Batalla de Tucumán

Historia de la Provincia de Santa Fe:Organizacion Política y Tratados

Historia de la Provincia de Santa Fe
Desde la Revolución de Mayo de 1810

SANTA FE FEDERALISTA:

En los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo de 1810, Santa Fe, como las demás provincias litoraleñas y de la mesopotamia argentina, se vio fuertemente influida por la personalidad de José Gervasio Artigas, quien preconizaba la independencia de estos territorios y su organización federal.

Estanislao López, que luchó junto a las tropas de Artigas contra los brasileños dirigidos por el conde Holmberg, adquiría cada vez más prestigio en la zona, a la vez que se consolidaba en su ideario federalista.

Biografia de Estanilao Lopez Brigadier de Santa Fe,Caudillo ...

En 1818 tras neutralizar la amenaza que presentaban los indios chaqueños para la ciudad y sus suburbios, López se autoproclamó gobernador de Santa Fe, cargo que ejerció hasta su muerte, 20 años después.

Ayudado por Artigas, López hostigó reiteradamente a Buenos Aires, oponiéndose al centralismo del gobierno porteño.

El Directorio, decidido a terminar con Artigas y sus aliados, ordenó al Gral. San Martín que abandonara la campaña de los Andes y se dirigiese con sus tropas al litoral para aplaátar a los «rebeldes», pero San Martín no estaba dispuesto a distraer sus esfuerzos en luchas internas, por lo que desatendió las órdenes de Buenos Aires.

El gobierno porteño, entendiendo que ha quedado en evidente inferioridad de fuerzas firma la paz en San Lorenzo en 1819.

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Pero Buenos Aires no aceptaba las ideas federales de la Liga de los Pueblos Libres, liderada por Artigas con el apoyo de López en Santa Fe y Ramírez en Entre Ríos, por lo que siguieron los enfrentamientos y las intrigas, hasta que por fin en 1820 cae el gobierno centrista de Buenos Aires y parece que se consolidará la paz entre las provincias y el puerto.

José Gervasio

Biografia de José Gervasio Artigas Caudillo Uruguayo – BIOGRAFÍAS ...

Se firmó entonces el tratado de Pilar, pero la paz no habría de llegar hasta muchos años después.

En el combate de Gamonal, López vence a las tropas de Buenos Aires comandadas por Dorrego, imponiendo la firma de un nuevo tratado, el de Benegas, por el cual Santa Fe exige una indemnización por parte de Buenos Aires, que alcanza a 25.000 cabezas de ganado. Luego la lucha se produce entre los dirigentes federales.

Primero, Ramírez derrota a Artigas y luego, en 1821, invade Santa Fe, a la altura de Coronda.

Una vez más las fuerzas de López triunfan en un enfrentamiento en su territorio, y así se consolida como el líder federal indiscutido en todo el Litoral.

Bajo el gobierno de Rivadavia pareció que se alcanzaría la paz y la concordia entre las distintas provincias; el llamado a un Congreso Constituyente hizo que los gobiernos provinciales abrigaran la esperanza de obtener por fin una ley orgánica que estableciese condiciones equitativas entre todos los territorios que conformaban la nueva Nación.

Pero cuando después de estériles debates, el gobierno de Rivadavia promulga una Constitución de fuerte carácter unitario, que evidentemente no estaba de acuerdo con el sentir de la mayoría de los representantes de provincias del interior, Santa Fe se integra a la Liga Provincial, formada por diez provincias en disidencia con la nueva ley elaborada.

Al caer Rivadavia y asumir Dorrego, éste cuenta con el apoyo santafesino.

La ciudad de Santa Fe es elegida como sede de una nueva asamblea nacional que debería dar un «orden federal» al País, de acuerdo a lo que era el sentir de la mayoría de las provincias.

Parecía que por fin llegaría al territorio nacional, pero un complot unitario depone a Dorrego, quien poco después es fusilado por el Gral. Lavalle, quien asume el gobierno bonaerense.

Estos hechos conmueven definitivamente el panorama político, los federales se organizan para resistir; López se constituye en comandante en jefe teniendo como segundo jefe a Juan Manuel de Rosas.

Lavalle delega el gobierno y al frente de las fuerzas unitarias va a enfrentar a López en Santa Fe, territorio donde nunca había vencido; tampoco lo será en esta oportunidad, en que tras una serie de hábiles maniobras vence a las tropas de Lavalle en Puente de Márquez.

En 1831, con las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, Santa Fe firma el Pacto del Litoral, cuyo texto, al decir del historiador Sal-días, presenta características de una verdadera Constitución Nacional.

El País es conmovido por las constantes luchas entre federales y unitarios.

En Santa Fe, López mantiene su poder consolidado, pero no sale a intervenir en otras provincias.

El General Paz, que ha obtenido éxitos resonantes para la causa unitaria se apresta a dar el golpe decisivo atacando Santa Fe. López, una vez más, encabeza las fuerzas federales, que han de enfrentarlo, pero la lucha no llega a producirse, pues el Gral. Paz cae prisionero al ser boleado su caballo.

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La paz parecía consolidarse para Santa Fe.

López era el indiscutido caudillo, y sus buenas relaciones con el gobernador de Buenos Aires garantizaban la estabilidad.

Sin embargo, la tuberculosis acabaría con su vida a los 52 años, el 15 de junio de 1838, dejando en la provincia un vacío muy difícil de llenar.

Su primer sucesor en la gobernación fue Domingo Cullen , quien fue fusilado por orden de Rosas acusado de conspirar con los franceses que bloqueaban los puertos nacionales.

A Cullen lo sucedió Juan Pablo López, hermano de Estanislao, apodado «Mascarilla», quien se resintió con Rosas cuando éste otorgó el mando de las fuerzas militares al Gral.Oribe.

Al sentirse desplazado, López aceptó negociar con Ferrer, gobernador co-rrentino que venía luchando para lograr un trato equitativo a las provincias del interior, gravar con impuestos a las manufacturas importadas, y toda una serie de medidas que permitiesen el desarrollo de las economías provinciales que se veían seriamente afectadas por la política económica seguida por Juan Manuel de Rosas, quien defendía la libertad aduanera, útil a los intereses porteños, pero muy negativa para las ciudades del interior.

Biografia de Juan Manuel de Rosas Vida Política y Su Gobierno ...

En 1841, López firma con Ferré el tratado de Las Saladas, en el que ambos comprometían sus esfuerzos para derrocar al dictador porteño.

Pero Juan Pablo López carecía de la capacidad militar de Estanislao; las tropas de Oribe entraron en 1842 en Santa Fe mientras el gobernador huía a Corrientes.

La paz tan ansiada no había llegado aún; en 1851, el Gral. Urquiza invade Santa Fe, depone a Urbano de Iriondo, delegado del general Pascual Echagüe y designa como gobernador interino a Domingo Crespo, siguiendo hacia el sur, pasando por Rosario en su camino hacia Buenos Aires.

La batalla de Caseros puso fin al largo período rosista, aunque no a los conflictos internos.

Después del Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, Urquiza convocó a un Congreso Constituyente, para lo cual se realizaron elecciones en muchas provincias a los efectos de enviar delegados.

A pocos días de tener que comenzar las sesiones, estalló un foco opositor en la Ciudad de Buenos Aires.

La Asamblea Constituyente se reunió el 10 de noviembre de 1852, y como primera medida decidió mediar en el conflicto que hacía que Buenos Aires no enviase sus representantes.

La mediación no dio resultados y la Asamblea continuó su labor hasta sancionar la Ley de Constitución Nacional el 10 de mayo de 1853, que rige a la Argentina hasta nuestros días.

Pero Buenos Aires se había levantado contra el interior, lo que provocaría nuevos enfrentamientos armados: el primer combate entre Buenos Aires y las fuerzas nacionales encabezadas por Urquiza se libró en Cepeda y significó una derrota total para los porteños, quienes firmaron con Urquiza un pacto de unión que fracasó a los pocos años.

Santa Fe fue escenario de la última gran batalla de las libradas durante la época de la organización nacional; el 17 de septiembre de 1861 se volvieron a enfrentar los ejércitos de Buenos Aires y los del resto de la Nación comandados por Urquiza, pero esta vez triunfaron las fuerzas bonaerenses, produciéndose el alejamiento de Urquiza y el fin de los grandes conflictos nacionales.

Después de este hecho hubo algunas luchas civiles, pero ya no alterarían básicamente la organización de la Nación.

Santa Fe no volvió a participar en conflictos internos siendo sus territorios escenarios, únicamente, unos años más tarde, de las luchas contra los aborígenes, que sobre todo en el norte hostigaban frecuentemente a los colonos.

El Censo confederal de 1858, registró una población de 41.261 habitantes, así distribuidos:

Rosario: 22.492
Capital: 10.744
San Jerónimo: 4.838
San José (Garay): 2.262
Otros Lugares: 925
TOTAL: 41.261

Es notable apreciar que por entonces Rosario, ciudad que se había ido desarrollando silenciosamente, duplicaba la población de la capital.

Al comenzar la segunda mitad del siglo XIX se inicia el período de la gran colonización.

Trece años después de esta medición, en el censo de 1869, la población de la provincia se había multiplicado por 2,2 alcanzando 89.117 habitantes.

El censo de 1895 muestra una multiplicación por 4,5, alcanzando entonces los 397.188 habitantes, y vuelve a duplicarse la población en menos de 20 años, tal como demuestra el censo de 1914 que contabiliza 899.640 habitantes.

Esta fue la época de oro del poblamiento santafesino.

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe

Enlace Externo: Historia de Santa Fe

Biografía de José María de Alvear:Vida Política en el Río de la Plata

Biografía de Carlos María de Alvear

Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789.

En 1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de Dragones.

Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804).

Del incendio de la fragata en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de Alvear—.

Jose María de Alvear

Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su educación.

En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales.

Regreso  a  Londres y allí conoce  a Francisco Miranda, promotor de la emancipación de las colonias españolas en América.

Conoce allí a San Martín; con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.

De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo jete del regimiento de Granaderos.

Alvear organiza la filial argentina de la Logia Lautaro y preside el golpe de estado del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.

La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que presidió Alvear.

Con este cargo aumenta su poder y comienza su rivalidad con San Martín.

La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.

Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito.

Luego organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar a Rondeau en el Ejército del Alto Perú.

Pero no llega a tomar el mando esta vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a Buenos Aires.

En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director Supremo (1815).

Como comandante de las fuerzas patriotas en la Banda Oriental, Alvear rinde a los realistas en Montevideo en 1814.

En enero de 1815 es nombrado director supremo: ordena la represión del caudillo oriental Artigas v busca un protectorado inglés. La sublevación de la vanguardia de las tropas en Fontezuelas precipita su caída y exilio antes de cumplir cuatro meses de mandato.

Se traslada a Río de Janeiro, y luego a Montevideo, y traba alianzas para asumir la gobernaron de Buenos Aires. Triunfa en Cepeda el 10 de febrero de 1820, pero es derrotado por las  fuerzas de Dorrego, con apoyo de Rosas, en San Nicolás de los Arroyos.

Comisionado en distintas misiones diplomáticas, negocia con el ministro inglés George Canning, el presidente de los Estados Unidos Monroe y el Libertador Bolívar.

Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares.

La más impopular fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña.

La gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.

Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado, se dirigió a Brasil.

Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda.

Alvear deseaba lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego, y pasó a Montevideo.

Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido.

Realiza algunas misiones diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil, donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.

En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

Fuente Consultada:
Mi País, Tu País Enciclopedia Argentinade la Escuela y El Hogar Fasc. N°125
Centro Editor de América Latina

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UNA COMPLETA BIOGRAFÍA DE SU VIDA Y SU COMPROMISO CON LA ENMACIPACIÓN AMERICANA

Nació en Santo Ángel de la Guarda, Misiones del Uruguay, el 25 de octubre de 1789, siendo sus padres don Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier de la Real Armada, natural de Andalucía; y doña María Josefa Balbastro.

Alvear nació mientras su padre estaba encargado de la demarcación ele límites entre españoles y portugueses en las colonias de ambas naciones.

Hizo sus primeros estudios en Porto Alegre y más tarde en Buenos Aires, donde el 16 de mayo de 1802 fue dado de alta como cadete del Regimiento de Infantería, pasando al de Dragones el 16 de julio del mismo año.

En 1812 desembarcó en Buenos Aires junto a José de San Martín para sumarse a la causa de la emancipación americana. Junto a éste y con el grado de teniente de caballería creó el célebre regimiento de Granaderos a Caballo que participó en la batalla de San Lorenzo. 

Carlos Alvera General

En 1804 su padre resolvió trasladarse a la Península con toda su familia, en la expedición que salió del Río de la Plata, compuesta por las fragatas españolas «FAMA», «MEDEA», «FLORA» y «MERCEDES», que conducían 1.645.542 pesos fuertes y un rico cargamento.

La familia de don Diego de Alvear se embarcó en la «MERCEDES» y, cuando aquella expedición fue atacada por igual número de naves inglesas frente al cabo Santa María, el 5 de octubre de 1804, la fragata en que iba la familia Alvear se incendió, yéndose a pique, muriendo doña Josefa Balbastro y siete de sus hijos; salvándose su esposo y su hijo primogénito Carlos, gracias a que éste por su carácter indócil y travieso, había sido pasado de la «MERCEDES» al buque donde iba el padre separado del resto de la familia.

D. Diego de Alvear y su hijo Carlos permanecieron un tiempo prisioneros en Inglaterra .

Carlos completó su educación en Londres y después sentó plaza en la brigada de Carabineros Reales, cuerpo de distinción en la Península, en el año 1806. Con él, el joven Alvear se halló en varias acciones contra los franceses invasores, especialmente en las de Talavera de la Reina, Yébenes y Ciudad Real.

En su actuación peninsular, Alvear contrajo relación con muchos hombres que tendrían figuración en la lucha por la independencia de América, como Carrera, Vigodet, etc.

En Cádiz trabó relación con el teniente coronel José de San Martín, que lo inició en los secretos de la Logia Lautaro y en 1811 se trasladó de aquella ciudad a la de Londres, donde conoció al ilustre venezolano Francisco Miranda, dirigente principal de los que aspiraban a la independencia de las colonias de América.

Puesto de acuerdo con Zapiola, Chilavert, San Martín, el barón de Holmberg, etc., se embarcó con ellos en la fragata inglesa «JORGE CANNING», con la cual arribaron a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812.

Acompañaba también a Alvear, su joven esposa, doña Carmen Quintanilla, hermosa andaluza, con la cual había contraído enlace poco antes, en España.

Apenas desembarcados, aquellos patriotas se apresuraron a ofrecer sus servicios al gobierno revolucionario.Una de las primeras preocupaciones de los recien llegados fue el establecimiento de la Logia Lautaro en Buenos Aires, análoga a la de los Caballeros Reales establecida en Europa.

Aquella institución tuvo resultado decisivos en la marcha de los negocios políticos en el Río de la Plata. Por otra parte, el Gobierno confió a San Martín la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo en el cual Alvear obtuvo el empleo de sargento mayor, con fecha 17 de marzo de 1812, grado muy superior al que poseía en España, donde solo había llegado a alférez de Carabineros, que equivalía a uno más elevado en los cuerpos comunes.

Contribuyó a la organización y disciplina de los Granaderos a Caballo. Intervino también en los asuntos políticos y se le señala como uno de los inspiradores del movimiento de 8 de octubre de 1812, que cambió los hombres del Primer Triunvirato, y que salvó los verdaderos principios de Mayo, encaminándolos por la senda que habían marcado sus dirigentes. Alvear fue elegido suplente de uno de los triunviros nombrados a raíz del mencionado movimiento.

Poco después fue designado Presidente de la Sociedad Patriótica Literaria y el 15 de diciembre de 1812 era promovido a teniente coronel de Granaderos a Caballo.

Es justicia recordar que Alvear renunció a sus sueldos en beneficio del Estado.

Triunfante la revolución de octubre, San Martín y Alvear dirigieron el partido triunfante, y con la ayuda de la Logia Lautaro, se propusieron organizar definitivamente al país, promoviendo la reunión de la Asamblea General Constituyente, que se verificó a comienzos de 1813 y la que debía dar la Constitución a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En esta Asamblea, Alvear tuvo la representación de la provincia de Corrientes, y en ella fue elegido su primer Presidente.

Fácil es deducir de este hecho, la preponderancia política que adquiría entonces, y la intervención personal que tuvo en los asuntos más resonantes de la época, sea en la reorganización de los poderes públicos y sanción de leyes fundamentales, sea en la dirección de las operaciones militares en la que fue factor de primera entidad.

Es un caso excepcional el que presenta Alvear en aquellos momentos, pues apenas contaba 23 años cuando era la cabeza dirigente de los asuntos políticos de su Patria.

Pero esta preponderancia de Alvear en los negocios públicos, le apartó completamente de San Martín desde entonces; desunión a la que contribuyó poderosamente la diferencia de edad entre ambos y sobre todo, los conceptos totalmente distintos de San Martín con relación a Alvear, en los negocios públicos.

El primero, con su victoria de San Lorenzo, acababa de probar a la Patria de que sus condiciones de soldado estaban a la altura de la fama adquirida en Europa.

Alvear, por su parte, no se despreocupó de su carrera militar no obstante sus éxitos políticos y, el 4 de junio de 1813, se hacía nombrar coronel del Regimiento Nº 2 de Infantería.

Entretanto, Alvear pensó en alejar a San Martín de la Capital, y para ello sacó provecho de las derrotas sufridas por Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma haciéndolo relevar por San Martín .

Se dice que cuando éste partió para Tucumán a recibirse de aquel comando, Alvear le acompañó hasta las afueras de la ciudad, y al despedir al futuro Capitán de los Andes, aquel murmuró lo suficientemente fuerte para que le oyeran los de su séquito: «Ya cayó el hombre» .

Pero San Martín, verdadero genio, al llegar a Tucumán y realizar un estudio concienzudo de la situación militar, comprendió que aquel no era el camino para llegar a Lima, objetivo que debía proponerse un general de su talla, ya que la ciudad de los Virreyes era la base principal del poderío hispano en América .

Solo su posesión daría a los patriotas la independencia definitiva, pues los triunfos efímeros que pudieran lograr los ejércitos de la Revolución, podrían ser en breve transformados en derrotas por las fuerzas reales que se organizasen en el centro de recursos de los españoles, esto es, en Lima.

La capacidad del general San Martín y su genio, lo desviaron de la senda tortuosa en que pretendió encaminarlo su éx-amigo Alvear, ya que si hubiese insistido en avanzar por el Alto Perú, el fracaso habría sido la muerte de aquel hombre extraordinario.

Pero «el hombre no cayó«.

Lástima grande es tener que registrar este episodio, dado que lo revela no solo ambicioso en extremo, sino también antipatriota al general Alvear, ya que pretendió hacer fracasar al hombre arquetipo de la Nación, no siéndole desconocido a Alvear que San Martín se había destacado en la Madre Patria con brillo inusitado, no obstante ser americano de origen.

Por su nombramiento de coronel del Nº 2, Alvear renunció a su banca en la Asamblea, convirtiendo a aquel Regimiento en un modelo de organización . Poco después diósele la comandancia general de las tropas destinadas a la defensa de la Capital, con el título de general en jefe de dicho ejército .

Incansable en su obra Alvear prestó entonces su decidido apoyo a Larrea, que el 5 de noviembre de 1813 reemplazó a uno de los triunviros, en su empresa de organizar una escuadra para destruir la realista y poder dominar las aguas del Plata.

Contribuyó en esta obra disciplinando las tropas de tierra que estaban destinadas para tripular las unidades navales y reprimió en una oportunidad una sublevación de los tripulantes del bergantín «NANCY», que se habían revelado por querer hacérseles prestar servicios en un medio ambiente al que no estaban acostumbrados.

Designado su tío, don Gervasio Antonio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 31 de enero de 1814 prestó a Alvear el máximo apoyo para que prosiguiese la preparación de las fuerzas que alistaba para reforzar las fuerzas sitiadoras de Montevideo.

Alvear había establecido su campo de instrucción en Olivos, y allí disciplinó cuerpos de nueva creación, formados con esclavos libertados.

En mayo de 1814 fue nombrado comandante en jefe de la línea de Montevideo en substitución del general Rondeau, marchando para aquel destino a la cabeza de 1500 hombres y haciéndose cargo de su puesto el mismo día que Brown derrotaba a la escuadra española en aguas de Montevideo.

El ejército sitiador, con los refuerzos recibidos, subió a 5.000 hombres, fuerza muy poderosa que el general Vigodet no se atrevió a resistir y, en tal virtud, el 20 de junio abrió negociaciones con su enemigo capitulando con todas sus fuerzas el día 23, en que Alvear hizo su entrada triunfal en la ciudad. En premio a su triunfo, el día 25 de aquel mes era promovido a brigadier efectivo con retención del mando del Nº 2 .

La noche misma de la capitulación supo Alvear que el caudillo Fernando Otorgues, teniente de Artigas, se había aproximado a la plaza y había escrito a los jefes de la fuerza capitulada invitándolos a unirse a él, tomar la campaña y declarar la guerra a los porteños. Alvear salió inmediatamente en busca del rebelde con una división ligera y el 25 lo batía completamente en Las Piedras.

Como consecuencia de esta derrota, Artigas reconoció el Directorio en un solemne tratado.

La capitulación dio inmenso material de guerra para los ejércitos de la Patria, y ella traía aparejada la rendición de Romarate en el Uruguay y la conclusión de la guerra en la parte oriental.

El 7 de julio, Alvear presentaba al Director Posadas las 8 banderas realistas tomadas. La Asamblea declaró a todos «beneméritos de la Patria en grado heroico» y acordó escudos y medallas con el lema: «La Patria reconocida a los libertadores de Montevideo«.

El Director Posadas ordenó que Alvear repasara el Uruguay para batir a Artigas que se acababa de sublevar y la fortuna favoreció al joven general, que derrotó al caudillo rebelde en Mercedes, en el Yí, en Minas y en el Alférez, obligando a Artigas a retirarse a los potreros de Arerunguá. y a su segundo Otorgues, a refugiarse en territorio portugués.

Esta campaña fue breve, pero erizada de obstáculos, que Alvear supo escalar con suma habilidad y tino, pues el enemigo que debió combatir conocía el territorio palmo a palmo y poseía mejores medios de movilidad.

Poco después el Director Posadas designaba al general Alvear para comandar el Ejército del Alto Perú, en substitución del general Rondeau.

El nuevo general en jefe se puso en camino para ocupar su puesto, pero al llegar a Córdoba supo que el 8 de diciembre de 1814 se había producido en Jujuy una asonada encabezada por los jefes de los cuerpos adictos a Rondeau, los que destituyeron a los que eran partidarios de Alvear, separándolos de sus regimientos o batallones y despachándolos para Buenos Aires.

Ante esta noticia, Alvear no creyó prudente continuar su viaje y regresó a esta Capital, donde el 9 de enero de 1815 renunció Posadas el cargo de Director Supremo, siendo reemplazado por el propio general Alvear.

Este, al ocupar tan alto puesto, lanzó una enérgica proclama en la cual expresaba estar decidido a sostener su autoridad o a perecer en la demanda.

Su administración fue breve, y enfrentado contra muchos enemigos, dedicó sus energías a disciplinar el ejército de la Capital, pues en el Ejército del Norte tan pronto se tuvo conocimiento de la elevación de Alvear al poder supremo, se declararon sus jefes en hostilidad contra su autoridad, firmando un manifiesto redactado en Huacalerá, el 30 de enero de 1815, el cual lleva la firma de todos los más graduados.

Ante esta situación por demás grave, Alvear tomó la resolución de dejar impagas aquellas tropas; desorganizó la «Logia Lautaro«, porque le resultaba incómoda para gobernar con libertad; estuvo en sus planes malograr los esfuerzos de San Martín para organizar el Ejército de los Andes y hasta resolvió despojarlo del mando enviando como gobernador intendente de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel.

Pero al llegar este a Mendoza, el Cabildo de esta ciudad resolvió el 21 de febrero de 1815 oficiar al Directorio haciéndole saber que era deseo unánime que el general San Martín prosiguiera desempeñando las funciones de Gobernador Intendente, porque así se ha creído que «convenía a la seguridad del Estado, (decía la solicitud), y a la tranquilidad de este País, que se halla inmediatamente amenazado por  el conquistador de Chile» .

Alvear, por decreto del 9 de marzo, aceptó la continuación de San Martín en su cargo, y recalcando que el relevo lo había dispuesto por haberlo solicitado el interesado por razones de salud, lo que no expresaba la resolución del 8 de febrero ordenando su reemplazo por Perdriel.

Coincidió este relevo de San Martín con la llegada de José Miguel Carrera a Buenos Aires, enemigo mortal de aquel, y con el cual Alvear habíase relacionado en la Guerra Peninsular, como queda dicho.

Pero el más grave de los actos del gobierno del último fue el haber redactado dos notas el 25 de enero de 1815. firmadas por él y escritas por su ministro Nicolás Herrera, que las refrendó, dirigidas: una, al Ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaña; y la otra, a Lord Strangford, ministro inglés residente en Río de Janeiro, solicitando en su carácter de Director Supremo de las Provincias Unidas el Protectorado Británico: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la aflijen».

Antes de este párrafo, Alvear hacía una tristísima pintura de la situación interior del país, declarando a las Provincias inhábiles

«para gobernarse por sí mismas», y que necesitaban de una mano exterior que las dirigiese y contuviese en la esfera del orden, antes que se precipiten en los horrores de la anarquía».

La nota dirigida a Lord Strangford iba acompañada de otra, de Mr Roberto Staepler, cónsul inglés en Buenos Aires, recomendando a aquel que atendiera con preferencia el pedido del Director Alvear.

Don Manuel José García fue comisionado especialmente para que se trasladara a Río de Janeiro, con el fin de entregar las comunicaciones de referencia.

Estas permanecieron ignoradas hasta 1842, en poder de don Bernardino Rivadavia, a quien las entregara el doctor García en la capital carioca, pues el futuro gran Presidente se hallaba allí y el comisionado de Alvear antes de cumplir la misión que le llevaba a aquella ciudad, quiso oír la opinión autorizada del eminente estadista.

Rivadavia, en conocimiento del contenido de las notas, aconsejó a García no entregarlas, limitándose este a celebrar una conferencia con Lord Strangford, en curso de la cual manifestó al representante británico que las Provincias Unidas pasaban por una situación erizada de dificultades y que esperaban que Inglaterra generosamente las ayudaría a salir del paso, si las circunstancias las obligaran a acudir a ella.

Rivadavia, sospechando el contenido de la nota que le entregó García, tuvo la dignidad de mantenerla cerrada y lacrada hasta que en el año citado, 1842, revisando su archivo con el doctor Florencio Várela, éste la encontró, la abrió y se enteró de su contenido que comunicó al después general Mitre, al Dr. Cañé (padre) y al señor Madero, en el curso del año 1843 .

El 30 de marzo de 1815 el Director Alvear declaró delincuente al general Artigas que había desconocido su autoridad, obligando a las tropas argentinas a evacuar la ciudad de Montevideo.

Esta resistencia a su gobierno también la sentía Alvear en sus proximidades, y creyó que remediaría esto con medidas por demás enérgicas, y al efecto, el sábado Santo hizo colgar en la horca, en la plaza, al capitán Ubeda, acusado de haber hablado mal del Director Supremo en un café; y se escapó de sufrir la misma pena otro oficial llamado Trejo, debido a la interposición de la esposa del general Alvear, doña Carmen Quintanilla.

Todo anunciaba el próximo fin de su gobierno: José Artigas había atravesado el Paraná y se dirigía sobre Buenos Aires.

El Director envió tropas a su encuentro bajo el mando de los coroneles Ignacio Alvarez Thomas y Eusebio Valdenegro, los cuales al llegar a Fontezuelas (estancia de los Belernos, jurisdicción de la provincia de Buenos Aires), se sublevaron el 3 de abril, desconociendo la autoridad de Alvear.

Este motín repercutió en todos los cuerpos de la Capital, en los que el día 15 estalló el movimiento que derribó al Director Supremo, nombrando en su reemplazo al general Rondeau, e interinamente, mientras este permaneciera en el Norte, al coronel Alvarez Thomas.

La reacción fue terrible no solo salieron desterrados Alvear y todos los de su familia, sino también multitud de otros dignos patriotas. Alvear, cuando vio todo perdido se refugió a bordo de un buque inglés que lo condujo a Río de Janeiro, donde fue bien recibido por el monarca lusitano, no obstante que allí el general Vigodet, que se hallaba de paso, insistiese para que Alvear le fuese entregado.

Pobre y cargado de familia, Alvear de Río de Janeiro se dirigió a Montevideo cuando creyó que la situación personal suya había mejorado algo. El I9 de agosto de 1819 escribió unas «Observaciones sobre la defensa de la provincia de Buenos Aires, amenazada por una invasión española al mando de Morillo».

Desgraciadamente para él, en Montevideo Alvear se encontró con José Miguel Carrera y con el general Miguel Brayer. Con el primero se alió para incorporarse a los caudillos federales Estanislao López y Francisco Ramírez, cuando estos se lanzaron sobre la provincia de Buenos Aires.

A Alvear seguíanlo una cantidad de jefes y oficiales de su partido con los cuales tomó parte en la batalla de Cepeda, el 19 de febrero de 1820, en la que fue vencido el Director Supremo Rondeau, que había reemplazado a Pueyrredón en el cargo. López y Ramírez se aproximaron a Buenos Aires, acompañados por Alvear y Carrera.

En la noche del 25 de marzo se dio cita en la plaza del Retiro con los 43 jefes y oficiales que le eran adictos y a las 1 0 se presentaba en el cuartel de los Aguerridos, allí situado, estando ausente en aquellos momentos el jefe que era el coronel Rolón. El segundo de este, comandante Anacleto Martínez, sorprendido, se puso a las órdenes de Alvear con su tropa.

Alvear permaneció en esa situación todo el día 26, pero en la mañana del 27, considerándose perdido, emprendió la retirada, pretendiendo llevarse los Aguerridos los cuales no quisieron seguirle. Apoyó su escapada en aquella emergencia, la división chilena de Carrera, que coronó las barrancas del Retiro y se opuso entre Alvear y sus perseguidores.

El 28 de junio de 1820 se halló en la batalla de la Cañada de la Cruz, en la cual Alvear aliado a López, vencieron al gobernador de Buenos Aires, general Soler Como consecuencia de esta victoria, López convocó una Junta de Representantes en la villa de Lujan el 19 de julio, la cual nombró a Alvear gobernador y capitán general de la Provincia. Pero el Cabildo de Buenos Aires desconoció la autoridad de Alvear, y en la Capital, tomó las riendas del poder el coronel Dorrego, cuya actitud impuso a López desistir de la campaña contra Buenos Aires; pero ni Alvear ni Carrera desistieron. Dorrego palió a campaña.

El 28 de julio, Alvear y Carrera se unían en San Nicolás, mientras que Estanislao López repasaba el Arroyo del Medio y regresaba a su provincia.

El 2 de agosto, Dorrego caía sigilosamente sobre el campamento de los dos caudillos en San Nicolás y les ocasionaba un tremendo desastre. Carrera y Alvear se refugiaron en Santa Fe, pero al último, con el pretexto de ser responsable del desastre de San Nicolás, Estanislao López lo obligó a embarcarse con destino a la Banda Oriental. Alvear llegó nuevamente a Montevideo.

La Ley de Olvido de 1822 le permitió regresar a Buenos Aires y acogerse a la reforma militar el 2 de julio de aquel año, retirándose a la vida privada.

El 19 de marzo de 1823 fue llamado por el Gobierno para defender su autoridad, atacada tumultuariamente aquella noche, y al día siguiente apareció un comunicado diciendo que el «general Alvear había servido en defensa de la oausa del gobierno con su persona y consejo» .

En septiembre de 1824 fue designado Ministro Plenipotenciario ante la República de Colombia, puesto que no alcanzó a ocupar.

El general Alvear, acompañado de su secretario, el coronel Tomás de Iriarte, se trasladó hasta los Estados Unidos en misión diplomática ante el Presidente Monroe, el cual lo recibió en audiencia, en la Casa Blanca, en Washington, el 14 de octubre de 1824; y al día siguiente tuvo entrevistas en las cuales el ilustre estadista expuso a Alvear la famosa Doctrina: «América para los americanos» .

El representante argentino agradeció profundamente a Monroe sus interesantes confidencias y le pidió explicase sus puntos de vista con relación a los estados de la América del Sur y a los propósitos de la Santa Alianza de Europa, lo que el gran Presidente explicó con toda amplitud, conmoviendo hondamente al representante argentino y a su secretario, único testigo.

En mayo del año siguiente fue nombrado Ministro Plenipotenciario cerca del Libertador Bolívar. Alvear partió llevando de Secretario a don Domingo de Oro, acompañándolo el doctor José Miguel Díaz Vélez en su gestión diplomática.

El 7 de octubre de 1825, Alvear y Díaz Vélez llegaban a Potosí y fueron recibidos solemnemente por el Libertador de Colombia, iniciándose las negociaciones para la devolución de Tarija a las Provincias Unidas, lo que se logró y de la cual tomó posesión el joven Ciríaco Díaz Vélez que acompañaba a Alvear como edecán, el 17 de noviembre.

Reanudadas las conferencias, Bolívar se excusó de tomar partido a favor de la Argentina, contra el Brasil y teniendo que trasladarse aquél a Chuquisaca, invitó a los huéspedes que le acompañaran, lo que fue aceptado.

