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Vida de Barack Obama Carrera Política

BIOGRAFÍA DE BARACK OBAMA – SU CARRERA POLÍTICA –

Barack Hussein Obama es un político estadounidense perteneciente al partido demócrata, nacido el 4 de agosto de 1961 en Honolulu (Hawai). Obama fue elegido oficialmente presidente de los Estados Unidos de América el 4 de noviembre de 2008, ganando la elección  a John McCain, tomando el número 44 en la lista de los presidentes de Estados Unidos, pero sobre todo es el primer presidente afroamericano, y también uno de los presidentes más jóvenes de Estados Unidos.

Barack Obama Presidente 44 de EE.UU.

Nombre: Barack Obama
Nacimiento: 4 de agosto de 1961, Honolulu.
Educación: Universidad de Columbia, BA; Derecho de Harvard, doctorado en leyes.
Carrera: Líder de la Comunidad de Desarrollo del Proyecto Comunidades, 1985-1988; firma de abogados Miner Barnhill y Galland, 1993-2004; Senado del Estado de Illinois, 1997-2004; Senado de Estados Unidos, 2004-actualidad.
Familia: Casado desde 1992 con Michelle Robinson Obama; dos hijas, Malia, nacido en 1998; Sasha, nació en 2001.
Aficiones: Baloncesto, la escritura, el golf, el póquer, leer, pasar tiempo con su familia, ver «SportsCenter» de ESPN.

Obama era un miembro del Partido Demócrata y el senador de Illinois en el Senado de Estados Unidos desde 2005.

Obama fue educado en la Universidad de Columbia después de estudiar en Indonesia, sino también de Derecho de la Universidad de Harvard. En 1990, se convirtió en el primer presidente afroamericano del Harvard Law Review lo que ya es un hito.

En 1992, Barack Obama se casó con Michelle Robinson a quien  conoció en un bufete de abogados donde trabajaba. Se convirtió en Michelle Obama, su esposa dio a luz a dos hijas, Malia Ann y Natasha en 1998 en el año 2001.

SOBRE SU VIDA: Su biografía es algo excepcional, sobre todo debido a su exitosa campaña para la presidencia de Estados Unidos que ha abierto un nuevo capítulo en la política estadounidense.

Como decíamos Obama es el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, y tiene una historia de vida diferente de otros líderes de América hasta el momento. Es hijo de padre keniano y madre blanca del estado de  Kansas en Estados Unidos.

Obama se disparó a la fama como una prominencia nacional con un gran discurso en la Convención Nacional Democrática en 2004, que fue recibido con gran admiración y entusiamos, el mismo año fue elegido para el Senado de los EEUU del estado de  Illinois. Después de eso, en tan sólo cuatro años se alcanzó el mismo nivel que sus colegas políticos democráticos y arrebató la nominación de su partido a la Casa Blanca para ganar luego la carrera de elección presidencial contra el republicano John McCain.

Con un particular estilo de fina oratoria, de retórica elocuente y edificante, con una especial capacidad de inspirar el entusiasmo de los votantes jóvenes, que sumado al uso sofisticado de Internet como herramienta de campaña, Obama era sin dudas el candidatos del siglo 21.

En su campaña, Obama hizo hincapié en dos temas principales: el cambio de las costumbres de Washington en la realización de negocios con la nación y la invocación de los estadounidenses de diferentes orígenes ideológicos, sociales y raciales para unirse en el bien común.

El presidente Barack Obama en su discurso en la Convención Nacional Demócrata de 2004 expresó: «No hay un Estados Unidos de negros o blancos, o un  Estados Unidos de latinos, o un Estados Unidos de Asia; Hay solo un Estados Unidos de América. (…) Somos un solo pueblo, todos nosotros unidos bajo el juramento a la bandera de Estados Unidos, todos nosotros en la defensa de los Estados Unidos de América «.

El periodista Antonio Navalón, autor del libro «Paren el Mundo que me Quiero ENTERAR«, comenta que Barack Husein Obama tiene  muchas características comunes con Abraham Lincoln y las resume así: «Lincoln poseía una visión de la historia nacional que le daba la imparcialidad y la paciencia del leñador que nunca dejó de ser. Era un purista del comportamiento ético del gobierno, sujeto siempre al mandato sagrado de la Constitución, y estaba de acuerdo con la creencia bíblica: la búsqueda de la unidad para el desarrollo del pueblo, por el pueblo y con el pueblo. Sobre todas las cosas, Lincoln era esencialmente pragmático y estaba enfocado en un solo objetivo: consolidar la unión de los Estados Unidos de América.»

Para Obama el desafío para la sociedad estadounidense no sólo es encarar el cambio histórico que significa la elección de un hombre negro para gobernar un país fundado por los WASP (blanco, anglosajón y protestante), sino encontrar la solución al embrollo en que se ha convertido el día a día de esta nación.

Obama, como Lincoln, no ataca al hombre de otra raza, ni pretende redimir los abusos contra la suya. Ambos fueron capaces de comprender la complejidad humana y la similitud de sus conflictos.

Los primeros años: Los padres de Obama provienen de orígenes muy diferentes. Su madre, Ann Dunham, nació y se crió en un pequeño pueblo de Kansas. Después de que su familia se trasladó a Hawai, conoció a Barack Obama padre, un estudiante de becas de Kenia matriculado en la Universidad de Hawai. Se casaron en 1959, y el 4 de agosto, 1961, Barack Obama Jr. nació en Honolulu.

Dos años más tarde, su padre deja su familia, por un trabajo como economista del gobierno en Kenia. El joven Obama volvió a encontrarse con su padre sólo una vez, cuando ya tenía 10 años.

Cuando Obama tenía 6 años, su madre volvió a casarse, esta vez con un ejecutivo de petróleo de Indonesia. La familia se trasladó a Indonesia, y Obama asistió durante cuatro años a la escuela en la capital Jakarta. Finalmente regresó a Hawai, donde vivirá con sus abuelos maternos, y terminará la  escuela secundaria.

En su primer libro, Sueños de mi Padre, Obama describe su infancia como más turbulenta de lo habitual en la vida de otros adolescentes, mientras trataba de entender su herencia birracial, costumbre todavía  relativamente poco común en los Estados Unidos.

Se supone que arraigado en esa cultura negro-blanco puede haber ayudado a dar a Obama la visión social mas amplia que trajo a la política años más tarde. «Barack tiene una increíble habilidad para sintetizar realidades aparentemente contradictorias y hacerlos coherentes «, dijo su compañero de la facultad de derecho Cassandra Butts a la editora de la revista New Yorker Larissa MacFarquhar. «Este es un resultado de haber sido criado por una familia blanca y luego salir al mundo y ser visto como negro.»

Obama dejó Hawai para asistir a Occidental College de Los Ángeles durante dos años. Más tarde se trasladó a la ciudad de Nueva York y obtuvo una licenciatura de la Universidad de Columbia en 1983. En un discurso pronunciado en 2008, explicó su pensamiento en ese momento: «… cuando me gradué de la universidad, estaba poseído por una idea loca, trabajaría con el nivel de las clases mas bajas para lograr un cambio «.

En busca de su identidad y un futuro en su vida, Obama deja su trabajo como escritor económico con una empresa de consultoría internacional en Nueva York y se traslada a Chicago en 1985. Allí trabaja como organizador comunitario para una coalición de iglesias locales en sur de la ciudad, zona pobre de africanos-americanos.

«Fue en estos barrios donde recibí la mejor educación de mi vida y aprendí el verdadero significado de mi fe cristiana», Obama contó años más tarde en el discurso anunciando su candidatura presidencial.

Obama disfrutó de algunos interesante éxitos  en este trabajo, dando a los residentes de la zona sur su voz en temas como la reconstrucción económica, capacitación para el trabajo y los esfuerzos de limpieza ambiental. Sin embargo, consideró que su papel principal como organizador comunitario, fue como un catalizador para la movilización de los ciudadanos comunes, en un esfuerzo  para forjar estrategias locales destinadas a la autonomía política y económica.

Después de tres años de dicho trabajo, Obama llegó a la conclusión de que para lograr mejoras reales,  las comunidades pobres requieren la participación en un nivel mas alto, en el marco legal y político. Por lo tanto, asistió a la Escuela de Derecho de Harvard, donde se distinguió por haber sido elegido el primer presidente negro de la prestigiosa Harvard Law Review y se graduó magna cum laude en Derecho en 1991.

Con estas credenciales, «Obama podría haber hecho lo que quisiera», señaló David Axelrod, estratega de su campaña presidencial. Obama volvió a su ciudad adoptiva de Chicago, donde ejerció como abogado de derechos civiles y enseñó derecho constitucional en la Universidad de Chicago. En 1992 se casó con Michelle Robinson, que también se graduó en Derecho por la Universidad de Harvard, y trabajó para el registro de votantes en Chicago con el fin de ayudar a los candidatos demócratas como Bill Clinton.

Cada vez más comprometido con el servicio público, Obama decidió ocupar por primera vez a un cargo público en 1996, ganando un asiento de Chicago en el senado del estado de Illinois. En cierto sentidos, la carrera fue una progresión lógica de su trabajo anterior como organizador comunitario, y Obama aplicó mucha de esa misma amplia perspectiva – el político como un facilitador de los esfuerzos  para el ciudadano de base y constructor de coaliciones amplias – a su visión de política.

Entre sus logros en el ámbito legislativo en los ocho años que siguieron a la reforma del senado del estado fueron la financiación de campaña, recortes de impuestos para los trabajadores pobres, y mejoras en el sistema de justicia criminal del estado.

En el año 2000 Obama hizo su primera elección por el Congreso de Estados Unidos, fracasando al  desafiar a Bobby Rush, demócrata de Chicago reelecto en la Cámara de Representantes. Desalentado por la derrota abrumadora y en la búsqueda de lograr influencia más allá de la legislatura del estado de Illinois, tomó de su esposa Michelle la idea de postularse para el Senado de Estados Unidos en una arriesgada estrategia de «todo o nada» para avanzar en su carrera política, objetivo que logró en 2004. Siete demócratas y ocho republicanos participaron en las primarias de sus respectivos partidos por la candidatura al Senado. Obama capturó la nominación demócrata con facilidad, consiguiendo el mayor número de votos – 53% -.

El deseo de dar un impulso a la campaña de Obama con un papel destacado en la convención, sus habilidades de oratoria conocidos y una impresión muy favorable en el candidato presidencial John Kerry selló la decisión de elegir a Obama como el orador principal en la convención.

El discurso de Obama, con un lenguaje pulido, que penetra y emociona, expresó la necesidad de superar las divisiones partidistas y su llamamiento a una «política de esperanza» en lugar de una «política de cinismo», hizo más que animar a los participantes de la convención, Obama es catapultado por los medios de comunicación nacionales como una estrella en ascenso en el Partido Demócrata. Mas tarde pasó a ganar sin esfuerzo las elecciones del Senado en ese otoño, con una victoria aplastante con el 70% del voto popular. La victoria de Obama fue impresionante, ya que ganó en 93 de 102 condados del estado y capturó a los votantes blancos por un margen de dos a uno.

En el Senado, la crítica a la guerra de Irak ha sido una de sus marcas, que se remonta a un discurso en 2002, incluso antes de que comenzara la guerra, advirtiendo de las consecuencias de una guerra en oriente. También trabajó para fortalecer las normas éticas en el Congreso, mejorar la atención a los excombatientes, y aumentar el uso de combustibles renovables, política que aun hoy (2015) sigue difundiendo en sus discursos de cada visita presidencial.

Candidato a Presidente: La larga campaña electoral primaria demócrata del 2008, con las elecciones o asambleas (anteriores) en los 50 estados, fue histórico.  Cuando Barack Obama y otros siete contendientes por la nominación presidencial demócrata comenzaron a organizarse en 2007, las encuestas de opinión ponen constantemente Obama en segundo lugar detrás de la presunta favorita, la senadora por Nueva York, Hillary Clinton. Obama, sin embargo, con su popularidad y emotiva oratoria, fue un gran éxito en la primera etapa de la carrera al alistar sus seguidores entusiastas, especialmente entre los jóvenes, que crearon una organización de la campaña a nivel nacional y la recaudación de fondos a través de Internet.

Hillary Clinton

Hillary Clinton (1947- ), abogada y política estadounidense, esposa del presidente de Estados Unidos Bill Clinton (1993-2001).Hillary Rodham, su nombre de soltera, nació en Chicago, el 26 de octubre de 1947. Estudió Derecho en la Universidad de Yale, donde conoció a su futuro marido.

En las primeras primarias nacionales, celebradas en Iowa el 3 de enero de 2008,  Obama obtuvo una inesperada victoria sobre Clinton. El triunfo de Iowa ha cambiado las reglas del juego, como publicaba el Washington Post: «La derrota de Clinton ha alterado el curso de la carrera mediante la llegada  de Obama como su principal rival  el único candidato con el mensaje, la capacidad de organización y los recursos financieros para desafiar a su situación favorito «.

Por último 4 de noviembre de 2008, Barack Obama fue elegido presidente de los Estados Unidos de América con el 63% de los votos contra McCain. Fue juramentado 11 semanas más tarde, el 20 de enero de 2009 y obtuvo sus derechos como presidente. El mismo año, Barack Obama recibe el Premio Nobel de la Paz por sus «esfuerzos extraordinarios para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos».

El 4 de abril de, 2011 Barack Obama anuncia que él será nuevamente el candidato para las elecciones presidenciales, y por lo tanto se postulará para un segundo mandato. El 6 de noviembre de 2012, Barack Obama gana la reelección con el 51% de los votos, se convierte en el primer presidente despúes de Roosevelt en ejecutar dos períodos consecutivos.

Barack Obama sigue sumando popularidad , y su adicción a las redes sociales twitteado sus ideas y su campaña a través de su cuenta de Twitter. Él es una de las 10 personas más influyentes en Twitter con más de 55 millones de suscriptores.

Su presidencia se inicia en un contexto de guerra en Irak con el compromiso de Obama para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en Irak, también la guerra en Afganistán y no solo la crisis casi permanente en el Oriente Medio, sino también de la crisis económica y Estados Unidos y financiera global.

El Congreso aprueba un presupuesto adicional adicional de 250 mil millones de dólares para el rescate de los bancos de Estados Unidos y $ 200 millones de dólares para Afganistán e Irak, con la expresa  intención de reducir a la mitad el déficit de Estados Unidos para el año 2013 estimado en 1.750 millones de dólares para el año 2009.

OBAMA Y MICHELLE: Obama —como todo buen hombre que logra construir un hogar equilibrado— es lo que es gracias a su esposa. Ella es la encargada de recordarle que no es «un mesías que lo arreglará todo», pero al mismo tiempo es el motor que lo ha impulsado a continuar en una carrera que tiene como lema: «Juntos podemos lograr un cambio».

Michelle Obama

Esta mujer sabe que la política debe ser práctica y dar resultados antes que aportar inspiración y sueños poco terrenales. Por lo mismo, fundó un programa para entrenar líderes y ayudar a jóvenes a desarrollar habilidades que pudieran ser funcionales en el mundo de hoy dentro del sector público.

La sinceridad de Michelle ha llegado a tal punto que criticó en público el tamaño de las orejas de su marido, su mal aliente por las mañanas y la tensión que existió entre ellos cuando él estaba enfocado en su carrera política y ella estaba sola en casa cuidando a sus dos pequeñas hijas.Todo lo dicho le ha permitido ser vista como una mujer cotidiana y libre.

Fuente Consultada: Libro de Antonio Navalón,  «Paren el Mundo que me Quiero ENTERAR«

Guerras Tribales en Africa Tutsis Hutus Congo Mobutu y Kabila

Guerras Tribales en Africa

Ruanda: Tutsis Vs. Hutus

I) En el África se desarrollan una serie de conflictos armados —que al igual que sus periódicas hambrunas— parecen no merecer mayores comentarios en la opinión pública Occidental. De ellas, el Genocidio de Ruanda y la Guerra del Congo —que involucró a Angola, Zimbabwe, Uganda, Ruanda y Namibia— fueron las más tremendas. Otro ejemplo: más de tres millones de personas murieron entre 1998 y 2002 en la selva congoleña por actos violentos, hambre y enfermedades en el más mortífero conflicto surgido en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

Bélgica, la potencia colonial en Ruanda, privilegió desde el principio de su dominio a la minoría tutsi y la convirtió en una elite, a lo que la Iglesia contribuyó, inculcando la noción de su superioridad respecto de loshutus y los colocó en los puestos clave de la administración colonial. Estas dos etnias largamente enemistadas, los hutus (en 1994, el 85% de la población) y los tutsis (la minoría, representada por un 12%) se enfrentaron en una guerra sin cuartel que dejó un millón de muertos.

Propiedad Tutsi

El primer estallido de violencia interétnica se dio entre 1959 y 1963. Desde entonces hubo sucesivos brotes de intensidad desigual: 1973, 1990, 1994, sin que ello signifique que los años no señalados han sido pacíficos.

El último enfrentamiento tuvo lugar en 1962 cuando los hutus tomaran el poder luego de la muerte del rey tutsi. Entonces, unos 130.000 tutsis deberían abandonar su país. En 1992, el parlamento belga tuvo conocimiento a través del embajador en Ruanda de que se preparaba una “solución final” del problema étnico, pero no hizo nada al respecto, sabiendo que la base del conflicto se encuentra en el miedo de los tutsis a ser exterminados y en el temor de los hutus a ser explotados. Por lo tanto no están dispuestos a compartir el poder, sino a monopolizarlo para emplearlo en la eliminación del otro.

Francia, que en 1975 firmó un acuerdo de suministro de armas a Ruanda en nombre del carácter francófono de ese país, apoyó al régimen dictatorial de los hutus radicales, a pesar de sus actuaciones inaceptables. Esto coloca a Francia como un catalizador del genocidio que vendría.

La inducción al uso masivo de las armas se basa en los miedos ya mencionados, atizados de forma intensiva por medios de comunicación en manos de los hutus radicales. La facción hutu en el poder había previsto una “solución definitiva” al problema étnico que consistiría en no dejar vivos ni siquiera a los niños, a diferencia de ocasiones anteriores. Una de las consignas más repetidas era: ¿ Ya has matado a tu tutsí?

A la propaganda y al papel cómplice de una parte de la Iglesia se une el hecho ya citado de la fuerte jerarquización de la sociedad ruandesa: la población, disciplinada y obediente, no presentó demasiada oposición al papel que se le pedía —verdugo o víctima—, aunque buena parte de las víctimas fueron hutus que se negaron a asesinar a sus vecinos o parientes.

El proyecto genocida se puso en marcha como alternativa a la implantación de un plan internacional de paz promovido por varios países africanos en los Acuerdos de Arusha, los que preveían que hutus y tutsis compartieran el poder político. Además, la situación en la que tuvieron lugar los acontecimientos de 1994 era de penuria económica: el campesinado se encontraba ahogado por la falta de tierras y por la pobreza creciente. La densidad de población en las tierras útiles llegaba a 380 habitantes por kilómetro cuadrado.

En 1994, los milicianos hutus radicales usaron armas absolutamente primarias: machetes, mazos, hachas, garrotes, aunque a menudo las víctimas se remataban a tiros. Movilizaron masas enormes de civiles con los que consiguieron aniquilar los objetivos que se habían planteado. La organización fue muy cuidadosa y el resultado, eficaz. La elección de utilizar ese instrumental primario en lugar del arsenal del ejército respondía, según Ryzard Kapuscinski, al objetivo de crear una “comunidad criminal” que hiciera culpables a grandes masas de población y que las obligaría, así, a ser fieles a sus dirigentes.

Los enfrentamientos armados posteriores al genocidio, es decir, los ataques de milicias hutus contra las fuerzas tutsis ya instaladas en el poder, tuvieron la forma de asaltos guerrilleros, generalmente nocturnos y sorpresivos. La población civil conformó el grueso de las víctimas.

Durante el genocidio, los medios de Occidente no cubrieron los hechos. Los crímenes o sus resultados no fueron filmados ni fotografiados ni reporteados. La cobertura periodística recién llegó con la Operación Turquoise, de ayuda humanitaria y el éxodo de los hutus. Lo que sí se filmó y fotografió de forma masiva fueron los hutus ya situados en el Zaire (RD Congo actual) y sus benefactores humanitarios occidentales socorriéndolos. Las víctimas del genocidio nunca se vieron.

Pese a ello, una de las historias más desgarradoras que surgirían después en la prensa internacional fue la de Kwibuka, de la etnía hutu, que fue obligado por una banda asesina de hutus a decapitar a Francoise, su propia esposa. Hoy en día, la situación es incierta, ambas facciones permanecen armadas y listas para una nueva ronda de exterminio mutuo.

Congo: Mobutu Vs. KabilaHistoria de Refugiados

II) Históricamente saqueado desde tiempos de Leopoldo II, al Congo se le han codiciado: diamantes, oro, niobio, cobre, estaño y carbón, a los que se le agregan: el coltán —mineral esencial para la fabricación de los teléfonos móviles— el uranio y sus reservas inmensas de petróleo y agua dulce.

Esta región africana pasó por el tamiz de la Guerra Fría, cuando Joseph-Désiré Mobutu (1930-1997), con apoyo de la CIA derrocó mediante un golpe de Estado a Kasa Vubu (1917-1969), en 1965. Mobutu estableció un sistema político de partido único en el que ocasionalmente se llamaba a elecciones donde el dictador era el único candidato.

Desde entonces, su gobierno fue el ejemplo de las dictaduras en los países de reciente descolonización: violaciones a los derechos humanos, represión, culto a la personalidad y corrupción extrema. En 1984 Mobutu declaró tener depositados en Suiza, unos 4.000 millones de dólares, una cuenta similar a la deuda nacional.

En 1971, luego de una década de campañas de rebautizo de ciudades y lugares renombró al país como la República de Zaire, el cuarto cambio de nombre en once años y el sexto en la cuenta. Al año siguiente, el mismo Mobutu se cambió el nombre por el de Mobutu Sese Seko. Con el fin de la URSS, las relaciones con Estados Unidos se enfriaron y los servicios de contención del comunismo del dictador se hicieron innecesarios y la oposición interna surgió en demanda de reformas políticas y elecciones libres.

Desde 1994, el Congo fue desgarrado por una lucha étnica y una guerra civil, afectado, además, por la afluencia masiva de refugiados que escapaban del Genocidio de Ruanda.

El gobierno de Mobutu Sese Seko (imagen) fue derrocado en mayo de 1997 por la rebelión liderada por Laurent-Désiré Kabila (1939-2001), ex ministro del régimen que se había enfrentado varias veces con Mobutu.

El nuevo tirano restauró el nombre de “República Democrática del Congo- Kinshasa”, pero sus aliados pronto se volcaron contra él y su régimen fue desafiado por una rebelión apoyada por Ruanda y Uganda en agosto de 1998. Tropas de seis países intervinieron y el país sufrió una devastadora guerra que tuvo un alto en julio de 1999. Antes, durante y después de la guerra, el saqueo de los minerales siguió siendo una constante.

A principios de 2001 Kabila fue asesinado y su hijo Joseph Kabila (1971), formado militarmente en China, fue nombrado Jefe de Estado, sin que este país haya logrado la estabilidad, hasta la fecha.

En las guerras africanas prevalece la idea de que las facciones étnicas se enfrentan por sus problemas ancestrales. Esto “exime” a Occidente de intervenir, debido a que la masacre es entre “pueblos bárbaros”, arrastrados por una suerte de maldad primitiva.

Sin embargo, las causas más profundas de estas guerras son el saqueo constante por parte de las grandes potencias de las riquezas que atesoran esos territorios y el hecho de que los sectores en pugna se transforman en “mercados” para el tráfico de armas, que hoy es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo. No podía ser de otra manera: en un mundo en el que el Mal sistémico se despliega con todo sigilo, las armas, indispensables para eliminar al Enemigo, son, a la vez, fuente de sostenimiento de la producción capitalista.

Algunos números aclaran el panorama. El gasto militar mundial se estima entre 850.000 millones y un billón (millón de millones) de dólares. Estados Unidos tiene el mayor presupuesto de defensa del mundo. Luego de los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre y de la guerra en Afganistán, el presupuesto militar estadounidense aumentó de 310.000 millones de dólares en 2001 a 450.000 millones en 2005.

El economista Jeffrey Sachs —devenido en asesor del secretario general de la ONU, Kofi Annan (imagen) — sostuvo que una pequeña fracción del presupuesto militar estadounidense —aproximadamente 25.000 millones de dólares— bastaría para resolver la mayor parte de los problemas económicos y sociales del mundo. Sin embargo, Washington no ha mostrado disposición alguna a recortar su presupuesto de defensa ni a desviar recursos hacia los países más pobres.

En la Cumbre de Rio, en 1992, la comunidad internacional acordó en la Agenda 21 —el plan global para un ambiente más limpio— desviar cada año 700.000 millones de dólares de los presupuestos militares hacia proyectos sustentables, dado que la Guerra Fría ya había terminado. Haciendo caso omiso a los compromisos asumidos y en línea con los defensores del complejo militar norteamericano, el creciente gasto militar mundial no sólo desvía vitales recursos financieros, materiales y humanos al servicio de la destrucción, sino que pone en riesgo el ambiente del planeta y las perspectivas de desarrollo social y económico de todos los países.

Los EE.UU. gastan hoy en defensa tanto como todas las naciones que le siguen, juntas. Las tropas norteamericanas tienen bases en 75 países y cada rama del Ejercito tiene su propia fuerza aérea.

Fuente Consultada: El Derrumbe del Humanismo Daniel Muchnik y Alejandro Garvie

Objetivos de la Guerra en Irak Doctrina Bush Invasión a Irak

OBJETIVOS Y CLAVES PARA ENTENDER EL ATAQUE A IRAK

LA DOCTRINA BUSH:

1) EE.UU. tiene el derecho de llevar a cabo acciones militares ofensivos contra aquello países que se considere una amenaza para la seguridad nacional, por ejemplo por poseer armas de destrucción masiva

2) Quienes ofrezcan cobijo a los terroristas son culpables también de terroristas y recibirán iguales tratos ofensivos.

 

George Bush (h.)

OBJETIVO: «La región del Golfo ha sido la más importante del mundo en

cuanto a producción de energía desde la Segunda Guerra Mundial y se espera que lo siga siendo durante, al menos, una generación más. El Golfo Pérsico es una inmensa fuente de poder estratégico y de riqueza material. E Irak ocupa un lugar absolutamente fundamental en él. Irak posee las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo, y el crudo iraquí es muy fácilmente accesible y barato.

Si se tiene el control de Irak, se estará en una posición muy fuerte para determinar el precio y los niveles de producción (no demasiado altos pero tampoco demasiado bajos) para debilitar a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), y para influir en el resto del mundo. Esto no tiene nada que ver con el acceso al petróleo para importarlo en Estados Unidos, sino con el control de dicho petróleo.

Si Irak quedase en algún lugar de África central, no se elegiría como ejemplo básico en el que aplicar la nueva doctrina de la fuerza. De todos modos, nada de esto explica la elección del momento preciso en que se inició la actual invasión de Irak, pues el control del petróleo de Oriente Medio ha sido una preocupación constante.» Noam Chomsky

La guerra de Irak es el error más grave de la política exterior de Estados Unidos desde la decisión de Lyndon B. Johnson de incrementar masivamente la presencia militar en Vietnam.

ANTECEDENTES: Tras el ataque  terrorista del 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Irak. Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Irak estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Irak y derrocó a Saddam. No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Irak después del «cambio de régimen». Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales. Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Irak sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

Otra dimensión de la guerra de Irak que suele obviarse es la económica. El brutal déficit de Estados Unidos obedece a una doble razón: a la tradicional política republicana de reducir los impuestos a las grandes corporaciones y a las personas de mayores ingresos con el propósito iluso de activar la economía, y al costo estratosférico de la guerra y la ocupación de Irak. La economía norteamericana no tiene solución hasta que no logre una salida a la tragedia iraquí.

