El Combate de San Lorenzo Sargento Cabral San Martin Baigorria Resumen



COMBATE DE SAN LORENZO – RESUMEN

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO: Por decreto del Triunvirato fue creado el 16 de marzo de 1812 el Regimiento de Granaderos a Caballo. El teniente coronel José de San Martín, recién llegado al Río de la Plata, fue el inspirador de su creación y a él se encomendó la organización del cuerpo.

En 1813 libró su primer encuentro en la batalla de San Lorenzo, y el 17 de enero de 1826, consolidada la libertad del continente en Ayacucho, regresó a Buenos Aires. Durante ese lapso luchó en la Banda Oriental, Alto Perú, Chile, Perú y Ecuador, y en esas batallas de las campañas libertadoras dio muestras de gran valor.

La formación del escuadrón de granaderos puso a prueba las dotes de organizador de San Martín. Fue sereno e implacable como constructor de ejércitos, estando en todos sus detalles. Fue también el vivo ejemplo que sus soldados debían imitar. Redactó un código de honor para los oficia/es, que fue una prueba para templar la moral, el espíritu y la fortaleza física de sus soldados.

Combate de San Lorenzo

Con sus colaboradores, el sargento mayor Carlos de Alvear y el capitán Matías Zapiola, comenzó la selección e instrucción del personal en los cuarteles de Retiro. El período y sus instrucción del regimiento se cerró un año y medio después. El 3 de febrero de 1813, en la batalla de San Lorenzo, el Regimiento de Granaderos a Caballo comenzó una serie ininterrumpida de luchas y actos heroicos.

San Martín en San Lorenzo En vísperas de iniciar nuevas hostilidades contra Montevideo, el gobierno consideró necesario impedir los desembarcos y saqueos que los realistas efectuaban en las costas del río con el fin de obtener víveres para Montevideo. Con tal objeto se envió a José de San Martín con su regimiento de Granaderos a Caballo, para proteger la costa hasta Rosario, pues las baterías establecidas en época de Belgrano hablan sido abandonadas por ser de muy poca utilidad.

Hasta la llegada de nuestros soldados, debía vigilar la zona el comandante militar de Rosario, don Celedonio Escalada, que mandaba un grupo de gauchos. Tuvieron un encuentro sin consecuencias cuando los realistas efectuaron un desembarco cerca de Rosario, para proveerse de víveres.

Luego, por una delación, Celedonio Escalada, le comunicó al coronel San Martín la intención de los buques realistas de desembarcar a unos 45 kilómetros de Rosario, en el Convento de San Carlos. Alertado sobre la situación, el escuadrón de Granaderos aligeró la marcha y en la noche del 2 de febrero de 1813 llegó a la posta de San Lorenzo.

Próximo a una escarpada barranca a orillas del Paraná se erigía el convento de los franciscanos. San Martín sabía que sus tropas eran dobladas en número, pero confiaba en la agilidad y destreza de sus granaderos y en la imprevisión de los marinos realistas. Durante la noche cabalgaron silenciosamente el último tramo que los separaba del convento y se dispusieron a esperar con cautela el desembarco de la escuadra española.(2 de febrero)

En la madrugada del 3 de febrero, San Martín ascendió al campanario de la iglesia junto a otros oficiales y observó los movimientos enemigos. Los marineros desembarcaban en pequeños botes al pie de la barranca y ascendían el escabroso camino que los llevaba al convento. «Dos minutos más y estaremos sobre ellos sable en mano», dijo San Martín mientras bajaba presuroso las escaleras de la torrecilla.



Durante la acción, corrió peligro la vida de San Martín, que, aprisionada una pierna al caer su caballo, estuvo a punto de ser muerto por el enemigo. Digno y heroico fue entonces el comportamiento del sargento Juan Bautista Cabral, que a costa de su vida, lo ayudó a salir de su difícil posición. En el intento recibió heridas mortales, pero antes de expirar, pudo exclamar: “Muero contento, hemos batido al enemigo”.

Esta acción reviste singular importancia para los argentinos, porque en ella recibieron su bautismo de fuego nuestro héroe máximo y su glorioso regimiento, que estaban llamados a cumplir tan grandes destinos en. la historia. Su consecuencia inmediata fue la conclusión de los saqueos a las costas del Paraná.

En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras:

«¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!»

ANÉCDOTA: Parece que el viento ,después del combate, se resistía a soplar y los barcos enemigos podrían partir apenas dos días después. Por ese motivo, al día siguiente de haberse enfrentado, el capitán realista Antonio de Zabala y el teniente coronel José de San Martín, dejando a un lado las asperezas surgidas en el campo de batalla, vistieron uniformes de gala y se reunieron para compartir el gusto de una buena mesa.

El pantalón del realista tenía una mancha de sangre; el brazo derecho del futuro Libertador estaba inmovilizado porque se había dislocado el hombro en la caída. Desayunaron, conversaron distendidos, tomaron vino, almorzaron liviano y ambos durmieron la siesta en claustros del convento. Se despidieron con un abrazo y cada cual siguió su camino.

CÓDIGO DE HONOR DE REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO
Delitos por los que deben ser arrojados los oficiales

1. Por cobardía en acción de guerra, en la que aun el agachar la cabeza será reputado tal.
2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.
3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen en su presencia o sepa que ha sido ultrajado en otra parte.
5. Por trampas infames, como de artesanos.
6. Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se le haya suministrado para ella.
7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
8. Por publicar las disposiciones interiores de la oficialidad en sus juntas secretas.
9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
10. Por poner la mano a cualquier
mujer, aunque haya sido insultado por ella.
11. Por no socorrer, en acción de guerra, a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo.
12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostitutas.
13. Por concurrir a casa de juego que no sea perteneciente a la clase de oficiales, es decir, con personas bajas o indecentes.
14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.
Yo estoy seguro que los oficiales de honor tendrán el placer de ver establecido en sus cuerpos unas instituciones que los garantiza de confundirse con los malvados y perversos, y me prometo (porque la experiencia me ha demostrado) que esta medida les hará ver los más felices resultados, con la segura prosperidad de las armas de la Patria.

NOTA: El cuerpo de oficiales tiene el derecho de reprender (por la voz de su jefe) a todo oficial que no se presente con aquel aseo propio del honor del cuerpo y en caso de reincidencia sobre este defecto, quedará comprendido en los artículos de separación de él.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –



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