Crònica Negra de la Historia

Biografia de Jesse James Asaltante de Bancos y Trenes

RESUMEN DE LA VIDA DEL FAMOSO ASALTANTE AMERICANO: JESSE JAMES

El mayor mito de la historia del oeste americano , Jesse W. James (1847-1882), famoso asaltante  de bancos y trenes estadounidense, cuya fama sobrepasó las fronteras americanas para convertirse en uno de los proscripto mas conocidos del mundo. Murió como vivió, siempre al límite, traicionado por uno de sus hombres. Sentencia: Asesinado por Robert Ford, uno de sus lugartenientes.

Jesse James

James nació el 5 de septiembre de 1847 en el condado de Clay (Missouri). Fue el segundo hijo de Robert y Zerelda. Cuando James era muy pequeño su padre se fue en busca de oro a California y jamas regresó.Su madre se casó dos veces más y aumentó la familia a siete hermanos. Ya adolescente, en plena Guerra Civil Americana,  se sumó a un grupo ede guerrilleros confederados de Clarke Quantrill. Se alistó junto a su hermano mayor Frank, y se dedicaron a combatir a los yankee y a robar bancos.

Su aspecto físico era de una figura flaca y desgarbado, jamas podría uno pensar que dentro de ese cuerpo raquítico se escondía una persona valiente de un caracter agresivo y temerario.

Terminada la guerra en 1865, se prometió un perdón a los combatientes del Sur, y su grupo decidió presentarse a solicitarlo, pero era una trampa artera, pues fueron recibidos a balazos, en donde una bala perforó el pulmón de James. Pronto fue atendido por su prima Zerelda,  quien lo cuidó con tanto cariño, que nació un profundo amor entre ellos, para casarse en 1874.

Jesse dolido por la traición, forma una nueva banda  con los hermanos Thomas, Jim, John y Bob, de apeliido Younger, y de esta manera comenzaba la mítica la trayectoria de la banda de delincuentes más famosa de la historia americana. Su primera gran proeza fue el asalto el 13 de febreo de 1866 al Commercial Bank de Liberty (Missouri) en el que robaron cincuenta y ocho mil dólares. A partir de entonces, los asaltos fueron haciéndose más frecuentes y violentos, con el joven Jesse erigido como el auténtico jefe de la banda por su crueldad y su capacidad de mando.

El atraco a trenes se inicia a partir de 1873, cuando observan que debido a vulneralidad en seguridad y a la vez la facilidad para escapar rapidamente por las grandes extensiones del suelo americano. A corto plazo la compañia de ferrocarill, contrata una agencia de seguridad, para evitar nuevos asaltos y comienza así una guerra particular con la famosa Agencia de Detectives Pinkerton de Chicago. En el avance de la investigación, la agencia en unos de sus embestidas a la granja de la banda, asesinan al hermano menor de Jesse,  Archie de solo nueve años.

Siempre se recuerda el intento de asalto al banco First National Bank de Northfield (Minnesota) , un 7 de septiembre de 1876, cuando la policía local alcanza a reaccionar con celeridad y se produce un enfrentamiento sangriento en donde a excepción de Jesse y su hermano Frank, son todos los miembros capturados o asesinados, la banda quedó casi desbaratada, al punto que los dos hermanos se retiraron a Tennessee, donde vivieron tres años sin meterse en líos. Pero a Jesse le aburría la vida «tranquila», por lo que en 1879 volvió a formar una banda y retornó a los atracos a bancos y trenes.

En el año 1881, Frank decide cambiar de vida y retirarse de la vida delictiva, y ascienden a subalternos de Jesse,  los hermanos Ford, Robert y Charles. La vida del bandido día a día le era mas complicada, pues de había armado toda una red de control policial para capturarlo, poniendo además un precio de 10.000 dólares a su cabeza, cifra que para la época era mucho dinero y mucha gente estaba al tanto de su búsqueda.

A fines de 1881 traslada a su mujer y a sus dos hijos a Saint Joseph (Missouri), donde vivió escondido y recluído pues no se podía fiar de nadie, cualquiera podía traicionarlo, y asi fue, porque en 1883 es asesinado por la espalda, con un tiro en la nuca,  cuando estaba sobre una silla colgando un cuadro en un salon. El sicario fue su lugarteniente (pariente lejano) Robert Ford, sobornado por el Gobernador de Missouri, Thomas T. Crittenden,

Respecto a su hermano Frank, la opinión pública estadounidense lo trató como a un héroe y fue absuelto en dos ocasiones; murió en 1915 en su granja de Missouri.

Fuente Consultadas:
Mala Gente de Miguel Ángel Linares
Enciclopedia ENCARTA Microsoft

Historia de la Famila Sforza en Italia Francisco y Ludovico

Historia de la Famila Sforza en Italia 

De simples mercenarios a príncipes gobernantes: éste fue el espectacular camino seguido por los Sforza. Con ellos, Milán llegó a ser uno de los centros clave del gran Renacimiento italiano.

La familia Sforza  gobernó Milán desde 1450 hasta 1535. Muzio (o Giacomo) Attendolo (1369-1424) de origen campesino, que se convirtió en un condotiero con éxito y adoptó el apellido de Sforza , fundó la familia.

Participó en la defensa de Milán, Florencia y otros estados italianos y acabó al servicio de Nápoles.

Su hijo, Francisco I Sforza, sirvió a la familia Visconti de Milán y se casó con la hija del duque; consiguió el control de la ciudad y obtuvo el título ducal en 1450. Le sucedieron dos de sus hijos, Galeazzo Maria y Ludovico.

Según cuenta la leyenda, una tarde de 1384 una banda de soldados mercenarios en busca de reclutas se acercó al joven Muzio Attendolo, que se hallaba trabajando en la pequeña granja familiar.

Tomando un hacha, el muchacho declaró que la arrojaría a un roble próximo: si se clavaba allí, se marcharía con ellos. El hacha se clavó y Muzio se embarcó en una carrera militar que elevaría a su familia desde la oscuridad a la fama como una de las dinastías preeminentes de la Italia renacentista.

En vez de mantener ejércitos permanentes para librar las guerras casi perpetuas que sostenían los unos contra los otros, los estados italianos del siglo XV contrataban soldados profesionales llamados condottieri.

El sistema suponía una gama ilimitada de oportunidades de prosperar para los condottieri más audaces, y muchos de ellos llegaron a establecerse como señores independientes de un feudo o distrito, ya por conquista directa o como pago por sus servicios.

La carrera de Muzio y la de sus dos hijos, Francesco y Alessandro, fue en todo similar a la de muchos de aquellos soldados de fortuna.

Muzio sirvió por espacio de unos quince años bajo el famoso caudillo de condottieri Alberico da Barbiano, a quien impresionó tanto el enorme vigor del muchacho que le apodó «Sforza» (fuerza). Después, Muzio pasó a mandar sus propios mercenarios, contratando sus servicios independientemente con diversos señores y convirtiéndose muy pronto en un general de renombre en toda Italia.

Pero sus adquisiciones territoriales se limitaron a algunas tierras en la Romagna (entre ellas su Cotignola natal) y Nápoles; serían sus dos hijos, Francesco y Alessandro, quienes alcanzasen la dignidad de príncipes.

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Milán se convirtió bajo Francesco y Ludovico en un célebre centro cultural. Esta pintura representa a Bernardino de Treviso presentando a Ludovico su comentario sobre la Meteorológica de Aristóteles.

Roma y Milán

Al morir su padre ahogado en 1424, Francesco le sucedió en el mando y en el dominio de sus tierras, y junto con su hermano Alessandro consagró sus energías a arrebatar territorios a los Estados papales.

En 1433 se ganó el señorío de la Marca de El joven duque Gian Galeazzo leyendo a Cicerón. Confiado y sencillo, su muerte en 1495 allanó el camino para la proclamación de Ludovico como duque en su lugar.

Ancona al servicio del duque de Milán, y en 1445 financió la compra de Pesaro para Alessandro, cuyos sucesores la retuvieron hasta 1512.

Francesco gobernó concienzudamente la Marca, pero el territorio sufría los constantes ataques que promovía el papa Eugenio IV, parcialmente despojado por sus conquistas. Tras dieciséis años de precario dominio, Francesco se vio obligado a reconocer su pérdida.

Sin embargo, por entonces, sus ambiciones se orientaban ya hacia el ducado de Milán. Había servido alternativamente a favor y en contra de su duque, Filippo Maria Visconti, en las incesantes guerras entre Milán y Venecia. Durante un período de reconciliación, en 1433, se prometió en matrimonio a la hija de Visconti, Bianca Maria.

La dote propuesta incluía la sucesión de Sforza al ducado; ocho años más tarde se celebraban los desposorios.

En 1447 se extinguía la línea directa masculina de los Visconti con la muerte de Filippo Maria, pero al proclamar los ciudadanos la república milanesa, Sforza vio denegado su derecho a la sucesión.

Ahora bien, la interminable guerra con Venecia hacía indispensables sus servicios como comandante de las fuerzas milanesas, pero sus dominios en el Estado se reducían a tres ciudades.

Al no compaginar el logro de su mayor ambición con el servicio de la república, se relevó de su obediencia y puso sitio a la ciudad.

Con una doblez típica de la política del Renacimiento, Milán y Venecia hicieron las paces a espaldas de Sforza, pero el sitiador se mantuvo inquebrantable.

En febrero de 1450, los habitantes derrocaron la república e invitaron a Sforza a convertirse en su duque.

Francesco ocupaba ahora la posición más alta que jamás alcanzara condottiero alguno.

Indiscutiblemente superior a cualquiera de ellos, había heredado el talento militar de su padre, pero además poseía unas dotes como hombre de estado que éste nunca había tenido.

En política exterior reconocía que las constantes disensiones entre los Estados italianos estaban provocando una intervención por parte de las grandes potencias europeas; así pues, promovió con éxito la alianza de los cinco estados principales para mantener un equilibrio de poder en el país.

Mantenía amistad personal íntima con Cósimo de Médicis, de Florencia, y con Luis XI de Francia.

En cuanto a política interior, su gobierno, aunque despótico, acrecentó la prosperidad del ducado y el bienestar de sus ciudadanos. Construyó conducciones de agua, suprimió los abusos financieros y emprendió muchos proyectos constructivos, entre ellos un hospital y un castillo.

A pesar de sus triunfos, Francesco estaba siempre dispuesto a oír personalmente las quejas de sus súbditos.

Manos blancas

Al morir el duque en 1466 dejaba varios herederos varones. Ascanio (1455-1505) fue cardenal y diplomático de influencia en los asuntos del Papado y de Milán. Otros dos Galeazzo Maria y Ludovico «el Moro» ocuparon sucesivamente el trono del ducado.

Asegurada la paz exterior gracias a la política extranjera de Francesco, los diez años de reinado de Galeazzo Maria fueron un período de opresión para los milaneses.

El nuevo duque era totalmente distinto a su padre en carácter: vanidoso —se enorgullecía de la blancura de sus manos—, testa rudo, disoluto y extravagante.

Impuso un despotismo cruel y arbitrario, y con frecuen cia promulgaba leyes tan absurdas como la que prohibía al pueblo de Pavía «bailar después de la una de la madrugada bajo pena de muerte».

Sin embargo, hubo dos factores que mitigaron en parte la dureza de su gobierno. En primer lugar, continuó y amplió las políticas extranjera y económica de su padre, introduciendo nuevos productos agrícolas, como el arroz, y fomentando el comercio, principal fuente de riqueza de Milán.

En segundo lugar, fue bajo su reinado cuando alcanzó renombre la corte milanesa por su esplendor y sus artistas; las exóticas diversiones allí organizadas maravillaron a toda Italia.

Naturalmente, era el pueblo, agobiado por pesados.impuestos, quien tenía que soportar el coste de tal mecenazgo y tal lujo. Aún así, el asesinato de Galeazzo en 1476 no provocó el alzamiento popular que habían previsto los conjurados, y la sucesión de su hijo de siete años, Gian Galeazzo, fue pacífica.

Nominalmente ejercía la regencia la madre de Gian Galeazzo, Bona de Saboya, pero el poder efectivo estaba en manos del antiguo secretario de Francesco, Cicco Simonetta.

No es de extrañar que se horrorizase al descubrir que Bona había llegado a un pacto con el más ambicioso de los hermanos de Galeazzo Maria, Ludovico. «Muy Ilustrísima duquesa: yo perderé mi cabeza y vos, a su debido tiempo, vuestro Estado.»

Tal fue su profecía, que se haría realidad muy en breve. Simonetta fue ejecutado y Bona forzada a firmar un documento por el que entregaba la tutela del muchacho a Ludovico, quien empezó a ejercer una patética dominación sobre el duque nominal.

«El Moro»

Ludovico, cuarto hijo de Francesco y Bianca Maria, había nacido en 1451. Le bautizaron con los nombres de Ludovico Maurus, y aunque más tarde se le cambió el segundo nombre, siempre habría de conservar ya el sobrenombre de «el Moro».

En general, es la corte milanesa de Ludovico la que más íntimamente se suele relacionar al nombre de los Sforza.

En ella fue figura predominante su esposa, Beatrice d’Este, con la que se había casado en 1491. Era una mujer enérgica y vivaracha, y bajo su dirección la vida cortesana alcanzó cumbres de gracia y de ingenio, con una ronda constante de bailes, mascaradas y partidas de caza.

Compartía el interés de su marido por la literatura y el arte y contrató a una serie de artistas —a quienes no siempre se pagó— para realizar muchos y diversos proyectos. Leonardo da Vinci y Bramante ejecutaron algunas de sus mejores obras bajo el patrocinio del Moro; durante aquel período pintó Leonardo su célebre fresco La última Cena.

El Moro tenía dotes para la administraron y le preocupaba el bienestar social de ms subditos. Introdujo medidas para prevenir la peste, creó una granja modelo según normas científicas y económicas, fomentó la enseñanza y se tomó el mayor interés por los planes de Leonardo para una nueva ciudad en la que imperasen la luz y el aire.

Milán era por entonces uno de los Estados más ricos de Europa.

Pero el derroche de la corte y el coste de las guerras en las que se vio implicado el Moro obstaculizaron seriamente la realización de muchos de sus proyectos, y sus beneficios sobre la población quedaron anulados por los impuestos subsiguientes.

El hecho más notable de la carrera del Moro fue su pacto con Carlos VIII de Francia en 1494, pues en el largo período de intervención extranjera que sobrevino los Estados Italianos quedaron reducidos a meros peones en las rivalidades de las grandes potencias. Paradójicamente, la funesta alianza fue consecuencia del principal objetivo político de Ludovico: el mantenimiento de la autoridad que tan turbiamente había conseguido.

Su sobrina Caterina le había advertido ya que los Estados se defienden con hechos y no con palabras, y la historia de los Sforza testimoniaba bien a las claras la veracidad de esta máxima.

Pero Ludovico no era un soldado: vacilante y supersticioso en sus actos, creía firmemente que, con una cínica diplomacia, podría manipular a los poderes de Europa y de Italia para conseguir su deseo de retener el dominio del ducado.

La alianza con Francia derivaba de su temor a una inminente invasión desde Napóles. Gian Galeazzo había contraído matrimonio en 1489 con Isabel de Aragón, nieta del rey de Napóles, que se aprestaba a respaldar sus derechos.

Al apoyar las pretensiones francesas sobre Napóles, Ludovico trataba de lanzar a dicho reino a una guerra que le apartase de sus intenciones, pero al hacerlo establecía un precedente fatal, ya que Francia tenía pretensiones igualmente sólidas sobre Milán en la persona del Delfín, el futuro Luis XII, que era nieto de un Visconti.

Mientras tanto se produjeron otros dos acontecimientos que parecieron asentar a Ludovico aún más firmemente en el poder. Primero llegó a un acuerdo secreto con el heredero del imperio alemán, Maximiliano, concertando su matrimonio con una esforza como compensación por investirle a él duque de Milán.

Más tarde, en 1495, moría Gian Galeazzo; aunque en general se suele creer que fue el propio Ludovico quien envenenó a su sobrino, no parece muy probable que así fuese, ya que era físicamente cobarde y rehuía el inflingir dolor a otros siempre que podía evitarlo.

Como resultado, los milaneses proclamaron duque a Ludovico y Maximiliano le invistió con el ducado en 1495. Por fin había un Sforza con derechos legales sobre sus dominios, además de la aceptación popular y el reconocimiento de los demás Estados italianos.

El fin de los Sforza

Sin embargo, la forzada legalidad del gobierno de Sforza no detuvo al nuevo rey de Francia, Luis XII, que renovó con mayor ímpetu sus pretensiones sobre Milán. En 1498 invadían el ducado las fuerzas francesas, venecianas y papales coaligadas, y Ludovico tuvo que huir a Alemania.

Allí logró reunir un ejército de suizos y regresó para reconquistar su ducado. Entró triunfalmente en Milán, pero los suizos le abandonaron en la batalla de Novaro y los franceses le hicieron prisionero. Murió en 1508.

A pesar de la derrota de Ludovico, el nombre de Sforza tenía todavía tanto prestigio entre los milaneses que aún habría dos de ellos que gobernasen como duques.

Ambos eran hijos de Ludovico y Beatrice, y ambos fueron meras marionetas en manos de los poderes extranjeros.

Los suizos, vitalmente interesados en Milán como salida comercial y fuente de suministros alimenticios, expulsaron a los franceses en 1512 y entronizaron a Massimiliano como duque.

Sin embargo, transcurridos tres años les expulsaría a su vez el nuevo rey de Francia, Francisco I.

Massimiliano renunció a sus derechos. Carlos V, emperador de Alemania, y los demás enemigos del poder francés, se volvieron entonces a su hermano Francesco como figurón para sus designios sobre Italia.

Aún así, Francesco tuvo que ser restaurado al ducado por tres veces. Murió sin herederos en 1535 y Milán terminó de perder lo que aún le quedaba de independencia, pasando a formar parte del imperio alemán.

Los Sforza personificaron en sus diversos miembros las cualidades esenciales del Renacimiento. Francesco I fue ejemplo supremo del condottiero de éxito del prime: Renacimiento, del triunfo del talento natura! y del poder de la espada sin necesidad de títulos legales ni alta cuna; personificó el espíritu del individualismo. Ludovico y Ascanio fueron mecenas cultivados, diplomaticos y teóricos del arte de gobernar; Galeazo Maria, el macabro tirano, no fue mencenas representativo de su época.

Si hay que señalar un rasgo ininterrumpido a lo largo de los ochenta y cinco añc; de gobierno de los Sforza, es el deseo de legitimar y perpetuar el ducado que habían obtenido.

Hasta 1495 sólo les sostenía el clamor popular, pero en la Italia de siglo XV eso era ya título suficiente, con: lo demuestra la inefectividad de los nombramientos imperiales para el ducado en 1495.

En la práctica, el gobierno de los Sforza se mantuvo gracias a su política exterior.

Francesco I y Galeazzo Maria conservaron cieña estabilidad en Italia tratando en todo memento de mantener alejados a los extranjeros y de proteger su ducado, tan vulnerable estratégicamente.

Pero los resultados de la alianza francesa demuestran cuan equivocado estaba Ludovico al confiar en su propia capacidad para mantenerse como duque con las sinuosas artes de la diplomacia.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber  – La Evolución Social –  Tomo II – La Familia Sforza – Editorial Ediciones Cisplatinas S.A.

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Entre septiembre y noviembre de 1888 un asesino mató y mutiló salvajemente a cinco prostitutas en el empobrecido East End londinense. De identidad desconocida, la prensa lo convirtió en una leyenda que aun continua. Jack El Destripador, no fue el primer asesino en serie de la historia, pero sin dudas fue el primero en alcanzar unos niveles de semejante fama mundial ,en donde diarios de lugares tan alejados como México, y Nueva Zelanda, hablaban de sus crímenes.

¿Porque tanta fascinación?. Resulta difícil decir que ha sido, pero muchos coinciden en que el nombre ha creado el inicio de toda esta polémica e intrigante historia que lleva mas de un siglo de antigüedad. Para otros fue los detalles escabrosos, ampliamente difundidos por periódicos, acerca de como atacaba y descuartizaba a sus víctimas, mutilando y arrancando sus órganos «íntimos».

Jack el destripador

¿Fue Jack el Destripdor una mujer?
Ya en tiempos de los asesinatos de Whitechapel, sobre todo tras la carnicería hecha a Mary Kelly, se oyó hablar entre la policía de que Jack el Destripador podía ser una mujer. El testimonio de una vecina llamada Caroline Maxwell, que no fue incluido en ningún informe, resulte) determinante para que el inspector jefe Abberline se acercara a su colega Thomas Dutton diciéndole: «¿No crees que este caso podría ser el de Jill la Destripadora en vez de Jack el Destripador?».

En 1939, William Stewart escribió un libro con una nueva teoría basada en aquella suposición policial. Según él, Jill era una mujer de mediana edad, especialista en provocar abortos, que había sido denunciada a la policía por otra mujer a la que ayudó a abortar. Aquella traición femenina, por la que pasó un tiempo entre rejas, le hizo despertar un sentimiento de venganza contra las personas de su propio sexo, especialmente prostitutas, que eran sus mejores dientas.

Stewart creyó que Jill se llamaba en realidad Mary Pearcy, ahorcada en 1890 por haber acuchillado y degollado a la mujer de su amante y a su hijo. Medio siglo antes, Arthur Conan Doyle, el célebre creador del investigador Sherlock Holmes, también había advertido a la policía sobre la hipótesis de que el asesino de Whitechapel podía ir vestido con ropa de mujer para evitar sospechas y así escapar sin problemas. Adelantó incluso que se podía tratar de una comadrona, en cuyo caso ni la existencia de manchas de sangre en sus ropas ni su presencia a altas horas de la noche habrían resultado sospechosas.

¿Fue Jack el destripador, un primo de Virgia Woolf?
En su obra Cláreme: He was Jack theRipper?, publicada en 1972 y dedicada a la vida del duque de Clarence, el novelista Michael Harrison, cultor del género criminal y fantástico, puso a James Stephen (1859-1892) en el ojo del huracán. El duque no era otro que el príncipe Albert Víctor, nieto de la reina Victoria, heredero de la corona. Por su parte, Stephen fue un brillante historiador, periodista y poeta, educado en Eaton y Cambridge, y primo de la escritora Virgina Woolf, a quien se encargó la tutela de su alteza en el verano de 1883.

Según Harrison, autor de pastiches de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, el tutor cayó enamorado del príncipe, pero este prefería andar con prostitutas, lo que provocó un ataque de celos y la transformación de Stephen en el Destripador. Harrison basó su teoría en la similitud entre la letra de Stephen y la de la carta Desde el infierno, considerada durante tiempo la más auténtica de las misivas del Destripador.