La guerra de Irak quiebra los equilibrios del mundo. Al actuar al margen de las Naciones Unidas y del consenso internacional, Estados Unidos y sus aliados crearon un precedente enormemente peligroso, como podemos ver hoy con la actuación rusa en Georgia.

Por si fuera poco, como ya es una verdad comprobable, las razones esgrimidas para llevar a cabo la acción bélica eran falsas. Se trató de un montaje de los servicios secretos norteamericanos y británicos. Sadam Husein se había deshecho de sus armas de destrucción masiva, y eso lo sabían los norteamericanos. El vergonzoso intento de manipulación de los inspectores nucleares de las Naciones Unidas y del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), encabezados por el escrupuloso sueco Hans Blix, es una página negra en el historial diplomático norteamericano.

Además, la señal enviada a otros países es que el problema no es tener armas de destrucción masiva, sino no tenerlas. Dicho de otro modo, Estados Unidos no habría atacado Irak de saber con certeza que el tirano Husein poseía la bomba atómica, del mismo modo que no sólo no ataca a Corea del Norte, sino que se pliega a sus exigencias en unas negociaciones a conveniencia.

Así, la guerra vulneró la economía norteamericana, el derecho internacional, y produjo una propagación de armas de destrucción masiva sin precedentes. El empeño de Ahmadineyad de que Irán se haga con la bomba atómica, probablemente ya coronado con éxito, está íntimamente relacionado con los errores de cálculo de la administración Bush en la guerra de Irak. (Fuente: Antonio Navalón. Paren el mundo que me quiero enterar)

LAS MENTIRAS: EE.UU. liberará a Irak del terrorismo para construir una democracia con valores occidentales (objetivo logrado a través de la propaganda oficial)

En un sondeo de opinión realizado por una organización occidental, se preguntaba a los iraquíes: ¿Por qué cree que Estados Unidos ha entrado en Irak? En la pregunta no se utilizaba la palabra «invadir». Algunos iraquíes estaban de acuerdo con el presidente Bush y con el 100 por 100 de los comentaristas occidentales. El 1 por 100 dijo que el objetivo de la invasión fue establecer la democracia. El 70 por 100 dijo que el objetivo era apoderarse de los recursos naturales de Irak y reorganizar la región de Oriente Medio, o sea, coincidían con Richard Perle y Paul Wolfowitz.

Esa era la opinión más aplastante. El 50 por 100 aproximada mente dijo que Estados Unidos quiere establecer una democracia en Irak pero no permitirá que el Gobierno iraquí lleve a cabo sus propias políticas sin contar con la influencia estadounidense. Dicho de otro modo, entienden que Estados Unidos quiere la democracia siempre que Estados Unidos pueda controlarla. Es correcto. Una democracia es un sistema en el que eres libre de hacer lo que quieras, siempre y cuando hagas lo que se te dice.

Hay una cantidad tan apabullante de pruebas que demuestran esta afirmación, que resulta aburrido repetirlas. Pero los comentaristas estadounidenses son incapaces de entenderlo. Los iraquíes, por el contrario, parecen entenderlo a las mil maravillas, en parte por que conocen su propia historia.

En 1920 Gran Bretaña creó Irak artificialmente y estableció sus fronteras de tal modo que ellos, y no Turquía, pudiesen tener el control del petróleo de la parte norte. Y se aseguraron la dependencia de Irak al dejarlo sin acceso al mar. Lo cual a su vez explica que Gran Bretaña colonizase Kuwait. Gran Bretaña declaró entonces a Irak como país libre e independiente, que iba a ocuparse él sólito de sus propios asuntos.

Si echas un vistazo a los registros de la British Colonial Office, que antes eran secretos pero ahora se han hecho públicos, verás que los británicos decían que Irak sería un país libre, pero gobernado con una «fachada árabe», detrás de la cual seguirían gobernando ellos. Los iraquíes no necesitan leer esos documentos secretos. Conocen muy bien su propia historia. Y saben hasta dónde llegaba su libertad.

Basta un minuto para darse cuenta de que es absolutamente imposible que Estados Unidos y Reino Unido vayan a tolerar la existencia de un Irak democrático y soberano. Piensa en el tipo de políticas que aplicaría un Irak democrático. En primer lugar, el Estado contaría con mayoría chiíta, por lo que seguramente entablaría relaciones con Irán, también de mayoría chiíta.

En Arabia Saudí la población chiíta es bastante numerosa también, precisamente en las zonas donde están las explotaciones petrolíferas. Un Irak independiente de mayoría chiíta, justo puerta con puerta de Arabia Saudí, podría despertar reacciones en dichas zonas, lo que muy bien podría significar que el corazón de los recursos energéticos mundiales quedaría bajo control o la influencia de un gobierno chií independiente. ¿Estados Unidos va a tolerar semejante situación? Inimaginable.

En segundo lugar, un Irak independiente trataría de recuperar su lugar histórico como una de las fuerzas motrices, por no decir la fuerza motriz, del mundo árabe. ¿Qué significaría eso? Que Irak se rearmaría y probablemente sí que desarrollaría armas de destrucción masiva, primero como elemento disuasorio pero también como forma de plantar cara al principal enemigo de la región: Israel. ¿Estados Unidos se va a sentar tan ricamente y a tolerar que ocurra algo así?

Las posibilidades de que Estados Unidos y su perro de ataque, Reino Unido, se queden tan panchos mientras dejan hacer a Irak son tan remotas que ni siquiera se pueden plantear en una conversación. Los planifica-dores estadounidenses y británicos no pueden estar pensando en un Irak democrático. Es inconcebible.

Fuente Consultada:
Ambiciones Imperiales Noam Chomsky
50 Cosas que debes saber de la historia del mundo Ian Crofton

Pagina Basada en una Nota del Diario Clarín

Tratado de Paz Guerra Egipto-Israel Acuerdo Arafat-Yitzhak

Tratado de Paz de Medio Oriente Clinton Acuerdo entre  Arafat-Yitzhak 

El apretón de manos asombró al mundo. El presidente de la OLP, Yasser Arafat, se levantó con impaciencia; el primer ministro israelí Yitzhak Rabin necesitó un codazo del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que acogió la ceremonia de la firma en el jardín de la Casa Blanca, pero por fin, el 13 de setiembre de 1993, los lideres de dos pueblos que llevaban 45 años en guerra se dieron la mano.

Sólo habían concluido un tratado preliminar pero significaba la mayor esperanza para Oriente Medio desde los acuerdos de Camp David de 1978.

La Imagen recorrió el mundo: acompañados  por Bill Clinton (centro), Yitzliak Rabin  Desde (izquierda) y Yasser Arafat se dan la mano  en la Casa Blanca.

El impulso para el compromiso se había dado desde varias direcciones. Desde diciembre de 1987, el alzamiento de la Intifada forzó a los dirigente de la OLP a conseguir algún logro para ofrecer a su pueblo.

Cuando esta revuelta logró que los fundamentalistas islámicos obtuvieran más adeptos, los lideres israelíes empezaron a ver a la OLP como un mal menor. El final de la Guerra Fría implicaba que ningún bando podría contar con el apoyo de las superpotencias rivales para una beligerancia perpetua.

El apoyo de la OLP a Irak durante la Guerra del Golfo (1990-1991) provocó que los gobiernos árabes le retiraran su ayuda. Muchos israelíes estaban cada vez más disgustados con el costo moral de los territorios ocupados.

Aun así, las conversaciones entre los palestinos e Israel, iniciadas en 1991, llegaron a un punto muerto.

El acuerdo actual era el resultado de negociaciones secretas que sólo conocían altos funcionarios de ambos bandos.

El pacto de paz estipulaba cinco años de autogobierno provisional de los palestinos en los territorios ocupados, empezando en la franja de Gaza y en Jericó, y negociaciones para un arreglo permanente, programadas para 1995.

Al cabo de nueve meses, los soldados israelíes reducirían su presencia en Cisjordania y se realizarían elecciones para un Parlamento palestino. Israel seguiría siendo responsable de la seguridad de la frontera para proteger a sus ciudadanos (entre ellos 134.000 colonos) de los territorios.

A pesar de los graves aplazamientos y de la continuación de la violencia, el pacto entró en vigencia en 1994 y Arafat regresó triunfalmente a Jericó.

No obstante, el futuro estaba plagado de obstáculos, sobre todo en Gaza, donde los campos de refugiados seguían engendrando odio. «Es muy fácil para cualquiera iniciar una guerra pero es muy difícil conseguir la paz», -advirtió el presidente de la OLP.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

El Milagro Asiático: Los Tigres Asiaticos Japón Hong Kong Singapur

ECONOMÍA: LOS TIGRES ASIÁTICOS

EL MILAGRO DE ASIA ORIENTAL: Asia Oriental tiene el récord de crecimiento económico, alto y sostenido, en las últimas décadas. Esto se debió al desarrollo industrial de ocho países: Japón; los cuatro dragones o tigres: Hong Kong, Singapur, Taiwán y República de Corea, denominados así por su rápido desarrollo económico, y tres países de reciente industrialización: Malasia, Tailandia e Indonesia. Basaron su desarrollo industrial en las inversiones de capital extranjero y en una sobreexplotación de la mano de obra barata, abundante y poco organizada en sindicatos.

Estos países tienen en común su reducida superficie por lo que no poseen abundantes recursos naturales para utilizarlos como materias primas y no cuentan con combustibles, por lo que son importadores de petróleo.

Los factores positivos para su desarrollo fueron su localización geográfica (por el fácil acceso a las vías marítimas para la exportación de sus productos) y la relativa cercanía entre ellos que favoreció las corrientes de capital. Por ejemplo, los fabricantes japoneses trasladaron sus fábricas a los países del sur para beneficiarse con los salarios más bajos.

Es importante destacar no sólo la rapidez del crecimiento económico, sino la mejora en el bienestar humano debido a una mayor equidad en el reparto de las ganancias. El aumento del ingreso per cápita poco común, se vio reflejado en la disminución de la pobreza. Por ejemplo: Tailandia, en la década de 1960 tenía un 59% de su población por debajo del umbral de pobreza y en la década de 1980 este índice había disminuido al 26%.

Otro ejemplo de ello es Indonesia, en la década de 1970 tenía el 58% de su población debajo del umbral de pobreza y diez años más tarde este índice había descendido al 17%. Además, mejoraron otros indicadores sociales como el porcentaje de analfabetismo.

paises tigres asiaticos

¿Cuáles fueron los motores de este crecimiento?

Estos países basaron su cambio en el modelo económico del crecimiento liderado por las exportaciones, empleado primero por Japón y luego por el resto de ellos. Para lograrlo, los gobiernos dirigieron sus políticas hacia:

• la estabilidad económica, muy importante para la inversión privada. Atrajo la llegada de capitales extranjeros;

• la protección en los mercados internos a las empresas que competían con sus exportaciones en los mercados internacionales. El objetivo era que primero se afianzaran en el mercado interno para luego competir mejor en el internacional;

• el otorgamiento de créditos orientados específicamente a los tipos de industrias que se necesitaban para el desarrollo del país. Por ejemplo, en ciertas épocas en Japón y Corea a la industria automotriz, de fabricación naval y de productos químicos;

• la fijación de metas de exportación para empresas e industrias específicas;

• la creación de organismos de comercialización de las exportaciones;

• el aumento de la capacidad de la fuerza laboral. Para ello establecieron mejoras en los niveles educativos mediante la universalidad de la educación primaria y un amplio acceso a la educación secundaria. Con respecto a la educación universitaria, se priorizó la científica y tecnológica. Algunos países trajeron profesores del exterior o becaron a sus alumnos para que se perfeccionaran en el extranjero;

• la apertura a ideas y tecnologías provenientes del exterior;

• los subsidios a las industrias en decadencia;

• las inversiones públicas en investigaciones aplicadas a la actividad industrial y a la exportación;

• el amplio intercambio de información entre los sectores público y privado.

La presencia del Estado fue muy importante en este proceso, sobre todo para dirigir la economía en la transición a la globalización; para el aumento de las exportaciones y la orientación estratégica para la inserción en la economía mundial.

Japón fue el primero que comenzó este crecimiento económico, después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Transformó su industria liviana con gran utilización de mano de obra, en una industria pesada de gran complejidad con alta inversión de capital. Se convirtió en una de las primeras potencias económicas del mundo mediante la importante participación en el mercado mundial, compitiendo con las firmas europeas y estadounidenses. Entre sus principales rubros industriales se encuentran las industrias automotriz, de microelectrónica, de comunicaciones, biotecnológica y de robots.

Con respecto al resto de los países (los dragones o tigres), numerosas empresas multinacionales, especialmente de Japón y Estados Unidos han instalado plantas

en ellos para el armado de aparatos electrónicos. Por lo que los derivados de estas industrias ocupan los primeros lugares en sus exportaciones.

Estos países siguieron el modelo de desarrollo japonés. En la actualidad enfrentan abultadas deudas externas a la banca internacional contraídas para sustentar su proceso industrializador. Estos créditos fueron tomados alrededor del año 1990 cuando las tasas de interés eran bajas, pero en la actualidad, al haberse elevado, les es difícil cumplir los compromisos adquiridos.

Japón también enfrenta dificultades financieras, entre otros motivos por la enorme cantidad de créditos incobrables que tiene. En este mundo globalizado los problemas de estos países de Asia Oriental expone a los mercados mundiales a un grado de incertidumbre que también es tenido en cuenta a la hora de analizar las inversiones. Algunos economistas afirman que es esencial que Japón depure su sistema financiero y vuelva a prestar dinero al Sudeste Asiático, porque todos estos años fueron los préstamos y la liquidez de Japón, los que alimentaron el crecimiento de estos países.

Evolución del Ingreso per capita en los Países de Asia Oriental (en U$s)

País19601970198019901999
Japón2.5329.71814.21020.75424.898
Hong Kong3.2626.25611.87819.79422.090
Singapur2.9205.87511.81418.43720.767
Rep. de Corea1.0401.9343.8068.26415.712
Tailandia1.2002.0453.0155.4226.132
Malasia2.8324.0045.0646.9038.209
Indonesia1.0451.1601.9192.9532.857

1997:Crisis en el sudeste asiático

Entre octubre y noviembre, una abrupta caída de la bolsa en Hong Kong se extendió por otros mercados: Londres, Wall Street, Brasil y la Argentina. En la Bolsa de Buenos Aires, el valor de las acciones cayó un 20 por ciento.

Pero la crisis había comenzado en julio cuando el gobierno de Tailandia dispuso una devaluación de un 18 por ciento. También, hubo devaluaciones importantes en Filipinas, Singapur y Malasia. La abrupta caída de estas monedas ocurría en países que se habían convertido en modelo de desarrollo para muchos economistas.

La mayoría de estos países tenía grandes déficit en sus balanzas de pagos y sus exportaciones caían debido a la revalorización de sus monedas y la caída de la demanda mundial.

La crisis del sudeste asiático repercutió en el resto del mundo porque se esperaba una caída de las utilidades de empresas estadounidenses y europeas que recibirán menos dividendos de sus filiales en Asia. También, se esperaban menos exportaciones porque los productos asiáticos serían más competitivos.

Los efectos en la Argentina se debieron a que resultaba más difícil y caro el financiamiento de la deuda pública estimada en 20.000 millones. Además, porque existen mayores dificultades para exportar porque en varios países, y sobre todo en Brasil, se compran menos productos argentinos.

ENVIO DE UNA AMPLIACION DEL TEMA: Desde los 60, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, y Hong Kong lograron un crecimiento económico tan rápido que se ganaron el sobrenombre de «tigres». Algunos de los «tigres» están entre las únicas antiguas colonias europeas que se han aproximado en ingresos a las naciones industrializadas consolidadas.

La creación de bancos estatales, la concesión de créditos subvencionados a la industria e incentivos con el fin de atraer la inversión extranjera, lograron el despegue de países abocados a la exportación. En ellos, la conjunción de tecnología y una mano de obra muy barata permitió producir artículos a precios reducidos.

La dependencia de estas economías de las exportaciones las subordina a las de los mercados a los que exportan. La crisis financiera asiática de 1997 se produjo porque los inversores  extranjeros retiraron sus fondos de  Tailandia, y se agudizó cuando los inversores se dejaron llevar por el pánico, pensando que si la economía de un país se desplomaba podría afectar a otros, y se apresuraron a abandonar la mayoría de los activos asiáticos. En unos meses, la crisis se extendió por toda la región. Algunos años más tarde los mercados se recuperaron y se desvaneció el temor a una larga recesión.

El despegue económico de Corea del Sur comenzó con la industria ligera y siguió con la fabricación de autos y artículos electrónicos en los años 70. La crisis financiera llevó a la bancarrota a la mayor fábrica de autos surcoreana, KIA Motors. Sin embargo, las ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las reforinas en los mercados lograron restablecer la estabilidad. En 2007, Corea del Sur ascendió al noveno puesto de las economías mundiales, aunque existen interrogantes sobre sus perspectivas a largo plazo. Los expertos creen que son necesarias algunas reformas para asegurar el crecimiento constante.

En los años 50, Taiwán era una economía mayoritariamente agrícola. Desde 1962, las reformas económicas impulsaron el desarrollo industrial y atrajeron la inversión. Taiwán recibió el apoyo de EE. UU., que quería reforzar al régimen local contra la amenaza de China continental, que considera a la isla como parte de su territorio.

Al principio, en Taiwán, la mayor parte de la producción era textil, pero a partir de los 80 se orientó a los productos de alta tecnología. Hoy Taiwán domina la producción mundial de computadoras.

Tras independizarse del Reino Unido en 1965, el gobierno de Singapur adoptó una política orientada a las exportaciones con el fin de fomentar la inversión extranjera. El resultado fue un crecimiento del 8% anual entre 1960 y 1997. Mano de obra calificada y una eficiente infraestructura lograron atraer la inversión de más de 7.000 empresas, que representan dos tercios de la producción de manufacturas. Las áreas de producción incluyen la electrónica y la farmacéutica.

Hong Kong, colonia británica desde 1842 hasta 1997, vivió en los 50 un proceso de industrialización que lo hizo líder tanto en el mercado de equipos electrónicos como en el de juguetes. A partir de 2005, la creciente confianza de la bolsa de Hong Kong ha consolidado su estatus como centro financiero del Sudeste Asiático.

A finales del s. xx, los tigres se acercaban a la categoría de países plenamente desarrollados. Las inversiones en educación crearon mano de obra calificada que requiere mayores salarios y mejores condiciones laborales. Los inversores comienzan a buscar otros países asiáticos como Tailandia, Malasia e Indonesia, para obtener beneficios constantes. Durante los años 90, estos países desarrollaron economías muy dependientes de las exportaciones y con sólidas inversiones extranjeras.

Tailandia e Indonesia resultaron muy afectadas por la crisis financiera de 1997. Desde entonces los gobiernos de ambos países aplicaron medidas económicas de «doble vía» que priorizan el desarrollo interior y, al mismo tiempo, la producción orientada a la exportación. Los nuevos tigres económicos registran un rápido crecimiento. Malasia, en especial, parece emular a los tigres originales gracias a la mejora de la educación y al hecho de centrarse en la alta tecnología.

El sobrenombre de «tigre» se aplica a otros países con economías en rápido crecimiento.
Preocupa su impacto en los trabajadores.

MANO DE OBRA BARATA: Los tigres asiáticos han sido acusados en varias ocasiones de orientar su economía ai beneficio de los inversores, manteniendo bajos salarios. Un informe realizado por el Banco Mundial apuntó que son «menos sensibles que otros gobiernos con economías en desarrollo» a fijar un salario mínimo.

EL TIGRE CELTA: El éxito económico de Irlanda entre 1990 y 2002 transformó a una de las naciones más pobres de Europa. El país se benefició de los fondos de la Unión Europea  y adoptó políticas que incluían beneficios fiscales a las empresas, moderación del gasto público e inversiones en educación.

En el libro de Julio Sevares, POR QUE CRECIERON LOS PAÍSES QUE CRECIERON, nos informa sobre algunas de características compartidas de estos países, en lo que respecta a su sociedad, cultura, educación , funcionamiento del estado que es bueno analizarlas a los efectos de interpretar mejor aquel despegue económico que sorprendió al mundo.

Según un amplio estudio sobre el Estado desarrollista asiático, en los tres países hay características compartidas en el funcionamiento del Estado y sus relaciones con la sociedad, entre ellas:

– sentido de comunidad entre los principales detentadores del poder que inhibe el juego de los intereses propios;
poco conflicto con las políticas de industrialización porque, a diferencia de lo que sucede en los países subdesarrollados, el poder y la riqueza no están en manos de los dueños de tierras o vinculados a la explotación de minerales (en los tres países asiáticos considerados se hicieron reformas agrarias que redujeron el poder de los terratenientes y les dejaron como opción capitalizarse a través de la industria);

– los gobiernos dan gran prioridad a la efectividad estatal (diferente de eficiencia). La burocracia civil, con una fuerte formación y sentido militar, utiliza métodos de ordenamiento y control propios de la disciplina militar para organizar la economía; los militares están orientados hacia la eficiencia antes que a la rapiña y a la represión de su propia población. En Taiwán y Corea, las nociones militares de autoridad, disciplina, lealtad y vigilancia están ampliamente difundidas a través del servicio militar que dura entre dos y tres años y que se extiende con prestaciones regulares hasta los treinta y cinco años;

– las élites tienen conciencia de vulnerabilidad externa y de la necesidad de la industrialización;

– en términos de políticas económicas, los tres países comparten la actuación de un Estado desarrollista que articuló políticas públicas con intereses privados y que combinó sustitución de importaciones con promoción de exportaciones y con políticas industriales y tecnológicas, para adaptar el perfil exportador a los cambios y oportunidades del mercado mundial;

en Japón, la producción se orientó primero al mercado interno y luego al mercado externo; en Corea y Taiwán, con mercados domésticos mucho más chicos, predominó la orientación externa y, por muchas décadas, la postergación del consumo interno de productos no indispensables. En los tres casos los mercados internos se mantuvieron protegidos de la importación de productos que podían ser abastecidos por fabricantes locales;

-en los tres países los Estados dieron gran importancia a la formación de recursos humanos y a la inversión en tecnología, lo cual contribuyó a la modernización industrial y les permitió pasar rápidamente de la producción y exportación de productos con mano de obra intensiva a otros intensivos en capital y, finalmente, a los intensivos en tecnología;

-las políticas financieras presentan diferencias. En Japón el sistema bancario siempre fue concentrado y los bancos estuvieron influidos por grandes empresas a las que financiaban; en Corea el sistema también fue concentrado pero sin conexión con las empresas, y el financiamiento en los años de rápido crecimiento fue proporcionado por el Estado o mediante créditos externos; en Taiwán el sistema privado no está concentrado como en los otros dos países y el sistema financiero estuvo por décadas bajo control estatal y no vinculado con las empresas;

-los tres países se beneficiaron, en el comienzo de su despegue y mucho des pues también, con la ayuda económica de Estados Unidos. Tanto este último como Europa tuvieron, hasta la década del setenta, una actitud comercial benevolente, al abrir sus mercados a las exportaciones orientales y tolerar las prácticas regulatorias y proteccionistas de los asiáticos;

-en los tres países, las fuerzas dominantes actuaron en función de proyectos de largo plazo y espíritu nacionalista

Los talibanes en Afganistán Vida de las mujeres en Afganistán

Los talibanes en Afganistán
Vida de las mujeres en Afganistán

Cuando en septiembre de 1997 los talibanes derrocaron al presidente Burhaunuddin Rabbani, pocos imaginaron lo que vendría después: una serie de medidas tendientes a instaurar un sistema islámico integral y puro basado en una estricta versión de la Sharia, la ley islámica.

La Sharia está hoy vigente en Pakistán, Arabia Saudita, Irán, y Sudán, aunque varias de sus normas son consideradas retrógradas. Pero los talibanes creen seriamente en sus reglas y designaron al líder religioso (mullah) Agha Gulabi, para que establezca un código de conducta para los afganos. Las abrumadoras prohibiciones y castigos, en realidad, poco o nada tienen que ver con los preceptos religiosos islámicos.

Las mujeres fueron el blanco preferido. Primero, se les prohibió trabajar, usar baños públicos e ir a la escuela; luego un decreto instó a la población a pintar de negro sus ventanas para que no puedan verse las mujeres de la casa y después se las obligó a respetar la hejab, es decir cubrir el cuerpo por completo (incluida la cara).

También tienen prohibido el uso de medias blancas (para que no atraigan la atención de los hombres), y recibir atención sanitaria si no van acompañadas por un hombre, con lo cual sólo en Kabul 30.000 viudas sin parientes masculinos quedan fuera del sistema de salud. Los castigos para las contravenciones a la ley van desde el apaleo en la calle hasta la muerte.

La radio Charia (encargada de divulgar los decretos del gobierno) anuncia constantemente nuevos «preceptos» para toda la población.

Se ha dispuesto la prohibición de beber, jugar al futbol, gritar goles, ver videos, escuchar música y sacar fotos «porque son juegos y actividades contrarias al Islam». Tampoco se puede remontar barriletes, «por interferir con las oraciones», ni usar flequillo porque s el pelo toca la frente «se instala el demonio».

Los talibanes constituyen una facción formada por estudiantes de teología islámica y dirigida por extremistas que se hizo fuerte en Pakistán (respaldada económica y militarmente por ese país y Arabia Saudita). Tomaron Kabul en 1996, ahorcaron a Mohammed Najibullah, último presidente pro soviético de Afganistán y colgaron su cuerpo en un poste de luz, frente al palacio presidencial. Luego derrocaron al presidente musulmán moderado Rabbani y lograron el control del 80 por ciento del territorio afgano. En agosto de 1998 los talibanes habían capturado el último bastión bajo control del opositor Frente Islámico Unido: la ciudad de Mazar-e-Sharif.

La posible victoria de la milicia Talibán en la guerra ha suscitado gran preocupación en Irán, que ha reforzado sus posiciones militares en la frontera, y en Rusia, que advirtió que responderá con dureza a cualquier incursión en territorios de la ex Unión Soviética, como Tayikistán y Uzbekistán.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín).

 

China pierde Hong Kong Opio en China Revolucion de Taiping

China pierde Hong Kong en la Guerra del Opio

Durante una guerra contra China, en 1841 Gran Bretaña conquistó la isla de Hong Kong, a la que más tarde se incorporaron algunos territorios vecinos. Actualmente ya no es una colonia de la Corona desde 1997. Victoria, la capital, es, al mismo tiempo, uno de los puertos más importantes de Extremo Oriente. Hong Kong tiene que hacer frente a innumerables problemas: el planteado por la llegada de numerosos refugiados procedentes de China comunista, el del agua potable, del abastecimiento, etc. El tráfico de estupefacientes es uno de los azotes de Hong Kong.

historia de hong kong

A mediados de siglo, China se vio obligada a abandonar el aislamiento en el que vivía con respecto al resto del mundo y a estrechar sus relaciones con las potencias occidentales. El hecho desencadenante fue la llamada «guerra del opio» (1839-1842).

La Guerra del Opio o Guerra anglo-china ocurrió entre 1839 y 1860 y fue el resultado de los conflictos comerciales entre China y el Reino Unido.

China estaba intentando prohibir el consumo de drogas, particularmente del destructivo opio que generaba fuertes adicciones entre su población con las graves consecuencias sociales y económicas mientras que Gran Bretaña contrabandeaba el opio procedente de la India británica y lo introducía en China.

Las importaciones de opio –en manos de los comerciantes ingleses– habían ido aumentando hasta producir un inmenso déficit en la balanza comercial china. La decisión del gobierno imperial de prohibir la importación de opio motivó el enfrentamiento armado con los británicos. Las consecuencias de la victoria inglesa en la guerra fueron nefastas para China: tuvo que ceder Hong Kong a Gran Bretaña, y se vio obligada a abrir varios de sus puertos al comercio occidental y a otorgar grandes facilidades comerciales a todas la potencias europeas.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros. Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa.

Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones. Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga.

