Biografía de Alejandro Magno

La Musica en Grecia Antigua Instrumentos Resumen

Resumen Sobre La Música en Grecia Antigua

Música griega. La música ha sido una actividad cultural bastante importante en la vida de los griegos, y gracias a varios frescos, cerámicas pintadas , referencias de algunos músicos célebres en aquel tiempo y de los instrumentos empleados encontrados,  hoy se puede reconstruir la historia musical de Grecia Antigua, pero de todas maneras todavía es muy poco lo que se sabe acerca de su música, música que ha sido también influenciada por las civilizaciones contemporáneas de la región, como fue la etrusca, mesopotámica y egipcia.

En la vida cotidiana tenía mucho valor la música, pues la utilizaban en las bodas, funerales, fiestas religiosas, nacimientos y cualquier otro acontecimiento que surgiera de importancia en sus vidas.

Se reunían para cantar y bailar al son de instrumentos de aire como la flauta de Pan (ver abajo la imagen). Grandes pensadores de la ápoca le atribuían un importantes significado espiritual para el alma humana.

 

musica griega-flauta

Se cree que se empezó  a escribir música entre el siglo V y el IV a.C., mediante un sistema alfabético que distinguía las notaciones vocales de las instrumentales, pero la composición y la transmisión sigueron siendo sobre todo orales.

Recordemos el origen de la propia palabra música que procede de la denominación Musas, las hijas de Zeus que inspiraban la creación y eran dirigidas por Apolo, el dios de la poesía y las artes.

También hoy en día se tiene cierta idea de cómo sonaba la música en ese tiempo ya que se han encontrado numerosos fragmentos de la notación musical.

Es impotante conocer que la música er material de estudio obligatorio en las escuelas de grecia.

Se considera como el fundador de la música griega a Terpandro de Lesbos, que vivió entre los años 700 y 650 antes de Jesucristo.

Estableció en Esparta la primera escuela de música que existió en Grecia.

A la lira de cuatro cuerdas, corriente en su tiempo, añadió tres más y la música de este instrumento perfeccionado llegó a ser muy popular.

Taletas de Creta, que le sucedió, fundó también otra escuela de música en Esparta y ejerció allí gran influencia, derivada del poder de su arte sobre los ciudadanos.

Arquíloco de Paros (al par que el propio Terpandro) ganó premios en los concursos musicales celebrados en los juegos Píticos.

Timoteo de Mileto (446-357) fue un músico muy celebrado y añadió otras cuatro cuerdas a la lira, que vino a se. con esta reforma, un instrumento de once cuerdas. Transformó grandemente la música instrumental, que llegó a hacerse muy complicada en sus procedimientos.

Este artista es personaje distinto del flautista homónimo suyo que floreció en tiempos de Alejandro. Además de la lira, se usaban la flauta y la flauta de Pan o siringa.

De estos instrumentos existía variedad de clases, según su forma y materiales de que estaban hechos.

En tiempo de Pericles, la música era de obligatorio aprendizaje para las personas educadas, y la ignorancia de ese arte era considerada públicamente como un demérito.

Pericles fomentó su estudio erigiendo el Odeón, edificio destinado a efectuar ensayos y audiciones de la música coral antes de las representaciones teatrales.

El tañer la flauta estuvo muy en boga en aquella época y se gastaban grandes sumas en la adquisición de un buen instrumento.

Tanto se complicó la ejecución de música en la flauta, que motivó la animosidad de Aristóteles contra la música en general.

No se puede formar un juicio firme sobre la calidad de la armonía griega por la carencia de datos concretos, pero puede aventurarse la hipótesis de que un pueblo tan ingenioso y cultivado en otros aspectos artísticos y tan amante de la poesía y al que por sus ritos religiosos y reuniones sociales tantas ocasiones favorables se le presentaban para practicar el arte musical, sin duda debió alcanzar en él grandes progresos.

Los principales autores griegos relacionados con la música son; el poeta Homero, los trágicos Sófocles y Eurípides y los filósofos teóricos Platón, Aristóteles y Pitágoras.

Los instrumentos mas comunes:

Instrumentos de  cuerda. Lira-Cítara-Pandura: según la leyenda, Hermes mata a una tortuga y a unos bueyes, propiedad de Apolo, y con ellos construye la lira.

Apolo decide matar a Hermes que, para aplacarlo, usa su lira.

Apolo queda obnubilado y decide así convertirla en instrumento. La lira tenía dos versiones: una de uso íntimo y, más grande, la cítara, para la gente del espectáculo.

Del phormix de cuatro cuerdas viene la cítara de siete que se tocaba de pie. Después el laúd. El salpinx era otro instrumento de cuerda, de origen etrusco.

lira con una tortuga

Lira Griega con un Caparazón de Tortuga

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Cítara Griega

Instrumentos de viento. Flauta – trompeta – syrinx (siringa): Atenea era la intérprete de este instrumento, que causaba grandes carcajadas por parte de Afrodita y Hera porque se le inflaban los mofletes al tocarla.

Al deshacerse de ella es descubierta por Marsias, un fauno, que desafía a Apolo contra su instrumento, quien será derrotado.

La trompeta deriva del mismo mito y normalmente era de cuerpo metálico con embocadura acampanada. La syrinx o flauta de pan era dedicada a lo pastoril, a diferencia de la flauta doble o aulós.

musica griega

Flauta Griega

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Siringa Griega o Flauta de Pan

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Pitágoras de Samos (585-479 a.C.) consideraba la música como «una medicina para el alma».

La armonía musical: Pitágoras fundador de la escuela pitagórica, descubrió que existe una estrecha relación entre la armonía musical y la armonía de los números ,  y enseñaba su teoría musical como funadamento para la educación moral o del espíritu.

La teoría musical de Pitágoras, para explicarla en términos sencillos, se basaba en las matemáticas, si pulsamos una cuerda tirante obtenemos una nota. Cuando la longitud de la cuerda se reduce a la mitad, es decir en relación 1:2 obtenemos una octava. Si la longitud era 3:4 obtenemos la cuarta y si es 2:3 tenemos la quinta. Las doctrinas de Pitágoras influyeron mucho en Platón.

 

 

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena – Tomo I Edades Antigua y Media

Significado del Mito de la Caverna de Platón Explicación Resumida

Significado del Mito de la Caverna de Platón
Resumen Explicativo

El filósofo griego Platón, explica en su reconocida obra La República, que existen dos niveles de saber: la opinión y el conocimiento.

Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión.

Muchas veces las opiniones tiene muy buenos argumentos que la fundamentan , pero otras no, y nunca ninguna de ellas debe ser considerada como un conocimiento verdadero.

El verdadero conocimiento o saber nace desde la razón pura, en vez de la experiencia observable.

La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.

Antes de entrar al analisis del significado del Mito de la Caverna, haremos un breve paseo por esa época del mundo griego.

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural.

Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años. Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

Existían tres órganos principales de gobierno: el Areópago; el Consejo de los Quinientos, un grupo electo, y la Asamblea, que actuaba como foro de debate y daba al pueblo voz política.

Tal vez todo ello propiciara el florecimiento de la teoría política; no en vano, algunos de los mayores filósofos de la historia, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, vivieron en esta época.

Hasta el siglo VII (a. C.) los griegds habían explicados los fenómenos de la naturaleza como consecuencia de la acción de dioses poderosos; basándose en ideas religioso-mitológicas creían que seres sobrehumanos producían las tempestades, los huracanes, las fases y los eclipses de la luna, etcétera.

Pero desde el siglo VI (a. C.) diversos pensadores—apartándose de las concepciones religiosas—comenzaron a indagar el por qué y el cómo de las cosas que rodean al hombre y, por propia reflexión, trataron de solucionar los más grandes problemas que. sobre el mundo y la vida surgen en la mente humana.

Guiados por un poderoso anhelo de verdad aparecieron los filósofos, es decir, los «amantes de la sabiduría«.

No eran investigadores o profesores sostenidos por ej. Estado, sino hombres que vivían para la filosofía y no de la filosofía.»

Los grandes filósofos: En la Atenas de Pericles vivió Sócrates, considerado por el oráculo deifico como el hombre más sabio de Grecia. Junto con Platón y Aristóteles, este hombre notable influyó de un modo decisivo en la trayectoria del pensamiento humano.

Sócrates no escribió nada, pero podemos conocer sus enseñanzas a través de las bellas palabras de Platón, que escribió La República, uno de los mejores esquemas para una sociedad ideal elaborados por el hombre.

Sócrates (470-399 a. C). nacido en Atenas, es una de las figuras más destacadas de la filosofía griega. Aunque no escribió nada, la posteridad, conoce su persona, su carácter y «sus doctrinas por el cariño y la estima que le profesaron su ilustre discípulo Platón y su gran admirador Jenofonte.

Su máxima preferida fue: «Conócete a ti mismo«. La filosofía de Sócrates era aplicable a todas las personas, pues para él la verdad se hallaba en el fondo de los espíritus y cualquiera podía llegar a descubrirla.

Empleaba el «método socrático» que consistía en dirigirle a un individuo continuas preguntas hasta que éste se convencía de que ignoraba lo que pretendía saber; luego, por medio de ejemplos prácticos tomados de la vida corriente, lo guiaba para que por sí solo llegase al conocimiento de la verdad.

En el año 399 (a. C.) fue acusado ante los tribunales de Atenas de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. Encerrado en la cárcel, sus amigos le ofrecieron liberarlo, pero se negó. Fue condenado a muerte y no quiso apelar la sentencia. Con gran entereza bebió el veneno oficial —la cicuta— y murió lentamente, rodeado de sus desconsolados discípulos, mientras afirmaba que, a pesar de la destrucción del cuerpo, el alma del hombre vivirá eternamente.

Platon filosofo griego

Platón

Platón, discípulo de Sócrates, es uno de los personajes claves de la historia de las ideas. Las estructuras y concepciones mentales de Occidente quedaron marcadas por las obras, escritas en forma de diálogos, de este filósofo griego. Sus tesis filosóficas estaban vertebradas en torno a su teoría de las ideas, que expuso, por medio del famoso mito de la caverna, en La República.

En sus bellos «Diálogos» dejó escrita la doctrina de su maestro y expuso los fundamentos de su propia filosofía. Fue el creador del idealismo al afirmar que el hombre alcanza la realidad por rpedio de las Ideas, pues son ellas, y no los elementos materiales, las que dominan el universo.

Aristóteles (384-322 a. C.) nació en Macedonia y vivió en Atenas, donde fue durante dos decenios discípulo del anciano Platón. Fue un verdadero sabio y utilizó la ciencia para llegar al conocimiento de la verdad. Estudió la Anatomía y ia Fisiología, y llegó a descubrir el proceso de la respiración; en Zoología estableció una clasificación de los seres vivientes y también fue el creador de la Lógica o ciengia que se ocupa del razonamiento. Este ilustre pensador ejerció poderosa influencia en la cultura occidental y sus obras fueron base de numerosísimos trabajos filosóficos posteriores.

EXPLICACIÓN PRÁCTICA DEL MITO DE LA CAVERNA:

Para el pensador griego, VIVIR significa ir en busca de aquello en lo que uno cree y enfrentarse a preguntas fundamentales. Para él, no es vida la que se vive en «piloto automático», una vida sin opinión propia, repitiendo las ideas y opiniones sostenidas por los padres, los maestros y los amigos.

Ciertamente, puede tratarse de una forma de existencia, pero no es una vida.

Platón aborda este tema en su largo diálogo La República, en el cual, además de muchas de las ideas platónicas esenciales, explora cómo debería ser una sociedad ideal.

A semejanza de Sócrates, Platón creía que la mayoría de las personas viven en la ignorancia la mayor parte del tiempo; lo peor de tal situación es que no saben siquiera que son ignorantes.

De entre las muchas imágenes y analogías que utilizó el filósofo griego Platón, posiblemente el mito de la caverna sea la más célebre: aparece en el libro VIl de La República, una obra monumental en la que investiga la forma del Estado ideal y su gobernante ideal, el filósofo rey.

La justificación de Platón para dar las riendas del gobierno a los filósofos se encuentra en un pormenorizado estudio en torno de la verdad y el conocimiento, y en este contexto es donde interviene la alegoría de la caverna.

Mito de la Caverna de Platon

Imagina que toda tu vida has sido prisionero en una caverna.

Tienes las manos y los pies encadenados, y la cabeza sujeta de modo que sólo puedes ver la pared que queda enfrente.

Detrás de ti hay una llama, y entre tú y el fuego una pasarela por la que tus captores desplazan estatuas y todo tipo de objetos.

Las sombras que proyectan en la pared estos objetos son lo único que tú y tus compañeros de cautiverio habéis visto siempre, lo único de lo que habéis hablado y en lo que habéis pensado. Esas sombras son la única realidad que han conocido.

Sus habitantes no saben que han tomado las sombras por objetos reales; creen conocer la realidad, aunque de hecho están viviendo en la oscuridad, tanto en sentido figurado como en el literal.

A medida que desarrolla la alegoría, Platón nos pide que imaginemos que alguien entra en la caverna, quita los grilletes a un prisionero y lo conduce al exterior, a la luz del Sol. ¿Cuál crees que será la reacción del prisionero liberado.

Enceguecido por el brillo del Sol, probablemente lo primero que hará será correr hacia la seguridad de la caverna.

Necesitará tiempo y paciencia antes de que sus ojos se acostumbren a la luz y a ver las cosas tal como realmente son. Sin embargo, una vez que lo haya conseguido, el prisionero comprenderá con claridad que lo que había tomado por conocimiento no era más que puras sombras.

De regreso a la caverna, el prisionero explica a los demás la «realidad», pero seguramente encontrará oposición.

Sus antiguos compañeros continúan creyendo que las sombras son la realidad.

Ahora que escuchan una versión nueva y extraña estarán convencidos de que quien la expone se ha vuelto loco. «¿No dirán», se pregunta Platón, «que el otrora prisionero, después de haber ascendido al exterior, regresó con los ojos tan arruinados que ni siquiera valdría la pena intentar subir y salir de la caverna?.

Y si pudieran, ¿no apresarían y matarían a cualquiera que tratara de liberarlos y sacarlos de las profundidades de la caverna?».

La vida ordinaria, sostiene Platón, es como la vida dentro de la caverna.

De ella había escapado Sócrates y a ella nunca quiso volver.

Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler.

Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo.

Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que sólo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas.

Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que »todos saben» en vez de buscar la verdad por uno mismo.

Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.

EL MITO APLICADO AL SABER: Si quieren una alegoría de la condición humana, que se refiera especialmente al saber y a la ignorancia, entonces imaginen a algunas personas viviendo en una caverna.

Ellos han vivido ahí desde que nacieron, han sido encadenados, obligados a sentarse en una sola posición y a ver un punto fijo. Al

final de la cueva hay una salida al mundo exterior que, por supuesto, los prisioneros desconocen.

Arriba y detrás de ellos, arde un fuego, y entre el fuego y los prisioneros, detrás de un muro que lo oculta de su vista, hay un camino que cruza la caverna.

La gente pasa por detrás del muro cargando estatuas humanas y figuras de animales y plantas esculpidas en piedra o madera, y a veces conversan entre sí.

El fuego proyecta sombras de esas imágenes sobre la pared que ven los prisioneros y estas sombras, acompañadas por el sonido intermitente de las voces, son la única realidad que los prisioneros conocen.

Ninguno de ellos puede recordar otra, ésa ha sido siempre toda la verdad sobre el mundo…

Esta alegoría describe la condición humana. La caverna es el mundo que se nos revela por medio de los sentidos, apenas iluminado por la luz del fuego y lleno de sombras que confundimos con la realidad. La salida de la cueva, a la luz solar, representa el ascenso del alma a la vida intelectual: la vida de la mente y el camino de la razón.

Utilizando las herramientas del intelecto, llegaremos finalmente a la idea del Bien, que es la fuente de todo lo bello y lo correcto y que, en verdad, también es el único terreno confiable para la conducta moral.

Será fácil comprender por qué aquellos que han visto las cosas como realmente son, usando plenamente los poderes intelectuales, no estarán dispuestos a volver al mundo profano de los intercambios humanos. Alguien así podría parecer tonto entre las sombras de las cortes legales y la hipocresía de la vida cotidiana.

Pero haríamos bien en recordar que aquellos que creemos desorientados podrían en realidad estar moviéndose de las tinieblas a la luz y no de la luz a las tinieblas .

Y deberíamos tener mucho cuidado de quien nos reímos, no sea que nos convirtamos en los felices prisioneros que se afierran fieramente a su ignorancia y se burlan de lo que no comprenden.

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

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Reparto del Imperio de Alejandro Magno Los Diádocos Sucesores

Desmembramiento del imperio de Alejandro Magno

INTRODUCCIÓN: La prematura muerte de Alejandro y la circunstancia de no haber dejado sucesor plantearon el grave problema de  la sucesión  legítima.

El vasto imperio comprendía: en Europa, Grecia, Macedonia y Tracia; en África, el Egipto y en Oriente, Asia Menor, Siria, Caldea, Irán y parte de la India.

Luego de la desaparición del conquistador, los únicos que podían sucederlo eran su hermano imbécil Arrideo y un hijo que dio a luz su viuda. Como ambos no estaban en condiciones de gobernar, los generales —que se disputaban el trono— eligieron regente a Pérdicas.

La unidad del gran imperio no tardó en romperse y durante veinte años los generales lucharon entre sí para adueñarse del poder.

Muerto Alejandro, dividieron él territorio y, con el título de diádocos (es decir, sucesores), gobernaron en la forma siguiente: Antígono, que era el más poderoso, quedó al frente del Asia; Antipater, de Grecia y Macedonia; Lisímaco, de Tracia, y Ptolomeo, de Egipto.

ALEJANDRO MAGNO

Como Antígono pensaba erigirse en amo absoluto de todo el imperio, los otros diádocos se coaligaron contra él y lo vencieron en la batalla de Ipso (año 301 a. C). Al término de las diversas luchas el imperto quedó desmembrado en los siguientes reinos:

a) el de Siria, que correspondió a los Seléucidas o descendientes del general Seleuco;
b) el de Egipto, que fue gobernado por los Lágidas o sucesores de los Ptolomeos, y
c) el de Macedonia, que correspondió a los Antigónidas o descendientes de Antígono.

Aprovechando las guerras, algunas ciudades griegas pretendieron recobrar su independencia, pero no tuvieron éxito en sus intentos, porque otras luchas civiles se originaron en la Hélade y destruyeron el esfuerzo común.

Esta debilidad política y militar favoreció los designios de una nueva potencia: Roma, que primero sometió a Macedonia y finalmente a Grecia, la cual pasó a ser una provincia romana con el nombre de Acaya  (año  146  a. C).

Batalla de Ipso, combate bélico que tuvo lugar en Ipso (zona central de Asia Menor), en el 301 a.C., durante la lucha por el poder que siguió a la muerte del rey macedonio Alejandro III el Magno y que enfrentó a los principales ex generales de éste. Las tropas macedonias de Antígono Monoftalmos lucharon contra las fuerzas conjuntas de Tolomeo I, Seleuco I y Lisímaco.

LA HISTORIA DEL REPARTO DEL IMPERIO

Alejandro había muerto sin designar sucesor; según refiere la tradición, lo más que hizo fue legar su Imperio al «más digno».

De su familia, sólo había junto a él un hermanastro tarado y un hijo póstumo, que debía nacer de Roxana.

Pero sus generales —los diadocos—, reunidos en Babilonia, aunque no querían dislocar el Imperio y repartirse sus despojos, no aceptaban la superioridad de ninguno de ellos sobre los otros, y acabaron por recurrir a la lucha armada.

Desde el principio, Occidente y Oriente estuvieron, prácticamente, separados; Pérdicas tenía la «regencia», el ejército y Asia; Antípater recibió Europa y las finanzas; los otros se repartieron simples «misiones» locales: Tolomeo, Egipto; Antígono, Asia Menor; Lisímaco, Tracia.

Pérdicas, que quiso asumir concienzudamente su papel de regente, fue en seguida asesinado por Seleuco, y poco después, en el año 321 a. de J. C, se llegó a la primera escisión oficial.

La muerte de Alejandro Egos, el hijo del héroe, enterró para siempre toda esperanza de restauración del poder.

Fue un período trágico, en el curso del cual el antiguo Imperio macedónico fue agitado por sobresaltos sangrientos. La batalla de Ipso, en el año 301 a. de J. C.—una de las más importantes de la antigüedad—, mostró definitivamente la imposibilidad de unir Europa y Asia.

Cuando, en el año 275 antes de J. C, las nubes se desgarraron por fin, el aspecto del mundo se había modificado completamente.

Tres grandes monarquías subsistían: el reino de Macedonia en Europa, con la dinastía de los Antigonidas; el de los Seléucidas, en Asia; y el de los Tolomeos, o Lágidas, en Egipto.

Un cuarto reino, el de los Atálidas, debía formarse más tarde en Pérgamo, en Asia Menor. Sin embargo, la paz no se impuso por ello; aunque nadie soñaba ya con el Imperio universal, muchos territorios seguían en litigio.

En estas luchas confusas, Egipto sería frecuentemente causa de problemas, pues su riqueza le permitía sostener rebeliones.

El fue el principal responsable de los constantes conflictos que agotaron los reinos helenísticos y precipitaron su ruina.

El fue, también, el único que volvió a su antigua tradición: los reyes de la dinastía de los Tolomeos se hacían coronar faraones.

También Grecia había recuperado sus costumbres seculares: sus ciudades cambiaban muchas veces de señores; intentaban, en vano, recobrar su independencia; veían sucederse los regímenes democráticos, aristocráticos, oligárquicos, tiránicos…

Atenas, aunque había perdido su superioridad económica, continuaba siendo la capital intelectual, mientras que las antiguas ciudades, obstinadas en sus querellas políticas, se deslizaban hacia una irremediable decadencia.

Otras, en cambio, se afirmaban, como Bizancio, Rodas y Quíos. Grecia, sin embargo, no se integraría nunca en Macedonia.

Esta, a causa de su acceso al mar Adriático, por una parte, y al Helesponto, por otra, hubiera podido desempeñar un papel económico de importancia, si la oposición de las ciudades helenas no lo hubiera impedido.

Poco a poco, se vio reducida a la situación de Estado secundario, pero sus soberanos podían enorgullecerse de haber sido, a pesar de sus débiles recursos, el escudo del mundo griego contra los bárbaros del Norte.

La monarquía Seléucida, orientada primero hacia Asia Central, se aproximó luego al Mediterráneo: sus dos capitales fueron Seleucia, junto al Tigris, y, con creciente importancia, Antioquía, unidas ambas por la gran vía del Eúfrates.

Era un mosaico de pueblos, de ciudades, de razas, de religiones: pueblos  indoeuropeos y semíticos; lenguas persa, aramea y griega; religiones de Zoroastro, de los judíos, de los Baales sirios; Estados teocráticos de los Sumos Sacerdotes de Judea y de Capadocia, monarcas locales, y ciudades griegas de Asia Menor.

La monarquía constituía el único elemento aglutinador; era absoluta, y, a causa de las influencias orientales, se apoyaban sobre un verdadero culto regio.

La tarea de los soberanos resultaba ruda, y es admirable que consiguieran mantenerse durante tanto tiempo y helenizar parte de Asia.

A expensas de los Seléucidas, se formó, en el año 240 a. de J. C, el reino de Pérgamo: Átalo I había tomado el título de rey, y este Estado —que duraría cien años, hasta que Átalo III lo legó a los romanos—fue administrado con ciencia y sabiduría. Muy poderoso, comprendía, en su período de apogeo, Misia, Lidia, Caria y Pisidia.

El nombre helenístico iba a desaparecer bajo los golpes de Boma: ésta iba a volver sus miradas, a partir del año 212 antes de J. C, hacia el Mediterráneo oriental, englobando en su órbita, una tras otra, a todas las monarquías surgidas de las conquistas de Alejandro.

LOS SUCESORES DE ALEJANDRO MAGNO

La personalidad de Alejandro Magno era tan abrumadora que sus compañeros se sentían eclipsados. Después de su desaparición, surgieron brillantes individualidades, tan fuertes, que se enfrentaron, como ya hemos visto, en luchas implacables.

Entre ellas destacaron las siluetas de Antígono y de su hijo Demetrio, llamado Poliorcetes, es decir, «sitiador de ciudades».

Antígono, que ya era anciano cuando murió su rey, quiso dominar Asia; su ambición, a pesar de que no tenía la misma amplitud que la de Alejandro, hace pensar, a veces, en los vastos proyectos de este último.

Ciertamente, su imaginación era menos generosa, y su concepción de las cosas, menos atrevida: sólo buscaba ejercer su poder sobre las regiones ya anexionadas por el helenismo, y mientras que Alejandro había hecho surgir en él un hombre nuevo para reinar sobre subditos nuevos, Antígono continuaría siendo siempre un macedonío.

Durante el poco tiempo que pudo consagrarse a su efímero Imperio, se mostró lleno de firmeza y de sabiduría, pero, desgraciadamente, su ambición sin límites suscitó sucesivas coaliciones contra él.

Fue vencido, en el año 301 a. de J. C, por las fuerzas coaligadas de Seleuco y de Lisímaco, en Ipso, (Frigia); su derrota destruyó para siempre el sueño de un Imperio único, y el viejo «diadoco»—tenía entonces ochenta años— puso fin a sus días.

Su hijo Demetrio, infatigable y errante, hizo temblar durante diez años al mundo y a sus adversarios.

De inteligencia aún más notable que la de su padre, su inestabilidad y su fogosidad irreflexiva fueron causa, a veces, de desastres: este gran «condottiero» fue responsable, en parte, de la derrota de Ipso.

Quería recrear el imperio de Antígono, pero se dejó arrastrar por los acontecimientos, aprovechando hábilmente todas las circunstancias favorables, pero descuidando luego el aprovechamiento del fruto de sus victorias.

Seducía a todos con la nobleza de sus maneras y la generosidad de su corazón, pero cansaba a sus amigos con su orgullo indomable.

Amado por las mujeres a causa de su belleza, las abandonaba tan pronto como se le sometían, provocando escándalos por sus célebres relaciones con cortesanas.

Tras conquistar Atenas, Grecia y el mar Egeo, sucumbió bajo los golpes de Seleuco, en el año 289 a. de J. C, y su vida, heroica y novelesca a la vez, terminó miserablemente en una prisión.

Mucho después se afirmó la personalidad de un gran soberano, Antíoco Epifanes, que imperó sobre el reino seléucida desde 175 a 164 a. de J. C. A los doce años fue entregado como rehén a Roma por su padre Antíoco III, y continuó siendo romano por su aire democrático y por la toga, que vestía siempre.

Pero resultaba muy oriental por el fasto y el despotismo, a veces cruel, que ejerció sobre sus subditos; por otra parte, él se consideraba griego: era un apasionado de la filosofía, la cultura y el arte helenos.

Este extravagante fue considerado por muchos como un medio loco: no comprendía las tendencias híbridas que hacían tan complejo a este personaje, por lo demás, lleno de egudeza y de voluntad.

Cuando estaba a punto de conquistar Egipto, se lo impidió la insolente intervención del cónsul romano Popilio Laenas, que lo encerró en el círculo trazado sobre el suelo con una varilla, diciéndole: «No saldrás de este círculo hasta que hayas obedecido»; de este día data el fin de la independencia moral de los seléucidas.

Antíoco, queriendo luchar contra esta influencia, intentó reducir a los judíos—en esta época se sitúa el episodio del martirio de los siete hermanos Macabeos y de su madre—, pero esta lucha implacable acentuó la decadencia de la dinastía, que no debía contar en adelante con ningún monarca digno de este nombre.

Fuentes Consulatadas.
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX
HISTORIA 1 de José Cosmelli Ibáñez Edit. Troquel

La Cultura Helenística Ciencia Arte Arquitectura Su Legado

Características De La Cultura Helenística

Recibe el nombre de helenismo el período de tres siglos comprendido entre la muerte de Alejandro y la conquista del mundo antiguo por los romanos, lapso en el cual la cultura griega se propagó hacia el Oriente, ganando en extensión y perdiendo en pureza.

Esta nueva y última fase del desarrollo cultural griego, también llamada civilización helenística, contó con sus focos más brillantes en el Egipto y Asia Menor.

La fusión de los elementos materiales y espirituales griegos con los asiáticos dio origen a un mundo nuevo en el que se produjeron hondas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales. En especial, se desarrollaron con nuevo vigor las ciencias, las artes, la literatura y la filosofía.

La civilización helenística procedía directamente de la Grecia clásica, de la que conservaba la lengua, los géneros literarios,el estilo artístico. Se extendió, sin embargo, sobre un área mucho más vasta, y, por ello, escapó al particularismo de la Hélade y se hizo muy cosmopolita.

Las grandes ciudades acogían comerciantes, intelectuales y artistas de todas partes, y los monarcas, cuyo origen era común, pues todos procedían de la conquista macedónica, se sentían emparentados, a pesar de sus discordias; mantenían relaciones familiares, y, como consecuencia de ello, filósofos, poetas y artistas iban de una corte a otra.

FILOSOFÍA Y CIENCIA: Los griegos se encontraban, sin embargo, en contacto con las viejas culturas orientales.

En el dominio espiritual, sobre todo, el Oriente influyó sobre el helenismo: los macedonios fueron sensibles al misticismo de los pueblos vencidos, pues la decadencia de la religión cívica y el olvido de los grandes dioses del panteón clásico los habían dejado sin asistencia espiritual.

El individuo desarraigado buscaba, igualmente, una regla de moral individual; de aquí el éxito de las dos grandes filosofías nacidas sobre el suelo de Grecia por aquella época: el epicureismo y el estoicismo.