¿Influyó la Luna en los crímenes?
En agosto de 1895, durante un congreso de medicina forense celebrado en Nueva York, el reputado alienista -nombre que recibían los psiquiatras antes de la consagración de esta disciplina médica- británico Lyttleton Stewart Forbes Winslow postuló la teoría de la influencia de la Luna como el agente que impulsó a Jack el Destripador a cometer los asesinatos. Explicó que estos habían ocurrido mientras el satélite atravesaba las fases de luna nueva o de cuarto menguante. Además, aventuró que el asesino debía ser un aplicado estudiante de medicina, miembro de una respetable familia, delgado, de tez pálida, cabellos claros, ojos azules y de aspecto irreprochable. Forbes añadió también un retrato psicológico.

Se trataría de un joven desorientado, de dogmáticas creencias religiosas -que asistía puntualmente a los oficios matinales de la catedral de San Pablo-, persuadido de estar llamado a cumplir una misión aniquiladora, que obedecía a un programa de moralización y saneamiento social encargado por Dios y que le impulsaba a cometer las masacres en los cuerpos de las prostitutas.

¿Hubo Más de un Asesino?
Esta es una hipótesis que, aunque poco probable, no se ha descartado. De hecho, aunque se adjudican a Jack por lo menos cinco de los once asesinatos que se registraron en el East End entre 1888 y 1891, ni los propios «destripólogos» se ponen de acuerdo en cuáles de ellos son realmente obra del más famoso asesino de la historia .del Reino Unido. La inmensa mayoría acepta que de los cinco asesinatos «canónicos» hay al menos tres que responden sin duda al modus operandi de Jack el Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes. Además, en la actualidad se tiende a incluir a Martha Tabram entre las más que probables primeras víctimas del «monstruo de White-chapel».

Esta indefinición ha permitido sugerir que la atroz secuencia de homicidios se debió a una singular «epidemia» de imitadores, fomentada por el clima de histeria suscitado por la prensa, que hizo circular interesadas versiones sobre la forma en que se cometieron los asesinatos. Fuere como fuere, está probado que tras el asesinato de Mary Kelly hubo otros homicidas que intentaron imitar las formas del Destripador. No obstante, crímenes como el «doble evento» son difícilmente atribuibles al hecho casual de que dos asesinos desconocidos entre sí coincidieran en la misma noche para salir a matar a dos prostitutas. Pero…

¿Procedía el destripador de EE.UU.?
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), mundialmente famoso por sus historias del detective Sherlock Holmes, aconsejó a la policía londinense que buscara a Jack el Destripador en Estados Unidos. Dijo que había llegado a esta conclusión después de la lectura de la primera carta enviada a la Central News Agency por el asesino, donde aparecían algunas expresiones propias del inglés estadounidense. De hecho, el célebre escritor no fue el único en sospechar de la pista estadounidense.

En 1993, el escritor y «destripólogo» Stewart Evans hizo pública una carta del inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres John G. Little-child, fechada en septiembre de 1913 y dirigida a George R. Sims, periodista, en la que, al tiempo que revelaba la identidad del reportero que había escrito la carta Querido Jefe, atribuida al asesino de Whi-techapel, admitía que Scot-land Yard había sospechado de un curandero, aventurero y misógino estadounidense de origen irlandés llamado Francis Tumblety, entre cuyas extravagantes costumbres estaba la de coleccionar úteros de mujer.

La sospecha debió ser fundamentada porque Scotland Yard envió a un experimentado inspector, Walter Andrews, a Estados Unidos para pedir la extradición de Tumblety, detenido en Nueva York. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, no satisficieron la petición británica al estimar que no había pruebas suficientes que incriminaran al detenido con los asesinatos de Whitechapel.

¿El Asesino pudo haber sido un policía?
Nada menos que Frederick Abberline, inspector jefe de la Policía Metropolitana en 1888, mereció ser considerado el Destripador por un «destripólogo» español, José Luis Abad, especialista en grafología, en su libro Jack el Destripador, el asesino más inteligente de la historia (2011).

Abberline, que se retiró en 1892 para acabar su carrera trabajando en la delegación europea de la famosa agencia estadounidense de detectives Pinkerton, tenía al clásico envenenador George Chapman, ejecutado en 1903, por principal sospechoso. Pero Abad, en base a sus propios exámenes grafológicos, sostiene que Abberline era el célebre asesino.

No obstante, las sospechas de que Jack el Destripador fuera un policía también recaen sobre otros agentes de la ley como el sargento Eugene Charles Bradshaw, quien participó en todas las investigaciones de los asesinatos. Miembro de la logia masónica Príncipe Leopoldo, que celebró asambleas las noches de los asesinatos.

¿El cadaver de Miller´s Court era el de Mary Kelly?
De los cinco asesinatos canónicos de Jack el Destripador, el que menos se ajusta al patrón de los anteriores es el de Mary Kelly. La víctima no solo era mucho más joven que las otras cuatro desafortunadas, sino también más alta y fuerte. El homicidio ocurrió en el interior de una vivienda y no en la vía pública. Ni siquiera la influencia lunar fue la misma, puesto que el 9 de noviembre de 1888 el astro avanzaba hacia el cuarto creciente y no estaba en luna nueva o cuarto menguante como ocurrió con los cuatro asesinatos precedentes. Además de los factores ambientales, tampoco la biografía de Mary Kelly es precisa.

La mayoría de los datos fueron suministrados a la policía por Joseph Barnett, el hombre de 30 años que convivía con ella y que también nutrió la lista de sospechosos. Por otra parte, las versiones de algunos testigos que dijeron verla con vida sobre las ocho de la mañana del mismo día 9 de noviembre, contradijeron los resultados forenses sobre la hora de su muerte. En definitiva, todos estos datos equívocos han dado pie a varias teorías sobre si el cadáver desollado encontrado en el número 13 de Miller’s Court era realmente el de Kelly.

En los últimos tiempos, y a tenor de algunas noticias sobre la negativa del Ministerio del Interior británico a abrir los archivos sobre los informadores de la policía durante los crímenes de Whitechapel, ha surgido la teoría de que Mary Kelly podría ser una agente británica infiltrada en los bajos fondos para recoger información sobre las actividades de los «Fenians», los temidos radicales irlandeses que en 1887 intentaron asesinar a la reina Victoria con motivo de los 50 años de su reinado.

¿Es posible que Kelly fuera descubierta por los irlandeses y que los servicios especiales de Scot-land Yard intentaran ponerla a salvo simulando un brutal asesinato, solo atribuible a un anónimo asesino llamado Jack el Destripador? La teoría puede parecer descabellada, pero tanto el asistente del comisionado, Robert Anderson, como el inspector jefe John G. Littlechild y el inspector Frederick Abberline, trabajaron en la división especial contra el terrorismo irlandés. La desfiguración del rostro y el cadáver de Mary Kelly cobraría así otro sentido, como lo tendría también la detallada descripción que George Hutchinson, el amigo a quien la prostituta pidió dinero, hizo del presunto asesino de Kelly.

Además, también se sabía que el propietario enviaría el día 9 a alguien a cobrar los atrasos del alquiler y que descubriría el cadáver. Es posible que la operación se dirigiera a proteger a Kelly del doctor Francis Tumblety, presunto agente de los «Fenians» detenido apenas unos días antes por actos antinaturales con otro hombre -¿una excusa para preparar la operación de protección con un cadáver extraído de una morgue con el beneplácito de los forenses?-, quien tras conocer el asesinato de la joven prostituta decidió huir a Francia.

Basado en: Asesinos Seriales «Crónicas del Horror» A. B. Pesce
Fuente Consultada: Asesinos en Serie Pili Abeijon
El Caso de Jack el Destripador Grandes Enigmas de la Humanidad

Transiberiano Historia de su construccion Tren en Rusia Datos Interes

Transiberiano Historia de su construcción
Tren en Rusia y Datos Interes

El enorme Imperio ruso tuvo graves problemas de consolidación. Para evitar los movimientos nacionalistas se llevó a cabo un duro sistema de rusificación, obligando a los pueblos sometidos a utilizar la lengua rusa y persiguiendo las religiones que no fueran la oficial Iglesia ortodoxa rusa.

Otro problema era el derivado de la inmensidad del territorio y la dificultad de las comunicaciones. Para paliarlo, a partir de 1850 se intensificó la construcción de ferrocarriles que unieran las principales ciudades. La obra más ambiciosa fue la construcción del Transiberiano, que iba a unir el mar Báltico con el océano Pacífico. La construcción del Transiberiano se inició en 1891 y se realizó en dos etapas: de 1891 a 1904 hasta el lago Baikal, en el corazón de Asia, y de 1908 a 1916 hasta Vladivostok, puerto fundado por los rusos en 1860 como defensa frente a los posibles avances de Japón.

HISTORIA DEL FERROCARRIL TRANSIBERIANO: Costó trece años y 250 millones de dólares, pero el extenso Imperio Ruso finalmente estaba cruzado por vías en 1904. Sergei Witte, el ministro de finanzas ruso que había dirigido la construcción de los 8.800 Km. de vía del ferrocarril Transiberiano, lo calificó como «una de las mayores empresas del siglo en el mundo entero». La línea se extendía desde los montes Urales, en la Rusia europea, a través de la desolada Siberia y de Manchuria hasta Vladivostock, en el mar de Japón. «He dedicado mi cuerpo y mi alma a esta empresa», comentó un orgulloso Witte. Los críticos dijeron que había hecho un trabajo de primera clase construyendo un tren de tercera.

recorrido del transiberiano

El trazado poseía un diseño muy pobre, habla sido construido a bajo costo con materiales baratos, y era propenso al colapso. «Tras una primavera de lluvias», explicó un viajero, «el tren circulaba fuera de las vías como las ardillas». De hecho, en septiembre, cuando el tramo final del Transiberiano, en el peligroso sur del lago Baikal, estuvo finalmente colocado, el tren descarriló diez veces durante las pruebas.

Aun así, el ministro de finanzas declaró que la línea era todo un éxito. Rusia no tendría que esperar mucho: necesitó desesperadamente el tren para trasladar soldados y provisiones a través del continente, hacia Manchuria, donde la guerra ruso-japonesa se hallaba en su apogeo.

Irónicamente, la propia vía férrea fue una de las causas mayores de la guerra. Debido a las dificultades del terreno del este de Siberia, los constructores del Transiberiano, con permiso del gobierno chino, habían tomado un atajo hacia la costa a través de Manchuria.

Cuando la rebelión boxer estalló, Rusia desplegó miles de soldados en Manchuria para proteger su propiedad. Japón, que tenía sus propios planes para la región, se opuso frontalmente. Siete meses antes de que último riel fuese colocado empezó la guerra.

Datos de interés:

La construcción de la línea se dividió en varias secciones, bajo la dirección de diferentes ingenieros. La sección más occidental, que empezaba en Cheliabinsk, discurría casi en línea recta durante casi 1.500 kilómetros, a través de llanuras sin accidentes, pero no había árboles para hacer traviesas y sólo se podía trabajar al aire libre durante cuatro meses al año.

Las excavaciones se hacían con pico y pala; y para ahorrar dinero, las traviesas estaban más espaciadas que en Europa o Norteamérica y los raíles se hicieron con un acero mucho más ligero. Apenas se utilizaba balasto para asentar la vía, y en muchos lugares se tendían las traviesas directamente sobre la tierra.

A pesar de los problemas, se avanzó con rapidez, tendiendo una media de 4 kilómetros diarios de vías en verano. Los primeros 800 kilómetros de la sección occidental se inauguraron en septiembre de 1894. En agosto de 1895, la línea había llegado al Obi, uno de los ríos más largos de Siberia.

Los equipos construían puentes sobre la marcha: estructuras de madera sobre los arroyos y ríos pequeños, y construcciones más sólidas, de piedra y acero, sobre los ríos caudalosos como el Obi y el Yeniséi. Hicieron un buen trabajo, como demuestra el hecho de que muchos de los puentes de acero aún se mantienen en pie, a pesar de sufrir cada primavera el impacto de miles de toneladas de hielo contra sus pilares de piedra, cuando comienza el deshielo.

El frío se cobró innumerables vidas, ya que los obreros trabajaban apenas sin protección, a unos treinta metros de altura sobre las aguas congeladas, y a veces se quedaban tan agarrotados que no podían agarrarse a los asideros y caían al hielo. Muchos de los albañiles eran italianos, que ganaban 100 rublos al mes.

El acero fundido para los puentes se traía de los Urales, el cemento de San Petersburgo, los cojinetes de acero de Varsovia, y todo llegaba por la vía recién tendida, con lentitud desesperante.

El recorrido atraviesa siete husos horarios distintos. La duración total del viaje depende del servicio en cuestión, pero el promedio es de ocho días y siete noches.

A intervalos regulares a lo largo del trayecto se cambian las locomotoras, se comprueban los bogies, según se deduce del sonido metálico producido al golpear una barra de acero, y se bombea el agua fresca necesaria para el suministro del tren por medio de mangueras.
La mayoría de las composiciones tienen más de 500 metros de coches de pasajeros.

Rusia y Mongolia se caracterizan por su ancho de vía (trocha) ancha, mientras que China utiliza el ancho de vía (trocha) estándar, por lo que hay un cambio de ancho de vía (trocha). Esto implica que las formaciones que viajan hacia o desde China no pueden cruzar la frontera directamente, sino que cada coche de pasajeros debe ser levantado para que sus bogies sean cambiados. Esta operación, junto con los trámites de aduana y el control de pasaportes, puede hacer que el cruce de la frontera demande varias horas.

Cuanto menor es el número que el tren lleva como identificación, menos paradas hace y por lo tanto más rápido es el viaje. No obstante, el número del tren no supone diferencias en cuanto a los tiempos requeridos en el cruce de fronteras.

Hay dos clases de acomodos: blando, con asientos totalmente tapizados; y duro, con asientos de plástico o de cuero. Los dos tipos de asientos se convierten en camas para viajar de noche. El tipo de acomodo blando consiste en grandes compartimentos tipo europeo con 2 ó 4 literas, mientras que el tipo de acomodo duro consiste en compartimentos de cuatro literas o en coches sin compartimentos. El menú del tren tiene 18 páginas.

Fuente Consultada: Wikipedia, El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín) y La Ciencia en el Siglo XX – Tomo II   

Nacimiento y Caida del Comunismo-Desintegracion de la URSS

Nacimiento y Caída del Comunismo
Sus Líderes: Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

hombres lideres del comunismo ruso: Lenin y Gorvachov

1917: Nace El Comunismo                         1991:Cae El Comunismo

LA DESINTEGRACIÓN DE LA URSS

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990. En 1989, con la esperanza de que el pueblo soviético aceptase un nuevo «comunismo de rostro humano», Gorbachov permitió elecciones libres a algunos puestos en el Congreso de los Diputados del Pueblo (el parlamento soviético). Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a las demandas de ampliación de estas concesiones planteadas por un nuevo diputado electo, Boris Yeltsin.

El Fin del Mundo Bipolar:
Las tendencias hacia el fortalecimiento de las nacionalidades antes subsumidas en los estados comunistas no se limitaron a Europa oriental. La Unión Soviética también sufrió los efectos de las reivindicaciones nacionalistas largo tiempo reprimidas. La Unión Soviética era un estado multiétnico y plurilingüe: 92 nacionalidades y 112 lenguas reconocidas. (ver mapa de los países de la antigua URSS)

El régimen comunista había controlado férreamente los potenciales conflictos que pudieran afectar la unidad territorial. Pero las reformas de Gorbachov abrieron la oportunidad para que muchos grupos nacionales comenzaran a manifestar su voluntad de establecer estados nacionales separados de la Unión Soviética. Gorbachov se propuso modificar el estatuto federativo de la Unión Soviética, otorgando mayor autonomía a las repúblicas federadas pero manteniendo la unidad del estado soviético.

La política de Gorbachov enfrentó cada vez mayores resistencias. La situación económica empeoró y las elecciones realizadas en buena parte de los estados que componían la Unión Soviética dieron el triunfo a fuerzas de corte nacionalista y anticomunista, poco proclives a mantener los vínculos con Rusia. A fines de agosto de 1991, un intento de golpe militar contra el gobierno de Gorbachov fue frustrado con la decisiva actuación de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa.

Pocos meses después, fracasado el proyecto federalista de Gorbachov, la Unión Soviética fue disuelta y se creó la Confederación de Estados Independientes (CEI), una laxa unión entre once de las quince repúblicas soviéticas -las repúblicas bálticas y Georgia no forman parte de la confederación-. Boris Yeltsin desplazó a Gorbachov como líder del nuevo agrupamiento y Rusia se convirtió en la heredera institucional de la Unión Soviética.

Gorbachov y Yeltsin
Yeltsin se había hecho popular en la URSS por sus abiertas críticas a Gorbachov y la Perestroika. En 1990, fue elegido presidente de la Federación Rusa, la mayor de las repúblicas soviéticas, y se sirvió de esta posición para atacar a Gorbachov y al PCUS, insistiendo en que el Partido no podía monopolizar él gobierno por más tiempo. Su decisión de darse de baja del Partido en julio de 1990 fue un desafío público. Frente a Yeltsin, la figura de Gorbachov aparecía débil y anticuada.

Durante 1990, Gorbachov se esforzó en mantener unida a la URSS enviando tropas a Azerbaiyán para reprimir las luchas interétnicas y oponiéndose a la independencia de las repúblicas bálticas. El 19 de agosto de 1991, un grupo de la línea dura del PCUS intentó un golpe de estado: detuvieron a Gorbachov y a sus asesores, declararon el estado de emergencia y anunciaron su intención de restaurar el antiguo régimen soviético.

Yeltsin fue a la Casa Blanca (edificio del parlamento soviético) e hizo un llamamiento al pueblo para que acudiese a protegerlo. El apoyo popular puso fin al golpe. Gorbachov fue repuesto en su cargo cuatro días más tarde, pero su prestigio quedó dañado de forma irreversible.

En septiembre de 1991, el Congreso de los Diputados del Pueblo concedió a todas las repúblicas soviéticas la independencia, disolviendo la URSS. Desaparecida la URSS, Gorbachov carecía de función real. Renunció en diciembre de ese año.

Fuente Consultada:
Historia 3 El Mundo Contemporáneo
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Transformaciones Politicas Socioculturales y Tecnicas del Siglo XX

Transformaciones Politicas Socioculturales
y Tecnicas del Siglo XX

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A lo largo de la primera década del siglo XX, las relaciones internacionales se fueron haciendo cada vez más complicadas y tensas. Las rivalidades económicas y coloniales entre los Estados y el deseo de protagonismo en el concierto internacional, originaron la carrera de armamentos y la configuración de bloques antagónicos. Fue este engranaje de alianzas lo que hizo inevitable la Primera Guerra Mundial.

El atentado de Sarajevo fue el detonante de un conflicto que todos creyeron en un principio que iba a ser corto y limitado, pero,contra todo pronóstico, la guerra se prolongó durante cuatro años y movilizó a más de 70 millones de soldados.

Además, el conflicto se mundializó al implicarse los imperios coloniales y se convirtió en una «guerra total» que movilizó a toda la población en el esfuerzo bélico.

Como consecuencia del conflicto, las fronteras europeas sufrieron una extensa remodelación, pero las duras disposiciones impuestas a los vencidos, fundamentalmente a Alemania, crearon las condiciones que condujeron a Europa a un segundo enfrentamiento generalizado en tan solo veinte años.

En el año 1917 tuvo lugar en Rusia un proceso revolucionario que culminó con la instauración del primer régimen socialista del mundo.
La Revolución Rusa de 1917 tuvo dos fases bien diferenciadas. La primera, en febrero, dio lugar a la caída del zarismo y a la instauración de un régimen parlamentario y constitucional.

La segunda, en octubre, tuvo un carácter socialista y configuró un nuevo modelo de Estado a partir de las organizaciones obreras, de los soviets de obreros y campesinos. En ocho meses, Rusia pasó de una monarquía anacrónica y casi absoluta a la dictadura del proletariado.

Es evidente que, en este proceso, Vladimir llich Uliánov, «Lenin», jugó un papel de primer orden. El nuevo régimen, sin embargo, sólo consiguió consolidarse después de una cruenta guerra civil que se prolongó durante más de tres años.

En un primer momento pareció que las revoluciones en Alemania y Hungría significarían la expansión de la revolución obrera por toda Europa, pero el aplastamiento de estas revueltas desvaneció el sueño bolchevique de una revolución mundial. La URSS tendría que iniciar en solitario la construcción del socialismo.

La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho. Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad.

La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia la destrucción. Finalmente, la explosión de la primera bomba atómica marcó un hito en la historia e inició el miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la Humanidad.

El fin de la Segunda Guerra Mundial abrió una nueva etapa tanto en el terreno de la política internacional como en el del desarrollo económico.

En el primero, la Guerra Fría dominó el escenario. En el segundo, los treinta años que siguieron al fin de la guerra se caracterizaron por una expansión económica sin precedentes. A partir de principios de la década del 70 se desencadenó una crisis y una profunda recesión.

Simultáneamente, se produjo una gran transformación tecnológica y organizativa basada en la microelectrónica, que en pocos años introdujo profundas modificaciones en los sistemas de producción y distribución de bienes y servicios y en las pautas de consumo en todo el mundo.

El enfrentamiento político, ideológico y militar entre los Estados Unidos y la Unión Soviética marcó profundamente no sólo la política internacional sino también la política interna de muchos países durante la segunda posguerra.

Uno de los rasgos más gravosos de ese conflicto fue el enorme desarrollo —sostenido por cuantiosos gastos— de la industria armamentista, cuya expresión más terrible fue la producción de un arsenal nuclear con capacidad potencial para destruir toda forma de vida sobre el planeta.

En la inmediata posguerra tuvo lugar la descolonización de la mayoría de los dominios europeos en ultramar. Asimismo, en 1949 se produjo la revolución que llevó al poder en China al líder del Partido Comunista Chino Mao Zedong.

Uno de los rasgos más destacados de la ciencia moderna es la rapidez con que lo imposible se convierte en algo cotidiano. En 1956, cuando el recién nombrado «astrónomo real» británico llegó a Londres procedente de Sudáfrica, la prensa le pidió su opinión sobre los viajes espaciales y él replicó que no le hablaran de «tonterías».

Sin embargo, apenas cinco años más tarde, los soviéticos pusieron en órbita a Yuri Gagarin en el Vostok I, y sólo faltaban trece años para que Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaran la Luna ante un público estimado de unos 600 millones de televidentes. Este último servicio tenía entonces poco más de 30 años de edad, pero aun así había en el mundo 200 millones de aparatos de televisión. A principios de los 80, más de un centenar de personas se había aventurado a visitar el espacio.

El viaje tripulado a la Luna fue la culminación de una serie cuidadosamente planificada de complejos ensayos.

El primero fue un espectacular fracaso. Ante el desafío del Sputnik soviético en 1957, Estados Unidos sólo disponía del cohete Vanguard, de la marina, para poner en órbita un satélite propio.

En diciembre de 1957, el cohete estalló en la plataforma de lanzamiento. Un segundo intento, previsto para el mes siguiente, tuvo que ser cancelado a última hora. Estados Unidos inició entonces el proyecto de los satélites Explorer, lanzados por el cohete militar ICBM Júpiter C. El Explorer I entró en órbita en enero de 1958 y, en el curso de dos años, le siguieron casi una veintena de satélites, con toda una serie de aparatos experimentales.

Pero estos viajes no eran más que breves excursiones. En octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration), fundada para coordinar todos los proyectos espaciales de carácter civil, lanzó el Pioneer I, cuyo objetivo era entrar en órbita alrededor de la Luna y enviar a la base información sobre su superficie. Por desgracia, uno de sus motores auxiliares falló y la nave cayó a la Tierra.

Mientras tanto, los soviéticos habían conseguido algunos éxitos espectaculares con sus sondas de la serie Luna. La primera pasó junto a la Luna a una distancia de 7.000 Km., para luego quedar en órbita alrededor del Sol, convirtiéndose así en el primer planeta artificial.

El Luna III causó sensación en octubre de 1959 al sobrevolar la cara oculta de la Luna (que siempre está vuelta en dirección opuesta a la Tierra) y enviar fotografías de la superficie hasta entonces desconocida del satélite.

En ese momento la suerte dejó de sonreír a los soviéticos y tuvieron que esperar seis años para conseguir otro éxito importante, que una vez más fue espectacular. En Julio de 1969, la nave americana Apolo XI entró en orbita en la Luna y el Eagle se posó sobre la superficie de la Luna enviando a la Tierra una larga serie de fotografías y el famoso audio de Armstrong.

Si bien su virulencia no fue siempre la misma, la Guerra Fría mantuvo su vigencia hasta mediados de la década del ’80. La llegada de Gorbachov al gobierno de la Unión Soviética desencadenó un proceso de transformación en el sistema soviético, que escapó al control de sus impulsores. El resultado de ese proceso fue el fin del dominio soviético en Europa oriental, la caída del sistema comunista y el desmembramiento de la Unión Soviética; en síntesis, marcó el final de la Guerra Fría.

Una de las razones aducidas para explicar la decadencia del sistema soviético reside en su incapacidad para seguir el ritmo de las innovaciones tecnológicas e industriales de las economías de mercado occidentales, y para satisfacer las aspiraciones de consumo de la mayoría de sus habitantes.

Las innovaciones tecnológicas occidentales que se generalizaran a partir de la década del 70 abarcaron un conjunto de áreas y sectores industriales diversos. En el corazón de dichas innovaciones se encontraba un notable esfuerzo de aplicación del conocimiento científico al terreno productivo y de mejoramiento constante de los sistemas de producción y distribución.

En este último aspecto descolló Japón, que tuvo la capacidad para adaptar exitosamente desarrollos tecnológicos extranjeros, generalmente estadounidenses, al proceso productivo.

La crisis económica de principios de la década del 70 no sólo impulsó esta nueva ola de desarrollo tecnológico sino que también puso sobre el tapete la cuestión de los límites al crecimiento y el problema del medio-ambiente, que tomaron creciente importancia en la agenda de problemas internacionales y en la conciencia de las mujeres y los hombres de todo el mundo.

S11 11S Ataque Terrorista a las Torres Gemelas Causas

 S11: CAUSAS DEL ATAQUE TERRORISTA A LAS TORRES GEMELAS

El 11 de septiembre de 2001, los ataques de 19 extremistas islámicos a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington DC, mataron a miles de personas. Este atentado de la red terrorista Al Qaeda contra símbolos de poder occidental horrorizó al mundo. Como respuesta, Estados Unidos declaró la «guerra contra el terrorismo».

s11 ataque a las torres gemelas

El 11 de Septiembre de 2001, la organización terrorista Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros y estrelló dos contra las Torres Gemelas del World Trade Center , en el centro de la ciudad de New York, y otro contra el Pentágono. El último avión avión cayó en las afuera de Pensnsylvania. Murieron en total 2986 personas.La noticia sacudió al mundo.

El terrorismo internacional había conseguido atacar de un modo no previsible, sembrando el pánico y la inseguridad entre la población norteamericana.Este atentado se caracterizó por el empleo de aviones como armamento, creando una situación de temor mayor en todo el mundo occidental y dando comienzo a la Guerra contra el terrorismo. Los atentados del 11 de septiembre del 2001 fueron descritos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como «horrendos ataques terroristas».

torres gemelas antes del ataque

Símbolos del Poder económico
El World Trade Center está ubicado en Manhattan. Allí se encontraban las Torres Gemelas, dos rascacielos diseñados por el arquitecto Minoru Yamasaki. La torre norte comenzó a construirse en 1963 y se terminó en 1972. Más tarde se construyó la torre sur concluida en 1973. Formaban parte del World Trade Center cinco edificios más: el WTC 3 que pertenecía al hotel Marriott, era un edificio de 24 pisos con 74 metros de altura; el WTC 7, que media 174 metros, tenía 47 pisos y los edificios WTC 5, 4 y 6 de entre 7 y 9 pisos.Eran visitadas por 90.000 personas para sumarse a los 55.000 empleados que trabajaban allí.

Seicientas compañias internacionale , entre bncos, empresa de exportación e importación, y firmas de Wall Street, funcionaban ahí, incluso había varias oficinas del gobierno como el FBI, los Servicios Secretos, el Ayuntamiento de Nueva York, la Aduana , el departamento municipal que supervisa el tráfico, el medio ambiente y la oficina de acción inmediata contra terremotos y atentados con armas tóxicas. Habían sido privatizadas por 99 años en 3250 millones de dolares, ademas de semejante desembolo la empresa a cargo (Silverstein Properties Inc. y Westfield americana) estaban obligadas a abonar todos los 100 millones en conceptos de impuestos.La torre norte tenía una altura de 415,5 metros (110 pisos) mientras que la torre sur de 417 metros llegaba a los 521 metros incluyendo la antena de televisión.

Las Torres Gemelas tenían 200.000 toneladas de acero, 325.000 m3 de hormigón, 55.000 m2 de superficie de cristal correspondiente a 43.600 ventanas, 239 ascensores con una capacidad media de 55 personas, 71 escaleras automáticas, 930.000 m2 de superficie de oficinas, 50.000 trabajadores. Debajo de las torres se encontraba una estación de trenes y una de subte.

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EL ATAQUE: A las 8.46 (hora de Nueva York), el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la torre norte delWorld Trade Center. En el hecho murieron la tripulación y los 92 pasajeros del avión y, en la torre, otras 1.366 personas perdieron la vida o quedaron atrapadas en el edificio.

Los medios de comunicación acudieron al lugar rápidamente. Los primeros informes describían el choque como un terrible accidente, pero cuando 16 minutos más tarde las cámaras registraron cómo el avión del vuelo 175 de United Airlines se estrellaba sobre el centro de la torre sur, quedó claro que era un ataque terrorista.

torres gemelas

Los secuestradores, sauditas en su mayoría, los aviones poco después de su despegue de la costa este, utilizando cuchillos, mazas y amenazas de bomba para someter a la tripulación y a los pasajeros.

Después, los llevaron, llenos de combustible, hacia los objetivos,quedaron bloqueadas.

Las personas atrapadas hicieron desesperadas llamadas a sus seres queridos para pedir ayuda o para despedirse. Millones de personas presenciaron con horror la imagen de quienes saltaban del edificio en llamas.

Sólo 18 de las 600 personas atrapadas lograron salir antes del derrumbe dé la segunda torre, a las 10.28.

Pese a que los controladores aéreos descubrieron que otros dos aviones habían sido secuestrados, no pudieron localizarlos antes de las 9.37, cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, matando a otras 189 personas.

A las 10.03, el vuelo 93 de United Airlines cayó cerca de Shanksville Pensilvania), terminando con la vida de iodos los que iban a bordo.

Las grabaciones de los teléfonos celulares y las pruebas pasajeros, al enterarse por teléfono de la suerte de los otros aviones secuestrados, planearon atacar a los secuestradores.

Aunque no pudieron llegar a la cabina, lograron desviar el avión de su objetivo que, posiblemente, era el Capitolio o la Casa Blanca, en Washington DC. Durante los últimos minutos de las grabaciones del vuelo 93 se escucha una discusión entre los secuestradores. Mientras el aparato cae, los terroristas rezan.

Pánico en Nueva York
Las imágenes en directo de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, que las contempló perplejo y con espanto. Las torres ardían, todas las unidades de bomberos y salvamento de Nueva York estaban en acción: intentaban evacuar los edificios y lograr acceso hasta los pisos superiores.

Desde las plantas más altas, la gente desesperada se lanzaba a una muerte segura para escapar a los tormentos mortales de la asfixia o las quemaduras. Entre tanto, el gobierno estadounidense se había dado cuenta de la magnitud del peligro. Se contaba con que hubiera otros aviones secuestrados que pudieran convertirse en un peligro mortal en cualquier lugar sobre las grandes ciudades de América.

En el espacio aéreo norteamericano se encontraban en aquel momento unos 200 aviones. Se les indicó a todos que se dirigieran al aeropuerto más cercano, y despegaron cazas para disparar contra los aviones que no cumplieran la orden. Mientras en todo el mundo la gente estaba consternada, sentada frente a las pantallas de los televisores, la magnitud de la catástrofe en Nueva York tomaba cada vez tintes más oscuros.

A las 9:59 la torre sur se derrumbó; grises nubes de polvo avanzaron entre los grandes edificios, la gente, presa del pánico, corría por las calles para salvar su vida. La torre norte, donde el choque se produjo antes pero bastante más arriba, aún pudo resistir el fuego media hora más, pero a las 10:28 se derrumbó también.

La construcción de acero en torno a la zona de colisión se había debilitado tan intensamente a causa de la destrucción del impacto y el fuego devastador, que no pudo seguir aguantando el peso de los pisos superiores.

Las plantas inferiores se aplastaron como por efecto de una avalancha. 2823 personas perecieron en esa catástrofe, entre ellas 343 miembros de las fuerzas de rescate, que sacrificaron sus vidas por ayudar a los desesperados.

El desastre de Iraq: La guerra del Golfo de 1991 había dejado en el poder a Saddam Hussein en Iraq, un país bastante artificial creado por los británicos a finales de la primera guerra mundial con partes del antiguo imperio otomano. Había kurdos en el norte, sunníes en el centro y chiíes en el sur, una cohabitación incómoda que Saddam había mantenido unida mediante una represión despiadada, usando incluso armas químicas contra sus propios ciudadanos.

Además de gas venenoso, se sospechaba que Saddam había adquirido otras armas de destrucción masiva (ADM), como armas biológicas e incluso nucleares, desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas.

Tras el 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Iraq.

Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Iraq estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Iraq y derrocó a Saddam.

No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Iraq después del «cambio de régimen».

Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales.

Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Iraq sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

personajes involucrados en la tragedia

Richard Bruce Cheney: Nació en Lincoln, Nebraska en 1941. Cuadragésimo sextovicepresidente de los Estados Unidos.

Osama Bin Laden: Bin Láden nació en 1957 en Arabia Saudita. Multimillonario, fue acusado por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos de ser fundador de la red terrorista Al Qaeda y de ser el responsable del ataque al World Trade Center en 2001.

Minoru Yamasaki Nació en Seattle, en 1912. Arquitecto, hijo de inmigrantes japoneses. Su proyecto principal, por el que llegó a ser conocido en todo el mundo, incluso por el público, fue el World Trade Center. Puso la ultima piedra en 1976, sufria de vértigo, por lo que nunca pudo ver su obra desde las alturas.

Fue unos de los pocos que murio sin apreciar la vista mas famosa y deseada del mundo: el puerto Brooklyn, Verrazano, Bridge, Staten Island, la Estatua de la Libertad. Yamakasi aseguraba que eran capaces de soportar el impacto de un avión, no tuvieron en cuenta los tanques llenos de combustibles.

Leslie E Robertson Nació en 1928. Jefe de ingenieros encargado del diseño del World Trade Center.

George Walker Bush Nació en 1946, en Connecticut, Estados Unidos. Cuadragésimo tercer y actua presidente de los Estados Unidos. Miembro del Partido Republicano y empresario de la industria petrolífera.

Ver:La religion como instrumento para gobernar y enfrentar pueblos

Grandes Plagas de la Historia Pestes en Roma y Grecia Antigua

Grandes Plagas de la Historia Pestes en Roma y Grecia Antigua

La Propagación de las enfermedades
Las enfermedades contagiosas son aquellas que se transmiten de un individuo enfermo a uno sano por contacto directo o indirecto. El contagio directo se presenta cuando la enfermedad no se transmite por medio de un agente intermediario, como en el caso de la varicela o la difteria. En el contagio indirecto se requiere de un medio para la propagación de la enfermedad; tal es el caso de la malaria que se propaga por el mosquito anofeles.

El microbio patógeno, causante de la enfermedad infecciosa, requiere de vías de transmisión como son: vía oral, por ingestión de sustancias contaminadas, por ejemplo el cólera; vía respiratoria, por inhalación del aire, como la gripe, vía genital, por contacto sexual, como el SIDA, vía sanguínea, transfusión de sangre, picadura de insectos o mordeduras, así por ejemplo la hepatitis, la malaria y la rabia.

pestes en la antiguedad

HISTORIA DE LAS PESTES O PLAGAS: A lo largo de la Historia, el hambre, la peste y la guerra han actuado repetidas veces en forma simultánea, desafiando a la humanidad. La conclusión producto de la investigación conjunta de los historiadores junto a los científico,  nos dice sobre la influencia de las pestes en los grandes sucesos de la humanidad, demostrando que aun las naciones y personajes más poderosos han sido afectados fatalmente por las enfermedades. Las plagas minaron el poderío de la antigua Grecia y más tarde el de Roma. La «peste negra», que asoló a Europa entre los años 1347 y 1352, selló el final del feudalismo y provocó la aparición de sectas y doctrinas divergentes dentro del Cristianismo.

Las enfermedades venéreas bien pueden haber impedido que Enrique VIII tuviera el heredero varón que tan desesperadamente deseaba. También la afección venérea causó la locura de Iván «el Terrible». En México, la viruela fue el mejor aliado de Hernán Cortes con su lucha contra el imperio azteca y la hemofilia de la reina Victoria no sólo afectó a su descendencia sino que también contribuyó a la caída de la monarquía en Rusia. Cada era, cada época, ha traído progresos innegables contra los males físicos y mentales, pero lo cierto es que con el correr del tiempo la humanidad se ha enfrentado a nuevas e imprevistas amenazas.

La lucha contra la peste
El estudio de la incidencia y la propagación de una enfermedad en amplias poblaciones se denomina epidemiología. Para controlar una enfermedad es importante comprender sus orígenes y su forma de propagación.

Los epidemiólogos modernos, por ejemplo, se esfuerzan por comprender los orígenes y la difusión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y esperan poder llegar algún día a controlar e incluso sanar esta enfermedad mortal. Sin embargo, la comprensión de la naturaleza de una enfermedad constituye una tarea ardua aún utilizando las herramientas más avanzadas de la microbiología y la genética molecular. Imaginemos pues lo difícil que resultaría entonces, hace varios siglos, en los tiempos en los que el saber médico iba poco más allá de la mera superstición. En aquella época, la idea de comprender una enfermedad implacable tenía que parecer imposible.

Éste ha sido el caso de las grandes epidemias de peste que se han sucedido a lo largo de la historia. Mientras que durante la Edad Media (entre los siglos V y XV) la palabra peste se utilizaba indiscriminadamente para describir enfermedades epidémicas, en la actualidad el término se aplica de manera específica a una enfermedad aguda, infecciosa y contagiosa propia de los roedores y de los seres humanos y causada por una determinada bacteria. Sabemos hoy día que la peste bubónica, el tipo de peste más conocido, se transmite por la picadura de un insecto parásito.

Otra variedad, la peste neumónica, se transmite principalmente por pequeñas gotas expelidas por la boca y la nariz de individuos infectados. La peste septicémica, otra forma diferente, se puede propagar por contacto directo a través de una mano contaminada. Sin embargo, a mediados del siglo XIV, cuando la enfermedad que entonces se conocía como peste negra llegó a aniquilar hasta una tercera parte de la población europea, los médicos y los científicos fueron totalmente incapaces de descubrir su causa y menos aún de encontrar una forma de curación.

Descripciones de testigos presenciales de la peste
Sintiéndose incapaces de explicar o comprender la magnitud del sufrimiento, algunos observadores sólo consiguieron registrar la devastación causada por la enfermedad. Las descripciones de los testigos presenciales de la peste se remontan al año 541, cuando se declaró la peste en la ciudad de Constantinopla (actualmente Estambul, en Turquía), entonces capital del Imperio bizantino. Procopio, historiador en la corte del emperador Justiniano , describe una epidemia durante la cual «toda la raza humana estuvo a punto de quedar aniquilada». […]

Ocho siglos más tarde, la peste negra barrió toda Europa, llegando a Italia en 1347. El escritor italiano Giovanni Boccaccio, en su obra clásica El Decamerón, describe casos de peste en Florencia: «En el momento de la aparición de la enfermedad, tanto hombres como mujeres se veían afectados por un tipo de inflamación en la ingle o las axilas que en ocasiones alcanzaba el tamaño de una manzana o de un huevo. Aunque algunos de estos tumores eran más grandes y otros más pequeños, todos ellos recibían la denominación común de ganglios.

A partir de estos dos puntos iniciales, los ganglios comenzaban al poco tiempo a propagarse y a extenderse generalmente por todo el cuerpo. A continuación, las manifestaciones de la enfermedad se transformaban en manchas negras o pálidas extendidas por brazos y muslos o por todo el cuerpo». En la actualidad los historiadores estiman que una tercera parte aproximadamente de los 80.000 habitantes de Florencia murieron a causa de la peste entre la primavera y el verano de 1348.

Existen también vividas descripciones de la peste correspondientes a la Gran Plaga de Londres que se declaró en esta ciudad en 1665.Tales descripciones fueron recopiladas por el escritor inglés Daniel Defoe en su obra Diario del año de la pesie (1722), que reconstruye aquel desastre. Para describir la rapidez y crueldad con las que se propagó la enfermedad, Defoe narra la historia de una mujer joven que cae enferma con vómitos y «un terrible dolor de cabeza».

Su madre la examina y confirma lo peor:»examinando su cuerpo a la luz de un candil, inmediatamente descubrió las señales fatídicas en la parte interior de sus muslos. Su madre, sintiéndose incapaz de contenerse, tiró la vela y gritó de una forma tan pavorosa que hubiera bastado para horrorizar al espíritu más firme de este mundo.

En cuanto a la joven, a partir de ese mismo momento se convirtió en un cuerpo moribundo, pues la gangrena que originan los hematomas se había extendido por todo su cuerpo, falleciendo en menos de dos horas». En otro pasaje del libro, Defoe describe una ciudad sometida a una auténtica pesadilla de sufrimientos: «El dolor de las inflamaciones era particularmente intenso, incluso intolerable para algunos individuos». La gente corría despavorida por las calles, «delirante y aturdida, a menudo agrediéndose con las manos, tirándose por las ventanas, disparándose un tiro, madres [asesinando] a sus propios hijos presas de la locura». […] (Fuente: Christopher King)

La viruela fue la primera enfermedad grave eliminada completamente de la faz de la Tierra por la acción voluntaria de la humanidad. Esto sucedió gracias a un proyecto de vacunación aplicado a escala global, financiado y dirigido por la Organización Mundial de la Salud. La confianza en el éxito de la erradicación ha sido tanta que no se vacuna a ninguna persona desde 1983.

Las personas que fueron vacunadas ya no están inmunes, pues los efectos de esta medida preventiva tienen sólo una duración limitada. Alguien no completamente informado podría creer que el virus que produce la viruela ya no se encuentra entre nosotros. Sin embargo, la realidad es que la Organización Mundial de la Salud decidió en 1983 mantener dos pequeñas muestras del virus de la viruela que se guardaron congeladas en dos laboratorios del mundo. Estas muestras virales se conservan en el Centro Federal para el Control de Enfermedades de Atlanta, en los Estados Unidos, y en los Laboratorios Vektor dependientes del gobierno ruso, en Siberia.

En realidad, la única utilidad que tenía el mantenimiento de esas semillas productoras de virus de la viruela eran para su posible utilización en una guerra biológica. Después de un análisis rápido, resulta obvio que la Organización Mundial de la Salud no fue quien decidió mantener esas dos semillas virales, sino más bien que tuvo que ceder a la decisión que tomaron las dos superpotencias, que por ese entonces se encontraban envueltas en el desarrollo de la así denominada Guerra Fría. De cualquier manera, la Organización Mundial de la Salud consiguió el compromiso de las superpotencias para que estas últimas muestras del virus de la viruela fueran destruidas, por incineración, el 30 de junio de 2000,52 compromiso que fue aplazado por tiempo indefinido.

A pesar de que la solicitud de una moratoria para la destrucción del virus suele presentarse basada fundamentalmente en argumentos científicos, en el año 2000 han pesado, con gran fuerza, consideraciones de estrategia militar,53 sobre todo las que tienen que ver con el miedo a lo que podría ser una catástrofe mundial intencional. Lo que sospechan los especialistas de la Organización Mundial de la Salud es que existen países que han cultivado clandestinamente el virus de la viruela.

Así podrían desencadenar una guerra biológica, para la que los restantes países no estarían preparados. Por ello, el miedo a no poder fabricar suficientes vacunas (para lo que se podrían necesitar las muestras resguardadas) ha sido el principal impulso a esta moratoria. Actualmente, y cuando la población de la Tierra se acerca a los seis mil millones de personas, sólo existen 50 millones de vacunas. Una de las consecuencias de la cumbre de la OMS, en Ginebra, ha sido reanudar su fabricación, para aumentar las reservas.

Fuente:
Grandes Pestes de la Historia Cartwright – Biddiss
Ahí Viene La Plaga Mario Lozano

Record de Velocidad en Moto Historia de Primeras Pruebas de Velocidad

Historia y Records de Velocidad en Moto

Desde el día en que el hombre montó por primera vez un motor en un bastidor ciclista, la motocicleta ha representado un instrumento fundamental para su inquietud por la velocidad.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, a partir de 1 935 casi todos los intentos por alcanzar el récord de velocidad se han celebrado en la misma localidad: Bonneville (Utah, USA) en el Lago Salado.

Durante estos años Bonneville se ha constituido en escenario de miles de intentos por establecer el récord de velocidad en moto.

En 1975 el récord absoluto de velocidad en motocicleta lo estableció sobre esta pista Don Vesco, distribuidor de Yamaha en California, registrando 487, 515 kilómetros por hora.