El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Por toda respuesta, en noviembre de 1839, la reina Victoria envío a la flota británica para atacar a la armada china en Hong Kong, iniciándose la contienda, de la resultaría derrotada China. En la guerra del Opio estarían implicadas otras naciones, como Francia, aliada y socia comercial de Gran Bretaña y Alemania.

Tras perder, China se vio obligada a tolerar el comercio del opio y a firmar tratados unilaterales y humillantes en los que se le forzaba a abrir sus puertos, en el Tratado de Nankín, China cedió Hong Kong a Gran Bretaña y amplió el territorio de concedido a los portugueses.

La caótica situación económica y social del imperio fue deteriorando cada vez más la autoridad del gobierno central. Hacia 1850, se produjo una gran revuelta social, la rebelión de los Taiping, que el gobierno sólo pudo controlar a costa de enormes sacrificios. En este contexto, aumentó la presencia occidental en grandes áreas del territorio chino a través de la inversión de capitales y de la instalación de empresas, fábricas y bancos.

Esto provocó que se fuera desarrollando un sentimiento xenófobo, que se manifestó en la rebelión de los boxers. Los boxers eran los miembros de un movimiento nacionalista que atacaban a todos los extranjeros, los ferrocarriles, las tiendas que vendían productos importados y a los chinos convertidos.

En 1911, la oposición a la monarquía, surgida de los medios intelectuales, de la burguesía comerciante y de los jóvenes oficiales del ejército, llevó a cabo una revolución que depuso al emperador y proclamó la República.

El 1 de julio de 1997, mediante una ceremonia que fue transmitida a todo el mundo, Hong Kong volvió a pertenecer a China como una Región Administrativa Especial. El gobierno británico de estos territorios, ocupados por Gran Bretaña en 1842, había comenzado en el siglo XIX después de la derrota china en la Guerra del Opio. El traspaso de la soberanía fue acordado en 1984 por la primera ministra británica, Margaret Thatcher y Deng Xiaoping, líder de la República Popular China.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

UN POCO DE HISTORIA: En 1840-1842 surgió un conflicto entre China e Inglaterra. El emperador de China había intentado poner fin en sus Estados al contrabando de opio, favorecido por los ingleses. Éstos reaccionaron con la guerra y conquistaron Hong Kong, una isla casi desierta situada en el litoral meridional de China, mar adentro del delta del Sikiang.

Hong Kong era el centro de un territorio que se había ido extendiendo al correr de los años por la adjunción de las islas vecinas (la principal es Lantao), así como de tierras situadas en el continente: península de Kaulún, enfrente de Hong Kong y de la que sólo está separada por un estrecho de 500 m de ancho, y New Territories, que China alquiló a Inglaterra en 1898 por un período de noventa y nueve años. Hong Kong tiene una superficie de 83 km2, mientras que la de Kaulún no excede de 41 kilómetros cuadrados.

Pese a su exigüidad, Hong Kong es mundialmente famosa. El puerto de Victoria, su capital, es uno de los más activos de Extremo Oriente (cada año atracan en él 24.000 barcos). Debe su importancia a su situación en el trayecto de Singapur a Japón, así como al enorme desarrollo industrial de la isla.

En efecto, Hong Kong posee una floreciente industria: fábricas textiles, astilleros navales, fábricas de acero, fundiciones, talleres de producción de metales no ferrosos, fábricas de cemento, fábricas de conservas, refinerías de azúcar, industrias de la confección, del caucho, del tabaco, del cuero, electrónica, etc.

En Hong Kong viven muchos,emigrados que han huido de la China comunista durante el curso de los últimos años. Esta inmigración masiva ha planteado graves problemas a las autoridades. Terminada la ocupación japonesa (1941-1945), Hong Kong contaba con 1.500.000 habitantes. Actualmente tiene 8.000.000.

Hong Kong, con casi ocho mil habitantes por kilómetro cuadrado, está, por tanto, enormemente superpoblada. Por fortuna, entre los inmigrantes figuraban hombres de negocios de Shanghai y de otras grandes ciudades chinas: la llegada de sus capitales estimuló el comercio y la industria de la ciudad. La industria cinematográfica, que prácticamente se encuentra en manos de los inmigrantes, llegó a colocar a Hong Kong, en cuanto al número de películas producidas, en cuarta posición, después de Japón, India y Estados Unidos.

Actualmente, si Hong Kong sigue siendo, ante todo, un puerto de tránsito, la tercera parte de las mercancías exportadas son de fabricación local: tejidos de algodón y de fibras artificiales, sombreros, tabaco, lámparas, sombrillas, cerraduras, máquinas para la imprenta… La Commonwealth absorbe 30 % de las exportaciones. Pero las relaciones comerciales también son muy florecientes con China, que concede gran importancia a esta puerta abierta al mundo exterior.

En efecto, por Hong Kong pasa el tráfico entre la China comunista y los países que no han reconocido su régimen. En el aeropuerto de Kaitak, cuya pista de vuelo se adentra en la bahía de Kauiún, hacen escala aviones pertenecientes a unos quince países.

Pese a la extensión que se ha dado al comercio y la industria, no se han podido resolver todos los problemas planteados por semejante concentración humana en una superficie tan reducida. Uno de los más arduos fue el de la distribución de agua, indispensable tanto para los habitantes como para el desarrollo de la industria. Se instalaron enormes depósitos para recoger las aguas de lluvia. Afortunadamente, las precipitaciones son muy abundantes: 2.140 mm al año.

La segunda dificultad estriba en el problema del alojamiento. Las alturas que dominan la ciudad están ocupadas por millones de personas que viven en míseras cabanas, en vivo contraste con la prosperidad que reina en los barrios modernos. Incluso están habitadas las aguas de la bahía. Se calcula en unos ciento cuarenta mil el número de tanka que viven en los juncos, verdaderos cuchitriles flotantes. Esta agrupación de juncos constituye una especie de ciudad en la que a la policía le suele ser muy difícil hacer respetar las leyes. En las actividades de la población la pesca ocupa un lugar muy importante.

La superpoblación también es causa de problemas de abastecimiento. Antes de la segunda guerra mundial, Hong Kong importaba casi todos los artículos de consumo, pero la llegada de los refugiados de China ha cambiado la situación. Numerosos campesinos se han dedicado a practicar un cultivo intensivo en minúsculos pedazos de tierra.

Gracias al clima cálido y húmedo llegan a obtener hasta ocho cosechas al año. La temperatura media es de 22°. De
este modo, la isla puede abastecer la mitad de su consumo en legumbres. El resto se importa por el «puerto franco» de Victoria, que sólo hace pagar derechos de entrada a algún producto.

Hong Kong es, además, un centro de prácticas ilegales. Constituye, en efecto, uno de los puntos de tránsito de los estupefacientes, sobre todo del opio procedente de los campos de adormideras de China y del sudeste de Asia. Es el punto de partida de una cadena que envía el opio a todos los países del mundo.

Biografia de Saddam Husein Vida y Gobierno del Lider de Irak

BIOGRAFÍA DE SADDAM HUSEIN
Vida y Gobierno del Líder de Irak

BIOGRAFÍA DE SADDAM HUSSEIN: Hace millones de años, el paraíso se encontraba en la confluencia de los ríos Tigris y Eufrates. Mucho tiempo después, unos 4000 años antes de Cristo, floreció la cultura Sumer. La histórica Mesopotamia.

La medialuna fértil. Allí por primera vez se cultivó la tierra, se inventó un alfabeto escrito y se creó el calendario. Se escribieron obras literarias inmortales como la epopeya de Gilgamesh y en su ciudad más importante, Ur, nació el patriarca Abraham.

Con las luchas intestinas y las idas y vueltas de la historia, la civilización se disgregó en varias tribus, que fueron reunidas en el año 1700 a.C. por el Rey Hammurabi. El Reino tomó el nombre de Babilonia. Durante su reinado fueron escritos un conjunto de leyes que protegía notablemente al individuo común y fundamentalmente a los esclavos, las mujeres y los niños, contra los poderosos, conocido como el código de Hammurabi.

Al morir Hammurabi, los Asirios tomaron el poder y lo conservaron durante 200 años, hasta que fueron vencidos por el caldeo Nabucodonosor II (606-562 AC) quien convirtió a Babilonia en la ciudad más importante del mundo antiguo.

Destruyó el Templo de Jerusalén y conquistó Tiro y Egipto. Edificó magníficos templos y palacios y construyó una de las Siete Maravillas del Mundo, los jardines colgantes de Babilonia para que su esposa Amytas, de origen Meda, no extrañara su antiguo hogar que se encontraba en una zona montañosa.

biografia de sadam husein

El descendiente de Nabucodonosor

Las biografías oficiales iraquíes aseguran que el 28 de abril de 1937, nació en el pueblo de al-Ajwa, en las afueras de Tikrit, Irak, un descendiente directo de Nabucodonosor II, Saddam Hussein.

Tikrit es un pequeño asentamiento a las orillas del río Tigris, ubicado 150 Km. al norte de Bagdad, la capital iraquí. Por aquella época, había una sola calle pavimentada y en ningún lugar de la zona había agua corriente ni electricidad.

Lo cierto es que nació en una casa de adobe, en el seno de una humilde familia campesina sin tierra. Hussein, su padre, abandonó el hogar cuando Saddam tenía dos meses. La versión oficial indica que Hussein murió antes de que Saddam naciera. Su madre, Sabba Tulfah ‘al Mussalatt, se volvió a casar con Ibrahim Hassan.

Su padrastro, Ibrahim era cruel. Le pegaba, lo insultaba, lo hacía trabajar interminables horas a pleno sol, lo mandaba a robar y no permitía que el pequeño fuera a la escuela.

Cuando cumplió dos años, su tío Khairallah Tulfah, llegó de Bagdad con una gran sonrisa. Abrazó a su sobrino y le dijo que había muerto misteriosamente el Rey de Irak, Gazhi. Saddam no alcanzó a comprender aquellas palabras, pero años más tarde confesaría que jamás pudo olvidar aquella expresión en el rostro de su tío.

El tío querido

A los 10 años fue enviado a Bagdad a vivir con su tío Khairallah.

El era un ex militar y un devoto sunnita. Por ese entonces era maestro de escuela y uno de los primeros afiliados del partido socialista Baath.

Fue él quien le enseñó las primeras letras mientras le hablaba de la unidad Arabe y de Stalin, espantando las moscas a las que odiaba tanto como a la monarquía y a occidente.

En 1955, Estados Unidos y Gran Bretaña auspiciaron el Pacto de Bagdad, entre Irak, Irán, Turquía y Pakistán. Saddam estudiaba en el colegio secundario al Khark.

El clima que se vivía en las aulas y en el país era de un profundo rechazo al colonialismo británico y norteamericano. Como dirigente estudiantil independiente se opuso al acuerdo y al año siguiente intentó entrar en las Academia Militar de Bagdad.

La carrera militar era la única posibilidad de ascenso social que tenían los hijos de campesinos. Pero fue rechazado. Su tío lo consoló y llevó a Saddam, de 18 años, a las filas del Baath.

El 14 de julio de 1958 el Rey Feisal II y su familia fueron ejecutados en el golpe militar encabezado por el general Abdul Karim Quassim, quien se convirtió en el originario Primer Ministro de la República de Irak.

Ese mismo año, Khairallah instigó a su sobrino a volver a Tikrit para cometer su primer crimen político. Saddam viajo a su pueblo natal y asesinó sin dudarlo a un prominente partidario comunista del Primer Ministro Quassim.

El prestigio de Saddam como hombre duro y despiadado creció fuertemente dentro de las filas del Baath y por esa razón fue seleccionado para formar parte del grupo encargado de asesinar al Primer Ministro.

El atentado fracasó. Algunos de sus compañeros murieron en el intento y Saddam mismo fue herido en su pierna izquierda.

Se quitó la bala con una navaja y corrió por las calles de Bagdad logrando evitar a la custodia. Se disfrazó de mujer y cruzó el río Tigris contra la corriente.

Al llegar a la orilla, se subió al primer burro que encontró y escapó a Siria. Allí pasó seis meses en la clandestinidad. Mientras tanto, en Irak fue condenado a muerte en ausencia.

Exilio y cárcel

Gamal Abdel Nasser, el presidente egipcio, al enterarse de que Hussein estaba exiliado en Siria, lo mandó llamar y le facilitó los trámites para que estudiara abogacía en la Universidad del Cairo.

Permaneció en Egipto de 1959 a 1963, hasta que el 8 de febrero, un golpe militar derrocó a Quassim y puso en el gobierno a Abd al-Sallam’Arif, integrante de una coalición encabezada por el partido Baath.

Anulada la pena de muerte que colgaba sobre su cabeza, Saddam volvió a Irak y contrajo matrimonio con su prima Sajida Tulfah, hija de su amado tío Khairallah y continuó sus estudios de Leyes en la Universidad Mustansariyah en Bagdad.

Pero, aunque Arif siguió en el cargo, el Baath duró sólo nueve meses en el gobierno, los suficientes como para que Saddam entrara en confianza con el aparato represivo.

Se hizo cargo de las interrogaciones en el infame «Palacio del fin», la antigua residencia real en Bagdad, devenida en cámara de tortura por el régimen.

Saddam fue encarcelado en octubre de 1964 hasta que logró escapar a principios del año 1966. El 15 de abril de ese mismo año, el primer ministro Abd al-Sallam ‘Arif murió en un accidente de helicóptero.

Asumió el cargo su hermano Abd al-Rahman ‘Arif, también militar.

El 17 de julio de 1968 el partido Baath retornó al poder encabezado por un primo de Saddam, el general Ahmed Hassan al-Bakr, quien fue nombrado Presidente y jefe del Consejo del Comando Revolucionario. Saddam, con 31 años, se convirtió en diputado del Consejo y comenzó a mover los hilos del país. En 1969 se recibió de abogado.

Movido por una inteligencia pragmática mas que por sus pasiones y odios personales estuvo virtualmente al frente de la policía secreta iraquí, con el objetivo de erradicar a los disidentes y a aquellos correligionarios que pudieran arrebatarle sus sueños de gloria.

Las familias de los desertores eran directamente liquidadas.

Saddam modeló el aparato represivo de la policía secreta, inspirado en la KGB soviética y la STASI de Alemania Oriental. Tres centrales de inteligencia le informan directamente a él y cada una se reporta con las otras dos. El asesinato, la tortura y una red de informantes los mantiene intercomunicados.

En 1973 fue nombrado Vicepresidente del Consejo y se convirtió en el verdadero gobernante del país. Poco a poco fue incorporando al gobierno al «clan de Tikrit», los familiares de su pueblo natal.

Todos los mecanismos del poder fueron controlados por Saddam y su gente. En enero de 1976, sin haber hecho la carrera militar fue nombrado general.

Saddam presidente

El 16 de julio de 1979 hizo que Ahmed Hassan al-Bakr renunciara a la presidencia argumentando problemas de salud. Saddam Hussein se convirtió en el nuevo presidente de Irak.

Seis días más tarde desató una feroz carnicería, mandando a asesinar a 22 líderes políticos del partido Baath y a miembros del Consejo Revolucionario. A los 42 años se había convertido en el dueño absoluto de Irak.

Nombró a Kairallah Tulfah, —el tío que le había enseñado todo lo que era— Mayor de Bagdad. Pero robó tanto dinero que su sobrino tuvo que sacarlo del cargo. Antes de ser removido, escribió un libro que fue publicado y distribuido por el aparato de prensa del gobierno: «Tres cosas que Dios no debió de haber creado: Los Persas, los Judíos y las moscas»

Sin embargo, el odio hacia Persia —actualmente Irán—, no fue el único motivo por el que lanzó la guerra contra ese país. En 1980 decidió dar un ataque sorpresa fulminante capturando el estuario de Satt al-Arab con la idea de poner de rodillas al ejercito iraní y, de esta forma, colocarse como el líder más importante del mundo árabe.

La guerra contra Irán

Mientras planificaba el ataque, fue advertido por un general iraquí acerca de la gran cantidad de personas que morirían, si el combate se llevaba a cabo. Saddam invitó cortésmente al general a pasar a otro cuarto para continuar en privado con la conversación.

Al cerrar la puerta le disparó seis tiros. Volvió al cuarto, guardó su pistola, miró el mapa iraní y siguió hablando como si nada.

Pero aquel general tenía razón. La guerra duro ocho años y murieron mas de 1 millón de personas. Occidente apoyaba a Saddam. Le tenía terror al fundamentalismo del Irán del Ayatollah Komeinhi y no advertía que estaba armando a su futuro enemigo.

En esa guerra trágica y devastadora en la que Irak utilizó por primera vez armas químicas, el ejército de Hussein se convirtió en el más potente del mundo árabe.

La guerra terminó en un virtual empate, pero Saddam debía demostrar que seguía siendo poderoso. Entonces decidió atacar en su propio país a los rebeldes kurdos que habían apoyado a las tropas iraníes. Para aniquilarlos volvió a utilizar armas químicas prohibidas. El 16 de mayo de 1988, lanzó un terrible ataque con gas mostaza ygas sarín, sobre la ciudad de Halabja.

El efecto producido por las armas químicas y biológicas fue y es devastador.

El gas Sarín ataca el sistema nervioso central. La intoxicación puede ocurrir en minutos provocando como síntomas una copiosa transpiración, dificultad para respirar, náuseas, vómitos y finalmente la muerte por asfixia.

El gas mostaza ataca la piel, los ojos, los pulmones y la zona gastrointestinal. Al tener un efecto retardado, no provoca ningún síntoma inmediato ante el contacto y por lo tanto pueden pasar entre dos y veinticuatro horas antes de sentir el dolor y de enterarse de lo qué había sucedido. Para entonces, el daño celular ya está hecho.

Los síntomas que aparecen son: lesiones del ojo con la pérdida de vista, la formación de ampollas en la piel, náuseas, diarrea y una sensación ardiente en los pulmones. Los efectos a largo plazo sobre un individuo pueden incluir la debilitación de los pulmones, dolor del pecho y cáncer crónicos de la boca, de la garganta, de la zona respiratoria, y de la piel. Se ha conectado a causar leucemia y males congénitos.

Mas de 7000 civiles, entre ellos mujeres y niños murieron al inhalar del gas mostaza y el gas sarín.

En el palacio, las penurias pasaban por otro costado.

El hijo mayor de Saddam

Saddam y Sajida habían tenido cinco hijos, dos varones(Udai y Khusai) y tres mujeres(Raghad, Rana y Hala). Pero el corazón de Saddam estaba en otra parte. Se había enamorado de Samira Shahbander la hija de una prominente familia de Bagdad.

Sadam Hussein y su familia (foto: BBC)

Las visitas eran secretas y los mensajes perfumados viajaban a través de Bagdad. El mensajero del amor era el valet de Saddam, Kamal Hana Gegeo.

Udai, el hijo mayor de Saddam, sabía de las anteriores escapadas de su padre pero al enterarse que el romance con Samira terminaría en un nuevo matrimonio de su padre, tuvo miedo de perder sus privilegios. Udai decidió vengarse a través de Gegeo.

Con sus 24 años, interrumpió un agasajo oficial en honor de Suzanne Mubarak, la mujer del presidente egipcio que se encontraba de visita en Bagdad, empujó a un lado al vicepresidente de Iraquí, Taha Muhieddin Maaruf, se acercó con sus custodios al valet Kamal Hana Gegeo y comenzó a pegarle hasta matarlo delante de la mirada de cientos de invitados.

El incidente se convirtió en un escándalo nacional. Saddam dijo que aún el hijo del presidente debía enfrentar a la justicia. El juicio se realizó, pero lo familiares de Gegeo —un poco presionados por la gente de Saddam— perdonaron a Udai, diciendo que entendían al hijo del presidente, ya que él había sido provocado por las actitudes de Gegeo. También hubo «manifestaciones espontáneas» en favor de Udai hasta que finalmente Saddam decidió que lo mejor era el exilio en Suiza para su hijo. Ya habían pasado miles de años desde que en aquel lugar se promulgara el Código de Hammurabi protegiendo a los humildes contra los poderosos. Evidentemente eran otros tiempos.

El exilio no fue muy largo. Al año siguiente, Udai, regresó al frente de la Federación Olímpica Iraquí y se hizo cargo de una importante cadena de televisión y un periódico.

La madre de todas las batallas

El 2 de agosto de 1990, Saddam tomó la decisión de invadir Kuwait, proclamándola como la 19ª provincia iraquí.

Al rechazar las directivas de la ONU de retirarse de Kuwait, provocó una alianza de 27 países encabezados por los Estados Unidos y dividió en dos al mundo árabe. Jordania Yemen, Sudán y la O.L.P. apoyaron a Irak. Arabia Saudita, Egipto y Siria se opusieron y se unieron a la alianza occidental.

La guerra empezó el 15 de enero de 1991. Saddam prometió a su pueblo «la madre de todas las batallas», pero nunca se materializó, por la superioridad aérea de occidente. , Durante 5 semanas bombardearon Irak, sin utilizar las fuerzas terrestres. En menos de 100 horas recuperaron Kuwait, devastando a las fuerzas iraquíes.

Sin embargo, hasta hoy en día Saddam le asegura a su pueblo que «la madre de todas las batallas» concluyó con una victoria para Irak.

Los yernos rebeldes

En agosto de1995, un hecho conmocionó profundamente a Saddam Hussein y al clan familiar. Sus yernos, Hussein Kamel Majid y Saddam Kamel se escaparon a Jordania y afirmaron a los medios que querían derrocar a Saddam.

Para colmo de males cometieron el insulto mas grande que podían realizar contra el clan: Se llevaron con ellos a sus esposas y a sus hijos. Es decir, a las hijas y los nietos de Saddam Hussein.

Después se supo que temían por sus vidas, ya que Udai, el hijo de Saddam los había amenazado.

Hussein Kamel era el Ministro de la Industria Militar Iraquí y se había distinguido por su brutalidad durante la ocupación de Kuwait. Su hermano Saddam Kamel era el jefe de custodios de Saddam Hussein.

No fueron bien recibidos por la oposición iraquí en el exilio y el Rey Hussein de Jordania, primero les dio una calurosa bienvenida y luego los fue dejando poco a poco de lado.

Seis meses más tarde, convencidos de que Saddam los iba a perdonar, sorprendieron al mundo al volver a Irak. Apenas cruzaron la frontera los hombres fueron separados de sus esposas e hijos y llevados para ser interrogados.

A los dos días, Raghad y Rana, las hijas de Saddam, dijeron por televisión que no querían seguir viviendo con traidores que las habían obligado a dejar Irak contra su voluntad y anunciaron su divorcio.

Al día siguiente los medios anunciaron que Hussein y Saddam Kamel junto con su padre habían muerto en un enfrentamiento con miembros del clan que habían querido lavar la vergüenza de la traición. «Curiosamente» los justicieros también aparecieron muertos. Udai prefirió ir al entierro de los últimos.

Cuando Rana se enteró de la muerte de su esposo Hussein Kamel, intentó suicidarse, pero fue salvada justo a tiempo.

Las viudas, fueron llevadas a vivir con una tía y Saddam les arrebató a sus hijos y les juró que jamás los volverían a ver.

Al finalizar el año Udai sufrió un atentado que lo dejó gravemente herido y postrado.

Qusay asumió el control de la guardia de seguridad. Saddam cada vez tenía menos gente en quien confiar.

La CIA aleccionó a militares iraquíes para complotar contras Saddam pero fueron descubiertos y ejecutados 120 miembros de las fuerzas armadas entre el 1º y el 3 de agosto de 1996.

Armas químicas

Actualmente volvió a estallar la posibilidad de una nueva ataque militar sobre Bagdad, ya que Saddam se negaba a que una comisión investigadora de las Naciones Unidas inspeccionara los predios presidenciales de Bagdad, en busca de arsenales químicos.

Las sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas fueron mas dañinas para Irak que la guerra misma. Al comienzo de la guerra, el 5 % de la población vivía en la pobreza, actualmente el 20%.

Se calcula que cerca de 5000 chicos por mes mueren por mal nutrición y enfermedades. La clase media fue especialmente golpeada y el crimen, la prostitución y el mercado negro, fueron institucionalizados. El dólar que costaba 54 dinares iraquíes, actualmente cuesta aproximadamente 2500.

A pesar de todo, las Naciones Unidas decidieron mantener el bloqueo hasta que Irak destruya su arsenal de armas químicas, biológicas y nucleares.

Según un informe de la Central de Inteligencia Americana (CIA), Saddam construyó 48 palacios y residencias para personalidades importantes desde el fin de la guerra del golfo Pérsico.

El gobernante iraquí gastó entre 1.500 millones y 2.000 millones de dólares en la construcción de nuevos palacios o la renovación de los existentes desde 1990.

Asimismo, el informe dice que «El gobierno iraquí interfirió rutinariamente con la provisión de asistencia humanitaria al pueblo iraquí por la comunidad internacional, al dar más prioridad a la importación de artículos industriales que de alimentos y medicinas, desviando los bienes para beneficiar al régimen, y restringiendo la labor del personal de la ONU y de los trabajadores que brindan asistencia.

Debido a que la importación de alimentos y medicinas nunca ha sido prohibida por las sanciones de la ONU, Iraq podía comprar y distribuir todos los abastecimientos humanitarios que quisiera.»

Y agrega que «En el centro y sur de Iraq, el régimen ha desviado los abastecimientos humanitarios hacia sus fuerzas de seguridad, fuerzas armadas y otros partidarios.»

Lo cierto es que el que paga las consecuencias es el sufrido pueblo iraquí. Momentáneamente se llegó a un acuerdo conseguido por el Secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan. Luego de varios días de reunión con dirigentes iraquíes y de 3 horas a solas con Saddam, se consiguió que la comisión pudiera investigar en los predios presidenciales la existencia de armas químicas y biológicas.

Hace millones de años allí se encontraba el paraíso. Hoy gobierna Saddam Hussein. Mañana, quien sabe….

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S11 11S Ataque Terrorista a las Torres Gemelas Causas

 S11: CAUSAS DEL ATAQUE TERRORISTA A LAS TORRES GEMELAS

El 11 de septiembre de 2001, los ataques de 19 extremistas islámicos a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington DC, mataron a miles de personas. Este atentado de la red terrorista Al Qaeda contra símbolos de poder occidental horrorizó al mundo. Como respuesta, Estados Unidos declaró la «guerra contra el terrorismo».

s11 ataque a las torres gemelas

El 11 de Septiembre de 2001, la organización terrorista Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros y estrelló dos contra las Torres Gemelas del World Trade Center , en el centro de la ciudad de New York, y otro contra el Pentágono. El último avión avión cayó en las afuera de Pensnsylvania. Murieron en total 2986 personas.La noticia sacudió al mundo.

El terrorismo internacional había conseguido atacar de un modo no previsible, sembrando el pánico y la inseguridad entre la población norteamericana.Este atentado se caracterizó por el empleo de aviones como armamento, creando una situación de temor mayor en todo el mundo occidental y dando comienzo a la Guerra contra el terrorismo. Los atentados del 11 de septiembre del 2001 fueron descritos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como «horrendos ataques terroristas».

torres gemelas antes del ataque

Símbolos del Poder económico
El World Trade Center está ubicado en Manhattan. Allí se encontraban las Torres Gemelas, dos rascacielos diseñados por el arquitecto Minoru Yamasaki. La torre norte comenzó a construirse en 1963 y se terminó en 1972. Más tarde se construyó la torre sur concluida en 1973. Formaban parte del World Trade Center cinco edificios más: el WTC 3 que pertenecía al hotel Marriott, era un edificio de 24 pisos con 74 metros de altura; el WTC 7, que media 174 metros, tenía 47 pisos y los edificios WTC 5, 4 y 6 de entre 7 y 9 pisos.Eran visitadas por 90.000 personas para sumarse a los 55.000 empleados que trabajaban allí.

