Misiones Diplomaticas de Rivadavia Belgrano en Europa



MISIONES DIPLOMÁTICAS ARGENTINAS EN EUROPA

Misiones de: Sarratea, Belgrano y Rivadavia, GarcíaEl año 1814 fue de incertidumbre para los hombres de la Revolución, que creían ver todo perdido ante el regreso de Fernando VII a España (mayo de 1814). a quien Napoleón había reconocido sus derechos por el tratado de Valencay (de diciembre de 1813).

Además se tenían noticias de una poderosa expedición que el general Pablo Morillo estaba armando en la península. Por mucho tiempo se creyó que sería dirigida contra el Río de la Plata (aunque finalmente atacó Venezuela) y no estábamos en condiciones de resistir, máxime después de las derrotas sufridas en el Norte.

rivadavia presidenteEra tal la inquietud que despertaron estos acontecimientos, que hasta se dejó de usar el pabellón de Belgrano, y Brown lució contra Montevideo con bandera realista.

Entonces se envió a Manuel de Sarratea para gestionar el apoyo de Inglaterra, en el caso de que fuéramos atacados por España. Llegó a Landres a mediados de 1814, pero al poco tiempo Inglaterra firmó con España un tratado, por el cual ésta le ofrecía considerarla como “nación más favorecida si abría el comercio en sus colonias”.

En consecuencia, Strangford recibió órdenes de abstenerse de toda intervención en el Río de la Plata. Por ello Posadas decidió enviar una nueva misión, no ya con el fin de conseguir exclusivamente el apoyo inglés, sino para demorar la salida de Morillo y tratar de que Fernando reconociese nuestra independencia.

Fueron comisionados Belgrano y Rivadavia, para “felicitar al rey y buscar una ocasión que proporcione la paz”.

Salieron de Buenos Aires a fines de diciembre de 1814; al llegar a Río de Janeiro se entrevistaron conStrangford para saber cual sería su actitud en caso de un ataque de Morillo, cuyas naves era creencia general que estaban por arribar a Río. Pero el embajador inglés no podía tomar partido en el conflicto.

Con el mismo objeto y para tratar también la intervención portuguesa en los conflictos con Artigas, quisieron entrevistar a Carlota Joaquina o al Regente, pero no fueron recibidos.

En esos días nuestros emisarios supieron por lord Strangford de la presencia en Río de Manuel J. García, que Alvear había mandado en enero de 1815, para conseguir la protección total de Inglaterra, aunque para ello fuese necesario pasar a depender de ella, pues «las Provincias obedecerán su gobierno y acogerán sus leyes con el mayor placer”. Llegaban notas para Strangford y para la corte de Londres.

Las primeras no fueron entregadas, sino que García expuso verbalmente sus miras, porque el embajador no podía recibir oficialmente documentos que atentasen contra la aliada de su país.



La segunda comunicación fue confiada por García a Rivadavia y Belgrano, que tampoco la entregaron en Londres.

Rivadavia y Belgrano siguieron viaje a Europa. Llevaban instrucciones públicas y privadas. Por las primeras, en Inglaterra se unirían a Sarratea. Luego Belgrano quedaría en Londres y Rivadavia iría a Madrid para felicitar a Fernando VII por su restauración y procuraría llegar a un acuerdo sobre las colonias, pero con la advertencia de que el pueblo argentino sería consultado sobre las resoluciones que se tomasen.

Las instrucciones privadas especificaban que Rivadavia en España procuraría que se nos reconociera independientes y si no lo lograba, debía gestionar la coronación de un príncipe de la casa real española, con la administración en manos de los americanos. Si fracasaba, debía buscar el apoyo de alguna potencia que nos ayudase a independizamos.

Cuando llegaron a Londres se enteraron de que Napoleón había regresado a Francia y consideraron que era necesario dilatar las negociaciones hasta que se definiese la situación de éste, así como impedir la salida de Morillo. Por otro lado, Sarratea consideraba que Fernando no iba a aceptar nuestra independencia.

Por ello decidieron tratar con Carlos IV, alejado de su hijo, para lo que enviaron como mediador al conde de Cabarrús que le debía proponer la coronación de su hijo el infante don Francisco de Paula de Borbón como rey del «Reino Unido del Río dé la Plata”. Pensaban que sería fácilmente reconocido por las potencias extranjeras, por pertenecer a una casa legítimamente reinante.

Pero Napoleón fue derrotado en Waterloo y Carlos IV se negó a negociar sin consentimiento de Fernando VII, que quedaba otra vez en sólida posición.

Belgrano regresó a Buenos Aires a informar, y Rivadavia, viendo que no se les daba acceso a las esferas oficiales inglesas, decidió intentar algo en España. En toda esta gestión sólo contará con las primitivas instrucciones dadas por el gobierno de Posadas, que en esta época sufría el destierro como consecuencia de la revolución de abril de 1815.

Rivadavia se había relacionado en Europa con Juan Manuel Gandasegui, director de la Compañía de Filipinas de Madrid, que había sido enviado por el gobierno español para estudiar los fines que perseguían los diputados criollos. A todo esto, el nuevo gobierno de las Provincias había revocado los poderes de Belgrano y de Rivadavia y por eso Sarratea se consideraba único representante autorizado con derecho a realizar negociaciones.

Gandasegui le consiguió a Rivadavia una entrevista con el ministro de Estado de España, don Pedro de Cevallos, bajo la promesa de que seria respetada la persona del emisario.

Por su parte Sarratea envió a Cabarrús a la península con la misión de proponer a Cevallos que el Rey concediese a las colonias un soberano elegido entre los miembros de la familia real; pero Fernando VII contestó que no aceptaría la independencia y que solamente estudiaría proyectos que estableciesen su soberanía.



Por su parte, Rivadavia entró en conversaciones con Cevallos, quien enterado de la revocación de sus poderes y de las negociaciones que quería emprender para ganar tiempo, le ordenó salir de España (julio de 1815).

Cuando ya estaba en Francia, le llegaron las instrucciones que tanto había esperado y el nombramiento de diputado en la corte de París.

PARA SABER MAS…
Si hasta 1814 la diplomacia de la Revolución llevaba a Europa una carta de presentación con la intención de exponer los justos derechos de la Provincias Unidas a  darse un gobierno propio, fiel guardián de los derechos de! rey Fernando, los avatares de la situación internacional y de la cada vez más delicada Revolución modificaron sustancialmente las expectativas y los términos de las misiones diplomáticas. Tres fueron los escenarios internacionales que se tuvieron como prioritarios: Madrid, Londres y Río de Janeiro.

La liberación de España, sumada a la derrota de Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma motivaron la misión de Manuel de Sarratea a Londres con la intención de que el gabinete inglés protegiera al Río de la Plata.’ De esta primera propuesta y de acuerdo con el fortalecimiento en el contexto diplomático europeo de las ideas monárquicas, fueron derivando los intentos de convertir e! proyecto republicano en una monarquía constitucional.

El año 1816 marcó el punto máximo en estas especulaciones. Ya habían desfilado por Río de Janeiro y Londres Sarratea, Belgrano y Rivadavia, siguiendo este último gestiones tendientes a coronar un príncipe español o bien prestando fidelidad a Fernando VII, en Madrid. Las gestiones de Manuel José García en la corte portuguesa de Río mostraron otra faceta posible para la salida monárquica: la coronación de un príncipe de la casa de Braganza o e! matrimonio entre una princesa portuguesa y el presunto descendiente inca, del plan alentado por Manuel Belgrano en momentos de declararse la independencia en Tucumán.

Desprovisto Fernando VII de todo apoyo para una intervención armada en el Río de la Plata, las conversaciones monárquicas se canalizaron hacia la persona de Luis Felipe de Orleans, sobrino de Luis XVIII, propuesta traída por el coronel francés Le Moyne en agosto de 1818. En tal sentido, el gobierno envió a Valentín Gómez a Europa para gestionar esta corona junto con el reconocimiento español de la independencia.

Cuando Gómez llegó a París, el candidato ya no era el convenido en Buenos Aires, sino el príncipe de Lúca, Borbón por línea materna. La disolución del poder central en 1820 dejó sin posibilidades ciertas a cualquiera de estas pintorescas y variadas soluciones monárquicas.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

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