Principales Semillas y Frutos

La Autoecología: Concepto y Breve Descripción de su Alcance

La Autoecología: Concepto y Breve Descripción de su Alcance

ecologiaSOBRE LA ECOLOGÍA: Durante siglos se separó a la zoología de la botánica y aun se llegó a crear subdivisiones en cada una de estas ciencias.

En zoología, por ejemplo, se echó mano de la etiología (ciencia del comportamiento), la sistemática (que se ocupa de la clasificación), la anatomía, la fisiología, la bioquímica, etcétera, las cuales se han ido aislando paulatinamente en la medida en que el conocimiento se hacía más profundo en cada una de ellas.

Hasta tal punto que es posible decir que, en la actualidad, los especialistas en las diversas disciplinas se han convertido en extraños entre sí, puesto que el conocimiento perfecto de cada una de ellas no permite un estudio detallado de las demás.

La ecología, en cambio, trata de superar toda barrera, para alcanzar el ideal de una visión global de la vida. Por ejemplo: en vez de estudiar el esqueleto del topo a la manera de los anatomistas —limitándose a ello—, trata de conocer en qué medida la estructura de los huesos corresponde a su modo de vida subterráneo. E intenta actuar de modo similar en cuanto se refiere a los órganos de los sentidos, la calidad del pelaje y la forma del cuerpo. En una palabra, trata de explicar, al mismo tiempo, su morfología interna y la externa, su fisiología, en relación con los hábitos y con el medio (la tierra) en el cual se desenvuelve su existencia.

En consecuencia, estudia la importancia que puedan adquirir las sensaciones táctiles y las exigencias del animal en cuanto concierne a la naturaleza del terreno; tampoco deja de lado la consideración de sus enemigos, naturales o no, la influencia que puedan tener en su desarrollo o la abundancia de los mismos, la importancia de los modos culturales bajo el subsuelo, e, igualmente, trata de saber si existen parásitos (externos o internos) capaces de influir en la mortalidad de la especie. Además, el estudio de su régimen alimentario es para el ecólogo uno de los medios a su alcance para lograr una mejor comprensión del papel que asume el topo en el subsuelo.

El ecólogo, pues, a efectos de conocer a fondo a un solo animal, es preciso que se transforme, simultáneamente, en mamalólogo, pedólogo, ornitólogo, botánico, entomólogo, climatólogo, geólogo, etiólogo, parasitólogo, geógrafos y…

En otras palabras, un verdadero ecólogo debiera ser, fundamentalmente, un supersabio con conocimientos detallados en gran cantidad de ciencias para poder tener en cuenta todas las influencias que se ejercen sobre el animal o la planta objeto de su estudio.

Es evidente que resulta imposible alcanzar este ideal. Por otra parte, la mayoría de los ecólogos tiene una especialidad: son mamalólogos, oceanógrafos, botánicos o herpetólogos. Pero, si pretenden, además, ser ecólogos, no poseyendo conocimientos muy amplios en las restantes ciencias naturales, por lo menos tienen que tener amplitud de miras. Por supuesto, que si el ecólogo es un especialista en botánica, podrá enfrentarse con problemas de mamalogía. Todo esto indica que la ecología no es una ciencia fácil, aunque lo parezca, y esto es una cualidad propia de todas las síntesis.

LAS GRANDES DIVISIONES DE LA ECOLOGÍA
Puesto que la ecología es una ciencia de síntesis, sería erróneo separar el estudio de los animales y de los vegetales. En efecto, ambos grupos están absolutamente relacionados entre sí y no es posible imaginar que puedan subsistir separados; por lo tanto, los trataremos simultáneamente.

Schrbter, en 1896, introdujo el término autoecología, con el cual aludía a la rama de la ecología que trata de los factores del ambiente sobre el animal o la planta, especialmente sobre el representante de una determinada especie.

En 1902, el mismo autor introdujo la variante de la sinecología, que es el estudio de las comunidades naturales que forman todos los animales y todas las plantas.

Es decir, si tomamos como ejemplo a un insecto, en vez de estudiar aisladamente la influencia que sobre él como ser aislado, puedan tener la temperatura, la intensidad lumínica o de humedad, la sinecología estudia la porción del mundo viviente en la cual vive y de la cual depende íntimamente, por ejemplo los restantes animales y vegetales de la selva en la cual se desarrolla su existencia.

Tenemos, así, dos grandes ramas de la ecología, pero es preciso no perder de vista el carácter artificioso de tal división. Sin embargo, se suele estudiar la ecología de acuerdo con esta división. Pero ella no tiene valor absoluto y podría encararse la ecología, muy lícitamente, desde el punto de vista de la reproducción, de las migraciones o de la alimentación, y aún de muchas maneras más.

DESCRIPCIÓN DE LA AUTOECOLOGÍA:

El ámbito en el cual viven los animales y las plantas sobre la superficie del globo terrestre se denomina biosfera. Esta se divide en: atmósfera, que alcanza una altura de aproximadamente 15.000 m, el suelo (litosfera) con una profundidad de algunas decenas de metros; las aguas dulces y marinas (hidrosfera), con una profundidad de menos de 1.000 metros. Dentro de estos límites viven 1.500.000 de especies animales y 350.000 vegetales conocidos.

La autoecología trata de conocer las influencias del medio ambiente que actúan sobre todos estos seres vivientes. Tales influencias son de dos tipos: físicas (o abióticas: luz, temperatura, factores atmosféricos, etc.) y factores bióticos (entendiéndose por éstos todos los restantes seres vivos que se encuentran en relación con la especie estudiada).

Todas las plantas y los animales están adaptados a condiciones de vida bien definidas, a pesar de que las apariencias puedan, a veces, hacernos creer lo contrario (como en el caso de los animales o las plantas denominadas “ubicuas”, los cuales se encuentran en vastas extensiones del globo, y que sólo tienen exigencias menos estrictas que la mayoría de los restantes).

De acuerdo con esto, cada ser vivo ocupa, pues, un espacio en el cual encuentra la satisfacción de sus necesidades. Este espacio se llama biotopo (de bios, vida, y topos, lugar) o habitat. También se emplea el término más general de “medio” que, si bien es bastante impreciso, tiene la ventaja de ser mucho más comprensible.

Pero el animal sólo ocupa una parte del biotopo en el cual vive. Por ejemplo: el biotopo del jabalí es el bosque ocupando de éste solamente el suelo, es decir, sólo una parte del biotopo.

Las exigencias de los animales y de las plantas varían según las especies. Tomemos como ejemplo de biotopo el bosque y dos de los insectos que lo habitan, el Cerambyx cerdo, coleóptero, que su larva roe la madera del roble, y la mariposa, cuyas larvas convierten a sus hojas en finos encajes.

Para el primero, lo más importante es la presencia de árboles viejos y debilitados o enfermos, en los cuales su larva podrá vivir tres años, mientras que para la mariposa, por el contrario, lo más importante es que exista un buen follaje, del cual podrán alimentarse sus larvas, y, principalmente, asegurarse un clima primaveral, pues la subsistencia de la oruga depende especialmente de la temperatura y de la pluviosidad en el momento en que salen del huevo.

Por último, hay que considerar que cada animal se diferencia de los demás por su capacidad de resistencia a las condiciones desfavorables y que su existencia transcurre, generalmente, dentro de límites extremadamente precisos. Lo mismo ocurre con las plantas: por ejemplo, en algunas regiones el olivo sólo prospera en zonas de clima típicamente mediterráneo, mientras que otras especies aceptan condiciones climáticas extremas.

El mayor interés de la autoecología reside, pues, en darnos a conocer las posibilidades de adaptación de los seres vivientes al medio en el cual viven y las necesidades de los mismos.

La observación superficial no brinda más que datos generales al respecto, pero si se trata de conocer sus necesidades calificativas y cuantitativas de nutrición, su comportamiento social, los depredadores (animales a los cualessirven de alimento) que pueden atacarlos, así como su influencia sobre la vegetación y los otros animales, etc., se obtienen informaciones mucho más precisas. Y éstas son de primordial importancia, cuando hay que aclimatar especies animales o vegetales en.regiones en las cuales no existen normalmente.

En la actualidad, se incrementa cada vez más la lucha contra los insectos exterminadores de los cultivos, para lo cual se tiende cada vez más a echar mano de enemigos naturales, en vez de los tradicionales productos químicos, cuyos efectos no son siempre demasiado felices. Pero, si se pretende lograr una aclimatación perfecta, sin riesgo de que el insecto se .convierta, a su vez, en depredador, es preciso efectuar previamente un estudio muy detallado de su ecología (autoecología y sinecología).

Por ignorancia, el hombre introdujo (y trata de introducir) especies cuyas características de vida desconoce, las cuales, o no se aclimatan o terminan por pulular y causar serios daños, en tanto que se esperaba de su presencia precisamente lo contrario (la mangosta, que se introdujo en las Antillas para destruir las ratas, hizo presa, también, de las aves de corral y de las salvajes).

Tampoco es posible aclimatar una especie vegetal si no se conoce a la perfección el ambiente en el cual se desarrolla y se lo compara con el que se pretende aclimatarla. Sin embargo, en ambos casos, sólo al cabo de algunos años es posible decir si una especie ha encontrado su ambiente en el nuevo medio al cual ha sido trasladada. Y, de hecho, las consecuencias de su llegada pueden no aparecer más que al cabo de una cantidad considerable de años —diez o quince—.

En general, es reducida, comparativamente, la cantidad de especies que puedan introducirse en otros climas que, de hecho, hayan acabado por aclimatarse decididamente. Y, aun en este caso, hay que tener en cuenta el daño que hayan podido producir en la flora o la fauna vernáculas.

Para advertir todas las influencias externas a las cuales  se ve sometido un animal o una planta en su propio medio,es necesario echar mano de métodos muy precisos, especialmente cuando se trata de valorar los factores físicos. El ecólogo debe tener a su alcance, en consecuencia, todo el equipo de un climatólogo (pluviómetro, termómetro, anemómetro, higrómetro, etc.).

Fuente Consultada:¿Que es la Ecologia? Colección Temas Básicos Miche Cuisin Editorial Abril

Primeros Mamíferos que Habitaron la Tierra Mamut Tigre Dinoterio

GRANDES Y PODEROSOS MAMÍFEROS QUE POBLARON EL PLANETA

Al finalizar la era secundaria, dos clases totalmente diferentes de animales —pájaros y mamíferos— evolucionaban lentamente. En las primeras etapas de su desarrollo, estos animales parecen haber sido insignificantes, comparados con los enormes saurios qué los rodeaban, pero ya presentaban notables adelantos respecto a sus gigantescos vecinos.

Tenían su cuerpo cubierto de plumas o pelos que les servían de protección contra las temperaturas extremas. Eran de sangre caliente, lo que significa que la temperatura del cuerpo se regulaba por sí misma y era casi invariable (homotermos) en lugar de depender enteramente de los cambios ambientales. Aquellos que eran ovíparos (como todas las aves y algunos pocos mamíferos, tal el ornitorrinco y el equidna que aun hoy existen), cuidaban más de sus huevos y de sus pequeños que los demás reptiles.

Posiblemente algunos de aquellos mamíferos hayan comenzado entonces a ser vivíparos. (Vivíparo, animal cuya modalidad de reproducción incluye el desarrollo del embrión dentro de la madre y la conexión anatómica entre ambos)

mamiferos ornitorrinco y aquidna

El fin de la era secundaria o mesozoica se destacó no sólo por enormes movimientos de la corteza terrestre, que motivaron la aparición de nuevas cadenas montañosas y modificaciones drásticas en la forma de continentes y océanos, sino también por grandes cambios climáticos.

El calor tropical, que reinó tanto tiempo sobre la mayor parte de la superficie terrestre, comenzó a ceder y a dar lugar a un clima más riguroso y fresco.

Bajo estas nuevas condiciones, los reptiles pecilotermos (de sangre fría) disminuyeron rápidamente en número, mientras que se multiplicaron los pájaros y mamíferos, por su sangre caliente.

Otra circunstancia que pudo haber jugado un papel importante en dar fin a la era de los monstruos, es que algunos mamíferos se alimentaban de huevos y posiblemente no habrán tenido  mucha   dificultad  en  devorar  los   de  los
grandes lagartos.

También el hecho de que los saurios hayan poseído cabeza tan pequeña, puede haber contribuido a su desaparición. Pero, cualesquiera sean las razones, los testimonios de las rocas demuestran que los grandes dinosaurios, que han constituido la forma de vida predominante durante 100 millones de años, desaparecieron con relativa rapidez. Así, durante la era terciaria, los mamíferos se convirtieron en los nuevos dueños de la tierra, creciendo fabulosamente en número, variedad y tamaño.

A principios del siglo XIX, se encontró un cráneo completo de un enorme mamífero prehistórico, no muy lejos de las orillas del Rin, cerca de Francfort. Tenía dos colmillos, que originariamente habrán sido de alrededor de 2 metros de largo, que provenían de su mandíbula inferior, y la forma de las ventanas nasales indica que su poseedor debe haber tenido una trompa.

Este mamífero, al que se le dio el nombre de Deinotherium giganteum, tenía una altura mayor que el elefante africano, el animal terrestre más grande que hoy existe. A pesar de que fue sin duda un pariente de los elefantes de hoy, difería de éstos, por lo menos, en dos aspectos, además del tamaño. Los colmillos (incisivos) de los elefantes actuales están insertados en la mandíbula superior, y, por otra parte, a diferencia del dinoterio, no poseen cuerpo cubierto de pelos.

Por mucho tiempo se creyó que el dinoterio debe haber sido el mamífero primitivo de mayor tamaño. Pero, en 1922, se halló el cráneo de un animal mucho más grande, en Asia Central. Fue llamado baluchiterio; era semejante al rinoceronte, pero de mayores dimensiones, con su cabeza parecida a la de un tapir que se elevaba unos 6 metros sobre el suelo.

primeros mamiferos del planeta

Había muchos otros mamíferos grandes, que se han extinguido, seres semejantes a enormes búfalos, parientes cercanos de los que hoy pastan tranquilamente por los campos: el mamut, una bestia peluda, de colmillos curvos, más cercana al elefante que al dinoterio, y el terrible tigre de dientes de sable, el esmilodonte o smilodon.

tigre diente de sable

Pero algunos de estos animales aún vivían cuando un nuevo ser, el hombre, apareció sobre la tierra, a la que dominaría tan pronto.

mamut

Mamut, es el nombre común de diversas especies de mamíferos extintos que pertenecían a la familia de los elefantes. Los mamuts tenían unos colmillos curvados y tan largos que alcanzaban una longitud de casi 3,2 metros. Contaban con una cubierta velluda formada por un pelo espeso y largo con una capa inferior de lana tupida. Además, por debajo de una capa de grasa aislante, tenían una piel muy gruesa. También se caracterizaban por poseer una joroba prominente en el lomo. Vivían en climas fríos, moviéndose hacia el Norte a medida que retrocedían los glaciares de la última glaciación.

Ver: Extinción de la Megafauna

Fuente Consultada:
El Mundo y el Tiempo Tomo III Primeros y Poderosos Mamíferos Globerama Edit. CODEX

Composición del Plancton Diferencias entre fitoplancton y zooplancton

Composición del Plancton
Diferencias entre fitoplancton y zooplancton

El agua cubre las tres cuartas partes de la superficie del globo y está íntegramente poblada. Las tierras emergidas, en cambio, son en parte desérticas (aproximadamente 20%) y, además, carecen de la dimensión (fe profundidades habitables como los océanos.

CIRCUITO  ALIMENTICIO  DEL MAR
La cadena de transformaciones de la energía solar es idéntica en los océanos y en la tierra. Los seres vivos, que asimilan químicamente la luz del sol, son vegetales y, los que consumen los productos de la síntesis vegetal, animales.

Pero la luz sólo llega en forma útil a unas decenas de metros de profundidad y de allí en adelante no hay vegetales sino animales que se devoran entre sí, desde el más pequeño hasta el más grande, desde los protozoarios que habitan en el mismo plancton de la superficie, hasta enormes ballenas —como la ballena azul de 30 metros de largo que es el mayor vertebrado de todos los tiempos, incluyendo a los mismos dinousarios—.

En síntesis, todos los animales se nutren —directa o indirectamente— de sustancias complejas elaboradas por los vegetales que sólo pueden encontrarse hasta unas decenas de metros bajo la superficie del mar. A partir de cierta profundidad, toda la fauna de alta mar es carnívora: los peces de las profundidades vienen devorándose los unos a los otros. Según los estudios recientes sólo el 10% de la fauna marina vive directamente de los vegetales y en la práctica todos los peces con los que nos alimentamos son carnívoros.

Pero los vegetales necesitan, además de la luz solar, ciertas sales y productos solubles que vuelven  a la superficie arrastrados por corrientes ascendentes. De este modo se completa el circuito entre el plancton y los fondos abisales.

Las bacterias de las profundidades convierten a los cadáveres, que descienden lentamente, en verdaderos “fertilizantes” solubles, que luego vuelven a la superficie. Conviene dominar bien algunos términos: los seres que viven exclusivamente en el seno de los mares son  pelágicos;  los que pertenecen  a las costas sumergidas se llaman bénticos; y los que se encuentran en los fondos profundos del océano se denominan abisales.

EL PLANCTON   BAJO  EL MICROSCOPIO
Aunque el plancton merece el nombre de pradera del mar, no es exclusivamente vegetal: animales muy pequeños viven en su seno, alimentándose de vegetales microscópicos. Por eso se distingue un fitoplancton y un zooplancton.

Tampoco es estrictamente superficial; forma como una nube de polvo que llega hasta cierta profundidad, según la intensidad de la luz solar. No todas las plantas superficiales son microscópicas; existen también grandes algas, pero constituyen una excepción.

El elemento más importante del plancton vegetal son las diatomeas, seres unicelulares microscópicos que elaboran un esqueleto de sílice cristalino, puro, de  líneas  tan  delicadas que, precisamente por eso, se lo usa para estimar la calidad de los microscopios.

diatomeas

Existen además unos flagelados —se mueven mediante las ondulaciones de su latiguillo— que poseen clorofila y, por lo tanto, asimilan energía solar, como las noctilucas, conocidas por su fosforescencia especialmente visible de noche.

El 90 % de toda la elaboración por fotosíntesis de sustancias alimenticias del globo se lleva a cabo en los océanos: una hectárea de mar produce más vegetación que una de selva tropical.

Entre los elementos del zooplancton están los microscópicos foraminíferos de caparazón calizo, que en épocas pasadas formaron enormes sedimentos, y las larvas de ostra (con un rotor semejante al del helicóptero), de erizo de mar, de estrella de mar y de langosta marina, cuyo tamaño no pasa de un punto de esta página; entre las larvas de peces, sumamente pequeñas, podemos citar a las de la anguila, migratoria, y la del lenguado, uno  de cuyos ojos  se  traslada  luego  a  la cara opuesta porque la forma adulta vive recostada en el fondo del mar.

Pero el elemento más importante del zooplancton es un pequeño crustáceo de la clase de los copépodos, alimento inmediato de muchos peces de gran importancia industrial, como el arenque.

Como la vida en el océano depende, en última instancia, de la radiación solar, se observan variaciones y migraciones de acuerdo a la época, del año, tal como ocurre en las tierras emergidas.

composion del placton

Diatomeas (vegetales) : (2) Asterionella; (3) Gram-matophora; (5) Rhizosolenia; (6) Ditylium; (15) Biddulphia; (17) Eueampia; (18) Feodactilum o Nitzchia; (19) Quetócero. Flagelados (protozoarios con clorofila): (1) Ceratium Tripos; (9) Peridi-nium granü; (16) Peridinium Depressum; (20) Ceratium forca; (28) grupo de Noctilucas. Protozoarios (animales) : (12) Aulacantha; (25) Globigerina. Crustáceos: (4) Euchseta, copépodo; (7) Larva de Polinuro; (14) Cypridina; (21) Larva de copépodo o nauplius, elemento importante del zooplancton; (23) Calanus finmarchicus; (26) Meganyctiphanes norvegica; (27) Larva o nauplius de Balanus. Caracoles de mar: (10) Clio; (22) Larva de Eissoa; (8) Colonias gelatinosas, Pleurobrachia; (11) Larva de estrella de mar, Ofiopluteus; (13) Un gusano marino;   (24)  Medusa Turritopsis.

compuestos del placton

Muchos animales del plancton suben a la superficie por la noche  y se hunden o nadan hacia las profundidades durante el día . Al anochecer suben a medido que el sol baja y al día siguiente, cuando la luz penetra cada vez más hondo, descienden  en  busca   de  su   iluminación  óptima.

ECONOMÍA DEL MAR: Las minúsculas plantas superficiales utilizan lab sustancias disueltas en el mar para elaborar alimentos. Luego las devoran unos animálculos que a su vez son presa de otros mayores y asi sucesivamente. ¿Cómo esas sustancias químicas no se agotan totalmente? En primer lugar, la planta precisa luz, bióxido de carbono y agua. Con ellos fabrica almidón, celulosa.

La provisión de bióxido de carbono es continua, pues el que existe en la atmósfera se disuelve incesantemente en el mar. Los vegetales necesitan además minúsculas cantidades de sales minerales y otras sustancias químicas complejas, que les llegan en parte por los ríos; el Mississippi acarrea anualmente por sí solo más de 500.000.000 de toneladas de materiales diversos, Pero las corrientes ascendentes    son    importantes:    las    bacterias    del fondo descomponen los cadáveres que caen lentamente y restituyen “fertilizantes solubles” a la superficie.

Los animales marinos respiran el oxígeno del aire que se disuelve en el agua y el que liberan los vegetales del plancton como subproducto de su actividad  química.

Las estaciones también influyen en el mar: la densidad del plancton varía considerablemente durante el año. Importan los cambios de temperatura, la salinidad, la cantidad de luz (que varía apreciabiemente según la latitud y época del año), los alimentos disponibles y las épocas de reproducción. El zooplancton (animal) depende del fitoplancton (vegetal) para su subsistencia, de modo que sigue estrechamente sus distintas variaciones o cambios.

CICLOS VITALES QUE SE DESARROLLAN  EN  EL PLANCTON
La metamorfosis es casi habitual en los invertebrados. En el mar hay millones de animales con caparazones duros (exoesqueletos), como los crustáceos (cangrejos, langostas, langostinos, camarones y copépodos). Casi todos ellos sufren varias transformaciones antes de llegar a la etapa adulta. Las   estrellas   de   mar,   muchos   peces  y   moluscos

tienen formas jóvenes que viven en el plancton. Algunos crustáceos pasan hasta por diez etapas diferentes. El cangrejo común carcinus maenas) sale del huevo como una larva transparente con largas espinas en su enorme cabeza, llamada “zoea” y luego se convierte en otra larva más semejante   a   un   cangrejo,   llamada   “megalopa”,
de la cual sale la forma adulta. Solamente las larvas pertenecen al plancton.

ciclo biologico del cangrejo

La langosta de mar, de duro caparazón, es al comienzo una delicada y transparente larva de largas patas como las de una araña, llamada “filosoma”. Luego abandona el plancton y el individuo adulto, con su forma definitiva, vive en el fondo.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y Tecnología N°10

 

Palomas Mas Utiles al Hombre Costumbres y Características

Palomas Mas Utiles al Hombre Costumbres y Características

COSTUMBRE DE VIDA: Muchas veces cuando paseamos por el campo o parques de la ciudad escuchamos un sonido raro , como una especie de rumor, como de una sierra,un sonido que viene de lo alto, normalmente de algún arbol o poste de luz. Cuando miramos observamos que son palomas, mejor dicho, los palomos, que arrullan.

Éste  es su modo de cortejo y galanteo. Estos animales tan gentiles no se contentan con mimar a su compañera con la voz; cada uno de ellos da vueltas a sU alrededor haciendo profundas inclinaciones y abre la cola en forma de abanico arrastrándola por el suelo, mientras levanta muy orondo la cabeza.

Sin embargo, el hambre las obliga a salir pronto del nido. Generalmente en parejas, las palomas se elevan velozmente en busca de alimento. Algunas se detienen en las plantas, de las que comen los verdes brotes; otras se posan sobre la tierra, en un campo sembrado, para picotear semillas de toda clase y otros alimentos.

Caminan ágilmente, moviendo a cada paso la cabeza a causa de sus patas demasiado cortas. Con su vista penetrante ven las semillas más pequeñas y, hasta si son afortunadas, un granito de sal, qwe enseguida tragan. Pero, ¡ay!, si el bocado es insto simultáneamente por dos o tres, levantan las alas e hinchando el buche se arrojan una contra otra. La voracidad las hace, prepotentes y malas. Después de haber comido necesitan beber.

Esto les es indispensable, porque las palomas ingieren muchas semillas sin  descortezar y para poder digerirlas deben ablandarlas. Se dirigen entonces a un curso de agua y, con un modo de beber distinto al de todos los otros pájaros, hunden el pico en el líquido y  lo  aspiran  a  largos sorbos.

Después, en bandadas, regresan a  los nidos y allí  descansan durante las horas más cálidas del día. Par la tarde salen de nuevo en busca de alimento, vuelven a dirigirse al abrevadero y se retiran al cobijo para pasar la noche. Así todos los días. Su modo de vida es muy regular y no les gusta cambiarlo. Esta característica las hace fácilmente domesticables. Se aficionan a su, nido en tal forma que siempre tratan de regresar cuando se han alijado de él.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS

paloma caracteristicas

Longitud:    30 a 50 cm.
Peso:  400 a 900 g.
Velocidad de vuelo: 50 a 100 Km. por hora
Duración de vida:  15 a 20 años

CLASIFICACIÓN DE LA PALOMA SILVESTRE
Especie:    Lívia
Género:    Columba
Familia:    Colúmbídos
Suborden:    Columbos
Orden: Columbiformes
Clase:  Aves
(La familia de los colúmbídos
incluye a las tórtolas.)