Seicientas compañias internacionale , entre bncos, empresa de exportación e importación, y firmas de Wall Street, funcionaban ahí, incluso había varias oficinas del gobierno como el FBI, los Servicios Secretos, el Ayuntamiento de Nueva York, la Aduana , el departamento municipal que supervisa el tráfico, el medio ambiente y la oficina de acción inmediata contra terremotos y atentados con armas tóxicas. Habían sido privatizadas por 99 años en 3250 millones de dolares, ademas de semejante desembolo la empresa a cargo (Silverstein Properties Inc. y Westfield americana) estaban obligadas a abonar todos los 100 millones en conceptos de impuestos.La torre norte tenía una altura de 415,5 metros (110 pisos) mientras que la torre sur de 417 metros llegaba a los 521 metros incluyendo la antena de televisión.

Las Torres Gemelas tenían 200.000 toneladas de acero, 325.000 m3 de hormigón, 55.000 m2 de superficie de cristal correspondiente a 43.600 ventanas, 239 ascensores con una capacidad media de 55 personas, 71 escaleras automáticas, 930.000 m2 de superficie de oficinas, 50.000 trabajadores. Debajo de las torres se encontraba una estación de trenes y una de subte.

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EL ATAQUE: A las 8.46 (hora de Nueva York), el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la torre norte delWorld Trade Center. En el hecho murieron la tripulación y los 92 pasajeros del avión y, en la torre, otras 1.366 personas perdieron la vida o quedaron atrapadas en el edificio.

Los medios de comunicación acudieron al lugar rápidamente. Los primeros informes describían el choque como un terrible accidente, pero cuando 16 minutos más tarde las cámaras registraron cómo el avión del vuelo 175 de United Airlines se estrellaba sobre el centro de la torre sur, quedó claro que era un ataque terrorista.

torres gemelas

Los secuestradores, sauditas en su mayoría, los aviones poco después de su despegue de la costa este, utilizando cuchillos, mazas y amenazas de bomba para someter a la tripulación y a los pasajeros.

Después, los llevaron, llenos de combustible, hacia los objetivos,quedaron bloqueadas.

Las personas atrapadas hicieron desesperadas llamadas a sus seres queridos para pedir ayuda o para despedirse. Millones de personas presenciaron con horror la imagen de quienes saltaban del edificio en llamas.

Sólo 18 de las 600 personas atrapadas lograron salir antes del derrumbe dé la segunda torre, a las 10.28.

Pese a que los controladores aéreos descubrieron que otros dos aviones habían sido secuestrados, no pudieron localizarlos antes de las 9.37, cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, matando a otras 189 personas.

A las 10.03, el vuelo 93 de United Airlines cayó cerca de Shanksville Pensilvania), terminando con la vida de iodos los que iban a bordo.

Las grabaciones de los teléfonos celulares y las pruebas pasajeros, al enterarse por teléfono de la suerte de los otros aviones secuestrados, planearon atacar a los secuestradores.

Aunque no pudieron llegar a la cabina, lograron desviar el avión de su objetivo que, posiblemente, era el Capitolio o la Casa Blanca, en Washington DC. Durante los últimos minutos de las grabaciones del vuelo 93 se escucha una discusión entre los secuestradores. Mientras el aparato cae, los terroristas rezan.

Pánico en Nueva York
Las imágenes en directo de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, que las contempló perplejo y con espanto. Las torres ardían, todas las unidades de bomberos y salvamento de Nueva York estaban en acción: intentaban evacuar los edificios y lograr acceso hasta los pisos superiores.

Desde las plantas más altas, la gente desesperada se lanzaba a una muerte segura para escapar a los tormentos mortales de la asfixia o las quemaduras. Entre tanto, el gobierno estadounidense se había dado cuenta de la magnitud del peligro. Se contaba con que hubiera otros aviones secuestrados que pudieran convertirse en un peligro mortal en cualquier lugar sobre las grandes ciudades de América.

En el espacio aéreo norteamericano se encontraban en aquel momento unos 200 aviones. Se les indicó a todos que se dirigieran al aeropuerto más cercano, y despegaron cazas para disparar contra los aviones que no cumplieran la orden. Mientras en todo el mundo la gente estaba consternada, sentada frente a las pantallas de los televisores, la magnitud de la catástrofe en Nueva York tomaba cada vez tintes más oscuros.

A las 9:59 la torre sur se derrumbó; grises nubes de polvo avanzaron entre los grandes edificios, la gente, presa del pánico, corría por las calles para salvar su vida. La torre norte, donde el choque se produjo antes pero bastante más arriba, aún pudo resistir el fuego media hora más, pero a las 10:28 se derrumbó también.

La construcción de acero en torno a la zona de colisión se había debilitado tan intensamente a causa de la destrucción del impacto y el fuego devastador, que no pudo seguir aguantando el peso de los pisos superiores.

Las plantas inferiores se aplastaron como por efecto de una avalancha. 2823 personas perecieron en esa catástrofe, entre ellas 343 miembros de las fuerzas de rescate, que sacrificaron sus vidas por ayudar a los desesperados.

El desastre de Iraq: La guerra del Golfo de 1991 había dejado en el poder a Saddam Hussein en Iraq, un país bastante artificial creado por los británicos a finales de la primera guerra mundial con partes del antiguo imperio otomano. Había kurdos en el norte, sunníes en el centro y chiíes en el sur, una cohabitación incómoda que Saddam había mantenido unida mediante una represión despiadada, usando incluso armas químicas contra sus propios ciudadanos.

Además de gas venenoso, se sospechaba que Saddam había adquirido otras armas de destrucción masiva (ADM), como armas biológicas e incluso nucleares, desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas.

Tras el 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Iraq.

Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Iraq estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Iraq y derrocó a Saddam.

No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Iraq después del «cambio de régimen».

Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales.

Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Iraq sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

personajes involucrados en la tragedia

Richard Bruce Cheney: Nació en Lincoln, Nebraska en 1941. Cuadragésimo sextovicepresidente de los Estados Unidos.

Osama Bin Laden: Bin Láden nació en 1957 en Arabia Saudita. Multimillonario, fue acusado por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos de ser fundador de la red terrorista Al Qaeda y de ser el responsable del ataque al World Trade Center en 2001.

Minoru Yamasaki Nació en Seattle, en 1912. Arquitecto, hijo de inmigrantes japoneses. Su proyecto principal, por el que llegó a ser conocido en todo el mundo, incluso por el público, fue el World Trade Center. Puso la ultima piedra en 1976, sufria de vértigo, por lo que nunca pudo ver su obra desde las alturas.

Fue unos de los pocos que murio sin apreciar la vista mas famosa y deseada del mundo: el puerto Brooklyn, Verrazano, Bridge, Staten Island, la Estatua de la Libertad. Yamakasi aseguraba que eran capaces de soportar el impacto de un avión, no tuvieron en cuenta los tanques llenos de combustibles.

Leslie E Robertson Nació en 1928. Jefe de ingenieros encargado del diseño del World Trade Center.

George Walker Bush Nació en 1946, en Connecticut, Estados Unidos. Cuadragésimo tercer y actua presidente de los Estados Unidos. Miembro del Partido Republicano y empresario de la industria petrolífera.

Ver:La religion como instrumento para gobernar y enfrentar pueblos

El Poder Economico de China Las Inversiones en Africa

El Poder Economico de China-Inversiones de China en Africa

LOS AFLUENTES DEL RÍO AMARILLO. En la primavera de 2007, Hu Jintao anunció con orgullo la creación de una nueva Zona Económica Especial. En una abarrotada conferencia de prensa, los periodistas económicos y los líderes empresariales sonreían satisfechos a medida que anunciaba que la combinación ganadora de subsidios a la exportación, exenciones fiscales e inversiones en carreteras, vías férreas y puertos se extendería a toda una nueva zona industrial. Sin embargo, esta era una Zona Económica Especial diferente.

No estaba ni en las costas orientales de China ni en las llanuras occidentales. Ese puesto avanzado del capitalismo chino se construiría en el corazón de África, en el cinturón de cobre de Zambia.

De pie, al lado del presidente Hu Jintao, el líder zambiano Levy Mwanawasa anunció que el «establecimiento de una Zona Económica Especial en Chambisi supondrá la inversión de 800 millones de dólares por parte de China en nuestra economía. Ello tendrá una importante repercusión en el desarrollo económico de nuestro país”.

La Zona Económica Especial zambiana es sólo la primera de cinco que Beijing se ha comprometido a construir en Africa, mientras exporta los secretos de su capitalismo del río Amarillo más allá de sus fronteras.

Literalmente, China transplantará su modelo de crecimiento al continente africano al construir una serie de hubs (centros) industriales con incentivos fiscales y que estarán conectados con el resto del mundo a través del ferrocarril, carreteras y vías marítimas. Zambia albergará el “hub de los metales” de China, suministrando a la República Popular cobre, cobalto, diamantes, estaño y uranio.

La segunda zona estará en las islas Mauricio, y será un “hub comercial» que dará a 40 empresas chinas un acceso preferente a los 20 Estados miembros del Mercado Común del Este y del Sur de África que se extiende desde Libia hasta Zimbabwe, y le facilitará el acceso al Océano Indico y a los mercados del sudeste asiático.

La tercera zona, un «hub navierd’, probablemente estará en la capital tanzana, Dar es Salaam. Nigeria, Liberia y las islas de Cabo Verde están en plena carrera por conseguir los otros dos puestos. Mientras crea esas zonas, Beijing se ha embarcado en una fiebre constructora, atravesando el continente africano con nuevas redes de carreteras y vías férreas.

El ferrocarril Tanzam, que China construyó para comunicar Zambia con Tanzania en los años setenta, está siendo modernizado, así como la línea Benguela que comunica Zambia con la rica en petróleo Angola. En palabras de un analista sudafricano: “Incluso las numerosas antiguas potencias coloniales de África no tuvieron interés en invertir de modo tan sustancial en las infraestructuras del continente y, en cualquier caso, probablemente tampoco podían permitírselo”. Muchas de ellas se han quedado sorprendidas por la escala del interés de China en África. En noviembre de 2006, 48 líderes africanos llegaron a Beijing para asistir a una cumbre cuyo anfitrión era Hu Jintao.

En ella, el presidente intencionadamente intentó pujar más alto que Occidente al anunciar que la ayuda china a África se duplicaría hacia 2009 (un año antes de que Bob Geldof y Bono demandaran sus objetivos a los gobiernos occidentales durante la cumbre del G-8) creando un fondo de inversión de 5.000 millones de dólares para África; unos 5.000 millones de dólares adicionales para créditos blandos de inversión y adquisición de tierras; la cancelación de la deuda de 32 países; miles de becas para estudiantes, así como un plan para construir escuelas y hospitales a lo largo del continente. Más significativo que su apelación a los corazones y las mentes africanos, es el modo en que la presencia de China está cambiando las reglas del desarrollo económico.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial solían inspirar el miedo que se tiene a Dios entre los funcionarios gubernamentales y los líderes electos de los países en desarrollo. El experto en desarrollo Jeffrey Sachs (imagen) comparó en una ocasión al FMI con un gobierno cuyos funcionarios de segunda fila se sentaban en los santuarios más sagrados de 75 países en desarrollo: “Esos gobiernos rara vez se mueven sin antes consultar a los funcionarios del FMI y, cuando lo hacen, corren el riesgo de perder las líneas de crédito de los mercados mundiales de capital, la ayuda exterior y la respetabilidad internacional. Pero hoy, los funcionarios del FMI se esfuerzan por ser escuchados, incluso en los países más por de Africa”.

El Fondo se pasó años negociando un acuerdo de transparencia con el gobierno de Angola sólo para que unas luxas antes de su firma se le comunicara que las autoridades de Luanda ya no estaban interesadas en el dinero: se habían asegurado un crédito blando de 2.000 millones de dólares por parte de China. Esa historia se ha repetido a lo largo del continente: desde Argelia hasta Chad, de Etiopía a Nigeria, de Sudán a Uganda y de Zambia a Zimbabwe.

A medida que cambia la balanza del poder económico en el mundo —con los 1,3 billones de dólares de reservas de divisas chinas empequeñeciendo los 35.000 millones de dólares de la decreciente cartera de créditos del FMI—, los organismos de desarrollo más poderosos del mundo luchan por hacer valer sus prioridades ante la competencia china.

En lugar de las estrictas condiciones del llamado Consenso de Washington, muchos países africanos están abrazando las lecciones del capitalismo del río Amarillo. Donde el Consenso de Washington se muestra contrario a la intervención del Estado en la economía y a favor de la privatización, fuertes derechos de propiedad y de la “terapia de choque” económica, el capitalismo del río Amarillo alienta el uso del dinero público para incentivar la innovación, promueve la protección de la propiedad estatal y las reformas gradualistas de las Zonas Económicas Especiales.

El atractivo del modelo chino se extiende más allá de África. En su búsqueda por imitar el éxito chino, países tan diversos como Brasil, Rusia y Vietnam están copiando la política industrial activista de Beijing, que utiliza el dinero público y la inversión extranjera para construir industrias de uso intensivo de capital. Esos países también han dado marcha atrás en relación con otro principio del Consenso de Washington, ralentizando —e incluso revirtiendo— los programas de privatización en los que se embarcaron en los años noventa. Del mismo modo que China, mantiene el control sobre sectores de la economía que considera vitales pára su interés nacional (y sus definiciones sobre el interés nacional se están ampliando para incluir servicios públicos, energía e incluso producción agrícola).

Como China, cree que empresas estatales eficientemente administradas pueden generar beneficios masivos para los gobiernos que pueden ser reinvertidos para lograr objetivos sociales y políticos (y al aferrarse a esas empresas públicas, los gobiernos también evitan que empresarios políticamente independientes desafien sus bases de poder). Existen complejas razones para la reacción en contra del Consenso de Washington -el legado de las turbulencias financieras en Rusia, América latina y Asia, la libertad económica otorgada a los países ricos en recursos naturales por la subida de los precios de las materias primas y la elección de líderes populistas en muchas partes del mundo, entre otras—, pero el asombroso éxito de la economía de China es claramente parte de ese cuadro. Lo que llama la atención es que la difusión del capitalismo del río Amarillo parece ir mucho más allá de las regiones que han sido elegidas como objetivo por los inversores chinos.

El éxito del modelo chino de cambio gradual ha llevado a una erupción de Zonas Económicas Especiales en todo el mundo. Según estimaciones del Banco Mundial, en 2007 se estaban emprendiendo más de 3.000 proyectos en Zonas Económicas Especiales en 120 países. La mayoría tiene como referencia explícita el ejemplo chino, que ha atraído admiradores de todo el mundo en desarrollo. Equipos de investigación gubernamentales de Irán a Egipto. de Angola a Zambia, de Kazajstán a Rusia, de India a Vietnam y de Brasil a Venezuela, han recorrido las ciudades y las zonas rurales chinas en búsqueda de lecciones de la experiencia china. Tan atractivo como el crecimiento chino es el modo en que Beijing ha sido capaz de mantener el control sobre sus propias políticas económicas.

A diferencia de los tigres asiáticos en los años ochenta, que dependían de la asistencia económica de Occidente, China se ha liberado de las interferencias de los organismos de desarrollo y de las instituciones financieras occidentales. Se ha resistido alegremente a las presiones verbales de EE.UU. para que revaluara su moneda, dejando claro que abordaría ese asunto según sus propios términos. Para los países en desarrollo que cambiaron el régimen colonial por los diktats del FMI y el Banco Mundial, la promesa de establecer su propia agenda de desarrollo es la esencia de sus sueños. En palabras de un periodista nigeriano: “El gobierno chino sabe lo que es bueno para su pueblo y conforma su estrategia económica en función de ello. Su estrategia no está condicionada por el Consenso de Washington.

China no ha permitido que ningún funcionario del FMI o del Banco Mundial le imponga algún paquete de reformas neoliberales… su estrategia no ha consistido en una sobredosis neoliberal de desregulación, recortes del gasto público, privatizarlo todo bajo el sol y desechar el interés público. Y no le han puesto al subsidio la etiqueta de grosería”. Durante muchos años, los países en desarrollo se sentían incómodos con la filosofía del mundo plano del Consenso de Washington.

Sin embargo, sólo desde hace poco han tenido una alternativa de eficacia probada para combinar reformas económicas gradualistas con el control estatal y las prioridades sociales del capitalismo del río Amarillo. Se suponía que la globalización iba a traer el triunfo mundial de la economía de mercado, pero China está mostrando que el capitalismo de Estado es uno de sus mayores beneficiarios.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional Del Libro Que Piensa China? de Mark Leonard

Guardias Rojos de Mao en China Gran Revolucion Cultural

Guardias Rojos de Mao en China-Gran Revolución Cultural 

EL 18 de agosto de 1966, antes del amanecer, casi un millón de jóvenes estudiantes de todos los confines de China comenzaron a congregarse en la enorme plaza de Tien An Men, en Pekín. Los reunidos formaban parte de los guardias rojos de Mao, fuerza de choque de uno de los movimientos más sorprendentes y trascendentales de la moderna historia de China: la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Exactamente al amanecer, la muchedumbre lanzó un rugido ensordecedor en el momento en que Mao Tse-tung, padre de la revolución comunista china y el dirigente más venerado de la nación, ascendía la rampa que conduce a la colosal Puerta de la Divina Paz, al compás triunfal de «Oriente es rojo». En medio de los atronadores aplausos, el anciano héroe, vestido con su conocida guerrera militar, saludó alzando las manos.

A lo largo del día continuó la concentración de masas, mientras oradores de todo el país exhortaban al pueblo a «destruir el viejo mundo, crear uno nuevo y llevar a cabo con decisión la gran revolución cultural proletaria». Después, los guardias rojos desfilaron ante los dignatarios reunidos, cantando, gritando consignas revolucionarias y mostrando con el brazo extendido los ejemplares encuadernados en rojo de las Citas del presidente Mao Tse-tung. Al anochecer, una brillante exhibición de fuegos artificiales puso fin a la concentración.

El mundo es vuestro… Vosotros jóvenes, llenos de vigor y vitalidad, estáis en el despertar de la vida, como el sol a las ocho o nueve de la mañana. Nuestro sueño está en vosotros… El mundo os pertenece. El futuro de China os pertenece (Libro Rojo de Mao).

 Xiu Xiu (J. Chen, 1998) es una película que narra los últimos estertores de la Gran Revolución Cultural que sacudió China durante una década, entre su lanzamiento oficial en 1966 hasta la muerte de Mao en 1976. En 1975 la protagonista, una joven estudiante de secundaria hija de un sastre, es enviada al campo para “reformarse mediante el trabajo”. Su instructor será un pastor tibetano, con quien lleva una vida nómada y miserable. Para poder regresar a su ciudad se prostituye a vendedores ambulantes, soldados y burócratas.

Su trágica muerte simboliza el sufrimiento de toda una generación utilizada como carne de cañón y fuerza de choque en las luchas por el poder, aunque muchos de ellos creyeran sinceramente estar protagonizando la construcción del “hombre nuevo” prometida por Mao, cuyas consignas leían en un pequeño Libro rolo convertido en escritura sagrada o escuchaban en las multitudinarias concentraciones de la Plaza de Tiananmen.

La gran Revolución Cultural Proletaria, de pomposo nombre, había sido lanzada en abril de 1966, provocando un gran impacto entre la intelectualidad progresista del primer mundo y la revolucionaria del tercero (y al parecer también un millón de muertos).LOS GUARDIAS ROJOS de Mao, en China Tras el fracaso del “gran salto adelante” y unos años de pragmatismo económico, se trataba de volver a las fuentes del comunismo y ahuyentar la “contrarrevolución” mediante el recurso a una agitación ideológica constante.

El instrumento utilizado para ello fueron los jóvenes, encuadrados en el movimiento de los “guardias rojos Eran estudiantes nacidos bajo el comunismo que representaban al “nuevo hombre” solidario y sin prejuicios pequeño burgueses que se quería construir.

Alentados por la esposa de Mao (Jiang Qing) y sus secuaces, se pusieron el uniforme verde con la gorra de la estrella roja y empezaron a atacar a los mayores (principalmente a los “con gafas”, como se conocía a los profesores e intelectuales, pero también a los viejos jerarcas del partido e incluso a sus propios padres).

Se echaban a la calle en pandillas y organizaban rituales públicos en los que ridiculizaban a las autoridades académicas y a los políticos moderados, en lamentablesautos de fe con los que nos han familiarizado las películas de Zhang Yimou y las fotografías de Li Zhensheng. Su medio de expresión eran los dazibaos, periódicos murales mediante los cuales se difundían las consignas. Se organizaron incontables mítines en los que se denunciaba “el jazz, el rock’n’roll, los desnudos en los cabarés, el impresionismo, el fauvismo” y todos los ismos síntoma de la decadencia de Occidente. Se impuso una censura sobre las actividades culturales y se impulsaron unas pocas obras de teatro y opera. Para romper la brecha entre trabajo intelectual y manual se redujo la educación superior (en 1970 sólo quedaban en China 50.000 universitarios) y se envió a millones de estudiantes al campo para “reeducarlos”.

LOS GUARDIAS ROJOS de Mao, en ChinaLa intelectualidad y los jóvenes occidentales sintieron inicialmente una notable fascinación por la Revolución Cultural china: muchos colgaron el póster de Mao en su habitación, otros se pusieron la gorra con la estrella y compraron el Libro Rolo, algunos fundaron grupúsculos de inspiración maoísta. Algunos creyeron en las posibilidades de esta revolución anticultural hermana de la contracultural, que ellos estaban protagonizando, como la pensadora italiana María A. Macciocchi: “Ha eliminado las élites políticas y tecnocráticas, la burocracia, las jerarquías y los privilegios. Ha vuelto a unir el trabajo manual y el trabajo intelectual, reunido ciudad y campo, sustituido directores únicos de las fábricas, de las universidades y de las comunas populares por direcciones colegiadas, los comités revolucionarios.

Ha reestructurado la enseñanza, de la primaria a la universidad, en un sistema educativo que opera la síntesis entre teoría y práctica, lo que hace que el Horno sapiens y el Horno Faber formen un ser completo, un hombre total”. Otros observadores más atentos, como Simon Leys, vieron enseguida la perversión de la política maoísta: “La revolución cultural, que sólo tuvo de revolucionaria el nombre y de cultural el pretexto táctico inicial, fue una lucha por el poder, realizada en la cumbre entre un puñado de individuos, tras la cortina de humo de un movimiento de masas ficticio”.

Pocos libros describen con mayor emoción el rumbo de la Revolución Cultural que Cisnes salvajes (Jung Chang, 1991), la biografía de tres generaciones de mujeres chinas. La abuela de la autora fue concubina de un señor de la guerra y la madre una ferviente comunista (como el padre)

Jung tenía 14 años cuando empezó la Revolución Cultural en su escuela secundaria de una ciudad de la China interior. Pronto se hizo de la Guardia Roja y participó en la las actividades de sus coetáneos (trasladarse a vivir a la escuela, vestir con el uniforme característico —gorra y brazalete con letras doradas—, acusar a los profesores y a funcionarios “burgueses”, ridiculizarlos en ceremonias públicas, quemar libros y obras de arte, estudiar el Libro Rojo, ir en peregrinación a Pekín para ver a Mao y a otros lugares santos del comunismo, etc.

Hasta que sus propios padres, fieles funcionarios del partido, fueron también acusados de revisionismo burgués y objeto de persecución, detenciones arbitrarias, burlas y tortura, no se dio cuenta de la gran impostura. La autora describe las distintas caras de este gran psicodrama, ayundándonos a comprender por qué tantos jóvenes ilusos se convirtieron a la causa.

Por un lado, la retórica oficial no distaban mucho de la que triunfaría en los campus occidentales:“rebelión contra la autoridad”, “revolución en la educación”, “destrucción del mundo viejo para que nazca uno nuevo mundo, “creación de un hombre nuevo”, etc. Por otro, los adolescentes sintieron el poder de su acción, liberándose de las tutelas familiares, académicas e incluso morales que los amordazaban al tiempo que encontraban la seguridad en una “nueva religión” revelada por un líder carismático e integrada por modas de vestir, libros sagrados, rituales de violencia y sed de aventura. Cuando los jóvenes aplicaron demasiado al pie de la letra estas consignas, vino el ejército para restablecer el orden.

En 1969 la mayor parte de escuelas secundarias y universidades cerraron y sus alumnos fueron enviados a “reeducarse” junto con los campesinos, en uno de los desplazamientos de población más grandes de la historia (unos 15 millones de jóvenes fueron expulsados de sus casas). Jung pudo regresar y acabar graduándose en la universidad, pero otros muchos jóvenes (como Xiu Xiu) se quedaron en el camino.

Fuente Consultada: Historia Universal Fin de Siglo Las Claves del Siglo XXI y Wikipedia

Base Militar Guantanamo Cuba El Horror de la Carcel de EE.UU.

Base Militar Guantánamo en Cuba
El Horror de la Cárcel de EE.UU.

Guantánamo es una ciudad al sudeste de Cuba, capital de la provincia de Guantánamo. La mayoría de sus habitantes viven de la producción de caña de azúcar y café. A unos 15 km de la ciudad se encuentra la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, abarca un área de 117,6 km2 (49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos).

bahía de GuantánamoDesde que se independizara de España, la vida política de Cuba había estado condicionada por la relación que mantenía con Estados Unidos. Hasta 1933, en la constitución cubana existía una cláusula, conocida como la ‘Enmienda Platt’, que permitía la intervención norteamericana en la isla, «para proteger la vida, la libertad y los bienes’ de los ciudadanos de ese país, residentes en Cuba.

La Estación Naval en la Bahía de Guantánamo se estableció en 1898, cuando Estados Unidos obtuvo el control de Cuba por parte de España al término de la Guerra hispano-estadounidense, siguiendo con la invasión de la Bahía de Guantánamo en 1898. El gobierno de Estados Unidos obtuvo una concesión perpetua que comenzó el 23 de febrero de 1903, otorgada por Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República de Cuba.

El recién formado protectorado estadounidense incorporó la Enmienda Platt en la Constitución cubana. El tratado cubano-estadounidense establecía, entre otras cosas, que Estados Unidos tendría completo control y jurisdicción sobre la bahía de Guantánamo, con propósitos de operar estaciones navales y de embarque, mientras que reconocía que la República de Cuba mantenía su soberanía.

EL gobierno de Estados Unidos mantiene en la base militar de Guantánamo —en territorio cubano— una de las cárceles más terribles del mundo. Allí permanecen detenidos-enjaulados en condiciones aberrantes, sin proceso judicial ni acceso a abogados, unos 500 prisioneros supuestamente miembros de Al Qaeda y del régimen talibán. Naciones Unidas insistió durante años para poder constatar la situación de estos prisioneros.

Este año el Pentágono aceptó, pero con dos condiciones: los inspectores no podían tomar contacto con los detenidos y rechazaban a dos de los integrantes de la delegación propuesta por la ONU. Uno de estos era el embajador Leandro Despouy, actual titular de la Auditoria General de la Nación. La ONU finalmente rechazó realizar la visita, bajo las condiciones impuestas por el gobierno de George W. Bush. Lo que sigue es la visión del especialista Leandro Despouy sobre La situación en Guantánamo y por qué no se puedo realizar la investigación.

lugares de detención en GuantánamoEn Junio de 2004, Naciones Unidas les pidió a cinco expertos internacionales, encabezados por el austríaco Manfred Nowak y entre cuyos integrantes me cuento, que visitaran los lugares de detención en Guantánamo. A partir de esta solicitud unánime de los 54 expertos de la ONU se hicieron gestiones ante Estados Unidos para que se permitiera la visita, pero esto fue denegado. Este año la ONU nos mandató para que insistiéramos y para que lleváramos a cabo una investigación a partir de testimonios y de otras fuentes.

En octubre nos reunimos con la delegación norteamericana y a los dos días nos hizo saber que sólo aceptaría el ingreso de tres de los cinco. Yo era uno de los excluidos.

La intención del equipo de investigadores que integro era la de viajar a la Bahía de Guantánamo el 6 de diciembre, tres días después de haber inspeccionado las cárceles en China. Era, como dijo Nowak, “el primer resultado tangible del diálogo con el gobierno estadounidense” y un hecho que podía facilitar futuras visitas similares a las prisiones gestionadas por Estados Unidos en Afganistán e Irak.

