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Mujeres en la Política Argentina Primeras Dirigentes Políticas

Mujeres en la Política Argentina
Primeras Dirigentes con Cargos Políticos

HACE mucho tiempo, alguien explicaba la diferencia entre hombre y mujer dibujando un círculo con dos flechas. Una, que tenía signo femenino, apuntaba hacia el centro; la otra, representando al hombre, señalaba hacia afuera. El símbolo era claro: el destino de la mujer estaba adentro, en el núcleo; todo lo de afuera, hasta el infinito, era para el hombre. Los dos juntos, componían la familia, célula básica de la sociedad.

Todavía no se logró, ni a nivel global ni nacional, un verdadero equilibrio en los cargos de gobierno representados por el género femenino. Cómo son las cuotas en el mundo y en el país. Qué debería hacerse para revertir la situación.

Según datos de CIPPEC, las mujeres representan 50% de los empleados del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), pero solo 30% corresponde a personal jerárquico, es decir, ministros, secretarios, subsecretarios, directores nacionales y generales, y titulares de organismos descentralizados e instituciones de la seguridad social. Para estos cargos no electivos, no existen leyes de cupo que garanticen un piso de acceso. Hoy, solo 14% de los ministerios y 13% de las secretarías están dirigidos por mujeres, de acuerdo a la misma fuente.

La interpretación de aquel dibujo era válida, sin duda, porque esa fue la idea fundamental sobre la cual, desde el comienzo, la Humanidad determinó cómo sería la vida de cada uno de los componentes de la pareja.

Y el hombre (no hablamos de la primera acepción del término: «animal racional, individuo de la especie humana en general», sino de la segunda que se le adicionó posteriormente: «varón»), el hombre decíamos, que creó y codificó las pautas culturales, que alteró la ecología modificando la naturaleza, que logró enunciar e imponer las leyes, que pudo crear un método científico de análisis e interpretación de las ideas y de los hechos, que propulsó la ciencia, el arte y la tecnología, que se convirtió en agente de cambio de la realidad que deseaba mudar, no pudo, no quiso, no intentó cambiar aquella idea básica, jamás.

Es más, siguen asegurando que es inmodificable y la convirtió en premisa; instiló en la mujer una multitud de imperativos «naturales», la confundió con las responsabilidades ilimitadas y exclusivas de ser la conservadora de la especie, la llenó de tabúes y prejuicios y le hizo creer, durante siglos, que realmente, su lugar es el centro del círculo, el que no sólo no debe abandonar jamás, sino al que debe impedir que entren conocimientos, ansias, fantasías ajenas al mundo de los hijos y la cocina.

Y esa idea, así como fue estructurada, se galvanizó de tal modo, que resistió evoluciones y revoluciones sin modificarse. Recién a fines del siglo XVIII, el gran colapso de la Revolución Industrial la arrancó del hogar, y las dos guerras mundiales la lanzaron a los puestos de avanzada que habían dejado los hombres beligerantes.

En esas circunstancias aprendió el valor económico de su trabajo y comprendió la importancia social de su presencia y de su aporte. Pero seguramente, fue la gran revolución de las comunicaciones, la que la acercó al verdadero conocimiento del mundo circundante. Después de miles de años, rever la dirección de la flecha que marcó su destino desde el comienzo, le significó duras peleas y dejar en el camino girones de su personalidad y su sensibilidad tan cuidadosa y secularmente cinceladas.

Forjarse un nuevo pensamiento, generarse nuevas expectativas, asignarse un nuevo rol social, fue muy duro y costoso, pero mucho más lo fue —lo es—, modificar la orientación de la simbólica flecha masculina. Luchas contra las propias limitaciones, producto de la falta de ejercitación de los derechos y la falta de una historia cultural y social, siendo duro, lo es mucho menos que luchar contra la historia cultural y social del hombre, librarlo de preconceptos incorporados a su mentalidad y abrir en su mente la posibilidad de otros estilos en su relación de pareja y de familia.

Los grupos organizados: Donde más se siente la dificultad para la incorporación masiva de la mujer a la sociedad activa, es en el mundo de los grupos organizados. Los clubes masculinos, los sindicatos y los partidos políticos, refuerzan sus murallas para resistir el avance creciente de la presencia femenina.

Los clubes de hombres agonizan lentamente, tal vez porque al ser estáticos no soportan la presión. Los sindicatos, favorecidos por el aporte obligado por la ley y la necesidad de los trabajadores de pertenecer a una organización de su gremio, crecen permanentemente en poder económico y político (obviemos los inconvenientes coyunturales) y no necesitan preocuparse por la situación sindical de sus afiliados que, difícilmente, pueden acceder a los sectores de poder, no sólo porque es una lucha muy dura, sino porque la falta de una militancia activa por distintas razones, de las cuales las familiares son las de más peso, las va dejando rezagadas en los niveles medios y de base.

Basta con observar la integración de los gremios con mayoría de mujeres, como Sanidad, Vestido, Docentes, etc. La ausencia —o una presencia muy débil— de mujeres en los cargos de conducción de los respectivos sindicatos, demuestra la desproporción entre el número de conducidas y conductoras. Pero donde aparece más clara la lucha entre la necesidad y la tradición, es en los partidos políticos, sobre todo en este momento de la historia nacional, próximo a las elecciones y las organizaciones partidarias.

Obligados por el estatuto de los partidos políticos, los candidatos para cubrir los cargos, tanto en el orden de la organización interna como en las listas que se presentarán en las futuras elecciones en todo el país, deben surgir de la masa de afiliados, cualquiera sea el sistema derivado de la Carta Orgánica respectiva (cuerpos colegiados o voto directo).

Y la masa de afiliados tiene un valor cuantitativo, no cualitativo, de manera que, en la emergencia, una presencia femenina vale tanto como una masculina. A partir de esa necesidad, los dirigentes partidarios, se lanzan a la campaña proseli-tista en la búsqueda de fichas de afiliados, y las mujeres, esa innominada e ignorada masa, a la que no se incorporó a las mesas de conducción, a la que no se invitó a los «diálogos políticos», pasa a desempeñar un papel protagonice En este momento de la recaudación de fichas y a la hora de la recaudación de votos, los dirigentes recuerdan el caudal de reivindicaciones que las mujeres están esperando desde hace años.

La flecha que apunta hacia el núcleo y la que apunta hacia el infinito de pronto se borran cuando las computadoras marcan que el 50% de los padrones tiene signo femenino. Y en la emergencia, en las vísperas de elecciones internas y nacionales (involucramos en la expresión provinciales y municipales), los partidos prevén y conceden a las mujeres porcentajes estables en las listas de candidatos.

El Partido Justicialista, desde sus orígenes tiene un porcentaje proporcional, porque la Rama Femenina tiene un tercio de posibilidades en paridad de condiciones con la rama masculina y la gremial. En los demás partidos, suele concederse lugares muy importantes sin chances electorales: las candidaturas a la vicepresidencia por ejemplo en partidos no mayoritarios, llena de orgullo pero carece de factibilidad. Sería más útil un lugar en las listas de diputados, senadores o concejales con posibilidades de resultar electos.

En algún caso y en los órdenes locales, algunos partidos ofrecieron a las mujeres un lugar de cada tres en las listas. También posibles candidatos sugieren que un tercio de todos los cargos electivos y nombramientos del futuro gobierno sean para las mujeres, pero, como es de imaginar, tales proposiciones no salen de los partidos que tienen buenas chances electorales.

Todo parece de gran justicia, pero cabe preguntarse: cuando los sectores del poder partidario «ceden» un tercio —o un cuarto o la proporción que sea—, ¿por qué siempre está implícito que se trata del tercer, el sexto, el noveno lugar de la lista? ¿Por qué no puede ser el primero o el segundo? Porque el hecho de que una mujer encabece la lista de candidatos a diputados, senadores o concejales, parece ser una alternativa nunca prevista en la vida política argentina.

En 1991, la Argentina se convirtió en el primer país del mundo en incorporar una cuota de género en su legislación electoral. La iniciativa fue de un grupo de mujeres de la Unión Cívica Radical y del peronismo. Así, se sancionó la Ley 24.012 o de cupo femenino, que exige la nominación de un mínimo de 30% de mujeres con posibilidad de resultar electas en las cámaras de diputados y senadores.

PRIMERAS MUJERES DE LA POLÍTICA ARGENTINA

Alicia Moreau de Justo

Alicia Moreau de Justo fue un exponente de esas oleadas inmigratorias que conformaron la Argentina aluvial. Esta intelectual nació el 11 de octubre de 1885 en Londres. Sus padres habían sufrido la expulsión de Francia por su participación en la Comuna de París (1871). Así, hacia 1890 arriba a tierras argentinas, pasa su niñez en el barrio de Floresta.En 1920, Alicia Moreau se afilia al Partido Socialista en el que militará toda su vida. Cuatro años más tarde se casa con su líder Juan Bautista Justo y tienen tres hijos. (Ver Su Biografía)

Ana Zaefferer de Goyeneche

Ana Zaefferer de Goyeneche fue candidata a vicepresidenta de la República, pero por un partido que no podía aspirar a ganar las elecciones. El Partido Cívico Independiente y el candidato presidencial era Juan Bautista Peña.

Blanca Stábile

La  doctora Blanca Stabile comenzó a militar en la política en 1955 y   fue testigo y partícipe de la concepción de esa nueva corriente que encarnaron Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio. Justamente fueron ellos quienes la animaron a abandonar sus cátedras universitarias para que se dedicara de lleno a la política. Esta activa dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo fue coordinadora general de las actividades de la mujer en el plano nacional y miembro de la comisión política del Comité Capital. En el pasado fue electa diputada nacional, en las anuladas elecciones de 1962 en la provincia de Buenos Aires, y desempeñó otros importantes cargos en el seno del partido. «La mayor parte del mérito de que una mujer actúe en política se debe a un hombre», reconoce así el apoyo que le brinda su marido. «Detrás de una dirigente destacada —subraya— siempre hay un hombre».

Ana Rosa Serrano

Ana Rosa Serrano, dice: «El peronismo es la única fuerza política argentina que tiene una rama especialmente
dedicada a la mujer con autonomía propia y en igualdad de atribuciones con las otras dos ramas: la masculina y la gremial».
Fue diputada nacional peronista por la Capital Federal, y expresa: «Lo único que puedo decir es que no sólo somos sumamente importantes por el caudal electoral que representamos, sino porque fundamentalmente somos las que, de una u otra manera, educamos al hombre del mañana. Si nuestra aspiración es tener una sociedad justa y equilibrada como la que soñaron los grandes hombres del quehacer argentino, las mujeres tenemos que participar ya que ésa será la única forma de influir en las decisiones y ejecuciones de la política.»

María Elena Perrone

 María Elena Perrone cuando inició su participación política era una avanzada estudiante de la licenciatura de Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador. Pero no fue su única actividad: al contrario, la militancia política es el quehacer fundamental de su vida. Proveniente de una familia de antigua raigambre radical, entre cuyos antepasados se cuentan, incluso, fundadores del partido, ha sido siempre dentro de esta agrupación donde desarrolló ininterrumpidamente su accionar político. «Yo vengo de una familia de políticos —afirma—, como quien dice me he formado en el análisis político de la realidad. No es ése, por cierto, el caso de la generalidad de las mujeres, que suelen opinar, por efecto de la formación recibida, que la política es cosa de hombres». En su dilatada campaña en filas radicales, la señora Perrone ha enfrentando importantes responsabilidades y ocupado destacados lugares de lucha: convencional, delegada al Comité de Capital, candidata a concejal en 1973. «La mlitancia exige una gran dosis de esfuerzo, de sacrificios. Implica una permanente lucha, de todos los días.»

Irene Rodriguez

Irene Rodriguez: «Cuando pudimos participar de elecciones , el 50 por ciento de los concejales comunistas electos fuimos mujeres. Y de las dos fórmulas presidenciales que tuvo el PC argentino formamos parte mujeres: en 1951 Alara de la Peña acompañó a Rodolfo Ghioldi y ahora integro el binomio junto con Rubens Iscaro.» De las cien mil afiliaciones logradas por la agrupación , el 30 por ciento pertenece a adhesiones femeninas.
«La mujei —agrega la entrevistada— participa de los órganos de dirección general en todas las instancias. Tres mujeres formamos parte de la Comisión Política Nacional y además hay comisiones femeninas.» Irene Rodríguez sabe por experiencia —tiene dos hijos y tres nietos— que no es fácil para la mujer acercarse a la política. «El partido ofrece un puesto de lucha de acuerdo a la posibilidad y voluntad de cada simpatizante. Naturalmente, para la mujer todo es más difícil porque tiene que vencer mayores dificultades que el hombre, resabios y las condiciones concretas de vida: trabajo, atención del hogar, y cuidado de los niños».

Susana Pérez Gallart

Susana Pérez Gallart: A los 18 años y en filas de la UCR comenzó su actuación política. Cuando se produjo la escisión de esta agrupación, la hoy licenciada en Relaciones Públicas y secretaría de Prensa del Partido Intransigente se integró a la UCRI. Fue luego miembro de la Comisión Organizadora del PI, secretaría de Relaciones de su Bloque de Diputados y forma parte, en la actualidad, de la Comisión Nacional de Acción Política de dicho nucleamiento. En su análisis acerca de la participación política de la mujer y su inserción en el seno de los diversos partidos, la doctora Pérez Gallart hace hincapié en los antecedentes históricos que rodean la actuación pública femenina: «Históricamente, no sólo en la República Argentina sino en todos los países, los partidos políticos han sido un feudo exclusivo del sexo masculino. La mujer quedaba relegada a otras actividades: la casa, los hijos, eran sus deberes exclusivos y excluyentes. Podía, en casos excepcionales, desarrollar algún tipo de actividad política pero ella se desenvolvía siempre en los niveles subalternos, secundarios. Por otra parte, esas actitudes excepcionales, eran miradas críticamente por los diversos sectores
sociales.

Mejide

Graciel Fernandez Mejide: es una activista de derechos humanos y política argentina. Cobró prominencia como activista por los derechos humanos durante el Terrorismo de Estado del autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional», cuando su hijo, estudiante de 17 años, desapareció en una operación gubernamental clandestina. Formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a partir de 1983, y fue luego una de las principales dirigentes del Frente País Solidario (Frepaso). Tras encabezar el triunfo electoral de la recién formada Alianza en la provincia de Buenos Aires, disputó las elecciones internas por la presidencia de la Nación con el candidato radical Fernando de la Rúa. En octubre de 1999 fue candidata de la Alianza a Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Formó parte del gabinete ministerial de Fernando de la Rúa, pero renunció, retirándose prácticamente de la vida política desde la desaparición del Frepaso y la Alianza.

Chiche Dualde

Hilda «Chiche» Duhalde: Nacio en 1946, casada con Eduardo Duhalde, ex presidente de la Nación. Es una política y docente argentina, ex primera dama y exsenadora por el partido Peronismo Federal. En 1997 fue electa diputada, representando a la provincia de Buenos Aires, cargo para el que fue reelecta en 2003. En las elecciones de 2005 fue elegida senadora por la misma provincia por el Partido Justicialista, el cual concurrió a elecciones dividido.

Otras mujeres argentinas que ocupan u ocuparon un cargo poliítico de gerarquía en la estructura política nacional:

Cristina Fernández de Kirchnner ocupó por 8 años el cargo de Presidente Nacional, Gabriela Michetti es la actual vicepresidente de la Nación, María Eugenia Vidal es la gobernadora de la mayor provincia argentina y Elena Highton es la representante del género femenino en el máximo Tribunal de Justicia. Patricia Bullrich, en Seguridad, y Carolina Stanley, en Desarrollo Social, son las figuras femeninas que ocupan cargos jerárquicos en el gabinete del Gobierno actual.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – La Política y La Mujer –

La Educación Militar Valores, Principios y Doctrina Nacionalista

La Educación Militar Argentina

Las raíces de la conflictiva relación entre los militares y la democracia  probablemente se encuentran en la educación recibida a lo largo de su carrera, que va moldeando los rasgos profundos de sus personalidades, definiendo sus opiniones, sus actitudes básicas, sus valores. ¿Hasta qué punto ellos son compatibles con su adaptación a un sistema democrático?

Las tres últimas décadas han visto en América Latina excepcionales progresos en lo que refiere a relaciones cívico-militares.  El fin de las dictaduras  militares durante la década de 1970 y los años 1980, y la llegada (o retorno) de la democracia, ha sido considerado como uno de los momentos más  importantes para el progreso de la región desde su  independencia. La democracia se ha convertido en  un objetivo, al menos declarado, de toda la región, e incluso los gobiernos más autoritarios han tenido  que encontrar maneras de hacer sobrevivir procesos democráticos como elemento central de su vida política.

En medio de toda esta actividad positiva que se ha producido casi de forma generalizada, aunque con importantes excepciones, se dio la concreta subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil y constitucional. Esas mismas  Fuerzas Armadas, sin embargo, cuando se trata de la reforma de sus sistemas universitarios militares, han estado menos ansiosas por avanzar rápidamente hacia el cambio y reforzar la democracia a través de la preparación de los  futuros oficiales. (Ver Un Apunte)

La formación de los jóvenes: Lo más importante de la formación militar se realiza en el Colegio Militar, en la Escuela Naval o en sus equivalentes. Los jóvenes cadetes entran allí en la edad en que más permeables son a las influencias, con su personalidad aún no totalmente definida. El aislamiento del medio civil, con el cual los contactos se reducen al mínimo, ayuda en esa intensa tarea de moldeamiento de la personalidad, de adaptación a las exigencias de la vida militar, de adecuación a sus pautas y valores.

Colegio Militar

Hasta ahora la educación de los militares argentinos no ha enfatizado en las ventajas de la democracia. No es de extrañar entonces que las actitudes básicas de muchos de los oficiales de las fuerzas armadas presenten alguna incompatibilidad con el régimen democrático.

