Rosa de Luxemburg

Origen y Organización de los Kibbutz en Israel Granjas Colectivas

Objetivos y Organización de las Granjas Colectivas de Israel- Los Kibbutz Judíos

El joven Estado de Israel debe su notable florecimiento a su agricultura colectiva: miles de israelíes dedican todas sus fuerzas a los kibbutz, donde el trabajo colectivo no sólo ha conseguido fertilizar el suelo del desierto, sino también favorecer el impulso económico y social de la nación a un ritmo verdaderamente sorprendente

Desde los primeros momentos de su existencia, el nuevo Estado de Israel hubo de enfrentarse a serios problemas económicos, cuya gravedad aumentó por el hecho de que el país había permanecido durante siglos en el abandono. Del rico país cantado por la Biblia sólo quedaban pantanos y tierras incultas que habían perdido su fertilidad natural.

Como la mayoría de los pueblos establecidos a orillas del Mediterráneo vivían principalmente de los recursos de la agricultura, y el rendimiento de la pesca era hipotético, la situación era poco brillante. Dado que la región goza de un clima subtropical que a veces ocasiona abundantes lluvias, pero también sequías catastróficas y el paisaje es extremadamente variado e incluso montañoso, se comprende que todo dependiera del ejercicio de la agricultura y, sobre todo, de un gran esfuerzo.

Los sionistas sabían que el Estado de Israel sobreviviría sólo a costa de una agricultura intensiva, que sería la base de la economía nacional. Como la mayoría de inmigrantes eran originarios de países de Europa oriental, el Estado recibió una estructura socialista, pero con un sistema económico de carácter democrático, como reacción contra el antisemitismo que hacía estragos, sobre todo, en los países no democráticos.

Esta ideología impuso a la población la «religión» del trabajo. El retorno a la tierra se convirtió en la regla de oro del pueblo judío. El renacimiento y notable desarrollo de la nación judía no se pueden comprender sino en función de la organización colectiva o cooperativa de la comunidad agrícola: los kibbutz y los moshav son fundamentales en el poder de Israel.

El sueño judío de regresar a la Tierra Prometida se hizo realidad en 1948. El sionismo triunfó a pesar de los pogroms y de la hostilidad de las naciones árabes vecinas. El rápido desarrollo del joven Estado no sólo se debe a la perseverancia de que dieron prueba sus fundadores, sino, sobre todo, a la organización colectiva de la agricultura.

Interrogada sobre la situación económica de su país, la señora Golda Meir (imagen abajo), antigua ministra de Asuntos Exteriores de Israel, sorprendió a los periodistas por la nobleza de sus palabras: «Tenemos un ideal,  una misión,  que determina el sentido de nuestra vida. El mundo nos juzgará pollos valores morales y espirituales que se desprendan de los progresos realizados por mi país y mi pueblo».

Golda Meir Ministra de Israel

Haber vencido el suelo es, indiscutiblemente, la más impresionante de todas las victorias judías. Al principio de su existencia, Israel se vio enfrentado a una tarea casi insuperable: no había duda de que un individuo que actuara por su propia cuenta nunca realizaría su empresa. Sólo una acción común podría tener un resultado   positivo.

El   Estado   de Israel   se  vio,   pues,   forzado   a adoptar la idea de una agricultura colectiva o cooperativa. Admitido esto, el amor a la patria se asoció a los principios de igualdad social, justicia y fraternidad. La primera puesta en práctica de esta idea se había realizado ya en   1868   bajo   la   dirección   del francés Charles Netter, quien fundó   cerca   de   Jaffa   la   primera granja colectiva.

En  1899 había ya 22. El sionismo trajo consigo la creación del Fondo Nacional Judío, destinado a reunir fondos para la compra de tierras en Palestina. Todos los israelitas de la diáspora  (judíos extendidos por todo el mundo), ricos o pobres, tenían  que  ceder una parte  de sus ingresos.

En cincuenta y tres años, el Fondo compró a propietarios árabes 335.000 ha de tierras. Esas tierras se concedieron con ciertas condiciones. Poco a poco se adoptaron sistemas de explotación los más eficaces de los cuales parecen haber sido los practicados en los kibbutz. Ya hemos dicho que la idea la habían lanzado los sionistas originarios de Europa oriental. Además, el aspecto socialista afectaba más el valor del trabajo que la lucha de clases.

La unión de los «Trabajadores de Sión» con «Los Trabajadores Jóvenes» originó la creación de un a modo de partido laborista, el Mapai, que sigue en el poder. A partir de 1920, el movimiento colectivista salió de su fase experimental.

En 1922, en Israel había 22 kibbutzim que daban trabajo a 1.200 personas. Tres años después, 25 kibbutzim con 2.300 trabajadores que habían rescatado al desierto 7.500 ha. En 1957, el número de kibbutzim había pasado de 228, y 79.000 personas trabajaban 180.000 ha. El kibbutz es una granja colectiva basada en el principio de la propiedad en común de los medios de producción.

El trabajo no está remunerado: los miembros de la comunidad aptos para el trabajo ponen al servicio de la empresa la fuerza física y la competencia. A cambio, la empresa cubre todas sus necesidades: alojamiento, comida, descanso, educación de los hijos, asistencia médica, etc. La asamblea general, que comprende a todos los miembros, tanto hombres como mujeres, constituye el poder legislativo.

La asamblea ejerce la administración, designa sus comisiones y se encarga de todas las tareas cotidianas. Las cuestiones en litigio son examinadas y sometidas a votación. Cada noche se reparte el trabajo. Las tareas empiezan al amanecer y sólo se interrumpen para desayunarse y comer. El trabajo cesa hacia las cinco de la tarde, a fin de reservar suficiente tiempo libre para la vida familiar, sin olvidar las preocupaciones sociales y culturales.

Cada kibbutz dispone de una biblioteca, una discoteca, un cine, un teatro, un museo, una orquesta y una coral. Si el kibbutz adquiere demasiada importancia, se crea un nuevo núcleo en medio de tierras yermas. Entonces, para un centenar de personas empieza una nueva aventura, a pesar de que los ingenieros les ayudan en la realización de sus planes.

Toda la producción de los kibbutz se despacha por mediación de las cooperativas de venta. La población de los kibbutz sólo representa 5 % de la total de Israel, pero, aun así, las granjas colectivas constituyen la espina dorsal de este joven Estado. Los kibbutzim se dedican, además, a la creación de pequeñas industrias, como fábricas de conservas o de material agrícola. Desde 1948, al lado del kibbutz se creaba el pueblo cooperativo, llamado moshav.

Fuente Consulatada:
Enciclopedia Juvenil  Tomo I A Zeta Edit. Credsa

Biografia de Ariel Sharon Gobierno Primer Ministro de Israel

RESUMEN BIOGRÁFICO Y DE SU POLÍTICA DE GOBIERNO EN ISRAEL

Ariel Sharon nació el 26 de febrero 1928 en Kfar Malal, cerca de Jaffa en Palestina (bajo mandato británico) , fue un político israelí y general. Fue primer ministro de Israel del 17 de febrero de 2001 al 14 de abril de 2006. Murió el 11 de enero 2014. Fue uno de los fundadores del partido Likud de orientación derecha y se mostró un gran militar durante las guerras árabe-israelíes de 1948 a 1949, la de Suez en 1956, y en 1967 de los Seis Días y la de Yom Kipur en 1973. La vida de Ariel Sharon forma y arte de la historia del Estado de Israel, pues participó en todas las guerras que contribuyeron a consolidar esa nación como ¡potencia militen frente al mundo árabe.

ariel sharon

Ariel Sharon, líder del Likud, derrotó al candidato laborista, Ehud Barak, en las elecciones para primer ministro celebradas en Israel el 6 de febrero de 2001. Sus correligionarios le aplauden un día después de aquella victoria. El claro triunfo de su partido en los comicios anticipados de enero de 2003 garantizó su continuidad al frente del ejecutivo israelí.

Su familia, de origen judío-ruso, emigró a Palestina en 1922, cuando todavía estaba bajo mandato británico. Su padre, el agrónomo Samuel Sheinerman, y su madre, Vera, estudiante de medicina, de Mogilev en Bielorrusia, se establecieron en el kibutz de Kfar Malal, cerca de Tel Aviv, y cambiaron su apellido por el de Sharon.

Ambos habían experimentado en sus pogromos antijudíos infancia en la Rusia zarista de 1.903 a 1905. Ellos emigraron a Palestina en 1920 y se establecieron en 1922 en el moshav (aldea agrícola), donde nació en Kfar Malal, Ariel Sharon. Tenía una hermana mayor, llamada Judith Yehudit.

A los 14 años se unió a la fuerza de defensa judía Haganá y participó en las guerras árabe-israelíes de 1948, 1956, 1967 y 1973, lo que le significó su ascenso a general de ejército. Participó en la creación de la primera EEIF grupo local en Tel Aviv, la compañía de Edmond de Rothschild.

Durante la Guerra árabe-israelí de 1948, fue jefe del destacamento en la Brigada Alexandroni en la Haganá. Fue herido gravemente durante la Segunda Batalla de Latrun en contra de la Legión Árabe. En 1949, fue ascendido a comandante de la compañía y en 1951 llegó a oficial de los servicios secretos.

Después de estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se le pidió volver al servicio activo al tomar el mando de la unidad 101, primera unidad de las fuerzas especiales israelíes. Según Uzi Benziman, Sharon tuvo un papel destacado en la formación de esta unidad. En 1952, Sharon habría tratado de iniciar su propia unidad de comando especializado en operaciones de represalia, pero sus superiores se habría opuesto a ella. Montó entonces una emboscada en la tierra, sin informar a sus superiores y que mas tarde, debido a sus actuaciones y lobros conseguidos, fue aceptada por  David Ben-Gurion, que le pide que llevar una unidad para actuar más allá de la línea de armisticio con Jordania.

El 14 de octubre de 1953, la Unidad 101  comandada por Ariel Sharon ataca la aldea de Qibya (o Kibia), ubicada en territorio jordano, a raíz de las incursiones palestinas contra Israel donde ocasionaron tres víctimas ( una mujer y dos niños) en Yahud en las afueras de Tel Aviv. Durante esta operación denominada Shoshana, murieron setenta personas  en su mayoría mujeres y niños. Muchos países condenaron la masacre, incluyendo  Estados Unidos y solicitando que los autores sean juzgados por este delito. Sharon escribió en su diario que había recibido órdenes que le pedían dureza en su accionar, pues «Qibya iba a ser un ejemplo para todos.»

La versión israelí fue cuestionada inmediatamente por los Estados Unidos y la ONU, el contraalmirante Vagn Bennike, observador de la ONU, llegó al lugar un día después de la masacre,y  denunció el procedimiento de la Unidad 101 durante su intervención bélica. El 24 de noviembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba resolución que condena a Israel y Estados Unidos suspender temporalmente la ayuda económica al Estado judío.

En 1956, durante la crisis del Canal de Suez, los israelíes cooperan en el intento de tomar el Canal de Suez por parte de las fuerzas expedicionarias franco-británicos tras su nacionalización por el presidente egipcio Nasser. Ariel Sharon organiza a la Brigada Paracaidista 202a y se distingue entre el personal por la prontitud con que las fuerzas actúan.

La brigada paracaidista Nahal 50, llega al Paso de Mitla en poder de una guarnición compuesta principalmente por funcionarios de aduanas y  guardias de fronteras, en su mayoría sudaneses. Estas  tropas paracaídistas comandadas por Rafael Eytan, bajo el mando de Ariel Sharon, fueron acusados ​​de haber ejecutado más de 200 prisioneros egipcios y sudaneses civiles capturados y  todos enterrados en fosas comunes. No hubo evidencia alguna sobre la responsabilidad de Ariel Sharon.

En 1957, con 29 años, se formó durante un año en la Escuela Militar de Camberley en el Reino Unido, a su regreso, estudió Derecho en la Universidad de Tel Aviv. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, mandó a una de las divisiones para que participan en la toma de Sinaí. Sharon adquiere gran prestigio entre su pueblo y se convierte en un hombre público. El comando lo reconoce como un gran estratega.

En 1971, Ariel Sharon  será responsable de poner fin a las actividades terroristas en la Franja de Gaza. Sus tropas matan a más de 100 civiles palestinos y encarcelan a otros cientos.

En 1973,  Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel en el día de la fiesta judía de Yom Kipur. Ariel Sharon toma la cabeza de una división de tanques y responde con urgencia organizando un contrataque.Esta guerra le aumenta aún mas su prestigio entre el público y confirma su talento como estratega, en particular después de varias maniobras por el cual su división cruzó el Canal de Suez y logra rodear y aislar al Tercer Ejército egipcio, dándole la victoria a los israelíes. Más tarde, en 1977, el presidente egipcio Anwar Sadat visita Jerusalén para  la firma de la paz con Israel.

Ariel Sharon fue elegido miembro de la Knesset (parlamento israelí) en 1973 en la lista del Likud, cargo que abandonó en 1974 después de haber sido llamado por el primer ministro Yitzhak Rabin para convertirse en asesor especial de la seguridad.

En 1974,  dirigió personalmente un grupo de colonos para establecer un puesto de avanzada ilegal cerca de Nablus. Este comporyamiento se repitirá varias veces. El ministro de Agricultura Menachem Begin en 1977, permite  la masiva expansión de los asentamientos agrícolas de judíos en la Ribera Occidental y Gaza. Bajo su liderazgo, entre 1977 y 1981, más de 25.000 judíos se establecieron en los territorios ocupados nombradas en las operaciones Jumbo, Judea y Samaria o Meteor.

