana.

La batalla se inició al mediodía con un duelo de artillería; luego siguió un arrollador ataque de Las Heras, que batió al ala izquierda de Osorio. Este atacó violentamente a Alvarado, pero la oportuna intervención de las tropas de refuerzo desmanteló totalmente a los realistas. Los españoles, al atardecer, estaban vencidos. Tuvieron 2.000 muertos y 3.000 prisioneros. Los patriotas perdieron 1 .000 hombres. Esta batalla fue decisiva, ya que aseguró definitivamente la independencia de Chile.

MARTIN GARCIA

Guillermo Brown obtiene la primera victoria naval patriota al poner en huída a Romarete, quien comanda (9 al 15 de marzo de 1814)  una flota de siete barcos. Toma las fortificaciones y se apodera de la isla.

MISERERE

Combate de Liniers con los ingleses en el cual  fue derrotado y pidió la capitulación.   (2 de julio de 1807) por un golpe unitario apoyado por Lavalle, y se refugio en la campiña a fin de armar milicias con las cuales recuperar el poder.

Precisamente en Navarro, ese día, se realizaba la concentración de milicianos, todos paisanos sin mayor armamento, cuando todos fueron sorprendidos por Lavalle al mando de 500 granaderos. Hubo un desbande general; Dorrego y Juan Manuel de Rosas, que participaba de la reunión, consiguieron salvarse. Rosas va a Rosario en tanto Dorrego busca tropas aliadas; se encuentra con un batallón al mando del comandante Escribano, que se ha pasado a Lavalle. Lo apresan y el 13 de diciembre es fusilado en Navarro.

ÑAEMBE   

En abril de 1869 Urquiza fue muerto en un confuso (26 de enero de 1871)  incidente en el que participaron adictos a López Jordán, que encabezaba una revolución contra el gobernador de Entre Ríos. López Jordán fue elegido para sucederle por la Legislatura; aparentemente era una cuestión provincial pero el gobierno de Buenos Aires, a cuyo frente estaba Sarmiento, sospechó de las intenciones del caudillo federal e hizo intervenir a las tropas nacionales, bien armadas y entrenadas.

López Jordán les hizo una guerra de guerrillas que les impidió cualquier acción. Pero como partidarios suyos iniciaron una revolución en Corrientes, cometió el error de invadir la provincia con un ejército de 7.000 hombres. Las tropas nacionales lo esperan en Ñaembé —entre ellos estaría el joven Julio A. Roca al mando del 7 de infantería— con buena artillería.

La batalla frontal no podía ser favorable a la caballería de los entrerrianos, que combatían a lanza contra los recientemente incorporados cañones “Krupp” – López Jordán alcanza a escapar. Cuarenta días después pasa a Uruguay, a pelear junto con Timoteo Aparicio. Son vencidos en Manantiales el 17 de julio. López Jordán se refugia en Santa Ana de Livramento, Brasil. Intentará aún varias revoluciones infructuosas; pero en Ñaembé se dio la última gran batalla de los caudillos federales y de la causa de los pueblos del interior contra el centralismo porteño.

ONCATIVO

Derrota de Facundo Quiroga frente a las tropas de (25 de febrero de 1830) J. e M. Paz. Facundo se salvó huyendo hacia Buenos Aires. Perdió todo su ejército, luego de esta victoria los unitarios desataron una ola de terror contra los federales.

PAGO LARGO

Victoria de las tropas de la Confederación, al mando de Echagüe, sobre las de Berón, gobernador (31 de marzo de 1839) de Corrientes que ha entrado en tratos secretos con Fructuoso Rivera, presidente uruguayo, para atacar a Rosas. Berón tuvo 2.000 muertos, muchos heridos y prisioneros. El mismo murió poco después en circunstancias confusas, cuando escapaba con su escolta.

PARAGUARY

Librada por Belgrano contra tropas españolas y paraguayas dependientes del intendente Velazco, de (18 de enero de 181 1) Asunción. Estas son superiores y causan 150 bajas a Belgrano, quien debe retirarse al cerro Mbaey (de los fantasmas) llamado desde ese momento “de los porteños”.

PAVON

En la parte culminante de la guerra entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, se enfrentaron (17 de septiembre de 1 & nuevamente Urquiza y Mitre. El combate fue confuso, porque cuando las tropas de Mitre parecían derrotadas, el clarín de la reserva de Urquiza toca a retirada y éste, sin prestar atención a nada ni a nadie, vuelve grupas y comienza su regreso a Entre Ríos dejando el campo al jefe vencido.

Este hecho nunca quedó muy claro; muchos historiadores hablan de algún entendimiento previo entre Urquiza y Mitre, gestado en la noche anterior por intermedio de Yatemean, un norteamericano de la confianza de Urquiza. La retirada del general entrerriano significó, en poco tiempo, el derrumbe de la Confederación.

PERDRIEL

Escaramuza librada en la quinta de ese nombre entre ingleses y criollos. Los ingleses vencieron, pero a (1 de agosto de 1806) costa de 20 muertos y 10 heridos contra 3 y 4, respectivamente, de los vencidos. Constitución, duró dos días y murieron alrededor de 3.000 hombres. En gran medida fue favorable a las tropas de Buenos Aires.

PUENTE DE MARQUEZ   
Después de ser vencido en Navarro por Lavalle, (26 de abril de 1829) Rosas se dirigió a Santa Fe; allí la Convención Nacional declaró a Lavalle traidor por el fusilamiento de Dorrego, y organizó un Ejército con Estanislao López a la cabeza y Rosas como segundo comandante. Marcharon a Buenos Aires y enfrentaron a Lavalle en Puente de Márquez. Los unitarios fueron totalmente vencidos; Lavalle buscó refugio en la ciudad, y poco después buscaba un acuerdo con Rosas (pacto de Cañuelas).

PUESTO DEL MARQUES  

Victoria de las tropas patriotas al mando del (17 de abril de 1815) coronel Francisco Fernández de la Cruz quien, ayudado por Güemes, tomó por sorpresa a un escuadrón de cazadores españoles que pernoctaba en esa localidad jujeña. Los vencidos tuvieron 100 bajas.