El Ática, empobrecida política y económicamente, recogía, así, la herencia de Sócrates: los epicúreos afirmaban que ¡os dioses no eran temibles, aconsejaban al hombre que se consagrara a la sabiduría, a la amistad, a los placeres sencillos; los estoicos, más ambir ciosos, preconizaban la impasibilidad y el dominio de sí.

Por otra parte, el ensanchamiento de los horizontes y el deseo de renovar los progresos del espíritu humano explican el desarrollo de las ciencias. Contrariamente a la filosofía, éstas no florecieron en Atenas, sino, con mayor frecuencia, junto a los reyes.

Fue, así, en Siracusa (Sicilia) donde nació y murió, a manos de un soldado romano, Arquímedes, el más célebre geómetra de la antigüedad. Había asentado los principios de la hidrostática, establecido la teoría de la palanca, y escrito numerosas obras geniales. Pero es necesario citar igualmente el nombre del geómetra Euclides, el de Hiparco, que inventó la trigonometría, el de Erastótenes, que midió con una sorprendente exactitud la circunferencia terrestre.

El médico Herófilo de Calcedonia descubrió la circulación de la sangre, intrépidas exploraciones permitieron el desarrollo de la geografía.

El patronazgo de los reyes vino en ayuda de todos estos sabios; Pero más aún que la ciencia, los soberanos protegieron la literatura: les gustaba dar realce a sus cortes con poetas y escritores, o bien los mantenían en instituciones estatales, como las bibliotecas de Antioquía, Pérgamo, Alejandría, y, sobre todo, el célebre Museo ele esta última ciudad.

La Botánica y la Zoología progresaron en el período helenístico; entre los cultores de las ciencias naturales sobresalió Teofrasto, que escribió diversos trabajos sobre la fisiología de las plantas.

En Medicina, Alejandría contó con un instituto anatómico, en el cual se realizaron por vez primera trabajos de disección sobre cuerpos humanos.

Herófilo descubrió los nervios y la Importancia del pulso para el diagnóstico de las enfermedades; Galeno trató todas las ramas de la medicina, efectuó trabajos anatómicos y en sus obras compendió todo el saber de la antigüedad.

alejandro magno

La cultura griega adquirió rápida primacía debido a que la lengua hablada en Atenas (llamada Koiné) fue el idioma corriente utilizado por todo el mundo helenístico, tanto en las esferas oficiales y mercantiles como en la literatura científica y filosófica.Las grandes ciudades de esta época fueron Alejandría, Pérgamo y Antioquia.

Las letras: Luego de las conquistas de Alejandro el Oriente ejerció marcado predominio en el aspecto político y religioso, pues en ambos casos las costumbres asiáticas tuvieron gran influencia sobre los griegos.

Pero en las letras, las ciencias y las artes el espíritu helénico se impuso en forma absoluta en toda la extensión del mundo civilizado.

La producción literaria del período helenístico fue muy grande, aunque carece de originalidad y faltan las grandes figuras que se distinguieron en las letras atenienses. Las obras son en su gran mayoría de carácter erudito y dedicadas a la crítica de los trabajos anteriores.

La poesía se apartó de la inspiración popular y se tornó artificiosa. Calimaco se destacó como poeta brillante, verdadero maestro por sus himnos y epigramas. Menandro compuso unas cien comedias, en las que describe con ingenio y humor las costumbres atenienses.

En filosofía mencionaremos a Zenón, fundador de la escuela estoica, basada en el comportamiento austero del individuo, y a Epicuro, quien enseñó el goce de los sentidos sin intervención de las pasiones.

El arte: Las creaciones helenísticas se basan en las formas y tendencias griegas, pero pueden distinguirse influencias orientales.

En realidad, falta la fuerza creadora del genio, pues las obras, aunque de buena técnica, imitan todo lo pasado. Los principales centros artísticos fueron Alejan dría, Pérgamo y Antioquía.

En arquitectura, los estilos dominantes fueron el jónico y el corintio, asociados a la influencia babilónica.

Entre los grandes monumentos podemos citar el templo de Efeso, consagrado a la diosa Artemisa; el templo de Apolo, cerca de Mileto, y el Mausoleo de Halicarnaso, levantado para servir de tumba a Mausolo, príncipe de Caria.

En escultura ios trabajos aparecen con expresiones exageradas, de fuerte realismo y gran movimiento. Se han encontrado gran variedad de retratos y estatuas de mármol pertenecientes a este período helenístico.

Entre los grandes artistas figuran Escopas, Plaxiteles y Lisipo.

Las estatuas más célebres son: la muerte del sacerdote Laoconte con sus hijos; e! grupo llamado del Toro Farnesio; el Apolo del Belvedere; la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo.

La pintura y el arte del mosaico tomaron gran incremento. Las producciones se conocen por las pinturas murales halladas en Pompeya, época romana que corresponde al final del período helenístico. Los artistas prefirieron las representaciones mitológicas y las escenas trágicas.

El arte helenístico fue universalmente admirado en el siglo XVIII, tras su descubrimiento; cien años después, la exhumación de los tesoros del clasicismo y del arcaísmo griego harían rechazar las producciones helenísticas por exageradas y demasiado violentas y brillante.

Es necesario convenir, sin embargo, que este arte fue original y nada vulgar.

No era cívico, sino monárquico: eran los reyes quienes sostenían con sus encargos a los escultores, los pintores y los arquitectos. Desconocemos casi por completo los palacios reales; en cambio, se conservan numerosos templos, altares y construcciones utilitarias.

El estilo corintio dominaba, y la gran innovación fue el urbanismo: calles en ángulo recto, y búsqueda de lo funcional.

La estructura se alejaba de la soberbia impasibilidad clásica, se expresaban violentamente las pasiones y el drama, o bien se complacían en representar a Afrodita con las expresiones voluptuosas de la belleza femenina.

Se encuentran también Eros rollizos, que indican un gusto nuevo por la infancia. Lo feo, lo grotesco: anciana ebria, sátiros repletos de vino, boxeador en reposo, eran esculpidos con un sorprendente virtuosismo técnico.

Se ha podido hablar de una escuela de Pérgamo, representada tanto por estatuas aisladas, como el ex-voto de un rey vencedor de los gálatas, de un realismo feroz, como por los grandes relieves del altar de Zeus, los cuales se exasperan en una búsqueda del efecto que alcanza casi lo barroco.

La pintura sería, quizá, el más fiel reflejo del alma helenística, si la conociéramos mejor, pero no la encontraremos más que en los frescos romanos de las copias pompeyanas; parece que prevalecía en ella el gusto por el movimiento y la espontaneidad.

Así, las ciudades griegas, sembradas por Alejandro, debían crecer, prosperar, difundir su cultura y resistir los asaltos.

Algunas sobrevivieron a las dinastías helenas y permanecieron vivas después del paso de Roma, de Bizancio, de las invasiones mogola y tártara, y del embargo del Islam.

Y todavía se encuentran hoy, en los altos valles del Amu-Daria y de Cabul, pequeños islotes que han conservado palabras de la lengua de Sófocles y Aristóteles. Así, el paso de Alejandro permanecerá marcado para siempre por un reguero de luz: las ciudades jalonan el itinerario de sus falanges.

Fuentes Consulatadas.
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX
HISTORIA 1 de José Cosmelli Ibáñez Edit. Troquel

Lisandro Jefe Espartano Guerra de Decelia Contra Atenas

LISANDRO FIN DE LA GUERRA DEL PELOPONESO

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto.

Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara. Atenas se negó.
Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La Guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Tercer período: guerra de Decelia
En el año 413 (a. C.) los espartanos desembarcaron nuevamente en el Ática y se establecieron en Decelia, a 24 kilómetros de Atenas.

Allí construyeron una fortaleza y dejaron una fuerte guarnición encargada de obstaculizar el comercio de su enemigo y devastar los alrededores.

Los espartanos se aliaron con los persas y confiaron sus fuerzas a un hábil guerrero y buen diplomático llamado Lisandro.

Los atenienses triunfaron en la batalla naval de las islas Arginusas, pero Lisandro —con ayuda de los persas— venció totalmente en Egospótamos (cerca de Helesponto).

Esta victoria decidió la guerra; los espartanos sitiaron a Atenas que, sin flota, no pudo resistir: finalmente, aceptaron las duras condiciones de paz propuestas por Lisandro (404 a. C).

guerra de decelia

Lisandro fue almirante y político espartano. En los últimos años de la guerra del Peloponeso entre las ciudades griegas de Atenas y Esparta mandó la flota espartana.

Su suerte se recuperó como resultado de la amistad que entabló con el príncipe persa Ciro el Joven, quien le apoyó económicamente, lo que le permitió derrotar a la flota ateniense cerca de la costa de Asia Menor en el 407 a.C. Falleció en -395.

LISANDRO Y LA DERROTA DE ATENAS (404 a. de J. C.)
En estos momentos decisivos, los espartanos tuvierpn la suerte de encontrar un jefe excepcional, astuto y brutal a la vez, Lisandro.

Este se apoyó resueltamente en Persia, pues era amigo de Ciro el Joven, uno de los hijos de Darío II, sátrapa de Jonia.

El oro persa le permitió formar una buena flota, que venció a la marina ateniense (407 a. de J. C). Alcibíades se exilió de nuevo. Su carrera terminaba con un fracaso.

Finalmente, el año 405 antes de J. C, Lisandro destruyó por completo la flota de Atenas, cerca de las costas tracías, en Egos-pótamos. Después, marchó a bloquear El Pireo; Atenas, entre tanto, había sido asediada por tierra.

Lo único que quedaba era capitular. Corínto y Tebas querían arrasar la ciudad. Pero Esparta, previendo futuros conflictos con sus aliados, y queriendo establecer un equilibrio en el que ella dominara, se opuso. Atenas perdía su Imperio, y la Liga de Delos era disuelta.

Las Murallas Largas debían ser demolidas; la flota era reducida a nueve unidades. Se suprimían las cleruquias, y los colonos eran repatriados al Ática.

Alcibíades, que se había refugiado de nuevo en Persia, era aún considerado peligroso por los espartanos; por ello, se envió una tropa para asesinarlo.

Su prestigio era todavía tan grande, que atemorizaba a los soldados; éstos no se atrevieron a atacarlo   de   frente,   y   Alcibíades   pereció atravesado  por  flechas   y  venablos:   tenía   47 años.

Había nacido con la democracia  ateniense.   Su   muerte,   como   su   nombre, son sinónimos de la decadencia de Atenas.

Sin embargo, no hay que hacer responsable a Alcibíades de todas las derrotas de Atenas, pues sí, a pesar de sus faltas tan visibles,  pudo   imponerse   en   Atenas,   fue porque los ciudadanos,  perdiendo  el  sentido de la moderación, lo eligieron como jefe. Los atenienses, por lo tanto, fueron también   culpables.

Encontramos   aquí   el canto de la tragedia griega: el destino quiere que los que se entregan a la desmesura paguen el precio de su error.

AMPLIACION DEL TEMA:

TOMA DE ATENAS: Una de las naves que habían podido escapar llegó de noche al Pireo. Inmediatamente la noticia del desastre pasó de boca en boca hasta llegar a Atenas. Al día siguiente se reunió la Asamblea y decidió prepararse para sufrir un sitio.

Pero Lisandro no quería sitiar a Atenas, prefería rendirla por hambre. Recorría las costas del Helesponto y enviaba a Atenas a cuantos atenienses encontraba, a fin de aumentar el número de personas que era preciso alimentar.

Por último se presentó delante del Pireo con 200 naves. El rey de Esparta, con el ejército de los pelopOnesios, había acampado ya frente a Atenas, en los Jardines de Academus.

No contando ya los atenienses con aliados, ni con barcos, ni con víveres, enviaron a pedir la paz a Esparta. Los espartanos exigían en primer lugar que Atenas demoliera sus Largos Muros. La Asamblea se negó y decretó la prohibición de deliberar acerca de dicha propuesta.

Uno de los jefes del partido aristocrático, Teramenes, pidió ser enviado a Lisandro. Partió como embajador y permaneció tres meses, esperando que los atenienses, bloqueados por todas partes, hubieran agotado sus víveres. Cuando volvió, el hambre había decidido al pueblo a ceder.

Una embajada de diez individuos, entre ellos Teramenes, fue encargada de ir a Esparta con plenos poderes para concertar la paz.

Los espartanos reunieron a los representantes de sus aliados para deliberar acerca de las condiciones que se impondrían a Atenas. Los corintios y los tebanos, mortales enemigos de los atenienses, sus vecinos, dijeron que no había que tratar con Atenas, sino demolerla.

Los espartanos respondieron que no querían reducir a esclavitud a una ciudad que en otro tiempo había salvado a Grecia.

Presentaron las siguientes condiciones: los atenienses demolerían la muralla del Pireo y los Largos Muros, entregarían sus barcos de guerra, abrirían sus puertos a los desterrados, renunciarían a toda posesión fuera del Ática y entrarían en la alianza de Esparta.

En Atenas morían a diario de hambre muchos habi-tanes. Cuando volvieron los enviados, la multitud les rodeó con ansiedad. Al día siguiente dijeron las condiciones y la Asamblea las aceptó. Se entregaron a Lisandro todas las naves del Pireo, excepto doce. Las mandó quemar y luego ordenó la demolición de las murallas.

Se contó que Lisandro había declarado al principio roto el convenio y había reunido un Consejo para deliberar acerca de lo que había de hacerse con Atenas.

En aquel Consejo, se dice, un tebano propuso vender a los atenienses como esclavos, arrasar la ciudad y hacer del territorio campo donde pastaran los ganados. Luego los generales se pusieron a la mesa.

En tanto circulaban las copas de vino, uno de los músicos encargados de cantar para distraer a los convidados,, entonó el coro de una tragedia de Eurípides: «Hija de Agamenón, he venido a tu rústica morada».

Los asistentes se conmovieron y se decidió que sería horrible destruir una ciudad que había producido tan grandes hombres.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

Biografia de Alcibiades General Griego – La Expedición a Sicilia

BIOGRAFIA DE ALCIBIADES: GUERRA CONTRA SIRACUSA Y SU RELACIÓN CON LOS PERSAS

Alcibíades nació en Atenas en -450 y fallece asesinado en Frigia en -404. Fue un importante estadista, orador y estratego (general) ateniense, hijo de Clinias y miembro de la familia aristocrática de los Alcmeónidas, del demo de Escambónidas, que tuvo un papel destacado en la segunda fase de la guerra del Peloponeso como consejero estratégico, comandante y político. Su vida fue una constante contradicción, pues sirvió tanto a Atenas, como a Esparta durante la Guerra del Peloponeso. 

alcibiades

Alcibíades pertenecía a una de las familias más ilustres de Atenas; su padre, Cleinias, había muerto en la batalla de Coronea (447), librada contra los beodos, y su madre era una alcmeónida, parienta de Pericles, quien había sido nombrado su tutor.

De este origen y de su educación le provenían las tendencias aristocráticas que anidaron siempre en el fondo de su alma -dijo una vez- que «la democracia era pura extravagancia». Y, sinembargo, para destacar en la política ateniense se afilió y fué jefe del partido democrático.

Era bello, con esa belleza mórbida y ambigua que tanto placía a los atenienses de la época. Era inteligente, y su natural agudo y penetrante había sido pulido y desarrollado en frecuentes conversaciones con Sócrates. Era rico, elocuente, generoso, bravo y seductor.

Antes de los veinticinco años había demostrado su valentía en los campos de batalla de Potidea (432) y Delion (424).

Estaba dotado del genio de mando, de una elegancia natural irresistible, de un encanto particular que entusiasmaba al pueblo y a la juventud de Atenas.

Imponía las modas, y la gente aplaudía sus caprichos, su indumentaria, sus. perfumes, sus impertinencias, sus prodigalidades e, incluso, sus vicios, que eran muchos.

Alcibíades habría podido lograrlo todo, su fama política, su renombre histórico, la salvación de Atenas, si hubiera poseído una norma moral austera.

Así, a pesar de sus brillantes facultades, Alcibíades no domina el curso de los acontecimientos históricos.

La Historia le trata como una pelota que rebota de ciudad en ciudad, ora agasajado como libertador, ora odiado como traidor despreciable, en contubernio con los enemigos de la patria y del régimen político imperante en ella.

Pero él perdura en sus intrigas, en sus vacilaciones y en sus egoísmos, aunque a veces salpica su vida de arranques geniales y acciones heroicas, que le hacen perdonar sus devaneos anteriores, su demagogia, su libertinaje y su megalomanía.

En 430 Alcibíades ocupó el primer plano en la vida política de Atenas al ser elegido por estratega, en competencia con Nicias, el caudillo del bando aristocrático y partidario de mantener el statu quo con Esparta derivado de la paz que acaba de firmar con esta ciudad en 421 (paz de Nicias).

Desde tan alto cargo en la política interior y exterior de Atenas, Alcibíades fomenta el partido de la guerra, de modo que la paz fué ilusoria y rota inmediatamente por los recelos mutuos y la propaganda contraria a que se libraban Atenas y Esparta.

Fruto de su actuación fue la reanudación de las hostilidades, cuya primera fase, encubierta, terminó con la derrota de los aliados de Atenas ante los muros de Mantinea, en la Argólida, en 418.

Esparta recobró el antiguo esplendor de sus armas y el régimen democrático fué vivamente combatido en el Peloponeso.

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto.

Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara.

Atenas se negó.

Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Segundo período: la expedición a Sicilia
Al poco tiempo llegó al  poder en Atenas un joven  audaz y caprichoso  llamado Alcibíades.   Partidario  de  la  guerra,   inició  una violenta prédica  que  terminó   con   el   envío   de   una   expedición   para   atacar   a Siracusa, la gran colonia espartana de Sicilia.

La armada zarpó en el año 415 (a. C); la dirigían tres militares, uno de ellos Alcibíades. Al llegar a destino los jefes atacantes no se pusieron de acuerdo y perdieron un tiempo valioso que fue aprovechado por los espartanos para enviar una flota al mando de Gilipo.

Finalmente los atenienses fueron derrotados. El desastre provocó gran conmoción en el mundo griego. Desde ese momento, Atenas abandonó sus deseos de conquista y sólo trató de salvar su existencia como estado  independiente.

barco griego

Los espartanos vencen en la batalla naval de Egospótamos. En primer término la nave insignia ateniense emprende la fuga mientras otras embarcaiones son destruidas por los vencedores.

ALCIBIADES
Entre los atenienses que atacaban a Nicias (había firmado un pacto de paz) por considerarlo demasiado conciliador con Esparta, se encontraba un joven ambicioso, bien dotado y de bello aspecto: Alcibíades, que pertenecía a la misma familia aristocrática que Clístenes, Milcíades y Pericles. Habiendo perdido muy joven a su padre, había sido recogido por Pericles, y fue también discípulo de Sócrates. Todo el mundo quería a este joven bello y apasionado, arrogante y encantador cuando lo deseaba. Era muy admirado y sus modales encontraban fácil imitación.

alcibiades

General Ateniense: Alcibiades (450-404 a.C.)

Las mujeres lo adoraban. Aun sus excesos y sus aventuras seducían a los atenienses. Alcibíades, sin embargo, a pesar de ser inteligente, era superficial. Sócrates hizo todo lo que pudo para formar su carácter; un tierno afecto los unía. Sócrates había conseguido   salvarle   la   vida,   y,   algunos años  después,  su  discípulo le  pagó  con  la misma   moneda.

A Alcibíades le importaban poco los medios; sólo le interesaba el éxito. Se cuenta de él esta enécdota reveladora: en el curso de un combate con un camarada, Alcibíades, dándose cuenta de que lo vencían, quiso morder una pierna de su adversario, cosa que estaba completamente prohibida. El otro, entonces, indignado, le reprochó: «Alcibíades, muerdes como una mujer». «No—respondió éste—, muerdo como un león». El virus de la política invadió en seguida a Alcibíades; quería ser el más grande hombre de Grecia, y comprendía que la paz ponía obstáculos a su gloria naciente.

EL DESASTRE DE SICILIA
No tardó en encontrar un pretexto: algunas ciudades de Sicilia pidieron ayuda a Atenas contra la poderosa Siracusa, aliada de Esparta. Sicilia interesaba a los comerciantes atenienses, pues había en ella mucho trigo, y podía servir de cabeza de puente para dominar el comercio del Mediterráneo occidental. Alcibíades, que había sido elegido estratega, propuso un plan para invadir, a pesar de la oposición de Nicias. Cien navíos y cinco mil hoplitas fueron equipados. Nunca, quizás, habían puesto los atenienses tantas esperanzas en una flota, en una expedición que debía reportar un enorme botín.

La víspera de la partida, sin embargo, se produjo un escándalo: se encontraron mutiladas todas las columnas de Hermes. Estas estatuas se encontraban en Atenas por todas partes, en las calles, en las plazas, ante los templos. ¿Quién había podido cometer tal sacrilegio? La amplitud de las depedraciones parecía probar que existía un plan preparado y puesto en práctica metódicamente. No se quiso impedir la partida de la expedición, y todos los habitantes de Atenas se dirigieron al Pireo para despedir a la flota.

Sin embargo, apenas llegó ésta a Sicilia, Alcibíades, del que se sospechaba, fue llamado a Atenas. El fingió aceptar, y dejó a Nicias de comandante en jefe, pero, tras partir en su propio barco, hizo que lo desembarcaran en la costa de Italia meridional, y el barco volvió a Atenas sin él. Fue condenado a muerte en rebeldía, y se le confiscaron sus bienes. Al enterarse del veredicto, Alcibíades se contentó con decir   cínicamente:   «En  seguida  probaré  a los atenienses que sigo vivo». Aconsejó a los espartanos que ocuparan un punto al norte del Ática, para impedir que Atenas explotara sus minas de plata, lo cual provocó rápidamente una crisis económica y financiera en aquella ciudad.

Mientras tanto, la flota ateniense era bloqueada en Siracusa (Sicilia), y no pudo romper el cerco. Su ejército, entonces, se replegó hacia el Sur, esperando encontrar aliados. Pero todas las ciudades se cerraban ante la llegada del ejército ateniense. Perseguido por el enemigo, a quien Esparta había enviado su mejor general, Gylippos; padeciendo de hambre y sed, el ejército ateniense se rindió.

Sus jefes fueron ajusticiados, y los supervivientes, encerrados en los latomios, canteras de Siracusa, donde murieron de hambre y sed. Esparta había vengado la deshonra de Esfacteria (413 a. de J. C). La que habría debido ser gloriosa expedición a Sicilia, terminaría con una catástrofe. Se había perdido el honor, y con él la parte principal del ejército y de la flota. Así terminó el sueno de dominar el Mediterráneo.

Sólo quedaba en Atenas combatir por mi propia supervivencia. Los atenienses habían dominado demasiado tiempo a sus aliados, para que éstos, apoyados por los persas y los espartanos, no buscaran libelarse. Al mismo tiempo, aconsejados también por Alcibíades, los habitantes del Peloponeso construyeron una flota de guerra, cuya tripulación sería sostenida con el oro persa; a cambio, Persia restablecería su protectorado sobre las ciudades griegas de Asia Menor, a las que había renunciado por la Paz de Callias. Esto constituía una verdadera traición a la causa griega.

LAS TRAICIONES DE ALCIBÍADES
El rey de Persia, Darío II, veía posibilidades de convertirse en el arbitro de la situación. Además, pronto se le unió un aliado importante, Alcibíades, que no cometía, con ésta, su primera traición. Alcibíades, en efecto, había seducido a la mujer de un rey espartano, y éste había querido matarlo. Alcibíades, entonces, buscó refugio junto a un sátrapa persa de Asia Menor: Tisafernes.

El estilo oriental, por otra parte, agradaba sobremanera al arrogante ateniense, que sabía apreciar el lujo. El desastre de Sicilia había provocado en Atenas la caída del régimen democrátrico, al que se hacía responsable de todas las desgracias. Los partidarios de la aristocracia habían suprimido las dietas por la  asistencia   a  la   «Ecclesia»,   reservando los derechos políticos a cinco mil ciudadanos ricos. Los nuevos señores estaban divididos sobre el problema de la paz con Esparta.

Entre tanto, el versátil Alcibíades aconsejaba a los persas que trataran con miramiento a Atenas, pues Esparta podía hacerse demasiado poderosa. Intentaba reconciliarse con su patria, y lo consiguió; fue perdonado y participó en las batallas victoriosas que Atenas libró por tierra y por mar (410 a. de J. C), llegando a tomar Bizancio, en el Helesponto.

Los demócratas habían restablecido su poder en Atenas, donde Alcibíades, nombrado de nuevo estratega, ¡fue recibido triunfalmente como salvador de la patria! (408 a.C.). Pero estos éxitos no iban a proyectarse en el porvenir. Con la ayuda de Persia. Esparta iba a conseguir la victoria final.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

Paz de Nicias entre Atenas y Esparta Cleón El Curtidor

FIRMA DE LA PAZ EN PRIMERA GUERRA DEL PELOPONESO

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto. Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara. Atenas se negó.

Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Primer período: La lucha fue iniciada por los espartanos y sus aliados, quienes in vadieron el Ática y arrasaron las viviendas y los sembrados. Los habi tantes debieron refugiarse en Atenas, ciudad que fue azotada por una epidemia que causó numerosos muertos, entre ellos el estadista Pericles.

El ateniense Cleón fue elegido estratego y debió marchar hacia ei norte para recuperar Anfípolis, tomada por el general espartano Brasidas. Derrotado por el enemigo, Cleón pereció en la lucha.Luego de este episodio, ambos adversarios decidieron firmar la paz, conocida como Paz de Nicias.

Nicias (c. 470-413 a.C.), fue un político y general ateniense. Miembro de una rica familia, encabezó el partido aristocrático y, desde el 429 a.C., logró ser elegido en repetidas ocasiones estratega de las fuerzas de Atenas, lo que le llevó a ser una de las figuras principales de la fase inicial de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) que enfrentó a Esparta con su ciudad. Tras alcanzar una serie de victorias desde el 424 a.C., logró imponer su tesis apaciguadora, especialmente tras la muerte de su rival Cleón (422 a.C.).

HISTORIA:

Durante la Guerra del Peloponeso, Pericles murió por una peste que asoló a la ciudad de Atenas mientra estaba cercada por los espartanos. Murió después de haber visto perecer a

De esta manera  desapareció el hombre que durante cuarenta años había gobernado la democracia ateniense, y que había sabido dirigir al pueblo de forma que creyera que se gobernaba a sí mismo.

Desgraciadamente, sus sucesores no lo igualaron. Les faltaba firmeza; querían seducir al pueblo, y no sabían dirigirlo. La democracia fue sustituida muy pronto por la demagogia.

CLEON EL CURTIDOR. LA PAZ DE NICIAS (421 a. de J. C.)
El hombre que consiguió ganarse el favor del pueblo fue Cleón, un curtidor. Su gobierno comenzó con un triunfo.

La flota ateniense consiguió bloquear a varios centenares de soldados espartanos en el islote de Esfacteria.

Los atenienses tenían, así, a su merced, casi como rehenes, a un tercio de los mejores hoplitas espartanos. Además, podían desembarcar en Mesenia, y sublevar allí a los ilotas.

Esparta se atemorizó y pidió la paz. Pero Cleón y Atenas no supieron aprovechar la situación.

Desorbitando  su éxito,  quisieron  imponer a Esparta unas condiciones exageradas y deshonrosas.   Esparta  las  rechazó.

Mientras tanto, los espartanos cercados en Esfacteria, seguían resistiendo. El gobierno de Esparta prometió la libertad a todos los ilotas que consiguieran avituallar a los hoplitas.

Numerosos ilotas arriesgaron entonces sus vidas para alcanzar a nado el islote asediado y llevarles alimentos. Como los atenienses no conseguían apoderarse del fuerte, Cleón decidió dirigir personalmente el ejército.

El curtidor se convirtió, así, en almirante; y tuvo suerte: se apoderó de Esfacteria y capturó a los espartanos supervivientes.

¡Qué sensación! ¡Espartanos descendientes de Leónidas, héroes de las Termopilas, se habían dejado capturar vivos y rendido sus armas! De nuevo pidió Esparta la paz, y de nuevo la rechazó Atenas.

Los espartanos tuvieron que apelar otra vez a su valor, y su jefe, Brasidas, ocupó las costas de Tracia. Desde allí, hizo un llamamiento a la rebelión, y la mayoría de las ciudades de Tracia abandonaron la Liga de Delos.

El pueblo de Atenas se inquietó, y Cleón tuvo que ponerse en camino para ocupar Tracia. A causa de su inexperiencia, no supo dirigir a los valerosos soldados atenienses; vencido, se dio a la fuga, pero fue atrapado y muerto.

En el año 421 a. de J. C, los dos adversarios firmaron la paz de Nicias (nombre de su negociador ateniense), que debía durar cincuenta años y que dejaba a Atenas la herencia de Pericles.

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AMPLIACION DEL TEMA:

NICIAS Y CLEON

Desde la muerte de Pericles, dos jefes de partido se disputaban la dirección del pueblo ateniense.

El jefe del partido democrático, Cleón, era propietario de una gran fábrica de curtidos, razón por la cual su enemigo, Aristófanes, se burlaba muchas veces de él llamándole curtidor.

Hablaba con frecuencia en la Asamblea del pueblo, y, al contrario de Pericles, lo hacía a grandes voces, con violencia y gesticulando mucho.

Era enemigo de Esparta y deseaba la guerra. Tenía en su partido a los marinos, los artífices y los comerciantes de la ciudad y del Pireo.

