La Ilustracion Francesa

Biografia de Danton Georges Jacques Politico Frances

Biografia de Danton Georges Jacques

Desfigurado el rostro por las viruelas, tumultuoso, desbordante y elocuente, Dantón es una de las figuras más conspicuas del movimiento revolucionario francés.

Demagogo en los Cordeliers, ministro durante las matanzas de septiembre de 1792, partidario de la moderación ante el Terror, impulsor de la política imperialista de la República, los historiadores descubren muchos repliegues en el fondo de su espíritu.

Danton Georges Biografia

Georges-Jacques Danton fue un abogado y político francés que desempeñó un papel determinante durante la Revolución francesa y cuyo talante contemporizador fue atacado por los diferentes partidos en pugna.

Por sus innegables condiciones de patriota, éste fue el primer revolucionario que rehabilitó la crítica histórica del pasado siglo, e incluso la historiografía conservadora ha tenido ciertas debilidades al considerar su personalidad.

Modernamente, no se olvida que en muchas de sus actuaciones corrió el dinero y que su integridad moral es tan dudosa como la de Mirabeau.

No obstante, se le aprecia, como calidad política esencial, cierto realismo, tan alejado del doctrinarismo abstracto de Robespierre como del asesinato por sistema de Marat.

Era hijo de una buena familia provinciana. Nacido en Arcis del Aube el 28 de octubre de 1759, quedó huérfano de padre cuando tenía tres años de edad. Su madre descuidó su educación, por lo que Jorge Jacobo creció dando rienda suelta a su temperamento vital y apasionado.

A los catorce años ingresó en los Oratorianos de Troyes, donde se distinguió en los estudios de historia, mitología y retórica. En 1780 se trasladó a París para dedicarse a la abogacía.

Durante algunos años trabajó en las oficinas del abogado Vinot; defendió algunos casos ante el Parlamento y se dedicó a la lectura de la Enciclopedia y las obras de Rousseau.

En 1787 contrajo matrimonio con Angélica Charpentier. Esta boda le permitió comprar un cargo de abogado en los consejos reales (1787), donde ganó una preciosa experiencia en los asuntos públicos.

Afiliado a las logias masónicas, gozando de mucha simpatía entre las gentes humildes de su barrio, Dantón fue muy pronto, a raíz de la toma de la Bastilla (14 de julio de 1789), uno de los agitadores más populares de París. Su figura, su voz, sus ademanes, le predestinaron a la demagogia.

El dinero del duque de Orleáns le incitaba a la acción. Desde la tribuna de los jacobinos o desde la más radical de los Cordeliers, club que había contribuido a fundar en 1790, abogó contra la corte y el moderantismo de La Fayette.

En las elecciones de 1791 fue elegido administrador de su distrito municipal. Con motivo de la fuga del rey a Varennes, desencadenó una violenta agitación democrática; pero al fracasar la jornada del Campo de Marte (julio de 1791), tuvo que huir a Arcis y luego a Inglaterra.

A fines del mismo año volvía a estar en la capital. Esta vez apoyó a los girondinos en su política bélica, no se sabe exactamente con qué fines. Cuando los ejércitos aliados invadieron Francia, Dantón preparó la jornada revolucionaria del 10 de agosto. La victoria de las turbas fue su victoria.

A la mañana siguiente recibía el nombramiento de ministro de Justicia por la Asamblea Legislativa.

En aquel momento fue el único hombre del gobierno revolucionario que supo mantener la moral de Francia ante el continuo progreso de los ejércitos del duque de Brunswick. Son famosas sus palabras del 2 de septiembre: ((Audacia, todavía audacia y siempre audacia.»

Para dominar el presumible alzamiento de los contrarrevolucionarios, decretó una serie de medidas contundentes sobre las visitas domiciliarias y la detención de los sospechosos.

Los siniestros adeptos de Marat las utilizaron para proceder a las matanzas de Septiembre, que Dantón no supo o no quiso evitar. Esta es una mancha que cae pesadamente sobre su cabeza.

Habiendo renunciado al cargo de ministro (21 de septiembre) en favor delacta de diputado a la Convención, Dantón fue delegado a Bélgica para proceder a la reorganización de aquel territorio, recién conquistado por las tropas republicanas.

Al volver de su misión, propuso la anexión de aquella provincia, y renovó, en un famoso discurso, la política de las fronteras naturales de Richelieu. Atacado por los girondinos, que veían en él al autor de las matanzas de Septiembre, tuvo que apoyarse en Robespierre y la Montaña.

Sin embargo, su política era más liberal y menos democrática que la de los jacobinos. La alianza de éstos con los dantonistas determinó la derrota del brillante grupo de la Gironda en las jornadas de mayo y junio de 1793. Pero esta victoria no le fue tan fructífera como la del 10 de agosto, pues benefició a Robespierre.

El 10 de junio de 1793 fue reemplazado en el Comité de Salud Pública — en el que figuraba como dueño desde el mes de abril anterior — por Maximiliano. No obstante, Dantón conservó gran influencia sobre la Convención.

En octubre de 1793 Dantón se trasladó a Arcis para reponer su salud. Cuando regresó, emprendió una vibrante campaña contra el Terror.

Pero entonces Robespierre tenía entre sus manos a los jacobinos, y combatió a los dantonistas llamándolos indulgentes. Con una ciega confianza en su estrella,

Dantón no se preocupó de las acechanzas que le tendía su rival. Consideró como un éxito propio el fin de los hebertistas o exaltados en la guillotina. Pero, en realidad, era otro triunfo de Robespierre.

El siguiente fue la detención del mismo Dantón y de sus adeptos (1° de abril). Después de un juicio tan inicuo como los acostumbrados, ante el mismo Tribunal Revolucionario que él había creado y organizado, Dantón fué condenado a muerte.

El 6 de abril de 1794 su cabeza rodó en la guillotina. El Terror devoraba a los que le habían engendrado.

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Biografia de Josefina Beauharnais Esposa de Napoleon

Biografia de Josefina Beauharnais

JOSEFINA BEAUHARNAIS (1763-1814) De rostro fascinador, con ese encanto propio para arrebatar los corazones más fríos, Josefina Tascher de la Pagerie pasó por la vida con una moralidad muy lata y unas convicciones muy poco profundas.

Fué una mujer típica del ambiente termidoriano, frivola, coqueta y elegante, dispuesta a gozar de la vida después de los terribles sobresaltos del Terror. Pero su papel histórico está vinculado a la persona de su segundo esposo, Napoleón Bonaparte, quien experimentó por ella una pasión desbordada, plenamente romántica.

Josefina Mujer de Napoleon Bonaparte
Retrato de Josefina, por G. G. La Thiere. Museo de Versalles. — Criolla y de las Antillas más torrefactas, sensual como Afrodita fuera de la mirada vigilante de Júpiter, hechizo carnal resultante de magias y filtros, hembra ya domadora de hombres fuertes, a Francia llegó Josefina, viuda consoladísima de cierto general Alejandro Beauharnais, guillotinado durante la República, y del que había tenido dos hijos. ¡Nadie lo hubiese sospechado, caramba, examinando con lupa aquel cuerpo admirable sujeto milimétricamente a los cánones de Praxíteles para las hembras de lujo! Cierto: Josefina —poco inteligente y bobamente frivola, que todo hay que decirlo— sólo por su estatua valía un Imperio. Y como lo valía, Napoleón —que en cuestión de faldas no ganó ni una escaramuza— se lo conquistó y lo puso a sus pies.

Arrastrada por la poderosa fuerza del gran corso, ascendió a la categoría de emperatriz de los franceses. Ocupó este importante lugar con gran habilidad. Pero no pudo vencer las intrigas de la familia de su esposo. Su caída fue digna y serena, y compensó sobradamente sus veleidades precedentes.

Era criolla. Nació en Trois Ilets, en la Martinica, el 23 de junio de 1763. Sus padres, José y Rosa Clara, pertenecían a dos ilustres familias de Francia que se habían establecido hacía tiemoo en las Antillas.

Muy joven se trasladó a Francia, donde casó con el vizconde Alejandro de Beauharnais (13 de diciembre de 1779). El matrimonio no fue muy feliz. Después de dar al mundo dos hijos, Eugenio y Hortensia, Josefina se separó de su esposo en 1783 y se lanzó a la vida galante de París.

Su salón se vio bastante concurrido. Reconciliada con su esposo en 1791, lo perdió muy pronto a consecuencia de la Revolución: Alejandro fue guillotinado (23 de julio de 1794) y ella misma estuvo a punto de perecer en el patíbulo. Pero la salvó la caída de Robespierre (1794).

Durante la reacción termidoriana fue una de las mujeres más codiciadas de París. Amante de Barras, se casó por indicación de éste con el joven general que se acababa de ilustrar en las calles durante el alzamiento monárquico de Vendimiario: Napoleón Bonaparte (9 de marzo de 1796).

Los éxitos de su marido en Italia y Egipto la llenaron de orgullo, pero no de afecto para él, pues le fue infiel en alguna ocasión. Sin embargo, Napoleón la amó tanto que a su regreso le perdonó esas traiciones.

Después de Brumario (1799) sirvió la causa de su esposo, aglutinando en sus salones a la sociedad del Antiguo Régimen, a la que pertenecía por ascendencia, con la salida de la Revolución.

Pese a las intrigas de su suegra y cuñados, recibió la corona imperial de manos de su esposo en Nuestra Señora de París, el 2 de diciembre de 1804.

En más de una ocasión provocó el enfado de su esposo por sus caprichos y su gran lujo; pero en la corte imperial brilló con singular acento. Napoleón se fué alejando de ella por motivos Sentimentales y políticos.

No habiéndole dado sucesión, triunfó en el ánimo del corso el partido de su familia. Napoleón se divorció de ella el 16 de diciembre de 1809 y se casó con la princesa María Luisa de Austria.

Desde entonces Josefina hizo vida retirada. Murió en el castillo de la Malmaison el 39 de mayo de 1814, pocos días después de la primera abdicación de Napoleón y de la entrada de los aliados en París.

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Biografía de Pushkin Aleksandr Obra Literaria Resumen

Biografía de Pushkin Aleksandr
Vida y Obra del Escritor Ruso

El escritor ruso del siglo XIX Aleksandr Pushkin fue una de las primeras figuras de la literatura rusa. Maestro  versátil, escribió poesías, relatos, novelas y obras teatrales. Entre sus escritos más conocidos se encuentran el drama Borís Godunov (1825) y el poema épico Eugene Onegin (1823-1831).

Contribuyó a crear una larga tradición literaria en su país, y su obra influyó en muchos autores posteriores. En el mundo de la poesía rusa, la figura de Pushkin domina incontrastada por la grandeza, la potencia y la sensibilidad de su expresión artística. Nació en Moscú en el año 1799 y pertenecía a una familia de antiguo y noble origen.

pushkin alejandro escritor ruso

«Todo aquello que Aleksandr Pushkin dice en sus versos o en sus prosas lamas pudo ser dicho de otro modo más que como él lo dijo.» Así se expresó el famoso escritor León Tolstoi al referirse al más grande poeta ruso del siglo XIX, quien legó a la inmortalidad la célebre tragedia histórica Boris Godunov y la no menos conocida novela Eugenio Oneguin.

Aleksandr Pushkin nació en Moscú, de una familia de la antigua nobleza, en el año 1799. Su infancia transcurrió en un ambiente mundano y despreocupado que ejerció en el muchacho doble influencia: por un lado lo arrastró hacia una vida de holganza y placeres, y por el otro lo empujó a desarrollar su innata vocación literaria.

El tío de Aleksandr, que fue un discreto poeta, y su padre, que también sentía fuerte afición por la poesía, tuvieron amistad con los más grandes literatos de la época, entre los que se encontraban Karamzin y Zukovsky, quienes influyeron, asimismo, en la formación artística del joven Pushkin.

De espíritu apasionado y de fuerte inclinación hacia todas las formas de la cultura literaria, pudo Aleksandr Pushkin satisfacer fácilmente su sed de aprender en la nutrida biblioteca paterna, adonde por primera vez tomó contacto con los más conocidos escritores clásicos franceses. Vivió así en un clima en un todo de acuerdo con sus gustos y preferencias.

En el año 1811 se inscribió en el liceo de Tsarskoe Selo, en el que cursó estudios durante seis años y estuvo nuevamente rodeado de una atmósfera literaria caracterizada por la presencia de muchos estudiantes que, al pasar los años, se convirtieron en famosos pensadores y poetas.

Durante el tiempo transcurrido en el liceo se fueron operando algunos cambios en el espíritu de Pushkin. Allí, el diario y continuo contacto con profesores de tendencias liberales hizo que fuera asimilando lentamente los ideales de una escuela no del todo conforme con la política imperialista que regía en Rusia. Por otra parte tuvo ocasión de enterarse de los problemas que agitaban al pueblo, oprimido por el gobierno del zar.

De aquella época estudiantil datan dos composiciones líricas: Los recuerdos de Tsarskoe Selo y la oda Por el retorno a París del emperador. Estas poesías no sólo revelan ya los nacientes caracteres literarios de Pushkin, sino que además indican su estilo futuro. Se notan en ellas gran habilidad para transmitir sus sentimientos, como también capacidad para utilizar argumentos diversos.

Terminados sus estudios, le fue ofrecido, en 1817, un empleo de secretario en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en Moscú. Una vez en esa ciudad se introdujo rápidamente en la vida mundana e ingresó a la sociedad de la Lámpara Verde, en la cual se agrupaban los poetas, escritores y músicos más conocidos de Rusia.

Pushkin compone en Moscú dos famosas odas: A la libertad y El campo, en los que manifiesta claramente sus ideas políticas adversas al imperialismo, y el no menos conocido poema Ruslan y Ludmila, una violenta sátira ridiculizando a la sociedad de la época.

El zar Alejandro I, al enterarse del contenido de las obras de Pushkin, se siente ofendido y lo envía exilado a Ekaterinoslav. Se inicia así para el poeta un triste peregrinaje sin término.

Después de un período transcurrido en el Cáucaso y en Crimea, parte para Kisínev en Besarabia. Su producción no se interrumpe en este ir y venir sino que, por el contrario, necesita desahogar en la poesía su temperamento apasionado y escribe asi el poema Los Gitanos y numerosas otras obras líricas, algunas de las cuales probablemente fueron inspiradas en el amor que sintió por María Raevskaja. Estando en Kisinev, Pushkin esbozó la novela Eugenio Oneguin, que compuso definitivamente en el año 1831.

En 1823 Pushkin recibe la orden de dirigirse a Odesa adonde debe presentarse al general Voroncov, quien le impone un duro régimen de vida y lo somete a trabajos humillantes. No obstante la triste condición en que se encuentra, conserva aún el ánimo como para escribir; de su pluma salen entonces: la famosa poesía Al mar, los poemas Los hermanos soldados, que no terminó, y El prisionero del Cáucaso, que había iniciado con anterioridad, en el año 1821.

Acusado de ateísmo, a causa de expresiones vertidas en una carta que se le secuestró, el poeta fue condenado a permanecer en Mijailovskoe, en donde poseía una propiedad heredada de su padre. Allí, rodeado de las bellezas que le brindaba la naturaleza del lugar e inundado su espíritu de paz, se dedicó a estudiar y meditar, completando su formación artística. En realidad fue éste un período feliz para Pushkin. Nacieron así de su genio otras muchas poesías, entre las que se cuentan Tarde de invierno y Recuerdo el divino momento.

También de esta época es Boris Godunov, tragedia histórica inspirada en la proclamación del personaje como zar. Este famoso drama inspirará más tarde a un gran músico ruso, Mussorgski, quien compuso una ópera que tituló del mismo modo.

Pushkin, ya en el apogeo de su vida literaria, se desvincula definitivamente de la influencia de los clásicos franceses y del poeta inglés Byron, para adquirir un estilo personal propio e inconfundible, potente y conciso, vivaz y sobrio. Presenta sus personajes con verdadera maestría, bastándole pocas palabras para animarlos y referir sus caracteres psicológicos.

No ajeno a su madurez artística fue su profundo conocimiento de Shakespeare, quien le facilitó los elementos de realismo que caracterizaron la tragedia Boris Godunov y también Eugenio Oneguin.

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La tragedia histórica Boris Godunov es una de las mejores obras de Aleksandr Pushkin. Este drama narra la ascensión al trono imperial ruso de Godunov, el ministro que asesinó al joven zar Dimitri, Pero el remordimiento perseguirá siempre a Boris durante toda su vida inquieta y obsesionada por el delito cometido. Este drama sirvió de libreto a la ópera compuesta por Mussorgski.

En 1826, inmediatamente después de la muerte de Alejandro I, obtiene la gracia del nuevo zar Nicolás I y regresa a Moscú, donde en seguida toma contacto con el mundo literario y se interesa por los problemas del pueblo ruso.

Sus composiciones de aquellos años, La plebe, Poltava y El poeta, revelan un dejo de melancolía más profundo que el de sus primeras obras. El recuerdo de su triste exilio le atormenta, al punto de llevar por mucho tiempo una existencia de misántropo (huye del trato con personas)

En 1831 casa con Natalia Goncharova, de quien se había enamorado en 1829. Publica, seguidamente, algunos poemas: El caballero avaro, Mozart y Salieñ, El convidado de piedra y Cuentos de Belkin.

En el mismo año de su casamiento se traslada a San Petersburgo, donde recibe el encargo de escribir la biografía de Pedro el Grande, que le absorbe mucho tiempo.

De los apuntes compilados en los archivos de la gran ciudad, Pushkin reúne material para la Historia de la revuelta de Pugachev, escribiendo al mismo tiempo otra obra cumbre, en prosa, publicada en el año 1836: La hija del capitán, novela de amor ambientada en los sucesos históricos de la famosa revuelta de Pugachev, ocurrida en la época de Catalina la Grande.

Su argumento no es una simple invención del autor sino que los personajes que la componen vivieron y actuaron en el tiempo en que se desarrolla. No fue, tampoco, una novela psicológica: se trataba de una epopeya de la vida rusa.

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Enamorado de Natalia Goncharova, Pushkin la desposó en el año 1831; pero a causa de la vida lujosa y mundana que los dos jóvenes llevaban, sobre todo por voluntad de la mujer, Aleksandr no pudo sostener su hogar solamente con su actividad poética. En seguida obtuvo algunos encargos de la corte que le ayudaron a restablecer el presupuesto familiar. Durante su estada en San Petersburgo el matrimonio frecuentó la corte imperial.

Bien pronto la reputación de Pushkin disminuye, debido a varias causas: los celos y rivalidades suscitados en su contra por los favoritos del zar y las intrigas palaciegas que le rodeaban. No bastó para consolarlo la estima y amistad que le demostraron los más grandes escritores rusos de la época, tales como Zukovsky y Gogol.

A fin de defenderse de los ataques de que era objeto por parte de la prensa de Moscú, fundó un diario, «El Contemporáneo«, que tuvo una vasta resonancia debido a su posición de vanguardia.

La situación se agrava y se precipita a causa de los comentarios provocados por el comportamiento de su joven esposa.Habiendo recibido una ofensa de su cuñado Dantés, Pushkin, a fin de salvar su honor, lo desafía a duelo. En el lance es herido gravemente.

Después de dos días de agonía fallece, el 29 de enero de 1837, en la plenitud de su genio. Aleksandr Pushkin fue poeta en cada una de sus fibras. En él se unían y se integraban la pureza y la perfección. Poseía una particular justeza en la expresión, que lo hizo ser un verdadero maestro en la literatura universal.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Biografía de Alejandro Pushkin –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

 

Biografía de Twain Mark Su Vida y Obra Literaria Resumen

Biografía de Twain Mark y su Obra Literaria

Samuel Langhorne Clemens (1835-1910), fue un escritor y humorista estadounidense, cuyo seudónimo era Mark Twain. Ha trascendido por unas obras en que la ironía y el humor se entremezclan con gracia y oportunidad. Aventuras de Tom Sawyer, Aventuras de Huckleberry Finn y Un yanqui en la corte del rey Arturo son sus principales obras. Nació en 1835 y falleció en  1915.

Sus mejores obras se caracterizan por un franco y a veces irreverente sentido del humor rayano en la sátira social, además de por un acentuado realismo en cuanto al lugar en que se desarrollan sus historias y al lenguaje utilizado por sus memorables personajes, y por un profundo odio a la hipocresía y la opresión.

Twain Mark

Twain obtuvo un gran éxito de librería con sus obras, sacando, además, grandes beneficios, pero los invirtió todos en una audaz empresa en la que también comprometió el fruto de sus futuros libros. Cuando tenía 58 años reemprendió sus viajes, por cuenta de los diarios, yendo a Australia, Asia y Europa.

Entre los grandes escritores americanos cuya prosa y estilo fueron personales y pertenecen a la literatura de todos los tiempos hay que citar a Mark Twain, cuyas obras son todavía, en gran parte, traducidas a todos los idiomas.

Mark Twain, cuyo verdadero nombre era Samuel Langhorne Clemens, había nacido el 30 de noviembre de 1835 en Florida, una aldea del Estado de Misurí. Algún tiempo después la familia se estableció en Hannibal, ciudad importante situada a orillas del Misisipí.

Samuel era un niño cuando muño su padre, perdida dolorosamente sufrida por toda la familia y en particular por el hijo, pues desde su más tierna infancia demostró dones muy definidos para el estudio sin que, desgraciadamente, la madre dispusiera de los medios suficientes para enviarlo a la escuela.

Ya en sus primeros años se interesó por la literatura   y   consagró   largas   horas   a   la   lectura   de novelas. Además, aunque permanecía aislado de las clases y de sus compañeros, adquirió, por sí mismo, cierta formación literaria.

Sin duda debemos a estos primeros sufrimientos y sacrificios la sensibilidad delicada del joven Samuel, condición que fue en aumento a través de las penosas experiencias que tuvo en su vida.

Después de haber trabajado como dependiente en una imprenta, Samuel, a quien le gustaban el mar y la vida de aventuras, se embarcó como piloto en uno de esos navios que aseguraban el servicio postal en las aguas del Misisipí.

Este género de vida apasionó al jovencito, hasta el punto de que más tarde, durante su plena actividad de escritor, se inspiró en aquellos lejanos recuerdos —las aguas claras y los valles verdes del gran río— para pintar los ambientes en los cuales se desarrollaban sus novelas.

En la Vida sobre el Misisipí, publicada en 1883, Hannibal, pequeña ciudad silenciosa y tranquila del borde del Misisipí, conocía un solo momento de animación: el de la llegada del barco cargado de pasajeros y de mercaderías.

En esta atmósfera creció Samuel Langhorne Clemens, que ahora conocemos bajo el seudónimo de Mark Twain.

relata las peripecias de la navegación. Al recordar algunos episodios de su juventud, el autor cuenta cómo, en un determinado momento, eligió el seudónimo de Mark Twain. Fue en el curso de un viaje, mientras estaba en el timón, mirando siempre frente a él a un marino, provisto de una sonda, que le comunicaba, en forma intermitente, la profundidad exacta del agua, gritando mark twain, es decir, «faltan dos brazadas». Este grito que tantas veces oyó repetir gustó mucho a nuestro piloto y cambió su nombre por el de Mark Twain.

Pero, de naturaleza inconstante, el futuro escritor dejó pronto la navegación. En 1859 abandonó el pilotaje para seguir a esos equipos de buscadores de oro que penetraban en el oeste en búsqueda de fortuna.

Fue expedicionario algunos años, y en 1867 reunió en un libro las aventuras más notables de los buscadores de oro, entre las que, posiblemente, El célebre sapo saltarín del condado de Calaveras sea la mejor y la que ha influido más en la rápida y segura fama del escritor.

Las primeras novelas de aventuras, en efecto, lo hicieron conocer en todas partes; un grupo de diarios le confió la misión de corresponsal en algunos países mediterráneos, tarea que aceptó con entusiasmo. En esta nueva experiencia se inspiró para la realización de otra novela: Los ingenuos en el extranjero, que suscitó una cálida aceptación por parte de los lectores.

Mark Twain tenía auténtico sentido del humor y consecuentemente los episodios que relataba eran ágiles y divertidos. Por otra parte, no falseaba nunca la realidad de las cosas y no permitía que los hombres empañasen sus acciones con imperdonable hipocresía, ni con el mínimo deseo de deformar los acontecimientos, por más insignificantes que fueran. Este rasgo fundamental que como hombre y como escritor tenía el novelista se nota en varias de sus obras.

En vista de los triunfos logrados en el año 1870 se casó con Olivia Langdon, y se estableció primero en Hartford, estado de Connectieut, y más tarde en Redding, pero debido a su fama viajó incansablemente dando conferencias y escribiendo con una actividad y constancia asombrosas.

Su popularidad, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra, fue increíble y sus entradas llegaron a ser tan abundantes que no sólo le permitieron cubrir las pérdidas ocasionadas por sus malas inversiones comerciales, sino que aún tuvo suficiente para vivir con holgura en los últimos años de su vida.

El autor logró un triunfo superior y más inmediato todavía con sus novelas para niños, algunos de cuyos episodios son autobiográficos. Los personajes de sus cuentos son chicos descriptos con marcada agudeza psicológica y en forma muy colorida y amena.

Las aventuras de Tom Sawyer, aparecida en 1876, y Las aventuras de Huckleberry Finn, editada en 1885, se desarrollan en una atmósfera exclusivamente infantil. La vida de esos dos protagonistas transcurre en lugares muy queridos por el autor en las regiones verdes y prósperas bañadas por las aguas del Misisipí. En esos relatos Mark Twain revive las horas felices e ingenuas de su infancia y resucita los acontecimientos que más le impresionaron y agradaron en su niñez.

En Las aventuras de Huckleberry Finn cuenta con estilo fantástico el viaje realizado por un niño, Huck Finn, quien, acompañado por un negro muy simpático, Jim, parte desde las orillas del Illinois y llega hasta Nueva Orleáns. El negro acompañante había logrado escapar de los malos tratos de su dueño, y luego, con Huck, vive maravillosas aventuras, muchas de ellas a bordo de una pequeña embarcación.

En Las aventuras de Tom Sawyer relata las experiencias verdaderas que todo niño ha realizado. La naturaleza impulsiva y el temperamento generoso de este niño presentan ciertas similitudes, y, por otra parte, la confesión del autor lo confirma, con el espíritu aventurero del novelista.

En la creación del personaje Tom Sawyer el autor reunió, por así decirlo, los diferentes caracteres infantiles que había estudiado, logrando un solo tipo muy original. La vida de Tom transcurre en el ambiente familiar, en la escuela y con los amigos. A pesar de que el libro comienza con un episodio

completamente infantil, los acontecimientos relatados más adelante exaltan la naturaleza de un niño simple pero heroico. Tom y su primer amigo, Huck, van una noche al cementerio para enterrar dignamente a su gatito muerto. Escondidos entre las tumbas se ven obligados a presenciar un crimen. Al día siguiente se acusa del hecho a un pobre borracho, Muff Potter; la intervención de Tom permite salvar al inocente de una condena infamante.

Tom Sawyer en el extranjero, relato que es muy imaginativo y se asemeja mucho a un cuento de hadas, narra las aventuras ocurridas en el viaje en aeróstato emprendido por el protagonista, su inseparable Huck, el esclavo negro Jim y el sabio constructor del aparato, un loco, que se precipitó al océano dejando librados a los otros tres ocupantes a su suerte e inexperiencia. Los diálogos entre Tom y sus dos compañeros son muy divertidos, pero bajo esa alegre apariencia se descubren la seriedad y la tristeza que son base de la magnífica sátira humorística de Mark Twain.

En efecto, Tom había visto que el asesino era un hindú, y decide revelar toda la verdad. El criminal huye por el bosque para evitar el castigo, y cuando Tom, mientras lo busca, se pierde en las cercanías de una gruta, intenta vengarse cruelmente de él, pero Tom logra escapar, y el libro termina con la muerte del hindú y la victoria del niño.

El autor publicó a continuación de este libro otros relatos que aparecieron en 1878. Los personajes principales siguen siendo Tom y Huck: se trata de Tom Sawyer policía y Tom Sawyer en el extranjero, que es muy imaginativo y se asemeja mucho a un cuento de hadas.

Completamente distinto es El príncipe y el mendigo, cuya fama se extendió tanto, que se lo tradujo a casi todos los idiomas. Los acontecimientos se desarrollan en los ambientes más diversos y opuestos del Londres del siglo XIX.

En 1885 Mark Twain publica otra novela, Las aventuras de Huckleberry Finn, en la que se cuentan los viajes de Huck Finn y del esclavo negro Jim a través de la América de los buscadores de oro. Gran parte de la epopeya de esos niños se desarrolla en el Misisipí, a bordo de un bote y de una balsa.

Está descripta la profunda miseria de los bajos fondos de la ciudad, que contrasta con la riqueza y el lujo de las clases acomodadas. Tom es uno de esos niños que viven en los barrios pobres de la ciudad. Un día, paseando, se aleja de su casa y se halla en la otra parte de Londres, bajo las verjas del espléndido palacio real. Inconscientemente comienza a recorrer el hermoso parque, y allí se encuentra con un niño muy semejante a él, de la misma edad y parecido que sólo se distinguen por la ropa.

Tom viste pobremente y el otro con suntuosidad, de terciopelo bordado con oro. El niño así vestido es el príncipe heredero, quien ha logrado esquivar la vigilancia de los guardias y comienza a jugar alegremente con Tom. Durante el juego el pequeño noble decide cambiar de ropa con Tom, y le entrega sus espléndidos atavíos. Pero surge un criado en su busca, y a pesar de las explicaciones de ambos niños echa al príncipe del palacio y lleva en su lugar a Tom, que comienza así una vida llena de imprevistos muy felices.

Sin embargo, pronto comienza a sentir nostalgias de su verdadero hogar y de los juegos con sus amiguitos, y mediante gran paciencia logra convencer a la gente de palacio de su identidad. Rápidamente se dispone la búsqueda del príncipe, y al cabo de un tiempo los dos niños se encuentran y vuelven nuevamente a su existencia anterior, pero con experiencias que les serán necesarias para comprender y resolver problemas sociales.

Mark Twain se había planteado también esas cuestiones; su vida nunca fue fácil ni feliz, ya que siempre se había encontrado frente a problemas económicos. Buscando cierta vez solución a esa existencia precaria, emprendió un largo viaje por todos los continentes; esto le permitió conocer ambientes y gente muy distintos y de costumbres dispares.

Viajaba como hombre de letras y daba conferencias y charlas literarias. A su regreso juntó las impresiones que había acumulado en su libro A lo largo del Ecuador, que apareció en 1897. Con la venta de éste logró juntar el dinero suficiente para pagar a sus acreedores.

Sus obras gustaron siempre, pues el tono de sus relatos es humorístico y cordial. Pero el optimismo de Mark Twain resulta ser refugio y distracción para las amarguras de la vida. Indudablemente tal contraste entre vida real y sueño engendró en él un conflicto espiritual que dio   origen a  su humor.De ahí el extraordinario desarrollo de su fina ironía, que le llevaba incluso a descubrir el ridículo en los mínimos aspectos de la existencia.

La última de sus obras fue una autobiografía, que apareció en 1924, a los catorce años de su muerte, ocurrida en Redding, Connecticut, el 21 de abril de 1910.

Gracias a sus obras, reportajes y conferencias sobre viajes, Twain logró pagar a sus acreedores y volver a América. Tero, cansado, enfermo y literalmente deshecho por las penas, sólo deseó pasar los años que le quedaban de vida en un lugar tranquilo, donde se había hecho construir una casa. Eligió Connecticut, y allí permaneció, salvo breves excursiones a las Bermudas, hasta su muerte, ocurrida el 21 de abril de 1910.

Su personalidad literaria es muy discutida y se lo juzga de diferentes maneras; en efecto, para algunos es un narrador eficaz de aventuras para niños; para otros, en cambio, esconde bajo esa forma literaria un pensamiento filosófico y moral perceptible en todas sus obras.

A pesar de que los juicios no concuerden, es sin embargo evidente que, narrador o filósofo, Mark Twain fue, ante todo, un humorista fino y capaz de argumentar sutilmente. El libro titulado Relatos americanos es una verdadera obra de arte del humor. Comprende Las costumbres periodísticas del Tennessee y Cómo cesé de ser secretario.
Alrededor de 1873 Mark Twain montó una de sus comedias, La edad de oro, que fue favorablemente acogida por el público.

Además de los viajes recordados, Mark Twain fue encargado de transcribir en 1873 los detalles del viaje del sha de Persia por Londres y París.

La vida de Mark Twain es rica en anécdotas, entre las que merece citarse la siguiente: estando en Viena en la época de los tumultos provocados por los alemanes, llegó a Nueva York la noticia de su muerte. Mark Twain, al enterarse, decidió mandar sin tardanza un telegrama, redactado en estos términos: «Noticia de mi muerte muy exagerada. Mark Twain.»

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El príncipe y el mendigo cuenta la vida de dos niños de la misma edad, uno príncipe heredero y el otro de familia muy pobre. El azar quiere que los dos se encuentren y se hagan amigos. Mientras juegan deciden cambiar de traje. Uno de los servidores del palacio, engañado por el extraordinario parecido físico de los dos niños, y por las ropas, hace entrar en el castillo’ al mendigo, mientras echa al verdadero príncipe. De este modo comienza una nueva vida para ambos. Pero el niño pobre empieza a sentir tristeza por la ausencia de sus padres y la falta de libertad, y logra convencer a los cortesanos de cuál fue la situación equívoca que indujo al sirviente a caer en el error. Al final de la obra todo se arregla: el verdadero príncipe vuelve a su lugar, mientras su amigo, que durante ese tiempo había podido hacerse apreciar por su clara inteligencia, encuentra en la corte un puesto destacado.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Federico II de Prusia –
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Biografía de Jack London Vida y Obra Literaria de Escritor

Biografía de Jack London
Vida y Obra Literaria

Jack London (1876-1916), escritor estadounidense que combina en su obra el más profundo realismo con los sentimientos humanitarios y el pesimismo. Las novelas de este escritor estadounidense, aventuras con héroes solitarios, atormentados y profundamente humanos, reflejan su propia vida y han alcanzado un merecido reconocimiento de público y crítica.

Los cuentos de aventuras, cuando además de ser fantásticos contienen una realidad vivida, despiertan siempre gran interés. Esto explica el éxito de las novelas de Jack London, que no sólo son frutos de la imaginación, sino que poseen un valor documental: reflejan la Norteamérica de hace cincuenta años, cuando la búsqueda del oro y de la fortuna se hacían en medio del riesgo y de la aventura.

Jack London escritor americano

El amor al riesgo y a la aventura que se refleja en las novelas de Jack hondón acompañó al escritor durante toda su vida. Incapaz de tolerar un trabajo sedentario, y además humillante según él, buscó librarse haciéndose a la mar, y a los 15 años Jack se unió a un grupo de hombres sin escrúpulos, llamados piratas de las ostras, realizando con ellos redadas en los bancos de estos moluscos, y vendiéndolos en el mercado. Así aprendió a llevar una vida sin norma, entre compañeros disolutos, pendencieros y borrachos.

Jack London fue uno de los autores más prolíficos de la literatura estadounidense. Escribió cuarenta obras, pero la verdadera y convincente novela es quizá la que resultaría de su propia vida, breve e intensa.

Nació en San Francisco el 12 de enerojde 1876. Su madre, Flora Wellman, pertenecía a una rica familia de pioneros; inteligente, pero caprichosa, abandonó muy joven la casa. El padre de Jack era un hombre original: escritor, conferenciante, astrólogo, jamás quiso ocuparse de su hijo. Más tarde Flora se casó con John London, a quien el muchacho se aficionó profundamente, queriéndolo siempre como si fuera su verdadero padre.

Jack London tuvo una infancia demasiado inquieta. Su padrastro, luego de haber intentado varios trabajos, se estableció en una factoría y se dedicó a cultivar hortalizas; pero la mujer no sabía administrar y la familia estaba continuamente al borde de la miseria. Luego, un accidente obligó a John a trabajar en forma irregular, y las condiciones económicas empeoraron.

De chico, Jack concurrió a la escuela alternadamente, debido a las continuas mudanzas de la familia. Cuando apenas contaba once años de edad comenzó a trabajar, repartiendo diarios casa por casa antes de marchar al colegio y vendiéndolos por las calles durante la noche, al regresar de la escuela.

Niño aún, descubrió en sí la pasión más grande y verdadera de su vida: el amor a los libros. Amaba, sobre todo, los libros de aventuras, los de viajes y navegaciones, que ávidamente se procuraba en la biblioteca pública.

Su otra gran pasión era el mar, que lo atraía irresistiblemente. Llegó a ser un habilísimo nadador y un buen piloto de pequeñas embarcaciones. A los 13 años gastó sus primeros ahorros en adquirir un barco para recorrer el estuario de Oakland. No temía al mar ni aun cuando estaba embravecido; al contrario, se sentía lleno de temeridad.

Cuando el padrastro quedó impedido, debió acostumbrarse a trabajar más de diez horas por día en una oficina; pero esta tarea se le antojó humillante, y buscó librarse haciéndose a la mar. Se unió a un grupo de hombres sin escrúpulos, llamados «piratas de las ostras», que se ganaban la vida robando moluscos y vendiéndolos en el mercado. Así aprendió a llevar una vida sin norma, entre compañeros disolutos, pendencieros y borrachos; más tarde, durante un año, formó parte de las patrullas de policía para el control de la pesca.

A los 17 años presentaba no sólo el aspecto y la fuerza de un hombre ya hecho, sino que también tenía una madurez muy superior a su edad. Quería conocer el mundo, y con ese propósito se embarcó como marino en uno de los últimos veleros que zarpaban para Japón y Corea, en busca de focas.

Trabajaba duramente cuando llegaba su turno y se consagraba a la lectura en las horas de reposo. Al regreso, después de cinco meses de dura experiencia sobre el mar, se dedicó a buscar trabajo, pero tuvo que contentarse con entrar en una fábrica de yute.

Una noche su madre le incitó a que escribiera un cuento para participar en el concurso anunciado por un periódico. Recordando sus recientes aventuras, Jack envió la descripción de un tifón que azotara las costas japonesas, y ganó el primer premio. Esta primera tentativa literaria lo animó para seguir escribiendo, pero los editores rechazaron sus originales

Desanimado, abandonó por algún tiempo ef trabajo y se dio a vagabundear por el país, llevado por el deseo de aventuras. Tales experiencias lo pusieron en contacto con hombres de toda clase, muchos de los cuales habían sido víctimas de la injusticia social, por lo que comenzó a sustentar ideas socialistas. Decidido a no seguir viviendo con el trabajo de sus brazos, pero sí con la tarea de su mente, inscribióse en la universidad. Muy pronto, sin embargo, debió interrumpir sus estudios para ayudar a la familia.

Por ese entonces fue descubierto el oro en Klondike, y Jack se vio mezclado con los primeros buscadores que, camino hacia el norte, iban en pos de la fortuna. Sus experiencias como minero no fueron gran cosa, pero le dieron ocasión para participar en la vida de aquellos hombres rudos, simples, primitivos, que todos los días arriesgaban la existencia en los peligros del ártico. Estos aventureros fueron después los héroes típicos de sus novelas.

Atacado por el escorbuto, Jack tuvo que abandonar Alaska y regresar a Oakland. No tenía un centavo ni había conseguido un gramo de oro; pero las experiencias acumuladas en su mente revivían y se transformaban en cuentos, incitándolo a escribir.

El deseo de aventura lo indujo a seguir a los buscadores de oro en las heladas regiones de Alaska. Llegados a las fuentes del Yukón, ]ack y sus compañeros, en tanto los demás decidían regresar, osaron superar con una canoa todas las dificultades. Los otros aventureros, admirados por el coraje y la habilidad de Jack, le ofrecieron una recompensa por cada barca puesta a salvo.

La familia pesaba sobre él, y la necesidad, cada vez más urgente, le obligó a buscar un trabajo cualquiera. Eran años de dura crisis y no lograba encontrar ocupación. Se decidió entonces a narrar su viaje a lo largo del río Yukón y remitirlo a un periódico de San Francisco, con la esperanza de ganar los diez dólares prometidos a los colaboradores. Así tuvo comienzo su prodigiosa carrera literaria.

Dándose cuenta de que le faltaba la preparación cultural necesaria para ser un escritor cabal, quiso educar su mente en los estudios de historia, economía y filosofía: fue un autodidacto. Sus novelas y las primeras colecciones que ilustraban la vida salvaje y dura del norte comenzaron a difundir su nombre.

Percibía agudamente la lucha del hombre contra la naturaleza, y la influencia del ambiente sobre la personalidad humana. La fisonomía salvaje de las regiones por las cuales había viajado le sugirió el ambiente para desarrollar sus escenas. Amaba a la naturaleza por las bellezas que ofrecía, a las cuales era muy sensible, pero la amaba sobre todo por su fuerza terrible.

Su héroe típico es el hombre lleno de energía física, de vigor moral: una especie de superhombre, siempre empeñado en luchas violentas contra el poder de los elementos o la brutalidad organizada de la vida social. En algunos de estos personajes Jack London puso mucho de sí mismo, y en no pocas de sus novelas, como motivo dominante, el triunfo de la naturaleza sobre lo artificial, del primitivo sobre el civilizado.

Inspirado en las ideas socialistas, escribió varias novelas que tienen por argumento la lucha de clases y sus problemas. El talón de acero describe de un modo casi profético el establecimiento de una organización totalitaria que se adueña del poder, denegando todas las instituciones libres, y gobierna al país a través de una policía secreta y una potente organización militar. El valle de la luna describe la lucha de dos jóvenes esposos contra la miseria y la maldad de la vida ciudadana. Los protagonistas, abandonando la ciudad, encuentran la paz y el bienestar cuando regresan a la campaña, estableciéndose en un solitario valle de California.

Jack London estaba decidido a manifestarse abiertamente en contra de la literatura narrativa de aquellos años, que se le antojaba insípida, falta de sentimientos verdaderos y fuertes, encerrada en una visión particular y optimista de la vida, como si deseara ignorar todos los aspectos brutales y dolorosos de la realidad. Reaccionó con todas sus fuerzas, y en sus novelas Jack London reflejó la vida, uniendo el arte a la veracidad.

Durante sus estudios universitarios el escritor se había enamorado de una joven estudiante de buena familia^fueron novios y esperaban casarse apenas Jack hubiese ganado con sus relatos cuanto fuera necesario para mantener a la nueva familia. Pero cuando el sueño parecía hacerse realidad, la madre de Mabel se opuso al matrimonio, y la muchacha no tuvo el coraje de contrariar la voluntad materna. De esta manera la desilusión vino a amargar los éxitos del escritor.

Más tarde Jack London casó con Bessie Modern, que había sido novia de un compañero de estudio suyo, muerto algún tiempo antes. Fue una unión tranquila y razonada, que duró varios años y de la cual nacieron dos hijas.

Durante un viaje a Londres el novelista visitó los miserables barrios obreros de la capital y estudió las condiciones de vida, que luego denunció en sus escritos.

Su primer éxito fue El llamado de la selva, que ha quedado como su obra maestra. La novela se refiere a la historia de Buck, un magnífico perro nacido en la civilización, entre las comodidades de una rica villa, rodeado de cuidados y de caricias. Un ávido sirviente lo vende a un domador embrutecido, quien le hace conocer la violencia y los golpes, y después lo revende.

Atado a un trineo, en las gélidas regiones árticas, Buck conoce el hambre, las fatigas de las corridas, las peleas salvajes con los otros perros. Poco a poco se revela en él un instinto primitivo, el llamado de una voz que lo arrastra lejos del hombre, hacia la soledad salvaje e inviolada. Su último dueño, tal vez el único hombre que amó, es muerto por los nativos. Ya nada retiene a Buck entre los hombres y, obedeciendo al llamado ancestral, se une con las manadas de lobos a los cuales se impone por su superioridad.

A esta primera novela siguió El lobo de mar, donde el autor manifiesta el contraste entre el materialismo y el espiritualismo, representado por dos personajes principales. Uno de ellos, Humphrey Van Weyden, es un crítico literario aficionado; durante la travesía por la bahía de San Francisco cae al mar, a consecuencia de una colisión, y es recogido a bordo del velero Ghost (El Fantasma). El capitán, Lupo Larsen, otro de los protagonistas, representa al hombre dotado de gran fuerza física, despiadado y brutal, absolutamente privado de principios morales.

En las novelas de Jack London campea el concepto de incultura, que se halla en Jas raíces del comportamiento social. Larsen personifica precisamente este contraste entre la inteligencia cultivada y la incivilidad primitiva. La presencia a bordo de una dama, recogida con otros náufragos, acucia el instinto de los protagonistas.

También el refinado gentilhombre tiene que aprender las leyes de la astucia y de la violencia para sobrevivir. Logra escapar con su compañera hacia una isla desierta, a la cual más tarde es arrastrado el velero semi-destruido por una tempestad. Larsen, casi ciego y atacado de una grave enfermedad, está vivo aún a bordo de la nave, pero todos le han abandonado.

Van Weyden y Maud consiguen reparar el velero en la mejor forma posible y retornar así a la vida civilizada, mientras Larsen muere obstinadamente encerrado en su espíritu pagano, que niega todos los valores morales y sociales.

En 1904, al estallar la guerra ruso-japonesa, London aceptó la gananciosa oferta de actuar como corresponsal de guerra. Desembarcado en Japón, su espíritu de aventura lo indujo a comprar una embarcación para hallarse presente en el teatro de las operaciones, sin importársele los obstáculos creados por el gobierno japonés. Vuelto a su patria, continuó escribiendo, alternando el trabajo de novelista con una serie de conferencias sobre el socialismo, que llamaron demasiado la atención, enemistándole con parte de la opinión pública, que ya le era hostil, a consecuencia de su divorcio y su nuevo matrimonio.

En 1906 decidió realizar su gran sueño: navegar hacia los mares del sur y dar la vuelta al mundo. Se hizo construir una embarcación, según sus propios diseños, la cual le costó muchísimo dinero, y luego de innumerables contratiempos, al cabo de un año pudó partir. Durante el viaje escribió su obra Martín Edén.

Es ésta la más autobiográfica de sus novelas. Como el autor, el protagonista es un marino. La curiosidad intelectual, el deseo de elevarse, lo inclinan a instruirse de tal manera, a fin de poder participar en la vida de la rica burguesía, que le parece noble y elevada. En sus esfuerzos se halla sostenido e inspirado por Ruth Morse, una muchacha de la alta sociedad que para él representa el símbolo de su clase y la personificación de la mujer ideal.

Hecho escritor, manifiesta en su obra su modo de concebir la vida; pero la fuerza y la belleza de sus libros no son apreciadas, y sólo un poeta socialista comprende su valor. La novia lo abandona: ella piensa que Martín Edén es un literato fallido cuando ve que sus escritos son rechazados por los editores, y comparte el desprecio que su clase siente por quien no supo obtener el éxito y la riqueza. Pero uno de sus libros le trae fortuna y fama.

Ruth trata de reanudar el noviazgo, pero el amor ha muerto en el hombre. Martín Edén se ha desligado de su clase social y desprecia el ambiente que lo rodea. Nada le atrae ya, no tiene más deseos de vivir. Se embarca hacia los mares del sur, y durante el viaje se arroja de la nave y se ahoga.

También Jack London, como su protagonista, veía crecer el éxito día a día. Tenía 31 años y había publicado ya 21 volúmenes.

Al enfermarse durante un viaje tuvo que regresar a San Francisco, pasados los dos años. Escribió entonces La espléndida aurora, inspirada en sus propias experiencias de buscador de oro.

Decidió después establecerse de manera definitiva, adquiriendo vastas extensiones de tierra y haciéndose   construir   una   mansión   que   le   insumió fuertes cantidades. Era el escritor más célebre y mejor pagado de Norteamérica, pero su tren de vida lo obligaba a una producción literaria apresurada.

La casa, que le era muy querida y que tanto le había costado, se incendió una noche, y fue como si una parte de sí mismo fuese destruida para siempre. Amargado por la indiferencia de sus hijas, y ya sin deseos ni esperanzas, la vida se le antojaba insípida.

El 21 de noviembre de 1916 fue hallado en estado de profunda inconsciencia, del cual no se recuperó; junto a su lecho, el médico encontró dos frascos de morfina y atropina. También para él, como para Martín Edén, «la vida se había vuelto mezquina, insoportable», y había resuelto que no valía la pena continuarla.

Postrado por la tristeza de los últimos años, por la indiferencia de sus hijas, desilusionado por la vida, vuelta como para Martín Edén «una cosa insoportable», Jack, durante la noche del 21 de noviembre de 1916, ingirió una dosis mortal de morfina. La tarde anterior había conversado largo rato, sin revelar siquiera remotamente su horrible propósito.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Federico II de Prusia –
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Biografía Madame de Sevigne Escritora Francesa Marquesa

Biografía Madame de Sevigne

María de Rabutin-Chantal nació en París el 5 de febrero de 1626 y murió de viruela en Grignan el 17 de abril de 1696. Fue la intérprete brillante y fiel del espíritu de Francia del siglo XVII. Ha pasado a la posteridad gracias a las 1.500 Cartas que escribió.

Sevigne Madame Francia

Los primeros salones literarios tuvieron lugar en París y en ellos se reunían regularmente personalidades de la aristocracia, de la política, de las letras y de las artes para charlar sobre temas literarios, morales, mundanos o filosóficos. A partir de 1613, la marquesa de Rambouillet, aristócrata refinada y culta, se alejó de la corte de Enrique IV porque la consideraba vulgar y comenzó a recibir en su casa a las mentes más exquisitas de su tiempo, entre ellos siendo muy joven la marquesa de Sévigné, asistía frecuentemente.

La vida mundana de París y de la corte de Luis XIV, en el siglo XVII, implicaba para la sociedad de la época una existencia brillante pero frivola. De esta sociedad Madame de Sevigné, nos ha transmitido la imagen viva y fiel a través de su correspondencia. Ella misma representa el tipo perfecto de dama de la alta aristocracia. Como escritora pertenece, además, al mejor período del clasicismo francés.

Nació el 5 de febrero de 1626 y su verdadero nombre fue María de Rabutin-Chantal. Cuando tenía cerca de 1 año de edad perdió a su padre, y no había llegado todavía a los 7 cuando su madre también falleció. Fue entonces confiada a un tío materno, el abate Livry, que la educó con esmero. Encargó éste su instrucción a profesores de renombre que cultivaron la clara inteligencia de la joven, dándole sólida cultura. Aprendió el español, el italiano y el latín.

Presentada a la corte de la reina madre Ana de Austria, casó muy joven, en 1644, con el marqués de Sevigné; éste, siete años más tarde, murió en un duelo, dejándole dos hijos: Francisca Margarita y Carlos.

La joven viuda abandonó entonces la vida mundana y se retiró a sus dominios, consagrándose exclusivamente a sus deberes maternos y a la administración de su hacienda con competencia y habilidad. A los 29 años retornó a París y reapareció en la corte, donde brilló en el seno de la sociedad culta, gracias  a su inteligencia y a la distinción de sus modales y conversación.

Aun cuando amaba a sus dos hijos, Madame de Sevigné tuvo, sin embargo, una marcada predilección por su hija, a la que profesaba un cariño que puede parecemos desmedido.

Francisca Margarita casó en 1669 con el conde de Grignan, acompañándolo algunos años más tarde a Provenza, donde fuera nombrado teniente general. La marquesa sintió una inmensa pena a raíz del alejamiento de su adorada hija y fue entonces cuando inició una correspondencia muy frecuente, que habría de durar 25 años, sin más interrupciones que las ocasionadas por los reencuentros.

A partir de esa fecha, en efecto, la marquesa viajó siempre, realizando estadas en sus diferentes propiedades, a las que administraba personalmente, y efectuando visitas a su hijo, en Bretaña, y a su hija, en Provenza. Fue en Grignan en donde Madame de Sevigné murió de viruela el 17 de abril de 1696.

En 1669 su hija casó con el conde de Grignan, acompañándolo a Provenza. Madame de Sevigné inició entonces una correspondencia frecuente que no se interrumpió más que en los momentos en que madre e hija reencontrábanse. La marquesa viajaba frecuentemente, a fin de visitar a su hija, en Provenza, y a su hijo, en Bretaña, y recorrer sus diferentes propiedades, las que administraba personalmente con competencia y habilidad.

Todos los personajes más conocidos del siglo XVII, políticos, escritores, sabios y damas de la aristocracia, nos han dejado cartas, pero sólo la marquesa de Sevigné ha pasado a la posteridad en razón de su correspondencia, sin que aquellas pocas figuras renombradas en este género literario, puedan rivalizar con ella.

Nos han llegado 1.500 cartas, las cuales fueron publicadas en numerosas ocasiones y a través de distintas ediciones. Estas cartas de Madame de Sevigné reflejan admirablemente la vida y la sociedad de su época. La marquesa conoció el ambiente de la corte, pleno de faustos y esplendores, pero también penetrado de infamias.

Así, a través del relato de los hechos históricos o mundanos, vieron la luz los secretos mezquinos o escandalosos, las rivalidades y los odios de la alta sociedad de ese tiempo. La marquesa trataba familiarmente a los personajes más conocidos de Francia, y es por ello que sus cartas refieren, con espíritu de observación  psicológica profundidad, todo lo que concierne a estas figuras y a los acontecimientos de aquel mundo aristocrático.

En una época en que la conversación brillante constituía uno de los pasatiempos más apreciados de la vida mundana, ella escribe en la misma forma que habla. Así, en las cartas a su hija, que constituyen la mayor parte de su correspondencia, y en otras dirigidas a los amigos que vivían lejos de París, relata con soltura todo lo que puede interesar vivamente a sus destinatarios, o lo que puede permitirles estar al tanto de los acontecimientos.

La sólida cultura de Madame de Sevigné se revela en los juicios y citas que aparecen en sus cartas, expresados siempre sin evidenciar pedantería; guarda en todo momento un tono espiritual y alegre. Las Cartas constituyen un testimonio histórico y sincero de su época.

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En una de sus cartas más espirituales, Madame de Sevigné relata la muerte de Vatel, mayordomo del castillo de Conde. Para celebrar la llegada al castillo de Luis XIV y su séquito se preparó un banquete suntuoso, pero los invitados fueron más numerosos de lo previsto. Todos hicieron honor a las viandas, pero el asado no fue suficiente. Al día siguiente ocurrió lo mismo con el pescado. Vatel creyóse culpable de todas estas vicisitudes, y se suicidó.

Los hechos y los personajes, ya sean presentados bajo un aspecto favorable o desfavorable, son tratados siempre con una indulgencia sonriente, puesto que la marquesa, aun cuando evita la crítica mal intencionada, dista de ser una ingenua.

La crónica mundana, plena de vivacidad, alterna siempre con simples reseñas que tienen por tema la vida familiar o la vida campestre, junto con brillantes observaciones sobre la naturaleza.

En otras cartas se puede apreciar mayor profundidad, una real nobleza de espíritu y su sentido religioso de la vida. Estas cartas son una especie de retrato de la misma marquesa: espiritual y alegre, culta y segura de sus juicios, que mantiene aun cuando sus amigos caigan en desgracia frente al rey. Son bien conocidas las cartas en las que refiere detalladamente el proceso  del ministro Fouquet, acusado y; encarcelado por malversar bienes del Estado. Estos relatos fieles y precisos valieron a Madame de Sevigné la denominación de bella antecesora de los cronistas modernos».

La ilustre escritora no fue, evidentemente, una mujer tierna ni sentimental, y se la ha reprochado asimismo su falta de piedad, porque con la indiferencia propia de su tiempo y ambiente describe, con un desapego que llega al cinismo, las aventuras y sufrimientos de las otras clases. Se le criticó también haber escrito con demasiado preciosismo, es decir, haber complicado su prosa, buscando efectos. Ella controló su estilo, sin lugar a dudas, pero algunos recursos, aun cuando fueron artificiales, no pierden por ello su aparente espontaneidad en el seno del relato.

Todavía en nuestros días, después de transcurrir dos tres siglos, la voz de esta mujer simpática y espiritual parece querer surgir de las páginas de sus cartas con toda alegría y vivacidad, haciendo revivir personajes y acontecimientos que el tiempo, sin ella, habría indudablemente borrado para siempre.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Biografía de Madame de Sevigne

 

Biografía de Victor Hugo Resumen Obra Literaria del Poeta Francés

Biografía de Víctor Hugo
Obra Literaria del Romanticismo Francés

Victor Marie Hugo (1802-1885), poeta, novelista, dramaturgo y crítico francés cuyas obras constituyeron un gran impulso, quizá el mayor dado por una obra singular, al romanticismo en aquel país.

La revelación de Hugo como poeta romántico data de 1929, con la aparición del volumen de poesía Orientales.

Con Hojas de otoño (1831), Los cantos del crepúsculo (1835), Voces interiores (1837) y Los rayos y las sombras (1840) se confirma en su tono intimista y meditativo.

Victor Hugo Poeta

OBRAS IMPORTANTES DE VÍCTOR HUGO

Marión Delorme (drama).
Hernani (drama).
El Jorobado de Nuestra Señora de París,
El Rey se divierte (drama).

Napoleón el Pequeño,
Los miserables.
Los trabajadores del mar.
El hombre que ríe.
El noventa y tres.
La leyenda de los siglos.
La historia De un crimen.
La piedad suprema.
Varios volúmenes de poesía dramática y lírica.

BIOGRAFIA

El gran poeta nació en Besanzón el 26 de febrero de 1802; su padre, general del Imperio, lo llevó, siendo muy niño todavía, a Italia y España.

Los ojos del pequeño se maravillaron con los espléndidos paisajes y los incomparables monumentos de lá Europa mediterránea. Sus primeras poesías, que aparecieron más tarde bajo el título de Odas y baladas, le valieron el calificativo de «niño sublime».

Por la importancia de su obra, por su diversidad y por los hechos que llenan su vida, Víctor Hugo es el autor que domina el siglo XIX en Francia.

Su padre, Léopold Hugo, era comandante del ejército revolucionario que se hacía llamar Bruto, estaba participando en la pacificación de la Vendée, sublevada por los legitimistas monárquicos, cuando conoció a Sophie Thébuchet, graciosa y piadosa muchacha educada en las tradiciones, con quien se casó en 1797.

Tuvieron primero dos hijos, Abel y Eugéne, que tenían respectivamente cuatro y dos años cuando, en 1802, Sophie esperaba otro bebé, soñando con que fuese niña ya que el nombre ya estaba elegido: se llamaría Victorine.

Pero el 26 de febrero de 1802, en Besanoon, nació un varón, Víctor.

El comandante Hugo tiene que reunirse con su unidad en Córcega. Mientras tanto, Sophie ha conocido en París al padrino de Victor, el general-marqués de Lahorie, antibonapartista declarado, que se comprometerá en la conspiración de Malet y será fusilado en 1812.

Estas relaciones —de las que no se sabe gran cosa— acabaron de separar un matrimonio tan dispar como el de los padres de Victor, quien a partir de ahora vivirá exclusivamente con su madre.

La familia se instala en París y vive casi en la miseria; mientras tanto, la fortuna de las armas distingue a Léopold, quien consigue el grado de general y obtiene el gobierno de la provincia italiana de Avellino.

Su esposa se reúne con él en Italia, pero no tardan en separarse de nuevo, y en 1814 sus padres inician una acción judicial a fin de separarse.

De vuelta a la capital, alquila una casa en el número 12 del callejón de las Feuillantines, lo que la Revolución dejó en pie de un antiguo convento. Mansión tranquila, con jardín, oasis misterioso donde los niños juegan despreocupados y felices.

La muerte repentina de su madre le obliga a instalarse solo en una buhardilla del Barrio Latino: llevará allí la vida que atribuirá al Marius de Los miserables años más tarde.

En 1822 publica su primer libro de poemas, Odas, en el que se muestra fiel servidor del trono y del altar; obra sin gran sinceridad, pero con alardes de virtuosismo:

Luis XVIII le recompensa con una pensión de mil francos que luego será doblada; ya se puede casar con Adéle. Eugéne, que también estaba enamorado de ella, se vuelve loco el día de la boda. Fueron sus testigos dos poetas: Alfred de Vigny y Soumet.

En 1823 hizo su primera incursión en el campo de la novela con Han de Islandia, y en 1826 publicó Bug Fargal; esta última es la historia de un esclavo negro que se sacrifica por salvar a la joven blanca, a quien ama.

Su actividad de escritor duró sesenta años, es decir, hasta su muerte, ocurrida el 22 de mayo de 1885, y durante todos esos años trabajó sin tregua.

La producción de. Víctor Hugo es variadísima: compuso, en efecto, poemas, obras de teatro, novelas, escritos políticos y manifiestos literarios.

Le tocó presenciar la gloria de Napoleón y su decadencia, el fin del régimen monárquico, el nacimiento de la Segunda República, el reinado de Napoleón III y la Tercera República.

Víctor Hugo aspiraba a ser el «pensamiento del siglo», pensamiento este agitado por incesantes problemas.

Así, cantó victorias, lloró derrotas y conoció el exilio. Encontramos en sus propias declaraciones la característica de su obra: «Todo lo que está en la naturaleza, está en el arte; el drama resulta de la combinación de lo sublime y de lo grotesco; el drama es la expresión de la época moderna.»

victor hugo poeta

Poco a poco fue prendiendo en su espíritu la ideología liberal, suscitada en parte por los recuerdos de la epopeya napoleónica que había vivido en su niñez.

Al mismo tiempo, se declaró francamente romántico, en un momento en que tanto Chateaubriand como Lamartine se habían consagrado a la vida política y en que la nueva corriente necesitaba un jefe que le llevara a la victoria.

Hugo fue la figura sobresaliente del «(Cenáculo», tertulia de los salones de Nodier, desde que en la introducción a su drama Cromwell (1827) expuso el programa de acción de los románticos.

Poco después, en 1830, triunfaba ruidosamente con Hernani, a pesar de la violenta oposición de los clasicistas, y con él se imponía el romanticismo en Francia. El año anterior, Las Orientales habían revelado en Hugo a uno de los grandes poetas líricos del siglo.

Fue nombrado miembro de la Academia Francesa en 1841, donde se lo acogió con entusiasmo delirante; de la misma manera fue aclamada en 1848 su entrada a la Asamblea Constituyente.

El golpe de Estado que colocó a Napoleón III en el trono ele Francia provocó la indignación del poeta, que se constituyó en el enemigo implacable de ese hombre al que consideraba un usurpador.

El pueblo entero se conmovió al enterarse que Víctor Hugo había sido proscripto por gritar su rebeldía.

Se estableció primero en Bélgica y luego en La pequeña isla de Jersey, donde publicó en 1852 Napoleón el Chico.

De regreso a París, el 4 de septiembre de 1870, dos días después del desastre de Sedán, fue elegido representante en la Asamblea Constituyente con asiento en Bordeaux.

Seis años más tarde fue nombrado senador a perpetuidad; sin embargo, el viejo titán habría de abandonar su vida política y refugiarse en la soledad, aunque, al igual que el astro al final de su trayectoria, continuaría aún irradiando su magnífico fulgor.

Escribe nuevos poemas y se consagra especialmente a El arte de ser abuelo (1877), donde traduce de manera exquisita el amor que le inspiran sus nietos.

Concluye su drama Torquemada, que no pudo ser representado y cuya composición, iniciada cuarenta años antes, había abandonado ante el desaliento que le produjera el fracaso de su obra Los burgraves.

Cuando se difundió la noticia de que su fin estaba próximo, la angustia sacudió el corazón del pueblo entero, tanto amaba al anciano cuva alma estaba «en el centro de todo, como un eco sonoro».

Contra el deseo del poeta de que su entierro fuera modesto, las exequias que se realizaron en su homenaje alcanzaron gran magnificencia.

El féretro que encerraba su cuerpo fue expuesto una noche entera bajo el Arco de Triunfo y doce poetas lo velaron.

Víctor Hugo fue grande en todos los géneros literarios. Entre sus libros de poemas citaremos: Las orientales (1829), Las hojas de otoño. Los cantos del crepúsculo (1833), Laces y sombras (1840), Las contemplaciones (1856), la monumental Leyenda délos siglos, cuya primera serie apareció en 1859, La canción de las calles y de los bosques (1865), Los cuatro vientos del espíritu (1881). Pero sus novelas fueron recibidas con mayor entusiasmo por sus contemporáneos. Las principales son: Nuestra Señora de París (1831), Los miserables (1862), Los trabajadores del mar (1866), El hombre que ríe (1869), Noventa y tres (1872).

Para el teatro escribió Hernani, cuya primera representación significo una terrible batalla entre los antiguos y los modernos: los partidarios del teatro clásico y los románticos, El rey se divierte, Lucrecia, Borgia, Ruy Blas. Su primera obra dramática, Cromwell, fue representada recién en 1856. Víctor Hugo la publicó con el agregado de un prefacio en el que resume todas sus doctrinas literarias.

En toda la obra de Víctor Hugo se pone de manifiesto su amor por los oprimidos, los débiles, su indignación frente a las injusticias sociales; su tema favorito es la lucha de la humanidad contra la tiranía, que representa para el poeta el peor de los males.

La naturaleza fue también fuente de inspiración; la grandiosidad del mar se ve reflejada en Los trabajadores del mar, obra escrita en Jersey, durante el exilio; es la historia de un pescador que enfrenta los mas graves peligros para poner en lugar seguro las máquinas de un navio encallado entre las rocas; lo mueve a ello el amor que siente por la sobrina del propietario de este navio. Pero, cuando luego de terribles aventuras, logra su propósito, se entera de que la joven ama a otro hombre; presa de la desesperación se abandona a la furia de las olas.

La crítica no siempre ha sido benévola con Víctor Hugo; algunos le reprochan su aplastante sonoridad; otros, sin embargo, consideran que la obra del gran escritor contiene páginas de las que puede enorgullecerse no solamente la literatura francesa, sino la humanidad pensante.

Este juicio es aplicable sobre todo a la mayoría de los capítulos que componen su novela más importante, Los miserables, en la que Víctor Hugo ha logrado combinar armoniosamente sus dotes de poeta, novelista e historiador.

El personaje central de esta obra es Jean Valjean, quien por haber cometido un delito insignificante se ve condenado a trabajos forzados. Jean Valjean consigue evadirse de la prisión y encuentra asilo en la casa de un obispo, Monseñor Miriel, hombre este que vive y obra según los principios evangélicos.

La acogida que el santo prelado le dispensa, las dulces palabras que le prodiga y, más aún, las que dirige a los soldados cuando éstos llevan ante su presencia a Jean Valjean, que le había robado dos candelabros de plata, abren un camino de luz en el corazón del condenado.

Éste cambia radicalmente y orienta su espíritu hacia el bien. Escondiéndose bajo  el  seudónimo  de  señor   Magdalena abre una fábrica; es elegido luego alcalde de una pequeña ciudad y gana poco a poco la estima general.

Pero un día, la policía detiene a un pobre idiota y lo arrastra ante los jueces, diciendo que ese desdichado es Jean Valjean.

Es entonces cuando el supuesto señor Magdalena, para evitar que se condene a un inocente, decide confesar su verdadera identidad. Lo encierran nuevamente en la prisión y otra vez logra fugarse.

Cambia en esta ocasión su disfraz y recoge a una niñita, para quien llegará a ser ur verdadero padre.

El policía Javert no cesa de se guir sus huellas. Un capricho del destino quiere que Jean Valjean salve la vida de su perseguidor;  sin embargo, el condenado cree que esta actitud no impedirá al policía, verdadero monstruo de conciencia profesional, cumplir su cometido.

Se equivoca; antes que perder a quien lo ha salvado, Javert se arroja al Sena.

Éste no es sino un resumen muy incompleto de una historia que en realidad reúne varias otras.

Al lado de Jean Valjean está Mario, en quien muchos han creído reconocer al autor; otro personaje importante es Gavroche, que simboliza el coraje y el espíritu del chiquillo pobre de París.

En esta obra monumental hay magníficas páginas de historia: Waterloo, las agitadas jornadas del mes de junio de 1832; hay descripciones sorprendentes, como, por ejemplo, la de las alcantarillas de París.

Víctor Hugo fue considerado como el jefe de la escuela romántica y muchos han sido los poetas que recibieron su influencia. Su espíritu inquieto encontraba fácilmente la inspiración, pues todo parecía interesarle.

Se le ha reprochado a menudo el haber prestado a los personajes de sus novelas y de sus dramas una excesiva grandilocuencia, pero lo sublime formaba parte de su naturaleza, y el gigante no podía llevar vestimentas de enano.

Pasajes de sus Obras Literarias:

victor hugo obras literarias

Gwynplaine, el noble raptado por ios gitanos, ha debido soportar de manos de éstos extrañas y horrorosas torturas que han transformado por completo la expresión de su rostro. En la Cámara de los Lores, de la cual es miembro, toma la palabra, y los lores estallan en carcajadas sin poder escucharlo. Este personaje es uno de los más trágicos de la obra de Víctor Hugo.

Una joven gitana, Esmeralda, gana su vida bailando y prediciendo el porvenir. Claudio Frollo, archidiácono de la Catedral, que se consagra a la alquimia, y Quasimodo, un enano deforme, la aman; pero Esmeralda sólo piensa en Feho, el hermoso capitán que la ha salvado de caer en manos del abominable sacerdote. Este la hace acusar de asesinato, y la gitana es condenada a muerte. Quasimodo la oculta en la iglesia; pero Claudio Frollo la encuentra y decide entregarla a una hechicera, quien reconoce en Esmeralda a su propia hija. Su fin está próximo: los guardias la han apresado. Desde lo alto de la Catedral, Claudio Frollo se apresta a presenciar el suplicio, pero surge Quasimodo y lo lanza al vacío. Dos años más tarde se encontrará, en el cementerio de San Lorenzo, el esqueleto del desdichado Quasimodo estrechamente abrazado al de Esmeralda; cuando pretendieron separarlo, quedó convertido en polvo. Este libro resulta pintoresco por las pinturas de la multitud, el lenguaie de los pordioseros y las descripciones del París de antaño. El tema principal es Nuestra Señora de París.

El rey se divierte

El rey se divierte: Los cortesanos de Francisco I sospechan que Triboulet, el bufón, oculta una aventura amorosa, y para desenmascararlo preparan un plan de minuciosa crueldad: lo hacen cómplice del rapio de la joven de quien lo creen enamorado, y que és en realidad su hija Blanca. Triboulet decide vengarse y va en busca de un espadachín para que éste dé muerte a un hombre cuyo verdadero nombre calla. Éste hombre es el rey. Pero Blanca salvará al soberano, vistiendo ropas masculinas y dejándose matar en, su lugar.

Hernani: La acción se desarrolla en España. Doña Sol ama a Hernani, el apuesto desterrado; pero su tío, Don Ruy Gómez aspira a casarse con ella. Por otra parte, el rey Don Carlos está también enamorado de la joven, y la hará raptar. La vida de Hernani está en las manos del anciano, quien decide acordarle una tregua si el joven le ayuda a salvar a su sobrina. Hernani promete, a su vez, que en el mismo momento en que llegue a sus oídos el sonido del cuerno que Don Ruy Gómez habrá de tocar, él se dará muerte. Don Carlos, llegado a emperador, se muestra magnánimo: indulta al proscripto y le permite casarse con Doña Sol. Pero la noche de las bodas suena el cuerno de Don Ruy Gómez. Hernani cumplirá su promesa, Doña Sol sigue los pasos de su amado y el anciano acabará también por quitarse la vida. Esta obra al año siguiente de su estreno obtuvo 45 representaciones y luego fue una obra de repertorio en todos los teatros de Europa, por la riqueza de la forma, la brillantez del estilo y la abundancia de las imágenes verdaderamante poéticas.

Cromwell: El héroe de la revolución inglesa, que ha alcanzado la cumbre del poder, ansia ceñir la corona real. El Parlamento y la ciudad de Londres están dispuestos a ofrecérsela, con lo cual verá colmados sus más caros deseos. Pero, hábilmente disfrazado de centinela, llega a saber que los monárquicos y los republicanos traman un complot contra el futuro rey. Dando pruebas de gran tacto, en el momento de la ceremonia rechaza la corona, y este gesto llena de admiración a sus mismos enemigos.

ALGO MAS…

Entre 1830 y 1841, fecha en que fué elegido miembro de la Academia francesa, Hugo produjo gran parte de su obra literaria, no sólo destinada a la aristocracia que asistía a las representaciones teatrales (Lucrecia Borgia, María Tudor), o bien podía saborear un buen libro de poesías (Hojas de otoño, Las voces interiores), sino también al gran público (Nuestra Señora de París).

El fracaso de Los Burgraves (1843), drama que no fué comprendido por el público, y ciertas desgracias familiares, le lanzaron al campo de la política (en 1845 fué nombrado par de Francia).

Como político, Hugo no tenía habilidad ni aptitudes. Al menos fuE consecuente con sus ideas, cada vez más democráticas. Miembro de la Asamblea Nacional en 1848, fué proscrito por Napoleón III después del golpe de estado de 2 de diciembre de 1851.

Hugo vivió desterrado hasta 1870. Residió algunos meses en Bruselas. Luego pasó a Jersey y más tarde (1855) a Güernesey. Aquí realizó una nueva etapa de fecunda actividad literaria, que culmina en Los Miserables (1862), novela de una época, de una raza y de un estilo.

De regreso a Francia después del hundimiento del Segundo Imperio, fuE elegido miembro de la Asamblea Nacional (1871) y senador (1876). Pero esta vez no intervino en política.

Reputado como vate de la Tercera República, sus facultades creadoras, declinantes con la edad, se manifestaron todavía frescas en varias obras poéticas (Cuatro vientos del Espíritu, 1881).

FuE objeto de varias celebraciones oficiales y públicas, en particular al cumplirse los cincuenta años de la «batalla de Hernani». En París, el 22 de mayo de 1885, la muerte le arrebató a Francia, pero no a la Historia..

Fuente Consulatada
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX Biografía de Víctor Hugo

Antecedentes de la Revolucion Cientifica del Siglo XVI – Los Primeros Cientificos

Antecedentes de la Revolución Científica del Siglo XVI

Entre mediados del siglo XVI y finales del XVII, el pensamiento científico europeo experimentó una enorme sacudida. Se cayó en la cuenta de que había un enorme abismo entre los hechos científicos observables y las ideas medievales sobre la naturaleza, basadas en los axiomas de Aristóteles (384-322 a C.) y sus seguidores, Ptolomeo (siglo II d.c.) en cosmología y Galeno (130-200 d.C.) en medicina.

La conmoción intelectual que tuvo lugar fue más poderosa aún debido al absoluto dominio que las ideas de la antigua Grecia ejercían sobre las merites de los sabios europeos.

Hacia 1450, cuando Europa empezó a recuperar los conocimientos y el saber del mundo antiguo, la vida intelectual había estado sumida en la barbarie de la Edad de las Tinieblas durante mil años.

En estas circunstancias, el saber recobrado de la antigüedad entusiasmó a los eruditos hasta tal punto que Aristóteles, Ptolomeo y Galeno, entre otros, se convirtieron en sus oráculos indiscutibles.

La Iglesia fomentó esta forma de ver las cosas, especialmente en lo relativo al concepto aristotélico del Universo.

Para Aristóteles, la Tierra era plana e inmóvil y ocupaba el centro de un universo perfecto e inmutable, rodeada de ocho esferas cristalinas en las que giraban el Sol, los planetas y las estrellas. Hacia 1500, los filósofos medievales habían añadido dos esferas más, que los ángeles mantenían en movimiento junto con las anteriores. Más allá se abrían las regiones celestiales.

Semejante concepción encajaba perfectamente con la doctrina cristiana: daba importancia capital al hombre, encontraba un lugar para Dios y el cielo, y hacia que los ángeles fueran esenciales para el funcionamiento del Universo. Afortunadamente, no todos los eruditos admitieron esta visión del mundo sin más. A algunos sabios medievales les quedó el suficiente punto de desconfianza como para ofrecer valiosas “pistas” a sus seguidores de los siglos XVI y XVII.

Uno de éstos fue William Haytesbury, de la universidad de Oxford, quien en 1335 definió por primera vez una ley de la aceleración. Tres siglos más tarde, la teoría de Haytesbury fue vital para los trabajos prácticos de Galileo sobre el movimiento y su formulación de la ley de la inercia.

Asimismo existen vínculos evidentes entre la metodología del cardenal alemán Nicolás de Cusa (1401-64), que observó e hizo anotaciones sobre las fases en el crecimiento de las plantas y llevó a cabo el primer experimento científico propiamente dicho, y los meticulosos métodos con los que los científicos del siglo XVII investigaron los fenómenos naturales.

Esta metodología, definida por Francis Bacon, y a la que el filósofo francés René Descartes (1596-1626) dotó de un enfoque matemático, implicaba una minuciosa ordenación del conocimiento. La observación primero y la experimentación después conducían a la deducción de conceptos generales. Experimentos ulteriores confirmaban, a su vez, las deducciones. Las medidas y los resultados se anotaban con la máxima precisión.

A principios del siglo XVII, estos cálculos se expresaban ya en un lenguaje nuevo, más sencillo y preciso.

Los signos que designaban las operaciones matemáticas fundamentales —suma, resta, multiplicación y división— se usaban con regularidad, así corno los símbolos para “mayor que» y “menor que”.

Las fracciones decimales y los logaritmos facilitaron los cálculos astronómicos, más complejos cada vez. A finales del siglo XVI, el álgebra se había convertido en un medio meramente simbólico.

Algunos años más tarde, en su tratado Géométrie (1637) Descartes demostró que los problemas de geometría podian ser expresados en signos algebraicos y resueltos por medio del cálculo aritmético. Sir Isaac Newton (1642.1727) en Inglaterra y Gottfried Leibniz (1646-1716) en Alemania, inventaron, cada uno por separado, el cálculo, la herramienta matemática más importante del siglo XVII, fundamental para las investigaciones de los astrónomos.

Los grandes avances en el campo de los instrumentos proporcionaron nuevas “herramientas” científicas de primer orden. El microscopio compuesto se inventó en 1590; el telescopio, en 1609; el termómetro, antes de 1611; el barómetro, en 1643; la bomba de aire, en 1650, y el reloj de péndulo, en 1647.

La Revolución Científica

Grandes Científicos Pioneros de la Revolución

Biografía de Chopin Federico Resumen Genio del Piano y Música Clásica

Biografía de Federico Chopin –  Genio del Piano y la Música Clásica

Tanto como exponente cabal del romanticismo en el campo de la música, como en calidad de guía por el amplio camino de las posibilidades pianísticas, Federico (Frederic) Francisco Chopín recaba un lugar de honor entre las grandes artistas de la primera mitad del siglo XIX.

Seguro, fuerte y vibrante en sus composiciones de temas nacionales, Chopín escribió, por otra parte, las obras más melancólicas, refinadas y expresivas del romanticismo.

De su genio brotaron armonías etéreas, vaporosas y encantadoras, de una intensa profundidad pasional.

Federic Chopin Biografia

Por esta causa, su campo de acción preferido fueron las obras de compases reducidos, como los nocturnos, los estudios y los preludios.

Aunque a veces parezcan obras de improvisación, se ciñen siempre a unos preceptos orgánicos, que encierran las melodías en cánones de belleza armónica, casi clásicos.

Como pianista fue admirable, tanto por las delicadezas de su pulsación como por haber sabido arrancar del piano las modulaciones y los acordes de otros instrumentos.

Chopin fue un compositor de música para piano. Un compositor muy especial, plenamente romántico, en el sentido más universal del término.

Vida y anhelos personales, música y poesía se entrelazan en sutiles desarrollos melódicos y armónicos, plagados de lirismo y sensibilidad

Chopin entre Varsovia, Berlín y Viena (1810-31)

Frédéric (Fererico) Chopin nació en Zelazowa Wola, localidad cercana a Varsovia, el 1 de marzo de 1810.

En Varsovia, ciudad donde vivió durante su juventud, estudió música en el conservatorio de la ciudad y pronto se convirtió en un niño muy conocido debido a su genial predisposición para improvisar e interpretar piezas en el piano.

Hasta 1831 tocó en los ambientes selectos de la aristocracia polaca y se hizo célebre por sus originales melodías y por adaptar la música popular polaca a obras para piano de un lirismo muy original.

Pero Varsovia no era una ciudad que atrajera la atención del joven músico.

En 1829, Chopin se trasladó a Berlín y Viena, y en estas grandes ciudades obtuvo sus primeros éxito1, fuera de su país.

El entusiasmo y la satisfacción producidos por la gira de conciertos efectuada en estas dos ciudades imperiales molí varón la composición de sus primeras piezas para piano, en las que prácticamente quedaron definidos sus postulado’, estéticos y musicales.

Biografía de Federico Chopin Las obras que compuso en Varsovia (polonesas, variaciones y rondós principalmente) muestran ciertas influencias de algunos compositores románticos de la primera mitad del siglo XIX, que se habían caracterizado por el virtuosismo de sus creación» pianísticas.

Entre éstos di carón Johann Nepomuk Hummel y Friedrich Kalkbrenmi El llamado «estilo brillante» evidencia en los dos conciertos para piano, de 1829 y 1830.

El piano destaca sobre el resto de la orquesta, que es ejecutada como acompañamiento.

La estancia en París (1831-49)

Tras un breve periodo de tiempo en Varsovia, Chopin regresó a Viena en 1830, ciudad en la que permaneció poco tiempo.

Vuelta a Varsovia y, en 1831, viaja a París, su ciudad adoptiva, y en la que permaneció hasta su muerte en plena madurez artística.

En la capital francesa impartió clases de piano, tuvo buenos mecenas y se relacionó con la élite burguesa y aristocrática, ferviente seguidora de sus composiciones.

Chopin no dio muchos conciertos en público; sus recitales eran escuchados en salones privados, frecuentados por sus amigos Berlioz, Liszt, Bellini, Heine, Balzac y Delacroix, entre otros.

En estas audiciones privadas, el músico ejecutó casi todas sus composiciones, caracterizadas por el lirismo de las melodías, la delicadeza de las relaciones armónicas y una ejecución pianística llena de contrastes, sacando partido a todas la posibilidades del instrumento.

Chopin estuvo siempre al servicio del piano y su estilo fue una evolución dialéctica en tanto que iba conociendo las posibilidades del instrumento.

El punto de partida, además del conocimiento propio que del instrumento poseía, era la proyección de todos los géneros musicales hacia el piano: la música orquestal, la vocal y, cómo no, las tradiciones populares de su país natal, Polonia, que nunca olvidó.

En 1836, Chopin conoció a la novelista George Sand, mujer inteligente y culta muy conocida en los círculos intelectuales del París de la época. Con ella abandonó París y se estableció en Mallorca.

Durante la estancia en la isla, el músico enfermó de bronquitis, que degeneró en una tuberculosis.

Tras esta primera recaída, Chopin, recuperado en la casa de campo que Sand tenía en Francia, volvió a París, en octubre de 1839.

La relación con esta mujer determinó en buena parte la producción artística del compositor. No hay duda de que las mejores obras de éste se sucedieron durante la relación que mantuvo con ella, hasta 1847.

sand george novelista francesa

Un hecho importante fue la iniciación de sus relaciones con «George Sand», con quien intimó hacia 1837. En 1838 la acompañó a Palma de Mallorca.

El mal pareció agravarse, hasta que Chopín halló un refugio a propósito para su cuerpo y su alma en el cercano convento de Valldemosa, en donde escribió alguna de sus mejores páginas. En 1839 regresó a París.

Su vida con la Sand se prolongó hasta 1847, ya en París, ya en Nohant. Por fin, llegó la ruptura, impuesta por la divergencia fundamental de gustos y caracteres (1847).

Desde este año su salud se debilita y, después de un viaje a Inglaterra, empeora a finales de 1848. Murió en octubre de 1849.

Las composiciones en París, a partir de 1832, devienen más íntimas, libres y personales, a través de una melodía a la que se añaden sutiles y complejos juegos armónicos, contrapuntísticos y rítmicos fragmentados pero perfectamente ligados.

El «estilo brillante» es paulatinamente abandonado y ahora el interés por otros compositores y géneros se hace patente, como el caso de Bach y la ópera italiana de comienzos del siglo XIX.

La influencia de Bach se manifestó en sus estudios y preludios, a través de sólidas estructuras armónicas que mantenían una línea melódica muy bien estructurada y compleja, pero que constituían obras muy fluidas y unitarias.

De la ópera captó la sensibilidad de las ricas melodías del el canto, sus frases abiertas, el rubato (alteración voluntaria de los tiempos, muy típico de los cantantes de ópera de principios del ligio XIX) y la fioritura.

En cuanto a la música popular, no la desechó como fuente de inspiración.

Las polonesas y mazurcas, ricamente ornamentadas y elaboradas según criterios muy individuales, contenían esquemas rítmicos y estructuras modales que le interesaron enornmemente.

La Obra Para Piano de Chopin

La obra para piano de Chopin, además de los conciertos para piano y otras obras para piano y orquesta, como el Andante spianato y la Grande polonaise, de 1831, muy al gusto del «estilo brillante», se compone de tres sonatas, veintisiete estudios, cuatro scherzos, cuatro baladas, veinticuatro preludios, tres impromptus, diecinueve nocturnos, la Fantasía en fa menor, la Berceuse en re bemol y valses, mazurcas y polonesas.

El scherzo es el nombre que se da a ciertas obras musicales o a algunos movimientos de una composición más grande como una sonata o una sinfonía.

También compuso una bella sonata para violonchelo, un trío con piano y algunas canciones con textos en polaco.

Los conciertos para piano (N° 1 en mi menor op. 11 y N.° 2 en fa menor op. 12) fueron compuestos en la etapa de juventud, cuando Chopin tenía veinte años (1829 y 1830, respectivamente).

Ambos conciertos, plenamente románticos, se alejaron de la forma clásica de concebir el género.

Mientras Mozart y Beethoven mantienen un diálogo muy elaborado entre instrumento solista y orquesta.

Chopin concedió más valor a la ejecución pianística, de tal forma que la orquesta se limita a acompañar, introducir y mezclar los temas que entrelaza sofisticadamente el instrumento solista. La brillantez romántica está plagada de lirismo, virtuosismo y expresión.

Son quizá los nocturnos y los preludios sus obras más íntimas. Los primeros se caracterizan por la difícil técnica necesaria para su ejecución. Su desarrollo es libre y de alto contenido lírico.

Tienen en común, ante todo, la rica estructura armónica y la gran originalidad en el desarrollo de las melodías.

En los nocturnos es donde Chopin adaptó las arias de la ópera italiana a la compleja interpretación pianística.

Los preludios son breves obras resultado del análisis que Chopin hizo de la obra para teclado de Bach.

Éste utilizó el preludio para introducir de manera breve una fuga y Chopin experimentó con todas las tonalidades, tanto mayores como menores, y los giros contrapuntistas.

Los estudios eran piezas que desarrollaban un tema con el objetivo de ser interpretado por los estudiantes de piano y así reforzar la técnica de ejecución.

Con Chopin, los estudios, que no eran novedad en la historia de la música, adquieren belleza estética.

El objetivo era combinar virtuosismo y expresión poética, seguramente influido por la obra del violinista y compositor Niccoló Paganini.

Los estudios tienen el esquema ABA, donde la parte central desarrolla el tema principal.

Sorprende cómo en estas breves piezas de estudio técnico (arpegios, empleos del dedo pulgar, acordes de seis notas, series rápidas de acordes de tres notas, largas escalas ascendentes y descendentes de semicorcheas, etc.) pueda haber a la vez tanta dificultad técnica y tanta carga poética.

Al igual que en los preludios, el tema musical de un estudio mantiene un desarrollo unitario.

Las baladas y los scherzos son también obras de gran sentimiento, fuerza e individualidad.

La balada, denominación que utilizó por primera vez primera Chopin para referirse a una pieza musical, es una obra narrativa de carácter poético caracterizada por su mensaje lírico y espontáneo; parece ser que Chopin admiraba las baladas del gran poeta del siglo XIX Adam Mickiewicz, llenas de pasión romántica.

Chopin trasladó este sentimiento a la música y combinó la expresión musical con una impecable técnica al servicio de giros armónicos propios de su estilo.

El scherzo, como las baladas, es una pieza brillante, compleja, virtuosística, que desprende sentimientos muchas veces contradictorios (alegres, dramáticos, enérgicos, melancólicos…).

Con Chopin, la forma scherzo perdió su carácter festivo y alegre que desde el siglo XVIII había mantenido.

Las sonatas para piano, principalmente la Sonata en si bemol menor y la Sonata I en si menor, conciben la forma más libremente que en época clásica, llena de contrastes temáticos tratados de manera «escénica», es decir, en continuo desarrollo hasta su culminación expresiva.

No se puede concebir la música para piano posterior sin la obra de Chopin, modelo no sólo para sus coetáneos como Liszt y Brahms, sino también para posrománticos (Grieg y Rachmaninov) e impresionistas (Debussy y Ravel) de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

Ver: Chopin, el genio del piano

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 9

Biografia de Miguel Angel Buonarroti Cronologia-Obra Artistica-Resumen

Biografía de Miguel Angel Buonarroti
Cronologia-Obra Artistica-Resumen

VIDA Y OBRA DE MIGUEL ANGEL BUONARROTI:
(Caprese, 6 marzo 1475 – Roma, 18 febrero 1564).

Escultor, pintor, arquitecto, matemático y poeta italiano, nació en Chuisi, la antigua Clusium etrusca (Toscana), perteneciente hoy a la provincia de Arezzo, el 6 de marzo de 1475, y murió en Roma en 1564.

Su madre, Francesca di Neri Del Sera, era tan bella como delicada, por ello no pudo encargarse de la crianza de Miguel Ángel, que le fue confiada a una robusta campesina, esposa de un cantero de Settignano.

Poco se sabe de la infancia de Miguel Ángel, a quien le enseñó las primeras letras un maestro llamado Francesco de Urbino. Pero en su niñez le fue decisiva la amistad entrañable con otro rapaz, Francesco Granacci, muy aficionado a la pintura y que estaba de aprendiz en el taller de Domenico Ghirlandajo.

miguel angel artista renacimiento

Desde entonces se entabló una fuerte lucha entre Miguel Ángel y su padre, pues éste deseaba que el hijo aprendiese letras y leyes, y el hijo sólo deseaba aprender dibujo y color. Venció la tenacidad del muchacho, quien, el uno de abril de 1488, entró en el taller de Ghirlandajo por un período de tres años.

Brilló con geniales destellos en cada una de estas facetas de su portentoso talento. Desde muy pequeño se trasladó con sus padres a Florencia, donde empezó los estudios de letras, que pronto dejó por su aprendizaje artístico.

Una de sus primeras escultura llamó la atención de Lorenzo de Médicis, jefe de la República florentina, que le abrió las puertas del palacio en 1489, pasando a frecuentar entonces la academia artística que los Médicis habían instalado en el jardín de San Marcos de Florencia

Domenico Ghirlandaio, era uno de los mejores pintores de frescos de su tiempo y durante su aprendizaje el joven Buonarroti asombró a todos por sus maravillosas disposiciones para el arte.

De allí pasó a la Academia de Bellas Artes de Florencia. Tuvo entrada en el palacio de Lorenzo de Médicis.

Después fue llamado a Roma por el papa Julio II, quien le encargó la pintura de las bóvedas de la Capilla Sixtina del Vaticano (llamada así por deberse su construcción al papa Sixto IV, de 1473 a 1480).

Se negó Miguel Ángel a utilizar los andamiajes que le había dispuesto el famoso arquitecto Bramante, a utilizar los servicios de varios pintores auxiliares y, sobre todo, a ejecutar temas previamente designados, eligiéndolos a su albedrío. El asunto que prefirió fue la Creación del Mundo, que se considera una obra genial del arte pictórico.

También es obra suya El juicio final que cubre el muro situado tras del altar mayor de dicha capilla.

En escultura produjo el famoso David que labró en un bloque de mármol, abandonado por mucho tiempo, las estatuas de Moisés, de Baco, el Descendimiento de la Cruz y otras muchas en que su cincel supo dar expresión a la materia inanimada.

En 1546, bajo el pontificado de Paulo III, fue encargado de continuar las obras de la basílica de San Pedro en Roma, a cuya planta dio forma de cruz griega, modificando también la disposición de su cúpula.

La muerte le impidió terminar tan grandiosa obra. Los restos de Miguel Ángel fueron llevados a Florencia, donde yacen en un suntuoso mausoleo proyectado por su discípulo Vassari, que se erigió en la iglesia de Santa Croce.

En toda su obra pictórica, escultórica y arquitectónica, dio muestras de una genial concepción y de un estilo grandioso.

Conoce la escultura de Donatello a través de Bertoldo di Giovanni que se reflejaría en sus primeras obras: La Virgen de la escalera y Batalla de Centaurus. Adquirió una profunda formación intelectual y humanística.

Miguel Angel Buenarotti

Miguel Ángel en algún momento comenzó a desinteresarse de la pintura para dedicarse por completo a la escultura. Le obsesionaba trabajar el mármol noble con tensión titánica. De esta época data el alto relieve que representa el Combate de los centauros y los lapitas, su primera obra maestra, que se conserva en la Casa Buonarroti de Florencia.

Pero la muerte —8 de abril de 1492— del gran Lorenzo «el Magnífico» constituyó para Miguel Ángel una irreparable pérdida, ya que su heredero Pedro de Médicis, sentía escaso interés por el arte, y si lo protegía debíase principalmente a razones políticas.

En 1492 viaja a Venencia y Polonia hasta 1495, donde decide volver a su patria y esculpió El descendimiento y la Virgen de Manchester.

Al año siguiente viajó a Roma por primera vez, donde alcanzó fama con sus obras Baco ebrio (Museo Gargallo, Florencia) y La Piedad (Vaticano).

miguel angel la piedad

La Piedad. Grupo escultórico de Miguel ángel. Museo Vaticano. Roma. — Miguel Ángel fue un grandioso escultor por vocación y un inmenso pintor. Los pontífices le exigieron la grandeza de sus pinceles;pero su voluntad de titán le exigió con mayores apremios y esfuerzo la grandeza de sus cinceles.  Cierto que es muy difícil encontrar comparación adecuada, siquiera en escala menor, con los frescos de la Capilla Sixtina; pero no es menos cierto que sus esculturas para el monumento funerario de su protector, el peleón Pontífice Julio II y, sobre todas ellas, esta Piedad tampoco han encontrado equivalencia en el arte más puro de los siglos.

En 1501 vuelve a Florencia, donde va a desarrollar una gran labor escultórica, destacando el David (Academia de Florencia), obra que despertó el asombro y la envidia.

obra de arte de miguel agel el david

David (1501-1504) 
Esculpió su famoso David, en un solo bloque de mármol de Carrara, pasmo de sus contemporáneos, cuyo emplazamiento motivó grandes discusiones entre los hombres más ilustres de la ciudad. Estos terminaron por decidir fuera el propio genial artista quien eligiera el lugar. Y el artista decidió colocarla ante el Palacio de la Señoría.

Su estancia en Florencia es corta, ya que en 1505 fue llamado a Roma por el papa Julio II, quien le encarga un mausoleo que Miguel Ángel concibió de manera grandiosa en la basílica Vaticana que construía Bramante.

En principio, el mausoleo iba a constar de 40 estatuas, pero sólo realizó las de Moisés (iglesia de San Pedro ad Vincula, Roma); Dos esclavos (Museo del Louvre, Paris) y la del Genio de la Victoria (Palacio Viejo, Florencia).

miguela angel moises

Moises

Los proyectos de este colosal mausoleo se fueron modificando hasta interrumpirse temporalmente en 1508, en que recibió el encargo de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina (Vaticano, Roma), edificada en 1475 por Giovannino del Dolci, bajo Sixto IV; aquí Miguel Ángel demuestra su sabiduría de arquitecto, escultor y pintor, ejecutando prácticamente sin ayuda una obra maravillosa que dio por terminada el 1º  de noviembre de 1542.

 El 21 de febrero de 1513 murió Julio II. Su sucesor, Juan de Médicis, con el nombre de León X, decidió que Miguel Ángel terminara el sepulcro del Papa muerto. El artista esculpió los esclavos que se conservan en el Louvre.

León X y el cardenal Julio de Médicis le hicieron nuevos encargos, con prisa, pero sin escatimarle el dinero: la fachada de San Lorenzo, en Florencia; la sacristía de esta misma iglesia; los enterramientos de los Médicis. 

Sufrió grandes congojas por aquellos años, en 1519 con las muerte de sus admirados amigos Leonardo Da Vinci  y Rafael de Urbino al año siguiente.

Mucho también le conmocionaron las luchas de Carlos I de España y de Francisco I de Francia sobre las tierras italianas, por lo que decidió volver a su amada Florencia.

Miguel Angel BuenarrottiRealiza también en Florencia, pero como arquitecto, la Biblioteca Laurenciana, donde hace una unión entre estructura y decoración, nueva y original, tratando todo el interior plásticamente a modo de escultura.

Esta obra no se terminó hasta después de su muerte.

En 1534 abandonó Florencia definitivamente y se afincó en Roma, donde va a ser nombrado arquitecto, escultor y pintor de los Palacios Vaticanos por el papa Paulo III, quien le indujo a pintar el Juicio Final en la pared del altar de la capilla Sixtina (1534 – 1541); se concibe esta obra por superposición de planos, sin tener en cuenta la perspectiva tradicional, utilizando cánones decrecientes para los personajes de arriba abajo, no como efecto de fuga, sino para exaltar el movimiento.

Agrupa los personajes en zonas, marcando un ritmo general, sin comunicación entre las partes; el tema lo desarrolla de forma muy personal, tal como lo ve a través de su propia cultura religiosa, que le lleva a una representación iconográfica próxima a la Antigüedad clásica.

Paulo III también le encarga que termine la basílica de San Pedro, donde Miguel Ángel, siguiendo el plan de Bramante, pero superándolo por medio de reformas de las cuales la más importante es la enorme cúpula inspirada en la de Brunelleschi de la catedral de Florencia, la convirtió no sólo en símbolo del Vaticano y de Roma, sino de toda la cristiandad, edificó el ábside y dirigió las obras hasta su muerte.

Sus planes fueron modificados a su vez por Rafael y Sangallo.

Hacia 1536 conoció a Vittoria Colonna, que sería su musa y su amor platónico, reflejado en los poemas escritos por el artista hasta la muerte de ella en 1557. Al mismo tiempo que realizaba sus labores arquitectónicas, pinta los murales de la capilla Paulina de los palacios vaticanos, dedicados a la conversión de San Pablo (1542 – 1545) y el martirio de San Pedro (1545 – 1550), ambas con riqueza de movimientos y gestos que influirían en el manierismo.

A partir de esta época, sus obras de temática religiosa reflejan una profunda crisis espiritual, como lo muestra La piedad (catedral de Florencia), La piedad Rondanini (Museo Cívico, Milán). En su testamento desea <<legar su alma a Dios, el cuerpo a la tierra y los bienes a sus parientes más próximos>>. Sus restos mortales fueron trasladados a Florencia y enterrados en la basílica de Santa Croce.

La Capilla Sextina:  La creación del hombre

El génesis es uno de los fragmentos más conocidos de la Capilla Sextina.  Adán, en un lecho de tierra, se vuelve hacia Dios.  El Creador es un anciano de cabellos blancos, físico potente t ademán poderoso.

La técnica del fresco:

MIGUEL ÁNGEL ACEPTO A REGAÑADIENTES la decoración de la Capilla Sextina porque no confiaba demasiado en su talento pictórico.  Pese a ello, la enorme bóveda está considerada como una de las mayores empresas artísticas de todos los tiempos.

Miguel Ángel empleó la técnica del fresco, un método de pintura mural en el que se aplican sobre una pared recién revocada (embellecida o pintada) pigmentos terrosos mezclados con agua y cal, para crear una superficie compacta.

Miguel Ángel también utilizó la misma técnica en la representación del Juicio Final, en la pared de entrada a la Capilla.  Ambos trabajos, debido a sus grandes dimensiones (más de 900 metros de superficie en el caso de la bóveda de  la Capilla), agotaron mental y físicamente al artista.

 

CRONOLOGÍA 

6-3-1475: Miguel Ángel Bounaroti nace en Caprese, Italia. 

1488: Entra en el taller de Ghirlandaio, en Florencia. 

1490: Crea su primera escultura: “La Virgen de la escalera”. 

1492: Muere su protector y mecenas, Lorenzo de Médici. 

1494: Esculpe “Ángel sosteniendo un candelabro”. 

1496: Primer viaje a Roma.  Crea el “Baco” y la “Piedad”.  

1504: Florencia alberga su famosa estatua de “David”.

          Pinta la “Batalla de Cascina”, un fresco inconcluso. 

 SIGLO XXI: LA PERMANENCIA DE LA BELLEZA

MIGUEL ÁNGEL ES EL MAESTRO DE  lo excelso, de los efectos grandiosos.  Rasgos que recorren de principio a fin su obra y que influyeron decisivamente en las corrientes artísticas del siglo XVI, tanto por su clasicismo como  por su complejidad.  Sin la existencia del genio de Caprese, la humanidad no hubiera gozado jamás de las formas alambicadas del Barroco.

Pero la historia del arte es una sucesión de episodios que revolucionaron las formas de expresión.

Con la perspectiva que otorgan quinientos años, el Renacimiento permanece en la memoria de la humanidad como un período espléndido, aunque lejano, tal vez demasiado. ¿Cómo vencer los efectos devastadores del tiempo, la amenaza latente del olvido?.

La respuesta reside en el afán del artista por ser inmoral.  Así de simple.  Y así de complejo.  No importa el tiempo, ni la adscripción a un género.  La obra artística no es efímera si sigue conmoviendo, si emociona.

Y Miguel Ángel ejemplifica, total y cabalmente, ese deseo de inmortalidad.  Sus obras son imperecederas por una razón esencial: porque son bellas.  Ese aserto cobra todo su sentido al contemplar la Capilla Sextina, la ciclópea presencia del Moisés o de las formas esbeltas del David.

Un ejemplo de su vigencia: Steven Spielberg recurrió al simbolismo del Génesis) ver páginas centrales) al unir los dedos de un chico y de un extraterrestre en E.T.

Miguel Ángel ejerció el arte como un sacerdocio. Abdicó de los placeres terrenales y se consagro por entero a su labor.  Pero el reconocimiento de sus contemporáneos fue, en la mayoría de las ocasiones, miserable.  Hoy, la Capilla Sextina es un lugar de peregrinación para millones de personas.  En buena parte lo hacen atraídas por las pinturas que Miguel Ángel realizo en su bóveda.

Quedan extasiados ante lo que es capaz de hacer el genio de un hombre.  Podría decirse que, al verlo, surgen un antes y un después.

La humanidad tiene contraída con el una deuda de gratitud inmensa solo comparable a la vigencia de su obra.  Y es que la belleza no entiende de modas, es permanente y, por eso, continua fuente de inspiración.

PARA SABER MAS…
SIN TREGUA

En octubre de 1512 todos pudieron contemplar los grandiosos personajes bíblicos que, como gigantes, aparecían en la bóveda de la Capilla Sixtina. El papa Julio II se sentía satisfecho. Parecía justificada la prisa con que había hecho trabajar al artista: el Pontífice murió a los tres meses y medio de terminada la capilla. Entonces Miguel Ángel echó de menos al Pontífice, a pesar de mi iracundo carácter y de las peleas que realmente, terminaron aproximandolos y reforzando su amistad.

Regresó a Florencia y se dedicó con ardor a la obra que le había encargado Julio II, y que dejó interrumpida: el gran monumento sepulcral que reuniría

en torno de la tumba del Papa un número enorme de estatuas. Tenía que ser algo grandioso; Miguel Ángel lo presentía, pero fue también una cruz para él. Nunca consiguió terminarla. Los Papas siguientes, León. X, Clemente VII, Paulo III, lo abrumaron con encargos. Miguel Ángel, angustiado, no quería aceptarlos: le faltaba tiempo para realizar todo lo que le pedían, y el «Sepulcro» no progresaba.

Se sentía ligada al trabajo como un esclavo a su cadena. Se había enriquecido bastante, pero se veía obligado a vivir como el más pobre de los hombres: comía mal, dormía poquísimo.

—Miguel Ángel vivirá poco si no se cuida —se decían sus amigos, preocupados.

Llegó un momento en que el papa Clemente VII le ordenó…, bajo pena de excomunión, que no trabajara demasiado. Todo fue inútil. Se le veía envuelto en su capa oscura, con el sombrero negro bien encasquetado, y cada vez más pálido y débil. Su aspecto nunca había sido agraciado: era de mediana estatura y, con el tiempo, su figura se iba deformando por la fatiga que le producía trabajar el mármol.

La rala barbita y los ligeros cabellos rizados contrastaban singularmente con el rostro surcado por profundas arrugas. Además, desde muchacho, tenía aplastada la nariz, como consecuencia del tremendo puñetazo que le propinó un compañero de taller, enfurecido por las burlas del futuro artista.

Verdaderamente, el carácter de Miguel Ángel era difícil. Siempre estaba dispuesto a mofarse de aquellos a quienes consideraba incapaces, o indignos, de dedicarse al arte. Su feroz ironía ni siquiera había respetado al gran Leonardo, cuando supo que éste no pudo terminar el monumento ecuestre de Francisco Sforza.

No obstante, los que lo conocían bien sabían que bajo aquella «corteza» ruda y punzante se escondía una delicadeza de sentimientos fuera de lo corriente. Si su padre y hermanos pudieron llevar siempre una vida desahogada, fue debido al dinero que Miguel Ángel les enviaba con regularidad. Y muchas jóvenes pobres de Florencia no supieron nunca que el dinero para su dote, llovido misteriosamente del cielo, lo había proporcionado el artista.

Así, entre afanes, trabajo agotador y la angustia de no poder realizarlo todo, Miguel Ángel sentía pasar el tiempo. Y en tanto que su aspecto se hacía cada vez más áspero y su humor más intratable, en el transcurso de los años su alma parecía dilatarse como si quisiera comprender las verdades más grandes y profundas.

Descripcion de los Personajes del Quijote de la Mancha Caracteristicas

Descripción de los Personajes de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza – Características

(Alcalá de Henares, 29 septiembre 1547 – Madrid, 23 abril 1616).

Cervantes Saavedra Miguel. Escritor español, cumbCervantes Saavedra Miguel, retratore de las letras españolas y uno de los grandes nombres de la literatura universal. Fue el cuarto hijo de los siete que tuvo don Rodrigo de Cervantes, médico ambulante, y de doña Leonor Cortinas, de noble familia venida a menos.

Cursó estudios en Sevilla y Salamanca, y en Madrid asistió a las lecciones de gramática de Francisco del Bayo y fue discípulo de López de Hoyos (1569), quien regentaba el Estudio de Humanidades de Madrid; es en esta época cuando se dio a conocer como poeta.

Cuando empezó a escribir «Don Quijote», Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) podía considerar su vida como un auténtico fracaso: combatiente sin fortuna en Lepanto, prisionero de los piratas, esclavo en Argel y sumamente pobre.

El escritor había publicado numerosas obras, cuyos valores literarios eran discutidos.

Y, sin embargo, con «Don Quijote» salió de  su pluma una de las más importantes novelas de la literatura universal.

LA ÉPOCA «Don Quijote de la Mancha» es la obra maestra literaria del Siglo de Oro de la literatura española (siglos XVI y XVII).

En aquel período, las novelas caballerescas, llenas de aventuras y fantasías, a pesar de haber entrado ya en decadencia, continuaban siendo muy leídas; ello no fue obstáculo, sin embargo, para que floreciera una sátira amarga de esta literatura, inspirada en inalcanzables ideales de honor y lealtad. Éstos son los dos motivos fundamentales del «Don Quijote».

Don Quijote – ¿Un exaltado? ¿Un visionario? ¿Un loco? Puede ser. Pero, sobre todo, el símbolo del soñador sediento de nobles ideales, de justicia y de aventuras, qué se halla escondido dentro de cada uno de nosotros. Como un verdadero caballero errante, el personaje de Cervantes olvida en seguida la mala suerte y los. . . palos recibidos, y prosigue su camino guiado por su optimismo y espléndida fantasía. Y cuando finalmente le «obligan» a recuperar el juicio, el caballero muere de melancolía: tampoco él, como sus sueños, resiste el contacto con leí realidad.

sancho panza

Sancho Panza – El pequeño, rechoncho, bonachón y sensato escudero de Don Quijote es, por lo menos en las primeras páginas de la novela, la antítesis viviente de su señor. Con los pies sólidamente plantados en la tierra, dotado de un saludable buen sentido y de la característica astucia de los hombres del pueblo, Sancho no busca complicaciones, a diferencia de Don Quijote,, y pone el mayor empeño en evitarlas. Pero finalmente, también Sancho Panza, contagiado por su señor, empieza a sentir el ansia de aventuras y, tras la muerte del héroe, se siente dramáticamente solo.

dulcinea del toboso

Dulcinea del Toboso – Vive sólo en la fantasía de Don Quijote, como símbolo de belleza y dignidad. Pero, como todos los símbolos, también Dulcinea desaparece al ser trasladada a la realidad. En verdad, no se trata de una mujer real: Sancho Panza sólo verá en ella uno humilde, tosca e ignorante campesina. Sin embargo, el caballero acomete, en su nombre, infinidad de. empresas absurdas, pero marcadas siempre por el heroísmo, la virtud y la lealtad.

quijote

El barbero, el cura. Sansón Carrasco – Son los tres amigos más sinceros del caballero de la Mancha, y se esfuerzan denodadamente por devolverle el juicio. Por último lo consiguen, pero Don Quijote muere a consecuencia de ello. Sólo entonces comprenden la gran verdad interior de su amigo, el  Don Quijote de la Mancha.

NACE UN CABALLERO
En un desolado pueblecillo de la Mancha, vivía, hace más de 400 años, un hombre llamado Quijano. Frisaba en la cincuentena y era alto, flaco, de faz amarillenta y rugosa, erizadas cejas, largos bigotes y barba de chivo. No era atractivo ni tampoco rico. Gastaba sus escasos haberes en libros de aventuras caballerescas que devoraba con avidez. Tenía una nutrida biblioteca y se pasaba en ella, rodeado de polvorientos volúmenes, tardes enteras, acompañando idealmente a los héroes en sus gestas.

Y tanto le entusiasmaban aquellas historias que, un buen día, tomó una decisión heroica: la de convertirse en caballero errante y lanzarse por el mundo a la ventura, enderezando entuertos, protegiendo a las viudas y oprimidos, y conquistando imperecedera gloria con maravillosas empresas. En vano intentaron disuadirlo su sobrina, el ama de llaves y el cura. El hidalgo Quijano estaba decidido: se haría caballero.

Una mañana se levantó temprano y se puso a rebuscar entre los trastos del desván. Con gran alegría encontró una oxidada armadura, que debía de tener varios siglos de vida, y una espada con el filo mellado. Pero aquellos objetos parecieron al buen Quijano el equipo ideal para un paladín.

El hidalgo se veía ya como el más terrible y elegante caballero que jamás hubiera recorrido los caminos. En vista de ello, frotó la coraza, el escudo y el espadón con aceite de oliva, piedra pómez y trapos, hasta dejarlos tan relucientes como si estuvieran recién comprados. Luego colocó, lo mejor que pudo, una visera de cartón sobre el yelmo, que carecía de ella, y se introdujo en la armadura: se había convertido en un perfecto caballero.

Como necesitaba un corcel se precipitó hacia el establo, donde lo aguardaba, todo piel y costillar, un pobre animal, al que los amigos de nuestro héroe sólo llamaban «caballo» en sus momentos de mayor entusiasmo. Pero la excitada fantasía de Quijano lo vio como un fogoso potro, nacido para conducir héroes a la batalla.

Ya sólo le faltaba un par de nombres altisonantes para él y para su cabalgadura. Reflexionó un instante y los encontró. De ahora en adelante, don Alonso Quijano se haría llamar «Don Quijote de la Mancha». ¿Y el caballo? Considerándolo con frialdad, resultaba preciso admitir que no pasaba as ser un penco matalón. ¡Pero penco o no, era el corcel de Don Quijote! Y no tardó en encontrar un nombre pomposo para él: se llamaría «Rocinante», el rey de los rocines.

Saltó sobre la silla con sus ridículas armas, y salió del establo a lomos de su desvencijada cabalgadura, decidido a enderezar entuertos y deshacer agravios.

Poco después el caballero, orgulloso y solemne, desembocó en el camino polvoriento que salía de su aldea, pensando, mientras cabalgaba, en todas las fantásticas y maravillosas aventuras que encontraría a su paso.

La venta estaba llena de arrieros, que Don Quijote tomó por encumbrados señores. La cena fue laboriosa: el reluciente yelmo se negaba rotundamente a abandonar la cabeza de tan esforzado caballero. Finalmente, alimentos y bebidas tuvieron que ser introducidos a la fuerza, a través de las aberturas de la celada.

Una vez terminada la cena, si así se podía llamar aquello, Don Quijote llamó al ventero, a quien creía castellano, y le pidió de rodillas que lo armara caballero. El buen hombre bizqueó, sorprendido, y lo tomó por loco; luego, vista la insistencia del hidalgo, terminó por’ dar su consentimiento (con los locos nunca se sabe..,), Don Quijote, con el corazón estremecido, se dispuso a velar las armas, depositando todas las piezas de la armadura en una pila que había en el corral de la venta, junto a un pozo. Luego, escudo al brazo y espada en mano, empezó a recorrer el corral, a grandes zancadas.

Un arriero, que llevaba pacíficamente sus animales a abrevar, retiró de la pila las armas del caballero, y éste, levantando la lanza, la dejó caer sobre la cabeza del insolente que rodó por el suelo. Acudió otro, con las mismas intenciones, y se repitió la escena. Entonces, los restantes arrieros comenzaron a apedrear a Don Quijote, y el corral se convirtió en un verdadero pandemónium.

El ventero daba voces para que lo dejaran, explicando que estaba loco, y que por loco se libraría aunque los matase a todos. Al fin lo consiguió y, decidido a terminar con los incidentes, se dirigió a Don Quijote, disculpándose de la insolencia de los otros, y ofreciéndose a armarle caballero en el acto.

Don Quijote atendió las razones del castellano-tabernero, y éste, acompañado por dos mozas y un muchacho, hizo como si leyera una devota oración, pasando seguidamente a realizar los actos simbólicos de la investidura.
Alzó1 la mano, y le propinó una pescozada. Después, con la espada, le dio un espaldarazo, siempre murmurando entre dientes, como sí rezara, y terminó ciñéndole las armas.

Don Quijote ensilló a Rocinante, abrazó a su huésped, dándole gracias por la merced de que le había hecho objeto y, montado en su caballo, salió de la venta. El ventero, que no veía llegada la hora de que se fuera,. le dejó marchar sin pedirle la costa de la posada.

investidura

LA SOLEMNE INVESTIDURA
Aún le faltaban dos cosas a Don Quijote para poder considerarse caballero: una dama a la que dedicar sus empresas, y la investidura, que tendría que recibir de manos de un noble castellano. Como dama eligió a tina robusta campesina de los alrededores, llamada Aldonza Lorenzo, que fue rebautizada —sin su conocimiento— con el altisonante nombre de «Dulcinea del Toboso». La investidura, por otra parte, estaba ya cercana. Don Quijote, efectivamente, había llegado a una venta, que su exaltada imaginación convirtió en nobilísimo castillo regido por su correspondiente castellano.

Biografia de Miguel Cervantes Saavedra

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Superior Fascículo N°39

Biografia de Miguel Cervantes Saavedra Poeta y Novelista Español

Biografía de Miguel Cervantes Saavedra: Manco de Lepanto

Aunque los valores del Don Quijote sean específicamente nacionales, tienen una trascendencia que los sitúa en todos los climas, en todas las épocas y en todas las conciencias.

Porque en las más varias circunstancias de tiempo, lugar y acción, el idealismo, el afán de inmortalidad, la nobleza puesta al servicio de una causa digna e incluso la medianía llena de buena fe — y no sólo la grosera materialidad del «pan-chismo» — tienen y tendrán sus representantes, sus gestas y sus dramas íntimos.

En realidad, el quijotismo se ha transformado en una manera de contemplar el mundo, en una filosofía de la vida, con la que Cervantes, fiel intérprete del alma española en un momento situado entre la grandeza imperial y las primeras vacilaciones políticas, ha enriquecido los tipos básicos de la Humanidad.

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) — Este gran escritor, llamado también el Príncipe de los Ingenios, nació en Alcalá de Henares el 29 de septiembre de 1547 (aunque acerca de la exactitud de la fecha de su nacimiento no existe firme certidumbre, pues, lo único fijo es que fue bautizado el 9 de octubresiguiente) y murió en Madrid en 23 de abril de 1616.

Era de genio vivo, inquieto y despejado, y tan aficionado a las lecturas, que desde su infancia leía hasta los papeles rotos que se encontraba por las calles. Fue autor de una copiosa producción literaria formada por obras poéticas, teatrales y novelas.

Entre todas ellas alcanzaron relieve: El viaje al Parnaso, Trabajos de Tersiles y Segismundo, La Galatea, las Novelas Ejemplares, y otras obras.

Pero donde culminó su genio literario fue en su novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, obra inmortal, inapreciable joya de la literatura española, en la que no se sabe qué admirar más, si el ingenio y la imaginación demostrada por su autor en la invención de las aventuras que constituyen su relato, si su fino humorismo, si las agudas dotes de observación y profundo conocimiento de la vida de que dio muestras Cervantes, o el hondo sentido filosófico que contienen sus narraciones.

Miguel Carvantes Saavedra

Miguel de Cervantes Snavedra es el más grande escritor do toda la literatura española y uno de los novelistas más geniales del mundo. Nació en Alcalá de Henares (1547}. Fue. el cuarto hijo del matrimonio de Leonor Cortinas y Rodrigo de Cervantes, un modesto cirujano del lugar. Algunas fechas y hechos de la vida del famoso escritor son todavía inciertos. 

Seis villas se disputaban en el siglo XVII el honor de haber visto nacer a Cervantes. Pero los eruditos del XVIII pudieron determinar que la cuna del gran prosista era la ciudad de Alcalá de Henares, donde fué bautizado —. el día exacto de su nacimiento es problemático— el 9 de octubre de 1547. Su padre, Rodrigo de Cervantes, era médico cirujano.

Su madre, Leonor de Cortinas, permanece en la penumbra histórica. De niño estuvo en Valladolid (1554), ya que el padre ejerció allí su profesión. Es posible que estudiara en Sevilla y más problemático que lo hiciera en Salamanca.

Sus primeras composiciones poéticas — obra endeble de juventud — figuran en un libro de 1569. Por esta época Cervantes se hallaba en Italia, adonde tal vez fué huyendo de un lance, y figuraba en el séquito del cardenal Julio Acquaviva.

En aquella península aprendió el italiano, admiró la cultura del Renacimiento y profundizó en el espíritu de Roma. En 1570 se alistó en el ejército. Sirviendo en la compañía de Diego de Urbina, se embarcó en Me si na el 16 de septiembre de 1571 y participó en la acción naval de Lepanto (7 de octubre) a bordo de La Marquesa.

Distinguióse sobremanera en la batalla, que siempre recordó con legítimo orgullo. De resultas de las heridas recibidas en la lucha perdió el movimiento de la mano izquierda, «para gloria de «la diestra» — según escribió él mismo.

Convaleció de sus heridas en el hospital de Mesina, y en abril de 1572 entraba en el regimiento de Lope de Figueroa.

Figuró en la expedición de Corfú, en la indecisa batalla naval de Navarino (7 de octubre de 1572), en la captura de Túnez (10 de octubre de 1573) y en la desgraciada expedición para socorrer a la Goleta en 1574. El resto de su servicio militar lo pasó en las guarniciones de Nápoles y Palermo.

Licenciado en junio de 1575, se embarcó poco después para España en el Sol, que con otros dos buques zarpaba para la patria. Navegando por las costas cercanas a Marsella, el 26 de septiembre fue asaltada la pequeña flota por el corsario berberisco Arnaut Mami. Cervantes, su hermano Rodrigo y otros españoles fueron conducidos a Argel.

Cinco años duró el cautiverio. Con tenacidad asombrosa Miguel preparó varios proyectos de evasión, sin desalentarse por los fracasos ni por las penas que le amenazaban.

En 1577, después de una de sus fugas frustradas, el virrey de Argel, Hasán Pacha, lo adquirió a su antiguo propietario, un renegado griego llamado Dali Mami.

Mientras tanto, sus familiares se interesaban por su rescate. Después de largas negociaciones, Cervantes pudo ser liberado por el trinitario fray Juan Gil a cambio de 500 ducados de oro (19 de septiembre de 1580). A principios de noviembre desembarcaba en Denia y en diciembre se hallaba en Madrid.

Una nueva etapa se abre en la vida de Cervantes. Menos heroica y «quijotesca» que la anterior, más penosa en el arduo vivir de cada día. Treinta y tres años transcurridos de una vida en aventuras, sin haber hecho nada provechoso para asegurar una existencia holgada.

Al llegar a España se dirigió en seguida a Portugal, como si le atrajeran las oportunidades militares que aun se le presentan en aquel reino (1581); pero es poco probable que participara en las empresas de las Azores (1582-1583). Desde este momento vive de su pluma.

Compone varias comedias, de las que nos han llegado El trato de Argel y La Numancia, y escribe la primera parte de La Gata tea, en la que, rindiendo tributo a la moda, hace desfilar los acostumbrados protagonistas de una novela pastoril, a lo Sannazaro o a lo Montemayor, con una prosa rítmica e idealizada. Estas obras le proporcionan poco dinero.

Conoció a Ana Franca, de quien tuvo su única hija, Isabel de Saavedra (1584), y abandonó la carrera de las armas.

Establecióse entonces en Madrid para consagrarse a las letras y contrajo matrimonio con doña Catalina de Salazar (1584) una dama bastante más joven que él, proveniente de una hidalga familia provinciana y algo hacendada.

Publicó una novela pastoril (La Galatea, 1585) y escribió entre veinte y treinta comedias (1580-1587), de los cuales sólo se conservan dos (El trato de Argel y El cerco de Numancia). Como ni las letras ni la comedia le daban lo suficiente para vivir, se dedicó a otros menesteres y negocios en Sevilla, en los cuales tuvo algunos contratiempos.

Fue nombrado luego comisario real para proveer a la Armada Invencible, que Felipe II preparaba para ir contra Inglaterra (1588).

En estas funciones tuvo una dificultad administrativa en el acopio de productos, por haber tomado trigo y cebada de propiedad del cabildo de Sevilla sin las suficientes formalidades. Continuó en este empleo hasta la derrota de la Armada Invencible, y solicitó luego al monarca un empleo para pasar a las Indias (1590), pero esta petición le fue denegada.

En 1587 se traslada a Sevilla en busca de un empleo en la Armada que se prepara contra Inglaterra.

Se le confía el cargo de comisario para el acopio de trigo, y en febrero se le excomulga por exceso de celo. Continúa en su miserable empleo durante algunos meses.

En mayo de 1590 solicita una vacante en las colonias, ya en Guatemala, en Cartagena o en La Paz. Se le deniega la petición —. con gran suerte para las letras castellanas, pero no para Cervantes que anda de mal en peor, cargado de deudas, acosado por los acreedores y las autoridades de hacienda, encarcelado una vez en Castro del Río (1592) y dos en Sevilla (1598 y 1602). Mientras tanto, en su imaginación se perfilan los rasgos de la gran obra que pronto dará a luz.

En febrero de 1603 Cervantes se halla en Valladolid, entonces corte de Felipe III. Dos años después aparece el Don Quijote, editado en Madrid y dedicado al duque de Béjar.

El éxito de la novela es portentoso. Las ediciones se multiplican y en particular las falsas. El público se ríe con las desgracias y la locura del buen Alonso Quijano y de su escudero Sancho. Pero a través de la pura narración del tema, descubre una intensidad de vida y una amplia visión de la humanidad que, en definitiva, aseguran la inmortalidad de la obra.

No obstante, este éxito no repercute ni en la consideración intelectual ni en la prosperidad económica de Cervantes. En Madrid se le admite en las tertulias literarias y recibe la protección del duque de Lemos, al que en 1613 dedica sus Novelas ejemplares, perlas gloriosas de la literatura castellana.

Dos años después, en 1615, hace salir de nuevo a Don Quijote y Sancho Panza en la segunda parte de la inmortal obra para contrarrestar la apócrifa redacción del licenciado Fernández de Avellaneda. En esta segunda parte culminan el estilo, el nervio, la filosofía de la vida y la descripción de caracteres, en una serie de episodios a cual más emotivo.

Cervantes podía contemplar la difusión de su novela, que en 1614 ya había sido impresa en Bruselas y en Milán y traducida al inglés y al francés.

Pero los beneficios económicos continuaban escaseando. En 1615 se le describe como un soldado hidalgo y viejo.

Ya estaba escribiendo por entonces Los trabajos de Persiles y Segismunda. A compás que ponía fin a esta obra, se iba agotando su vida.

Recibió la Extremaunción el 18 de abril de 1616, y al día siguiente puso en su último trabajo la dedicatoria al conde de Lemos. Murió el 23, en la calle de León, de la villa y Corte. Con su vida se extinguió el espíritu de uno de los mayores renacentistas, de aquel gran artista que supo pulsar las intimidades hispanas y crear de sus esencias las figuras de los eternos «desfacedores de entuertos»: Don Quijote y Sancho Panza…

Cervantes como poeta. Una de las más firmes ambiciones de Cervantes fue la de ser poeta, según él mismo lo ha confesado:

Yo que siempre me afano y me desvelo por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo
(Viaje del Parnaso)

Lope de Vega se burlaba de él: «Muchos poetas hay en cierne, pero ninguno tan malo como Cervantes…»

Dejando a un lado los rencores literarios de la época, la crítica más autorizada ha reconocido que «sus versos valen menos que su prosa» (Hurtado y Falencia) y que «no pasó Cervantes de un buen aficionado» (A Valbuena Prat).

No fue, sin embargo, un poeta negado, pues reveló en algunas composiciones sueltas (Al túmulo de Felipe II, en Sevilla y A un mientan metido a pordiosero), y en otras intercaladas en sus prosas, que dominaba la técnica de la versificación, aun cuando careciera de la inspiración sostenida de los grandes líricos.

Fue un «poeta hábil» (Ricardo Rojas), que manejó con destreza casi todos los metros y estrofas.

Su poesía se inscribe en la línea tradicional de Garcilaso, ya algo envejecida en los tiempos cervantinos. Se ha constatado, además, que antes de Cervantes no se habían escrito ovillejos, con lo que este autor pasaría a ser el creador. (T. Navarro Tomás).

Cervantes como dramaturgo. Cervantes intentó también lograr fama y sustento por medio del teatro, y fue, además, un amante sincero de este género. Pero tampoco obtuvo la notoriedad que ambicionaba.

El propio autor nos ha contado algunas de sus experiencias como dramaturgo.

En el prólogo a su Ocho comedias y ocho entremeses (1613) recuerda que algunas de sus piezas anteriores habían sido llevadas a la escena «sin que se les ofreciese ofrenda de pepinos ni otra cosa arrojadiza». Declara también que se había atrevido a reducir de cinco a tres las jornadas, y que había incorporado entre los personajes a figuras alegóricas.

Y refiere también que se había decidido a abandonar el teatro, pues «entró luego el monstruo de la naturaleza, el gran Lope de Vega, y alzóse con la monarquía cómica».

Cervantes escribió una tragedia (Numancia), comedias y ocho entremeses. Publicó el volumen de las ocho comedias y ocho entremeso.-,, a pedido de un editor, pues nunca habían sido representadas. Otras piezas, en cambio, habían subido antes a escena, sin resultado exitoso.

El maestro Menéndez y Pelayo ha tratado de hacerle justicia postuma, reconociendo que «en la historia del teatro anterior a Lope de Vega, nunca podrá omitirse su nombre: es un precursor, y no do los vulgares».

Pero agrega a este juicio que las comedia? son de mérito’relativo, carecen de unidad organica y adolecen de todos los defectos de la inexperiencia técnica, agravados por la improvisación azarosa.

En esta opinión coinciden los historiadores y críticos del teatro español (Conde de Shack, Robert Marrast, Augusto W. Schlegel, George Ticknor, etc.).

Los entremeses. Lo mejor y más perdurable del teatro cervantino son los entremeses, piezas breves, de un acto que ya tenían antecedentes notables en España (los pasos de Lope de Rueda) y marcan, a su vez, el tránsito a los saínetes del siglo XVIII.

Se ha dicho que en este género de los entremeses no tiene rival. Es «el autor más notable de entremeses o piezas cortas cómicas de tola la literatura española» (A. Valbuena Prat).

Son piscas realistas, en general sobre el mundo pobre, picaresco y del hampa, de grcn sabor popular. Tienen un carácter costumbrista, con intención irónica y burlona, y en ellos se repliega una rara mezcla de lo real y lo poético, de lo grotesco y lo espiritual.

Hay una velada crítica a personajes, costumbres o vicios de la época: soldados, sacristanes, maridos viejos,. mujeres deshonestas, rufianes, magistrados ignorantes, campesinos ambiciosos y vagabundos charlatanes.

La psicología de los personajes, así como su lenguaje vivo e ingenioso, y suvconducta, revelan en Cervantes a un sagaz observador de la realidad circundante, sobre todo del mundo plebeyo.

más notable es el movimiento escénico de las piezas, de gran dinamismo. Evita los recursos gastados anteriormente de las caídas, los golpes y otras acciones convencionales en el teatro.

El diálogo es ameno, chispeante, y «ofrece un maravilloso ejemplo de la fusión del lenguaje de la vida ordinaria con la cultura literaria más refinada» (E. Cotarelo y Mori).

Además de la trama o asunto, valioso literariamente en sí, el entremés cervantino encierra una filosofía o punto de vista personal del autor.

La fuente de la comicidad no radica en lo físico (caídas,golpes, embriaguez, etc.), sino en la naturaleza humana que se muestra, sobre todo en la tontería (J. Casalduero).

Los dos mejores entremeses son El retablo de las maravillas y El juez de los divorcios.

Cervantes como novelista. Cervantes es el más grande novelista de la literatura española.

Quedan de él una novela pastoril (La Galatea), cuya segunda parte prometida, no apareció jamás: doce Novelas ejemplares; el famoso Quijote, y una novela bizantina postuma (Los trabajos de Persiles y Sigismundo).

Las «Novelas ejemplares». Entre la publicación de la primera y segunda parte del Quijote, Cervantes publicó las tituladas Novelas ejemplares (1613).

En el prólogo al lector de dichas novelas, dice expresamente Cervantes: «…

yo soy el primero que ha novelado en lengua castellana; que las muchas novelas que en ella andan impresas todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas; mi ingenio las engendró y las parió mi pluma…»

Con estas palabras el autor quiere significar que sus obras no provienen de lecturas ni imitan a obras extranjeras, lo cual está comprobado por la crítica. Antes de él, existían formadas la novela de caballería, la novela pastoril, la picaresca, pero no el tipo de novela corta.

La materia de las novelas ejemplares es de su propia invención o procedente de sus experiencias de vida, sus viajes y aventuras, con escasas reminiscencias de lecturas (R. Schevill y A. Bonilla).

Las denominó «ejemplares», no en el sentido de que fueran modelos de novelas cortas, sino para significar que de ellas se podía extraer un «ejemplo» o enseñanza: «Heles dado el nombre de ejemplares, y si bien lo miras, no hay ninguna de quien se pueda sacar un ejemplo provechoso…

Si por algún modo alcanzara que la lección de estas novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal desee o pensamiento, antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público:

mi edad no está ya para burlarse con la otra vida…»,

dice Cervantes.

No debe tomárselas, sin embargo, por novelas de tesis destinadas a discutir o probar una idea u opinión, porque este tipo de novela es posterior a Cervantes, y porque el propio autor no supeditaba lo artístico a lo ideológico.

«Ellas son moralmente aprovechables, no simplemente tolerables, porque proporcionan una honesta recreación. Recreación es recreación, esto es, hacer otra vez en nuestras propias personas la obra de Dios», dice al respecto William J. Entwistle.

«El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha». Es la obra maestra de Cervantes, la mejor novela escrita en lengua española, y una de las mejores de la literatura mundial.

Tuvo un éxito extraordinario al publicarse. En vida de Cervantes se hicieron 16 ediciones, traducciones al francés y al inglés, y se la introdujo de inmediato en las Indias. Ha sido, además, traducida a casi todos los idiomas cultos del mundo.

Entre la aparición de la primera y la segunda parte, un escritor hasta ahora desconocido, publicó una segunda parte apócrifa, bajo el seudónimo de Alfonso Fernández de Avellaneda. Se la conoce como el Quijote, apócrifo.

Argumento. Se publicó en Madrid en dos partes separadamente.: la primera en 1605 y la segunda en 1615. La primera parte circuló en manuscrito antes de su impresión.

Parte -I-. Un hidalgo de la Mancha, perdido el sano juicio por la lectura de :libros de caballerías, abandona su casa, en un flaco rocín, armado en forma ridicula e improvisada, y sale a corregir los errores y vicios del mundo, reparar los daños y hacer justicia.

Se hace armar caballero en una venta, que imagina ser castillo, y sigue entonces su camino.

Le suceden así varias aventuras (el labriego que azotaba a un niño; los mercaderes toledanos que se resisten a jurar por la belleza de Dulcinea; el mozo de muías que lo ezóta con una lanza), en las cuales resulta castigado y vapuleado, hasta que es traído maltrecho a su aldea.

Se recupera de los golpes, y vuelve a salir por segunda vez, acompañado ahora por un rudo labriego del lugar, Sancho Panza, a quien designa su escudero.

En esta nueva salida le suceden también insólitas aventuras (arremetida contra unos molinos de viento; cena con unos cabreros; lucha con unos arrieros yangüeses; batalla con los carneros; yelmo de Mambrino; liberación de los condenados a galeras; la penitencia en Sierra Morena; la batalla con los cueros de vino en una venta), y al cabo de ellas, el cura y el barbero del pueblo lo retornan nuevamente a su casa, encerrado en una jaula.

Parte II. Don Quijote vuelve a salir en busca de aventuras por tercera vez, acompañado también por Sancho. Recorre el reino de Aragón, pasa por Zaragoza y llega a Barcelona.

Las aventuras que emprende le son también adversas (el encuentro con el carro de los comediantes; la pelea con el Caballero de los Espejos; la aventura con el león; las bodas de Quiteña y Camacho: el descenso a la cueva de Montesinos;, la estancia en el castillo de unos duques, con múltiples sucesos; el viaje por los aires en el caballo de madera Clavileño; el fingido gobierno de la ínsula Barataría por Sancho).

Finalmente, para poder traer al loco a su casa, un vecino suyo, el bachiller Sansón Carrasco, disfrazado de Caballero de la Blanca Luna, finí» vencerlo en un duelo, y como castigo, le ordena regresar a su hogar. Don Quijote retorna, pejisando en hacerse pastor.

A poco de llegar a su aldea, enferma gravemente, hace su testamento, recobra el juicio y muere.

Carácter del «Quijote». Cervantes escribió su novela para «poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías», según él mismo lo declara.

Este género de libros había gozado de gran difusión y popularidad entre el público, pero estaba va en decadencia en tiempos de Cervantes.

Según esto, el Quijote no habría sido más que una parodia de otras obras. Pero la realidad es que la novela resultó una obra maestra de tal jerarquía y calidad artística, que superó esa intención primitiva del autor.

Por eso los más autorizados cervantistas se han opuesto a que se subalternice el libro, considerándolo simplemente burla de otros libros: «La obra de Cervantes no fue de antítesis, ni de seca y prosaica negación, sino de purificación y complemento.

No vino a matar un ideal, sino a transfigurarlo y enaltecerlo. Cuanto había de poético, noble y humano en la caballería, se incorporó en la obra nueva con más alto sentido» (M. Menéndez y Pelayo).

Otro cervantista (Martín de Riquer), ha precisado aún más la opinión anterior: «Lo que Cervantes se propone desacreditar es la caricatura del heroísmo que aparece en las degeneraciones de la novela caballeresca medieval y evitar la confusión entre el héroe de veras y el héroe fabuloso».

El Quijote, pues, ridiculiza al caballero de la literatura y no al caballero real, al heroísmo fabuloso de las novelas y no al heroísmo auténtico.

En definitiva, si desde el punto de vista genético la novela fue una parodia, en la realidad resultó una obra desprendida de esa finalidad subalterna. Y aunque inicialmente fue satírica y burlesca, no perduró a través del tiempo con ese carácter y condición.

Fuente: Literatura Española, Hipanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

CRONOLOGÍA: 

29-9-1547: Aunque no hay constancia de ello, se cree que Cervantes nació el día de San Miguel.  Fue bautizado en Alcalá de Henares (Madrid) el 9-10-1547. 

1552: Su padre, Rodrigo Cervantes, es encarcelado por deudas. 

1569: Cervantes huye a Italia al verse mezclado en un delito. 

Ingresa en un grupo militar español de Nápoles. 

1571: Queda inútil de una mano en la batalla de Lepanto. 

11572-1573: Combate contra los turcos en Ambarino y Túnez. 

1575: Cervantes y su hermano Rodrigo quedan detenidos en Argel. 

1575-1580: Cinco años de cautiverio, hasta el pago de su rescate. 

1580: Regresa a España.  Allí escribe y busca trabajo. 

1583: Nace Isabel, hija de sus amores con Ana de Villafranca. 

1584: Se casa con Catalina de Salazar y se instala en Esquivias. 

1585: Aparece la primera parte de su libro la Galatea. 

1587-1594: Trabaja de recaudador. Muere su madre, Leonor, en 1594. 

1597: Encarcelado durante un año por no poder rendir cuentas. 

1600: Muere su hermano Rodrigo, compañero de armas. 

1604: La familia Cervantes fija su residencia en Valladolid. 

1605: Se publica con gran éxito la primera parte del Quijote. 

1605-1613: Cervantes adquiere gran fama en toda Europa. 

1613: Sale Novelas ejemplares; un año después, Viaje del Parnaso. 

1614: El quijote falso, atribuido a Avellaneda, motiva a Cervantes. 

1615: Segunda parte del Quijote y Comedias y entremeses. 

1616: Se publican Los trabajos de Persiles y Sigismunda. 

23.4-1616: Miguel de Cervantes muere en Madrid por hidropesía. 

SIGLO XXI: LA QUIJOTADA ES COSA SERIA

EL INGENIOSO HIDALGO DE LA  Mancha metió ruido de locura, fantasía, ridiculez, exageración, bondad, nobleza y justicia.

A caballo del nombre de Don Quijote, y de Miguel de Cervantes, supo entrar en las páginas del diccionario de la lengua española para aludir a un determinado modo de proceder de los hombres que se ajustaba a su propia personalidad caballeresca… y a su utopía.

RELACIÓN DESIGUAL

Tildar a uno de quijote, adjetivar su acción de quijotesca o llamarla simplemente quijotada no es nada extraño ni esta fuera de lugar.

Son voces que siguen vivas en el mundo de hoy.  El escudero manchego Sancho Panza tuvo, en cambio, peor suerte.

Lo “sanchopancesco” como falto de idealismo cayo en desuso.  Suena a desigual batalla buscar razones tras molinos de viento que mueven la aventura y la desventura de las palabras y sus significados.

En la opera de Cristóbal Halffter (2000), su Don Quijote reflexiono sobre el mito en nuestra sociedad poniendo el elemento quijotesco como un necesidad de creer en la utopía.

Otro Don Quijote de serie de televisión estadounidense y británica del mismo año, aunque ubicado en el siglo XVIII, quiso mostrar el aire de budismo zen en las andanzas del maestro y su discípulo.  Mucha quijotería.

Así es como puede sonar académicamente un quijote: el hombre grave y severo hasta la exageración que pugna con las opiniones y los usos corrientes, por amor a lo ideal, o que quiere ser juez de causas nobles, aunque no le atañan.  Por cierto, la propia empresa de escribir el Quijote fue una quijotada inmensa y exitosa.

Biografia Dante Alighieri Poeta Italiano Cronologia y Obra Literaria

Biografía Dante Alighieri
Poeta Italiano Cronología y Obra Literaria

Dante no sólo es uno de los mayores poetas de que pueda galardonarse la Humanidad. Es el hombre dotado de la fuerza sobrenatural de penetración capaz de hacerla testigo consciente del fin de un mundo: el medieval, dominado por las ideas religiosas de la Iglesia y el Imperio.

Su Divina Comedia, el poema inimitable en que «han puesto sus manos el cielo y la tierra», es, en efecto, el testamento intelectual, moral y religioso
del siglo XIII.

Dante parece convertirse en el dominador de dos mundos, cuyo espíritu distinto pudo abarcar gracias a su personalidad vehemente e indomable, su inmensa formación intelectual, su sensibilidad poética, su imaginación viva y penetrante, y la fulguración mística de su alma.

 Biografia Dante Alighieri poeta italiano

BIOGRAFÍA INTRODUCTORIA: No son muchos los datos que se conocen de la vida del gran poeta italiano Dante Alighieri, y respecto a algunos de ellos a veces resulta difícil separar los hechos históricos de las múltiples leyendas que rodean su figura. 

Nacido en Florencia en 1265, pertenecía a una familia noble venida a menos y partidaria de los güelfos.  Dante fue el gran renovador de la lengua y la poesía italianas.

En las postrimerías del siglo XIII abandonó el latín en beneficio del italiano como vehículo de expresión literaria.

La apuesta del florentino por el lenguaje popular -o lengua vulgata- tuvo un efecto fundamental: su obra, cuya máximo exponente es la Divina Comedia, llegó a un público más amplio y participativo, en una época en la que el latín dominaba la cultura.

Probablemente, cursó estudios de filosofía y retórica, y trabó amistad con Guido Cavalcanti y otros poetas del dolce stü nuovo.

Su amor por Beatriz Portinari y el desconsuelo que le produjo su temprana muerte quedaron plasmados, en forma de relato poético, en la Vita Nuova, obra eminentemente juvenil, al igual que otras composiciones agrupadas más tarde en las Rime.

En fecha desconocida, contrajo matrimonio con Gemma Donati, con la que tuvo varios hijos.

A partir de 1295, Dante participó activamente en las controversias políticas de la época oponiéndose a las directrices teocráticas del papa Bonifacio VIII, actitud por la cual, tras diversas vicisitudes, fue condenado a la hoguera.

El poeta inició entonces un doloroso exilio que duró el resto de su vida y le llevó a Verona, Lunigiana, Lucca y otras poblaciones italianas, siempre en busca de protector.

Hacia 1307 empezó a componer la Commedia -más tarde calificada de Divina—, su obra más importante y una de las cimas de la literatura universal.

Escribió también un tratado en prosa sobre el saber medieval (Convivio), un compendio de sus ideas políticas (Monarchia) y una obra en latín sobre la importancia de la lengua vulgar (De vulgare ehquentia).

En 1318 se instaló en Ravena, ciudad en la que murió tres años más tarde.

COMPLETA BIOGRAFIA:

(Florencia, 8 mayo 1265 – Ravena, 13 septiembre 1321).

Uno de los más grandes poetas italianos del siglo XIV y una de las primeras figuras de la literatura mundial. Contemporáneo de Francesco Petrarca y Giovani Boccaccio. Nace en el seno de una noble familia florentina.

Quedó huérfano a temprana edad, haciéndose cargo de el Brumetto Latini, célebre profesor y secretario de la República de Florencia.

Desde joven aprendió el arte de trovar y adquirió una gran cultura teológica y de los saberes científicos y morales de su época.

Dante Alighieri

Apenas cumplidos nueve años, conoce a la niña Beatriz Portinari, cuya figura le queda grabada en el alma, profesándole un amor ideal y apasionado que, tras la muerte de la joven en 1291 se convirtió en una veneración mística.

Beatriz fue para Dante la musa inspiradora de todos sus pensamientos y su amor inmortal.

Estudió a los grandes poetas latinos, principalmente a Virgilio, de quien se dice aprendió el estilo que más tarde le daría fama. Estudió en las Universidades de Bolonia y Padua. Sirvió a su patria como soldado en las guerras florentinas.

En 1291 publicó su Vida Nueva, obra lírica de auténtica calidad poética, cuya figura central es Beatriz, y que fue considerada el anuncio de su inmortal epopeya.

Esta obra, junto con sus Canzoni le dieron la fama. Se distinguió notablemente en la batalla de Campaldino, donde fueron derrotados los gibelinos, y asistió al sitio de Caprona.

Se casDante Alighieri, Escritor Renacentistaó con Gemma de Manetto Donati, matrimonio acordado en 1277, con quien tuvo varios hijos.

A finales del siglo Xlll se dedica a los negocios públicos; habló en los comicios y desempeñó misiones en las Repúblicas, Estados vecinos y Corte Pontificia; liberó a varios ciudadanos devolviéndoles a su patria, y en París finalizó el tratado entre Francia y Toscana.

Es en esta ciudad donde obtuvo el título de bachiller e hizo los estudios pertinentes para doctorarse en teología, pero sin llegar a obtener el título.

Florencia estaba dividida en dos bandos irreconciliables -los güelfos y los gibelinos- la ciudad-estado cayó en el vértigo de las luchas civiles. Los güelfos eran partidarios de la Iglesia y los gibelinos, del emperador Federico II.

Su objetivo era el mismo: dominar Florencia. Dante, que unía a su condición de literato una marcada personalidad de hombre público -ocupó algunos cargos en el gobierno florentino-, fue uno de los principales damnificados por esta situación.

Tras la victoria de la facción güelfa, debida, en gran parte, al intervencionismo del papa Bonifacio VIII en las querellas internas florentinas, Dante cayó en desgracia.

Pese a ser un firme defensor del partido güelfo, su facción más radical -los llamados negros- desencadenó una salvaje depuración en el seno del ala moderada, formada por los blancos.

El poeta, un blanco convencido, fue degradado públicamente bajo la acusación de «actividades antipapales y malversación de fondos públicos». Se lo condenó al destierro y, luego, en rebeldía, a muerte.

Los odios políticos que desgarraban a Florencia empujaron a Dante a un exilio que se prolongó durante 20 años. Jamás pudo regresar a su ciudad natal

Siendo miembro del partido de los blancos (güelfos), fue acusado por el partido opuesto, los negros, a la derrota de los primeros, de haber vendido la justicia y haber recibido dinero contra las leyes, siendo condenado a la pena del fuego, acusación que recibió durante su estancia en Roma.

Un año más tarde, los desterrados crearon en Arezzo un gobierno compuesto de un poder deliberante o Consejo de los Doce, y de un poder ejecutivo o Consejo Secreto.

Dante abandona Roma y se une a los suyos, entrando a formar parte del Consejo de los Doce.

Tras un intento de entrar en la ciudad de Roma, fracasan y Dante busca refugio en Verona en 1305, donde compone su tratado filosófico Il Convivio, y otro sobre la lengua vulgar: Vulgari Eloquentia.

En 1306 vive en Padua y a finales de este año sirve como embajador a Franceschino Malaspina, dedicando a su hijo mayor el poema <<El Purgatorio>> y en 1310 redacta el tratado De Monarchia Mundi.

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Usó el italiano como
lengua de expresión literaria
Compiló el saber medieval
en su Divina Comedia
Su descripción del Cielo y
el Infierno aún sorprende

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 La temprana muerte de su amada
Beatriz I marcó su obra
Sufrió el exilio y murió sin poder
regresar a Florencia
Dante es un clásico de la
literatura  universal

No pudiendo volver a su patria, en 1313 le conceden asilo en Rávena donde vivirá hasta el fin de sus días. En esta ciudad Dante intenta fundar una escuela literaria y es aquí donde termina su trilogía.

Fue acusado de herejía y es entonces cuando compone El Credo de su fe, con paráfrasis de los Salmos.

Explicación del Argumento de la Divina Comedia

UNA NUEVA POESÍA A mediados del siglo XIII, Europa asistió al nacimiento de la poesía trovadoresca, un nuevo género de tipo cortesano cuyo tema principal era el amor. La poesía trovadoresca llegó a la región de Toscana (Italia) a finales del siglo XIII e influyó decisivamente en los autores florentinos.

Pero, al ser una ciudad-estado, Florencia no tenía una clase cortesana o aristocrática, así que los temas tratados por sus poetas fueron más cercanos a la reflexión y a la metafísica que al idealismo. Pronto, Dante asumió esos principios.

Su obra principal es la Comedia, calificada más tarde de Divina, poema alegórico en 100 cantos y de una belleza inigualable.

Escrita en tercetos endecasilabos, en ella se expone la epopeya del alma humana, que es el hombre (Dante); éste es hallado por Virgilio, símbolo de la poesía, quien le hace visitar el Infierno y el Purgatorio y, en las puertas del Paraíso, es recogido por Beatriz, o la sabiduría cristiana, quien le llevará hasta el más alto cielo, donde por último San Bernardo le permite alcanzar la contemplación de Dios.

Composición alegórica, fue muy imitada por los poetas españoles y traducida a todos los idiomas. Se puede decir que esta obra creó la lengua italiana.

Hacia el Paraíso: La Divina Comedia es la narración del Viaje imaginario de Dante desde la selva en la que se encuentra perdido –el pecado- hacia el Paraíso –la redención– .

Pero antes de franquear las puertas del Edén, Dante, guiado por el alma del poeta Virgilio –que simboliza la razón-, debe cubrir un largo camino de perfección que se inicia en las profundidades de los “círculos del infierno –repleto de pecadores que penan terribles castigos-, pasa por el purgatorio –el lugar donde se limpian los pecados- y que culmina en el Paraíso.

En ese lugar, la visión mística de Dios representa la salvación eterna.

Jueves Santo: Pese a la carga simbólica que late en sus páginas, Dante quiso ubicar la Divina Comedia en un plano físico y temporal concreto.

La fantástica travesía del protagonista comienza al anochecer del jueves Santo, el 7 de abril de 1300, día en que se conmemora la Ultima Cena.  La unión entre recorrido físico y espiritual es un constante en la obra.

El bien y el mal: esquema moral: El mal y los que participan de el tienen un destino seguro: el infierno.  Dante encuentra a Lucifer en el Noveno Circulo del Infierno, con tres recintos reservados a las tres clases de traidores: a la propia sangre o parientes, a la patria y a sus propios huéspedes.

Lucifer esta devorando, con sus tres bocas, a judas, Bruto y Casio.  Beatriz y los beatos son la encarnación del bien y van contestando a Dante todas las preguntas que afectan a su alma y dificultan su camino.

Ya en el Paraíso, y tras erigirse la Virgen en el punto más luminoso de toda la descripción, Dante contempla directamente a Dios,  legando a la cumbre de la experiencia mística y al conocimiento completo.  La belleza de este encuentro condensa la división trascendente del pensamiento medieval.

El uno y el tres: Los NÚMEROS uno y tres tienen especial significado para el catolicismo, ya que Dios es  Uno y el Tres simboliza la Santísima Trinidad.

Por ello, la Divina Comedia se estructura en un solo poema, dividido en tres canticas con 33 cantos cada uno y las estrofas son tercetos encadenados.

Además, los círculos del Infierno son nueve, múltiplo de tres.

CRONOLOGÍA:

30-5-1265: Dante Alighieri nace en la ciudad de Florencia.

1274: Conoce a Beatriz, quien será su gran amor.

1285: Beatriz se casa con el florentino Simona del Bardi.

1289: Lucha, con los güelfos en la batalla de Campaldino.

1290: Duro golpe: su amada Beatriz muere a los 25 años.

1291: El poeta se casa con Gemma di Manetto Donati.

1294: Termina la Vita Nuova, una de sus primeras obras.

1295-1296: Este periodo marca el inicio de sus actividades públicas.

1296-1297: Es elegido miembro del Consejo de la Republica de Florencia.

1300: Embajador de San Gimignano. Apoya a los güelfos.

1301: Luchas civiles en Florencia entre güelfos y gibelinos.  El papa Bonifacio VIII toma el control de la ciudad.

1302: Dante es condenado a multa, expropiación y exilio.  Es advertido de que será ejecutado si regresa.

1302-1303: Dante comienza su exilio en la ciudad de Ravena.

1304-1307: Escribe De Vulgari Elocuencia.  Viaja por el norte de Italia.

1310-1314: Escribe la Monarchia.  Fracasa su vuelta a Florencia.

1313: Muere su idolatrado Enrique VII de Luxemburgo.

1315: Reanuncia a la amnistía concedida por Florencia.  Condenado nuevamente en Florencia por rebeldía.

1319-1320: Escribe las Eglogae, de temática campestre y bucólica.

1321: Termina la Divina Comedia, tras 17 años de trabajo.

14-9-1321: A los 56 años, Dante muere en Ravena (Italia). 

SIGLO XXI: ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO

Juan Pablo II desarmo la iconografía del infierno al definirlo como un estado del alma.

DE LA DIVINA COMEDIA NO PUEDE  decirse que sea un poemario del género de terror.  Pero el término dantesco quedo como sinónimo de pavor, aunque este significado sea una desviación del sentido integral.

Del viaje imaginario del poeta florentino Dante Alighieri por el infierno, el Purgatorio y el Paraíso solo parece tener un gran valor el lugar del tormento eterno, que desde Quevedo hasta Voltaire fue dibujado con imágenes espantosas.

El teólogo capuchino Martín von Cochem llego a fijar la altura de las llamas del infierno y estableció que Dios soplaba el fuego con su aliento.  Por otra parte, muchos catecismos del siglo XX abundaron en el tono apocalíptico, consiguiendo atemorizar a cristianos de buena fe.

En realidad, en su obra, Dante había establecido una especie de topografía del alma. Eso seria –a grandes rasgos- lo dantesco.

El autor estructura al infierno en círculos cada vez más profundos según la gravedad del pecado cometido.  De la misma manera, los “peldaños” del Purgatorio remiten a diversas inclinaciones pecaminosas y el cielo o Paraíso, a las diferentes virtudes.

Estas visiones dantescas fueron desarmadas por Juan Pablo II durante cuatro audiencias papales realizadas en julio de 1999.  El valor de esas regiones, que habían sido tenidas por eternas durante siglos, empezó a cambiar cuando el Pontífice estableció un nuevo “mapa” de la vida de ultratumba.

Del Cielo, el Papa dijo que “no es una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios”.  Del infierno explico que “mas que un lugar, es una situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios”.

CURIOSIDADES:

LE PUSO OTRO TITULO
Por extraño que parezca, Dante no tituló Divina Comedia a su obra principal, sino simplemente Comedía -con acentuación griega- Los contemporáneos de Dante la conocieron así, con ese título. Luego, a mediados del siglo XIV, Giovanni Boccaccio la llamó «Divina» porque le parecía una obra inspirada por Dios.

¿QUE HAY DE COMEDIA?
Mucha gente se pregunta por qué Dante llamó «Comedia» a un libro tan serio, ascético y religioso. No es que le divirtiera enviar al Infierno a contemporáneos suyos -aunque lo hizo-, sino que para Dante la comedia era «lo que empezaba mal y acababa bien». Así, él empezó en el Infierno y termina en el Paraíso; además, inició su viaje literario en el pecado y lo finalizó en estado de gracia.

Ver: Esquema del Paraiso de Dante

TRAIDORES
Dante expresó en su Divina Comedia una especial inquinia hacia quienes habían cometido una traición. Los traidores merecían el cuarto recinto del Noveno Círculo del Infierno, donde ubicó a Judas iscariote -entregó a Cristo- y a Bruto y Casio -a quienes castigó por el asesinato de Julio César-.

RENCOR
A la muerte de Dante (1321), Florencia intentó salvar el error que había cometido exiliando al poeta y solicitó a la ciudad de Ravena sus restos mortales. La sorpresa fue mayúscula cuando, al abrir la tumba, sólo encontraron unas pocas cenizas y una corona de laurel. Cinco siglos después, en 1865, se encontraron los restos de Dante en una caja de madera, tras la pared del claustro de la iglesia de San Francisco.

En una nota fechada en 1677, el prior explicaba que los restos del poeta habían sido escondidos allí porque el papa León X quería desenterrarlos y esparcirlos por el viento como castigo por la publicación del tratado La Monarchia.

PIRÁMIDE DE MÁRMOL
En 1398, Florencia proyectó conservar en su catedral de Santa María del Fiori a sus hijos más famosos: entre ellos, Petrarca, Boccaccio y Dante. Aunque los restos de Dante permanecen en Ravena, Florencia mantiene un homenaje postumo a su hijo ausente: una pirámide de mármol blanco, realizada por el escultor Canova, con la inscripción Onorate l’altissimo poeta («Honor al altísimo poeta»).

LA DIVINA COMEDIA:: Estando Dante exiliado en otros países por problemas políticos adquirió una rica experiencia que luego volcó en la elaboración de su obra magna, la Comedia, que después se llamó Divina, debido a la presencia de la voluntad de Dios.

Esta obra inmortal, es un poema en el que se reflejan las costumbres y las creencias de la época, con un propósito esclarecedor y didáctico a la vez.

En él, Dante se refiere a la suerte de las almas después de la muerte,en un viaje imaginario al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, acompañado por Virgilio y su amada Beatriz.

Ver: Esquema del Purgatorio

La Divina Comedia es un resumen de todas las ciencias y de todos los conocimientos de la época, es un cuadro magnífico donde el autor expone la doctrina católica y describe el Infierno y el Cielo, tal como él los concebía.

En su tiempo fue una obra popular, a tal punto que en el siglo XIV se crearon cátedras en las universidades de Bolonia y Florencia para el análisis y comentario de su contenido.

La historia que Dante narra en La divina comedia es la siguiente: el jueves santo del año 1300, el poeta se perdió en un bosque frondoso y se encontró con que un leopardo, un león y un lobo le cerraban el paso.

Ya se daba por muerto cuando una figura blanca apareció entre los árboles.

Era Virgilio, el poeta y filósofo latino, enviado por la Virgen María y por Beatriz, quien desde el reino de los cielos protegía al hombre a quien verdaderamente había amado.

Virgilio se llevó a Dante a visitar el purgatorio y el infierno.

Juntos bajaron hasta lo más profundo del infierno, donde se hallaba Lucifer en el hielo eterno, rodeado de los más terribles pecadores, traidores y mentirosos, de todos aquellos que llegaron a la fama y al éxito por el camino del engaño.

Pero antes de llegar a este horrible lugar, por el camino Dante se encontró a todos los que de una manera u otra habían desempeñado un papel en la historia de su amada ciudad.

Emperadores, papas, caballeros altivos y usureros malhumorados; estaban todos allí, condenados al castigo eterno o esperando el día de la liberación en el que pudieran dejar el purgatorio para subir al cielo.

La historia es muy curiosa, y el libro es una recopilación de hechos, sentimientos, temores y plegarias de la gente del siglo XV.

Por encima de todo ello se mueve la sombra del solitario exiliado florentino, acompañado permanentemente de un sentimiento de desesperación. Pero, atención, que, cuando el triste poeta de la Edad Media atravesaba las puertas de la muerte, la vida empezaba para el niño que sería el primer hombre del Renacimiento.

Era Francesco Petrarca, hijo del notario de la pequeña ciudad de Arezzo.

Esta obra dolorosa, que sólo fue terminada tres años antes de la muerte del proscrito, resume su vida, su saber, su teología, su filosofía. En sus cien cantos, Dante recogió toda la ciencia de su tiempo, mezclando astrología e influencias místicas, cosmología, geología y astronomía.

Adoptó la filosofía de Santo Tomás de Aquino, pero sin fidelidad servil: ¡el santo se hubiera estremecido al ver tantos Papas lanzados al infierno!.

El gigantesco poema está divido en tres partes: el Infierno, que representa al hombre pasando a través del pecado, con su sufrimiento y su desesperación: el Purgatorio, que muestra su purificación por la fe; el Paraíso, en el que vemos su redención por la revelación divina y el amor.

Desde que apareció esta obra, Italia ha venido reverenciando en Dante al creador de su lengua; Petrarca y Boccaccio se inspiraron en su arte, y toda Europa vibró con la historia del exiliado que visitó el infierno, regresó, y nunca conoció la sonrisa.

AMPLIACIÓN DE LA BIOGRAFÍA ANTERIOR:

Dante Alighieri nació en Florencia, dentro de una familia noble, en 1265. Estudió teología en la Universidad de París y medicina en la de Bolonia.

También cultivó las bellas artes y aprendió, con bastante perfección, la música y la pintura. Si bien, en un principio, por razones de familia, militó en el partido güelfo, se alistó posteriormente con los gibelinos.

Las luchas políticas en que se vio envuelto hicieron que fuera desterrado de Florencia y luego sentenciado a ser quemado vivo.

Aunque esta pena no llegó a aplicarse, no pudo volver a su patria y se vio obligado a deambular de ciudad en ciudad, con lo que adquirió una rica experiencia que luego volcó en la elaboración de su obra magna, la Comedia, que después se llamó Divina, debido a la presencia de’ la voluntad de Dios.

Esta obra inmortal, es un poema en el que se reflejan las costumbres y las creencias de la época, con un propósito esclarecedor y didáctico a la vez.

En él, Dante se refiere a Ja suerte de las almas después de la muerte, en un viaje imaginario al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, acompañado por Virgilio y su amada Beatriz.

La Divina Comedia es un resumen de todas las ciencias y de todos los conocimientos de la época, es un cuadro magnífico donde el autor expone la doctrina católica y describe el Infierno y el Cielo, tal como él los concebía.

En su tiempo fue una obra popular, a tal punto que en el siglo XIV se crearon cátedras en las universidades de Bolonia y Florencia para el análisis y comentario de su contenido.

Dante escribió, además, otras obras, entre las que se destacan el tratado De la monarquía, en el que propone un gobierno universal; y ei Banquete, donde, a manera de los diálogos de Platón, expone sus ideas sobre diversos temas. Falleció en Ravena en 1321. Su espíritu ejerció gran influencia en los creadores del siglo siguiente, como es el caso de Miguel Ángel, a través áe\ Juicio Final, pintado en la Capilla Sixtina. en el Vaticano.

Dante, hijo de un abogado florentino de la familia de los Alighieri, que vio la luz por primera vez en 1265. Dante Alighieri creció en la ciudad de sus antepasados, mientras Giotto pintaba escenas de la vida de san Francisco de Asís en las paredes de la basílica de la Santa Cruz. Pero, cuando iba a la escuela, sus ojos asustados a menudo topaban con charcos de sangre provocados por la terrible guerra que mantenían los güelfos y los gibelinos, los partidarios del Papa y los partidarios del emperador, respectivamente.

Al hacerse mayor, Dante entró en las filas de los güelfos porque su padre lo era, de la misma manera que hoy un joven acostumbra a ser de derechas o de izquierdas porque sus padres lo son. Sin embargo, al cabo de unos años, Dante se dio cuenta de que, si Italia no se unía bajo el mando de un solo jefe, el país amenazaba con derrumbarse, víctima de las envidias de un millar de pequeñas ciudades. Entonces se hizo gibelino.

Buscó ayuda más allá de los Alpes. Esperaba que un emperador poderoso llegase a restablecer la unidad y el orden. Pero esperó en vano. En el año 1302, los gibelinos fueron expulsados de Florencia. Desde aquel momento hasta el día de su muerte, que le llegó en 1321 en Rávena, Dante fue un vagabundo que comía gracias a la caridad de hombres ricos cuyos nombres hubieran caído en el más profundo olvido si no hubiera sido porque fueron amables con el poeta.

Durante aquellos muchos años de exilio, Dante se vio impulsado a justificarse y a justificar las acciones que había llevado a cabo en su época de líder político en Florencia y los días que había pasado caminando a orillas del río Arno, con la esperanza de ver a la encantadora Beatriz Portinari, que murió siendo esposa de otro hombre, doce años antes de la expulsión de los gibelinos.

Su carrera política fue un fracaso. Sirvió a su ciudad natal fielmente, pero lo acusaron de apropiación de fondos públicos y el tribunal lo condenó a ser quemado vivo en la hoguera si volvía a Florencia. Para exculparse ante sus contemporáneos y ante sí mismo, Dante creó un mundo imaginario y describió con gran detalle las circunstancias en las que había sido derrotado, la avaricia, la lujuria y el odio que habían convertido a su querida Italia en un campo de batalla donde mercenarios desaprensivos defendían los intereses de tiranos pérfidos y egoístas.

La historia que Dante narra en La divina comedia es la siguiente: el jueves santo del año 1300, el poeta se perdió en un bosque frondoso y se encontró con que u^i leopardo, un león y un lobo le cerraban el paso. Ya se daba por muerto cuando una figura blanca apareció entre los árboles. Era Virgilio, el poeta y filósofo latino, enviado por la Virgen María y por Beatriz, quien desde el reino de los cielos protegía al hombre a quien verdaderamente había amado. Virgilio se llevó a Dante a visitar el purgatorio y el infierno.

Juntos bajaron hasta lo más profundo del infierno, donde se hallaba Lucifer en el hielo eterno, rodeado de los más terribles pecadores, traidores y mentirosos, de todos aquellos que llegaron a la fama y al éxito por el camino del engaño. Pero antes de llegar a este horrible lugar, por el camino Dante se encontró a todos los que de una manera u otra habían desempeñado un papel en la historia de su amada ciudad. Emperadores, papas, caballeros altivos y usureros malhumorados; estaban todos allí, condenados al castigo eterno o esperando el día de la liberación en el que pudieran dejar el purgatorio para subir al cielo.

La historia es muy curiosa, y el libro es una recopilación de hechos, sentimientos, temores y plegarias de la gente del siglo XIII. Por encima de todo ello se mueve la sombra del solitario exiliado florentino, acompañado permanentemente de un sentimiento de desesperación.

Pero, atención, que, cuando el triste poeta de la Edad Media atravesaba las puertas de la muerte, la vida empezaba para el niño que sería el primer hombre del Renacimiento.

Biografia de Beethoven Compositor-Cronología-Obra Musical

Biografía de Beethoven Ludwig
Compositor-Cronología-Obra Musical

BIOGRAFÍA DE BEETHOVEN LUDWIG: (Bonn, 16 de diciembre de 1770 – Viena, 26 de marzo de 1827). Compositor alemán. Con él se inicia una nueva fase en la historia de la música: el romanticismo. La crítica de la época le considera un genio llamado a ser el sucesor de Mozart

Ludwig van Beethoven nació en Bonn, electorado de Colonia, el 16 de diciembre de 1770. Fue un niño prodigio. A los ocho años da su primer concierto, en Colonia, y hace un pequeño viaje por Holanda.

Aun cuando por su genio no lo hubiera sido, su padre, tenor de la Capilla del Elector, le hubiera obligado a comportarse como tal; hombre presuntuoso, de talento nulo, decidió en seguida hacer carrera del hijo.

Afortunadamente, esta explotación redundó en una formación de primer orden para Ludwig, que se absorbió desde los cuatro años en la música, cerrando sobre ella su mundo infantil y eludiendo de esta manera la triste vida familiar, llena de ratos amargos y de estrecheces económicas.

Beethoven Ludwig compositor aleman

Le preguntaron a Wagner: «—Maestro: ¿quién es el mejor músico del mundo?» Y respondió el autor de Sigfrido, tan campante y seguro: —»¡Yo!». «—Pero… ¿y Beethoven?», le opuso el preguntón. Y rápido precisó Wagner, con mieles de humildad en la respuesta: «—¡Beethoven es la música!»

Estudió, pues, violín, piano y órgano, con buenos maestros; especialmente con Charles G. Neefe, en quien, además, encontró un amigo sincero que, de inmediato, calibró los quilates de su talento.

A los doce años pasó a formar parte de la Orquesta de la Opera del Estado y un año después fue nombrado maestro al cémbalo y concertador. Durante esta época estudia intensamente a Bach y Clementi; se inclina apasionadamente por el violín y recibe lecciones de Franz Ries.

A los diecisiete años ve colmada una de sus mayores ilusiones: viaja a Viena y toma allí contactó con el apogeo de Mozart. Imposible sustraerse a la influencia de este creador puro, lleno de encanto y frescura; las primeras obras de Ludwig, revelarán el impacto y testimoniarán su admiración irreprimible.

Pero la vida no va a ahorrarle trances difíciles. La madre está gravemente enferma y debe regresar a Bonn para hacerse cargo de la casa, abandonada por completo por el padre voluble y borracho.

Su única compensación afectiva se la proporciona una joven discípula: Eleonora de Bruning. Ella le dedicó la única ternura que hasta entonces recibiera su alma prematuramente melancólica, cuyo impulso creador se despertaba ante la tristeza oculta en cualquier rincón de la naturaleza.

Esta afinidad con lo melancólico iba creando en él — y los años sucesivos lo comprobarían — una especie de repulsa a la felicidad. Beethoven cargó con esa cruz que le imponía su genio.

Tras la muerte de su padre, se instala definitivamente en Viena (1792), donde encuentra a sus verdaderos y grandes maestros: Haydn, Salieri y Albrechtsberger.

En cuanto a la música, todo sonreía a Ludwig, por el momento. Haydn le oyó en Bonn y quedó tan entusiasmado con una composición original, que decidió llevarlo consigo a Viena.

El proyecto se hizo realidad, gracias al mecenazgo del conde Von Waldstein.

Beethoven cuenta entonces veinticinco años. Edad oportuna, nos confiesa él mismo, para que el genio se revele en toda su medida.

Está, en verdad, seguro de sí mismo. Tiene ya una obra extensa, sobre todo de música de cámara y piano; la sociedad de Viena lo admira como pianista brillante, pero lo ignora todavía como compositor.

Prosigue sus estudios con ahínco: uno de sus últimos maestros fue Salieri, rival de Mozart. Y espera su hora.

En 1795, precisamente, publicó un Trío, para pianoforte, violín y cello (que Haydn, incomprensiblemente, le había rechazado); pero sólo los espíritus más avizores registraron el hecho.

En 1800, un concierto sinfónico ofrecido a la sociedad de Viena, incluye, junto a obras ya conocidas de Haydn, el primer concierto para piano, el Septimino y la Primera Sinfonía.

Julieta Guicciardi será su primer amor contrariado. No se casará jamás, pero siempre habrá una mujer en su vida. Bettina Brentano, una poetisa de 20 años, a la que Ludwig conoce en 1810 y que será otro de sus amores, le presenta a Goethe en Toplitz.

Beethoven logra su indepedencia económica y tiene libertad para componer sinfonías y cánticos espirituales. Admirador de Napoleón, le dedica su tercera sinfonía, pero cuando se entera que se coronó como emperador la destruye.

En 1808 compone su magistral «Quinta Sinfonía», y en 1823, la «Novena», que se estrena al siguiente año.

En los últimos tiempos, agudizada su enfermedad intestinal y completamente sordo, recibe la ayuda de la Sociedad Filarmónica de Londres.

retrato de beethoven

Retrato de Beethoven. Museo Musical de Bolonia. — Aún es muy joven este Beethoven que estamos contemplando con el máximo interés. Le quedan por vivir los sucesos más dramáticos y conmovedores de su existencia. Le quedan por llevar al pentagrama los más sensacionales alumbramientos de su música insuperable y aún inigualable. Pero en su mirada, en su gesto, ya se delatan los síntomas característicos de su grandiosidad humana y musical

Desde 1816 Beethoven es sordo por completo. No se puede comunicar con él más que por escrito. Aumentan sus tribulaciones familiares—la cuñada disoluta y el sobrino díscolo y desagradecido—, su misantropía y sus apuros económicos.

Desde entonces su relación con el mundo exterior la efectúa a través de los llamados «Cuadernos de conversación», imprescindibles para conocer su vida en esta época.

Pero el gran compositor no ha dicho aún su última palabra. Madura en su intimidad sus obras más monumentales: la Misa Solemnis y la novena sinfonía. Estrenadas en 1824, conquistan, ahora sí que por sus propios méritos, los vítores entusiastas de los vieneses.

Muy poco habrá de transcurrir para que el público del mundo entero se asocie a la veneración de su obra sinfónica. Pero Beethoven no podrá gozar de la plenitud del éxito. Invadido por la hidropesía, murió en Viena el 26 de marzo de 1827.

LEGADO DE BEETHOVEN: Se considera como el precursor del romanticismo en ciertos aspectos,  es el genio que se eleva por encima de las edades y marca un vértice en la ruta de las mismas con su figura gigantesca.

Es él quien va, por vez primera, a la consecución de un valor profundo que realice sus aspiraciones morales, que plasme las condiciones del hombre en medio de las circunstancias adversas de la vida, que ilumine su camino hacia la consecución de la grandeza de su destino.

A medida que avanza en su trayectoria artística y que su música se enriquece con ese vigor constructivo y esa energía creadora propios de sus últimas sinfonías, se despeja e ilumina a la vez la trayectoria moral de su pensamiento, libre de las sordideces de la vida, para elevarse al plano del heroísmo, de la sublimidad humana y de la omnipotencia divina.

En sus obras se admira la potencia de abstracción, la universalidad de la idea, la aspiración del autodominio moral, expresada más que en la riqueza de modalidades temáticas, en el amplio bucear en los tesoros de la armonía, en el magistral recurso al poder de la orquestación, y en el rigorismo estético en la plena aprehensión de las formas musicales puras.

sala en la casa de beethoven

Una sala en la casa de la familia Beethoven, en Bonn. — El piano con la partitura abierta sobre el atril es lo lógicamente apropiado cuando tratamos de presentar a un músico. Y, claro está, tópicos o no, esos numerosos retratos de familiares, de amigos, de músicos, y… esa soledad que nos parece empezará a vibrar enseguida. En verdad, esta saleta resulta más acogedora, como si aún conservara el íntimo calor hogareño que persiste como un perfume inex-tinguibley exquisito. Y como si se resistiera a cambiarla por esa frialdad estereotipada que meten los museos en cuantos objetos llegan a ellos, Cierto, en esta saleta —mejor, rincón de ella— podemos figurarnos los más deliciosos fantasmas beethovenianos.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE BEETHOVEN

En 1815, al morir su hermano, se encarga de la educación de su sobrino Karl, un joven muchacho  rebelde y díscolo que complica su vida, porque hasta llegó a intentar suicidarse.

Durante 1818 comienza su Missa Solemnis, para solos, coros y orquestas, destinada a celebrar la toma de posesión del obispado de Olmütz por su amigo y protector, el archiduque Rodolfo. Se estrenó cinco años después, sin que Beethoven pudiera oír la ejecución completa de la obra.

Hace una música diferente, iniciada en una complejidad extraordinaria, a base de contrapunto (Sonata op. 106), y culminada en melodías suaves, acompasadas, edificaciones en un paisaje celestial: las cinco últimas sonatas para piano, las 33 variaciones sobre un vals de Diabelli o los cinco últimos cuartetos, forma esta última de la que nace el romanticismo musical.

Durante el Congreso de Viena conoce a príncipes y soberanos de Europa: es el esplendor mundano en la madurez de Beethoven. Dirige la victoria de Wellington, que celebra la derrota napoleónica; todos los músicos de Viena colaboran en la orquesta. Beethoven ha impuesto su grandeza.

Después de casi doce años sin escribir sinfonía alguna, compone la novena en re menor, la más extensa, y en la que por primera vez incorpora a la instrumentación la voz humana.

Trabajo costó a Beethoven sacar adelante tan magna obra. La inspiración fluye desde todo su ser, «todos los hombres serán hermanos», y nace así la más hermosa de las sinfonías, donde la calidad musical es todo un imperio coral que camina por los aires enseñando a los hombres el verdadero testimonio de la vida.

Encargada por la Philharmonic Society de Londres y dedicada al rey de Prusia, se estrenó en Viena en 1823.

Los últimos años de su vida transcurren en silencio, en la soledad callada que le envuelve; mantiene mediante sus célebres cuadernos relación con los amigos.

En 1826 sufre una cirrosis hepática; se le hacen algunas intervenciones que él sabe que a nada conducen.

En el atardecer del 26 de marzo de 1827 fallece. Sobre Viena llueve, pero un gentío desfila ante la tumba en la que el poeta y amigo Grillparzer lee una alocución.

Períodos en la producción musical de Beethoven:

Dentro de la producción musical de Beethoven podemos distinguir los siguientes períodos creativos:

Primer período: conclusión del Clasicismo (1794-1800). Bajo la influencia de Haydn y Mozart escribió la Primera y Segunda sinfonías, los seis primeros Cuartetos y las diez primeras Sonatas para piano, entre las que destaca la Patética, de hondo sentido dramático.

  • Segundo período: la transición (1800-1815). En este período, las obras musicales de Beethoven manifestar ya características románticas. Compuso la Tercera sinfonía («Heroica»), dedicada en un principio a Napoleón Bonaparte, aunque luego rompió la dedicatoria; la Quinta, la Sexta («Pastoral»), donde evidencia el triunfo de la naturaleza; y la Séptima, que es un canto a la libertad. Asimismo, la Sonata núm. 28, el Concierto «Em peradon» para piano, la ópera Fidelio, en la que canta a la libertad frente a la tiranía, y los Cuartetos, hasta el número 11.
  • Tercer período: integración en el Romanticismo (1815-1827). Compuso su obra cumbre, la Novena sinfonía, en la que, en el cuarto tiempo, introdujo la voz humana cantando la «Oda a la alegría» de Schiller, que es un canto de amor a la humanidad, un grito de fraternidad que sublima el dolor y se hace alegría y esperanza. También en este período escribió su Missa solemnís, las Sonatas 28 a 32 y los últimos Cuartetos, considerados como obra capital de la música para cuerda, en los que rompe la forma clásica de los cuatro tiempos.

programa opera de beethoven

Programa de la ópera «Fidelio», que se estrenó el 20 de noviembre de 1805 en Viena.

Un canto a la alegría

Las orquestas de prestigio suelen incluir en su repertorio dos de las mas celebradas sinfonías de Beethoven, la Quinta y la Novena (abajo, la Orquesta Sinfónica de Viena interpretando la Novena, Coral). De hecho, el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía es el favorito del gran público. Beethoven opto por celebrar la unidad y l vida de todos los hombres en armonía con la naturaleza y con Dios. Lo tradujo musicalmente en una oda entusiasta, en la que la orquesta y las voces se funden en un himno con la solemnidad del canto gregoriano y la alegría de la música en estado puro.

Quinta Sinfonía

Un prodigio de alternancia: sin introducción, sus cuatro movimientos van desde la tensa construcción del primero a la solemnidad del segundo, pasando por la crispación instrumental del tercero y la apoteosis del cuarto, un insólito crescenso de 50 compases (1808).

Novena Sinfonía

Se llama Coral por el cuarto movimiento, la famosa Oda a la alegría, un poema de Friedrich V. Schiller adaptado por Beethoven. Fue estrenada, en el Teatro de la Corte Imperial de Viena, 1824. En 1972 el Consejo de Europa eligió a la Oda a la alegría como himno europeo.

CRONOLOGÍA:

17-12-1770: Ludwig van Beethoven es bautizado en Bonn (Alemania).

1774: Nace su primer hermano, llamado Kart Kaspar. Goethe publica las desgracias del joven Werther.

1776: Nace su segundo hermano, Nikolaus Johann.

1778: Da su primer concierto en Colonia (Alemania). A los 8 años ya es considerado como un niño prodigio.

1787: Se traslada a Viena, donde alcanzara el éxito. Muere su madre y Beethoven debe regresar a Bonn.

1791: Mozart, uno de sus maestros, muere en la miseria absoluta.

1792: Se instala en Viena, donde vivirá hasta su muerte. Muere su padre (derecha). El cuida de sus hermanos.

1796: Aparecen sus primeros síntomas de sordera.

1802: Describe su pesar en el Testamento de Heili-genstadt. Su sordera ya es total, pero sigue componiendo.

1804: Napoleón se proclama emperador de Francia. Beethoven le retira la dedicatoria a su 3ª Sinfonía.

1805: Estrena su única opera Fidelio, que no triunfara hasta 1816.

1808: Viena celebra con orgullo su magistral 5ª Sinfonía.

1812: Escribe la famosa carta a su “amada inmortal”.

1815: Suicidio de Kart Kaspar. Beethoven, que había quedado como tutor de su hermano, se culpa de su muerte.

1824: Beethoven estrena con gran éxito su Novena Sinfonía. Es su última aparición en público. Enferma de gravedad.

26-3-1827: Beethoven muere en Viena a los 57 años.

Biografia de Johann Bach Cronologia y Obra Artística Musical

Biografía de Johann Bach: Grandes Compositores de la Historia

 Juan Sebastián Bach(Eisenach, 21 de marzo de 1685 – Leipzig, 28 de julio de 1750)

Compositor barroco alemán. De familia humilde y de gran tradición musical, su padre vivía malamente de la música, como vivieron sus antepasados durante las seis generaciones precedentes.

Juan Sebastián fue el menor de ocho hermanos y contaba nueve años de edad cuando murió su madre.

Un año después, quedaría también sin padre.

Pasó al cuidado de su hermano Juan Cristóbal, de quien recibió Bach las primeras lecciones musicales.

Paralelamente, realizó sus estudios en la Escuela de San Miguel, en Lünebourg, donde comenzó a ganarse el sustento como «niño de coro».

Bach fue un auténtico autodidacta. En la biblioteca de San Miguel estudió a Monteverdi, Grandi, Shütz, Rosenmüller, Pachelbel y Georg Ludwig, y no le importaban los obstáculos con tal de asistir a las interpretaciones de los más importantes músicos; viajó a Hamburgo y a Celle con el fin de conocer las obras de Couperin o Vivaldi.

En 1703 concluyó sus estudios e ingresó como violinista en la orquesta del hermano del Duque de Weimar.

Al cabo de unos meses marchó a Arnstadt, donde fue empleado como organista y director de coro por el Consistorio.

Su nuevo trabajo le proporcionó tiempo libre que dedicó por entero a la composición.

Su violento carácter, poco favorable para su cometido pedagógico, y las polémicas que suscitaron sus innovaciones armónicas, hicieron que abandonara Arnstadt para instalarse en Mülhausen donde trabajó también como organista.

Poco antes contrajo matrimonio con su prima María Bárbara.

Tampoco duró mucho tiempo en Mülhausen. En 1708, dimitió y pasó a la corte del Duque de Sajonia como músico de cámara.

El órgano y el violín fueron sus instrumentos alternativamente.

De esta época data la mayor parte de sus composiciones para órgano: Tocatas Fugas, Preludios, Fantasías y sus «Corales para órgano». Posteriormente, también en Weimar, fue nombrado «Concertmeister». Aparecen entonces sus numerosas «Cantatas religiosas».

Dio conciertos en Cassel y Halle con grandioso éxito y su fama poco a poco fue extendiéndose. Pese a las propuestas que a menudo recibía, prefirió continuar en Weimar, dedicado a la composición de música religiosa, («Oratoria de Navidad», «Pasión según San Mateo», «Pasión según San Juan»).

Tras algunas giras breves y limitadas y sus éxitos en Dresde y Leipzig, en 1716, al no conseguir el cargo de maestro de capilla de Weimar, presentó su dimisión, que no le fue concedida y que, por su obstinación, le valió el encarcelamiento durante un mes.

Finalmente aceptada en 1717, pasó al servicio del príncipe Leopoldo y marchó a Cöthen. No pudo allí dedicarse a la música sacra por ser el príncipe calvinista, pero volvió en su producción a la música de cámara.

Viajó a Hamburgo y tuvo oportunidad de improvisar para Reinken, a quien tanto admiraba.

En 1722, casó en segundas nupcias con Ana Magdalena Wülken, cantante y copista, hija de un músico de la corte de Weissenfels.

En Cöthen, Bach compone intensamente. A este período corresponden sus «Tres sonatas para violín solo», «Seis sonatas para clave y violín», «Dos grandes suites para orquesta» y sus magistrales «Conciertos de Brandenburgo», escritos para Cristián Luis de Brandenburgo.

En 1723, Bach abandona Cöthen y la corte del Príncipe Leopoldo para ocupar la plaza de maestro de capilla en la iglesia y escuela Santo Tomás de Leipzig. Ello suponía un descenso en su carrera artística, descenso que, sin embargo, eligió voluntariamente. Su sueldo era menor, sus obligaciones más numerosas y pesadas.

Debía, además, alimentar y educar a una numerosa familia (su primera mujer le dio cuatro hijos y Ana Magdalena le dio catorce). Pese a todo, Bach supo organizarse y aun encontró tiempo que dedicar a la composición. Así aparecieron las «Seis suites inglesas» y las «Seis suites alemanas», entre otras.

En el año 1734 escribió el Oratorio de Navidad, y al año siguiente la Misa en si menor; compuso mucha música sagrada y profana, entre ellas el Clavicordio bien templado compuesto de 48 preludios y Seis conciertos brandenbur-gueses. Además, dos obras didácticas: la Ofrenda musical y el Arte de la fuga.

Este breve resumen no representa sino una pequeña parte de su producción que sigue siendo poco conocida, a pesar de su gran valor; nos referimos, sobre todo, a las obras para órgano.

Podemos entender mejor la excelencia de la música de Juan Sebastián Bach, que sólo produjo otras maestras, si nos ponemos a pensar en esa perdurable conquista de un artesanado musical, en su sentido más noble y más humilde.

Transcribió música de Vivaldi y de Benedicto Marcello, y de otros compositores menores.

No fue solamente un organista excelso, capaz de sorprender y fascinar (la misma Ana Magdalena confesó haberse enamorado de él oyéndolo tocar el órgano en una iglesia de Hamburgo), sino que también adaptaba, construía y reparaba órganos, clavicordios y hasta un instrumento de su invención: la viola pomposa.

Juan Sebastián poseía la verdadera fe religiosa y una profunda humildad, pues considerábase a sí mismo como un instrumento destinado a cumplir una misión superior a la vanidad personal o al propio éxito.

Afirmaba que cualquiera de sus discípulos, siempre que poseyera entusiasmo y empeño, podía ser su rival.

Fue nombrado Compositor de la Real Capilla en 1736.

Su credo religioso estuvo por encima de todo fanatismo y, a pesar de ser discípulo de Lutero, escribió música para misas católicas en las que manifestó todo el fervor y la fuerza de su alma.

A este respecto escribía Ana Magdalena: «Nunca he visto hombre más religioso.

Puede paiecer sorprendente si pienso en todos los ministros luteranos cuya sola finalidad es la de pronunciar sermones y dar buen ejemplo. Juan Sebastián no se les parecía.

En él la religión estaba escondida aunque siempre presente, siempre alerta.»

Su obra fue continuada por sus hijos.

La generación de los Bach educada por él tuvo tal notoriedad que cada uno de sus integrantes poseyó nombre y personalidad propios (Guillermo Friedmann, Carlos Felipe Manuel, Juan Cristian).

 En 1747, interpretó para Federico II el Grande, a cuyo servicio se encontraba su hijo Felipe en calidad de «Capellmeister».

Poco después Bach concluyó el segundo libro del «Clavecín bien temperado».

En los últimos años de su vida la miopía que siempre padeció se agudizó hasta hacer presa en él la ceguera.

Sufrió dos operaciones sin éxito. Pese a todo, no menguó su producción. En 1750 concluyó su «Arte de la Fuga».

Fue verdaderamente ese sentimiento de humildad el motivo por el cual Bach, a pesar de la fama de que gozó en vida, fue casi olvidado después de su, muerte, ocurrida en Leipzig el 28 de julio de 1750.

Al escuchar su música sostenida por una ininterrumpida y  casi natural perfección, percibimos ia personalidad de su autor, maravillosamente metódica y genial a la vez.

Todos los que piensan en Juan S. Bach, evocan el arte del  contrapunto  tal  como  ha   sido   tratado   en  sus  fugas.

Pero no fue su mayor mérito el haberse enfrentado con las dificultades de ese género musical, sino el hecho de haberlo   logrado   con   tan   extremada   y   natural   claridad.

Su plenitud luminosa de construcción y de canto está lejos de la mordacidad nerviosa de su gran contemporáneo, el veneciano Antonio Vivaldi.

Su forma melódica se desenvuelve gradualmente; su discurso sigue una lógica que no desfallece, esa misma lógica que confiere a su música un sentido de dominio sobre el tiempo.

Todo esto hace de Juan Sebastián Bach, a pesar de los siglos transcurridos y de las numerosas modificaciones introducidas en la técnica y la teoría musicales, un compositor inimitable y uno de los más grandes maestros de todos los tiempos.

Y para concluir, una anécdota: en 1717, en Dresde, Bach propuso a Luis Marchand, excelente organista francés, improvisar alternadamente sobre temas sugeridos por el otro, en una especie de torneo musical. Marchand debió abandonar el juego, en tanto que Bach creó trozos deslumbrantes que lo consagraron indiscutido vencedor.

Una de las mayores figuras de la música. Desempeñó los cargos de violinista en la orquesta de la corte de Weimar (1703), organista de la nueva iglesia de Arnstadt y en Mülhausen, maestro de concierto y organista en Weimar, director de la capilla en la corte de Kothen y profesor y cantor de Santo Tomás, así como director de Música en la Universidad de Leipzig, donde residió hasta su muerte.Algunas de sus obras son: Seis conciertos de Brandcnburgo (1721), Pequeño libro deAnna Magdalena Bacli (1722), Oratorio de Navidad (1734), Pasión según San Juan (1738), ‘variaciones Goldberg (1742), El clave bien templado (1743), Pasión según San Mateo (1745), Ofrenda musical (1747).

GRANDES COMPOSICIONES DE BACH

CORALES:
La Pasión según San Mateo.
La Pasión según San Juan.
La Misa en Si menor.
Oratorio de Navidad.
Bauern Cantata.
Caffee Cantata.

INSTRUMENTALES:
Los Conciertos de Brandeburgo
para orquesta (1-6).
Concierto en estilo italiano.
Sonatas para violín y piano (1-6).
Suites para orquesta (1-4).
Fantasía y fuga cromática.
El clavicordio bien templado (Libros I y II).
Suites francesas (1-6).
Suites inglesas (1-6).
Las variaciones de «Gotdberg» (1-32).
El arte de la fuga.
Musikalisches Opfer para clavicordio.
Preludios, fugas, tocatas, etc.

ULTIMOS AÑOS DE SU VIDA:

A PESAR de su cuerpo agobiado, la vista cansada, la cabeza inclinada por el peso de sus sesenta y cinco años Bach estaba contento; había realizado una buena labor.

A los treinta y ocho años alcanzó la cumbre de su poder creador con la Pasión según San Mateo y la Pasión según San Juan, hondos dramas musicales que describen los sufrimientos de Cristo.

Naturalmente, había habido música de este género antes de que Bach compusiera la suya, así como existía la tragedia griega antes de que Esquilo escribiera las suyas (sencillos cánticos cristianos y coros populares griegos).

Pero Bach, como Esquilo, transformó la heterogénea tradición popular en una forma de arte personal y homogénea.

Allí estaba su magistral Misa en Si menor, dedicada al católico rey de Polonia. No había duda, Bach había servido bien a Dios con su música.

Doscientas composiciones para órgano, preludios, fugas y cantatas para orquesta y voz, composiciones corales y conciertos para instrumentos de cuerda y de viento.

Su música, como su carácter, fué cordial, sin pretensiones, devota; simple como el canto de los pájaros al amanecer y a la puesta del sol.

Después de la tranquilidad del día, la calma de la noche. Bach murió repentinamente de un ataque de apoplejía y fué enterrado en el cementerio de la parroquia de San Juan, donde había de permanecer olvidado durante más de un centenar de años. «La Crónica» de Leipzig, publicó esta breve noticia necrológica:

«El 28 de julio, a las ocho de la noche, falleció el virtuoso músico, Juan Sebastián Bach, compositor de Su Majestad el Rey de Polonia, maestro de capilla de las cortes de Gothen y Weissenfels, y chantre de la escuela de Santo Tomás».

Eso fue todo. El consejo municipal expresó un pesar de circunstancias. «El señor Bach era un gran músico, no lo dudamos, pero lo que nosotros queríamos era un maestro y no un director musical.»

Su esposa, abandonada con su enorme prole, pronto gastó los ahorros de su marido y tuvo que vivir de la caridad pública. Cuando murió, fue enterrada en la fosa común.

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HITOS DE SU VIDA:

1718: Acompañó al príncipe Leopoldo de Anhalt-Coethen, en un viaje hasta la ciudad de Karlshad.

1720: Al regresar de un segundo viaje a esa ciudad, famosa not sus baños termales, se enteró de la repentina muerte de su esposa.

1721: Con su primera mujer, tuvo siete hijos, entre los cuales dos serían, también, músicos célebres: Guillermo Friedemann, el primogénito, y Carlos Felipe Emanuel. Para resolver esa.difícil situación familiar, Bach contrajo enlace con Ana Magdalena Wülkens.

1722: Compuso en Coethen la primera parte de «El clave bien temperado», las «suites» francesas, los conciertos branden-burgueses, varias Sonatas y otras obras. Cabe aclarar que el sistema llamado «temperado» fue introducido, en la música instrumental de teclado, por Andrés Werckmeister, en 1691. Consistía en dividir la octava en doce semitonos iguales, de modo que una misma tecla sirviese, por ejemplo, para tocar el do sostenido y el re bemol, notas que antes no fueron iguales.

1723: Como tenía necesidad de inscribir a sus hijos en la Universidad y no la había en Coethen, Bach se trasladó, con su familia, a Leipzig, donde fue designado Kantor en Santo Tomás, cargo que desempeñó, sin interrupciones, durante veintisiete años.

1747: Federico el Grande, rey de Prusia, en cuya corte se desempeñaba uno de los hijos de Bach (Carlos Felipe Emanuel), como músico de capilla, quiso conocer al excelente compositor y lo recibió en su palacio. También lo consultó sobre un nuevo instrumento: el «forte-piano» o sea el piano actual, fabricado por Silbermann. Al día siguiente, Bach ofreció un concierto de órgano en la iglesia del Espíritu Santo, ante gran concurrencia.

1750: De su segundo matrimonio, Bach tuvo otros dos hijos músicos: Juan Cristóbal Federico, autor de numerosa música vocal e instrumental, y Juan Cristian, maestro de música de la reina de Inglaterra que fue auifin tuco Dor primera vez el piano en un concierto público (Londres, 1768). Bach tuvo en total 21 hijos: 7 de su primera esposa y 14, de la segunda. Después de haber sufrido una infortunada operación a la vista, Juan Sebastián Bach falleció el 28 de julio, rodeado por su esposa y los hijos menores.

Principales Obras:  Gran cantidad de partituras para clave, la primera de las cuales fue un «Capricho», Inspirado en la lejanía de su queridísimo hermano (1704); los Dieciséis conciertos según Vlvaldi (1708-1712): Tocatas, Preludios, Fugas; las dos partes de «El clave bien temperado» (la segunda de las cuales fue compuesta, en Leipzig, en 1744); Fantasías, Suites francesas e inglesas; el «Klavierbüchlein», que dedicó a su hijo Guillermo Friedemann, y los dos «Notenbüchlein», que dedicó a su esposa Ana Magdalena, buena cantante y clavecinista.

Por otra parte escribió, proteicamente, música para órgano: preludios, fugas, corales, pastorales, conciertos, sonatas, variaciones, etc. Entre sus obras sacras, sobresalieron dos de las cinco Pasiones, la Misa en si menor y el Oratorio de Navidad’. También compuso música instrumental y más de veinte Cantatas profanas. Entre sus obras teóricas, corresponde mencionar «La ofrenda musical» (1747) y «El arte de la Fuga» (1749).

Conciertos de Brandenburgo: En 1719, Christian Ludwin, príncipe de Brandenburgo, le encargo a Bach la composición de seis conciertos para instrumentos solistas con orquesta de cuerdas.  Los conciertos fueron compuestos por Bach, en dos años, al modo italiano: el gran conjunto instrumental tocaba alternándose con un pequeño grupo de tres o cuatro músicos solistas.

Este modelo consistía en tres movimientos (rápido-lento-rápido) y la intención de Bach fue que la orquesta y solistas tocaran compenetrados-  En suma, sobre la base del modelo italiano, el compositor alemán experimento  con diferentes tipos de equilibrio orquestal.

El sonido de los sentimientos: La música de Bach expresa los sentimientos: desde la alegría de algunos movimientos de los Conciertos de Brandenburgo a la tristeza de las Pasiones (La Pasión según San Mateo, La Pasión según San Juan), pasando por el esplendor de la Misa en Si menor.

Las grandes obras corales de las dos Pasiones y el Oratorio de Navidad le dieron fama póstuma.  Resulta maravilloso el estallido sonoro contrapuntista del coro angélico Gloria a Dios y el numero 1 del Kyrie Eleyson, de su Misa en Si menor donde las voces y los instrumentos tocan el mismo tema, una de las mayores fugas de la historia de la música. 

CRONOLOGÍA DE SU VIDA: 

21-3-1685: En una familia de músicos, nace en Eisenach (Alemania).

1673: Entra en el coro de la escuela  luterana de Eisenach.

1694: Fallece su madre, Elizabeth.  Su padre vuelve a casarse.

1695: Muere su padre, Johann Ambrosius Bach.  Bach queda huérfano cuando tiene diez años.  Su hermano Johann Cristoph es su tutor en Ohrdruf.

1695-1700: Estudia cultura general en el liceo de Ohrdruf.

1700: Decide mudarse a Lüneburg y trabajar en un coro.  Consigue una beca en el Conservatorio de San Miguel.  Deja el coro.  Se gana la vida dando clases de violín.

1700-1702: Conoce a organistas, asiste a conciertos, lee partituras…

1703: Trabaja de violinista en la orquesta ducal de Weimar.

1707: Organista de la Iglesia de San Blas en Mühl-hausen.  Se casa con Maria Bárbara, su prima.  Tendrán siete hijos.

1708-1717: Es organista en la corte del duque de Sajonia-Weimar.

1717: Pasa a ser maestro de capilla en la ciudad de Köthen.

1717-1720: Crea Conciertos de Brandenburgo y Clave bien temperado.  Compone Suites para violoncelo y Suites para orquesta.

1720: Muere su esposa.  Un año después se casa con Ana Magdalena.

1723-1729: Magnificat, La Pasión según San Mateo, Misa en Si menor.

1729-1740: Se enoja con rectores y Consejos, y cae en el olvido.

1747-1750: Toca para el rey Federico II de Prusia.  Pierde la vista.

28-7-1750: Johann Sebastián Bach muere en Leipzig (Alemania). 

SIGLO XXI: ORNAMENTACIÓN Y VARIACIÓN

LA INFLUENCIA DE BACH SOBRE  los compositores posteriores se basa en tres grandes pilares de los que el músico barroco puede considerarse como un autentico maestro: la ornamentación, la fuga y la variación.

En toda su obra, los ornamentos estas presentes en forma de notas de adorno, apoyaturas, grupitos o trinos y todos los grandes compositores (Haydn, Mozart, Beethoven, Chopìn) los han utilizado basándose en ellos.

Después de Bach, la fuga casi desaparece durante el siglo XVIII a favor de la sonata, entonces triunfante.

Sin embargo, aunque el temperamento de otro genio como Mozart casi se prestaba para cultivar este  genero, compuso alguna fuga para clave, además de un final fugado para pequeña orquesta, que figura en su Galimatías musical compuesta a los 12 años, y  la mas famosa, la del Kyrie de su esplendoroso Réquiem.

Bach fue el primer minimalista de la historia: motivos muy cortos, de tan solo cuatro notas que a veces se repiten, se entrecruzan, se multiplican o cambian de armonía.

Bach, además, construyo el «tema con variaciones”, genero adaptado por muchos compositores.

Después de las Treinta variaciones sobre un aria en sol (Variaciones Goldberg) figuran las Variaciones para clave de Händel, los Andante con variaciones de Mozart y de Beethoven y los Estudios Sinfónicos en forma de variaciones de Schumann.

AMPLIACIÓN TEMÁTICA

Con respecto a la ampliación temática o “gran variación”, Bach es el pionero, tal como lo refleja en sus corales.

El coral variado es la manifestación más antigua que se conoce de la ampliación de un tema.

Bach compuso nueve corales con ampliación, y aunque posteriormente este genero cayo en desuso, Beethoven, al final de su vida, lo recupero, otorgándole así a la “gran variación” un valor musical que no había tenido desde los tiempos de Bach.  Beethoven tuvo la oportunidad de demostrar esta singular característica en sus 32 variaciones sobre un vals de Diabelli.

Es probable que en medida considerable haya sido autodidacto.

Los músicos del nivel de genio que se manifiesta en un Bach, un Mozart o un Schubert no necesitan mucha instrucción.

Tienen mentes como esponjas que, de inmediato, absorben y asimilan todos los impulsos musicales.

Solamente requieren que les señalen la dirección apropiada y que se les imprima un pequeño impulso.

Así ocurrió con Bach.

Desde el principio mismo extrajo elementos de todas las fuentes y los integró. Y adoptó esta actitud con todas las formas musicales conocidas, excepto la ópera. La música de Bach exhibe infinita diversidad.

En el peor de los casos -y Bach podía escribir música aburrida, pero no mala música- la música de Bach exhibe signos de apresuramiento y de impaciencia, y entonces es evidente que está aplicando unas fórmula para satisfacer los reclamos de una ocasión dada.

Pero en general el nivel es muy alto, y en las mejores expresiones su música representa la culminación del arte.

Bach podía aplicar las fórmulas del momento y lograr que parecieran nuevas y originales, porque eran sus fórmulas.

Los cuarenta y ocho preludios y fugas del Clavecín bien templado son tan diferentes unos de otros como los Estudios de Chopin.

El arte de la fuga (Die Kunst der Fuge), exaltada en forma unánime como uno de los grandes tour de forcé del hombre occidental, es una obra colosal, una serie inconclusa de variaciones contrapuntísticas, con una diversidad y una imaginación que no decaen.

Fuente Consultada: Los Grandes Compositores Harold C. Schonberg

Biografia de Amadeus Mozart Compositor-Cronología-Obra Artística

Biografía de Amadeus Mozart
Compositor-Cronología-Obra Artística

Breve fue vida la de Amadeus Mozart. Pero cuan abundante de aciertos geniales y de obras cumbres, que hoy se disfruntan.

Sin alcanzar la amplitud expresiva de un Bach o la majestuosidad  de un Beethoven, Mozart se dirige rectamente a las fibras íntimas del hombre, suscitando en ellas las emociones más exquisitas y deliciosas.

Mozart se expresaba musicalmente, maestro del rococó en una época sin grandes convulsiones espirituales, Mozart no sólo se expresó en términos de banal amabilidad, sino de inmortal trascendencia.

Fue un artista creado para la música. Vivía en la música y la música era su habla habitual. Por esta causa, no asombran su prolija fecundidad, ni tampoco esos altibajos que se observan en sus obras completas.

Mozart Amadeus Biografia

(Salzburgo, 27 de enero 1756 –  5 de diciembre de 1791)

El 27 de enero de 1756, Wolfgang nació en Salzburgo (Austria) en la casa de Leopoldo Mozart, compositor musical y violinista al servicio del arzobispo de la ciudad. Hijo de Ana María Pertf y de Leopoldo Mozart, maestro de capilla y compositor de cierta categoría.

Fue un niño prodigio una especie de genio musical. A los tres años su padre inició su educación musical en el clavicémbalo, con tan extraordinarios resultados que a los cuatro ejecutaba minuetos y se permitía componer pequeñas piezas, que Leopoldo ha transcrito para la posteridad.

Además del clavicémbalo, que era una especie de piano, aprendio de niño el violín, el órgano, el clarinete (instrumento casi desconocido en esa época) y la guitarra, con la que acompañaba los bailes de sus amigos.

De muy niño interpretaba de memoria al piano minuetes que había estudiado pocos minutos antes; con cinco, ya componía.

El padre no cabía en sí de gozo, no se sabe si por puro orgullo paternal o por interés de empresario. Lo presentó en todas las cortes de Europa, donde daba conciertos con su hermana mayor.

En 1762 hizo un viaje con sus dos hijos — Wolfgang y Ana María — en cuyo transcurso el niño prodigio tuvo ocasión de revelar su precocidad ante el emperador Francisco I.

A los nueve años compuso su primera sinfonía, y a los trece era ya concertista en el arzobispado de Salzburgo. 

Alentado por este éxito, Leopoldo llevó al joven Wolferl, como le llamaba, por las principales capitales de Europa.

Causó estupor en Versalles en 1764, en Londres en 1764 y 1765, en La Haya en 1765 y 1766. Sus habilidades como organista, violinista y compositor eran propiamente excepcionales en un muchacho de diez años.

En 1767 viajó de nuevo a Roma. Su acogida fue esta vez menos calurosa debido al efecto que las envidias comenzaban a producir; compuso una ópera y las intrigas impidieron su estreno. A «La finta semplice» siguieron la ópera «Bastien und Bastienne» y su «Misa Solemne».

Hay dos clases de compositores, no todos los compositores crean música con igual facilidad: algunos conciben una idea de golpe y casi pueden escribirla directamente en papel sin modificaciones, mientras que otros, a partir de la primera idea, pueden estar años madurándola hasta darse por satisfechos. Mozart pertenece al primer grupo.

A su regreso a la ciudad natal, descansó por algún tiempo, aunque sin dejar de efectuar viajes a Viena e Italia. En 1769 emprendió su segunda y prolongada excursión por este país, la cual fue un triunfo formidable para el joven artista.

Las más importantes personalidades de Munich, Ulm, Schwetzingen, Heidelberg, Maguncia, Francfort, Bonn, Colonia, Lieja, etc., se deleitaron y se maravillaron con los conciertos de los hermanos Mozart.

En Bruselas, a los siete años de edad, Wolfgang Amadeo compuso su primera sonata.

Durante su estancia en Roma asistió a las audiciones del «Miserere», de Allegri, en la Capilla Sixtina.

Dicha pieza sólo podía escucharse en el Vaticano, pues allí se conservaba la única copia y los cantantes no podían repetir en el exterior ni una sola nota bajo pena de excomunión. Mozart retuvo y recompuso la pieza completa tras la primera audición y la corrigió con la segunda (sólo se entonaba el «Miserere» dos veces al año, en Semana Santa).

El 18 de noviembre de 1763 llegaban a París y, tras la presentación ante el barón Grimm, Leopoldo Mozart se abrió camino hacia la corte de Versalles; los dos hermanos interpretaron para Luis XV y esto supuso el requerimiento de los más distinguidos auditorios parisinos.

El papa Gregorio XI le concedió la orden de «la Espuela de oro» y la Academia filarmónica de Bolonia le concedió la categoría de compositor, a pesar de que aun no tenía catorce años de edad. Por entonces había ya compuesto más de un centenar de piezas musicales de todo género.

La elección de Collerode para el arzobispado de Salzburgo en 1772 inaugura una nueva etapa en la vida de Mozart. Este, triunfador en Milán con la ópera Ascanio in Alba (1773), se vio obligado a residir en Salzburgo, sin hallar ni en el aspecto material ni en el de comprensión afectiva algo que retribuyera la severidad de su trabajo.

Entonces renunció a su cargo y marchó al extranjero (1777). En sus ojos brillaba París. Pero Mozart pudo comprobar lo difícil que le era hacerse notar allí, donde poco antes había causado el asombro de la corte.

Su estancia en la capital pasó casi por completo inadvertida, pues el ambiente musical estaba absorbido por las luchas entre los partidarios de Glück y los de Puccini.

Regresó, pues, a Salzburgo sin su madre, muerta del tifus, y con el corazón destrozado por un desengaño amoroso…

Y continuó bajo la férula de Collerode, hasta que el duque de Baviera le dio en 1781 una oportunidad, que Mozart aprovechó cumplidamente.

El 29 de enero de este año estrenaba en Munich la ópera Idomeneo, que tuvo un éxito indescriptible.

Al año siguiente triunfaba también en Viena con El rapio del Serrallo, que le había sido encargada por el emperador.

El último decenio de su vida transcurrió al lado de Constanza Weber, su adicta esposa (desde 1782). Su vida íntima fué muy feliz. Sin embargo, casi siempre anduvo apurado de dinero.

En el aspecto artístico, sufrió las críticas y las intrigas del grupo de un tal Salieri, también compositor de la corte.

En esta época Mozart dio a luz las partituras de las Bodas de Fígaro (1786), del maravilloso Don Juan (1787) y del irónico Cosí fan tutte (1790), entre muchísimas otras piezas mayores o menores.

Su vida terminó el 5 de dicierribre de 1791, a consecuencia de una tifoidea, antes de dar por terminado su emotivo Réquiem.

Su copiosa producción musical, que abarca distintos géneros, es de una sublime belleza y superior a toda ponderación. Por su fertilidad de recursos y altas cualidades, en lodos los aspectos que se considere será imperecedera su obra.

Se le ha juzgado como el Rafael de la música. En otros aspectos descollaba también su maravilloso talento.

Poseía una gran cultura literaria y científica. Hablaba y escribía correctamente el latín, el alemán, el italiano y el inglés, teniendo además, especiales aptitudes para las matemáticas, pues resolvía con facilidad los más complicados problemas. Sus cartas están muy bien escritas y contienen interesantes y justas observaciones.

amadeus mozart en familia

Mozart padre con sus hijos María Anna y Wolfgang Amadeus.

Mozart cultivó todos los géneros y en todas y cada una de sus composiciones dejó la huella de su genio. La fuerza y la gracia, la energía y la emoción, el patetismo, el humor y la elegancia más exquisita se reunieron para hacer de él el artista más completo, en su género, que nunca haya existido.

Si nos limitamos solamente al aspecto teatral, ¿quién se atreverá a decir que ha envejecido alguna pieza, tanto en lo referente a los aspectos formales como en lo referente a la inspiración? .

Y esto vale para Las bodas de Fígaro, Don Juan, Cosifan tutte, La flauta mágica o El rapto en el serrallo. Pero la ópera no es sino la parte más pequeña de su opulenta herencia, a la que hay que añadir Apolo y Jacinto, comedia latina con música; La finta giardiniera, II re pastore, Zaida y Thamos.

En cuanto a la música religiosa, compuso quince misas, un Te Deum, 9 ofertorios, un De profanáis y varias cantatas, sin contar el Réquiem y siete sonatas para órgano.

Entre sus composiciones de música orquestal se cuenta gran número de sinfonías, marchas, danzas, entretenimientos, serenatas y otras muchas piezas.

En el campo de la música de cámara se sitúan las quintetos, los cuartetos, los tríos y dúos, etc.

Para la combinación de instrumentos con orquesta escribió dos conciertos y un rondó para piano, un concierto para dos pianos, otro para tres pianos, conciertos y fragmentos para violón, para contrabajo, para flauta, para coro, para clarinete, etc.

Y para la voz humana compuso canciones acompañadas de orquesta, Heder, cánones para veinte voces, dúos, tríos, cuartetos, etc.

CRONOLOGÍA 

27-1-1756: Wolfgang A. Mozart nace en Salzburgo Austria.

1761: Ya domina su primera composición, según su padre. 

1762: Mozart debuta como músico en la corte imperial de Viena
        Surgen los primeros problemas de salud del genio. 

1763: Gira musical por toda Europa, junto a su familia. 

1764: Con ocho años compone su sinfonía K 16. 

1769: Gana la plaza “sin sueldo” de maestro en conciertos. 

1770: Es admitido en la famosa Academia Filarmónica de Bolonia.
        Estreno de la épica opera “Mitridates, rey de Ponto”. 

1771: El príncipe arzobispo Colloredo le asigna una paga fija. 

1777: Su padre lo envía por Europa para afianzar su carrera. 

1778: Se enamora de  Aloysia Weber. No es correspondido. 

1779: Readmitido en la corte de Salzburgo como organista. 

 1780: Estrena con éxito su opera “Idomeneo, rey de Creta”. 

1781: Presenta su dimisión a Colloredo y se muda a Viena. 

1782: Se casa con Constanze Weber, hermana de Aloysia. 

1784: Se inicia en la Zur Wohlthatigkeit, logia masónica de Viena. 

1786: Triunfal estreno en Munich de “Las bodas de Fígaro”. 

1787: Mozart dirige el estreno de su opera “Don Giovanni”. 

1790: Enferma su esposa, Constanze.  Se traslada a Baden.
        Concluye y estrena una gran opera “La flauta mágica”. 

5-1-1791 Mozart muere en la cama, postrado y enfermo. 

BREVE RESUMEN:

¿Trató a grandes músicos?: Durante su viaje a Londres, en 1764, Mozart conoció a J. Ch. Bach, hijo del gran compositor, que lo trató como a un colega adulto y ejecutó con él piezas musicales. En Italia llegaría a conocer a los más grandes compositores de ópera de su tiempo.

En Viena fue alumno y amigo de Haydn. Músicos, nobles y reyes aplaudían al joven Mozart, mientras improvisaba para ellos elegantes sonatas, sentado al clavicémbalo.

¿Con qué obras alcanzó el triunfo?: Dejó su ciudad natal para vivir en Munich. Ya no era un niño prodigio y debía ganarse la vida dando lecciones de música y componiendo por encargo.

Cuando su padre lo llamó desde Salzburgo, acudió de nuevo porque le atraía Viena, la capital. Allí, en 1786, recibió del emperador José II el encargo de componer una ópera: Las bodas de Fígaro, su primera gran obra teatral y su primer gran éxito. Al año siguiente compuso Don Giovanni, de nuevo una obra maestra.

¿Fue feliz gracias a sus éxitos?: Era una persona muy sensible, a quien no le bastaba con ser admirado; no se sentía satisfecho: su situación económica era precaria, las ganancias modestas, y ya no podía encontrar consuelo en los afectos familiares.

Leopoldo, el padre, había muerto, su protector José II ya no reinaba y el nuevo emperador no sentía interés por la música. Sólo había hostilidad en torno a Mozart.

En 1790, representó una nueva ópera, Cosí fan tutte, que no tuvo éxito. A pesar de que su salud empezaba a resentirse, en 1791 aceptó el encargo de una nueva ópera, La flauta mágica, que está considerada como una de sus mejores obras operísticas.

¿Cuándo murió?: El mismo año emprendió la composición de una misa de réquiem, es decir, una misa en memoria de un difunto. No pudo acabarla, ya que murió el 5 de diciembre. Su cuerpo recibió sepultura en la fosa común del cementerio de San Marcos de Viena, nadie se ocupó siquiera en darle una sepultura digna.
¿Por qué fue un genio? Porque llegó a ser uno de los mejores músicos de la historia, aunque sólo vivió 35 años. Dio a la música una nueva riqueza de matices, que van desde lo cómico a lo trágico, de la melancolía al entusiasmo. Su personalidad eclipsa a todos los músicos de su tiempo.

Fuente Consultada:
Los Grandes Compositores Harold C. Schonberg
Forjadores del Mundo Contemporáneo Edditorial Planeta Tomo II
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