Grandes Cientificos

Transmision de la Enfermedad del Sueño Mosca Tse Tse

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

La enfermedad del sueño es uno de los más terribles morbos tropicales, y se da en una amplia zona que cruza el continente africano. Es una de las numerosas enfermedades —que afectan tanto al hombre como a los animales— causadas por diminutos parásitos protozoarios, llamados tripanosomas. A la infección que producen dichos parásitos se la llama, técnicamente, tripanosomiasis.

Gran parte de la pobreza y el atraso existentes en África se atribuye al azote de esta enfermedad, pues hace que hombres y animales estén muy lejos de expansionarse en la que podría ser, de otro modo, una buena tierra. Hay diversas especies de tripanosomas, pero no todas son dañinas.

Ratas, ovejas y otros animales que, a menudo, están infectados no muestran signos de la enfermedad. La mayoría de las tripanosomiasis se da sólo en áreas tropicales o subtropicales.

Tenemos ejemplos como la enfermedad del sueño (África), la enfermedad de Chagas-Mazza (América tropical), la nagana (una enfermedad africana que afecta a los animales) y la surra, grave enfermedad de animales ungulados, que ataca en las regiones tropicales y subtropicales. Casi todos los tripanosomas son trasmitidos por insectos.

EL PARÁSITO

 Enfermedad del Sueño parasito

Trypanosoma gambiense

Los trinanosomas son minúsculos protozoos de la clase flagelados o mastigóforos. Su forma típica se muestra en la figura, pero durante su vida sufre distintas variaciones. Mediante un flagelo y su membrana ondulante, los tripanosomas se mueven libremente en la sangre del vertebrado que los recibe. El alimento y el % oxígeno son absor’ idos a través de su capa exterior (película), y los productos de desecho siguen la misma ruta. La reproducción se efectúa por simple división en dos o más individuos, con lo que consiguen formar una  gran  población   muy  rápidamente.

LA ENFERMEDAD DEL SUEÑO
Existen dos modalidades de esta enfermedad: la gambiense (causada por el Trypanosoma gambiense) y la rhodesiense (causada por el Trypanosoma rhodesiense).

La forma gambiense es la más común en el norte y el oeste de la región, así como laf rhodesiense se da en el sur y en el este, pero alcanzando más extensión. Se cree que el hombre es la única víctima del T. gambiense.

La forma gambiense de la enfermedad del sueño es la menos peligrosa, y los individuos afectados pueden continuar su trabajo durante algún tiempo. Estos individuos son una fuente importante de reinfección.

La enfermedad del sueño rhodesiense es mucho más rápida y aguda.

Generalmente, los individuos afectados se recluyen en sus viviendas —alejados, por tanto, de las moscas tsetse trasmisoras de la enfermedad—, y no constituyen focos importantes de reinfección. Los parásitos residen (en apariencia, sin causar daño alguno) en distintos animales domésticos, y pasan al hombre a través de las moscas.

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

Área de Distribución de la enfermedad del sueño

La enfermedad se propaga principalmente por diversas especies de la mosca tsetse  (Glospina palpalis.  G. morsitans). Los parásitos entran en el torrente sanguíneo del mamífero cuando la mosca los inocula.

La región donde la mosca pica se inflama, y la víctima sufre un proceso febril a medida que los parásitos se multiplican en la sangre. La enfermedad ocasiona una pérdida de peso considerable, especialmente cuando se debe a la variedad rhodesiense.

Después, los tripanosomas alcanzan el cerebro y la médula, produciendo temblores y letargía, síntomas característicos de los que se deriva el nombre de enfermedad del sueño. Si no se trata rápidamente, esta enfermedad es mortal.

Las distintas etapas pueden durar algunos meses (años incluso, en la variedad gambiense) antes de que se produzca la muerte. Fármacos de distintos tipos (incluyendo compuestos de arsénico) han resultado eficaces en algunos casos; probablemente, todas las infecciones pueden curarse si se tratan con suficiente rapidez.

Como hemos dicho, la enfermedad es trasmitida por las moscas tsetse del género Glossina. Estos insectos se alimentan de sangre (hematófagos); si pican a una persona o a un animal infectados, adquieren el parásito y lo trasmiten a individuos sanos.

Otros insectos chupadores de sangre pueden trasmitir también, de este modo, la tripanosomiasis. Sin embargo, en general, los tripanosomas no se trasmiten directamente, sino que sufren una serie de cambios dentro del cuerpo de la mosca tsetse, antes de infectar una nueva víctima.

Los tripanosomas de la enfermedad del sueño pasan a lo largo del esófago del insecto junto con la sangre que constituye su alimento. Muchos de estos parásitos son destruidos en el proceso digestivo.

Algunos sobreviven y se establecen en el intestino. Allí se multiplican rápidamente y, al cabo de dos o tres semanas (según la temperatura), los tripanosomas aparecen en las glándulas salivales del insecto.

Es entonces cuando la mosca puede trasmitir los parásitos en el momento de alimentarse. Durante su permanencia en el insecto, los tripanosomas experimentan varias etapas. En el intestino presentan, generalmente, una forma alargada; los que alcanzan las glándulas salivales son más cortos y anchos. Estas son las formas que rein-fectan al hombre.

No todos los tripanosomas siguen el mismo proceso que los de la enfermedad del sueño. El T. brucei es bastante similar a los de ésta, pero el T. vivax no se desarrolla en el intestino. Para completar el ciclo, los parásitos deben finalizar adheridos en el interior de la trompa (proboscis). Allí se reproducen, para pasar al conducto salival (hipofaringe), a través del cual se introducen en la sangre de la nueva víctima.

El T. congolense se desarrolla en el intestino antes de pasar a la proboscis y al conducto salival. La enfermedad de Chagas-Mazza es causada por el T. cruzi, pero no la trasmite la mosca tsetse, sino otros insectos también chupadores de sangre.

En este caso, la vinchuca (Triatoma infestans). Los parásitos se desarrollan en el intestino del insecto y pasan al exterior con las heces. Entran en el cuerpo humano por cortes o rozaduras en la piel. A veces, otros tripanosomas trasportados por Ja mosca tsetse también siguen este camino.

Una mosca tsetse se alimenta de la sangre de un animal infectado. Los parásitos procedentes de la sangre del animal entran en el cuerpo de la mosca. Al mismo tiempo, nuevos parásitos pasan de la  mosca al animal, a través de sus glándulas salivales.

LA MOSCA TSETSE
Las moscas tsetse pertenecen al género Glossina. Aparecen sólo en África, más frecuentemente en el sur del Sahara. Sus zonas de dispersión están restringidas, sin embargo, a ciertas localidades, tales como bosques rodeados por agua. No es frecuente encontrarlas en poblados o espacios abiertos.

Mosca Tse Tse

La Glossina palpalis es la principal portadora de la enfermedad gambiense del sueño. La variedad de Rhodesia es trasmitida, principalmente, por la G. morsitans.

Esta especie también es portadora del T. brucei, que causa la nagana en el ganado. Las moscas tsetse son un poco mayores que las vulgares, y tienen color marrón.

Biológicamente, presentan ciertas peculiaridades, como la de no poner huevos. Cada diez días, la hembra da a luz una larva, ya crecida, que ha sido alimentada por secreciones internas.

Al abandonar el cuerpo de la madre, la recién nacida comienza inmediatamente a escarbar en el suelo, donde forma un abultamiento.

La mosca adulta emerge al cabo de algunas semanas, y emprende una vida en la que se alimenta diariamente de sangre.

La erradicación de la enfermedad del sueño está directamente relacionada con el exterminio de la mosca tsetse, que trasporta la enfermedad. Hay varios tipos  de moscas, que presentan hábitos ligeramente distintos.

Por tanto, el exterminio se hace difícil, y con ninguno de los métodos intentados hasta el momento se consiguió un éxito completo. Los insecticidas han reducido el número de moscas tsetse en algunas áreas, pero este método resulta caro y, por sí mismo, no del todo satisfactorio.

Se consiguieron éxitos combinándolo con la eliminación de matorrales. La limpieza de los alrededores de lagos y ríos suprime las umbrías propicias a la mosca tsetse. La Glossina morsitans ha sido exterminada en algunas regiones sacrificando antílopes y otros animales de los que el insecto dependía, en gran medida, en cuanto a su alimentación. La limpieza de la vegetación y de las viviendas parece ser el medio más satisfactorio para el control de la mosca.

Fuente Consultada
Revista TECNIRAMA N°128  Encilopedia de la Ciencia y la Tecnología – Enfermedad del Sueño –

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«Haaaaaaaaaaaaaay
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Lita de Lazzari

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«Síganme, no los voy a defraudar.»
«Estamos mal pero vamos bien.»
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Carlos Menem

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«Después de que vi a Dios, no tome mas vino. Yo creia
que era verso:no es verso. Está chabon

Pappo

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«Me gusta tanto la noche que al dia le pondría un
toldo
«Pusimos un micro en el arco y entro por la ventanilla»

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Corzo Gomez

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Daniel Passarella

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Se equivocó señorita. No tiene bebida alcohólica. Tiene Gatorade «Pisalo, pisalo, que carajo me importa el adversario, los nuestros son lo de colorado

Carlos Bilardo

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«Se ha formado una pareja

Roberto Galan

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«Me estoy probando los pantaloncitos para bañarme en
el Pacifico«

Gral. Luciano Benjamín Menéndez

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«Que pretende Ud. De mi?«

Isabel Sarli

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«Esta crazy, Macaya

Marcelo Araujo

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«En este país tenemos que dejar de robar por dos años«

Luis Barrionuevo

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«Che!, Pedro, mira quien vino!»

«No va andar»

El Contra, Juan Carlos Calabro

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«Vermouth con papas fritas y… good show«

Tato Bores

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«Si te gusta el durazno, bancate la pelusa«

Florencia de la V

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«Vos fuma!…«

Carlin Calvo

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«Para eso tengo la Banelco!«

Flamarique a Hugo Moyano

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«Billetera Mata Galàn«

Jacobo Winogrand

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«La Argentina es un país condenado al éxito»
«El que deposito dólares recibirá dolares»

Eduardo Duhalde

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«Soy lo mejor que le puede pasar al país y a la política«

«Que lindo que es dar buenas noticias»

Fernando de la Rua

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«Conmigo o sinmigo«

Herminio Iglesias

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«Yo no me gane la lotería: si hice plata la hice
laburando. Me entendes?, Me llaman el Pibe Cantina Cual es el problema?…El Pibe Cantina es el masdesacatado que curte todas….«

Pablo Lescano, de Damas Gratis

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«Cuando le clave la mirada estaba pensando: Esta noche te voy a matar»

Carlos Monzón, antes de pelear contra Benvenutti

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«Yo me borro!«

Casildo Herrera, frente al golpe del 76

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«Que gusto tiene la sal?…«

Carlos Bala

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«No me peguen soy Giordano«

Roberto Giordano

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«El otro día jugué un rato al fútbol y me di cuenta que tengo menos piernas que una foto carnet»
«Yo vivo la realidad de mi país, aunque otros digan
que porque me si un saque, no puedo hacerlo… ojo, yo me di un saque pero no
me morí, eh?…»

Diego Maradona en 1999

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«Muchacha… , hacete el papanicolao«

Tita Merello

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«La experiencia es un peine que te regalan cuando te
quedas pelado»
«Todos son muy amigos pero cuando subís al ring hasta
el banquito te sacan»

Oscar Ringo Bonavena

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«Estoy comprometido con mi tierra, casado con los
problemas y divorciado de sus riquezas«

Inodoro Pereyra (Fontanarrosa)

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«Que país generoso»

Jorge Rial

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«Hacia 1997 la deuda externa comenzará a reducirse , y hacia fin de siglo será insignificante»

Domingo Cavallo (1999)

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«La Casa Está en Orden»

Ricardo Alfonsin (1985)

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«Si querès llorar,…llorà»

Moria Casan

Inventos Argentinos Origen de La Quiniela Jugar a la Loteria

Inventos Argentinos – Origen de La Quiniela

Bolígrafo  – Dactilografía  –  Quniela –  Colectivo  –  Tranfusión Dulce de Leche  –  Bastón Ciegos  –  Jeringa Descartable  –  Técnica de ByPass

LA QUINIELA: Entre varias versiones sobre su origen hay una que asegura que se trataba de un vasco de Rosario: Domingo Irigoyen, quien por el 1900 tenía un negocio a todo confort en pleno centro, la esquina de San Martín y La Rioja, lugar donde recibía las apuestas.

Esta última aseveración parece ser la más atinada y quien la sostuvo en 1922 fue el subinspector general de la Municipalidad de Rosario, don Domingo Castro.

El juego debió llamarse “biniela” ya que lo tradicional era y es apostar a las dos últimas cifras, pero se la bautizó “quiniela” seguramente en homenaje agradecido a la Lotería de Beneficencia Nacional, que es la que hace todo el gasto del trabajo (sorteo de premios, publicación, etc.) y que, como se sabe, siempre se manejó con cinco cifras.

A propósito de la Lotería Nacional, vale la pena recordar que se creó oficialmente en noviembre de 1895, lo cual prueba que apenas se habían cumplido cuatro años de su debut cuando la rápida inventiva popular ya había urdido este sucedáneo, la quiniela, más barato, más modesto, más cotidiano y, por supuesto, ilegal.

Al menos hasta 1971, cuando fue oficializada, lo cual no impidió en absoluto que se mantuviera la clandestina. Antes de eso, el invento no solo creció muchísimo sino que traspasó las fronteras. Los uruguayos son muy quinieleros y fue su país el primero en hacerla oficial, en 1950, ante el asombro y una pequeña envidia de nosotros, los inventores. Luego lo haría la República Dominicana, en 1952.

Actualmente se juega quiniela (con ese u otros nombres, oficial o ilegal) en más de setenta países del mundo. En España se llama quiniela a un juego oficial en el que intervienen los resultados de los partidos de fútbol, es decir lo que aquí se llama Prodeo en el resto de América se conoce como polla.

En 1958, el entonces diputado nacional Domingo Condolucci presentó un proyecto de ley para oficializar el peculiar juego. En los considerandos, este diputado, que era experto en réditos, calculaba que la entrada anual en concepto de recaudación sería de alrededor de 2.000 millones de pesos de aquella época.

El ingeniero Alvaro Alsogaray, quien era ministro de Economía, confesó asombrado que era un aporte mayor que el proporcionado por el Fondo Monetario Internacional. En un reportaje del vespertino Crónica, se le preguntó al diputado Condolucci si no había recibido presiones de los quinieleros ya que la oficialización destruiría virtualmente a un verdadero imperio que era manejado por ellos.

Condolucci respondió: ‘No he recibido amenazas pero en cambio si, por vía indirecta, innumerables invitaciones para almorzar y charlar…». Una información de la Policía Federal relativa sólo a la Capital indicaba que en el año 1969 el monto de las apuestas secuestradas en diversos procedimientos (solo las secuestradas) ascendía a 5.211.361.047 pesos moneda nacional. Para tener idea: por entonces, un departamento de dos ambientes en pleno Barrio Norte, uno de los más caros de la ciudad, costaba unos 2.500.000 de la misma moneda. Los vascos de Rosario jamás habrán soñado con un éxito tan fuera de lo común para su ingenuo invento.

Fuente Consultada: Crónica Loca de Víctor Sueiro

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

Historia de La Tuberculosis en Argentina

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:  Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: «la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo». Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a «gente como uno».

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban «alimentos» de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

La Primera Transfusion de Sangre Historia de AGOTE LUIS

HISTORIA DE LUIS AGOTE Y SU TÉCNICA DE TRANSFUSIÓN DE SANGRE

Bolígrafo  – Dactilografía  –  Quniela –  Colectivo  –  Tranfusión Dulce de Leche  –  Bastón Ciegos  –  Jeringa Descartable  –  Técnica de ByPass

Luis Agote transfusion de sangreEl primer intento de transfusión sanguínea registrado ocurrió en 1492 cuando el Papa Inocencio VIII cayó en coma, por lo que se recurrió a la sangre de tres niños y se la administró por la boca, ya que no había conocimientos científicos sobre la circulación sanguínea, descubrimiento que le pertenece a Williams Harvey en el siglo XVII. Los tres niños y el Papa fallecieron.

Según antiguas referencias, se sabe que quien primero logró transfundir sangre con buen éxito de un ser vivo a otro, fue el cirujano inglés Lower, que cumplió la experiencia en 1665 utilizando perros.

Fue ése el punto de partida de una serie de intentos similares que depararon no pocos desenlaces mortales, por lo que la transfusión sanguínea entre seres humanos permaneció  largo tiempo en el umbral de lo inalcanzable.  

Mas tarde en 1667 se realizó la primer transfusión de sangre a un enfermo de sífilis que murió luego de haber recibido sangre de un perro, aunque parecía que el proceso iba «ser exitoso, el paciente empezó a sentir fuertes dolores de los órganos y a orinar negro».

Tal   situación   comenzó   a cambiar hacia 1900, cuando el norteamericano Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos y el francés Alexis Carrel preconizó la transfusión directa.

De todos modos subsistían diversos problemas derivados de una dificultad aparentemente insuperable: la coagulación. La única forma de transfusión era la directa, que se practicaba conectando el torrente circulatorio del  dador al  del  receptor mediante conductos de goma y otros implementos; ello imponía efectuar una serie de malabarismos quirúrgicos y salvar un sinnúmero de inconvenientes, entre ellos el de no poder controlar con exactitud la cantidad de sangre transfundida.

En el siglo XIX se identificaron los diferentes tipos de sangre y como la incompatibilidad de la misma entre donante-receptor puede causar la muerte y también se descubrió el factor Rh de la sangre. Pero el método de conservación de sangre humana para su uso diferido en transfusiones, mediante la adición de citrato de sodio, fue desarrollado por el médico argentino Luis Agote en 1914. (imagen arriba- izq.)

En procura de esa solución sobre la coagulación, investigó el doctor Luis Agote, médico argentino nacido en 1869 y diplomado en 1893. Al egresar de la Universidad de Buenos Aires, el inquieto espíritu que lo animaba lo llevó a ejercer la docencia y a militar políticamente, pero su nombre pasó a la historia asociado al notable resultado de su labor investigadora.

El Dr. Agote nació en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1868. Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional, ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (1887) donde se graduó de médico con una tesis sobre hepatitis supurada (1893). Luego, comenzó a ejercer su profesión en el campo de la clínica hasta que en 1895 fue designado director del lazareto de la isla Martín García. En 1905 fue profesor suplente en la Facultad de Medicina y en 1915 titular de la cátedra de Clínica Médica.

Tuvo un desempeño brillante como académico y también incursionó con éxito en política. Fue un hombre para quien el honor y los valores fueron mucho más que palabras. Siendo ya médico, un familiar directo suyo sufrió una terrible hemorragia que se intentó combatir por todos los medios. Fue en vano. Aquella persona murió ante la desesperación y la impotencia del doctor Agote y sus colaboradores, que nada pudieron hacer para evitarlo. Pero, sin saberlo, había sembrado con su muerte la semilla de muchas vidas en la historia del mundo. A partir de ese episodio Agote comenzó a estudiar de manera intensiva la forma de reemplazar la sangre de un paciente ante casos como ese.

La formación de grumos en la sangre era, hasta entonces, el obstáculo insalvable. Agote y su equipo en el que se destacaba el laboratorista Luis lmaz, pasaron muchos meses de desvelo buscando una solución. Al fin, cuando casi habían abandonado la búsqueda, algo ocurre después de una prueba. Habían agregado diferentes elementos en la sangre sin resultados positivos pero esta vez el esfuerzo había dado sus frutos: el citrato de sodio evitaba la formación de esos temibles grumos, lo que significaba que las transfusiones serían posibles. Pero había que probarlo en un ser humano.

Después de varias pruebas, el 9 de noviembre de 1914, concretaron exitosamente la transfusión de 300 cm³ de sangre, donada por un empleado del Hospital a una parturienta que tres días después dejó el nosocomio en perfecto estado de salud.

El inquieto espíritu que lo animaba lo llevó a ejercer la docencia y a militar políticamente, pero su nombre pasó a la historia asociado al notable resultado de su labor investigadora. Comenzó a estudiar el modo de mantener la sangre licuada, secundado por el laboratorista Lucio Imaz; entre los caminos que se abrían a la investigación estaba la posibilidad de añadir a la sangre algún elemento que impidiera su coagulación sin alterar sus componentes ni acarrear consecuencias nocivas para quien la recibiera.Al cabo de una paciente pesquisa, Agote y su ayudante descubrieron que el citrato de sodio cumplía las condiciones requeridas y resultaba totalmente inocuo para el organismo, aun administrado en dosis elevadas. 