El jefe del partido opuesto, Nicias, el más rico de los atenienses, era dueño de una mina de plata en el Laurión, en la que hacía trabajar a 2.000 esclavos.

No era orador, pero había logrado la popularidad haciendo donativos en especie a los ciudadanos pobres y costeando lindos espectáculos.

Por cinco veces fue elegido estratega. No amaba la democracia, era favorable a Esparta y deseaba la paz. De su partido eran los propietarios rurales perjudicados por la invasión.

El pueblo ateniense vacilaba entre los dos partidos y concedía su confianza unas veces a Nicias, otras a Cleón.

Una ciudad griega de Sicilia, atacada por los aliados de Esparta, pidió auxilio a Atenas. Los atenienses enviaron barcos, que para ir a Sicilia dieron la vuelta al Peloponeso.

El general Demóstenes, que iba con la flota, propuso que se ocupase la montaña que domina el puerto de Pilos en la costa de Mesenia y se hiciera de ella un refugio para los mesenios y los ilotas sublevados contra Esparta.

Los generales atenienses no querían, pero el viento arrojó los navios a la costa y los retuvo varios días. Los soldados atenienses, para distraerse, hicieron atrincheramientos en la montaña de Pilos.

No tenían instrumentos para cortar las piedras, ni artesa donde poner el cemento, y subían la arena a hombros. Los espartanos, ocupados en aquel momento en celebrar una fiesta, les dejaron hacer.

Al cabo de seis días, la flota se hacía de nuevo a la vela en dirección a Sicilia, dejando a Demóstenes con cinco naves en aquella fortaleza improvisada.

Los espartanos mandaron volver su ejército del Ática y su flota de Corcira.

Sesenta naves fueron a sitiar a Demóstenes. Bloquearon las dos entradas de la rada de Pilos y, para acabar de cercarla, desembarcaron 420 hoplitas en la isleta de Esfacterla, colocada de través en el golfo.

Pero Demóstenes rechazó todos los ataques. Luego llegaron 50 barcos atenienses, hicieron huir a la flota espartana y ocuparon la rada de Pilos. Los 420 guerreros que habían quedado en Esfacteria se encontraban a su vez bloqueados y sin provisiones.

El ejército espartano, venido para sitiar a Pilos por tierra, les veía de lejos sin poder auxiliarles. Los 420 eran espartanos, y de las mejores familias.

El gobierno espartano prometió la libertad al ilota que lograra introducir víveres en Esfacteria. Muchos se presentaron.

Unos pasaban en barcas y abordaban a una de las costas de la isla que miraban a alta mar, cuando el viento soplaba del mar y alejaba a las naves de Atenas, otros pasaban la rada a nado entre dos aguas llevando a remolque con una cuerda odres llenos de miel o de linaza.

El tiempo se ponía malo. En Atenas, Cleón dijo que ya los generales deberían haber obligado a rendirse a los guerreros de Esfacterla. Nicias, uno de los estrategas, le dijo que tomase tropas y se encargase él mismo de la empresa.

Cleón se había comprometido demasiado para no aceptar. Dijo que en veinte días se apoderaría de Esfacteria.

Partió hacia Pilos y se puso de acuerdo con Demóstenes para atacar.

Había en la isla de Esfacterla un bosque que hasta entonces había servido de abrigo a los espartanos.

Pero una hoguera que prendieron para guisar quedó mal apagada y un viento impetuoso llevó las chispas al bosque, que ardió por entero. Los espartanos quedaban ai descubierto.

El grueso de la tropa acompaba cerca de una fuente, un destacamento estaba apostado en la punta de la isla en una escarpadura.

Los espartanos intentaron perseguirles, pero contenidos por al peso de sus armaduras, cercados por todas partes por un enemigo que no podían alcanzar, cegados por la ceniza del bosque que había ardido, ensordecidos por los gritos de los asaltantes que apagaban las voces de mando de sus jefes, acabaron por cansarse, abandonaron su campamento cerca de la fuente y se retiraron a la escarpadura de la punta de la isla, donde se atrincheraron en una antigua fortaleza.

Allí se defendieron todo el día.

Por fin logró una tropa de arqueros mesenios, pasando por encima de precipicios, trepar encima de rocas que dominaban el fuerte.

Los espartanos, cercados, agotados por el cansancio y la sed, ya no podían defenderse. Cleón, que quería llevarlos vivos a Atenas, les invitó a rendirse. El combate se paralizó.

Los espartanos pidieron que se los dejase consultar a los de su nación acampados delante de Pilos y les fue permitido.

Un heraldo, venido del campo espartano, les trajo esta respuesta: «Los lacedemonios os inducen a que deliberéis vosotros mismos y a que no hagáis nada vergonzoso».

Se rindieron. De 420 no quedaban más que 292. Fueron llevados prisioneros a Atenas (425 a.C).

El hecho produjo gran impresión en Grecia. Era la primera vez que se rendían los espartanos en vez de hacerse matar.

Los atenienses manifestaron que si los espartanos invadían el Ática como de costumbre, matarían a los prisioneros de Esfacteria. La invasión no se repitió.

Un espartano, Brasidas, famoso por su bravura, propuso entonces ir a atacar a los atenienses al punto sensible, a Tracia. Atenas tenía necesidad de ese país, del cual venían las maderas que le eran precisas para construir sus barcos (en el Ática no había montes). Allí tenía sus minas de oro.

La flota ateniense era dueña del mar. Había, por tanto, que ir a Tracia por tierra y pasando por toda Grecia. Los aforos dieron a Brasidas un pequeño ejército, 1.000 peloponesíos y 700 ilotas, gentes peligrosas de que Esparta trataba de desembarazarse.

Brasidas cruzó toda Grecia, y aun la Tesalia, aliada de Atenas, sin tener que combatir, y llegó a Tracia. La ciudad más importante, Anfípolls, llave del paso del Estrimón, tenía una pequeña guarnición ateniense.

Brasidas se apoderó del puente del Estrimón y propuso a los habitantes que permanecieran en su ciudad conservando todos sus bienes o que la abandonara en el término de cinco días llevándose cuanto era de su pertenencia.

Todas las ciudades de la Calcídica se separaron entonces de Atenas y llamaron a Brasidas que les prometía la libertad.

En Atenas, Cleón dijo que era absolutamente necesario recuperar Anfípolis. Fue elegido estratega, partió con 30 naves y acampó en una altura cercana a Anfípolis. Brasidas le atacó y puso en fuga. Cleón fue muerto con 600 hombres.

Los espartanos no perdieron más que siete, pero entre ellos estaba Brasidas (422 a.C.)

Por ambas partes se sentía el cansancio de la guerra. Nicias en Atenas, el rey Plistoanax en Esparta, deseaban la paz. Varios de ios aliados de Esparta, Corihto, Megara, los beodos, querían continuar la guerra. Esparta trató sin ellos.

Se hizo la paz por cincuenta años. Ambas partes devolvían aquello de que se habían apoderado. Diecisiete ciudadanos juraron en nombre de Atenas y de sus aliados, diecisiete en nombre de Esparta y de los suyos. Todos los años debía renovarse el juramento.

El tratado se grabó en estelas de piedra que se depositaron en los santuarios; en el Acrópolis de Atenas, en el templo de Apolo Amicleo en Laconia, en Delfos, en Olimpia, en el Istmo.

Fue la llamada paz de Nicias (421 a.C). La guerra siguió, por lo demás, entre Corlnto y Atenas, entre Esparta y Argos.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

Los Eupátridas en Grecia Características Genos y Clanes

EUPÁTRIDAS:ORGANIZACIÓN SOCIAL EN GRECIA ARCAICA

Desde la época homérica (-800) existe la vida política en Grecia.

Era frecuente que una aldea más importante, emplazada en un lugar más favorable para la defensa (cosa indispensable en una época de gran inseguridad), consiguiera imponerse.

La ciudad es, pues, el elemento básico de la vida política.

Estas ciudades, no eran capitales grandiosas: Homero nos dice que Agamenón ofreció siete de ellas a su hija, y Menelao, para acoger a Ulises y a su séquito hizo que todos los habitantes de una de sus ciudades la desalojaran.

Sin embargo, la mayor parte de ellas estaban protegidas por enormes murallas, llamadas ciclópeas, porque era difícil admitir que hubieran sido edificadas por los mortales.

Dentro de las ciudades vivía una sociedad claramente dividida en clases. En la cumbre de la escala estaban los nobles, llamados eupátridas (los bien nacidos).

Eran propietarios de tierras y sólo ellos podían adquirir los atalajes, los caballos y las armas necesarias para la guerra. Se trataba, pues, de una aristocracia militar que tenía a gala enumerar sus riquezas: tierras, viñedos, pastos, tejidos, recipientes con provisiones.

Reunían el poder económico, el poder militar y el poder político, pues esos nobles formaban los clanes o genos (plural: gene).

Todos los miembros de cada genos estaban unidos por lazos de sangre o lazos religiosos.

Bajo la autoridad   absoluta  del  jefe  del clan  eran  solidarios unos de otros, tanto para lo bueno como para lo malo.

Cuando uno de ellos era víctima de una exacción, el clan entero se consideraba afectado, y, en bloque, exigía una reparación al genos al que pertenecía quien había cometido la falta.

Por ello, todos los troyanos fueron considerados responsables de la fechoría de Paris. Todo crimen de sangre se pagaba con la sangre, toda muerte se pagaba con la muerte. Los clanes se lanzaban a interminables venganzas, aunque, sin embargo, podían unirse en el interior de la ciudad.

Al frente de la misma, se imponía como «rey de reyes» el eupátrida que poseía más riquezas y más poder.

Sin duda alguna, invocaba su origen divino, pero, en definitiva, la fuerza era la única garantía de su autoridad.

El representaba a la ciudad ante los dioses y las demás ciudades; dirigía las guerras, y, en compensación, tenía derecho a una doble parte del botín. Ocupaba el lugar de honor en las ceremonias.

En su casa, mayor que las otras, había una cámara donde se deliberaba sobre las decisiones que debían adoptarse en común.

El rey, en efecto, no podía decretar nada sin oir la opinión del consejo: él presidía ese consejo, interrogando a unos y a otros.

Algunas veces, cuando la decisión había sido tomada, el rey la anunciaba al pueblo reunido; éste, por sus aclamaciones o por su silencio, también manifestaba su opinión. Pero al pueblo, realmente, no le quedaba más que someterse a las iniciativas de los que poseían la riqueza y la fuerza.

Un día, delante de Ulises, un hombre del pueblo, Tersites, osó oponerse a las decisiones del consejo, por lo que fue apaleado. El pueblo, pues, sólo podía dar su consentimiento.

El pueblo se componía de hombres libres, bastardos, miembros de los clanes rechazados por sus familias, extranjeros.

Algunas veces, podían roturar una parcela de terreno, pero lo más corriente era que intentaran dedicarse a algunos servicios públicos, tales como el canto o la medicina, o cualquier otro cuya técnica exigiese una especíalización. Pero las posibilidades eran reducidas, puesto que el clan se bastaba a sí mismo.

cuadro de clases sociales en atenas

LA EDAD DE ORO: MUJERES Y ESCLAVOS
Según Homero, el genos vivió días apacibles. Aparte las guerras, que producían beneficios y ofrecían la oportunidad de demostrar el valor, la vida parecía paradisíaca.

Alrededor del jefe se agrupaba una familia numerosa, unida por lazos afectivos. Alcinoo, rey de los feacios, amaba tiernamente a Arete, su mujer.

Las mujeres, en realidad, apenas tenían derechos; estaban sometidas a su marido o, si faltaba éste, a sus hijos. Sus faltas eran castigadas severamente: la mujer adúltera era arrojada al mar, con el hijo adulterino, para ser juzgada por Poseidón.

Sin embargo, el papel de la madre fue creciendo, poco a poco, y las concubinas fueron siendo cada vez menos toleradas:  así, Laertes, padre de Ulises, hubo de renunciar a una concubina que había cambiado por veinte bueyes.

No obstante su sumisión, la mujer no dejaba de ser coqueta; le gustaban los vestidos vapotosos, que dejaban libres los tobillos y descubiertos los brazos; se preocupaba de tener un talle fino y dedicaba bastante tiempo a sus cabellos, a menudo peinados en largas trenzas.

Como dejaba a su esposo el cuidado de dirigir a los criados, era el señor quien se ocupaba de la hacienda.

Este no desdeñaba participar en las tareas domésticas, y a veces se organizaban concursos: así, Ulises estaba orgulloso de su hijo Telémaco, y Nausicaa era celebrada por sus padres.

También los hijos se ocupaban de estos trabajos: Nausicaa, la princesa, quería lavar personalmente la ropa blanca de su padre.

Los domésticos, los esclavos, están, en principio, sometidos a la autoridad absoluta del amo; pero, en la práctica, son tratados con blandura y entran a formar parte de la familia.

Telémaco trataba a Eumeo, el porquero, de «viejo hermano», y éste se hallaba tan orgulloso de las riquezas de Ulises como si se tratase de las suyas propias. Nausicaa jugaba a la pelota con sus doncellas. Todos trabajaban para la hacienda.

Unos hilaban y tejían, otros se ocupaban de los duros trabajos del campo, otros fabricaban los recipientes que servían para almacenar las provisiones.

La familia, el clan podía, pues, vivir autárquicamente. Los comerciantes, fenicios en su mayoría, ofrecían los tejidos y los productos exóticos, pero el comercio era reducido y estaba en manos de los extranjeros.

Un trabajo para cada uno, que evitaba los peligros y los inconvenientes de la ociosidad, la guerra, las danzas, los cantos de los aedos: he aquí los elementos que constituían la vida en la época de Homero.

La monarquía hereditaria fue abolida en el 683 a.C. por y en favor de los eupátridas, clase aristocrática originada de la poderosa oligarquía terrateniente que conservaría el poder hasta mediado el siglo VI a.C. Los eupátridas eran la única fuente de derecho y podían llegar a ser arcontes, magistrados responsables de la dirección de los asuntos bélicos, religiosos y legislativos, elegidos anualmente por el Areópago, el consejo de notables cuyos miembros, además de esta capacidad electiva de los arcontes, representaban la máxima instancia judicial.

LOS TIEMPOS ARCAICOS:
La victoria de los eupátridas
Los historiadores llaman «tiempos arcaicos» a la época que se extiende desde los comienzos del siglo VIII a. de J. C. hasta los preliminares de las guerras médicas (490 a. de Jesucristo).

Este período, cuyos vestigios e inscripciones son más precisos, está marcado por importantes transformaciones: la monarquía desaparece, se desintegran los clanes, y se constituye la ciudad griega. Por último, una nueva expansión colonial siembra de focos de helenismo al Mediterráneo, de este a oeste.

Partiendo de la Grecia del Asia Menor, la civilización se extendió a la Hélade continental, que la invasión doria había arruinado.

No debe olvidarse que Mileto, Efeso, Halicarnaso, Cumas, Focea, habían elaborado la cultura griega en las costas asiáticas.

Poco a poco, la realeza homérica fue desapareciendo, en beneficio de la aristocracia terrateniente.

Los nobles o eupátridas rechazaron, en lo sucesivo, la autoridad de los reyes, por limitada que fuese, arrogándose todos los privilegios.

Sólo ellos conocían el derecho consuetudinario, en virtud de lo cual forman parte de los tribunales, y establecen una justicia de cíase, que les es favorable. Sólo ellos podían consultar a los dioses, de los cuales se creían descendientes.

Cuando la moneda hizo su aparición, cambiaban parte de sus abundantes provisiones por metales preciosos, y prestaban este dinero, a interés elevado; si el deudor no podía pagar, se le quitaba la tierra o se le reducía a la esclavitud.

El rey ha desaparecido: los humildes tienen cien amos en vez de uno. Se establecen gobiernos oligárquicos, es decir, gobiernos cuya autoridad es ejercida por un pequeño grupo de personas.

Aumenta la diferencia entre ricos y pobres (o entre gavilanes y ruiseñores, según expresión de Hesíodo). Todo era regulado por un resttingido consejo de nobles, que detentaban el poder ejecutivo y el legislativo.

Al mismo tiempo, la familia se disgrega: todos quieren vivir por su cuenta, en su propiedad privada. Algunos lo consiguen, pero otros pagan con la inseguridad el precio de su libertad relativa.

Los aristócratas poseían, pues, la tierra, las armas, el dinero y el poder político. Frente a ellos, algunos sólo tenían sus brazos y un pedazo de tierra: una mala cosecha los dejaba a merced de los poderosos.

No es, pues, de extrañar que soñasen con otras costas en las que podrían encontrar la perdida edad de oro.

Ver: Arcontes y Areopago

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Los Griegos – Grecia Arcaica-

Etapas de la Historia Universal Características y Principales Hechos

Etapas de la Historia Universal – Sus Características y Principales Hechos

El objeto de la historia como que hacer científico es el ser humano, sus realizaciones y proyectos. Por eso se la define como «la ciencia de los hombres en el tiempo». Estudia el pasado de la humanidad y nos permite conocer cómo se organizaron las diferentes sociedades, cómo nacieron y se desarrollaron las instituciones, el lenguaje, el pensamiento, las manifestaciones artísticas y técnicas, las relaciones sociales, afectivas y económicas.

¿Para qué estudiamos historia?
¿Y para qué nos sirve «estudiar el pasado de la humanidad»?. La historia puede «servirnos» para razonar y comprender, para entender el presente y lo que nos rodea. Las raíces del presente las descubrimos en el pasado: las transformaciones de la economía, de la estructura social, de las creencias, del comportamiento humano.

Si   nos   inquieta   saber,   por ejemplo, el origen del sistema democrático, debemos remontarnos a la historia de la Grecia antigua.

Allí surgió por primera vez, varios siglos antes de Cristo, una forma de gobierno representativa de la voluntad popular que, aunque con características diferentes, aún sigue vigente.

«Los seres humanos somos hijos de una larga tradición histórica.» Tomar conciencia sobre el pasado nos permite reconocernos como parte de la historia humana que se inició hace muchísimo tiempo.

El estudio de la historia puede ayudarnos a establecer relaciones significativas entre el pasado, el presente y el futuro. (Fuente: La Humanidad  – Silvia Vázquez de Fernández)

La historia se asocia con la idea de cambio. El historiador se ocupa de investigar un pasado constituido por acciones humanas que se sucedieron cronológicamente.

Esa sucesión significa que nada permanece sin sufrir modificaciones a lo largo del tiempo. Son las acciones de los propios hombres las que provocan estos cambios.

Ningún plano de la vida de los hombres en sociedad es ajeno a esto: la manera de organizarse para el trabajo, las ideas religiosas, las manifestaciones artísticas, las formas de gobierno, las vestimentas, los juegos, la tecnología, por ejemplo, se han ido transformando desde los tiempos más remotos hasta la actualidad.

La tarea del historiador consiste en organizar ese pasado en movimiento. Para hacerlo considera al conjunto de los hechos pasados como un proceso histórico.

Así, analiza las acciones de los hombres y los conflictos que tuvieron lugar desde una perspectiva global, tomando en cuenta las múltiples cansas que los originaron.

En su trabajo, el historiador debe relacionar los aspectos económicos, geográficos, políticos y culturales de la vida de una sociedad para comprender mejor la historia que esos hombres protagonizaron.

El historiador no debe, entonces, obtener fotografías del pasado, imágenes estáticas, sino tratar de filmar una película, un proceso.

Divisiones de la historia
En la actualidad pueden señalarse tres formas de dividir la historia que se aplican de manera particular o simultánea, de acuerdo a las necesidades del investigador y según el aspecto que le interese profundizar.

Por grupos humanos y regiones geográficas:
•  Universal o general que estudia el desarrollo de la sociedad humanidad en todos sus aspectos.
•  Nacional o particular ya sea por regiones, grupos humanos o actividades, como la historia de América Latina, o las locales consagradas al estudio de provincias, ciudades o aldeas, a éstas también se llaman microhistorias.

Existen también abundantes grupos humanos cuyo desarrollo no se identifica con una nación o con una zona geográfica específica, como por ejemplo los pueblos judíos y gitano.

•  Por temas específicos y actividades, como la historia de la economía, la política, la cultura, entre otras.

•  Por periodos ordenados cronológicamente, los cuales abarcan largos plazos que frecuentemente se extienden a cientos o miles de años, en los que se observan agrupaciones de sucesos semejantes sobre aspectos básicos de la vida humana en sociedad, que tienen causas comunes y en las que conviven características de dos periodos.

Para esta periodización hoy día es aceptado dividir a la historia en dos prehistoria e historia con sus correspondientes subdivisiones.

Para muchos autores la característica que separa estas dos grandes etapas es la invención de la escritura con la que cada pueblo comenzó a dejar testimonios escritos.

En cierta medida, la periodización de la prehistoria y de la historia para su estudio y mejor comprensión, se ha fundado en la consideración de los aspectos básicos de la vida humana en sociedad.

Es importante señalar que en la realidad nada empieza ni termina por completo en una fecha exacta, por le que se manejan de manera aproximada, sobre todo en el periodo prehistórico

A partir de la invención de la escritura comienza la Historia propiamente dicha, dividida, para su mejor estudio, en cuatro edades: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea.

La ubicación cronológica de estas edades se hace, para los pueblos cristianos, con referencia al nacimiento de Jesucristo; de tal modo, todo cuanto lo precede se indica como anterior a la era cristiana (a.C.=antes de Cristo), y todo cuanto ha ocurrido después se indica con la correspondiente cifra, tomando como punto de partida, como se ha dicho, el nacimiento de Jesús.

De acuerdo con ello, la Edad Antigua se extiende desde unos cinco mil años a. C. hasta el año 476 de la era cristiana, e incluye el estudio de los pueblos del antiguo Oriente, de Grecia y de Roma.

En el año 476, al producirse la caída del Imperio Romano de Occidente en poder de los bárbaros, se inicia la Edad Media, que abarca casi diez siglos, hasta 1453, fecha de la caída del Imperio Romano de Oriente, en poder de los turcos.

La Edad Moderna se extiende desde 1453 hasta 1789, año del estallido de la Revolución Francesa, que señala un cambio fundamental en el aspecto social, económico y político de la Humanidad. Finalmente, la Edad Contemporánea transcurre desde 1789 hasta nuestros días.

Ha de recordarse que estas divisiones son sólo convencionales, ya que el paso de una época a otra es prácticamente imperceptible y sólo a la luz del tiempo transcurrido puede establecerse diferencia entre una y otra edad histórica. (¿Es correcto hacer estas 4 etapas?)

Etapas de la Historia

Hace 1.500 años los cristianos europeos comenzaron a considerar el nacimiento de Cristo como el inicio de una nueva era. De este modo, los hechos históricos quedaron ubicados antes o después del nacimiento de Cristo. Este criterio se difundió luego por todo el mundo y hoy lo utilizan cristianos y no cristianos. Los ejes cronológicos te permiten comprender esta forma de fechar los acontecimientos históricos. Para señalar un hecho ocurrido antes de Cristo se utiliza la abreviatura a.C, y para uno ocurrido después de Cristo, d.C.

EDAD ANTIGUA:
Características y Hechos Principales

Loba que alimentó a Rómulo y Remo

Las primeras civilizaciones del mundo surgieron a oriiias de ríos de Asia y África Egipto, Mesopotamia (Irak), China, más tarde India y Japón. Las dos primeras influyeron muchísimo en Europa por su cercanía.

La principal característica económico-social de las primeras civilizaciones fue el esclavismo: la utilización de  mano de obra esclava para las grandes construcciones y el sostenimiento de los funcionarios estatales.

La escritura surgió en el momento en que las sociedades se organizaron en forma más compleja y fue fruto de la necesidad de conservar intacta la memoria del pasado y del presente; gracias a la misma se incrementó el patrimonio cultural de los pueblos y se aceleró su progreso tecnológico.

Esto sucedió en Súmer (baja Mesopotamia asiática) y Egipto en el cuarto milenio antes de Cristo, es decir, hace poco más de cinco mil años.

Durante la Edad Antigua florecieron en Oriente brillantes civilizaciones que, llegadas a una época de máximo esplendor, desaparecieron para dejar paso a otras.

Esa sucesión se realizó en forma tal que parecería que el progreso siguió una ruta de este a oeste o, de oriente a occidente, Los pueblos que alcanzaron mayor esplendor en la Edad Antigua fueron los egipcios, mesopotámicos (caldeos y asirios), hebreos, fenicios, medos y persas, griegos y romanos.

Los egipcios: La civilización egipcia comenzó unos 4.000 años antes de Cristo, en el ángulo nordeste de África, en el valle del Nilo, río al que adoraban como dios. Veneraban además al Sol y a algunos animales como el buey Apis y la vaca Athor.

Estaban organizados bajo la autoridad de un rey, considerado también de origen divino, al que daban el título de Faraón.

Los egipcios construyeron magníficos templos y extraordinarias tumbas de piedra en forma de pirámide. La más grande de ellas es la del faraón Keops cuya altura llegaba a los ciento cuarenta y cuatro metros.

Otros monumentos admirables son la Esfinge, enorme escultura con cabeza de mujer y cuerpo de león, y los templos de Luxor y de Karnac.

Su escritura, sumamente complicada (escritura jeroglífica) fue descifrada en el año 1822 por el egiptólogo francés Juan F. Champollion.Los egipcios inventaron el calendario solar, y alcanzaron notables conocimientos de astronomía y de matemáticas.

Los mesopotámicos: En la región de Asia comprendida entre los ríos Tigris y Eufrates, denominada Mesopotamia, vivieron dos pueblos que alcanzaron un alto grado de civilización: los caldeos (al sur) y los asirios (al norte).

Los caldeos fueron industriosos y pacíficos. Cultivaron su fértil territorio y, simultáneamente, desarrollaron las artes y las ciencias, en especial las matemáticas y la astronomía.

Los asirios, en cambio, que habitaban un país árido, se entregaron a la guerra y al pillaje; su crueldad fue proverbial y sus triunfos guerreros les reportaron grandes riquezas.

Los mesopotámicos descollaron en la cerámica, en la tejeduría, en la joyería y en el templado del acero, lo que dio origen a un intenso comercio.

Con el correr del tiempo, acumularon grandes riquezas, guerrearon con los persas y fueron derrotados, con lo. que su civilización llegó al ocaso.

Grecia fue el escenario donde se desarrolló una extraordinaria civilización. Allí se ha forjado uno de los períodos más elevados de la historia del hombre. Se inició el pensamiento filosófico como lo entendemos hoy, se desarrollaron los pilares fundamentales del arte y de las ciencias; la política, antes reservada para una élite, comenzó a ser compartida por una mayor cantidad de personas y surgió el sistema democrático de gobierno.

El genio griego recorrió todos los campos del razonamiento y expresión, se crearon obras plenas de belleza y armonía y surgieron conceptos que hoy sobreviven. Por ello, suele decirse que nuestra civilización occidental es «hija de la civilización griega».

A partir del nacimiento de Jesucristo nació el cristianismo, que se difundió por las colonias judías del norte de África, y también entre los llamados gentiles, es decir, gente que antes no erajudía sino politeísta. Así, llegó el cristianismo a Grecia y a Roma, a través de la prédica de los Apóstoles y sus seguidores.

Se fue formando la Iglesia, que significa «asamblea» o «reunión», pero al principio fue perseguida muy duramente.

Sin embargo, se siguió difundiendo hasta que el emperador romano Constantino, al convertirse al catolicismo, decidió abandonar la persecusión en el año 323 d.C. Es decir, se implantó la tolerancia.

En Roma el emperador Teodosio, en el año 379 d.C, convirtió al catolicismo en religión oficial del Imperio: combatió a los paganos, clausuró sus templos y destruyó sus ídolos.

Prohibió los juegos olímpicos y castigó con la muerte a quienes practicaban la adoración de los falsos dioses. A su muerte, el Imperio Romano se dividió definitivamente en Imperio Romano de Oriente (también llamado Bizantino) e Imperio Romano de Occidente, cuya capital era Roma.

Occidente se debilitó en su organización por el mal gobierno que se preocupaba fundamentalmente del lujo y los caprichos de la clase dirigente, mientras el extenso territorio era invadido lenta y pacíficamente por otros pueblos; los germanos (llamados bárbaros por los romanos) que fueron empleados por el Imperio como soldados mercenarios y como labradores, pero que además llegaron a ocupar importantes puestos en el ejército imperial y hasta en la corte.

Finalmente, en el siglo V, empujados por otra invasión poderosa -la de los hunos-, los germanos tomaron el gobierno de Roma definitivamente en el año 476, Con este acontecimiento, en la historia europea, termina la EDAD ANTIGUA y empieza la EDAD MEDIA.

EDAD MEDIA
Características. Hechos principales
Este período histórico, que constituye una larga transición entre la Edad Antigua y la Edad Moderna, abarca un lapso de diez siglos, durante cuyo transcurso se destacan como hechos principalísimos la destrucción de la unidad política del Imperio Romano y el nacimiento de una sociedad esencialmente cristiana.

El comienzo de la Edad Media está señalado por las invasiones de los bárbaros. Los romanos denominaban bárbaros a los pueblos que vivían más allá de sus fronteras y que no hablaban ni latín ni griego. Estos pueblos invadieron el imperio de Occidente, en forma pacífica primero, violentamente después- hasta que, en el año 476 de nuestra era, un jefe vándalo, Odoacro, se apoderó de Roma.

La cultura latina se refugió entonces en el Imperio Romano de Oriente, llamado también Imperio Bizantino porque su capital, Constantinopla, había sido edificada sobre la I antigua ciudad de Bizancio.

