Exploración de África

Origen del Cristianismo en Africa Reinos Cristianos Africanos

Origen del Cristianismo en Africa

ÁFRICA CRISTIANA: La Iglesia Cristiana floreció en el Egipto post-romano y aproximadamente el 300 d.C. se expandió hacia el sur para arraigarse en Etiopia bajo los monarcas de Axum.

Los reyes de Axum reclamaban ser tos descendientes directos de Salomón y la reina de Saba. El Cristianismo de Axum, una vez que sus vecinos se convirtieron al Islam, los llevó al aislamiento y a la decadencia final. Para impedir este proceso, el centro del poder se trasladó al sur, a Lalibela, donde alrededor del 1200 se construyeron diez amplias iglesias esculpidas en la roca, todavfe en uso en la actualidad, aunque aisladas del resto del mundo cristiano durante muchos siglos. Etiopia conservó su fe característica y sus ritos coptos.

La iglesia de San Jorge en Lalibela fue esculpida en roca sólida. En primer lugar el lecho de roca fue cortado para formar una fosa de 12 metros de profundidad; luego el inmenso bloque de piedra situado en el centro fue tallado con la forma de una cruz griega; finalmente la estructura fue ahuecada y decorada. La parte superior de la iglesia está al nivel del suelo.

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La iglesia de San Jorge en Lalibela

África occidental estaba separada de las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma por las arenas del Sahara, África oriental estaba aislada por montañas y pantanos. Uno de los rasgos más impactantes de la historia africana es la circunscripción de la influencia egipcia a la parte septentrional del gran valle del Nilo.Queda de manifiesto que fuertes influencias egipcias penetraron el Sudán por lo menos hasta la confluencia del Nilo Azul y el Nilo Blanco en Jartum.

Más allá, empero, se interponían barreras naturales: las tierras altas etiopes y la ciénaga Sudd. De esta forma las civilizaciones nativas que se desarrollaron en Etiopía le debían más a sus vínculos con Arabia que con Egipto.

El primer gran reino que surgió en África oriental, debía mucho a los contactos comerciales con las prósperas ciudades de Egipto y el Mediterráneo oriental. Al parecer la demanda por incienso y mirra, especias aromáticas disponibles sólo en Arabia meridional y Somalia, puso en marcha el motor de la civilización.

Egipto, en particular, utilizaba el incienso en ceremonias religiosas y para embalsamar, mientras que la mirra se usaba a menudo en todo el Cercano Oriente como ingrediente de costosos perfumes y cosméticos. En un principio, la mirra y el incienso eran comercializados por las caravanas de camélidos a lo largo de las rutas terrestres, desde Arabia meridional, a través de La Meca y Medina, hasta Petra, el Jordán y el Mediterráneo.

Sin embargo, cuando los conocimientos marítimos se perfeccionaron, una creciente proporción del comercio comenzó a utilizar las rutas marítimas y este avance proporcionó a las primeras civilizaciones de Etiopía su gran oportunidad. Un reino importante nació a orillas del mar Rojo, centrado en torno a su capital en Axum.

Hacia el siglo IV d.C. se había transformado en el poder comercial predominante de la región con flotas de barcos mercantes que utilizaban las vías marítimas no sólo hasta el cabo del mar Rojo, sino también hasta Persia, India y Zanzíbar.

Axum actuaba tanto como exportador de marfil y otros productos de África oriental como de intermediario del comercio marítimo entre el mundo mediterráneo y los mercados de especias de la India. En el siglo IV, los reyes de Axum se convirtieron al Cristianismo y de allí en adelante existieron lazos diplomáticos entre este vigoroso estado y el Imperio de Bizancio, si bien Axum siempre mantuvo cierta distancia política y religiosa.

El reino de Axum floreció durante más de 500 años, desde el siglo III hasta el VIII d.C, y fundó las bases de una civilización cristiana duradera que dio origen a la leyenda europea medieval del Padre Juan, un poderoso protector cristiano que gobernaba una tierra exótica y misteriosa.

La realidad era menos impresionante. La emergencia del Islam en el siglo VII pronto comenzó a amenazar la supremacía del reino de Axum y un ataque sobre Jidda, el puerto de La Meca, en 702, desencadenó toda la furia de la venganza musulmana. La dinastía axumita mantuvo una precaria existencia por otros 200 años, pero finalmente, se extinguió en el siglo X.

Sin embargo, la tradición cristiana resultó ser más perdurable, a pesar de ataques islámicos desde el valle del Nilo y el mar Rojo.

Una nueva dinastía cristiana estableció su capital en Lalibela en el siglo XII y construyó una serie de espléndidas iglesias esculpidas en la roca viva durante los siglos que siguieron, sobre todo en la capital.

La Etiopía cristiana sobrevivió, pero sólo como un estado aislado rodeado por potencias islámicas hostiles. Más al sur era el Islam más que el Cristianismo la religión dominante a lo largo de la costa de África oriental. Los mercaderes árabes comenzaron a comerciar y establecerse ahí en el siglo LX creando prósperas ciudades comerciales, como Manda, que exportaban madera de mangle y posiblemente hierro y marfil a cambio de fina cerámica y otras importaciones de lujo.

Hacia el siglo XIII, la hegemonía había pasado de Manda a Kilwa, donde los edificios de piedra y argamasa comenzaron a reemplazar a los de adobe.

Un palacio extraordinario, el Husuni Kubwa, fue erigido para la dinastía árabe gobernante de este importante puerto comercial.

Como Manda antes que ella, Kilwa dependía en gran medida de la exportación de materias primas de África oriental, como oro, marfil, cuernos, cueros, carey y esclavos del interior. Tales productos se vendían en Arabia e India a cambio de cerámica china e islámica.

El comercio árabe ejerció un gran estímulo sobre el desarrollo social y económico del interior. Como en África occidental, los primeros asentamientos comerciales islámicos fueron pronto seguidos por el desarrollo de estados centralizados en las áreas boscosas de donde se obtenían las preciadas materias primas.

El comercio en el interior de África oriental pasó pronto a las manos de una poderosa élite que controlaba la exportación de materias primas hacia la costa y utilizaba las importaciones y los artículos de metal producidos en la zona para señalar su prestigio y nivel social.

En lugares como Ingombe llede, el cobre se fundía en moldes en forma de cruz y los lingotes que resultaban con dicha forma eran ampliamente comercializados y es probable que sirvieran como una especie de moneda. Los magníficos recintos de piedra en Gran Zimbabue eran ciertamente el centro de operaciones de un grupo gobernante que controlaba la producción y explotación aurífera desde la llanura de Zimbabue.

El Gran Zimbabue era lejos el mayor asentamiento de su tipo y cubría cerca de 40 hectáreas antes de su decadencia en el siglo XV; sin embargo, existía más de un centenar de estos recintos de piedra en la región. Algunos de ellos albergaban familias individuales, mientras que otros, como Chumnungwa y Manekweni, eran capitales territoriales.

Todos conformaban un sistema comercial integrado que estaba unido a la costa. Otras señales de cambios sociales pueden observarse en los entierros de Sanga en Zaire. Antes de 1300, las tumbas de este cementerio contenían cerámica y metal, incluso joyas de cobre; el metal era extraído a más o menos 300 kilómetros hacia el sur, en Kansanshi y Kipushi.

Dentro de un corto tiempo, no obstante, estos objetos de valor fueron complementados con otros artículos, entre ellos gons de hierro que todavía son considerados símbolos tradicionales de la monarquía en laregión.

El paralelo entre el desarrollo de África occidental y oriental es impresionante. En ambos, los primeros atisbos de civilización fueron rápidamente sobrepasados por el tremendo impacto de los mercaderes islámicos de regiones más pobladas.

El desierto de Sahara y el océano índico jugaron papeles comparables en este proceso, actuando ambos como barreras, pero aumentando al mismo tiempo el valor de los productos transados a través de ellos. Las ciudades comerciales musulmanas de la sabana africana occidental fueron cabezas de puente en la misma forma que los puertos árabes en la costa de África oriental.

En ambas religiones el resultado no fue solo el establecimiento de nuevos estados islámicos , sino el desarrollo de las primeras civilizaciones auténticamente nativas de Africa subsahariana: Benín, Akan y Zimbabue.

Primeros Exploradores de America: Descubridores y Conquistadores

Primeros Exploradores de América:
Descubridores y Conquistadores

Erik, el Rojo

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Los Vikingos: Erik el Rojo (siglo décimo). El vikingo Erik Thorvaldson fue expulsado de su nativa Noruega por homicidio.

Navegó hacia el oeste hasta Islandia en 982, pero tras establecerse allí y volver a matar fue de nuevo proscrito.

Como era de prever, Erik se fue a la península occidental de Islandia, pero allí asesinó a alguien. Esta vez la sentencia fue de tres años de exilio.

¿A dónde podía ir más hacia el occidente? Conocía la probable existencia de una tierra en esa dirección porque un marinero de nombre Gunnbjorn, que había perdido el rumbo 50 años antes, la había reportado.

De manera que Erik navegó hacia el oeste y encontró Groenlandia, rica en animales de cacería y con suficiente hierba de pastoreo (era entonces la estación tibia).

Cumplida la pena, Erik y su tripulación volvieron a Islandia, y reunieron 25 barcos llenos de islandeses ansiosos de otra tierra nueva.

Erik habría comandado la expedición de su hijo a Norteamérica (ve anteriormente «Adelantados para su tiempo») si no se hubiera caídp de un caballo justo antes de zarpar y decidido que se trataba de un mal presagio en su contra.

El hecho es que le dijo a Leif que partiera sin él.

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Cristóbal Colón

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Cristóbal Colón: Descubridor de América en 1492: En aquellos tiempos vivía en Lisboa, capital de Portugal, un marino genovés, Cristóbal Colón, que había llegado allí, según se cree, como sobreviviente de un naufragio.

Colón conocía la forma esférica dé la Tierra -aunque la consideraba más pequeña de lo que en realidad es- y entendía, por tanto, que navegando hacia el oeste, es decir, en sentido contrario al seguido hasta entonces, sería igualmente posible llegar a las Indias.

Las ideas de Colón sobre la redondez de la Tierra no eran nuevas, ya que veinte siglos atrás los griegos habían establecido la forma del planeta, y calculado casi exactamente sus dimensiones.

Sin embargo, no fue fácil para Colón encontrar quien apoyara sus planes.

A pesar de todo, consiguió llegar hasta el rey de Portugal, el que, finalmente, rechazó su propuesta.

Decepcionado, Colón se dirigió entonces a España con su hijo Diego. Al llegar al convento de La Rábida, pidió asilo a los frailes.

Por mediación de dos sabios sacerdotes de aquel convento, el prior fray Juan Pérez -que había sido confesor de la reina- y fray Antonio de Marchena, logró finalmente Colón ser recibido por los monarcas españoles, Fernando e Isabel, los Reyes Católicos.

Después de muchas vacilaciones, la reina Isabel decidió aceptar la propuesta de Colón.

Se firmaron entonces las Capitulaciones y se organizó la expedición.

Tres naves fueron equipadas: la Santa María, la Pinta y la Niña, la tripulación se formó con ciento veinte hombres, entre los cuales había algunos marinos experimentados, como los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, Pedro Alonso Niño y Juan de la Cosa, dueño este último de la Santa María.

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Hernán Cortés

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Hernán Cortés (1485-1547): Exploración y Conquista de México:

Cortés ayudó a su comandante, Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1524), en la conquista de Cuba.

Después de disputarse con Velázquez, Cortés, orgulloso hidalgo natural de Medellín, España, adelantó su planeado viaje de Cuba al continente mexicano, y fundó la ciudad y puerto de Veracruz, antes de adentrarse en el continente.

Gracias a sus alianzas con los nativos opuestos al dominio azteca pudo marchar sobre la capital.

El rey Moctezuma lo recibió primero como un dios, pero cuando los nativos sospecharon de las verdaderas intenciones de los españoles, Cortés tomó prisionero al rey.

Velázquez envió una expedición para traer de vuelta a Cortés a Cuba, pero éste convenció al comandante de unírsele, y quemó sus naves para impedirle regresar.

Tras una rebelión indígena, la muerte de Moctezuma a manos de los rebeldes y una breve retirada española, Cortés conquistó México en 1521. Intentó luego conquistar Honduras pero fracasó.

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Francisco Pizarro

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 Francisco Pizarro (cerca de 1478 a 1541). Conquista de Perú: Este soldado natural de Trujillo, España, era astuto y brutal.

Utilizó ambas cualidades para destruir en la década de 1530 el poderoso Imperio Inca, capturandolo con engaños al rey Atahualpa y asesinándolo.

Pizarro se enfrentó también a su compinche, el conquistador Diego de Almagro (la palabra conquistadores se refiere a los comandantes españoles que molieron a palos a los indígenas americanos, arrebatándoles sus tierras).

Cuando Almagro (cerca de 1475 a 1538), conquistador de Chile, desafió la autoridad del achacoso Pizarro en Perú, éste envió a sus hermanos a capturarlo y darle muerte.

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Diego de Almagro

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Diego de Almagro:Exploración de Chile: compañero de Pizarro en la conquista del imperio inca, parte para Chile en 1535, descontento de su situación, cansado de verse relegado siempre a segundo término y tratando de encontrar su “El dorado” particular.

Al frente de medio millar de españoles y siguiendo una antigua ruta incaica, bordeó el lago Titicaca y llegó hasta las comarcas septentrionales de la actual República Argentina; atravesó luego la cordillera andina, a más de cuatro mil metros de altitud, entre penalidades y fatigas increíbles.

El frío era tan intenso qué a muchos se les caían las uñas y, al descalzarse, se les quedaban los dedos de los pies arrancados y pegados a las botas.

Al fin, pudo llegar al valle de Copiapó, en la costa chilena del Pacífico.

Decidió regresar al Perú y disputarle a Pizarro el más asequible y rico botín del antiguo imperio de los incas. Aun así, a la vuelta tuvo que sufrir otra odisea a través del desierto de Atacama.

En 1537 llegaron a Cuzco los supervivientes de la expedición, Almagro entre ellos.

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 Vasco Núñez de Balboa

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 Vasco Núñez de Balboa (1475-1519). Descubre el Océano Pacífico:

Balboa llegó al Darién (que ahora hace parte de Panamá) como polizón en un barco español, se apoderó del mando en una insurrección y extendió la influencia española a regiones vecinas; para ello tuvo que emprender un peno so viaje por la selva baja y húmeda, pero encontró también algunas tierras altas, y desde la cima de una colina divisó lo que llamaría el mar del Sur, reclamando su posesión para España.

Más tarde, el navegante Magallanes lo bautizaría océano Pacífico. A pesar de la diligencia de Balboa, España nombró a Pedrarias Dávila (cerca de 1440 a 1531 gobernador del Darién.

Balboa sacó el mejor partido del nombramiento, comandando varias expediciones para Dávila, pero en 1519 ambos hombres se enfrentaron, y el gobernador hizo decapitar a Balboa.

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Pedro Álvarez Cabral

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Pedro Álvarez Cabral: Descubre y Explora Brasil:

El explorador Vasco da Gama formó parte de una serie de exploradores portugueses entrenados y enviados con el propósito de explorar la costa africana, doblar el extremo sur del continente y establecer una ruta comercial hacia el oriente.

Gama fue el primero en lograrlo, regresando en 1499 con una carga de especias. Portugal intentó repetir el éxito de Gama con la expedición de Pedro Álvarez Cabral (cerca de 1467 a cerca de 1520), quien llegó por accidente, en su camino al sur, a las costas del Brasil, estableciendo los derechos de su país en Suramérica.

Formalmente reclamó la región circundante en el nombre de Portugal.

El territorio se denominó Terra da Vera Cruz (en portugués, ‘Tierra de la Cruz Verdadera’). Una expedición dirigida por Gaspar de Lemos y de la que formaba parte el navegante florentino Amerigo Vespucci fue enviada a la Terra da Vera Cruz por el gobierno portugués en 1501.

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Hernando de Magallanes

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Hernando de Magallanes:(cerca de 1480 a 1521): Primera Vuelta al Mundo:

Magallanes realizó el sueño de Colón: llegar a Oriente navegando hacia Occidente Navegando con bandera española, este capitán portugués salió de Sevilla, España, dobló el extremo sur de Suramérica y cruzó el océano no Pacífico, llegando a las islas Filipinas.

Allí murió en una disputa tribal. Su expedición, comandada por Juan Sebastián Elcano, siguió adelante y completó, con una reducida tripulación debilitada por el escorbuto, el primer viaje alrededor del mundo.

Cuando Magallanes entró por primera vez en el nuevo océano situado al occidente de Suramérica, el tiempo estaba espléndido y el mar en calma, y así permaneció durante semanas, de suerte que le pare ció adecuado llamarlo Pacífico.

La verdad es que cuando hay una tormenta el océano Pacífico es, en últimas, tan violento como el Atlántico, pero el nombre quedó.

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Sebastián Caboto

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Sebastián Caboto (1476?-1557): Se cree que nació en Venecia, fue navegante explorador y cartógrafo italiano, conocido sobre todo por las expediciones que durante el siglo XVI hizo para España e Inglaterra a América del Norte y del Sur.

Él aseguraba haber acompañado a su padre, Giovanni Caboto, a América del Norte en el año 1497, aunque se supone que no es verdad, y si lo hizo fue en 1508 aproximandamente cuando llegó a la bahía Hudson.

Prestó servicio como cartógrafo para el rey Enrique VIII de Inglaterra y su aliado el rey de España, Fernando V, para los que confeccionó mapas del suroeste de Francia, país que dichos reyes planeaban invadir.

En 1512, decidió prestar servicio en España.

Cuando murió el rey Fernando, su sucesor, el rey Carlos I de España (que sería más tarde el emperador Carlos V), lo mantuvo a su servicio y hacia el año 1518 lo ascendió a almirante.

De acuerdo con lo capitulado con Carlos V, Sebastián Caboto debía llegar a las islas Molucas siguiendo la ruta de Magallanes.

Pero al llegar a América tuvo conocimiento de la expedición realizada por Alejo García (un sobreviviente de otra expedición) a la fabulosa sierra de la Platas e impulsado por el deseo de llegar a esa región de cuantiosas riquezas penetró por el actual Río de la Plata y por el río Paraná.

El 11 de mayo de 1527 fundó el fuerte de Sancti Spiritus primer establecimiento español en la Argentina. Mientras Caboto remontaba el río en procura de su dorada meta, los indios asaltaron el fuerte en septiembre de 1529 y lo quemaron.

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Juan Díaz de Solís

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Juan Díaz de Solís (c.1470-1516), navegante y descubridor español.  El descubrimiento del Mar del Sur, trajo como consecuencia la búsqueda del paso que, según se suponía debía unir los dos grandes océanos: el Mar del Norte (océano Atlántico) y el recientemente descubierto Mar del Sur (océano Pacífico).

Junto a Vicente Yáñez Pinzón y a Américo Vespucio, participó en la Junta de Burgos (1508) que decidió el envío de una expedición que buscase el canal o el paso a través del istmo centroamericano, hacia las islas de la Especiería o Molucas.

Díaz de Solís junto con Vicente Yáñez Pinzón firmó la capitulación de este viaje que resultó un fracaso y regresó a España en 1509.

En 1515, tras firmar una nueva capitulación para buscar un paso por el sur del continente, partió de Sanlúcar con tres naves, navegó las costas brasileñas y uruguayas hasta llegar al río de La Plata (1516) que llamó mar Dulce.

 Hallándose en el Plata, murió el despensero de la expedición, Martín García, que se había sentido muy enfermo durante el viaje.

Sus restos fueron enterrados en una isla que desde entonces y hasta hoy lleva su nombre, primera tierra argentina que pisaron los españoles.

No había de acabar allí la mala suerte, ya que, poco después, Solís y varios de sus hombres que, accediendo a las señales amistosas de unos aborígenes, habían desembarcado en la margen oriental del río, fueron muertos a flechazos por los indígenas. La horrible escena fue contemplada por sus compañeros desde uno de los barcos anclado en el río.

Sólo un adolescente salvó la vida: el grumete Francisco del Puerto, pero fue retenido por los indígenas como prisionero.

El resto de la expedición regresó a España con dos naves solamente, ya que un temporal destrozó uno de los barcos frente a la costa del Brasil, en las proximidades de la isla de Santa Catalina.

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Domingo Martínez de Irala

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Domingo Martínez de Irala (1509-1556), conquistador español, gobernador de Paraguay (1554-1556).

En 1536 se enroló en la expedición del adelantado Pedro de Mendoza al Río de la Plata y participó, en 1536, en la primera fundación de Buenos Aires.

En ese mismo año marchó con la expedición de Juan de Ayolas que remontó los ríos Paraná y Paraguay y permaneció en la recién fundada población de Candelaria a la espera de Ayolas, que se había adentrado hacia la sierra de la Plata.

Tras la muerte de Ayolas decidió el abandono de Buenos Aires y se trasladó a Asunción, donde constituyó en 1541 el primer ayuntamiento de la ciudad.

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Juan de Ayolas

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Juan de Ayolas (1510-1538), explorador y conquistador español.

En agosto de 1535, partió del puerto español de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) como miembro de la expedición del adelantado Pedro de Mendoza hacia la región del Río de la Plata, a cuyo estuario llegó a principios de enero del año siguiente.

Mayordomo y alguacil mayor, Ayolas asistió a la fundación, un mes más tarde, de Nuestra Señora del Buen Aire, la futura Buenos Aires.

Enviado por Mendoza a explorar el río Paraná, fundó el fuerte Corpus Christi, en junio.

Desde allí se dirigió, siguiendo el curso del río Paraguay, hacia la casi mítica sierra de la Plata, y el 2 de febrero de 1537 fundó, a orillas de aquél, el fuerte de Candelaria, donde dejó como lugarteniente a Domingo Martínez de Irala.

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Pedro de Mendoza

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Pedro de Mendoza: 1536-Primera Fundación de Buenos Aires:

Mendoza era un hidalgo nacido en  Granada. Realizados los preparativos del viaje, (35 años)  partió el adelantado en agosto de 1535, con once barcos y unos mil trescientos hombres.

Llegado al Río de la Plata a comienzos del año siguiente, levantó en su margen derecha una fortaleza a la que llamó Puerto de Nuestra Señora de Santa María del Buen Aire (3 de febrero de 1536).

Al poco tiempo, los habitantes de aquella modestísima población empezaron a padecer el azote del hambre y los ataques de los indígenas, quienes, tras un comienzo amistoso, se habían vuelto hostiles y se negaban a los españoles lograron imponerse, pero a costa de la vida de varios de sus mejores capitanes, entre ellos el propio hermano Diego.

Pedro de Mendoza, que se sentía muy enfermo resolvió volver a España.

Luego de designar a Ayolas su sucesor en la conquista, el 22 de abril de 1537, se alejó para siempre, falleciendo durante ese viaje.

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Juan de Garay

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Juan de Garay: Fundador de Santa Fe y de la Segunda Fundación de Buenos Aires: Cuarenta y cuatro años después volvería a alzarse otra Buenos Aires a orillas del estuario.

La empresa estuvo a cargo de Juan de Garay, quien residía en Asunción y había fundado en 1573 la ciudad de Santa Fe.

En los primeros meses de 1580, salió de Asunción con un grupo de poco más de sesenta personas, entre las cuales había una sola mujer, Ana Díaz.

Una parte de los expedicionarios descendió por el río, y otra parte lo hizo por tierra. Además de víveres y armas, los fundadores traían herramientas de trabajo, semillas de diversas plantas y unas mil setecientas cabezas de ganado.

Elegido el lugar de la fundación -un poco más al norte del sitio en que se había emplazado la anterior Buenos Aires- Garay procedió a dividir el terreno en doscientas cincuenta manzanas, separadas por calles que se cortaban en ángulo recto.

Señaló los solares destinados a la plaza, a la iglesia, al Cabildo, al hospital y al fuerte; distribuyó las manzanas donde se edificarían las viviendas de los pobladores y, fuera de la parte urbana, dividió la tierra en parcelas más grandes y las destinó a chacras y huertas.

Efectuados estos trabajos, el 11 de junio de 1580 se realizó la solemne ceremonia de la fundación de la ciudad, a la que se llamó de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos  Aires.

Ver: Juan de Garay

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Historia de los Submarinos: Partes, Características y Evolución

Resumen de la Historia de los Submarinos
Partes, Características y Evolución

La historia de la invención del submarino está marcada por sucesos legendarios, como las supuestas noticias escritas sobre la inmersión de Alejandro Magno en una pequeña profundidad marina a bordo de una campana de vidrio estanca. .

¿Quién no recuerda las aventuras del capitán Nemo, héroe de la novela de Julio Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino?

Dejando aparte algunas otras iniciativas no documentadas muy rigurosamente (p. ej., el mensajero que se dice envió el general romano Lúculo, sumergido a bordo de una piel de cabra, para burlar el asedio de una flota enemiga, o el ingenio a bordo del cual se sumergió Leonardo da Vinci en 1490), parece que el primer submarino propiamente dicho fue obra del inglés William Bourne, jefe de la artillería naval de la reina Isabel I, quien en 1578 describió una nave capaz de variar su índice de flotación tomando o expulsando agua para ello.

El proyecto de Bourne —no hay indicios de que llegara a ser realizado— serviría para que, hacia 1620, un ingeniero holandés al servicio de la Marina inglesa, Cornelius van Drebbel (1572-1634), construyera un submarino más práctico, aunque igualmente rudimentario (una especie de bote de remos cubierto de cuero).

En realidad el submarino es un producto maravilloso de la ciencia mecánica y naval moderna, pero como decíamo antes la idea de navegar bajo las aguas tiene más de tres siglos; ya Leonardo de Vinci había estudiado la posibilidad de  que el hombre se  aventurase por los  abismos submarinos.

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Hoy se está casi seguro de que el primer constructor de sumergibles fue el holandés Cornelio Drebbel (1572-1634), quien había construido para el rey Jacobo I de Inglaterra un barco submarino con el cual recorrió la distancia que separa Greenwich de Westminster, navegando sin incidentes bajo las aguas del Támesis.

El francés De Son construyó en Rotterdam, en 1653, un barco de este tipo propulsado por una rueda de alabes.

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En Estados Unidos de Norteamérica, David Bushnel construyó hacia 1775 el primer submarino que fue utilizado contra Inglaterra durante la guerra de la Independencia americana.

Este barco, llamado Tortuga (American Turtle), sólo podía transportar una persona.

invento del submarino

El americano Roberto Fulton, constructor del primer barco a vapor, ideó igualmente un submarino, el Nautilus; pero los gobiernos francés e inglés, a quienes se lo había ofrecido, rechazaron la invención porque juzgaron ese medio de combate poco leal y porque era absurda la idea de que existieran naves sumergibles.

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En 1800 Roberto Fulton presentó a Napoleón I el plan de un submarino, el Nautilus.

El proyecto fue ejecutado y los ensayos probaron el valor del invento.

Otros proyectos y otras tentativas se sucedieron en Francia, en Baviera y en Suecia.

El Zambullidor, cuya propulsión por primera vez no era ejercida por un hombre sino por un motor de aire comprimido, se construyó en Rochefort y se lanzó en 1863.

Casi en la misma época, durante la guerra de Secesión americana, un torpedero sumergible pequeño llamado David, logró luego de numerosos ensayos y múltiples aventuras, hundir un barco de guerra.

La violencia de la explosión fue fatal para el mismo David, que al estar demasiado cerca del navio que torpedeaba, se hundió también con los nueve hombres de a bordo.

Los proyectos y los ensayos continuaron desde esa época, trayendo nuevas mejoras tanto en los medios de inmersión y de propulsión como en el casco.

En Francia los acumuladores eléctricos constituyeron para los submarinos el medio de propulsión que debía permitirles funcionar sumergidos sin peligro.

En 1885 el ingeniero Goulet los aplicó por primera vez a un submarino minúsculo.

Un año más tarde, en Francia, Gustavo Zédé dirigía la construcción del Gymnote concebido por Dupuy de Lome.

Tenía 17 metros de largo y desplazaba 30 toneladas.

Su velocidad en inmersión era de 4,5 nudos. Estaba provisto en cada extremo de un prisma a reflexión total, antepasado del periscopio del submarino actual.

¿Existe alguna diferencia entre los términos sumergible y submarino? .

Los dos vocablos son equivalentes, pero se ha hecho corriente el uso de la palabra submarino para los tipos que tienen una reserva de empuje menor, es decir que son menos aptos para recorrer grandes distancias en superficie.

Esos modelos han sido superados y ahora se dice corrientemente tanto submarino como sumergible.

¿Cuáles son las características que debe presentar un submarino para ser un buen instrumento de navegación?.

Se las puede enumerar del siguiente modo: buena velocidad en superficie, rapidez de inmersión, gran autonomía que asegure un vasto radio de acción, abundantes reservas de aire, espacio habitable y cómodo para la tripulación.

La forma debe ser estudiada para asegurar la velocidad de navegación en superficie y la estabilidad en la inmersión.

Por otra parte la estructura debe ser concebida para que resista a las fuertes presiones que soporta el casco a medida que el submarino se hunde en las aguas.

Por lo general el sumergible está constituído por un casco interno en forma de huso, cuyo corte es mas menos circular y otro extremo que se prolonga más allá de las paredes internas, en las dos extremidades y le da la forma de un torpedo.

El espacio entre los dos cascos esta dividido en compartimientos estancos que se llenan de agua cuando el submarino se sumerge; asimismo se encuentran ahí los depósitos de combustibles.

El problema más importante que los constructores deben afrontar es el de la inmersión a la profundidad requerida, que debe ejecutarse rápida y fácilmente.

El submarino, como cualquier otro cuerpo, flota mientras su peso sea inferior al peso del agua que corresponde a su volumen.

En virtud de un principio físico, es necesario por consiguiente aumentar mucho su peso para lograr la inmersión.

Para ello se llenan de agua tanques adecuados, una vez que las aberturas hacia el exterior han sido cuidadosamente cerradas.

En el curso de la segunda guerra mundial, Alemania había construido submarinos de bolsillo que podían sumergirse en 25 segundos y aguantar hasta 3 días bajo el agua.

Si un sumergible navega a escasa profundidad puede, para descubrir a sus adversarios, recurrir a uno o varios periscopios.

Cuando no son utilizados, se los hace entrar en el casco y la abertura se cierra automáticamente.

Pero en tiempo de guerra, como la condición esencial del submarino es la de ser invisible, el periscopio puede presentar inconvenientes, puesto que deja una estela fácil de localizar sobre todo por aviones.

Cuando el sumergible navega en inmersión, la profundidad media es de 40 metros, aunque ahora es posible descender a más de 100 metros.

Para dirigirlo hacia el enemigo, se recurre a los hidrófonos, que permiten percibir las vibraciones producidas por las hélices de los barcos y las de los motores.

En los modelos más recientes se utilizan aparatos ultrasónicos, mediante los cuales es posible determinar la dirección y la distancia de un obstáculo, de modo comparable a la acción del radar.

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En la torrecilla de comando pueden estar instalados las antenas de radio y uno o dos tubos para el periscopio y el schnorkel, conducto doble que rige la purificación del aire y la evacuación de los gases provocados por el funcionamiento de los motores Diesel, que el submarino tiene para navegar en superficie. Cuando debe deslizarse en inmersión dispone de motores eléctricos que funcionan con acumuladores.

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Durante la segunda guerra mundial se adoptaron aparatos consistentes en dos tubos que se podían hacer bajar y entrar en el casco cuando no se empleaban, uno de los cuales servía para evacuar el humo producido por los motores a explosión, mientras el otro permitía introducir aire fresco en el submarino.

Así se posibilitaba la navegación en inmersión durante varios días con evidentes ventajas para la seguridad.

La más reciente conquista en el campo de la propulsión es el Nautilus, el sumergible americano impulsado por energía atómica. Este progreso le asegura una gran autonomía en inmersión y abre nuevos horizontes a toda la navegación submarina.

Queda sobreentendida la realización de prodigios técnicos para ubicar, en el restringido espacio de que se disponía, un lugar habitación casi confortable para la tripulación, que debe encontrar en el submarino todo lo necesario para la subsistencia.