El doctor Agote comunicó su descubrimiento al mundo y en un primer momento solo recibió respuestas corteses por vía diplomática. Cuando el “New York Herald” publicó una síntesis de su método, el tema comenzó a interesar, a tal punto que el norteamericano Lewinsohn y el belga Hustin se apresuraron a reclamar el descubrimiento como propio (venían trabajando paralelamente al científico argentino).

Se entabló entonces una polémica en la que unos y otros se atribuyeron la prioridad aunque la publicación del estudio en el periódico norteamericano y las constancias del anuncio del descubrimiento efectuadas oportunamente por el Dr. Agote, fueron pruebas contundentes que dejaron aclarado que fue él quien primero logró la hazaña.

Se jubiló en 1929, a los sesenta años. En 1986 dio su nombre al Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, que fundara con tanto cariño. Murió el 12 de noviembre de 1954. Fue uno de los más perfectos exponentes de la brillante generación graduada durante la época del noventa, generación que pocas veces podrá ser igualada.

Maestro en el verdadero sentido, de la palabra, por la superioridad de su talento, su carácter investigador y su enorme experiencia, extendió más aún sus horizontes por la amplitud de su espíritu. dilatado por el culto de las letras y las artes. Unió a todo ello su bondad innata, su prestancia física, su elegancia en el vestir, una educación esmerada que trató siempre de mantener y su proverbial caballerosidad.

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APLICACIÓN EN LA GUERRA: Los estadounidenses organizaron servicios móviles de transfusión de sangre y, gracias al hallazgo en los Estados Unidos del factor Rh, se pudieron establecer almacenes de sangre con distintos grupos sanguíneos.

El papel más cruel en el campo de la investigación médica lo protagonizaron los nazis con sus experimentos sobre eugenesia y genética humana. Muchos judíos y gitanos fueron utilizados como cobayos para saciar la curiosidad de los especialistas alemanes. Joseph Mengele llegó a Auschwitz en marzo de 1943. Aquel siniestro investigador apodado «ángel de la muerte» torturó a infinidad de prisioneros, sometiéndolos a los experimentos más salvajes. Su apellido quedó como sinónimo del espanto que se vivió en aquel campo de exterminio.

El capítulo final de los horrores de la Segunda Guerra Mundial tuvo otro protagonista letal: el bombardeo atómico por parte de los Estados Unidos sobre Japón, cuyo resultado mostró la cara más oscura de la radioactividad. La Guerra de Corea trajo otras mejoras médicas, como la utilización por primera vez del plástico para las transfusiones de sangre, el desarrollo de los hospitales militares quirúrgicos móviles (MASH) y la utilización de helicópteros para el rápido traslado de los heridos.

Estas tres grandes innovaciones se perfeccionaron en la Guerra de Vietnam. En aquellos años, los médicos militares lograron otro hito al aplicar a los heridos un apoyo nutricional total (hidrolizados proteínicos, glucosa y emulsiones intravenosas de grasa), que hizo disminuir el número de bajas.

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AMPLIACION SOBRE LA HISTORIA DE LAS TRANSFUSIONES SANGUÍNEAS:

Según antiguas referencias, quien primero logró transfundir sangre con buen éxito de un ser vivo a otro, fue el cirujano inglés Lower, que cumplió la experiencia en 1665, utilizando perros. Fue ese el punto de partida de una serie de intentos similares que depararon no pocos desenlaces mortales, por lo que la transfusión sanguínea entre seres humanos permaneció largo tiempo en el umbral de lo inalcanzable. Tal situación comenzó a cambiar hacia 1900, cuando el norteamericano Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos y el francés Alexis Carrel preconizó la transfusión directa.

De todos modos, subsistían diversos problemas derivados de una dificultad aparentemente insuperable: la coagulación. La única forma de transfusión era la directa, que se practicaba conectando el torrente circulatorio del dador al del receptor mediante conductos de goma y otros implementos; ello imponía efectuar una serie de malabarismos quirúrgicos y salvar un sinnúmero de inconvenientes, entre ellos, el de no poder controlar con exactitud la cantidad de sangre transfundida. Por lo demás, el método suponía en aquel entonces algunos riesgos bastante serios para el dador, que corría el peligro de sufrir embolias, contraer enfermedades infecciosas o debilitarse demasiado. La solución, buscada por los médicos de todo el mundo, consistía en impedir la coagulación.

En procura de esa solución investigó el doctor Luis Agote, médico argentino nacido en 1869 y diplomado en 1893. Al egresar de la Universidad de Buenos Aires, el inquieto espíritu que lo animaba lo llevó a ejercer la docencia y a militar políticamente, pero su nombre pasó a la historia asociado al notable resultado de.su labor investigadora.

Comenzó a estudiar el modo de mantener la sangre licuada, secundado por el laboratorista Lucio Imaz; entre los caminos que se abrían a la Investigación estaba la posibilidad de añadir a la sangre algún elemento que impidiera su coagulación sin alterar sus componentes ni acarrear consecuencias nocivas para quien la recibiera.

Al cabo de una paciente pesquisa, Agote y su ayudante descubrieron que el ci-trato de sodio cumplía las condiciones requeridas y resultaba totalmente inocuo para el organismo, aun administrado en dosis elevadas.

La demostración definitiva de su efectividad se llevó a cabo el 14 de noviembre de 1914, cuando hubo que salvar la vida de una parturienta que se hallaba en difícil trance, a causa de una hemorragia. El dador fue José Machia, portero del hospital Rawson, quien donó 300 centímetros cúbicos de su sangre que fueron transfundidos a la paciente ante la expectación de varios médicos que asistían a la experiencia. El concienzudo accionar de Ernesto Merlo, encargado de efectuar la transfusión fue seguido atentamente por Agote, así como por el decano de la Facultad de Medicina, el director de la Asistencia Pública, el intendente municipal y otros académicos, profesores y médicos.

Tres días más tarde la enferma, totalmente restablecida, abandonaba el Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, donde se realizó la operación, y la novedad era telegrafiada a todos los rincones del mundo y a las naciones beligerantes de la primera guerra mundial.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

La exitosa transfusión de sangre efectuada por el doctor Luis Agote «en el hospital Rawson constituye una experiencia de trascendencia internacional, ya que es la primera vez en la historia que se consiguió traspasar sangre de una persona a otra sin que se coagulara. Lo más cercano hasta ahora habían sido el trabajo realizado por el médico francés Jean Baptiste Denys, quien llegó a hacer una transfusión de de sangre de un carnero a un paciente, y el de su colega austríaco Karl Landsteiner, quien descubrió sustancias capaces de aglutinar glóbulos rojos en la sangre de otros seres humanos.

Se trata de los denominados grupos sanguíneos. Ahora, Agote ha dado un paso más en esta serie de experimentaciones al descubrir la incompatibilidad Ientre unos y otros. Tras incontables experimentos Agote y su asistente de laboratorio Lucio Imaz, determinaron que una sustancia de socio era la que evitaba la formación de coágulos en la sangre. Despuésde varias pruebas, concretaron exitosamente la transfusión de 300 cm3 de sangre, donada por un empleado del hospital a una parturienta que tres días después dejó el nosocomio en perfecto estado de salud.

Agote dio a conocer su descubrimiento a otros lados del mundo pero al principio la respuesta fue muy fría. Pero cuando el New York Herald publicó una síntesis de su método, despertó el interés del científico norteamericano Lewinsohn y del belga Hustin, quienes se apresuraron a reclamar el descubrimiento como propio, ya que venían trabajando en paralelo a Agote. Se entabló entonces una polémica en la que unos y otros se atribuyeron la prioridad. Pero la publicación del estudio en el periódico norteamericano y las constancias del anuncio del descubrimiento efectuadas oportunamente por Agote fueron pruebas contundentes que dejaron aclarado que fue él quien primero logró la hazaña.

Desde 1915, Agote es titular de la cátedra de Medicina Clínica de la Universidad de Buenos Aires, de donde se graduó con una tesis sobre hepatitis supurada.

Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro y www.cruzadadelrosario.org.ar

Nacimiento de la Parapsicologia Telepatia Percepcion Extrasensorial

Nacimiento de la Parapsicología, Telepatia o Percepción Extrasensorial

Se atribuye a Joseph Banks Rhine (1895-1980)el mérito de haber convertido en temas respetables de investigación científica a la clarividencia y la telepatía, gracias a sus cuidadosos experimentos de percepción extrasensorial (ESP), durante un período de casi medio siglo. Aunque sólo hay unos cuantos especialistas más que consideren demostrado la existencia de la ESP, actualmente se acepta de modo general que el tema, al que Rhine dio el nombre de «parapsicología» merece un estudio científico.

Rhine nació en Pennsylvania, obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago en 1925, realizó un trabajo postdoctoral en Harvard y luego empezó a enseñar psicología en la Universidad de Durham, Carolina del Norte. El eminente psicólogo William McDougall estimuló su interés en la parapsicología.

Rhine anunció los primeros resultados de sus investigaciones sobre ESP en 1934, año en que se le concedió un laboratorio propio de parapsicología. Consiguió atraerse colaboradores serios y ayudas para la investigación.

Entre las instituciones que han contribuido a sus investigaciones sobre la ESP están la Fundación Rockefeller y la Marina de los EE.UU., junto a muchas más. Tras retirarse de la Universidad Duke, Rhine fundó su propia organización sin fines lucrativos, la Fundación para investigar la naturaleza del hombre (Foundation for Research on the Nature of Man), cuyas actividades incluyen el Instituto de Parapsicología y una rama editora.

El primer trabajo de J. B. Rhine consistió en el estudio de la clarividencia mediante registros escritos de la llamada “comunicación con los espíritus” y por medio de tests pasados a médiums. Esperaba poder confirmar la existencia de espíritus incorpóreos.

Los métodos, materiales y terminología utilizados por Rhine, fueron adoptados de modo general en el estudio de la percepción extrasensorial (nombre que él dio a los temas de clarividencia, telepatía y precognición). Por ejemplo, su mazo normal de cartas ESP comprende 25 cartas en total, cinco cartas con cinco dibujos distintos: una estrella, un círculo, un cuadrado, una cruz y unas líneas ondulantes. Incluso recomendó el modo de barajar las cartas: por lo menos cuatro barajaduras invertidas seguidas por un corte con un cuchillo o con una uña.

Tras barajar las cartas el experimentador las coge mientras el «sujeto» anuncia —o conjetura, dirían otros— el dibujo de cada carta (que como es lógico no puede ver). Si la persona tiene la cualidad que Rhine llama psi, acertará más cartas —es decir, nombrará más a menudo el dibujo acertado— de lo que podría esperarse en una persona que conjeturara al azar.

Los experimentos con cartas son lo más conocido del trabajo de Rhine, pero también inició la investigación en la psicocinética, que es la capacidad de influir sobre el movimiento de objetos físicos utilizando la fuerza mental o la simple voluntad. Los experimentos de Rhine, en el campo de la psicocinética, solían consistir en echar los dados y «desear» que salieran ciertos números: actividad no insólita fuera de los círculos científicos. Sus resultados le convencieron de que algunas personas poseen una cierta capacidad psíquica en algunos momentos. Adultos, niños, incluso animales demostraron tener psi, pero falla la capacidad de repetir puntuaciones elevadas mientras alguien les observa.

La labor de Rhine no ha dejado de ser ridiculizada por personas que asocian la ESP con la magia y la adivinanza, aunque la calidad de su trabajo ha convencido a la mayoría de que es un científico íntegro. En vez de admitir la posible existencia de la ESP, los críticos decididos aseguran que los resultados sorprendentes de algunas personas, inexplicables por las simples leyes del azar, pueden explicarse por trucos o por pistas reveladoras que da el experimentador sin querer.

Rhine insiste en que para que aparezca la capacidad psi es imprescindible una fuerte motivación y gran entusiasmo. Habla de casos en que personas animadas a tope acertaron 25 dibujos en una baraja invisible para ellos de 25 cartas. Como sucede con otros fenómenos ocultos, la presencia de personas incrédulas durante el experimento parece reducir la probabilidad de conseguir resultados favorables.

Tampoco es probable que aparezca un psi en sesiones largas y agotadoras, tanto si se trata de nombrar cartas como de controlar el movímiento de los dados. Los críticos aseguran que los resultados notables que consiguió Rhine en los primeros años de sus experimentos, se debieron a una motivación excesiva por parte de sus ayudantes.  Cuando se aplicaron controles más perfectos se dieron menos actuaciones psíquicas sorprendentes.

Tanto Rhine como su esposa Louisa han escrito numerosos libros y artículos sobre la percepción extrasensorial y sus trabajos se aceptan como investigaciones psicológicas  perfectamente legítimas, aunque Rhine ha señalado que esta rama de la psicología es la única en que se exige la adopción de medidas elaboradas para impedir los fraudes durante los experimentos.

Puesto que en los trabajos de Rhine la presencia de psi en una persona (a la que se llama sensitiva en caso afirmativo) se mide siempre en relación a las leyes del azar, las investigaciones sobre psi obligaron a los incrédulos a reflexionar sobre el uso que se hace de la estadística para sacar conclusiones.

Se acusa a Rhine de confundir, con un episodio psíquico, los acontecimientos casuales raros que se dan ocasionalmente —predecidos por la leyes del azar. Sin embargo, su inalterable disposición en este sentido le ha convertido en la primera autoridad en percepción extrasensorial.

Cuando el publico interesado en telepatía, clarividencia, precognición y psicocinetica experimentó el aumento provocado por la llamada «explosión del ocultismo», iniciada a partir de los años sesenta, la labor de Rhrine había señalado ya el tipo de pruebas necesario para demostrar la existencia de tales fenómenos.

Ver: El Lavado de Cerebro

La Obediencia El Comportamiento Humano Psicologia Social Conformidad

La Obediencia – El Comportamiento Humano – Psicología Social

 
  Psicología SocialLa Normalización
La ConformidadLa Obediencia

LA OBEDIENCIA:

La obediencia es, de acuerdo con el psicólogo social Serge Moscovici, una forma de influencia social en la cual “el individuo modifica su conducta a fin de someterse a las órdenes directas de una autoridad legítima”.

Aunque ambas son formas de influencia social, la obediencia difiere de la conformidad en los siguientes aspectos:

En el caso de la conformidad, la fuente de influencia es un par, es decir, alguien con el mismo status en el grupo. En cambio, en la obediencia, la frente. de influencia es un superior.

En la conformidad no existe intención de ejercer influencia ni de controlar la sumisión del sujeto: se puede estar ejerciendo influencia sobre otros sin querer y sin saberlo. En la obediencia hay voluntad explícita de ejercer influencia y de esperar sumisión a la autoridad.

En la conformidad, los sujetos tienen un comportamiento semejante. En la obediencia, las tareas del sujeto-frente de influencia son distintas de las del sujeto-blanco de influencia.

Milgram y el estudio de la obediencia

A principios de la década de 1960, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram realizó una investigación que actualmente es considerada un clásico en los estudios sobre obediencia. Parte de estos estudios han sido aprovechados incluso por el cine para mostrar cómo funcionan los mecanismos de la obediencia en el marco de una, sociedad organizada.

¿Qué impulsa a los seres humanos a ejecutar órdenes aberrantes? ¿Qué es lo que provoca que algunas personas lleguen a matar bajo determinadas condiciones? ¿Qué llevó a muchos soldados alemanes a obedecer las órdenes de Hitler en su intento de terminar con las razas que consideraba “impuras” o “inferiores”? ¿Qué mecanismo psicológico puede explicar la acción de la persona que condujo el avión contra las Torres Gemelas de Nueva York matando a miles de personas?

Los trabajos de Milgram y sus colaboradores intentan dar respuestas a algunas de estas preguntas desde una perspectiva psicológica. En el experimento original de Milgram. los participantes eran adultos de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años de todos los niveles socioeconómicos. Por medio de un aviso en el diario o de una carta, se les ofrecía participar como voluntarios en una investigación de la Universidad de Yale. Se les retribuiría con una suma de 4 dólares y la duración aproximada se estimaba en una hora.

‘Una persona llega a un laboratorio psicológico, y allí se le dice que llevará a cabo una serie de acciones que van a hallarse de manera creciente en conflicto con su conciencia. El problema principal que se plantea es el siguiente:

¿hasta dónde va a someterse el participante a las instrucciones del experimentador antes de negarse a llevar a cabo las acciones que de él se exigen?

Es preciso, de todas formas, que él lector conozca algo más en detalle este experimento. Llegan dos personas a un laboratorio psicológico para tomar parte en una investigación de memoria y aprendizaje. A una de ellas la designamos con el nombre de ‘enseñante’ y a la otra con el de ‘aprendiz’. El experimentador explica que esta investigación se halla relacionada con los efectos del castigo en el aprendizaje. El aprendiz es conducido a una habitación, se lo hace sentarse en una silla, se le atan con correas los brazos a fin de impedir que se mueva demasiado, y se le sujeta un electrodo a su muñeca.

Se le dice entonces que tiene que aprender una lista de palabras paralelas; siempre que cometa algún error recibirá una descarga eléctrica de intensidad creciente. El centro real del experimento lo constituye el enseñante. Tras observar cómo el estudiante es atado con correas a su puesto, se lo lleva a una habitación central experimental y se lo hace sentarse ante un impresionante generador de descargas eléctricas. Lo más importante de este generador lo constituye una línea horizontal de treinta conmutadores que van de 5 a 450 voltios de electricidad. Aparecen asimismo pequeños letreros que van desde ‘descarga ligera’ hasta ‘descarga violenta’.

Al enseñante se le dice que a él le toca administrar la prueba de aprendizaje a la persona que se halla en la habitación contigua. Cuando el aprendiz responde de manera correcta, el enseñante pasa a la pregunta siguiente; en cambio, cuando da una respuesta errónea, el enseñante debe proporcionarle una descarga eléctrica.

Debe comenzar con un nivel de descarga muy bajo 15 voltios) e ir aumentando el nivel cada vez que la persona cometa un error, pasando por descargas de 0 voltios, de 45 voltios, y así sucesivamente. l ‘enseñante’ es un sujeto de experimentación auténticamente no iniciado que ha venido al laboratorio únicamente para participar en un experimento. El sujeto de aprendizaje, la víctima, es un actor que de hecho no recibe descarga alguna. Lo importante del experimento consiste en saber hasta qué punto va a seguir una persona en una situación concreta y medible en la que se le ordena que infrinja un dolor creciente a una víctima que se queja de ello. ¿En qué punto rehusará obedecer al experimentador?

Los que han observado este experimento están de acuerdo en que su impresionante calidad queda un tanto oscurecida al ser traducida en palabras. Para el sujeto, la situación no tiene nada de juego, el conflicto es intenso y patente. Por una parte, el dolor manifiesto del aprendiz lo compele a abandonar el ejercicio. Por otra, el experimentador, autoridad legítima respecto de la cual siente el sujeto cierto compromiso, lo mueve a proseguir en el experimento. Cada vez que el sujeto duda en administrar la descarga, el experimentador le ordena que prosiga. Para desembarazar-se de esa situación, se ve precisado el sujeto a hacer una clara ruptura con la autoridad. La finalidad de esta investigación consistía en hallar cuándo y cómo iban a desafiar a la autoridad las personas frente a un claro imperativo moral.”

Algunos resultados

El 65 % de los sujetos que participaron en los experimentos de Milgram llegaron a aplicar los 450 voltios a la persona indefensa, cumpliendo las instrucciones de la autoridad. Cabe destacar que, después de los 300 voltios, el “aprendiz”, que hasta allí manifestaba su dolor, gimiendo, gritando y suplicando el fin del castigo, dejaba de dar manifestaciones vitales. Consultados después del estudio, los participantes respondieron: “tan sólo hacía lo que se me había pedido”, “me limité a cumplir las consignas del experimentador”, “mi responsabilidad era hacer bien la tarea encomendada”.

Milgram afirma que “una proporción sustancial de personas hacen lo que se les ordena, sin importar el contenido del acto ni las limitaciones de su conciencia, en tanto perciban que la orden proviene de una autoridad legítima”. A la hora de analizar las condiciones que influyen sobre la obediencia, estos estudios muestran que son determinantes:

• La proximidad de la víctima. Cuando los participantes (“enseñante” y “aprendiz”) se encuentran en el mismo cuarto, la obediencia disminuye (entre 40 % y 30 % de obediencia). En cambio, se incrementa si la víctima está en un lugar lejano.