Otros acontecimientos que caracterizan a  la Edad Media son: el nacimiento de la religión musulmana o islamismo, en Arabia, predicada por Mahoma; la invasión de España por los mahometanos, (de la que fueron totalmente expulsados por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel); el establecimiento del Imperio de Carlomagno, guerrero franco que intentó reconstruir el antiguo Imperio Romano; la realización de las Cruzadas, expediciones religiosas y militares con las que se intentó recuperar el sepulcro de Cristo; y la institución del feudalismo, sistema por el cual unos pocos terratenientes (los señores feudales) se adueñaron de las tierras de casi toda Europa y de sus habitantes, a quienes consideraban como objetos de su propiedad particular.

La desigualdad social y el predominio de la Iglesia son también características de la Edad Media.

EDAD MODERNA:
Características y Hechos Principales

1453 Constantinopla es tomada por los otomanos: cae el Imperio bizantino.
1455 Se imprime en Alemania la Biblia de Gutenberg.
1455-1485 Guerra de las Dos Rosas, lucha dinástica por el trono inglés.
1467 Comienza la guerra Onin en Japón, que marca el inicio de la «era de los Estados Beligerantes», que durará un siglo.
1470 Los incas conquistan Chimú; se inicia el periodo de mayor expansión imperial inca.
1472 Boda de Iván III de Rusia con Zoé, sobrina del emperador bizantino; Iván adopta el título de zar.
1477 Batalla de Nancy, donde muere Carlos el Temerario; los Habsburgo toman casi todo el lerritorio borgoñón.
1479 Unión de los reinos de Castilla y Aragón bajo Isabel y Fernando.
1480    Moscovia, bajo Iván III, se liberé del dominio tártaro.
1485 Batalla de Bosworth: Enrique VIl de Inglaterra derrota a Ricardo I y establece la dinastía Tudor.
1492 Fin de la Reconquista española con la caída de Granada. Colón hace la primera travesía del Atlántico y desembarca en las islas del Caribe.
1494 Tratado de Tordesillas: el Nuevo Mundo se reparte entre España y Portugal. Inicio de las guerras de Italia, invadida por Carlos VIII de Francia, que reclama Nápoles.
1491 El navegante italiano Giovanni Caboto llega a Terranova.
1498 Vasco da Gama alcanza India circunnavegando el cabo de Buena Esperanza. Colón es el primer europeo en llegar a América del Sur.
1499  Francia invade Lombardía y toma Milán. Amerigo Vespucci llega a la desembocadura del Amazonas
1500 Luis XII de Francia invade Italia para reclamar Milán. Cabral llega al Brasil, tomando el territorio para la corona portuguesa.
1502 El primer embarco de esclavos africanos rumbo a las haciendas españolas en Cuba da inicio al tráfico esclavista triangular entre Europa, África occidental y América.
1510 Apogeo del Renacimiento italiano.
1513 Ponce de León, explorador y gobernador español de Puerto Rico, llega a Florida y toma posesión para la corona española.
1514 Los otomanos vencen a los persas safavíes (batalla de Chaldirán).
1520 Primera misión comercial portuguesa a China. Magallanes descubre una ruta navegable por el sur, rodeando América del Sur.
1529 Asedio otomano de Viena.
1531 Francisco Pizarro, conquistador español, desembarca en Perú.
1533 Pizarro encuentra, captura y mata al emperador inca Atahualpa, y conquista Cuzco, la capital inca.
1534 Enrique VIII de Inglaterra rompe con Roma al denegar el papa su divorcio. La guerra entre safavíes y otomanos resulta en la toma por estos de Bagdad. Jacques Cartier explora el estrecho de Belle Isle y el río San Lorenzo.
1536 Gales e Inglaterra se unen por medio del Acta de Unión. Enrique VIII inicia la disolución de los monasterios ingleses y aplasta la rebelión católica.
1550 Comienza la construcción de la mezquita de Solimán en Estambul.
1555 Paz de Augsburgo: Carlos V concede a los principes alemanes libertad de elección entre protestantismo y catolicismo.
1565 Comienza en Rusia el «reinado del terror» de Iván IV. España reclama Filipinas. La población Indígena sudamericana es diezmada por las enfermedades europeas.
1588 La Armada «Invencible» española no logra Invadir Inglaterra.
1592 Japón invade Corea, pero es repelido por tropas chinas y la armada coreana.
1593 Inicio de la larga guerra entre los Habsburgo y los otomanos.
1595 Enrique IV Intenta su erar las divisiones religiosas en Francia declarando la guerra a España.
1602 Se funda la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.
1620 El Mayflower zarpa de Inglaterra con los Padres Peregrinos; un año después llega a Plymouth (América del Norte), y al año siguiente se celebra el primer día de Acción de Gracias con los nativos norteamericanos.
1635 La Intervención francesa en la guerra de los Treinta Años evita un acuerdo favorable a los Habsburgo en la Paz de Praga.
1648 La Paz de Westfalla pone fin a la guerra de los Treinta Años. Francia se hunde en una guerra civil.
1652 Los holandeses fundan en el cabo de Buena Esperanza una colonia.
1653 Ollver Cromwell es nombrado lord protector de Inglaterra.
1654 Construcción del Taj Mahal en Agrá (India).
1666 Se funda la Real Academia de las Ciencias en París.
1687 Newton publica los Principia mathematica, donde expone la ley de la gravitación universal.
1694 Fundación del Banco de Inglaterra.
1701 Comienza la guerra de Sucesión española. La invasión sueca de Polonia inicia la primera fase de la guerra del Norte. Dominio ashanti en África occidental.
1704 Isaac Newton expone sus teorías sobre la luz en Óptica.
1771 Tratado de Utrecht: fin de la guerra de Sucesión española; se confirma la separación de las coronas española y francesa, y el control británico sobre Terranova y Nueva Escocia.
1727 Primera plantación de café en el Brasil.
1782 Petición de paz de Gran Bretaña a los rebeldes estadounidenses. España sofoca un levantamiento indígena en Perú.
1783 Tratado de París: Gran Bretaña reconoce la independencia de los EE. UU.
1784 Ley de India: Gran Bretaña toma el control de los territorios Indios.
1789 Revolución Francesa. George Washington, primer presidente de los EE. UU. (hasta 1797).

EDAD CONTEMPORÁNEA
Características y Hechos Principales

La Edad Contemporánea se inició en 1789 con el estallido de la Revolución Francesa, trascendental acontecimiento que tuvo gran repercusión en la vida política, social y económica de los países occidentales.

Este movimiento se originó en el descontento de las clases populares de Francia por el estado de cosas existente en este país, donde imperaba una monarquía absoluta ]ue insumía, en gastos improductivos, gran parte de las rentas de la nación. Enfurecido, el pueblo asaltó la fortaleza de la Bastilla, símbolo del absolutismo real (14 de julio de 1789); ocupó el palacio e hizo prisionero en 1792 al rey, que fue posteriormente guillotinado; y proclamó la República.

En las guerras a que dio lugar la Revolución Francesa, se destacó Napoleón Bonaparte, general que llegó a ser emperador de Francia. Luego de combatir contra una coalición de naciones europeas, fue vencido en Waterloo el 18 de junio de 1815, y confinado en la isla de Santa Elena, en el Océano Atlántico, donde acabó sus días.

Otros hechos importantes de la Edad Contemporánea son la Independencia de las colonias españolas y Portuguesas de América del Sur, donde se destacaron Bolívar, San Martín, Belgrano, O’Higgins y Artigas entre otros; la unidad de Italia y la de Alemania que, divididas ambas en multitud de pequeños Estados, lograron formar naciones firmemente unidas y poderosas alrededor del año 1870; las grandes inmigraciones europeas hacia América; y las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945), en las que se vieron comprometidas todas las grandes naciones del mundo.

Durante la Edad Contemporánea se operó un espectacular progreso de las ciencias y de la técnica, traducido en extraordinarias realizaciones; electricidad, electrónica, telégrafo, teléfono, motores de explosión, automovilismo, grabación de imagen y del sonido (fonógrafos y cintas magnéticas), cinematografía, radiotelefonía, televisión, vitaminas, antibióticos, material plástico, computadoras, robótica, cohetes espaciales, viajes interplanetarios, son palabras que, en gran parte, carecían de significado (o no existían) hasta hace cincuenta años y aun menos.

Este período se caracteriza por la mayor partid-pación de pueblo en el gobierno. Se reforman los Estados y desaparecen las Monarquías absolutas. Gracias a los constantes inventos y descubrimientos se multiplica el intercambio cultural y comercial en todo el planeta. Queda a la Humanidad la tarea de emplear con cordura y para finalidades útiles esos descubrimientos realizados -a veces con sacrificio de vidas- por hombres y mujeres excepcionales, cuyo esfuerzo merece el más sincero y universal homenaje.

Ver Línea del Tiempo Contemporánea

Fuentes Consultadas:
La Humanidad Silvia Vázquez Fernández – Kapelusz
Historia Mundial Contemporánea 1° Polimodal Brass- Gallego – Mapuche
Cuadernillo de Historia Visor
Historia Mundial Phillip Parker

Las Guerras Médicas Causas y Desarrollo Cronologia

Causas de las Guerras Médicas – Grecia Contra los Persas

Este enfrentamiento entre el poderoso imperio persa y las polis griegas encabezadas por Atenas y Esparta señala el comienzo del periodo clásico en Grecia.

Los griegos designaron a los persas con el nombre demedos, término que, en pluridad, correspondía a un pueblo emparentado con ellos y que formaba parte de su imperio

Aunque generalmente se habla de las guerras médicas con referencia a los dos intentos de invasión de la Grecia continental por los persas (490-478 a.C.), el conflicto entre ambos pueblos fue más prolongado, y las tensiones continuaron hasta la conquista del imperio persa por Alejandro Magno, en 330 a. C.

Introducción y Causas:

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural.

Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Fue en estas circunstancias que, en el año 499 a.C., la colonia griega de Mileto, situada en la Jonia, se rebeló contra los persas y con la ayuda de Atenas emprendió la lucha contra Sardes, sede de la satrapía más próxima, que fue saqueada e incendiada.

El rey Darío juró vengar esta afrenta y para no olvidar su juramento ordenó a uno de sus esclavos que todos los días le repitiera tres veces que debía acordarse de los atenienses.

En poco tiempo los persas recuperaron la iniciativa y vencieron a los jonios —que habían quedado solos— en Efeso y luego destruyeron sus naves en las proximidades de la isla de Lade.

De esta manera Mileto, que fue arrasada, quedó nuevamente sometida y todas las colonias griegas del Asia Menor prometieron acatamiento a los persas.

Seguidamente, Darío envió emisarios a todas las ciudades de la Helade, para exigirles la sumisión, como represalia por la ayuda prestada por Atenas a la colonia sublevada. Todas, las ciudades griegas, con excepción de Esparta y Atenas, se sometieron ante el rey persa.

Tal actitud asumida por los espartanos y atenienses, significó el comienzo de las guerras médicas, así denominadas, porque los griegos llamaban medos a los persas.

La revuelta de Jonia

En 545 a. C. Ciro el Grande había extendido la soberanía persa sobre Asia Menor, incluyendo las polis griegas de la costa y las islas próximas (Jonia).

Éstas soportaban cada vez peor la pérdida de su autonomía, la imposición de gobiernos tiránicos y la competencia comercial de los fenicios, favorecidos por los persas. Por ello, en 499 a. C. estalló una revuelta encabezada por Aristágoras de Mileto contra el dominio de los persas aqueménidas.

Los rebeldes lograron tomar y destruir Sardes (498), sede del sátrapa—gobernador provincial— persa, y la rebelión se extendió desde el Bósforo hasta Chipre; se enviaron embajadores a la península Helénica para pedir ayuda, pero sólo las ciudades de Atenas y Eretria enviaron algunos barcos.

Mientras tanto, los persas recuperaron la iniciativa. Aprovechando la desunión entre los sublevados fueron imponiendo de nuevo su autoridad sobre ellos. La vic­toria naval de Lades (495) y la destrucción de Mileto, cuyos habitantes fueron deportados a Mesopotamia, señalaron el restablecimiento del poderío persa.

Los disturbios habían convencido al rey persa Darío de que para asegurar su dominio en Asia Menor debía controlar todo el Egeo, incluyendo las polis de Europa. La expedición dirigida por Mardonio, yerno de Darío, sometió Tracia y Macedonia (492), pero la destrucción de su flota junto al monte Athos le impidió avanzar más allá.

Maratón: En 490 una gran expedición con 50.000 hombres al mando de Datis y Artafernes salió de Cilicia para castigar a Atenas y Eretria por su participación en los sucesos de Jonia.

Les acompañaba Hipias, antiguo tirano ateniense, hijo de Pisístrato, que todavía contaba con partidarios en la ciudad, a pesar de la reciente instauración de la democracia por Clístenes (507). Tras someter las Cícladas y tomar Eretria, este ejército desembarcó en la llanura de Maratón, al nordeste de Atenas.

Las tropas atenienses, integradas por 10.000 hoplitas (infantería pesada) y algunos aliados de Platea, dirigido por Milcíades, decidió atacar y cargó inesperadamente contra los persas, rechazándolos hasta el mar(490).

El soldado Filípides, que había vuelto de Esparta justo a tiempo para la batalla, corrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para dar la noticia de la victoria; el esfuerzo le costó la vida.

El rápido regreso de las tropas a Atenas impidió un nuevo desembarco del ejército persa, que se retira finalmente a Asia. Los espartanos llegaron demasiado tarde para servir de ayuda, y la gloria de Maratón correspondió por entero a la democracia ateniense.

La muerte de Milcíades (488) llevó al poder a Temístocles, que emprendió una importante reforma de la flota, aprovechando los ingresos extraídos de los nuevos filones de plata de las minas del Laurión (483).

La segunda guerra médica: Las revueltas en el imperio y la muerte de Darlo (486) impidieron a los persas. Gran parte de las polis griegas (con algunas excepciones importantes) se unieron para su defensa en la Liga Helénica, fundada en el congreso panhelénico del Istmo (481), a pesar de las recomendaciones de neutralidad o sumisión del oráculo de Delfos.

Esparta, la mayor potencia militar griega y líder de la Liga del Peloponeso, encabezaría sus fuerzas. realizar una nueva expedición de castigo. Pero en 484 el nuevo rey Jerjes, hijo de Darío, comenzó los preparativos de una gran campaña para invadir Grecia.

Las cifras proporcionadas por el historiador griego Herodoto son seguramente exageradas, pero es probable que la expedición contase al menos con 300.000 hombres y 600 navíos, además de una espectacular logística.

CRONOLOGÍA
546a.C.  Los persas conquistan el reino de Lidia y las ciudades y colonias griegas de Asia.
500 a.C. Las ciudades jonias se rebelan contra el dominio persa. Incendio de Sardes.
493 a. C. Darío I destruye la flota y el ejército de los rebeldes jonios. Mileto, que inició la revuelta, es saqueada.
492 a. C. El general persa Mardonio toma con su ejército Tracia y Macedonia.
490 a.C.  Primera guerra médica. Los persas conquistan las Cicladas occidentales y arrasan Eretria. Victoria ateniense en Maratón.
480 a. C.  Segunda guerra médica. Jerjes, sucesor de Darío I, invade Grecia. Fracasa el intento de detener a los persas en el paso de las Termpilas. Victoria naval griega en Salamina.
479 a. C.  Victoria de los hoplitas espartanos en Platea y de la flota ateniense en Micala (Jonia). Fin de la segunda guerra médica.
478 a.C.  Atenas funda, junto con muchas polis costeras e insulares del Egeo, la liga de Délos,
477 a.C. Pausanias, rey de Esparta y héroe en Micala, es destronado por su despotismo.
471 a.C. En Atenas, el gran estratega de Salamina, Temístocles, es condenado al destierro. Comienza su gobierno Cimón.
465 a. C. Atenas pasa a la ofensiva contra Persia. Vence en la doble batalla del Eurimedonte
448 a. C. Paz de Calías, ya en el período clásico. El Imperio persa reconoce la hegemonía ateniense en el Egeo.

En junio de 480 el inmenso ejército de Jerjes, con el Gran Rey al frente, cruzó los Dardanelos por un doble puente de barcas.

Avanzó fácilmente a través de Macedonia y Tesalia, y no se encontró con la primera línea de defensa griega hasta llegar al desfiladero de las Termópilas en tierra y el cabo Artemisión en el mar.

Los 7.000 hombres mandados por el rey espartano Leónidas rechazaron durante dos días al ejército persa, hasta que una traición permitió a éste cruzar por un paso secreto y rodearlos.

Ante la inevitable derrota, Leónidas envió a sus tropas al sur, permaneciendo él con 300 hoplitas espartanos y 700 hombres de Tespis y Tebas. Todos perecieron en defensa de la posición. Esta resistencia desesperada permitió a la flota griega, encabezada por los atenienses, replegarse ordenadamente y conservar sus efectivos.

El ejército de Jerjes avanzó entonces por Grecia central, con el apoyo de algunas polis. La nueva estrategia griega era plantear la defensa del istmo de Corinto, cerrando el paso al Peloponeso.

Atenas fue evacuada por sus habitantes y ocupa­da por los persas, que incendiaron la acrópolis como represalia por la destrucción de Sardes dieciocho años antes.

Pero Temístocles convenció al estado mayor griego para presentar batalla a la flota persa en la bahía de Salamina, cerca de Atenas.

Se sirvió de una estratagema para atraer a la numerosa escuadra enemiga hacia un angosto paso y privarla de capacidad de maniobra; al cabo de unas horas era vencida por las trescientas naves griegas, ante los ojos de Jerjes (septiembre de 480).

El dominio del mar había pasado a los griegos, y Jerjes regresó a Asia para orga­nizar refuerzos, aunque una nueva insurrección en Babilonia le impidió renovar sus campañas en Europa.

Dejó en Grecia un importante ejército al mando de Mardonio, reforzado con aliados griegos (tesalios, macedonios, beocios).

Mientras éste invernaba en Beocia surgieron disputas en el seno de la Liga Helénica sobre la estrategia a seguir. Esparta y las ciudades del Peloponeso pretendían mantenerse a la defensiva en el istmo, mientras que Atenas, Megara y Egina querían expulsar al enemigo de sus puertas.

Tras graves tensiones y una nueva invasión persa del Ática, al fin se decidió el envío de un ejército aliado a Beocia, al mando del espartano Pausanias.

Sus 40.000 hoplitas y 7.000 auxiliares (el mayor ejército nunca reunido por los griegos) se enfrentaron al superior ejército persa en la llanura de Platea (primavera de 479).

A pesar de su ventaja inicial, Mardonio fue vencido y muerto, y gran parte de su ejército destruido.

Su lugarteniente Artabazo condujo a los supervivientes de vuelta a Asia. Al mismo tiempo, una flota griega mandada por el rey espartano Leotiquidas destruía una base naval persa y las naves fondeadas en Mícala, frente a la isla de Samos.

No sólo se había salvado la in­dependencia de las polis de Grecia, sino que éstas controlaban ahora el Egeo. La flota mandada por Pausanias tomó Bizancio, abriendo el paso al mar Negro, y las islas de Quíos, Lesbos y Samos se unieron a la Liga (478).Sin embargo, una vez conjurado el peligro persa la unidad griega resultó efímera, por los intereses contrapuestos de las diferentes ciudades.

La Liga de Delos: Esparta, poco amiga de aventuras fuera del Peloponeso, se desinteresó de los asuntos del Egeo oriental, arrastrando consigo al resto de la Liga del Peloponeso.

Fue Atenas, apoyada en su potente flota, la que tomó la iniciativa y formó la Liga de Delos (476) con numerosas polis de las Cícladas, Asia Menor y la zona de los estrechos.

La alianza, comprometida en la lucha por la liberación de las ciudades griegas de la dominación persa, fue diseñada por el ateniense Arístides el Justo. É

ste compartió el poder en Atenas con Cimón, hijo de Milcíades, partidario de la lucha a ultranza contra los persas. Temístocles, que veía en el poder de Esparta la verdadera amenaza para la grandeza ateniense (como se demostraría poco después en las guerras del Peloponeso), fue des­plazado del poder (471).

En 468 Cimón venció a la escuadra persa en el Eurimedonte.

El fracaso de una expedición a Egipto y los sobornos persas lograron expulsarlo del poder, y la facción popular encabezada por Efialtes rompió las relaciones con Esparta, disolviendo la Liga Helénica (460).

Sin embargo, Cimón recuperó el poder y dirigió una nueva campaña en Chipre, donde murió (450).

Sus victorias permitieron a su cuñado Calias firmar con los persas la paz que lleva su nombre (449), que aseguró la libertad de las ciudades griegas y frenó a los persas en el Egeo.

Atenas, con la ayuda de sus aliados, se había convertido en la potencia hegemónica del mundo griego, desarrollando un poderoso imperio marítimo y comercial. Sus abusos y la oposición de Esparta conducirían posteriormente a la guerra del Peloponeso.

Temístocles
General y político (525-460 a. C.)

Estadista ateniense nacido en el seno de una familia modesta, no obstante lo cual pudo convertirse en una relevante figura en su ciudad y asumir la jefatura del partido democrático cuya divisa era: Guerra contra los persas.

Convencido de la necesidad que tenía Atenas de contar con un puerto y una flota, dedicó todos sus esfuerzos a procurarle ambas cosas.

Así, durante su arcontado (493 a. C.) hizo votar la construcción del puerto del Pireo, si bien al año siguiente una expedición persa paralizó las obras que sólo pudieron ser retomadas en tiempos de Pericles.

Luego se propuso la construcción de doscientas galeras, para lo cual derivó los recursos obtenidos en la explotación de las minas de Laurión, que antes eran repartidas entre los ciudadanos, a las arcas del Estado.

Temístocles pudo realizar sus planes luego del destierro de Arístides y venció a los persas en la batalla de Salamina (480 a. C.); pero luego fue víctima de intrigas y calumnias y condenado al ostracismo. Se refugió junto a Artajerjes, pero cuando éste quiso convencerlo de traicionar a su patria, se negó terminantemente y se suicidó con veneno.

Biografia de Aristoteles Pensamiento aristotelico Filosofia Medieval

Biografía de Aristóteles El Pensamiento Aristotélico

En el siglo IV a.C. un filósofo griego llamado Aristóteles encuentra un método infalible para demostrar sus teorías. Primero compara dos afirmaciones verdaderas y, después de compararlas, extrae una conclusión, que tiene, por tanto, que ser cierta. Este tipo de razonamiento se conoce como «silogismo».

La influencia del último de los grandes filósofos griegos, Aristóteles, en la cultura occidental europea fue inmensa y aún perdura.

Durante más de 2.000 años, el enorme prestigio de su obra sirvió pera instruir a generaciones de filósofos y científicos.

La trascendencia de Aristóteles se basó en su aguda observación de la naturaleza y su capacidad para sistematizar el pensamiento de su época, convirtiéndolo en el fundador de la ciencia occidental.

(Estagira, 384 – Calcis, 322, a. C.) Filósofo griego. Junto con Platón, el más importante de la Antigüedad y, posiblemente, el de mayor influencia en la posteridad.

biografia de aristoteles filosofo griego

El inventor de los silogismos fue Aristóteles, el pensador más venerado e influyente de la Antigüedad, que vivió en Atenas en el siglo IV a.C.

El método lógico descubierto fue tan sólo uno de sus muchos descubrimientos. Aristóteles, que había sido discípulo de Platón, pensaba que el ser humano podía conocer la realidad a través del razonamiento.

Pero, a diferencia de su maestro, también creía que las personas debían observar la naturaleza y que podían aprender de sus propias experiencias.

Por este motivo, a lo largo de su vida se interesó por muchos campos de estudio diferentes, desde la lógica hasta la biología.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Aristóteles nació en Estagira (hoy Stavro, actual Grecia). Era hijo de una
familia de médicos, y perdió a sus padres cuando aún era muy chico.

• A los diecisiete años partió hacia Atenas para formarse como filósofo en la Academia de Platón. Permaneció cerca de veinte años en la escuela; primero, como uno de sus alumnos y luego, colaborando como maestro.

• En el 347 a.C, al morir Platón, se dirigió a Assos (ciudad de Asia Menor), donde gobernaba su amigo, el tirano Hermias. Allí fue su consejero político y se casó con su sobrina Pitia.

•  En el 345 a.C. se trasladó a Pella (capital de Macedonia), donde se convirtió en maestro de Alejandro, hijo menor del rey.

• En el 335 a.C, al iniciar Alejandro su reinado, regresó a Atenas y fundó su propia escuela. La llamó «El Liceo» por estar ubicada en un jardín cercano al templo de Apolo Licio (protector de las ovejas contra los lobos).

Con el tiempo El Liceo se hizo tan conocido como la Academia de Platón. En clases y discusiones, que se hacían mientras maestros y alumnos paseaban por el jardín, Aristóteles realizó una importante tarea de investigación y de enseñanza en varias disciplinas.

•  En el 323 a.C, al morir Alejandro, estalló un sentimiento antimacedónico en Atenas, y Aristóteles tuvo que exiliarse. Cedió la dirección de El Liceo y se trasladó a Calcis (en la isla de Eubea), en donde murió al año siguiente.

Fue el primero en lograr que se considerara a la Filosofía como una de las ciencias principales.

En sus textos desarrolló sus ideas sobre la Lógica, la Política, la Literatura y la Ciencia.

Contribuyó a desarrollar en Occidente, ciencias muy destacadas, como la Ffsica, la Química y la Geografía.

Entre sus obras fundamentales se encuentran los escritos sobre Retórica, Ética y Política.

Su texto «Poética» es el tratado más completo sobro el teatro griego antiguo, y su influencia fue muy importante para todo el teatro occidental.

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Biografia:

Su padre, Nicómaco, fue médico personal del rey de Macedonia, Amnitas II, y por ello su situación social y económica fue siempre estable.

Al morir Nicómaco, Aristóteles fue adoptado por Próxenos de Atarnes, bajo cuya tutoría vivió, hasta que en el 367 a. C. marchó a Atenas e ingresó en la Academia. Allí, su primer maestro fue Isócrates y después Platón.

Aristóteles siguió las enseñanzas de la Academia hasta el año 347, en que murió Platón y le sucedió como director de la institución su sobrino Espeusipo.

Entonces, y en compañía de Teofrasto, regresó junto a Próxenos, su tutor, a Atarnea, Asia Menor.

Con Jenócrates, alumno de la Academia, que años más tarde llegaría a ser su director, gozó en Aso de la protección y ayuda de Hermias, antiguo condiscípulo suyo que había llegado al poder en Atarnea, como tirano.

Es posible que, para entonces, el estagirita ya hubiera escrito Eudemos y Protreptikós.

Hermias murió crucificado tras haber conspirado contra los persas, aliado con Filipo II de Macedonia. Aristóteles contrajo matrimonio con Pitiade, la sobrina e hija adoptiva del soberano muerto.

El filósofo viajó a Mitilene (en la isla de Lesbos), donde se estableció e inició con Teofrasto investigaciones sobre Biología.

En el 342 fue llamado por Filipo para encargarse de la formación y educación de su hijo Alejandro.

Aristóteles se trasladó a Pella a tal efecto, aprovechando la ocasión que se le brindaba para publicar la Ilíada y conseguir la reconstrucción de las murallas de Estagira.

La influencia que ejerció el filósofo sobre Alejandro fue de la máxima importancia. A ella se deberá, entre otras causas, el fenómeno del helenismo y de la expansión de la cultura griega por todo Oriente.

No obstante, Alejandro no asimiló los fundamentos políticos de la civilización de la Helade, rechazando el concepto de ciudad-estado como base de un sistema de gobierno.

Tras la batalla de Queronea, en el 335, Aristóteles regresó a Atenas.

Fundó el Liceo –así llamado por hallarse cerca del templo de Apolo Licio– e inició la actividad docente con independencia de la Academia platónica.

Pronto, sus alumnos recibieron el nombre de peripatéticos, por dar las clases mientras paseaban por el jardín y el peripato (especie de galería columnada).

Dos cursos simultáneos y diferentes se daban en el Liceo: uno, por la mañana, para los alumnos más adelantados y otro, por la tarde, para los menos iniciados.

Es uno de los pensadores decisivos de la historiaSu filosofía conjuga el empirismo y la abstracciónFue el preceptor de Alejandro Magno
 Sus estudios de biología son modelo de investigación Fundó la lógica como disciplina del razonamiento Introdujo las bases del método científico

Las necesidades de espacio obligaron a Aristóteles a alquilar un inmueble próximo, donde fue reuniendo una inmensa biblioteca, junto a una importante colección de mapas y material para el estudio de la Historia Natural, así como un archivo en el que, entre otros documentos, se recogieron las constituciones de gran parte de las ciudades griegas. Por primera vez, además, comenzó a estudiarse la historia de la primitiva filosofía griega.

aristotelesEn el 325, Alejandro Magno ejecutó a Calístenes, sobrino y colaborador de Aristóteles, lo que determinó la ruptura entre el filósofo y el soberano.

Pese a esto, a la muerte de Alejandro, en el 323, los sectores antimacedónicos atenienses acusaron de impiedad a Aristóteles y de haber colaborado en la destrucción del sistema griego en pro de un imperio unificador y centralista y de la fusión de la cultura de la Helade con la civilización bárbara de Oriente.

Aristóteles tuvo que marchar a Calcis de Eubea. Allí murió en el año 322, víctima de una enfermedad estomacal. Teofrasto le sucedió en la dirección del Liceo y de la Biblioteca.