Fue reelegido diputado de 1977. En 1982 fue ministro de Defensa. Después de repetidos ataques a las organizaciones palestinas a lo largo de la frontera con el Líbano, el ejército israelí invadió Líbano para expulsar permanentemente a la OLP, (operación «Paz de Galilea«), que causó la muerte de cerca de 20 mil civiles árabes.Autorizó el ataque a los campos de refugiados de Sabra y Shatila, a las afueras de Beirut, donde el ejército israelí masacró a cerca de dos mil niños, mujeres y ancianos palestinos.Más de 500.000 israelíes se manifiestan contra la masacre.

El 8 de febrero de 1983, la comisión oficial de investigación liderado por el presidente de la Corte Suprema, el juez Yitzhak Kahan, publica un informe. donde se refiere a la «responsabilidad personal» de Sharon, por «no haber ordenado que se tomen las medidas adecuadas para prevenir masacres potenciales», por lo que se vio obligado a dimitir ,  ensombrecido su vida política por varios años.

De 1990 a 1992 fue Ministro de Construcción y Desarrollo Regional y Presidente del Comité Ministerial sobre Inmigración y Absorción. Tras la caída de la Unión Soviética y las olas de inmigración procedentes de Rusia, inicia y lleva a cabo un programa que incluye la construcción de 144.000 apartamentos para absorber a los inmigrantes en todo el país.

A partir de 1992-1996, durante el período de los Acuerdos de Oslo, es miembro del Comité de la Knesset de Defensa y Asuntos Exteriores.

LOS ACUERDOS DE OSLO: A partir de 1993, Oslo acogió negociaciones secretas entre los representantes de la OLP y los diplomáticos ¡sraelíes. Estos encuentros, cuando la opinión pública israelí los conoció en el verano de 1993, suscitaron emoción y también escándalo: ¿Al aceptar negociar con una «organización terrorista», el gobierno no acababa de romper un tabú de la política exterior de Israel? Los acuerdos de Oslo preveían la instauración de una administración palestina que gobernase inícialmente la ciudad de Jericó y la zona de Gaza. Al mismo tiempo, la OLP renunciaba al terrorismo y se comprometía a buscar una solución pacífica. Después del encuentro de Washington entre Rabin y Arafát, el 13 de septiembre de 1993, se firmaron los acuerdos de Oslo I, el 4 de mayo de 1994, y los de Oslo II, el 28 de septiembre de 1995. El asesinato de Itzhak Rabin infligió un severo golpe al proceso de paz.

En 1996, Ariel Sharon, fue nombrado Ministro de Infraestructura Nacional y participó en acciones de empresas conjuntas con Jordania, Egipto y los palestinos. También es presidente del Comité Ministerial para el Avance de los beduinos.

En 1998, Ariel Sharon, fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y dirigió las negociaciones con la Autoridad Palestina. Como ministro de Relaciones Exteriores, trabajo con otros líderes de mundo, para organizar un proceso de paz en la región, pero fue en vano. Trabajó un proyecto de agua (Flagship) financiado por la comunidad internacional para encontrar una solución a la crisis del agua en esa zona y que sirvió como base para iniciar  relaciones pacíficas entre Israel, Jordania y los palestinos.

Después de la elección del primer ministro Ehud Barak en mayo de 1999, Ariel Sharon se convierte en líder del partido Likud tras la dimisión de Benjamín Netanyahu, y que permanecerá en ese cargo hasta el año 2005. También es miembro del Comité de Defensa y Relaciones Exteriores Knesset.

El 28 de septiembre de 2000, en medio un clima de pesimismo, Ariel Sharon realizó una visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén o Monte del Templo, considerado sagrado por judíos, musulmanes y cristianos. Situado en el casco viejo de Jerusalén, el sitio constituye el nexo entre los barrios judío y musulmán, y ha sido reclamado por ambos pueblos: tercera ciudad santa para musulmanes y sitio del templo de Salomón para los judíos.

El provocativo gesto de Sharon dejaba entrever que Jerusalén sería innegociable para la ortodoxia judía, hecho que dio paso a enfrentamientos en el recinto y en todos los territorios palestinos. Se inició así la Segunda Intifada, con una espiral de violencia caracterizada por represalias y contrarrepresalias, y la polarización entre israelíes y palestinos.

Respecto a su responsabilidad en el estallido de la segunda Intifada se discute hasta hoy. Algunos comentaristas israelíes y otros internacionales creen que sólo fue un pretexto para desencadenar una insurrección preparada por Yasser Arafat tras el fracaso de las negociaciones de Camp David en el verano de 2000 y después de 8 años de convenios infructuosos. Otros analistas excluyen el carácter premeditado de la sublevación y piensan que fue una reacción espontánea del pueblo palestino. El 7 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU, en la adopción de la Resolución 1322 (2000), deplora la provocación del líder del Likud y la violencia que se produjo.

El 13 de noviembre de 2000, en preparación para la campaña electoral, dijo en una reunión en el New York Post: «Estoy a favor de una paz duradera», dijo: «Unidos, creo que podemos ganar la batalla por la paz. Pero debe ser una paz diferente, una con el pleno reconocimiento de los derechos de los judíos en su primera y única tierra: paz con seguridad para las generaciones y paz con una Jerusalén unida como capital eterna e indivisible del pueblo judío en el Estado de Israel para siempre».

Después de una larga carrera política, se convirtió en primer ministro en marzo de 2001 después de veintiocho estallidos en la segunda Intifada. Al final de la segunda Intifada, se implementa la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza.

En 2001, Ariel Sharon fue elegido primer ministro del Estado de Israel en un programa sobre todo en materia de seguridad contra el terrorismo palestino. Fue reelegido en marzo de 2003, tras las elecciones anticipadas.

Durante 2002 y en el marco de una política represiva hacia la segunda Intifada, el gobierno de Ariel Sharon inició la construcción de un muro para frenar las incursiones terroristas a territorio israelí. Proyectado en más de 650 km de longitud para separar Israel de Cisjordania, el muro fue declarado ilegal por el Tribunal internacional de justicia de La Haya (2004), pues la barrera en algunos tramos  invade el territorio palestino, separaa familias y también  impide el acceso a las fuentes de trabajo.

El dictamen del Tribunal, afirma que «el muro, tanto por el recorrido elegido como por el régimen asociado, infringe gravemente numerosos derechos de los palestinos que residen en los territorios ocupados por Israel». En la actualidad, el muro o «valla de seguridad», está construído por una mezcla de alambradas, barreras electrónicas, muros de hormigón y torres con equipos de vigilancia cada 300 metros.

Para Israel, el muro constituye una necesidad de seguridad contra el terrorismo, mientras que para los palestinos, éste contribuye a su situación de aislamiento e impide, de facto, la creación de un Estado palestino unitario.

En 2004, poco después de la muerte de Yasser Arafat, comenzaron las conversaciones de paz con el nuevo liderazgo de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. Mientras tanto, Sharon anunció su determinación de llevar a cabo una retirada unilateral de los asentamientos israelíes de la Franja de Gaza.

El 25 de octubre de 2004 pronunció un discurso en la Knesset, donde afirma: «Como alguien que ha participado de todas las guerras del Estado de Israel, vi los horrores de las guerras. Vi el miedo de las guerras. Vi a mis mejores amigos morir en batallas. Dos veces fui seriamente herido” ¿Fue un genocida? Por supuesto que no. Quienes así lo tachan no pueden explicar convincentemente porqué lo hacen, en qué hechos se apoyan, cuál evidencia reúnen para sus afirmaciones, en cuáles fechas llevó a cabo el supuesto genocidio. Pura propaganda judeofóbica anti-israelí que sirve a los intereses enemigos.»

En medio de las vicisitudes políticas, Sharon, el guerrero mítico de la generación de 1948, sufrió un microinfarto cerebral en diciembre de 2005, del cual se recuperó. Sin embargo, unas semanas después, el 4 de enero de 2006, tuvo una hemorragia cerebral masiva que lo mantuvo en estado vegetal.

El primer ministro israelí, de 77 años, se encuentra nuevamente hospitalizado en Jerusalén con un ataque calificado como «grave» por su médico personal. Es operado en la noche del 4 al 5 de enero de 2006. Sharon entra en un «coma profundo en terapia intensiva» durante varios días «con el fin de mantener una baja presión en el cráneo».Después de casi cinco meses en coma, fue trasladado al 28 de mayo de 2006 a Sheba Medical Center Hospital de Tel Hashomer.

El 14 de abril 2006 debido a su estado de inconciencia, se lo declara inepto para desempeñar su cargo de primer ministro, y lo pierde oficialmente, de acuerdo con la ley israelí que impone como máximo un período transitorio de 100 días. El puesto permanece vacante , hasta que el vice ministro Ehud Olmert lo reemplaza en sus funciones.

Israel Maimon, jefe de personal de la Ariel Sharon anunció rápidamente que sus poderes fueron transferidos al viceprimer ministro Ehud Olmert. El público israelí sigue de cerca la a evolución de la salud de Sharon hora por hora, mientras que su hospitalización se prolonga cada día sin mejoría.

Después de mucho tiempo , el 12 de noviembre de 2010, fue trasladado a su domicilio, sin embargo, el costo de la hospitalización a domicilio (estimada en casi 300.000 euros al año) se considera prohibitivo y es transportado al hospital unos días más tarde.

Este largo período  de estado de coma siguió hasta el año 2014. Pesaba poco mas de 50Kg. , no necesitaba asistencia respiratoria y respondía a ciertos estímulos, incluso en 2013 los especialistas en neurociencia israelíes detectaron una » actividad cerebral significativa» , pero de todas maneras su salud no evolucionaba. En enero de 2014 sufre problemas renales por lo que debió ser sometido a una cirugía de urgencia. Lamentablemente el cuadro clínico se complicó y los médido tenían cada día menos esperanzas.

El sábado, 11 de enero 2014, los medios de comunicación israelíes anunciaron la muerte del ex primer ministro Ariel Sharon, de 85 años de edad. El funeral tendrá lugar en Ariel Sharon el Lunes, 13 de enero, 2014. Los países occidentales, Rusia y las Naciones Unidas rindieron un homenaje a la memoria de Ariel Sharon.

Colonialismo Británico en Sudáfrica Política de Cecil Rhodes

CECIL RHODES Y EL IMPERIALISMO BRITÁNICO EN EL SURDÁFRICA

A partir de 1870 se produjo una expansión territorial sin precedentes de los países europeos. Las grandes potencias occidentales exploraron y conquistaron territorios en todos los continentes y enviaron personas, capitales y productos industriales a todo el planeta.

La superioridad técnica y militar les permitió imponer su ley y dominar fácilmente.

El choque entre los intereses imperialistas llegó a ser una de las características esenciales de la vida internacional. Hasta 1890 había numerosos territorios por ocupar y sólo unos pocos países habían entrado en la carrera colonial.

A medida, sin embargo, que la ocupación del mundo se completaba y aparecían otras potencias coloniales, las ambiciones y rivalidades por el dominio colonial fueron la principal fuente de tensiones y, en definitiva, una de las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Además, la dominación colonial comenzó a ser contestada en muchos de los territorios colonizados y en el primer tercio del siglo XX nacieron los movimientos de liberación nacional que culminaron en el proceso descolonizador de la segunda mitad del siglo.

Pocos fundadores de imperios han poseído una personaliad tan acusada como Cecil Rhodes. Consagró toda su vida  a la realización de un gran proyecto: conquistar el mundo para la civilización anglosajona.

De este grandioso plan, se dedico a poner en práctica la pirmra fase, la formación de un África británica: partiendo de El Cabo, crear, desde luego, una sólida unión de toda el África Austral, ganar desde allí la región de los grandes lagos, y hacerse con Sudán y Egipto.

Ver: Biografia de Cecil Rhodes

Hijo de un pastor protestante, emigró a África a los diecisiete años de edad, donde consiguió hacer una inmensa fortuna absorbiendo un gran número de pequeñas empresas mineras, para englobarlas en la poderosa «De Beers Mining Co.».

Más que de riqueza, estaba sediento de poder, no amando el dinero sino por la fuerza que proporcionaba, y tenía el convencimiento de que no había hombre que no pudiera ser comprado, por lo cual la corrupción fue uno de sus medios habituales de acción.

Cecil John Rhodes (1853-1902), colonialista y financiero británico, uno de los principales promotores del dominio del Reino Unido en Sudáfrica.

En los momentos de la llegada del joven Rhodes al África Austral, en 1870, Inglaterra no poseía allí más que dos colonias: El Cabo y Natal.

Los antiguos habitantes del país, los boers, de origen holandés, habían emigrado hacia el Norte, fundando las colonias de Orange y del Transvaal, donde vivían, pacíficos y rudos, del cultivo de la tierra y de la cría de ganado.

El descubrimiento de oro y de diamantes en sus territorios trastornaría sus costumbres patriarcales. Despreciaban los bienes materiales, y esto fue su ruina. Aventureros y prospectores, llamados uitlanders, extranjeros para el país. Inglaterra, al principio, contemporizó: estaba ocupada en lucha, en el Norte, contra los feroces zulúes; había ocupado el distrito de Kimberley.

Cecil John Rhodes empleó su gran fortuna, obtenida con sus minas de diamantes de África, para expandir el dominio británico en el sur de este continente. Después de su muerte, ocurrida en 1902, gran parte de su capital fue destinado a la Universidad de Oxford para financiar las becas que llevan su nombre. Rhodes personificó el espíritu y la ambición colonial. A pesar de su delicada salud, estaba decidido a que el continente africano «desde Ciudad de El Cabo hasta El Cairo» estuviera bajo control británico, y consiguió frenar los intentos de otras potencias coloniales como Bélgica, Alemania, Países Bajos, Francia y Portugal.