El sumergible lleva reservas de víveres y de agua dulce y tiene comedores de oficiales lo bastante cómodos como para que la vida a bordo sea aceptable.

El peligro mayor en la navegación submarina es la irrupción del agua en el interior del casco.

Un medio eficaz de defensa son los compartimientos estancos, que impiden al agua inundar todo el navio. Para que el submarino pueda volver a la superficie se extrae aquélla mediante bombas de aire comprimido.

Si esto no es ya posible, el sumergible señala su posición mediante una boya que contiene un aparato telefónico ligado al navio.

Se emplean también señales de humo.

En caso de accidente, para dar a la tripulación oportunidad de salvarse, es necesario disponer de medios rápidos para ascender a la superficie o esperar socorro.

Por eso cada submarino está provisto de dispositivos para la purificación del aire, como también de aparatos de salvamento individuales que permiten a la tripulación abandonar el navio.

submarino partes

Este corte a lo largo de un submarino permite hacerse una idea de la disposición de las piezas, que comprenden: doble fondo para los depósitos de agua de lastre y agua potable, la cámara de torpedos, los tanques de aire comprimido, los depósitos de municiones y de acumuladores, los motores Diesel y los motores eléctricos, la sala de maniobras, los comedores para la tripulación.

Sumergido el submarino, la visión de los objetos que están en la superficie se efectúa con el periscopio.

Ver: Imagen de las Partes de un Submarino

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¿Cuáles son los objetivos para un sumergible en tiempo de guerra?.

Establecer barreras submarinas a la entrada de los puertos, cerca de las costas, explorar los mares surcados por barcos enemigos, torpedear a los barcos de guerra aislados o en convoyes, fijar minas, transportar armas.

Les está prohibido destruir los barcos de comercio sin una previa inspección de la patente.

Pero esta regla de honestidad internacional no ha sido siempre observada.

A comienzos de la primera guerra mundial, las grandes potencias marítimas tenían una flota submarina de regular importancia.

Durante la guerra se descubrió que su efectividad como medio de ataque era superior a todo lo previsto y en consecuencia, después de 1918, las potencias trataron de desarrollar aún más su flota submarina.

Luego vino la segunda guerra mundial.

El submarino desempeñó nuevamente misiones importantes.

La extensión de las zonas de ocupación y la importancia de las fuerzas en pugna tuvieron, como consecuencia, destrucciones espantosas de navios de superficie pero también pérdidas  en submarinos  igualmente  considerables.

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El submarino es sobre todo un arma ofensiva. Su armamento consiste, en un cierto número de tubos lanzatorpedos, cañones y ametralladoras antiaéreas. Alemania, al final de la guerra, empleaba torpedos acústicos que eran atraídos automáticamente hacia los navios enemigos por el ruido de las hélices.

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En todos los océanos se desarrollaban cazas a menudo agotadoras que duraban muchos días, incluso semanas, hasta descubrir al enemigo.

Cuando no se trataba de un solo navio, el sumergible evitaba el ataque inmediato para no dar la alarma; seguía al convoy sin abandonarlo y cuando otros submarinos alertados se unían a él se desencadenaba el ataque.

El Mediterráneo fue el más mortal de los campos de acción, pues su superficie, relativamente restringida, permitía a los enemigos la vigilancia constante del pasaje de navios y la transparencia de las aguas facilitaba a los aviones ubicar a los submarinos.

A los episodios de heroísmo debemos agregar los de solidaridad humana, cuando las tripulaciones de los sumergibles se sacrificaron generosamente para no abandonar a los náufragos de los navios torpedeados, aun con peligro de sus vidas.

Tales episodios prueban que si el furor de destrucción y la violencia se han desencadenado, no se llega nunca a ahogar completamente el sentimiento de fraternidad.

ETAPAS DE FLOTACIÓN DE UN SUBMARINO

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• ALGO MAS SOBRE SUBMARINOS…

Roberto Fulton, norteamericano nacido en 1775, es también considerado como el prier  hombre que fabricó un submarino prácico, hizo demostraciones con él a Napoleón: destruyó un buque fijándole una carga a su fondo , mas tarde repitió la experiencia ante el Almirantazgo británico.

Cuando un submarino está en la superficie se ve que tiene la forma de un gran cigarro con la timonera blindada en el centro del navio y de la cual salen dos columnas: son los periscopios de los cuales se levanta uno u otro solamente cuando el barco está apenas bajo la superficie del mar. uno es un periscopio de gran poder y largo alcance que puede ser apuntado hacia el cielo para advertir la presencia de aviones enemigos.

El otro es un periscopio de bajo poder y corto alcance, o de ataque, en cuyo ocular se hallan las líneas graduadas que permiten al capitán observar mejor su objetivo y le facilita el cálculo del instante de disparo de los torpedos.

Fuera del casco de presión y contenidos en lo que parecen ser protuberancias en cada costado, están los grandes tanques de lastre.

Cuando se halla en la superficie el submarino flota como cualquier otro barco.

En razón de que sus tanques están vacíos no pesa más que el agua que desplaza.

Para sumergirlo se hace entrar agua en los tanques de lastre (que están abiertos por el fondo) hasta que el peso total del navio sea ligeramente mayor que el agua desplazada.

De popa a proa están los tanques accesorios que ayudan a mantener el buque horizontal.

Si se llena el delantero y se vacía el trasero, la proa se hará más pesada y la nave zambullirá.

Esos tanques, que se hallan dentro del casco, están conectados por cañerías, de manera que la nave puede ser nivelada bombeando el agua de uno a otro sin aumentar el peso total.

Los tanques grandes son inundados mediante válvulas que permiten la entrada del agua del mar, y se los vacía por medio de aire comprimido.

Una vez sumergido el submarino no tiene estabilidad natural; un aumento de la velocidad o una alteración en la dirección, el movimiento de dos o tres miembros de la tripulación, de un lugar del barco a otro, puede producir una alteración de la inclinación que debe ser corregida inmediatamente moviendo los estabilizadores (algo así como timones horizontales) para asegurar que el navio conserve su nivelación.

La mayor parte de los submarinos es propulsada por motores diesel, pero como éstos necesitan aire sólo pueden ser usados cuando la nave está en la superficie; para moverse bajo las aguas se utilizan motores eléctricos que funcionan por baterías.

En consecuencia debe ascender a la superficie de vez en cuadno para recargar las baterias por medio de un generador diesel. Ya este problema no existe en los submarinos modernos que emplean energía nuclear.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo III Editorial CODEX Historia del Submarino
Enciclopedia Tecno-Científico Volumen VII Editorial CODEX

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El Submarino Atomico,Funcionamiento:El Nautilius en el Polo Norte

El Submarino Atomico o Nuclear:Funcionamiento, El Nautilius en el Polo Norte

En agosto de 1958 un inmenso objeto negro y alargado pasó lentamente bajo la corteza de hielo del polo Norte. Había navegado 1.500 Km. sin emerger y cumplía la fantástica tarea de cruzar el polo por debajo del agua. Era el Nautilus, estadounidense, el primer submarino atómico de la historia.

La idea de utilizar energía atómica para hacer marchar a los submarinos fue de Philip Albelson, en 1946.

Sólo cuatro años más tarde, sin embargo, esta idea fue concretada en la construcción del primer submarino atómico, con la orientación del almirante H. Rickover.

El empleo de la energía atómica apresuró la solución de los dos grandes problemas que siempre preocuparon a los constructores de submarinos: las reservas de combustible y la existencia de dos tipos de motores.

Los modelos antiguos usan motores Diésel cuando navegan por la superficie, y motores eléctricos bajo el agua.

Este sistema no permite grandes velocidades, exigiendo frecuentes ascensos a la superficie, cuando falta oxígeno o cuando la energía eléctrica se acaba.

En el caso de los submarinos atómicos, la autonomía es prácticamente ilimitada.

Cómo funcionan:

Con la eliminación de motores endotérmicos y motores eléctricos, se creó para los submarinos atómicos un sistema generador de vapor.

El calor necesario para lograr su funcionamiento es proporcionado por una pila nuclear capaz de producir energía por muchos meses, dando a los submarinos una autonomía de más de 100.000 millas náuticas (casi el doble en Km.).

El sistema atómico de propulsión está constituido por dos circuitos cerrados que no necesitan oxígeno o agua del exterior ni tampoco aparatos de, descarga; por lo tanto, es el sistema ideal para los submarinos.

En el primer circuito circula agua, sodio u otras sustancias cuya temperatura es elevada por encima del punto de ebullición.

Este líquido, encerrado bajo presión, no se transforma en vapor.

Su calor se transmite al líquido que circula en el segundo circuito, y éste sí es transformado en vapor, el cual llega a la turbina y acciona la hélice.

Para el funcionamiento de ese motor son suficientes algunos kilos de óxido de uranio, que permiten dos años de navegación.

La estructura :

El submarino atómico tiene dimensiones bastante mayores que los de tipos anteriores.

El submarino estadounidense Lafayette alcanza un desplazamiento de 8.200 toneladas.

El francés Le Redoutable, llega a 9.000 toneladas.

Tiene forma alargada, para una penetración óptima en el agua, y lleva en la popa una hélice de cuatro metros de diámetro.

La velocidad que desarrolla es elevada, llegando a veces a más de treinta nudos, o sea, cerca de 56 Km./h.

Los submarinos tradicionales alcanzaban 7 a 8 nudos: aproximadamente 13 a 15 kilómetros por hora.

La exigencia de mayor velocidad provocó otra modificación en la construcción de los submarinos: en vez de cuatro timones pequeños, la mayoría de los submarinos atómico lleva solamente dos timones de profundidad que sobresalen de la torre como grandes aletas horizontales.

En esa posición, los timones no dificultan el fluir del agua a lo largo de la estructura.

La torre, antes llena de salientes a causa de las armas e instrumentos que cargaba, hoy es lisa.

Se ha transformado en una especie de aleta vertical y fina, necesaria para la estabilización del submarino.

La necesidad de navegar sumergido durante muchos meses exige espacio para todas las actividades de la tripulación, incluidos los ocios.

Normalmente, el submarino nuclear dispone de dos tripulaciones que se alternan, a fin de evitar la fatiga de los individuos.

Mientras los antiguos submarinos podían descender sólo 150 metros, los actuales pueden alcanzar profundidades de algunos centenares.

Esta es una gran ventaja para la actividad bélica, ya que navegando a gran profundidad el submarino se convierte en un blanco más difícil.

Sin embargo, el submarino atómico tiene un grave defecto: el ruido de sus, máquinas, que en el silencio de los mares se propaga con gran facilidad.

Navíos y helicópteros que estén a la escucha o que utilicen boyas sonares pueden localizarlo a la distancia.

Los astilleros estudian actualmente la forma de hacer más silencioso a este tipo de submarinos.

Un submarino atómico estadounidense llega a costar casi 100 millones de dólares.

Gran parte de esta suma se destina al equipo extremadamente complejo que se instala a bordo de la nave con la finalidad de dirigirla y lanzar mísiles y torpedos.

El interior de un submarino nuclear parece un escenario de ciencia-ficción: hileras de computadoras, registradores y aparatos para el control de blancos.

Todas las operaciones —desde la purificación del aire hasta la medición de la oscilación del submarino, y desde el control de los reactores hasta la regulación de la trayectoria de los mísiles— son efectuadas por computadoras electrónicas.

El Armamento:

Aunque ya se ha pensado en su utilización para fines pacíficos, los submarinos nucleares sólo fueron planeados, hasta ahora, con objetivos militares.

Como integrantes de la moderna marina de guerra, se dividieron en dos grandes grupos: submarinos de ataque y submarinos lanzamisiles.

La finalidad de los primeros es localizar y destruir navíos y submarinos enemigos, y están armados con torpedos.

Los segundos tienen funciones estratégicas, y están provistos de misiles balísticos.

Los submarinos de ataque cargan hasta 48 torpedos, capaces de dar en un blanco usando un equipo electrónico que capta el sonido o el calor de las máquinas de los navíos enemigos.

Los mísiles utilizados por los submarinos atómicos son de dos tipos.

Unos son grandes mísiles balísticos que, lanzados por el submarino sumergido, vuelvan a través de miles de kilómetros hacia su lejano objetivo.

Generalmente, tienen carga atómica y pueden utilizarse para atacar blancos que distan hasta 5.000 kilómetros.

Los otros se usan en combinación con los torpedos.

El complejo misil-torpedo se llama subroc, abreviatura de subaqueous rocket (cohete submarino).

Cuando los instrumentos de a bordo localizan un navío enemigo, el submarino se aproxima hasta 30 ó 40 Km. de su blanco y lanza el misil.

Al funcionar así, el submarino actual prescinde del periscopio: los instrumentos modernos permiten acercarse al blanco sin necesidad de verlo.

Esto es importante, porque el periscopio mide sólo veinte metros de alto y al utilizarlo, el submarino se acerca peligrosamente a la superficie del mar.

¿Y el futuro? :

Es probable que los submarinos atómicos continúen siendo, por mucho tiempo, un arma exclusiva de las flotas de las naciones más poderosas.

Pero ya se han dado los primeros pasos para la utilización no militar de los modernos submarinos.

En Estados Unidos, por ejemplo, ya se usan los submarinos ató micos para la exploración del fondo del mar.

Algunas compañías petroleras están proyectando la construcción de grandes submarinos para el transporte de petróleo desde los nuevos yacimientos de Alaska hasta los puertos cercanos a las refinerías.

En un futuro no muy lejano también se podrá utilizar el submarino atómico para el transporte de mercaderías perecederas.

HISTORIA DEL NAUTILIUS:

Terminada la Segunda Guerra Mundial con la terrible demostración de las capacidades del átomo, a principios de 1946 varios ingenieros navales reciben la orden de reunirse en una base militar secreta donde conocerían los reactores nucleares, pronto se pensó en utilizar esta energía como propulsora de submarinos por su propiedad de no necesitar oxigeno durante la fisión.

Con este fin, la marina inició en 1948, un programa en Washintong en el Laboratorio de Investigación Naval, al mando de este programa estaba el capitán Hyman G. Rickover quien llegó a controlar todo el programa nuclear de la marina.

Adelantándose a su época y gracias a su tenacidad y empeño, consiguieron que en 1954 se botase el Nautilus, no sin enfrentarse a duras oposiciones desde todos los ámbitos, que consideraban el proyecto algo descabellado.

Una vez convencidos, después de cuatro años de trabajo, la marina encargo a Rickover (imagen) y su equipo la construcción del primer submarino atómico en un plazo de cinco años.

Nadie, excepto el propio Rickover pensaba que ese plazo fuese factible, debido a lo descomunal de un proyecto en el que participarían miles de personas.

Se crearon unas instalaciones en Idaho en las que se construyó un duplicado del casco del Nautilus y se diseñó todo el sistema para que se adaptase en su interior.

Esto suponía que todas las piezas de los reactores ya existentes debían ser rediseñados para adaptarse a las caprichosas formas de un submarino.

Rickover insistió en el control de calidad, también exigió un trabajo de ingeniería de la mejor clase, así como, hizo gran hincapié en tener una formación extremadamente competente de la futura dotación.

Su equipo hizo todo lo posible para que este proyecto funcionase y lo hiciese bien, demostrando que aquel submarino podía ir al mar con total confianza y desempeñar su misión como submarino de combate.

Una de las principales preocupaciones del equipo de Rickover era evitar la radiación a toda costa.

A este respecto cuando surgió el dilema de si debían cerrar la tapa del reactor con juntas o soldarla, se reunió a varios fabricantes de juntas que aseguraban que sus productos garantizaban el sellado.

Rickover entró en la sala y les preguntó «¿Estarían dispuestos a permitir a sus hijos viajar en ese submarino?» a lo que los asistentes contestaron «suéldela».

En 1952 se colocó la quilla del submarino en medio de una gran campaña publicitaria.

Pero hasta la primavera de 1953 no se puso en marcha por primera vez el reactor Mark 1 en el centro de pruebas.

Por fin, el 21 de enero de 1954 se botó el primer submarino nuclear, y a finales de 1955 el Nautilus se unió a la flota.

Desde este día el submarino batió de inmediato todos losrecords de velocidad y permanencia sumergido.

Con su primer núcleo de uranio navegó 62000 millas náuticas y casi todas en inmersión.

Pronto se le consideró «el primer submarino verdadero». Aunque se trataba más bien de un prototipo, sus capacidades demostraron que los conceptos de la guerra submarina y antisubmarina iban a cambiar drásticamente.

El propio Rickover afirmaba en 1956 : «En mi opinión el Nautilus no es sólo un nuevo submarino que puede recorrer distancias prácticamente ilimitadas bajo el agua, yo lo considero una nueva arma y que puede tener un efecto tan profundo en las tácticas y estrategias navales como lo ha tenido el avión en la guerra».

Los tripulantes acostumbrados a los submarinos convencionales opinaban del Nautilus que era una especie de trasatlántico.

Tenía ventilación individual en todos los camastros, una sala común donde se proyectaban películas de cine, máquina de helados y muchas comodidades nunca vistas en un submarino.

Los alimentos eran de la mejor clase y en aquella enorme sala las comidas se convertían en un acontecimiento social.

La tripulación pronto lo apodó «Lola» en referencia a la canción «Lola consigue todo lo que quiere» ya que el proyecto contaba con toda clase de apoyos y un presupuesto muy generoso.

Pero pronto se terminarían aquellos momentos de tranquilidad y celebraciones.

En la Unión Soviética se lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik, mientras tanto el Nautilus operaba bajo el hielo del Ártico.

Cuando el presidente Eisenhower se enteró de la posibilidad de cruzar por debajo del Polo Norte dio la orden. Su país debía responder de inmediato.

Después de algún intento, el Nautilus cruzó bajo el Polo Norte el 3 de agosto de 1958, este histórico acto demostró definitivamente la importancia estratégica del submarino nuclear.

Operó hasta los años ochenta y en la actualidad el Nautilus está atracado en Groton Connecticut y se ha convertido en un museo que rinde homenaje a la flota submarina de los Estados Unidos.

(Fuente Consultada: Daniel Prieto)

UN POCO DE HISTORIA SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LOS BARCOS:

Desde el comienzo, los barcos de vapor tuvieron ventajas obvias sobre los barcos de vela.

Por ser menos dependientes de los vientos favorables o adversos, cumplían mejor los horarios establecidos y nunca se quedaban encalmados.

Sin embargo los primeros vapores tenían también algunas desventajas.

A mediados del siglo xix, el arte de construir barcos de vela llegó a su máxima perfección, y los mejores de los elegantes clíperes, construidos sobre el Clyde o en los astilleros de Boston, podían mantener una velocidad de 15 a 18 nudos en la mayoría de los viajes largos.

En cambio los desgarbados y anchos vapores de ruedas rara vez podían viajar mucho más rápido que de 10 a 12 nudos.

También los barcos de vela estaban en el mar tanto tiempo como sus provisiones lo permitieran, que podía ser varios meses; pero los vapores habían de permanecer en el mar solamente tanto como durara la provisión de carbón para las calderas.

A medida que la hélice reemplazó a la rueda de paletas, los vapores pronto aumentaron su velocidad, en parte porque la hélice era más eficiente que la rueda de paletas, en parte porque los barcos con hélice poseían un mejor perfil hidrodinámico y en parte también porque, en el ínterin, se habían perfeccionado los motores.

Y a medida que los vapores se hicieron más y más veloces, obtuvieron cargamentos cada vez más abundantes y valiosos.

Para fines del siglo pasado, ya transportaban más del 80’% de todos los cargamentos, y los barcos de vela menos del 20 %.

Luego, en los primeros años del siglo, se introdujeron las turbinas de vapor, y dieron a los barcos aún mayor ventaja en velocidad.

Así, el vapor había ganado la batalla de la velocidad; pero las velas eran todavía dueñas del cetro en la lucha de los barcos para ver cuál podía permanecer más tiempo en el mar.

Pero, hace más de 50 años, comenzaron a botarse barcos de una clase diferente, provistos no de máquinas de vapor, sino de motores de combustión interna para mover la hélice.

Estos pueden viajar los mejores barcos de motor modernos sin reabastecerse de combustible —hasta 30.000 kilómetros.

Ahora, en nuestra época, el uso de reactores atómicos ha abierto la posibilidad de construir barcos capaces de navegar muchas veces alrededor del mundo sin reabastecerse.

Aunque los hombres de ciencia habían resuelto el problema de dominar la energía atómica con propósitos pacíficos pocos años después de la segunda guerra mundial, se tardó mucho más en producir un pequeño reactor apropiado para dar energía a un barco, y asegurarse de que se podría instalar sin exponer a la tripulación al peligro de la radiactividad.

Así que hasta enero de 1955 el primer barco de energía atómica, el submarino americano «Nautilus», no hizo su primer viaje de prueba. Sin embargo, en los años subsiguientes, un buen número de barcos atómicos comenzaron a circular.

El viaje más notable del «Nautilus», que aparece en la ilustración de arriba, se hizo debajo de la capa de hielo que cubre el polo norte.

El viaje demandó gran coraje, pues se pensaba que no se podría salir a la superficie hasta pasar el otro cabo de la capa de hielo.

Pero el «Skate» lo hizo exactamente en el polo norte geográfico.

Otro submarino atómico norteamericano, el «George Washington», que puede hacer viajes larguísimos y disparar proyectiles «Polaris» sin subir a la superficie.

El rompehielos ruso «Lenin»,  puede navegar durante dos años sin reabastecerse de combustible.

El diagrama del centro muestra cómo usa su propio peso para despejar un camino a través del hielo.

Fuente Consultada:
Sitio WEb Wikipedia
Revista Conocer Nuestro Tiempo
Diccionarioo Enciclopédico Espasa Calpe
El Triunfo de la Ciencia Tomo III Globerama Edit. CODEX

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Mensaje y Sonidos En El Disco de Oro de la Sonda Voyager

Mensaje y Sonidos En El Disco de Oro de la Sonda Voyager

La era espacial nos ha mostrado fenómenos asombrosos, tanto dentro del Sistema Solar como más allá.

Las sondas espaciales han viajado a la Luna, a los planetas principales y a varios mundos menores, y los telescopios orbitales nos han ofrecido imágenes deslumbrantes del universo profundo.

Las dos naves espaciales interestelares Voyager, las máquinas más rápidas que se hayan lanzado nunca desde la Tierra, se están desplazando ahora a una diez milésima parte de la velocidad de la luz. 

Necesitarían 40.000 años para situarse a la distancia de la estrella más próxima.

¿Tenemos alguna esperanza de abandonar la Tierra y de atravesar distancias inmensas para llegar aunque sólo sea a Próxima Centauri al cabo de períodos convenientes de tiempo?.

¿Podemos hacer algo para aproximarnos a la velocidad de la luz?.

¿Estaremos algún día en disposición de ir a velocidad superior a ella?

satelite

La sonda espacial Voyager 2 fue lanzada el 20 de agosto de 1977 desde Cabo Cañaveral, en un cohete Titán-Centauro. Es idéntica a su sonda hermana, la Voyager 1. Ambas sondas habían sido concebidas inicialmente como parte del programa Mariner con los nombres de Mariner 11 y Mariner 12, respectivamente. 

A diferencia de su predecesora, la Voyager 2 adoptó una trayectoria diferente en su encuentro con Saturno, sacrificando la cercanía a Titán, pero adoptando un mayor impulso gravitacional en su viaje hacia Urano y Neptuno.

La sonda alcanzó su mayor cercanía con estos planetas en los años 1986 y 1989, respectivamente.

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Explorar el Sistema Solar en un tiempo razonable plantea alguno retos difíciles.

Desde la década de 1970, los ingenieros de la  NASA han usado una ingeniosa técnica para reducir el tiempo del viaje sin recurrir a combustible adicional.

Una «honda gravitatoria» supone dirigir la nave espacial  directamente hacia un planeta, girar en torno a él y partir en la misma dirección de su desplazamiento obteniendo así una aceleración significativa.

Esta técnica se utilizó por primera vez para ajustar la órbita de la sonda Mariner 10, que sobrepasó Venus en su viaje hacia Mercurio en 1973, pero su aplicación más famosa fue en las sondas Voyager 1 (abajo), que aprovecharon un raro alineamiento planetario para recorrer todo; los gigantes gaseosos entre las décadas de 1970 y 1980.

sonda voyager exploracion del universo

En enero de 2015, las dos sondas Voyager, las naves espaciales que más lejos han llegado, sobrepasaron los 14.000 días de operación. Su historia es la de un gran éxito, que comenzó siendo un viaje a los planetas gigantes más alejados y se ha convertido en la primera misión interestelar humana.

Las dos sondas Voyager fueron lanzadas en 1977, El 20 de agosto partió la Voyager 2, y el 5 de septiembre, la Voyager 1. Esta sonda fue la primera en enviar una fotografía de la Tierra y la Luna vistas desde el espacio.

Durante el viaje, la Voyager I tomó la delantera, y fue la primera en aproximarse a Júpiter (5 de marzo de 1979). Continuó su viaje hacia Saturno, planeta al que llegó en noviembre de 1980, Después, abandonó el Sistema Solar.

La Voyager 2 llegó a Júpiter en julio de 1979 y a Saturno en agosto de 1982, En aquel momento se consideró necesario mejorar las antenas que recibían los datos de las sondas, con el objetivo de poder seguirlas en su viaje a tan larga distancia, Cuatro años después, la Voyager 2 se convirtió en el primer vehículo espacial que visitó Urano.

El 24 de junio de 1986 llegó al tercer planeta gaseoso y comenzó a enviar imágenes. Tres años después, el 25 agosto de 1989, alcanzó Neptuno y salió del Sistema Solar bajo el plano de la eclíptica.

En 1990, la misión Voyager de exploración planetaria se convirtió oficialmente en la primera misión interestelar. El 14 de febrero se recibió la última imagen de una sonda Voyager, el retrato del Sistema Solar en su conjunto.

Entre la información enviada, se grabaron en un disco laminado en oro,  fotografías de hombres de todas las partes del mundo que cuidan de sus semejantes, que aprenden, que fabrican herramientas y arte, y que se enfrentan con problemas.

Hay una hora y media de música exquisita procedente de muchas culturas, música que expresa nuestra sensación de soledad cósmica, nuestro deseo de acabar con nuestro aislamiento, nuestras ansias de entrar en contacto con otros seres del Cosmos.

Y hemos enviado grabaciones de los sonidos que se habrían oído en nuestro planeta desde los primeros días, antes del origen de la vida, hasta la evolución de la especie humana y de nuestra más reciente tecnología, en pleno crecimiento.

Es, como los sonidos de cualquier ballena yubarta, una especie de canción de amor lanzada a la vastitud de las profundidades.

Muchas partes de nuestro mensaje, quizás la mayoría, serán indescifrables.

Pero lo hemos enviado porque era importante intentarlo.

De acuerdo con este espíritu incluimos en la nave espacial Voyager los pensamientos y sensaciones de una persona, la actividad eléctrica de su cerebro, corazón, ojos y músculos, que se grabaron durante una hora, se transcribieron en sonido, se comprimieron en el tiempo y se incorporaron al disco.

En cierto sentido hemos lanzado al Cosmos una transcripción directa de los pensamientos y sensaciones de un ser humano en el mes de junio del año 1977 en el planeta Tierra.

Explica Carl Sagan, en su famoso libro «COSMOS»,

El mensaje Voyager se desplaza a una lentitud desesperante. Es el objeto más rápido lanzado nunca por la especie humana, pero tardará decenas de miles de años en recorrer la distancia que nos separa de la estrella más próxima.

Cualquier programa de televisión atraviesa en horas la distancia que el Voyager ha cubierto en años.

Una transmisión de televisión que acaba de estar ahora mismo en el aire, en unas cuantas horas dará alcance a la nave espacial Voyager en la región de Saturno, y más allá, y continuará su carrera hacia las estrellas. Si va en la correspondiente dirección alcanzará Alpha Centauri en algo más de cuatro años.

Si dentro de unas décadas o de unos siglos alguien en el espacio exterior oye nuestras emisiones de televisión, espero que piense bien de nosotros, porque somos el producto de quince mil millones de años de evolución cósmica, la metamorfosis local de la materia en consciencia. Nuestra inteligencia nos ha dotado recientemente de poderes terribles.

No está todavía claro que tengamos la sabiduría necesaria para evitar nuestra propia destrucción. Pero muchos, de nosotros están luchando duro por conseguirlo.

Confiamos que muy pronto, en la perspectiva del tiempo cósmico, habremos unificado pacíficamente nuestro planeta con una organización que respete la vida de todo ser vivo que lo habita, y que esté dispuesta a dar el siguiente gran paso, convertirse en parte de una sociedad galáctica de civilizaciones en comunicación.»…

LOS SONIDOS DEL PLANETA TIERRA:

Disco de oro enviado con la voyager¿CÓMO HACER comprender a un habitante de un planeta lejano lo que son y cómo viven los seres humanos en la Tierra?.

Ésta fue la pregunta que se  planteó a un comité de expertos en 1977, cuando las naves espaciales de EUA Voyager 1 y 2 iban a ser lanzadas en un viaje al espacio con un saludo para cualquier forma de vida inteligente con que se toparan.

Para sorpresa de muchos, los expertos coincidieron en que uno de los mejores modos de comunicarse con extraterrestres sería no con palabras o imágenes, sino con música.

Dedicaron los 87 minutos del videodisco de los Voyager a una selección de los “grandes éxitos musicales de la Tierra”.

¿Por qué la música?.

Disco de oro The Sounds of Earth (arriba), protegido por un estuche de aluminio con chapa de oro, es instalado en el Voyager 2. Con éste se envió al espacio exterior, donde los científicos esperan que lo reciba alguna forma de vida inteligente no humana.

En primer lugar,  porque su estructura —desde un blues de ocho compases hasta una compleja fuga de Bach— se basa en números, y la armonía es de fácil análisis matemático.

Las matemáticas son el lenguaje más universal, por lo que era más probable que los extraterrestres comprendieran la estructura matemática de nuestra música más que cualquier otra cosa sobre nosotros.

Además, expresa los sentimientos humanos mejor que otros medios y podría representar la variedad de culturas.

No ha habido sociedades sin su música típica para expresar tristeza y dolor, alegría y tranquilidad.

Al seleccionar la música que representaría a la humanidad en el universo, la clave fue la variedad. 

Se eligieron canciones aborígenes de Australia, el Night Chant de los navajos y una canción de boda peruana; música de gamelán de Java, de zampoñas de las islas Salomón y de Perú, un raga de la India y música ch’in de China; piezas para gaitas de Azerbaiyán, flautas de bambú de Japón y percusiones del Senegal.

También se incluyeron canciones de Georgia, Zaire, México, Nueva Guinea y Bulgaria; el blues Dark Was the Night con Blind Willie Johnson, Melancholy Blues con el trompetista de jazz Louis Armstrong y Johnny B. Goode con el cantante de rock Chuck Berry.

De la tradición culta occidental se seleccionó música para flauta renacentista, tres obras de Bach y dos de Beethoven, un aria de La flauta mágica de Mozart y La consagración de la primavera de Stravinsky.

¿Son éstos los éxitos musicales de la Tierra?.

Al menos son hoy los que más podrían persistir.

El videodisco, de cobre con chapa de oro, fue fabricado para que dure 1.000 millones de años.

INSTRUMENTOS DE GUERRA:

EL SONIDO estridente de las gaitas ha acompañado a los escoceses de las Tierras Altas en las batallas cuando menos durante los últimos 400 años, dando nuevos ánimos a los ardientes guerreros de las montañas y provocando miedo en el corazón de sus enemigos.

Según registros, en la Batalla de Pinkie (1549), “los violentos escoceses se incitaban a la guerra con el sonido de las gaitas”.

Y éstas se escucharon también en 1942, cuando tropas de las Tierras Altas escocesas avanzaron por campos minados del desierto contra el Afrika Korps de Rommel, en la batalla de El Alamein.

Desde Suecia hasta Túnez

Las gaitas simbolizan a Escocia tanto como el haggis y el whisky. Pero los escoceses no pretenden ser los inventores de la gaita.

Es casi seguro que haya surgido en el Imperio Romano durante el siglo I.

Se cree que el emperador Nerón la tocaba, y es más probable que estuviera practicando este instrumento, no el violín, mientras Roma ardía.

Hacia 1300, gaitas de un tipo u otro zumbaban y chillaban desde Inglaterra hasta la India, y de Suecia a Túnez casi en cualquier parte, menos en Escocia.

Fue un siglo después, cuando ya el resto del mundo había empezado a cansarse del instrumento, que los escoceses lo adoptaron.

Llamado a la gloria En 1915, el gaitero Laídlaw (foto izquierda) incitó a las tropas británicas para que continuaran el avance a través de una nube de gas mostaza en el frente occidental. Su valentía lo hizo merecedor de la Cruz de Victoria.

Las gaitas fueron populares en parte porque podían fabricarse con materiales que se conseguían en la sociedad rural.

Sólo se requería la piel de una oveja o el estómago de una vaca para hacer el odre, y unas pocas cañas perforadas para los canutos.

El principio del instrumento es ingenioso, pero sencillo.

El gaitero sopla en el odre, que actúa como depósito para mantener la circulación constante de aire a los canutos.

Estos son de dos tipos, caramillo y roncón.

En una versión sencilla de dos canutos, el gaitero ejecuta la melodía en el caramillo, mientras el roncón produce el bajo continuo característico del sonido de la gaita.

En algunas variantes, el aire para el odre proviene de un fuelle.

Las gaitas aún se emplean en la música folklórica de muchos países.

Por ejemplo, acompañan las danzas tradicionales de los bretones, en el noroeste de Francia.

Muchas personas relacionan con regimientos escoceses el sonido de las gaitas entremezclado con el estruendo de una batalla.

Pero los escoceses no tienen exclusividad al respecto: durante siglos los irlandeses también las han usado para llamar a las armas.

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EL VIOLIN STRADIVARIUS:

Los violines Stradivarius son los más preciados instrumentos musicales del mundo.

Entre los cerca de 600 ejemplares que aun se conservan hay algunos valorados en más de un millón y medio de euros, es decir, más de cien veces de lo que costaría el más perfecto ejemplar artesano moderno y más de diez mil veces que los procedentes de fabricaciones industrializadas.

Un violín hecho en el siglo XVIII por Antonio Stradivarius, de Cremona, Italia, puede costar hasta un millón de dólares.

Los stradivarius se cotizan a tan altos precios porque todavía se los cataloga como los violines más finos que se hayan producido.

Stradivarius fue un genio tranquilo, un artesano asentado en Cremona, donde residió toda su vida en una modesta casa taller del barrio antiguo.

A crear esta aureola de misterio ha contribuido el hecho de no conocer apenas datos biográficos de su vida, a lo que hay que sumar las extrañas circunstancias en las que se perdió su cadáver.

No se sabe con certeza en que año nació ni en que ciudad exactamente, pues no queda registro del hecho.

Se piensa por otras fechas posteriores que pudo nacer en torno a los años 1640-1645. Se conoce mejor su estancia en la ciudad Italiana de Cremona donde desarrolló toda su carrera como constructor de violines.

En total construyó más de mil violines, de los que se conservan cerca de la mitad.

Stradivarius enseñó a sus dos hijos el arte de hacer instrumentos de cuerda y, aunque ellos no lograron alcanzar la misma calidad mágica del padre, su trabajo fue notable.

Ha sido un misterio qué confiere a un stradivarius su calidad única; las conjeturas se han centrado en el barniz empleado en estos instrumentos. Stradivarius escribió su fórmula del barniz en la guarda de la Biblia familiar; mas, por desgracia, uno de sus descendientes la destruyó.

El italiano Antonius Stradivarius (1644-1737) introdujo una geometría y un diseño que se convirtieron en los modelos a seguir por todos los fabricantes de violines.

De los 1.100 instrumentos que construyó, aún sobreviven unos 650.

El extremadamente alto valor de estos instrumentos quedó demostrado en una subasta realizada en el mes de abril en Londres.

El violín Stradivarius ‘Lady Tennant’ vendido en esa oportunidad, batió un récord en el mundo de las subastas de instrumentos musicales, con un precio astronómico de un millón y medio de euros.

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Madera Veneciana:

Pese a lo anterior, Joseph Nagyvary, profesor de bioquímica y biofísica en la Universidad de Agricultura y Mecánica de Texas, cree haber descubierto el secreto de Stradivarius: la madera de abeto que éste usó procedía de Venecia, donde se guardaba junto al mar.

Esto producía diminutos agujeros en la madera, sólo visibles con un microscopio electrónico de 2 000 amplificaciones. La madera curada en seco de los violines modernos no tiene estos orificios.

Según Nagyvary, esto confiere riqueza y resonancia especiales al sonido.

Nagyvary también descubrió, al examinar el barniz, que incluía diminutos cristales de mineral.

Infirió que procedían de piedras preciosas molidas, que añadían los alquimistas al preparar el barniz en la creencia de que las piedras tenían propiedades mágicas.

En un violín, estos cristales filtran los armónicos agudos y producen un sonido más puro y terso.

Nagyvary puso a prueba su teoría al fabricar un violín con madera curada en la humedad y recubierta de un barniz que contenía polvo de piedras preciosas.

Un experto calificó el resultado como “el mejor violín nuevo que jamás he escuchado”.

La famosa violinista Zina Schiff quedó tan impresionada que tocó el instrumento en conciertos públicos.

¿Se percataban Stradivarius u otros famosos violeros de Cremona —como los Amati y los Guarnen— de la singular calidad de los materiales que utilizaban?.

Al respecto, Nagyvary dice: “Sinceramente pienso que los antiguos violeros no sabían, acerca de la fabricación de violines, más de lo que saben los actuales artesanos… Solamente fueron los afortunados beneficiarios de una feliz coincidencia histórica.”

Silos violeros actuales usaran los descubrimientos de Nagyvary, ¿disminuiría el valor de un stradivarius?.

Es casi indudable que no, pues no parece haber nadie capaz de revivir su ingrediente mágico: su genialidad.

Fuente Consultada: Sabia ud. que….? Editorial Reader Digest

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Yeager Rompio la Barrera del Sonido con el Bell X1:Caracteristicas

Yeager rompió la barrera del sonido, el cohete Bell X1

Asi fue se desarrolló la hazaña…

Dos días antes de que intentara romper la barrera del sonido, el capitán Charles “Chuck’ Yeager, (foto izquierda) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, casi perdió el conocimiento en un accidente ecuestre y se rompió dos costillas.

A la mañana siguiente un médico de la localidad le vendó el cuerpo, pero ni siquiera así pudo mover el brazo derecho debido al dolor.

No obstante, sabía que si sus superiores se enteraban de su estado, pospondrían el proyecto secreto programado para el 14 de octubre de 1947.

El avión cohete Bell X-1 se dejaría caer del compartimiento de bombas de un Superfortaleza B-29, y después de planear brevemente comenzaría a ascender cuando Yeager encendiera los cuatro cohetes en rápida sucesión.

Para salir del vientre del B-29 y entrar en la pequeña cabina del X-1 (conocido también como XS- 1), Yeager tenía que deslizarse hacia abajo por una pequeña escalera.

Después había que bajar la puerta de la cabina por medio de una extensión desprendible del compartimiento de bombas.

Una vez que la puerta estuviera colocada en la forma debida, Yeager debía cerrarla desde el lado derecho.

Era ésta una operación que resultaba muy simple, mas no para quien tenía dos costillas fracturadas y el brazo derecho sin poder moverlo.

Entonces, su ingeniero de vuelo, Jack Ridley, tuvo una idea genial: el piloto podía quizá usar una especie de bastón con la mano izquierda, y utilizarlo para elevar la manija de la puerta y asegurarla.

biografia de chuck yeager

La velocidad del sonido es la velocidad de propagación de las ondas sonoras, un tipo de ondas mecánicas longitudinales producido por variaciones de presión del medio.

Estas variaciones de presión (captadas por el oído humano) producen en el cerebro la percepción del sonido. El sonido no se transporta por el vacío porque no hay moléculas a través de las cuales transmitirse.

En general, la velocidad del sonido es mayor en los sólidos que en los líquidos y en los líquidos es mayor que en los gases.

La velocidad del sonido en el aire (a una temperatura de 20 ºC) es de 340 m/s (1.224 km/h)

En el aire, a 0 ºC, el sonido viaja a una velocidad de 331 m/s y si sube en 1 ºC la temperatura,
la velocidad del sonido aumenta en 0,6 m/s.

En el agua es de 1.600 m/s, En la madera es de 3.900 m/s, En el acero es de 5.100 m/s

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“Echamos un vistazo alrededor del hangar y descubrimos una escoba, rememoró en cierta ocasión Yeager. “Jack cortó un palo de escoba de unos 25 cm., que se ajustó a la manija de la puerta. Luego me escurrí dentro del X-1 e intentamos probar el remedio.

Él sostuvo la puerta contra el fuselaje y, usando el palo de escoba para elevar la manija, me di cuenta de que podía yo maniobrar para asegurarla como se requería», añadió.

Hacia las 8:00 a.m. del 14 de octubre, el B-29 despegó de la Base Aérea Muroc (ahora Base Edwards) en el desierto de Mojave, al sur de California.

A pesar del dolor que sentía, Yeager, de 24 años de edad, tenía un tranquilo optimismo.

Ya había hecho vatios vuelos de prueba en el avión cohete y quería ser el primer hombre en volar a una velocidad supersónica, a unos 1.126 km/h y alrededor de 12.200 m sobre el nivel del mar.

La velocidad de un gavión comparada con la del sonido se conoce como número mach, por el, físico austriaco Ernst Mach (1838-1916).

Cuando un avión vuela a la velocidad del sonido se dice que viaja a 1 mach.

A menos que un avión esté diseñado para el vuelo supersónico, las fuertes ráfagas de viento lo golpean al acercarse a 1 mach y lo vuelven inestable; el X-1, con su nariz y sus líneas aerodinámicas, en teoría no sería afectado por ese fenómeno.

Sin embargo, la inercia del avión lanzaba al piloto por la cabina con tanta fuerza, que éste corría el riesgo de golpearse y quedar inconsciente.

Para protegerse, Yeager llevaba una gorra de cuero encima de su casco de aviador.

Cuando el B-29 se acercaba a 2100 m de altura, Yeager se dirigió al compartimiento de bombas, donde había unas barandillas que descendían junto al X- 1; empujó la escalera de aluminio y se deslizó con los pies por delante en la cabina del X-1.

Allí tuvo que soportar un. frío intenso.

Más tarde relataría:

“Tiritando, uno se frota las manos con todo y guantes y se pone la mascarilla de oxígeno.

El frío de los centenares de litros de oxígeno líquido que lleve la nave hace que uno se paralice.

No hay calefactor ni descongelador; no se puede hacer nada más que apretar las mandíbulas y dejar correr los minutos… es como tratar de trabajar y concentrarse dentro de un congelador.”

Durante los vuelos de prueba la transpiración de Yeager avía formado una capa de escarcha en el parabrisa.

Para evitarla el jefe de mecánicos había puesto un revestimiento de champú sobre el vidrio.

«Por alguna razón desconocida», dijo Yeager, «funciono como anticongelante y continuamos usándolo incluso después de que el gobierno compro un producto químico especial que costaba 18 dólares la botella.”

Barrera rota De sólo 9.5 m de largo y con una envergadura de 8.5 m, el Bell X-1 piloteadopor el capitán “Chuck Yeager rompió la barrera del sonido a 1126 km/h.

Los dos aviones, todavía uno dentro y del otro, volaban a unos 4.570 m y seguían ascendiendo.

A los 6.100 m, el piloto del B-29, el mayor Bob Cárdenas, comenzó la cuenta regresiva; al terminar apretó el botón de apertura y el X-1 quedo libre con una sacudida, cayendo con la nariz hacia arriba.

Cayó aproximadamente 150 metros, mientras Yeager luchaba desesperadamente con los controles.

Por fin logró poner la nariz del aparato hacia abajo y entonces encendió los cuatro cohetes; sabia que el combustible podía estallar al conectar el encendido, pero todo funcionó conforme a lo planeado y el avión comenzó a traquetear y a tragarse una tonelada de combustible por minuto”, según relató.

El X-1 ascendía a una velocidad de 0.88 mach y comenzó a balancearse. Yeager accionó de inmediato el interruptor del estabilizador y el avión se niveló a los 11.000 m de altura.

Apagó dos de los cohetes y a los 12.200 m subía a 0.92 mach; de nuevo niveló el aparato, esta vez a 12.800 m.

Encendió el cohete número tres e instantáneamente llegó a 0.96 mach… y la velocidad seguía en aumento.

“¡Volamos a velocidad supersónica!”, exclamó. “Y todo estaba tan suave como la piel de un bebé; mi abuela podría sentarse aquí a beber limonada.

Yo elevé entonces la nariz del avión para reducir la velocidad.

Estaba atónito.

Después de toda la ansiedad, romper la barrera del sonido resultó como correr en una pista perfectamente pavimentada.”

 Para conservar intacta su carga de 2 00 metros de oxígeno liquido y alcohol, el X-1 iba sujeto en el compartimiento de bombas de un Superfortaleza B-29. Para iniciar su vuelo, el X-l se dejó caer del avión nodriza como si fuera una bomba.

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Para eliminar el riesgo de una explosión en el momento de aterrizar el X-1, Yeager dejó escapar el resto del combustible y siete minutos después el avión descendía sin peligro. Yeager había allanado el camino para la exploración espacial.

“Me convertí en héroe ese día”, dijo con orgullo. “Como siempre, los carros de bomberos se abalanzaron hacia el lugar donde la nave se detuvo.

Y como de costumbre. el jefe de bomberos me llevó de regreso al hangar.

Ese cálido sol del desierto era en verdad maravilloso, pero aún me dolían las costillas.”

Explicación Física Sobre Romper La Barrera del Sonido

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora

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Descubrimiento de Brasil Por Cabral:Exploraciones y Colonizacion

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OTROS DESCUBRIMIENTOS Y EXPLORACIONES
La carrera hacia el sur

En el mismo año en que se iniciaba el siglo XVI, Álvarez Cabral (imagen) , navegante enviado a la India por el rey portugués Manuel el Afortunado, se desvió de la ruta africana—según se cree, intencionadamente— y llegó a Brasil, donde fundó una colonia que, con el tiempo, sería la base de la expansión portuguesa en aquel inmenso territorio.

Antes de la llegada de los portugueses el actual Brasil estaba habitado por cerca de tres millones de indígenas que conformaban diversos grupos tribales. No constituían un conjunto cohesionado o definido, mucho menos centralizado, como sucedía en otras regiones de América

El explorador portugués nacido en Belmente, Pedro Álvarez de Cabral, fue el primer europeo en pisar tierras brasileñas en 1500.

Al mando de 13 navíos y 1.500 hombres, descubrió unas playas sobre el océano Atlántico, a las que llamó Tierras de Vera Cruz tras tomar posesión de ellas en nombre de Manuel I.

Luego, siguió su trayecto hacia Calicut. Brasil tuvo al comienzo un interés maderero y de enlace comercial, hasta que el descubrimiento de Álvarez fue finalmente retomado en 1515.

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• ►La colonización de Brasil

Brasil fue tomado en posesión para el rey de Portugal a partir de la expedición de Pedro Álvarez de Cabral, en 1500.

Durante los dos años siguientes, otros navegantes, como Goncalo Coelho, Fernando de Noronha y Américo Vespucio, exploraron las extensas costas brasileñas, determinando claramente que éstas se encontraban dentro de la jurisdicción del rey de Portugal, de acuerdo con el tratado de Tordesillas.

La verdadera colonización de Brasil tuvo que esperar hasta la década de 1530, en que se establecieron varias factorías a lo largo de la costa.

La primera fue la de Sao Vicente, fundada por una expedición al mando de Martín Alfonso de Sousa.

Aunque esta tierra fue originalmente llamada Veracruz, pronto adoptó el nombre actual, debido a que el llamado palo de Brasil producía un apreciado tinte vegetal, que constituyó durante la primera mitad del siglo XVI el más importante producto exportado de estas tierras.

Hacia 1532, los colonos portugueses, principalmente «bandeirantes» (aventureros paulistas) y jesuitas, avanzaron a lo largo del valle del río San Francisco.

En 1534, la región fue dividida en doce capitanías hereditarias, entregadas a nobles portugueses.

Sin embargo, este sistema fracasó, pues cuatro capitanías no fueron colonizadas y otras cuatro fueron destruidas por ataques indígenas, resultando solamente rentables Pernambuco y Sao Vicente.

Ante esta situación, el rey Juan III envió a Tomás de Souza como primer gobernador general del Brasil, con instrucciones de centralizar la autoridad y salvar las capitanías restantes.

Souza se estableció en la recién fundada ciudad de Salvador de Bahía, convertida desde entonces en capital de Brasil, hasta 1763.

El dominio portugués de Brasil se vio temporalmente amenazado en 1555 por la llegada de colonos franceses a la región de Río de Janeiro, quienes fueron repelidos por las tropas portuguesas.

Para evitar una nueva penetración, se fundó la ciudad de Sao Sebastiáo do Río de Janeiro.

Posteriormente, en 1580, cuando Felipe II tomó posesión de la corona portuguesa, Brasil quedó bajo su dominio, por lo que contó con ayuda española para repeler las constantes incursiones de franceses y holandeses.

Estos ataques culminaron con una gran invasión holandesa a inicios del siglo XVII.

La precaria economía de la colonia portuguesa encontró un necesario impulso en la caña de azúcar, producto que se adaptaba bien al clima local y era muy requerido en el mercado internacional.

La creciente demanda de mano de obra hizo que los bandeirantes organizaran numerosas expediciones hacia el interior del país, a fin de capturar indígenas y venderlos como esclavos en las ferias.

En su avance hacia el oeste, los bandeirantes se toparon con las misiones que los jesuitas habían establecido en toda la región del Chaco y la Mesopotamia.

La Compañía de Jesús no dudó en armar a los indios para su autodefensa, instruyéndolos en el uso de armas de fuego y táctica militar.

Posteriormente, la mano de obra indígena fue progresivamente reemplazada por esclavos africanos, tal y como sucediera en el Caribe.

Los primeros esclavos negros llegaron a la región en la década de 1530, y modificaron la demografía de aquellas tierras.

• ►POBLACIÓN POSTERIOR DE BRASIL:

La población del vasto territorio brasileño estaba concentrada en algunos núcleos cercanos a la costa –la excepción era Minas Cerais, a causa de su riqueza minera-.

A pesar de que la mayor parte de la población vivía en las áreas rurales, Brasil contaba con algunas ciudades de un tamaño importante para la época, como Salvador, 39.000 habitantes en 1780, y Río de Janeiro, 38.000 habitantes en ese mismo año.

La producción de las plantaciones brasileñas -y la extracción de oro y diamantes- se realizaba con mano de obra esclava.

En la segunda mitad del siglo XVIII habían llegado a Brasil cerca de 900.000 esclavos, traídos desde Angola y Guinea en los barcos de esclavos o tumbeiros -literalmente, «coches de muertos»-.

A fines del período colonial, los esclavos negros constituían más de un 35% de la población de Brasil.

El porcentaje restante se distribuía en partes semejantes entre la minoría blanca y los mulatos y negros libres.

• ►EN BUSCA DE UN PASO:

En 1514, el rey Fernando de Aragón firmaba unas Capitulaciones con Juan Díaz de Solís, natural de Lebrija y piloto mayor de la Casa de Contratación de las Indias, a fin de buscar un paso que condujera al mar del Sur, que acabara de descubrir a la sazón Núñez de Balboa.

La expedición, compuesta de tres carabelas, salió de Sanlúcar de Barrameda a primeros de octubre de 1515 y, después de avistar la costa brasileña por el cabo de San Roque, siguió rumbo al sur y llegó a unas aguas que, por ser espaciosas y no saladas, llamaron mar Dulce o río de Solís (actual río de la Plata).

Se internaron hacia adentro, encontrando a los guaraníes quienes les tendieron una emboscada.

Unos veinte años más tarde (1534), el emperador Carlos V concedió al adelantado Pedro de Mendoza la conquista y población del río de la Plata.

En 1536, dicho adelantado fundaba la villa o poblado de Santa María del Buen Aire—llamada también Nuestra Señora de Buenos Aires— y enviaba a uno de sus hombres, Juan de Ayolas, al río Paraná en busca de provisiones y de comunicación por tierra con las regiones del Perú.

Mendoza y sus hombres, contrariados por las dificultades que ofrecía la colonización en el río de la Plata, en territorios a la sazón tan inhóspitos, decidieron abandonarlos y regresar a España.

La fundación definitiva de Buenos Aires se llevaría a cabo bastantes años más tarde, en junio de 1580, por Juan de Garay.

• ►Llegada a Norteamérica

En 1513 zarpaba de la isla de Puerto Rico una expedición naval mandada por su gobernador, Ponce de León, que tocó en algunas islas del archipiélago de las Bahamas y llegó a una tierra cubierta de exuberante vegetación; por ello, y por ser festividad de Pascua, fue designada con el nombre de Florida.

Ponce de León no iba en busca de oro y riquezas, sino de una fabulosa y legendaria “fuente de la eterna juventud», cuyas aguas, decían, tenían la virtud de impedir o retrasar indefinidamente la ancianidad, y que, naturalmente, no halló por parte alguna.

La actitud hostil de los indígenas floridianos se hizo aún más ostensible en una segunda expedición realizada en 1521, en la que Ponce quedó gravemente herido; regresaron entonces los expedicionarios a Cuba y allí murió su jefe.

Pánfilo de Narváez, el mismo que intentó apresar a Hernán Cortés en México y que fue derrotado por él, decidió emprender una expedición al litoral del golfo de Méjico.

Partió de Sanlúcar en 1526, con cinco naves y trescientos hombres; muchos de éstos se quedaron en la isla de Santo Domingo, pero Narváez pudo reorganizar su equipo y llegar a la bahía de Tampa, situada al oeste de la península de Florida y ya en el golfo mejicano.

Rechazado por los indios timucuanos, tuvo que reembarcar y seguir costeando, pero los temporales hicieron naufragar sus embarcaciones y Pánfilo de Narváez pereció miserablemente.

Uno de sus compañeros, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (imagen) , logró arribar, después de penosa travesía, a una isla de la costa de Texas, donde el hambre hizo sucumbir a la mayoría de sus compañeros, que llegaron a devorarse unos a otros.

Cabeza de Vaca pasó después a tierra continental y permaneció durante muchos años.

Al fin después de años de travesía, por los valles de Sonora y Culiacán, pudo llegar a la capital mexicana, de donde regresó a España.

Los relatos de Cabeza de Vaca estimularon nuevas expediciones a la América del Norte.

Fray Marcos de Nija llegó a Arizona y Vázquez Coronado a Kansas. Por su parte, Hernando de Soto recorrió Florida, Georgia, Alabama y Carolina septentrional y meridional.

Cabeza de Vaca, uno de los hombres que más territorios recorriera —a pie casi siempre— de todas las épocas de la Historia, descubridor de la cuenca del río Iguazú —en la confluencia de las actuales fronteras del Paraguay, Brasil y Argentina— y el primero que atravesó de parte a parte la América septentrional, desde el Atlántico al Pacífico, fue al fin conducido a España, en donde sufrió pena de destierro.

Irala fue nombrado definitivamente gobernador de los territorios del río de la Plata en 1555, por Carlos V.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg

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Historia de la Exploraciones Expediciones de Amundsen,Peary,Beebe

GRANDES EXPLORADORES DE LA HISTORIA

exploradores de la historia admunse, hillary, beebe, peary

GRANDES EXPLORACIONES DEL SIGLO XX
Hillary Escala el Monte Everest
Peary Conquista el Polo Norte
Beebe Se Sumerge En El Océano Atlántico
Roald Admunsen Llega al Polo Sur

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ABRIÉNDOSE PASOS ENTRE LOS OCÉANOS
En cierto sentido, no es incorrecto decir que la proyección de Mercator se hizo demasiado popular. Muchos de nosotros, aun hoy, tenemos nuestro primer contacto con la geografía al observar un mapa de Mercator. Cuelga de una pared en el aula, y algunos de los conocimientos que reporta nos acompañan a lo largo de nuestra vida.

Cerca de los polos, el sistema de Mercator exagera notablemente las distancias. Así, por ejemplo, muchos de nosotros no podemos superar la impresión de que la costa norte de Asia es casi el doble de larga de E. a O., que la costa sur, cuando en realidad la costa norte es más corta.

De la misma manera, tenernos una idea exagerada sobre las distancias que separan las tierras noroccidentales de Europa de las costas nororientales de América.

En realidad, Islandia está sólo a unos 1.300 km. de Noruega; Groenlandia, a menos de 1.100 km. de Islandia; y la parte más aproximada de América, sólo a unos 1.200 km. de Groenlandia.

Fue justamente a través de este camino —Noruega a Islandia, Islandia a Groenlandia, y de ésta a América—, que los primeros marinos europeos entraron en contacto con el Nuevo Mundo, casi 500 años antes del histórico viaje de Colón.

Los vikingos de Noruega comenzaron a colonizar primero a Islandia, hacia la segunda mitad del siglo IX. Hay historias, en las que podemos creer fácilmente, que relatan viajes realizados por los vikingos: yendo hacia el norte, divisaron las costas de Groenlandia. Sabemos que, en el año 982, Eric el Rojo partió de Islandia y estableció una pequeña colonia europea en Groenlandia. Poco tiempo después, su hijo Leif hizo otro gran viaje hacia el oeste, y alcanzó el continente americano.

Durante los 300 años posteriores, muchas otras expediciones de vikingos siguieron la misma ruta; pero lo cierto es que ninguno de los que en
ellas tomaron parte se dio cuenta de que habían hallado una nueva masa continental que se extendía desde el Ártico hasta las más altas latitudes del hemisferio sur.

Por largos años, el resto de Europa occidental ignoró las grandes proezas de los vikingos. En realidad, se los consideró por muchos siglos como invasores y piratas semibárbaros. Sólo en los últimos tiempos, los historiadores han comenzado a considerarlos como navegantes diestros y temerarios.

Pero esto no quita a Cristóbal Colón y a los valientes marinos que lo siguieron, el mérito de haber atravesado el Atlántico, el more tene-brarum de los romanos, por el norte, por el centro y por el sur. Amplias extensiones sin ningún palmo de tierra para avizorar, salvo unas pocas islas esparcidas entre grandes distancias; y tampoco puede olvidarse la hazaña de hombres como Magallanes, primero en cruzar el ancho océano Pacífico, ni la de Vasco de Gama, el primero que cruzó el océano Indico desde el sur de África hasta la India.

En la parte inferior de la lámina, a la izquierda, aparece una de las carabelas de Colón, la Santa María, barco pequeño y lento, en el cual mucha gente de hoy apenas se atrevería a cruzar el angosto canal de Panamá.

Las zonas marcadas con color celeste en el mapa adjunto, muestran las grandes extensiones oceánicas que los marinos europeos habían llegado a conocer a mediados del siglo XVI.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA:
De todas las vastas extensiones que se fueron descubriendo desde la época de Colón, ninguna motivó tanto interés como América.

Cuando Colón concibió por primera vez la idea de navegar siempre hacia el oeste, dando la vuelta al mundo para llegar a las Islas de las Especias, en Oriente, tuvo que superar muchos prejuicios y severas objeciones.

Hemos visto que, durante aquella época, mucha gente sostenía ideas más primitivas sobre la forma de la Tierra que las sustentadas por fenicios y griegos antiguos.

Creían que nuestro planeta era chato y que Colón corría un grave riesgo de volcar sus barcos si se aventuraba muy lejos, pues llegaría al borde mismo de la Tierra.

Otros, aunque convencidos ya de la redondez de la misma, dudaban de la posibilidad del viaje que Colón proponía. ¿Qué seguridad había para que una flota en el mar abierto pudiera encontrar suficiente agua fresca para sus necesidades? Aun si llegaban a las Islas de las Especias, ¿estarían los tripulantes en condiciones apropiadas para hacer el tremendo viaje de vuelta con la preciosa carga?

Hoy es fácil sonreír ante estas dudas; pero entonces eran muy reales. Lo notable no es que Colón haya encontrado tantos inconvenientes, sino que pudiera convencer a Fernando e Isabel, reyes de España, para que respaldaran la empresa. El mismo Colón no poseía mayor información acerca del océano que se proponía cruzar. Estaba seguro de que la Tierra era redonda; pero tomaba por exacta la estimación de Ptolomeo sobre la medida de su circunferencia, demasiado pequeña.

Fue probablemente por esta razón que, cuando Colón divisó tierra después de la travesía del Atlántico, estaba seguro de que había ido lo suficientemente lejos como para haber alcanzado las costas de Asia. La extraordinaria aventura fue coronada el 12 de octubre de 1492 con el descubrimiento de la isla Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas. Colón la bautizó con el nombre de San Salvador. También descubrió en este primer viaje las islas de Cuba (Juana), Haití (La Española) y otras.

En un segundo viaje, con una flota de 17 navios, descubrió —de 1493 a 1496—, las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. En una tercera travesía, con seis navios, llegó a la desembocadura del río Orinoco; posteriormente realizó un cuarto y último viaje.

Hasta su muerte, y a pesar de haber hecho tantos viajes a través del Atlántico, no pudo convencerse de que había descubierto un nuevo continente. La certidumbre de que se trataba de un descubrimiento pertenece verosímilmente a Américo Vespucio, quien viajó en 1501 a lo largo de las costas septentrionales de América del Sur. Vespucio rechazó la idea de que esas costas formaran parte del continente asiático y exclamó: «Colón estaba equivocado, éste es un Nuevo Mundo».

Así adquirió gran celebridad por sus viajes, que relató en cartas y escritos, eclipsando con su fama al verdadero descubridor del continente. El alemán Waldseemüller publicó algunos de esos escritos en una Cosmografía y acotó que las nuevas tierras descubiertas por Américo (sic), bien podían llamarse «tierras de Américo o América», incurriendo en un error injusto.

Algunos artistas de la época de Vespucio trataron de representar todo el encanto y el misterio de los viajes a «través del Atlántico, tal como se muestra en la lámina superior. A la izquierda de la misma se aprecia un testimonio en piedra dejado por los vikingos, que conocieron las costas de América mucho antes de que Colón realizara su viaje. La lámina de abajo muestra la impresión de un artista moderno sobre la realidad de aquellos viajes oceánicos.

En 1520, Magallanes, el gran marino portugués, navegó hacia el extremo sur de América y encontró un paso que comunicaba con el océano Pacífico, entre el continente y la isla de Tierra del Fuego: era el estrecho que hoy lleva su nombre. Con este nuevo acontecimiento pudo ser posible la ubicación de América en el mapa.

Al mundo de Ptolomeo, que constaba solamente de Europa, Asia y África, se le agregaba ahora un nuevo continente.

DESCUBRIMIENTO DEL OCÉANO PACÍFICO

BALBOA. Al audaz extremeño Vasco Núñez de Balboa (1475-1517) se debe el descubrimiento del Océano BALBOAPacífico, que él bautizó con el nombre de Mar del Sur. Había nacido en Jerez de los Caballeros, de familia hidalga, pero muy pobre. En su juventud sirvió como criado en la casa de D. Pedro Portocarrero, señor de Moguer.

Al emprender Rodrigo de Bastidas su expedición comercial a Tierra Firme, se alistó entre los que siguieron al ilustre comerciante e intervino en numerosas exploraciones. Por su valor, robustez, gentileza y arrogante porte, era admirado por españoles e indígenas.

Al frente de una expedición compuesta de 190 hombres, partió de Santa María de la Antigua para hallar «la otra mar», de la que un indio amigo le había hablado. Remontó el río San Juan (Nicaragua), sufriendo las molestias de los vampiros («murciélagos grandes como tórtolas que allí había y que mordían cruelmente en cuanto se dormían».)

Regresaron de nuevo al punto de partida, y el día 1 de septiembre de 1513 salían de Darién para realizar la travesía del istmo. En lucha incesante con los naturales del país, tuvieron que salvar de continuo montes y ciénagas, escalando las alturas de la cordillera de los Andes. Por fin, los españoles de Balboa «llegaron a las cumbres de las más altas sierras de donde la mar se parecía».

Iniciaron el descenso y llegaron a las playas del Océano Pacífico el día 25 de septiembre de 1513. Balboa, vestido con su armadura, y con todo el ceremonial del caso, penetró en sus aguas, tomando posesión de todo el litoral «de Norte a Sur» en nombre de Castilla. Después se envió a la metrópoli una relación del descubrimiento, pues «el almirante don Cristóbal Colón, no había encontrado el Asia, sino que había descubierto un Nuevo Mundo».

PRIMERA VUELTA AL MUNDO. Conocido este hecho, se imponía el descubrimiento de un paso marítimo MAGALLANESpara llegar a Asia. Las exploraciones para descubrir «el paso del Norte» se iniciaron en tiempos de Colón; los hermanos Gaspar y Miguel Corterreal llegaron hasta la península del Labrador (tierra laborada). El paso del Sur tenía más partidarios debido al hecho de que las costas del Brasil retroceden hacia el Suroeste. Fueron recorridas por Pinzón y Solís.

Más tarde, Fernando de Magallanes (1480-1521), que conocía las Indias Orientales, ofreció al emperador Carlos I de España llegar a las Molucas siguiendo la ruta de Solís. El día 5 de agosto de 1519 salieron de Sevilla 5 buques y 239 hombres.

Llegados al puerto de San Julián (Patagonia) continuaron viaje hacia el Sur y prosiguieron la exploración de la costa, entrando y saliendo por los laberintos y canales.

Por fin penetraron en uno cuyas dos orillas estaban formadas por espantosos precipicios. Sortearon los escollos y capearon las fuertes marejadas producidas por el choque de los dos océanos, hasta que consiguieron salir a la otra parte del canal, frente al que se abría un espléndido océano al que encontraron en completa calma, por lo que fue bautizado con el nombre de Océano Pacífico.

La travesía del paso del Sur, que ha recibido el nombre de estrecho de Magallanes, había durado treinta y ocho días. Continuando su navegación hacia el Noroeste, llegaron a las Marianas e Islas Filipinas y allí, en una refriega con los indígenas, Magallanes cayó mortalmente herido.EL CANO

Juan Sebastián Elcano (1486-1526), marino natural de Guipúzcoa, con el Victoria, único buque que quedaba hábil para la navegación, prosiguió el viaje cruzando mares desconocidos y atravesó en magnífico derrotero todo el Océano índico, con la certeza de que navegaba en dirección a la patria. Bordeó África del Sur por el cabo de Buena Esperanza y llegó, por fin, a España. Desembarcó en Sevilla el día 8 de septiembre de 1522, a los tres años de abandonar las costas españolas.

Los dieciocho hombres que regresaron, tras recorrer 14.000 leguas de mar, habían comprobado prácticamente la teoría colombina de la esfericidad de nuestro Globo.

William Clark (1770-1838) y Meriwether Lewis (1774-1809). Más conocidos como Lewis y Clark, estos camaradas cruzaron Norteamérica buscando lo que muchos marinos no habían logrado encontrar: una ruta marítima septentrional entre los dos océanos. Lewis y Clark, respaldados por el gobierno de Estados Unidos, deseaban hallar un camino definido por los ríos, con una porción terrestre practicable en la divisoria continental.

Nadie se imaginaba cuan elevadas, empinadas y extensas eran las montañas Rocosas. La idea que tenían los norteamericanos de entonces sobre las montañas estaba basada en los Apalaches. Se suponía que la expedición de Lewis y Clark debía llegar a las cabeceras del río Missouri, y transportar las canoas y los suministros por tierra hasta las cabeceras de otro río que fluyera hacia el oeste, que los llevaría hasta el Pacífico. En caso de ser practicable, esta ruta hubiera significado una bendición para los comerciantes estadounidenses, que deseaban establecer un puesto de comercio sobre la costa occidental, a pesar de que Estados Unidos no reclamaba en ese tiempo ningún territorio sobre el Pacífico.

El presidente Thomas Jefferson escogió en 1804 a Lewis, su secretario privado, para dirigir la expedición. Lewis contrató a Clark, y juntos dirigieron el grupo que remontó el río Missouri en canoa, a caballo y a pie, hasta penetrar en las montañas Rocosas, donde el cruce montañoso hacia el río Columbia les pareció demasiado largo y difícil para propósitos comerciales.

Viajaron por el Columbia aguas abajo hasta el Pacífico, pasaron el invierno en Oregón y luego regresaron. Sus observaciones sobre las tierras, la gente, las plantas y la vida salvaje eran de incalculable valor, aunque Lewis nunca publicó sus diarios de viaje.

Lewis fue elegido en 1807 gobernador del territorio de Louisiana. Singularmente perturbado, se suicidó mientras viajaba por Tennesse. Clark ocupó numerosos cargos gubernamentales y negoció varios tratados con las tribus indígenas.Uno de los últimos grandes aventureros, el explorador noruego

Roald Amundsen consiguió vencer a los hielos de la Antártida, conquistando por primera vez el polo sur. Sin embargo, su espíritu valeroso y la fidelidad hacia su amigo y compañero Umberto Nobile lo hicieron encontrar la muerte en las aguas heladas del Ártico.

Roald Amundsen, nacido en Borge el 16 de julio de 1872, hijo de un armador, abandonó los estudios de medicina a los 21 años para embarcarse por primera vez. En 1897 formó parte de la expedición belga al círculo polar antartico, y entre 1903 y 1906, con una embarcación de su propiedad, la «Gjóa», y una tripulación de seis hombres, atravesó los mares helados del norte del continente americano desde la bahía de Baffin hasta el estrecho de Bering. Durante los dos años que duró esta aventura, Amundsen realizó estudios acerca del desplazamiento del polo magnético.

En 1909 se propuso conquistar el polo norte, pero, al adelantársele Robert Peary, dirigió su expedición a la Antártida. Partiendo de un campamento base situado en el borde de la tierra de Eduardo VII, alcanzó el polo sur, junto con cuatro compañeros, el 14 de diciembre de 1911, sólo 34 días antes de que lo consiguiera la expedición de Robert Falcon Scott.

Posteriormente, Amundsen prosiguió sus exploraciones aventureras y, tras varios intentos fallidos, el 11 de mayo de 1926 sobrevoló el polo norte desde Spitsbergen —posterior Svalbard—, al norte de Noruega, hasta Alas-ka, a bordo de un dirigible, el «Norge», junto con el explorador estadounidense Lincoln Ellsworth y el ingeniero aeronáutico italiano Umberto Nobile. Dos años después, hacia el 18 de junio de 1928, al acudir en auxilio de Nobile, el avión en que viajaba, el «Latham», desapareció en el océano Glacial Ártico. (fuente consultada: Enciclopedia HISPÁNICA Entrada Amundsen Roald)

Primeras Expediciones a Australia:Colonizacion y Primeros Pobladores

Primeras Expediciones a Australia

Expedición al interior de Australia: En 1842, Ludwig Leichhardt, un científico y explorador alemán, llegó a Australia con objeto de realizar estudios acerca de la biología y la geología del continente.

Seis años después escribió su última carta a 400 kilómetros de Brisbane, en la costa occidental.

• ►Ludwig Leichhardt

Nacido en 1813, en Alemania, Leichhardt había comenzado a estudiar para maestro de educación media, pero influenciado y apoyado por sus amigos ingleses —los hermanos John y William Nicholson—, decidió concentrar sus esfuerzos académicos en instruirse sobre ciencia y medicina en la Universidad de Berlín.

Ludwig Leichhardt

A los 24 años, sin haber completado aún su formación superior, Leichhardt partió de Alemania con destino a Inglaterra y procuró evitar el servicio militar obligatorio.

Allí se reunió con uno de los hermanos Nicholson, con quien comenzó a planear un viaje expedicionario para conocer el interior de Australia.

A fines de 1841 abandonó Europa para iniciar su primer viaje a la casi desconocida isla del sur.

Durante sus primeros años en Sydney, el explorador alemán trabajó como maestro de botánica y geología y destinó parte de su tiempo libre en la recolección de ejemplares de la naturaleza como insectos, plantas y rocas, y se ejercitó en el ingreso al campe natural.

Cuando supo que una expedición al extremo norte de Australia había sido cancelada por falta de fondos, empezó a averiguar las urgencias locales que podían justificar su incursión en el terreno desconocido.

La primera expedición

Tiempo después, los granjeros del Sur le otorgaron un buen motivo para revalorizar su proyecto necesitaban expandir la superficie de cultivo para aumentar la producción agrícola.

Este requerimiento de tierras fue la justificación más convincente para el gobierno de Sydney, que apoyó su proyecto ofreciéndole cinco voluntarios y suficientes fondos para cumplir su tarea.

Desde Brisbane partió el 1°. de octubre de 1844 encabezando un equipo compuesto finalmente por diez hombres, para recorrer 3200 kilómetros de la costa septentrional y arribar a Puerto Essington.

Los inconvenientes de la expedición afloraron al poco tiempo.

La habilidad de Leichhardt para orientarse en el monte era deficiente, y esto se agudizaba por los problemas de visión que tenía.

El alimento que transportaban sobre diecisiete caballos y un buey (550 kilos de harina, 90 kilos de azúcar, 40 kilos de y 10 kilos de gelatina) resultó escaso y tuvieron que alimentarse de la fauna local, incluyendo lagartijas y zorros voladores.

Para resolver el problema de la escasa agua que acarreaban, Léichhardt estableció un régimen que, aunque efectivo, resultaba un retardo destacable: luego de acampar junto a una fuente de agua, un pequeño grupo partía en busca del siguiente pozo natural y regresaba para guiar al resto hasta el nuevo sitio.

Dos miembros de la partida decidieron regresar al poco tiempo de iniciar el viaje y un tercero; el naturalista John Gilbert, fue asesinado por los aborígenes locales durante un ataque nocturno al campamento.

Después de haber recorrido 5 mil kilómetros por sinuosos senderos, los ocho hombres lograron llegar al destino después de quince meses de travesía.

Numerosos ríos fueron bautizados durante esta expedición —como Dawson, Mackenzie, Issacs, Sutor, Lind, Mitchel y Burdekin— y dos cordones cordilleranos- el Leichhardt y el Pico.

Una vez en Essington, el grupo de expedicionarios regresó a Sydney en barco.

El reconocimiento que obtuvieron al llegar fue digno de un explorador que había cumplido, pese a todos los inconvenientes de la riesgosa tarea, con el objetivo que lo había convocado- la cartografía de buena parte de la región noroeste australiana que confirmaba la presunción acerca de ampliar la frontera agrícola.

Por este motivo, la financiación del segundo viaje expedicionario no tardó en llegar a las manos de Leichhardt.

El fallido segundo intento

En 1846, el explorador alemán encabezó la partida compuesta por seis hombres blancos, dos aborígenes y doscientos setenta cabras, ciento ocho ovejas, cuarenta bueyes y decenas de muías y perros.

En esta oportunidad, el objetivo era atravesar Australia de Este a Oeste para arribar al único asentamiento de la región sudeste-Perth.

A las pocas semanas de andar, la temporada de lluvias se desató y mantuvo mojados a los exploradores día y noche, asimismo, sus débiles tiendas quedaron destruidas en poco tiempo.

La fiebre y el paludismo afectaron a toda la partida, incapaz de preparar infusiones o comida para sobrevivir.

El calor sofocante (42° C) y la presencia de mosquitos completaban el cuadro hostil.

Seis meses más tarde, el grupo regresó a Sydney con reducidos avances en el conocimiento de la región interior de Australia.

Partida sin regreso Insistente e inclaudicable, Leichhardt se recuperó y volvió a proyectar una nueva expedición para recorrer las zonas desconocidas de Australia.

En 1848, encabezando una partida compuesta por seis hombres —entre ellos, dos aborígenes—, el explorador alemán salió de Brisbane con la esperanza de llegar a Perth.

Pensando en los beneficios de la campiña, Leichhardt redujo las provisiones y el equipamiento para la travesía a cincuenta bueyes, veinte mulas y siete caballos.

Tras abandonar la estación ovejera a 400 kilómetros de Bisbarne donde escribió su última carta, la expedición retomó su viaje el 4 de abril.

Dos años más tarde llegó la primera noticia acerca de la expedición del alemán un aborigen nativo de la región de donde el grupo había partido informó acerca de una masacre de un grupo reducido de blancos y dos indígenas que había ocurrido al oeste del río Maranoa. corriente de agua que estaba en la ruta de Leichhardt.

Varios equipos de rescate salieron en busca de rastros de la expedición,» algunos regresaron con restos óseos presuntamente atribuidos a los exploradores.

Las hipótesis que se manejaron durante aquella época fueron variadas.

De acuerdo con una de las explicaciones posibles, los integrantes de la partida del alemán habían sido responsables de su asesinato y luego se convirtieron ellos mismos en víctimas de los nativos.

Según otra opinión, el grupo fue sorprendido por una gran inundación que había ocurrido en el canal de Queensland, que se cobró sus vidas.

Algunos sostuvieron que los expedicionarios habían simplemente muerto de sed o resultaron víctimas de incendios registrados en la zona de montes.

Tiempo después se difundió que uno de los supervivientes de la presunta matanza, Adolf Classen, no había fallecido, sino que se entregó a una comunidad aborigen nativa donde permaneció viviendo durante muchos años.

Evidencias que confirman la hipótesis de la tragedia

Otras tantas expediciones fueron enviadas con objeto de averiguar el destino de Leichhardt y su grupo.

Un hacha de guerra una moneda británica y algunos esqueletos fueron transportado; hasta los poblados, pero ninguno pudo ser relacionado en forma concluyente con la desaparición de ese equipo de exploración.

Sin embargo, estas incursiones ampliaron de forma trascendente el conocimiento acerca de los sitios que no habían sido explorados hasta ese momento.

Recién en 1980, Gordon Connell —investigador australiano- estableció con argumentos ampliamente aceptados que la imposibilidad de continuar el recorrido hizo que Leichhardt se dirigiese hacia el Sur con el objetivo probable de regresar a Queensland.

Cuando se detuvieron en un pozo de agua próximo al curso inferior del río Diamantina fueron emboscados y ataca dos por un grupo de nativos de la región.

En ese sitio fueron encontrados varios restos óseos humanos compatibles con la caracterización física de los integrantes de la partida de Leichhardt.

Según esta argumentación, la expedición habría recorrido 5 mil kilómetros del territorio interior de Australia, una hazaña significativa para su época.

• ►AMPLIACIÓN DEL TEMA

• LOS PRIMEROS hombres llegaron a Australia hace unos 40.000 años.

Al cabo de diez mil años habían poblado todo el territorio, cruzando tierras muy hostiles.

Para aquella época, se trató de un logro comparable a la conquista de la Luna en el s. XX.

• CAMBIOS DEL NIVEL DEL MAR

Hace un millón y medio de años, cuando los niveles del mar eran bajos debido a las glaciaciones, Australia estaba unida a Nueva Guinea y Tasmania.

Pero, a pesar de todo, no había ningún brazo de tierra que uniera Australia con el continente asiático. Esto significa que los pueblos que llegaron a Australia cruzaron 90 km de mar abierto.

• LOS PRIMEROS COLONIZADORES

No se sabe exactamente de dónde procedían los primeros colonizadores o dónde desembarcaron.

Se cree que los pueblos que vivían en islas como las de Timor fueron los primeros en realizar incursiones en las islas vecinas.

• VIAJE POR MAR

En la estación húmeda, los vientos monzones y una combinación de mareas y corrientes permitían una travesía de unos siete días hasta la costa norte de Australia.

Por accidente o voluntariamente, muchas personas llegaron a ella, sobrevivieron y engendraron nuevas generaciones.

• CREACIÓN DE UNA CULTURA

Debido a su aislamiento prolongado, Australia contaba con plantas y animales únicos que no resultaban familiares a los recién llegados. Éstos desarrollaron nuevas herramientas para adaptarse al nuevo medio y para cambiar las condiciones de la Era Glacial.

También desarrollaron una cultura muy perfeccionada que incluyó algunas de las principales realizaciones artísticas del mundo, como los petroglifos de Panaramittee, en el sur de Australia.

Estos pueblos se contaron asimismo entre los primeros que enterraban a sus muertos, lo que sugiere que tenían creencias religiosas.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de la Historia de Alfred L. Daves
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora

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Expedición Atlantis:Objetivos,Tripulacion, Duracion y Supervivencia

Expedición Atlantis:Objetivos,Tripulacion, Duracion y Supervivencia

Expedición Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”

Aquella fue la frase pronunciada por el capitán argentino Alfredo Barragán, poco después de dar por concluida una de las travesías más arriesgadas de la historia, que tenía como fin demostrar con hechos concretos que existe la posibilidad de que los africanos hayan desembarcado en América antes que los españoles.

Y con su heroica y atrevida actitud llevó adelante junto a cuatro compañeros, tan aventureros y arriesgados como él, una travesía que además de convertirse en una aventura que quedó para siempre en los anales de la historia, sirvió para demostrar una teoría que hasta ese momento no era más que una mera hipótesis de expertos.

Expedición Atlantis Objetivo Tripulacion Duracion Supervivencia

Ver Un Iconografia de Sintesis Sobre la Aventura

Es que todo comenzó durante la infancia de Alfredo Barragán, cuando siendo niño leyó el libro del noruego Thor Heyerdahl titulado “Las aventuras de la Kon-Tiki”.

En aquella obra clásica se el autor relató con lujo de detalles la travesía que llevó a cabo en 1947 a través del océano Atlántico, viaje que comenzó en Perú, con el fin de llegar por las aguas a la Polinesia.

Lo cierto es que detrás de aquel viaje, Thor Heyerdahl intentó demostrar que existía la posibilidad de comunicación entre América y las islas Polinesias en lejanas épocas anteriores a la conquista española, para lo cual atravesó 6 mil kilómetros de océano embarcado en un Kon-Tiki, que básicamente era una balsa similar a la que utilizaban en la antigüedad los habitantes de la Polinesia.

Cuando Barragán leyó aquel escrito, supo inmediatamente que esa debía ser una de las grandes misiones de su vida.

Así fue que los años pasaron y con la llegada de la adultez, su interés por llevar adelante una empresa sin precedentes fue convirtiéndose en una especie de obsesión.

Por aquella época, Barragán intentaba demostrar una hipótesis con palabras, hasta que finalmente decidió que lo mejor era exponerlo con hechos concretos:

Yo estaba convencido de que el africano había llegado a América por el Atlántico y no por el estrecho de Bering. Viajé a México en el 80 a exponer mi teoría y dijeron que estaba loco, que era un chiquilín atrevido, porque no era antropólogo, ni historiador, ni científico. Se mataron de risa y me dieron la excusa que necesitaba”.

Expedición Atlantis Objetivo Tripulacion Duracion SupervivenciaEn ese instante comenzó todo.

Fue precisamente a principios de la década de los ochenta, que Barragán halló a sus compañeros ideales, el abogado Jorge Manuel lriberri, el comerciante Oscar Horacio Giaccaglia, el camarógrafo Félix Arrieta, y el ingeniero Daniel Sánchez Magariños, con quienes comenzó a darle forma al sueño.

Lo primero que hicieron fue viajar a la ciudad de Guayaquil, en Ecuador, y se internaron en la selva en compañía de un grupo de indígenas del lugar, teniendo como objetivo recolectar los troncos con los que fabricarían la balsa que los llevaría mar adentro.

Allí, en la selva ecuatoriana pudieron hallar los mismos árboles que en lejanas épocas crecían en la selva africana.

Volvieron a la ciudad argentina de Mar del Plata con un total de 20 troncos de 18 metros de largo, de los cuales sólo utilizaron 9 para la elaboración de la precaria embarcación, para lo cual también utilizaron fibra vegetal y caña de bambú.

Poco tiempo después, la pequeña balsa sin timón y con sólo una vela estaba lista para darles asilo.

Finalmente, el 22 de mayo de 1984 la llamada expedición Atlantis comenzaba a transformarse en una leyenda, cuando la balsa partió del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias, levando sobre sí a sus cinco tripulantes.

Por aquella época, Barragán sostenía: “No es una excursión, ni una travesía, ni una loca aventura. La llamamos expedición porque implica una alta cuota de riesgo y una gran preparación previa para que nada nos sorprenda”.

Los cinco argentinos que se embarcaron en la atípica misión que se extendió por 52 días, debieron soportar diversas inclemencias climáticas sobre la precaria balsa, y de acuerdo a los documentos se enfrentaron a dos tormentas realmente catastróficas, en las que se presentaron olas de más de 8 metros de altura y vientos de más de 70 kilómetros por hora.

Cabe destacar que la primera tormenta se produjo a los 15 días de iniciada la expedición, y se trató de una tempestad que se extendió por un lapso de 48 horas.

No obstante, la segunda, que se originó casi al final de la travesía, fue mucho más feroz, por lo que incluso debieron anular la vela y permanecer atados a la balsa para mantenerse a salvo y con vida.

Después de 52 días de viaje, y una vez recorridos 5.500 kilómetros de mar, los expedicionarios argentinos, ya convertidos en una verdadera leyenda histórica, desembarcaron con su frágil nave en el Puerto de La Guayra, en Venezuela.

Allí fueron recibidos como héroes y ovacionados por miles de personas, pero sobre todo con la satisfacción de haber demostrado la hipótesis que fue motivo de tal aventura.

Lo cierto es que estos cinco hombres lograron llevar adelante tres objetivos puntuales: el primero esencialmente científico, ya que intentaban demostrar la posibilidad de que los indígenas africanos llegaron a América antes que los españoles, pero también los motivó un fin deportivo y una misión cultural, dado que poco después todo el material documentado con cámaras durante la travesía se compiló en un largometraje, que se convirtió en el documental argentino más visto de la historia.

La película en cuestión lleva por título “Expedición Atlantis”, y fue escrita y dirigida por Barragán.

En el film documental se exponen las diversas peripecias que debieron soportar los tripulantes de la mítica balsa.

Sin lugar a dudas, se trata de un largometraje que a todos los argentinos les despierta y moviliza el sentimiento patriótico, por lo que recomendamos no dejar de verla.

De todas formas, cabe destacar que Barragán no se detuvo allí, ya que además de ser el capitán de la Expedición Atlantis en 1984, también realizó el cruce de la Cordillera de Los Andes en globo en 1993, ascendió a la cumbre del Kilimanjaro en África en 1995 y llevó a cabo el cruce del caribe en kayac desde Venezuela a Puerto Rico en 1999, entre otras aventuras.

“Siempre digo que si Barragán puede, cualquiera puede, porque las cosas no son imposibles, sino sólo difíciles”, asegura Barragán siempre que lo consultan al respecto, y también suele estimular a la gente a que cumpla con sus sueños más profundos:

“Invito a soñar.

Hay gente que se corta a sí misma los pequeños brotes de imaginación, de creatividad.

Se los corta como si fueran una cosa mala, peligrosa y dicen: no, esto me puede causar problemas´.

Yo digo que hay que dar rienda suelta a la imaginación y concretar lo que uno quiere.

Porque ojo, que soñar y sólo soñar es peor que no hacerlo. Imaginar situaciones diferentes, ideales y no hacer nada por conseguirlas lleva a la insatisfacción, porque uno se la pasa comparando lo que vive cotidianamente con lo que le hubiera gustado hacer.

ntonces, al acto de soñar le debe seguir el acto de concretar. Hay que entrar a la cancha aunque el partido parezca difícil. Hay que vivir por las convicciones propias”.

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Biografia de Nansen Fridtjof:Historia de los Primeros Viajes Al Polo

Biografía de Nansen Fridtjof – Historia de los Primeros Viajes Al Polo Norte

DESCRIPCIÓN DE LOS PRIMEROS VIAJES AL POLO NORTE

Sobre las aguas heladas del mar de Barents, en el puerto de Vardó, un buque estaba preparado y cargado hasta el tope con vituallas, trabsjos e instrumentos científicos.

Era una nave exageradamente ventruda, casi redonda; había sido construida así para poder resistir la presión de los hielos, que, al cerrarse en torno de su quilla, la levantarían en vez de aplastarla.

Biografía de Nansen Fridtjof historia de sus exploraciones

El buque ostentaba el nombre de Fram, que significa «adelante» en lengua noruega.

Era un nombre que armonizaba con el coraje de la tripulación, compuesta por trece noruegos, entre ellos Fridtjof Nansen, jefe de la expedición.

Algunos pescadores miraban con cierto escepticismo la empresa y a los «locos» que se prestaban a zarpar con el Fram.

El propósito de Nansen era costear, rumbo al este, las tierras continentales, hasta que los hielos aeva sarsprisionaran a la nave en su fría tenaza.

Entonces se dejaría arrastrar por la corriente hacia el Polo Norte.

Nansen estaba convencido de la existencia de una corriente que cruzaba el mar solar desde el estrecho de Bering hasta el mar de Groenlandia y el Atlántico.

El Fram se hizo a la mar el 24 de junio de 1893 con rumbo al noroeste.

En el muelle, las familias de los osados exploradores saludaban emocionadas a los seres queridos.

Estaba también la joven esposa de Nansen, la artista Eva Sars, quien, refrenando sus lágrimas animaba todavía a los demás… Volverán, volverán.

Transcurrieron tres años interminables sin saberse nada de ellos.

De pronto, el día 13 de agosto de 1896, llegó la gran noticia: Nansen había regresado.

Pero, un solo hombre de la expedición lo acompañaba…

¿Por que?… ¿Y los demás?

EL «FRAM» A LA DERIVA

A los tres meses de su salida, el «Fram» había sido atrapado por los hielos en la zona de Nueva Siberia.

Según las previsiones de Nansen, la nave sería arrastrada hacia el noroeste por el abatimiento del rumbo.

Pero, en los hechos, se trataba de un avance muy lento que, a veces, se cambiaba en retroceso.

Dos años duró la vida monótona de aquellos hombres aprisionados en la llanura helada.

En algunos momentos, la presión de los hielos se tornó amenazante, pues la enorme masa helada había alcanzado un espesor de doce metros y llegaba hasta el puente del barco.

Éste, gracias a la conformación de su casco, pudo evitar ser aplastado por el hielo.

barno fram de nansen

Barco FRAM de Nansen Para Su Aventura

En el desierto ártico el barco se había transformado en un pequeño laboratorio científico, se medían las corrientes, los vientos y la temperatura.

Verdadero asombro causó el descubrimiento de las profundidades oceánicas (de 3 a 4 mil metros).

Esto hacía pensar en la existencia de una gran extensión submarina y en la ausencia de tierras en el Polo.

En otoño de 1894 Nansen comprobó que -el abatimiento del rumbo llevaba al «Fram» hacia el norte en una proporción inferior a la prevista.

El Polo quedaba aún muy lejos.

En vista de ello, el heroico explorador decidió alcanzarlo a pie.

«El Polo —escribía en su diario— es la meta que desde largo tiempo atrae a los hombres; si no hacemos ahora una tentativa aprovechando el hecho de estar muy al norte, quién sabe cuánto tiempo transcurrirá antes de que se pueda hacer otra.»

mapa del viaje de Nansen

MARCHA SOBRE EL HIELO

15 de marzo de 1895 Nansen, acompañado Fredrik H. Johansen, con tres trineos y veintiocho perros dejó el «Fram» y emprendió la excepcional aventura sobre los hielos.

Fue un viaje angustioso, agotador, tremendo.

La marcha era cada vez más extenuante, pues los hielos polares no forman una llanura lisa; era un sucederse de grietas y diques formados la cumulación de los hielos, que estorbaban avance de los trineos; éstos debían ser transitados por los hombres más allá de cada obstáculo.

El frío era atroz; enfundados en la bolsa dormir, debían acampar al raso con una temperatura de 40 a 45 grados bajo cero.

Nansen comprendió que no podrían continuar en aquellas condiciones.

Así escribió en su diario:

«Hubiera sido  una locura persistir en la marcha hacia el norte.

Decidí, por tanto, detenerme y dirigirme hacia el sur, a la Tierra de Francisco José.

Pero, antes de meternos en nuestra cómoda bolsa de dormir, realicé una observación astronómica resultando que nos hallábamos a 86°13′ 6″ latitud N.»

Faltaban aún 400 kilómetros para llegar hasta el centro del casquete ártico (el Polo Norte).

Con la latitud lograda, Nansen superaba en casi tres grados el record anterior alcanzado por la expedición norteamericana de Greely.

La vuelta fue mucho más extenuante que la ida.

Duró un año y unos meses. Los dos exploradores tuvieron que vencer los desiertos de hielo y los terribles huracanes de nieve. Los alimentos comenzaron a escasear.

Hasta que se terminaron.

Para sustentarse tuvieron que sacrificar uno tras otro a los perros.

Afortunadamente pudieron, luego, cazar osos, focas y morsas y, de esta manera, lograron sobrevivir.

Llegaron finalmente a tierra firme en una isleta solitaria al norte de la Tierra de Francisco José.

Allí invernaron hasta la primavera, y reanudaron la marcha hasta el cabo Flora, donde hallaron la expedición del inglés Jackson.

Con el barco inglés, Nansen y su compañero pudieron llegar a su patria el 13 de agosto de 1896.

Poco después también el «Fram» arribaba a las costas noruegas.

La empresa maravillosa había terminado felizmente.

Nansen traía importantes noticias sobre la zona ártica.

SU VIDA:

Fridtjof Nansen nació en Store Fróer, cerca de Cristianía (Noruega), el 10 de octubre de 1861, de noble y rica familia.

Desde niño amó el estudio  la vida libre en medio de la naturaleza bravía.

Alternaba los largos períodos de estudios sobre ciencias naturales y geografía con muy largos y solitarios paseos por los dilatados campos paternos.

A los 14 años de edad se alejó de su hogar para vivir, por largo tiempo, en un bosque alimentándose de la caza y de la pesca.

El continuo ejercicio física la transformó en un atleta de valía.

A los 18 años de edad fue campeón noruego de esquí, y a los 19 egresa de la Universidad de Cristianía diplomado en ciencias naturales.

Inmediatamente después cumplió un viaje hasta el mar Ártico para estudiar la vida de las focas.

A su regreso he nombrado director del Museo Zoológico de Bergen, y en 1885 viaja a Nápoles, donde frecuentó la estación zoológica.

En 1888 cumplió por primera vez la travesía de Groenlandia, cinco años después se hizo a la mar a bordo del «Fram» para realizar su magnífica hazaña, que jamás pudo ser olvidada.

A su regreso del Polo, Nansen tenia 35 años de edad; era rico cargado de honores y pletórico de energías.

Escribió libros científicos, realizó sistemáticas exploraciones en mar Báltico, emprendió una larga navegación por el mar de Kara, y de aquí, por el Yenisei, llegó hasta el corazón de Siberia y siguió en ferrocarril hasta el Extremo Oriente.

Con este viaje quiso demostrar la posibilidad práctica de establecer contactos comerciales, por agua y por tierra, entre Escandinavia y aquel «país del porvenir».

Su actividad no se limitó al campo científico: se interesó asimismo por la política.

Convirtiose en uno de los más ardientes sostenedores de la independencia de Noruega; él mismo efectuó gestiones ante Carlos de Dinamarca a fin de elevar a este príncipe al trono de Noruega.

Desde el estallido hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, Nansen ayudó a los prisioneros de guerra y a las poblaciones afectadas por la falta de alimentos.

En 1919 organizó la repatriación de casi medio millón de prisioneros alemanes que estaban en Rusia, al mismo tiempo que socorría a las poblaciones hambrientas del territorio ruso.

Estas meritorias actividades de conmovedora solidaridad humana valieron al gran explorador, en 1922, el Premio Nobel de la Paz.

Fridtjof Nansen falleció en Lysaker el 13 de mayo de 1930.

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Exploracion de Africa de Livingstone y Stanley:Periodista Exploradores

Exploración de África Livingstone y Stanley

DAVID LIVINGSTONE Y HENRY STANLEY

El misionero y el periodista:  Todo este ciclo de exploraciones en el continente africano se cierra con las prodigiosas hazañas del más altruista y férvido de todos los exploradores de África, el doctor Livingstone, que dedicó toda su vida a esta obra y a sus trabajos de misionero.

David Livingstone nació en Blantire, en el condado de Lanark, el 19 de marzo de 1813.

Exploración de África Livingstone y Stanley

En su adolescencia y primera juventud, fue obrero en una hilatura de algodón, pero todas sus horas libres las dedicaba a la lectura; así pudo cultivar la literatura, y, al llegar a su edad viril, había leído los clásicos, varios libros de viajes y muchos de medicina.

Se hizo médico en 1838.

Dos años después (1849) la London Missionary Society (Sociedad de Misioneros de Londres) le envió al África del Sur para que se reuniera con el célebre y entusiasta Roberto Moffat, que dirigía la Misión del África del Sur.

Trabajó primeramente en la Bechuanalandia, a mil kilómetros de El Cabo, donde pasó varios años entre los indígenas y aprendió sus costumbres, leyes y lenguaje.

Por entonces se casó con la hija de Moffat y se trasladó hacia el Norte, deteniéndose en Kolobeng, en los confines del gran desierto de Kalahari, al oeste del Transvaal.

Oyó hablar a los indígenas de un gran lago situado al norte del desierto, y en junio de 1849 emprendió su primer viaje; en agosto, remontando un río a canalete, entró en el lago Ngami, jamás visto hasta entonces por ojos europeos.

En 1850, tuvo que luchar con la fiebre y la temible mosca tsé-tsé, azote de ciertos distritos de África meridional y conocida por los efectos mortales de su picadura en el ganado, a causa de los cuales el viajero se encuentra muchas veces imposibilitado para seguir adelante a consecuencia de la pérdida de los bueyes que tiran de sus carros.

¿Cuándo se comenzó a explorar África?

El interior del continente africano fue durante mucho tiempo un gran enigma para los europeos. Su exploración sistemática fue iniciada por David Livingstone, un misionero escocés, nacido en 1813, que se convirtió en explorador cuando intentaba ayudar y educar a las tribus africanas. (imagen izq. de Livingstone)

De joven había sido obrero, más tarde estudié teología y medicina. Este doble aspecto de su personalidad le proporcionó el amor y el respeto de los pueblos que encontró en sus viajes.

¿Qué partes del continente africano expioró Livingstone? En 1849, Livingstone se unió a una expedición: descubrió así el lago Ngami y en 1853 remontó el río Zambeze.

En 1851, Livingstone se dirigió al Nordeste desde el lago Ngami, y atravesando extensas llanuras de sal, penetró en el territorio de los makoloos, abundante en ríos, pantanos y fértiles valles. Descubrió el Zambeze, el río más grande del África del Sur, que primero corre hacia el Sur y después hacia el Este, desde el centro de aquella parte del vasto continente.

Tras marchas extenuantes sExploracion de Africa Livingstone y Stanley e encontró ante unas grandiosas cataratas, a las que llamó Victoria en honor de la reina.

En 1860 remontó el curso del Zambeze hasta donde el río dejaba de ser navegable, desde allí se dirigió al norte hasta alcanzar el gran lago Niassa.

Durante sus viajes, y especialmente mientras estuvo en Linyanti (sur del Zambeze), la ciudad del jefe Sekeletu, el animoso misionero se granjeó por su amabilidad, firmeza y tacto, el afecto y la confianza de los indígenas.

Su primera exploración en gran escala la realizó entre enero de 1853 y maya de 1856.

Durante este período, viajando por tierras y en canoa, entre peligros y dificultades que tuvieron por causa la fiebre, el hambre y la hostilidad de los indígenas que no le conocían, Livingstone siguió su marcha hacia el Norte, llegando al lago Dilolo, fuente de un brazo del Zambeze, y luego hacia el Oeste, hasta la ciudad portuguesa de San Pablo de Loanda, la capital de Angola, a la que llegó en agosto de 1854.

Entre noviembre de 1853 y mayo de 1856 completó uno de los viajes más asombrosos que haya realizado un ser humano.

Atravesó África de costa a costa. Más de seis mil kilómetros de territorio inexplorado, sin medios de transporte, sin caminos, telégrafos o ninguna otra forma de comunicación con el mundo exterior.

En 1855 descubrió y le puso nombre a las cataratas Victoria, hoy parte de la frontera entre Zimbabue y Zambia.

En diciembre de 1856 regresó a Inglaterra, donde fue recibido con entusiasmo por sus compatriotas.

Un volumen formado por el relato de sus viajes, se publicó en 1857.

En la primavera de 1858, Livingstone regresó a Quelimane, en el territorio de Mozambique, con el nombramiento de cónsul inglés y provisto de medios por el Gobierno para proseguir sus interesantes investigaciones.

Entre 1858 y 1862, junto con el doctor Kirk y otros naturalistas, que obtuvieron de la fauna y flora muchos valiosos ejemplares, exploró la región norte del Zambeze inferior, llegando a adquirir un conocimiento completo de los Shirwa y Nasa; de nuevo siguió hasta muy arriba el curso del Zambeze y remontó gran parte del río Rovuma.

En 1862 Livingstone experimentó un rudo golpe con la muerte de su esposa, que valerosamente había sido su animadora en todas sus empresas.

En este viaje pudo observar los terribles efectos del comercio de esclavos, que despoblaba la región circundante del lago Nasa.

Después de una visita a Inglaterra durante 1864 y 1865, el gran explorador africano comenzó su última serie de investigaciones en 1866, teniendo por principal finalidad determinar la posición de las vertientes en el interior de África y examinar especialmente la comarca comprendida entre los lagos Nasa y Victoria Niansa.

Tras remontar el Rovuma unos trescientos kilómetros por bajo de los 10° de latitud sur, marchó hacia el Sudoeste por tierra hasta el extremo meridional del lago Nasa, lo bordeó por el lado oeste y siguiendo recto hacia el Norte, llegó al lago Tanganica en el otoño de 1857.

Para llegar a él hubo de atravesar la meseta abundante en ríos y bosques a que antes nos referimos y descubrió los lagos Bangüeolo y Moero.

¿Por qué decidió aventurarse el solo?

Durante esta expedición murió su mujer de fiebres; además, tuvo algunas diferencias con los dos estudiosos que lo acompañaban. Todo ello le movió a ir solo. Después de desembarcar en Zanzíbar, en 1866, navegó el lago Tanganica para explorar sus costas occidentales.

En 1862 haría el último viaje junto a Mary su esposa quien murió de fiebre ese mismo año.

Poco después del entierro de Mary, Livingston dijo: “Lloré a Mary porque merece todas mis lágrimas. La amaba cuando me casé con ella y por siempre la amaré”.

¿Qué quería demostrar?

Su finalidad era saber si las aguas del lago Tanganica comunicaban con el río Nilo o con el río Congo.

Cuando lo atravesó, alcanzó otro gran río, el Lualaba, pero no pudo de mostrar que se tratase del Nilo.

El río Zambeze y Livinsgtone El primer occidental en arribar a la desembocadura del río Zambeze fue el portugués Vasco de Gama, pero el nombre más famoso relacionado con este río es el del doctor Livingstone, misionero inglés que trabajaba en Sudáfrica desde 1840.

En 1845 y junto a su mujer Mary Moffat, empezó a adentrarse en regiones desconocidas por los europeos.

En 1849 atravesó el desierto de Kalahari y en 1851 descubrió el río Zambeze.

Buscando una ruta que atravesara África c este a oeste, viajó hasta Luanda, en Angola, el la costa atlántica, y siguió luego el río Zambeze hacia el este, periplo en el que descubrió las cataratas Victoria en 1855.

¿Cómo lo encontró Henry Stanley?

El mundo entero estaba pendiente de sus aventuras, pero durante más de tres años no se tuvieron noticias suyas.

En 1870, el New York Herald Tribune encargó al periodista Henry Stanley que viajara a África para encontrarlo. Consiguió hallarlo en noviembre de 1871, en Ujiji.

Juntos exploraron las costas orientales del Tanganica, comprobando que no enviaba sus aguas al Nilo.

Livingstone y Stanley Periodista Explorador

Stanley volvió, pero Livingstone se adentró hasta el lago Bangweolo, donde murió el 1 de mayo de 1873.

Asi fue el encuentro:

En el viaje de vuelta rodeando la zona norte del lago Tanganika es atacado por tribus nativas y herido en la parte alta de la espalda por una lanza.

Llega a Ujiji, desencantado y muy enfermo, perdía sangre, padecía disentería, fiebres, terribles dolores en los pies y una fuerte desnutrición. Los suministros y el correo habían sido saqueados por los traficantes de esclavos árabes. En Octubre de 1971, cuando todo parecía perdido, su asistente africano Susi se acercó corriendo a la choza de Livingstone gritando: ¡Un inglés!.

Henry Morton Stanley, norteamericano nacido en Gales y enviado por el periódico New York Herald, para encontrar a Livingstone a toda costa, se acercó a empujones entre los nativos y pronunció las celebérrimas palabras : ¿Doctor Livingstone, supongo?. (imagen izq. E. Stanley)

Stanley permaneció junto a Livingstone 5 meses cuidándole e intentando convencerle para que regresara.

Ambos hombres exploraron el norte del Lago Tanganika, en su afán por continuar la búsqueda de las Fuentes del Nilo.

Sólo descubrieron que el rio Ruzizi desembocaba en el Lago Tanganika pero no partía de él.

En Marzo de 1872, se despiden en Unyanyembe, no se volverían a ver.

Como un homenaje y en agradecimiento al amor que Livingstone tenía por África, el pueblo de Chitambo decidió enterrar su corazón al pie del árbol donde lo hallaron muerto.

Su cuerpo y sus pocas pertenencias (papeles y mapas) fueron enviados primero al puerto de Zanzibar y luego a Inglaterra. Fue sepultado en la abadía de Westminster en el centro de Londres.

¿Qué hizo Stanley tras la muerte de Livingstone?

Decidió abandonar el periodismo y se dedicó a completar su obra. La primera expedición estuvo financiada por un periódico inglés y otro estadounidense.

Partió en 1874, con 356 hombres, 8 toneladas de equipaje y una embarcación; circunnavegó el lago Victoria, exploró la cuenca del Congo y, en 1877, alcanzó la costa del Atlántico.

Stanley llegó a ser director de la Asociación Internacional del Congo y volvió a explorar zonas desconocidas.

Descubrió el lago Leopoldo y las cascadas de Stanley. Los misterios de Africa comenzaban a ser desvelados.

Sus Obras:

Sus obras Durante su vida escribió entre otras obras: “Missionary Travels and Reseaches in South Africa” (Viajes misioneros y estudios en África del sur), en 1857, y “Narrative of an Expedition to the Zambesi and its Tributaries” (Relación de una expedición a la cuenca del Zambeze), en 1865.

Una Anécdota:

Se cuenta que, en Glasgow, después de haber pasado 16 años de su vida en el África, Livingstone fue invitado a pronunciar un discurso ante el cuerpo estudiantil de la universidad.

Los alumnos resolvieron mofarse de quien ellos llamaban «camarada misionero», haciendo, el mayor ruido posible para interrumpir su discurso.

Cierto testigo del acontecimiento dijo lo siguiente:

«A pesar de todo, desde el momento en que Livingstone se presentó delante de ellos, macilento y delgado, como consecuencia de haber sufrido más de treinta fiebres malignas en las selvas del África, y con un brazo apoyado en un cabestrillo, resultado de un encuentro con un león», los alumnos guardaron un gran silencio.

Aparte de su trabajo misionero, sus mapas y sus libros, que cambiaron para siempre la forma enque el mundo ve al África, Livingstone es considerado uno de los pioneros de la lucha contra eltráfico y comercio de esclavos.

Stanley se abre camino en busca del desaparecido Livingstone

• ►CRONOLOGÍA DE LA EXPEDICIÓN

SIGLOS IX Y X — Primeras faénelas de que los árabes han BHzado todo el Sahara y llegado ; Sambia, donde los habitantes :e antiguo reino de Takrur son los primeros de la región en invertirse al islam. En el interior se sucederán los reinos indígenas le Ghana y de Mali.

Siglos xv — Los portugueses llegan al oeste y al sur de África y toman el control del comercio con la región.

Siglos xvi — Los portugueses venden los derechos del comercio en el río Gambia a Inglaterra en 1588.

Siglos xvii — Los franceses fundan Saint Louis en 1658 y conquistan la isla de Gorée en 1677, ambos en Senegal, y los ingleses hacen lo propio con la isla James, en Gambia, en 1661.

Durante los próximos siglos saldrán de esta región en continua disputa entre Inglaterra, Francia, Portugal y Holanda, tres millones de esclavos.

La Compañía Holandesa de las Indias Orientales establece una colonia en el cabo de Buena Esperanza, en África del Sur, en 1652.

1795 — El explorador escocés Mungo Park sube por el río Gambia en busca de las fuentes del río Níger y llega hasta Kamalia. Vuelve a intentarlo en 1805 y muere en Busa, Nigeria.

1806 — Inglaterra toma posesión de las colonias de África del Sur tras la bancarrota de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Los diamantes estimularán la inmigración británica y las guerras con los bóers de 1880 y 1899.

1806 — El espía español Alí Bey, alias de Domingo Badía, es el primer occidental en visitar La Meca y entrar en la Kaaba.

1826 — El explorador escocés Alexander Gordon Laing se convierte en el primer europeo en entrar en Tombuctú, pero el primero en volver para contarlo fue el francés Rene Caillié, que llegó navegando por el río Níger disfrazado de musulmán al año siguiente.

1840 — El misionero inglés David Livingstone llega a África con su esposa y en 1845 empieza a adentrarse en zonas desconocidas.

En 1849 atraviesa el Kalahari, en 1851 descubre el río Zambeze y en 1855 las cataratas Victoria. En una de sus expediciones llega hasta Luanda, en Angola, ayudado por el traficante de esclavos portugués Antonio Francisco Ferreira da Silva Porto.

1850 — El alemán Adolf Overweg, enviado por los británicos a las órdenes de James Richardson, primer europeo en cruzar la pedregosa meseta de Hammada, atraviesa el Sahara desde Trípoli y se convierte en el primer europeo en rodear el lago Chad.

Por el camino encuentra a otro enviado británico, el también alemán Heinrich Barth, que visitará Tombuctú y la región de Adamada en el Camerún.

1854 — El inglés Richard Francis Burton se convierte en el primer europeo en visitar la ciudad santa de Harar, capital de Somalia, después de un largo viaje que se inicia en Zanzíbar.

Las regiones orientales de África estaban controladas por los árabes y las caravanas de esclavos se sucedían camino de la costa desde las regiones interiores. Un europeo que no se hubiese disfrazado de árabe habría sido asesinado.

1858 — Burton descubre el lago Tanganica buscando las fuentes del Nilo desde Zambeze. Speke, que le acompaña, carece temporalmente de visión y cuando se recupera, retorna sin Burton, que estaba enfermo, y descubre el lago Victoria.

1860 — El explorador francés Henry Duveyrer recorre el Sahara y conoce el mundo de los tuaregs, nómadas del desierto.

1862 — Spekey Grant descubren las cataratas Ripon, por donde el lago Victoria desemboca en el Nilo, que entonces se consideran las fuentes del río.

1865 — El francés Alfred Grandidler descubre Madagascar y visita la isla en compañía de Auguste Lantz.

1869 — El cirujano alemán Gustav Nachtigal recorre por primera vez las regiones saharianas de Tibesti y Borku, donde nunca había estado antes un europeo.
Livingstone llega al lago Tanganika y desaparece temporalmente.

187 — El americano Henry Morton Stanley encuentra a Livingstone en un lugar llamado Ujiji, al oeste de Tanzania.

1873 — Los alemanes Georg August Schweinfurth y Gerhard Rohlfs recorren Libia y el centro del Sahara. Schweinfurth, explorando la cuenca inferior del río Nilo, encontrará a los pigmeos akka, que habían causado impresión muchos siglos antes a los faraones egipcios del Imperio Nuevo. Rohlfs explora el sur de Marruecos y desciende hasta el Golfo de Guinea navegando por el río Níger.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA….

NUEVOS DESCUBRIMIENTOS

En 1856, Livingstone regresó a Inglaterra y los ingleses lo consideraron el más intrépido explorador del continente africano.

Así, cuando al ano siguiente el gobierno inglés organizó una misión científica al África. Livingstone fue puesto a la cabeza de ella.

En los primeros meses de 1858, Livingstone se encontraba nuevamente en suelo africano.

En esta oportunidad, el viaje a través de las desconocidas regiones de África duró, sin interrupción, casi seis años.

El resultado de las extraordinarias y muy arriesgadas exploraciones fue realmente excepcional.

Fueron descubiertos: las fuentes del río Zambeze, el valle del Shiré, los lagos Shirua y Niasa, y la cadena de los montes Muai y Kirk. Al mismo tiempo se hallaron nuevas y originales poblaciones indígenas.

EN BUSCA DE LAS FUENTES DEL NILO

En el año 1864, Livingstone regresó a Escocia, su patria, con el objeto de presentar un informe científico sobre sus descubrimientos.

Pero permaneció poco tiempo en ella.

En enero de 1866 desembarcaba en la embocadura del río Rovuma, con la intención de dar finalmente una respuesta al problema que preocupaba a todos los exploradores: ¿dónde estaban realmente las fuentes del caudaloso Nilo?.

A pesar de su precaria salud, como consecuencia de las penurias sufridas en sus exploraciones precedentes, Livingstone emprendió la gran aventura. Una vez que hubo llegado al lago Tanganica dirigió sus pasos hacia el oeste.

En marzo de 1871 llegó a un gran río, que los indígenas llamaban Lualaba. El río, ¿doblaba en dirección este, hacia el Nilo, o a la inversa, hacia el Congo?

SE TEME POR SU SUERTE

«¿Dónde está Livingstone? ¿Está vivo o muerto?» He ahí las preguntas que durante los últimos meses de 1870 aparecieron casi diariamente en los periódicos londinenses más importantes.

Tanta preocupación se debía al hecho de que desde hacía años Livingstone no daba noticias de sí.

Hasta que, a principios de 1871, se decidió ir en su busca.

La empresa fue confiada a Enrique Stanley, corresponsal de un importante periódico. Llegado a Zanzíbar el 26 de enero de 1871, Stanley se internó en el continente y halló a Livingstone el 10 de noviembre en Ugigi.

LA ÚLTIMA TENTATIVA

Cuando en marzo de 1872 Stanley debió retornar a Inglaterra, Livingstone, aunque acabado por treinta años de vida en África, no quiso seguirlo. Estaba decidido a proseguir la búsqueda de las fuentes del Nilo.

El 25 de agosto comenzó la gran empresa.

Desde el lago Tanganica se dirigió hacia el norte, convencido de que las fuentes del Nilo debían buscarse en la región del lago Bangueolo.

Pero, apenas alcanzó este lago, se sintió sin fuerzas. Algunos días después, los fieles negros que lo seguían en su exploración lo hallaron muerto en su choza (19 de mayo de 1873).

Sus restos no fueron sepultados en África: tres de sus negros más allegados lograron que se transportaran a Londres.

Allí fueron colocados en la abadía de Westminster, donde están sepultados los hombres más ilustres de Inglaterra.

Fuente Consultada: Enciclopedia Estudiantil Tomo VI Editorial CODEX.

Balsa Kon Tiki:Expedicion Naval de Peru a Polinesia Sin Instrumentos

Balsa Kon Tiki Expedición Navegar Peru a Polinesia Sin Instrumentos

Nacido en 1914, Thor Heyerdahl era un noruego fascinado por las islas de los mares del sur y su cultura.

Creía que en algún momento del siglo sexto de la era cristiana, los habitantes de Sudamérica habían navegado en balsas a través del océano Pacífico, estableciéndose en las islas de Pacífico Sur.

Balsa Kon Tiki Expedicion Navegar Peru a Polinesia Sin Instrumentos

Heyerdahl y su tripulación querían navegar en una balsa a través del Pacífico, desde el Callao en Perú, hasta la Polinesia (una travesía de unos 6.500 kilómetros).

Casi todo el mundo pensaba que estaban locos. «Vuestros padres lo pasarán muy mal cuando se enteren de vuestra muerte», les dijo un embajador.

Los expertos pensaban que la embarcación de balsa (Kon Tiki), se hundiría como una roca, sus ocupantes naufragarían o los huracanes destrozarían la balsa como una caja de cerillas.

Todo esto podría ocurrir, pero Heyerdahl estaba mucho más seguro de su propia teoría.

Lo único que tenía que hacer era demostrar que el viaje era posible.

El Kon-Tiki era una réplica exacta de las antiguas embarcaciones del Perú y Ecuador.

No había ni un clavo ni un alambre en todo el barco.

Estaba construido con nueve grandes troncos de balsa, un mástil y una cabina de cañas de bambú con cuerdas de cáñamo y un techo de hojas de banano.

El tronco más largo medía 14 metros y acababa en forma de punta en la proa.

Los troncos laterales medían tan sólo 9 metros, por lo que, con las provisiones a bordo, quedaba poco espacio para moverse.

El Rey Sol:

La balsa fue bautizada como Kon-Tiki, en honor al sumo sacerdote y rey sol del Perú pre-incaico, quien, según la leyenda fue expulsado del Perú por lo que huyó cruzando el Pacífico.

A miles de kilómetros de distancia, en la isla de Fatu Hiva, Heyerdahl descubrió que los polinesios creían que Tiki, el hijo del sol, era el patriarca de su raza.

Igual que Kon-Tiki, Tiki tenía la piel blanca, los ojos azules, llevaba barba y provenía del este. Heyerdahl encontró otras similitudes culturales con el Perú pre-incaico (herramientas, sistemas de cálculo y algunas leyendas).

Las enormes cabezas de la isla de Pascua y las figuras de piedra que representaban a Tiki en Fatu Hiva, eran similares a las antiguas estatuas de Sudamérica.

El trabajo de Heyerdahl sobre este tema se vio interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, pero una vez acabada la guerra, construyó la Kon-Tiki y el 28 de abril de 1947, zarpó desde el Perú.

Había tardado meses de duro esfuerzo para conseguir poner en marcha el proyecto.

Heyerdahl no tenía ni dinero, ni balsa, ni tripulación.

Finalmente consiguió apoyo del Explorers Club de Nueva York y ayuda financiera de inversores privados.

La tripulación nórdica estaba formada por Herman Watzinger, un ingeniero de refrigeración, Bengt Danilsson, antropólogo, Knut Haugland y Torstein Raaby, miembros de la resistencia noruega y Eric Hesselberg, un pintor que había navegado alrededor del mundo en más de una ocasión.

Lolita, el loro, que comenzó el viaje hablando sólo español y acabó recitando palabrotas en noruego, también se embarcó.

Desgraciadamente terminó cayendo por la borda durante una tormenta.

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blasa kon tiki

El Museo Kon-Tiki es un museo en Oslo, Noruega, que conserva una serie de embarcaciones y objetos culturales colectados durante las expediciones de Thor Heyerdahl.

Se ubica en la península de Bygdoy.  El museo fue construido con el propósito original de albergar al Kon-Tiki, una embarcación construida con madera de balsa y basada en un modelo peruano precolombino.

Esta embarcación fue empleada por Heyerdahl para navegar entre Perú y la Polinesia siguiendo las corrientes marinas en 1947.

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Dificultades para navegar:

A medida que aumentaba la fuerza del viento, comenzó a llenarse la vela de la balsa, ilustrada con el rostro de Kon-Tiki.

Lentamente, la pesada balsa comenzó a avanzar sobre las olas.

De entrada hubo algunos problemas.

Al cambiar la dirección del viento, la vela entera giró, amenazando con tirar al agua a los tripulantes y la cabina; la balsa dio media vuelta y continuó avanzando con la proa por delante.

Tres hombres trataron de controlar la vela mientras los otros tres hacían fuerza contra el timón hasta conseguir girar la girar la embarcación.

Al aumentar los vientos alisios, comenzaron a romper las olas sobre la popa, sacudiendo a los timoneles como insectos sobre una hoja.

Al caer  la noche, oyeron el bramido de una enorme ola y vieron su cresta blanca a punto de abalanzarse sobre la cabina.

Esperaron preocupados para ver si la bolsa resistiría, pero Kon-Tiki consiguió superar.

El  agua se escapaba por las ranuras existentes entre los troncos de balsa.

jaula kon tiki

La jaula contra los escualos A intervalos de tiempo regulares o después de una tempestad, era necesario que uno de los hombres, provisto de un equipo para bucear, se sumergiera e inspeccionase las distintas ligaduras que mantenían unidos los troncos, y reparara los desperfectos.

La operación era muy peligrosa, porque las aguas por las que navegaba la «Kon Tiki» estaban infestadas de voracísimos escualos. Entonces inventaron un ingenioso sistema de protección: una fuerte jaula de madera sumergida juntamente con el hombre por debajo de la embarcación. Cuando se acercaba un escualo, ‘ el buceador se refugiaba en la jaula y permanecía resguardado en ella hasta que el pez se alejaba. «

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La Corriente de Humboldt:

Los primeros días fueron agotadores.

Kon-Tiki parecía querer navegar contracorriente y la tripulación apenas conseguía dominar la pesada embarcación.

Finalmente recogieron las velas y se metieron a dormir agotados en sus sacos de dormir.

Curiosamente, la embarcación giró por sí misma.

Parecía que Kon-Tiki iba a conseguir finalmente avanzar hacia el oeste, arrastrada por la corriente de Humboldt.

Tras la primera semana de travesía, el mar se calmó y comenzó a cambiar de color, de verde a azul.

Las maromas gemían y chirriaban pero no se rompieron.

La embarcación se movía tanto que caminar sobre cubierta era como cabalgar a lomos de un animal.

Apareció un tiburón de 2,5 metros y frotó su lomo contra la popa.

Los dos timoneles agarraron sendos arpones para defenderse, pero el tiburón se zambulló lo perdieron de vista.

Se dedicaron a pescar para complementar sus raciones militares y la fruta fresca que transportaban.

A su alrededor nadaban marsopas y doradas.

Los peces voladores saltaban sobre cubierta a poca distancia de la sartén, que es donde acababan finalmente.

De noche, los ojos de unos monstruos marinos brillaban en la oscuridad. Heyerdahl pensó que podían ser calamares gigantes.

¡Ballena!:

Una mañana sí que apareció un monstruo marino. Una enorme cabeza con mandíbulas de un metro y medio de ancho se dirigía hacia la Kon-Tiki.

La tripulación miraba sorprendida cómo el enorme animal se deslizaba bajo la balsa.

El monstruo giró alrededor de la embarcación permitiendo que la tripulación lo identificara como una ballena azul, el animal marino mayor del mundo.

Era más largo que la Kon-Tiki; ¿no pretendería destrozar la barca?

Durante toda una hora, la ballena se mantuvo al lado de la embarcación.

Como la situación se ponía muy peligrosa, Eric agarró un arpón de 2,5 metros de longitud.

Cuando el monstruo pasaba por debajo de la balsa, Eric le clavó el arpón.

La ballena se sumergió con tal fuerza que la cuerda del arpón tiró a tres hombres a medida que se desenroscaba.

El arpón roto apareció segundos después en la superficie, pero la ballena había desaparecido.

Días Idílicos:

El 11 de junio la Kon Tiki estaba ya a medio camino de las islas del  del Pacífico Sur.

La tripulación no avistó ningún barco, pero de vez en cuando aparecían ballenas y o los hambres llegaron a acostumbrarse tanto a los tiburones que capturaron algunos de dos metros  de largo agarrándolos de la cola  y tirándolos sabre la borda.

Pescaban, cocinaban, leían, dibujaban y, cuado no  había tiburones cerca, nadaban.

Estos fueron los días idílicos.

Un día, Herman estaba en la cubierta midiendo la velocidad del viento.

De pronto, un saco de dormir pasó volando por delante de él.

Trató de agarrarlo pero cayó por la borda al intentarlo.

Se agarra de los troncos y al timón, pero se le escaparon y la balsa siguió avanzando.

La marejada lo arrastró rápidamente y gritó pidiendo socorro.

Heyerdahl y Torstein lo vieron y trataron de lanzarle el cinturón salvavidas, pero el viento lo volvió a arrojar sobre la borda.

Los que estaban mirando se quedaron pálidos de terror.

Herman nadaba desesperadamente sin avanzar, pero Kon-Tiki tampoco podía volverse a rescatarlo.

Knut no pudo espera más y se tiró al agua con el cinturón salvavidas en la mano, nadando hacia Herman.

Se encontraron y se agarraron al salvavidas mientras los demás tiraban de la cuerda.

Los que estaban sobre cubierta, podían ver una gran mancha negra y amenazante aproximándose a los dos hombres.

Tiraron con-más fuerza y consiguieron alzar a los dos hombres a la balsa justo en el momento en que la silueta negra alcanzaba el saco de dormir y lo arrastraba a las profundidades.

Estatuilla polinesiaEn una gruta de la isla de Pascua se encontró esta estatuilla de piedra, que representa una embarcación de juncos.

El hallazgo es de gran interés científico, porque es otra prueba de que los habitantes de la Polinesia debieron llegar allí procedentes de las costas de América.

En efecto, embarcaciones de junco como la que representa la estatua son originarias y típicas de las civilizaciones que florecieron a los pies de los Andes.

Tierra a la Vista

Una tarde vieron a una bandada de pájaros que sobrevolaba la embarcación.

La tripulación pensó que estaban llegando a tierra y cambiaron el rumbo del Kon Tiki  para aproximarse a ella.

En la madrugada del 30 de julio, Herman avistó tierra. Era Pukapuka, la primera de las islas Tuamotu.

Pronto estuvieron tan cerca que podían distinguir los árboles uno por uno. Durante un cuarto de hora, Herman y yo nos aferramos al mástil, dejando que el cálido olor de las hojas , la vegetación invadiese nuestras fosas nasales , escríbió Heyerdahl más tarde.

Sin embargo, la corriente los arrastró más allá de  la isla ,hasta Fangatau, donde los isleños fletaron canoas para remolcar al Kon-Tiki hasta un hueco en el peligroso arrecife.

Pero la corriente era demasiado fuerte y Kon-Tiki  fue arrastrada hasta las siguientes islas.

Arrecife Mortal:

Desde lo alto del mástil, podían ver un arrecife que se extendía de un extremo ál otro del horizonte.

Parecía una roja dentadura contra la cual se precipitaba el Pacífico con una fue za endiablada.

El naufragió era inevitable.

Mientras la Kon-Tiki avanzaba a la deriva hacia el arrecife, el estruendo aumentaba.Torstein gritó un último mensaje a la radio: «Allá vamos. Adios.»

Una enorme ola los enganchó y arrastró a la Kon-Tiki como una tabla de surf hacia el arrecife.

Entonces, otra ola, aún mayor que la primera subió como una gran muralla verde tras el barco, rompió y se precipitó sobre ellos. Los tripulantes seguían agarrados a las cuerdas, mientras la fuerza de la ola amenazaba con arrancarles los brazos.

Una y otra vez rompieron las olas sobre ellos.

El mástil se partió en pedazos, la cabina se hundió y la cubierta quedó completamente astillada.

Con la mente obnubilada por los golpes y el miedo, tardaron en darse cuenta de que la balsa había acabado por detenerse en el arrecife y de que seguían aún con vida.

Fueron avanzando por las aguas poco profundas de la laguna, recogiendo los objetos que quedaban.

Frente a ellos había una pequeña isla cubierta de palmeras rodeada de playas blancas. Navegaron hacia una playa, habiendo superado un peligroso viaje de 102 días de duración.

Su valor y resistencia les había conducido al triunfo ya que, como los seguidores de Kon-Tiki, 1.500 años atrás, habían conseguido cruzar el Pacífico en una pequeña balsa para alcanzar el Paraíso.

escualo ballena

El encuentro mas emocionante que la Kon Tiki tuvo durante el viaje por el Pacífico, fue sin duda, el del gigantesco «walkai», el escualo ballena. Es un pez notablemente raro y se lo considera como uno de los más fuertes y feroces habitantes del mar.

Con sus 15 metros de longitud y sus 15 toneladas de peso, el walkai habría podido destruir fácilmente a la balsa.

Por fortuna, se limitó a dar vueltas a su alrededor y a restregar su poderoso lomo contra el remo-timón, destrozándolo casi por completo. En la reconstrucción que existe en el Museo se puede ver justamente al walkai mientras evoluciona bajo la balsa, a poca distancia de lo quilla.

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LA GRAN AVENTURA HUMANA DE CRUZAR EL PACIFICO HASTA LA POLINESIA

Balsa Kon Tiki:Expedicion Naval de Peru a Polinesia Sin Instrumentos

Heyerdahl renovó puntos de vista que creíamos que iban a desaparecer.

Pero lo hizo con osadía, poniendo en peligro su vida y la de sus colaboradores. ¿Cuál era su tesis?

Simplemente la de que corrientes marinas y vientos en el Pacífico favorecen la navegación desde las costas meridionales de América hacia el Pacífico occidental y que, por tanto, los polinesios serían pobladores llegados de América.

Es decir, la hipótesis contraria a la que generalmente se admite.

Para demostrarlo construyó una balsa con los mismos elementos que pudo hacerlo un peruano o un ecuatoriano de la época de la conquista española.

Con esta simple balsa pasó tranquilamente desde las costas de América a las islas oceánicas. Tras de lo cual publicó un libro muy voluminoso en el que daba abundantes y cumplidos argumentos en favor de sus ideas.

Éstas no eran sólo innovadoras respecto a las travesías del océano Pacífico, sino que su criterio renovador quiso extenderse al Atlántico, donde sólo vagas ideas y fantasías de aficionado habían actuado.

Heyerdahl no se amedrentó ante la difícil, casi podría decirse imposible, tentativa.

Reunió todos los datos que pudo acerca de navegaciones peruanas precolombinas y reprodujo hábilmente la antigua balsa de los pueblos marineros de la costa del Perú y del Ecuador y se lanzó a la aventura de remedar lo que podía haber sido una de las expediciones de que hay vagas noticias por parte de los incas.

La Kon-Tiki, que así fue bautizada la embarcación, tuvo éxito y el osado navegante pudo desembarcar en las islas polinesias, en uno de los archipiélagos que miran a levante.

Más tarde realizó algo más difícil todavía, pues construyó con haces de juncos un navío de tipo nilótico con el que quiso atravesar el Atlántico. Tras un primer fracaso, logró coronar con sus cuatro compañeros lo que parecía una empresa temeraria por la fragilidad de la embarcación utilizada.

Con ello, Heyerdahl creía haber demostrado que los polinesios y su cultura procedían de América del Sur, al contrario de lo que comúnmente se piensa.

Estas hazañas causaron gran conmoción en la opinión mundial. Y no hay duda de que tras ellas la actitud del etnólogo no puede ser la misma que antes y no hay trecho de mar que no haya podido ser recorrido por embarcaciones de fortuna, lo que abre unas posibilidades inmensas al problema de la difusión cultural.

Es perfectamente conocido que si bien una influencia cultural puede resistir en un ambiente distinto y vivir en él, un grupo antropológico se ve absorbido por una población indígena dominante.

Caben, pues, inmigraciones de un corto número de individuos, como podría ser el caso de naufragios y navegaciones fortuitas, que no hayan dejado un testimonio más preciso de su llegada.

Fuentes Consultadas:
True Action Aventures Grandes Aventuras del Siglo XX Fascículo:2
Historia Universal Civilizaciones Precolombinas Tomo 14 La Nación

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Historia de la Primera Transmision Por Ondas de Radio,Sin Cables

Historia de la Primera Transmision Por Ondas de Radio-Sin Hilos o Cables

Radio y comunicaciones internacionales:

Los experimentos de comunicación inalámbrica de Heinrich Hertz tenían por objeto comprobar la validez de la teoría del electromagnetismo de James Clerk Maxwell.

Experimentos similares fueron llevados a cabo en Inglaterra por Oliver Lodge, quien en 1894 hizo demostraciones ante la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, y en Rusia por A.S. Popov, en 1896.

Aunque aparentemente Popov consiguió realizar transmisiones hasta una distancia de 3,2 km hacia 1898, la iniciativa de utilizar el nuevo descubrimiento como base para un nuevo sistema de telecomunicaciones no partió deL mundo de la ciencia, sino de un joven aristócrata italiano con muy poca formación técnica.

La Comunicacion sin hilos Grandes Inventos Siglo XX A fines de siglo, el mundo estaba preparado para recibir la innovación. El desarrollo de una red internacional de telégrafos y la más reciente aparición del teléfono (patentado en 1876) habían suscitado gran entusiasmo popular.

En 1900 se enviaron 400 millones de telegramas sólo en Gran Bretaña, y en Estados Unidos había ya un millón de teléfonos instalados.

Pero si bien estos sistemas fueron en su día socialmente revolucionarios, presentaban considerables inconvenientes prácticos, sobre todo por requerir decenas de miles de kilómetros de cable y multitud de conexiones que tenía que ser operadas manualmente.

Además, sólo era posible comunicar directamente con puntos integrados en la red y, en particular, era totalmente imposible establecer contacto con los barcos en alta mar.

La telegrafía inalámbrica resultaba, por lo tanto, particularmente atractiva por eliminar todos estos problemas.

En 1894, los trabajos de Hertz llamaron la atención de Guillermo Marconi, un estudiante italiano de apenas 20 años.

Muy pronto, Marconi no sólo consiguió transmitir señales a distancias superiores a los 3 km, sino que fue capaz de transmitirlas con las pulsaciones del código Morse.

Al no encontrar apoyo en Italia, se trasladó a Gran Bretaña, donde en 1897 estableció su propia empresa, que en 1900 se transformaría en la Marconi Wireless Telegraph Company.

En 1899 logró transmitir a través del Canal de la Mancha y en 1901 sus señales cruzaron el océano Atlántico.

Esta última hazaña resultaba particularmente sorprendente porque si las ondas de radio eran realmente ondas eléctricas, deberían haber seguido una trayectoria recta hacia las profundidades del espacio exterior.

La explicación de su regreso a la Tierra no se encontraría hasta 20 años más tarde, cuando el físico británico Edward Appleton demostró la presencia de una capa electrificada en la alta atmósfera que refleja las ondas de radio.

En 1909, cuando Marconi obtuvo el premio Nobel, 300 barcos mercantes y de pasajeros y la mayoría de las marinas del mundo disponían del nuevo equipo.

En 1899 logró transmitir a través del Canal de la Mancha y en 1901 sus señales cruzaron el océano Atlántico.

Entre los buques de pasajeros figuraba el Campania, que el famoso asesino H.H. Crippen y su amante habían tomado en Amberes, en viaje hacia Canadá.

Al recibir un boletín informativo, el capitán comenzó a sospechar y pudo comunicar a la policía británica la presencia de Crippen en el barco.

La policía envió agentes a Canadá en un barco más veloz y detuvo a Crippen y a su amante en cuanto llegaron a puerto.

Crippen fue condenado a muerte. La enorme publicidad que rodeé al caso supuso un gran impulso para el negocio emprendido por Marconi.

Desde el punto de vista tecnológico, los avances fueron muy importantes.

Uno de los rasgos esenciales de los receptores inalámbricos es un tubo (o válvula) que permite que la electricidad pase solamente en una dirección, lo cual facilita la manipulación de la corriente.

Al principio se trataba de un dispositivo muy sencillo, resucitado medio siglo más tarde bajo la forma del transistor.

Pero en 1904, el ingeniero eléctrico británico J.A. Fleming inventó el tubo o válvula de dos electrodos (diodo), seguido en 1906 por el tríodo del inventor norteamericano Lee De Forest.

Sobre esta base, y utilizando bandas de longitud de onda más corta, fue posible transmitir señales más poderosas, reemplazar los audífonos por altavoces y transmitir sonido música y palabras en lugar de una simple señal pulsante.

Técnicamente, el tríodo constituyó un gran adelanto, sobre todo después de su integración en circuitos «regenerativos».

Inventado independientemente en 1912 en Estados Unidos y Alemania, el tríodo permitió una gran amplificación de señales débiles mediante un sistema en cascada.

En el piazo de diez años, los aparatos de radio a galena habían desaparecido casi por completo.

El mismo año, en Estados Unidos, R.A. Fessenden y E.H. Armstrong inventaron el circuito heterodino.

Hasta entonces, la función del receptor había consistido en responder a la señal recibida permitiendo o impidiendo el paso de una corriente directa.

En el circuito heterodino, la débil señal recibida modulaba una onda poderosa, generada en el propio receptor, lo cual aumentaba en gran medida la potencia del aparato.

Los años 20 fueron testigos de la aparición del circuito superheterodino, todavía más complejo.

Mientras tanto, la técnica de la transmisión había experimentado progresos similares.

En 1913, en Alemania, Alexander Meissner combinó el tríodo con un oscilador para producir señales mucho más poderosas.

Así pues, aunque en 1914 el equipo seguía siendo muy aparatoso, ya era posible transmitir y recibir señales de buena calidad sobre distancias considerables.

La situación creó sin embargo problemas nuevos.

Los primeros transmisores eran aparatos sencillos que generaban ondas en una amplia gama de frecuencias.

De esta forma, un solo transmisor podía cubrir con eficacia un área relativamente grande.

Su mérito residía en la extremada sencillez de su manejo y, de hecho, no estuvieron prohibidos internacionalmente hasta 1930.

Mucho antes, sin embargo, hacia fines del siglo pasado, se habían inventado dispositivos de sintonización que permitían a un operador ceñirse a una banda de frecuencias determinada, dejando las otras libres para que las utilizaran los demás.

En un momento en que la radio comenzaba a utilizarse en todo el mundo, sobre todo en las comunicaciones entre barcos en alta mar, estos dispositivos constituían una puerta abierta hacia el progreso, pero su aplicación se vio obstaculizada en gran medida por la política monopolística de la empresa de Marconi.

La compañía había decidido que su equipo sólo podía ser manejado por sus propios operadores, que tenían prohibidas las comunicaciones con las estaciones ajenas a la red de Marconi.

Dos conferencias internacionales celebradas en Berlín en 1903 y 1906 trataron de quebrar el monopolio de Marconi, pero con escasos resultados.

Pero se produjeron dos tragedias en el mar que, combinadas con el caso Crippen, contribuyeron a resolver la situación.

En 1909, el buque norteamericano Republic colisionó con el italiano Florida en la espesa niebla de la costa oriental de Estados Unidos.

Las señales enviadas por el Republic consiguieron que en menos de media hora acudiera otro barco, que salvó a 1.700 pasajeros.

El naufragio del Titanic en 1912 fue una historia muy diferente.

Aunque el Carpathia recibió la señal de socorro y acudió en ayuda del buque doce horas después del accidente, logrando salvar apenas 710 personas entre los más de 2.000 náufragos, el posible auxilio estaba mucho más cerca.

El California, que se encontraba a tan sólo 30 km de distancia, había encontrado hielo y había tratado de prevenir al Titanic, pero el telegrafista de este buque había cortado la comunicación, aduciendo que estaba muy ocupado.

En otra conferencia internacional, celebrada apenas tres meses después del desastre del Titanic, se llegó fácilmente al acuerdo de que la comunicación por radio no debía depender de los equipos utilizados.

De hecho, Marconi había aceptado ya lo inevitable y había abandonado las prácticas restrictivas.

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Los Primeros Vuelos-La Era de la Aviacion en el Siglo XX, La Historia

Primeros Vuelos En La Era de la Aviación en el Siglo XX Historia

• ►Los comienzos del vuelo a motor:

En 1900, la conquista del aire tenía ya más de un siglo.

Había comenzado con los primeros ascensos en globo de los hermanos Montgolfier en 1785.

Pero los globos resultaron tener pocas aplicaciones prácticas a excepción de unos cuantos fines especiales, como la observación militar, por depender demasiado de la acción del viento.

Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XIX fue posible disponer de un motor con un coeficiente potencia-peso suficiente para permitir la propulsión y la conducción de una nave aérea.

Los Primeros Vuelos La Era de la aviacion en el siglo XX HistoriaEn 1884, en Francia, C. Renard y A. C. Krebs completaron con todo éxito un circuito de 8 Km. en un dirigible propulsado por un motor eléctrico de 9 caballos de fuerza.

En 1903, la nave semirrígida francesa Lebaudy, con un motor a gasolina Daímler de 40 caballos de fuerza, cubrió la distancia de 65 km. entre Moisson y París.

Pero el auténtico precursor de las naves aéreas fue el conde Ferdinand von Zeppelin, que entre 1900 y 1914 construyó 160 naves rígidas en las que el gas (hidrógeno, un gas inflamable) estaba contenido por razones de seguridad en numerosas celdas independientes dentro del casco.

Los dirigibles se siguieron utilizando durante todo el siglo XX (sobre todo por la policía, la marina y los guardacostas, con fines de vigilancia), pero no sería de ellos de los que provendría el desarrollo del vuelo a motor sino de las máquinas más pesadas que el aire, entre las cuales la primera en funcionar con éxito fue la construida por los hermanos Orville y Wilbur Wright, que realizó su primer, vuelo histórico el 17 de diciembre de 1903.

Pero la idea de una máquina voladora era mucho más antigua; entre los primeros diseñadores figuran el pintor e ingeniero italiano Leonardo da Vinci (1452-1519) y el ingeniero de minas sueco Emanuel Swedenborg (1688-1722).

Con la perspectiva que da el tiempo, resulta evidente, sin embargo, que sus diseños no eran factibles.

No puede decirse lo mismo, en cambio, de la serie de planeadores diseñados y construidos entre 1808 y 1857 por el inglés sir George Cayley (1773-1857).

Cayley no era sólo un experto en matemáticas, sino además un hábil mecánico que disponía de medios suficientes para dedicarse a su afición, por lo que pudo estudiar sistemáticamente los problemas del vuelo.

Conocía la elevación que podía producir un ala combada y distinguía este hecho del de la resistencia aerodinámica.

Tenía un claro concepto de los elevadores posteriores y de la hélice como medio de propulsión.

El conocimiento mismo de los fundamentos del vuelo lo llevó a reconocer que ningún motor existente en su época era lo bastante ligero para impulsar una nave aérea, por lo que limitó sus estudios a los planeadores, uno de los cuales transportó a su cochero en un vuelo de 450 m, en 1853.

En Alemania, en los primeros años de la última década del siglo XIX, Otto Lilienthal fue el precursor del vuelo deportivo en planeador.

Su actividad suscitó el interés del público por las máquinas más pesadas que el aire; él mismo llegó a realizar más de 2.000 vuelos, antes de morir en un accidente en 1896.

En Estados Unidos, los hermanos Orville y Wilbur Wright conocían los estudios teóricos de Cayley y siempre reconocieron lo mucho que le debían.

El punto donde Cayley falló y ellos triunfaron fue en la fabricación de un motor lo suficientemente ligero para elevar su máquina del suelo.

Se trataba de un motor de explosión de 10 caballos de fuerza, construido en su propia fábrica de bicicletas.

Los primeros vuelos de los hermanos Wright, en 1903, pasaron prácticamente inadvertidos; pero en 1905 construyeron y patentaron una máquina más grande, que logró volar un circuito de 40 km.

Este vuelo les valió un contrato del gobierno de Estados Unidos para construir una máquina diseñada por ellos: un biplano sin cola, con una hélice en la parte trasera que impulsaba el aeroplano hacia adelante.

Aunque la máquina funcionaba, este diseño fue abandonado muy pronto por el del francés Louis Blériot (1872-1936): un monoplano con motor de tracción al frente.

Su vuelo a través del canal de la Mancha, el 25 de julio de 1909, fue objeto de gran publicidad y tuvo como consecuencia la organización del festival aéreo de Reims, de siete días de duración, en agosto de 1909, y entre diversos otros, el de Los Angeles en 1910.

Pronto resultó evidente que el aeroplano no era simplemente un objeto deportivo, sino una nueva forma de transporte que tenía además posibles aplicaciones militares.

La Primera Guerra Mundial se encargaría de demostrarlo.

Durante el conflicto se construyeron 200.000 aviones, pero la aviación civil tuvo que esperar hasta el final de la contienda.

De hecho, la aviación como forma importante de transporte de pasajeros sólo comenzó en los años 30.

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Conquista del Everest Escalar la Montaña Mas Alta Mundo Hillary

Hillary Conquista del Everest
Escalar el Everest Montaña Mas Alta Mundo

INTRODUCCIÓN:

A fines de mayo de 1953, los ciudadanos británicos, especialmente los que habitaban en Londres, sentían que en la medida que pasaban los días un cosquilleo cada vez más excitante se iba apoderando de ellos.

Se acercaba el 4 de junio, fecha en que se coronaría a la Reina Isabel II, en una ceremonia que sería la más fastuosa que hubiere presenciado el mundo.

Pero había un hombre en particular, que aunque se encontraba a una enorme distancia de la City, tenía un doble motivo para estar nervioso.

Se trataba del representante del gobierno de Su Majestad ante el Rey de Nepal, un gentleman habitualmente muy flemático, como corresponde a un Lord inglés, y diplomático por añadidura.

Hillary conquista el Everest

Además de la expectación que lo invadía ante una nueva Soberana, le preocupaba el resultado de una misión en la que él tenía parte de responsabilidad: el décimo intento que realizaban los británicos para ascender al Everest, la montaña más alta de la Cordillera de los Himalaya.

Los criados lo veían pasearse inquieto por los jardines de la sede de la Embajada en Katmandú, la ciudad capital del reino asiático.

Más de una vez había llamado la atención a alguno de ellos, cosa que también era desusada en él.

La servidumbre atribuía esta irritación al acontecimiento que se viviría en la metrópoli, al cual, según habían advertido, no concurriría el amo de la casa.

La tensión de aquellas buenas gentes terminó el 30 de mayo, luego de que el diplomático recibiera un mensaje por radio desde el interior del país.

A partir de ese minuto todo fue sonrisas en la lujosa mansión.

El embajador estaba pletórico de alegría, y ninguno de ellos podía explicar el motivo de este cambio tan brusco, pero a la vez tan tranquilizador.

El secreto lo compartían solamente el diplomático y su familia.

La razón del vuelco en su conducta se debía precisamente a que el mensaje radial le había confirmado una noticia que sería el regalo más espectacular que pudiera recibir Su Alteza en el día inolvidable de su coronación.

El mensaje en cuestión decía:

«Malas condiciones de la nieve. Expedición abandonó el campamento base el 29 esperando mejor tiempo. Hillary y Tensing bien. John Hunt, Coronel del Cuerpo Real de Fusileros del Rey.»

Dicho tenor no era consecuente con el júbilo del Embajador. ¿Cómo podía interpretarse esa aparente mala noticia, con un regalo «real»?

El misterio había que buscarlo en una conversación sostenida 75 días antes con el Coronel Hunt, Jefe de la expedición británica que se proponía conquistar el Everest.

A objeto de evitar que oídos indiscretos se enteraran antes que los de Su Majestad del resultado de la empresa, los hombres convinieron en que la clave de la comunicación sería si se citaban nombres.

Así, lo que en realidad se informaba era que el éxito había «coronado» la misión.

Edmund Hillary, un neozelandés de 34 años, y Tensing Norkay, un fiel y valeroso «sherpa» de 39, ¡habían conquistado por primera vez en la historia de la humanidad la cima del monte Everest, el monte más alto del mundo, el que se alza a 8.882 metros sobre el nivel del mar!

Como estaba previsto, la noticia se envió también en clave al Primer Ministro Anthony Edén, quien informó del magno triunfo a la Reina Isabel II, antes de que saliera en su carroza hacia la Abadía de Westminster.

————-  00000 ————

Descripciónb Detallada de la Hazaña

hillaryLos pares del reino aguardaban el momento de encaminarse a la abadía de Westminster para asistir a la coronación de la reina Isabel 11, mas al parecer prestaban mayor atención a un titular del diario The Times, de Londres, que a la pompa que los rodeaba.

Lo que tanto les cautivaba, esa mañana de junio de 1953, era la sensacional noticia de que el Everest, el monte inaccesible, acababa de ser conquistado, y por montañistas ingleses.

Tan gloriosa empresa, concluida precisamente la víspera de la coronación de la joven soberana, parecía el digno heraldo de una segunda edad isabelina.

El Everest, con sus 8848 m de altitud, es la montaña más alta del mundo.

En la región, este pico del Himalaya, al que los ingleses dieron el nombre de Everest en honor del topógrafo de la India del siglo XIX que midió por primera vez su altitud, es más conocido por Chomolungma, o «Diosa Madre del Mundo».

Chomolungma se alza entre el Tíbet y Nepal, y, fianqueado por otras cimas inmensas, aparece inconquistable e inaccesible.

«En primer lugar, sería necesario encontrar la montaña», decía el alpinista inglés George Mallory, antes de su precursora expedición de 1921.

Mallory encontró el Everest, pero en 1924 perdió la vida en su intento de escalarlo.

En el curso de los tres decenios siguientes, no menos de otras nueve expediciones debieron declararse vencidas por las aterradoras dificulta des que presenta: abruptas paredes de roca, gruesas capas de nieve en polvo, furiosas ventiscas, un frío cruel y penetrante, y una altitud tal que los pulmones no pueden soportarla.

A pesar de ello, cuando la Roya] Geographical Society y el Club Alpino designaron al coronel Johíi Hunt, de 42 años, para que capitanease la expedición británica de 1953 al monte Everest, centenares de niontañistas le ofrecieron sus servicios.

Everest

De ellos, diez fueron aceptados: Charles Evans, cirujano del cerebro, hombre pelirrojo de 33 años de edad; Charles Wylie, de 32, silencioso militar; Alfred Gregory, de 39, agente viajero, hombre atildado y de corta estatura; Wilfrid Noycc, de 34, tímido maestro de escuela; Tom Bourdillon, de 28, físico corpulento pero ágil; Michacl Westmacott, de 27, especialista en estadísticas y dueño de una insuperable técnica montañista; y George Band, de 23, que fue presidente del Club de Alpinismo de la Universidad de Cambridge y a quien Hunt consideraba «el montanista más brillante de Inglaterra».

Hunt, que necesitaba hombres con experiencia en la nieve y el hielo, tuvo que buscar a los tres últimos expedicionarios fuera de las Islas Británicas.

Dos neozelandeses satisfacían los requisitos: George Lowe, de 28 años de edad, hombre larguirucho y de vigor casi sobrehumano; y Edmund Hillary, de 33, soltero, apicultor en Auckland, de casi dos metros de estatura, que calzaba enormes botas y que, según decía, practicaba el montañismo «por mera diversión».

Luego se les agregó un veterano de cinco expediciones anteriores al Everest: Tensing Norkay, de 39 años, individuo de la tribu sherpa del Himalaya; aunque no sabía leer ni escribir, mostraba el aire inconfundible del hombre que sabe lo que vale.

Mientras los demás componentes del equipo se ejercitaban en Gales y en Nueva Zelanda, Tensing subía y bajaba los cerros cercanos a su casa de la India, cargado con una mochila llena de piedras.

«Esta vez lo voy a lograr», se juraba en silencio.

«O lo hago o me muero.»

Durante la primera semana de marzo de 1953, los expedicionarios del Everest se reunieron en Katmandú, ciudad de templos y palacios situada en el boscoso valle de Nepal.

Allí, se les agregaron Tensing y un médico, un fisiólogo, un camarógrafo y un corresponsal del Times de Londres, diario que había adquirido derechos exclusivos para publicar la crónica de la ascensión.

Llegado el 10 de marzo, la expedición había emprendido la marcha de 270 km hacia el este, hacia el primer campamento base, establecido en el monasterio de Thyangboche.

Engrosaban ya sus filas un grupo de sherpas experimentados, hechos a trabajar a grandes altitudes, y 350 porteadores entre los que se contaban algunas mujeres, que constituían un bullicioso complemento.

Los montañistas de Hunt cruzaron el valle cubierto por las rojas flores del rododendro.

Luego iniciaron el sinuoso ascenso de las montañas, doblaron hacia el norte y atravesaron Namcha Barwa, la pequeña capital de los sherpas.

Un poco más arriba, a 4100 m, se alzaba el santuario budista de Thyangboche.

En este punto, Hunt y sus compañeros armaron 20 tiendas de campaña.

El monasterio, vasto edificio coronado por una perilla de oro, se levantaba entre campos de azules primaveras y bosques de enebro.

Alrededor vagaban faisanes, perdices y almizcleros.

Los monjes dedicaban el tiempo a destilar un licor de arroz con aroma de clavo, conocido como leche del lama, y a adorar a los dioses que habitan el Chomolungma.

La cima del Everest se avistaba desde una eminencia y de su silueta triangular se levantaba una nube de nieve en polvo como un penacho de plumas.Dio comienzo entonces un periodo de riguroso entrenamiento y aclimatación que duraría tres semanas.

A medida que los expedicionarios se aventuraban a alturas cada vez mayores, sus pulmones se expandían, se les tensaban los músculos, preparándose al asalto de la pared meridional de la montaña gigantesca.

Los siete rasgos topográficos de esta pared les eran bien conocidos: el glaciar de Khumbu, ondulado y cubierto de morenas; la escarpada Cascada de Hielo; el Circo Occidental, valle de hielo entre el Everest y el Lhotse; la pared de éste, aterradora, casi vertical; el ventoso Collado del Sur, de 8000 m; el Pico del Sur, que se eleva a 8748; y, por último, la inmaculada cresta que lleva hasta la cumbre y que sólo se conocía por algunas fotografías aéreas.

La aclimatación a alturas de 6000 m debía lograrse gradualmente.

Los montañistas requerían tiempo para que su médula ósea formara más glóbulos rojos portadores de oxígeno.

A más de 6000 metros se necesitaba respirar con tanques de oxígeno.

La falta de este elemento causa náuseas, aceleración del pulso, visión nublada y peligroso aturdimiento.

Hunt experimentaba con dos sistemas diferentes: el de circuito abierto, en el cual el aire exhalado se pierde definitivamente, y el de circuito cerrado, en el cual pasa por un filtro de cal y sosa cáustica que elimina el anhídrido carbónico para poder aspirar otra vez el aire, mezclado con oxígeno puro.

En la tercera semana de abril el campamento base se había trasladado ya al glaciar de Khumbu, a una altitud de 5450 m.

La cabecera del Khumbu, al pie mismo del Everest, es la formidable y cambiante Cascada de Hielo, de 600 m de longitud.

Allí, Hillary, Lowe, Band y Westmacott se dedicaron a abrir una «escalinata» lo bastante firme para los sherpas cargados con pesados fardos.

Era obra dificultosa y traicionera, complicada aún más por las ventiscas, los aludes y el lento avance de todo glaciar.

Había moles de hielo del tamaño de una casa, y agujas como campanarios que sólo se podían salvar con escalas de cuerda.

Era preciso valerse de pértigas y escaleras de aluminio para cruzar profundas grietas, demasiado anchas para franquearlas de un salto.

El campamento 11, consistente en dos tiendas de un metro cada una, se estableció a mitad de la Cascada de Hielo, a 5900 m.

A éste seguía el campamento 111, a 6150, y en breve se hicieron sentir los efectos de tales altitudes: confusión mental, entusiasmo decreciente. Fue allí donde James Morris, el corresponsal del Times, advirtió por primera vez que Hillary «tenía una vena de grandeza».

Morris, que vio a aquel hombre vigoroso tallando gradas en el hielo sin descanso, pintaba su energía como «casi demoniaca».

Hillary «exhalaba una vitalidad desbordante, elemental, contagiosa … bajo esa energía y compañerismo mostraba una sutil gravedad».

En el Circo Occidental establecieron el campamento IV o base avanzada; el V, al pie de la imponente pared del Lhotse; y el VI y VII, a 7000 y 7300 m respectivamente, en la pared misma del Lhotse.

Mientras se ejecutaban todas aquellas tareas, entre Hillary y Tensing se fue estableciendo una asociación sumamente prometedora. Hacían una curiosa pareja: el uno, esbelto y anguloso; el segundo, bajo de estatura y vigoroso aunque flaco.

El 26 de abril, cuando ambos hacían su primera ascensión juntos, Hillary saltó temerariamente sobre una grieta de la Cascada de Hielo; atado a él venía su compañero.

Hillary describe así el incidente:

«Fue demasiado para el borde voladizo, que se desprendió con un ruido seco y se precipitó hendidura adentro conmigo encima.

No tuve mucho tiempo para pensar.

Sólo supe que debía evitar el verme aplastado contra el hielo por el bloque que caía girando, y violentamente apoyé los pies, provistos de crampones, contra una de las paredes y los hombros contra la otra.

Un instante después sentí que la cuerda se tensaba y vi que el bloque rodaba lejos de mí.

Tensing había reaccionado con rapidez …

Manipulaba la cuerda con superior habilidad, como lo demostró en esa ocasión en que tan cerca estuve de una catástrofe. Aunque tal vez no fuese técnicamente notable en el hielo, era hombre muy vigoroso y resuelto, y se aclimataba a la perfección.

Su principal virtud, en lo que a mí toca, consistía en que estaba preparado para proceder con firmeza y celeridad.»

Ya de regreso en el campamento base, Hillary confesó: «Sin Tensing, yo no habría pasado de hoy.»

Seis días después, durante otra ascensión de prueba, Hillary y Tensing hicieron el recorrido de ida y vuelta entre el campamento base y la base avanzada usando oxígeno en circuito abierto.

El viaje se consideraba empresa de tres días, pero Hillary y Tensing regresaron al anochecer del mismo día, a pesar de una fuerte ventisca.

Tan extraordinaria acción los consagró como la pareja de escaladores más vigorosa de la expedición.

El 2 de mayo Hunt dispuso un descanso de varios días a más baja altitud, que deberían tomar todos excepto Lowe y Band, quienes seguían en el Lhotse abriendo una ruta hacia el Collado del Sur.

Los montañistas se congregaron en una meseta que se extendía diez kilómetros más abajo del campamento base, y allí gozaron de aquel paisaje de flores y hierba como de un tónico necesario antes de acometer la ascensión en firme.

Regresaron al campamento base el 7 de mayo para recibir instrucciones de su capitán.

Encaramados en alguna caja o tendidos sobre un saco de dormir, los montañistas aguardaban, reprimiendo el aliento, a que se les asignara el papel que cada uno desempeñaría en el acto final del drama.

Primeramente, Lowe, Band y Westmacott, anunció Hunt, terminarían, el 15 de mayo, de abrir la ruta para escalar la pared del Lhotse, tras de lo cual Noyce y Wylie establecerían el campamento VIII a cerca de 8000 m de a,ltitud en el Collado del Sur, inhospitalaria depresión en una gran crestería de hielo y roca, barrida por los vientos. Evans y Bourdillon, partiendo de allí, efectuarían la primera tentativa de alcanzar la cima.

Su objetivo principal sería reconocer el Pico del Sur, sólo 100 metros más bajo que la cumbre del mundo, pero separada de ella por una arista que ningún escalador había visto jamás.

Sólo si eran suficientes sus reservas de oxígeno y que continuara el buen tiempo deberian proseguir ascendiendo hacia la cúspide.

Si no lograban llegar, Hillary y Tensing habrían de partir del Collado del Sur antes de 24 horas, recogiendo en su camino una tiendecilla y provisiones que Gregory y Hunt descargaríana 8500 m.

La pareja debería establecer a continuación el campamento IX lo más cerca posible de la cima, para iniciar el asalto decisivo tras una noche de sueño reparador.

El médico del equipo, Michael Ward, de 27 años de edad, fue el único que objetó el plan de Hunt.

Se oponía a que el capitán ascendiera a aquella altura.

Mejor que nadie, Ward apreciaba los reveladores surcos del rostro de Hunt.

«Ya ha hecho usted más de la cuenta», le advertía a Hunt. r-ste le agradeció su interés, pero el plan original no sufrió alteración.

A las 5 de la tarde siguiente Lowe comunicó por radio, desde la pared del Lhotse, que Band se encontraba enfermo y tendría que descender.

Entre tanto, ayudado intermitentemente por Ward, Noyce y el sherpa Ang Nyima, Lowe continuaba metiendo clavijas en la pared del Lhotse, decidido a mantener una ruta abierta contra los fuertes vientos y las densas nevadas.

Al concluir su obra, Lowe había pasado diez noches consecutivas a más de 7000 metros de altitud. Griffith Pugh, el fisiólogo, estaba inquieto por los posibles efectos que ello tuviera en el cerebro de Lowe.

u hazaña, declaró Hunt, «ha pasado a la historia del montañismo como un épico triunfo de la tenacidad y la destreza».

Ya para terminar, contaría Noyce, Lowe se encontraba tan agotado que cayó dormido durante una de las comidas, con una sardina colgándole de la boca.

El 21 de mayo, Noyce y el sherpa Annulla efectuaron la primera ascensión de la pared del Lhotse hasta el campamento Vlll, en el Collado.

«En el curso de mi vida he estado en muchos sitios desiertos y salvajes», decía Tensing refiriéndose al lugar, «pero jamás en ninguno como el Collado del Sur.

Es un llano abierto … una desolación de roca y hielo castigada sin cesar por el rugido del viento.»

El primer intento para alcanzar la cima del Everest se hizo el 26 de mayo, partiendo del campamento VIII.

El día previsto amaneció despejado y brillante.

Evans y Bourdillon, equipados con oxígeno de circuito cerrado, emprendieron el ascenso de la enorme garganta nevada de más de 300 m de altura que conduce al Pico Sur del Everest.

Ya entrada la mañana, los que estaban en el Collado vieron dos lejanas siluetas que trepaban con paso firme hacia el pico.

En el campamento reinaba enorme agitación. George Lowe informó que sólo Tensing, por lo general inclinado a dar voces y a cantar en falsete cuando se sentía feliz, «había dejado de sonreír … La idea de que cualquiera que no fuera Tensing llegase a la cúspide no le complacía.»

A la una de la tarde Evans y Bourdillon alcanzaron el Pico del Sur.

Con sus 8748 m era el punto más alto jamás escalado por el hombre.

Los dos montañistas anhelaban seguir adelante por la última crestería, que descendía precipitadamente antes de subir hasta la cima.

Pero el día estaba muy avanzado, y Evans calculaba que tardarían cinco horas en llegar hasta allá y volver, aparte de las que necesitarían para regresar al Collado del Sur.

Por añadidura, su provisión de oxígeno se agotaba, y se hallaban más rendidos de lo que se figuraban.

Completamente exhaustos, descendieron parte de la garganta a trompicones y llegaron al campamento Vlll a las 4:30 de la tarde, «con el rostro cubierto de escarcha», escribía Hunt, «como seres de otro planeta».

Esa noche la temperatura descendió a 253 ºC bajo cero. Apretujados en tres tiendas, sin suficientes aparatos de «oxígeno nocturno» para que pudieran dormir, todos pasaron una mala noche.

«El viento azotaba el Collado», comentaría Lowe, «sacudiendo las tiendas, gimiendo, rugiendo y restallando incesantemente.»

Evans y Bourdillon amanecieron en malas condiciones, y Hunt tuvo que conducirlos hasta una altura inferior.

Los fortísimos vientos continuaban machacando las tiendas, lo que obligó al segundo grupo de escaladores a postergar su intento hasta el siguiente día. E

l 28 amainó el viento y, a las 8:45 de la mañana, Lowe, Gregory y Ang Nyima se pusieron en marcha a fin de preparar la ruta garganta arriba.

Una hora después Hillary y Tensing los siguieron. Iban provistos de oxígeno en circuito abierto, que Tensing prefería porque «no causaba tan mal efecto cuando se cerraba la llave de paso».

Al mediodía, los escaladores y su grupo de apoyo se reunieron en una elevada cordillera. Continuaron adelante hasta una altitud de 8340 m donde recogieron la tienda y las provisiones allí descargadas por Hunt y Gregory dos días antes.

Su cargamento les resultaba ya agobiante, pues pesaba entre 20 y 30 kilos.

A las 2:30 de la tarde llegaron a una altitud de 8500 m aproximadamente.

En este punto, las dos parejas se separaron.

Hillary y Tensing ocuparon las horas siguientes en disponer una plataforma de dos metros (el campamento IX) bajo una escarpa rocosa para armar allí su tienda.

El sitio resultaba incómodo por tener dos niveles, uno 30 cm más alto que el otro.

No obstante los fuertes vientos que soplaban, los montañistas consiguieron asegurarlas sogas a unos tanques de oxígeno hundidos en la nieve circundante.

Tensing preparó una cena de sopa caliente, sardinas, frutas en conserva descongeladas, dátiles, bizcochos, jalea, miel y enormes cantidades de té, asícomo una bebida compuesta de jugo de limón y azúcar en polvo, disueltos en agua tibia.

A las 6 de la tarde se metieron en sus sacos de dormir: Tensing en el nivel inferior, y el larguirucho Hillary en el superior, donde se acomodó semitendido, semisentado.

Tensing no olvidaría nunca las incomodidades de esa noche.

«A oscuras», relató después, «charlamos de nuestros planes para el día siguiente. Luego, nos colocamos las mascarillas de oxígeno y tratamos de dormir.

Dentro de nuestros sacos acolchados, llevábamos puesta toda la ropa. Pasaban las horas. Yo dormitaba y despertaba, dormitaba y despertaba. Y cada vez que despertaba, me ponía a escuchar. A medianoche el viento había dejado de soplar. Dios es muy bueno con nosotros, me dije.»

A las 3:30 de la madrugada Tensing se asomó a mirar fuera de la tienda.

A la luz del alba se distinguía el monasterio de Thyangboche, a unos 4250 m más abajo del campamento IX.

El sherpa abrigaba la esperanza de que los monjes estuviesen rezando por él y su compañero.

Tras de hacer un rápido desayuno, los dos montañistas se encontraban listos para acometer la prueba más importante -de su vida.

Pero cuando Hillary fue a coger sus botas, lo único que se había quitado, las halló completamente congeladas.

Tardaron una hora en deshelarlas.

Por fin, a las 6:30 de la mañana, los escaladores cubiertos con tanta ropa que sus extremidades parecían de hidrópico, conectaron el oxígeno y emprendieron el ascenso hacia el Pico del Sur.

Tensing iría delante hasta que Hillary se sintiera seguro de sus botas.

La cuesta estaba nevada y resbaladiza.

En determinado momento Hillary cayó al suelo tan pesadamente que lanzó una exclamación, preguntándose en alta voz si no sería peligroso seguir adelante, a lo que Tensing contestó:

«Como usted quiera.» Sin que mediase otra palabra, ambos continuaron ascendiendo.

No tardaron en encontrarse trepando por un filo cada vez más angosto hacia el punto donde Evans y Bourdilloti les habían depositado valiosos tanques de oxígeno.

«Aquel estrecho filo conducía hasta una grandiosa y empinada ladera de nieve que llegaba al Pico del Sur», contaba Hillary.

«Evans y Bourdillon habían subido por los peñascos de la izquierda, y descendieron por la cuesta nevada. Sus huellas apenas se veían, y ni una ni otra ruta nos agradaba.

Analizamos la cuestión y optamos por la nieve.

Comenzamos a ascender por escalones de unos 30 cm de fondo, cubiertos de una delgada costra de nieve formada por el viento y con muy poco espacio para valerse del piolet.

La situación era deplorable, y, cuando me asaltaba el miedo, yo mismo me decía: ¡No hagas caso!.

Se trata del Everest, y tienes que correr riesgos.’ Tensing parecía muy contrariado, pero no decía nada de regresar.

Turnándonos en la delantera, avanzábamos lentamente.

Un centenar de metros más arriba la subida se hizo menos pendiente, entre la nieve asomaban más rocas y nuestra tensión disminuyó.»

A las. 9 de la mañana Hillary y Tensing pisaron el Pico del Sur y vieron cómo se extendía frente a ellos la crestería final que llega a la cúspide.

«Contemplábamos la cresta con cierta ansiedad, pues allí estaba el meollo de la ascensión …

Tanto Tom como Charles (Bourdillon y Evans) habían comentado las dificultades que presentaba, y no abrigaba yo grandes esperanzas.»

Ofrecía una vista «impresionante y aun aterradora», decía Hillary.

«A la derecha, grandes y contorsionadas cornisas, y moles voladizas de nieve y hielo, se extendían cual dedos retorcidos sobre la caída vertical de 3000 m que mide el paredón del Kangshung.

Cualquier intento de poner pie en tales cornisas sólo podría llevar al desastre.

Desde las cornisas, la cordillera descendía bruscamente hacia la izquierda, hasta donde la nieve termina en la inmensa pared de roca que se eleva del Circo Occidental.

Sólo parecía haber algo a nuestro favor: la fuerte cuesta nevada que se extendía entre las cornisas y los rocosos precipicios estaba cubierta de nieve probablemente helada y firme.

Con nieve blanda tendríamos pocas esperanzas de avanzar por la crestería. Pero si lográbamos tallar escalones en aquella pendiente, conseguiríamos adelantar un poco.»

Por fortuna, la nieve estaba firme.

Mientras Tensing le iba soltando cuerda, Hillary se aventuraba a lo largo de la cresta, abriendo pacientemente un escalón tras otro.

Los escaladores llegaron, cerca de las 10 de la mañana, a un obstáculo formidable que Hillary temía desde que lo observó por primera vez, con unos prismáticos, cuando estaban en Thyangboche.

Era un gran peñasco, de unos 12 m de altura que de pronto juzgó «imposible de salvar para nuestras débiles fuerzas».

No podrían escalarlo directamente por ser de paredes demasiado lisas, resultaba insalvable por la izquierda, y al lado derecho sólo había una profunda y angosta grieta entre la roca y una cornisa de nieve congelada.

Comprimiéndose dentro de esta chimenea, Hillary fue clavando sus crampones hacia atrás en la nieve y asiéndose a todo intersticio que lograba encontrar, para ascender poco a poco a lo alto del peñasco y alcanzar un resalto seguro.

Tensing lo siguió, y Hillary sintió «la vehemente seguridad de que ya nada podría impedirnos llegar a la cima».

Y continuaron adelante, cortando gradas pausadamente, siempre ascendiendo la escarpa interminable.

Hillary escribía: «Nuestro ardor del principio había desaparecido ya por completo, convertido en una torva brega.

En esto, advertí que la cordillera, en vez de seguir ascendiendo monótonamente delante de mí, descendía bruscamente, y divisé allá abajo, a lo lejos, el Collado del Norte y el Glaciar de Rongbuk.

Al levantar la vista vi un estrecho borde de nieve que subía hasta una cumbre nevada.

Unos golpes más del hacha contra la dura nieve, y nos hallamos en la cima.»
Tensing lo describe así:

«Un poco antes de la cumbre, Hillary y yo nos detuvimos.

Los dos miramos hacia arriba.

Y seguimos adelante.

Seguimos subiendo despacio pero seguros.

Y de pronto nos vimos allí. Hillary pisó la cumbre el primero, y yo después que él.»

Eran las 11:30 de la mañana del 29 de mayo de 1953.

La primera reacción de Hillary fue de profunda gratitud por no tener más peldaños que abrir.

Tensing sonreía bajo la mascarilla de oxígeno.

Ambos montañistas cambiaron un formal apretón de manos.

Esto, sin embargo, no fue bastante para el gozoso sherpa.

«Agité los brazos y luego se los eché al cuello a Hillary, y nos dimos palmadas en la espalda, hasta casi faltarnos el aliento a pesar del oxígeno.» Tensing desplegó, atadas a su piolet, las banderas de las Naciones Unidas, del Reino Unido, la India y Nepal.

A continuación se irguió en la cumbre, y Hillary lo fotografió.

Cuando ambos tendían la mirada hacia abajo desde la cima del mundo, Hillary pensó en los. muchos montañistas que habían perdido la vida por querer encontrarse donde él estaba.

Incluso buscó alguna señal de Mallory y de su compañero, Andrew Irvine, que rnurieran en la empresa, pero nada encontró.

Tensing abrió un agujero en la nieve, y depositó una ofrenda de chocolate, caramelos y bizcochos para los dioses del Chomolungma.

Hillary, por su parte, enterró un pequeno crucifijo blanco que alguien había enviado a Hunt por correo.

Transcurrieron quince minutos, durante los cuales Hillary tomó algunas fotografías.

En seguida, recordando que su provisión de oxígeno era limitada y tendría que bastarles para bajar desde la cúspide hasta el Pico del Sur, emprendieron el descenso, hundiendo los crampones con cuidado en los escalones tan laboriosamente abiertos durante su ascensión.

Al cabo de una hora llegaban al Pico del Sur, donde recogieron los tanques de oxígeno guardados allí.

Después de beber unos tragos de jugo de frutas, continuaron la marcha. Para entonces ambos montañistas se sentían fatigados en extremo.

Un fuerte soplo de viento, un movimiento en falso podría precipitarlos de cabeza al glaciar de Kangshung, 3000 m más abajo.

Consciente de ello, Hillary apisonaba cada escalón para que estuviera seguro antes de bajar.

Pararon en el campamento IX para beber algo caliente, y allí cambiaron de tanques de oxígeno.

Al ir abriéndose camino en su descenso por la helada garganta, podían ver allá abajo, a sus pies, las tiendas del campamento VIII, sacudidas por el viento.

A unos 50 m del campamento esperaba George Lowe con sopa caliente para los escaladores, que ya sentían entumecidas las piernas. «¡Vaya! ¡Hemos vencido a ese endemoniado!», exclamó Hillary sonriendo.

Al día siguiente el grupo victorioso descendió la pared del Lhotse para llegar al Circo Occidental, donde Hunt aguardaba noticias con gran impaciencia. De repente, alguien avistó a los escaladores, y una ansiosa muchedumbre salió de las tiendas.

Cuando estaban a sólo 15 m del campamento, señaló Lowe hacia la cima agitando los brazos triunfalmente. Westmacott y Hunt se precipitaron al encuentro de los que volvían, y tras de ellos fueron Gregory con su gorro de borla, Bourdillon con los tirantes colgando, Evans con el sombrero vuelto hacia arriba.

Hillary alzó el piolet en alto; Tensing mostraba una luminosa sonrisa. Todos se abrazaron y se estrecharon las manos, riendo y llorando a la vez.

HILARY Y NORGAY

Edmund Hillary y Tenzing Norgay durante la expedición

CRONOLOGÍA DE LAS EXPLORACIONES

1852 — En esta década se mide por primera vez la altura del pico XV y se cree que podría ser la cima más alta del mundo, pero los medios técnicos no dan para más.

1865 — El pico XV recibe el nombre de Everest en honor de Sir George Everest, geógrafo y topógrafo Gales, responsable de la topografía de la India entre 1830 y 1843.

1921 — Primera expedición británica sin éxito.

1922 — Segunda expedición y primera en la que se producen muertes a causa de la ascensión: siete sherpas perecen a causa de una avalancha.

1933 — Primer vuelo sobre el Everest.

1953 — Primer ascenso realizado por el neozeolandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgary el 29 de mayo a las 11:30 horas.

1960 — Un equipo chino realiza la primera ascensión por la arista norte el 25 de mayo.

1963 — James Whittaker se convierte en el primer americano en alcanzar la cima. • Los también americanos Willi Unsoeld y Tom Hornbein son los primeros en ascender por la arista oeste.

1965 — El sherpa Nawang Gombu se convierte en la primera persona en ascenderlo dos veces.

1975 — l-a japonesa Junko Tabei es la primera mujer en subir a la cima. • La china Phantog es la primera por la cara norte.

1978 — Peter Habeler y Reinhold Messner se convierten en los primeros en ascender la montana sin oxígeno por la vía normal. • La polaca Wanda Rutkiewicz es la primera mujer europea en ascender al Everest.

1979 — l-a alemana Hannelore Schmatz se convierte en la cuarta mujer en ascender al Everest y la primera en morir en la montaña durante el descenso; tenía 39 años.

1980 — Primer ascenso invernal por los polacos Leszek Cichy y Krzysztof Wielicki, y primer ascenso en solitario y sin oxígeno del alemán Reinhold Messner entre el 18 y el 21 de agosto.

1988— La australiana Lydia Bradey se convierte en la primera mujer en ascender sin oxígeno. • El sherpa Kagzi Sherpa establece un primer récord de velocidad en 20 horas y 24 minutos desde el campamento base y sin oxígeno.

1990 — El australiano Timothy John Macartney-Snape sí convierte en el primer hombre en ascender a pie al Everest después de recorrer 1.200 Km. desde el Golfo de Bengala en una expedición denominada Sea fo Summit.

1992 — El francés Pierre Tardivel realiza el primer descenso con esquís.

1995 — A. J. Hargreaves es la primera mujer en ascender en solitario y sin oxígeno.

1996 — Góran Kropp pedalea más de doce mil kilómetros desde su Suecia natal y asciende el Everest sin oxígeno y en solitario. • Araceli Segarra es la primera española en alcanzar la cima.

1998 — Tom Whittaker, americano de 49 años, se convierte en la primera persona en ascender con una pierna ortopédica y con la ayuda de cuatro sherpas.

2000 — Primer descenso de esquí verdadero por el esloveno Davo Karnicar. • Ese año asciende a la montaña Erik Weihenmayer, la primera persona ciega.

2001 — El americano Sherman Bull sube a la montaña con 64 años. • Stefan Gall es el primero en lanzarse en snowboard desde la cima y Marco Siffredi el primero en completar el descenso de esa forma. • El sherpa Temba Tsheri, de 16 años, es la persona más joven en ascender a la cima.

2003 — El 23 de mayo, el sherpa nepalíPemba Dorjie realiza la ascensión más rápida de la historia, en 12 horas 45 minutos. • Por primera vez, tres hermanos, los sherpas Da Nuru, Jangbu y Lhakpa Gelu, ascienden a la cima el mismo día. • El norteamericano Gary Guller se convierte en la primera persona en subir al Everest con una sola pierna por sí mismo. • Yuichiro Miura, de 70 años, se convierte en la persona más vieja en ascender a la cima.

2004 — El 21 de mayo, el sherpa Pemba Dorjie asciende la montaña en 8 horas y 10 minutos, una hazaña increíble que muchos consideran dudosa.

Enlace Externo: El Hombre Que Conquistó ele Everest

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan:Descripción de Hernan Cortes

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan: Descripción de Hernan Cortes

Hernán Cortés fue un noble español de clase modesta que vino al Nuevo Mundo en 1504 a buscar fortuna.

Desobediente a las órdenes de sus superiores, Cortés emprendió una campaña independiente de conquista, y venció al Imperio Azteca (1519-1521); escribió una serie de cinco «Cartas de relación» al emperador Carlos V para justificar su acción.

El segundo informe contiene una descripción de Tenochtitlan, la capital del Imperio.

Hernan Cortes Conquistador Español

Al conquistador español y a sus hombres les impresionó esta ciudad, imponente en su arquitectura, pese a haber sido construida por un pueblo carente de la tecnología europea, que no contaba con vehículos de ruedas ni con instrumentos de metal duro.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlán:

Hernán Cortes«La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme.

Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho.

La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas y recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez.

Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos.

Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo.

Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación…

Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra.

Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos.

Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.

El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar.

Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumentó podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.»

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo «B» Jackson Spielvogel

BiografÍa de Bessemer: Inventor Proceso y Convertidor de Acero

Biografía de Bessemer-Convertidor de Acero

Bessemer, Sir Henry (Charlton,Hert-fordshire, 1813-Londres, 1898) Inventor británico, nacido en Charlton, Hertfordshire, y autodidacta, en gran medida.

Fue un inventor prolífico, pero se le conoce sobre todo por sus innovaciones en la siderurgia que elevaron enormemente la producción anual de acero en Inglaterra, consiguiendo un acero de gran calidad, disponible a un costo muy reducido.

Inventó también un método para reducir el grafito empleado en la fabricación de lapiceros, una máquina tipográfica, otra para pulir diamantes, un horno solar, pinturas al bronce.

BiografÍa de Bessemer Convertidor de Acero Inventor Proceso

Su lema: «La idea para un negocio se debe concentrar en un único negocio en el que un hombre se embarque totalmente.»

Se lo Recuerda Por:

• NUEVA INGENIERÍA:

El convertidor de Bessemer permitió la la obtención de acero barato y, con él, la construcción de obras de ingeniería asombrosas para la época.

• FRAUDE:

A los 20 años, Bessemer diseñó un procedimiento que evitaba las falsificaciones de los sellos impresos en los documentos oficiales que fue adoptado por la Casa del Timbre.

• OTROS INVENTOS:

Patentó más de 117 inventos: entre ellos, un dispositivo para la obtención de caracteres tipográficos, un nuevo tipo de proyectil, frenos para ferrocarriles, máquinas para la industria del vidrio.

• POLVO DE ORO:

Diseñó una máquina para la fabrica-. ción de polvo de bronce destinado al revestimiento de superficies con efectos de oro, que invadió el mercado y fue empleado en toda Inglaterra para la decoración.

• INTENTO FALLIDO:

Anunció los detalles del método. Los industriales siderúrgicos invirtieron fortunas en altos hornos para manufacturar acero por el nuevo sistema, pero el producto resultó de ínfima calidad y Bessemer perdió prestigio y credibilidad.

• ÉXITO ROTUNDO:

Volvió a los experimentos para perfeccionar su método. Como ya no creían en él, instaló sus propias acerías en Sheffield, Inglaterra. Importó mineral sin fósforo de Suecia y vendió acero de alta calidad a un costo muy inferior al de sus competidores.

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El proceso Bessemer utiliza un convertidor Bessemer, un recipiente en forma de pera que puede girar alrededor de un eje para facilitar la carga y descarga, recubierto por dentro de arcilla refractaria.

Una vez lleno de hierro fundido, se inyecta aire a presión por aberturas, cuyo oxígeno se combina con el carbono y otras impurezas, aumentando la temperatura de la mezcla. Una vez eliminado todo el carbono, se obtiene hierro dulce. Si se desea obtener acero, basta añadir hierro carbonatado en proporciones conocidas.

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Henry Bessemer había inventado un tipo nuevo de proyectil que, al girar en vuelo, daba a las piezas de artillería un alcance mayor y una precisión hasta entonces desconocida.

Napoleón III, nuevo emperador de Francia, mostró interés en el invento y se ofreció para financiar nuevos experimentos.

Bessemer (que era inglés, aunque hijo de francés) accedió, pero advirtió que el nuevo proyectil requeriría cañones de un material mejor que el hierro fundido que por entonces se conocía: un cañón de hierro fundido estallaría bajo la gran presión explosiva que hacía falta para disparar el nuevo proyectil.

Bessemer no sabía nada de la manufactura del hierro, pero decidió aprenderlo.

Así fue como en 1854 terminó una era y comenzó otra nueva.

Henry Bessemer, que había nacido en Inglaterra el 19 de enero de 1813, contaba ya en su haber con una serie de inventos; pero al lado de la empresa que estaba a punto de atacar eran simples bagatelas.

Durante más de dos mil años, el hombre había utilizado el hierro como el metal común más duro y resistente que conocía.

Se obtenía calentando mineral de hierro con coque y caliza.

El producto resultante contenía gran cantidad de carbono (del coque) y recibía el nombre de «hierro fundido» o «fundición».

Era barato y duro, pero también quebradizo; bastaba un golpe fuerte para partirlo.

El carbono era posible eliminarlo del hierro fundido a base de mezclarlo con más mineral de hierro.

El oxígeno del mineral se combinaba con el carbono del hierro fundido y formaba monóxido de carbono gaseoso, que se desprendía en burbujas y ardía.

Atrás quedaba el hierro casi puro, procedente del mineral y del hierro fundido: es lo que se llamaba «hierro forjado» o «hierro pudelado».

Esta forma del hierro era resistente y aguantaba golpes fuertes sin partirse. Pero era bastante blando y además caro.

En 1850 la producción de acero en Bretaña era aproximadamente 50.000 toneladas. De este total, el 85% se produjo en Sheffield. Por 1880, la producción de acero con el sistema Bessemer estaba sobre un millón de toneladas de una producción de acero total país  aproximada  de 1.300.000 toneladas.

Sin embargo, había otra forma de hierro que estaba a mitad de camino entre el arrabio y el hierro forjado: el acero.

El acero podía hacerse más fuerte que el arrabio y más duro que el hierro forjado, combinando así las virtudes de ambos.

Bessemer Henry

Antes de Bessemer, había que convertir primero el arrabio en hierro forjado y añadir después los ingredientes precisos para conseguir el acero.

Si el hierro forjado era ya caro, el acero lo era el doble.

Metal bastante escaso, se utilizaba principalmente para fabricar espadas.

La tarea que se propuso Bessemer fue la de eliminar el carbono del arrabio a precios moderados.

Pensó que el modo más barato y fácil de añadir oxígeno al hierro fundido para quemar el carbono era utilizar un chorro de aire en lugar de añadir mineral de hierro.

Pero el aire, ¿no enfriaría el hierro fundido y lo solidificaría?

Bessemer empezó a experimentar y no tardó en demostrar que el chorro de aire cumplía su propósito.

El aire quemaba el carbono y la mayor parte de las demás impurezas, y el calor de la combustión aumentaba la temperatura del hierro.

Controlando el chorro de aire, Bessemer consiguió fabricar acero a un coste bastante inferior al de los anteriores métodos.

En 1856 anunció los detalles del método.

Los industriales siderúrgicos estaban entusiasmados e invirtieron fortunas en «hornos altos» para manufacturar acero por el nuevo sistema.

Imaginaos su horror cuando descubrieron que el producto era de ínfima calidad; Bessemer, acusado de haberles tomado el pelo, volvió a los experimentos.

Resultó que en este método no se podía utilizar mineral que contuviera fósforo; el fósforo quedaba en el producto final y hacía que el hierro fuese quebradizo.

Y había dado la casualidad de que Bessemer utilizara mineral de hierro libre de fósforo en sus experimentos.

Anunció este hallazgo, pero los industriales no prestaban ya oídos: estaban hasta la coronilla de los hornos de Bessemer.

Así que éste pidió dinero prestado e instaló sus propias acerías en Sheffield, Inglaterra, en 1860.

Importó mineral sin fósforo de Suecia y comenzó a vender acero de alta calidad a 100 dólares menos la tonelada que ninguno de sus competidores.

Aquello acabó con toda reticencia.

Hacia 1870 se hallaron métodos de resolver el problema del fósforo, lo cual permitió aprovechar los vastísimos recursos norteamericanos de mineral de hierro.

Bessemer fue ennoblecido en 1879 y murió en Londres, rico y famoso, en 1898.

El acero barato permitió construir obras de ingeniería que hasta entonces no se habían podido ni soñar.

Las vigas de acero se podían utilizar ahora como esqueletos para sostener cualquier cosa imaginable.

Los ferrocarriles comenzaron a recorrer continentes enteros sobre carriles de acero y grandes navíos de acero empezaron a surcar los océanos.

Los puentes colgantes salvaban ríos, los rascacielos iniciaron su escalada a las alturas, los tractores eran ahora más fuertes, y no tardaron en aparecer los automóviles con bastidores de acero.

Y en el mundo de la guerra empezaron a tronar cañones más potentes que ponían a prueba nuevos blindajes, más resistentes.

Murió así la Edad del Hierro y comenzó la del Acero.

Hoy día el aluminio, el vidrio y el plástico han impuesto su ley allí donde la ligereza importa más que la resistencia.

Pero cuando lo que interesa es este factor, seguimos viviendo en la Edad del Acero.

Horno Bessemer

Horno Bessemer Preparando el Vaciado de una Carga

AMPLIACIÓN SOBRE EL PROCESO DE BESSEMER:

El Método Bessemer para Fabricar Acero: En la producción del acero se emplea la mayor parte del arrabio que sale de los altos hornos.

El año de 1856 es posiblemente el más importante en la historia del acero. Anteriormente se hacía acero por cementación y al crisol.

En ambos métodos había que colocar las barras de hierro cubiertas con carbón vegetal en polvo, dentro de recipientes herméticos llamados crisoles.

Estos eran introducidos en un horno de ladrillos que generaba una temperatura elevada, la cual quemaba las impurezas del metal.

Además, el calor hacía que el hierro absorbiera el carbono del carbón vegetal, convirtiéndose así en acero.

Como quiera que la producción de acero por estos métodos era lenta y costosa, se hicieron muchos intentos de mejorarlos.

A mediados del siglo XIX el inglés Henry Bessemer y el norteamericano Guillermo Kelly descubrieron que era posible quemar las impurezas del arrabio inyectando aire a presión a través del metal derretido.

Ambos obtuvieron patentes del método: Bessemer en 1856 y Kelly en 1857. Este último no pudo proseguir con sus investigaciones por falta de dinero; pero Bessemer, que contaba con los medios necesarios, logró hacerlo.

Construyó un horno que se conoce con el nombre de convertidor Bessemer, y obtuvo la patente en 1856.

Dicho convertidor consiste en un recipiente incunable, en forma de pera, hecho de planchas de acero, y revestido por dentro con arcilla y ladrillos refractarios.

Está provisto de doble fondo, y tiene dos compartimientos.

El inferior es una cámara de aire conectada a un soplador.

En el fondo del recipiente superior hay numerosas perforaciones.

Para cargar el convertidor, se lo inclina, y luego se vierte el arrabio derretido por la abertura que se halla en la parte superior.

A continuación, se suelta el aire, el cual pasa a través de la masa de hierro derretido. Sólo cuando la corriente de aire alcanza su máxima intensidad, se vuelve a poner el convertidor en posición vertical. De otro modo, el metal derretido taparía los agujeros del fondo, evitando que el aire entrara en el horno.

Cuando éste se encuentra en pleno funcionamiento, lanza al aire chispas brillantes, un denso humo de color pardo, y llamas de color rojo oscuro.

Después de algunos minutos, las llamas crecen y se tornan más brillantes, lo cual indica que se está quemando el carbono.

Al cabo de unos 15 minutos, las llamas desaparecen con rapidez, y todas las impurezas quedan eliminadas.

Luego, se vuelve a inclinar el convertidor y se cierra el paso del aire.

Esta acción debe efectuarse en el momento preciso. Si se procede prematuramente, quedan algunas impurezas en el metal, y si, por el contrario, se retarda la operación, se quema el metal, quedando inutilizado.

A continuación se añaden los elementos necesarios, tales como carbono y manganeso, y se obtiene así el producto final.

Si bien el convertidor Bessemer ha tenido gran éxito, presenta la grave desventaja de que únicamente da buen resultado con mineral de alto grado, de un bajo contenido de fósforo.

Por esta razón, en la actualidad sólo es empleado para fabricar una pequeña parte de la producción total de acero.

Fuente Consultada:
Momento Estelares de la Ciencia – Isaac Asimov
Enciclopedia Barsa de Consulta Fácil
Microsoft ® Encarta ® 2000

Enlace Externo:A 160 años del Invento

William Beebe Logra el Record de Profundidad en el Oceano:Batisfera

William Beebe Logra el Record de Profundidad en el Oceano:Las Observaciones

 Bebee Se Sumerge En El Océano:

Una tarde, a principios de este siglo, el joven zoólogo William Beebe discutía posibilidades y recursos para el buceo a gran profundidad con su buen amigo el presidente Theodore Roosevelt.

Aunque ambos sentían viva curiosidad por saber qué misteriosos seres vivían bajo la delgada capa de agua explorada hasta entonces por el hombre, no sabían qué hacer ante el eterno problema de la presión.

Sabían que el peso de las capas de agua, sin más, bastaba para hacer que un buzo no protegido perdiera el conocimiento a los 60 metros.

En el caso de que descendiera mucho más, sería triturado por la presión.

Antes de concluir la discusión, Beebe esbozó un cilindro como forma ideal de cámara de buceo, en tanto que Roosevelt dibujó una esfera.

William Beebe Logra el Record de Profundidad en el Oceano:Las Observaciones

  En 1930, el propio Beebe demostró lo atinado de la teoría del presidente.

Para entonces, hacía ya diez años que Roosevelt había muerto, y Beebe era director del departamento de investigaciones tropicales de la Zoological Society de Nueva York. 

A los 51 años era alto y algo calvo, vigoroso, un hombre inteligente y agudo en quien se combinaba la pasión científica con un temperamento poético.

Su autor favorito era Lewis Carroll, con quien compartía la fascinación ante los animales extraños y exóticos.

Provisto de escafandra, había realizado centenares de inmersiones oceánicas, en busca de seres marinos.

Batisfera de descenso

Batisfera de descenso

Pero, según su compañero de inmersión, Beebe no tenía «talento para las máquinas», lo cual dificultaba su búsqueda de una cámara eficaz para la exploración submarina.

Su falta de éxito no se debíó a carencia de proposiciones.

Año tras año, Beebe había recibido tantos planes -impracticables todos-, que empezaba a sospechar que la mitad de la gente desocupada de los Estados Unidos se dedicaba a diseñar tanques de buceo.

Por fin, en 1928, entró en su oficina un joven ingeniero con inventiva, Otis Barton, y desplegó un plano sobre la mesa.  «Mi idea es muy sencilla», dijo Barton, «sólo una esfera hueca de acero colgada de un cable.»

El dibujo le recordó algo a Beebe.

Sabía que la presición se distribuía más uniformemente por la superficie de una esfera.

La simplicidad de aquella esfera era engañosa; a medida que Barton iba explicando las sutilezas de ingeniería que sustentaban el plan, Beebe se iba convenciendo de que allí estaba, por fin, el receptáculo ideal.

La bola de acero tendría un diámetro de 1.40 m, y un peso muerto de dos toneladas y media.

En sus paredes de más de 3 centímetros de espesor habría tres ventanas redondas de 20 cm, hechas de cuarzo fundido, una de las sustancias más resistentes y transparentes conocidas.

Del otro lado de las ventanas estaría la puerta, una tapa de acero sujeta con pernos y tan pesada que tendría que ser puesta y quitada con poleas.

William Beebe conquista el oceano Atlantic

Un cable de acero irretorcible, de un kilómetro de largo y casi dos centímetros y medio de grueso, que no se rompería con menos de 29 toneladas de tensión, bajaría y subiría la bola, y la comunicación con el mundo exterior sería por un tubo de hule compacto que alojaría alambres para luz eléctrica y teléfono.

No bien tuvo la aprobación de Beebe, Barton, que disponía de fortuna personal, hizo un contrato con una compañía hidráulica de Nueva Jersey para que realizara la construcción a expensas suyas.

Quedaba el problema del nombre.

Después de cuidadosa consideración, Beebe optó por «batisfera», formado por dos palabras griegas, y que venía a significar «esfera de las profundidades».

En la primavera de 1930, Beebe estaba en condiciones de emprender la primera exploración humana del interior desconocido del océano.

Decidió sumergirse en un lugar a unos 15 kilómetros al sur de la islilla Nonsuch, una de las Bermudas, donde había establecido previamente una estación completa de investigación oceanográfica.

A principios de junio, la gran embarcación portadora de la batisfera fue remolcada mar adentro.

Con Beebe iba Barton, que lo acompañaría en la inmersión, y un equipo de más de 26 auxiliares.

La montaña submarina que asoma en las Bermudas descendía rápidamente bajo la barcaza.

Cuando la profundidad llegó a un par de kilómetros, Beebe dio la señal de detenerse y se dio comienzo a algunos ensayos previos.

Todo el mundo comprendía bien el riesgo a que se expondrían los buzos.

La batisfera no tenía ningún dispositivo de seguridad.

  Como no flotaba, le era imposible volver automáticamente a la superficie.

Si se rompía el delgado cable, se iría al fondo sin esperanza de rescate. (Más tarde, la esposa de Beebe se preguntaba por qué la esfera y el cable no se habrían encerrado, por si acaso, en una red de acero.  La respuesta es sencilla: al parecer, a nadie se le había ocurrido.)

El 6 de junio amaneció tranquilo y despejado, tiempo perfecto para el primer descenso de la batisfera con sus ocupantes.

Alrededor del mediodía, Beebe y Barton se deslizaron por la puerta de 35 centímetros, sufriendo magulladuras con los pernos, y se hicieron un ovillo en el frío suelo de la cámara de observación.

Beebe iba al lado de las ventanas (sólo dos llevaban cuarzo; la tercera estaba tapada con una placa de acero); Barton se agazapó junto a la puerta, donde pudiera ver los instrumentos.

Los dos buzos llevaban audífonos telefónicos, que les dejaban las manos libres.

La zoóloga Gloria Hollister anotaría sus observaciones transmitidas telefónicamente desde las profundidades.

Le enviarían información cada cinco segundos, para que los de la superficie supieran que seguían a salvo.

A pesar de todo el equipo hacinado en la batisfera -tanques de oxígeno, productos químicos, luces, interruptores, sistemas de comunicación y herramientas-, los buzos anunciaron que tenían «espacio de sobra».

Satisfecho, Beebe dio la señal de que empezara el cierre, y la tapa de casi 200 kilos fue aplicada a los pernos.

Para evitar cualquier falla en las roscas, cada tuerca fue afianzada con llaves y martillos. Dentro de la batisfera el ruido era tan tremendo que Beebe temió que se rajaran las ventanas de cuarzo.

Pero resistieron, y los martillazos cesaron.

Barton probó el reflector y ajustó las válvulas para que saliera oxígeno de los tanques a razón de dos litros por minuto.

Un ventilador eléctrico hacía circular el aire; bandejas de cal eliminaban el dióxido de carbono exhalado, y otras, con cloruro de calcio, absorbían el exceso de humedad.

A la una en punto chirriaron las poleas; la batisfera se columpió sobre la borda y descendió junto al costado de la embarcación hacia el mar.

Beebe, confundido por la transparencia inusitada de las ventanas de cuarzo, sintió que la esfera se balanceaba demasiado cerca de la nave.  «Gloria pregunta por qué el director maldice así», preguntó una voz por el alambre.

Beebe replicó que lo que dijera sería poco, pues el costado del barco estaba apenas a un metro.

Fue tranquilizado en seguida: había cinco metros de distancia.

La batisfera chocó con el agua, pero sus ocupantes apenas lo sintieron.

La espuma se arremolinó en los cristales y todo se puso verde.

Se veía el casco de la barcaza.

Beebe lo describió como «un escollo pasajero y fluctuante, con banderines agitados de algas, largas esponjas tubulares, pellas de ascidias negras como el azabache y placas delgadísimas de conchas con agudas espinas».

La quilla se perdió de vista rápidamente por encima de él.

A 15 m de profundidad, Beebe comentó que nunca había bajado más con escafandra.

A los 30 m, mientras se alejaban sin cesar de los rayos solares, la luz verde que iluminaba el mar empezó a menguar.

A los 90 metros, Barton dio un repentino grito de alarma.

Había sentido algo mojado.

Beebe dirigió su luz hacia la puerta y vio que se filtraba agua.

Ya había medio litro en el suelo.

Beebe no se inmutó y dio orden de que los bajaran más aprisa.

Sabía que la mayor presión del agua ajustaría la puerta contra la batisfera.  El agua dejó de penetrar.

Estaban a más de 150 metros.

La batisfera descendía ahora por regiones totalmente inexploradas del mar.

A los 200 metros, Beebe, deslumbrado por la belleza circundante, pidió una detención transitoria.

Se le ocurrió que hasta entonces sólo cadáveres humanos habían llegado a aquellas profundidades.

La luz se había vuelto de «un azul translúcido indefinible … que parecía materialmente entrarnos por los ojos».

Por primera vez en el descenso de la batisfera, el haz del fanal eléctrico fue visible, «pálido rayo de luz amarilla, muy amarilla».

A medida que continuaba el descenso, se oscurecía el resplandor azul.

A 240 metros, «cierto aviso mental» le dijo a Beebe que no debían descender más aquella vez.

Sin vacilación, dio orden de que los izaran a la barcaza.  «El ascenso a la superficie y la salida al aire dio la impresión de un vuelo hacia un techo duro; hasta me agaché esperando el choque, pero todo se redujo a un remolino de espuma y burbujas, y el resto fue cielo.»

Uno por uno, fueron soltados los diez pernos, y los buzos se desplomaron sobre la cubierta, tiesos y doloridos.  Habían pasado encerrados en la batisfera exactamente una hora.

Beebe, enteramente absorto, había estado sentado sobre una llave de tuercas todo el tiempo, y durante varios días llevó la marca en el trasero.

Cuatro días después, la vía de agua de la puerta había sido tapada con albayalde y los buzos emprendieron el segundo descenso.

Pero a los 75 metros la comunicación telefónica se suspendió súbitamente, aterradoramente.

«Ninguno de los dos nos habíamos dado antes cuenta cabal de nuestra posición en el espacio.

Nos habíamos convertido en verdadero plancton.»

La batisfera fue subida a toda prisa y se aplazó el descenso para llevar a cabo reparaciones.

A las 10 de la mañana del 11 de junio, los buzos volvieron a ser sumergidos en las aguas del sur de la isla Nonsuch.

Esta vez Beebe se proponía hacer un estudio serio de los seres que apenas había entrevisto a causa de la emoción del primer descenso.

La batisfera llevaba atadas las banderas del Club de Exploradores y del Departamento de Investigaciones Tropicales de Beebe; debajo de las ventanillas de observación colgaba tentadoramente un calamar descompuesto envuelto en paño fino, rodeado de anzuelos luminosos cebados.

Mientras descendía la batisfera, Beebe realizaba un estudio científico de los colores cambiantes del mar.  Empezó por desaparecer la luz roja y anaranjada a 45 metros, luego la amarilla a 90 metros.

Hacia los 105 metros, aproximadamente, la mitad del espectro era azulvioleta, una cuarta parte verde, y el resto un resplandor pálido incoloro.

A 135 metros sólo se veía en el espectroscopio el violeta y una fracción del verde.

  Cuando llegaron a los 240 metros, no quedaba más que una estrecha línea de blanco grisáceo pálido.

Entonces, mucho más allá del alcance de los rayos solares, Beebe empezó a experimentar con su poderoso fanaL.

Pero el intenso haz le molestó: casi todo el tiempo prefirió observar los animales que nadaban detrás de la ventana aprovechando el resplandor de su propia luminiscencia.

Con su extraordinaria facultad de observación y un conocimiento aparentemente instintivo de toda la vida marina, aprendió en seguida a buscar detrás de los puntos brillantes de los seres marinos tratando de determinar las tenues formas circundantes.

A cualquier profundidad se podía observar el constante ajetreo del plancton microscópico y los copépodos, los organismos más abundantes en el mar.

La mayoría de los peces vistos entre los 60 y los 90 metros eran de la familia de los carángidos, como pámpanos y peces piloto.

A tales profundidades vivían también delicados y sinuosos sifonóforos, enjambres de medusas y nubes de caracoles con conchas sutiles como telarañas.

A los 120 metros pasaron resplandecientes peces linterna y anguilas bronceadas, seguidos a los 165 metros por la fantasmagórico larva de una anguila, «pálida cinta transparente, anunciada por un par de ojos iridiscentes».

Cincuenta metros más abajo, Beebe vio una medusa que «con el estómago lleno de una masa luminosa de alimento» rebotaba en la ventana.

Era difícil creer que seres de aspecto tan frágil soportaran una presión suficiente para triturar a un hombre.  Bebee fue el primer ser humano que vio vivos un cardumen de ciertos pece cillos plateados, con luces chispeantes en los costados.

Los buzos dejaron atrás su anterior límite de 240 metros y siguieron hasta los 360, donde el fanal descubrió la forma serpentina de un pez dragón de cola dorada,con aletas transparentes.

Bebee sabía que este animal tiene al menos 300 órganos luminosos, pero desgraciadamente no se notaban, a causa de la luz del fanal.

A 435 metros, la presión total sobre la batisfera era de casi 3400 toneladas, pero aun así Bebee sentía un peligroso impulso de abrir la portezuela y salir a nadar.

Escribió:

«Los anzuelos cebados se agitaban de aquí para allá, y el borde de una de las banderas se movía perezosamente.  Tuve que hacer un enorme esfuerzo y refrenarme, recordando que la menor fractura del cristal o falla del metal significaría una muerte instantánea.  No había la menor posibilidad de ahogarse, pues las primeras gotas se habrían clavado en la carne y los huesos como balas.»

Mientras los dos exploradores se mecían en la negrura abisal, se sentían tan aislados como átomos flotantes en el espacio exterior.  Aunque Bebee no percibió esta vez ningún «aviso mental», mandó que los izaran.

Cuarenta y tres minutos más tarde, después de cerca de dos horas de inmersión, los dos hombres ya estaban en la cubierta, con «el recuerdo de escenas de vida en un mundo tan extraño como el de Marte».

Pasaron dos años antes de que Bebee y Barton tuvieran oportunidad de realizar otra inmersión.

La batisfera casi no había cambiado, salvo por la adición de otra ventana de cuarzo en la tercera abertura.

En vista de que los observadores se proponían descender más que nunca, la esfera fue sumergida, vacía, a casi 1000 metros.

Fue una precaución muy oportuna, pues la nueva ventana no cerraba herméticamente.

Cuando reapareció la batisfera, venía llena de agua de las profundidades y su presión interior era tal que el perno central de la puerta, al empezar a ser aflojado, saltó de las manos de Bebee y cruzó la cubierta como un proyectil, seguido de un estruendoso chorro de agua.

Hizo un impacto de 2.5 cm de profundidad en la cabria de acero, situada a 10 metros.  «Si hubiera estado en medio, me decapita», observó Beebe.

El cuarzo fue sustituido por la placa de acero, y a la una y cuarto del 22 de septiembre de 1932 volvieron a agazaparse como ya sabían.

Esta vez se puso afuera una langosta viva a modo de cebo.

El equipo fue soltando cable despacio, de manera que Beebe y Barton casi no sentían el descenso.

Luego de hora y media de contemplación absorta del panorama que se iba oscureciendo, oyeron por los audífonos sonar las sirenas del remolcador, indicando que alcanzaban la profundidad máxima que habían alcanzado en 1930.

Poco después, la señorita Hollister recordó a Beebe que durante los siguientes 30 minutos todo lo que dijera sería transmitido al mundo por la NBC.

Fascinado a la vista de dos anguilas bronceadas, no tardó en olvidar la advertencia y siguió recitando los nombres zoológicos de las especies que reconocía, incomprensibles para la mayor parte de los oyentes.

Hacia los 500 metros, el mar era impenetrablemente negro, salvo por «un enjambre de peces linterna brillantemente iluminados con luces verde pálido».

Quince metros más abajo, la oscuridad dentro de la batisfera parecía casi tangible.  Beebe había alcanzado uno de los principales propósitos de su expedición:

«Llegar más abajo del límite de la luz humanamente visible.

Estaba más allá del alcance de la luz solar por lo que se refiere al ojo humano, y a partir de allí no había habido día ninoche, invierno ni verano desde hacía dos mil millones de años.»

Beebe llevaba abajo dos horas y media y sus descripciones se hacían cada vez más inarticuladas.

Casi todos los animales que pasaban por las ventanas jamás habían sido vistos, así que no tenían nombres.

Reconoció, sin embargo, un monstruo que se abalanzó contra el cuarzo enseñando largos colmillos y luciendo escamas hexagonales.

Era el pez víbora, de agudos dientes, que mide unos 25 centímetros y engulle presas tan grandes como él.

De pronto, a los 594 metros, la barcaza empezó a zarandearse en mar picado y a dar tirones al cable.

Beebe fue lanzado contra la ventana y se partió el labio y la frente, y Barton dio de cabeza contra la puerta.

Pero Beebe no se decidía a interrumpir el descenso.

Por fin, a los 677 metros, Beebe y Barton decidieron volver a la superficie.

También el ascenso reservaba sorpresas.

A 640 metros se cayó al suelo una bandeja de cloruro de calcio y distrajo a Barton.

Beebe, como de costumbre, no dejó de observar, según señaló Barton disgustado.

«Un dragón de mar de casi dos metros pasó ante la ventana y volvió un momento después con su pareja.

Hasta entonces los científicos dudaban de la presencia de peces tan grandes a profundidades medias.

Era el único gran dragón jamás visto, y casi me lo pierdo.» Beebe llamó a este importante descubrimiento Bathysphaera intacta («pez batis’fera intangible»).

A 580 metros, pasó nadando una hembra de balderraya de medio metro, «con boca y dientes enormes» y un tentáculo en lo alto de la cabeza.

Beebe sabía que aquel pez, como otros muchos que veía, no había experimentado ninguna transformación en centenares de millones de años.

Mientras la batisfera seguía subiendo despacio,

Beebe meditaba acerca de la inmutabilidad del mar, en contraste con la tierra siempre cambiante.

A las cuatro de la tarde, la batisfera llegó a la superficie, y los que la subían advirtieron con sorpresa que la langosta, dada por muerta desde hacía mucho, seguía retorciéndose indignada.

El resistente crustáceo había soportado toneladas de presión marina.

Pasaron otros dos años.

En 1934 la National Geographic Society ofreció patrocinar otra expedición.

La batisfera, exhibida en el Hall of Science de Chicago, fue sometida a una renovación a fondo.

Se le pusieron ventanas nuevas, tanques de oxígeno, ventilador, bandejas de productos químicos y audífonos.

Al acabar, poco quedaba del viejo casco, a no ser la esfera azul oscura.

A las 9:41 de la mañana del 11 de agosto, la batisfera entró en el agua a diez kilómetros al sudeste de la isla Nonsuch y en seguida se perdió de vista.

Dentro, Beebe y Barton contemplaban los ya familiares ejércitos de sifonóforos, peces de cola amarilla y pámpanos con franjas azules.

A los 240 metros aparecieron quetognatos y cardúmenes de copépodos, ávidamente perseguidos por voraces peces con la boca abierta.

El espectro azul volvió a pasar al gris, y a 460 metros Beebe vio un nuevo pez, de mas de medio metro, con aletas como «velas fantasmales».

Con su sagacidad imaginativa, lo llamó «velapálida».

La sirena del remolcador anunció una nueva marca al llegar la batisfera a 700 metros.

Pero la inmersión continuó.

A 760 metros, dur{tnte media hora de descan so, Beebe vio en el haz del fanal «un extraño cuarteto» de peces que llamó arcoiris abisales.

Medían diez centímetros y nadaban en formación cerrada, casi verticales.

Tenían mandíbulas y cabezas carmesí, cuerpos de opulento azul y colas amarillas.

Beebe señaló el despilfarro que representaba la exhibición de tan vivos colores en la negrura eterna de las profundidades.

Después de una prolongada sesión fotográfica, los exploradores se sintieron cansados y pidieron que los subieran a la superficie.

El momento fue oportuno, ya que a 580 metros apareció un extrardinario pez en forma de hoja.

Tenía el cuerpo plano y pardo tachonado de hileras de luces amarillas y moradas.

Beebe lo llamó «pez constelación de cinco líneas» y lo tuvo por «una de las cosas más encantadoras» que había visto.

La inmersión final y más profunda de Beebe y Barton juntos en la batisfera fue cuatro días después, la mañana del 15 de agosto de 1934.

Bajar sólo para superar marcas no tenía sentido para Beebe.

Su única ambición era descubrir nuevas especies y observar comportamientos insólitos.

A 510 metros, éstos no faltaron: «Vi un animal de varios centímetros de largo precipitarse contra la ventana, volverse y estallar.

A la luz del destello, tan intenso que me iluminó la cara y el borde de la ventana, vi el gran camarón rojo y el líquido ígneo que derramó…

Es bien sabido que distintos camarones de las grandes profundidades se defienden así … Es la versión abisal de la cortina de protección de tinta del pulpo en la superficie.»

A 745 metros, el explorador se sorprendió al ver una masa confusa de unos 6 metros pasando tranquilamente al final del haz del reflector.

Beebe supuso que debía de ser un miembro pequeiío de la familia de las ballenas, capaces de «una adaptación química en la sangre que les permite descender más de kilómetro y medio y volver a subir sin padecer por el cambio de presiones».

Barton, que no vio la ballena, no tardó en hacer un descubrimiento por su cuenta: el primer Stylophthalmus vivo, «uno de los más notables peces de las profundidades».

Tiene los ojos alojados en la punta de pedúnculos periscópicos que miden casi la tercera parte del cuerpo.

A las 11:12 a.m. la batisfera se detuvo al fin a 923 m. Beebe y Barton estaban a casi un kilómetro de profundidad, marca que tardó 15 años en ser superada, por el propio Barton.

Beebe, pensativo en el interior de su esfera, sentía a través de la absoluta negrura circundante la pureza de las aguas y adivinaba una analogía entre los cuerpos luminiscentes de las profundidades del mar, y los planetas, soles y estrellas en el espacio.

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Cruzar Nadando Canal de la Mancha Primer Hombre

Cruzar Nadando Canal de la Mancha: Primer Hombre Que Nado el Canal de la Mancha

Con sus frías corrientes, sus galernas y su impredecible clima, el Canal de la Mancha ha sido siempre una meta difícil para  los nadadores de larga distancia de todo el mundo.

Los nadadores de larga distancia, han competido durante más de 120 años para conseguir nuevos récords de velocidad a través del Canal de la Mancha. Con sus 33 km de frías corrientes, se ha convertido en uno de los mayores retos de la natación.

El Capitan Matthew Webb, la primera persona en cruzar el Canal de la Mancha en 1875

Al prepararse para este reto, el atleta debe entrenarse duramente.

Casi todos los nadadores, hoy en día, comienzan a entrenarse con al menos un año de antelación, teniendo en cuenta que deben practicar en agua fría.

Un nadador de larga distancia que no esté preparado para soportar una temperatura del agua de 13 °C o menos, podría morir de hipotermia.

Pero el mayor peligro es lo impredecible del tiempo.

Un comienzo tranquilo puede acabar evolucionando en una galerna de fuerza 6, provocando grandes olas.

También son comunes los bancos de niebla inesperados.

En 1958, dos nadadores tuvieron que ser guiados hasta la costa con las bocinas y las luces de los coches, al cruzarse con un banco de niebla costero.

Conocer las mareas es a su vez crítico para poder cruzar el estrecho en el menor tiempo posible.

Las fuertes corrientes podrían añadir varios kilómetros extra a la distancia inicial, aunque también podrían reducirla, acelerando el viaje.

• ►El primer hombre en conseguirlo

En 1875, cuando el capitán inglés, Matthew Webb declaró su intención de cruzar el canal a nado, los médicos declaron que era fisiológicamente imposible. Había muchas posibilidades de que no saliera y nadie le parecía posible conseguirlo.

Bien engrasado con aceite de marsopa, para luchar contra el frío, Webb se tiró al mar desde el muelle Admiralty en Dover a las 12.55 pm del 24 de agosto.

Le acompañaba una pequeña flotilla de barcos que transportaban árbitros y periodistas que estaban ansiosos por difundir el histórico evento.

Nadando a braza de forma constante, Webb se echó a la mar.

Cuando se cruzó con un vapor a las seis de la tarde, la tripulación francesa se lo quedó mirando con perplejidad. «Pensarían que éramos una panda de chiflados y ni siquiera se acordaron de animar a Webb», anotó un periodista del Country Gentlernan s Newspaper.

Alimentándose con caldo de carne, cerveza, tazas de café y copas de brandy, Webb continuó nadando.

A las 9.20 pm se encontró con una dificultad inesperada, cuando le picó una medusa, pero siguió adelante.

Durante cinco largas horas, Webb luchó contra la corriente junto a la costa de Calais. «Era terrible pensar que esta podría ser la causa de la derrota, teniendo el puerto a la vista», declaró un testigo.

«Sólo la determinación ciega de un bulldog, podía hacerle continuar.»

Webb perseveró hasta hacer historia y a las 10.40 de la mañana, el 25 de agosto, surgió del mar en la playa de Calais.

Su agotador maratón de 21 horas y 45 minutos acababa de probar que era posible cruzar el canal, abriendo así la puerta a un montón de atletas que han seguido intentándolo hasta ahora.

• ►La fiebre del canal

En Inglaterra, Webb fue recibido como un héroe.

Su extraordinaria proeza capturó la imaginación del público hasta tal punto que ayudó reconocimiento oficial de la nación como deporte.

El primer mpeonato de natación a larga stancia se celebró en Inglaterra en 1877 y pronto se realizarían campeonatos similares en todo el mundo.

La fiebre de cruzar el canal a nado comenzó con el éxito de Webb, pero pasaron 36 años y 71 intentos fallidos hasta que otro nadador británico, Thomas Burgess, consiguó completar la travesía en 1911, pero incluso así tardó una hora más que su predecesor.

El récord establecido por Webb permaneció hasta 1923, cuando Enrico Tiraboschi, un nadador italiano, realizó la travesía de Francia a Inglaterra en 16 horas y 33 minutos.

• ►La primera mujer

No sólo los hombres trataron de cruzar el canal. Más de veinte mujeres lo intentaron sin éxito en los primeros años del siglo veinte.

Decepcionada tras tres intentos infructuosos, la australiana Annette Kellerman declaró a principios de siglo que se necesitaba mucha fuerza y resistencia para realizar la travesía del canal: «Creo que ninguna mujer reúne estas condiciones, por eso creo que ninguna persona de mi género conseguirá realizar esta azaña. »

En 1926, una joven valiente de 18 años de edad, natural de Nueva York, demostró que Kellerman (imagen izquierda) se equivocaba.

Ederle no sólo se convirtió en la primera mujer en cruzar el canal sino que además batió el récord existente, realizando la travesía en 14 horas y 39 minutos.

Ederle, que ya era una atleta consumada, detentaba el récord mundial de las 100 yardas (91,5 m) a las 880 (805 m), cuando se lanzó al agua en el cabo Gris Nez, cerca de Calais, a las 7,09 horas, el seis de agosto de 1926. nadadora antigua Ederle

Como gran exponente del estilo crol de ocho brazadas, Ederle (imagen derecha) comenzó nadando con brío, acompañada por dos barcas, una de ellas provista con una radio para contactar con tierra firme y seguir la prueba.

Poco antes del comienzo empezó a soplar el sudoeste, lo cual agitó bastante el mar y retuvo el avance de la nadadora.

Se produjo un nuevo retraso a tres kilómetros de la bahía de St. Margaret, al este de Dover, donde debía haber alcanzado la playa hacia las ocho de la tarde.

La corriente la arrastró por la costa hasta Kingsdown.

Allí, la nadadora fue retenida de nuevo, esta vez por los agentes de aduana que querían interrogarla antes de que alcanzara, la costa, a las 9,39 pm.

«La señorita Ederle recibió una fuerte ovación de la muchedumbre que esperaba en la costa», anunció el periódico The Times, indicando además que era la persona más joven en realizar la travesía.

Al volver a Nueva York, fue recibida con un desfile en Wall Street; honor reservado normalmente a los famosos.

• ►Trampa

Los temores de que algunos competidores sin escrúpulos pudieran estar falsificando sus logros, se cumplieron en 1927, cuando se descubrió una trampa.

La nadadora británica Dorothy Logan recibió un premio de 1.000 libras por un supuesto récord de 13 horas y diez minutos. Logan causó un enorme revuelo cuando reconoció más tarde que había trucado su travesía, sólo para demostrar lo fácil que era realizarla.

Logan recibió una considerable multa por efectuar una declaración falsa y a partir de entonces se establecieron reglas muy cstrictas para las travesías del Canal de la Mancha.

La Channel Swimming Association, fue fundada en Inglaterra el año siguiente para supervisar y comprobar todos los intentos.

A partir de este momento había que presentar datos fidedignos, declaraciones juradas y un estudio del historial de cada nadador antes de reconocer cualquier travesía anterior a 1927.

A partir de 1927 los atletas debían cumplir las reglas de la CSA antes de intentar la travesía.

La regla más importante consiste en que un observador de la CSA debe ser testigo de la travesía. El nadador que lo consigue, recibe un certificado de la CSA como reconocimiento oficial de su éxito.

• ►Los tiempos cambian

La marca actual ha reducido el récord establecido por Ederle a la mitad. El nadador norteamericano, Chad Hundeby consiguió un impresionante récord de 7 horas y 17 minutos, dede la playa de Shakespeare en Dover, hasta el cabo Gris Nez en Calais, en 1994. Hasta ahora no se ha batido este récord.

A lo largo de los años, el tiempo de la travesía se ha ido acortando considerablemente. Las razones, según el observador de la CSA, Ray Scott, árbitro de 300 travesías, son varias.

Los atletas actuales se benefician de un entrenamiento intensivo supervisado, mejores predicciones meteorológicas y un equipo moderno.

Los protectores oculares estilo «percebe» han sido reemplazados por las modernas gafas.

Pero la mejora más sustancial se ha conseguido en la dieta del nadador durante el maratón. La alimentación sigue siendo vital, pero se han introducido líquidos altamente energéticos que pueden ser consumidos rápidamente.

    ADICTOS AL CANAL: Algunos nadadores están verdaderamente obsesionados por el canal. Los británicos Alison Streeter y Michael Read, detentan el récord de la mayor cantidad de travesías reaizadas por un miembro de cada sexo, 32 y 31 respectivamente. Streeter también consiguió un récord de siete travesías en un año, en 1992. Pocas personas han realizado travesías dobles.

• ►Champán

Los primeros competidores solían comer flotando de espaldas en el agua, en descansos que solían durar unos treinta minutos aproxlmadamente.

Burgess comió caldo de gallina, mermelada de grosellas, carnes blancas, chocolate caliente, uvas y champán, durante su travesía en 1911.

En la actualidad, los nadadores flotan de pie, mientras beben sus cóctails energéticos. Hundeby paraba cada quince minutos, pero sólo durante seis segundos cada vez.

Este era el tiempo suficiente para permitirle beber dos tazas de una dieta cuidadosamente planeada para darle el máximo de energia.

Otro sistema para ahorrar tiempo consiste en mantenerse siempre cerca del barco piloto. Los nadadores que se alejan pierden un tiempo precioso tratando de volver al barco.

El capitán Webb nadó unos 61 kilómetros, cuando la distancia real es de 33 kilómetros.

Aunque se haya reducido el tiempo, los nadadores que lo consiguen siguen siendo pocos. Se cree que unas 4.000 personas de todo el mundo lo han intentado, pero sólo 485 lo han conseguido.

Muchos opinan que cruzar el canal a nado es ya un récord en sí mismo.

DIETA PARA NADAR:

Hay nadadores para todos los gustos en el Canal de la Mancha. Los de hoy en día saben que no es necesario parecer una ballena para nadar como ellas.

De todos modos es importante mantener una cierta capa de grasa para aislar el cuerpo del agua fría.

Los nadadores de la maratón deben engordar por los menos 4,5 kilos, antes de la competición.

Pero algunos han llegado a engordar mucho más. Greta Anderson, que ganó la carrera de relevos de 1958, se comía un solomillo cada día antes de la competición y llegó a engordar 12 kilos.

La natación de larga distancia consume unas  5.000 calorías por hora. Una vez en el agua, el nadador necesita consumir alimentos energéticos continuamente para poder seguir.

Si se saltaran una comida para ahorrar tiempo, podrían perder nutrientes vitales para el cuerpo.

El nadador podría perder el sentido de la orientación rápidamente por falta de azucar.

Ahora se consumen generalmente líquidos nutritivos de fácil digestión. Pero no todos optan por el biberón.Algunos nadadores han realizado la travesía con métodos alimenticios más tradicionales.

En 1965, el nadador guatemalteco, Danilo López, siguió una dieta de lo más peculiar. A mitad de camino le entregaron una enorme bandeja de sandwiches, que colocó sobre su casco y fue consumiendo por el camino, aunque estaban completamente mojados.

Los alimentos ricos en potasio, como los plátanos, que evitan que el cuerpo pierda minerales, son una de las comidas favoritas de los nadadores maratonianos.

El récord de la mayor cantidad de plátanos consumida en ruta, lo detenta el equipo de relevos de Spitalfields Market en Londres, cuyos hambrientos miembros consumieron 200, para conservar su nivel energético.

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CRUZAR EL CANAL HOY

Nadador sin pierna , ni brazos

A sus 42 años, tras la amputación de sus brazos y sus piernas por sufrir una descarga eléctrica, el hombre logró cruzar los 33 kilómetros que separan a Francia de Inglaterra por el Canal de la Mancha a nado.

Croizon cruzó desde la costa inglesa de Folkstone hasta las playas galas de Wissant. Parta la hazaña se entrenó unas 30 horas por semana en una pileta y el gimnasio, durante los últimos dos años, supervisado por su entrenador Valerie Carbonnel

Fuente Consultada: Viaje Hacia La Historia (BBC)