La ONU aceptó de antemano limitar la inspección de la base a un día —en lugar de los diez habituales— y a reducir el número de inspectores que integraría el equipo —de cinco a tres—. Nowak explicó que era tiempo suficiente para hablar con al menos 20 presos. Junto a él, el Pentágono autorizó a viajar a la base a Leila Zerrougui y a Asma Jahangir. El primero es experto en tortura y tratos abusivos. La segunda, en detenciones arbitrarias. Y el tercero, en cuestiones de libertad de creencias.

Yo fui uno de los excluidos porque hice saber a las autoridades norteamericanas que sólo aceptaría si se me permitía el acceso directo y privado a las personas detenidas. Entre otras cosas, yo no quería sentar el precedente de violar esta regla esencial del sistema de visitas para todo el resto del mundo.

Zerrougui dijo que aceptaban estas dos limitaciones en respuesta a la cooperación mostrada por Washington. Pero añadió que no estaban dispuestos a renunciar a los estándares mínimos que fija nuestro equipo para este tipo de visitas, porque puede sentar un precedente peligroso con vistas a futuras visitas en otros países y pondrán en cuestión sus procedimientos de vigilancia.

lugares de detención en Guantánamo“El acceso a los presos —dijo— es un requisito esencial para preservar la independencia de nuestro trabajo.” El Pentágono optó al final por mantener su negativa, limitándose a explicar que hay una guerra en curso y que Naciones Unidas no es competente en la materia. Además, argumentan que la Cruz Roja tiene ya un acceso permanente a los presos. Pero su trabajo es confidencial y no pueden informar a la ONU de lo que ven dentro de la prisión extraterritorial de EE.UU.

Se calcula que hay 507 detenidos, según han reconocido las propias autoridades norteamericanas. Son detenidos de distintas nacionalidades; hay afganos, paquistaníes, sauditas, yemenitas egipcios, hay españoles, ingleses, norteamericanos, franceses y argelinos, entre otros. Si bien existen diversas categorías de detenidos, algunas de las cuales se superponen, el gobierno de EE.UU. ha acuñado el término de “enemigo combatiente”. al cual, según la tesis norteamericana no se le aplicarían los derechos humanos, solamente el derecho de la guerra.

Estos detenidos están en una suerte de limbo jurídico. En el caso concreto de los encarcelados en Guantánamo y otras prisiones similares, lo que se verifica es que esas personas no están sometidas a jueces imparciales e independientes. Simplemente están sometidas a jurisdicciones militares que son las que establecen la continuidad de la detención, pero los detenidos no tienen abogado. no tienen presunción de inocencia, no tienen comunicación con sus familiares, no tienen derecho de apelación ante las comisiones militares, con lo cual están privados de todos los derechos y garantías que prevé el Derecho Internacional.

En mí planteo como relator especial de la ONU señalo que no hay ninguna razón para excluir a estos detenidos —con independencia de la calificación que se les dé— de la protección de las normas de derechos humanos, porque esto sería válido para todos los enemigos.

No es la primera vez que el mundo se confronta a este tipo de situaciones en donde —como ocurrió en la Argentina durante la dictadura— los militares argumentaban que en el país había una guerra y que por lo tanto se declaraba el estado de sitio y se suspendían todos los derechos humanos, pero cuando se les sugería que aplicaran las leyes de la guerra, se negaban argumentando que la guerra era sucia , no era un conflicto internacional, ni declarada. Con lo cual, los detenidos quedaban en una especie de limbo donde no se les aplicaba ni una ni otra normativa.

Aquí sucede algo similar: el hecho de declarar que solamente se aplican los derechos de la guerra, es una manera de excluir la posibilidad de investigar las violaciones a lo derechos humanos.

La ONU ha entendido que los relatores tenemos derecho a intervenir en este tipo de situaciones. Considero que la situación concreta de los detenidos en Guantánamo bajo comisiones militares significa una violación de toda una serie de normas del Derecho Internacional, pero también del Derecho Humanitario, porque aun las normas del derecho de la guerra prevén garantías judiciales mínimas cuando alguien puede ser sometido a juicio, condenado o detenido. Esas reglas no están siendo observadas.

El maltrato a los prisioneros detenidos en Guantánamo, especialmente durante los años 2002 y 2003, ha sido reflejado por la Cruz Roja Internacional, que remitió al gobierno de Estados Unidos un informe denunciando la aplicación de métodos “equivalentes a la tortura”. El propio Ministerio de Defensa de EE.UU. investigó y admitió varios casos —voluntarios e involuntarios— de trato incorrecto del Corán, el libro sagrado musulmán y de humillaciones diversas a los presos. Poco después, Amnistía internacional (Al) dijo que Guantánamo es “el gulagde nuestro tiempo”.

Existen testimonios de personas que han desaparecido de Guantánamo y han aparecido detenidos en países donde no se garantizan los derechos más mínimos.

Por un lado están las denuncias concretas sobre las condiciones de detención en la base de Guantánamo. Pero también hay detenidos por sus presuntas vinculaciones con Al Qaeda en Irak, en Afganistán y probablemente en algunos otros centros de detención móviles. como barcos, etc. Según una denuncia de la organización humanitaria Human Rights Watch, aviones de la CIA han trasladado detenidos a la isla Diego García y a prisiones en Rumania, Polonia y otros países.

Se trata de un número indeterminado de personas que se encuentra en condiciones de detención secreta sobre las que no se conocen las razones o motivos de la acusación, no tienen acceso a un defensor, ni se les permite mantener contacto con sus familiares, ni ninguna de las garantías judiciales que tradicionalmente se respetan para una detención.

A esto se suma el hecho de que los relatores de la ONU sobre torturas han recibido testimonios de que los detenidos son sometidos a torturas y vejaciones. Se conoce, por ejemplo, que hay médicos que participan de los interrogatorios. En este sentido, hay testimonios de personas que han estado en Guantánamo y serán la base del próximo in forme de la ONU sobre el tema. Este es un tema muy ríspido para Washington.

lugares de detención en GuantánamoEn este momento hay un colectivo de abogados en EE.UU. que pretende defender a los detenidos de Guantánamo ante los tribunales norteamericanos. Sin embargo. día a día se avasallan más y más derechos. Hace un tiempo, la Corte había establecido que debían aplicarse los Convenios de Ginebra sobre la Guerra y sería importantísimo que declarase la ilegalidad de las detenciones y que se los someta ajuicio en EE.UU.

La tendencia, sin embargo, parece ser la contraria: por 49 votos a favor y 42 en contra, el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que despoja a los “combatientes extranjeros” detenidos en la base de Guantánamo del derecho a recurrir su detención ante la Justicia. Esta posibilidad había sido reconocida el año pasado por el Tribunal Supremo y los reclusos la habían ejercido hasta ahora. La decisión se originó a partir de una enmienda presentada por un senador republicano.

La decisión no es casual: por una parte, de ser aprobada la enmienda, cancelaría los procesos ya iniciados. Y por otra parte, paralizaría el análisis que la Corte había anunciado.

Ahora, para ser oficial, la nueva enmienda debe ser ratificada por el Congreso, lo cual no supondrá ningún problema, dada la mayoría republicana. La decisión supone la anulación de la opinión que la Corte Suprema de EE.UU. emitió en junio de 2004 en la que se reconocía el derecho de los detenidos en Guantánamo a recurrir judicialmente su detención. Casi 200 del medio millar de ellos habían hecho uso de esta posibilidad. Con la nueva regulación, todas las demandas que estén en trámite quedarán anuladas. Y los prisioneros quedarán más aislados aún de la Justicia e

A la edad en la que muchos otros jóvenes en el mundo van a la escuela, escuchan música o son prisioneros de la televisión, el adolescente Omar Khadr es uno de los prisioneros que pueblan [os calabozos de as cárceles de Guantánamo. Amnistía Internacional pudo recoger su testimonio, que se puede ver en la página de Internet de la entidad.

Omar fue detenido por fuerzas norteamericanas cuando tenía 15 años, en una trinchera en Afganistán. El chico fue herido y apresado durante una batalla en la ciudad de Khost, donde hubo una encarnizada resistencia a la ocupación norteamericana. Durante su captura recibió tres balazos que casi le cuestan la vida. Atrapado, fue acusado de haber matado a un soldado norteamericano.

EL CASO DE OMAR KAHDR: Encerrado sin días ni noches:

EL CASO DE OMAR KAHDR: Encerrado sin días ni noches:Su testimonio deja al descubierto el maltrato al que son expuestos los reclusos, aun cuando el gobierno de Estados Unidos indica que “son tratados de acuerdo con su edad y condición”. Pero Omar Khadr sólo tenía 15 años y su condición de niño y de ser humano fue dejada de lado en el momento de su detención.

En su relato cuenta que en su primera etapa de detención en territorio afgano le fue negada cualquier tipo de medicación para aliviar el dolor de sus heridas, que no le permitieron usar el baño al punto de que se orinó encima que tenía sus manos atadas a una puerta mientras una bolsa le cubría la cabeza. Además, le tiraban agua fría y los oficiales ingresaban con perros para atormentarlo.

En octubre del 2002 fue transferido a la Bahía de Guantánamo y allí fue sometido a terribles torturas. Le esposaron las manos y sujetaron sus pies al piso dejándolo así por varias horas mientras que oficiales norteamericanos se le acercaban sólo para burlarse.

Fue encerrado en habitaciones frías, golpeado por guardias, levantado del cuello con las manos esposadas para después ser arrojado al piso. También llegaron a cortarle la respiración presionando sobre su cuello.

“Tu vida está en mis manos”, le advirtió el interrogador a Omar Khadr en Guantánamo y así era. Estuvo por más de un año en el Campo y de Bahía de Guantánamo, el de máxima seguridad reservado para reclusos de “alto valor”.

Cuenta que allí no existían los días ni las noches, las luces estaban encendidas tas 24 horas, si alguien intentaba cubrirlas con sus ropas era severamente castigado. El frío de la refrigeración destrozaba sus pulmones y muchas veces fue aislado del resto por períodos de aproximadamente un mes.

Además de las palizas y los interrogatorios, constantemente era amenazado con ser trasladado a Afganistán, donde la tortura acabaría con su vida. También lo amenazaban con ser violado por un soldado egipcio, conocido como “El Número Nueve”.

 

En julio del 2005, Omar inició una huelga de hambre junto con otros 200 detenidos por el maltrato y las condiciones en las que se encontraban. Durante [a huelga de hambre el abuso no paró. El se encontraba debilitado y casi sin fuerzas para trasladarse, pero eso no evitaba que en [os traslados a su celda recibiera de parte de [os carceleros innumerables patadas en sus piernas.

A instancias de unos abogados, pudo ser evaluado por psiquíatras independientes que corroboraron los efectos traumáticos de [a tortura. El doctor Erico W. Trupin, experto en salud mental de jóvenes, dictaminó que tos síntomas de Omar Khadr eran los presentados por una persona expuesta a la tortura, y llamó al cese de la misma. Concluyendo en que sufría severos “trastornos psicológicos” y “alto riesgo de suicidio”. Sin embargo, este informe fue cuestionado por [os abogados del gobierno.

El caso de Omar fue uno de los pocos que pudo llegar a una Corte estadounidense, y según consta en los archivos el joven fue entrevistado por funcionarios canadienses, a partir del 27 de marzo del 2003, cuatro veces en cuatro días, sin embargo nadie reparó sobre su estado de salud ni le ofrecieron la posibilidad de enviar un mensaje a su familia.

El gobierno de EE.UU. lo considera combatiente de Al Qaeda y lo califica como un “combatiente enemigo”. El Departamento de Defensa anunció que el 7 de noviembre iba a ser examinado por una comisión militar en forma completa y justa. Pero el secreto sobre Guantánamo impuesto por el Pentágono impide saber si ese examen se hizo y cuáles fueron los resultados.

Informe: de Revista Veintitrés

La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelì (no index)

La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelí
El Acuerdo de Camp David

Mientras el conflicto palestino-israelí continúe abierto, con su periódica ración de asesinatos, acciones terroristas, incursiones armadas y operaciones de represalias por parte de uno y otro bando, la crisis que se ha abierto entre un sector importante del mundo islámico y los Estados Unidos y Europa occidental seguirá agravándose y provocando violencias de incalculables consecuencias para el futuro de la humanidad.

Lo más inquietante en el estado actual del enfrentamiento palestino-israelí es que se hayan volatilizado las posibilidades de una solución negociada.

Y nada indica que esta situación pueda mejorar en un futuro inmediato.

Hasta los acuerdos de Oslo en 1993 entre Arafat y Rabin, la responsabilidad mayor por la falta de progresos incumbía a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), por su negativa a aceptar la idea de un Estado israelí con fronteras seguras, y por privilegiar los métodos violentos sobre los políticos en pos de sus fines, en tanto que en Israel siempre hubo, incluso bajo los gobiernos conservadores del Likud, importantes sectores políticos favorables a una paz concertada con los palestinos, que incluyese la cesión o devolución de territorios ocupados a cambio de un reconocimiento de la soberanía israelí y de garantías firmes respecto a su seguridad.

Los acuerdos de Oslo significaron un extraordinario progreso en la dirección de la sensatez, es decir, de una solución pacífica y de largo alcance del conflicto, y mostraron la existencia, en ambos bandos, de sectores moderados y pragmáticos, respaldados por la mayoría de sus sociedades, que podían entenderse y contener a sus respectivos extremistas partidarios de un maximalismo apocalíptico.

Arafat y la OLP, de un lado, y el gobierno israelí de Rabin y Peres, del otro, dieron pasos resueltos, y fijaron un calendario, para ir estableciendo la confianza entre las partes, eliminando el terror y echando las bases de una coexistencia que fuera encontrando fórmulas viables para todo el contencioso entre los «hermanos enemigos» de Palestina. Pero el asesinato de Isaac Rabin por un extremista judío asestó un golpe severísimo –ahora se advierte que poco menos que mortal– a este plan de paz tan empeñosamente negociado en Noruega.

Porque Simon Peres, uno de sus gestores, fue, luego de una lamentable campaña, derrotado por unos pocos miles de votos por Bibi Netanjahu y un Likud que, una vez en el poder, aunque de labios para afuera -y para complacer a Estados Unidos- dijeran acatar los acuerdos de Noruega, en la práctica comenzaron a hacer todo lo necesario para atrasar y dificultar su cumplimiento.

El retorno del laborismo al gobierno, con Ehud Barak a la cabeza, hizo renacer la esperanza. Y no hay duda de que en algo se revitalizó aquel desfalleciente proceso.

Hay que recordar que el Premier laborista, en las negociaciones de Camp David, en julio del 2000, propiciadas por el presidente Clinton, propuso a Arafat reconocer la jurisdicción del futuro Estado palestino sobre el 95% de los territorios de la orilla occidental del Jordán y la franja de Gaza, y aceptar que los palestinos tuvieran responsabilidades en la administración y gobierno de Jerusalén oriental, las mayores concesiones hechas nunca en su historia por el Estado judío a los palestinos a fin de poner fin a las hostilidades entre las dos comunidades.

Que la Autoridad Nacional Palestina presidida por Arafat rechazara esta propuesta sólo se explica por el temor a ser rebasada por una oposición extremista (liderada por organizaciones terroristas como Hamás y la Jihad Islámica) a la que el incumplimiento por parte de Israel de los acuerdos de Oslo y la mala gestión y los abusos atribuidos al gobierno de la ANP habían hecho ganar terreno de manera dramática entre la población palestina.

La derrota de Barak y la subida al poder de Ariel Sharon fueron el equivalente, en Israel, de la creciente influencia del extremismo palestino.

Salvo su limpio origen democrático -pues ganó unas elecciones con una mayoría significativa- Sharon, al igual que los intolerantes de la Jihad Islámica o de Hamás, siempre militó en contra de los acuerdos de Oslo e hizo todo cuanto estuvo a su alcance por sabotearlos.

Nunca admitió el principio de las concesiones recíprocas a favor de la paz, pues siempre creyó que Israel podía hacer prevalecer sus puntos de vista mediante el empleo de la fuerza. Su célebre paseo por la explanada de las mezquitas, que desencadenó la nueva Intifada que dura hasta hoy, fue una provocación perfectamente concebida para potenciar a los extremistas de uno y otro lado y sacar fuera del juego político a los sectores moderados. Según sus cálculos, que con total franqueza siempre hizo públicos, gracias a su superioridad militar Israel puede reducir a la nulidad y a la impotencia a un adversario en el que, de acuerdo a su visión maniquea, no hay matices, no existen divisiones y tendencias, sólo fanáticos y terroristas, empezando por Arafat, «el Osama Bin Laden del Medio Oriente».

Lo trágico no es que un dogmático intolerante de este calibre descollara entre la dirigencia política israelí, sino que, en esa sociedad democrática que ha sido siempre Israel desde su fundación -la única a la que se le puede aplicar este calificativo en todo el Medio Oriente- haya habido una mayoría de electores tan desesperada o turbada por las circunstancias para apoyarlo, legitimando de este modo, como política de gobierno, sus demenciales convicciones. Al confiar a una persona como Sharon los destinos del país el electorado israelí hizo un daño profundo a su causa y, a mediano plazo, prestó un servicio a los enemigos de Israel. El balance de la relativamente corta gestión de Ariel Sharon en el poder no puede ser más catastrófico. El número de víctimas de las acciones violentas se ha multiplicado en ambos bandos, y, en vez de la seguridad que aquél prometía a sus conciudadanos, éstos viven en el terror cotidiano de unos atentados cuya ferocidad no tiene precedentes y con la perspectiva de un futuro incierto, en el que lo único seguro es la perennización del terrorismo.

La presencia de Simon Peres en el gobierno de Sharon no ha servido para moderar a éste y sí, en cambio, para empobrecer la imagen de un líder muy valioso, cuyo compromiso con la paz nadie puede poner en duda, aunque, desde que forma parte del equipo gobernante actual, no la haya hecho avanzar ni un miligramo. Su desgaste político -aun teniendo en cuenta el heroísmo de su sacrificio-, sirviendo de cobertura a un régimen con las credenciales del actual, sólo dificulta y atrasa el retorno de los laboristas al poder. Tal vez el daño más grave de la gestión de Sharon sea el desprestigio que para la imagen de Israel en el mundo ha resultado de la práctica del terrorismo de Estado. Los asesinatos selectivos, las invasiones periódicas de aldeas, la destrucción de viviendas y propiedades de vecinos inocentes en represalias por los atentados, el olímpico desprecio a los llamados a la moderación de la comunidad internacional de que su gobierno hace gala, tienen como efecto que la justa causa de Israel tenga hoy menos defensores en el mundo que nunca en el pasado.

Al extremo de que incluso en Estados Unidos, el aliado más fiel de los israelíes, se multipliquen las voces críticas reclamando de las autoridades una política menos sesgada, más neutral, en el Medio Oriente. Porque el respaldo sistemático y acrítico por parte de Washington a un gobierno extremista e intolerante como el que preside Ariel Sharon atiza el antinorteamericanismo, y no sólo en los países islámicos, como lo comprueba Washington en estos momentos, cuando más necesitado se halla de apoyo en su ofensiva militar contra el terrorismo internacional. Yo no soy el único amigo sincero de Israel -cuya causa defiendo desde hace más de treinta años en artículos, pronunciamientos y acciones cívicas- al que las iniciativas de Sharon producen cada día consternación y tristeza, porque advierte el provecho que ya han comenzado a sacar de ellas los sempiternos antiisraelíes y antisemitas que pululan por el planeta.

Muertos y enterrados como se hallan en la actualidad los acuerdos de Oslo ¿qué perspectivas hay de revivirlos en un futuro próximo, o de abrir una nueva vía de negociaciones palestino-israelíes? Probablemente muy pocas. Tengo serias dudas de que el plan de paz que anuncia Sharon sea serio, porque toda su actuación en el gobierno muestra que su voluntad de paz es inexistente; lo probable es que se trate de una mera operación de relaciones públicas dirigida a la opinión pública de Estados Unidos. Porque la política de su gobierno, encaminada a minar el suelo de los sectores moderados palestinos, a los que ha privado de todo margen de acción, ha tenido sin duda éxito: hoy, entre los palestinos, quienes predican la confrontación e incluso el terrorismo parecen ser más populares que quienes firmaron los acuerdos de Oslo.

La radicalización de los palestinos conviene a Sharon, pero cierra las puertas en lo inmediato a toda salida negociada del conflicto, y condena al Medio Oriente a una guerra sin término, con constantes atentados terroristas e incalculables sufrimientos para la población civil. ¿No hay, pues, solución para la crisis del Medio Oriente, una de las fuentes y acaso el mayor combustible de la guerra de Afganistán? La hay, a condición de que Estados Unidos, el único país que tiene una influencia real sobre Israel, a quien presta una poderosa ayuda económica (más de dos billones de dólares anuales) e invalorable apoyo diplomático y militar, la use exigiendo del gobierno de Sharon que enmiende sus métodos violentos de terror de Estado y vuelva a la mesa de negociaciones. Es posible que esta presión no surta efecto en el propio Sharon, que es un fundamentalista, y los fundamentalistas no son permeables a razones ni argumentos pragmáticos, ni siquiera proferidos por un aliado indispensable. Pero, afortunadamente, Israel es una democracia, y si el electorado israelí percibe que la amistad y el apoyo de Estados Unidos peligran por culpa del actual gobierno, difícilmente le seguirán prestando el apoyo que aún parece tener.

Si las cosas llegan a ese límite, es probable que la opinión pública de Israel -allá sí existe, no puede ser manipulada y cuenta como un factor central de la vida política- haga inevitable la pérdida de poder de Ariel Sharon. Es la luz posible que puede abrirse en ese oscuro túnel en el que se halla hundido el Medio Oriente. Porque, me temo, mientras el hombre del paseo por la explanada de las mezquitas, siga gobernando Israel, la paz en el Medio Oriente será una quimera. Y nuevas guerras religiosas sucederán en otros rincones del mundo a la que ahora se abate sobre Afganistán.

Fuente Consultada: Mario Vargas LLosa

Características de Gobiernos Totalitarios Hitler-Stalin-Videla

Características de Gobiernos Totalitarios
Hitler-Stalin-Videla

«Totalitarismo» es un término relativamente moderno y se usa para designar una concepción filosófico-política del hombre y del Estado.

Frecuentemente se confunde totalitarismo con «gobierno absoluto» con «gobierno fuerte» o con «dictadura». Aunque tiene algo de común con todos ellos, en su sentido estricto, es algo diverso.

El vocablo totalitarismo expresa sometimiento total, de todo el hombre, al Estado o al partido.

El totalitarismo es un fenómeno de reacción contra el liberalismo individualista, padre del capitalismo desalmado, explotador de la clase obrera y causante de tantas injusticias sociales. Generalmente los movimientos totalitarios conquistaron el poder en forma camouflada, encarnando una aspiración colectiva nacional o la reivindicación de flagrantes injusticias. Una vez instalados en el mando dieron a conocer sus ideas totalitarias y mostraron sus tentáculos absorbentes.

La doctrina, tesis general, del totalitarismo sostiene que «el Estado es un ente absoluto y los individuos, las familias y los grupos son relativos, y reciben del Estado todos sus derechos«. Por consiguiente, «la vida y la actividad individuales deben desarrollarse en el Estado y para el Estado». El Estado es el fin supremo que ejerce derechos ilimitados, independientemente de la ley natural.

La doctrina totalitaria acerca de la función de Estado, lleva a las siguientes funestas consecuencias:

• Convierte al Estado en un Dios.

• Deja el Estado de ser un medio y se transforma en un fin al cual todo y todos deben someterse.

• La persona humana queda convertida en esclava del Estado, el cual se apropia hasta de los derechos naturales del hombre.

• Se niegan los derechos que el Estado no quiera o no le convenga reconocer.

• Se extinguen las libertades individuales.

Por diversas razones, no todos los gobiernos totalitarios han llevado esta doctrina a sus últimas consecuencias. En la práctica algunos de ellos han maniobrado procurando adaptarse a las circunstancias.

Cada movimiento totalitario tiene, como se verá, sus carac teres peculiares. El prototipo do crudo y sangriento totalitarismo existente en la actualidad lo constituye el comunismo bolchevique, el yugoeslavo, el chino y el cubano. Otros regímenes’ totalitarios, fascismo, nazismo, coincidieron por su carácter netamente anticomunista, por su respeto a ln propiedad privada y por la promoción de las sociedades de obreros y patronos.

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Características de Gobiernos Totalitarios Hitler-Stalin-Videla

Adolf Hitler (Alemania)Josef Stalin (Rusia)Pol Pot (Camboya)Jorge R. Videla (Argentina)Los Jóvenes Turcos

CONCEPTO DE GOBIERNOS TOTALITARIOS O AUTOCRACIAS Aunque las ideologías totalitarias habían echado raíces en el siglo XK, en los escritos de Darwin, Marx y Nietzsche, su realización práctica sólo fue posible en el siglo xx, en el que la llegada de las comunicaciones a gran escala y de la producción en serie permitió que la sociedad y la economía se movilizaran para un objetivo único. Lo que caracteriza al totalitarismo, de derecha o de izquierda, es su ambición de totalizar, de someter todos los aspectos de la vida a la supervisión de una autoridad central.

En Italia, los fascistas empezaron a «totalizar» de verdad cuatro años después de tomar Roma. En la Unión Soviética, el Partido Comunista había empezado el proceso tras ganar la revolución de 1917 (pero sufrió reveses en los primeros años). En Alemania, en cambio, los nazis manifestaron sus intenciones totalitarias mucho antes de llegar al poder en 1933.

En 1928 el director de propaganda, Joseph Goebbels, ya utilizó publicaciones del partido para configurar las opiniones de los alemanes no sólo en materia política sino también en esferas hasta aquel momento consideradas no políticas, como educación, música, deportes y literatura. Cuando el partido y el Estado constituyeron una sola cosa, el gobierno empezó a controlar todas estas esferas y más.

Tanto el fascismo como el nazismo prometieron la gloria nacional eterna, o casi eterna: una resurrección del Imperio Romano y el Reich de mil años. Los pueblos de las dos naciones, los italianos y los alemanes «arios», eran superhombres, elegidos por el destino para gobernar a los demás. A la vez sólo constituían el barro que un ser verdaderamente trascendental modelaría: el líder. En Italia y en Alemania todas las decisiones provinieron de un hombre al que prácticamente se consideraba un dios, y fueron transmitidas a través de una jerarquía de individuos e instituciones encargados explícitamente de transmitir su voluntad.

El dictador de la Unión Soviética resultó tan despiadado como Hitler y objeto de una adulación similar. Sin embargo, había importantes diferencias entre el régimen político de derecha y el de izquierda. Stalin no estaba considerado como la encarnación de un principio eterno (el Führerprinzip de Hitler), sino solamente como una fase transitoria en el desarrollo del comunismo mundial: la dictadura del proletariado.

Los comunistas insistieron en que esta forma de gobierno era una medida defensiva necesaria en la Unión Soviética a causa de los enemigos capitalistas. De acuerdo con la teoría marxista, duraría hasta que todas las naciones se hallaran en manos de la clase trabajadora, con lo cual el Estado (y las fronteras nacionales) desaparecería.

El igualitarismo y el internacionalismo declarados de los comunistas se encontraban en las antípodas de la obsesión nazi-fascista por el autoritarismo y el nacionalismo (que finalmente desembocó en la Segunda Guerra Mundial), y de la obsesión nazi por la raza (que llevó a la muerte a seis millones de personas).

Esta distinción ayuda a explicar por qué, en los años treinta, muchos intelectuales —desde poetas hasta físicos— se afiliaron a los partidos comunistas de sus países. Asimismo, ayuda a explicar por qué algunos intelectuales antiigualitaristas declarados (y antisemitas incidentales), el más destacado fue Ezra Pound, optaron por el fascismo. En realidad, incluso los izquierdistas podían sentir el encanto oscuro del fascismo, la tentación de reclamar los privilegios feroces del superhombre.

La Gran Depresión trajo consigo la sensación de que el sistema capitalista estaba condenado. En mi país, Inglaterra, como en otras naciones occidentales, la pobreza y el desempleo dieron lugar a llamadas revolucionarias: hubo manifestaciones y disturbios. Sin embargo, en Alemania, donde viví a principios de los años treinta, el desorden que culminó en el ascenso de Hitler resultaba verdaderamente abrumador.

Allí la economía apenas se había recuperado de la derrota de la Primera Guerra Mundial (y de los pagos de las reparaciones que siguieron) cuando la Depresión asestó su golpe. El gobierno de Weimar, impopular sin remedio, saltaba de crisis en crisis mientras los representantes de 29 partidos se gritaban furiosamente unos a otros en el Parlamento.

En nombre de la democracia, el canciller Brüning gobernó antidemocráticamente, por decreto aunque no pudo decretar un final para las peleas callejeras entre los militantes de los dos partidos que crecían con más rapidez: los nazis y los comunistas.

Mujeres jóvenes que habían pertenecido a la clase media vendían sus cuerpos en las esquinas de las calles, frente a restaurantes donde los ricos cenaban lujosamente. Casi todo el mundo se hizo miembro de algún grupo político. El odio aumentaba en estos grupos.

Para escritores jóvenes como yo y Christopher Isherwood (que pronto alcanzó la fama con sus Historias de Berlín), el ambiente de Alemania resultaba extraordinariamente estimulante, y —con su vanguardismo vibrante en arte, arquitectura, música, teatro, incluso en relaciones sociales— incomparablemente más libre que el de nuestro país natal. Pero también era siniestro. Para muchos intelectuales de Occidente, Alemania se erigía como una premonición. Parecía que la humanidad podía elegir entre dos opciones: el infierno del fascismo o el posible paraíso del comunismo.

Mi propia decisión de adherirme al último giró en torno a varios factores. Había leído mucha literatura nazi y la encontró cruel y cínica: junto al racismo, al antisemitismo y al militarismo expansionista, los dirigentes nazis aceptaban abiertamente a la Gran Mentira (como Goebbels la llamó) como una herramienta indispensable para la organización. Por otro lado, me fascinaban las nuevas películas soviéticas que se proyectaban a diario en Berlín.

Obras maestras como El acorazado Potemkin satisfacían mi hambre de esperanza, belleza y heroísmo así como mi sensibilidad moderna. Asistía a reuniones políticas y me enzarzaba en discusiones eternas en los bares y cafés. Y cuando un amigo de Isherwood volvió de la Unión Soviética, ardiente de entusiasmo por los logros de Stalin, empecé un proceso de conversión.

Características de los estados totalitarios
• La dictadura, es decir, concentración de todo el poder en manos de una sola persona.

• El desprecio por el sistema democrático y sus instituciones.

• La organización política teniendo como base un solo partido, el oficial; este es e! único partido reconocido legalmente; todos los demás son ilegales.

• El partido gobernante está dirigido por una minoría.

• Existe una policía secreta que controla a los opositores políticos y vigila la ejecución de la política del gobierno.

• Hay un severo control de la vida nacional en todos los aspectos: industria, comercio, vida sindical, enseñanza, iglesia, etc.

•  La propaganda estatal se efectúa por medio de la radio, el cine, la prensa y demás medios de expresión.

• La enseñanza, en todos sus niveles, está controlada por el estado y la misma sirve de medio de adoctrinamiento y propaganda política.

Origen de las Guerras en Medio Oriente Intereses Americanos

HOMBRES QUE DICTARON EL DESTINO DEL MEDIO ORIENTE

Osama Bin LadenYasir ArafatSadam Hussein

ORIGEN DE LOS CONFLICTOS EN EL MEDIO ORIENTE

La tensión que se arrastraba en la zona de Palestina desde antes de la guerra mundial, por los enfrentamientos entre judíos y palestinos, se agudizó a partir de la creación, en 1948, del Estado de Israel y de la expulsión de numerosos árabes de sus territorios.

La guerra permanente contra Israel, origen de numerosos intentos de movimientos panárabes, tenía como objetivos la independencia y la unidad de la nación árabe, aunque tuvo escaso éxito.

La riqueza petrolífera de los Estados árabes provocó constantes intervenciones imperialistas anglo-francesas en esta zona, apoyadas por Estados Unidos. El panarabismo fue tomando así un carácter cada vez más antioccidental.

El régimen nacionalista árabe, implantado en Egipto por Gammal Abdel Nasser (Iras el golpe de Estado militar que en 1952 derrota al rey Faruk), intentó convertirse en un aglutinante de ese sentimiento árabe, orientándolo contra el Estado de Israel y contra la dominación económica occidental. En 1956 tomó una audaz iniciativa: nacionalizó el canal de Suez, indemnizando a los accionistas británicos y franceses. El Estado de Israel, que, por otra parte, se estaba convirtiendo en la base predilecta de la penetración occidental en Oriente Medio, aprovechó la ocasión para desencadenar un ataque militar sorpresa sobre Suez, mientras tropas expedicionarias inglesas y francesas ocupaban la zona del canal.

La Unión Soviética tomó partido a favor de Egipto y amenazó con intervenir. La ONU, con la abstención de Estados Unidos, condenó las acciones de Israel, Inglaterra y Francia. Estas dos últimas naciones no tuvieron más remedio que retirarse.

A partir de entonces se fue incrementando el acercamiento entre los países árabes más progresistas (Egipto, Siria, Irak, Yemen) y la Unión Soviética. No obstante, dicha situación se invirtió a partir de la crisis de 1973. Estados Unidos, por su parte, tomaron directamente la defensa de los intereses económicos y estratégicos occidentales, desplazando a Inglaterra y a Francia. Síntoma de esta nueva actitud sería la intervención de los marines norteamericanos en Líbano en 1958, contra los peligros de una revolución de tipo nasserista.

La fundación y existencia de Israel generaron una serie de conflictos con sus vecinos en
Oriente Próximo que dieron lugar a problemas en la región que siguen sin resolverse.

La Guerra de la Independencia de Israel
Poco después de que los británicos se retiraran de Palestina en 1948 empezó la Guerra de la Independencia de Israel. El 15 de mayo de 1947 se declaró la fundación del estado de Israel, pero muchos árabes rechazaron formalmente el Plan de Partición aprobado por la ONU en noviembre de 1947.

Dicho plan establecía la fundación de un estado judío y otro árabe en Palestina, pero tanto las milicias judías como las árabes iniciaron una campaña por controlar los territorios colindantes a las fronteras delimitadas por la ONU.

Las milicias palestinas contaron para ello con el apoyo de soldados iraquíes, sirios, egipcios, jordanos y libaneses. Un millón de refugiados palestinos huyó de territorio israelí y 600.000 refugiados israelíes huyeron de territorios árabes de todo Oriente Próximo.

Mientras los refugiados israelíes se incorporaron en el nuevo estado, los palestinos apenas recibieron ayuda del resto del mundo árabe y se vieron forzados a construir sus hogares en campos de refugiados de la región, donde muchos de ellos permanecen todavía.

Hubo excepciones: el rey marroquí se negó a expulsar a los judíos y los líderes de la población israelí de Haifa instaron a los árabes a permanecer en ella. El alto el fuego se produjo con la firma de un armisticio en Rodas en 1949, pero el tratado de paz aún está por firmar. (ampliar este tema)

Las divisiones religiosas y étnicas en Oriente Próximo han precipitado numerosos conflictos, mientras que sus reservas de petróleo han atraído sobre la zona la atención internacional.

Petróleo y desarrollo
El descubrimiento y la explotación de las reservas de petróleo ha condicionado en gran medida la historia de Oriente Próximo del siglo XX. La región había estado ocupada desde tiempos inmemoriales por turcos otomanos, lo cual dio origen al nacionalismo árabe. Cuando el Imperio Otomano se derrumbó al final de la I Guerra Mundial, los británicos y los franceses se repartieron la zona y la gobernaron a modo de protectorado, hasta concederle la independencia tras la II Guerra Mundial.

A causa de los siglos de gobierno no árabe vividos, un movimiento panárabe acompañó a la descolonización. Conatos como los de la República Árabe Unida, una unión de Siria y Egipto entre 1958 y 1961, pueden analizarse a la luz de esta tendencia. Sin embargo, el nacionalismo panárabe fracasó debido a que los nuevos dirigentes no estaban dispuestos a renunciar a su poder.

A ello cabía sumar que los distintos países tenían niveles de riqueza diferentes debido a la distribución desigual del petróleo en la región. La religión también demostró ser un factor de división, al escindirse la población árabe entre el islamismo chuta, el islamismo sunita y el cristianismo.

Después de la Guerra de la Independencia de Israel, los refugiados palestinos se instalaron en campos de refugiados diseminados por toda la región y el hecho de que otros Gobiernos árabes se hayan negado a ofrecer la ciudadanía a los palestinos, pese a haber nacido en dichos campamentos, continúa subrayando la inviabilidad del panarabismo. Cabe destacar también que en Oriente Próximo existen países que no están dominados por poblaciones árabes, como Turquía, Egipto e Irán.

Explicacion de la Globalización Características y Causas Resumen

Resumen: Explicación de la Globalización
Características y Causas

LA GLOBALIZACIÓN: Hacia fines del siglo XX, y en estos primeros años del siglo XXI, los avances de la ciencia y de la tecnología, sobre todo referidos a los medios de comunicación y transporte, permitieron que  las relaciones entre los diferentes lugares del mundo se hicieran más cercanas.  Este proceso de vinculación intercontinental, se conoce como globalización o mundialización, y en él se internacionaliza la economía, la información y la cultura.

Por otro lado el desmoronamiento del régimen político, económico y social vigente en la Unión Soviética y los demás países del bloque socialista real, a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, coincidió con la consolidación de este proceso global que había comenzado a gestarse en los años setenta.

Si bien no existe una definición única y precisa sobre este fenómeno, se puede decir, «que todo lo que sucede en algún lugar del mundo tiene consecuencias en los acontecimientos [que se producen] en muchos lugares del mundo«. En otras palabras, los procesos económicos, sociales, políticos, culturales, etc., cada vez alcanzan mayor interconexión, traspasando las fronteras nacionales con creciente facilidad, por lo que pierden su importancia las distancias temporales y geográficas.

globalizacion

 Centros y periferias

CAUSAS: Luego de la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido por el dominio de dos potencias hegemónicas: Los Estados Unidos y la Unión Soviética.  Alrededor de las mismas, los demás países del planeta se fueron «alineando», situación que dio lugar a la formación de dos bloques, el bloque occidental o capitalista, liderado por los Estados Unidos y el bloque oriental o socialista, liderado por la Unión Soviética.  Las tensiones entre estos bloques, originaron la Guerra Fría.

Pero, tras la caída de la Unión Soviética y la disolución del bloque socialista, los Estados Unidos se convirtieron en la única superpotencia mundial, sin que nadie pudiese disputarle su liderazgo.  Económicamente, el mundo se organizó alrededor de los grandes centros del capitalismo, que son los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental, en los que se toman las decisiones que marcan el rumbo de la economía y la política mundiales.

El comercio se expandió y se hizo mundial.  En la actualidad no circulan solo mercaderías, sino también capitales, seguros, licencias, patentes, productos culturales y artísticos, servicios bancarios, etc.  Los medios de comunicación ofrecen una información «al instante» de todo lo que pasa en cada lugar del planeta, lo que permite conocer las necesidades de cualquier región y, por ende, producir para ese mercado, por lejano que se encuentre, utilizando, según la conveniencia, materias primas de un país y mano de obra de otro.  Este proceso se ve facilitado por el desarrollo de los transportes, ya que los fletes se tornaron más seguros, más rápidos y más baratos.

Las empresas multinacionales ubican sus fábricas en cualquier lugar, teniendo siempre como objetivo la obtención de la mayor cantidad posible de ganancias.  El accionar de las mismas está más allá de cualquier localismo, pues al crearse nuevos lazos o relaciones comerciales basadas en movimientos de dinero, de tecnología o de personas, es muy difícil establecer con precisión de que nacionalidad son las empresas y los productos que éstas fabrican.

La interdependencia comercial, no significa de ninguna manera que todos los pueblos del planeta estén en una situación de igualdad, sino que por el contrario, los países centrales ejercen un dominio económico, financiero, científico y cultural sobre los demás.  Se constituyen así, zonas centrales de gran desarrollo industrial y condiciones de vida adecuadas, contrapuestas a regiones periféricas o subdesarrolladas, con gran atraso económico.

El tercer mundo

Se llamó así, por analogía con el Tercer Estado antes de la Revolución Francesa, al conjunto de países de Asia, Africa y América Latina, que intentaron, a partir de la segunda mitad del siglo XX, salir del dominio que sobre ellos ejercía otro país más poderoso, ya fuese socialista o capitalista.  Actualmente, esta expresión designa a los, países subdesarrollados en general, en los que vive el 75% de la población mundial pero, como muchos países pobres se encuentran en el Hemisferio Sur, y la mayor parte de los países ricos están en el Hemisferio Norte, el problema se plantea en la existencia de un mundo bipolar: norte desarrollado – sur subdesarrollado.

Si bien existen diferencias importantes en cuanto a los niveles de desarrollo de los países del Tercer Mundo, podemos decir que las características principales de los países subdesarrollados son su dependencia económica (también llamada neocolonialismo), de los grandes centros capitalistas mundiales; la coexistencia de un sector industrial dinámico, generalmente controlado por capitales extranjeros, junto con un sector artesanol y agrícola en el que predomina una economía tradicional; además de una desigual distribución de la renta.

De esta manera, la mayoría de la población vive en la pobreza, mientras que un pequeño grupo privilegiado vive en la excesiva riqueza, y los sectores medios, son escasos o inexistentes.  Las necesidades alimentarías no están suficientemente satisfechas, como tampoco esta garantizado el acceso a la salud, a una vivienda digna, a la educación, al trabajo, a la participación política ya la paz.Esta separación entre las zonas ricas y pobres del mundo, es en la actualidad, una importante causa de conflictos, ya que los intent alízado para reducir la brecha no han dado

La aldea global

El escritor canadiense Marshall McLuhan, llamó «aldea global», al fenómeno de interrelación de los habitantes del planeta, por la cual, la población mundial forma una sola comunidad.  Todas las novedades, incluidos los valores, las ideas y los adelantos científicos y culturales, trascienden las fronteras a través de los medios de comunicación, los libros, la música y el cine.  El turismo intercontinental está en auge y el inglés se convirtió en un idioma casi universal.

El fin de la guerra fría terminó con la perspectiva de una tercera guerra mundial de carácter atómico, pero esto no significó que el mundo estuviese libre de guerras en los años venideros.  El tráfico de armas se hizo cada vez más común y permitió que pequeños grupos de rebeldes de diferentes ideologías, pudiesen crear problemas en cualquier parte del mundo, como por ejemplo el IRA, en Irlanda del Norte, o la ETA, en el País Vasco.  Los presupuestos para controlar el accionar de estos grupos aumentaron en los últimos años del siglo XX.

El fracaso del comunismo soviético, tampoco significó que los países debían entrar en un «laissez- faire» total, dejando aspectos fundamentales de las sociedades librados al juego del mercado.  El desempleo ocasionado por la expansión de la tecnología y por el desplazamiento de industrias que cambian de lugar en busca de mano de obra más barata, y la implementación de planes sociales que reduzcan las consecuencias de esta economía globalizada, solo podrán resolverse mediante la adopción de medidas políticas adecuadas.

Para complementar las economías en las diferentes regiones del mundo, se han formado grandes bloques económicos que tienen como objetivo la eliminación de impuestos o barreras aduaneras, aumentar la competitividad de las empresas, y sumar mercados internacionales en forma conjunta.  A veces, estos bloques regionales se proponen también una mayor integración de las sociedades y la cultura de los diferentes pueblos que los componen.

Estos bloques regionales pueden organizarse como una unión aduanera, en la cual se eliminan todos los impuestos aduaneros entre los diversos países miembros; un mercado común, que tiene las características de una unión aduanera pero incluye, además, el intercambio de todos los factores de producción (salarios, rentas, beneficios, intereses); o una unión económica, en la cual, a las características del mercado común se agregan la toma de decisiones en forma conjunta, con respecto a políticas fiscales, monetarias y socioeconómicas.

Los principales bloques económicos en la actualidad son la Unión Europea, (UE), formada por Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Finlandia y Suecia.  Este bloque no tiene sólo intereses económicos, sino también culturales, sociales, sanitarios, científicos y ambientales que beneficien a toda la región.  Lo conforman casi 400 millones de personas y tiene una moneda (Euro), que aspira a ser la única de uso legal para todos los países de esta Unión.

En América del Norte, los Estados Unidos, Canadá y México, organizaron el Acuerdo de Libre Comercio deNorteamérica (NAFTA), en el cual, los países que lo integran se propusieron liberar poco a poco, a partir de 1992, y en un lapso de 15 años, el comercio entre estos tres países.

En América Latina, existen más de cuarenta organismos, de los cuales los más importantes son: el Mercado Común Centroamericano (MCCA), laComunidad del Caribe (CARICOM), el Pacto Andino, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), éste último configurado en el año 1991, a través del Tratado de Asunción, por los países de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los cuales se uniría en 1996 Chile.  Tiene como objetivo, lograr la libre circulación de bienes y servicios, coordinar las políticas comerciales, las actividades agrícolas, económicas y científicas, para lograr mejores condiciones de vida de los habitantes de la región

 El debilitamiento del Estado-Nación

Esta institución, en los últimos años del siglo XX, fue perdiendo poder, entre otras causas porque grandes estados se desintegraron formando estados más pequeños, o porque transfirieron parte de su poder a los organismos supranacionales de la región, poniéndose de manifiesto su incapacidad para lograr imponer la ley y conservar el orden público.

Sin embargo, su papel es más necesario que nunca en estos años de la globalización, pues su función especifica en el gobierno de los diferentes países , aun no ha sido reemplazada por nadie.

La desregulación del Estado

La desregulación del Estado implantada durante la década de 1990, es decir, su paulatina retirada de la actividad productiva y de la intervención en los mercados, es funcional a la creciente unificación de las relaciones económicas y financieras de todo el planeta.

Esto es así por cuanto la reducción creciente del peso del Estado en las decisiones del mercado posibilita que los flujos de mercancías y de recursos financieros se muevan cada vez con mayor libertad. A la vez, la privatización de los servicios públicos se orienta en la misma dirección que las otras transformaciones.

El Estado más pequeño y menos comprometido con las acciones relacionadas con los sectores sociales de bajos ingresos requiere -al menos en teoría- ingresos menores. Esta situación repercute en la estructura tributaria, ya que debido a la necesidad de bajar costos y tornar competitiva la actividad productiva, esta estructura está en condiciones de revertirse, de modo tal que la presión impositiva sobre las empresas se reduzca.

¿Acaso la globalización y la liberación de los mercados condenan a los estados nacionales a ser desplazados definitivamente del papel que desempeñaban como reguladores del ciclo económico, de modo que no perturben y gasten cada vez menos? ¿Hay algún espacio posible de acción para quienes diseñan políticas nacionales desde el Estado o estamos condenados, por la globalización, a renunciar de modo irreversible a tales políticas?

Globalización y derechos humanos

Sin duda, el hecho de que el Estado se haya desprendido de algunas de sus funciones se puede vincular a los requisitos y prácticas de la globalización. La globalizadón parecería ofrecer más desventajas que ventajas a los habitantes de los Estados menos favorecidos en el reparto de la riqueza, pero en la actualidad aparece una nueva dimensión por explorar: los derechos humanos.

El carácter universal de ciertos derechos inherentes a la dignidad del ser humano —derechos que no se le pueden negar a nadie por motivos de religión, etnia, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición— como el de residir en la tierra de sus padres sin sufrir persecución ni discriminación alguna, el de vivir con dignidad donde se encuentre, el de elegir libremente su vida, sus creencias —respetando la libertad del prójimo— el de acceder sin obstáculos al saber, a la salud, a una vida digna y honorable es la base del reclamo de algunas instituciones internacionales y organismos no gubernamentales, que exigen su respeto, por encima de las divisiones estatales.

Pero este reclamo choca con los derechos de los Estados que arguyen que no solo ejercen poder sobre una determinada comunidad y un determinado territorio, sino que también deben defenderse de la intervención de los agentes externos. Así, la defensa en escala internacional de los derechos humanos puede ser considerada —por algunos gobiernos— como una intervención no autorizada en los asuntos internos del Estado.

La ciudad global

La globalización de la economía determinó el surgimiento de nuevos tipos de ciudades: las ciudades globales, que conforman los centros de comando de la nueva economía global. Allí se concentran las sedes de los principales bancos y los principales mercados financieros, así como los centros de producción de servicios avanzados en escala mundial.

Las tres ciudades globales típicas son Nueva York, Londres y Tokio. Otros centros importantes de servicios financieros y empresariales en escala internacional son Hong Kong, Osaka, Frankfurt, Zurich, París, Los Ángeles, San Francisco, Amsterdam y Milán.

Otras ciudades, sin ser «ciudades globales» propiamente dichas son importantes en escala regional, a medida que surgen «mercados emergentes» en distintos países del mundo; por ejemplo, Madrid, Sao Paulo, Buenos Aires, México, Taipei, Moscú y Budapest.

El hecho de convertirse en un centro de la economía global ha implicado fuertes transformaciones en las ciudades que se han convertido en sedes de estos procesos. En general, estas ciudades han experimentado una fuerte suba de los valores de los terrenos y de los edificios. Además, han requerido cuantiosas inversiones, tanto públicas como privadas, para adaptarse a las exigencias de estas nuevas funciones. Infraestructura de transporte (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles urbanos); telecomunicaciones; edificios de oficinas «inteligentes», hoteles cinco estrellas, centros de convenciones, centros culturales, centros comerciales, etc., son algunos de los elementos que forman parte de estas adaptaciones que expresan la conexión con la economía global.

Globalización y consumo

Hasta hace algunos años, muchos de los bienes destinados al consumo se producían en el propio país, había aduanas estrictas y barreras arancelarias que cada uno de los países imponían para priorizar las producciones nacionales por sobre los bienes importados.

A partir de la consolidación de la economía globalizada, las formas de consumo se han difundido por el mundo y resulta habitual que determinados objetos o costumbres que estaban asociadas a determinadas áreas del mundo, hoy se manifiesten en países muy distintos de aquellos en los cuales tuvieron origen: las casas de comidas rápidas (fastfood) o el consumo de bebidas gaseosas constituyen dos ejemplos de costumbres culinarias estadounidenses actualmente extendidas a todo el mundo.

Sin embargo, especialmente en los países más pobres, gran parte de la población queda fuera de este circuito y solo accede al mensaje publicitario de espacios y productos elaborados para las personas que pueden adquirirlos en el mercado. El nivel de ingreso, que es desigual entre diferentes sectores de la población, se interpone entre el deseo y el consumo real.

Dentro de la globalización de los mercados, las hamburguesas y las bebidas colas lleva la delantera. Niños y adolescentes son sus principales consumidores. No hay duda que para los adolescentes de entre 10 y 16 años la hamburguesa ejerce un mágico poder de seducción. A veces los padres también la eligen.

La hamburguesa nació a orillas del estuario del río Elba, en Hamburgo, Alemania. Se la encontraba en todos los bares de Hamburgo con el nombre de Frikadelle. Pero su fama comenzó cerca de otro río, el Mississippi, en la ciudad de St. Louis, en los Estados Unidos. Ahí la llevaron unos comerciantes alemanes, a una exposición mundial, en 1904, a los que se les ocurrió darle una forma más aplanada que su original alemán y colocarla entre dos mitades de pan.

Rápidamente los americanos del norte se convirtieron en adictos a estos panecillos rellenos a los que llamaron con el nombre de los comerciantes que los llevaron. Había nacido la hamburguer, es decir, la hamburguesa y sus variedades. Si en el medio del pan se le pone jamón ahumado o panceta se llama Bacon-burguer; con queso, Cheeseburger; con lomo, Beefburguer, con salchichitas de Frankfurt, Franfburguer.

En 1955 se creó en Los Angeles el primer «limpio y rapidísimo» restaurante de hamburguesas, acompañadas de papas fritas en bolsitas y una bebida cola. El éxito hizo que en los próximos años se crearan cadenas de estos restaurantes a lo largo y ancho de muchos países del mundo, todos con características semejantes: muy limpios y donde se puede comer muy rápido este menú que siempre tiene el mismo esquema: la hamburguesa, las papas fritas y la bebida «cola».

Fuente: Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

¿De Que Nacionalidad Es El Pontiac?: «En estas redes mundiales, los productos son combinaciones internacionales. Lo que se intercambia entre las naciones es con menos frecuencia el producto terminado que la especialización para resolver los problemas (investigación, diseño del producto, fabricación), para identificarlos (marketing, publicidad, encuestas al consumidor), y para coordinar los servicios (financiamiento, búsqueda, contrataciones), así como ciertos servicios y componentes de rutina, todo lo cual se combina para crear valor.

Por ejemplo, cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los ‘lobbistas’ de Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors -la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros-.»

ROBERT REICH.
El trabajo de las naciones. Hacia el capitalismo del siglo XXI.
Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1993.

PROBLEMAS:

Las tendencias a la globalización están dejando también al descubierto nuevos problemas.

■ En lo cultural la universalización uni-ficadora. tiene el peligro de hacer perder la identidad, la personalidad de individuos y pueblos. Esto lleva a la sensación de «pérdida de lugar en el mundo» y, para contrarrestarla, está resurgiendo en muchos casos la tendencia contraria: un nacionalismo agresivo y un renacimiento del racismo que está desatando conflictos de un alto grado de violencia.

■ En lo social, la idea de que el mercado por sí sólo puede regular la vida de una sociedad ha debilitado o ha hecho desaparecer el rol que cumplía el Estado en los servicios sociales, en la educación, en la salud y en la protección de los más necesitados. Amplios sectores están quedando desguarnecidos y marginados, como consecuencia de la aplicación de estas políticas globaliza-doras en América latina.

■ En lo político, la consecuencia es la de un creciente descreimiento del papel de las instituciones públicas para resolver los asuntos públicos, lo que puede debilitar las recientemente recuperadas democracias latinoamericanas.

El dilema del futuro próximo pasa alrededor del papel que deberá cumplir en esta etapa el Estado, su relación con el mercado y el conjunto de los problemas sociales y culturales. De no resolverse, las consecuencias de la pobreza, la violencia, la exclusión social, el racismo, crearán un marco apropiado para nuevos autoritarismos y pérdida de las libertades.

Fuente Consultada:
Economía Las Ideas y los Grandes Procesos Económicos Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

Guerra Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Cuando la Política Fracasa
Estados Unidos está descubriendo nuevamente los límites del poder militar. En Irak mantiene un control aéreo absoluto, pero no deja de perder terreno. Su mera presencia incita a la violencia. Aunque el presidente George W Bush cree que ha protegido a los estadounidenses “llevando la guerra al enemigo”, más de 1.700 estadounidenses han muerto en el conflicto con Irak, que también ha provocado atentados terroristas contra los aliados de EE.UU., como las terribles explosiones de Londres.

 Naturalmente, el error del gobierno de Bush es descuidar la política en sus cálculos bélicos, o seguir ciegamente el dicho de que la guerra es la política por otros medios. De hecho, la mayoría de las guerras son un fracaso de la política, un fracaso de la imaginación política.

Con su fariseísmo y su falta de conocimientos históricos o culturales, Bush y sus asesores creyeron que invadir Irak sería fácil, que el ejército de Saddam Hussein se desmoronaría, y que Estados Unidos sería recibido como un libertador. No comprendieron que Irak ha sido durante mucho tiempo un país ocupado y manipulado desde el exterior.

En consecuencia, es lógico que a los iraquíes la ocupación les parezca tan sólo un episodio más de explotación extranjera. En general, se entiende que el petróleo, no el terrorismo, fue el motivo inicial de la guerra; una guerra planeada por los principales asesores de Bush durante la década de 1990 y posibilitada por su acceso al poder en 2001. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 proporcionaron la luz verde, no la motivación básica.