Allí se renovaron las conferencias, pero sin obtener ningún resultado.

El 2 de enero de 1826 el Libertador despedía en audiencia pública a los enviados de Buenos Aires, que regresaban a la Patria.

El 14 de agosto de 1826, el ilustre presidente Rivadavia designaba al general Alvear (que era su Ministro de Guerra y Marina desde el 8 de febrero del mismo) para mandar en jefe el Ejército Republicano de operaciones contra el Brasil, cargo del cual se recibió aquel el 31 del mismo mes. Despúes de el primer momento impartió una actividad y estableció una disciplina, que  estuvieron en contraste con la de su antecesor.

Reorganizado el Ejército, el 26 de diciembre abandonaba el campamento del Arroyo Grande, para abrir la campaña.

El mismo día del mes de enero entraba en el puerto de Bagé.

El 13 de febrero, el coronel La valle obtenía un triunfo en Bacacay y el 13, el general Mansilla, en el Ombú. contra la brigada del Benito Manuel Ribeiro.

Pero el grueso del ejército de Barbacena se había refugiado a principios de febrero en la sierra de Camacuá, ocupando una posición defensiva formidable .

En una Junta de Guerra que convoca el general Alvear en la tarde del 4 de febrero, expone a sus subordinados el plan de su marcha estratégica para obligar a abandonar su fuerte posición y poder presentarle batalla campal.

La maniobra de Alvear tiene pleno éxito y el 20 de febrero obtuvo en los campos de Ituzaingó una victoria táctica decisiva sobre su enemigo, pero desgraciadamente, pretextando el cansancio de los caballos, resolvió no perseguir al enemigo derrotado, lo que impidió que se recogieran los frutos de la victoria.

Algunos de sus generales propusieron una persecución tenaz, pero Alvear se opuso a ella y esta negativa, llevó hasta el extremo de que algunos de sus subordinados pensasen en un movimiento que cambiase el comando republicano. Por suerte este acto no se realizó y Alvear continuó en el mando.

El 23 de abril se obtenía un nuevo triunfo, en Camacuá, sobre los imperiales mandados por el general Barreto. El 25 de mayo de 1827 nombraba al general José María Paz, jefe del E. M. G.

Habiendo renunciado el Presidente Rivadavia a su elevado cargo, fue reemplazado interinamente por don Vicente López y Planes y casi enseguida, por el coronel Dorrego.

Este cambio de gobierno decidió al general Alvear a abandonar el comando en jefe del Ejército, el cual desde que empezó la estación frígida, se retiró a cuarteles de invierno en el Cerro Largo. Alvear delegó interinamente el mando en el jefe del E. M. G., general José María Paz, a mediados de julio de 1827, recibiendo al efecto orden del Gobierno hasta tanto el general Juan Antonio Lavalleja, que Vicente López designó para comandante en jefe, se recibiese del mismo.

El 24 de julio el general Alvear se alejó definitivamente de las fuerzas cuyo comando había ejercido por espacio de un año, conduciéndolas a la victoria.

Designado el coronel Manuel Dorrego, gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires el 13 de agosto de 1827, al constituirse la Legislatura el 14 de septiembre, presentó un mensaje (que se dice redactado por su Ministro del Interior, Dr. Manuel Moreno), el cual contenía numerosos cargos contra el desarrollo de las operaciones contra el Brasil.

El general Alvear contestó a aquel Mensaje, con su famosa «Exposición«, en la que refutaba muchísimas de las afirmaciones contenidas en el célebre documento. Tal Exposición es un libro de cerca de 200 páginas, y el ex-general en ella atacó a algunos de sus subordinados, los cuales no dejaron de contestar en algunos casos a las imputaciones que no siempre fueron justas.

Otros conflictos periodísticos se le presentaron al general Alvear, en premio a sus preocupaciones y responsabilidades en el comando del Ejército Republicano:

Alvear acusó al editor del «Correo Político«, Miguel Rabeh, ante los tribunales, pero como no pudo probar sus acusaciones, fue condenado a destierro y a ser privado de escribir por espacio de dos años. Sus partidarios militares eran perseguidos en todos los puntos de reunión en la ciudad, y sus defensores en la prensa eran atropellados y heridos en las calles.

El propio general Alvear, al comienzo del año 1828 fue víctima de una tentativa de asesinato, tal era la saña que se tenía contra el vencedor en Jes campos de Ituzaingó.

No tuvo ninguna intervención en la revolución del 1« de diciembre de 1828 y elevado el general Lavalle a la suprema magistratura de la Provincia, el general Alvear fue designado Ministro de Guerra y Marina, el 4 de mayo de 1829, cargo que retuvo hasta el 4 de julio siguiente, en que renunció.

El 10 de noviembre de 1832 fue designado enviado extraordinaria ante el gobierno de los Estados Unidos, pero no llegó a hacerse cargo de aquel puesto para el que fue nombrado más adelante don Manuel Moreno.

Por decreto dictatorial de 17 de septiembre de 1835 fue dejado sin efecto el nombramiento de Alvear.

En mayo de 1838, el Dictador Rosas para alejarlo de la República, lo designó Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos de Norte América, Alvear partió para su destino en un buque en lastre, lo que se interpretó corrió un propósito adverso a lo que se proponía el gobierno dictatorial: afortunadamente llegó a Norte América con toda felicidad, país donde permaneció todo el tiempo de la tiranía rosista, desempeñando a satisfacción su misión diplomática, llegando, a ser en Washington el decano del Cuerpo diplomático acreditado ante aquel Gobierno.

En agosto de 1852 se hallaba en Nueva York sin haber sido relevado de sus funciones, cuando el Director Provisorio de la Confederación Argentina, general Urquiza, lo designó para representar la República ante el gobierno francés; pero el general Alvear no pudo hacerse cargo de su nuevo puesto a causa de sus años y de sus dolencias.

Y en efecto, el 2 de noviembre de 1853 fallecía en la ciudad anteriormente nombrada, víctima de una pulmonía aguda.

Pocos meses después el almirante Guillermo Brown, no obstante sus 77 años, se embarcó para los Estados Unidos para ir en busca de los restos del ex-Mmistro de Guerra y Marina de la presidencia rivadaviana, que tanto calor y empuje puso al servicio del país en el ejercicio de aquel cargo para completar la creación de la escuadra que el veterano Almirante manejara con sin par habilidad en la guerra contra el Brasil: Brown pagaba así también, el descubrimiento de su persona hecho por el entonces coronel Carlos Alvear, cuando a comienzos de 1814, su tío, el Director Posadas le encargó trasladarse al puerto de esta ciudad para hallar un marino entre los buques mercantes allí fondeados, a quien se le pudiera confiar el mando de la escuadrilla con la cual pensaba disputarse el dominio de las aguas del Río de la Plata a las fuerzas navales españolas que se hallaban en Montevideo.

El coronel Alver tuvo ojo certero al elegir al entonces capitán mercante Guillermo Brown como el personaje necesario y, por este hallazgo, las generaciones argentinas deberán recordar con patriótico afecto la memoria del ilustre vencedor de Ituzaingó.

Los restos de Alvear llegaron a Buenos Aires en julio de 1854 .

El insigne general José María Paz figuró en la Comisión que los recibió en el muelle; y el día 26 de aquel mes fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta.

El doctor Alsina saludó en el general Alvear al primer ciudadano que concibió el atrevido proyecto de derribar la dictadura rosista, aunque por una fatalidad no pudo tomar parte en la cruzada contra el mismo.

Si bien es cierto que el general Alvear cometió el error de no perseguir a los imperiales después de su espléndida victoria táctica en los campos de Ituzaingó, razón por la cual no obtuvo de la misma todos los frutos que debía producir, actitud que seguramente fue influenciada por algunos partes algo apresurados de varios de sus jefes subordinados señalando el cansancio extremo de las caballadas que de ellos dependían, un estudio profundo de aquella campaña, como la que ha realizado el autor de este trabajo con el fin de escribir la vida militar del general José María Paz que publicará con posterioridad a este Álbum Biográfico, permite afirmar que gracias a la extraordinaria energía que desplegó el general Alvear cuando recibió de manos del general Martín Rodríguez el comando supremo del ejército de operaciones, fue posible restablecer la disciplina y cortar de raíz la profunda anarquía que existía en un grupo de jefes, especialmente los orientales, la que amenazaba en forma grave el resultado de la campaña que iban a abrir las fuerzas republicanas.

Alvear reorganizó el ejército en forma altamente eficiente y dio enérgico impulso a las operaciones desde que estuvo en condiciones de iniciarlas, logrando batir a su adversario en todas partes y haciéndole evacuar, totalmente desmoralizado, la zona que ocupaba.

El resultado favorable de aquella guerra se debe, sin discusión, a la habilidad de su eficiente comando.

El general Alvear fue hombre de un valor personal que rayaba en la intrepidez: en el 1er. tomo de la «Revista Nacional» , se lee un artículo titulado «Los palos de Alvear«, en el cual el autor del mismo relata el resultado de una pesada broma que le dieron tres personajes ingleses el domingo 5 de abril de 1812, recién llegado a Buenos Aires. Alvear se hallaba paseando sin armas por la calle de «Las Monjas», hoy San Martín, cuando tres morrudos británicos doblaron como torbellino la esquina próxima, lo atropellaron y lo voltearon, echando luego a reír y a celebrar el choque, cuando lo vieron en tierra.

Alvear con toda valentía les enrostró la grosería brutal, exigiéndoles una reparación inmediata.

Los tres hercúleos ingleses siguiendo sus pifias iniciaron la retirada sin hacer caso a los desafíos de aquel que los seguía insistiendo en su demanda.

Finalmente, los ingleses penetraron en la casa de doña María Luisa Ramos y Valle, donde tenían alquiladas dos piezas, y detrás de ellos Alvear, que renovó sus desafíos con igual resultado. Entonces llegaron dos ingleses más y poco después otros dos.

En vista del fracaso de su actitud, el joven militar fue a su casa, tomó su espada y regresó al domicilio de los británicos, propinándoles a los siete una tremenda paliza, no obstante que le arrojaban con todo lo que hallaban a su alcance.

«Los siete «bravos, dice el autor, se rascaban y frotaban en el patio de la casa, hartos y repletos de golpes. Nunca se dieron mejores ni más merecidos palos!».

El 26 de julio de 1809, Alvear contrajo enlace en Cádiz con doña María del Carmen Sáenz de la Quintanilla y Camacho, nacido en Carmona, Sevilla, el 25 de octubre de 1793; hija de don Antonio Sáenz de la Quintanilla, natural del mismo lugar, coronel de los Reales Ejércitos, y de doña María Joaquina Camacho, nacida en el mismo punto.

La viuda del general Alvear sobrevivió a éste hasta el 31 de marzo de 1867.

No obstante ser conocido generalmente con los nombres de Carlos María, Alvear fue bautizado con los de Carlos Gabino del Santo Ángel.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial “Metropolis”

Enlace Externo: Vida de Jose María de Alvear

Biografía de Fernando VII Rey de España y El Motín de Aranjuez

Biografía de Fernando VII Rey de España y El Motín de Aranjuez

Fernando VII (1784-1833), rey de España (1808-1833), llamado El Deseado, este rey disfrutó ínicialmente de la confianza y el entusiasmo del pueblo español, pero pronto revelaría su carácter absolutista y vengativo.

Con él finalizó el Antiguo régimen y se dio comienzo a una nueva forma de hacer política.

Fue el último monarca representante del absolutismo en ese país. Hijo de Carlos IV y de María Luisa de Parma, nació el 14 de octubre de 1784, en El Escorial (Madrid).

En 1806, se casó con María Antonia de Borbón (o de Nápoles), hija del rey de Nápoles Fernando I de Borbón.

La infancia y juventud de Fernando VII no fueron fáciles.

La corte donde creció estaba dominada por el poderoso primer ministro Manuel Godoy, cuya influencia sobrepasaba a la que alguna vez ostentó el rey Carlos IV, padre de Fernando.

Desde joven como príncipe de Asturias tuvo una mala relación con su padre, llegando a formar un grupo de seguidores, conocidos como fernandistas que conspiraron contra Carlos IV, quien era manejado por el primer ministro Manuel Godoy.

Descubierto fueron condenados por el proceso de El Escorial (1807), aunque enseguida pidió y obtuvo el perdón de su padre(aunque al año siguiente  provocaría el Motín de Aranjuez)

Debido a las ambiciones de Godoy y al poco apoyo de sus progenitores, el acceso de Fernando al trono español no parecía claro.

En su condición de príncipe de Asturias, aceptó que Napoleón Bonaparte fuese el árbitro de los destinos de España.

A comienzos de 1808, el ejército francés iniciaba las primeras escaramuzas en la península Ibérica, desencadenando el Motín de Aranjuez, que provocó la destitución del ministro Godoy; para detener a los amotinados, Carlos IV tomó el control del ejército y de la marina, pero el 19 de marzo debió abdicar en favor de su hijo Fernando, entonces considerado por el pueblo como la solución a la crisis imperial.

El Motín de Aranjuez, fue complot de la aristocracia española, dirigida por Fernando VII en marzo de 1808 en el Real Sitio de Aranjuez.

Los revolucionarios atacaron el palacio de Carlos IV, padre de Fernando, y pidieron su renuncia, al igual que su favorito Manuel Godoy, principal responsable de los manejos del gobierno español.

El 19 de marzo Carlo IV abdicó en beneficio de Fernando y toda España celebró la caída del monarca y su favorito.

Aclamado por el pueblo de Madrid, Fernando Vil llega a ser rey, pero pronto
debe ceder la corona a su padre, a instancias de Napoleón.

 La Familia Carlos IV de España

Óleo La Familia Carlos IV de España

Este óleo que actualemente se encuentra en el Museo del Prado , en Madrid, fue  pintado por Francisco de Goya  en 1800 y muestra, de izquierda a derecha, entre otros, a: Carlos María Isidro (vestido de rojo), el propio autor, el príncipe Fernando (futuro Fernando VII, de azul), la reina María Luisa de Parma (en el centro) y el rey Carlos IV (situado a la derecha de su mujer, separado de ella por el infante Francisco de Paula, de rojo).

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

En mayo de 1804, el Senado otorgó a Napoleón el título de emperador de los franceses y dispuso que la dignidad fuera hereditaria.

El 2 de diciembre de 1804, Napoleón fue coronado en Notre-Dame de París por el papa Pío VII.

El Imperio duró diez años (1804-1814).

En ese lapso, Napoleón ejerció una autoridad sin trabas, con un absolutismo creciente, y ayudó a sus hermanos a convertirse en príncipes imperiales.

Desde el tratado ae Basilea (1795), España y Francia eran aliadas y habían luchado juntas contra Inglaterra.

A pesar de esto, algunos manejos de Manuel Godoy, favorito de la corte española, insinuaban la voluntad de cambiar de política, temiendo que el creciente poderío de Napoleón le llevase a prescindir de los intereses españoles.

Cuando el emperador se informó de ciertos contactos que se habían entablado con Prusia, decidió invadir y ocupar España.

Este propósito fue favorecido por la situación interna, en la cual los intereses del heredero Fernando chocaban con las maniobras de Godoy, que tenía en la corte gran predicamento por sus inteligencias con la reina María Luisa.

En torno del príncipe se agruparon todos los descontentos, y así estalló el motín de Aranjuez, que obligó al rey a destituir a Godoy.

Lo difícil de la situación movió a Carlos IV a abdicar en favor de su hijo, que tomó el nombre de Fernando VII Las maniobras de Napoleón se pondrían de manifiesto en Bayona, ciudad francesa de la frontera, adonde fue la familia real española para entrevistarse con el emperador.

Allí, éste instó a Fernando VII a devolver la corona a su padre, pero como el anciano rey se negara a tomarla, Napoleón la transfirió a su hermano José, que asumió el trono de España y de los dominios ultramarinos.

Jose I Bonaparte

Caricatura de José I. José Bonaparte era ridiculizado por los españoles: se lo llamaba Pepino,en lugar de José, y se destacaba su gusto por la bebida.

Carlos IV y Fernando VII quedaron mientras tanto internados en Francia.

Para dar visos de legalidad a lo actuado, Napoleón convocó el 19 de mayo de 1808, en la misma Bayona, un congreso general al que asistieron 65 diputados españoles favorables a la causa francesa; después de deliberar aprobaron una constitución, jurada el 7 de julio, en la que se reconocía rey de España e Indias a José I, hermano de aquél.

Estos hechos no contaban con la adhesión del pueblo español, que se había levantado en armas el 2 de mayo de 1808.

Pronto la sublevación contra los invasores se extendió a toda España y dió comienzo una intensa guerra de guerrillas.

A mediados de ese año las tropas españolas derrotaron a los franceses en Bailen, viéndose obligado José I a evacuar Madrid.

napoelon ataca españa

Cuando Napoleón se volvió contra su aliada España en 1808, desencadenando la guerra de la Independencia española, los acontecimientos tomaron un rumbo desastroso para el país.

Con el rey Carlos VI y su hijo Fernando tomados como rehenes por Napoleón, los rebeldes empeñados en la independencia aprovecharon el vacío de poder para lomar las riendas por toda Hispanoamérica.

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CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Las noticias internacionales son inquietantes: España se encuentra bajo las garras de Napoleón, que ingresó a la península como consecuencia del Tratado de Fontainebleau.

Cabe recordar que, tras el motín de Aranjuez, cayó Carlos IV y el ministro Godoy debió abandonar su cargo.

La asunción de Fernando VII no aquietó al reinoy el mejor ejemplo de ello tue la farsa de Bayona, dos años atrás, cuando Fernando entregó la coronaaCarlos, Carlos a Napoleón y este a José, su hermano.

Los españoles intentan resistir al gobierno francés mediante guerras de guerrillas v juntas de gobierno en nombre de Fernando.

La principal, la junta central de Sevilla, que gobernaba en nombre del rey, acaba de ser disuelta y reemplazada por un Consejo de Regencia que actuará hasta la celebración de las Cortes, que determinarán la clase de gobierno que habrán de sustituir.

Entre los principales temas de discusión está la representación de las colonias en estos órganos, pero las noticias llegan a estastierras con meses de retraso y crece el debate entre reconocer o no a las juntas españolas y al Consejo como autoridades representativas de la corona de la metrópoli.

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Fernando recuperó el Trono por el Tratado de Valencay (1813); tan pronto como llegó a España se apresuró a seguir la invitación de un grupo de reaccionarios (Manifiesto de los Persas) y restablecer la monarquía absoluta del siglo anterior, eliminando la Constitución y la obra reformadora realizada en su ausencia por las Cortes (1814).

Al recuperar su trono Fernando VII, las tropas realistas marcharon a reestablecer la autoridad en Chile.

El líder militar que había surgido de la confusión republicana para enfrentar a los españoles se llamaba Bernardo O’Higgins

Los realistas expulsaron a O’Higgins de Chile, pero la lucha no había terminado, pues Chile conseguría ser libre a partir del avance del ejército dirigido por San Martín, cuando realizó la gesta magna de cruzar los andes en 1817.

El reinado de Fernando VII se caracterizó por la continua represión ejercida por el soberano sobre el naciente movimiento liberal.

Defensor a ultranza del absolutismo monárquico como forma de gobierno y como pilar básico del Estado.

Fueron años de represión política.

La situación general se veía afectada además por la pérdida de la inmensa mayoría de las colonias americanas, después del proceso conocido como la emancipación latinoamericana.

El 18 de mayo de 1829, el soberano perdió a su tercera esposa, María Josefa Amalia, la cual, al igual que las dos primeras, murió sin dejar descendencia.

Surgió entonces la posibilidad de volver a contraer matrimonio y de conseguir un sucesor al trono.

La elegida fue su sobrina María Cristina de Borbón, de 23 años, con la que tuvo cuatro hijas.

Su primogénita se convertiría en la futura reina Isabel II, cuyo ascenso al poder fue garantizado por sus padres mediante la publicación de una Pragmática sanción, que derogó la ley sálica, terminando así con las ambiciones del infante don Carlos, hermano de Fernando y realista.

Paradójicamente, los antiguos liberales acercaron posiciones con Fernando VII y su esposa, prefigurando el viraje político hacia el liberalismo.

El Deseado falleció el 29 de septiembre de 1833, apoyando un pacto de hecho entre los liberales y los estertores del Antiguo régimen.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1784 Nacimiento de Fernando, el 14 de octubre.

1788 Carlos IV, rey de España.

1792 Ascenso al poder de Manuel Godoy.

1804 España declara la guerra a Inglaterra. Napoleón Bonaparte es coronado emperador de Francia.

1808 Comienza la ocupación napoleónica en la península Ibérica. Motín de Aranjuez.Abdicación de Carlos IV y nombramiento de Fernando VII. José Bonaparte asume como rey de España.

1808-1826 Período del proceso de emancipación  en América hispana.

1812 Constitución de Cádiz.

1814 Fernando VIIretoma el poder. Napoleón I es depuesto. Asume  Luis XVIII como rey de Francia.

1820 Reunión solemne de las Cortes. Comienza el Trienio liberal.

1823 Comienza el último período del Antiguo régimen en España.

1829 Fernando VII se casa con María Cristina de Borbón.

1830 Firma de la Pragmática sanción. Nacimiento de Isabel II, futura reina de España.

1833 Muerte de Fernando VII el 29 de septiembre.

Fuente Consultada:
HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa
HICIERON HISTORIA Biografías Fernando VII de España Editorial Kapelusz
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial Ateneo

Que es la guerra de Zapa?:Tactica de San Martin en los Andes

¿Qué es la Guerra de Zapa? San Martín en los Andes

La guerra de “zapa”:

Para conocer la situación interna de Chile y propagar falsos rumores que mantuviesen en constante inquietud a los realistas, San Martín se valió de emisarios y de una correspondencia hábilmente dirigida.

Su objeto era también que los realistas mantuvieran sus fuerzas divididas a lo largo de la Cordillera y no pudiesen intentar una invasión por Cuyo.

Era gobernador de Chile el mariscal Francisco Marcó del Pont, desde enero de 1815.

Había reemplazado al general Mariano Osorio, que fue llamado por el Virrey del Perú para reforzar a Pezuela, quien más tarde venció en Sipe-Sipe.

Gral. San Martìn

Se llama así a las técnicas militares que se utilizan para desorientar al enemigo con informaciones falsas y estrategias de espionaje. San Martín utilizó métodos de espionaje y engaño del enemigo -llamados «guerra de zapa»- durante sus campañas.

En la tarea que se impuso San Martín colaboraron eficazmente los emigrados chilenos, en especial el joven Manuel Rodríguez y Pedro Vargas, vecino de Mendoza, a quien hizo aparecer como un realista militante encarceló y le hizo firmar cartas que él mismo redactaba, destinadas a los realistas.

En esta forma conoció los detalles que necesitaba para su campaña y propagó las noticias que más le convenían.

Vargas mantuvo a tal punto el secreto que no lo confió ni a su esposa.

En otras oportunidades San Martín también mantuvo correspondencia con las autoridades de Chile, firmando las cartas con el nombre de realistas o emigrados que, deseando ayudar a la causa del Rey, enviaban datos que lógicamente eran falsos.

Así se adquirió en ese país la convicción de que los patriotas atacarían por el Planchón y que una poderosa escuadra había salido de Buenos Aires para atacar Talcahuano (en esta forma consiguió hacer salir de Valparaíso a la escuadra realista).

Marcó del Pont, desconcertado y no sabiendo exactamente donde descargar el golpe para suprimir la propaganda revolucionaria, extremar las persecuciones iniciadas por Osorio, lo que encendió aún más el espíritu de rebelde.

Cuando el Congreso de Tucumán declaró la independencia, a San Martín se le presentó una magnífica oportunidad: con consentimiento del gobierno, envió a Chile al sargento mayor ingeniero José Antonio Alvarez Condarco (que era su ayudante y padrino de Merceditas) con la misión aparente de entregar a Marcó del Pont el acta de nuestra independencia.

El motivo real era conocer los pasos de la Cordillera que conducían a Chile y si estaban defendidos.

El emisario fue por el Paso de los Patos, que era el más largo; llevaba una carta de recomendación obtenida de un realista confinado en Cuyo, y merced a ella salvó la vida, pero el acta fue quemada públicamente.

Condarco fue obligado a regresar de inmediato por Uspallata (fines de 1816).

Como era un hombre de extraordinaria memoria, cuando llegó a Mendoza pudo hacer un plano de los dos caminos.

Para desconcertar al enemigo, San Martín también se valió de los indios pehuelches, a quienes conocía como muy falsos.

En el fuerte San Carlos conferenció con los caciques, pidiéndoles que dejasen pasar por sus tierras al ejército.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

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Enlace Externo: El Cruce de los Andes

Encuentro de Yatasto Entre San Martin y Belgrano:Entrega del Mando

Encuentro de Yatasto entre San Martín y Belgrano

Después de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, (1813) Belgrano se retiró hacia el sur, pero los gobernadores que él había nombrado en el Alto Perú, continuaron hostilizando al enemigo, impidiéndole así invadir el Norte argentino.

Arenales que estaba auxiliado por los indígenas, no pudo sostenerse en Cochabamba y trató de establecer contacto con Warnes, gobernador de Santa Cruz de la Sierra.

Luego logró una importante victoria en la Florida (de ahí el nombre de nuestra calle céntrica en Buenos Aires).

Después de varios meses logró unirse a las fuerzas de Rondeau.

Encuentro de Yatasto entre San Martin y Belgrano Ejercito del Norte

Pezuela se retiró de Salta por la victoria de la Florida y porque desistió de atacar a Tucumán cuando se enteró de la rendición de Montevideo.

Belgrano continuaba retirándose y cuando llegó a Yatasto (30 de enero de 1814) entregó el mando a San Martín.

Fue el encuentro de dos héroes que en todo momento supieron renunciar a cualquier halago personal con tal de servir a la patria.

No se encontraban atados a intereses políticos, su único horizonte era lograr la libertad del país.

Por eso Belgrano entregó el mando tan sencillamente y por eso también San Martín fue su primer admirador.

El vencedor de Tucumán quedó como jefe de regimiento dentro del ejército de San Martín, ambos se complementaban; el segundo conocía la táctica militar y el primero el país donde actuaban.

San Martín reorganizó el ejército tomando como modelo el cuerpo de Granaderos a Caballo y creó una Academia para los jefes y un campo fortificado: la Ciudadela.

Distinguió a Dorrego, que después de Vilcapugio y Ayohuma había sido reincorporado al ejército, por considerarlo un buen militar, pero éste durante una sesión en la Academia cometió una falta de disciplina contra Belgrano, siendo castigado con el destierro a Santiago del Estero.

El creador de la bandera fue procesado por el gobierno a raíz de sus recientes derrotas y debió trasladarse a Buenos Aires pese a los pedidos hechos en su favor.

Enfermo de cuerpo y de espíritu llegó a la Capital, siendo su causa finalmente sobreseída.

A fines de ese año fué enviado a Europa junto con Rivadavia en misión diplomática.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Enlace Externo: Museo de la Posta de Yatasto

Vilcapugio y Ayohuma:Derrota del Ejercito del Norte,Exodo Jujeño

Vilcapugio y Ayohuma Derrota del Ejército del Norte

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE-DERROTAS DE VILCAPUGIO Y AYOHUMA

Derrotas de Vilcapugio y Ayohuma  El gobierno de Buenos Aires informó a Belgrano que los españoles dominaban en Chile y que era necesario avanzar hacia el Alto Perú sin pérdida de tiempo.

Envió entonces a su vanguardia, que se situó en Potosí y ayudó a los pueblos que se habían insurreccionado.

batalla de vilcapugio y ayohuma

En junio el grueso de las tropas también entró en Potosí, pero no contaban con la simpatía general, porque las personas más destacadas, acostumbradas al régimen antiguo, no aceptaban de buen grado perder tributos, esclavos, etc.

En cambio apoyaban a Belgrano los indígenas de toda la región, que interceptaban las comunicaciones de los realistas, a quienes hostigaban constantemente y procuraban víveres a los patriotas.

Entre tanto Goyeneche, que estaba en Oruro, renunciaba a su cargo, y era reemplazado por el brigadier Joaquín de la Pezuela, militar muy hábil y experimentado.

Reorganizó el ejército y situó su campamento en Condo Condo.

Belgrano por su parte, durante su estadía en Potosí, reorganizó la administración y la hacienda del Alto Perú, nombró gobernadores adictos, como Francisco Ortiz de Ocampo (presidente de Charcas), Arenales (en Cochabamba), Ignacio Warnes (en Santa Cruz de la Sierra).

Biografía de Manuel Belgrano Cronologia de su Vida y Obra

• ►La Derrota de Vilgapugio

Luego situó su campamento en las llanuras de Vilcapugio y despachó emisarios secretos para enterarse de lo que ocurría en las líneas enemigas; pero su correspondencia fue interceptada Por Pezuela, que se enteró de que los patriotas esperaban refuerzos de Cochabamba y de Santa Cruz de la Sierra.

Antes de que esto se concretara, el jefe realista atacó por sorpresa a las fuerzas que estaban en Vilcapugio, el 19 de octubre de 1813.

Los patriotas sufrieron una seria derrota, sobre todo por el material bélico que perdieron.

Durante la batalla se notó mucho la ausencia de Manuel Dorrego, que hacía poco tiempo había sido separado del ejército por su indisciplina.

Belgrano se retiró a Macha y Díaz Vélez llegó hasta Potosí en busca de dispersos, uniéndose luego al grueso de las fuerzas. Los soldados cochabambinos, que se habían unido poco antes, desertaron, asustados y desmoralizados.

• ►La Derrota de Ayohuma

Pezuela regresó a Condo-Condo.

Si Belgrano se hubiera retirado hasta Jujuy, habría podido evitar un nuevo encuentro, hasta reponer los hombres y armas que había perdido, pero prefirió rehacerse allí mismo para atacar enseguida.

Contó para ello con la ayuda del territorio altiperuano que se conservaba adicto, luego se situó en Ayohuma.

Pezuela, pese a la hostilidad indígena, logró atacar a los patriotas el 14 de noviembre de 1813.

Fue una derrota peor aún que la de Vilcapugio.

Hay que hacer notar, en descargo de Belgrano, que fue atacado por el flanco derecho y él esperaba el ataque por el frente, que no contaba con fuerzas suficientes y que ya no estaban en su ejército los oficiales que tanto habían contribuido a sus triunfos de Salta y Tucumán.

Como consecuencia de estas derrotas, los patriotas se retiraron hasta Jujuy, dejando las provincias del Alto Perú en manos de los realistas, aunque  quedaron Arenales y Warnes defendiendo Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

En adelante las fronteras serán defendidas por los gauchos de Martín Güemes y se buscará el triunfo directamente sobre Lima.

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SOBRE LAS BATALLAS DE VILCAPUGIO Y AYOHUMA:

Después de los grandes triunfos de Tucumán y Salta, Belgrano alcanzó gran ascendiente entre los indígenas de la región y varios caciques de prestigio se le presentaron para ponerse a sus órdenes.

Entre tanto el ejército real había cambiado de comando y recibido refuerzos: un general hábil se hallaba a su frente, Pezuela, el cual prontamente reanudó las actividades contra el vencedor de Salta.

Belgrano le salió al encuentro en la pampa de Vilcapugio, y el 19 de octubre de 1813 estaban frente a frente ambos ejércitos.

El patriota estaba en gran parte compuesto de reclutas, recientemente incorporados a las filas, falto de caballada y sin elementos de transporte.

La jornada estaba indecisa y más bien podía considerarse ventajosa para los independientes, cuando la llegada del coronel Saturnino Castro con nuevas tropas hizo inclinar el fiel de la balanza del lazo de Pezuela.

Aquel había concuriido a la acción, en momentos en que los soldados de Belgrano iniciaban la persecución de los realistas, movimiento que paralizó un misterioso toque de «alto» .

El general patriota, con serenidad y entereza admirables, ordenó la retirada, diciendo a sus soldados:

«Soldados: heme «perdido la batalla después de tanto pelear: la victoria nos ha traicionado «pasándose a las filas enemigas en medio de nuestro triunfo, ¡No importa! «¡Aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria!».

Mandó echar pie a tierra a la caballería, cediendo hasta su propia cabalgadura para el transporte de heridos, de los cuales ninguno fue abandonado.

En tal solemnes circunstancias dio un nuevo ejemplo magnífico de su grandeza de alma, poniéndose la fornitura y echando al hombro el fusil del soldado herido al cual había cedido su caballo; y, así armado, como el último soldado de su ejército, se colocó a retaguardia de su columna en retirada, marchando a pie, vigilando el orden entre sus tropas derrotadas.

En tan difícil trance, su alma superior se impuso al temor que produce una derrota en la tropa y conservó la disciplina de sus subordinados.

Con celeridad pasmosa,  consiguió remontar su ejército en Macha, gracias a los refuerzos que por todas partes le llegaban.

Sus pérdidas en Vilcapugio habían sumado 300 muertos y muchos cayeron prisioneros, pero el enemigo perdió de 500 a 600 hombres entre muertos y heridos. Un mes después se había logrado restablecer la confianza y la moral en sus tropas.

El nuevo encuentro se produjo en las pampas de Ayohuma, el 14 de noviembre y la suerte de las armas fue nuevamente adversa al general Belgrano .

Tomando en sus manos la bandera celeste y blanca, la hizo tremolar, y haciendo tocar reunión a sus clarines, se replegó sobre Potosí.

La recepción que le hizo el pueblo — dice Mitre — «fue grave, digna y melancólica», prestándose a las más hondas cavilaciones sobre lo efímero de las glorias humanas.

El 19 de noviembre abandonaba aquella ciudad, dejando solo amistades y gratos recuerdos que perdurarían en la memoria de su nombre respetado.

Sus fuerzas habían quedado reducidas en ayohuma a 900 hombres, artillería y bagajes, mientras que las pérdidas del ejército real no pasaron de 500 muertos y heridos.

Sin embargo, en su marcha de retirada sobre Jujuy, rápido logró reunir 1800 hombres, fuerzas que pronto fueron acrecentadas con dos escuadrones de Granaderos a Caballo y otros cuerpos.

El general San Martín marchaba con dos escuadrones de Granaderos a Caballo y otros cuerpos, a la cabeza de los primeros, y en cumplimiento de las órdenes que le había impartido el Gobierno, tomó el comando del Ejército del Norte, quedando Belgrano como simple coronel del Regimiento N°1 .

Se encontraba en Tucumán con el resto del ejército, cuando debió trasladarse hacia la Capital, por haberse iniciado el proceso por las derrotas sufridas en Vilcapugio y Ayohuma.

Pasó a Córdoba y después a la Villa de Lujan y a causa de su mal estado de salud, a Buenos Aires, alojando en una quinta próxima, donde empezó a escribir sus memorias.

Decretado el sobreseimiento de su causa, en la que intervino San Martín, en diciembre de 1814 fue nombrado conjuntamente con Rivadavia para desempeñar una misión diplomática ante las cortes europeas.

Los comisionados se embarcaron para Río de Janeiro, pues debían entrevistarse con don Manuel José García, que tenía una misión confidencial ante la corte del Brasil, pero los propósitos de este diplomático no fueron aceptados, pues tendían a establecer el protectorado inglés en el Río de la Plata.

Belgrano y Rivadavia prosiguieron su viaje a Europa, llegando a Falmouth, a comienzos de mayo de 1815, trasladándose de inmediato a Londres, donde iniciaron sus negociaciones ante la corte británica, como asimismo ante la de Madrid, pero sus propósitos tropezaron con las circunstancias especiales por las que atravesaba Europa en aquellos momentos: Fernando VII había sidorestaurado en el trono español y se aliaba a Inglaterra, para combatir de nuevo a Napoleón, que se había apoderado por segunda vez del trono imperial.

Por otra parte, Inglaterra estaba poco dispuesta a reconocer la independencia de los pueblos americanos y mucho menos la forma de gobierno republicana.

Estas circunstancias impusieron a Belgrano y Rivadavia a adoptar un temperamento conciliatorio, con el cual creían asegurar por el momento, los beneficios de la libertad y de la independencia: el establecimiento de una monarquía constitucional vaciada en el molde de la constitución inglesa, para fundar el Reino Unido de la Plata, Perú y Chile .

Con este proyecto esperaban salvar los obstáculos de la Europa coligada y solidarizada después de la caída de Napoleón en Waterloo .

Los acontecimientos posteriores hicieron comprender a aquellos dos patriotas insignes lo equivocado de sus proyectos.

Entretanto, el general Belgrano se puso en viaje de regreso al Río de la Plata, llegando a Buenos Aires en febrero de 1816, y poco después fue designado comandante en jefe del Ejército de Observación, de mar y tierra, encargado de combatir la sublevación de Vera y Artigas en Santa Fe.

Mientras disciplinaba sus fuerzas en el Rosario, trató de llegar a un acuerdo por los medios pacíficos y para llevarlo a cabo nombró a su antiguo amigo el general Eustoquio Díaz Vélez, el cual traicionó la confianza de su jefe, ajustando un pacto subversivo, por el que se estipulaba que Belgrano quedaría separado del comando en jefe y él nombrado en su lugar; la retirada de las tropas porteñas y la deposición del Director Supremo.

En cumplimiento de este pacto, Belgrano fue depuesto y arrestado en su campo y al día siguiente se le intimó que debía retirarse de Buenos Aires.

De Buenos Aires pasó a Tucumán, cediendo a las insistentes demandas de algunos congresales que solicitaban el apoyo de sus luces en la obra a que estaban abocados, y una vez allí, este ilustre patricio abogó activamente para que se declarase la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Biografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial “Metropolis”

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Enlace Externo:• Batalla de Vilcapugio

Actividades de San Martin en Europa Por Reconocimiento de Argentina

Actividades de San Martín en Europa

HASTA QUE ESTA NAVE LLEGUE A PUERTO… Muchos años antes, en 1816, había manifestado San Martín al diputado mendocino ante el Congreso, Tomás Godoy Cruz, que no abandonaría la lucha «hasta que esta nave llegue a puerto».

Pero a comienzos de 1824 la «nave», lejos de haber «llegado a puerto», se hallaba a la deriva.

La situación política en Europa permitía inferir la posibilidad de que la Santa Alianza, y muy particularmente Francia, ayudaran a Fernando VII en sus aspiraciones de reconquistar el perdido imperio indiano.

San Martin Procer Argentino

En carta a Molina del 17 de mayo manifestó claramente San Martín la intención de iniciar un viaje, que no sería inútil a los intereses hispanoamericanos, por cuanto se proponía averiguar, en Gran Bretaña, «la opinión del pueblo y gobierno con respecto a la América».

Pensaba San Martín que, si el gobierno británico reconocía a los nuevos Estados, otras potencias europeas seguirían su ejemplo, con el consiguiente rozamiento entre ellas y la Alianza.

La crisis política así desatada permitiría a sus paisanos fortalecerse y consolidarse, sin el peligro de invasiones ni amenazas foráneas.

Tan exactas eran esas apreciaciones que también George Canning, el 17 de mayo, puntualizaba que el ministerio español «haría bien en cerciorarse —respecto de una eventual ayuda— de su existencia y alcances, antes de confiar demasiado en los consejos de la Alianza».

A juicio de San Martín, pues, la «nave» nunca llegaría «a puerto» sin el reconocimiento formal de la mayor potencia marítima, y era preciso ahora luchar, en otro campo, para que ello ocurriera.

En la carta a Molina del 17 de mayo, San Martín propiciaba, también, la urgente constitución de «un gobierno central» en cada uno de los Estados, pues, de otra manera, difícilmente Gran Bretaña podría dar el paso decisivo del reconocimiento.

Meses después, el 23 de agosto, Canning comunicaba a su plenipotenciario en Buenos Aires, Woodbine Parish, con carácter «reservadísimo», que no diera la menor esperanza en cuanto al problema del reconocimiento mientras no se produjera la «centralización del gobierno».

Las esperanzas de San Martín y sus oficiosas gestiones en Europa culminaron exitosamente cuando, mejor último, Gran Bretaña procedió a reconocer oficialmente la independencia hispanoamericana el 4 de enero de 1825.

Para esa fecha, San Martín residía en Bruselas luego de varios cruces del canal de la Mancha para enterarse, a través de Manuel Hurtado, representante de Bolívar, del estado de las negociaciones con Canning.

Por eso, tres días antes del anuncio del gobierno inglés, el 1° de enero, pudo decir en carta a Vicente Chilavert: «Ya tiene usted reconocida nuestra independencia por la Inglaterra.

La obra es concluida y los americanos comenzarán ahora a saborear el fruto de sus trabajos y sacrificios».

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Campaña al Peru de San Martin:Antecedentes de la Independencia y Obra

Campaña al Peru de San Martin:Antecedentes de la Independencia y Obra de Gobierno

«Lo importante es ser libres; lo demás no importa nada» José de San Martín

Introducción:La Expedición al Perú:

San Martín decidió no intervenir con su ejército en las guerras civiles rioplatenses y se dedicó a armar una flota para llegar hasta Perú e independizarlo.

La expedición naval partió en agosto de 1820 y, luego de desembarcar en Pisco, avanzó hacia Lima sin arriesgarse a una batalla definitiva.

El cambio en la situación política española, donde un general liberal, Rafael de Riego, había sublevado a sus tropas contra Fernando VII y le había impuesto fuertes controles dando por tierra con su poder absoluto, abría muchas posibilidades para una negociación.

Y así fue: un golpe desplazó al ultrarrealista virrey peruano Joaquín de la Pezuela para poner en su lugar al liberal José de a Serna, un virrey dispuesto a negociar con el también liberal San Martín.

Poco después, De la Serna entregaba Lima a San Martín, quien declaró la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821 y poco después asumió como Protector.

Pero, en adelante, la administración del Estado peruano no le traería a San Martín sino problemas, sin contar con que las tropas realistas seguían en operaciones que los desorganizados revolucionarios no podían derrotar.

Una solución llegó desde el otro gran núcleo revolucionario de América del Sur Venezuela.

Tropas veteranas al mando de Simón Bolívar, perfectamente pertrechadas y con grandes recursos, se aproximaban al Perú a comienzos de 1822.

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ANTECEDENTE Y DESARROLLO DE  LA INDEPENDENCIA DE PERÚ

En Europa, luego de la caída de Napoleón Bonaparte, gobernaban los monarcas absolutos que formaban la Santa Alianza y se oponían a el control de los parlamentos.

Sólo Holanda e Inglaterra tenían gobiernos parlamentarios.

En Francia reinaba Luis XVIII y en España Fernando VII era un déspota absoluto.

Chile y el Río de la Plata estaban emancipados de hecho luego de Chacabuco y Maipú.

En el norte, Bolívar expulsaba a los realistas de Nueva Granada y los acorralaba en Venezuela.

La flota de Chile dominaba el Pacífico y los realistas sólo ocupaba Quito y Perú.

Los Gobiernos de Estados Unidos y el de Inglaterra comenzaban a demostrar interés en reconocer la independencia de las repúblicas de Sudamérica, y llegaban a Buenos Aires noticias de las opiniones progresistas británicas al respecto.

Campaña al Peru de San Martin:Antecedentes y Desarrollo

Campaña al Peru de San MartinCampaña al Peru de San Martin

En España se produce la revolución de Rafael de Riego, que obligó al rey a aceptar la constitución liberal de 1812.

El ejército combinado estaba constituido por alrededor de 4500 hombres, pertenecientes al ejército de los Andes y al ejército chileno.

El jefe del estado mayor era el general Juan Gregorio Las Heras y formaban parte el general Arenales, el anterior gobernador de Cuyo, Luzuriaga, Tomás Guido, Álvarez Jonte, Bernardo Monteagudo y Juan García del Río. La flota se componía de ocho buques de guerra y diez y seis transportes tripulados por 1600 marinos.

El 20 de Agosto de 1820 partía de Valparaíso la expedición bajo el pabellón chileno, en medio de las salvas de la artillería y las aclamaciones del pueblo y las damas de Santiago.

El almirante Cochrane encabezaba la expedición en la O´Higgins mientras que el Libertador y su estado mayor navegaba en el San Martín.

La expedición toca tierra en Pisco, al sur del Perú.

Las fuerzas que defendían la ciudad, ante la superioridad del enemigo se retiran a la sierra.

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Campaña al Peru de San Martin:Antecedentes y Desarrollo

IIIIII
Bregó por la unidad
continental americana
Fue un genial estratega
de la guerra
Subordinó la fuerza de
las armas a la política
IVVVI
Antepuso la ética a los
intereses de la política
No aspiró al poder ni a los honores personalesRindió culto» a la mesura
y a la austeridad

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San Martín repone las montas de los granaderos requisando los caballos y libera a los esclavos que quieran incorporarse al ejército.

El virrey Pezuela tenía sus tropas, unos veinte mil hombres, repartidos por todo el territorio a lo largo de la costa, desde Guayaquil hasta Arica y en el alto Perú, pero el grueso defendía la capital, Lima.

Al tener noticias del desembarco inicia tratativas diplomáticas.

San Martín envía como representantes a sus amigos, Guido y García del Río, que, además de la misión diplomática, debían informar acerca de la preparación de las fuerzas realistas y establecer contactos con los patriotas peruanos.

Fracasadas éstas tratativas, San Martín destaca una división al mando de Arenales para que marche hacia Lima por el camino de la sierra y promueva la insurrección en las poblaciones.

Antes de partir de Pisco crea la bandera y el escudo peruano y reembarca al resto del ejército a fines de octubre.

Cuando la flota llega a la altura del Callao, hacen una pasada frente a las fortalezas pero lejos del alcance de los cañones para mostrar su fuerza: desfilan, ante una muchedumbre que las contemplaba desde las torres de la fortaleza, ocho naves de combate y diecisiete transportes.

A comienzo de noviembre desembarca el ejército en la localidad de Huacho, al norte del Callao.

Mientras tanto, se había producido la revolución en Guayaquil el 9 de octubre y se formó una junta presidida por José Joaquín Olmedo y se puso bajo la protección de los libertadores San Martín y Bolívar.

Días más tarde, Cochrane, en una acción muy audaz, arrebata la nave insignia española, Esmeralda, fondeada en el puerto del Callao y bloquea la bahía.

Desde ese momento los realistas no pueden ser abastecidos por mar.

San Martín fortifica su posición en Huacho y comienza su intento de sitiar Lima.

Sigue con sus trabajos de inteligencia: arma a los rebeldes que se organizan en montoneras que asolan los alrededores de la Capital.

El batallón realista Numancia, formado por levas colombianas, deserta de sus filas y se pliega a los patriotas con seiscientos hombres y todos sus bagajes.

Las poblaciones al norte de Lima se sublevan y, en la ciudad de Trujillo, el marqués de Torre-Tagle enarbola la nueva bandera del Perú y jura la independencia.

Luego de obtener estas ventajas sin comprometerse a un combate formal, el Libertador pone sitio a Lima.

El 29 de enero se sublevan los oficiales realistas contra el virrey Pezuela, éste es derrocado y en su lugar es nombrado virrey el general La Serna.

La Serna invita a San Martín a celebrar negociaciones de paz.

Por los patriotas concurrieron Guido y Alvarado.

Los independientes sostuvieron que la única base de un acuerdo era la independencia del Perú, a la cuál los realistas no podían acceder y entonces las negociaciones fracasaron.

El sitio de Lima continuaba y la vida en la ciudad se hacía insoportable, el descontento cundía.

En esas circunstancias, marzo de 1821, arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, encargado del nuevo gobierno constitucional de España para llegar a una solución pacífica con los independientes.

El rey de España había mandado emisarios a las colonias en son de paz, lo que dio lugar en México a la proclama de Iturbide en el pueblo de Iguala donde proclamó la independencia, y en Colombia Bolívar firma un armisticio con Morillo.

San Martín inicia dos campañas: una a cargo de Miller con sus tropas de desembarco sobre las costas del sur y otra nueva campaña de Arenales a la sierra.

Al mismo tiempo embarca a su ejército en Huacho y lo desembarca en Ancón, próximo a Lima, estrechando el cerco de la ciudad.

Simultáneamente inicia negociaciones de paz.

Nombró como delegados a Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa; el virrey La Serna al emisario Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano.

Se reunieron en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril de 1821.

Los españoles proponían la aceptación de la constitución de Cádiz de 1812 por los americanos y el envío de delegados a las Cortes de Madrid.

Los americanos proponían la independencia de Las Provincias Unidas, Chile y el Perú.

El 2 de junio se reúnen San Martín y La Serna.

San Martín hizo la propuesta de establecer una regencia en el Perú en nombre de un futuro príncipe europeo que ejercería una monarquía constitucional.

El Virrey propuso consultar a las corporaciones del virreinato y dijo que en dos días habría una respuesta.

La Serna, en lugar de consultar a las corporaciones, como se había convenido, consultó primero con los oficiales de su ejército.

Éstos rechazaron la propuesta pues no estaban autorizados a conceder la independencia a las colonias, aunque se tratara de una monarquía.

El Virrey respondió que no estaba autorizado a reconocer la independencia del Perú pero que era posible firmar un armisticio hasta que la corte aceptara las propuestas de San Martín.

Los independientes no aceptaron, pero prolongaron el armisticio por doce días más y permitieron el abastecimiento de la plaza sitiada por motivos humanitarios.

Los Españoles comenzaron los preparativos para abandonar la ciudad y el 5 de julio y partieron hacia la sierra.

El diez de julio por la tarde, entró San Martín a Lima con traje de paisano, para no ser reconocido, mientras los realistas salvaban el resto de su ejército internándose en los valles de la cordillera.

Todavía una guarnición de 2000 hombres resistía el sitio en la fortaleza del Callao.

Mientras esto sucedía en Lima, Bolívar vencía a los realistas en la Batalla de Carabobo, 24 de junio, y el 29 entraba triunfante en Caracas.

El cerco estrechaba a los realistas tanto por los ejércitos del norte como por los del sur.

Luego de intensas negociaciones con el general José de la Serna, fracasaron las distintas posiciones para que se reconociera la independencia de Perú, por lo que el 12 de julio de 1821 se produjo la gloriosa entrada del libertador San Martín a Lima.

Al ingresar a la ciudad rechazando todo tipo de homenajes y solemnidades, dio a conocer sus propósitos:

«Mi intención es dar al pueblo los medios de proclamar su independencia y establecer el gobierno que le convenga, hecho esto consideraría terminada mi misión y me retiraré».

Una vez más el Libertador de América dejaba en claro cuáles eran sus banderas.

La última etapa de su Plan Continental estaba cerca, y San Martín sabía que su destino dependía en gran parte de la actitud que tomara el vencedor de Carabobo y libertador de los pueblos del Norte, general Simón Bolívar.

El Protector del Perú Desde Lima, San Martín le escribe a O´Higgins sus pensamientos:

«Al fin, con paciencia y movimientos, hemos reducido á los enemigos á que abandonen la capital de los Pizarros : —al fin nuestros desvelos han sido recompensados con los santos fines de ver asegurada la independencia de la América del Sud. —El Perú es libre. —En conclusión, ya yo preveo el término de mi vida pública, y voy á tratar de entregar esta pesada carga a manos seguras, y retirarme á un rincón á vivir como hombre.»

El libertador anticipa a su amigo las decisiones que tomará un año después.

El 28 de julio se proclama la independencia del Perú.

Campaña al Peru de San Martin

Campaña al Peru de San Martin:Antecedentes y Desarrollo

San Martín, desde un tablado levantado en la plaza mayor declaro:

«El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad de los pueblos y de la justicia de su causa que Dios defiende.»

Levantó la bandera roja y blanca y fue aclamado por la multitud.

El 4 de agosto de 1821, a pedido de una diputación del Cabildo de Lima y por sugerencias de los miembros de la logia Lautaro, San Martín acepta ser nombrado Protector del Perú, y cabeza del gobierno.

Designa ministro de hacienda al peruano Unanue, García del Río es ministro de relaciones exteriores y Monteagudo de guerra y marina.

Las Heras comandaba el ejército al que se agregan regimientos con la nueva bandera peruana.

Al frente de la infantería estaba Miller y la caballería al mando de Brandzen.

Las reformas políticas fueron muy importantes:

Se abolió el servicio personal de los indígenas, las encomiendas, los repartimientos y las mitas, se declaró la libertad de vientres y se emancipó a los esclavos que tomaran las armas por la independencia, se abolieron los azotes en las escuelas, se fundó la biblioteca nacional, se estableció la libertad de imprenta y se abolió la censura previa.

Se eliminaron los tormentos y se suprimió el tribunal de la Inquisición

La educación pública preocupó hondamente a San Martín, y prueba de ello es su entusiasmo por la aplicación del sistema lancasteriano.

La biblioteca de Lima es testigo de sus inquietudes por la extensión cultural, como también su decreto sobre libertad de imprenta y su protección a los monumentos arqueológicos.

El problema del nativo indígena y del esclavo, como ocurrió en toda la América hispana, fue resuelto por San Martin declarando la ciudadanía natural de los indios y la libertad de vientres; además, dispuso que, como homenaje a la toma de Lima, todos los años el Estado se haría cargo de liberar 25 esclavos.

La ciudadanía fue preocupación constante del Protector, como que de allí saldría el plasma humano que forjaría la nacionalidad; además de una reglamentación general, expidió San Martín el 26 de marzo de 1822 un decreto específico que habla a las claras de sus propósitos hispanoamericanos, pues concedía lisa y llanamente la ciudadanía peruana a todo americano residente en cualquier país de la América Meridional»…

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Todavía los realistas, al mando del general La Mar, resistían sitiados en la fortaleza del Callao.

El 14 de agosto, Las Heras efectúa un intento de asalto pero es rechazado.

Mientras en Lima los patriotas organizaban el nuevo gobierno, los realistas se reagrupaban en la sierra, en la ciudad de Jauja.

Los primeros días de setiembre se creyeron listos para realizar una ofensiva.

Un ejército de 3500 hombres al mando del general Canterac avanzó hacia Lima.

San Martín dispuso sus tropas en defensa de la ciudad cortando la marcha de los realistas, pero el objetivo de Canterac era reunirse con los defensores del Callao y aprovisionarse de armamento del que carecían.

San Martín permaneció a la expectativa de los movimientos enemigos y cuando en ejército español entró al Callao, supo que la batalla estaba ganada sin arriesgar sus soldados.

En la fortaleza no había víveres para más de tres días. Canterac tuvo que abandonar el Callao el 16 de setiembre y, perseguido por las tropas de Las Heras, regresó a Jauja con su ejército diezmado.

El 21 de setiembre se rendía el general La Mar y las banderas peruanas flamearon en las torres del Callao.

Mientras se rendía la fortaleza, se producía desavenencias entre Cochrane y San Martín, en una disputa acerca del pago y el mantenimiento del ejército.

Finalmente, una vez rendido el Callao, ya no era necesario el bloqueo y el Libertador envía a Cochrane a Chile para que diera cuentas a ese gobierno de la continuidad de la escuadra.

El Almirante zarpa del Callao en octubre pero en vez de regresar a chile, sale en búsqueda de la dos últimas fragatas de la marina española en esas aguas: Prueba y Venganza.

Éstas naves bloquearon el puerto de Guayaquil en diciembre de 1821 sin encontrarse con la escuadra de Cochrane.

En ese puerto se encontraba el general La Mar que luego de la rendición del Callao había pasado a las tropas del Perú.

La Mar convenció a los capitanes de que era mejor rendirse pues de lo contrario caerían en mano de Cochrane que los buscaba en el Pacífico.

Los capitanes se rindieron a comienzos de 1822. Éstas fueron las últimas naves españolas del pacífico sur.

La fragata Prueba, rebautizada Protector, inició la marina peruana y su primer comandante, el almirante Blanco Encalada.

Toma de Quito: A comienzos de 1822 quedaban dos ejércitos realistas de importancia en América del sur.

Los que dominaban Quito, al mando del general Aymerich y los del sur del Perú comandados por el general Canterac.

Bolívar había nombrado al general Antonio José de Sucre al mando de las tropas del sur, quien se embarcó para Guayaquil en mayo de 1821. Con este ejército inicia el avance hacia Quito pero es detenido por los realistas en Bomboná.

En el mes de octubre de 1821, Sucre demanda el auxilio de tropas del Perú para poder emprender una nueva campaña sobre Quito.

San Martín destaca una división auxiliar a cargo del general Andrés Santa Cruz con 1500 hombres formados por granaderos de los Andes al mando de Félix Olazábal y un cuerpo de caballería al mando de Juan Lavalle.

El ejército de Colombia se une al combinado argentino, chileno y peruano.

Mientras tanto, San Martín delega la autoridad política en Torre-Tagle y convoca a un congreso (27 de diciembre de 1821). Ordena una campaña comandada por Domingo Tristán en la localidad de Ica, al sur de Lima.

Las fuerzas patriotas son derrotadas por el general Canterac el 7 de abril de 1822. El 21 de abril las tropas combinadas de Colombia y la división auxiliar, al mando de Sucre, ganan la batalla de Río Bamba, que despeja la ruta a la ciudad de Quito.

Un mes más tarde, el 24 de marzo los patriotas derrotan a los realistas al mando del general Aymerich en la batalla de Pichincha.

Al día siguiente Sucre entra vencedor en Quito.

Con esta victoria, el norte de América del Sur quedaba libre de realistas.

Las fuerzas del Río de la Plata y las de Chile, que luchaban desde el Sur, se habían unido a las de Venezuela y Colombia que bajaban desde el Norte.

Ambos extremos de la revolución se tocaban después de doce años de lucha.

El dominio de los realistas quedaba reducido a la posesión del Alto Perú y los puertos intermedios, en una zona de alturas, difícil, donde los ejércitos del Río de la Plata siempre habían fracasado.

Todavía podían reunir un ejército veterano de más de 15.000 hombres y contaban con buenos generales como Canterac y La Sarna.

San Martín sabía que su ejército no bastaba para vencerlos, era necesario la unión de las fuerzas patriotas del Norte y del Sur para expulsar a los realistas del Alto Perú.

Guayaquil Bolívar entró en Guayaquil el 11 de julio de 1822 y al día siguiente la ciudad incorporó la provincia a Colombia.

San martín se embarcó desde el Callao hacia ese puerto en la goleta Macedonia llegando a la mañana del día 25 de julio.

El libertador del norte le ofrece al Protector del Perú su hospitalidad y lo aloja en una espléndida residencia donde lo espera el día 26.

Allí San Martín recibe la visita de las corporaciones de la ciudad que le brindan un cálido recibimiento.

Cuando los libertadores quedaron solos conferenciaron durante algo más de una hora.

Por la tarde San Martín devolvió a Bolívar la visita protocolar.

El día 27 San Martín embarca su equipaje anunciando que partirá esa misma noche.

A la una de la tarde se dirigió a la residencia de Bolívar y conferenció sin testigos durante cuatro horas.

Terminada la conversación se reunieron en la sala de banquete donde se sentaron uno al lado del otro.

Bolívar brindó:

«Por los dos hombres más grandes de la América del Sud: el General San Martín y Yo».

San Martín contestó:

«Por la pronta conclusión de la guerra; por la organización de las diferentes Repúblicas del continente y por la salud del Libertador de Colombia».

Luego comenzó el baile y la diversión. San Martín dejó la fiesta (como ya había convenido con Bolívar) a la una de la mañana y se embarcó rumbo al Callao.

Por muchos años ninguno de los protagonistas aclaró en forma directa los temas tratados durante la entrevista.

Sin embargo, los diferentes testigos y los documentos escritos permiten establecer que ninguno de los libertadores estuvo satisfecho con el otro.

San Martín pretendía la unión de los ejércitos del sur y del norte para concluir la guerra.

Comprendía que era su persona la que molestaba a Bolívar y que los ejércitos de Colombia no pasarían al Perú mientras él estuviera allí.

El 29 de agosto le escribe:

«Los resultados de nuestra entrevista no son los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente, yo estoy íntimamente convencido, ó que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes con las fuerzas de mi mando, ó que mi persona le es embarazosa.»

Luego agregaba: «No se haga ilusión, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas. Ellas montan en el Alto y Bajo Perú más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses.»

Más adelante en la misma carta le dice: «En fin general, mi partido está irrevocablemente tomado. He convocado el primer congreso del Perú, y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile, convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide venir al Perú con el ejército de su mando.»

Abdicación del Protector del Perú: Mientras San Martín conferenciaba en Guayaquil con Bolívar, en Perú se produce un movimiento que solicitaba la remoción del ministro Monteagudo.

El ministro renuncia pero luego exigen su deportación.

El 20 de setiembre se inaugura el primer congreso constituyente del Perú. Ese día San Martín entrega su título de Protector.

Pronuncia un discurso de despedida y se retira.

Esa misma noche, el congreso, reunido en sesión extraordinaria le otorga el título de «Fundador de la Libertad del Perú» y le asignan la misma pensión vitalicia que a Washington.

Así terminó la vida pública del Libertador.

Esa misma noche del 20 de setiembre se embarcó en el bergantín Belgrano con rumbo a Chile.

En Europa: Mientras San Martín iniciaba su viaje al otro lado de la cordillera y luego ponía el océano Atlántico entre él y su patria, los ejércitos de Bolívar, al mando del general Sucre derrotaban definitivamente a los realistas en las batallas de Junín (6 de agosto de 1824) y Ayacucho (9 de diciembre de 1824), liberando a todo el continente.

En Chile, San Martín se encontró con su amigo O´higgins, que tenía serios problemas políticos en su cargo de Director Supremo.

Se traslada a Mendoza, a su chacra, donde tiene la noticia del derrocamiento de O´higgins.

El 3 de agosto de 1823 muere su esposa, Remedios de Escalada.

Parte entonces para Buenos Aires donde se encarga de su hijita Mercedes.

El 4 de diciembre llega a la ciudad y permanece hasta el 10 de febrero de 1824 cuando se embarca hacia Francia.

Allí se ocupa de la educación de Mercedes donde escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida.

En 1829 regresa a Buenos Aires pero encuentra un clima hostil y permanece en Montevideo.

Poco tiempo después regresa a Europa para no volver nunca más.

Falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años.

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TESTIMONIO: El 12 de julio de 1821.

Este día es memorable en los anales del Perú, a causa de la entrada del general San Martín en esta capital.

Cualesquiera sean los cambios que ocurran en los destinos de aquel país, su libertad ha de establecerse; y jamás se olvidará que el primer impulso se debió enteramente al genio de San Martín, quien proyectó y realizó la empresa que estimuló a los peruanos para pensar y actuar por sí mismos.

En vez de venir con pompa oficial, como tenía derecho a hacerlo, esperó obscureciese para entrar a caballo y sin escolta, acompañado por un simple ayudante.

En realidad, fue contrario a su intención primitiva entrar en la ciudad este día, pues estaba fatigado y deseaba ir tranquilamente a descansar en una quinta situada a legua y media de distancia, para entrar a la mañana siguiente al venir el día. (…)

En vez de ir directamente a palacio, San Martín fue a casa del marqués de Montemira, que se hallaba en su camino y, conociéndose al momento su venida, se llenaron pronto casa, patio y calle. (…)

El Cabildo, reunido apresuradamente, entró en seguida, y como muchos de ellos eran nativos del lugar y liberales, apenas podían ocultar su emoción y mantener la majestad apropiada para tan grave corporación, cuando llegaban por primera vez a presencia de su libertador.

Viejos, viejas y mujeres jóvenes, pronto se agruparon en torno de él; para cada uno tuvo una palabra bondadosa y apropiada, siempre yendo más allá de lo que esperaba cada persona que a él se dirigía.

Durante esta escena estuve bastante cerca para observarlo atentamente; pero no pude distinguir, ya sea en sus maneras o expresiones, la mínima afectación; nada había de arrogante o preparado, nada que pareciera referirse a sí mismo; no pude siquiera descubrir el menor signo de una sonrisa de satisfacción.

Pero su modo, al mismo tiempo, era lo contrario de frío, pues estaba suficientemente animado, aunque su satisfacción parecía ser causada solamente por el placer reflejo de los otros.

Mientras estaba observándole así, me reconoció, y atrayéndome hacia él, me abrazó a estilo español.

Di lugar a una bella joven, que, con grandes esfuerzos, había atravesado la multitud. Se arrojó en los brazos del general y allí se mantuvo durante un buen medio minuto, sin poder proferir otra cosa que:

-«¡Oh, mi general, mi general!».

Luego intentó separarse; pero San Martín, que había sido sorprendido por su entusiasmo y belleza, la apartó atrás, gentil y respetuosamente, e inclinando su cabeza un poco a su lado, dijo, sonriendo, que debía permitírsele demostrar su grato sentimiento de tan buena voluntad con un beso cariñoso.

Esto desconcertó completamente a la sonrojada beldad, que, dando vuelta, buscó apoyo en el brazo de un oficial que estaba cerca del general, quien le preguntó si ahora estaba contenta:

—»¡Contenta, exclamó: oh, señor!».

BASILIO HALL,
EN SAN MARTÍN VISTO
POR SUS CONTEMPORÁNEOS

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Enlace Externo:Qué Países Liberó José San Martín?

La Independencia de Chile:Desarrollo de los Hechos

Desarrollo de la Independencia de Chile – San Martín y OHiggins

«Lo importante es ser libres; lo demás no importa nada» José de San Martín

Después de varios años de lucha, Chile logra su independencia de España en 1818.

Casi veinte años atrás, un joven chileno exilado en Europa había regresado a su país para hacerse cargo de los negocios de su padre, fallecido durante su ausencia.

Ese joven será el protagonista de la lucha por la independencia.

El libertador de Chile fue Bernardo O’Higgins, uno de los héroes de la independencia americana.

Aunque su gran sueño de liberar su patria tardó más de quince años en hacerse realidad, finalmente, en julio de 1810, O’Higgins lideró, junto con otros patriotas, una revolución en Santiago que logró deponer al gobernador Carrasco.

Y, siguiendo el ejemplo de otras naciones del continente, O’Higgins proclamó la independencia de su país.

No obstante, en el territorio aún quedaba un gran número de realistas, que deseaban que Chile siguiera siendo una colonia.

Los realistas, apoyados por los españoles, emprendieron una larga guerra contra las tropas de O’Higgins, que acababa de ser nombrado general en jefe de los patriotas, y que se prolongó hasta 1818.

Realistas contra Patriotas:

A principios de 1814 arribó un contingente realista encabezado por Gabino Gaínza, con quien O’Higgins firmó el tratado de Lircay que, sin embargo, no fue aceptado por las autoridades de ambas partes.

Así, una nueva expedición realista fue enviada desde el Perú al mando de Mariano Osorio.

Las tropas españolas avanzaron desde Concepción hasta Santiago sin encontrar resistencia.