LOS PICHONES
Las palomas ponen cas: s:e:-pre dos huevos. Las puestas comprenden un mínimo de tres y un máximo de diez por año, según la raza. La tarea de empollar es dividida entre ambos genitores: comúnmente, el macho empolla de noche, la hembra de día.

A veces sucede que uno de los dos permanece demasiado tiempo fuera del nido; entonces el “cónyuge” va en busca del compañero y parece invitarlo a tomar su sitio. Si se niega, lo obliga a picotazos y aletazos.

Después de 17 ó 18 días de incubación, los pichones rompen la cascara del huevo y salen de la estrecha prisión. Generalmente son macho y hembra, y nacen ciegos y cubiertos solamente por un suave plumón amarillento.

Durante muchos días son mantenidos al abrigo del frío bajo las plumas de sus padres, que les prodigan solícitos cuidados. Al principio son alimentados con una especie de papilla láctea que se forma en el buche de los padres (leche de palomo) y que les vierten directamente en la garganta.

Después de los primeros ocho días, a esa papilla se mezcla algún grano semidigerido y ablandado. Poco a poco los pequeños son acostumbrados a ingerir las semillas enteras.

Bien pronto los polluelos engordan y se cubren de plumas. Al mes comienzan a efectuar pequeños vuelos y a seguir a sus padres.

USO DE PALOMAS MENSAJERAS: Casi todas las razas de palomas son capaces de orientarse y regresar a su nido. La paloma viajera, o mensajera, no constituye yna raza propiamente dicha. Puede volverse tal toda paloma que tenga grandes cualidades de voladora y  haya sido paciente y largamente adiestrada.

paloma mensajera

Paloma Mensajera

A menudo se realizan careras de palomas mensajeras, durante las cuales los inteligentes animales son llevados lejos de su nido, hasta 700 y también 1.000 kilómetros. Apenas puestos en libertad, levantan vuelo velozmente y durante un momento vuelan en círculo. Luego, decididamente, se dirigen hacia una determinada dirección, aquella en la cual se halla su nido. Su velocidad de vuelo puede alcanzar los 100 kilómetros por hora.

Durante horas y horas vuelan a una altura de 200 a 300 metros. Se detienen raramente; sólo el tiempo necesario para tomar unos sorbos de agua. Por su capacidad, la paloma mensajera ha sido empleada como “cartero alado”. Se le coloca en una pata o sobre di dorso, de modo que quede bien asegurado, un tubito pequeño y liviano en el cual se halla el mensaje arrollado.

Se sabe que los antiguos egipcios se servían de las palomas mensajeras para enviar mensajes. Retrocediendo en el tiempo, nos enteramos por la Biblia que Noé, cuando flotaba con su arca sobre las aguas del diluvio, liberó a una paloma, que regresó trayendo ejfe pico una ramita de olivo.

Los griegos comunicaban á todas partes los nombres de los vencedores olímpicos, aprovechando también este singular instinto que la naturaleza dio a las palomas viajeras.

Los antiguos romanos fueron los primeros en utilizar estos animales para intercambiar mensajes en tiempo de guerra. Este empleo de la paloma mensajera se ha hecho aún durante la última Guerra Mundial.

LAS RAZAS:
Las especies de palomas son numerosas, y más las razas. Se hallan distribuidas en casi todas partes del mundo, particularmente en las zonas cálidas y templadas.

La mayor parte de las razas domésticas derivan de la paloma saxícola o paloma silvestre (Columba livia), que actualmente vive todavía en algunas zonas de la costa atlántica y en Asia.

Una raza curiosa es la buchona. Especialmente el machó perteneciente a esta raza ingiere aire con el cual llena su esófago. Entonces la cabeza desaparece detrás de la enorme pelota que ostenta en el pecho.

paloma buchon

Paloma Buchón

paloma domestica

Paloma Doméstica

Características: Coloración general gris azulada, con reflejos verde violáceos en el cuello y en el pecho. Dos bandas negras en el ala. Existe una gran variación en los colores.
Costumbres:Andan en grupos o en bandadas. Muy conocida y abundante en todo el país.
Nidificación: Construye el nido en construcciones, casilleros, huecos en paredes o en árboles, recipientes, sobre techos o en plataformas diversas. Emplea palitos, tallos, pajas.
La postura es de 2 huevos, elípticos, blancos.
Habita en todo Argentina, y se la encuentra en parques, edificios, plazas y praderas.

LAS PALOMAS MÁS ÚTILES AL HOMBRE:

paloma gigantepaloma gigante
paloma gigantepaloma gigante
paloma gigante paloma gigante
paloma gigantepaloma gigante

UNA ANECDOTA SOBRE PALOMAS MENSAJERAS
Extraída del libro: “Historias Asombrosas de la 2° Guerra Mundial” de Jesús Hernández, quien nos relata:

La paloma Mary vence a los halcones nazis
Es posible que la paloma mensajera más destacada de la Segunda Guerra Mundial haya sido Mary. Sus inestimables servicios a los aliados llegaron a serle merecedores de una condecoración, en recompensa por las arriesgadas misiones que llevó con éxito.

A principios de 1945, a Mary se le encomendó un mensaje que debía trasladar desde el sector de Alemania tomado por le Aliados a la ciudad británica de Exeter. La paloma llegó a su destino con varias heridas provocadas por las garras de otra ave. Se trataba de los halcones que los alemanes entrenaban para matar las palomas mensajeras.

El empleo de halcones para yugular este canal de comunicación se inició cuando los alemanes descubrieron que la Resistencia francesa utilizaba palomas para enviar mensajes a Londres. Los aviones británicos lanzaban sobre suelo francés cajas con palomas mensajeras, en puntos previamente acordados, y los resistentes galos las soltaban una vez que habían introducido sus mensajes en los pequeños cilindros que llevaban adheridos a sus patas.

Los alemanes advirtieron esta práctica y dieron órdenes a sus guarniciones en la costa francesa de abatir a toda aquella paloma que dirigiera su vuelo hacia el mar. No obstante, los soldados teutones no mostraron demasiada puntería y se optó por combatirlas con halcones entrenados para ello. Pero, en el caso que nos ocupa, los halcones nazis no consiguieron su objetivo y Mar logró regresar a suelo inglés, con gran alegría de su propietario ; entrenador, Robert Tregovan.

Cuando sus lesiones quedaron restañadas, Maiy fue enviada de nuevo a Alemania. Allí se le volvió a confiar un importante mensaje que debía llegar urgentemente a Inglaterra. Al llegar a Exeter, su dueño la recogió en sus manos y pudo comprobar las heridas producidas por los halcones, pero además mostraba el impacto de varios perdigones y un ala rota. Pese a regresar en ese lamentable estado, había cumpido su misión y, poco después, ya estaba preparada para seguir sirviendo a la causa aliada.

Mary sufriría de nuevo las consecuencias de la guerra cuando una bomba destruyó su palomar. Aún así, la indestructible paloma logró sobrevivir, lo que le permitió recibir la Dickin Medal el 26 de febrero de 1945.

RIEGOS:

Nuestros tiempos se caracterizan, entre otras cosas, por un aprecio extraordinario de los animales; parece que, a medida que la civilización progresa y reduce los “habitat” naturales de las especies salvajes, poniendo a éstas en trance de extinción, el hombre intenta reparar la íalta y no sólo tolera a las que se instalan en su medio urbano, sino que les prodiga toda clase de solicitudes y cuidados. Un buen ejemplo de ello son las bandadas de palomas que sirven de ornato en célebres monumentos artísticos de plazas y parques de las ciudades.

Pero todo tiene un límite, porque cuando el número de las aves crece exageradamente, empiezan a surgir proble-.nas tanto económicos como sanitarios. Los daños de tipo económico se derivan del destrozo que ocasionan en las instalaciones eléctricas, en los almacenes de alimentos y, sobre todo, en los propios monumentos artísticos, que ensucian y corroen con sus deyecciones; a este respecto, hay que .señalar que, mientras en los mamíferos una serie de productos de desecho se expulsan disueltos por la orina (por ejemplo, la urea), en las aves, el nitrógeno sobrante se expulsa en forma de ácido úrico ¡nsoluble y de color blanco, que se acumula irregularmente en los relieves y esculturas, dándoles un desagradable  aspecto.

Pero  aun  siendo  estos  daños  importantes,   lo   son   mucho más los sanitarios.    En efecto, la paloma común (Columba livio) puede trasmitir a  los hombres ciertas enfermedades, como la ornitosis,  la histoplasmosis y la criptococosis. Por ello,  las autoridades sanitarias de casi todas las grandes  ciudades   del   mundo   procuran   limitar   el   número  de palomas que se alojan en los edificios de la urbe. Hay  una serie  de  drásticos  recursos que  permiten   la  eliminación rápida de las palomas; son, en gran parte, cebos, envenenados  que  provocan   la   muerte  de   las  aves.    Pero estas  medidas  no son  del  agrado de  los  ciudadanos,  que las  consideran  crueles;   en   más  de   una   ocasión,   airadas campañas   de   prensa   han   paralizado   las   matanzas   de palomas.

Existen  también  repelentes  para   las aves, que  se aplican en forma de pasta en aquellos lugares donde anidan o se posan. Pero su eficacia es muy discutible. Las tendencias actuales procuran disminuir, mediante previsiones de construcción, de eliminación de basuras, etc., las facilidades para anidar y alimentarse las palomas. Por ejemplo, los edificios funcionales ofrecen a las aves menos protección que los que ostentan cornisas, adornos, etc.; la recolección pronta y sistemática de basuras, papeles, ramas y otros materiales priva a las palomas de elementos para construir sus nidos y de alimentos para su nutrición.

En los edificios con motivos ornamentales se pueden poner en práctica otros recursos; por ejemplo, la disposición de los anuncios luminosos tiene la mayor importancia, pues, si están cerca de cornisas y adornos, proporcionan una excelente calefacción nocturna para las palomas en el invierno. Durante el día, las aves no suelen tener problemas de frío, porque su propia actividad muscular y su intenso metabolismo les proporcionan la energía calórica necesaria; pero es sabido que la mayoría de las aves se recoge antes del crepúsculo, y el frío de la noche representa una grave limitación para su desarrollo y supervivencia.

Todas estas medidas sanitarias suelen exagerarse, precisamente, durante los meses invernales, porque es cuando menor número de palomas hay y resulta más fácil la tarea. La disminución del número de parejas disponibles para anidar en primavera determinará una merma considerable en la proliferación de las palomas; es interesante señalar que, durante la primavera, nace el 30 % de los pichones; en el verano, el 35 %; en el otoño, el 20 %, y, en el’ invierno, sólo el  15 %.

El recurso más moderno para limitar las “comodidades” de las palomas en ciertas construcciones consiste en el choque eléctrico; en los lugares estratégicos de los edificios se instala un circuito de alambres por el que circula, intermitentemente, una corriente eléctrica de 3.000 a 10.000 voltios, pero de muy poca intensidad; cuando la paloma está desprevenida, sobreviene la descarga eléctrica, que la ahuyenta rápidamente; dos o tres sacudidas de este tipo determinan que la paloma evite posarse en lo sucesivo. La instalación resulta totalmente inofensiva para el hombre, e incluso para la paloma, a la que no causa ninguna lesión; únicamente, el susto.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Ed. CODEX
Historias Asombrosas de la 2° Guerra Mundial Jesús Hernández

 

3R Principio de las 3R Ecologia Urbana Reciclar Basura Reutilizar

El Principio de las 3R – Reciclar Basura Reutilizar –

Ver: El Despilfarro de Alimentos en el Mundo: Problemas Económicos y Ambientales

PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES
En las últimas décadas, la relación sociedad-naturaleza tuvo cambios muy notables. El crecimiento de la urbanización, el desarrollo de los sistemas de transporte y comunicación, el impresionante desarrollo científico-técnico, la industrialización y el uso de gran cantidad de productos químicos en las actividades económicas y en los hogares, son sólo algunas muestras de ello.

En una sola generación se cuadruplicaron los bienes y servicios producidos en todo el mundo. Pero este desarrollo tuvo su contrapartida en el deterioro que afecta las condiciones de vida de la población y el ambiente, como consecuencia de la irracionalidad en la utilización de los recursos y la cantidad de contaminantes que lo degradaron, poniendo en peligro el desarrollo futuro. Además, el aprovechamiento de los recursos no es equitativo: el consumo desenfrenado de los países desarrollados resulta perjudicial para los países en desarrollo, que son los que se quedan sin los recursos naturales. Un habitante de los países industrializados consume de 10 a 35 veces más energía que un habitante de los países en desarrollo.

Los problemas ambientales se presentan en todas las escalas (local, continental y planetaria), por lo que cada sociedad no sólo debe lograr un desarrollo ambientalmente sustentable en su espacio geográfico, sino también cuidar la alteración a nivel planetario, como el calentamiento de la atmósfera y el debilitamiento en la capa de ozono; hay que pensar en forma integral y actuar de manera local.

Los principales problemas que afectan a la biosfera en la actualidad son:

Contaminación del aire, de las aguas y de los suelos

Escasez del
agua dulce
Pérdida de la fertilidad
de los suelos
Desertificación
Pérdida de la biodiversidadTala de bosques

El tema del consumo es central para estas cuestiones conocidas colectivamente como la crisis del medio ambiente. Es el impacto humano sobre la biosfera lo que está produciendo tensión ambiental y poniendo en peligro la capacidad del planeta para sostener la vida.

En esencia, ese impacto se causa mediante la energía y las materias primas que la gente usa o derrocha mundialmente. Si el uso fuera aun aproximadamente igual entre la gente, la medición del impacto humano sería una cuestión relativamente simple de resolver multiplicando la cantidad de energía y de materias primas que usa cada persona por el número de la población mundial. Pero no hay ninguna equivalencia en nuestro gasto de recursos.

La vasta mayoría, que es pobre, los usa sólo en forma mínima. Exactamente lo opuesto sucede entre los ricos, que son pródigos en su consumo. La energía, en especial el uso de combustibles fósiles, está en el núcleo mismo del asunto. Un cuarto de la población mundial, la mayor parte de la cual vive en los países industriales, da cuenta del 80 por ciento del consumo mundial de energía comercial. Los otros tres cuartos, que viven en su mayor parte en el mundo en desarrollo, dan cuenta de sólo el 20 por ciento.

La crisis ambiental es una crisis común, que deben enfrentar todos los países y los pueblos por igual, pero los países desarrollados y los países en desarrollo contribuyen a la crisis en medida tan desigual y tienen experiencias y capacidades económicas tan marcadamente distintas, que la crisis misma es percibida de manera muy diferente, amenazando las relaciones entre los países y bloqueando la convergencia de las respuestas a la crisis.

A manera de ilustración, los países industrializados occidentales gozaron de un período de prosperidad notable y en gran medida inesperada en la década de 1980. Sus líderes lo describieron en el comunicado de la cumbre del Grupo de los Siete de 1988 como “el período más prolongado de crecimiento económico en la historia de posguerra”.

Esa prosperidad, y los altos niveles de consumo a que dio lugar, tendió a intensificar la presión sobre el medio ambiente en muchos respectos, pero también dio a los países ricos los recursos para encarar los problemas ambientales. Algunos países, aquellos con mayor prudencia ambiental, ya habían logrado resultados medibles en la limpieza del aire y del agua y en la reducción de la contaminación.

 5 de Junio: Día del Medio Ambiente

Vaca Muerta Explotacion del Yacimiento de Hidrocarburos Shale

Vaca Muerta Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos en Neuquén

cigueña petroleoVaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como “shale oil” –cuando se extrae petróleo- y “shale gas” –cuando se extrae gas-.

Se denomina No Convencional porque  para la extracción se recurre a un método especial, totalmente diferente al clásico sistema que conocemos de las torres de perforación que solemos ver el costado de las rutas en el sur argentino, o también las famosas “cigüeñas” que trabajan incasablemente desparramadas por grandes áreas desiertas. (imagen izq.)

Este hidrocarburo, una especie de “maná del suelo” se encuentra a unos 3000 m. de profundidad, distribuido en una superficie de aproximadamente 30.000 Km2.

Como se decía antes, para poder extraerlos se debe aplicar otro método, no standar, llamando extracción  standard al sistema en donde se introduce una tubería vertical hasta el depósito de hidrocarburo y por diferencia de presión (natural o provocada) el petróleo crudo asciende hasta la superficie como ocurre normalmente en los países de medio oriente donde esta riqueza emana casi sin esfuerzo. Pero ese petróleo almacenado no era generado en ese lugar, sino más abajo, en la denominada roca madre.

Dadas ciertas condiciones de presión y de calor que haya tenido la formación rocosa, puede darse el caso de que haya quedado petróleo o gas entre las rocas y que nunca haya llegado a los almacenes. En este caso el método de extracción cambia, lo cual lo hace sumamente costoso y complejo, ya que la técnica de considerablemente distinta.

Hay que aclarar que Vaca Muerta no es un descubrimiento actual, sino que desde cuando se hicieron las primeras perforaciones convencional la tubería ha pasado por esa zona, para llegar a otras profundidades mayores conocida como Sierras Blancas. Inclusive se presentaba cierta dificultad, por que cuando pasaban por esa zona debía sellar con lodo esa parte de la perforación, para poder seguir avanzando hacia abajo.mapa vaca muerta

Por es bueno aclarar que “vaca muerta” no se refiere a la zona geográfica sino que  es una formación rocosa muy profunda que recorre el subsuelo de la mayoría de los yacimientos de la cuenca neuquina. En esa formación rocosa está atrapado el petróleo y por eso se ha convertido en un tesoro oculto del que todos los petroleros hablan.

Se cree que Vaca Muerta podría cambiar el panorama energético argentino para los próximos años y convertir al país en un gran potencial de hidrocarburos. Se llama Vaca Muerta porque en realidad, hay una sierra homónima cerca de Zapala, que fue la que le dio al científico que la descubrió hace ya varias décadas la idea de copiar la denominación.

La   formación geológica tiene un espesor entre 590 y 300m. según la zona que se considere, pues abarca una superficie de 70 mil kilómetros cuadrados, ocupando casi toda la provincia de Neuquén y pedacitos de Mendoza, La Pampa y Río Negro.

muestra roca madre
Cuando se observa una pedazo de muestra se parece es una especie de pizarra negra, que se deshace en finas capas cuando se la manipula con los dedos, como una masa de hojaldre de panadería.
Algunos pedazos de esa roca  guardan aún la forma de los amonites y un dejo de olor a hidrocarburo. (Los amonites, son animales comomoluscos con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico, hace unos 195 millones de años.)

Desde hace unos 20 años, sobre todo en Estados Unidos, se empezó a experimentar con perforaciones horizontales (ver figura) que permiten llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles.

Respecto a la reservas shale en gas , se sabe que la primera gran cuenca de hidrocarburos shale está en China, con 38 billones de m3. Y la segunda en EE.UU. con 26 billones de m3 y la tercera en Argentina con 23,5 billones de m3. (en igual orden están las reservas de oil shale). Actualmente  las reservas actuales de gas convencional de Argentina son apenas de 0,5 billones de m3. La reservas convencionales están decayendo y se están haciendo exploraciones costa afuera de algunos países como puede ser Brasil, quien ha encontrado ciertos yacimientos importantes.

En Argentina se están haciendo estudio sobre la factibilidad, debido a los altos costos que implica la extracción, pero en caso que resulte un proyecto positivo podría lograr el autoabastecimiento energético, grave inconveniente hoy, que obliga a importar por una cifra de 15.000 millones de dólares anuales, cifra que tiende a incrementarse de no conseguir nuevas extracciones.

La magnitud de la inversión oscila en los 10.000 millones de dólares. Actualmente hay cerca de 100 pozos no convencionales y la mitad son de YPF, hay planificados unos 100 pozos mas a corto plazo, pero para conseguir el autoabastecimiento se necesitaran mas de 2.500 pozos nuevos, y lógicamente si no se consiguen inversiones externas es imposible afrontar tal desafío, que en tiempo sería de unos 10 años.


El petróleo que se ha acumulado en un yacimiento común ha migrado desde algún otro lugar en las profundidades, donde se ha “producido”. En cambio, los hidrocarburos tipo “shale” se encuentran en su propia cocina. Por algo, VacaMuertaes “la roca madre”. El problema es que esta roca tan prolífica  no tiene porosidad y, por lo tanto, hay que creársela para poder hacer que fluya el hidrocarburo y emerja a la superficie.

El proceso de extracción consiste en realizar una perforación vertical de 15 cm. de diámetro hasta la roca madre (unos 3000 m.) y luego entrar en forma horizontal por la misma roca. Luego se genera un “punzado” con una carga explosiva que produce fundamentalmente una muy alta temperatura que perfora la tubería y funde la roca como una suerte de soplete.

Luego en un primer paso se inyectan a altísima presión entre 500 y 600 metros cúbicos de agua con agentes que reducen la fricción para hacer fracturar la roca. Ese golpe de presión hace que la roca se fracture. Como segundo paso se le vuelve a inyectar agua pero con una arena especial, una especie de bolitas negras, perfectamente esféricas, que se importa de China, Brasil o EE. UU. La finalidad de estas partículas es la evitar que se cierren las fisuras y por ese lugar circulará el hidrocarburo hacia el exterior. Un pozo puede tener entre 3 y 15 fracturas.

En las primeras experiencias hechas en EE.UU. la cantidad de agua utilizada se enviaba nuevamente al río, pero ha creado ciertos problemas ambientales, debido a la contaminación de agua subterránea,  por lo que en Argentina estaría previsto un tratamiento de ese agua, para volver a reutilizarla en nuevos pozos. Se utiliza agua del río Limay (no se usará agua subterránea) y a pesar que se utiliza mucho volumen de agua, se sabe que la industria y la agricultura consume mucho mas.

La experiencia petrolera en esa zona es sumamente importante y de larga data, pero este tipo de extracción no convencional no deja de ser un desafío día a día porque aparecen diversos problemas de orden técnico que  deben solucionarse en el momento y lógicamente va sumando nuevas experiencias a todos los operarios y capataces de la planta. Para muchos es una especie de “escuela” permanente, pues hay variables de presión , temperatura y profundidades que según el día se las debe controlar y regular con las “canillas” de las tuberías.

Por otro lado, hay una polémica respecto a los problemas ambientales y de salud que podría generan en el futuro dicha planta y las opiniones de la gente de la zona se han dividido, generándose por momentos conflictos internos, pues también se sabe que podría traer muchos puestos de trabajo para el área del yacimiento.

La polémica en Europa y en los EE.UU. La explotación de gas y petróleo shale ha sido prohibida en Francia y en Bulgaria. En Estados Unidos, donde la industria realmente estalló desde el 2000 (se hicieron miles y miles de pozos en todo el país), hay una enorme polémica respecto del impacto de la actividad en las fuentes de agua y la salud de las personas. Ha habido casos probados de contaminación en los estados de Wyoming y Colorado, y resistencia popular en Ohio, Pensilvania y Nueva York.  Los pozos de hidrocarburos no convencionales se encuentran en áreas pobladas y rurales. En los hospitales se han denunciado casos de padecimientos infrecuentes, como fuertes dolores de cabeza, tumores, reacciones en la piel. También se han notado malformaciones en fetos de animales de granja.

proceso petroleo

 

CARACTERÍSTICAS
Vaca Muerta tiene 4 propiedades geológicas que la distinguen como una formación de shale única en el mundo: importante cantidad de Carbón Orgánico Total (TOC), alta presión, buena permeabilidad y gran espesor.
A su vez, a diferencia de lo que ocurre con otras formaciones de shale, se encuentra alejada de centros urbanos, lo que facilita notablemente las operaciones.
Otra ventaja es que se encuentra a una profundidad mayor a los 2.500 metros, muy por debajo de los acuíferos de agua dulce, lo cual hace más segura su extracción y disminuye los riesgos ambientales.
Además, en esta región existe una importante actividad de producción de gas y petróleo convencional, por lo que se cuenta con la infraestructura necesaria para el desarrollo del shale.

Fuentes Consultadas: Revista VIVA Mayo de 2012

 

Uselo y Tirelo Frases Mentirosas de la Ecología

PRIMEROS PASOS DE LA ECOLOGÍA
CUANDO LA ECOLOGÍA SE PUSO DE MODA
La moda ecológica


Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá “contribuido a formar una conciencia ecológica“, aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los “Enemigos de la Contaminación”, “Conspiración de la naturaleza” (Universidad de Oregón), “Supervivencia” (Nueva York), “Amigos de la tierra”, etcétera. Otros conservan nombres más serios como “Comité estudiantil de la Crisis Ambiental”, “Estudiantes en Defensa del Ambiente” (Universidad de Minnesota), “Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia” (ENACT, Universidad de Michigan), “ECOS” (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: “Déle una Oportunidad a la Tierra“. Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos.

Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios. Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social.

Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. “Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente , por una serie de eventos simultáneos. Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades”. Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: “Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad”.3 Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos. Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta.

Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año. Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado “El Festín Envenenado”, es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país. Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos.

A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro. Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administratio – NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre el público y los contaminadores (las empresas).

La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares. Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, “Campbel” controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

Fuente Consultada: Transformaciones N°98 Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo

Uselo y Tirelo Eduardo Galeano Frases Mentirosas de la Ecologia

Úselo y Tirelo de Eduardo Galeano
Frases Mentirosas de la Ecología

Un Poco de Historia por los años 70, primeras preocupaciones y
primeras organzaciones
La moda ecológica:

Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá “contribuido a formar una conciencia ecológica”, aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los “Enemigos de la Contaminación”, “Conspiración de la naturaleza” (Universidad de Oregón), “Supervivencia” (Nueva York), “Amigos de la tierra”, etcétera. Otros conservan nombres más serios como “Comité estudiantil de la Crisis Ambiental”, “Estudiantes en Defensa del Ambiente” (Universidad de Minnesota), “Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia” (ENACT, Universidad de Michigan), “ECOS” (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: “Déle una Oportunidad a la Tierra”. Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos. Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios.

Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social. Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. “Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente por una serie de eventos simultáneos.

Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades”. Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: “Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad”.

Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos.

Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta. Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año.

Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado “El Festín Envenenado”, es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país.

Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos. A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro.

Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administration NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre e! público y los contaminadores (las empresas). La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares.

Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, “Campbel” controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

Impacto Ambiental de la Sociedad Industrial Causas de la Contaminación

Contaminación: Impacto Ambiental de la Sociedad Industrial

La ideología de la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVIII es la del apoderamiento de la naturaleza. No es ya el miedo a fuerzas oscuras e incomprensibles, ni tampoco el júbilo ante la obra de Dios; la naturaleza pasa a ser exclusivamente materia prima, alimento para las máquinas de vapor, objeto de presiones internacionales y de guerras de conquista.

A partir de esa necesidad básica para producir bienes y consecuentemente mayores ganancias, la actitud del hombre ha sido desvastadora para la naturaleza, desviando los ríos, talando los bosques, arrancando minerales de las entrañas de la tierra. El mundo es mercancía, la naturaleza es la herramienta para construir esa mercancía. Para esto, la política y la guerra estarán orientadas hacia el control de los recursos naturales. Las guerras medievales habían estado orientadas al control político, tributario o religioso de los hombres.

Las guerras de la Revolución Industrial se harán para asegurar materias primas para las fábricas. En 1873, Alfred Krupp escribía: “Para asegurar nuestro futuro, es esencial que nuestras plantas obtengan independientemente sus propios recursos de mineral, y puedan extraerlos y procesarlos como ahora obtienen el agua pura, en el interior de sus propios dominios, libre de agentes e intermediarios y bajo su control, ejercido sin influencias externas”.

Actualemente los sistemas de transporte, las comunicaciones globales y la electricidad transformaron la capacidad del hombre de producir y transportar bienes y servicios en todo el mundo. Con ello, se creó una abundancia material y una libertad personal desenfrenada para millones de seres humanos a una escala sin precedentes. Sin embargo, la mayor parte de esos progresos se hicieron sin tener en cuenta la naturaleza ni otras formas de vida.

Igual de significativo fue el descubrimiento hecho por el científico alemán Friedrich Wóhler (1800-1882) de que los productos químicos creados por la propia vida podían obtenerse de forma artificial en un laboratorio. Mientras intentaba preparar el compuesto del cianato amónico en 1828, Wóhler sintetizó por casualidad otra sustancia. Cuando descubrió lo que era, no podía creer lo que veía, y el mundo científico también  quedó estupefacto.

Hasta entonces, se creía que una fundamental fuerza «vital» diferenciaba la materia animada de la inanimada. La creación artificial de un compuesto químico de la naturaleza, como la urea, a partir de sustancias inanimadas en un laboratorio se había considerado imposible hasta entonces. El nacimiento de la química orgánica a raíz del descubrimiento de Wóhler abrió un nuevo frente en la investigación sobre cómo podía utilizar el hombre los mismos materiales que la naturaleza para sus propios fines.

La «arcilla de modelar» de la vida se basa en dos elementos principales -el carbono y el hidrógeno- que pueden combinarse con pequeñas cantidades de otros elementos y oxígeno en un variedad casi infinita de cadenas, rizos y anillos para producir toda la diversidad de los seres vivos del planeta. Una de las fuentes más ricas de esos ingredientes es el crudo. El descubrimiento de Wóhler implicaba que ahora la humanidad también podía aprender a modelar con esa arcilla, no tanto para crear vida como para sintetizar nuevos materiales útiles aunque no naturales.

Casi igual de importante fue el desarrollo de pesticidas y herbicidas. Aunque el dicloro-difenil-tri-cloroetano (DDT) fue sintetizado por el químico alemán Othmar Zeidler en 1874, su poder para provocar un holocausto en el mundo de los insectos no fue descubierto hasta 1939 por el científico suizo Paul Hermann Müller.

Poco después el DDT se convirtió en el insecticida más utilizado del mundo. Entonces, en 1962, la bióloga estadounidense Rachel Carson escribió un libro titulado Primavera Silenciosa en el que sacó a la luz los efectos medioambientales devastadores que tenía ese compuesto químico en la fauna y la flora. El daño a largo plazo que podía infligir el DDT en los seres humanos ahora que se había incorporado a la cadena alimentaria como fumigador de cultivos era una perspectiva demasiado terrible como para que los gobiernos la ignoraran. A pesar de la falta de pruebas concluyentes, la imagen de Carson de una primavera en la que no habría pájaros que cantaran fue lo suficientemente alarmante para iniciar el movimiento ecologista actual y tuvo como resultado una prohibición del uso del DDT en 82 países, aunque después ha sido sustituido por otros compuestos químicos artificiales.

En 1921, Thomas Midgley, un ingeniero de Beaver Falls (Pensilvania), desarrolló un nuevo compuesto orgánico llamado tetraetilplomo (TEP). La compañía automovilística para la que trabajaba, General Motors, descubrió que podía añadirse a la gasolina para mejorar el funcionamiento de los motores. Pero los efectos de la intoxicación por plomo no tardaron en ser evidentes para Midgley, que en 1923 sintió que necesitaba tomarse unas vacaciones. «Tras trabajar un año con plomo orgánico -escribió-, veo que mis pulmones están afectados y que es necesario que deje el trabajo y íespile aire fresco.»

Se ha demostrado que la intoxicación por plomo provoca insomnio, pérdida de peso y dificultades de aprendizaje… o, como descubrieron los romanos, senilidad prematura. Más de cincuenta años después, en 1976, las compañías petrolíferas de Estados Unidos por fin empezaron a retirar paulatinamente la gasolina con plomo, un proyecto que en Estados Unidos y Europa se completó en buena parte en 1986. 

Midgley tal vez sea el inventor menos afortunado de la histotia. Tras el desastre del TEP, se embarcó en la búsqueda, aparentemente inocua, de un nuevo refrigerante para aparatos domésticos. Descubrió cómo sintetizar los clorofluorocarbonos (CFC), que se empezaron a utilizar ampliamente en los frigoríficos domésticos y los aerosoles de todo el mundo. Pero entonces, sin saberlo Midgley -pues en 1944 murió estrangulado por un arnés que se había inventado para poder levantarse de la cama-, se descubrió que esos compuestos químicos elaborados por el hombre causaban estragos en la alta atmósfera de la Tierra.

Las moléculas de CFC destruyen la capa de ozono, lo cual permite que las radiaciones ultravioletas del Sol, potencialmente cancerígenas, desciendan hasta la superficie de la Tierra. Tan grave era el problema que en el Protocolo de Montreal de 1987 la mayor parte de los países acordaron detener la producción de CFC. Ahora la naturaleza puede dedicarse a reparar el agujero de los casquetes polares de la Tierra que hicieron lestos compuestos químicos.

Los plásticos también se sintetizan a partir de la oleaginosa sustancia orgánica. Las radios, las televisiones, los artículos de cocina y la bisutería son algunos de los productos que se fabrican con la baquelita, nombrada así en honor al científico belga Leo Baekeland, que la inventó en 1907. Fuerte, fácilmente moldeable, de producción económica y perfecta pata fabricar aparatos electrónicos por sus propiedades aislantes, la baquelita marcó el inicio de una nueva era de materiales plásticos que tapidamente dominaron el mundo moderno del consumo. Entre la primera y la segunda guerra mundial grandes cantidades de innovaciones se fabricaron a partir del amplio abanico de posibilidades y usos de los plásticos y otros productos sintetizados de for-ma artificial: el poliestireno, el PVC, el nailon, el caucho sintético, los explosivos plásticos… (Fuente: Todo Sobre Nuestro Mundo – Christopher LLoyd)

“La naturaleza está fuera de nosotros”

En sus Diez Mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso:

“Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”.

Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado, y merecía castigo. Según las crónicas de la conquista, los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación, no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia.

Y así siguió siendo. Los indios de Yucatán y los que después se alzaron con Emiliano Zapata, perdieron sus guerras por atender las siembras y las cosechas del maíz. Llamados por la tierra, los soldados se desmovilizaban en los momentos decisivos del combate. Para la cultura dominante, que es militar, así los indios probaban su cobardía o su estupidez.

Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que habla que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.

Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos; y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida o naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

ecologia y capitalismo

PARA SABER MAS…
IMPACTO SOBRE EL MEDIOAMBIENTALES, A PARTIR  DEL SIGLO XX
Contaminación y sociedad, primeros problemas

Es sabido que en los países capitalistas desarrollados es donde el fenómeno se ha hecho sentir con más intensidad. En el seno de esas sociedades el peligro de la peste gris es cosa cotidiana y hasta casi se podría decir —sin temor a exagerar— que forma parte del paisaje. A una encuesta realizada a habitantes de un descomunal rascacielo de Nueva York, respondía irónicamente uno de sus ocupantes que desde su ventana podía contemplar el smog de cuatro estados norteamericanos.

Mucho ilustran también las estadísticas y las observaciones de los hombres de ciencia sobre el estado de los ríos, la tierra, la atmósfera, las radiaciones y los ruidos en los espacios de las metrópolis industriales. En Europa el estado de la atmósfera al juzgar por las cifras es calamitoso: 25 millones de metros cúbicos de gases de automotores se arrojan por año; como así también otros 2 millones de sustancias industriales, 6 millones de monóxido de carbono y 4 millones de anhídrido sulfúrico. La contaminación del aire de las grandes urbes se debe en un 60 % al escape del transporte automotor. La contaminación de las aguas no es para menos.

En USA —señala la revista Scientific American— más de la mitad de la población se ve obligada a consumir agua que se ha utilizado al menos una vez y ha pasado por la red de colectores y luego repurificada. Los ríos y los lagos de este país reciben 200.000 metros cúbicos de agua caliente por año que arrojan las centrales térmicas y atómicas. Se prevé que en pocos años, las centrales de energía consumirán una sexta parte del gasto diario total de agua de ese país. Sin embargo, necesariamente, esta evidencia no debe llevar a entender que el problema es un asunto que atañe con cierta exclusividad a la órbita de estos países.

Hay una órbita mayor que la comprende: el sistema capitalista de producción. Precisamente, si los distintos modos de producción anteriores han tenido un fin utilitario inmediato sin considerar en absoluto —por su misma naturaleza— las consecuencias más remotas en el plano del entorno humano, es en los últimos siglos, dentro de las estructuras capitalistas, donde esa tendencia con mayor violencia se ha acentuado.

A partir de la revolución industrial y su posterior perfeccionamiento técnico-científico, la producción se automatiza, las contradicciones se tensan y se alcanza el nivel más desarrollado y distorsionado de este sistema que ha pasado de una primera etapa de libre competencia a la etapa monopolista imperante en la actualidad. Así es dable observar cómo un “progreso” o desarrollo desigual se ha operado en la realidad circundante.

Por un lado los grandes centros capitalistas, por el otro países capitalistas dependientes. Lógicamente, en estos últimos el proceso de industrialización ha sido más tardío y se opera, a grandes rasgos, como sucede en gran parte de América Latina a partir de los cambios de la estructura mundial capitalista. Apenas alcanzada la liberación colonial los estados latinoamericanos se subordinaron en relación de dependencia a esa estructura. En la fase de libre competencia exportando materias primas e importando productos manufacturados. Durante este período en muchos casos bajo la hegemonía del Imperio Británico. Después de la crisis capitalista mundial de 1930 y la segunda guerra, se reordena este sistema bajo la hegemonía de los Estados Unidos.

Queda así definitivamente operado el paso paulatino de la fase anterior a un estadio de alta concentración, monopolización y expansión del capital financiero e industrial. Es la etapa del auge de los cartels, trusts y corporaciones.- Los países capitalistas dependientes desarrollan por lo tanto una industria liviana en función de los intereses de las grandes metrópolis. Estas además de exportar industrias se reservan el desarrollo de la industria pesada y básica.

 “La revolución tecnológica —señala Gunder Frank— de la automatización, la cibernética y la unificación de todo el proceso industrial del monopolio, con el consiguiente y rápido envejecimiento de la maquinaria, su decreciente eficiencia relativa, y el exceso de equipo industrial conducen a la transferencia de equipo ocioso b recientemente obsoleto de la metrópoli a América Latina a menudo sin cambiar de dueño”.”

Esta breve síntesis explica sin duda el por qué de la preeminencia de los efectos contaminantes en los centros imperialistas, pero también nos permite observar que la industrialización de los países dependientes no está exenta de producir las mismas consecuencias, dado que por lo general son industrias obsoletas instaladas por esos centros.

Además, como se ha reiterado por los efectos mismos del modo de producción capitalista. Otro factor relacionado a los anteriores es que el encarecimiento de la producción ocasionada en las metrópolis por los gastos para atenuar la contaminación de industrias muy “sucias”, ha impulsado a Europa, Japón y Estados Unidos a trasladar sus industrias más contaminantes a los países capitalistas dependientes. En Brasil, por ejemplo, en los últimos años se han instalado numerosas industrias de distintos sectores imperialistas (japonés, europeo y yanqui) de alto poder de polución ambiental.

Si observamos las más importantes ciudades de los países capitalistas europeos y norteamericanos, como así también las principales de los capitalistas dependientes, encontramos un rasgo común: son el resultado de un crecimiento desordenado en función del mismo desarrollo capitalista.

En las últimas encontramos, además, la presencia de un cordón de población marginal que vive miserablemente y en las condiciones más precarias e insalubres. Son las llamadas villas miserias, en Argentina; callampas en Chile; favelas en Brasil o cantegriles en Uruguay. En Argentina, por ejemplo, viven en las villas que bordean al Gran Buenos Aires, según estadísticas oficiales más de 600 mil personas. Esa población está compuesta en su mayoría por obreros no especializados y desocupados.

La falta de servicios cloacales, agua corriente en estas precarias viviendas, y la cercanía, por lo general, de vaciadores de desperdicios o arroyos donde las industrias evacuan sus desechos, no parece preocuparle a muchos especialistas en polución. ¿No es acaso esta realidad también una forma de contaminación? El problema indudablemente no se resuelve mediante proyectos urbanísticos como el de Brasilia.

A pesar de ser una ciudad totalmente nueva, debidamente planificada, se vio al poco tiempo rodeada de villas miserias. Osear Niemeyer, refiriéndose al proyecto de esta ciudad realizado por el arquitecto Lucio Costa, dice que le fue imposible a los obreros habitar las viviendas destinadas a ellos, dado la estructura social y política de Brasil. “Veíamos con pesar, que las condiciones sociales vigentes se chocaban en este punto con el espíritu del Plano Piloto, creando problemas imposibles de resolver en el tablero, aun cuando se apelase, como algunos ingenuos sugirieron, a una arquitectura social, que a nada conduce sin una base socialista”.

Veamos ahora algunas estadísticas sobre la urbanización en los países capitalistas desarrollados. Thant ex secretario de la ONU, apunta: “El ritmo de la urbanización es más rápido en las naciones en desarrollo. En 1920 la población urbana era de 100 millones en esos países. Para el año 2000, podrá muy bien ser veinte veces mayor. En las naciones desarrolladas, la población urbana se cuadruplicará durante el mismo periodo”. Y añade: “Con demasiada frecuencia el desarrollo urbano incontrolado destruye recursos valiosos, paisajes y seres vivientes.

En las regiones desarrolladas, la planificación urbanística va también muy a la zaga del crecimiento urbano. Cuando se han elaborado planes frecuentemente se los ha dejado de lado a causa de presiones de orden político, económico o social”. Señala además, el ex funcionario de la ONU, “que el aumento de la población y la progresiva urbanización van acompañadas de las repercusiones aceleradas de la industrialización, así como de una tecnología avanzada que suele adaptarse mal a las necesidades humanas y a las exigencias del medio (…) Entre 1937 y 1966, el índice anual de producción se sextuplicó. En el mismo período, la producción anual de automóviles, que apenas eran conocidos a comienzo de siglo, aumentó de 5 a 19 millones.

En el decenio último, el valor tota! de la producción industrial se ha duplicado. Casi todos los índices de industrialización se hallan en aumento”. Tales cifras indican con claridad el ritmo del desarrollo capitalista. La contaminación no es como se suele afirmar “el precio que hay que pagar por el progreso”. El problema es mucho más serio. ¿De qué sirve un progreso para unos y la indigencia para otros? . ¿De qué sirven un progreso que amenaza con consumir a la tierra y se basa en la explotación del hombre por el hombre? Estos interrogantes se plantearon, también, algunos científicos jóvenes de la Unesco que pusieron en tela de juicio lo que consideraron “toda una tradición basada en la explotación del hombre y la naturaleza por una tecnología imperialista”. ¿Para qué, además, el crecimiento de un mecanismo industrial y tecnológico que obliga también a consumir sus desperdicios?.

Veamos algunos datos al respecto. “El uso creciente de la tecnología moderna ha originado un aumento importante en la cantidad de desechos que contaminan el medio. Se ha calculado que tan sólo en los Estados Unidos de América tales residuos representan todos los años 142 millones de toneladas de humo y emanaciones nocivas, 7 millones de automóviles, 20 millones de toneladas de papel, 48.000 millones de envases metálicos, 26.000 millones de botellas y frascos, 3.000 millones de toneladas de escorias y desechos fabriles y 200 billones de litros de agua caliente, además de una gran variedad de otros desperdicios”. De mayor gravedad aún, es la forma de deshacerse de algunos desperdicios tóxicos (ácidos, venenos, gases, etc.).

Los Estados Unidos constantemente depositan estas sustancias en profundos pozos. Actualmente unos 130 de estos depósitos subterráneos se encuentra a menos de 600 metros, en superficies de piedra, arenisca, etc., que con los años van a pasar a las aguas que fluyen sobre la misma. No existe tampoco ninguna garantía de que los gases neurotóxicos y otras armas químicas-biológicas producidas por la industria bélica estadounidense y arrojadas por toneladas al mar no vayan a provocar efectos ecológicos insolubles.

La sociedad capitalista a pesar d% su crecimiento desaforado, no ha logrado, ni siquiera mediante el incremento del consumo, modificar las desigualdades propias de sus estructuras productivas. La crisis, el escándalo está contenido en el seno mismo de su desarrollo. Frente a las fabulosas cifras de sus excedentes económicos encontramos los porcentajes de desocupación.

El descontento, la lucha de los sectores sociales antagónicos se han tensado al máximo en estos últimos años. En Estados Unidos, por ejemplo, no es una novedad que los conflictos raciales tienen una raíz social; es la lucha de explotados contra explotadores. El movimiento hippie, el consumo masivo de drogas y estimulantes son también síntomas de esta sociedad en retirada. No sólo en los países dependientes los conflictos están a la orden del día.

En las principales capitales de Estados Unidos y Europa se alzan las voces y la lucha de miles y miles de trabajadores y estudiantes para cuestionar las expresiones más flagrantes del sistema. En ese contexto la contaminación es la expresión a nivel del aire, del agua, del suelo, de la congestión urbana, etc., el marco ambiental de esa crisis general. Crisis, no obstante, intrínseca a la sociedad capitalista, pero que se ha agravado con la aparición de un sistema socialista de producción que lo ha obligado a constreñir su esfera imperialista mundial.

Frente al poderío atómico de las potencias imperialistas la lucha de los pueblos de China, Corea, Cuba, Laos, Camboya y Vietnam ya han demostrado históricamente que es posible frenar la amenaza atómica, mediante el combate sin cuartel. La industria bélica es su más alto refinamiento tecnológico y la ciencia es su servicio, aplicada por los norteamericanos en la guerra en Indochina pone al desnudo una de las formas de contaminación más terroríficas de nuestro tiempo. Pero este tema merece un punto aparte.

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

Relación Naturaleza y Sociedad El Hombre y el Medio Ambiente

Relación Naturaleza y Sociedad
El Hombre y el Medio Ambiente

La creciente valoración de la Ecología en los marcos de las ciencias biológicas y sociales, no es un hecho que deba sorprendernos. En las últimas décadas, los daños infligidos al medio ambiente natural que rodea al hombre se han ido acumulando hasta presentar un panorama deplorable. Si no se les prestó la debida atención, fue quizás porque otros peligros, al parecer más graves, acechaban al género humano.

Desde que el hongo atómico que destruyó a Hiroshima entenebreció el paisaje del mundo, éste ha vivido bajo la amenaza de una hecatombe final. Mientras las ojivas nucleares se reproducían incesantemente, amagando con borrar todo vestigio de vida de la faz de la Tierra, quedaron relegados a segundo plano otros ataques más sutiles, lentos y persistentes que degradan, desgastan y corrompen las condiciones naturales que posibilitan la existencia humana.

No fueron pocos, sin embargo, los que advirtieron que la tala indiscriminada de bosques hacía avanzar pertinazmente el proceso de desertización; que las aguas de los ríos eran contaminadas por los desechos de los establecimientos industríales y los insecticidas y los abonos químicos llegaban hasta las napas subterráneas; que la cantidad de carbono lanzado a la atmósfera (6.000 millones de toneladas en 1990) estaba haciendo irrespirable el aire; que a consecuencia de esto se estaba produciendo el calentamiento global de la Tierra y acrecentando el efecto invernadero; que el azufre y el nitrógeno pululantes acidifican las lluvias, las cuales afectan principalmente a los vegetales, ríos y lagos; que los gases utilizados como propelentes de aerosoles destruyen la capa de ozono que nos protege de las radiaciones ultravioletas; que la quinta parte de las especies vegetales y animales del planeta están en vías de extinción; que millones de personas son víctimas de la pobreza y las enfermedades provocadas, en parte, por el divorcio del hombre con la naturaleza.

Pero a medida que la guerra fría se disipaba y la amenaza bélica era contenida, se pudo prestar mayor atención a estos problemas y el movimiento ecologista mundial fue creciendo y extendiéndose, alentó las investigaciones científicas y demandó soluciones políticas para revertiría situación. Es entonces cuando la Ecología se instala con vigor en la conciencia universal.

Cuando los astronautas nos describieron el espectáculo que brinda la Tierra vista desde el espacio cósmico, el astro que habitamos se mostró como un planeta bello y espléndido. Todos los viajeros del espacio, incluyendo los que llegaron a la Luna, coincidieron en esta apreciación. ¿Era inevitable que ese mundo se desintegrara por negligencia de sus habitantes o por culpa de intereses perversos?.

Hay que salvar a la Tierra“, clamaron las mentes más esclarecidas. El lema se dispersó por los cuatro puntos cardinales y fue hecho suyo por la Conferencia de las Naciones Unidas que en 1992 reunió en Río de Janeiro a los representantes de 114 países.

ecoretos para un planeta feliz

Naturaleza y Sociedad:
Primeras reflexiones sobre  este tema: la crisis del medio ¿acaso no es también una crisis de la sociedad?

El interrogante planteado nos instala, en realidad, en el viejo debate respecto de las relaciones del hombre con la naturaleza. A partir de este eje podemos poner a foco una explicitación más profunda de las causas fundamentales del deterioro del ambiente humano. Sabido es que el hombre a lo largo de la historia ha venido transformando, dominando o sirviéndose de la naturaleza para asegurar su supervivencia. Esa acción la ha ejercido a través del trabajo, y con el transcurso de los siglos fue también perfeccionando los instrumentos de trabajo hasta convertirlos en la moderna tecnología.

Precisamente, el trabajo diferencia al hombre de los animales. Aun así, sabemos que los animales modifican la naturaleza, que en ella, como afirma Engels, nada ocurre en forma aislada. Pero cuando éstos destrozan la vegetación o cualquier otro factor de su entorno lo hacen involuntariamente. En cambio, el hombre transforma, procesa la naturaleza en forma intencionada mediante el trabajo. ¿Por qué, entonces, gran parte de la humanidad vive como si las riquezas naturales fuesen insuficientes para todos, sumidas en la miseria y entregadas a un trabajo alienado?

Una respuesta poco convincente es la que dan los científicos que afirman que las materias primas no alcanzarán en un futuro no muy lejano, que en la tierra los recursos se van empobreciendo debido al exceso de población. Es más viable, en cambio concentrar la atención en los distintos modos que a través de la historia el hombre ha ido realizando el proceso de transformación de las riquezas naturales en alimentos, vestidos, etc. esenciales para su existencia. En torno al trabajo, pues, se ha organizado el ser humano socialmente.

Su lugar en la sociedad va a estar determinado por su lugar en la actividad productiva. Se establecen así lo que se conoce como relaciones de producción. Federico Engels en su clásico libro “El origen de la familia, la propiedad y el Estado”, explica que en la comunidad primitiva la organización de la producción estaba basada en la labor común y en la armonía de las relaciones; todos eran propietarios de los medios de producción y de lo producido. Dado el nivel desarrollado de los instrumentos y técnicas de producción, lo obtenido mediante el trabajo alcanzaba para subsistir y no arrojaba excedentes.

Posteriormente (esquemáticamente expresado), a lo largo de varios siglos, se perfeccionan los instrumentos de trabajo, se accede al uso de algunos metales y en razón del rendimiento del trabajo aparecen excedentes de medios de existencia. Sin embargo no todos van a disfrutar de esos excedentes. Así surge la primera forma de propiedad privada y la sociedad dividida en clases.) Por un lado el sector dominante, propietario de los medio de producción que vive a expensas del trabajo de los demás. Por el otro, los que trabajan para la obtención de los medios necesarios para su subsistencia y para producir medios de vida para los propietarios de los medios de producción. Es así como a la explotación de la naturaleza se une la explotación del hombre por el hombre.

La lucha entre esas dos clases determinadas por el lugar que ocupan en el sistema de producción ha sido y es el motor de la historia. A lo largo de la misma, distintas formas de propiedad de los medios de producción corresponden a distintos modos de producción. Necesariamente en forma esquemática podemos decir que antes de llegar al sistema de producción capitalista de nuestros días, la sociedad humana ha transitado desde la comunidad primitiva por el modo de producción esclavista y feudal.

Pero en este largo y dialéctico tránsito a través de los siglos estos modos de producción “han buscado siempre el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata”, sin prever ni importarle en lo más mínimo las consecuencias remotas del mismo. Y esos efectos existen; porque si e! hombre puede servirse de la naturaleza, “después de una de esas victorias —como explica Engels— la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en segundo y tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, totalmente imprevistas y que a menudo anulan a las primeras.

Los hombres que en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otras regiones talaban los bosques para obtener tierra de labor, ni siquiera podían imaginarse que, al eliminar con los bosques los centros de acumulación y reserva de humedad, estaban sentando las bases de la actual aridez de esas tierras”.

Pues bien, de todo esto se desprende que el hombre ha venido desde el comienzo de la vida alterando el equilibrio ecológico, y que sus consecuencias como un boomerang recaen sobre sí mismo. Porque, además, el hombre es parte de la naturaleza y no un ser ajeno a ella, ni tampoco antítesis de la misma como lo entiende el dualismo idealista.

Al respecto, dice Engels: “Así a cada paso, los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes. . .”

Ahora bien, si la experiencia de miles de años y el desarrollo de las ciencias naturales permiten prever las consecuencias naturales provocadas por la producción, esto es más una expresión de deseos que una realidad. Porque como se ha visto, todos los modos de producción han perseguido un efecto útil inmediato del trabajo.

En el modo de producción capitalista esta trayectoria se continúa y perfecciona con los progresos de la ciencia y la tecnología. También por primera vez en este modo los productores son separados de los medios de producción; ya no sólo no son propietarios de los mismos sino que tampoco poseen su uso.

Para poder subsistir deben vender su fuerza de trabajo. El hombre pasa a ser por primera vez en la historia una mercancía más. Los propietarios de los medios de producción, le pagan un salario, que tiene el valor necesario para mantener la fuerza de trabajo en condiciones aptas de seguir produciendo y reproducirse. Pero como lo que necesita para ello es de menor valor que lo que produce, existe un excedente que se apropian los dueños de los medios de producción.

La acumulación de plusvalía, dicho a grandes rasgos explica cómo una clase explota y domina a otra Refiriéndose al período capitalista de libre competencia, señala Engels: “Cuando un industrial o un comerciante vende la mercancía producida o comprada por él y obtiene la ganancia habitual, se da por satisfecho y no le interesa lo más mínimo lo que pueda ocurrir después con esa mercancía y su comprador. Igual ocurre con las consecuencias naturales de esas mismas acciones.

Cuando en Cuba los plantadores españoles quemaban los bosques en las laderas de las montañas para obtener con la ceniza un abono que sólo les alcanzaba para fertilizar una generación de cafetos de alto rendimiento, poco les importaba que las lluvias torrenciales de los trópicos barriesen la capa vegetal del suelo, privada de la protección de los árboles, y no dejasen tras de sí más que rocas desnudas.

Con el actual modo de producción, y por lo que respecta tanto a las consecuencias naturales como a las consecuencias sociales de los actos realizados por los hombres, lo que interesa preferentemente son sólo los primeros resultados, lo más palpable”. Interés primordial por lo tanto de la ciencia, la tecnología y la producción industrial dentro del sistema capitalista.

Observemos, por ejemplo, el uso de la energía nuclear. Evidentemente, como descubrimiento científico es un aporte positivo, pero lo que plantea serias dudas son las consecuencias conocidas y posibles de su utilización en el marco de la sociedad capitalista.

El científico John W. Gofman, colaborador en el proyecto Manhattan que tuvo como resultado la fabricación de la bomba atómica, señala que “la industria nuclear es una industria muy peligrosa. . . los que hoy toman decisiones en la materia comprometen el destino. de la humanidad entera y eso por varios milenios. . . La tasa de radioactividad tolerada según las normas existentes en los EE.UU. puede provocar, cada año, la aparición de 32.000 casos de cánceres suplementarios y de 150.000 a 1.500.000 de muertes suplementarias”. Las afirmaciones de Gofman fueron el resultado de sus investigaciones realizadas para la Comisión de Energía Atómica (CEA) de Estados Unidos.

A raíz de la misma se convirtió, junto con otros científicos, en uno de los principales enemigos de la industria nuclear norteamericana. Gofman hace hincapié en la aparente seguridad de las centrales nucleares y afirma que aun si hubiese una posibilidad sobre diez mil de que una de éstas sufriese un accidente grave por año, ya sería un riesgo inaceptable”. Sus descubrimientos —confiesa el científico— se vieron facilitados por el ataque que recibió de las compañías de electricidad General Electric, Westinghouse y de todos los industriales de la energía nuclear, cuando publicaron sus estudios sobre el uso de explosiones nucleares para abrir puertos canales, arrasar montañas y desviar ríos.

“Nos preocupaba también —dice J. G.— la carrera del armamento nuclear que cada vez aumentaba más. Pero la producción de electricidad utilizando reactores nucleares nos parecía totalmente razonable. Sin embargo, como todos los ataques venían del sector de la electricidad nuclear, empezamos a estudiar todo lo dicho y publicado en la materia. Nos dimos cuenta que la industria nuclear era el más gigantesco fraude y que la humanidad entera era su víctima”.

Para el estudioso norteamericano, sería menos riesgoso ponerse a investigar la posibilidad de utilizar una energía limpia, no contaminante como sería la solar. .Sin embargo, observa que la decisión “no puede ser tomada porque las inversiones de la energía nuclear son enormes y los grupos de presión no la quieren perder”. No es casual tampoco que J. Gofman se formule sobre el problema la siguiente reflexión: “Los gobiernos y las grandes compañías industriales van a enfrentarse cada vez más con problemas de ecología y podrán resolverlos cada vez menos en las estructuras políticas clásicas.

En ese sentido la ecología es una ciencia subversiva”. Si retomamos la pregunta que nos hacíamos sobre la relación entre la crisis de la naturaleza y la crisis de la sociedad, es factible observar que ambas son expresión histórica de un sistema de producción basado en la explotación de una clase por otra y en donde la ciencia, la tecnología sirven para perpetuar ese sistema.

Tomás Maldonado es muy claro en este aspecto. “El escándalo de la sociedad —afirma— culmina hoy en el escándalo de la naturaleza. El cuadro se completa ahora, y sólo ahora, estamos en condiciones de decir que sociedad y naturaleza pertenecen al mismo horizonte problemático. No existen, como se creía antaño dos contabilidades; por un lado, las cuentas con la sociedad y, por el otro, las cuentas con la naturaleza. . .

Obviamente, hay que tener en cuenta también los factores históricos, es decir, los vínculos condicionantes y determinantes de la sociedad. El feroz saqueo de la naturaleza llevado a cabo durante los dos últimos siglos seria incomprensible sin un examen minucioso de las modalidades operativas de tales factores históricos. En la práctica, esto significa que el interrogante sobre el escándalo de la sociedad debe preceder al interrogante sobre el escándalo de la naturaleza”.

(ver: huella ecológica)

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

Uselo y Tirelo Ecologia en Latinoamerica Plantar Arboles

“Plantar árboles es siempre un acto de amor a la naturaleza”

El mundo está siendo desollado de su piel vegetal y la tierra ya no puede absorber y almacenar las lluvias. Se multiplican las sequías y las inundaciones mientras sucumben las selvas tropicales, devoradas por las explotaciones ganaderas y los cultivos de exportación que el mercado exige y los banqueros aplauden. Cada hamburguesa cuesta nueve metros cuadrados de selva centroamericana. Y cuando uno se entera de que el mundo estará calvo más temprano que tarde, con algunos restos de selva en Zaire y Brasil, y que los bosques de México se han reducido a la mitad en menos de medio siglo, uno se pregunta:

 ¿Quiénes son peligrosos? ¿Los indígenas que se han alzado en armas en la selva lacandona, o las empresas ganaderas y madereras que están liquidando esa selva y dejan a los indios sin casa y a México sin árboles? ¿Y los banqueros que imponen esta política, identificando progreso con máxima rentabilidad y modernización con devastación?

Pero resulta que los banqueros han abandonado la usura para consagrarse a la ecología, y la prueba está: el Banco Mundial otorga generosos créditos para forestación. El Banco planta árboles y cosecha prestigio en un mundo escandalizado por el arrasamiento de sus bosques. Conmovedora historia, digna de ser llevada a la televisión: el destripador distribuye miembros ortopédicos entre las víctimas de sus mutilaciones.

En estas nuevas plantaciones madereras, no cantan los pájaros. Nada tienen que ver los bosques naturales aniquilados, que eran pueblos de árboles diferentes abrazados a su modo y manera, fuentes de vida diversa que sabiamente se multiplicaba a sí misma, con estos ejércitos de árboles todos iguales, plantados como soldaditos en fila y destinados al servicio industrial.

Las plantaciones madereras de exportación no resuelven problemas ecológicos, sino que los crean, y los crean en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un par de ejemplos: en la región de Madhya Pradesh, en el centro de la India, que había sido célebre por la abundancia de sus manantiales, la tala de los bosques naturales y las plantaciones extensivas de eucaliptos han actuado como un implacable papel secante que ha acabado con todas las aguas; en Chile, al sur de Concepción, las plantaciones de pinos proporcionan madera a los japoneses y proporcionan sequía a toda la región.

El presidente del Uruguay hincha el pecho de orgullo: los finlandeses están produciendo madera en nuestro país. Vender árboles a Finlandia, país maderero, es una proeza, como vender hielo a los esquimales. Pero ocurre que los finlandeses plantan en el Uruguay los bosques artificiales que en Finlandia están prohibidos por las leyes de protección a la naturaleza.

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

plantar arboles

Cuidado de la Naturaleza y Medio Ambiente Origen de la Ecología

“Es verde lo que se pinta de verde”

Ahora los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. “En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas”, aclara el presidente de la suprema banquería del mundo.

Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: “Los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera”.

El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes el Banco manejará, junto a las Naciones Unidas, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, cien veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente.

El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda; y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos, que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto; y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. No hay manera de apagar la sed de esa vasija agujereada: cuanto más pagamos, más debemos, y cuanto más debemos, mejor obedecemos. La asfixia financiera obliga al negocio de jugo rápido, que exprime en plan bestia a la naturaleza y a la gente y que al precio de la devastación ofrece divisas inmediatas y ganancias a corto plazo.

Así se yeta el desarrollo hacia adentro y se desprecia al mercado interno y a las tradiciones locales, sinónimas de atraso, mientras pueblos y tierras son sacrificados, en nombre de la modernización, al pie de los altares del mercado internacional. Las materias primas y los alimentos se entregan a precio de regalo, cada vez más a cambio de menos, en una historia de desarrollo hacia afuera que en América Latina lleva cinco siglos de mala vida aunque ahora mienta que es nueva —neoliberalismo, Nuevo Orden Mundial— y que sólo ha servido, a la vista está, para desarrollar colosales mamarrachos.

La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

Hasta los dragones asiáticos, que tanto sonríen para la propaganda, están sangrando por esas heridas: en Corea del Sur, sólo se puede beber un tercio del agua de los ríos; en Taiwan, un tercio del arroz no se puede comer.

medio ambiente

El auge u orígenes de la ecología
Cuando Ernst Haeckel, registró la palabra ecología, interpretando su raíz griega “oikos” en el sentido de hogar, de relación de vida, es probable que no imaginaba que cien años más tarde se convertiría en la ciencia de más notoriedad en el estudio del medio ambiente. Tal vez el auge de esta disciplina científica, se deba —como explica un ecólogo argentino— no al hecho de que en los últimos diez años se haya logrado un avance metodológico o a una trascendencia tecnológica inmediata, sino a la instrumentación que se hace de la misma.

En tal sentido, para los defensores, de la economía capitalista y por consiguiente para la ideología dominante en la mayoría de los países altamente industrializados, la ecología es la ciencia capaz de resolver las tres crisis que consideran fundamentales: la crisis de recursos, la del aumento de la población y la de la contaminación. Su punto de partida es considerar que la contaminación obedece a que la industria, que ha sido muy eficiente en algunos aspectos, ha sido insuficiente para eliminar los desechos de su propia actividad.

En esencia y resumiendo, la ecología es la ciencia que se ocupa de las relaciones de interdependencia entre los seres vivientes y el espacio vital. Expresado en otras palabras: “es la ciencia que estudia la estructura y el funcionamiento de la naturaleza en cuanto sistema organizado, en su totalidad”. En relación con esta disciplina científica hay dos cuestiones que es importante examinar aquí. Una es el concepto de biosfera que está implícito en la ultima caracterización de la ecología.

La otra es precisamente poner en claro qué se entiende por medio ambiente. En cuanto a la biosfera, como lo indica Bárbara Ward, es la manera de denominar nuestro planeta entendido como un sistema global donde el agua, el aire y la tierra mantienen una relación interdependiente.

El cual es la base de la vida, trasmite toda la energía necesaria y pese a su enorme capacidad de supervivencia está formado por mecanismos infinitamente delicados y vulnerables —hojas, bacterias, plancton, catalizadores, niveles de oxígeno disueltos, equilibrios térmicos— gracias a los cuales la ardiente energía solar puede ser utilizada y la vida continuar.

El término biosfera fue usado por primera vez en 1875 por el geógrafo austríaco Suess, posteriormente el concepto fue esbozado por e! naturalista francés Lamark y finalmente desarrollado e incorporado a la ciencia contemporánea por el científico ruso V. I. Vernadsky.

Con todo, recién en 1968, en la Conferencia sobre la Biosfera celebrada en París con los auspicios de la Unesco, las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, se tuvieron en cuenta las repercusiones de esa compleja unidad en las relaciones que el hombre mantiene con su medio. Se reiteró allí la importancia de la ecología en el estudio de la relación de las especies con su contorno biofísico. La biología tradicional y en especial su orientación a estudiar las especies aisladamente quedó en este siglo totalmente superada por esta visión integradora del planeta como un todo.

Sin embargo, cabe aclarar que ya en el siglo pasado Federico Engels adelantaba esta concepción: “En la naturaleza —expresa— nada ocurre en forma aislada. Cada fenómeno afecta a otro y es, a su vez, influenciado por éste; y es generalmente el olvido de este movimiento y de esta interacción universal lo que impide a nuestros naturalistas percibir con claridad cosas más simples”. Veamos ahora a qué se ha dado en llamar medio ambiente. De posturas claramente delineadas aparecen cuando se centra la cuestión en la apreciación de lo que es o se entiende por medio ambiente.

Por un lado hay quienes lo ven como el espacio geofísico o la biosfera, donde se desenvuelve el hombre. Esta visión, desde luego con ciertos matices, es la de quienes adhieren a la ecología tradicional. Un exponente de esta corriente lo constituye el núcleo de científicos y dirigentes empresarios vinculados a portentosos consorcios industriales europeos y norteamericanos, autodenominado Club de Roma.

En síntesis, su óptica se sustenta en un pretendido apoliticismo y en la difusión de un modelo futuro del planeta, elaborado mediante el procesamiento por computadoras de datos de la realidad que no contemplan aspectos fundamentales del entorno social y político. Paradoja o no, ese modelo que fue encargado al Instituto de Tecnología de Massachusetts, está incluido en el plan de acción mundial de las Naciones Unidas para la aplicación de la ciencia y de la técnica.

La otra vertiente, en cambio, visualiza el problema del medio ambiente en un marco más amplio. Entiende que forman parte del mismo tanto los factores de orden físico (la biosfera) como los factores económicos y culturales. Por ejemplo, algunos científicos de la Unesco señalan al respecto que “la crisis del medio es en realidad una crisis múltiple o una serie de crisis convergentes”; y manifiestan su convicción de que “la neutralidad política y moral no es buena para ciencia”.

El conocido ensayista Josué de Castro, puntualiza: “Un análisis correcto del medio debe abarcar el impacto total del hombre y de su cultura sobre los restantes elementos del contorno, así como el impacto de los factores ambientales sobre la vida del grupo humano considerado como totalidad. Desde este punto de vista, el medio abarca aspectos biológicos, fisiológicos, económicos y culturales, todos ellos combinados en la misma trama de una dinámica ecológica en transformación permanente”.

Este concepto sin duda aparece con más objetividad que aquel que concibe al medio como un sistema de relaciones mutuas entre los seres vivos considerados ambos como fenómenos aislados. Concepción abolida, por otra parte, por Marx y Engels al ayudar a comprender bajo una nueva luz la relación dialéctica entre conciencia y realidad. En esta perspectiva se sitúa la ecología crítica. Es el punto de vista de muchos científicos e investigadores, entre los cuales encontramos a los que se han dedicado a sacar a luz los verdaderos objetivos de la ecología propugnada por Nixon en su famoso discurso de 1970.

Per otro lado, estas divergencias ecológicas tienen que ver con una cuestión de fondo en torno al carácter del conocimiento científico. Hay quienes sostienen la existencia de una ciencia en estado puro, aislada de todo condicionamiento político e ideológico; y otros que por el contrario afirman que existe una estrecha relación entre la ciencia y esos factores.

En la Primera Reunión Argentina de Ecología y Seminario Latinoamericano de Problemas Ecológicos realizado en abril de 1972, en la Argentina, primó este último criterio, “La mayoría de sus participantes —señala una crónica del evento—, aunque de composición muy heterogénea, compartían casi unánimente la opinión de que los problemas y actividades científicas están profunda y evidentemente condicionados por los factores socioeconómicos y políticos y, por lo tanto, no pueden ser considerados aisladamente”. Ubicado el problema de la contaminación ambiental bajo esta óptica, cabe entonces establecer la siguiente reflexión: la crisis del medio ¿acaso no es también una crisis de la sociedad?

Orígenes del Cuidado del Medio Ambiente Ecologia en Latinoamerica

“Somos todos culpables de la ruina del planeta”

La salud del mundo está hecha un asco. “Somos todos responsables”, claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie es.

Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al “sacrificio de todos” en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple.

Estas cataratas de palabras, inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero de ozono, no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo.

Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el veinte por ciento de la humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio, y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables.

La señora Harlem Bruntland, que encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que “si los siete mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, harían falta diez planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades”. Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. (ver: huella ecológica)

Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido un éxito, pero el paciente se está muriendo.

cuidar el planeta

PARA SABER MAS….
PRIMERO PASOS SOBRE EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

El espacio escrito, oral y visual que cubren los medios de comunicación de masas se ha visto en la última década teñido con alta frecuencia por una preocupación general: la contaminación del ambiente humano. Debido a la eficacia en sí de estos medios y a la redundancia con que se ha manipuleado la información sobre el tema, se ha logrado difundir ampliamente los principales síntomas de la crisis del habitat humano.

Se sabe así que la atmósfera de las grandes ciudades fundamentalmente norteamericanas y europeas, están compenetradas de pestilentes sustancias tóxicas entre las que sobresalen, por su peligrosidad para la salud, el dióxido de carbono proveniente de los procesos de combustión de la producción de energía, de la industria y de la calefacción doméstica y el monóxido de carbono que arrojan los automotores.

Se conoce, también, que las aguas del planeta están afectadas por los residuos de las grandes industrias, los desagües cloacales, el uso de pesticidas o herbicidas y la radioactividad termonuclear. En torno de éstas y otras facetas del fenómeno se instaló la conciencia de que un nuevo peligro acecha al hombre de este convulsionado y vertiginoso siglo XX: la alteración progresiva del equilibrio ecológico.

Es que más acá de los horrores de la guerra, de las consecuencias trágicas de Hiroshima y Nagasaki, del empleo de napalm en Vietnam o del peligro de la destrucción nuclear, existe una erosión lenta pero persistente del entorno humano que para los más alarmistas amenaza con transformar a la tierra en un planeta muerto, sin vida alguna, como lo es presumiblemente la Luna y tal vez alguno de los otros cuerpos celestes que integran nuestra galaxia. Si bien, como se ha expresado, la contaminación se hace sentir intensamente en las grandes metrópolis industriales, la consideración del problema ha cobrado en los últimos tiempos una importancia general. Científicos, estudiosos y expertos de todas las naciones del mundo asistieron en junio de 1972 a la primera Conferencia de las Naciones Unidas del Medio Ambiente.

En ella se expresaron posiciones diferentes que reflejan en realidad las contradicciones y grandes divisiones económicas, sociales e ideológicas del mundo de hoy. En consecuencia, la declaración emitida al finalizar la Conferencia si bien significó un paso adelante en cuanto amplía la consideración del problema, pues alude a las interrelaciones políticas, económicas y sociales, en esencia es un producto que traduce la dificultad de unificar criterios muy dispares. Dos años antes, en enero de 1970, Richard Nixon había pronunciado un mensaje llamando la atención al pueblo norteamericano sobre la situación crítica en que se encontraban los tres componentes bíóticos fundamentales: el aire, el agua y el suelo.

El texto contenía además medidas para paliar el problema. Quedaba Estados Unidos oficialmente reconocido así de una cuestión que hasta ese momento había sido sólo denunciada por científicos y especialistas, que por tales actitudes desde las esferas oficiales y los sectores dominantes de la industria y la banca, se los había acusado de defectistas o derrotistas con respecto al estilo de vida norteamericano.

El reconocimiento del “establishment” estadounidense como era de esperar dio vía libre para que las empresas periodísticas y editoriales dieran otra vuelta de tuerca a la preocupación por la contaminación del medio ambiente. Tal reconocimiento, en realidad, como bien lo señala Tomás Maldonado , se debía a que las cosas habían llegado a un punto que el gobierno de Nixon no podía ignorarlas. Además, inmediatamente, se tuvo la certeza que se había instrumentado “una operación diversionista para distraer al pueblo de los EE. UU. de los grandes temas que su sociedad tenía que resolver: el racismo, la guerra del Vietnam, la pobreza de amplios sectores de la población”.

En efecto, la polución ambiental se ha convertido hoy en una preocupación pública. Sin embargo, se la conoce más por sus consecuencias o efectos en la salud humana que por sus causas. Es conocido que el smog —palabreja formada por la unión de los vocablos ingleses smoke (humo) y fog (niebla)— de las grandes ciudades industriales es la causa del aumento de los índices de cáncer y otras enfermedades de pulmón, Han contribuido también a ese conocimiento numerosos estudios de especialistas y organizaciones internacionales de la salud.

Por ejemplo, la OSP, señala que “las muertes por bronquitis crónicas, están en aumento constante en las ciudades y países con mayores grados de contaminación atmosférica, llegando actualmente a casi el 10 % del total de las muertes en Inglaterra. En los EE. UU. las muertes por enfisema pulmonar aumentaron del 1,5 por 100.000 habitantes en 1950, a casi el 8 por 100 mil habitantes en 1960”. Se ha puesto, además, el acento en enfoques cientificistas o meramente técnicos, en la idea de que el hombre realiza una indiscriminada explotación de la naturaleza. . . Pero muy poco se ha avanzado sobre las relaciones más profundas del fenómeno.

Inevitablemente, como se verá más adelante, ya sea encubiertamente o por cualquier otro mecanismo, lo ideológico se perfila en cada interpretación o análisis sobre la polución ambiental, lo que genera, por cierto, puntos de vista distintos y controvertidos.

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo
de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

DIA DEL MEDIO AMBIENTE Principios y Objetivos de la Conferencia ONU

DIA DEL MEDIO AMBIENTE
Principios de la Conferencia de Naciones Unidas

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, celebrada en Estocolmo del 5 al 16 de junio de 1972, atenta a la necesidad de un criterio y principios comunes que ofrezcan a los pueblos del mundo inspiración y guía para preservar y mejorar el medio ambiente, proclama que:

1: El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse Intelectual, moral, social y espiritualmente.

En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gradas a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea.

Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida

2. La protección y mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.

3. El hombre debe hacer constante recapitulación de su experiencia y continuar descubriendo, inventando, creando y progresando. Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar lo que le rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia.
Aplicado erróneamente o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños incalculables al ser humano y a su medio.

A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja.

4. En los países en desarrollo, la mayoría de los problemas ambientales están motivados por el subdesarrollo.Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles mínimos necesarios para una existencia humana decorosa, privadas de alimentación y vestido, de vivienda y educación, de sanidad e higiene adecuadas. Por ello, los países en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos hacia e desarrollo, teniendo presente sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio.

Con el mismo fin, los países Industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de los países en desarrollo. En los países industrializados, los problemas ambientales están generalmente relacionados con la industrialización y el desarrollo tecnológico.

5. El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas. De todas las cosas del mundo, los seres humanos son lo más valioso. Ellos son quienes promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnología y, con su duro trabajo, transforman continuamente el medio humano.
Con el progreso social y los adelantos de la producción, la ciencia y la tecnología, la capacidad del hombre para mejorar el medio se acrecienta cada día que pasa.

6. Hemos llegado a un momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar.
Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podernos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con (as necesidades y aspiraciones de vida del hombre.

Las perspectivas de elevar la calidad del medio, de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo que se necesita es entusiasmo, pero, a la vez, serenidad de ánimo, trabajo afanoso, pero sistemático. Para llegar a la plenitud de su libertad dentro de la naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar, en armonía con ellas, un medio mejor.

La defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se han convertido en meta imperiosa de la humanidad, y ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya estableadas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.

7. Para llegar a eso meta será menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en todos /os planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen equitativamente en la labor común.
Hombres de toda condición u organizaciones de diferente índole plasmarán, con la aportación de sus propios va/ores o la suma de sus actividades, el medio ambiente del futuro.

Corresponderá a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones, la mayor parte de las actividades de gran escala sobre el medio. También se requiere la cooperación internacional con objeto de llegar a recursos que ayuden a (os países en desarrollo a cumplir su cometido en esta esfera.

Y hay un número cada vez mayor de problemas relativos al medio que, por ser de alcance regional o mundial o por repercutir en el ámbito internacional común, requerirán una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas para las organizaciones internacionales en interés de todos.

La Conferencia encarece a los gobiernos y a los pueblos que aun en sus esfuerzos para preservar y mejorar el medio ambiente en beneficio del hombre y de su posteridad.

Principios
Expresa la convicción común de que:

Principio 1
El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras.
A este respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial y otras formas de opresión y de dominación extranjera quedan condenadas y deben eliminarse.

Principio 2
Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la foro y la fauna y especialmente muestras
representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga.

Principio 3
Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables.

Principio 4
El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y la fauna silvestre y su habitat que se encuentren actúa/mente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluidas la flora y la fauna silvestre.

Principio 5
Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparta los beneficios de tal empleo.

Principio 6
Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias y a la liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen daños graves irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los países contra la contaminación.

Principio 7
Los Estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.

Principio 8
El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la vida.

Principio 9
Las deficiencias del medio originadas por las condiciones del subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnológica que complemente los esfuerzos internos de los países en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.

Principio 10
Para los países en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtención de ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenación del medio, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos ecológicos.

Principio 11
Las políticas ambientales de todos los Estados deberían estar encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían coartar ese potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos. Los Estados y las organizaciones internacionales deberían tome-‘ las disposiciones pertinentes con miras de llegar a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicación de medidas ambientales.

Principio 12
Deberían destinarse recursos a la conservación y mejoramiento del medio, teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades especiales de los países en desarrollo y cualesquiera gastos que pueda originar a estos países la inclusión de medidas de conservación del medio en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de prestarles, cuando lo soliciten, más asistencia técnica y financiera internacional con ese fin.

Principio 13
A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las condiciones ambientales, los Estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificación de su desarrollo, de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y mejorar el medio humano en beneficio de su población.

Principio 14
La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidades de proteger y mejorar el medio.

Principio 15
Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio y a obtener los máximos beneficios sociales, económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse los proyectos destinados o la dominación colonialista y racista.

Principio 16
En los regiones en que existe en riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico o las concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio o al desarrollo, o en que la baja densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio humano y obstaculizar el desarrollo, deberían aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos humanos fundamentales y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados.

Principio 17
Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar, administrar o controlar la utilización de los recursos ambientales de los Estados con el fin de mejorar la calidad del medio.

Principio 18
Como parte de su contribución al desarrollo económico y social, se debe utilizar la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y por el bien común de la humanidad.

Principio 19
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que presente la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.

Principio 20
Se deben fomentar en todos los países en desarrollo la investigación y el desarrollo científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de información científica actualizada y de experiencias sobre la transferencia debe ser objeto de apoyo y asistencia, a fin de facilitar la solución de los problemas ambientales; las tecnologías ambientales deben ponerse a disposición de los países en desarrollo en condiciones que favorezcan su amplia difusión sin que constituyan una carga económica excesiva para esos países.

Principio 27
De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional.

Principio 22
Los Estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen en zonas situadas fuera de su jurisdicción.

Principio 23
Toda persona, de conformidad con la legislación nacional, tendrá la oportunidad de participar, individual o colectivamente, en el proceso de preparación de las decisiones que conciernen directamente a su medio ambiente y, cuando este haya sido objeto de daño o deterioro, podrá ejercer los recursos necesarios para obtener una indemnización.

Principio 24
Incumbe a toda persona actuar de conformidad con lo dispuesto en la presente Carta. Toda persona, actuando individual o colectivamente, o en el marco de su participación en la vida política, procurará que se alcancen y se observen los objetivos y las disposiciones de la presente Carta.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 14 Ecología Clarín

Problemas Ecologicos del Mundo Clasificación

Problemas Ecológicos del Mundo

La red de relaciones alimentarias y energéticas que vincula de manera indisoluble a productores, consumidores y descomponedores en un ecosistema , se reproduce con otros protagonistas en los distintos ecosistemas distribuidos por la superficie del globo.

Problemas Ecologicos del Mundo ClasificaciónEn la base de este delicado equilibrio se encuentran los distintos tipos de relaciones que a lo largo de los siglos establecieron entre sí plantas y animales. Sin embargo, ese equilibrio natural puede romperse debido a factores externos de distinto orden que, incluso incidiendo en un único nivel de la cadena alimentaria, pueden provocar alteraciones graves y persistentes.

Una inesperada variación de las condiciones climáticas puede provocar la desaparición de la vegetación; o bien, la introducción de nuevas especies animales o vegetales llevada a cabo por el hombre puede provocar la excesiva proliferación de unas especies o la desaparición de otras.

El jacinto de agua, introducido en África por la belleza de sus flores, llegó a reproducirse con tal rapidez que infestó canales y ríos provocando su obstrucción y la consiguiente imposibilidad de la navegación y el aprovechamiento de sus aguas. La intervención indiscriminada del hombre ha sido en extremo dañina, por cuanto ha llegado incluso hasta el exterminio de especies animales a las que equivocadamente consideró competidoras.

La nutria, considerada por los pescadores una temible adversaria porque se alimentaba de peces, fue prácticamente exterminada. Más tarde el hombre se dio cuenta del efecto de reequilibrio que dicho predador ejercía sobre las poblaciones de peces.

En este caso la eliminación de una especie determinada repercutió indirectamente sobre otros seres vivos. Por lo tanto, es peligroso alterar los delicados equilibrios naturales, y toda intervención del hombre en la naturaleza debe ser extremadamente prudente. Hay un gran número de sustancias nocivas que una vez introducidas en la cadena alimentaria no pueden ser destruidas o reutilizadas dentro de los ecosistemas, y se acumulan en los seres vivos contaminando todos los organismos. Uno de los casos más notables es el de la contaminación producida por DDT, un potente insecticida que los organismos no pueden eliminar. (Ver DDT)

Ahora veremos los problemas ecológicos del mundo, que se pueden agrupar en diez categorías:

1. La del ozono, Parte del problema se resolverá con la prohibición del uso de los aerosoles y de otros artefactos elaborados con sustancias clorofluorocarbonadas. Su incidencia es tan grave que se está incrementando el cáncer de piel.

2. El efecto invernadero o aumento de la temperatura en la atmósfera terrestre como consecuencia del exagerado incremento de los procesos de combustión. Tempestades, lluvias torrenciales y granizadas son las primeras consecuencias del desequilibrio. Se corregiría limitando las emisiones industriales y evolucionando hacia vehículos movidos por energía alternativa.

3. La lluvia acida, que destruye la vida. El problema se resuelve produciendo gasolina sin plomo, combustible menos peligroso.

4. La deforestación. Su solución está en la regulación de la tala de bosques y en la recuperación de los ya talados. Esto último se debe hacer con especies nativas. De continuar el actual estado de cosas, hacia el año 2000 la mitad de los bosques del planeta habrá desaparecido.

5. Las inundaciones, desequilibrio causado por el efecto invernadero y la destrucción vegetal. Una parte de la solución está en la canalización de los cauces fluviales y en la recuperación vegetal de las cuencas hidrográficas.

6. Los residuos industriales y las aguas negras, que acaban con la vida acuática y hacen del agua un foco de enfermedades y malos olores. Las fábricas deben contar con plantas depuradoras para reducir al mínimo los efectos nocivos.

7. La extinción de la biodiversidad, como consecuencia de la caza inclemente con distintos fines. La solución se encuentra en una legislación que sancione penalmente a los causantes del problema. No más abrigos de pieles, no más animales exóticos lejos de su habitat.

8. La contaminación en todas sus formas y manifestaciones. La del aire, la del ruido, la de las basuras y la visual en las grandes ciudades. Las personas debemos desarrollar una actitud de respeto hacia el paisaje y todos sus elementos.

9. La erosión. Su solución se encuentra en la reforestación y en la conservación de la vegetación. No más madera como combustible, no más destrucción de las zonas de reserva.

10. La superpoblación y el hacinamiento en grandes ciudades. El ser humano debe tomar conciencia de que los recursos del planeta no son ilimitados: desarrollo sostenible: tómalo que quieras pero déjale a tus nietos”. En consecuencia, está obligado a procrearse de manera responsable y a entender que su modelo de desarrollo no es el más conveniente.

Importancia de Proteger Animales en Peligro de Extincion Nombres

IMPORTANCIA DE PROTEGER A LOS ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social

A menudo se habla de los ecologistas como de unos fanáticos preocupados por proteger los animalitos a toda costa, por alguna razón de índole mística, y completamente desentendidos de los problemas propios de los seres humanos. Esta caricatura aparece con mayor insistencia al hablar de las especies en peligro de extinción. ¿Por qué nos preocupamos por la supervivencia de otras especies cuando ni siquiera podemos asegurar la subsistecia de la nuestra? ¿No estaremos equivocando las prioridades?.

La respuesta es que el destino de nuestra especie parece estar indisolublemente ligado al destino de la vida en su conjunto, y que la mayor parte de las amenazas contra diferentes formas de vida también nos afectan a nosotros.

Nos resulta más fácil pensar en el patrimonio cultural o idiomático de un pueblo, o en su patrimonio económico, medido en fábricas y ciudades, que en el patrimonio natural que significa la biodiversidad. De los varios millones de especies que viven sobre este planeta, ¿cuántas de ellas pueden llegar a sernos útiles, y aún no lo sabemos?.

Desde los comienzos de la humanidad, la mayor parte de las sustancias de uso médico tienen un origen animal o vegetal. El auge de las drogas sintéticas a menudo nos encubre el que se trata de imitaciones artificiales de sustancias naturales. Para poder descubrirlas y utilizarlas, es necesario que existan y que sigan existiendo, las plantas y animales que las producen.

¿Y si una planta no tiene sustancias de uso médico?, se nos preguntará. En realidad, no podemos saberlo nunca. Sólo podemos afirmar que hemos hecho ensayos con diversas sustancias producidas por una planta y llegado a la conclusión de que no curan el cáncer de esófago. Para saber si
son útiles contra la hipertensión, tenemos que repetir todos los ensayos, y así sucesivamente con cada una de las dolencias imaginables o por imaginar.

El síntesis, la vida silvestre es una importante reserva de sustancias de uso médico. Algunas plantas raras han salvado la vida de cientos de miles de personas, a través de sus usos terapéuticos, en forma directa o sintética. Quizás sigan haciéndolo durante siglos. ¿Cómo saber cuántas vidas humanas nos está costando y nos costará la extinción de una miserable plantita que crece en un arroyo perdido en alguna selva?.

Pero, también las plantas y animales salvajes son una importante reserva alimentaria. Toda la alimentación de nuestra especie se basa en unas veinte plantas cultivadas. La mitad de las superficies agrícolas del mundo estuvo, durante las últimas décadas, cubierta por sólo tres especies: arroz, trigo y maíz, a los que se agrega recientemente la soja. Si esto es lo que tenemos para protegernos del hambre, estamos en peligro.

En otras épocas, una plaga que destruyera un cultivo crítico, como podía ser la papa en Irlanda, por ejemplo, condenaba a muerte a poblaciones enteras. Hoy, la rapidez de las comunicaciones incluye también la propagación de plagas agrarias, y la pérdida de diversidad genética de nuestros cultivos acentúa los riesgos, ya que cada vez se hace más difícil encontrar variedades de trigo o maíz que tengan resistencia natural a las plagas.

Nos interesa, entonces, tener reservas de variedades de las especies que estamos cultivando, pero también disponer de nuevas plantas alimenticias. Y sorprende enterarse que a lo largo del tiempo, hemos usado como alimento unas siete mil especies vegetales. Existen por lo menos setenta y cinco mil especies de plantas comestibles, tanto terrestres como de aguas dulces o marinas. Plantas comestibles de los pantanos o de las altas montañas, que puedan cultivarse en ecosistemas que ahora no estamos utilizando. Si realmente creemos que el hambre nos amenaza, hay miles y miles de plantas que pueden cultivarse en tierras que ahora no tienen ningún uso económico, a despecho de Malthus.

Podríamos decir cosas similares sobre sustancias de uso industrial, como el aceite de jojoba, la esencia de alcanfor, y tantas otras a las que hoy podemos darles un uso económico, porque no las hemos extinguido por inadvertencia.

Algo semejante ocurre con los animales. El 90 por ciento de la carne que se consume en el mundo proviene de aves de corral, vacas, cerdos y ovejas. ¿Qué pasa con otros animales a los que cazamos, pero podríamos criar en cautiverio? En tierras inundables de América Latina se está ensayando la cría de carpinchos para aprovechar la carne y el cuero. La avutarda, un ganso silvestre de la Patagonia es usada para conservas que tienen demanda en Europa. ¿Cuántos miles de especies podríamos usar productivamente, con una visión más amplia?.

Pero, además, hay otros usos importantes, que son los que cumple la vida silvestre sin salirse de su ecosistema. Pongamos como ejemplo, el conjunto de seres vivos de un río. Ante una mortandad de peces, podríamos preguntarnos qué nos importan esos peces que llegan boqueando a la orilla, o que la corriente acumula en las playas. Muchos de ellos ni siquiera son comestibles, de manera que no hemos perdido un recurso natural. ¿De qué preocuparse, entonces?.

Porque esos peces sí son un recurso natural para nosotros, y mucho más si son peces de río. Recordemos que recursos no son solamente bienes físicos, sino también funciones cumplidas por un ecosistema. Esos peces —y el conjunto de seres vivos del río— se ocupan permanentemente de mantener limpia el agua que nosotros vamos a beber. Nos importan, entonces, en esa función.

También nos importan los pájaros que se comen las plagas y, en general, los enemigos naturales de nuestros enemigos naturales. Pero, además de todo, hay algunas otras razones para salvar de la extinción a ciertas especies animales, y es el parecido que algunas tienen con nosotros mismos.

NOMBRE DE LOS ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

La fauna silvestre es un claro ejemplo de la estrecha relación entre cada uno de los componentes de un ecosistema, ya que la eliminación de cualquier especie acaba provocando el desequilibrio de los ecosistemas y la destrucción de fuentes de investigación científica. Por eso es necesario cuidar y respetar nuestro planeta y a todos sus habitantes. A continuación presentamos un resumen de algunas de las especies animales en muy serio retroceso numérico:

EXTINCIÓN DE LAS AVES:

*Extinción del Águila Calzada o Barreada (Spizaetus ornatus)

Es una especie de las selvas tropicales. Nidifica en los árboles altos y necesita grandes territorios por lo que va desapareciendo debido a los

 desmontes. Se alimenta de vertebrados que captura con sus poderosas garras.

*Extinción del Águila Monera (Morphnus guianensis)

Muy similar a su pariente la harpía pero, de menor tamaño. Su alimentación consiste en aves y mamíferos arborícolas que viven en el estrato superior. Como todas las rapaces de gran tamaño necesita grandes extensiones lo que es cada vez más escaso. Esto lo ha llevado a figurar en el Libro Rojo Internacional de las especies en vías de extinción.

*Extinción del  Águila Viuda o Patera (Spizastur melanoleucus)

Algunos observadores señalan a esta rapaz como la predadora del raro pato serrucho (mergus octosetaceus) dicen que su presencia es infalible en las correderas donde andan dichos patos, de donde se lanza sobre ellos. La destrucción de su hábitat y el ser utilizados como blancos por desalmados cazadores, han colocado a esta especie en peligro.

 *Extinción del  Chorao (Amazona pretei)

Loro de cabeza amarilla, con cara y hombros de color rojo, es muy raro en la actualidad por lo tanto que figura en el Libro Rojo Internacional. En la República Argentina sólo es conocido en la provincia de Misiones. En primavera nidifica en árboles huecos con más de 10 m de altura, y son persegudos como mascota. Se desplazan en grandes ban a as para comer frutos, los que escasean cada vez más. Además, su decadencia parecen estar ligada a la desaparición de los bosques de pino Paraná (Araucaria angustifolia) que le servían de alimento.

*Extinción del Guacamayo Rojo (Ara chloroptera)

Fue uno de ¡os grandes loros que durante el siglo pasado habitó las selvas misioneras, hoy sólo se lo encuentra en grandes selvas de Sudamérica. Esta especie figura en el Libro Rolo Internacional.

*Extinción del Harpía (Harpía harpya)

La mayor de las aves rapaces de Sudamérica y con raras citas en la Argentina. Como todas las rapaces necesitan grandes extensiones como territorio, el cual es cada vez más escaso. Por ser una especie rara también figura en el Libro Rojo Internacional de especies en peligro.

*Extinción del Macuco (Tinamus soitarios)

En la República Argentina sólo habita en la selva misionera. Es un ave del tamaño de un pollo de color gris azulado, muy perseguido por los cazadores por su exquisita carne, algunos imitan su silbido para atraerlo. Al atardecer suelen silbar en busca de sus compañeros para juntarse en el dormidero, debido a la destrucción de su hábitat es cada vez más difícil verlo.

*Extinción del Maracana Cara Afeitada (Ara maracana)

Habita en selvas abiertas de América del Sur. Es una especie muy rara. Figura en la lista del Libro Rojo Internacional de las especies en vías de extinción.

*Extinción del Papo Rosa o Loro Pecho Vinoso (Amazona Vinacea)

Esta especie se consideró extinguida en la República Argentina (prov. de Misiones) pues desde hace varias décadas no se tenían datos sobre ella. Recién en 1984 fue redescubierta por los especialistas. Son muy pocos los sitios que aún albergan a esta especie, Misiones es la única provincia argentina que la refugia. Por lo tanto está atravesando un muy serio retroceso numérico. Son muy perseguidos por los pobladores pues son muy buenos habladores.

*Extinción del Pato Serrucho (Mergus octosetaceus)

Patilla de ríos y arroyos de aguas rápidas y cristalinas del Norte de la provincia argentina de Misiones, Sur de Brasil y Este del Paraguay. Es un gran zambullidor, captura peces, insectos y moluscos. Nidifico en árboles vecinos a ¡os arroyos. Este raro y curioso patil lo de pico fino y aserrado ha debido enfrentar, además de la alteración de su hábitat, una encarnizada persecución para proveer de ejemplares embalsamados a los museos del mundo entero. Está citado en el Libro Rojo Internacional de especies en vías de extinción.

*Extinción del  Yacutinga o Pava de Monte (Aburría ¡acutinga)

Vive en la selva misionera (Rep. Argentina, prov. de Misiones), en el SE de Brasil y en el E de Paraguay, principalmente en márgenes de arroyos y ríos. Come frutos, semillas y granos. Es muy perseguido por su rica carne, además es una de las aves más grandes y bonitas. Esta especie figura como amenazada a nivel internacional por lo-que figura en el Libro Rojo.

EXTINCIÓN DE LOS MAMÍFEROS

*Extinción del Aguará Guazú o Lobo de Crin (Chrysosyon brachyurus)

Su nombre en guaraní significa “zorro grande”, h abita en sabanas con palmares y montes húmedos en isletas. Es un animal solitario, tímido y cauteloso. Se alimenta de pequeños mamíferos y aves, aunque no desprecia a los vegetales. Se estima que en la República Argentina hay entre 1.000 y 1.500 individuos de esta especie, muchos en la prov. de Santa Fe. Lo más grave para su supervivencia es el avance de la ron era agropecuaria, otro de los factores que lo amenaza es la caza para aprovechar su piel.

 *Extinción del Caraya o Aullador Rojo (Alouata guariba)

También conocido como guariba. Su dieta consiste en hojas y frutos silvestres. Habita en la República Argentina desde 1954, exclusivamente en la provincia de Misiones. Se encuentra en las hojas del Libro Rojo Internacional, por la destrucción de la selva y la fiebre amarilla que azotó los años 1965 y 1966.

*Extinción del  Ciervo de los Pantanos (Blastocerus dichotomus)

Ese1 mayor ciervo sudamericano que puede llegar a un peso de 100 kg. Habita en pastizales inundables del NE de Argentina llegando hasta el delta del Paraná. Perseguido como fuente de proteínas y trofeo de caza por lo que es hoy sumamente escaso.

*Extinción del Comadreja de Agua o Cuica (Chwonectes mininus)

Este curioso mamífero acuático, conocido también con el nombre de lobito overo es un marsupial que se ha adaptado a la perfección al agua desarrollando membranas natatorias en sus patas. Su alimentación consiste en peces y crustáceos. Es exclusivo de la provincia de Misiones (Rep. Argentina), donde se lo considera un animal raro.

*Extinción del Comadreja Lanosa (Caluromys Ianatus)

Este raro marsupial de pelaje lanoso y largo, habita en las zonas selváticas muy altas, sus costumbres son marcadamente arborícolas y nocturnas. Esto ha dificultado su hallazgo, ocurrido recientemente en el año 1970 por el naturalista Juan Foerster.

*Extinción del Gato Moro (Felis yaguaroundi)

Conocido también con el nombre de yaguarundí. La coloración del yaguarundí es muy oscura por lo que siempre se lo confunde con el hurón mayor (Eira barbara). Los principales motivos de la desaparición de estos gatos se deben al desmonte y la persecución con trampas y cepos por los colonos por temor a que lleguen donde se encuentran sus aves de corral, y el interés por la piel. Todo esto ha determinado que figure en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del Gato Onza (Felis pardalis)

Es una especie de las selvas neotropicales. Captura aves y mamíferos. Como casi todos los félidos son muy perseguidos por el valor de la piel, lo que hace que su población sea cada vez más escasa. En la provincia de Misiones (Rep. Argentina) tiene una amplia distribución.

*Extinción del  Lobito de río (Lontra Ion gicaudis)

Vive en arroyos y ríos de América del Sur. Se alimenta de peces y crustáceos, ha sufrido una intensa persecución a raíz de su a preciado cuero. Sin ninguna duda la alteración de los arroyos y el desmonte son factores de su gran disminución y rareza.

*Extinción del  Lobo Gargantilla (Pteronura brasiliensis)

Esta nutria que puede alcanzar los 2 m de longitud está considerada como una especie vulnerable a raíz de la caza comercial furtiva, pues su piel era muy requerida por las peleterías. Les gusta andar de día en grupo, forman cuevas entre raíces. Su dieta consiste en peces, tortugas, crustáceos. El nombre de lobo gargantilla proviene de las manchas amarillas que presenta en la parte central del cuello. Se encuentra incluido en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Oso Hormiguero o Tamandua (Myrmecophaga tridactyla)

El oso hormiguero de cola ancha muchas veces es confundido con el osito melero (Tetradactyla chapadensis) que es mucho más chico, arborícola y de cola prensil. El oso hormiguero es uno de los mamíferos más curiosos de América. Es solitario y silencioso. Puede llegar a emitir mugidos o roncar, si está nervioso. Habita en los pastizales y bosques. Tiene hábitos nocturnos aunque también es posible verlo de día. En Argentina todavía se lo puede encontrar en zonas aisladas, es lento y su única defensa son sus poderosas garras con lo cual abraza a su enemigo, hasta destrozarla. Es de alimentación muy especializada y se pasa la mayor parte de su tiempo en encontrar y devorar hormigas. Cuando encuentra un hormiguero hunde su cabeza en ella y con su larga lengua empieza a alimentarse

Recorre territorios de 900 a 1.000 ha en busca de hormigas y termitas, su principal alimento. Posee un olfato 40 veces superior al humano, es el arma que utiliza para localizar las colonias de insectos. Las hembras tienen una única cría, después de una gestación de 190 días y el bebé es transportado en el lomo de la madre durante más de un año. El gran deterioro de su hábitat natural y la caza sistemático lo han llevado a engrosar las hojas del Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Perro Vinagre o Zorro Pitoco (Speothos venaticus)

Animal cánido rechoncho y de orejas y cola corta, suele andar en parejas o pequeños grupos cerca de ríos o arroyos. Se alimenta de pequeños roedores.

*Extinción del  Tatu Carreta (Priodontes gigantus)

Con un peso de más de 60 kilos, es el mayor armadillo viviente, poderoso y rápido cavador. Su dieta incluye hormigas, termitas y carroña. Habita el Este de Sudamérica. Figura en el Libro Rojo Internacional debido a su peligrosa situación.

*Extinción del  Tatu Cementerio o Rabo Molle (Cabassus tatouay)

Es uno de los armadillos más grandes después del tatú carreta (Priodontes giganteus). Su carne, según los pobladores, es incomible. A diferencia de otros tatúes, éste presenta su cola sin escamas. Su alimentación consiste en gusanos, lombrices y carroña. Se lo encuentra muy poco, por lo que se lo considera una especie rara.

*Extinción del  Venado de las Pampas (Ozoteceros bezoarticus)

Era el venado que ocupaba en el pasado el centro y norte de la República Argentina. Hoy sólo subsisten pequeñas poblaciones aisladas en Buenos Aires, San Luis y Corrientes, también se conocen en Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Su persecución como fuente de alimentación lo llevaron a engrosar la lista de animales que figuran en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Yaguareté o Tigre (Leo onca)

Es un símbolo viviente. Es el predador más grande dentro de su hábitat. Se localiza cerca de arroyos y esteros, en bosques tupidos. En una época habitaba varias provincias argentinas, hoy predomina en Misiones, Santa Fe —entre otras—. Puede nadar, correr, trepar. Es un gran depredador de varios mamíferos, buen caminador y cazador. Entre su alimentación, que es muy variada, se encuentran el tapir, pecarí, oso melero, coatí, venado, yacaré, tortugas, ranas y cangrejos. El territorio de los machos comprende 40 a 50 km. Lamentablemente el valor de su piel y la mala fama de bravo lo ha llevado a estar entre los animales que más amenazados se encuentran.

*Extinción del  Zorro

Mide unos 75 cm de longitud (la cola incluida, que mide 33 cm). Pesa unos 3 kg. El color es gris claro, patas, cola y flancos un tanto más claros. Sienta su hábitat en los lugares descampados, con pajonales. La astucia, ya legendaria, se pone de relieve al ser perseguido, o por sus artimañas para conseguir alimentos. Sus hábitos son nocturnos y vive en los pajonales o como usurpador de cuevas ajenas (de peludos, mulitas, vizcachas). Este carnívoro puede resultar destructivo sólo en apariencia, ya que con su sola presencia contribuye al mantenimiento 5Je1 equilibrio ecológico. Sólo construye su cueva en momentos en que la hembra tendrá cría. Estas registran época de parición en el mes de noviembre, la camada oscilo entre tres y cinco crías. Son perseguidas por el hombre, por su apreciada piel.

EXTINCIÓN DE LOS REPTILES

*Extinción del  Boa de las Vizcacheras

Es una serpiente de gran tallo a  la que se conoce también con los nombres de boa constrictora, ampalagua o lampalagua. Pasa el tiempo enroscado en las ramas de los árboles y es capaz de permanecer días enteros en la misma posición y en pleno reposo. Mide entre 2.30 y 3 m. de largo. Tiene un diámetro máximo de entre 10 y 15 cm. y pesa de 8 a 15 kg. El color es variable, siendo los más frecuentes el castaño claro y el gris oscuro, con grandes manchas claras, con borde blanco o rosado. La zona ventral es blanca amarillenta con manchas amarronadas. Carecen de veneno y su arma más poderosa es el movimiento constrictor con el cual destrozan el esqueleto de sus víctimas.

*Extinción del  Tortuga Terrestre o Tortuga Común

El caparazón mide entre 15 y 30 cm. de largo y entre 10 y 15 cm. de ancho. La coloración es ocre amarillento, con franjas marrones en la unión de las patas. Cabeza, cuello, patas y cola están recubiertas de escamas oscuras. La boca es grande. Carece de dientes. En los bardes tiene un arco que le permite morder. Su peso puede alcanzar los 3 kg. Los ojos pequeños le proporcionan gran información. La audición y el olfato no están muy desarrollados. Como todos los reptiles, la tortuga carece de mecanismos internos de regulación de temperatura corporal; por ello busca zonas templadas para asentarse. Hacia finales del verano la hembra pone entre 3 y 6 huevos. En la primavera siguiente nacen las crías. Durante los meses de bajas temperaturas se refugio entre troncos o piedras, semienterrándose, para comenzar su sueño invernal. Es muy perseguida porque se la comercializo como mascota.

*Extinción del  Yacaré Overo o Ñato (Caimán Iatirostris)

Es propio de ríos, arroyos y esteros subtropicales. Suele refugiarse en ambientes acuáticos de abundante vegetación. Le gusta tomar sol para regular su temperatura. Se alimenta principalmente de animales acuáticos. Prefiere la caza nocturna de sapos, víboras y peces. El valor de su cuero lo ha convertido en una especie perseguido. Según experiencias es posible su cría en cautiverio, lo que sería indispensable para sacarlo del Libro Rojo Internacional. La caza comercial fue la causa de la drástica disminución.

Resumen de los Biomas del Mundo y sus Característica Cuadro

Resumen de los Biomas del Mundo y sus Característica
Cuadro Sinóptico

Bisontes… canguros. . . cebras. Estos mamíferos son completamente distintos en muchos sentidos, pero sin embargo ocupan nichos similares en la naturaleza. Y sus entornos son notablemente parecidos. Las praderas herbáceas de América del Norte son iguales a los prados de África, Asia y Australia. La vida vegetal de una pradera se asemeja a la de otra.

Estos hechos son útiles para los ecólogos a medida que tratan de comprender la urdimbre y la trama de la naturaleza. Los descubrimientos que realizan acerca de una pradera de Montana pueden aplicarse también al mismo tipo de ecosistema del continente africano.

Este método de estudio de la naturaleza se denomina enfoque de los biomas.

Un bioma es un importante ecosistema terrestre, una gran extensión de tierra que tiene un tipo distintivo de vida vegetal. Puede incluir ecosistemas de muchas clases, pero todo el área se distingue por un tipo particular de vida vegetal, como la pradera, la selva lluviosa o cualquier otro que caracteriza el bioma.

TODOS LOS BIOMAS DEL MUNDO:

BIOMA 1-Zonas polares

BIOMA 2-Tundra

BIOMA 3-Bosque de Coníferas

BIOMA 4-Bosque templado de hojas caducas

BIOMA 5-Bosque Subtropical de Hojas Perennes

BIOMA 6-Bosque tropical de hojas caducas 

BIOMA 7-Bosque Tropical Arbustivo

BIOMA 8-Pradera

BIOMA 9-Sabana

BIOMA 10-Chaparral

BIOMA 11-Desiertos

BIOMA 12-Montañas

La ubicación de los biomas sobre la superficie de la Tierra está determinada principalmente por el clima, en especial por la precipitación pluvial y la temperatura.

Y el clima depende de muchos factores que incluyen la latitud (la distancia del ecuador), las corrientes oceánicas, la topografía, y los vientos prevalecientes. El mapa  siguiente muestra los principales biomas de nuestro planeta.

Ver: Características de la Tundra

Si bien el mapa señala límites bien definidos entre los biomas, éstos no empiezan ni terminan en forma abrupta. Se mezclan en los bordes, a veces siguiendo extensiones de muchos kilómetros de largo. Esta zona de transición entre dos biomas o dos ecosistemas se llama ecotono.

Hay ecotonos en todo el entorno que nos rodea: el borde de una laguna, la orilla de un arroyo, o la linde entre un bosque y una pradera.

En los ecotonos hay comúnmente gran variedad de formas de vida porque los animales que allí habitan aprovechan lo mejor de ambos ecosistemas, los cuales les  proporcionan alimento, y refugio, además de la satisfacción de otras necesidades.

Dentro de los límites de los biomas encontramos áreas cuya flora difiere mucho de la del resto del bioma. Esto suele depender del factor topográfico. El clima en lo alto de una montaña es más frío que el que reina en la tierra circundante; por lo tanto, las plantas que hallamos habitualmente en un bioma situado en regiones más septentrionales pueden crecer en la montaña.

Aun cuando el término “bioma” puede resultar nuevo para muchos, la gente piensa a menudo en función de estos importantes ecosistemas. Las palabras “desierto” o “pradera” evocan imágenes de estas regiones, con su flora y fauna características. En las páginas siguientes describiremos algunos de los principales biomas que existen en la Tierra.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

RESUMEN DE LOS BIOMAS DEL MUNDO

Zonas polares La región ártica en el N (Poto Norte) y la región antartica en el S (Polo Sur). Inviernos intensamente fríos (hasta -50 °C en la zona ártica y -88 °C en la Antártida). Plantas enanas que crecen aisladas, algas, musgos y liqúenes. En el ártico se pueden avistar patos, ocas, lobos árticos, gaviotas polares y los famosos osos polares. En el litoral antartico se encuentran pingüinos, petreles cormoranes, gaviotas y skúas, oreas, cachalotes, ballenas azules focas, lobos, elefantes y leopardos marinos, tiburones, brotólas bacalaos.

biomas del mundo

Tundra Regiones árticas que se encuentran entre el límite septentrional de los bosques y el meridional de los hielos perpetuos. Temperaturas extremadamente bajas (la media anual oscila entre los -15 y 5°C). Acacias, abedules, sauces, rododendros, liqúenes y juncias. Zorros, alces, renos, lemmings liebres árticas, lobos, linces, osos polares, buey almizclero, bisonte (hoy extinguido en Europa y co-representatividad reducida er América del Norte), buho nival. ánsar, colimbo.

BIOMAS DEL mundo

biomas del mundo

Bosque de coniferas Inmediatamente por debajo de la tundra. Inviernos intensamente fríos; veranos templados. Abetos y pinos. Castores, martas, alces, osos pardos.

biomas del mundo

biomas del mundo

Bosque templado de hojas caducas Al sur de la zona de coniferas (zonas templadas del hemisferio Norte). Pluviosidad regular (750-1.500 mm anuales) y temperaturas moderadas. Árboles caducifolios como arces, hayas, olmos, avellanos y robles. Aves, roedores, ciervos, jabalíes y osos.

biomas del mundo bosques

biomas del mundo

Bosque subtropical de hojas perennes Inmediatamente por debajo del bosque templado de hojas caducas. Húmedo y cálido. Lluvias abundantes y uniformes (caen unos 2.000 mm al año) y temperaturas relativamente elevadas (de 20 °C promedio) con escasas variaciones entre invierno y verano. Pino común o pinus, abeto, ciprés, tejo, tuya, araucaria y eucaliptos. Mono, koala, coatí, yaguareté puma y variedad de aves.

biomas del mundo

biomas del mundo

Bosque tropical de hojas caducas Este del río Indo, sur del Himalaya y del río Yangtsé, Filipinas, Mar de la Sonda. Lluvias frecuentes (la precipitación anual es de hasta 2.000 a 4.000 mm), calor húmedo (clima monzónico). Vegetación tupida y frondosa, lianas y epífitas. Águila arpía, murciélagos, monos, víboras y coloridas mariposas.

biomas del mundo

biomas del mundo

Bosque tropical arbustivo Nordeste de Brasil, oeste de Bolivia, noroeste de India, centro-este de África. Tropical húmedo. Arbustos, maleza y árboles jóvenes (boj, enebros, etc.). Hierbas, gramíneas, heléchos, liqúenes, musgos y hongos. Roedores, reptiles e insectos.

bosque tropical arbustivo biomas

biomas del mundo

Pradera Se desarrolla donde la pluviosidad es insuficiente para mantener el bosque. Moderadamente húmedo, con lluvias que oscilan entre 250 y 750 mm anuales. Casi inexistente. Se reduce a campos de cultivo cerealero y de pastoreo de ganado. Topos, vizcachas, maras, armadillos, cuises, mulitas, comadrejas, zorros, lagartijas, ñandúes, perdices, lechuzas, martinetas, teros, chajás, chimangos, horneros, benteveos, etc.

biomas del mundo

biomas del mundo

Sabana Regiones en las que se presentan las cuatro estaciones bien diferenciadas. Va de seco a húmedo (el arco de precipitaciones va de 800 a 1.600 mm anuales). Árboles de hojas caducas, como pequeñas acacias umbelíferas y enormes baobabs. También hay cierta dominancia arbustiva. Las gramíneas son las plantas que mejor prosperan. Antílopes, cebras, gacelas, jirafas, rinocerontes, elefantes, avestruces, búfalos y gran cantidad de aves e insectos.

sabana biomas

biomas del mundo

Chaparral Costas del mar Mediterráneo. Temperatura agradable durante la mayor parte del año. Los inviernos suelen ser cortos y no demasiado fríos; los veranos son cálidos sin exageración. Matas leñosas (chaparros) de encina o roble. Hay árboles de mediano tamaño, como olivos, naranjos, limoneros, laureles, mirtos y cipreses. Aves y pequeños mamíferos.

biomas del mundo

Desierto Ocupa más del 14 % de la superficie terrestre. Árido; llueve con irregularidad (el promedio anual de precipitaciones es inferior a 250 mm). Palmeras, cactos, agaves o pitas, arbustos espinosos. Ratones, conejos, lagartijas, ¡guanas, culebras, llamas, camellos, zorros, lobos.

biomas del mundo desiertos

biomas del mundo

Montañas Cordones montañosos de América, Asia y África. Frío. Al ascender, la temperatura desciende, el aire está rarificado y seco, y la falta de humedad hace que el aire no pueda retener el calor. Cambia en relación con la altitud. Encontramos heléchos, árboles de hojas caducas, coniferas pequeñas plantas y arbustos enanos. Sólo pueden sobrevivir animales de temperatura constante, como las aves y los mamíferos. Se observan cabras, ovejas, lobos, felinos, ardillas, marmotas, conejos, liebres y cóndores.

biomas del mundo

 

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

CUADRO BIOMAS DEL MUNDO

cuadro biomas del mundo

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

TUNDRA significa en ruso ‘llanura pantanosa”. Es una vasta extensión de tierra desprovista de vegetación arbórea y salpicada de lagos, lagunas y pantanos.

Cubre una superficie de casi 2.025.000 hectáreas y circunda el polo, el “tejado del mundo”, extendiéndose hacia el sur desde los mares polares árticos para terminar donde se encuentra con los bosques septentrionales, cubiertos de árboles de hoja perenne. Si bien la tundra parece una tierra rica en agua, especialmente durante su breve estación estival, es una especie de desierto ártico.

La precipitación anual es pequeña y el agua se congela; por lo tanto, durante los nueve a diez meses de invierno es una zona inaccesible para los seres vivientes.

Sólo la capa superior del suelo se deshiela en el verano. Debajo de ella la tierra se halla permanentemente congelada, llegando a veces a una profundidad de muchos centímetros debajo de la superficie y recibe el nombre de permahelada. Una densa alfombra de pastos, juncos, musgos, líquenes, sauces enanos y abedules cubre el suelo de la tundra.

Las plantas de la tundra cumplen su ciclo de crecimiento y floración durante el breve período de verano. Al mismo tiempo, bandadas de patos, gansos y otras aves que anidan en las regiones boreales crían allí a sus polluelos y migran luego hacia el sur a medida que se aproxima el largo y oscuro invierno ártico.

Algunos mamíferos y aves viven todo el año en la tundra ártica: los osos polares, el carnero almizclero, las liebres del ártico, los zorros azules, los lagópodos y la lechuza blanca. El caribú y el reno viajan hacia el sur en el invierno para buscar refugio en los bosques. (El caribú de América del Norte ocupa el mismo nicho que el reno de Siberia y de Europa septentrional.)

En muchos lugares de la Tierra, incluso en el ecuador, encontraremos en la cima de las montañas un medio similar a la tundra ártica, pero más seco. Es la tundra alpina que se extiende por encima del límite de la vegetación selvática sobre las altas montañas.

En las cumbres montañosas el clima es muy semejante al del Ártico, aunque no existe la capa de permahelada y la estación de crecimiento suele ser más larga. La tundra alpina está cubierta a menudo por una alfombra de pequeñas plantas con flores, pero las cumbres más frías sólo tienen principalmente musgos y líquenes, casi como el bioma próximo al tejado del mundo”.

Los seres humanos afectaron en muy pequeña medida a la tundra ártica, aunque los esquimales, los indios y los lapones forman parte de ese bioma desde hace millares de años. E

n la actualidad, el creciente desarrollo demográfico y su demanda de recursos amenazan con introducir grandes cambios. El descubrimiento de petróleo en el norte de Alaska planteó muchos problemas y, entre ellos, el más importante era cómo podría funcionar la industria petrolífera sin dañar los ecosistemas de la tundra.

Los ecólogos no tenían respuestas rápidas porque es muy poco lo que se sabe acerca de la tundra. Advirtieron, sin embargo, que el derramamiento de grandes cantidades de petróleo podría conducir a un verdadero desastre. A causa de la capa de permahelada, el petróleo podría permanecer sobre la superficie del suelo y no habría drenaje o escurrimiento.

Los desechos de toda clase se descomponen muy lentamente en el Ártico debido a las bajas temperaturas. Si el hombre no trata a la tundra con sumo cuidado le infligirá profundas heridas y serán necesarios muchos años para cicatrizarlas.

La TAIGA, o bosque septentrional de coníferas, está compuesta casi enteramente por pinos y abetos. Se extiende al sur de la tundra y cubre una vasta zona a través de América del Norte, Asia y Europa. Los bosques de la taiga llegan hacia el sur hasta cadenas montañosas como los Montes Rocallosos y los Apalaches.

Puesto que la taiga está más próxima al ecuador que la tundra, recibe más energía del Sol. Las nevadas son más grandes y la nieve aísla el suelo, impidiendo la formación de la permahelada en la mayoría de las áreas. Las hojas aciculares de las coníferas tienen un tegumento ceroso que las protege del frío y reduce la evaporación de agua. La luz solar que se filtra a través del perenne follaje de los árboles es muy escasa, y por lo tanto en el suelo del bosque crecen pocas plantas.

Aunque la mayor parte de la taiga está cubierta por coníferas, hay también otros árboles, como el abedul, el sauce y el álamo temblón, que constituyen el alimento favorito de los antes y los castores. Las coníferas son el principal hábitat de la ardilla rojiza, la marta y pájaros que se alimentan de semillas, como el verderón y el piquituerto. Los inviernos en la taiga son largos y fríos, pero la cubierta de nieve aisladora y el alimento y el abrigo que proporciona la vegetación arbórea, permiten que sobreviva allí una variedad de animales mucho mayor que en la tundra septentrional.

El clima de la taiga impidió el asentamiento de grandes conglomerados humanos. Hasta ahora el hombre ha utilizado la taiga principalmente como fuente de madera y de pulpa de papel. Los exploradores buscan petróleo y riquezas minerales bajo la superficie de la taiga. La demanda de todos estos recursos impulsará el crecimiento demográfico de la región.

El BOSQUE TEMPLADO  cubre la mayor parte de la región oriental de Estados Unidos, Gran Bretaña, Asia oriental y casi toda Europa central. La estación de crecimiento es cálida y larga, y la precipitación pluvial asciende a mil milímetros, distribuidos uniformemente a lo largo del año. En este bioma la fauna y la flora son más ricas y variadas que en la taiga y la tundra.

La mayoría de los árboles son caducifolios, y sus hojas caen en el otoño. Los más comunes son el roble, el arce, la haya, el olmo, el abedul y el fresno. Los rayos del sol atraviesan las altas copas de los árboles —el dosel— en cantidad suficiente, lo que permite el desarrollo de otra capa de árboles llamada subestrato, así como el de abundantes arbustos, helechos y flores silvestres. Muchas de las flores silvestres crecen y florecen en primavera, antes que broten las hojas de los altos árboles y el espeso follaje reduzca la luz solar que llega hasta el suelo.

Puesto que hay una gran variedad y abundancia de productores vegetales, existen también muchos consumidores animales. Los insectos viven en todas las capas del bosque. y diferentes clases de pájaros insectívoros encuentran su alimento en diferentes capas o partes del bosque.

Los horneros buscan su alimento en el suelo del bosque; las oropéndolas bucean en las altas copas de los árboles; el pájaro carpintero explora bajo- la corteza de los árboles. Los bosques también albergan a reptiles, anfibios y mamíferos como el ciervo. el zorro, las ardillas y los murciélagos.

El clima del bosque templado caducifolio atrae a los seres humanos, y el hombre dejó su impronta en este bioma. Vastas extensiones se despejaron para la agricultura y la construcción de ciudades, carreteras e industrias. Chicago, Boston, Filadelfia y Nueva York se levantan donde antes existían grandes bosques caducifolios.

Los bosques que quedan han cambiado en muchos sentidos, incluidos algunos de los cuales probablemente ni siquiera tenemos conocimiento. La contaminación atmosférica destruye o afecta a algunas especies de árboles.

Un hongo asiático, introducido accidentalmente por el hombre, exterminó al castaño norteamericano, que cubría una parte un importante del bosque caducifolio de la región oriental de América del Norte. El hombre eliminó a los lobos y los gatos monteses que vivían en los bosques caducifolios. Con la desaparición de estos grandes carnívoros, sus presas, especialmente los ciervos, se multiplicaron tan rápidamente que a veces agotan sus propias reservas alimentarias y mueren de hambre.

Algunos animales de la selva se beneficiaron con los cambios introducidos por el hombre. El ciervo, la marmota, el conejo común y varias especies de pájaros medran en un medio que es una mezcla de bosque y de tierra más abierta. El petirrojo norteamericano, que solía vivir cerca de la linde de los claros del bosque, se multiplicó considerablemente y extendió los límites de su hábitat gracias a los cambios introducidos por el hombre en el bioma del bosque caducifolio.

El BOSQUE TROPICAL LLUVIOSO es increíblemente rico en cuanto a la vida animal y vegetal. Cubre “astas áreas de tierras bajas cerca del ecuador, en la cuenca amazónica América Central, África Central y Occidental y la región de Malaca —Nueva Guinea—. Llueve allí casi todos los días y la precipitación pluvial asciende por lo menos a dos mil milímetros anuales. Abunda la energía solar y hay pocas variaciones de temperatura del día a la noche, o de un mes a otro.

Este clima cálido y húmedo produce gran abundancia y variedad de plantas, incluidos millares de especies de enormes árboles de hojas perennes. Los árboles sirven de sostén a muchas enredaderas trepadoras y a una variedad de epífitas que se adhieren a los árboles pero que, a diferencia de las enredaderas, no echan raíces en el suelo. (Entre los árboles y las epífitas hay una relación de comensalismo.) Las epifitas absorben el agua de lluvia por medio de raíces especiales que cuelgan en el aire o de las cavidades que forman las hojas de algunas especies. Las epífitas tropicales incluyen las orquídeas, los helechos, los pimenteros, las bromeliáceas (parientes del ananá) y hasta los cactos.
Las condiciones climáticas de los trópicos, con elevadas temperaturas y permanente humedad, son ideales para los desintegradores; las hojas que caen en los suelos del bosque se descomponen muy rápidamente. En realidad, cuando atravesamos el bosque tropical lluvioso podemos caminar sobre un terreno desnudo. El interior del bosque lluvioso suele estar descubierto y descampado, aunque oscuro. No es la selva enmarañada que muchos imaginan. Sólo a lo largo de los caminos, de los ríos y junto a la tierra limpia y despejada —es decir, los lugares que la gente ve con más frecuencia— la luz solar llega en cantidad suficiente para producir una espesa “jungla” de vegetación.

En la mayoría de los biomas de los bosques, la vida es especialmente abundante en el suelo; en el bosque lluvioso la copa de los árboles es el lugar más animado y lleno de vida. Además de los pájaros e insectos, hay muchas clases de mamíferos arborícolas, como los monos, los murciélagos frugívoros, los perezosos, y lemúridos como el maqui. También abundan ranas arbóreas, serpientes arbóreas y lagartos arbóreos. Además de miles de especies de insectos, viven allí otros invertebrados (animales sin columna vertebral), como los ciempiés, escorpiones, caracoles, gusanos y arañas, que anidan entre las hojas o se esconden bajo la corteza floja de los árboles. Un entomólogo halló veinte mil clases distintas de insectos en quince kilómetros cuadrados de uno de los bosques tropicales lluviosos de Panamá; en toda Francia sólo hay, en cambio, varios centenares de especies de insectos.

En los estudios acerca del bosque tropical lluvioso, los científicos se hallan todavía, en buena medida, en la etapa de clasificación, tratando de identificar la flora y la fauna que vive en esa región. Puesto que los complejos ecosistemas del bosque lluvioso se conocen de manera muy deficiente, no es extraño que los cambios introducidos allí por el hombre hayan tenido a veces resultados desastrosos. Cuando se talan los árboles y se despeja la tierra para la siembra de cultivos, el suelo pierde rápidamente su fertilidad. En losbosques lluviosos, casi todos los minerales están estrechamente ligados a la vida de los animales y plantas. La cantidad de minerales que hay en el suelo es muy pequeña. Cuando se desmontan los árboles para despejar el terreno, el agua de lluvia pronto arrastra estas vitales sustancias introduciéndolas más profundamente en el suelo, fuera del alcance de las raíces de los cultivos sembrados por el hombre.

Si bien el hombre ha logrado plantar con buenos resultados café, caucho, caña de azúcar, cacao y otros cultivos en lugares que en otro tiempo estaban cubiertos por frondosos bosques lluviosos, muchos otros esfuerzos agrícolas terminaron con la ruina y el abandono de los suelos. Si el bosque lluvioso es destruido en una gran extensión, no vuelve a crecer, sino que es reemplazado por una llanura o pradera parecida a la jungla, con grupos de árboles aislados (sábana). El rápido crecimiento demográfico que se observa actualmente en los países tropicales significa que la gente procederá cada vez con más intensidad al desmonte de los bosques lluviosos, antes de comprender cómo “funciona” este complejo bioma.

En la PRADERA la precipitación anual de agua de lluvia varía entre 250 y 750 milímetros. Este bioma cubre una tercera parte de la superficie de Estados Unidos y grandes extensiones de todos los continentes.

En América del Norte las praderas orientales se llaman planicies y las occidentales llanuras. Las praderas se denominan pampas en América del Sur, estepas en la Unión Soviética y veld en África meridional. En las praderas de América del Norte las plantas tienden a hacerse más cortas a medida que nos trasladamos de este a oeste.

En realidad, las praderas reciben a menudo (cuando se viaja de este a oeste) el nombre de planicie de pastos altos, planicie mixta, y planicie de pastos cortos. La cantidad de agua de lluvia caída determina las  especies de plantas que crecen en las praderas, y la precipitación anual disminuye de este a oeste a través del territorio medio de Estados Unidos.

Las praderas naturales proporcionan sustento a muchos grandes mamíferos que pastan como el bisonte, los antílopes y los canguros. Como en la pradera hay pocos lugares que sirvan de escondite, algunos mamíferos son veloces corredores, mientras que otros, incluidos los topos y las ardillas se refugian en las galerías subterráneas que cavan en el suelo.

Abundan las langostas y otros insectos, así como pájaros que se alimentan de insectos, ratones u otros animales herbívoros.En una época, casi el 40 por ciento de la superficie de la Tierra estaba cubierta de praderas naturales. Ahora gran parte de este bioma se ha convertido en tierra de labranza o en erial.

El uso —y el abuso— de la pradera supera probablemente al que sufrió cualquier otro bioma. Las praderas mas húmedas son excelentes para el cultivo del maíz y del trigo; las más secas sirven de alimento a los ganados lanar y vacuno. El excesivo empleo de muchos miles de hectáreas como campos de pastoreo terminó por agotar el suelo que ya no sirve para sustentar la vida animal o vegetal; estas praderas se han transformado en desiertos creados por el hombre.

Los DESIERTOS cubren el 14% de la superficie de la Tierra y existen en todos los continentes. Sólo caen allí por año 250 mm. De agua de lluvia o menos, y gran parte se evapora rápidamente a causa de las elevadas temperaturas , los fuertes y frecuente  vientos y los días brillantes y sin nubes. Sin embargo, los climas desérticos presentan grandes variaciones. Los desiertos más septentrionales suelen ser muy fríos en invierno, con ocasionales nevadas. El desierto de Sahara, en el norte de África, es el más grande y el más caluroso del mundo: el de Gobi, en Mongolia, el más frío.

Cuando la gente piensa en los desiertos imagina áridas dunas arenosas, pero uno puede recorrer centenares de kilómetros a través de los desiertos de América del Norte sin ver una sola duna. La mayoría de los desiertos son tierras cubiertas de arbustos o matorrales, separados por grandes espacios desnudos. En algunas especies, la distancia entre los arbustos parece causada por sustancias tóxicas arrojadas por las raíces o las hojas de las plantas. Estas toxinas exterminan a las jóvenes plantitas que podrían empezar a desarrollarse cerca de los arbustos. Esto tiende a mantener espaciadas las plantas y reduce la pugna por el agua entre cada una de ellas.

Como sucede en todos los biomas, el desierto se caracteriza por albergar plantas y animales que están especialmente adaptados para la vida en ese medio. Muchas de las plantas desérticas tienen pequeñas hojas o carecen por completo de ellas, lo cual les ayuda a conservar el agua. Los cactos almacenan el agua y se hinchan durante la estación de las lluvias, pero se van encogiendo a medida que pasan los meses secos. y consumen la mayor parte del agua almacenada. Algunas plantas evitan el problema de las reservas de agua. Durante la breve estación lluviosa brotan, crecen y florecen. Durante unos días el desierto se convierte en una verdadera y colorida alfombra de flores. Después las plantas mueren.

Sus semillas tienen tegumentos resistentes que las protegen hasta la siguiente precipitación pluvial. Al igual que las plantas. los animales del desierto son resistentes a la sequía o la evitan. La mayoría de los mamíferos que viven en zonas desérticas beben poca agua o no beben en absoluto. Obtienen de los alimentos el agua necesaria y permanecen en galerías subterráneas o a la sombra durante las horas más calurosas del día. Algunos caen incluso en un profundo estado letárgico llamado estivación, durante los meses mas secos del año.

En comparación con las praderas y los bosques caducifolios, el hombre no introdujo grandes cambios en los desiertos. Sin embargo, se recurre cada vez con mayor frecuencia a ellos en procura de tierras de labranza y de solares para vivir. Los suelos del desierto suelen ser fértiles y producen cosechas abundantes si están bien irrigados. Con el fin de obtener el agua indispensable para el riego el hombre extrae a veces el precioso líquido de reservas que estuvieron almacenadas durante siglos bajo el suelo desértico. Cuando el agua “explotada” se agota, los colonos deben abandonar sus granjas a menos que encuentren otras fuentes de aprovisionamiento. El agua de riego produce a menudo un aumento de las sales del suelo, lo cual impide el crecimiento de los cultivos. Los vestigios semidestruidos de antiguos poblados y de sistemas de riego que encontramos ocasionalmente en los desiertos deberían ponernos sobre aviso: nos advierten que estas tierras secas no continuarán dando frutos permanentemente a menos que aprendamos a conocerlas mejor y que seamos muy cautos al introducir cambios en ellas.

Los Ecosistemas en la Ecologia Modos de Vida Ecológicos

Los Ecosistemas en la Ecología
Modos de Vida Ecológicos

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social

Coloque un frasco con agua en el antepecho de una ventana, ponga en su interior unos cuantos renacuajos y algunas plantas acuáticas y tendrá un ecosistema, una unidad reconocible de naturaleza con partes vivientes y no vivientes. Se trata, por supuesto, de un ecosistema increíblemente simple, comparado con un ecosistema como la gran selva lluviosa del Amazonas.

Cualquier ecosistema está compuesto por dos partes: una no viviente (el medio físico) y una viviente (la comunidad biológica). El no viviente incluye habitualmente la energía solar, la temperatura, el agua, los gases del aire, el viento, los suelos y las rocas que se extienden debajo de la superficie, además de la topografía, o configuración del terreno. Las partes no vivientes del ecosistema determinan los tipos de vida que pueden existir en su seno y también influyen unos sobre otros.

  conceptos de ecologia

 La mayor parte de la precipitación pluvial cae sobre el lado que mira hacia el mar,
dejando muy poca humedad para las tierras que se extienden más allá de las montañas.

Los desiertos, por ejemplo, se producen cuando la precipitación pluvial llega sólo a doscientos cincuenta milímetros o menos por año. Esta falta de lluvia se debe a veces al factor topográfico. A lo largo de la costa occidental de América del Norte, por ejemplo, los vientos que soplan desde el Océano Pacífico llevan el vapor de agua tierra adentro.

El aire se ve obligado a elevarse al chocar con las cadenas montañosas costeras. A medida que se eleva se enfría y el vapor de agua del aire cae en forma de lluvia o de nieve sobre el flanco de las montañas que mira hacia el mar. En consecuencia, la precipitación pluvial es escasa sobre el otro flanco. Este fenómeno recibe el nombre de efecto de interceptación de la lluvia.

En las Montañas de las Cascadas, en el Estado de Washington la precipitación anual puede llegar a dos mil quinientos milímetros. Más allá de las Cascadas, en el valle del río Columbia, las lluvias anuales sólo ascienden a doscientos veintidós milímetros. Por lo tanto, la topografía tiene una enorme influencia sobre la cantidad de agua de lluvia que cae sobre la tierra. Esto afecta, a su vez, a la vida animal y vegetal. Las laderas occidentales de las Cascadas, que tienen abundante agua de lluvia, están cubiertas por tupidos bosques. Del otro lado de la cadena montañosa, donde la precipitación pluvial es escasa, sólo crecen pastos amacollados artemisia y otras plantas desérticas.

Las partes orgánicas del ecosistema suelen afectar a las partes inorgánicas. Cuando el agua de lluvia cae sobre un bosque, las ramas y las hojas de los árboles amortiguan la fuerza de las gotas. Las capas de hojas muertas que se acumulan en el suelo del bosque absorben el agua, impidiendo que las gotas erosionen el terreno. El agua de escurrimiento es escasa. Por consiguiente, los árboles contribuyen  la conservación del suelo, del cual dependen para su subsistencia. En realidad, los árboles constituyen un aporte ‘adicional para. los suelos puesto que las hojas que caen terminan por des componerse, pasando a formar parte del mismo suelo.

Los suelos son el mejor ejemplo de la influencia recíproca de las partes orgánicas e inorgánicas de un ecosistema. El suelo está compuesto principalmente por granos de minerales, como sílice y arcilla, que quedan en libertad a medida que las rocas se descomponen lentamente. Los espacios entre las partículas minerales se llenan de aire o de agua. Las raíces penetran en el suelo, produciendo en éste cambios físicos (aflojamiento de las partículas compactas) y químicos (extracción de minerales). Las lombrices de tierra y otros animales introducen más profundamente en el suelo los restos de vegetales Y animales. Millares de organismos viven en un puñado de tierra. La mayoría de ellos son demasiado pequeños para ser observados a simple vista, pero todos afectan al suelo al sustraer minerales y depositar en él sus desechos y organismos muertos. Los suelos tienen especial interés para los ecólogos porque la existencia de casi todos los organismos terrestres, incluidos los seres humanos, depende considerablemente de ellos.

Cuando los ecólogos estudian los ecosistemas suelen recurrir a la ciencia de la meteorología en busca de información. La precipitación pluvial anual se produce en su mayor par te en una sola estación, o se distribuye uniformemente a lo largo del año?
¿Cuáles son las variaciones de temperatura entre el día y la noche, y en el transcurso del año? Es importante responder a estos interrogantes porque el clima de una región tiene enorme influencia sobre la vida animal y vegetal. Si queremos aprender algo más acerca de las partes vivientes de un ecosistema podríamos visitar una pequeña laguna. Para llegar a ella probablemente tendremos que atravesar un campo, abrirnos paso en medio del follaje de un bosque o cruzar un arroyo que nace o desemboca en la laguna. La laguna es afectada, evidentemente, por otros ecosistemas, y a su vez influye sobre ellos.

El ecosistema de una laguna suele contener todos los elementos no vivientes antes mencionados. El Sol proporciona la energía necesaria para la vida. El clima determina la cantidad de agua de lluvia que cae en la región, la duración de la estación de crecimiento de las plantas y si el hielo cubrirá o no su superficie en los meses de invierno. Estos factores pueden ejercer gran influencia sobre la vida de los organismos que habitan en la laguna. Los suelos y rocas subyacentes afectan la química del agua, la que a su vez permite determinar qué espacies animales y vegetales vivirán en ella. Y la vida de la laguna influye sobre el entorno no viviente: cuan do los animales y plantas mueren se depositan en el fondo y allí se descomponen, convirtiéndose en detritos que se acumulan y contribuyen a restar profundidad a dicha laguna.

Los organismos vivientes del ecosistema de una laguna (y de cualquier otro ecosistema) pueden dividirse en tres grupos:

Los PRODUCTORES son plantas verdes que absorben la energía radiante del Sol y la transforman en energía alimentaria. También toman del medio sustancias como anhídrido carbónico, agua, oxígeno, nitrógeno y azufre, y las convierten en materia vegetal que es utilizada por otros organismos como alimento. En realidad, sería más adecuado llamarlos transformadores y no productores. Sea como fuere, todas las formas de vida del ecosistema de la laguna dependen de las plantas verdes, y lo mismo ocurre en los bosques, las praderas, la tundra y los océanos.
En las lagunas podemos ver espadañas que crecen a orillas del agua; más lejos aparecen los nenúfares, y las lentejas de agua cubren a veces la superficie formando una verdadera alfombra, pero las plantas productoras realmente importantes son invisibles. Minúsculas plantitas denominadas Jito-plancton, que flotan en el agua, constituyen comúnmente una fuente alimentaria mucho más importante que las gran des plantas visibles a simple vista. A veces el fitoplancton es tan abundante que confiere al lago o a la laguna un color verde uniforme.

Los CONSUMIDORES son animales que dependen de las plantas verdes para su alimentación. Algunos se alimentan directamente de plantas; otros, de animales que se alimentan de plantas. Los organismos que se alimentan de plantas incluyen diminutos animales llamados zoo plancton cuyo sustento es el fitoplancton, y animales de mayor tamaño, como renacuajos, insectos y caracoles, que se alimentan de vegetales de mayores dimensiones. Estos organismos herbívoros os obtienen su energía directamente de las plantas verdes. Los otros consumidores son carnívoros (es decir, que se alimentan comúnmente de animales herbívoros) u omnívoros (que se alimentan tanto de vegetales como de animales). Los carnívoros del ecosistema de una laguna comprenden peces, garzas e insectos como los gigantescos escarabajos de agua. El mapache y el hombre son omnívoros.

Los DESINTEGRADORES constituyen el tercer grupo importante de organismos. Utilizan para su alimento la materia proveniente de plantas y animales muertos. Des componen esta materia de la que obtienen la energía necesaria para su subsistencia,» y liberan minerales y otros nutrimentos que vuelven al medio. La mayoría de los desintegra dores son plantas simples, como hongos y bacterias. Estos organismos microscópicos se encuentran en toda la extensión de la laguna, pero son especialmente abundantes en el fondo, (donde se depositan los restos de vegetales y animales muertos. En tierra, los desintegradores predominan en o cerca de la superficie del suelo.

Los desintegradores son, por así decirlo, los porteros de la naturaleza. Sin ellos, todo lo que muere permanecería en el lugar donde ha caído. Materias primas como el carbón, el los loro y el nitrógeno seguirían ligados a los restos inertes y no podrían ser aprovechados incorporándose a un nuevo ciclo de vida. Los desintegradores liberan estas sustancias vitales que pasan al aire, al agua o al suelo, y de ese modo permiten su reiterada utilización.

La visita a una laguna enseña otra importante lección ecológica y es que ni siquiera podemos ver a los fitoplancton  productores y a los hongos y bacterias desintegradores. Tanto en la laguna como en otros ecosistemas, algunos de los organismos y de los procesos más importantes están ocultos a nuestra vista. Se debe tener bien presentes los tres grupos principales de organismos vivientes de los ecosistemas: productores, consumidores y desintegradores.

Cualquiera que sea el ecosistema que uno observe, siempre encontrará señales de estos tres grupos. Incluso en los terrenos baldíos de la ciudad hay malezas (productores) que sirven de alimento a insectos (consumidores), mientras que los hongos y bacterias trabajan invisibles entre los desperdicios y las hojas muertas que cubren el suelo.

En un ecosistema es dable observar que ciertas clases de organismos cumplen una tarea específica, a la que los ecólogos denominan nicho ecológico. No hay dos tipos (especies) de plantas o animales de una comunidad que puedan compartir exactamente el mismo nicho durante mucho tiempo. Cuando esto ocurre, compiten entre sí y a la larga una de las especies termina por desaparecer. El bisonte fue el principal animal que pastaba en las llanuras norteamericanas. Ese era su nicho. Ahora ese nicho está ocupado en algunas regiones por ganado vacuno y en otras por ganado lanar.

En las planicies africanas viven varios tipos de mamíferos que pastan. En un primer momento se podría creer que todos tienen el mismo nicho, pero no es así. Las jirafas se alimentan de las hojas de los árboles, los rinocerontes de matorrales y los ñúes de pastos.

Incluso entre los animales que comen pastos, cada especie tiene un nicho diferente. La avena roja es el principal alimento de tres especies de animales que pastan: el ñú, el topi y la cebra.

Pero los ñúes prefieren las hojitas nuevas y cortas de la avena; las cebras comen el pasto cuando está muy crecido, pero lo rechazan si las hojas están secas, mientras que los topis se alimentan exclusivamente de hojas secas.

Cada especie tiene un nicho distinto y de este modo cada una puede sobrevivir dentro del mismo ecosistema. (imagen: ñùes)

Los seres vivientes de un ecosistema influyen unos sobre otros de muchas maneras. Los consumidores que matan a otros animales para procurarse el sustento se llaman depredadores. El término depredador suele evocar imágenes de leones y lobos, pero también son depredadores los petirrojos, las ranas y los seres humanos. Estos últimos son, dicho sea al pasar, los más grandes depredadores que el mundo ha conocido. Algunos depredadores carnívoros, corno los leones, dependen enteramente de los animales que matan, mientras que otros, como los zorros y el hombre, también ingieren alimentos de origen vegetal.

Algunas personas consideran que los depredadores son “malos”. Claro está que a veces los depredadores atacan y devoran a los animales de granja, en cuyo caso es preciso tomar ciertas medidas de control. Sin embargo, con demasiada frecuencia la gente trata de exterminar a poblaciones ente as de depredadores con la idea equivocada de que hacen un bien.

Muchos creen que los animales depredadores gozan de una vida fácil a expensas de sus indefensas víctimas, pero los estudios sobre los depredadores y sus presas demuestran que eso no es cierto. Después de observar los hábitos y el comportamiento de los tigres de la India (imagen), el doctor George Schaller escribió:

“El conjunto de medios de defensa aparentemente invencibles con que cuenta el tigre —sus aguzados sentidos, su gran velocidad (que sólo despliega durante cortas distancias), su fortaleza, su gran tamaño y sus formidables garras y dientes— dieron a muchos naturalistas la impresión de que el tigre puede matar a voluntad. . . Mi experiencia indica precisamente lo contrario: el tigre tiene que trabajar duramente para conseguir su alimento… Calculo que por cada presa salvaje que consigue matar, el tigre realiza de veinte a treinta tentativas infructuosas”.

Otro biólogo efectuó las mismas observaciones con los lobos. Después de estudiar a los lobos norteamericanos durante doce años, el doctor L. David Mech llegó a la conclusión de que estos depredadores fracasan frecuentemente en su intento de matar a las presas que eligen como víctimas y que, por otra parte, tienden a eliminar a animales jóvenes viejos, enfermos, débiles o heridos.

El doctor Mech escribió: “Como sucede con la mayoría de los depredadores, el lobo es un oportunista. . . El depredador se apodera de lo que puede atrapar. Si el lobo pudiera capturar piezas sanas y escogidas, ciertamente lo haría. Pero no siempre puede hacerlo. Lo que sucede es que todas las especies de presa del lobo están perfectamente equipadas con magníficos sistemas de detección, defensa y huida. Mientras estos sistemas funcionan adecuadamente, el animal de presa suele estar a salvo del ataque del lobo”.

Los Problemas Ecológicos del Mundo

La Ecologia Conceptos Basicos de Ecologia Que es?

CONCEPTOS BÁSICOS DE ECOLOGÍA

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social Tipos de Habitat de Vida

QUE ES LA ECOLOGÍA?

Nadie sabe con certeza cuándo se acuñó la palabra ecología, pero el biólogo alemán Ernst Haeckel fue el primero en definirla en el año 1869. La ecología es el estudio de las relaciones entre los seres vivientes y su entorno. El término deriva de dos palabras griegas, oikos (que significa “casa” o “lugar para vivir”) y logos (que significa “estudio”). Por lo tanto, la ecología estudia las “casas”, o entornos, de los organismos vivos, es decir, todo su medio, incluidos el clima, el suelo y otros animales y vegetales.

Si bien la ecología es una ciencia nueva, los seres humanos estudiaron ecología y aplicaron sus conocimientos ecológicos desde la más remota antigüedad. Los pueblos prehistóricos debían saber algo de la ecología del trigo y del maíz para que pudieran cultivarlos y obtener buenas cosechas.

Teofrasto, antiguo botánico griego, suele ser llamado el “primer ecólogo verdadero” porque fue el primero que escribió acerca de las plantas en función de su hábitat, es decir, del lugar donde viven, como el bosque o el pantano. Los indios de las planicies norteamericanas sabían mucho de la ecología del bisonte, del cual depende su existencia.

Hoy día utilizamos a menudo conocimientos ecológicos sin siquiera saberlo; por ejemplo, cuando queremos tener una extensión de tierra cubierta de césped en un lugar sombrío plantamos semillas de una clase de césped que crece bien a la sombra.

Sin embargo, la mayoría de la gente no piensa en términos ecológicos.

Cuando vemos un pájaro o una flor silvestre, lo primero que preguntamos es: “Qué clase de pájaro o de flor es?” Casi todo el mundo se contenta con conocer los nombres de algunos de los organismos vivientes que encuentra en la naturaleza que lo rodea. Quizás usted sea el tipo de persona que se interesa por indagar algo más y pregunta: “Qué hace?” Acaso quiera conocer el papel del organismo en su medio, y cómo afecta a otros organismos y es afectado, a su vez, por ellos. Los ecólogos se interesan por los mismos problemas.

Aunque el hombre utiliza conocimientos ecológicos desde hace miles de años, la ecología es una de las ciencias más nuevas. Durante muchos siglos, los científicos centraron sus esfuerzos en establecer la nomenclatura de los animales y vegetales que descubrían y en describir los especimenes muertos que coleccionaban. Gradualmente, a medida que resultaba más fácil responder al interrogante “Qué es?”, empezaron a estudiar los efectos del medio sobre los organismos vivos.

Durante el siglo XIX, por ejemplo, los hombres de ciencia investigaron los efectos de la duración del día sobre la migración de las aves y la influencia de la humedad sobre el desarrollo de los insectos. Se publicaron centenares de libros acerca del comportamiento animal y de la distribución de los animales y vegetales sobre la superficie del planeta.

Empero, el interés se centraba en los organismos individuales. Sin embargo, en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del siglo XX los científicos empezaron a estudiar ecología puede ayudarnos a aprender las “reglas de la naturaleza” de las que depende nuestra supervivencia.

Los seres recurren cada vez más a la ecología y a los ecólogos en busca de consejo e información acerca de la manera de convivir junto a la naturaleza, sin destruir nuestro vivificante entorno. Pero muchas veces no hay respuestas o éstas sólo son parciales.

La ecología es una ciencia nueva y los ecólogos saben muy poco acerca de la mayoría de las partes de nuestro planeta especialmente los trópicos y los océanos. Algunos de los principios ecológicos aceptados durante muchos años ahora son cuestionados y sufren profundos cambios.

Uno de los ejemplos más conocidos es la clásica historia de la manada de ciervos de Kaibab que podemos encontrar en casi todos los textos de ecología. Según cuenta la historia, en 1907 vivían cerca de 4000 ciervos en la Meseta de Kaibab, en el Estado de Arizona.

Los habitantes de la región exterminaron a la mayoría de los lobos, pumas y coyotes que devoraban a los ciervos. La manada de ciervos aumentó enormemente, y hacia 1924 ascendía a 1 00.000 animales. Los ciervos destruyeron o causaron daños a la mayor parte de sus reservas alimentarias y en dos inviernos sucesivos más de la mitad de ellos murieron de hambre. Su número disminuyó aun más en los años siguientes, hasta estabilizarse finalmente en unas 10.000 cabezas.

La historia de la manada de ciervos de Kaibab se citaba frecuentemente como un buen ejemplo de lo que sucede cuando se eliminan los controles naturales sobre el número de ejemplares de ciervos vivos. Sin embargo, en 1970 un zoólogo neozelandés llamado Graeme Caughley publicó en la revista Ecology un articulo en el que cuestionaba los hechos y las conclusiones del caso de Kaibad.

Conceptos de Ecología

En lugar de aceptar lo que leyó en los libros, Caughley investigó los informes originales de los observadores de Kaibab y llegó a la conclusión de que las estimaciones acerca del número de ciervos eran inconsistentes y poco confiables. La cantidad de ciervos disminuyó efectivamente en algún momento del lapso de 1924 a 1930, y la declinación fue precedida probablemente por un período en que se registró un aumento del número de animales. “Cualquier conclusión adicional es especulativa”, escribió el doctor Caughley.

Señaló, además, que el incremento del número de ciervos, cualquiera que haya sido, coincidía con una gran disminución de las cabezas de ganado vacuno y lanar autorizadas a pastar en la Meseta de Kaibab. A causa de la menor cantidad de cabezas de ganado, había más alimento para los ciervos. Este factor, por sí solo, puede haber producido un incremento del número de ciervos. No hay ninguna prueba de que el aumento se haya debido a la reducción del número de lobos, pumas y coyotes.

Nunca se conocerán los hechos reales del caso de la Meseta de Kaibab, y por ello es preciso desecharlo como un ejemplo aparentemente adecuado de una idea ecológica. En la ciencia rápidamente cambiante de la ecología muchas otras ideas fueron refutadas y revisadas. Sin embargo, hay algunos descubrimientos acerca del modo de “funcionamiento” de la naturaleza que probablemente no cambiarán mucho con el tiempo. Al conocer algunas ideas básicas de este funcionamiento se empezará a comprender que los seres humanos, junto con todo el resto de la naturaleza, se hallan unidos por los hilos de una compleja pero fascinante telaraña. La ecología estudia precisamente ese admirable tejido.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

A veces, una especie animal o vegetal depende tanto del ambiente en el que vive que no podría existir fuera de ese lugar.Por ejemplo, los koalas australianos únicamente comen hojas de una especie de eucalipto rojo que se encuentra en algunas partes de ese continente. Como no comen otra cosa y los eucaliptos rojos crecen nada más que en Australia, los koalas no pueden vivir sino allí. Así, la naturaleza es como una gran cadena , formada por muchísimos eslabones.

Y si uno de esos eslabones se rompe, es el equilibrio en el que viven las distintas especies el que se está rompiendo. -Por ejemplo, con el avance de la agricultura algunas aves llegaron a convertirse en una plaga en muchas partes del mundo. Fue el caso, hace unos quince años, de los gorriones en Marruecos y es el caso de las palomas en Inglaterra o en la provincia de Córdoba, en la Argentina.

En este último lugar había monte y pastizales, que eran el medio natural en el que vivían estas aves. Pero, al talarse gran parte del monte y desaparecer los pastizales para poder cultivar, las palomas quedaron viviendo en lugares muy reducidos y con el nuevo alimento —los granos— a poca distancia, juntándose en bandadas para ir en su busca.

Lamentablemente, la acción del hombre, que provoca que el equilibrio se rompa, trae consecuencias gravísimas. Eso ocurrió hace algunos años en Brasil, cuando se pensó que la inmensa selva amazónica podría utilizarse como zona de cultivo. Se talaron miles y miles de árboles, uno tras otro. Hasta que pudieron realizarse las primeras pruebas.

Sin embargo, el experimento no resultó, porque el suelo —bajo la primera capa de desechos orgánicos formada por las hojas en descomposición— no era fértil. Y además de no poder cultivar, el hombre comprobó otra cosa: había destruido un sector importante de una gran reserva natural que hace las veces de “pulmón” del continente, ya que los árboles liberan oxígeno. Y se produjeron cambios climáticos en otras zonas del sur de América porque una parte de la selva amazónica ya no existía. Así ocurre que el hombre, a veces, por tratar de obtener un beneficio económico, destruye la naturaleza y termina destruyéndose a sí mismo.

La contaminación: el agua y el aire en peligro
Hay otros casos en que la falta de responsabilidad de los seres humanos es todavía mayor: eso ocurre, por ejemplo, cuando se utiliza un río para arrojar residuos industriales o sustancias químicas, porque se contaminan las aguas. Entonces, los peces que viven en ese río mueren. Y es mayor el trabajo que tienen que hacer las bacterias para poder descomponer la inmensa cantidad de peces muertos por intoxicación.

Eso hace que la población de bacterias aumente y consuma el oxígeno del agua. Por fin, estas bacterias también terminan por morir. Entonces les toca el turno a otras bacterias, que no necesitan oxígeno y se comen a las anteriores, pero que son, al mismo tiempo, causantes de muchas enfermedades. También el aire se contamina con el humo que arrojan las chimeneas de las fábricas o los caños de escape de los vehículos.

Sin embargo, en la actualidad, una ciencia —la ecología— ha empezado a despertar el interés de muchas personas y, afortunadamente, cada vez son más las que comprenden que el desequilibrio de un ecosistema puede tener consecuencias a veces irremediables y que contribuir al equilibrio es f una manera de ayudar a que la vida sobre la Tierra siga siendo posible.

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA ECOLOGÍA:
COMPONENTES BIÓTICOS:

Es el conjunto de seres vivos (animales y vegetales) que viven en un lugar común, formando parte de un ecosistema. Cuando un conjunto de estos seres vivos influye sobre otro (ya sean animales o plantas) se dice que han intervenido componentes bióticos (biótico viene del griego bios: vida). Por ejemplo, una determinada clase de maleza que creciera arrasando y haciendo desaparecer otro tipo de vegetación, o aves que exterminaran a cierta clase de peces.

Pero también los componentes bióticos pueden actuar sobre el suelo. Un ejemplo lo constituyen los organismos que carcomen las rocas y forman el suelo.  (A las componentes bióticos se los llama también BIOCENOSIS o COMUNIDAD BIOLÓGICA.)

Abiótico es una palabra que proviene del griego (a es una partícula negativa y faíos significa vida). Por lo tanto, son componentes abióticos aquéllos que “no tienen vida”; en otras palabras, son los factores físicos que influyen sobre los seres vivos. Son componentes abióticos la temperatura, los vientos, la humedad, el calor, el fuego, la presión atmosférica y las precipitaciones. Si los componentes abióticos cambian, los organismos pueden adaptarse, emigrar o morir.

La ecología es la ciencia que estudia las relaciones que existen entre los seres vivos, vegetales y animales y el medio o ambiente (suelo, temperatura, lluvias, presión, humedad, etc.) en el que éstos se desarrollan. La ecología forma parte de las Ciencias Biológicas. Ecología proviene de la palabra griega OlKOS, que quiere decir casa. Significaría pues, la cosa de la naturaleza.

ECOSISTEMA: Es el conjunto formado por la biocenosis y los factores abióticos que actúan sobre ella. Un bosque, un lago, son ejemplos. Los organismos encuentran en el ecosistema, del que forman parte, todos los elementos necesarios para cumplir su ciclo biológico (nacimiento, desarrollo, reproducción y muerte). En los ecosistemas hay una estrecha relación entre todos sus componentes: los animales dependen de las plantas o de otros animales, las plantas del suelo y ambos de los factores físicos.

POBLACIÓN: El conjunto de animales o vegetales de la misma especie que se desarrolla en un lugar determinado recibe el nombre de población. A veces también se habla de población cuando los individuos considerados pertenecen al mismo grupo zoológico (por ejemplo, los mamíferos de determinada región).

COMUNIDAD: Una comunidad biótica (también llamada BIOCENOSIS) es el conjunto de seres vivos (animales y vegetales) que conviven en un lugar interrelacionándose. En el desierto, por ejemplo, la comunidad de vida o biocenosis está formada por animales y plantas que resisten sequías extremas. En una laguna, en cambio, la comunidad biótica está formada por plantas acuáticas, peces, algas, caracoles, etc.

AMBIENTE: Es el conjunto de los componentes bióticos (seres vivos, vegetales o animales) y de los componentes abióticos (luz, aire, temperatura, humedad, etc.) potencialmente capaces de influir sobre un organismo. Es decir que el ambiente es todo lo que nos rodea.

BIOTOPO: Es el lugar/espacio o territorio donde vive se desarrolla y se interrelaciona una comunidad de vida.
Puede ser tan grande como el océano o tan pequeño como una gota de agua, todo depende del organismo para quien el océano o la gota de agua constituya su biotopo. Por ejemplo, el Biotopo de una ballena es el océano, y una gota de agua puede ser el biotopo de algas y bacterias.

HABITAT: Es el lugar o espacio donde vive/ se desarrolla, se reproduce y muere naturalmente un ser vivo. Podríamos decir que el habitat es su casa. Puede ser tan grande como el desierto del Sahara o tan pequeño como el intestino de un mamífero; todo depende del individuo para quien el desierto o el intestino sean su habitat. En un mismo habitat pueden vivir más de un animal o planta. Son ejemplos de habitat una laguna, un bosque, el mar, la corteza de un árbol, una roca, la sangre o la piel de los animales o del hombre, etc.

POBLACIÓN DOMINANTE: Las poblaciones dominantes son aquellas especies con mayor número de individuos. Por ejemplo, en un bosque de “roble-nogal” son las especies de roble y de nogal las dominantes. En un lago, puede ser la trucha la especie dominante, aunque existan otros peces, y esto es porque tiene la población con mayor número de individuos.

IDEAS FUNDAMENTALES
BiosferaGrupo de comunidades autosuficientes, interactuantes e independientes, que incluyen el ambiente físico.
EcosistemaEcosistemas de la Tierra interactuando con el ambiente físico.
Comunidad Poblaciones de diferentes especies que ocupan un área particular.
PoblaciónUn grupo de individuos de una especie de organismos que se cruzan entre sí y están en un mismo lugar.
Factores bióticosLos factores que interactúan en un ecosistema son los bióticos, es decir, los seres vivos, y los abióticos —agua, Sol, suelo, viento, sustancias químicas, entre otras.
Factores abióticosUn ambiente físico está determinado por el tiempo atmosférico y el clima. Estos dos se ven en términos de lluvia, Sol, viento y nubosidad.

Los Problemas Ecológicos del Mundo

Fuente Consultada: Introducción a la Ecología Ciencia de la Vida

Objetivos de la Ecologia Social

Objetivos de la Ecología Social

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática Ecología Social

La sociedad establecida hace frente hoy a una descomposición no sólo de sus valores e instituciones, sino también de su medio ambiente natural. Este no es un problema exclusivo de nuestra época: las desecadas tierras del Cercano Oriente, las áreas donde tuvieron su origen la agricultura y el urbanismo, son una evidencia de lo antiguo del saqueo humano. Pero estos ejemplos empalidecen ante la destrucción masiva del medio ambiente que viene aconteciendo desde los la Segunda Guerra Mundial. Los daños ocasionados al entorno natural por la sociedad contemporánea afectan al planeta íntegro.

La explotación y polución de la tierra ha dañado tanto la integridad de la atmósfera, el clima, los recursos hídricos, el suelo, la flora y la fauna de regiones específicas, como también los ciclos naturales básicos de los cuales depende toda la vida sobre el planeta.

No obstante, la capacidad de destrucción del hombre contemporáneo es una quijotesca evidencia de su capacidad para la reconstrucción. Los poderosísimos agentes tecnológicos que hemos desencadenado contra el entorno natural incluyen muchos de los factores esenciales que serán imprescindibles para su rehabilitación.

De lo que principalmente carecemos es de la consciencia y sensibilidad que nos ayudarían a alcanzar tan deseable finalidad; una consciencia y una sensibilidad mucho más totalizadoras y profundas de lo que habitualmente estos dos términos definen.

Nuestras definiciones deberían incluir no sólo la habilidad para razonar lógicamente y responder emocionalmente de un modo humanístico; sino que, además, deberían implicar una capacidad de darse cuenta del parentesco existente entre todas las cosas y una predisposición imaginativa ante lo posible.

Esa consciencia y esa sensibilidad nuevas no podrán ser sólo poéticas; deberán ser científicas también. Por cierto, hay un nivel en el que nuestra consciencia no debe ser ni poética ni científica, sino una trascendencia de ambas cualidades en pos de una relación nueva entre la teoría y la práctica, una habilidad para combinar la fantasía con la razón, la imaginación con la lógica, lo visionario con lo técnico. No podemos deshacernos de nuestro legado científico sin retornar a una tecnología rudimentaria con sus grilletes de inseguridad material, fatiga y renunciación.

Por lo mismo, tampoco podemos permitirnos caer en una visión mecanística, colectivista y de tecnología deshumanizante, con sus grilletes de alineación y brutal negación de las potencialidades de la Humanidad. La poesía y la imaginación deben estar integradas con la ciencia y la tecnología, pues hemos evolucionado más allá de una inocencia que sólo puede nutrirse de mitos y sueños.

¿Hay una disciplina científica que deje espacio para la indisciplina de la fantasía, de la imaginación, de la habilidad? ¿Podría tal disciplina englobar los problemas creados por la crisis social y ambiental de nuestra época? ¿Podría integrar la crítica con la reconstrucción, la teoría con la práctica, la visión con la técnica?

En vista de las enormes dislocaciones con las que hoy nos confrontamos, nuestra época genera la necesidad de un cuerpo de conocimientos -tanto científicos como sociales- más comprehensivo y visionario, para resolver nuestros problemas. Sin renunciar a los beneficios de las teorías científicas y sociales precedentes, estamos obligados a desarrollar un análisis crítico más maduro de nuestra relación con el mundo natural.

Debemos hallar las bases para un aproximación más reconstructiva a los graves problemas que nacen de las aparentes “contradicciones” entre naturaleza y sociedad. No podemos permitirnos seguir cautivos de la tendencia habitual dentro de las ciencias tradicionales, que diseccionan los fenómenos para examinar sus fragmentos. Debemos combinarlos, relacionarlos y verlos en su totalidad así como en su especialidad.

En respuesta a esas necesidades hemos formulado una disciplina específica para nuestra época: la ecología social. El mejor conocido término “ecología” fue acuñado por Erns Haeckel en el siglo pasado para definir la investigación de las interrelaciones entre animales, plantas y su entorno inorgánico. Desde los días de Haeckel el término se ha ido expandiendo hasta incluir ecologías de ciudades, de la salud y de la mente.

Esta proliferación de una palabra en áreas tan dispares pueden aparecer particularmente deseable en una época que busca fervientemente algún tipo de coherencia espiritual y unidad de percepción. Pero también puede demostrar ser extremadamente traicionera.

Al igual que otras palabras recientes como “holismo” o “descentralización”, el término “ecología” corre peligro de quedar suspendido en el aire, sin raíces, ni contexto, ni textura. A menudo es utilizado como una metáfora, como un tentador reclamo que pierda la lógica, potencialmente estimulante, de sus premisas.

Así es como la radical verdad de estas palabras puede ser fácilmente neutralizada. “Holismo” se evapora en un suspiro místico, una expresión retórica del compañerismo y comunitarismo ecologista que acaba siendo utilizada hasta en salutaciones como “holísticamente suyo”. Lo que alguna vez fue una seria postura filosófica hoy se ve reducido a kitsch ambientalista.

Con “descentralización” se dan a entender comúnmente opciones logísticas al gigantismo, pero no la escala humana que haría posible una democracia íntima y directa. “Ecología” lo pasa peor aún. Demasiado a menudo se torna una metáfora, como la palabra “dialéctica”, para cualquier clase de integración o desarrollo. Quizá más alarmante aún, ese término ha identificado en los últimos años a una muy cruda forma de ingeniería natural que bien podría denominarse “ambientalismo”.

Soy consciente de que muchos individuos orientados hacia el ecologismo utilizan indistintamente “ecología” y “ambientalismo”. Aquí yo desearía establecer una distinción semánticamente conveniente. Por “ambientalismo” propongo designar una perspectiva mecanística e instrumental que ve la naturaleza como un hábitat pasivo, compuesto de “objetos” tales como los animales, las plantas, y los minerales, que deben suministrarse del modo más aprovechable para el uso humano.

Según mi utilización del término, el “ambientalismo” tiende a reducir la naturaleza a un depósito de “recursos naturales” o “materias primas”. Dentro de tal contexto muy poco puede extraerse del vocabulario ambientalista que se fundamente en una naturaleza social. Las ciudades devienen “recursos urbanos” y sus habitantes “recursos humanos”. Si la palabra “recursos” afloran tan frecuentemente en las discusiones ambientalistas sobre la naturaleza, ciudades o individuos, hay un factor mucho más importante que el mero uso del término, que está en cuestión.

El ambientalismo, según yo utilizo esta palabra, tiende a considerar el proyecto ecologista para lograr una relación armónica entre la humanidad y la naturaleza, más con una tregua que como un equilibrio permanente. La armonía de los ambientalistas se centra en el desarrollo de nuevas técnicas para saquear el entorno natural con la menor alteración posible del hábitat humano.

Los ambientalistas no cuestionan la más básica premisa de la sociedad contemporánea; que la humanidad debe dominar la naturaleza; más bien, trata de favorecer tan noción mediante el desarrollo de técnicas que reduzcan los riesgos ocasionados por irreflexiva expoliación del medio ambiente.

Para distinguir ecología del ambientalismo y de otras definiciones abstractas y, a menudo, confusionistas, debo regresar a su origen y explorar su importancia directa sobre la sociedad.

Dicho simplemente, la ecología trata del equilibrio dinámico dentro de la naturaleza, de la interdependencia entre lo viviente y lo inanimado. Puesto que la naturaleza incluye también a los seres humanos, la ciencia debe comprender el papel de la humanidad dentro del mundo natural; específicamente el carácter, la forma y la estructura de las relaciones humanas respecto a las demás especies y a los substratos inorgánicos del entorno biológico.

Desde un punto de vista crítico, la ecología presenta de un modo amplio el enorme desequilibrio resultante de la división entre humanidad y mundo natural, el homo sapiens, se ha desarrollado lenta y laboriosamente desde ese mundo natural hacia un mundo social propio. Puesto que ambos mundos interactúan recíprocamente mediante fases evolutivas sumamente complejas, se ha vuelto tan importante hablar de una ecología social como hablar de una ecología natural.

Permítaseme recalcar que el error al estudiar esas fases de la evolución humana –que han producido una larga sucesión de jerarquías, clases, ciudades y, finalmente, estados– se origina al ignorar el concepto de “ecología social”. Desafortunadamente, esta disciplina ha sido bloqueada por acólitos autoproclamados que continuamente intentan confundir todas las fases de desarrollo natural y humano en una “unicidad” (no totalidad), universal, una monótona “noche en la que todas las vacas son negras”, para aplicar una de las cáusticas frases de Hegel, a un jarabe ampliamente aceptado que se disfraza con la verbocidad ecologista.

Por lo menos, nuestro común uso del término “especie” para referirnos a la riqueza de vida que nos rodea, debería alertarnos sobre el hecho de la especificad, y de la particularidad; la rica abundancia de seres y cosas diferenciadas que constituyen el motivo básico de la ecología natural. El explorar esas diferencias, el examinar las fases que colaboraron para su existencia, con el largo desarrollo humano de la animalidad a la sociedad -un desarrollo latente, con tantos problemas como posibilidades- implicaría hacer de la ecología social una de las disciplinas más aptas para reforzar nuestra crítica del actual orden social.

Pero la ecología social no sólo aporta una crítica de la brecha entre humanidad y naturaleza; también afirma la necesidad de subsanarla. Más aún, afirma la necesidad de trascenderla radicalmente.

Como señalara E. A. Gutkind: “La meta de la ecología social es la totalidad y no la mera suma de innumerables detalles tomados al azar e interpretados subjetiva e insuficientemente”.

La ciencia se ocupa de las relaciones sociales y naturales en las comunidades o “ecosistemas”. Al concebirlos holísticamente, es decir, en los términos de su interdependencia mutua, la ecología social busca descubrir las formas y modelos de interrelación que permiten comprender una comunidad, ya sea natural o social.

El holismo, en este caso, es resultado de un esfuerzo consciente para discernir cómo se ordenan las particularidades de una comunidad, cómo su geometría (según lo plantearían los antiguos griegos) hace que el todo sea más que la suma de sus partes. Por ello, la totalidad a la que Gutkind hace referencia no debe confundirse con una unicidad espectral que torna a la disolución cósmica en un nirvana sin estructura alguna; la totalidad es una estructura ricamente articulada que posee una historia y una lógica internas propias.

Lo hasta aquí expresado basta para señalar que la totalidad no es una pálida e indiferenciada universalidad que supone la reducción de un fenómeno a lo que tiene de común con alguno otra cosa. Ni tampoco es una energía celestial, omnipresente, que reemplace las vastas diferencias materiales que constituyen el reino animal y el ámbito social. Por lo contrario, la totalidad comprende las diversas estructuras, articulaciones y mediaciones que le otorgan al todo una rica variedad de formas y le incorporan cualidades únicas a aquello que una mentalidad estrictamente analítica reduciría habitualmente a detalles “innumerables” y “casuales”‘.

Términos como “totalidad”, “integridad” y aún “comunidad” poseen matices peligrosos para una generación que ha conocido tantas ideologías totalitarias. Tales palabras evocan imágenes de una “totalidad” lograda mediante la homogeneización, la estandarización y la coordinación represiva de los seres humanos. Estos temores se ven reforzados por una totalidad que parece estipular una finalidad anexo rabie al curso de la historia humana -lo que implicaría un concepto teológico estrecho, sobrehumano de “ley social” que niega la capan dad de la voluntad humana y la elección individual para dar la forma al curso de los acontecimientos sociales.

En realidad, tan totalitario concepto de “totalidad” se opone radicalmente al que hacen referencia los ecologistas. Después de haber comprendido su elevada consciencia de la forma y la estructura, llegamos ahora a un principio fundamental de la ecología; la totalidad ecológica no significa una homogeneidad inmutable, sino más bien todo lo contrario: una dinámica unidad de diversidades. En el reino natural el equilibrio y la armonía se logran mediante una siempre cambiante diferenciación, mediante una diversidad siempre en expansión. La sensibilidad ecológica, en efecto, es una función no de simplicidad y homogeneidad, sino de complejidad y variedad. La capacidad de un ecosistema para mantener su integridad no depende de la uniformidad del medio ambiente, sino de su diversidad.

Pretender que la ciencia gobierne el vasto nexo vital de interrelaciones orgánicas e inorgánicas en todos sus detalles, es algo peor que arrogancia; es pura estupidez. Si la unidad en la diversidad constituye uno de los principios cardinales de la ecología, la riqueza de bioelementos existentes en un sólo acre de terreno nos conduce a otro de los principios ecológicos básicos: la necesidad de permitir un alto grado de espontaneidad natural. La apremiante sentencia: “Respetad la naturaleza” tiene implicaciones concretas.

Por ello, deberíamos conceder una buena dosis de libertad de acción para la espontaneidad natural de las variadas fuerzas biológicas que dan lugar a una situación ecológica diversificada. Trabajar con la naturaleza implica, en gran medida, que debemos alentar la diversidad biótica que emerge del desarrollo espontáneo de los fenómenos naturales. No quiero decir con esto que debamos abandonarnos a una mítica naturaleza que esté más allá de la comprensión e intervención humanas y que demande nuestra temerosa subordinación.

Tal vez la conclusión más obvia que podamos extraer de estos principios ecológicos sea la delicada observación de Charles Elton: “El futuro planeta tiene que ser administrado, pero tal administración no debería asemejarse a una partida de ajedrez sino más bien a timonear una embarcación”. Lo que la ecología, tanto natural como social, puede pretender enseñarnos es el modo de hallar el curso y descubrir la dirección de la comente.

Lo que distingue esencialmente a la perspectiva ecológica como un proceso liberador es su desafiante propuesta ante las convencionales nociones de jerarquía. Los ecologistas no son demasiado conscientes de que su ciencia provee sólidos fundamentos filosóficos a una visión no-jerárquica de la realidad. Como muchos estudiosos de las ciencias naturales, se resisten a la generalizaciones filosóficas por considerarlas ajenas a sus investigaciones y conclusiones; prejuicio éste cuyo origen puede rastrearse en la tradición empírica anglo-americana.

Si reconocemos que cada ecosistema puede contemplarse como una trama alimentaria, podremos imaginarlo como un nexo circular de relaciones planta/animal (más que una estratificada pirámide con el ser humano en la cima) que incluye una gama variadísima de criaturas, desde microorganismos hasta grandes mamíferos. Cada especie, sea una bacteria o un ciervo, es parte de una red de enlace interdependiente de todo el resto, por más indirecto que sea el vínculo. Un predador es, en esta trama también una presa, cuando quizá el “más bajo” de los organismos le ponga enfermo o colabore a consumirlo después de su muerte.

La rapacidad no es el único vínculo que hay entre las distintas especies. Hoy existe una resplandeciente literatura que nos revela hasta qué punto el mutualismo simbiótico es uno de los grandes factores que protegen la estabilidad ecológica y la evolución orgánica.

No debemos caer en la simple y directa comparación de plantas, animales y seres humanos ni entre los ecosistemas de plantas, animales y seres humanos con las comunidades humanas. Ninguno de ellos es completamente congruente con los demás. No es en lo particular de la diferenciación que las comunidades de plantas y animales están ecológicamente unidas con las comunidades humanas, sino más bien en su lógica de diferenciación.

Totalidad es, de hecho, integridad. La estabilidad dinámica del todo deriva de un visible nivel de integridad tanto en las comunidades humanas como en los ecosistemas en su cénit. Lo que vincula a estos modos de totalidad e integridad -por muy diferentes que sean en sus especificidades y en sus cualidades- es la lógica del desarrollo en sí misma. Un bosque en plenitud es un todo integrado, como resultado del mismo proceso de unificación, la misma dialéctica que hace de una determinada forma social un todo integrado.

El énfasis sobre las biorregiones como marcos de referencia para determinadas comunidades humanas, provee un nuevo elemento en favor de la necesidad de readaptar las técnicas y formas de trabajo según los requerimientos y las posibilidades de cada área ecológica.

Dentro de este contexto de ideas tan complejo, debemos tratar de trasladar el carácter no-jerárquico de los ecosistemas naturales a la sociedad. Un importante aporte de la ecología social es su negación de la jerarquía como principio estabilizador u “ordenador” tanto en el reino natural como en la sociedad. Esta asociación del orden como tal con la jerarquía es quebrada sin por ello afectar la asociación de naturaleza y sociedad. El hecho de que las jerarquías existen en la sociedad actual no significa que ello deba permanecer así.

El que la jerarquización amenace la existencia de la vida social de hoy indica, por cierto, que tal cosa no pueda mantenerse como hecho social, así como tampoco puede hacerlo cuando amenaza la integridad de la naturaleza orgánica.

El mismísimo término “democracia” como la apoteosis de la libertad social, ha sido suficientemente desnaturalizado hasta lograr, según Benjamín Barber. “El gradual desplazamiento de la participación por la representación. Donde la democracia, en su forma clásica, significó el gobierno por el pueblo mismo, aparece hoy (mediante el ardid de la representación) como el gobierno de una élite sancionado por el pueblo. Élites rivales compiten para obtener el apoyo de un público cuya soberanía popular se ve reducida al patético derecho a participar en la elección del tirano que habrá de gobernarlo.

Más significativo aún, el concepto de una esfera pública, de cuerpo político, ha sido literalmente desmaterializado por una aparente heterogeneidad -más precisamente, una atomización que va desde lo institucional hasta lo personal- que ha reemplazado la coherencia política por el caos.

El desplazamiento de la virtud pública por los derechos personales ha provocado la subversión no sólo de un principio ético unificador que alguna vez le otorgó sustancia a la noción de público, sino también de la condición de persona que le otorgaba sustancia a la noción de derecho.

En términos concretos: ¿Qué atormentadores temas propone la ecología social a nuestro tiempo y al futuro? Al restituir una vinculación más avanzada con lo natural, ¿será factible lograr un nuevo equilibrio entre humanidad y naturaleza mediante una sensitiva adecuación de nuestras prácticas agriculturales, nuestras áreas urbanas y nuestras tecnologías a los requerimientos naturales de una región y de los ecosistemas que la componen? ¿Podemos esperar lograr una drástica descentralización de la agricultura que haga posible el cultivar la tierra como si fuese un jardín, equilibrado por la diversidad de su fauna y flora? ¿Requerirán tales cambios la deseen tralización de nuestras ciudades en comunidades a escala moderada, generando una nueva y armónica relación entre aldea y campo? ¿Que tecnología se requerirá para lograr estas metas, evitando el incrementó de la polución del planeta? ¿Qué instituciones se precisarán para crear una nueva esfera pública, qué relaciones sociales serán necesarias para dar origen a una nueva sensibilidad ecológica, qué formas de trabajo para volver creativa y gozosa la práctica humana.

qué tamaño y población tendrán las comunidades a escala humana para ser controlables por todos? ¿Qué tipo de poesía? Cuestiones concretas: ecológicas, sociales, políticas, de comportamiento; se nos abalanzan como un torrente que hasta hace muy poco fue refrenado por las ideologías y los hábitos de pensamiento tradicionales.

Que no nos quede ninguna duda al respecto: las respuestas que encontremos a tales cuestiones tendrán una relación directa con la habilidad humana para sobrevivir en el planeta. Las tendencias de nuestro tiempo están visiblemente dirigidas contra la diversidad ecológica; de hecho, apuntan hacia una brutal simplificación de la biosfera integra. Las complejas cadenas alimentarias vienen siendo despiadadamente socavadas por la aplicación de técnicas industriales en la agricultura, con el resultado, en muchos lugares, de ver los suelos transformados en esponjas absorbentes de fertilizantes químicos.

El monocultivo sobre enormes superficies de tierra está borrando la variedad natural, agrícola y aún fisiográfica. Inmensos cinturones urbanos están usurpando implacablemente la campiña, sustituyendo la fauna y flora por hormigón, metales y vidrio y envolviendo a vastas regiones en una nube de polucionantes atmosféricos. En este masivo mundo urbano, la experiencia humana se torna cruda y elemental, sujeta a toscos estímulos y a una crasa manipulación burocrática. Una división nacional del trabajo está reemplazando la variedad regional y local, reduciendo continentes enteros a inmensas fábricas humeantes y convirtiendo las ciudades en ostentosos supermercados.

La sociedad moderna está poniendo en peligro la complejidad biótica lograda por la evolución orgánica. El gran movimiento vital, desde lo más simple hasta las más complejas formas y relaciones, está siendo revertido en dirección a un medioambiente que será capaz de soportar sólo formas simples de vida. De continuar este retroceso de la evolución biológica al socavarse las tramas alimentarias de las que depende la humanidad, estará en peligro la supervivencia misma de la especie humana. Si continúa la reversión del proceso evolucionado, hay buenas razones para creer que las precondiciones necesarias para la exisetncia de formas complejas de vida serán destruidas irreparablemente y que el planeta será incapaz de mantenernos como una especie viable.

En esta confluencia de crisis sociales y ecológicas no podemos permitirnos carecer de imaginación; no podemos seguir ignorando al pensamiento utópico. Las crisis son demasiado serias y las posibilidades demasiado arrebatadoras como para ser resueltas mediante los modos habituales de pensamiento, aparte de ser éstos los origina-dores de dichas crisis. Años atrás, los estudiantes franceses durante los alzamientos de mayo y junio de 1986 expresaron magníficamente este agudo contraste de opciones en su slogan: Seamos realistas, hagamos lo imposible.

A esta demanda, la generación que se confrontará en el próximo siglo tendrá que agregarle este mandato más solemne: “Si no hacemos lo imposible debemos afrontar lo inconcebible”.

Fuente Consultada:
HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N° 36 Terrorismo Ecológico
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 14 Ecología
Introducción a la Ecología Ciencia de la Vida
Biología II Ecología y Evolución Bocalandro-Frid-Socolovsky