QUEBRACHO HERRADO  

Derrota de Lavalle ante el ejército de la Confederación (28 de noviembre de 1840) al mando de Oribe; fue, prácticamente, el fin del Ejército Libertador. Lavalle pudo escapar con un reducido número de hombres. La caballería se dispersó y la infantería al mando de Pedro José Díaz se rindió ante Hilario Lagos. Lavalle pudo reunir luego algunas tropas y seguir la guerra a muerte, pese a que los franceses habían hecho un acuerdo de paz con Rosas. Esta lucha desesperada causó muchas muertes incluyendo la del propio Lavalle.

QUILMES    

Fallido intento de las armas criollas de oponerse (26 de junio de 1806) al avance inglés.

RODEO DEL MEDIO

Derrota de Lamadrid, que había tomado Mendoza (24 de septiembre de 1841) en las postrimerías de las acciones del Ejército Libertador de Lavalle. Pacheco fue mandado por Oribe a retomar la ciudad. Este, con las tropas de Aldao y Benavídez, reunió 3.000 hombres. Lamadrid apenas pudo oponerle 1.600 reclutas que se desbandaron a los primeros tiros.

SAUCE GRANDE   

Derrota de Lavalle por Echagüe; pudo salvar el (16 de julio de 1840) rueso de sus tropas gracias a la artillería de la escuadra francesa que mantuvo a raya las cargas de su enemigo.

 SIPE-SIPE (1)

Del Rivero, escapado de Huaqui enfrenta el avance (18 de agosto de 1811) de Goyeneche con sus tropas; pero en realidad no hay batalla, ya que se pasa al campo español. Goyeneche le reconoce el grado de brigadier general que le diera la Junta.

 SIPE-SIPE (2)

Grave derrota patriota. Las tropas estaban al mando (9 de noviembre de 1815)  de Rondeau; los españoles tenían como jefe a Pezuela. Hubo 2.000 bajas de las tropas de Rondeau, en tanto los españoles tuvieron 32 muertos y 198 heridos.

El desastre no fue mayor gracias a Lamadrid, Necochea y Rojas quienes en una carga desesperada salvaron parte de la caballería. Pezuela fue honrado por Fernando VII con el título de marqués de Viluma, y en todas las ciudades de España la victoria se celebró como el fin de la sublevación de las colonias.

De hecho, el ejército patriota quedó reducido a 1 .500 hombres mal armados, y la defensa del norte quedó en manos de fuerzas de guerrilla al mando de Arenales, Warnes y el marqués de Yaví, que se había plegado a la revolución.

TABLADA, La        

Victoria del general Paz sobre las tropas de Facundo (22-23 de junio de 1829) Quiroga. Pese a la superioridad de sus tropas, Facundo fue vencido al cometer el error de dividirlas, entrando con la mitad, la infantería en la ciudad de Córdoba. Paz atacó con artillería a la caballería acampada en La Tablada; éste contraatacó pero no pudo vencer los bien formados cuadros de Paz. Luego de dos días de cruenta batalla, Quiroga escapó a las sierras y de allí a La Rioja.

TACUAREMBO      

Fuerzas portuguesas derrotan a Artigas, quien es (22 de enero de 1820)sorprendido y pierde 800 hombres en la acción, además de toda la caballada. Frutos Rivera lo traiciona pasándose con sus soldados al enemigo, y Artigas alcanza a huir con 16 hombres, cruzando el río. Esta derrota significa a Artigas la pérdida del poder sobre la Confederación de los Pueblos Ubres; Ramírez y López, vencedores en Cepeda de los porteños, harán la paz (Tratado de Pilar) que hecha por tierra la Confederación y los intereses provinciales.

TACUARI

Luego de sufrir un revés en Paraguay Belgrano retrocedió con sus tropas y acampó a orillas del arroyo (9 de marzo de 1811) Tacuarí. La Junta Provisional le envió 600 hombres de refuerzo, que viajaron en tres barcos; pero la escuadrilla fue atacada por los españoles y no pudo llevar el auxilio a Belgrano. Este fue atacado el 9 de marzo por el coronel paraguayo Ildefonso Cabañas, quien le infringió una severa derrota. Belgrano debió abandonar el campo con sólo 300 hombres.

TUCUMÁN

Belgrano había estimado que no podía contener a los realistas en Jujuy, por lo cual retrocedió hacia (24 de septiembre de 1812) Tucumán. El Triunvirato le había ordenado replegar-se hasta Córdoba, pero Belgrano concibió la idea de enfrentar a los realistas en tierra tucumana porque prefirió jugarse el todo por el todo.

El general realista Pío Tristán, con tropas muy superiores en número y armamento, rodeó la ciudad a la vez que cortó el camino de retirada a Santiago del Estero. Suponía que las tropas patriotas, muy inferiores en -número, deberían así rendirse. Pero Belgrano abandonó su posición inicial y se corrió hacia el norte; cuando Tristán ordenó atacar la ciudad, Belgrano lo embistió por un flanco.

El combate —librado en un paraje llamado “Campo de las Carreras”— duró todo el día y fue muy confuso y violento. Las tropas se desorientaban en un terreno escabroso; pero el centro del ejército de Belgrano se mantuvo firme, y esto decidió la victoria. El 25 Tristán desestimó la intimación de rendirse y se retiró hacia Salta. Belgrano dedicó la victoria a Nuestra Señora de las Mercedes, a la que nombró Generala de su Ejército. Ante su imagen depositó su bastón de mando.

VILCAPUGIO

En esa fecha el general español Pezuela, excelente militar sorprendió a las tropas acampadas de Belgrano, pese a los cual éste y Díaz Velez contratacaron con éxito.Casi podrían considerarse victoriosos cuando un toque de clarín que surgió de algún lugar desconcertó a las tropas patriotas, sembrando la confusión. Belgrano consiguió, con todo, reagrupar 400 hombres (tenía 3.500 frente a 4.000 de Pezuela). Perdió 300 hombres; los realistas muchos más, aunque tomaron los cañones, el parque y 400 fusiles a los patriotas.

VUELTA DE OBLIGADO   

Heroica defensa de las tropas de la Confederación (20 de noviembre de 1845) que, con mínimo armamento lucharon desde sus posiciones de tierra contra la escuadra anglo francesa, poderosamente armada, dotada de buques acorazados y con tropas de número muy superior.

Los primitivos cañones, algunos de bronce, iniciaron la acción que tenía como fin detener el convoy enemigo en su avance río arriba; cuando se acabaron las municiones, ya en medio del estrago hecho por la artillería enemiga, y se inició el desembarco, las tropas federales defendieron la posición al arma blanca. Muchos fueron diezmados por la fusilería; se perdió aquella posición luego de cruenta lucha.

Pero el valor de los combatientes fue tal, y tal el honor salvado en la ocasión, que el 20 de noviembre pasó a ser el Día de la Soberanía. El combate de la Vuelta de Obligado se difundió, en ese momento, por todo el mundo, y ni siquiera los más acérrimos atacantes de Rosas, en Europa, pudieron dejar de elogiar el valeroso proceder de Mansilla y sus hombres. San Martín comentaría en Francia “… los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”. (Vuelta de Obligado)

YERBAL       

Triunfo de Lavalle sobre las tropas de Brasil; es (25 de mayo de 1827) el último combate pues las tropas nacionales, luego de este triunfo, pasan el invierno en Cerro Largo mientras se realizan las negociaciones de paz.

JUNTAS CONSERVADORA          

Cuando en 1811 se designó un Triunvirato para ejercer el gobierno, la Junta Grande se transformó en un organismo legislativo que tomó el nombre de Junta Conservadora de la Soberanía del Señor Don Femando VII. Una de las primeras tareas de esta Junta fue la confección de un Reglamento Orgánico que fue redactado por el Deán Gregorio Funes, que limitaba bastante las atribuciones del Triunvirato; por este motivo, éste rechazó el Reglamento y disolvió la Junta.

En diciembre de 1810 se formó la Junta Grande; GRANDE estaba constituida por los miembros de la Junta Provisional del 25 de mayo —a excepción de Moreno, reemplazado por Hipólito Vieytes— y los diputados del interior, que habían sido invitados a incorporarse a la misma. En 1811 falleció el Pbro. Manuel Alberti, y fue reemplazado por Nicolás Rodríguez Peña.

OBSERVAClON

Formada en abril de 1815 como consecuencia  de la llamada “revolución Federal” que derrocó a Alvear, Director Supremo. Uno de sus logros fue el Estatuto Provisional de 1815.

PRIMERA JUNTA

El 24 de mayo el Cabildo formó una Junta de Gobierno, según el mandato recibido por el Cabildo Abierto. La misma tenía cinco miembros y se formó así: el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros; el Dr. Juan N. Solá; Dr. Juan José Castelli; don Cornelio Saavedra; y don José Santos de lnchíurregui. Como en la junta figuraba el virrey, cundió el descontento y así se produjo el movimiento ciudadano que culminó el 25 de mayo con la revolución.

PROVINCIALES

Una de las primeras medidas de la Junta Grande fue dictar un decreto que determinaba que en las provincias debían formarse Juntas: un gobernador que las presidiera, designado por la Junta Grande ,y cuatro miembros elegidos por un Cabildo Abierto provincial.

Formada por el Cabildo al ser rechazada la Junta elegida el 24 de mayo. El 25 ante la presión popular y la firme postura de los hombres de arma se decidió formar esta junta, primer gobierno patrio. La formaban Cornelio Saavedra, presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan de Larrea. Los secretarios eran Juan José Paso y Mariano Moreno.

PACTOS: DE CAÑUELAS 

Después de la derrota de Lavalle en Puente Márquez (24 de junio de 1829) la situación de Buenos Aires era insostenible. Rosas la sitió, agudizando la crisis. Lavalle buscó entonces un acuerdo, que se concluyó en la estancia de Miller, partido de Cañuelas. Por el pacto, además de cesar las hostilidades, darse amnistías y reconocimientos militares, se acordaba la elección de gobernador y ministros. Rosas quedaba como Comandante General de la Campaña.

DE FAMILIA 

Acuerdo celebrado en 1733 entre los Borbones de Francia, España e Italia contra los ingleses.

DE SAN JOSE DE LAS FLORES 

Firmado por Urquiza luego de sitiar Buenos (11 de noviembre de 1859) Aires, con representantes porteños. Por este acuerdo se ponía fin a la secesión de Buenos Aires con respecto a la Confederación; en los hechos no se cumpliría. El acuerdo no reflejaba la victoria de las fuerzas confederadas, que sitiaban Buenos Aires luego de ser batido Mitre en Cepeda.

No sólo, de hecho, se convalidaba la continuidad de las autoridades porteñas enemigas de la Confederación, sino que además, en los hechos, se abría la posibilidad de mantener la secesión y el estado de guerra, cosa que ocurrió. La inexplicable renuncia de Urquiza a cobrar su victoria arrastraría a la continuación de la lucha, los acontecimientos de Pavón y el derrumbe de la Confederación Argentina.

FEDERAL     

Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre (4 de enero de 1831) Ríos. Era un tratado de ayuda mutua ante amenazas internacionales o de las provincias en manos de los unitarios. Formaba también una Comisión Representativa de los Gobiernos de las provincias litorales de la República Argentina con sede en Santa Fe, que representaba a las tres provincias.

Esta era una iniciativa de López que Rosas aceptó porque deseaba la alianza con él; formalmente, le restaba poder al gobernador de Buenos Aires que de hecho ejercía la representación exterior y hablaba en nombre de toda la República.

Pero a la vez la existencia de la Comisión le permitió encauzar la acción contra los unitarios, pues el 15 de febrero obtuvo del cuerpo una declaración formal de guerra contra la liga militar, basada en el fusilamiento de Dorrego, la revolución del lo de diciembre que condujo al mismo, y el posterior terror desatado en el país por los unitarios y especialmente por Paz. Poco después Paz cayó prisionero y Lamadrid fue vencido por Quiroga.

Se desmoronó la revolución unitaria, y las provincias fueron adhiriendo al Pacto (Córdoba la primera). De allí surgió la Confederación Argentina. Las provincias, al adherir al Pacto, promulgaron leyes delegando en el Gobernador de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina.

Historia del Sable Corvo del General

Cronologia de las Armas y Batallas del Mundo

Batalla de Tucumán Exodo Jujeño Belgrano en el Ejercito del Norte

Batalla de Tucumán – Exodo Jujeño

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE

Belgrano en el Ejército del Norte — Después del desastre de Huaqui (capitulo V) el ejército diezmado y muy desmoralizado, fue conducido hasta Salta por Juan José Viamonte y luego hacia Tucumán por Pueyrredón. Este pidió ser relevado por razones de salud, siendo reemplazado por Belgrano, que estaba en Rosario.

Era una enorme responsabilidad hacerse cargo de esas fuerzas a las que había que disciplinar, dar instrucción militar, proporcionar armas y hasta remedios, pues eran muchos los atacados de malaria y por sobre todas las cosas Belgrano debía tratar de infundirles nuevos bríos para continuar la lucha. Recordemos que la situación no era nada halagüeña, porque Goyeneche se mostraba dispuesto a atacar con grandes efectivos.

El gobierno había elegido bien al nuevo general en jefe, pues poseía un admirable espíritu de abnegación, capaz de cualquier renunciamiento con tal de servir a la patria y demostró ser un extraordinario organizador.

En la posta de Yatasto (Salta) Pueyrredón le entregó el mando el 27 de marzo de 1812. Como el gobierno en esos momentos necesitaba concentrar todos sus esfuerzos en la Banda Oriental, y en consecuencia no podía enviar refuerzos al Norte, ordenó a Belgrano que bajara hasta Córdoba si fuera necesario, pues descartaba toda resistencia con tan escasos elementos materiales y humanos. Pero estalló un movimiento revolucionario en Cochabamba y los realistas debieron acudir a sofocarlo, de modo que desistieron momentáneamente de un avance hacia el sur. Esto dió tiempo a Belgrano para rehacerse.

Entre sus principales colaboradores se encontraban Manuel Dorrego, José María Paz, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Juan Ramón Balcarce, etc. Fijó su campamento en Campo Santo, y empezó su obra: creó un cuerpo de baquianos, uno de lanceros, ya que como carecía de armas de fuego en cantidad ideó usar lanzas, y a fin de prestigiarlo, formó con ellos su escolta; organizó una academia para oficiales y mejoró la administración tanto como el estado sanitario de su ejército. Su disciplina, severa aunque no déspota, logró los mejores frutos.

En mayo trasladó su cuartel a Jujuy y allí se encontró el 25 de Mayo (le 1812. Para levantar la moral de sus hombres y de los ciudadanos, que se encontraban muy deprimidos, ese día enarboló (por segunda vez) la bandera blanca y celeste en los balcones del Cabildo, que fue bendecida por el canónigo Gorriti.

Cuando el gobierno, que no conocía el desencuentro de Belgrano y t±l oficio que se le envió a Santa Fe, supo esto, se creyó desobedecido y dispuesto a tomar una severa medida, le ordenó que dejara de usar esa bandera. Su creador la guardó con la promesa de enarbolarla después de una gran victoria que, como veremos, no estaba lejana.

Esto coincidía con el sofocamiento de la revolución de Cochabamba, con lo que el ejército realista quedaba nuevamente en condiciones de atacar nuestro Norte. Esta vez las fuerzas estuvieron al mando de Pío Tristán, nacido en Arequipa, primo de Goyeneche, hombre joven, poco experimentado, pero muy seguro de sí mismo.

Belgrano para aumentar sus fuerzas llamó a todos los ciudadanos de dieciséis a treinta y cinco años; sin embargo esto no bastó, y no pudiendo contar con refuerzos de Buenos Aires, tuvo que retirarse. El gobierno le ordenó hacerlo hasta Córdoba, pero él desobedeció la orden quedó en Tucumán.

Para no dejar en Jujuy ningún elemento útil al enemigo, ordenó remitir a Tucumán todos los materiales, caballada, alimentos, etc.; organizó la salida de las familias y llevó como rehenes a algunos realistas, para impedir medidas de Tristán contra los patriotas que cayesen prisioneros. Solamente quedaron los adictos al invasor; a esto se lo llamó “Exodo Jujeño”.

El general Eustaquio Díaz Vélez cubrió la retirada, pues eran perseguidos de cerca por los realistas. Al llegar al río Las Piedras, Díaz Vélez que dirigía la retaguardia ,fue atacado y vencido. Entonces los enemigos persiguieron al grueso de las fuerzas, dispuestos a vencer, pero la suerte les fue adversa.

Alentado por esta acción, que aunque de escasa importancia sirvió para levantar los ánimos, Belgrano decidió fijar su cuartel en Santiago del Estero o Tucumán, porque retroceder hasta Córdoba significaba entregar a Tristán todo el Norte y ofrecerle una fácil victoria en el resto del Virreinato con ayuda de Montevideo.

El pueblo tucumano les brindó todos sus recursos, con tal de que los patriotas quedaran allí para defenderlos. Muchos hombres se pusieron bajo las armas y recibieron adiestramiento. Ya para esta época se había incorporado al ejército el barón de Holmberg, que impartió instrucciones sobre la moderna táctica europea.

El Triunvirato envió a Belgrano un nuevo oficio, ordenándole bajar hasta Córdoba, porque consideraba que empeñar una batalla con tan poder y recursos seria ir a una derrota segura. La orden de retirada fue firmada solamente por Rivadavia y Pueyrredón, pues Chiclana sostenía que eso significaría entregar todo el Norte al enemigo.

Belgrano mantuvo su desobediencia y se dedicó a preparar las defensas de la ciudad: fosos, fortificaciones, armas, un regimiento de caballería, etc.

Los realistas adelantaron su vanguardia al mando del coronel Huici, pero paisanos armados lo tomaron prisionero. El enemigo avanzaba; contrariamente a lo que Tristán suponía, pues creyó encontrarlo encerrado dentro de Tucumán, sólo dispuesto a defenderse; Belgrano, aprovechando todos los accidentes del terreno, coloc6 a su ejército estratégicamente, fuera de la ciudad.

El choque tuvo lugar el 24 de setiembre de 1812, once días después de la llegada de los patriotas a la ciudad, Es increíble lo que se hizo en tan contados días.

Como los atacantes no conocían el lugar, avanzaron tranquilamente, con las armas sobre las mulas, encontrándose de sorpresa ante los patriotas. Durante toda la batalla reinó gran confusión; los patriotas de caballería golpeaban ruidosamente sus guardamontes de cuero; los que carecían de bayoneta peleaban con un cuchillo atado a un palo, o un simple puñal, palos, lazos, etc.

Empeoraban la situación una manga de langosta y las nubes de polvo que levantaban los combatientes. Por todo esto, Belgrano no supo a quién había favorecido la victoria y pernoctó a tres leguas de Tucumán. Al día siguiente, convencido de su triunfo, se colocó de manera de cortar la retirada a los vencidos, pero éstos lograron burlarlo y se retiraron a Salta.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

COMO ANÉCDOTA RESPECTO A LA BATALLA DE TUCUMÁN, el historiador Balmaceda  Daniel, en su libro de «Espada y Corazones», nos cuenta:

«Minutos antes de que se iniciara la acción, Belgrano controlaba el campo montado en su habitual rosillo. El primer cañonazo de los patriotas asustó al manso caballo y el General se fue al piso. La noticia de la caída se propagó en la tropa con la velocidad de una bala.

Hubo un malestar general porque entre nuestros soldados el accidente fue considerado un mal presagio. Lo que en realidad complicaba las cosas era que más de un supersticioso -y había muchos- se pusieran nerviosos en el preciso momento en que se necesitaba que la tropa tomara confianza.

Entre el humo de los cañonazos y la polvareda que levantaba la caballería, se hacía imposible tener un metro de visibilidad. A eso se sumó una inmensa manga de langostas que acertó a pasar en medio del campo de batalla embarrando aún más la cancha. Tanto patriotas como realistas sentían que eran alcanzados por balas, cuando en realidad no se trataba más que de las langostas que chocaban con fuerza contra sus cuerpos.

Por la disposición en el campo de batalla, las dos fuerzas quedaron situadas de la forma más incómoda para los nuestros. Los realistas atacaron avanzando hacia el Norte y los patriotas lo hicieron de cara al Sur. Esto quiere decir que en caso de retirada, no podrían retroceder a terreno seguro, sino que deberían huir yendo hacia el enemigo o bien ir hacia atrás y después dar un inmenso rodeo para alcanzar su retaguardia.

Pero el verdadero problema era el de los uniformes. No había forma de diferenciar a los integrantes de uno y otro bando porque todos usaban el mismo tipo de uniformes, o directamente ninguno. Soldados que huían hacia delante, otros que «avanzaban» hacia atrás, muchos que, en medio de la humareda y las langostas, no sabían para dónde correr.

Era imposible saber quién era quién. Por el parecido de los uniformes, Julián Paz, oficial del ejército de Belgrano, fue tomado prisionero por sus propios camaradas. Y también su hermano José María Paz (quien antes de ser general y avenida fue ayudante del barón, de Holmberg en la batalla de Tucumán) vivió un episodio provocado por la confusión de los bandos.

[…] Belgrano se cayó del caballo, las langostas atacaron ; ambos ejércitos, los soldados no sabían si mataban a un camarada o un enemigo. Todo era confusión. Pero el hecho más curioso de la batalla de Tucumán fue que cuando la lucha llegaba a su fin, tanto los patriotas como le ; realistas ignoraban quién había ganado.»

MANUEL BELGRANO EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN:
La reciente estadía de Belgrano en Europa motivó que, durante su paso por Tucumán, el Congreso lo convocara
para exponer sus impresiones sobre la situación en el Viejo Continente.

Haciéndose presente, Belgrano hizo manifestaciones que en resumen señalaban:
1) Los desórdenes internos de estas provincias habían debilitado el buen concepto que en un principio se les tenía en Europa y por tanto, no debía contarse con el auxilio de ninguna de sus potencias.

2) Las potencias europeas habían abandonado las formas republicanas de gobierno, inclinándose ahora por las monarquías constitucionales.

3) A su entender, ésta era también la forma más conveniente para el Río de la Plata.

4) Sí bien el poder español había quedado debilitado por la guerra contra Francia, seguía siendo superior al nuestro, con lo cual era prioritario reforzar los ejércitos.

5) Las diferencias entre España y Portugal, aseguraban la neutralidad de ésta última en el conflicto.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Suipacha Las Guerras de la Independencia Argentina

Batalla de Suipacha-Guerras de la Independencia

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

La primera victoria: Suipacha

El 6 de noviembre de 1810, el ejército patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de 1810.

El general español Córdova dispuso el ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río Suipacha.

Los españoles quedaron inmovilizados por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria y el dominio de gran parte del Alto Perú.

Los españoles dejaron cuarenta hombres muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿ Entonces, le envió un oficio a Balcarce:

«Capitulo bajo garantía de la vida para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas de ustedes (…); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil (…)».

Pero, González Balcarce no pudo tomar ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la misericordia.

Mientras tanto, una columna patriota de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de Cinti.

El 9 de noviembre, la noticia del triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo. También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez de las avanzadas porteñas.

Los tres fueron llevados detenidos a la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta de Buenos Aires.

Batalla de Salta Exodo Jujeño Batalla de Tucuman Ejercito del Norte

Batalla de Salta – Exodo Jujeño

INTRODUCCIÓN:
Aún cuando las órdenes del gobierno le imponían replegarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió detenerse al llegar a Tucumán, en vista del patriótico apoyo que su población le ofrecía. Concentró sus tropas en la ciudad, y esperó el avance de los realistas, que iban acercándose comandados por el general Pío Tristán.

El 24 de setiembre de 1812 ambas fuerzas se trabaron en lucha, con resultado favorable para los patriotas. Tristán perdió más de 1.500 hombres entre muertos y heridos, y luego de rechazar una intimación de Belgrano para que se rindiese, se retiró silenciosamente de la ciudad con los restos de su ejército, durante la noche del 25 al 26.

Inmediatamente después de la victoria, el ejército patriota recomenzó su adiestramiento, y en enero de 1813, terminados los preparativos, reinició su marcha hacia el norte en persecución de los realistas. Tras de vadear el río Pasaje, Belgrano hizo prestar a sus soldados juramento de obediencia a la soberana asamblea que acababa de instalarse en Buenos Aires.

Desde esa fecha -13 de febrero de 1813- el citado río se llama Juramento, en recuerdo de la ceremonia allí realizada. Pocos días después llegaron a la ciudad de Salta, donde nuevamente se trabaron en lucha con los españoles el 20 de febrero. La victoria favoreció por segunda-vez a los patriotas, en cuyo poder quedaron, prácticamente, todas las armas y banderas del enemigo.

Tristán se vio obligado a capitular, y Belgrano, cuyo generoso corazón no alentaba rencores, celebró un armisticio con Goyeneche y devolvió a los realistas los oficiales y soldados que habían sido tomados prisioneros.

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA

Díaz Vélez los persiguió hasta Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.

La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y disciplina.

Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se fortificó.

batalla de TucumánLos patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido; en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de estallar la conjuración de Alzaga.

El éxito de Belgrano contribuyó a desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba asegurado.

Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el titulo de capitán general. 

El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la Banda Oriental.

Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que “dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución española de 1812.

En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación (lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina motivaba las protestas de la tropa.

Compensó en parte estas ausencias con la colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.

Ya reorganizadas las fuerzas y dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito.

El 13 de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez, que venia desde Buenos Aires.

A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos, avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los esperaba en esa época.

El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta, pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.

Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.

Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán, nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé, porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.

Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían el pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió inmediatamente de Salta.

También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos. La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de Belgrano.

Como consecuencia de la batalla de Salta, se afianzó la dominación patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.

La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos que llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha importancia a la formación religiosa del alumnado.

Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto ,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a la causa de la Revolución.

Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos en el Alto Perú.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

ÉXODO JUJEÑO
Durante la segunda expedición al Alto Perú llevada a cabo por el ejército del Norte, a cuyo frente estuvo el general Belgrano, se produjo lo que la historia ha dado en llamar «éxodo jujeño», que comenzó en los primeros días de agosto de 1812 y finalizó el día 23 de ese mes con la salida del ejército, los últimos en abandonar el lugar.

Esta penosa retirada se produjo ante el inminente peligro de una invasión del ejército realista que, bajo las órdenes de José Manuel de Goyeneche, amenazaba caer sobre el norte argentino.

El 29 de julio anterior, Manuel Belgrano, instalado con su ejército en la provincia de Jujuy, publicó un atemorizador bando por el cual se ordenaba la evacuación total del lugar, para que cuando los realistas llegasen «…la provincia sólo fuera campo de silencio y desolación». Por medio del mencionado bando se ordenaba: a los hacendados, retirar todo el ganado que hubiera en las propiedades rurales («fundos»), vacuno, caballar, mular y lanar; a los labradores, extraer todas las cosechas; a los comerciantes, «enfardelar» y remitir los efectos propios y ajenos sin perder un momento, pues lo que quedara afuera sería quemado, sin averiguar su pertenencia, junto a todos los enseres que no pudieran ser transportados.

Todo debía cumplirse con la más extrema urgencia y bajo pena de ser declarado (quien no cumpliera las órdenes) traidor a la patria.

El 23 de agosto se retiraron las tropas y voluntarios que, al mando de Díaz Vélez, cuidaron por la retaguardia a los últimos jujeños que abandonaban su terruño.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Maipu Guerras por la Independencia de Chile O’Higgins

Batalla de Maipú – Guerras por la Independencia de Chile

Campaña a Chile y PerúEntrevista de GuayaquilExilio de San MartínSan Martín en Europa

 Batalla de Maipú — A pesar del revés sufrido en Cancha Rayada, San Martín no se desmoralizó y decidió reorganizarse para defender Santiago. Situó su campamento en Maipú, al sur de Santiago; antes de la batalla impartió instrucciones a su tropa para que lucharan hasta vence! o morir. En esos difíciles momentos Brayer fue separado del ejército por solicitar permiso para ir a tomar baños termales. (Después actuará eh el Uruguay junto a J. M. Carrera.)

Batalla de Maipú

Batalla de Maipú

Cuando San Martín vio que Osorio avanzaba, decidió atacarlo en la mañana deL 5 de abril de 1818. La batalla se inició a mediodía y al anochecer los realistas estaban derrotados y en retirada, perseguidos por la caballería patriota. Dejaron 1.500 muertos y 3.000 prisioneros, entre ellos Ordóñez, Antonio Morgado, Joaquín Primo de Rivera, que fueron con finados en San Luis. Las pérdidas patriotas más sensibles se produjeron en el batallón de negros libertos, que perecieron casi totalmente.

Osorio huyó a Talcahuano y en septiembre se embarcó para Perú, llamado por Pezuela. ’Higgins no pudo asistir a la batalla por su herida, pero al finalizar la lucha, se presentó en el campo, estrechándose en un abrazo los dos libertadores

Con el triunfo de Maipú, terminó la dominación española en Chile y se robustecieron los intentos contra los españoles en todo el continente. O’Higgins hizo levantar en el campo de batalla una pirámide recordatoria y en el Congreso de Tucumán se rindieron honores a los vencedores. Tres días después de la batalla, fue enviado Zapiola en persecución de los realistas, llegando al río Maule, donde quedó en observación.
San Martín, después de Maipú viajó a Buenos Aires, como veremos en el punto siguiente.

Durante su ausencia hicieron crisis las desavenencias entre Guido y O’Higgins, que lo acusaba de intromisión en los asuntos de gobierno, pero merced a la intervención de San Martín (que estaba en Mendoza esperando que la estación fuera propicia para cruzar la Cordillera va de regreso a Chile)5 se reconciliaron (agosto de 1818).

Por la misma época en un acto oficial que se realizó en Santiago, Monteagudo desairó a Guido (estaban enemistados desde los primeros años de la Revolución), que quizá consideraba que Monteagudo había influido en los recelos de O’Higgins. Escribía Guido a San Martín que estaba en Mendoza: “Es indispensable que Pueyrredón interponga sus respetos a este gobierno pidiendo la traslación de Monteagudo a Mendoza.

Reclamado por el Director, Monteagudo cruzó la Cordillera y pasó a San Luis, donde debía esperar órdenes.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Huaqui Las Guerras de la Independecia Argentina Resumen

Batalla de Huaqui: Las Guerras de la Independecia Argentina

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

Problemas políticos en el ejército patriota
La situación existente en Buenos Aires a fines de 1810 —la derrota y desplazamiento del sector morenista—, repercutió desfavorablemente en el seno del ejército patriota que se encontraba en el Alto Perú.

El jefe supremo de tal ejército, Juan José Castelli, pertenecía al grupo derrotado políticamente en Buenos Aires; mientras que el comandante militar (Antonio González Balcarce) y el segundo (Juan José Viamonte), pertenecían al grupo saavedrista, triunfante en la antigua capital virreinal. Sin embargo, Saavedra no se decidió a ordenar la destitución de Castelli, pues «hubiera sido muy arriesgada, y acaso ocasionado mayores males en el Ejército, si no hubiera sido obedecida (…)».

Al iniciarse el mes de junio de 1811, la situación militar en el Alto Perú marchaba hacia un desenlace definitivo. Pese a la división que los enfrentamientos políticos introdujeron en las filas del ejército revolucionario, Castelli resolvió atacar a las fuerzas realistas del general José Manuel Goyeneche.

Pese a que desde el 16 de mayo existía un armisticio entre los dos ejércitos, pero esa tregua había sido objeto de repetidas violaciones por los dos lados. Ambos ejércitos estaban separados por el río Desaguadero, en las cercanías del lago Titicaca, límite entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata.


El desastre de Huaqui
El 17 de junio de 1811 se celebró una Junta de Guerra en el cuartel general patriota, situado en la localidad de Huaqui. El 19 de junio, dos divisiones patriotas, al mando de Viamonte y Eustaquio Díaz Vélez, iniciaron el avance y acamparon en la quebrada de Yuraicoragua, a la espera de las otras divisiones al mando de Castelli y González Balcarce.

Mientras tanto, una columna de jinetes cochabambinos, capitaneados por Francisco del Rivera, cruzaban por un puente improvisado el río Desaguadero para intentar atacar por la retaguardia al ejército realista de Goyeneche.

El ejército patriota contaba con seis mil hombres, pero gran parte de ellos eran reclutas altoperuanos desprovistos de suficiente instrucción militar y armamento. Es más, la división reserva del ejército estaba integrada totalmente por indios que, armados con palos y chuzas, habían sido incorporados al ejército como improvisados combatientes.

Por su parte, el ejército de Goyeneche dividió a sus ocho mil efectivos en tres columnas de asalto, que en la noche del 19 de junio cruzaron silenciosamente el Desaguadero por el denominado Puente del Inca. Entonces, las fuerzas patriotas fueron sorprendidas en su accionar.

El 20 de junio de 1811 las tropas realistas atacaron a las fuerzas patriotas en todos sus flancos. Los reclutas altoperuanos y los indios se dispersaron rápidamente. Tras cinco horas de lucha, los batallones de Viamonte y Díaz Vélez cedieron y emprendieron la retirada, pese a la llegada tardía de Del Rivero con su caballería (que había*»vuelto a traspasar el Desaguadero). Al caer la noche, las tropas patriotas se en cuentran dispersas por los montes y caminos.

Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina.

El desastre de Huaqui, conocido también como del Desaguadero, provocó la pérdida del Alto Perú para el movimiento revolucionario, y dejó abierta la puerta para la invasión a Jujuy, Salta, Tucumán y la propia Buenos Aires. La Junta porteña ordenó la destitución inmediata de Castelli.

El 26 de agosto de 1811, el propio presidente de la Junta, Cornelio Saavedra partió rumbo al Noroeste para organizar personalmente la organización de la resistencia contra el ejército de Goyeneche. Mientras tanto, los escasos restos del ejército retrocedían hacia Jujuy bajo la dirección de Juan Martín de Pueyrredón.

El general Goyeneche fue nombrado primer conde de Huaqui por esta victoria. Este jefe realista había nacido en la peruana Arequipa; su padre era un rico hacendado y propietario de minas nacido en la Península.

Un cambio de planes
Saavedra dejó la ciudad de Buenos Aires el 26 de agosto de 1811, acompañado por el comandante de Húsares Martín Rodríguez y otros veinte oficiales. Su alejamiento de la capital debilitó grandemente la posición del gobierno, dirigido por el grupo saavedrista.

esta ocasión fue aprovechada por los antiguos partidarios de Mariano Moreno para retomar la ofensiva; entre septiembre, octubre y noviembre de 1811 se produjeron una serie de sucesos que llevaron a la disolución de la Junta Provisional de Gobierno (transformada entonces en Junta Grande), la instalación del Triunvirato y el destierro (dentro de los límites del país) para Saavedra.

Cornelio Saavedra fue reemplazado en el mando del ejército del norte por Juan Martín de Pueyrredón, quien acababa de llegar a Jujuy con gran parte del tesoro de la Casa de la Moneda de Potosí. El pretendido ejército apenas si estaba compuesto por la división de Eustaquio Díaz Vélez y algunas milicias montadas.

El 19 de octubre de 1811, Pueyrredón pidió su relevo a la comandancia del ejército, deseoso por retornar a la capital. Mientras tanto el ejercito de Goyeneche no podía continuar con su avance pues estaba preocupado por reprimir una nueva sublevación en Cochabamba.

Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina – Las Campañas Militares – Fascículo 5 – Colección CosmiK

Batalla de Chacabuco Libertad de Chile San Martin O’Higgins Maipu

Batalla de Chacabuco: Libertad de Chile

Campaña a Chile y PerúEntrevista de GuayaquilExilio de San MartínSan Martín en Europa

Batalla de Chacabuco — El 10 de febrero todo el ejército estaba concentrado en Chacabuco. Se procedió en seguida al reconocimiento del terreno, aprovisionamiento de caballada y de camas para los que resultaran heridos en el encuentro.

Marcó del Pont entregó el mando del ejército realista al brigadier Rafael Maroto, por considerarlo más capaz, pero debido a tan reciente designación, no conocía sus fuerzas ni el escenario de la lucha.

Maroto llegó el día 11 a la hacienda de Chacabuco y se dedicó a reconocer el terreno, zona de serranías escarpadas. San Martín, para impedir que fuera auxiliado por las fuerzas que estaban diseminadas a lo largo de la Cordillera, decidió adelantar la batalla  y librarla el 12 de febrero de 1817, en vez del día 14.

Batalla de ChacabucoDividió sus fuerzas en dos cuerpos: la derecha al mando de Soler (con el grueso del ejército), y la izquierda dirigida por O’Higgins; ambos debían combinar su ataque.

El jefe chileno llegó primero a lo alto de la sierra que los separaba de los realistas, y al ver que Maroto se estaba concentrando, decidió atacarlo sin esperar la llegada de Soler, que debía atacar por el flanco para encerrar al enemigo (entre los dos jefes había resentimientos por cuestiones de competencia)

San Martín, al verlo comprometido en una lucha que le estaba siendo funesta, ordenó a Soler que apresurara la marcha y apoyó el ataque con los granaderos de Zapiola y de Necochea. Merced a esta acertada orden, los realistas fueron vencidos después de tres horas de lucha.

