Publicidad y Marketing

Publicidad y Marketing: Concepto Objetivos

Publicidad y Marketing: Concepto Objetivos

PUBLICIDAD Y MARKETING: Se ha dicho a menudo que la publicidad actual se orienta cada vez más hacia el marketing. Marketing es el conjunto de las técnicas aplicables para planificar la comercialización en el mercado. La estadística, la investigación de mercados, la computación científica, la demografía, la psicología social, la teoría de la comunicación, la economía y otras disciplinas componen las herramientas del marketing.

Surgido como una rama auxiliar de los departamentos de venta de las grandes empresas ha concluido por absorberlos.

En la medida en que el marketing aplica desarrollos científicos y tecnológicos a la tarea de controlar la distribución, la venta y el consumo, se convierte en un área central de poder en las empresas orientadas hacia el consumidor, las que dependen exclusivamente de esos tres factores para su subsistencia en mercados competitivos.

En el proceso de ascenso de los técnicos en marketing dentro del selvático escalafón de la gran empresa orientada hacia el mercado, una de las primeras áreas que comenzaron a subordinarse a sus departamentos fue la publicidad.

Los organigramas de las grandes empresas, una vez que han inscripto la función «marketing» o «comercialización» modifican la posición de sus departamentos de publicidad vinculándolos o subordinándolos a la nueva gerencia.

Mientras la gerencia de la empresa tradicional interrogaba al publicitario sobre los aspectos estéticos y de costo total de sus campañas, la tecnocrática gerencia de marketing, una vez que monopoliza el control de todas las operaciones comerciales de la empresa, formula preguntas más y más complejas.

• a qué segmento socioeconómico o de edad dirigimos la campaña.
• a qué tipo de consumidor —definido por sus hábitos— nos dirigimos.
• cuántas personas serán contactada por nuestra campaña.
• qué proporción de dichas personas es
consumidor leal de nuestros productos, qué proporción lo es de marcas de la competencia, qué proporción está fuera de nuestro mercado.
• a qué proporción de nuestros clientes le reforzaremos su vínculo con nuestra marca.
• cuántos de los clientes de marcas de la competencia cambiarán su opinión sobre nuestro producto por efecto de la campaña.
• cuántos se volcarán hacia nuestra marca.
• cuál es el costo de la campaña por persona contactada, cuál el costo por consumidor contactado, cuánto nos ha costado cada nuevo cliente obtenido por efectos de la campaña.

Este tipo de formulaciones, de las que las citadas son sólo una muestra, exigen una publicidad tecnificada, conocedora de los hábitos de consumo del público, de los hábitos de lectura de diarios y revista, de la concurrencia al cine, de la audiencia de radio y TV y de la circulación de la gente por la vía pública. De lo contrario, no es una publicidad orientada hacia el marketing y perderá el favor de su cliente.

Este desarrollo del marketing no determina un desprestigio de la función publicitaria; por el contrario, ha generado un nuevo tipo de publicitario, tecnificado y conocedor de las ciencias sociales y económicas, que comienza a escalar posiciones en las agencias de publicidad reemplazando a la primera generación de hombres hábiles para las relaciones públicas y, a menudo, eficaces creativos que no pudieron o no aceptaron subordinarse al altar del marketing.

De ese modo se eliminan rutinas de ventas, concepciones sobre el consumidor, modalidades de relación con los vendedores, distribuidores y minoristas y estilos de comunicación que conspiran contra los objetivos de la empresa: vender más, ganar más, competir mejor.

Estos son los valores centrales de la economía capitalista y es dentro de este marco donde se debe ubicar la funcionalidad y necesidad del fenómeno publicitario.

La publicidad en vía pública no demanda esfuerzo alguno para ser interpretada por parte del receptor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Ocio y los Medios de Comunicacion Sociologia del Ocio y Educación

HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN: «SOCIOLOGÍA DEL OCIO»
PRIMEROS DILEMAS SOBRE LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE LA SOCIEDAD

Los medios de comunicación
La mayoría de los habitantes del planeta se pone en contacto con algún medio de comunicación: radio, televisión, cine, diarios, revistas, discos, teléfonos, libros e incluso fascículos. Como el hecho ya es tan habitual, pocas veces se piensa que muchos de estos medios tienen menos de cincuenta años de existencia como fenómenos masivos. Pero, al mismo tiempo, se plantean otras cuestiones muy debatidas y complejas: determinar en qué medida somos juguete de la propaganda o la acción de los medios: ¿estamos obligados por ellos a comprar ciertos productos, a elegir entre ciertas opciones políticas o a adoptar ciertas modas y conductas?

De ser así, ¿quién controla los medios? y ¿quién controla a aquéllos que controlan los medios? Por último, cabe dilucidar si la masificación que implican estos medios corrompe lo que tradicionalmente denominamos «cultura» al trazar la línea por el nivel más bajo (fotonovelas, por ejemplo) o bien si estamos en presencia de la transformación (que no es deterioro ni elevación) de esa cultura, en otra de distinto carácter.

ocio en la comunicacion

Ocio, educación y medios de comunicación
El estudio de los medios no puede separarse del tema del uso del tiempo libre, de la «sociología del ocio». La mayoría de las sociedades industrializadas, desde comienzos del siglo XX, han permitido a sus integrantes gozar de una mayor cantidad de tiempo libre. Entre las causas de esto, se mencionan varios factores:

a) la lucha de los sindicatos por una menor jornada de trabajo;

b) la tendencia de los empresarios a aumentar la productividad del trabajo —y con ella sus ganancias— mediante técnicas que acrecientan su intensidad dentro del mismo tiempo de labor, antes que con la prolongación de la jornada, resistida por los obreros;

c) un descenso de la atención prestada por las masas a las obligaciones religiosas y comunales.

Los medios han venido a ocupar gran parte de este «tiempo libre». En este sentido ¿cumplen un papel positivo, elevando la cultura de las masas o, por el contrario, sólo les proporcionan una nueva especie de «opio del pueblo», que les dificulta comprender sus problemas reales? Refiriéndonos tan sólo a la televisión, las estadísticas existentes demuestran que grandes masas, durante mucho tiempo, hacen uso del medio.

Una encuesta de 1965 realizada por la RAI, en Italia, demostró que a las 22 horas un 71 % de las personas estaba viendo televisión. En la Argentina, es probable que un estudiante de escuela primaria, en cuyo hogar hay receptor de TV permanezca frente al mismo unas 1.500 horas anuales, tiempo mayor que el dedicado a la asistencia a clases y al estudio.

Surgen así nuevos interrogantes tales como: ¿Cuáles son los efectos de los medios sobre la mente infantil? Existe alguna relación entre los problemas de violencia, terrorismo, uso de drogas, desviación sexual, etc., y los mensajes de los medios?

Todos éstos no son temas meramente teóricos sino verdaderos problemas sociales, acerca de los cuales el debate es permanente y cada vez más intenso. Los sectores sociales y políticos que critican los medios, en especial la TV y las «historietas», han proliferado en todo el mundo; ya no son sólo organizaciones, más o menos marginales, de izquierda, sino también maestros, psicólogos, religiosos, funcionarios estatales, padres, etc.

Por ejemplo, hace pocos años, el director de la FBI en EE.UU. atacó a la industria del espectáculo responsabilizándola por la ola de violencia que vivía ese país.12 El senado Norteamericano debió organizar recientemente una comisión de técnicos, para estudiar el problema de los efectos de los medios sobre los jóvenes.

Los críticos de los medios de comunicación suelen aducir en contra de éstos, que los productores nivelan su lenguaje y valor estético «hacia abajo» a los efectos de llegar a un sector de público lo más amplio posible. También aducen que «los conocimientos adquiridos sin esfuerzos y en e! estado de relajamiento que acompaña al ocio no enriquecen al sujeto». Otros entienden que los medios, en especial los audiovisuales, «embotan» las funciones intelectuales y críticas de los individuos, en beneficio de la sensibilidad afectiva.

Finalmente, algunos especialistas afirman que los medios tienden a proporcionar al sujeto una cultura superficial, «una cultura mosaico», incoherente e inútil. Por el contrario, quienes defienden a los medios consideran, en general, que éstos han elevado el nivel de información de toda la población, su conocimiento del mundo exterior y de los valores de otras clases y culturas, liquidando así el «provincianismo» cultural en el que, hasta hace menos de un siglo, vivía la mayor parte de la humanidad.

Para estos autores no son válidas las comparaciones entre la cultura de los medios y la cultura de los intelectuales debido a que, según ellos, los primeros proporcionan información a sectores sociales que antes no tenían acceso a ningún tipo de cultura. Otros defensores afirman que los medios sirven para crear nuevos intereses culturales en los individuos incitándolos a aumentar su nivel educacional y que pueden servir para atenuar o corregir los efectos de una educación excesivamente libresca.

Fuente Consultada:
Educación Cívica 2 Zuretti-Auza
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Poder de la Publicidad Sobre la Sociedad Su Influencia

LA PODER E INFLUENCIA DE LA  PUBLICIDAD SOBRE LA SOCIEDAD

Influencia de la propaganda y de la publicidad sobre las actitudes sociales y el comportamiento: Después de lo que llevamos expresado sobre el grado de influencia de la propaganda y de la publicidad sobre la sociedad (ver los link anteriores) , parecería claro que son los dos factores que gravitan de una manera muy grande en los cambios de las actitudes sociales y en los comportamientos de las personas.

Desde el momento en que la propaganda es el uso planeado sistemático de palabras y símbolos, que mediante la técnica de sugestión y otras de naturaleza psicológica conexas tiene. el propósito de controlar, difundir o cambiar las opiniones, ideas y valores de personas, es lógico deducir que influye de manera evidente en las actitudes sociales de las mismas.

En cierta manera toda persona vive asediada por campañas con contenido ideológico variado que gravitan sobre ella desde los medios masivos de comunicación hasta la acción directa, casi personal y a& domiciliaria. Se requiere un notable esfuerzo para obrar con criterio personal, reflexivo, y no dejarse influir por una u otra corriente de ideas provocadas y dirigidas.

Es precisamente uno de los riesgos de la sociedad moderna “manipuleo” de las personas por medio de la propaganda y la publicidad. Esta, como se notará, tiene límites, que deben respetarse. Una cosa emitir un mensaje, dar a conocer determinados contenidos, y otra es la intención precisa, que ataca los lados vulnerables o menos protegidos la persona, para influenciarla y someterla a sus fines. Lo primero , la comunicación, es lo legítimo; lo segundo puede llegar a ser ilegítimo hasta convertirse en un atentado a la persona.

Temas Relacionados: 1-Los Medios  2-Opinión Pública  3-Propaganda   4-Propaganda Política   5-Publicidad   6-El Poder

La publicidad, por su parte, cumple un rol casi cotidiano en el comportamiento del público consumidor. La publicidad ofrece una oferta de productos apelando a técnicas científicas y no de un modo cualquiera, lo que hace que gravite en las decisiones que asumen las personas ante los productos y los servicios.

Si bien teóricamente cada hombre es libre, en la práctica esa libertad se halla cercenada, atentada, trabajada, por los mensajes publicitarios que recibe en las lecturas, las ondas radiales, los anuncios de la vía pública en los medios de transporte y aun en la ropa con que se cubre. La persistencia, la fuerza convincente o el atractivo de esos mensajes hacen que elija determinados productos y no otros, que actúe en determinados medios y no en otros, que vista de una manera y no de otra, que utilice determinados “símbolos” y no otros.

Esto no quiere señalar un determinismo en el comportamiento de los hombres ya que, no obstante la influencia de la publicidad y de la propaganda, no logran torcer la voluntad y la libre elección de todos los miembros de la sociedad. Pero las técnicas publicitarias saben que un determinado porcentaje de ellos, si recepciona bien los mensajes, puede obrar como se le sugiere.

La publicidad y la propaganda emplean técnicas que actúan sobre la atención y sobre la percepción del hombre, sobre la comprensión y la memoria, sobre los hábitos y las creencias de los hombres, buscando el modo de influir en sus aspectos más vulnerables. De ahí el poder inmenso que poseen y la circunstancia de que un gran número, más débil o menos advertido, sea influenciado de manera casi segura.

El modo para asegurar que las decisiones y los comportamientos respondan a los más reflexivos y personales deseos de los hombres, no consiste en aislar a los mismos de la vida social, sino en enseñarles a vivir resguardando su intimidad y acrecentando su vida interior, de modo que sean capaces de recibir los mensajes, retener de ellos lo necesario, rechazar lo que no les conviene y con todo enriquecer su personalidad.

publicidad y opinion publica

¿A qué mecanismos recurre la publicidad para valorizar el producto y así seducir a sus destinatarios?: A las mismas figuras que utilizan la poesía y el lenguaje cotidiano, sólo que con objetivos distintos.

La publicidad utiliza:
eufemismos, por ejemplo, dice «calzado deportivo» en lugar de «zapatillas»;

metáforas verbales,, como la designación «el vino de los pensadores» para el café, o visuales, como la alusión a un preservativo por medio de una media de mujer;

hipérboles verbales, como «la colonia que mata», o visuales, como la presentación de un neumático que sortea sin dificultad dos hileras de clavos, y el resto del arsenal de figuras que la retórica describe.

La publicidad también argumenta -como los tratados científicos y el discurso político-, generalmente utilizando razonamientos abreviados: «Si ya empezó a mentir la edad, es tiempo de…». Y con frecuencia recurre a falacias.

El aviso publicitario está obligado, incluso jurídicamente, a señalarse como tal. Tradicionalmente, la publicidad estaba separada del resto de los mensajes que la rodeaban. Sin embargo, cada vez más se la encuentra Incluida en otros tipos de textos (informativos, humorísticos, de entretenimientos), para forzar al público a prestarle atención. Auspicios de programas televisivos, premios en concursos y juegos de azar, mención de marcas en diálogos humorísticos son algunos de los nuevos recursos utilizados para evitar la «fuga» de posibles compradores.

La investigación de mercado utiliza distintas técnicas para obtener sus conclusiones. Una de ellas es la encuesta, con la que se intenta conocer la opinión de un grupo de personas sobre un producto, una marca o un aviso publicitario. Los encuestadores entrevistan a un grupo, al cual consideran representativo del total de las personas cuya opinión se desea conocer.

Los libros como propaganda
En 1965, por ejemplo, el USIS (United States Information Service) gastó varios millones de dólares para la distribución mundial de 14.453.000 libros. Como es natural, semejante mercado sedujo a los editores norteamericanos, quienes aceptaron publicar libros de autores a quienes les pagaba el USIS y cuyos textos eran revisados y corregidos por la misma agencia, desde luego sin que se mencionara su nombre. Otros editores se esforzaron por publicar obras cuyo contenido les permitía suponer que el USIS podría encargar varios millares de ejemplares con fines propagandísticos.

Estas publicaciones se efectúan, por supuesto, bajo la única responsabilidad del editor, y éste se cuida mucho de precisar que tal o cual libro ha sido encargado por el gobierno del imperio. Asimismo, estos libros pueden ser distribuidos gratuitamente en el interior de los Estados Unidos, donde no sirven menos a la propaganda gubernamental.

Es en este punto donde choca el curioso concepto que los parlamentarios norteamericanos trazan de su propia integridad. Al comparecer ante una comisión de la Cámara de los Representantes, Leonard Marks, director de la United States Information Agency, facilitó con respecto a este tema interesantes informaciones. Al ser interrogado por Glenard Lipscomb, representante republicano de California, explicó que un libro que, en vez de la marca de un editor conocido y reputado ostentara la del Gobierno, sería recibido en el extranjero con una comprensible sospecha. Lipscomb le contestó que aprobaba calurosamente su actividad en el extranjero, pero
que no aceptaba que ésta se ejerciera también en el interior de los Estados Unidos. Entre los dos hombres tuvo lugar entonces el asombroso diálogo que sigue:

Lipscomb: —¿Supongo que venden estos libros en el extranjero con fines propagandísticos?
Marks: —Sí, sin la menor duda.
Lipscomb: —¿Se venden en los Estados Unidos con fines propagandísticos?
Marks: —No.
Y el New York Times (9 de febrero de 1967) comentó humorísticamente: «En otras palabras, lo que es concebido para manipular al lector extranjero es considerado por el señor Marks como un servicio honrado y objetivo que se presta al lector norteamericano».

El New York Times resume el problema del siguiente modo: «Está ampliamente demostrado que los libros se utilizan cada vez más como instrumentos de propaganda, que personas que desempeñan funciones importantes controlan la redacción de libros sin confesarlo». Claude Julien.

LA ESTIMULACIÓN SOCIAL DE DROGAS ESTIMULANTES A TRAVÉS DE LA PUBLICIDAD:

Se suele clasificar a las drogas en dos grupos: drogas en «general» y drogas «socialmente estimuladas», en el segundo caso entran el tabaco, el alcohol y la mayoría de los medicamentos con estimulantes o calmantes. Sabemos que el alcohol es un psicofármaco cuya adicción acarrea riesgos mortales; el tabaco produce anualmente millones de víctimas fatales; la automedicación causa en el mundo innumerables trastornos en la salud física y mental. Esta nota nos habla de la responsabilidad del marketing, de los promotores y los publicitarios que hacen su agosto promoviendo la venta y el consumo de estos productos que pueden ser altamente nocivos para la población.

Las campañas publicitarias de bebidas alcohólicas, de cigarrillos y (en menor grado) de pastillas y cápsulas de toda laya, han pasado en nuestro país por diferentes etapas de censura oficial y autocensura a cargo de las respectivas industrias. Todavía es noticia fresca la prohibición de hacer publicidad del tabaco.

Cada vez que asoma un proyecto de ley que intenta poner coto a la propaganda de productos que pueden ser dañinos para la población, se pone en marcha todo un operativo, muy bien orquestado, donde se \ entremezclan los «sagrados» derechos de  pretendida libertad de expresión y los grandes intereses económicos (multinacionales en la mayoría de los casos) que están en juego.

A la larga, los productores, gracias a la «inestimable» colaboración de los publicitarios, y a la complacencia de los consumidores, suelen salirse con la suya. Y desde los avisadores de la calle con sus llamativos carteles, desde las tapas coloridas de las revistas del kiosco de la esquina, y desde el televisor hogareño (sobre todo desde el televisor hogareño con su pantalla cada vez más grande y más huérfana de imágenes creativas), estamos irremediablemente expuestos al bombardeo multicolor y bochinchero, que nos aturde y nos obnubila como si viviéramos en la algarabía de una discoteca punk.

Y seguimos recibiendo imágenes y mensajes -groseramente directos o astutamente subliminales- que nos van cambiando la mentalidad hasta transformarse en robots consumistas, manejados hábilmente (hoy diríamos «programados») desde una agencia de publicidad.

¿Quién es el «guapo» que se puede resistir a esta influencia, calculada de antemano por especialistas de la economía de mercado (¡el nuevo ídolo de los años ’90!) y por habilísimos publicitarios que conocen al dedillo los anhelos íntimos de tantos millones de consumidores? ¿Quién se atreve a decirle a alguien que está tomando aspirinas sin ton ni son, que se está dragando? ¡Usted es un desubicado! Cuando vemos a una parejita saboreando bajo la sombrilla, en la vereda, su tercer jarro de espumante cerveza, ni se nos ocurre insinuarles que van camino al alcoholismo… Y al fumador empedernido, ¿quién le pone el cascabel?. La tentación es bajar los brazos, y dejarse llevar por la corriente… que el mundo siga dando vueltas… ¡Dale que va! Y, a pesar de todo, tiene que quedar alguien que no se resigne a esta situación que amenaza el bienestar y la felicidad de los hombres, nuestros hermanos.

Desde el televisor hogareño con su pantalla cada vez más grande y más huérfana de imágenes creativas, estamos irremediablemente expuestos al bombardeo multicolor y bochinchero, que nos aturde y nos obnubila. Seguimos recibiendo imágenes y mensajes -groseramente directos o astutamente subliminales- que nos van cambiando la mentalidad hasta transformarse en robots consumistas, manejados hábilmente (hoy diríamos «programados») desde una agencia de publicidad.

Siempre habrá algún Galileo Galilei que, al salir del tribunal que lo condenó por su teoría de la Tierra moviéndose alrededor del Sol, iba mirando al suelo, pisando fuerte y rezongando por lo bajo: EPPUR SI MUOVE – «Y sin embargo se mueve» (la Tierra). Necesitamos algún Quijote que, sin hacerle caso a Sancho, que sólo veía molinos, arremeta lanza en ristre contra esos «desaforados gigantes» que son un peligro para la humanidad.

PEQUEÑAS GRANDES COSAS
Hay un caso que me ha llamado profundamente la atención: se trata de un comercial que estuvo en el aire durante los meses de octubre y noviembre «Bayer» relaciona el consumo de aspirinas con las «pequeñas grandes cosas de la vida»; y se da como ejemplo la fiestita de fin de curso de un jardín de infantes, con bailes y canciones inocentes, con enorme satisfacción de padres, niños y maestras jardineras…

Ahora que entramos en la época del calor veraniego, ¿cómo no aludir a la promoción
de las distintas marcas de cerveza: rubias, doradas, morochas, negras, brasileñas, cordobesas,
santafecinas, alemanas, inglesas, aterciopeladas, espumosas, insinuantes…Una vez la
oferta de la adicción está descaradamente incentivada.


Todo relacionado, naturalmente, con la alegría de «sentirse bien»; y, como era de esperar, ahí aparecía el producto promocionado. Nos parece un paralelismo falaz y tendencioso; la conclusión salta a la vista: ¡Si quieres ser feliz, empieza, desde chiquito a tomar aspirinas!

Y yo pregunto: uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo ¿tiene necesidad de apelar a estos mensajes subliminales para que se consuma más ese producto? ¿No hay otras formas eficaces? ¿O no tenemos en cuenta que el abuso de aspirinas es el primer eslabón de la cadena de la automedicación?

INGREDIENTES DE TRANSGRESIÓN
Ahora que entramos en la época del calor veraniego, ¿cómo no aludir a la promoción de las distintas marcas de cerveza: rubias, doradas, morochas, negras, brasileñas, cordobesas, santafecinas, alemanas, inglesas, aterciopeladas, espumosas, fresquitas, insinuantes… que se te ofrecen como odaliscas de un harén oriental… ¡Hay que ser «de fierro» para resistir! Otra vez la oferta de la adicción está descaradamente incentivada.

Con la nueva ley que prohíbe la propaganda de cigarrillos, las agencias de publicidad han puesto todo «su ingenio». «Derby», por ejemplo, armó un comercial con todos los ingredientes de transgresión: fue prohibido: justamente, lo que pretendían sus creadores. «Lucky» y «Benson» han suprimo la «modelo» que fumaba: la «estrella», ahora, es el cigarrillo mismo. Durante años, hemos tolerado slogans, que hemos visto, oído o leído hasta el cansancio y que desvirtúan la escala de valores. Ejemplos: «Jockey: la pura verdad»; «Derby: el sabor del éxito»; «Marlboro: el número uno en el mundo»; «Benson: tancaros como siempre»: «Chesterfield: el americano más famoso»: «LM: marca su nivel», etc.

LIBERTAD BIEN ENTENDIDA
No estamos proponiendo desde estas columnas ningún cercenamiento a la libertad bien entendida, ni a la publicidad inteligente y honesta. Simplemente alertamos a la sociedad para que no se deje engañar por quienes la quieren hundir en un consumismo crudamente materialista; y hacemos un llamado serio a los empresarios y a los profesionales de la publicidad, quienes deben medir las consecuencias sociales de sus creaciones. ¡No vayan a convertir a la humanidad en un rebaño manejado como por control remoto, que se dirige, mansamente, a tal o cual supermercado donde adquiere, como un autómata, el producto que la propaganda le ha atornillado en el cerebro! Porque, entonces, tendría razón Don Quijote: los hombres somos las víctimas de esos malandrines que nos han despojado de nuestra personalidad; y no bajaremos la guardia; y lo acompañaremos «en esta buena guerra; que es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra». (Don Quijote, capítulo VIII). ^

La Publicidad Concepto Objetivos Su Poder e Influencia de la Sociedad

LA PUBLICIDAD:CONCEPTO Y OBJETIVOS

Concepto de publicidad: La publicidad puede ser definida como el conjunto de procedimientos cualesquiera que sean, orientados a atraer la atención sobre una idea, un producto, un servicio, generalmente con fines comerciales.

publicidad

En un sentido demasiado reducido se suele entender por publicidad la publicación de una idea, de un debate, de una ley y en tal sentido se entiende cuando se dice que es uno de los elementos constitutivos de régimen republicano la “publicidad” de los actos de gobierno.

Sin embargo, y sin dejar de tener esa acepción, cuando se habla de publicidad se está haciendo referencia a un modo especial, a un tipo especial de propaganda. La idea corriente de publicidad se ha reducido ¿concebir a un cartel, una etiqueta, un catálogo, un aviso, en suma cualquier medio o vehículo publicitario, como publicidad. Sin embargo la cuestión es más compleja.

La producción industrial en masa fue uno de los factores que más influyeron en el nacimiento y desarrollo de la publicidad como una técnica especial aplicada a fines comerciales o desinteresados.

Ello hace que la publicidad tienda más a obtener un fin concreto comercial generalmente, pero puede ser también desinteresado. Se dice que se hace publicidad cuando se aplican determinadas técnicas a fin de acercar a quienes ofrecen mercaderías o servicios a otros, susceptibles de hacer uso de esas mercaderías o servicios.

Temas Relacionados: 1-Los Medios  2-Opinión Pública  3-Propaganda   4-Propaganda Política   5-Publicidad   6-El Poder

Publicidad privada

Es la que realizan los productores o comerciantes por su propia cuenta a fin de hacer conocer sus productos o servicios. Este es el tipo más antiguo de publicidad y es también el más frecuente hasta el día de hoy. La competencia que se entabla entre empresas productoras de bienes semejantes se pone en evidencia a través de la publicidad individual que realizan, siendo la competencia más que en calidad de productos, estrictamente, en esfuerzo publicitario.

Un tipo de publicidad privada es la que realiza una empresa en la vía pública, en los medios masivos de comunicación para patrocinar sus productos: una firma de fabricantes de coches, o de leche pasteurizada cuyos emblemas, símbolos o letras atraen el espacio visual del ciudadano a favor de sus productos. Lo es también la que realiza una empresa bancaria para atraer ahorristas o público que utilice sus servicios.

La publicidad es una técnica del marketing mix cuyo objetivo fundamental es crear imagen de marca, recordar, informar o persuadir al público para mantener o incrementar las ventas de los bienes o servicios ofertados. La publicidad hace uso de numerosas disciplinas tales como la psicología, la sociología, la estadística, la comunicación social, la economía y la antropología. 

Publicidad colectiva

Si en lugar de ser una empresa, como acabamos de mencionar, son varias empresas las que reúnen y se asocian afín de hacer una inversión y programación común a favor de un determinado consumo o producto, para beneficiar a todas, nos hallamos en presencia de una propaganda colectiva.

Hace unos años vimos cómo los productores de manzanas del país llevaban a cabo una campaña para incentivar en la población el consumo de manzanas, demostrando los beneficios alimenticios que ocasionaba ese producto. Durante meses el emblema y las referencias al valor nutritivo de la manzana invadieron a los argentinos y, naturalmente, el consumo creció. Esa era una campaña colectiva

Algo semejante es lo que sucede cuando se hace una campaña para disminuir el consumo de nafta. En este caso el beneficiario es el país todo, y por ello se efectúa una campaña sobre la población, educándola para un consumo racional de ese producto.

La publicidad desinteresada.

Tanto en el caso de la publicidad privada como en la colectiva se trata siempre de una publicidad de fines comerciales. Pero hay casos en que la publicidad puede tener fines estrictamente desinteresados, es decir, fines altruistas, humanitarios, ajenos a todo interés comercial.

Tal es el caso de la publicidad dirigida a preservar la salud con una clarificación adecuada de las medidas que se deben tomar para evitar epidemias y enfermedades contagiosas. Lo es también la campaña publicitaria contra el consumo de alcohol y tabaco, o para apoyar a sociedades de beneficencia, de caridad.

La publicidad y la economía

En el sistema de producción económica que poseen las sociedades modernas la publicidad se ha convertido en un instrumento indispensable, que puede tener mayor o menor utilización, según sea el grado de poder económico de que disponga, pero del cual no se puede prescindir.

La publicidad es una técnica que vale tanto para la economía liberal como para la economía intervencionista, para la economía socialista como para la economía mixta. La utilizarán de modo distinto cada una de esas economías, pero no prescinden de ella.

Productores y comerciantes utilizan la publicidad para dar a conocer sus productos a los consumidores, y éstos se enteran de ellos, conocen sus cualidades o su existencia. Así, mientras los productores, con la publicidad, ven favorecida la distribución de sus productos, los consumidores favorecen a los productores al conocer la existencia de los productos y consumirlos. La publicidad hace así una intermediación que, por un lado acrecienta la distribución y el consumo y, por Otro, lógicamente, la producción.

Los medios de publicidad

El número de medios a que apela la publicidad para llegar al potencial consumidor es muy variado. Enumeramos algunos.

— La prensa. Es el medio más corriente de publicidad dirigido al individuo, si bien como medio es masivo. En ella se hace el anuncio publicitario conocido como “aviso”. Las formas y modos del anuncio son un capítulo muy especial de la técnica publicitaria.

— Radio y televisión. El publicitario puede obrar financiando determinados espacios en los que, además de irradiar su mensaje publicitario a favor de un producto o de un servicio, coloca otros elementos que atraen al oyente o al televidente. Utiliza para ello una gama muy grande de recursos culturales como el canto, el recitado, la telenovela, la obra teatral, la danza, el humor.

— La publicidad directa. Es la que se hace enviando al domicilio de los posibles usuarios, por correo o por entrega directa, folletos, catálogos, cartas publicitarias, etc.

— Los carteles. Representan un medio de publicidad dirigido a la multitud. El cartel, estratégicamente. colocado, actúa sobre una multitud, y si se halla repetido, actúa por sugestión sobre el mecanismo bio-psicológico del individuo El cartel contiene textos, frases, emblemas, dibujos, tipografía especial, que con una simple mirada identifican un producto. Actúa sobre la memoria y hace estar “presente” el producto.

— Las exposiciones. Son medios publicitarios dirigidos a la multitud. Para ello el montaje de la exposición siempre apela a formas atrayentes a fin de atraer al transeúnte. Esa atracción tiene por objeto aislarlo a fin de que se aproxime, pueda ejercer sobre él una acción persuasiva, observe el producto, lo identifique, comprenda sus beneficios, se informe y, finalmente, compre. La venta puede ser inmediata o diferida, pero el objetivo publicitario ha sido realizado.

La publicidad como profesión

El grado de desarrollo de la sociedad, la complejidad de técnicas que se utilizan y el amplio conocimiento en diversas especialidades, que se requiere para ejercer la publicidad, hacen que haya terminado la época en que el propio patrón o empresario dirigía su publicidad.

Ha surgido para ello un especialista, que es el publicitario, es decir, el profesional de la publicidad. Pero ya no basta tampoco el publicitario aislado, pues la variedad de recursos le exige asociarse con especialistas a fin de lograr en común el montaje adecuado de las campañas de publicidad. En ellas obran las nociones biológicas, psicológicas, sociológicas y técnicas muy variadas, tantas cuantos sean los medios que se utilicen y, además, un conocimiento completo del mercado sobre el cual se actúa Ello ha dado nacimiento a dos hechos muy significativos que son: las escuelas de formación de publicitarios, y las Agencias de publicidad.

Hoy la formación de publicitarios requiere estudios de nivel terciario; y las agencias conforman verdaderos equipos de publicitarios que elaboran en común o en equipo todos los aspectos de la publicidad.

LOS OBJETIVOS DE LA PUBLICIDAD
En toda publicidad hay un objetivo práctico: Vender. Un producto, una determinada marca, una determinada ideología política, cierta concepción del mundo. Cualquiera sea el objeto publicitado, la finalidad que puso en movimiento el complejo proceso de la publicidad es su venta.

Los publicitarios manejan una escala de resultados publicitarios que permiten que los efectos de una campaña puedan medirse mediante encuestas al público.
1. Llevar la marca a conocimiento del público.
2. Convencer a! público de las bondades de la marca.
3. Obtener nuevas ventas mediante el cambio hacia la marca de clientes de otras marcas.
4. Obtener nuevas ventas mediante el ingreso de nuevos consumidores al hábito de emplear e! producto.
5. Obtener nuevas ventas mediante el incremento de la cantidad consumida por los viejos clientes de la marca.

Esta escala es fácilmente traducible a un formulario de encuestas que, aplicada al público antes y después de la campaña publicitaria permite evaluar sus resultados: ¿Qué marcas conoce? ¿Cuál es la mejor? ¿Qué marca emplea? y otras preguntas en este estilo reflejan la situación del mercado. Con .este tipo de encuestas, infinidad de experiencias han demostrado el enorme poder vendedor de la publicidad. Incrementos en el conocimiento, en el convencimiento y en e! consumo de la marca anunciada exhibidos por la mayoría de las campañas publicitarias.

En otros casos, los efectos no pueden observarse: grandes campañas de publicidad no producen modificación en los aspectos comerciales visibles, particularmente en las ventas Se habla de campañas en estilo «soft seíling» —de venta suave— cuando el mensaje publicitario no deja translucir la voluntad vendedora del anunciante. A veces, efectivamente, el anunciante no espera de la campaña ningún resultado comercial: es el caso de las campañas centradas en la definición, el fortalecimiento o la modificación de la imagen de la marca.

Las grandes empresas controlan el estado de imagen de la marca, con tanto empeño como el que ponen en el seguimiento de su situación comercia!. La imagen de una marca es el conjunto de nociones sobre sus características y sobre las características de su consumidor.

Este conjunto de nociones debe tener un signo positivo: Coca Cola debe ser refrescante, chispeante, tonificante y su consumidor ideal debe ser joven, alegre, dinámico, despreocupado. Las campañas de imagen se esfuerzan en reformar esta opinión, ante la eventualidad de un cambio que envejezca, empobrezca o entristezca la «imagen» de la marca y que, aunque no resulte de inmediato negativo para su destino comercial, a largo plazo puede llevar a los clientes hacia productos de imágenes más atractivas.

Existe por último, la publicidad de efectos negativos: campañas que no aciertan con la imaginaría adecuada para el producto y que en lugar de atraer nuevos consumidores los repelen; además, al modificar la imagen de la marca llevan a sus antiguos consumidores a buscar otras nuevas.

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Objetivos de la Propaganda Política Ventajas y Desventajas

Objetivos de la Propaganda Política

La propaganda aparece como una técnica de presión social destinada a lograr en los individuos determinadas formas de pensar o de actuar, obtener solidaridades con ciertos grupos y adhesiones fuertes. En cierta manera si la propaganda pretende el control de las acciones humanas o, al menos, influir sobre ellas, es natural pensar que la labor política apele a los recursos de la propaganda, especialmente en épocas de elecciones.

La propaganda o publicidad política es mensaje que busca influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el recurso al anuncio. Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión ideológica o política.

opinion publica y propaganda

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En este caso se trata de la utilización de la propaganda con fines ideológicos; obtener apoyo, convencer, fortalecer a los convencidos, ganar adeptos o afiliados o adhesiones al partido.

La propaganda política se puede realizar en dos momentos bien concretos, a saber:

a) La propaganda realizada en los meses antes de efectuarse las elecciones. En este caso, viviendo dentro de una democracia, las elecciones son periódicas, y por tanto, se apela a la voluntad del votante influenciándolo a través de técnicas especiales. Se pretende obtener su apoyo electoral, su voto.

b) Es también propaganda política la que realiza un partido triunfante y en el poder, a fin de mantener la adhesión lograda y aun ampliar la franja de sus adherentes. En este caso la propaganda tiene por apoyo la obra que se realiza, a fin de probar ante el electorado que se cumplen las promesas y además, imponerse con el aval de esas obras, sobre la franca de los tibios, de los independientes y aun de los opositores.

Siendo la propaganda política una propaganda ideológica, los medios que emplea pueden distinguirse en los siguientes:

— La palabra directa: La usan los jefes políticos, los líderes, los que conforman los cuadros dirigentes. En este método se da el contacto directo entre el público y e “propagandista”, es decir, el político. Esta forma de propaganda puede asumir formas diversas, a saber:

a- En ambientes cerrados: salones partidarios, teatros, cines, galpones.
b- En lugares abiertos: plazas públicas, determinados lugares urbanos como calles o esquinas; canchas de fútbol.
c- Contacto directo con el potencial electorado: poco utilizado entre nosotros. Se realiza cuando el candidato sale a recorrer lugares públicos, para hablar con los electores, explicar su programa, visitar domicilios.

— Utilización de medios visuales: Es la utilización de imágenes acompañadas de textos breves; apenas el nombre y la referencia a uno de los objetivos buscados. La imagen se forma con fotografías, caricaturas, distintivos partidarios, insignias, banderas o emblemas. La utilización de la imagen puede hacerse por la televisión, pero es más corriente se efectúe en la calle mediante carteles o afiches.

— Medios auditivos: Ejemplo de ello son los altoparlantes instalados sobre elementos fijos o móviles, como camionetas o coches. En estos casos se acompañan del mensaje oral, junto con discos y cassettes que contienen ya propaganda grabada que es preciso repetir con precisión.

Los otros medios auditivos han sido ya mencionados, como la radio y aún el de cassettes que contienen mensajes grabados para llevar a los domicilios particulares. Cuando esas grabaciones están tomadas de actos públicos ya realizados, se hallan acompañadas de todos los elementos acústicos que influyen sobre el oyente, como los ruidos, los aplausos, las expresiones de los simpatizantes, todo lo cual crea una atmósfera especial.

— Medios audiovisuales: En primer lugar la T.V. como medio propagandístico ha superado a todos los conocidos, por reunir en sí dos elementos gravitantes: la imagen y la voz; y, finalmente, por la posibilidad que ofrece de repetirse cuantas veces se desee por los medios técnicos de grabación que existen para los contenidos de la televisión. Se ha hecho un medio codiciado por los candidatos y por quienes actúan en política, ya que ello tiene la comodidad de no exigir al oyente se traslade a un lugar y concurra personalmente. La T.V. llega, como la radio, al seno del hogar y allí llega la propaganda política con su mensaje.

El cinematógrafo es otro medio de propaganda que alcanza a públicos muy numerosos. Pero el cine es, más que un recurso previo a las campañas eleccionarias, un recurso “intelectual”, para afirmar,. difundir, propagar determinados programas o determinadas actitudes políticas. El cine crea situaciones que provocan determinados sentimientos que luego pueden ser utilizados por los partidos a su favor.

En los sistemas democráticos la propaganda política no la ejecutan sólo los partidos triunfantes y en el poder, sino que es constante también en los demás partidos que compiten en la representación del electorado. Tampoco para éstos se agota la propaganda una vez terminado el período eleccionario. Deben, por el contrario, mantenerla, aunque por medios distintos, tanto para conservar la adhesión de sus propios partidarios como para probar con la crítica el acierto de sus predicciones.

Recurren también a la propaganda que llamamos política algunas agrupaciones que no son partidos propiamente, pero que propugnan determinadas soluciones a las cuestiones públicas, como los grupos de interés y los grupos de presión. Estos suelen apelar a la propaganda como un instrumento para hacer conocer sus propuestas y ser, a la vez, escuchados por los que están en el gobierno.

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Pro y Contras de la propaganda política:

Como decíamo al inicio del post, la propaganda política suele ser asimilada a la publicidad, con una premisa formulada aproximadamente de la siguiente manera: «es lo mismo vender un candidato que vender un jabón». Divididos en grupos, defiendan o refuten esa afirmación. Estos son algunos de los argumentos que pueden tener en cuenta:

A favor
■ Las campañas políticas son diseñadas por las mismas agencias que elaboran campañas comerciales.
■ En la sociedad mediatizada, la imagen física de un candidato es cada vez más importante, en detrimento de su discurso verbal.
■ Así como se compran las marcas conocidas, se vota a los candidatos con presencia en los medios masivos.

En contra
■ Para apoyar a un candidato no se puede utilizar cualquier argumento «de venta»: los personajes públicos tienen una imagen previa reconocida, y la pertenencia a un partido político los obliga a respetar ciertas tradiciones y líneas programáticas básicas.
■  Las campañas políticas son elaboradas, antes de pasar por la agencia, por un comité de campaña que fija la línea política, en el que interviene el mismo candidato.
■  En la venta de un jabón o cualquier otro producto comercial, lo que está en Juego es el beneficio económico generado por el consumo y, even-tualmente, la utilidad del producto para el usuario. En la promoción de un candidato, los elementos en juego son las políticas que serán ¡mplemen-tadas en el futuro inmediato, con consecuencias sobre toda la sociedad.

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Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

La Propaganda Concepto Proposito Efecto Sociedad Tecnicas Usadas

LA  PROPAGANDA: CONCEPTO Y EFECTOS SOCIALES

Concepto de la propaganda: Por su origen, del latín propagare, se deduce que propaganda quiere decir propagar, producir, generar. La palabra sufrió muchas modificaciones de interpretación a lo largo de varios siglos, pero ya en este siglo el término estuvo limitado para describir las formas de promoción y persuasión. Hoy el concepto se halla reducido a denominar todos aquellos procedimientos dirigidos en ambas direcciones de promover y persuadir; pero también se le agrega el de producir cambios en las opiniones, ideas o conductas.

De modo que se puede describir el concepto de propaganda diciendo que es el uso intencionado, planeado y sistemático de palabras y otros símbolos con el propósito de promover, persuadir o modificar ideas y conductas.

La utilización de la propaganda: En la vida moderna no hay actividad que, de algún modo, con mayor o menor planificación, con mayor o menor número de medios, no recurra a la utilización de la propaganda.

Ya no existe el viejo concepto de que propaganda es sinónimo de algo malo o perjudicial. Hoy se sabe que, dada la complejidad de la sociedad, la propaganda es un modo de comunicación, y como tal es requerida por todos los sectores sociales. La utiliza tanto un grupo (religioso, político, cultural) como el Estado, como las empresas o las finanzas. Incluso fue usada y experimentada durante la última guerra mundial como medio bélico, es decir, para atacar al enemigo o hacer cambiarla opinión sobre él.

propaganda en la opinion publica

Componentes básicos de la propaganda

En toda propaganda se emplea un conjunto grande de técnicas, pero todas pueden reducirse a estos factores determinantes:

a – El propósito que guía a la propaganda. El propósito de toda propaganda se relaciona con el auditorio al cual dirigida.

b – El método empleado. El método se refiere a las técnicas que emplea, generalmente carácter psicológico, así como a los símbolos utilizados.

c – Los efectos que pretende obtener. Toda propaganda se propone obtener determinados efectos que hacer cambiar de opinión, de sentimientos, de valores o provocar determinadas acciones.

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Técnicas empleadas en la propaganda

Una de las técnicas más empleadas en la propaganda es la sugestión: Para ello se recurre a las emociones, a los sentimientos, a las fantasías las personas a fin de despertar motivaciones y deseos. Puesto que El ambiciones, los sentimientos y las fantasías están estrechamente relacionados con las motivaciones básicas del hombre, se recurre a ellos con propósito de despertar incentivos para actuar, para pensar, para obrar determinadas maneras.

Otra técnica empleada es la de utilizar el testimonio o prestigio: Se recurre a ella cuando se usa el nombre de una autoridad o de una persa-relevante en algo, a fin de que se pronuncie en favor de una idea, producto, una acción. Ello influye sobre el público que, confundido cc el prestigio de esa persona, siente necesidad de obrar como ella, pensar como ella, aceptar como bueno o útil lo que ella aconseja. Se emplean e estos casos personas muy destacadas de la comunidad.

En algunos casos las personas son substituidas por entidades determinadas. Aparecen así los Institutos, las Asociaciones, etc., que patrocina determinadas cosas.

La propaganda no desdeña dirigirse a los elementos racionales reflexivos de las personas. Para ello, a fin de que el público puede seleccionar, se opone el propósito o el objeto, con el que presenta E competencia. De las virtudes de uno u otro se pretende que el público deduzca la conveniencia. Tal es el caso de la propaganda política, cuando enfrenta “democracia” y “comunismo”, “libertad” y “dictadura”.

Sin embargo, la apelación al acto reflexivo no es lo más común en E propaganda. Por el contrario, intenta lo menos posible recurrir a esas precisiones. Busca, generalmente, imponer algo, hacer pensar de determinada manera, convencer de una idea Por ello la propaganda apela con más frecuencia a los deseos emocionales a fin de que sean ellos los que decidan y no la inteligencia. La propaganda que apela al uso de la reflexión está dirigida a un público muy especial y, generalmente, restringido.

Otro aspecto de la propaganda es la repetición sistemática. La repetición obra así en forma continuada a fin de vencer las resistencias. La repetición produce efectos acumulativos de estímulos, que no siempre son fáciles de resistir.

La propaganda suele recurrir generalmente a los móviles de acción de las personas, es decir, actúa sobre las tendencias. Para ello recurre a estas variables:

a – Tendencias egoístas: Entre ellas, una es el instinto de conservación. Así la adquisición de determinados productos, alimentos, elementos de seguridad, puede tener relación con esa tendencia. Otro es el instinto sexual, que si bien corresponde a una forma primitiva, es usado para provocar determinados gustos como, por ejemplo, ciertas ropas, perfumes, alimentos, consumos, y aun vicios como el cigarrillo.

b – Tendencias egocéntricas: Se utilizan cuando se hace entrar el amor propio a fin de solicitar determinados actos del público, o cuando se emplea la ambición, aun la legítima. Así, por ejemplo, se apela a la ambición de la juventud para obtener que actúe de determinadas maneras.

c – Tendencias idealistas: Son las que apelan al sentimiento del amoral prójimo, al sentimiento del deber, al sentimiento religioso, a fin de obtener determinados resultados. Claro que estas tendencias sufren cambios con las edades; de ahí que la apelación a las tendencias egoístas, egocéntricas o idealistas se ajustan según la edad promedio de quienes las reciben. Así la tendencia idealista de los jóvenes es distinta de la de la edad madura y según una u otra, se ajusta la propaganda.

d – Las emociones y las pasiones juegan también un rol en la propaganda. Las pasiones que acechan al hombre son varias y todas ellas son utilizadas por la propaganda; la sensualidad, la gula, el vicio, la ambición desmedida. El uso de las pasiones tiene por objeto provocar un fuerte deseo, una pasión por la posesión de determinados objetos (un coche, una residencia) y asumir determinados gestos (ser socio de un club, usar determinadas tarjetas de crédito). La cuestión radica en despertar en los individuos las emociones para obligarlos a obrar de determinada manera.

La Opinión Publica Publicidad y Propaganda Objetivos Sociedad

LA  OPINIÓN PUBLICA: PUBLICIDAD Y PROPAGANDA

OPINIÓN PUBLICA: Cuando se habla de opinión pública no se está refiriendo, uno a la opinión en el sentido intelectual, como cuando nos interesamos en la opinión de un jurista sobre lo que es un tratado internacional. Cuando se dice “opinión pública” se está haciendo referencia a una línea que toma el público a favor o en contra de alguna cuestión.

Por ello puede definirse la opinión pública como la forma bajo la cual se concreta, momento a momento, el sentir o actitud colectiva. El hecho de ser opinión pública está haciendo alusión a un conjunto grande de la población, a un estado social colectivo, que crece cuando hay muchas coincidencias de aspiraciones. La opinión pública supone una cierta. comunidad de personas.

La opinión pública no es la opinión de todos, ni de la mayoría de ellos, ni aún una opinión equidistante de los extremos. Es más bien un producto colectivo, homogéneo, originado por la atracción o repulsión que experimentan los individuos integrantes de la sociedad que se compenetran y que se influyen mutuamente con sus estados de conciencia, con sus actitudes.

opinion publica

Estabilidad y cambio de la opinión pública

La estabilidad y el cambio son dos aspectos opuestos de la opinión pública. La estabilidad se explica por la tendencia a amoldarse, que favorece la vida social y la educación. Supone que la opinión pública se mantiene igual y durante mucho tiempo. Los que se hallan en determinadas actitudes sociales no siempre las abandonan de buena gana. Hay resistencia a cambiar.

Sin embargo el cambio ocurre siempre y las actitudes y opiniones de hoy pueden no existir mañana. No siempre se llega a poseer una visión de cómo se producen los cambios en la opinión pública, pero ellos ocurren. Muchos factores actúan simultáneamente para producir esos cambios que, cuando son rápidos y muy compartidos, pueden producir verdaderos trastornos sociales.

Los hombres públicos conocen, más por apreciación de olfato que por apreciación técnico-científica, lo que es la opinión pública,, y de ahí la importancia que asignan a conocerla y seguirla en sus movimientos. En los regímenes democráticos, en donde obran libremente todos los actores de la comunicación, la opinión pública se convierte en un factor fluido y de constante renovación. Los regimenes dictatoriales, son contrario, producen siempre un modo uniforme y artificial de opinión pública, generalmente favorable a los gobernantes.

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La opinión pública y los medios de comunicación

No es posible distinguir con claridad todos los factores que actúan en la creación y recreación de la opinión pública dentro de un país y aun en la opinión pública internacional.

Hay, sin embargo, algunos indicadores que se sabe actúan de manera muy determinante sobre ella. Uno de ellos es la información producida
por los medios masivos de comunicación.

La prensa, la radio, la televisión, con sus medios informativos, la noticia, y la interpretación de la noticia, influyen activamente en la opinión pública. Obsérvese que hablamos de dos factores: 1) la noticia en sí; 2) la interpretación de la noticia. A veces es más influyente la interpretación que la noticia misma. Los medios masivos generalmente difunden las noticias de modo que ya, en su redacción, se influye para darle una determinada interpretación y no otra. Es necesario estar alerta, ser un lector crítico para distinguir esos dos aspectos.

Los cambios de opinión pública o de actitud de los grupos se van conformando de acuerdo con la forma en que se suministra la información, según el acento que se coloque en ciertos puntos de la misma, según las palabras con que se suministren.

Una parte de los cambios en la conformación de la opinión pública debe buscarse en otros factores. Mencionamos algunos, como las modificaciones bruscas en las condiciones económicas, las emergencias sociales como inundaciones, terremotos, graves conflictos sociales. Al producirse cambios en las condiciones de vida, se producen asimismo, cambios en las expectativas y, por consecuencia, se altera el comportamiento de la opinión pública. Los medios de comunicación, al generalizar y pormenorizar las noticias de esos acontecimientos, son los vehículos que producen ese fenómeno tan sensible que es la opinión pública.

Los mismos medios de comunicación, a su vez, son los que ofrecen otro material que influye en la opinión pública y es el contenido de las declaraciones e ideas de los hombres públicos, predicadores, escritores, científicos. Estos influyen y el grado de influencia depende, tanto de su contenido como del momento en que se expresen. Sin embargo, este tipo de declaraciones no influye en el grado y del modo que quisieran quienes las expresan.

El registro de los cambios de la opinión pública

El estudio de la opinión pública y los cambios que en ella se producen son un tema que interesa a los científicos sociales.

Uno de los medios más frecuentes consiste en el empleo de los sondeos o encuestas de opinión. Empleando la encuesta mediante muestras de la población en forma periódica, se puede trazar una línea que muestre la tendencia acerca de la opinión en torno de algunos asuntos en particular e intentar, por lo mismo, producir la tendencia futura de la misma

Si bien las encuestas no constituyen métodos exactos ni excesivamente rigurosos, permiten registrar la dirección general de los puntos de vista del público.

Las encuestas suelen ser empleadas también para sondear las preferencias de los consumidores en torno de determinados consumos c productos o servicios. Tanto aquéllas como éstas adolecen de los mismos defectos, pero conceden datos muy útiles; y el perfeccionamiento de las técnicas empleadas y un conocimiento de las realidades del mismo permiten ajustar cada vez mejor esas técnicas, para que sean un instrumento valioso de medición de la opinión pública.

La opinión pública y la democracia

La democracia parte del su puesto de que todos los ciudadanos debe-poseer interés en el conocimiento y discusión de las cuestiones públicas y de que han de tomar parte en la formación de las respuestas a las mismas.

El conocimiento y empleo de la opinión pública como un elemento valioso del gobierno democrático no puede hoy ser desconocido. Los elementos sobre los cuales descansa son los siguientes: 1) El control de los cargos políticos descansa sobre los representantes elegidos y esta compuesto por ciudadanos responsables de sus obligaciones. 2) Estos representantes tienen la obligación de discutir los problemas públicos con la mirada puesta en el bienestar general. 3) El consenso es indispensable para otorgar fuerza moral a las decisiones. 4)El disenso es natural de los grupos sociales y no constituye un peligro para la vida social. 5) Se descansa en el concepto de que las mayorías ejercen el gobierno pero las minorías deben ser oídas. 6) En el libre juego democrático la opinión pública no es ni puede ser uniforme, siendo, por el contrario, pluralista

No es, pues, por la esencia democrática por lo que la opinión pública de un país es uniforme o monolítica. Ello ocurre, sí, pero en los sistemas no democráticos, en las sociedades totalitarias que moldean a su gusto la opinión pública, o mejor dicho, donde la opinión pública como tal no existe.

En la democracia las reglas del juego son que es posible una opinión de consenso o de disenso sobre determinados asuntos públicos, pero cualquiera sea la actitud que asuman quienes la sostienen, son respetados y aun escuchados.