Don Vesco nació en 1940 en San Diego (California); con sus gafas y su pelo prematuramente encanecido adopta el aspecto de un tranquilo profesor; sin embargo, las motos y la velocidad son una tradición en la familia Vesco desde los tiempos en que su padre Don, en los años veinte, corría con el Ford T en los lagos salados de California.

La relación de Don Vesco con las motocicletas se inició cuando, siendo todavía niño, compró un escúter de segunda mano. Apasionado por la mecánica, lo preparó para correr, pero se vio obligado a venderlo al objeto de pagar las multas acumuladas por conducir sin carnet.

A los quince años empezó a participar en carreras locales y en 1959 ganó su primera prueba importante en carretera, en Willow Springs (California), y terminó la temporada ganando el «Championship Rider Award», premio concedido por la Federación Motociclista Americana.

Lógicamente, su valía quedó de inmediato demostrada y cuando en 1962 Honda envió a Estados Unidos dos especiales cuatro cilindros de 250 c.c. para que interviniesen en algunas carreras, una de las máquinas se la confiaron a Don Vesco.

Al año siguiente, Yamaha alquiló al piloto americano una bicilíndrica de 250 c.c. de válvulas rotativas, la RD 56, con la cual Vesco se inscribió en la categoría de 500 c.c. del Gran Premio de Estados Unidos (no valedero para el campeonato mundial) y que se adjudicó con notable facilidad.

En 1964 obtuvo la representación de Yamaha y después de dos accidentes en las pruebas y algunos resultados mediocres, Don Vesco decidió limitar su actividad y dedicarse a la preparación.

Así en 1970 el campeón australiano Kel Carruthers corrió en Daytona con una Yamaha 250 preparada por Don Vesco; el australiano ganó la carrera y repitió la hazaña en 1 972, antes de convertirse en director del equipo oficial de Yamaha-América.

Tras esta experiencia Vesco se dedicó de lleno a la promoción de pilotos de la A.M.A., como Gene Romero, Dave Smith, Dave Aldana y Kevin Stafford.

Las máquinas preparadas por Vesco siempre han tenido fama de ser de las más veloces en pista, pero el lugar ideal para que Vesco demuestre su capacidad como preparador es la vasta extensión salada de Bonneville.

Participar anualmente en la «semana de la velocidad» en Bonneville es una tradición ininterrumpida de la familia Vesco desde 1949.

En aquel entonces fue el padre de Don quien corrió en automóvil por la pista salada y el hijo, también en auto, había conseguido alcanzar una velocidad de 370,139 km/h. Desde que centró su interés en las motos, acude todos los años a Bonneville para intentar establecer un récord en cualquiera de las categorías de cilindrada: a finales de los años setenta ostentaba diez récords nacionales sobre veinte, de 250 a 1.000 cc.

Pero Don Vesco no se contentaba con establecer récords de velocidad «genéricos», y en 1969 empezó a proyectar el más ambicioso de sus intentos: la conquista del récord mundial absoluto de velocidad en motocicleta.

El vehículo que construyó para el intento distaba mucho de parecerse a una moto convencional, pues tenía forma de puro y el único componente tradicional era el bastidor; aunque la distancia entre ejes era de 3 metros, la longitud total 5 metros, el punto más ancho del carenado 53 centímetros y el punto más alto respecto al suelo 88 cm.

La máquina pesaba algo más de 190 kilos y para detenerse necesita el concurso de un paracaídas.

Con sus dos motores Yamaha normales de carreras, de dos tiempos y 350 c.c., en el primer intento el vehículo de Don Vesco alcanzó los 266,911 kilómetros por hora.

Aunque dejaba algo que desear en cuanto a maniobrabilidad, en el segundo intento Vesco alcanzó los 267,143 Km./h.

Poco a poco la velocidad del torpedo fue aumentando hasta llegar a los 344,390 Km./h, récord de la categoría inferior en 50 kilómetros al absoluto establecido por Bob Leppan. En 1970 Don Vesco acudió a Bonneville con su nuevo «Streamliner», modificado para mejorar el equilibrio en marcha.

Tras dos intentos prometedores, al tercero sufrió un pinchazo y el vehículo se inclinó sobre un lado, incluso en esta incómoda posición Vesco consiguió rodar como una exhalación sobre la pista a 405,543 Km./h.

Tres semanas después, con la máquina reparada, regresó a Bonneville y alcanzó una velocidad de 403,040 Km./h y quince días más tarde, montando una Harley-Davidson, situó el récord en 427,310 Km./h.

Don Vesco, sin darse por vencido, se puso de inmediato a estudiar una nueva máquina. Sobre el mismo bastidor (que ya contaba seis años) prolongado unos sesenta centímetros montó dos motores de carreras cuatro cilindros de 250 c.c. de Yamaha.

La máquina pesaba casi 320 kilos y su precio rebasaba los dos millones de dólares.

En agosto de 1974 el vehículo estaba listo y Don Vesco se dispuso a establecer el nuevo récord absoluto: 453,278 Km./h. Pero no contento aun con este resultado, y con la idea fija de superar la barrera de las 300 millas por hora (igual a 482,790 Km./h) se puso a trabajar y justamente un año más tarde, el 28 de septiembre de 1975 alcanzó con su «Silver Bird» las 302.B millas por hora, equivalentes a 487,515 Km./h.

El «Silver Bird», que gracias a la propulsión de dos motores Yamaha acoplados y a la perfiladísima forma de cohete permitió a Don Vesco en 1975 aproximarse a los 500 Km./h en el Lago Salado.

En septiembre de 1.978 Don Vesco efectuó un nuevo refuerzo de su bólido y con esta máquina equipada de un motor Kawasaki alcanzó la velocidad récord de 512,719 Km./h.

 

 

Historia Motos a Vapor

Fuente Consultada: Revista 2Ruedas Colección Tomo N°10 Gran Enciclopedia de la Moto.

Vida de Injusticias de la Vida Niña Pelota de basquet

HISTORIA DE VIDA: LA NIÑA PELOTA DE BASQUET

Qian Hongyan a los 6 años tuvo un accidente de tránsito y perdió ambas piernas, pero su voluntad por vivir superó todas las dificultadas que esta «injusticia» le creo. Debido a la falta de recursos económico la familia solo pudo hacerle una casera adaptación para que pueda desarrollar sus actividades diarias, como el de ir al colegio.

Niña Pelota de basquet

Haciendo un agujero en una pelota de básquet, hicieron que ella colocase su cuerpo dentro de la misma y con la ayuda de dos cepillos de lavar pueda apoyarse para desplazarse a escasa distancia del piso. Tal solución llamò la atención y curiosidad de los vecinos de su ciudad, que le valió el sobrenombre de Basketball girl, o la chica de la pelota de basquet.

Pese al esfuerzo físico y psicológico que este cambio de vida le produjo ella nunca perdió su fortaleza para luchar contra esta trágica situación, y siempre se la veía muy sonriente y feliz junto a su familia y amigos del barrio y escuela, fue un ejemplo de valentía y perseveracion  para todos aquellos que la conocían, hasta que en el año 2005, un grupo de científicos les ofreció un novedoso sistema de piernas para que pueda volver a caminar y sentirse «normal» nuevamente.

Fue llevada al centro de rehabilitación de Pekin en China y luego de diversos exámenes médicos y estudios pudo mostrar sus piernas y lograr sus primeros pasos junto a su feliz sonrisa que siempre la acompañó y la mostró como un maravilloso ser que lucha ante la adversidad de los obstáculos que la vida nos pone en el camino.

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Desde 1930, la crisis económica golpea duramente a la República alemana. Se cuentan 6 millones de trabajadores sin empleo, y entre los grupos sociales más afectados, obreros y clase media, se producen reacciones anticapitalistas: el partido comunista se fortalece y se organiza en grupos de autodefensa, en tanto que en la extrema derecha abundan los grupos nacionalistas armados. En medio de esta atmósfera de crisis de la democracia se desarrolla el fenómeno totalitario nazi.

El artista frustrado: Adolf Hitler nació en 1889 en Braunau am Inn, Austria, en el seno de una familia modesta: su padre era oficial de aduanas. A una edad temprana se sintió atraído por la carrera artística y se negó a seguir los consejos de su padre, que esperaba verlo convertido en funcionario.Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania Hiller Canciller

Tras la muerte de sus padres, partió hacia Viena, donde fracasé en su intento de ingresar en la Academia de Bellas Artes. Por entonces conocería tiempos difíciles, viviría en la miseria, vendiendo telas y frecuentando los cafés, los asilos nocturnos y los «cabarets». De estos años duros obtuvo una buena cantidad de enseñanzas para su política futura. Intentó, además, librarse del servicio militar, no a causa de un ideal antimilitarista, sino por su honda hostilidad hacia Austria.

Al ser rechazado para dicho servicio por un Consejo de admisión austriaco, se enrolé como voluntario en Baviera, o sea en Alemania, desde los inicios de la Gran Guerra. Había sido un artista fracasado y rechazado, pero se comportaría como un héroe en el frente de guerra: fue herido, sufrió los efectos de los ataques con gas y recibió la condecoración de la Cruz de hierro, una distinción alemana muy apreciada.

El ascenso al poder: Desde 1919, Hitler milita en el Partido obrero alemán, dirigido en Munich por el carpintero Drexler. Este partido, que en sus orígenes se había integrado con grupúsculos, creció en sus efectivos en 1920 con tal regularidad, que se convirtió en una organización de gran importancia: el NSDAP o Partido nacional socialista alemán de los trabajadores. Al mismo tiempo, Hitler asumió su dirección y creó las secciones de asalto, las SA. En 1923, el año de la inflación galopante, Hitler se sintió lo suficientemente fuerte como para intentar un golpe de Estado en Munich.

El «putsch de la cervecería» fracasé y Hitler fue arrestado. Después de su liberación, tras casi un año de cárcel, Hitler reorganiza el partido, sitúa a sus hombres en puestos clave y crea la guardia de las SS (SchotzStaffeln o brigadas de protección). Este partido, que recluta a sus afiliados en las clases medias, los cuerpos francos y los excombatientes, servirá de trampolín a Hitler.

Los medios financieros alemanes harán el resto: a partir de 1929, la crisis hace que el NSDAP se convierta en un partido de primera línea. Ante el fracaso de las soluciones propuestas por el presidente Hindenburg v por el canciller Schleicher con el fin de resolver la crisis, los grupos económicos, que observaban con sobresalto el avance comunista, se acercan a Hitler. En enero de 1932 se produce un encuentro entre éste y los magnates de la industria, y un año más tarde una entrevista con el banquero Schroeder. Bajo la influencia de von Papen, los industriales imponen a Hitler como canciller del Reich. El 30 de enero de 1933, Hitler toma legalmente el poder en Alemania.

El nacimiento de una dictadura
Desde ese momento, el nazismo se impondría mediante el terror. El 27 de febrero, el incendio de Reichstag, provocado por un pirómano a quien se acusaba de simpatías comunistas, fue manipulado por los nazis y esto permitió a Hitler declarar fuera de la ley a los comunistas y organizar las elecciones de marzo de 1933 en un clima de intimidación. Merced al carácter ilegal del comunismo y al apoyo del centro católico, el Zentrum, Hitler obtiene plenos poderes por cuatro años. El nuevo régimen ocupa su lugar; disuelve los partidos y los sindicatos, depura los estamentos administrativos, crea la Gestapo (policía secreta del Estado( y elimina a los opositores, con lo que Hitler deja despejado su propio camino. Cuando muere Hindenburg, en agosto de 1934, Hitler se convierte también en jefe de Estado.

El Estado nazi
Desde 1933, la historia de Alemania se confunde con la marcha hacia el totalitarismo. La omnipresencia y la omnipotencia del poder central, incluso en la vida privada de los súbditos del Reich, es una de las principales características del Estado nazi. La superposición junto a las instancias administrativas oficiales de unos órganos paralelos del partido, sería el corolario de tal situación. Pero también en el ámbito de la dirección de los espíritus se muestra totalitario el nazismo. La enseñanza está controlada con severidad, los manuales escolares son revisados, los estudiantes y los jóvenes se ven obligados a respetar la disciplina nazi.

La Eutanasia Sólo Dios puede quitar la vida? La etica y moral

La Eutanasia:¿Sólo Dios puede quitar la vida?
Etica y Moral

EUTANASIA: Muchas confesiones religiosas, como la cristiana y la judía, creen que Dios dá la vida y por lo tanto sólo a El corresponde la potestad de quitarla. En este contexto, la eutanasia sería considerada como rechazo a la soberanía de Dios. Desde otro punto de vista, sin embargo se califica de injusta la utilización de un argumento religioso para decidir política y públicamente sobre un tema tan trascendental y complejo como éste.

Algunos antecedentes históricos

La civilización griega fue la primera en emplear la palabra euthanasia, para quienes significaba una buena muerte (tahanatos).  La misma era aprobada por el estado, ya que los gobernadores contaban con veneno para todo aquel que deseaba morir, otorgándoles a su vez una autorización oficial: Quien no desee vivir debe exponer los motivos al Senado y una vez lo haya recibido, puede quitarse la vida.

Si existencia te resulta odiosa, muere; si el destino te es adverso, bebe cicuta. Si la pena te abruma, abandona la vida. Dejad que el infeliz relate su desgracia, dejad que el magistrado le proporcione el remedio para que él mismo pueda ponerle fin». Esto sucedía básicamente en Atenas, Quíos y Massalia.

Sin lugar a dudas, que Grecia era una sociedad que aceptaba la eutanasia como práctica ideada hacia un buen morir, con la finalidad de evitar la mala vida. Sin embargo, esta práctica tiene sus defensores y detractores desde la antigüedad, hasta nuestros días. Por ejemplo, desde épocas muy remotas quienes defendían a la eutanasia eran Sócrates y Platón, quienes se aferraban a la idea de que una enfermedad dolorosa y que llevara a un alto sufrimiento, sería una buena razón para dejar de vivir.

Heródoto era un médico, y profesor de Hipócrates, condenado por el filósofo en la República por «fomentar las enfermedades e inventar la forma de prolongar la muerte» y agrega «por ser maestro y de constituir enfermiza; ha encontrado la manera, primero de torturarse a sí mismo, y después al resto del mundo».  Pese a ello, hay quienes se oponían a esta práctica condenándola, por ejemplo grupos como los pitagóricos, aristotélicos y epicúreos.

No obstante, Grecia no fue la única que permitía este tipo de práctica. En Roma, se creía que un enfermo terminal podía suicidarse porque poseía motivos suficientes y valederos para hacerlo.  Por lo que sólo se penalizaba al suicidio ilógico y sin relación al padecimiento de una enfermedad.

Entonces la ideología romana era que vivir notablemente significaba por lo tanto morir de la misma manera.

Tal es así que hasta los aristócratas prisioneros se les concedía frecuentemente evitar ser ejecutados mediante la opción del suicidio. Imaginémoslos a través de las palabras de Séneca el estoico: «Hay una gran diferencia entre un hombre que prolonga su vida o su muerte. Si el cuerpo ya no sirve para nada, ¿por qué no debería liberarse al alma atormentada? Quizá sería mejor hacerlo un poco antes, ya que cuando llegue ese momento es posible que no pueda actuar».

Este hecho comenzó a girar radicalmente cuando el suicidio es castigado con la negación de una “cristiana sepultura” a la persona que violentaba contra su propio vida. Hecho que tomó su impulso cuando en el mundo occidental dominó la religión cristiana. Si una persona padecía alguna enfermedad y su sufrimiento era muy intenso, no se podía pensar en la mínima posibilidad de un alivio piadoso.

Es por esto que este rechazo llega a marcar influencia en la esfera de la legislación civil. Por ejemplo, la víctima era partícipe de un entierro degradante y un posterior abandono en la vía pública, tras la expropiación de sus bienes. Cabe aclarar que no se realizaban excepciones, aunque haya sido una persona que sufriera una enfermedad incurable.

Según esta posición, las funciones de la Iglesia y del Estado son usurpadas por el suicida. Tal es así que el suicidio- contrario al quinto mandamiento cristiano, “no matarás”, fue bien definido hacia el siglo IV por San Agustín, como “detestable u abominable perversidad”.  ¿Por qué dice esto? Porque Dios es el que concede la vida y también los sufrimientos, entonces como cristianos la obligación es soportarlos.

Y es la Iglesia quien con su poder regla las costumbres y las prácticas de la sociedad. Entonces, estas nociones son en la Edad Media la muestra de toda su dominación.

Sin embargo, este dominio de la Iglesia se fue debilitando como producto de un renovado Interés por el individualismo, hecho que se dio en el Renacimiento cambiando la concepción del suicidio, tema en cuestión hasta el momento.  Esto favoreció a flexibilizar y complejizar todas aquellas decisiones morales referidas a la vida y la muerte.

Desde aquí se comenzó a hablar de una eutanasia voluntaria, como lo hizo Tomás Moro en su obra titulada Utopía, en 1516, donde el autor describía este hecho con autorización oficial inserto en una sociedad ideal.

Por otra parte, Montaigne, también escribió sobre el tema plasmado en cinco ensayos y concluyendo en que la eutanasia es una elección personal y racional bajo algunas circunstancias.  Ya que el consideraba que el suicidio era un acto justificado, mientras que en la escala de la naturaleza, el hombre tenga dignidad y habilidad para valorarse a sí mismo.

Actualmente, “el debate es entre dos concepciones de la autonomía individual. «Los que quieren legalizar la eutanasia afirman que este derecho [a la muerte] es ilimitado y es exigible por el individuo frente a la sociedad y los médicos». En cambio, los contrarios a la eutanasia «sostienen que la preocupación por el bien común exige poner límites a una reivindicación individual que, si se reconociera por ley, daría paso a un derecho a la muerte incompatible con las fuentes morales de la democracia». Estos, conscientes de la función simbólica que tienen las leyes, «se niegan a convertir la justicia en un calco de meros deseos individuales y no separan el derecho de una reflexión filosófica sobre la condición humana. La política, lejos de reducirse al arte de conquistar y conservar el poder, supone que las decisiones se articulen según valores comunes«. (La Eutanasia, una solución anticuada; en http://www.condignidad.org/eutanasia-anticuada)

La posición de la Iglesia católica ante la eutanasia

La institución que actualmente rechaza y combate a la eutanasia, es la Iglesia católica, la cual ha realizado una serie de declaraciones al respecto a través de la Comisión Permanente Episcopal: “Respetamos sinceramente la conciencia de las personas, santuario en el que cada uno se encuentra con la voz suave y gente del amor de Dios. No juzgamos el interior de nadie.

Comprendemos también que determinados condicionamientos psicológicos, culturales y sociales pueden llevar a realizar acciones que contradicen radicalmente la inclinación innata de cada uno a la vida, atenuando o anulando la responsabilidad subjetiva. Pero no se puede negar la existencia de una batalla jurídica y publicitaria, con el fin de obtener el reconocimiento del llamado ‘derecho a la muerte digna’, es esta postura pública la que tenemos que enjuiciar y denunciar como equivocada en sí misma y peligrosa para la convivencia social. Una cosa son la conciencia y las decisiones personales y otra lo que se propone como criterio ético legal para regular las relaciones entre los ciudadano”.

La Iglesia católica considera que el aprecio por toda vida humana fue un progreso introducido por el cristianismo, lo que supone que se vive en la actualidad es un retroceso.  Un retroceso que hay que colocar en lo que el Papa denomina “cultura de la muerte”.

De esta manera, la Iglesia considera a la eutanasia  como aquella actuación cuyo objeto es causar la muerte a un ser humano para evitarles sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece de calidad mínima para que merezca el calificativo de digna. Esta práctica convertiría a la eutanasia en una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya mediante un acto positivo, ya mediante la omisión de la atención y cuidados debidos.

De la eutanasia, así entendida, el Papa Juan Pablo II enseña solemnemente: ‘De acuerdo con el Magisterio de mis Predecesores y en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana’.

La batalla política sobre la eutanasia

Actualmente, la eutanasia se transformó en una problemática que conjuga un dilema jurídico y moral. Un dato certero es el que demuestra el aumento, en los últimos años, del número de asociaciones pro-eutanasia, desplegando una intensa actividad divulgativa y reivindicativa a favor del derecho individual de las personas para elegir sobre su propia vida. Al mismo tiempo, estas asociaciones se ven combatidas por la “cruzada a favor de la vida” encabezada por las organizaciones religiosas.

Diversas asociaciones han luchado contra los que defienden la posibilidad de elegir una muerte digna. Los argumentos que legitiman a estos grupos oscilan entre el respeto a la voluntad divina hasta el miedo a crear lagunas jurídicas que proporcionen impunidad a posibles asesinatos. Los debates sobre la eutanasia generalmente terminan siendo dominados por prejuicios morales, religiosos, emocionales, etc.

Sin cuestionar los diferentes puntos de vista, cabría preguntarse: ¿se le puede aplicar la eutanasia o asesoramiento en su suicidio a un enfermo terminal, que considere que su vida no es razón suficiente para soportar un dolor intratable, la pérdida de dignidad o la pérdida de importantes facultades, y que pide repetidamente ayuda para morir, siendo consciente y sin estar en capacidad de fingir una depresión?.

La problemática de la eutanasia conjuga y enfrenta diversos posicionamientos frente a los derechos humanos. En este sentido, numerosas asociaciones pro eutanasia han comenzado una campaña de concientización de la sociedad, para que ésta reconozca el derecho de cada individuo a decidir sobre su propia vida. Por otro lado, otro sector de la sociedad, encabezado por las asociaciones religiosas, se oponen drásticamente a la legalización de la eutanasia. En la actualidad, la eutanasia se ha convertido en una ardua batalla de carácter político.

 Formas de aplicación de la eutanasia

La eutanasia pasiva hace referencia a la muerte natural, es un termino que muchas veces es utilizado de forma errónea por  los medios de comunicación. La misma se produce cuando se suspende el uso de los instrumentos que apoyan la vida o aquellos suministros de medicamentos, de tal forma que se produzca la muerte que no contraría la ley natural.

Por el contrario, la eutanasia activa supone la intervención directa que ocasiona la muerte del paciente poniendo fin a su sufrimiento. En general, los defensores de esta opción, coinciden en la necesidad de que existan condiciones previas que permitan realizarla como la solicitud directa por parte del paciente o enfermo terminal de querer poner fin a su vida, la imposibilidad de la medicina para salvarle, la incapacidad de los fármacos para evitar su dolor y sufrimiento y el consentimiento de médicos y familiares, entre otras.

 Con respecto a ello, se ha expresado anteriormente cuales son las posiciones de los detractores religiosos en cuanto a este tema. Sin embargo, más allá de estos grupos, los detractores de la eutanasia, en su lucha por impedir su aprobación legal, argumentan que al estar el suicidio asistido y/o la eutanasia disponibles,  esto daría lugar a que algunos sujetos presionaran a sus familiares para que acepten morir, poniendo de relieve la dificultad de establecer controles estrictos para probar la influencia de otros sobre la decisión del paciente. Otras personas desearán morir porque sufren de depresión clínica, invalidando esta condición una decisión consciente.