Entre las obras más importantes del Estagirita se cuentan: el «Organon», tratado de lógica; la «Física»; la «Filosofía primera o Metafísica»; «Sobre el alma»; los tratados de moral: «Ética a Eudemo», «Ética a Nicómaco», la «Gran Ética» y la «Política», y, en fin, la «Poética» y la «Retórica».

El pensamiento de Aristóteles constituye uno de los pilares fundamentales de la civilización occidental y, como inspiración latente de todo un tipo de ciencia, filosofía y planteamiento racional, su influencia se extiende hasta la actualidad. Su división de las ciencias en teóricas, prácticas y poéticas, y sus esquemas lógicos, se han mantenido durante muchos siglos.

SUS OBRAS
Algunos escritores antiguos atribuyeron a Aristóteles cerca de un millar de obras. A nosotros nos han llegado cuarenta y siete, y no todas completas. Pero estas solas son suficientes para apreciar la extraordinaria calidad de su privilegiado intelecto. «En todas las cosas de la naturaleza existe alguna maravilla», dejó dicho Aristóteles. Y, fiel a este enunciado suyo, se dedicó a observar todos los fenómenos naturales.

Antes de él, la ciencia se hallaba todavía en sus primeros pasos. Hasta entonces, cuando no se lograba establecer las razones determinantes de un fenómeno natural, se creía en la intervención de alguna fuerza sobrenatural. Aristóteles fue el fundador de la ciencia: demostró que con el razonamiento se pueden explicar los fenómenos del universo.

Trató, por consiguiente de conocer las razones de una infinidad de fenómenos naturales. Muchas de sus observaciones, no obstante ser talentosas y evidenciar dotes de razonamiento poco común, hoy no son ya aceptables. Es menester no olvidar que formuló sus principios y deducciones con la sola ayuda de la «lógica», y sin realizar ninguna experimentación. Pero, a pesar de ello, no pocas de sus teorías conservan todavía todo su valor, después de transcurridos más de dos mil años, no obstante los progresos alcanzados en todos los campos del saber.

Entre las nociones que permanecen indiscutidas, por ejemplo, merece señalarse aquella, basada en sus estudios sobre zoología, por la cual dividía a los animales en dos grandes clases (correspondientes, casi exactamente, a las actuales de los vertebrados e invertebrados).

CURIOSIDADES:

TESTAMENTO: Solitario, enfermo y previendo su fin, Aristóteles redactó un testamento transmitido por el historiógrafo Diógenes Laercio, que es un ejemplo de humanidad por los recaudos que se toman a favor de sus herederos: su compañera Herpilis y sus hijos Pitias y Nicómaco.

Encomienda el cuidado de éste a la protección de su amigo Antipáter, lugarteniente de Alejandro Magno. Y ruega que la dirección del Liceo de Atenas recaiga en su amigo Teofrasto, también filósofo, cosa que fue así. Le preocupaba el futuro del Liceo debido a la inquina que le guardaba el clan del anti-macedónico Demóstenes por haber sido maestro de Alejandro Magno.

FRENTE A LA ESCLAVITUD:
La esclavitud era común en la Antigua Grecia. Aristóteles afirmó la tesis del «esclavo natural». No obstante, señala las dificultades empíricas para reconocer al verdadero esclavo y critica el modo de adquisición de esclavos. En su testamento, Aristóteles ordenó que sus esclavos no fueran vendidos y que se los liberara cuando alcanzaran una «edad conveniente».

LOS PERIPATÉTICOS: Aristóteles fundó su escuela, el Liceo, entre el 335 y el 334 a.C. Era un centro de enseñanza rival de la Academia de Platón y se lo llamaba Perípatos, por su paseo cubierto y debido a la costumbre aristotélica de dar clases mientras se paseaba. Por eso, los alumnos del Liceo también se conocieron por el nombre de peripatéticos.

EL CORPUS: Es sorprendente que las obras «esotéricas» de Aristóteles no fueran consideradas de gran interés en la época helenística, preocupada más por encontrar estrategias conducentes a la «tranquilidad del ánimo». Según Estrabon y Plutarco los escritos de Aristóteles permanecieron inaccesibles hasta que fueron redescubiertos en el siglo I a C, haciendo posible la edición de Andrónico de Rodas, un peripatético.

La edición del Corpus permitió la renovación del pensamiento aristotélico. Luego estos textos serían leídos en clave neoplatóníca. Durante siglos sólo se conocieron en Occidente los escritos lógicos. Gracias a la influencia árabe, el pensamiento occidental pudo tener acceso al resto de la obra aristotélica.

Biografia de Platon Pensamiento filosofico Filosofo griego

Biografía de Platon Pensamiento Filosófico

Filósofo griego. Nos han llegado escasas noticias de su vida. Nació en la época de la democracia de Pericles.

Perteneció a una familia de la aristocracia, de gran influencia dentro de la oligarquía revolucionaria.

Por parte de su padre, es posible que fuera descendiente de Codro, el último rey de Atenas.

Biografia de Platon filosofo griego

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DEL FILOSOFO:

• Nació en Atenas (Grecia), en el 427 a.C. Se cree que su verdadero nombre era Aristocles, como su abuelo, pero lo llamaron Platón, apodo que tenía que ver con su ancha espalda.

• Pertenecía a una familia aristocrática que le dio una completa formación educativa, artística y deportiva.

• En su juventud se dedicó a la poesía y luego a la filosofía.

• A los veinte años comenzó a estudiar con el filósofo griego Sócrates y se convirtió en su discípulo.

• En el año 399 a.C, luego de la muerte de Sócrates, se trasladó a la ciudad griega de Megara e inició una serie de viajes a Italia, Egipto y Sicilia (isla al sur de Italia).
• Hacia el año 387 a.C. regresó a Atenas, donde fundó la Academia (primera gran escuela o universidad de la Antigüedad) y se dedicó a la enseñanza durante veinte años.

Un Idealista
•  En el 367 a.C. viajó a la ciudad de acusa (Sicilia), invitado por el tirano Dionisio II. Allí intentó que el gobernante aplicara sus ideales políticos, pero fue recnazado y tuvo que volver Atenas, donde continuó con enseñanza y la investigación.

• En el 361 a.C. retornó a Siracusa, pero tuvo nuevas diferencias políticas con Dionisio II y este lo obligó a permanecer en la isla hasta que fue liberado por el filósofo Arquitas.

• De regreso en Atenas, redactó sus últimas obras.

• Murió en esa ciudad, en el año 347 a.C.

En sus obras, Platón expuso sus ideas filosóficas en la forma de diálogos que sostienen dos o más personajes. Estas conversaciones o debates se dividen en: diálogos socráticos, diálogos de la madurez y diálogos de la vejez. 

En los primeros, el autor transcribió el pensamiento de su maestro Sócrates.

En los segundos, reflejó sus teorías sobre la inmortalidad, el alma y la ciudad ideal, entre otros conceptos. Aquí se destacan las obras «El Banquete» y la «La República». Finalmente, en los últimos, Platón examinó y criticó su propias teorías.

BIOGRAFIA: En el año 407 ocurre algo que será decisivo en su vida: su encuentro con Sócrates, del que será alumno durante ocho años.

Cuando el maestro es condenado a muerte, Platón se refugiará en Megara, al temer que Atenas persiguiera a los discípulos de Sócrates. En esa ciudad se encontrará con Euclides.

Se cree que a continuación realizó varios viajes, probablemente a Egipto y a la Cirenaica, donde entró en contacto con Aristipo de Cirene y con el matemático Teodoro.

Según la tradición, marcharía después a Italia meridional, donde conoció a algunos pitagóricos.

Algunos autores afirman que entonces fue cuando Filolao le vendió unos escritos secretos de Pitágoras, en los que Platón se inspiraría para escribir el Timeo.

De esta época de su vida serían los siguientes escritos: Apología de Sócrates, el Hipias I y II, el Eutifrín, el Critón, el Cármides, el Laques, el Lisis, el Protágoras, el Gorgias y el Menón.

Su aventura siciliana empezaría en el año 388, cuando pensó en la posibilidad de convertir a Dionisio I el Antiguo a sus teorías político-filosóficas.

Pero esta relación no cuajaría, y Platón fue desterrado. En el viaje de vuelta fue capturado y vendido como esclavo.

El cirenaico Anniceris, que le había reconocido, le compró y le devolvió la libertad.

En el año 387 Platón volvió a Atenas y fundó la Academia, que sería la primera gran escuela de la Antigüedad, organizada de forma sistemática, con aulas y biblioteca.

Platón ejerció en ella su magisterio, hasta que murió, en colaboración con su discípulo Aristóteles. En el fondo, la Academia fue la primera universidad organizada.

Su obra se conserva casi completa.

Nos han llegado 42 diálogos. Junto con la que escribió Aristóteles, es la obra capital de la filosofía y de toda la cultura griega. Su aportación a la formación del lenguaje filosófico es extraordinaria y tiene un elevado valor literario.

El género literario utilizado por Platón fue el diálogo, que tiene una profunda relación con su doctrina de la dialéctica como método filosófico y posee una extraordinaria belleza poética. Siempre es Sócrates el personaje principal.

Su pensamiento muestra una profunda evolución, partiendo de la doctrina de Sócrates y llegando al descubrimiento de las ideas y culminando en los problemas planteados por ellas, en diálogo con Aristóteles.

Un problema no resuelto es el conocer con exactitud el orden cronológico de sus escritos.

En segundo lugar, no se puede separar claramente lo que pertenece a Sócrates y lo que es estrictamente suyo a través de los diferentes diálogos.

Platón no sólo recibió la influencia socrática, sino también otras importantes: pitagorismo, heraclitismo, orfismo, entre otras.

En sus primeros diálogos muestra a Sócrates y son, al mismo tiempo, una defensa contra las acusaciones que le llevaron a la muerte. En Apología de Sócrates resalta la importancia de la idea de verdad. Su meditación se centra, además, sobre la vida y muerte de su maestro.

En Hipias menor nos da una idea de Sócrates como un sofista más, trata de buscar en qué consiste el bien, concluyendo que el hombre justo no puede mentir voluntariamente, no puede hacer voluntariamente el mal. En Critón, Sócrates habla a Critón, que le quiere obligar a huir de la prisión, manifestándole que no puede responder a la injusticia con la injusticia, ni hacer el mal a quienes nos lo han hecho.

En Cármides trata de definir el concepto de sabiduría. En el Laques plantea el problema de la educación de los niños y en Eutifrón analiza la piedad, llevándonos en Lisis a, tratando sobre la amistad, sus momentos más dialécticos. En otro diálogo de gran interés, Hipias mayor, nos acerca a lo bello a través de la búsqueda de su definición y llega a reconocer que no sabe lo que es la belleza.

Creía que las ideas existen separadas de las cosasSu Academia reunió a la élite intelectual de AtenasDecía que el cuerpo era la «cárcel» del alma inmortalSus ideas tienen una
gran influencie en Occidente
 El suicidio de
Sócrates , influyó en sus Iideas políticas
Postulaba un a sociedad justa gobernada por filósofos – reyes

Fedón es el primer diálogo que nos hace avanzar hacia su metafísica. Aborda en él el tema de la inmortalidad del alma. Sócrates llega a la conclusión de su inmortalidad porque para él, todo es lo que aprendemos, yo recuerdo porque en una época anterior he aprendido lo que ahora recuerdo. En el Menón se plantea cómo se adquiere la virtud, si por la enseñanza, el ejercicio o por la naturaleza, e insiste en encontrar una definición para ella. En Protágoras analiza los mismos temas que en Menón, insistiendo sobre la sabiduría. Y así, en cada uno de sus escritos va desgranando sus teorías filosóficas, para llegar al descubrimiento de las ideas.

El ser verdadero no está en las cosas, sino fuera de ellas, en las ideas que son unas, inmutables y eternas. Pero estas ideas no son accesibles a mi conocimiento directo, no están en el mundo. Para explicar esta teoría recurrió al mito en el que señala que el alma se puede comparar a un carro tirado por dos caballos alados, uno dócil y otro díscolo, dirigidos por la razón, que se esforzará en conducirlo bien. Conocer será, para él, recordar lo que está dentro de nosotros. Las cosas, insiste, son sólo sombras de las ideas.

La democracia creó las condiciones para una mayor participación del pueblo en la política. El acceso de mayor cantidad de personas a los debates y la creciente complicación de la administración del Estado generó la necesidad de información y de preparación técnica. Era necesario dominar el instrumento político por excelencia: la palabra. Los llamados «sofistas» (sop-histai) fueron personajes que enseñaron retórica y erística (arte del combate verbal). Cuando Platón comenzó a escribir sus Diálogos, Atenas era una democracia muy distinta a la que soñó Pericles -el «padre de la democracia»-. Pululaban arribistas y demagogos que se caracterizaban por poseer cualidades retóricas que les aseguraban el éxito en las asambleas. La irrupción de Sócrates fue muy conflictiva. La democracia que se reestablece en el 403 a.C. lo acusa de corruptor de jóvenes y lo condena a muerte. A los ojos de Platón, esa democracia era insensata e injusta.

Una de sus obras principales fue La República, con la que consuma su visión del mundo. El Estado bueno será para él aquel en el que exista una división del trabajo. Debemos, asimismo, mantener alejado de nosotros el deseo de felicidad individual, ya que con él iríamos hacia la corrupción del Estado y hacia la tiranía. Describe el Estado ideal, pero piensa que siempre está amenazado.

En el libro VII de este diálogo nos presenta el famoso mito de la Caverna: somos prisioneros, encadenados, que ven desfilar unas imágenes sobre el muro que está ante ellos. La caverna es el mundo sensible, con sus sombras, que son las cosas.

El mundo exterior es el mundo verdadero, el mundo de las ideas. Es muy importante, señala, educar a los guardianes. El Estado ideal será casi imposible de alcanzar y añade que siempre que los guardianes se adueñen del poder nos llevarán a la tiranía. Sostuvo la primacía de la sociedad sobre el individuo, en un sistema de castas, presidido por la clase superior de los filósofos.

El pensamiento de Platón dominaría en toda la cristiandad hasta, aproximadamente, el siglo XII, en el que hubo, debido a las doctrinas de Santo Tomás y San Alberto, un verdadero giro en el predominio de las anteriores teorías filosóficas. Sin embargo, en el siglo XVI sus doctrinas renacieron con las ideologías de Descartes y Leibniz, de marcado carácter platónico. Su influencia se prolongaría en las obras de Hegel, Fichte y Schelling.

LA ACADEMIA: Una vez en Atenas, en el año 388-387, fundó la Academia, nombre que recibió por hallarse cerca del santuario dedicado al héroe Academos, especie de «Universidad» en la que se estudiaban todo tipo de ciencias, como las matemáticas (de la importancia que concedía Platón a los estudios matemáticos da cuenta la leyenda que rezaba en el frontispicio de la Academia: «que nadie entre aquí que no sepa matemáticas»), la astronomía, o la física, además de los otros saberes filosóficos y, al parecer, con una organización similar a la de las escuelas pitagóricas, lo que pudo comportar un cierto carácter secreto, o mistérico, de algunas de las doctrinas allí enseñadas. La Academia continuará ininterrumpidamente su actividad a lo largo de los siglos, pasando por distintas fases ideológicas, hasta que Justiniano decrete su cierre en el año 529 de nuestra era.

CURIOSIDADES:
APODO ORIGINAL:
El nombre real de Platón era Aristocles. El sobrenombre que se le puso, según algunas versiones, se refiere a que tenía espaldas anchas. Plato, en griego, significa espalda.

UN ESCLAVO ILUSTRE:  El tirano Dionisio I de Siracusa se enojó con Platón y lo expulsó en una nave espartana que hizo escala en la isla de Egina, hostil a Atenas. Allí, apenas llegó y según se cuenta, Platón fue vendido como esclavo. Pero, por suerte, Aniceris, también filósofo, lo identificó y pagó el rescate por su libertad. De esta manera, Platón pudo volver a Atenas, en 387 a.C, para retomar su labor intelectual.

VIAJES PELIGROSOS: Años después, Dionisio II, el joven, sucedió a Dionisio I como tirano de Siracusa, lo que animó a Platón a regresar a Sicilia. Como sus propuestas fueron rechazadas, huyó de la isla. El tercer viaje fue peor: el filósofo Arquitas de Tarento-inventor del tornillo y de la polea-, tuvo que intervenir para que no lo mataran.

LA MUJER, EN CASA: La sociedad griega era machista. Las mujeres carecían de derechos legales y políticos, eran excluidas de los asuntos de carácter público y estaban confinadas en casa, cuidando a los hijos. Esto se vincula con que los griegos consideraron las relaciones homosexuales concurrentes con el matrimonio. Explica también que las hetairas (prostitutas) gozaran de gran prestigio.

DE FAMILIA NOBLE: Platón fue hijo de Aristón. Su madre Perictíone, pertenecía a la nobleza y estaba vinculada a la Tiranía de (os Treinta. A la muerte del padre, Perictíone se casó con el rico Pirilampes. Platón tuvo dos hermanos, una hermana y un medio hermano.

COSTUMBRES CRUELES: Esparta era un ciudad-estado enemiga de Atenas, pese a que ambas eran griegas. Sus 5.000 habitantes, todos soldados, adoptaron una oligarquía y no admitían nuevos ciudadanos. Los recién nacidos con algún defecto físico eran arrojados por un barranco y los castigos sociales eran, en general, tan duros que aún hoy se usa la frase «con crueldad espartana».

AMISTAD: Platón tenía muchos amigos pero la amistad en sí misma le planteaba dudas. En una ocasión dijo:»No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad».También: «Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo».

PRINCIPIO Y FIN: Platón compró un huerto para hacer vida común con sus discípulos. Así nació la Academia, que tomó su nombre de Akademos -héroe que también bautizaba al bosque cercano- La Academia duró hasta el 529 d.C, cuando Justíniano I, emperador de Bizancio, opuesto a la difusión de las enseñanzas paganas y a la filosofía griega, la clausuró.

«La Academia de Atenas» es una obra de Rafael, que está en el Museo Arqueológico de Nápoles. El pintor centista retrató en ella varios hombres de su tiempo y asoció sus fisonomías a algunos filósofos antiguos. Platón es Leonardo da Vinci, el matemático Euclides es el arquitecto Bramante y el profeta Jeremías, Miguel. Ángel. El propio Rafael aparece en el cuadro.

LA ACADEMIA PLATÓNICA: El término academia deriva del nombre de un personaje ático, Academo, que poseía en los alrededores de Atenas un jardín en el que se encontraban las tumbas de personajes célebres como Pericles. Sin embargo, los orígenes del jardín se remontan más allá de los tiempos históricos.

Según la leyenda, Castor y Pólux, los llamados Dióscuros, fueron conducidos a él por Academo en busca de su hermana Helena cuando ésta fue raptada por Teseo. El jardín estaba consagrado al culto de Atenea y en él parece ser que había un gimnasio además de varios altares dedicados a los principales dioses de la mitología griega.

En 387 a. C. Platón, que había sido vendido como esclavo y cuyo rescate había pagado su amigo Anníceres, compró los terrenos que circundaban este jardín con el dinero que debía a este último, que nunca llegó a aceptar su devolución.

En ellos organizó la más célebre academia del mundo antiguo, llamada por el nombre de su creador, en la que reunió a sus discípulos para formar no sólo una escuela filosófica sino, en realidad, lo que puede considerarse la primera universidad occidental, ya que en ella se instruía a los jóvenes no sólo en filosofía, sino también en matemáticas y astronomía, entre otras ciencias, siguiendo un plan de educación progresiva pergeñado por el filósofo.

En la vida de la Academia platónica pueden distinguirse tres etapas. La primera, conocida como Academia Antigua, contó entre sus directores con Espeusipo de Atenas, sobrino de Platón, al que sucedió al frente de la Academia en el 357 a. C, Polemón y Crates de Atenas. La Academia Media fue fundada por Arcesílao en el siglo lll a. C, al que sucedió en la cátedra su discípulo Lácides de Cirene.

La Academia Nueva fue iniciada por Carnéades, quien combatió el estoicismo y todo dogmatismo, a quien sucedió en 129 Clitómago de Cartago. Esta última etapa conclu-.’ó con la clausura definitiva de la Academia en tiempos de Justiniano (529 d. C.) (Fuente: Enciclopedia Espasa-Calpe Tomo 32)

PLATÓN Y PITÁGORAS: Los Cinco Sólidos Pitagóricos

Utopía de Platón: La República

La Muerte de Socrates Causas del Juicio al Filosofo Griego

JUICIO Y MUERTE DE SÓCRATES

Con noble calma y valor, Sócrates recibió la copa de cicuta y ante los ojos de sus discípulos bebió el veneno que le causaría la muerte, dando cumplimiento a la sentencia dictada contra él por «corromper a la juventud e introducir divinidades extrañas» en la Atenas del año 400 antes de Cristo.

Para muchos, la muerte de Sócrates representa la obediencia fiel de un ciudadano a las leyes de su Pueblo, porque rechazó los reiterados ofrecimientos de sus discípulos para facilitar su huida de la prisión.

De la vida y del modo de ser y de pensar de Sócrates, su juicio y el desenlace que éste tuvo son los episodios más significativos.

En general, puede decirse que Sócrates fue una víctima inocente de una Atenas crispada por más de veinte años de guerra continua, que se vio coronada por el régimen de terror impuesto por los Treinta tiranos entre el —404 y el —403 tras la victoria espartana.

Cuando la democracia se instaura de nuevo, Sócrates es visto como cómplice de Critias y Cármides, cabezas destacadas de ese grupo oligárquico.

No era la primera vez que el nombre de Sócrates se asociaba al de los enemigos de la democracia: la defección de Alcibíades años antes era un importante precedente. No se juzgó a Sócrates por estas razones (lo mejor, sospechas), pues la amnistía política del —403 cerraba el paso a tal tipo de revanchas.

muerte de Socrates filosofo

Sin embargo, el nuevo partido demócrata buscó el exilio de Sócrates. Diógenes Laercio recoge la acusación de que se le hizo objeto: «Melito, hijo de Melito, del distrito de Pita, acusa a Sácrates, hijo de Sofronisco, del distrito de Alopece, bajo juramento al siguiente efecto.

Sócrates es culpable de:

1) de no rendir culto a los dioses a quienes rinde culto el Estado, sino de introducir prácticas religiosas nuevas y poco conocidas;

2) y además, de corromper a los jóvenes. El acusador público pide la pena de muerte. » Pronto se vio que el plan de Sócrates no se encaminaba a la salvación de su vida. Pudo haber alegado desobediencia a los Treinta tiranos, habiendo estado en una ocasión al borde de la muerte, pero no lo hizo.

Apenas si se refirió a la primera parte de la acusación, pues en Atenas había libertad de culto religioso, y rechazó enfáticamente la verdad de la segunda. Sin embargo, su relación con Alcibíades o con Critias había sido demasiado estrecha como para que el pueblo en general dejara de vincularlos. (Años antes, Alcibíades había sido parte destacada de un sacrilegio escandaloso habido en Eleusis.) Sócrates subrayó las diferencias que le separaban de los objetivos y de los beneficios económicos de la educación de los sofistas, y se declaró inocente.

Por un lado, adujo, la muerte era un digno final a una vida virtuosa como la suya. Por otro, cuenta Jenofonte, Sócrates veía en aquélla una salida a las miserias de la vejez. No rehuyó la pena capital. Solicitó para sí un puesto vitalicio en el Pritaneo (o Comité del Senado) como reconocimiento a su labor educativa y a su civismo, y sólo aceptó pagar una multa.

Los jueces, que habían de elegir entre la sanción del acusador público y la propuesta por Sócrates, se vieron con las manos atadas y le condenaron a muerte. Sócrates pudo haber eludido fácilmente tal desenlace, pero optó por no arrojar sobre sí la menor sombra de sospecha acerca de su conducta y de su lealtad a las leyes de Atenas.

Los sicofantes cumplían, ciertamente, una función social en la sociedad griega, aunque la moderna institución de la fiscalía los haya tornado seres despreciables en ciertas circunstancias. Fueron sicofantes los que acusaron a Sócrates de no creer en los dioses del Olimpo, incriminación que lo llevó a ser condenado a muerte mediante la ingestión de cicuta, el veneno extraído de la planta del mismo nombre.

Ya en prisión, Sócrates rechazó un ofrecimiento de fuga que le fue hecho por sus amigos, y dio muestras de un magnífico buen humor, reconfortando incluso a aquellos que lloraban su suerte. Llegado el momento, se despidió de su familia —el más pequeño de sus hijos sólo tenía unos meses de edad— y de sus amigos y seguidores, preparó su cuerpo para el funeral y apuró el contenido de la copa de cicuta.  (ver: planta venenosa)

Biografia de Socrates – Vida del Filosofo Griego

Biografía de Sócrates La Filosofía Griega-La Mayeutica

En el siglo V a.C, un hombre pasea por el agora de la ciudad griega de Atenas.

Algunas personas lo saludan y pasan de largo, pero otras se detienen y entablan conversación. Dotado de una fina ironía y admirado y odiado al mismo tiempo, revela a su interlocutor grandes verdades mediante el diálogo.

SOCRATES, fue un filósofo griego. Su vida es un auténtico misterio. En él todo parece de caricatura. Iba descalzo por la ciudad de Atenas. A veces, cuando recomendaba a los jóvenes adolescentes que fueran limpios y elegantes, el aparecía sucio.

Era casi un mendigo. Su primer enigma es, pues, saber de qué vivía. Su padre fue escultor y su madre comadrona. No se conoce bien si se casó una o dos veces.

biografia de Socrates Filosofo Griego

También le gustaba la música. En realidad fue un cosmopolita sedentario, ya que no salió nunca de la ciudad de Atenas más que para luchar contra los persas o consultar el oráculo de Delfos.

Otros filósofos viajaron por el Mediterráneo para instruirse. Vivió en unos tiempos turbulentos, bajo la tiranía de los Treinta, que según Jenofonte le prohibieron enseñar la retórica.

El filósofo más conversador de la historia vivió en Atenas, no conversaba por el simple placer de conversar, sino por la voluntad de revelar a su interlocutor grandes verdades a través del arte de la conversación.

Su método, conocido con el nombre de «mayéutica» (que siginifica literalmente arte de ayudar a dar a luz), consistía en formularle unas preguntas al interlocutor, quien, a través del diálogo descubría alguna verdad en su interior.

Por eso siempre decía: «Conócete a ti mismo».
No obstante, esta molesta superioridad acabó por irritar a las autoridades, quienes le condenaron a muerte. Al llegar su hora, bebió serenamente una copa de un veneno letal, la cicuta, mientras hablaba con sus discípulos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DEL SOCRATES:

•  Nació en el 470 a.C, en Atenas (Grecia).

• Fue educado en literatura, música y gimnasia, y luego en filosofía.

• Al principio trabajó junto a su padre, que era escultor, y realizó un conjunto de estatuas.

• Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como soldado de infantería en las batallas de Potidea entrel el 432 y el 430 a.C, Délos en el 424 a.C. y Anfípolis en el 422 a.C.

• Ya adulto, pasó mucho tiempo en los mercados y plazas públicas dialogando e interrogando a la gente común. Este comportamiento correspondía a su sistema de enseñanza (mayéutica) por el que buscaba encontrar la verdad.

• No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela de filosofía aunque tuvo algunos discípulos, como el célebre Platón y el historiador Jenofonte, que transmitieron lo que se conoce sobre su vida.

crates fue uno de los filósofos más importantes del mundo griego y el primero que se ocupó de los problemas del hombre común.

Él consideraba que la filosofía no debía limitarse a las ideas abstractas sino también aplicarse a los hechos cotidianos.

Entre las numerosas opiniones que compartió con sus discípulos, les enseñó que sabio es quien sabe vivir, quien se conoce a sí mismo y sabe controlarse, y no aquel que atesora muchos conocimientos.

El JUICIO:
•  En el 399 a.C. fue acusado de despreciar a los dioses, de introducir nuevas deidades y de corromper a la juventud.
• Durante el juicio demostró en su defensa la inconsistencia de los cargos que se le imputaban, pero igual fue condenado a muerte.

• Pasó sus últimos días con amigos y seguidores hasta que una noche cumplió su sentencia bebiendo una copa de cicuta.

Fuente:Ficha sobre la biografia de Sócrates Revista GENIOS

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BIOGRAFIA: Su personalidad es, a veces, contradictoria: bufón y serio, dulce y violento, religioso y librepensador, aristócrata y demócrata.

No se conoce tampoco con exactitud cuál fue su formación intelectual: practicó la gimnasia, la música, la geometría y la astronomía.

En cuanto a su relación con los filósofos, no entendió a Heráclito, frecuentó a los sofistas y tuvo entre sus oyentes a Platón. Sócrates no ha dejado ningún texto escrito.

Es dudoso, por tanto, si existe una filosofía suya. Sus palabras y pensamientos nos han sido transmitidos. Fue un teórico puro, va, viene, pregunta, vive de la ciudad.

Considerará amigos a los otros ciudadanos, intentará ayudarles y mostrará un amor pedagógico hacia los jóvenes.

En su propia educación será sobrio, cuidará su salud, despreciará el dinero, será piadoso y modesto. Tendrá por norma predicar con el ejemplo.

Sócrates interrogaba al que encontraba, al artesano, al político, al sacerdote y a todos les demostraba que eran incapaces de definir el objeto de su saber.

Sócrates se incluiría entre los sofistas al limitar su búsqueda al único objeto que podemos conocer, el hombre. Para él, el sustituto de la prueba metafísica es la experiencia y la analogía, el diálogo.

En realidad, es casi seguro que fuera el creador de la dialéctica.

