El Everest

El Agua Caracteristicas Generales Propiedades Físicas

El Agua Características Generales y Propiedades Físicas

PROPIEDADES:

1-Temperatura de Ebullición y Fusión

2-Densidad

3-Presión

4-Calor Especifico

5-Tensión Superficial

6-Constante Dielétrica

EL AGUA es el compuesto químico más común de la Tierra. Existe tanta que si la corteza terrestre fuese absolutamente plana, los océanos cubrirían todo el planeta a una profundidad uniforme de casi 2.5 km. El agua es la única sustancia que se puede encontrar, de manera natural, en los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso (vapor).

Y según afirman los científicos, en ella se inició la vida hace millones de años. Se trata de una sustancia excepcional, porque naturalmente se encuentra en las tres fases: sólida, líquida y gaseosa.

En este sentido, si se compara la molécula de agua con otras similares, parecería que su fase dominante es la gaseosa en lugar de la líquida. Sin embargo, esta última es la que se presenta en el rango de temperatura que existe en una gran mayoría de la superficie del planeta. Esto se debe a la formación de dipolos.

Además, tiene otras propiedades extraordinarias que veremos a continuación.

HISTORIA: La Tierra se formó hace unos 5.000 millones de años. Mil millones de años más tarde, el oxígeno se mezcló con hidrógeno en la primitiva atmósfera y se formó el agua. Gradualmente, las moléculas de agua fueron ocupando la atmósfera en forma de vapor invisible, el cual, al condensarse, produjo la lluvia.

La Tierra era entonces mucho más caliente que ahora y, por consiguiente, la lluvia, al hacer contacto con ella, se convertía inmediatamente en vapor y volvía de nuevo a la atmósfera.

Así continuó sucediendo hasta que la Tierra se fue enfriando y, en consecuencia, el agua se fue depositando en las hondonadas, lo que originó que poco a poco se fueran formando primero los lagos, luego los mares y, finalmente, los océanos. Y fue aquí, en los océanos, donde se originó y se desarrolló por vez primera la vida sobre la Tierra.

Pero, sin unas condiciones precisas y adecuadas, nunca se hubiera producido la vida. Así, si la Tierra hubiera sido más pequeña, la gravedad no habría sido suficiente para atraer y retener las moléculas de agua.

Si ponemos, por ejemplo, un recipiente con agua en un sitio templado y seco de la casa, pronto se secará; sin embargo, las moléculas de agua no se pierden, sino que se mantienen en suspensión en el aire que respiramos. Si se hiciera lo mismo en la Luna, el agua se evaporaría paulatinamente y se perdería en la inmensidad del espacio celeste.

El agua es una de las sustancias más comunes, aunque también, por varios motivos, una de las más complejas. Puede ser líquida, sólida (hielo) o gaseosa (vapor). En todas estas formas, el agua presenta diferentes e importantes propiedades, que son objeto de estudio de miles de científicos.

El agua es un líquido inodoro, incoloro e insípido que resulta imprescindible para el desarrollo de procesos vitales, desde el ámbito celular hasta la propia vida humana. Buena prueba de ello es el hecho de que aproximadamente el 70% del peso del cuerpo humano  está constituido por agua.

Formas en que se presenta el agua: La característica relativamente más simple del agua es que, en estado puro, constituye un compuesto químido formado por dos átomos de hidrógeno unidos a uno de oxígeno. Científicamente, esto se expresa con la fórmula H2O.

Elementos químicos de una molécula de Agua: 2 átomos de hidrógeno y 1 de oxígeno

El agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, y su fórmula química es H20. Su molécula, triangular, presenta un átomo de oxígeno en uno de sus vértices y en los restantes los de hidrógeno. La unión de cada oxígeno con los otros dos integrantes de la molécula tiene lugar mediante un enlace covalente; así pues, el oxígeno comparte un par de electrones con cada uno de los hidrógenos.

Tanto el agua evaporada como el hielo y el agua líquida son casi completamente transparentes; y si no lo son, es debido a las impurezas o sustancias disueltas, e incluso a las burbujas de aire u otros gases que contienen.

El agua pura es insípida, pero la que sale del grifo suele contener unas cantidades mínimas de sustancias disueltas que hacen que al bebería resulte más agradable. Podemos conseguir agua casi pura hirviéndola y condensando el vapor en una superficie fría; es lo que se llama agua destilada.

También el agua de lluvia es casi pura, aunque la precipitación en zonas uroanas es muy probable que arrastre parte de las impurezas de la atmósfera.

Hay dos tipos bastante infrecuentes de agua. De cada 500 átomos de hidrógeno, aproximadamente uno es de deuterio, una variedad de hidrógeno que pesa el doble del normal, y cuando este átomo se une a uno de oxígeno se obtiene agua pesada (D2O). El otro tipo es el denominado óxido de tritio (T2).

Sustancias que contiene el agua: Se disuelven más sustancias en agua que en cualquier otro líquido. Esto se debe a que sus moléculas tienen un arreglo de átomos poco común que las convierte en diminutos «imanes», con una carga eléctrica positiva de un lado y una negativa del otro.

Dado que las cargas eléctricas opuestas se atraen, las moléculas del agua son capaces de unirse por cualquiera de sus lados a las de otras sustancias, sin importar la carga eléctrica de éstas. Así, compuestos tan diferentes como sal, azúcar y alcohol se disuelven fácilmente en agua. En este sentido, el agua es extremadamente «adherible» y disuelve otros materiales separándoles las moléculas.

Si vertemos unos granitos de sal común (cloruro de sodio) en un poco de agua y agitamos bien la mezcla, llegará un momento en que la sal, por haberse disuelto, dejará de verse; pero el agua sabrá salada. Esto mismo es lo que ha estado sucediendo en los océanos desde su formación.

El sol y el viento evaporan parte del agua de la superficie del mar, pero las demás sustancias que contiene permanecen; este agua evaporada cae en forma de lluvia en los campos, y al correr entre las rocas disuelve y arrastra una pequeña parte de ellas: es lo que llamamos sales, aunque no todas tienen por qué ser necesariamente cloruro de sodio. El agua cargada de sales vuelve de nuevo al mar, incrementando un poco más el contenido de minerales disueltos que ya posee.

Además, por sus insólitas propiedades eléctricas, las moléculas de agua se fijan unas a otras con extraordinaria tenacidad. Se requiere de gran cantidad de energía para separarlas y, así, cambiar su estado de, digamos, sólido a líquido.

Por esta razón, a diferencia de muchos otros compuestos simples que también contienen hidrógeno, el agua se derrite y hierve a altas temperaturas. El metano, por ejemplo, hierve a -161°C, muy por debajo del punto de congelación del agua.

PROPIEDADES FÍSICAS: La importancia del agua es tal en el universo que los científicos se sirven de ella como patrón en los sistemas de medida de densidad y temperatura. La densidad o peso específico de una sustancia es su masa en relación a la unidad de volumen.

La unidad de masa o peso es el gramo (g), que se define como la masa de un mililitro (0,001 de un litro, o exactamente un centímetro cúbico) de agua a la temperatura de 3,98 °C. La temperatura debe consignarse, pues la densidad del agua varía al calentarse o enfriarse.

Temperaturas
La temperatura a que se hiela o hierve el agua pura a la presión atmosférica del nivel del mar es la base de nuestra escala termométrica. En la escala Celsio o Centígrada común, el agua se congela a 0o y hierve a 100°. Si se toma agua pura, completamente desprovista de gas disuelto, y se calienta con mucho cuidado, sin agitarla, se puede elevar la temperatura hasta 180 °C y comprobar que permanece en su estado líquido.

Este agua sometida a tan elevadas temperaturas parece como si de pronto hiciese explosión, pasando a continuación a convertirse en vapor. Cada partícula de agua se expande súbitamente a unas 1.700 veces su volumen líquido.

Del mismo modo, si se enfría el agua con sumo cuidado, puede alcanzarse una temperatura algo por debajo de los 0o, sin que por ello llegue a helarse; pero en seguida se congela y se expande también. Este mismo proceso es el que tiene lugar cuando se dice que las cañerías se han reventado en una helada o que las botellas de leche, por ejemplo, se han roto; y la causa no es otra que la expansión que experimenta el agua al congelarse.

Densidad: A excepción del hielo, cuya densidad es menor que la del agua, la mayor parte de las materias son más densas en estado sólido que en estado líquido. El hielo común tiene una densidad de 0,917, comparado con un valor de 1,0 del agua líquida; de ahí que el hielo, en cierta medida, flote. Así, cuando vemos un iceberg, hemos de tener en cuenta que es sólo una mínima parte lo que asoma a la superficie; debajo se oculta una masa ocho o nueve veces mayor.

Como sucede con casi todas las demás sustancias, la densidad del agua disminuye al calentarla; por eso, el agua más templada sube a la superficie del mar, y la más fría, con mayor peso, permanece debajo.

La temperatura en que el agua pura presenta la máxima densidad es de unos 4 °C (exactamente 3,98 °C), y esto también es un hecho excepcional: si se la somete a temperaturas inferiores, al enfriarse, su densidad disminuye, al revés de lo que podría esperarse.

Esta propiedad es vital para los animales marinos de las regiones frías, pues el agua de la superficie, al enfriarse por estar en contacto con el aire frío, se vuelve más densa y se hunde lentamente formando una capa con una temperatura de apenas de 4 °C que no puede ser desplazada.

El agua superficial, menos densa, es la que primero se congela. En la capa profunda, que permanece a 4 °C, puede subsistir la vida hasta el deshielo de la primavera.

Si el agua no poseyera esta propiedad casi mágica, todo el agua de un lago se congelaría hasta el fondo. La densidad media del agua oceánica es de 1,014, pero varía tanto en función de su temperatura como de su salinidad.

Presión: Los científicos han descubierto que existen muchas clases diferentes de agua y también ciertas variedades de hielo de mayor densidad que ésta. Se puede hacer hielo comprimiendo el agua a presiones extremas antes de congelarla; incluso, después de haberse formado el hielo, puede licuarse comprimiéndolo. Una presión de 15,5 MPa (millones de Paséales o 0,155 toneladas por cm2) reduce el punto de congelación en 1 °C.

El filo de unos patines, por ejemplo, hace tal presión sobre el hielo que lo funde momentáneamente, permitiendo así que el patinador se deslice grácilmente sobre una delgadísima capa de agua.

patinar sobre hielo

agua y densidad, temperatura

La densidad del agua varía con la temperatura. Igual masa ocupa diferente volumen a distintas temperatuas. El hielo es menos denso que el agua hirviendo, y ésta alcanza la máxima densidad a 4 °C.

Cristal del Hielo

El hielo es cristalino y forma figuras hexagonales (de 6 lados). Este mismo es el efecto que se produce al
congelarse la humedad depositada, por ejemplo, en una ventana. En estado sólido es singular, pues la mayoría de las sustancias sólidas son más densas que su forma líquida. Para solidificarse, las moléculas se acercan y se unen. Sin embargo, las moléculas del agua , al unirse para producir un cristal de hielo (arriba), crean en su figura un hueco entre ellas, ampliando el espacio que ocupan. Por lo tanto, el hielo es menos denso que el agua, y por eso los cubos de hielo flotan.

 

Calor Especifico: Con un valor de 4,185 joule/g °C el agua es la mayor de todas las sustancias sólidas y líquidas, a excepción del litio, del hidrógeno y del amoníaco licuado. Su elevada capacidad para almacenar calor hace que los océanos puedan regular la temperatura terrestre y tener un papel estabilizador en las variaciones de temperatura de la atmósfera, eliminando los fríos y los calores extremos y permitiendo la existencia de las especies vivas muy sensibles.

Calor latente de fusión. Su valor de 79 kcald es el mayor, exceptuando el del amoníaco. Esto permite un efecto de termostato en las proximidades del punto de fusión, lo que se relaciona con la interacción entre la criosfera y la hidrosfera, en relación con los fenómenos de erosión.

Calor latente de evaporación. Es de 547 kcal/1 a 100 °C y representa ei mayor valor conocido. Resulta relevante en la transferencia de calor y de vapor de agua a la atmósfera.

Tensión superficial. Esta magnitud a 20 °C alcanza un valor de 72,76 dyn/cm. Es el valor máximo de todos los líquidos a esa temperatura, y tiene importancia en fenómenos de superficie y en la formación de gotas. La tensión superficial explica fenómenos biológicos tales como el movimiento de las chinches de agua en la superficie del agua.

Constante dieléctrica. A 20 °C y una atmósfera alcanza un valor de 80,36. Es la mayor en líquidos y tiene especial interés para facilitar la disociación de moléculas inorgánicas. Por ejemplo, para mantener la presión osmótica y el equilibrio ácido-base de la célula, son importantes las sales disociadas en aniones (CP) y cationes (Na+, Mg++).

La retención de iones produce un aumento en la presión osmótica y, por lo tanto, la entrada de agua a la célula, viscosidad dinámica. Tiene un valor relativamente alto, de 0,01 g/cm3 a 20 °C y una atmósfera, aproximadamente cien veces mayor que el aire. Como consecuencia, el agua es un medio que ofrece resistencia a los organismos que deben desplazarse en ella, pero a su vez facilita la suspensión de las comunidades planctónicas.

Poder disolvente de las sales y del oxígeno. El agua es la sustancia que más solutos, gases, líquidos y sólidos es capaz de disolver y además de hacerlo en mayor proporción, por lo que nunca se encuentra en estado puro en la naturaleza. Incluso el agua de lluvia, que es la de más baja contaminación de otras sustancias, contiene gases y un 0,003% de minerales disueltos, como calcio, magnesio y sodio. Así como la solubilidad de las sales aumenta, en general, al aumentar la temperatura, ocurre lo contrario con los gases.

A medida que disminuye la temperatura, la solubilidad del gas aumenta (tengan en cuenta al respecto, los postulados de la teoría cinética). Mientras que se disuelven 370 g de cloruro de sodio (NaCl) en un litro de agua a 20 °C, a la misma temperatura se disuelven 9 mg de oxígeno en un litro de agua. La situación se modifica si la presión aumenta, ya que la solubilidad del gas aumenta.

Así, la trucha y el salmón no pueden vivir en agua, cuya temperatura es mayor a 15 °C. Si bien el oxígeno se forma en el agua a partir de la fotosíntesis producida por las algas verdes, la mayor concentración proviene de la disolución del oxígeno contenido en la atmósfera, disolución que es favorecida por el movimiento de las aguas.

Los peces y otros animales acuáticos, así como las bacterias aeróbicas, necesitan del oxígeno para vivir, ya que lo utilizan para respirar. Las bacterias aeróbicas (descomponedoras) transforman la materia orgánica disuelta en el agua en materia inorgánica y dióxido de carbono (CO2).

Cuando la concentración de materia orgánica es alta, la riuanda de oxígeno por parte de las bacterias pone en riesgo la vida en el bioma acuático. Para que un pez pueda vivir, necesita aproximadamente 4 mg de oxígeno por litro de agua; si las bacterias hacen disminuir esta concentración, el pez muere por asfixia (o anoxia).

Tal vez por muchas de las razones enumeradas, el agua es el compuesto químico más abundante en los seres vivos y el principal componente del citoplasma celular. Por otra parte, ningún ser vivo puede sobrevivir sin agua, y cada uno tiene su modo particular de obtenerla y aprovecharla.

El organismo humano está constituido sobre todo por agua, y su contenido se encuentra en relación con la edad y con la actividad metabólica de ese organismo; en el embrión es mayor (90-95%) y disminuye progresivamente en el adulto (entre 60% y 70%). Las dos partes riel peso del hombre y de la mujer consisten en agua.

El cerebro, por otra parte, está constituido por un 99% de agua, mientras que el esqueleto, por un 44%. La necesidad diaria de agua de un adulto es entre 2,5 y 2,7 litros.

La función de agua en el cuerpo humano es mantener la disolución de las enzimas y el resto de sustancias orgánicas de la célula. Participa en el proceso digestivo y en el mantenimiento de la temperatura corporal; Transporta los nutrientes en la sangre y ayuda a eliminar los desechos metabólicos.

EL CONGELAMIENTO DE LA SUPERFICIE DE UN LAGO: El agua también es extraña por la forma en que se congela. Casi todos los líquidos se congelan de abajo hacia arriba; es decir, conforme se enfrían, su densidad aumenta y las capas más calientes, al ser más ligeras, suben.

Sin embargo, el hielo se forma primero en la superficie del agua. Por ejemplo, la temperatura del agua de un lago puede ser de 10°C en otoño; a medida que el frío viento de invierno sople sobre el lago, la capa superior del agua se condensará y comenzará a hundirse. A diferencia de otros líquidos, el agua alcanza su máxima densidad a los 4°C, por encima del punto de congelación. A esta temperatura el movimiento del agua del lago se detendrá.

La capa superior se enfriará más y se tornará menos densa, pero no se hundirá, debido a que el agua que esté debajo será más densa aún. Si el viento es muy frío, la capa superior se enfriará tanto que se congelará. A menos que el invierno sea extremadamente frío, esta capa de hielo protegerá el lago de la temperatura fría del exterior y evitará que se congele totalmente.

La siguiente tabla indica los valores de las constantes físicas y químicas, como peso molecular, densiad, constante dieléctrica, punto de fusión y ebullición , y otros datos del agua en sus diversos estados.

tabla constantes fisicas del agua

Electrólisis
Conectando un circuito eléctrico a dos electrodos inertes (conectores en los que la electricidad entra o sale por una disolución) sumergidos en agua absolutamente pura, es imposible que pase corriente.(ver proceso)

Pero si se añade al agua un poco de ácido, se produce inmediatamente una abundancia de iones liberados capaces de conducir electricidad, y surge también un chorro de burbujas de los electrodos hacia la superficie. Del electrodo negativo, llamado cátodo, sale doble cantidad de gas que del positivo, llamado ánodo. Mediante una serie de ensayos, podemos comprobar que del ánodo sale oxígeno y del cátodo hidrógeno, y así averiguar qué ingredientes componen el agua.

electrolisis del agua

Cuba Electrolítica

Si se acercaran accidentalmente los dos gases a una cerilla encendida, se produciría una violenta explosión y los gases se volverían a convertir en agua. Las aplicaciones industriales de la electrólisis reciben el nombre de electroquímica. Estas aplicaciones son cada día más importantes: el afino del cobre y del cinc; la obtención del cloro; etc.

EL AGUA DE MAR: En el agua de mar se encuentra el 75% de los elementos químicos naturales, inclusive el oro. Los científicos saben que los océanos son cada vez más salados. Por término medio, el agua de mar contiene 35 partes de minerales disueltos por cada 1.000 de agua; por este motivo es un poco más densa que el agua dulce.

Normalmente, al agua pura se le asigna una densidad de valor 1; la del agua marina común es de 1,03, por eso las embarcaciones y los nadadores flotan más fácilmente en el mar que en el agua pura.

En el Mar Muerto, en la frontera entre Jordania e Israel, el agua es tan salada y su densidad tan elevada, que no puede haber vida, de ahí su nombre.

El agua es un buen disolvente, capaz de disolver muchas materias; pero si se llena un frasco con agua de un río o de un estanque, seguramente se observarán grupos de partículas flotantes de sustancias sin disolver. Al sumergirse éstas tan despacio, el agua las arrastra suspendidas; de ahí que el agua adquiera una tonalidad oscura, turbia.

La mayor parte de las materias disueltas en el agua son minerales; pero hay algo más, y muy importante, disuelto en prácticamente todos los tipos de agua: aire. Gracias a él, los peces y otras formas de vida acuática pueden respirar por debajo de la superficie.

OTRAS PROPIEDADES DEL AGUA
• A una temperatura superior a los 374°C ei agua es un gas perfecto: ello significa que sus moléculas se mueven con tal energía que ninguna presión puede transformaría en un líquido. Se la denomina vapor cuando puede licuarse por simple presión.

• La presión a la que se licúa el agua al llegar a los 374°C es de 274 atmósferas. Se denomina a ambas presión y temperatura críticas.

• Cuando el hielo se derrite, el agua que se forma contiene aún microscópicos cristales en solución; por eso, su viscosidad se reduce a la décima parte, entre 0° y 100°C.Pero los puentes de hidrógeno, o atracción entre las moléculas de agua, siguen actuando a elevadas temperaturas: de aquí que el punto de ebullición (cuando el agua se -transforma en vapor) y la cantidad de calor necesario para evaporar el agua, sean muy elevados.

• El agua pura es mala conductora de la electricidad.

•   El vapor de agua a una densidad de 400 gr. por litro es capaz de disolver mucha sal, propiedad que se aprovecha extensamente en la industria.

• A 1,200°C de temperatura la molécula de agua se disocia casi totalmente en radicales libres (iones H+- y OH—, o sea cationes de hidrógeno y amones oxidrilo).

• Debido a que el hielo ocupa mayor espacio que el agua líquida, una presión enérgica lo licúa, lo que es fácil de demostrar apretando fuertemente el filo de un cuchillo contra un bloque de hielo.

• En condiciones de laboratorio, y a presiones superiores a 2.000 atmósferas, se eliminan los vacíos dentro de los cristales de hielo, y se obtienen cinco clases diferentes de menor volumen, que son reversibles cuando dicha presión se elimina.

• La cohesión o atracción recíproca entre las moléculas de agua es tal que para romper una columna de 1 cm². de sección se requiere una fuerza de 15.000 kg.

• Se dice que el agua moja las paredes de un tubo cuando por razones químicas o eléctricas adhiere a éste y asciende por él; debido a la cohesión entre las moléculas arrastra al conjunto de agua restante y, si el tubo es delgado, se observa un ascenso muy sensible de la columna de agua. El fenómeno se denomina capilaridad, porque se observa mejor en tubos delgados como cabellos.

• Sabemos que las bases en solución emiten iones oxhidrilos y que los ácidos emiten iones de hidrógeno; el agua es, por lo tanto, un solvente excelente de las sustancias que se disuelven en iones, que son los mismos que los que ella libera. Sin embargo, no sólo disuelve sustancias iónicas: el alcohol etílico, por ejemplo, se disuelve también en cualquier proporción.

• El peso molecular del agua es de 18: 16 por el átomo de oxígeno, y 1 por cada uno de los átomos de hidrógeno; existe un agua pesada cuyo peso molecular es igual a 20, porque consta de hidrógeno pesado o deuterio cuyo átomo tiene masa 2.

• El agua pesada es inerte; todos les animales y los vegetales morirían de sed si  tuvieran que vivir de ella.

• Se observan, a veces, cañerías que se congelan a cerca de 20°C o plantas de maíz que sufren heladas arriba de los 4°C; esto se debe a la estructura particular del agua. En, efecto, si se introduce en ella minúsculas cantidades de gas metano, éste rompe las uniones entre las., moléculas, reduce la cohesión y favorece el reordenamiento en cristales de las moléculas de agua.

• El agua oxigenada H202, o peróxido de hidrógeno, es un compuesto inestable que contiene más oxígeno que el agua común y tiende a liberarlo; por eso se lo utiliza en los procedimientos de blanqueo.

• El agua tiene un color azul en espesores superiores a los 2 m.; los otros matices que presenta son debidos a impurezas o reflexión del cielo.

Ver: ¿Que es el poliagua?

Fuente Consultada:
Ciencia Visión AGUA Atlántida
Enciclopedia Hispanica Macropedia Tomo I
¿Sabía Ud. Que? Reader´s Digest
TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

Golfos y Bahias Mayores Golfos del Mundo Mas Grandes del Planeta

Golfos y Bahías Mayores del Mundo

TABLA DE GOLFOS Y BAHÍAS MÁS GRANDES DEL PLANETA
NombreSuperficie en Km²Profundidad máx. en m
Golfo de Bengala (SL/Ind./Ban./Bir)2.172.0005.258
Golfo de Guinea (Gui./Ben.)1.533.000
Golfo de Alaska (EU)1.327.000
Golfo de México (Méx./EU/ Cuba)1.507.6004.380
Bahía de Hudson (Can.)730.100259
Bahía de Baffin (Can./ Groenlandia)689.0002.136
Gran Bahía Australiana (Atl.)484.000
Golfo de Carpentaria (Atl.)310.000
Golfo de San Lorenzo (Can.)240.000550
Golfo de Siam (Tai./Cmb./VN)239.000
Golfo Pérsico (Irán/Iraq/AS/Qat./EAU/Bhr./Kuw./Omán)230.000102
Golfo de Vizcaya (Esp./Fra.)223.0004.732
Golfo de Adén (Som./Dji./RDP Yem.)220.000
Golfo de Omán (Omán/Irán)181.000
Golfo de California (Méx.)153.0003.295
Golfo de Botnia (Fin./Sue.)117.000294
Golfo de Tonkin (Chn./VN)117.00070

Imagen aerea de un golfo

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias
La Prehistoria y el Hombre Neolítico

Gran parte de la historia humana transcurrió durante los bruscos cambios climáticos de la última glaciación, o Era de Hielo, iniciada hace 1,5 millones de años. La capacidad de adaptación a estos cambios ha sido crucial en el desarrollo de la civilización, pero el ser humano también puede ser la causa de un futuro calentamiento. Durante millones de años, la Tierra ha experimentado una diversidad de temperaturas y condiciones climáticas que influyeron en la extinción o supervivencia de grupos enteros de especies y han cambiado la faz del planeta.

Existen indicios del comienzo de otra gran transformación (antes por deriva de los continentes y enormes levantamientos volcánicos) que experimentó el clima hace unos tres millones de años, preludio de la fase en la que aún vivimos, y casi todas las etapas de la evolución humana de las que han quedado vestigios se desarrollaron en las condiciones que surgieron entonces.

Gracias a este cambio aparecieron los entornos que permitieron la supervivencia de la especie humana y de sus antepasados inmediatos. Hace un siglo empezó a denominarse a este período climático Pleistoceno(derivado de términos griegos que significan «lo más reciente»). Se distingue de la etapa anterior por las variaciones del clima, mucho más radicales y frecuentes.

Aunque hay que tener en cuenta que nos referimos a miles de años y que estos cambios no podrían notarse en el corto espacio de vida de un hombre, en el Pleistoceno se produjeron más altibajos que en ninguna otra época de duración similar. Los cambios más destacados se denominan «glaciaciones», cuatro en total.

No sabemos por qué se desencadenaron, pero se cree que el planeta Marte atravesó etapas semejantes, y es probable que se debieran a un cambio que afectó a todo el sistema solar. Las consecuencias resultan mucho más claras: durante siglos enteros, ciertas zonas muy extensas —gran parte de Europa y Norteamérica, por ejemplo— quedaron cubiertas de grandes capas de hielo, en algunos casos de varios kilómetros de espesor.

En ciertos puntos, el hielo hundió el suelo a varios cientos de metros. Estas capas empezaron a formarse porque cada primavera la nieve del invierno se derretía un poco más tarde, hasta que un año no se derritió.

Al cabo de miles de años se produjo un retroceso del hielo, también muy lento, y tanto el avance como el retroceso resultaron catastróficos para el entorno, pues al sobrevenir el deshielo, arrasó la vida animal y vegetal y se desencadenaron enormes inundaciones. A consecuencia de una elevación del nivel del mar tras un deshielo volvió a aparecer el canal de la Mancha, que separó definitivamente las islas Británicas de la Europa continental.

Pero estas inundaciones ofrecieron nuevas oportunidades de desarrollo a las especies mejor dotadas.

Tras cada glaciación, dichas especies se trasladaban a las zonas que habían quedado libres de hielo; y no fueron sólo las zonas directamente afectadas las que experimentaron cambios: como el hielo dejó «encerradas» enormes cantidades de agua, se transformaron miles de kilómetros de costas de las regiones heladas.

Cada glaciación tuvo una duración de entre cincuenta y setenta y cinco mil años. En la actualidad vivimos en el período cálido posterior a la última, y algunos científicos han predicho que se producirá otra dentro de unos cincuenta mil años. No es una perspectiva tan terrible como la del «encogimiento» del universo, pero de todos modos queda tan lejos que no debe preocuparnos demasiado. Las glaciaciones constituyen una ayuda muy valiosa para los estudiosos de la Prehistoria.

En primer lugar, sabemos muy bien cuándo se produjeron y podemos fechar muchos objetos prehistóricos basándonos en ellas. Otro factor importante radica en que podemos especular con un margen de error razonable sobre las consecuencias que tuvieron en el medio ambiente de los primeros seres humanos y prehumanos.

Al estudiar estos cambios físicos y biológicos, no debemos olvidar la extraordinaria lentitud con que se produjeron. Cuando pensamos en las grandes fallas que se abrieron en la tierra, en las costas que surgieron de los océanos, o en los mares que aparecieron al derretirse la gigantesca capa de hielo, hemos de recordar que todo esto sucedió en el transcurso de varios siglos, y en algunos casos, de millones de años.

Los seres que vivieron en este proceso, si hubieran sido capaces de reflexionar sobre él, no habrían podido notarlo en el breve espacio de sus vidas, al igual que una mariposa actual, con una existencia de dos o tres semanas, tampoco apreciaría los cambios que ha experimentado el paisaje en el último siglo. Y las transformaciones biológicas que se operan a causa de la selección natural son aún menos visibles, pues incluso la más pequeña tarda miles de generaciones en completarse.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las cuatro «glaciaciones» se sucedieron en el último millón de años y reciben el nombre de los ríos alemanes en cuyos lugares se hallaron los primeros vestigios. Es imposible dar fechas exactas; sólo aproximadas. Los períodos interglaciares fueron muy semejantes a los actuales. Contrariamente a la idea popular, una glaciación no es una época de congelamiento constante, sino un período de continuas fluctuaciones climáticas cuyo punto máximo consistió en etapas de frío intenso.
Los primeros milenios de la última glaciación —período crítico en el que nuestros remotos antepasados ocuparon gran parte de África— son poco conocidos. La información obtenida de perforaciones del fondo marino y de muestras de hielo ofrece una imagen más nítida del clima posterior a la brusca inversión del campo magnético terrestre producida hace unos 780.000 años. Las muestras del fondo del Pacífico revelan al menos cuatro grandes períodos fríos, o glaciales, a lo largo de esos 780.000 años: el último finalizó hace entre 10.000 y 15.000 años con un súbito e irregular calentamiento global.

Las muestras marinas tan sólo ofrecen una impresión general sobre el cambio climático durante la glaciación, pero como regla general, el enfriamiento se produce con relativa lentitud y el calentamiento es rápido, como sucedió al final del último período glacial. Los períodos glaciales fueron más largos que los interglaciales (breves intervalos de condiciones climáticas más cálidas durante la glaciación, cuando el clima era tan cálido o más que hoy). Estos aumentos de temperatura fueron causados por cambios en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y sobre su propio eje, a los que se añadía un aumento natural de los gases de efecto invernadero. En la actualidad estamos experimentando un período interglacial, provocado por la suma de todos estos fenómenos naturales, que comenzó hace unos 10.000 años.

90 metros bajó el nivel del mar al principio de la ultima glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar
los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actual.

Cambio medioambiental La glaciación fue testigo de drásticos cambios en el clima global y el medio natural. Durante los períodos glaciales, inmensas capas de hielo cubrieron Escandinavia, gran parte de Canadá y zonas de Estados Unidos hasta Seattle y los Grandes Lagos al sur. En los Alpes se formaron grandes glaciares y hubo casquetes glaciares en los Pirineos, los Andes y las montañas y altiplanos de Asia central. Al sur de los casquetes escandinavos, inmensos espacios de terreno inhabitado se extendían desde el Atlántico hasta Siberia.

Estos entornos sufrían nueve meses de invierno y eran inhabitables para los ancestros de Horno sapiens, que carecían de la tecnología e indumentaria adecuadas para adaptarse a las temperaturas extremas. No es una coincidencia que H. erectus, con su simple Metros bajó el nivel del mar al principio de la última glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actuales. tecnología y sus limitadas habilidades cognitivas, se estableciera en entornos más templados y tropicales.

El frío causó un drástico descenso del nivel del mar a medida que el agua se convertía en hielo, y quedaron expuestas enormes extensiones de lo que actualmente son plataformas continentales (suelo bajo aguas costeras poco profundas), enlazando masas de tierra: Siberia era parte de Alaska, y Gran Bretaña estaba unida al continente europeo. El Sudeste Asiático estaba separado de Australia y Nueva Guinea por cortos trechos de mar abierto.

Durante los períodos interglaciales, el nivel del mar subió, los casquetes glaciares se redujeron y los bosques avanzaron al norte ganando terreno a la tundra. Los humanos se trasladaron hacia el norte siguiendo a los animales que cazaban y las plantas que recolectaban, y se adaptaron a una gran variedad de entomos de bosque y pradera, y a terrenos áridos y semiáridos.

El hombre y los elementos: El clima de la Era de Hielo era inestable: los hábitats cambiaban constantemente, lo que implicaba que el oportunismo y la capacidad de adaptación de los humanos sufrían un desafío continuo entre un milenio y el siguiente. Estos desafíos pudieron ser incluso un factor en la evolución humana, ya que nuestros antepasados más antiguos eran básicamente animales tropicales.

Durante largos períodos glaciales, el Sahara fue algo más húmedo que hoy; podría considerarse como una bomba que atraía a humanos y animales en los períodos húmedos y los expulsaba hacia los márgenes cuando el clima se volvía más seco. Este efecto ecológico permitió que Homo erectus y los animales que cazaba cruzaran el desierto y se extendieran a entornos más templados hace 1,8 m.a.

Un largo período interglacial elevó las temperaturas hace unos 400.000 años. Para esa época, Homo erectus prosperaba en el norte de Europa, pero no se pudo adaptar a la glaciación de hace 350.000 años. Es probable que los pocos grupos de cazadores que vivían allí se desplazaran al sur, hacia regiones más templadas. Existen evidencias de asentamientos en Europa y partes de Asia oriental de hace unos 250.000 años. El último período interglacial tuvo su apogeo hace unos 128.000 años, cuando los neanderthales prosperaban en Europa. Hace unos 50.000 años, los humanos modernos habían dominado todos los entornos y vivían incluso en las zonas más frías.

Ver: Historia del Cambio Climático desde la Prehistoria

Fuente Consultada:
Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.  

Mar de los Sargazos Ubicación Porque se llama sargazos? Historia

Mar de los Sargazos Ubicación
¿Porque se llama sargazos?

El Mar de los Sargazos no se asemeja a ningún otro: no lo limita la tierra firme, sino las vigorosas corrientes del océano Atlántico. Mar en el mar, sus quietas aguas han dado origen a historias y leyendas. ¿Qué misterios hicieron de este desierto marino un fértil campo para la imaginación?

MAR DE LOS SARGAZOS: «El sargazo es un alga marina de color oscuro que se aglomera de manera impresionante en algunos mares, especialmente en Océano Atlántico noroccidental entre las Islas Azores, archipiélago portugués, y las Indias Occidentales, alrededor de los 35° N de latitud. A esta región oceánica se la llama Mar de los Sargazos y es el lugar predilecto de las anguilas marinas para desovar. La anguila es un pez sin aletas abdominales, de cuerpo largo y cilíndrico que puede medir hasta un metro.

Su carne es comestible.  Vive en los ríos, pero cuando sus órganos sexuales llegan a la plenitud se interna en el mar para iniciar la reproducción. La angula es la cría de la anguila que sólo mide hasta 8 cm de largo y 3 de espesor. Desde el lugar en que nace  llega a las costas y hace el camino inverso subiendo por los ríos, acompañada por millones de hermanitas. Las angulas cocidas se tornan blancas y son muy apetecidas y en algunos lugares, de alto precio.»

El Mar de los Sargazos ha inspirado temor a muchas generaciones de navegantes; aún circulan leyendas sobre barcos atrapados en su flotante vegetación y marineros arrastrados al fondo. Aunque esto pertenece al dominio de la fantasía, el lugar es una rareza biológica y marina. Las anguilas de Europa y América se reprodujeron allí mucho antes de que estos continentes se separasen.

Esta extensión de agua lenta y giratoria que se sitúa entre las islas Bermudas y las de Sotavento, mide 5,2 millones de km²; ha sido llamada «desierto biológico» y ha sido comparada con una gigantesca balsa de algas marinas a la deriva. Todas estas descripciones son inexactas. Las algas se concentran en ciertos puntos, y amplias zonas permanecen limpias. En las propias algas y bajo el océano vive una exótica población, entre cuyas rarezas destaca una especie de pejesapo, el pez sargazo, que se prende de las plantas con aletas prensiles como dedos.

Relatos de malezas, niebla y una extraña quietud que se remontan a cinco siglos antes de Cristo permiten especular si este mar fue hallado por navegantes primitivos. Sin embargo, es más probable que Cristóbal Colón y sus hombres fueran los primeros en admirar este fenómeno.

En su travesía rumbo a las Indias, en 1492, los marineros pudieron contemplar largamente la enmarañada vegetación, doradas frondas oliváceas tendidas de un extremo a otro del horizonte. Pudieron observar las vesículas llenas de gas, parecidas a bayas, que mantienen suspendidas las algas cerca de la superficie. Las llamaron sargazos, en recuerdo de las pequeñas uvas cultivadas en sus tierras mediterráneas.

Las masas de materia vegetal flotantes están compuestas, sobre todo, por una cierta especie de algas, Sargassum natans. Conocidas como «eringes», poseen dos características distintivas: existen sin necesidad de las rocas costeras en las que se originaron y se reproducen por fragmentación. Los brotes pueden desprenderse y prosperar por sí mismos, con lo que la especie se perpetúa indefinidamente.

Los sargazos son la base de la cadena alimenticia de la zona. El plancton —conjunto de organismos microscópicos que nutren lo mismo a ballenas que a arenques— no se desarrolla aquí a causa de la temperatura elevada. En torno de las algas vive, en cambio, una peculiar comunidad animal.

Adheridas a las frondas hay pequeñas algas, como los corales blandos, y gusanos tubulares, que filtran las aguas para recoger alimento. En partes, las frondas parecen estar cubiertas por parches de tierra: se trata de animales musgosos o briozoarios, seres diminutos que habitan desde los trópicos hasta los polos.

Por lo general nacen de huevos fertilizados, pero aquí se desprenden de la madre organismos nuevos, ya formados, imitando a las algas anfitrionas. Para llevarse el alimento a la boca se sirven de vellos menudos.

Si el peso del alimento ingerido resulta excesivo para el grupo de algas, caen hasta las profundidades oceánicas, donde mueren de frío. Los pequeños cangrejos y camarones de las frondas corren mejor suerte: cuando éstas empiezan a descender, se mudan a otra.

Este es el reino de la apariencia: muchas criaturas sobreviven gracias al camuflaje. Los camarones desarrollan motas blancas para semejar briozoarios, mientras que los largos y espigados espetones parecen ramas de algas.

La adaptación más impresionante es la del pez sargazo. Con su coloración de alga, puede sorprender y devorar presas de hasta 20 cm, casi su propio tamaño. Si se ve en peligro, traga agua y se infla para ahuyentar al agresor.

Uno de los más extraños secretos del Mar de los Sargazos fue también uno de los más indescifrables. Hasta principios del siglo XX, la asombrosa vida de las anguilas europeas y americanas, que se reproducen allí, era un misterio. Incluso en la actualidad aún se desconocen varios rasgos centrales de este ciclo vital.

Otras especies también procrean en este mar. El calor del agua y la ausencia de predadores (por la falta de plancton) atraen a atunes, lucios y peces voladores, que depositan sus huevos en copiosas ristras adheridas a las algas. Aun así, según los biólogos, la anguila es el único animal que vuelve para morir en esta región extraordinaria caracterizada por la constante transformación.

Mítico mar No es difícil entender por qué el Mar de los Sargazos, a lo largo de los siglos, se ha visto envuelto en el misterio. Para el ojo inexperto no es sino una zona de aguas estancadas cubiertas de algas, que sería inútil pretender cruzar. Pero en realidad este mar contiene menos algas de lo que se cree y, lejos de hallarse estancado, no cesa de moverse. La corriente del Golfo, con rumbo al este, lo impulsa hacia el norte en el sentido de las manecillas del reloj, mientras que las del Trópico de Cáncer, que corren en dirección oeste, lo mueven hacia el sur.

MIGRACIÓN DE LAS ANGUILAS
Los misteriosos hábitos reproductivos de estos peces que migran largas distancias hasta e! Mar de los Sargazos desconcertado siempre a los científicos. Muchos elementos del ciclo vital de las anguilas se desconocen, pero los trabajos pioneros del oceanógrafo danés Johanne Schmidt (1877-1933) desentrañaron los aspectos básicos.

Las hembras depositan sus huevos en las cálidas aguas del Mar de los Sargazos a profundidades de 400 a 750 m.

Al madurar, las larvas son arrastradas por los flujos de la corriente del Golfo. Las larvas de las anguilas americanas viajan a América del Norte, en tanto que después de una travesía de 18 meses, las de las anguilas europeas arriban al Viejo Continente: han crecido y adelgazado, se parecen ya a las anguilas jóvenes. Conocidas en esta etapa como anguilas de cristal, ambos tipos llegan por fin al agua dulce.

En los siguientes ocho o nueve años, los machos permanecen en los esteros, mientras que las hembras aventuran en largos viajes río arriba. En este lapso ambos sexos se alimentan y crecen como si se prepararan extenuante viaje de retorno. Luego, en el otoño, c dice a las hembras que es tiempo de reproducirse. Esta; descienden por los ríos, en busca de agua salada y mar abierto. Seis meses después se hallan de vuelta en el Mar de los Sargazos, donde procrean y mueren.

Se ignora qué impele a las anguilas a viajar, aunque se cree que, de cualquier modo, la fuerza de la corriente de Golfo remolcaría a las larvas. Es posible que un cambio fisiológico posterior las haga preferir e agua dulce. Aun así, e! retorno es más dificultoso que la partida. ¿Se guían por las estrellas o por ultrasonidos? Están influidas, acaso por el campo magnético terrestre? Parece probable que, al aproximarse a! Mar de los Sargazos, el recuerdo las atraiga a las cálidas aguas donde nacieron.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
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LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: «… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado».

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: «la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca». Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

Flora y Fauna de las Islas Galapagos Descubrimiento Ubicacion Geográfica

Flora y Fauna de las Islas Galápagos
Descubrimiento – Ubicación Geográfica

Las islas galápagos, ubicadas en el océano Pacífico, a 1000 Km. al oeste de la costa ecuatoriana, se supone que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.   Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural.

Se denomina también Archipiélago de Colón; 8009 km² y 15000 hab. cuya capital es Puerto Baquerizo Moreno. Situado en el océano Pacífico, a 970 km de las costas de Ecuador, está formado por 125 islas, 17 islotes y más de 50 escollos.

Están habitadas sólo las islas que tienen agua dulce. El archipiélago se originó por la intensa actividad volcánica submarina del Terciario. La principal actividad económica del archipiélago es el turismo.

Fue descubierto en 1535 por el obispo español Tomás de Berlanga. Ecuador tomó posesión en 1830. Charles Darwin estuvo allí con una expedición científica. El Parque Nacional, de gran riqueza vegetal y animal, es Patrimonio de la Humanidad, título que fue otorgado por la UNESCO en 1979.

En julio de 1835, Charles Darwin escribía desde Lima a su primo Fox: «Tengo más interés por las islas Galápagos que por ninguna otra parte del viaje». Se diría que intuía ya la significación decisiva que para él iba a tener esa visita, en principio sólo planteada como una etapa más de su vuelta al mundo a bordo del Beagle.

islas galapagos

Ubicada a 1.000 km. al oeste de la costa ecuatoriana se encuentran las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, compuesto por 13 islas y 17 islotes, que tienen un gran valor científico debido a su extraordinaria flora y fauna única en el mundo. Las Islas Galápagos son Patrimonio Natural de la Humanidad.

En 1835, durante un crucero de cinco años por América del Sur y las islas del Pacífico, Charles Darwin visitó las Galápagos. Allí observó principalmente las tortugas gigantes, cuyo estudio fue el origen de sus famosas teorías sobre la evolución de las especies, la lucha por la vida y la selección natural.

UBICACIÓN GEOGRAFICA DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

mapa ubicacion geografico islas galapagos

Trescientos años antes, distintos eran los intereses y las preocupaciones que sintió otro personaje, decisivo también, aunque de otra manera, para la historia de las Galápagos.

Nos referimos a Tomás de Berlanga (imagen abajo), obispo de Panamá, quien el 23 de febrero de 1535 zarpaba del puerto de dicha ciudad con dirección al Perú, enviado por el rey de España para zanjar los pleitos surgidos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

El buque se dirigía hacia el sur siguiendo la costa, cuando, inesperadamente, a los ocho días de viaje, se produjo una calma absoluta y la nave quedó flotando en una total inmovilidad.

Pronto los tripulantes tuvieron la sensación de ser arrastrados por una corriente hacia el interior del océano y vieron, con angustia, que los perfiles de la costa se desdibujaban hasta desaparecer por completo.

Sus negros presentimientos parecieron confirmarse en los días siguientes, cuando el agua y los alimentos empezaron a escasear; pero el 10 de marzo volvieron a vislumbrar un horizonte de tierra firme, hecho fortuito que había de convertirlos en involuntarios descubridores de las Islas Galápagos.

Islas Galapagos Ecuador Flora y Fauna Descubrimiento Ubicacion PacificoUn trabajo durísimo costó a los sedientos navegantes encontrar el agua que necesitaban, pero, a cambio, tuvieron la suerte de contemplar una fantástica fauna: enormes lagartos que se zambullían indolentemente en el mar, gigantescas tortugas moviéndose parsimoniosamente en un paisaje de lava negra y de grandes cactus, leones marinos indiferentes, pingüinos en el propio ecuador, aves rapaces que se dejaban acariciar y toda una serie de animales que no demostraban ningún miedo al hombre.

El obispo de Panamá dio una exacta descripción del lugar, calculó su situación con precisión y observó que el paisaje parecía como si «Dios hubiera derramado en abundancia piedras sobre él».

Es curioso comprobar las coincidencias descriptivas del obispo con el viajero del Beagle, quien el 17 de septiembre de 1835, recién desembarcado en Galápagos escribía: «Nada menos seductor que la primera visión. Un escarpado campo de negra lava basáltica, expuesto a las olas, surcado por grandes hendiduras y cubierto por doquier de una maleza empobrecida y quemada por el sol.

Apenas hay señales de vida.  La superficie, seca y árida, calcinada por los rayos solares del mediodía, hace que el aire sea sofocante y pesado, como si saliera de una estufa; llegamos incluso a pensar que los matorrales despedían mal olor.

Aunque traté con gran afán de recoger el mayor número posible de plantas, sólo encontré unas pocas; y unas hierbas tan pequeñas y con tan mal aspecto que parecían más propias de una flora ártica que de una ecuatorial.

Los matorrales, vistos de cerca, parecen tan sin hojas como nuestros árboles durante el invierno, y tardé un rato en descubrir que las plantas no sólo se encontraban con todo su follaje, sino que la mayoría estaban en floración.

El arbusto más corriente pertenece a la familia de las euforbiáceas; una acacia y un cactus de aspecto extraño son los únicos árboles que ofrecen alguna sombra».

La costa de las Galápagos aparece como una línea negra de oscuros acantilados y de orillas rocosas, contrastadas por algunas playas arenosas que surgen en diversos puntos.

Las «islas encantadas», como de momento las llamaron los navegantes españoles, siguen conservando su misterio en las montañas del interior, que se pierden en una niebla siempre cambiante.

Acercarse a las islas, por otra parte, no es fácil; los puntos de desembarco no son muchos y el anclaje resulta poco seguro.

Hay zonas donde la costa es un amasijo de lava resquebrajada, dura, negra y erizada; en otros lugares se levantan acantilados de hasta diez metros de altura, constantemente batidos por las olas; incluso cuando las laderas descienden hasta playas arenosas, el oleaje sigue siendo un serio obstáculo natural.

Después de desembarcar, con más o menos dificultad, el viajero debe buscar un paso a través de las llanuras costeras, ya que, a menudo, el suelo no es más que una especie de caparazón de rocas resquebrajadas, rotas, llenas de hendiduras.

Espesos matorrales y cactus gigantes dificultan la marcha, y por añadidura el agua parece haber desaparecido de estas extensiones que a Darwin le hicieron recordar la vegetación del infierno.

La fauna que asombró a Tomás de Berlanga también sorprende al visitante que hoy pone sus pies en estas islas; reptiles parecidos a dragones pululan por la playa y, tierra adentro, tortugas gigantes —galápagos—, pero que se mueven con agilidad, hacen pensar en otra época del mundo, cuando los reptiles dominaban la Tierra.

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial.

La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma.

La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo.

La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

A pesar de que pertenecen al mundo tropical, estas islas no son húmedas. Debido a la corriente marina de Humboldt, llamada también Corriente del Perú, los vientos que soplan sobre el archipiélago aportan muy pocas lluvias.

La erosión por agua corriente es, pues, muy débil, lo que explica que, por lo general, la estructura volcánica haya permanecido intacta en su forma y aspectos exteriores, y que las Galapagos sólo estén cubiertas por una capa muy delgada de tierra. La orientación de las islas con respecto a los vientos ha dado origen a muy diversos paisajes.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: «En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas». No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos.

La mayoría de especies zoológicas que viven en estas islas son especies endémicas, es decir, propias de ellas y que no se encuentran en ningún otro lugar.

Ofrecen, por lo tanto, a los naturalistas un magnífico campo de estudios. 

Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas.

En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría.

El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagos Animales Junto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos.

A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagos El cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros «navegantes» viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago.

El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa.

De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo.

Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago.

A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol.

Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

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ALGO MAS SOBRE LA FAUNA…

Fenómeno único en el mundo, en las Galápagos viven animales y plantas que pertenecen unos a la fauna y flora antarticas, respectivamente, y otros a las de los trópicos. Los animales pudieron haber llegado antaño sobre islotes vegetales transportados por las corrientes. Se dan focas y pájaros bobos (Spheniscus), pero también lagartos de mar que pertenecen a la zona tropical.

Asimismo citaremos la tortuga elefante (Testudo elephantina), a la que el archipiélago debe su nombre. En efecto, galápago es una antigua palabra castellana, de etimología árabe, que significa «tortuga».

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Estos animales sólo se encuentran en las islas Galápagos y en las islas Aldabra (cerca de Madagascar). Miden más de dos metros de largo y pesan 300 kg. Pueden alcanzar la edad de doscientos años.

Siempre se les ha dado caza por su suculenta carne y por el aceite que se obtiene de ellos. Estos animales a veces recorren largas distancias, desde la costa desértica hasta el interior más húmedo, con objeto de encontrar agua potable. Para lograrlo siguen siempre el mismo camino, y de este modo han trazado verdaderos senderos. Los españoles que en el siglo XVI iban con frecuencia a estas islas seguían estos senderos porque sabían que los conducirían a lugares donde había agua.

Las islas también son famosas por sus extraordinarios lagartos marinos o iguanas, de hocico plano y cabeza provista de escamas córneas. Existen dos clases de iguanas propias de los Galápagos: el amblirrinco, semiacuático e inofensivo, y la iguana terrestre propiamente dicha (Conolophus cristatus), que se enfurece y puede ser peligrosa.

Entre los pájaros citaremos el colibrí de vivísimos colores y el albatros de las Galápagos, que empolla en la isla Española. Constituye un espectáculo poco común este pájaro blanco cerniéndose incansablemente por el cielo azul, llevado por sus robustas alas cuya envergadura puede rebasar los dos metros.

Por todas partes hay gaviotas con cola de golondrina, fragatas, pelícanos de roca, garzas reales y cormoranes que no vuelan. Los excrementos de estas aves, que se acumulan en gran cantidad, en lugares elegidos por ellas, constituyen el abono llamado guano.

Por desgracia, el hombre ha exterminado a gran número de animales. La mayoría de tortugas gigantes sucumbieron a las hecatombes de los siglos pasados. Las iguanas se hallan en vías de desaparición.

Además, los animales domésticos que fueron introducidos en el archipiélago, al cabo del tiempo volvieron al estado salvaje y ocasionan muchos daños. La UNESCO ha encargado a especialistas que examinen la posibilidad de proteger el carácter particular de la fauna y flora de las Galápagos. La isla Fernandina ha sido transformada en estación zoológica internacional.

Monte Fujiyama Japon Ubicacion Origen Leyenda

Monte Fujiyama Japón
Ubicación y Origen Leyenda

MONTE FUJIYAMA: La montaña más alta de Japón (3776 m.) nació del fuego y por él puede morir. A pesar de ello, su frágil belleza ha sido comparada con la de una flor. El Fujiyama no sólo es una belleza natural, sino también un lugar sagrado que ha atraído a peregrinos e inspirado a artistas durante generaciones.

La perfecta simetría de la silueta del monte Fuji ha sido desde la Antigüedad el símbolo japonés de la belleza. En efecto, su nombre significa en japonés «aquella que no tiene igual». Es lugar para todas las estaciones y momentos del día, hermoso siempre desde cualquier ángulo que se le mire. Sin embargo, se dice que escalar en primavera su cima nevada y contemplar los ciruelos y cerezos que florecen a sus pies sobrepasa cualquier otra experiencia de su grandeza.

MONTE FUJIYAMA

Con 3.776 m, su influencia escapa al mero impacto paisajístico. Desde hace por lo menos 12 siglos ha inspirado a poetas y artistas, y ha logrado identificarse con el propio Japón. Más aún, ocupa un lugar especial en la religión oficial del país, el sintoísmo, y resulta también significativo para los budistas, quienes consideran que el sendero que rodea la montaña a los 2.500 m es el camino de acceso al otro mundo.

Katsushika Hokusai (1760-1849) pintó muchas vistas del Fujiyama, cuya variabilidad, además de su belleza, sedujo primero a nativos y luego a extranjeros. Matsuo Basho (1644-94), considerado uno de los mayores poetas japoneses, lo halló majestuoso en todas las estaciones: «Aunque el Fuji se oculte bajo la lluvia y neblina del invierno, también en días así da alegría». El escritor de habla inglesa Lafcadio Hearn (1850-1904), quien amó tanto a Japón que adoptó su nacionalidad, describió sencillamente al Fujiyama como «la vista más hermosa de Japón».

El Fujiyama es la montaña sagrada de Japón, categoría que ha ostentado durante siglos. La veneró inicialmente el pueblo aborigen ainu (que aún habita la principal isla del norte, Hokkaido), el cual le concedió el nombre de su diosa del fuego, Fuchi.

Los japoneses continuaron esa tradición y conservaron el nombre. Según la fe sintoísta, todas las obras de la naturaleza están dotadas de espíritus superiores, o kami, aunque el carácter sagrado de las montañas es mayor. Como, el monte más alto y hermoso del país, el Fujiyama merece reverencia especial: se le tiene por hogar de los dioses y lazo simbólico de los misterios del cielo y las realidades de la tierra.

El santuario sintoísta bajo la cumbre data de hace 2.000 años, periodo de gran actividad volcánica. Se cuenta que, para calmar las terribles erupciones y atemperar a los dioses, el emperador dispuso su construcción. Todavía a fines de la Segunda Guerra Mundial, muchos japoneses consideraban deber sagrado escalar la montaña. Informes de testigos del siglo pasado describen a miles de fieles., ataviados con túnicas blancas, sandalias y sombreros de paja, ascendiendo por una de las seis rutas a la cima.

Los caminos quedaban atestados de sandalias usadas, tan endebles que se precisaba de varios pares para concluir el recorrido, de nueve horas. Hoy, unas 400.000 personas —turistas japoneses sobre todo— escalan el Fujiyama-cada año, particularmente en los meses de julio y agosto cuando la nieve abandona la cumbre.

Desde la cúspide, sus laderas bajan en un ángulo de 45° para luego allanarse antes de alcanzar la base, donde el Fujiyama traza un círculo casi perfecto de 126 Km. de diámetro. En arco en torno de las laderas norte están los Cinco Lagos. En primavera, con los árboles frutales y las azaleas en flor, esta zona rebosa colorido; en otoño el bosque en parte primigenio a las orillas de los lagos se enciende de rojos, para luego tomar diversos tonos de café. Algunas de las mejores vistas del Fujiyama se obtienen desde los lagos intercomunicados, cuyas tranquilas aguas reflejan a la perfección la simetría natural de la montaña. Como el Fuji, los lagos son de origen volcánico.

Según la tradición budista japonesa, la montaña surgió una noche de 286 a.C., cuando el suelo se abrió para formar Bava, el mayor lago de Japón; el Fujiyama fue resultado de la tierra desplazada. La leyenda no carece de fundamento; el archipiélago japonés abunda en fracturas tectónicas, a lo largo de las cuales se sitúan numerosos lagos y cordilleras. La isla de Honshu atraviesa la fractura más grande, donde se concentran 25 conos volcánicos: el mayor, el monte Fuji, tiene 10.000 años de antigüedad, no 2.300 años, como sostiene el mito budista.

La vasta llanura que rodea al Fuji posee su propia historia de intensa actividad volcánica; hace 300.000 años hizo erupción y arrojó lava. Los productos de varios conos sucesivos contribuyeron a darle al Fujiyama su forma actual, con la acumulación de capas de lava alternadas con un conglomerado compuesto por escoria, ceniza i y lava.

Estas capas indican la secuencia de erupción de ir volcán: primero grandes volúmenes de lava fundida se dispersan uniformemente por las laderas de la montaña, seguidos de violentas explosiones de escoria, ceniza y lava que se elevan al cielo para caer sobre las mismas laderas

La primera erupción documentada del Fujiyama ocurrió en 800 d.C. La más reciente (pues no está muerte, sólo inactivo), en 1707, cubrió de una gruesa capa de escoria y cenizas a la ciudad de Edo (actual Tokio), a 100 Km. de distancia.

La relevancia del Fujiyama en la conciencia japonesa y el romanticismo que lo reviste quizá se deba a la certeza de que su hermosura no durará, pues si nació de la noche a la mañana, igual puede desaparecer súbitamente en medio de una bola de fuego.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

La Leyenda del Monte Kilimanjaro Historia Flora y Fauna Descubridor

LA LEYENDA DEL KILIMANJARO
Historia, Flora y Fauna

Esta montaña ha inspirado leyendas innumerables, muchas de las cuales circulan todavía entre las gentes que viven en sus proximidades.

La Leyenda del Monte Kilimjaro

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann, quien, con Ludwig Krapf, descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

Una de ellas, atribuida a los masai, habla de un antiguo trono guardado en Kibo. Según dicha leyenda, Menelik, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba, salió un día de su palacio para conquistar nuevas tierras más allá de las fronteras de su reino.

El soberano logró victoria tras victoria, reuniendo grandes tesoros por donde quiera que fuera; pero, con el tiempo, se cansó de sus empresas y decidió volver a su país. Y entonces ocurrió que, al abandonar la región de la actual Tanzania, el camino que seguía se vio interrumpido de pronto por la inmensa mole del Kilimanjaro.

Convencido de que el macizo era el lugar más alto de la Tierra y que por esa razónNgai, su dios, había de vivir en su cumbre, Menelik decidió emprender la ascensión del monte en busca del apoyo de la divinidad, pues se encontraba enfermo y tenía el presentimiento de que su fin estaba próximo. Menelik convocó a sus más fieles y esforzados guerreros para que le acompañaran hasta las proximidades del cráter, hasta el lugar de las nieves perpetuas. Pero desde este punto continuó solo, llevando consigo sus más preciados tesoros. Cuando alcanzó la cima, Menelik cayó en brazos de Ngai.

El dios lo acogió amorosamente y lo llevó a un trono que había preparado especialmente para el animoso y emprendedor soberano. Y en el preciso momento en que se sentaba en él, Menelik recobró súbitamente su salud y su vigor… Dicen que Menelik reina allí todavía, mostrando su benevolencia hacia cualquiera que escale el Kilimanjaro en honor suyo. Pero su tesoro continúa siendo inviolable, enterrado profundamente en el hielo y bajo el ojo eternamente vigilante de Ngai.

Desde entonces y hasta nuestros días, todos los escaladores que se aventuran en el interior del cráter ven un solitario y extraño pináculo de hielo que se yergue, enigmático, en medio de restos de lava. Nadie sabe exactamente lo que es… Pero todo el mundo quiere creer que este mudo y gélido monumento no es otra cosa que aquel fabuloso trono ofrecido a Menelik y que sigue en pie, eternizado, con la vida que le diera una leyenda…

Monte Kilimanjaro en Africa Tanzania Descubrimiento Medidas

Monte Kilimanjaro en África
Tanzania Descubrimiento

El Kilimanjaro no es, en realidad, una montaña, sino una formación constituida por tres volcanes enlazados según un eje esteoeste y de 80 kilómetros de longitud. Cada uno de estos volcanes del Kilimanjaro, formados a lo largo de un período de millones de años, tiene su compleja historia, reveladoras todas ellas de diversos tipos de actividad volcánica.

Algunas secciones del macizo, por ejemplo, fueron producto de un brote relativamente tranquilo de lava; otras nacieron como consecuencia de erupciones más violentas, que arrojaron fragmentos cargados de gas, llamados piedra pómez, hacia lo alto de la atmósfera.

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann, quien, con Ludwig Krapf, descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

El más antiguo y más erosionado de estos volcanes, el llamado Shira, se ha reducido a ana especie de pliegue escasamente discernible en el extremo occidental del grupo de montañas.

ALGUNOS DATOS DEL VOLCÁN

Kilimanjaro
Volcán
3 Cimas:
Kibo 5895 m.
Shira:3962 m.
Mawenzi 5149 m.
Parque de 1700 Km2
Primera Ascensión: 1889 de la cima Kibo. Alemania Hans Meyer y Ludwing Purtscheller

El Mawenzi, que le sigue en antigüedad, se eleva 5.354 metros sobre el nivel del mar, en el extremo oriental del macizo; también éste carece de la forma tradicional de los volcanes, pues la suya está enmascarada por gigantescos acantilados negros y por unos agudos pináculos de roca, minas de la pared de un antiguo cráter que ha sido despojado de sus cenizas por siglos y siglos de constante erosión.

El Kibo, situado en el centro del macizo, es el más joven y más elevado pico del Kilimanjaro, alcanzando la altura de 5.895 metros. Aunque nunca ha entrado en erupción en los tiempos históricos, temblores de tierra de su entorno y los agujeros dentro del cráter, que despiden humo y gases calientes, indican que todavía hay actividad en las hondas y misteriosas profundidades de su cono.

Y a pesar de estar tan sólo a 320 kilómetros al sur del ecuador, el Kibo se halla cubierto por un espeso manto de hielo de unos 60 metros de espesor y que se extiende hasta 4.000 metros por debajo de la cumbre.

A unos 260 kilómetros tierra adentro, el Kilimanjaro constituye una inmensa barrera natural frente a los vientos monzónicos, cargados de humedad, que barren el este de África desde mediados de marzo hasta agosto. Los vientos que se dirigen de suroeste a oeste provocan fuertes lluvias en las bajas laderas de la vertiente sur y nieve y hielo en los puntos más altos. Pero, durante casi todos los demás meses del año, los vientos cálidos y secos del norte agostan la vertiente norte de este macizo africano.

La densidad de los centros habitados está estrechamente vinculada a la cantidad de lluvia que cae en la región y a las zonas de vegetación del macizo. La vertiente meridional está habitada por granjeros en el cinturón selvático que rodea el volcán, desde los 1.800 a los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

En cambio, en las laderas septentrionales la población es más bien escasa: aquí la agricultura se limita al cultivo del piretro, una planta del género Chrysanthemum, que se utiliza en la producción de insecticidas para la exportación.

Los granjeros de las laderas meridionales pertenecen a varios grupos tribales, pero en su mayoría son chagas, miembros de una de las tribus de más elevado nivel de vida, mejor organizadas y más modernas de África. Loschagas, que emigraron a la falda de la montaña hace varios siglos, se encuentran hoy sólidamente enraizados en el lugar y su número es de unos 500.000 individuos.

En los suaves, húmedos y fertilísimos suelos volcánicos del Kilimanjaro, los chagascultivan una gran variedad de vegetales, que van desde el trigo, cebollas, ñames, algodón y mandioca, en las zonas más bajas, a los plátanos, café y Eleusine en las regiones altas.

La Eleusine, un producto regional, es un grano utilizado para hacer mbeke, la cerveza de los nativos, acompañamiento prácticamente esencial de todas las ceremonias y acontecimientos de este pueblo.

Para asegurarse un adecuado suministro de agua para sus cosechas, los chagas han construido un ingeniosísimo sistema de riego: mediante unos diques cuidadosamente planificados y proyectados para llevar el agua a grandes distancias, enlazan las zonas secas con los torrentes y ríos de montaña.

Los chagas creen que Ruwa, el dios del Kilimanjaro, les habla a través de las fuentes que brotan en las laderas de la colosal montaña y les proporcionan agua para sus campos. A lo largo del tiempo, estos hombres han desarrollado muchos ritos tradicionales relacionados con Ruwa.

Por ejemplo, entierran a sus muertos con la cara vuelta hacia el Kibo, y los niños, después de una granizada, que suele ser un fenómeno sumamente raro en este lugar, recogen puñados de granizo y se lo ponen sobre la cabeza —remedando la imagen del Kibo con la cima cubierta de nieve— para así poder crecer altos y fuertes lo mismo que el monte. Cuando dos personas se acercan una a otra en un camino, la que viene de una altura mayor debe saludar la primera porque procede de una dirección más favorable. Y cuando un joven de lava, debe mirar hacia el Kibo, fuente del agua fría, pues de lo contrario Ruwa arrojaría a su padre a la seca llanura de la base de la montaña.

En esta misma región viven también los masai, pertenecientes al grupo nilo-camita. Antiguamente temidos por las tribus sedentarias y agrícolas de origen bantú, con el tiempo han ido siendo expulsados de muchas tierras y empujados hacia las zonas esteparias de la frontera de Kenia. Hoy, estos masaison un pueblo típicamente ganadero y sus asentamientos muy representativos de su peculiar estilo de vida; en sus poblados hay un recinto central, el llamado kraal, destinado exclusivamente a albergar los animales, y rodeado por las cabañas, bajas y cubiertas de barro y de estiércol, en las que esos hombres viven.

Resulta sumamente curioso que ni los chagas ni los masai tengan un nombre con el que denominar al monte Kilimanjaro, y asimismo constituye un misterio el origen de la palabra con la que los occidentales lo conocen. Hay quien sugiere raíces semánticas del swahili, el principal idioma de las gentes de la costa oriental de África, y en este caso «Kilimanjaro» podría derivar de una expresión que significa «montañita», lo cual, ciertamente, es una interpretación un tanto desconcertante.

Otros pretenden que la voz «Kilimanjaro» se desarrolló a partir de palabras que significaban «montaña» y «agua» en el idioma de los masai. Mas lo cierto es que el Kilimanjaro se conoció en el mundo en la mitad del siglo XIX.

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann (imagen derecha) , quien, con Ludwig Krapf (imagen izq.),descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

No obstante, otros misioneros y exploradores, con base más científica y más dispuestos a creer en el informe, siguieron las huellas de Rebmann y Krapf y también comunicaron haber visto el mismo notable y sorprendente monte.

Algunos que trataron de escalar parte del volcán, se vieron obligados a volver atrás, bien por la dificultad del terreno, bien por la cerrada oposición de los nativos, que tomaron como una ofensa la intrusión de gentes extrañas en un lugar que ellos consideraban como sagrado.

El reverendo Charles New, un inglés, alcanzó la zona de nieve del Kibo en 1871, y dos años más tarde regresó con la esperanza de completar la ascensión; pero la expedición fue seriamente obstaculizada por los chagas, y New, sin haber logrado su propósito, murió (se dice que asesinado) en su viaje de regreso a la costa.

En 1887, el doctor Hans Meyer ascendió a 5.500 metros antes de quedar totalmente bloqueado, al parecer a causa de una pared impracticable del glaciar de hielo. Asistido por Ludwig Purtscheller, escalador profesional, Meyer volvió en 1889 con un buen equipo. Ambos escaladores avanzaron a través del cinturón de bosque con relativa comodidad, cruzaron .el herbazal, un extenso cinturón de brezos, y llegaron por fin a la barrera alpina desierta. Y aquí encontraron que esta región era una extensión árida, cubierta de arena volcánica, de fragmentos de piedra pómez y de trozos de lava solidificada lanzada por el volcán muchos años antes.

Meyer y Purtscheller (imagen abajo) acamparon, para pasar la noche, en una gruta que se abría en la vertiente oeste del Kibo y a la mañana siguiente iniciaron la escalada a través de una zona llena de cascotes volcánicos hasta alcanzar el glaciar que más tarde se llamaría deRatzel.

Con la ayuda de piolets siguieron hacia arriba, por una traicionera pared de hielo que se inclinaba con un ángulo de treinta y cinco grados. Ante ellos se abría, como una monstruosa boca, el cráter del Kibo, de más de dos kilómetros, de diámetro. Entonces los exploradores procedieron a la anotación de la presión atmosférica que imperaba en aquel elevado lugar y a calcular la altura de muchos picos.

Con emoción y alegría, Meyer izó la bandera alemana, pronunciando solemnemente, al hacerlo, las siguientes palabras: «En mi derecho, como primera persona que lo ha escalado, bautizo este desconocido pico con el nombre de monte Kaiser Guillermo, el pico más alto de toda África y tierra alemana.» Y ese monte Kaiser Guillermo de aquel entonces es actualmente el Pico de la Libertad.

Ver: La Leyenda del Kilimanjaro

Los Himalayas Formacion Cadena Montañosa Origen Ubicacion Templos

Los Himalayas Formacion Cadena Montañosa

LOS HIMALAYAS:
FABRICA DE MONTAÑAS:
Cuando, hace 250 millones de años, el supercontinente de Pangea se fragmentó, la placa Indoaustraliana comenzó a virar al norte. Se desplazó velozmente, en términos geológicos, y hace 45 millones de años chocó contra la placa Eurasiática, más grande y pesada, dando así origen a los Himalaya.

El fondo del Mar de Tetis, que separaba ambos territorios, fue elevado sobre las márgenes de las placas plegadas, donde aún reposa. Las dos placas terminarán por fundirse, pero por lo pronto siguen en movimiento, elevando aun más a los Himalaya. El Everest crece  5 cm. al año.

Europa y Asia forman en realidad un solo continente. Solamente por razones económicas e históricas les hemos considerado como continentes independientes. Desde el punto de vista geomorfológico volvemos a encontrar las mismas mesetas, llanuras y sistemas montañosos.

La llanura de Europa se prolonga en la llanura siberiana, en la que los Urales son sólo un accidente del terreno. Los Alpes quedan unidos al Cáucaso y a las altas cadenas montañosas de Asia por los Cárpatos y los Balcanes. Esas cordilleras, que comprenden enormes mesetas en Afganistán y al sur de Siberia, se unen en el Pamir. Desde allí se extienden en forma de abanico hacia el noreste y hacia Asia central y del sureste. Una de estas cordilleras es la del Himalaya, techo del mundo, pues allí se yerguen los más altos picos del globo.

En sánscrito, Himalaya significa «lugar de residencia de la nieve».

Los Himalayas son un sistema montañoso que comprende más de cien cimas de una altitud superior a los 7.000 metros y diez de 8.000 (otras cuatro cimas de 8.000 metros se encuentran en el Karakorum) y constituye una franja de picos y de macizos que se extiende formando un arco de más de 2.500 kilómetros de longitud y entre 200 a 500 de anchura. Esta franja montañosa está delimitada, al sur, por las tierras bajas de la India, y al norte, por la altiplanicie del Tíbet.

Si el Everest, la montaña más alta del mundo, se hallara en cualquier otro lado que no fuera el centro de Asia, todo a su alrededor parecería pequeño. Pero en la escarpada franja de picos nevados de los Himalaya, entre abruptos valles, es apenas un rasgo más de un paisaje concebido a gigantesca escala.

Debido a su altura, el Himalaya está cubierto de inmensas cantidades de nieve. Estas masas alimentan formidables glaciares concientos   de  metros  de  longitud.  Grandes ríos tienen sus fuentes en el Himalaya: el Indo, el Ganges, el Brahmaputra. Estos ríos y sus afluentes han formado en la montaña largos valles en los que se han desarrollado los Estados de Sikkin, Bután, Nepal y Cachemira. El Himalaya es la frontera natural entre dos grandes Estados: la Unión India, al sur, y China, al norte.

El Himalaya es también una línea de demarcación por lo que se refiere al clima. Gracias a él toda la India se halla protegida contra los vientos fríos continentales que soplan de Asia central. Por otra parte el Himalaya obliga a los monzones que vienen del sur, en verano, a elevarse y a condensarse. De ello resultan abundantes precipitaciones sobre las vertientes meridionales del Himalaya, en donde el promedio de lluvias sobrepasa los diez metros cúbicos por año.

Las impresionantes cumbres de los Himalaya, por encima del nivel de las nieves perpetuas, reflejan en el blanco más puro la brillante luz del sol. Cuando éste se desliza hacia el poniente, sus rayos bañan las cimas de rojizo y tenue resplandor y las sombras se entretejen en las rosadas crestas.

Al ceder la luz y reinar la noche, las oscuras y desgarradas cúspides se perfilan contra un negro cielo estrellado. Esta región no destaca sólo por su suprema belleza a inmensa escala, con montañas colosales que se yerguen al cielo; también tiene un valor mítico y religioso, como sede de deidades budistas e hindúes.

Antaño impenetrable barrera entre el sur y las ciudades fabulosamente ricas de la Ruta de la Seda, al norte —Samarkanda, Bujara, Kashgar y Kotan—, aún ahora los Himalaya evocan imágenes de inaccesibles lugares, no hollados por el hombre y parajes de solitarios ascetas y abominables criaturas. En este siglo se convirtieron también en la meta máxima de los montañistas del mundo entero.

En ningún otro punto de la superficie terrestre existen picos como los del Asia central, donde seis sistemas montañosos se entrelazan en una curva de 160 a 240 Km. de anchura en el cuello del subcontinente indio. El mayor de ellos es el de los Himalaya (en sánscrito, «morada de la nieve»).

Éstos se extienden hacia el oeste por un total de 2.400 Km., desde la gélida pirámide blanca de Namche Barwa, en los bosques del norte de Asan, sobre el filo de la planicie tibetana a través de Bhután y Sikkim, Nepal y Ladakh, hasta su gran bastión occidental, Nanga Parbat, en Pakistán. El Himalaya Exterior, al sur, alcanza un máximo de 1.520 m sobre el nivel del mar. Linda con el Pequeño Himalaya, al norte, que promedia los 4.570 m de altura; entre ellos reposan escarpados valles de 900 m de altitud.

El Gran Himalaya es la columna vertebral del sistema y llega en Nepal a sus mayores alturas. Allí se apiñan nueve de las 14 montañas más altas del mundo, entre ellas el Everest, de 8.846 m. el Kanchenjunga, de 8.598, y el Annapurna, de 8.078. Al norte del Gran Himalaya se encuentra la cordillera conocida como los Himalaya de Tetis, o tibetanos, que bordean el extremo sur de la gran planicie del Tíbet.

Fósiles de peces y otros animales marinos hallados en los Himalaya prueban que las rocas de estas monumentales montañas se originaron como sedimentos marinos: hace unos 65 a 570 millones de años yacían en el fondo del antiguo Mar de Tetis. Conforme la placa tectónica de la India se movió hacia el norte, rumbo al continente Ártico, y chocó con él, emergió la cadena de los Himalayas.

Los estudios geológicos han determinado que las montañas se elevaron en por lo menos, tres fases distintas y muy espaciadas. La primera, hace 38 millones de años, produjo el Gran Himalaya; la segunda, hace 7 a 26 millones de años, formó el Pequeño Himalaya la tercera, hace 7 millones de años, creó los montes Siwalik. El movimiento en los márgenes de las placas es un proceso continuo; en los últimos 1,5 millones de años, las montañas se han encumbrado 1.370 m. más.

Los nombres adjudicados a estos picos remotos casi sobrenaturales, dan fe del temor que infunden en cuantos los contemplan. Varios de ellos se relacionan con diosas, como Chorno Lhari, «Diosa de la montaña sagrada», y Annapurna, «Diosa de los alimentos». Era de esperar, en consecuencia, que los Himalaya figurasen en los textos sagrados más antiguos de la región.

En la mitología hindú, esta región es conocida como Deviabhumi, el país de los dioses. En Gaurisshankar vivieron el gran dios Shiva y su consorte, Mahadevi, hija de Himavat, dios que personificaba a las montañas. Shiva es uno de los dioses de la suprema trinidad hindú, y señor de la agricultura. Según la mitología local, en su residencia, en las perpetuas nieves de los Himalayas, fluyen las vitales aguas de los tres principales ríos asiáticos: el Indo, el Brahmaputra y el Ganges.

Shiva y su consorte no son los únicos dioses que han abitado los Himalaya. Cuenta la leyenda que en el centro de la Tierra se erigía la montaña de Meeru, alrededor de la cual giraban el Sol, la Euna y las estrellas. Los hindúes identifican al monte Kailas, en los Himalaya tibetanos, con Meeru. Allí vivió Kubera, dios de las riquezas, señor de los tesoros de la Tierra y rey de los seres sobrenaturales conocidos como «yaksas». En Meeru también vivía Indra, primitiva deidad suprema hindú, señor del rayo y portador de la lluvia y la fertilidad.

Las connotaciones espirituales de las montañas atrajeron al primer viajero a la región, en 400 d.C. Fa-Hsian, monje chino, acudió en busca de la verdad religiosa. El primer mapa preciso fue elaborado hacia 1730 por el geógrafo francés Jean-Baptiste Bourguignon d’Arville, aunque no acertó en la altura de muchas de las montañas. A principios del siglo XIX, en busca de osos y tigres, cazadores de la India británica visitaron la zona; al volver narraron relatos locales de extrañas huellas en la nieve. Éste fue el primer indicio de la existencia del Yeti.

Hacia 1850, la montaña más alta del mundo era conocida en Occidente con el simple nombre de Pico XV. Para los hindúes era Sagarmartha, «Cima del cielo», y para los tibetanos Chorno Lungma, «Diosa madre de la tierra». En 1862 los ingleses la llamaron Everest, en honor de sir George Everest, inspector general de la India, quien-seis años antes encabezó una expedición para cartografiar las alturas de las montañas de los Himalaya.

A fines del siglo XIX, el Tíbet y Nepal cerraron sus fronteras a los europeos, y aunque el Dalai Lama permitió la entrada de una expedición en 1921, ésta sólo dispuso de tiempo para llegar a las faldas del Everest v cartografiar sus laderas inferiores. George Mallory, miembro de este grupo, intentó tres años después el temible ascenso a la cima de la montaña más alta del mundo.

Probablemente Mallory, líder de la expedición de 1924 y su compañero Andrew Irvine hayan sido los primero í en poner pie en la cumbre del Everest. Lo cierto es que estaban muy cerca de la cima cuando una nube los envolvió y desaparecieron de la vista de sus compañeros, mas abajo, para no volver jamás. La primera conquista comprobada ocurrió casi 30 años más tarde, y fue lograda por una expedición inglesa dirigida por John Hunt.

El asalto final tuvo lugar el 29 de mayo de 1953 por el neozelance Edmund Hillary y el guía sherpa nepalés Tenzing Norgay. Hillary escribió después lo que sintió al pisar tierras mines, antes holladas por el hombre: «Mi sensación inicial fue de alivio: ya no había riscos por atravesar ni jorobas que nos prometiesen y robasen la esperanza del triunfo inmediato. Me volví hacia Tenzing… y no disimulaba su contagiosa sonrisa de dicha absoluta».

Los alpinistas siguen arremetiendo contra la gran cima aunque hasta ahora sólo unas 400 personas han conseguido erguirse sobre el techo del mundo; los Himalaya, y el Everest en particular, han sabido guardar celosamente sus secretos.

Himalayas

Cima rocosa Visto desde la región alpina de Gokyo, 32 Km. al suroeste del Everest, el accidentado pico de la montaña más alta del planeta se recorta sobre un cielo inusualmente despejado. A horcajadas en la frontera entre Nepal y el Tíbet, el Everest rara vez se cubre totalmente de nieve en su cima, de modo que los alpinistas que aceptan su desafío deben ser expertos en rocas, y no en hielo y nieve, para completar el asalto final a la cúspide.

La Vida en el Himalaya
En los declives más bajos del Himalaya se desarrollan la agricultura y la ganadería. En la parte or., más húmeda, se cultiva el té. En algunos de sus valles más amplios se cultivan cereales, papas, frutas y especias. Cabras montesas y ovejas se alimentan con la hierba de las tierras altas en verano, pero descienden a los valles en invierno.

Los declives del Himalaya que miran al S. están cubiertos de abundante vegetación, porque en esta zona llueve bastante. En la parte o a los pies de la montaña, la vegetación es de espesa selva tropical y en las partes más altas se ven franjas de encinas siempre verdes, pinos, pinabetes y cedros.

Finalmente, entre los 4.500 y 5.000 m.s.n.m. se encuentran praderas alpinas, en las que los rododendros añaden una nota de color a los manchones de hierba verde. En la porción occidental más seca hay manchas de arbustos y bambúes, en los declives más bajos. Entre los 1.500 y los 4.000 m.s.n.m. se ven robles, pinos y cedros. A mayor altura aparece el desierto alpino, donde es escasa la vegetación que cubre las rocas.

En los pastizales altos de las estribaciones viven elefantes salvajes, tigres, leopardos y rinocerontes. El yak, la oveja salvaje y el almizclero habitan en las alturas. En las montañas existen valiosos yacimientos de minerales, pero en su mayoría son tan difíciles de extraer que la minería es muy escasa. En parte occidental  hay pequeñas minas de mineral de hierro, sal gema, grafito, pizarra, oro y zafiros.

Entre los 2.000 y los 2.400 m.s.n.m., en los declives más bajos, existen varias ciudades importantes que se han convertido en centros recreo. A ellas acuden durante el verano los indios y los europeos acomodados, que huyen  del calor de las llanuras. Darjiling y Simla son famosas como lugares de veraneo. En la parte occidental está el amplio valle de Cachemira, que tiene dos hermosos lagos. La Srinagar, de dicho valle, es famosa por su pintoresco trazado y su magnífico paisaje.

Es muy difícil viajar por el Himalaya. Todos los ferrocarriles terminan al píe de las estribaciones. Caminos para vehículos de motor llegan a ciudades tales como Darjiling Srinagar. Más allá de éstas el viajero tiene que seguir a pie. Los ríos ofrecen el más serio obstáculo: sus gargantas son empinadas su curso rápido. Hay muy pocos pasos a través  de las montañas y éstos quedan bloqueados por las nieves desde septiembre hasta junio. E el terreno alto se utilizan los yaks como bestias de carga. Estos animales, vigorosos y de pisada segura, pueden resistir temperatura, muy bajas.

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan Descripción de Hernan Cortes

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan
Descripción de Hernan Cortes

Hernán Cortés fue un noble español de clase modesta que vino al Nuevo Mundo en 1504 a buscar fortuna. Desobediente a las órdenes de sus superiores, Cortés emprendió una campaña independiente de conquista, y venció al Imperio Azteca (1519-1521); escribió una serie de cinco «Cartas de relación» al emperador Carlos V para justificar su acción.

El segundo informe contiene una descripción de Tenochtitlan, la capital del Imperio. Al conquistador español y a sus hombres les impresionó esta ciudad, imponente en su arquitectura, pese a haber sido construida por un pueblo carente de la tecnología europea, que no contaba con vehículos de ruedas ni con instrumentos de metal duro.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlán:

Hernán Cortes«La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez.

Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos. Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo. Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación…

Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra. Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos. Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.

El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar. Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumentó podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.»

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo «B» Jackson Spielvogel

La Vuelta Al Mundo A Pie Mujer Recorre el Mundo Caminando

La Vuelta Al Mundo A Pie: Mujer Recorre el Mundo Caminando

¿Qué se necesita para dar la vuelta al mundo a pie?  Valor y resistencia física, sin duda, pero también una actitud mental que te mantenga en marcha a pesar de las dificultades. Cuando la escocesa Fona Campbell recorrió a pie 31.521 kilómetros, atravesando cuatro continentes, terriblemente a causa de ampollas infectadas que hicieron en los pies. El dolor de una sola ampolla haría detener a mucha gente; sin embargo, Bell aprendió caminando, superar la barrera del dolor, y recorrió miles de kilómetros hasta convertirse en la primera mujer que daba la vuelta al mundo a pie.  Lo peor no fueron las ampollas, declaró después, sino las noches en África, cuando su voluntad se debilitaba.

Campbell, recorrer el mundo a pie

Para conseguir un lugar en el Libro Guiiiness de los Récords por haber dado la vuelta al mundo a pie, hay que atravesar como mínimo cuatro continentes y empezar y acabar en el mismo lugar, aunque la marcha no tiene que ser continua.  Con una tenacidad rayana en la obsesión, Campbell realizó una excursión que duró once años en la que recorrió veinte países de Norteamérica, Australia, África y Europa.

La primera mujer

Dos estadounidenses habían conseguido dar la vuelta al mundo a pie antes que ella.  David Kunst, que recorrió 23.250 km por cuatro continentes entre junio de 1970 y octubre de 1974, fue el primero al que se le verificó la marca.  Steven New man, que fue aún más rápido, tardó sólo cuatro años en recorrer 24.959 km, atravesando cinco continentes entre abril de 1983 y abril de 1987. El primero en conseguirlo, aun que la marca no esté verificada, fue George Schilling, también estadounidense, que inició la marcha en 1897 y la terminó en 1904.  Arthur Blessitt de Florida asegura haber recorrido la distancia más larga: 50.559 kilómetros por siete continentes, desde diciembre de 1969.

La primera meta de Campbell fue recorrer Gran Bretaña.  Cuando salió de John O’Groats, en Escocia, el 16 de agosto de 1983, tenía dieciséis años y no era plenamente consciente de la empresa que estaba emprendiendo.  La distancia más larga que había recorrido hasta entonces eran 40 kilómetros, cuando era niña.  Se entrenaba caminando por el Hyde Park de  Londres con una mochila llena de listines telefónicos.

El periódico Eveniiig Staizdard oyó hablar de su proyecto y se ofreció a pagarle el alojamiento hasta llegar a Lands End, en el extremo sur de Inglaterra, y a cubrir sus gastos de mantenimiento diarios.  Campbell recorrió unos 40 kilómetros diarios, seis días por semana, y terminó el recorrido en 50 días.  Su esfuerzo se vio recompensado pues consiguió reunir 25.000 libras para un escáner.

La etapa americana

Dos años más tarde Campbell deci­dió recorrer Estados Unidos desde Nueva York hasta Los Ángeles.  El esfuerzo físico que supone caminar tantos kilómetros es la parte visible de una expedición así, pero la programación y la administración implican una gran cantidad de trabajo. Campbell tardaría unos seis meses en recorrer 5.600 kilómetros por el continente americano, y necesitaba un patrocinador que pagara sus gastos.  A cambio, el patrocinador exigía la atención de los medios de comunicación a lo largo de la ruta.

Campbell también necesitaba un equipo de apoyo compuesto por dos personas: una para conducir un vehículo de apoyo en el que tendría que vivir a lo largo del recorrido, y otra para contactar con los medios de comunicación locales.  Además del patrocinador y el equipo, tenía que conseguir una caravana, comida, ropa, material, dinero para gasolina y una institución benéfica a la que vincularse.

Se puso en contacto con la organización Live Aid y les informó de que quería reunir dinero para ellos recorriendo Estados Unidos a pie.  El entusiasmo de Live Aid fue tan grande que Campbell anunció su intención de dar la vuelta al mundo. Encontró un equipo de apoyo de dos hombres y juntos volaron a Estados Unidos.  Tenían 500 libras entre los tres, no tenían patrocinador, y Campbell sólo tenía dieciocho años.

En los Estados Unidos se pusieron a hacer llamadas y consiguieron el patrocinador que necesitaban.  Campbell inició la aventura el 16 de agosto de 1985.  Mientras avanzaba por las calles de Nueva York con su ropa de deporte nueva se preguntaba si conseguiría cumplir lo que había prometido, y si soportaría la presión de las entrevistas y las apariciones públicas que se esperaba que hiciera a lo largo del camino.  Recorrer 40 kilómetros diarios era una cosa, pero hacer entrevistas y asistir a recep­ciones públicas tras haber pasado todo el día caminado era diferente.

La expedición no funcionó demasiado bien. «A veces me planta ha y decía: no puedo hacer esta entrevista, y me metía en la caravana», escribió más tarde. Por otra parte, tuvo enfrentamientos mora­les y emocionales con su equipo de apoyo, que no quería perder el dinero del patrocinador.

Pero ella siguió caminando, sobre todo por­que abandonar habría resultado muy violento. Tras haber recorrido 1.900 kilómetros, Campbell empezó a sentirse muy cansada y a encontrarse mal.  Redujo la marcha y empezó a retrasarse respecto al programa.  Un médico le confirmó que estaba embarazada y le dio una cita para practicarle un abor­to, pero debería espe­rar varias semanas.

El viaje tenía que continuar, pero la tentación de montarse en la carava­na en lugar de caminar fue cogiendo fuerza y Campbell cedió en illinois, Missouri, Oklahoma y Texas.  Sólo recorría a pie los últimos kilómetros al entrar y salir de las ciudades, y el resto del tiempo iba en la caravana.  Después del aborto hizo todo el camino a pie desde Clovis, Nuevo México, hasta Los Ángeles, pero la mala conciencia por haber hecho trampa la atormentaría durante años.  Durante el resto del recorrido alrededor del mundo, marcaba el camino al final de cada jornada con un aerosol de pintura, y al día siguiente empezaba a caminar desde la marca.

 De Sidney a Perth

Dos años más tarde Campbell inició el recorrido de Australia, desde Sidney hasta Perth, una distancia de 5.100 kilómetros.  Andaba corta de dinero y se había propuesto la impresionante meta de recorrer entre 65 y 80  kilómetros diarios   para cubrir la distancia antes de que  se le agotaran los fondos. En su piso parecido sencillo,pero ahora tenía que hacer una doble maratón cada día: torear a la maquinaria de la publicidad y re­unir fondos para Sport Aid 88.

Fue un camino muy duro.  En las primeras etapas la gente la interrumpía continuamente para preguntarle por qué lo hacía.  A medida que pasaban los kilómetros, los pies se le iban llenando de ampollas, y al final de cada jornada el conductor tenía que extraerle el pus con una jeringuilla, pero ella no pensaba abandonar.

Cruzar el desierto fue un infierno. La temperatura alcanzaba los 60 °C y Campbell tenía que viajar por la noche.  Prefería estar sola, así que la caravana de apoyo se adelantaba y la esperaba cada 16 kilómetros.  Fueron 95 días luchando contra las heridas hasta llegar a Perth.  Tras haber hecho trampa en América, ahora se había demostrado a sí misma que estaba mental y físicamente preparada para cruzar un continente a pie.  Durante una entrevista en Perth anunció que pensaba recorrer África.

Un continente peligroso

África exigía una concienzuda pre­paración y un equipo de apoyo con experiencia.  Era difícil conseguir patrocinador pues las empresas eran cautelosas debido al elevado riesgo de fracaso.  No querían ver su logotipo sobre un cadáver.  Pero antes de empezar 1991 Campbell lo tenía todo organizado y partió hacia Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Su meta era Tánger, en la costa del norte de África.  Para llegar hasta allí tendría que caminar 16.900 kilómetros atravesando 13 países.  Era el trayecto más difícil y más peligroso, pero Campbell se había comprometido y dijo que prefería morir a abandonar.  Y estuvo a pun­to de morir en varias ocasiones.

Hizo frente a la mosca tse-tse, a los incendios y a posibles ataques de leones.  En Zaire (actual Repú­blica Democrática del Congo) y en Zambia los aldeanos violentos se mofaban de ella y le lanzaban pie­dras, y Campbell y su equipo de apoyo fueron detenidos y acusados de espionaje.  Se salvaron gracias al valor y la paciencia de uno de los miembros del equipo.

A menudo las condiciones eran pésimas.  Campbell caminaba con diarrea y malaria, y contrajo fiebre tifoidea.  Una guerra interrumpió la expedición en Zaire, y cuando Niger también se convirtió en zona de guerra, Campbell tuvo que dar un rodeo de 4.000 kilómetros.

Regresó en dos ocasiones a Gran Bretaña para esperar a que la ruta quedara libre y reunir más di­nero.  Los equipos de apoyo se iban sucediendo, pero a pesar de sufrir una profunda depresión que casi la obligó a abandonar, Campbell siguió adelante.  Luchó con las dunas del desierto de Mauritania, cruzó un campo de minas en la frontera con el Sáhara occidental y esquivó violadores en potencia en Marruecos.  Tardó dos años en cruzar África, pero en 1993, en Tánger, Campbell finalmente se bañó en el Mediterráneo.  Sólo quedaba Europa

Europa con un burro

En 1994, Campbell viajó desde Al­geciras, en España, hasta Calais, en Francia, pero esta vez lo hizo ella sola.  Nunca había viajado sin un equipo de apoyo, y quería intentarlo. Compró una mula, y luego un burro para transportar las provisio­nes, y emprendió el camino.

Se aproximaba al final de un viaje espectacular, y sin embargo la perseguía el miedo a ser descubierta.  No se perdonaba haber hecho trampas en la etapa del viaje, nueve años atrás. Atormentada por un equipo de filmación cruzó los Pirineos, atravesó rapidamente Francia, Cruzó el Canal de la Mancha ‘ Y se dispuso a volver al Punto de partida, John O’Groats, acompañada POI- un grupo de jóvenes de Raleigh International.  Los medios de comunica­ción la acosaban continuamente, pero sólo un reportero caminó un día entero con ella para obtener in­formación de primera mano. Un circo de periodistas la recibió a su llegada a John O’Gioats, en Escocia, de donde había partido once años atrás.

 El tramo pendiente

Al año siguiente, Campbell viajó a Indianapolis y recorrió a pie el traamo de Estados Unidos que había quedado pendiente, arrastrando SLI equipo en un carrito.  Sólo la acompañaba un perro. Ffyona Campbell reconoce que, como hizo trampa, no puede decir que sea la primera mujer que dio la vuelta al mundo a pie, pero el Libro Guinnes de los Records, tiene su marca registrada como «el viaje a pie más largo realizado por una mujer».  Su increíble resisten­cia y su decisión la ayudaron a conseguir un logro épico.  Basta con mirar un mapa de América, Australia o África para comprobarlo.

Amelia Earhart, quien en 1932 se convirtió en la primer mujer en cruzar el Atlántico volando en solitario y sin escalas. Murió cinco años después, con solo 39 años, cuando intentaba ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión, esta vez con un copiloto.

Tala de Arboles en Selva Amazonas Consecuencias Destruccion Selva

Tala de Árboles en la Selva Amazonas

LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS Y EL EFECTO INVERNADERO: Cerca del 60 por ciento de la Selva Amazónica, el mayor pulmón verde del planeta, podría desaparecer antes de 2030, como resultado de los gases de efecto invernadero y la deforestación masiva. La tasa de demolición es de 100.000 kilómetros cuadrados al año. Esto significa que cada cinco años se arrasa un área del tamaño de Francia» .¿Por qué muere la selva amazónica? O, mejor dicho, ¿por qué el talado de sus árboles se nos aparece como irreversible?. Porque, a primera vista, uno pensaría que en cualquier momento puede dejarse en paz un campo que ha sido deforestado y las semillas volverán, traídas por los pájaros y el viento, y la selva se reconstruirá, igual a sí misma. Esto, que ocurre en otros ecosistemas, es extremadamente difícil en la selva amazónica.

«Los árboles crean oxígeno, elemento que sabemos bien, necesitamos para respirar. Esa sola circunstancia parecería motivación suficiente para dejarlos intactos. En calidad de pulmones del planeta, los bosques trabajan las 24 horas para extraer el dióxido de carbono del aire (proceso denominado «captura de carbono») y brindarnos oxígeno a cambio.

En nuestros días, muchos científicos preocupados por el cambio climático investigan toda clase de ardides intrincados, caros y artificiales para capturar el carbono de la atmósfera con la esperanza de moderar el cambio climático. A mí me parece un despropósito. Ya tenemos un sistema natural que, además de capturar el carbono de la atmósfera, nos brinda el tipo exacto de aire que necesitamos para respirar: el sistema de nuestros árboles. ¡Y sus servicios son gratuitos! No puede pedirse mucho más.

Y aun hay más: los bosques cumplen otros servicios vitales. Recolectan y filtran nuestra agua dulce, con lo cual mantienen el ciclo hidrológico general del planeta y moderan inundaciones o sequías. Conservan la salud del suelo porque sostienen en el lugar la fértil capa superficial, rica en nutrientes. ¿Cómo se nos ocurre destruir a tan indudables aliados?» Investigadora Annie Leonard

VEGETACIÓN: Estos suelos casi siempre cubiertos de agua y las altas temperaturas ecuatoriales dan, como puede suponerse, unos elevadísimos índices de humedad. En este ambiente, de auténtico invernadero, la cuenca se halla cubierta en todo tiempo de una vegetación lujuriante, ya que sólo existen dos estaciones pluviométricas, húmeda y seca, que casi no se diferencian, en el alto Amazonas, entre aquel calor húmedo y constante

Es más bien un lugar limpio y en grata penumbra, con espacios amplios y senderos bien trazados que casi hacen que el lugar se parezca a un parque.  Algo que llama poderosamente la atención es la uniformidad que se aprecia en la selva amazónica. Es difícil para el profano distinguir unas especies de otras y, sin embargo, la inmutabilidad de las condiciones ambientales, durante miles de años, ha desarrollado una extraordinaria cantidad de especies vegetales adaptadas a todos los lugares imaginables.

Tala de arboles en la selva

También abundan en todos los niveles las plantas epifitas, o sea, las que crecen sobre otras plantas para estar en mejores condiciones de recibir la luz solar. Muchas de ellas ejercen funciones importantes en la selva, como conservar agua y alimentos (hojas muertas e insectos) después de una tormenta. Entre las epifitas más conocidas se encuentran algunas orquídeas, esas flores tan apreciadas y que en Colombia están consideradas como la flor nacional.

Durante todo este tiempo, las fuertes y abundantes lluvias han tenido ocasión de disolver los minerales, lavar el suelo y empobrecerlo. Sirvan como ejemplo los sistemas de cultivo empleados por los indígenas, que abren pequeños claros o calveros en la selva mediante la tala y quema de la vegetación. Las cenizas aportan sustancias minerales suficientes para dos o tres cosechas, pero luego la tierra queda agotada y, en consecuencia, es abandonada.

Se ha concluido que la excesiva y variada vegetación de esta monstruosa selva se halla en la masa de moho que cubre la corteza de los árboles y en los hongos que, asociados a las raíces, trasladan a éstas los nutrientes minerales de las hojas muertas que caen al suelo y de la madera en putrefacción. También los insectos, especialmente las hormigas, que entierran los restos orgánicos que encuentran, las bacterias y los gusanos cumplen un papel importante en la nutrición de las plantas.

HECHOS: La región del Amazonas es un gigantesco ecosistema de selvas tropicales sobre una extensión de casi 7 millones de kilómetros cuadrados. Una red fluvial de 100.000 kilómetros conforma la cuenca amazónica, que depende de la existencia de la selva, porque el 50 por ciento de las precipitaciones en esta región se producen a causa de este sistema forestal. Un bosque con menor humedad es más vulnerable a los incendios.

Al aumentar las emisiones de dióxido de carbono se contribuye más al cambio climático, éste a su vez reduce la humedad de la selva haciéndola más susceptible a los incendios, que a su vez emiten más dióxido de carbono, generando un devastador círculo vicioso.

Del total de emisiones de carbono a la atmósfera se calcula que el 20 por ciento proceden de la pérdida de selvas tropicales. Brasil, con 400 millones de hectáreas de Amazonas, es el país del mundo que cuenta con la mayor extensión de selva, pero también es el cuarto del mundo en emisiones de gases invernadero y el 75 por ciento de las emisiones brasileñas proceden de la deforestación.

A partir de 2003, cuando el mal de las vacas locas en Europa multiplicó la demanda del grano para pienso animal, experimentó un gran auge el avance de la soja sobre la Selva Amazónica tras la ocupación y destrucción de prácticamente toda la reserva del Centro-Oeste brasileño.

Los desalojos violentos de comunidades de campesinos, la mano de obra esclava y los conflictos sociales por la tierra fueron cada vez más frecuentes. Solo en el periodo 2004-2005 se deforestaron 1,2 millones de hectáreas de Selva Amazónica para cultivar soja. Campeón nacional en la producción de soja, el estado de Mato Grosso, después de las áreas de reserva, taló gran parte de la Selva Amazónica en su territorio, convirtiéndose también en el campeón de la deforestación y los incendios en 2003, con un 48 por ciento del total.

En la mayoría de los casos se produce la expulsión de los pequeños agricultores (en ocasiones a la fuerza) de sus propias tierras, que pasan a incorporarse a las haciendas cultivadoras de soja. Quienes venden sus terrenos acaban asentándose en las periferias de los centros urbanos, agravándose rápidamente el proceso de favelización de estas áreas. Pero son también cada vez más frecuentes los ataques —con amenazas de muerte y con destrucción de la propiedad— a las familias que se niegan a vender.

Los indios brasileños viven en situación de riesgo permanente, sobre todo por las amenazas de hacendados que buscan acceder a las áreas que el Estado concede a los indígenas por ley. La avidez de las compañías madereras ha provocado numerosos litigios. En 1998, el Parlamento denunciaba que 72 reservas de indios habían sido invadidas por leñadores de las compañías extranjeras, que aprovechan que el Estado no cuenta con suficientes funcionarios para vigilar tan vasto territorio.

En enero de 2007, se estimaba que la Amazonia brasileña había perdido, tan sólo en los últimos 40 años, un 17 por ciento de su extensión, lo que equivale, por ejemplo, a un territorio más grande que el ocupado por Francia. Y a pesar de que para entonces Brasil había logrado reducir en un 50 por ciento el ritmo de deforestación, en diciembre de 2007, un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza  advirtió que el cambio climático podría acelerar inexorablemente la destrucción del Amazonas. Según el informe, de persistir los métodos agrícolas y ganaderos existentes y continuar los incendios, las sequías y la tala masiva, el 55 por ciento de la Selva Amazónica habrá desaparecido o estará gravemente dañada en el año 2030.

La destrucción del pulmón de la Tierra —que absorbe dióxido de carbono y emite oxígeno— provocaría la emisión de entre 55.500 y 96.900 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalente a los gases de efecto invernadero emitidos en todo el mundo en dos años.

Eso a su vez provocaría que otro A por ciento de la selva desapareciera debido a que el cambio climático reduciría las precipitaciones en un 10 por ciento en los próximos 23 años. De no ponerse remedio de forma inmediata, no sólo sería un desastre para los millones de personas que viven allí, sino para la estabilidad del clima mundial.

QUE OCURRE EN EL INTERIOR DE LA SELVA?: Al ver la selva, imaginamos que existe un suelo de una inmensa fertilidad que está nutriendo ese torrente de vida que nos deslumhra. En realidad, el suelo es pobre y talar la selva se parece bastante a intentar abrir la gallina de los huevos de oro: allí no hay nada.

El secreto no está en las visceras húmedas de la tierra, sino en la vida que se mantiene a sí misma, la selva se alimenta de sí misma, en un continuo reciclaje de nutrientes que no llegan a construir un suelo.

«Los árboles de la densa selva del Amazonas —dice el comandante Cousteau— han «inventado» elaborados esquemas para salir triunfantes de su batalla contra el calor constante, la lluvia y la desnutrición. Al no contar con alimento abundante ni con un suelo rico, los árboles han «aprendido» a alimentarse por su cuenta. Sus hojas se caen con mayor rapidez que las de los árboles de zonas templadas, y en el suelo se descomponen también con más rapidez, lo que hace que sus elementos nutritivos puedan reciclarse antes en los árboles vivos que les rodean.

Las redes de encaje formadas por pelos absorbentes debajo de la superficie del terreno actúan como filtros, manteniendo los elementos nutritivos en su lugar y acaparando nitrógeno y fósforo para los árboles. Los pelos absorbentes reciben la ayuda de los hongos, que viven en estrecha asociación con las raíces y a través de su digestión fúngica, proceso que denominamos putrefacción, disponen los elementos nutritivos para su rápida absorción por parte de los árboles. Esta circulación uniforme mantiene el suministro alimenticio vital de la selva almacenado en su propio follaje y no en el suelo, donde sería vulnerable a la lixiviación y erosión. Es lo que hace que la jungla sea rica y el suelo pobre».

Entonces, la pérdida de cobertura vegetal es, en Amazonia, más rápidamente irreversible que en otras tierras con suelos más ricos. La destrucción del suelo comienza en los bordes de los caminos, que van generando cárcavas de erosión, y se extiende a sus lados.

Pero, además de las intromisiones que van generando fenómenos autónomos, está el uso de la selva como si fuera un gran yacimiento minero, del cual se extraen árboles y suelo, sin pensar en la destrucción o el agotamiento.

Una de las agresiones masivas sobre este ecosistema fue el uso de la madera para la producción de papel. Inmensos árboles fueron transformados en aserrín y después en pulpa de papel para exportación.

luwing danielEn Amazonia, el multimillonario Daniel Ludwig intentó construir un imperio papelero, para lo que compró tierras hasta constituir el latifundio más grande del mundo. Ludwig abrió caminos y construyó vías ferroviarias y pueblos en la selva. Allí las topadoras comenzaron a voltear los árboles para después iniciar un ambicioso proyecto de forestación, destinado a abastecer las máquinas con materias primas uniformes.

Ludwig cometió el mismo error que se repite una y otra vez en todos los proyectos sobre Amazonia: sobreestimó la capacidad de producción de ese suelo, una vez deforestado. Algunos árboles no crecieron nunca y otros lo hicieron con una producción de madera muy inferior a lo previsto.

Finalmente, el imperio se derrumbó, acosado por sus propios costos y por la infertilidad de la tierra, generada por él mismo. A partir de esta experiencia, los exportadores brasileños se encontraron con que sus clientes del Primer Mundo les envían permanentemente inspectores para controlar que el papel que les compran no se origine en la deforestación de la Amazonia.

También se deforesta la Amazonia para abrir campos a la producción ganadera, con destino a la exportación. Por el tipo de ganado que admiten esas tierras, y por el destino de esos vacunos, podemos decir que las selvas tropicales están siendo transformadas en hamburguesas. La eficiencia de estas estancias es ínfima, en relación con cualquier otra área ganadera del mundo, lo que pone en cuestión la depredación ecológica, aún desde el punto de vista económico.

Señala Lutzenberger que «en las explotaciones ganaderas, la producción de carne no llega a los 50 kgs. al año por hectárea y esta cantidad decrece rápidamente a los dos años, ya que los suelos pronto pierden su valor nutritivo y las hierbas y legumbres que se plantan para alimentar al ganado, dan paso a malezas que el ganado no come y que se exterminan con maquinaria y herbicidas, contribuyendo aún más a la destrucción del terreno y rebajando todavía más la producción. Para dar una idea de lo baja que es la producción, basta decir que en el norte de Europa, aún las granjas que no importan alimentos para el ganado, producen cerca de 600 kgs. de carne al año por hectárea, y más de 4.000 a 6.000 litros de leche. En los ranchos del Amazonas, no se produce leche alguna.
«También debemos recordar que la selva virgen, antes de ser arrasada para dar paso al pastoreo, producía unas diez veces más en alimentos, en forma de frutos tropicales de una variedad increíble, caza y pesca. Cada árbol ya crecido de nuez del Brasil y cada palmera de pupuia que se respete, produce más alimento que el ganado existente en una hectárea.

El otro efecto devastador de estos proyectos es el social. Se emplea en promedio un trabajador cada 2.000 cabezas de ganado, es decir, una persona cada 3.000 hectáreas. En la misma área de terreno de selva virgen, pueden alimentarse y acomodarse varios cientos de personas. El estilo de vida tradicional del caboclo, el indio y el seringueiro, recolector de caucho, es también mucho más agradable, más fácil, independiente y seguro que la vida de la persona que trabaja en un rancho. La gran ironía de todo esto es que la carne que se produce es para exportar. El caboclo del Amazonas dice sabiamente: «Cuando llega el ganado, nosotros nos vamos: el ganado significa hambre».

Esto nos lleva otra vez a pensar en la incidencia de la economía, y aquí las conclusiones son sorprendentemente semejantes a las referidas a la acumulación de residuos nucleares. En aquél caso, se obtenía electricidad por unos años y se generaban problemas que durarán cientos de miles de años. En el caso de Amazonia y de tantas selvas semejantes, se destruye un ecosistema que tardó milenios en formarse, a cambio de la pobre producción ganadera de dos o tres años.

El desajuste principal está en la diferencia entre los tiempos de la ecología y los tiempos de la economía. Cuanto más breves sean los tiempos en que se piensa la economía y se hacen los cálculos comerciales, más se distanciarán de los tiempos que necesitan los ecosistemas para recuperarse.

Cuando los ranchos del Amazonas ya no producen más, los abandonan y se van a buscar nuevas extensiones de selva virgen. Queda desnuda la tierra colorada, salpicada de malezas para marcar aún más la desolación.

EL AVANCE DE LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS EN LA ZONA DE RONDONIA (BRASIL)

1976: RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

2001:RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

2009:RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

Fuente Consultada:
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard
Ecologia y Medio Ambiente Larousse Antonio Elio Brailovsky

El Rio Amazonas Flora y Fauna de la Selva Amazonica Amazonia

El Río Amazonas Flora y Fauna de la Selva Amazónica

HISTORIA DEL LA EXPLORACIÓN DE LA ZONA: En 1541, Francisco de Orellana, que desde el principio había participado en la conquista del Perú, se unió a Gonzalo Pizarro, quien, con gran aparato de armas, vituallas, bagajes e indios que le acompañaban, había emprendido la famosa expedición de “la canela”, hacia las tierras llanas situadas al este de los Andes. Por el nombre dado a la expedición se puede adivinar el principal motivo impulsor de la empresa: la búsqueda de tan preciada especia, aunque sin descontar tampoco la posibilidad de que en las mismas tierras donde crecía se hallase también El Dorado.

El Rio Amazonas Partiendo de Quito, atravesaron, no sin dificultades, la muralla andina y penetraron en la impresionante selva que se extiende al pie de la cordillera. Y encontraron, en efecto, los árboles de la canela, pero el esfuerzo realizado había sido enorme, tanto que resultaba desproporcionado comparado con cualquier posible beneficio. Con este desencanto en la mente decidieron continuar adelante, siguiendo el curso del río Coca, afluente del Napo.

Las jornadas que se sucedieron fueron muy duras, y tras la muerte o desaparición de los últimos indios que con ellos habían partido, y encontrándose sin víveres y con algunos hombres enfermos, Gonzalo Pizarro ordenó construir un barco para navegar en busca de comida y para transportar a los enfermos, ya que “aquel río tenía media legua de ancho”. (imagen: exploración de Orellana)

Marcharon así, unos por la orilla y otros a bordo de la improvisada embarcación, hasta que, en los primeros meses de 1542, débiles, hambrientos y descorazonados, procedieron a llevar a cabo una última tentativa: el barco, con Orellana y 57 hombres, se adelantaría en busca de comida y noticias, mientras Pizarro y los demás descansarían y esperarían. La imposibilidad de volver a remontar el Napo, una vez llegados al gran río al que, de momento, llamaron Orellana, forzó a éste a continuar el viaje exploratorio en medio de grandes fatigas y sobresaltos, comiendo lo que, por las buenas o las malas, conseguían dé los poblados indios de las orillas.

Precisamente en una de estas escaramuzas se produjo un incidente, banal en sí mismo, pero que había de ser el origen del nombre que para siempre llevaría el gran río americano. Los españoles fueron atacados por guerreros indios, entre los cuales —según cuenta fray Gaspar de Carvajal— había muchas mujeres que, con arcos y flechas, dieron muerte a varios expedicionarios.

Este hecho, que despertó en la mente de los maltrechos conquistadores el recuerdo de las clásicas y mitológicas amazonas del mundo griego, motivó que al río se le diese el nombre de “río de las Amazonas Y así, entre constantes escaramuzas, peligros y penalidades, el día 26 de agosto de 1542 la nave de Orellana y su gente llegaba al fin al Atlántico tras haber recorrido, por vez primera, el curso del Amazonas. Por casualidad, pero sobre todo animados por su espíritu aventurero, aquellos españoles habían descubierto y explorado el río más caudaloso del mundo y uno de los más largos.

    EL RÍO AMAZONAS: Porque el Amazonas recorre América del Sur de oeste a este, desde 190 Km. tierra adentro del Pacífico hasta el océano Atlántico. Su longitud total es de 6.400 Km., su caudal de 180.000 metros cúbicos por segundo y sus fuentes principales son dos ríos de los Andes peruanos: el Marañón y el Ucayali.

El Rio Amazonas El primero nace al norte de Cerro de Paseo, en la laguna Lauricocha, a unos 4.000 metros de altitud, y corre, profundamente encajado, entre las cordilleras Occidental y Central de los Andes. Ya en la llanura amazónica, fluye lento y navegable (desde Borja) en busca del Ucayali.

Este nace de la unión, ya en los llanos, del Apurimac o Tambo con el Urubamba, que a su vez tienen su origen, respectivamente, en un pequeño lago de la meseta andina, al pie de la cordillera de Chilca, y en la cordillera de Vilcanota.

El Ucayali, que tiene 1.800 Km. de longitud desde el Apurimac, es un río lento, caudaloso, de cauce ancho y tortuoso, navegable incluso para buques de gran calado desde Pucalpa.

Tras la fusión del Marañón y el Ucayali, a 96 Km. aguas arriba de Iquitos, el río recibe el nombre de Amazonas en el Perú y el de Solimoes en el Brasil, hasta Manaus, desde donde vuelve a llamarse Amazonas. Con los datos aportados hasta ahora se deduce con bastante claridad, que ál Amazonas no puede considerársele únicamente como un río, sino que es más bien una inmensa cuenca —la mayor de la Tierra—, de 7.050.000 km2, que cubre aproximadamente un tercio de América meridional: comprende casi la mitad del Brasil y partes importantes de otros ocho países sudamericanos (Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, las dos Guayanas y Surinam). A esta singular circunstancia habría que añadir dos hechos que contribuyen; definitivamente, a situar la realidad del complejo amazónico.

El primero es su ubicación a caballo de la línea del ecuador, determinante de un clima ecuatorial y tropical, con lo que ello supone de abundancia de lluvias y de altas temperaturas. El segundo es la configuración de esa cuenca como el fondo casi totalmente plano de una gran olla c estanque, delimitado al oeste por los Andes al norte por las serranías de Guyana y al sui por la zona del Mato Grosso brasileño.

Para hacerse una idea cabal del ínfimo desnivel existente en esta inmensidad hay que tener en cuenta que el fondo de la llanura amazónica en ningún momento se eleva más de 260 metros sobre el nivel del mar y que al penetrar en Brasil el río se encuentra tan sólo a 82 metros sobre las aguas del Atlántico; ¡y aún le quedan 3.160 Km. por recorrer! La magnitud de las lluvias, a veces incluso con valores superiores a 4.000 milímetros anuales y casi siempre por encima de los 1.500 milímetros, hace que sus más de 1.100 afluentes desagüen en el cauce principal tal volumen de agua que puede afirmarse que la cuenca amazónica contiene en todo momento unas dos terceras partes del agua fluvial de todo el mundo.

Por otra parte, la horizontalidad del fondo de la cuenca obliga al Amazonas a que fluya muy lentamente, formando un amplio cauce (en su confluencia con el río Negro adquiere una amplitud media de 5 Km. y a 1.600 Km. de su desembocadura alcanza, en ciertos lugares, los 11 Km. de anchura) que todos los años, en la época de las lluvias, se desborda e inunda amplias zonas de la selva. Grandes extensiones de agua quedan así estancadas entre las levísimas ondulaciones del terreno, formando lagos o «varzeas».

FLORA DE LA SELVA AMAZÓNICA: Otros fenómenos que también se deben al escaso desnivel son las zonas pantanosas de las orillas del bajo Amazonas y los efectos de las mareas incluso apreciables hasta unos 800 Km. tierra adentro. Estos suelos casi siempre cubiertos de agua y las altas temperaturas ecuatoriales dan, como puede suponerse, unos elevadísimos índices de humedad.

En este ambiente, de auténtico invernadero, la cuenca se halla cubierta en todo tiempo de una vegetación lujuriante, ya que sólo existen dos estaciones pluviométricas, húmeda y seca, que casi no se diferencian, en el alto Amazonas, entre aquel calor húmedo y constante. Pero, contra el tópico que han extendido tantos libros y películas, la selva amazónica no es tan sólo una extensión de enmarañada maleza en la que acechan animales fantásticos y peligrosos.

Es más bien un lugar limpio y en grata penumbra, con espacios amplios y senderos bien trazados que casi hacen que el lugar se parezca a un parque. La causa de tan sorprendente estado de cosas está en la peculiar estructura vertical del bosque amazónico, que no permite que los rayos solares lleguen al suelo. Dicha estructura consta de cinco pisos, el último de los cuales está formado por los árboles más altos (unos 40 m), cuyas copas, abiertas y aireadas, aparecen bastante separadas entre sí. El cuarto piso está constituido por árboles de mediano tamaño y también situados a considerable distancia unos de otros.

En el tercero, la vegetación se cierra e impide la penetración solar a niveles inferiores. Consta de árboles muy apiñados que alcanzan hasta los diez metros de altura. Los dos niveles más próximos al suelo los componen arbustos y matorrales, y hierbas, helechos y renuevos. Algo que llama poderosamente la atención es la uniformidad que se aprecia en la selva amazónica.

Es difícil para el profano distinguir unas especies de otras y, sin embargo, la inmutabilidad de las condiciones ambientales, durante miles de años, ha desarrollado una extraordinaria cantidad de especies vegetales adaptadas a todos los lugares imaginables, aunque los individuos de una misma especie se hallan muy distanciados entre sí. Participando y aprovechándose de la citada estructura vertical se encuentran por todas partes las conocidas lianas, adaptadas a las condiciones de vida más dispares.

Sin perder el tiempo en construir su propio soporte, las lianas, flexibles como cuerdas, crecen y se estiran en busca del sol, retorciéndose y apoyándose en los árboles. Las hay que alcanzan 200 metros de longitud y se extienden de tal manera que, a veces, dan la impresión de sujetar y sostener a los demás árboles en vez de apoyarse en ellos.

También abundan en todos los niveles las plantas epifitas, o sea, las que crecen sobre otras plantas para estar en mejores condiciones de recibir la luz solar. Muchas de ellas ejercen funciones importantes en la selva, como conservar agua y alimentos (hojas muertas e insectos) después de una tormenta.

Entre las epifitas más conocidas se encuentran algunas orquídeas, esas flores tan apreciadas y que en Colombia están consideradas como la flor nacional. Pero no debemos olvidar que la Amazonia es también un universo anfibio, que obliga a las plantas a adaptarse a él para sobrevivir. A lo largo de las cenagosas orillas de los ríos, las raíces de los árboles se elevan como zancos formando intrincados manglares. Otras plantas, como el helecho acuático, flotan en el agua, nutriéndose a través de las hojas, o se instalan en las ramas, como las epifitas ya citadas.

El hecho de que la cuenca amazónica se comporte como un invernadero y goce por ello de una cubierta vegetal siempre verde, hizo creer a los primeros europeos que en ella se adentraron que se hallaban ante un mundo de riquezas inagotables, en el que encontrarían todo lo necesario para vivir. Pero paradójicamente no es así, como lo demuestran el hambre y las penalidades sufridas por los, exploradores de todos los tiempos, la siempre escasa población autóctona amazónica y los pobres resultados obtenidos en la explotación agrícola y ganadera.

La explicación de este aparente contrasentido es sencilla. La Amazonia es un terreno antiquísimo que ha permanecido inamovible durante decenas de millones de años, pues por estar situada en una zona ecuatorial no sufrió los efectos de las glaciaciones.

Durante todo este tiempo, las fuertes y abundantes lluvias han tenido ocasión de disolver los minerales, lavar el suelo y empobrecerlo. Sirvan como ejemplo los sistemas de cultivo empleados por los indígenas, que abren pequeños claros o calveros en la selva mediante la tala y quema de la vegetación. Las cenizas aportan sustancias minerales suficientes para dos o tres cosechas, pero luego la tierra queda agotada y, en consecuencia, es abandonada.

No obstante, puede argúirse que los cursos lentos de los ríos y las inundaciones periódicas aportan buenas tierras y abundantes minerales en suspensión. Y así sucede en el caso de los ríos llamados blancos (excepto el Branco) por sus aguas blanco-amarillentas cargadas de lodo y de productos nutritivos. Estos son los que riegan la zona oeste de la cuenca y nacen en los Andes, como el Ucayali y el mismo Amazonas.

Por el contrario, los llamados negros (el Negro y sus afluentes) y los de aguas azul-verdosas (el Tapajoz y el Xingú) o verdosas carecen casi por completo de materiales en suspensión. Son los que atraviesan las serranías que separan Brasil de Venezuela o proceden de las zonas montañosas del sur brasileño o de las sierras de Guayana.

La razón de ello hay que buscarla en la diferente antigüedad y, por lo tanto, en la distinta geología, de los Andes, relativamente jóvenes, comparados con las demás formaciones rocosas que bordean la cuenca amazónica, tan antiguas y duras que los ríos las pulverizan muy despacio. Las únicas tierras fértiles de la Amazonia, salvo las zonas de sedimentos marinos de las márgenes del valle inferior, son, pues, las “varzeas” que flanquean los ríos blancos en una extensión de 10 a 100 km.

Ahora bien, si las tierras amazónicas sufren una erosión tan intensa hasta el punto de que el suelo es pobre, sin minerales y con poquísimas bacterias ¿cómo es posible que crezca en ellas una vegetación tan exuberante? Simplemente porque el ciclo alimentario completo de la misma no tiene en cuenta las condiciones del suelo, sino que se realiza sobre él.

Parece que la respuesta se halla en la masa de moho que cubre la corteza de los árboles y en los hongos que, asociados a las raíces, trasladan a éstas los nutrientes minerales de las hojas muertas que caen al suelo y de la madera en putrefacción. También los insectos, especialmente las hormigas, que entierran los restos orgánicos que encuentran, las bacterias y los gusanos cumplen un papel importante en la nutrición de las plantas.

LA FAUNA DE LA SELVA AMAZÓNICA: En cuanto a la fauna, tampoco responde, como ya hemos dicho, al tópico establecido para la selva. Apenas si existen animales grandes, pues la escasez de vegetación a nivel del suelo no permite la presencia de muchos herbívoros, lo que repercute en la falta de carnívoros, aunque ésta no sea total. Pues existen depredadores amazónicos, entre ellos el jaguar, pequeños félidos como el ocelote, el jaguarundi y el tigrillo, omnívoros como el kinkajú o poto, y las conocidas y mitificadas anacondas y boas constrictoras, que suelen mantenerse sumergidas en el agua o cerca de ella. También viven algunos mamíferos herbívoros, como el venadillo o mazama, el tapir, el pécari, y roedores gigantes de costumbres más o menos anfibias, como la capibara, las pacas comunes y los coipús.

El mundo de los insectívoros terrestres está representado por dos grandes especies: el oso hormiguero gigante y el tamandúa. Este, con su cola prensil, se desenvuelve perfectamente en el medio arborícola. Resguardados por el alto follaje viven muchas clases de monos y otros animales de cola prensil, como el perezoso tridáctilo, el poto, el puerco espín, el yapok marsupial, etc., y, por supuesto, miles de especies de pájaros de los más vistosos colores.

A esta intensa vida aérea corresponde igualmente el variado y multiforme mundo de los insectos, innumerables y de todas clases, desde las grandes mariposas hasta los diminutos mosquitos, pasando por los gigantescos escarabajos, las coloreadas orugas, arañas y múltiples clases de hormigas y moscas. Tan rica como la fauna arborícola resulta la acuática que vive dentro del sistema hidrográfico del Amazonas, pues son mas de 1.500 las especies de peces, en gran parte marinas que se han adaptado a vivir en agua dulce.

De todas ellas, las más conocidas son: la anguila eléctrica, que caza a sus presas inmovilizándolas con una fuerte descarga; el piracurú o arapaima, el mayor pez de la cuenca (puede pesar .hasta más de 100 Kg.) y principal alimento humano de la Amazonia; la raya de agua dulce; los peces gato, como el candirus, de sólo 2 cm. de longitud, parásito de otros peces e incluso del hombre al introducirse por los orificios naturales y permanecer en ellos gracias a las púas de su cabeza, que hacen el oficio de anzuelo, y la temida y voraz piraña, protagonista de algunos terribles relatos que le han adjudicado el nombre de pez asesino, aunque la verdad es que no suele atacar a hombres o a animales si no es azuzada por el olor de la sangre y si se encuentra además en grandes manadas.

También al medio acuático pertenecen ciertos mamíferos, como algunos delfines y los manatíes o sirenas, estos últimos en peligro de extinción por ser objeto de una caza indiscriminada, y asimismo reptiles, como las tortugas y los caimanes, considerados también como grandes depredadores. Pero en la Amazonia hay seres humanos; y a pesar de que los hemos relegado al último lugar, después de hablar de la flora y de la fauna, esos seres, aunque en minoría, merecen la mayor atención.

LOS ABORÍGENES EN LA SELVA AMAZONICA: Es imposible conocer el número de indios que poblaban la cuenca a la llegada de los conquistadores españoles y portugueses. Pero es seguro que ya entonces no serían muchos, dadas las precarias condiciones de vida y las pocas posibilidades que para la alimentación ofrecía la selva. Cada aldea, de unas 100 personas más o menos, necesitaba grandes extensiones para sobrevivir, produciéndose continuas guerras entre vecinos que mantenían la población en límites aceptables.

 Pero la llegada de los conquistadores introdujo un nuevo factor de desequilibrio: el de las enfermedades desconocidas, ante las cuales los indios mostraron una especial sensibilidad. La consecuencia fue que tribus enteras quedaron diezmadas. A esta causa principal habría que añadir la del impacto de la civilización al desarraigar a las tribus indígenas de sus modos de vida tradicionales. Igualmente hay que hacer constar las muertes violentas producidas en los diversos intentos de colonización, sobre todo las causadas, desde comienzos del siglo XX, por los “seringueros”, los recogedores de látex para la producción de caucho, y después por los “garimpeiros” o buscadores de oro y diamantes. La última fase en este declinar de la población indígena se está produciendo con la construcción de la carretera transamazónica, destinada a unir las costas atlánticas con la frontera peruana a lo largo de 5.400 Km. a través de la selva.

En vista de todo ello, el gobierno brasileño creó la Fundación Nacional de Indio (FUNAI), a fin de velar por sus derechos pero en la práctica esta institución ha resultado inoperante. Sólo el clamor y la protestas de mucha gente y el quehace inçesante y abnegado de los hermanos Villa Boas consiguió, en 1961, que se crease e Parque Nacional Xingú, en el estado d Mato Grosso, donde se refugiaron alguna tribus en peligro de extinción. Hoy se estima que en los siete millones d< kilómetros cuadrados de la cuenca amazónica hay todavía alrededor de 100.000 indios divididos en unas 150 tribus que se reparten en poblados de unos 60 habitantes.

Mantienen los modos de vida tradicionales, viviendo en «malocas» o chozas, dispuestas ex círculo, que cobijan a tres o cuatro familias y dedicándose a la pesca, a la caza y a cultivó de la mandioca y, en menor medida al del maíz y tabaco. Entre las tribus amazónicas más conocidas se encuentran los jíbaros de los contra fuertes andinos del Ecuador y Perú; loa yanomanos de la vertiente norte de la cuenca, entre Venezuela y Brasil; los amahuacas de las regiones peruanas y brasileñas, entre los ríos Ucayali y Purúa; lcexikrin del sureste de la Amazonia; los xingis del parque del mismo nombre, etc. De todos ellos, los jíbaros, famosos por su costumbre de reducir las cabezas de sus enemigos muertos, son los más numerosos.

El hombre blanco, con sus intentos de colonización, se hace presente en algunas pocas poblaciones asentadas a lo largo del curso principal del Amazonas y que son núcleos para la comercialización de los productos de la selva y una especie de avanzadillas de la civilización. Santarém, en la desembocadura del Tapajoz, Manaus, en la del Negro, e Iquitos, poco después de la confluencia del Marañón y el Ucayali, son los únicos centros que merecen el calificativo de ciudades. Su comunicación con el mundo exterior sólo es posible por el aire o por el río. El porvenir de esta inmensa cuenca amazónica, uno de los pocos lugares de nuestro planeta que todavía encierra secretos para el hombre, aparece aún rodeada de muchos interrogantes. La ya citada carretera transa masónica, pese al mal que está haciendo a la población autóctona, ayudará a despejarlos en parte.

No es probable que ayude a fomentar la agricultura o la ganadería, pues, como ya hemos dicho, la fertilidad de esta selva es consecuencia de su clima y no de la tierra. Pero quizás permita llegar a determinados lugares hasta ahora inaccesibles en cuyo subsuelo es posible que existan grandes riquezas minerales. Pero ¿valdrá la pena hacer todo eso? Significará también mucha destrucción. Y el hombre, ese gran creador de bellezas y de maravillas artísticas, tiene asimismo el deber de salvaguardar as maravillas naturales.

Ampliación del Tema: Siempre fuera del alcance Más mito que realidad, las amazonas son mencionadas por Hornero —su reina se había aliado con Troya y ayudado a destruir al gran héroe griego Aquiles—, pero fueron siempre escurridizas.

A medida que los griegos exploraron los territorios que había a su alrededor, la supuesta tierra de las amazonas retrocedió más allá del mundo conocido. Los arqueólogos e historiadores creen ahora que los sármatas, quienes llevaban una dura vida en lo que hoy es Polonia, quizás inspiraron las historias griegas de valientes guerreras, pues las mujeres sí peleaban en los ejércitos sármatas y se las enterraba con sus armas.

Un grupo de amazonas de verdad fue el ejército femenino de Dahomey (hoy Benín) en África occidental. A mediados del siglo XIX, Gezo, soberano de Dahomey, ordenó que a cierta edad (se cree que a los 18 años) las jóvenes del reino se presentaran para su posible reclutamiento en el ejército. Las que tenían físico adecuado pasaban por un riguroso curso de entrenamiento.

La prueba más difícil era cruzar desnudas una barrera de cinco metros de espinas y un foso de madera ardiente. El rey Gezo constituyó esta fuerza femenina especial por una simple razón, que resultaría irritante para la opinión moderna: las mujeres no conocían la independencia y, por lo tanto, siempre obedecían órdenes.

Además fueron incluidas oficialmente entre las esposas del rey, para protegerlas de las atenciones de otros hombres. Pero no era ése el único motivo. Dahomey siempre había tenido guerreras, y el soberano advirtió que peleaban por más tiempo y con mayor fuerza que la mayoría de los soldados varones de su ejército. Su mayor triunfo bélico fue también el último.

En 1851, Gezo atacó a sus rivales, los egba, en Abeokuta. En cierto momento, una división de unos pocos cientos de mujeres derrotó a 3 000 guerreros egbas. Pero después, superadas en proporción de más de 15 a 1, se enfrentaron a otra fuerza de defensores, quienes tuvieron que gatear sobre sus propios muertos antes de poder vencer a estas formidables mujeres.

El conflicto final: En total, casi 5 000 «amazonas» murieron en la batalla. Aunque las pérdidas del enemigo fueron cinco veces mayores, el cuerpo militar femenino disminuyó drásticamente y comenzó a decaer en importancia. Esto se vio acelerado por el resentimiento de los hombres de Dahomey, a quienes se les prohibía casarse con las mejores mujeres del país hasta que éstas dejaban el ejército a los 35 años.

Las amazonas aparecieron por última vez en el campo de batalla durante la guerra de los bóers, en Sudáfrica, a comienzos de siglo. Una unión de mujeres, llamada Amazonas Bóer, peleó codo a codo con los varones contra el ejército británico de 1899 a 1902, con mayor eficacia en acciones guerrilleras. Desde entonces, el nombre tradicional de «amazonas» para las mujeres combatientes, aunque no su valentía, ha desaparecido de la historia militar.

Fuente Consultada: Maravillas del Mundo de Luis Azlún

Ver: Flora y Fauna de América – Animales y Plantas Que Habitan América

Cerro Aconcagua Montañas Mas Altas de America Altura del Pico

Cerro Aconcagua – Montañas Más Altas de América

Fue Charles Darwin quien dio valor a la narración del capitán de un navío inglés, el cual, durante una escala en el puerto chileno de Valparaíso, en 1835, había descrito la erupción de un volcán que se identificó como el Aconcagua. El episodio, como hemos dicho, despertó la curiosidad de Darwin, que a la sazón viajaba a bordo del Beagle, y el gran investigador lo comunicó a la Sociedad Geológica de Londres.

Gracias a la fama de Darwin, que en el transcurso de aquellos años pondría en conmoción el mundo de la ciencia con sus descubrimientos que pronto desembocaron en la exposición de la teoría sobre la evolución de las especies, nadie pensó, en Londres, en la posibilidad de un error. No obstante, hoy se sabe que aquel capitán inglés se había equivocado y que, al observar el fenómeno eruptivo, había confundido el Aconcagua con el Tupangatito, otro volcán activo situado a unos 90 Km. más al sur.

vista del aconcagua

El primer mentís al informe proporcionado por Darwin se produjo en 1849, por parte del francés Pierre Pisis, encargado, por el gobierno chileno, de recopilar un mapa geológico del país. Pisis, durante sus habituales observaciones científicas, se había dado cuenta de que el Aconcagua no presentaba ninguno de los caracteres típicos de un volcán. Por el contrario, a su juicio, la excepcional regularidad de la estratificación revelaba más bien que estaba constituido por rocas sedimentarias. Pero también se demostraría más tarde que esta hipótesis era infundada.

El enigma geológico que Darwin, involuntariamente, había creado despertaría muchas discusiones durante años, hasta que la “conquista” de la montaña pondría fin a las dudas. Pero esta conquista fue una empresa de alpinistas —de alpinistas expertos, no cabe duda— pero no de geólogos.

El Aconcagua presenta, en efecto, excepcionales dificultades ambientales para todos los que quieren escalarlo, pero no demasiadas dificultades técnicas ni excesivamente comprometidas. Situado en territorio argentino, en su frontera con Chile, se eleva al este de la cuenca hidrográfica interoceánica y al norte del río de las Vacas, cuyo valle transversal, cruzado por la carretera y por la vía férrea trasandinas, culmina en el paso de La Cumbre. Su altura oficial actual es de 6.959 metros, pero tanto los argentinos como los chilenos, movidos por su orgullo patriótico, siguen considerando como exactas las medidas de 1951 (mapa I.G.M.A.), que le daban una altura de 7.021 metros.

Darwin realizó largas y peligrosas expediciones por tierra firme, entre ellas la travesía de los Andes desde Valparaíso a Mendoza. Este científico descubrió conchas fosilizadas a 4.000 metros sobre el nivel del mar, lo que demuestra el origen sedimentario de la cadena. Pero Darwin, confundido por una errónea información de un compatriota suyo, informó a la Sociedad Geográfica que el Aconcagua era un volcán en actividad, dando origen a un equívoco que sólo pudo poner en claro, bastantes años más tarde, el geólogo Schiller.

La montaña emerge, entre un laberinto de valles, por encima de la “puna”, el inmenso altiplano estepario. Es como un gigante dominador o como

la soberbia muralla de un orgulloso castillo “cuyos rasgos regulares y multicolores parecen hechos por la mano del hombre, mientras sus grandes proporciones sugieren al espectador la acción de poderosos agentes de la naturaleza”.

En efecto, su mole debía ejercer una mezcla de fascinación y de sagrado respeto a las tribus de araucanos y de aimarás que, desde tiempos remotos, habían vivido en sus laderas y que atribuían a este monte —divinizado según los principios de la religión animista— un poder de salvación al considerarlo como el último refugio de los supervivientes del diluvio universal. Del pueblo aimará procede la etimología del nombre Aconcagua: ellos decían Kon Kawa, que significa Monte Nevado, y también Cahuak, “el que observa”, y asimismo Ackon, que quiere decir “de piedra”.

Seguramente fueron los mismos pueblos indígenas los que se engañaron respecto a la naturaleza geológica del monte, puesto que llamaron volcán a uno de los principales valles de acceso, tomando por humo que salía de un hipotético cráter a las nubes blancas que el fuerte viento lanzaba contra la cima.

Este es el viento de origen atlántico (el mortífero “viento blanco”), que puede desplazarse a 250 Km. por. hora y que, en unos pocos momentos, es capaz de desencadenar un huracán y hacer que la temperatura descienda por debajo de 30 ó 40 grados.

De las pésimas condiciones atmosféricas nació, sin duda, la leyenda indígena que afirma que ningún ser humano podría escalar el Aconcagua, debido a las continuas vibraciones del terreno y a la presencia de un auténtico laberinto de rocas que esconden el camino hacia la cumbre; esto explicaría, quizás, por qué no quedaron nunca huellas de posibles escaladas que podían haberse realizado en tiempos de la dominación de los incas, cuyo imperio se había extendido desde el Perú hasta abarcar el macizo del Aconcagua.

Las prácticas religiosas de los incas, como por ejemplo el culto al Sol y los sacrificios humanos que se realizaban en las cumbres más elevadas, así como el hallazgo de esqueletos en cimas no muy lejos del Aconcagua, podrían constituir la plausible explicación de la hipótesis de una o más ascensiones efectuadas por los indígenas, o bien de algunos intentos, acabados trágicamente y que, en tal caso, habrían reforzado la creencia de que el monte era, en efecto, invencible.

En tiempos más recientes, el Aconcagua y la cordillera andina volvieron a tener actualidad en 1817, con motivo de uno de los más célebres episodios de la historia de América del Sur: nos referimos a la gesta del general argentino José de San Martín, quien, con un ejército de 5.350 hombres, pasó por el lugar más intransitable de la cordillera andina, entre el cerro Mercedario y el Aconcagua, a casi 4.000 metros de altura.

Ni senderos casi impracticables, ni el ardiente calor durante el día y el frío gélido de las noches, ni la terrible “puna” (el “mal de montaña” al que los indígenas dan el mismo nombre del altiplano) consiguieron enfriar el entusiasmo de aquellos argentinos que, procedentes de Mendoza y tras una marcha de 500 Km., se unieron a los chilenos y, juntos, vencieron a las tropas españolas.

HISTORIA DE SUS ASCENCIONES:

Las observaciones orográficas hechas por San Martín durante la marcha fueron muy interesantes… Pero había de pasar todavía bastante tiempo para que se produjera un verdadero conocimiento del Aconcagua.

E. Whymper en el ChimborazoTres años después del éxito alcanzado por E. Whymper en el Chimborazo, lo que fue el punto de partida oficial de la empresa andinistica, en 1883, el alemán Gussfeld (imagen izq.), sin tener ni las más elementales nociones de cartografía, llegó a las estribaciones de la montaña: “Esta se eleva —escribió más tarde— con la misma majestuosidad que el Matterhorn de Zermatt, pero su mole es tan colosal que podría contener otras muchas montañas de los Alpes. Era una visión tan atractiva que aumentó mi deseo de escalarla.”

Gussfeld se introdujo valerosamente en el laberinto de rocas descrito en la leyenda antes mencionada, y escogió la ruta del norte, a la que creía libre de los obstáculos que suponían la nieve y el hielo. Acompañado por dos indígenas, y con la intención de aprovechar también la ocasión de descubrir

minas de metales preciosos, el explorador alemán alcanzó el valle del Río Volcán y acampó en el límite de la rala vegetación, a 3.548 metros de altura. Ni un inmenso muro de piedra que le cerraba el paso, ni el macabro descubrimiento de un esqueleto humano (quizás un buscador de oro sorprendido por una tempestad) que parecía sonreírle irónicamente, enturbiaron su entusiasmo.

Y más tarde, entre las características agujas de hielo, dispuestas como una fila de blancos frailes y que semejaban un bosque de penitentes, Gussfeld localizó el paso exacto, lo alcanzó y llegó así a la cuenca superior, la base de la verdadera montaña. El Aconcagua no opuso dificultades técnicas a sus asaltantes, tan sólo las esperadas, constantes y mortíferas condiciones climáticas…

“En un monte como el Aconcagua —escribió Gussfeld—, a las normales dificultades de todos los montes se suman las que causan la altura y la falta de oxígeno, además de la inclemencia del tiempo, como el frío y el viento. Con estas adversidades y privaciones, ninguna fuerza humana- es capaz de alcanzar la cima. Sólo quien tenga muy buena estrella podrá llegar a la meta”.

En efecto, Gussfeld pasó por todas las penalidades: sufrió náuseas, desmayos debidos a la altura, soportó los más repentinos cambios atmosféricos, las violentas tempestades… Todo ello neutralizó los sucesivos intentos, y el explorador quedó bloqueado a 6.560 metros de altura.

Gussfeld no era un geólogo, pero, muy acertadamente, trajo a Europa algunas muestras de roca, proporcionando por primera vez a los científicos la posibilidad de estudiarlas directamente. Entonces ya no cupo la menor duda: aquellas rocas eran de origen volcánico. Gussfeld llegó entonces a la conclusión de que el Aconcagua, pese a su apariencia, debía ser un volcán y que su cima culminante, que un huracán le impidió alcanzar, escondía en realidad el orificio del cráter, invisible desde aquella vertiente.

En 1896 llegó a la zona del Aconcagua el célebre alpinista inglés Fitzgerald, al frente de una expedición en la que había italianos y suizos y en la que figuraba Mathias Zurbriggen, famoso por la conquista del monte Cook, en Nueva Zelanda. Saliendo del valle de Horcones, esta expedición inició el ascenso a la montaña por el sur.

Las dos primeras etapas, en plan de exploración, no tuvieron aliciente alguno:

uno tras otro, los alpinistas se retiraban extenuados. Sólo el experimentado Zurbriggen resistió a aquella despiadada selección que llevaba a cabo la naturaleza, y tras una dramática noche de Navidad pasada en compañía de Fitzgerald en el nido de Cóndores, un vivaque formado por dos rocas superpuestas, se lanzó él sólo hasta un punto donde encontró un hombrecillo de piedra y una cajita que contenía el mensaje de Gussfeld, con esa lacónica frase: “Segundo intento, marzo 1883”.

Y al tercer asalto se consiguió la victoria. A 6.700 metros, Fitzgerald y sus compañeros Pollinger y Lati, afectados por la “puna”, emprendieron el camino de regreso. Pero Zurbriggen, empeñado en no ceder, pidió permiso para continuar él solo. Fitzgerald no se opuso y le dio la posibilidad de llevar a cabo otra magnífica empresa. “Tuve alguna dificultad en respirar durante, el ascenso, pero, después de diez minutos de descanso en la cumbre me sentí perfectamente bien”, escribió más tarde. Y añadía:

“No teniendo ni papel ni lápiz, grabé la fecha de mi ascensión en el mango del piolet y lo fijé en el hombrecillo que había hecho.”

La suerte no se mostró favorable con Fitzgerald. Este inglés volvió al año siguiente con una nueva expedición, y una vez más fue vencido por las adversas condiciones físicas. Agotado por el cansancio, tuvo que ceder la gloria de un segundo ascenso a su compatriota Vines y al portador italiano Lauti. Estos, ya en la cima, recuperaron el piolet de Zurbriggen.

Desde el punto de vista geológico, las expediciones de Fitzgerald destruyeron la hipótesis de Gussfeld. La última cima, formada por tres sucesivas elevaciones, no delimitaba el orificio de ningún cráter, sino que se precipitaba en un vertiginoso muro. No obstante, las rocas encontradas en esta cima (andesita y porfirita), que procedían de expansiones de lava, producían la mayor perplejidad.

Se elaboró, entonces, una nueva hipótesis, según la cual la cúspide podía ser un filón que atravesaba parte de un antiguo volcán o quizás parte de una columna de lava que se había consolidado en la sima. En tal caso, el Aconcagua podría ser el antiguo fondo de un volcán cuyo cráter, destruido por los agentes exógenos, había sido, por lo menos, 300 metros más alto que la cumbre actual.

Esta hipótesis se mantuvo hasta que un geólogo decidió ir por sí mismo a la cumbre del Aconcagua para estudiar directamente la situación. “Cuando llegué al país —escribió el geólogo alemán Schiller— me dirigí a la cordillera que tanto me atraía, en parte por sus paisajes todavía inexplorados, en parte por mis propios intereses científicos. Pasé tres temporadas en los Andes, y cada vez me sentía más unido a estas montañas. Sólo el Aconcagua se me resistía”. Pero el Aconcagua marcó su destino. Tras muchos años de estudios, Schiller se creyó preparado para la empresa final.

En 1940 y en 1943 participo en dos expediciones, pero en ambas, las casi prohibitivas condiciones atmosféricas le impidieron tener la satisfacción del éxito. Pero este fracaso, que se puede considerar deportivo, se vio compensado por la importancia de las observaciones geológicas, que resultaron muy esclarecedoras y en gran parte decisivas.

La ausencia del menor atisbo de un orificio del que hubiera podido manar el magma después del plegamiento andino y de cualquier otra manifestación volcánica secundaria (fumarolas, emanaciones de azufre), le condujo a la conclusión de que “el Aconcagua no es un volcán activo, ni un volcán adormecido, ni tampoco un volcán que se haya apagado recientemente, sino un volcán que se extinguió en épocas remotísimas y precisamente antes del plegamiento de la cordillera, fenómeno que se produjo en la segunda mitad del terciario”.

Las rocas efusivas (andesita y porfirita), que forman un muro de 3.000 metros de espesor, y que se apoyan sobre la misma capa de sedimentos marinos fosilizados del jurásico superior y del cretácico inferior, ya existían antes del plegamiento andino, y fue precisamente a causa de este fenómeno que experimentaron un poderoso impulso y se sobrepusieron a las más recientes.

aconcagua Schiller Pero haber descubierto el secreto geológico del Aconcagua no representó para Schiller haber vencido a la montaña; pues en el curso de una nueva ascensión organizada en 1944 (la Sexta que efectuaba este investigador alemán), la naturaleza se tomo una trágica venganza. Una expedición compuesta por el mismo Schiller (imagen) , por su compañero Link y su esposa Adriana y por los dos alpinistas Grimm y Kneidl, fue sorprendida, a 6.200 metros de altura, por un huracán violentísimo: durante tres días y tres noches, el “viento blanco” fue el indiscutido protagonista en lugar de serlo las crestas rocosas.

Ningún componente de la expedición volvió a Plaza de Mulas, y fue necesario organizar otras tres expediciones para recuperar los cadáveres, victimas de una tragedia cuya reconstrucción dejó, por cierto, muchos puntos oscuros. El cuerpo de Schiller, el único que se detuvo antes de llegar a la cima, fue encontrado, congelado, en una pequeña tienda, en la cual había logrado refugiarse, en plena desbandada, en espera de sus amigos. Era la “muerte blanca”, encontrada en el seno de aquella montaña por la que tanta atracción había sentido.

Los otros alpinistas se habían visto sorprendidos por la tormenta al regresar de la cima, como se pudo saber por el libro de notas que se guardaba en un estuche de metal. Adriana, quizás debido a una fuerte ráfaga de viento, perdió el equilibrio, cayó y se dio con la cabeza en una roca. Link, en un gesto sublime, la cubrió’ con su abrigo y siguió su camino para reclamar ayuda y abandonando su piolet. Los soldados de la expedición de socorro le encontraron congelado a pocos metros más abajo.

Para evitar que tales tragedias se repitieran, o por lo menos para reducirlas dentro de unos límites razonables, se decidió construir, a lo largo del itinerario habitual para subir por la ladera sudoeste, una serie de refugios de cuya instalación se cuidó el teniente Valentín Ugarte. Con ello se abría el período del andinismo organizado.

“La construcción de los refugios —declaró el día de la inauguración el presidente Juan Perón— marca el principio del fin de unos riesgos inútiles. Los riesgos existirán siempre, pero, a partir de ahora, serán fortuitos. Algunos morirán en la ascensión, pero será el uno por ciento de los que perecían por falta de preparación o por valerse de medios inadecuados. Ahora el Aconcagua ya no es el monstruo difícil de vencer, como ocurría cuando los que iniciaban la ascensión tenían un 50% de probabilidades de vivir y otro 50% de morir.”

El refugio de Plaza de Mulas (a 4.230 metros), los refugios cercanos de Plantamuray Libertad (ex Eva Perón, a 5.850 metros) y el refugio Independencia (ex Juan Perón, a 6.480 metros)’ aseguran ahora una excelente protección en caso de mal tiempo, aunque el frío y las consecuencias de la “puna” continúan produciendo víctimas todavía: a este respecto, las estadísticas siguen siendo muy elocuentes. Sólo el 40% de las expediciones consiguen llegar a la cima, y el 20% de los participantes sufren heridas, lesiones o congelación. Y cincuenta alpinistas han muerto pese a las medidas adoptadas. Por este motivo, desde hace algunos años, los militares argentinos dé guarnición en Puente de Inca, antes de conceder el permiso para una escalada, examinan detenidamente el equipo de los alpinistas y les exigen, además, un certificado de buen estado físico.

En otro aspecto, la posibilidad de hacer el trayecto a lomos de un mulo hasta los 6.300 metros, un poco más abajo del refugio Independencia, impide que se produzca la gradual y necesaria aclimatación. Por eso las últimas escarpaduras y los difíciles 600 metros para alcanzar el Peñón Martínez y la Canalita Final se transforman muy a menudo en un verdadero calvario. De pronto, uno se siente falto de toda energía, se producen vómitos y dolores de cabeza y sólo sacando fuerzas de flaqueza se consigue proseguir el camino.

Así es como el Aconcagua, el antiguo volcán de la era terciaria, la montaña conocida como “el más grande montón de arena del mundo”, opone sus últimos esfuerzos defensivos, exigiendo todavía un tributo de vidas humanas.

Fuente Consultada: Maravillas del Mundo De GIANCARLO CORBELLINI