O’Higgins se atrincheró en Rancagua, donde fue sitiado por el enemigo.

Tras una heroica resistencia, logró romper el cerco y, hostigado y perseguido por los realistas, el procer tuvo que refugiarse en Mendoza.

Allí conoció al general argentino José de San Martín, quien consolidó la independencia de su propio país.

La Independencia de Chile  OHiggins Bernardo

La Proclamación de la Independencia:

San Martín, que en ese momento estaba organizando el llamado Ejército de los Andes, ofreció su ayuda incondicional a O’Higgins.

Así, en 1817, ambos decidieron regresar a Chile para iniciar la reconquista del territorio.

Tras cruzar la cordillera andina al mando de un imponente ejército, las tropas lideradas por San Martín y O’Higgins lograron el 12 de febrero de ese mismo año una decisiva victoria en Chacabuco frente a los realistas, tras la cual, un año después, O’Higgins proclamó en la ciudad de Talca la independencia de Chile.

Pero poco después las tropas de Osorio se impusieron en Cancha Rayada a los patriotas.

No obstante, en abril de 1818 los patriotas obtuvieron una crucial victoria en Maipú, que aseguró finalmente la emancipación de Chile.

Fuente Consultada:
¿Sabes Quien…? Editorial Océano Entrada ¿Sabes quien liberó a a Chile del dominio español?

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HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE
PLAN CONTINENTAL
DESARROLLO

El cruce de los Andes Una vez obtenido el apoyo político a su proyecto, San Martín se dispone a realizar los preparativos de la empresa.

La maestranza estaba a cargo de fray Luis Beltrán, natural de Mendoza, quien dejó los hábitos y, comandando trescientos trabajadores, fundió cañones, balas, granadas y preparó todos los implementos necesarios para la difícil marcha.

La armería estaba a cargo del mayor De la Plaza y la fábrica de pólvora la dirigía el mayor ingeniero José Antonio Álvarez Condarco.

Para los uniformes, Beltrán construyó una tejeduría y una tintorería para proveer los paños que las damas de Mendoza luego cosían.

El Director Supremo, ya instalado en Buenos Aires, el día 1° de agosto promueve al entonces coronel mayor San Martín al grado de general en jefe del Ejército de los Andes, acuñando el nombre con que se conocería al ejército libertador de la mitad de América del Sur.

Luego aumentó la asignación para dicho ejército a 8.000.- pesos mensuales.

En septiembre de ese año, traslada su ejército, que se componía de 4.000 hombres, al campamento del Plumerillo, al norte de la ciudad de Mendoza, donde los soldados y los jefes se entrenan para el combate.

Desde allí se completaron los últimos pertrechos necesarios.

El día 5 de enero de 1817, el ejército se dirige formado de gran parada hasta Mendoza donde, en presencia de las autoridades y del pueblo, juran la bandera celeste y blanca del ejército y como patrona, a la virgen del Carmen.

San Martín ocultaba el punto por donde cruzarían la cordillera y hacía llegar a Marcó del Pont rumores de distintos posibles pasos, insinuaba que cruzaría por el sur y luego hacía correr rumores de que atacaría por el norte con el objetivo de dividir sus fuerzas y lograr una sorpresa.

Todo estaba listo en el Plumerillo para cruzar el ejército de 4000 hombres, con sus caballos cañones municiones y víveres para un mes.

Dos divisiones, al mando del general Miguel Estanislao Soler y O´Higgins cruzarían por el Paso de los Patos.

Otra, al mando de Las Heras, debía marchar por el camino de Uspallata con la artillería.

Una división ligera al mando de Juan Manuel Cabot cruzaría desde San Juan por el Portezuelo de la Ramada y apoderarse de Coquimbo.

Otro destacamento ligero debía cruzar desde La Rioja y ocupar Copaipó cruzando la cordillera por el paso de Vinchina.

Por el sur, el capitán Freyre penetraría por el Planchón para apoyar a las guerrillas chilenas.

Durante la segunda mitad de enero partieron las distintas divisiones llevando instrucciones secretas.

Las órdenes eran que todos aparecieran simultáneamente sobre el territorio chileno entre el seis y el ocho de febrero.

Quiero transcribir aquí el parte enviado por el Libertador al Director Pueyrredón, ya desde el lado chileno de la cordillera:

«El tránsito de la Sierra ha sido un triunfo. Dígnese V. E. figurarse la mole de un ejército moviéndose con el embarazoso bagaje de subsistencias para cuasi un mes, armamento, municiones, y demás adherentes por un camino de cien leguas, cruzado de eminencias escarpadas, desfiladeros, travesías, profundas angosturas, cortado por cuatro cordilleras; en fin donde lo fragoso del piso se disputa con la rigidez del temperamento. Tal es el camino de los Patos que hemos traído…»

En efecto, a las dos de la tarde del 8 de febrero, las dos columnas principales ocupaban los pueblos de San Antonio de Putaendo y Santa Rosa de los Andes despejando el camino hacia el Pacífico.

Libertador de Chile:Batalla de Chacabuco

El día 10 de febrero, todo el Ejército de los Andes se encontraba concentrado en el valle de Aconcagua, listo para subir la cuesta de Chacabuco y lograr una batalla decisiva.

El ejército realista se concentraba en el valle acudiendo rápidamente con tropas desde Santiago.

San Martín reunió a sus oficiales para explicar el plan de combate que realizarían al día siguiente, sin dar tiempo a que los realistas se agruparan.

Dividió al ejército en dos columnas, una al mando del general Soler, y la otra al mando de O´Higgins.

El ejército realista estaba al mando del brigadier Maroto.

A la madrugada del día 12 las columnas comenzaron la ascensión de la cuesta de Chacabuco, tomando la división de Soler por la derecha y la de O’Higgins la de la izquierda.

El ala izquierda se puso en contacto con los realistas, luego de cargar bajando la cuesta, a media mañana.

La resistencia era sostenida y el combate resultaba indefinido hasta que, cerca del mediodía, llegó el ala de Soler, al trote y a la carga, lo que definió la batalla.

Los realistas dejaron en el campo 500 muertos, 600 prisioneros y mucho armamento. Los patriotas perdieron 12 hombres y tuvieron 120 heridos.

Los realistas huyeron en desorden a Santiago pero no atinaron defensas, Marcó del Pont sólo pensaba en escapar, mandó al puerto de Valparaíso sus pertenencias y alistó sus cosas para la huida.

El 14 de febrero, San Martín entró triunfal a Santiago de Chile.

El cabildo se reunió el día 18 aclamando al Libertador como gobernador de Chile.

Renunció a ese honor y fue entonces electo O´Higgins Director Supremo del Estado de Chile.

El general realista, Maroto, se embarcó en el puerto de Valparaíso con algunas tropas que pudo salvar.

Marcó del Pont se retrasó de la columna y cuando llegó ya no quedaban naves en el puerto. Huyó hacia el sur pero fue tomado prisionero por los patriotas.

Esta victoria, la conquista del «Reino de Chile» como se lo conocía en la denominación española, trajo alivio en Buenos Aires.

La situación para los patriotas seguía siendo difícil: la ciudad de Montevideo había sido ocupada por un ejército Portugués, el ejército del Norte retrocedía hacia Jujuy, como lo había previsto San Martín, y el Gobernador de Salta, Martín Güemes resistía.

La victoria de Chacabuco cambió la suerte de la América del Sur y a partir de este momento los realistas comenzaron su repliegue.

Los que pudieron escapar, al mando del general Ordóñez, perseguidos por el general Las Heras, se retiraron a marcha forzada hasta la fortaleza de Talcahuano, al sur de Chile.

Resistieron allí un sitio de las tropas patriotas que duró todo el año 1817.

Se creó entonces el Ejército Unido, formado por el de Chile, y el Ejército de los Andes. O´Higgins comandaba el ala Chilena y San Martín era el General en Jefe de Todo el Ejército.

Siguiendo con su plan continental, San Martín sabía que sin el dominio de mar, no era posible dominar Chile y Perú porque la costa tenía bastiones como el Callao o Talcahuano que eran fácilmente abastecidos de víveres, soldados y munición.

Al mes de la batalla de Chacabuco, cruzó nuevamente la Cordillera, llegó de incógnito a Buenos Aires para evitar los festejos y las demostraciones populares a las que no era afecto, y negoció con el Director Supremo el envío de una misión a Londres con el objeto de crear una escuadra para dominar las costas del Pacífico y quebrar el dominio realista en esos mares.

El Ingeniero Álvarez Condarco viajó a Londres para supervisar la compra de las naves mientras Álvarez Jonte buscaba marinos que comandaran dicha escuadra. Cancharrayada y Maipú.

En los últimos días de 1817, San Martín, como generalísimo del Ejército Unido, mandó una delegación a Lima, en nombre de los aliados, proponiendo al Virrey del Perú la regularización de la guerra y el canje de prisioneros.

Pero, como siempre, el motivo oculto de la misión a cargo del mayor Domingo Torres, era ponerse al tanto de los planes del enemigo.

El enviado regresó a Valparaíso trayendo la información de que un ejército realista, al mando del general Osorio, se embarcaba en cuatro fragatas para recuperar Chile.

Los primeros días de enero de 1818 la expedición llegaba a la fortaleza de Talcahuano donde desembarca.

Las tropas de Osorio se unen con las del general Ordóñez formando un ejército de más de 5000 hombres. Sin perder tiempo comienzan la marcha hacia el norte, para llegar a Santiago.

Los patriotas al mando de O´Higgins levantan el sitio y emprenden la retirada hacia la capital para unirse a el resto del ejército.

La noche del 19 de marzo el ejército realista avanzó por la planicie de Cancharrayada sorprendiendo a las fuerzas de O´Higgins en la oscuridad.

Los patriotas se defendieron valientemente hasta que el Director fue herido en el brazo.

Entonces las fuerzas del Ejército Unido retrocedieron en desorden perdiendo todo el parque y la artillería.

El mando fue asumido entonces por el coronel Las Heras que organizó una retirada a marchas forzadas hacia la capital.

En Santiago, la noticia del revés hizo entrar en pánico a la población, mientras que los generales patriotas trataban de reagrupar sus fuerzas en derredor del campamento de Maipú.

Cuando O´Higgins supo de los acontecimientos de la capital, apuró su regreso cabalgando día y noche para reasumir el gobierno de la nación.

La presencia del líder hizo retornar la calma en la ciudad y comenzaron los preparativos para la defensa.

A los diez días de la derrota, el Ejército Unido estaba nuevamente en condición de combate con cerca de 4000 hombres de infantería, 22 piezas de artillería y 1000 jinetes, cinco batallones chilenos y cuatro argentinos.

El ejército patriota estaba desplegado en una altura llamada Loma Blanca, a diez kilómetros de Santiago.

El 5 de abril las avanzadas comunicaron que los realistas marchaban en masa hacia el camino que une Santiago con Valparaíso.

San Martín relata así la disposición para el combate:

«Bajo la conducta del benemérito brigadier general Balcarce puse desde luego toda la infantería; la derecha mandada por el coronel Las Heras; la izquierda por el teniente coronel Alvarado; y la reserva por el coronel D. Hilarion de la Quintana; la caballería de la derecha al coronel D. Matías Zapiola con sus escuadrones de granaderos; y Freyre con los escuadrones de la escolta del Exmo. Director de Chile, y los cazadores a caballo de los Andes.»

Al mediodía los ejércitos se hallaban frente a frente. Los patriotas avanzaron hacia las posiciones realistas y entraron en encarnizado combate.

Los realistas resistieron a pie firme durante varias horas pero luego comenzaron a replegarse, terminado derrotados.

A última hora llegó O´Higgins convaleciente de su herida, quien fue aclamado por las tropas victoriosas.

Las pérdidas realistas fueron alrededor de 1000 hombres, doce cañones, 2200 prisioneros y todo el parque y municiones. Osorio se retiró con solamente 1200 hombres hacia Talcahuano pero casi sin armamento.

Allí esperó órdenes del virrey Pezuela, quien dio por perdido el norte de Chile y le ordenó embarcarse para el Perú, quedando en la fortaleza una fuerza de defensa de 1000 hombres al mando del coronel Juan Francisco Sánchez.

Pocos días después de la victoria de Maipú, San Martín emprende el camino a Buenos Aires llegando con sigilo para sustraerse a las manifestaciones de la muchedumbre.

No obstante ello, el Director Supremo, Pueyrredón, prepara una recepción pública en el Congreso que se realiza el 17 de mayo, en honor al héroe de Chacabuco y Maipú.

El objetivo del viaje era apurar la disposición de los fondos necesarios para crear y mantener la flota del Pacífico, que era la única manera de evitar el abastecimiento de los puertos realistas, desde donde podían enviara refuerzos y reconquistar Chile.

Una vez dominado el mar, el camino al Perú estaba despejado.

Las reuniones secretas tuvieron lugar en la quinta que Pueyrredón tenía en el pueblo de San Isidro, y allí concurrieron los miembros de la logia.

Una vez logrado el apoyo, San Martín quiso volver nuevamente a Chile pero quedó detenido en Mendoza debido a las grandes nevadas en la cordillera.

Allí recibe notificación de Pueyrredón diciendo que el empréstito de 500.000 pesos, necesario para equipar a la flota era imposible de lograr.

Es entonces que desde Mendoza envía su renuncia como general del Ejército Unido a los directores Pueyrredón y O´Higgins (4 de setiembre de 1818).

Pocos días después recibe una comunicación del Ministro de Guerra autorizándolo a girar hasta la suma convenida para crear la flota.

La escuadra del Pacífico La flota que dominaría el Pacífico con el pabellón chileno y llevaría al ejército libertador al Perú se formó por astutas y valientes capturas de buques españoles y la compra de naves inglesas y americanas.

El primer buque de guerra fue el bergantín español llamado Águila, de 16 cañones, que entró engañado a Valparaíso luego de la batalla de Chacabuco porque los patriotas dejaron las banderas realistas flameando en la fortaleza.

Fue capturado y, bautizado con el nombre de Pueyrredón.

En su primera misión fue enviado a la isla Juan Fernández a rescatar los patriotas prisioneros de los realistas. Entre ellos estaba Manuel Blanco Encalada, quien sería luego comandante de la flota.

Luego llegó el Windham de 44 cañones, comprado por Álvarez Condarco en Londres. Fue la gloriosa Lautaro.

Con estos dos buques, luego de la victoria de Maipú, persiguieron a la flota española compuesta por la Esmeralda, la Venganza y el Pezuela que bloqueaba Valparaíso y entorpecía la navegación y hostigaban a los buques neutrales que llegaban al puerto.

En abril de 1818, la Lautaro y el Pueyrredón salieron del puerto y se trabaron en combate con la Esmeralda consiguiendo abordarla. Luego de un fiero combate la nave española pudo escapar por su mayor velocidad y dirigirse a Talcahuano.

Aunque no se pudo tomar la presa, desde ese momento, la marina chilena dominó las costas de Valparaíso.

En Julio se compró una corbeta americana que se bautizó como Chacabuco, luego otro bergantín americano que se llamó Araucano.

En agosto llegó un navío poderoso, de 60 cañones, contratado por Condarco en Londres, que se denominó San Martín y se pagó con los fondos que había dispuesto Pueyrredón luego de la renuncia del general.

El mando de la armada fue confiado a Manuel Blanco Encalada.

Los patriota tenían a fines de 1818 una escuadra que podía combatir contra los realistas en el Pacífico.

Mientras tanto, en mayo de 1818, zarpaba de Cádiz con rumbo a Chile, una expedición española de once transportes, que conducían 2000 soldados, escoltadas por dos naves de guerra, una de ellas era la poderosa María Isabel, de 50 cañones.

La noticia se conoció en Buenos Aires, por los agentes del gobierno argentino en Cádiz en el mes de julio.

Pueyrredón envió a los bergantines Lucy y el Intrépido para que se incorporen a la flota chilena.

En agosto arribó a Buenos Aires el Trinidad, uno de los transportes españoles con la tripulación sublevada. De esta manera los patriotas conocieron el punto de reunión y el código de señales de la escuadra realista.

En octubre zarpaba de Valparaíso la escuadra chilena al mando de Blanco Encalada, y comandando la infantería de marina el capitán Guillermo Miller.

Debían interceptar el convoy realista.

Encontraron a la María Isabel en el puerto de Talcahuano, protegida por los cañones de la fortaleza.

En una valiente acción de los marinos y los infantes, capturaron la nave y la llevaron a Valparaíso donde fue bautizada como la O´Higgins.

IIIIIIIVVVI
Bregó por la unidad continental americanaFue un genial estratega de la guerraSubordinó la fuerza de las armas a la políticaAntepuso la ética a los intereses de la políticaNo aspiró al poder ni a los honores personalesRindió culto» a la mesura y a la austeridad

Cayeron en manos de los patriotas cinco transportes con todos sus bagajes.

El resto huyó al Callao. Así, Chile, en poco tiempo dominó el Pacífico.

La última expedición española que partió hacia América había sido aniquilada a fines de 1818.

Llegaba entonces a Valparaíso Thomas Alejandro Cochrane, lord escocés, miembro del parlamento y héroe de muchas batallas en las flotas de Inglaterra.

Había aceptado los ofrecimientos de los agentes de San Martín y O´Higgins en Londres.

Fue nombrado jefe de la escuadra chilena con el grado de Vicealmirante y Blanco Encalada, conociendo la capacidad del nuevo jefe, se puso a sus órdenes.

Los independientes, a fines de 1818 podían dominar el Pacífico.

Éste era el paso previo para poder llevar el ejército al Perú.

Sucesos del año 1819:

En enero, las tropas patriotas al mando del general Balcarce, que sumaban más de 3000 hombres, se dirigen al sur de Chile, para reforzar a las fuerzas de Zapiola, que hostigaban a las del coronel realista Sánchez, acampados sobre las márgenes del Bío-Bío y ocupando la ciudad de Concepción.

Los realistas, que no se habían sentido capaces de defender las posiciones que tenían, habían evacuado la ciudad a fines del año anterior y se habían replegado a la los Ángeles.

Ante el avance de Balcarce, luego de algunas escaramuzas, Sánchez se retira nuevamente hacia el sur, a las tierras de los indios araucanos, encerrándose en la plaza de Valdivia.

Balcarce da por terminada la campaña, pues por tierra era imposible transportar allí grandes ejércitos, y regresa a Santiago.

Ese mismo mes de enero partía la flota chilena al mando de Cochrane, con el navío San Martín, las fragatas O´Higgins y Lautaro y la corbeta Chacabuco. En febrero bloquean el Callao, puerto de Lima, donde se hallaba la flota española del Pacífico, compuesta por las fragatas Esmeralda y Venganza y varias naves menores, protegidas por los cañones de la fortaleza.

Luego de algunos combates navales, apresan a la goleta Motezuma y la flota permanece bloqueando el puerto con algunos buques y con otros hostiga a los puertos del norte.

Vuelve a Valparaíso para abastecer la flota y construir una batería de cohetes, nueva arma ensayada en Europa.

Prepara sus naves y en octubre de ese año intenta nuevamente destruir a la flota española en el Callao.

No tiene éxito por la falla de las nuevas armas pero la flota consigue varias presas en el puerto de Guayaquil y Miller desembarca la infantería en Pisco y ocupa por unos días la ciudad.

Cochrane envía la flota a Valparaíso y sólo con la O´Higgins se decide ocupar Valdivia, al sur de Chile y en los primeros meses de 1820 conquista la fortaleza y expulsa a los realistas que se refugian en la isla de Chiloe.

Mientras el Ejército Unido y la escuadra chilena obtienen estas victorias, y en el norte, Bolívar combate contra el ejército de Murillo por la libertad de Colombia y Venezuela, obteniendo la victoria de Boyacá (7 de agosto), otros hechos ensombrecen el panorama sudamericano.

La opinión de Chile no favorece la expedición al Perú y el mantenimiento del Ejército de los Andes.

Por otro lado, se reciben noticias desde Cádiz anunciando que otra expedición se prepara contra Buenos Aires al mando de José O´Donnell, conde del Abisbal, que transportaría 20.000 hombres.

El Director Pueyrredón solicita que las tropas de los Andes se preparen para marchar a la Capital. San Martín cruza la cordillera con una parte de las fuerzas hacia Mendoza, dejando otra parte en Chile, listas para marchar en cualquier momento.

Por otro lado se produce la sublevación de los caudillos provinciales López, de Santa Fe y Ramírez, de Entre Ríos, apoyados por los Portugueses que ocupaban la Banda Oriental, y levantando las banderas del federalismo, amenazaban el gobierno unitario de Buenos Aires.

El Director Supremo ordena a los ejércitos del Perú, al mando de Belgrano, y al ejército de Los Andes para que marchen a defender Buenos Aires. Belgrano marcha hacia Córdoba y, por correspondencia de San Martín que apela al espíritu patriótico de López, consigue un armisticio con que despeja momentáneamente la amenaza.

La presencia del Libertador en cuyo impide que la provincia se pliegue a los disidentes.

Mientras tanto, San Martín se comunicaba con los miembros de la logia Lautaro para que empujen a los políticos a autorizar la expedición al Perú y se oponía a usar el Ejército de los Andes para reprimir a las provincias disidentes.

En junio renuncia el director Pueyrredón y es reemplazado por Rondeau, quien manda a llamar al general San Martín para combinar los planes de defensa de la Capital en caso de producirse el arribo de la expedición realista que se preparaba en Cádiz.

En el mes de octubre, llegan noticias a Buenos Aires desde Gibraltar, diciendo que el ejército de Cádiz se había amotinado.

Las tropas se negaban a embarcar para el Río de la Plata.

Decían que el motín había sido sofocado por Abisbal pero se cría que el ejército español no estaba en condiciones de emprender, por el momento, la expedición.

El peligro se había disipado.

En ese mismo mes de Octubre, San Martín recibe en Mendoza dos noticias. O´Higgins le comunicaba que tenía todo pronto para la expedición al Perú y que debía cruzar los Andes para ponerse al frente de las tropas.

Por otro lado, el armisticio entre López y el gobierno de Buenos Aires se había roto y Rondeau le pedía que marchara hacia la Capital.

Contestó entonces a Chile que aceptaba la dirección de la empresa y que cruzaría los Andes cuando los asuntos internos se lo permitieran.

Preparó entonces la caballería, unos 2000 hombres para marchar desde San Luis hacia la Capital.

Rondeau se pone al frente del ejército de Buenos Aires y se dirige al límite con la provincia de Santa Fe para batir a los insurgentes, contando que el ejército del Norte avanzaba sobre Córdoba y el de los Andes acudía desde San Luis.

En noviembre el Libertador recibe otra carta del Director anunciándole que debe concurrir a conversar con él por un asunto más importante que la insurrección del litoral.

Se trataba de los proyectos monárquicos que una misión diplomática realizaba en Francia para coronar un príncipe Borbón.

San Martín presenta su renuncia al mando del ejército alegando motivos de salud, los facultativos le prescriben baños termales en Cauquenes, en Chile.

En Buenos Aires rechazan su renuncia diciendo que tiene licencia para mejorar su salud como General de la Provincias Unidas.

Mientras tanto se produce una sublevación en Tucumán contra el ejército del Norte poniendo en prisión al general Belgrano.

El general Cruz, que marchaba hacia la Capital para defender al Director Rondeau, es destituido del mando por un motín en la posta de Arequito (9 de enero) y el ejército marcha hacia Córdoba para ponerse a las órdenes del gobernador Bustos.

Un batallón del ejército de los Andes, acantonado en San Juan, se subleva contra sus jefes y corta los lazos que vinculaban a ésta ciudad con Mendoza.

La anarquía había estallado en las Provincias Unidas. Acta de Rancagua San Martín, que se reponía en Chile de sus dolencias, en conocimiento de éstas revueltas, ordena al coronel Alvarado que cruce la Cordillera con los regimientos de cazadores de los Andes, la artillería y toda la caballería.

 El gobernador de Mendoza, Luzuriaga, renuncia y también cruza los Andes para unirse al ejército.

En Buenos Aires, el Director Rondeau era derrotado en la batalla de Cepeda, el día 1° de febrero, y el victorioso Ramírez impone la disolución del congreso y la renuncia del Director.

No había más autoridad nacional y cada provincia tenia un gobierno autónomo y sus propias tropas.

El ejército de los Andes se encontraba en Chile y la autoridad que lo había formado y a quién respondía estaba disuelta.

Ante este problema, San Martín, que, ya restablecido de su enfermedad se encontraba en Santiago, envía a Rancagua, donde el coronel Las Heras tenía al ejército acantonado, un sobre lacrado que debía abrir en presencia de todos los oficiales.

El 2 de abril, el pliego es abierto.

San Martín había escrito su renuncia, y, alegando que el Director Supremo, de quién su autoridad dependía, estaba depuesto, era el deber de los oficiales elegir a su nuevo jefe.

Si embargo los oficiales consideraron que el mando de su jefe no había caducado pues: «la autoridad que recibió el general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país no ha caducado ni puede caducar, pues su origen, que es la salud del pueblo, es inmudable.»

Esta fórmula es votada por los oficiales unánimemente, y luego se redacta el documento que se conoce como Acta de Rancagua, que fue firmada por todos, y que por más de 50 años permaneció secreta.

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Biografia de José de San Martin:Vida y Obra del Libertador de America

Biografía de José de San Martín
Vida y Obra del Libertador de América

«Lo importante es ser libres; lo demás no importa nada» José de San Martín

BREVE ESBOZO DE SU BIOGRAFÍA: En 2020 se cumpliran doscientos cuarenta y dos años del nacimiento del Libertador, general José de San Martín (1778-1850).

Nombrado jefe del Ejército del Norte, en reemplazo de Belgrano, diose cuenta de que luego de liberar a Argentina y Chile, debía atacar el centro de la dominación realista, en Lima.

Designado gobernador de Cuyo, emprendió la ardua tarea de organizar el Ejército de los Andes.

La victoria de la cuesta de Chacabuco (12 de febrero de 1817) cambió fundamentalmente el panorama de la guerra de la Independencia porque salvó la revolución argentina y dio solidez a lo declarado por el Congreso de Tucumán, el 9 de julio de 1816.

Dicho triunfo fue la consecuencia lógica de su concepción estratégica basada en la conducción armónica de las fuerzas.

Desembarcado en Perú, en septiembre de 1820, luego de diversas vicisitudes, al año siguiente proclama la independencia y asume el gobierno con el título de Protector.

Su encuentro con Bolívar (Guayaquil, 1822) es uno de los grandes hechos de la historia mundial y constituye un enigma apasionante porque ambos libertadores guardaron silencio sobre las razones de su conducta.

Biografia de San Martin

En 1823, instalado en Mendoza, busca en su chacra una vida tranquila y apartada de los rumores y calumnias.

Muerta su esposa, pobre y digno, marcha a Buenos Aires.

Inicia desde aquí el último capítulo de su vida, imponiéndose voluntariamente el destierro, olvidado por todos y lastimado por la maledicencia.

Se embarca rumbo a Southampton; luego pasa a Londres y a fin de 1 824 se instala en Bruselas.

Al tener conocimiento de la guerra con el Brasil, ofrece su espada al gobierno argentino (1827).

Llegado al Río de La Plata en febrero de 1829, ante el espectáculo de la guerra civil desatada en el País, vuelve sin desembarcar.

Vive en su finca de Grand Bourg donde —en 1843— recibe la visita de Juan B. Alberdi.

En 1 848 se instalará en Boulogne Sur Mer.

A mediados de agosto de 1850 es atacado de fuertes dolores de estómago, contra los que lucha con estoicismo.

«Es la tempestad que lleva al puerto», le dice a su hija.

El 28 de mayo de 1880 llegaron los restos del general don José de San Martín.

El transporte ARA Villarino arribó a la rada interior de Buenos Aires, a las 9 de la mañana de este día

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BIOGRAFÍA Y CRONOLOGÍA DE SU VIDA

BIOGRAFÍA: Entre España y el regreso a su patria José de San Martín nació en 1778 en Yapeyú, provincia de Corrientes, virreinato del Río de la Plata.

Su padre fue el capitán Juan de San Martín y Gómez, gobernador del pueblo, y su madre, Gregoria Matorras y del Ser.

En 1784 se afincaron en Cádiz, España, donde San Martín estudió en el Seminario de nobles de Madrid.

Siguió luego la carrera de las armas y en 1789 ingresó en el Regimiento de infantería de Murcia.

Combatió al servicio de España en África, en Oran, en la campaña de Portugal, en Ceuta y Gibraltar, en la posta de Arjonilla, donde casi perdió la vida.

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En 1802 resultó herido gravemente en el pecho.

En 1808 intervino en Andújar.

Con el grado de capitán, combatió en Bailen.

Allí, San Martín tuvo un gran desempeño; fue ascendido a teniente coronel y condecorado con la medalla de oro.

En Cádiz fue contactado por integrantes de la francmasonería, origen de la futura Logia Lautaro de Buenos Aires.

San Martín sabía de la intranquilidad que se vivía en las colonias americanas por el avance de Napoleón en la Península.

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En septiembre de 1811 viajó a Londres donde se reunió con americanos deseosos de luchar por la independencia de su patria.

Los sucesos revolucionarios iniciados en mayo de 1810 en Buenos Aires lo decidieron a regresar.

A bordo de la fragata George Canning, en enero de 1812, se embarcaron junto con él Carlos María de Alvear, Martiniano Chilavert y otros oficiales.

José María de Alvear

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El Regimiento de Granaderos a Caballo

El 16 de marzo de 1812, el Triunvirato confió a San Martín la formación de un cuerpo de caballería.

Así nació el Regimiento de Granaderos a Caballo, del que fue su comandante.

Alvear y José Matías Zapiola fueron los segundos jefes de la unidad. San Martín organizó este cuerpo bajo la rigurosa disciplina de la que se había empapado en los ejércitos europeos.

Después de un breve noviazgo se casó con María de los Remedios de Escalada de la Quintana, de apenas 14 años de edad.

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San Martín participó en el movimiento revolucionario de octubre de 1812, por el que se eligió un nuevo triunvirato que convocó la formación de la Asamblea Nacional, lo que le produjo desavenencias con Bernardino Rivadavia.

Ley de Enfiteusis de Rivadavia-Reparto de la Tierra Publica ...

Mitre señaló: «Esta fue la primera vez que se vio a San Martín tomar parte directa en un movimiento revolucionario…».

El Ejército de los Andes

A San Martín se le encomendó la vigilancia de la costa occidental del Paraná.

Así, el 3 de febrero de 1813 libró con éxito el combate de San Lorenzo, en Santa Fe, donde una vez más estuvo a punto de morir, al quedar atrapado bajo su caballo, siendo salvado por el sargento Juan Bautista Cabral y el granadero Juan Bautista Baigorria.

El Combate de San Lorenzo

El Combate de San Lorenzo San Martin, el Sargento Cabral y ...

San Martín fue nombrado jefe de la expedición al Alto Perú para ir en auxilio del debilitado Ejército del Norte.

El 14 de diciembre de 1813 se reunió con Manuel Belgrano, que había sido el jefe de este ejército, en la posta de Yatasto (provincia de Salta).

También se entrevistó con Martín de Güemes, para sostener una guerra de guerrillas en los montes tucumanos.

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San Martín no era partidario de atacar a los realistas por el Alto Perú. Según su concepción estratégica, los patriotas debían liberar primero a Chile.

Por razones de salud solicitó permiso y se radicó en Córdoba.

Gervasio Posadas, director supremo, lo nombró entonces gobernador intendente de Cuyo en agosto de 1814.

Allí organizó la industria y el comercio para pertrechar al ejército.

En el campamento del Plumerillo, en Mendoza, instaló una fábrica de pólvora, una fundición de artillería, un laboratorio de explosivos y una fábrica de tejidos y tintas para los uniformes de la tropa.

Se aplicó un impuesto sobre los capitales y al consumo de carnes, se redujo el sueldo de los empleados públicos y se admitieron donaciones.

El gobierno de Cuyo en su conjunto se organizó para formar el futuro Ejército de los Andes.

Del otro lado de la cordillera

Con el Ejército de los Andes ya formado comenzó el cruce de la cordillera.

Una vez en Chile, el 12 de febrero de 1817, San Martín derrotó en Chacabuco a los realistas.

Al día siguiente hizo su entrada triunfal en Santiago.

Allí no aceptó el cargo de director supremo, cediéndolo a Bernardo O’Higgins, que había tenido una participación crucial en Chacabuco.

Los realistas bloquearon el puerto de Valparaíso y marcharon con su ejército hasta Santiago. O’Higgins, por orden de San Martín, emprendió la retirada de la zona de Talcahuano.

Reunidas las tropas en Cancha Rayada, fueron derrotadas por un sorpresivo ataque realista; quince días más tarde, ya reorganizadas, triunfaron en Maipú. San Martín comenzó posteriormente a organizar la campaña contra el Perú.

Viajó a Buenos Aires en busca de recursos.

El director supremo Juan Martín de Pueyrredón, que colaboró con entusiasmo durante la campaña de Chile, se mostró más preocupado por las acciones de las montoneras en el Litoral.

Cuando regresaba a Chile, se exigió a San Martín traer a Buenos Aires al Ejército de los Andes, para combatir a los caudillos federales del Litoral y de la Banda Oriental.

El general desobedeció la orden y partió a Mendoza. El nuevo director supremo, José Rondeau, insistió en la necesidad de que San Martín interviniera.

Había llegado muy enfermo a Mendoza; discretamente fue transportado en camilla y escoltado por 60 granaderos hasta Santiago de Chile.

Allí recibió la noticia de la derrota de Rondeau en Cepeda, que puso fin a las Provincias Unidas de Buenos Aires.

Cayó el régimen directorial y cada provincia asumió su propia autonomía.

San Martín fue nombrado por el gobierno chileno jefe del Ejército Libertador del Perú.

De allí partió con casi 5.000 hombres en la flota del almirante inglés lord Cochrane.

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-1-

Bregó por la unidad
continental americana

-2-

Fue un genial estratega
de la guerra

-3-

Subordinó la fuerza de las
armas a la política

-4-

Antepuso la ética a los
intereses de la política

-5-

No aspiró al poder ni a los honores personales

-6-

Rindió culto» a la mesura
y a la austeridad

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El 12 de julio de 1821, San Martín hizo su entrada triunfal en Lima.

El 28 se proclamó la independencia y luego fue nombrado Protector del Perú.

Con este cargo, el general se ocupó de organizar el ejército nacional, dictó la primera constitución, creando además un consejo de Estado y un poder judicial independiente.

Pero San Martín tuvo dificultades en su campaña.

Las tropas eran escasas y existía la amenaza de una fuerza realista de 19.000 hombres. Arenales combatió en las sierras con una parte importante de sus tropas, mientras que Las Heras y Necochea se retiraron del ejército, y Cochrane desconoció la autoridad de San Martín.

Acosado por tantos problemas, pidió ayuda sin éxito al gobierno de Buenos Aires.

Martín Rodríguez gobernaba entonces la provincia de Buenos Aires, y su ministro de Gobierno era Bernardino Rivadavia, que no congeniaba con San Martín, al que responsabilizó por el derrocamiento del primer Triunvirato y por su desgraciada política personal.

Comienzo del ostracismo

Así, San Martín buscó en Simón Bolívar los medios para continuar con su empresa en el Perú.

Independencia de Sudamerica Libertadores San Martin Bolivar ...

Decepcionado, regresó a Valparaíso, donde estuvo muy enfermo.

Ya restablecido, el general viajó a Santiago, y de ahí a Mendoza, a su chacra Los Barriales.

Tempo después regresó a Buenos Aires rara buscar a su hija Merceditas.

Fue recirido fríamente y hasta con cierta hostilidad de parte de las autoridades; por ello, el 10 de febrero de 1824 se embarcó rumbo a Europa junto a su hija.

Al arribar a Francia, se le impidió desembarcar pues llevaba periódicos porteños considerados peligrosamente republicanos.

Entonces partió con destino a Londres en mayo de 1824.

Estuvo en Escocia, donde se lo nombró ciudadano honorífico y se radicó luego en Bruselas, cerca de su hermano Justo.

Cuando se enteró de la guerra de su patria contra el imperio del Brasil decidió regresar.

Se hizo pasar por José Matorras.

Sin embargo, al llegar a Buenos Aires en 1828 se negó a desembarcar.

No quería involucrarse en la guerra civil que se auguraba tras el fusilamiento de Manuel Dorrego.

San Martín se trasladó a Montevideo. Recibió, en tanto, a enviados de su antiguo subordinado, el general Lavalle, gobernador de Buenos Aires, que le ofrecía hacerse cargo del ejército. Rechazó el ofrecimiento, negándose a combatir en luchas civiles y fratricidas.

A partir de 1830, San Martín se estableció en Francia, dos años después estuvo muy grave de salud al contraer el cólera.

Radicado en Boulogne-sur-Mer, llegaron a visitarlo Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento y Florencio Varela.

Tras un largo período de ostracismo, el otrora prócer de Argentina murió en tierra francesa rodeado de su familia, el 17 de agosto de 1850.

La casa de Grand Bourg

La casa de Grand Bourg estaba ubicada a unos siete kilómetros de París.

Tenía un gran salón en la planta baja, mientras que las habitaciones privadas estaban en los dos pisos superiores, desde donde podía observarse el generoso parque que la rodeaba.

La sede actual del Instituto Nacional Sanmartiniano de Buenos Aires es una réplica, con leves modificaciones, de aquella residencia.

En el año 1847, Sarmiento, que había visitado a San Martín en esa casa, contribuyó a construir la imagen del lugar y de esos años:

«Todos los americanos que pasan por Francia desvían su rumbo hacia Grand Bourg, así se llama el lugar de esta romería.

El monumento que los americanos solicitan ver allí es un anciano de elevada estatura, facciones prominentes, mirar penetrante y vivo en despecho de los años.

La residencia de Grand Bourg es un acto solemne de la historia de América del Sur, la continuación de un sacrificio que comenzó en 1822″.

Don Alejandro María Aguado fue quien le prestó el dinero para que adquiriera la casa.

El banquero, radicado por entonces en Francia y convertido en mecenas de artistas, estaba ocupando el cargo de intendente de la comuna de Evry, donde estaba el predio de Grand Bourg.

El encuentro entre los amigos fue providencial, ya que San Martín había dejado de cobrar la pensión que Perú le había dado al partir, y ni Chile ni la Argentina le enviaban un solo centavo.

A esto se sumaba la devaluación de la moneda.

Contaba sólo con las rentas de una casa de Buenos Aires y de la de Mendoza, que no le alcanzaban para vivir.

Al comienzo de la década del ’40, San Martín decidió desprenderse de su casa de Grand Bourg y conservar solamente otra que tenía en París, que también había sido adquirida gracias a la ayuda de su amigo, y que más tarde heredaría Merceditas.

Teniendo en cuenta que ese lugar era su finca predilecta, el hecho de que la abandonara fue comprendido por muchos como prueba de que en sus últimos años había decidido morir en Buenos Aires.

Durante la revolución de 1848 decidió abandonar París.

En una carta fechada en noviembre de ese año y dirigida al presidente peruano Ramón Castillo, le explica las razones de su mudanza:

«A la edad de 71 años, con una salud enteramente arruinada y casi ciego, con la enfermedad de cataratas, esperaba, aunque contra todos mis deseos, terminar en este país una vida achacosa; pero los sucesos ocurridos desde febrero han puesto en problema dónde iré a dejar mis huesos».

Finalmente decidió trasladarse a una ciudad muy cercana a París, con mar y también con ferrocarril, que quedará grabada en la memoria de los argentinos a través de años de reseñas escolares: Boulogne Sur Mer.

El 21 de noviembre de 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda que la familia tenía en el cementerio de la ciudad francesa de Brunoy.

Un año más tarde se inauguró en Buenos Aires la estatua del francés Daumas en honor al Libertador.

En esa ocasión habló Bartolomé Mitre, por entonces gobernador de Buenos Aires y encargado del Ejecutivo nacional.

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En su discurso describe a San Martín como «el genio militar del Nuevo Mundo».

Los primeros reconocimientos a su figura en su propio país llegaron unos diez años después y desembocarían en el cumplimiento del artículo 5 del testamento, por el cual pedía regresar a Buenos Aires.

El general Urquiza firmó un decreto por el cual quedaba inaugurado el homenaje público al Libertador en cuyo transcurso, intelectuales de la época, entre los que figuran Sarmiento, Juan María Gutiérrez y Félix Frías, intentan perfilar la imagen de San Martín.

El 5 de abril de 1877, en el aniversario de la batalla de Maipú, el presidente Nicolás Avellaneda, en un discurso antológico, instó al pueblo a juntar fondos y energías para repatriar los restos del Libertador:

«Las cenizas del primero de los argentinos, según el juicio universal, no deben permanecer por más tiempo fuera de la Patria. (…) Los pueblos que olvidan sus tradiciones,pierden la conciencia de sus destinos y los que se apoyan sobre tumbas gloriosas son los que mejor preparar, el porvenir», dijo en aquel momento Avellaneda.

HITOS DE SU VIDA

1778: Nace en Yapeyú, pueblo de las antiguas misiones jesuíticas, el 25 de febrero, José Francisco de San Martín, hijo del capitán español Juan de San Martín y de Gregoria Matorras.

1783: Su padre es designado agregado al Estado Mayor en Málaga; parte con su familia hacia España, donde San Martín va a cursar sus estudios elementales.

1789: Este año, en el que se declara la Revolución Francesa, San Martín entra como cadete en el regimiento de Murcia.

1797-1811: Lucha, en el ejército español, en diversos lugares y con distinto grado: en el Mediterráneo, contra los ingleses; en la guerra contra Portugal y contra las tropas napoleónicas, en Bailen. Dominada, sin embargo, España por los invasores, pide, en 1811, su retiro del ejército español y se embarca hacia Londres.

1812: Llega a Buenos Aires para ponerse a las órdenes del Primer Triunvirato. Cuando éste cae, en octubre, el Segundo Triunvirato convoca a una Asamblea (que sería la del año 13). El 12 de noviembre contrae enlace con Remedios de Escalada.

1813: El 3 de febrero obtiene un significativo triunfo en labatalla de San Lorenzo. Reemplaza a Belgrano en el mando del Ejército del Norte.

1814: Es nombrado Intendente de la provincia de Cuyo, donde comienza a organizar el Ejército de los Andes.

1816: El 24 de agosto nace su hija Mercedes.

1817: Por el paso de los Patos, atraviesa la cordillera de los Andes. El 12 de febrero triunfa en Chacabuco. «En veinticuatro días hemos hecho la campaña; pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile».

1818: Declarada la Independencia de Chile, es nombrado por O’Higgins General en Jefe del Ejército de ese país. Tras la derrota sufrida en Cancha Rayada (19 de marzo), triunfa en la batalla de Maipú (5 de abril).

1820: Inicia, tras múltiples inconvenientes, la campaña del Perú.

1821: Entra victorioso en Lima y declara la Independencia del Perú.

1822: A puertas cerradas, conferencia, en Guayaquil, con Bolívar, el otro grande de América. Cuando regresa a Lima, reúne al Congreso y delega el mando como Protector del Perú.

1823: Regresa a la chacra de su propiedad, en Mendoza. Ese mismo año fallece, en Buenos Aires, su esposa. 1824: Parte, con su hija Mercedes, hacia Europa.

1829: Regresa al Río de la Plata, con el propósito de intervenir en la guerra contra el Brasil. Pero, frente a la incierta situación política que halla en Buenos Aires, vuelve a Europa, donde había quedado su hija.

1832: En la capital de Francia se encuentra con un antiguo compañero de armas del ejército español -Alejandro Aguado-, quien le facilita el dinero necesario para adquirir una casa en la localidad de Grand Bourg.

1844: Redacta su testamento y expresa en él un deseo: que su corazón sea depositado en Buenos Aires. (La repatriación de sus restos, que se veneran actualmente en la Catedral metropolitana, se llevó a cabo en 1880).

1850: Muere, el 17 de agosto, en su casa de Bouíogne-sur-Mer.

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Retrato de José de San Martín: Según el Historiador Mitre

De “Historia de San Martín” de Bartolomé Mitre

General San Martin Foto Clásica

En los heroicos días de su edad viril, San Martín como la estatua viva de las fuerzas equilibradas, era alto, robusto y bien distribuido en sus miembros, ligados por una poderosa musculatura.

Llevaba siempre erguida la cabeza, que era mediana y de una estructura sólida sin pesadez, poblada de una cabellera lacia, espesa y renegrida que usaba siempre corta dando relieve a sus líneas simétricas, sin ocultarlas. 

El desarrollo uniforme del contorno craneano, la elevación rígida del frontal, la ligera inclinación de los parietales apenas deprimidos sobre las sienes, la serenidad enigmática de la frente, la ausencia de proyecciones hacia el idealismo, si no caracterizaban la cabeza de un pensador, indicaba que allí se encerraba una mente robusta y sana capaz de concebir ideas netas, incubarlas pacientemente y presidir sus evoluciones hasta darles formas tangibles. 

Sus facciones vigorosamente modeladas en una carnadura vigorosa y enjuta, revestida de una tez morena y tostada por la intemperie, eran interesantes en su conjunto y cautivaban fuertemente la atención.

Sus grandes ojos, negros y rasgados, incrustados en órbitas dilatadas, y sombreadas por largas pestañas y por anchas cejas —que se juntaban en medio de la frente al encontrarse hacia arriba formando un doble arco tangente— miraban hondamente dejando escapar en su brillo normal el fuego de la pasión condensada, al mismo tiempo que guardaban su secreto.

La nariz pronunciada y larga, aguileña y bien perfilada, se proyectaba atrevidamente en líneas regulares, a la manera de un contrafuerte que sustentase el peso de la bóveda saliente del cráneo.

Su boca, pequeña, circunspecta y franca, con labios arcaminados, firmes, carnosos y bien cortados, se animaba a veces con una sonrisa simpática y seria, que dejaba entrever una rica dentadura verticalmente clavada.

Los planos de la parte inferior del rostro eran casi verticales, destacándose de ellos horizontalmente la barba cerrada en óvalo, y lo acentuaba como un signo de la voluntad persistente, sin acusar ningún apetito sensual, rasgo que la edad avanzada puso más de relieve.

La oreja, era regularmente grande…

Su voz era ronca, a su talan marcial unía un porte modesto y grave: eran sus ademanes sencillos, dignos y deliberados, y todo en su persona desnuda de aparato teatral, inspiraban naturalmente el respeto sin excluir la simpatía.

Fuente Consultadas:
HICIERON LA HISTORIA BIOGRAFÍAS Tomo 2 El Gral. San Martín

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Enlace Externo:

Diferencias entre Moreno y Saavedra:Decreto de Supresion de Honores

Diferencias entre Moreno y Saavedra: Decreto de Supresión de Honores

Es conocida la rivalidad de criterios políticos, además de la diversidad temperamental, existente entre Saavedra y Moreno.

Conocida es también la doble vertiente, liberal y revisionista, en la interpretación de la historia argentina y los juicios de cada una de dichas corrientes respecto a ambos proceres.

El episodio del banquete y el subsiguiente decreto han sido y son objeto de polémica.

Cornelio Saavedra

►SAAVEDRA CORNELIO:

Presidente de la Primera Junta elegida en Buenos Aires en 1810. Nació en la ciudad de Potosí (hoy Bolivia) y falleció en Buenos Aires.

A los 8 años se trasladó con su familia a esta última ciudad. Estudió en el Real Colegio de San Carlos.

Al crearse el Virreinato del Río de la Plata (1776) se inició en las funciones públicas y fue electo alcalde de segundo voto en el Cabildo.

En 1806, cuando se produjo la invasión de los ingleses, Cornelio Saavedra tuvo una destacada actuación.

Después de la rendición de los británicos se crearon regimientos criollos y fue nombrado jefe del Cuerpo de Patricios.

Sus juicios serenos y la firmeza de su carácter le dieron prestigio.

Durante la revolución del 1º de enero de 1809, Saavedra y los patricios apoyaron al virrey Santiago de Liniers contra los españoles dirigidos por Martín de Álzaga, los que se habían alzado para solicitar mediante una carta su renuncia.

En el preciso instante en que Liniers la iba a hacer efectiva llegó Saavedra junto a otros jefes militares criollos.

El patricio, actuando con firmeza, dijo: «Venga el señor Liniers con nosotros, preséntese al pueblo y si éste lo rechazase en el mando, yo y mis compañeros suscribiremos el acta de su destitución».

Después de este hecho el prestigio de Saavedra creció.

El 20 de mayo de 1810, tras la proclamación de Cisneros como virrey, se entrevistó con el alcalde Lezicapara que se celebrara un Cabildo Abierto.

Dos días después, en dicho Cabildo solicitó la renuncia de Cisneros, acción que fue apoyada por otros patriotas.

Los españoles trataron de atraerlo, nombrándolo en la Junta del 24, pero Saavedra renunció.

Finalmente, el glorioso 25 de mayo fue electo Presidente de la Primera Junta.

Gobernó también durante la Junta Grande, pero el desastre de Huaqui en el Alto Perú eclipsó su estrella.

Para analizar las diferencias veremos  los hechos ocurridos:

1. Para festejar la victoria de Suipacha el Cuerpo de Patricios organizó un banquete. Saavedra, jefe del cuerpo y su esposa, eran los invitados de honor.

2. Moreno, sin estar invitado, se presentó al cuartel. El centinela no le permitió entrar lo que le causó lógico malestar.

3. Al terminar el banquete un oficial en estado de embriaguez tomó una corona de caramelo que ofreció a Saavedra, quien la pasó a su esposa. Con su gesto el capitán Duarte quiso significar que lo coronaba emperador de América.

4. Enterado del hecho Moreno redactó el famoso «Decreto de Honores» esa misma noche, pasándolo para su impresión a la imprenta de los Niños Expósitos, antes de ser aprobado por la Junta.

5. Llevado el decreto a la Junta de Gobierno ésta lo aprobó por unanimidad y lo publicó con fecha 6 de diciembre de 1810.

► MARIANO MORENO

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. P

or dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento.

Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca. 

En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Biografia de Mariano Moreno Un Jacobino en la Primera Junta Patria

DECRETO DEL 6 DE DICIEMBRE:

Como decíamos antes el famoso decreto de supresión de honores que señaló el rompimiento entre Saavedra y Moreno. 

Un incidente había precipitado los hechos.

Un banquete presidido por Saavedra celebrado en el cuartel de Patricios, festejaba la victoria de Suipacha, el 5 de diciembre de 1810.

El capitán Atanasio Duarte, en estado de ebriedad, ofreció un brindis en honor de Saavedra haciendo alusión al «futuro emperador de América» y una corona de azúcar que adornaba la mesa fue entregada a su señora Saturnina Otárola.

Incitado por estos hecho Moreno redacto el decreto de supresión de honores que la Junta luego aceptó en el que se expresaban las tendencias igualitarias del secretario.

Saavedra lo interpretó como alusión personal.

DECRETO DE SUPRESIÓN DE HONORES:

(…) 2a Habrá desde este día absoluta, perfecta, e idéntica igualdad entre el Presidente, y demás Vocales de la Junta, sin más diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.

3a Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y trata
miento, que estén establecidos.

4a Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, o aparato que los distinga de los demás ciudadanos. (…)

8a Se prohibe todo brindis, viva, o aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.

9a No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.

10a Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.

11a Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendió la probidad del Presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones con tra la libertad de su país.

12a No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurren cia pública a los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será despuesto de su empleo.

13a Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que los ejercen.

14a En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia, etc., no tendrá la Junta palco ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano; el Excmo.. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.

15a Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: éstas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habrán cojines, sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.

MARIANO MORENO, ESCRITOS II

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810.

El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta.

Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador.

Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública.

Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad.

El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

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DIFERENCIAS IDEOLÓGICAS ENTRE MORENO Y SAAVEDRA

Diferencias entre Moreno y Saavedra

Mariano Moreno era un espíritu libertario, alejado de toda aspiración individual de poder.

El sueño de igualdad, libertad y fraternidad que había forjado al calor de las ideas de la Revolución Francesa durante su época de estudiante universitario le impedía aceptar la idea de que fuera un solo individuo el que se arrogara el mando de todo un pueblo.

El surgimiento de Napoleón y la situación inestable y desgraciada que estaban sufriendo las colonias a causa de la fragilidad de las monarquías europeas era una prueba de ello. «Ya tuvimos suficientes monarcas, virreyes y emperadores», pensaba Moreno.

Él aspiraba a destruir el orden social establecido para construir en su lugar otro más justo. Había llegado la hora en que las decisiones las tomaría la gente común. Lo importante era conseguir la emancipación, no importaba cómo.

diferencia con Moreno

Saavedra de carácter parco y mesurado, sus palabras parecían revestirse de gravedad en los momentos solemnes.

Al participar en el movimiento revolucionario su propósito era honesto, pero carecía de la inteligencia suficiente para ocupar el alto cargo en que las circunstancias lo habían colocado.

En realidad, él prefería no pensar que aquello era una revolución.

Tendía a imaginar que se trataba de una agitación a nivel municipal solucionada de manera pacífica gracias a su participación en el caso, sustituyendo el virrey nombrado en España por otro surgido de la elección de la mejor gente de su ciudad.

El cambio de gobierno significaba para él la continuación del sistema colonial, sólo que con una administración más honesta, y cierto cambio de situación que implicara el fin de algunos beneficios que favorecían a unos pocos y el mantenimiento de otros.

En Moreno veía el peligro de la agitación, la perturbación. Sin él, la paz de esta transición perduraría, pensaba Saavedra.

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El Modelo Agroexportador de la Oligarquia: Caracteristicas

Características del Modelo Agroexportador de la Oligarquía Argentina

Mil ochocientos ochenta  es un año clave en la historia argentina.

Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto.

El país se hallaba en franco progreso.

En tales condiciones, un hábil político Julio A. Roca llega al poder a  la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada  progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero.

En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

trabajo en el campo durante el modelo agroexportador

► PERÍODO 1880-1890 UN PAÍS AGRARIO

Un nuevo panorama se ofreció para el país a partir de 1880.

Se simbolizó en el lema del gobierno de Roca: Paz y administración.

Se impuso la ley y la Constitución sobre cualquier divergencia interna, con lo que se consiguió fomentar el desarrollo económico y la organización del Estado.

Esto pudo hacerse porque la conquista del deserto dio las seguridades necesarias para el poblamiento y la producción, y porque la federalización de Buenos Aires afirmó la autoridad del gobierno nacional.

El país se presentó entonces en condiciones de entrar en la órbita del comercio mundial.

Lo hizo como proveedor de materias primas de una potencia mundial: Inglaterra.

A la vez que exportaba los productos de la tierra, la nación debía importar la mayoría de las manufacturas para uso interno.

Este esquema si bien proporcionó al país momentos dede prosperidad, creaba una situación de dependenciaa de la economía extranjera.

La política económica se orientó sobre las bases del fomento de la inmigración y la inversión de capitales extranjeros.

A raíz de la nueva política el país experimentó grandes transformaciones: aumento de tierras disponibles a consecuencia de la conquista del desierto; formación de grandes latifundios; generalización en el uso del alambrado para la delimitación de los campos; cría racional del ganado con la introducción de la mestízación aumentó de la cría del ovino estimulada por las demandas de lana; empleo de la industria del frío en la exportación de carnes; difusión del ferrocarril, creando vías de comunicación convergentes hacia el puerto de Buenos Aires: y como consecuencia. se produjo una rápida valorización de la tierra

Buenos Aires y su puerto fueron el núcleo que centralizó los intercambios con el mercado internacional.

Para lograr una efectiva producción era necesario fomentar la inmigración.

El Estado realizó en tal sentido una activa propaganda ofreciendo seguridades: paz interna y posibilidades de trabajo.

La mayoría de los inmigrantes provino de Italia y España; en general su afincamiento no se produjo en el campo sino en los centros urbanos.

Una de las causas de este hecho fue la existencia de grandes latifundios que impidieron la entrega de la tierra en propiedad a los colonos.

Por su parte, las colonias agrícolas existentes no alcanzaron a absorber la masa inmigrada.

Muchos de ellos se ubicaron en las estancias, donde reemplazaron al gaucho.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL MODELO AGRARIO EXPORTADOR

Las características que definieron al modelo agrario exportador fueron las siguientes:

•  La dependencia económica del mercado externo.

La condición de Argentina como país periférico de la economía-mundo capitalista dio lugar a que los centros industrializados europeos tuvieran poder de decisión sobre la organización de la producción argentina.

En el mercado mundial se fijaban los precios de los productos y se decidía el destino de las inversiones de capitales.

De este modo, indirectamente, se determinaba qué productos convenía producir en el país.

El latifundio como unidad de producción agropecuaria. La casi totalidad de la producción destinada a la exportación se obtenía en grandes propiedades rurales ubicadas en la región pampeana.

• La intervención del Estado.

La fuerte expansión de la demanda mundial de productos agropecuarios de clima templado y la disposición en nuestro país de tierras fértiles para esta producción, no eran condiciones suficientes para posibilitar el crecimiento de la producción y de las exportaciones agropecuarias.

El Estado tuvo un papel decisivo para asegurar el funcionamiento del modelo agrario exportador.

Sus acciones más importantes fueron: garantizar la libre circulación de bienes y capitales, favorecer la expansión de la red de transportes y otras obras de infraestructura facilitar la puesta en producción de las nuevas tierras de frontera, estimular la inmigración extranjera para obtener fuerza de trabajo, y organizar unsistenia jurídico y monetario.

• La participación de capitales extranjeros.

Las inversiones de capitales extranjeros fueron un sustento indispensable para el desarrollo del modelo agrario exportador.

Estos capitales estuvieron destinados a realizar las obras que facilitaban el transporte y la comercialización de los productos argentinos en él mercado internacional.

El mayor volumen de las inversiones de capital —de origen inglés—permitió la expansión del ferrocarril y la modernización del puerto de la ciudad de Buenos Aires.

Las inversiones extranjeras también se destinaron a fundar bancos y empresas exportadoras que realizaban los negocios de compra y venta.

Y, finalmente, fueron capitales ingleses los que instalaron los primeros frigoríficos que permitieron que la producción ganadera de carnes y sus derivados llegara a los mercados europeos con mejor calidad y, por lo tanto, obtuviera mayor precio.

En algunas de estas actividades, los capitalistas ingleses se fueron asociando con capitalistas argentinos.

• La inmigración extranjera.

Hacia 1860, la escasez de mano de obra en la zona pampeana planteaba un obstáculo para iniciar la explotación de las tierras.

El problema no podía resolverse esperando el crecimiento vegetativo de la población existente, y la población de otras regiones del país también era escasa y se caracterizaba por su inmovilidad.

La solución se encontró en la incorporación de fuertes contingentes migratorios del exterior.

Entre 1857 y 1914, del saldo inmigratorio neto de 3.300.000 personas, el 90% se radicó en la región pampeana, pero sólo una cuarta parte —800 mil— quedaron en las zonas rurales.

• El desequilibrio regional.

Las producciones destinadas a la exportación se obtenían, fundamentalmente, de la región pampeana del país.

Y en el interior de ésta, Buenos Aires y su puerto fueron el núcleo que centralizó los intercambios con el mercado internacional.

Por esta razón, también en ese núcleo se concentraron los grupos de mayor poder económico y los centros de decisión política que trabajaban por el mantenimiento de este modelo económico que los beneficiaba.

Por estas razones, en las otras regiones del país, las economías extrapampeanas, cuyas producciones no se destinaban al mercado internacional, comenzaron a depender de la economía pampeana.

Este fue el caso, por ejemplo, de la producción de azúcar en Tucumán y de vinos en Mendoza, destinada al abastecimiento del mercado interno.

El fortalecimiento de este modelo de organización de la economía y la sociedad, consolidó el dominio de un grupo social sobre el conjunto de la sociedad.

Los terratenientes exportadores se fueron constituyendo en el grupo de capitalistas agrarios, y actuaron asociados con capitalistas extranjeros.

Características del Modelo Agroexportador de la Oligarquía Argentina

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea

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Objetivos de las Misiones Diplomaticas de Rivadavia y Belgrano en Europa

Objetivos de las Misiones Diplomaticas de Rivadavia y Belgrano en Europa

Misiones de Sarratea, Belgrano y Rivadavia, García

El año 1814 fue de incertidumbre para los hombres de la Revolución, que creían ver todo perdido ante el regreso de Fernando VII a España (mayo de 1814) a quien Napoleón había reconocido sus derechos por el tratado de Valencay (de diciembre de 1813).

Además se tenían noticias de una poderosa expedición que el general Pablo Morillo estaba armando en la península.

Por mucho tiempo se creyó que sería dirigida contra el Río de la Plata (aunque finalmente atacó Venezuela) y no estábamos en condiciones de resistir, máxime después de las derrotas sufridas en el Norte.

rivadavia presidenteEra tal la inquietud que despertaron estos acontecimientos, que hasta se dejó de usar el pabellón de Belgrano, y Brown lució contra Montevideo con bandera realista.

Entonces se envió a Manuel de Sarratea para gestionar el apoyo de Inglaterra, en el caso de que fuéramos atacados por España.

Llegó a Landres a mediados de 1814, pero al poco tiempo Inglaterra firmó con España un tratado, por el cual ésta le ofrecía considerarla como “nación más favorecida si abría el comercio en sus colonias”.

En consecuencia, Strangford recibió órdenes de abstenerse de toda intervención en el Río de la Plata.

Por ello Posadas decidió enviar una nueva misión, no ya con el fin de conseguir exclusivamente el apoyo inglés, sino para demorar la salida de Morillo y tratar de que Fernando reconociese nuestra independencia.

Fueron comisionados Belgrano y Rivadavia, para “felicitar al rey y buscar una ocasión que proporcione la paz”.

Salieron de Buenos Aires a fines de diciembre de 1814; al llegar a Río de Janeiro se entrevistaron conStrangford para saber cual sería su actitud en caso de un ataque de Morillo, cuyas naves era creencia general que estaban por arribar a Río.

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Pero el embajador inglés no podía tomar partido en el conflicto.

Con el mismo objeto y para tratar también la intervención portuguesa en los conflictos con Artigas, quisieron entrevistar a Carlota Joaquina o al Regente, pero no fueron recibidos.

En esos días nuestros emisarios supieron por lord Strangford de la presencia en Río de Manuel J. García, que Alvear había mandado en enero de 1815, para conseguir la protección total de Inglaterra, aunque para ello fuese necesario pasar a depender de ella, pues «las Provincias obedecerán su gobierno y acogerán sus leyes con el mayor placer”.

Llegaban notas para Strangford y para la corte de Londres.

Las primeras no fueron entregadas, sino que García expuso verbalmente sus miras, porque el embajador no podía recibir oficialmente documentos que atentasen contra la aliada de su país.

La segunda comunicación fue confiada por García a Rivadavia y Belgrano, que tampoco la entregaron en Londres.

Rivadavia y Belgrano siguieron viaje a Europa.

Llevaban instrucciones públicas y privadas.

Por las primeras, en Inglaterra se unirían a Sarratea.

Luego Belgrano quedaría en Londres y Rivadavia iría a Madrid para felicitar a Fernando VII por su restauración y procuraría llegar a un acuerdo sobre las colonias, pero con la advertencia de que el pueblo argentino sería consultado sobre las resoluciones que se tomasen.

Las instrucciones privadas especificaban que Rivadavia en España procuraría que se nos reconociera independientes y si no lo lograba, debía gestionar la coronación de un príncipe de la casa real española, con la administración en manos de los americanos.

Si fracasaba, debía buscar el apoyo de alguna potencia que nos ayudase a independizamos.

Cuando llegaron a Londres se enteraron de que Napoleón había regresado a Francia y consideraron que era necesario dilatar las negociaciones hasta que se definiese la situación de éste, así como impedir la salida de Morillo.

Por otro lado, Sarratea consideraba que Fernando no iba a aceptar nuestra independencia.

Por ello decidieron tratar con Carlos IV, alejado de su hijo, para lo que enviaron como mediador al conde de Cabarrús que le debía proponer la coronación de su hijo el infante don Francisco de Paula de Borbón como rey del «Reino Unido del Río dé la Plata”.

Pensaban que sería fácilmente reconocido por las potencias extranjeras, por pertenecer a una casa legítimamente reinante.

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Pero Napoleón fue derrotado en Waterloo y Carlos IV se negó a negociar sin consentimiento de Fernando VII, que quedaba otra vez en sólida posición.

Belgrano regresó a Buenos Aires a informar, y Rivadavia, viendo que no se les daba acceso a las esferas oficiales inglesas, decidió intentar algo en España.

En toda esta gestión sólo contará con las primitivas instrucciones dadas por el gobierno de Posadas, que en esta época sufría el destierro como consecuencia de la revolución de abril de 1815.

Rivadavia se había relacionado en Europa con Juan Manuel Gandasegui, director de la Compañía de Filipinas de Madrid, que había sido enviado por el gobierno español para estudiar los fines que perseguían los diputados criollos.

A todo esto, el nuevo gobierno de las Provincias había revocado los poderes de Belgrano y de Rivadavia y por eso Sarratea se consideraba único representante autorizado con derecho a realizar negociaciones.

Gandasegui le consiguió a Rivadavia una entrevista con el ministro de Estado de España, don Pedro de Cevallos, bajo la promesa de que seria respetada la persona del emisario.

Por su parte Sarratea envió a Cabarrús a la península con la misión de proponer a Cevallos que el Rey concediese a las colonias un soberano elegido entre los miembros de la familia real; pero Fernando VII contestó que no aceptaría la independencia y que solamente estudiaría proyectos que estableciesen su soberanía.

Por su parte, Rivadavia entró en conversaciones con Cevallos, quien enterado de la revocación de sus poderes y de las negociaciones que quería emprender para ganar tiempo, le ordenó salir de España (julio de 1815).

Cuando ya estaba en Francia, le llegaron las instrucciones que tanto había esperado y el nombramiento de diputado en la corte de París.

PARA SABER MAS…

Si hasta 1814 la diplomacia de la Revolución llevaba a Europa una carta de presentación con la intención de exponer los justos derechos de la Provincias Unidas a  darse un gobierno propio, fiel guardián de los derechos del rey Fernando, los avatares de la situación internacional y de la cada vez más delicada Revolución modificaron sustancialmente las expectativas y los términos de las misiones diplomáticas.

Tres fueron los escenarios internacionales que se tuvieron como prioritarios: Madrid, Londres y Río de Janeiro.

La liberación de España, sumada a la derrota de Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma motivaron la misión de Manuel de Sarratea a Londres con la intención de que el gabinete inglés protegiera al Río de la Plata.

De esta primera propuesta y de acuerdo con el fortalecimiento en el contexto diplomático europeo de las ideas monárquicas, fueron derivando los intentos de convertir el proyecto republicano en una monarquía constitucional.

El año 1816 marcó el punto máximo en estas especulaciones.

Ya habían desfilado por Río de Janeiro y Londres Sarratea, Belgrano y Rivadavia, siguiendo este último gestiones tendientes a coronar un príncipe español o bien prestando fidelidad a Fernando VII, en Madrid.

Las gestiones de Manuel José García en la corte portuguesa de Río mostraron otra faceta posible para la salida monárquica: la coronación de un príncipe de la casa de Braganza o el matrimonio entre una princesa portuguesa y el presunto descendiente inca, del plan alentado por Manuel Belgrano en momentos de declararse la independencia en Tucumán.

Desprovisto Fernando VII de todo apoyo para una intervención armada en el Río de la Plata, las conversaciones monárquicas se canalizaron hacia la persona de Luis Felipe de Orleans, sobrino de Luis XVIII, propuesta traída por el coronel francés Le Moyne en agosto de 1818.

En tal sentido, el gobierno envió a Valentín Gómez a Europa para gestionar esta corona junto con el reconocimiento español de la independencia.

Cuando Gómez llegó a París, el candidato ya no era el convenido en Buenos Aires, sino el príncipe de Lúca, Borbón por línea materna.

La disolución del poder central en 1820 dejó sin posibilidades ciertas a cualquiera de estas pintorescas y variadas soluciones monárquicas.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

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La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes Causas

La Batalla de Mborore Guaraníes contra Bandeirantes
Causas y Consecuencias

Hay batallas que sólo sirven para entretener a historiadores.  Pero hay otras que fueron realmente importantes y a veces no son las más difundidas.

Por ejemplo la batalla de Mbororé, que nadie recuerda hoy y sin embargo ha sido la mas trascendente acción bélica de nuestra historia puesto que impidió que la actual Mesopotamia argentina fuera hoy territorio brasileño.

No es reprochable que no queden memorias de esta acción.

Ocurrió hace más de tres siglos y los contendientes fueron habitantes de dos imperios ya olvidados: por un lado los guaraníes que vivían en las reducciones jesuitas en lo que hoy es Paraguay, Misiones y Corrientes, una verdadera nación con leyes, idioma y economía propios.

La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes

Los otros protagonistas de la batalla de Mbororé fueron los bandeirantes, aventureros que tenían su centro de acción en Sao Paulo y eran una mezcla de portugueses, mestizos e indios tupíes, verdaderos piratas de la tierra, desacatados de toda autoridad y profesantes de un vago cristianismo sincretizado con toda clase de supersticiones.

Agrupados libremente en compañías o «bandeiras», tal como los bucaneros del Caribe, incursionaban sobre las misiones de la Compañía de Jesús en busca de esclavos.  Pues los jesuitas habían enseñado a sus neófitos a profesar toda suerte de oficios, pero eran indefensos como corderos.

Desde 1620 en adelante los avances de las «bandeiras» se hicieron tan atrevidos que los hijos de Ignacio de Loyola prefirieron abandonar algunas de sus reducciones y trasladar poblaciones enteras antes que seguir exponiéndose a esos ataques.

Sabían que era necesario rogar a Dios pero también dar con el mazo… Los jerarcas de la orden deliberaron, pues, en Buenos Aires, y firmemente resolvieron defenderse.

Trasládase a varios jesuitas que habían sido militares antes de ordenarse sacerdotes y les encomendaron la organización castrense de los guaraníes.

Luego obtuvieron que el rey de España levantara la prohibición que vedaba a los indios el manejo de armas de fuego.

Adquirieron todos los artefactos bélicos disponibles y, no desdeñando los recursos espirituales, consiguieron del Papa un Breve que fulminaba con excomunión a todo cristiano que cazara indios.

Pero cuando el jesuita que portaba el documento papal lo difundió en Sao Paulo corrió peligro de ser linchado: una de las industrias paulistas era, precisamente, la caza de guaraníes para proveer mano de obra gratuita a los ingenios  y fazendas de la región.

A fines de 1640 los jesuitas tuvieron evidencias de una nueva incursión de bandeirantes más numerosa que las anteriores.

Apresuradamente concentraron a sus bisoños soldados y maniobraron hasta esperar a los paulistas en el punto de Mbororé, en la actual provincia de Misiones, sobre la ribera derecha del Alto Uruguay.

Más de 10.000 soldados armados con toda clase de elementos se aprestaron a defender su tierra; centenares de canoas y hasta una balsa artillada formaban parte del ejército de la Compañía de Jesús

Los portugueses venían en 300 canoas y estaban tan acostumbrados a arrear sin lucha a los pacíficos guaraníes, que no tomaron las mínimas previsiones aconsejables.

Unas oportunas bajantes del río que naturalmente los religiosos certificaron como ayuda providencial contribuyeron a desordenar a los invasores.

El 11 de marzo de 1641 los soldados de Loyola empezaron a arrollar a los bandeirantes: la batalla duró cinco días.

El ingenio jesuita había provisto a sus discípulos de armas tan curiosos como una catapulta que arrojaba troncos ardientes.

Finalmente, los paulistas debieron huir desordenadamente por la tupida selva.  Anduvieron diez días arrastrando a sus heridos y enterrando a sus muertos.

Pero los jesuitas estaban resueltos a terminar con la cuestión paulista.

El día de Viernes Santo, mientras los derrotados oraban por su salvación, los guaraníes dieron cuenta de los últimos restos de la bandeira. 

Los contados sobrevivientes, acosados por las fieras, los indios caníbales y la selva, tardaron un alto y medio en regresar a Sao Paulo.  Fue un escarmiento definitivo.

No hubo más bandeirantes sobre el imperio jesuítico, que desarrolló  desde entonces todo su hermético esplendor.

Si no hubiera sido por esa batalla curiosamente anfibia, con varias etapas en el río y otras en la selva, el avance portugués se habría extendido infaliblemente sobre Misiones, Corrientes y hasta Entre Ríos, y el mismo Paraguay no se hubiera salvado de la anexión.

Así de pequeñas son las causas que colorean en definitiva los mapas de los continentes.

La olvidada y remota batalla de Mbororé salvó esa vasta comarca que seria más ancha si la diplomacia portuguesa y su sucesora, la de Brasil, no hubieran avanzado al estilo bandeirante sobre nuestro noreste.

Pero no hubo guaraníes valerosos ni jesuitas decididos para oponerse a esta acción.  Y en cambio sobró imprevisión e incapacidad para dejar perder esa parte de la herencia nacional.

Ver Los Jesuitas en América

Bibliografía: Conflictos y Armonías En La Historia Argentina de Felix Luna

Ejército de los Andes de San Martin: Organización y Preparativos

Ejército de los Andes de San Martin: Organización
y Preparativos De Su Plan Continental

En el Río de la Plata la liberación de los países no fue un proyecto de inspiración meramente local sino que pretendió, desde sus orígenes, la independencia de toda la América hispana.

Ese proyecto continental tuvo al general José de San Martín como figura decisiva que no sólo concibió el plan de la guerra de emancipación sino que junto con el venezolano Simón Bolívar lo llevó a cabo.

En 1814 tras haber obtenido su relevo del comando del Ejército del Norte, San Martín pasó una temporada en Córdoba para restablecer su maltrecha salud.

Durante ese descanso serrano trazó el camino hacia la victoria.

Ejército de los Andes de San Martin: Organización y Preparativos

• Los Preparativos:

Como primera medida logró que se lo designara gobernador intendente de Cuyo.

Pronto, mediante el recurso de exponer llanamente los peligros que amenazaban la causa de la libertad, consiguió la adhesión incondicional de la población.

La gente de las actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis –castigadas en su economía porque el comercio con Chile, que era una de sus mayores fuentes de ingresos, estaba suspendido– protagonizó tiempos de enorme esfuerzo y dura prueba.

Más allá de la anécdota que inmortalizó la donación de alhajas por parte de las damas mendocinas, todos dieron todo: humildes y encumbrados ofrecieron su persona y sus bienes al Ejército de los Andes.

Se crearon nuevos impuestos y cada familia tuvo que declarar el valor de sus posesiones, bajo pena de pagar el doble si se falseaban los datos.

Se confiscaron propiedades de enemigos de la independencia. Parte de lo recaudado se destinó a la formación de un fondo para reforzar los sueldos de la tropa.

Jóvenes y viejos se alistaban a diario para adiestrarse en el campamento de El Plumerillo, que se instaló lejos de la ciudad para que los soldados no se distrajeran con las tentaciones propias de un centro urbano.

En las dos principales escuelas de varones, los chicos de siete a quince años se agruparon en batallones y compañías. Mendoza se transformó en una fábrica de material bélico.

Se fundían cañones, se producían municiones y pólvora «tan buena como la superfina de Inglaterra a la cuarta parte del costo» (según se enorgullecía el propio San Martín), se tejían paños y se cosían prendas.

Gracias a que no fue necesario escatimar tiros durante la instrucción, los reclutas mejoraron su puntería y, al familiarizarse con el estruendo de disparos y cañonazos, ganaron en serenidad.

• Energía inagotable

San Martín, por su parte, desplegaba una actividad prodigiosa; no dejaba librado al azar ni el más insignificante de los detalles.

Ascendido a coronel en enero de 1815, su popularidad aumentó.

Estaba en contacto permanente con vecinos de la más diversa condición.

Supervisaba incluso la preparación de la comida y, al compartir la mesa con oficiales y soldados, aprovechaba para enseñarles normas de urbanidad.

Participaba en los ejercicios matinales y explicaba a veces como instructor, otras como partenaire, el manejo de la espada.

El ejército crecía bajo su metódica dirección.

Para desalentar a espías y traidores, San Martín se valía de métodos tan duros como ingeniosos.

Dictó numerosas ordenanzas que penaban faltas y delitos cometidos por sus subordinados.

Disfrazado de paisano se presentaba de noche ante los centinelas y les proponía que le vendiesen las armas y desertasen; más de una vez la lealtad de sus hombres lo puso en un aprieto y sólo dándose a conocer se salvó del degüello.

Los que pasaban información a Chile eran condenados a servir en las obras públicas «con un rótulo en la frente que diga: infieles a la patria».

Cuando el Congreso nacional se instaló en Tucumán, en marzo de 1816, San Martín presionó para que se declarara la independencia.

También presentó enérgicos reclamos ante la burocracia porteña, que no atendía con la necesaria prontitud sus pedidos de dinero y equipamiento

Para completar la cantidad prevista de cuatro mil efectivos en incorporar a los esclavos negros que los religiosos de San Agustín y las familias pudientes tenían a su servicio.

Como encontró resistencia a la iniciativa, hizo difundir la noticia (inexacta) de que había acordado con el Director Supremo la abolición de la esclavitud, y sugirió que era preferible un rasgo de generosidad por parte de los amos antes de que una ley los obligara a ceder.

Con esta estratagema logró que quedaran en libertad las dos terceras partes de los aptos para las armas.

• Organización del El Ejército de los Andes:

Para albergar a los soldados que iban llegando, darles instrucción y preparar todo lo concerniente a la expedición

La tarea fue ímproba, sólo realizable por un héroe de su talla, porque todo estaba por hacer y no contaba con el dinero necesario, pese a los esfuerzos del gobierno y de todo el pueblo de Cuyo.

Por eso tuvo que aguzar su ingenio para sacar el mayor provecho posible de los elementos que estaban a su alcance, contando para ello con eficaces colaboradores.

La base de su ejército fue el cuerpo de auxiliares de Chile, que al mando de Las Heras había intervenido en los sucesos de 1814, que culminaron en Rancagua.

San Juan, San Luis y Buenos Aires enviaron hombres.

Se incorporaron también oficiales y soldados chilenos, con los que San Martín pensaba formar la base del ejército chileno cuando ocuparan el país; O’Higgins fue asimilado con el grado de brigadier general de las Provincias Unidas.

Para llegar a contar con los 5.000 hombres que necesitaba, solicitó la cooperación de voluntarios; se hizo una leva de vagos y fueron incorporados 700 esclavos de 16 a 30 años de edad; no se permitió alistarse a los que trabajaban en la agricultura y en el comercio.

Para la fabricación de armas se organizó una fabrica, dirigida por fray Luis Beltrán, sacerdote argentino que actuó en Chile hasta Rancagua y que poseía profundos conocimientos de física, matemáticas y fabricación de armas.

Se instaló un laboratorio, bajo la dirección de Alvarez Condarco, para fabricar pólvora con el salitre de la provincia.

Un serio problema era proporcionar vestuario a los soldados.

San Luis envió bayeta, que fue teñida de azul, y el resto se fabricó en Mendoza; las mujeres cosieron gratuitamente los uniformes.

Con los restos de cuero del ganado faenado, los mismos soldados confeccionaron zapatos, que forraban con trozos de lana donados por el pueblo; con el cuero y los cuernos fabricaron chifles para llevar agua.

Para alimentar a la tropa durante la marcha, San Luis proporcionó ganado, preparándose charqui y una pasta de charqui molido con grasa y ají picante, que comían disuelta en agua hirviendo.

También llevaron galleta, aguardiente, cebollas y ajos para combatir el frío y el apuramiento. (imagen: O’Higgins)

En Buenos Aires y Mendoza se fabricaron 36.000 herraduras para las 12.000 mulas y 1.500 caballos que necesitaba el ejército para transporte y formación de la caballería, que también necesitó clarines y monturas.

Buenos Aires envió un puente de cuerdas; también se llevaron remedios en número suficiente.

En todos estos preparativos colaboraron los gobernadores Vicente Dupuy, de San Luis, y José Ignacio de la Roza, de San Juan, así como el pueblo cuyano.

El director Pueyrredón prestó su apoyo incondicional; decía en una carta: ….. aquí me miran atrozmente, diciendo que desatiendo a la defensa de esto (del Norte), que no pago a las viudas, asignaciones y oficialidad por contraerme todo a Mendoza.

Pueyrredon Martin Director Supremo

Sin embargo, nada me arredra, porque yo obro lo que considero el mayor bien del país en general.

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San Martín entendió que habían fracasado todos los intentos de derrotar a los realistas por el camino del Alto Perú y, tomando muy en cuenta un plan elaborado en 1801 por el militar inglés John Maitland, decidió que la estrategia más efectiva consistía en cruzar la cordillera, con la ayuda de los patriotas chilenos liberar Chile y de allí marchar por mar hacia Lima y, en combinación con Simón Bolívar, terminar con la base del poder español en América.

Para transportar agua resolvió usar cuernos de vaca para fabricar recipientes individuales para cada soldado.

La comida era el «charquicán», un alimento basado en carne secada al sol, tostada y molida, condimentada con grasa y ají picante. Prensado era fácil de transportar y se preparaba agregándole agua caliente y harina de maíz. (fuente: elhistoriador.com.ar)

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Para mantener el buen estado moral de la tropa, San Martín introdujo la religión, mediante la obligación de oír misa los domingos, hablándose en el sermón de los deberes para con Dios y con la Patria.

Se creó un tribunal de guerra, presidido por Bernardo Vera y Pintado como auditor de guerra; se organizó el cuerpo médico con Diego Paroissien (inglés naturalizado) como cirujano mayor y el limeño Zapata como segundo.

El 5 de enero de 1817 fue nombrada generala del ejército la Virgen del Carmen, y también en la iglesia matriz se juró la bandera, que habían confeccionado las damas mendocinas.

Los nombramientos más importantes recayeron en Miguel Estanislao Soler, jefe del Estado Mayor, y como segundo, el coronel Antonio Beruti, presbítero Lorenzo Guiraldes, capellán del ejército; secretario fue el humilde emigrado chileno José Ignacio Zenteno; edecanes, coronel Hilarión de la Quintana, teniente coronel Diego Paroissien y sargento mayor Álvarez Condarco; agregados al estado mayor, figuraban los coroneles Enrkiue Martínez, Ramón Freyre y Lucio Mansilla.

Entre los oficiales iban Mariano Necochea, Juan Lavalle, Ambrosio Crames, Rudecindo Alvarado, Federico Brandzen, etc. O’Higging era comandante del cuartel general y San Martín general en jefe.

Victorias del ingenio

Muchos historiadores confieren a las tretas ideadas por San Martín para desorientar al enemigo tanto valor como a su capacidad netamente militar. En su mayoría tenían por finalidad hacer creer al presidente de la Real Audiencia de Chile, Francisco Marcó, que la invasión se produciría por el sur, para debilitarlo obligándolo a desplegar sus fuerzas sobre un frente de casi ochocientos kilómetros.

El Libertador invitó a los indios pehuenches a conferenciar, seguro de que lo que se dijese llegaría a oídos de los españoles. El parlamento se concretó en septiembre de 1816 y duró ocho días.

Después de entregar a los indígenas licor y otros regalos, San Martín les habló de la patria, de la unión entre hermanos, y les pidió permiso para cruzar a Chile a través de sus territorios.

Los pehuenches no tardaron en revelar a los españoles lo que acababan de escuchar. « Un gran mal me habrían hecho esos miserables si hubieran sido fieles en esta vez», dijo después San Martín.

Para reforzar el embuste, hizo circular la versión de que había contratado a un ingeniero francés para construir un puente sobre el río Diamante, al sur de Mendoza, y anunció que los pehuenches se sumarían al ejército; esto alarmó a los españoles, temerosos de que San Martín intentara ganarse también a los indómitos araucanos del sur chileno.

El Cruce

San Martín, dando nuevas muestras de su agudeza reflexiva, decidió fraccionar lis tropas para evitar la congestión en los desfiladeros cordilleranos, y organizar el avance por jornadas para vencer gradualmente los obstáculos que la geografía se empecinaba en oponerle.

Cruce de los andes Plan Continental

En el acarreo de este equipo pesado colaboró un grupo de mineros púntanos, que además se encargaba de despedazar los peñascos que obstruían las sendas.

Mientras tanto, San Martín avanzaba por el camino de Los Patos con el grueso del ejército. Estaba enfermo, pero eso no disminuía su audacia.

El cruce de los Andes insumió veinticuatro días.

Viajeros que se aventuraron por el mismo rumbo en esa época coinciden en relatar que se transitaba por huellas donde apenas cabían las patas de las cabalgaduras, al borde de profundísimos precipicios y sobrefaldas tan estrechas y derechas que daban miedo.

Antes de llegar a los contrafuertes montañosos el trayecto era sofocante, porque el salitre suspendido en el aire provocaba una sed abrasadora que el agua no conseguía aplacar. Después, lo peor era la crudeza de la temperatura.

Héroes de carne y hueso

La base de la alimentación era un plato regional llamado valdiviano, que se hacía con charqui machacado, grasa, rodajas de cebolla cruda y agua hirviente.

También se llevaba ganado en pie para la provisión de carne fresca y hasta un poco de queso de Holanda y ron, que estaban reservados a los oficiales.

Los soldados usaban zapatones confeccionados con el cuero sobrante de las reses que se faenaban para el consumo y forrados con trapos de lana.

Para cubrirse tenían ponchos y frazadas traídos desde San Luis.

El cruce de los Andes sólo es comparable con los que realizaron en los Alpes el cartaginés Aníbal y Napoleón Bonaparte.

Pero uno lo hizo guiado por el odio hacia Roma y el otro por su propia ambición.

El coraje de los que llegaron a Chile y los que quedaron en el camino tuvo una sola fuente de inspiración: la búsqueda de la independencia.

Ver: Historia de las Bóvedas de San Mantín

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El Negro Falucho, el Patriota del Ejercito Libertador

FALUCHO Y LOS NEGROS DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES

Antonio Ruiz, llamado Falucho (1795-1824), era un esclavo nacido en Buenos Aires, liberto del vecino de esa ciudad Antonio Ruiz, de quien tomó nombre y apellido.

Como tantos otros negros esclavos, integró los cuerpos de infantería de nuestras campañas de la independencia.

A los morenos se les prometía la libertad a cambio de que sirvieran a la Patria.

En el ejército de los Andes formaron los batallones de Cazadores 7° y 8°, que lucharon con bravura en Chacabuco y en Maipú.

ejercito de los andes, y el negro falucho

En el ejército a todos los negros se los llamaba «faluchos», para obviar el nombre genérico de «catingas» que tanto disgustaba a San Martín y era usado despectivamente por la soldadesca que no era de color.

Cuenta la historia que después de Chacabuco, el Libertador recorrió el campo de batalla y, descubriéndose ante un montón de cadáveres de soldados negros, exclamó a media voz, para sí mismo: «¡Mis pobres negros!».

Los batallones 7° y 8° fueron fundidos, después de Maipú, en el Regimiento Río de la Plata, que prestó servicios en Lima y El Callao.

En esta ciudad el regimiento ocupó sus fuertes desde 1821, hasta que, el 6 de febrero de 1824, descontento por la falta de paga desde cinco meses atrás, se sublevó e izó la bandera española en el Real Felipe.

El negro Falucho, que estaba de guardia en el torreón esa noche aciaga, se opuso a rendir honores a la bandera del rey.

Fue fusilado por sus camaradas contra las murallas del bastión mientras gritaba «¡Viva Buenos Aires!».

Refiere José Zapiola, en sus Recuerdos, que Falucho era de poco más de cuatro pies de estatura y llevaba la gorra inclinada sobre su oreja izquierda.

El general Tomás Guido dijo en 1864: Recuerdo perfectamente al soldado Falucho que pertenecía al batallón N°8″.

El general Miller recordó «al morenito Falucho, de la Compañía de Cazadores del número 8, que tomó una bandera en Maipú».

Fuente Consultada Para El Contenido:
100 Historias de la Historia Argentina – Norberto Chab.

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El Congreso de Tucumán de 1816 Antecedentes y Resumen del Desarrollo

El Congreso de Tucumán de 1816
Antecedentes y Resumen del Desarrollo

El 24 de marzo de 1816 inauguró sus sesiones el Congreso convocado por la Junta de Observación. Trasladado luego a Buenos Aires durará hasta 1820.

Asistían diputados de todas las provincias, excepto la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.

No concurre Paraguay que ya ha declarado su independencia.

La situación externa era sumamente grave.

Fernando VII restaurado en el trono español se preocupaba en dominar los movimientos revolucionarios de las Colonias.

Los ejércitos realistas vencían en toda América, excepto en Buenos Aires.

Este Congreso se reunió en momento críticos, porque en el norte se acababa de perder el Alto Perú; en el oeste, Chile estaba en poder de los realistas, que habían vencido en Rancagua; en el litoral, Artigas dejaba sentir su influencia; en Europa, la Santa Alianza prometía ayudar a los monarcas a reconquistar las posesiones insurrectas; y dentro del país, la anarquía se insinuaba amenazadora.

Como sede del Congreso fue elegida la ciudad de Tucumán, lugar equidistante de todas las provincias.

En los primeros días de marzo de 1816, empezaron a llegar los diputados, muchos de los cuales habían tenido que recorrer grandes distancias a caballo o en galera.

Los sacerdotes se alojaron en los conventos y los restantes lo hicieron en las casas de las principales familias.

• ►Peligros para la libertad de América:

A comienzos de 1816 y en vísperas de reunirse el Congreso de Tucumán, graves peligros amenazaban la Revolución de los países hispanoamericanos.

En el orden externo, la restauración del monarca Fernando VIl y sus procedimientos absolutistas de persecución de los liberales indicaban claramente a los gobiernos de América hispana que debían reanudar con mayor empeño la lucha por la emancipación.

Las armas españolas vencían desde México hasta el Cabo de Hornos.

El sacerdote Morelospatriota mexicano— había caído fusilado en manos de sus enemigos, mientras la tan anunciada expedición de Morillo —que amenazó en principio el Río de la Plata— doblegaba a los patriotas de Venezuela y Colombia, y en esta forma quedaba sofocada la insurrección en el Norte de la América del Sur.

En Chile la situación no era mejor, por cuanto después de Rancagua, los realistas dominaban ese territorio con un poderoso ejército.

En esas circunstancias, la Revolución argentina era la única que mantenía erguido el estandarte de la rebelión, aunque perdido el Norte del territorio y amenazada por el enemigo después de la derrota de Sipe-Sipe.

Para colmo de males, el tradicional peligro portugués se hizo presente una vez más en ese año de 1816—llamado «de prueba»— y en el mes de agosto los ejércitos lusitanos invadieron la Banda Oriental.

En el orden interno, el mayor problema lo representaba la falta de unidad del país.

En efecto: Artigas había formado una liga de provincias federales, las cuales negaron obediencia no sólo al Director Supremo sino también al Congreso; de tal manera, la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no enviaron diputados y Córdoba demostró bastante recelo hacia la asamblea.

En Salta se había producido un serio incidente entre Güemes y Rondeau, solucionado después de momentos inquietantes, y en la propia Buenos Aires la agitación federal había encontrado apoyo en destacadas figuras, quienes pretendieron impedir el arribo a la ciudad del nuevo Director Pueyrredón.

Casa del congreso de tucumán en 1816

casa del congreso de tucumán en 1816

• ► EL CONGRESO:

Entre los representantes, se destacaban fray Cayetano Rodríguez, que fue el cronista del Congreso, doctor Pedro Medrano, doctor Juan José Paso, el sacerdote Antonio Sáenz (por Buenos Aires); Juan Martín de Pueyrredón (por San Luis); Tomás Godoy Cruz (por Mendoza); Francisco Narciso de Laprida y fray Justo Santa María de Oro (por San Juan); doctor José Mariano Serrano (por Charcas), etc.

En total concurrieron siete diputados por Buenos Aires, cinco por Córdoba, cuatro por Chuquisaca, tres por Tucumán; Catamarca, Salta, Santiago del Estero y Mendoza, enviaron dos cada una; Jujuy, San Luis, La Rioja, San Juan, Cochabamba y Mizque, un diputado cada una.

Las provincias del litoral y la Banda Oriental no concurrieron por estar bajo la influencia de Artigas, que reunió un Congreso en Paysandú.

El 24 de marzo de 1816, se inauguraron solemnemente las sesiones con asistencia de dos tercios de la representación total, que eran los que ya estaban en la provincia.

Doña Francisca Bazán de Laguna, cedió su casa que fue arreglada convenientemente para proporcionar una ami3lia sala de sesiones; las sillas fueron prestadas por los conventos de San Francisco y Santo Domingo y la mesa escritorio y el sillón destinados al presidente, por Bernabé Aráoz.

El presidente se renovaba mensualmente, el primero fue el doctor Medrano.

Se eligió como secretarios a los doctores Paso y Serrano.

El Congreso tuvo como objetivos fundamentales, nombrar director  declarar la independencia y dictar una Constitución.

Elección de Pueyrredón

Cuando llegó a Tucumán la renuncia de Álvarez Thomas, se resolvió nombrar un nuevo director propietario.

Las opiniones estaban divididas en cuanto al candidato, pues se propiciaba el nombramiento de Belgrano, San Martín, Pueyrredón y José Moldes, que era temido por ser decididamente enemigo de Buenos Aires y demasiado vehemente para dirigir al país en circunstancias tan críticas.

Como se pensaba que Güemes apoyaría su candidatura, se envió a Salta al diputado fray Pedro Ignacio Castro Barros, con el pretexto de que pronunciara un sermón patriótico.

En las conversaciones que mantuvieron, el caudillo le aseguró que no ejercería influencia en favor de Moldes, sino que sus diputados apoyarían a Pueyrredón, que era el hombre sereno y poseedor de las cualidades necesarias para gobernar en esos momentos.

Cuando cayó el Primer Triunvirato, Pueyrredón fue confinado en San Luis. San Martín pasó por esa provincia en ocasión de ir a hacerse cargo del gobierno de Cuyo, manteniendo ambos algunas entrevistas que sellaron su amistad.

En noviembre de 1814, y con consentimiento de Posadas, Pueyrredón pasó a Mendoza y al año siguiente quedó libre, regresando a Buenos Aires.

La mayoría de los diputados se indinaba por San Martín, pero los representantes de Cuyo se opusieron a su elección, porque en esa forma no podría cumplir su plan emancipador.

Finalmente se eligió a Pueyrredón el 3 de mayo de 1816, por 23 votos contra 2, siendo presidente del Congreso, Castro Barros.

En seguida el nuevo director viajó a Jujuy con el objeto de poner fin a las querellas entre Guemes y Rondeau ; a su paso por Salta conferenció con Guemes y en Jujuy lo hizo con Rondeau (quien consideraba que seguía siendo director supremo, porque él nunca había renunciado al cargo).

Como sabemos se nombró a Belgrano en reemplazo de Rondeau, como jefe del ejército del Norte, porque se temía una conspiración dentro de ese ejército por el nombramiento de Pueyrredón.

Cuando estaba en el Norte, Pueyrredón recibió una carta de San Martín en la que le daba cuenta de sus planes de pasar a Chile; el Director le contestó que estaba resuelto a apoyar la empresa, cuyos detalles quedarían arreglados en la entrevista que tendrían en Córdoba. Pueyrredón regresó desde Salta a Tucumán.

Efectuado el nombramiento de directos supremo, quedaban por resolver tres puntos capitales: la declaración de la independencia, la toma de gobierno y la redacción de una Constitución.

El 6 de julio Belgrano, procedente de Buenos Aires, fue recibido en sesión secreta, donde expuso sus ideas sobre estos asuntos; él había llegado recientemente de su misión en Europa y declaró que en el Viejo Mundo la tendencia general era volver a los sistemas monárquicos.

En consecuencia, aconsejaba establecer aquí una monarquía temperada, llamando a la dinastía de los Incas “por la justicia que en sí envuelve la restitución de esta casa”; además indicó la necesidad de declarar lo antes posible nuestra independencia.

Iguales mociones hacía San Martín desde Mendoza, cuando escribía a Godoy Cruz:

“Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra independencia Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional, y por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos” .

También apoyaba la instalación de una monarquía, porque consideraba que no estábamos preparados para gobernarnos bajo el sistema republicano y que por el contrario, era necesario una mano fuerte que pusiera en orden al país.

El 4 de febrero de 1817 el Congreso realizó su última reunión en Tucumán ya que los diputados resolvieron trasladar las sesiones a Buenos Aires, debido a la consolidación realista en el Alto Perú y al peligro de que ocupara el noroeste argentino.

El 19 de abril se llevó acabo una sesión preparatoria y el 12 de mayo de 1817 quedó habilitado el Congreso en Buenos Aires.

En agosto de 1817 el Director Pueyrredón formuló algunas observaciones al Reglamento sancionado en noviembre de 1816 y el 3 de diciembre siguiente quedó promulgado el Reglamento Provisional de 1817, que entró en vigor el 1º de enero de 1818.

Fue dictado para que tuviera vigencia hasta la promulgación de una Constitución definitiva.

El 22 de abril de 1819 el Congreso sancionó la Constitución definitiva de las Provincias Unidas.

Su forma era centralista, por lo tanto unitaria, y su espíritu estrictamente republicano, pese a que ha sido calificada de monárquica con el argumento de que una posterior reforma podía modificar la forma de gobierno.

Se ha atribuido esa intención a los congresales, en virtud de las negociaciones que se realizaban en Francia para coronar al duque de Lúea en las Provincias Unidas.

Sin embargo, estas negociaciones, como ya quedara señalado en la entrada correspondiente, tenían una finalidad que apuntaba más a procurar la intervención de Francia para que Fernando VII postergara la expedición militar al Río de la Plata, y ganar tiempo para afirmar la revolución, que a instalar realmente una monarquía en las Provincias Unidas.

La constitución de 1819 fue jurada el 25 de mayo de ese año en todas las provincias, excepto en las del Litoral.

Finalmente el Congreso se disolvió el 11 de febrero de 1820 como consecuencia del triunfo de las tropas de Santa Fe y Entre Ríos sobre Buenos Aires en la batalla de Cepeda.

Junto con su disolución se puso término al Directorio y el Cabildo porteño asumió el gobierno de la provincia de Buenos Aires por lo que se produjo el cese del gobierno nacional.

La Casona de Tucumán

La ciudad de Tucumán era, en 1816, un modesto poblado de unos ocho mil habitantes.

Buena parte de sus edificios públicos o religiosos, entre ellos la Catedral y el Cabildo, se hallaban en estado ruinoso.

Las residencias particulares estaban en mejor estado; en una de ellas se reunió el Congreso realizado en la ciudad en 1816.

Esa casona pertenecía a la señora Francisca Bazán de Laguna, y estaba situada en la calle del Rey (actualmente Congreso, número 151).

Había sido construida a fines del siglo XVIII, y en su fachada lucía unas columnas en espiral (o salomónicas) que flanqueaban el portal de ingreso.

De una sola planta, poseía un patio rodeado de habitaciones; dos de ellas, paralelas a la fachada, se adaptaron para las reuniones del Congreso, demoliéndose una pared divisoria para formar un salón de 15 metros de largo por 5 de ancho.

Estos arreglos llevaron algún tiempo y, por ello, las primeras sesiones se efectuaron en la casa de Bernabé Aráoz, un coronel que luchó con Belgrano en Tucumán y Salta.

Aráoz facilitó también diversos muebles, entre ellos el escritorio y el sillón presidencial.

Los demás escaños y sillones fueron provistos por los conventos de Santo Domingo y San Francisco.

En enero de 1817, después de que el Congreso realizó su última sesión, la casona volvió a manos de sus propietarios. Luego fue heredada por la familia Zavalía.

En 1869, el Congreso de la nación decretó su compra, que se formalizó en 1874, en 25.000 pesos fuertes.

El edificio fue transformado en oficina de Correos y telégrafos y se alteró la fachada, que perdió su aspecto original.

En 1880, se decidió restaurarla y en 1903 se dispuso la demolición total del edificio, con excepción del salón donde se juró la independencia que fue protegido por un templete.

Finalmente, en 1941 y 1942, se demolió el templete y se reconstruyó la casona de acuerdo con su forma original.

En esa ocasión se utilizaron materiales genuinos como tejas, puertas y ventanas de otras casas de aquella época.

Terminada la restauración, el edificio fue convertido en Museo Histórico, con la denominación de Casa de la Independencia.

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SINSTESIS DE LOS ANTECEDENTES Y DESARROLLO DEL CONGRESO DE TUCUMAN DE 1816:

El 24 de marzo de 1816 inauguró sus sesiones el Congreso convocado por la Junta de Observación.

Trasladado luego a Buenos Aires durará hasta 1820.

Asistían diputados de todas las provincias, excepto la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.

No concurre Paraguay que ya ha declarado su independencia. La situación externa era sumamente grave. Fernando VII restaurado en el trono español se preocupaba en dominar los movimientos revolucionarios de las Colonias. Los ejércitos realistas vencían en toda América, excepto en Buenos Aires.

Después de la derrota de Sipe-Sipe los ejércitos españoles amenazaban el Norte. Los ejércitos del Brasil invadían la Banda Oriental.

Las dificultades con Artigas y las provincias litorales persistían.

La importancia trascendental del Congreso lo da la declaración de la independencia.

Además su labor fue:

a) Constituyente: dictó el reglamento de 1817 y la constitución de 1819;

b) legislativa: dictó numerosas leyes;

c) gubernamental: dio concretas instrucciones al Director Supremo;

d) judicial: revisó numerosos juicios.

El 24 de Mayo el Congreso eligió como Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, diputado por San Luis.

Decisiva fue la influencia de San Martín y Belgrano.

San Martín alentó por todos sus medios la declaración de la Independencia.

Belgrano sostuvo la necesidad de definir categóricamente nuestros vínculos con la corona española.

El 9 de Julio se declaró la Independencia de los reyes de España y su metrópoli.

El día 19 en el juramento se usó la expresión «del rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera». El 25 de julio el Congreso adoptó oficialmente nuestra bandera azul y blanca.

El proyecto de monarquía y el espíritu democrático.

Debate y triunfo del espíritu democrático. Fray Justo de Santa María de Oro

La redacción de este punto del programa es propicio a equívocos. Para evitarlos es conveniente tener presente:

a) Los hechos deben ser interpretados de acuerdo a los criterios vigentes en la época y en las circunstancias en que se desarrollaron.

Hoy, con razón, la forma monárquica nos parece inadecuada al país y lo es, porque sería contraria a las tradiciones nacionales y al sentir general.

Tampoco sería la más adecuada a la dinámica sociopolítica contemporánea. No sucedía lo mismo en 1816.

Los grandes países, con excepción de los Estados Unidos, eran monárquicos.

Tampoco era la monarquía contraria a nuestras tradiciones.

Las Provincias Ultramarinas constituían el «Reino de Indias» que reconocía como monarca al Rey de Castilla y León.

Caído Napoleón los pueblos europeos restauraban vigorosamente a sus monarquías.

Los más ardientes defensores de la libertad propugnaban por la conversión de las monarquías patrimoniales en monarquías constitucionales.

Eran muy pocos los defensores del sistema republicano.

b) Monarquía y democracia no son conceptos antagónicos.

Democracia se opone a poder despótico o incontrolable. Significa que la soberanía reside en el pueblo.

El pueblo puede usar su poder soberano y confiar el poder a un monarca, manteniendo en sí la facultad de controlar el uso del poder.

Monarquía se opone a república, no a democracia. República tampoco se identifica con democracia.

Existen repúblicas oligárquicas y repúblicas totalitarias.

Existen monarquías democráticas. Inglaterra, Bélgica, Holanda, etc., son monarquías democráticas. Rusia es una república totalitaria.

c) La valoración del término democracia es característica de nuestra época.

Con él queremos significar una forma de organización política y, más que eso, un régimen de organización sociopolítica basado en el respeto a la libertad, a la justicia y en el reconocimiento de la dignidad humana.

En 1816 el término democracia tenía otro significado.

Se usaba para designar a los partidarios de un cambio violento del orden social, defensores del poder absoluto de las mayorías y en exaltada actitud antirreligiosa.

Los miembros del Congreso de Tucumán se hubiesen indignado si los hubieran calificado de «democráticos».

Sin embargo defendían las ideas y los valores que nutren a las actuales democracias.

Declarada la Independencia el Congreso se ocupó de la forma de gobierno.

En sesión secreta el 6 de Julio, Belgrano, invitado, informó sobre la situación existente en Europa y la actitud de los países respecto a estas Provincias Unidas.

Sostuvo la conveniencia de establecer-una monarquía constitucional, a imitación de la de Inglaterra, representada por la dinastía de los Incas, estableciendo en el Cuzco la capital del Reino.

Observó que en Europa había aversión a los regímenes republicanos y que una república encontraría dificultades en sus relaciones con otros países.

San Martín, Pueyrredón, Rivadavia, Paso eran claros partidarios del régimen monárquico para este país. También lo eran la mayor parte de los congresales.

El 12 de julio comenzó el debate sobre la forma de gobierno, con predominio de la tendencia monárquica.

El 15 los partidarios de la monarquía se toparon con la irreductible oposición de Fray Justo Santa María de Oro, diputado por la provincia de San Juan.

Sostuvo Fray Justo Santa María que para decidir la forma de gobierno era menester una consulta previa a las provincias; que si se sancionaba la monarquía sin ese requisito, él se retiraría del Congreso.

El debate sobre la forma de gobierno prosiguió sin llegarse a resolución alguna.

— Dada la situación imperante en el país y por influencia de los diputados porteños el Congreso se trasladó a Buenos Aires, donde reanudó sus sesiones el 12 de mayo de 1817.

— El 2 de diciembre de 1817 el Congreso sancionó el «Reglamento Provisorio para la dirección y administración del Estado», que debía regir hasta la sanción de una constitución definitiva.

El Reglamento Provisorio es de marcada tendencia unitaria.

El Congreso designa al «Director de Estado», el cual a su vez designa a los gobernadores de las provincias.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

El Combate de San Lorenzo: San Martin, el Sargento Cabral y Baigorria

COMBATE DE SAN LORENZO – RESUMEN

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO: Por decreto del Triunvirato fue creado el 16 de marzo de 1812 el Regimiento de Granaderos a Caballo.

El teniente coronel José de San Martín, recién llegado al Río de la Plata, fue el inspirador de su creación y a él se encomendó la organización del cuerpo.

En 1813 libró su primer encuentro en la batalla de San Lorenzo, y el 17 de enero de 1826, consolidada la libertad del continente en Ayacucho, regresó a Buenos Aires.

Durante ese lapso luchó en la Banda Oriental, Alto Perú, Chile, Perú y Ecuador, y en esas batallas de las campañas libertadoras dio muestras de gran valor.

La formación del escuadrón de granaderos puso a prueba las dotes de organizador de San Martín.

Fue sereno e implacable como constructor de ejércitos, estando en todos sus detalles.

Fue también el vivo ejemplo que sus soldados debían imitar.

Redactó un código de honor para los oficiales, que fue una prueba para templar la moral, el espíritu y la fortaleza física de sus soldados.

Combate de San Lorenzo

Con sus colaboradores, el sargento mayor Carlos de Alvear y el capitán Matías Zapiola, comenzó la selección e instrucción del personal en los cuarteles de Retiro.

El período y sus instrucción del regimiento se cerró un año y medio después.

El 3 de febrero de 1813, en la batalla de San Lorenzo, el Regimiento de Granaderos a Caballo comenzó una serie ininterrumpida de luchas y actos heroicos.

San Martín en San Lorenzo

En vísperas de iniciar nuevas hostilidades contra Montevideo, el gobierno consideró necesario impedir los desembarcos y saqueos que los realistas efectuaban en las costas del río con el fin de obtener víveres para Montevideo.

Con tal objeto se envió a José de San Martín con su regimiento de Granaderos a Caballo, para proteger la costa hasta Rosario, pues las baterías establecidas en época de Belgrano hablan sido abandonadas por ser de muy poca utilidad.

Hasta la llegada de nuestros soldados, debía vigilar la zona el comandante militar de Rosario, don Celedonio Escalada, que mandaba un grupo de gauchos.

Tuvieron un encuentro sin consecuencias cuando los realistas efectuaron un desembarco cerca de Rosario, para proveerse de víveres.

Luego, por una delación, Celedonio Escalada, le comunicó al coronel San Martín la intención de los buques realistas de desembarcar a unos 45 kilómetros de Rosario, en el Convento de San Carlos.

Alertado sobre la situación, el escuadrón de Granaderos aligeró la marcha y en la noche del 2 de febrero de 1813 llegó a la posta de San Lorenzo.

Próximo a una escarpada barranca a orillas del Paraná se erigía el convento de los franciscanos.

San Martín sabía que sus tropas eran dobladas en número, pero confiaba en la agilidad y destreza de sus granaderos y en la imprevisión de los marinos realistas.

Durante la noche cabalgaron silenciosamente el último tramo que los separaba del convento y se dispusieron a esperar con cautela el desembarco de la escuadra española.(2 de febrero)

En la madrugada del 3 de febrero, San Martín ascendió al campanario de la iglesia junto a otros oficiales y observó los movimientos enemigos.

Los marineros desembarcaban en pequeños botes al pie de la barranca y ascendían el escabroso camino que los llevaba al convento. «Dos minutos más y estaremos sobre ellos sable en mano», dijo San Martín mientras bajaba presuroso las escaleras de la torrecilla.

Durante la acción, corrió peligro la vida de San Martín, que, aprisionada una pierna al caer su caballo, estuvo a punto de ser muerto por el enemigo.

Digno y heroico fue entonces el comportamiento del sargento Juan Bautista Cabral, que a costa de su vida, lo ayudó a salir de su difícil posición.

En el intento recibió heridas mortales, pero antes de expirar, pudo exclamar: “Muero contento, hemos batido al enemigo”.

Esta acción reviste singular importancia para los argentinos, porque en ella recibieron su bautismo de fuego nuestro héroe máximo y su glorioso regimiento, que estaban llamados a cumplir tan grandes destinos en. la historia.

Su consecuencia inmediata fue la conclusión de los saqueos a las costas del Paraná.

En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín.

El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte.

A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras:

«¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!»

ANÉCDOTA:

Parece que el viento ,después del combate, se resistía a soplar y los barcos enemigos podrían partir apenas dos días después.

Por ese motivo, al día siguiente de haberse enfrentado, el capitán realista Antonio de Zabala y el teniente coronel José de San Martín, dejando a un lado las asperezas surgidas en el campo de batalla, vistieron uniformes de gala y se reunieron para compartir el gusto de una buena mesa.

El pantalón del realista tenía una mancha de sangre; el brazo derecho del futuro Libertador estaba inmovilizado porque se había dislocado el hombro en la caída.

Desayunaron, conversaron distendidos, tomaron vino, almorzaron liviano y ambos durmieron la siesta en claustros del convento.

Se despidieron con un abrazo y cada cual siguió su camino.

CÓDIGO DE HONOR DE REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO

Delitos por los que deben ser arrojados los oficiales

1. Por cobardía en acción de guerra, en la que aun el agachar la cabeza será reputado tal.

2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.

3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.

4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen en su presencia o sepa que ha sido ultrajado en otra parte.

5. Por trampas infames, como de artesanos.

6. Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se le haya suministrado para ella.

7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.

8. Por publicar las disposiciones interiores de la oficialidad en sus juntas secretas.

9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.

10. Por poner la mano a cualquier

mujer, aunque haya sido insultado por ella.

11. Por no socorrer, en acción de guerra, a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo.

12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostitutas.

13. Por concurrir a casa de juego que no sea perteneciente a la clase de oficiales, es decir, con personas bajas o indecentes.

14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.

Yo estoy seguro que los oficiales de honor tendrán el placer de ver establecido en sus cuerpos unas instituciones que los garantiza de confundirse con los malvados y perversos, y me prometo (porque la experiencia me ha demostrado) que esta medida les hará ver los más felices resultados, con la segura prosperidad de las armas de la Patria.

NOTA: El cuerpo de oficiales tiene el derecho de reprender (por la voz de su jefe) a todo oficial que no se presente con aquel aseo propio del honor del cuerpo y en caso de reincidencia sobre este defecto, quedará comprendido en los artículos de separación de él.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Biografía de Juan Perón:Su Infancia y Su Familia,Resumen de Vida

Biografía de Juan Domingo Perón
Militar, Presidente de la Nación Argentina (1945-1955)

Fue el líder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».

Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944).

La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Elegido presidente en 1946, implantó el sufragio femenino, fomentó la industria, y nacionalizó los ferrocarriles, los teléfonos y el comercio exterior.

En la labor social de su gobierno colaboró su esposa María Eva Duarte hasta su muerte (1952). Falleció el 1ª de Julio de 1974.

Primer Gobierno Juan Peron Resumen Obra de Gobierno y ...

SU BIOGRAFÍA:

Juan Domingo Perón nació en la provincia de Buenos Aires. La partida de nacimiento indica como fecha el 8 de octubre de 1895 y como lugar, la ciudad de Lobos.

Posteriormente se cuestionaron esos datos, argumentando que el nacimiento se habría producido en Roque Pérez, localidad cercana a Lobos, el 7 de octubre de 1893.

Era el segundo hijo de Mario Tomás Perón y de Juana Sosa Toledo, que recién se casaron en 1901.

Las raíces de la familia paterna se remontaban a Cerdeña, lugar de origen del bisabuelo de Juan Domingo.

El padre de Juan Domingo era un pequeño hacendado, hombre de trato afable con los paisanos criollos e indios, con quienes convivió.

Doña Juana, según su hijo, era «una criolla con todas las de la ley», verdadera jefa de la casa y también «el paño de lágrimas y la confidente».

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón íder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».

Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944).

La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Sin embargo, las relaciones entre Juan su madre con el tiempo se enfriaron.

Doña Juana en 1936 se casó en segundas nupcias con un hombre veinte años más joven que ella y, segur algunos parientes, «Juancito nunca se lo perdonó«.

En 1900 la familia se trasladó a la Patagonia.

Compró tierras en Sierra Cuadrada, cerca de Comodoro Rivadavia, vivió un tiempo en la zona de Camarones, donde don Mario fue juez de paz entre 1905-1912, y luego en Chankaike, noventa kilómetros al norte de Río Gallegos.

Cuando Juan tenía 9 años, él y su único hermano, Mario Avelino fueron a vivir con su abuela paterna Dominga Dutey, en la Capital Federal, para estudiar.

En 1907, Juan ingresó en el Colegio Politécnico, allí nació su pasión por los deportes.

A lo largo de su vida practicará fútbol, boxeo y básquet, entre otras muchas disciplinas.

Los veranos los pasaba con sus padres en el Sur, donde podía disfrutar de largas cabalgarse

En el año del Centenario, Perón rinde examen en el Colegio Militar, y a él se incorpora en 1911.

Siendo cadete llegará a integrar el equipo de esgrima que representa al Ejército en las competencias.

La práctica de este deporte le abrirá las puertas del exclusivo Jockey Club donde trabará amistad con muchos miembros de la «oligarquía vacuna», luego tan denostada por el peronismo.

En diciembre de 1913 se graduó como subteniente de Infantería, y su primer destino fue el Regimiento 12 en Entre Ríos.

Según sus propias palabras, a partir de entonces fue aprendiendo «el arte de conducir», en el que se consideraba un maestro:

«Yo no soy más que un político aficionado. En lo que soy un profesional es en la conducción, porque eso es lo que he estudiado toda mi vida».

En sus primeros destinos militares, bajo la presidencia de Yrigoyen, le tocó intervenir en la represión de movilizaciones obreras.

En 1918 fue enviado a Tartagal, en el Chacho salteño, para controlar la situación ante la huelga de los trabajadores de La Forestal.

Al año siguiente, desde el arsenal Esteban de Lúea, en la Capital Federal, participó en la represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, que en enero de 1919 desencadenó la llamada «Semana Trágica«.

Destinado en 1920 a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, buena parte de sus destinos militares de ahí en más estarán desligados del mando de unidades de combate.

Según sus subordinados de entonces, ya era «todo un caudillo», hombre de trato campechano y simpático.

Le gustaba organizar asados y promovía la actividad deportiva.

Daba clases de cultura física en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Capital.

Entre 1926 y 1928 cursó la Escuela Superior de Guerra, de la que luego también será profesor.

El entonces capitán vivía en Flores Sur, donde conoció a una muchacha de clase media, cuya vocación era la pintura, Aurelia Tizón.

«Potota», como la llamaba la familia, era trece años menor que él, y en enero de 1929 se casaron en Buenos Aires.

Pocos meses antes, en noviembre de 1928, había fallecido el padre de Perón, y su madre por un tiempo se instaló con ellos.

En el derrocamiento de Yrigoyen, Perón participa en la toma de la Casa de Gobierno y es nombrado secretario del ministro de Guerra del gobierno de facto.

En febrero de 1936 el matrimonio Perón se instala en Santiago de Chile, donde por dos años el marido se desempeñará como agregado militar de la embajada argentina.

Llevaban una vida con mucha presencia social, entre los barrios residenciales de Providencia y Nuñoa.

En 1938, los Perón estaban de regreso en Buenos Aires, y Potota comenzó a evidenciar los síntomas de un cáncer, del que murió en septiembre de ese año. Viudo y sin hijos, con el cambio de gobierno acepta una nueva misión en el extranjero.

A comienzos de 1939 viaja a Europa para iniciar un curso de capacitación de infantería de montaña.

El propio Perón, andando el tiempo, afirmará que sus actividades incluían el envío de informes a la cúpula militar argentina sobre la situación europea, que iba aceleradamente hacia una nueva guerra mundial.

Perón nunca ocultará su simpatía por los regímenes fascista y nazi. Los consideraba «modelos» de organización social, de «encuadramiento y movilización de las masas» en torno del Estado.

En Italia realiza cursos en Turín yMilano, y prácticas de alpinismo en Merano.

Juan Domingo Perón bautizó justicialismo a su movimiento político, al que basó en las tres banderas de: «Justicia social, soberanía política, independencia económica».

Aunó a distintos sectores sociales, cuya «columna vertebral» fue el sindicalismo verticalmente organizado y adquirió un apoyo masivo.

El Justicialismo, en vida de Perón, fue un movimiento estructurado en «ramas» masculina, femenina y gremial, a las que en la década del 60 se le agregó la rama juvenil.

• ►HITOS DE SU VIDA POLÍTICA:

1943: Perón en laSecretaría de  Trabajo y de Previsión

1945: El 17 de octubre da origen al peronismo

1946: Primera presidencia. Creación del Partido Único de la Revolución Nacional

1952: Segunda presidencia

1955: Derrocamiento de Perón.  Proscripción del peronismo

1965: El Partido Justicialista es legalizado

1973: Tercera presidencia

1974: Muerte de Perón

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Perón inició su carrera pública en 1943, cuando siendo un joven coronel promovió en las filas del ejército la realización de un movimiento revolucionario destinado a emancipar el país de su dependencia económica frente a las grandes potencias extranjeras y asegurar el imperio de la justicia social en la Argentina.

Esos ideales le valieron el apoyo masivo de la clase trabajadora que, gracias a su esfuerzo, pasó a desempeñar por primera vez en la historia nacional un papel de primera magnitud en el quehacer político.

El 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires la incruenta «revolución de los descamisados», que consagró el surgimiento definitivo de Perón como líder de las masas argentinas.

Electo dos veces presidente (1946 y 1951), Perón transformó revolucionariamente la vida argentina, dando un impulso decisivo al desarrollo industrial y consolidando el poder de las organizaciones sindicales.

Su esposa «Evita» colaboró activamente en esa obra hasta su prematuro fallecimiento, acaecido en 1952.

La acción de Perón se extendió a su vez al plano internacional, donde su apasionada defensa de los derechos de los pueblos «subdesarrollados» lo convirtió en uno de los precursores del «Tercer Mundo».

Políticas Sociales del Peronismo- La Fundacion de Evita Perón ...

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El Gobierno de la Revolución de 1943

Hacia 1943 dentro del Ejército existían diferentes grupos y tendencias: algunos simpatizaban con el radicalismo; otros, «los profesionales», se mostraban apolíticos; otros, los nacionalistas, eran los que se habían hecho cargo del poder.

Entre estos últimos, se había organizado una logia secreta, denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de inclinación nacionalista y anticomunista.

Luego de que el efímero primer presidente de la Revolución, el general Arturo Rawson, fuera reemplazado por el general Pedro P. Ramírez, varios miembros del GOU ingresaron al gabinete.

Durante los primeros meses del gobierno militar, la represión se hizo sentir con fuerza: las provincias, las universidades y los sindicatos fueron intervenidos, se disolvieron los partidos políticos, la censura se aplicó a todos los medios de comunicación y los opositores fueron encarcelados.

Sin embargo, desde un primer momento, el régimen tuvo que enfrentar una activa y multitudinaria oposición, cuyo lema era oponerse a un gobierno al que se presumía cercano al fascismo.

El Ascenso de Perón

Entre los militantes del GOU se encontraba el coronel Perón, cuya capacidad política ya lo destacaba entre sus compañeros.

A diferencia del resto de los oficiales, pensaba que el peligro de una eventual revolución comunista no podía ser enfrentado exclusivamente mediante la represión: por el contrario, obreros y empresarios debían vivir en armonía, para lo cual era imprescindible que estos últimos hicieran importante concesiones a los primeros.

Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón buscaba favorecer a los trabajadores: entre otras medidas implantó  el salario mínimo vital y móvil, y el sueldo anual complementario (aguinaldo), promovió el fuero laboral,  impulsó nuevos convenios colectivos de trabajo, extendió las vacaciones pagas, mejoró las jubilaciones y las indemnizaciones por accidente.

Así, Perón se fue ganando simpatía de muchos sindicalistas y ejerció toda su influencia para marginar a los que no aceptaban acercarse a él.

Mientras tanto, la central obrera Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una línea oportunista: mantenía cierta autonomía pero, al mismo tiempo, respaldaba a Perón.

EL 17 DE OCTUBRE, DIA DE LA LEALTAD PERONISTA:

El 19 de septiembre de 1945 la oposición al gobierno de Farrell convocó a una concentración pública.

Exigían la renuncia del gobierno y la entrega del poder a la Corte Suprema.

Exigieron a Perón la renuncia a sus cargos y lo llevaron detenido a la isla Martín García

En medio de un clima de agitación obrera, el Comité Central Confederal de la CCT había declarado la huelga general para el día 18, para reclamar ante el gobierno el mantenimiento de los beneficios laborales obtenidos durante la gestión de Perón.

La mañana del 17, grandes masas de trabajadores del conurbano marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación del ex-secretario de Trabajo y Previsión.

Allí permanecieron todo el día, mientras el gobierno negociaba con el comité de huelga y con el mismo Perón.

LOS AÑOS DE GOBIERNO: (Ver: Gobierno Peronista)

1946:Gana las elecciones y es ascendido a general. Primera presidencia de Perón.

1947: Compra de los ferrocarriles, teléfonos, gas. Nacionalización de la banca y reaseguros. Creación del IAPI. Evita viaja a Europa. Plan Marshall. Comienza la Guerra Fría.

1948:Se crea la Fundación Eva Perón.

1949:Reforma de la Constitución. Huelga azucarera en Tucumán. Represión a opositores. Revolución de Mao Zeg Tung en China.

1950: Año del Libertador General San Martín. Ricardo Balbín es encarcelado.

1951: Huelga de los ferroviarios. Expropiación del diario La Prensa. Levantamiento del general Menéndez. Las mujeres votan por primera vez en una elección presidencial. Perón es reelecto.

1952: Comienza la segunda presidencia de Perdón. El 26 de julio muere Evita. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos.
1953: Crisis económica. Atentados contra la CGT, incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club.

1954: Congreso de la Productividad. Enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. Derrota colonial francesa en Indochina.

1955: Golpes de junio y septiembre. Perón es derrocado y comienza su exilio. Lonardi es desplazado por Aramburu.

El peronismo es proscripto.

Conferencia de Bandung, origen del Movimiento de Países No Alineados.Levantamiento del general Valle.

Perón, en Panamá, conoce a María Estela Martínez.

EL EXILIO:

Durante los dieciséis años que duró el exilio de Juan Domingo Perón, la Argentina quedó marcada por la experiencia del justicialismo.

A pesar de la proscripción que afectó a los partidarios del antiguo presidente, su popularidad permaneció vigente e incluso tendió a reforzarse.

Un testimonio de esto fue la elección de Arturo Frondizi, en febrero de 1958, con el apoyo de los peronistas.

Sin embargo, esa alianza no prosperaría, y Frondizi, después de numerases conatos revolucionarios fue destituido por las Fuerzas Armadas.

De hecho, la Argentina oscilaba entre la democracia y la dictadura, ya que los gobiernos civiles terminaban con la intervención de los militares que tomaban el poder.

Desde Madrid, el ex presidente les pidió a sus partidarios que votaran en blanco en las elecciones.

Perón daba muestras de una extraordinaria capacidad de maniobra, controlando desde lejos a sus seguidores e interfiriendo en la vida política de su país.

En marzo de 1971, el exiliado fue rehabilitado por el presidente militar Alejandro A. Lanusse.

Sin embargo, Perón fue vetado como candidato a las elecciones pactadas y tuvo que abandonar temporalmente el país tras una breve estancia.

Después del triunfo de los peronistas, agrupados en el Frente justicialista de liberación, con Héctor José Cámpora al frente,

Perón regresó enferma definitiva: todo un pueblo lo esperaba como héroe. «Cámpora al gobierno, Perón al poder», cantaban los seguidores del viejo caudillo, que ya se entremezclaban los de derecha con la izquierda peronista.

Cámpora renunció a los dos meses; se llamó a elecciones y Perón fue reelegido por tercera vez presidente de la República en septiembre de 1973.

Sin embargo, la recesión económica y la violencia que afectaban al país lo obligaron a desarrollar una política impopular, apoyándose en las élites y reprimiendo a los medios obreros más radicalizados.

El tercer período de Perón sólo duró un año.

El 1 de julio de 1974, a los 78 años, Juan Domingo Perón falleció mientras sus partidarios se peleaban por conseguir espacios de poder.

Como último homenaje se decretó una huelga general de tres días, pero fueron sobre todo sus antiguos enemigos los que más lloraron su partida.

Gobierno de Isabelita Maria Estela Martinez y Acciones ...

Asumió la presidencia su tercera mujer, Isabel, que era la vice-presidenta.

La desaparición de Perón dejó al pueblo argentino más desorientado que nunca, a merced de un nuevo golpe de Estado.

Fuente Consultada:
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX – Deleis-Tito-Arguindeguy

Enlace Externo: Perón Fue Facista?

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Breve Descripción de las Batallas Argentinas

Breve Descripción de Batallas Argentinas

-ADELANTADO

Funcionarios reales, con la plenitud de poderes en las islas y tierra firme que descubriesen y conquistas en Colón fue “Adelantado del Mar Océano” (de Indias). A diferencia de los primeros, éstos eran funcionarios pero no pagos por la Corona, sino que costeaban las expediciones con sus propios fondos.

Estos tenían como función la pacificación y poblamiento del Nuevo Mundo.

El nombre adelantado proviene de la época de la guerra contra los árabes y la Reconquista de España.

Los adelantados de Indias eran a la vez gobernador, capitán general y justicia mayor vitalicios y transmitían esa función a su hijo.

-ALQUILONES

Mientras Buenos Aires se mantenía separada de la Confederación, en el Congreso Nacional (que funcionaba en Paraná) había legisladores bonaerenses que ocupaban los correspondientes escaños; estos diputados eran llamados “alquilones” por los detractores de la Confederación.

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-ACUERDOS DESTACADOS:

El 28 de febrero de 1811 Nazaro Benavídez y ÁSENCIO, grito de Pedro José Viera citaron a los gauchos de Mercedes y Soriano en los campos de Asencio Grande y anuncia-ron que Artigas, capitán de Blandengues se había adherido a la Junta de Buenos Aires, contra los españoles.

El gauchaje acogió con entusiasmo el pronunciamiento y tomó las ciudades de Mercedes y Soriano.

En pocos días se armó la primera montonera del Plata con más de 500 hombres.

• ÁSUNCION, Nuestra de el Señora de la

Fortaleza o real fundado por Juan de Salazar el 15 agosto de 1537 en un lugar, una bahía sobre río Paraguay, cercano al cerro que los indios llamaban Lambaré.

En ese mismo lugar fue fundada el 16 de septiembre de 1541 la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción, poblada por las guarniciones del real y de Buenos Aires, que había sido abandonada.

• BARCO, ciudad del

Fundada por Núñez del Prado en 1550 en Tucumán, junto al río Salí. Se llamaba así en homenaje a la ciudad Barco de Avila, en España. En 1551 debió ser trasladada veinticinco leguas al norte, por exigencias de Valdivia, gobernador de Chile.

Pero a su vez el Virrey del Perú ordenó que se la trasladara a su primer emplazamiento o cerca del mismo. Núñez del Prado la instala entonces en un lugar sobre el río Estero (actual Dulce), veinticinco leguas al sur del primer emplazamiento.

La segunda ciudad se llamó ‘Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago” y la tercera “Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago del Estero” (1552).

El nombre que quedó finalmente fue Santiago del Estero. Se calcula que este primitivo emplazamiento estaba a media legua de la actual plaza de la ciudad homónima.

• BASES

Libro de Juan Bautista Alberdi, publicado en Chile el 1º de mayo de 1852. En él Alberdi enuncia un proyecto constitucional para la Argentina que serviría de fundamento a la Constitución Nacional. El nombre       completo del libro era Bases y puntos de partida   para la organización de la República Argentina derivados de la ley que preside el desarrollo de la civilización en la América del Sur.

En la segunda edición le agregó el del Tratado del 4 de enero de 1831 “Es una obra que refleja las ideas de la élite intelectual que, en época de Rosas, buscó el exilio.

Fue escritapor Alberdi muy rápido (no más de un mes), y se basa en la constitución federal de los Estados Unidos como elemento central, en algunos artículos de la constitución chilena (los que refuerzan la autoridad presidencial) y unos seis puntos leídos en la constitución del estado de California. En realidad Alberdi en esa época no sabía inglés por lo que leyó una traducción que, al parecer, le indujo a ciertos errores, sobre todo en la filosofía sobre los nativos.

En efecto, en la constitución de California se beneficiaba a los “recién llegados” sobre los nativos.

Al aplicar mecánicamente ese principio Alberdi no tuvo en cuenta que California era un estado recién tomado por los norteamericanos, que intentaban tomar ventajas sobre los pobladores nativos, mexicanos y españoles.

El traslado de ese principio a nuestras instituciones no tenía sentido.

• De CABALLEROS

Pacto entre Mitre, comandante en jefe de las de fuerzas insubordinadas de Buenos Aires en 1880, y Avellaneda, presidente de la Nación.

Se celebró en Belgrano, transitoriamente capital de la República, y permitió poner fin a las hostilidades. Implicaba el desarme de las milicias porteñas y la renuncia de Carlos Tejedor a la gobernación, y no habría represalias o persecuciones.

Fue firmado el 29 de junio.

• DE SAN NICOLAS

Poco después de su triunfo en Caseros, Urquizaque había asumido las relaciones exteriores y de hecho la autoridad nacional en virtud de los “protocolos de Palermo”, firmados por Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes— convoco una reunión de todos los gobernadores, a fin de convalidar ese poder con una base nacional.

Los gobernadores son citados por una circular del 8 de abril de 1852. Todas las provincias aceptaron, aunque en algunos casos los gobernadores mandaron representante (Córdoba); en otras llegaron tarde (Salta, Jujuy) y en un caso delegaron en Urquiza la responsabilidad (Catamarca, pues su gobernador había muerto en esos días).

El 31 de mayo se formalizó un Acuerdo, por el cual Urquiza asumió la Suma de poderes nacionales y provinciales, atribución mucho más amplia aún que las que recibiera Rosas en sus gobiernos.

Ese mismo día juró como Director Provisorio.

Se citaba a un congreso constituyente, basado en el Pacto Federal. En materia económica se abolieron los derechos de tránsito interiores, es decir, las aduanas provinciales que dificultaban el comercio pesadamente de las mercaderías

 • PATRIOTICO

Celebrado entre Mitre, Roca y Pellegrini. Mitre, candidato en 1891 a presidente. por la Unión Cívica. El candidato a vicepresidente era Bernardo de Irigoyen.

Julio Roca y Pellegrini le propusieron apoyarlo. constituyendo una fórmula única con José Evaristo Uriburu como vice.

Mitre aceptó, pero sin consultar con su partido, que desaprobó el acuerdo.

Como consecuencia, tuvo que renunciar a la candidatura.

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PRINCIPALES BATALLAS ARGENTINAS

PRINCIPALES BATALLAS ARGENTINAS: ayacucho

Batalla de Ayacucho: Arriba se observa una obra artistica representando al último combate importante de las guerras de emancipación de América Latina, que se produjo el 9 de diciembre de 1824, en la pampa o llanura homónima , concretamente en un lugar denominado Quinua, y acabó con la victoria de las fuerzas independentistas, a las órdenes del general de origen venezolano Antonio José de Sucre.

ANGACO
Victoria de las tropas unitarias al mando de Mariano 6 de agosto de 1841)  Acha, en las postrimerías de la campaña del “Ejército Libertador”. Pese a su inferioridad numérica, Acha derrotó en forma contundente a Benavídez y Aldao, que tuvieron mil muertos.

ARROYO DE LA CHINA    
Nother, enviado por Brown en persecución de (28 de marzo de 1814) Romarete (ver Martín García) se enfrentó con éste frente a Concepción del Uruguay y fue derrotado, muriendo en la acción.

ARROYO GRANDE 
Victoria de Oríbe sobre Fructuoso Rivera; éste (6 de diciembre de 1842) perdió todo su ejército, y hasta sus pistolas y espada de honor, que arrojó para poder huir. También significó el fin de la Federación del Uruguay que presidía.

AYACUCHO 
Victoria de las tropas de Bolívar, a las órdenes de (9 de diciembre de 1824) Sucre sobre los españoles. La Serna, comandante español, cayó prisionero. Canterac quedó al mando y capituló ante los vencedores. La capitulación permitía la retirada a España de jefes, oficiales y soldados; de hecho significó el fin del dominio español en América aunque aisladamente hubo jefes españoles que no se rindieron.

Rodil se mantuvo hasta enero de 1826 en Callao; Quintanilla lo hizo en Chiloé hasta igual fecha; Arizbalo en la Guayra (Venezuela) hasta 1829; y por fin, los hermanos Pincheira no se rindieron (en Neuquén, sur de Mendoza y oeste de La Pampa) hasta 1831. Pero eran focos en lugares aislados; la capitulación de Ayacucho significó el reconocimiento por parte de España de la soberanía de los pueblos de América del Sur.

AYOHUMA

Derrota de Belgrano ante el general español Pezue -la, quien lo atacó por sorpresa. Apenas un mes y medio (14 de noviembre de 1813) atrás había utilizado una táctica parecida en Vilcapugio, también con éxito. Pese> al heroísmo desplegado por los patriotas, el triunfo español fue absoluto. Belgrano tuvo 500 muertos y heridos, y otros tantos prisioneros, además de perder todo el armamento y equipos. El mismo Belgrano escribiría sobre la superioridad técnica del general español, al cual difícilmente podía enfrentar con su relativo conocimiento del arte militar.

BACACAY

Iniciadas las acciones en la guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio del Brasil, correspondió a (13 de febrero de 1817) Lavalle un triunfo importante en la batalla de Bacacay. Días antes Lavalleja había tomado la ciudad de Bagé, y tres días después de Bacacay el coronel Lucio Mansilla obtuvo un triunfo en Ombú. Lavalle venció una columna comandada por Bentos Manuel; los tres episodios se escalonan en la exitosa campaña que culminó con el triunfo decisivo en Ituzaingó.

BUCEO

Triunfo de Brown frente a Montevideo. Grave derrota de la escuadrilla española que significó también (17 de mayo de 1814) la pérdida de Carmen de Patagones y el bloqueo de Montevideo, y su posterior capitulación.

CAAGUAZU

Brillante victoria de Paz sobre Echagüe, que mandaba el Ejército federal. Este contaba con casi el  (29 de noviembre de 1841) doble de hombres, pero la inteligencia militar de Paz lo llevó a la derrota. Tuvo 1.300 muertos, 800 prisioneros y perdió 9 cañones y todo el parque; su derrota significó, prácticamente, la desaparición del “Ejército de Operaciones”, fuerza de la Confederación en el litoral.

CAAMACUA

Luego del triunfo sobre los brasileros en Ituzaingó hubo una serie de batallas que terminaron por consolidar (23 de abril de 1827) la victoria. En Caamacuá Lavalle batió a las tropas imperiales con gran lucimiento de su valor. unitarios y los franceses. Rivera tenía una caballería superior y Echagüe, imprudentemente, se había alejado de sus bases de apoyo de las cuales estaba separado por el río Uruguay, ocupado por la escuadra francesa.

CAMPICHUELO

Encuentro entre tropas de Buenos Aires, comanda (19 de diciembre de 1810) das por Belgrano, y una tropa paraguaya. Belgrano marchaba a Asunción para imponer la decisión de la Junta porteña. El breve combate le dio el triunfo, lo cual infundió ánimo a la tropa, muy cansada por las malas condiciones climáticas que soportaba.

CANCHA RAYADA 

El Ejército Unido bajo las órdenes de San Martín (19 de marzo de 1818) acampaba cerca de Talca, Chile, cuando se supo que Osorio, jefe español, le preparaba un ataque por sorpresa en la noche. San Martín dispuso cambiar la posición de sus tropas para, a su vez, sorprender a los realistas.

Cuando la maniobra no se había completados, los españoles iniciaron el ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto españoles como patriotas equivocaron sus posiciones; aquéllos por desconocer el traslado de tropas ordenado por San Martín, y éstos por no haberlo completado. Los españoles perdieron 300 hombres, y quedaron dueños del campo; los patriotas tuvieron 120 bajas, pero perdieron el parque, fusiles y 26 cañones.

CASEROS   

Derrota de don Juan Manuel de Rosas que significó (3 de febrero de 1852) el fin de su gobierno y su exilio en Inglaterra. La batalla estaba perdida de antemano; las fuerzas de la Confederación enfrentaron al “ejército grande” comandado por Urquiza y Caxias, que contaba con un total de 28.149 plazas formadas por correntinos, entrerrianos, uruguayos, exiliados unitarios y brasileños pertenecientes al ejército imperial.

Los brasileños habían apostado, además, 12.000 hombres en Colonia —el “ejército chico”— como refuerzo. Tenía 45 cañones modernos y una batería de cohetes. Rosas tenía 22.000 hombres –12.000 de caballería y el resto infantería— pero muchos eran bisoños, sin ninguna experiencia de guerra. Sus 60 cañones viejos casi no tenían munición.

La batalla presentada fue ante todo una cuestión de honra; no en vano en la parte final, cuando era evidente la derrota, Rosas centró la lucha contra las tropas imperiales (también la inició contra ellas) marcando así el concepto que le merecía su enemigo, que se había aliado con el imperio del Brasil para derrotar a la Confederación.

La batalla comenzó a las nueve de la mañana y terminó al comenzar la tarde. Rosas, herido en una mano de un balazo, se alejó acompañado de un auxiliar. Bajó un ombú situado en Hueco de los Sauces (actual Plaza Garay) redactó su renuncia que encomendó a su ayudante, quien inmediatamente la hizo llegar a la Junta de Representantes.

Luego, cubierto por un poncho, durmió —llevaba tres noches en vela— una hora. A las cuatro de la tarde llega a la embajada inglesa; esa misma noche, con el auxilio de Manuelita, el embajador inglés Gore lo convence de la necesidad de refugiarse en el buque de guerra Centaur, anclado en la rada.

Rosas lo hace finalmente y junto con algunos miembros de su gobierno navega, días después, hacia el exilio en la nación que él mismo, años atrás, obligara a agachar su altivez imperial ante la denodada defensa de la soberanía argentina. El 20 de febrero las tropas vencedoras de Urquiza, Caxias y Márquez de Souza entraron en Buenos Aires y desfilaron por sus calles.

CEPEDA (1)

Desde tiempo atrás la oposición entre el centralismo porteño del Directorio y los intereses de las (1 de febrero de 1820) provincias generaban conflictos y luchas. El fracaso de un armisticio entre Estanislao López, de Santa Fe, y los porteños, renovó las hostilidades. Francisco Ramírez caudillo de Entre Ríos, y López, atacaron las fuerzas directoriales comandadas por Rondeau cuando acampaban en Cepeda, batiéndolo en una sola carga de caballería. Rondeau debió esconderse y las montoneras capturaron su artillería; como consecuencia de su derrota, el gobierno porteño sufriría una gran crisis que lo llevó a firmar un tratado (el del Pilar) con Ramírez y López.

CEPEDA (2)

Triunfo de Urquiza sobre Mitre, durante la guerra entre Bs. As. y la Confederación. En Buenos Aires hubo cierta confusión pues Mitre adujo haber triunfado, pese a las graves pérdidas sufridas.

COSTA BRAVA      

Victoria de Brown sobre José Garibaldi, que actuaba (15-16 de agosto de 1842) a las órdenes de Fructuoso Rivera. La flota de la Federación del Uruguay quedó destruida y Garibaldi escapó por tierra.

CHACABUCO        

Triunfo del Ejército de los Andes sobre los realistas (12 de febrero de 1817) que produjeron a las tropas españolas, a las órdenes de Marcó del Pont, 500 muertos, 600 prisioneros y la pérdida de 2 cañones, 1.000 fusiles, todo el parque y tres banderas. Entre los hombres de San Martín sólo

hubo 12 muertos y 129 heridos. Marcó del Pont fue apresado mientras huía; el 14 San Martín entró triunfante en Santiago, y el 15 fue aclamado como Director Supremo de Chile, cargo que rehusó y que asumió O’Higgins el día 17.

DON CRISTOBAL  

Combate entre las tropas de Echagüe y las de (10 de abril de 1840) Lavalle. Ambos jefes se atribuyeron la victoria. Echagüe tuvo más bajas, pero quedó dueño del campo.

EL QUEBRACHO    

Exitosa acción de la artillería de la Confederación (4 de abril de 1846), al mando de Mansilla, que hostigó a la escuadra anglo francesa que protegía a un convoy carguero que bajaba hacia el Plata, usando la “libertad de navegación” que pretendían imponer las potencias europeas. La escuadra enemiga sufrió estragos que hicieron desistir de todo intento posterior en tal sentido.

EL TALA
Librada entre fuerzas federales al mando de Jerónimo (8 de noviembre de 1854) Costa y porteñas comandadas por Hornos. Este triunfó luego de una difícil lucha.

FAMAILLA   
Oribe enfrentó a Lavalle en Tucumán. El combate  (19 de septiembre de 1841) comenzó, según José María Rosa, de manera roman cesca, al retarse a duelo singular los coroneles Lagos y Pedernera, federal y unitario respectivamente.

Luego Lavalle —que contaba con 1.500 hombres contra 2.500 de Oribe— lanzó una carga de caballería, la más valerosa de su vida aun contando Río Bamba Su tropa fue desbaratada y quedó aislado, entre el enemigo, pero la muerte lo respetó.

Pudo huir gracias a su baqueano, y por días estuvo solo en los montes. Se refugió luego en Jujuy; acompañado de una pequeña escolta, el 9 de octubre a las dos de la mañana llegó a la casa de la familia Zenarruza. Cuatro horas después cayó muerto a balazos, en un confuso incidente. Oficialmente unitarios y federales admitieron que Lavalle había muerto por un tiro que le disparó José Bracho, soldado de una partida federal que fue a buscar a los unitarios Alvarado y Bedoya, ignorando la presencia de Lavalle en el lugar. El tiro le habría llegado a través de la cerradura o de la gruesa puerta, circunstancia inadmisible para quien haya visto dicha puerta exhibida en el museo de Luján.

HUAQUI

En la noche del 19 el ejército español, que al  mando de Goyeneche acampaba al oeste del Puente (20 de junio de 1811) del Inca, cruzó el mismo y derrotó a los cuerpos patriotas comandados por Balcarce, Viamonte y del Rivero. Las tropas se dispersaron indisciplinadamente; esta dispersión permitió, sin embargo, que no hubiera bajas. Goyeneche tomó tan sólo un prisionero. El mismo no midió la importancia de su triunfo, por lo que se quedó acampando en el lugar, sin proseguir la acometida.

INDIA MUERTA     

Victoria de Urquiza sobre las tropas de Rivera, que perdió todo el parque y mil hombres.(27 de marzo de 1845)

ITUZAINGO

Estallada la guerra con el Imperio del Brasil, el general Carlos María de Alvear fue designado jefe (20 de febrero de 1827) del Ejército Republicano. Este se hizo cargo de sus fuerzas en septiembre de 1826; las mismas alcanzaban a 7.000 hombres.

Las acciones bélicas se iniciaron al comenzar el año, y hubo varios hechos exitosos para las armas patrias: toma de Bagé, victorias de Bacacay y Ombú. Alvear avanzó buscando una batalla que decidiera la guerra; y atrajo a los brasileños a los cam mandados por el marqués de Barbacena, eran superiores en número (10.000 hombres entre los cuales había 2.000 mercenarios austríacos y prusianos, de mucha experiencia).

El 20 de febrero los ejércitos chocaron; fue un encuentro sangriento, destacándose el valor de Lavalle, Brandsen y Paz, que mandaron varias cargas de caballería. La victoria argentina fue total; los brasileños perdieron 1.200 hombres, y los argentinos 500. Pero además los vencidos se retiraron en absoluto desorden; aunque pudieron rehacerse, serían luego batidos en Caamacuá y Yerbal. Ituzaingó definió la victoria en esta guerra; sin embargo, no sería aprovechada en las negociaciones de paz

LA CIUDADELA     
Victoria de Facundo Quiroga sobre Lamadrid que (4 de noviembre de 1831) se encontraba acantonado en ese fuerte, en Tucumán.Contaba con apenas 1.000 hombres, contra 3.000 de Lamadrid, pero el furor con que atacaron los federales permitió un rápido triunfo que, sin embargo, les costó caro, pues Quiroga al finalizar el combate sólo pudo contar en sus filas 400 sobrevivientes.

Lamadrid huyó a Salta. Su mujer quedó en Tucumán, pero Quiroga gentilmente se ocupó de que una escolta la acompañara con su marido. La mujer llevó una carta del “Tigre de los llanos” donde recordaba a Lamadrid que, cuando él tomó La Rioja, arrastró a su madre –muy anciana— con una cadena al cuello. “La guerra —le decía— no la tenemos que hacer con mujeres”.

LAS PLAYAS

El Chacho Peñaloza, que había iniciado una revolución (28 de junio de 1862) contra el liberalismo y centralismo de Buenos Aires, tomó la ciudad de Córdoba. Se hallaba en posesión de la ciudad cuando se acercaron Paunero y Sandes, que operaban en la jefatura de las fuerzas nacionales. Córdoba era intomable, pero el Chacho no quiso exponer a la población a un combate en las calles.

Salió a dar batalla en las afueras, pese a contar con menos hombres que Paunero, y un armamento de lanzas y tercerolas frente a los modernos fusiles Endfield. Fue una masacre, sobre todo porque después de haber vencido, Paunero ordenó fusilar a gran cantidad de prisioneros; Peñaloza. acompañado por Varela, consigue escapar a los llanos, pero poco después es sorprendido y muerto de un lanzazo por Irrarzábal, pese a que se ha rendido.

LOMAS BLANCAS

Librada entre Angel Peñaloza, El Chacho, y Sandes y otros jefes leales a Mitre. El Chacho les tomó (20 de mayo de 1863) toda la caballada.

MAIPU

Después de Cancha Rayada, San Martín esperó el ataque español en las cercanías de Santiago. El general (5 de abril de 1818) realista Osorio cruzó el río Maipú el 2 de abril, y se preparó para atacar la ciudad. San Martín contaba con la división que Las Heras había salvado en Cancha Rayada, que debió ser aprovisionada pues se habían perdido el parque y la artillería. Con esos hombres, más los dispersos que se reunieron con él.

San Martín acampó en la hacienda de Espejo, frente a los llanos de Maipú, y se preparó para dar la batalla. En total contaba con 4.900 hombres, contra 5.300 que tenía Osorio. El Libertador dividió su Ejército en dos alas, comandadas respectivamente por Las Heras y Rudecindo Alvarado, más un cuerpo de reserva a las órdenes de Hilarión de la Quintana.

La batalla se inició al mediodía con un duelo de artillería; luego siguió un arrollador ataque de Las Heras, que batió al ala izquierda de Osorio. Este atacó violentamente a Alvarado, pero la oportuna intervención de las tropas de refuerzo desmanteló totalmente a los realistas. Los españoles, al atardecer, estaban vencidos. Tuvieron 2.000 muertos y 3.000 prisioneros. Los patriotas perdieron 1 .000 hombres. Esta batalla fue decisiva, ya que aseguró definitivamente la independencia de Chile.

MARTIN GARCIA

Guillermo Brown obtiene la primera victoria naval patriota al poner en huída a Romarete, quien comanda (9 al 15 de marzo de 1814)  una flota de siete barcos. Toma las fortificaciones y se apodera de la isla.

MISERERE

Combate de Liniers con los ingleses en el cual  fue derrotado y pidió la capitulación.   (2 de julio de 1807) por un golpe unitario apoyado por Lavalle, y se refugio en la campiña a fin de armar milicias con las cuales recuperar el poder.

Precisamente en Navarro, ese día, se realizaba la concentración de milicianos, todos paisanos sin mayor armamento, cuando todos fueron sorprendidos por Lavalle al mando de 500 granaderos. Hubo un desbande general; Dorrego y Juan Manuel de Rosas, que participaba de la reunión, consiguieron salvarse. Rosas va a Rosario en tanto Dorrego busca tropas aliadas; se encuentra con un batallón al mando del comandante Escribano, que se ha pasado a Lavalle. Lo apresan y el 13 de diciembre es fusilado en Navarro.

ÑAEMBE   

En abril de 1869 Urquiza fue muerto en un confuso (26 de enero de 1871)  incidente en el que participaron adictos a López Jordán, que encabezaba una revolución contra el gobernador de Entre Ríos. López Jordán fue elegido para sucederle por la Legislatura; aparentemente era una cuestión provincial pero el gobierno de Buenos Aires, a cuyo frente estaba Sarmiento, sospechó de las intenciones del caudillo federal e hizo intervenir a las tropas nacionales, bien armadas y entrenadas.

López Jordán les hizo una guerra de guerrillas que les impidió cualquier acción. Pero como partidarios suyos iniciaron una revolución en Corrientes, cometió el error de invadir la provincia con un ejército de 7.000 hombres. Las tropas nacionales lo esperan en Ñaembé —entre ellos estaría el joven Julio A. Roca al mando del 7 de infantería— con buena artillería.

La batalla frontal no podía ser favorable a la caballería de los entrerrianos, que combatían a lanza contra los recientemente incorporados cañones “Krupp” – López Jordán alcanza a escapar. Cuarenta días después pasa a Uruguay, a pelear junto con Timoteo Aparicio. Son vencidos en Manantiales el 17 de julio. López Jordán se refugia en Santa Ana de Livramento, Brasil. Intentará aún varias revoluciones infructuosas; pero en Ñaembé se dio la última gran batalla de los caudillos federales y de la causa de los pueblos del interior contra el centralismo porteño.

ONCATIVO

Derrota de Facundo Quiroga frente a las tropas de (25 de febrero de 1830) J. e M. Paz. Facundo se salvó huyendo hacia Buenos Aires. Perdió todo su ejército, luego de esta victoria los unitarios desataron una ola de terror contra los federales.

PAGO LARGO

Victoria de las tropas de la Confederación, al mando de Echagüe, sobre las de Berón, gobernador (31 de marzo de 1839) de Corrientes que ha entrado en tratos secretos con Fructuoso Rivera, presidente uruguayo, para atacar a Rosas. Berón tuvo 2.000 muertos, muchos heridos y prisioneros. El mismo murió poco después en circunstancias confusas, cuando escapaba con su escolta.

PARAGUARY

Librada por Belgrano contra tropas españolas y paraguayas dependientes del intendente Velazco, de (18 de enero de 181 1) Asunción. Estas son superiores y causan 150 bajas a Belgrano, quien debe retirarse al cerro Mbaey (de los fantasmas) llamado desde ese momento “de los porteños”.

PAVON

En la parte culminante de la guerra entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, se enfrentaron (17 de septiembre de 1 & nuevamente Urquiza y Mitre. El combate fue confuso, porque cuando las tropas de Mitre parecían derrotadas, el clarín de la reserva de Urquiza toca a retirada y éste, sin prestar atención a nada ni a nadie, vuelve grupas y comienza su regreso a Entre Ríos dejando el campo al jefe vencido.

Este hecho nunca quedó muy claro; muchos historiadores hablan de algún entendimiento previo entre Urquiza y Mitre, gestado en la noche anterior por intermedio de Yatemean, un norteamericano de la confianza de Urquiza. La retirada del general entrerriano significó, en poco tiempo, el derrumbe de la Confederación.

PERDRIEL

Escaramuza librada en la quinta de ese nombre entre ingleses y criollos. Los ingleses vencieron, pero a (1 de agosto de 1806) costa de 20 muertos y 10 heridos contra 3 y 4, respectivamente, de los vencidos. Constitución, duró dos días y murieron alrededor de 3.000 hombres. En gran medida fue favorable a las tropas de Buenos Aires.

PUENTE DE MARQUEZ   
Después de ser vencido en Navarro por Lavalle, (26 de abril de 1829) Rosas se dirigió a Santa Fe; allí la Convención Nacional declaró a Lavalle traidor por el fusilamiento de Dorrego, y organizó un Ejército con Estanislao López a la cabeza y Rosas como segundo comandante. Marcharon a Buenos Aires y enfrentaron a Lavalle en Puente de Márquez. Los unitarios fueron totalmente vencidos; Lavalle buscó refugio en la ciudad, y poco después buscaba un acuerdo con Rosas (pacto de Cañuelas).

PUESTO DEL MARQUES  

Victoria de las tropas patriotas al mando del (17 de abril de 1815) coronel Francisco Fernández de la Cruz quien, ayudado por Güemes, tomó por sorpresa a un escuadrón de cazadores españoles que pernoctaba en esa localidad jujeña. Los vencidos tuvieron 100 bajas.

QUEBRACHO HERRADO  

Derrota de Lavalle ante el ejército de la Confederación (28 de noviembre de 1840) al mando de Oribe; fue, prácticamente, el fin del Ejército Libertador. Lavalle pudo escapar con un reducido número de hombres. La caballería se dispersó y la infantería al mando de Pedro José Díaz se rindió ante Hilario Lagos. Lavalle pudo reunir luego algunas tropas y seguir la guerra a muerte, pese a que los franceses habían hecho un acuerdo de paz con Rosas. Esta lucha desesperada causó muchas muertes incluyendo la del propio Lavalle.

QUILMES    

Fallido intento de las armas criollas de oponerse (26 de junio de 1806) al avance inglés.

RODEO DEL MEDIO

Derrota de Lamadrid, que había tomado Mendoza (24 de septiembre de 1841) en las postrimerías de las acciones del Ejército Libertador de Lavalle. Pacheco fue mandado por Oribe a retomar la ciudad. Este, con las tropas de Aldao y Benavídez, reunió 3.000 hombres. Lamadrid apenas pudo oponerle 1.600 reclutas que se desbandaron a los primeros tiros.

SAUCE GRANDE   

Derrota de Lavalle por Echagüe; pudo salvar el (16 de julio de 1840) rueso de sus tropas gracias a la artillería de la escuadra francesa que mantuvo a raya las cargas de su enemigo.

 SIPE-SIPE (1)

Del Rivero, escapado de Huaqui enfrenta el avance (18 de agosto de 1811) de Goyeneche con sus tropas; pero en realidad no hay batalla, ya que se pasa al campo español. Goyeneche le reconoce el grado de brigadier general que le diera la Junta.

 SIPE-SIPE (2)

Grave derrota patriota. Las tropas estaban al mando (9 de noviembre de 1815)  de Rondeau; los españoles tenían como jefe a Pezuela. Hubo 2.000 bajas de las tropas de Rondeau, en tanto los españoles tuvieron 32 muertos y 198 heridos.

El desastre no fue mayor gracias a Lamadrid, Necochea y Rojas quienes en una carga desesperada salvaron parte de la caballería. Pezuela fue honrado por Fernando VII con el título de marqués de Viluma, y en todas las ciudades de España la victoria se celebró como el fin de la sublevación de las colonias.

De hecho, el ejército patriota quedó reducido a 1 .500 hombres mal armados, y la defensa del norte quedó en manos de fuerzas de guerrilla al mando de Arenales, Warnes y el marqués de Yaví, que se había plegado a la revolución.

TABLADA, La        

Victoria del general Paz sobre las tropas de Facundo (22-23 de junio de 1829) Quiroga. Pese a la superioridad de sus tropas, Facundo fue vencido al cometer el error de dividirlas, entrando con la mitad, la infantería en la ciudad de Córdoba. Paz atacó con artillería a la caballería acampada en La Tablada; éste contraatacó pero no pudo vencer los bien formados cuadros de Paz. Luego de dos días de cruenta batalla, Quiroga escapó a las sierras y de allí a La Rioja.

TACUAREMBO      

Fuerzas portuguesas derrotan a Artigas, quien es (22 de enero de 1820)sorprendido y pierde 800 hombres en la acción, además de toda la caballada. Frutos Rivera lo traiciona pasándose con sus soldados al enemigo, y Artigas alcanza a huir con 16 hombres, cruzando el río. Esta derrota significa a Artigas la pérdida del poder sobre la Confederación de los Pueblos Ubres; Ramírez y López, vencedores en Cepeda de los porteños, harán la paz (Tratado de Pilar) que hecha por tierra la Confederación y los intereses provinciales.

TACUARI

Luego de sufrir un revés en Paraguay Belgrano retrocedió con sus tropas y acampó a orillas del arroyo (9 de marzo de 1811) Tacuarí. La Junta Provisional le envió 600 hombres de refuerzo, que viajaron en tres barcos; pero la escuadrilla fue atacada por los españoles y no pudo llevar el auxilio a Belgrano. Este fue atacado el 9 de marzo por el coronel paraguayo Ildefonso Cabañas, quien le infringió una severa derrota. Belgrano debió abandonar el campo con sólo 300 hombres.

TUCUMÁN

Belgrano había estimado que no podía contener a los realistas en Jujuy, por lo cual retrocedió hacia (24 de septiembre de 1812) Tucumán. El Triunvirato le había ordenado replegar-se hasta Córdoba, pero Belgrano concibió la idea de enfrentar a los realistas en tierra tucumana porque prefirió jugarse el todo por el todo.

El general realista Pío Tristán, con tropas muy superiores en número y armamento, rodeó la ciudad a la vez que cortó el camino de retirada a Santiago del Estero. Suponía que las tropas patriotas, muy inferiores en -número, deberían así rendirse. Pero Belgrano abandonó su posición inicial y se corrió hacia el norte; cuando Tristán ordenó atacar la ciudad, Belgrano lo embistió por un flanco.

El combate —librado en un paraje llamado “Campo de las Carreras”— duró todo el día y fue muy confuso y violento. Las tropas se desorientaban en un terreno escabroso; pero el centro del ejército de Belgrano se mantuvo firme, y esto decidió la victoria. El 25 Tristán desestimó la intimación de rendirse y se retiró hacia Salta. Belgrano dedicó la victoria a Nuestra Señora de las Mercedes, a la que nombró Generala de su Ejército. Ante su imagen depositó su bastón de mando.

VILCAPUGIO

En esa fecha el general español Pezuela, excelente militar sorprendió a las tropas acampadas de Belgrano, pese a los cual éste y Díaz Velez contratacaron con éxito.Casi podrían considerarse victoriosos cuando un toque de clarín que surgió de algún lugar desconcertó a las tropas patriotas, sembrando la confusión. Belgrano consiguió, con todo, reagrupar 400 hombres (tenía 3.500 frente a 4.000 de Pezuela). Perdió 300 hombres; los realistas muchos más, aunque tomaron los cañones, el parque y 400 fusiles a los patriotas.

VUELTA DE OBLIGADO   

Heroica defensa de las tropas de la Confederación (20 de noviembre de 1845) que, con mínimo armamento lucharon desde sus posiciones de tierra contra la escuadra anglo francesa, poderosamente armada, dotada de buques acorazados y con tropas de número muy superior.

Los primitivos cañones, algunos de bronce, iniciaron la acción que tenía como fin detener el convoy enemigo en su avance río arriba; cuando se acabaron las municiones, ya en medio del estrago hecho por la artillería enemiga, y se inició el desembarco, las tropas federales defendieron la posición al arma blanca. Muchos fueron diezmados por la fusilería; se perdió aquella posición luego de cruenta lucha.

Pero el valor de los combatientes fue tal, y tal el honor salvado en la ocasión, que el 20 de noviembre pasó a ser el Día de la Soberanía. El combate de la Vuelta de Obligado se difundió, en ese momento, por todo el mundo, y ni siquiera los más acérrimos atacantes de Rosas, en Europa, pudieron dejar de elogiar el valeroso proceder de Mansilla y sus hombres. San Martín comentaría en Francia “… los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”. (Vuelta de Obligado)

YERBAL       

Triunfo de Lavalle sobre las tropas de Brasil; es (25 de mayo de 1827) el último combate pues las tropas nacionales, luego de este triunfo, pasan el invierno en Cerro Largo mientras se realizan las negociaciones de paz.

JUNTAS CONSERVADORA          

Cuando en 1811 se designó un Triunvirato para ejercer el gobierno, la Junta Grande se transformó en un organismo legislativo que tomó el nombre de Junta Conservadora de la Soberanía del Señor Don Fernando VII. Una de las primeras tareas de esta Junta fue la confección de un Reglamento Orgánico que fue redactado por el Deán Gregorio Funes, que limitaba bastante las atribuciones del Triunvirato; por este motivo, éste rechazó el Reglamento y disolvió la Junta.

En diciembre de 1810 se formó la Junta Grande; GRANDE estaba constituida por los miembros de la Junta Provisional del 25 de mayo —a excepción de Moreno, reemplazado por Hipólito Vieytes— y los diputados del interior, que habían sido invitados a incorporarse a la misma. En 1811 falleció el Pbro. Manuel Alberti, y fue reemplazado por Nicolás Rodríguez Peña.

OBSERVAClON

Formada en abril de 1815 como consecuencia  de la llamada “revolución Federal” que derrocó a Alvear, Director Supremo. Uno de sus logros fue el Estatuto Provisional de 1815.

PRIMERA JUNTA

El 24 de mayo el Cabildo formó una Junta de Gobierno, según el mandato recibido por el Cabildo Abierto. La misma tenía cinco miembros y se formó así: el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros; el Dr. Juan N. Solá; Dr. Juan José Castelli; don Cornelio Saavedra; y don José Santos de lnchíurregui. Como en la junta figuraba el virrey, cundió el descontento y así se produjo el movimiento ciudadano que culminó el 25 de mayo con la revolución.

PROVINCIALES

Una de las primeras medidas de la Junta Grande fue dictar un decreto que determinaba que en las provincias debían formarse Juntas: un gobernador que las presidiera, designado por la Junta Grande ,y cuatro miembros elegidos por un Cabildo Abierto provincial.

Formada por el Cabildo al ser rechazada la Junta elegida el 24 de mayo. El 25 ante la presión popular y la firme postura de los hombres de arma se decidió formar esta junta, primer gobierno patrio. La formaban Cornelio Saavedra, presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan de Larrea. Los secretarios eran Juan José Paso y Mariano Moreno.

PACTOS: DE CAÑUELAS 

Después de la derrota de Lavalle en Puente Márquez (24 de junio de 1829) la situación de Buenos Aires era insostenible. Rosas la sitió, agudizando la crisis. Lavalle buscó entonces un acuerdo, que se concluyó en la estancia de Miller, partido de Cañuelas. Por el pacto, además de cesar las hostilidades, darse amnistías y reconocimientos militares, se acordaba la elección de gobernador y ministros. Rosas quedaba como Comandante General de la Campaña.

DE FAMILIA 

Acuerdo celebrado en 1733 entre los Borbones de Francia, España e Italia contra los ingleses.

DE SAN JOSE DE LAS FLORES 

Firmado por Urquiza luego de sitiar Buenos (11 de noviembre de 1859) Aires, con representantes porteños. Por este acuerdo se ponía fin a la secesión de Buenos Aires con respecto a la Confederación; en los hechos no se cumpliría. El acuerdo no reflejaba la victoria de las fuerzas confederadas, que sitiaban Buenos Aires luego de ser batido Mitre en Cepeda.

No sólo, de hecho, se convalidaba la continuidad de las autoridades porteñas enemigas de la Confederación, sino que además, en los hechos, se abría la posibilidad de mantener la secesión y el estado de guerra, cosa que ocurrió. La inexplicable renuncia de Urquiza a cobrar su victoria arrastraría a la continuación de la lucha, los acontecimientos de Pavón y el derrumbe de la Confederación Argentina.

FEDERAL     

Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre (4 de enero de 1831) Ríos. Era un tratado de ayuda mutua ante amenazas internacionales o de las provincias en manos de los unitarios. Formaba también una Comisión Representativa de los Gobiernos de las provincias litorales de la República Argentina con sede en Santa Fe, que representaba a las tres provincias.

Esta era una iniciativa de López que Rosas aceptó porque deseaba la alianza con él; formalmente, le restaba poder al gobernador de Buenos Aires que de hecho ejercía la representación exterior y hablaba en nombre de toda la República.

Pero a la vez la existencia de la Comisión le permitió encauzar la acción contra los unitarios, pues el 15 de febrero obtuvo del cuerpo una declaración formal de guerra contra la liga militar, basada en el fusilamiento de Dorrego, la revolución del lo de diciembre que condujo al mismo, y el posterior terror desatado en el país por los unitarios y especialmente por Paz. Poco después Paz cayó prisionero y Lamadrid fue vencido por Quiroga.

Se desmoronó la revolución unitaria, y las provincias fueron adhiriendo al Pacto (Córdoba la primera). De allí surgió la Confederación Argentina.

Las provincias, al adherir al Pacto, promulgaron leyes delegando en el Gobernador de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina.

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