Con una burlona modestia (su ironía) se coloca en actitud interrogante frente a su interlocutor y le hace examinar casos particulares y de la vida corriente, que luego comparaba con otros, deducía sus consecuencias, llegando a principios generales de crítica moral o a mostrar la falsedad del argumento o las contradicciones en las que incurría el interlocutor.

Es casi seguro que expuso a muchos a vergüenza, por lo que fue creándose enemigos, llegando a considerarle peligroso y revolucionario.

Su mérito estribó en establecer que por un trabajo comunitario sobre el discurso común, se podía llegar al discurso justo: los sofistas hablaban ante los otros, pero no con los otros, el dialéctico, sin embargo, dialoga e intenta convencer a través del diálogo.

La dialéctica destroza los discursos largos, procede a base de preguntas cortas, se dirige al intelecto y su finalidad es convencer.

Su ironía es burlona, porque la dialéctica se prepara para demostrar al otro que, en realidad, ignora lo que alardea de saber.

Para Sócrates el concepto es innato y universal.

El pensamiento de Sócrates no fue Dios ni el Cosmos: es cualquiera, el artesano, el artista, el político.

A cada uno le interesa lo útil, pero no con carácter universal, sino por un beneficio inmediato. Su análisis de lo útil desemboca en el concepto de bien.

Propugnó la práctica de la virtud, porque, en su opinión, la virtud es dominar los movimientos de una naturaleza ciega y conducirse según la ciencia del bien.

Pensaba, asimismo, que el hombre, por esencia, quiere el bien y que cuando hace mal se engaña, concluyendo que nadie es malvado voluntariamente.

Considera necesario hablar; la verdad, en su opinión, no se alcanza con grandes y aparatosos discursos, sino mediante el diálogo.

El lenguaje será para él el lugar de su verdad.

Pero lo más importante no será el dios oculto o el mundo, sino que para Sócrates lo fundamental es conocernos a nosotros mismos.

La virtud, para él, consistirá en resistir a los impulsos particulares para seguir los mandamientos universales de la razón.

Los conceptos más útiles e importantes son los que nos pueden ayudar a dirigir nuestra conducta. Éste será el Sócrates creador de la ciencia moral.

Pero el Sócrates que nosotros conocemos es el creado por Platón, no es un hombre de carne y hueso, sino un auténtico <<personaje>>, sabio, sublime, tierno, burlón, honrado.

Como no dejó un sistema doctrinal y prefería educar a los hombres para que ellos solos reflexionasen, su figura y doctrina fueron asimiladas por sus discípulos, y, a su muerte, se formaron varias escuelas socráticas: la Clínica, la Cirenaica y la Megárica.

Su forma de morir también elevaría a la categoría de mito a este enigmático personaje.

Fue condenado a muerte.

Aunque lo consideró injusto, no quiso escapar cuando sus alumnos le prepararon la huida y bebió la cicuta, demostrando una gran serenidad y poniendo en práctica su teoría de que el primer deber del ciudadano es la obediencia de la ley, aunque sea injusta.

El porqué de esta condena ha sido motivo de discusiones frecuentes, sin haberse llegado a una conclusión definitiva.

Hasta el siglo XIX se pensó que fue víctima de los sofistas, sus enemigos más directos.

Después se creyó que Sócrates había suscitado la ira de los más reaccionarios, acusándole de corruptor de la juventud y también que le pudieron exigir cuentas por su colaboración con los aristócratas.

Otros han visto en su muerte una conducta fracasada. Opinan que él quería morir, que estaba cansado de su sabiduría.

Pero, apenas muerto, una vez ingerida la cicuta, se cerraron las palestras y gimnasios en señal de duelo y se desterró a los que le habían acusado. Con su muerte, se convirtió en un mito, en un símbolo.

Ha pasado a la historia como la representación del sabio por excelencia.

FILOSOFÍA DE SÓCRATES: «CONÓCETE A TI MISMO»
Sócrates había nacido el año 469 antes de Cristo; su padre era escultor; su madre cuidaba de los enfermos con solicitud. La condición modesta de la familia no impidió al joven ateniense frecuentar las escuelas por las cuales era famosa su ciudad natal.

Al llegar a adulto, su inteligencia, su carácter, y la gran misión para la cual se sentía destinado, lo llevaron a ser uno de los personajes más notables de su querida ciudad.

En aquel tiempo vivía en Atenas un conjunto de hombres que se preciaban de sabios, llamados «sofistas»; habían abierto numerosas escuelas donde acogían, cobrando honorarios, a los hijos de los ciudadanos más ricos; además, para hacerse conocer y apreciar, pronunciaban disertaciones en las plazas públicas o bien en las casas adonde eran invitados; con actitud frecuentemente soberbia, afirmaban encontrarse en condiciones, sólo con la habilidad de su razonamiento sutil, de sostener cualquier argumento y de defender cualquier causa, sin preocuparse por la verdad de ésta.

Se jactaban de poder demostrar un día una cosa y al día siguiente la tesis completamente contraria, y de saber persuadir a quienes los oyeran de que una cosa falsa era verdadera y viceversa.

El daño que tales disertantes hacían en el ánimo de sus oyentes era inmenso: asombrados y confusos, los más llegaban a pensar que no existía una sustancial diferencia entre las cosas buenas y las malas, entre la verdad y la falsedad, entre lo real y cierto y lo imaginario y falso.

La confusión era grande y el perjuicio que ello ocasionaba era muy grande.

A luchar contra esta acción disgregadora de la moral se consagró Sócrates. La verdad, la justicia, la bondad, la honestidad son una sola cosa, afirmó él, y no debe ni puede ser alterada con las palabras; para conocerla, cada uno ha de interrogarse a sí mismo, consultar su propia conciencia y negarse a construir artificiosas justificaciones.

«Conócete a ti mismo», afirmaba Sócrates; y con ello quería hacer comprender que sólo reconociendo el hombre su propia ignorancia y sus muchos defectos y deficiencias, podría encarar la tarea de superarlos y vencerlos.

En abierto contraste con la conducta de los sofistas, que usaban su inteligencia sólo con vistas a lograr un provecho material, Sócrates recalcaba: «No amar la riqueza ni otros bienes materiales con preferencia a los del espíritu».

A los sumisos y flojos frente a los tiranos de su patria, él les decía: «Buscad la verdad y defendedla contra quienquiera, a toda costa y siempre; no cedáis frente a amenaza alguna: más allá de este mundo está Dios, quien os juzgará a vosotros y a ellos».

Estas cosas las enseñaba y explicaba Sócrates a todos sus conciudadanos: en las plazas, en las calles; sentado sobre los escalones de un templo o en la tienda de un artesano, conversaba con la gente del pueblo y con los jóvenes; interrogaba, escuchaba atentamente las respuestas, corregía, habituaba a las gentes a la crítica y a la reflexión.

Él mismo arriesgó la vida más de una vez por haber osado promover protestas contra los gobernantes o por haberse rehusado a cumplir disposiciones u órdenes que consideraba ilegales; durante toda su vida, además, había permanecido en la pobreza, condición que, juzgaba, habría de permitirle dedicarse íntegramente a los problemas del espíritu. Y en razón de que el mismo Sócrates era el primero en poner en práctica sus enseñanzas, fue objeto de la estima popular.

PARA SABE MAS…
Dotado de un gran sentido de la ironía, Sócrates suscitaba el coloquio personal de hombre a hombre, con el fin de averiguar la verdad, que él mismo no conocía.

Por el procedimiento de la mayéutica como método para llegar a descubrir la verdad, el interlocutor reconocía los errores que antes había afirmado y llegaba al recto juicio.

Con ello Sócrates, según él decía, no hacía más que poner en práctica el oficio de sus padres, al hacer nacer las ideas cinceladas con la verdad.

Se recordará que su madre era comadrona y su padre escultor. Frente a aquellos que pretendían saberlo todo, hacía alarde de su ignorancia y aplicaba como norma la sentencia que figuraba en el templo de Apolo en Delfos: «Conócete a ti mismo».

Sócrates impartía sus enseñanzas en los gimnasios, en las plazas, a todo aquel que se le acercaba, sin percibir ningún tipo de honorarios. Superó a la sofística, con su falsa pretensión de saberlo todo.

Era un interrogador implacable, él que precisamente confesaba que nada sabía. Esta contradictoria superioridad molestaba al sentimiento democrático, que al final le acusó de que introducía nuevos dioses y pervertía a la juventud.

Aunque sus amigos le hicieron propuestas para huir, Sócrates aceptó serenamente la muerte por obediencia a las leyes de la ciudad.

Con ello puso a prueba la fuerza de su doctrina, a saber, que la moral debe imponerse por encima del mundo real. Sócrates no escribió ninguna obra, quizá porque sus ideas eran tan concretas que se bastaban con la palabra oral, pero su fama ha sido reconocida por todas las épocas.

Toda la actividad de Isócrates se centró en el campo educativo según él mismo confiesa, jamás se sintió con fuerzas suficientes para subir a la tribuna y expresarse públicamente.

Se lo impedían la falta de voz potente y una timidez innata. Sin embargo, ejerció una gran influencia entre sus contemporáneos a través de su escuela y de sus escritos.

La Muerte De Sócrates

El Siglo de Pericles Esplendor de Atenas y Biografia y Gobierno

El Siglo de Pericles – La Democracia Griega – Biografía de Pericles

En el siglo V a.C, Atenas entró en una era de esplendor. El comercio prosperó gracias a los tratados de paz firmados con los persas y las ciudades rivales, y florecieron la arquitectura y la filosofía. Al frente de este período estaba el mejor gobernante que había tenido la ciudad.

La prosperidad económica y la democracia están en el origen del florecimiento de Atenas en el siglo V a.C.

El estratega Pericles contribuyó, con sus reformas, a hacer de ella un modelo de ciudad organizada por sus propios ciudadanos.

Al mismo tiempo, se entrega al desarrollo de la prosperidad de la sociedad civil y de su poderío imperial (la dota de una excepcional flota).

siglo de pericles y biografia

El mejor gobernante de la antigua Grecia fue Pericles, el padre de la democracia occidental. Hijo de Jantipo, un héroe de las guerras contra Persia, participó desde su juventud en la política ateniense, defendiendo los derechos de sus conciudadanos contra los privilegios de la aristocracia.

Y durante su vida adulta fue elegido varias veces estratego, el cargo del que dependía el manejo de la ciudad. Su mayor anhelo era hacer de Atenas la reina de todas las ciudades griegas. Y vivió lo suficiente para verlo hecho realidad.

Un orador sereno: Nacido en un hogar adinerado en 495 a.C., Pericles fue educado por los mejores maestros de su época. Aprendió música con Daño y filosofía con Anaxágoras, y perfeccionó sus dotes de orador con las lecciones de Zenón de Elea.

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FICHA BIOGRAFICA DE PERICLES

• Nació en el año 495 a.C., en la ciudad-estado de Atenas (Grecia).

• Miembro de una familia noble, fue educado por los filósofos Damón, Zenón de Elea y Anaxágoras.

• Hacia los treinta años  inició su carrera política dentro del partido democrático.

• En el 461 a.C. asumió la dirección del partido e hizo aprobar por la Asamblea de Atenas varias reformas que acentuaban la democracia en esta ciudad.

•  En el 454 a.C, luego de ser nombrado jefe militar, consolidó la posición de Atenas en la Liga de Délos (confederación formada por diversas ciudades griegas para luchar contra los persas).

• En el 443 a.C. se convirtió en la máxima autoridad ateniense, posición que mantuvo casi hasta su muerte.

La ciudad más bella
• Durante el período en que la política ateniense estuvo en sus manos, Pendes consolidó el régimen democrático e incrementó el prestigio de Atenas, debilitando a su rival, la ciudad de Esparta, y luchando contra Persia.

• Desde su cargo intentó que todos los ciudadanos participaran en el gobierno y se dedicó a hacer de Atenas la capital cultural de Grecia.

• En el 430 a.C. fue destituido de su puesto en el mismo momento en que la peste asolaba la ciudad.

• Murió allí, a causa de esa epidemia, en el año 429 a.C.

El gobierno de Pericles convirtió a Atenas en el centro comercial, político y cultural más importante de su tiempo. Este período se considera como el más esplendoroso de la historia griega y por eso se lo llama Siglo de Oro de Pericles. En esta etapa, entre otros hechos, se construyeron el Partcnón y otros famosos edificios, las ciencias alcanzaron un gran desarrollo v se destacó el teatro griego con autores como Sófocles, Esquilo, Eurípides y Aristófanes.

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¿Porque el Siglo de Pericles o de Oro?

Para resumir el esplendor artístico y literario de Atenas basta enumerar los grandes nombres que ilustraron el sigla de Pendes.

Entre los poetas trágicos, se cuentan Esquilo, Sófocles y Eurípides; entre los cómicos, Aristófanes; entre los historiadores, Herodoto, Tucídides y Jenofonte.

El arquitecto Ictino construyó el Partenón; Calímaco, el Erecteión, Fidias esculpió la Atena y el Zeus de Olimpia, Polignoto pintó el Pecile; a Mirón, escultor del Discóbolo, sucedió Praxistcles, escultor de Hermes.

Tucídides censuró a Pericles que hubiera empleado el tesoro de la liga jónica en cosas diferentes a las que estaba destinado (la guerra contra los persas), tal como el embellecimiento de Atenas.

Pendes respondió que Atenas había libertado a Jonia de los persas, y que poseyendo el mar Egeo, había llenado el fin propuesto en la confederación.

Se recurrió al voto del ostracismo para dilucidar la cuestión, y el pueblo votó el destierro de Tucídides.

Pericles pudo entonces llevar adelante, sin estorbo, los grandes proyectos que hicieron de su tiempo el siglo del arte y de la poesía.

Hipodamo de Mileto trazó el plano de una ciudad regular en el sitio que ocupa el Pireo; una nueva muralla paralela a la primitiva fortificación completó las defensas de Atenas por la parte de tierra; el Acrópolis se cubrió de magníficos monumentos dirigidos por los arquitectos Ictino, Calícrates, Corebo y Mnesicles, bajo la vigilancia de Fidias; al lado de las admirables estatuas de éste, la pintura se elevó con Polignoto a las más altas concepciones artísticas, y así también la poesía, con Sófocles y Eurípides.

Esas magníficas construcciones solo costaron 3000 talentos y 12 años de trabajo (444-432 a.C.), el tesoro del Acrópolis y los ingresos anuales de Atenas bastaron para ello, y aun pudo constituir Pericles una reserva de 6000 talentos.

Una multitud de filósofos atrajo infinidad de discípulos. Para preparar a los oradores a la elocuencia, hubo profesores de retórica, llamados sofistas, que enseñaron el arte de tratar todos los asuntos, brillando por encima de todos ellos el gran espíritu de Sócrates. Pendes podía decir con razón que Atenas era «la escuela de Grecia».

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BIOGRAFIA DE PERICLES (-495,-429)

Fue un importante e influyente magistrado, político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro de la ciudad ( entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso).

Es la persona que instauró la democracia en Atenas gracias al apoyo de la burguesía. Pericles nació en 495 a.C. y era perteneciente a la antigua aristocracia, puesto que su familia era una de las más influyentes de Atenas.

Su padre era General, Jántipo (héroe de Micala y adversario del aristrócrata Cimón) y su madre fue Agariste, descendencia de los Alcmeónidas.

Segundo hijo de tal matrimonio.

Pericles recibió una esmerada educación enmarcada en la tradición democrática, puesto que su tío materno, Clístenes, estribó los Principios de la legislación de Solón y se opuso rotundamente a la tiranía de los Pisistrátidas.

Pericles sustituyó al jefe del partido democrático, Efialto que fue asesinado. Pertenecía a una antigua, tradicional y rica familia de los Alcmeónidas, y tenía por madre a una sobrina de Clistenes.

Era una buena figura, la cabeza algo alargada, la mirada severa y con un aire noble de modales reservados.

Había recibido en su juventud toda la instrucción que podía tener un ateniense. Damón le había enseñado la música, es decir, la poesía y la moral. Decíase que le daba también consejos acerca del modo de gobernar.

Fue amigo de dos filósofos célebres, Zenón, el fundador de la escuela de Elea en Italia, y Anaxágoras, de Clazomene en Asia, el cual decía que el mundo estaba regido por un espíritu.

Había aprendido a su lado a reflexionar acerca de las cosas y a despreciar las preocupaciones de su tiempo.

Pericles se interesaba sobre todo en la política y deseaba regir Atenas. Pero era prudente.

Los viejos que habían conocido a Pisistrato juzgaban que Pericles se le parecía mucho.

Podía sospecharse que aspiraba a imitarle, tanto más cuanto que era rico y de noble familia.

Cuidó mucho de tranquilizar a los atenienses con su actitud. Aparecía lo menos posible en la Asamblea del pueblo, haciendo que en su lugar hablasen las personas de su partido.

Se le comparaba a la galera de Salamina, reservada para las fiestas solemnes, porque él tampoco era visto más que en las grandes ocasiones.

Cuando tenía que hablar, preparaba con esmero su discurso, aportando buenas razones más que hermosas frases.

Hablaba sencillamente, con voz contenida, haciendo pocos gestos, sin mover los pliegues del manto. Se le había llamado el Olímpico, a causa de su calma.

Vivía modesta y sobriamente, rehusando todo convite, no saliendo de su casa nada más que para ir al Consejo o a la Asamblea.

Hacía vender todos los años de una vez los productos de todas sus tierras, y todos los días enviaba a comprar al mercado lo que en su casa se necesitaba. De esta suerte todos veían de qué manera vivía.

Nunca se sospechó que hubiera distraído fondos del Estado o aprovechado su poder para enriquecerse.

Dejó al morir el mismo caudal que había heredado de su padre.

Era indiferente lo mismo a las alabanzas que a los insultos.

Un día le persiguió un individuo en la plaza pública injuriándole y le acompañó hasta su casa sin dejar de gritar. Al llegar a la puerta, Pericles llamó a un esclavo, y le ordenó tomar una antorcha encendida y acompañar al que le injuriaba.

Eran sus amigos los hombres más inteligentes de Grecia, filósofos como Anaxágoras, Protágoras, Sócrates, artistas como Fidias, poetas como Sófocles y Eurípides.

Se reunían en su casa para hablar. Su mujer, la hermosa Aspasia, tomaba parte en las conversaciones, al contrario de lo que era costumbre entre las atenienses, que ignorándolo todo, vivían en el gineceo.

Los que conocían a Aspasia la conslderabn la más Instruida y encantadora de las mujeres griegas.

Durante más de veinticinco años, Pericles, sin ejercer otro cargo que el de estratega, gobernó Atenas con su influencia.

Los atenienses tenían confianza en él y dejaban que les guiase.

pericles biografia

Este político griego consiguió que, bajo su mandato, la ciudad de Atenas viviera sus años de máximo esplendor. En su honor, el siglo V a. C. recibe con frecuencia la denominación de «siglo de Pericles»

Tras veinte años de tradición democrática, Atenas recibe a Pericles en el poder.

Este poder era encabezado por Efialtes, perteneciente al partido popular quien restringe los poderes abusivos del consejo del Areópago, al cual se enfrenta y deja en manos la administración de justicia en los crímenes de sangre y en los incendios provocados, y la vigilancia de los templos.

Posteriormente, Efialtes es asesinado, más precisamente en 461 a.C. lo que da lugar a que Pericles se convierta en un máximo dirigente de la política, irrumpiendo en la vida pública de los atenienses durante los treinta años siguientes.

La refinación que se destacaba en Pericles provenía no solo de la educación militar que recibió de muy joven, sino que también obedeció a las instrucciones de sus maestros.

Ellos fueron Zenón de Elea, el gran Anaxágoras, con quien mantuvo entrañable amistad, y Protágoras, de los cuales aprendió la alteza de miras y la claridad de raciocinio que, unidos a su elocuencia natural y a la distinción de sus maneras, hicieron de él pronto un ídolo del pueblo.

El ambiente que lo rodeó, de grandeza y magnificencia, junto con los acontecimientos históricos de que fue testigo, difundieron en su espíritu las ideas nobles y los anhelos patrióticos.

Todos aquellos que lo escuchaban quedaban admirados de él, puesto que siempre sus intervenciones eran muy puntuales y oportunas.

Así supo ganarse con clara ventaja a aquellos que a la hora de apoyarlo estaban con el.

Su carácter era algo que el dominaba, además de sus gestos y de su andar, lo que provocaba que se alejara de cualquier discordancia.

Es así como Pericles con su serenidad y su tacto político, supo como ganarse al pueblo.

Lejos de su vida política, en su vida privada Pericles tuvo dos hijos, fruto del matrimonio con una mujer de buena familia, algo mayor que el.

Su primer hijo se llamó Jantipo, el cual muere en una batalla; y su segundo hijo Paralo, fallece a causa de una epidemia.

Más tarde es cuando Pericles decide separarse de su esposa.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo vuelve a encontrar el amor, Aspasia de Mileto, una griega asiática con la cual comparte veinte años de su vida.

Esta mujer se convirtió anfitriona de la casa de Pericles, ya que poseía una gran belleza, con una cultura notable, diferente a la Atenas de la época.

Es en esta casa y junto a ella donde se constituyó  el denominado «círculo de Aspasia», en donde solían darse cita personajes como Fidias, Sócrates, Sófocles o Hipódama de Mileto.

Su gobierno constituyó el período más brillante de Atenas. Nació en el seno de una familia de la antigua nobleza ática. Su padre, Jantipo, destacó tanto en la política como en el terreno militar, como vencedor de Micala.

Por línea materna, se situaba dentro de la tradición democrática (su madre era sobrina de Clístenes). Discípulo del filósofo Zenón de Elea, Pericles transformo Atenas en un estado próspero, culto y asistencial.

Política interna:

El engrandecimiento de Atenas, ya sea desde el punto de vista cultural como el militar, fue la preocupación central de Pericles.

Este objetivo era financiado por una alianza  de casi todas las islas del mar Egeo, denominada La Liga Ático-Délica, de los cuales sus fondos eran custodiados en la isla de Délos.

Sin embargo, frente a un próximo ataque persa, el tesoro es trasladado a Atenas a pedido de Pericles, quien dispuso de él para acometer las grandes obras de la Acrópolis, en el año 444 a.C.

Rodeado de la elite cultural de ese entonces, logró llevar a cabo su proyecto. Para ello trabajaron junto a élartistas de la talla de Fidias, los arquitectos Mnesicles, lctino y Calícrates, y todo un elenco de hombres ilustres, como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Anistófanes, el médico Hipócrates, el escultor Policleto, Polignoto el muralista y los filósofos Georgias y Sócrates.

Pericles, fue una figura capaz de dar al siglo en que vivió su propio nombre, y “siglo de Pericles” es en la historia de Grecia, sinónimo de brillantez intelectual, de madurez política, de democracia.

La consolidación de esta última estaba fundada en tres órganos de Gobierno: Heliea, Bulé y ekklesia.

La primera de ellas, Heliea era conocida como el Tribunal Popular.

En cambio, Bulé era el Consejo de los Quinientos, formada por diez grupos de cincuenta ciudadanos, el cual representaba a las diez tribus en que se dividía la comunidad ateniense.

Ellos eran elegidos por sorteo y renovado cada año.

Su función iba dirigida hacia la ekklesia (Asamblea del pueblo), ya que ellos le preparan propuestas que debían debatirlas.

En este órgano supremo, cualquiera podía tomar la palabra y solían ser un pequeño grupo de oradores los que intervenían ya que la presentación de una propuesta de ley o de una enmienda que resultasen anticonstitucionales, podía acarrear el procesamiento e, incluso, la condena de su inspirador.

En esta asamblea la asistencia era libre y remunerada y además integrada por los ciudadanos varones que fueran mayores de edad y que a su vez hayan estado censados.

Sin embargo Pericles, logro obtener la potestad de gobernar Atenas tanto en política exterior como interior, gracias a que año tras año, renovó en la ecclesia, por votación a mano alzada, su cargo de strategós autocrátor, es decir su cargo de general en jefe de las fuerzas armadas.

La democracia ateniense era directa y no representativa.

El ciudadano no elegía a un representante que tomaba las decisiones de manera autónoma, sino que intervenía directamente en el gobierno, como si de una obligación cotidiana se tratara.

Pendes llevó también a cabo otras reformas, como el desarrollo y ampliación de la flota o la construcción de una muralla que unía la ciudad con el puerto del Pireo (los «muros largos»), mejorando así la posición defensiva de Atenas.

También procuró el acceso gratuito de las clases más desfavorecidas a los espectáculos, así como la restricción de la ciudadanía a los varones nacidos de padre y madre atenienses.

Esta propuesta de ley se puso más adelante en su contra, porque tras la muerte de los hijos de su primer matrimonio, el resto de su descendencia no podía optar a la mencionada categoría, dado que Aspasia no era ateniense.

Finalmente, no pueden dejar de mencionarse las obras de reconstrucción y embellecimiento de la Acrópolis, emplazamiento donde se erigió el Partenón, un edificio que se ha convertido en el símbolo de toda una época.

Política exterior :

Gracias a su potencial naval, Atenas lideró la Liga Délica, que fue constituida como defensa ante la amenaza persa y para recuperar las islas y las ciudades asiáticas griegas conquistadas por las tropas del Gran Rey.

Pendes intervino en la política interna de estas localidades, en las que no aplicó el régimen democrático que imperaba en Atenas.

Reprimió con dureza cualquier intento de secesión. De esta manera, logró crear el Imperio ático.

Entre sus iniciativas coloniales, la más aventurada fue el envío de una expedición a Tarento, en el sur de Italia, para fundar, bajo la dirección del arquitecto Hipódamo de Mileto, la colonia modelo de Turi.

Además de luchar contra los persas —con los que firmó, en el año 448, la paz de Calias—, la Atenas de Pendes hubo de enfrentarse a otro enemigo: Esparta, polis que rivalizaba desde siempre por el control de la Hélade.

Finalmente, en 446 a. C., la paz de los Treinta Años inauguró un periodo de relativa calma en tas relaciones con la ciudad vecina.

En estos momentos se realizaron todas las construcciones de la Acrópolis.

Sin embargo, la tregua duró apenas 15 años.

En 441 a. C. Samos tuvo la osadía de atacar Mileto. la patria de Aspasia.

El fracaso de la intervención diplomática puesta en marcha por Pendes forzó la apertura de hostilidades, que culminaron con el sometimiento militar de Samos.

Un año después, la ciudad de Potidea, colonia de Corinto, se sublevó, y la metrópoli corrió en su auxilio. Poco después, Atenas decretaba el bloqueo del comercio de Megara.

Ante tales provocaciones, la Liga del Peloponeso decidió entonces la guerra. Liderada por Esparta, emprendió una serie de expediciones que culminaron en la invasión y devastación del Ática.

Por consejo de Pendes, todos los habitantes se reunieron tras las murallas de Atenas, confiando en la superioridad naval de la polis para alcanzar la victoria final. Pero la peste esquilmó a las gentes hacinadas en la ciudad.

Este hecho, unido a la ruinosa situación económica, provocó la caída en desgracia de Pendes y su círculo de amistades ante los ojos del pueblo de Atenas.

Todos ellos sufrieron procesos judiciales; el propio Pendes fue destituido de sus cargos y acusado de de fondos.

Un año después, en 429 a. C., las cosas volvieron a su  cauce y el nombre de Pericles fue reivindicado nuevamente. No obstante, también el político cayó víctima de la peste.

Por otra parte, la guerra del Peloponeso prosiguió. En 404 a. C. la ciudad de Atenas se vio forzada a capitular.

Sus fortificaciones fueron destruidas y el Imperio creado por la polis aniquilado.

Así terminó la época dorada de los atenienses.

ESPLENDOR DE ATENAS: En lugar de atesorar los ingresos que afluyen a Atenas, procedentes de la liga de Délos, Pericles los invierte en grandes construcciones. La metrópoli ática cambia de rostro y continúa las obras correspondientes a la fortificación iniciada por Temístocles. En caso de guerra, la población puede refugiarse entre los «muros largos».

El Pireo se fortifica con bastiones, torres, arsenales y nuevas construcciones defensivas, que lo convierten en la más formidable fortaleza marítima del mundo antiguo. Sobre la Acrópolis, en la que tras la destrucción de los persas, seguían alzándose las ruinas de las numerosas construcciones de Pisístrato, se elevan ahora los grandes edificios religiosos. Así, Atenas se convierte en centro visible del mundo griego.

PARA SABER MAS…
ASÍ SE EMBELLECE Y MODERNIZA UNA CIUDAD

La hegemonía política y económica de Atenas había costado cara. La ciudad tenía, aún en 446 a.C., las huellas de la destrucción persa. Pericles comenzó entonces a restaurar los edificios destruidos por la invasión asiática.

La dirección de los trabajos fue confiada a su amigo Fidias. Bajo sus órdenes trabajaron arquitectos y artistas de renombre y, en pocos años, fueron construidos monumentos de grandeza sorprendente, de belleza y elegancia inimitables.

La Atenas que los persas destruyeron renació transformada. Construyéronse edificios públicos y templos de gran belleza de líneas.

El modelo de la reforma de la planta urbana de Atenas fue el cuadrilátero con calles que se cortan en ángulo recto, conocido como canon hipodámico por el nombre de su difusor, Hipódamos de Mileto.

Dos grandes avenidas pasaban por el centro de la ciudad, con el agora en su cruce.

Las obras más bellas fueron reservadas para la Acrópolis, convertida en un recinto monumental. Pericles respondió a las críticas de los «enemigos del despilfarro de los dineros públicos», con el argumento de que los aliados participaban en la defensa común sin proveer hombres ni material al ejército ateniense, y contribuían únicamente con el dinero de los tributos.

Ese dinero no pertenecía al que lo daba sino a quien lo recibía, a cambio de la protección de la escuadra ateniense.

Como Atenas ya se encontraba suficientemente protegida por sus murallas, las fortificaciones del puerto de El Píreo y su flota, el tesoro debía ser empleado en obras que diesen a la ciudad gloria inmortal.

No era la gloria, sin embargo, su único objetivo. La construcción de obras públicas creaba también un gran número de empleos.

La ciudad se pobló de pintores, talladores de piedras, carpinteros, fundidores y marineros que transportaban por mar el material necesario para las construcciones.

El resto de la mano de obra desocupada fue desplazado hacia las colonias situadas en los límites de la expansión marítima ateniense.

El Partenón era el mayor templo de la Acrópolis, dedicado a Palas Atenea, diosa protectora de la ciudad. En el interior del santuario fue emplazada una gigantesca estatua de la diosa.

Tenía 26 metros de altura. Fue colocada en forma tal que los rayos del sol, incidiendo sobre ella, realzaban el brillo de la túnica y la blancura del cuerpo.

La construcción de este monumento valió a Fidias un proceso por «impiedad», pues en el escudo de la diosa grabó dos retratos: el suyo y el de su amigo Pericles.

El año 433 a.C. vio el fin de la prosperidad ateniense, substituida por la guerra contra Esparta o sus aliados.

Todo comenzó con un pequeño conflicto entre Corcira y Corinto por la posesión de Epidamno, rica ciudad comercial del Adriático, que acá envolviendo a Mégara y alcanzó in rectamente a la gran rival de Atenas.

Corinto exigió la declaración de guerra, con el apoyo de las demás ciudades de la Liga del Peloponeso, pesar de las vacilaciones de Esparta,  La Paz de los Treinta Años termino.

La guerra era el resultado de la política expansionista de Atenas. Su poderío inquietaba a las demás ciudades griegas, especialmente a Esparta y Corinto, y la preservación de la situad se convirtió en un imperativo para Liga del Peloponeso. (ver Guerra del Peloponeso)

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles  general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antigua licurgograndes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Fuente Consultada:
Historia de Grecia de Malet y Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)
Ficha Biografiaca de la Revista GENIOS Nª35 – Pericles-

Guerra del Peloponeso Causas y Cosecuencias Atenas y Esparta

Causas y Consecuencias de la Guerra del Peloponeso
Atenas y Esparta

CAUSAS: Luego de las Guerras Médicas, debido al florecimiento de Atenas sobre las demas colonias surgieron fricciones entre descontentos entre los miembros de otras ligas de colonias, por ejemplo la Liga de Delos, supervisada por Atenas;

Esparta envidiaba tal esplendor. Desde el 550 a. C. se había fundado otra liga entre las ciudades del Peloponeso dominada por Esparta. Esta Liga del Peloponeso empezó a oponerse a Atenas activamente.

En el 431 a. C., se produjo el enfrentamiento entre Atenas y Esparta con motivo de la ayuda ateniense a Corcyra (hoy Corfú) durante la disputa que ésta mantenía con Corinto, aliado de Esparta.

La Guerra del Peloponeso, sostenida entre las dos grandes confederaciones, duró hasta el 404 a. C. y concluyó con el establecimiento de la hegemonía espartana sobre Grecia.

guerra del peloponeso

VEAMOS LA HISTORIA DE ESTE CONFLICTO: Como decíamos las victorias de Atenas, su florecimiento rápido, casi a raíz de su destrucción, y el éxito de la liga de Delfos habían hecho que aquella ciudad fuera en breve tiempo una potencia de primer orden.

Tebas y Corinto, a quienes inquietaba la ambición de Atenas, su vecina, se unieron a Esparta para hacer fracasar los proyectos de engrandecimiento que ésta perseguía.

Grecia se encontró dividida en dos confederaciones una compuesta de los estados del Peloponeso y Grecia central, bajo la dirección de Esparta, y otra que comprendía las islas y costas del mar Egeo, bajo la dirección de Atenas.

Desde entonces, una triple rivalidad puso frente a frente a las dos ciudades

1) rivalidad de ambición y de intereses;

2) rivalidad de raza entre dorios y jonios, y

3) la rivalidad política entre una aristocracia y una democracia.

Terminadas las guerras médicas, esa situación debía provocar, en menos de diez y ocho años, una guerra cutre los griegos.

Pero ésta no fue solamente la querella de los dos estados que se disputaban la supremacía; todo el mundo griego intervino en la lucha, pues si Esparta tuvo por aliados a todos los dorios de Grecia, de Asia y de Italia, Atenas reunió en torno suyo a todos los jonios.

Además, las inquinas políticas entre aristócratas y demócratas suscitaron en todas las ciudades la guerra civil; a los primeros los sostuvo Esparta, y a los segundos, Atenas.

Se batieron con ferocidad y encarnizamiento inauditos, y hasta en las extremidades del mundo griego, o sea en Sicilia y Tracia, hubo porfiada lucha.

La chispa que encendió la guerra fue una revuelta de Corcira contra su metrópoli Corinto. Como Atenas se puso de parte de Corcira y los corintios se quejaron a sus aliados del Peloponeso éstos decidieron la guerra contra Atenas.

Esa lucha duró veintisiete años (431-404) y se llamó guerra del Peloponeso, que tuvo por testigos a los historiadores Tucídides y Jenofonte, que la han contado.

GUERRA DEL PELOPONESO:

Esta guerra se puede dividir en tres períodos:

1) guerra de los diez años,
2) expedición de Sicilia, y
3) guerra de Decelia.

1. Los espartanos se limitaron desde luego a invadir y asolar el Ática, mientras que los atenienses se dieron a saquear las costas del Peloponeso, según el plan de Pendes, que quería que Atenas no se cuidara de conquistas territoriales y se hiciera completamente dueña del mar.

Por causa del hacinamiento de gente que hubo en Atenas, hacinamiento debido a los numerosos campesinos que temiendo a las incursiones del enemigo fueron a refugiarse allí, se declaró una peste terrible, de la cual murió Pendes, y que diezmó la población (429).

El curtidor Cleòn, hombre nuevo, sucedió en el favor popular al célebre orador y político; el ataque por sorpresa, decidido a instancias de Cleón, valió a los atenienses la captura de 300 espartanos y la ocupación de la isla de Esfacteria, en la costa oeste del Peloponeso.

Esparta, para vengar el descalabro, se propuso sitiar por hambre a Atenas, y con este fin ocupó la Tracia, que era el granero de aquella ciudad.

El general espartano Brasidas tomó a Anfipolis, y Cleón, que había partido para recobrarla, fue vencido por el espartano, pereciendo con su adversario en la batalla. Entonces se firmó la paz de Nicias (421), por la cual los dos estados se restituían sus respectivas conquistas.

2. Los atenienses se apasionaron entonces por un sobrino de Pendes, llamado Alcibiades, el más rico y hermoso de los griegos, al que sus excentricidades, más aun que sus cualidades, hicieron popular en aquel pueblo de desocupados.

Su ambición lo llevó a soñar con grandes proyectos y a persuadir a los atenienses que se dominaría a Esparta conquistando las ciudades dóricas de Sicilia y haciéndose dueños del mar y de las costas.

Los súbditos de la ciudad de Siracusa, la más poderosa de aquellas ciudades, estaban a la sazón amotinados. Atenas resolvió sostenerlos, y en medio de un entusiasmo delirante partió tina expedición compuesta de 134 barcos y 10.000 hombres (415).

Pero Alcibíades, poco después, acusado de la sacrílega mutilación de lar estatuas de Hermes, tuvo que huir, refugiándose entre los espartanos.

Su colega Nicias dirigió el asedio con poca actividad. Siracusa pudo recibir de Esparta socorros y un buen general, llamado Cilipo, que supo encerrar a los atenienses en sus propias trincheras y transformarlos de sitiadores en sitiados.

A pesar de los socorros recibidos, los atenienses fracasaron en el asalto; su flota, bloqueada en la rada, fue destruida; levantaron el sitio e intentaron batirse en retirada, lo cual fue un desastre complet5 todos perecieron o fueron hechos prisioneros (414).

3. Atenas parecía perdida; su flota había sido destruida y así también su ejército. Esparta había puesto una guarnición en la fortaleza de Decelia, en las puertas del ática, y negociaba con el partido aristocrático. Movida por un magnifico arranque de desesperación, Atenas reconstruyó una flota.

El teatro principal de las operaciones fue el noreste del mar Egeo porque de Tracia y por el Bósforo los atenienses recibían el trigo. Alcibíades reconciliado con Atenas reconquistó las costas de Asia y de Tracia.

Desterrado de nuevo cedió el puesto a Conón que venció a los espartanos en las islas Arginusas entre la isla de Lesbos y la costa de Asia. Los atenienses recobraron confianza en grado de despreciar la flota que el hábil general espartano

Lisandro había construido con el dinero de los persas, entonces aliados de Esparta. Lisandro los sorprendió en Egos Pòtamos, en los Dardanelos, y destruyó su flota.

Después pasó a poner sitio a Atenas que, diezmada por el hambre y traicionada por los aristócratas se rindió a los peloponenses (-404).

Los vencedores le impusieron duras condiciones tuvo que destruir los Muros Largos y los fuertes del Pireo, entregar sus barcos menos doce y llamar a los desterrados ser aliada de Esparta.

CARÁCTER DE LA GUERRA: La ferocidad caracterizó aquella guerra, y los adversarios se mostraron verdaderamente inhumanos. Al principio, los espartanos degollaron a los defensores de Platea y los atenienses pasaron a cuchillo a los nobles de Gorcira.

Los siracusanos hicieron perecer a la mayor parte de los prisioneros atenienses en las canteras llamadas latornias; en el último periodo, exacerbados los ánimos por la duración de la lucha los atenienses pensaron terminar en breve, aterrorizando a sus enemigos; con ese fin, decretaron mutilar a todo prisionero cogido en el mar y hasta llegaron a condenar a muerte a las dotaciones de dos galeras: así que, ganado el combate de Egos Pótamos, el victorioso Lisandro hiciera degollar a sangre fría a 3.000 prisioneros atenienses y que él personalmente iniciara la matanza acuchillando a uno de los generales.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA: La victoria de Esparta señaló el fin del poder de Atenas. Los antiguos aliados de Delfos, a quienes se había prometido la libertad, cambiaron de dueño solamente y Grecia entera pareció un momento que era un imperio espartano.

En cada ciudad hubo un gobernador aristocrático adicto a Esparta, y para sostener la autoridad de éste una guarnición espartana.

Los persas continuaron facilitando el dinero necesario a esa dominación; pero la crueldad de los vencedores suscitó bien pronto las revueltas y Atenas dio la señal de insurrección.

Atenas estaba gobernada por un consejo aristocrático de 30 miembros, llamados los Treinta tiranos.

Estos desterraron o hicieron perecer a más de 1,500 demócratas, y su yugo llegó a ser tan insoportable, que una cuadrilla de desterrados mandados por Trasìbulo entró en Atenas con la complicidad del pueblo expulsé a los tiranos y restableció la democracia.

Para poner término a las guerras civiles se voté la amnistía, es decir el olvido de las injurias, y Atenas pudo volver a ser una gran ciudad.

Aunque se habìa votado la amnistía, el odio popular se manifestó durante mucho tiempo contra los nobles y los amigos de èstos. Sócrates, injustamente comprendido en dicho número, fue víctima inocente de aquella reacción.

El filósofo Sócrates durante toda su vida fue considerado por sus conciudadanos como un hombre extraordinario. Hombre integro y soldado animoso, no quiso cuidarse de política. Pobre, se negaba a recibir honorarios por sus lecciones como, al contrario, hacían los otros filósofos. Por último, era feo, lo cual se tenía por grave defecto entre los atenienses. No enseñaba en una escuela, sino que se paseaba rodeado de muchos admirad6res y discípulos a quienes planteaba problemas de filosofía, que discutía con ellos, conversando familiarmente.

Ciertos filósofos trataban de explicarse las leyes de la naturaleza; otros, llamados sofistas, enseñaban el arte de razonar y sostener indiferentemente todas las opiniones. La filosofía de Sócrates tenia por base la moral. El primero de todos los preceptos suyos, fue el famoso « conócete a ti mismo e. Con gran altura de miras, mostraba la diferencia que hay entre el bien y el mal, proclamaba la inmortalidad del alma y la existencia de una Providencia superior a todos los dioses particulares. Tuvo grandísimo ascendiente sobre todos los hombres cultos de su tiempo. tales como Pendes y Alcibíades. Su doctrina nos ha sido transmitida por dos discípulos suyos, Jenofonte, en sus Memorias, y PLATÓN, fundador de la escuela llamada Academia, en sus admirablesDiálogos.

No comprendido por el pueblo, porque habla criticado ciertas partes de la constitución de Atenas, se le acusé de haber favorecido a los Treinta y corrompido la juventud, enseñándole doctrinas contrarias a la religión de la ciudad. A pesar de esta acusación, se había resuelto no condenarle a muerte; pero Sócrates se complació en irritar a sus jueces, diciendo «Por haberme consagrado al servicio de mi patria, trabajando para hacer virtuosos a mis conciudadanos, propongo que se me condene a ser mantenido en el Pritaneo a costa del Estado.» Esta provocación decidió su condenación.

Los condenados a muerte bebían un tósigo preparado con cicuta. Sócrates bebió el veneno en medio de sus amigos, que lloraban, y murió a los 70 años con la serenidad propia de un gran hombre de bien y de un mártir de la razón humana (-339)

CAUSA DE LA DECADENCIA DE ATENAS: Después de la guerra del Peloponeso, y gracias a su notable vitalidad, Atenas consiguió recobrar un puesto honroso en Grecia. Quedó siendo la capital de la civilización griega, pero fue desposeída de su imperio marítimo. Tres causas provocaron esta decadencia la confianza• orgullosa que tuvo en sus fuerzas, el excesivo cuidado de los intereses particulares, y la versatilidad extremada de su democracia, que fue incapaz de perseguir designios de larga duración.

En efecto, trató a sus aliados con muchísimo rigor; exigió de ellos, por la fuerza, abrumadores tributos sin que atendiera nunca a conquistarlos moralmente. Además, sus ciudadanos perdieron en la prosperidad una parte de las cualidades de sus antepasados. Pensaron menos en la grandeza del estado que en la fortuna personal.

Hicieron la guerra y la paz cuando convenía a los intereses comerciales, frecuentemente repugnándoles mucho la carrera de las armas. Por último, el pueblo que por votación decidía de todo, mostró increíble volubilidad; si un día soñaba con la conquista del mundo, poco tiempo después, atemorizado por el primer revés, sentía amargamente la determinación que a ello le movió. Cuando la gran voz de Pendes cesó de dirigirle, no escuchó sino a los que halagaban sus pasiones; pasó su tiempo en cambiar de consejeros y de política, y se consumió en vanas querellas que facilitaron mucho la victoria de los espartanos.

LOS DEMAGOGOS: Los demagogos, que dirigían al pueblo, eran oradores que miraban menos por la grandeza de la patria que por la popularidad y los beneficios que esa popularidad les proporcionaba. Seguían la opinión pública, expresaban los odios o los entusiasmos de los electores, halagaban las pasiones de éstos y valiéndose de esos medios obtenían del sufragio popular los poderes y los honores. Tal fue el papel que representaron Cleón y Alcibíades durante la guerra del Peloponeso.

Cleón, curtidor de oficio, gustaba al pueblo porque era de modesto origen, porque odiaba a los nobles, porque su elocuencia era vigorosa y ruda, y porque sus mociones denotaban mucho atrevimiento. Él fue el primer ciudadano que a pesar de su humilde nacimiento ejerció en Atenas el cargo de dirigir los asuntos públicos. Cleón no tenía la sólida instrucción, ni la educación política de Pendes; pero fue emprendedor y bravo, supo exponer su persona y morir en la guerra de Anfípolis, que él mismo había propuesto y votado.

Alcibíades fue un demagogo de alta alcurnia. Pretendia continuar la política de Pendes, su tío, y sus talentos justificaban esta pretensión La naturaleza le había colmado de dones, pues era el más hermoso y el más rico de Atenas al mismo tiempo que buen soldado y buen orador. Fue el niño mimado de los atenienses a quienes agradaba cuanto era suyo discursos, larguezas y hasta extravagancias. Pero era un vanidoso que apetecía el elogio público excesivo y que era incapaz de dominar el enojo cuando estaba contrariado. Arrastró a Atenas a la azarosa expedición de Sicilia y, una vez en el destierro, cometió la infamia de incitar a los espartanos y a los persas contra su patria.

Descontento de Esparta, se puso de nuevo al servicio de Atenas que, con indulgencia extraña, lo recibió como un hijo pródigo; fue maldecido públicamente y asimismo perdonado. Y hubo que desterrarlo de nuevo, porque su ambición estrepitosa hacía que fuera un peligro para la república. Aquel traidor fue el genio maléfico de su patria.

ESPARTA Y LOS PERSAS: A pesar de las faltas que cometieron los atenienses, Esparta no hubiera podido con sus propias fuerzas dominar a su rival. Esparta era, en efecto, muy temible por tierra, pero Atenas lo era por mar. Precisaba destruir la fuerza naval de Atenas para impedir que ésta recibiera los cereales de Tracia y el dinero de los jonios. Ese fue el plan del espartano Lisandro que, como según el decir de Plutarco, sabia coser la piel del león con la del zorro, no vaciló en aliarse a los persas. Éstos, que encontraron la oportunidad favorable de vengar los antiguos descalabros, facilitaron al general espartano el dinero y las naves que le permitieron ganar la batalla de Egos Pótamos.

El oro persa se adueñó desde entonces de las ciudades griegas, puesto que sirvió para mantener la desunión entre ellas; atenienses y tebanos lo recibieron para sublevarse contra Esparta, y ésta lo empleó para dominar a Grecia; empero, el Gran Rey bien pronto exigió de ellos el precio de sus servicios y obtuvo de Esparta elTratado de Antàlcidas, que anulaba el de Cimón y ponía a los griegos de Asia bajo la coyunda persa. Esta vergüenza que Esparta infligió a Grecia, fue para los persas el desquite de aquellas derrotas de las guerras médicas.

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles 
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
grandes hombres de grecia antigua licurgo
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
general griego
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a Esparta enLeuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Origen del Ostracismo La Democracia Griega Condenas en las Polis

Origen del Ostracismo La Condena  en la Democracia Griega

En la antigua Grecia, cuando se proponía que una persona fuese enviada al exilio, se realizaba una votación. Para efectivizarla se escribía el nombre de la persona cuestionada en un trozo de cerámica y si el nombre aparecía más veces que los trozos sin escritura, se la castigaba con el exilio.

Los fragmentos eran llamados ostrakon, una palabra relacionada con osteon, hueso y ostreon, ostra. La ejecución del voto era ostrakizein; ostrakísmos lo que le dio su forma moderna.

Ostracismo en Grecia Castigo a los Funcionarios Griegos Democracia

Estar o verse condenado al ostracismo puede ocurrirle a cualquiera. Un cambio político, una absorción empresarial, una pérdida de la mayoría en un departamento universitario o en una asociación de cualquier tipo, una caída en desgracia, y de la noche a la mañana se queda uno fuera de juego, aparcado, ninguneado, al menos temporalmente.

Esa es la condena al ostracismo: justa, injusta, lógica, absurda, siempre deprimente.

El origen de esta expresión está en una de las leyes que componían lo que hoy se llamaría paquete de medidas que la Asamblea ateniense promulgó a instancias de Clístenes cuando se acabó con la tiranía de Prisístato y de su hijo Hipias, a finales del s. VI a.C.

La ley establecía la pena de destierro para aquellos políticos que fueran encontrados culpables de acumular un exceso de poder.

El término ostracismo procede de la mecánica de esa condena, que se realizaba mediante votación. En esta se empleaba un curioso tipo de papeleta: un trozo de vasija de barro. Por analogía, estos trozos reciben en griego el nombre de óstraca (literalmente conchas).

Origen del Ostracismo La Democracia Griega

Los atenienses después del año 488 a. d. C., comenzaron a utilizar un instrumento diseñado para proteger a la ciudadanía de los políticos extremadamente ambiciosos. Conocida como ostracismo, esta práctica permitía a los miembros de la asamblea escribir sobre un pedazo de cerámica rota (ostrakon) el nombre de la persona que más les disgustaba, o a la que consideraban más perjudicial para la polis.

En el Ágora de Atenas debía de haberlas para dar y tomar, pues estaba al lado del barrio de los alfareros, el famoso Cerámico, situado al pie de la Acrópolis. Una vez al año se planteaba en una sesión ordinaria de la Asamblea (Ecclesía) la cuestión del ostracismo.

Los ciudadanos grababan en los óstraca, con cualquier objeto punzante, el nombre del que consideraban merecedor del castigo.

Para la condena se necesitaban 6.000 votos, aproximadamente los dos tercios del censo de ciudadanos (politat).

Grandes protagonistas de la historia de Atenas sufrieron esta condena, como Arístides, Temístocles y Cimón. A propósito de la condena de Arístides (hacia 484 a.C.) cuenta Plutarco una anécdota muy ilustrativa:

Estaban en la operación de escribir las conchas, cuando se dice que un hombre del campo, que no sabía escribir, le alcanzó una a Arístides, a quien casualmente tenía al lado, y le encargó que escribiese Arístides; y como éste se sorprendiese y le preguntase si le había hecho algún agravio: “Ninguno —respondió—, ni siquiera le conozco, pero ya estoy fastidiado de oír continuamente que le llaman el justo».

Oído esto, Arístides nada le contestó y escribiendo su nombre en la concha, se la devolvió (Vidas paralelas: Arístides, VII).

Contra la corrupción: Aristóteles, al explicar la Constitución de Atenas, dice que dos años después de la victoria de Maratón (490 a.C.), confiada ya la democracia en su fuerza, se utilizó por primera vez la ley relativa al ostracismo, que había sido promulgada por recelo de los que estuvieran en el poder… El primero a quien se aplicó el ostracismo fue a un pariente de Prisístato (XXII,3).

El mismo autor amplía en su Política la justificación de la oportunidad de este tipo de medidas: “Un punto igualmente importante en la democracia y en la oligarquía, en una palabra, en todo gobierno, es cuidar de que no surja en el Estado alguna superioridad desproporcionada…

Porque el poder es corruptor y no todos los hombres son capaces de mantenerse puros en medio de la prosperidad…

Es, sobre todo, por medio de las leyes como conviene evitar la formación de estas personalidades temibles, que se apoyan ya en la gran riqueza, ya en las fuerzas de un partido numeroso. Cuando no se ha podido impedir su formación, es preciso trabajar para que vayan a probar sus fuerzas al extranjero…” ¡Qué sabios, estos griegos!

Revista: La ventura de la Historia Josè Antonio Monje

Esparta La Vida de los Espartanos

Grecia Antigua, Esparta: La Vida de los Espartanos

UBICACION GEOGRAFICA: Entre dos largas cadenas de montañas de pronunciadas pendientes, de cimas cubiertas de nieve durante casi todo el año, el Taigeto al Oeste y el Parnón al Este, se extiende un valle hondo, estrechado entre colinas. Es la Laconia, el país de la Lacedemonia, como le llama Homero.

En el centro de este valle,  fue donde se establecieron los conquistadores dorios. Ocuparon la antigua ciudad de Lacedemonia, que tomó el nombre de Esparta. Los antiguos moradores del país siguieron durante más de un siglo formando un pueblo independiente.

Poco a poco los espartanos conquistaron toda la Laconia hasta el mar y obligaron a los antiguos habitantes a reconocerse sus subditos. Hubo entonces tres clases de pueblos en el país: los espartanos descendientes de los invasores dorios, los periecos y los ilotas, que descendían de los antiguos moradores del país.

EL PUEBLO: Los verdaderos ciudadanos de Laconia, los que mandaban a todos los demás habitantes, eran los espartanos. Todos vivían juntos en Esparta, donde estaba su gobierno. Esparta no estaba rodeada de murallas como las demás capitales de Grecia, ni era siquiera una verdadera ciudad, sino un grupo de cinco grandes poblados muy próximos, edificados sobre las colinas, entre el Eurot’as y un arroyuelo.

Vivían allí los espartanos como guerreros acampados en país enemigo. Sus reyes les prohibían ejercer ningún oficio o cultivar la tierra y no debían ocuparse más que de los ejercicios corporales y de la caza.

Sus ilotas les servían de criados y les llevaban los productos de sus cosechas: trigo, cebada, aceite, vino.

Así vivieron los espartanos de padres ahijos durante seis siglos. Decíase que, en un principio, había habido nueve mil familias de espartanos, que en el siglo V se redujeron a unas cinco mil, y en el IV quedaban mil.

Según la tradición, durante los primeros tiempos, los espartanos habían sido un pueblo indisciplinado y agitado por luchas civiles. Luego uno de los suyos, el sabio Licurgo, les había dado leyes y desde entonces fueron el pueblo más poderoso y tranquilo de Grecia. Pero acerca de la vida y los hechos de aquel héroe, no se contaba más que una leyenda.

Habían erigido los espartanos un pequeño templo a Licurgo y celebrábanle fiestas conmemorativas. Le consideraban fundador del Estado y llamaban a todas sus leyes, instituciones y costumbres leyes de Licurgo.

Además de los espartanos, había en Laconia, sobre todo en las montañas y del lado del mar, poblaciones pequeñas (decíase que un centenar) y aldeas. Habitábanlas hombres libres que no eran ciudadanos de Esparta.

Los espartanos no les consideraban iguales a ellos ni les admitían en sus asambleas. Se les llamaba periecos a los que habitaban alrededor. Ellos fabricaban todos los objetos industriales, comericaban y navegaban.

Estaban los periecos sometidos al gobierno de Esparta. Le pagaban un impuesto y en tiempo de guerra servían en su ejército.

VIDA DE LOS ESPARTANOS

INSTITUCIONES: Todas las leyes y la Constitución características de Esparta se atribuyen a Licurgo, aunque de su persona se sabe bastante poco. Unos dicen que viajó por todo el mundo conoc

Otros afirman que se inspiró en la vida de las abejas para componer sus leyes. Lo que está claro es que llevó a cabo una revolución legislativa en su ciudad, dándole un régimen diferente de todos los demás.

Licurgo, fue un legendario legislador espartano al que se atribuía la redacción de la Constitución de la antigua Esparta.

Se lo empezó a nombrar en el s. VI a.J.C. Según la tradición, era el autor del código de costumbres que constituían las leyes tradicionales de los espartanos.

TIERRA Y POLÍTICA. Dividió la tierra en lotes iguales, capaces de producir mucho más de lo necesario para sustentar a una persona, y los repartió equitativamente entre los ciudadanos.

Luego instauró un sistema político profundamente demócrata cuya norma fundamental, la llamada Gran Retra, era: “Que el pueblo tome las decisiones. Pero si se equivoca, rechácenlas los ancianos y los reyes”.

Se hablaba de “los reyes”, en plural, porque una de las peculiaridades espartanas era que reinaban dos reyes simultáneamente, con lo que ninguno de ellos era monarca.

Además, había un Senado o Consejo de Ancianos, compuesto por individuos respetados que formaban una especie de aristocracia popular.

La manera de elegirlos tenía el encanto de los usos democráticos primitivos. Un grupo de jueces se encerraba en una especie de caseta sin ventanas, y el pueblo se congregaba a su alrededor. Los candidatos se iban presentando de a uno ante la asamblea popular.

El pueblo los aclamaba sin mencionar sus nombres. Los jueces, desde su encierro, debían decidir cuál había sido el más aclamado, y ése era el elegido.

DINERO. Una de los mejores aportes de Licurgo fue la invalidación fáctica del dinero. Las monedas espartanas eran de hierro, pero ni siquiera valían su peso en hierro, porque se las templaba con vinagre para que el metal no pudiera reutilizarse.

Además, eran tan grandes y pesadas que para transportar mil dracmas hacía falta una yunta de bueyes.

Con eso se perseguían varios fines a la vez: anular la codicia —o, al menos, ponerla en evidencia, ya que un hombre rico necesitaba un granero para guardar su fortuna— dificultar los robos y mantener un sistema autárquico sin contacto con el mercado exterior.

Además, era una forma de impedir el asentamiento en Esparta de extranjeros codiciosos, a quienes se veía con enorme recelo.

 FIDICIA. Otra de las instituciones de Licurgo fue 1 comida en público. Todos los hombres estaban obligados a pertenecer a un especie de sociedad gastronòmica formada por 15 miembros, a la que a aportaban en especie lo necesario cada mes: harina, vino, queso, higos y algo de dinero para carne.

El plato imprescindible era su célebre “sopa negra” hecha de sangre, vino y vísceras dedo.

Estos clubes tenían u nombre —fidicia— que significa ahorro, aunque la palabra también evocaba el concepto de amistad. Eran una vía para mantener la cohesión y la convivencia, así como una escuela para los más jóvenes. Además servían de control para mantener alejada la gula, un vicio detestado en Esparta, y la obesidad, también mal vista.

A pesar de la rigidez de sus leyes, Licurgo no debió ser un hombres severo. Fue él quien introdujo  la estatua de La Risa, que presidía las fidicia.

MORAL SEXUAL. LOS espartanos practicaban una moral sexual tan asombrosa para sus contemporáneos como lo sigue siendo para nosotros hoy en día. Allí no había prejuicios ni escándalos.

Las jóvenes se exhibían desnudas ante los varones. La mayorìa de los ciudadanos eran  bisexuales porque, si bien la homosexualidad era normal el matrimonio era obligatorio.

A los que no se casaba se los humillaba públicamente haciéndolos dar vueltas a la plaza por no dar hijos a la patria.

Las nociones  de celos o adulterio eran extrañas a una sociedad en la que no estaba mal visto que ambos cónyuges mantuvieran otras relaciones, e incluso convivieran con sus maridos y sus amantes en el  mismo hogar.

Leyes severas y arbitrarias Licurgo —arriba, su retrato—, implantó leyes severas. Un consejo de ancianos examinaba la salud de los bebés a  nacer. Si no estaban sanos eran asesinados.

MILICIA o EL EJÉRCITO:

A los veinte anos, el espartano recibe las armas de guerrero y y los primeros derechos políticos de ciudadano. Hasta los treinta años puede decirse que no es más que soldado.

Aunque tenga la obligación moral de casarse antes de esa edad, tiene que vivir en el cuartel. Después de treinta años, es un ciudadano con pleno goce de sus derechos y dispone de un poco más de independencia, pero como puede ser movilizado hasta los sesenta años necesita autorización para viajar al extranjero o alejarse de la ciudad, pues cada noche debe participar de la comida común.

En mesas de quince personas, los espartanos cenan frugalmente, al lado de sus compañeros de combate.

Cada uno debe pagar la cuota que le corresponda, bajo pena de ser relevado de su título de ciudadano tan duramente adquirido, y degradado a la categoría inferior. Libre de sus obligaciones militares a los sesenta años, puede vivir como le plazca.

Es la edad de los honores, y para algunos, de los grandes cargos públicos. Sometido toda su vida a una disciplina que ha aprendido a querer, cuando llega a ocupar una función en el gobierno de la ciudad, ¿cómo no hacer todo lo posible para perpetuar el mismo régimen, el mismo rigor implacable?

La moral espartana que significaba el amor absoluto a la patria y el olvido a sí mismo, tenía indiscutiblemente su grandeza, pero también representaba un freno a todo impulso civilizador y al desenvolvimiento armonioso de la personalidad.

Esparta sólo ambicionaba sobrevivir y perpetuarse, y por eso vivió sin industrias y sin arte.

A fines del siglo VI disponía de un ejército, el mejor de Grecia, que le permitió durante mucho tiempo desempeñar un papel importante.

No obstante, esta ciudad inmóvil quedará perdida para la civilización griega, que la dejará atrás y proseguirá su marcha.

La manera de luchar de los espartanos era legendaria. Los reinos extranjeros que querían invadir

Grecia buscaban antes una alianza militar con Esparta y colmaban a los espartanos de regalos. En cambio, el mejor presente que Esparta podía hacer a las otras ciudades griegas era un general.

LOS HOPLITAS. Espartanos eran los 300 hombres que contuvieron al formidable ejército persa en el desfiladero de las Termópilas y también los que, junto a los atenienses, los volvieron a derrotaren Platea.

Entrenados desde la infancia para soportar el dolor, agitados por un impulso patriótico ferviente y ávidos estudiosos de la estrategia, los espartanos mantuvieron la preponderancia en Grecia durante el siglo V a. de C.

Ello fue consecuencia del desarrollo de su técnica militar, yen especial de una nueva forma de ataque que consistía en el empuje frontal de una masa de guerreros dotados de armaduras pesadas, los hoplitas.

Pero estos éxitos ahogaron a su sociedad en un militarismo ciego que anuló todas sus otras capacidades, hasta el punto de que la actividad cultural cesó.

TOTALITARIOS. En este militarismo yen otros aspectos —su xenofobia y su obediencia ciega a la autoridad, por ejemplo—, los fundamentos de la vieja ciudad helena concuerdan con las bases políticas de los totalitarismos del siglo pasado.

Aunque Esparta nunca soportó tiranos, tanto Hitler como Mussolini y Stalin hablaban con admiración de ella, a pesar de que ninguno de los tres hubiera hecho allí una carrera muy brillante.

LACONISMO. Les habría faltado una conducta meritoria que exhibir y les habrían sobrado todos sus recursos oratorios, porque los espartanos odiaban los discursos.

De hecho fue para referirse a ellos para lo que nació el concepto de laconismo.

LA MUJER

No tiene nada de extraño que lo que más llamara la atención de los otros helenos que con frecuencia visitaban Esparta fuera la conducta de las mujeres y su estatus de igualdad con los varones.

DEPORTISTAS. Ellas  ttambién se ejercitaban en los juegos de  deportivos, y era famosa a esbeltez y fortaleza   de sus cuerpos, que facilitaba además su  papel de madres.

Peleaban completamente desnudas y hubo en Esparta muchas    atletas famosas que  se lamentaban de no poder participar en los Juegos Olímpicos con los hombres.

ADMINISTRADORAS. Como el Estado se hacía cargo de los hijos, y los maridos pasaban largas temporadas participando de las guerras, disfrutaban de mucho tiempo libre para entretener      se y organizarse.

Eran    ellas las que manejaban la hacienda, la  administraban y llevaban las riendas del hogar. Estaban tan  poco supeditadas al        varón que una extranjera llegó a preguntar a la mujer del famoso  Leónidas de las Termópilas por qué, entre todas las mujeres, sólo las espartanas dominaban a sus hombres.

A lo que la otra mujer respondió:
“Será porque sólo nosotras parimos verdaderos hombres”.

AMANTES. Ellas no se casaban de acuerdo con la voluntad de sus padres, sino con la suya propia y no lo hacían, como se acostumbraba en otras partes, a los 14 6 15 años, sino a los 20.

Se dejaban raptar por el hombre que elegían y, después de eso, las relaciones entre ellos se alargaban una temporada durante la cual cada uno vivía en su casa.

Los encuentros eran secretos, breves y en completa oscuridad, sin mediar tiempo de convivencia, para mantener sus cuerpos “recientes en el amor, por dejar siempre en ambos la llama del deseo y de la complacencia”, como escribió Plutarco.

A veces, esa relación duraba tanto que había hombres que eran padres sin haber visto jamás a su mujer a la luz del sol. No se les exigía dote y la ley reconocía su igualdad hasta el punto de que les estaba permitida legal mente tener amantes.

Una mujer joven casada con un hombre mayor podía llevar a su casa a un amante joven si lo deseaba.

Un hombre mayor enamorado de una mujer casada podía obtener, si ella lo aceptaba, el permiso de su marido para visitarla con una asiduidad convenida.

VOZ Y VOTO. LaS mujeres tenían voz en las asambleas políticas y podían recibir la herencia de sus padres cuando ellos morían, de modo que había en Esparta muchas damas acomodadas que vivían su vida con plena libertad.

SOCIEDAD

Aunque todos los ciudadanos de Esparta eran iguales ante la ley, no todos los habitantes eran ciudadanos. La mayor parte eran periecos —hombres libres, pero sin derechos— o ilotas —esclavos—.

Ambos vivían para garantizar la subsistencia y libre disponibilidad de los espartanos, que jamás se manchaban las manos con otra cosa que no fuera sangre, vino o la resma de las palestras.

Vivían para atender las necesidades del Estado en lo relativo a la milicia, la administración y sobre todo la educación.

EDUCACIÓN. La base de Esparta residía en la educación. En realidad, toda la filosofía de Licurgo descansaba en la idea de que, cuanto mejor fuera cada ciudadano, mejor y más fuerte seria el Estado.

Y el concepto de ser mejor se confundía para Licurgo  con el de ser más fuerte y necesitar menos. Se cuenta que una vez le preguntaron cómo podía Esparta librarse para  siempre de sus enemigos y contestó:”siendo pobres y no deseando tener más poder que el otro.”

INFANCIA DURA. Licurgo pedía mucho de sus conciudadanos, así que no resultaba fácil se un buen espartano.

Se examinaba con cuidado a los recién nacidos, y si las criaturas no eran normales se las abandonaba o despeñaba desde el monte Taigeto.

Los niños declarados sanos vivían hasta los siete años con los padres. Luego, el Estado se hacía cargo de los varones.

Ponían especial esfuerzo en liberarlos de los miedos infantiles, la oscuridad, la soledad y las supersticiones, así que las amas de crianza espartanas eran muy valoradas en toda Grecia.

 PRUEBAS CONSTANTES. A los varones les hacían pasar progresivamente por una serie de pruebas y sufrimientos que tenían el propósito de endurecerlos.

A veces, los educadores promovían peleas entre ellos con el fin de estudiar sus cualidades y su valor individual.

Les hacían pasar hambre y frío, correr descalzos por lugares pedregosos y dormir sobre cañas que ellos mismos cortaban con las manos. Aprendían a hablar poco y a decir las cosas de la manera más exacta y con el menor número de palabras posible.

Se les exigía obediencia ciega. Los castigos iban desde morderles el pulgar hasta darles latigazos. Les estaba permitido robar comida, pero si los descubrían eran castigados. No por haber robado, sino por haber sido sorprendidos.

En cuanto a su instrucción como hoy la entendemos, aprendían a leer y escribir, pero no mucho más. Se los veía por todas partes desnutridos, pero ágiles y vivos como nadie. A los 18 años mejoraban de estado, pero continuaban viviendo en régimen carcelario hasta los 30.

 PATRIOTAS. Para dar una imagen del sentimiento patriótico que se les inculcaba, sirva la anécdota de aquel espartano que, en lugar de sentirse humillado por no haber sido elegido entre los 300 mejores ciudadanos, como él pretendía, regresó de la elección muy contento de que hubiese en la ciudad 300 mejores que él.

En cuanto a su régimen de libertad, además de la obligación de casar se, a los ciudadanos les estaba prohibido viajar al extranjero, y debían obedecer una serie de leyes suntuarias que les impedían poseer oro o plata. Pero si quedaban sin nada hasta el punto de no poder contribuir a las comidas en común, se les retiraba la ciudadanía.

FAMA Y MUERTE. Los espartanos nunca fueron muchos. Cuando más, unos 20.000, así que se conocían todos entre sí y la fama era muy importante para ellos.

Los pocos que llegaban a los 60 años solían ser individuos famosos y respetados.

Vivían cómodamente el resto de sus vidas y cuando morían el Estado les hacía grandes funerales, el mismo Estado que había dirigido y forzado cada paso de su vida.

Pero los entierros de la gente corriente eran mucho más sencillos: los envolvían con un paño, agregaban unas ramas de olivo y los sepultaban discretamente. Por ley, los duelos sólo podían durar doce días.

En cuanto a la religión, la espartana era ritual, oficialista, y dedicada a reconocer a los dioses como aquellos que les dieron, a través del “profeta” Licurgo, sus preciosas leyes.

De todas las instituciones establecidas por la constitución de Licurgo, ninguna fue tan importante para la perdurabilidad del sistema político y social espartano como la ogoge, o sistema educativo.

Según éste, los niños, para que no se volvieran débiles, debían ser separados de sus madres al cumplir los siete años de edad.

En los barracones de la escuela, donde eran luego internados, aprendía a leer y escribir, pero también a sobrevivir en un mundo hostil. Para que comenzaran a experimentar el rigor y la dureza de la vida castrense, además, estaban obligados a andar descalzos y a vestir la misma ropa durante todo el año. Entre los 18 y los 20 años -durante dos años- los jóvenes eran abandonados en el campo para que aprendieran a sobrevivir. Superar esta prueba de iniciación, llamada criptia, daba a los muchachos la ciudadanía y la posibilidad de incorporarse al ejército: fracasar, los condenaba a convertirse en periecos. Las niñas, por su parte, también acudían a la escuela desde los siete años. Allí, además de educación, recibían el mismo entrenamiento físico que sus hermanos. Así se intentaba garantizar que, en el futuro, tuvieran hijos más sanos.

Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidos táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Demostenes El Orador Mas Grande de la Historia Filipicas de Demostenes

Demóstenes,El Orador Mas Grande de la Historia

Demóstenes fue contemporáneo de Aristóteles. Nació y murió en los mismos años. Su vida, por lo tanto, se desarrolla en el cuadro de la política de los grandes reyes macedonios — Filippo III y Alejandro Magno— destinada a sojuzgar la independencia de Grecia a los intereses de la corte de Pella.

Frente a al ejército macedonio, proclamó con sus palabras, el valor moral de la antigua democracia ateniense y su derecho a dominar, por una política hegemónica, en el territorio griego.

A contribución de sus ideales, Demóstenes puso, su elocuencia arrebatadora, encendida en el fuego del amor patrio. Jamás hubo multitudes que se dejaran conmover como las atenienses por la palabra de un orador afortunado.

En esta masa, Demóstenes logró avivar la esperanza en los espíritus abatidos, reafirmar las voluntades tensas y quebrantar los planes  de sus adversarios. Los torneos oratorios que sostuvo con sus rivales políticos —un Esquines, por ejemplo—, le elevaron a una categoría sin par en la elocuencia del mundo antiguo.

Ya en el siglo III fue considerado como el más ilustre orador griego y alrededor de su persona empezaron a tejerse las leyendas de los héroes.

demostenes

Demóstenes fue posiblemente el más grande orador que el mundo haya conocido.

La tradición antigua nos ha transmitido detalles de su vida, algunos de los cuales tienen algo de leyenda, como el pretendido tartamudeo de Demóstenes, que éste habría corregido ejercitándose en hablar con un pequeño guijarro introducido en la boca.

Lo cierto es que Demóstenes a fuerza de voluntad logró superar los defectos físicos que lo afligían.

Nació en una tranquila villa situada aproximadamente a 10 Km. de Atenas, y con toda probabilidad en el año 384 a. de C.

Su padre contaba con una fortuna considerable reunida en el ejercicio de su artesanía: poseía una fábrica de cuchillos y otra de muebles, en las que empleaba el trabajo de unos cincuenta esclavos.

demostenes

Murió cuando su hijo no contaba más que 7 años de edad. No olvidó, sin embargo, designar en vida tres tutores, dos de sus sobrinos y uno de sus amigos de infancia, a los que encargó administrar sus bienes.

Pero estos tutores no cumplieron con la misión que les había sido confiada, disipando gozosamente la herencia a su cargo.

Aún cuando contaba con una salud bastante precaria, Demóstenes siguió los estudios que correspondían a su situación social, convirtiéndose en un joven ateniense sumamente instruido y provisto de un carácter e inteligencia que las circunstancias no tardarían en poner a prueba.

Cuando alcanzó la mayoría de edad sus tutores tuvieron que declarar una suma hereditaria muy inferior a la reclamada por Demóstenes. En un principio ellos trataron de llegar a una conciliación con el heredero, y las transacciones se prolongaron durante casi dos años. Finalmente, el joven decidióse a llevar la cuestión frente a los tribunales.

El justo derecho de Demóstenes fue allí reconocido, pero la herencia había quedado reducida a muy poca cosa.

Estos dolorosos conflictos habían empujado a Demóstenes a luchar vigorosamente por sus derechos, contribuyendo al mismo tiempo a la formación de su carácter. El largo proceso, por otra parte, incitó al joven a cultivar el arte oratorio.

En consecuencia, Demóstenes había completado en ese período su formación y elegido su vocación: sería orador y político. Inició entonces su formación profesional como abogado, encargándose de causas privadas, dando lecciones y mezclándose en la vida política. De acuerdo con la costumbre en vigor en Atenas el querellante debía exponer personalmente su caso, pero en la práctica era un abogado el que redactaba el alegato, que luego era leído personalmente por el interesado.

Las defensas que nos han llegado de Demóstenes se refieren a los casos más diversos, pero todas ellas presentan una exposición muy clara, y manifiestan una gran habilidad en la utilización de los argumentos, así como una verdadera profundidad psicológica.

Según una ley de Atenas, los ciudadanos de una determinada condición social estaban obligados a asumir personalmente el mando de un trirreme, y debían proceder a su costa al enrolamiento e instrucción de la tripulación.

Demóstenes que había alcanzado una situación material sumamente acomodada gracias a sus talentos de orador, no quiso substraerse t esta ley y armó un trirreme, teniendo esta manifestación de patriotismo, por otra parte, hábiles fines publicitarios, ya que alentaba aspiraciones políticas. Demóstenes comenzó a destacarse rápidamente en estas actividades. Antes de los treinta años había ya pronunciado tres discursos políticos y un discurso delante del pueblo.

Demóstenes hizo su aparición en la escena pública en un período particularmente delicado de la historia de su ciudad y de toda Grecia: un rey extranjero que había vivido largo tiempo en Tebas supo aprovechar las rivalidades y debilidades de los griegos para dominarlos.

Este gran conquistador era Filipo de Macedonia, hombre de una gran inteligencia y sin escrúpulos, a la vez prudente y audaz.

En un primer momento se inmiscuyó en las rivalidades entre los Estados griegos, sosteniendo ora a uno ora a otro; y atacó luego resueltamente a Atenas y Tebas, que se aliaron demasiado tarde para defender su libertad común.

Demóstenes fue el jefe y animador del partido nacionalista que trató de impedir la sumisión de Grecia a Filipo.

El ideal de este gran hombre era el de hacer que Atenas reconquistara dentro del mundo helénico la supremacía que correspondía a su grandeza intelectual y artística. Pero no tenía las aptitudes ni la influencia necesarias para aplicar sus ideas políticas, sobre todo frente a adversarios como Filipo (imagen abajo)  y más tarde Alejandro, que eran grandes jefes militares.

La guerra se prolongó a través de períodos de calma relativa, pero Demóstenes dióse cuenta de los peligros que representaba la continuación de la política expectante adoptada por Atenas.

Cuando Filipo en el año 351 trató de apoderarse de la par-te sur de Grecia, Demóstenes pronunció un discurso, la primera de sus feroces requisitorias contra el rey de Macedonia, que tomaron el nombre de Filípicas, término que se convirtió, en el lenguaje común, en sinónimo de toda invectiva enérgica y ardiente. Durante ese tiempo Filipo trató de desviar la atención de los aliados, sitiando Olinto en la península Caleídica.

En tres oportunidades y a través de resonantes discursos Demóstenes trató de hacer comprender a los atenienses la necesidad de tina intervención, pero Filipo favoreció hábilmente sin levantamiento en la isla de Eubea, muy cercana a Atenas, obligando a esta ciudad a concentrar sus fuerzas.

Los antagonistas encontrábanse agotados y deseaban la paz, y Demóstenes formó parte de la embajada enviada ante Filipo para entablar negociaciones. Las tratativas fueron sin embargo frenadas por el astuto macedonio, que en el ínterin continuó las operaciones contra los aliados de Atenas, y cuando finalmente se decidió a firmar la paz había ya obtenido todo lo que deseaba.

Aprovechándose de su ventajosa situación, Filipo (imagen izquierda) consolidó su posición en el Consejo de Estados griegos, mientras que Atenas considerándose lesionada en sus interese pretendía denunciar el tratado.

Demóstenes aconsejó entonces la paz a cualquier precio, pero tres años más tarde como preludio a la reanudación de las hostilidades, pronunció la tercera Filípica, espléndido llamado a la acción inmediata en defensa de la libertad.

Hacia fines del año 340 los acontecimientos se precipitaron y la guerra estalló. Después de algunas escaramuzas sin consecuencias tuvo lugar en el 338 la batalla decisiva en Queronea, lo tebanos y atenienses fueron derrotados.

Atenas debió de soportar la pérdida de mil muertos y dos mil prisioneros y Demóstenes que había tomado parte en la lucha participó también en la retirada. Atenas hallábase sin embargo dispuesta a continuar luchando sin cartel, pero Filipo que preparaba una campaña contra los persas, prefirió concluir sin tratado.

El partido de los atenienses adicto al macedonia aprovechó la favorable ocasión para ataca a Demóstenes. Se encontraron numerosos cargos con que acusarlo, pero no lograron rebajarlo ante los ojos del pueblo, que llegó a testimoniarle su estima encargándole pronunciar la oración fúnebre de los muertos en Qtieronea.

Pero lo atacaron nuevamente y debió entonces defenderse personalmente en un discurso sublime: Por la corona.

En el año 336 murió Filipo, lo que no evitó que Atenas cayera pronto bajo el yugo de Alejandro, que hallábase decidido a consolidar la dominación macedónica.

Demóstenes después de haber manifestado ruidosamente su alegría a raíz de la muerte de Filipo, corriendo el riesgo de atraer sobre su persona la cólera de Alejandro, dio inmediatamente prueba de una prudencia más diplomática, suscitando así el descontento entre sus amigos extremistas.

En el año 324 Demóstenes fue de nuevo atacado violentamente, comprometiéndoselo en un escándalo. Arpalos, amigo de Alejandro y ministro de finanzas macedonia, después de haber desertado con una parte de la flota y llevando una suma considerable del tesoro, solicitó en Atenas asilo político.

Cuando los macedonios exigieron que Arpalos les fuera entregado, Demóstenes decretó su detención e hizo depositar el tesoro en litigio en la Acrópolis.

Pero Arpalos huyó y el tesoro se redujo a la mitad del monto declarado en un principio. Se extendió entonces el rumor de que alguien habíase posesionado de los talentos desaparecidos, y Demóstenes exigió que se iniciara una investigación.

El Areópago consintió la misma con una lentitud desconcertante, y cuando el informe fue publicado contenía una lista de las personas que habíanse beneficiado con los fondos malversados, entre las eriales figuraba Demóstenes. (imagen izquierda: Busto de Alejandro Magno)

Este fue entonces encarcelado, pero logró fugarse, exilándose voluntariamente. Algunos meses más tarde, en el año 323, se tuvo noticias de la repentina muerte de Alejandro. Surgieron entonces esperanzas de poder llevar a cabo la liberación de Grecia mediante una campaña contra los macedonios comandados por Antípatro, uno de los generales de Alejandro.

Los atenienses, sin embargo, fueron derrotados después de un primer triunfo, exigiendo Antípatro una rendición incondicional y la entrega de todos aquellos que por estas acciones habían sublevado al pueblo.

Demóstenes fue condenado a muerte por contumacia y en octubre del año 322 huyó a la isla de Calauria, donde se refugió en el templo de Poseidón.

Un macedonia fue enviado en su búsqueda con un escuadrón de soldados tracios.

Sin embargo, este oficial no osó violar el recinto sagrado de esos lugares consagrados al dios del mar, y gritó a Demóstenes que se rindiese, asegurándole la clemencia de Antípatro en caso de hacerlo. Demóstenes respondióle con desprecio.

Simuló la redacción de una carta a sus amigos, y llevando la pluma a su boca aspiró el veneno que en ella estaba oculto, cayendo fulminado al pie del altar.

Demóstenes fue sepultado primero en Calauria y cuarenta años más tarde en Atenas. Se le erigió una estatua con este epitafio. «Si tu fuerza, Demóstenes , hubiera sido igual a tu genio, Grecia no habría jamás debido inclinarse ante sus vencedores»

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua grandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Periodo Helenico Inicio, Fin y Caracteristicas

PERÍODO HELENÍSTICO: INCIO  Y FIN
Caracteristicas

Periodo helenístico: Cuando Alejandro murió, los generales macedonios iniciaron entre ellos el reparto de su vasto imperio.

Los desacuerdos surgidos por esta división provocaron una serie de guerras entre los años 322 a. C. y 275 a. C., muchas de las cuales tuvieron lugar en Grecia.

Por ello, una de las características de este periodo que abarca desde la muerte de Alejandro hasta la conversión de Grecia en provincia romana en el 146 a. C., fue el deterioro como entidades políticas de las ciudades-estado griegas, además del progresivo declive de la independencia política en conjunto.

No obstante, el periodo helenístico estuvo marcado por el triunfo de Grecia como fuente de cultura y, como resultado de las conquistas de Alejandro, se adoptó su estilo de vida en todo el mundo antiguo.

CONCEPTO: Recibe el nombre de helenismo el período de tres siglos comprendido entre la muerte de Alejandro y la conquista del mundo antiguo por los romanos, lapso en el cual la cultura griega se propagó hacia el Oriente, ganando en extensión y perdiendo en pureza.

Esta nueva y última fase del desarrollo cultural griego, también llamada civilización helenística, contó con sus focos más brillantes en el Egipto y Asia Menor.

La fusión de los elementos materiales y espirituales griegos con los asiáticos dio origen a un mundo nuevo en el que se produjeron hondas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales.

En especial, se desarrollaron con nuevo vigor las ciencias, las artes, la literatura y la filosofía.

Debemos distinguir las transformaciones en el aspecto político, social y económico.

a) Políticas. Los griegos, tan amantes de la democracia, se Inclinaron hacia el despotismo oriental.

Así, en los reinos que fundaron los sucesores de Alejandro, la forma de gobierno fue la monarquía «por derecho divino».

El soberano estaba asesorado por el Consejo Real y por la aristocracia, en su gran mayoría formada por griegos y macedónicos. Esto originó la decadencia de las poderosas castas sacerdotales de Oriente.

b) Sociales. Los grecomacedónicos se fusionaron con los asiáticos, fundaron nuevas ciudades y aumentaron las ya existentes. La sociedad, además de las clases gobernantes, contaba con profesionales, artistas, libertos y gran cantidad de esclavos.

c) Económicas. A consecuencia de las conquistas de Alejandro se abrieron nuevas vías de comunicación entre Oriente y Occidente. Diversas caravanas se internaron por regiones hasta entonces desconocidas y llegaron a la India y a la China.. En sus viajes de regreso traían sedas, algodón y especias (pimienta, clavo de olor, canela y nuez moscada).

Los reyes fomentaron el comercio y la industria que produjo papiro, tejidos de lino, muebles y objetos de cerámica. Consecuentes con esta política económica, aumentaron el uso de la moneda y la difusión del oro y la plata, procedentes del gran tesoro persa. Las ganancias originaron la aparición de nuevos ricos, los que no tardaron en especular y produjeron el alza de los precios.

Los diádocos: De los reinos establecidos por los generales de Alejandro, llamados ‘diádocos’ (en griego, diadochos, ‘sucesor’), los más importantes eran los de Siria, bajo la dinastía Seléucida, y Egipto, bajo la Tolemaica.

La capital del Egipto tolemaico, Alejandría, fundada por Alejandro en el 332 a. C., se convirtió en foco de rivalidades culturales, a veces superando la importancia de Atenas en ese campo. Cada rincón del mundo heleno se dedicó al cultivo de las artes y las actividades intelectuales.

Algunos sabios, como los matemáticos Euclides y Arquímedes, los filósofos Epicuro y Zenón de Citio y los poetas Apolonio de Rodas y Teócrito, pertenecen a esta época.

En el 290 a. C., las ciudades-estado de Grecia central se unieron en la Liga Etolia, una poderosa confederación militar que había sido inicialmente organizada bajo el reinado de Filipo II por las ciudades de Etolia para su mutua protección.

Una segunda organización de similares características, la Liga Aquea, se convirtió en el 280 a. C. en la confederación suprema de las ciudades al norte del Peloponeso. Más tarde se unieron otras ciudades. Sendas alianzas estaban destinadas a proteger al resto de los estados griegos del dominio del reino de Macedonia.

La Liga Aquea se hizo mucho más poderosa que su rival e intentó conseguir el control de toda Grecia.

Encabezada por el general y político Arato de Sición, inició un conflicto con Esparta que no se había aliado con ninguna de las dos.

La Liga fue inicialmente vencida, pero, contradiciendo su primera intención, pidió ayuda militar a Macedonia; la Liga consiguió vencer entonces a Esparta, pero a costa de caer bajo el dominio de Macedonia.

Obra Griega Gálata

Arte Helénico:Gálata moribundo, atribuído a Epígonas

Dominación romana: En el 215 a. C. Roma empezó a interferir en los asuntos de Grecia.

Filipo V de Macedonia se alió con Cártago contra Roma, pero los romanos, con el apoyo de la Liga Etolia, vencieron a las fuerzas macedonias en el 206 a. C., y consiguieron importantes posiciones en Grecia. Roma, apoyada por ambas ligas, derrotó nuevamente a Filipo V en el 197 a. C. en la batalla de Cinoscéfalos, y Macedonia, totalmente sometida, aceptó pactar la paz con Roma y reconocer la independencia de los estados griegos, los cuales, sin embargo, sólo cambiaron un dominador por otro.

En un último intento desesperado por liberarse, los miembros de la Liga Aquea resistieron a las demandas de Roma en el 149 a. C.

Hubo una nueva guerra que terminó con la destrucción de Corinto a manos de las legiones romanas en el 146 a. C. Las Ligas Etolia y Aquea fueron disueltas y Grecia fue anexionada en su totalidad por Roma, que creó la provincia romana de Macedonia, cuyo procónsul extendía su autoridad al resto de Grecia.

Sólo Atenas, Esparta y Delfos escaparon a esta situación, convirtiéndose en ciudades federadas.

Grecia romana: Durante los sesenta años posteriores al 146 a. C., Roma administró Grecia.

En el 88 a. C., cuando Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto, empezó su campaña para conquistar los territorios controlados por los romanos, se encontró con que muchas ciudades griegas apoyaban a un monarca asiático que les había prometido ayudarles a recuperar su independencia.

Las legiones romanas, bajo el mando de Lucio Cornelio Sila expulsaron a Mitrídates de Grecia y sofocaron la rebelión saqueando Atenas, en el 86 a. C., y Tebas un año después. Roma castigó duramente a las ciudades rebeldes y las campañas realizadas en suelo griego dejaron el centro de Grecia en ruinas.

Atenas seguía siendo foco intelectual y de la filosofía, pero su comerio prácticamente desapareció. En el 22 a. C., el primer emperador romano, Augusto, separó Grecia de Macedonia e hizo de la primera la provincia de Aquea.