Fue la energía de Cecil Rhodes, convertido en primer ministro del Gobierno de El Cabo, la que arrastró a sus compatriotas. Estimaba a los boers, pues había apreciado sus virtudes de laboriosidad y de firmeza. En cambio, despreciaba a los negros.

Los consideraba como unos monos, aunque unos monos útiles, susceptibles de convertirse en mano de obra. Y escribía acerca de ellos: «Debemos tratar a los indígenas, allí donde se encuentren en estado de barbarie, de un modo distinto del nuestro… Debemos ser sus señores».

Esta política inhumana ha pesado, y sigue pesando, gravemente sobre el porvenir del África Austral.

El primer ministro anexionó, en 1885, Bechuanalandia, y después hizo que se reconociera la propiedad de un inmenso territorio, situado al norte de Transvaal, que llamaría Rhodesia. Por último, estableció un protectorado sobre Nyassalandia.

La «Chartered», sociedad dirigida por Rhodes, impulsó toda la transformación del África Austral, protegiendo, al mismo tiempo, los intereses de los uitlanders. Pero, para federar todos los países, era preciso conseguir el concurso de los holandeses.

Estos, ahora cercados en sus dos colonias, se negaban, agrupados detrás de su indómito presidente Krüger, a toda concesión. Cecil Rhodes, abandonando su paciencia, dejó las manos libres a su amigo Jameson, quien, en 1895, trató de apoderarse de la capital del Norte, Johannesburgo, pero fracasó en la empresa.

Y esto fue el fin de Rhodes, obligado a retirarse. Sus últimos esfuerzos se centraron en la explotación de Rhodesia.

Sin embargo, después de la muerte de Rhodes, una costosa guerra produjo la unión de las Repúblicas del Norte con Natal y El Cabo. Krüger se había negado al reconocimiento de ningún derecho a los emigrantes que afluían al Transvaal.

El conflicto estalló en 1899; los boers invadieron Natal con sus milicias, agrupadas en comandos de 200 a 500 hombres, y cercaron a las guarniciones inglesas.

Falta de cohesión, la contraofensiva del cuerpo expedicionario británico fracasó. Pero los británicos, dirigidos por lord Robert, se rehicieron.

Incrementado su número por refuerzos considerables, vencieron a los holandeses en Paderberg, en febrero de 1900, en el curso de una ruda batalla que duró diez días.

La lucha continuó durante dos años más aún, en forma de guerrillas, siendo lord Kitchener quien acabó con ellas, implacablemente, sin vacilar siquiera en encerrar a familias enteras en los campos de concentración. Entonces, los dirigentes boers pidieron la paz, que se firmó en 1902.

Los blancos seguían siendo minoría, por lo que el porvenir de su dominación dependía de la reconciliación de los dos grupos objetivo que persiguió la política británia otorgando, en 1906, un estatuto de autono mía al Transvaal y a Orange.

En 1910, se fundó la Unión del África del Sur, que agrupaba a los boers y a los ingleses, a fin’ de que discutieran en común todos los problemas esenciales. En cuanto a otros inmensos territorios, Inglaterra se vio obligada a no ejercer sobre ellos más que un control lejano y teórico, dejándolos disponer de gobiernos propios.

Los «dominios» reconocían la soberanía británica, concedían   a   Inglaterra   valiosas ventajas económicas, al tiempo que las tierras vírgenes atraían el exceso de su población.

El Canadá fue el primero en acogerse, en 1867, al estatuto. El acta de la América británica del Norte creó un nuevo estado: la Confederación del Canadá. Australia, poblada por subditos británicos, se convirtió, en 1900, en «dominio británico», y después, en  1907, en  «dominio autónomo». Nueva Zelanda corrió la misma suerte.

Todos estos países se consideraron libremente asociados en una comunidad, reconociéndoseles también el derecho de secesión. Pero los ingleses, por lo que se refiere a los países «blancos», tenían confianza en su solidaridad de origen y de interesen económicos: los capitales de los «dominios» eran ingleses,y la metrópolis comprabaa las nuevas naciones una parte de su producción agrícola.

TESTIMONIO: Carta de Cecil Rhodes, colonizador de África, en 1895
Ayer fui al Est End de Londres (barriada obrera) y asistí a una asamblea de parados. En la reunión escuché muchos discursos exaltados que no hacían sino pedir pan, pan y pan. AI volver a casa estuve reflexionando sobre lo que había oído y me convencí más que nunca de la importancia del imperialismo. […]

La idea que tengo representa la solución al problema social, es decir, con tal de salvar a cuarenta millones de británicos de la guerra social, nosotros, los políticos coloniales, tenemos que tomar posesión de nuevos territorios para colocar el exceso de población, para encontrar nuevos mercados donde vender los productos de nuestras fábricas y nuestras minas. […] Si no queréis la guerra civil tenéis que convertiros en imperialistas.

PARA SABER MAS…
EL ORO Y DIAMANTE EN SUDÁFRICA

El descubrimiento de oro y diamantes en África del Sur y el desarrollo de las industrias que se hallan directa o indirectamente relacionadas con él, están vinculados a dos acontecimientos importantes.

En primer lugar, el conñicto con los ingleses en los albores del siglo XX y el enorme aumento del número de trabajadores negros, circunstancia a la que se unieron grandes dificultades.

El nombre de Cecil Rhodes (1853-1902) está ligado a la penetración inglesa en África del Sur. En 1871 se admitió su presencia en los campos diamantíferos de Kimberley, que acababan de ser descubiertos. Rápidamente hizo fortuna en ellos y consiguió que lo eligieran miembro del Parlamento de El Cabo.

En lo sucesivo, su fin sería conquistar la colonia de El Cabo, Natal e incluso toda África del Sur por cuenta de Inglaterra. De este modo se convirtió en el principal adversario de Paul Krüger, presidente del Transvaal y campeón del nacionalismo bóer.

Cecil Rhodes llegó a ejercer las funciones de primer ministro de la colonia de El Cabo y emprendió la tarea de someter numerosos territorios situados al norte de las Repúblicas bóers del Transvaal y el Estado libre de Orange, plantando así los jalones de la futura Rodhesia. Pero actuando de este modo, Cecil había cercado a los bóers, cuya hostilidad se ganó.

El resultado de su política fue permitir que Inglaterra conquistara toda África del Sur.

Pese a lo que se pueda pensar de la actitud de Inglaterra con respecto a los bóers, no debemos olvidar que los ingleses contribuyeron a hacer de África del Sur una importante potencia económica. Esta prosperidad se debió a la extracción de oro durante varias décadas.

Las capas auríferas menos profundas se encuentran a 1.200 m, pero algunas alcanzan 2.800 metros. La extracción a semejante profundidad ha sido posible por el hecho de que la temperatura sólo aumenta un grado cada 140 m. mientras que en otros lugares, el aumento es de un grado cada 33 metros.

A pesar de que el contenido en oro del mineral es bastante débil. la rentabilidad sigue siendo muy buena. El oro siempre es un valor seguro en los mercados mundiales, y los gastos de explotación son mínimos. Los sistemas artesanos de acuerdo con los cuales los buscadores lavaban la arena con la esperanza de encontrar pepitas, pertenecen a lo pasado. Aquí todo se realiza a gran escala.

El oro se extrae literalmente de la piedra, ya que cada año se sacan a la superficie millones de toneladas de mineral. Por otra parte, de los residuos de este mismo mineral aurífero se extrae el uranio.

África del Sur es el mayor productor de oro: los alrededores de Johannesburgo proporcionan 40 por ciento de la producción mundial. La producción total de África del Sur es de más de seiscientas toneladas anuales.

En la evolución de la humanidad, el oro representa un papel de primera importancia, a pesar de que carece de aplicación en la industria. Fundido en lingotes y depositado en cámaras acorazadas, este metal noble sirve de valor en cambio y garantía.

En cuanto a los diamantes, se encuentran en las regiones de Kimberley (desde 1850) y, sobre todo, en Pretoria. Se trata de piedras preciosas, pero también de diamantes industriales.

De los 350.000 obreros que trabajaban en la industria aurífera. 300.000 son bantúes. Los salarios de estos obreros bantúes eran muy bajos si se comparan con las normas europeas.

Por el contrario, en comparación con los salarios en vigor en el resto de África, estas remuneraciones eran las más elevadas.


Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Ver: Biografia de Joseph Chamberlain

Tratado de Versalles Republica de Weimar Consecuencias

Tratado de Versalles República de Weimar Consecuencias Pago Reparaciones

El fin de la Primera Guerra y El Tratado de Versalles: El 28 de junio de 1919, exactamente cinco años despues de que un asesinato en Sarajevo provocara la Primera Guerra Mundial, los países beligerantes firmaron un acuerdo para terminar con las hostilidades.

Tratado de Versalles Republica de Weimar Consecuencias Pago ReparacionesEl Tratado de Versalles, llamado así por el palacio francés donde fue firmado, fue el colofón de la Conferencia de Paz de París. Significó la entrada en lo que el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, llamó «un orden internacional nuevo», basado en sus «catorce puntos», una lista de demandas que representaría «una paz sin victoria» no punitiva, afianzada por una votación popular y un debate abierto.

Sin embargo, los «cuatro grandes» vencedores, Francia, Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos, llevaron las conversaciones en secreto durante seis meses. Los tres países europeos querían neutralizar a Alemania y Wilson se vio obligado a acceder.

El Tratado estableció una Liga de Naciones a nivel mundial (el punto decimocuarto de Wilson, de gran importancia), pero Alemania fue excluida. Además, Alemania debía perder más de 40.000 km2, seis millones de habitantes y la mitad de sus recursos de carbón y hierro.

El este de Prusia quedaría aislado del resto de Alemania con el «pasillo polaco». Los aliados ocuparían el valle del Rin y las antiguas colonias alemanas bajo el mandato de la Liga. El ejército alemán se limitó a 100.000 hombres, la armada a un puñado de barcos pequeños y las fuerzas aéreas desaparecieron. Los criminales de guerra, incluido Guillermo II, debían ser juzgados por un tribunal internacional.

Las reparaciones más perjudiciales fueron las que Alemania debía pagar a los aliados. No se precisó una suma, aunque John Maynard Keynes tasó las demandas de los aliados en 40.000 millones de dólares. Keynes advirtió que el pago de más de 10.000 millones significaría «la destrucción de la vida económica de Alemania», algo que el pueblo alemán no perdonaría nunca.

El canciller alemán, Philipp Scheidemann, y su gabinete dimitieron y no firmaron el Tratado, pero la Asamblea Nacional lo aceptó. Los franceses consideraron los términos demasiado benévolos y depusieron a su primer ministro, Georges Clemenceau, como protesta. Wilson defendió el documento a pesar de la divergencia con sus ideales pero no consiguió que el Congreso lo aceptara. El escenario quedó preparado para otra guerra mundial.

Las medidas principales del acuerdo fueron:

1) Alemania perdió el derecho de poseer un ejército, excepto 90.000 soldados y 4.000 oficiales; los efectivos eran alistados por el término de doce años y, si alguno de ellos moría durante ese lapso, no podía ser reemplazado; se eliminaba también el estado mayor; quedaba suprimida la artillería pesada, la aviación militar y se debían desmantelar todas las fortalezas y los puertos militares; se prohibía la fabricación de armas y se establecían comisiones aliadas de contralor.

2) Sólo se permitía a Alemania conservar seis cruceros de 10.000 toneladas cada uno, igual cantidad de 6.000 toneladas, doce destructores y doce cañoneras; quedaba suprimida la flota submarina; los puertos marítimos, así como también los ríos Danubio, Rin, Elba y Oder eran declarados abiertos a las naves de las potencias aliadas, sin que fuera necesario el permiso de Alemania.

3) Alemania resignaba todas sus colonias sin excepción y quedaba prohibida la construcción de cualquier clase de fortificaciones en la orilla izquierda del Rin v en un franja de 50 kilómetros al este del mismo río. De tal manera, el país quedaba a merced de cualquier potencia de segundo orden, como Polonia o Checoslovaquia. La existencia de Alemania ya ni dependía de sí misma, sino de la voluntad de los otros.

LOS PUNTOS DÉBILES DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (S.de N.)
Los medios de acción de la S. de N. eran, en el momento de su creación, muy limitados, y el desarme general no podría conseguirse, si la S. de N. no disponía de los medios suficientes para organizar la seguridad colectiva, lo que significaba que la acción concertada y decidida de todos los países verdaderamente amantes de la paz, podría disuadir, de antemano, a cualqier agresor.

Antes de 1924, tal acción estaba descartada, porque había demasiados puntos de fricción. Por eso, dada la impotencia de la S. de N., los únicos progresos serios en el problema del desarme se hicieron en una conferencia realizada en Washington (1921-1922). Pero tampoco se trataba allí más que de un desarme reducido, y limitado al sector naval, prohibiendo, especialmente, durante diez años, la construcción de acorazados, y restringiendo, por un sistema de cuotas, la construcción de grandes navios de guerra.

Por su parte, la S. de N. no pudo impedir la guerra greco-turca, ni el conflicto entre Italia y Grecia a causa de Corfú, ni evitar que, ante la presión de Mussolini, Yugoslavia tuviese que entregar Fiume a Italia (1929). En el mismo año, Gran Bretaña y Francia consiguieron, sin embargo, la aceptación del protocolu de Ginebra, que preveía que, en caso de conflicto local, el arbitraje de la S. de N. sería obligatorio y que el país que rechazase el arbitraje sería, automáticamente, considerado como agresor y sufriría, en consecuencia, todas las sanciones que pudiera aplicar la S. de N., comprendida una intervención militar de los países miembros.

Pero aquel proyecto tropezó con la oposición de los dominios británicos, que temían que Gran Bretaña se comprometiese demasiado en los innumerables conflictos que podrían estallar en Europa, y, sobre todo, con la de los EE. UU., que querían que, a causa de los conflictos entre estados de la América latina, los ejércitos de la nueva Santa Alianza que era la S. de N. pudiera intervenir e instalarse en un continente que, desde Monroe, se consideraba como coto vedado: «América para los americanos».

Por eso, el sucesor de Mac Donald, el conservador Baldwin, hizo abortar el proyecto. El espíritu de Locarno, el mejoramiento de las relaciones económicas y la prosperidad general vinieron, mientras tanto, a arrojar un púdico velo sobre la desnuda realidad de la S. de N. Una comisión de desarme comenzó sus lentos trabajos.

Sobre todo, en 1928, la S. de N. pudo registrar, con satisfacción, que, mediante el pacto Briand-Kellog, Francia y los EE. UU., a los que pronto se unieron unos sesenta países más, declaraban la guerra a la guerra. ¡La guerra fuera de la ley! ¡Qué bella esperanza, si no fuese una quimera! Pero en 1929 estalló la crisis financiera y económica. Hasta entonces, y desde 1925, la paz se había basado en la prosperidad. ¿Sobreviviría aquella paz a la crisis? ¿Los Estados que se cerraban a los mercados, no se endurecerían en una actitud intransigente? ¿Las fábricas, cansadas de no ser utilizadas, no se pondrían a producir cañones?.

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Fuente Consultada: HISTORAMA TOMO XII La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Los Catorce Puntos de Wilson Fin de la Primera Guerra Mundial

Los Catorce Puntos de Wilson
Fin de la Primera Guerra Mundial

Los Catorce Puntos de Wilson:

WILSON , presidente de ee.uu.En enero de 1918, el presidente Wilson presentó una propuesta de paz que tuvo un importante papel en el último año del conflicto. Era un llamado a todos los países del mundo para que se sumaran a la causa de los aliados sobre la base de un programa que consistía en Catorce Puntos:

Punto 1. Convenciones de paz realizadas públicamente y sin diplomacia secreta.

Punto 2. Libertad absoluta de navegación en los mares, lo mismo en tiempos de paz que de guerra, excepto en caso que estos se cierren por disposición internacional.

Punto 3. Supresión, hasta donde fuera posible, de todas las barreras económicas.

Punto 4. Garantías oportunas para que los armamentos se reduzcan a los estrictamente necesarios para la seguridad interna.

Punto 5. Solución imparcial de todas las reclamaciones coloniales basadas en el principio de que los intereses de la población deben pesar tanto como las justas reclamaciones del Gobierno cuyos derechos habrán de determinarse.

Punto 6. Evacuación de todo el territorio ruso y determinación independiente de su desarrollo y su política nacional.

Punto 7. Bélgica debe ser evacuada y restaurada.

Punto 8. Liberación de todo el territorio francés, restaurándose las partes invadidas, compensando la injusticia cometida en 1871 en la cuestión de Alsacia-Lorena.

Punto 9. Reajuste de las fronteras italianas sobre líneas claras de nacionalidad.

10. Oportunidad para el desarrollo autónomo de los pueblos de Austria y Hungría.

Punto 11. Rumania, Servia y Montenegro serán evacuadas restaurándose los territorios ocupados. Salida al mar para Servia y relaciones entre los Estados balcánicos que se establecerán sobre las líneas históricas de alianza y nacionalidad.

Punto 12. Las fronteras turcas del Imperio otomano deberán afirmarse por medio de una segura soberanía, con autonomía para las otras nacionalidades que deben recibir garantías; los Dardanelos permanecerán siempre abiertos como vía marítima libre para el comercio y los barcos de todas las naciones, bajo las correspondientes garantías internacionales.

Punto 13. Estado polaco independiente, que incluya todos los territorios habitados por pueblos indiscutiblemente polacos. Salida al mar de Polonia, cuya independencia e integridad territorial será garantizada por un acuerdo internacional.

Punto 14. Formación de una Asociación general de naciones cuyo objeto será conceder iguales garantías para la independencia política y la integridad territorial de todos los Estados, grandes o pequeños.

LA SOCIEDAD DE NACIONES
Resultaba una ironía del destino que el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, del cual había partido la idea de la Sociedad de Naciones, y que había luchado por hacerla realidad, encontrara precisamente en su patria la mayor indiferencia. El pueblo norteamericano estaba cansado de las enojosas rencillas europeas y pensaba que los EE. UU. debían mantenerse al margen. Así pues, Washington quedó fuera del nuevo organismo.

Miembros fundadores de la Sociedad de Naciones eran los 32 países vencedores y 13 estados que se habían mantenido neutrales durante la guerra. En 1920 fue admitida Austria, en 1926 Alemania y en 1934 la Unión Soviética. Los acuerdos podían ser aprobados tanto por la Asamblea General, que se reunía con una periodicidad anual, y en la cual cada miembro poseía un voto, como por el Consejo permanente, del cual formaban parte Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, así como cuatro (posteriormente seis) miembros nombrados por la Asamblea General. La Sociedad de Naciones fijó desde 1936 su sede en Ginebra, en el Palacio de la Sociedad de Naciones (fotografía inferior), ocupado en la actualidad por diversos organismos de las Naciones Unidas.

Aunque la Sociedad de Naciones consiguió imponer su mediación en algunos conflictos leves, resultó impotente para detener la penetración japonesa en China (desde 1931) o la incursión italiana en Abisinia. No obstante, representó el primer gran intento de crear un foro internacional. Se disolvió en el año 1946 para dejar paso a la Organización de las Naciones Unidas.

¿QUIEN FUE WILSON THOMAS WOODROW?

Woodrow Thomas Wilson

Wilson, Thomas Woodrow
Político (1856-1924)

Estadista estadounidense, nacido en Virginia; ejerció la profesión de abogado y fue  profesor  de Derecho  y  rector de la Universidad de Princeton. Mientras desempeñaba este cargo decidió entrar en la política, y poco después fue elegido gobernador de Nueva Jersey por el Partido Demócrata.

Sus reformas encontraron una férrea resistencia entre los sectores más poderosos de la población, no obstante lo cual él prosiguió inflexiblemente su lucha contra los grandes bancos y los poderosos financistas de Wall Street, aun desde la primera magistratura de su país para la cual fue elegido en 1912. Dos años después estalló la Primera Guerra Mundial y Wilson, convencidamente pacifista, procuró mantener a su país apartado de la lucha; pero en 1917 debió intervenir a causa de los ataques de Alemania, que hundía los barcos estadounidenses.

Durante todos estos años ya se habían alzado voces que exigían la formación de un organismo que evitase nuevas guerras; en 1918, Wilson condensó los principios de su idea acerca de ésto, en su famosa Declaración de los Catorce Puntos, donde establecía las medidas que debían tomarse para lograr la paz mundial. Durante la conferencia, celebrada al fin de la guerra en Europa, Wilson debió luchar contra la dureza vengadora de Clemenceau, a pesar de lo cual pudo salvar las proposiciones más importantes de sus Catorce Puntos, lo cual constituyó el punto de partida de la Liga de Naciones, organismo que desde su sede en Ginebra resolvió muchos conflictos internacionales.

Su inspirador mereció el Premio Nobel de la Paz, en 1919.

Síntesis de la 2° Guerra Mundial

Salvo a Niños Judios Checoslovacos del Holocausto Judio Wilton

Salvó a Niños Judíos Checoslovacos del Holocausto

Extracto de la conferencia «Los Salvadores del Holocausto».

En 1938 Nicholas Winton (19/5/1909) trabajaba como empleado de la Bolsa de Valores, en la localidad inglesa de Maidenhead, Berkshire.

Unos días antes de la Navidad de ese año, Winton ultimaba los detalles de un viaje de vacaciones a Suiza. Era joven, ganaba buen dinero y podía permitírselo. Sin embargo, una simple llamada telefónica desbarató sus planes de esquiar en los Alpes.

Una llamada que cambiaría el curso de su vida para siempre. Su amigo Martin Blake, quien trabajaba en un comité de ayuda para refugiados adultos de Checoslovaquia, parcialmente invadida por el Tercer Reich, le pedía ayuda. Winton viajó por su cuenta a Praga; se alojó en el hotel Sroubek en Wenceslas Square y luego de algunos días de labor junto a su amigo cayó en la cuenta de que no había planes específicos para salvar las vidas de los niños.

Inmediatamente estableció contacto con el Refugee Children’s Movement (RCM) de Londres, movimiento que reunía a judíos, cuáqueros y diversos grupos de cristianos. La misión de esta organización era conseguir el alojamiento y el dinero que el gobierno británico exigía como garantías para aprobar el ingreso de refugiados europeos, perseguidos por el nazismo en virtud de una ley aprobada semanas antes del viaje de Winton a Checoslovquia.

El 21 de noviembre de 1938, poco después de «La Noche de los Cristales», la Cámara de los Comunes del Reino Unido había aprobado, con el apoyo del Primer Ministro Neville Chamberlain, el Canciller Lord Halifax y el Ministro del Interior, Sir Samuel Haare, una medida que permitiría recibir a refugiados menores de 17 años en tanto tuvieran un lugar en donde alojarse y siempre y cuando se depositaran cincuenta libras esterlinas (alrededor de 1500 dólares de hoy) por niño, como garantía de pago del pasaje de vuelta ante un eventual regreso del refugiado al país de origen.

Una iniciativa similar no prosperó en el Congreso de los Estados Unidos, resistida por el poderoso lobby anti-inmigración. Winton comenzó entonces una tarea frenética. Sabía que el tiempo jugaba en su contra.

Los nazis habían ocupado el Sudetenland, porción de territorio checo históricamente reclamado por Alemania pero -Winton lo intuía- pronto avanzarían por el resto del país, como más tarde ocurrió. El rumor del «Inglés de Wenceslas Square» se propagó y pronto se acercó un gran número de padres tratando de incluir a sus hijos en la lista que los pondría a salvo del avance nazi. «Era desesperante», dijo después Winton, «cada grupo sentía que era el más urgente».

A lo largo de nueve meses logró evacuar desde la estación Wilson de Praga a 669 niños en ocho trenes hacia Londres. Entre ellos, se encontraba Karel Reisz, a la postre consagrado director de cine, autor de la premiada película «La Amante del Teniente Francés». Hoy se cree que ya son más de 5.000 los llamados «niños Winton», descendientes de los salvados por Nicholas.

Un noveno tren con 250 niños debía partir el 3 de septiembre de 1939, si no fuera porque ese mismo día el Reino Unido le declaró la guerra a Alemania. El tren no abandonó la estación y los niños nunca volvieron a ser vistos. «Teníamos 250 familias esperando por los niños en la estación ferroviaria de la calle Liverpool, en Londres. Si el tren hubiera partido un día antes podría haber cumplido su trayecto», contó Winton recientemente. Durante más de cinco décadas Nicholas Winton, hoy cerca de cumplir 95 años, no reveló a nadie su gesta.

No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, encontro fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres.

Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás. Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y mujer del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror. Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron.

En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia.

Tanto es así que en 1993 la Reina Isabel II le nombró Miembro del Imperio Británico; años más tarde, el 31 de diciembre del 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998; el 9 de octubre del 2007 recibió la máxima condecoración militar checa.

La Cruz de la 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país que contaba ya con más de 32.000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nóbel de la Paz.

La historia de Nicholas Winton ha servido de inspiración para la realización de dos filmes: All my loved ones, dirigida por el realizador checo Matej Mináč, y Nicholas Winton: The Power of Good, un documental que ganó un Emmy en el año 2002.

A sus 98 años de edad, Nicholas Winton reside en Maidenhead, una pequeña localidad situada en el sur de Gran Bretaña. Siempre lleva consigo un anillo que le regalaron algunos de los niños a los que salvó con la siguiente inscripción: «Salva una vida, salva el Mundo».

Vera Gissing, un niña salvada por Winton, escribió su biografía y elaboró el guión del film Power of Humanity . «Rescató la mayor parte de los niños judíos de mi generación en Checoslovaquia. Muy pocos de nosotros nos reencontramos con nuestros padres: perecieron en los campos de concentración. Si no hubiésemos sido separados, habríamos muerto junto a ellos», opinó Vera. En septiembre de 2001, fue el invitado de honor del presidente de Checoslovaquia Vaclav Havel para asistir a la presentación del film de su historia, en Praga.

Republica de Weimar Crisis Final del Primera Guerra Mundial

República de Weimar 
Final del Primera Guerra Mundial

Finalizada la Primera Guerra Mundial con la abdicación, en 1918, del káiser Guillermo II dio lugar a la proclamación en Alemania de la República de Weimar cuya presidencia quedó en manos del socialista Ebert. La vencida Alemania inició la experiencia de un régimen democrático en unas condiciones políticas y económicas muy adversas.   La nueva República, nacida en medio del desastre militar, tuvo que asumir la derrota y aceptar las duras condiciones de paz impuestas por los vencedores en el Tratada de Versalles. Además, la crisis económica y el desorden político radicalizaron las posturas de los alemanes y, poco a poco, los fue conduciendo al nacionalsocialismo.

ALEMANIA Y  LA REPÚBLICA DE WEIMAR
Friedrich EbertLuego de la derrota militar y de la abdicación del emperador Guillermo II, en Alemania se intentó consolidar una república. Las fuerzas policíacas que apoyaban la constitución de una república eran el Partido Socialdemócrata que representaba a los obreros de tendencia reformista, liderado por Friedrich Ebert
(imagen), el Partido Demócrata Alemán y el Partido de Centro Católico, representantes de la burguesía liberal. La república contó también con el apoyo del ejército.

A esta alianzas se opusieron otros sectores obreros de tendencia revolucionaria que organizaron la Liga Espartaquista, que intentaron tomar el poder por medio de una insurrección popular, siguiendo el ejemplo bolchevique, pero fueron derrotados por el ejército.

A los pocos días del fin de la insurrección espartaquista, en febrero de 1919, se reunió una Asamblea constituyente en Weimar, que adoptó la forma republicana de gobierno, con un Presidente —F. Ebert ocupó ese cargo— y un Parlamento bicameral —el Reichstag y el Reichsrat— elegidos por sufragio universal.

Pero la República de Weimar —apoyada por socialdemócratas y burgueses moderados— no logró consolidarse. No contó con el apoyo de los sectores más poderosos de la burguesía industrial cuyos intereses se veían obstaculizados por la presencia en el gobierno de representantes de los obrero5 que impulsaban reformas.

Además, el gobierno republicano se propuso cumplir las obligaciones impuestas a Alemania por los tratados de paz —reparaciones y pérdidas territoriales— aun cuando la mayoría de la población no estaba de acuerdo y se oponía a ello. Entre 1919 y 1923 la crisis se profundizó. El gobierno obtuvo cada vez menos votos y los grandes capitalistas financieros impulsaron una especulación que agravó la crisis económica y la hiperinflación que desestabilizaron definitivamente a la República.

La crisis de la República: La República de Weimar, basada en una Constitución ampliamente democrática, fue incapaz de encontrar el equilibrio necesario para dar estabilidad al régimen. Los primeros años de la nueva República estuvieron marcados por diversos golpes de fuerza que, tanto desde la derecha como desde la izquierda, pretendían acabar con el régimen. En 1919, en Berlín, se produjo la insurrección de los espartaquistas, que tenía como objetivo proclamar un gobierno de consejos obreros que seguiría el modelo soviético. La revuelta fue duramente reprimida y desde entonces la República se ganó la oposición del Partido Comunista Alemán.

Sin embargo, fueron los grupos nacionalistas más radicales los que llevaron a cabo diversas tentativas de golpe de estado con el apoyo de una buena parte del ejército, nostálgico del viejo orden imperial y receloso ante las claudicaciones de Versalles. De este modo, en 1920 un sector del ejército que había sido desmovilizado ocupó Berlín y colocó en el gobierno a un alto funcionario prusiano, Kapp. Rápidamente estalló una huelga general en Berlín y en el Ruhr, que hizo fracasar la insurrección militar. Pocos años después, en 1923, Adolf Hitler protagonizó un putsch en Munich con el apoyo del general Ludendorff, pero fracasó.

La situación económica atravesaba también un momento muy difícil. El endeudamiento de guerra y las fuertes reparaciones que Alemania tenía que pagar a los vencedores originaron un aumento vertiginoso de la inflación, que fue acompañada de una espectacular caída del marco alemán. Los precios y los salarios variaban a lo largo de un mismo día como consecuencia de la inflación y de la pérdida de valor de la moneda. Las personas que vivían de capitales fijos, rentas, alquileres, etc., se arruinaron y una buena parte de las pequeñas empresas tuvieron que cerrar, lo cual provocó una subida de los índices de desempleo.

La crisis llegó a su cenit en 1923, cuando los alemanes no pudieron pagar las deudas de guerra contraídas con Francia y las tropas galas ocuparon el Ruhr como garantía del cobro de las mismas, tal y como se había establecido en Versalles.

Entre 1924 y 1929 Alemania vivió un período de relativa estabilidad, pero la crisis de 1929, y más concretamente la retirada de los créditos americanos, agravaron las dificultades económicas y sumieron a Alemania en uña profunda crisis. En 1932 la producción había disminuido a la mitad con respecto a la de 1929.

El desempleo creció desmesuradamente, se pasó de un millón y medio de parados en 1929 a 6 millones en 1931. Los partidos gobernantes, la llamada Coalición de Weimar (Partido Socialdemócrata Alemán, Centro Católico y Partido Demócrata), fueron perdiendo el apoyo de los asalariados y de la pequeña burguesía empobrecida.

A partir de 1930 los diferentes gobiernos no tenían una mayoría coherente en el Parlamento y se apoyaban en el presidente de la República, que gobernaba por decreto. Se utilizaba con demasiada frecuencia el recurso de disolver el Parlamento y la inestabilidad ministerial (19 gobiernos en trece años) era la prueba de la fragilidad del sistema. El desorden político hacía crecer el deseo de un gobierno fuerte y estable.

Los líderes moderados de la endeble república carecían de experiencia en el ejercicio del poder. Con harta frecuencia entre 1918 y 1933 se agotaban en discusiones sin acertar a promover sus intereses comunes; con demasiada frecuencia colocaban sus órdenes en entredicho ante la fuerza bruta de los Freikorps, el Ejército o los grupos nazis paramilitares; en excesivas ocasiones pactaban con los extremistas, con la esperanza de comprometerlos en la gestión del gobierno. Mas la nueva constitución no podía por sí sola inculcar, de la noche a la mañana, hábitos ciudadanos en un pueblo cuya falta de experiencia democrática no hallaba parangón en ninguno de los países industrializados del mundo. En cualquier otra nación desarrollada, los moderados de Weimar hubieran lucido la etiqueta de conservadores. Sus jueces favorecían constantemente a los exaltados de derechas frente a sus oponentes de izquierdas. Gran número de maestros y profesores continuaban difundiendo las doctrinas de la política del poder y de la superioridad teutónica que contribuyeron, años antes, al estallido de la primera Gran Guerra. Muchos ciudadanos comenzaron a evocar con nostalgia los años de lucha y las glorias marciales, mientras se veían aherrojados a un sórdido presente de estériles rivalidades políticas y caos económico. Brotó por doquier un anhelo incontenible de unidad y disciplina; sus consecuencias, sin embargo, fueron fatales.

Después de años de tentativas infructuosas de solucionar el problema, lleno de carga emocional, de las reparaciones de guerra, la comisión aliada de reparaciones constituyó un equipo internacional de expertos en finanzas para fijar un programa de pagos hasta 1988. El grupo, presidido por el industrial americano Owen Young y con representación alemana por primera vez, diseñó un plan para aliviar la carga de la deuda de la nación derrotada y para estabilizar su sociedad dividida y sus relaciones con el resto del mundo.

El plan Young, presentado en París en junio, contenía las concesiones más favorables a Alemania que se habían hecho hasta el momento: los alemanes ya no deberían hacerse cargo del costo total de la reconstrucción; los pagos anuales se reducirían en un tercio, a unos 407 millones; se aboliría la supervisión aliada de la economía alemana junto a la comisión de reparaciones; se pagaría la deuda a una nueva banca internacional de la que Alemania sería miembro y Alemania podría declarar una moratoria parcial de los pagos durante los recesos económicos.

Los gobiernos estadounidense y alemán apoyaron el plan. Un enviado norteamericano escribió: «Todos los residuos de desconfianza y enemistad que se habían ido sedimentando desde el día del armisticio finalmente se han disuelto». No obstante, tres años después los pagos fueron suspendidos definitivamente.

Síntesis 2° Guerra Mundial

Putsh de Munich Golpe de Estado en la Cerveceria

Putsh de Munich
Golpe de Estado Hitler en la Cervecería

El alzamiento (putsch) de la cervecería de Munich: En enero de 1923 el partido celebró su primer congreso en Munich y en septiembre realizó en Nuremberg su primera jornada nacional, en el transcurso de la cual Hitler anunció su voluntad de derrocar la República. Su programa, confuso y demagógico, culpaba a marxistas y judíos de ser los responsables de los males que padecía Alemania y exigía la supresión del Tratado de Versalles. En noviembre de 1923, a raíz del fracaso del putsch de Munich, Hitler fue detenido y condenado a cinco años de prisión.

El «putsch de la cervecería» resultó un momento crucial para la carrera de Hitler. En vez de desalentarlo, su juicio y su encarcelamiento reforzaron su confianza en sí mismo y en su misión. Ahora vislumbraba con claridad la necesidad de un cambio en la táctica. Los nazis no podían derrocar la República de Weimar por la fuerza, sino que tendrían que utilizar los medios constitucionales para obtener el poder. Esto implicó la formación de un partido político de masas que compitiera activamente con otros partidos políticos por obtener los votos.

La primera tentativa de Adolf Hitler por conquistar Alemania solo pudo haber sido realizada desde Baviera. Los monárquicos que dirigían elLand (estado federado) simpatizaban con su causa y él tenía buenos contactos con el ejército bávaro, gracias a su papel de coordinador de las organizaciones paramilitares derechistas de Baviera. (Estos grupos estaban prohibidos en la mayoría de los Lander igual que el partido nazi de Hitler, con 55.000 miembros y sede en Munich).

En setiembre de 1923, el gobierno bávaro declaró el estado de emergencia ante la presión de Hitler y concedió poderes extraordinarios a Ritter von Kahr, comisario de Estado. La jugada debía ser el primer paso hacia una soñada «marcha sobre Berlín», inspirada en la marcha sobre Roma de Mussolini, para establecer el gobierno nazi. Kahry el comandante del ejército bávaro, Otto von Lossow, querían unirse a tal marcha pero desconfiaban de Hitler y consideraban que no era el momento adecuado.

El 8 de noviembre los obligó a actuar. Kahr estaba celebrando una reunión «patriótica» en la Bürgerbráu, una cervecería de Munich. Hitler la rodeó con 600 S.A. , luego entró violentamente con escoltas armados y declaró la deposición de los gobiernos bávaro y nacional. Obligó a Kahr, Lossow y Hans von Seisser, jefe de la policía estatal, a entrar en una habitación contigua, donde los convenció de que se unieran a él para llevar a cabo un golpe de Estado.

De vuelta a la sala, Hitler se subió en una silla, disparó un tiro  al aire y conquistó a la  multitud con un discur1 so conmovedor: Berlín debía ser tomado inmediatamente. El mismo presidiría el nuevo gobierno. Llegó el general Erich Ludendorff, coautor del plan de Hitler y héroe de la Primera Guerra Mundial, y los tres rehenes le prometieron su apoyo. Luego los golpistas se retiraron a pasar la noche en los cuarteles locales del ejército.

Por la mañana, Kahr, Lossow y Seisser dijeron que habían cambiado de opinión. Aun así los presuntos lideres golpistas marcharon a través de la ciudad con 3.000 seguidores armados. Siguió un breve tiroteo con la policía y los rebeldes huyeron. Hitler fue arrestado al día siguiente.

El llamado putsch de la cervecería de Munich había fallado, pero el alarde de elocuencia que Hitler desplegó en su juicio lo convirtió en una celebridad. Los jueces eran derechistas y absolvieron a los conspiradores o les impusieron penas muy leves. Hitler recibió ocho meses. En la prisión de Landsberg empezó a escribir Mein Kampf (Mi Lucha).

Hitler no llegó a cumplir toda la condena, permaneciendo sólo seis meses en prisión. Fue en ese período de tiempo cuando escribió Mein Kampf (Mi lucha), libro en el que exponía sus ideas y su proyecto político. Cuando salió de la prisión, su posición dentro del partido y su liderazgo político estaban más reforzados, y en 1925 creó su propia milicia, las SS (Schutzstaffel: Grupo de Protección).

Entre los años 1924 y 1929 los nazis no desarrollaron una gran actividad, ya que la recuperación económica hizo perder terreno a su radicalismo político. Por esta razón, Hitler puso en práctica una nueva táctica, que consistía en la reducción del activismo y en la aceptación del juego parlamentario como manera de acceder al poder.

Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi Lucha) durante su estancia en la cárcel por el fallido golpe de Estado de 1923. El libro recogía los presupuestos racistas de la ideología nacionalsocialista y señalaba a los judíos como la causa de los males de Alemania. El feroz antisemitismo de Mein Kampf anticipó las medidas raciales que el nazismo aplicó cuando llegó al poder. Las leyes de ciudadanía y pureza de sangre promulgadas en 1935 en Nüremberg privaron de ciudadanía a todos los alemanes de origen hebreo, aunque profesaran la religión cristiana.Se estableció que era judío aquel que tuviera al menos dos de los cuatro abuelos de ascendencia hebrea. Los matrimonios entre judíos y alemanes fueron prohibidos. Estas medidas codificaron legalmente el acoso -boicoteo a sus comercios, expulsión de sus empleos y profesiones- que los judíos venían padeciendo desde la llegada de Hitler al poder en 1933.

En 1929 el partido también había realizado un cambio estratégico significativo. Entre 1925 y 1927, Hitler y los nazis siguieron una estrategia urbana orientada a atraer a los obreros, a costa de . 35 socialistas y comunistas. Pero su fracaso en las elecciones de 1928, cuando los nazis obtuvieron sólo 2.6 por ciento de los votos y doce asientos en el Reichstag (o Parlamento alemán), convenció a Hitler ¿e que se necesitaba un cambio. En 1929, el partido comenzó a buscar los votos de las clases medias y bajas de los pequeños pueblos y ¿e las áreas rurales, sobre todo, en el norte, centro y este de Alemania. Para finales de 1929 había llevado a cabo su nueva estrategia con éxito.

Las dificultades económicas de Alemania posibilitaron el arribo de los nazis al poder. El desempleo se incrementó de manera drástica: de 4.5 millones en 1931, a 6 millones en el invierno de 1932. El impacto económico y psicológico de la Gran Depresión provocó que los partidos extremistas resultaran más atractivos. Ya en las elecciones al Reichstag de septiembre de 1930, los nazis lograron 18 por dentó de los votos y obtuvieron 107 escaños, lo cual convirtió al Partido en uno de los más grandes.

En 1930, el canciller Heinrich Brüning (1885-1970) vio que era imposible formar una mayoría parlamentaria funcional, por lo que, para gobernar, recurrió a utilizar los decretos de emergencia que expidiera el presidente Hindenburg. Así, pues, en un sentido real, la democracia parlamentaria ya estaba moribunda en 1930, tres años antes de que Hitler la destruyera.

La búsqueda del poder por parte de Hitler, desde finales de la década de 1930 hasta principios de 1933, dependió de las maniobras políticas alrededor del presidente Hindenburg. No obstante, las elecciones celebradas entre 1930 y 1932 fueron responsables indirectamente del ascenso nazi al poder, ya que mostraron la importancia de ese partido, el cual creció espectacularmente durante ese periodo, de 289 000 miembros en septiembre de 1930, a 800 000 en 1932. Las SA también aumentaron hasta 500 000.

Los nazis fueron muy eficaces en el desarrollo de las técnicas electorales modernas. Recorrieron toda Alemania en campañas fulminantes, utilizando automóviles, trenes y aviones. Su campaña aérea, llamada «Hitler sobre Alemania», hizo que éste pronunciara discursos en cincuenta ciudades en tan sólo quince días.

UNA BUENA ELECCIÓN DE LOS NAZIS: Dos años después de haber conseguido sólo doce escaños en el Parlamento, los nazis obtuvieron seis millones y medio de votos en las elecciones nacionales de 1930, que les proporcionaron 107 de los 577 escaños y los convirtieron en el segundo partido más importante de Alemania. El cambio de fortuna de los nazis se puede vincular a la Gran Depresión.

Hitler había intentado gobernar Alemania por medios legales desde que salió de prisión en 1924. Sin embargo, la creciente prosperidad de la nación había apartado a los votantes de los extremos, tanto de derecha como de izquierda. Los nazis alcanzaron una mayoría en la Asamblea Legislativa bávara en 1928, pero continuaban siendo un partido minoritario en todo el país.

Más tarde, terminó la prosperidad (construida en gran parte sobre los créditos estadounidense) y con la Gran Depresión llegó una radicalización que no se había conocido desde los tiempos de la hiperinflación.

El Partido Comunista resurgió, pero los nazis, que apelaban no a una clase sino a los temores, resentimientos y orgullo nacionales, obtuvieron una aceptación inmensa. Sostenían que el Volk alemán (el pueblo alemán) era la expresión más elevada de la «raza aria», superior. La voluntad del Volk estaba encarnada en el Führer (líder); el Estado sería un mecanismo para llevar a cabo sus órdenes.

La democracia era un fraude, pero el marxismo, que promovía el internacionalismo y la lucha de clases, resultaba directamente diabólico. Los nazis afirmaban que, al igual que el sistema económico mundial que había arruinad o a Alemania, todos los movimientos de izquierda estaban creados por los judíos, la encarnación del mal.

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania

Desde 1930, la crisis económica golpea duramente a la República alemana. Se cuentan 6 millones de trabajadores sin empleo, y entre los grupos sociales más afectados, obreros y clase media, se producen reacciones anticapitalistas: el partido comunista se fortalece y se organiza en grupos de autodefensa, en tanto que en la extrema derecha abundan los grupos nacionalistas armados. En medio de esta atmósfera de crisis de la democracia se desarrolla el fenómeno totalitario nazi.

El artista frustrado: Adolf Hitler nació en 1889 en Braunau am Inn, Austria, en el seno de una familia modesta: su padre era oficial de aduanas. A una edad temprana se sintió atraído por la carrera artística y se negó a seguir los consejos de su padre, que esperaba verlo convertido en funcionario.Origen del poder NAZI en el Gobierno de Alemania Hiller Canciller

Tras la muerte de sus padres, partió hacia Viena, donde fracasé en su intento de ingresar en la Academia de Bellas Artes. Por entonces conocería tiempos difíciles, viviría en la miseria, vendiendo telas y frecuentando los cafés, los asilos nocturnos y los «cabarets». De estos años duros obtuvo una buena cantidad de enseñanzas para su política futura. Intentó, además, librarse del servicio militar, no a causa de un ideal antimilitarista, sino por su honda hostilidad hacia Austria.

Al ser rechazado para dicho servicio por un Consejo de admisión austriaco, se enrolé como voluntario en Baviera, o sea en Alemania, desde los inicios de la Gran Guerra. Había sido un artista fracasado y rechazado, pero se comportaría como un héroe en el frente de guerra: fue herido, sufrió los efectos de los ataques con gas y recibió la condecoración de la Cruz de hierro, una distinción alemana muy apreciada.

El ascenso al poder: Desde 1919, Hitler milita en el Partido obrero alemán, dirigido en Munich por el carpintero Drexler. Este partido, que en sus orígenes se había integrado con grupúsculos, creció en sus efectivos en 1920 con tal regularidad, que se convirtió en una organización de gran importancia: el NSDAP o Partido nacional socialista alemán de los trabajadores. Al mismo tiempo, Hitler asumió su dirección y creó las secciones de asalto, las SA. En 1923, el año de la inflación galopante, Hitler se sintió lo suficientemente fuerte como para intentar un golpe de Estado en Munich.

El «putsch de la cervecería» fracasé y Hitler fue arrestado. Después de su liberación, tras casi un año de cárcel, Hitler reorganiza el partido, sitúa a sus hombres en puestos clave y crea la guardia de las SS (SchotzStaffeln o brigadas de protección). Este partido, que recluta a sus afiliados en las clases medias, los cuerpos francos y los excombatientes, servirá de trampolín a Hitler.

Los medios financieros alemanes harán el resto: a partir de 1929, la crisis hace que el NSDAP se convierta en un partido de primera línea. Ante el fracaso de las soluciones propuestas por el presidente Hindenburg v por el canciller Schleicher con el fin de resolver la crisis, los grupos económicos, que observaban con sobresalto el avance comunista, se acercan a Hitler. En enero de 1932 se produce un encuentro entre éste y los magnates de la industria, y un año más tarde una entrevista con el banquero Schroeder. Bajo la influencia de von Papen, los industriales imponen a Hitler como canciller del Reich. El 30 de enero de 1933, Hitler toma legalmente el poder en Alemania.

El nacimiento de una dictadura
Desde ese momento, el nazismo se impondría mediante el terror. El 27 de febrero, el incendio de Reichstag, provocado por un pirómano a quien se acusaba de simpatías comunistas, fue manipulado por los nazis y esto permitió a Hitler declarar fuera de la ley a los comunistas y organizar las elecciones de marzo de 1933 en un clima de intimidación. Merced al carácter ilegal del comunismo y al apoyo del centro católico, el Zentrum, Hitler obtiene plenos poderes por cuatro años. El nuevo régimen ocupa su lugar; disuelve los partidos y los sindicatos, depura los estamentos administrativos, crea la Gestapo (policía secreta del Estado( y elimina a los opositores, con lo que Hitler deja despejado su propio camino. Cuando muere Hindenburg, en agosto de 1934, Hitler se convierte también en jefe de Estado.

El Estado nazi
Desde 1933, la historia de Alemania se confunde con la marcha hacia el totalitarismo. La omnipresencia y la omnipotencia del poder central, incluso en la vida privada de los súbditos del Reich, es una de las principales características del Estado nazi. La superposición junto a las instancias administrativas oficiales de unos órganos paralelos del partido, sería el corolario de tal situación. Pero también en el ámbito de la dirección de los espíritus se muestra totalitario el nazismo. La enseñanza está controlada con severidad, los manuales escolares son revisados, los estudiantes y los jóvenes se ven obligados a respetar la disciplina nazi.

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de Luxemburgo

Liga Espartaquista – Golpe a la República de Weimar

La insurrección espartaquista. En noviembre de 1918 los ejércitos alemanes se retiraban derrotados de todos los frentes de combate. Un grupo de marineros de Kiel, siguiendo el ejemplo de los revolucionarios rusos, formó un soviet que decidió abandonar la guerra. Desde entonces, se sucedieron levantamientos en diversas regiones de Alemania. El más importante fue organizado el 5 de enero de 1919, por la Liga Espartaquista (por Espartaco). Tuvo como centro la ciudad de Berlín. Durante una semana combatieron grupos de obreros y soldados espartaquistas contra el ejército. Luego de la derrota de los insurrectos, los dirigentes socialistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg fueron detenidos y, a las pocas horas, asesinados.

ACONTECIMIENTOS: A principios de 1919, Alemania parecía un estado leninista. El kaiser Guillermo había abdicado, el país estaba gobernado por los seis diputados de la Junta del Pueblo y los Rate (»soviets») de trabajadores ocupaban las fábricas. Pero no era Rusia.

El 19 de febrero se celebraron elecciones para la Asamblea Nacional. No había habido expropiaciones ni purgas de los burócratas del régimen anterior ni de los oficiales militares (que deberían haber sido desacreditados por la reciente derrota del ejército en la Primera Guerra Mundial).

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de LuxemburgoEstos oficiales le parecían a Friedrich Ebert, el socialdemócrata moderado que dirigía la junta de gobierno, la mejor defensa contra un golpe de estado de tipo bolchevique. Unos días antes de las elecciones, Ebert les pidió ayuda ante la posibilidad de un golpe de estas características.

La alianza facilitó el camino para el ascenso de los nazis.

La conmoción empezó en diciembre de 1918 cuando la División de la Marina del Pueblo (un millar de marinos y un número similar de partidarios) fue a Berlín para «proteger» al gobierno y apoyar a los tres miembros socialistas independientes de la junta contra sus colegas, más modernos.

Ebert pidió a los marinos que se marcharan; cuando se amotinaron, llamó a las tropas leales. Pero los miles de manifestantes obligaron a los soldados a retirarse y los independientes de la junta dimitieron para protestar. El jefe de policía de Berlín fue fusilado.

El 5 de enero los extremistas llenaron las calles y se apropiaron de los periódicos. El Partido Comunista, con una semana de antigüedad (oficialmente era la Liga Espartaco, de extrema izquierda) depuso al Consejo. El alzamiento fue conocido como la «revuelta de los espartaquistas».

Los comunistas se hallaban menos unidos de lo que parecía. Muchos se oponían a las tácticas bolcheviques, como Rosa Luxemburg (o Luxemburgo), una de los lideres izquierdistas más elocuentes y fundadora del grupo Espartaco. Sin embargo, la facción de Luxemburg fue anulada por la facción favorable al golpe, liderada por Karl Liebknecht (cuyo seudónimo «Espartaco» había dado nombre a la liga). Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de Luxemburgo

Liga Espartaquista Golpe a la Republica de Weimar Rosa de LuxemburgoPreso del pánico, Ebert autorizó al ministro de Defensa, Gustav Noske, para que llamara al Freikorps, un grupo recién formado de mercenarios dirigido por oficiales del kaiser.

Noske asumió la responsabilidad y dijo: «Supongo que alguien tiene que ser el cerdo». Entre los ejecutados se hallaban Rosa Luxemburg (imagen iqz.) y Liebknecht (imagen der.). El Freikorps mató a otros 1.200 berlineses en los dos meses siguientes. Luego aplastó una rebelión en Baviera.

Las elecciones se realizaron y Ebert se convirtió en presidente. La capital de la nueva república fue Weimar, la ciudad del escritor Goethe. Su constitución era una de las más liberales del mundo, pero la milicia estaba en manos de hombres que despreciaban el liberalismo, el socialismo, el comunismo y la democracia. Los mismos hombres que contribuirían al ascenso de Adolfo Hitler al poder.

Los Campos de Concentracion NAZI Objetivos Vida de Prisioneros

Los Campos de Concentración NAZI: Objetivos y Vida de Prisioneros

El surgimiento de Adolf Hitler en el partido nazi mostró lo que el terror es capaz de producir cuando una enfermedad individual , la capacidad de sugestión de las masas y la locura de persecución se combinan afectando  a toda una nación.

Su concepto de una nación enferma se basaba en dos suposiciones:  la primera era que la sociedad no sólo es comparable a un organismo biológico sino que realmente, y para cualquier propósito, es como un organismo. Hitler, como muchos otros antes que él, confundió la metáfora con la realidad. En Mi lucha declaró: «Como los Arios, podemos considerar el Estado sólo como el organismo viviente de la gente«.

frente de la entrada a un campo de concentracion nazi

La segunda suposición seguía a la primera y era el broche de su ideología racista: ya que la sociedad humana es un organismo biológico, se enferma o degenera más o menos de la misma manera que el organismo de un individuo. Y así como la unión de dos individuos podía producir una segunda generación psíquica o mentalmente inferior, también la unión de dos sociedades o «razas» podía resultar en una degeneración del producto.

Para justificar su hipótesis, Hitler postuló la existencia de una «cepa pura». Así intensificó y desarrolló el «mito ario»: la falacia de que los teutones nórdicos son arios puros. Puesto que pensó que la amenaza más inmediata para la guía y cultura aria provenía de una supuesta «raza judía», ese pueblo fue presentado como el principal elemento degenerativo.

En 1944 todos los idiomas verán aumentado su léxico con una nueva palabra debida al abogado polaco Rafael Lemkin: genocidio, o sea el exterminio o la eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad. A lo largo de la historia del Tercer Reich (1933-1945), el genocidio adquirió la cota máxima de la violencia. El tema de los campos de concentración quedará implicado con el de la matanza de los judíos, de los «seres inferiores», pero también nos mostrará cuánta crueldad puede encerrarse en el hombre.

El holocausto judío: El antisemitismo no era un fenómeno exclusivamente alemán. El odio hacia los judíos se había exacerbado entre algunos habitantes de otros países de Europa, coincidiendo con el auge de las ideas nacionalistas y del expansionismo colonialista. La idea de la superioridad racial ya había sido defendida por los ingleses para justificar la dominación de pueblos africanos y asiáticos. Sin embargo, el odio racista nunca antes se había llevado a la práctica de manera tan sistemática y brutal.

El exterminio del pueblo judío fue planeado por estado hitleriano. La eliminación de los judíos era parte de la ideología nacionalsocialista y se sustentaba en el supuesto de que entre los hombres existen razas superiores inferiores.

La persecución de los judíos pasó por una serie de fases: en 1933 se inició una campaña de boicot contra los negocios judíos, en 1935 se promulgaron las Leyes de Nuremberg, por las cuales fueron excluidos de la ciudadanía alemana, y en 1938 se obligó a los judíos a llevar un distintivo mientras se hacían más frecuentes los «progroms».

El más dramático de estos «progroms» tuvo lugar en la llamada «noche de cristal», en la cual fueron destruidos más de 7.000 comercios judíos, casi todas las sinagogas fueron incendiadas y muchos judíos fueron asesinados impunemente, mientras más de 26.000 ingresaron en campos de concentración. Pero, fue durante la guerra mundial cuando se produjo el genocidio. En 1942 Goering encargó a las SS la «solución final» del problema, es decir, la aniquilación de los judíos, tanto del Reich como de los países ocupados.

De la documentación y los estudios se deduce que tres objetivos se proponían los campos:

a) Terror indiscriminado, para hacer desaparecer a los enemigos políticos y someter al conjunto de los ciudadanos. Entre los presos había muchas personas sin culpa objetiva, no habían hecho nada. Respondía su internamiento a la concepción totalitaria del delito, sobre la que escribió HANNA ARENDT, algo previsible, imaginario, o simplemente «ejemplar» para otros.

b) Exterminio de los judíos. Y con ellos de todos los seres con taras o pertenecientes a grupos considerados inferiores.

c) Experimentos médicos, en los que se alcanzó una crueldad hasta entonces desconocida, como los que ensayó en Auschwitz el doctor Mengele sobre sus cobayas humanas: «Hasta la ciencia era mancillada», señaló con acierto L. Martín-Chauffier. «Si el eco de sus voces se desvanece, pereceremos», escribió el poeta Paul Eluard. Los historiadores no parecen dispuestos a permitir que se desvanezca el eco de las voces de las victimas del horror nazi.

prisioneros en un campo de concetracion

Adolf Hitler escribió Mein Kampf (Mi Lucha) durante su estancia en la cárcel por el fallido golpe de Estado de 1923. El libro recogía los presupuestos racistas de la ideología nacionalsocialista y señalaba a los judíos como la causa de los males de Alemania.

El feroz antisemitismo de Mein Kampf anticipó las medidas raciales que el nazismo aplicó cuando llegó al poder. Las leyes de ciudadanía y pureza de sangre promulgadas en 1935 en Nüremberg privaron de ciudadanía a todos los alemanes de origen hebreo, aunque profesaran la religión cristiana.Se estableció que era judío aquel que tuviera al menos dos de los cuatro abuelos de ascendencia hebrea.

Los matrimonios entre judíos y alemanes fueron prohibidos. Estas medidas codificaron legalmente el acoso -boicoteo a sus comercios, expulsión de sus empleos y profesiones- que los judíos venían padeciendo desde la llegada de Hitler al poder en 1933.

Desde que pasó a considerar a la «raza judía» como el mayor contaminante, despreció a los judíos como bacilos o parásitos debilitantes de la sociedad: «Poniendo la sonda cuidadosamente en ese absceso, uno descubre de inmediato un pequeño judío a menudo cegado por una súbita luz».

Este concepto de enfermedad yacía en la visión de Hitler sobre el universo y así contribuyó a los hechos más terribles que recuerde la historia de la humanidad.

En un sentido, Hitler tenía razón: desde 1918 hasta 1945 vivió en una comunidad enferma, pero no física sino mentalmente enferma.

prisioneros en el campo de concentraion nazis

IDEOLOGÍA NAZI:

¿Qué dice Mein Kampf? Hitler puso por escrito su profesión de fe política mientras se hallaba en prisión. Mein Kampf (Mi lucha) es un breviario de toda la ideología nazi.

En esta obra biográfica y profética es posible leer con detalle los principales aspectos de la futura política hitleriana. El nacionalismo es la espina dorsal de esta ideología: muy contraído por el diktat (dictado) que en 1919 se impusiera a Alemania, Hitler afirma la necesidad de un desquite, como también la de la conquista del espacio vital, el Lebensraum necesario para el desarrollo de Alemania.

Ya en las páginas de Mein Kampf se afirma el racismo con toda claridad. Inspirado en las tesis darwinianas de la evolución de las especies, en Gobineau e incluso en Stewart Chamberlain, Hitler reclamaba para la raza aria, de hombres robustos, rubios y dolicocéfalos, el derecho de dominar el mundo. La jerarquía de las razas se encuentra en el centro vital de una doctrina que considera al Estado ideal la institución encargada de preservar la pureza de la raza. El antisemitismo, junto con la eutanasia y la eugenesia, son las consecuencias de ese criterio.

“La antípoda del ario es el judío. Es difícil que exista en el mundo nación alguna con el instinto de la conservación tan desarrollado como en el ‘pueblo elegido’. La mejor prueba de ello es que estal raza continúa existiendo.  […] Así, desde el momento en que el judío no poseyó jamás una cultura propia, las bases de su actividad intelectual fueron suministradas siempre por otros. La nación judía, con todas sus actitudes intelectuales evidentes, no posee una cultura verdadera, por lo menos una que le sea peculiar. Porque sea cual fuere la cultura que el judío aparente poseer, ésta será hoy en lo principal, propiedad de otro pueblo, corrompida, eso sí, gracias a sus manejos. […] Para poder seguir subsistiendo como un parásito dentro de la nación, el judío necesita consagrarse a la tarea de negar su propia naturaleza íntima. Cuanto más inteligente sea individualmente el judío, tanto más afortunado será su engaño, gracias al cual conseguirá que una parte considerable de la población llegue a creer seriamente que él judío es un legitimo francés, un legítimo inglés, un legítimo alemán o un legítimo italiano, a quien no separa de sus compatriotas otra diferencia que la de la religión.”
Adolf Hitler, en Mi Lucha

“Si envío a la flor y nata del pueblo alemán a la guerra, sin lamentar en ningún momento el derramamiento de la valiosa sangre alemana en el infierno de la guerra, también tengo el derecho de destruir a millones de hombres de razas inferiores que se multiplican como parásitos».
Adolf Hitler

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZI: Uno de los aspectos más conocidos y a la vez más escalofriantes de la actuación nazi fue la utilización de campos de concentración. La aplicación práctica de las doctrinas sobre la superioridad de la raza o sobre el derecho de exterminar a los pueblos considerados inferiores superó las predicciones más dantescas.

prisioneros campos de concentracion Y lo más terrible fue que esta tarea no fue casual o improvisada, sino que fue llevada a cabo con perfecta conciencia y estructurada bajo los principios de la efectividad y la productividad.

Los primeros campos de concentración se abrieron en Alemania hacia 1933, pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando éstos se multiplicaron y acogieron a millones de deportados de toda Europa.

Entre ellos destacó Auschwitz, que fue creado para llevar a cabo el programa de exterminio de judíos.

Las palabras de Himmler a Hoss, comandante del campo, en 1941 son muy reveladoras: «El Führer ha ordenado la solución definitiva de la cuestión judía. Nosotros, la SS, hemos de cumplir esta orden.

Los lugares de matanza que existen en el este no dan abasto para llevar a cabo esta tarea a gran escala. En consecuencia, se ha destinado para este fin el campo de Auschwitz, tanto por su ventajosa situación desde el punto de vista de las comunicaciones, como también porque este terreno puede ser fácilmente aislado y camuflado…”

La Conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada «solución final al problema judío». En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa. Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio.

Desde 1940 se utilizaban los special-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes. Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo. Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

LA LLEGADA AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN: La distancia que separaba a ciertos prisioneros de Auschwitz podía llegar a ser de 2.400 km. Este largo trayecto lo hacían en vagones de mercancías cenados. Mientras duraba el transporte no recibían ningún tipo de comida y, además, eran privados de cualquier instalación sanitaria […]. Las cerraduras de los vagones se abrían por primera vez en la rampa de Birkenau, que acababa justo ante los crematorios […]. Una vez descargados los vagones, los pasajeros debían dejar su equipaje y pasar una selección. Los judíos desfilaban uno a uno ante un médico de las SS, que decidía su utilidad para el trabajo […].

Después eran empujados en dirección al bloque 26, ante el cual les cortaban el pelo y se les obligaba a entrar en los baños, donde se les remojaba con agua hirviendo o helada y más adelante, sin tener en cuenta la estación del año, les hacían salir desnudos al patio.

Allí les daban los uniformes del campo, generalmente demasiado pequeños o demasiado grandes, pero siempre rotos y sucios. A continuación comenzaba el empadronamiento de los que acababan de llegar. Una vez se había tomado nota de sus datos personales, se les asignaba un número, que les tatuaban en el antebrazo izquierdo. El mismo número debía llevarse en la ropa en un lugar bien visible […].

Acabado el registro de los datos personales, el preso pasaba a la cuarentena, donde permanecía de seis a ocho semanas […]. Allí eran adiestrados militarmente y los malos tratos físicos eran muy frecuentes. Además, como no trabajaban, recibían una ración de comida más pequeña que el resto de los prisioneros. La finalidad de la cuarentena era aterrorizar al preso, provocando su hundimiento fisico y psíquico. Los presos que conseguían superar la cuarentena eran destinados a una de las compañías de trabajo denominadas “Komando”.

[…]con las primeras luces de la mañana, los prisioneros formaban en el patio del campo (lager-platz) tras haber ingerido un tazón de agua sucia llamado café. Después de pasar revista, cada grupo de tareas, con su kapo al frente, se dirigía al lugar de trabajo. La hora de «la comida» era el único paréntesis en la larga y durísima jornada laboral: un plato de sopa a base de nabos, col o legumbres troceadas, y la llamada «porción», que consistía en 300 gramos de pan. La llegada masiva de nuevos deportados a los campos redujo aún más las raciones alimenticias, lo que disparó las cifras de muertes por inanición.

Guía del Museo de Auschwitz. Katowice, 1979.

Un día en Auschwitz: El día del prisionero comenzaba y acababa con revistas [.1. La finalidad de pasar revista consistía en controlar el número de presos que se presentaban […]. Mientras duraba la revista todos los deportados eran colocados en columnas de 10 y tenían que mantener la posición de firmes […]. En general las revistas eran prolongadas voluntariamente por las SS y podían llegar a durar horas […]. Después comenzaba la jornada laboral. Los prisioneros eran utilizados en los trabajos de las obras y en los de ampliación del campo, pero también en tareas agrícolas, mineras e industriales [..]. El preso recibía comida tres veces al día. En general el almuerzo consistía en medio litro de café o de una infusión con 5 gramos de azúcar como máximo. La comida comprendía una sopa que se componía en teoría de patatas, col, nabos y un pequeño trozo de carne o grasa. Con frecuencia, sin embargo, la sopa se hacía con restos de productos traídos en grandes camiones. Las sobras no se lavaban y a menudo en la sopa flotaban trozos de periódico, botones, etc. Para cenar había solamente medio litro de café o de infusión, un trozo de pan y un poco de embutido. […] Una vez acabado el trabajo se volvía a pasar revista y después venía el descanso en unos barracones donde dormían cerca de 200 presos en un espacio preparado para 40 6 50 personas. En cada lecho dormían 3 ó 4 personas, lo cual obligaba a estar siempre de lado. En estas condiciones no se podía dormir, y la noche, en vez de ser un tiempo de descanso, era una prolongación de las penurias del día.

Guía del Museo de Auschwitz. Katowíce, 1979.

La utilización económica de los prisioneros:

 La gran industria alemana estaba bien representada en Auschwitz. Las fábricas Krupp, Siemens, Unión, pero sobre todo la 1.0. Faber-industrie, que había iniciado la construcción de una fábrica de caucho sintético, se aprovechaban del trabajo de los prisioneros. El lugar había sido escogido por la gran reserva de mano de obra disponible y también —se puede creer— por el buen precio de ésta. Las empresas pagaban a las SS seis marcos diarios por cada obrero cualificado y cuatro por los no cualificados. El coste de mantenimiento de cada prisionero no llegaba a un marco diario. Así. desde el punto de vista financiero, las dos partes contratantes conseguían un buen beneficio.

POLIAKOV, L.: Auschwitz.

Declaración de un miembro de los SS ante el Tribunal Internacional de Nuremberg en 1947:

Era el SS Pohl quien se encargaba […] de convertir en dinero todo aquello que había sido arrebatado a los prisioneros, es decir, joyas, dientes de oro, petacas, vestidos, relojes, gafas, zapatos, etc. […]. Pohl escribió el 6 de agosto de 1942 a los mandos de 16 campos de concentración: «Los cabellos de las víctimas han de ser cuidadosamente recogidos […] para ser empleados en nuestras industrias para la fabricación de zapatillas para la tripulación de nuestros submarinos”.

Y, al final…, el exterminio: Declaraciones del excomandante de Auschwitz, R. Hóss, en el proceso de Nuremberg

«Dirigí el campo de Auschwitz desde el 1 de septiembre de 1943 y calculo que, como mínimo, dos millones y medio de personas fueron muertas en la cámara de gas y que medio millón más murió de hambre y enfermedades […]. Esta cifra representa del 70 al 80 % de todas las personas que fueron destinadas allí […]. El comandante de Treblinka […] utilizaba gas monóxido, pero no estaba demasiado satisfecho del resultado. Por eso, me decidí por el Zyklon B. Según la temperatura, las víctimas tardaban de cinco a quince minutos en morir. Sabíamos que estaban muertas cuando dejaban de gritar.»

Campos de Concentracion NAZIEXPERIMENTOS ATROCES: Josef Mengele llegó a Auschwitz en marzo 1943. Aquel siniestro investigador de tremo dos años —condecorado con la Cruz de hierro apodado el “Ángel de la muerte”— torturó a gran cantidad de prisioneros, sometiéndolos a los experimentos más terribles. Su apellido quedó col sinónimo del honor que se vivió en aquel campo de exterminio. Los pocos sobrevivientes de Auschwitz lo recordaron como el arquetipo del oficial nazi: rubio de pelo corto, ojos azules, bien uniformado, botas relucientes y una actitud altiva absoluto desprecio hacia los internos.

En aquella tenebrosa instalación, los guardas arrancaban los dientes de oro de los cadáveres para fundirlos y utilizarlos en la fabricación joyas. Nada debía desperdiciarse. Ni siquiera el pelo de los prisioneros judíos, que se usaba p. el revestimiento de algunas piezas de submarinos.

Se examinaba todo, incluso la ropa interior. Los nazis encontraron diamantes, oro, dólares y otras divisas europeas. Cuando la guerra final  minutos antes de ser ejecutado por los aliados el director de aquel infierno, Rudolf Hess, seguía manteniendo, sin culpa, que el asesinato de judíos fue “una solución correcta”.

PARA SABER MAS…
En Orianenburgo (cerca de Berlín), a principios de 1933, fue creado el primer campo de concentración por las SA, aunque su número llegó a alcanzar el de cuarenta, repartidos por el interior de Alemania. Con la fundación de la Gestapo (policía del estado), en Prusia en 1933 y en 1936 en el resto de Alemania, quedarían disueltos y la nueva organización fundaría los suyos propios, incluso más allá de las fronteras alemanas.

Los principales de ellos quedaron establecidos en Auschwitz, Treblinka, Bergen-Belsen, Sobidor, Chelmno, Riga, Vilna, Minsk, Kaunas, Ewow, Wolzck, Dachau, Buchenwald, Eublin, Ravensbrück, Natzweiler, Mauthausen, Gneisnau, Struthof, Schirmeck, Sachsenhausen, Gross Rosen, Dora, Ellrich, Osterode, Harzungen, Isfeld, Flossenbürg, Majdaneck, Romainville, Grini, Bredtevedt, Espeland, Sydspissen…

Fueron clasificados en cinco grandes grupos: Schutzhaftlager, para detenidos; Arbeitslager, de trabajo; Straflager, penitenciario, Konzentrationslager, de concentración, y Vernichtungslager, de exterminio. El esquema general de su estructura era el de dos recintos concéntricos: el exterior, de unos cinco kilómetros, rodeado de alambradas eléctricas y una torre de vigilancia cada cincuenta metros; tanto en éstas como a lo largo del círculo externo patrullaban las SS, auxiliadas por perros policía.

El interior giraba en torno a una fábrica de material de guerra, casi siempre subterránea. Los detenidos lucían uniformes rayados con distintivos según la condena que cumplían: políticos, un triángulo rojo; comunes, verde; saboteadores, negro; homosexuales, rosa; judíos, dos triángulos amarillos formando una estrella de David, y los objetores de conciencia, violeta.

La disciplina interna corría a cargo de los kapos, presos afectos a los nazis: espías, aduladores…, quienes, armados con porras y látigos, eludían el rígido horario de trabajo -de siete de la mañana a diez y media de la noche- y mejoraban la ración alimenticia: medio litro de café puro, pan, margarina y salchichón para el desayuno y la comida y un litro de sopa para la cena.

Se dio la circunstancia de que un mismo establecimiento pasara a distinta categoría y, como quiera que el trato a los detenidos variaba según aquélla, tal distingo será uno de los orígenes de las controversias sobre el tema. El campo de Dora, por ejemplo, pasaría de penitenciario a de trabajo, para acabar como de concentración.

El primero de los campos de exterminio fue el de Auschwitz (1940), al que siguieron los de Treblinka, Bergen-Belsen, Sobidorr y Chelmno. El 3 de septiembre de 1941 se realizó en Auschwitz la primera ejecución masiva por medio de Ciclón B, cristales de cianuro, y desde 1942 en los cuatro restantes. En Auschwitz fue creado un «bloque experimental» donde médicos, físicos y técnicos, bajo la dirección del doctor Josef Mengele, realizaban pruebas de esterilización, injertos óseos, vacunas, gangrena gaseosa, etc. Pero también el de Dachau sirvió para llevar a cabo experimentos humanos sobre descompresión, introduciendo al prisionero en una cámara de la que se extraía el aire.

Otra de las pruebas consistiría en comprobar la resistencia humana al frío. Durante cinco horas quedaba sometido el paciente a temperaturas hasta de once grados bajo cero; de sobrevivir, se efectuaba la operación de recalentamiento con calor humano acostando al sujeto con mujeres procedentes de los burdeles que existían en todos los campos.

El Tercer Reich llevaría hasta los últimos límites el antisemitismo en virtud de la doctrina que consideraba al «ario» como la raza pura. El primer exponente lo tendremos en la obra de Adolf Hitler, Mein Kampf (1924), que quedaría plasmado en las llamadas leyes de Nuremberg del 15 de septiembre de 1935.

Desde esa fecha hasta 1938 huirían de Polonia unas seiscientas mil personas, judíos de origen alemán, y emigrarían de Alemania unas ciento sesenta mil por igual motivo. Lo cierto es que, pese a los hechos acaecidos en aquel año -destrucción de sinagogas, prohibición de que asistieran a espectáculos públicos…-, cuando el 12 de octubre de 1939 dan comienzo las deportaciones masivas a Polonia, nadie se preocuparía de facilitarles una emigración en gran escala.

Las principales fechas de la persecución antisemita son las siguientes: 22 de octubre de 1940, deportación de los residentes en Alsacia, Lorena y Sarre; 31 de julio de 1941, orden de deportación para todos los residentes en Europa; 29 de septiembre del mismo año, ejecución de los residentes en Kiev, y 12 de octubre, persecución en Rusia; 14 de julio de 1942, asesinato de cinco mil personas del gueto de Rovno, y en octubre, los dieciséis mil del gueto de Minsk, y 19 de abril de 1943, destrucción total del gueto de Varsovia.

El número de víctimas será imposible calcularlo, ya que se ignora realmente el censo de aquellos años. Se hablará de los cuatrocientos mil muertos durante la ocupación de Varsovia, de los cinco millones «importados» a Alemania para trabajar en las minas… Resumiremos todo el dolor y la tragedia en la persona de la joven judía Ana Frank, detenida en Amsterdam el 4 de agosto de 1944 y fallecida a la edad de 16 años en marzo de 1945 en el campo de Bergen-Belsen, tras su detención por el sargento de las SS, Karl Silberbauer.

Fuente Consultada: Historia Universal Tomo 20 Las Guerra Mundiales Salvat – La Nación

Argentina durante la primera guerra mundial Neutralidad Posicion

Neutralidad de Argentina
En La Primera Guerra Mundial

La guerra y Argentina: La participación de Estados Unidos en el conflicto se hizo cada vez más importante. Cientos de miles de hombres, pertrechos de guerra, abastecimientos de todo tipo, dinero, afluían en grandes cantidades a Europa. No se limitaba en esto la ayuda norteamericana.

Wilson procuró desde un primer momento arrastrar al conflicto a los países que estaban bajo esfera de influencia de Estados Unidos. Brasil fue el primero en declarar la guerra a Alemania, en octubre de 1917. Luego le seguirían Guatemala, Nicaragua, Haití, Honduras… hasta Uruguay rompió relaciones con las potencias centrales.

La presión sobre Argentina fue grande. Sin embargo, la posición neutralista se mantenía firme desde el comienzo de la guerra. El gobierno radical que había asumido el poder el 12 de octubre de 1916, con la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, reafirmó la neutralidad argentina.

En los primeros años de la guerra, esta posición había sido apoyada por los británicos, para quienes Argentina era una fuente fundamenta! de abastecimientos. La situación cambió en 1917: la guerra submarina sin restricciones suponía un grave peligro para el comercio con Gran Bretaña. El hundimiento del vapor «Monte Protegido», que navegaba con bandera argentina, levantó un coro de protesta en el país.

Irigoyen en la neutralidad frente a la guerra mundial

¡No era para menos! Los primeros años de la guerra habían reportado fabulosas ganancias a la oligarquía agro-ganadera. En 1916, la suma del valor de las exportaciones superó los quinientos millones de pesos. No era cuestión de que los submarinos alemanes hicieran fracasar el negocio.

La oligarquía vociferó exigiendo la ruptura de relaciones diplomáticas con los Imperios centrales. La opinión pública se dividió en rupturistas y neutralistas. A los que defendían la neutralidad, pronto se los acusó de «germanófilos» (en la segunda guerra mundial se les diría nazifascistas). El presidente Yrigoyen estaba incluido en esta calificación.

¿Quiénes eran unos y otros, neutralistas y rupturistas? – Los primeros representaban a la débil burguesía nacional que ascendía al poder político en la persona de Yrigoyen. Eran los pequeños industriales, los dueños de talleres, todos aquellos que comenzaban su carrera de empresarios o se beneficiaban por el papel de «proteccionismo objetivo» que desempeñaba la guerra.

En ese sentido, su neutralismo conjugaba con los sectores populares que veían al conflicto como una rivalidad ajena a sus intereses. Los rupturistas, en cambio, eran los simpatizantes de Gran Bretaña y Francia, la vieja oligarquía, los partidos tradicionales, la prensa «seria». O sea los beneficiarios de la dependencia semicolonial de Argentina. Los conocidos de siempre.

A ellos se agregaron un puñado de socialistas «amarillos» que componían el grupo parlamentario y la mayoría de la dirección del Partido Socialista.

No es el momento de extendernos en este aspecto, que pretendemos señalar meramente como parte del esquema de la guerra mundial y sus consecuencias internacionales, en lo que respecta a nuestro país. Yrigoyen permaneció fiel a su postura neutral hasta el fin de la guerra. Sólo cinco países latinoamericanos no se ataron al carro de guerra de las potencias de la Entente: Paraguay, Venezuela, México, El Salvador y Argentina.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA: Cuando Alemania hunde el velero Oriana y el vapor Toro, se inician grandes manifestaciones que alcanzaron entonces dimensiones poco vistas; las calles hervían de estribillos antigermanos, y los incidentes menudearon; en uno de ellos estuvo a punto de ser incendiada la imprenta de un periódico alemán.

Los partidarios de la ruptura alegaban que debíamos a Inglaterra el progreso económico y a Francia buena parte de nuestra cultura, y había llegado el momento de mostrar nuestro agradecimiento. Argumentaban, también, que una vez finalizada la guerra con el triunfo de los aliados, el país quedaría aislado de la comunidad internacional. Los neutralistas, por su parte, sostenían que las libertades que Inglaterra decía defender eran harto discutibles, y acusaban a los rup-turistas de hacer el juego a intereses que en nada convenían a la Argentina.

En agosto de 1917, ante una manifestación! neutralista, Belisario Roldan precisó bien ese concepto recordando que nuestro país carecía de flota propia y que todos los barcos eran ingleses, pese a que llevaban a veces el pabellón, nacional porque estaban matriculados aquí y para impedir que se los atacara.

Por eso reclamó enérgicamente que se prohibiera la salida con rumbo a la zona de guerra de «esas enormes supercherías que se llaman barcos de cabotaje y que no conducen, ni representan, ni encarnan un ápice de la soberanía argentina, por más que al tope de su mercantilismo a outrance flamee una cosa que tenga los colores de nuestra enseña».

A la agitación que no decrecía se unieron en determinado momento presiones diplomáticas nada sutiles. En julio do 1917 la escuadra norteamericana que patrullaba el Atlántico puso proa a nuestros puertos, y el embajador yanqui comunicó al gobierno que la flota ingresaría en Buenos Airos «incondicionalmente».

Yrigoyen llamó entonces al representante estadounidense y le exigió borrar esa palabra de la comunicación oficial, y como éste se negara, el presidente le informó que en tales condiciones el acceso de las naves no sería permitido. La firme respuesta elevó la tensión a su grado máximo y motivó aceleradas consultas entre el diplomático y su Cancillería, que le ordenó solicitar la entrada en calidad de «visita de cortesía», con lo que se superó el entredicho.

Igualmente firmes fueron las actitudes del gobierno nacional frente al embajador inglés, que se manifestó públicamente en favor de los legisladores que propugnaban la ruptura de la neutralidad y la la reclamación a Alemania por el hundimiento de las naves. La Cancillería germana replicó que en los incidentes no debía verse «la menor falta de respeto al noble pabellón de la República Argentina, ni de parte del gobierno alemán, ni de parte de la marina imperial».

No satisfecha, la Argentina exigió plena libertad en los mares para los mercantes nacionales y reparación de los daños materiales y morales, exigencias que los alemanes aceptaron cumplir. En 1921 el acorazado Hannover desagravió a la bandera nacional en el puerto de Kiel. Por entonces la guerra ya había terminado, y con ella los incidentes que generó la política neutralista de nuestro país, que no aceptó complicarse en un conflicto en el que nada tenía que ver el interés nacional.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina – Editorial Abril