El suicidio asistido se relaciona vagamente con la eutanasia, éste se produce cuando alguien le da información y los medios necesarios a un paciente para que pueda terminar fácilmente con su propia vida.

Eutanasia: ¿Derecho a morir?
En este tiempo de penumbra ética en que nos ha tocado vivir, la eutanasia (literalmente, buena muerte) aparece como una alternativa cada vez más aceptable por la sociedad mundial. Con el devenir de los años el permisivismo será todavía mayor. Por ello viene bien escuchar alguna voz autorizada en la materia, como la del Dr. Luis Aldo Ravaioli.

«El médico, profesional de la vida, no puede ser el brazo ejecutor de los designios homicidas. Y esto no es un problema de religión o de creencias, es un compromiso serio que abarca a todos los hombres de buena voluntad. Todos estamos llamados a respetar y tutelar la vida humana.

No hay hombres de buena voluntad, creyentes o no creyentes, que puedan negarse a respetar la vida humana, particularmente cuando el medio ambiente ejerce una presión en contrario. El respeto por los derechos del hombre y por la ética objetiva, así lo exigen. Este es el compromiso de las profesiones sanitarias, es un compromiso solemne que dignifica a la medicina y a los médicos. Más allá de las concesiones legales, aunque inmorales, y del permisivismo social, los hombres honrados deben defender la vida, tutelarla y promoverla.

La eutanasia, sea eugénica, piadosa, positiva, negativa, directa, voluntaria, involuntaria, suicidio, suicidio asistido, etc.. constituye siempre un atentado contra el hombre y la sociedad, contra el orden natural y el revelado. No es una práctica médica, hablando con propiedad, ya que la esencia de la medicina no consiste en matar o dejar morir.

Estas acciones son un retraso científico y un retroceso histórico, un anacronismo primitivo injustificable e insostenible. La valoración ética de la eutanasia es negativa e instrínsecamente mala.

Ninguna sociedad mejoró, ninguna ciencia progresó, ningún hombre fue más bueno, ni ningún problema se resolvió, aceptando la idea de que hay vidas que no deben tutelarse, de que hay vidas sin dignidad ni trascendencia».
Para terminar, un buen consejo para los pacientes, del Dr. John Wilke, de la Universidad de Cincinnati: «Si no le pueden aliviar el dolor, no pida usted la eutanasia. Cambie de médico, porque el suyo es incompetente»

Fuente: Diario «El Colono» Edición N°2048

Fuente Consultada:
Basado en La Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe) – Wikipedia

PRINCIPALES EPIDEMIAS DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD Enfermedades

PRINCIPALES EPIDEMIAS DE LA HISTORIA

Una enfermedad infecciosa nueva —a la que no nos habíamos enfrentado nunca antes— que se disemina de manera global y tiene una alta incidencia ae morbilidad (enfermedad) y de mortalidad fue descripta, durante los últimos trescientos años, como una «pandemia». La palabra procede de pan (totalidad) y demos (gente, o población). Una pandemia, entonces, afecta a todos los seres humanos. El virus de la influenza de 1918-1919, por ejemplo, se extendió por todo el planeta, sin distinguir etnias, ubicación geográfica, sistemas de valores culturales ni clases sociales.

Hasta hace muy poco, la medida principal para determinar que estábamos en presencia de una nueva enfermedad de estas características consistía únicamente en monitorear el contagio masivo de síntomas extraños y por lo general molestos. Antes de que se afianzara la teoría microbiana de las enfermedades (entre mediados y fines del siglo XIX), e incluso hasta varios años después, sólo podíamos basarnos en la prevalencia y en la severidad del cuadro clínico.

Hoy en día la situación es completamente distinta: nuestra capacidad para descifrar los secretos de las enfermedades infecciosas, y el avance en las tecnologías de investigación y de diagnóstico llevan ciento cincuenta años de constante evolución. Fueron mejorando de forma gradual más o menos hasta la década de 1980, y luego, durante los últimos treinta años, la revolución de la biología molecular aportó un impulso cada vez más intenso.

La ciencia del presente nos ofrece diversos tests y pruebas de laboratorio que nos permiten identificar el organismo causante de cualquier enfermedad, de manera rápida y conclusiva.

El incremento de la población y de los viajes ha creado las condiciones ideales para la propagación de enfermedades, nuevas y existentes. Algunas han sido contenidas, pero otras amenazan con convertirse en epidemias globales, o pandemias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) vigila numerosas enfermedades que causan importantes pérdidas de vidas o que amenazan con hacerlo si no se mantienen bajo control. Algunas, como la malaria y la tuberculosis, son viejas enemigas de la humanidad. Otras son más recientes y proceden de virus que han cruzado la barrera entre especies de animales a humanos.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida, es causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se cree que este evolucionó a partir del virus de inmunodeficiencia en simios (VIS), que existe entre los primates no humanos africanos desde hace millones de años. Parece ser que, a principios del s. XX, este virus saltó de un chimpancé infectado a un huésped humano y mutó en VIH, una forma que puede transmitirse entre las personas.

El VIH se propagó sin ser detectado durante décadas hasta que, al inicio de la década de 1980, se dio una serie de casos de sida en EE UU. Desde ese momento se ha propagado por todo el mundo y ha causado la muerte de más de dos millones de personas. Fue finalmente desenmascarado como agente causante del sida en 1983 por el virólogo francés Luc Montaigner.

Epidemias emergentes

Una vez declarado el brote epidémico, hay muchos factores que pueden afectar su curso. A veces, el organismo causante es tan mortífero que de hecho se controla por sí mismo matando a su huésped antes de extenderse más. Este es el caso del virus hemorrágico Ébola, de Zaire, uno de los agentes patógenos más letales conocidos. Identificado en la década de 1970, está restringido casi por completo al África tropical, donde se producen brotes cada pocos años.

Las enfermedades respiratorias, como la gripe y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), presentan una situación distinta. Estas enfermedades se propagan a través de gotitas de moco suspendidas en el aire, y dado que sus sintomas iniciales no son tan incapacitantes como para recluir a la gente en su casa, puede extenderse con suma rapidez.

La pandemia de 2009 de gripe H1N1 se originó en México y desde ese momento los viajeros aéreos la llevaron al resto del mundo en cuestión de días.

A diferencia de los virus gripales, el VIH puede existir en el organismo durante años sin producir síntomas visibles. Es más, durante su período latente se replica a una velocidad increíble: las células infectadas pueden liberar a la sangre 10.000 millones de virus en 24 horas. Sólo se transmite a través del contacto con fluidos corporales.

Lucha contra enfermedades virales

A pesar de este sombrío panorama, las vacunas han logrado algunos éxitos notables. Un ejemplo es la viruela, que fue erradicada en 1979 , y los casos de poliomielitis han descendido un 99% en las últimas dos décadas. La fiebre amarilla puede prevenirse, y en los próximos diez años se espera una vacuna contra la malaria.

En el caso de la gripe, los programas de vacunación basados en las variantes ya conocidas ayudan a controlar las epidemias invernales, pero no es posible almacenar reservas contra las variantes nuevas. Los antivirales pueden inhibir el desarrollo del virus, pero no lo destruyen.

El retrovirus VIH continúa siendo un adversario sin vacuna a la vista. Es más, apunta a células del sistema inmunitario (en particular las T4), el arma que el organismo utiliza para defenderse. Sin embargo, a finales de la década de 1980 se obtuvieron antirretrovirales que previenen la replicación del VIH en las células vivas.

Hoy, estos fármacos se administran en combinaciones de tres o cuatro tipos. Este tratamiento se dirige a distintas fases del ciclo de replicación, reduciendo de este modo la resistencia a cualquier otro fármaco concreto, que es uno de los mayores inconvenientes en la lucha contra la enfermedad.

PRINCIPALES EPIDEMIAS  Y PANDEMIAS

La peste es el prototipo de la enfermedad mortal, millones de personas han muerto víctimas de ella. Entre 1860 y 1930 todavía perecieron por su causa unas 12.000.000 de personas enfermas, actualmente según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) la contraen cerca de 2000 personas por año y dicha cifra va en aumento.

Un agente infeccioso fácilmente detectable que —como en el caso del virus de la gripe porcina de 2009— tienda a provocar una enfermedad por lo general leve en la mayoría de la gente, pero que se disemina con rapidez por todo el planeta, será descripto, según los criterios actuales, como causa de pandemia.

Y es aquí donde pueden surgir ciertas confusiones: la sensación general indica que «pandemia» es sinónimo de catástrofe. Cuando tanto los medios de comunicación como el público en general se dieron cuenta de que en definitiva la pandemia de gripe porcina de 2009 no resultaba más peligrosa que, digamos, la epidemia de influenza «estacional» común de todos los años, muchos sintieron que las autoridades, sobre todo las de salud pública, habían exagerado en exceso el grado de peligro.

Las pandemias infecciosas son, por definición, problemas globales a los que ningún Estado-nación puede enfrentar solo. Los encargados de declarar si hay una pandemia en curso son los epidemiólogos, los técnicos estadísticos y otros profesionales que trabajan para la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede central en Ginebra, Suiza.

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Epidemia: La epidemia se define como una enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas.

Pandemia: La pandemia se define como una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

Antiguamente se conocía como pestilencia casi todo tipo de mortandad generalizada. Hasta que en 1546 el médico italiano Cirolamo Fracastoro (1448-1553) pudo demostrar que realmente hay enfermedades contagiosas (de persona a persona, por portadores y por el aire), se pensaba que los responsables de la propagación de enfermedades eran el aire apestado y las emanaciones nocivas (miasma). Pero el modo exacto en que se propagan las enfermedades se conoce gracias a los microbiólogos Louis Pastear (1822-1895)y Robert Koch (1843-1510).

El agente patógeno de la peste se descubrió a partir de las investigaciones que el médico y bacteriólogo suizo-francés Alexander Yersins (1863-1943) realizó en Hong Kong en 1894 junto con el japonés Shibasaburo Kitasatos (1853-1931).

Primeras muertes en masa
En la Biblia ya se menciona la peste como castigo de Dios. El poeta griego Hornero describió plásticamente la rapidísima transmisión de la enfermedad (en griego loímos, nosos): «Apolo y Artemisa disparan a los hijos de Niobe con flechas apestadas» (Ilíada XXIV). Los médicos de la Antigüedad se daban a la fuga cuando se desencadenaban las epidemias, pues sabían que no podían hacer nada.

La primera epidemia de peste documentada tuvo lugar en Constantinopla bajo el dominio del emperador Justiniano (527-565). Posiblemente la introdujeron los barcos de Egipto en el año 542, y luego se extendió y costó la vida a miles de víctimas en muchos países. Gregorio de Tours (538/539-594), obispo e historiador, describió sus terribles consecuencias en Francia.

Los médicos se protegían con gabanes encerados y máscaras en forma de pico que estaban llenas de vinagre o hierbas. Al parecer, también el agua de colonia Kólnisch Wasser 4711 que los hermanos Fariña vendían en Colonia se consideraba un agua contra la peste.

En Oberammergau, en 1634, se formuló una promesa: si la población se libraba de la enfermedad, se comprometía a representar la pasión de Jesús cada diez años. Y así se sigue haciendo hasta hoy  en día.

Desde este menú podrás acceder a diversas paginas que tratan este tema específicamente.

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El virus Ébola

El virus Ébola es uno de los virus recientes que ha alcanzado más fama mundial. Dos primeras cepas de este virus fueron identificadas por primera vez en el año 1976, al producirse epidemias de fiebre hemorrá-gica, en el Zaire y en Sudán, donde conjuntamente se registraron más de 550 casos y 430 muertes. Desde este primer episodio hubo otros casos en Costa de Marfil, Liberia y Gabón.

Durante el verano de 1995 se produjo en el Zaire una nueva epidemia importante de la primera cepa que afectó a 315 personas, de las cuales fallecieron 242. Diecinueve años después del episodio de 1976, y con una distancia de 500 kilómetros, las cepas de virus aislados resultaban casi idénticas.

En 1989 se identificó una tercera cepa del virus Ébola en Reston, Arizona, donde cientos de monos importados de Filipinas fallecieron. El virus Ébola/Reston parecía no provocar la enfermedad en el hombre, y aunque cuatro técnicos de laboratorio fueron infectados, ninguno de ellos desarrolló la enfermedad.

En 1994 se produjo un caso aislado de fiebre hemo-rrágica de Ébola, no mortal, en Costa de Marfil. Un zoólogo europeo estaba realizando una autopsia a un chimpancé y resultó infectado por el virus que se identificó como la cuarta cepa, llamada Ébola/Tai Forest, que recibe el nombre del bosque de Tai en Costa de Marfil.

De todos los virus humanos causantes de enfermedades, el Ébola y su pariente, el virus Marburg, que también produce fiebre hemorrágica, son los únicos de los cuales se desconoce el hospedador y el ciclo biológico de transmisión. Podrían estar involucrados otros mamíferos, aves, reptiles, insectos o garrapatas. Las últimas investigaciones apuntarían a especies de monos colobos o a chimpancés.

A partir del primer caso registrado se sabe que la infección en el hombre se transmite por contacto directo, como el que se realiza entre médico, pacien-
te y enfermera; y también se sabe que las condiciones hospitalarias poco higiénicas favorecen la propagación del virus, además de la tala de bosques y del comercio de monos para experimentación.

Para detectar material viral Ébola en la sangre o en los tejidos de los pacientes se utiliza una técnica denominada reacción en cadena de la polimera-sa, que duplica el material genético para su estudio.

Cuando se sospecha la infección por este virus se solicita, en forma inmediata, la colaboración de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y de otros centros especializados para establecer las medidas de control epidémico.

El virus Ébola ha sido clasificado como de nivel cuatro de bioseguridad, el cual requiere establecer las medidas de máxima seguridad. En la actualidad, se están realizando estudios detallados para comparar secuencias de ARN entre las distintas cepas de virus, y se espera obtener información adecuada que proporcione las claves sobre la historia natural y los hospedado-res de estos virus.

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PARA SABER MAS…

Enfermedades infectocontagiosas o transmisibles: Son aquellas enfermedades producidas por un agente etiológico, caracterizadas por tener un período de infección, contagio e incubación. La infección es la entrada de la noxa al organismo.

El contagio es la transmisión de la enfermedad de un individuo enfermo a uno sano, y esto puede ser en forma directa, por ejemplo a través de la microgota de flügge o indirecto por medio de utensilios, ropas o mediante un portador sano (alguien que aloja al agente pero no padece la enfermedad).

El período ¿e incubación tiene una duración variable y se extiende desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas propios de la enfermedad. Este grupo de enfermedades no se estudia sólo en lo individual, ya que importa, mucho su transmisión a nivel de la comunidad (función de la epidemiología.

Enfermedades degenerativas: No son transmisibles, están causadas por trastornos funcionales metabólicos o nutricios que producen alteraciones morfológicas en los tejidos. Son de lenta evolución, por ello el diagnóstico precoz es de suma importancia en este grupo de enfermedades. Ejemplos: arterioesclerosis, hipertensión arterial, cataratas, ciertos tipos de cáncer.

Otros tipos de enfermedades son:
— enf. metabólicas, ej.: diabetes mellitus, hipotiroidismo.
— enf. neoplásicas, ej.: tumores benignos o malignos (cáncer).
— enf. alérgicas, ej.: asma bronquial.
— enf. por intoxicación, ej.: botulismo, saturnismo.
— enf. mentales, ej.: neurosis, esquizofrenia.

Definamos algunos términos:
Epidemia: aparición repentina de una enfermedad que se propaga rápidamente, hace un ciclo y desaparece. El número de casos supera ampliamente el promedio esperado para esa enfermedad.

Pandemia: es cuando la epidemia se propaga a otras naciones.

Endemia: es una enfermedad que se da permanentemente en determinadas regiones, porque en ellas se dan las condiciones ecológicas necesarias para el desarrollo de la noxa; las endemias pueden en cualquier momento convertirse en epidemias.

Zoonosis: son enfermedades que pueden padecer tanto los seres humanos como los animales.

Epizootia: se produce cuando los agentes patógenos atacan a los animales; en algunos casos puede preceder a las epidemias, ya que los animales son víctimas de las mismas noxas que atacan al hombre.

Vectores: Se llaman así a los portadores o transmisores de agentes patógenos; en su mayoría son artrópodos, especialmente insectos; por ejemplo las vinchucas transmisoras del mal de Chagas-Mazza; la hembra del mosquito anopheles que transmite el paludismo.

Peste Negra en la Edad Media

Peste Negra en la Edad Media

Las enfermedades epidémicas: La Peste Bubónica
La más temible seguía siendo la peste, que continuaba aterrorizando las poblaciones. Repugnaba a la gente llamarla por su nombre y la llamaban «el contagio». Se había propagado desde Oriente donde era endémica, como consecuencia de los grandes peregrinajes como el de la Meca.

Las epidemias son numerosas: en Francia se cuentan 76 entre 1600 y 1786. En 1605, una de ellas obliga a Enrique IV a abandonar París y refugiarse en Fontainebleau. En 1623, y después de 1629 a 1631 diezma Inglaterra, luego Holanda, Venecia en 1630, Nimega, donde la describe Diemerbroeck, Rotterdam, de donde pasa a Londres a finales de 1664.

Entre el 8 de agosto y el 10 de noviembre de 1665 se registran alrededor de unos 50.000 muertos y la epidemia no se acaba hasta después del gran incendio que, en 1666, destruye la ciudad. En 1709 la peste ataca a Austria, luego a Prusia, después, en 1763, Ucrania, Sicilia, Provenza y Marsella.

El desastre sufrido por esta provincia sigue siendo tristemente célebre. Entre 1756 y 1763 diezma los ejércitos de Federico II. Se encarniza con Moscú, Polonia, entre 1789 y 1801, y un viejo dicho decía «cuando la peste asola un país un tercio de la población muere, otro está enfermo y el tercero queda indemne, entierra los muertos y asegura la continuidad del país».

Reaparece en Egipto en 1799, ataca el ejército francés de Oriente y mata en el Cairo a más de 100.000 habitantes. Se la vuelve a encontrar en Crimea: en 1812 impide al duque de Richelieu, gobernador de la provincia, reunirse con el emperador Alejandro durante la campaña. Se manifiesta en este caso «no sólo mejor que los demás, sino, si fuera posible, mejor que sí mismo» (Joseph de Maistre).

Después prácticamente la peste desaparece de nuestras regiones, y para explicar este hecho se invoca hoy a las medidas colectivas de higiene puestas en práctica y sobre todo a la desaparición de las ratas negras, familiares en las viviendas, expulsadas por las ratas marrones que temían la proximidad de los hombres y vivían en las alcantarillas.

«Mahoma legó este azote a sus prosélitos y entre los musulmanes la peste no muere. Si no planea sobre los turbantes de Constantinopla, se encuentra en los bonetes de lana de Chiraz y Chezar, si no destruye los campamentos de los tártaros en las orillas del Baikal, lleva a cabo sus estragos en los harenes de Marruecos. Si no se encuentra en Marruecos, está en El Cairo, si no está en El Cairo, fuerza la paz de los bárbaros rivales de Túnez y Trípoli diezmando sus poblaciones, pero sobrevive, está siempre activa…

Cada viento que sopla puede llevarla en una balandra del Mediterráneo, que lleva de todo, con un capitán de Levante, que jurará todo lo que se le pida, un buhonero judío que compra todo lo que le quieran vender. De este modo la peste puede insuflar la mortalidad en todo momento, empezando por el campesino en su cabaña o por el Papa desde Loreto a Civitá-Vecchia hasta el Vaticano.» Estas líneas demuestran la persistencia de la plaga en Asia, su ubicuidad y el peligro permanente que hace correr a Occidente.

Se sabía que las epidemias se iniciaban en los puertos la mayoría de las veces y desde allí se propagaban siguiendo los ríos y los caminos. El modo en que alcanzó Marsella es característico.

Es interesante conocer las reacciones de los individuos sobre este azote18. Veremos un ejemplo en ocasión de la gran peste de Londres de 1665, remitiéndonos a la sobrecogedora descripción que dejó Defoe inspirada por Sydenham.

El gobierno ha abandonado la ciudad. Los habitantes que no han podido huir por falta de caballos, afectados de una auténtica psicosis, se precipitan sobre los charlatanes, echadores de cartas que les venden a precio de oro amuletos, talismanes, remedios protectores (tales como brazales de cangrejos putrefactos, cuyo olor debía de alejar el mal). Otros circulan por las calles, evitando todo contacto con los demás; otros acumulan provisiones y se encierran en sus casas, otros, finalmente, cargados con sus trastos, intentan abandonar la ciudad a pie o embarcarse en barcos anclados en el Támesis, si bien lo más frecuente es que fueran rechazados sin piedad.

Las falsas noticias corren de boca en boca. En determinados momentos un auténtico estupor ataca a la multitud y en otros ésta sufre un auténtico delirio de persecución. Se recoge en los templos y las iglesias para rogar a Dios que la salve. Se producen escenas horribles. Los enfermeros abrevian los días de aquellos que tienen que cuidar. Las casas abandonadas son víctimas del pillaje. Las comadronas o bien se han marchado o han sucumbido y uno puede figurarse la angustia de las mujeres que se encuentran de parto desprovistas de toda asistencia. Los actos más cobardes y los más sublimes tienen lugar.

El problema de las inhumaciones es trágico. Los enterradores, llamados «cuervos», se llevan los cuerpos de las 4.000 personas que mueren por semana, sin ataúd, en unos carros especiales y los depositan en unas grandes fosas que podían contener unos sesenta cadáveres. La mortalidad considerable era de un 70 a un 80 %. Los mismos problemas se encuentran en Marsella en 1720.

A parte de los dramas familiares hay que imaginarse el trastorno económico. En Londres la vida se detiene, el puerto se cierra, las escuelas, los lugares de espectáculos, los comercios se cierran. No hay trabajo, no hay comercio; la situación económica se vuelve muy grave, en particular en lo que concierne al abastecimiento, y el hambre amenaza.

Numerosas memorias describen la epidemia que azotó al ejército francés de Oriente en 1799. Destacaremos solamente la visita a los apestados del hospital de Jaffa realizada por Bonaparte, el valor de Desgenettes que, ante todo el ejército, se inoculó con una lanceta, que acababa de abrir el bubón de un apestado convaleciente, y su atrevida respuesta a Bonaparte que le pedía acabara los días de algunos enfermos intrasportables dándoles opio a grandes dosis: «Mi deber es conservarlos», le declaró.

En un plano general hasta este punto, las consecuencias mortíferas de estas epidemias son catastróficas: desintegración de relaciones sociales, detención de la economía, desaparición de numerosos elementos activos de la población, resultados demográficos muy graves por los cuales determinados pueblos cruelmente afectados jamás pudieron recuperar su estado anterior. La mano de obra ya no existe, los salarios se elevan.

