El Ocio y los Medios de Comunicacion Sociologia del Ocio y Educación



HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN: “SOCIOLOGÍA DEL OCIO”
PRIMEROS DILEMAS SOBRE LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE LA SOCIEDAD

Los medios de comunicación
La mayoría de los habitantes del planeta se pone en contacto con algún medio de comunicación: radio, televisión, cine, diarios, revistas, discos, teléfonos, libros e incluso fascículos. Como el hecho ya es tan habitual, pocas veces se piensa que muchos de estos medios tienen menos de cincuenta años de existencia como fenómenos masivos. Pero, al mismo tiempo, se plantean otras cuestiones muy debatidas y complejas: determinar en qué medida somos juguete de la propaganda o la acción de los medios: ¿estamos obligados por ellos a comprar ciertos productos, a elegir entre ciertas opciones políticas o a adoptar ciertas modas y conductas?

De ser así, ¿quién controla los medios? y ¿quién controla a aquéllos que controlan los medios? Por último, cabe dilucidar si la masificación que implican estos medios corrompe lo que tradicionalmente denominamos “cultura” al trazar la línea por el nivel más bajo (fotonovelas, por ejemplo) o bien si estamos en presencia de la transformación (que no es deterioro ni elevación) de esa cultura, en otra de distinto carácter.

ocio en la comunicacion

Ocio, educación y medios de comunicación
El estudio de los medios no puede separarse del tema del uso del tiempo libre, de la “sociología del ocio”. La mayoría de las sociedades industrializadas, desde comienzos del siglo XX, han permitido a sus integrantes gozar de una mayor cantidad de tiempo libre. Entre las causas de esto, se mencionan varios factores:

a) la lucha de los sindicatos por una menor jornada de trabajo;

b) la tendencia de los empresarios a aumentar la productividad del trabajo —y con ella sus ganancias— mediante técnicas que acrecientan su intensidad dentro del mismo tiempo de labor, antes que con la prolongación de la jornada, resistida por los obreros;

c) un descenso de la atención prestada por las masas a las obligaciones religiosas y comunales.

Los medios han venido a ocupar gran parte de este “tiempo libre”. En este sentido ¿cumplen un papel positivo, elevando la cultura de las masas o, por el contrario, sólo les proporcionan una nueva especie de “opio del pueblo”, que les dificulta comprender sus problemas reales? Refiriéndonos tan sólo a la televisión, las estadísticas existentes demuestran que grandes masas, durante mucho tiempo, hacen uso del medio.

Una encuesta de 1965 realizada por la RAI, en Italia, demostró que a las 22 horas un 71 % de las personas estaba viendo televisión. En la Argentina, es probable que un estudiante de escuela primaria, en cuyo hogar hay receptor de TV permanezca frente al mismo unas 1.500 horas anuales, tiempo mayor que el dedicado a la asistencia a clases y al estudio.

Surgen así nuevos interrogantes tales como: ¿Cuáles son los efectos de los medios sobre la mente infantil? Existe alguna relación entre los problemas de violencia, terrorismo, uso de drogas, desviación sexual, etc., y los mensajes de los medios?

Todos éstos no son temas meramente teóricos sino verdaderos problemas sociales, acerca de los cuales el debate es permanente y cada vez más intenso. Los sectores sociales y políticos que critican los medios, en especial la TV y las “historietas”, han proliferado en todo el mundo; ya no son sólo organizaciones, más o menos marginales, de izquierda, sino también maestros, psicólogos, religiosos, funcionarios estatales, padres, etc.

Por ejemplo, hace pocos años, el director de la FBI en EE.UU. atacó a la industria del espectáculo responsabilizándola por la ola de violencia que vivía ese país.12 El senado Norteamericano debió organizar recientemente una comisión de técnicos, para estudiar el problema de los efectos de los medios sobre los jóvenes.

Los críticos de los medios de comunicación suelen aducir en contra de éstos, que los productores nivelan su lenguaje y valor estético “hacia abajo” a los efectos de llegar a un sector de público lo más amplio posible. También aducen que “los conocimientos adquiridos sin esfuerzos y en e! estado de relajamiento que acompaña al ocio no enriquecen al sujeto”. Otros entienden que los medios, en especial los audiovisuales, “embotan” las funciones intelectuales y críticas de los individuos, en beneficio de la sensibilidad afectiva.

Finalmente, algunos especialistas afirman que los medios tienden a proporcionar al sujeto una cultura superficial, “una cultura mosaico”, incoherente e inútil. Por el contrario, quienes defienden a los medios consideran, en general, que éstos han elevado el nivel de información de toda la población, su conocimiento del mundo exterior y de los valores de otras clases y culturas, liquidando así el “provincianismo” cultural en el que, hasta hace menos de un siglo, vivía la mayor parte de la humanidad.

Para estos autores no son válidas las comparaciones entre la cultura de los medios y la cultura de los intelectuales debido a que, según ellos, los primeros proporcionan información a sectores sociales que antes no tenían acceso a ningún tipo de cultura. Otros defensores afirman que los medios sirven para crear nuevos intereses culturales en los individuos incitándolos a aumentar su nivel educacional y que pueden servir para atenuar o corregir los efectos de una educación excesivamente libresca.

Fuente Consultada:
Educación Cívica 2 Zuretti-Auza
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1







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