Los iraquíes se percatan de todo esto. No ven la negativa de Bush a establecer una fecha tope para la retirada de las tropas como un signo de resolución, sino como una declaración de la intención estadounidense de permanecer en Irak, establecer un régimen títere, controlar el petróleo del país e instalar bases militares permanentes.

Pero no va a funcionar. Hay, sencillamente, demasiadas fuerzas políticas reales sobre el terreno en Irak como para que Estados Unidos pueda manejarlas, y estas fuerzas exigen cada vez más un calendario para la retirada estadounidense, al igual que hacen legiones de iraquíes en las manifestaciones públicas y en las oraciones en las mezquitas. Sólo la política, y no las armas, puede calmar la situación. Vietnam es un verdadero precedente.

El número de muertos y heridos vietnamitas fue quizá veinte veces superior al de estadounidenses, pero aun así Estados Unidos no consiguió someter al adversario al que se enfrentaba. Podía bombardear ciudades de Vietnam hasta convertirlas en escombros, como puede hacer en Irak, pero esto no resuelve nada, se cobra enormes cantidades de vidas inocentes y confirma la opinión de que los estadounidenses son ocupantes.

Todo esto tiene también un aspecto económico. La doctrina de política exterior estadounidense establece que la seguridad nacional del país descansa sobre tres pilares: defensa, diplomacia y desarrollo. La ayuda económica a los países pobres es crucial, porque la pobreza proporciona el combustible para la violencia, el conflicto e incluso el terrorismo. Pero la diplomacia y el desarrollo ocupan el segundo y el tercer lugar tras los planteamientos defensivos —y más precisamente militares— en el gasto estadounidense en política exterior.

Si Estados Unidos se basara en la política y no en la guerra, entendería que el aumento del gasto en desarrollo, y un enfoque comercial en Asia, Africa y Medio Oriente, en lugar del actual método militar, serían más útiles para los intereses estadounidenses. Lo que sacó a Muammar Kaddafi de su aislamiento no fue el bombardeo de Libia sino la diplomacia pacífica. El mismo método habría sido mucho menos costoso y más prometedor con respecto a Saddam Hussein.

El ejército puede proteger a Estados Unidos de un ataque militar convencional, pero no puede protegerlo de la política. Para eso, los estadounidenses tienen que ser más listos e invertir en desarrollo pacífico en lugar de construir bases militares en territorios que durante mucho tiempo han sido objeto de abusos.


LA DECADENCIA DEL IMPERIO AMERICANO EL TITÁN TAMBALEANTE

Por TIMOTHY GARTON ASH
*Historiados británico, profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford

Si quieren saber cómo era Londres en 1905, vean cómo está Washington en 2005. Gravitas imperial y tremendamente convencido de su importancia. Esa sensación de ser el centro del mundo y necesitar saber lo que ocurre en todos los rincones porque es posible que le pidan —o, al menos, que se sienta llamado— a intervenir. La hiperpotencia. El perro más fiero. Y, sin embargo, royendo bajo la superficie, el miedo persistente a que la supremacía mundial que posee no esté, ni mucho menos, tan segura como le gustaría. Como dijo en 1902 el ministro británico de las Colonias, Joseph Chamberlain:

“El titán cansado se tambalea bajo la esfera desmesurada de su destino”.

 george bushAhora, Estados Unidos es ese titán cansado. En el caso británico, la angustia nació de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso, la guerra de los boers —en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafió al ejército más poderoso que había visto el mundo—, la preocupación por el creciente poder económico de Alemania y Estados Unidos y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa. En el caso de Estados Unidos, la angustia es resultado de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso: la guerra de Irak, en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafía al ejército más poderoso que ha visto el mundo; la preocupación por el creciente poder económico de China e India, y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa.

Irak es la guerra de los boers de Estados Unidos. Recordemos que, cuando Gran Bretaña declaró el fin de las grandes operaciones de combate, en el verano de 1900, los boers emprendieron una campaña guerrillera que mantuvo en vilo a los soldados británicos durante dos años más. Si estos consiguieron vencer fue sólo gracias a una actitud despiadada que —me alegra decir— un país democrático, escrupuloso y esencialmente anticolonialista como Estados Unidos parece incapaz de tener. Al final, Londres contaba con 450.000 soldados británicos y coloniales en la zona (frente a los 150.000 soldados estadounidenses en Irak) que encerraron aproximadamente a la cuarta parte de la población boer en campos de concentración, donde muchos murieron.

En un reciente sondeo de CNN/Gallup, el 54% de los entrevistados pensaba que fue un error enviar tropas estadounidenses a Irak, y el 57% decía que la guerra de Irak ha hecho que Estados Unidos esté menos a salvo del terrorismo. El campamento de los que protestan ante el rancho del presidente Bush en Crawford, surgido alrededor de la madre de un soldado muerto en Irak, es un símbolo del sufrimiento. La CNN emitió un documental, realizado a partir de fuentes de primera categoría, que explicaba con detalle que las informaciones sobre las armas de destrucción masiva de Saddam se tergiversaron, manipularon y adornaron, y que estaban, como el título del programa, completamente vocadas. Para los lectores británicos europeos no es ninguna novedad, pero en Estados Unidos no se han difundido tanto datos. En otro sondeo, el número de la consideraban sincero al presidente pero por primera vez, inferior al 50%. Esta serna vuelto a tratar de obtener más apoyo p administración y para la guerra, pero fi rece que lo esté logrando.

EL COSTO DE LA GUERRA. Una reciente de The New York Times calculó los costo posible y verosímil de la guerra de largo plazo: más de un billón de dólares que los políticos iraquíes hayan llegado consenso sobre el proyecto de Constitución hay que ser muy optimistas para pensar que vaya a servir para que Irak se convierta en república federal democrática, pacífica y estable. Irán está adquiriendo discretamente cada vez más poder en la zona chiita del sur de Irak. En Washington se cuenta un chiste: se; la guerra, y ganaron los iraníes.

Mientras tanto, los precios del Petróleo —más de 60 dólares el barril— hacen que surtidores estadounidenses, la gasolina normal sin plomo cueste casi tres dólares el galón. Si se mantienen los altos precios de la energía se pondrán en peligro no sólo una economía todavía llena de fuerza, sino todo un estilo de vida, simbolizado por el Hummer en  sus versiones  civil y militar. Además de la inestabilidad  en Oriente Próximo, la causa principal de que  suban los precios del petróleo es constante demanda  de energía de los nuevos gigantes económicos de Asia. Los chinos van por mundo firmando calladamente grandes contratos de suministro de petróleo con todos países productores que encuentran, sin tener en cuenta si son políticamente rechazables, como en el caso de Sudán e Irán. Una empresa china intentó comprar una gran compañía energética de California, pero eso fue demasiado. Los políticos estadounidenses impidieron el trato.

China e India son para Estados Unidos lo que Alemania y Estados Unidos eran para Gran Bretaña hace cien años. China es en estos momentos la segunda economía consumidora de energía del mundo, después de Estados Unidos. Además posee la segunda reserva de divisas extranjeras, después de Japón y por delante de Taiwán, Corea del Sur e India. En esta lista, Estados Unidos está en noveno lugar, detrás de Singapur y justo delante de Malasia. Según algunos economistas, el índice de ahorro neto real —teniendo en cuenta toda la deuda y el gasto público— de Estados Unidos es cero. Nada. Es un país que no ahorra; es un país que gasta.

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos vaya a derrumbarse mañana. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, el imperio británico duró 40 años más después de 1905. Es más, alcanzó su máxima dimensión después de 1918, antes de que firmara su sentencia de muerte al invertir su sangre y su dinero en derrotar a Adolf Hitler (hay otras maneras peores de morir). Ahora es de imaginar que el imperio informal de Estados Unidos, su red de bases militares y semi protectorados, va a seguir creciendo. Estados Unidos, como la Gran Bretaña eduardiana, posee todavía tremendos recursos económicos, tecnológicos y militares, atractivo cultural y, cosa importante, el deseo de seguir en la cima. Como proclamaba una cancioncilla en una revista musical inglesa de la época:

Tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero. Guau, guau.

Sí, señor, tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero.

Hoy no hace falta buscar mucho para oír ese estribillo en Washington. La estrategia de seguridad nacional del gobierno de Bush no oculta su objetivo de conservar la supremacía militar. Ahora bien, no se sabe si el siglo americano, que comenzó en 1945, durará hasta 2045, 2035 o sólo 2025; pero su final se vislumbra ya en el horizonte. Si resulta que ustedes son de los que, de forma instintiva, consideran que eso es motivo para alegrarse, párense un momento a pensar y tengan en cuenta dos cosas: la primera, que las oscilaciones de poder entre las grandes potencias en ascenso y en decadencia han ido tradicionalmente acompañadas de guerras terribles, y, segunda, que el próximo perro más fiero puede ser mucho peor.

Así pues, no es momento para alegrarse del mal ajeno. Es hora de una solidaridad fundamental. Algunas personas con visión de futuro en Washington están empezando a formular una estrategia a largo plazo para tratar de crear un orden internacional que proteja los intereses de las democracias liberales incluso después de que entre en declive la hiperpotencia estadounidense, y para intentar que las nuevas potencias, como China e India, se comprometan a mantener dicho orden. Eso es lo que tiene que hacer el titán cansado de hoy, y todos debemos ayudarle.

Por Jeffrey S. Sachs (*)Catedrátjco de la Universidad de Columbia. Project Syndicate

Crecimiento economico de Asia:China,Japon,India, un cambio global

Crecimiento económico de Asia: Cambio global

costa de país occidentalLa transferencia de poder de Occidente a Oriente se está realizando a un ritmo acelerado y el contexto en que tienen lugar los retos internacionales pronto cambiará notablemente, así como los retos mismos. Muchos en Occidente ya son conscientes de la creciente fortaleza de Asia. Sin embargo, el hecho de que sean conscientes no quiere decir que estén preparados. Y ahí está el peligro: que los países occidentales repitan sus errores del pasado.

Los cambios más importantes de poder entre estados, por no mencionar las regiones, ocurren con poca frecuencia y muy rara vez de manera pacífica. A principios del siglo XX, el orden imperial y los estados en ciernes de Alemania y Japón no lograron ajustarse entre sí. El conflicto así generado devastó grandes partes del planeta.

Hoy la transformación del sistema internacional será aún mayor y requerirá que se asimilen tradiciones políticas y culturales marcadamente diferentes. Esta vez son los superpoblados estados asiáticos los que buscan desempeñar un papel más destacado. Como Japón y Alemania en aquel entonces, estas potencias emergentes son nacionalistas, buscan reparaciones de los agravios del pasado y quieren exigir una buena posición en el panorama mundial.

El creciente poder económico de Asia se está convirtiendo en mayor poder político y militar, lo que incrementa el peligro potencial de conflictos. En la región, los puntos de mayor riesgo de hostilidades —Taiwán, la península de Corea y la Cachemira dividida— han desafiado cualquier solución pacífica. Cualquiera de ellos podría detonar una guerra de gran escala que haría parecer a las actuales confrontaciones de medio Oriente meras operaciones policíacas. En breve, lo que está en juego en Asia es de enormes proporciones y exigirá de Occidente toda su capacidad de adaptación.

mapa

Hoy, China es la potencia en ascenso más obvia. Pero no está sola: India y otros estados asiáticos ostentan tasas de crecimiento que podrían  aventajar a lasa de los países occidentales mas importantes en las décadas por venir.

La economía de China crece a más de 9% al año, la de India, a 80 o, y los “tigres” del Sudeste Asiático se han recuperado de la crisis financiera de 1997 y han reanudado su marcha hacia adelante. Se espera que la economía china duplique la de Alemania para 2010 y dé alcance a la de Japón, hoy día la segunda más grande del mundo, para 2020. Si India sostiene un crecimiento de 60 o durante 50 años, como lo creen posible algunos analistas financieros, igualará o superará a la de China en ese lapso.

No obstante, es probable que el extraordinario ascenso económico de China continúe durante varias décadas; es decir, si puede salir airosa de los tremendos trastornos causados por el rápido crecimiento, como son la migración interna de las áreas rurales a las urbanas, los elevados niveles de desempleo, la enorme deuda bancaria y la corrupción imperante. En estos momentos, China está enfrentando una prueba crucial en su transición hacia la economía de mercado. Experimenta alzas inflacionarias, burbujas en la propiedad inmobiliaria e insuficientes recursos básicos como petróleo, agua, electricidad y acero.

Beijing está restringiendo la oferta de dinero y los préstamos bancarios grandes, a la vez que  continúa esforzándose por  limpiar a fondo el frágil sector bancario. También acaba de elevar el valor de su moneda, fijada al dólar, para abatir el costo de las importaciones. Si esos intentos de enfriar la economía de China —que es mucho mayor y más descentralizada de lo que era hace 10 años, cuando se mantuvo sobrecalentada— no funcionan, la economía podría derrumbarse.

Aunque fuera temporal, una quiebra tan enorme tendría consecuencias terribles. Hoy China es un actor tan importante en la economía global que su salud está inextricablemente ligada a la del sistema en general. China se ha convertido en el motor que impulsa la recuperación de otras economías asiáticas de los reveses de la década de 1990. Por ejemplo, Japón se ha vuelto el mayor beneficiario del crecimiento económico chino, y sus principales indicadores económicos entre ellos el gasto del consumidor, han mejorado en consecuencia.

Las últimas cifras oficiales indican que el PIB real de Japón se elevó a una tasa anual de 6,4% en el último trimestre de 2003, el crecimiento más alto de cualquier trimestre desde 1990. Gracias a China, Japón puede estar saliendo por fin de una década de malestar económico. Pero esa tendencia podría no persistir si China cae en la bancarrota.

India también adquiere mucha importancia en la pantalla del radar. A pesar del vacilante progreso de sus reformas económicas, India se ha lanzado en una firme trayectoria ascendente, impulsada por sus grandes éxitos en software y las industrias de servicios a empresas, que apoyan a corporaciones en Estados Unidos y otras economías avanzadas. La regulación sigue siendo ineficaz, pero un cuarto de siglo de reformas parciales ha permitido que surja un dinámico sector privado. El éxito económico también está empezando a cambiar las actitudes de fondo: después de 50 años, muchos indios están abandonando por fin su papel de víctimas de la era colonial.

Otros estados del Sudeste Asiático están integrando firmemente sus economías en una red más amplia mediante tratados comerciales y de inversión. Sin embargo, a diferencia del pasado, China (y no Japón ni Estados Unidos) es el eje del fenómeno.

trabajo

Los miembros de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), por fin, están considerando seriamente una unión monetaria. El resultado podría ser un enorme bloque comercial, que representaría buena parte del crecimiento económico de Asia… y del mundo.

LAS PRESIONES DEL ÉXITO.

Apenas empieza el ascenso de Asia, y si las grandes potencias regionales se mantienen estables y mejoran sus políticas, el rápido crecimiento podría continuar durante décadas. Un sólido éxito, no obstante, viene inevitablemente acompañado de varios problemas.

El primero y principal de ellos será las relaciones entre los países más importantes de la región. Por ejemplo, Japón y China nunca han sido poderosos al mismo tiempo: por siglos, China fue fuerte mientras Japón estaba empobrecido; durante la mayor parte de los últimos 200 años Japón fue poderoso y China débil. Que los dos sean poderosos en la misma era será un desafío sin precedentes. Por su parte, India y China no han resuelto su disputa fronteriza que lleva ya 42 años y mantiene la desconfianza entre ellas. ¿Es posible que hoy coexistan estas tres potencias, o chocarán entre sí por el control de la región, el acceso a las fuentes energéticas, la seguridad de las rutas marítimas y la soberanía en las islas del sur del Mar de China?

Cada uno de los aspirantes asiáticos está implicado en explosivos conflictos territoriales, y cada cual tiene variables presiones internas: trastornos demográficos, rígidos sistemas políticos, luchas étnicas, frágiles instituciones financieras y corrupción generalizada. Como en el pasado, las crisis internas podrían provocar confrontaciones internacionales.

Taiwán es el ejemplo más peligroso de este riesgo. Han pasado ya más de 30 años desde que Estados Unidos combinó el reconocimiento de una China con la petición de una solución pacífica de la cuestión de Taiwán. Aunque los lazos económicos NT sociales entre la isla y el continente han crecido desde entonces, las relaciones políticas se han deteriorado. Taiwán, con su actual presidente, parece pretender poco a poco la independencia absoluta, mientras la China continental sigue buscando su aislamiento y amenazándola con desplegar 500 misiles a lo largo del Estrecho de Taiwán.

Estados Unidos, actuando de acuerdo con su compromiso con la seguridad de Taiwán, ha proporcionado a la isla equipo militar cada vez más sofisticado. A pesar de las advertencias estadounidenses a cada lado, si Taiwán traspasa la línea entre la autonomía provisional y la independencia o si China se torna más impaciente, la región podría estallar.

La región de Cachemira sigue dividida entre una India y un Pakistán dotados de armas nucleares. Desde 1989, el conflicto ha costado unas 40.000 vidas, muchas de ellas en choques en la Línea de Control que separa a los dos beligerantes. Recientemente, India y Pakistán han suavizado su retórica belicista entre una y otra, pero ningún lado parece dispuesto a un arreglo aceptable para ambos. Las inestabilidades económicas o políticas en Pakistán podrían fácilmente volver a detonar el conflicto.

Corea del Norte es otro de los puntos de mayor riesgo. Varias rondas de conversaciones recientes de seis partes, auspiciadas por China, no han logrado persuadir a Kim Jong Ii de que desmantele su programa de armas nucleares a cambio de garantías de seguridad y ayuda a la decrépita economía de Corea del Norte. Más bien, las pláticas han traído recriminaciones: hacia Estados Unidos, por ofrecer demasiado poco; hacia Corea del Norte, por seguir siendo intransigente, y hacia China, por aplicar una presión insuficiente a su vecino dependiente.

Pruebas sacadas a la luz recientemente indican que los esfuerzos nucleares de Corea del Norte están más avanzados de lo que antes se creía. Como advirtió el vicepresidente Dick Cheney a los dirigentes de China en su visita de abril, el tiempo puede estar acabándose para llegar a una solución negociada de la crisis.

EL CAMBIO DE PRIORIDADES.

Por más de un siglo, Estados Unidos ofreció estabilidad en el Pacífico mediante su presencia militar, sus alianzas con Japón y Corea del Sur y su compromiso con la promoción del progreso económico. En efecto, en sus primeros días, el gobierno de Bush subrayó su intención de fortalecer esos lazos tradicionales y de tratar a China más como un competidor estratégico que como un socio para el futuro. Sin embargo, los acontecimientos recientes (entre ellos los ataques del 11 de septiembre de 2001) han modificado el énfasis de la política exterior estadounidense. Hoy se espera mucho menos de Corea del Sur que en el pasado, gracias en parte a los nuevos dirigentes de Seúl, que representan una generación más

joven de coreanos afines a China y mal predispuestos a Estados Unidos y que no temen al Norte.

Entre tanto, Japón, de cara a una China en ascenso, una Corea del Norte con armas nucleares y una creciente tensión con Taiwán se siente inseguro. Por ello se ha comprometido a desarrollar un sistema de defensa de misiles con ayuda estadounidense y estudia flexibilizar sus limitaciones constitucionales sobre el desarrollo y despliegue de sus fuerzas armadas.

Esas medidas han inquietado a los vecinos de Japón, que podrían sentirse aún más incómodos si Japón pierde la fe en su garantía de seguridad brindada por Estados Unidos y optara por construir en su lugar su propia disuasión nuclear. Peor sería, desde la perspectiva estadounidense, que China y Japón buscaran una alianza estratégica entre ellos en lugar de tener relaciones paralelas con Estados Unidos. Para adelantarse a ello, Washington debe evitar, en todos sus manejos con China y las dos Coreas, sembrar algún género de dudas en Japón acerca de sus obligaciones en la región.

tejedoras

Sin embargo Japón, dados sus actuales problemas económicos y demográficos, no puede ser el centro de ningún arreglo de poder en Asia. Más bien, ese papel será desempeñado por China y, a la larga tal vez, por India. Por ello, las relaciones con estos dos gigantes en crecimiento son esenciales para el futuro, y el compromiso debe ser la orden del ella, aun cuando algunos funcionarios de Bush sigan convencidos de que Estados Unidos y China acabarán siendo rivales. Para ellos, la realidad estratégica es incompatible con los intereses vitales.

En términos militares, Estados Unidos está protegiendo su posición con la más amplia realineación de su poder en medio siglo. Parte de esta realineación es la apertura de un segundo frente en Asia. Estados Unidos ya no está emplazado en varias grandes bases de apoyo en el Pacífico frente al continente asiático; en la actualidad ha realizado movimientos importantes hacia el corazón mismo

de Asia, al construir una red de bases más pequeñas, ubicadas en los más remotos rincones de Asia Central. La justificación manifiesta de estas bases es la guerra contra el terrorismo. Pero hay analistas chinos que sospechan que la intención verdadera de estas nuevas posiciones estadounidenses, sobre todo a partir de la reciente intensificación de cooperación militar de Washington con India, es la suave contención de China.

Por su parte China está modernizando sus fuerzas armadas, tanto para mejorar su capacidad de ganar un conflicto sobre Taiwán como para disuadir la agresión estadounidense.

Ahora la doctrina militar china se enfoca en contrarrestar las capacidades de alta tecnología de Estados Unidos: redes de información, aeronaves “invisibles”, misiles crucero y bombas dirigidas de precisión.

Los estadounidenses suspicaces han interpretado el aumento de los presupuestos militares chinos como signos de la intención de Beijing de reducir la presencia estadounidense en Asía del Este. Por eso Washington está ansioso por usar a India, que está dispuesta a acrecentar su poder económico y militar, como contrapeso de China y como fuerte defensor de la democracia por propio derecho. India, para encarnar estos papeles, necesita acelerar el ritmo de sus reformas económicas y evitar el nacionalismo hindú asociado al Partido Bharatiya Janata (PBJ), que sufrió una sorprendente derrota en las recientes elecciones parlamentarias. Funcionarios del triunfante Partido del Congreso se comprometieron a continuar con sus reformas económicas y, al mismo tiempo, a resolver las necesidades de los pobres del campo que a través del voto los llevaron de nuevo al poder. Envalentonados por la victoria, los voceros del Partido del Congreso dijeron que defenderían el incremento de la tasa de crecimiento anual de India a 1 O0/o, a partir de su actual ocho por ciento.

A menos que el Congreso siga con su secular tradición de gobernar, reducirá cualquier utilidad que India pudiera obtener de la campaña estadounidense de contrarrestar la influencia de los fundamentalistas islámicos radicales. A la fecha, la ideología religiosa que se opone a todo gobierno secular ha generado sólo un moderado arrastre entre las grandes poblaciones musulmanas de India y los estados circundantes de Asia Central y del Sudeste. Por ejemplo, a los partidos políticos fundamentalistas islámicos les fue mal en las elecciones parlamentarias de invierno y primavera en Malasia e Indonesia. Sin embargo, por otras vías los radicales islámicos se vuelven una seria amenaza para la región. Allá, los gobiernos débiles y la corrupción generalizada ofrecen un campo fértil para las operaciones clandestinas: entrenamiento reclutamiento y equipamiento de terroristas. Según los indicios, hay allá redes no bien definidas de distintos grupos terroristas del Sudeste Asiático que se ayudan entre sí con financiamiento y operaciones.

Encuestas recientes de opinión pública indican que la oposición a Estados Unidos entre los fundamentalistas islámicos radicales está creciendo, en gran parte debido a sus actividades en Irak y al respaldo estadounidense al gobierno de Sharon en Israel. Aún queda por determinar el impacto completo de los ultrajes a los que fueron sometidos los prisioneros iraquíes. Pero ya es patente la profunda ira de las comunidades musulmanas de todo el mundo por la percepción de desdén a los intereses palestinos del gobierno de Bush.

Una solución del conflicto palestino-israeli no acabaría con el terrorismo, y los mismos musulmanes deben encabezar la batalla ideológica dentro del islam. Pero Estados Unidos podría fortalecer la participación de los moderados del mundo islámico con una combinación de cambios de politicas y diplomacia pública eficaces. Estados Unidos debe hacer más que establecer estaciones de radio y televisión para difundir perspectivas alternativas

de las intenciones estadounidenses en Medio Oriente. Debe volver a reaprovisionar sus disminuidos recursos de diplomacia pública a fin de reclutar más expertos en idiomas, reabrir bibliotecas extranjeras y centros culturales, y patrocinar programas de intercambio. Dado el gran número de musulmanes tradicionalmente tolerantes de Asia, Estados Unidos debe ayudar con vigor a la creación de alternativas que sean atractivas frente al islamismo radical.

NECESIDAD DE CAMBIOS. Para adaptarse al gran cambio de poder que hoy se da con tanta rapidez en Asia, Estados Unidos requiere una vigorosa preparación de parte de su Poder Ejecutivo y del Congreso. El compromiso establecido por el gobierno de Bush con China representa una mejora respecto de su postura inicial, y el cambio se ha reflejado en los esfuerzos de Washington por colaborar

con Beijing en el combate contra el terrorismo y en las negociaciones con Corea del Norte. El cambio también se ha reflejado en la renuencia a resolver diferencias comerciales y monetarias con la imposición de obligaciones. Sin embargo, de otras maneras, Washington todavía tiene que cambiar su enfoque.

Para avanzar, Estados Unidos debe ofrecer el liderazgo para forjar los arreglos de seguridad regional, siguiendo las líneas del acuerdo pendiente entre Estados Unidos y Singapur para expandir la cooperación en la lucha contra el terrorismo y la proliferación

debe ser el adalid de las economías abiertas, o correrá el riesgo de quedar fuera de los pactos comerciales futuros. Estados Unidos también debe evitar crear la profecía propia de la rivalidad estratégica con China. De hedos Unidos debe estar preparado para tal cambio en el curso de los acontecimientos. Pero ello no es inevitable; la cooperación todavía puede producir avances históricos.

En el plano internacional, las potencias asiáticas en ascenso deben tener más representación en instituciones de mayor peso, empezando por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este importante organismo deberá reflejar la configuración emergente del poder global, y no sólo los vencer dores de la Segunda Guerra Mundial.

Puede decirse lo mismo de otros organismos internacionales de gran calado. Un reciente estudio de la Brookings Institution señaló: “Existe una asimetría fundamental entre la realidad global de hoy y los mecanismos existentes de la gobernabilidad global, siendo el G-7/8 —el exclusivo club de países industrializados que representan primordialmente a la civilización occidental— la principal expresión de este anacronismo La credibilidad y eficacia de los organismos internacionales depende de tales cambios; sólo entonces podrán contribuir en grado significativo a la paz entre las naciones.

Aunque lejos de ser del todo segura, la reestructuración de las instituciones para reflejar la distribución de poder ofrece más esperanza que permitir que se diluyan en la inaplicabilidad y vuelvan a la irrestricta e impredecible política del equilibrio de poder ya la competencia económica sin orden ni concierto.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional
Por James F. Hoge JR
Director de Foreign Affairs

Biografia de Washington George Primer Presidente de Estados Unidos

Biografía de Washington George
Primer Presidente de Estados Unidos

Washington George, estadista y militar (Wakefield, Virginia 1732-Mount , Virginia 1799). Rico hacendado de opiniones moderadas, fue oficial de la guerra contra los franceses.

En 1758, como comandante de las tropas de obtuvo en Fort Duquesne una resonante victoria que le dio gran popularidad. Tras la guerra se retiró a sus posesiones, que mejoró con un provechoso matrimonio.

En 1774-75 tomó parte en los congresos de Filadelfia como representante de Virginia. En 1775 fue nombrado comandante del ejército independentista. Tras unas victorias iniciales (Boston, Trenton, Princeton) y una serie de derrotas, abogó por una alianza con Francia.

En 1781 venció al desgastado ejército británico, conquistó Virginia y obtuvo la capitulación de Yorktown, que supuso el final de la guerra.