• La proximidad de la autoridad. La presencia física del experimentador incrementa la obediencia (65 %), mientras que si la orden se da por teléfono, sin presencia física, el índice de obediencia disminuye (21 %).

• La dispersión de la responsabilidad. Cuando el sujeto participante sólo tiene que leer las palabras y es otra la persona que debe aplicar las descargas (un colaborador), la obediencia se incrementa (92 %). La persona no se siente responsable de la acción ya que “sus manos no aprietan el botón de la descarga”.

• La presencia de un modelo desobediente. Si un colaborador presente se opone o desafía las órdenes, la obediencia disminuye. De todas maneras, el 10 % de los sujetos persiste en la aplicación de descargas aun cuando haya un modelo de desobediencia a imitar.

¿Por qué obedecemos?

Stanley Milgram diferencia dos tipos de estados psicológicos para explicar la obediencia a una autoridad:

Estado autónomo. La persona se siente responsable de sus actos. Utiliza como guía de acción correcta su propia conciencia y no una autoridad externa. Por lo tanto, no obedece las órdenes que considera incorrectas.

Estado agéntico. La persona siente que forma parte de una estructura mayor, ordenada de manera jerárquica. En esa estructura, los niveles más altos de la jerarquía son responsables de sus acciones y representan la autoridad. Utiliza como guía de acción correcta las órdenes de sus superiores.

El psicólogo social Serge Moscovici sostiene que “una vez que el sujeto llega al estado de agente, adquiere sensibilidad respecto a los deseos de la autoridad, acepta la definición de la situación dada por la autoridad y siente una responsabilidad menor hacia sus propios actos. La investigación de Milgram no sólo ilustra las condiciones en las que las personas obedecen a la autoridad, sino que va más allá y nos obliga a revisar las suposiciones que hacíamos sobre la potencia relativa de los factores internos y externos de nuestro propio comportamiento”.

El trabajo de Milgram recibió críticas relacionadas con los aspectos éticos de su experimentación. Se lo cuestionó desde el punto de vista moral por engañar a los participantes y por someterlos a una situación psicológicamente estresante, como es la de creer que se castiga a otra persona. Milgram destacó la importancia de sus hallazgos y defendió sus investigaciones.

Argumentó, entre otras consideraciones, que los participantes eran informados luego y que no se registraron daños psicológicos posteriores en ellos. Asimismo, afirmó que muchos participantes manifestaron haber aprendido algo importante a partir de su participación en la investigación.

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social

Psicologia Normalizacion Influencia del Lider Grupos Sociales

Psicología:Normalización
Influencia del Líder en Grupos Sociales

Psicología SocialLa Normalización
La ConformidadLa Obediencia

LA NORMALIZACIÓN

La normalización es un proceso de influencia recíproca que se lleva a cabo cuando no se dispone de ningún marco de referencia para emitir un juicio, actuar de una determinada forma o explicar una situación dada. Ante un objeto nuevo o una situación desconocida, los sujetos tienden a generar la norma influyéndose recíprocamente, porque carecen de una norma previa que oriente el juicio requerido.

Sherif y el estudio de la normalización: Muzafer Sherif es un psicólogo social autor de los primeros trabajos relativos a la influencia social en los Estados Unidos. En 1935 estudió la formación de juicios por parte de los sujetos ante situaciones nuevas. Para eso, diseñó una investigación en la cual colocaba a los participantes en una situación para la que no tenían marcos de referencia. De esta manera, pudo estudiar cómo se influían recíprocamente los juicios de los sujetos en ese tipo de situaciones.

El contexto experimental era una habitación oscura, sin otra referencia visual que una diminuta fuente de luz. En esas condiciones ocurre un fenómeno óptico denominado “efecto autocinético”, por el cual la luz parece estar en movimento aunque en realidad no lo está. El participante entra en la habitación oscura; su tarea consiste en indicar cuál es la longitud del aparente “desplazamiento” del punto luminoso según su apreciación. Los participantes del experimento de Sherif realizaban series de 100 estimaciones.

Se observó que las primeras respuestas ofrecían mucha variación. Luego, cada participante establecía una tendencia central (por ejemplo, respondían que el punto luminoso se desplazaba unos treinta centímetros), y las variaciones se daban alrededor de esa tendencia (el sujeto evaluaba que el desplazamiento era corto, largo o mediano en función de ese desplazamiento de referencia que él mismo había establecido). Sherif observó entonces que, en esa situación carente de referencias objetivas, el sujeto construye una norma y un margen de variaciones.

El experimento se repitió con grupos de personas y se observó el efecto de normalización o convergencia entre individuos. Los participantes escuchaban el juicio de los otros y sus respuestas mostraban luego la influencia de esos juicios en la definición de un valor central (es decir, en la elaboración de una norma) y de los márgenes de variación.

Así, después de que escuchaban las respuestas de los otros participantes, se les pedía una nueva estimación, que mostraba menos variaciones; las respuestas de los participantes se volvían más parecidas entre sí. Se había construido una norma grupal cuyo valor representaba el promedio de las estimaciones individuales.

Conclusión: La Normalización se caracteriza por la ausencia de una norma colectiva en el grupo y su consiguiente creación de una norma común, basándose en la intención e influencia reciproca entre los sujetos del grupo. Entonces ante la ausencia de un marco referencial externo, el individuo se pone un marco referencial interno.

Los sujetos llegan a establecer una norma colectiva, así los sujetos se platean como homogéneos (no en relaciones de poder) los individuos adoptan las normas consensuadas, hegemónicas:, este es el resultado al que se arribo mediante un experimento carente de puntos de referencias, para el cual los sujetos no tenían ninguna norma individual establecida anteriormente, se estudio la formación de la norma individual y luego la formación grupal de una norma para comprobar la preexistencia o desvanecimiento de la norma individual. Lo importante es como se consensúan las normas cuando no hay norma previa, como, ante la ausencia de norma, el sujeto tiende a crearse una.

De todo lo anteriormente expuesto se desprende que no hay conflicto ni mucho menos cambio social, pues no hay un campo propicio, porque reiteramos, los sujetos tienden a consensuar normas, no a contradecirse e imponerse unos sobre otros defendiendo hasta las ultimas instancias su juicio.

La influencia ejercida por el otro es capaz de cambiar mi propio juicio individual, como se lee, quizás por temor al ridículo de opinar distinto de lo demás, el sujeto evitará emitir opiniones extremas susceptibles de contradicción, pues intenta ser aceptado por el otro y esto no es otra cosa que la tendencia a ser parecido, y en este ser parecido, igual, será lo mas ilustrativo del «no cambio».

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social

Psicologia Social Pichon Riviere Integrar Neuroticos a la Sociedad (301)

ENRIQUE PICHÓN RIVIÉRE
PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA

Fue un extraordinario protagonista de la cultura y de la ciencia argentina. Nacido en Suiza, vino muy chico a la Argentina: su infancia transcurrió en el Chaco y en Corrientes, donde aprendió “el guaraní antes que el castellano”, como él mismo explicaba.

Emprendió estudios superiores de medicina, antropología (luego abandonados) y psiquiatría, a partir de los cuales se gestó una personalidad multifacética y, en ocasiones, controvertida. Decidió su carrera por el lado de la psiquiatría y el psicoanálisis, convirtiéndose en uno de los introductores del psicoanálisis en la Argentina.

A principios de los ‘40, Enrique Pichon Riviére fue uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, de la que luego tomó distancia, interesado más en el aspecto social y la actividad de los grupos en la sociedad.

En este marco fundó la Escuela de Psicología Social. Responsable de una renovación general de la psiquiatría, Pichon Riviére introdujo la psicoterapia grupal en el país (servicio que incorporó al Hospital Psiquiátrico cuando fue su director) y los test en la práctica de esa disciplina e impulsó la psiquiatría infantil y de la adolescencia.

También incursionó en la política, la economía y el deporte, ensayando hipótesis sobre la vida de Buenos Aires, su gente, sus mitos y sus costumbres.

Interesado por la creación artística, Pichon Riviére reflexionó y escribió sobre arte y literatura, estableciendo un territorio común entre la crítica literaria y la interpretación psicoanalítica de la obra como manifestación de las patologías del autor.

En el contexto de este territorio común, supo decir acerca de la indagación sobre el objeto estético: «Parto de entender que un objeto de arte es aquel que nos crea la vivencia de lo estético, la vivencia de lo maravilloso, con ese sentido subyacente de angustia, de temor a lo siniestro y a la muerte. Y que, por ello mismo, sirve para recrear la vida.”

Líder y maestro, desde la cátedra y las conferencias dirigidas al público más amplio y diverso se convirtió en referente obligado para más de uña generación de psicoterapeutas, y formó a decenas de investigadores en el campo de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante de la relación entre él y los objetos internos y externos.

Fuente Consultada: Graciela Maker

Biografia de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

ADOLFO PEREZ ESQUIVEL: El 26 de noviembre de 1931 nació Adolfo Pérez Esquivel en la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Cándido Pérez González, un pescador gallego. Su madre, Mercedes Petrona Esquivel, correntina, hija de una india guaraní. De la rama española heredó el gusto por el mar y la navegación. De la indígena, tal vez, esa paciencia que muchas veces tuvo que tener para poder navegar contra corriente a lo largo de su vida. Su madre murió cuando él tenía tres años de edad. Su padre, al no poder mantener reunida la familia, decidió buscar ubicación para sus cuatro hijos.

Argentino Perez Esquivel, premio Nobel de la Paz

Adolfo fue a dar al Patronato Español. Allí comenzó su amor hacia la escultura cuando Josefa, la portera, le enseñó a tallar la madera, labor en que ocupaba las horas muertas dentro del asilo. Al tiempo volvió a reunirse con su familia. Fueron a vivir a una casa de inquilinato del barrio de San Telmo, zona de carpinterías y tambos. Allí transcurrió el resto de su infancia y su adolescencia. Repartía su tiempo entre el estudio y la

calle, donde jugaba con los pibes de la barriada a la bolita, el balero, la pelota de trapo, los barriletes. Ya en la adolescencia trabajaba de día haciendo changas como vendedor de diarios o flores y estudiaba Bellas Artes con Benito Quinquela Martín en el taller que éste tenía en La Boca.

Por las noches acudía al colegio secundario. En algunas ocasiones, con sus amigos, se acercaban al café La Tranquera, en Avenida de Mayo, para escuchar desde afuera a Azucena Maizani. El joven Pérez Esquivel era un gran lector. Con frecuencia retiraba libros de una biblioteca popular y se pasaba horas leyendo bajo un árbol del Parque Lezama.

Cuando podía, los compraba usados, en un puesto detrás del Cabildo. Allí una tarde un vendedor le ofreció dos libros que lo marcarían hasta la actualidad: La Autobiografía, de Mahatma Gandhi y Las montañas de los siete círculos, del monje trapense Tomas Merton. Poco después otro acontecimiento fue importante en su formación. Victoria Ocampo invitó a Lanza del Vasto a dar una conferencia en la Facultad de Derecho y Pérez Esquivel asistió a ella. “Ahí fui comprendiendo la otra dimensión, más profunda, la dimensión espiritual del compromiso que uno había asumido, lo que me ayudó a profundizarlo y llevarlo adelante. Mi compromiso parte de lo espiritual más que de lo social y lo político, estos dos órdenes se integran a todo el sentido espiritual como una necesidad del compromiso concreto.”

MILITANTE DE LA NO VIOLENCIA: Los años sesenta lo encontraron militando en los grupos cristianos de base. Para entonces la militancia cristiana se radicalizó hasta el punto, en muchos casos, de asumir la violencia como forma de resolución de los conflictos. Claro ejemplo fue Camilo Torres, él cura guerrillero colombiano. En la Argentina el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, asumió la postura de acompañar la lucha de los oprimidos.

Otros grupos cristianos, si bien compartían los ideales propuestos por los sectores radicalizados, (ambos bebían de las aguas de la Teología de la Liberación) , no compartían el camino de la violencia y planteaban una resistencia diferente, más pacífica. En estos últimos militaba Pérez Esquivel. “Son formas distintas de encarar los caminos. Creo que cada uno en la vida tiene que optar y asumir el compromiso. Yo opté por la no violencia porque creo en eso. Esto no significa para nada pasividad, sino una resistencia y una lucha permanente contra todo tipo de injusticia.«

La búsqueda constante de los valores de la dignidad de la persona humana, como o hicieron Dom Helder Cámara, el Mahatma Gandhi, Martin Luther King, y todos los movimientos de Derechos Humanos que trabajan en una dimensión no violenta. En 1974 se fundó el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), una organización social laica de inspiración cristiana-ecuménica. Sus orígenes se remontan a fines de los años sesenta. Allí confluyeron diversos grupos comprometidos en promover los valores cristianos y la metodología de la acción no violenta a partir de los procesos de liberación latinoamericanos. Adolfo Pérez Esquivel fue uno de sus fundadores y el primer Coordinador General Latinoamericano.

Un año después, en 1975, el gobierno de Isabel Martínez de Perón se convirtió en el gabinete de ensayo del accionar represivo, que se amplificaría durante el gobierno militar. Las Tres A funcionaban a pleno, los asesinatos y las primeras desapariciones pasaron a se una realidad cotidiana. En ese momento un grupo de personas, entre las que figuraba el futuro premio Nobel de la Paz, dieron forma a dos organismos humanitarios: La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Al comenzaron a recibir distintas denuncias sobre los abusos policiales, parapoliciales y estatales.

LA DICTADURA Y LA CÁRCEL: El 29 de marzo de 1976 parte hacia Europa para realizar una gira programada un año antes. Dos semanas más tarde los integrantes del Serpaj, entre ellos su hijo Leonardo, fueron detenidos y llevados a la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, para se interrogados sobre el paradero su coordinador. Un día después fueron dejados en libertad. A fines del mismo año regresó al país.

El 4 de abril de 1977, al presentarse en el Departamento Central de Policía para retirar su pasaporte, a fin de realizar un viaje a Colombia, quedó detenido. Desde allí lo trasladaron a la Superintendencia de Seguridad donde permaneció treinta y dos días sin ser interrogado ni informado sobre la causa de su detención. En la madrugada del 5 de mayo lo “trasladaron. Lo llevaron a lo que luego se conocería como los vuelos de la muerte”. Una contraorden lo salvó. Lo enviaron a la Unidad 9 de La Plata, donde permaneció hasta julio de 1978 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin proceso alguno en su contra. Su arresto fue prolongado, bajo la forma de libertad vigilada, durante 14 meses más.

“Me torturaron cinco días en la prisión de La Plata. Nunca me preguntaron nada… Una vez el Subjefe del Penal de La Plata me lleva a una oficina y comienza a insultarme. Me dice: “A vos no te va a salvar ni De Nevares, ni Aramburu. Ni la Virgen te va a salvar…’” Jamás, a pesar de la presentación de hábeas corpus, de la insistencia internacional, que era muchísima, dieron explicación alguna… “Hubo también otras presiones físicas y psíquicas… a veces abrían la puerta del calabozo y recibía una trompada, amenazas de muerte… mucha presión psicológica, porque me aplicaron el régimen de máxima peligrosidad.“ Una situación denigrante.

Estando en prisión fue cuando recibí el Memorial Juan XXIII de la Paz, dado por Pax Christi Internacional, que aquí se ocultó totalmente. Si bien en Argentina se ocultaba la figura de Pérez Esquivel, internacionalmente se desató una gran campaña por su libertad. La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y distintas Iglesias y Organizaciones Sociales de Europa, presionaron sobre el gobierno militar. Los Movimientos de Paz y No Violencia tomaron el consulado argentino en Barcelona, pidiendo su liberación.

En 1978, Mairead Corrigan Maquair y Betty Williams, dos mujeres de Irlanda del Norte, quienes habían recibido el Premio Nobel de la Paz en 1976, realizaron la primera presentación de Adolfo Pérez Esquivel ante el Comité Nobel, presentación que se reiteró dos veces más, hasta su designación en 1980.

El 10 de diciembre de 1980, ningún diplomático argentino se encontraba en el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Tan solo un periodista, Luis Mario Bello, del diario La Nación, viajó para estar presente en la entrega del Premio. Nuevamente los medios oficiales ignoraron a Pérez Esquivel. Desde los medios oficialistas el mensaje era que “se le había otorgado el Premio Nobel de la Paz a un terrorista que había estado preso”.

Ver: Discurso en Oslo

Actualmente Adolfo Pérez Esquivel sigue trabajando en el Serpaj, organismo que preside en Argentina. Realiza el mismo trabajo que desarrolló desde los años 70. Cotidianamente recibe denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el continente. El Serpaj colabora con los juicios a los militares de la dictadura que se llevan a cabo en España, Francia, Italia y Alemania. Da apoyo jurídico y mantiene una aldea en General Rodríguez para los “chicos de la calle”. En ese lugar más de 220 pibes reciben capacitación profesional.

CRÓNICA DE LA EPOCA: (Por Pérez Esquivel)

«El 13 de octubre, el embajador de Noruega me informó que me otorgaban el Nobel de la Paz; no lo esperaba, tuve que serenarme frente al impacto de la noticia y ie dije al embajador que mi trabajo no era la lucha de una persona, sino la lucha compartida en todo el continente y por lo tanto lo asumía en nombre de los pueblos de América latina, de todos aquellos que trabajan por construir la paz. Para la dictadura militar fue un duro golpe, acusando al comité Nobel de acción política en contra del Gobierno.

Los medios censuraron la noticia, salvo Ariel Delgado, de Radio Colonia del Uruguay; trataron de ocultar el hecho y decir que era brasileño, paraguayo, uruguayo. El 15 de octubre intentaron asesinarme en la esquina de la sede del Serpaj, en México y Bolívar, pero un taxi se cruzó y logramos salvar nuestras vidas.

La dictadura tardó 36 horas en reaccionar de la peor forma, los medios periodísticos adictos buscaron desacreditar al Comité Nobel y nuestro trabajo, pero se abrieron puertas de la resistenciay las acciones se multiplicaron en marchas, ayunos y denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos. El 10 de diciembre en Oslo, Noruega, recibí el Premio Nobel y reafirmé el compromiso con los pueblos latinoamericanos. No asistió el embajador argentino, que tenía prohibida su presencia por la dictadura militar, ytuve serias dificultades para salir del país.

La dictadura comenzó una persecución y censura sistemática frente a la situación de que el mundo conoce las atrocidades cometidas contra el pueblo y la solidaridad internacional aumentó significativamente. Esos cambios nos dan oxígeno para continuar la lucha interna en defensa de la viday derechos de nuestro pueblo.»

Biografía de Adolfo Perez Esquivel- Fuente Consultada: Revista Todo Es Historia Nro. 400 (Biografías)

Cuidados de Bebes Enfermos Compañia de la madre Florencio Escardó

El Cuidado de Bebes Enfermos Importancia de la Compañia de la Madre

LAS IDEAS DEL DR. FLORENCIO ESCARDÓ SOBRE LA IMPORTANCIA DEL «CALOR MATERNAL» EN EL ACOMPAÑAMIENTO DE SUS HIJOS DURANTE LOS PERIODOS DE ENFERMEDAD, RESPECTO A LA POSITIVA EVOLUCIÓN DE LOS NIÑOS FUE INVESTIGADA Y COMPROBADA EN UN ESTUDIO EN NEW YORK

Investigaciones revelan que la caricia y la generosa ofrenda de calor maternal contribuyen al mejor desarrollo del bebé y a su saludable ingreso en la vida.

Florencio Escardó - Pediatra

Florencio Escardó – Pediatra Argentino

NUEVA YORK (The New York Times).— La experiencia de ser acariciado —revelan nuevas investigaciones— tiene efectos directos y cruciales tanto en el crecimiento del cuerpo como en el desarrollo de la mente.

El contacto físico es un medio de comunicación decisivo: su ausencia retarda el crecimiento del bebe, según apreciaciones de especialistas que procuran establecer, por primera vez, los efectos neuroquímicos del contacto de piel a piel. Se sabe que los bebes desprovistos del contacto humano directo crecen lentamente e incluso llegan a morir, aun cuando dispongan de alimentación y cuidados adecuados.

