Papa Alejandro Borgia

Biografia Inocencio III Papa Obra de su Pontificado

Biografia Inocencio III
Papa de la Iglesia – Obra de su Pontificado

De nombre Lotario di Conti (1161-1216), conocido como Inocencio III, gran papa y gran político, en cuya persona culmina la influencia histórica del Pontificado medieval.

Lleno de fe y de fervor apostólico, Inocencio III supo aprovechar todas las ocasiones para llevar al terreno de la práctica las viejas ideas de la primacía de San Pedro, la omnipotencia del Papado y la superioridad del poder eclesiástico sobre el laico o emperadores de su época.

Inocencio III realizó su obra pontificia como medio de acción para equilibrar el mundo político medieval, combatir la herejía y agrupar todas las fuerzas de la Cristiandad para la cruzada contra el Islam.

Para esta ingente obra, Inocencio III estuvo excepcionalmente bien dotado. Unía a la fuerza del ideal y de la fe, un sentido práctico poco común, un sagaz conocimiento de los hombres y de las cosas, un oportunismo diestro, gran habilidad diplomática, supremo sentido de la justicia y constancia inquebrantable ante cualquier revés momentáneo.

Nació en un ambiente patricio, y esta finura, vigor y firmeza de su sangre contribuyeron al éxito de su política.

Hijo de Trasmondo, conde de Segni, y de Claricia Scotti, Lotario vio la luz en Anagni en 1160. Como la mayor parte de los nobles romanos destinados a la carrera eclesiástica, estudió teología en París y derecho en Bolonia.

De regreso a Roma hacia 1185, fue nombrado subdiácono en 1187 y cardenal por Clemente III en 1190. La fama adquirida por su virtud, austeridad, ciencia y firmeza política le valieron ser elegido papa por unanimidad el 8 de enero de 1198, a los 37 años de edad.

Llegaba, pues, al máximo cargo pontificio en la cumbre de su hombradía, y hallaba a su disposición los vastos recursos espirituales y materiales acumulados por sus antecesores.

Supo usarlos eficazmente, tanto más cuanto los Estados de Europa, y en particular el Reich, estaban atravesando un período de crisis.

Es sin duda el pontífice más importante de la Edad Media en el orden temporal, era sobrino de Clemente III; nació en Anagni (Italia) y pertenecía a la familia de los Conti, que daría nueve papas a la Iglesia. Recibió la mejor educación posible en la época, con estudios de teología en París y de jurisprudencia en Bolonia, que le convirtieron en uno de los hombres más preparados de su tiempo.

Esta es su historia y obra de su pontificado:

Por aquellos momentos, luego de la muerte de Gregorio VII, la lucha entre el Papa y el emperador continuó durante cerca de dos siglos, pero el Papa se hizo cada vez más fuerte.

biografia de inocencio III Papa de la Iglesia
Inocencio III (Anagni, (hc. 1161) – Perugia, 16 de julio de 1216) fue el papa n.º 176 de la Iglesia católica de 1198 a 1216. Noble de familia italiana, miembro de la familia Conti y Julio, su padre fue el conde Trasimundo de Segni. Por su procedencia estudió Teología en la Universidad de París y luego Derecho Canónico en Bolonia

Al organizar la Cruzada contra los musulmanes, el Papa se condujo como jefe de todos los caballeros cristianos.

Poco a poco los reyes se acostumbraron a obedecer a la Santa Sede. Cuando Federico Barbarroja fue vencido (1176) por los lombardos aliados del Papa , se tuvo la impresión de que el Pontífice era superior al emperador.

Entonces apareció el más poderosos de todos los Papas, Inocencio III (1198). Era un noble romano que había estudiado Teología y Derecho. Se le había elegido Papa a los treinta y siete años (fue el más joven de todos los Pontífices).

Decía «que el Papa en la tierra ocupa el lugar de Dios», que es «el Vicario, es decir, el sustituto de Dios». «El Señor, decía, ha dado a San Pedro, no solamente toda la Iglesia, sino el mundo entero para gobernar».

Decía asimismo: «El poder es dado a los príncipes en la tierra, a los Papas el poder les es dado también en el cielo. A los príncipes no se les da más que sobre los cuerpos, a los Papas sobre las almas.

Por eso, tanto como es superior el alma al cuerpo, tanto el Papa es superior a la realeza». Son suyas también estas palabras: «Dios, creador del mundo, ha puesto en el cielo dos grandes luminarias: una grande, el sol, preside el día; otra pequeña, la luna, brilla en la noche.

De igual modo, en el firmamento de la Iglesia universal ha instituido dos altas dignidades: la más grande, la autoridad pontificia; la más pequeña, el poder real; la más grande, para presidir las almas como el sol los días; la más pequeña, para dirigir los cuerpos como la luna las noches.

Y lo mismo que la luna recibe la luz del sol, así el poder real recibe su esplendor de la autoridad pontificia».

Inocencio III entró en lucha con los reyes más poderosos de su tiempo. Excomulgó al rey de Francia, Felipe Augusto, porque había repudiado a su esposa, una princesa de Dinamarca, Ingeburga.

El divorcio había sido declarado ilegal y nulo por el Papa anterior; pero Felipe, no teniéndolo en cuenta, se había casado con otra princesa. Inocencio III pronunció el entredicho contra el reino de Francia (1198-1200). Felipe repudió a su segunda mujer y volvió a unirse con Ingeburga.

Inocencio luchó contra el monarca inglés Juan Sin Tierra Empezó por poner su reino en entredicho (1208), luego le excomulgó, le declaró depuesto y le amenazó con dar su reino al rey de Francia.

Asustado Juan, se sometió, dio su reino al Papa, el cual se lo devolvió en feudo como a vasallo.

En Alemania, Inocencio reclamó la facultad de de-cidir’entre los dos príncipes que se disputaban el título de rey.

Mandó predicar la cuarta Cruzada. Los cruzados, reunidos pata ir a la liberación de Jerusalén, tomaron Constantinopla (1204) y sometieron a los griegos el poder del Papa.

Organizó la cruzada contra los herejes en el mediodía de Francia. Declaró a los príncipes de esta región desposeídos de sus dominios y los dio a los cruzados.

Inocencio III celebró en el palacio de Letrán un Concilio ecuménico (1215) que fue la Asamblea más grande de la Edad Media.

A él acudieron 412 obispos, 800 abades o priores de convento y varios patriarcas y obispos de Oriente.

Se adoptaron medidas contra los herejes. Todos los príncipes, en el momento de tomar posesión del poder, debían jurar el exterminio de los herejes que hubiera en sus dominios.

Inocencio III murió repentinamente en Perugia, el 16 de julio de 1216, cuando viajaba por Italia en busca de aliados para la Cuarta Cruzada.

concilio de letran
En el IV Concilio de Letrán (1215) participaron dos patriarcas orientales, representantes de casi todas las monarquías europeas y más de mil doscientos obispos y abades. Se condenaron las doctrinas heréticas de los albigenses y los cataros; se definió por primera vez el dogma teológico de la transubstanciación; se obligaba a los fieles a confesarse y comulgar al menos una vez al año, y se preparó una nueva cruzada a Tierra Santa.

En el IV Concilio de Letrán (1215) participaron dos patriarcas orientales, representantes de casi todas las monarquías europeas y más de mil doscientos obispos y abades.

Se condenaron las doctrinas heréticas de los albigenses y los cataros; se definió por primera vez el dogma teológico de la transubstanciación; se obligaba a los fieles a confesarse y comulgar al menos una vez al año, y se preparó una nueva cruzada a Tierra Santa.

No hubo país en Europa que se librara de las injerencias de Inocencio III: excomulgó a Alfonso IX de León por casarse con su sobrina Berengaria, de quien le obligó a separarse; anuló el matrimonio entre Alfonso de Portugal y doña Urraca, hija de Alfonso de Castilla; recibió el reino de Aragón en vasallaje cuando coronó a Pedro II como rey; protegió a los noruegos del tiránico rey Sverri y, a su muerte, actuó como arbitro entre los pretendientes al trono; otro tanto hizo entre los contendientes al trono de Suecia.Y ya en terreno más propio de su misión apostólica, preparó una cruzada contra los musulmanes en España, a los que vio derrotados en la batalla de las Navas de Tolosa; restauró la disciplina eclesiástica en Polonia; trató de conseguir que la Iglesia oriental aceptase la autoridad de Roma; llamó a la Cuarta Cruzada, y excomulgó a los comerciantes venecianos cuando éstos desviaron a los cruzados para que tomasen Constantinopla en vez de dirigirse a Tierra Santa.

Dentro de su misión religiosa, convocó del IV Concilio de Letrán, el más importante del Medievo, y apoyó la fundación de dos grandes órdenes mendicantes —la de los dominicos y la de los franciscanos— como defensa contra los vicios que se estaban adueñando del pueblo, del clero y de la jerarquía eclesiástica.

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Biografia del Papa Pio XI Obra de su Pontificado

Biografía del Papa Pio XI

Concluir estas semejanzas históricas con el nombre de Pío XI es la percepción cabal de que la Humanidad, en su ruta hacia el mañana, teniendo como norma las doctrinas de Cristo, superará la crisis espiritual,política y económica del siglo XX.

Pío XI, en efecto, simboliza claramente que la influencia y la hegemonía mundial no se deben a la fuerza y a la imposición materialista, sino que el triunfo sobre los espíritus sólo se logra por la jerarquía moral en la defensa de la bandera de los más altos ideales.

Pio XI Papa
Pío XI, de nombre secular Achille Damiano Ambrogio Ratti, fue el 259.º papa de la Iglesia católica, y primer soberano de la Ciudad del Vaticano entre 1922 y 1939, con lo que su pontificado abarca casi todo el período de entreguerras.
Fecha de nacimiento: 31 de mayo de 1857, Desio, Italia
Fallecimiento: 10 de febrero de 1939, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano

Ni revoluciones ni guerras, por sangrientas y destructoras que resulten unas y otras, predominarán sobre las fuerzas del bien, de la paz y de la buena voluntad que con tanta firmeza y autoridad defendió siempre Pío XI.

En un mundo muchas veces hostil a estos grandes preceptos, en medio de las persecuciones religiosas en varios países del globo, luchando contra los poderes que pretendían coaccionar la misión de la Iglesia y combatir sus normas imperecederas, la figura de Pío XI se levantó como una fulgurante antorcha, que indicó a los pueblos la ruta segura de su salvación en los días agitados del presente y del porvenir.

Aquiles Ratti, hijo del director de una de las más importantes fábricas de tejidos de seda de Desio, en los alrededores de Milán, nació en aquella localidad el 31 de mayo de 1857.

Cursó sus primeros estudios en Monza y en Milán. Alimentada su vocación religiosa por su tío Rodolfo, cura párroco de Asso, en las estribaciones de los Alpes, se relacionó con el arzobispo de Milán, monseñor Calebiana, quien muy pronto le distinguió entre sus amistades.

Gracias a sus indicaciones, Aquiles Ratti estudió en el Colegio lombardo y en la universidad gregoriana de Roma. El 20 de diciembre de 1879, después de obtener los grados de doctor en filosofía, teología y derecho canónico, recibió la ordenación sacerdotal.

Distinguido por sus profesores hasta el punto de llegar su fama de buen estudiante al papa León XIII, Aquiles Ratti regresó a su tierra natal en 1882, después de doctorarse en el Colegio Angélico, la fundación tomista de aquel papa.

Sirvió algún tiempo en la parroquia de Barni, pero muy pronto fue adscrito al seminario de Milán como profesor de teología dogmática.

En 1888 ingresó en la biblioteca Ambrosiana, en cuyo centro realizó una ímproba labor de investigación y clasificación de fondos, que le valió las felicitaciones del rey de Italia y las simpatías del mundo científico internacional.

En 1907 era nombrado prefecto de la indicada biblioteca. Mientras tanto, no había olvidado sus deberes sacerdotales, que ejerció con singular competencia tanto como capellán de las monjas del Cenáculo que como propagandista del catecismo entre los chiquillos.

Espíritu abierto y comunicativo, simpático y bondadoso, Ratti distribuía su tiempo entre las prácticas de caridad, las obras de erudición, los viajes al extranjero y las excursiones a sus amados Alpes.

En 1912, Pío X le nombró viceprefecto de la librería del Vaticano y al mismo tiempo le confió una canongía en San Pedro. A la muerte de aquel santo papa, fue íntimo de Benedicto XV, a cuyo lado se inició en los secretos de la diplomacia europea.

Finalizada la guerra en 1918, se le envió a Polonia como visitado apostólico. Nuncio en 1919, fue consagrado arzobispo de Lepanto en Varsovia el 3 de julio.

Durante su misión, sumamente difícil, dadas las agresiones de los bol cheviques y las rencillas entre polacos y alemanes, Aquiles Ratti demostró un tacto excepcional, que dejó sumamente satisfechos al papa y a cuantos intervinieron en los problemas del Oriente europeo en aquellos años.

En junio de 1921 fue designado arzobispo de Milán y revestido con la púrpura cardenalicia.

En su nuevo cargo asistió al desencadenamiento de la ola subversiva. Al año siguiente, a la muerte del papa Benedicto XV, era elegido papa por el conclave el 2 de febrero.

Durante los diecisiete años de su pontificado, incluí dos entre una y otra guerra, Pío XI procuró encaminar el mundo hacia la paz. Su obra en este sentido fue inmensa, aunque las naciones, alocadas por su propio destino, prefirieran correr hacia su perdición.

El papa de las misiones resolvió, por otra parte, la candente cuestión de las relaciones entre el Vaticano y el Quirrinal por el tratado de Letrán (11 de febrero de 1929), documento que, probablemente, hará época en la historia de la Iglesia.

Así, apareció el Estado del Vaticano, símbolo real de la independencia espiritual del Papl do en los tiempos modernos. La obra de Pío XI en defensa de la catolicidad en todas las naciones no fue menos importante, combatiendo los principios que infringían la libertad religiosa.

Murió el 10 de febreode 1939, en momentos sumamente angustioso para Europa. Su doctrina está comprendida en la en encíclica Casti connubii (1930), relativa al matrimonio; en la Qaudragésimo anno (1931), complementaria de las encíclicas de León XIII sobre materia social, y en la
Divini Redemptoris (1937), condenando el comunismo.

Su actuación se reflejó en el desarrollo de las misiones y de la Acción Católica.

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Biografia de Benedicto XV Obra de su Papado

Biografía del Papa Benedicto XV

Cuando el mundo se ensangrentaba en los horrores de la primera conflagración bélica general, fue el Vaticano una de las pocas instituciones que se levantaron como faro de paz para los espíritus soliviantados por la tragedia de la guerra y la crisis de los primeros años después del armisticio de 1918.

Papa Benedicto XV
Benedicto XV, nacido como Giacomo della Chiesa fue el 258.º papa de la Iglesia católica, entre el 3 de septiembre de 1914 hasta su muerte. Su pontificado fue eclipsado en gran medida por la Primera Guerra Mundial y las consecuencias de esta, tanto políticas, sociales como humanitarias.
Fecha de nacimiento: 21 de noviembre de 1854, Pegli, Italia
Fallecimiento: 22 de enero de 1922, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano

Gran parte del prestigio que entonces adquirió la Iglesia católica se debe a la alta figura moral de Benedicto XV, el papa que jamás perdió de vista los supremos intereses de la sociedad y se hizo digno sucesor de aquellos prodigios varones que cimentaron, en la confusión de las primeras persecuciones, la grandeza del Pontificado.

Jamás la Iglesia estuvo tan a la altura de su misión con en aquellos años cruciales, cuando se elevaba por e cima de las pasiones y proclamaba los principios eternos de una paz justa y cristiana.

Hijo de los marqueses Della Chiesa, Jaime Del Chiesa nació en Genova el 21 de noviembre de 185 Se educó en el seminario y en la universidad de ciudad natal, doctorándose en leyes en 1875.

Decidido a cumplir su vocación sacerdotal, estudió en el Colegio Capránica de Roma y en la Academia de los Nobles Eclesiásticos, donde se preparó para ingresar en la c plomada pontificia.

Ordenado sacerdote en 1878, cinco años después acompañaba a monseñor Rampol como secretario de la nunciatura española. Permaneció en Madrid hasta 1884, en cuyo año regresó Roma con el cardenal, a quien León XIII había d signado para ocupar su secretaría de Estado.

Del Chiesa obtuvo entonces una plaza de «minutante» en la referida secretaría, que más tarde cambió por la de «substituto». Sus conocimientos diplomáticos le merecieron no sólo la distinción de Rampolla, sino la de su sucesor, el cardenal Merry del Val.

En 1907 Pío X nombró a Jaime Della Chiesa arzobispo de Bolonia. El nuevo pastor de almas se puso su obligación con el sacro ardor que presidía todos sus actos, de modo que muy pronto se hizo notar por su extraordinaria capacidad para la regencia del arzobispado.

Pocos meses después que le fuera concedida dignidad cardenalicia, en junio de 1914, murió Pío I en medio de las primeras convulsiones de la guerra general.

El conclave que se reunió para designar a su sucesor, eligió al cardenal Della Chiesa (3 de septiembre), probablemente debido a la impresión causada por una carta arzobispal dirigida a los fieles sobre actitud que la Santa Sede había de observar en el conflicto.

Desde el siglo XV no se había registrado otro caso en que mediara tan breve tiempo entre el cardenalato y el pontificado.

No resultaron defraudadas las esperanzas que los fieles del mundo entero depositaron en Benedicto XV pues aunque la Santa Sede jamás dispuso de ejército para imponer su voluntad, en cambio lanzó a la coi tienda sus tropas del bien, de la bondad y de la justicia en Cristo.

El pontífice practicó una política de extricta neutralidad; fomentó las obras de socorro a los prisioneros y a los heridos; condenó la violación de las reglas del derecho de gentes cometidas por los beligrantes, y propuso varias veces la paz, a base de une puntos inspirados en la más estricta realidad.

Su acttitud no obtuvo, de momento, los provechosos resultados que cabía esperar de ella. Pero cuando se hubiero aquietado las pasiones de la guerra, los pueblos con prendieron la elevación moral que representaba la política de Benedicto XV. Francia e Inglaterra, para no hablar de otras naciones, reanudaron sus relación con el Vaticano.

Benedicto XV murió el 22 de enero de 1922, de pues de haber impulsado, en cuanto pudo y le permitieron las circunstancias, las obras de carácter estrictamente religioso o eclesiástico (publicación del Códio de Derecho canónico, 1917, de Pío X, fomento de le seminarios, beatificaciones, etc.).

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Biografia de Bonifacio VIII Papa Obra de su Pontificado

Biografia de Bonifacio VIII

Durante el siglo XIII, los Papas triunfaron sobre el poder de los emperadores varias veces mas. Quitaron a la familia de su enemigo el emperador Federico II, primeramente el reino de Alemania, luego el de Sicilia (1266).

Hicieron que fuera elegido en Alemania un rey que les era devoto. Establecieron en el reino de Sicilia a un príncipe francés, Carlos de Anjou, hermano de San Luis.

A fines del siglo, el Papa Bonifacio VIII (1294-1303) pareció tan poderoso como Inocencio III. Una familia de señores de los alrededores de Roma, los Colonna, intentó resistirle. Los combatió a muerte, se apoderó de sus castillos, arrasó sus palacios y su ciudad, e hizo pasar el arado por su suelo.

Los excomulgó, confiscó sus bienes, obligó a los dos cardenales de esta familia a presentarse con un cordel al cuello y a entregarse a discreción.

Los demás Colonna huyeron lejos de Roma y vivieron errantes por las selvas.

VEAMOS SU BIOGRAFIA…

Con la descomposición de los valores medievales declinaba de hecho la autoridad temporal del Papado, como se había demostrado a fines del siglo XIII en la lucha librada por los Anjou y los Aragón en el Mediterráneo por Sicilia.

Pero las teorías elaboradas desde Gregorio VII y llevadas a una realización esplendorosa por Inocencio III conservaban aún toda su fuerza como programa de acción. No había muerto la idea de la teocracia. Bastaba que ascendiera al trono de San Pedro una persona de gran energía, para que de nuevo resurgiera de sus aparentes cenizas.

Papa Bonifacio VIII
Bonifacio VIII fue el 193º papa de la Iglesia católica, de 1294 a 1303.
Fecha de nacimiento: 1230, Anagni, Italia
Fallecimiento: 11 de octubre de 1303, Roma, Italia
Nombre completo: Benedetto Caetani
Sucesor: Benedicto XI

Esto fue lo que sucedió cuando fue elevado a la cátedra romana Benedicto Caetani, quien, con el nombre de Bonifacio VIII, encarna el último intento de restablecer la unidad medieval de Occidente bajo la dirección del Papado, en pugna con el naciente nacionalismo político, religioso y cultural.
Benedicto Caetani había nacido en Agnani hacia 1235.

Su padre, Rofredo, pertenecía a una de las familias más ilustres de Agnani, y su madre, Emilia, también de noble estirpe, estaba emparentada con el papa Alejandro IV. Benedicto recibió esmerada educación en Todi, Espoleto, y quizá en París, siempre con vistas a ocupar una posición en el seno de la Iglesia.

Su carrera se deslizó en la corte pontificia, prestando destacados servicios en varias misiones que se le confiaron.

El 23 de marzo de 1281 fue nombrado cardenal por Martín IV, y bajo este pontificado su nombre empezó a adquirir gran relieve por sus excepcionales dotes de energía, su habilidad diplomática y, en particular, por su ciencia canónica, en cuyos principios hallaba los fundamentos para establecer el papel preponderante del Pontificado en los asuntos temporales.

En la época agitadísima que transcurre desde 1281 a fines de siglo, trabajó con éxito a favor de la causa de los Anjou y en contra de los intereses aragoneses.

Parece ser que el cardenal Caetani no fue ajeno a la renuncia de San Celestino V, un bondadoso ermitaño que había sido elegido papa el 5 de julio de 1294 para poner término a los antagonismos que imperaban en la Curia después de un interregno de más de dos años.

En todo caso, cuando Celestino V renunció voluntariamente a su preeminencia eclesiástica el 13 de diciembre siguiente, Caetani fue elegido para sucederle por el conclave de Nápoles el día 23 del mismo mes, y consagrado el 25 de enero de 1295.

Durante nueve años, Bonifacio VIII desplegó una actividad trepidante. Una de sus líneas de actuación correspondió a la resolución del problema siciliano, iniciado con el terrible levantamiento de las Vísperas.

Aunque independiente de Carlos II de Anjou, mantúvose en un plano angevino, tal como correspondía a un papa que defendía los derechos temporales del pontificado en la Italia meridional.

Logró que Jaime II de Aragón renunciara a Sicilia (1296), a trueque de la investidura de Córcega y Cerdeña (1297); Pero no pudo acaban con la resistencia de los sicilianos, quienes habíanse dado un monarca en la persona de Federico (III) de Aragón, pese al apoyo que le prestaron mancomunadamente angevinos y aragoneses.

Pero donde Bonifacio VIII desplegó todo su genio, sin conseguir mayores éxitos, fue en la renovación de la ideología de la teocracia pontificia, en el mantenimiento de la plenitudo potestatis, o sea, la supremacía absoluta de la Iglesia, que se levantaría como un muro de contención en defensa del orden cristiano.

Ya en 1290, como simple legado papal, había expuesto públicamente en París su opinión respecto a la supremacía de los papas sobre todos los príncipes del mundo.

En 1296 intervino para imponer la paz entre los reyes de Francia e Inglaterra. Esta intromisión, conducida quiza con poco espíritu de humildad, enojó a Felipe IV de Francia y Eduardo I de Inglaterra.

Con este asuma mezclóse, al cabo de poco tiempo, el de las contribuciones que ambos monarcas habían arrancado del clero nacional respectivo en flagrante vulneración de las leyes canónicas.

Para restablecer los derechos de la Iglesia, Bonifacio VIII publicó la bula Clericis laicos (25 de febrero de 1296), en que defendía las inmunidades eclesiásticas.

Esta proclamación exasperó a los revé; afectados; Eduardo confiscó los bienes que le plugo Felipe el Bello prohibió la exportación de plata y oro de su reino, lo que mermaba los ingresos de la Santa Sede.

Después de un período crítico, acompañado de una viva propaganda de los principios pontificios o legalistas, se llegó a un acuerdo en agosto de 1297.

En la bula Etsi de statu (31 de julio) Bonifacio VIII reconocía el derecho del rey francés a percibir contribuciones ((consentidas». Esta retirada se debía a la vacilante situación del pontífice en Roma, amenazado por el alzamiento de los cardenales Pedro y Juan Colonna.

En 1300 Bonifacio VIII celebró un jubileo que atrajo a Roma a millares de peregrinos. Desde su solio el papa se considera el señor de reyes y príncipes. Interviene en las sucesiones de Flandes, Alemania y Hungría, mostrando su enojo por la omisión del poder del Papado.

Entonces se perfila claramente su postulado supremo, la teocracia pontifical por voluntad divina, que muy pronto expresará con motivo de un nuevo antagonismo con la corona francesa.

En el transcurso de 1301 revoca las concesiones otorgadas a Felipe IV, quien había hecho detener a Bernardo Saisset, obispo de Pamiers, y proclama su derecho a intervenir en la política francesa (Ausculta fili, 5 de diciembre de 1301).

Esta bula suscita una lluvia de libelos favorables a la autoridad real, que culminan en una resolución de los tres estamentos del reino francés, reunidos en París el 10 de abril de 1302, de defender la corona con su sangre y sus haberes.

Pero Bonifacio VIII ya no retrocede ni se desdice. Afirma su posición inquebrantable en la bula Unam Sanctam (18 de noviembre de 1302), el documento máximo de la teocracia, en que se superan los postulados de Gregorio VII, Gregorio IX e Inocencio IV, de las dos espadas, el Papado se reserva la espiritual, mientras que la temporal la empuñan los reyes según su voluntad; quien afirme la independencia de los dos principios, cae en la herejía de los maniqueos.

El conflicto entre Felipe IV y Bonifacio VIII lo resolvió con un golpe de audacia el jurista Guillermo de Nogaret.

Con el auxilio de los Colonnas y de los gibelinos italianos, Nogaret se apoderó por sorpresa de la persona del papa, tomando por asalto el palacio de Agnani (7 de septiembre de 1303).

El pueblo se sublevó contra los agresores y devolvió la libertad a Bonifacio VIII. Pero el golpe era demasiado rudo.

El papa, trasladado a Roma, no lo pudo sobrellevar. Murió pocos días después (el 11 de octubre), llevándose al sepulcro el último brillo del pontificado medieval.

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Biografia de Zuinglio Reforma Protestante Suiza

Biografia de Zuinglio Ulrico Líder Religioso Reformador Suizo

La reforma en Suiza está estrechamente vinculada al espiritualismo y al humanismo de la Alta Alemania, y, asimismo, al ambiente revolucionario creado por Lutero.

Sin embargo, en su evolución muestra un sello peculiar, que le distingue del protestantismo alemán tanto en el aspecto religioso como en el político.

Esta característica responde a la persona e ideología de su propulsor, Ulrico Zuinglio, algunos meses más joven que Martín Lutero y, por lo tanto, de la misma generación histórica.

Zuinglio Ulrico
Ulrico Zuinglio, fue el líder de la Reforma Protestante suiza y el fundador de la Iglesia Reformada Suiza.
Fecha de nacimiento: 1º de enero de 1484, Wildhaus, Suiza
Fallecimiento: 11 de octubre de 1531, Kappel am Albis, Suiza
Cónyuge: Anna Reinhart (m. 1522–1531)
Hermanos: John Zwingli, Catherine Zwingli, Wolfgang Zwingli, MÁS
Hijos: Regula Zwingli, Wilhelm Zwingli, Ulrich Zwingli, Anna Zwingli

Pero la obra de Zuinglio denota un avance más radical en el camino de la herejía; pues lo que en Lutero era, al parecer, simple restauración teológica a base de una interpretación personal de los textos bíblicos, en Zuinglio fue afirmación del nuevo espíritu racionalista y subjetivo en las cuestiones dogmáticas.

Por esta causa Zuinglio se halla a mitad de camino entre Lutero y Calvino, entre el reformador de abolengo medieval y el reformador humanista «moderno».

Procedía de un linaje campesino. Nacido en Wildhaus, en el valle de Toggenburg del cantón de San Gall, el 1° de enero de 1484, su niñez transcurrió en un ambiente muy religioso, pues su tío era cura párroco del lugar y su tía abadesa del convento de Fischingen, en Turgovia. Zuinglio estudió en Wesen, Basilea y Berna.

En esta última ciudad, Enrique Wólflin le hizo devoto de las humanidades y los clásicos. Completó su formación intelectual en la universidad de Viena (1498-1500), donde estudió filosofía.

De regreso a Suiza, fue ordenado sacerdote por el obispo de Constanza y nombrado cura de Glaris (1506). Zuinglio era entonces una mente ávida de saber y un temperamento ardiente e intransigente.

Estudió el griego y se inició en el hebreo. Desde Glaris mantuvo relaciones con Erasmo y Pico de la Mirándola, cuyas obras hipercríticas causaron profunda huella en su espíritu.

De regreso de una de las campañas de Italia, en las que él tomó parte activa como capellán de las tropas suizas al servicio de los papas (1513 y 1515), establecióse en Einsiedeln (1516).

Aquí empezó a predicar contra las «ceremonias judaicas» de la Iglesia exterior, el mal uso de los sacramentos y el servicio divino. Combatió como Lutero las indulgencias. Nombrado sacerdote del gran monasterio de Zurich (fines de 1518) propagó la lectura de la Biblia como única salvación para el cristiano.

En estos años lee los escritos de Lutero, que defiende de modo sistemático. Pese a la influencia de la doctrina luterana, elabora una teología propia, cuyo fundamento se halla en la pura y exclusiva aceptación de la ley de Dios, revelada en las Sagradas Escrituras, las cuales pretende aclarar por un método gramáticofilológico.

En consecuencia, no intenta un nuevo asentamiento dogmático de la Igle-sia, sino una subversión total de ella por la interpretación estricta y racional — no tradicional — de los pasajes bíblicos.

Para el reformador alemán la justificación se alcanzaba por la fe; Zuinglio acepta este postulado, pero da un nuevo paso; la fe que conduce a la salvación eterna es predestinada por Dios, creador del bien y del mal.

En una serie de opúsculos y folletos (Architeles, 1522; las 67 tesis del 29; el Comentarius de vera et falsa reliqione, 1525) Zuinglio desarrolló las consecuencias radicales de estos principios: ne gación del poder del Papado, supresión de las fiestas y del celibato eclesiástico, de los conventos y de los san tos, de las reliquias y de las peregrinaciones; los sacramentos son puros símbolos, la Eucaristía una simple conmemoración y la misa un sermón educativo.

Estos postulados reformadores fueron aceptados por Zurich en 1523. El 2 de abril de 1524 Ulrico contraía matrimonio con Ana Reinhard.

El programa de Zuinglio chocó con el catolicismo el luteranismo. Los dos reformadores, oue discreparle sobre el valor de la Eucaristía, no pudieron ponerse de acuerdo en las Conferencias de Magdeburgo de 1529.

La ruptura escindió en dos campos antagónico el movimiento protestante en Alemania. Por lo que respecta a los católicos suizos, éstos se aprestaron a de fender por las armas su fe y su independencia religiosa.

Ulrico Zuinglio halló la muerte el 11 de octubre de 1531 en una batalla—la de Kappel — desastrosa rere su causa.

Aunque él introduio la discordia en Suiza su obra reformadora se vincula a un fuerte sentimien to de emancipación nacional que acabó por imponerse.

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Biografia Papa Clemente VII

Biografia Papa Clemente VII

Las ideas políticas de Clemente VII no fueron de corto alcance, aparte las vinculadas directamente a los intereses de su familia, la de los Médicis. Clemente VII quería llegar a un equilibrio internacional y, en particular, debilitar la hegemonía española en Italia.

Pero para lograr estos ambiciosos propósitos le faltó decisión y actividad. Dejóse arrastrar por los acontecimientos, y en cierta manera contribuyó a crear un confusionismo peligroso entre los intereses políticos y religiosos de la Iglesia.

Papa Clemente VII
Papa Clemente VII:
Cuando Julio de Médicis, fue coronado como Clemente VII , Francisco I de Francia y el emperador Carlos V estaban en guerra. El último había apoyado la candidatura de Clemente VII y se manifestaba amigo de los Médici, pero antes de un año el nuevo Papa firmó un tratado con Francia. En respuesta, los aliados italianos de Carlos V, tomaron Roma , exigiendo al Papa que pagase trescientos mil ducados para evitar el saqueo. Ante la negativa papal, el 6 de mayo se produjo el asalto. Clemente VII se refugió en el castillo de San Angelo, donde permaneció siete meses, pidiendo ayuda a la Liga de Cognac, pero sus aliados no respondieron a su llamamiento: el Papa necesitaba el apoyo de Carlos V para hacer frente a los luteranos en Alemania y reinstalar a los Médici en Florencia. Clemente VII se decidió por el emperador, firmó en Roma un tratado que le favorecía y coronó a Carlos V en Bolonia.

Este hecho se revela con claridad meridiana en su actitud respecto a la reforma protestante, considerandola como un movimiento de tipo político, lo que, junto con los recelos suscitados en Carlos V, no hizo viable la leal colaboración entre la Iglesia y el Imperio para acabar con la herejía en los años de su iniciación.

Julio de Médicis era hijo natural de Juliano, hermano de Lorenzo el Magnífico, y Antonia del Cittadino. Había nacido en Florencia el 26 de mayo de 1478, y desde su más tierna edad fue preparado para abrazar la carrera eclesiástica.

Caballero de Rodas, gran prior de Capua, recibió el capelo cardenalicio de su primo León X el 23 de septiembre de 1513, y durante el pontificado de éste —otro Médicis — ejerció un papel preponderante en la curia papal.

En 1521 presentó su candidatura al pontificado; pero la oposición de los Colonna y la intervención diplomática de Carlos V determinaron la elección de Adriano VI. No obstante, dos años más tarde lograba su propósito (18 de noviembre de 1523).

Ascendía al Pontificado en un momento de tensión entre España y Francia. La victoria de Pavía (1525) y el subsiguiente tratado de Madrid (1526) dieron a Carlos V la hegemonía absoluta en Italia.

Para evitarla, Clemente VII, junto con Venecia, prepararon la confederación o liga de Cognac, que se firmó el 22 de mayo de 1526.

Este acto hacía beligerante al Papado en aquella gran pugna, lo que le acarreó serios contratiempos. Primero, la sublevación de Pompeyo Colonna (1526) y, luego, en mayo de 1527, el asalto y saqueo de Roma por los lasquenetes alemanes; Clemente VII tuvo que refugiarse en el castillo de San Angelo, desde donde capituló ante el emperador. Las negociaciones entabladas en Barcelona (1529) dieron por resultado la aproximación entre Clemente VII y Carlos V, ratificada en la coronación imperial de Bolonia (24 de febrero de 1530).

Esta política valió al papa la erección del ducado de Florencia y su vinculación a los Médicis.

Pero jamás la practicó con lealtad, pues en 1533 el enlace de Catalina de Médicis con el heredero de Francisco I de Francia, Enrique II, hacía presumir una nueva y violenta ruptura.

Durante su pontificado apenas intervino en la cuestión luterana alemana. En cambio, la tenacidad de la Curia provocó el Cisma inglés al oponerse a las veleidades de Enrique VIII.

El 23 de marzo de 1534, poco antes de su muerte, ocurrida en Roma el 25 de septiembre siguiente, Clemente VII ratificaba la legitimidad del matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón.

Biografia de Pietro Aretino poeta, escritor y dramaturgo italiano

Biografía de Pedro Aretino:
poeta, escritor y dramaturgo italiano

PEDRO ARETINO (1492-1556): En el ambiente de todo ciclo cultural en decadencia pululan una serie de personajes, dotados de condiciones intelectuales más o menos destacadas, que son motivo de escándalo para la sociedad contemporánea.

Perdida toda fuerza creadora, aquella corriente espiritual se convierte en mero instrumento puesto al servicio de las más innobles pasiones.

Pedro Aretino
Pedro Aretino

En este caso se halla Pedro Aretino, escritor dotado de buen estilo de ingenio penetrante y burlón, que utilizó la herencia del Humanismo para saciar su sed de placeres y sus ansias de riqueza.

En el Aretino el aparato humanista se disgrega en contorsiones caricaturescas, en perfiles satíricos donde se plasman los vicios de una época Cierto es que esta obra de fustigar las costumbres hubiera podido representar un gran bien moral. Pero, en realidad, el Aretino puso su pluma al servicio de quienes más se la doraron.

Su mismo triunfo en la vida es un estigma denigrante para aquella pervertida sociedad de mediados del siglo XVI, que para su salvación necesitaba toda la firmeza espiritual de la Contrarreforma.

Ese publicista insolente y poeta del chantage nació el 20 de abril de 1492 en Arezzo, hijo de un zapatero llamado Lucas.

En su juventud mostró aficiones artísticas y poéticas. Dedicóse a la pintura con inte-rés, logrando cierta maestría no en la creación de obras de arte, sino en la crítica de las producidas. Pero sus inclinaciones más profundas fueron para la a poe sía satírica.

En 1512 publicó en Venecia un volumen de versos que le valió gran reputación. Poco despúes era expulsado de su ciudad natal por haber compuesta un soneto contra las indulgencias.

Por una de las pa radojas de aquella época, fue muy bien acogido en la Roma de León X, que celebró su espíritu alegre y su pluma sarcástica y penetrante. Entonces empezó a ponerla al servicio del mejor postor, ya para cantar sus alabanzas, ya para zaherir al enemigo.

A copia de adulación, servilismo y amenazas logró grandes pensiones y riquezas de los príncipes y prelados. Sin embargo, cuando en 1523 publicó sus dieciséis Sonetos lujuriosos, cautelosamente obscenos, se vió forzado a partir de Roma.

Pero su buena estrella no le abandonó. Se lo disputaron Juan de las Bandas Negras y Francisco I de Francia.

Por último, en 1527 establecióse en Venecia, donde muy pronto conquistó la opinión pública gracias a su talento venal. Junto con Ticiano y Sansovino formaron una especie de triunvirato para juzgar, en suprema instancia, las obras del espíritu.

Rodeado de un verdadero harén, viviendo de banquete en banquete, derrochando sin cesar, el Aretino se convirtió desde Venecia en el arbitro intelectual de Italia.

Su poder fue tanto, que él mismo decía que los peldaños de su escalera estaban mucho más gastados por las pisadas de los cortesanos que las baldosas del Capitolio por el paso de los carros triunfales.

Y, en efecto, la Señoría de Venecia tenía a sueldo su pluma; el emperador Carlos V la había comprado por una pensión de 200 ducados anuales y le permitía figurar a su lado en la entrada triunfal en Peschiera en 1543.

Por entonces completó sus obras, entre las que descuellan los Diálogos como manifestación de su vida licenciosa, con la publicación de las cartas que había recibido de reyes, príncipes, cardenales, señores, artistas y aventureros en solicitud de protección.

El «secretario de todo el mundo», como él mismo se llamaba, terminó su carrera de libelista publicando libros ascetas y de devoción. Quería ponerse a tono con la Contrarreforma que se iniciaba y adquirir la fama de católico fervoroso. Atacó a los heréticos y se reconcilió con Roma.

Murió en Venecia el 21 de octubre de 1556 con el título de caballero de San Pedro. Sólo Miguel Ángel había sido capaz de rechazar en todo momento la amistad dé aquel ser poco digno.

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Biografia de Julio III Papa

Biografía del Papa Julio III

JULIO El (1487-1555): El 7 de febrero de 1550, por dos votos de mayoría sobre el cardenal Pole, el conclave cardenalicio elevaba a la silla de San Pedro al cardenal Juan María de Ciocchi del Monte, cuya familia era oriunda del Monte San Sabino.

Papa Julio III
PAPA JULI III
Papa de la Iglesia católica desde
7 de febrero de 1550-23 de marzo de 1555
Predecesor Pablo III
Sucesor Marcelo II
Información religiosa
Ordenación episcopal 12 de noviembre de 1514
por Antonio María Ciocchi del Monte
Información personal
Nombre Giammaria Ciocchi del Monte
Nacimiento 10 de septiembre de 1487, Roma
Fallecimiento 23 de marzo de 1555
(67 años), Roma

Aunque los que apoyaron su candidatura fueron Carafa y el grupo intransigente de la Curia, el nuevo Papa — Julio III — fue partidario de soluciones moderadas y de la defensa de la Iglesia respecto a las pretensiones absorbentes de Francia y España.

Entre Paulo III, que inicia el movimiento de la Reforma católica, y Paulo IV, el papa de la Contrarreforma, Julio III adopta un tono conciliador, a veces algo vacilante, lo que se explica por la escasa firmeza de su carácter y por las presiones a que fue sometido por el emperador Carlos V.

Era romano. Nacido en esta ciudad el 10 de septiembre de 1487, de Vincenzo Ciocchi y Cristobalina Saracini, había efectuado una provechosa carrera eclesiástica. Siempre relacionado con la corte pontificia, a los veinticinco años había obtenido el arzobispado de Manfredonia y el 22 de diciembre de 1536 había sido elevado al cardenalato.

En él se distinguió como jefe de la dirección moderada de los cardenales italianos. Durante el pontificado de Paulo III, había sido miembro de la Comisión de Reforma y uno de los presidentes en la primera reunión del concilio de Trento (1545-1549).

Por tanto, al ser revestido de la suprema dignidad eclesiástica, se hallaba preparado para llevar a término una misión sumamente difícil en aquellos agitados momentos.

Los críticos de Julio III le reputan como un epicúreo toscano, más amante de la vida regalada en los palacios de Roma que de resolver los problemas en que se debatía la Iglesia.

En particular, le hacen responsable de la segunda suspensión del concilio’ de Trento y de la corta duración de la concordia con Irglaterra. Estas inculpaciones tienen escaso apoyo.

Aunque es cierto que recayó en los defectos del nepotismo y que se mezcló en las últimas disputas sobre los estados italianos — lucha por Parma y Plasencia en 1552 —, no se puede negar su celo por los intereses de la Iglesia.

El 1º de marzo de 1551 se abrió la segunda reunión del concilio de Trento, cuya particularidad más notable fué la presencia de algunos enviados de los príncipes reformistas alemanes. En el aspecto dogmático se afirmó la doctrina ortodoxa de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía.

El concilio fue suspendido el 28 de abril de 1552, no por voluntad de Julio III, sino por la amenaza de las tropas de Mauricio de Sajonia, rebelde al emperador.

La reconciliación del Papado con Inglaterra tuvo lugar poco después del advenimiento al trono de la reina María Tudor. El 6 de agosto de 1553, Julio III nombraba legado para Inglaterra al cardenal Pole.

Sin embargo, el paso decisivo de la reconciliación no se dio hasta el 3 de enero de 1555, y esto a causa de la política de Carlos V, que no quería provocar una guerra de religión en Inglaterra.

Poco después, el 23 de marzo de 1555, moría Julio III en Roma, dejando el camino expedito al papa de la Contrarreforma, Paulo IV, después del breve, y, por tanto, inmaturo pontificado de Marcelo II.

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Arte Gótico y Románico en la Edad Media Resumen Descriptivo

BREVE DESCRIPCIÓN DEL ARTE GÓTICO Y ROMÁNICO MEDIEVAL

Fundamentada en la tradición romana, pero formada en la escuela carolingia, la arquitectura románica es la prueba irrefutable de la mentalidad profundamente cristiana que dominaba al hombre de la Edad Media a través de los movimientos políticos. Durante unos tres siglos, su crecimiento constante y armonioso estuvo caracterizado por el paso de la preponderancia alemana hacia Francia que logró superarla. Por su parte, España también aportó obras románicas únicas en su género, muchas de las cuales aún subsisten

Con su nombre, el estilo «románico» pretendió subrayar que era una continuación del que fue propio de la Roma republicana e imperial. Nació a principios de la Edad Media y se extendió, principalmente, por los países latinos. De construcción sólida, pesada y compacta, estuvo basado en algunos principios clásicos, a los cuales agregó otros, diferentes. Mantuvo, por ejemplo, casi intacta la planta de las tradicionales basílicas romanas, pero transformó sus muros, haciéndolos más consistentes. Reemplazó los techos de madera por bóvedas y cúpulas, hechas con piedras y ladrillos porosos.

Los ingleses lo llamaron «normandos«, porque fueron los normandos quienes, desde el norte de Francia, lo introdujeron en Gran Bretaña. En lacatedral de Durham, en Inglaterra, se aplicaron, para abovedar, procedimientos similares a los empleados en Normandía, copiados, a su vez, de otras construcciones francesas, italianas y españolas. Así, los lombardos, usaban vigas transversales y rellenaban los intersticios de las bóvedas con materiales más livianos.

El estilo lombardo se aligeró, en el Piamonte y en Liguria, por influencia de lamodalidad francesa. En Venecia, se relacionó con Oriente, como puede verse en la iglesia de San Juan de Rialto o en la catedral de Murano. En Florencia, Pisa, Lucca, etc., se evitó la bóveda y se dejó de lado la técnica ciclópea.

En Roma y en el Lacio, al igual que en Umbría, se reemplazó la solidez de la primera etapa con una tendencia menos pesada. Los adornos -que los bizantinos habían descartado del templo- reaparecieron y proliferaron los candelabros, las pilas bautismales ricamente labradas, las pinturas, las esculturas, los trabajos de orfebrería, las miniaturas y las piezas de madera tallada.

arte romanico edad media

Catedral de Durham (Inglaterra), comenzada en 1093.

arte romanico edad medio

Castillo de Rochester (Inglaterra). Comenzado en el s. XI, sólo subsiste el torreón. Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura románica.

edad media arquitectura gotica

Nave central de la Catedral de Maguncia.

arquitectura edad media

Monasterio de Sania María en Ripoll (España). Construido en 888, fue restaurado 1.000 años después, en 1888.

Hasta el siglo II , por lo general los arquitectos eran monjes anónimos. Después, debido a la constante multiplicación de sus deberes, tuvieron que recurrir a los laicos. Como su nombre indica, el estilo románico emanó de la tradición arquitectónica romana, renovada durante la época de Carlomagno. Este estilo fue empleado en la construcción de castillos y, sobre todo, de iglesias. Éstas no sólo se utilizaban para el culto, sino también como mercado cubierto, pretorio y fortaleza.

Bajo la influencia bizantina, las iglesias desterraron el techo de madera de las primeras basílicas romanas y adoptaron pesadas bóvedas de medio punto, talladas en piedra y reposando a todo lo largo de los muros laterales, que apenas podían sostener un peso tan enorme. Los arquitectos de entonces: hicieron los muros muy gruesos, los sostuvieron por medio de contrafuertes exteriores, practicaron únicamente las estrechas aberturas de puertas y ventanas y reforzaron su resistencia con arcos de medio punto. A pesar de estas precauciones, temían que se vinieran abajo y, por prudencia, se limitaron a construcciones de dimensiones modestas, excepto en el caso de las iglesias de conventos y de las que eran centros de peregrinación.

A pesar de que la arquitectura románica se desarrolló de modo armonioso y constante, sufrió cambios tan importantes y violentos que parece indicado hacer una subdivisión en períodos distintos, la cual, sin embargo, no puede aplicarse a toda Europa, pues desde la segunda mitad del siglo xn Francia ya empezó a encaminarse hacia el gótico para llegar al gótico puro a principios del siglo XIII.

En la misma época, Inglaterra también dio comienzo a nuevos sistemas, pero Alemania todavía se mantuvo fiel a las formas tradicionales del arte románico. Sin embargo, intentaremos esbozar esta evolución.

En el siglo X, Alemania marcó la pauta en el terreno de la arquitectura. Las formas carolingias se respetaron de modo escrupuloso, casi servil, y esto constituye una de sus características. Los primeros cambios aparecieron en la segunda mitad de este siglo, y son la bóveda y el sistema de alternación. Pero no modificaron —por lo menos durante un tiempo— ni el volumen ni la forma de las construcciones. Siguió reinando la basílica de fondo plano, con apoyos uniformes (columnas o pilares), muros lisos y linterna sin redondear. De 1000 a 1100, en la primera época del románico, la piedra sin labrar fue progresivamente sustituida por la piedra de sillería.

A partir de 1090, aproximadamente, sólo se abovedó la nave central y se construyó una torre sobre la linterna. Mientras Alemania y Normandía seguían marcando la pauta, en Borgoña y el mediodía de Francia aparecían los primeros grandes edificios románicos.

De 1100 a 1180, durante el románico medio o alto, se sustituyó el techo plano por múltiples naves abovedadas. Aparecen las primeras bóvedas de aristas, columnas y arcos en haces, el deambulatorio y el triforio (estrecha galería que corre por encima de las arcadas de la nave central) y aumenta el número de torres y fachadas.

La aparición de la ojiva en Borgoña y de un nuevo arte en el mediodía de Francia proporcionó a este país la supremacía en materia de arquitectura. De 1180 a 1240, los edificios abovedados alcanzaron su máximo apogeo, la ojiva reemplazó al arco de medio punto y se desarrolló el sentido de las composiciones decorativas. Francia, que ya antes de finalizar el siglo xn había optado por el gótico, se impuso por lo que respecta a este estilo.

En España el arte románico dejó obras únicas en su género, como Santa María de Naranco (848), en Asturias; Santa María de Amer (941); el monasterio de Ripoll, y ese grupo de iglesias catalanas de torre cuadrada de la que es típico ejemplo San Clemente de Tahull. Joya del románico, iniciada en estilo asturiano, es la iglesia de San Isidoro, en León, así como la de San Martín de Frómista, en el camino de Santiago, ambas iniciadas en los primeros años de la segunda mitad del siglo XI. Notable es asimismo el grupo de iglesias románicas segovianas (San Millán, San Juan de los Caballeros, San Martín, San Lorenzo y San Esteban).

Durante este período se construyeron en España las catedrales de Jaca (hacia 1054-1063), Lugo (1129), Zamora (1151-1174), Santiago, los monasterios de San Pedro de Roda, San Juan de Duero, la Colegiata de Toro, etc.

El despertar de la arquitectura gótica estuvo íntimamente vinculado al rápido crecimiento de las ciudades. La ojiva simbolizaba la audaz vitalidad y la progresiva prosperidad de la joven burguesía. Nacido en las catedrales del norte de Francia, este nuevo estilo no tardó en conquistar victoriosamente toda  Europa occidental

ARTE GÓTICO MEDIEVAL: A fines del siglo XII y comienzos del XIII nació en el norte de Francia un arte nuevo que los germanos llamaron, posteriormente, gótico, palabra derivada de «Gott», que significa Dios, ya que las agujas en que terminaban sus torres parecían apuntar hacia el cielo.

El gótico, en sus comienzos, tomó en cuenta algunos de los principios del estilo románico. Pero aportó un cambio fundamental: hizo que las vigas de las bóvedas se apoyasen sobre pilares, en lugar de hacerlo sobre los muros. Las paredes dejaron de ser imprescindibles, reemplazándoselas, entre pilar y pilar, por coloridos vitrales.

Como se carecía de vigas de hierro, las estructuras tuvieron que hacerse de piedra, lo que obligó a realizar minuciosos cálculos para lograr una resistencia adecuada. Esa red de sutiles vigas, en el interior de la bóveda, recibió el nombre de «tracería». Se abandonó el arco redondo, de medio punto, característico del románico y se lo reemplazó por dos segmentos de arco destinados a encontrarse en un punto dado, que podía variar de ubicación según que el arco apuntado fuese más chato o más puntiagudo, originando la ojiva.

Después, en lugar de los contrafuertes con que se solían reforzar los pilares para que aguantasen, lateralmente, la presión de las piedras de la bóveda, se recurrió a los llamados «arbotantes» (arcos que sirvieron para contrarrestar el empuje de los principales), los cuales completaron el andamiaje de la bóveda gótica.

La tracería, por dentro, y los arbotantes, por hiera, apoyados sobre pilares, aliviaron la estructura de los edificios, sin perjudicar la solidez del conjunto. Los múltiples adornos, como las trabajadas esculturas de los pórticos del crucero, en las catedrales góticas de Chartres o de Estrasburgo, y las estatuas —como, por ejemplo, las de los fundadores en la catedral de Naumburgo, cuya nobleza y vigor son notables-combinaban su serena riqueza con el prodigioso juego de los vitrales multicolores, con la minuciosa ilustración de los libros manuscritos y con la pintura «al fresco» en las paredes.

Finas piezas labradas -en metal o en marfil-, como una estatuilla en plata de la Virgen, realizada en 1339 por el orfebre francés Jean de Evreux (que puede verse en el Museo del Louvre), completaban el estilizado conjunto.

La pintura «al fresco» recibió este nombre porque se decoraban las paredes de ese modo, es decir cuando el estuco aún estaba húmedo. Así lo hizo, por ejemplo, sobre los muros de la capilla dell’Arena, en Padua, el famoso pintor florentino Giotto di Bondone, que vivió entre los años 1266 y 1337 o sea en plena culminación de la Edad Media.

Para quitarle rigidez a las figuras, se les imprimió una forma ondulada, a la manera de una S. Hay trabajos imbuidos de una soltura y de una espontaneidad naturales que, a veces, mediante el agregado de un simple toque, invaden el campo de lo anímico y de lo temperamental. Esa naturalidad se reflejó en los pliegues de una túnica, en la tersura o en las arrugas de la piel, en la delicadeza de un gesto.

Por eso el estilo gótico -cuya importancia, durante la parte final de la Edad Media, fue equivalente a la del románico durante la primera- lo superó en grandeza, convirtiéndose en el modelo más acabado de la magnificencia medieval. La fuerza y la sugestión del estilo gótico, que sella e identifica toda una época y le da carácter no solamente en el campo del arte sino, también, en el de la historia, irradia más allá del foco nordeuropeo de su nacimiento y, adaptándose a los antecedentes y tradiciones de otras lejanas tierras, llega a los confines del mundo medieval. Tal expansión se plasma, por ejemplo, en Suecia: la catedral de Upsala lo representa con acusadas líneas no exentas de fervor.

Y en los Países Bajos la catedral de Utrech lo patentiza hacia fines del año 1300. Pero no iba a quedar circunscripto solamente a estos ámbitos. Por influencia de las Cruzadas penetró en Medio Oriente y en Siria reaparecen sus testimonios, concretados arquitectónicamente en fortalezas como la de Krak de los Caballeros y en varias iglesias latinas. También en la isla de Chipre este influjo se hace nítido, como para probar su universalidad y la vigencia de su mensaje. Y así, la catedral de Nicosia y la de San Nicolás, en el peñón de Famagusta, recogen en plena área mediterránea el impulso que, en sus comienzos, fue de indudable concepción septentrional.

 

Catedral de Chartres

Interior de la Catedral de Chartres

Catedral de Well en Inglaterra

ALGO MAS SOBRE EL ESTILO GÓTICO:

En Francia, el desarrollo del nuevo estilo arquitectónico, el gótico, coincidió con una sorprendente evolución en el terreno político. En efecto, en esta misma época (1150) los reyes empezaron a extender y consolidar su autoridad. Junto a esta tendencia a establecer el orden y la estabilidad política, se esbozó también un fuerte impulso económico favorecido por la prosperidad de las poblaciones urbanas. Además, la Iglesia atravesaba un período próspero, y la vida intelectual adquirió un amplio desarrollo que culminó con la fundación de la universidad de París, a principios del siglo XIII.

En la segunda mitad del siglo XII se construyeron algunos edificios, como la iglesia abacial de Saint Denis y Notre-Dame de París. En otros lugares florecieron los elementos característicos del nuevo estilo, como la bóveda sobre crucero de ojivas, que estaba formada por aristas reforzadas por arcos empotrados en la manipostería.

Las secciones triangulares entre las nervaduras se rellenaban con un material más ligero. En los edificios góticos, la ojiva representó por último un papel constructivo. Los planos arquitectónicos pudieron ser más audaces con la ojiva que con el arco de medio punto, pues permitía que gran parte del peso de la bóveda descansara sobre los pilares. Sin embargo, al principio los edificios góticos adoptaron importantes elementos románicos.

En la famosa catedral de Chartres, construida durante la primera mitad del siglo XIII, no aparece ninguno de estos elementos. En ella el gótico florece en todo su esplendor. Esta famosa iglesia comprende tres naves y un hondo coro, con deambulatorio y capillas o absidiolas. Las molduras de las columnas acentúan más aún la sensación de fuga hacia lo alto.

En algunos puntos, los gruesos muros del arte romanico han sido reemplazados por maravillosas vidrieras (como el rosetón que corona la fachada principal).

Desde este momento se abre paso el gótico. En todas las grandes ciudades aparecen espléndidos edificios, tanto en París (la Sainte Chapelle recibe, con frecuencia, el sobrenombre de «joya del arte gótico») como en Reims o Amiens. La iglesia de Beauvais, cuyo coro es tan grande como una catedral (48,20 m), representa el punto culminante alcanzado por la arquitectura gótica.

El estilo de las catedrales francesas superó al de los demás países. En Inglaterra, el coro de Can-terbury, construido en 1175, según las ideas fundamentales de Gui-llaume Sens, abrió nuevos horizontes. Otro francés, Geoffroy des Noyers, trazó los planos de la catedral de Lincoln. En el siglo xiv, debido a la riqueza de su ornamentación, el gótico inglés, del que constituye un bello ejemplo la catedral de York, recibió el nombre de decorated style. En el siglo xv se construyeron las ricas bóvedas del King’s College de Cambridge y la capilla de San Jorge de Windsor.

A partir de 1220, España también contribuyó al florecimiento del gótico. A este estilo pertenecen las catedrales de León, Burgos, Toledo, Palma de Mallorca, etc. El mudejar influiría en el gótico en la catedral de Sevilla. En Portugal incluso se mezclaron elementos indios, como en el convento de Batalha. En Alemania, él arco de medio punto se mantuvo durante más tiempo, pero con la construcción de la catedral de Colonia, a mediados del siglo xm, el gótico acabó implantándose definitivamente.

El estilo particular de las catedrales de Siena, Orvieto y Florencia demuestra que los italianos no comprendieron del todo el partido que se podía sacar del nuevo estilo. Sólo el domo de Milán, que, sin embargo, fue en gran parte obra de arquitectos alemanes, se puede comparar a las demás catedrales góticas. Más tarde, un historiador del arte italiano, Giorgio Vasari (1511-1574), pensando en estos arquitectos germanos, dio despectivamente a este estilo el nombre de «gótico», palabra derivada de «godos», es decir, «bárbaros».

El gótico también fue muy brillante en los Países Bajos, gracias a la prosperidad de las ciudades. Difundiéndose, sobre todo, a través del valle del Escalda, este nuevo estilo entró en el condado de Flandes. Algunas veces, este gótico primitivo que aparece en la iglesia de San Nicolás de Gante y de Nuestra Señora de Pamel en Aude-narde, recibe el nombre de gótico alanceado.

Pero en Flandes la arquitectura gótica no se limitó a la construcción de iglesias: la fastuosa vida urbana permitió que se aplicase a edificios de utilidad pública. Así nacieron los mercados, atalayas y casas consistoriales, entre las que merece citarse la de Alost, construida en la primera mitad del siglo xm. Hacia mediados de este siglo, el gótico puro triunfa en el coro de la catedral de Tournai. Sin embargo, este estilo no alcanzó su plena madurez hasta el siglo xv, en Brabante. Numerosas iglesias, como la de Saint Rombaut en Malinas y las casas consistoriales de Bruselas y Lo-vaina, testimonian la excepcional brillantez del gótico en estas regiones.

Como cierto poeta dijo, el gótico es un cántico de alabanza que la arquitectura de Europa elevó al Señor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 3 Arte Gótico y Románico Medieval

Principales Filosofos de la Historia Destacados Pensadores del Mundo

Principales Filósofos de la Historia
Destacados Pensadores del Mundo

Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Siddhartha Gautama (Buda) c. 563-483 a. C. India Fundador del budismo como vía para lograr el nirvana (iluminación espiritual) y liberarse así del ciclo terrenal de la reencarnación. Laozi VI a.C.
China Fundador del taoísmo, interesado por la actitud vital del individuo.
Dao De Jíng.
Confucio
551-479 a. C. China Fundador del confucianismo, que promueve la armonía social mediante las costumbres.
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Sócrates 17.469-399 a.C. Grecia
Uno de los fundadores de la filosofía occidental, a quien se atribuye la frase:
«Una vida sin examen no merece ser vivida». No dejó escritos.
Platón c. 427-347 a.C.
Grecia Discípulo de Sócrates; afirmó que todo lo que percibimos es una sombra de su forma ideal, abstracta. La república (c. 360 a.C.).
Aristóteles 384-322 a.C.
Grecia Filósofo de obra muy amplia con gran interés por la clasificación lógica. Metafísica (350 a.C.).
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Plotino 205-270 d.C. Grecia
Imperio romano Fundador del neoplatonismo, desarrollo de las ideas originales de Platón. Enéadas (c. 253-270).
San Agustín 354-430 d.C. N. de África.
Transmisor del platonismo a través de la teología cristiana. La ciudad de Dios (413-426).
Tomás de Aquino 1225-1274 Italia
El mayor teólogo medieval. Suma teológica (1259-1269).
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Italia
Afirmó que el estado debe promover el bien común sin tener en cuenta la evaluación moral de sus actos. El príncipe (1513).
Francis Bacon (1561-1626) Inglaterra
Sostuvo que mediante el conocimiento científico se puede controlar la naturaleza. Novum organum (1620).
John Locke (1632-1704) Inglaterra
Defensor del empirismo, según el cual el conocimiento de lo existente debe proceder de la experiencia. Ensayo sobre el entendimiento humano (1690).
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Thomas Hobbes (1588-1679)
Inglaterra Padre de la filosofía política inglesa, que estudia la organización de la sociedad. Leviatán (1651).
Rene Descartes (1596-1650 )
Francia Subvirtió el escolasticismo
medieval y renacentista.
Meditaciones metafísicas (1641).
Baruch Spinoza (1632-1677) Holanda
Uno de los racionalistas más importantes del s. XVII; afirmó que el conocimiento del mundo puede obtenerse a partir de la razón.
Tratado teológico- político (1670).
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Gottfried Wilhelm Leibniz
1646-1716 Alemania Matemático
y filósofo racionalista.
Monadología (1714).
George Berkeley 1685-1753 Inglaterra Empirista que desarrolló un sistema metafísico idealista: en última instancia, la realidad consiste en algo no material. Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710).David Hume 1711-1776
Gran Principal exponente del escepticismo metafísico. Bretaña Tratado sobre la naturaleza humana
(1734-1737).
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Jean-Jacques Rousseau 1712-1778
Suiza Defensor de la soberanía del cuerpo social (el pueblo).
El contrato social (1762)
Immanuel Kant (1724-1804)
Alemania Buscó establecer la autoridad de la razón a través del examen crítico.
Crítica de la razón pura (1781).
Thomas Paine Bretaña (1737-1809 )
Gran Afirmó que los gobiernos deben respetar los derechosnaturales de sus ciudadanos.
Los derechos del hombre (1791-1792).
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G. W. F. Hegel
(1770-1831)
Alemania El más influyente de los idealistas alemanes. La fenomenología del espíritu (1807).
Arthur Schopenhauer
(1788-1860)
Alemania Postuló el idealismo trascendental: la creencia de que la experiencia humana de las cosas consiste en cómo se nos aparecen. El mundo como voluntad y representación (1818).
Soren Kierkegaard
(1813-1855)
Dinamarca Precursor del existencialismo, subrayó la posición única del individuo como agente de la autodeterminación. Apostilla conclusiva no científica a las «Migajas filosóficas» (1846).
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Karl Marx
(1818-1883)
Alemania Teórico social radical y
filósofo del comunismo.
El Capital (1867).
Friedrich Nietzsche
(1844-1900)
Alemania Rechazó las interpretaciones religiosas y metafísicas de la condición humana a través del concepto de «superhombre».
Así habló Zaratustra (1883-1885).
Bertrand Russell
(1872-1970)
Gran Fundador de la filosofía analítica, que enfatiza la Bretaña claridad
y la argumentación.
Principia mathematica (1921).
Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia Grandes pensadores, filosofos y cientificos de las historia
Ludwig Wittgenstein
(1889-1951)
Austria El más prominente de los filósofos analíticos. Tractatus logico-philosophicus (1921).
Jean-Paul Sartre
(
1905-1980)
Francia Líder del existencialismo, centrado en la totalidad de la libertad humana. El servia nada (1943).
Epicteto
Filósofo estoico.
En Roma fue esclavo de Epafrodito, liberto de Nerón, y siguió las lecciones del estoico Musonio Rufo

Científicos Argentinos

Médicos Argentinos

Nobeles Argentinos

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BREVE BIOGRAFIAS DE ALGUNOS IMPORTANTES FILOSOFOS DE LA HISTORIA

ARISTÓTELES , 384 – 322 a . d e C. Filósofo , científico y naturalista griego Temas : lógica , metafísica , ética Lema :  La  Dorada  Mediocridad  (evitar  los  extremos  en  lo s  ideales  y  la  conducta) . Grandes éxitos : Metafísica , Etica nicomáquea Como estudiante de la  Academia de Platón , la  mayor preocupación de  Aristóteles  era  el cono cimiento ,  adquirido  mediante  la observación  de los  fenómenos naturales.

Le encantaba  categorizar  las cosas  (incluso  escribió  un libro titulado  Las  categorías  del  discurso).  Puede  decirse  que  inventó  la  lógica  y que  fue  pionero en varia  ciencias . También fue tutor  e Alejandro Magno. Durante  casi dos milenios , Aristóteles fue conocido como «El Filósofo».

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BUDA (SIDDHARTHAGAUTAMA) , 563 – 48 3 a . d e C. – Sabio y maestro indio Tema : budismo Lema : Cómo superar el pesar. Grandes éxitos : Las cuatro noble s verdades , Dhammapada , y varias Sufras  (enseñanzas ) recogidas por su s pupilos y seguidores Buda es un título que  significa «el iluminado » o  «el que ha despertado a  la verdad» .

Siddhartha  Gautama  fue  el fundador  del  budismo.  Sus enseñanzas  y prácticas ,  que  comprenden una rama heterodoxa de la teología/filosofía  india , muestran la  forma más clara de llevar un a vida con sentido , provecho , compasión y libre  de  pesar  sin  invocar  a  supersticiones  religiosas .  Si n  embargo ,  algunas  persona s practican el budismo como religión. Sea como fuere , su corazón  es puro.

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CONFUCIO (KONGFUZD , 551 – 479 a . d e C.  Filósofo , maestro y funcionario chino Tema : confucianismo Lema : Sigue el Camino mediante el ritual , el  servicio y el deber. – Gran éxito: Las Analectas Confucio defendía un gobiern o basado e n la  virtud , no en la  fuerza.

En su  opinión, la felicidad se alcanza persiguiendo la excelencia tanto en la vida  privada como en la pública . Defendía la piedad , el respeto , el ritual religioso  y la corrección como los componentes de  una vida armoniosa . Su influencia  sobre  la cultura  china  es  comparable  a la de  Aristóteles  en Occidente,  y  puede que haya sido incluso mayor.

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RENE DESCARTES , 1596 – 1650 Filósofo y  matemático francés  Tema :  escepticismo , dualismo  Lema : Pienso , luego existo. Grande s éxitos : Discurso sobr e el método . Meditaciones metafóricas Siendo uno de los fundadores de la filosofía moderna, Descartes nos  proporcionó la distinción definitiva entre la mente y  la materia (dualismo  cartesiano) .  Hizo  hincapié  en  la importancia  de la certidumbre ,  alcanzada  mediante la duda, como base de todo conocimiento. Trató de unificar todas  la s ciencias  en un único sistema  de conocimiento .  Fue tutor  de Catalina,  reina de Suecia

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EPICTETO , haci a 55 – 135 Filósofo y maestro romano Tema : estoicismo Lema : Apegars e sólo a  las cosas qu e dependan completamente de tu poder  (com o  la virtud). Grandes  éxitos: Distorsiones,  Enquiridión Esclavo liberto y  tutor de Marco Aurelio , Epicteto se centró en la humildad , la filantropía ,  el  autodominio ) la independencia  de la mente. Se decía de él que era más  sereno que el emperado  al que servía.

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 GEORGW . FRIEDRIC H HEGEL , 1770 – 1831 Filósofo alemán Tema : historia , política , lógica Lema : La  libertad  como  conciencia  de  uno  mismo  en  el  seno  de  una  comunidad organizada racionalmente. Grandes éxitos : La fenomenología del espíritu. Ciencia de la  lógica.  Enciclopedia de los saberes filosóficos.

La filosofía del derecho Hegel  fue  y sigue  siendo  un filósofo muy influyente, con ideas de amplio  alcance  sobre  la  libertad ,  el  progreso  histórico ,  la  inestabilidad  de  la  conciencia de sí mismo y su dependenci  del reconocimiento de lo s demás.  – Por desgracia, Hegel también influyó sobre Marx y Engels, y se convirtió en  apologista inconsciente de las doctrinas totalitarias. – Por desgracia, Hegel también influyó sobre Marx y Engels, y se convirtió en  apologista inconsciente de las doctrina s totalitarias.

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HERÁCLITO D E ÉFESO , muerto después de 480 a . C.  Filósofo griego Tema : el cambio Lema:  Todas  las  cosas  fluyen;  uno  no puede  bañarse  dos  veces  en  el  mism o río . Grandes éxitos : De la naturaleza (fragmentos) Heráclito abogó por la unidad de los opuestos y  defendió el logos (razón o  conocimiento ) como la fuerza organizador a del mundo.

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THOMA S HOBBES , 158 8 – 1679 Filósofo británico Tema : materialismo , autoritarismo Lema : Lo s sere s humanos po r naturalez a  están e n un a guerra «de todos  contr a todos » y  necesitan un poder común «para mantenerse a  raya» . Gran  éxito : Leviatán Thomas Hobbes fundó los campos de la ciencia política y de la psicología empírica. Fue el filósofo más importante desde Aristóteles , y lo sabía .

En  su  epitafio quería poner : «Aquí yace la auténtica piedra filosofal. » Su visión de  los  humano  como soberanamente egoístas , salvajemente apasionados,  fácilmente descarriados , constantemente hambrientos de  poder y ,  por  consiguiente ,  seres  altamente  peligrosos ,  me  tremendamente  impopular  pero al parecer acertada. Sostenía que la política no tenía que ser una rama  del  teología , y que sólo un gobierno fuerte puede evitar la violencia y la  anarquía .

Llevaba razón y s e ganó muchos enemigos .  Su filosofía anticipó  la psicología freudiana y provocó la reacción romántica capitaneada por  Rousseau. Fue  profesor  de  geometría  del  príncipe  Carlos  II  en  el  exilio  durante  la guerra  civil inglesa ,  pero  tenía  prohibido  impartir  lecciones  de  política.

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DAVID HUME , 1711 – 1776 Filósofo escocés Tema: empirismo Lema :  Todas  nuestras  ideas  son  copias  de  nuestras  impresiones.  Gran  éxito : Tratado de la naturaleza humana Destacado  escéptico  empírico ,  Hume  recibió  el  apodo  de  «el  Infiel». Opuesto  a  Platón,  creía  que  no  hay  ideas innatas.  También  negaba  la  realidad del ser, la necesidad de la causa y el efecto, y el concluir valores a  partir de los hechos . Todo esto  o  hizo muy impopular durante algún tiempo.  También sugirió que todas las obras metafísicas  deberían quemarse y se  consolaba dando largos paseos , bebiendo y jugando.

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CARL JUNG , 1875 – 1961  filósofo y psicoanalista suizo Tema : inconsciente colectivo , sincronía Lema : Viaje de desarrollo hacia un objetivo final (espiritual).  Grandes éxitos : Tipos psicológicos . Psicología y alquimia Jung  fue  al  principio  el  discípulo  más  importante  de  Freud  y  también  su aparente heredero, pero sus caminos divergieron debido a una cuestión  filosófica de orden mayor .

Mientras que Freud postulaba una base bilógica  para  toda  neurosis o  psicosis ,  Jung  llegó  a  creer  que  los  trastornos  psicológicos son manifestaciones de  crisis espirituales sin resolver . Jung escribió importantes introducciones al Yijin  y  al  Libro  tibetano  de  los  muertos   ,  por lo que  aproximó estas grandes obras al público occidental.

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IMMANUEL KANT , 1724 – 1804 Filósofo alemán Tema : filosofía crítica , teoría moral Lema: El imperativo categórico («Actúa sólo según la máxima que desees  ver convertida en ley universal» ) . Grandes éxitos: Crítica del a razón pura.

Prolegómeno de  la metafísica de la  moral Kant fue un racionalista muy influyente que trató de discernir los límites de  la razón. Su teoría de la moralidad como deber a principios más elevados,  no  como  anticipación  de  consecuencias,  resulta  convincente  para  los  idealistas laicos.

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JOH N LOCKE , 1632 – 1704 Filósofo y médico británico Tema: empirismo , ciencia , política Lema: La experiencia es el fundamento del conocimiento; la mente humana  es una tabula rasa (espacio enblanco ) al nacer. Grande s éxitos : Ensayo sobre el entendimiento humano, Dos tratados sobre el gobierno Locke  es uno  de los  empiristas  británicos  más  importantes.  Médico  de  profesión ,  salvó la vida del conde de Shaftesbur y  introduciéndole  un tubo  para drenar un absceso abdominal.

Esto le ganó el favor de personas  poderosas , qu e buscaron su consej o filosófico . En el  terreno político , Locke  defendió la s libertades individuales y  el orden constitucional , unas ideas  innovadoras  en la Inglaterra de aquel entonces, y ejerció una considerable  influencia en el naciente pensamiento político americano.

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FRIEDRIC H NIETZSCHE , 1844 – 190 0 Filósofo alemán Tema : anticonvencionalism o extravagante Lema : La voluntad de poder y hombre contr a superhombre . Grande s éxitos:  Así habló Zaratustra , Más allá del bien y del mal . La genealogía de la moral  Filósofo ,  poeta ,  profeta  y  sifilítico , Nietzsch nunca  resulta  soso.  Despreciaba al grueso de la sociedad y acusaba al cristianismo de ser una  religión  para  esclavo .  Abogó  por  la  revelación  del  superhombre , quien  trascendería la moralidad convencional, idea de la que hicieron mal uso los  nazis más tarde. Cabe señalar que su pensamiento también ha interesado a  los posmodemistas ,  cuya política tiende hacia el otro extremo.

Este es el  testamento  del  genio  ( o la  locura )  de  Nietzsche. – sentenció y cocinó muchos alimentos provocativos para la mente (p. ej., «Dios ha muerto » o «Sócrates era un canalla»).

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BERTRAN D RUSSELL , 1872 – 1970 Filósofo británico , premio  Nobel de Literatura en 1950 . Tema : realismo , empirismo , lógica , filosofía socia l y política Lema : La  filosofía es  un  intento inusualmente ingenioso de  pensar  engañosamente. Grandes  éxitos :  Principa  Mathematica  (con  Alfred  North  Whitehead),  Historia de la filosofía occidental , El conocimiento humano : su alcance y  sus  límites . Ensayo s impopulares Russell  publicó  más  de setenta  libros  a lo largo  de su vida;  sus análisis filosófico s abarcaron todos los tema s imaginables. Fue un gran erudito que  se comprometió con causa s política s y controversia s sociales .

Fue célebre  l a negat iva de admitirlo en el City College de Nueva York despué s d e que  un  tribunal  del  estad o  d e  Nuev a  Yor k  lo  tachara  de  ser  un a  influencia  inmoral  para  la  sociedad ,  sobre  todo  por  sus  entonce s  vanguardistas  opinione s sobre el matrimonio abierto y   el divorcio ( que hoy son moneda de  cambio) .  Así  como  los  atenienses  mataron  a  Sócrates  porque  supuestamente  corrompía  a la  juventud ,  los  estadounidenses  negaron  a  Russell un  empleo. Russell quizá s habrí a admitido que ello implicaba cierto  progreso social.

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JEAN PAUL SAR TRE , 190 5 – 1980 Filósofo y novelista francés , premio Nobel de Literatura en 1964 Tema : existencialismo , política , marxismo Lema :  Libre  albedrío ;  «mala  fe »  (negar  la  responsabilidad  de  nuestros  actos). Grandes  éxitos :  La  náusea .  El  ser  y  la  nada. E l  existe n cialismo  es  un  humanismo Sartre fue el principal intelectual francés de su tiempo. Estudió  con  Husseri  (el  fundador  de  la  fenomenología )  y  Heidegger  (la  figura  central  del  existencialismo  alemán) .  Marxista  convencido ,  trató  de  fundar  un  partido  político  e n  Francia .  Pes e  a  s u  compromiso  marxista,  defendió con fervor la responsabilidad individual.

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ARTHU R SCHOPENHAUER ,  1788 – 1860 Filósofo alemán  – Tema : volición , resignación , pesimismo Lema: La voluntad está al margen del tiempo y el espacio, pero obedecer su  dictado conduce a la desdicha instantánea. Gran éxito: El mundo como voluntad y representación Schopenhauer  era  un  hombre  cultivado ,  que  hablaba  varias  lenguas  europeas y clásicas, y que tuvo una difícil relación con su madre.

Es famoso  por su intento fallido de derrocar a Hegel , a quie n considerab a un sofista y  un  embustero , de  su  influyente posición . Buscó refugio del sufrimiento  emocional  en  la  filosofía  india.  Escribió  ensayos  mordaces  y  aforismos  acerbos  y  fue  uno  de  los  pocos  filósofos  que Wittgenstein  leyó y admiró.  Que esto hable bien o mal de Schopenhauer  dependerá de si usted lee o  admira a Wittgenstein.

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SÉNECA , 4 a . de C . – 65 d . de C.  Filósofo y estadista romano Tema : estoicismo , ética Lema: La filosofía , como la vida , debe centrarse ante todo en la virtud.  Gran éxito : Cartas morales a Lucilio Séneca surgió de la oscuridad en la provinciana  Córdoba para convertirse en tutor, lugarteniente  y, finalmente, víctima del emperador Nerón.

Séneca  vivió y murió según los dictados morales del estoicismo , po  lo que soportó  la adversidad ,  el triunfo y la muerte con ecuanimidad.  Se suicidó según la  tradición romana , esto es abriéndose las venas en  un baño caliente , cuando  así si lo ordenó el paranoico Nerón.

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SÓCRATES , hacia 40 – 39 9 a . d e C.  Filósofo y maes tro griego Tema : el método socrático Lema: La vida buena es la vida examinada, dedicada perseguir la sabiduría  a toda costa.

Grandes éxitos: las ideas de Sócrates sólo se conserva en los diálogos de Platón , por lo que a veces resulta complicado distinguir entre su persona y  su personaje , así com o entre sus pensamientos y los del propio Platón.

El  Sócrates  histórico  y el Platón  histórico  son  más  fáciles  de  separar.  Sócrates (como Buda, Jesús y Ghandi) me un sabio influyente que no tuvo un  puesto  o  empleo  oficial ,  pero  cuya  sabiduría  atrajo a  numerosos  seguidores y que ha cobrado importancia después de su muerte. Sócrates  se consideraba  así mismo  un crítico  de la política ,  puesto  que advertía  constantemente  a los atenienses d e sus errores filosóficos .

Permitió que el estado corrupto  lo llevara a la muerte,  ya que su argumento  razonado  le  obligab a a  permanecer en la ciudad pese a  que su s amigos le habían  organizado la huida. Por consiguiente, valoraba la  filosofía más que la  vida.  Platón nunca perdonó a los atenienses que ejecutaran a  Sócrates. Los  cristianos creen que Jesús murió para redimir a la humanidad del pecado;  podría afirmarse laicamente que Sócrates murió para redimir a los filósofos  del desempleo

Biografia de Lucrecia Borgia Hija de Alejandro VI Papa Historia Vida

Biografía de Lucrecia Borgia
Hija de Alejandro VI

Biografia de Lucrecia Borgia Hija de Alenjandro VI Nacida en Roma el 18 de abril de 1480 fue la tercera hija natural del Papa Alejandro VI Borgia y de su amante Rosa Vanozza Catanei.

Lucrecia tenía un carácter más bien alegre y desinteresado, fuera parecía noble y sensible ,con apariencia frágil y muy bella; en una sola palabra “la buena hija y la buena esposa” pero por dentro, era una mujer mucho más ambiciosa de lo que pudiera aparentar. Amaba las fiestas y era muy enérgica.

Llegó a dominar a su hermano César, lo cual nunca a él le agradó. Sus pasiones favoritas fueron lsa matemáticas, las artes, la lectura y la música. Murió en 1519.

Lucrecia Borgia, Duquesa de Ferrara, era la tercera hija natural del Papa Alejandro VI (“El Nerón de los Papas”) y Vanozza Catanei, nació en Subiaco (cerca de Roma) el 18 de abril de 1480. La conexión de la familia con el mundo de la Sede Papal provenía de sus antepasados: Alonso de Borja, ya había ocupado el trono de San Pedro con el nombre de Calixto III. Además, ella misma, sería la abuela de un santo de la Iglesia: San Francisco de Borja.

En cuanto a su madre, Vanozza Catanei, podía exhibir una numerosa lista de maridos: Antonio de Brixia, Domingo de Arignano (o Carinano), Jorge della Croce y Carlos Canale. Esta situación era alentada por el mismo Rodrigo Borgia (Alejandro VI) para ocultar la situación atípica que mantenía con Vanozza. No obstante, ésta los igualó a todos al darles algún hijo a cada uno, regalo que repitió también con su principesco (príncipe de la Iglesia) amante, siendo ese fruto de las relaciones con Rodrigo Borja (uno de ellos) el nacimiento de Lucrecia.

Sobre Vanozza, por su proximidad a la familia Borgia, cayó también el vilipendio de la Historia, siendo para unos una honrada dama renacentista muy típica de la época, y para otros, simplemente, una cotizada cortesana que transitó por los mejores lechos romanos.  

Ahora bien, el carácter de Lucrecia era alegre y desinteresado, incluso hasta parecía noble y sensible, de apariencia frágil y muy bella. Sin embargo, aunque pareciera ser “la buena hija y la buena esposa” por dentro era una mujer ambiciosa. Amaba las fiestas y era muy enérgica. Llegó a dominar a su hermano César, lo cual despertó su desagrado. Sus pasiones favoritas fueron las matemáticas, las artes, la lectura y la música. Murió en 1519.

Claramente, en Lucrecia Borgia se reunía la belleza (llamaba la atención su deslumbrante cabellera dorada) y el talento, una conjunción a la cual se sumaban la crueldad y el libertinaje. Esta última acusación tuvo su punto álgido unos años más tarde, con el rumor de que había quedado embarazada como resultado de unas hipotéticas relaciones con su padre, el Papa, o con su hermano, el duque de Nepi.

Dadas las características de estas acusaciones, en vano resultarían los intentos por limpiar el nombre de Lucrecia Borgia, que había sido expuesta al flagelo de semejantes difamaciones. Incluso, algunas biografías posteriores, incidían también en el retrato en negro de esta bella mujer que, por ejemplo, sobresalió de las de su tiempo con un bagaje de conocimientos notables como eran el dominio de varias lenguas (valenciano, castellano, italiano, latín, griego), o la pasión por diversas artes como el dibujo y, sobre todo, la música.  

Cuando se casó por primera vez era todavía una niña, el matrimonio había sido concertado cuando tenía once años, convirtiéndose en la prometida de Querubín Juan de Centelles, aunque el compromiso seria roto por su progenitor para poder ubicarla con un mejor partido: Gasparo de Procida (o Próxita) que sería su primer esposo. Al poco tiempo, en 1492 por su padre ya convertido en Papa.

A la edad de doce años, recién separada, tuvo un nuevo pretendiente, el conde de Prada, que no pudo concretarse. Además, el tercer candidato, el conde Gaspare di Aversa formaría parte de la lista de pretendientes frustrados de la pequeña Lucrecia.   Cuando cumplió trece contrajo matrimonio con Juan Sforza, señor de Pésaro, de 28 años de edad y viudo. El novio había sido elegido por el cardenal Ascanio Sforza, pariente del joven Juan, un alto dignatario de la Iglesia con mucho poder en la corte vaticana. Su padre, Alejandro VI lo había considerado un excelente partido, debido a que su familia ejercía el poder en buena parte del norte de Italia.

El día del casamiento, el desfile de la novia congregó a miles de personas que admiraron el lujo excesivo que acompañaba al cortejo y que adornaban a Lucrecia. Asimismo, el suntuoso banquete de este enlace duró varios días, y a él asistió la nueva amante de su padre, Julia Farnesio, llamada la Bella, la misma que durante toda su existencia gozará de la amistad, que la Bella le devolvió, de Lucrecia.

No obstante, al poco tiempo su padre anuló también este enlace por impotentia coeundi del esposo, curiosa impotencia cuando había engendrado anteriormente tres hijos de su primera esposa.

 Al poco tiempo, Juan Sforza se vengaría de tal infamia: si él se alejaba de Lucrecia, era porque el papa Alejandro, su padre, la quería para él. En realidad, lo que haría su padre sería buscar un nuevo esposo, Alfonso de Aragón, duque de Biscaglie (como ella misma, también hijo natural, en su caso del rey Alfonso II de Aragón). Alfonso, un joven de belleza deslumbrante, tenía 17 años y Lucrecia dieciocho. Alfonso era hijo de Alfonso II el Bizco y de una concubina de este llamada Trussia Oazullo.  

El matrimonio fue legal desde el día 14 de julio de 1498, siendo celebrado y consumado ese mismo día de forma secreta. Así se mantuvo hasta el 5 de agosto, en que se celebró la ceremonia pública con los acostumbrados festejos. Un detalle curioso de esta ceremonia ostentosa, es que en el gran banquete, el Papa Alejandro tenía al alcance de su mano una dorada fuente en la que se movían, repulsivos, algunos reptiles, en especial culebras y serpientes sin duda venenosas. Por su parte, César, su hermano fue director de un baile pagano de disfraces acompañado de representaciones y excesos que se prolongarían hasta el amanecer.

La vida de la familia Borgia estaría marcada por las traiciones y la tragedia. En 1499, Alfonso de Aragón sería estrangulado por los sicarios de César, previamente había sido atacado y malherido por estos mismos sujetos en la escalinata de la basílica de San Pedro.  A su vez, Lucrecia había dado a luz un hijo poco tiempo antes del asesinato. Este hecho llevó a una serie de conjeturas e hipótesis en cuanto a la paternidad del recién nacido. En este sentido, al margen de la paternidad hipotética del asesinado, otras versiones consideraban a su hermano César como el verdadero padre. Evidentemente, toda una sucia historia pasaría a formar parte de la crónica de aquellos tiempos renacentistas.

En realidad, César Borgia sentía una fuerte atracción por su hermana, pasión que desataba esta furia criminal contra sus esposos y amantes, ya que también había estado César detrás de otra muerte: la de Perotto, amante fugaz de Lucrecia y, según la misma vox populi, padre de un hijo de ésta (aunque Aretino fue más allá y llegó a decir que César también era querido de su padre, el papa Alejandro VI). Perotto, apareció ahogado en las ya habituales aguas del Tíber, un río que también había sido líquido sudario para su también hermano Juan Borgia.

Lucrecia había presenciado la muerte de su esposo, lo que la llevó a permanecer encerrada en una habitación tapizada de negro durante un año, rezando y recordando al marido muerto tan ignominiosamente. Sin embargo, el Sumo Pontífice rápidamente se ocupó de organizar, en 1501, el cuarto matrimonio de su hija. En esta ocasión, contrajo matrimonio con Alfonso II de Este, duque de Ferrara, de 24 años de edad. Durante estos meses transcurridos entre su viudez y su nuevo matrimonio, algunos historiadores sitúan el tiempo más oscuro y más susceptible de invenciones de su biografía. En ese interregno Lucrecia llevó directamente, en tres ocasiones, los negocios del Vaticano ante la ausencia, por diversos viajes, del Papa. En realidad, Lucrecia se limitó a llevar los asuntos particulares de su padre y su correspondencia privada, siendo aconsejada tan sólo en temas de Estado y en su toma de decisiones, por un cardenal español llamado Jorge Costa.

También en esta época sitúan los historiadores sus tiempos más desenfrenados, coincidentes con sus grandes crímenes y sus inefables orgías, incluidas las organizadas en familia, con la participación de su padre, y —aquí la leyenda— con el resultado de un vástago de aquellas incestuosas relaciones, un bebé de éste, Rodrigo, nacido en 1499, y que sería conocido como el infante romano. Lucrecia ejerció el poder también fuera de Roma y el Vaticano, entre otros en Spoleto y Nepi, lugares donde ejerció de gobernadora y donde mandó celebrar con el boato tradicional, el jubileo del año 1500.

La historia de esta familia renacentista demarca un panorama oscuro y apasionante, en el cual habría que ubicar la segunda papisa de la historia de la Iglesia Católica. En este sentido, Lucrecia ejerció ese mandato, en más de una ocasión, ante la ausencia de su padre. Al aparecer, llevó con discreción esta responsabilidad a diferencia del Sumo Pontífice que ocupaba su tiempo en exhibirse junto a su nueva amante, Julia Farnesio (hermana de Alejandro, curiosamente futuro Papa también con el nombre de Pablo III), una mujer nada menos que cuarenta años más joven que su enamorado.

La vida de Lucrecia Borgia pronto se estabilizó. Tenia 21 años cuando se casó con el primogénito de Ercole d’Este, dejando atrás los anteriores y sucesivos esposos impuestos por su padre. De esta manera, este nuevo enlace entre Alfonso de Este y Lucrecia Borgia parecía augurar una mayor estabilidad que los anteriores, a pesar de que el nuevo esposo no era excesivamente simpático ni amante de contactar con su pueblo. El casamiento se celebró el 28 de diciembre de 1501, en el cual no faltó el desfile por las calles de la ciudad del cortejo nupcial, como en los anteriores enlaces. Este ceremonial fue un regalo para los sentidos, el encanto y simpatía de la novia, era seguida por medio centenar de damas de alcurnia, más numerosas doncellas alineadas en una doble fila, luciendo los mejores tocados y vestidos.

En esta nueva boda, César (tan próximo a ella y ella de él) organizó una fiesta taurina, que acompañaba el espectáculo. En esta fiesta, además de la muerte de los toros habituales, contó con la sorprendente lidia de dos búfalos. Además, antes de la corrida, César había organizado una carrera pedestre por estamentos muy singular: de jóvenes, niños, viejos, prostitutas y judíos…  A los dos últimos grupos, el director de escena obligó a que corrieran desnudos, para mayor humillación de los mismos, y mayor vergüenza, pues aquellas extrañas carreras finalizaban en una meta situada en la misma santa Plaza de San Pedro. Este tipo de prácticas formaba parte de la cotidianeidad de esta particular familia, así, formalizado el compromiso entre Lucrecia y su prometido, los miembros de la familia Borgia intervinieran en una de sus continuas fiestas-orgías, organizadas dentro de los muros del Vaticano. A esta reunión fueron invitadas nuevas hetairas, medio centenar, que acabaron por ser obligadas a bailar desnudas con otros tantos criados. En estas fiestas, conjuntamente con el componente humillante para las prostitutas, había otro de un muy acusado resultado erótico, por la forzada posición de las participantes. Parece, también, que estas fiestas licenciosas celebradas en familia, tenían su parte individual, y que Lucrecia intervenía con mayor gusto en estas últimas, ya que de camino, daba satisfacción a sus sentidos. Por sus brazos se dijo que pasaron numerosos amantes, sin importar su estado civil, y que muchos fueron personajes pertenecientes a las elites. Como, por ejemplo, el Oran Capitán, militar español de nombre Gonzalo Fernández de Córdoba, quien estando de campaña por Italia, fue invitado por Lucrecia a un paseo en barca por el Tíber en una noche de amor alumbrada por la luna.   

Por otra parte, Lucrecia y Alfonso gobernaron desde 1505 en Ferrara, convirtiéndola en una de las cortes más brillantes de toda Italia. De este matrimonio nacieron cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Desde el primer momento, Lucrecia se vio mimetizada con el lugar, cuando hizo su entrada triunfal en 1502, era seguida por un cortejo de más de 90 mulas que transportaban su vestuario, joyas y muebles más amados. Allí intentó rodearse de una sociedad de poetas como Ariosto entre los literatos, que haría un canto entusiasta de su señora que incluyó en su celebérrimo libro Orlando furioso, y de pintores entre los cuales se destacaba Tiziano.  Incluso, la misma duquesa era apasionada por las artes, escribiendo poemas en varios idiomas. En cierto sentido, Lucrecia Borgia no fue mejor ni peor que cualquier otra princesa o aristócrata de la época. Lo que resultaba evidente era que funcionaba como moneda de cambio en intereses políticos inconfesables por su padre, el Papa, y su hermano César. Incluso, para los que la conocieron o escribieron sobre ella, esta hermosísima mujer destacaba por su generosidad y protección para con las artes, sobresaliendo también de entre un mundo de despilfarros, su gran corazón, que la mostraba caritativa con los más desgraciados.

Además, algunos historiadores la describen como una víctima, a la que le impusieron todos sus maridos. Capturada por las imposiciones familiares sólo tuvo, como mínima venganza,  la posibilidad de elegir a sus amantes: Perotto, César (su hermano), Juan (su otro hermano), Rodrigo (su padre), Francisco de Gonzaga y Pietro Bembo. De entre los dos últimos, el primero era pariente de Lucrecia, perteneciente a la nobleza en la que figuraba como marqués de Mantua. En cuanto a Bembo, se trataba de un gran humanista que, sobre todo, amó a Lucrecia a través de apasionadas y, a veces, diarias cartas de amor.  

Con Bembo se habían conocido en una villa de las afueras de Ferrara, por medio de otro amante de la Reina, Hércules Strozzi, un poeta cojo que la idealizó llamándola Bárbara. Stozzi murió a manos de un Alfonso de Este, en el papel de marido ultrajado, que le propinó 23 puñaladas para limpiar su honor.

En cuanto al resto de los hombres que estuvieron cerca de Lucrecia, Perotto que en realidad se llamaba Pedro Calderón, era un español que estaba al servicio de Rodrigo Borja, al que afeitaba a diario, era muy cercano a toda la familia Borgia. Pedro fue con quien Lucrecia tuvo sus primeras relaciones sexuales. Ello ocurrió cuando Lucrecia contrajo por primera vez matrimonio, en aquella ocasión, la novia, agitada y nerviosa luego de una noche de bailes y excesos, había llegado a su casa en el momento en el que el criado Perotto le entregaba un recado de su padre. Bajo los efectos, sin duda, del alcohol y la abundancia de manjares ingeridos, la tímida princesa se decidió a pedirle a su criado que se quitara la ropa, ya que nunca había visto a un hombre totalmente desnudo. Poco duró la duda de Perotto, que accedió a la petición de su señora, acabándose así para ella aquel misterio.

Luego de ese día, Lucrecia continuó la relación con Perotto hasta que fueron descubiertos por César. El criado aterrado, se vistió lo más rápido que pudo y huyó. Sin embargo, no pudo escapar de los sicarios de César Borgia, quienes lo mataron de inmediato, arrojando su cadáver al río Tíber. A pesar de la muerte del barbero del Papa, Lucrecia lleva en sus entrañas un hijo suyo, que sería conocido como el infante Romano. Sin embargo, algunas versiones atribuyen la paternidad al mismisimo  Alejandro VI. La posible relación incestuosa entre padre e hija (Alejandro VI y Lucrecia), además de la propalada por un despechado Juan Sforza, tuvo, sin duda, su base en la bula secreta Spesfiuturae, en la que el Papa había escrito de su puño y letra que él era el padre del que será conocido como infante romano (como se sabe, atribuido también al desgraciado Perotto).  

Incluso, esta relación prohibida se atribuye a los comentarios realizados por un burócrata del Vaticano, Birckard, el cual en su diario reflejaba el interés con el que, padre e hija, estando asomados un día a sus balcones, presenciaron, divertidos, el acoplamiento entre un caballo que montaba, excitado, a una mula. Tan mínima anécdota llegaría a convertirse en detonante del incesto. Ciertamente, logró transmitirse como hecho consumado en compañía de comentarios y frases como: Lucrecia Borgia «hija, esposa y nuera del Papa». Como si estos rumores no fueran suficientes, a Lucrecia se le adjudicó ser una experta envenenadora de sus adversarios, utilizando magistralmente el correspondiente veneno impregnando todo tipo de objetos desde una fruta, una flor, un pañuelo o, incluso, a través de un beso.

A poco de casarse, Alfonso, duque de Ferrara, convenció a Lucrecia de que se trasladara a Regio, para reponerse de la tristeza por la muerte prematura de un bebé, Alejandro. En ese lugar, entablará una relación amistosa en principio, e íntima más tarde, con Francisco de Gonzaga, duque de Mantua y su cuñado.

Esta relación se interrumpió cuando la duquesa retornó a Ferrara, manteniéndose una correspondencia continua entre ambos, a través de cartas escritas en clave, imposibles de descifrar por los espías de su esposo, que continuamente la vigilaban. Tras dos años de idilio, fueron descubiertos, llegando la noticia del adulterio hasta Alfonso. Por su parte, los colaboradores de su marido intentaron suavizar la noticia, afirmando que Gonzaga estaba enfermo de sífilis y, por tanto, era impotente.

En cuanto a Pietro Bembo, era embajador veneciano en Roma y pulcro poeta, sensible, culto, y diez años mayor que Lucrecia. Bembo, había sido deslumbrado por la rubia y bella soberana, constituyendo este amante la otra cara de su brutal esposo, el duque de Ferrara.  En principio, era una simple atracción espiritual y platónica, pero que pronto se convertiría en una gran pasión que, de nuevo, obligaría a los amantes a la utilización de las epístolas en clave. Ambos vivían en pueblos muy próximos, lo que facilitaba sus encuentros íntimos. Todo acabó con la subida al papado del nuevo Pontífice, Julio V, enemigo de los Borgia, aunque, a pesar de las nuevas dificultades, continuaría por un tiempo aquella relación epistolar.

Bembo, autor de unos diálogos de amor titulados Asolani, no tuvo inconveniente en dedicarle el libro a la duquesa de Ferrara. Pasados los años,  pasaría a la historia como un gran humanista del Renacimiento, además de formar parte de la diplomacia vaticana como secretario del papa León X y ser él mismo cardenal en el siguiente pontificado.   

Con el Romanticismo en apogeo, se produjo una suerte de agigantamiento de los pecados de Lucrecia Borgia: en esta otra historia, su protagonista —sucia, cruel, auténtico sujeto de «deformación moral» (palabras de Víctor Hugo en su drama Lucrecia Borgia)— se sobrepondría a la otra, poco a poco, estaba a punto de nacer un monstruo. De esta forma, a partir de Hugo, llegarían en tromba, la ópera del mismo título al año siguiente (compuesta por Donizzetti) y estrenada a bombo y platillo en la Scala milanesa en 1833. También retratada por Alejandro Dumas. Incluso en España, la incursión por la Italia renacentista del gran fabulador Manuel Fernández y González, lo convertiría en autor de una inefable Lucrecia Borgia en Memadas de Satands.  

Evidentemente, estos rumores y preconcepciones se trasladarán hasta nuestros días, sin poder evitar la polémica que desata esta singular dama renacentista. Lo curioso es que, más allá de la veracidad de las acusaciones que se ciñeron sobre Lucrecia, nadie pueda bajar a la rubia princesa del pedestal de maldad que le tenían reservado los siglos.

A partir del rescate del siglo XIX, Lucrecia será presentada como un ser amoral, amancebada con sus dos hermanos, provocadora de la muerte del primogénito y hermano de ambos, Juan. Otra versión presentará a Lucrecia como experta en venenos, especialista en el uso y abuso de las tomaínas, que utilizaría en pócimas letales preparadas ex profeso para sus amantes. La duquesa de Ferrara, al mezclar en sus copas dosis de agua tofana —que sólo con nombrarla producía estremecimientos de honor en mucha gente— o la cantarella  (veneno preferido por los Borgia, que se obtenía de la masa putrefacta y licuada de un cerdo colgado boca abajo y apaleado hasta morir, más las entrañas de un sapo sazonadas con arsénico). Una característica —perversa— añadida de este veneno era que mejoraba extraordinariamente el sabor de la comida o bebida con la que se mezclaba, haciendo que la víctima se olvidara del peligro en aras del placer gastronómico.  

Así, como bien lo demuestra este apartado, la leyenda se sobrepuso a su verdadera historia de vida, nada santa desde luego, fue producto de su época y de un ambiente tan fétido moralmente como el que la rodeó. Milagrosamente, y dada la época y los métodos utilizados normalmente para la eliminación de los enemigos, Lucrecia sobrevivió a toda su familia, muriendo en 1519. Su madre moriría poco antes, con la cual Lucrecia no había perdido contacto (en sus cartas se despedía siempre como «tu afortunada e infortunada madre»), tras su desaparición, se hundió más en la soledad y la tristeza los últimos meses de su vida. No obstante, nunca perdió el gusto por las grandes fiestas, acudiendo a todas las que se celebraban en la ciudad, así como a las representaciones teatrales y a los espectáculos de danza.  

Además, defendió y alentó las actuaciones de una hermosa bailarina llamada Dimitria, a la cual le proporcionaba una indumentaria lujosa y  hasta sus propias joyas, para realzar la belleza de las sesiones de baile que alentaba sin descanso. Sin embargo, en sus últimos siete años, y como suele suceder a los que han llevado una existencia tumultuosa, intentó vivir de forma discreta, rodeándose de una inesperada religiosidad, con comuniones y confesiones diarias, que la llevarían a ingresar en el convento de San Bernardino como terciaria franciscana.

Fuente Consultada: Basado en Seres Crueles y Siniestros de la Historia- La Vida de los Papas S. Fontana- Traidores de Cristo René Chandelle.

Biografia de Cesar Borgia Historia de Ambicion y Poder en Renacimiento

Biografía de César Borgia Historia de Ambición y Poder en Italia

Príncipe italiano (Roma 1475-Viana, Navarra, 1507). Hijo de Rodrigo Borja o Borgia, después papa Alejandro VI, es un personaje típicamente renacentista por su ambición y por su talento, por sus virtudes y por sus debilidades.

A los dieciséis años fue nombrado obispo y a los dieciocho cardenal, pero pronto abandonó la carrera eclesiástica por la de las armas.

Protegido por su padre, recibió de Luis XII rey de Francia el título de duque de Valentinois. Se casó con una hermana de Juan de Albret, rey de Navarra, y el Vaticano le nombró para un alto cargo militar (confalonero o abanderado) de los estados de la Iglesia.

Excelente militar y astuto político (Maquiavelo era uno de sus consejeros), se apoderó de casi toda la Romana (región de Italia) y participó en las campañas de Luis XII contra el reino de Napóles.

Pero la muerte de su padre, el papa Alejandro VI, en 1503, arruinó sus planes. El nuevo papa, Julio II, primero le encarceló y posteriormente lo expulsó de Italia. Entonces pasó a Navarra, España, donde murió en el campo de batalla, en una escaramuza entre agramonteses y beaumonteses.

César Borgia fue el tercer hijo natural de Rodrigo Borgia (el Papa Alejandro VI) y de Juana Catanei (llamada Vanozza). Nacido hacia 1457; no hay acuerdos respecto al año de su muerte, algunos estiman que murió en el castillo de Viana de 1507 y otros en 1513.

Gozó de la estima de su padre, compartiendo un vinculo mas o menos fraternal con otros cinco hermanos, producto del romance de su padre con Vanozza Catanei, mujer con la cual convivió el Pontífice durante un cuarto de siglo.

 Por ser hijo de un pontífice, César no podía presumir provenir de una buena familia. Como toda su familia era de origen español, al localizarse en Italia cambiaron la pronunciación del apellido Borja por Borgia.

Lamentablemente, César será recordado como el príncipe sin escrúpulos, aquella figura que inspiró a Maquiavelo para escribir su célebre tratado y por su pertenencia a una familia frívola y amoral para la cual no contaban los principios elementales.

En César se conjugan cómodamente la generosidad, la valentía y la inteligencia junto a la perfidia y el asesinato. Años más tarde, el florentino Maquiavelo llamaría, precisamente, «sublime perfidia», a la fría y calculadora actitud política del hijo de Alejandro VI. Sin embargo, César vivió poco pero intensamente, alternando su incansable actividad entre Marte y Eros, utilizando en ambas especialidades todas las armas a su alcance, incluidas —y sobre todo— las de la traición y el crimen.

César Borgia: Tercer hijo natural de Rodrigo Borgia (más conocido por el nombre de Alejandro VI, Papa) y de una dama romana llamada Rosa Vanozza. Nació hacia 1457; murió frente al castillo de Viana el 12 de marzo de 1507, o en 1513 según otros. Poco es lo que se sabe del primer período de su vida.

Cesar incursionó por el cardenalato, lugar reservado por su padre para él (durante muchos años sería conocido como el cardenal de Valencia), sin

 embargo, abandono este cargo para casarse con Carlota, la hija de la reina de Navarra, Juana de Albret.

César BorgiaTras pasar brevemente por el cardenalato para el que, en principio estaba destinado por su padre (durante muchos años sería conocido como el cardenal de Valencia), abandonó esta dignidad eclesiástica para casarse con Carlota, la hija de la reina de Navarra, Juana de Albret.

Por otra parte, el rey de Francia Luis XII lo beneficio con una pensión de 20.000 ducados, además de otorgarle el titulo de duque de Valentinois, por el cual sería conocido, desde entonces, como el Valentino.

César, coleccionista de dignidades, será vicario de las tierras que conquistaba por las armas, magistrado supremo y capitán general de la Iglesia Católica.

César era una mezcla ambigua de maldades y cualidades, sensible a todo tipo de idolatría, sobretodo la que provenía de su pueblo. En este sentido, en ocasión de su regreso a Roma como triunfador de una trifulca política y bélica, la ciudad festejó sus triunfos durante varios días con fiestas y espectáculos en los que el propio César participó activamente. Además, sentía auténtica pasión por los toros. Y este apartado de los festejos eran los más cuidados y mejor organizados por el hijo de Rodrigo Borja, que podía dedicarse a torear y matar hasta siete toros para él sólo en la plaza de San Pedro César convertida en un circo romano.

 Su hermano Juan, el primogénito de Alejandro VI, apareció flotando en las aguas del río Tíber, se estima que su muerte se debió a que su mayorazgo representaba un obstáculo para los planes de César. Por otro lado, algunos interpretan la muerte de Juan como fruto de riñas amoroso-familiares entre el occiso y César, que se disputaban el amor de su hermana Lucrecia.

César volvió a rozar el incesto con sus amores dirigidos hacia Sancha de Aragón, hermana de Alfonso, esposo de su hermana Lucrecia, y esposa a su vez de Jofré, hermano de él mismo y de Lucrecia. Sin embargo, estos pedidos eran practicas comunes para el Cardenal de Valencia: a él se debieron las muertes de un navarro llamado Juan de Armenteros (para otros historiadores, Juan Petit), debido a que, hasta sus oídos habían llegado ridículos chismes sobre el desgraciado, cotilleos de cortesanos y poco más, aunque suficientes para que sus sicarios lo apuñalaran.

Otra víctima sería un camarero del Papa llamado Troche, quien huyó hacia España al conocer su condena, César envió gente a su servicio que le aseguraron al fugitivo que si regresaba a Roma no le ocurriría nada. Troche confiado, cuando entraba en Roma, fue empujado por los soldados de César hasta las celdas de San Ángelo, donde permaneció preso durante un tiempo hasta que, condenado en firme, recibió la muerte por garrote.

 Cesar Borgia combinaba dos pasiones, el hedor de los campos de batalla con las intrigas dentro de su red de allegados. Asi, una de las audacias de César Borgia fue cuando, lujosamente ataviado y a lomos de un fogoso corcel, ordenó a la guardia que sacaran a la plaza a un número determinado de prisioneros de guerra y delincuentes comunes, sin distinción de sexo ni edad.

Una vez atados a unos postes, el caballero arremetió contra ellos, disparando su arcabuz sobre unos, atravesando con la espada a otros o, a los que aún no habían muerto, los aplastó con los cascos de su cabalgadura. En realidad, sin negarle el ser un gran capitán utilizaba la guerra en su propio beneficio.

Con respecto al campo de las intrigas, César colaboró con su hermana Lucrecia, no se sabe si de buen grado o forzadamente, a la que casó y descasó según sus intereses de cada momento. Por último, era tan avaro y ambicioso de las riquezas ajenas que no dudó en tender una emboscada en Sinigaglia a sus colaboradores, haciendo ahorcar a todos sus generales, de manera que quedó como beneficiario único del botín que poseían los defenestrados.

 Con un ritmo de vida tan intenso como el que tenía Cesar, no podía dedicarse a tantas cuestiones él solo, por eso siempre tuvo un colaborador a su lado, Miguel Comella, que funcionará durante toda su vida como el brazo ejecutor de todos los crímenes atribuidos a su señor.

Comella era valenciano, César lo había traído de tierras levantinas españolas y rápidamente se había puesto a su disposición. De esta manera,  además de conjuntas correrías por mancebías y palacios, el criado y su señor no tuvieron escrúpulos en mancharse las manos de sangre cuantas veces fueran necesarias.

Cesar Borgia era un capitán, que cuando no estaba en guerra se transformaba en un príncipe totalmente entregado al lujo y lo fastuoso, de tal manera que tenia un gran sentido estético para las puestas en escena. En este sentido, le gustaba organizar grandes espectáculos para su propia exaltación, haciendo dispendios inimaginables como los efectuados con la excusa de su viaje a Francia.

Así, ingresaron a Francia a través del puerto de Marsella, de la cual partió la comitiva de Borgia y como muestra del boato irresistible de que se hacía rodear el hijo del Papa, llegó a herrar todos los caballos de su cabalgata con herraduras de plata maciza, eso sí, apenas sujetas por un clavo que posibilitaba su pronto desprendimiento con el doble resultado de, por un lado, deslumbrar literalmente a todos con aquella extravagancia, y después, al desprenderse las argénteas herraduras, contentar a la plebe, que se empujaba para adueñarse de una de aquellas piezas. Era, sin duda, una forma sibilina de ganarse a gran parte de la población.

 Como repetidas veces se expresó a lo largo de este apartado, César Borgia no paró un instante, pasando de las batallas bélicas a las diplomáticas y, también, a las que tenían como campo de batalla las alcobas y como contrincantes, a las mujeres. Efectivamente fue un hombre de guerra, sin embargo, se sentía a gusto entre artistas e intelectuales. De hecho, en algunas de sus correrías fue acompañado por nombres tan preclaros como Miguel Ángel Buonarrotti, Leonardo da Vinci, Nicolás Maquiavelo o el gigante español García de Paredes. Vitalista e incansable, en sus raros ratos de ocio se ocupaba de su pasatiempo preferido: el alanceamiento de reses bravas.

 Incluso, organizaba suntuosas y extraordinarias corridas de toros, como la que se produjo en ocasión del enlace de su hermana con Alfonso de Aragón. Ese día, ante una masa vociferante (público de 10.000 personas reunidas en el parque romano de Monseñor Ascanio), Cesar alanceó a caballo, durante cinco horas a ocho toros.

Sin embargo, cuando su padre, el papa Alejandro VI, abandonó el mundo de los vivos, a César se le acabaron muchas de sus prebendas, siendo desterrado por el nuevo pontífice Julio II. Su vida peligró cuando su padre y él se envenenaron, situación de la cual Alejandro VI no pudo escapar. El papa Alejandro fue envenenado con un vino letal servido en un banquete ofrecido al padre y al hijo juntos en el palacio del cardenal Adriano de Cometo. Tras la comida, ambos se sintieron muy mal, y el Sumo Pontífice falleció tras dolorosa y larga agonía.

 César logró sobrevivir, debido a que inmediatamente se metió en un barreño de agua helada, de tal forma que sufrió una extraordinaria reacción, tras la que mandó abrir en canal una mula viva en la que se introdujo hasta que se sintió mejor. Antidotos bastante extraños pero que lo salvaron de la muerte.

No obstantes, otras versiones señalan que la malaria fue la causa de ambos fallecimientos. En el caso de César, puede que algo tuviera que ver también la sífilis. Durante su febril existencia, César Borgia se lanzó a unas guerras caprichosas: cercando Florencia, conquistando la Romaña o amenazando con su presencia otros lugares estratégicos en la geopolítica del momento, hasta tal punto, que obligaron al Gran Capitán (Gonzalo de Córdoba) a apresarlo y librarse de tan engorroso enemigo.

Aunque capturado en varias batallas, por ejemplo, en España fue encerrado sucesivamente en los castillos de Chinchilla y de la Mota, de ambas situaciones logró escapar. Sin embargo, sus enemigos lo encontraron y se procedió a ejecutarlo. Ocurrió en el camino entre Viana y Pamplona, junto a las murallas de esta última ciudad. César recibió hasta 23 heridas en su cuerpo. Su muerte se produjo el 12 de julio del año 1507, a la temprana edad de 31 años.

Triste fue el destino de aquel guerrero que había deseado —y conseguido con creces— no pasar inadvertido en todos y cada uno de sus pasos por la vida. César Borgia murió oscuramente a manos de unos soldados que parecieron desconocer el valor del guerrero al que le arrebatan la existencia. Así, Garcés, un soldado modesto perteneciente a las fuerzas del conde de Lerín, le dio muerte. Contradiciendo toda su vida cargada de lujo y fastuosidad, sus funerales y su entierro fueron modestos. Con cierta ironía su tumba en Viana de Navarra reza una inscripción, probablemente apócrifa para algunos: «Aquí yace en poca tierra el que toda le tenía, y el que la paz y la guerra, en la palma de su mano tenía».

Fuente Consultada: Crueles Siniestros de la Historia- La Vida de los Papas S. Fontana- Traidores de Cristo René Chandelle