El Paleolítico

Los Pueblos Sármatas Origen,Costumbres, Cultura e Historia

Historia de los Pueblos Sármatas Origen , Costumbres y Cultura

Los Sármatas, fueron un pueblo nómada y pastor que hablaba una lengua indoirania, y que en el siglo V a.C., según los relatos del historiador griego coetáneo Heródoto, vivía entre el mar Caspio, el río Don y el mar de Azov (zona que actualmente forma parte de Rusia), en el país denominado Sarmacia. Hacia el siglo III a.C., habían sometido a los escitas de las grandes llanuras del norte del mar Negro (con quienes guardaban numerosas semejanzas), y su territorio aumentó desde el mar Báltico hasta el mar Negro y desde el río Vístula al Volga.

Los sármatas, o saurómatas, eran un pueblo nómada emparentado con los escitas. Procedían de Irán, y en el siglo v antes de Jesucristo invadieron la parte oriental de Europa y fijaron su residencia en la región situada al este del Don y que llega hasta el Volga.

Un siglo más tarde atravesaron el Don y pasaron al oeste. Unos cien años después se adueñaron de la región del Dniéper y sometieron a los escitas. En el siglo I antes de nuestra era llegaron hasta el curso inferior del Danubio, y durante la época comprendida entre 250 antes de Jesucristo y 250 de nuestra era, aproximadamente, dominaron la parte sur de Rusia.

Los sármatas eran un pueblo numeroso compuesto por diversas tribus. Los escritores clásicos que nos hablan de este pueblo nos transmitieron incorrectamente los nombres de aquéllas y se equivocaron en lo que se refiere al área que ocupaban.

samartas y marco aurelio

Delegación de sármatas frente a Marco Aurelio

El historiador griego Herodoto afirmaba que no eran de pura raza escita, sino resultado de la unión de los escitas con las amazonas. Herodoto añade que hablaban un dialecto incorrecto, y que sus mujeres, a las que incluso incitaban a tomar parte en los combates, gozaban de mucha libertad. Hipócrates, otro autor griego, clasificaba por el contrario a los sármatas dentro del grupo escita. De ello deducimos que aquéllos eran un pueblo distinto, aunque con fuertes afinidades con los escitas.

Entre los sármatas, los roxolanos fueron los primeros en ir a instalarse al oeste del Don. Después de ellos vinieron los yacigios, que avanzaron hasta el mar de Azov y ocuparon, en el siglo I de nuestra era, el llano que se extiende entre los ríos Don y Tisza, donde se hicieron llamar yacigios metanastai.

Un tercer grupo, los alanos sármatas, resultado del cruce entre los siracos y los adorsos fue mencionado por primera vez por un general chino en la reseña de su viaje. Los alanos sármatas vivían en las estepas que rodean el mar de Aral y el Caspio. De allí se dirigieron a la parte oriental de Europa, llegando finalmente al Don.

Pertenecen también al grupo sármata   los   marcomanos,   que combatieron a menudo contra los romanos (durante el reinado de los emperadores Augusto, Nerón y Marco Aurelio, entre otros). Finalmente, los sármatas fueron parcialmente rechazados por los hunos y obligados a replegarse hasta el Cáucaso. Los restantes, durante su emigración en masa, llegaron a África, donde fueron exterminados.

El país en el cual habitaron (la región al este del Vístula y del Dniéster) fue llamado Sarmacia por los romanos, y es la denominación latina de la actual Polonia.

Como los sármatas procedían de Oriente, vestían al modo oriental o, más exactamente, al modo persa. Adornaban sus vestidos con pequeñas placas de metal, de plata u oro. Utilizaban también hebillas, y, a partir del siglo n, se puso de moda la hebilla de clavillo que habían introducido en toda el área de Asia Menor en la que se hablaba el griego.

Apreciaban igualmente los adornos de esmalte o de filigrana (objetos confeccionados con hilo de oro o plata). Cuatro sepulturas yacigias del siglo ni descubiertas en Hungría nos indican que los sármatas realizaban sacrificios humanos; también enterraban diversos objetos junto con los muertos.

En las tumbas, al lado del carro fúnebre, se encontraron guarniciones y otras piezas, casi siempre de plata y hierro, y también, aunque no tan a menudo, de bronce o de oro.

En la época de la dominación sármata la prosperidad de Rusia meridional se vino abajo. La economía ganadera sarmática suplantó a la economía agrícola escita. Los sármatas eran, en efecto, pastores nómadas que criaban ganado y caballos exclusivamente para el uso de la tribu. Usaban los carros como viviendas, y la ciudad o cualquier otro tipo de establecimiento permanente era desconocido entre ellos.

Los sármatas eran un pueblo belicoso. El arma que más utilizaban era la espada corta, que según parece copiaron de los alanos. En tiempos del imperio romano aparecieron las espadas de hierro, largas o cortas, provistas de un pomo redondo adornado o formado por cabujones.

A partir del siglo II antes de Jesucristo emplearon también largas flechas con la punta de hierro y tres aletas. Otras armas de uso frecuente fueron la lanza, la azagaya y el lazo. Raramente utilizaron hachas de guerra. Para protegerse, los guerreros sármatas llevaban unos cascos redondos o acabados en punta, hechos generalmente de hierro o con cuero de buey.

En el siglo II apareció la coraza. Los sármatas se especializaron principalmente en la guerra de guerrillas. Su caballería era excelente y constituía la base de su poder militar. A la muerte de un caballero le enterraban junto con los arneses de su montura, e incluían las grandes espuelas de oro y plata.

La población sármata del sur de Rusia se dedicaba también al comercio y a la industria. Fabricaba artículos de cerámica, especialmente unas vasijas esféricas; por ello se encontró en las sepulturas toda clase de utensilios de bronce y de cerámica.

Los sármatas mantuvieron continuamente relaciones comerciales con numerosas comarcas. Durante el primer período de la dominación sármata en  Rusia importaron  de  Persia numerosos productos. Más adelante adquirieron gran cantidad de artículos en las colonias griegas del mar Negro, y las importaciones de Persia fueron disminuyendo progresivamente.

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La Revolucion Neolitica y Edad de la Piedra Pulida,Caracteristicas

Caracterisitcas del Período  Neolítico – La Revolución Neolítica

¿Qué es el Neolítico?: Es un período bastante corto en relación a la Prehistoria, de 10.000 a 2.000 años a. C. Neolítico significa «edad de la piedra nueva», es decir, la piedra pulimentada, frente a la piedra tallada del Paleolítico.

Durante estos miles de años surgen la agricultura y la ganadería, y también las artesanías, como las del tejido y el barro cocido.

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA:

Tras la última glaciación (alrededor del año 10.000 a. de C.) tuvo lugar lo que se ha dado en llamar la Revolución Neolítica, esto es, la revolución ocurrida en la Nueva Edad de Piedra (neolítica es una palabra griega que quiere decir «piedra nueva»).

Aunque la gente del neolítico confeccionó un nuevo tipo de hachas de piedra pulida, éste no fue el cambio más importante experimentado, pues lo mas destacado es que los grupos humanos comenzaron a dedicarse a la agricultura y la ganadería y a vivir en poblados.

Se inició entonces la segunda etapa de la Prehistoria: el Neolítico.

En Oriente Medio, los seres humanos aprendieron a cultivar plantas y a domesticar animales. Posteriormente, en China y en América otros pueblos también aprendieron por sí mismos estas habilidades.

En el resto del mundo, las técnicas agrícolas y ganaderas fueron introducidas a través del contacto con otros pueblos.

PULIDO DE
PIEDRA
CERÁMICA Y
TEJIDO
VIVIENDAS Y
MONUMENTOS
AGRICULTURA Y
GANADERÍA

POR AQUELLA ETAPA el hombre realizó dos descubrimientos sensacionales que le permitieron asentarse en un medio geográfico determinado y comenzar a dominarlo: la agricultura y la domesticación de los animales.

En primer lugar, debió abandonar la azarosa vida nómada del cazador puro, cambiando siempre de lugar en pos de las piezas apetecidas, desarraigado de la tierra, sin otro bagaje que sus armas, para trocarse en agricultor.

En consecuencia, aparecen los primeros poblados, las viviendas fijas, el primer bosquejo de aldea y de pueblo.

En Suiza ha sido posible reconstruir la situación y emplazamiento de numerosos «palafitos», viviendas de troncos levantadas sobre el agua, a las cuales se llegaba por medio de una canoa o de una pasarela que al retirarla dejaba aisladas las viviendas de cualquier ataque enemigo, ya fuera de hombre o de animales.

En estas chozas construidas con materiales vegetales, sobre una plataforma también vegetal, el hombre debió experimentar la primera sensación de hogar, creado por sus propias manos.

El clima se había estabilizado.

Cesaron las bruscas y violentas glaciaciones seguidas de periodos atemperados, y este hecho climatológico contribuyó a convertir al hombre en sedentario.

Los descubrimientos que hoy pueden parecernos pueriles tuvieron en el periodo prehistórico una gran importancia.

Entre ellos se encuentra la invención de la cerámica, en su forma más primitiva: la alfarería y de la rueda, mucho más posterior, pero realizada ya en el Neolítico, de la artesanía del calzado y el vestido, siquiera fuese el curtido de las pieles, etc.

El hombre, y de un modo especial la mujer, aprendió a trabajar la tierra.

Descubrió el trigo, la planta que ha alimentado a la humanidad durante millares de años, y aprendió a guardarlo, sembrarlo, recogerlo y, gracias al fuego, pudo cocer el pan.

Posiblemente, el descubrimiento de la agricultura se debió a la observación de la naturaleza, cuando alguna persona se dio cuenta de que, tras enterrar una semilla, nacía al poco tiempo una planta.

Las primeras especies agrícolas fueron el trigo en Oriente Medio y Europa; el arroz y el mijo en Asia; y el maíz, la mandioca, las judías y las papas en América.

REVOLUCIÓN AGRÍCOLA:

El verdadero cambio en este período fue que la caza de animales y la recolección de plantas —actividades que se realizaban para ganarse el sustento— dieron paso a la producción de alimentos mediante la práctica sistemática de la agricultura.

La siembra de granos y vegetales proporcionó una oferta regular de comida, y la domesticación de animales (como cabras, ganado, puercos y ovejas) añadió una fuente continua de carne, leche y fibras para vestir (como la lana).

CABRA El primer animal domesticado por su carne. Hacia el 8000 a, C. Proviene de la especie salvaje Capra aegragus.
OVEJA Deriva de los carneros salvajes de los montes de Irán. Apreciada por su carne, leche y lana. VIII milenio a. C.
VACA Además de proporcionar carne, leche y cuero, fue utilizada como animal de tiro. VI milenio a. C. Anatolia.
CABALLO Proviene de los caballos salvajes de Kazajstán y no fue utilizado como montura hasta el IV milenio a. C.
ASNO Sus ancestros fueron el onagro de Asia occidental y el Man del Tibet. Domesticado desde el V milenio a. C.
CERDO Proviene del jabalí. Fue criado en cautividad en el sudeste de Turquía desde el VIII milenio a. C.

También se pudieron emplear grandes animales como bestias de carga.

El aumento de cosechas y la domesticación de animales productores de alimentos establecieron una nueva relación entre los hombres y la naturaleza.

La capacidad de adquirir con regularidad alimentos dio a los seres humanos un mayor control sobre su ambiente.

También les permitió abandonar sus hábitos de vida nómada, y comenzar a vivir en comunidades asentadas.

La agricultura sistemática quizá se desarrolló de manera independiente en cuatro distintas áreas del mundo entre los años 8000 y 7000 a. de C.

En cada una de estas zonas se cultivaron plantas diferentes: trigo, cebada y lentejas en el Cercano Oriente; arroz y mijo en el sur de Asia; mijo y camote en África occidental; y frijoles, papas y maíz en Mesoamérica.

En el Cercano Oriente, como en cualquier otra parte, la revolución agrícola del Neolítico requirió la presencia de un ambiente favorable.

Al principio, las áreas elevadas que se ubican arriba del Fértil Creciente (que en la actualidad corresponden al norte de Iraq y al sur de Turquía) fueron más propicias para un cultivo sistemático que las zonas de los valles ribereños.

Aquella región recibía la precipitación pluvial necesaria y era el lugar de origen de dos plantas silvestres (el trigo y la cebada) y de cuatro especies de animales salvajes (el puerco, las vacas, las cabras y las ovejas), que habrían de ser domesticadas para beneficio del ser humano.

El asentamiento en poblados trajo consigo la domesticación de diversos animales salvajes, los cuales dieron origen a nuestros perros, caballos, bueyes, ovejas, etc.

La domesticación de animales debió producirse cuando algunas tribus descubrieron que era más cómodo y eficaz mantener dentro del grupo a los animales que buscarlos y cazarlos.

Las principales especies animales domesticadas fueron la oveja, la cabra, la vaca, el cerdo, el perro, el reno y el asno, dependiendo de las zonas.

Siguiendo una tradición iniciada en el Mesolítico, durante el Neolítico, los cuchillos, raspadores y puntas de flecha, entre otros utensilios, se fabricaron casi siempre con sílex.

La adopción del modo de vida agrario, sin embargo, exigió al Homo sapiens ingeniar nuevas herramientas.

Incrustando dientes de sílex en piezas de madera o cuernos, por ejemplo, se elaboraron las primeras hoces destinadas a la cosecha, y uniendo hachas de piedra a un palo resistente, se crearon las más primitivas azadas.

El aprovechamiento de los huesos y las cornamentas de los animales, por otra parte, también se mantuvo respecto a épocas anteriores y, gracias a estos materiales, se fabricaron arpones para la pesca y azagayas para la caza –dos actividades que, pese al desarrollo de la agricultura y la ganadería, siguieron practicándose con frecuencia-, así como espátulas y palas para cavar, punzones para perforar y agujas para coser.

Una dieta a base de cereales Los morteros del Neolítico no eran muy distintos de los que se utilizan en nuestros días.

El grano se echaba en un recipiente cóncavo y se machacaba con otra piedra hasta obtener su harina.

El consumo de cereales, ricos en carbohidratos y proteínas, mejoró notablemente la dieta del Homo sapiens y contribuyó a alargar su esperanza de vida. Mortero hallado en Palestina.

OTROS CAMBIOS:

Restos de vasijas y vasos de todas formas y tamaños se encuentran junto a los enterramientos de esta época.

Pero aquellos hombres no solamente fabricaban vasijas sino que comenzaban ya a adornarlas con bellos motivos geométricos.

En algunos casos el adorno en forma de greca lo conseguían arrollando una cuerda alrededor del recipiente cuando el barro estaba húmedo.

Surgió un tipo de vaso denominado «campaniforme» por adoptar la forma, más o menos vaga, de una campana invertida.

Este vaso, que en su origen se cree fue mediterráneo y español, se extendió hasta Bretaña (Francia), Sicilia, Polonia y Hungría, lo cual demuestra la existencia de corrientes de emigración y, por tanto, de expansión cultural.

Las incisiones practicadas en estos vasos se rellenaban de una pasta blanca, lo que denota la posesión Prehistoria de un sentido artístico por parte de aquellos alfareros.

El sílex (SiO2), también llamado pedernal, mineral de color negro, del grupo sílice, de gran dureza (7° Mohs),se usó en la Edad de Piedra para la elaboración de herramientas cortantes por su capacidad de romperse en lascas (láminas rectas con ligeras curvas). Se rompía en puntas cortantes.

Las primeras manifestaciones religiosas indudables las encontramos en el culto a los muertos.

Los deudos y amigos eran enterrados en vasijas de barro, en posición fetal, en cuclillas, rodeados de todos los utensilios que habían empleado en vida.

Pero las manifestaciones más impresionantes de esta edad verdaderamente progresiva, las encontramos en los monumentos megalíticos por lo que tienen de espectacularidad, más que por su significación como progreso real y práctico.

En las cercanías de Stonehenge, en el oeste de Inglaterra, en el centro de una llanura azotada por los vientos, se levanta una de las construcciones más impresionantes que ha concebido el hombre.

Gran número de piedras enormes, unas enhiestas como obeliscos, otras colocadas a modo de losas o cubiertas sobre las verticales y formando el conjunto una serie de círculos amplísimos, de una belleza y majestad sobrecogedoras, integran la obra.

Estas construcciones megalíticas («grandes piedras») datan de unos 1.900 años antes de J. C., cuando las Islas Británicas se encontraban en plena Prehistoria.

Sorprende considerar que en los alrededores del lugar donde está emplazado el monumento de Stonehenge no hay canteras, y que las más próximas se encuentran situadas a unos 250 km.

¿Cómo pudieron trasladar bloques tan enormes, y qué significado dieron a esta construcción original?

Los monumentos megalíticos se encuentran diseminados por toda la faz de Europa.

Son tan variados como numerosos.

Entre ellos hay: los menhires, o piedras verticales, que abundan sobre todo en España y Francia, los dólmenes, que eran construcciones con un vago aspecto de puerta, formadas por dos piedras verticales y una losa horizontal.

Se ha comprobado que se trataba de tumbas de personajes que debieron alcanzar alguna celebridad o poder.

En algunos casos estos dólmenes se complican con el aditamiento de corredores de piedra, a modo de cuevas artificiales como la de La Menga, en España, formada por numerosos dólmenes unidos que constituyen un corredor, culminando en una pieza más ensanchada.

Una revolución «espiritual» La construcción de sepulturas colectivas y edificios ceremoniales, que aparece documentada desde finales del Neolítico tanto en Asia y Europa como en América -los primeros templos americanos datan del Periodo Inicial-, está muy relacionada con el desarrollo de sociedades cada vez más organizadas y complejas. De ellas surgirían las primeras civilizaciones. Dolmen de Chianca, en Italia.

El hombre del Neolítico llegó a dominar la técnica de la piedra, como si apurara todas las posibilidades de este material antes de descubrir otro mejor.

Enormes monumentos formados por bloques colosales y, al mismo tiempo, perfectísimas armas, puntas de lanza, hojas de hacha, de piedra pulida, finísima, afilada incluso, caracterizan este momento de la Prehistoria.

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA Y TÉCNICA DEL NEOLÍTICO:

La revolución agrícola del Neolítico tuvo consecuencias de largo alcance.

Una vez que la gente se hubo asentado en villas o ciudades, construyeron casas para protegerse, así como otro tipo de estructuras dedicadas al almacenamiento de bienes.

Como comunidades organizadas, almacenaron alimentos, acumularon bienes materiales y comenzaron a practicar el comercio.

La gente comenzó también a especializarse en ciertos oficios, por lo que se desarrolló la división del trabajo.

La alfarería se fabricó con arcilla y se endureció al fuego.

Las vasijas se utilizaron para cocinar y para almacenar granos.

Las cestas tejidas también se usaron para almacenamiento.

Las herramientas de piedra se refinaron, conforme se utilizaban cuchillos de pedernal en la fabricación de hoces y azadones para su uso en la labranza.

En el transcurso de la Era Neolítica, gran parte de las plantas alimenticias que están todavía hoy en uso se comenzaron a cultivar.

Más aún, fibras vegetales provenientes de plantas como el lino y el algodón se usaron para producir los hilos con que se tejía la ropa.

El cambio hacia una agricultura sistemática experimentado en la Era Neolítica también tuvo consecuencias en la relación entre el hombre y la mujer.

Los varones asumieron la responsabilidad principal de trabajar en los campos y de domesticar los animales, actividades que los mantenían alejados de la casa.

La mujer permanecía a la zaga, cuidando a los niños y tejiendo ropa, elaborando queso a partir de la leche y llevando a cabo otras tareas que requerían hacer mucho trabajo en un solo lugar.

Con el tiempo, conforme el trabajo realizado fuera de la casa se percibió cada vez más como de mayor trascendencia que el hecho en casa, los varones comenzaron a asumir el papel dominante en la sociedad, patrón básico que continuaría hasta nuestros días.

Otros patrones establecidos en la Era Neolítica llegarían también a convertirse en elementos perdurables de la historia humana.

Los asentamientos fijos, la domesticación de animales, las actividades agrícolas regulares, la división del trabajo, el ejercicio del poder por parte del hombre forman parte de la historia del ser humano.

La Vida en el Neolitico Catal Huyuk Primeras Viviendas en el Neolitico

A pesar de todos nuestros avances científicos y tecnológicos, la sobrevivencia de nuestra especie todavía depende del cultivo y del almacenamiento de comida, logros atribuibles a los pueblos de la Era Neolítica.

La Revolución Neolítica significó en verdad un punto crítico en la historia de la humanidad.

Entre el 4000 y el 3000 a. de C., importantes desarrollos técnicos comenzaron a transformar las ciudades neolíticas.

La invención de la escritura permitió llevar registros; en tanto que la utilización de metales representó un nuevo nivel del control del ser humano sobre el ambiente y sus recursos.

Representaciones humanas A diferencia del Paleolítico, la figura humana adquirió especial importancia durante el Neolítico.

La estatua que aparece en la imagen es una de las más antiguas que se conservan.

Data del VIH o Vil milenio a. C. y fue encontrada en 1984 entre las ruinas de una aldea neolítica en Ain-Ghazal, en el valle del Jordán. Fue modelada con yeso sobre una estructura de juncos y ramitas, y decorada con betún.

Antes del año 4000 a. de C., los artesanos ya habían descubierto que las rocas portadoras de metales podían calentarse con el fin de derretir dichos metales, y de esa forma se hacía posible vaciarlos en moldes para fabricar herramientas y armas, de mayor utilidad que los instrumentos de piedra.

A pesar de que el cobre fue el primer metal utilizado en la fabricación de herramientas —después del 4000 a. de C.—, los artesanos de Asia occidental descubrieron que la combinación de cobre y estaño originaba el bronce, metal mucho más duro y resistente que el cobre.

Su extendido uso ha provocado que los historiadores se refieran como Edad de Bronce al periodo que abarca los años 3000 al 1200 a. de C.

En esta última fecha el hierro comenzó a reemplazar cada vez más al bronce.

Al principio, los asentamientos neolíticos eran apenas algo más que villas.

Pero, conforme sus habitantes dominaban el arte del cultivo, poco a poco comenzaron a dar origen a sociedades humanas más complejas.

En la medida en que la riqueza aumentaba, esas sociedades principiaban a desarrollar ejércitos y a construir ciudades amuralladas.

Al inicio de la Edad de Bronce, las concentraciones de cada vez más personas alrededor de los valles ribereños de Mesopotamia y Egipto estaban dando origen a un nuevo modelo de vida humana.

Diferencias entre Paleolítico y Neolítico

Fuentes Consultadas:
Civilizaciones de Occidente Volumen A J. Spielvogel
Historia Universal Los Orígenes Tomo I Salvat
Historia de los Inventos HFullmann
Todo Sobre Nuestro Mundo Chistopher LLoyd

EL COBRE su Uso en la Antiguedad-Fabricacion de Armas y Utiles

EL COBRE su uso en la antiguedad
Fabricación de armas y utiles

Desde los primeros días del homo habilis hasta el 4000 a. J.C. mas o menos , los útiles y las armas estaban hechas de piedra, madera o hueso.

La piedra es el mas duradero de esos materiales, y el más apropiado para que perdure como prueba de la actividad humana en el remoto pasado.

Mineral de cobre

Como consecuencia de ello, este largo período se conoce como Edad de Piedra, un concepto empleado por vez primera por el poeta romano Tito Lucrecio Caro (95-55 a. J.C.), y reintroducido por el arqueólogo danés Christian Jürgensen Thomsen (1788-1865) en 1834.

La Edad de Piedra se divide en Paleolítico, Mesolítico y Neolítico (de las palabras latinas que significan «Piedra Antigua», ((Piedra Media» y ((Piedra Nueva», respectivamente), periodización basada en las técnicas cada vez más avanzadas de trabajar la piedra.

Pero de forma ocasional, las gentes de la Edad de Piedra debieron hallar guijarros que no eran como los demás guijarros.

Ante todo, esas piedras de forma extraña halladas por azar eran brillantes y más pesadas que las demás de su tamaño.

Si se golpeaban con un mazo de piedra, no se partían o se disgregaban, sino que se deformaban.

Esas piedras eran en realidad metales.

Se conocen docenas de metales, pero la mayoría se encuentran combinados con sustancias no metálicas, y el resultado son sustancias pétreas.

Tan sólo los metales inertes y que tienden a no combinarse con otras sustancias pueden hallarse en estado libre.

Los tres metales inertes más fáciles de encontrar en estado libre son más bien raros. Se trata del cobre, la plata y el oro.

Su rareza la demuestra el hecho de que la propia palabra metal procede de un término griego que significa «buscar».

Los seres humanos ya trataban los nódulos metálicos en el 5000 a. J.C. o incluso antes. Por su peculiar brillo y porque, batiéndolos, podían adoptar formas interesantes, al principio se usaron casi exclusivamente como adornos.

El oro era el metal más buscado, porque presentaba el color más hermoso (un amarillo reluciente) y era el más pesado y el más inerte.

En efecto, con el transcurso del tiempo no se altera.

La plata, de un amarillo muy pálido, tiende a ennegrecerse a la larga, y el rojizo cobre puede volverse verde. (Cobre deriva de Chipre, la isla donde primitivamente se obtenía este metal.)

Los metales se hicieron lo bastante comunes para ser usados con otros fines, cuando los seres humanos descubrieron que pueden conseguirse de unas rocas especiales llamadas menas.

De éstas, la primera identificada fue la de cobre.

El cobre, en efecto, se combina con oxígeno, carbono o con ambos en ciertas menas, y hacia el 4000 a. J.C. se descubrió que de ellas puede obtenerse cobre en estado puro.

Al principio, sin duda, aquel proceso fue accidental, a resultas de un voraz incendio forestal declarado sobre una mena de cobre.

Al calor del fuego, el carbono de la madera y de la mena se combinarían con el oxígeno de la segunda para formar dióxido de carbono, un gas que al dispersarse dejaría tras de sí el metal.

Alguna persona observadora pudo descubrir los nódulos rojizos entre el rescoldo, se comprenderían las circunstancias que rodean el fenómeno, se buscarían las menas y se prendería deliberadamente el fuego.

De este modo fue posible la metalurgia u obtención de metales a partir de sus menas.

Los adornos de cobre se hicieron más comunes en adelante, pero ese metal no podía utilizarse en la manufactura de herramientas, en contra de lo que pudiera creerse.

Después de todo, una piedra afilada se embota con el uso, y sólo puede volverse afilar mediante un proceso laborioso.

En cambio, si una pieza de metal con el canto cortante se embota, se puede volver a afilar sencillamente por percusión.

No obstante el cobre se desgastaba con excesiva facilidad y no podía batirse cada vez, después de usarlo en tareas de menos importancia.

• ► EL COBRE:

El cobre fue, por ser muy maleable, el primer metal utilizado por el hombre.

Quizás le haya parecido una clase superior de piedra, porque puede ser doblado, modelado y reducido a láminas.

Además, si se lo somete a la acción del calor, se licúa y adquiere la forma del recipiente o molde donde es volcado.

Al enfriarse, retiene esa forma y se vuelve tan duro como la piedra.

De esta manera, el cobre presentó mayores ventajas que la piedra; una herramienta de cobre puede volverse a afilar y, si se rompe, puede fundirse de nuevo.

Más tarde, el cobre fue fundido con el estaño y el hombre consiguió el bronce.

Lo utilizó sobre todo para la fabricación de cuchillos, espadas y puñales. Por último, al trabajar el hierro, los hombres pudieron desmontar selvas, combatir animales peligrosos, construir embarcaciones, edificar ciudades.

Hace 6000 años, trabajar el metal era una tarea muy laboriosa.

Para reducir el cobre, se ponían los trozos del mineral en un crisol poco profundo y, sobre éste, se hacía un fuego con carbón de leña.

El proceso implicaba elevar la temperatura del mineral hasta más de 1000 grados.

Cuando el metal se había fundido, el crisol era retirado, probablemente con una pala de madera, y la masa resultante se vertía en un molde de piedra o de arcilla.

Esta acción requería mucha habilidad, puesto que el cobre, en pocas cantidades y depositado en un recipiente plano, tarda menos de 15 segundos en enfriarse.

Las posibilidades de quemarse con el metal líquido o al extraer el crisol del horno, por otra parte, eran muy elevadas.

Luego, la aleación se fundía otra vez -para que se adaptara a la forma del molde- y podía ser forjada –se golpeaba repetidamente el objeto con un martillo de piedra hasta que éste tomara su forma definitiva-.

En última instancia, «sólo» quedaba pulir, decorar y enfriar el objeto.

La dificultad que implicaba fabricar herramientas de cobre explica, en gran medida, la lentitud con que se desarrolló la metalurgia.

Cuadro de la prehistoria: edad de los metales

Fuentes Consultadas: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Electrónica – WikipediaAmpliar: Edad de los Metales

La Agricultura Primitiva: Primeros Descubrimientos del Hombre

La Agricultura Primitiva
Primeros Descubrimientos del Hombre

►Antecedentes de la Agricultura

Hacia el milenio -XII, los glaciares del hemisferio Norte retroceden a causa de una elevación general de la temperatura.

Bosques frondosos, poco propicios para grandes cacerías, suceden a la tundra, terreno privilegiado de los bisontes y caballos.

Los rebaños de renos suben hasta la frontera de los hielos.

Ahora el hombre sólo puede cazar ciervos, corzos y jabalíes, que dan menos carne. Ha de adaptarse a las nuevas circunstancias para sobrevivir.

Algunas comunidades humanas seguirán a los renos en su migración y poblarán el extremo norte de Europa.

Otras se instalarán al borde del agua, en el mar o a lo largo de los ríos, para vivir de la pesca.

En este momento es, sin duda, cuando empieza en nuestras regiones la sedentarización de la especie humana.

El ganado come hierba; para los pueblos pastores era, por lo tanto, vital que fuera abundante.

Un modo de asegurarse esa abundancia consistía en plantarla con ayuda de azadones de piedra y cortarla para almacenarla como heno con el fin de alimentar a los animales —cerdos, caballos, cabras, ovejas y vacas— durante el invierno.

También se almacenaban ciertos tipos especiales de hierba con granos, como la cebada y el mijo, para convertirla en harina y utilizarla para el consumo humano.

Para realizar todas estas actividades, los hombres tenían que permanecer en el mismo lugar.

El pastoreo dio paso a la agricultura, forma de vida sedentaria en la que los hombres se asentaban en un lugar determinado.

►La Vida de los Humanos

Agricultura PrimitivaLos seres humanos llevaban una vida nómada.

Mientras la caza constituyó la fuente principal de alimento, hubieron de estar dispuestos a seguir las manadas migratorias.

Aun en el caso de que vivieran de plantas y de animales no migratorios, una tribu establecida demasiado tiempo en un mismo lugar acabaría por agotar sus posibilidades alimentarias, y se vería obligada a trasladarse en busca de pastos frescos.

Incluso cuando los seres humanos se convirtieron en ganaderos, continuaron siendo nómadas, pues debían conducir sus rebaños de vez en cuando a los nuevos pastos impelidos por los cambios de estación o por el agotamiento de los recursos.

Sin embargo, hacia 8000 a. J.C., en la misma región donde se domesticó por vez primera a los animales, acaeció algo nuevo, que anunciaba un cambio de magnitud superior a cualquier otro desde que se empezó a usar el fuego.

Lo que sucedió fue que se domesticaron las plantas.

De algún modo, a los seres humanos se les ocurrió plantar deliberadamente semillas, aguardar a que crecieran, regarlas y esperar su maduración, al tiempo que procedían a la destrucción de las plantas competidoras.

Luego, aquellos vegetales se recolectaban y se servían como alimento.

Era un trabajo tedioso y agotador, pero el resultado fue, sin duda, que así podía obtenerse gran cantidad de alimento, mucho más que cazando y recolectando, o incluso más que practicando la ganadería, pues la vida vegetal es más fecunda que la animal.

El advenimiento de la ganadería y la agricultura, en particular esta última, significó que un área determinada de tierra podía sustentar una población más numerosa que antes.

Hubo menos hambrunas, sobrevivió un mayor número de niños, y la población se incrementó.

►Nace la Agricultura

La agricultura dio comienzo en el norte del Irak, donde crecían el trigo y la cebada silvestres, y estos cereales fueron los primeros «domesticados».

Los granos se molerían para obtener harina, la cual puede almacenarse durante meses sin echarse a perder, y se convierte, tras la cocción, en un sabroso y nutritivo pan.

Pese al incremento del suministro alimentario, los granjeros debieron de ser muy conscientes de su tarea, que equivalía a una forma de esclavitud que el recurso a los animales apenas mitigaba.

El relato bíblico del jardín del Edén pudo deberse a unos agricultores que evocaban con nostalgia una especie de «edad dorada» en que los humanos cazaban y recolectaban libres y en relativa ociosidad, y se interrogaban sobre qué sucedió para que se vieran arrancados de semejante Elíseo, y se les forzara a ganar el pan con el sudor de su frente.

A los dos primeros hijos de Adán se les asignaban las funciones de pastor —Abel— y agricultor —Caín—.

Los agricultores incrementaban su número antes que los ganaderos, y podemos imaginar muy bien que las superficies dedicadas al cultivo se extendían y se afianzaban, invadiendo espacios que previamente habían utilizado con toda libertad los pastores.

Lo mismo ocurrió en el Oeste norteamericano, cuando los granjeros se asentaban en un terreno y cercaban sus parcelas, para desconcierto de los cowboys nómadas.

No es, pues, de maravillar que la Biblia pinte a Caín como el matador de Abel.

Ante todo, la agricultura condenó a los seres humanos a una existencia sedentaria.

Una vez establecida una explotación, ya no cabía el nomadismo.

Los agricultores debían permanecer en su alquería, la cual estaba fijada en un lugar concreto.

Una vida sedentaria tiene sus riesgos.

Mientras los seres humanos fueron cazadores y recolectores o, incluso, pastores, el peligro podía ser evitado.

Si una tribu hambrienta merodeaba por los alrededores, con el propósito de apoderarse del alimento que pudiera encontrar, la tribu que la había precedido podía huir, si consideraba que luchar resultaba demasiado peligroso.

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Hace alrededor de 8000 años los hombres comenzaron a plantar semillas y a domesticar animales en lugar de ser sólo recolectores de frutos y cazadores.

Los primeros asentamientos agrícolas estuvieron probablemente en Turquía y en Palestina.

El cultivo de las tierras pronto se extendió a Egipto y a Irak donde se utilizaron los grandes ríos que suministraron agua a la tierra.

Luego se desarrollaron sistemas agrícolas en China y en las Amé-ricas y se expandieron a la mayor parte del mundo donde había suficiente agua y clima no muy riguroso.

Las plantas más útiles tales como el TRIGO, la CEBADA y el ARROZ fueron sembradas por los primitivos agricultores. Éstos las sembraron en muchas partes del mundo y las adaptaron a las condiciones locales.

También los animales como el CABALLO, la VACA, la OVEJA, el CERDO y las AVES DE CORRAL se incorporaron a granjas muy alejadas de su lugar de origen.

Luego, a lo largo de miles de anos se criaron variedades especiales de animales que dieron buenos resultados en sus nuevos asientos. Éstas llegaron a ser las muchas razas de ganado.

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Mapa Desarrollo de la Agricultura

Desarrollo de la Agricultura

En cambio, los agricultores no podían huir, al menos sin abandonar sus granjas y ver malogrado el trabajo de toda una vida, y verse ellos mismos condenados a la inanición.

Cuando la población hubo crecido gracias a la agricultura, acabó por no poder hallar suficiente alimento para sustentarse, salvo continuando con las labores agrícolas, lo que equivalía a emprender un camino sin retorno posible.

Así pues, los agricultores se vieron obligados a prepararse para luchar a toda costa, y se reunieron a fin de prestarse protección mutua.

Encontrarían un lugar apropiado en una elevación del terreno (desde la cual podían arrojar con facilidad proyectiles hacia abajo, mientras que el enemigo tendría que dirigirlos hacia arriba, con lo que perderían parte de su efecto) con suministro de agua asegurado (se puede permanecer sin alimento cierto tiempo, pero no sin agua).

Allí construirían sus casas y rodearían éstas con una muralla protectora.

El resultado seria una ciudad, y sus habitantes serian, pues, ciudadanos.

En el norte del Irak, por ejemplo, cerca del lugar donde se iniciaron la ganadería y la agricultura, quedan restos de una ciudad antiquísima, fundada tal vez en el 8000 a. J.C., en el lugar llamado Jarmo.

Se trata de una colina baja, en la que a partir de 1948 el arqueólogo norteamericano Robert J. Braidwood comenzó a excavar cuidadosamente.

Encontró restos de casas de delgadas paredes hechas de barro apisonado, y divididas en pequeñas habitaciones.

La ciudad debió de albergar entre cien y trescientas personas, pero otras ciudades no tardaron en incrementar su tamaño.

La agricultura permitió a quienes se ocupaban en esta actividad producir más alimento del que precisaban sus familias.

Esto significó que las gentes podían dedicarse a otras tareas aparte cultivar la tierra —por ejemplo, a la artesanía o el arte— y comerciar con sus productos a cambio de algo del excedente de otro agricultor.

Por vez primera, los seres humanos hallaron tiempo para pensar en algo que no fuera la próxima comida.

Por añadidura, la estrecha convivencia urbana facilitó los intercambios, y las innovaciones e ideas de uno podían ser transmitidas rápidamente a los demás.

Como resultado de ello, el advenimiento de la agricultura y de las ciudades significó asimismo el inicio de un nuevo y más complejo género de vida que llamamos civilización (de una palabra latina que significa («habitante de la ciudad»).

El área civilizada era pequeña al principio, pero fue extendiéndose hasta ocupar virtualmente, en nuestros días, el mundo entero.

► AMPLIACIÓN DEL TEMA:

• Fin de los nómadas en Europa:

Mientras que la caza mayor ofrecía a la comunidad subsistencia durante muchos días, y bastaba con seguir a los animales para obtenerla, la pesca sólo ofrece recursos que es necesario renovar cada día.

Los hombres se ven pues, obligados a explotar toda la riqueza de la tierra en la que viven, y, sobre todo, a utilizar al máximo lo que les puede aportar la vegetación.

Y precisamente en este punto es donde se produce una auténtica revolución, de la que partirá nuestra historia: la aparición de la agricultura.

Podemos imaginar cómo se descubrió el cultivo de las plantas.

• De las plantas silvestres a las cultivadas:

A partir del momento en que el hombre se instala en un lugar fijo aparece el reparto de tareas.

Los hombres van a cazar y a pescar, mientras que las mujeres se ocupan de la casa, una simple choza de madera y de caña, o un refugio de piedra, según los países.

Alrededor de la vivienda, cerca del bosque, abundan los frutos silvestres y las gramíneas.

Cerca de la choza se acumulan y descomponen los detritus: las cenizas, las hierbas secas que han servido de cama, los huesos de los animales devorados o los excrementos animales y humanos.

Poco a poco, las mujeres, que no dejan de buscar en las plantas un eventual alimento cuando escasean la caza y la pesca, observan que se pueden cultivar gramíneas sobre estos detritus y que incluso allí crecen mejor que en otro sitio.

A partir del grano silvestre, han descubierto, empíricamente, el grano cultivado.

• Hervidos y tortas:

Este cultivo espontáneo, se va a convertir en organizado, ya que también influirán otros descubrimientos.

Primero se observa que los granos se conservan bien si se cuidan de un modo especial, sobre todo si se protegen de la humedad.

Luego se descubre que son más nutritivos y agradables cuando están cocidos. Así es como nace el hervido, la sopa.

Pero también se observa que el grano se puede utilizar de otra manera: machacado, da harina que, mezclada con un poco de agua, se puede cocer sobre una piedra caliente.

Esta es la primera torta, precursora del pan.

Evidentemente, el paso del grano a la sopa y al pan es producto de un largo proceso durante el cual el ser humano debe dominar la naturaleza y las técnicas que descubre.

• ¿Qué es el «Creciente fértil»?:

El hogar agrícola más antiguo es, probablemente, el del Próximo Oriente. Hacia 10.000 años antes de nuestra Era existían hermosos bosques y verdes praderas.

Contemplando un mapa observaremos un arco que va desde el Golfo Pérsico a Palestina: es el Creciente fértil, cuyos habitantes se sedentarizaron desde finales del Paleolítico.

En Palestina se han encontrado restos de habitat agrupado.

Las aldeas vivían de la caza y de la pesca, y ya practicaban la recolección de cereales silvestres, como la cebada silvestre. La agricultura está próxima.

• ¿Cuáles fueron los primeros cultivos?:

A través del análisis se puede saber si una planta neolítica es silvestre o doméstica, aunque no con mucha exactitud, pues se ignoran los siglos que necesita una planta silvestre cultivada para adquirir el aspecto de una planta doméstica.

En cualquier caso, el paso de una a otra se realizó hacia los 8.000 años a. C. por lo que respecta al trigo, en el Próximo Oriente; 7.000 en el caso del centeno, el mijo y los chícharos; 4.300 en el del arroz, en Indochina, y 6.000 en el del maíz, en México.

¿Cuál es el origen del maíz doméstico?:

El maíz doméstico fue un factor esencial para el tránsito a la vida sedentaria en América Central, pero durante mucho tiempo se ha ignorado su origen.

Daba la impresión de que no tenía antepasados silvestres, pues a causa de su envoltura no puede germinar ni dispersarse sin ayuda del nombre.

El descubrimiento de un maíz silvestre que tenía 7.000 años, cerca de México, permitió comprenderlo: el maíz silvestre podía reproducirse. La hibridación ha dado lugar al maíz doméstico estéril.

¿Cómo se cultivaba en el Neolítico?:

En primer lugar, hay que preparar la tierra: la herramienta neolítica, junto con el fuego, permite el desbrozado.

Luego hay que cavar el suelo para el grano, operación que se hacía probablemente con un bastón excavador, antes de que apareciese la azada de cuerna de cérvido.

Los cereales se cortaban con útiles de sílex y se aplastaba el grano en muelas de piedra.

Con estos medios, en el 6.000 a.C., una familia de Anatolia podía vivir un año dedicando sólo tres semanas a la recolección.

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Los agricultores medievales descubrieron que el mismo cultivo repetido año tras año agotaba los alimentos de las plantas contenidos en el suelo. Este descubrimiento dio lugar a los sistemas de cultivos rotativos.

En Europa medieval se usó el de tres años con dos siembras de CEREALES seguidas de un año de descanso en el cual la tierra se limpiaba de malezas y se recobraba. La carne de los animales destinada a alimentación humana se salaba pues debía guardarse durante el invierno.

El uso del pesado arado cubierto de hierro permitió el cultivo de los suelos arcillosos.

Fuentes Consultadas:
Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Electrónica – Wikipedia

Enlace Externo: La Agricultura Primitiva