Expedición Atlantis Objetivo Tripulacion Duracion Supervivencia



Expedición Atlantis, Objetivo
Tripulación Duracion Supervivencia

Expedición Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”

Expedición Atlantis Objetivo Tripulacion Duracion SupervivenciaAquella fue la frase pronunciada por el capitán argentino Alfredo Barragán, poco después de dar por concluida una de las travesías más arriesgadas de la historia, que tenía como fin demostrar con hechos concretos que existe la posibilidad de que los africanos hayan desembarcado en América antes que los españoles.

Y con su heroica y atrevida actitud llevó adelante junto a cuatro compañeros, tan aventureros y arriesgados como él, una travesía que además de convertirse en una aventura que quedó para siempre en los anales de la historia, sirvió para demostrar una teoría que hasta ese momento no era más que una mera hipótesis de expertos.

Es que todo comenzó durante la infancia de Alfredo Barragán, cuando siendo niño leyó el libro del noruego Thor Heyerdahl titulado “Las aventuras de la Kon-Tiki”.

En aquella obra clásica se el autor relató con lujo de detalles la travesía que llevó a cabo en 1947 a través del océano Atlántico, viaje que comenzó en Perú, con el fin de llegar por las aguas a la Polinesia.

Lo cierto es que detrás de aquel viaje, Thor Heyerdahl intentó demostrar que existía la posibilidad de comunicación entre América y las islas Polinesias en lejanas épocas anteriores a la conquista española, para lo cual atravesó 6 mil kilómetros de océano embarcado en un Kon-Tiki, que básicamente era una balsa similar a la que utilizaban en la antigüedad los habitantes de la Polinesia.

Cuando Barragán leyó aquel escrito, supo inmediatamente que esa debía ser una de las grandes misiones de su vida. Así fue que los años pasaron y con la llegada de la adultez, su interés por llevar adelante una empresa sin precedentes fue convirtiéndose en una especie de obsesión.

Por aquella época, Barragán intentaba demostrar una hipótesis con palabras, hasta que finalmente decidió que lo mejor era exponerlo con hechos concretos: “Yo estaba convencido de que el africano había llegado a América por el Atlántico y no por el estrecho de Bering. Viajé a México en el 80 a exponer mi teoría y dijeron que estaba loco, que era un chiquilín atrevido, porque no era antropólogo, ni historiador, ni científico. Se mataron de risa y me dieron la excusa que necesitaba”. En ese instante comenzó todo.

Fue precisamente a principios de la década de los ochenta, que Barragán halló a sus compañeros ideales, el abogado Jorge Manuel lriberri, el comerciante Oscar Horacio Giaccaglia, el camarógrafo Félix Arrieta, y el ingeniero Daniel Sánchez Magariños, con quienes comenzó a darle forma al sueño.

Lo primero que hicieron fue viajar a la ciudad de Guayaquil, en Ecuador, y se internaron en la selva en compañía de un grupo de indígenas del lugar, teniendo como objetivo recolectar los troncos con los que fabricarían la balsa que los llevaría mar adentro. Allí, en la selva ecuatoriana pudieron hallar los mismos árboles que en lejanas épocas crecían en la selva africana.



Volvieron a la ciudad argentina de Mar del Plata con un total de 20 troncos de 18 metros de largo, de los cuales sólo utilizaron 9 para la elaboración de la precaria embarcación, para lo cual también utilizaron fibra vegetal y caña de bambú. Poco tiempo después, la pequeña balsa sin timón y con sólo una vela estaba lista para darles asilo.

Finalmente, el 22 de mayo de 1984 la llamada expedición Atlantis comenzaba a transformarse en una leyenda, cuando la balsa partió del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias, levando sobre sí a sus cinco tripulantes. Por aquella época, Barragán sostenía: “No es una excursión, ni una travesía, ni una loca aventura. La llamamos expedición porque implica una alta cuota de riesgo y una gran preparación previa para que nada nos sorprenda”.

Los cinco argentinos que se embarcaron en la atípica misión que se extendió por 52 días, debieron soportar diversas inclemencias climáticas sobre la precaria balsa, y de acuerdo a los documentos se enfrentaron a dos tormentas realmente catastróficas, en las que se presentaron olas de más de 8 metros de altura y vientos de más de 70 kilómetros por hora.

Cabe destacar que la primera tormenta se produjo a los 15 días de iniciada la expedición, y se trató de una tempestad que se extendió por un lapso de 48 horas. No obstante, la segunda, que se originó casi al final de la travesía, fue mucho más feroz, por lo que incluso debieron anular la vela y permanecer atados a la balsa para mantenerse a salvo y con vida.

Después de 52 días de viaje, y una vez recorridos 5.500 kilómetros de mar, los expedicionarios argentinos, ya convertidos en una verdadera leyenda histórica, desembarcaron con su frágil nave en el Puerto de La Guayra, en Venezuela. Allí fueron recibidos como héroes y ovacionados por miles de personas, pero sobre todo con la satisfacción de haber demostrado la hipótesis que fue motivo de tal aventura.

Lo cierto es que estos cinco hombres lograron llevar adelante tres objetivos puntuales: el primero esencialmente científico, ya que intentaban demostrar la posibilidad de que los indígenas africanos llegaron a América antes que los españoles, pero también los motivó un fin deportivo y una misión cultural, dado que poco después todo el material documentado con cámaras durante la travesía se compiló en un largometraje, que se convirtió en el documental argentino más visto de la historia.

La película en cuestión lleva por título “Expedición Atlantis”, y fue escrita y dirigida por Barragán. En el film documental se exponen las diversas peripecias que debieron soportar los tripulantes de la mítica balsa. Sin lugar a dudas, se trata de un largometraje que a todos los argentinos les despierta y moviliza el sentimiento patriótico, por lo que recomendamos no dejar de verla.

De todas formas, cabe destacar que Barragán no se detuvo allí, ya que además de ser el capitán de la Expedición Atlantis en 1984, también realizó el cruce de la Cordillera de Los Andes en globo en 1993, ascendió a la cumbre del Kilimanjaro en África en 1995 y llevó a cabo el cruce del caribe en kayac desde Venezuela a Puerto Rico en 1999, entre otras aventuras.

“Siempre digo que si Barragán puede, cualquiera puede, porque las cosas no son imposibles, sino sólo difíciles”, asegura Barragán siempre que lo consultan al respecto, y también suele estimular a la gente a que cumpla con sus sueños más profundos: “Invito a soñar. Hay gente que se corta a sí misma los pequeños brotes de imaginación, de creatividad. Se los corta como si fueran una cosa mala, peligrosa y dicen: no, esto me puede causar problemas´.

Yo digo que hay que dar rienda suelta a la imaginación y concretar lo que uno quiere. Porque ojo, que soñar y sólo soñar es peor que no hacerlo. Imaginar situaciones diferentes, ideales y no hacer nada por conseguirlas lleva a la insatisfacción, porque uno se la pasa comparando lo que vive cotidianamente con lo que le hubiera gustado hacer. Entonces, al acto de soñar le debe seguir el acto de concretar. Hay que entrar a la cancha aunque el partido parezca difícil. Hay que vivir por las convicciones propias”.



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