Los campos, aunque menos afectados que las ciudades, se despueblan en beneficio de estas últimas. La producción agrícola disminuye, de ahí las hambres. Pero se dan también otras consecuencias morales y sociales. Durante las epidemias la lujuria y la embriaguez hacen estragos. La degradación de las costumbres y de la disciplina social son considerables. Después, una vez terminada la epidemia, se observa un frenesí de Vivir que se manifiesta por medio de la multiplicación de las bodas.

En el plano social, las clases pobres, las más afectadas, son cada vez más hostiles a las clases acomodadas que han podido huir. Todos acusan a los gobiernos. Además se produce en estos momentos una nueva distribución de la fortuna, factor que favorecerá la formación de la sociedad capitalista, exagerando el desequilibrio entre ricos y pobres. En efecto, los bienes de los que han sobrevivido aumentan considerablemente como consecuencia de las herencias. En fin, el patrimonio básico de la Iglesia aumenta como consecuencia de los dones que le ofrecen para recibir protección.

Entre estos millones de muertos se hallaban sin duda hombres que no habían dado todavía prueba de sus talentos y la desaparición de estas esperanzas retrasaron la evolución moral e intelectual de la humanidad.

No hay que olvidar que ante el número de decesos y la falta de personal los registros parroquiales, con frecuencia, no se podían poner al día.

Estas epidemias permiten numerosas observaciones:
— Las medidas de limpieza son eficaces y de este modo en el año 1720, en Marsella, se salva el Monasterio de San Víctor.
Desgenettes insiste en el papel del exceso de gente en locales insalubres.
— Se sabe que la enfermedad ataca preferentemente a ciertas profesiones, en primer lugar aquellas cuyos miembros se solicita acudan a cuidar a los apestados, después los descuartizadores de animales, los carniceros y los molineros. En cambio los marineros consignados en sus barcos son relativamente respetados.
— En 1629, en Montpellier, Ronchin observa, sin sacar ninguna conclusión, la existencia, en el momento de una epidemia, de numerosos cadáveres de ratas.
— Se constata que el haber sufrido una vez de la peste no impedía volverla a sufrir de nuevo.
Pugnet, luego Desgenettes, en el momento de la expedición a Egipto, no ignoran que la inoculación del pus de un bubón en período agudo puede ser mortal, mientras que, en cambio, la del pus de un bubón de convaleciente no lo es.

Era normal buscar la causa de la plaga.

El primer acusado fue la cólera divina. Diembroeck en 1655, Roussel en 1701, Fischer en 1710, luego monseñor de Belzunce la invocan y el papel de Dios es recordado por el poeta:

«Un mal que extiende el terror
mal que el cielo en su furor
inventó por castigar los crímenes de la tierra.»

Se comprende, pues, las invocaciones a ciertos santos: San Roque, San Sebastián, San Nicolás, Santa Úrsula, San Prudencio, San Carlos Borromeo. También se suplicaba a la Virgen del Manto.
Se pedía, pues, a los santos que desviaran la cólera del Señor. Así se explica la representación de la Pasión en Oberammergau (1629), la bravata de Frejus, las procesiones de Ham en Heure (1638), la construcción de capillas, iglesias, etc.

Luego se incrimina al diablo: en Milán se vio al Maligno engrasar las puertas de ciertas casas, y en el Tirol circular el fantasma de la peste, etc.

Se hace desempeñar un papel a los años bisiestos, a los eclipses. En Londres aparece en el cielo una espada llameante con la punta vuelta hacia la tierra, etc.

Pero era natural que se acusara una intervención humana: los maleficios, los aojamientos, «los engrasadores» que señalan las casas que deben ser afectadas y había que encontrar: «Este pelado, este sarnoso, de donde venía todo el mal.»

También se acusó a los leprosos, a los bohemios y sobre todo a los judíos. Numerosos de ellos fueron víctimas inocentes de la cólera popular. Algunos, incluso, en Milán, fueron condenados por los tribunales.

Pero pronto otras causas pasarán a ocupar el primer lugar. En 1626, después en 1669, Jouyce y luego Rainsant defienden la idea de contagio en Reims. En 1608, Nicolás de Lambeling otorga un papel importante al aire contaminado. En 1620, Lempriére, al polvo procedente de los minerales, etc. Pero a principios del siglo XVIII «los contagionistas» y los «no contagionistas» se enfrentan todavía.

Algunos intentan ir aún más lejos. Así, en el siglo XVII, Charles de l’Orme escribe «no es insensato creer que numerosas fiebres agotadoras y mortales se deben a elementos vivos y destructores». En Holanda, Leeuwenhoek obtiene en el microscopio la revelación de «miserables pequeñas bestezuelas», pero no saca de ello ninguna conclusión.

En 1657, el jesuita Athanase Kircher, en Roma, acusa a unos elementos tan pequeños que en el microscopio parecen átomos. Pero estas nociones no eran exclusivas de la peste y, volviendo a esta última, en 1720, Goiffon intuyó su origen creyendo en la existencia de cuerpos invisibles, tan pequeños son, de un virus responsable de la enfermedad y, al mismo tiempo, por primera vez llama la atención sobre los insectos comensales de los enfermos. En el siglo XVIII Reinar y luego Linné acusan a los infusorios.

Aunque se desconoce la causa se intenta tomar medidas para evitar el azote de la propagación.

Durante mucho tiempo no había más que un medio de escapar: la fuga; pero, haciendo esto, los fugitivos propagan la epidemia en el campo y la ciudad. También se llega a interceptar los caminos. Otra solución es encerrarse en su casa y no salir. Para suprimir lo olores acusados de propagar la enfermedad, Diermerbroeck, en Nimega, aconseja el tabaco. Otros recurren a los perfumes: canela, moscada, etc., y es buscando productos más activos como se descubre el agua de colonia. Se emplea mucho el vinagre aromatizado, pero la sustancia que goza de mayor reputación es el ámbar que, en Francia, se reservó para la familia real.

Las medidas colectivas son, en primer término, medidas locales. En caso de epidemia se cierran las puertas de la ciudad, así es como el 11 de enero de 1964 el señor de Coulanges escribe al señor de Lamoignon que hallándose la peste en Nápoles cerraron las puertas de Roma, y sólo autorizaba la entrada a los portadores del boletín de salud.

En Francia se toman las primeras grandes medidas preventivas en Lyon, con motivo de la epidemia de 1628. Se crea un despacho de salud, que dicta una serie de reglas muy estrictas. Además de cerrar las puertas de la ciudad se cierran las casas de los enfermos y todos los que han estado en contacto con ellos son puestos en cuarentena25. Los ropajes y ropa interior de los apestados se queman.

Se desinfecta con grandes fuegos hechos de gavillas de paja rociadas de perfume o de azufre. Ante las puertas, en las calles y las plazas se encienden otros fuegos. Se lavan los suelos con vinagre, se entierran profundamente las basuras y deshechos. Se aísla a los mendigos y se acorrala a los animales domésticos. Se prohíben las reuniones26. El conjunto de estas reglas lo recogió en 1629 Gaspard Chevalier y luego Guibert. A todo esto hay que añadir la vigilancia de las ferias. Estas medidas fueron eficaces, ya que en 1720, a pesar de la llegada a Lyon de numerosos marselleses huidos de su ciudad, no se observó ningún caso de peste.

En 1635, en Nancy, los médicos tenían la obligación de declarar los casos de enfermedad. En Londres se tomaron medidas draconianas en 1665. Estaba prohibido salir de las casas contaminadas, vigiladas por guardias que aseguraban el revituallamiento e impedían toda comunicación con el exterior. Las puertas de estas casas estaban marcadas con una cruz roja sobre la que figuraba la inscripción: «Dios tenga piedad de nosotros.»

En París, en 1607, se había construido el hospital de San Luis para los apestados. Pero debido a su número era imposible acogerlos a todos.

Bajo el reinado de Luis XIII, Charles de l’Orme había imaginado un vestido especial destinado a proteger a los médicos que se ocupaban de las víctimas de la peste27. Las pérdidas en el cuerpo médico fueron muy graves. En Londres secundaron a los médicos los farmacéuticos, con toda abnegación, y en Marsella, sus compadres de Montpellier, llegados espontáneamente en su ayuda, y por los capuchinos, que significaron un auxilio muy eficaz.

Pero pronto se organiza la prevención a nivel internacional, la cuarentena se generaliza. En cada puerto existen oficinas de salud, cuyos poderes son dictatoriales. Cuando llega un barco éste no tiene derecho a acercarse. Su capitán desciende hasta un lugar especial, privado de comunicación con el interior del puerto, con su diario de salud.

Si a bordo tiene enfermos uno de los médicos del lazareto va a examinarlos. Si todo está en regla se da al capitán una patente limpia y se le permite acercarse a tierra y desembarcar sus mercancías. Si hay alguna duda, el navío permanece en su punto de fondeo, a 100 metros de los muelles. Si es sospechoso, o si transporta apestados, se consigna que la tripulación se quede a bordo, o en el lazareto y se colocan cordones sanitarios a lo largo de los caminos. Si el navío viene de un puerto donde hay peste su tripulación y sus pasajeros se ponen en cuarentena28 por un período variable29. Estas medidas se traducen en un gran malestar para el comercio y basta con leer la correspondencia de Stendhal para darse cuenta de ello.

El tratamiento es inexistente. Charles de l’Orme aconseja el empleo de agua hirviendo. «Gracias a estas precauciones he obtenido resultados considerables, que me han valido el agradecimiento de nuestros reyes, durante la peste de París de 1619.» Dower recurría a las sangrías de 120 onzas y hacía beber ácido sulfúrico diluido. De una tripulación de 180 hombres perdió sólo 8 marinos.

A finales del siglo XVIll se limitan a favorecer la supuración de los bubones, punzándolos. Entonces se desinfecta la llaga con ungüentos a base de acetato de cobre o de mercurio. Se prescriben sudoríficos a base de salvia y de ruda. Como antídoto se recurre a la triaca. Desgenettes preconiza las bebidas calientes, los baños y las fricciones con aceite, aconsejadas también por Baldwin y el padre de Luis de Pavía.

Fuente Consultada: Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail

Origen Cruz Roja Internacional Historia Fundacion de la Cruz Roja

Origen Cruz Roja Internacional
Historia Fundación de la Cruz Roja

FUNDACION DE LA CRUZ ROJA: En 1863, el filántropo ginebrino Jean Henri Dunant fundó el Comité Internacional de la Cruz Roja. Hombre dedicado a los negocios, un proyecto empresarial lo llevó muy cerca del Solferino, en el norte de Italia, un 24 de junio de 1859, el mismo día en que el ejército austríaco se enfrentaba con el francés y el piamontés. El campo de batalla mostraba un tendal de muertos y heridos; allí observó cómo los combatientes quedaban desatendidos y morían por falta de asistencia. Ayudado por mujeres de pueblos cercanos, se esforzó por socorrerlos sin distinción de uniforme o nacionalidad.

Al retornar a Ginebra, la impotencia que le causó ver a los innumerables heridos sin ningún tipo de atención médica ni ayuda, resignados a su cruel y definitivo destino, impulsó a Dunant a fundar esta institución con la colaboración de otros cuatro ciudadanos suizos.

El Comité de la Cruz Roja fue reconocido interna-cionalmente por la Convención de Ginebra el 8 de agosto de 1864, con representantes de dieciséis países europeos y observadores de los Estados Unidos.

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LOS ESFUERZOS POR LA PAZ: Al parecer, la primera mujer que ofició de enfermera militar en la historia fue la inglesa Florence Nightingale. Lady with the lamp, como la llamaron quienes la vieron deambular por las noches entre los soldados heridos aliviándoles el sufrimiento o dándoles palabras de ánimo, fue un significativo ejemplo en el frente de Crimea, en 1855.

Cuatro años más tarde, los ejércitos de Napoleón III y Francisco José se enfrentaron con singular violencia en Solferino (Italia), donde murieron 22.000 soldados austriacos y 17.000 franceses.

La horrible visión de más de 40.000 heridos abandonados en el campo de batalla bajo la lluvia y el calor conmovió a los observadores y, en particular, a un ginebrino llamado Henri Dunant, quien tomó la iniciativa de organizar por su cuenta un servicio de salvamento con la ayuda de los vecinos de Castiglione.

La impresionante experiencia inspiró a Dunant el libro Un recuerdo de Solferino, en cuyas páginas, después de describir con crudeza el resultado de la batalla, propuso la creación en todos los países de comités de socorro para los heridos de guerra, a quienes debía respetarse y considerarse como neutrales, ya que no podían atacar ni defenderse.

El libro, sin recurrir a grandes postulados filantrópicos, encontró eco en algunos sectores de la sociedad europea y, en Ginebra, el 17 de febrero de 1863, Dunant y sus compatriotas G. Mognier, Th. Mannoir, L. Appia y el general G.H. Dufour pudieron constituir el Comité de los cinco, que en principio se limitó a proponer la «formación de cuerpos de voluntarios que sirviesen como enfermeros en los ejércitos de cada país».

La Cruz Roja abandera la solidaridad:

Con el apoyo inicial de Francia, el Comite de los cinco pasó a llamarse Comité internacional y logró que dieciséis países reconociesen su ya célebre Convención de Ginebra de 1864, inspirada «para mejorar la suerte de los militares heridos de los ejércitos en campaña».

La segunda Convención de Ginebra, celebrada en 1899 y adoptada por cincuenta y cinco naciones más, señaló el principio de una nueva era en la consideración del ser humano comprometido en los conflictos bélicos. La magnífica iniciativa de Henri Dunant reivindicando la solidaridad y la dignidad del ser humano, le valió en 1901 el premio Nobel de la Paz.

En 1906, la Convención fue ratificada y los diez artículos originales llevados a treinta y tres. Asimismo, en esa ocasión instituyó la enseña que la haría célebre. «Como homenaje a Suiza, la bandera con una cruz roja sobre fondo blanco (inversión de los colores de la bandera federal) será el emblema y signo distintivo del servicio sanitario en todos los ejércitos.»

La cruz no debía considerarse como un símbolo religioso, puesto que la Sociedad de la Cruz Roja se había empeñado en ponerse al margen de todo interés religioso o político; sin embargo, Turquía se reservó y se le concedió el empleo de la media luna roja, que se hizo extensiva a todos los países musulmanes, y a Persia, actual Irán, un león y un sol rojos.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados para difundir el ideal de la Cruz Roja y sus otras luchas, particularmente en favor de la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del comercio de esclavos», Henri Dunant cayó en el olvido y la miseria. Sus negocios financieros fracasaron y lo arruinaron. Después de la guerra de 1870 llevó una vida errante que lo encaminó a Alemania y luego a Italia. Sólo con la caridad de algunos amigos pudo sobrevivir, y en 1887 se instaló en Heiden, una localidad suiza con vista al lago Constanza.

En el hospicio donde encontró refugio conoció en 1895 a Georg Baumberger, un periodista que le dedicó un artículo publicado poco después por numerosos periódicos.

Los mensajes de adhesión comenzaron a llegar de todo el mundo; el fundador de la Cruz Roja había sido redescubierto. Como último honor consagrado al filántropo, le fue concedido el primer premio Nobel de la Paz en 1901.

Organización de la Cruz Roja internacional: Cuando en 1864 se creó el Comité internacional, al mismo tiempo se constituyeron las Sociedades nacionales de la Cruz Roja, con el propósito de auxiliar a los heridos de guerra.

Para fortalecer los vínculos de estas sociedades, en 1919, a instancias de los Estados Unidos, se fundó la Liga de las sociedades de la Cruz Roja.

Tanto el Comité internacional como la Liga de las sociedades, administrada por un Comité ejecutivo, tienen sede en Ginebra y se relacionan a través de una Comisión permanente. (imagen: cruz roja internacional)

El Comite internacional está compuesto por dieciocho miembros de nacionalidad suiza, como garantes de la neutralidad, y el Comité ejecutivo de la Liga de las sociedades por quince delegados elegidos por las sociedades nacionales, un presidente y un secretario general.

Cada cuatro años tiene lugar una Conferencia internacional de la Cruz Roja en la que participan todas las instituciones que componen la Cruz Roja internacional, es decir el Comité internacional, la Liga, la Comisión permanente, los presidentes o gobernadores de las sociedades nacionales y los representantes de los gobiernos firmantes de las convenciones de Ginebra.

La acción humanitaria de la Cruz Roja se extiende: El articulado de la Convención de 1899 fue ampliado, incluyendo los heridos de la guerra marítima y la protección de los buques hospitales, de las enfermerías de los buques de guerra y del personal sanitario.

La Convención de 1929 extendió aún más el alcance de la acción humanitaria al incorporar a ella no sólo a los heridos sino también a los prisioneros de guerra. Se acordó entonces que «los prisioneros de guerra corresponden al gobierno enemigo, pero no a los individuos ni a los ejércitos que los han capturado. Deben ser tratados con humanidad.

Todo su ajuar personal, excepto las armas y documentos militares, deben respetarse como de su propiedad» (art. 4). Se precisaba además que «el Estado puede emplear a los prisioneros de guerra como obreros, según su grado y aptitudes, con excepción de los oficiales.

Los trabajos no serán excesivos ni relacionados con las operaciones militares» (art. 6). En este sentido, estos obreros fueron facultados a percibir un salario equivalente al de los obreros del país, el cual debía serles abonado, deduciéndoles los gastos de manutención, en el momento de la repatriación.

En la Convención de Ginebra de 1929 se precisaron además cómo debían ser los campos de concentración y el trato que debían recibir los prisioneros, a fin de salvaguardar su salud física, su paz espiritual y su dignidad como personas.

Un propósito difícil: humanizar la guerra

El espíritu que alentaba a la organización de la Cruz Roja hizo que su acción humanitaria trascendiera más allá de las víctimas de la guerra y alcanzara a la guerra misma, a fin de aliviar sus dolorosas consecuencias.

Las naciones signatarias del protocolo internacional de 1925 acordaron renunciar a las guerras química y bacteriológica, incorporando a la jurisprudencia internacional la expresa prohibición del «empleo de gases asfixiantes y tóxicos, lo mismo que el de materias líquidas análogas» y de «sustancias bacteriológicas» por estar «justamente condenado por la opinión general del mundo civilizado».

A estas prohibiciones siguieron más tarde la proscripción de los bombardeos a ciudades inermes y del maltrato a ancianos y niños, la condena de los excesos y crímenes de las torturas y capturas de rehenes, de las represalias y castigos colectivos y de las deportaciones y ejecuciones sumarias, y la prescripción de guardar «el honor debido a las mujeres».

Los esfuerzos por humanizar la guerra llevados a cabo a principios de siglo se correspondían, asimismo, con una corriente de opinión pacifista que tendía a su total erradicación, como ya lo había postulado Jmmanuel Kant en Proyecto para una paz perpetua, editado en 1795.

¡Abajo las armas!

Uno de los más importantes alegatos contra la guerra fue el libro de la austriaca Bertha Kinsky von Suttner, ¡Abajo las armas!, aparecido en 1889. El impacto que provocó en amplios sectores de la opinión pública esta obra de la hija del conde Kinsky, mariscal de campo y chambelán del emperador Francisco José, desembocó en los años siguientes en varias campañas antibélicas, a las cuales se adhirieron intelectuales como Víctor Hugo, Tolstoi, Bernson, Strindberg, Renan y muchos otros.

Un efecto más específico en los gobiernos europeos tuvo La guerra futura, publicado en 1888 por el banquero rusopolaco J. S. Bloch. Este autor profetizaba para un futuro más o menos inmediato una larga y cruel guerra de trincheras seguida de un colapso económico tanto para vencidos como para vencedores.

Tras la lectura del libro de Bloch, el zar Nicolás II a través de su ministro de Relaciones exteriores, Muraviev, puso sobre aviso a las naciones europeas sobre la conveniencia de reducir los armamentos y de celebrar una conferencia de distensión.

«El gobierno ruso creía que el momento actual era favorable para estudiar, en una conferencia internacional, los medios más eficaces de asegurar a todos los pueblos los beneficios de una paz real y duradera», explicó el zar, quien creía que tal reunión «sería un feliz presagio del siglo que iba a comenzar» y «recogería en un haz poderoso los esfuerzos de todos los estados que quisiesen hacer triunfar la gran concepción de la paz universal contra los elementos de desorden y discordia.

Consagraría los principios de equidad y de derecho sobre los que deben descansar la seguridad de los estados y la felicidad de los pueblos».

La invitación rusa fue acogida con entusiasmo, más afectado que sincero, por los gobiernos europeos y la conferencia se celebró en mayo de 1899, en La Haya.

La poca disposición de las potencias europeas —sobre todo de Alemania y Francia—, a transigir en lo que consideraban un intento de «limitar su independencia», había condenado de antemano el éxito de la reunión, mas la inesperada presencia de un grupo de influyentes pacifistas, como los franceses Léon Bourgeois, D’Estournelles de Constant, Pauncefort y Martens, entre otros, va rió el resultado final.

El palacio del Tribunal de la Haya, propuesto por el zar Nicolás II y costeado por el industrial y financiero estadounidense Andrew Carnegie (imagen izq.). Desde 1899 es un tribunal permanente de arbitraje de alcance internacional, así como la sede de diversas conferencias.

Así, en esta conferencia de La Haya se convino en que la limitación de armamentos «sería un gran paso para el bienestar moral y material de la Humanidad» y que el arbitraje internacional era «el medio más eficaz para resolver cuestiones de orden jurídico y para la interpretación de convenciones internacionales».

Nobel y Carnegie, los magnates de la paz:

Resulta significativo que dos personajes que habían forjado sus enormes fortunas con la dinamita y el acero tomaran decidido partido por la paz mundial. Alfred Nobel, influido por el libro y la acción de Bertha von Suttner, adoptó con decisión la causa pacifista con la convicción de que «la guerra divide un país en víctimas y asesinos». Pero el célebre inventor de la dinamita no se limitó a las palabras y un año antes de morir, en 1895, legó a la Fundación Nobel su fortuna para la creación de un fondo cuyos intereses serían distribuidos en premios a las personas que cada año «hubieran aportado los mayores beneficios a la humanidad».

El primero de esos premios era para el «descubrimiento o invento más importante en el campo de la física». Los siguientes eran para las aportaciones en los campos de la química, la fisiología o la medicina y para la obra literaria «más notable de tendencia idealista». “El vagabundo más rico de Europa”, como se le llegó a llamar a Alfred Nobel, también dejó constancia en su testamento del deseo de instituir un premio a quien más hubiera trabajado «en favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y fomento de congresos por la paz».

Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja, fue el primer galardonado con el premio Nobel de la Paz (1901) y cuatro años más tarde lo recibió la baronesa von Suttner. Andrew Carnegie fundó en 1910 la Donación Camegie para la Paz internacional, dotándola de un capital de doce millones de dólares. El objetivo de la fundación era, según escribió el “rey del acero”, promover «una investigación metódica y científica sobre las causas de la guerra y de los medios para evitarla».