Las investigaciones sugieren que ciertas sustancias químicas cerebrales liberadas por carencia de contacto físico podrían ser responsables déla incapacidad de esos bebes para crecer. Pudo comprobarse que los bebés prematuros que fueron masajeados durante 15 minutos tres veces por día aumentaron de peso más rápidamente que los dejados solos en su incubadora: un 47 por ciento más rápido.

Estos niños demostraron también que su sistema nervioso maduraba más velozmente: se volvían más activos y tenían mayor capacidad de reacción. «Los bebes que recibieron contacto manual no comían más que los otros —afirmó Tiffany Field, psicóloga de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami y responsable del estudio—. Su aumento de peso podría obedecer al efecto que tiene el contacto físico sobre su metabolismo».

Los bebes que recibieron caricias fueron dados de alta del hospital seis días antes que los niños prematuros que no recibieron ese trato», indicó la doctora Field.

Sin embargo, la doctora Field comprobó que un leve masaje en la espalda, las piernas y el cuello de los bebes, más un suave movimiento de sus brazos y piernas, demostraron tener un efecto tonificante que les permitía acelerar su desarrollo. La mayor evidencia proviene de estudios realizados con otros mamíferos, pero parece aplicable a los seres humanos.

El doctor Saúl Schanberg, jefe del Departamento de Farmacología de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, analizó el comportamiento de roedores recién nacidos: a partir de cierto contacto físico por parte de la madre quedaba inhibida su producción de beta-endorfina, una sustancia química que afecta los niveles de insulina y la hormona del crecimiento. El efecto pernicioso de la beta-endorfina se volvía grave y las ratitas sufrían alteraciones del crecimiento cuando la ausencia de la madre se prolongaba. Por el contrario, no bien reanudaba la madre sus mimos, se reducían nuevamente los niveles de beta-endorfina y se aceleraba el crecimiento.

El doctor Schanberg sostuvo, a modo de hipótesis, que el sistema táctil forma parte de un primitivo mecanismo de supervivencia que tienen los mamíferos.

La indispensable mamá: Debido a que los mamíferos dependen del cuidado maternal para sobrevivir en las primeras semanas de vida, la ausencia persistente del contacto físico de la madre perturba el metabolismo del hijo y, por lo tanto, disminuye su necesidad de alimentarse.

«Por otra parte, el abrazo de ia madre parece esencial para reducir la liberación de hormonas en el caso de un bebe que está sometido a cierta tensión», expresó la psicóloga Seymour Levine, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford. Cuando, en su más tierna infancia, las ratas o monos son separados de su progenitora, al poco tiempo aumenta la actividad del sistema pituitario-suprarrenal, reacción típica de los seres humanos que soportan situaciones de tensión. De acuerdo con los estudios de la doctora Levine, el encuentro con la madre reduce esa tensión.

Otras investigaciones revelan que no sólo los bebes prematuros sino todos los recién nacidos se benefician por vía de contacto físico. Un estudio elaborado por TheodoreWacks, un psicólogo de la Universidad de Purdue, Indiana, demostró que los bebes que habían mantenido más contacto físico con sus padres experimentaban un mayor desarrollo mental al cabo de los primeros seis meses de vida.

Los descubrimientos alentaron la creación de algunos grupos de enseñanza de masajes infantiles para padres, fuera de los hospitales. Al respecto vale la pena saber que el contacto debe ser suave, firme y lento. Cuando es muy leve, puede incluso tener un efecto contrario e irritar al bebé. Cada parte del cuerpo reacciona de manera diferente ante el estímulo. Si un padre quiere aliviarlo, con un suave masaje en la espalda y en las piernas logrará su propósito. En cambio, un masaje en la cara,, en el abdomen o en los pies operará un efecto contrario.

El contacto físico en la infancia resulta vital porque el tacto es el sistema sensitivo más maduro durante los primeros meses de vida. «Se trata de la primera forma por la que un bebe comienza a conocer el medio que lo rodea— manifestó Kathryn Barnard, profesora de enfermería de la Universidad de Washington— .

Aproximadamente un 80 por ciento de la comunicación del bebe se manifiesta a través de los movimientos de su cuerpo y es más fácil interpretar lo que quiere mediante el vínculo piel a piel.»

Los bebes se ponen a llorar cuando sus necesidades se vuelven urgentes y, de acuerdo con las investigaciones de la doctora Barnard, «cuanto más contacto físico mantienen los padres con él, tanto más conocen sus necesidades». A su vez, la doctora Barnard comprobó que los que pasaban más tiempo en brazos de su familia tenían un desarrollo cognoscitivo superior, evidente hasta ocho años más tarde.

Diferencias individuales
Es diferente, sin embargo, la actitud de la gente adulta respecto de la intensidad de la relación física que encuentran placentera. Esa diferencia podría responder a la experiencia individual de haber sido objeto —o no— de permanentes contactos físicos.

La gente que toca muy poco a los demás, en contraste con aquellas personas siempre dispuestas a acariciar, abrazar y mimar —reflexionó la doctora Mario Diamond, profesora de anatomía de la Universidad de California—, probablemente experimente igual efecto. Los que a través de los años recibieron muy pocas expresiones físicas ce afecto podrían volverse hipersensibles y, de ese modo, sentir que, biológicamente, les molesta e incomoda.»

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Era Cientifica Evolucion de la Ciencia desde el siglo XV Revolucion

Era Científica Evolución de la Ciencia Desde el Siglo XV

Era Cientifica Evolucion de la Ciencia desde el siglo XV Los egipcios, los babilonios, los caldeos, los griegos y los romanos hicieron las primeras contribuciones a la ciencia y la investigación científica.

Pero las grandes migraciones del siglo IV destruyeron el mundo clásico en el Mediterráneo y la Iglesia cristiana, más interesada en la vida del alma que en la del cuerpo, consideraba que la ciencia era una manifestación de arrogancia humana que pretendía inmiscuirse en asuntos divinos, que pertenecían al reino de Dios, y que, por tanto, estaba relacionada con los siete pecados capitales.

El Renacimiento comenzó a destruir el muro de prejuicios medievales. Sin embargo, la época de la Reforma, que había acabado con el Renacimiento a principios del siglo XVI, fue hostil a los ideales de la «nueva civilización» y otra vez los científicos se vieron amenazados con castigos terribles si osaban traspasarlos reducidos límites del conocimiento establecidos por las Sagradas Escrituras.

El mundo está lleno de estatuas de grandes generales montados a caballo, que conducen a sus valientes soldados a victorias gloriosas. En cambio, a los científicos se los honra con modestas placas de mármol que señalan el lugar donde nacieron o donde descansan en paz. Quizá dentro de mil años, las cosas se hagan de otra manera y los jóvenes de esa feliz época sepan del espléndido coraje y la devoción casi inconcebible que sentían por su deber los pioneros del conocimiento abstracto, que hicieron posible el mundo moderno.

Muchos de los primeros científicos vivieron en la pobreza, fueron despreciados y humillados. Habitaron en cuchitriles y murieron en mazmorras. No se atrevían a poner su nombre en la portada de sus libros, que no podían publicar en su tierra natal y enviaban a alguna imprenta secreta situada en Amsterdam o Haarlem.

Estaban expuestos a la amarga enemistad de la Iglesia, católica o protestante, y se les dedicaban sermones interminable que conminaban a los parroquianos a la violencia en contra de aquellos «herejes».

Iban en busca de asilo. Se refugiaban en los Países Bajos, donde había un mayor espíritu de tolerancia. Allí las autoridades, aunque no veían buenos ojos las investigaciones científicas, no querían actuar contra la libertad de pensamiento. Así que el país se convirtió en refugio intelectual c1 filósofos, matemáticos y físicos franceses, ingleses y alemanes que llegaban en busca de un poco de tranquilidad y una bocanada de aire fresco.

Roger Bacon, el gran genio del siglo XIII, se le prohibió durante años escribir una sola palabra si no quería tener problemas con las autoridades eclesiásticas. Quinientos años más tarde, los redactores de la gran Enciclopedia filosófica estuvieron bajo supervisión continua de la gendarmería francesa. Cien años más tarde, en los púlpitos, se tildaba a Darwin de enemigo de la especie humana por cuestionarse la historia de la creación que aparecía en la Biblia.

Incluso hoy, en algunos lugares, se sigue persiguiendo a quienes se aventuran por los caminos desconocidos del reino de la ciencia. En este mismo instante seguro que en alguna parte del mundo hay un orador que afirma con vehmencia que el gran naturalista inglés se equivocaba y advierte a sus oyentes de la «amenaza del darwinismo».

Claro que estas anécdotas no dejan de ser menudeces. Lo que se tiene que hacer siempre se acaba haciendo, y quienes condenaban a los que tenían visión de futuro y los llamaban «idealistas» luego se aprovecharon como todo el mundo de sus descubrimientos y sus invenciones.

En el siglo XVII, los científicos todavía se decantaban por el estudio por los cielos y la posición del planeta Tierra en el sistema solar. La Iglesia  reprobaba aquella indecente excentricidad y Copérnico, que fue el primero en probar que en el centro del universo se hallaba el Sol y no la Tierra, no publicó sus trabajos hasta el día de su muerte. Galileo pasó gran parte de su vida bajo supervisión de las autoridades eclesiásticas, pero aun así usó el telescopio y dejó a Isaac Newton gran cantidad de observaciones prácticas, que ayudaron enormemente al matemático inglés a fijarse en el interesante hábito que tienen los objetos de caer al suelo y le permitió estableció la ley de la gravitación universal.

Con aquel descubrimiento se interrumpió temporalmente el interés por los cielos y los científicos se centraron en el estudio de la Tierra. En la segunda mitad del siglo XVII, Anton van Leeuwenhoek inventó el microscopio y se pudo empezar a examinar los seres microscópicos responsables entre otras cosas, de tantas enfermedades.

Gracias a aquel invento se sentaron las bases de la «bacteriología», que desde entonces ha liberado a la humanidad de muchas dolencias causadas por organismos diminutos. El microscopio también posibilitó que los geólogos analizaran más detalladamente las rocas y los fósiles (plantas y animales prehistóricos petrificados) y llegaran a la conclusión de que la Tierra era mucho más antigua de lo que se decía en el libro del Génesis. En 1830, sir Charles Lyell publicó sus Principios de geología, donde negaba la creación bíblica y narraba la historia, mucho más apasionante, del desarrollo gradual del planeta.

Al mismo tiempo, el marqués de Laplace trabajaba en una nueva teoría de la creación en la que anunciaba que la Tierra sólo era un lunar en el mar nebuloso del que había surgido el sistema solar. Con ayuda del espectroscopio, Bunsen y Kirchhoff estudiaron la composición de las estrellas y del Sol, cuyas curiosas manchas habían sido advertidas por Galileo.

Tras una cruenta batalla con las autoridades católicas y protestantes, los anatomistas y los fisiólogos obtuvieron permiso para diseccionar cuerpos y así pudieron sustituir las invenciones de los curanderos medievales por el conocimiento empírico de nuestros órganos y su manera de funcionar.

Las diferentes ramas de la ciencia progresaron más en una sola generación (entre 1810 y 1840) que en los cientos de miles de años que habían pasado desde que el ser humano miró las estrellas por primera vez y se preguntó qué eran. Debió de ser una época difícil para las personas educadas en el viejo sistema.

Creo que podemos entender el odio que sentían hacia hombres como Lamarck y Darwin que, aunque no llegaron a decirles que «descendían del mono» —lo cual habría sido un gran insulto para la gente de aquella época—, sí sugirieron que la orgullosa especie humana era el producto de la evolución de una serie de seres cuyo árbol genealógico empezaba con las medusas que fueron las primeras en habitar nuestro planeta.

La clase media acomodada, que dominaba el siglo XIX, estaba dispuesta a usar el gas, la electricidad y todas las aplicaciones prácticas de los grandes descubrimientos científicos, pero aun así el mero investigador, el «científico teórico» sin el cual no habría sido posible el progreso, continuó sufriendo de la desconfianza de la gente hasta el siglo XX.

Finalmente su trabajo fue reconocido y las personas ricas, que en épocas pasadas habrían donado dinero para la construcción de una catedral, hoy financian laboratorios donde los científicos luchan contra los enemigos ocultos de la humanidad y a menudo dedican la vida a la investigación para que las generaciones futuras gocen de mejor salud.

En el siglo XX se comprobó que las enfermedades que nuestros antepasados consideraban «actos de Dios» en realidad eran consecuencia de la ignorancia y la negligencia humanas. Al principio del siglo XX, todos los niños occidentales sabían que tenían que vigilar qué agua bebían para no contraerla fiebre tifoidea.

Pero tuvieron que pasar muchos años hasta que la gente entendiera que debía prevenir las infecciones. Actualmente pocas personas temen ir al dentista. Gracias a que conocemos los microbios que viven en nuestra boca y las maneras de combatirlos, ahora ya no tenemos tantas caries.

Y si nos tienen que quitar una muela, la anestesia nos evita el dolor. En 1846, cuando los periódicos publicaron que en Estados Unidos se había llevado a cabo una operación «sin dolor», en Europa la gente se llevó las manos a la cabeza. Les parecía que escapar al dolor que hacía iguales a todos los mortales era ir en contra de la voluntad de Dios y pasó mucho tiempo antes de que el éter y el cloroformo se usaran de manera general.

Sin embargo, ganó el progreso. La brecha abierta en los antiguos muros del prejuicio era cada vez mayor y, con el paso del tiempo, los ladrillos de la ignorancia cayeron uno a uno. Los ardientes cruzados del nuevo y feliz orden social se abrieron paso, pero, de repente, se encontraron ante un nuevo obstáculo. De las ruinas de un pasado lejano había emergido una ciudadela reaccionaria y millones de personas tuvieron que dar la vida para acabar con aquel último bastión.

Fuente Consultada: La Historia de la Humanidad de Hendrik Willem van Loon

Ver También:

La Revolución Científica Siglo XV
El Mas Grande Científico de la Historia
Numeros Primos Cuales Son Los Numeros Primos
Origen y Formacion de los Oceanos Teoría
La Velocidad de la Acción de la Gravedad
El Principio de Incertidumbre de Heisemberg

Grandes Médicos Argentinos Importantes Cientificos del Pais Historia

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: GRANDES MÉDICOS ARGENTINOS

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Florencio EscardóRebeca GerschmanSalvador MazzaPichón Riviere

MÉDICOS DE LA SALUD PUBLICA ARGENTINA

No hay dudas que referirse   a la vida de quienes en forma directa o indirecta inscribieron sus nombres en la historia de la Salud Pública argentina, insumiría con creces la extensión de este texto. En el siglo XVIII tenemos a Cosme Argerich, hijo de un coronel catalán, nació en Buenos Aires en 1758.

Estudió medicina en Barcelona, de donde regresó doctorado. Actuó, como es natural, en todos los establecimientos existentes en esa época. Hospital de Mujeres, Casa de Huérfanas, Casa de Niños Expósitos, lo contaron en algún momento en sus harto reducidos planteles médicos. Le cupo el mérito de ser el primer titular de la cátedra de Medicina que crease el Protomedicato. Trabajó duramente en las invasiones inglesas. A partir de las luchas de la Reconquista se le nombró cirujano del 29 escuadrón de Húsares. Participó en las jornadas preparatorias de la Revolución de Mayo.

En 1813, apenas se tuvo en Buenos Aires noticias del combate de San Lorenzo, salió para el lugar en posta, para atender a los heridos. Fue Argerich precisamente quien intervino quirúrgicamente al capitán Bermúdez. Desgraciadamente Bermúdez falleció el 14 de febrero de 1813. A fines de 1813 se incorpora como cirujano al Ejército Auxiliar del Alto Perú. Estuvo a las órdenes de San Martín y luego de Rondeau. Durante varios meses participó de las vicisitudes de aquella campaña. Una enfermedad fortuita, de la que se reponía en Cochabamba, le ahorró el dolor y el bochorno de Sipe-Sipe.

Murió a los 62 años, el 14 de febrero de 1820, en momentos en que era director del Instituto Médico que reemplazaba a la Escuela de Medicina de la que fuera fundador.

Dr. Juan Madera: Nació en Buenos Aires en 1784, murió en la misma en 1829. En su corta existencia desarrolló una actividad múltiple, de la que gran parte tuvo por marco los ejércitos de la Independencia. Empezó sus estudios de medicina en 1801.

En las jornadas gloriosas de la Reconquista y de la Defensa, el joven Madera fue afanoso practicante en los hospitales de sangre. Apenas graduado —en 1808— se le designó médico del Cuerpo de Patricios. Dos años después, era cirujano 1° del Ejército Auxiliar.

Cuando volvió a Buenos Aires, en la segunda mitad de 1811, dejó atrás la sangrienta represión de Cabeza de Tigre, los días de gloria de Cotagaita y Suipacha y la nefasta jornada de Huaqui. Rememoraba tal vez el trágico fin de Pereyra de Lucena, a quien debiera intervenir justamente en el desbande que siguió a Huaqui.

Para 1812 se incorpora al hospital de los Bethlemitas. A fines de 1812 se le nombra cirujano del Estado Mayor de la Plaza de Buenos Aires. En abril de 1813 se le honra con la designación de director de la Escuela de Medicina y Cirugía. Su curriculum es una interminable sucesión de éxitos, que premiaban sus relevantes aptitudes y su nunca desmentida vocación de servicio.

En 1813 fue nombrado cirujano a cargo de la visita sanitaria a los buques cirujano del Batallón de Cazadores, que arribaban a Buenos Aires, en 1814 en el mismo año cirujano del Cuerpo de Guardias de Caballería del Superior Gobierno. En 1816 vuelve a ser nombrado médico de Sanidad del Puerto, meses después es médico en comisión en el cuerpo de Inválidos. 1817 le acarrea la satisfacción de ser médico del Cabildo y —por si esto fuera poco honor— médico asimismo de la Morgue de la Cárcel y de la Casa de Expósitos.

En esta histórica Casa, fundada en 1779 por el virrey Vértiz, Madera tuvo la honra de ser el primer médico. También, como se verá en otro lugar, esa Casa le procuró algún disgusto. En la última década de su brillante carrera fue médico y primer administrador del Instituto de Vacunas (1821), fundador del Departamento de Medicina de la Universidad y profesor de Materia Médica y Patológica (1827), cargo este último desempeñado hasta su muerte.

Francisco Javier Muñiz nació en San Isidro en 1795. Pelea a los 12 años —y es herido— en las segundas invasiones inglesas. Ingresa a los 19 años en el Instituto Médico Militar, del que egresa a los 26 años como facultativo. Tres años más tarde se gradúa de médico y cirujano y en 1825 lo nombran médico militar en Chascomús. En 1827 se le designa profesor de medicina legal, partos y niños. Al año siguiente deja la enseñanza y se radica en Lujan como médico militar y de policía, para dedicarse a sus estudios paleontológicos.

En 1844 descubre la vacuna indígena. Se creía entonces que la enfermedad benigna de las ubres vacunas, producida por un virus que protege contra la viruela negra, no existía en nuestras vacas. Tocó precisamente a Muñiz desvirtuarlo. Este hallazgo evitó muchos casos de viruela. Vuelve más tarde a sus cátedras y actúa como médico militar en Cepeda y la guerra del Paraguay. Cae en su ley, a los 76 años. En plena lucha contra la epidemia de fiebre amarilla, contrae la enfermedad. Muere el 8 de abril de 1871.

Nacido en San Juan en 1821, Guillermo Rawson se doctoró en medicina en 1844. Desarrolla una intensa actividad política (diputado, senador, ministro del interior de Mitre) que pudo haber culminado en la presidencia. En 1873 inaugura la Cátedra de Higiene Pública. Se ocupó del saneamiento de Buenos Aires, de la mortalidad infantil, del hacinamiento inhumano en los conventillos y muchos otros temas de Salud Pública. Murió en París en 1890.

La sedienta y postergada Santiago del Estero fue, en 1907, la cuna de quien habría de constituirse en renovador genial de la Salud Pública argentina.

Ramón Carrillo alcanza en su carrera, desde la adolescencia, las más preciadas distinciones. Egresa del Colegio Nacional de Santiago del Estero a los 16 años, galardonado con la medalla de oro al mejor bachiller de su promoción. A los 15 años de edad, su monografía «Juan Felipe Ibarra, su vida y su tiempo» es distinguida igualmente con medalla de oro.

Se gradúa de médico a los 21 años de edad. Una vez más, cansadamente, recibe la consabida medalla de oro que se adjudica al más elevado promedio de calificaciones de la promoción.

Orientado quirúrgicamente por su primer maestro, el Dr. José Arce, se vuelca a una especialidad poco frecuentada entonces, la neurocirugía, en la que su maestro fue Manuel Balado. A poco de graduado, es becado para seguir cursos de perfeccionamiento en Europa.

Trabaja dos años en Amsterdam y recorre luego, durante un año, los más importantes centros de su especialidad en Francia y Alemania. Los diez años que siguieron a su graduación con la obvia excepción de su beca en Europa, estuvieron dedicados por completo a su labor hospitalaria y a la investigación, en el viejo hospital de Clínicas. Recién en 1939 comienza a ejercer su profesión. En ese mismo año se le designa Jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central.

Tres años más tarde, a la insólita edad de 35 años —fue, para la época, el más joven profesor titular de la Facultad de Medicina de Buenos Aires— gana el concurso a que se llama para cubrir la cátedra de Neurocirugía, vacante por la muerte de su maestro, Manuel Balado. Despliega en esa cátedra intensa actividad quirúrgica, docente y de investigación. En 1944 se hace cargo de la recién creada Secretaría de Salud Pública de la Nación.

Analizaremos más adelante la acción que desplegó en la secretaría primero, en el ministerio de Salud Pública, después. Lo que cuadra enfatizar aquí es la auténtica genialidad que puso al servicio de su cometido. No existía entonces un cuerpo orgánico de doctrina referido a la Administración Sanitaria. Ni aquí ni en el resto del mundo.

La sólida formación científica de Ramón Carrillo, y la universalidad de su pensamiento le llevaron a crearla. Tomó como punto de partida a quienes habían innovado en materia de organización y administración, sobre todo a Taylor y Fayol. Aplicó esos principios generales al campo particular de la Salud Pública. Aplicó asimismo su asombrosa capacidad prospectiva.

Erigió así una Administración Sanitaria original, no meramente copiada de modelos ajenos a nuestra realidad. Veinticinco años después, institucionalizada la Administración Hospitalaria y de Salud Pública como carreras de postgrado, resulta imposible para quienes enseñan las distintas asignaturas de esa especialidad, evitar repetir los conceptos que Carrillo enunciara como auténticamente novedosos desde 1944 hasta 1954. La poca funcionalidad de las construcciones hospitalarias le llevó a realizar un minucioso estudio de la arquitectura especializada. Su obra Teoría del Hospital es un aporte revolucionario a las ciencias y artes de la construcción y administración de hospitales.

Sus realizaciones en el terreno de la Salud Pública, tuvieron, sin duda, una magnitud más que suficiente para asegurar a Ramón Carrillo supervivencia histórica como el más notable sanitarista argentino.

En 1951 aparecen los primeros síntomas de la enfermedad que pocos años después habría de matarlo. Su presión arterial es muy alta y le ocasiona atroces dolores de cabeza que reducen su inagotable capacidad de trabajo y le obligan a alejarse de la función pública en 1954. Terminan sus días lejos de su tierra, en Belem, Brasil. Enfermo de muerte, exiliado y pobrísimo, se desempeña como médico de una compañía minera norteamericana.

En una carta de Carrillo a su amigo, e! periodista Segundo Ponzie Godoy, fechada en Belem el 6 de setiembre de 1956, la desgarrante sinceridad ahorra toda exégesis y muestra con elocuencia al hombre:

«No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, pero, en todo caso, si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esa obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias.»

Muere en 1958, a los 51 años de edad. Sus restos están aun lejos de su Santiago natal. La conspiración de silencio urdida en torno de su nombre y su obra se ha quebrado días atrás. El Hospital Policlínico Regional de Santiago del Estero se llama ya «Dr. Ramón Carrillo».

ALGO MAS SOBRE MÉDICOS ARGENTINOS…

ENRIQUE FINOCHIETTO: El legado de Enrique Finochietto (1881-1948), uno de los cirujanos más brillantes de nuestra medicina, incluye el recuerdo de su generosidad y de la preocupación que tenía por el bienestar de sus pacientes. Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: dicen que ocurrió en 1924, una noche en que el médico disfrutaba con amigos de una velada en el Chantecler.

El músico julio De CaroEnrique Finochietto Medico Argentino le refirió el caso de la esposa de un amigo, de muy humilde condición, que estaba gravemente enferma. Finochietto se levantó enseguida de la mesa, visitó a la enferma y la hizo internar en un sanatorio privado donde, esa misma noche, le realizó la operación que le salvaría la vida.

No aceptó que De Caro se hiciera cargo de los gastos y éste le agradeció el gesto dedicándole un tango titulado B/ien íWiigo. Ya había dado señales de su vocación de servicio: pocos años antes había estado a cargo del hospital creado en Francia por iniciativa del embajador argentino, Marcelo Torcuata de Alvear,para asistir a los heridos de la Primera Guerra Mundial y el gobierno francés le había otorgado la medalla de la Legión de Honor.

En lo material se lo recuerda por el instrumental y por los aparatos quirúrgicos que creó, entre los que se destacan el separador intercostal a cremallera para operaciones de tórax y la lámpara conocida como «frontolux», que servía para que el cirujano iluminara la zona a operar. Estos v otros inventos superaron las fronteras y fueron adoptados en todo el mundo.

SALVADOR MAZZA
LaMEPRA y la penicilina
No hay dudas de que la vigilancia epidemiológica y el análisis de los factores socioeconómicos en el estudio de las enfermedades endémicas guiaron el camino de Salvador Mazza (1886-1946) y que la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA) fue su obra magna.

Se preparó para eso. Mientras se capacitaba en enfermedades tropicales en África conoció a Charles Nicolle, especialista en microbiología y gran entomólogo, a quien Mazza consideraría luego como «el padre espiritual de todos mis trabajos».

Con él emprendió, en 1925, el viaje de estudio por las provincias del norte argentino, que fue el origen de la creación de la MEPRA y la gran cruzada. A bordo de un vagón de ferrocarril especialmente equipado, recorrió el país con un equipo profesional multidisciplina-rio para realizar el relevamiento y análisis de las patologías regionales y brindar a los médicos locales conocimientos vítales.

Durante este emprendímiento llevó a cabo las valiosas investigaciones sobre la tripanosomiasis americana (luego, Mal de Chagas o Mal de Chagas-Mazza) por las cuales se lo recuerda. Más adelante, en 1942 cuando recién se comenzaba en los Estados Unidos con la producción de penicilina, que se destinaba mayormente a los soldados heridos, Mazza resolvió fabricarla en Jujuy. El propio Fleming le proporcionó las cepas del hongo necesarias para hacerlo y avaló más tarde la calidad del medicamento que de manera artesanal habían obtenido los científicos argentinos.

Pero cuando, en 1943, Mazza solicitó apoyo para encarar la producción en escala, las autoridades le dieron la espalda y el proyecto quedó en la nada. La otra gran derrota de su trabajo, aunque no llegó a verla, fue el cierre de la MEPRA, en 1959, doce años después de su muerte.

Fuente Consultada:
La Salud Pública Historia Popular Vida y Milagros de un Pueblo Fasc. N°61
Revista Muy Interesante Especial Medicina Año 5 – 2013 – N°11

Biografia Mazza Salvador Mal de Chagas Sintomas Tratamiento Vinchuca

DESCUBRIMIENTOS Y ESTUDIOS DEL DR. MAZZA

SOBRE EL MAL DE CHAGAS

MAZZA SALVADOR (Rauch, Bs.AS.,1883-México, 1947): Médico sanitarista, figura fundamental en la historia de la lucha contra el mal de Chagas en el país. Además de su importante trabajo de laboratorio -confirmó las hipótesis del brasileño Carlos Chagas, cuyas teorías sobre el mal que ahora lleva su nombre habían caído en descrédito, y produjo penicilina a comienzos de la década del ’40— se constituyó en una figura legendaria que recorría el país de norte a sur investigando e intentando erradicar las enfermedades endémicas.

En 1944, cuando el mundo lo habíareconocido y se acababa de publicar su biografía en Europa, declaró: «Se dice allí que soy un sabio, pero no existen más sabios. (…) Hubiera preferido que se dijera que soy un hombre tesoneramente dedicado a una disciplina circunscripta y en la cual hago lo posible para no dar pasos hacia atrás…».

Había ingresado al Colegio Nacional de Buenos Aires con apenas 10 años y completó sus estudios en la Facultad de Ciencias Médicas mientras se desempeñaba como inspector sanitario y participaba de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Se graduó de médico en 1910, año en que logró, fruto de su investigación con el Dr. Rodolfo Kraus, una vacuna antitífica de una sola dosis.

Fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene, estuvo a cargo de la organización del lazareto de la isla Martín García (lugar donde los inmigrantes hacían cuarentena antes de entrar al país), un laboratorio cuya función era la detección de portadores sanos de gérmenes de cólera.

Durante su formación, no sólo se dedicó a la bacteriología, la química analítica y la patología, sino que se desempeñó también como Inspector Sanitario y participó de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Se doctoró en la misma universidad y fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene. Estuvo a cargo de la organización del lazareto de la isla Martín García (lugar donde los inmigrantes hacían cuarentena antes de entrar al país), un laboratorio cuya función era la detección de portadores sanos de gérmenes de cólera.

A partir de 1916 ocupó el cargo de profesor suplente de la cátedra de Bacteriología del Dr. Carlos Malbrán. En 1916 el ejército lo designó para el estudio de las enfermedades infecciosas en Alemania, Austria y Hungría, en el escenario de la Primera Guerra Mundial. Allí conoció al premio Nobel de Medicina Charles Nicolle, entomólogo y bacteriólogo a quien definió como «el padre espiritual de todos mis trabajos».

Fue quien lo apoyó en su proyecto para la creación de un instituto para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades endémicas del país, especialmente las de noroeste, como por ejemplo el mal de Chagas. Así nació la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA). Residió en Jujuy, en el edificio de la Misión Mazza, y en el famoso vagón de ferrocarril laboratorio «E.600».

Sus estudios sobre el mal de Chagas demostraron el terrible desarrollo de dicha enfermedad. Murió mientras participaba de unos cursos de perfeccionamiento en México, a causa de una cardiopatía chagásica, el mal que él tanto había combatido. La película Casas de fuego (1994), dirigida por Juan Bautista Stagnaro está basada en su biografía.

EL DESCUBRIMIENTO DEL DOCTOR SALVADOR MAZZA:
Enfermedad de Chagas – Mazza

Por el número de enfermos y la amplitud del área que abarca, por la gravedad de las alteraciones cardíacas que ocasiona y por su carácter endémico, esta enfermedad es uno de los principales problemas de la salud pública. La noxa es un parásito unicelular, el trypanosoma cruzi, que se halla en la sangre y en los tejidos de las personas y animales enfermos; en la cadena de transmisión de la enfermedad hay un insecto vector que es la vinchuca triatoma infestans, que habita en el 90% del territorio nacional y en mayor cantidad en las regiones de clima cálido y seco.

Se la encuentra especialmente en los ranchos de adobe y paja, viviendas precarias, grietas de paredes y techos, gallineros, depósitos de leña y muebles, etc.

Como se trata de un animal de hábitos nocturnos, durante el día permanece escondida y durante la noche sale de su escondrijo para alimentarse; es hematófaga.

La vinchuca se infecta cuando chupa sangre de una persona o de un animal enfermo, junto con la sangre ingiere los trypanosomas, que luego se multiplican en el aparato digestivo del insecto y salen por las deyecciones.

Cuando la vinchuca infectada pica a una persona, luego de alimentarse defeca, dejando sobre la piel junto con las deyecciones gran cantidad de trypanosomas; cuando el individuo se rasca, se producen microexcoraciones por las que entran los parásitos, generando la infección.

Si las deyecciones se ponen en contacto con el ojo, los parásitos penetran a través de la conjuntiva, ocasionando una gran hinchazón de los párpados, que llega a cerrar por completo el ojo; esto recibe el nombre de signo de Romana o complejo oftalmo-ganglionar.

Si la puerta de entrada de la infección es otra región del cuerpo, aparece en la piel una zona inflamada, indolora, de color rojizo, con alta temperatura, que puede ulcerarse, llamada chagoma de inoculación o Habone de inoculación; junto con estos síntomas específicos aparecen síntomas generales aplicables a cualquier otro cuadro infeccioso tales como: fiebre, dolores musculares, anorexia (falta de apetito), vómitos e irritabilidad.

Estos síntomas desaparecen espontáneamente entre los 30 y 60 días y el enfermo entra en un período de latencia que puede durar años, poniéndose solamente en evidencia por medio de análisis de sangre «en fresca» (tomada del lóbulo de la oreja) o en el suero (reacción de Machado-Guerrero).

Los individuos que se encuentran en este período son los infectados chagásicos que comprenden un 10% de nuestra población. Una tercer etapa de esta enfermedad, es el período crónico, en el que se observa una manifestación tardía de la infección con síntomas como palpitaciones, disnea, dolores referidos al área cardíaca y dolores en la zona hepática; estos síntomas son indicadores de daño cardíaco que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardíaca (cardiopatía chagásica), o daño del aparato digestivo, pudiendo afectar también al sistema nervioso y al sistema muscular.

Ver: Biografía  Multimedia

PARA SABER MAS…
La iniciativa de Mazza

La Misión de Estudio de Patología Regional Argentina (MEPRA) fue inaugurada oficialmente en 1928 y para entenderlo resultan útiles algunos antecedentes. En efecto, el bacteriólogo Carlos Chagas, destacado en patologías tropicales e investigaciones sobre protozoos, había identificado, hacia 1909, el agente causante de la tripanosomiasis americana y sus avances se conocían en Buenos Aires, pues acá también se afianzaban las reflexiones por asuntos más o menos equivalentes y, si bien existían algunas desorientaciones, no había indiferencia por conocer más sobre las dolencias que martirizaban, en especial, a los pobladores del Noroeste (NOA)y nordeste (NEA) de la Argentina.

Uno, en particular, Salvador Mazza, orientó sus trabajos en ese sentido, para lo cual le resultaba apropiado un nuevo viaje por Europa; visitó las filiales del Instituto Pasteur del norte del África y se puso en contacto con un experto en medicina tropical, Charles Nicolle. Los dos médicos intercambiaron información, analizaron las similitudes y diferencias entre las regiones geográficas de allá y de acá, las enfermedades que prosperaban y cómo afectaban a los lugareños.

Mazza regresó convencido de la utilidad de crear en el país, en la zona apropiada, un polo de investigación in situ de los padecimientos que no saben de fronteras territoriales. Maduró la idea, buscó contactos políticos y profesionales y, en este último sentido le resultó capital la anuencia tanto dí Gregorio Aráoz Alfaro, director del Departamento Nacional de Higiene y de José Arce, rector de la UBA, como del mismo Nicolle, que llegó de visita al país y lo acompañó a seleccionar el lugar más apropiado para instalar el centro. Pero, nada es fácil: necesidades presupuestarias, celos profesionales y trabas burocráticas demoraban el proyecto.

Aún así se instaló la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte y montaron sus filiales en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja y Corrientes. Hasta que le llegó el turno a la MEPRA, que funcionó con dependencia presupuestaria del Instituto de Clínica Quirúrgica que dirigía Arce; recabó información sobre diversas patologías que afectaban desde el Chaco hasta Mendoza, atravesando el centro y noroeste del país y recibió de los médicos ubicados en puntos geográficos muy distantes los resultados de sus averiguaciones o experiencias personales.

Sostuvo su propio órgano de difusión, conocido como Publicaciones Periódicas de la MEPRA23 y dio lugar a investigadores de la talla de Flavio E. Niño, Miguel E. Jorge, Cecilio Romana, quien identificó en 1935 el complejo perioftalmo-ganglionar, que se convirtió en el signo más visible de la enfermedad en su forma aguda.

Fue, tal vez, el primer emprendimiento que buscó hacer indagaciones y exámenes biológicos de magnitud en el ámbito de los mismos infectados, ubicado «fuera» de los tradicionales y confirmó la altísima incidencia de la enfermedad de Chagas.

Realizó una labor novedosa, comparativa, complementaria e interdisciplinaria; quedó en evidencia cómo y cuánto se beneficiarían las búsquedas en la medida que se entrecruzasen los aportes brasileños con los resultados nacionales. No obstante debe recordarse que la relación de Mazza con el grupo del vecino país fue pendular: pues si bien, en ciertos períodos, se estimularon mutuamente, en otros, había recelos y competencias.

La MEPRA dispuso, desde 1930, del vagón-laboratorio E-600, para trasladarse y hacer pesquisas, intentando acercarse lo más posible a las zonas afectadas, autorizado a recorrer la red ferroviaria libre de cargo. Poseía, además de las comodidades de una vivienda, salón para laboratorio, estufa eléctrica para cultivos, autoclave para esterilización y una sección especial para el alojamiento de los animales regionales destinados a la experimentación, camilla para exámenes clínicos y electrocardiográficos.

En Suiza, el químico Paul H. Müller había iniciado un programa de investigación para descubrir un compuesto orgánico que matara insectos y en 1939 probó el potente efecto insecticida del DDT30, especialmente contra los artrópodos, con baja toxicidad para las plantas y mamíferos. Al equipo de la MEPRA no le resultó indiferente y años más tarde, lo aplicó. Ea MEPRA duró 20 años; en 1946 fue trasladada a la Capital Federal y cerrada en 1958, con algunos intentos intermedios por reflotarla.

Concepto de Enfermedades Transmisibles

Científicos y Avances de la Ciencia en el Siglo XVIII

Científicos y Avances de la Ciencia en el Siglo XVIII

Juegos de sociedad para personas inteligentes: así eran considerados, todavía en el siglo XVIII, los experimentos sobre los fenómenos de la electricidad, que, por cierto, no existian prever muy extraordinarios progresos en esta rama de la ciencia. La electricidad aparecía como un hecho extraño, curioso, un poco peligroso y un tanto divertido, pero por completo carente de aplicación práctica de ninguna especie. Correspondió a dos ilustres estudiosos de la generación de sabios e investigadores del siglo XVIII la tarea de cambiar radicalmente este modo de pensar y de crear interés en torno de los estudios relativos a la electricidad: tales fueron Luis Galvani y Alejandro Volta.

Galvani experimentos
Galvani Luigi
Volta Alessandro
Volta Alessandro

Galvani y Volta son dos nombres que siempre aparecen unidos, porque no es posible hablar de la obra del uno sin hacer referencia a la del otro. Lo cual no quiere decir que estuvieran siempre de acuerdo en la exposición de sus principios; antes bien, como suele suceder en todas las ramas de las ciencias cuando comienzan a dilucidarse, surgieron entre ambos notorias diferencias de opiniones, que se manifestaron en la publicación de escritos y libros referentes al mismo tema.

De más está decir que ante la discrepancia de juicios, supieron mantener el alto nivel que corresponde a la jerarquía de la ciencia y a la caballerosidad de los que fueron sus máximos exponentes.

La máquina de vapor: Los primeros telares mecánicos eran grandes y pesados, y requerían de una gran fuerza energética para hacerlos funcionar, por lo que continuó la búsqueda de un mecanismo para producir energía por medio del vapor. Este invento lo debemos a James Watt.

Después de trece años de experimentar, Watt consiguió fabricar una máquina movida por energía que liberaba una corriente continua de vapor de agua.

Antes de comenzar el siglo XIX se habían construido ya como quinientas   máquinas   en   los talleres. Este invento transformó en pocos años las formas de trabajo, y es considerado como uno de los inventos más trascedentales de la historia humana. Por otra parte, al ser aplicado al transporte se experimentó también una impactante  transformación, pues aparecieron el ferrocarril y el  barco de vapor.

El ferrocarril: El concepto moderno de ferrocarril  aparece como resultado de la combinación de dos elementos: los raíles utilizados en las explotaciones mineras y la máquina de vapor. En las minas de carbón se utilizaban desde el siglo xvi carriles o vigas de madera para el transporte en vagonetas de carbón desde la bocamina al río más próximo. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, estos carriles son sustituidos por raíles de hierro (de ahí su denominación de «ferrocarriles»).

Posteriormente, los ferrocarriles son empleados en el tráfico de viajeros, aunque la fuerza de tracción continúa siendo animal (caballos). Esta alternativa no sólo era menos costosa, sino que permitía desplazamientos más rápidos que los efectuados por carretera.

En cuanto al segundo aspecto, en el último cuarto del siglo XVIII  ya era conocida la ¡dea de aplicar la caldera de vapor a una máquina de transporte autopropulsada (locomotora). La primera experiencia es la realizada por un francés, Joseph Cugnot, que en 1769 logra crear un automóvil a vapor que alcanzará una velocidad muy limitada, de tan sólo 4 o 5 km/h. En 1803, Richard Trevi-thick inventa un carruaje movido por vapor, pero tras una experiencia práctica se da cuenta de que las carreteras no estaban adaptadas a este nuevo medio de locomoción.

La revolución agraria: En el siglo XVIII la agricultura inglesa comenzó a manifestar unas transformaciones más de índole social que técnica que se conocen con el nombre de «revolución agraria». En el siglo siguiente, algunos de estos cambios se extenderán por Europa. Esta revolución afecta a dos campos claramente diferenciados:
Nuevas técnicas de producción y sistemas de cultivo. Las innovaciones técnicas son prácticamente irrelevantes hasta mediados del siglo xix, por lo que durante todo el siglo xvm los avances se limitan a racionalizar las técnicas arcaicas vigentes en Gran Bretaña.

Nuevo ordenamiento jurídico y redistribución de la propiedad agraria. La burguesía europea, en ascenso, desea acceder a la propiedad de la tierra en sustitución de la nobleza absentista, y esta aspiración empieza a materializarse con el inicio de una oleada de revoluciones liberales desde finales del siglo xvm y principios del siglo siguiente, cuando la burguesía revolucionaria en el poder liquida un régimen señorial en decadencia mediante la supresión de los vestigios arcaicos. Así, la propiedad de la tierra será transferida en una gran proporción desde los estamentos privilegiados a la burguesía.

En 1796, Edward Jenner, un físico inglés, inoculó el pus de una pústula de viruela a un niño como protección contra la enfermedad. El experimento tuvo un éxito notable: incluso después de exponer el paciente a la viruela, no aparecieron síntomas. Así empezó la vacuna contra enfermedades infecciosas, uno de los Inventos más beneficiosos de ¡a historia. Millones de vidas se han salvado gracias ai amplio uso de la inoculación.

Ya en el siglo XVII se habían estudiado los fenómenos eléctricos, cuando el científico inglés William Gilbert demostró la fuerza de atracción que experimentaban los objetos al friccionarlos. Más tarde, en 1750, el Inventor y político norteamericano Benjamín Franklin desarrolló sus famosos experimentos con los rayos para demostrar que eran electricidad.

Como decíamo antes, muchos científicos trabajaron en la comprensión de la naturaleza de la electricidad y sus propiedades en la última parte del siglo XVIII. El físico Luigi Galvani demostró la presencia de electricidad en la transmisión de señales nerviosas en 1766, a lo que siguió el trabajo del científico Alessandro Volta, que en 1880 creó la primera pila, la pila voltaica, colocando dos barras de metales distintos sumergidos en una solución salina.

Pero fue un aprendiz de encuadernador, Michael Faraday, quien descubrió las propiedades más importantes de la electricidad. Faraday llevó a cabo algunos estudios sobre la naturaleza de la electricidad y, en la década de 1820, construyó el primer motor eléctrico, un aparato que transformaba ¡a energía eléctrica en energía mecánica utilizando la Interacción de la corriente eléctrica y el magnetismo.

Faraday prosiguió sus trabajos sobre la electricidad y descubrió el fenómeno de la inducción electromagnética, o la producción de corriente eléctrica a partir del cambio de un campo magnético. Esto le llevó a construir la primera dinamo en 1831, un aparato que transformaba la energía mecánica en energía eléctrica.

Tanto el diseño del motor eléctrico como el de la dinamo experimentaron mejoras en años posteriores, y el resultado fueron motores más grandes capaces de sustituir el vapor, así como enormes generadores de energía eléctrica. La electricidad transformó la vida como pocas tecnologías lo habían hecho a lo largo de la historia. Antes de acabar el siglo XIX se hizo realidad la existencia de luz eléctrica económica, los tranvías y el uso de la energía eléctrica en la industria.

La electricidad aplicada a la iluminación empezó a principios del siglo XIX. Las primeras lámparas fueron las de arco eléctrico, que utilizaban electrodos de carbón entre los que se colocaba un arco eléctrico para generar luz.

Aunque su manejo era complicado, estas lámparas tuvieron mucho éxito, sobre todo en la iluminación callejera. A mediados de siglo, los científicos experimentaron con el uso de filamentos para la iluminación.

Un inglés, Joseph Swan, utilizó filamentos de carbono e incluso hilos de algodón bañados en ácido para pasar corriente eléctrica y generar luz.

Pero fue el genio norteamericano Edison quien reunión todas estas ¡deas para patentar la primera ampara incandescente. Utilizó una bomba de vacío para crear un casi vacío en una bombilla de vacío equipada con cable de carbono. El vacío era necesario para asegurar la duración del filamento. Swan también probó con filamentos de varios materiales y existe una controversia sobre quién debería realmente considerarse autor de la Invención de la bombilla incandescente.

En 1879, Edison creó la primera lámpara de larga duración con hilo carbonizado, que brillaba de forma continua durante más de dos días. Tras esta demostración, se probaron muchos otros materiales para conseguir filamentos más duraderos.

El primer uso comercial de la lámpara incandescente fue en el buque Columbia en 1880 y, en los años siguientes, las bombillas incandescentes se emplearon en fábricas, tiendas y hogares. SI el ferrocarril había transformado el concepto de distancia para los humanos, la luz artificial en forma de bombillas incandescentes liberó a los humanos del ciclo del día y de la noche en lo que al trabajo se refiere.

En 1907, Franjo Hannaman introdujo las lámparas de filamento de tungsteno, más luminosas y duraderas que las de filamento de carbono. Hasta muy recientemente, la mayoría de bombillas incandescentes utilizaban filamento de tungsteno. En los años siguientes se realizaron varias modificaciones en el diseño, incluyendo otros gases menos frecuentes para aumentar la duración de la bombilla y el uso de un filamento en espiral.

La otra tecnología lumínica, inventada hacia finales de siglo, fueron las lámparas de descarga eléctrica. En 1901 se presentó una lámpara de vapor de mercurio cuyo uso se extendió rápidamente.

El principio básico de las lámparas de descarga eléctrica es el uso de dos electrodos, separados por un gas, para transmitir una corriente eléctrica. En 1910, Georges Claude produjo la primera lámpara de neón, aplicando un alto voltaje a un tubo lleno de gas de neón.

La luz producida era roja y enseguida se desarrolló el potencial comercial de este invento. Las lámparas de neón pronto se utilizaron en vallas publicitarias y carteleras de anuncios en todo el mundo.

la ciencia en el siglo XVIII

1752 – Un médico francés practica la extracción ¡as cataratas a cerca de 200 enfermos,
logrando suración de casi todos los casos.
la ciencia en el siglo XVIII

1761 – Se funda, en Lyón, la primera escuela de veterinaria y se intensifica su estudio.
la ciencia en el siglo XVIII

1767 – Lázaro Spallanzani (1729-1799), italiano, «autoriza definitivamente la teoría de la generación spontánea de los seres vivientes, probando que hasta is Rérmenes nacen también de otros gormónos.
la ciencia en el siglo XVIII

1776 – Como consecuencia de los estudios y escritos de un naturalista alemán, Simón Pallas (1741-1811), nace la historia natural del hombre (etnografía).
la ciencia en el siglo XVIII

1779 – El naturalista inglés Jan lugenhousz demuestra que las funciones respiratorias de los vegetóles son cumplidas por todos los tejidos, y que en las partes verdes, bajo la acción de la luz, se efectúa, además, una labor contraria (función clorofílica).

Fuente Consultada:
Historia de los Inventos Desde la Antiguedad Hasta Nuestros Días – Fullmann
Historia Universal Editorial ESPASA Siglo XXI

 

Descubrimientos de Galileo Galilei Con su Telescopio

Descubrimientos de Galileo Galilei Con su Telescopio

En 1598, el astrónomo italiano Galileo fue juzgado por la Iglesia y la Inquisición por respaldar la teoría de Copérnico. Su sugerencia de que el hombre no era el centro del Universo fue considerada herejía y Galileo fue sometido a juicio en Roma y condenado a arresto domiciliario hasta su muerte en 1642.

Él mismo había realizado numerosos descubrimientos científicos. Entre ellos, había descubierto los satélites de Júpiter y las manchas solares. Galileo se había construido su propio telescopio, perfeccionando un sistema inventado en 1609 por el holandés Hans Lipperhay.

Debatió sus ideas copérnicas con el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. Kepler también creía en la teoría de Copérnico e intentaba demostrarla mediante la matemática y la geometría. Además, descubrió que todos los planetas se mueven en órbita alrededor del Sol y que su velocidad de orbitación está relacionada con su distancia del Sol.

Con la construcción del telescopio (1609) y la publicación de El mensajero de los astros (Sidereus Nuncius, 1610), donde presentó una cantidad impresionante de pruebas a favor del heliocentrismo , Galileo Galilei proporcionó a la revolución copernicana el soporte empírico que aún le faltaba. Veamos cuáles fueron sus descubrimientos más importantes.

• Las fases de Venus fueron el argumento de mayor peso a favor del heliocentrismo. Según la antigua doctrina, Venus debía encontrarse siempre interpuesta entre la Tierra y el Sol: en esta situación, sus fases (es decir, sus ciclos de iluminación) debían necesariamente ser dos. Galileo demostró, en cambio, que las fases de Venus son cuatro: un fenómeno explicable sólo en el marco de un planteamiento heliocéntrico.

• Los satélites de Júpiter probaron que en el sistema planetario no todo gira necesariamente alrededor de la Tierra o del Sol; hay también subsistemas rotatorios estructuralmente análogos al sistema solar.

• Las manchas solares aportaron la prueba de la homogeneidad del Universo, al menos por lo que respecta a la materia de la que está compuesto. Merece destacarse que la evidencia de las manchas del Sol, cuya imagen proyectaba Galileo en una pantalla blanca, no produjo por sí misma una inmediata capitulación de sus adversarios.

El jesuita Christoph Scheiner propuso una hipótesis que los epistemólogos contemporáneos definen como hipótesis ad hoc (es decir, una solución parcial para un concreto enigma, capaz de preservar el contenido general de la teoría).

Según el jesuita, las manchas no estarían en el Sol (cuya perfección quedaba así a salvo), sino en el espacio que existe frente a él, y consistiría en enjambres de corpúsculos que giran a su alrededor.

• El extraño aspecto tricorpóreo de Saturno, planeta que Galileo creyó formado por tres cuerpos estrechamente unidos entre sí. Fue Huygens quien descubrió, sólo unos años más tarde, la verdadera naturaleza de Saturno, rodeado de anillos.

• La dimensión desmesurada del cosmos fue demostrada por la invariabilidad de la magnitud visible de las estrellas. Galileo señaló que mientras los planetas, observados por el telescopio, aparecen notablemente más grandes, no sucede lo mismo con las estrellas.

A través de este instrumento se las puede ver privadas del halo luminoso que las circunda, pero no aumentan en nada de magnitud. El científico concluyó correctamente que su distancia es tan grande que la aproximación por medio del telescopio no influye en absoluto en la determinación de su tamaño.

• El telescopio hacía visibles numerosas estrellas no observables a simple vista. Galileo dedujo de ello que éstas debían encontrarse más lejos que las más cercanas y que, por lo tanto, no puede existir el empíreo, aquel último cielo en el que debían estar engastadas las estrellas y que Aristóteles suponía la lógica consecuencia de la doctrina del espacio-lugar. Dedujo también que la Vía Láctea, sobre cuya naturaleza la Antigüedad había tenido siempre grandes desconocimientos, está formada simplemente por un conjunto de innumerables estrellas.

torre de pisa

A pesar de la tradición, parece cierto que Galileo nunca experimentó la caída de los grávidos desde la torre de Pisa. En caída vertical, en efecto, dos grávidos de peso diferente caen con tiempos tan rápidos que no se puede calcular con exactitud las diferencias (y éste era el verdadero problema de Galileo). Que la velocidad de caída de los grávidos no está en relación con el peso, como suponía Aristóteles, puede demostrarse con un experimento mental (una situación imaginaria tan convincente como para que no haga falta reproducirla en la práctica). Imaginemos que desde la torre se arrojan dos suicidas: teniendo el mismo peso, caerán con una velocidad determinada. Pero si durante la caída los dos se abrazan formando un único cuerpo de doble peso, según Aristóteles deberían redoblar la velocidad. Si después se separasen, deberían reducirla hasta la mitad. Basta con imaginar este hecho para comprender que la naturaleza no funciona de este modo.

El telescopio de Galileo
Primer telescopio de GalileoEn este instrumento, los rayos de luz que atraviesan el objetivo (convergente) se dirigen a formar una imagen real del objeto, pero su marcha es interceptada por el ocular (divergente), que forma una imagen virtual y derecha. En la actualidad, se lo fabrica para la observación de espectáculos teatrales o deportivos (binoculares).

Galileo realizó con su telescopio observaciones sumamente importantes para la Astronomía y la ciencia en general. Descubrió los satélites de Júpiter, lo que provocó un extraordinario revuelo, pues no se admitía que hubiera más astros que los visibles a simple vista.

Así relata el sabio italiano la construcción de su telescopio:
«Hace unos 10 meses (era en 1610), llegó a mis oídos la nueva de que cierto holandés (Hans Lippershey) había fabricado un telescopio, con ayuda del cual podían verse distintamente y como si estuviesen cerca los objetos visibles, aun hallándose a gran distancia del ojo del observador, y referíanse algunas pruebas de sus portentosísimas hazañas, creídas por unos y negadas por otros.

De ahí a unos días, recibí la confirmación de la noticia en una carta escrita desde París por Jacques Bedovere, noble francés, la cual me determinó a dedicarme primeramente a indagar el principio del telescopio y luego a meditar en los medios con los que podría yo emular el invento de un aparato semejante. Lo cual logré llevar a efecto de allí a poco, merced a un estudio profundo de la teoría de la refracción.

Y así aparejé un tubo, que al principio era de plomo, en cuyos extremos fijé dos lentes de vidrio, ambas planas por una cara, y por la otra esférica y cóncava la primera, y la segunda convexa. Entonces, acercando un ojo a la lente cóncava, vi los objetos bastantes grandes, y cercanos, porque parecían estar a la tercera parte de su distancia y ser nueve veces mayores que mirados a simple vista. Poco después fabriqué otro telescopio con mayor primor, el cual agrandaba los objetos más de sesenta veces.» (Traducción de «El Mensajero Sideral», publicado por Galileo en 1610 en Venecia, tomada de «Autobiografía de la Ciencia», de F. R. Moulton y J. J. Schiffers, México, 1947.)

PROCESO DE LA IGLESIA: PROCESADO
A pesar de hallarse ahora completamente avaladas por. la ciencia, las teorías de Galileo chocaron con demasiados prejuicios y consideraciones anticientíficas de quienes tenían autoridad para juzgar y entender en ello. Galileo hubiera podido acostumbrarse a no ser comprendido. Pero, en un cierto momento, a la incomprensión se agregó algo más grave: la condena. En 1632 el tribunal del Santo Oficio (la Inquisición) examinó los principios y las tesis expuestas en distintos escritos y acusó a Galileo de herejía. Entre otras cosas, las afirmaciones do Galileo era de apoyo al sistema heliocéntrico. Gracias a la valiosa ayuda de algunas amistades, consiguió el permiso del papa Urbano VIII para retirarse a una aldea cerca de Florencia. Amargado e incomprendido, el anciano Galilea se confinó en la villa de Arcetri.

El sacerdote José de Calasanz, amigo de Galileo, logró que se le levantase su aislamiento. Gracias a esta contingencia pudo ser visitado por algunos pocos amigos, entre ellos sus discípulos Víviani y Torricelli.

En 1836 el ilustre sabio se vio golpeado por una nueva desdicha: sus ojos, los primeros que vislumbraran muchos de los secretos del cielo, se encontraron privados de la facultad de ver. La ceguera no le impidió seguir sus estudios y experiencias, pues algunos de sus más fieles discípulos le prestaron ayuda.

En 1642, cuando lo sorprendió la muerte, a la edad de setenta y ocho años, muy pocos hombres en el mundo se hallaban en condiciones de comprender la importancia de sus descubrimientos. Tarde o temprano, sin embargo, la verdad siempre se impone. Y por ello también las teorías de Galileo acabarían por ser universalmente aceptadas. Desde entonces se viene tributando a Galileo el homenaje a que es acreedor, y se recuerda con emoción aquella circunstancia en que, ante los jueces que le imponían la abjuración de la tesis de la rotación de la Tierra alrededor del Sol, según la tradición, hubo de murmurar: «Eppur si muove» (¡y sin embargo se mueve!).

Fuente Consultada:
Atlas Universal de la Filosofía –
Manual Didáctico de Autores, Textos y Escuelas
Mas Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle

Inventos Argentinos El Dulce de Leche Grandes Inventores Argentinos

Dulce de Lecha -Inventos Argentinos
Grandes Inventores Argentinos

Los argentinos somos conocidos en el mundo por muchas cosas. Fangio, Gardel, Maradona, el tango, el corralito… pero también por el mate y por el dulce de leche. Es argentino… y tiene exactamente 174 años.

Inventos Argentinos El Dulce de Leche Grandes Inventores Argentinos

Bolígrafo  – Dactilografía  –  Quniela –  Colectivo  –  Tranfusión Dulce de Leche  –  Bastón Ciegos  –  Jeringa Descartable  –  Técnica de ByPass

La receta del dulce de leche argentino es sencilla: los ingredientes son 4 litros de leche de tambo, 1 kilo de buen azúcar y una chaucha de vainilla. Para prepararlo, hay que hacer hervir la leche con el azúcar y la vainilla y revolver con una cuchara de madera continuamente. Si se desea un color más oscuro, puede agregarse una cucharadita de bicarbonato. Cuando se logra el punto, se retira del fuego y se vuelca en un recipiente sobre agua tibia. Seguir revolviendo hasta entibiar.

Según escribe Víctor Ego Ducrot «El primitivo dulce de leche pasó de Chile a Cuyo y de allí al Tucumán, donde comenzó a utilizárselo como relleno para alfajores», y hay que decirlo con todas las letras «El dulce de leche no es un invento argentino» y ya preparaba  la Perichona —esposa de Thomas O’Gorman y amante de Liniers— en una olla de cobre. En otros países se también se lo conocía con otros nombre, por ejemplo en Chile, Perú y Bolivia, como «manjar blanco», y  algunas versiones no lo aceptan como un dulce sino como una especie de almíbar que se obtenía de la evaporación del agua de leche.

De todas maneras hay una curiosa historia que dice que  el 24 de junio de 1829, el general Juan Lavalle y el brigadier general Juan Manuel de Rosas firmaron lo que se llamó «el Tratado de Cañuelas”. Ambos eran enemigos políticos y tares pero parecían haber comprendido que era necesario detener tanta matanza entre hermanos. De allí lo del tratado.

Inventos Argentinos El Dulce de Leche Grandes Inventores ArgentinosEl 17 de julio de ese 1829, Lavalle llegó una vez más a la estancia de Rosas en Cañuelas para arreglar con su antiguo rival algunas cuestiones pendientes que se desprendían de la firma del pacto. Había cabalgado durante largo rato y estaba físicamente agotado por los días previos.

Cuando le dijeron que aguardara un momento, que avisarían a Rosas de su llegada, miró a su alrededor y se dejó caer en un catre de campaña que estaba cerca, a pasitos de unas ollas donde las mujeres del servicio solían preparar sus platos. (ima. izq. Rosas)

En instantes, Lavalle se quedó dormido boca arriba, roncando con entusiasmo. Casi enseguida llegó al lugar una sirvienta mulata de físico robusto que, sin advertir bajo aquel árbol al general en reposo, comenzó a preparar lo que se llamaba “la lechada”, que no era otra cosa que leche caliente con azúcar que sería usada luego para el mate.Inventos Argentinos El Dulce de Leche Grandes Inventores Argentinos

Revolvió un par de veces el líquido espeso y blanco que humeaba dentro de una olla de considerable tamaño y, de pronto, un ronquido más profundo la sacó de su tarea e hizo que entrara al lugar de donde provenía, asustada al pensar que podía ser un animal salvaje que gruñía. Su sorpresa fue grande cuando vio en el catre de su amo, don Juan Manuel, al mismísimo demonio enemigo, el general Lavalle.