Se retiró entonces a sus fincas e intentó desentenderse de la política, pero ante el desorden de la situación, en 1787 aceptó el cargo de delegado en la convención de Filadelfia.

Biografia de Geroge Washington

El héroe de la independencia de las colonias británicas en América del Norte y padre del nuevo Estado que éstas constituyeron al obtenerla, es una de las figuras más sólidas de la Historia. Sin poseer gran genio militar o intelectual, Jorge Washington aportó al nacimiento de los Estados Unidos sus recias condiciones de propietario campesino, su disciplinada educación de geómetra, la responsabilidad de su condición militar y una imperturbable confianza en los destinos trazados a su pueblo por la Providencia.

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LA VIDA DE JORGE WASHINGTON: Su vida comenzó un 22 de febrero de 1732, a orillas del Potomac, en la localidad de Bridge’s Creek, antiguo condado de Westmoreland, estado de Virginia.

Perteneció a una antigua y distinguida familia inglesa establecida en las colonias desde 1657.

Su padre, Agustín Washington, era un rico e influyente colono dedicado por entero a sus plantaciones.

Su madre, María Boll, segunda esposa de Agustín, era hija de una también respetable familia virginiana.

Al poco de nacer George, su familia se trasladó a las orillas del Rappahannok.

La temprana muerte del padre, cuando George contaba once años, dejó a éste y a sus nueve hermanos en una situación cómoda e independiente desde el punto de vista económico.

george washintongSus estudios no pasaron en aquella época de lo que habitualmente se enseñaba en las escuelas rústicas del condado, dado que jamás mostró interés por las letras o la filosofía, apartándose en todo momento de las cuestiones no relacionadas directamente con la práctica cotidiana.

Ya a los catorce años mostró los primeros síntomas de su vocación militar al solicitar entrar como aspirante en la marina inglesa, debiendo sin embargo abandonar dicho intento por el desagrado con que su madre vio el proyecto.

Así pues, dado que su condición no era la de primogénito y que la parte de su herencia no era excesiva, se vio obligado a decidirse por una carrera.

Completó sus estudios de geometría, aplicándolos al estudio y medición del territorio occidental de la colonia y de las llanuras que existen al otro lado de los montes Apalaches, territorios de inmensa vegetación e inexplorados.

Durante tres años, de los dieciséis a los diecinueve, erró por los bosques acampando al raso, alimentándose como los indios y estudiando sus costumbres.

Jorge Washington quedó huérfano de padre en 1743. Agustín legó a su hijo la propiedad de Rappahannock, en la que éste había pasado gran narte de su niñez. Al ocurrir el fallecimiento de su padre, Jorge fue confiado a la tutela de uno de sus hermanastros, Lorenzo, con el que vivió en su finca de Monte Vernon. En este lugar empezó a estudiar geometría con mucho aprovechamiento.

Su carrera militar comenzó por fin a los diecinueve años, durante el período de las permanentes rivalidades entre Francia e Inglaterra por el control de la totalidad del continente americano.

Para defender Virginia de las correrías de los indios y de los avances franceses, se dividió la colonia en diversos distritos militares.

El joven Washington, merced al renombre que ya había adquirido como explorador, fue nombrado comandante de distrito, dedicándose con verdadero entusiasmo a su nueva tarea e instruyéndose en la lectura de numerosos textos sobre táctica militar.

En el año 1752 ingresó en la milicia colonial como ayudante general. Amenazada Virginia por los franceses, tuvo el mando de seis compañías destinadas a la vigilancia del valle del Ohio y participó, con suerte diversa, en las acciones bélicas de la Guerra de los Siete Años, que repercutían del Viejo Mundo.

Siempre en primera fila, valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington fue ganándose la admiración de sus soldados, a quienes imponía rígida disciplina, de la que él mismo no pretendía escapar.

Poco a poco, su fama trascendió; era el hombre cuya acción medida y justa se apoyaba en la más profunda honradez, y cuyo consejo se buscaba, tanto en los asuntos públicos como en los privados.

george washington

George Washington en sus tierras de Mount Vernon. Administraba la propiedad con la intención de dedicarle más tiempo, pero sus compatriotas vendrían muchas veces a sacarlo de su retiro.

Acompañó a las islas Barbados a su hermano enfermo y, muerto éste, se dedicó durante veinte años a la administración de sus fincas. En 1759 contrajo matrimonio con Marta Dandridge, joven y hermosa viuda que llevó a la sociedad conyugal cuantiosos bienes.

Se dedicó a la atención de sus fincas en las que no faltaban esclavos, como los había en todo el sur, rico en plantaciones; pero es fama que los de Monte Vernon vieron suavizados su triste cautiverio por un trato menos riguroso inspirado en sentimientos humanitarios.

Hasta 1765 Washington figuró muy poco en la vida política de la colonia, a pesar de tener reservado un escaño en la Cámara de los Burgueses de Virginia. Pero desde esta fecha, con motivo de la protesta contra el Acta del Timbre, George se afilió al partido whig colonial, opuesto al tory metropolitano. Poco a poco se afirmaron en él las ideas de independencia, nacidas no por credos ideológicos, sino por la experiencia práctica de las circunstancias de la economía y de la política colonial.

LAS CAMPAÑAS MILITARES
Los acontecimientos se precipitaron: el 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la declaración de la independencia de los Estados Unidos.

El general inglés Howe derrotó a los americanos, en 1776, pero Washington triunfó en Trenton (1776) y en Princeton (1777).

Cuando la situación se hacía crítica, por la caída de Filadelfia, el general patriota Gates obtuvo el triunfo de Saratoga (1777).

Muchos voluntarios franceses llegaron para unirse a los patriotas. Yorktown, en poder inglés, se rindió por la acción combinada de Washington y el conde Rochambeau.

La victoria había llegado y el tratado de paz de Versalles de 1783 reconoció la independencia de los Estados Unidos. Washington volvió al trabajo de sus campos y a la paz hogareña.

WASHINGTON, PRESIDENTE
De allí vino a sacarlo el rumor de la crisis política; mas él declaró que lo que se necesitaba no era el crédito de un hombre, sino un gobierno que asegurase la vida y la libertad.

En 1787 se reunió en Filadelfia la Convención que había de constituir ese gobierno. Washington la presidió, y votada la Constitución fue elegido presidente e investido en abril de 1789.

Elegido por segunda vez, cumplió su período pero no aceptó una tercera elección. Al dejar la vida pública, dirigió al pueblo una carta donde se manifiesta su buen sentido y profundo patriotismo.

La elección de George Washington como presidente de los Estados Unidos en 1789 fue celebrada con escenas de júbilo en toda la confederación. Ha sido el único presidente de ese país designado unánimemente por el colegio electoral

LOS ÚLTIMOS AÑOS
Una vez más retornó a Monte Vernon. Había dedicado cuarenta y cinco años de su vida a su patria, como soldado y estadista, y volvía a la vieja finca, cargado de honores.

En la mañana del 12 de diciembre de 1799 salió, como todos los días, a recorrer a caballo sus tierras.

La lluvia y la nieve no le hicieron acortar el paseo, y al volver experimentó los primeros síntomas de un mal que había de producirle la muerte dos días después. Sobrellevó su enfermedad con la entereza que mantuvo en toda su vida.
En su testamento ordenó que a la muerte de su esposa se diera la libertad a todos sus esclavos.

Sus funerales fueron sencillos, como lo pidió. Nada más digno de quien, como él, entendió el cumplimiento de su labor como un deber ciudadano.

Mereció ampliamente lo que de él se ha dicho: «El primero en la paz, el primero en la guerra y el primero en el corazón de sus conciudadanos».

Padre fundador de los Estados Unidos de América
Tras su muerte, ocurrida en diciembre de 1799, Washington fue objeto de un verdadero culto nacional, que alcanzó la estatura de héroe.

Sin embargo, el más ilustre de los padres fundadores de la democracia norteamericana tal vez no fue un presidente tan excepcional como lo exalta la leyenda.

En todo caso, entre los demás padres fundadores –Madison, Hamilton, Franklin, Jefferson-, era ciertamente el menos brillante en términos intelectuales, el menos imaginativo y el más conservador en el plano social.

Además, su legado en la política exterior norteamericana no encama la mejor parte de su acción: recomendó no intervenir en los asuntos europeos, anticipando el aislacionismo que teorizaría la «doctrina de Monroe» en 1823.

En realidad, su fama póstuma se debió a la manera en que supo representar los valores norteamericanos, mediante una combinación de simplicidad y patriotismo, valentía y rigor aristocrático.

Al negarse a ser un político profesional, quiso estar por encima poder para retirarse a sus dominios.

Verdadero Cincinato del Nuevo Mundo -aquel general romano que tras la victoria regresó a su granja-, no era miembro de una casta militar sino un soldado ciudadano.

Patriota convencido, antepuso por sobre todo la unidad del pueblo norteamericano y la grandeza de su democracia, dejando el Mensaje de despedida a la nación: «La Constitución […] es religiosamente obligatoria para todos.

La verdadera idea del poder y derecho del pueblo de establecer su propio gobierno presupone la obligación de cada individuo de obedecer al gobierno establecido».

Muchos gestos simbólicos de la democracia norteamericana son herencia de Washington, como el juramento del presidente estadounidense sobre la Biblia o la regla no escrita de un máximo de dos mandatos, que perduró hasta F. D. Roosevelt.

Washington fue un verdadero símbolo, cuyo nombre designa tanto un estado de la costa oeste, como la capital federal del país, además de una cantidad innumerable de bulevares y monumentos. Su rostro está grabado en la piedra del monte Rushmore, al lado de los de Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt.

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BREVE AMPLIACIÓN SOBRE SUS ULTIMOS AÑOS: Tras cumplirse el tiempo constitucional del segundo mandato presidencial, Washington se negó a aceptar la tercera presidencia de la república, dado que quería pasar los últimos años de su vida en familia, retirándose a Mount-Vernon en marzo de 1797.

John Adams fue elegido sucesor suyo y Jefferson vicepresidente.

Las negociaciones de Adams con el Directorio se hicieron imposibles, al negarse éste a discutir con el partido federal o republicano.

La inquietud cundió en América pareciendo inminente el peligro de guerra.

El 29 de marzo el Congreso votó una ley autorizando al presidente a armar un ejército de diez mil hombres en caso de necesidad. Adams inmediatamente propuso a Washington que fuera general en jefe del ejército.

Washington, dispuesto a retirarse definitivamente, se negó a aceptarlo al principio. Sin embargo, y tras muchas presiones, aceptó de nuevo.

Washington era partidario de pasar a la ofensiva atacando Luisiana y Florida con el fin de impedir que Francia se asentase allí.

Tomar la ofensiva contra Francia y España, tal era el punto de vista de Washington. Sin embargo, Adams, enemigo de la violencia, envió de nuevo a los delegados a parlamentar con el Directorio, en el momento en que se producía el golpe de estado del 30 de Prairial.

Washington se mostró desconfiado y sorprendido ante los hechos y así lo demuestra en párrafos escritos en sendas cartas a Hamilton y al ministro de la guerra:

«La medida en sí misma me ha sorprendido. Desde hace algún tiempo sigo intranquilo los asuntos políticos de los Estados Unidos. Me parece que caminan a grandes pasos hacia una crisis.»

Sin embargo, poco tiempo de vida le quedaba a Washington para poder comprobarlo: el 12 de diciembre de 1799, después de cinco horas de paseo bajo la lluvia llegó a su casa completamente calado.

Al día siguiente se negó a cuidarse el resfriado. Por la noche, sintiéndose enfermo se negó a llamar al médico por temor a que su mujer se enfriase.

El mal hizo rápidos progresos y nada pudieron hacer los médicos. Murió el 14 de diciembre. Su. mujer, allí presente, exclamó: «Todo ha concluido, no tardaré en seguirle, ya no tengo más pruebas que sufrir.»

El 13 de diciembre el Congreso decretó la erección de un monumento de mármol en su memoria, que todos los ciudadanos llevaran luto durante un mes y que se «consagrase públicamente un día de recogimiento y de oración en todos los Estados Unidos de América».

En Francia, y pese al estado de hostilidad existente, el primer cónsul decretó que él ejército francés llevase luto en honor de Washington: «Orden del día para la Guardia de los Cónsules y para las tropas de la República: Washington ha muerto.

Este gran hombre se batió contra la tiranía y consolidó la libertad de su patria. Su memoria será siempre grata al pueblo francés como a todos los hombres libres de ambos mundos, y especialmente a los soldados franceses, los cuales, como aquél y los soldados americanos se baten por la igualdad y la libertad.

En consecuencia, el Primer Cónsul ordena que, durante diez días, ostenten crespones negros todas las banderas y gallardetes de la República. París 18 de Pluvioso, año VIII.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX
Wikipedia
Hicieron Historia Tomo I Larousse
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo IV

El eje del mal sudamericano para EE.UU.-Bush-

Chavez-Fidel Castro Ataque a Irak

Los cada vez más frecuentes encuentros entre Hugo Chávez y Fidel Castro son vistos con gran preocupación por la administración Bush. Más preocupado por Medio Oriente, mira de reojo cómo Venezuela se convierte en una cabecera de playa cubana en Sudamérica. El acercamiento del presidente venezolano a Irán y el poder del petróleo. El fantasma de la crisis de los misiles por Cuba en los ‘60 vuelve a sobrevolar Washington. Bolivia, una zona convertida en botín de guerra.

La Sociedad Chavéz-Castro

La lucha eterna entre el Bien y el Mal es la trama misma de todos los mejores melodramas. De los más duraderos también. Hace tres años, el presidente George W Bush reveló al Congreso norteamericano la existencia de un «Eje del Mal” compuesto por Irak, Irán y Norcorea. y proclamó que sería el más mortal de los pecados dejarle desarrollar armas nucleares. Después de la invasión de Irak en 2003, se descubrió el fiasco de la inteligencia norteamericana: el brutal régimen de Saddam carecía de cualquier arma refinadamente siniestra. Y lo que fue peor, la agresión anglonorteamericana significó un aliciente para iraníes y norcoreanos en sus renovadas carreras en el armamentismo atómico.

Acaso Dios castigue a los falsos profetas. Hace un par de meses, al teológico Bush le tocó soñar una de sus peores pesadillas, y la menos anticipada en sus propios términos.

El presidente venezolano Hugo Chávez, en una feria de tecnología iraní en Caracas, anunció provocativamente que su país desarrollan tecnología nuclear. En el lenguaje de Washington, por momentos tan poco refinado como las armas de Saddam, esto quiere decir: la bomba atómica en manos de Fidel Castro. El enemigo de siempre, al que los norteamericanos habían desahuciado, ganó sin un solo es fuerzo propio dirigido a ese fin aquello por lo que murió el Che Guevara. Hoy Cuba tiene un pie firme en Sudamérica. Una cabecera de playa: mucho más, mucho mejor que un foco.

Ya había renunciado Bush a su retórica de] eje maligno cuando Chávez se postula como candidato para antagonizarlo. Y aspira a su lugar de honor en la liga mayor de los malvados. Mientras que los ayatolas iraníes, no menos teológicos que el presidente norteamericano, rechazan con indignación cualquier acusación de malevolencia, el líder de la revolución bolivariana (cuyo color simbólico es el rojo) reclama para sí ese lugar.

El melodrama sigue. Ya la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice dijo, con metáfora algebraica esta vez, que Chávez era la “influencia negativa” en la región. Y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, celebró a fines de julio “la importancia estratégica” de la firma del CAFTA, el tratado norteamericano de libre comercio con América Central. “Un voto de seguridad nacional”, explicó Rumsfeld. Voto estratégico, porque busca apartar, con la diplomacia de los dólares, a las pobres naciones centroamericanas de la peor tentación: el dinero y el petróleo —lo uno por lo otro— de Chávez. Hacía tiempo que no se veía a los republicanos hacer tanto lobby por un tratado internacional.

Como lo reprimido, el fantasma de la crisis de los misiles retornó al continente americano. Allá por principios de los ‘60, un Fidel Castro amenazante permitía la instalación de misiles soviéticos en la isla, a 90 millas de Estados Unidos.

Las dos K de entonces, Kennedy y Kruschev, resolvieron en el último minuto la cuestión más caliente que conoció la historia de la Guerra Fría. Ahora, el presidente de un país riquísimo en petróleo, posando montado en una bicicleta de fabricación iraní, se declaró preocupado por la futura escasez de hidrocarburos e interesado en las fuentes alternativas de energía. Y anunció un plan nuclear.

Claro que no es “para hacer bombas y lanzárselas a una ciudad, matando a un millón de personas como hicieron los norteamericanos”. En su anuncio, tocó una por una todas las fibras de la administración Bush. Señaló que Brasil ya tiene un programa avanzado y que la Argentina está en camino de resucitar el suyo (lo que fue después nerviosamente desmentido por la Cancillería argentina). Y después agitó el espectro bolivariano y peronista y tercerista de una Latinoamérica potente. Y unida contra Estados Unidos.

El anuncio de Chávez se dibujaba sobre el fondo de otros que resultan menos espectaculares, pero cuyo cumplimiento parece más inmediato e inexorable. En marzo, su República Bolivariana informó de la compra a Rusia de 100 mil fusiles AK-47 Kalashnikov y 40 helicópteros, a España de cuatro corbetas misilísticas, a Brasil de una flotilla de aviones de combate Superlucanos, y a Chinade un satélite de comunicaciones, un sistema de radares, y uniformes y botas para su ejército. En ese momento, el gobierno norteamericano ya tenía lo que le faltaba para demonizarlo una vez más en el escenario mundial. Pero Chávez fue más lejos, e invitó a Caracas al iraní Mohammed Jatami, el presidente de un posible blanco futuro en la guerra, o la justicia infinita norteamericana. Allí lo condecoró, firmó 22 acuerdos de cooperación bilateral y se hizo abanderado del programa nuclear de Irán. ‘Irán tiene todo el derecho, así como lo han hecho muchos otros países, de desarrollar su energía atómica, de continuar sus investigaciones en ese campo”, dijo en aquel momento.

El anuncio del futuro plan nuclear bolívaro-venezolano lo hizo Chávez desde su programa radiotelevisivo Aló Presidente, que ese día, por provocación, se emitía desde plena feria iraní. El programa es largo como los discursos habaneros de Fidel (dura más de cuatro horas), pero es interactivo y nunca mono-lógico. Es la revolución en formato de talkshow. Y, a diferencia de Fidel, como los norteamericanos reconocen a regañadientes, Chávez fue elegido en elecciones democráticas. O, acaso mejor, en un plebiscito permanente. Nunca dejaron de aclamarlo con nítidas mayorías los votantes de un país de 26 millones de habitantes que lo hizo presidente en 1998. después lo respaldó para reformar la Constitución y adoptar un texto socialista, lo votó de nuevo como presidente con la nueva Carta Magna en 2000, lo defendió del efímero golpe de 2002 y lo confirmó en un referéndum en 2004.

En las plazas y mercados caraqueños se venden llaveros y otras efigies de Chávez en rigurosa boina y uniforme militar. Los que las compran son los mismos que ya desde 1992, cuando fracasó en una intentona golpista contra el gobierno, ven a este ex oficial de paracaidistas como “abanderado de los humildes”. No es una ilusión de los sentidos. El gasto social del gobierno de la revolución bolivariana es enorme, y aun sus opositores, como el intelectual Teodoro Petkoff (un gran referente de la izquierda setentista) que habla de «gran fraude”, admiten que los efectos del gasto llegan a sus legítimos beneficiarios.

Los programas sociales son llamados “misiones”. En los más célebres, se da asistencia médica gratuita a un país en el cual los años de la “Venezuela saudita” generaron una pésima distribución de la renta nacional. Entre 16.000 y 30.000 médicos cubanos (las cifras varían, los opositores se quejan de que los planes no se pueden monitorear) realizan cirugías todos los días hábiles, dan medicamentos gratis a sus pacientes, visitan enfermos en sus domicilios. A cambio, Venezuela vende petróleo subsidiado al país de Castro.

El régimen de Caracas ha llegado a convertirse para Cuba en el mejor amigo después del abandono del de Moscú. La alianza de Chávez con Castro ha subvertido el embargo comercial norteamericano. Es un golpe fuerte a la permanente ofensiva de Washington contra su inclaudicable enemigo en la región. Así como la negativa de Chávez a colaborar en la guerra colombiana contra las drogas y las guerrillas es un duro golpe al mejor aliado de Washington en Sudamérica. Entretanto, Cuba respondió de otro modo ante los estragos y sufrimientos provocados por el huracán Katrina: 1.100 médicos duermen en el aeropuerto de La Habana, esperando una luz verde —que todo hace pensar que nunca llegará— para ir a atender a las víctimas en los mortuorios hospitales públicos norteamericanos.

Las clases medias venezolanas dicen que los médicos cubanos, como los entrenadores deportivos también importados, son agentes de difusión del comunismo. A esas mismas clases medias, sin embargo, no les repugna hacer sus compras en los supermercados Mercal, una empresa estatal creada por Chávez para que a nadie le falte comida. Es una empresa comercial como cualquier otra, sólo que algunos precios están subsidiados por el gobierno. Un pollo congelado brasileño, por ejemplo, cuesta 1.900 bolívares por kilo (algo así como 0,90 dólares). El subsidio de Mercal cuesta al Estado 25 millones de dólares por mes.

Un pueblo sano y alimentado ha de educarse. Tampoco le han faltado planes educativos al gobierno de Chávez: de alfabetización de adultos, de educación primaria y secundaria, de inserción en la universidad. Existen planes de capacitación (y por cierto créditos) para el lanzamiento de pymes, generalmente bajo la forma de cooperativas.

La aplicación de ley de expropiación de las tierras improductivas ganará campos de pastoreo, cría y labranza a los “sin tierra” venezolanos. Es la “guerra al latifundio” lanzada por Chávez (los analistas comentan que si el vocabulario de Castro es o era revolucionario, en el del presidente de la Bolivariana las metáforas predilectas son militares). Hasta ahora sólo dos grandes propiedades, una de la empresa británica Vestey, han sido parcialmente expropiadas. Pero la productividad de cientos de otras ya se encuentra bajo examen.

Este es el modelo que Washington teme que se expone. Y el gobierno de Chávez, que sueña el sueño bolivariano de unión o al menos de una hegemonía latinoamericana que le disputa a Brasil, quiere exportarlo por todos los medios. Una de las maneras de difundirlo en la misma que sirvió, no sin probada eficacia para el american way of life: la televisión. E] 24 de julio inició sus emisiones piloto Telesur la respuesta bolivariana a CNN. Con un costo inicial de 10 millones de dólares, pagado ev sus tres cuartas panes por el petróleo venezolano, y la participación de Cuba, la Argentina y Uruguay, el canal propone que los latinoamericanos puedan verse “con sus propios ojos,,.

Cuando Castro quiso exportar su modelo, el modo elegido, aunque no siempre abiertamente endosado por el Líder Máximo, fue el foquismo guevarista. Que llevó a la muerte del héroe en Bolivia, ya la posterior y explícita renuncia castrista a toda exportación por esos métodos. Si hoy Venezuela puede exportar su modelo, a nadie se le esconde que lo debe al petróleo y sus altos precios actuales. En 2004, año del que se conocen ya las cifras totales, las exportaciones llegaron a los 29.000 millones de dólares (85 por ciento de total de las exportaciones venezolanas), 7.000 millones más que en 2001. Apenas menos evidente resulta la extrema vulnerabilidad de la economía venezolana a cualquier caída de los precios internacionales del crudo, que significaría una espiral en el infierno de la inflación y la recesión. Todo invita a creer que nada de esto ha de temerse, sin embargo, antes de diciembre de 2006, cuando en nuevas elecciones Chávez gane otros seis años de presidencia. Entretanto, en 2004, a través de la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela), el gobierno obtuvo directamente el 52 por ciento de sus ingresos, unos 25.000 millones de dólares. Y además, PDVSA entregó unos 4.000 millones adicionales para programas sociales.

A través del petróleo, de explícitas alianzas petroleras, también se consolida el sueño bolivariano de unificación o regionalización. En mayo, bajo el nombre de Petrosur, ministros del área energética de la Argentina, Brasil y Venezuela anunciaron que colaborarán en proyectos comunes en sus tres países —los más importantes la exploración petrolera en el Orinoco y la construcción de una refinería en el tradicionalmente pobre nordeste brasileño—. En junio, Venezuela estableció Petrocanbe, que vende petróleo barato, con créditos generosos, a los países caribeños —y de paso gana su voto casi automático en todos los foros internacionales—. A fines de julio, Chávez propuso la creación de Petroandina, en la que los países productores de petróleo de los Andes colaborarán en oleoductos y refinerías.

El único posible rival de Chávez como líder de la izquierda latinoamericana era el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el primer obrero que llegaba a la primera magistratura en su país. Pero a la falta de cohesión estructural entre Brasil y el resto del subcontinente (Mercosur excluido), a la barrera lingüística, se sumaron los primeros pasos de Lula en la presidencia, que lo sumieron en un descrédito que ahora debe remontar. En primer lugar, una política económica que si bien no desatendió los planes sociales y las promesas del “Hambre Cero”,

sumió al país en una reestructuración, saneamiento del Estado, aumento de los impuestos, y otros aprietes que fueron benditos por el FMI y otros organismos internacionales desafectos a la izquierda. A eso se sumó el escándalo por la corrupción en el gobernante Partido de los Trabajadores y por las coimas para comprar votos en el Congreso. La respuesta de Chávez fue divertida, o irónica, o insolente: ya se ha convertido en el sponsor de una escola do samba para el próximo carnaval de Río. El tema de la escola será:

“Viva la Revolución”.

“La doctrina Maisto ya no corre”, declaró el halcón norteamericano Tom Shannon, analista senior del Consejo de Seguridad Nacional, especialmente bien escuchado en la Casa Blanca. Se refería a John Maisto, representante norteamericano ante la OEA y partidario de atender a lo que Chávez hace, nunca a lo que dice. “Hoy no hay opción militar contra Chávez, salvo que cruce la línea”, agregó. Es decir que la hipótesis siempre existe, y las compras de armas de Chávez se dirigen a intentar contrarrestarla. Los viejos FAL belgas irán a un ejército de reserva que siempre crece, aunque los norteamericanos (y acaso también el presidente colombiano Álvaro Uribe) teman que vayan a manos de la guerrilla de las FARC en el país vecino.

Castro tiene 78 años, y a su muerte en los próximos años el comunismo en Cuba vivirá cambios seguramente dramáticos. Chávez no es comunista y, contra lo que dice Washington, su única ayuda efectiva y probada en América va a manos de partidos políticos legales que operan en democracias, como el sandinismo nicaragüense y el MAS (Movimiento al Socialismo) boliviano. Justamente con la presencia de Evo Morales, líder campesino cocalero y líder del MAS, y con la de Castro, Chávez lanzó un área de libre comercio ALBA como alternativa contra el agonizante ALGA de los norteamericanos.

En noviembre, en la cumbre de las Américas que se celebrará en Mar del Plata, George W Bush, todavía preocupado por Irak, desolado y victimizado por el huracán Katrina, acudirá, una vez más, con las manos vacías para Latinoamérica. No podrá reprochar un defensor de la lógica del mercado que la atención de los otros invitados a la cita balnearia se dirija a quien practique, con menos inconsecuencia o improvisación de la que le reprochan, una adecuada diplomacia con unos petrodólares que por entonces valdrán aún más caros, gracias, entre otras cosas, a Katrina.

Para noviembre, otra pesadilla norteamericana podría haberse hecho realidad: la presencia chavista en Bolivia, apoyando al cocalero socialista Evo Morales y conduciéndolo, o al menos acompañándolo, a una firme victoria en las elecciones presidenciales de diciembre. Cuarenta años después, el aniversario del asesinato del Che en Bolivia sería recordado con todos los honores por un gobierno socialista en La Paz. Y acaso Fidel y Chávez podrían ser los oradores más facundos, o los más extensos. La CNN estaría proscripta, y en la Casa Blanca tendrían que sintonizar Telesur.

POR ALFREDO GRIECO Y BAVIO