Camegie fundamentaba su decisión en la absoluta convicción de que «la guerra es la más infame mancha de nuestra civilización. No nos comemos ni torturamos a los prisioneros, ni saqueamos ciudades, sacrificando sus habitantes, pero nos matamos unos a otros en guerra como bárbaros. Sólo las bestias salvajes tienen excusa para ello.

En nuestra época, la nación que rehusa el arbitraje es criminal». Durante los primeros catorce años del siglo XX se constituyeron en Europa innumerables sociedades pacifistas, se celebraron varios congresos mundiales para la paz y se llevó a cabo una vasta movilización en todos los estamentos de la sociedad. Pero, al mismo tiempo que unos trabajaban incansablemente por la paz, otros se preparaban para la guerra alistando sus fuerzas y disponiendo sus alianzas.

LARREY Y EL AUXILIO A SOLDADOS HERIDOS: En el siglo XVIII aparecieron las primeras ambulancias, cuya finalidad era transportar rápidamente a los heridos al hospital de campaña. Aquel aporte de los servicios médicos militares contribuyó a salvar muchas vidas en los conflictos armados. Su inventor fue Dominique-Jean Larrey, médico al servicio del ejército napoleónico que, en 1792, construyó la primera ambulancia, en cuyo interior iban médicos que auxiliaban a los heridos. Se trataba de carruajes ligeros de dos ruedas tirados por dos caballos y que disponían de amortiguadores para neutralizar el brusco traqueteo de los vehículos. En la guerra contra Austria, Larrey comprobó los efectos devastadores que el fuego de artillería causaba a la milicia y se desesperó por la tardanza de los servicios médicos en proporcionar ayuda a los heridos. Muchos soldados se desangraban antes de ser auxiliados, ya que las ordenanzas establecían que debían quedar en el lugar donde hubieran caído hasta que cesaran las hostilidades y que los hospitales militares debían situarse a unos cinco kilómetros de la primera línea de combate. Para resolver esto, Larrey formó pequeños grupos de cirujanos que iban a caballo para atender a los soldados heridos en la primera línea de fuego y luego se los trasladaba en las nuevas ambulancias.

CRONOLOGÍA VIDA DE HENRI DUNANT

1828 Nacimiento de Henri Dunant en Ginebra, el 8 de mayo.

1852 Napoleón III, emperador de los franceses.

1853 Dunant llega a Argelia.

1858 Adopta la nacionalidad francesa, sin perder la suiza.

1859 Batalla de Solferino.

1862 Publicación de Un recuerdo de Solferino.

1863 Creación del Comité internacional de ayuda a los heridos, antecesor del Comité Internacional de la Cruz Roja. Conferencia de Ginebra.

1864 Guerra de los Ducados en que se enfrentan Prusia y Austria con Dinamarca. Firma de la Convención de Ginebra.

1870-1871 Guerra franco-prusiana; el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) crea la primera agencia de información sobre el destino de los militares heridos o capturados para uso de las familias.

1875 Dunant es el gestor de un congreso internacional para la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del
comercio de esclavos».

1895 Dunant es descubierto por el periodista Georg Baumberger.

1899 Convenciones de La Haya que extienden la Convención de Ginebra a las guerras marítimas.

1901 Dunant recibe el primer premio Nobel de la Paz.

1906 Segunda Convención de Ginebra.

1910 Muerte de Henri Dunant, el 30 de octubre. Lega el monto de su premio a obras de caridad.

Fuente Consultada: Historia del Siglo XX La Nación

Cronologia de la primera Guerra Mundial Linea del Tiempo Gran Guerra

CRONOLOGÍA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL – LINEA DE TIEMPO

AÑO: 1914
28 de junio: El archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Austria-Hungría, es asesinado en Sarajevo, Bosnia, por el estudiante nacionalista Gavrilo Princip.
5 de julio: Entrevista del embajador austríaco y un enviado de Berchtold, canciller de Austria-Hungría, con Guillermo II. Alemania da «carta blanca» a su aliado.
23 de julio: Austria-Hungría envía un ultimátum a Servia, contando con el respaldo de su aliada, Alemania. 29 de julio: Rusia declara la movilización general. 31 de julio: Alemania envía un ultimátum a Rusia. Exige la inmediata desmovilización de su ejército.
19 de agosto: Alemania declara la guerra a Rusia. Ultimátum a Francia. Movilización general del ejército francés. Alemania invade Luxemburgo. Italia proclama su neutralidad aduciendo el carácter «ofensivo» de la guerra por parte de Alemania y Austria-Hungría.
2 de agosto: Alemania envía un ultimátum a Bélgica. Solicita autorización para atravesar su territorio.
3 de agosto: Bélgica responde negativamente. Alemania pone en ejecución el Plan Schlieffen: Declara la guerra a Francia e invade Bélgica. Bélgica solicita ayuda a Gran Bretaña.
4 de agosto: Gran Bretaña declara la guerra a Alemania. En el Reiohstag se aprueba el voto a los créditos para la guerra. La socialdemocracia apoya a Guillermo II, salvo un pequeño puñado de diputados que se abstienen.
5 de agosto: Francia declara la guerra a Austria-Hungría. 13 de agosto: Gran Bretaña declara la guerra a Austria. 15 de agosto: tropas rusas atacan en Galitzia y en la Prusia Oriental.
20-25 de agosto: Los alemanes ocupan Bélgica y avanzan en territorio francés rechazando las defensas franco-británicas en Ardenne.
23-25 de agosto: Japón declara la guerra a Alemania. En Galitzia comienza una ofensiva austríaca.
27-30 de agosto: Batalla de Tannenberg: los alemanes derrotan al ejército ruso.
6-12 de setiembre: Batalla del Marne. La ofensiva alemana sobre París es contenida. En Galitzia los austríacos son derrotados por las tropas rusas.
8-27 de octubre: Comienza un riguroso bloqueo de! Mar del Norte: el «bloqueo del hambre». Guerra de trincheras.
2 de noviembre: Ofensiva austríaca contra los servios.
5 de noviembre: Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Turquía. Los turcos atacan por mar en Odesa,
2-12 de diciembre: Los servios comienzan una victoriosa contraofensiva.
25 de diciembre: Tropas italianas desembarcan en Valona, Albania, en carácter preventivo.

AÑO: 1915
6-8 de enero: Negociaciones entre Austria e Italia. Austria ofrece concesiones a cambio de la neutralidad italiana.
23 de enero: Ofensiva austríaca en los Cárpatos.
Febrero: Combates en Champagne. Ofensiva francesa. Un submarino alemán hunde el vapor «Lusitania», con más de 1.200 pasajeros. Honda conmoción en EE.UU. Hay pasajeros norteamericanos.
22 de marzo: Los rusos toman la contraofensiva en los Cárpatos.
26 de abril: Italia adhiere al Pacto de Londres con las potencias de la Entente.
3 de mayo: Italia denuncia sus tratados con las potencias centrales. Duros combates en Galitzia: los rusos tienen graves pérdidas,
24 de mayo: Italia declara la guerra a Austria-Hungría.
25 de mayo: Avance italiano.
23 de junio – 7 de julio: Batalla de Isonzo, tropas italianas y austríacas combaten encarnizadamente. Gran ofensiva alemana en Polonia. Duras batallas en el frente del oeste.
21 de agosto: Italia declara la guerra a Turquía.
Setiembre-octubre: Ofensiva franco-británica en Artois y Champagne. Ofensiva alemana contra Rusia.
5 de octubre: Bulgaria declara la guerra a Servia. La Triple Alianza (Alemania – Austria-Hungría – Turquía) logra la adhesión de Bulgaria. La «Cuádruple» no tendrá nuevos adeptos.
19 de octubre: Italia declara la guerra a Bulgaria.
10 de octubre – 4 de noviembre: Nueva batalla en el Isonzo.
16 de diciembre: Los italianos desembarcan en Valona para proteger la retirada del ejército servio.

AÑO: 1916
Enero: La situación está estabilizada. La guerra de trincheras se hace cada vez más dura. Alemania comienza a sentir los efectos del «bloqueo del hambre».
21 de febrero: Comienza la ofensiva alemana en Verdún.
11-19 de marzo: Combates en el Isonzo. Los franceses piden a Italia iniciar una ofensiva para aliviar el cerco a Verdún.
15 de mayo – 10 de junio: Los austríacos lanzan una fuerte ofensiva contra Italia. 30 de mayo: Batalla nava! de
Jutlandia.
4 de junio – 15 de agosto: Ofensiva rusa en Bucovina.
29 de junio: Los austríacos utilizan gas venenoso.
19 de julio – 23 de noviembre: Británicos y franceces atacan encarnizadamente en el Somme. Los combates dejan un saldo de centenares de miles de muertos. Los británicos utilizan tanques por primera vez en gran número.
6-17 de agosto: Los italianos conquistan Goritzia.
27 de agosto: Italia declara la guerra a Alemania. Rumania se adhiere a la Entente.
Setiembre-octubre: La guerra continúa con toda su crueldad. Se combate fieramente en todos los frentes. Europa comienza a vestirse de luto.
21 de noviembre: Fallecimiento del emperador Francisco José. Le sucede Carlos I. Austria-Hungría comienza a dar señales de una grave crisis interna.
Diciembre: Primeras tentativas de paz de Guillermo II. La relación de fuerzas favorece a los Imperios Centrales en el Continente. En cambio, la flota británica domina los mares. El mundo comienza a volverse en contra de Alemania.

AÑO: 1917
19 de febrero: Alemania intenta romper su desfavorable situación internacional. Apela a un recurso extremo: la guerra submarina sin restricciones.
3 de febrero: Estados Unidos rompe relaciones con Alemania.
12 de marzo: Revolución en Rusia. Abdica Nicolás II. Asume el Gobierno Provisional de Kerensky. Se instala un doble poder: los Soviets de Obreros y Soldados.
6 de abril: Norteamérica declara la guerra a Alemania.
16 de abril: Comienza la ofensiva del general Nivelle en Francia. Termina en un fracaso. Nivelle es destituido. Hay divergencias en el mando interaliado.
12-28 de mayo: Combates encarnizados en el Isonzo.
7 de junio: Ofensiva británica en Flandes.
25 de junio: Desembarcan en Europa (Francia) los primeros contingentes norteamericanos.
1? de julio – 27 de agosto: Ofensiva rusa en Galitzia.
22-25 de agosto: Huelgas en Italia contra la guerra. Turín es paralizada por el movimiento proletario.
26 de agosto: Grecia se incorpora a los países de la Entente.
24 de octubre: Austro-húngaros y divisiones alemanas comienzan una gran ofensiva en el Isonzo. Derrota italiana de Caporetto. Los italianos son rechazados más allá del Piave. Venecia es ocupada.
7 de noviembre: Los bolcheviques toman el poder en Rusia. Asume un Consejo de Comisarios del Pueblo, a cuyo frente está Lenin.
8 de noviembre: El general italiano Cadorna es destituido. Se lo responsabiliza del desastre de Caporetto. El genera! Díaz lo reemplaza.
26 de noviembre: Los bolcheviques comienzan las tratativas de paz con Alemania.
El 15 de diciembre se firma el armisticio. Las negociaciones siguen en Brest-Litovsk.

AÑO:  1918
8 de enero: El presidente de Estados Unidos, Wilson, expone sus Catorce Puntos para la paz.
3 de marzo: La situación obliga a la Rusia Soviética a firmar la paz de Brest-Litovsk, con grandes concesiones.
21 de marzo –
6 de abril: Gran ofensiva alemana en Francia. La última que hará Alemania en la guerra. En adelante comienza su declinación.
9-29 de abril: Los alemanes avanzan inconteniblemente.
27 de mayo – 13 de junio: Los alemanes avanzan sobre el Mame; Los ejércitos franco-británicos resisten la embestida.
18 de julio – 3 de agosto: Contraofensiva aliada entre el Aisne y el Marne. La situación se revierte. Francia pide a Estados Unidos que acelere el envío de ayuda.
8-12 de agosto: Continúan los ataques aliados en el oeste. Setiembre-octubre: Los alemanes comienzan a retroceder. La ayuda norteamericana se intensifica: descargan entre 200.000 y 300.000 hombres por mes, y enorme cantidad de artillería, tanques y material de guerra de todo tipo.
24 de setiembre: Un ejército aliado invade y derrota a Bulgaria. El camino a Viena está libre.
24 de octubre – 3 de noviembre: Ofensiva italiana desde el Piave. Austria-Hungría manifiesta poco después su disposición a hacer la paz. Huelgas en Alemania. Se subleva la flota de mar. Se constituyen los primeros Consejos (Soviets).
31 de octubre – 19 de noviembre: Los británicos imponen la derrota de Turquía en Siria, Palestina y la Mesopotamia. Turquía pide el armisticio.
4 de noviembre: Cesan las hostilidades entre Italia y Austria-Hungría. Comienza la disgregación del Imperio de los Habsburgos.
11 de noviembre: Los aliados acceden al pedido de armisticio de Alemania, formulado el 5. El 10, Guillermo II huye a Holanda. Cesan las hostilidades.

AÑO: 1919
5 de enero: Una insurrección popular estalla en Berlín y otras ciudades. La consigna: «Todo el poder a los soviets» es agitada por los espartaquistas (P. Comunista).
13 de enero: La insurrección es aplastada. Noske, socialista, nombrado Ministro de Defensa, es el verdugo de la revolución.
15 de enero: Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht son asesinados por una soldadesca instigada por los social-patriotas. Muere Franz Merhing a los 73 años. Varios dirigentes espartaquistas son fusilados.
18 de enero: Inauguración de las sesiones de la Conferencia de la Paz, una trágica farsa. Clemenceau es elegido presidente. Se manifiesta la voracidad imperialista de la Entente.
28 de junio: La delegación alemana rubrica el Tratado de Versalles que impone durísimas condiciones para Alemania y sus aliados. Europa cambia de faz. Cercado por el capitalismo, el primer estado Obrero del mundo, la Rusia Soviética, se debate en la guerra civil.

Los Illuminati La Masoneria y el Nuevo Orden Mundial Sociedades

Los Illuminati La Masoneria y el Nuevo Orden Mundial Sociedades Secretas

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Origen de la
Masonería
Objetivos
Mundiales
Nuevo Testamento
De Satanás
Secreto
Masónico

LA MASONERÍA: Provenga o no de los tiempos de Salomón, pasando por las catedrales medievales, la presencia tangible de la Masonería está registrada en fuentes históricas muy concretas.

Es sabido que en el año 1717 surge la Gran Logia de Inglaterra, mientras que en 1732 aparece la denominada Gran Logia de Francia.Ambas, presuntamente, persiguen un sistema moral muy particular que se expresa a través de la alegoría y se ilustra gracias a los símbolos.

logo illuminatiSin embargo, más allá de este carácter que podría ser sólo especulativo, la ingerencia de la Masonería en la historia tiene más que ver con una relación secreta con la política y las conspiraciones que con una simple búsqueda de la verdad suprema místico-espiritual.

Quizá el cambio se debió a la influencia que unos años después ejercerían sobre ella los illuminati.

La Francmasonería que sale a luz en el siglo XVIII, ya no está compuesta por asociaciones de albañiles que pretenden enseñarse el oficio unos a otros, compartiendo el techo de una logia gremial.

En este caso se trata de personajes de elevadas clases sociales, dotados de interesantes e interesadas conexiones políticas y religiosas.

Los masones tenían una divisa, de la que unas décadas después se apropió la Revolución Francesa: «Libertad, igualdad y fraternidad», y el nombre de la logia en inglés es «Freemasonry», donde «free» significa «libre». Sin embargo debemos saber que entre los masones ingleses había poca o ninguna solidaridad.

El de la masonería es un tema polémico del que se ha dicho de todo, y no siempre con argumentos sólidos. Se sabe que los masones influyeron decisivamente en la Revolución Francesa y en la independencia de las Américas, que muchos grandes dirigentes de todo el mundo fueron masones, incluidos 16 presidentes de los Estados Unidos y varios reyes y emperadores de Inglaterra, Francia y Alemania, así como un buen puñado de dirigentes de la República Argentina.

Una lista selecta de masones ilustres incluiría nombres como los de Simón Bolívar y José de San Martín; filósofos y escritores de tan diverso origen y época como Goethe, Voltaire, Oscar Wilde, Rudyard Kipling y Tolstoi; músicos como Mozart, Schubert, Puccini y Louis Armstrong; militares y estadistas como Giuseppe Garibaldi, Winston Churchill, Salvador Allende y Martín Luther King; científicos como Alexander Fleming y Enrico Fermi; los fundadores de las firmas automovilísticas Ford, Citroen y Chrysler; el mago Houdini, el astronauta Edwin Aldrin, Buffalo Bill, Cantinflas, Clark Gable, John Wayne e incluso personajes de ficción como Sherlock Holmes y Corto Maltes. (ver: Origen de la Masonería)

Para empezar, los negros estaban totalmente excluidos de ella. Se consideraba que eran de una raza inferior y por lo tanto no podían participar del objetivo, que no era ya construir la catedral para la Iglesia sino para el hombre, tanto en esta vida como después de la muerte.

La Masonería inglesa no aceptaba la presencia de mujeres en sus filas. De hecho la lucha social por los derechos de la mujer no comenzaría hasta 1851, y en la época en que nos situamos, el género femenino estaba excluido, al igual que las personas de raza negra.

En cambio, en la Masonería francesa existía un mayor grado de permisividad, ya que en su seno acogía la diversidad religiosa, política y sexual.

La logia que se estableció en Francia era de origen escocés. Es interesante resaltar que procede de la casa Estuardo, que se consideraba guardiana de la tradición de los templarios franceses y que 400 años antes de la fundación de la Masonería, habían participado en la conquista de Escocia.

Las logias inglesas, por su parte, se organizaron según el rito de York (que también recibe el nombre de Americano), basado en diez títulos de pertenencia a la orden o grados masónicos. La francesa optó por generar como rito propio el «Escocés Antiguo y Aceptado» que se compone de 33 grados. De hecho, este rito escocés será el que influya mayoritariamente en el continente europeo y en el americano.

La expansión de la Masonería llegó a ser tan relevante y notoria, que el papa Clemente XII emitió en 1738 una bula destinada a condenar a los masones e intentar apartarlos de la Iglesia. Unos años después el cultivado Benedicto XIV refrendará la postura del anterior Pontífice.

Esta exclusión se ha mantenido hasta nuestros días, ya que Juan Pablo II la incluyó en un documento sobre la Francmasonería dirigido en 1983 a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

A tenor de las declaraciones de los estamentos eclesiásticos, parecería que, más que los illuminati, los que realmente «molestan» a la Iglesia son los masones.

Desde luego, con afirmaciones como las mencionadas, y las que siguen llegando cada tanto en la pluma del papa Wojtyla, uno se pregunta cuál es el conflicto que desde hace siglos mantiene la Masonería con la Iglesia, o más bien viceversa.

A pesar de esta hostilidad, lo cierto es que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII los masones continuaron con sus actividades prácticamente en todas partes. Sólo la Revolución Francesa provoca una crisis que hizo menguar e incluso disgregar algunas logias. Pero superado aquel momento, muchas se hicieron aún más fuertes y se han mantenido hasta nuestros días.

En la actualidad se calcula que hay alrededor de 5.000.000 masones en todo el mundo. Y si al principio encontrábamos dos ritos, hoy existe una infinidad de ellos, que van desde los 10 grados del rito de York hasta los 90 que posee el rito de Misraim.

OBJETIVOS: EN BUSCA DE UN GOBIERNO MUNDIAL

Una de las abundantes hipótesis conspirativas sobre las sectas secretas, vincula a losrosacruces y los templarios con la búsqueda de un gobierno mundial. Todo parece indicar que fueron los masones quienes recogieron el testigo y cambiaron ciertos objetivos.

La historia asegura que tras la muerte del último maestre templario, sus seguidores tenían instrucciones precisas para perpetuar la Orden.

Era preciso crear una sociedad secreta invisible, ya fuera integrándose en otras ya existentes o creando grupúsculos nuevos y muy discretos: «invisibles».

Cuenta la historia que un pequeño grupo de resistentes templarios fundó la Orden de San Andrés del Cardo Real, que más tarde pasaría a denominarse Colegio Invisible.

A la mencionada orden se fueron incorporando, además de eruditos, un buen número de científicos cuyo objetivo era promover la ciencia y alejarla de los patrones impuestos por el clero.

A mediados del siglo XVII, el Colegio Invisible se convirtió en la Royal Society británica, que según parece sigue hasta hoy estrechamente vinculada a los rosacruces y a la Masonería.

Entre los miembros del Colegio Invisible hubo un personaje de incierta biografía y comportamiento misterioso que se hacía llamar Comenius. Su idea era la creación de una «pansofía», es decir, una doctrina universal capaz de gobernar el mundo. Algunas de sus propuestas eran:

  • Creación de un Parlamento Mundial.

  • Reforma universal de la sociedad en general.

  • Reforma de las conceptualizaciones religiosas, políticas y filosóficas.

  • Creación de un Tribunal Supremo cuya misión sería velar por la reconciliación de las religiones, a fin de que todo el planeta estuviera consagrado pacíficamente a Dios.

  • Establecimiento de una Corte de Justicia Internacional capaz de mediar en los conflictos políticos mundiales.

  • Establecer un consejo mundial de sabios, que recibirían el nombre de Superiores Desconocidos y que tendrían la misión de erradicar desde la sombra la ignorancia, el ateísmo y cualquier atisbo de involución social.

Fuente Consultada: Más Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle

Ver: Origen de las Primeras Sociedades Secretas

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LOS HECHOS Y LA JUSTICIA: Los  Tiempos Modernos comienzan, según la división clásica, alrededor del año 1500, pero en los siglos siguientes los sistemas judiciales europeos seguirían aplicando métodos medievales para descubrir la verdad. La legislación tendía a consolidar a la Iglesia y el Estado, por lo cual eran severamente castigados delitos como la herejía y traición.

El juez no escuchaba a las dos partes con igualdad de prerrogativas, sino que se convertía en un funcionario inquisitorial, y la confesión del acusado, lograda mediante el tormento, cobró un papel preponderante, superando incluso a las declaraciones de testigos.

Durante los siglos XVI y XVII los juicios religiosos y políticos tenían enorme importancia, y sólo en las postrimerías de este período se comenzó a prestar atención a otros delitos, como el fraude. Recién en 1677 se abolió la pena capital por herejía, pero para entonces 300 mil mujeres habían sido condenadas a la hoguera por los tribunales europeos.

La herejía era pagada con la vida, y así William Tyndale fue procesado en 1536 cerca de Bruselas por el delito de haber impreso diez años antes en Colonia la primera versión del Nuevo Testamento en inglés.

Líderes religiosos de diversos credos debían escapar a la persecución que por ley se les hacía en los Estados con otra religión oficial, para no exponerse a la suerte de los 1.200 hugonotes que fueron ahorcados en 1560 en Amberes.

Los reyes decidían la suerte de los principales acusados, aunque la autoridad papal era también considerable. De ese modo, en 1580 Isabel I debió decidir entre colgar o hacer caballero a Francis Drake, eligiendo lo segundo.

No tuvo la misma suerte en 1618 Sir Walter Raleigh, quien fue juzgado y decapitado por haber conspirado 15 años antes para derribar a Jaime I. En esa época terrible, ni las augustas cabezas se hallaban a resguardo, y así, en 1536, Enrique VIII, cansado de su esposa, la reina Ana Bolena, ordenó que se le siguiera juicio por adulterio. La reina fue decapitada después del fallo adverso de sus jueces.

Una suerte similar habría de correr en 1587 María Estuardo, reina de Escocia, quien debió responder al cargo de traición.

Las persecuciones políticas y religiosas motivaron la emigración de muchas víctimas de la ley. En América, sin embargo, los puritanos siguieron dedicados a la «caza de brujas». Salem, en Massachusetts, fue escenario del juicio a Anne Hubbins en 1656, a raíz del cual fue sentenciada a la horca. Otra cacería inspirada por los predicadores dio como resultado la muerte de otras 20 personas, en 1692.

El siglo XVIII se caracteriza por ser una época sin ley, en que la corrupción es frecuente, al amparo del crecimiento de la población y una relativa prosperidad. La ‘pena de muerte la aplican los jueces con bastante frecuencia a los acusados de crímenes contra las personas y aun a los autores de pequeños robos.

Entre los juicios de la época se destaca el caso Jo-nachan Wild, ventilado en 1725, que fue descubierto por Bertold Brecht, dramaturgo que se inspiró en él para su (personaje «Mack the Knife» de «La Opera de Tres Centavos».

Igualmente magnificado ha sido Dick Turpin, que a los 34 años se presentó animosamente ante los jueces y ni siquiera perdió la calma tras ser declarado convicto y sentenciado a muerte. Turpin, personaje casi legendario, con aspiraciones de Robín Hood, debió responder por numerosos salteos, y según se cuenta llegó a cometer un robo por noche, lo que le convirtió en el bandolero más famoso y temido de toda Inglaterra.

Aunque se escondió bajo el nombre de John Palmer, no faltó quien lo identificara, llevándolo hasta la justicia, para así ganar la recompensa de 200 libras que se ofrecía por su cabeza. Su ejecución fue en 1739.

Igualmente novelesco es el Marqués de Sade, por cuya suerte se preocupó el rey Luis XV en Francia. Para evitarle un proceso legal que arrojaría el deshonor a las familias de algunos nobles, lo hizo encerrar, pero ello no reformó su tendencia a buscar un placer morboso en la agonía de sus víctimas.

Una demandante, que había sido azotada con un látigo por Sade, fue silenciada mediante una indemnización, pero otra vez intervino el rey para que la causa fuera sobreseída.

En 1772 fue llevado finalmente ante un tribunal, por haberles dado a unas prostitutas unos polvos envenenados, y que supuestamente eran afrodisíacos. Fue sentenciado a muerte, pero se salvó por las influencias de su familia. Después sufrió diversos arrestos, hasta que la Revolución Francesa lo liberó en 1790, pero en la Bastilla había desarrollado su carrera literaria, que también lo haría famoso.

El «motín de la ‘Bounty , nave inglesa, se produjo el 28 de abril de 1789, en Tahiti. La nave llegó a las islas para obtener el árbol del pan y llevarlo a las Indias Occidentales, y así mejorar la ración de los esclavos. La comandaba el capitán William Bligh, de duro carácter. Un contramaestre, Fletcher Christian, que odiaba a Bligh, fue el autor. Al capitán y a 18 hombres los embarcaron en un bote.

Estos hicieron un recorrido de 6 mil millas hasta la isla Timor. Sólo 12 llegaron a Inglaterra. Los amotinados, en 1791, fueron llevados a Londres y condenados a muerte, menos uno. Algunos alcanzaron a fundar una colonia en la isla Pitcairn, la que se descubrió en 1808.

El siglo se cierra con Giuseppe Balsamo, Conde de Cagliostro, uno más entre los curanderos, charlatanes y magos, pero que al revivir la promesa de los alquimistas saltó de su Sicilia natal a las islas británicas y recorrió el continente europeo desde Lisboa a San Petersburgo.

La Inquisición lo arrestó después de estudiar sus prácticas por Europa, y fue sentenciado a morir por herejía, pero el Papa cambió la pena por la de prisión perpetua.

Los procesos más importantes de los últimos tiempos se han desarrollado delante de un Tribunal del Crimen.

En Francia, Gran Bretaña o Alemania, casi todos los procesos de relieve pasan por una corte de audiencia en lo criminal. En Francia, la «Cour d’assises» fue instituida en 1791 por la legislación revolucionaria, e inicialmente se constituía de doce ciudadanos que ignoraban la jurisprudencia y decidían sólo la inocencia o culpabilidad de los acusados.

La función del tribunal de tres jueces consistía en fijar la pena, sistema que rigió hasta 1932. Curiosamente, el caso Laverdet, que afectó a un sacerdote que quiso fundar una Iglesia Católica Francesa, se desarrolló ante la Cámara Correccional de Nantes.

El proceso contra el abate Laverdet, en 1837, dio el golpe de gracia al «galicanismo», movimiento separatista que tendía a formar una Iglesia católica independiente, liberada de la influencia de .Roma. Laverdet fue acusado de organizar reuniones ilegales y de portar sotanas sin autorización.

El procurador señalo que la libertad de religión no podía ser la libertad absoluta, sobre todo cuando se amenazaba el orden público, y citó los graves desórdenes producidos en Clichy y Leves. A Laverdet le preguntaron sobre su ordenación como sacerdote, y éste replicó que había sido hecha por el abate Chatel, cabecilla del movimiento, y que ya en el seminario se había distinguido por su excepcional elocuencia y un raro espíritu de independencia.

El abate Chatel esperaba ser enjuiciado o por lo menos excomulgado por la Iglesia Católica, pero ni París ni Roma necesitaban un mártir.

El arzobispo de París fue bastante paciente frente a los rebeldes sacerdotes que habían suprimido la confesión en privado, el ayuno obligatorio y el celibato, habían traducido la liturgia al francés e instituyeron la elección de los sacerdotes. Al igual que el gobierno, aguardaba el resultado del proceso contra el abate Laverdet.

Pese a que la defensa apeló a la constitución, Laverdet fue hallado culpable y multado en 50 francos.

Los adeptos de la Iglesia Católica Francesa comenzaron a dispersarse y sus sacerdotes (entre ellos el abate Anzou, asistente del abate Chartel) hicieron las paces con la iglesia Católica Romana.

Días Nefasto en la Historia Antigua

Bonnie y Clyde Historia de amor y violencia Leyenda Bonie and Clyde

Bonnie y Clyde Historia de Amor y Violencia 

Origen de la mafiaLogia Propaganda DueLucky LucianoSociedades de la Iglesia

Esta historia es imposible de contar sin tener en cuenta cómo era el Sur en los años treinta. Era una época diferente: Bonnie y Clyde no eran las únicas personas que rompían la ley y que deparaban nuestra atención. Fue una época de depresión económica y frustración que incrementó los delitos.


Bonnie Parker y Clyde Barrow:
(Texas, EE.UU.) Estos dos amantes del crimen hicieron suyo aquel mandamiento utilizado en otros momentos por quienes adoraban «vivir peligrosamente». Esta era la única meta, la única diversión de Bonnie y Clyde.

Y así lo admitieron ellos mismos —o, al menos, Bonnie Parker— cuando ella escribió una especie de poema póstumo (para ser publicado tras su muerte) que un diario de Dallas imprimió, efectivamente, bajo el título deHistoria de Bonnie y de Clyde. La publicación y, por lo tanto, la muerte de sus protagonistas ocurrió en la primavera de 1934.

Y, como toda historia, la de sus protagonistas se inició obviamente con su nacimiento. Clyde Barrow había nacido en 1910. Sus primeros años fueron, sobre todo a las puertas de la adolescencia, tan iguales a otros de idénticos malhechores, que casi resultó aburrido sugerirlos: robos de coches, asaltos a tiendas, peleas entre bandas, además de detenciones, correccionales y, después, interrogatorios en comisarías.

También como tantos otros, Clyde salió de cada encierro con ambiciones más insoslayables y de mayor calado. Su siguiente ascenso en la escala del delito lo llevó al atraco de oficinas bancarias, en un puro ejercicio de «precalentamiento» para el crimen, ya que no vivía en una miseria que justificara, en parte, sus latrocinios.

Clyde Barrow nació el 24 de marzo de 1909, el cuarto de una familia de ocho hijos, en una granja de las afueras de Teleco, en el sudeste de Dallas. Bonnie Parker nació el primero de octubre de 1910, segunda de tres hijos; su padre era albañil. Familias analfabetas, que vivían a los saltos, y que sufrieron el perjuicio de una intensa depresión económica.

En estas estaba, trabajando a su aire, cuando se cruzó en su camino Bonnie Parker, una mujer nada corriente que llamaba la atención por un cierto atractivo descarado y una cabellera pelirroja espectacular. Era una mujer amante de las sensaciones fuertes, con una necesidad constante de vivir en una alteración emocional, y apasionada por los automóviles espectaculares (deportivos, de gran cilindrada), mucho mejor si sus ocupantes —ella misma— manejaban también armas rotundas y lo conducían personas, como ella, ávidas de violencia gratuita.

Curiosamente, la asociación entre ambos no se produjo por motivos sentimentales o sexuales (quizás porque aun siendo ella una ninfómana, él sufría su impotencia mezclada con cierta bisexualidad difusa en la que su pelirroja amiga apenas tenía nada que hacer). Sin embargo, la simbiosis y las afinidades en cuanto a una compartida idolatría para con las guerras urbanas, los disparos, las peleas y la sangre, los uniría con lazos aún más fuertes que los del placer sexual.

En diciembre de 1926, Clyde fue acusado por primera vez de haber robado un auto. Pero recién cuatro años después, en marzo de 1930, fue condenado a cumplir 14 años de prisión, por hurtos menores y robo de autos. Escapó de la cárcel con la ayuda de Bonnie, que logró introducir armas en su celda; pero lo arrestaron poco tiempo después en Ohio. No pasó más de dos años en prisión, siempre visitado por Bonnie. Consiguió la libertad condicional en febrero de 1932.Clyde regresó a su casa en Dallas, y se reunió con Bonnie. Su intención era abandonar la delincuencia, y vivir del trabajo. Bonnie soñaba con ser cantante y poeta. Clyde viajó a Massachusetts para trabajar en la construcción. Pero sólo aguantó unas pocas semanas. Su suerte ya estaba echada, la delincuencia seria el camino.

Una vez que comprobaron que habían nacido el uno para el otro, decidieron formar su propia banda de malhechores; una banda que destacaba por un carácter casi familiar, ya que estaba formada por el hermano de Clyde, Buck, la mujer de este, Blanche, y otros tres individuos: Hamilton, Jones y Methvin.

Con su flamante organización a punto empezaron las acciones. Una de las más espectaculares tuvo lugar en Joplin (Missouri) y, por primera vez, tuvieron que hacer frente a un cerco de la policía del que, tras un diluvio de tiros, lograron escapar, con un saldo de tres policías muertos. Durante el resto del año 1933, se sucedieron las persecuciones y los delitos en diversos estados y ciudades de toda la Unión, no siempre coronados con éxito.

Porque, realmente, estos gángsters se diría que trabajaban «artesanalmente», por el puro placer de delinquir, y no tenían ni la influencia ni la sangre fría de los grandes prebostes mafiosos del país. Así, en el mes de julio, nuevamente fueron cercados por la policía en el mismo estado, ahora en Platte City. Así cayó herido el primer miembro de la banda, Buck Barrow. Pero lograron huir hasta Iowa, donde, de nuevo, fueron asediados por unos policías que parecían reproducirse como las setas.

En esta ocasión Buck murió a causa de las heridas precedentes y su mujer, Blanche, fue detenida. Entonces, tan sólo con la compañía de Jones, Bonny y Clyde escaparon campo través perseguidos por una jauría de policías y de perros policías. Los agentes consiguieron, al menos, la captura de Jones. Los dos «amantes» se quedaron solos frente a todos y, como era de esperar, se defendieron matando. En los primeros días de 1934, casualmente se cruzaron en una carretera con un furgón policial donde iban cinco presos camino de una penitenciaría. El furgón fue detenido, mataron al guardián y liberaron a los cinco presos. Ebrios de velocidad y de sangre, asaltaron un banco cualquiera (que no tenía fondos) y, en Texas, asesinaron a dos policías que les habían solicitado la documentación. Otros dos agentes cayeron en Oklahoma, uno por varios tiros a bocajarro, mientras su compañero fue secuestrado por los malhechores como rehén.

Tras un frustrado asilo en la casa de uno de sus chicos, Methvin (cuyo familiar acabó llamando a la policía) huyeron a tiempo una vez más. Pero, sin saberlo, el 22 de mayo de 1934 se toparon con una enésima persecución, un asedio y cerco, que serían definitivos. Se les conminó a la rendición y la respuesta fue la esperada: el plomo disparado a dos manos. Cayeron en plena carretera de Acadie. Después, un periódico publicó el poema enviado por la poetisa Bonnie Parker y que empezaba: «Un día de estos, caerán codo con codo..

«Un grupo de seis policías los esperó durante dos días muy tensos, iban a matar a una de las parejas más célebres de la delincuencia estadounidense.A las 9.15, el Ford V-8, conducido por Clyde, apareció por la ruta. Sus ojos marrones escudriñaban el camino, pero parecía confiado. La bella Bonnie masticaba un sándwich, recostada sobre el asiento del coche. Los policías empezaron a disparar a quemarropa. Cuando los dos cadáveres fueron examinados en Arcadia, 32 kilómetros al este de Gibsland, el informe del forense precisó que cada uno de los cuerpos había recibido más de 50 balazos. El Ford tenía 167 orificios.»

Uno de los policias Ted Hinton, escribió en su libro «abrí la puerta del auto, y ví a la muchacha en medio de la sangre, pero aún olía a perfume y su peinado no se había arruinado. Sobre el piso del Ford estaban la pistola con la que Bonnie había alcanzado a disparar, un mapa de carreteras de Louisiana, y el sándwich a medio comer. En el auto se encontraron, también, muchas municiones, algunos elementos de camping, el saxo de Clyde, y quinientos dólares. Había, también, algunas patentes de autos falsificadas de Texas, Louisiana y Arkansas.» 

Fuente Consultada: Crónica Negra del Siglo XX- José María López Ruiz

LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS Gobierno Ongania

LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS
Gobierno del General Onganía

REVOLUCIÓN ARGENTINA:
Caída del Gobierno de Arturo Illia Y El Golpe Militar de Juan Carlos Onganía

Ver: Gobiernos Post Peronista

Durante el Gobierno de Onganía el episodio más dramático a que dio lugar esta política fue la «noche de los bastones largos»: cientos de profesores y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires fueron apaleados delante de la prensa mientras se los desalojaba de las facultades que habían tomado en protesta por la intervención de la universidad.

noche de los bastones largos

Muchos de los docentes involucrados fueron despedidos o renunciaron a sus cargos y emigraron para seguir desarrollando sus actividades en los Estados Unidos y Europa. Por su parte, muchos estudiantes se convencieron de que sólo una acción igualmente violenta, de signo inverso, modificaría la situación.

El efecto inmediato de estas demostraciones de fuerza fue el silenciamiento de las voces opositoras. Pero el costo fue muy alto para la relación del régimen con la sociedad, que se mostraría cada vez menos dispuesta a acatar el consenso pasivo que se le imponía.

Para colmo de males, el gobierno de facto continuó tomando medidas represivas de ribetes ofensivos y hasta ridículos contra la publicación de libros y revistas, la proyección de películas y la representación de obras de teatro.

Los policías recibieron instrucciones de detener a jóvenes con pelo largo, minifalda o cualquier otra señal de rebeldía y liberalidad.

Los censores oficiales ni siquiera se detuvieron frente a la prensa moderada o la que era francamente favorable a las metas económicas del régimen: los editores y directores recibían presiones de toda índole para abstenerse de publicar imágenes que reflejaran «la alarmante evolución de las costumbres» o de informar sobre las tensiones internas en las Fuerzas Armadas.

Clausura de la universidad autónoma e inicio de la «fuga de cerebros»

La «noche de los bastones largos» fue el comienzo de una serie de persecuciones y purgas que se prolongaría por más de tres lustros. Fue también el fin de Eudeba, el proyecto cultural más ambicioso emprendido por la Universidad de Buenos Aires.

Como consecuencia, su impulsor Boris Spivacow fundaría en esa misma primavera de 1966 el Centro Editor de América Latina, que se transformaría en una fenomenal usina de difusión cultural y científica en los años siguientes. Mientras tanto, las editoriales de Buenos Aires se convirtieron en plataforma de lanzamiento de la nueva literatura latinoamericana (autores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa publicaron en ellas algunas de sus primeras obras).

La represión en los ámbitos públicos contrastó así con la explosión de la actividad editorial privada, atenta a una demanda que era producto de los mismos esfuerzos modernizadores que Onganía decía continuar.

Las universidades públicas no recuperaron la calidad académica ni la gravitación social que habían alcanzado en la década anterior, debido en parte a cómo se saldó en este contexto el debate entre «politizados» y «cientiflcistas»: los profesores y estudiantes más activos tendieron cada vez más a relegar los intereses académicos con el objetivo de transformar la universidad en una trinchera más de la lucha revolucionaria, considerando reaccionarlo todo lo que no sirviera a esos fines.

(…) Para la clase media, el golpe de Onganía supuso más que una pérdida de representación política.

Significó un violento ataque a lo que sus componentes habían considerado tradicionalmente como su coto privado, incluso durante la década infame de los años treinta: las universidades y el mundo de la cultura en general. (…) las ocho universidades nacionales fueron ‘intervenidas”, al tiempo que se anulaba su autonomía.

El violento ataque de Onganía —en teoría, una redada contra la “infiltración comunista y, en la práctica, un asalto a la libertad académica y un intento de reformar la educación superior en interés de los grupos económicos dominantes— contribuyó muchísimo a empujar a la juventud de la clase media hacia el campo de la oposición nacional-popular.

Se prohibió la actividad política de los estudiantes y se anuló su derecho a participar, junto con los académicos y los graduados, en el tradicional sistema tripartito de la administración universitaria.

Carecían incluso de la representación simbólica de que habían gozado al principio del período peronista. Unos tres mil académicos, entre ellos algunos de los estudiosos más eminentes de la Argentina, dimitieron y abandonaron el país en tropel; los estudiantes protestaron y fueron reprimidos sin contemplaciones.

El 29 de julio de 1966, un mes después del golpe derechista, la “Noche de los Bastones Largos” causó una profunda impresión en los ánimos estudiantiles.

Los Policías Montados Federales irrumpieron a caballo en la Universidad de Buenos Aires, ordenaron a los estudiantes y a los docentes que la desalojaran, usaron sus porras con indiscriminada ferocidad contra los desobedientes y, finalmente, hicieron centenares de detenciones.

Sesenta estudiantes tuvieron que ser hospitalizados. Vistas las cosas retrospectivamente, el acontecimiento, comparado con la represión sufrida bajo el régimen de Videla. no fue particularmente terrible, pero los estudiantes implicados conservaron un vivo recuerdo de la noche en que fueron “víctimas” de un brutal ataque.

Dos meses después, la policía de Córdoba proporcionó a las fuerzas de protesta su primer mártir al herir mortalmente a Santiago Pampillón durante una manifestación estudiantil; pero dos años más tarde los más tenaces de los descontentos, apoyados por la intelectualidad radical, hacían ya decididos esfuerzos para superar la impotencia de su estrategia, estableciendo lazos de solidaridad con las organizaciones obreras militantes.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de María Seoane, Periodista y Escritora.

La noche del 29 de julio se inició la represión sobre la UBA. que la voz popular ya bautizó la Noche de los Bastones Largos. Fue ideada por los generales Mario Adolfo Fonseca y Eduardo Señorans, el jefe de la policía federal titular de la Secretaría de Informaciones del Estado, y ordenada por el gobierno militar de Onganía.

El operativo se inició en las facultades de Filosofía y Letras, Ingeniería y Arquitectura y Urbanismo, donde hubo alrededor de 130 detenidos. Pero fue en Exactas donde se desató la más violenta represión y donde hubo la mayor cantidad de detenidos. Allí la policía ingresó cerca de las 23.

Los estudiantes, autoridades y docentes decidieron resistir pacíficamente en el edificio de la calle Perú 222. Sin embargo, el grupo de Infantería ingresó luego a arrojar gran cantidad de gases y armado con bastones largos.

Todos fueron brutalmente golpeados, incluso el vicedecano Manuel Sadosky y el profesor norteamericano Warren Arthur Ambrose, que escribió una carta a las agencias internacionales para dar a conocer el suceso. Hubo alrededor de 150 detenidos, más 50 docentes que fueron liberados esa madrugada y no figuraron en la lista de detenidos.

La UBA tuvo su »primavera1′ entre 1956 y esta noche del 29 de julio. Bajo el rectorado de Risieri Frondizi, a partir de 1957, desde varias cátedras destacados científicos propendían al desarrollo de la alta calidad de la ciencia aplicada para el beneficio nacional e independiente.

Así nacieron las carreras de Psicología y Sociología, y se crearon el Conicet y Eudeba. Se incorporó la primera computadora latinoamericana para el Instituto de Cálculo de Ciencias Exactas, y se crearon el Departamento de Orientación Vocacional y de Extensión Universitaria.

En ese marco, muchos estudiantes desarrollaron una conciencia política. Instalado el gobierno de Onganía, el 29 de julio se promulgó el decreto-ley 16.912: se intervinieron las universidades nacionales, se anuló el gobierno tripartito universitario de docentes, estudiantes y graduados, subordinándose las autoridades de las ocho universidades nacionales al Ministerio de Educación que, a su vez, fue convertido en una secretaría dependiente del Ministerio del Interior.

El rector de la UBA, Hilario Fernández Long, y las autoridades de Exactas, Rolando García y Sadosky, se opusieron. En exactas, los estudiantes y docentes tomaron los edificios. Lo mismo sucedió en Filosofía y Letras, Ingeniería y Arquitectura y Urbanismo. Pero una orden no escrita planteó que desde ese momento no se tolerarían protestas o acciones de movimiento universitario. (Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de María Seoane, Periodista y Escritora.)

Fuente Consultada:
Richard Gillespie Soldados de Perón. Los Montoneros
Historia de la Argentina (1955-2010) Marcos Novaro