Ella no entendía nada de política y salió disparada a buscar ayuda para reducir al presunto invasor de la estancia, quien seguía durmiendo como un angelito. (imag. der. Lavalle)

Volvió de inmediato con varios seguidores armados con palos y tridentes pero, afortunadamente, quiso el destino que también llegara al sitio don Juan Manuel. Al presenciar la escena se rió, detuvo a los que querían moler a palos a Lavalle y les ordenó que lo dejaran dormir hasta que despertara solo y que nadie lo molestara.

Todos se fueron calladitos, incluida la mulata robusta. Mientras tanto, la lechada siguió en el fuego durante unas horas más, sin que nadie se acordara de ella. Al despertar Lavalle, le avisaron a Rosas, que fue a recibirlo, y recién entonces advirtieron que la lechada seguía También Rosas y Lavalle saborearon un poco como si fuera un brindis. Y les encantó. Ese 17 de julio de 1829 había nacido el dulce de leche.

Fuente Consultada: Crónica Loca de Víctor Sueiro y www.clarin.com.ar

Biografia de Sigmund Freud y La Teoria del Psicoanalisis Historia (301)

Biografía de Sigmund Freud
La Teoría del Psicoanalisis

Biografia de Sigmund Freud (1856-1939):: Neurólogo y psiquiatra austriaco (Freiberg 6-5-1856-Londres 1939). Se lo considera como  el fundador del psicoanálisis, fue el descubridor de las motivaciones inconscientes que condicionan la conducta humana.

Al descubrir el papel del inconsciente en la vida del hombre, el psicoanálisis constituye una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX.

Extendió la investigación psicoanalítica a los dominios del arte, de la etnología y de la historia de las civilizaciones. Entre sus numerosas obras sobresalen:  La interpretación de los sueños, Psicopatología de la vida cotidiana, Tótem y tabú.

Estudió y se doctoró en la Universidad de Viena, donde vivió hasta poco antes de su muerte. Dedicó sus primeras investigaciones a la fisiología del sistema nervioso y descubrió los efectos anestésicos de la cocaína.

Se dedicó al estudio de la neuropatología. En 1885 estudió en París, con Charcot, la aplicación de la hipnosis al tratamiento de la histeria. En 1887 se casó y tuvo seis hijos; uno de ellos, su hija Anna, ha sido una de las figuras más destacadas del psicoanálisis.

freud sigmund

Sigmund Freud devolvió a la humanidad una parte de ella que había permanecido largo tiempo olvidada: el inconsciente. Su descubrimiento tendría repercusiones hasta en las artes, con la llegada del surrealismo.

La teoría psicoanalítica tiene su expresión principalmente en las siguientes obras de Freud: La interpretación de los sueños, Tres contribuciones a la teoría sexual, Introducción al sicoanálisis y El yo y el ello.

Los cambios que tuvieron lugar a finales del siglo XIX, cambios que dieron lugar a descubrimientos científicos en el orden morfológico y funcional, sirvieron de base para el trabajo que realizó Freud.

La contribución de Sigmund Freud al estudio de la naturaleza humana no puede ser subestimada.

La presencia de Freud supuso la revalorización del conjunto humano frente a una etapa de franca materialización.

Durante el ejercicio de su carrera, por ejemplo, no tardó mucho en llegar a la conclusión de que para curar las enfermedades mentales es preciso conocer su naturaleza, y de que para comprender un fenómeno biológico debe ejercerse una observación sistemática sobre él.

Naturalmente que esto supuso desviaciones e incluso arbitrariedades. Con todo, y ésta es una de las características esenciales, logró que el psicoanálisis fuera un método válido de investigación.

biografia de freud

El inconsciente es, para Freud, aquella parte de la mente inaccesible a nuestro pensamiento consciente. En él se reúnen todos los deseos y pulsiones reprimidos

El psicoanálisis, la metodología inaugurada por Freud, trataba de explicar en términos psicológicos el comportamiento humano, y, por primera vez, éste era capaz de cambiarse en determinadas circunstancias.

En consecuencia, preconizó la unidad de «tratamiento-investigación» y tales principios supusieron la primera teoría comprensible de la personalidad basada en la observación; Freud fue el primero en intentar dirimir aquello de especulación que existía entre las relaciones humanas.

LA ÉPOCA DE FREUD SIGMUND: En la Viena de unes del siglo XIX, adonde Sigmund Freud llegó con su familia en 1860, se dio de forma traumática la crisis de la modernidad.

De 1860 a 1918, la capital austriaca fue el escenario del esplendor de la burguesía triunfante y de la decadencia de la racionalidad moderna.

El imperio austro-húngaro, bajo el reinado de Francisco José, terminó por disolverse ante las nuevas corrientes políticas.

La pesadilla empezó a tomar forma con el ascenso del antisemitismo, representado por un personaje como Lueger que ganó la alcaldía de la ciudad en 1897, y del pangermanismo, dirigido por Van Schónerer.

Aquella Viena de fin de siglo alumbró los sueños de una cosecha irrepetible de artistas, escritores e intelectuales.

En el nuevo paisaje urbano también surgió el esfuerzo historicista, como una vuelta a los estilos tradicionales, del proyecto arquitectónico y urbanístico de la Ringstrasse (1860-1890).

Pero el racionalismo de Otto Wagner se opuso frontalmente a la tradición y sentó las bases de la nueva arquitectura austríaca, con Loos y Olbrich en primera línea secesionista.

La profunda carga de simbolismo en las pinturas que Klimt había realizado para decorar el edificio de la Universidad también dio mucho que hablar.

El mundo de la composición musical estaba convulsionado. Gustav Mahler, ecléctico, mezclaba estilos, Richard Strauss transitaba por el postwagnerismo y Arnold Schónberg proclamaba la emancipación de la disonancia, destruyendo el lenguaje musical moderno.

Por su parte, el periodista Karl Krauss puso la nota satírica como editor de la revista La antorcha, todo un «anti-periódico» que fundó en 1899 para enojar a los burgueses.

Fue un cronista de excepción de la sociedad vienesa en tiempos de crisis del lenguaje.

La ebullición cultural de Viena se completaba con las tertulias en los cafés, que fueron convertidos en objeto artístico: tarjetas postales.

Sólo faltaba la interpretación de los sueños, a cargo del doctor Freud. Para entonces, con el siglo XX en una marcha más que convulsionada –entre 1914 y 1918 se produjo la Primera Guerra Mundial-, el sistema que Freud había propuesto para explicar la psicología del hombre ya había alcanzado la fama.

Freud pasó su infancia en Viena, pues los negocios desafortunados de su padre, comerciante de telas, obligaron a toda la familia a emigrar a la capital austrohúngara.

Ser judío en la década de 1860 implicaba múltiples restricciones, principalmente al momento de la inscripción en una profesión, ya que la abolición de las leyes discriminatorias era todavía parcial y reciente (julio de 1848).

Sigmund Freud mantuvo toda su vida relaciones complejas con el judaismo, tomando distancia (ya que se presentaba a sí mismo como ateo) y a la vez, manteniéndose fiel a una tradición ancestral, perceptible por ejemplo en las referencias culturales de sus diversas obras.

En octubre de 1873, el joven Freud ingresó en la facultad de medicina de Viena, obteniendo su diploma en marzo de 1881. En una época en que la investigación médica gozaba de gran prestigio, Sigmund Freud fue orientado hacia la medicina general por su maestro Ernst Brücke (imagen abajo), principalmente porque el estudiante carecía de medios financieros.

bruke psicoanalis

Brücke obtuvo entonces una beca de estudios para su alumno, que partió a París en octubre de 1885, para asistir a los cursos de Jean Martin Charcot, que impartía un seminario renombrado en el manicomio de la Salpétriére.

De regreso en Viena, comenzó a difundir las ideas de Charcot (imagen abajo), que tradujo al alemán. Sin embargo, los médicos vieneses acogían con reservas las teorías del francés, principalmente aquella sobre la posibilidad de una histeria masculina, ya que desde la Antigüedad esta enfermedad estaba asociada a la disfunción de los órganos femeninos.

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El segundo encuentro determinante para el futuro profesional de Freud fue con el neurólogo Josef Breuer, a fines de la década de 1870: con el caso de Anna O., una paciente de Breuer que manifestaba síntomas histéricos, el joven siquiatra descubrió, en 1882, el principio  de la cura por la palabra (talking cure), que sería el fundamento del psicoanálisis.

El uso de la cocaína como antidepresivo y, luego, de la hipnosis, dio lugar a otros métodos: en la década de 1890, Freud, que había abierto un consultorio, pedía a sus pacientes recostarse sobre un diván y hablar libremente; no ver al analista según él, era una condición necesaria para el tratamiento analítico, y la posición horizontal venía ya desde el antiguo procedimiento hipnótico.

Fue mediante tanteos que se estableció la técnica freudiana, fundada en las asociaciones de ideas. Así, el término «psicoanálisis» se emplearía por primera vez en marzo de 1896.

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El complejo de Edipo: «He encontrado en mí, como por otra parte en todos, sentimientos de amor hacia mi madre y de celos hacia mi padre, sentimientos que son, pienso, comunes a todos los niños […] Se puede comprender entonces […] el poder cautivante de Edipo rey. Cada espectador (de la leyenda griega) fue un día, en germen, y en su fantasía, un Edipo, y se espanta retrospectivamente ante el cumplimiento de un sueño traspuesto en la realidad». (Freud en una carta a Fliess, octubre de 1897). Esta teoría fue presentada por primera vez en La interpretación de los sueños.

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El complejo de Electra: Freud no pudo explicar cómo se desarrollaba el superego en las niñas, debido a que, naturalmente, éstas no pueden ser castradas. Sus prejuicios sociales le llevaron a elaborar una teoría, llamada complejo de Electra, en la que la vinculación de la niña con sus progenitores se establece en relación a una envidia del pene «ausente» en ella. La mujer es un ser deficiente, castrado, por lo que, según Freud, nunca podrá desarrollar un superego fuerte, lo que justifica su debilidad moral y su mayor tendencia al sentimentalismo.
La explicación del escaso papel social de la mujer a lo largo de la historia encuentra su respaldo en una base natural, científica, que constituye un factum del desarrollo humano. Definidas por Freud como el continente oscuro, las mujeres están condenadas al ámbito de lo privado, donde cohabitarán con hombres que representarán simbólicamente al padre que no pudieron conquistar. La crítica feminista sobre las ideas de género de Freud será, en este sentido, implacable.

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En 1930 recibió el premio Goethe, y en 1938, al ser ocupada Austria por los nazis, a causa de su origen judío tuvo que huir a Inglaterra.

Las aportaciones de la obra freudiana, caracterizada por un claro determinismo psíquico, son abundantes.

Sobresale la diferenciación entre el consciente, el preconsciente y el inconsciente, factores decisivos para comprender tanto los conflictos psíquicos (caso del complejo de Edipo) como la ansiedad y los mecanismos de defensa.

Elaboró también una teoría de la sexualidad en el campo individual (con la libido como impulso fundamental y fuerza creadora frente a la cual enunció posteriormente otro principio destructor) y, en el terreno socio-cultural, una teoría filogenética expuesta en obras como Tótem y tabú, El malestar en la civilización, El futuro de una ilusión y Moisés y el monoteísmo.

Tras la ocupación de Austria por los nazis, Sigmund Freud abandonó el país; murió el 23 de septiembre de 1939 en Londres.

Desde el punto de vista médico, el interés de Freud se centró fundamentalmente en conocer cómo el cuerpo podía ser afectado por la mente, creando enfermedades mentales, tales como la neurosis y la histeria, y en la posibilidad de encontrar una terapia para estas patologías.

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 LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS: Freud propuso que los sueños se origina a partir de conflictos internos entre los deseos inconcientes y las prohibiciones que actuan frente a los mismos y que aprendemos de la sociedad.

Así pues, todos los sueños serían deseos insatisfechos cuyo contenido apatece disfrazado simbólicamente. El contenido del sueño se transforma en el contenido manifiesto (el argumento) que debe ser explicado para desvelar así supuestamente los deseos inconscientes de la persona. Los sueños son metáforas o elementos simbólicos de nuestros sentimientos reales.

La interpretación de los sueños constituyó el método preferido por Freud pata comptender los conflictos y para ayudat a las personas a que hablen sin limitaciones respecto a sus sueños.

Bajo su punto de vista, los sueños se refieren al pasado y al presente de la persona, y se originan en regiones desconocidas. Cada sueño es un intento de realización. Los sueños son «la autopista al inconsciente».

Durante los sueños tienen lugar varios procesos, tal como la condensación, en la que las distintas cuestiones son teducidas a imágenes únicas como pueden ser una puerta abierta o un río que fluye con aguas profundas.

Los psicoanalistas están especialmente interesados en el proceso de desplazamiento, en el que las cosas y ciertas actividades se intercambian entre sí. Después está el proceso de transformación, en el que las personas se transforman en grandes o pequeñas, ancianas o jóvenes, poderosas o débiles.

Freud Sigmund y sus discipulos

Freud junto a algunos de sus discípulos: Sándor Ferenczi y Hanns Sachs, ambos en primer plano, Otto Rank, Kan1 Abraham, Max Eltingon y Ernest Jones, durante el Congreso Internacional de Psicoanálisis celebrado en Berlín en 1922

La teoría freudiana permite establecer diversas predicciones respecto a los sueños. Así, en comparación con las mujeres los hombres deberían presenta! más sueño; de ansiedad respecto a la castración, mientras que las mujeres deberían tener más sueños de envidia del pene.

Asimismo, los hombres deberían presentar en sus sueños más hombres extraños con los que tendrían que luchar (el padre en la fase edípica del desarrollo).

Los críticos de todo este esquema señalan que si los sueños fueran simplemente deseos insatisfechos, ¿pot qué tantos sueños son negativos?.

Además, Freud fundamentó su teoría en los pocos sueños (menos del 10 por 100) que los pacientes recuerdan y expresan verbalmente con claridad.

Y en tercer lugar, hay un problema importante de habilidad en la interpretación de los sueños debido a que los distintos terapeutas ofrecen interpretaciones muy diferentes.

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Jung Carl Gustav

«El concepto de sexualidad de Freud es completamente elástico tan vago que en realidad puede incluir casi cualquier cosa.»
Carl G. Jung, 1960

Nacimiento de la psicología analítica: Siquiatra suizo, Carl Gustav Jung (1875-1961) representa una figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis. Tras finalizar sus estudios de medicina en 1900, comenzó a investigar los trabajos de Freud y llegó a ser considerado en esa época como su delfín.

Sin embargo, en Transformaciones y símbolos de la libido, publicada en 1912, reveló sus primeras divergencias con las tesis freudianas.

Al año siguiente se consumó la ruptura entre ambos y Jung dio a su método el nombre de psicología analítica. Más allá del inconsciente individual, introdujo un inconsciente colectivo, noción que profundizó en otra de sus obras, Tipos psicológicos (1920), donde propone la distinción de tipos de personalidad extrovertida-introvertida.

Contrariamente a Freud, Jung no reconoce a la infancia un papel determinante en la eclosión de las alteraciones síquicas de la edad adulta, que él define según una dialéctica entre la persona y el mundo exterior.

Jung realizó un gran aporte en el análisis y la simbología de los sueños, e ¡ncursionó, además, en otros campos de las humanidades, desde el estudio de las religiones, la filosofía y la sociología, hasta la crítica del arte y la literatura.

Aspectos Básicos de la Teoría Freudana:

Freud cambió nuestra manera de pensar y de hablar de nosotros mismos.

Muchas de sus ideas básicas han sido popularizadas y muchos de los términos utilizados en sus teorías han pasado a formar parte del lenguaje cotidiano, tal como «anal obsesivo», «símbolo fálico» o «envidia de pene».

Freud fue un pensador muy original y es indudablemente uno de los más importantes de los siglos XIX y XX.

Desarrolló varias teorías muy controvertidas respecto al desarrollo de la personalidad y acerca de la salud y la enfermedad mentales.

Aspectos básicos de la teoría freudiana:

Las teorías freudianas se fundamentan en varios supuestos.

• El comportamiento es el resultado de diversas luchas y compromisos entre motivos, impulsos y necesidades potentes y, a menudo, inconscientes.

• El comportamiento puede reflejar un motivo de manera sutil o disfrazada.

• Un mismo comportamiento puede reflejar diferentes motivos en momentos distintos o en personas diferentes.

• Las personas pueden ser más o menos conscientes de las fuerzas que dirigen su comportamiento y de los conflictos subyacentes.

• El comportamiento está gobernado por un sistema energético que posee una cantidad relativamente fija de energía en cada momento.

• El objetivo del comportamiento es la obtención de placer (reducción ele la tensión, liberación de la energía), en lo que constituye el principio del placer.
• Las personas están condicionadas principalmente por los instintos sexual y de agresión.

• La expresión de estos condicionamientos puede entrar en conflicto con las exigencias de la sociedad, de manera que la energía que tiene que ser liberada para la realización de los impulsos debe encontrar otros canales de salida.

• Todos tenemos un instinto de vida (eros) y un instinto de muerte (thanatos).

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CRONOLOGIA DE SU VIDA:

1856: Nacimiento de Sigmund Freud en Freiberg, el 6 de mayo.

1876-1882: Estudios bajo la dirección de Ernst Brücke en la universidad de Viena.

1885-1886: Estancia en París; frecuenta los cursos de Charcot en la Salpétriére.

1886: Se casa con Martha Bernays.

1891: Se instala en el 19 de Berggasse.

1896: Invención de la palabra «psicoanálisis».

1900: Publicación de La interpretación de los sueños.

1902: Inicios de la «Sociedad psicológica del miércoles», que se convierte en  en la «Sociedad psicoanalítica de Viena».

1906: Comienza correspondencia entre  Freud y Jung.

1908: Primer Congreso internacional de  psicoanálisis en Salzburgo.

1909: Conferencias en la Clark University  (publicadas bajo el título Cinco | lecciones sobre el psicoanálisis).

1913: Aparición de Tótem y tabú. Ruptura con Jung.

1914-1918: Primera Guerra mundial.

1919: Tratado de Saint-Germain-en-Laye, el  de septiembre, que desmantela el  imperio de Austria-Hungría.

1920: Muerte de Sophie, hija de Freud.

1927: El porvenir de una ilusión.

1930: El malestar en la cultura.

1938: Los libros de Freud son quemados en Berlín. Anschluss y huida de Freud a Londres (junio).

1939: Muerte de Freud de cáncer,  el 23 de septiembre.

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El Psicoanálisis de Sigmund Freud

El Psicoanalisis de Freud Origen y difusión del psicoanálisis: El psicoanálisis es un método para el tratamiento de las neurosis (trastornos mentales menores) que evolucionó hasta convertirse en una psicología general.

Su creador fue Sigmund Freud (1856-1939). (imagen).

Freud inició su carrera profesional como investigador en el instituto fisiológico de Ernst Vón Brücke, en Viena, pero las necesidades económicas lo obligaron a establecer una consulta privada (a partir de 1886).

La insatisfacción con los métodos existentes para el tratamiento de las neurosis lo llevó a abandonar la hipnosis y otros medios de sugestión, en favor de la «libre asociación».

Pidiendo a los pacientes que expresaran cualquier idea que les pasara por la mente, Freud esperaba descubrir el origen de sus trastornos neuróticos que, según creía, estaban generados por acontecimientos traumáticos en la primera infancia.

La primera obra psicoanalítica, Estudios sobre la histeria, que Freud escribió en colaboración con Josef Breuer, apareció en 1895.

A medida que Freud fue desarrollando sus ideas, un pequeño grupo de médicos interesados comenzó a reunirse en su casa y, en 1907, formaron la primera sociedad psicoanalítica.

En 1910 se fundó la Asociación Psicoanalítica Internacional y, cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, había sociedades psicoanalíticas en Zurich, Munich, Berlin, Budapest, Inglaterra y Estados Unidos.

El interés por las teorías del psicoanálisis se vio favorecido por la elevada incidencia de neurosis de guerra entre los miembros de las fuerzas armadas.

En los años 20, el psicoanálisis ejercía ya su influencia sobre los círculos intelectuales de toda Europa y América. La insistencia de Freud acerca de la importancia del desarrollo sexual del individuo abrió las puertas a un tratamiento más libre del sexo.

Su concepto del subconsciente y su redescubrimiento de la importancia de los sueños alentó a pintores, escultores y escritores a. experimentar con el azar y la irracionalidad. Movimientos tales como el dadaísmo o el surrealismo deben mucho al psicoanálisis.

Aunque muchas teorías freudianas no han soportado la prueba del tiempo, Freud ha ejercido una influencia integrablemente poderosa sobre la forma en que el ser humano considera su propia naturaleza.

Fuente Consultada: El estallido científico de Trevor I. Williams

Fuente Consultadas:
Gran Enciclopedia Universal Tomo 17 Entrada: Freud Sigmund Editorial Espasa
Raíces de la Sabiduría de Helen Buss Mitchell Editorial Cengage

Primeros Frigorificos Argentinos La Exportacion de Carnes Congeladas

Primeros Frigoríficos Argentinos
La Exportación de Carnes Congeladas

En 1879 apareció un elemento tecnológico que tuvo una enorme significación. Ese año un barco, Le Frigorifique, que producía frío artificial, transportó a Europa algunas toneladas de carne de oveja congelada. Se perdió una parte, porque se rompió una sección de la maquinaria, pero el resto llegó a Francia en buen estado y fue consumido.

Así empezó a solucionarse el viejo problema que había desvelado a los ganaderos desde la época de la colonia en adelante: cómo conservar la carne de la res. En tiempos de las vaquerías, la carne quedaba para alimento de los ratones o perros del campo. Después llegó la época de los saladeros: esa carne que antes se desperdiciaba, se comenzó a macerar, secar, salar y a enviarse en barricas a mercados que, si bien tenían un poder consumidor muy bajo, convertían de todos modos a los saladeros en un rubro exportador y permitieron la fundación de algunos donde se empleaban hasta varios miles de personas en diversas tareas.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAPero lo que verdaderamente se buscaba era cómo conservar la carne de un modo tal que su calidad no se resintiera y gustase al paladar europeo. Hacia 1870 la Sociedad Rural de la provincia de Buenos Aires ofreció un premio metálico muy importante para aquella persona que inventase una técnica que conservara la carne en esas condiciones.

Un francés, Charles Tellier (imagen izq.) , descubrió la forma de producir frío artificialmente. Fue a través del frío, entonce8, que la carne empezó a ser conservada y exportada, y lo que en 1879 era un experimento, tuvo luego una enorme significación dentro de la economía argentina.

La industria frigorífica se desarrolló en la Argentina en función del mercado europeo, principalmente el inglés. Desde la década del 70, los avances en las técnicas de refrigeración en los establecimientos y, sobre todo, en los barcos, posibilitaron la exportación ultramarina de carnes. Durante la década del ‘80 se instalaron en la Argentina los primeros frigoríficos: el de Eugenio Terrason, en San Nicolás, y elSansinena, en Avellaneda, ambos de capitales nacionales; The River Plate, en Campana, y Las Palmas, en Zárate, de capitales británicos. Estas cuatro empresas se repartieron el mercado de exportación a Inglaterra hasta 1902. En los años siguientes y hasta 1 907, las empresas inglesas tendieron a monopolizar ese mercado.

Los primeros embarques fueron sobre todo de carne ovina, que resistía mejor el traslado y se destinaba a una clientela de bajos recursos, mientras que el porcentaje de carne bovina congelada era poco significativo. Hasta 1900, el ganado que se exportaba a Inglaterra era principalmente ganado en pie. El cierre de las importaciones de ganado argentino por parte de Inglaterra, argumentando la existencia de aftosa, impulsó el desarrollo de la industria frigorífica y el incremento de las exportaciones de carne bovina congelada.

Muy pronto, la mayor demanda inglesa y los progresos técnicos que abarataron los costos del transporte permitieron aumentar las exportaciones de carne congelada, con lo que se llegó a superar a los EE.UU. como proveedor de carnes en el mercado londinense. Posteriormente, el retiro de ese país del mercado británico, a causa de su mayor consumo interno, llevó a los capitales norteamericanos a invertir en la industria frigorífica argentina.

El frigorífico Anglo instalado en Zárate. Los primeros frigoríficos fueron de capital británico. En 1882, E. Terrason construyó en San Nicolás de los Arroyos el primer frigorífico y al año siguiente se inició la exportación a Inglaterra de corderos congelados. En 1883, se estableció en Campana el segundo establecimiento frigorífico —perteneciente a la firma The River Plate Fresh Meat— que, en 1884, comenzó a elaborar carne vacuna congelada. En 18861, la firma James Nelson and Sons instaló en Ztírate el frigorífico Las Palmas. En 1885 se había instalado en Avellaneda la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas, integrada por capitales argentinos.

En 1907, la firma Swift adquirió el frigorífico The Plata Cold Storage, en Berisso y, al año siguiente, Swift, Armour y Morris compraron La Blanca, en Avellaneda. Los norteamericanos introdujeron innovaciones tecnológicas en el procesamiento de la carne, que consistían en su enfriamiento —chilled— a 0.ºC, lo que daba como resultado mayor calidad y precios más bajos que los de la carne congelada a 30ºC. Las exportaciones dechilled se incrementaron, alentadas por la mayor demanda inglesa. Por otra parte, como la carne enfriada requería animales con menos grasa, se promovió un mayor refinamiento y cuidado del ganado.

La llegada del capital norteamericano a la industria frigorífica alteró la distribución de los beneficios de las exportaciones de carne, ya que ingleses y norteamericanos debieron repartirse el mercado. Por lo tanto, acordaron cuotas de exportación y, operando en conjunto, desplazaron a los frigoríficos de origen nacional, que destinaron su producción al mercado local.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAObreros en el interior de un frigorífico preparando carnes para la exportación. Los años 1900, 1901 y 1902 constituyen lo que puede llamarse la edad de oro de la industria frigorífica.

Durante esos años, sólo trabajaban tres frigoríficos que contaban con tecnología todavía primitiva, pero debido a la abundancia de ganado disponible, imponían al estanciero los precios y se aseguraban los mayores beneficios.

Más tarde se instalaron frigoríficos de capitales estadounidenses y comenzaron a desarrollar el sistema del enfriado, que abrió al vacuno de calidad un mercado más amplio pero mucho más exigente.

LOS BUQUES FRIGORÍFICOS: Cuando el vacuno parecía marchar al ocaso irremediable, buenas noticias sacuden la opinión pública: se formaba una compañía francesa dispuesta a explotar el invento de Terrier, consistente en conservar las carnes frescas dentro de cámaras mantenidas a 0°C por una corriente de aire seco, enfriada por evaporación de éteres vínicos.

Le Frígorífique, el buque equipado para la prueba, llegó a Buenos Aires para la Navidad de 1876 con carne fresca de reses muertas en Rúan tres meses antes. Se ofreció un banquete a bordo con esas carnes, y aunque su gusto no fuera muy recomendable se habló entusiastamente del sistema. Creíase llegado el momento de la tan anhelada valorización vacuna.

La Sociedad Rural hizo una colecta que unida a una donación del gobierno bonaerense permitió comprar un lote de novillos y cederlos a la empresa para su viaje de retorno. No pensaban los estancieros en el ovino, aunque sí la empresa, que con fondos provenientes de los cueros y sebo del lote obsequiado adquirió 200 capones. Tras azarosa travesía e inconvenientes con las máquinas, el cargamento llegó en malas condiciones.

En 1877 arribó otro barco, El Paraguay, equipado según el procedimiento Carré-Julien de congelar a -30 °C, sistema que aseguraba mejor resultado en esa época de tan poca experiencia. Esta vez el consabido banquete a bordo fue más placentero, pues la carne no tenía mal sabor. Anticipando el futuro próximo, el buque congeló varios miles de carneros y sólo unas pocas reses vacunas; el cargamento llegó en perfecto estado y tuvo buenas ventas. Pero las sociedades francesas no llegaron a concretar sus propósitos, faltas quizás de un mercado amplio. En cambio, capitales ingleses desarrollaron el sistema, tan útil para proveer a Gran Bretaña de la carne que necesitaba, y lo aplicaron primero al comercio con Australia (1880) y luego con la Argentina.

Fácil de explicar, abstracción hecha de cualquier inconveniente o ventaja momentáneos, resulta el triunfo de! sistema Carré-Julien sobre el método Tellier. Este último equivale al enfriado (chilled beefl de hoy, cuya preparación y consumo exige buena técnica y alto grado de armonía entre los diversos sectores intervinientes, para lograr que el producto —con vida no superior al mes y medio y siempre en cámaras frigoríficas— pueda llegar al consumo en plazo tan perentorio.

El sistema triunfante, en cambio, congelaba la carne hasta convertirla en bloque de hielo que se mantiene indefinidamente mientras dure el frío; una vez suspendido éste, el descongelamiento es lento y asegura la conservación por varios días más. Aunque la carne congelada no pueda competir en presentación y gusto con la enfriada, sus otras ventajas la hicieron triunfar. Deberían pasar bastantes años para que resurgiera el sistema, con plantas industrializadoras y sistemas distributivos adecuados.

Tomado de Horado Giberti, investigador argentino contemporáneo, Historia económica de la ganadería argentina.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez

Francis Bacon Biografia del Filosofo Empirista Filosofo Renacentista

Biografía de Francis Bacon
Filósofo Renacentista Empirista

 Francis BaconFrancis Bacon (Londres 1561-1626) es el filósofo de la ciencia original, el primero que describió no sólo las ambiciones intelectuales características de la ciencia moderna, sino también las organizaciones donde ésta se desarrolla. Hombre brillante, socialmente ambicioso y arrogante, en su prolongada carrera pública Bacon ostentó altos cargos en la administración y escribió extensamente sobre los beneficios públicos de lo que ahora se calificaría como ciencia aplicada.

Hombre político sinuoso, pero extraordinario lógico, el autor del Novum organum no sólo se sublevó contra la dictadura de Aristóteles y de Santo Tomás, sino que, contraviniendo el método tradicional, propuso que hay que partir de los hechos para establecer principios generales, en lugar de pasar de los principios a los hechos.

Con una soberana claridad, denuncia las cuatro fuentes de errores que pueden desviar al científico, y, mediante sus tablas de ausencia, de presencia y de grados, indica la forma de clasificar los fenómenos que se presentan al observador. Este método lo empleó más tarde Stuart Mill, aunque ya desde el siglo XVII fue adoptado más o menos conscientemente por todos los investigadores.

En 1573 ingresó en el Trinity College de Cambridge. En 1576 comenzó a estudiar leyes en el Grays de Londres, estudios que suspendió para irse al extranjero como agregado del embajador sir Amyas Paulet. Regresa de Francia al saber de la muerte de su padre y reanuda sus estudios en derecho, literatura y diplomacia. En 1582 ejércela abogacía y llega a ser magistrado. Obtuvo, en 1584, un lugar en la Cámara de los Comunes, que mantuvo por treinta y seis años. Jacobo I lo nombró procurador general en 1607, fiscal de la Corona en 1613 y lord canciller en 1618, además, barón de Verulam y vizconde de Saint Albans.

Fue de los primeros en desechar la escolástica medieval como método de investigación, y propuso el propio.

Como su contemporáneo Descartes, Bacon describió un método científico que puso en suspenso la mayoría de las creencias tradicionales en favor del proyecto de establecer una comprensión del mundo nueva y más amplia.

A diferencia de Descartes, la ciencia de Bacon se basaba en meticulosas observaciones y experimentos e implicaba la cooperación con numerosos científicos. La primera etapa del proyecto de Bacon consistía en reunir grandes cantidades de datos mediante la observación directa y sin prejuicios de todo tipo de cuestiones.

A continuación, se filtraban los datos para evitar errores y absurdos, pese a lo que aún continuarían estando poco elaborados. El siguiente paso consistía en formular hipótesis de leyes generales que explicaran los datos obtenidos. Bacon pensó que se debería buscar un número limitado de características básicas, de modo que las leyes hipotéticas cubrieran todas las combinaciones posibles de dichas características. En este punto se corría el riesgo de que uno se dejara influir por creencias irracionales, de modo que era preciso protegerse de ellas.

En Cambridge, sus estudios de las diversas ciencias le llevaron a la conclusión de que los métodos empleados y los resultados obtenidos eran erróneos. Su reverencia por Aristóteles, del que, a pesar de todo, no parecía tener excesivo conocimiento, contrastaba con su desapego por la filosofía aristotélica. A su juicio, la filosofía precisaba de un verdadero propósito y nuevos métodos para alcanzar ese propósito. Con el primer germen de la idea que le consagraría, Bacon abandonó la universidad.

Bacon agrupó estas influencias en las cuatro clases de ídolos: ídolos de la tribu (errores e ilusiones naturales para el ser humano); ídolos del cuarto de trabajo (énfasis exagerado en las propias experiencias); ídolos del mercado (asumir que distintas personas usan las mismas palabras para describir las mismas cosas); e ídolos del teatro (ideas que desorientan presentadas por los sistemas filosóficos). En cuanto se tuviera la hipótesis, se debería contrastar con los datos existentes. Silos datos no permitieron encontrar pruebas determinantes, podrían obtenerse realizando un «experimento crucial». Esto permitiría comprobar directamente las implicaciones de las hipótesis competidoras, lo que indicaría cuál es correcta.

La observación es la base de las ciencias experimentales; abre el camino a inducciones fecundas que determinan la formación de las grandes leyes científicas. Eso no obstante, las experiencias no se hacen al azar y los científicos actuaban en conformidad con un código de la investigación. Este código, que vale tanto para la física como para las demás disciplinas, fue formulado por el canciller Francis Bacon (1561-1626).

Muchos aspectos de esta metodología encajan perfectamente con la estructura de las ciencias biológica y física, que luego hicieron uso de ella. En concreto, la idea de manipular la naturaleza para producir pruebas que no podrían obtenerse por simple observación es crucial para el método científico. Otros de los elementos propuestos por Bacon parecen hoy bastante inocentes, en particular la idea de que es posible formular un con junto de hipótesis suficientemente rico para cubrir todas las posibles leyes reales, y bastante simple para descubrir la verdad por una sencilla eliminación le las hipótesis propuestas que no encajen con los datos.

Los científicos deben de ser ante todo escépticos y no aceptar explicaciones que no se puedan probar por la observación y la experiencia sensible (empirismo).

La más sabia de las sugerencias de Bacon acaso sea la de que, para entender la naturaleza, es preciso coordinar el trabajo de muchos investigadores, algunos de los cuales reunirán información y otros se dedicarán a sistematizarla. Bacon se daba cuenta de que éste era un empeño costoso, por lo que trató de interesar a las autoridades de su época para que sufragasen los gastos de lo que hoy se denominan asociaciones científicas e institutos de investigación. Al fracasar trató de financiarlos él mismo.

Cuando murió en 1626, Bacon había caído en desgracia por aceptar un soborno en su cargo de juez; desde el principio de la historia de la ciencia, la necesidad de apoyo económico llevó a quienes la practicaban a adoptar medidas desesperadas.

AMPLIACIÓN DE SU BIOGRAFÍA…

Francisco Bacon. — Barón de Verulam, vivió de 1561 a 1626. Nació en Londres y estudió en el Colegio de la Trinidad de Cambridge. Combatió el método aristotélico, cuya filosofía sólo la estimaba apta para las disputas y estéril para la producción de obras prácticas.

Según él, el verdadero camino para encontrar la verdad estaba en la experimentación, seguida de la inducción. Negó el valor de la conjetura y de la hipótesis. Consideró la Matemática como ciencia auxiliar de la Física y a la Astronomía como dependiente de las dos citadas ciencias. Según su criterio, la religión no debe mezclarse con la Ciencia, ni ésta inmiscuirse en aquélla. Escribió varias obras sobre diversos temas, exponiendo en ellas sus doctrinas.

Citaremos sólo las tituladas Novum Organum Scientiarum (Nuevo órgano de las ciencias), De dignitate el augmentis scientiarum (Adelantamiento de las Ciencias), que forman parte de su gran tratado Instauratio Magna (Magna Restauración), en las que propugnaba el método inductivo. Fue uno de los detractores de la concepción astronómica de Copérnico.

Ni los altos puestos desempeñados, ni la publicación de los Ensayos le proporcionaron bienestar económico; hallóse siempre en una situación financiera precaria y contraía deudas usurarias para satisfacer su sed de lujo y grandeza.

En 1598, Bacon, no pudiendo hacer frente a una deuda contraída, fue arrestado a raíz de un juicio iniciado por un usurero; el asunto se arregló pronto, y Bacon, reintegrado a su puesto, volvió a la Cámara de los Comunes. Un nuevo adelanto en su carrera política fue influido por un hecho que tuvo gran resonancia: el proceso del joven y célebre conde de Essex tuvo que comparecer ante la Cámara de los Comunes bajo la inculpación de complotar contra la reina.

Entre los acusadores más encarnizados del conde, que fue condenado a muerte, figuró Bacon, a pesar de haber tenido en él un verdadero amigo y un mecenas generoso. Esta actitud, que a muchos les pareció incalificable, le valió en cambio la estima y buena voluntad de la reina, quien le encargó que hiciera la apología de esa condena. Evidentemente, esta apología no fue acogida en forma favorable por todo el mundo y la mayoría condenaba al autor, que había traicionado a un viejo amigo.

La buena voluntad de la corte, que Bacon había conseguido en esta ocasión, no le faltó ni aun cuando falleció la reina Isabel en 1603; su sucesor, Jacobo I, lo colmó con grandes honores, y al año siguiente, como era lógico, llegó al más alto puesto del Estado. No sólo fue Guardián de los Sellos, como su padre, sino también lord canciller. En 1618 recibió el título de lord barón de Verulam, y en 1621 fue nombrado vizconde de Saint-Alban.

Había sabido adoptar una actitud obsequiosa hacia el nuevo soberano y comprendido que era necesario aprobar los planes de Jacobo I y defender fielmente su programa de política interna contra la oposición continua de la Cámara de los Lores.

En la política extranjera del rey le aconsejaba imitar los métodos empleados por la reina Isabel, pero sin contradecir nunca las decisiones del monarca. Jacobo I y Bacon habían, por lo pronto, comprendido que el gobierno absoluto no serviría para resolver la crisis interna del reino y que agravaría elconflicto entre el pueblo y el soberano.

En el año 1621 el Parlamento, colocado del lado del pueblo, le demostró claramente su descontento al rey, denunciando al mismo tiempo un gran número de abusos de parte del tribunal de la corte, que parecía actuar bajo la influencia de elementos corrompidos.

Se llevó a cabo una investigación ordenada por los Comunes y se estableció la culpabilidad de Bacon, quien fue acusado de corrupción y abuso del poder. Francisco Bacon estaba en cama enfermo cuando se enteró del resultado de la encuesta; la notificación contenía también la nómina de los jefes de la acusación y se otorgaba un plazo de cinco días para presentar su defensa. Bacon no podía defenderse contra una acusación tan precisa y se reconoció culpable, confirmando las conclusiones de la comisión acusadora y sometiéndose a la clemencia de los jueces.

Las sanciones contra él fueron graves: …se le impuso una multa de 40.000 libras y se lo condenó a ser encerrado en la Torre de Londres; además, durante cierto tiempo quedaba interdicto para ocupar cargos públicos.

Jacobo I fue muy generoso con él: su multa le fue condonada y no permaneció en la prisión más que unos días. Recuperó su libertad con la autorización de residir en Londres, beneficiándose también con una pensión.

Obligado a abandonar la política, Bacon se consagró de nuevo a sus estudios, a los cuales había dedicado tanto tiempo en su juventud, y aplicó todo su tiempo a las Ciencias de la Naturaleza. Esta afición fue justamente la causante de su muerte. Un día que excursionaba por las afueras de Londres, tratando de comprobar si la nieve podía preservar aun cuerpo de la putrefacción, se expuso a^una temperatura rigurosa y contrajo una neumonía, muriendo algunas semanas más tarde, el 9 de abril de 1626.

Si bien en el transcurso de los siglos su conducta moral ha sido con derecho muy discutida, su fama como filósofo, empero, ha permanecido inalterada. Esto constituye la confirmación de un hecho: ciencia y moral no coinciden forzosamente en una conciencia.

Se había propuesto escribir una vasta enciclopedia científica, tratada y expuesta según su nuevo método. Esta obra, de acuerdo con su plan primitivo, debía tener seis volúmenes. Escribió sin embargo sólo dos de ellos, de los cuales uno, el Novum organum, no es otra cosa que la exposición comentada de su método. La palabra novum manifiesta claramente la intención hostil respecto del Organon, que tiene por base la lógica silogística aristoteliana.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Francisco Bacon –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft