La Tragedia de los Andes

Historia de la Famila Sforza en Italia Francisco y Ludovico

Historia de la Famila Sforza en Italia 

De simples mercenarios a príncipes gobernantes: éste fue el espectacular camino seguido por los Sforza. Con ellos, Milán llegó a ser uno de los centros clave del gran Renacimiento italiano.

La familia Sforza  gobernó Milán desde 1450 hasta 1535. Muzio (o Giacomo) Attendolo (1369-1424) de origen campesino, que se convirtió en un condotiero con éxito y adoptó el apellido de Sforza , fundó la familia.

Participó en la defensa de Milán, Florencia y otros estados italianos y acabó al servicio de Nápoles.

Su hijo, Francisco I Sforza, sirvió a la familia Visconti de Milán y se casó con la hija del duque; consiguió el control de la ciudad y obtuvo el título ducal en 1450. Le sucedieron dos de sus hijos, Galeazzo Maria y Ludovico.

Según cuenta la leyenda, una tarde de 1384 una banda de soldados mercenarios en busca de reclutas se acercó al joven Muzio Attendolo, que se hallaba trabajando en la pequeña granja familiar.

Tomando un hacha, el muchacho declaró que la arrojaría a un roble próximo: si se clavaba allí, se marcharía con ellos. El hacha se clavó y Muzio se embarcó en una carrera militar que elevaría a su familia desde la oscuridad a la fama como una de las dinastías preeminentes de la Italia renacentista.

En vez de mantener ejércitos permanentes para librar las guerras casi perpetuas que sostenían los unos contra los otros, los estados italianos del siglo XV contrataban soldados profesionales llamados condottieri.

El sistema suponía una gama ilimitada de oportunidades de prosperar para los condottieri más audaces, y muchos de ellos llegaron a establecerse como señores independientes de un feudo o distrito, ya por conquista directa o como pago por sus servicios.

La carrera de Muzio y la de sus dos hijos, Francesco y Alessandro, fue en todo similar a la de muchos de aquellos soldados de fortuna.

Muzio sirvió por espacio de unos quince años bajo el famoso caudillo de condottieri Alberico da Barbiano, a quien impresionó tanto el enorme vigor del muchacho que le apodó «Sforza» (fuerza). Después, Muzio pasó a mandar sus propios mercenarios, contratando sus servicios independientemente con diversos señores y convirtiéndose muy pronto en un general de renombre en toda Italia.

Pero sus adquisiciones territoriales se limitaron a algunas tierras en la Romagna (entre ellas su Cotignola natal) y Nápoles; serían sus dos hijos, Francesco y Alessandro, quienes alcanzasen la dignidad de príncipes.

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Milán se convirtió bajo Francesco y Ludovico en un célebre centro cultural. Esta pintura representa a Bernardino de Treviso presentando a Ludovico su comentario sobre la Meteorológica de Aristóteles.

Roma y Milán

Al morir su padre ahogado en 1424, Francesco le sucedió en el mando y en el dominio de sus tierras, y junto con su hermano Alessandro consagró sus energías a arrebatar territorios a los Estados papales.

En 1433 se ganó el señorío de la Marca de El joven duque Gian Galeazzo leyendo a Cicerón. Confiado y sencillo, su muerte en 1495 allanó el camino para la proclamación de Ludovico como duque en su lugar.

Ancona al servicio del duque de Milán, y en 1445 financió la compra de Pesaro para Alessandro, cuyos sucesores la retuvieron hasta 1512.

Francesco gobernó concienzudamente la Marca, pero el territorio sufría los constantes ataques que promovía el papa Eugenio IV, parcialmente despojado por sus conquistas. Tras dieciséis años de precario dominio, Francesco se vio obligado a reconocer su pérdida.

Sin embargo, por entonces, sus ambiciones se orientaban ya hacia el ducado de Milán. Había servido alternativamente a favor y en contra de su duque, Filippo Maria Visconti, en las incesantes guerras entre Milán y Venecia. Durante un período de reconciliación, en 1433, se prometió en matrimonio a la hija de Visconti, Bianca Maria.

La dote propuesta incluía la sucesión de Sforza al ducado; ocho años más tarde se celebraban los desposorios.

En 1447 se extinguía la línea directa masculina de los Visconti con la muerte de Filippo Maria, pero al proclamar los ciudadanos la república milanesa, Sforza vio denegado su derecho a la sucesión.

Ahora bien, la interminable guerra con Venecia hacía indispensables sus servicios como comandante de las fuerzas milanesas, pero sus dominios en el Estado se reducían a tres ciudades.

Al no compaginar el logro de su mayor ambición con el servicio de la república, se relevó de su obediencia y puso sitio a la ciudad.

Con una doblez típica de la política del Renacimiento, Milán y Venecia hicieron las paces a espaldas de Sforza, pero el sitiador se mantuvo inquebrantable.

En febrero de 1450, los habitantes derrocaron la república e invitaron a Sforza a convertirse en su duque.

Francesco ocupaba ahora la posición más alta que jamás alcanzara condottiero alguno.

Indiscutiblemente superior a cualquiera de ellos, había heredado el talento militar de su padre, pero además poseía unas dotes como hombre de estado que éste nunca había tenido.

En política exterior reconocía que las constantes disensiones entre los Estados italianos estaban provocando una intervención por parte de las grandes potencias europeas; así pues, promovió con éxito la alianza de los cinco estados principales para mantener un equilibrio de poder en el país.

Mantenía amistad personal íntima con Cósimo de Médicis, de Florencia, y con Luis XI de Francia.

En cuanto a política interior, su gobierno, aunque despótico, acrecentó la prosperidad del ducado y el bienestar de sus ciudadanos. Construyó conducciones de agua, suprimió los abusos financieros y emprendió muchos proyectos constructivos, entre ellos un hospital y un castillo.

A pesar de sus triunfos, Francesco estaba siempre dispuesto a oír personalmente las quejas de sus súbditos.

Manos blancas

Al morir el duque en 1466 dejaba varios herederos varones. Ascanio (1455-1505) fue cardenal y diplomático de influencia en los asuntos del Papado y de Milán. Otros dos Galeazzo Maria y Ludovico «el Moro» ocuparon sucesivamente el trono del ducado.

Asegurada la paz exterior gracias a la política extranjera de Francesco, los diez años de reinado de Galeazzo Maria fueron un período de opresión para los milaneses.

El nuevo duque era totalmente distinto a su padre en carácter: vanidoso —se enorgullecía de la blancura de sus manos—, testa rudo, disoluto y extravagante.

Impuso un despotismo cruel y arbitrario, y con frecuen cia promulgaba leyes tan absurdas como la que prohibía al pueblo de Pavía «bailar después de la una de la madrugada bajo pena de muerte».

Sin embargo, hubo dos factores que mitigaron en parte la dureza de su gobierno. En primer lugar, continuó y amplió las políticas extranjera y económica de su padre, introduciendo nuevos productos agrícolas, como el arroz, y fomentando el comercio, principal fuente de riqueza de Milán.

En segundo lugar, fue bajo su reinado cuando alcanzó renombre la corte milanesa por su esplendor y sus artistas; las exóticas diversiones allí organizadas maravillaron a toda Italia.

Naturalmente, era el pueblo, agobiado por pesados.impuestos, quien tenía que soportar el coste de tal mecenazgo y tal lujo. Aún así, el asesinato de Galeazzo en 1476 no provocó el alzamiento popular que habían previsto los conjurados, y la sucesión de su hijo de siete años, Gian Galeazzo, fue pacífica.

Nominalmente ejercía la regencia la madre de Gian Galeazzo, Bona de Saboya, pero el poder efectivo estaba en manos del antiguo secretario de Francesco, Cicco Simonetta.

No es de extrañar que se horrorizase al descubrir que Bona había llegado a un pacto con el más ambicioso de los hermanos de Galeazzo Maria, Ludovico. «Muy Ilustrísima duquesa: yo perderé mi cabeza y vos, a su debido tiempo, vuestro Estado.»

Tal fue su profecía, que se haría realidad muy en breve. Simonetta fue ejecutado y Bona forzada a firmar un documento por el que entregaba la tutela del muchacho a Ludovico, quien empezó a ejercer una patética dominación sobre el duque nominal.

«El Moro»

Ludovico, cuarto hijo de Francesco y Bianca Maria, había nacido en 1451. Le bautizaron con los nombres de Ludovico Maurus, y aunque más tarde se le cambió el segundo nombre, siempre habría de conservar ya el sobrenombre de «el Moro».

En general, es la corte milanesa de Ludovico la que más íntimamente se suele relacionar al nombre de los Sforza.

En ella fue figura predominante su esposa, Beatrice d’Este, con la que se había casado en 1491. Era una mujer enérgica y vivaracha, y bajo su dirección la vida cortesana alcanzó cumbres de gracia y de ingenio, con una ronda constante de bailes, mascaradas y partidas de caza.

Compartía el interés de su marido por la literatura y el arte y contrató a una serie de artistas —a quienes no siempre se pagó— para realizar muchos y diversos proyectos. Leonardo da Vinci y Bramante ejecutaron algunas de sus mejores obras bajo el patrocinio del Moro; durante aquel período pintó Leonardo su célebre fresco La última Cena.

El Moro tenía dotes para la administraron y le preocupaba el bienestar social de ms subditos. Introdujo medidas para prevenir la peste, creó una granja modelo según normas científicas y económicas, fomentó la enseñanza y se tomó el mayor interés por los planes de Leonardo para una nueva ciudad en la que imperasen la luz y el aire.

Milán era por entonces uno de los Estados más ricos de Europa.

Pero el derroche de la corte y el coste de las guerras en las que se vio implicado el Moro obstaculizaron seriamente la realización de muchos de sus proyectos, y sus beneficios sobre la población quedaron anulados por los impuestos subsiguientes.

El hecho más notable de la carrera del Moro fue su pacto con Carlos VIII de Francia en 1494, pues en el largo período de intervención extranjera que sobrevino los Estados Italianos quedaron reducidos a meros peones en las rivalidades de las grandes potencias. Paradójicamente, la funesta alianza fue consecuencia del principal objetivo político de Ludovico: el mantenimiento de la autoridad que tan turbiamente había conseguido.

Su sobrina Caterina le había advertido ya que los Estados se defienden con hechos y no con palabras, y la historia de los Sforza testimoniaba bien a las claras la veracidad de esta máxima.

Pero Ludovico no era un soldado: vacilante y supersticioso en sus actos, creía firmemente que, con una cínica diplomacia, podría manipular a los poderes de Europa y de Italia para conseguir su deseo de retener el dominio del ducado.

La alianza con Francia derivaba de su temor a una inminente invasión desde Napóles. Gian Galeazzo había contraído matrimonio en 1489 con Isabel de Aragón, nieta del rey de Napóles, que se aprestaba a respaldar sus derechos.

Al apoyar las pretensiones francesas sobre Napóles, Ludovico trataba de lanzar a dicho reino a una guerra que le apartase de sus intenciones, pero al hacerlo establecía un precedente fatal, ya que Francia tenía pretensiones igualmente sólidas sobre Milán en la persona del Delfín, el futuro Luis XII, que era nieto de un Visconti.

Mientras tanto se produjeron otros dos acontecimientos que parecieron asentar a Ludovico aún más firmemente en el poder. Primero llegó a un acuerdo secreto con el heredero del imperio alemán, Maximiliano, concertando su matrimonio con una esforza como compensación por investirle a él duque de Milán.

Más tarde, en 1495, moría Gian Galeazzo; aunque en general se suele creer que fue el propio Ludovico quien envenenó a su sobrino, no parece muy probable que así fuese, ya que era físicamente cobarde y rehuía el inflingir dolor a otros siempre que podía evitarlo.

Como resultado, los milaneses proclamaron duque a Ludovico y Maximiliano le invistió con el ducado en 1495. Por fin había un Sforza con derechos legales sobre sus dominios, además de la aceptación popular y el reconocimiento de los demás Estados italianos.

El fin de los Sforza

Sin embargo, la forzada legalidad del gobierno de Sforza no detuvo al nuevo rey de Francia, Luis XII, que renovó con mayor ímpetu sus pretensiones sobre Milán. En 1498 invadían el ducado las fuerzas francesas, venecianas y papales coaligadas, y Ludovico tuvo que huir a Alemania.

Allí logró reunir un ejército de suizos y regresó para reconquistar su ducado. Entró triunfalmente en Milán, pero los suizos le abandonaron en la batalla de Novaro y los franceses le hicieron prisionero. Murió en 1508.

A pesar de la derrota de Ludovico, el nombre de Sforza tenía todavía tanto prestigio entre los milaneses que aún habría dos de ellos que gobernasen como duques.

Ambos eran hijos de Ludovico y Beatrice, y ambos fueron meras marionetas en manos de los poderes extranjeros.

Los suizos, vitalmente interesados en Milán como salida comercial y fuente de suministros alimenticios, expulsaron a los franceses en 1512 y entronizaron a Massimiliano como duque.

Sin embargo, transcurridos tres años les expulsaría a su vez el nuevo rey de Francia, Francisco I.

Massimiliano renunció a sus derechos. Carlos V, emperador de Alemania, y los demás enemigos del poder francés, se volvieron entonces a su hermano Francesco como figurón para sus designios sobre Italia.

Aún así, Francesco tuvo que ser restaurado al ducado por tres veces. Murió sin herederos en 1535 y Milán terminó de perder lo que aún le quedaba de independencia, pasando a formar parte del imperio alemán.

Los Sforza personificaron en sus diversos miembros las cualidades esenciales del Renacimiento. Francesco I fue ejemplo supremo del condottiero de éxito del prime: Renacimiento, del triunfo del talento natura! y del poder de la espada sin necesidad de títulos legales ni alta cuna; personificó el espíritu del individualismo. Ludovico y Ascanio fueron mecenas cultivados, diplomaticos y teóricos del arte de gobernar; Galeazo Maria, el macabro tirano, no fue mencenas representativo de su época.

Si hay que señalar un rasgo ininterrumpido a lo largo de los ochenta y cinco añc; de gobierno de los Sforza, es el deseo de legitimar y perpetuar el ducado que habían obtenido.

Hasta 1495 sólo les sostenía el clamor popular, pero en la Italia de siglo XV eso era ya título suficiente, con: lo demuestra la inefectividad de los nombramientos imperiales para el ducado en 1495.

En la práctica, el gobierno de los Sforza se mantuvo gracias a su política exterior.

Francesco I y Galeazzo Maria conservaron cieña estabilidad en Italia tratando en todo memento de mantener alejados a los extranjeros y de proteger su ducado, tan vulnerable estratégicamente.

Pero los resultados de la alianza francesa demuestran cuan equivocado estaba Ludovico al confiar en su propia capacidad para mantenerse como duque con las sinuosas artes de la diplomacia.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber  – La Evolución Social –  Tomo II – La Familia Sforza – Editorial Ediciones Cisplatinas S.A.

La mayor tragedia naval de la historia Hundimiento del Gustloff

La Mayor Tragedia Naval de la Historia Hundimiento del Gustloff

En enero de 1945, ultimo año de la Segunda Guerra Mundial, la resistencia de Wehrmatch, las fuerzas armadas alemanas, en el frente oriental se vino abajo. El ejercito rojo empujo al resto de las derrotadas tropas alemanas y a la población civil fugitiva hacia franjas costeras del Báltico. La gente agotada buscó desesperadamente las ultimas vías de escape a través del Báltico helado. El antiguo barco de placer Wilhlelm Gustloff parecía ser la seguridad, pero pocas horas después de zarpar, la embarcación se convirtió en una trampa.

 

De crucero a buque alojamiento:
A principios de 1938, el mayor trasatlántico de pasajero de su época zarpó en su singladura inaugural. El Willhelm Gustloff había sido concebido como un barco de crucero por la organización nacionalsocialista Kraft durch Fteude («La fuerza gracias a la alegría»), encargada del tiempo libre.

Estaba lujosamente equipado: contaba con agua corriente caliente en todas las cabinas, cine e incluso una piscina cubierta.

La botadura de este barco de lujo tuvo lugar el 5-5-1937 con la presencia de Adolf Hitler

Pero sólo cumplió su misión original durante unos cuantos cruceros a Noruega y Portugal. En septiembre de 1939 —poco después de estallar la Segunda Guerra Mundial—, fue traspasado a la marina para el transpone de heridos. Desde noviembre de 1940 estuvo anclado cerca de la ciudad de Danzig, en la Prusia Oriental.

Allí sirvió de buque alojamiento para soldados de la Segunda División de Instrucción de Submarinos.

Situación Desesperada en el Este: A finales de enero del 1945 el frente oriental alemán se vino abajo. A continuación el ejército soviético aisló los territorios orientales de la parte occidental de Alemania con varias ofensivas grandes dirigidas hacia el norte.

El caos entre la población civil en fuga y las tropas supervivientes del ejército alemán debió de ser horroroso. Con temperaturas de -20 °C y presas del pánico, huyeron hacia el norte porque todos los demás caminos estaban bloqueados por las unidades rusas. Las noticias acerca de la brutal saña de los soldados soviéticos incrementaron el horror de los fugitivos.

El Wilhelm Gustloff era un moderno trasatlántico destinado a la población trabajadora de la Alemania nazi
hasta el inicio de la Segunda Guerra mundial.

La única salvación era huir a través del Báltico, en cuya costa la Wehrmacht, las fuerzas armadas alemanas, todavía podía mantener algunas cabezas de puente. Uno de aquellos objetivos de fuga era la bahía de Danzig, pues en la localidad de Gotenhafen se encontraba anclado el Wilhelm Gustloff. El 21 de enero, el gran almirante de la marina alemana había dado ya orden de que se preparara el barco para zarpar hacia el oeste.

El Wllhelm Gustloff leva ancla
El 30 de enero de 1945, a las 12:20 horas, el Wilhelni Gustloff recibió por fin la orden de zarpar. Debido al pánico que se desató durante el embarque, llegó un momento en que ya no fue posible registrar la cifra de personas que se encontraba a bordo. Pero es seguro que en el barco, que estaba diseñado para acoger a 1465 turistas, en aquel momento había al menos 8000 personas, e incluso es probable que fueran más de 10 000. La gran mayoría de viajeros eran mujeres, niños y heridos.

A bordo del buque se encontraban más de 10.000 personas. En su mayoría mujeres y niños, también había heridos, todos ellos refugiados que huían del ejército rojo. Sin embargo, también se hallaban a bordo aproximadamente 1000 cadetes de la la marina, que habían acabado su adiestramiento para combatir en los submarinos alemanes y debían ser incorporados al servicio lo antes posible.

Todo rincón bajo cubierta se empleó para albergar a gente atemorizada, pues la estancia a la intemperie con temperaturas de -20 °C era insoportable. Incluso la antigua piscina cubierta se empleó entonces para acoger pasajeros. Noventa y nueve auxiliares femeninas de la marina montaron allí un campamento provisional; sólo seis de ellas sobrevivieron a aquella noche. El tiempo era borrascoso y helador; el agotamiento y los mareos contribuyeron a que los ánimos a bordo se tranquilizasen. El aire en los pasillos abarrotados era casi insoportable.

Otros barcos de fugitivos hundidos
Incluso después del terrible hundimiento del Wilhelm Gustloff, la vio de escape a través del Báltico seguía siendo la única esperanza para los que huían del ejército ruso. Una y otra vez se utilizaban para el viaje convoyes muy escasamente protegidos. Así pues, era inevitable que se produjeron nuevos catástrofes.

En febrero de 1945, el crucero Steuben también fue hundido por el submarino S-13. Perecieron casi 4000 personas. En abril de 1945 los pasajeros embarcados en el carguero Goya sufrieron la misma suerte. Esto embarcación se hundió en el plazo de tres minutos en el Báltico helado y arrastró o lo muerte a 7000 personas como mínimo. Sólo con el hundimiento de estos tres barcos se perdieron más de 20.000 vidas humanos.

 

La muerte estaba al acecho
Para garantizar la seguridad del Gustloff en alta mar le acompañaron dos buques de escolta, el torpedero Lowey él caza torpedero T1. No obstante, el T1 tuvo que abandonar la escolta al poco tiempo debido a la fuerte marejada y los otros dos barcos debieron continuar solos. Sin embargo, la protección del Lowe era también completamente ineficaz, pues su sistema de detección de submarinos se había congelado y no funcionaba, de manera que en ningún momento existió la posibilidad real de descubrir a tiempo al submarino ruso S-13.

Su capitán, Alexander Ivanovich Marinesko (imagen), llevaba ya dos semanas en el Báltico a la búsqueda de botín, con el fin de lograr un éxito espectacular que le evitase un proceso militar por falta de disciplina. Finalmente, aquel 30 de enero, a las 20:00 horas aproximadamente, recibió la noticia de que se había avistado un gran buque de transporte de tropas.

Al abrigo del mal tiempo inició la persecución y colocó su submarino cuidadosamente en una posición ventajosa. Al cabo de algo más de una hora dio orden de disparar cuatro torpedos. Tres de ellos salieron del S-13, el cuarto se quedó atascado y tuvo que ser desactivado a toda velocidad.

El comandante del submarino
A principios de 1945 Alexander Ivanovich Marinesko, capitán del submarino S-13, sentís la imperiosa necesidad de lograr algún éxito. Antes de que zarpara su submarino se le había llamado, la atención por falta de disciplina temía que se le hiciera un proceso ante el tribunal de guerra. Con la esperanza de poder eludir el proceso, quería distinguirse hundiendo barcos enemigos.

Después de haber torpedeado el Gustoffy el Steuben regresó a su puerto de origen esperando ser aclamado como un héroe. Pero el alto manda de la flota soviética silenció ambos hundimientos para evitar que se le reprocharan actos de crueldad contra la población civil En septiembre de 1945, Marines ka fue expulsado deshonrosamente de la marina soviética. En 1990, veintisiete años después de su muerte ,fue rehabilitado posteriormente y nombrado Héroe de la Unión Soviética.

El hundimiento
El primer torpedo alcanzó la proa del Wilhem Gustloff e inmediatamente se cerró el compartimiento estanco con todos los supervivientes pues el barco amenazaba con hundirse de proa. El segundo dio en la piscina cubierta y maté instantáneamente a casi todas las auxiliares de la marina que se alojaban allí. El tercer torpedo dio en la sala de máquinas, destruyendo la vena de abastecimiento del barco.

A partir de aquel momento a los supervivientes les quedaban 50 minutos antes del hundimiento.

El pánico a bordo era indescriptible, cerca de 10.000 personas intentaban ponerse a salvo en el mínimo espacio, todos empujaban hacia arriba, hacia cubierta, quien se caía era pisoteado hasta la muerte. La cubierta estaba completamente helada, los fugitivos resbalaban por el barco, que ya estaba escorado, y caían por la borda al mar gélido.

Los salvavidas alcanzaban escasamente para 2000 personas, pero no para todo aquel gentío. Además, los mecanismos de los pescantes estaba helados, lo que dificultaba el descenso de los botes, Unos soldados intentaron controlar a la multitud movidos por la desesperación disparando al aire. Algunos botes salvavidas llegaron al agua a medio llenar, mientras otros amenazaban con hundirse en las heladas aguas a causa del sobrepeso.

El barco zarpó en la tarde del 30 de enero de 1945 hacia Dinamarca. La tragedia se desató, pocos minutos después de las 23 horas, cuando el barco fue alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino soviético S-13, que esa noche vigilaba las aguas del Mar Báltico. Otros dos torpedos aceleraron la tragedia. El barco se hundió en tan solo 55 minutos en medio del pánico generalizado. En aquél momento la temperatura del agua rondaba los 2º y la temperatura exterior era de -18º.

Los supervivientes

Tras disparar los torpedos; el submarino S-13 permaneció sumergido en las proximidades pues temía un ataque del buque escolta Lowe y prefirió permanecer escondido Pero el Lowe se apresuró a salvar a los que se estaban ahogando y a enviar incesantes SOS.

Otros siete barcos acudieron en breve al lugar de la catástrofe pero el tiempo era muy escaso y el Báltico estaba demasiado frío como par a poder sobrevivir mucho rato. El torpedero T-36 recogió 400 náufragos y durante loa trabajos de remate escapó de milagro a un nuevo ataque con torpedos del S-13.

El comandante del T-36 ordenó enseguida lanzar bombas de profundidad y dañó gravemente al S-13, pero no pudo impedir la huida del submarino. Hacia las 22:00 el Wilhelm Gustloff había desaparecido de la superficie marina. Con él se hundieron en las aguas unas 9000 personas, gran parte niños. La cifra exacta de víctimas nunca se aclarará, sólo conoce el número de los que se salvaron 1239 personas que sobrevivieron, a la que hasta la actualidad ha sido la mayor catástrofe náutica de la historia.

Fuente Consultada: Grandes Catástrofes de la Historia – Wikipedia

 

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Entre septiembre y noviembre de 1888 un asesino mató y mutiló salvajemente a cinco prostitutas en el empobrecido East End londinense. De identidad desconocida, la prensa lo convirtió en una leyenda que aun continua. Jack El Destripador, no fue el primer asesino en serie de la historia, pero sin dudas fue el primero en alcanzar unos niveles de semejante fama mundial ,en donde diarios de lugares tan alejados como México, y Nueva Zelanda, hablaban de sus crímenes.

¿Porque tanta fascinación?. Resulta difícil decir que ha sido, pero muchos coinciden en que el nombre ha creado el inicio de toda esta polémica e intrigante historia que lleva mas de un siglo de antigüedad. Para otros fue los detalles escabrosos, ampliamente difundidos por periódicos, acerca de como atacaba y descuartizaba a sus víctimas, mutilando y arrancando sus órganos «íntimos».

Jack el destripador

¿Fue Jack el Destripdor una mujer?
Ya en tiempos de los asesinatos de Whitechapel, sobre todo tras la carnicería hecha a Mary Kelly, se oyó hablar entre la policía de que Jack el Destripador podía ser una mujer. El testimonio de una vecina llamada Caroline Maxwell, que no fue incluido en ningún informe, resulte) determinante para que el inspector jefe Abberline se acercara a su colega Thomas Dutton diciéndole: «¿No crees que este caso podría ser el de Jill la Destripadora en vez de Jack el Destripador?».

En 1939, William Stewart escribió un libro con una nueva teoría basada en aquella suposición policial. Según él, Jill era una mujer de mediana edad, especialista en provocar abortos, que había sido denunciada a la policía por otra mujer a la que ayudó a abortar. Aquella traición femenina, por la que pasó un tiempo entre rejas, le hizo despertar un sentimiento de venganza contra las personas de su propio sexo, especialmente prostitutas, que eran sus mejores dientas.

Stewart creyó que Jill se llamaba en realidad Mary Pearcy, ahorcada en 1890 por haber acuchillado y degollado a la mujer de su amante y a su hijo. Medio siglo antes, Arthur Conan Doyle, el célebre creador del investigador Sherlock Holmes, también había advertido a la policía sobre la hipótesis de que el asesino de Whitechapel podía ir vestido con ropa de mujer para evitar sospechas y así escapar sin problemas. Adelantó incluso que se podía tratar de una comadrona, en cuyo caso ni la existencia de manchas de sangre en sus ropas ni su presencia a altas horas de la noche habrían resultado sospechosas.

¿Fue Jack el destripador, un primo de Virgia Woolf?
En su obra Cláreme: He was Jack theRipper?, publicada en 1972 y dedicada a la vida del duque de Clarence, el novelista Michael Harrison, cultor del género criminal y fantástico, puso a James Stephen (1859-1892) en el ojo del huracán. El duque no era otro que el príncipe Albert Víctor, nieto de la reina Victoria, heredero de la corona. Por su parte, Stephen fue un brillante historiador, periodista y poeta, educado en Eaton y Cambridge, y primo de la escritora Virgina Woolf, a quien se encargó la tutela de su alteza en el verano de 1883.

Según Harrison, autor de pastiches de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, el tutor cayó enamorado del príncipe, pero este prefería andar con prostitutas, lo que provocó un ataque de celos y la transformación de Stephen en el Destripador. Harrison basó su teoría en la similitud entre la letra de Stephen y la de la carta Desde el infierno, considerada durante tiempo la más auténtica de las misivas del Destripador.

¿Influyó la Luna en los crímenes?
En agosto de 1895, durante un congreso de medicina forense celebrado en Nueva York, el reputado alienista -nombre que recibían los psiquiatras antes de la consagración de esta disciplina médica- británico Lyttleton Stewart Forbes Winslow postuló la teoría de la influencia de la Luna como el agente que impulsó a Jack el Destripador a cometer los asesinatos. Explicó que estos habían ocurrido mientras el satélite atravesaba las fases de luna nueva o de cuarto menguante. Además, aventuró que el asesino debía ser un aplicado estudiante de medicina, miembro de una respetable familia, delgado, de tez pálida, cabellos claros, ojos azules y de aspecto irreprochable. Forbes añadió también un retrato psicológico.

Se trataría de un joven desorientado, de dogmáticas creencias religiosas -que asistía puntualmente a los oficios matinales de la catedral de San Pablo-, persuadido de estar llamado a cumplir una misión aniquiladora, que obedecía a un programa de moralización y saneamiento social encargado por Dios y que le impulsaba a cometer las masacres en los cuerpos de las prostitutas.

¿Hubo Más de un Asesino?
Esta es una hipótesis que, aunque poco probable, no se ha descartado. De hecho, aunque se adjudican a Jack por lo menos cinco de los once asesinatos que se registraron en el East End entre 1888 y 1891, ni los propios «destripólogos» se ponen de acuerdo en cuáles de ellos son realmente obra del más famoso asesino de la historia .del Reino Unido. La inmensa mayoría acepta que de los cinco asesinatos «canónicos» hay al menos tres que responden sin duda al modus operandi de Jack el Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes. Además, en la actualidad se tiende a incluir a Martha Tabram entre las más que probables primeras víctimas del «monstruo de White-chapel».

Esta indefinición ha permitido sugerir que la atroz secuencia de homicidios se debió a una singular «epidemia» de imitadores, fomentada por el clima de histeria suscitado por la prensa, que hizo circular interesadas versiones sobre la forma en que se cometieron los asesinatos. Fuere como fuere, está probado que tras el asesinato de Mary Kelly hubo otros homicidas que intentaron imitar las formas del Destripador. No obstante, crímenes como el «doble evento» son difícilmente atribuibles al hecho casual de que dos asesinos desconocidos entre sí coincidieran en la misma noche para salir a matar a dos prostitutas. Pero…

¿Procedía el destripador de EE.UU.?
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), mundialmente famoso por sus historias del detective Sherlock Holmes, aconsejó a la policía londinense que buscara a Jack el Destripador en Estados Unidos. Dijo que había llegado a esta conclusión después de la lectura de la primera carta enviada a la Central News Agency por el asesino, donde aparecían algunas expresiones propias del inglés estadounidense. De hecho, el célebre escritor no fue el único en sospechar de la pista estadounidense.

En 1993, el escritor y «destripólogo» Stewart Evans hizo pública una carta del inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres John G. Little-child, fechada en septiembre de 1913 y dirigida a George R. Sims, periodista, en la que, al tiempo que revelaba la identidad del reportero que había escrito la carta Querido Jefe, atribuida al asesino de Whi-techapel, admitía que Scot-land Yard había sospechado de un curandero, aventurero y misógino estadounidense de origen irlandés llamado Francis Tumblety, entre cuyas extravagantes costumbres estaba la de coleccionar úteros de mujer.

La sospecha debió ser fundamentada porque Scotland Yard envió a un experimentado inspector, Walter Andrews, a Estados Unidos para pedir la extradición de Tumblety, detenido en Nueva York. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, no satisficieron la petición británica al estimar que no había pruebas suficientes que incriminaran al detenido con los asesinatos de Whitechapel.

¿El Asesino pudo haber sido un policía?
Nada menos que Frederick Abberline, inspector jefe de la Policía Metropolitana en 1888, mereció ser considerado el Destripador por un «destripólogo» español, José Luis Abad, especialista en grafología, en su libro Jack el Destripador, el asesino más inteligente de la historia (2011).

Abberline, que se retiró en 1892 para acabar su carrera trabajando en la delegación europea de la famosa agencia estadounidense de detectives Pinkerton, tenía al clásico envenenador George Chapman, ejecutado en 1903, por principal sospechoso. Pero Abad, en base a sus propios exámenes grafológicos, sostiene que Abberline era el célebre asesino.

No obstante, las sospechas de que Jack el Destripador fuera un policía también recaen sobre otros agentes de la ley como el sargento Eugene Charles Bradshaw, quien participó en todas las investigaciones de los asesinatos. Miembro de la logia masónica Príncipe Leopoldo, que celebró asambleas las noches de los asesinatos.

¿El cadaver de Miller´s Court era el de Mary Kelly?
De los cinco asesinatos canónicos de Jack el Destripador, el que menos se ajusta al patrón de los anteriores es el de Mary Kelly. La víctima no solo era mucho más joven que las otras cuatro desafortunadas, sino también más alta y fuerte. El homicidio ocurrió en el interior de una vivienda y no en la vía pública. Ni siquiera la influencia lunar fue la misma, puesto que el 9 de noviembre de 1888 el astro avanzaba hacia el cuarto creciente y no estaba en luna nueva o cuarto menguante como ocurrió con los cuatro asesinatos precedentes. Además de los factores ambientales, tampoco la biografía de Mary Kelly es precisa.

La mayoría de los datos fueron suministrados a la policía por Joseph Barnett, el hombre de 30 años que convivía con ella y que también nutrió la lista de sospechosos. Por otra parte, las versiones de algunos testigos que dijeron verla con vida sobre las ocho de la mañana del mismo día 9 de noviembre, contradijeron los resultados forenses sobre la hora de su muerte. En definitiva, todos estos datos equívocos han dado pie a varias teorías sobre si el cadáver desollado encontrado en el número 13 de Miller’s Court era realmente el de Kelly.

En los últimos tiempos, y a tenor de algunas noticias sobre la negativa del Ministerio del Interior británico a abrir los archivos sobre los informadores de la policía durante los crímenes de Whitechapel, ha surgido la teoría de que Mary Kelly podría ser una agente británica infiltrada en los bajos fondos para recoger información sobre las actividades de los «Fenians», los temidos radicales irlandeses que en 1887 intentaron asesinar a la reina Victoria con motivo de los 50 años de su reinado.

¿Es posible que Kelly fuera descubierta por los irlandeses y que los servicios especiales de Scot-land Yard intentaran ponerla a salvo simulando un brutal asesinato, solo atribuible a un anónimo asesino llamado Jack el Destripador? La teoría puede parecer descabellada, pero tanto el asistente del comisionado, Robert Anderson, como el inspector jefe John G. Littlechild y el inspector Frederick Abberline, trabajaron en la división especial contra el terrorismo irlandés. La desfiguración del rostro y el cadáver de Mary Kelly cobraría así otro sentido, como lo tendría también la detallada descripción que George Hutchinson, el amigo a quien la prostituta pidió dinero, hizo del presunto asesino de Kelly.

Además, también se sabía que el propietario enviaría el día 9 a alguien a cobrar los atrasos del alquiler y que descubriría el cadáver. Es posible que la operación se dirigiera a proteger a Kelly del doctor Francis Tumblety, presunto agente de los «Fenians» detenido apenas unos días antes por actos antinaturales con otro hombre -¿una excusa para preparar la operación de protección con un cadáver extraído de una morgue con el beneplácito de los forenses?-, quien tras conocer el asesinato de la joven prostituta decidió huir a Francia.

Basado en: Asesinos Seriales «Crónicas del Horror» A. B. Pesce
Fuente Consultada: Asesinos en Serie Pili Abeijon
El Caso de Jack el Destripador Grandes Enigmas de la Humanidad

Transiberiano Historia de su construccion Tren en Rusia Datos Interes

Transiberiano Historia de su construcción
Tren en Rusia y Datos Interes

El enorme Imperio ruso tuvo graves problemas de consolidación. Para evitar los movimientos nacionalistas se llevó a cabo un duro sistema de rusificación, obligando a los pueblos sometidos a utilizar la lengua rusa y persiguiendo las religiones que no fueran la oficial Iglesia ortodoxa rusa.

Otro problema era el derivado de la inmensidad del territorio y la dificultad de las comunicaciones. Para paliarlo, a partir de 1850 se intensificó la construcción de ferrocarriles que unieran las principales ciudades. La obra más ambiciosa fue la construcción del Transiberiano, que iba a unir el mar Báltico con el océano Pacífico. La construcción del Transiberiano se inició en 1891 y se realizó en dos etapas: de 1891 a 1904 hasta el lago Baikal, en el corazón de Asia, y de 1908 a 1916 hasta Vladivostok, puerto fundado por los rusos en 1860 como defensa frente a los posibles avances de Japón.

HISTORIA DEL FERROCARRIL TRANSIBERIANO: Costó trece años y 250 millones de dólares, pero el extenso Imperio Ruso finalmente estaba cruzado por vías en 1904. Sergei Witte, el ministro de finanzas ruso que había dirigido la construcción de los 8.800 Km. de vía del ferrocarril Transiberiano, lo calificó como «una de las mayores empresas del siglo en el mundo entero». La línea se extendía desde los montes Urales, en la Rusia europea, a través de la desolada Siberia y de Manchuria hasta Vladivostock, en el mar de Japón. «He dedicado mi cuerpo y mi alma a esta empresa», comentó un orgulloso Witte. Los críticos dijeron que había hecho un trabajo de primera clase construyendo un tren de tercera.

recorrido del transiberiano

El trazado poseía un diseño muy pobre, habla sido construido a bajo costo con materiales baratos, y era propenso al colapso. «Tras una primavera de lluvias», explicó un viajero, «el tren circulaba fuera de las vías como las ardillas». De hecho, en septiembre, cuando el tramo final del Transiberiano, en el peligroso sur del lago Baikal, estuvo finalmente colocado, el tren descarriló diez veces durante las pruebas.

Aun así, el ministro de finanzas declaró que la línea era todo un éxito. Rusia no tendría que esperar mucho: necesitó desesperadamente el tren para trasladar soldados y provisiones a través del continente, hacia Manchuria, donde la guerra ruso-japonesa se hallaba en su apogeo.

Irónicamente, la propia vía férrea fue una de las causas mayores de la guerra. Debido a las dificultades del terreno del este de Siberia, los constructores del Transiberiano, con permiso del gobierno chino, habían tomado un atajo hacia la costa a través de Manchuria.

Cuando la rebelión boxer estalló, Rusia desplegó miles de soldados en Manchuria para proteger su propiedad. Japón, que tenía sus propios planes para la región, se opuso frontalmente. Siete meses antes de que último riel fuese colocado empezó la guerra.

Datos de interés:

La construcción de la línea se dividió en varias secciones, bajo la dirección de diferentes ingenieros. La sección más occidental, que empezaba en Cheliabinsk, discurría casi en línea recta durante casi 1.500 kilómetros, a través de llanuras sin accidentes, pero no había árboles para hacer traviesas y sólo se podía trabajar al aire libre durante cuatro meses al año.

Las excavaciones se hacían con pico y pala; y para ahorrar dinero, las traviesas estaban más espaciadas que en Europa o Norteamérica y los raíles se hicieron con un acero mucho más ligero. Apenas se utilizaba balasto para asentar la vía, y en muchos lugares se tendían las traviesas directamente sobre la tierra.

A pesar de los problemas, se avanzó con rapidez, tendiendo una media de 4 kilómetros diarios de vías en verano. Los primeros 800 kilómetros de la sección occidental se inauguraron en septiembre de 1894. En agosto de 1895, la línea había llegado al Obi, uno de los ríos más largos de Siberia.

Los equipos construían puentes sobre la marcha: estructuras de madera sobre los arroyos y ríos pequeños, y construcciones más sólidas, de piedra y acero, sobre los ríos caudalosos como el Obi y el Yeniséi. Hicieron un buen trabajo, como demuestra el hecho de que muchos de los puentes de acero aún se mantienen en pie, a pesar de sufrir cada primavera el impacto de miles de toneladas de hielo contra sus pilares de piedra, cuando comienza el deshielo.

El frío se cobró innumerables vidas, ya que los obreros trabajaban apenas sin protección, a unos treinta metros de altura sobre las aguas congeladas, y a veces se quedaban tan agarrotados que no podían agarrarse a los asideros y caían al hielo. Muchos de los albañiles eran italianos, que ganaban 100 rublos al mes.

El acero fundido para los puentes se traía de los Urales, el cemento de San Petersburgo, los cojinetes de acero de Varsovia, y todo llegaba por la vía recién tendida, con lentitud desesperante.

El recorrido atraviesa siete husos horarios distintos. La duración total del viaje depende del servicio en cuestión, pero el promedio es de ocho días y siete noches.

A intervalos regulares a lo largo del trayecto se cambian las locomotoras, se comprueban los bogies, según se deduce del sonido metálico producido al golpear una barra de acero, y se bombea el agua fresca necesaria para el suministro del tren por medio de mangueras.
La mayoría de las composiciones tienen más de 500 metros de coches de pasajeros.

Rusia y Mongolia se caracterizan por su ancho de vía (trocha) ancha, mientras que China utiliza el ancho de vía (trocha) estándar, por lo que hay un cambio de ancho de vía (trocha). Esto implica que las formaciones que viajan hacia o desde China no pueden cruzar la frontera directamente, sino que cada coche de pasajeros debe ser levantado para que sus bogies sean cambiados. Esta operación, junto con los trámites de aduana y el control de pasaportes, puede hacer que el cruce de la frontera demande varias horas.

Cuanto menor es el número que el tren lleva como identificación, menos paradas hace y por lo tanto más rápido es el viaje. No obstante, el número del tren no supone diferencias en cuanto a los tiempos requeridos en el cruce de fronteras.

Hay dos clases de acomodos: blando, con asientos totalmente tapizados; y duro, con asientos de plástico o de cuero. Los dos tipos de asientos se convierten en camas para viajar de noche. El tipo de acomodo blando consiste en grandes compartimentos tipo europeo con 2 ó 4 literas, mientras que el tipo de acomodo duro consiste en compartimentos de cuatro literas o en coches sin compartimentos. El menú del tren tiene 18 páginas.

Fuente Consultada: Wikipedia, El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín) y La Ciencia en el Siglo XX – Tomo II   

Tragedias y accidentes en el siglo XX Grandes Catastrofes Accidentes

Tragedias y Accidentes en el siglo XX

historicas tragedias

LISTA DE LAS TRAGEDIAS MAS IMPORTANTES DE LA HISTORIA

(1912) Hundimiento del Titanic  1403 Víctimas
(1937) Incendio en el Hindenburg 36 Víctimas
(1945) Hundimiento del Gustloff (8000 Víctimas)
(1977) Accidente Aéreo en Tenerife 582 Víctimas
(1912)Accidente Aéreo en el Río Potomac 78 Víctimas
(1976) Contaminación Química en Seveso
(1986) Explosión Radiactiva en Chernobyl
(1986) La Tragedia del Transbordador Challenger
(2000) La Tragedia del Submarino Ruso Kursk
(2001) Ataque a las Torres Gemelas

GRANDES TRAGEDIAS DE LA HISTORIA:
TRAGEDIA NATURAL: EL TERREMOTO DE PERÚ EN 1970:
En aquellas partes del mundo que, por fallas en la corteza terrestre, son especialmente susceptibles a los terremotos, la gente aprende a vivir con el riesgo y a aceptarlo como parte de sus vidas, de la misma forma en que la gente que vive en el hemisferio norte acepta la posibilidad de que haya nieve en invierno. Los peruanos han estado conscientes de la probabilidad de terremotos durante siglos (la historia registrada de terremotos en Perú data de los cronistas españoles en 1619) y han aprendido a aceptarlo filosóficamente. Pocos, sin embargo, imaginaron un terremoto tan devastador como el que ocurrió el domingo 1 de mayo de 1970, que afectó 960 kilómetros de la costa peruana y una vasta parte del interior, dejando docenas de poblaciones en ruinas o totalmente arrasadas, y matando un asombroso total de por lo menos 50,000 personas.

Los peruanos son ardientes aficionados al fútbol, y a las tres de la tarde de aquel día la mayoría se había instalado en casa para ver por televisión el primer partido de la Copa del Mundo. Veintitrés minutos más tarde, en alta mar, a 92 kilómetros al oeste de la próspera ciudad de Chimbote con una población de 200,000 habitantes, el lecho del océano se rompió y se combó. La tierra, torturada por la tensión, buscó una posición más cómoda, como un anciano que se diera vuelta en el lecho, y a lo largo de la faja de 400 kilómetros de costa, limitada al norte por Trujillo y al sur por Lima, la capital, la tierra se combó y se sacudió en un poderoso terremoto que alcanzó una intensidad de entre siete y ocho grados en la escala de Richter. Por cientos de kilómetros al norte, sur y este se sintió la sacudida en la tierra.

Al principio la magnitud del desastre no fue apreciada. En Lima, la gente se precipitó a las calles, pero la capital fue afortunada y escapó al daño. Durante algunas horas, pues todas las comunicaciones habían sido cortadas, no se supo que la fuerza total de este «acto de Dios» se había sentido en Chimbote, que estaba situada en una angosta planicie costera, y en las ciudades y aldeas del interior, en las faldas de la cordillera de los Andes.

Los primeros informes desestimaron la magnitud del desastre. Hablaban de «250 muertos en Chimbote» y «140 en Huaraz». Lentamente, la espantosa verdad emergió: Chimbote estaba en ruinas y se calculaba que 2,700 personas habían muerto. Casma, Huanmey y las poblaciones a lo largo de la costa habían sufrido en mayor o menor grado, y un número desconocido de personas había muerto. Era imposible descubrir lo que había pasado tierra adentro, en el distrito de Callejón de Huaylas, un área turística popular conocida como «la Suiza de Perú», donde había cientos de pequeñas aldeas de montaña y pequeños villorrios.

La comunicación por radio se interrumpió como resultado del daño a la estación hidroeléctrica de Huallanca; los caminos estaban intransitables por los deslizamientos de tierra y hundimientos, y cuando al día siguiente los helicópteros intentaron hacer un reconocimiento, la visibilidad de los pilotos era opacada por la niebla y las enormes nubes de polvo que se elevaban a miles de metros en el aire. Nadie sabía lo que había ocurrido en un área del tamaño de Escocia, dominada por el pico del monte Huascarán de 6,883 metros de altura.

Una hora después del temblor era evidente que la magnitud del desastre era mucho mayor de lo que las autoridades de Lima habían imaginado originalmente. El presidente de Perú, el general Velasco, se embarcó en un navío hacia Chimbote y encontró una ciudad en ruinas; sesenta a setenta por ciento de las construcciones estaban destruidas. La parte antigua de la ciudad, donde muchos edificios estaban en malas condiciones, había sido la más afectada.

Durante dos días y medio ningún helicóptero pudo aterrizar en la región de los Andes debido a que continuaba la mala visibilidad. Hasta que cientos de paracaidistas lograron aterrizar, el único contacto con estas regiones aisladas fue la voz desesperada y suplicante del radioaficionado.

La mera extensión del área de devastación significaba que gran parte de ella era inaccesible, y pasaron muchos días antes de que los socorristas (con sus recursos forzados al máximo) lograran llegar a las partes más remotas. Uno de los problemas era saber precisamente qué provisiones se necesitaban. En las poblaciones de la montaña cientos de miles de campesinos indígenas quedaron sin calefacción y refugio durante casi una semana. Por toda el área los sobrevivientes afluían a los caminos transitables a pie, en carretas y carros de plataforma, buscando desesperadamente auxilio y refugio.

El temor continuó. De vez en cuando podían sentirse pequeños temblores de tierra, y cuando un par de días después del temblor, la tierra volvió a estremecerse, la gente se precipitó a las calles con ropa de dormir, cubriéndose la cabeza con las manos. Muchos preferían dormir a la intemperie y las nuevas «casas», construidas sobre los escombros de las viejas, estaban hechas de juncos inofensivos.

No obstante, la caída de rocas y las avalanchas habían causado un grave daño. La mayor y más catastrófica fue la que destruyó Yungay y Ranrahirca y mató casi 30,000 personas en éstos y en otros pueblos y aldeas.

Muchas lecciones fueron aprendidas del desastre de Perú. Es evidente que la destrucción habría sido menor si las construcciones hubieran estado mejor situadas o mejor construidas. En el área afectada por lo peor del terremoto, el daño fue causado principalmente a construcciones de mala calidad, inadecuadas para el tipo de suelo en el que fueron construidas, y erigidas sobre cimientos mal colocados.

El terremoto abrió grietas en los suelos saturados de arena y arcilla y elevó el nivel del agua del subsuelo, mientras que los cimientos colocados sobre roca no fueron gravemente afectados. En Huaraz, por ejemplo, las partes más viejas de la ciudad, construidas sobre el terreno aluvial del río, sufrieron el mayor daño; la parte nueva, sin embargo, construida sobre roca traída por un deslizamiento de tierra en 1941, fue menos dañada.

Las construcciones de adobe resultaron ser menos sensibles a la tensión que el ladrillo o el concreto, pero en algunos casos los edificios de concreto se derrumbaron debido a los malos materiales utilizados en su construcción. Estas lecciones son aprendidas a un costo espantoso. Al final, los débiles esfuerzos del hombre resultan inútiles cuando la naturaleza decide desatar la furia total de sus poderes.

Fuente Consultada: Los peores Desastres del Mundo en el Siglo XX

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Record de Velocidad en Moto Historia de Primeras Pruebas de Velocidad

Historia y Records de Velocidad en Moto

Desde el día en que el hombre montó por primera vez un motor en un bastidor ciclista, la motocicleta ha representado un instrumento fundamental para su inquietud por la velocidad.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, a partir de 1 935 casi todos los intentos por alcanzar el récord de velocidad se han celebrado en la misma localidad: Bonneville (Utah, USA) en el Lago Salado.

Durante estos años Bonneville se ha constituido en escenario de miles de intentos por establecer el récord de velocidad en moto.

En 1975 el récord absoluto de velocidad en motocicleta lo estableció sobre esta pista Don Vesco, distribuidor de Yamaha en California, registrando 487, 515 kilómetros por hora.

Don Vesco nació en 1940 en San Diego (California); con sus gafas y su pelo prematuramente encanecido adopta el aspecto de un tranquilo profesor; sin embargo, las motos y la velocidad son una tradición en la familia Vesco desde los tiempos en que su padre Don, en los años veinte, corría con el Ford T en los lagos salados de California.

La relación de Don Vesco con las motocicletas se inició cuando, siendo todavía niño, compró un escúter de segunda mano. Apasionado por la mecánica, lo preparó para correr, pero se vio obligado a venderlo al objeto de pagar las multas acumuladas por conducir sin carnet.

A los quince años empezó a participar en carreras locales y en 1959 ganó su primera prueba importante en carretera, en Willow Springs (California), y terminó la temporada ganando el «Championship Rider Award», premio concedido por la Federación Motociclista Americana.

Lógicamente, su valía quedó de inmediato demostrada y cuando en 1962 Honda envió a Estados Unidos dos especiales cuatro cilindros de 250 c.c. para que interviniesen en algunas carreras, una de las máquinas se la confiaron a Don Vesco.

Al año siguiente, Yamaha alquiló al piloto americano una bicilíndrica de 250 c.c. de válvulas rotativas, la RD 56, con la cual Vesco se inscribió en la categoría de 500 c.c. del Gran Premio de Estados Unidos (no valedero para el campeonato mundial) y que se adjudicó con notable facilidad.

En 1964 obtuvo la representación de Yamaha y después de dos accidentes en las pruebas y algunos resultados mediocres, Don Vesco decidió limitar su actividad y dedicarse a la preparación.

Así en 1970 el campeón australiano Kel Carruthers corrió en Daytona con una Yamaha 250 preparada por Don Vesco; el australiano ganó la carrera y repitió la hazaña en 1 972, antes de convertirse en director del equipo oficial de Yamaha-América.

Tras esta experiencia Vesco se dedicó de lleno a la promoción de pilotos de la A.M.A., como Gene Romero, Dave Smith, Dave Aldana y Kevin Stafford.

Las máquinas preparadas por Vesco siempre han tenido fama de ser de las más veloces en pista, pero el lugar ideal para que Vesco demuestre su capacidad como preparador es la vasta extensión salada de Bonneville.

Participar anualmente en la «semana de la velocidad» en Bonneville es una tradición ininterrumpida de la familia Vesco desde 1949.

En aquel entonces fue el padre de Don quien corrió en automóvil por la pista salada y el hijo, también en auto, había conseguido alcanzar una velocidad de 370,139 km/h. Desde que centró su interés en las motos, acude todos los años a Bonneville para intentar establecer un récord en cualquiera de las categorías de cilindrada: a finales de los años setenta ostentaba diez récords nacionales sobre veinte, de 250 a 1.000 cc.

Pero Don Vesco no se contentaba con establecer récords de velocidad «genéricos», y en 1969 empezó a proyectar el más ambicioso de sus intentos: la conquista del récord mundial absoluto de velocidad en motocicleta.

El vehículo que construyó para el intento distaba mucho de parecerse a una moto convencional, pues tenía forma de puro y el único componente tradicional era el bastidor; aunque la distancia entre ejes era de 3 metros, la longitud total 5 metros, el punto más ancho del carenado 53 centímetros y el punto más alto respecto al suelo 88 cm.

La máquina pesaba algo más de 190 kilos y para detenerse necesita el concurso de un paracaídas.

Con sus dos motores Yamaha normales de carreras, de dos tiempos y 350 c.c., en el primer intento el vehículo de Don Vesco alcanzó los 266,911 kilómetros por hora.

Aunque dejaba algo que desear en cuanto a maniobrabilidad, en el segundo intento Vesco alcanzó los 267,143 Km./h.

Poco a poco la velocidad del torpedo fue aumentando hasta llegar a los 344,390 Km./h, récord de la categoría inferior en 50 kilómetros al absoluto establecido por Bob Leppan. En 1970 Don Vesco acudió a Bonneville con su nuevo «Streamliner», modificado para mejorar el equilibrio en marcha.

Tras dos intentos prometedores, al tercero sufrió un pinchazo y el vehículo se inclinó sobre un lado, incluso en esta incómoda posición Vesco consiguió rodar como una exhalación sobre la pista a 405,543 Km./h.

Tres semanas después, con la máquina reparada, regresó a Bonneville y alcanzó una velocidad de 403,040 Km./h y quince días más tarde, montando una Harley-Davidson, situó el récord en 427,310 Km./h.

Don Vesco, sin darse por vencido, se puso de inmediato a estudiar una nueva máquina. Sobre el mismo bastidor (que ya contaba seis años) prolongado unos sesenta centímetros montó dos motores de carreras cuatro cilindros de 250 c.c. de Yamaha.

La máquina pesaba casi 320 kilos y su precio rebasaba los dos millones de dólares.

En agosto de 1974 el vehículo estaba listo y Don Vesco se dispuso a establecer el nuevo récord absoluto: 453,278 Km./h. Pero no contento aun con este resultado, y con la idea fija de superar la barrera de las 300 millas por hora (igual a 482,790 Km./h) se puso a trabajar y justamente un año más tarde, el 28 de septiembre de 1975 alcanzó con su «Silver Bird» las 302.B millas por hora, equivalentes a 487,515 Km./h.

El «Silver Bird», que gracias a la propulsión de dos motores Yamaha acoplados y a la perfiladísima forma de cohete permitió a Don Vesco en 1975 aproximarse a los 500 Km./h en el Lago Salado.

En septiembre de 1.978 Don Vesco efectuó un nuevo refuerzo de su bólido y con esta máquina equipada de un motor Kawasaki alcanzó la velocidad récord de 512,719 Km./h.

 

 

Historia Motos a Vapor

Fuente Consultada: Revista 2Ruedas Colección Tomo N°10 Gran Enciclopedia de la Moto.

Vida de Injusticias de la Vida Niña Pelota de basquet

HISTORIA DE VIDA: LA NIÑA PELOTA DE BASQUET

Qian Hongyan a los 6 años tuvo un accidente de tránsito y perdió ambas piernas, pero su voluntad por vivir superó todas las dificultadas que esta «injusticia» le creo. Debido a la falta de recursos económico la familia solo pudo hacerle una casera adaptación para que pueda desarrollar sus actividades diarias, como el de ir al colegio.

Niña Pelota de basquet

Haciendo un agujero en una pelota de básquet, hicieron que ella colocase su cuerpo dentro de la misma y con la ayuda de dos cepillos de lavar pueda apoyarse para desplazarse a escasa distancia del piso. Tal solución llamò la atención y curiosidad de los vecinos de su ciudad, que le valió el sobrenombre de Basketball girl, o la chica de la pelota de basquet.

Pese al esfuerzo físico y psicológico que este cambio de vida le produjo ella nunca perdió su fortaleza para luchar contra esta trágica situación, y siempre se la veía muy sonriente y feliz junto a su familia y amigos del barrio y escuela, fue un ejemplo de valentía y perseveracion  para todos aquellos que la conocían, hasta que en el año 2005, un grupo de científicos les ofreció un novedoso sistema de piernas para que pueda volver a caminar y sentirse «normal» nuevamente.

Fue llevada al centro de rehabilitación de Pekin en China y luego de diversos exámenes médicos y estudios pudo mostrar sus piernas y lograr sus primeros pasos junto a su feliz sonrisa que siempre la acompañó y la mostró como un maravilloso ser que lucha ante la adversidad de los obstáculos que la vida nos pone en el camino.

Origen Cruz Roja Internacional Historia Fundacion de la Cruz Roja

Origen Cruz Roja Internacional
Historia Fundación de la Cruz Roja

FUNDACION DE LA CRUZ ROJA: En 1863, el filántropo ginebrino Jean Henri Dunant fundó el Comité Internacional de la Cruz Roja. Hombre dedicado a los negocios, un proyecto empresarial lo llevó muy cerca del Solferino, en el norte de Italia, un 24 de junio de 1859, el mismo día en que el ejército austríaco se enfrentaba con el francés y el piamontés. El campo de batalla mostraba un tendal de muertos y heridos; allí observó cómo los combatientes quedaban desatendidos y morían por falta de asistencia. Ayudado por mujeres de pueblos cercanos, se esforzó por socorrerlos sin distinción de uniforme o nacionalidad.

Al retornar a Ginebra, la impotencia que le causó ver a los innumerables heridos sin ningún tipo de atención médica ni ayuda, resignados a su cruel y definitivo destino, impulsó a Dunant a fundar esta institución con la colaboración de otros cuatro ciudadanos suizos.

El Comité de la Cruz Roja fue reconocido interna-cionalmente por la Convención de Ginebra el 8 de agosto de 1864, con representantes de dieciséis países europeos y observadores de los Estados Unidos.

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LOS ESFUERZOS POR LA PAZ: Al parecer, la primera mujer que ofició de enfermera militar en la historia fue la inglesa Florence Nightingale. Lady with the lamp, como la llamaron quienes la vieron deambular por las noches entre los soldados heridos aliviándoles el sufrimiento o dándoles palabras de ánimo, fue un significativo ejemplo en el frente de Crimea, en 1855.

Cuatro años más tarde, los ejércitos de Napoleón III y Francisco José se enfrentaron con singular violencia en Solferino (Italia), donde murieron 22.000 soldados austriacos y 17.000 franceses.

La horrible visión de más de 40.000 heridos abandonados en el campo de batalla bajo la lluvia y el calor conmovió a los observadores y, en particular, a un ginebrino llamado Henri Dunant, quien tomó la iniciativa de organizar por su cuenta un servicio de salvamento con la ayuda de los vecinos de Castiglione.

La impresionante experiencia inspiró a Dunant el libro Un recuerdo de Solferino, en cuyas páginas, después de describir con crudeza el resultado de la batalla, propuso la creación en todos los países de comités de socorro para los heridos de guerra, a quienes debía respetarse y considerarse como neutrales, ya que no podían atacar ni defenderse.

El libro, sin recurrir a grandes postulados filantrópicos, encontró eco en algunos sectores de la sociedad europea y, en Ginebra, el 17 de febrero de 1863, Dunant y sus compatriotas G. Mognier, Th. Mannoir, L. Appia y el general G.H. Dufour pudieron constituir el Comité de los cinco, que en principio se limitó a proponer la «formación de cuerpos de voluntarios que sirviesen como enfermeros en los ejércitos de cada país».

La Cruz Roja abandera la solidaridad:

Con el apoyo inicial de Francia, el Comite de los cinco pasó a llamarse Comité internacional y logró que dieciséis países reconociesen su ya célebre Convención de Ginebra de 1864, inspirada «para mejorar la suerte de los militares heridos de los ejércitos en campaña».

La segunda Convención de Ginebra, celebrada en 1899 y adoptada por cincuenta y cinco naciones más, señaló el principio de una nueva era en la consideración del ser humano comprometido en los conflictos bélicos. La magnífica iniciativa de Henri Dunant reivindicando la solidaridad y la dignidad del ser humano, le valió en 1901 el premio Nobel de la Paz.

En 1906, la Convención fue ratificada y los diez artículos originales llevados a treinta y tres. Asimismo, en esa ocasión instituyó la enseña que la haría célebre. «Como homenaje a Suiza, la bandera con una cruz roja sobre fondo blanco (inversión de los colores de la bandera federal) será el emblema y signo distintivo del servicio sanitario en todos los ejércitos.»

La cruz no debía considerarse como un símbolo religioso, puesto que la Sociedad de la Cruz Roja se había empeñado en ponerse al margen de todo interés religioso o político; sin embargo, Turquía se reservó y se le concedió el empleo de la media luna roja, que se hizo extensiva a todos los países musulmanes, y a Persia, actual Irán, un león y un sol rojos.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados para difundir el ideal de la Cruz Roja y sus otras luchas, particularmente en favor de la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del comercio de esclavos», Henri Dunant cayó en el olvido y la miseria. Sus negocios financieros fracasaron y lo arruinaron. Después de la guerra de 1870 llevó una vida errante que lo encaminó a Alemania y luego a Italia. Sólo con la caridad de algunos amigos pudo sobrevivir, y en 1887 se instaló en Heiden, una localidad suiza con vista al lago Constanza.

En el hospicio donde encontró refugio conoció en 1895 a Georg Baumberger, un periodista que le dedicó un artículo publicado poco después por numerosos periódicos.

Los mensajes de adhesión comenzaron a llegar de todo el mundo; el fundador de la Cruz Roja había sido redescubierto. Como último honor consagrado al filántropo, le fue concedido el primer premio Nobel de la Paz en 1901.

Organización de la Cruz Roja internacional: Cuando en 1864 se creó el Comité internacional, al mismo tiempo se constituyeron las Sociedades nacionales de la Cruz Roja, con el propósito de auxiliar a los heridos de guerra.

Para fortalecer los vínculos de estas sociedades, en 1919, a instancias de los Estados Unidos, se fundó la Liga de las sociedades de la Cruz Roja.

Tanto el Comité internacional como la Liga de las sociedades, administrada por un Comité ejecutivo, tienen sede en Ginebra y se relacionan a través de una Comisión permanente. (imagen: cruz roja internacional)

El Comite internacional está compuesto por dieciocho miembros de nacionalidad suiza, como garantes de la neutralidad, y el Comité ejecutivo de la Liga de las sociedades por quince delegados elegidos por las sociedades nacionales, un presidente y un secretario general.

Cada cuatro años tiene lugar una Conferencia internacional de la Cruz Roja en la que participan todas las instituciones que componen la Cruz Roja internacional, es decir el Comité internacional, la Liga, la Comisión permanente, los presidentes o gobernadores de las sociedades nacionales y los representantes de los gobiernos firmantes de las convenciones de Ginebra.

La acción humanitaria de la Cruz Roja se extiende: El articulado de la Convención de 1899 fue ampliado, incluyendo los heridos de la guerra marítima y la protección de los buques hospitales, de las enfermerías de los buques de guerra y del personal sanitario.

La Convención de 1929 extendió aún más el alcance de la acción humanitaria al incorporar a ella no sólo a los heridos sino también a los prisioneros de guerra. Se acordó entonces que «los prisioneros de guerra corresponden al gobierno enemigo, pero no a los individuos ni a los ejércitos que los han capturado. Deben ser tratados con humanidad.

Todo su ajuar personal, excepto las armas y documentos militares, deben respetarse como de su propiedad» (art. 4). Se precisaba además que «el Estado puede emplear a los prisioneros de guerra como obreros, según su grado y aptitudes, con excepción de los oficiales.

Los trabajos no serán excesivos ni relacionados con las operaciones militares» (art. 6). En este sentido, estos obreros fueron facultados a percibir un salario equivalente al de los obreros del país, el cual debía serles abonado, deduciéndoles los gastos de manutención, en el momento de la repatriación.

En la Convención de Ginebra de 1929 se precisaron además cómo debían ser los campos de concentración y el trato que debían recibir los prisioneros, a fin de salvaguardar su salud física, su paz espiritual y su dignidad como personas.

Un propósito difícil: humanizar la guerra

El espíritu que alentaba a la organización de la Cruz Roja hizo que su acción humanitaria trascendiera más allá de las víctimas de la guerra y alcanzara a la guerra misma, a fin de aliviar sus dolorosas consecuencias.

Las naciones signatarias del protocolo internacional de 1925 acordaron renunciar a las guerras química y bacteriológica, incorporando a la jurisprudencia internacional la expresa prohibición del «empleo de gases asfixiantes y tóxicos, lo mismo que el de materias líquidas análogas» y de «sustancias bacteriológicas» por estar «justamente condenado por la opinión general del mundo civilizado».

A estas prohibiciones siguieron más tarde la proscripción de los bombardeos a ciudades inermes y del maltrato a ancianos y niños, la condena de los excesos y crímenes de las torturas y capturas de rehenes, de las represalias y castigos colectivos y de las deportaciones y ejecuciones sumarias, y la prescripción de guardar «el honor debido a las mujeres».

Los esfuerzos por humanizar la guerra llevados a cabo a principios de siglo se correspondían, asimismo, con una corriente de opinión pacifista que tendía a su total erradicación, como ya lo había postulado Jmmanuel Kant en Proyecto para una paz perpetua, editado en 1795.

¡Abajo las armas!

Uno de los más importantes alegatos contra la guerra fue el libro de la austriaca Bertha Kinsky von Suttner, ¡Abajo las armas!, aparecido en 1889. El impacto que provocó en amplios sectores de la opinión pública esta obra de la hija del conde Kinsky, mariscal de campo y chambelán del emperador Francisco José, desembocó en los años siguientes en varias campañas antibélicas, a las cuales se adhirieron intelectuales como Víctor Hugo, Tolstoi, Bernson, Strindberg, Renan y muchos otros.

Un efecto más específico en los gobiernos europeos tuvo La guerra futura, publicado en 1888 por el banquero rusopolaco J. S. Bloch. Este autor profetizaba para un futuro más o menos inmediato una larga y cruel guerra de trincheras seguida de un colapso económico tanto para vencidos como para vencedores.

Tras la lectura del libro de Bloch, el zar Nicolás II a través de su ministro de Relaciones exteriores, Muraviev, puso sobre aviso a las naciones europeas sobre la conveniencia de reducir los armamentos y de celebrar una conferencia de distensión.

«El gobierno ruso creía que el momento actual era favorable para estudiar, en una conferencia internacional, los medios más eficaces de asegurar a todos los pueblos los beneficios de una paz real y duradera», explicó el zar, quien creía que tal reunión «sería un feliz presagio del siglo que iba a comenzar» y «recogería en un haz poderoso los esfuerzos de todos los estados que quisiesen hacer triunfar la gran concepción de la paz universal contra los elementos de desorden y discordia.

Consagraría los principios de equidad y de derecho sobre los que deben descansar la seguridad de los estados y la felicidad de los pueblos».

La invitación rusa fue acogida con entusiasmo, más afectado que sincero, por los gobiernos europeos y la conferencia se celebró en mayo de 1899, en La Haya.

La poca disposición de las potencias europeas —sobre todo de Alemania y Francia—, a transigir en lo que consideraban un intento de «limitar su independencia», había condenado de antemano el éxito de la reunión, mas la inesperada presencia de un grupo de influyentes pacifistas, como los franceses Léon Bourgeois, D’Estournelles de Constant, Pauncefort y Martens, entre otros, va rió el resultado final.

El palacio del Tribunal de la Haya, propuesto por el zar Nicolás II y costeado por el industrial y financiero estadounidense Andrew Carnegie (imagen izq.). Desde 1899 es un tribunal permanente de arbitraje de alcance internacional, así como la sede de diversas conferencias.

Así, en esta conferencia de La Haya se convino en que la limitación de armamentos «sería un gran paso para el bienestar moral y material de la Humanidad» y que el arbitraje internacional era «el medio más eficaz para resolver cuestiones de orden jurídico y para la interpretación de convenciones internacionales».

Nobel y Carnegie, los magnates de la paz:

Resulta significativo que dos personajes que habían forjado sus enormes fortunas con la dinamita y el acero tomaran decidido partido por la paz mundial. Alfred Nobel, influido por el libro y la acción de Bertha von Suttner, adoptó con decisión la causa pacifista con la convicción de que «la guerra divide un país en víctimas y asesinos». Pero el célebre inventor de la dinamita no se limitó a las palabras y un año antes de morir, en 1895, legó a la Fundación Nobel su fortuna para la creación de un fondo cuyos intereses serían distribuidos en premios a las personas que cada año «hubieran aportado los mayores beneficios a la humanidad».

El primero de esos premios era para el «descubrimiento o invento más importante en el campo de la física». Los siguientes eran para las aportaciones en los campos de la química, la fisiología o la medicina y para la obra literaria «más notable de tendencia idealista». “El vagabundo más rico de Europa”, como se le llegó a llamar a Alfred Nobel, también dejó constancia en su testamento del deseo de instituir un premio a quien más hubiera trabajado «en favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y fomento de congresos por la paz».

Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja, fue el primer galardonado con el premio Nobel de la Paz (1901) y cuatro años más tarde lo recibió la baronesa von Suttner. Andrew Carnegie fundó en 1910 la Donación Camegie para la Paz internacional, dotándola de un capital de doce millones de dólares. El objetivo de la fundación era, según escribió el “rey del acero”, promover «una investigación metódica y científica sobre las causas de la guerra y de los medios para evitarla».

Camegie fundamentaba su decisión en la absoluta convicción de que «la guerra es la más infame mancha de nuestra civilización. No nos comemos ni torturamos a los prisioneros, ni saqueamos ciudades, sacrificando sus habitantes, pero nos matamos unos a otros en guerra como bárbaros. Sólo las bestias salvajes tienen excusa para ello.

En nuestra época, la nación que rehusa el arbitraje es criminal». Durante los primeros catorce años del siglo XX se constituyeron en Europa innumerables sociedades pacifistas, se celebraron varios congresos mundiales para la paz y se llevó a cabo una vasta movilización en todos los estamentos de la sociedad. Pero, al mismo tiempo que unos trabajaban incansablemente por la paz, otros se preparaban para la guerra alistando sus fuerzas y disponiendo sus alianzas.

LARREY Y EL AUXILIO A SOLDADOS HERIDOS: En el siglo XVIII aparecieron las primeras ambulancias, cuya finalidad era transportar rápidamente a los heridos al hospital de campaña. Aquel aporte de los servicios médicos militares contribuyó a salvar muchas vidas en los conflictos armados. Su inventor fue Dominique-Jean Larrey, médico al servicio del ejército napoleónico que, en 1792, construyó la primera ambulancia, en cuyo interior iban médicos que auxiliaban a los heridos. Se trataba de carruajes ligeros de dos ruedas tirados por dos caballos y que disponían de amortiguadores para neutralizar el brusco traqueteo de los vehículos. En la guerra contra Austria, Larrey comprobó los efectos devastadores que el fuego de artillería causaba a la milicia y se desesperó por la tardanza de los servicios médicos en proporcionar ayuda a los heridos. Muchos soldados se desangraban antes de ser auxiliados, ya que las ordenanzas establecían que debían quedar en el lugar donde hubieran caído hasta que cesaran las hostilidades y que los hospitales militares debían situarse a unos cinco kilómetros de la primera línea de combate. Para resolver esto, Larrey formó pequeños grupos de cirujanos que iban a caballo para atender a los soldados heridos en la primera línea de fuego y luego se los trasladaba en las nuevas ambulancias.

CRONOLOGÍA VIDA DE HENRI DUNANT

1828 Nacimiento de Henri Dunant en Ginebra, el 8 de mayo.

1852 Napoleón III, emperador de los franceses.

1853 Dunant llega a Argelia.

1858 Adopta la nacionalidad francesa, sin perder la suiza.

1859 Batalla de Solferino.

1862 Publicación de Un recuerdo de Solferino.

1863 Creación del Comité internacional de ayuda a los heridos, antecesor del Comité Internacional de la Cruz Roja. Conferencia de Ginebra.

1864 Guerra de los Ducados en que se enfrentan Prusia y Austria con Dinamarca. Firma de la Convención de Ginebra.

1870-1871 Guerra franco-prusiana; el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) crea la primera agencia de información sobre el destino de los militares heridos o capturados para uso de las familias.

1875 Dunant es el gestor de un congreso internacional para la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del
comercio de esclavos».

1895 Dunant es descubierto por el periodista Georg Baumberger.

1899 Convenciones de La Haya que extienden la Convención de Ginebra a las guerras marítimas.

1901 Dunant recibe el primer premio Nobel de la Paz.

1906 Segunda Convención de Ginebra.

1910 Muerte de Henri Dunant, el 30 de octubre. Lega el monto de su premio a obras de caridad.

Fuente Consultada: Historia del Siglo XX La Nación

Cronologia de la primera Guerra Mundial Linea del Tiempo Gran Guerra

CRONOLOGÍA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL – LINEA DE TIEMPO

AÑO: 1914
28 de junio: El archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Austria-Hungría, es asesinado en Sarajevo, Bosnia, por el estudiante nacionalista Gavrilo Princip.
5 de julio: Entrevista del embajador austríaco y un enviado de Berchtold, canciller de Austria-Hungría, con Guillermo II. Alemania da «carta blanca» a su aliado.
23 de julio: Austria-Hungría envía un ultimátum a Servia, contando con el respaldo de su aliada, Alemania. 29 de julio: Rusia declara la movilización general. 31 de julio: Alemania envía un ultimátum a Rusia. Exige la inmediata desmovilización de su ejército.
19 de agosto: Alemania declara la guerra a Rusia. Ultimátum a Francia. Movilización general del ejército francés. Alemania invade Luxemburgo. Italia proclama su neutralidad aduciendo el carácter «ofensivo» de la guerra por parte de Alemania y Austria-Hungría.
2 de agosto: Alemania envía un ultimátum a Bélgica. Solicita autorización para atravesar su territorio.
3 de agosto: Bélgica responde negativamente. Alemania pone en ejecución el Plan Schlieffen: Declara la guerra a Francia e invade Bélgica. Bélgica solicita ayuda a Gran Bretaña.
4 de agosto: Gran Bretaña declara la guerra a Alemania. En el Reiohstag se aprueba el voto a los créditos para la guerra. La socialdemocracia apoya a Guillermo II, salvo un pequeño puñado de diputados que se abstienen.
5 de agosto: Francia declara la guerra a Austria-Hungría. 13 de agosto: Gran Bretaña declara la guerra a Austria. 15 de agosto: tropas rusas atacan en Galitzia y en la Prusia Oriental.
20-25 de agosto: Los alemanes ocupan Bélgica y avanzan en territorio francés rechazando las defensas franco-británicas en Ardenne.
23-25 de agosto: Japón declara la guerra a Alemania. En Galitzia comienza una ofensiva austríaca.
27-30 de agosto: Batalla de Tannenberg: los alemanes derrotan al ejército ruso.
6-12 de setiembre: Batalla del Marne. La ofensiva alemana sobre París es contenida. En Galitzia los austríacos son derrotados por las tropas rusas.
8-27 de octubre: Comienza un riguroso bloqueo de! Mar del Norte: el «bloqueo del hambre». Guerra de trincheras.
2 de noviembre: Ofensiva austríaca contra los servios.
5 de noviembre: Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Turquía. Los turcos atacan por mar en Odesa,
2-12 de diciembre: Los servios comienzan una victoriosa contraofensiva.
25 de diciembre: Tropas italianas desembarcan en Valona, Albania, en carácter preventivo.

AÑO: 1915
6-8 de enero: Negociaciones entre Austria e Italia. Austria ofrece concesiones a cambio de la neutralidad italiana.
23 de enero: Ofensiva austríaca en los Cárpatos.
Febrero: Combates en Champagne. Ofensiva francesa. Un submarino alemán hunde el vapor «Lusitania», con más de 1.200 pasajeros. Honda conmoción en EE.UU. Hay pasajeros norteamericanos.
22 de marzo: Los rusos toman la contraofensiva en los Cárpatos.
26 de abril: Italia adhiere al Pacto de Londres con las potencias de la Entente.
3 de mayo: Italia denuncia sus tratados con las potencias centrales. Duros combates en Galitzia: los rusos tienen graves pérdidas,
24 de mayo: Italia declara la guerra a Austria-Hungría.
25 de mayo: Avance italiano.
23 de junio – 7 de julio: Batalla de Isonzo, tropas italianas y austríacas combaten encarnizadamente. Gran ofensiva alemana en Polonia. Duras batallas en el frente del oeste.
21 de agosto: Italia declara la guerra a Turquía.
Setiembre-octubre: Ofensiva franco-británica en Artois y Champagne. Ofensiva alemana contra Rusia.
5 de octubre: Bulgaria declara la guerra a Servia. La Triple Alianza (Alemania – Austria-Hungría – Turquía) logra la adhesión de Bulgaria. La «Cuádruple» no tendrá nuevos adeptos.
19 de octubre: Italia declara la guerra a Bulgaria.
10 de octubre – 4 de noviembre: Nueva batalla en el Isonzo.
16 de diciembre: Los italianos desembarcan en Valona para proteger la retirada del ejército servio.

AÑO: 1916
Enero: La situación está estabilizada. La guerra de trincheras se hace cada vez más dura. Alemania comienza a sentir los efectos del «bloqueo del hambre».
21 de febrero: Comienza la ofensiva alemana en Verdún.
11-19 de marzo: Combates en el Isonzo. Los franceses piden a Italia iniciar una ofensiva para aliviar el cerco a Verdún.
15 de mayo – 10 de junio: Los austríacos lanzan una fuerte ofensiva contra Italia. 30 de mayo: Batalla nava! de
Jutlandia.
4 de junio – 15 de agosto: Ofensiva rusa en Bucovina.
29 de junio: Los austríacos utilizan gas venenoso.
19 de julio – 23 de noviembre: Británicos y franceces atacan encarnizadamente en el Somme. Los combates dejan un saldo de centenares de miles de muertos. Los británicos utilizan tanques por primera vez en gran número.
6-17 de agosto: Los italianos conquistan Goritzia.
27 de agosto: Italia declara la guerra a Alemania. Rumania se adhiere a la Entente.
Setiembre-octubre: La guerra continúa con toda su crueldad. Se combate fieramente en todos los frentes. Europa comienza a vestirse de luto.
21 de noviembre: Fallecimiento del emperador Francisco José. Le sucede Carlos I. Austria-Hungría comienza a dar señales de una grave crisis interna.
Diciembre: Primeras tentativas de paz de Guillermo II. La relación de fuerzas favorece a los Imperios Centrales en el Continente. En cambio, la flota británica domina los mares. El mundo comienza a volverse en contra de Alemania.

AÑO: 1917
19 de febrero: Alemania intenta romper su desfavorable situación internacional. Apela a un recurso extremo: la guerra submarina sin restricciones.
3 de febrero: Estados Unidos rompe relaciones con Alemania.
12 de marzo: Revolución en Rusia. Abdica Nicolás II. Asume el Gobierno Provisional de Kerensky. Se instala un doble poder: los Soviets de Obreros y Soldados.
6 de abril: Norteamérica declara la guerra a Alemania.
16 de abril: Comienza la ofensiva del general Nivelle en Francia. Termina en un fracaso. Nivelle es destituido. Hay divergencias en el mando interaliado.
12-28 de mayo: Combates encarnizados en el Isonzo.
7 de junio: Ofensiva británica en Flandes.
25 de junio: Desembarcan en Europa (Francia) los primeros contingentes norteamericanos.
1? de julio – 27 de agosto: Ofensiva rusa en Galitzia.
22-25 de agosto: Huelgas en Italia contra la guerra. Turín es paralizada por el movimiento proletario.
26 de agosto: Grecia se incorpora a los países de la Entente.
24 de octubre: Austro-húngaros y divisiones alemanas comienzan una gran ofensiva en el Isonzo. Derrota italiana de Caporetto. Los italianos son rechazados más allá del Piave. Venecia es ocupada.
7 de noviembre: Los bolcheviques toman el poder en Rusia. Asume un Consejo de Comisarios del Pueblo, a cuyo frente está Lenin.
8 de noviembre: El general italiano Cadorna es destituido. Se lo responsabiliza del desastre de Caporetto. El genera! Díaz lo reemplaza.
26 de noviembre: Los bolcheviques comienzan las tratativas de paz con Alemania.
El 15 de diciembre se firma el armisticio. Las negociaciones siguen en Brest-Litovsk.

AÑO:  1918
8 de enero: El presidente de Estados Unidos, Wilson, expone sus Catorce Puntos para la paz.
3 de marzo: La situación obliga a la Rusia Soviética a firmar la paz de Brest-Litovsk, con grandes concesiones.
21 de marzo –
6 de abril: Gran ofensiva alemana en Francia. La última que hará Alemania en la guerra. En adelante comienza su declinación.
9-29 de abril: Los alemanes avanzan inconteniblemente.
27 de mayo – 13 de junio: Los alemanes avanzan sobre el Mame; Los ejércitos franco-británicos resisten la embestida.
18 de julio – 3 de agosto: Contraofensiva aliada entre el Aisne y el Marne. La situación se revierte. Francia pide a Estados Unidos que acelere el envío de ayuda.
8-12 de agosto: Continúan los ataques aliados en el oeste. Setiembre-octubre: Los alemanes comienzan a retroceder. La ayuda norteamericana se intensifica: descargan entre 200.000 y 300.000 hombres por mes, y enorme cantidad de artillería, tanques y material de guerra de todo tipo.
24 de setiembre: Un ejército aliado invade y derrota a Bulgaria. El camino a Viena está libre.
24 de octubre – 3 de noviembre: Ofensiva italiana desde el Piave. Austria-Hungría manifiesta poco después su disposición a hacer la paz. Huelgas en Alemania. Se subleva la flota de mar. Se constituyen los primeros Consejos (Soviets).
31 de octubre – 19 de noviembre: Los británicos imponen la derrota de Turquía en Siria, Palestina y la Mesopotamia. Turquía pide el armisticio.
4 de noviembre: Cesan las hostilidades entre Italia y Austria-Hungría. Comienza la disgregación del Imperio de los Habsburgos.
11 de noviembre: Los aliados acceden al pedido de armisticio de Alemania, formulado el 5. El 10, Guillermo II huye a Holanda. Cesan las hostilidades.

AÑO: 1919
5 de enero: Una insurrección popular estalla en Berlín y otras ciudades. La consigna: «Todo el poder a los soviets» es agitada por los espartaquistas (P. Comunista).
13 de enero: La insurrección es aplastada. Noske, socialista, nombrado Ministro de Defensa, es el verdugo de la revolución.
15 de enero: Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht son asesinados por una soldadesca instigada por los social-patriotas. Muere Franz Merhing a los 73 años. Varios dirigentes espartaquistas son fusilados.
18 de enero: Inauguración de las sesiones de la Conferencia de la Paz, una trágica farsa. Clemenceau es elegido presidente. Se manifiesta la voracidad imperialista de la Entente.
28 de junio: La delegación alemana rubrica el Tratado de Versalles que impone durísimas condiciones para Alemania y sus aliados. Europa cambia de faz. Cercado por el capitalismo, el primer estado Obrero del mundo, la Rusia Soviética, se debate en la guerra civil.

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LOS HECHOS Y LA JUSTICIA: Los  Tiempos Modernos comienzan, según la división clásica, alrededor del año 1500, pero en los siglos siguientes los sistemas judiciales europeos seguirían aplicando métodos medievales para descubrir la verdad. La legislación tendía a consolidar a la Iglesia y el Estado, por lo cual eran severamente castigados delitos como la herejía y traición.

El juez no escuchaba a las dos partes con igualdad de prerrogativas, sino que se convertía en un funcionario inquisitorial, y la confesión del acusado, lograda mediante el tormento, cobró un papel preponderante, superando incluso a las declaraciones de testigos.

Durante los siglos XVI y XVII los juicios religiosos y políticos tenían enorme importancia, y sólo en las postrimerías de este período se comenzó a prestar atención a otros delitos, como el fraude. Recién en 1677 se abolió la pena capital por herejía, pero para entonces 300 mil mujeres habían sido condenadas a la hoguera por los tribunales europeos.

La herejía era pagada con la vida, y así William Tyndale fue procesado en 1536 cerca de Bruselas por el delito de haber impreso diez años antes en Colonia la primera versión del Nuevo Testamento en inglés.

Líderes religiosos de diversos credos debían escapar a la persecución que por ley se les hacía en los Estados con otra religión oficial, para no exponerse a la suerte de los 1.200 hugonotes que fueron ahorcados en 1560 en Amberes.

Los reyes decidían la suerte de los principales acusados, aunque la autoridad papal era también considerable. De ese modo, en 1580 Isabel I debió decidir entre colgar o hacer caballero a Francis Drake, eligiendo lo segundo.

No tuvo la misma suerte en 1618 Sir Walter Raleigh, quien fue juzgado y decapitado por haber conspirado 15 años antes para derribar a Jaime I. En esa época terrible, ni las augustas cabezas se hallaban a resguardo, y así, en 1536, Enrique VIII, cansado de su esposa, la reina Ana Bolena, ordenó que se le siguiera juicio por adulterio. La reina fue decapitada después del fallo adverso de sus jueces.

Una suerte similar habría de correr en 1587 María Estuardo, reina de Escocia, quien debió responder al cargo de traición.

Las persecuciones políticas y religiosas motivaron la emigración de muchas víctimas de la ley. En América, sin embargo, los puritanos siguieron dedicados a la «caza de brujas». Salem, en Massachusetts, fue escenario del juicio a Anne Hubbins en 1656, a raíz del cual fue sentenciada a la horca. Otra cacería inspirada por los predicadores dio como resultado la muerte de otras 20 personas, en 1692.

El siglo XVIII se caracteriza por ser una época sin ley, en que la corrupción es frecuente, al amparo del crecimiento de la población y una relativa prosperidad. La ‘pena de muerte la aplican los jueces con bastante frecuencia a los acusados de crímenes contra las personas y aun a los autores de pequeños robos.

Entre los juicios de la época se destaca el caso Jo-nachan Wild, ventilado en 1725, que fue descubierto por Bertold Brecht, dramaturgo que se inspiró en él para su (personaje «Mack the Knife» de «La Opera de Tres Centavos».

Igualmente magnificado ha sido Dick Turpin, que a los 34 años se presentó animosamente ante los jueces y ni siquiera perdió la calma tras ser declarado convicto y sentenciado a muerte. Turpin, personaje casi legendario, con aspiraciones de Robín Hood, debió responder por numerosos salteos, y según se cuenta llegó a cometer un robo por noche, lo que le convirtió en el bandolero más famoso y temido de toda Inglaterra.

Aunque se escondió bajo el nombre de John Palmer, no faltó quien lo identificara, llevándolo hasta la justicia, para así ganar la recompensa de 200 libras que se ofrecía por su cabeza. Su ejecución fue en 1739.

Igualmente novelesco es el Marqués de Sade, por cuya suerte se preocupó el rey Luis XV en Francia. Para evitarle un proceso legal que arrojaría el deshonor a las familias de algunos nobles, lo hizo encerrar, pero ello no reformó su tendencia a buscar un placer morboso en la agonía de sus víctimas.

Una demandante, que había sido azotada con un látigo por Sade, fue silenciada mediante una indemnización, pero otra vez intervino el rey para que la causa fuera sobreseída.

En 1772 fue llevado finalmente ante un tribunal, por haberles dado a unas prostitutas unos polvos envenenados, y que supuestamente eran afrodisíacos. Fue sentenciado a muerte, pero se salvó por las influencias de su familia. Después sufrió diversos arrestos, hasta que la Revolución Francesa lo liberó en 1790, pero en la Bastilla había desarrollado su carrera literaria, que también lo haría famoso.

El «motín de la ‘Bounty , nave inglesa, se produjo el 28 de abril de 1789, en Tahiti. La nave llegó a las islas para obtener el árbol del pan y llevarlo a las Indias Occidentales, y así mejorar la ración de los esclavos. La comandaba el capitán William Bligh, de duro carácter. Un contramaestre, Fletcher Christian, que odiaba a Bligh, fue el autor. Al capitán y a 18 hombres los embarcaron en un bote.

Estos hicieron un recorrido de 6 mil millas hasta la isla Timor. Sólo 12 llegaron a Inglaterra. Los amotinados, en 1791, fueron llevados a Londres y condenados a muerte, menos uno. Algunos alcanzaron a fundar una colonia en la isla Pitcairn, la que se descubrió en 1808.

El siglo se cierra con Giuseppe Balsamo, Conde de Cagliostro, uno más entre los curanderos, charlatanes y magos, pero que al revivir la promesa de los alquimistas saltó de su Sicilia natal a las islas británicas y recorrió el continente europeo desde Lisboa a San Petersburgo.

La Inquisición lo arrestó después de estudiar sus prácticas por Europa, y fue sentenciado a morir por herejía, pero el Papa cambió la pena por la de prisión perpetua.

Los procesos más importantes de los últimos tiempos se han desarrollado delante de un Tribunal del Crimen.

En Francia, Gran Bretaña o Alemania, casi todos los procesos de relieve pasan por una corte de audiencia en lo criminal. En Francia, la «Cour d’assises» fue instituida en 1791 por la legislación revolucionaria, e inicialmente se constituía de doce ciudadanos que ignoraban la jurisprudencia y decidían sólo la inocencia o culpabilidad de los acusados.

La función del tribunal de tres jueces consistía en fijar la pena, sistema que rigió hasta 1932. Curiosamente, el caso Laverdet, que afectó a un sacerdote que quiso fundar una Iglesia Católica Francesa, se desarrolló ante la Cámara Correccional de Nantes.

El proceso contra el abate Laverdet, en 1837, dio el golpe de gracia al «galicanismo», movimiento separatista que tendía a formar una Iglesia católica independiente, liberada de la influencia de .Roma. Laverdet fue acusado de organizar reuniones ilegales y de portar sotanas sin autorización.

El procurador señalo que la libertad de religión no podía ser la libertad absoluta, sobre todo cuando se amenazaba el orden público, y citó los graves desórdenes producidos en Clichy y Leves. A Laverdet le preguntaron sobre su ordenación como sacerdote, y éste replicó que había sido hecha por el abate Chatel, cabecilla del movimiento, y que ya en el seminario se había distinguido por su excepcional elocuencia y un raro espíritu de independencia.

El abate Chatel esperaba ser enjuiciado o por lo menos excomulgado por la Iglesia Católica, pero ni París ni Roma necesitaban un mártir.

El arzobispo de París fue bastante paciente frente a los rebeldes sacerdotes que habían suprimido la confesión en privado, el ayuno obligatorio y el celibato, habían traducido la liturgia al francés e instituyeron la elección de los sacerdotes. Al igual que el gobierno, aguardaba el resultado del proceso contra el abate Laverdet.

Pese a que la defensa apeló a la constitución, Laverdet fue hallado culpable y multado en 50 francos.

Los adeptos de la Iglesia Católica Francesa comenzaron a dispersarse y sus sacerdotes (entre ellos el abate Anzou, asistente del abate Chartel) hicieron las paces con la iglesia Católica Romana.

Días Nefasto en la Historia Antigua