En el parte de batalla, San Martín decía: “En veinticuatro días hemos hecho la campaña pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile.»

Si no hubiera sido por la temeridad de O’Higgins, que desobedeció la orden de esperar a Soler, los realistas se hubieran rendido a discreción casi sin luchar, por la disposición de las fuerzas, pues San Martín, al decir de Mitre, ganaba por sus planes antes de entablar la lucha.

Al promediar el día, las tropas al mando de O’Higgins se encontraban en una lucha encarnizada. San Martín advirtió que O’Higgins se hallaba en peligro, y le gritó nerviosamente a su ayudante de campo: «Corra y diga a Soler que cargue el punto sobre el flanco enemigo». Soler acomete por la retaguardia, San Martín se desespera y cargando su cuerpo enfermo se confunde en un feroz combate, sable en mano, con las fuerzas enemigas. La carga furiosa de los granaderos terminó por despedazar a la resistencia española. El ejército realista, en medio del pánico, emprendió la retirada hacia el sur de Chile

Como consecuencia de este triunfo, cundió la alarma en Río de Janeiro  y Perú, se tomó Chile y se impidió un ataque realista por el Norte. Marcó del Pont, abandonado por todos, huyó de Santiago, pero fue apresado y remitido a San Luis y más tarde a Córdoba, donde murió en 182I.

San Martín adelantó a Santiago un escuadrón para poner orden, pues el populacho se entregó a excesos contra los realistas y el día 14 hizo su entrada en la capital. Al día siguiente convocó una asamblea de notables para designar director supremo; lo eligieron a él, pero no aceptó, manteniendo la línea de conducta que se trazara de “no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no tengan enemigos”.

Entonces fue elegido O’Higgins, que designó ministros a Miguel Zañartú, del Interior, y al coronel José Zenteno, de Guerra y Marina. El gobierno argentino premió al héroe de Chacabuco con una pensión vitalicia para su hija Mercedes; ambos gobiernos le ofrecieron el grado de brigadier, que rechazó, aceptando solamente el de generalísimo del Ejército Unido (argentino-chileno), para poder continuar su empresa.

El Cabildo de Chile le donó una chacra, que aceptó con la condición de que la tercera parte del producto se destinara al hospital de mujeres.
En Santiago, por esta época, quedó instalada una filial de la Logia Lautaro.

Después de la batalla de Chacabuco, Soler en franca discrepancia con O’Higgins, fue llamado por Pueyrredón, medida a la cual no era ajeno el general San Martín.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

 

 

Batalla de Cacha Rayada Derrota Ejercito Patriota Triunfo Realista

Batalla de Cacha Rayada – Derrota Ejército Patriota

Sorpresa de Cancha Rayada — San Martín estableció su campamento en Las Tablas, donde concentró todas las fuerzas. Osorio, después de perder tiempo, que sirvió a O’Higgins y San Martín para ponerse en contacto, abrió la campaña hacia el norte.

Batalla de Cacha Rayada

San Martín sacó su ejército de Las Tablas y ordenó ir hacia el sur para obligar a Osorio a presentar batalla. Este decidió retirarse por resultarle peligroso su alejamiento de la base de abastecimientos, pero San Martín, lo hostigó, obligándole a aceptar la lucha. El enemigo se situó en Talca, entre el río Maule y los patriotas, que tenían a su frente el campo de Cancha Rayada.

San Martín se hallaba ubicado de la siguiente manera: la primera línea, división de la derecha, bajo el mando de Hilarión de la Quintana; segunda línea, división de la izquierda, comandada por el general Ó’Higgins; sobre el flanco izquierdo y un poco a retaguardia, fue colocada la artillería de los Andes y el Regimiento de Granaderos a Caballo; el ala derecha quedó cubierta por los Cazadores a caballo de Chile y detrás de éste, se instaló el batallón de Artillería de Chile.

El cuartel general quedó acampado al sudoeste de los cerrillos de Baeza, y un poco más al norte, se instaló el hospital. El Ejército Unido contaba con un total de 7.600 hombres y 33 piezas de artillería, mientras que Osorio disponía de 4.600 soldados y 14 cañones.

La superioridad numérica del enemigo y la dudosa posición de las filas realistas en el lugar, con el río Maule a sus espaldas, que implicaba un latente peligro en el caso de que fuesen derrotados porque tal río les impediría el repliegue, hicieron que el general Osorio advirtiera lo desfavorable que era su situación.

Por esa razón convocó una junta de guerra con sus oficiales y expresó su opinión de retirarse hacia Talcahuano sin ofrecer batalla, aprovechando la oscuridad de la noche.

San Martín tomó posiciones el 19 de marzo de 1818 al anochecer, por lo que dejó Para el día siguiente el ataque. Durante la noche fue avisado de que los realistas pensaban atacar por sorpresa; ordenó entonces un cambio de posiciones, pero como la noche era muy oscura, los movimientos se dificultaban. Mientras se encontraban en esta tarea fueron atacados por los  realistas, que los dispersaron. A pesar de todo, Las Heras logró salvar la  división de Hilarión de la Quintana.

Osorio cometió el error de perseguir un corto trecho a los dispersos y regresar a Talca, en vez de hacerlo hasta Santiago. Algunos patriotas en medio de la confusión, pasaron a refugiarse en  Mendoza, entre ellos Monteagudo, que allí actuó en el proceso a los Carrera.

En Santiago todo era confusión, creían muertos a San Martín y a O’Higgins. Sólo se tranquilizaron cuando San Martín entró el 25 de marzo; O’Higgins había sido herido en el brazo derecho. 

Esta derrota le costó a los patriotas 120 muertos, 26 cañones, todo el parque, gran cantidad de armas y municiones, y la pérdida de 1.500 hombres que huyeron o se dispersaron. Los españoles tuvieron 300 muertos, incluso 14 oficiales, y numerosos heridos.

El general Osorio, que había permanecido en Talca, al enterarse de la victoria no persiguió a los vencidos, cometiendo un gravísimo error que habría de pagarse más tarde en Maipú. En la batalla de Cancha Rayada resultó herido de consideración el general chileno Bernardo O’Higgins.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –