Rey Sargón Historia del Imperio Acadio Características Resumen



REY SARGÓN EL GRANDE – FUNDACIÓN DEL PRIMER IMPERIO EN LA MESOPOTAMIA

Las primeras civilizaciones aparecieron en el Oriente Medio, en Egipto y Mesopotamia, en el año 5000 a.C. aproximadamente. Su existencia está ligada a la fertilidad, garantizada por los deltas de los ríos, y una organización política y social ya muy evolucionada. Civilizaciones paralelas, unidas a la presencia de los ríos, se encontrarán a orillas del Indo, y, en China, junto al río Amarillo.

En el caso de  Mesopotamia, en las márgenes de los ríos Tigris y Eufrates surgieron dos ciudades notables: Babilonia sobre el Eufrates y Nínive sobre el Tigris. La primera fue la más antigua; sin embargo, Nínive llegó a su apogeo antes que Babilonia.

En cambio, las comarcas vecinas, de suelo desértico, eran pobres, lo que explica que la Mesopotamia fuera codiciada por los pueblos anos del Norte y los semitas del Sur, los que chocaron más de una vez en ese escenario geográfico a lo largo de la historia, que nos muestra una sucesión ininterrumpida de invasiones, de guerras frecuentes y de imperios duraderos, pero vulnerables.

Sucesivamente, desde el año 3500 a. de J. C, aproximadamente, algunas ciudades-estado, fundadas cerca de los centros del culto, se dividen la zona del delta. Aunque el misterio siga siendo insoluble por lo que se refiere a los sucesivos estadios de esta evolución, es innegable que aquellos Estados, es decir, aquellas civilizaciones, fueron determinados por las condiciones naturales, que permitió la agricultura, pues la tierra era fértil, el agua, abundante; pero había que contener las crecidas, excavar canales, levantar diques, dividir los campos. ¿Cómo se originaron los primeros poderes despóticos, que iban a dominar estos mecanismos sociales tan complejos?.

Quizá no lo sepamos nunca. Lo único seguro es que la necesidad de una organización colectiva llevó al establecimiento de una autoridad central, fundada sobre la religión.

mapa imperio sumerio acadio

Sargón de Acad: Al norte de las ciudades-estado sumerias se encontraba el territorio de los acadios semitas. Sargón, un jefe guerrero, lo unificó poco antes del año 2300 a. de J.C., y gobernó Acad durante unos cincuenta y cinco años. El origen de Sargón y su encumbramiento en el poder están rodeados de numerosas leyendas y misterios. Una crónica dice que nació de una prostituta del templo. Otra, que se le encontró en una cesta de juncos (en circunstancias parecidas a las de Moisés). Tras dominar Acad, Sargón se dirigió hacia el sur y sometió a los divididos sumerios de ciudad en ciudad. Pero los sumerios vencidos civilizaron a sus conquistadores acadios, que asimilaron con rapidez la cultura sumeria. Sargón, rey de Sumeria y Acad, extendió su imperio desde el actual Irán hasta el Mediterráneo. A su muerte, el impeno acadio se desintegró bajo la amenaza de invasión de otros pueblos semitas. Unos seiscientos años más tarde, Hammurabi, rey de Babilonia, incorporó a su imperio los viejos territorios acadios y sumerios.

La vida social se articulaba en las categorías de los funcionarios y de los soldados. Se crearon también sistemas de contabilidad y de escritura, necesarios para el funcionamiento del conjunto. Las ciudades mesopotámicas entraron en lucha a comienzos del III milenio, en una tremenda alternativa de guerras y civilización. Kish, Uruk, Ur, Lagash combaten sucesivamente por la hegemonía; hacia el 2500 a. de J. C, Lugalzaggisi, señor de Ur y de Uruk, puede considerarse como el primer emperador de la Mesopotamia.

Dios Abu de los sumerios

El  pueblo  sumerio   ha  encontrado  en  su  religión su casi único motivo inspirador.
Los  enormes  ojos  del dios  Abu,  con  sus  córneas de hueso y sus párpados de betún,
se dirigen hacia lo invisible. He aquí una figura imaginaria, destinada a hacer que la efigie divina estuviera presente en la emoción del espectador.



Sargón de Akkad y sus sucesores, derrotando a Lugalzaggisi, fundan, a su vez, un Imperio. Pero, hacia el año 2285 a. de J. C, los bárbaros procedentes de los montes Zagros, quizá empujados por las invasiones indoeuropeas, devastan Mesopotamia. La hegemonía de Ur resurgirá de las ruinas, contrastada muy pronto por otras ciudades rivales; Isin, Larsa, Babilonia, Uruk, Kish, hasta que, hacia el 1792 a. de J. C, Hammurabi, rey de Babilonia, impone su ley. La unificación de la Mesopotamia durará muy poco.

Sargon I rey acadio

Sargón I, llamado el Grande, rey acadio (c. 2335-c. 2279 a.C.), por primera vez en la historia de Mesopotamia, unificó las antiguas tierras de Sumer y Acad. Apenas se conocen datos sobre su vida. Según una leyenda sumeria, Sargón fue depositado en una cesta de caña sellada y abandonado en las aguas del Éufrates, de donde fue rescatado. Tras conseguir la aprobación de la diosa Istar, se alzó en armas para establecer su reino.

LA HISTORIA DE SARGÓN: Hacia el año 2300 a.C, atraídos por el extraordinario desarrollo de la región, irrumpieron otros pueblos nómades de origen semita, provenientes de Arabia y de Siria y se establecieron en la parte media. Fueron éstos los acadios y los amárreos. Los primeros fundaron la ciudad de Acad o Agadé (hoy Bagdad) y los segundos, la de Babilonia o Babel.

Los sumerios, de mayor grado de civilización, resistieron a esta penetración pero, finalmente, sucumbieron ante el poder del rey de Acad, Sargón, con quien se inició una época francamente progresista, durante la cual los acadios fueron asimilando la cultura sumeria, hasta que éstos lograron recuperar su hegemonía, llegando al apogeo de su poder, a tal punto eme en la ciudad de Ur se consagró el primer código de leyes que se conozca, denominado Urnami.

Los orígenes de sargón no eran principescos: hijo de padre desconocido, fue traído al mundo en secreto por una servidora del templo, que Je abandonó, como en el caso de Moisés, junto al borde del agua. «Lo colocó en una barquilla de cañas, cuyas aberturas tapó con pez.» Recogido por un aguador, Sargón llegaría a ser copero del rey de Kish; con ocasión de la toma de la ciudad por el ejército sumerio, consiguió escapar y montó un campamento en Agadé, en el país de Akkad, sobre el Eufrates Medio.

Reunió guerreros, encontrándose, en poco tiempo, a la cabeza de un potente ejército de mayor movilidad que el de Sumer; en efecto, la infantería ligera entraba en combate, a distancia, mediante una lluvia de flechas, luego alcanzaba al enemigo hasta llegar al cuerpo a cuerpo y entraban entonces en acción el hacha y la lanza corta. Lugalzaggisi fue vencido, apresado, arrastrado y encadenado hasta Nippur, donde sufrió la mayor humillación al ser expuesto en una jaula a la puerta del templo de Enlil, dios del viento y de la Tierra.

El sueño de la hegemonía sumeria se había venido abajo. En cambio, su destructor iba a crear el primer imperio semítico. En treinta y cuatro batallas, Sargón «agota al Elam, sojuzga al país sumerio, unifica bajo su autoridad a Asiría, al norte, y a Amurra, en el oeste».

Extiende su dominación desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico, desde los desiertos de Arabia hasta los montes Zagros; es el primer «rey de las multitudes y de las cuatro regiones del mundo», el primer gran aventurero conocido que funda no sólo un imperio, sino una dinastía que dominará la totalidad del Creciente Fértil, durante más de cien años. El reinado de Sargón no fue tranquilo ni feliz.

Desde su capital, Agadé, instalada en la provincia central, este rey pasó cincuenta y ocho años de su reinado guerreando contra los montañeses del nordeste y del este, y dominando las revueltas que estallaban, periódicamente, en Elam, en Sumer y en la propia Akkad.



Sargón, y fue el primero de una larga serie de conquistadores en la historia del Próximo Oriente. Si es cierto siquiera la mitad de lo que se cuenta de él, debió ser un personaje excepcional para su época. Se cree que gobernó tierras que se extendían desde Palestina hasta el golfo Pérsico, y que invadió Egipto e incluso Etiopía. En su tiempo se alardeaba de que en el palacio de Sargón comían 5.000 soldados a sus expensas. Sea verdad o no, todo lo anterior importa menos que el hecho indiscutible de que Sargón fue el primer rey que unificó Sumer y el norte de Mesopotamia, creando un solo estado bajo un gobierno común. Los monarcas posteriores llevaban el título de «reyes de Sumer y Acad». El de Sargón fue el primer imperio unificado de la historia y la primera unidad política que abarcaba todo el valle de Mesopotamia, aunque esta situación sólo se prolongaría hasta el reinado de su bisnieto. Poco después del 2200, el imperio acadio fue destruido por los pueblos de las montañas del nordeste.

El único que no se levantó contra Sargón fue el norte del Imperio. Según parece, los semitas de Subartu, que serían después los terribles asirios, fueron los más fieles sostenedores de la dinastía de Sargón. La tarea no será menos dura para sus herederos; el hijo mayor del rey, Rimush, arrostra una rebelión de Sumer y de Elam, mientras el segundo, Manishtusu, tuvo que intervenir en las costas del Golfo Pérsico.

Ambos mueren asesinados, y Naram-Sin, hijo del último, tiene que reprimir la rebelión de casi todas las ciudades del país, antes de sufrir una serie de desastres, debidos a una invasión de montañeses de Zagros, los guti. Parece ser que éstos habían sido empujados por otros invasores, los Umman-Manda, jinetes procedentes de Anatolia, y en los que algunos sabios pretenden ver una vanguardia de los pueblos indoeuropeos.

Estos derrotan definitivamente al hijo de Naram-Sin, Shar-Kali-Sharri, el año 2190 a. de J. C. No desaparece inmediatamente la dinastía sargóni-da; algunos príncipes siguen manteniéndose a la cabeza de un reino reducido. Hasta el año 2150, los jefes de los pueblos vencedores no eliminan definitivamente a los semitas, implantando su dominio sobre todo el país. Por vez primera, desde que los mesopotámicos aprendieron a dejar constancia de los acontecimientos de su historia en tablillas, sucumben ante el empuje de pueblos primitivos.

Las ciudades, no obstante, no quedaron descontentas de la invasión de los extranjeros, ya que habían conseguido terminar con la supremacía acadia. Aunque no demasiado opresora, ésta había destruido la semi-autonomía de que disfrutaba cada ciudad, desde los tiempos más remotos. Parece ser que los guti no manifestaron grandes ambiciones políticas, contentándose con aprovecharse de unas condiciones de vida más fáciles que aquéllas a que estaban acostumbrados.

El peso de su dominación era soportable, ya que consintió a las antiguas Ciudades Estados disfrutar, durante un centenar de años, de un régimen casi independiente, y les permitió, asimismo, prosperar. No obstante, el recuerdo de Sargón se perpetúa, durante mucho tiempo, en Mesopotamia. Todos los fundadores de imperios que se sucederán a las orillas del Eufrates y del Tigris, utilizarán la fórmula de que se había valido aquel semita, de origen oscuro y modestos principios: «Yo… rey de Sumer y de Akkad, rey de las multitudes y de las cuatro regiones…»

BAJO EL IMPERIO DE AKKAD
Mesopotamia tenía, al fin, bajo el reino de los sargónidas, configuración de Estado. Era un hecho verdaderamente excepcional para aquella época y que sólo se puede atribuir a  la personalidad extraordinaria de los soberanos. Parece que supieron tener en cuenta la diversidad de pueblos que formaban su imperio, reservando bajo su autoridad directa a las regiones con mayoría semita, y tolerando, por el contrario, que cada ciudad sumeria conservase su propio príncipe y sus instituciones.

El rey ejercía el derecho de soberanía sobre ellas. Las creencias religiosas semitas asimilaron las de Sumer; así, por ejemplo, el dios solar Shamah correspondía a Utu, y el planeta Venus Isthar encontraba su réplica en Inanna, diosa de la fecundidad. Fue tan perfecto el sincretismo religioso, que muy pronto se hará difícil distinguir los caracteres sumerios y acadios en la religión de Mesopotamia.

Sincretismo: es un sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.

El pueblo acadio vino a ser heredero de las mismas tradiciones, de la misma civilización que sus vencidos. Por esto, ni siquiera tuvo la intención de destruir lo que había encontrado. Al contrario, respetó, expandió y transformó las instituciones del país de Sumer, de acuerdo con su propia personalidad. El sumerio siguió siendo lengua oficial, junto al acadio.



El personal administrativo fue reclutado tanto entre los sumerios como entre los semitas. Estos escribieron con los caracteres cuneiformes, que adaptaron a su propio idioma. Muy pronto se publicaron listas de palabras, formando un vocabulario comparado sumerio-acadio: los primeros diccionarios de la historia.

El alma semita, más flexible que la de los sumerios, intervino en la ejecución de las obras de arte: las composiciones monumentales y el grabado de los cilindros-sellos perdieron su seriedad y rigidez para adquirir más suavidad. Después de una de sus campañas en los montes Zagros, el nieto de Sargón, Naram-Sin, hizo grabar en piedra una estela celebrando su victoria.

Este monumento es notable por su fuerza y por su composición, más libre que la de todas las obras similares precedentes. En vez de una narración escalonada, para leer de arriba abajo, nos encontramos con una sola escena, en la cual unos cuantos personajes dan la impresión, por su movimiento, de una gran multitud representando una escena de triunfo y dominándola el rey vencedor. ¿Y qué decir de la admirable cabeza de Sargón, digna de figurar entre las obras más ilustres de la estatuaria mundial?.

Los mínimos detalles de este rostro han sido cincelados con un arte perfecto que nos recuerda el de las «tumbas reales» de Ur. Sin embargo, la expresión no es la de las estatuas sumerias: la efigie no es extática y rígida, sino que respira majestad y poder, dulcificados, sin embargo, por una ligera sonrisa que se dibuja en los labios del rey.

INVASIONES ARIAS: El apogeo de los semitas, se vio violentamente interrumpido por la irrupción sucesiva de varios pueblos de origen ario, que llegaron hacia él año 1900 a.C. desde la región del Cáucaso. Fueron éstos los hititas, los mitanios y los kasitas, quienes introdujeron como gran novedad en b región, el hierro y el caballo.

Los hititas, luego de invadir la Mesopotamia se apoderaron de Babilonia, aunque no se radicaron en el lugar, sino que se dirigieron ai Asia Menor, donde finalmente se establecieron en la Anatolia y fundaron la ciudad de Hattusas.
Luego arribaron los mitanios, menos aguerridos, quienes se quedaron en la zona Norte, sin hostilizar demasiado a sus vecinos.

Por último llegaron los kasitas, los que se mezclaron con los amorreos y luego de cruenta lucha dominaron todo el territorio y consolidaron el poder de los arios.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I sargón y los Acadios
Historia Universal Ilustrada Tomo I Los Acadios John M Roberts Edit. Debate

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