En esta educación —y debido a una tradición muy arraigada en nuestro Ejército—tienen una gran importancia los aspectos formales; saludos, fórmulas y ceremonial, todo lo que constituye la etiqueta militar y define los rasgos institucionales, recibe particular atención, en tanto se relaciona con una concepción rígidamente jerárquica y hasta estamental del servicio.

El resto de la enseñanza está básicamente orientada a la formación del combatiente, de modo que la educación general, la que contribuye a la formación integral de la persona, que podría atenuar al rigor de la formación profesional, es particularmente débil. No hay, ciertamente, una preocupación mayor por las humanidades y por la adquisición de ideas y valores universales, que trasciendan lo castrense.

La Historia, —la «maestra de la vida» de los antiguos— «será considerada con la mayor amplitud demostrándose cómo la Argentina ha llegado al puesto que ocupa entre las naciones de América, examinando su situación política, y la acción de los grandes hombres», dice un texto militar de 1918, que cita Alain Rouquié. En esta historia que se quiere tan donaría.

Doctrina política. De él, Rouquié ha extractado un párrafo revelador. Luego de denunciar la violación del «orden natural por el liberalismo, antecámara del bolcheviquismo«, Genta aboga por una «educación cristianocéntrica, patriótica, tradicionalista y jerárquica» y se pronuncia por una dictadura militar, «necesidad absoluta para salvar al país del sufragio universal… elección inorgánica, niveladora y anónima… prostitución universal».

También están los profesores civiles de los institutos militares, generalmente reclu-tados en los ateneos, círculos o sociedades ultranacionalistas, constituidos precisamente para hacer llegar ese mensaje a las fuerzas armadas. De esos círculos provienen luego los técnicos, los asesores, los consejeros. Su discurso tiene tres o cuatro rasgos básicos, cuya machacona repetición termina siendo eficaz.

En primer lugar, el anticomunismo radical, que se une a la apelación a las fuerzas armadas como escudo contra su avance. Luego el elitismo, la reivindicación de los valores de las auténticas minorías dirigentes, contra la ignorancia de las masas. A esto se unen el hispanismo, el catolicismo integrista y preconciliar, y hasta la apelación a una concepción heroica de la vida, que encuentra en la muerte sus más altos valores. Todo esto constituye el mensaje antiguo y tradicional; el moderno, en cambio, suele adoptar el lenguaje de la geopolítica, denuncia el avance del imperialismo y legitima la búsqueda del «espacio vital» para la comunidad nacional.

Las actitudes básicas: El oficial, en su carrera de joven cadete a maduro jefe superior, es acosado y bombardeado con todo tipo de mensajes que, aunque difieren en sus orígenes, coinciden en su mayoría ,en la opinión negativa sobre la organización democrática de la sociedad civil. No es de extrañar entonces que las actitudes básicas de muchos de los oficiales de las fuerzas armadas presenten alguna incompatibilidad con el régimen democrático.

En primer lugar, el espíritu de cuerpo, que la institución se encarga tan celosamente de arraigar, deriva en una acendrada convicción acerca de la superioridad de la institución militar sobre la sociedad civil, en términos de eficacia y coherencia. Desde esa perspectiva, es notoria la poca capacidad de los militares para comprender plenamente la heterogeneidad de la sociedad, su carácter intrínsecamente conílictivo y su transformación permanente. Tales rasgos suelen ser considerados, ya como signos de anarquía, ya como testimonios de una nefasta subversión.

Acostumbrados a la uniformidad y jerarquía de la institución, el pluralismo democrático suscita en muchos de ellos el reclamo de la unidad y la eliminación de las disidencias, mientras que el descubrimiento de la evolución de la sociedad —tanto sea en sus aspectos básicos como en otros tan superficiales como una moda capilar— origina un rechazo, la exigencia del quietismo y la conservación de unos valores que acostumbran a identificar —sin que esté claro por qué— con lo que llaman «nuestra tradición occidental y cristiana».

Si les cuesta comprender cómo funciona la sociedad, más difícil les resulta entender su comportamiento político. Todo el funcionamiento de las fuerzas armadas se apoya en el principio de la subordinación, en la existencia de quien manda y quien obedece, en el principio de que la comprensión general de las situaciones sólo reside en el nivel más alto de la decisión.

Por otra parte, la concepción militar, inculcada en las escuelas profesionales y poco balanceada con una adecuada formación general, acostumbra a dividir a los actores políticos, igual que en la guerra, en dos sectores inconciliables: amigos y enemigos.

A partir de estas premisas, es difícil entender la política, que es el arte del diálogo, la negociación y la transacción, el ámbito de los medios tonos y los grises. Menos aún, es posible admitir que el de la política sea el mundo de la participación, la discusión igualitaria y la elaboración del consenso a partir del disenso. No extraña, entonces, que reiteradamente las primeras medidas de los gobiernos militares apunten a suprimir por decreto el mundo de la política. No extraña, tampoco, que los militares con real  capacidad política puedan ser contados con los dedos de las manos.

Tales son las raíces del mesianismo militar, y de una política que, reiteradamente, tiende a romper el juego democrático. Quizás haya llegado la hora en la que el mundo de la democracia imponga sus propios principios en el ámbito de la formación militar.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Los Militares y La Democracia – Educación Militar –

Formas de Ejercer Presión Política en los Gobiernos Factores de Poder

Formas de Ejercer La Presión Política en los Gobiernos- Factores de Poder

GRUPOS DE PRESIÓN: En la actividad política la expresión natural está representada por los partidos. Aún en los regímenes autocráticos existe el partido político organizado, aunque aquí solamente está autorizado uno solo para ejercer esta actividad, por lo que para él la conquista del poder no representa un objetivo.

En las democracias liberales, la razón fundamental de la existencia de los partidos políticos es la conquista del poder y su ejercicio. Pero a su vez, logrado este objetivo, el poder no se convierte en patrimonio exclusivo del partido triunfante en las elecciones. Junto a los partidos políticos, actúan en la sociedad lo que se denomina «grupos de presión».

Mientras que el objetivo de los partidos es la conquista del poder, el de estos es influir sobre él. El móvil de los grupos de presión no es entonces el ejercicio directo del poder, ni tampoco el compartirlo, sino actuar sobre él e influir en los hombres que lo ejercen.

Esta gravitación de los grupos de presión sobre el poder, se da de muchas maneras y con diferentes grados. En algunos casos, estos grupos tienen representantes a través de los partidos en los parlamentos. Es claro que esta situación existe de un modo encubierto y secreto. Pero también los grupos de presión actúan en forma abierta y su actividad es por todos conocida.

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Formas de ejercitar la presión: En cuanto a la dirección de la presión, tanto puede ejercitarse de arriba hacia abajo, como de abajo hacia arriba. Ejemplo de presión descendente es el caso del presidente de la República que presiona a su partido político, o a su bloque legislativo para que las Cámaras voten una ley determinada, o apoyen la orientación de su política. Ejemplo de presión ascendente es el de un grupo sobre cualquier autoridad, o el de un ministro sobre el parlamento.

En cuanto a los destinatarios de la presión, debemos advertir que la corriente puede ir directamente encaminada al poder oficial; por ejemplo, la de un sindicato sobre el poder ejecutivo es presión directa; o bien indirectamente, recurriendo al poder oficial a través de otra fuerza social; por ejemplo, la presión de un sindicato sobre un partido político para que apoye sus reivindicaciones en el Congreso es presión indirecta.

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En general, podemos decir que la presión entre órganos estáfales es siempre directa porque su destinatario inmediato está dentro del mismo poder, aun cuando tal vez esa presión se derive luego hacia el órgano que decide en definitiva; por ejemplo, una repartición pública presiona a un ministro para que obtenga aumento de salarios por parte del presidente de la república.

En lo que atañe a la duración de la presión, puede ser permanente, transitoria, ocasional, latente, etc. Es permanente la del partido político gobernador sobre el ejecutivo y el Congreso; transitoria, la de un grupo de interés en el momento en que se debate una ley que ló afecta-por ejemplo, los jubilados al tratarse el aumento de sus beneficios-; ocasional, la de los transeúntes callejeros aue reaccionan contra la policía para que deje en libertad a una persona que acaba de ser detenida en una manifestación; latente, la que, como vigilancia de la moralidad, puede ejercer una liga religiosa, con cuya colaboración debe contar el gobierno para sancionar cualquier medida que tenga atingencia con la moral; en este caso el gobierno sabe que no puede permitir exhibiciones indecorosas en los espectáculos públicos, porque tal asociación va a desatar una campaña en contra y va a presionar para la derogación de esas medidas.

En cuanto a los métodos, la presión puede ir desde la simple petición condicionada hasta la violencia; por ejemplo, un grupo presiona a un partido para que apoye una ley de su interés, prometiéndole caudal electoral; el primer ministro presiona al presidente para que disuelva las Cámaras, amenazando con presentar su renuncia; el bloque mayoritario del parlamento presiona al poder ejecutivo para que separe del gabinete a un ministro, anunciando que en caso contrario el partido desafiliará al propio presdiente y le retirará todo su apoyo en la gestión de gobierno; una organización extremista coloca bombas en los colegios privados para lograr que el gobierno retire su aprobación a la enseñanza libre, etc.

En todos estos ejemplos vemos cómo la presión conoce diversos grados de intensidad; en algunos es leve; cuando un grupo de interés dice a un partido político: votaré tus candidatos con la condición de que apoyes este proyecto de ley queme beneficia, la presión radica en la influencia que sobre el partido juega la promesa electoral; cuando ya se acude a la fuerza, como ervlos atentados anónimos, la presión es más fuerte, porque la posibilidad de que se originen víctimas gravita intensamente.

Por supuesto que la intensidad de la presión se puede medir desde el ángulo del sujeto que presiona o del sujeto presionado; si lo hacemos en el primer sentido, convenimos en aceptar que en los ejemplos expuestos es más leve la presión que en el caso del que pide condicionando su reclamo; más fuerte la del que amenaza, y más aún la del que provoca la violencia.

Pero si atendemos ahora al sujeto presionado, las cosas pueden variar, porque la forma como la presión, leve o fuerte, incide en la voluntad del que la soporta, depende un poco de las cualidades de su personalidad; un presidente débil puede sentir con intensidad la presión derivada de un sindicato que anuncia una huelga para el caso de no hallar satisfacción a sus pretensiones; en cambio, un ministro militar puede ser casi impermeable a la exigencia de un partido que amenaza con causar disturbios callejeros en unión con fuerzas disidentes.

No obstante, como término medio se puede adelantar aue la medida de la presión es una combinación proporcionada entre la intensidad disparada desde el sujeto que presiona y la intensidad recogida por e. sujeto que la recibe.

De esta medida media que se obtiene como promedio depende la eficacia o el éxito déla presión. A un órgano colegiado constituido por miembros vigorosos no se le va a arranca una resolución con sólo condicionar un aporte electoral a la satisfacción de esa pretensión pero a ese mismo cuerpo se le puede imponer la expedición de un acto con la amenaza de que el partido mayoritario va a retirarle simplemente su apoyo, hasta privarlo de los recursos necesarios para gobernar.

De tal modo que la eficacia de la presión está en funciór de la medida de la misma presión, y se vincula al fenómeno de la resistencia que debe oponerle aquel que es su destinatario; y estamos otra vez ante un fenómeno que en sl esencia pertenece a la sicología; la voluntad que se quiere captar mediante presión puede resistir, puede dudar, puede entregarse; la resistencia, la vacilación o la satisfacción ante la corriente presionante son actitudes individuales y libres del sujeto presionado, que se adoptan como resultante de la repercusión que en éste produce la fuerza presionados

De todos modos, insistimos en que el factor de presión no se adueña del poder, sino que lo influye, lo determina, lo condiciona.

Duverger, analizando el grado de acción de los grupos de presión, ofrece los siguiente tipos: a) presión directa sobre los que ejercen el poder -presidente, primer ministro ministro-; b) presión indirecta, mediante influencia sobre la opinión pública para que ella opere sobre el gobierno; c) utilización de medios violentos, como la huelga, suponiendo que el descontento que la misma provoca se volverá contra el gobierno.

Germán Bidart Campe;
Grupos de presión y factores de poder

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 Juan Carlos Zuretti-Néstor Tomás Auza Edit. Itinerarium S.A.

Diferencias entre Patriotismo y Nacionalismo Chauvinismo

Diferencias Entre Patriotismo y Nacionalismo

Como nacemos en una familia, los hombres nacemos formando parte de una sociedad humana concreta, enraizada en la historia y en un medio geográfico. Esta sociedad tiene su cultura propia, sus instituciones, sus costumbres, sus tradiciones, su estilo de vida, sus modos de pensar y de obrar; busca su continuidad histórica y la realización de su destino. Los hombres que la componen están unidos por estrechos lazos de solidaridad, aspiran a una unidad espiritual.

Patriotismo, es un concepto que refiere al amor por la patria, pudiendo ser entendida ésta en un sentido más amplio que la nación o el Estado. La vinculación emotiva del individuo respecto a la patria implica la constante defensa de ésta por aquél. El término patriotismo está relacionado con el de nacionalismo, en tanto que ambos se refieren a la identificación del hombre con un ámbito geográfico, por ejemplo dentro de las fronteras de su país.

Esta identificación crea una  ideología política que considera la creación de un Estado nacional la condición indispensable para realizar las aspiraciones sociales, económicas y culturales de un pueblo.

diferencia nacionalismo y patriotismo

El sentimiento de patria, el amor a la tierra y a la comunidad en que nacimos, a las tradiciones y costumbres de nuestros mayores, está profundamente enraizado en el ser humano. El patriotismo es el amor a la patria. Es sentimiento y es virtud. Estudiar la naturaleza del patriotismo, sus manifestaciones, los vínculos que nos unen con las generaciones pasadas y con las venideras es el objeto de este pots.
Veremos que las deformaciones que puede sufrir este noble sentimiento, es el nacionalismo.

EL AMOR A LA PATRIA

Concepto de Patria
El concepto de Patria está íntimamente ligado al lugar donde uno nace, tal es así que etimológicamente se otorga a dicho término el significado de tierra de los padres o de los antepasados (pater = padre, antepasado).

Sin embargo los países americanos reconocen como nativos o naturales a todos aquellos que nacen en sus respectivos territorios; en cambio las naciones del Viejo Mundo consideran como nacionales a los hijos de sus naturales, primando el vínculo de sangre para determinar su propia Patria.

Tal es la postura asumida por las distintas teorías acerca de la nacionalidad en el Derecho Internacional, entre las que se encuentran las del jus solisy jus sanguinis.

Amor a la Patria
El patriotismo es la expresión del amor a la patria y se considera tanto un sentimiento como un deber. El patriotismo como sentimiento esta presente en todas las actitudes afectivas que el hombre toma ante su familia, ante sus amigos, compañeros superiores y subordinados, valorando en ellos la existencia de antepasados, tradiciones, glorias, costumbres, etc., comunes a todos ellos.

Ese sentimiento de amor a la patria se manifiesta en toda situación en que determinados valores argentinos se destacan entre nosotros o ante el mundo.

El triunfo de un sabio, escritor o deportista argentino, hecho suyo por todos los conciudadanos, es una manifestación de ese sentimiento; pero no debe confundirse la alegría de un triunfo argentino con la idealización de un hombre.

El patriotismo como deber se expresa en el cumplimiento de todas aquellas normas jurídicas y morales que sustentan a la Nación Argentina. El cumplimiento sobre todo de la Constitución Nacional, las leyes, las disposiciones y aún las menores reglamentaciones que hacen al bienestar de todos los argentinos es una demostración de patriotismo.

DEFORMACIÓN DEL PATRIOTISMO:

nacionalismo patriotismo diferencias

El sentimiento y concepto de patria pueden sufrir deformaciones.

Las causas más frecuentes de estas deformaciones son:

1. un mal entendido universalismo;
2. el nacionalismo exagerado;
3. el sectarismo y la intolerancia.

El mal entendido universalismo. Hay quienes han entendido o entienden el patriotismo incompaginable con la fraternidad universal que liga a todos los hombres.

Creen que el sentimiento de patria empequeñece al hombre reduciéndolo en sus ideales y en sus aspiraciones, que ha surgido del egoísmo y del afán de dominio de algunos pueblos; que la preocupación por los intereses y objetivos nacionales es contrario al bien de la comunidad humana total.

Tal concepción es errónea y no responde a la naturaleza humana considerada objetivamente.

Todos los hombres estamos estrechamente vinculados por lazos de confraternidad, tenemos el mismo origen y el mismo destino; la solidaridad humana no está limitada por las fronteras nacionales. Pero el amor a la patria y el cuidado de los intereses nacionales, cuando son bien entendidos, constituyen la mejor forma de servir a la humanidad entera.

El sentimiento de patria es connatural al hombre, como es connatural el sentimiento de solidaridad universal.

Quien ama a su propia patria, respeta las patrias ajenas, como quien ama a su propia familia respeta a las familias ajenas. No es lógico esperar que quien no estima y respeta su propia familia, respete a las familias de los demás. Cosa semejante sucede con las patrias.

El amor a la familia, cuando es bien entendido, en nada se opone al amor a la patria, sino al contrario, es requerido por él.

De la misma forma el amor a la propia patria en nada se opone al amor a la humanidad.

Quien no está dispuesto a servir a sus propios conciudadanos, difícilmente estará dispuesto a servir a la humanidad.El marxismo teórico aboga por la desaparición de los estados nacionales y la constitución de una sociedad universal. Los movimientos comunistas establecidos en distintos países tienen un claro sentido de los intereses nacionales.

El nacionalismo exagerado. No es patriotismo sino fanatismo. Los nacionalistas exagerados consideran a su propia nación como realidad suprema. Convierte al patriotismo en patrioterismo.

El nacionalismo exagerado se caracteriza por una exaltación idolátrica de lo nacional, y un desprecio por lo extranjero.

El nacionalista exagerado se encierra dentro de los límites de su propia nación. Nada de lo que existe fuera de ella es válido. No hay para él más valores que los que encuentra en la historia y en la tradición de su nación. No hay hombres de valer si no son de su propia raza.

Tal tipo de nacionalismo suele ser violento, agresivo, exclusivista, fanático. Es xenófobo, odia al extranjero. Ataca y desprecia a los otros pueblos.

La actitud de los nacionalistas exagerados a veces obedece a ideologías equivocadas, pero con más frecuencia responde a resentimientos y a desequilibrios emocionales.

Para designar esta actitud suele usarse el término de chauvinismo, término originado en el nombre de Nicolás Chauvin, soldado de los ejércitos napoleónicos célebre por su fanatismo francés.

El sano nacionalismo, el patriotismo que nos lleva a cultivar los valores nacionales y a defender los intereses de nuestro pueblo, es muy distinto de la actitud fanática, cerrada y egoísta de los nacionalismos exagerados.

Ningún hombre intelectualmente maduro y emocionalmente equilibrado cree que para amar y defender a su propia familia sea necesario despreciar o atacar a las familias ajenas.

El espíritu de secta y la intolerancia. El parcialismo en la valoración de los hombres y de los movimientos que en el proceso histórico concurren a la formación de una nacionalidad conduce al sectarismo intolerante, convierte al patriotisdad atentando contra su unidad espiritual.

Para los hombres que están en actitud sectaria sólo son válidos como elementos constitutivos de la nación los que provienen de los hombres y los movimientos partidarios o ideológicos acordes con sus propias ideas. Llegan a negar el carácter de argentinos a quienes no las han compartido o comparten.

La historia se estudia no objetiva y desinteresadamente, buscando esclarecer la verdad y encontrar en ella los elementos constructivos de la comunidad, sino para extraer de ella los elementos parciales que confirmen sus propias ideas y prejuicios.

Lamentablemente en esta actitud, aunque en grado distinto, están aún un número considerable de argentinos de una y otra tendencia, de cuya buena fe y deseos de servir a la comunidad no es lícito dudar.

Frente a una historia escrita con criterio parcial y desprestigio sistemático de una de las tendencias, se ha reaccionado con la misma actitud frente a la tendencia opuesta. Se hace polémica, no científica, sino sectaria. Los hechos se parcializan y se utilizan como argumentos políticos. No se vacila en dar interpretaciones tendenciosas, ni en recurrir al lenguaje agresivo.

Esta actitud, además de no ser científica, ni justa, nos causa mucho daño a los argentinos. Fomenta la división y el desentendimiento, destruye la unidad, dificulta la concurrencia del esfuerzo comunitario a objetivos comunes.

A la formación de nuestra nacionalidad concurrieron Saavedra y Moreno, el Deán Funes y Monteagudo, Rivadavia y Quiroga, Dorrego y Lavalle, Rosas y Sarmiento, Urquiza y Mitre. Sus tendencias eran opuestas, pero todos son argentinos, miembros de nuestra familia, todos lucharon por el bien de la patria y todos hicieron positivos aportes a la nacionalidad.

Los hombres que actuaron en nuestra historia, como todos los hombres no eran ángeles, ni demonios. Eran simplemente hombres como nosotros. Tenían intereses personales y egoísmos, y sabían del sacrificio, la abnegación y el renunciamiento.

En sus vidas hay luces y sombras, en sus actitudes políticas aciertos y desaciertos.

Superar el espíritu parcialista es requisito indispensable para lograr la armonía, la paz y la prosperidad de la patria.

De los hombres que han tenido papel protagónico en nuestra historia todos nos han dejado aportes positivos, aciertos, que debemos conservar y afianzar. Todos, asimismo, han tenido fallas y desperdiciado oportunidades históricas que no se repiten. Subsanar sus defectos es también tarea nuestra.

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Deformación del patriotismo: Falso patriotismo.

El patriotismo tal como lo hemos expresado en el párrafo anterior puede ser deformado de dos maneras:

— Deformación por exceso.
— Deformación por defecto.

DEFORMACIÓN POR EXCESO

No debe entenderse un profundo patriotismo con una deformación por exceso de patriotismo.

El amor intenso a la patria es un sentimiento digno y noble, pero el amor egoísta, el nacionalismo exagerado, lleva al desprecio de otras nacionalidades y enfrenta la patria que se ama con la patria que amari otros.

El patriotismo por exceso se conoce frecuentemente como chauvinismo, ya que un político francés Chauvin representaba en su país esa tendencia.

El chauvinismo consideraba que sólo los valores franceses debían ser respetados y, por consecuencia, se despreciaba todas las manifestaciones extranjeras.

Algunos autores dicen que el chauvinismo consiste en la idolatría de una nacionalidad.

Chauvin Nicolas

Chovinismo o chauvinismo, representa unnacionalismo excesivo y enaltecimiento de la convicción propia que suelen ir acompañados de una actitud vioenta y agresiva. Término originado por el francés Nicolás Chauvín que siempre admiraba y engrandecía los discursos y logros del general Bonaparte.

DEFORMACIÓN POR DEFECTO:

Existen algunos pensadores que niegan la patria considerando que los hombres están unidos en una fraternidad universal y que los intereses de una nación son contrarios a la hermandad entre los hombres.

Esta concepción fue sostenida por numerosos filósofos griegos y romanos, anteriores a Cristo; inclusive J.J. Rousseau y algunos de sus seguidores sostuvieron esta teoría.

En realidad, la teoría de la fraternidad universal no destruye, sino fortifica el amor a la patria. El amor a los hombres no es excluyeme del amor a la patria, como el amor familiar no es tampoco excluyente de otros sentimientos.

Un hombre que respete las normas familiares, respetará su nacionalidad y, por extensión, reconocerá que otros hombres pueden tener un mismo sentimiento con respecto al lugar donde nacieron, a las tradiciones y costumbres en las cuales se educaron y a los valores que le inculcaron.

Sólo un hombre que ame a su patria puede comprender los otros sentimientos.

Pero el verdadero significado de Patria, no debe limitarse a un elemento tan material como es el del lugar en que se nace sino que debe ampliarse a otros elementos inmateriales como ser los distintos vínculos morales que existen entre los habitantes de una misma Nación y que pueden sintetizarse en:

—  Su tradición histórica que determina el nexo entre las distintas generaciones que se suceden.
—  Los símbolos nacionales a través de los cuales se representa la Patria.
—   Vivencia y continuidad de la tradición que determinan una vida en comunidad.

ALGO MAS SOBRE EL PATRIOTISMO:

Como nacemos en una familia, los hombres nacemos formando parte de una sociedad humana concreta, enraizada en la historia y en un medio geográfico.

Esta sociedad tiene su cultura propia, sus instituciones, sus costumbres, sus tradiciones, su estilo de vida,, sus modos de pensar y de obrar; busca su continuidad histórica y la realización de su destino.

Los hombres que la componen están unidos por estrechos lazos de solidaridad, aspiran a una unidad espiritual.

La formación de una comunidad humana no es el fruto de una generación, sino el resultado del esfuerzo y la labor, la abnegación, las luchas y el sacrificio de muchas generaciones.

En medio de esta sociedad, como miembros de ella, ligados a ella por innumerables lazos, adquirimos conciencia de nuestro ser, nutrimos nuestro espíritu, moldeamos y desarrollamos nuestra persona.

Los hombres nacemos en una patria, formando parte de ella.

Patria etimológicamente proviene de la palabra latina patria, término que los romanos usaban para designar la tierra paterna.

Patriotismo es amor a la patria.

Patria es un concepto difícil de definir por lo complejo y por las resonancias afectivas que despierta.

El sentimiento de patria reposa sobre una experiencia de tipo personal. ¿Quién puede definir con exactitud lo que es ser y sentirse miembro de una familia? Cosa semejante sucede con la patria.

Cada hombre sabe y siente que está profundamente ligado a los demás miembros de su propia comunidad, que está indestructiblemente unido a su pasado y a su futuro. Este sentimiento nace de lo hondo de su propio ser.

Sólo en base a una experiencia personal es posible entender lo que es la patria y lo que es el patriotismo.

Patriotismo es el sentimiento de amor y filial adhesión a la patria. Y es la conducta inspirada en este sentimiento.

Es sentimiento, estado de ánimo, afecto que hace vibrar nuestro ser y es capaz de suscitar nobles ideales, heroicos renunciamientos, energías impensadas.

Es virtud, conducta reiterada y constante de obrar como hijos fieles de la patria, de servirla con lealtad y abnegación.

El patriotismo nos une profundamente a nuestro pueblo y a nuestra tierra, a nuestras instituciones y a nuestra tradición, a su pasado, a su presente y a su futuro.

La patria es, en la tierra de nuestros padres, la unidad espiritual y la continuidad histórica entre las generaciones. Es unión de tareas, de preocupaciones, de anhelos y de ideales que se trasmite de una generación a otra. Es solidaridad.

La solidaridad es la expresión social del amor. Sin amor no hay patria, ni patriotismo.

No es la mera aglomeración de hombres en un territorio, ni la identidad de raza, ni la comunidad de lenguas, ni el sucederse de las generaciones, lo que constituye esencialmente la patria.

La patria es ante todo unidad espiritual y cultural, comunidad de esfuerzos y aspiraciones, de luchas y de ideales, solidaridad con nuestros conciudadanos, con nuestros antepasados y con nuestros descendientes, búsqueda de un ser y de un destino en el que todos participamos.
La sincronía de los espíritus, que hace de la comunidad una totalidad armónica, es el elemento esencial de la patria.

El logro de la totalidad armónica, la búsqueda de una mayor integración espiritual y social es un ideal dinámico. Aunque tengamos una comunidad integrada y armónica siempre es posible y necesario aspirar a una unión mayor y más profunda entre los argentinos, a una solidaridad más sentida y más eficiente. Esforzarnos en ello es «hacer patria», patriotismo, en su sentido auténtico.

ALGO MAS…

Las características mas sobresalientes de los distintos nacionalismos son las siguientes:

• Promueve sicológicamente un patriotismo exacerbado como valor supremo.

• Imprime la idea de que una raza es superior y tiene un destino de grandeza. La raza siempre va unida al concepto de nación (la raza aria del nacionalismo de Hitler). En otros casos se une nación con religión, dando base al nacionalismo religioso.

• Propugna la independencia económica en base a la autosuficiencia que determina la producción desarrollada por el capital nacional.

• No admite la interferencia de otros estados en los problemas nacionales.

• Es contrario a la formación de comunidades internacionales por considerarlas lesivas para la soberanía…

• Critica a la democracia por considerarla disolvente e inoperante, al mismo tiempo que con la partidocracia destruye el espíritu nacional.

• Cuando es posible se convierte en imperialista, al pretender la supremacía de la nación, mundial o regionalmente.

• Es tradicionalista y conservador, utilizando estos principios como elemento de unidad de los componentes de la nación.

• La posición antagónica con la democracia ¡o hace elitista, reconociendo en grupos reducidos o en un jefe, el mesianismo necesario para desarrollar la nación.

• Estas características no son comunes a todas las corrientes nacionalistas, pero si alguna.o un grupo de ellas,están presentes en todos los nacionalismos.

Fuente Consultada:
Formación y Moral y Cívica de César R. García y Apolinar E. García
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe
Diccionario Consultor Político  Editorial LIBREX – Julio César de la Vega

Secuestro y Asesinato de Aramburu por Montoneros

Secuestro y Asesinato de Aramburu por Montoneros

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Frente a la crisis económica y social imperante en 1955, todos comenzaron a oponerse a Perón: la oposición, que era sometida a una fuerte censura, los sindicatos que lo habían apoyado, la Iglesia, y ciertos sectores de las fuerzas armadas que intentaron matar al presidente el 16 de junio de 1955 bombardeando la casa de gobierno sin éxito.

El final se estaba precipitando.

El 16 de setiembre, el general Lonardi llevó a cabo una acción militar en Córdoba. Frente a esta situación, el presidente Juan Domingo Perón renunció y se dirigió al Paraguay.

El poder quedó en manos de las fuerzas armadas. El general Lonardi se hizo cargo del gobierno provisional al triunfar la «Revolución Libertadora» y nombró como vicepresidente al contraalmirante Isaac Francisco Rojas.

El objetivo del gobierno era restablecer el poder de los sectores tradicionales pues, a diferencia de otras épocas, con el advenimiento del peronismo se había producido un cambio social y económico que, por primera vez, les había dado un lugar a las masas populares.

Revolucion Libertadora Isaac Rojas y Aramburu

Isaac Francisco Rojas y Pedro Eugenio Aramburu

Explica María Seoane, en su libro «Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad»: Con el derrocamiento de Perón llegaba a su fin el modelo de país que planteaba una distribución popular del ingreso y de las riquezas nacionales sin antecedentes en la historia argentina, la participación política masiva de los trabajadores y la intención de lograr independencia política y económica de las potencias internacionales.

Arrasar ese modelo de país, acabar con la utopía distribucionista del peronismo fue, como lo certifica la historia, el verdadero motivo de la conspiración de las grandes empresas y los dueños de la tierra infatigablemente unidos, en el propósito, con los Estados Unidos. Acabar con el gobierno de la censura impuesta por la Policía y los propagandistas del régimen fue la razón que unió a liberales, comunistas, nacionalistas y radicales a la conjura de los grandes terratenientes y del Ejército.

Eduardo Lonardi gobernó en un país enfrentado entre dos bandos: los que estaban con Perón o contra él.

La situación hizo que Lonardi proclamara que no había «ni vencedores, ni vencidos» en un intento conciliatorio que no fue aceptado por otros sectores de las fuerzas armadas, lo que finalmente provocó el pedido de su renuncia.

Tomó el poder el jefe del estado mayor Pedro Eugenio Aramburu y el contraalmirante Isaac Francisco Rojas lo acompañó como vicepresidente.

La conspiración contra Perón y su Estado de Bienestar había sido dirigida por los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, y el contralmirante Isaac Rojas.

La autodenominada «Revolución Libertadora», conocida como el gobierno de «los gorilas» —calificativo que se le daba a los antiperonistas— se inició con la promesa del elegido presidente de facto Lonardi: «No habrá ni vencedores ni vencidos»

Con la Revolución Libertadora, a la que adhirieron civiles, se inició el período de proscripción del peronismo que duró casi dos décadas.

Aramburu pensaba que para llevar a cabo su gestión debía iniciar una depuración en las fuerzas armadas de los adeptos a Perón y disolver al partido peronista, lo que lo llevó a prohibir hasta la exhibición de símbolos o palabras que hicieran alusión al peronismo e intervenir la CGT.

En materia económica, puso el acento en la libre empresa, lo que se tradujo en una actitud conservadora en los planos económico y social.

Además, con el propósito de recuperar el marco legal vigente anterior a la sanción de la Constitución de 1949, el gobierno implantó la Constitución de 1853, para lo cual convocó a elecciones para constituir la convención constituyente que debía reformar la Constitución.

LA GUERRILLA:

Una generación de jóvenes insatisfechos con el escenario político institucional argentino, quienes dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias volcaron sus esperanzas en la violencia como única vía para lograr los cambios económicos, sociales y políticos que proponían.

La mayoría vio en la revolución cubana el paradigma del cambio social al que aspiraban. Para estos jóvenes el proceso cubano era la expresión más acabada del patriotismo, el americanismo y el antiimperialismo.

Muchos de ellos de origen cristiano encontraron en las propuestas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo el impulso necesario para adquirir un compromiso social militante afín a las organizaciones armadas de las que pasaron a formar parte.

La formación de grupos políticos armados fue la expresión local de un fenómeno continental. La Revolución Cubana obró como un poderoso imán sobre ciertos sectores de la juventud latinoamericana, que la tomaron como modelo y trasladaron la metodología utilizada en Cuba (la guerrilla rural) a los diversos países de la región.

En la Argentina, antes de 1968, se produjeron algunos intentos guerrilleros, que no tuvieron mayor relevancia, especialmente en el ámbito rural.

Pero a partir de la llegada de Onganía al poder, los nuevos grupos dejaron el campo para tras ladar su accionar a las ciudades.

La guerrilla argentina tuvo dos vertientes: el peronismo y el marxismo. En la primera, actuaron tres grupos principales: las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), Descamisados y Montoneros.

Esta última organización sería la más importante y terminaría incluyendo en su seno a todas las expresiones de la guerrilla peronista, desprendimientos de grupos marxistas y a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) una organización que se había originado en fracciones de partidos de izquierda, especialmente el Partido Comunista y el Partido Socialista de Vanguardia, para integrarse con grupos provenientes de la Juventud Peronista.

Por el contrario, el núcleo fundador de Montoneros provenía de grupos de la extrema derecha católica, y fue evolucionando junto con algunos sectores de la Iglesia como el conocido como de sacerdotes del Tercer Mundo, hacia posiciones más progresistas hasta situarse, a comienzos de los 70, a la izquierda del peronismo.

EL SECUESTRO:Argentina pasaba por momentos políticos – económicos muy complejos y no se vislumbraba una salida exitosa. Comenzaba a jugarse el destino económico, político y social de la Argentina en las décadas venideras.

Así ocurrió que el 29 de mayo de 1970, el día que se cumplía el primer aniversario del Cordobazo, hizo su aparición pública el grupo guerrillero urbano peronista Montoneros.

Un comando que mostró un alto grado de entrenamiento y organización, secuestró de su domicilio a Aramburu, acusado por los asesinatos de José León Suárez durante la Revolución Libertadora y de haber secuestrado el cadáver de Evita.

«Aramburu fue sometido a un «juicio popular» por los jóvenes guerrilleros cuya edad promedio no superaba los 23 años, interrogado sobre el destino del cadáver de Eva Perón y luego fusilado.

Muy poco después, el 18 de junio, rodó la cabeza de Onganía, quien fue reemplazado  por el agregado militar de la Embajada argentina en Washington, el general Roberto Marcelo Levingston.

Los cambios en el gobierno tenían un objetivo claro: buscar una salida política para que el estallido del volcán no cubriera de lava al sistema.», explica María Seoane.

RELATO DE LOS ACONTECIMIENTOS: El viernes 29 de mayo se cumplia un año del Cordobazo, y las centrales sindicales lanzaron un paro en esa provincia.

Ese mismo 29 se escuchaba por la radio: «El ex presidente Aramburu se retiró de su domicilio esta mañana, poco después de las nueve, escoltado por dos hombres que vestían uniformes militares. Desde entonces no hay noticias de su paradero. Se habla de la posibilidad de que haya sido secuestrado por un grupo comando».

Al día siguiente, apareció el coche en que se llevaron a Aramburu -un Peugeot 404 blanco- y dos sospechosos fueron detenidos en la zona de Florida.

El secretario de Información, coronel Luis Premoli, comunicó que no había contacto con los secuestradores y reiteró su pedido a la población de que «colabore con las fuerzas de seguridad informando cualquier actitud sospechosa o extraña que pueda observar en cualquier persona».

Ese fin de semana, se difundió el comunicado del comando Juan José Valle de la organización Montoneros, que empezaba con la consigna «Perón Vuelve» y se dirigía «Al pueblo de la Nación»: «Hoy a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de Pedro Eugenio Aramburu, cumpliendo una orden emanada de nuestra conducción a los fines de someterlo a juicio revolucionario.

Sobre él pesan los cargos de traidor a la Patria y al pueblo y asesinato en la persona de 27 argentinos».

La furia del régimen fue muy grande. Por las calles, los subtes, las páginas de los diarios, se repetía un cartel de «Buscados», con las fotos de Carlos Ramus, Fernando Abal Medina, Mario Firmenich, Carlos Capuano Martínez, Norma Arrostito y el padre Alberto Carbone, señalados como autores del secuestro, y se ofrecían recompensas por cualquier información que ayudara a detenerlos.

pedido de captura a montoneros

Pasados unos meses, y después de matar a Aramburu, algunas de las personas más buscadas del país se reunieron, inexplicablemente, en una pizzería donde cualquiera podía reconocerlos.

Eran las 20.15 del 7 de septiembre: la pizzería estaba casi vacía, se llamaba La Rueda y quedaba cerca de la estación de William Morris, en el oeste del Gran Buenos Aires.

En una mesa junto a la ventana estaban Abal Medina, Sabino Navarro y Luis Rodeiro. Afuera, en un Peugeot 404 bordó esperaba y vigilaba Ramus; un poco más allá, en un Fiat 1500 blanco, estaba Capuano Martínez.

El dueño de la pizzería llamó a la policía.

Abal Medina tenía una chapa de la policía, la mostró y los agentes se fueron. Pero afuera, otros dos efectivos empezaron a tirotearse con Ramus, que cuando quisieron identificarlo sacó una granada que le explotó en las manos. Navarro y Abal Medina también empezaron a tirar.

Abal cayó con un tiro en el pecho; Navarro consiguió escaparse hacia la casa de al lado y después siguió viaje por los fondos. En la calle, Capuano aprovechó la confusión para escaparse. Rodeiro, que no tenía armas, terminó detenido.

En el Peugeot, los policías encontraron papeles y documentos con nombres y apodos de militantes de la organización.

El entierro se hizo el viernes 11 en la Chacarita. Los féretros entraron cubiertos con una bandera argéntina que la policía obligó a retirar, y entre las coronas estaba la de Juan Domingo Perón.

Arturo Jauretche y Miguel Gazzera asistieron al funeral. El padre Carlos Mugica los despidió diciendo que «se comprometieron con la causa de la justicia, que es la de Dios, porque comprendieron que Jesucristo nos señala el camino del servicio. Que este holocausto nos sirva de ejemplo».

Fuente Consultada:
El Diario del Bicentenario Fasc. N°9 Nota del Historiador Eduardo Anguita
Historia La Argentina Contemporánea, Polimodal A-Z, Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao
«Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad», María Seoane.
Los Llaman Jóvenes Idealistas….Victoria Villaruel

Origen de los Whigs y Tories en Gran Bretaña Conservadores y Laboristas

Origen de los Whigs y Tories en Gran Bretaña Conservadores y Laboristas

De  tiempo en tiempo, las elecciones inglesas atraen la atención de todo el mundo sobre el enfrentamiento de conservadores y laboristas (con los liberales actuando de tercero en discordia), que representa uno de los aspectos más típicos e interesa de la estructura política de los países de lengua inglesa. Conservadores y laboristas son, realmente, los protagonistas modernos del antagonismo secular entre dos grupos políticos que, precisamente en Inglaterra, dio origen al «juego parlamentario» entre la mayoría y la oposición, que constituye la base de toda democracia occidental.

«WHIGS» Y «TORIES»
Hacia 1679, en el Parlamento inglés surgieron dos fracciones durante un encarnizado debate político. Se discutía una ley que pretendía excluir de la sucesión al trono al católico duque de York, hermano de Carlos II Estuardo, quien luego reinó con el nombre de Jacobo II. Inglaterra atravesaba un período de reorganización: después del paréntesis de Oliver Cromwell, se había restaurado la monarquía (1660); las diferencias religiosas entre católicos y protestantes avivaban la lucha política.

Parte del Parlamento se alineó a favor del duque de York, y parte, en contra. Ambas fracciones, siguiendo una tradición universal, se cruzaban apelativos, poco honorables. Los que apoyaban al católico Jacobo eran «gratificados» con el calificativo de tories, término despreciativo irlandés con que se indicaba los «papistas», fuera de la ley, que aún no se habían plegado al cisma de la Iglesia de Inglaterra.

Sus adversarios, es decir, los que deseaban excluir de la sucesión al duque de York, recibieron el apelativo de whigs, palabra escocesa para designar a los ladrones de ganado, aplicada posteriormente a los presbiterianos escoceses (que tenían fama de contumaces rebeldes) y que se convirtió en sinónimo de rebelde contra el poder del rey. 

Las dos tracciones dieron lugar a una extraña costumbre, que luego encontró imitadores en la historia (recordemos a los «gueux», es decir, andrajosos, como llamaron a los rebeldes de los Países Bajos y a los «sans-culottes» de la Revolución Francesa): tomaron el insulto y lo convirtieron en una denominación oficial. Así nacieron el partido «tory» y el «whig«. El primero fue, en líneas generales, el partido de los aristócratas apegados a la tradición, mientras que el «whig» agrupó a ciertos propietarios de tierra, a los comerciantes, etc.; en una palabra, a los burgueses.

En el curso de los siglos los partidos evolucionaron, inclusive en su elemento social, y ambos han dado al pueblo inglés políticos de gran valor, como, por ejemplo, William Pitt el Joven, Robert Peel y Benjamín Disraeli, del partido «tory«; Lord John Rusell, W. E. Gladstone, Lord Palmerston y Lord Beveridge, del partido «whig«.

En el siglo XIX, mientras que el término «tories» continuó designando a los conservadores, el apelativo «whigs» cayó en desuso; esto sucedió, en parte, porque el partido «whig» fue sustituido, poco a poco, por el liberal, que se convirtió en su heredero directo.

Sin embargo, los liberales empezaron a declinar rápidamente, a principios de nuestro siglo, al tiempo que alcanzaba cada vez mayor fuerza el nuevo partido laborista («labourist«). Este partido se convirtió en el antagonista de los conservadores.

whigs tories

CÓMO SON ACTUALMENTE LOS PARTIDOS POLÍTICOS INGLESES
Para muchos países, habituados al sistema pluripartidista, cada partido político representa una idea abstracta (la veces, demasiado abstracta!) y muy precisa. En otras palabras, cada partido es la expresión de una teoría. En este sentido, los republicanos son los partidarios de la república; los liberales representan las ideas del liberalismo, etc. Usando la misma medida, nos inclinaríamos a creer que los conservadores ingleses son retrógrados reaccionarios y que los laboristas son inflamados revolucionarios.

Estos juicios no corresponden, en absoluto, a la realidad. Ante todo, los partidos políticos ingleses, como los de los otros países anglosajones, rechazan las utópicas teorías, las posiciones dogmáticas, «de principio». Presentan a sus electores soluciones prácticas de los problemas del momento, es decir que enuncian (y no sólo a modo de propaganda electoral) la forma en que retenden afrontar las cuestiones que se plantearán al futuro gobierno, en el caso de que llegaran »poder.

Los conservadores son partidarios de soluciones liberales, de la libre competencia, del respeto a las leyes económicas tradicionales, de una política exterior cauta; los laboristas tienden a posiciones más avanzadas en lo económico, lo social y lo político; ven con buenos ojos las nacionalizaciones, las intervenciones estatales, etc. No hay, pues, que pensar en Ion conservadores como «reaccionarios». Si Inglaterra está, hoy, entre las naciones social» mente más progresistas, el mérito es también de los conservadores. Y no hay que suponer que los laboristas estén dispuesto! a abandonar el conjunto secular de tradiciones y costumbres que enorgullecen a Ion ingleses; todas las revoluciones inglesas han realizado sin estridencias y por ION cauces de las tradiciones y las costumbres.


CUÁLES SON
Los partidos que, en la actualidad, Nh reparten el electorado inglés, son los siguientes:

El partido conservador (Conservative-Party). Se trata del viejo partido tory, y aún se le llama así en el lenguaje corriente, a pesar de que, desde 1830, ha asumido la denominación de «conservador». Este antiguo grupo político ha alcanzado en nuestro siglo una notable expansión, obteniendo las simpatías de muchos electores. En enero de 1957, Harold Macmillan ocupó el puesto de Anthony Edén y llevó al partido al re sonante triunfo de las elecciones genérales  de 1959, en las que no sólo consigue la tercera victoria consecutiva, sino que obtuvo un incremento de la mayoría, con 365 escaños sobre 630, superioridad sin precedente,1; en la historia de la política inglesa. En 19CÜ le sucedió Sir Alee Douglas-Home.

El partido laborista (Labour Party). Fundado en 1900, como una asociación de ligas socialistas, sindicatos (las famosas Trade Unions), consejos obreros y organizaciones electorales locales de tendencia socialista. Su objetivo fue dar una representación parlamentaría al mundo del trabajo (Labour Party significa, precisamente, «partido del trabajo»). En el período siguiente a la primera guerra mundial, la decadencia de los liberales produjo el auge de los laboristas, que sustituyeron a aquéllos como alternativa frente a los conservadores.

Los laboristas llegaron al poder, solos, en 1924, con J. Ramsay MacDonald, y, luego, en 1929-31, con el mismo líder. Tras el paréntesis de los años de guerra (en los períodos bélicos, Inglaterra es gobernada por una coalición de ministros, tanto de la mayoría como de la oposición), el partido laborista volvió al poder con Clement Atlee, desde 1945 a 1951.

Con las elecciones generales de 1959, su fuerza parlamentaria se restringió a 258 escaños, sobre un total de 630, y en 1964 volvieron otra vez al poder, con Harold Wilson a la cabeza del partido. Es obvio que los laboristas, aunque se declaran socialistas, no aceptan los principios marxistas de la lucha de clases.

El partido liberal (Liberal Party). Los liberales son los herederos directos de los whigs, y han tenido siempre de 5a 10 parlamentarios, contra los 300, aproximadamente, de cada uno de los otros dos partidos.

LAS VENTAJAS DEL SISTEMA BIPARTIDISTA
Como vemos, pese a la presencia de los liberales, el sistema inglés es, sustancial-mente, bipartidista, esto es, fundado sobre dos grupos políticos: uno, en el gobierno, y otro, en la oposición. ¿Qué ventajas ofrece este sistema?

1) El Parlamento es más homogéneo, al no estar fraccionado en muchos grupos.

2) En consecuencia, el Gobierno es apoyado sólidamente por el partido que ha obtenido la mayoría, sin necesidad de recurrir a coaliciones con otros partidos. En otras palabras, el Gobierno es más estable y se evitan las repetidas crisis que ha sufrido, por ejemplo, Francia en la postguerra, y, aunque en menor medida, Italia.

3) Los dos partidos en pugna se dirigen a todas las clases sociales (es decir, son «interclasistas») y por eso no tutelan sólo los intereses de una clase, sino que tratan de conciliar las exigencias de sus electores; por este motivo, la lucha política es menos violenta y menos dramática que en otros países.

4) Ambos partidos intentan ponerse de acuerdo con el mayor número de grupos políticos, asociaciones, ligas, clubes, etc. Quien lo consigue más ampliamente, se asegura el mayor número de votos. Es evidente, pues, que los acuerdos, las coaliciones, el propio programa del Gobierno, se forman en el partido y antes de la consulta electoral. Después de las elecciones, todo está ya discutido y preparado, y la vida del Gobierno no tendrá sorpresas ni crisis.

5) El hecho de que ambos partidos deban atraerse a todas las clases —más aún, a las mismas clases— los hace muy semejantes entre sí, y no hay que excluir la posibilidad de que, para ciertos problemas, propongan a los electores la misma solución. El alternarse de los dos partidos en el poder no provoca, pues, desequilibrios notables en la conducta política del Gobierno y, en consecuencia, en la vida de la nación.

6) Lo que podría llamarse «pendularidad» es una de las características de los electores anglosajones. Éstos no se «encariñan» con un partido, tal como ocurre en otras democracias occidentales; es decir, no siguen siempre al partido que más les gusta, aunque cometa errores.

Los electores anglosajones juzgan objetivamente la obra de los dos partidos, y votan, indistintamente, por uno o por otro: votan al partido que presenta mejor programa, o cuyo programa parece mejor al elector. Evidentemente, esto compromete a los partidos a «hilar muy fino», porque cada error significa la pérdida de muchos electores o, inclusive, la pérdida de la elección.

POR QUÉ EN OTROS PAÍSES RIGE EL SISTEMA PLURIPARTIDISTA
En Francia, Alemania, Italia, Argentina y otras naciones, los electores están divididos entre numerosos partidos, y por ello se habla de sistema pluripartidista. Este sistema tiene el inconveniente de que fracciona en exceso al Parlamento, pero, con respecto al bipartidismo, tiene la ventaja de que la lucha política es más clara.

De hecho, en el sistema basado en dos únicos partidos, la necesidad de conciliar las tendencias de los electores, de llegar a compromisos, entendimientos y acuerdos electorales, acaba, a veces, volviendo confusa la vida política de la nación.

De todas formas, hay que tener presente que la adopción de uno u otro sistema no depende de los gobernantes: uno y otro son fruto de distintas tradiciones, diversas mentalidades y diferentes condiciones sociales.

En los Estados Unidos, el sistema bipartidista «puro» está casi impuesto por el hecho de que ningún pequeño partido podría obtener los votos suficientes para hacer llegar a la presidencia a un candidato propio.

En Francia y en Italia, juega en favor del pluripartidismo el hecho de que existe un gran espíritu individualista, poca disciplina de partido, demasiadas diferencias entre las clases sociales y entre unas regiones y otras, y que la lucha de clases es encarnizada.

Todas estas circunstancias hacen inadecuado un sistema bipartidista. Con todo, en un sistema u otro, lo esencial es que en todos los países exista una verdadera democracia y que los intereses del pueblo sean respetados siempre.

Fuente Consultada: Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N°48

Solucion Verde: forestar puede generar un cambio climático?

Solución Verde: ¿forestar puede generar un cambio climático?

Diez Respuestas a Diez Mentiras: Plantar árboles puede ser muy bueno, pero también puede ser muy malo. Depende de su objetivo, de su escala, del sitio donde se instalen y de los beneficios o perjuicios que generen para las poblaciones locales.

Las plantaciones a gran escala con especies de rápido crecimiento, tales como eucaliptos y pinos, son las que generan mayores impactos negativos, tanto en lo social como en lo ambiental. Debido a dichos impactos, ese tipo de plantaciones ha dado lugar a luchas generalizadas en su contra.

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La respuesta de las empresas plantadoras y de los promotores que impulsan este modelo ha consistido en desmentir la ocurrencia de tales impactos y en elaborar y difundir una engañosa propaganda destinada a ganar apoyo en sectores no informados de la población. Entre las muchas falsedades publicitadas en favor de los monocultivos forestales a gran escala se encuentran las 10 siguientes:

Mentira 1: Las plantaciones forestales son «bosques plantados».

Tanto los técnicos como las empresas insisten en llamar «bosques plantados» a las plantaciones. Esta confusión entre un cultivo (de árboles) y un bosque es el punto de partida de la propaganda en favor de las plantaciones. En un mundo concientizado sobre el grave problema de la deforestación, la actividad de «plantar bosques» es generalmente percibida como algo positivo. Sin embargo, una plantación no es un bosque y lo único que tienen en común es que en ambos predominan los árboles. Allí termina su similitud. Un bosque contiene:

Numerosas especies de árboles y arbustos de todas las edades.

Una gran cantidad de otras especies vegetales, tanto en el suelo como sobre los propios árboles y arbustos (trepadoras, epífitas, parásitas, etc.).  Una enorme variedad de especies de fauna, que encuentran allí abrigo, alimentos y posibilidades de reproducción.

Esa diversidad de flora y fauna interactúa con otros elementos como los nutrientes del suelo, el agua, la energía solar y el clima, de tal manera que aseguran su autoregeneración y la conservación de todos los elementos que lo componen (flora, fauna, agua, suelo). Las comunidades humanas también forman parte de los bosques, ya que muchos pueblos los habitan, interactúan con ellos y allí obtienen un conjunto de bienes y servicios que aseguran su supervivencia.  A diferencia del bosque, una plantación comercial a gran escala se compone de:

Una o pocas especies de árboles de rápido crecimiento, plantados en bloques homogéneos de la misma edad, y muy escasas especies de flora y fauna que logran instalarse en las plantaciones.

Las plantaciones comerciales requieren preparación del suelo, selección de plantas de rápido crecimiento y con las características tecnológicas requeridas por la industria, fertilización, eliminación de «malezas» con herbicidas, plantación a espaciamiento regular, cosecha en turnos cortos.

Por otra parte, en el mejor de los casos, las comunidades humanas son percibidas como proveedoras de mano de obra barata para la plantación y para la cosecha de los árboles que se realizará años más tarde. Como además su objetivo es producir y cosechar grandes volúmenes de madera en el menor tiempo posible, se puede decir que tiene las mismas características que cualquier otro cultivo agrícola. Por lo tanto, no se trata de un «bosque», sino de un cultivo.

En síntesis, una plantación no es un «bosque plantado», ya que además de todo lo anterior, resulta evidente que no es posible plantar, ni la diversidad de flora y fauna que caracteriza a un bosque, ni el conjunto de interacciones con los elementos vivos e inorgánicos que se dan en un bosque.

Mentira 2: Las plantaciones forestales mejoran el medio ambiente

Presentadas como «bosques plantados», se dice que las plantaciones sirven para proteger y mejorar los suelos, para regular el ciclo hidrológico y para conservar la flora y la fauna locales.

1) Los suelos. Este tipo de plantaciones tienden a degradar los suelos por la conjunción de una serie de factores:

Erosión, en particular porque el suelo queda desnudo durante los 2 primeros años posteriores a la plantación y durante los 2 años posteriores a la cosecha, lo que facilita la acción erosiva del agua y del viento.

Pérdida de nutrientes, tanto por la erosión como por los elevados volúmenes de madera extraídos del sitio cada pocos años.

Desequilibrios en el reciclado de nutrientes. Por tratarse de especies exóticas, los organismos descomponedores locales encuentran grandes dificultades para descomponer la materia orgánica que cae de los árboles (hojas, ramas, frutos), por lo que los nutrientes que caen al suelo demoran mucho en poder volver a ser reutilizados por los árboles. Tanto en el caso de pinos como eucaliptos, es común ver cómo se va acumulando sin descomponer la hojarasca sobre el suelo.

Compactación, por el uso de maquinaria pesada, lo que dificulta la penetración del agua de lluvia y facilita la erosión.

Difícil reconversión del conjunto de esos y otros impactos, resulta que en muchos casos resultará muy difícil poder volver a utilizar esos suelos para la agricultura.

2) El agua. Este vital elemento es afectado tanto en cantidad como en calidad:

A nivel de cuenca, el volumen de agua disponible tiende a disminuir luego de la instalación de estas plantaciones. En realidades tan diversas como el sur de Chile, el estado de Espírito Santo en Brasil, Sudáfrica o Tailandia, se constata que el régimen hídrico sufre cambios negativos importantes como resultado de la plantación de grandes áreas de pinos y eucaliptos de rápido crecimiento. Ello se debe a varios factores, pero el principal es el elevado consumo de agua de estas especies. Para crecer, los vegetales llevan los nutrientes del suelo hasta las hojas, donde se produce la fotosíntesis.

El vehículo para llevar los nutrientes hasta la hoja es el agua. Para crecer más, necesitan más nutrientes, lo que implica mayor uso de agua para transportarlos hasta las hojas. Dado que se trata de extensas plantaciones creciendo a un ritmo muy acelerado, los impactos sobre el agua se vuelven cada vez más graves, y llegan hasta la desaparición de manantiales y cursos de agua.

Para confundir, los promotores de las plantaciones arguyen que algunas especies de árboles (en particular eucaliptos) producen más biomasa por unidad de agua utilizada y que por consiguiente son más «eficientes» que los árboles nativos. Sin embargo, no toman en cuenta que las plantaciones de eucaliptos son notoriamente «ineficientes» en la producción de alimentos, forraje, medicinas, fibras vegetales, frutos, hongos y otros productos que la gente local obtiene de los bosques. Además, resulta irrelevante definir la eficiencia de una plantación de eucaliptos para producir madera con una determinada cantidad de agua, si de todas formas utiliza más agua que la que el área puede producir.

Las especies más comúnmente utilizadas en plantaciones (eucaliptos y pinos) dificultan la infiltración del agua en el suelo, lo que, sumado al enorme consumo de agua, agrava los impactos a nivel de cuenca.

La calidad del agua también se ve afectada, tanto por la erosión como por el uso generalizado de agroquímicos, que la contaminan.

3) La flora. Los impactos sobre la flora local son múltiples y graves debido a la gran escala de estas plantaciones, que afectan a una enorme cantidad de hábitats:

En muchos casos, las plantaciones constituyen un factor de deforestación, ya que su instalación es precedida por la tala o incendio del bosque preexistente, tal como sucede a menudo en áreas tropicales y en particular en Indonesia. En estos casos el impacto es enorme en la zona templada, la flora del ecosistema de pradera disminuye su abundancia y riqueza cuando sobre la misma se instalan plantaciones.

En el área de la plantación, gran parte de la flora local es exterminada para evitar que compita con los árboles plantados y sólo algunas pocas especies logran instalarse al interior de las plantaciones. Pero incluso esas pocas especies son eliminadas cada pocos años, cuando la plantación es cortada y replantada, y se vuelve a la aplicación de herbicidas para eliminar la competencia.

Entre la flora que desaparece al interior de la plantación, es importante destacar muy especialmente la flora del suelo, que cumple un papel fundamental en el mantenimiento de la fertilidad del suelo en el largo plazo.

El impacto ya mencionado sobre el agua también afecta a la flora local, incluso a gran distancia del sitio de la plantación.

4) La fauna. Los impactos sobre la fauna

Para la mayor parte de las especies de la fauna local, las plantaciones son desiertos alimenticios, por lo que tienden a desaparecer. Las pocas especies que logran adaptarse, o son exterminadas (por considerárselas «plagas» para la plantación) o ven desaparecer su nuevo hábitat cada vez que la plantación es cortada para la venta de la madera.

cuando la plantación es precedida por la deforestación, el impacto sobre la fauna local es máximo.

Al igual que en el caso de la flora, tanto la deforestación previa a la plantación como los cambios en el agua y el suelo afectan negativamente a una amplia gama de especies de la fauna.

Los desequilibrios biológicos provocados por estas plantaciones frecuentemente dan lugar a la aparición de plagas que afectan a las producciones agropecuarias aledañas.

Mentira 3: Las plantaciones sirven para aliviar la presión sobre los bosques

El argumento es que, al haber más madera disponible a partir de las plantaciones, esto se traducirá en una menor extracción de madera de los bosques nativos. Pese a que pueda parecer lógico, la realidad es que se ha constatado que las plantaciones son en general un factor más de deforestación debido a que:

En muchos países, las plantaciones se instalan eliminando previamente el bosque existente. En algunos casos, tal eliminación se realiza mediante gigantescos incendios provocados, en tanto que en otros la corta del bosque y la venta de la madera sirven para financiar la plantación. También se da el caso de que la plantación justifica la deforestación, ya que se sostiene que la corta de amplias áreas no constituye deforestación en caso de que sea seguida por la plantación de árboles. En algunos casos, el simple anuncio del interés de empresas plantadoras de invertir en determinada región resulta en un movimiento especulativo que consiste en adquirir y degradar rápidamente áreas de bosques para posibilitar que las mismas puedan ser luego destinadas a la plantación de árboles por parte de dichas empresas.

En numerosos casos el proceso arriba mencionado determina la migración (voluntaria o forzada) de los pobladores de la región, que se ven obligados a ingresar a otras áreas boscosas donde inician un proceso de deforestación para poder atender a sus necesidades básicas. Es decir, que en esos casos la deforestación generada por la plantación es doble. La madera producida en plantaciones de ninguna manera sustituye a las valiosas especies del bosque tropical, debido a que ambas tienen mercados distintos. En tanto que la mayor parte de la madera de plantaciones se destina a la producción de papel y productos de madera de baja calidad, la mayor parte de la madera extraída de los bosques (en particular tropicales) es transformada en productos de alta calidad.

Este argumento ignora además el hecho de que el consumo de madera no constituye la única causa de deforestación. Numerosas áreas de bosques son a menudo eliminadas para destinar el suelo a cultivos de exportación o a ganadería extensiva; otras desaparecen bajo gigantescas represas hidroeléctricas; los manglares son eliminados para destinar el área a la producción industrial del camarón, la explotación petrolera y minera destruyen amplias áreas boscosas, etc. Ninguno de estos procesos destructivos guarda relación alguna con la mayor o menor área destinada a monocultivos forestales, por lo que resulta claramente falso que en este caso puedan «aliviar la presión» sobre los bosques.

En definitiva, pese al creciente auge de las plantaciones forestales, el área boscosa del planeta sigue disminuyendo, lo que demuestra que el pretendido alivio de la presión sobre los bosques no es más que un ejercicio de publicidad interesada.

Mentira 4: Las plantaciones permiten aprovechar y mejorar tierras degradadas

Este argumento, promovido por las grandes empresas plantadoras, es absolutamente falso en su caso, ya que las plantaciones comerciales a gran escala rara vez se instalan en tierras degradadas. La razón es muy sencilla: en tales tipos de suelos los árboles no crecen bien, por lo que plantar allí no resulta rentable.

Dicho lo anterior, es necesario aclarar algunos aspectos, ya que todo este tema tiende a ser muy confuso. En efecto, hay que aclarar que es lo que se entiende por «tierras degradadas», así como destacar que algunos tipos de plantaciones no comerciales efectivamente ser realizan en tierras degradadas y logran mejorarlas.

Para el común de la gente, la expresión «tierra degradada» despierta una visión de tipo lunar, con suelos gravemente erosionados y escasa o nula vegetación. En estos casos, toda actividad que apunte a recuperar esos suelos, ya sea mediante la plantación de árboles o por otros medios, puede ser considerada como esencialmente positiva. Sin embargo, la expresión «tierra degradada» puede implicar simplemente un área de bosque que fue talada o un área agrícola de subsistencia, que conservan su potencial productivo. También se suele hablar de «tierras subutilizadas» como sinónimo de degradadas. En resumen, las empresas plantadoras son quienes definen que la tierra está degradada o subutilizada y de tal manera justifican sus plantaciones frente a la opinión pública. Sin embargo, los pobladores locales generalmente no están de acuerdo ni con que la tierra esté degradada o subutilizada y mucho menos con que deba plantarse con eucaliptos, pinos u otras especies comerciales. Esto es lo que en muchos casos explica la resistencia de los pobladores locales frente al avance plantador, que intenta apropiarse de tierras que son productivas y no «degradadas» ni «subutilizadas».

Mentira 5: Las plantaciones sirven para contrarrestar el efecto invernadero

Este es uno de los argumentos que se han puesto más de moda recientemente. Se dice que a medida que los árboles van creciendo, van tomando carbono en cantidades mayores a las que emiten, de modo que tienen un balance neto positivo respecto de la cantidad de dióxido de carbono (el principal gas de efecto invernadero) en la atmósfera. Sin embargo, las plantaciones forestales tienen todavía que demostrar que son sumideros de carbono.

En términos generales, cualquier área cubierta de plantaciones, en ausencia de pruebas de lo contrario, debería ser considerada una fuente neta de carbono y no un sumidero. En primer lugar, porque en muchos casos estas plantaciones sustituyen a bosques, lo que significa que los volúmenes de carbono liberados por la deforestación sean superiores a los que la plantación en crecimiento podría capturar, incluso en el largo plazo. Incluso cuando no implican deforestación, se instalan en otros ecosistemas que también almacenan carbono (tales como las praderas), que es liberado a la atmósfera a consecuencia de la plantación.

Hay además una segunda cuestión crucial: ¿estas plantaciones serán cosechadas o no? De darse la primera hipótesis serían, en el mejor de los casos, tan sólo sumideros temporarios: el carbono es almacenado hasta la cosecha para luego ser liberado en pocos años (en algunos casos incluso en meses) cuando el papel u otros productos provenientes de las plantaciones son destruidos. En el caso de que los árboles no fueran cosechados, las plantaciones estarían ocupando millones y millones de hectáreas que podrían estar dedicadas a propósitos mucho más provechosos, como la producción de alimentos.

Finalmente, es fundamental ver el tema en su total dimensión y analizar el conjunto de impactos que la promoción de grandes monocultivos forestales con especies de rápido crecimiento puede generar en otras áreas ambientales y sociales. Sabiendo que estas plantaciones impactan sobre el ambiente (suelos, agua, flora y fauna) y sobre las comunidades locales, no resulta aceptable promoverlas con un propósito «ambiental» como el de contrarrestar el efecto invernadero. La solución tiene que venir por el lado de la reducción de emisiones de CO2 (derivadas del uso de combustibles fósiles) y por la protección de los bosques y no por intentos de colonizar enormes áreas de tierra sin haber analizado cabalmente las consecuencias.

Mentira 6: Las plantaciones son necesarias para abastecer un consumo creciente de papel

El consumo de papel es generalmente percibido como algo positivo, vinculado a la alfabetización, al acceso a información escrita y a una mejor calidad de vida. Esa percepción por parte del público es utilizada por las empresas plantadoras para justificar la supuesta necesidad de aumentar la producción de celulosa a partir de sus extensas plantaciones de pinos y eucaliptos. Por lo tanto, este tema requiere varias precisiones:

Gran parte de la celulosa producida en el Sur no está destinada a abastecer a la población de esos países, sino a los consumidores del Norte. En tanto que Estados Unidos y Japón tienen un consumo anual de papel per cápita de más de 330 y 230 kilos respectivamente, países exportadores de celulosa como Chile, Sudáfrica, Brasil e Indonesia muestran un consumo per cápita de 42, 38, 28 y 10 kilos respectivamente.

Alrededor del 40% del papel producido en el mundo es utilizado para embalaje y envoltura, en tanto que sólo el 30% se destina a papeles de escritura e impresión, por lo que el argumento de la alfabetización no es tan relevante como se lo pretende mostrar.

Además, gran parte del consumo de papeles de escritura e impresión está destinado a la publicidad. En los Estados Unidos, el 60% del espacio de las revistas y periódicos está reservado para avisos, en tanto que anualmente se producen unos 52.000 millones de unidades de diversos tipos de materiales de publicidad, incluyendo 14.000 millones de catálogos para compras por correo que a menudo van directo a la basura. Tal tipo de consumo excesivo de papel no es exclusivo de los Estados Unidos, sino que también es característico de la mayoría de los países del Norte e incluso se pretende exportar tal modelo hacia los países del Sur.

El tema radica entonces en que el consumo actual de papel es ambientalmente insustentable y que gran parte del mismo es socialmente innecesario. Por lo tanto, ni los planes de uso de los bosques, ni los planes de expansión de las plantaciones forestales pueden pretender autojustificarse diciendo que «la humanidad» necesita más papel.

Mentira 7: Las plantaciones son mucho más productivas que los bosques

Este argumento puede parecer convincente si se observa el rápido crecimiento de los árboles en una plantación de pinos o eucaliptos. Sin embargo, depende de lo que se entienda por «productivo» y a quién beneficia esa producción.

Una plantación comercial produce un gran volumen de madera para industria por hectárea y por año. Pero eso es todo lo que produce. El beneficiario directo de esa producción es la empresa propietaria de la plantación.

Un bosque no sólo produce (como la plantación) madera para el mercado, sino que su producción abarca otros tipos de árboles, vegetales, animales, frutas, hongos, miel, forraje, abono, leña, maderas para usos locales, fibras vegetales, medicinas y genera además una serie de servicios en materia de conservación de suelos, de biodiversidad, de recursos hídricos, de microclima.

Cuando se sostiene que las plantaciones son mucho más productivas que los bosques, sólo se está comparando el volumen de madera para industria que se puede extraer de ambos y en esa comparación la plantación aparece como superior.

Sin embargo, cuando se compara la totalidad de bienes y servicios provistos por la plantación y el bosque, resulta evidente que este último es mucho más productivo que la plantación. Es más, en muchos aspectos la producción de la plantación es nula (por ejemplo en la producción de alimentos, medicinas o forraje) e incluso puede ser negativa, cuando afecta a otros recursos como el agua, la biodiversidad o el suelo.

Lo anterior resulta particularmente claro para aquellas poblaciones locales que sufren los efectos de la implantación de extensos monocultivos forestales, puesto que sufren la pérdida de la mayor parte de los recursos que hasta entonces habían asegurado su supervivencia. Para ellos, la productividad de estas plantaciones es nula o más bien de signo negativo.

Mentira 8: Las plantaciones generan empleo

Este es también un argumento típico entre quienes promueven las plantaciones. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta afirmación es totalmente falsa.

Las grandes plantaciones generan empleos directos fundamentalmente en las etapas de plantación y de cosecha. Luego de la plantación, el empleo cae en forma sustancial. Al momento de la cosecha, la plantación requiere nuevamente de la contratación de mano de obra, pero el número de puestos de trabajo tiende a disminuir notoriamente por la creciente mecanización de esta operación.

Los escasos empleos generados son en general de muy baja calidad, siendo en su mayoría de carácter temporal, con bajos salarios y en condiciones de trabajo caracterizadas por la mala alimentación, el alojamiento inadecuado y el no cumplimiento de la legislación laboral vigente. Los accidentes y las enfermedades laborales son frecuentes. El modelo predominante en el Sur, es que las empresas plantadoras subcontratan a empresas informales para la realización de las tareas de plantación y cosecha.

Dado el escaso nivel de inversión requerido, la competencia entre dichas empresas informales se basa fundamentalmente en la baja en el costo de la mano de obra, lo que explica las pésimas condiciones salariales y laborales de los trabajadores forestales. Sólo en los casos en los que la cosecha se basa en moderna y costosa maquinaria forestal, tales tareas quedan en manos de la empresa plantadora, que se ve obligada a ofrecer mejores condiciones de trabajo.

En muchos países tienden simultáneamente a privar a los previos ocupantes de la tierra de sus anteriores fuentes de trabajo. Es común que estas plantaciones se instalen en tierras destinadas a la agricultura de subsistencia por lo que incluso la tendencia del empleo neto es en muchos casos negativa. Por otro lado, cuando su instalación implica la previa destrucción del bosque, los pobladores locales se ven privados de una serie de ocupaciones y fuentes de ingreso dependientes de los recursos provistos por el bosque. En casi todos los casos, las plantaciones resultan en la expulsión de la población local, en particular hacia los cinturones de miseria de las ciudades.

En términos generales, las plantaciones generan mucho menos empleo que la agricultura y el balance sólo resulta positivo en algunas pocas áreas escasamente pobladas dedicadas a la ganadería extensiva. En cuanto al empleo industrial, las plantaciones no siempre dan lugar a la creación de industrias locales, dado que en muchos casos la producción apunta a la exportación directa de troncos sin procesar. Incluso cuando se establecen industrias de pulpa y papel, su alto grado de mecanización implica la creación de pocos puestos de trabajo.

De todas las actividades capaces de generar empleo a nivel local, la actividad plantadora es probablemente la peor opción. El objetivo de las empresas forestales no consiste en generar empleos, sino en generar ganancias para sus accionistas. Sin embargo, utilizan este falso argumento para justificar socialmente su emprendimiento.

Mentira 9: Los posibles impactos negativos de los monocultivos forestales industriales se pueden evitar o mitigar con un buen manejo

En última instancia, los promotores de las plantaciones pueden aceptar que éstas no son bosques y que pueden acarrear impactos negativos, pero agregan que estos impactos se generan por un mal manejo y no por las plantaciones en sí. La solución -afirman- es entonces técnica: aplicar buenos métodos de manejo.

Sin embargo, no se trata de un tema técnico, sino de una cuestión esencialmente política, de poder, con beneficiarios y perjudicados. Desde los centros de poder se toman decisiones que afectan la vida y posibilidades de supervivencia de las poblaciones locales y condicionan fuertemente las decisiones de los gobiernos, con el objetivo de abastecer un mercado global con los productos madereros que éste requiere. Las necesidades y aspiraciones locales no cuentan. De aquí derivan los principales problemas que este tipo de plantaciones acarrean. Es obvio que esto no se puede resolver con ningún «buen manejo». Es más, el buen manejo de las empresas plantadoras consiste primeramente en convencer al gobierno que les permita invertir en determinadas regiones del país, que les otorgue determinadas ventajas (subsidios directos e indirectos) y que intervenga -en caso necesario- para desalojar o reprimir a los pobladores locales. En un número importante de casos, las distintas formas de presión o represión constituyen la principal herramienta de «buen manejo» para resolver los conflictos sociales generados por las plantaciones.

En lo referente a los impactos ambientales que las plantaciones comerciales generan, es también utópico pretender que se puedan resolver a través de un buen manejo técnico. Las propias características del modelo hacen que éste sea básicamente insustentable por más que se adopten prácticas conservacionistas o monitoreos destinados también en gran medida a mejorar la imagen de la empresa frente a los posibles opositores ambientalistas. En efecto, el modelo se caracteriza por:

La gran escala.

No es lo mismo el impacto ambiental que puede generar un eucalipto o un pino que los que generan decenas o centenares de miles de hectáreas concentradas en determinada región de un país. La modificación del espacio geográfico es enorme. Para disimular este hecho, los promotores de las plantaciones insisten actualmente en utilizar porcentajes, diciendo que «sólo ocupan el 1 o el 2% del área total del país». Sin embargo, no se puede tapar el sol con la mano. Lo cierto es que se trata de grandes concentraciones de monocultivos forestales y el único «buen manejo» posible es justamente reducir el tema a porcentajes.

El monocultivo de especies exóticas.

Si bien es cierto que la mayoría de las especies agrícolas son exóticas, en el caso de las especies utilizadas en los cultivos forestales esto tiene fuertes implicancias negativas. La elección de estas especies se origina en parte en la inexistencia de plagas y enfermedades en los países en los que son introducidas, que pudieran afectarlas. Si bien esto es absolutamente lógico para el plantador, resulta un problema para la fauna local, para la que estas plantaciones constituyen un desierto alimenticio. Unido al tema de la gran escala, el impacto en particular sobre la fauna es, por ende, enorme. La biodiversidad a nivel del suelo es afectada gravemente debido a que los restos vegetales de los pinos y eucaliptos resultan tóxicos para gran parte de la flora y fauna del suelo. El sistema presenta además una gran debilidad intrínseca, ya que, en caso de aparecer una especie capaz de alimentarse de los árboles vivos, se transformará en una plaga que podrá poner en cuestión a todas las plantaciones similares de la región.

La rapidez de crecimiento.

La lógica empresarial de estos emprendimientos hace que la rapidez de crecimiento sea crucial para asegurar la rentabilidad de la inversión. Tal crecimiento se basa en parte en la selección de especies, pero también en el uso de fertilizantes y herbicidas (que afectan al suelo y al agua), así como en un consumo enorme de agua, que afecta a la región en su conjunto. Como si fuera poco, la biotecnología forestal está también apuntando en ese sentido, creando «super árboles» de crecimiento aún mayor y resistentes a los herbicidas, por lo que el impacto es doble: mayor contaminación por uso de agroquímicos y mayor consumo de agua.

La corta en turnos cortos.

La misma lógica determina que los árboles sean cortados cada pocos años, lo que implica una gran salida de nutrientes del sistema y procesos de erosión, así como la destrucción del hábitat de aquellas pocas especies locales que se estaban adaptando a la plantación.

De todo lo anterior resulta claro que son pocas las medidas técnicas que se pueden adoptar para evitar o mitigar la mayor parte de los impactos ambientales generados por las plantaciones. Si bien se podrán mejorar algunos aspectos (utilizar agroquímicos menos nocivos, preparar el suelo siguiendo curvas de nivel, cuidar que no se produzcan procesos de erosión al momento de la corta, conservar áreas silvestres como parches en el paisaje, monitorear suelos, agua, flora y fauna, etc.), lo cierto es que resulta imposible evitar los impactos porque el propio modelo no lo permite: no se puede (desde el punto de vista de la rentabilidad) hacer que los árboles crezcan más lento, que consuman menos agua, que no requieran fertilizantes, que no afecten a los suelos, que no reduzcan la biodiversidad local. En síntesis, el problema es el modelo y no la adopción de medidas apropiadas de manejo.

Mentira 10: Las plantaciones no pueden ser juzgadas en forma aislada

Este es uno de los argumentos más recientes de los promotores de las plantaciones. Sostienen que hay un «sistema continuo» entre un bosque primario y un «bosque plantado» especializado en la producción de madera. Es decir, que habría un sistema, al que llaman «bosque», que incluye bosques primarios protegidos, bosques de producción, bosques protectores, bosques secundarios y plantaciones de todo tipo. Por lo tanto, dicen que hay que analizar ese sistema «bosque» en su totalidad y no centrarse en uno sólo de sus componentes: el monocultivo forestal a gran escala. El argumento es inteligente, pero no menos falso que los anteriores.

En primer lugar, porque parte de la falsa premisa de que una plantación es un bosque. El tipo de plantaciones al que hacemos referencia constituye un cultivo especializado en la producción de grandes volúmenes de madera en plazos cortos, cuya única similitud con un bosque consiste en estar constituido por árboles, que ni siquiera son nativos. Por lo tanto, no puede hablarse de un «sistema continuo» entre elementos intrínsecamente diferentes. Sería como decir que la fauna nativa y la cría de vacas lecheras constituyen un sistema continuo entre lo natural y lo especializado en la producción de leche y que no es posible juzgar aisladamente los impactos de la ganadería lechera sin analizarlos en ese contexto.

En segundo lugar, porque en general las plantaciones comerciales no sólo no complementan a los bosques, sino que en muchos casos se constituyen en causas directas o indirectas de deforestación. Lo mismo se puede decir con respecto a cómo afectan la biodiversidad, el suelo, el agua y en particular a las poblaciones locales.

En definitiva, este razonamiento pretende justificar la destrucción de la naturaleza en determinada área argumentando que su conservación se asegura en otra área. Al incluir las plantaciones en ese supuesto sistema «bosque», se esconde y justifica la destrucción generada a partir de los monocultivos forestales a gran escala. Frente a los impactos sobre la biodiversidad, la respuesta de las empresas plantadoras consistirá en decir que ésta se asegura por la existencia de áreas protegidas. Si bien sus argumentos serán menos convincentes en el caso de los impactos sobre el agua y menos aún sobre los suelos, igual harán referencia al sistema «bosque», que asegura el agua y la conservación del suelo. Guardarán quizá silencio sobre los impactos sociales.

Pero el tema de fondo es que esa lógica divorcia la producción y el consumo de la conservación, cuando en realidad la única forma de asegurar la sustentabilidad de esos procesos en el largo plazo consiste en considerar la conservación como parte de un sistema único. En este sentido, existen algunos tipos de plantaciones que quizá sí podrían ser incluidas dentro de un sistema «bosque», que están caracterizadas por:

-Ser de pequeña o mediana escala.

-Estar compuestas por una multiplicidad de especies, siendo todas o algunas de ellas nativas.

-Dar abrigo, alimentación y posibilidades de reproducción a la fauna nativa.

-Permitir el desarrollo de las especies de la flora nativa.

-Conservar o mejorar los suelos.

-Regular el funcionamiento hidrológico de la región.

-Contar con la aprobación de la población local.

-Aportar productos y servicios de utilidad para las poblaciones locales.

Dado que ninguno de los monocultivos a gran escala a los que nos estamos refiriendo puede cumplir con ninguna de dichas condiciones, resulta claro que no deben ser considerados como integrando el sistema bosque y que por consiguiente sus impactos deben ser analizados por separado.

Fuente Consultada: Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales / Documento informativo, Campaña Plantaciones, Ricardo Carrere

Liberalismo y Conservadurismo Democracia Liberal Unificacion Italiana

En la segunda mitad del siglo XIX, el pensamiento de los hombres y consecuentemente su accionar estuvo influenciada por diferentes corrientes ideológicas: el liberalismo y el conservadorismo. Lo que las hacía particulares a cada una de ellas, eran su diferente punto de vista con respecto al problema de la democracia política en las sociedades en las que se estaba gestando el capitalismo. Sin embargo no fueron las únicas corrientes ideológicas presentes en ese entonces, también lo hicieron el nacionalismo y el socialismo.

La lucha por el sufragio femenino. Desde mediados del siglo XIX, un número cada vez más grande de mujeres se incorporaban a las actividades laborales. Y al tiempo que lo hacían, comenzaban a reclamar por la igualdad de sus derechos cívicos. Una de las demandas principales fije el derecho al voto. Y para lograrlo organizaron su lucha a través de huelgas de hambre y manifestaciones callejeras. Sin embargo, recién a principios del siglo XX alcanzaron el derecho al sufragio: en Estados Unidos fue en 1920 y en Gran Bretaña en 1928. En otros países las reformas recién se produjeron hacia 1940. En la imagen podemos observar una concentración pública de mujeres sufragistas realizada en Nueva York, en 1915.
La alineación del liberalismo como una corriente ideológica fue a partir de las ideas de varios filósofos.  Entre ellos podemos citar al inglés John Locke (1632-1704) y a los franceses Charles- Louis de Secodant, barón de Montesquieu (1689-1755) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778). Lo que buscaba esta corriente, era una fórmula de equilibrio político que restringiera el poder monárquico y reconociera además al pueblo como poder legítimo, pero que no se entregara el gobierno de manera directa, sino a través de sus representantes. Así la vida de los hombres en la sociedad se regía por unos principios fundamentales, afirmados a mediados del siglo XIX.

Por ejemplo, el reconocimiento de que los hombres son libres e iguales en los derechos, tanto a la vida como a su libertad, su seguridad, a la felicidad. Por otra parte, el derecho a la propiedad privada, individual e ilimitada; la aseguración de la convivencia y la puesta de límites a sus propios derechos como integrantes de una misma sociedad estaba dada a través de la aceptación de queja autoridad del estado mediante un acuerdo o pacto; también la validez de un Estado de derecho limitado en su poder y en sus funciones por la constitución y las leyes, estas últimas que tiene la finalidad de proteger jurídicamente los derechos de los individuos.

Es así como podemos afirmar que el liberalismo, es la ideología representativa y adoptada por los grupos burgueses, cuyo poder social y económico crecía junto al desarrollo del capitalismo industrial. Consiguiendo difundir y en algunos casos imponer la vigencia de los derechos civiles y de valores.

Sin embargo, comenzó a desplegarse entre los liberales pero sin dejar de lado sus principios, un movimiento democrático que tuvo como propuesta avanzar hacia un grado de igualitarismo en la organización política de las sociedades.  Ello fue así desde mediados del siglo XIX. Consecuentemente, se propusieron en manos de liberales reformistas transformaciones con el objetivo de permitir una mayor participación del conjunto de la población en la elección y en el ejercicio del gobierno a través del sufragio universal. Estas reformas fueron realizadas en la organización política de sus propias sociedades.

Debido a ello, es que comienza a afirmarse el conservadorismo en la segunda mitad del siglo XIX, frente al movimiento democrático liberal. No obstante, sus características no eran similares, ya que los conservadores en las primeras del décadas del siglo, afirmaban que las instituciones divinas eran la monarquía, la organización eclesiástica, la familia, la propiedad privada, el sistema de privilegios y las organizaciones; todas ellas defendidas por la autoridad del Estado. Ideología ella en contraposición al liberalismo, ya que las mismas en esa época expresaban aquellos intereses de los grupos privilegiados del antiguo régimen.

El reformismo democrático fue avanzando con el correr del tiempo, lo que determinó que los grupos de la burguesía opositores al establecimiento del sufragio universal y a otras reformas políticas que tenderían hacia la democratización, sean considerados conservadores. Esta cuestión denotó un nuevo problema, ya que los conservadores ante esto justificaron su oposición, y lo hicieron afirmando que las mayorías sólo podían expresarla voluntad de los más ignorantes pero en ningún caso la verdad.

La nueva organización política: los partidos políticos

En Europa y en los países de su ámbito cultural se caracterizaron por el ascenso de la burguesía, durante las décadas que precedieron a la gran revolución democrática de 1848. Se iba imponiendo cada vez más una clase integrada, en todos lo aspectos del acontecer social, por hombres que hacían el esfuerzo individual bandera de progreso, que dedicaban el ahorro y la vida abstinente, sin renunciar a conseguir cuantos bienes de fortuna pudieran engrosar su patrimonio, ya que el dinero suponía en esta nueva sociedad, el único valor de referencia individual.

La democratización política era considerada como una nueva amenaza latente por lo integrantes de las clases poderosas de las sociedades, porque esta no les aseguraba el mantenimiento de su poder en dicha sociedad. Pero reconocían la importancia del consenso de la mayoría de la población, para hacer posible una gobernación. La pequeña burguesía y las clases medias hacían cada vez más crecientes sus exigencias de participación política, tal es así que las huelgas y las movilizaciones manifestaron la cada vez más fuerte presión de los obreros, que reclamaban la obtención de mejores condiciones de trabajo y de vida.

Tal es el caso, del movimiento revolucionario de 1848 y, el de Francia, la comuna de parís en 1871; caratulados como destructivos del orden social existente, por las clases poderosas. Consecuentemente esto determinó, que la masa de población de una manera gradual, mediante la extensión del sufragio universal, se incorpore a la toma de decisiones del ámbito político.

Los múltiples intereses del conjunto de la población y su realización efectiva, se debió gracias a la organización y movilización de estos, cuyo objetivo era presionar a los gobiernos. Cuestión que se realiza durante las últimas décadas del siglo XIX.  La organización de movimientos y partidos de masas, integrados por alianzas muy heterogéneas entre diferentes grupos y sectores de la burguesía, las clases medias, la aristocracia y los campesinos, fue el resultado de todo ello. Sin embargo, se gesta una nueva discusión a partir de este fenómeno, que está enfocado hacia la dirigencia de los partidos obreros, integrados casi de manera exclusiva por miembros de la clase obrera.

Esta discusión tenía por un lado la postura de que si para luchar por sus intereses continuaban manteniendo como método las acciones revolucionarias, o por el contrario optarían por otra postura, la de aceptar las reglas del juego de la democracia liberal y participar en las elecciones, votando y proponiendo candidatos propios.

El Cooperativismo Principios Concepto Definicion Diferencia Mutualismo

El Cooperativismo: Principios, Concepto – Diferencia Con El Mutualismo

El cooperativismo y su instrumento práctico, la cooperativa, surgen como oposición y defensa frente al concepto capitalista del lucro que limitaba las posibilidades de condiciones de vida digna a los obreros del siglo XIX. Entre los precursores de las ideas cooperativas se encuentran los ingleses Robert Owen y Willian King y los franceses Claude -Henry de Rouvroy, Conde de Saint -Simón, Francois – Marie – Charles Fourier, Luis Blanc y Felipe Buchez.

Si bien el cooperativismo no representa un movimiento político ni expresa ideas en esa dirección, ya que sus principios básicos se asientan en la cooperación, la cuestión social reviste una gran importancia en su concepción ya que su fin último es promover la felicidad y el bienestar general. Por definición es opuesto al sistema capitalista que se basa en la competencia, la que descarta en aras de las ideas de asociación y cooperación.

La acción cooperativa cuestiona los conceptos capitalistas de «competencia» y «lucro», que sólo tienen en cuenta ai individuo aislado, el que pudo sobreponerse a los demás, y le opone las ideas de asociación, cooperación y bienestar general que están basadas en el principio socialista de fraternidad.

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Una de las formas en que se manifiesta la solidaridad social es el cooperativismo. Las cooperativas son asociaciones que buscan resolver por el aporte y esfuerzo común de sus miembros las necesidades de los mismos. Existen sociedades cooperativas para muy distintos tipos de actividades. Son clásicas las cooperativas de producción, de consumo y de crédito.

Las cooperativas de producción son aquellas en la que los trabajadores aportan además del trabajo propio, el capital de la empresa. Los trabajadores son a la vez empresarios y obreros. Puede lograrse así más eficiencia y mayores beneficios.

Muchas empresas de transporte en nuestro país se han organizado con éxito como cooperativas de producción. Las cooperativas de consumo procuran adquirir mercaderías en cantidades y al venderlas sin intermediarios a sus socios consiguen reducir su precio.

Los sindicatos suelen establecer este tipo de cooperativas para sus miembros. También muchos comerciantes minoristas se asocian en cooperativas para poder competir con empresas mayores.

Las cooperativas de crédito facilitan a sus asociados, además de una forma de invertir su capital, préstamos en condiciones más favorables que los bancos.

En nuestro país tienen gran desarrollo las cooperativas agrarias, que son sociedades de agricultores o ganaderos que se asocian para comercializar los productos, para realizar en común y sin intermediarios sus compras o para adquirir para uso común maquinarias e implementos de alto valor.

El capital de las cooperativas, cualquiera sea el plano en que se desenvuelven, está formado por los aportes de los socios. En caso de disolución el capital vuelve a ellos. Cuando un miembro deja de pertenecer a la cooperativa puede retirar su parte de capital.

Las utilidades, luego de separar el monto de reinversión, son distribuidas entre los miembros proporcionalmente al capital aportado o al monto de las operaciones realizadas.

El cooperativismo surgió en Europa en el siglo XIX, buscando aliviar la situación económica de los trabajadores. El movimiento se extendió por todo el mundo.

Surgieron por obra de la iniciativa privada. Actualmente en casi todos los países son fomentadas e impulsadas por el estado. También son promovidas por organismos internacionales.

CONCEPTO COOPERATIVISMO: Concepción social que propone la cooperación y el apoyo mutuos entre individuos, en lugar de la competencia, dentro de una sociedad que no busca el máximo beneficio, sino ofrecer a sus miembros ciertos servicios o artículos en las condiciones más beneficiosas. La aplicación de este sistema requiere de cooperativas, que son organizaciones de cooperación voluntaria de diferentes tipos (modelo alternativo en lugar de la competencia capitalista).

concepto de cooperativismo

Ver: Primeras Cooperativas en Argentina

Así es que hay cooperativas de consumidores, de productores, de marketing o de crédito. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) estableció en 1966 que la pertenencia a una cooperativa debe ser voluntaria, y que no debe existir discriminación por razones de sexo, raza, clase social, afiliación política o creencias religiosas; y que debe permitir la libre participación de cualquier persona que pueda ser útil a la cooperativa y esté dispuesta a aceptar sus responsabilidades dentro de la misma (principio de asociación libre). En casi todos los países se han promulgado leyes especificas para regular este tipo de asociaciones.

Las cooperativas deben ser administradas de la manera que acuerden sus miembros, todos con iguales derecho y poder (un miembro, un voto), y sus beneficios económicos deben distribuirse de forma equitativa. La distribución económica debe respetar algunos principios: destinar una parte al desarrollo de la cooperativa, reservar otra parte para previsión de gastos extraordinarios y, finalmente, distribuir los beneficios entre los cooperativistas.

Otra importante regla del cooperativismo es la de la educación cooperativa: es decir, destinar fondos para la formación profesional de sus miembros y empleados. También deben cooperar con otras agrupaciones similares en los ámbitos local, nacional e internacional.

EL MUTUALISMO:

El mutualismo es otra de las formas en que se organiza y manifiesta la solidaridad social. Es un modo de previsión social. Las mutualidades son sociedades de socorro mutuo, cuyo objeto es asistir a sus miembros en ciertos riesgos y necesidades mediante el aporte de todos los asociados.

Gastos de atención médica, nacimientos, matrimonios, fallecimientos; situaciones provocadas por accidentes, carencia de trabajo, etc., son cubiertas con la colaboración de la mutualidad.

El capital con que se hace frente a estas necesidades está formado por las cuotas o los aportes de los socios.

El monto logrado es indivisible. Al retirarse de la mutualidad alguno de los asociados no se le devuelve el monto aportado.

Las mutualidades surgieron en nuestro país principalmente entre los grupos de inmigrantes como ayuda mutua entre los provenientes de un mismo país. Se desarrollaron también alrededor de las asociaciones de tipo religioso.

Actualmente este tipo de sociedades dependen en su mayoría de los sindicatos, que han agregado otros servicios como colonias de vacaciones, asistencia médica integral, actividades culturales, etc.

Las mutualidades son obra de la iniciativa privada. Para gozar de sus beneficios se requiere ser socio. En muchas de ellas estos beneficios se extienden a sus familiares.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL COOPERATIVISMO
El cooperativismo no es una doctrina política, no prescribe ñor mas para la función ni la organización del Estado, ni para las relaciones de éste con el individuo. Es simplemente un plan económico, pero ya forma parte imprescindible de la vida de muchos Estados, y si continúa difundiéndose y cobrando tanta importancia como lo ha hecho en los últimos años, puede llegar a afectar hasta la estructura política de las sociedades que lo han implantado.

No sólo se trata, en este caso, de la íntima relación funcional que existe entre lo económico y lo político, sino que, al sustituir el incentivo del lucro individual por el concepto del servicio colectivo, el cooperativismo ataca en su médula uno de los conceptos en que se asientan las teorías políticas individualistas. Esto explica el hecho de que, sin excepción, todos los programas socialistas abogan, en mayor o menor medida, por la adopción de sistemas cooperativistas de uno u otro tipo. Pero tampoco hay obstáculo para practicarlos dentro de las democracias liberales.

El cooperativismo no es producto de altas especulaciones académicas. Su teoría no fue concebida por solemnes filósofos o economistas. Lo engendró, sin pompa intelectual, el sentido común de un grupo de trabajadores enfrentados con el problema de aritmética elemental de su presupuesto doméstico. No nació de una escuela ideológica, sino de 28 cocinas que no alcanzaban a abastecerse.

El cooperativismo es una de las innovaciones económico-sociales que mayor éxito ha tenido y que menos conflictos ha producido en su aplicación. Es importante hacer notar que se practica normalmente tanto en las sociedades capitalistas como en aquellas en que imperan diferentes formas de socialismo.

Constituye una sana y eficaz arma de defensa del consumidor, especialmente entre las clases sociales menos dotadas de recursos, contra el desenfreno de las prácticas mercantiles.

Y no menos importante es la función que desempeña el cooperativismo al enseñar a los hombres a sumar sus esfuerzos en beneficio común, en vez de colocarlos uno frente al otro, en posiciones desde las que el más fuerte se beneficia indebidamente a costa de las necesidades del más débil.

Walter Montenegro: «Introducción a las doctrinas político-económicas». Fondo de Cultura Económica, 1977

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Gobierno Fundamentalista El Fundamentalismo Gobernar Segun la Biblia

Gobierno Fundamentalista
El Fundamentalismo Según la Biblia

FUNDAMENTALISMO: Según los diccionarios y enciclopedias occidentales, la forma más común de fundamentalismo es el religioso y, más precisamente, el islámico. De hecho, la mayoría de las definiciones académicas asocian este término al nacionalismo árabe y a la lucha terrorista que los musulmanes realizan contra el Estado de Israel y las potencias occidentales (sobre todo la norteamericana) desde la década del setenta.

Sin embargo, el verdadero origen de la palabra “fundamentalismo” es totalmente ajeno al contexto de Medio Oriente. Por el contrario, remite a una serie de panfletos titulada Los Fundamentos: un testimonio de la Verdad, que pastores protestantes repartían gratuitamente en iglesias y seminarios de los Estados Unidos entre 1910 y 1915.

FUNDAMENTALISMO

La esencia del fundamentalismo es la certidumbre. A través de algún tipo de revelación divina, los fundamentalistas religiosos de todas clases se creen poseedores de un acceso privilegiado a unas certezas elementales que son verdad más allá de toda duda y cuestionamiento, y como sus creencias son indiscutiblemente ciertas, las de otros que contradicen las suyas deben ser incorrectas, también sin la menor duda. Además, estas creencias tienen una importancia suprema para aquellos que las sostienen, de modo que tienden a considerar moralmente justificado, es más, un deber, imponerlas a los que no las comparten. La tolerancia no es una virtud cuando uno tiene razón y la voluntad de Dios se ve cuestionada.

Presentado como “la declaración cristiana de la verdad literal de la Biblia”, este material denunciaba la pérdida de la influencia de los principios evangélicos durante las primeras décadas del siglo XX.

Atentas a estas observaciones, las teorías más objetivas describen al fundamentalismo: como una doctrina que, basada en postulados religiosos, políticos y/o culturales, adopta una visión única y exclusiva de la verdad. Desde esta perspectiva, semejante forma de concebir la realidad suele desembocar en una actitud de fanatismo intolerante respecto de otros modos de vida.

Lo cierto es que la historia de la humanidad está plagada de movimientos o instituciones que, invocando determinadas creencias, han pretendido —y siguen pretendiendo— imponer su verdad a los demás.

En ese sentido, la Inquisición, el nazismo, el fascismo, el stalinismo (entre otros regímenes totalitarios), la política exterior de los Estados Unidos con respecto a Latinoamérica y, actualmente, a Afganistán, también pueden ser acusados de fundamentalistas. Palabras clave: fanatismo, terrorismo, islamismo, totalitarismo, adoctrinamiento religioso y/o político.

Aunque sobre todo de origen religioso, los fundamentalismos suelen negarse a reconocer una separación clara entre la religión y otros ámbitos de la vida. Totalitarios en su perspectiva, pretenden conseguir el poder político para reconfigurar radicalmente la sociedad conforme a sus propios principios. Los valores democráticos y liberales suelen ser enemigos y los objetivos de primer orden para los fundamentalistas y las primeras víctimas cuando los regímenes de ese tipo se hacen con el control político.

CONTRADICCIONES: En ningún aspecto ha sido más clara la ambivalencia del fundamentalismo hacia la modernidad que en su atormentada relación con la tecnología. Los fundamentalistas cristianos norteamericanos denuncian muchos aspectos de la ciencia y la tecnología como obra del diablo. En la ciencia médica abominan de la eutanasia, el aborto, la maternidad subrogada y la investigación con células madre, por lo general basándose en que contravienen principios como la santidad de la vida.

Aun así, tal condena se ha visto acompañada por un notable ingenio por parte de los fundamentalistas al explotar los medios tecnológicos para sus propios fines. Por ejemplo, una sucesión casi interminable de televangelistas ha utilizado la radio, la televisión y ahora Internet para llegar a amplias audiencias a las que rápidamente se les separa de su dinero para la causa de Dios.

Un emparejamiento todavía más estrafalario entre el fundamentalismo reaccionario y la tecnología moderna se ha visto desde mediados de la década de 1990 en Afganistán, donde los radicales islámicos talibanes coordinaron su proyecto de hacer retroceder la sociedad afgana a la edad de piedra utilizando teléfonos móviles.

Y a partir de 2001, cuando los talibanes cayeron y Al-Qaeda fue expulsada de sus bastiones afganos, el grupo terrorista ha realizado una transición muy efectiva al ciberespacio. De repente, los soldados del islam se armaron con ordenadores portátiles además de kalashnikovs, y los cibercafés se reconvirtieron en centros logísticos. (Fuente: «50 Cosas que hay que saber de política» Ben Dupré)

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ALGO MAS… ¿Qué es el Islam?, los historiadores ingleses Chris Horrie y Peter Chippindale analizan algunos aspectos referidos al tema.

«El crecimiento reciente del Islam ha sido especialmente notable en los países de África y de Asia en los que existió contacto con las potencias colonizadoras cristianas.

[…] Ahora, al cabo de decenios de inestabilidad política, aumento de la pobreza y desintegración social, el sueño de un desarrollo al estilo occidental o al soviético ha terminado casi sin excepciones en la desilusión. Ése es el contexto en el que ocurre la «Reforma» islámica a la que se califica de «fundamentalismo» y que constituye literalmente un retorno a una forma simplificada y básica de la ley islámica.

La reacción occidental al fundamentalismo islámico se ha caracterizado por la repulsión contra la reintroducción de castigos coránicos, como la amputación de una mano por el delito de un robo. En ello subyace una reaparición del viejo temor europeo de que los musulmanes proyectan conquistar el mundo.

Esos temores son comprensibles, pero están exagerados debido a un malentendido básico y generalizado acerca del deber islámico de la yihad (Guerra Santa), que es uno de los pocos aspectos de la religión que se comentan mucho en Occidente.

Es cierto que todos los musulmanes están obligados a combatir a muerte en defensa del Islam […] Pero esa obligación coránica es totalmente defensiva. En el Corán se prohíben expresamente las guerras de agresión, sean para obtener poder mundano o la riqueza o para convertir por la fuerza a los no creyentes. […] En realidad, la distinción entre la guerra en nombre de la legítima defensa y la guerra de agresión es difusa, y los Estados Musulmanes tienden a ser tan belicosos como cualesquiera otros. […]

Pero incluso en condiciones de paz, es poco probable que el Islam fundamentalista pudiera jamás llegar a una avenencia, con las sociedades laicas de Occidente, ni aceptar las ideas y las instituciones políticas occidentales. En particular, los ideales caros al Occidente de nacionalismo y de libertad individual no tienen ningún lugar en el pensamiento musulmán.»

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

El Hombre Nuevo Concepto y Definicion Objetivos

Concepto del Hombre Nuevo: «Che» Guevara

HOMBRE NUEVO:  Pensamiento desarrollado por Ernesto “Che” Guevara en el que plantea el tipo de hombre y la ética revolucionaria que se va gestando, tanto en el proceso de la lucha por el poder como en la sociedad socialista.

El nuevo hombre se construye al calor del proceso de transformaciones sociales, a medida que la conciencia se va desarrollando y va dejando de lado las formaciones mezquinas y egoístas que imperan en el capitalismo.

El ser humano va tomando como motor fundamental de su accionar los incentivos morales, y el individuo se asume como motor de la historia. Cada persona no marcha sola.

concepto de hombre nuevo, che guevara

Su vida y el futuro de la sociedad están ligados, y deja de lado deformaciones elitistas del accionar político que, según esta doctrina, tanto daño han causado a los intentos de cambio. Para esta postura, el objetivo fundamental es eliminar el interés individual y el lucro desde las motivaciones psicológicas.

El individualismo en cuanto tal, como acción aislada de una persona, debe funcionar en beneficio absoluto de la colectividad. La visión guevarista del hombre nuevo es la del continuo cambio y perfeccionamiento dentro de la escala humana.

Es la valoración plena del hombre, no sólo de su materialidad sino también de su subjetividad. En este aspecto de su pensamiento se distanció del marxismo ortodoxo, impregnado de excesivo economicismo.

El hombre debe transformarse al mismo tiempo que la producción progresa, decía Guevara, quien no consideraba adecuado sólo producir artículos y materias primas, y creía que al mismo tiempo se debían producir hombres.

La creencia del líder revolucionario en la capacidad ilimitada de transformación del hombre fue absoluta y se plasmó en su accionar político.

El foco guerrillero podía potenciar, a través de su lucha, las condiciones subjetivas que posibilitaran la revolución. En ciertas ocasiones no creía necesario esperar a que se diera la situación objetiva óptima para llevarla adelante, ya que el foco podía funcionar como motor para movilizar al resto de la sociedad.

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

El Neoliberalismo Definicion Neoliberalismo y Fondo Monetario

El Neoliberalismo y El Fondo Monetario Internacional

NEOLIBERALISMO: El surgimiento del neoliberalismo, o dicho e otro modo el resurgimiento del liberalismo, ocurre tras el derrumbe político y económico del bloque comunista, a fines de la década del ochenta. Efectivamente, cuando en 1989 cae el Muro de Berlín, se dan por terminadas tanto la experiencia soviética como la Guerra Fría (1945-1991) entre capitalistas y rojos. Dentro de ese contexto, el fin de la llamada “bipolaridad” significa la victoria de uno de los bandos: el representado por los Estados Unidos. (Fondomonetarismo)

fondo monetario internacional

A partir de entonces, este país aprovecha su nuevo estatuto de único líder mundial su gran desarrollo tecnológico y su industria cultural para imponer la doctrina liberal con la noción de libre mercado como valor supremo. Pero iatención!, se trata de un liberalismo actualizado: en la nueva era, el capital comienza a abandonar la producción de bienes y las industrias nacionales; en cambio, busca reproducirse en los juegos financieros y en empresas transnacionales.

Con el apoyo de Japón y de la Comunidad Económica Europea (convertida luego en Unión Europea), el neoliberalismo norteamericano intenta dominar el globo y, con ese objetivo en mente, también presiona a los países pobres para que se abran al mercado internacional. Sin embargo, éstos no logran adaptarse a las nuevas exigencias y quedan marginados del sistema.

Al diluirse el enfrentamiento con la ideología comunista, las naciones capitalistas fuertes instalan un discurso dominante, un “pensamiento único”, según escribe el filósofo alemán Herbert Marcuse en su libro El hombre unidimensional (1964). Con el fin de afianzarlo, se vuelve necesaria la instauración de gobiernos conservadores que, como los de Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretaña, presentan al n. como una doctrina política y económica absolutamente hegemónica e irremplazable.

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Ver: El Neoliberalismo Político y Económico

APLICACIÓN DEL NEOLIBERALISMO: En la década del 90 se diseñaron políticas que procuraron achicar el Estado por medio del proceso privatizador, la eliminación de organismos de control y la descentralización administrativa. De este modo, se intentó legitimar el accionar político sólo a través de sus resultados y descuidando los procedimientos y normativas del sistema republicano y democrático.

La reconstrucción de las instituciones (Estado nacional, Estados provinciales, municipios) es también una reparación de una ética pública que sea coherente con un contexto social en el que la mayoría de los ciudadanos se han empobrecido o han visto insatisfechos algunos de sus derechos más básicos.

Para la recuperación de la confianza en la política por parte de esta ciudadanía, no sólo es necesario generar acciones que mitiguen las desigualdades existentes, sino también dar el ejemplo desde las más altas esferas del Estado. Un modelo de ética pública que ponga límites al afán de lucro y a la búsqueda desmesurada de ganancias, que privilegie la honestidad, el respeto por los procedimientos democráticos, la solidaridad, el interés por los más necesitados, la austeridad de los comportamientos, la transparencia.

El Estado nacional, los Estados provinciales y los municipios pueden recomponer su relación con la sociedad civil si logran mostrar auténtica preocupación, diligencia y solidaridad con los sectores más golpeados por la crisis. La lógica de los resultados no legitimará su accionar si este carece de una ética del ejercicio de la función pública.

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El Sionismo Origen del sionismo Historia y Objetivos de Herzl

El Sionismo: Historia y Objetivos de Herzl

SIONISMO: Originada en Europa a fines del siglo XIX, esta doctrina preconiza el retorno del pueblo judío a Sion, montaña de Jerusalén (actual Palestina), así como la constitución de un Estado judío autónomo. Precisamente, algunos adversarios de Israel ven al sionismo como una voluntad expansionista y colonialista, en detrimento de los territorios árabes vecinos.

Concepto de sionismo

El sionismo se convierte en proyecto político de la mano de Theodor Herzl, entre otras personalidades judías. Este abogado y periodista húngaro fue uno de los primeros en darse cuenta de que la creación de un Estado sionista no se lograría únicamente sobre la base del asentamiento de algunos colonos en Tierra Santa. La clave de la cuestión estaba en conseguir cierto aval internacional.

Terminada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el horror provocado por el Holocausto y ciertos intereses económicos apuntados a Medio Oriente llevaron, primero a Gran Bretaña y luego a las Naciones Unidas, a apoyar la fundación de Israel. Así, y a pesar de la oposición manifestada por los países árabes, el 14 de mayo de 1948 David Ben Gurion (1886-1973) asumió la presidencia de la nueva nación judía, que por entonces limitaba con el Líbano, Siria, Jordania, Arabia Saudita y Egipto.

Desde aquella época, los judíos ortodoxos rechazaron toda posibilidad de convivencia con sus vecinos de religión musulmana. Con este criterio, el sionismo se lució por extender el territorio israelí y, de esta manera, se embarcó en un eterno conflicto armado con el mundo árabe en general y con el pueblo palestino en particular.

Los dos mayores logros del sionismo durante este siglo fueron el compromiso del gobierno británico para establecer una patria judía en Palestina, propósito recogido en la Declaración Balfour de 1917, y el propio establecimiento del Estado de Israel en 1948.

Durante la Primera Guerra Mundial, los británicos se granjearon la amistad de los sionistas para asegurarse el control estratégico de Palestina y obtener el apoyo de los judíos de la diáspora a la causa aliada. La Declaración, contenida en una carta dirigida por el secretario de Asuntos Exteriores Arthur James Balfour a un líder sionista británico, aprobaba el establecimiento en Palestina de una “patria para el pueblo judío”. Dado que Palestina había pasado del control turco al británico, esto proporcionaba a los sionistas la carta de derechos que habían estado buscando.

El dirigente sionista y científico Chaim Weizmann, de origen ruso y nacionalizado británico en 1910, se trasladó a Palestina en 1934. Catorce años después encabezó el gobierno provisional israelí y en 1949 se convirtió en el primer presidente del nuevo Estado de Israel, cargo que mantuvo hasta su muerte, en 1952.

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Ver: Historia del Pueblo de Israel

Qué es Ser Progresista? Progresismo Politico El Hombre Progresista

¿Qué es Ser Progresista? Progresismo Político

Quienes hablan de progresismo se refieren a la lucha por el progreso, es decir, por una evolución positiva para hombres y mujeres en sus aspectos individual y social. Desde su perspectiva humanista, estos militantes trabajan para que todos los ciudadanos del mundo (sin distinción de raza, nacionalidad, cultura, clase social, sexo ni religión) tengan igualdad de oportunidades, y para que sus derechos individuales y colectivos sean respetados. Por eso, uno de sus objetivos principales apunta a alcanzar una transformación social que beneficie a la Humanidad.

Concepto politico de progresismo

El p. realza la figura del ciudadano como actor responsable del proceso de conformación social, de cierta toma de decisiones, y como protagonista de su propia libertad. También reivindica el concepto de “laicismo”, en tanto doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa.

En general, las ideas progresistas suelen ser asociadas a las socialistas. De hecho, ambas comparten la necesidad de una reforma paulatina, puesta en marcha por vías legales y democráticas.

En cambio, rechazan cualquier intento revolucionario, por considerarlo violento y, consecuentemente, perjudicial. Para el progresismo, el sistema político ideal es la democracia participativa.

Por eso, sus partidarios exigen una transferencia del poder que permita ampliar y profundizar el control del ciudadano sobre cualquier decisión que afecte su vida.

Con este criterio, buscan la modificación del sistema electoral y parlamentario —proporcionalidad pura, listas abiertas, posibilidad de revocación de los elegidos, etc.—, la aplicación del principio de cogestión, y la reducción y eventual desaparición de los aparatos represivos del Estado.

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Socialdemocracia Principios y Características Gobierno Socialdemocrata

Resumen de Socialdemocracia: Principios y Características

La socialdemocracia es una doctrina política que defiende una postura de lograr una transición pacífica desde la economía capitalista de mercado hacia el socialismo usando los canales políticos propios de las democracias liberales, es decir, el parlamentarismo.

Nació y evolucionó a partir del socialismo del siglo XIX, recogiendo las aportaciones de Karl Marx y Friedrich Engels; donde ellos afirmaban que la transición del capitalismo al socialismo sólo podía darse mediante una revolución violenta de los trabajadores, quienes, en su debido tiempo se rebelarían y derrocarían a sus opresores capitalistas, y abolirían la propiedad privada y se harían con el control de los medios de producción. Los defensores de la socialdemocracia compartían sus raíces ideológicas con el comunismo, pero repudiaban el uso subversivo de la violencia política que implicaría una revolución en el sentido marxista del término.

 

Principios de la democracia, socialdemocracia

SOCIAL DEMOCRACIA: Este movimiento ideológico y político surge a mediados del siglo XIX en Alemania, como reacción de los trabajadores asalariados contra el capital. En un principio, sus integrantes —miembros de determinados partidos políticos, sindicatos, cooperativas y agrupaciones juveniles y femeninas— experimentaron la influencia de las ideas de Karl Marx Pierre Proudhon y Karl Kautsky, entre otros.

De este movimiento inicial se desprendieron luego, en la década de 1870, los anarquistas y, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los comunistas.

Desde fines del siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX, la s. fue conocida bajo el nombre de Segunda Internacional. Años más tarde, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los partidos socialdemócratas y socialistas se agruparon en la denominada Internacional Socialista, que funciona hasta hoy, con sede en Londres.

Los miembros de la s. han asimilado los principios del socialismo ético. Esto significa que no reconocen la lucha de clases como fuerza motriz del proceso histórico, aunque defienden los intereses y derechos de los asalariados. De hecho, se pronuncian a favor de la regulación de las relaciones entre el capital y el trabajo, por medio de los convenios correspondientes entre los sindicatos y la patronal, y también por medio del Estado.

Los socialdemócratas luchan por la defensa de los derechos de las minorías, por las facilidades económicas y sociales a favor de los más necesitados, por cierta redistribución de la riqueza social a costa de los más ricos y por la independencia de las colonias. Por otra parte, son partidarios de una política social fuerte y de una legislación antimonopolista.

Además, creen en la cooperación internacional y en la necesidad de una paz mundial. No es raro entonces que levanten las banderas del socialismo humano como modelo de la sociedad del futuro.

Los esfuerzos de los revisionistas del comunismo revolucionario, que creáin en el avance del socialismo dentro de un contexto democrático, confiando en la vía electoral y parlamentaria, enfurecieron a los socialistas revolucionarios ortodoxos. La revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo, por ejemplo, atacó con acritud el enfoque democrático en 1904, despreciando la política parlamentaria. Las profundas diferencias de perspectiva, exacerbadas por la primera guerra mundial y asentadas tras la Revolución bolchevique en Rusia en 1917, adoptaron una forma institucional cuando partidos comunistas (socialistas revolucionarios) brotaron por toda Europa en oposición a los diversos grupos socialistas (socialdemócratas) unidos en su compromiso con los métodos constitucionales.

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Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Gobierno Teocrático Significado Teocracia Resumen

Concepto de Gobierno Teocrático – Islamismo 

Así como “democracia” significa ‘gobierno del pueblo’ y “aristocracia”, ‘gobierno de los mejores’, la palabra “teocracia” identifica a aquellos gobiernos basados en una doctrina religiosa. Es un sistema político en vías de desaparición todavía se mantiene vigente en el Tíbet donde, desde principios del siglo XV, impera la orden Geluk, de la cual surgen los archiconocidos líderes espirituales llamados “Dalai Lama”.

sistema teocrático

Esta orden religiosa fue creada por el yogui Lozang Trakpa, conocido como “Tsongkhapa”.

Tras formarse en las tres grandes escuelas del budismo tibetano este sacerdote fundó en 1409 el monasterio de Gaden, el primer gran centro de Geluk. Algunos años más tarde, hizo construir los otros dos complejos monásticos más importantes: el de Drepung, el mayor del mundo con un promedio de diez mil residentes, y el de Sera.

Las reformas emprendidas por “Tsongkhapa” se centraron en una disciplina estricta que exigía, entre otras condiciones, un riguroso celibato y el estudio minucioso de las escrituras del canon budista tibetano (compuesto por unos trescientos volúmenes y cuatro mil títulos).

Su éxito coincidió con la decadencia de la segunda monarquía tibetana y con el resurgimiento del control mongol sobre esa región.

Casi dos siglos más tarde, Nawang Gyatso, o el “Gran Quinto Dalai Lama”, aseguró definitivamente el papel político de la orden Geluk y la centralización absoluta del poder en sus manos.

Con el fin de lograr este objetivo, mandó construir una sede oficial —el Potala— en la Colina Roja de la capital Lhasa, e instauró la institución de los regentes, encargada de todos los aspectos políticos de esta teocracia.

Este quinto dalailamado supone la consolidación de todos los aspectos que caracterizaron al Tíbet entre los siglos XVII y XXI.

Durante este período, la evidente sumisión de los aspectos civiles a la religión budista tibetana provocó la formación de una sociedad marcadamente creyente que aceptó las justificaciones religiosas del gobierno.

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

La Tercera Vía Concepto Politico Definicion Peron Juan Estado

Concepto de la Tercera Vía – Juan D. Perón 

En pleno siglo XIX, cuando Karl Marx expone su teoría acerca del capitalismo, el PSD alemán y otros partidos socialdemócratas presentan una alternativa distinta. Por ejemplo, en su libro Socialismo evolutivo (1899), Edward Bernstein desarrolla los argumentos de una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo revolucionario, más tarde sostenidos también por Karl Kautsky y demás pensadores europeos de la misma orientación. El denominado “socialismo evolutivo” apuesta a los procesos de reformas graduales, en lugar de a una revolución cuyos cambios —profundos, de largo plazo y extensión— ocurren de manera abrupta y radical.

la tercera vía

Desde este punto de vista, la derrota del poder capitalista debe lograrse mediante la democracia y sus instituciones legislativas representativas, y con la profundización del papel del Estado en la economía y la sociedad.

En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la tercera vía es redefinida, y pasa del socialismo al capitalismo reformista. Esto significa que sus defensores dejan de cuestionar la propiedad privada, aunque siguen creyendo en aumentar el gasto social y en extender los servicios públicos.

Así, en una Europa donde la redistribución del ingreso mejora y el empleo parece estabilizarse, el matrimonio entre el Estado de Bienestar, los políticos imperialistas y la burguesía industrial proporciona beneficios de mediano plazo a los trabajadores, y ganancias estratégicas al capital.

En realidad, los ideólogos de la tercera vía se han alineado con el mayor movimiento de fusiones corporativas de la historia, dirigido a aumentar la concentración de poder económico en un decreciente y pequeño grupo de monopolios gigantes.

Por eso, actualmente, esta alternativa reproduce y refuerza las políticas neoliberales de la vieja derecha y, peor aun, se ha apoderado de los instrumentos del poder para subordinar las bases trabajadoras a los nuevos capitalistas del libre mercado.
Palabras clave: socialismo, socialdemocracia, no alineación.

La otra variante de la tercera vía es la que lleva a cabo Juan D. Perón en la Argentina entre mediados de los años cuarenta y cincuenta.

Con una fuerte intervención del Estado, promoción del capitalismo nacional y un amplio programa de bienestar para los trabajadores, esta política se dilata hasta el golpe de Estado de 1955.

Justamente en ese período, el Tercer Mundo se convierte en escenario de un movimiento de tercera vía liderado por afroasiáticos nacional-populistas, como Gamal Abdel Nasser en Egipto, Cri Nehru en la India, el mariscal Tito en Yugoslavia, y Achmed Sukarno en Indonesia.

Lamentablemente el violento derrocamiento y/o caída de estos regimenes a comienzo de los setenta provocó el ascenso de regímenes autoritarios de libre mercado.

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Que significa transnacional? Empresa Transnacional Objetivos

¿Qué significa transnacional? Empresa Transnacional

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

empresa trasnacional

Este adjetivo califica a las entidades (empresariales, industriales, financieras) cuya presencia trasciende los límites de un territorio nacional definido. Aun cuando éstas tienen una casa matriz con sede en un lugar especifico, su funcionamiento va más allá de las fronteras de un solo país.

En la segunda posguerra, los Estados Unidos aprovecharon su fortalecimiento económico para introducirse en el mercado europeo.

La aplicación del Plan Marshall, el primer paso de esta estrategia, significó una importante asistencia económica para el viejo continente, pero también el inicio de la penetración de corporaciones estadounidenses.

Posteriormente, la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) completaron el panorama propicio para que las inversiones de la nación americana se expandieran y fijaran sus condiciones en el mercado internacional.

Desde fines de la década del setenta, la perspectiva transnacional definió a la civilización occidental como conformada por actores económicos internacionales, y ya no por etnias o por países.

Dicho de otro modo, al estar asociada al concepto de interdependencia, borró las diferencias propias de las identidades nacionales en aras de una aparente unificación mundial.

De esta manera, se convirtió en el paradigma motorizador del inminente proceso de globalización que se iniciaría a partir de la década del noventa.

Como las empresas, el capital también se volvió transnacional, es decir que abandonó el sector de la economía real (la producción de bienes mediante el uso de la fuerza de trabajo) para reproducirse en juegos financieros. Esto provocó el debilitamiento progresivo del sector industrial.

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Qué es ser de Derecha? Origen del Termino Derecha o Izquierda

CONCEPTOS DE SOCIOPOLÍTICA: ¿QUÉ ES SER DE DERECHA?

SER DE DERECHA: Ideología política que engloba el conjunto de personas que profesan ideas conservadoras, tradicionales y antirrevolucionarias.El nacimiento de la derecha, como el de la izquierda, se remonta a la Francia de 1789 cuando, convocados los Estados Generales, los representantes de la nobleza y del clero tomaron asiento a la derecha del trono y los representantes del pueblo, en su mayoría comerciantes y empresarios, a la izquierda. Pero el contenido de esta palabra ha ido modificándose a través del tiempo. Desde fines del siglo XIX, el término d. designa la corriente que surge de la contrarrevolución, originariamente opuesta a las conquistas revolucionarias.

concepto político, ser de derecha

«La derecha existe cuando complota, pero en el momento que se vuelve «estadista» desaparece. La derecha sirve para inaugurar puentes y obras públicas de beneficencia a la industria automotriz, no para inaugurar el Metrobús para los de a pie.»

Ya en el siglo XX se utiliza para designar al conjunto de partidos que hacen del tema del orden el eje de su política, y de la fidelidad al pasado, el principio de su acción.

Uno de sus pilares es la oposición a las ideologías que disuelven las jerarquías tradicionales, que socavan los viejos y conocidos estilos de vida.

Procuran promover la estabilidad y su visión de la sociedad a través del fortalecimiento de la familia, la moral, la religión, la autoridad, la propiedad, las lealtades étnicas y el nacionalismo.

Dentro de este amplio contexto, existen diferentes corrientes con ciertas particularidades: la d. nacional exalta la idea de patria, pregona una política de grandeza y tiene la nostalgia del imperio colonial perdido; la democracia liberal es indefectiblemente partidaria de la libre empresa y de la limitación del poder y las actividades del Estado; la democracia jacobina y colbertista es favorable a la centralización y a la intervención del Estado en la economía.

Sin embargo, no se trata de una ideología fija, sino viva, móvil y sometida a constante evolución. Pese a su dinamismo, existen continuidades y permanencias en esta tradición política que sugieren puntos de contacto entre las manifestaciones derechistas de las primeras décadas del siglo y las más cercanas en el tiempo.

Así, en las últimas tres décadas del siglo XX apareció actualizada bajo la denominación de nueva derecha, que desde Francia se extendió al resto de Europa, y cuyos temas centrales son la contestación al igualitarismo y la defensa de una identidad del pueblo europeo ante la colonización cultural de los Estados Unidos.

Ampliar: Teoría Politica de Derecha

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook