Patriotismo

Formas Injustas de Organizar La Sociedad Discriminación e Inmoralidad

Formas Injustas de Organizar La Sociedad

1-ESCLAVITUD
2-SERVIDUMBRE
3-CASTAS
4-SUMISION DE LA MUJER
5-EXPLOTACIÓN INHUMANA DE PERSONAS

Ver: Concepto de Organización Social

esclavitud«La finalidad de toda organización social es el acrecentamiento más grande posible, para cada uno, de los bienes del cuerpo, o del espíritu y de la familia».

Para alcanzar ese bienestar general que redundará en beneficio de todos y cada uno se requiere la cooperación y la coordinación de los esfuerzos individuales. «La unión hace la fuerza«, dice un conocido refrán.

Cooperar es un deber correlativo al concepto de sociedad. En toda asociación sus miembros deben actuar para la obtención del bien social común.

Lo que no puede uno solo, lo pueden muchos. Pero no es suficiente sumar los esfuerzos individuales, es necesario coordinarlos para que no resulten ineficaces.

Ejemplo: En una diligencia tirada por ocho caballos, es indispensable que la fuerza de cada uno, no se oponga a la de los otros.

Formas Sociales Injustas

Es injusta toda organización social que no se base en la justicia y rebaja la dignidad de la persona humana.

Son formas sociales injustas las que:

1° Consideran a los hombres jurídicamente desiguales;
2″ Hacen prevalecer una clase social para oprimir a las otras;
3° Exaltan a una raza y denigran y persiguen a las otras.

Las principales formas sociales injustas son, históricamente consideradas, la esclavitud, la servidumbre, las castas, la sumisión de la mujer y la explotación inhumana de grupos c individuos.

A. – Esclavitud:

1.Concepto: Esclavitud es el estado de las personas sometidas totalmente a ctras sin libertad ni derecho alguno. Más que seres humanos se los considera bestias de trabajo y de carga. Es una institución contraria a la naturaleza humana. La esclavitud fue general en el mundo antiguo y base esencial de la organización de los pueblos.

2.Origen: El origen de la esclavitud fue la guerra. El vencedor se creía con derecho a quitar la vida al enemigo vencido. Después pensó si en lugar de matarlo no era más provechoso conservarlo para hacerlo trabajar, sin perjuicio de matarlo cuan lo conviniera. Esa actitud fue debida a la repugnancia que el hombre sentía hacia el trabajo que exigía esfuerzos físicos. Los trabajos cor porales fueron confiados a los esclavos.

Del desprecio por el trabajo manual se pasó al desprecio por los esclavos a quienes se consideraba seres carentes de todo derecho y más como bestias de carga que como hombres.

3.Esclavitud Por Nacimiento: Si el vencedor tenía derecho absoluto sobre el enemigo ven cido, también lo tenía sobre los hombres que de él nacieran Así se fue estableciendo la esclavitud por generación.

4. Condición de los esclavos: Los esclavos no tenían derecho a la dignidad personal; por consiguiente, no tenían derecho a la vida, ni a la libertad, ni a la independencia, ni a ninguno de los otros derechos que de estos se derivan. El dueño se consideraba con derecho de vida o muerte sobre el esclavo.

Lo más degradante de la esclavitud radicaba, quizás, en el sometimiento del alma del esclavo. Según Menandro, el dueño era para el esclavo, su ley, su ciudad, su patria, el fin de su vida, la norma de lo justo y de lo injusto.

5. Impacto a la esclavitud: La aparición y difusión del cristianismo fue demoliendo las bases sobre las que se asentaba la esclavitud. Era opinión general que los esclavos constituían una raza vil, inferior a los hombres libres; que el trabajo manual era algo degradante e indigno de un hombre libre.

a) El cristianismo enseñó que todos los hombres son iguales, porque tienen la misma naturaleza, el mismo origen, todos han sido igualmente redimidos, y tienen idéntico fin. Ya no hay distinción de siervo ni de libre, sino que todos son una misma cosa en Jesucristo. Todos los miembros de la sociedad forman un solo cuerpo, de manera que si un miembro padece un mal, todos los miembros padecen con él, y si alguno es honrado, todos son honrados y se regocijan con él. (Ver: Cristianismo)

b) El cristianismo dignificó el trabajo manual. Su fundador era conocido como el hijo del carpintero. Pablo de Tarso se ganaba la vida como tejedor, y exhortaba a sus discípulos a trabajar, hasta el punto de decir: el que no quiere trabajar, que no coma. No pudo, el cristianismo, suprimir de golpe la esclavitud. Dada la organización social de entonces no era posible ni práctico. Pero el esclavo podía ser elevado al sacerdocio, y un esclavo, San Calixto ocupó el Pontificado Romano en el 218.

6. Desaparición de la esclavitud: Las mentalidades habituadas a ese estado de cosas y los intereses fueron retardando la desaparición de la esclavitud en el mundo. España, aceptó la abolición de la esclavitud como principio el 23 de octubre de 1817 y, prácticamente quedó abolida en todo el imperio español en 1820.

Gran Bretaña, la abolió en 1834, en las colonias francesas se abolió en 1848. En Estados Unidos de Norte América quedó abolida en la guerra de secesión librada de 1861 a 1865; Brasil la abolió en 1888 como homenaje al Papa León XIII que en ese año celebraba su jubileo sacerdotal.

Respecto al problema de la esclavitud, la República Argentina tiene una noble historia. La Asamblea del año XIII decretó la libertad de los hijos de los esclavos que nacieran en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y la Constitución Nacional sancionada en 1853 establece en su artículo 15: «En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta Constitución, y una ley especial reglará las indemnizaciones a que dé lugar esta declaración. Todo contrato de compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables los que lo celebrasen y el escribano o funcionario que lo autorice. Y los esclavos que de cualquier modo se introduzcan, quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República».

B. – Servidumbre

1.Concepto: Era el estado en que un hombre estaba sometido en todo a otro, menos en sus derechos esenciales como hombre. De manera que podía contraer matrimonio, poseer una familia y una especie de propiedad denominada servil. Al sometido a servidumbre llamábasele siervo. El señor ya no tenía poder sobre la vida ni sobre la persona del siervo, solamente sobre su trabajo.

2.Carácter: La servidumbre era la esclavitud modificada o atenuada, podía ser perpetua y temporal. En la perpetua había enajenación de obras por toda la vida; en la temporal, solo por cierto tiempo. La servidumbre es un estado inferior de la persona humana. Aunque no hay en ella un completo desconocimiento de los derechos innatos, con todo, no puede ser admitida, pues hay una lesión a los derechos, principalmente de libertad e independencia.

3. El siervo de la gleba: Entre las diversas clases de servidumbre merece mencionarse el siervo de la gleba, al que se consideraba adscripto a determinada superficie de tierra.El siervo de la gleba cultivaba esa tierra. Cuando se vendía el campo, el siervo pasaba al nuevo señor, pues se lo consideraba vinculado y unido a la tierra que trabajaba.

4. La servidumbre en la América Española: En la América española, durante la conquista existió la servidumbre de los indios bajo diversas formas.
Se denominaba «encomienda» al repartimiento de indios entre ciertos colonos a quienes se encomendaba su tutela y asistencia.

Encomienda: La encomienda comprendía un núcleo de indios, que se entregaban a un particular por el término de la vida de este con el compromiso de suministrarles víveres, ropa y habitación y de inculcarles los principios de la civilización cristiana, beneficiándose en cambio con su trabajo o el pago de un tributo.

Mita: Proviene de la palabra quichua, que significa turno. Era un repartimiento de indios a los cuales se los utilizaba en diversas ocupaciones principalmente en la extracción de minerales. Existía el trabajo obligatorio, pero no era gratuito como en la encomienda. El turno duraba una semana; luego el indio disponía de dos semanas de intervalo para volver a su aldea.

Yanaconazgo: Llámase yanaconazgo al sistema de castigar a los indios alzados o fugitivos que las autoridades entregaban a los dueños de establecimientos rurales para que los utilizaran en los trabajos del campo o en los quehaceres domésticos.

5. En la sociedad moderna: Actualmente no se considera lícita ninguna clase de servidumbre, porque los derechos que se enajenan se consideran inheJ rentes a la persona humana.

C. – Castas

1.Concepto: Son clases o grupos sociales que se caracterizan por su extrema rigidez, separación y hermetismo. La organización social por castas mantiene la separación y desigualdad de los miembros de la sociedad. La India ha sido la tierra típica de las castas. Esta palabra fue aplicada por los portugueses a las diferencias sociales que encontraron en la India, al desembarcar allí por vez primera.

2. Diversidad de castas: Las cuatro clases principales de la India son:

a) Brahmanes, formada por los sacerdotes y maestros.
b) Chatrias, formada por los guerreros y funcionarios de la administración.
c) Vaisias, integrada por los pastores, industriales, propietarios y comerciantes.
el) Sudras, formada por artesanos y sirvientes.

Los parias son los hijos de padres pertenecientes a distintas castas. No forman parte de ninguna casta, ni pueden ingresar a la del padre ni a la de la madre. Llevan una existencia miserable, despreciados y humillados, deben vivir aislados, considerados como impuros o intocables.

3. Característica de las castas: Característica de las castas es la absoluta separación que hay entre ellas y el conservatismo que contrae y las aisla forman dose un ambiente herméticamente cerrado. No es posible el paso de una casta a otra. Las numerosas castas escalonadas por dignidad establecen una extensa escala social. En cada casta se debe observar un minucioso código reférente al matrimonio, a los alimentos, a la muerte, a las relaciones sociales, a la religión. Está vedado el matrimonio con persona de otra casta. Está prohibido a los miembros de una casta recibir alimentos de individuos de casta inferior y deben tirar sus propios alimentos por el solo hecho de haberse proyectado sobre ellos la sombra de uno de casta inferior.

4. Mitigación del espíritu de casta: Los indios se hallan muy aferrados al espíritu de casta. Con todo, la influencia británica, la difusión de los medios de Irans porte modernos, la disminución del ascendiente de los hruli manes, la introducción de la maquinaria en las industrias, los espectáculos y las novedades que presenta la vida, influyen favorablemente a la destrucción del espíritu de castas. Ya se permite a la mujer salir con la cara descubierta e ¡ni ciarse en la actividad política.

D. – Sumisión de la Mujer

1. Concepto: Sumisión significa estado de inferioridad por el que una persona está sometida a otra.

2. Condición de la mujer: Durante muchos siglos la mujer vivió en estado de sumisión, considerada como un ser inferior, convertida en propiedad o esclava de su esposo. Según la ley brahmánica la independencia de la mujer es un absurdo, y la servidumbre una cosa natural. Antes del cristianismo la mujer era considerada frecuentemente la sierva del hombre y con frecuencia se le daba un trato degradante. La historia, la filosofía y la literatura del paganismo «constituyen el insulto más procaz que se ha lanzado contra la dignidad de la mujer».

Con la poligamia y el divorcio la mujer era tenida como una esclava del capricho del hombre. Con todo había excepciones. Entre los egipcios antiguos la mujer, si bien sometida al hombre, era tenida en gran honor. También, aunque en menor medida, sucedía lo mismo entre los griegos y romanos.

3. Dignificación de la mujer: Con el advenimiento del cristianismo se dignificó la mujer. Su personalidad fue colocada como era justo, en el mismo plano espiritual del hombre. Aun predicando que en la familia el marido es el jefe y ejercita por lo tanto la autoridad también sobre la esposa, la mujer es, y debe ser considerada compañera del hombre, igualada a él en la unidad de origen y destino y en la participación de los dones celestiales.

La unidad e indisolubilidad del matrimonio dignifica la misión de la mujer y la substrae a las veleidades y caprichos del varón. El honor otorgado al estado de virginidad condujo desde hace siglos a la fundación de comunidades femeninas de gran importancia donde la mujer ejerce funciones delicadas de mando y autoridad. La vida moderna ha incorporado a la mujer a las diversas funciones y actividades.

4. Derechos civiles y políticos de la mujer: La equiparación legal de la mujer con el varón demandó mucho tiempo. Aunque la Constitución Nacional, salvo pocas excepciones, reconocía iguales derechos tanto a los varones como a las mujeres, recién en 1926 el Congreso Nacional reconoció los derechos civiles de la mujer. En 1947 se le concedieron los derechos de participar en la vida política pudiendo ejercer el sufragio tanto activo como pasivo.

5. Respetar el orden natural: Para mantener y perfeccionar su igual dignidad, tanto el varón como la mujer deben respetar y ejercitar las cualidades par ticulares que la naturaleza ha dado a uno y otra. Si no se res peta ese orden y el varón se afemina y la mujer pretende ha cerse cada vez más varonil, piérdese el hermoso carácter dis tintivo de cada uno y se tiene como resultado un producto neutro y se provoca la alteración del orden natural.

E. – Explotación Inhumana de Grupos e Individuos

Desgraciadamente la explotación inhumana do grupos o indi viduos no ha desaparecido.

1. Explotación comunista: Un triste ejemplo (ya superado)  lo constituyeron los grupos humanos en la ex URSS y China, situados detrás de la «cortina de hierro» o de la «cortina de bambú» respectivamente, donde se desconocían hasta los derechos más sagrados de la persona humana y las libertades más esenciales. Allí donde el marxismo logra dar el zarpazo impone un régimen de opresión y esclavitud.

2. Explotación capitalista: Aun en las sociedades que se precian de más civilizadas y refinadas hay consorcios que explotan el hambre, la miseria y la necesidad de la gente, en su propio provecho: salarios de hambre; jornadas de excesivas horas de trabajo; faenas en lugares insalubres, etc.

3. Explotación por el vicio: No faltan individuos, y hasta organizaciones, que pretenderían patente legal para negociar con la debilidad y el envilecimiento de pobres seres humanos a quienes han engañado y degradado: drogas, etc. Contra cualquier forma de explotación del hombre por el hombre debe rebelarse toda conciencia humana y toda persona sanamente democrática.

Fuente Consultada:Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

 

La Solidaridad Social Concepto La Asistencia y El Estado Nacional

La Solidaridad Social Concepto
La Asistencia y El Estado Nacional

La solidaridad social: Los hombres no pueden vivir solos. Todos hemos nacido dentro de una familia, vivimos en un pueblo o una ciudad, tenemos amigos y compañeros. Sin la compañía y la ayuda de los demás no podríamos vivir. Robinson Crusoe, solo, en una Isla desierta, es solamente el fruto de la imaginación de un novelista.

Siempre, en todos los lugares del mundo, el hombre ha vivido en sociedad porque necesita de los demás para alcanzar su perfección. La sociedad humana es, pues, el conjunto de hombres que viven sobre la Tierra en estrecha interdependencia, y cuanto más avanza la civilización y progresan las comunicaciones mayor es la interdependencia entre los hombres.

No podemos prescindir de los demás. Basta reflexionar, cuando nos sentamos a la mesa, la cantidad de personas que han intervenido para que esos alimentos lleguen a nuestro plato.-agricultor, ganadero, granjero, comerciante, etc.

Nos sentimos más alegres cuando podemos hacer algo por los que nos rodean. Prestar un lápiz o una revista, explicar una lección que nuestro compañero no entiende, etc., son actos que nos llenan de satisfacción, pero en realidad son obligaciones que cumplimos. A esto se llama solidaridad social.

Cuando una catástrofe, por ejemplo una inundación, asóla una región aunque no nos afecte en forma directa tenemos la obligación de ayudar; pensamos que alguna vez esa catástrofe nos puede afectar de cerca y necesitaremos ayuda de otro.

Pero por encima de esta razón, un poco egoísta, hay una razón superior. Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Él.

Este deber de solidaridad social es más inexcusable para aquellos que por su cultura, inteligencia o bienes de fortuna, están en mejores condiciones de poder ayudar. Por eso los jóvenes deben capacitarse lo mejor posible para ayudar mejor a sus semejantes.

En sintesis, podemos decir, que  la convivencia ordenada y fecunda, plenamente humana, no se logra sin verdad, justicia, amor y libertad.

— La verdad como fundamento.
— La justicia como norma.
— El amor como motor.
— La libertad como ambiente.

Lo que es el amor en las relaciones individuales es la solidaridad en las relaciones sociales. La solidaridad es la manifestación social del amor y la fraternidad.  El objeto de este post es estudiar algunas de las formas en que la solidaridad se expresa y se organiza en la sociedad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL

la solidarida de la sociedad

La Solidaridad Social es la adhesión voluntaria de causas de otros, busca el bien común. Se trata de unir esfuerzos y recursos y conseguir un bienestar que favorezca a todos. En cambio la caridad es solo dar bienes materiales a los mas necesitados. La solidaridad muchas veces se hace mas visibles cuando tiempos dificiles o de crisis, cuando la acción individual no alcanza para enfrentar las necesidades sociales.

Cada hombre es responsable de su propio destino. Lo debe realizar, bajo su propia responsabilidad, por obra de su libertad e iniciativa.

Cada padre de familia es el principal responsable del sustento y educación de sus hijos y de la seguridad de su hogar.

La sociedad tiene por objeto ofrecer,, mediante el esfuerzo y la ayuda solidaria de todos, la posibilidad de cubrir las necesidades económicas, educacionales, sanitarias, asistenciales, etc., de individuos y familias.

Al estado, como gestor del bien común le corresponde organizar, alentar, armonizar, ayudar, dirigir las actividades e iniciativas de individuos y grupos para que a todos los miembros de la comunidad les lleguen los beneficios del bienestar y la seguridad social.

Las sociedades modernas procuran brindar a sus miembros todos la posibilidad de satisfacer las necesidades de trabajo, salario, educación, vivienda, asistencia médica, recreación y descanso.

Procuran, asimismo, cubrir los riesgos provenientes de enfermedades, vejez, muerte, orfandad, carencia involuntaria de trabajo, accidentes fortuitos y situaciones de desamparo.

Al estado, es decir, a las autoridades políticas, le corresponde velar para que todos tengan un nivel de vida digna, en el más alto grado que permitan los recursos de cada comunidad. Para lo cual debe tener una eficiente y adecuada política social.

La política social está constituida por el conjunto de leyes y disposiciones gubernamentales para organizar y conducir el esfuerzo y la actividad comunitaria en orden a lograr los beneficios del bienestar, la asistencia y la seguridad social.

El estado liberal, llamado también estado gendarme, se limitaba a cuidar el orden y se despreocupaba de los problemas sociales y asistenciales. Suponía que la sola iniciativa y la libre competencia de los individuos y grupos subsanaría a la larga todos los males sociales. La experiencia histórica demostró que los males, en vez de disminuir, aumentaron.

El estado totalitario, llamado también estado nodriza, tomó como función a su exclusivo cargo la educación, asistencia, previsión, etc. El resultado fue que si a corto plazo pudo remediar muchos males e injusticias sociales, a largo plazo anuló el desarrollo de las fuerzas creadoras. Además, lo hizo sacrificando la libertad de individuos y grupos.

El estado democrático personalista se reconoce responsable del bien común y se preocupa de los problemas sociales. Para todos procura bienestar y seguridad y a todos garantiza los beneficios de la previsión y asistencia sociales. Pero cree que esto debe lograrse por solidaridad mediante el esfuerzo y la cooperación de los distintos grupos (regionales, provinciales, municipales, profesionales, empresarios, sindicales, religiosos, cooperativistas, mutualistas, etc.).

Su misión es alentarlos, ayudarlos, coordinarlos, obligarlos a cumplir sus obligaciones sociales. Incluso sancionarlos cuando no lo hacen.

Cuando los grupos sociales, por una u otra causa son insuficientes o no están capacitados para cumplir con sus responsabilidades, toma a su cargo aspectos de la previsión, asistencia y seguridad.

Al estado personalista le corresponde ocuparse especialmente de los grupos económica o culturalmente más débiles y lograr que a ellos lleguen los beneficios sociales.

cuadro solidaridad social

Un ejemplo práctico nos ayudará a entender las tres concepciones.

— El estado liberal no se preocupa de si el padre de familia puede atender a las necesidades alimenticias, educacionales, médicas, etc., de sus hijos. Estima que el problema pertenece a la iniciativa privada.

— El estado totalitario toma a su cargo casi exclusivo la educación y asistencia, disminuyendo la responsabilidad del padre.

— El estado personalista reconoce al padre la obligación y el derecho a ser el principal responsable de sus hijos, pero al mismo tiempo se preocupa, mediante una política salarial, educacional, asistencial, etc., de que estén a su alcance los medios necesarios.

La sociedad democrática necesita más que otras, desarrollar en sus miembros un fuerte sentido de solidaridad.

Lo que es el amor entre las personas es la solidaridad entre los miembros de una comunidad.

formas de expresar la solidaridad social

Formas de Expresar la Solidaridad Social

PREVISIÓN Y ASISTENCIA SOCIAL

La sociedad y el estado deben ofrecer a sus miembros un nivel de vida digno y deben brindarle seguridades en los riesgos y contingencias que tiene la vida humana.

La previsión y la asistencia son dos formas en que se manifiesta la solidaridad social, el apoyo mutuo entre los miembros de la sociedad.

La Previsión Social

Previsión, significa la acción y efecto de prever, ver con anticipación.

Existen situaciones y hechos que pueden ser previstos:

— un hombre puede prever que en un momento de su vida él o sus familiares estarán sujetos a enfermedades;
— que todos envejecemos y que con la vejez disminuye la capacidad de trabajo;
— que todos podemos ser víctimas de accidentes fortuitos;
— que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento y dejar en desamparo a los que dependen de nosotros, etc.

La previsión tiene por objeto prevenir estos males para evitarlos, y si no pueden ser evitados, aliviar sus consecuencias.

Puede ser:

— Individual, p. ej., los cuidados que tiene un hombre para conservar su salud, el ahorro, etc.
— Social, p. ej., la vacunación masiva de la población para evitar ciertas enfermedades; las cajas de jubilaciones, etc.

La previsión social está constituida por el conjunto de leyes, disposiciones, instituciones y organismos mediante los cuales la sociedad procura prever los males y necesidades que pueden afectar a sus miembros para evitarlos o aliviar sus consecuencias.

Corresponde al estado la armonización y dirección del esfuerzo social en orden a la previsión. Es obligación suya velar para que sus beneficios lleguen a todos los miembros de la comunidad.

La previsión suele costearse con el aporte de sus posibles beneficiarios. Las jubilaciones se costean con los aportes que a este objeto hacen empleados y empleadores; el seguro de maternidad para madres que trabajan por el aporte de todas las mujeres empleadas y el de los empleadores, etc.

La Asistencia Social

Asistir significa prestar socorro, ayuda y servicio al que necesita de ellos.

Existen circunstancias en que los hombres necesitamos la ayuda y el socorro de otro u otros necesitan nuestra ayuda y socorro. Por ejemplo:

— casos de accidentes,
— enfermedades cuya curación no podemos costear,
— situaciones de invalidez,
— situaciones de desamparo socio-económico, etc.

La asistencia social está constituida por el conjunto de leyes, medidas, instituciones y organismos con que una sociedad acude a la ayuda de los que padecen necesidad o protege a sus miembros más débiles.

Es enorme la variedad de problemas que abarca la asistencia social: biológicos, patológicos, socio-económicos y socio-culturales; enfermos físicos y mentales, situaciones de miseria material o moral.

Corresponde, entre otras situaciones, a la asistencia social llevar auxilio y, si es posible, solución a los enfermos carentes de medios, a los débiles mentales y anormales, a los ancianos desamparados, a la niñez sin familia o en ambientes peligrosos, a las víctimas de enfermedades o vicios sociales, como el alcoholismo, etc.

Se preocupa de los desocupados y carentes de recursos; de los problemas de la vivienda insalubre o insuficiente, de la readaptación de los delincuentes, de la inconducta social de los adolescentes, etc.

El brindar asistencia social a toda la comunidad es obra que requiere el aporte de todos sus miembros. En ella colaboran entidades privadas y públicas. Como en otras actividades sociales al estado corresponde alentar, ayudar, coordinar y dirigir los esfuerzos de todas las asociaciones que se preocupan de la asistencia social y cuando éstas son insuficientes tomar directamente a su cargo tales actividades.

Los enormes gastos que demanda la asistencia social es costeada por el aporte de entidades y grupos privados y sobre todo por el estado nacional, las provincias y municipalidades. El grado de madurez social de un pueblo puede medirse por el porcentaje de sus ingresos que dedica normalmente a educación y asistencia social.

LA SEGURIDAD SOCIAL

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

— «Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional… la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad» (art. 22).

— «Toda persona tiene derecho al trabajo… y a la protección contra el desempleo» (art. 23,1).

— «Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria… que será complementada en caso necesario por cualesquiera otros medios de protección social» (art. 23,3).

— «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad» (art. 25).

La encíclica Pacem in Terris declara en términos similares:

— Todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios.
De aquí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez, de viudez, de vejez, de paro y de cualquier otra eventualidad de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad».

Los estados modernos se preocupan de ofrecer bienestar y seguridad social. Está superada la concepción liberal del estado, que se despreocupaba de los problemas sociales.

La seguridad social tiene por objeto garantizar y hacer efectiva la protección de la sociedad en los riesgos y contingencias que ofrece toda vida humana, satisfacción de las necesidades presentes y previsión de las futuras.

Alemania fue el primer país que implantó con carácter obligatorio el seguro de enfermedad en 1883.

Después de la Primera Guerra Mundial los movimientos sociales tuvieron como principal objetivo lograr mejores retribuciones y condiciones de trabajo. En muchos países se lograron seguros contra los riesgos profesionales.

En 1935 en los Estados Unidos se sancionó la ley de seguridad social cuyo objeto es llevar seguridad y asistencia a los sectores social y económicamente más débiles.

Después de la Segunda Guerra Mundial  casi todos los países se esfuerzan en establecer sistemas de seguridad social integral.

Una adecuada política social, destinada a brindar a todos los beneficios de la seguridad, requiere que además de los problemas de previsión y asistencia y de la protección de los sectores más débiles, se encare la solución de dos problemas fundamentales para el recto orden social:

1. una eficiente política de vivienda.
2. el establecimiento de justos salarios familiares.

Alcanzar los objetivos de la seguridad social integral exige grandes recursos humanos y económicos. Existe una relación estrecha entre el grado de desarrollo de un país y el aprovechamiento de sus fuerzas productivas y sus posibilidades de brindar bienestar y seguridad social.

Los gastos sociales se solventan en gran parte mediante los impuestos. Los impuestos en los estados modernos se han convertido en una forma de redistribución de la riqueza nacional. De aquí la importancia de un justo y eficiente sistema impositivo y la gravedad social del delito de evasión de los impuestos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Modo de Vida en la Antidemocracia o Regimenes Totalitarios

Modo de Vida en la Antidemocracia o Totalitario

El término «antidemocracia» no existe en el vocabulario político técnico. Aquí lo usaremos para designar a los regímenes contrarios a la democracia, especialmente a los regímenes totalitarios. Existen gobiernos no democráticos que no son antidemocráticos, sino que aspiran a convertirse en democráticos.

Requisitos esenciales a la democracia son:

1. Reconocimiento de la dignidad del hombre, de su libertad y de sus derechos;

2. Reconocimiento de que la soberanía pertenece al pueblo y de que el objeto de la sociedad es servir al hombre;

3. Existencia de un poder surgido de elección popular y sometido a normas de derecho. Negación del poder incontrolado, arbitrario o despótico.

Característica de los regímenes antidemocráticos son entre otros:

1. Existencia de un poder despótico o tiránico, cuyo ejercicio no puede ser controlado por el pueblo.

2. Negación de las libertades humanas fundamentales, de asociación, de prensa, etc. En los países comunistas se niega incluso la libertad religiosa.
3. Carencia de garantías jurídicas para defensa de los derechos.

4. Imposición de una ideología a través de la propaganda, prensa, radio, escuela.

5. Existencia de un partido único y persecución a los otros grupos políticos.

Se da también otro tipo de antidemocracia, cuyo ejemplo puede ser la «democracia ateniense». Un grupo social, los hombres libres, gozan de todos los derechos, mientras la inmensa mayoría de la población, los esclavos,, están privados de ellos.

Cosa semejante sucedió, y en parte sucede aún, en los regímenes liberales individualistas. Existen teóricamente formas políticas democráticas, pero en la práctica gran cantidad de la población vive en la miseria, carente de medios económicos, de asistencia sanitaria, de educación suficiente. Se les reconocen derechos políticos, pero no se respetan sus derechos económicos y culturales.

Donde no existe justicia social no se respetan los derechos del hombre y por lo tanto no hay democracia.

antidemocracia

UNA FORMA DE ESCLAVITUD

En muchas sociedades antiguas existía la esclavitud. La esclavitud se originaba por nacimiento, por conquista, por compra.

Al esclavo no se lo consideraba persona. Carecía de derecho a disponer de sí mismo. Estaba sujeto al dominio y voluntad de otros.
En la época moderna hemos visto desarrollarse otra forma de esclavitud: la de los estados totalitarios.

En el nazismo, el facismo, el comunismo, el hombre ya no se pertenece a sí mismo, sino a la raza, al estado, al partido. Los hombres no son considerados como personas, sino como instrumentos, como «cosas».

Las más elementales libertades y derechos son sacrificados. Incluso los hijos pertenecen antes al Estado que a sus propios padres.

No está permitido disentir o tener opiniones contrarias al régimen imperante. Los campos de concentración, las cárceles o el confinamiento en Siberia es el destino de quienes se atreven a disentir o conspirar contra los gobernantes.

No sólo en los países totalitarios hay hombres que viven en condiciones semejantes a la de los antiguos esclavos. También en los países subdesarrollados en que no existe justicia social hay grupos humanos explotados, considerados casi únicamente como instrumentos de trabajo, a quienes la miseria, la ignorancia o la opresión no les permiten hacer valer sus derechos. En Sudamérica existen todavía muchos grupos humanos en estas condiciones.

COACCIÓN FÍSICA Y PSÍQUICA

En toda sociedad organizada existe la fuerza física o psíquica para obtener, si es necesario por su uso, el cumplimiento de las leyes y la obediencia a los gobernantes.

Se obedece por responsabilidad interna, por convicción y consentimiento, o bien se obedece por temor y obligado por la coacción.

El orden familiar pide que los hijos obedezcan por responsabilidad, por convicción, por lealtad. Pero el recto padre de familia está dispuesto, si falla la responsabilidad de sus hijos, a obligarlos a cumplir sus deberes y obligaciones.

Cosa semejante sucede en la sociedad política. Los ciudadanos deben a las leyes justas y a los legítimos gobernantes obediencia y colaboración por sentido de responsabilidad. Pero si la responsabilidad ciudadana falla, el gobierno mantiene la capacidad y los medios de obligarlos a cumplir sus obligaciones o sancionarlos por sus faltas. De otro modo no puede mantenerse el orden.

En las democracias este hecho tiene características propias:

1. Todos los miembros de la sociedad son partícipes activos de la vida comunitaria y se saben responsables del bien común. Obedecen y colaboran por responsabilidad.

2. Los gobernantes disponen de la fuerza, pero su uso está garantizado por leyes y procedimientos, de modo que sólo pueda ser usada para defensa de la justicia y del orden.

En los Estados modernos el monopolio del uso legítimo de la fuerza lo tiene el Estado. Los procedimientos judiciales, las actuaciones policiales, las sanciones aplicadas, son diversas formas de uso de la fuerza.

No debe confundirse gobierno democrático con gobierno ineficiente o débil. La democracia debe tener los medios para garantizar el orden, la justicia y obligar a todos a colaborar en el bien común. Pero rechaza la arbitrariedad en el uso de la fuerza.

La fuerza debe usarse únicamente para defensa de la justicia y protección del débil.

importa mucho en las democracias la educación de la responsabilidad de los ciudadanos y del sentido de solidaridad, de colaboración, y de obediencia a las leyes.

Importa, asimismo, que en los gobernantes, además de su honestidad y capacidad, resplandezca el sentido de justicia y de sacrificio en el servicio de la comunidad. Sólo así tendrán autoridad moral y podrán lograr, con el mínimo uso de la fuerza, la obediencia y colaboración de los ciudadanos.
Cuanto mayor es la autoridad moral que tiene un padre de familia, menos obligado se ve a recurrir al uso de la fuerza. Lo mismo sucede con los gobernantes.

Los sistemas totalitarios se caracterizan por el abuso de la fuerza.

LA SUMISIÓN POR EL TERROR

El terror, el abuso de la coacción física o psíquica son medios de que se valen los regímenes totalitarios para conseguir la obediencia y sumisión de los gobernados. «El terror» fue llamado el régimen dictatorial instaurado por Robespierre y los jacobinos durante la revolución francesa.

En los regímenes totalitarios los resortes del Estado son usados para imponer los designios o caprichos de los gobernantes. Las actuaciones judiciales y los procedimientos policiales pasan a ser instrumentos de violencia o terror al servicio de los grupos dominantes.

Los regímenes totalitarios pretenden lograr un modo uniforme de pensar, de sentir y de obrar, una fiel y sumisa aceptación de las directivas impartidas. Para esto se valen de dos medios:

1. La persuasión. Por todos los medios se busca lograr la adhesión entusiasta de los gobernados. Se montan gigantescos sistemas de propaganda, se regimenta la prensa y los medios de difusión de ideas, se utiliza toda la fuerza del sistema escolar en manos exclusivas del Estado.

2. El terror. No se permite expresión individual o social contraria al régimen. Se controlan todas las reuniones, e incluso la correspondencia y los teléfonos privados. La delación y el espionaje son armas a las que no se teme recurrir.

Se amenaza abierta u ocultamente a los disconformes. El empleo, los bienes económicos, la propia seguridad personal o de los miembros de la familia se ven amenazados. Tampoco se rehuye el uso de la violencia física, procedimientos policiales arbitrarios, secuestros, confinamiento, torturas, campos de concentración, etc.

RESISTENCIA A LA OPRESIÓN

«El hombre libre, decía Aristóteles, obedece por convicción al poder legítimo, pero no tolera el poder despótico. Prefiere la muerte a la opresión».

Ya en la Edad Media los teólogos del cristianismo elaboraron la teoría de resistencia al poder tiránico y a las leyes injustas.

No existe poder humano que sea ilimitado. Todo poder, además de las limitaciones que le impone el ordenamiento constitucional y legal de un país, está limitado:

— Por el orden ético y el derecho natural.

— Por los derechos inalienables de la persona humana.

— Por su propio fin, que es la búsqueda del bien común.

La opresión puede provenir:

1. de un poder ilegítimo o usurpador.

2. del mandato injusto o arbitrario de un poder legítimamente constituido.

Al poder ilegítimo, incluso en el caso de que sus mandatos no sean inicuos, no se le debe obediencia, ni colaboración. Sólo el impedir daños mayores a la comunidad puede obligarnos en conciencia a obedecerlo. Lo mismo puede afirmarse del poder legítimo cuando da un mandato para lo cual no tiene competencia.

Cuando el poder ilegítimo da un mandato que es contrario al orden moral se le debe resistencia, que según las circunstancias puede ir desde la simple negación de colaboración, hasta la resistencia por la fuerza.

Si el mandato injusto proviene de la legítima autoridad se deben agotar todos los medios legales y pacíficos para que lo modifique. Sólo después de agotados tales medios puede justificarse la resistencia activa.

En la democracia es primordial que los ciudadanos no sólo respeten los derechos y libertades de los demás, sino que exijan el respeto a sus propios derechos. La actitud de muchos ciudadanos que por comodidad toleran sin protestar o sin recurrir a los medios eficaces que los funcionarios, los empleados de la administración, u otros ciudadanos no cumplan sus deberes para con ellos va destruyendo el espíritu cívico sin el cual ninguna democracia perdura.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Concepto de Republica Diferencia con Democracia Características

Concepto de República, Diferencia con Democracia – Características Generales

Principios Republicanos:

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

LA REPÚBLICA Y SUS FORMAS

Los hombres somos por naturaleza esencialmente iguales. Iguales en dignidad y en libertad. Sobre el reconocimiento de este principio se construye la democracia. Entre hombres libres nadie tiene por naturaleza poder sobre otro. El poder pertenece a la comunidad. Gobierna aquel que la comunidad designa, dentro de los cauces y para los fines que señala la misma comunidad.

El poder y su organización es «cosa pública«, no patrimonio de una persona o grupo. Este es el principio republicano. República y democracia son dos conceptos distintos, pero están estrechamente vinculados. El objeto de este post es el estudio de los principios republicanos.

LA REPÚBLICA

Una de las características de la época moderna es la «democratización» del poder, es decir, que enormes masas ciudadanas tomen parte activa en la vida política y que el poder se considere patrimonio de la comunidad entera.

Los antiguos cuando hablaban de «pueblo» entendían por tal un reducido grupo social. El «pueblo» inglés a quien se concedieron los derechos contenidos en la Carta Magna estaba constituido por los nobles del reino. El «pueblo» de la democracia ateniense, por el reducido grupo de los hombres libres.

Desde hace dos siglos en Occidente se produce este fenómeno: el poder que era considerado como patrimonio de una fsmilia o de un grupo es, cada vez más, considerado como patrimonio de toda la comunidad.

Durante siglos la monarquía pareció la forma normal y conveniente de gobierno. La grandeza de Europa se construyó bajo las monarquías. Y también bajo las monarquías se realizó la colonización de América.

Cuando surgimos a la vida independiente, salvo los Estados Unidos de América, todos los países tenían regímenes monárquicos. La República Francesa, obra de la revolución, fue efímera y caótica, trajo el Imperio y acabó restaurando la monarquía. Es lógico que en estas circunstancias no faltasen entre nuestros proceres los partidarios del sistema monárquico.

Tal vez fue la monarquía la forma más adecuada para las circunstancias sociales y técnicas de otras épocas.

En la era moderna el desarrollo industrial, la concentración urbana, la difusión de la cultura, el desarrollo de los medios de comunicación, además de las corrientes ideológicas, hacen posible la participación activa de toda la comunidad.

Los movimientos republicanos y democráticos penetran cada vez más en el mundo moderno. República y democracia aparecen íntimamente unidos.

Los líderes de la independencia norteamericana no se decían «democráticos», sino «republicanos».

Lo mismo sucedía con nuestros proceres. Pero, los conceptos de república y democracia, son distintos y no deben confundirse.

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA REPÚBLICA

República deriva de la palabra latina respublica, la cual a su vez se compone de dos vocablos: res, que significa cosa, objeto, y publica, con idéntica significación que la correspondiente castellana.

República significa cosa u objeto público, aquello que es patrimonio de todos.

concepto de republica

Platón, en el s.IV a.C, escribió un tratado que llamó «República» en que estudia las diversas formas de gobierno. Cicerón, en el s.I a.C, escribió un tratado similar al que designó con el mismo nombre. Ambos entendían «república» como equivalente a comunidad política.

En el s. XVI, Juan Bodino introdujo el término para designar a las formas de gobierno no monárquicas, en que el poder es considerado como patrimonio de la comunidad. En su época el poder era considerado como patrimonio de la familia real.

Con este sentido ha pasado al lenguaje político moderno. Se opone a monarquía y significa que el poder es considerado «cosa pública», patrimonio de todos.

En dos sentidos fundamentales se usa el término actualmente:

1) para designar la forma de gobierno no monárquica. Así, decimos que la Argentina es una república.
2) para designar la comunidad política que ha adoptado esta forma de gobierno. Así, hablamos de la «República Argentina».

República significa, pues, régimen no monárquico.

Dentro de la forma republicana caben distintos tipos de gobierno:

— el régimen norteamericano se autotitula «republicano»;
— el de Nasser, «República Árabe Unida»;
— el comunista soviético, «Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas». (sistema caída desde 1991)

No debe confundirse el concepto de república con él de democracia:

— república indica que el poder rechaza la forma monárquica.
— democracia que gobierna el pueblo.

Existe república donde no hay monarquías; existe democracia donde el pueblo todo tiene activa participación.

Las repúblicas no son necesariamente democráticas. Pueden ser aristocráticas, dictatoriales, oligárquicas, etc.

Consideraremos dos tipos de repúblicas:

aristocráticas en que los gobernantes son designados por una clase o grupo social privilegiado. Así fueron casi todas las repúblicas antiguas;
democráticas en que los gobernantes son designados por sufragio universal y ejercen el gobierno bajo el control de la comunidad. La mayor parte de las repúblicas modernas son de este tipo.

LAS ANTIGUAS REPÚBLICAS ARISTOCRÁTICAS

Ya en el siglo IV a.C, Platón escribió su obra «La República». Al proponer lo que él estima la mejor forma de gobierno se decide por lo que hoy llamamos república aristocrática.

Esparta y Atenas tuvieron regímenes republicanos. La primera de tipo aristocrático, la segunda de tipo democrático.

En Esparta el gobierno estaba constituido:

1) por dos reyes hereditarios, iguales en poder, con funciones muy limitadas. Eran los encargados del culto, declaraban la guerra y tenían la suprema autoridad militar;

2) el senado, llamado gerusía, compuesto por veintiocho ancianos, cuyo poder era vitalicio. Era el encargado de la política interna y externa, proponía las leyes a la asamblea del pueblo y actuaba como supremo tribunal de justicia;

3) la asamblea del pueblo, así llamada, aunque de ella sólo formaban parte los descendientes de los antiguos conquistadores… Se reunía todos los meses. Aprobaba o desaprobaba, mediante voto, las proposiciones del senado.

En Atenas, en el siglo VI a. C, de acuerdo con la constitución de Solón, el gobierno estaba constituido por:

a) Los Arcontes (etimológicamente, gobernantes) nombrados anualmente entre los ciudadanos de primera cíase. Eran nueve. Su persona se consideraba sagrada. Poseían la mayor parte de las atribuciones ejecutivas.

b) El Areópago, o corte de justicia. Tomaba su nombre de una elevación cercana a la Acrópolis, donde se reunía. Además de actuar como Tribunal Supremo, atendía lo referente a religión, educación y moral. Juzgaba a los magistrados, los homicidas, los sacrilegos y los holgazanes. Su fallo era irrevocable y los arcontes lo ponían en ejecución.

c) El Senado, compuesto de 400 miembros, elegidos por la asamblea del pueblo entre los ciudadanos de las tres primeras clases. Preparaba las leyes que luego eran sometidas a la aprobación de la Asamblea, vigilaba a los magistrados. A su cargo estaba parte de la administración civil.

d) La Asamblea del Pueblo compuesta por todos los ciudadanos. Aprobaba o rechazaba las leyes propuestas por el senado; decidía por mayoría la paz o la guerra y juzgaba a los generales después de sus campañas. En ella podían intervenir todos los hombres libres, pero no los esclavos, metecos ni extranjeros, que constituían el número mayor de habitantes y carecían de derechos.

También en Roma existió una república democrática. Desde su fundación Roma se organizó como monarquía. El año 506 a. C. fue depuesto por su crueldad el último rey, Tarqui-no el Soberbio, y se estableció la república, que duró hasta el año 27 a. C. en que se transformó en Imperio.

El gobierno de la República de Roma tuvo muchas transformaciones.

Sus instituciones fundamentales eran:

a) Los cónsules, en número de dos, que se renovaban anualmente. Eran nombrados por el Senado. Tenían las funciones de jefes de Estado. Dirigían el culto, mandaban los ejércitos, presidían las reuniones del senado y los comicios del pueblo.

b) El Senado cuyos miembros, de carácter vitalicio, provenían de la clase patricia. Era el órgano legislativo central. Discutía las leyes que luego se proponían a los comicios del pueblo. Dirigía la política interna y externa.

c) Los comicios, especie de asamblea del pueblo. Votaban las leyes que proponía el Senado. Los había de distinto tipo, por curia, centuria o tribu, según la naturaleza de la ley a votarse.

La república romana tenía una institución original: la del Dictador. En caso de grave peligro interno o externo, con expresa autorización del senado, los cónsules nombraban un «dictador» que concentraba en sus manos la totalidad del poder. No podía durar en sus funciones más de seis meses, al cabo de los cuales se restablecían las autoridades normales.

Deben distinguirse los dictadores romanos del sentido que tiene esta palabra en el lenguaje común moderno. Se confunde dictador con déspota o tirano. Dictador en el sentido histórico significa el que tiene en sus manos todo el poder. Tirano el que lo ejerce despótica o arbitrariamente.

Venecia y Florencia desde el siglo XIII, obtenida su independencia, se constituyeron como ciudades-repúblicas. Ambas marcadamente aristocráticas.

Venecia fue gobernada por un grupo de familias adineradas que monopolizaban el poder. Su gobierno estaba constituido por un presidente perpetuo, llamado Dux, un Senado y el Gran Consejo de los Diez, encargado de la justicia.

Florencia fue gobernada por un pequeño grupo, representante de las corporaciones de comerciantes y banqueros. Es clásico el dominio que en el siglo XV ejerció en ella la familia de los Medicis.

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LAS REPÚBLICAS DEMOCRÁTICAS

No debemos confundir «república'» con «democracia» en sentido moderno. República se opone a monarquía; democracia, a gobierno totalitario o incontrolable. Inglaterra, Bélgica, Holanda y otros países son democracias, aunque conservan formas monárquicas. La ex Unión Soviética fue una  república, pero no democracia, por más que haya autotitulado «democracia popular», porque el pueblo no puede controlar la acción de los gobernantes.

Inglaterra, Bélgica y Holanda, son democracias a pesar de estar gobernadas por reyes. En ellas se reconoce que el poder pertenece al pueblo, el cual está conforme en mantener sus tradiciones monárquicas. El poder del rey no proviene de un derecho que le sea propio, sino de una delegación popular. En la práctica tiene gran importancia el primer ministro que es designado de acuerdo con consultas electorales universales y libres. Las libertades, los derechos, y la activa participación de los ciudadanos y de los grupos sociales están garantidos. Los poderes de los gobernantes están señalados por un ordenamiento constitucional y su gestión puede ser controlada por el pueblo.

La Unión Soviética es república, porque en ella no existen reyes y nadie por derecho propio puede reclamar el poder como patrimonio personal. El poder se concibe como «cosa pública», como patrimonio de la comunidad. Pero en la práctica no es democracia porque no hay posibilidad de elecciones libres, ni de control por parte del pueblo de la gestión de los gobernantes. Tampoco se respetan las libertades humanas fundamentales, ni hay participación política activa de todos los ciudadanos.

Según esto, llamamos repúblicas democráticas a los regímenes que unen los dos elementos: no admiten la forma monárquica y en la práctica se sujetan a las exigencias de la democracia. Estados Unidos, Francia, Alemania, son repúblicas democráticas.

La reunión del principio republicano con el democrático da a estos regímenes características especiales.

Señalamos las principales.

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

Analizaremos en detalle algunos de estos principios.

Periodicidad de los Funcionarios

La conveniencia de que los cargos gubernamentales duren un período determinado ha sido comparado con el proceso de circulación de la sangre. Durante el mismo la sangre se purifica y renueva constantemente permitiendo el buen funcionamiento del organismo.

La periodicidad en las funciones fue introducida en los regímenes constitucionales con el objeto de impedir que una persona, o un grupo social o político se perpetúe en el poder y lo monopolice.

En la práctica tiene, además, otras ventajas. Dificulta el «envejecimiento» de la autoridad. Posibilita la renovación de los funcionarios de acuerdo a la evolución de la sociedad y a los nuevos problemas que van surgiendo.

Los candidatos pueden acomodar sus programas de realizaciones políticas, sociales o económicas al período establecido.

La periodicidad en las funciones facilita el control de la gestión y permite periódicamente una nueva expresión política del sentir de la comunidad.
Con frecuencia este principio queda en la práctica desvirtuado: El gobierno, frente a una consulta electoral, vuelca los recursos y fuerza del poder en favor de los candidatos de su propio partido. Así, puede darse la perpetuación de un grupo político en el poder.

La dinámica de las sociedades contemporáneas hace necesario que las necesidades y posibilidades se prevean con anticipación. Gobernar es en buena medida prever y preparar el futuro de una comunidad.

Una buena política requiere planes sociales, económicos, industriales, educacionales, asistenciales, no sólo de corto y mediano alcance, sino también a largo plazo. Ciertos objetivos requieren, diez, veinte y más años para lograrse.

¿Cómo conciliar la realización de planes de largo alcance y asegurar la continuidad de su desarrollo, con el principio de la periodicidad de las funciones? Este problema se soluciona con la creación y el fortalecimiento de la carrera administrativa de los funcionarios públicos, que a través de la experiencia reunida y la independencia de criterio derivada de su estabilidad, podrán asesorar debidamente a los funcionarios políticos.

La Constitución Nacional establece en seis años la duración del período presidencial y prohibe su reelección hasta pasado un período. En nueve y cuatro, respectivamente, la duración del mandato de senadores y diputados nacionales, que pueden ser reelegidos. Los magistrados judiciales son inamovibles «mientras dure su buena conducta».

División de Funciones

Tres son las funciones fundamentales que requiere la organización y gobierno de una comunidad:

1) establecer las normas estables que regulen el ejercicio de los derechos y deberes, establezcan la competencia de los magistrados y funcionarios, encausen los distintos géneros de actividad social, etc., es decir, dictar leyes o legislar.

2) poner en ejecución lo que mandan las leyes, velar por el orden social, administrar el estado, conducir el conjunto de la vida social. Esta es la actividad ejecutiva.

3) Ser arbitro en los conflictos que se suscitan en la vida y actividad social, juzgar y sancionar a los que han transgredido las leyes, velar porque la justicia y el orden jurídico tengan vigencia real en la vida de la sociedad. Esta es la función judicial.

A estas tres funciones que se dan en toda sociedad, se las llama, respectivamente, legislativa, ejecutiva y judicial.

En la mayor parte de las sociedades, incluso las primitivas, estas funciones no suelen estar concentradas en una misma persona. En muchas organizaciones tribales el jefe de tribu ejerce la función ejecutiva y judicial. Pero un consejo de ancianos es el que dicta las normas, toma las decisiones de mayor importancia y se reserva los casos criminales de más trascendencia.

La acumulación de las tres funciones en una misma persona u órgano es lo que constituye el poder dictatorial. El poder dictatorial puede ser bien o mal empleado, pero es incontrolable y por su naturaleza se presta a abusos, a convertirse en poder arbitrario o despótico.

En los siglos XVII y XVIII el apogeo de la teoría del «derecho divino» de los reyes, era común la concentración de las tres funciones en manos del monarca. Era la época de las monarquías absolutas.

Las modernas teorías y los movimientos democráticos surgen en oposición a este poder absoluto. Uno de sus postulados será el rechazo del poder incontrolable. De allí su insistencia en que las tres funciones estén separadas, en manos de personas y órganos distintos.

Objeto fundamental de la separación de funciones es prevenir los abusos, procurando el equilibrio y mutuo control entre quienes las ejercen.

Fue Montesquieu, pensador político francés del s. XVIII, teórico del constitucionalismo, quien en su obra El espíritu de las leyes, llamó la atención sobre la importancia que para salvaguarda de la libertad y limitación del poder político tiene la separación de los órganos que ejercen distintas funciones, y que él llamó poderes.

Las modernas constituciones democráticas señalan cuidadosamente las competencias y límites de cada uno de estos órganos y prevén los medios para su mutuo control.

Los regímenes totalitarios suelen mantener como ficción jurídica la separación de funciones y la existencia de sus órganos correspondientes. Pero en la práctica los organismos legislativos y judiciales quedan sometidos a la voluntad del dictador.

Los países democráticos tienen previsto en sus constituciones para casos de conmoción interna, peligro externo o graves calamidades, formas de concentrar temporariamente el poder para facilitar la rapidez y eficacia en las decisiones.

La Constitución Nacional, en su segunda parte, en secciones respectivas, determina las atribuciones de cada uno de los poderes.

El art. 23 prevé la posibilidad en caso de conmoción interna o ataque externo de declarar el «estado de sitio», por el que se permite al Poder Ejecutivo detener a las personas sin someterlas a proceso, pero lo obliga a concederles la opción para salir del país.

RESPONSABILIDAD DE LOS FUNCIONARIOS

La organización republicano-democrática parte del supuesto de que el poder pertenece a la comunidad. Por tanto los gobernantes no obran por poder propio, sino delegado; son «mandatarios» y no «mandantes».

En consecuencia de este principio se establece el de responsabilidad de los gobernantes y funcionarios por el uso de que su poder y atribuciones hacen, o han hecho, durante su desempeño.

Los magistrados y funcionarios están sujetos a juicio e incluso pueden ser destituidos. Una vez terminada su gestión se les puede exigir responsabilidad por su desempeño. Las constituciones y las leyes señalan cuáles son los procedimientos para exigirlo.

La Constitución Nacional establece que el Presidente, el Vicepresidente, sus ministros y los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales nacionales pueden ser juzgados «por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones o por crímenes comunes» (art. 45). En tales casos corresponde el papel de acusador a la Cámara de Diputados y el de tribunal a la Cámara de Senadores. Los diputados y senadores pueden ser juzgados por sus respectivas Cámaras.

La comunidad juzga diariamente la responsabilidad de los funcionarios a través de la opinión pública y de las respuestas dadas por los gobernantes a los informes e interrogantes presentados por la prensa, las organizaciones y los grupos interesados en los diversos problemas.

PUBLICIDAD DE LOS ACTOS DE LOS FUNCIONARIOS

La publicidad de los actos de los funcionarios es otra de las exigencias de la ética republicana. Deriva directamente del sentido etimológico de la palabra república, «cosa pública».

En la república el pueblo tiene derecho a estar informado y participar en la «cosa pública» y a poder controlar la gestión de los gobernantes y funcionarios.

Los gobernantes deben rendir cuenta al pueblo directamente, o a sus representantes.

La encíclica Pacem in Terris señala como uno de los derechos humanos fundamentales el de «tener una objetiva información de los sucesos públicos».
La prensa, radio, televisión, las revistas especializadas son instrumentos necesarios para informar y mantener al tanto de los sucesos públicos y de las decisiones y conducta de los gobernantes.

Los debates parlamentarios, los informes solicitados por los representantes del pueblo a los gobernantes son también medios adecuados para conocer la marcha de la república. Las cámaras legislativas argentinas publican su Diario de Sesiones que constituye una excelente fuente de información.

A todo gobierno le asiste el derecho de defender la legitimidad y conveniencia de las medidas que toma. Pero tiene la obligación de informar objetivamente y no le está permitido desvirtuar los hechos o tergiversar las informaciones.

Existen una serie de medidas que por su naturaleza especial, p.ej., defensa nacional, política exterior, incluso medidas de política económica, el bien de la comunidad requiere que no se hagan públicas. No atenta esto contra la publicidad de los actos gubernamentales, sino que es una exigencia del bien comunitario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Tradición Patriotica Formación del Patrimonio Cultural Nacional

La Tradición Patriótica Argentina
Formación de Nuestro Patrimonio Cultural

El amor a la patria se manifiesta como se manifiesta todo amor: en palabras y en obras, en los modos de pensar, de sentir, y de actuar. La patria es comunidad humana, armonía espiritual, continuidad histórica.

El amor a la patria se manifiesta fundamentalmente:

1. en la preocupación por lograr una comunidad presente más justa, más armónica, más integrada, más próspera, más fiel a su pasado.
2. en el aprecio y cultivo de nuestra tradición histórica y cultural, en la búsqueda de las raíces de nuestra nacionalidad;
3. en la preocupación por el destino y la grandeza futura de la patria, en el empeño en ofrecer a las futuras generaciones, junto al patrimonio tradicional, las mejores condiciones de vida.

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LA TRADICIÓN PATRIÓTICA

La patria está en los Andes y en la pampa, en las quebradas jujeñas y en la Patagonia bravia, en los ríos de nuestro litoral y en los algarrobales santiagueños. Está también en el vuelo del cóndor y en el grito del chajá, en las mieses y rebaños. Está en todo lo que es nuestro, en todo lo que encuentra resonancia en nuestro ser de argentinos.

Pero la patria está ante todo en la comunidad humana y cultural, en lo que nos une a nuestros conciudadanos y nos acerca a las generaciones que nos precedieron, en lo que nos liga en una misma misión y destino con las generaciones que vendrán. La patria es unidad espiritual y continuidad histórica.

Una nación no surge espontáneamente. Es el resultado de un largo proceso histórico y de asimilación cultural.

Muchas generaciones, en su medio geográfico y en sus circunstancias históricas, con su trabajo y su esfuerzo, luchando por sus ideales, crearon la comunidad argentina, con sus instituciones y cultura, sus costumbres y tradiciones, sus virtudes propias, su peculiar estilo de vida, sus modos de sentir y de y de actuar.

Construyeron el patrimonio cultural de la patria, que nosotros recibimos.

A la formación y configuración de nuestra nacionalidad contribuyeron fundamentalmente:

1. los conquistadores y colonizadores españoles que trajeron a este nuevo mundo su fe, su cultura, sus instituciones, su heroísmo, su personalismo y su indómito espíritu de libertad;

2. los diversos grupos indígenas que lucharon contra el conquistador, sucumbieron ante su superioridad, y en buena parte terminaron en mestizaje racial y cultural;

3. los hombres que lucharon por darnos una nación libre e independiente y guiaron los primeros pasos de la patria imprimiéndole un espíritu y una dirección;

4. los caudillos, hombres de uno y otro bando, que se enfrentaron sangrientamente en defensa de sus ideales hasta darnos una organización;

5. los inmigrantes que en forma masiva se incorporaron a nuestra comunidad aportando su cultura, su trabajo, su espíritu de iniciativa, y quisieron que ésta fuese la patria de sus hijos.

Todos ellos contribuyeron a crear nuestra patria y nuestro modo de ser argentino. Confluyeron aportes culturales de muy diversos orígenes. No todos fueron positivos o de fácil asimilación. Existieron tensiones, conflictos, luchas. Un largo proceso histórico y social los fue dcantando y depurando.

Así surgió la actual comunidad argentina. De nuestros mayores recibimos un legado, cultura, instituciones, creencias, usos, costumbres, arte, música, técnica, un modo de sentir, de expresarnos, de vivir y de ser. Todo esto está contenido en nuestra tradición y constituye el «alma de la patria».
Como cada individuo tiene su propia personalidad, cada pueblo tiene su propio modo de ser, su idiosincrasia, sus virtudes propias, su estilo característico.

«Serás lo que debas ser, o si no, no serás nada«, decía el General San Martín. La máxima vale tanto para los individuos, como para los pueblos. Los pueblos, como los hombres, deben ser mejores cada día, pero no pueden aspirar a ser distintos. Cada uno debe fidelidad a sí mismo, a su propio ser. Sin ello se incapacita para cumplir su misión.

Los pueblos que no se interesan por conocer su historia, por imitar el ejemplo de sus grandes hombres y cultivar sus tradiciones, renuncian a cumplir sus cometidos históricos.

El amor a la patria incluye el cuidado y cultivo de las tradiciones, el amor a todo lo nuestro, el interesarse por nuestra historia, nuestras costumbres, nuestras luchas, nuestras dificultades, nuestros hombres.

El patrimonio cultural y tradicional recibido debemos trasmitirlo íntegro, enriquecido y desarrollado, a las generaciones de argentinos que vendrán después de nosotros.

Adaptar nuestro modo de ser tradicional a las profundas transformaciones sociales, industriales, técnicas, económicas, culturales propias de las sociedades modernas, conservando entero el modo de ser argentino, el «espíritu de la patria», es tarea y responsabilidad de la presente generación.

SOLIDARIDAD DE LAS GENERACIONES SUCESIVAS

La patria es continuidad histórica. Las generaciones se van sucediendo y todas contribuyen a la tarea común, se integran en la vida y en la marcha de la comunidad argentina.

Existe un vínculo, no por indescriptible menos real, que liga en forma indisoluble a los argentinos de hoy, con los argentinos de ayer y los argentinos de mañana. Formamos parte de una comunidad que perdura en el tiempo, más allá de nuestras vidas.

Somos usufructuarios del trabajo, del esfuerzo, de las luchas y sufrimientos, de la capacidad creadora y organizadora de los antepasados.

Los padres de la patria y los hombres de generaciones anteriores que forjaron nuestro país eran hombres como nosotros. Tenían egoísmos, pasiones, intereses; sabían del cansancio y del desfallecimiento. Pero también sabían de abnegación y trabajo, de lucha por los ideales y de superación personal, de renunciamientos y heroísmos. Así construyeron la patria.

Muchos sucumbieron en las luchas, sin ver la patria con que soñaron. A ellos nos liga la gratitud y la responsabilidad. Somos responsables de que su esfuerzo y sacrificio fructifiquen, que sus anhelos y esperanzas se realicen, que nuestro país sea la patria con que ellos soñaron.
La gratitud y la justicia nos crean para con ellos un deber irrenunciable: construir la comunidad, lograr su organización más ajustada; acercarnos cada vez más a la unidad de los espíritus.

En las generaciones pasadas y en ejemplo de los grandes hombres debemos buscar lo que une y perdura, lo que construye y permanece, la comunidad de sus aspiraciones e ideales que estaba en lo profundo de sus luchas y enfrentamientos. La abnegación y generosidad con que sirvieron a sus ideas y al país, aun desde posiciones encontradas, es su contribución más grande al ser nacional.

Someter a los proceres de la patria al juicio parcial o sectario, no esforzarnos en comprender las circunstancias sociales e históricas en que se movían, juzgar los problemas de ayer con criterios de hoy, además de una injusticia, es destruir las raíces mismas de la nacionalidad.

Para con las generaciones futuras tenemos el deber de entregarles aumentado el patrimonio que recibimos. La cultura y la tradición deben ser desarrolladas, enriquecidas con nuevos aportes, adaptadas a las circunstancias históricas y trasmitidas a los que vendrán.

La solidaridad para con ellos nos crea la obligación de prepararles los medios materiales, técnicos y culturales, que necesitarán para enfrentar con éxito la época que les tocará vivir. Las modernas ciencias sociales y económicas nos permiten conocer en parte cuales serán sus necesidades y posibilidades en los distintos órdenes de la actividad humana. El futuro de la patria y la solidaridad humana impone a la presente generación esfuerzo y sacrificio por la generación venidera.

Todos aspiramos a tener una patria grande espiritual y materialmente, en que los argentinos estemos integrados en una recia unidad espiritual, en que la solidaridad social sea real y eficiente, en que compartamos aspiraciones, objetivos e intereses, en que el orden se conjugue con la justicia y la libertad, en que ocupemos el lugar que nos corresponde entre las naciones.

Tal vez no veamos una patria como soñamos. Pero nos acercamos a ella y la preparamos. La verán otras generaciones de argentinos. A construirla habremos contribuido todos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

El Optimismo Humano Ser Optimista en la Vida Definicion Valores

EL OPTIMISMO COMO VALOR HUMANO

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Optimismo: Una persona optimista, se caracteriza por poseer ciertas cualidades que hacen a este valor, tales como el entusiasmo, el dinamismo, el emprendimiento ante determinadas circunstancias y por sobre todas las cosas, siempre vive de los hechos, es decir con los pies bien en el suelo.

valor humano: optimismo

«El optimismo no consiste en ver el mundo mejor de lo que es, pero tampoco peor.»

Este valor nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.

El optimismo, nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.

Sin embargo, cabe aclarar que no siempre la consecuencia lógica del optimismo es el éxito. Sino que a veces podemos equivocarnos y lograr los resultados esperados. Esto nos da ha entender que el optimismo es una actitud de recomenzar permanentemente sobre nuestras acciones, decisiones, hechos y vivencias; para ver en que fallamos y comprenderlos para en un futuro inmediato, superarnos y lograr los objetivos tan deseados.

Las personas que poseen este valor, no se creen los conocedores de los recursos necesarios para triunfar ante cualquier circunstancia, sino que saben buscar ayuda como una alternativa para mejorar, o en el mejor de los casos alcanzar sus objetivos propuestos. Esto no desacredita nuestro esfuerzo personal, sino que nos hace más sinceros en nuestras iniciativas.

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia. Es una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, luego las piensa y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera.

En todas las instancias de nuestra vida deben ser optimistas. Por ejemplo, ante las demás personas podemos lograr una mejor relación, ya que nos predispondremos ante ellos de una manera positiva. Reconoceremos en el momento adecuado el aliento que el otro necesite, la motivación o solamente la presencia que el necesite.
Cada persona tiene algo bueno, cualidades y aptitudes y por ende defectos. En estos últimos podemos ayudarlos a superarlos o hacerles ver en que se equivocan. El optimismo, es el valor justo que nos ayuda a reconocerlos. Por eso dejemos ayudar, no nos encerremos en nosotros mismos después de los fracasos.

Entonces nos preguntamos, ¿Cómo hacemos para alcanzar esa actitud optimista? Y la respuesta es simple: “solamente hace falta disposición entusiasta y positiva”.
Por ello, siempre analiza las situaciones desde esta perspectiva y veras que las cosas pueden llegar a solucionarse mas rápido de lo que esperabas.

Nunca critiques o te quejes de alguna persona, sino que esfuérzate y sugiérele opciones y soluciones, que muchas veces el enceguecido no la ve. Si so honesto y justo, descubrirás en esa persona cualidades y capacidades que no creías de su existencia.

En cambio, si es a ti el que no te salen las cosas, sincérate contigo mismo y pide ayuda en otras personas, logrando así una posible solución de manera más rápida. De igual manera, analiza las decisiones, pues muchas veces la ligereza no lleva al camino de la imprudencia y no al del optimismo.

Por lo tanto, una persona optimista es aquella que siempre ha encontrado en la desdicha incitaciones para superarse, ya que podemos lograr un aprendizaje positivo de nuestros errores y equivocaciones. Seres personas productivas y emprendedoras en la medida que nos esforcemos y manifestemos de manera alegre, el valor del optimismo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR EL OPTIMISMO

1

Confío razonablemente en mis propias capacidades, cualidades y posibilidades de tal manera que aprovecho muchas de ellas.

(El optimismo se basa en la confianza. La persona desconfiada, en cualquier sentido de la palabra, tiende a no aprovechar sus posibilidades. No ve más que las limitaciones).

2

Confío razonablemente en los demás. Habitualmente descubro lo positivo que hay en ellos.

(Es posible ser optimista respecto a uno mismo pero no respecto a los demás. Siempre se puede descubrir algo positivo en las personas con quienes nos relacionamos).

3

Confío en Dios de tal manera que, aunque no entiendo qué sentido tiene algún acontecimiento a nivel humano, habitualmente comprendo que todo es para bien.

(Surgen en la vida de la mayoría de las personas situaciones en que no sería razonable seguir siendo optimista a nivel humano. Por ejemplo, al morir un niño, una enfermedad grave, una desgracia económica. Únicamente la fe sobrenatural permite descubrir algo bueno en ellas).

4

En situaciones difíciles, hago un esfuerzo para buscar soluciones positivas, intentando superar la tendencia de quejarme.

(Es fácil ser optimista en situaciones positivas. En cambio, cuando las cosas van mal es posible que uno pase a quejarse y lamentarse o a acusar a otros de ser responsables de la situación).

5

En cualquier situación busco lo positivo en primer lugar.

(No se trata de falsificar la realidad, pero sí de saber buscar lo positivo en primer lugar. Es un hábito que se puede desarrollar).

6

Soy realista y habitualmente sé enfrentarme con las dificultades deportivamente.

(Aunque uno intente descubrir lo positivo, objetivamente puede haber muchos problemas. El optimismo lleva a la persona a enfrentarse con ellos deportivamente).

7

Distingo entre lo que es aprovechable y lo que no lo es, y así llego a optimizar lo primero.

(El falso optimismo o un exceso de optimismo llevaría a la persona a intentar aprovechar lo que no se puede, a simular, a engañarse o a engañar a los demás).

8

En general, consigo enfrentarme con la vida con un positivo sentido del humor.

(EL buen humor permite asumir la responsabilidad de la propia vida sin sentirse abatido o desgraciado).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

La Superacion Individual Personal El Valor de la Superación

LA SUPERACIÓN PERSONAL COMO VALOR HUMANO

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Es una acción que requiere inmediatez, planeación, esfuerzo y trabajo permanente. Por lo que simplemente el tiempo, el deseo y la propia estimulación, no llegan a un buen puerto.

Las aspiraciones que habitualmente tenemos en la vida, tienen su centro en aquellas oportunidades, su provecho y la obtención de los frutos deseados. Por lo tanto, podríamos decir que la superación es aquel valor que nos motiva a perfeccionarnos, ya sea desde lo humano, espiritual, profesional, económico. Por lo cual debemos vencer todos aquellos problemas que se nos presenten. Para ello, desarrollaremos la capacidad de lograr cada objetivo propuesto. Es decir, que la verdadera solución no tiene cantidad, sino por el contrario, calidad.

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Los seres humanos tenemos que saber que poseemos un deseo innato: la superación. Pero a veces, nos paralizamos. ¿Por qué? Diríamos que el principal freno es nuestra persona, ya que muchas veces los temores más profundos, nos paralizan y actuamos como simples conformistas.

Usualmente, nos encontramos con personas que hablan permanentemente de sus planes y del nuevo rumbo que iniciarán en sus vidas, pero finalmente todo se desvanece, y quedan en palabras y deseos, replicando los contratiempos no previstos, los cuales obstaculizaron sus objetivos. Ello demuestra lo que mencionábamos anteriormente, y es que la superación no se logra con tiempo, sino con acciones inmediatas y cargadas de esfuerzo y arduo trabajo.

El gran cambio lleno de beneficios materiales, no concuerda con la superación. La capacidad de plantearnos nuevos retos, disponernos a enfrentar y resolver dificultades, es temida por las personas, ya que el tiempo y permanencia en un determinado lugar, nos asegura estabilidad y seguridad.

Justamente, la manera más fácil de medir el progreso, es la acumulación de recursos económicos y materiales tan necesarios. El problema es que siempre encauzamos la superación hacia ese punto. El hecho aquí, es que existen otros aspectos fundamentales que debe tener en cuenta cualquier persona.

Por ejemplo, como manejamos nuestros hábitos y costumbres (ya sea desde el cuidado de cosas ajenas y personas, a la amabilidad con que nos dirigimos hacia otros). Además como nos desenvolvemos en el ámbito laboral. Si somos padres analizar que tiempo le dedicamos a nuestros hijos y la labor que estamos haciendo en la formación de nuestra familia. Y además ver nuestra cercanía al ámbito espiritual, ya que es muy frecuente que quede descuidado, sin embargo es un espacio que ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de valores, preceptos y sacramentos.

Como mencionábamos anteriormente, en los bienes materiales no encontramos la superación; sino por el contrario, está en nosotros mismos. Ahora bien, tampoco importa la edad en el que uno se dispone a superarse, porque renunciar a mejorar, se asemeja a una vida sin falta de aspiraciones, es decir, solamente a conformarse.

El desánimo, es uno de los aspectos en donde fácilmente podemos caer, pero recordemos las posibilidades de superación son innumerables. Para iniciarse en este camino, elabore un pequeño plan de manera ordenada y trate de ponerlo en práctica consistentemente. Verá que los resultados pueden llegar a ser los soñados.

Como sabemos, nada es fácil en esta vida. Existen y siempre existirán obstáculos, pero justamente la superación consiste en afrontarlos y sacar de ellos nuevas experiencias. La perseverancia y la paciencia son dos valores fundamentales para llegar a la meta y a la cima de todos nuestros objetivos.

VIDEO SOBRE LA SUPERACIÓN

Solidaridad Valor Humano Ayudar al Prójimo Compartir

LA SOLIDARIDAD COMO VALOR HUMANO

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Todos pueden ser grandes… porque todos pueden servir. Para servir no hace falta un título universitario. Para servir no hay por qué hacer concordar el sujeto y el verbo. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma generada por el amor. Martín Luther King, Jr.

frase de solidaridad

Los humanos somos seres sociales: necesitamos de los demás para vivir, debemos relacionarnos, dar y recibir. Desde pequeños, los niños van aprendiendo sobre esta interdependencia: los adultos somos responsables de ayudarlos a sentir, pensar y actuar con los otros.

LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE GESTO SOLIDARIO: Un día, Pedro volvía caminando del colegio cuando vio que el chico que iba adelante había tropezado y se le habían caído todos los libros que llevaba, además de dos abrigos, un bate de béisbol, un guante y un grabador pequeño. Pedro se arrodilló y colaboró con el chico en recoger los artículos diseminados.

Como iban en la misma dirección, lo ayudó a llevar parte de las cosas. Mientras caminaban, Pedro descubrió que el chico se llamaba Iván, que le encantaban los videojuegos, el béisbol y la historia, que tenía muchos problemas con las demás materias y que acababa de romper con su novia.

Llegaron a la casa de Iván, y Pedro fue invitado a tomar una Coca-Cola y a mirar un poco de televisión. La tarde fue agradable, con risas y charla compartidas y Pedro regresó a su casa.

Siguieron viéndose en el colegio, y almorzaron juntos una o dos veces, hasta que los dos terminaron el ciclo básico. Completaron los estudios del ciclo medio en la misma secundaria donde mantuvieron sus breves contactos a lo largo de los años. Finalmente, llegó el esperado último año y, tres semanas antes de recibirse, Iván le preguntó a Pedro si podían hablar.

Entonces le recordó el día en que se habían conocido muchos años antes. «¿Nunca te preguntaste por qué llevaba tantas cosas a casa aquel día?», preguntó Iván. «Sabes, había limpiado mi armario porque no quería dejarle un revoltijo a nadie. Había guardado algunas píldoras para dormir de mi madre y me iba a casa a suicidarme.

Pero después de pasar un tiempo juntos, hablando y riéndonos, me di cuenta de que si me hubiera matado, habría perdido esa oportunidad y muchas otras que podrían aparecer. De modo que ya ves, Pedro, cuando recogiste mis libros ese día, hiciste muchísimo más. Me salvaste la vida.»

John W. Schlatter

la solidaridad

Qué es La solidaridad?
Es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Nace en principio simplemente de nuestra esencia humana: reconocemos al otro como parte de nuestra propia especie, de nuestra gran familia y entendemos que somos todos esencialmente iguales. Nada de lo que es humano nos es ajeno y cada uno de nosotros es capaz de sentir en carne propia lo que le pasa al otro. Por eso, ser solidarios implica que reconocemos el valor de cada persona y contribuimos a que pueda realizar sus proyectos de vida.

Cómo se aprende
Según numerosas investigaciones, los humanos venimos «preparados» para ser solidarios. Contamos con mecanismos en nuestro propio cerebro que nos permiten reconocer las emociones de los demás. Los científicos han identificado un grupo de neuronas, a las que denominaron «neuronas espejo», que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando observa una acción similar realizada por otro individuo.

Esto implica que somos capaces de poner en práctica la empatía; es decir, la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera propia. Claro que empatía y solidaridad también se aprenden. Desde pequeños, Los niños pueden no solo sentir lo que le sucede al otro sino actuar basados en esa percepción.

Los adultos podemos entonces apoyar su crecimiento, por ejemplo, alentando sus iniciativas solidarias, a que expresen sus sentimientos y a entender los de los demás. Tanto en casa como en los ámbitos educativos podemos proveer experiencias de relacionamiento con personas de diferentes culturas, entornos sociales o edades, para que puedan conocer las distintas realidades en Las que se vive. Y al mismo tiempo, brindar el ejemplo de nuestra propia solidaridad. Incluso pequeños gestos (desde colaborar en una campaña para juntar alimentos hasta donar sangre) pueden ser importantes para que eLlos vayan construyendo sus ideales, su idea de lo que está bien y lo que está mal, de Lo justo e injusto.

Juan Pablo II y la solidaridad

En palabras del Papa Juan Pablo II: «La solidaridad no es un sentimiento superficial, es La determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos».

Al ser parte de una comunidad, nada de lo que le suceda a un semejante podrá sernos totalmente ajeno. Todo lo que les pasa a los demás nos despierta algún sentimiento, nos genera alguna actitud. Hay quienes aparentan cierta indiferencia ante sus semejantes, pero en realidad esta actitud tiene más que ver con la desconfianza y el miedo, que suelen paralizar a las personas hasta el punto de anular sus sentimientos originales.

Quien es capaz de gozar con el dolor y el sufrimiento ajenos padece una gravísima enfermedad que lo lleva irremediablemente a la deshumanización. Pero la persona sana, cuando descubre que un semejante está en problemas, acude en su ayuda sin esperar nada a cambio. Siente que al ayudar a otros se ayuda a sí misma, que al colaborar para satisfacer las necesidades de alguien, satisface las propias y su alma se engrandece. Se siente bien consigo misma porque no se siente sola: ha creado un vínculo, una unión con el otro, aunque jamás lo haya visto ni lo vaya a conocer.

Hacer un favor o recibirlo es uno de los actos más gratificantes que podemos
vivenciar. Desde el favor más pequeño hasta el más grande, son actitudes de
incalculable valor, no tienen precio; su única recompensa es el agradecimiento.
La solidaridad se manifiesta en acciones concretas y hace más
fuertes los vínculo con los demás.

Los rasgos de quienes están dispuestos a ayudar son:
• Empatia: capacidad de sentir lo que siente el otro. A mayor empatia, mayor ayuda.

• Creencia en un mundo justo: el mundo es equitativo; el buen comportamiento se premia y el inadecuado se castiga.

• Sentido de responsabilidad social: es un deber colaborar con otros.

• Poco egocentrismo: estas personas piensan más en los demás que en sí mismos.

• Nurturance: significa ser cuidadoso, capaz de «nutrir» espiritualmente.

Tal vez, más allá de entender a quienes hacen de la contribución a otros una forma de vida, o en lugar de desentrañar sus motivaciones con modelos teóricos, sólo haya que admirarlos y, ¿por qué no?, sumarse a sus múltiples cruzadas cotidianas.

LA SOLIDARIDAD COLECTIVA:

A veces, la solidaridad no consiste en una actitud personal. Pensemos en cualquier proyecto colectivo, como un trabajo en equipo en la escuela, o acciones benéficas dentro de una comunidad, un barrio… Cuando se ponen en marcha este tipo de proyectos, el compromiso, la reciprocidad y la solidaridad son fundamentales para conseguir un objetivo. Cada uno ofrece su apoyo y, de este modo, se realiza como persona, pero también colabora para que la comunidad o el grupo avance y crezca. Una sociedad solidaria es aquella en la que todas las personas son consideradas valiosas.

A veces se presentan situaciones muy duras para la gente,
como pueden ser las catástrofes naturales. Es en esas situaciones cuando
más se expresa la solidaridad colectiva.

Fuente Consultada;
Chocolate Caliente Para El Alma Canfield y Hansen
El Libro de las Virtudes
Con Francisco a mi Lado La Solidaridad

Historia de la Bandera Argentina Los Simbolos Patrios Argentinos

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: LOS SÍMBOLOS PATRIOS

identidad nacional argentina

Entre las resoluciones de la Asamblea, que demuestran el propósito de lograr la independencia del país, fueron muy importantes la adopción del Escudo Nacional y la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial, como ya hemos visto. La imagen del rey fue sustituida por un sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado el 27 de abril de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy posee la República Argentina como símbolo patrio.

Vicente López y PlanesA comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes había compuesto los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen del Himno Nacional Argentino, al que puso música el maestro Blas Parera, un español residente en Buenos Aires, director de la orquesta del Coliseo Provisional.

Con respecto a la Bandera! Nacional la Asamblea no tomó ninguna determinación. Su creación y uso habían sido reprimidos hasta ese momento. En febrero de 1812, el Triunvirato había adoptado como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta por los colores celeste y blanco.

El general Manuel Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez los combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812.

Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, aunque casi con seguridad sus campos estaban dispuestos en bandas verticales.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de San Salvador de Jujuy, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día festivo la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a los soldados el juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente de 1813.

Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el segundo Triunvirato. Ante todos estos antecedentes, la Asamblea no tomó determinación con respecto a la Bandera Nacional. Pero, de hecho, la celeste y blanca de Belgrano reemplazó al estandarte español.

Ampliar: Creación y Juramento de la Bandera


Reportaje a Nuestra Bandera



Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina Fascículo 4 – La Asamblea de 1813

La Sencillez Humana Descripción como Valor Humano

LA SENCILLEZ COMO VALOR HUMANO

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Sencillez: Quienes poseen una fortaleza interior y un encanto penetrante y perpetuo, son seres de personalidad sencilla.

Usualmente no las percibimos con facilidad, pero la encontramos cuando realmente, ellos nos demuestran que son únicos, recios, sin actos involuntarios, y de cualidades evidentes y naturales.

Es decir, que la sencillez nos enseña a saber quienes somos en la vida y lo que podemos llegar a ser en ella.

Actualmente nuestra sociedad, carece de un vacío cultural propio de la falta de este valor tan grande que es la sencillez. Esto se debe a que todo se rige según la moda, la ropa que usamos, los autos que poseemos, si tenemos poder, y lo peor de todos si logramos humillar sin necesidad, al resto de los individuos.

Francamente, debemos ser conscientes de que estamos dotados de inteligencia, cualidades y habilidades que nos distinguen. Pero a veces, ello se pierde por el solo hecho de creer que nuestra vida es una eterna competencia y comparación con el resto de los individuos. Esto determina que cada uno de nosotros pierda su espontaneidad y frescura que nos hace únicos; convirtiéndonos en personas intolerables.

Cabe aclarar, que este valor con frecuencia se la relaciona a las personas sencillas, con aquellos que son tímidos e ingenuos, o en el mejor de los casos con la idea de pobreza y suciedad.

Por el contrario, ninguno de ellos atañe al valor en cuestión. Ser sencillos, es poseer humildad desde lo más profundo del corazón y además tener lo que se necesita sin gustos superficiales.

Para ser saber si una persona es sencilla, debemos estar atentos a las distintas manifestaciones que esta puede dar.

Por ejemplo, desde su forma de hablar la persona sencilla no se convierte en el centro de atención y evita estar en todas las conversaciones, sino por el contrario la palabra es usada con prudencia y de manera apropiada.

Es decir, que su lenguaje será comprensible y por sobre todas las cosas acordes a la ocasión, evitando en todo momento hablar de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzados.

Por lo tanto, la falsedad y las complicaciones deben estar ajenas a nuestras ideas y pensamientos más internos.

Para ello, no busquemos problemas y dificultades donde no existen, tratando de no hacer preguntas y comentarios que solo corroboran lo que anteriormente quisimos mostrar.

De todas las manifestaciones más evidentes de una persona sencilla, es frecuentemente los aspectos externos de ella. Por ejemplo, no es extravagante en su forma de vestir, desde la moda, las joyas o los colores llamativos.

Sino que, siempre esta acorde a las ocasiones utilizando prendas que concuerdan a su forma de ser.

De acuerdo a sus modales, estos se apartan de ser artificiosos y estudiados en cada situación en particular.

La cortesía es propia de la sencillez y se manifiesta claramente en la forma de saludar, utilizar utensilios o hasta leer una carta.

Para la persona sencilla, además el apoyo hacia el otro es incondicional, ya que no presenta miedo en hacerlo y siempre puedes contar con su apoyo. Para el todo será importante y por lo tanto necesario.

La sencillez, es un valor que nos hace apreciar los bienes materiales que poseemos de igual manera. Por ejemplo, estas personas evitan el lujo inútil; ya que adquieren y utilizan solamente aquellos bienes que consideran necesarios.

Esto no quita, que puedan comprar cosas de buena calidad por su duración y eficiencia, sino que no lo hacen para presumir ser más.

Cabe aclarar, que ser sencillos no significa que no debamos luchar para superarnos y poseer una vida más digna, sino que si lo hacemos pero desde la perspectiva de este valor.

En consecuencia, todas aquellas personas que son sencillas desde el corazón, son aquellas que aprecian a los demás por lo que son, y poseen un diálogo amable y por ende una amistad sincera. Todo lo que el tiene, esta a disposición del que lo necesite.

Distinguirse, sobresalir y admiración a nuestra figura externa, son deseos superados por el valor de la sencillez. Ya que lo que importa, es lo que somos desde nuestro interior, logrando que a nuestro alrededor más personas estén verdaderamente por lo que somos.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA SENCILLEZ

1

Intento actuar con claridad y transparencia en las actividades íntimas frente a los demás y frente a Dios.

(Hay dos problemas principales para vivir la sencillez. En primer lugar se trata de tener claro lo que se busca en la vida, pero también se trata de evitar que haya una cosa en el corazón y exteriorizar otra).

2

Reflexiono sobre los fines de mi vida y los tengo claros.

(La sencillez será imposible en el comportamiento si no existe orden en el pensamiento).

3

Entiendo que la sencillez es necesaria para conocer la verdad, para vivir unas relaciones auténticas con los demás, e incluso para no hacer el ridículo.

(Intentar ser lo que uno no es, simular o actuar con doblez son maneras seguras de despertar lástima o, incluso, la burla de los demás).

4

Intento que mi actuación habitual sea congruente con lo que digo y lo que pienso.

(La actuación congruente constante no es fácil, pero produce un estilo personal reconocido por los demás como tal. De esta manera podrán confiar más en uno y disfrutar de la relación).

5

Intento que mi manera de vestir sea elegante, que retrate mi manera de ser, y nunca produzca un efecto en los demás que suponga que piensen que soy otro tipo de persona de lo que realmente soy.

(Alguien ha dicho que la elegancia es hacer conformar la prenda al cuerpo y los dos a la circunstancia. No pretendemos significar que uno no debe arreglarse para una ocasión especial, por ejemplo. Pero evitar cualquier tipo de exceso sí).

6

Me expreso en un lenguaje adecuado al tema y a las personas con quienes estoy hablando.

(La ironía, la pedantería y la hipocresía son todas maneras de faltar a la sencillez. Pero también usar un lenguaje que no se conforma con los propios principios, o simular, por el lenguaje usado, que uno es algo diferente de lo que se es en realidad).

7

Intento dejarme conocer íntimamente en mi familia y todavía más en mis relaciones con Dios. En cambio, comparto mi intimidad de una manera prudente con los demás.

(Convertir la propia intimidad en dominio público no es parte de la sencillez. Esto sería, más bien, ingenuidad).

8

En las relaciones con los demás intento interesarme de verdad por los temas que les interesan a ellos, de tal manera que no caigo en una táctica de interés simulado.

(Se nota en seguida aquellas personas que simulan interés. ¡»Qué interesante»! es una frase típica que utilizan. También preguntan por la familia cuando se sabe que no les interesa. O, cuando uno está contestando, interrumpen para dirigir la palabra a otra persona o para dar alguna indicación).

Fuente Consultada:
La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido fisicamente debido a que el cordon umbilical se enrredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

La Prudencia Tolerancia Valor Humano Calidad Humana

LA PRUDENCIA COMO VALOR HUMANO

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La Prudencia: Podríamos definirla en palabras justas como una virtud, la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta.

Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito,  en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Como mencionábamos anteriormente, este valor, nos ayuda a actuar correctamente ante cualquier circunstancia, mediante la reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.

Las emociones, el mal humor, las percepciones equivocadas de la realidad y la falta de la justa y necesaria información; en la mayoría de los casos proporciona que tomemos las decisiones incorrectas. Es decir, que posiblemente esto refleje que nos cuesta mucho reflexionar y conversar con calma en cualquier hecho. Es decir, que la prudencia se forma en nosotros por la manera en que nos conducimos frecuentemente, y no a través de lo que aparentamos ser.

Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo. Por ello, siempre es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia nuestra especie.

El simple hecho de lastimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes.

 Detente a pensar un momento y aprecia las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos.

Otra cuestión, es tratar de no aparentar ser prudentes, ya que esto significa que no somos capaces de actuar adecuadamente, decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.

La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan  la falta de prudencia en nuestras vidas. Nunca pensaste que trabajar con intensidad y provecho, cumplir con las obligaciones y compromisos, ser amables con las personas y preocuparnos por su bienestar general, son una manifestación fiel de esta virtud humana.

Ahora bien, ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia? En primer lugar, conservamos un buen estado de salud, ya sea física, mental y espiritual; manejamos nuestro presupuesto apropiadamente, cuidamos de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

Ojo, el ser prudente no significa que estemos exentos de equivocarnos. Todo lo contrario, uno aprende de los errores una y otra vez, porque reconoce en cada uno de ellos sus fallos y limitaciones. Uno aprende, pide perdón y consejos.

Recuerda, las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender.

Entonces, la prudencia será el valor que nos guíe por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo y por todos, el cual generara confianza y reflejará amabilidad por el prójimo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GRATITUD
1

Tengo buena memoria en el sentido de que recuerdo las cosas tal como ocurrieron, y hago uso de esta información para comprender mejor las situaciones actuales.

(En gran medida la prudencia se basa en la memoria, ya que si no recuerdo nada de lo que ha ocurrido, de lo que he estudiado, o de lo que he observado, por ejemplo, ¿cómo podré tener una base para enjuiciar una situación presente? Ojalá se prestase más atención al desarrollo de la memoria en los colegios)

2

Habitualmente consigo superar el deseo de no sufrir con el fin de conocer las situaciones difíciles.

(Otro motivo de esconderse de la realidad es la pereza).

3

Estudio regularmente con el fin de saber más respecto a las realidades que me incumben como padre, madre o profesor.

(Podemos disponer de mucha información como consecuencia del estudio. Sin embargo, también hace falta desarrollar una «sensibilidad situacional» que podríamos llamar intuición).

4

Desarrollo mi capacidad de observación, con el fin de conocer mejor la vida de los distintos miembros de la familia o miembros del colegio.

(También es necesario crear las situaciones adecuadas para poder escuchar a los demás).

5

Sé distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario en la familia o en el colegio.

(De hecho, cualquier cosa importante significa cualquier cosa que puede influir de una manera significativa, positiva o negativamente, en los valores familiares o en los valores del colegio).

6

Compruebo la fiabilidad de mis fuentes de información antes de aceptar la información aportada, e intento informarme de diferentes fuentes con el fin de tener una visión más objetiva de la realidad cuando el tema es importante.

(No es fácil tener una visión objetiva respecto a la realidad, especialmente en situaciones inesperadas).

 

7

Intento conocer mis propios prejuicios y lucho contra ellos.

(Los prejuicios producen una información sesgada, incompleta. Po-ejemplo, puede que escuchemos únicamente a aquellas personas que nos son simpáticas, o tenemos un punto de vista cerrado respecto a la capacidad de un joven para aportar una opinión interesante en algún tema).

8

Reflexiono sobre qué criterios debo utilizar para enjuiciar cada situación.

(Es fácil tomar decisiones, o sencillamente reaccionar, en base a criterios inadecuados o incompletos. Por ejemplo, decidir enviar a un hijo a estudiar en un país extranjero únicamente en base al criterio de eficacia —que conviene que sepa el idioma correspondiente— En cambio, un buen educador hubiera tenido en cuenta también criterios como: el bien del hijo, su grado de madurez, el tipo de s -tío donde va a estar, etc.).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 Ver Todos Los Valores Humanos

 

El Perdon Perdonar a mis semejantes Aprender a Perdonar

EL PERDÓN  COMO VALOR HUMANO

valores humanos sinceridad generocidad paciencia

Cuando alguien nos hace daño, la primera reacción que tenemos es enfadarnos o devolverle el dolor que nos ha provocado.

A veces, nuestra propia rabia o tristeza nos ciegan y actuamos así, sin darnos cuenta de que esta actitud no lleva a ningún lado.

Si en el mundo cada vez que alguien llevara a cabo una mala acción, por equivocación o por maldad, alguien le pagara con la misma moneda… ¡pronto viviríamos inmersos en un infierno! Esperando una zancadilla o una puñalada de cualquier compañero de trabajo, hermano o vecino.

Ver: Testimonios Reales de Vida Sobre el Perdón

El Perdón: Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza.

En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión.

De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean.

Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina.

Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros.

En ciertos momentos, podemos sentirnos heridos por acciones o actitudes de los demás, pero también existen ocasiones en que nos sentimos lastimados sin una razón concreta, por nimiedades que lastiman nuestro amor propio.

Debemos tener cuidado porque la imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos:

♥ Cuando interpretamos de manera negativa la mirada o la sonrisa de los demás.

Cuando nos molestamos por el tono de voz de una respuesta que recibimos, que resulta a nuestro juicio, indiferente o molesta.

Cuando el favor que otros nos hacen no se condice con nuestras expectativas.

Cuando se le otorga una encomienda a una persona que consideramos de una “categoría menor”, para la cual nos considerábamos más aptos, entonces consideramos esta designación injusta.

Queda claro que al ser susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez juzgamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos. Debemos tener en cuenta, que hay conductas y pautas de acción, que al ponerlas en práctica, construimos herramientas para saber perdonar:

♥ Evitar «interpretar» las actitudes.

No debemos realizar juicios sin antes preguntarnos el “por qué” nos sentimos agredidos o lastimados (de esta forma encontraremos la causa: imaginación, susceptibilidad, egoísmo).

Si ese malentendido se originó en nuestro interior solamente, no hay que seguir lastimándonos con pensamientos negativos como “no hay que perdonar”. Porque nos lamentamos cuando descubrimos que no había motivo de disgusto… entonces, nosotros debemos pedir perdón.

Ahora bien, si efectivamente hubo una causa real o no tenemos claro qué ocurrió, debemos considerar lo siguiente:

Estar dispuestos para aclarar o arreglar la situación.

♥ Buscar la manera de llegar a un acuerdo.

♥ Buscar el momento adecuado para plantear la situación, hacerlo con calma y tranquilidad, sobre todo de nuestra parte.

Al escuchar hacerlo con paciencia, buscando entender los motivos que hubo. Dar a conocer nuestras razones y llegar a un acuerdo.

♥ Olvidar el incidente, como si nada hubiera pasado.

El perdón fortalece al corazón, porque le otorga mayor capacidad de amar, si perdonamos con prontitud y sinceramente, podemos comprender faltas de los demás, ayudando para que las corrijan. Puede llegar a ocurrir, que los sentimientos negativos (resentimiento, rencor, odio o venganza) pueden ser mutuos debido a un malentendido.

En este sentido, encontramos a familias que están sumergidas en un torbellino de odios injustificados: “Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan”.

En este caso, es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que «Amor saca amor».

Debemos entender que una actitud valiente de perdón y humildad, obtiene lo que la venganza y el odio nunca pueden: lograr reestablecer la armonía.

También debemos tener en claro que una sociedad, una familia o un individuo lleno de resentimientos impiden el desarrollo hacia una esfera más alta.

Perdonar resulta mucho más sencillo de lo que parece, todo está en buscar la manera de lograr y mantener una convivencia sana, de la importancia que le damos a los demás como personas y de no dejarnos llevar por aquellos sentimientos negativos.

Quizá la más difícil, consiste en perdonar a otro que te ha hecho mucho daño.

Yo sé que, moralmente, casi todo el mundo ha sido tratado alguna vez de forma injusta o que ha sido cruelmente herido por otra persona en algún momento de su vida, hasta tal punto que el perdón parece algo imposible de conceder.

Sin embargo, albergar resentimientos y fantasías de venganza lo único que hace es atraparte en el victimismo. Sólo a través del perdón puedes borrar la injusticia y comenzar de nuevo.

A sus cuarenta y cinco años de edad, una mujer llamada Margo fue abandonada por su marido. Después de doce años de matrimonio, él vació la cuenta bancaria común, la caja de seguridad y se fue con otra mujer.

Además de estar emocionalmente destrozada, Margo estaba aterrorizada, ya que no tenía ninguna profesión ni medios para subsistir. Sentía hacia su marido un odio terrible, un sentimiento que jamás hubiera sospechado que podría albergar.

A Margo le costó tres años organizar de nuevo su vida.

e pidió dinero prestado a su hermana para retomar sus estudios y sacar el título de corredora de bolsa, después de lo cual abrió su propio negocio.

Aunque todavía se siente triste por la pérdida de su marido, ha dejado de cargar con el intenso odio que había alimentado durante tanto tiempo.

Al final, Margo fue capaz de perdonar a su marido cuando cambió su papel de víctima y vio los hechos desde una perspectiva más amplia.

Supo desviar el foco de su ira y centrarse en su desarrollo personal aprovechando la situación que le ofrecía el destino.

Con la perspectiva que da el tiempo, ha podido, finalmente, ver su abandono como una valiosa experiencia.

Después de todo, sin esa aparente tragedia tal vez nunca hubiera llegado a descubrir su propio poder y por lo tanto no hubiese logrado aprender a perdonar a alguien que la había hecho sufrir tanto.

Así pues, aquí están otra vez las cuatro clases de perdón y el modo de ponerlo en práctica:

1. Perdónate a ti mismo por tus faltas leves: compadécete de ti mismo por hacer todo lo que está a tu alcance con los recursos de que dispones en ese momento, haz lo que puedas y libérate de la situación.

2. Perdona los pequeños errores del otro: identifícate con esa persona para que puedas comprender su comportamiento; muestra y libera tu compasión.

3. Perdona tus faltas graves: acepta tus errores, enmiéndate lo mejor que puedas y después busca en tu corazón tu propia absolución.

4. Perdona las faltas graves del otro: da rienda suelta a tu dolor y tu ira para que puedas liberarte de ellos. Después considera la situación como una parte necesaria del camino hacia tu madurez espiritual.

«No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón.

El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma.

El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios.
El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autoflagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad».

PARA SABER MAS…

Fred Luskin es consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos.

En su guía Perdona es sanar, que recoge casos y estudios de ese programa, Luskin explica que las aflicciones sin solucionar son como aviones que vuelan días y semanas sin parar ni aterrizar, congestionando recursos que se pueden necesitar en caso de emergencia.

«Los aviones del rencor se convierten en fuente de estrés, y frecuentemente el resultado es un choque», afirma Luskin.

«Perdonar es la tranquilidad que se siente cuando aterrizan los aviones».

El especialista aclara que el perdón no es aceptar la crueldad, olvidar que algo doloroso ha sucedido ni excusar el mal comportamiento.

Tampoco implica la reconciliación con el ofensor. «El perdón es para usted y no para quien lo ofendió», dice Luskin. «Se aprende a perdonar como se aprende a patear una pelota.

Mi investigación sobre el perdón demuestra que las personas reservan su capacidad para molestarse pero la usan sabiamente. No desperdician su valiosa energía atrapados en furia y dolor por cosas sobre las que nada pueden hacer.

Al perdonar, reconocemos que nada se puede hacer por el pasado, pero permite liberarnos de él. Perdonar ayuda a bajar los aviones para hacerles los ajustes necesarios».

Según Luskin, el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor «se saldrá con la suya» ni aceptar algo injusto.

Significa, en cambio, no sufrir eternamente por esa ofensa o agresión.
Sin embargo, ¿que pasa si esta última fue demasiado grave?

La lección de Kim
Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorEra la guerra de Vietnam, exactamente el 8 de noviembre de 1972.

La familia de Kim Phuc intentó guarecerse en una pagoda cercana al escuchar el ruido de los aviones estadounidenses.

Pero el refugio no fue suficiente contra las bombas de napalm que caían del cielo, y el lugar comenzó a incendiarse.

Un corresponsal de la agencia de noticias Associated Press, Nick Ut, sacó en ese momento la foto famosa y triste que recorrió el mundo.

Allí estaba Kim, de nueve años, desnuda y llorando en un grito, con gran parte de su cuerpo cubierto de quemaduras de tercer grado.

A pesar de eso, Kim sobrevivió.

Tuvo que someterse a 17 cirugías y luego de años de ser utilizada como símbolo de la resistencia por su país, pidió asilo en Canadá.

Pero lo destacable en su historia es que Kim perdonó al capitán John Plummer, el oficial que ordenó tirar las bombas sobre su pueblo.

En El don de arder, Kim cuenta a la periodista Ima Sanchís que al encontrarse con el militar en un evento no lo insultó, sino que lo abrazó: «La guerra hace que todos seamos víctimas.

Yo, como niña, fui una víctima, pero él, que hacía su trabajo como soldado, también lo fue. Yo tengo dolores físicos, pero él tiene dolores emocionales, que son peores que los míos».

Kim ha capitalizado sus viejas heridas en una forma positiva. En la actualidad, viaja por el mundo pidiendo por la paz, y es presidenta de la Fundación Kim Internacional, organización dedicada a dar asistencia a víctimas de conflictos armados.

Pero ¿cuál es el secreto para actuar con esa entereza?

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AMPLIACIÓN DEL TEMA: El perdón nos permite romper ese ciclo de negatividad, violencia y agresividad.

Perdonar es pasar por alto los errores que los otros cometen: no significa que no te sientas herido o que sus acciones no sean tan malas.

Tal vez durante un tiempo seguirás sintiendo dolor cuando te acuerdes de ese momento o incidente.

Es normal porque todo aquello que nos afecta tiene un proceso de duelo hasta que es superado.

Enfréntate a tus sentimientos para dejarlos fluir.

Si has perdonado, serás capaz de dar una segunda oportunidad y no echar en cara lo que ha sucedido.

Borrón y cuenta nueva: no castigas a esa persona, aunque se lo merezca, ni te castigas a ti.

¿Imaginas el poder liberador que tiene el perdón? Incluso para el ofendido. Arrastrar de por vida en nuestro corazón y mente todos los insultos que nos han dicho, las veces que nos han ninguneado, los juguetes que nos han roto o las mentiras que nos han contado… ¡puede ser una carga muy pesada!.

¿No es mejor dejar espacio en nuestro espíritu para los buenos recuerdos o los sentimientos positivos? El perdón nos ayuda a hacer limpieza, a quitar esas telarañas del alma.

Esta virtud te permite mantenerte alejado de manchas como las que provocan la venganza, el odio, el rencor… que nunca son buenos acompañantes. Sin embargo, es cierto que a veces nos enfrentamos a personas que, una y otra vez, nos hieren.

No es por error: saben perfectamente que nos provocan dolor y no quieren arrepentirse.

Perdonarles es simplemente darles una segunda oportunidad para que te fastidien. ¿Qué puedes hacer entonces? Evitarlos.

Procura no darles la ocasión de hacerte daño.

Igual de importante que saber perdonar es…  ¡saber pedir perdón!

Algunas veces te equivocas; otras, incumples con tu palabra o hieres a alguien a conciencia. Recapacita sobre tus acciones. Admite el error que has cometido. No seas orgulloso ni testarudo.

Da tu brazo a torcer cuando veas que te has equivocado: acércate a quien ofendiste y pídele perdón.

No creas que pedir perdón es de cobardes. ¡Más bien al contrario! A veces, se necesita mucho valor para acercarse hasta el amigo o compañero que está dolido contigo.

Sin duda, hacerlo te liberará y eliminará ese sentimiento de opresión que sientes.

Debemos explicar a nuestros hijos que hay muchas maneras de decir lo siento. Además de con palabras, pueden hacerlo con gestos: acercándose hasta el papá y dándole un beso tras romper su cenicero favorito o ayudando a su hermana pequeña a hacer los deberes tras haberle gritado.

También es importante saber perdonarnos a nosotros mismos. Somos imperfectos, cometemos errores.

Es importante saberlo y conocer cuáles son nuestros defectos.

Pero no nos castiguemos más de lo necesario. Si no paramos de lamentarnos podríamos ser incapaces de mejorar. Ya hemos dicho que el perdón es conceder una segunda oportunidad: aprovechemos las que nos conceden para intentar mejorar.

Lo importante no es no caer, sino saber levantarse. Cada vez que nos disculpan, es una invitación que nos hacen a mejorar, a cambiar, a enmendarnos. Recordemos que Dios siempre perdona y nos da una nueva oportunidad.

EN LA RELIGIÓN:

Arrepentimiento y perdón son virtudes reconocidas por todas las religiones y preceden a la reconciliación.

Arrepentirse no borra la culpa aunque permita recomponer la relación que estropeamos con los otros: sólo Dios puede borrar los efectos de nuestras malas acciones de nuestros corazones.

En algunas religiones, es necesario pedir perdón cara a cara a quien se ha ofendido.

En otras, como en el catolicismo, un sacerdote mediante un sacramento, perdona al pecador sin que sea obligatorio que pida perdón cara a cara.

En el cristianismo, los fieles deben perdonar como consecuencia del perdón de Dios. En la cruz, Jesús dijo: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» al referirse a los que le estaban matando. Jesús dijo a Pedro que debían perdonar 70 veces 7 Es decir, siempre.

En el judaismo, el día del Yom Kippur está dedicado a perdonar y pedir perdón.

Algo parecido para los musulmanes en el Ramadán: los musulmanes deben hacer actos de caridad y perdón. El Corán asegura que «la mejor obra de un hombre es perdonary olvidar».

Ver Todos Los Valores Humanos

Fuente Consultada:
Revista Selecciones Febrero 2009
Dios Explicado a Mi Hijo María Rosa Sastre y Ángeles Doñate

Educación del Patriotismo en Niños Enseñar Valores Patrioticos

Educación del Patriotismo en Niños
Enseñar Valores Patrióticos

El nacionalismo y las primeras revoluciones: La afirmación del sentimiento nacional es algo que se ha producido en diversas épocas y lugares, particularmente por oposición a otros grupos y en tiempos de crisis, como durante la guerra de los Cien Años (siglos XIV y XV), que propició la aparición de conciencias nacionales en Francia y en Inglaterra.

Durante la Edad Moderna se dieron los primeros pasos para la configuración de Estados nacionales, cuyos rasgos ideales serían la posesión de un territorio estable y unificado, asegurado por el poder militar, la unificación administrativa por medio de una creciente burocracia y la tendencia a la secularización y la independencia nacional en materia religiosa.

Pero el nacionalismo moderno nació en el siglo XVIII, por la confluencia de varios elementos. Por un lado, las ideas ilustradas sobre la igualdad entre los hombres socavaron las jerarquías sociales heredadas del feudalismo. Las revoluciones americana y francesa dieron lugar a la aparición de Estados fundamentados libre naciones de ciudadanos soberanos y libres, relacionando los conceptos de nacionalismo, liberalismo y democracia.

PATRIOTISMO

Respecto a la educación de los valores patrióticos, David Isaacs en su libro «Educación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación«, comenta:  sabemos muy bien que el niño puede aprender de su patria mediante la referencia a su historia, a su lengua, a su cultura, etc. El sentirse parte de este patrimonio común supone, primero, conocerlo, y luego saber explicarlo, transferirlo a los demás. En este sentido, parece claro que la misión de los padres es la de buscar los medios para que los hijos se encuentren con el patrimonio común, llevándoles a museos, comprando libros adecuados, hablando de su historia, destacando sus glorias y también sus errores, etc.

Asimismo, conseguir que sean capaces de comunicar estos conocimientos. A nivel local, será posible invitar a los hijos a explicar aspectos de la historia a personas que visitan a la familia y no conocen el distrito. A nivel de patria, se tratará de hacer lo mismo con personas de otros países.

Por otra parte, se puede educar a los hijos para que cuiden adecuadamente la misma tierra en que viven. La atención a los detalles de orden y de limpieza, como puede ser no tirar papeles al suelo o no pintar las paredes, suele llamarse civismo. Pero si se comprende que el deber de la persona es preocuparse por el bien común de todos sus compatriotas, estos actos pueden considerarse muy relacionados con el patriotismo.

Algunos, con la preparación científica adecuada, pueden llegar a dedicarse profesionalmente al cuidado de la naturaleza, a evitar la contaminación o la polución. Otros organizarán actividades, en su tiempo libre, para atender y cuidar lo que es de todos. Eso también puede considerarse como patriotismo si la persona se siente responsable de cuidar lo que es de todos los miembros de un país. Y luego podrán sentirse orgullosos de estos logros o reconocer las deficiencias y hacer algo para corregirlas. El patriota no es la persona que se queja de su país. El patriota criticará a su país, pero pondrá algún medio para corregir lo que ha criticado.

Además, habrá que enseñar a los hijos las costumbres e instituciones de toda la patria, porque si se dedica todo el tiempo al estudio de la región más cercana, se puede perder de vista lo que es la patria completa, y puede resultar que se dedica la atención a desarrollar la virtud de un modo exclusivista, sin captar las necesidades del bien común de todos los compatriotas.

Habría que reconocer que los niños —y los mayores— necesitamos frecuentes actos, simbólicos o no, para sentirnos miembros de una patria. En este sentido, puede ayudar: una fiesta nacional, los éxitos de una persona de la propia nación en el extranjero, un partido de fútbol internacional, programas en la televisión sobre las regiones del país, desfiles militares, reuniones nacionales de profesionales, etc. Tampoco debemos despreciar los símbolos usados con frecuencia como son el himno nacional escuchado con respeto o la bandera nacional.

Si los padres enseñan a sus hijos a escuchar el himno nacional con atención., si sus padres hablan de su historia con ilusión, si informan sobre los distintos aspectos del país, si les ponen en contacto con el patrimonio común, los hijos reconocerán lo que la patria les ha dado y lo que les da. Respetarán la patria y podrán intentar luchar personalmente para que esa patria sea lo mejor posible.

Antes dijimos que el bien común requiere que cada uno trabaje responsablemente y que luche por conseguir una sociedad más justa y la paz necesaria para el desarrollo del pueblo. En la práctica, esto no es fácil, porque parece que el pueblo se divide en fracciones, buscando cada una sus propios intereses a costa de los demás. Una política de reivindicación de derechos tiende a separar los esfuerzos de la comunidad en lugar de unirla.

Por tanto, se tratará de ver cómo se puede educar a los jóvenes para que capten la importancia de su aportación personal al país. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre las virtudes de la justicia y de la laboriosidad, pero nada dijimos entonces de la relación entre estas virtudes y la virtud del patriotismo. El papel de los educadores, en este sentido, será, por una parte, vivir con empeño su deber hacia los demás y luego explicar la necesidad de este esfuerzo a los jóvenes.

Aquí únicamente vamos a sugerir algunos puntos que convendrá comentar con los hijos:
— Solamente se puede lograr una situación económica estable en un país si cada persona trabaja responsablemente, pensando no sólo en sus derechos legítimos, sino también en sus deberes y en el bien común.

— La justicia requiere que cada uno cumpla con las leyes comunes —con tal de que sean justas en sí— y, por tanto, el patriotismo significa cumplir estas leyes, pagar los impuestos, utilizar el derecho al voto, etc.

— La justicia necesita, también, que cada uno aproveche los cauces previstos para lograr mayor justicia a todos los niveles. Por tanto, para que pueda haber una patria unida y fuerte, la persona debe participar activamente en asociaciones de padres, asociaciones de vecinos, gobierno local, etc., de acuerdo con sus capacidades personales.

— La paz es resultado de la caridad vivida por los miembros de una sociedad. Por tanto, habrá que buscar el modo de vivir la caridad con el vecino y con todos los demás, respetando la diversidad de opiniones, poniéndose de acuerdo para lograr mejoras, y defendiéndose de cualquier tipo de acto violento que perjudique la paz.

LA EDUCACIÓN DEL PATRIOTISMO

Intento lograr que los pequeños conozcan su lugar de nacimiento, donde viven, su municipio, su provincia, su región, su país. (El patriotismo suele comenzar con la patria chica porque, desde estas experiencias de la infancia, van acumulando toda una serie de recuerdos vitales que unen a las personas),

Me preocupo de que los hijos/alumnos vayan conociendo la historia local, sus héroes y sus personajes.
(Hace falta este tipo de información para poder identificarse con la localidad. Las personas y sus hazañas hacen algo vivo de lo puramente material).

Enseño a los hijos/alumnos las costumbres locales, sus fiestas, sus deportes, sus bailes. (Son maneras de vivir los valores locales de una manera concreta).

Intento lograr que los adolescentes se sientan parte de un trayecto histórico.
(Saber de dónde se viene da seguridad a la persona, y le ayuda a enfrentarse con lo desconocido en el futuro).

Enseño a los jóvenes cuáles son los valores típicos de la localidad donde viven y de su país, con el fin de vivirlos y apoyarlos. (Estos va/ores pueden ser la honradez, la lealtad, la alegría, la compasión o la seriedad en el trabajo, por ejemplo).

Enseño a los jóvenes a compartir estos valores con los demás con un orgullo sano.
(Si se logra compartir estos valores, todos se van a beneficiar. No se trata de discriminar ni despreciar en base a las diferencias, sino de buscar la auténtica complementariedad).

Animo a los jóvenes a explicar las características de su propia región y de su propio país a forasteros, con el fin de que puedan compartir sus riquezas. (El patriotismo trasciende los propios intereses y debe buscar el enriquecimiento de todos).

Animo a los jóvenes a participar en actos simbólicos que defienden los valores de la patria chica o de la patria.
(Pueden ser fiestas, actos deportivos, concursos de baile, de canto, etc.).

COMO SE MANIFIESTA EL AMOR A LA PATRIA:

El amor a la patria se manifiesta como se manifiesta todo amor: en palabras y en obras, en los modos de pensar, de sentir, y de actuar.
La patria es comunidad humana, armonía espiritual, continuidad histórica.

El amor a la patria se manifiesta fundamentalmente:

1. en la preocupación por lograr una comunidad presente más justa, más armónica, más integrada, más próspera, más fiel a su pasado.
2. en el aprecio y cultivo de nuestra tradición histórica y cultural, en la búsqueda de las raíces de nuestra nacionalidad;
3. en la preocupación por el destino y la grandeza futura de la patria, en el empeño en ofrecer a las futuras generaciones, junto al patrimonio tradicional, las mejores condiciones de vida.

Esforzarnos para que los argentinos nos sintamos solidarios, compatriotas, hermanos, partícipes en todo de un destino común es la mejor manera de manifestar el amor a la patria.

Lograr la unidad espiritual y la comunidad de esfuerzos es la tarea que requiere la patria.

Donde los hombres no están de acuerdo en los principios y valores básicos que deben regir la convivencia no es posible la comunidad. La vida de los pueblos se halla condicionada por los fines perseguidos, por los objetivos fundamentales a lograr.

Buscar los valores básicos de la convivencia y los objetivos fundamentales de la actividad nacional, lo que nos hace coincidir a los argentinos de hoy con los de ayer y hará coincidir a los de mañana con nosotros, es trabajar por una patria más sentida y más grande.

Hacer patria es trabajar por la justicia y la comprensión entre los argentinos.

Donde no hay justicia no hay paz, armonía, ni unión espiritual. La justicia rompe la unidad, siembra la desconfianza, fomenta la mala fe, incita a la violencia.
Quien padece la injusticia experimenta la carencia de unión y solidaridad. Difícilmente se sentirá integrado en la comunidad.

La comprensión, la insistencia en los elementos y actitudes que unen, no en los que separan, la buena, fe en la interpretación de todos, fomentan la unidad y solidaridad.

Quien se siente víctima de la incomprensión, de la intolerancia, de la mala fe, de fanatismo, tampoco se siente integrado en una comunidad.

El amor a la patria se manifiesta «haciendo patria». «Hacer patria» es ante todo buscar unidad y sincronía espiritual, actuar solidariamente, trabajar por la justicia y la comprensión en las relaciones sociales. Sin ello no es posible la integración en una comunidad.

El aprecio y cultivo de la tradición histórica en que se nutre el ser de la patria, y la responsabilidad para con las futuras generaciones que reclama urgentemente la unión de todas nuestras fuerzas para la realización del destino nacional, serán objeto de los próximos párrafos.

El amor a la patria se manifiesta en los grandes ideales, en las acciones heroicas. Pero se manifiesta ante todo en nuestras preocupaciones y trabajos cotidianos, en nuestro esfuerzo por que la justicia, la armonía, la solidaridad reinen entre nosotros.

Diferencias entre Patriotismo y Nacionalismo

Fuente Consultada: Educación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación David Isaacs
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Ser Decente en la Vida La Decencia Humana Valores Humanos

LA DECENCIA COMO VALOR HUMANO

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La Decencia: Constituye aquel valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, a través de él los sentidos, la imaginación y hasta el propio cuerpo son resguardados de la morbosidad y al uso promiscuo de la sexualidad.

Si una persona abandonara este valor como guía para su vida, de seguro sufriría una transformación tanto en su personalidad como en su vida social: de seguro se volcaría a la búsqueda del placer mundano y continuo, muchas de sus conversaciones aludirían al tema sexual; continuamente buscaría algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); portaría una mirada inquieta, se enfocaría en personas físicamente atractivas…

En realidad la persona se torna superficial, en vez de considerar como importantes los aspectos humanos de las personas (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora la presencia y el aspecto físico se tornan valores fundamentales que estructuran su vida, los afectos ya no importan.

En otro sentido, faltar a la decencia produce que las relaciones interpersonales se tornen inestables y poco duraderas, fundamentadas solo en la búsqueda de placer , con una falta de compromiso y responsabilidad en la construcción de un núcleo maduro y sólido. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, madres solteras, orfandad…

En la actualidad, la posmodernidad sustenta un modelo basado en el predominio de lo estético frente a lo ético, y como consecuencia en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente, toda empresa posee cierta política con respecto al perfil de trabajador que desea, y este patrón se traslada hacia el departamento de recursos humanos.

Por el contrario, al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.

En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas.

Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Ahora bien, su propósito no es fingir que no tiene inclinaciones sexuales, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes.

La persona decente demuestra la integridad de su conducta, cuida que no existan interpretación equivocadas con respecto a su comportamiento, aunque trata a todas las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación.

Para vivir mejor el valor de la decencia, puedes considerar como importante:

– Respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas.

– Tu educación y principios no bastan para vivir decentemente. La decencia debe cultivarse cotidianamente.

– Cuidado al dirigir tu mirada hacia los otros: evita observar con insistencia a las personas, esto siempre demuestra intenciones poco honestas.

– No basta ser decente, es necesario actuar como tal, esto es la decencia se demuestra a través de las acciones.

La persona que se preocupa por vivir el valor de la decencia en los detalles más mínimos, despierta confianza en los que lo rodean, por la integridad de su conducta. Además, sus relaciones son estables porque procuran basarse en el respeto y el interés por colaborar con los demás. Este valor templa el carácter, a la vez que lo fortifica y ennoblece.

UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido fisicamente debido a que el cordon umbilical se enrredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

La Compasión Humana Vivir en Sociedad Respeto a Nuestros Semejantes

LA COMPASIÓN HUMANA

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valor humano la compasion

Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios.

En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

compasion humanaLa compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.

Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien.

Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

– Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

 – Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

– Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

– Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

 – Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás «se las arreglen como puedan» y haz lo necesario para ayudarles.

– Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

 – Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

 – Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

– Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

 La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

La compasión es el acto de abrir tu corazón. Vivir en un estado de compasión significa acercarse al mundo sin obstáculos emocionales y con la capacidad intacta de poder conectar con los demás. La compasión es el pegamento emocional que te mantiene arraigado en la universalidad de la experiencia humana, en la medida que te conecta con tu esencia y con la de quienes te rodean.

Sin embargo, no todos caminamos siempre con el corazón abierto de par en par. Si lo hiciéramos así, acabaríamos abrumados y emocionalmente heridos. Si yo mantuviera esa disposición de corazón mientras veo los telediarios cada noche, lo más seguro es que no podría recuperarme de los arrebatadores sentimientos de impotencia y desesperanza suscitados por todas esas trágicas historias que aparecen en ellos. A veces es necesario mantener bien altas tus barreras emocionales para protegerte.

La clave para aprender la lección de la compasión consiste en percatarse de que eres tú quien tienes el control para levantar o bajar esas barreras que marcan las distancias entre tú y los demás. Puedes optar por suprimirlas cuando quieras conectar con el corazón de otro ser humano o puedes limitar el acceso de los otros a tu corazón cuando lo necesites, emitiendo valoraciones que te distancien de aquello que estás juzgando.

Los juicios no siempre son negativos. Tus juicios son lo que evita que te muevas por la realidad como si tuvieras una membrana abierta, expuesta a cualquier información con la que entres en contacto. A veces sirven para ayudarte a decidir qué creencias y pensamientos incorporas del mundo exterior para ayudarte a discernir lo que, para ti, es verdadero. Sin la capacidad de discernir, te verías bombardeado por cientos de ideas antagónicas sobre las que no tendrías ningún poder discriminatorio.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Cherie Carter Scott