Grandes Errores de la Humanidad

Glosolalia El Don de las Lenguas Hablar en Idiomas Desconocidos

GLOSOLALIA, EL DON DE LAS LENGUAS – HABLAR EN IDIOMAS DESCONOCIDOS

El catolicismo, la iglesia Pentecostal el espiritismo y otras manifestación religiosas coinciden en la creencia fenómeno. Se trata de la Glosolalia: la capacidad de una persona para hablar un idioma desconocido como consecuencia de una experiencia sobrenatural.

De todos los fenómenos paranormales, pocos resultan tan atractivos como la posibilidad de comenzar a hablar otro idioma de un momento a otro, como por arte de magia. A este fenómeno se lo conoce como Glosolalia y se caracteriza porque quien lo experimenta puede hablar una lengua que desconoce. Puede tratarse de un idioma vivo o muerto, conocido o desconocido, real o imaginario. En cualquier caso, la Glosolalia no es nueva en el mundo e incluso forma parte de registros religiosos.

También llamada Xenoglosia o Don de lenguas, en la Iglesia Pentecostal se le da una interpretación dogmática, mencionando al espíritu santo como causa. En realidad, el origen de este fenómeno es bíblico y, desde las páginas de los evangelios, se expandió a lo largo de la historia y las creencias.

Lo que dice la Biblia
La Glosolalia es esencial en la Biblia, donde se conoce como “Don de lenguas” y es uno de los poderes que el Espíritu Santo les brinda a los apóstoles. En el día de Pentecostés, cincuenta días después de la crucifixión de Jesús, los discípulos estaban reunidos en la ciudad de Jerusalén cuando, de acuerdo con la promesa hecha por su Maestro, el Espíritu Santo se hizo presente.

La Biblia dice que los apóstoles “comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2;4). Así, estos hombres pudieron salir por el mundo a predicar los evangelios en las lenguas nativas de cada región. Pero eso no era todo: los discípulos de Jesús podían sanar y realizar otros milagros que sirvieran para demostrar la verdad cristiana.

En la Biblia se especifica que, como los dones del Espíritu Santo eran impartidos solamente por la imposición de las manos de los apóstoles, con la muerte del último de ellos (Juan) los dones cesarían gradualmente de manifestarse. Así es como ocurrió, y el don de lenguas dejó de atraer la atención de los fieles durante cientos de años.

San Agustín enseña en sus escritos que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes por medios convencionales, el don se hizo menos necesario.

Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. Sin embargo, parece no haber desaparecido: entre los santos que lo ejercieron se encuentran San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier (siglo XVI)

glosolalia

El sorprendente don de entender lenguas extrañas de Teresa Neumann. El ‘carisma de lenguas’ de una estigmatizada Hay diferentes dones que se engloban en el “carisma de lenguas”, que se deben distinguir. Uno es el que tuvo la mística Teresa Neumann, que podía hablar y comprender lenguas que no conocía, a la perfección, en estado de éxtasis. Otro es pronunciar y comprender profecías dichas en lenguas.

La larga historia del Don de lenguas
Tras la Reforma de Lutero y Calvino, la Glosolalia comenzó a expandirse. El Don de lenguas era considerado entonces una expresión de tensión. La controversia entre jesuítas y jansenistas, que duró casi 80 años, provocó la aparición de gloso-lalistas entre estos últimos. Algo similar ocurrió con los camisards, los franceses protestantes que vivían en las montañas de las Cévennes.

Cuando su libertad de culto fue revocada en 1685 y se intentó imponerles la fe católica, se sublevaron. Tres mil de ellos resistieron frente a las tropas monárquicas de casi sesenta mil hombres. Tras una larga batalla, fueron derrotados en 1705. Se dice que entre los camisards acosados por la monarquía había niños de 15 meses en adelante que predicaban sermones en francés, utilizando el lenguaje con corrección a pesar de no tener edad ni siquiera para hablar en su holandés maternal.

Muchos de esos camisards emigraron a Inglaterra y tuvieron una fuerte influencia sobre los Cristianos Carismáticos. Pasaron dos generaciones hasta que la fundadora de la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo, Ann Lee, tuvo ella misma el Don de lenguas. Esta sociedad era conocida como “shakers” y era perseguida por las autoridades británicas.

Lee fue interrogada por cuatro sacerdotes anglicanos y les respondió en varias lenguas entre las cuales se contaban el latín, el hebreo y el francés. Los sacerdotes se acobardaron ante la mujer y recomendaron que no se la persiguiera.

De todas maneras, Ann Lee tuvo que dejar Inglaterra y partió hacia América. Durante la expansión de los shakers en Estados Unidos, era común que sus danzas rituales finalizaran con los participantes hablando en lenguas desconocidas. El mismo fenómeno se repetía con los mormones pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo de los Santos Modernos. Se dice que su fundador, Joseph Smith (1805-1844), tenía el Don de lenguas.

Por aquellos años se hizo muy conocida entre los fieles la historia de un mormón que pronunció una disertación sobre la caza en la lengua de los indios choc-taw. En esa oportunidad, se interpretó que el discurso era una venia para terminar de construir un templo en la localidad de Salt Lake City, en plena región choctaw. En la actualidad, los mormones creen que la glosolalia es un fenómeno que existe, pero limitan su uso y su valor espiritual.

Una “epíciemia cristiana”
Hacia 1830 el fenómeno se popularizó de tal manera que se llegó a hablar de una epidemia del “mal del sermón”. En efecto, a partir de ese año la glosolalia se repitió cientos de veces en múltiples lugares de la Iglesia Cristiana. En Escandinavia se daba en fieles durante la ceremonia, algo que las autoridades consideraron un “entusiasmo histérico”.

En el año 1850, la expansión de la Iglesia Ortodoxa rusa en Armenia impulsó con fuerza la glosolalia, que se repitió en muchos fieles hasta comienzos del siglo XX. Durante esos años el Don de lenguas formó parte esencial del Movimiento Carismático y alcanzó a fieles de Estados Unidos y Estonia.

La moda de la Glosolalia llegó con fuerza a Estados Unidos y se coló en una escuela de Kansas, en donde 40 estudiantes decidieron unánimemente que para completar su experiencia cristiana les faltaba el bautismo del Espíritu Santo, cuya señal era el Don de lenguas. El 31 de diciembre de 1900, el pastor C. F. Parham, impuso las manos a un estudiante. Al cabo de algunos minutos, el joven comenzó a hablar en una lengua desconocida.

Otros treinta estudiantes hicieron lo mismo durante los días siguientes. Así nació el Pentecostalismo. Para el culto Pentecostés, la glosolalia es especialmente importante. Pero hablar una lengua desconocida requiere de un intérprete. Por esa razón, así como un fiel comienza a hablar en un idioma que nadie conoce, en el mismo instante otro fiel recibe el don para poder traducirlo a los demás. Actualmente, unas 20 millones de personas que pertenecen a este culto creen que el Don de lenguas es una señal del Espíritu Santo.

¿Una práctica espiritista?
Simultáneamente a la expansión del Don de lenguas entre las religiones, el mismo fenómeno comenzaba a hacerse popular en el mundo del espiritismo. Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los médiums espiritistas aseguraban que podían hablar con los espíritus utilizando lenguas desconocidas.

En muchas ocasiones, el médium entraba en un estado de trance y entablaba un diálogo en donde ninguno de los asistentes podía ser capaz de entender el significado de las palabras, de manera que resultaba necesario convocar a un lingüista que interpretara la conversación.

Uno de los casos más extraordinarios de glosolalia en un marco espiritista fue el de la médium inglesa Rosemary, quien hacia 1930 comenzó a tener visiones de sus vidas pasadas. Rosemary relataba experiencias en el antiguo Egipto y pronto pudo hablar en la lengua de los faraones. Según la médium, el espíritu de una egipcia que había conocido en su vida anterior, llamado Nona, hablaba a través de ella.

El hecho no sería tan sorprendente si no hubiera sido estudiado por el egiptólogo Howard Hulme, quien presenció y grabó las sesiones.

En una de ellas, Rosemary le prestó su voz a Nona, quien respondió las preguntas de Hulme sobre la vida en el antiguo Egipto con llamativa exactitud. En la grabación de ese diálogo se pueden escuchar sonidos como aspiraciones guturales, consonantes desconocidas y construcciones peculiares de una lengua que murió hace 3.000 años y que ningún hombre sabe a ciencia cierta cómo sonaba.

La Glosolalia suele estar relacionada con posesiones demoníacas. Es común que quienes son poseídos por espíritus hablen en otras lenguas mientras dura el fenómeno.

La combinación de voces de ultratumba que hablan en lenguas antiguas, a menudo ya muertas, constituye uno de los misterios más escalofriantes de la humanidad y un enigma que todavía no pudo ser resuelto.

Ver: Los Estigmas en el Cuerpo

Fuente Consultadas:
Trabajo enviado por Fermín D. Hetze como colaborador
Basado en una nota de la Revista Vivir en Armonía N°34 – Glosolalia-

La Vida Despúes de la Muerte Según Las Religiones Reencarnación

LA VIDA DESPÚES DE LA MUERTE SEGÚN RELIGIONES Y EXPERIENCIAS VIVIDAS

Desde antes del comienzo de la historia el ser humano ha considerado a la muerte como un paso al más allá. Las diferentes religiones sostienen que el mundo espiritual es tan tangible y real como el mundo material. Pero, ¿qué es lo que pasa cuando abandonamos lo que lamamos vida?

¿QUE NOS ESPERA EN EL MÁS ALLA?: Los yoguis tibetanos afirman que los vivos provienen de los muertos, sentencia que no procede de simples tradiciones o creencias, sino de testimonios de personas que aseguran haber muerto y reingresado conscientemente en el útero humano.

YOGUI MAHARISHL MAHESH

El legado de los monjes tibetanos puede ser una guía digna de confianza a la hora de la muerte, un estado que a todos los seres que vivimos en el planeta nos espera al final del camino. Distinta es la concepción de la muerte que tienen las religiones occidentales: explican que la vida del más allá es un estado espiritual eterno sostenido por las acciones que los hombres realizaron en su vida carnal.

Así, el cielo será ganado por aquellos seres justos y probos; pero aquellos que erraron en el camino de la vida y se desenvolvieron entre el odio, la codicia y el rencor, serán enviados a las tinieblas, lugar donde expiarán sus culpas.

El libro Egipcio de los muertos
Los egipcios imaginaban que el mundo de los muertos era semejante a aquel en que vivían, es decir, al valle del Nilo. Para la religión Egipcia, el más allá es una especie de desierto dividido por un largo río que fluye en medio de una faja de tierras cultivables de unos treinta kilómetros.

Este mundo inferior llamado Duat comprendía doce regiones, al igual que el Egipto faraónico, El Doble Reino del Lirio y del Papiro, que estaba dividido en doce nomos. Cada una de las regiones del mundo inferior correspondía a una de las doce horas de la noche. Las regiones estaban separadas las unas de las otras por portones resguardados por serpientes erguidas sobre su cola, ocultas tras los tabiques y atentas a no dejarse sorprender de ninguna manera por muertos insólitos.

Estas doce regiones del mundo inferior se encontraban habitadas por una innumerable población de dioses, espíritus y muertos ordinarios. En cuanto al alma, los egipcios la representaban bajo la forma de un pájaro con el rostro del difunto. En el instante de la muerte esta alma voladora dejaba el cuerpo momentáneamente privado de su Ka, es decir, su vida.

El pájaro-alma se escapaba por los pozos de las mastabas y regresaba para visitar los parajes familiares. Se las podía ver por las ramas de los árboles y en los jardines a orillas del río Nilo. Tenía presentes los deseos elementales pero siempre era capaz de reflexionar, de juzgar y de decidir.

A esta alma viajera y preparada para la felicidad, había que nutrirla y llenarla de ofrendas, porque su existencia en el más allá dependía de la piedad y de los cuidados materiales que le dedicaban los vivos. Si los vivos olvidaban a sus muertos, éstos se convertían en Bennu, el pájaro de los estanques, que volvía a su casa terrestre para hacer gritar de terror a los que debían nutrirles.

La reencarnación del alma en la creencia Hindú
Según las antiguas creencias hindúes, el alma después de la muerte pasa de forma temporal al plano astral, para después entrar en otro cuerpo que puede ser otro ser humano, un animal inferior, un insecto e incluso una planta. El nuevo cuerpo en donde se materializará el alma será definido por el Karma de cada una.

El karma está determinado por las acciones, buenas o malas, que esa persona realizó en vida. Así, cuanto más virtuosa haya sido la persona, su alma pasará a un ser más noble y perfeccionado. Por el contrario, si la persona muerta había seguido los caminos del mal, su alma será castigada reencarnándola en un ser poco iluminado. Para los hinduistas, este proceso de reencarnación se repite hasta que el alma no se sienta liberada totalmente del Karma, perdiendo así todo el interés por la vida corporal.

Así pues el alma humana se unirá con el Brahma o se disolverá en el Nirvana. La  religión  hinduista  explica  que  así como hubo un tiempo en que el hombre no existía sobre la faz de la tierra, llegará el día en que él ya no esté más. De la misma forma que el ser humano evolucionó desde las formas de vida más primitivas, como las plantas y los peces, llegará a un punto que se convertirá en un ser superior, en un súper hombre.

El humano actual está considerado como un ser en etapa transitiva que se encuentra bajo la directa influencia de las fuerzas cósmicas. Estas fuerzas lo llevarán hacia una meta incomprensible para la actual naturaleza del hombre, y de aquella alma que naciera en un principio, ya no quedará nada humano.

El Bardo Thodol de los lamas Tibetanos
Para los tibetanos el Bardo es el estado post mortem de las personas, quienes desde el momento mismo de su deceso, se hallarán en estado de sueño o trance durante tres o cuatro días, tiempo durante el cual es separado el cuerpo del plano humano. Este periodo es el primer bardo y se llama Chikkai Bardo o estado transitorio del momento de la muerte, donde aparece la Clara Luz que es percibida de forma kármica por el alma que aún no es capaz de reconocerla.

El segundo bardo, llamado Chonyid Bardo o estado transitorio de la realidad, es aquel en donde el alma comienza a vislumbrar y reconocer su nuevo entorno. Esta última experiencia se funde con el último Bardo denominado Sidpai Bardo o Estado transitorio del renacimiento, que termina cuando el principio de la conciencia renace en el mundo humano, en algún otro mundo o en uno de los reinos paradisíacos celestiales.

El Bardo Tnodol es la gran doctrina de la liberación mediante la audición y la visión. Para los lamas tibetanos, el ser humano difunto se convierte en el único espectador de un prodigioso panorama de las visiones alucinatorias. El Bardo Thodol es el estado típico y sugestivo de todas las experiencias post mortem.

El difunto, si no es un iniciado, se halla bajo la ilusión de que todavía posee su cuerpo de carne y sangre. Cuando llega a comprender que carece de ese cuerpo, comienza a gestar un avasallante deseo de poseer uno y al buscarlo, el incorpóreo entra en el estado de renacimiento, en donde vuelve a convertirse en carne. El lamanismo explica que los yoguis más iluminados no sufren las alucinaciones de los Bardos y pueden pasar directamente a un reino paradisíaco o reencarnar en este mundo de forma consciente y en un lapso de continuidad ininterrumpida.

Desde el siglo XVIII existen testimonios sobre el Cielo y el Infierno, escritos por personas que afirman haber abandonado temporalmente el mundo corporal y viajado hacia el mundo de los espíritus. Una de esas personas, tal vez la más famosa, ha dejado uno de los relatos más espeluznantes del Infierno; su nombre era Emanuel Swedenborg, religioso al servicio de Carlos XII, rey de Suecia. Swedenborg afirma que todos los moradores del infierno están inmersos en el mal y que allí no hay nadie que asuma al mismo tiempo maldades y verdades. Explica además que el espíritu maligno posee una fisonomía y un rostro de acuerdo al interior de su mente, es decir que se convierte en un ser horroroso. Por lo tanto -continúa- todos los espíritus infernales aparecen bajo la forma de su maldad, su interior y su exterior se convierten en la misma cosa. Por regla general sus rostros son espantosos e incluso hay algunos que llamean como antorchas. Swedenborg explica que los espíritus infernales viven en una sociedad en donde cada uno se ama a sí mismo y no tiene capacidad de amar a nadie. Allí se llega por los delitos y aberraciones cometidos en la tierra, ya sean públicos o privados, y por los suicidas que son quienes más sufren.

Testimonios de quienes cruzaron el umbral
Los testimonios de personas que, entrando en un estado de muerte clínica, conocieron el límite espiritual de la vida y la muerte cuentan por cientos. La mayoría de ellos fueron estudiados y confirmados por psicólogos y científicos. Algunos ejemplos: un adolescente de 16 años, al que llamaremos simplemente Juan Manuel, tuvo una insuficiencia renal aguda que lo llevó a un estado de muerte clínica por algunos minutos.

En ese período, en el cual los médicos trabajaban en su reanimación, el jovencito explicó que en un instante se vio parado sobre sus pies y moviéndose a gran velocidad a lo largo de un espacio oscuro. Allí él no podía divisar paredes pero tenía toda la sensación de un túnel y, aunque no había viento, podía sentir que se movía a gran velocidad. “A pesar de no entender hacia dónde me dirigía, ni para qué, sentía que al final de mi intenso vuelo, me esperaba algo muy importante y quería llegar cuanto antes a la meta”, explicó luego el joven.

Al final se encontró en el medio de un lugar lleno de luz en donde había un ser muy alto de largos cabellos dorados y vestido de blanco, quien irradiaba desde su silencio una gran sensación de amor y paz. Después de esta experiencia Juan Manuel se tornó un joven muy religioso que influyó benéficamente sobre toda su familia. El estudio de estas experiencias hizo cambiar el punto de vista de muchos hombres de ciencia.

El pediatra norteamericano Melvin Morse, autor del libro Hacia La Luz, describe el caso de una niña de nueve años a quien revivió luego de entrar en muerte temporal debido a ahogamiento por inmersión. La niña relató que durante su estado espiritual se encontró con una dama muy amable llamada Elizabeth, quien podría haber sido su ángel guardián. La dama la recibió muy cariñosamente y conversó unos momentos con ella para explicarle que aún no era su hora, ya que no estaba preparada para el mundo espiritual. Así Elizabeth le permitió volver a su cuerpo en el momento en que el doctor Morse terminaba la reanimación.

El relato de la pequeña conmovió de tal manera al facultativo, que dejó de lado su natural escepticismo científico para comenzar a estudiar de forma profunda qué es lo que nos ocurre en el preciso momento en que dejamos de lado nuestra existencia corporal.

El doctor Morse asegura, a través de las páginas de su libro, que todos los niños con los que tuvo contacto luego de que pasaron por una experiencia de muerte clínica, se convirtieron en jóvenes creyentes, serios y moralmente más justos que el común de las personas de la misma edad. Al ser consultados, todos los jóvenes que relataron sus experiencias la describían como una gracia de Dios, y estaban convencidos de que el camino de la vida es hacer el bien sin miramientos.

El camino al más allá
Los numerosos libros publicados que estudiaron el fenómeno de las experiencias vividas por personas en estado de muerte clínica que visitaron el otro mundo, muestran diferentes etapas que a continuación detallamos:

La mirada del doble
El hombre no se percata de forma inmediata que ha muerto sino hasta que ve a su propio cuerpo yaciendo sin vida bajo de sí y se da cuenta de que no se puede comunicar con el mundo del cual hasta hace minutos era parte. En ese instante comprende que su alma salió de su cuerpo. Muchas veces el reconocimiento de su doble no es instantáneo y el alma se niega a creer que ya pasó al plano astral.

Es el caso de los accidentes, cuando la muerte es inesperada por la persona y la separación del cuerpo es instantánea. La experiencia de la incomunicación y de la doble visión, crea un estado de duda en esta alma que no sabe si lo que observa es la realidad o está viviendo un sueño.

La conciencia interrumpida
En los relatos de las personas que experimentaron muerte clínica temporal, aseguran que conservaron todos y cada uno de sus sentidos y sus capacidades intelectuales. Inclusive algunos manifiestan haber notado que la vista y el oído se agudizan, la memoria se aclara recordando momentos perdidos, y el pensamiento es mucho más nítido. Algunas otras personas que habían perdido algunas de sus facultades, sienten que las recuperan.

Existen varios testimonios de personas ciegas que durante su muerte clínica ven o personas sordas que oyen perfectamente. Por supuesto que al volver a sus cuerpos, el ciego no vuelve a ver ni el sordo a oír. Los médicos que han reanimado a estas personas, reunieron los datos de las experiencias vividas, y no es descabellado asegurar que estos datos serían de gran utilidad a médicos psiquiatras y otros estudiosos de los procesos químico-eléctricos del cerebro humano.

Consuelo
Normalmente son la enfermedad, el sufrimiento y la agonía quienes anteceden a la muerte. Cuando se abandona el cuerpo, el alma ya no siente el dolor, el ahogo y, en contrapartida, percibe sus pensamientos claros y sus sentidos sosegados. Desde ahí el espíritu comienza a despedirse de su forma material y de su vida terrenal y se preparará para comenzar una nueva forma de existencia. Lo único que le preocupará es el amor por las personas que conoció en vida, ya que mantiene intactos sus sentimientos terrenales. Tampoco se van a producir cambios importantes en la personalidad del individuo, llegará al nuevo mundo tal cual salió del viejo.

El túnel de la Luz
Quienes volvieron del mundo espiritual describen el pasaje a aquel como un espacio oscuro similar a un túnel. Al final de este túnel se llega a un lugar lleno de luz, que se puede considerar luz supraterrenal. Los testimonios de las personas que pasaron por esta experiencia cuentan por cientos y todas las descripciones concuerdan en la sensación de viajar por un túnel y una bella conmoción cuando se llega a la luz final.

Para todos ellos es muy difícil describir con palabras terrenales la espectacularidad de esa luz, ya que es distinta y no genera sombras. Para las personas piadosas o creyentes, esa luz fue considerada como un ángel o el mismo Jesucristo. Desde la luz no se emiten palabras en ningún idioma, sino que se comunica a través del pensamiento.

Evaluación y juicio
De la luz parte una especie de demanda hacia el alma de la persona, no como cuestionario, ya que la luz lo conoce todo, sino para recordar lo realizado en vida. Así, delante de los ojos del hombre pasan las imágenes de los actos de su vida terrenal, desde su infancia más tierna, reviviendo y revalorizando todo el pasaje de su existencia sobre la tierra. La experiencia de este examen muestra que todas las personas que pasaron por él, al volver a la vida terrena cambiaron su actitud ante las demás personas.

Durante esta evaluación el hombre se ve obligado a rever sus actos para poder juzgarse a sí mismo. De esta manera el hombre puede verse como es en realidad y no como lo considera la sociedad terrenal. Las personas que en su vida han realizado actos de maldad y egoísmo de todas las índoles verán sus malas acciones y sentirán en carne propia el dolor que causaron. Serán increpados por su propia conciencia y ese será el comienzo de su suplicio.

Un mundo nuevo
Aquel lugar a donde llegan las personas una vez que se despiden de la vida terrenal es muy difícil describir por quienes pudieron volver para narrarlo. Allí las distancias parecen no existir así como se conciben en este mundo, y muchos afirmaron poder ir de uno a otro lugar sólo con pensarlo.

Existen otros relatos que describen al mundo espiritual como un lugar de prados y colinas llenas de plantas de colores vivos inexistentes en la tierra. Sin embargo los relatos de quienes vieron este mundo muchas veces se dificulta ya que no encuentran la forma de describirlo con palabras.

¿Cómo se ve el alma?
El aspecto que tiene el alma no siempre es el mismo que el del cuerpo que deja. Los niños se ven adultos y muchos adultos vuelven al aspecto de su primera niñez. Muchas personas que habían perdido alguno de sus miembros en accidentes o por enfermedad, afirman que los recuperaron como seres incorpóreos. Por esto, muchas personas, al momento de morir, no pueden reconocer de forma     inmediata que ese ser etéreo son ellos mismos.

Los reencuentros
El alma del ser humano en su viaje hacia el más allá podrá encontrarse con aquellos seres queridos que ya hayan partido. Algunas personas explican que después de haber abandonado su cuerpo y elevarse, se encontraron con sus parientes más cercanos, quienes las saludaban y se mostraban muy felices de verlos.

En el otro mundo el alma se reencuentra con quienes fueron afines a ella, ya que las almas se atraen las unas a las otras. Sin embargo los reencuentros no son una regla, ya que muchas personas afirmaron que no se encontraron con nadie, aunque constantemente sintieron una presencia cercana.

El regreso al mundo corporal
Muchas veces el recién muerto tiene la posibilidad de elegir entre quedarse en el mundo del más allá o volver a su cuepo terrenal. Las personas que decidieron volver sintieron la necesidad de terminar alguna misión en la tierra o asumieron que aún tenían mucho por dar a sus seres queridos. Otros recibieron la orden de volver aunque se encontraban deseosos de quedarse en aquel lugar, ya que se les explicó que todavía no estaban listos. Por más oposición que pudieron haber puesto para quedarse allí, una fuerza inexplicable los arrastraba hacia atrás.

La vuelta al cuerpo significa un shock para la persona, ya que todas esas percepciones desaparecen y regresan empujados con fuerza. Quienes vivieron esta experiencia coinciden en que en el retorno a la vida se siente mucho frío. Muchos se desmayan por un corto lapso. Aún así, la experiencia de volver al cuerpo no es del todo traumática, sino que se siente paz y seguridad.

Fuentes Consultadas:
Trabajo enviado por el colaborador: Agustín W. Palloti basado en nota Revista Vivir en Armonía N°17 -La Vida Despúes de la Muerte-

Principales Yacimientos Arqueologicos de Egipto Maravillas Antiguedad

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto

ORIGEN DEL PUEBLO DE EGIPTO: Los antiguos egipcios llamaban a su país kemet, «la tierra negra», para diferenciarlo del desierto o deshret, «la tierra roja» que lo rodeaba y se llamaban sí mismos remet-en-kemet, «el pueblo de la tierra negra». La tierra negra era la tierra cultivable, el fértil limo que el Nilo depositaba durante la inundación anual hasta donde podían llegar sus aguas. Durante la Era Terciaria (hace unos 45 millones de años) Egipto estaba completamente cubierto por el mar de Tetis.

Cuando al final de esta era, durante el Oligoceno, los grandes impulsos orogénicos llevaron a la formación de las cadenas himalaya y alpina, las aguas del antiguo mar se retiraron la cuenca del Mediterráneo, dando lugar a que emergiera el territorio correspondiente al Sahara y a Egipto.

Cuando se inició la Era Cuaternaria, en el Pleistoceno, se formó el sistema de los grandes lagos ecuatoriales y se instauraron las condiciones climáticas que llevarían al nacimiento del futuro Nilo. El río se originó debido a la unión de dos grandes ríos, el Nilo Blanco y el Nilo Azul, que se encontraron en Sudán, donde está situada la ciudad actual de Jartum. El Nilo Blanco drena los grandes lagos (el lago Victoria, el lago Eduardo y el lago Jorge) y tiene un régimen hidrográfico casi constante.

El Nilo Azul, con el Atbara, drena en cambio las montañas de Etiopía sometidas a la influencia de las lluvias monzónicas que incrementan enormemente su caudal al término de la estación primaveral. De este mecanismo nace el particular régimen del Nilo que tanto influyó en el desarrollo de la civilización.

Durante su larguísimo curso hacia el Mediterráneo, las aguas del futuro Nilo recortaron las blandas calcáreas terciarias que formaban el antiguo fondo del mar de Tetis y excavaron un amplio valle. Sin embargo, el río primitivo encontró durante su trayecto hacia el mar algunos puntos en los que emergían rocas más resistentes que las rocas marinas, formadas por los antiquísimos granitos que constituían el escudo continental: nacieron así las seis cataratas (palabra de origen griego que significa «cascada») que aparecen en su curso.

El Nilo, tras un trayecto de unos seis mil kilómetros de longitud y a medida que se acerca al mar, se abre en abanico y se subdivide en diversos brazos formando lo que los griegos denominaron Delta a causa de la semejanza entre la letra de su alfabeto y la disposición de los brazos secundarios del río. Al este y al oeste del Nilo se extienden el Desierto Oriental o Arábigí (montañoso), que desciende hacia el Mar Rojo, y el Desierto Occidental o Libio (arenoso), que constituye el borde oriental del Sahara y que se interrumpe, a unos doscientos kilómetros de distancia del Nilo, debido a una serie de depresiones lenticulares, toscamente alineadas en dirección paralela al río y que constituyen los oasis.

Sin el Nilo, Egipto hubiera sido un desierto en el cual hubieran podido sobrevivir, sin duda alguna, las comunidades nómadas, como en el Sahara, pero donde nunca hubiera podido desarrollarse una civilización milenaria.

Al principio del Holoceno, hace unos diez mil años, el Nilo discurría majestuoso por el denominado «Sahara verde», el actual territorio desértico que, a causa del clima entonces mucho más húmedo (debido a los episodios glaciales del Cuaternario), estaba constituido por una inmensa sabana poblada por búfalos y gacelas, elefantes y cebras. Las inundaciones anuales del río eran enormes, pero cuando las aguas se retiraban, una miríada de lagos, marismas y pantanos aparecían diseminados aquí y allá en las tierras emergentes: allí habitaban los cocodrilos, los hipopótamos y toda clase de peces y aves.

En este ambiente extremadamente favorable, se movían las primeras comunidades de cazadores-recolectores que empezaron a domesticar a los animales y a cultivar las plantas, practicando junto a la caza y la recolección, el pastoreo, la cría de animales y la agricultura. El clima y la naturaleza favorecían los desplazamientos tanto a través de aquel desierto, que luego se convertiría en un obstáculo insuperable, como a lo largo del eje del río: las materias primas y las ideas se intercambiaban con igual frecuencia.

Hacia el 5000 a.C., cuando el clima empezó a hacerse cada vez más árido hasta parecerse al actual, la población, luchando constantemente por su supervivencia, buscó refugio en el Valle del Nilo que les ofrecía condiciones de vida más favorables. Nacieron así los primeros conglomerados protourbanos que se establecieron en dos áreas del país: al norte y al sur. En el sur, los asentamientos tuvieron lugar en una región situada en la parte montañosa de la futura ciudad de Tebas; en el norte, en la parte occidental del delta del Nilo y en El Fayum, región verde originada por la presencia de un brazo del Nilo que discurre sobre una vasta depresión formando el lago Qarun.

Los dos grupos se desarrollaron de forma diversa e independiente y dieron una impronta dual a Egipto, que por esta razón pronto se denominará «el país doble» o «las dos tierras»: dualidad que se encuentra también en la contraposición desde el punto de vista físico entre kemet y deshret.

En estas primitivas comunidades la vida no podía desarrollarse sin un orden y una organización social que para los cazadores-recolectores era superfina. Así se fue definiendo la figura del jefe que después se transformaría en rey: es decir, el individuo que garantizaba la supervivencia de su pueblo, que organizaba el trabajo y la defensa contra los enemigos externos.

La aparición del un rey y la de un poder centralizado en Egipto fueron los elementos que permitieron la formación del estado dinástico. El Nilo fue el elemento unificador de este estado: el río aseguraba durante todo el año el agua vital que ya no procedía del cielo.

Los antiguos egipcios basaron sus estaciones y la distribución de los trabajos en el ritmo de las inundaciones: a mediados de julio, cuando Sothis volvía a brillar en el cielo matutino, el dios Cnum de cabeza de carnero abría las puertas de su inmensa caverna al fondo de la primera catarata y dejaba salir las aguas: se iniciaba entonces la estación akhet (la inundación) que duraba hasta finales de septiembre.

Luego, cuando las aguas se retiraban y volvían a su cuenca empezaba la estación peret, durante la cual tenían lugar la siembra, la fase germinativa (noviembre-marzo) y finalmente el momento de la maduración de los cereales y de la recolección, que se llevaba a cabo entre los meses de abril y junio, durante la estación shemu.

A menudo las inundaciones del Nilo eran irregulares, mientras que el cultivo de hortalizas y legumbres requería una cantidad de agua de distribución regular; además, los dos principales cereales que se cultivaban, el trigo y la cebada, no bastaban para asegurar la subsistencia de las distintas comunidades. Por esta razón, muy pronto fue necesario «domesticar» las aguas del río, como se había hecho con los animales en tiempos remotos.

Los egipcios proyectaron y construyeron diques y canales probablemente desde el periodo predinástico, como parece indicar un relieve en la maza del rey Escorpión, en el que un hombre trabaja en la excavación de una canalización.

Al propio tiempo, la autoridad central personificada en el rey se dedicaba a organizar graneros y almacenes para la conservación de los alimentos: un sistema complejo que requería la existencia de una administración eficaz.

Como es natural, la primitiva economía de caza, pesca y recolección que se practicaba en el río, en los estanques y en los numerosísimos pantanos de grandes dimensiones, nunca se abandonó y continuó siendo una parte muy importante del sostén de las poblaciones del Valle del Nilo. El gran río no sólo aseguraba el alimento a los egipcios: en un país desértico en el que solamente era posible vivir en las proximidades de sus orillas, el Nilo fue desde los tiempos más remotos la única vía de comunicación y de transporte.

En las cerámicas pintadas durante el periodo denominado Nagadiense íí (nombre de un lugar que se encontraba en la región de Abido), son muy numerosas las representaciones de embarcaciones, algunas de ellas con velas. Viajar y desplazarse significaba automáticamente navegar: una navegación facilitada por la corriente cuando se trataba de descender el río en dirección norte y con unos vientos que soplan sobre todo de norte a sur, cuando se trataba de remontar el río.

En la escritura jeroglífica el viaje se representaba de dos maneras distintas según la dirección en la que se efectuaba: el jeroglífico, una vela, indicaba un desplazamiento hacia el sur, mientras que una embarcación a remo, significaba un movimiento realizado hacia el norte, a favor de la corriente.

Gracias al brazo principal del río como a la red de canales y brazos secundarios de las proximidades del Delta, los egipcios poseían una envidiable facilidad de transporte y unas conexiones tan eficaces, que en toda su historia jamás construyeron carreteras.

Este sistema de comunicación fluvial fue, indudablemente, un factor determinante en la formación del estado unitario y al propio tiempo dificultó la penetración de elementos externos en un territorio que no poseía vías de comunicación por tierra, defendido al este y al oeste por el desierto y al norte por las marismas del Delta.

Desde la Prehistoria, el Valle del Nilo fue una especie de gran pasillo que comunicaba pueblos y culturas muy alejados, una vía longitudinal que unía el África ecuatorial con el Mediterráneo. Desde el punto de vista filosófico y religioso, los egipcios concibieron el mundo a imagen de su valle, una tierra que se desarrolla verticalmente desde el sur hacia el norte, una tierra que surge de las aguas, así como de las aguas del Nun, el Océano Primordial, surgieron la tierra y el cielo.

Dinastías de Egipto

Fuente Consultada: Grandes Civilizaciones del Pasado Tomo I Egipto Alberto Siliotti

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La Tragedia del Prestige El derrame de petroleo en el oceano Desastre

El miércoles 13 de noviembre de 2002 un viejo petrolero que transportaba 77.000 toneladas de hidrocarburos de Letonia a Gibraltar se encontraba a la deriva frente a las costas de Muxía (Galicia) tras ser golpeado por el temporal. El buque navegó durante varias horas con olas de 6 metros y vientos de fuerza 9, perdiendo gran cantidad del fuel que transportaba por una brecha de 40 metros que se había abierto en el casco. Las autoridades denegaron al petrolero el permiso de atraque en ningún puerto español. Una semana después se partió en dos y se hundió a una profundidad de 3.850 metros a 133 millas del cabo Fisterre. Así se inició el desastre del «Prestige», un deteriorado buque monocasco de 26 años de antigüedad, con bandera de conveniencia de Bahamas, que no había pasado ninguna revisión a fondo desde 1999.

La Tragedia del Prestige El derrame de petroleo en el oceano Desastre

El Prestige fue un petrolero cargado con 77.000 toneladas de fuel, cuyo hundimiento en el año 2002 frente a las costas españolas produjo una inmensa marea negra, que afectó a una amplia zona comprendida desde el norte de Portugal hasta las Landas de Francia, teniendo especial incidencia en Galicia.

Era un petrolero con bandera de Bahamas, procedente de Letonia (y previamente de San Petersburgo) y con rumbo a Gibraltar, lanzaba un SOS a unos 50 km deFinisterre a primera hora de la tarde.

El capitán, Apostolus Mangouras, de origen griego, comunicaría que oyeron un ruido muy fuerte en estribor: un golpe había abierto una grieta en el casco, con el resultado de una vía de agua en dos tanques de estribor.

En una primera versión se identificará la causa del accidente con una vía de agua por fatiga, pero, después, tras saberse que ese mismo día un mercante había comunicado la pérdida de 200 troncos (de 17 metros de largo por 30 centímetros de ancho) a su paso por el corredor marítimo gallego (algunos de ellos aparecerán manchados de fuel días más tarde en diferentes puntos de la Costa de la Muerte: Lira, Corcubión, Finisterre y Cee, la hipótesis derivará hacia la posibilidad de que un tronco impulsado por el oleaje pudo haber impactado en el costado derecho del barco, que ya había sido arreglado, en mayo del pasado año, en un astillero chino, en el puerto de Wan Souk. Tampoco se descartan como posibles desencadenantes la fuerza de arrastre de las olas del mar y una mala maniobra.

A partir de ese momento comienzan a producirse una serie de negociaciones entre el armador, el Gobierno español y las empresas de salvamento. A pesar de que la situación es crítica y demanda soluciones urgentes, los diferentes sectores implicados no consiguen ponerse de acuerdo de forma inmediata. Es mucho lo que se arriesga: las 77.000 toneladas de fuel están valoradas en 60 millones de euros.

Impacto en la zona

La Tragedia del Prestige El derrame de petroleo en el oceano DesastreEsta marea negra es una catástrofe ecológica. Hay decenas de especies de aves, invertebrados, peces y mamíferos marinos afectados. El plancton de la zona, que es la base de la cadena trófica, ha resultado aniquilado. Toda la vida marina de la zona afectada desaparecerá a corto plazo por culpa del vertido. Los recursos marinos tienen una gran capacidad de regeneración, pero se calcula que ésta no comenzará hasta dentro de 3-4 años. Los efectos a largo plazo de la marea negra podrán observarse todavía dentro de 15-20 años.

La marea negra del Prestige ha puesto en peligro los puestos de trabajo de alrededor de 120.000 gallegos. En la Costa da Morte, el 40% de los puestos de trabajo dependen directamente de la pesca. Se calcula que alrededor de 2.500 barcos y 6.000 pescadores no podrán salir a faenar, pero el fuel no solo acaba con sus empleos, sino también con todos aquellos sectores que dependen directa o indirectamente del mar.

Los mariscadores y acuicultores se verán afectados si el fuel penetra en las rías, especialmente la de Arousa, ya que se vería afectado el grueso de la producción de mejillón, berberecho, almeja, viera y rodaballo. En el momento de redactar este texto, el fuel no había penetrado aún.

Las fábricas de conservas, un sector genera 13.000 empleos en Galicia, también tienen un negro futuro. En las costas gallegas están los cultivos de mejillón más importantes del mundo, por lo que las pérdidas pueden ser elevadísimas.

El turismo en Galicia depende en gran medida de la costa y se verá muy afectado por la marea negra. Debemos recordar que en el año 2001 Galicia recibió más de 4 millones de visitantes. De los 525 hoteles gallegos, unos 320 (con cerca de 23.000 plazas) están en la costa afectada por el vertido.

La economía de la zona quedó supeditada a las subvenciones ante la imposibilidad de faenar en las costas como consecuencia del daño ecológico ocasionado por la marea negra. Muchos de los trabajadores que tuvieron que parar su actividad por la marea negra comenzaron a cobrar unas ayudas de 1.200 euros al mes por persona, apenas un mes después de la catástrofe. Según denunció en su día el Instituto Español de Oceanografía (IEO) se había perdido toda una generación de peces, moluscos y crustáceos por culpa del crudo y un año y medio después del vertido, el fuel se mantenía en la cadena alimentaria.
En 2007, un lustro después del accidente, aún quedaban restos de fuel en los fondos marinos más inaccesibles y faltaban por tratar 60.000 toneladas de residuos. Los científicos advierten por entonces del peligro que supone subestimar el impacto de los vertidos de fuel en las poblaciones de las zonas contaminadas si se ignoran los efectos a largo plazo que se derivan de una exposición crónica.

Fuente Consultada: “Prestige”: Crónica en negro por Miquel Ponte y Enciclopedia Libre Wikipedia

Choque en el Río Potomac Accidente Aereo Tragedias Aereas

La Tragedia del Río Potomac: Accidente Aéreo

La tormenta que se había formado sobre Nueva 0Rleans, remolineando desde una hondonada de baja presión sobre el Golfo de México, abarcó el noreste del la noche a la mañana dejando a los estados del su bajo una capa extraordinariamente espesa de nieve.  En Alabama, un hombre murió cuando las ramas congeladas de un árbol cayeron sobre él.  Atlanta y Chicaz registraron las temperaturas más bajas del Siglo.

Para la mañana del 13 de enero de 1982, las tempestades d nieve llegaron a la capital, Washington, D.C. A la p.m., la Autoridad Federal de Aviación cerró durante 73 minutos el Aeropuerto Nacional, a kilómetro y me dio de la Casa Blanca’ para que las máquinas quita nieves pudieran limpiar las pistas de una capa de más d 12 centímetros.

En las oficinas de gobierno de la ciudad, los jefes d servicio civil escudriñaban ansiosamente los cielos cargados de nubes, y poco después del almuerzo con vinieron en dejar que el personal regresara temprano a su casa para evitar las ventiscas que se esperaban.  Pronto, todas las carreteras que salían de la capital estaban congestionadas de carros que avanzaban cuidadosamente a vuelta de rueda a través de la niebla cegadora.

Una enorme culebra de tráfico atravesaba el congelado río Potomac por el puente de dos carriles de la calle 14, parte de la autopista Jefferson Davis, la ruta más transitada entre Washington y los suburbios de Virginia.  Luego, exactamente a la 4 p.m., el terror salió rugiendo del cielo en un desastre que habría de cobrar 78 vidas y pasmar a una nación.

El vuelo 90 de Áir Florida había estado programado para salir del Aeropuerto Nacional hacia Fort Lauder da le y Tampa a las 2:15 p.m., pero dieron las 3 p.m. antes de que los 71 pasajeros (tres de ellos cargando bebés) dejaran la sala de salida y ocuparan las 21 filas de asientos del jet Boeing 737 de dos motores.  Cuarenta y un asientos quedaron vacíos.  El capitán Larry Wheaton, de 35 años, y el copiloto Roger Pettit verificaron sus tableros de instrumentos y pidieron disculpas por los retrasos mientras los trabajadores del aeropuerto deshelaban las alas con glicol líquido.  Aun cuando la visibilidad seguía restringida a menos de un kilómetro, el aeropuerto fue reabierto, y los dos hombres observaron que un avión llegaba a la terminal y notaron los enormes carámbanos que colgaban de sus alas.

“Me alegro deveras de que haya gente rondando en el mismo lugar adonde quiero ir, dijo Wheaton.  No puedo ver la pista sin estas banderas.  Tal vez más arriba…” La sobrecargo en jefe, Donna Adams, miró el paisaje blanco y dijo: “Me encanta, miren todas las huellas de llantas en la nieve”.  Pettit estaba más preocupado por cosas prácticas: “Hombre, ésta es una batalla perdida, tratar de deshelar esas cosas’ murmuró observando a los hombres que trabajaban en las alas.  Te da una falsa sensación de seguridad, eso es todo”.

A las 3:58 p.m. el Boeing por fin rodó para despegar sobre la pista 36 de 2,230 metros, la más larga del Nacional.  Los pasajeros sintieron alivio por que su larga espera terminaba.  El sol de Florida parecia aún más atractivo en este clima ártico.  Los dos pilotos vieron la pista lodosa a través de la nieve que todavía caía, y eligieron levantar la nariz antes que de costumbre para ayudar al despegue.  Justo después de las 3:59 p.m., el avión despegó.

En 30 segundos, la tripulación supo que algo estaba muy mal: “Dios, mira esa cosa… no parece bien”, dijo Pettit.  “Tranquilos los dos, adelante, adelante, urgió Wheaton.  Vamos adelante… adelante… sólo levanta un poco…” continuó.  El avión temblaba y se movía mu cho.  Un tripulante gritó: “Caemos, estamos cayendo”.  Pettit se volvió al capitán: “Larry, estamos bajando, Larry…” Wheaton respondió con frialdad: “Lo sé”.  A las 4:01 el vuelo 90 se estrelló.

En el puente de la calle 14, a un kilómetro del Aero puerto Nacional, los conductores atrapados en el embotellamiento de tráfico oyeron al jet que caía antes de verlo.  “Oí un estruendo pero no pude ver nada por la nieve, dijo el empleado del Departamento de justi cia Lloyd Creger.  Los motores hacían un ruido tan fuerte que debían ir a toda máquina.  No podía oírme a mí mismo gritar.  Luego vi el avión salir del cielo.  Estaba cayendo, pero no parecía que le pasara nada malo.  La nariz estaba levantada y la cola abajo.  Luego pare ció que no había ningún ruido”.  Otro conductor sollozó: “Oí el ruido del jet más y más fuerte.  Abrí la portezuela y corrí para salvar la vida.  No me detuve para voltear hacia atrás, sólo oí un golpe seco al chocar el avión contra el puente”.

El avión golpeado apenas libró un puente de ferro carril al sur de los dos trechos de carretera atorados.  Al rugir a poca altura encima de los indefensos automovilistas, una rueda golpeó un camión que iba por la carretera del sur, y el avión cayó pesadamente en el Potomac entre los dos puentes de la carretera.  Arrancó los techos de cinco autos y arrastró a otros al agua he lada.

El hielo que había sobre el río se rompió como un parabrisas golpeado por una roca, y los pedazos volaron por el aire.  Testigos pasmados se dieron cuenta lentamente de la enormidad de lo que había ocurrido.  “Había metal retorcido de los carros chocados por todas partes, dijo el reportero Al Rossiter.  Algunos de los vehículos empezaron a incendiarse, y el camión golpeado colgaba de la orilla en un ángulo de 45 grados.  Vito Maggiolo dijo: “Había cadáveres esparcidos por todo el puente, y también sobre el hielo del río”.  El sargento Jerome Lancaster de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dijo: “Conté seis o siete personas vi vas en el agua, pero se hallaban aturdidas.  Lanzamos una cuerda a un pasajero”.

El boeing se había roto en tres secciones por el impacto.  La nariz se hundió bajo la superficie, matan do a los que estaban adentro.  El fuselaje se desplomó de panza y se asentó brevemente, y los horrorizados espectadores pudieron ver a las personas adentro, atadas a sus asientos, mientras el destrozado avión se hundía lentamente.  Pero la cola flotó milagrosamente durante veinte minutos, y la mayoría de los sobrevivientes salieron de allí.  Cinco emergieron, golpeados y sacudidos, se escabulleron a través del hielo y se pusieron a salvo.  Otros fueron arrojados como muñecos al agua helada, y se asían desesperadamente a los restos del naufragio o a témpanos de hielo, gritando, pidiendo auxilio.  Las personas que estaban en el puente les arrojaron todos los cables disponibles, y les gritaban: “Sujétense, la ayuda estará pronto aquí”.

Pero las condiciones de pesadilla (una ciudad atasca da por la nieve y el tráfico) hicieron imposible que los servicios de emergencia reaccionaran con velocidad.  Ambulancias, carros de bomberos y patrullas queda ron atrapados en los embotellamientos, teniendo que meterse en las anchas aceras frente a la Casa Blanca para pasar.

Increíblemente, en cuestión de minutos un segundo accidente aumentó el caos en la capital.  Un tren del metro con mil pasajeros se descarriló a menos de dos kilómetros del puente, dejando tres muertos y muchos heridos.  Los servicios de emergencia tuvieron que ser desviados para dirigirse allí también.

Los primeros vehículos de rescate llegaron al puente de la calle 14 del lado de Virginia al mismo tiempo que el primero de una docena de helicópteros de la policía y de las Fuerzas Armadas llegó por el aire, sobrevolando peligrosamente cerca de los puentes para tratar de izar a los sobrevivientes a un lugar seguro.  Entonces, el desastre tomó proporciones casi grotescas.  Los equipos de televisión, alertados por las llamadas a los servicios de emergencia, llegaron con sus cámaras y empezaron a enviar imágenes en vivo del drama a un público de muchos millones de costa a costa.

Los estadounidenses, endurecidos por las películas de desastre de Hollywood, ahora veían con culpable fascinación cómo la muerte y el heroísmo se desarrollaban ante sus ojos.

La gente moría ahogada o congelada a menos de 17 metros de la orilla, en un agua donde sólo po día sobrevivir diez minutos.  Chapoteaba débilmente hasta que el río entumecedor paralizaba sus músculos y les impedía nadar.  Trataban desesperadamente de alcanzar las cuerdas salvavidas que colgaban de los helicópteros, luego volvían a hundirse bajo la superficie, con las manos demasiado heladas para agarrarse a las cuerdas.  Un oficial de rescate dijo: “Partía el corazón verlos tan cerca y no poder ayu darlos.  Nadie viviría más de cinco minutos en esa agua”.

La sobrecargo Kelly Duncan, de 23 años,  vestida sólo con una delgada blusa de manga corta y la fal da del uniforme, falló repetidamente en el intento de asirse a los aros de rescate.  Parecía estar definitivamente perdida.  Entonces el piloto del helicóptero Donald Usher arriesgó su propia vida y la del tripu lante Gene Windsor colocando su aparato casi en el agua, mientras Windsor se encaramaba en los patines de aterrizaje y sujetaba a la chica poniéndola a salvo.  Fue llevada rápidamente al hospital con una pierna rota e hipotermia (su temperatura había descendido a 32 grados); pero sobrevivió, la única del equipo de cinco.

Priscilla Tirado estaba también en el agua.  Trató de alcanzar un cable, pero no pudo. Su fuerza desvanecida la sumergió bajo la superficie, pero ella surgió de nuevo, y la tripulación del helicóptero le arrojó el cinturón de seguridad atado a una cuerda.  Cientos de personas en el puente y millones de televidentes obervaron su agonía con desesperación.  Pero un hombre reaccionó más positivamente.  Lennie Stutnik, un oficinista de 38 años que se dirigia a su casa de la Oficina del Presupuesto a el Congreso, se quitó la chaqueta y las botas y se lanzó al agua, sin tomar en cuenta su propia seguridad.  La señora Tirado, de 23 años, es taba casi inconsciente, pero Stutnik logró empujarla, jalarla y hasta patearla hasta el borde, donde manos dispuestas los jalaron a la orilla.  Compartieron la ambulancia hacia el hospital, él sufriendo hipotermia y ella gravemente enferma y sin saber que su esposo José y su hijo Jason de dos meses de edad se habían ahogado.

El héroe Stutnik, después encomiado por el presidente Ronald Reagan, fue modesto respecto a su parte en el rescate: “Ella se rindió -dijo a los reporteros-.  Sus ojos se cerraron y había empezado a hundirse cuando la agarré.  Con sólo verla podías decir que no le quedaba ni una onza de energía.  Parecía estar perdiendo la voluntad de vivir.  No noté para nada el frío mientras estaba en el agua.  Sólo lo sentí en la ambulancia en que iba después al hospital.  Noté que los dedos de mis pies estaban fríos, eso fue todo.  No creo ser ningún tipo de héroe.  Sólo fue una reacción automática”.

Otro héroe no vivió para contar su relato.  Cinco veces agarró cuerdas salvavidas lanzadas por los helicópteros, pero en cada ocasión entregó la cuerda a otros que fueron remolcados o levantados a la orilla: “Pudo haber sido el primero -dijo el piloto Usher-.  Le arrojamos un aro, pero él se lo pasó a un hombre que sangraba mucho de una herida en la cabeza.  Volvimos cuatro veces, y cada vez pasó el aro a alguien más, incluyendo a tres damas que colgaban de la sección de cola.  La última vez que volvimos, había desaparecido.  El es el verdadero héroe de todo esto.  Si usted estuviera en su situación, a cien metros de la orilla y sabiendo que cada minuto está más cerca de morir congelado, ¿podría hacerlo?  Realmente no creo que yo pudiera”.

El copiloto Gene Windsor dijo: “El tipo era asombroso, nunca había visto tanto valor.  Me pareció que decidió que las mujeres y el hombre herido necesitaban salir de allí antes que él y aun cuando estaba hundiéndose se aferró a esa decisión.  Después lo buscamos por todas partes, pero había desaparecido”.  Sólo cuando todos los cadáveres fueron recuperados pudo establecerse la identificación del hombre calvo con bigote negro.  Arland Williams, de 46 años, empleado del Gobierno Federal, fue el único que murió sólo ahogado.  Todos los demás tenían miembros fracturados.

Misericordiosamente, la mayoría de los pasajeros del avión murieron instantáneamente con el impacto.  Pero algunas de las 78 víctimas murieron horriblemente despacio.  La historia de un hombre de edad fue relata da por el comandante del Ejército de Salvación Harold Anderson: “Estaba vivo cuando la policía lo vió bajo el hielo y observó a los rescatistas tratando de sacarlo del agua.  Trataba frenéticamente de salir, pero cuando pudieron romper el hielo había muerto.  No pudieron revivirlo”.

Los primeros sobrevivientes fueron internados en el George Washington Medical Center 45 minutos después del choque.  Tres horas y media después del desastre se dijo oficialmente a los hospitales que no esperaran más pacientes.  Sólo cinco pasajeros del avión habían sobrevivido.  Cuatro automovilistas del puente habían muerto.  Dieciséis personas estaban en el hospital.

La espantosa búsqueda de cadáveres siguió mucho después de que oscureció.  Las luces de los proyectores y las luces intermitentes de vehículos de rescate iluminaron una escena pavorosa cuando hombres lanzaban ganchos de botes desde un remolque y botes de hule entre los témpanos de hielo flotantes cerca del jet azul y blanco de Air Florida.  Los helicópteros desviaron su atención del río a la orilla, levantando a los heridos menos graves y alejándolos de la escena trágica.  Los cadáveres fueron tendidos sobre la nieve, y se instaló una morgue improvisada en una tienda de campana.  Llegaron los rompehielos del ejército, y buzos con trajes especialmente gruesos trataron de abrirse camino entre el fuselaje, para llegar a los cuerpos todavía ata dos con el cinturón a los asientos.  Al amanecer, los equipos de rescate fueron recibidos con el espectáculo desgarrador de una mujer y un bebé flotando, congelados y tiesos sobre la superficie del hielo.

Las operaciones de buceo continuaron durante la se mana siguiente, pero fue un proceso lento.  La visibilidad bajo el agua se había reducido a 45 centímetros, y los restos mellados estaban rodeados por corrientes traicioneras y hielo sumergido.  El combustible derramado hizo que los restos se pusieran resbalosos, y el clima ártico nunca cesó.  Un buzo tuvo que ser res catado cuando su válvula de respiración se congeló, y una barcaza que llevaba una grúa fue perforada por el hielo.  Los buzos fueron restringidos a estar sólo 30 minutos en el agua a más de ocho metros de profundidad, a pesar de su ropa protectora.  Tardaron siete días en recuperar las grabaciones de la “caja negra” de vuelo, vitales para la subsecuente investigación respecto a la causa del choque.

Debido a la nieve, nadie, ni siquiera el personal de la torre de control del aeropuerto Nacional, había visto despegar al vuelo 90.  Los investigadores de la Autoridad Federal de Aviación tuvieron que depender de las cintas grabadas antes mencionadas y de la evidencia de los pocos sobrevivientes.

Tanto la sobrecargo Kelly Duncan como el pasajero Burt Hamilton, de 40 años, hablaron de que el avión se estremeció con fuerza poco después del despegue.  El señor Hamilton, cuyo asiento estaba junto a la cocina en la parte posterior del jet, dijo: “Supe que algo andaba mal cuando despegó.  El avión pareció tardar muchísimo en adquirir velocidad.  Realmente empezó a vibrar, dio una sacudida fuerte, tan fuerte que apreté mi cinturón y empecé a rezar mucho”.

El hombre de negocios Joseph Stiley, de 42 años, piloto privado, también declaró que sabía que no todo iba bien.  Revisando sus papeles con su secretaria Patricia Felch, se volvió hacia ella cuando los motores rugieron y dijo: “No vamos a lograrlo, estamos bajando”.  Después, en el hospital con dos piernas fracturadas, dijo: “Las cosas no iban bien cuando empezamos a rodar por la pista.  No teníamos la velocidad.  Pareció que el piloto trató de abortar, pero se le acabó la pista.  Tuvo que tomar la decisión de seguir, así es que despegamos.  Nos elevamos un poquito, pero no subió como un 737 normal.  Conseguimos un ángulo bastante decente, luego el avión se ahogó y bajamos.  Estuvimos en el aire sólo 20 o 30 segundos antes del impacto, cuando me desmayé”.

El desastre fue el primer choque importante desde que el presidente Reagan había despedido a 11,500 controladores de tráfico aéreo en huelga el pasado agosto.  El sindicato de controladores había advertido entonces que a los pilotos que volaban a ciegas en invierno les faltaría la ayuda de tierra de la que usual mente dependían, pero los jefes de la Aviación Federal desecharon el error de control de tráfico aéreo como causa del accidente.

El choque también suscitó preguntas respecto a la seguridad del aeropuerto Nacional, considerado por los pilotos como uno de los aeropuertos más tramposos de Estados Unidos.  Aunque no había habido accidentes desde 1949, el aeropuerto (mantenido por el gobierno principalmente por conveniencia de los congresistas y servidores civiles) está situado en el corazón de un área urbana densamente poblada, y puede ser usado sólo por jets pequeños.  Las aeronaves gran des tienen que salir del Aeropuerto Dulles, 48 kilómetros al oeste de la capital.  Las cortas pistas del Nacional no dejan lugar a que los pilotos lo piensen dos veces, y las rutas de vuelo son difíciles de manejar, en parte porque se requiere que el ruido sea mínimo, y en parte porque los aviones que despegan tienen que hacer un viraje brusco a la izquierda para librar el monumento a Washington de 165 metros de altura.

Pero los investigadores no estaban preocupados por las deficiencias del aeropuerto Nacional, sino por la causa de que el vuelo 90 chocara con el puente de la calle 14 cuando debió haber estado por lo menos 165 metros arriba de él.  Se concentraron en tres posibilidades: contaminación del combustible que causó pérdida de potencia, error del piloto, y la causa más probable del choque, el hielo.

Desde que por primera vez el hombre se lanzó al aire, el hielo en las alas, que restringe la potencia para elevarse, o el hielo en el motor que distorsiona la entrada de aire y reduce la potencia, han sido siempre un peligro.  Y a unos días del desastre del Potomac, se reveló que sólo una semana antes del choque, la Autoridad Británica de Aviación Civil había advertido a sus contrapartes estadounidenses que el Boeing 737,normalmente una de las aeronaves más seguras del mundo, era especialmente vulnerable a las condiciones he ladas.  La Asociación de Pilotos de Aerolíneas Británicas había informado que los jets tendían a inclinarse hacia arriba o a rodar inexplicablemente cuando había hielo en las alas.  Y la secretaria técnica de BALPA, Terence Staples, dijo: “No tiene que ser un gran depósito. Aun una pequeña cantidad, que podría no ser fácil de ver, puede causar dificultades’.

La Boeing inmediatamente dio instrucciones a todas las aerolíneas para que se aseguraran de inspeccionar las alas de los jets 737 antes del despegue, y quitaran todo el hielo.  Y las autoridades británicas ordenaron a los pilotos de 737 que aumentaran sus velocidades de despegue hasta cinco nudos y bajaran el intervalo de tiempo al cual se permite subir a la nariz.

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Lugares Enigmaticos del Mundo Antiguas Ciudades Misteriosas Pueblos

LUGARES ENIGMÁTICOS DEL MUNDO ANTIGUO: CIUDADES Y OBRAS MISTERIOSAS

Lo gigantesco de las construcciones, sumadas a la perfección en la calidad de la mano de obra, con materiales que muchas veces ni siquiera se encuentran cerca de la zona, hace volar la fantasía de los investigadores y estudiosos de estas antiguas civilizaciones y suponer que todo esto es obra de seres avanzados tecnológicamente, que habitan en otro planeta y que alguna vez han visitado nuestro hogar.

El profesor de Antropología de la Universidad Central Estatal de Connectitud, llamado Kenneth Feder, explica lo siguiente al respecto: “La arqueología consiste en el estudio de las formas de vida de los tiempos antiguos a través de la recuperación de los objetos materiales desechados, perdidos o simplemente legados por las personas del pasado. ¿Dejaron esos supuestos antiguos visitantes extraterrestres algún vestigio de sus enseres que pudiera ser hallado por los arqueólogos de hoy en día?

La respuesta es un rotundo no. Los arqueólogos no han hallado piezas de platos voladores escondidas en las pirámides de Egipto, ni existen aparatos de comunicación desechados o alijos de armas enterrados en las tumbas de los faraones o escondidos en templos prehistóricos. ¿Es posible que los extraterrestres fueran tan cuidadosos con su cultura material que nunca arrojaron, perdieron o tiraron un solo objeto? No es probable. Existe una explicación mucho más sencilla y plausible para la falta absoluta de cualquier prueba clara que confirme su presencia: nunca estuvieron aquí.

La mayoría de las pruebas esgrimidas por los defensores de la hipótesis de los antiguos visitantes consisten en algunos objetos y monumentos muy sofisticados hallados en determinados yacimientos arqueológicos. Su razonamiento es que eran elementos demasiado avanzados, elaborados o complejos para haber sido el producto de la simple imaginación, inteligencia y potencia muscular humanas.

Pero eso es un absurdo insultante. De hecho, no es necesario suponer la presencia en la Tierra de unos seres alienígenas muy avanzados para explicar los logros de nuestros antepasados. Nuestros ancestros eran capaces de desarrollar lo que los vestigios arqueológicos muestran: una arquitectura refinada y monumental, calendarios, matemáticas, metalurgia, lenguaje escrito y complejos sistemas agrícolas.

No existió un “Cuerpo de Paz” extraterrestre que situó a la humanidad en la senda hacia la civilización. Hoy en día, una ciencia arqueológica rica y emocionante arroja luz de forma concienzuda sobre las historias de los antiguos habitantes de la Mesopotamia, los mayas, los egipcios, los aztecas, los incas, los pobladores del valle del Indo y todos los demás.

Son historias repletas de personajes históricos identificables (y completamente humanos) que libraron batallas, planificaron ciudades, excavaron canales, construyeron enormes monumentos y crearon civilizaciones. Las aseveraciones de que nuestros ancestros fueron visitados, inspirados o aleccionados por unos E. T. de épocas antiguas no son más que fabulaciones trilladas e innecesarias.”

CASO DE LOS ROSENBERG Espionaje Internacional Espias y Traidores

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL CONTROVERTIDO CASO DE LOS ROSENBERG Pero con la detención y condena de Harry Gold el affaire de “los robos atómicos” estaba aún lejos de terminar. Faltaba su capítulo más dramático. Gold mencionó en sus declaraciones que en 1945 había recibido de manos de David Greenglass, un técnico militar de Los Álamos, el esquema de una “lente implosiva”, una de las piezas claves de la bomba. Arrestado Greenglass, a su vez decidió hablar claro: “He sido reclutado —afirmó— por mi hermana Ethel y mi cuñado Julias Rosenberg. Ambos dirigen una organización soviética encargada de obtener informes atómicos”.

Así se inició el célebre caso del matrimonio Rosenberg. Los Rosenberg fueron detenidos el 17 de julio de 1950. Un amigo de la pareja, Morton Sobell, un experto en radar acusado de haberles facilitado un croquis ultrasecreto, huyó a México, donde según declaró después fue literalmente “secuestrado por un contando del F.B.I.”.

Desde hacía tres semanas la guerra causaba estragos en Corea y los norteamericanos temían verse comprometidos de un momento a otro en un conflicto mundial. Así fue como en este clima, la angustia, la fiebre y la cólera colectiva que vivía el pueblo norteamericano iban a cristalizar en torno a los Rosenberg. (foto: Ethel y Julius Rosenberg)

A la reflexión de “Si Stalin no hubiese dispuesto de la bomba se añadió con naturalidad la de “Si los Rosenberg no nos hubieran traicionado…. en el ánimo de muchos personeros del Gobierno norteamericano.


En un clima de histerismo próximo al delirio, la pareja fue juzgada. El gran jurado federal reunido para examinar la causa inició sus labores el 6 de marzo de 1951, en la Corte dé Nueva York. Jülius y Elhel Rosenberg, Morton Sobell y David Greenglass fueron acusados de violar la ley federal con fines de espionaje. El último de ellos se declaró culpable, y los tres primeros negaron su culpabilidad. Tras un dramático proceso, el magistrado Irving Robert Kaufman dictó sentencia el 5 de abril de 1951. Sobell fue condenado a 30 años de cárcel, Greeaglass a 15 y el matrimonio Rosenberg a la pena de muerte.

Antes de que la pareja fuera ejecutada en la silla eléctrica de Sing-Sing, el 19 de junio de 1953, el caso fue sometido a una de las más prolijas revisiones de toda la historia procesal norteamericana. La Corte de Distrito de los EE. UU. lo examinó 16 veces, a raíz de sucesivas apelaciones, solicitudes de remisión y demandas de clemencia al Presidente de la nación. Dieciséis años más tarde, en 1969, el caso Rosemberg continua apasionando a los historiadores habiéndose Sedo varias comprobaciones a través de la perspectiva que otorga el tiempo.

Lo que queda en pie es que los Rosenberg, al parecer, pagaron por los otros inculpados. Condenado a 14 años de reclusión, el sabio Klaus Fuch fue liberado a los cinco años, prosiguiendo actualmente su brillante carrera científica en Alemania Oriental. Harry Gold, su contacto, deudor de 30 años, sólo cumplió 15.

Greenglass, por su parte, quien hizo recaer toda la responsabilidad sobre su cuñado y su hermana, salió del atolladero con un veredicto de 15 años, de los cuales purgó apenas un tercio. Y por su parte, Morton Sobell, el compañero de los Rosenberg, acaba de salir en libertad a principios de 1969, habiendo cumplido un poco más de la mitad de su pena.

Muchos juristas norteamericanos estiman que a la hora actual no se condenaría a muerte a los Rosenberg. Que la sentencia estuvo influida por el momento histórico que vivía los EE. UU. en los días del proceso.

En marzo de 1951 la guerra de Corea alcanzaba su punto culminante: Mac Arthur proyectaba invadir China y utilizar la bomba atómica. Asimismo, en el presente se piensa que los Roseriberg, aunque creían ayudar a la URSS con sus actividades de espionaje, todo aquello no tendría prácticamente ningún sentido desde el punto de vista científico.

Trataríase de un trabajo de aficionado, ridículo por ingenuo y absolutamente inofensivo. Los defensores de esta última tesis van aún más lejos y estiman que los rusos no tenían ninguna necesidad de los Rosenberg para convertir a su país en una potencia nuclear, ya que el físico soviético Kurtchakov al parecer conocía los .principios fundamentales de la bomba con anterioridad a los norteamericanos, como lo admite la revista “Time”. Otros historiadores juzgan incluso totalmente inocentes a los Rosenberg, fundándose en la fragilidad de los testimonios que causaron la pérdida de los acusados.

Entre ellos figura Alain Decaux, quien les había dedicado una obra de teatro, representada a tablero vuelto este último tiempo en París, titulada: “Los Rosenberg no deben morir“. Por último, el testimonio de un antiguo militante del Partido Comunista norteamericano, Irwin Edelman, asegura que otro elemento capital intervino en perjuicio de los Rosenberg.

Este sería que los comunistas no deseaban verlos declarados inocentes, o condenados a una simple pena de prisión. Deseaban que se les ejecutase. Y entre bastidores habrían hecho cuanto estaba en su poder por conseguirlo, orientando incluso ciertos testimonios.

La razón era —según Edelman— que necesitaban imperiosamente mártires inmolados en aras de la guerra fría. El hecho es que, a dieciséis años de la ejecución de los Rosenberg, el caso sigue apasionando y sin haberse esclarecido del todo, y acaso nunca se conozca la exacta verdad de lo que ocurrió.

Del Dr. Harold C. Urey, científico nuclear, ganador del Premio Nobel, en una carta al New York Times:

“Después de haber leído los testimonios del caso de los Rosenberg, entiendo que no puedo acallar mis dudas sobre el veredicto y deseo citar los siguientes puntos:

“1) El testimonio de Max Elitch es de valor dudoso. Dice que él y Julius conversaron sobre espionaje pero que no transmitieron ninguna información durante cinco años. Esto no me parece probable.

“2) No se estableció de modo seguro que Sobell y Rosenberg hayan conspirado juntos.

“3) No s.e establecen las conexiones con otras personas fuera de Ruth y David Greenglass. La señorita Bentley fué incapaz de reconocer la voz telefónica que dijo: “Hable Julius” como la voz de Julius Rosenberg. Si ese “Julius” no era él en este caso, probablemente tampoco fuera cuando Harry Gold dijo: “Vengo de parte de Julius” al encontrarse con Greenglass en Nuevo Méjico. Del testimonio de Gold surge que no conocía en absoluto a Rosenberg. Me parece increíble que el nombre de un conspirador de primera importancia se utilizara en tales frases de identificación.

“4) No se establece ningún contacto entre Rosenberg y Anatoli A. Yakovlev.

“5) La acusación del Gobierno se apoya en el testimonio de Ruth y David Greenglass. El se ha confesado culpable pero no ha sido sentenciado y espera clemencia. Ella nunca ha sido acusada y juzgada, y parece, evidentemente, como premio a su testimonio. Existía una enemistad familiar entre los Greenglass y los Rosenberg debido a una diferencia de orden comercial. El testimonio de los Rosenberg contradice absolutamente el de los Greenglass.

“Encuentro que el testimonio de los Rosenberg es más digno de crédito que el de los Greenglass, aun cuando me doy cuenta de que no he tenido la ventaja de los jueces de escuchar y ver los testigos. ¿Es costumbre pagar a los espías con relojes pulsera y mesas? A Greenglass y a Fuchs se les pagó al contado. Los Rosenberg parecen haber sido pobres como ratas y la declaración de que Julius gastaba 50 ó 75 dólares por noche en los night clubs me parece muy dudosa. Si hubiera hecho ésto, habría aparecido como evidente e inexplicablemente rico ante todos sus socios.

“Sin embargo, aun cuando el veredicto sea correcto, me asombra que el mismo crimen reciba tan desigual castigo. Tratándose exactamente de la misma conspiración. Ruth Greenglass nunca fue enjuiciada, aun cuando admitió su culpabilidad al prestar testimonio; a David Greenglass lo condenaron a quince años de prisión; Morton Sobell y Harry Gold fueron condenados a treinta y a Ethel y Julius Rosenberg se los sentencia a muerte.

“Sólo estos dos últimos subieron al estrado de los testigos y sostuvieron su inocencia. Si la, pena capital se aplicara en el futuro al espionaje, me gustaría verla aplicada en casos donde la prueba se apoye en la declaración de testigos que no pueden sacar beneficio de su testimonio.

“Estamos comprometidos en una guerra fría con el tiránico gobierno de la Unión Soviética. Queremos ganar la aprobación y la lealtad de la gente del mundo entero. ¿No resultaría embarazoso que después de ejecutar a los Rosenberg se pudiera demostrar que los Estados Unidos habían ejecutado a dos personas inocentes y dejado en completa libertad a un culpable? Y recordad que en algún lugar, hay un representante de la Unión Soviética que conoce los hechos”.

“Insisto en que se debe reconsiderar cuidadosamente esta sentencia”.

Fuente Consultada:
Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

El Crimen del Siglo Historias de Espionaje La Guerra Fria Traidores Politicos

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL “CRIMEN DEL SIGLO”: Tras el bullado caso Hiss (ver caso IV), las investigaciones acerca de las actividades pro-comunistas en los EE.UU. se intensificaron, alcanzando no sólo a los altos funcionarios gubernamentales, sino que extendiéndose a la esfera de los hombres de ciencia, de algunos de los cuales se comenzó a sospechar que estaban entregando secretos estratégicos a la URSS. Así fue como aparecieron ante la luz pública los casos Fuch, Harry Gold y Rosenberg.

A comienzos de septiembre de 1949 el F.B.I., a raíz de un informe ultra secreto encontró pruebas irrefutables de que algentes al servicio de la URSS habían robado datos vitales acerca de la fabricación de la bomba atómica y su mecanismo detonador. En pocos días se llegó a la conclusión de que el culpable principal debía pertenecer a la misión científica extranjera, que en combinación con los físicos norteamericanos trabajó en el centro de Alamo gordo en los experimentos nucleares de EE. UU. hasta obtener la bomba en 1945. Mientras se desarrollaba la intensa búsqueda en procura del responsable de este grave hecho, el Presidente Traman sacudió a su país al anunciar que su Gobierno “tenía pruebas de que en las últimas semanas se había producido en la URSS una explosión atómica”.

El mundo se enteró entonces de que los EE.UU. ya no tenían el monopolio de la mortífera arma. Así fue como quedó flotando en Norteamérica la imagen de que de algún modo un traidor tenía que haber contribuido en algo a aquella proeza científica de los ruso. De esta manera , el robo de información nuclear pasó automáticamente a convertirse en “el crimen del siglo“.

A fines de septiembre de 19*9 tos indicios reunidos apuntaban acusadoramente a Kiaus Fuch, sabio nuclear que, como tantos hombres de ciencia, había escapado de Alemania a Inglaterra en 1933. cuando Hitler conquistó el poder. Posteriormente, Fuch había viajado a los E.E. UU., en 1943, como miembro de una misión británica para trabajar en la desintegración del átomo, con pleno acceso a todos los secretos básicos de las experimentaciones que se llevaban a cabo en Alamogordo. Detenido en Inglaterra en diciembre de 1949, Fuch no tardó en confesar su delito.

Reconoció haber entregado secretos atómicos a los rusos desde que empezó a trabajar en investigaciones nucleares, en 1942, hasta septiembre de 1949. Sintiendo simpatías por el régimen soviético, confesó haber buscado por su propia iniciativa a los rusos, los cuales le dieron las contraseñas de un “desconocido” en Norteamérica, “Raymond”, al cual había suministrado información atómica en forma irregular, pero frecuente, Klaus Fuch compareció ante el tribunal de Old Bailey el 1.° de marzo de 1950, acusado de proporcionar informes sobre el diseño y montaje d« armas nucleares a los rusos.

En concreto, Fuch se declaró culpable de “entregar a personas informaciones que podían ser útiles al enemigo”. Su principal abogado defensor, Derek Curtis-Bennet, alegó en su descargo que cuando Fuch obtuvo la ciudadanía británica en 1942, “era un comunista conocido y jamás fingió en ser otra cosa”. Sin embargo, el. presidente de la Suprema Corte, Lord Goddard, después de escuchar cientos de testimonios, dictó sentencia dirigiéndose a Fuch con estas palabras: “Usted ha pagado con la más grosera de las traiciones la hospitalidad y la protección que le brindó este país. . . La máxima pena prevista es la de catorce años. Esa es la condena que le impongo”.

En EE. UU., en tanto, faltaba por determinar quién era el “desconocido” al que Fuch había entregado la información atómica, y que se hacía llamar “Raymond”.

Después de muchas pesquisas fue al fin encontrado: se trataba de Harry Gold, hijo de emigrantes rusos y químico de profesión, que había llegado al país a la edad de tres años. Habiendo entrado en contacto con círculos comunistas en su adolescencia, Gold había terminado por convertirse en un espía al servicio de la URSS, siendo el trabajo más grande de su carrera el haberse desempeñado como enlace entre Fuch y los soviéticos. El químico debió comparecer ante un gran jurado en Brooklyn, el 9 de junio de 1950, acusado de espionaje. Se declaró culpable en Filadelfia, el 20 de julio de 1950, y el 9 de diciembre de aquel mismo año era sentenciado por el juez James P. McGranery a treinta años de cárcel.

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F.B.I La Guerra Fria Espionaje Internacional Historias de Espionaje

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL AFFAIRE HISS  CHAMBERS: Durante los años de la “guerra fría“, que siguió a la última conflagración mundial, el F.B.I. después de haberse destacado en la década del treinta en su lucha contra el gangsterismo, se convirtió en la principal palanca del gobierno norteamericano en el combate contra la ideología y espionaje comunistas en toda la extensión del territorio.

En algunos casos la búsqueda de “complots comunistas” se convirtió en una verdadera psicosis, que llegaría más tarde a su punto culminante con el irrazonable “McCarthysmo“.

 En este clima, muy pronto saltó al tapete de la discusión el tema “comunistas infiltrados en el Gobierno”, al afirmarse que no pocos funcionarios de Estado que desempeñaban cargos de confianza aparecían ligados al “comunismo internacional”. Fue en esta atmósfera cuando en 1948 estalló el gran escándalo del caso Hiss (foto), el cual produjo una conmoción pocas veces igualada en los EE. UU.

En agosto de aquel año un ciudadano llamado Wbittaker Ghambers se presentó ante la Comisión de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes confesando que había sido miembro del Partido Comunista desde 1924 a 1937, y agregando que había pertenecido también al sistema de espionaje soviético, traficando con documentos sustraídos al Gobierno norteamericano.

Pero la conmoción alcanzó su clímax al asegurar Chambers qüe uno de sus  colaboradores en esta actividad era nada menos  que Alger Hiss, un joven y brillante diplomático norteamericano, que antes de la guerra y durante ella trabajó al servicio del Departamento de Estado. Al ventilarse en los tribunales, el caso Hiss-Chambers atravesó por variadas y sorprendentes alternativas.

Primero, Hiss negó todos los cargos en su contra, afirmando que sólo conocía a Ghambers bajo el nombre de George Crosely, escritor de segunda categoría. Después el acusado inició una demanda por calumnia e injurias contra Ghambers por calificarlo públicamente de “comunista”, exigiendo una indemnización de 75 mil dólares. A esto Chambers replicó exhibiendo los documentos del Departamento de Estado que le había entregado Hiss para darlos al coronel Boris Bykov, agente soviético, y además algunos microfilms comprometedores. Por último, Hiss tuvo que reconocer que algunos de los documentos mostrados por Chambers estaban escritos de su puño y letra.

La labor del F.B.I.. en el caso Hiss consistió en investigar la exactitud de los cargos formulados por Ghambers y de las negativas del acusado. Entre otras pruebas, los agentes federales comprobaron que algunas informaciones exhibidas por Chambers habían sido dactilografiadas por la máquina de escribir de Hiss.

Localizaron asimismo a una mucama que reconoció haber visto al inculpado en la casa del denunciante y descubrieron a un tal Félix Inslerman, fotógrafo afiliado al Partido Comunista, quien efectuaba las fotocopias en microfilms que el funcionario del Departamento de Estado suministraba al espía. El primer acto del proceso se inició en mayo de 1949, después que un gran  jurado federal reunido en Nueva York dictara orden de encausamiento contra Alger Hiss, ,por perjurio, el 15 de diciembre de 1948.

En este primer proceso el jurado no llegó a ningún acuerdo, por carecerse todavía de pruebas condenatorias. Pero en un segundo juicio, realizado en noviembre de 1949, Hiss fue declarado culpable y condenado a cinco años de prisión, saliendo en libertad en noviembre de 1954.

Al parecer, esta sentencia relativamente suave se debió al hecho de que las informaciones proporcionadas por Hiss a Chambers no revestían un carácter muy grave para la seguridad nacional. El propio Wihittaker Ghambers al relatar el caso Hiss en su obra “El Testigo”, empresa: “Las fuerzas que en definitiva ganaron para la nación la causa Hiss fueron: Tomas Murpby, Richard Nixon, los hombres del F.B.I, junto con los dos jurados de acusación, y Tom Donegan, y los otros jurados del proceso”.

El entonces representante de California y hoy Presidente de EE. UU., Richard Nixon —quien se ha caracterizado por su posición vehementemente anticomunista— no trepidó en calificar a Hiss y sus actividades simplemente como “despreciables”. En cambio, el entonces Presidente Trumao y su Secretario de Estado Dean Acheson guardando prudente reserva.

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Espionaje en la Guerra Fria Espia Nunn May Juicios a Espias y Traidores

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL ESPÍA NUNN MAY Treinta años después del enjuiciamiento de Casement (ver Caso I), la severa Corte de Old Bailey fue escenario de un sensacional caso de espionaje y traición que tuvo por protagonista a Alan Nunn May, científico británico cuyas simpatías hacia el marxismo lo impulsaron a convertirse en espía de los rusos y a suministrarles informaciones atómicas. Nunn May, hijo de un fundidor de bronce, había nacido en Birmingham en 1911 y tras obtener una beca para el Trinity College de Cambridge, se había doctorado en matemáticas y ciencias naturales. Habiendo viajado a Leningrado en 1936, sus inclinaciones izquierdistas lo llevaron a ponerse así servicio de la URSS.

En 1942, durante la guerra, le cupo participar en razón de sus brillantes méritos científicos en el proyecto Tubo Alloys, en el laboratorio Cavendish de Cambridge, firmando la solemne promesa de respetar el Acta de Secretos Oficiales de su nación. Al año siguiente era enviado a Ghalk River, Canadá, para proseguir sus investigaciones, que estaban directamente vinculadas con la investigación nuclear.

En la primavera de 1945, época en que la primera bomba atómica iba a ser detonada en Álamo gordo, Numm May, por mediación de la embajada rusa  en Otawa recibió instrucciones de suministrar información nuclear para la URSS. Al parecer, cumplió esta tarea con gran éxito, dando a conocer los avances atómicos logrados en los laboratorios de Canadá y ocasionalmente los obtenidos en EE. UU., habiendo viajado en una oportunidad a Chicago.

Después de dirigirse a Moscú para dar cuenta de su labor, Nunn May retornó a Londres en septiembre de 1945, pasando a servir un cargo docente en el Kimgs College, desde el cual intentó continuar su labor de espionaje en favor de la URSS. Pero un funcionario del Departamento de Cifrado de la embajada rusa en Ottawa, llamado Gouzenko, desertó por aquellos días, llevándose consigo comprometedores documentos que consignaban las actividades de May. Gouzenko se puso bajo la protección de la Policía Montada canadiense, no trepidando en divulgar cuanto sabía. Así fue como la policía inglesa, convenientemente enterada, comenzó a vigilar estrechamente a Nunn Maiy en Londres, y cuando tuvo en sus manos los antecedentes necesarios para proceder, lo arrestó el 4 de marzo de 1946. Bajo la acusación de traicionar el Acta de Secretos Oficiales, la Corte de Old Bailey abrió proceso contra Nunn May, el cual fue declarado culpable, sentenciándosele a diez años de prisión. “Todo el asunto fue extraordinariamente penoso para mí —declaró el inculpado durante el juicio—, y si me comprometí en esto fue porque pensé que era una contribución a la seguridad de la humanidad. No lo hice por las ganancias materiales.”

Esta confesión fue esgrimida por la defensa de May como atenuante del delito. Sin embargo, el juez Oliver, quien presidió el caso, al dictar sentencia expresó lapidariamente: “Opino que usted no actuó como un hombre honorable, sino que con deshonor. Si fue el dinero lo que le impulsó a realizar lo que hizo, en efecto, consiguió dinero por ello”.

El Ministro del Interior británico de la época, Chuter Ede , afirmó en la Cámara de los Comunes que Nunn May “había vendido los conocimientos que había adquirido al servicio de su país a un gobierno extranjero para uso privado y particular”. Sin embargo, a pesar de la relevancia que tuvo el caso, nadie pudo describir a May con precisión.

Para unos fue “un hombre encantador, no muy alto, triste, con un sentido muy adusto del humor”. Otros le recuerdan simplemente como una persona “incolora” o como “una especie de empleadillo de banco insípido“. En el momento de ser arrestado, Nunn May vivía solo, muy retraídamente, cobrando un salario de 800 libras anuales como profesor de física del Kings College, Liberado en diciembre de 1952, habiendo cumplido seis de los diez años de su condena, el científico se retiró a vivir en Cambridge.

El fin de la Guerra Fría
A fines de 1989 -el año en que se celebró el bicentenario de la Revolución Francesa- los televisores de todo el mundo mostraron cómo una multitud de alemanes orientales se dedicaba a demoler el Muro de Berlín. El Muro simbolizaba la división de Alemania -y del mundo- en dos mitades, que representaban el orden capitalista y el orden comunista.

El proceso que condujo a la caída del Muro -y a sucesivos cambios- fue iniciado a mediados de la década de 1980 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Corbachov. El propósito de Gorbachov era la reforma del sistema soviético, que condensaba en dos términos: perestroika -que aludía a la reestructuración económica- y glasnost -que remitía a la transparencia y a la apertura política-.

Este proceso suponía, además, una progresiva eliminación de los conflictos estratégico-militares con el bloque occidental, es decir, la terminación programada de la Guerra Fría. Esta tendencia de desmilitarización se puso de manifiesto con los acuerdos para el desarme celebrados con los Estados Unidos.

La reforma “desde arriba” del sistema soviético no tuvo el desarrollo imaginado por sus iniciadores. En pocos años, el régimen comunista se desmoronó, la Unión Soviética se desmembró y prácticamente desapareció como potencia mundial, encerrada en los problemas provocados por la transición de la economía centralmente planificada y el sistema de partido único, a la economía de mercado y la democracia representativa.

Las consecuencias del fin de la Guerra Fría todavía no pueden ser apreciadas en toda su magnitud. Sin embargo, hay cambios profundos y perceptibles que pueden destacarse: la suspensión de la amenaza de una guerra atómica entre las potencias y la reconversión de la industria bélica; la alteración de los equilibrios políticos y militares en las zonas calientes de la Guerra Fría -la Guerra del Golfo y el proceso de paz entre israelíes y palestinos se relacionan con este cambio-; la pérdida de atractivo del modelo comunista frente al capitalismo liberal; el surgimiento de movimientos nacionalistas en los países de Europa del Este y en la ex Unión Soviética; el crecimiento del integrismo islámico, y la configuración de un nuevo esquema de poder internacional marcado por un relativo declive del poderío de los Estados Unidos y los ascensos de Europa y, sobre todo, del Japón.

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Historias de Espias Secretos Famosos Espionaje Mundial

ESTÁ escrito en la Biblia. Para vengar una afrenta amorosa, el pelilargo Sansón descargó una y otra vez su descomunal fuerza sobre los filisteos. Estos le tendieron infinidad de trampas para matarlo, pero ninguna dio resultado: siempre podía más la furia del gigante. Sin embargo, cuando su figura ya adquiría dimensiones de imbatible, alguien propuso una nueva técnica para derrotarlo: averiguar el origen de su fortaleza.

Leyenda de Sansón y Dalila

En esos días, Sansón acababa de conocer a una hermosa nativa del valle de Soré: Dalila. Sagaz, el autor del plan la tentó para que entrara en el complot: le hizo saber que 1.100 monedas de plata serían suyas si le arrancaba al forzudo el secreto de su poderío y la convenció. Al principio, el gigante eludió con mentiras las astutas preguntas de la cortesana. Pero al final, la inteligencia de la seductora pudo más. “Soy un nazareno —le dijo— y son mis cabellos los que me hacen fuerte; sj me los cortaran, me volvería débil como los demás hombres”.

Con suprema picardía, Dalila lo hizo dormir sobre sus rodillas y, tras rasurarlo, lo entregó a ios filisteos, manso y vulnerable. El contrato se había cumplido. Para muchos historiadores, la mercenaria actitud de Dalila de cambiar por dinero el secreto de la fuerza de Sansón inauguró el tráfico clandestino de información, por eso consideran a este dramático pasaje bíblico como el antecedente más remoto del espionaje.

Sin embargo, otros sostienen que los primeros “agentes secretos” datan de mucho antes y que su jefe fue Moisés. Según la Biblia, envió —por orden de Jehová— a los representantes más destacados de las doce tribus que conducía rumbo a Canaán (la Tierra Prometida), para que averiguaran todo cuanto pudieran de ella y de sus habitantes. Más allá de las referencias bíblicas, los arqueólogos encontraron en Egipto, China, Grecia y Roma testimonios elocuentes de que los espías existieron mucho antes de la Era Cristiana.

• La primera policía secreta
El espionaje siempre ocupó en Oriente el rango de “ciencia preferida”. “El espía es el ojo del rey; quien no lo tiene está ciego”, dice uno de los Proverbios para destacar su importancia. Hace 2.500 años, los espartanos ya tenían su policía secreta.

Se llamaba “Crypteia” y los jóvenes que la formaban eran famosos por sus sistemas de represión. Iban a las poblaciones de esclavos y mezclados entre ellos trabajaban a brazo partido para enterarse de cualquier intento de rebelión. Entre los atenienses también había un “James Bond“. Su nombre era Anaxilas y pese a su astucia fue descubierto por Demóstenes, quien lo mandó asesinar.

Emperador Julio César

Por relatos de la época se sabe que Epaminondas también era afecto a esta actividad, aunque no en carácter activo. El famoso general contaba con un ejército de agentes que le proporcionaba datos sobre las filas enemigas. Era tan aficionado a esta materia que jamás planificó un combate sin antes conocer el informe de sus allegados. ¡Hasta la fecha de sus batallas dependía de esos mensajes! Pero, según surge de prolijos trabajos, fue Alejandro Magno quien hizo un “oficio” del espionaje.

Para desorientar a las fuerzas rivales, enviaba al campo enemigo personal entrenado para hacer circular noticias falsas. Con ese método, más de una vez consiguió que el adversario gastara sus fuerzas atacando ejércitos fantasmas. ¿Qué sistemas se utilizaban para trasmitir los mensajes? Hasta la época de Julio César, macabros. Ninguno fue tan cruel como el empleado por un griego que, a punto de ser sorprendido, grabó a fuego palabras claves en el cráneo de un rapado esclavo.

Las técnicas sutiles llegaron con Julio César. El fue quien inventó los “mensajes cifrados”. Mediante la trasposición de letras, armó un insólito alfabeto imposible de entender para quienes no estaban “en el tema”. César, que heredó su predilección por el espionaje de Escipión, revolucionó el “arte” del acecho.

• La red de los venecianos
En el medioevo, junto con la intriga palaciega, el espionaje alcanzó formas refinadas y hasta un rey de Inglaterra llegó a practicarlo: Alfredo el Grande, quien en el siglo IX incursionó campamentos daneses. Disfrazado de bardo y arpa en mano, convivió con la soldadesca enemiga y rescató toda la información que se le ocurrió. Poco después, desatada la guerra entre ambos países, Inglaterra se alzó con fácil victoria.

Siglos más adelante fue la República de Venecia la que marcó el rumbo. Su red de espionaje fue la mejor concebida hasta entonces. Integrada por multitud de agentes, su eficacia era asombrosa. Allí estaban enrolados personajes famosos —como Marco Polo— y desconocidos científicos, panaderos, turistas, tenderos, niños y mujeres.

La Iglesia también conoció el espionaje. Carlos V estuvo empapado de todo cuanto ocurrió en las altas esferas eclesiásticas gracias al “brazo derecho” del papa Adriano IV. Volviendo a Venecia, era curioso el sistema empleado por el Consejo de los Diez, encargado de guardar el orden en la República. Diariamente trataba decenas de denuncias por “traición a la patria” o por “servir a potencias extranjeras”. Tras cuidadas investigaciones, juzgaba. Si se confirmaba la denuncia, todos ios bienes del acusado pasaban a manos del acusador.

• Las ideologías también cuentan
Durante la época de la Reforma el espionaje se hizo más por ideología que por cuestiones materiales. Ejemplar fue el servicio de ¡inteligencia español, que contó en sus filas con el embajador inglés en Francia (Stafford). Paralelamente al apogeo español, crecía en Inglaterra la figura de uno de los cerebros más grandes del espionaje mundial: Francis Walsingham. Fue quien desenmascaró a Stafford, y en otras de sjs gestiones, permitió conocer los planes de la famosa Armada Invencible. Por eso se lo considera :;: e del espionaje británico. Después, fue un hom-:*r ce letras quien acaparó la atención.

Según sos—;–£” Daniel Defoe alternó |a redacción de ^fto-: -;:- >jsoe” con el snvío eté valiosos mate*i .-:-?-■: e Esrccia, cuando Inglaterra pretendía .anexarse asa iiaia. Durante años el servicio inglés fue ini-:.;-:f .-o de sus directores ■■—Thurfoe— ac ■ : = :: e- es ”rase: “Todos los hombres tienen un precio”. Catalina la Grande —después zarina de las Rusias—, comenzó a cambiar paquetes de libras esterlinas por informes y le dio la razón. El espionaje francés alcanzó buen nivel durante la época de Richelieu, que reclutó ciertos eclesiásticos para su misión. De Napoleón se dice que desconfiaba de los espías y que los trataba como a traidores.

Sin embargo, su policía secreta fue una de las más costosas del mundo. Entre sus agentes sobresalieron Joseph Fouché y Karl Schulmeister, dos verdaderos “monstruos” de la información clandestina. Gracias a Wilhelm Stieber los alemanes tuvieron “su cuarto de hora”. Su sistema fue uno de los más perfectos que se organizó en todos los tiempos.

En la guerra franco-prusiana, 36.000 agentes suyos pulularon sin ser advertidos por territorio galo. En nuestro continente, uno de los más entusiastas aficionados al espionaje fue George Washington, quien recurrió a los más insólitos ardides para difundirlo.

• El triunfo de los contraagentes
El estallido de la Primera Guerra Mundial encontró a las grandes potencias con el “sistema Stieber” listo para ser empleado. Sin embargo, su cometido fue casi nulo. Pese a que durante el conflicto participaron 45.000 espías (20.000, aliados), lo que en realidad funcionó a la perfección fue el contraespionaje.

En 1939, cuando el gobierno alemán tenía montado uno de los aparatos de informaciones más grandes de la historia, ocurrió casi lo mismo. Comandado por Walter Canaris, un genio en la especialidad, cosechó más fracasos que éxitos. Funcionó con eficacia en la crisis de Munich y en las conquistas de Noruega, Bélgica, Francia y Holanda.

Por un espía alemán, el capitán Günther Prien concretó una de las maniobras bélicas más audaces (penetrar con un submarino U-47 en la base de Scapa Flow, “un almacigo de minas”, para volar el acorazado Royal Oak). El ataque a Pearl Harbor, inclusive, se desató por la información que le proporcionó a los japoneses Otto Kuehn. Pero todo eso resultó demasiado poco para el despliegue efectuado.

En 1941, el contraespionaje norteamericano acabó casi por completo con la red nazi. Después de la guerra, las tensiones entre Oriente y Occidente se encargaron de alentar al espionaje. Con una metodología y un instrumental que marchan al compás de los avances tecnológicos, los espías de hoy son casi científiecs Los ejemplos del literario “James Bono”‘ cada vez pertenecen menos a la ficción.

Los artificios tramados por Fleming comienzan a ser realidad y el canje del agente ruso Abel por el aviador norteamencano Powers revela que los espías ya tienen patria y que sus gobiernos “dan la cara” por ellos.

UNA SITUACIÓN REAL DE LA ÉPOCA: Estaban cenando. La comida parecía de rutina y se desarrollaba con toda normalidad. El agente era un comensal más. De pronto, su “olfato” le hizo pensar que algo raro estaba sucediendo. Pensativo, se puso a “juguetear” con su tenedor en un plato y se encontró con algo sorprendente: el corazón de una aceituna en vez de contener un carozo escondía un… ¡micrófono! El hecho ocurrió en el país, no hace mucho, y sirve para testimoniar los insólitos recursos a que echan mano los espías para cumplir con su cometido.

Cualquier elemento les resulta eficaz para esconder sus “útiles” de trabajo. Un alfiler de corbata, un encendedor, un anillo, una flor o un botón. Detrás del más inofensivo adminiculó puede “latir” una cámara fotográfica, un micrófono, un somnífero y hasta un arma. Es una especie de arsenal clásico para todo tipo de espía.

Las cartas que juega para obtener con “elegancia” la información que busca. Cuando no lé queda otra alternativa, recurre a la violencia. Utiliza el rapto o el secuestro de las “cabezas” que le interesan (generalmente, militares o científicas) para someterlas a un variado método de confesión que abarca torturas, drogas, “lavados” de cerebro y el empleo de máquinas “de la verdad”. Otros, en cambio, utilizan sistemas más refinados de persuasión: el soborno o la amenaza, por ejemplo. Una vez que el dato está con ellos, se disponen a superar la etapa más difícil de su oficio: la trasmisión de la información. Lograr que la película, la cinta grabada o el mensaje escrito traspongan la barrera que tiende el contraespionaje es, sin duda, la tarea más escabrosa.

Por eso quienes practican esta profesión aguzan permanentemente su imaginación, tramando los ardides más raros para obtener el éxito. Pero los ojos expertos que escrutan los medios habituales que usa el espionaje son tan hábiles que “ven debajo del agua”. En este terreno, ya nadie es “autodidacta”.

En escuelas especializadas—de alto nivel universitario— se educan tanto los espías como los contraespías. Allí aprenden el manejo de potentes y miniaturizados medios de radiotrasmisión, microfotografía y el estudio de la criptografía, disciplina que “arma” y “desarma” los mensajes cifrados.

• Los mensajes en clave
Y es precisamente el andarivel de la criptografía uno de los mayores del espionaje. “Inventada” por los egipcios —más de un investigador moderno se declaró impotente para traducir sus misteriosas tablillas—, también la usaron los romanos. Julio César fue el primero en advertir lo útil que sería su aplicación en la trasmisión de los informes, incorporándola así oficialmente a las técnicas del espionaje. Un abate español, Tritemio, a fines del siglo 15 la hizo popular con la edición de su libro Poligrafia. En el Renacimiento ya gozaba de total aceptación y recurrieron a ella inclusive los Reyes Católicos.

En la República de Venecia, que según señalamos en la página cuatro contó con perfecta red de espías, crearon cargos de “secretarios de cifras”. Sobre su habilidad es bien elocuente esta frase que Felipe II dijo sobre ellos: “Venecia tiene brujos”. Entre los franceses, Richelieu empleó un código llamado “la gran cifra” para su correspondencia con los ministros y otro, el de “la pequeña cifra”, para su carteo con autoridades menores.

Los dos conflictos mundiales le dieron a la criptografía carácter de técnica indispensable, contribuyendo en mucho a su perfeccionamiento. Su permanente empleo por parte de todos los escalones de mando, ya sea por teléfono, telégrafo o radio, obligaron a ajustaría al máximo para evitar que los mensajes fuesen comprendidos por sus enemigos. Hoy, en tiempos de paz, el extraño lenguaje “vuela” por todos los cielos del mundo.

Los espías lo cambian de continuo para confundir mas Pero los gabinetes especializados igual se las ingenian para traducirlos. ¿En qué se basan para efectuar su tarea? Tres son los caminos que se siguen para enviar un mensaje cifrado. Uno altera el orden de las letras que componen el texto. Otro, las sustituye por otras distintas y hasta por signos o números. Un tercero mezcla los dos anteriores para hacer todavía más compleja la tarea de los interpretadores.

El cifrado de los mensajes corre por cuenta de máquinas, del tipo de las de escribir, cuyo teclado está especialmente adaptado. Como cuentan con una infinita gama de símbolos, aseguran la complejidad del trabajo. Paralelamente a la criptografía se mueve la “quimiografía”.

Su tarea consiste en detectar las trampas que tienden las tintas invisibles o especiales. Precisamente, bajo un simple e “inofensivo” punto se escondió no hace mucho un valioso informe. ¿Cómo fue posible hacerlo? Mediante la reducción fotográfica del trabajo, que ocupaba más de una carilla en su tamaño original. El experto ubicó el nada gramatical punto de pura casualidad. Creyendo que se trataba de una mancha, raspó el papel con su uña sin otra intención que quitarla. ¡Y se encontró con la sorpresa!

* Los nuevos sondeos
Hoy, la tecnología, la electrónica y la ciencia espacial relegan.un tanto a estas mañas clásicas. Las graneles potencias cuentan con satélites que orbitan día y noche en busca de “grandes noticias” sin desechar las menores. Sobre su capacidad de captación, es terminante el resultado arrojado por una prueba norteamericana. No hace mucho, una cápsula fotografió … ¡la pelota de golf! con la que el presidente Nixon jugaba en su casa! Los espías modernos utilizan también el aire y el mar.

Como en el caso del aviador norteamericano Powers, derribado en territorio ruso cuando pilotaba un U-2, aparato supersónico capaz de alcanzar un techo muy elevado y provisto de cámaras fotográficas de formidable alcance y precisión. O como el caso del buque Pueblo,^ detenido en aguas coreanas, con particular instrumental. Pero, pese a la nueva ciencia de espiar, de ninguna manera puede decirse que se haya desterrado “la de siempre”. ¿El “carozo”, de moda?

A TODO O NADA:
SEMANA tras semana se devoraba las últimas entregas de la historieta. Las aventuras del “agente S-83” lo tenían fascinado. De Singapur saltaba a Perú; de allí a Brasil o a México. Siempre acompañado de beldades y frecuentando palacetes, el protagonista se movía como pez en el agua en un mundo peligroso, espectacular, que despertaba la envidia del lector. Esa es la imagen que la literatura, ej cine y la televisión dan en muchos casos del espionaje.

Una imagen que no es real porque la labor de los agentes secretos no es un “reino rosado” y su oficio generalmente se remunera con la muerte o el desprecio. Para los sicólogos, son “enfermos”. Según ellos, solo fallas anímicas justifican tanto amor por el riesgo y no por los valores habituales.

Acusados de egocentristas, varios son los móviJes que impulsan su acción. Pueden ser sentimientos patrióticos o convicciones ideológicas; ambición de fortuna o de poder. “No hay espía humanista”, sentencia un experto del tema al referirse a la metodología que aplican. Y enfatiza: “No reparan en los medios con tal de conseguir el fin”. Pese a esta desolación, muy distinta de la que “pintan” el cine y la literatura, millares de seres se enrolan en esta actividad.

Son hombres y mujeres anónimos. Solo un número o una clave los distingue las más de las veces. Astutos, fríos y hasta macabros, cualquier lugar de la Tierra puede ser escenario de su misión.

Expertos en el arte de entregar datos erróneos, echar a correr falsos rumores o robar secretos de Estado, sus trabajos por lo general están rodeados de un profuso manto de silencio. En épocas de guerra, el menor descuido les es fatal y casi nunca son homenajeados por el país al que prestan servicio, excepto raras excepciones. Ni héroes —como el quimérico “S-83″— ni “padres de la patria”. Solo son engranajes de un ejército de sombras, de fantasmas sin rostros. ¿Nadie es humano entre ellos? Algunos, sí. Y hasta hay auténticos genios. Figuras que escapan del anonimato para ingresar a la galería de agentes famosos. ¿Conocemos a los popes de este oficio? Pero, ¡cuidado con ellos!

* Informes de Japón y de Turquía
Uno de ellos es Richard Sorge. Nacido en Bakú (URSS), donde su padre trabajaba como ingeniero petrolero del lugar, peleó en las filas alemanas durante la Primera Guerra Mundial. Herido, durante su internación fue ávido lector de textos marxistas y se convirtió al comunismo. En 1933, como miembro del Servicio de Inteligencia ruso fue enviado al Japón. Para los nipones era un periodista alemán, corresponsal de un diario y de una revista importantes de “su” país. Excelentes notas le permitieron granjearse amigos y vincularse con personas influyentes.

Sorge Richard

Fue así como instaló una formidable red que diariamente engarzaba sus novedades con Moscú. A fines de 1940 concretó el golpe maestro. Averiguó… ¡la fecha en que Alemania atacaría el territorio soviético! Sin demoras avisó a Moscú: “El 20 de junio de 1941, los nazis sobre nosotros”, decía el lacónico mensaje. Cuando le llegó la respuesta, Sorge se quedó asombrado. ¡El Kremlin no le creía! Sin embargo, dos días después de la fecha anunciada por él (22 de junio), 170 divisiones de Hitler se descolgaban sobre Rusia. Sorge tenia razón. En 1944 murió ahorcado, víctima de la “Tokko” (policía secreta) nipona.

La URSS, en una demostración sin precedentes, lo honró poniendo su nombre a un barco y a una calle de Bakú. Hasta emitieron un sello de correos con su figura como homenaje final. Mientras su nombre se convertía en leyenda, en otro país de Oriente, en Turquía, comenzaba su carrera de espía un diligente yugoslavo: Elyesa Bazna, más conocido como “Cicero”. Trabajando como camarero de la Embajada inglesa, se topó con ultrasecretos documentos sobre el escritorio del diplomático. Puesto en contacto con un hombre de la SS, ofreció el material a los alemanes a cambio de 20 mil libras esterlinas. Esa y otras entregas le permitieron acumular una montaña de dinero, pero falso. Murió en diciembre, al lado de su esposa —otra ex agente— en un modesto refugio monegasco. Fueron dos casos espectaculares. Uno, por ideas; el otro, por dinero.

• El hombre que engañó a Hitler
Sin embargo, ni Sorge ni Bazna alcanzaron la dimensión del “pequeño almirante”. En 1935 tenía 48 años y una gran foja de espía. Ese fue el año clave de su carrera, porque le permitió encaramarse en el más alto puesto de la Abwehr (servicio de inteligencia alemán). Amante de los perros, del violín y de la equitación, Wühelm Canaris se convirtió así en el corazón del espionaje nazi. Merced a una exitosa campaña de falsos rumores que desató entre los aliados, hizo posible que Hitler entrara triunfante en Checoslovaquia.

Adolf Hitler

Su premio fue el grado de contraalmirante. Sin embargo, su desacuerdo con la crueldad de los SS lo llevó a complotar contra el Führer. Consiguió una prueba de que Hitler había estado bajo tratamiento siquiátrico en 1918 e inclusive tramó una conspiración para que un tribunal popular lo juzgara como demente. Decidido a malograr su política, envió agentes para que alertaran a los aliados sobre inminentes ataques a Dinamarca y Noruega.

Lo mismo hizo cuando se preparaban invasiones a Holanda, Bélgica e Inglaterra. Hasta consiguió que Franco se negara a unirse al Eje, por un mensaje en el que consignaba que la derrota alemana era inevitable. Su más acérrimo enemigo, Reinhard Heydrich (“cabeza” de los SS), sospechó de él y laGes-tapo le colocó micrófonos en su oficina.

En febrero de 1945 Hitler disolvía la Abwehr y lo detenía. Dos meses después, una dura cuerda asfixiaba al “pequeño almirante” aunque sin darle muerte. Una argolla de hierro se encargaría de dejarlo de a poco sin aire. Fue una muerte “oriental” para uno de los más grandes espías de todos los tiempos. Sorge y Canaris integran un dúo de célebres, ya que fueron dos grandes “tiburones” en el arte de pasar información. Pero muchos otros también espiaron con perfección. Como el múltiple —arqueólogo, escritor, militar, aviador— Thomas Lawrence, más conocido por “Lawrence de Arabia”. Como Mata-Hari, la sensual bailarina de la “danza de los siete velos”.

Físicos como Fuchs y Pontecorvo, que en Inglaterra y Alamogordo recogieron informes sobre las bombas de uranio y plutonio para Rusia. Marinos como e! inglés Montagu, que tras lanzar en el mar el cadáver de un hombre de 30 años con mensajes, hizo entrar en una celada a los nazis.

Como Trepper, que dirigiendo una “orquesta” de 700 “músicos” lienó de informes alemanes a la URSS. Todos ellos —y muchos más— también ejercieron con maestría este oficio, evidenciando nervios de acero y mentes ideales para la intriga. Para cerrar, un caso insólito. Según el historiador español Vicens Vives, hasta Américo Vespucio, de quien viene el nombre de nuestro continente, fue espía de los españoles en Lisboa.

Fuente Consultada:
El Espionaje Fantasmas en Clave Historia Viva Fasc. N°191 La Razón

Casos de Espionaje Político Traiciones en la Historia Caso Casement

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL CASO CASEMENT:

Casos de Espionaje Político Traiciones en la Historia Caso CasementEl 14 de noviembre de 1913 el periódico “Irish Churchman” comentaba, refiriéndose a la lucha que desde hacía años los patriotas irlandeses libraban en procura de su autonomía de Inglaterra: “Contamos con la oferta de ayuda de un monarca de una poderosa nación del continente (léase el Kaiser), que se encuentra dispuesto a enviar un ejército lo bastante potente para relevar a Inglaterra de toda preocupación o propósito de Irlanda, coadyuvando para que ésta logre su soberanía”. . .

Cuando al año siguiente advino la Primera Guerra Mundial, estas amenazas contra Inglaterra comenzaron a cobrar visos de verosimilitud. Los voluntarios que luchaban en pro de la independencia irlandesa, entre los que se contaban De Valera, Cíarke, MacDermott, Pearse, Connoíly, MacDonagfa, Plunkett y otros, decidieron solicitar el apoyo alemán para llevar a cabo él golpe revolucionario que proyectaban en Dublin, dispuestos a alzarse en armas antes de que la guerra concluyera. Por aquel entonces, Sir Roger Casement ofreció a los patriotas sus servicios.

Casement, un protestante de Ulster, era un tipo extraño y quijostesco, de maneras imperiosas, y cabello y barba de un negro azabache. Los revolucionarios en un principio no deseaban tratar con él a raíz de su filiación no católica —él catolicismo constituía el más alto ideal del movimiento—, pero a causa de su renombre internacional —había pertenecido al servicio consular británico desde 1895 a 1913— optaron en definitiva por no desestimar su colaboración. Más aún, no tardaron en ver en él al hombre preciso para ser enviado a Alemania en pos de obtener la ansiada ayuda del Kaiser.

En 1916 Casement partió a Alemania con la misión de rescatar allí una brigada de prisioneros de guerra irlandeses, obtener armas para el levantamiento de Dublin y, sobre todo, persuadir al gobierno germano que proclamara la independencia de Irlanda como uno de sus objetivos bélicos. Sin embargo, la misión de Casement no fue todo lo afortunada que se esperaba en razón de sus méritos diplomáticos.

En cuanto a su “brigada”, apenas si se unieron 52 prisioneros irlandeses. Por su parte, el Estado Mayor alemán rehusó discutir cualquier proyecto de transporte de un ejército a Irlanda. Lo más que Casement (pudo obtener de la Wilhemstrasse, fue que ésta haría una tentativa para desembarcar algunas armas, municiones y explosivos en la costa irlandesa, que se desencadenarían ataques en el frente occidental durante Semana Santa —fecha prefijada para el alzamiento en Dublin— y que los zepelines iniciarían incursiones de diversión sobre Inglaterra. En definitiva, los alemanes se atuvieron estrictamente a estos términos.

Como primera providencia, el 9 de abril de 1916 un viejo remolcador, el “Aud”, zarpó de Lübeek hacia la costa irlandesa bajo bandera noruega, con 20 mil fusiles camuflados en su Intuyendo claramente que los irlandeses iban a sucumbir en una lucha desigual, Casement decidió retornar a Irlanda antes de que arribara el “Aud” y ejercer presión ante los revolucionarios para que suspendieran el levantamiento. Para ello consiguió que los alemanes lo enviaran a su país en un submarino, el cual zarpó de Kiel el 12 de abril. Pero ya el servicio británico de de inteligencia estaba tras los pasos de  Casement, asi cuando éste desembarcó del submarino en un bote de salvamento en Tralee Bay, no tardó en ser aprehendido por la policía.

Enfermo y agotado, Casement fue detenido en unas dunas cercanas a la playa, donde se había echado a dormir. El alzamiento de Semana Santa, en tanto, constituyó un fracaso, a pesar de que durante siete días los patriotas irlandeses se batieron con bravura en las calles de Dublin. Arrestados los cabecillas, comenzaron inmediatamente los fusilamientos. Sofocada la revuelta y castigados sus promotores, restaba únicamente Sir Roger Casement por juzgar.

Fue condenado a muerte por la Corte de Old Bailey en julio de 1916, recayendo sobre él una sentencia de alta traición. Actuó de fiscal el Procurador General F. E. Smith, quien había trabajado con ahínco junto a Sir Edward Carson, líder de la causa unionista de Irlanda, que sustentaba la adhesión a Inglaterra y por tanto, enconado adversario de los separatistas. Así, pues, desde el principio no hubo ninguna duda en cuanto al resultado del juicio.

El 3 de agosto de 1916 Casement era ahorcado en la prisión de Pentonville. Años más tarde, en 1937, Eamonn de Valera, el único oficial veterano del levantamiento de Semana Santa de 1916 que se había librado de ser ejecutado, se convirtió en Primer Ministro del Estado Libre de Irlanda e introdujo una nueva constitución que, de hecho, transformó a este país en una república independiente. El reo de alta traición ante Inglaterra, Sir Roger Casement, pasó entonces a ser oficialmente venerado como uno de los mártires de la independencia irlandesa.

LA CONDENA DE MINDSZENTY Conmoción mundial causó en 1948 el arresto y juicio relámpago en Hungría del monseñor Joseph Pehim, obispo titular de Esztergom y cardenal primado de su país, más conocido como el cardenal Mindszenty. El escenario del caso no dejaba de ser turbulento. Hungría, ocupada por las fuerzas rusas en la Segunda Guerra Mundial, había caído bajo el telón de acero sovietizante, instaurándose en ella el régimen socialista.

El Partido Comunista había elevado a los cargos supremos del país a Rakoszi y a Geroe, quienes llevaron adelante un gigantesco proceso de depuración que no respetaría ni a las más connotadas figuras de la resistencia húngara, como Nagy, Rajl y el propio Janos Kadar, acusados de “desviacionistas”.

Una de las primeras medidas del gobierno de Rakoszi fue promulgar la libertad religiosa en Hungría. Hasta ese entonces, el único culto oficialmente aceptado era el catolicismo, muy acorde con la tradición ultramontana del país. Asimismo, esta determinación fue completada con la nacionalización de las escuelas particulares y su consiguiente laicización.

El cardenal Mindszenty, que otrora había sufrido persecuciones y cárcel de parte del gobierno pro hitlerista de Salatchi, no tardó en alzar su voz desde el púlpito y en sus cartas pastorales protestando contra lo que él consideraba “un atropello a la Iglesia”. En esto el cardenal hizo oídos sordos a frecuentes advertencias de civiles y eclesiásticos, que le hicieron ver el peligro que corría, pues a poco andar la “libertad religiosa” se había transformado lisa y llanamente en una persecución anticatólica.

Los Tribunales del Pueblo, nuevo organismo judicial nacido al compás de la instauración del régimen marxista en Hungría, no tardaron en actuar implacablemente. Y así, el 26 de diciembre de 1948 la A.V.O., Policía Estatal Secreta, detuvo a Mindszenty en su sede primada, trasladándolo poco después a Budapest, bajo la cuádruple acusación de “alta traición, atentado contra la seguridad del Estado, espionaje y tráfico de divisas”.

El proceso, de una duración increíblemente rápida, del 3 al 8 de febrero de 1949, basado en una declaración en la que el cardenal admitía todos los cargos en su contra, lo condenó a cadena perpetua. Pero poco después de su arresto el alto dignatario de la Iglesia había logrado entregar a su secretario un escrito en que decía: “No he tomado parte en ningún complot. No tengo nada de que acusarme, ni firmaré nada. Si firmara se debería a la debilidad del cuerpo humano y declaro de antemano invalidada mi firma”.

El hecho es que la declaración de culpabilidad fue firmada por el cardenal, al parecer tras “lavado de cerebro” y torturas, avaladas por la circunstancia de que tras la sentencia tuvo que ser internado en una clínica antes de sufrir un largo calvario que incluyó reclusión en diversas prisiones.

También un dramático asilo en la Legación de EE. UU. durante la insurrección húngara de 1956, hasta ser puesto en libertad en 1968. Sin embargo el cardenal había tenido la suficiente entereza para anteponer a la firma del documento de su culpabilidad las iniciales C.F. que en latín significan “Coactus feci” (“Lo hice coaccionado“)

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Peores Dictadores de la Historia Crueles Lideres Politicos Tiranos Genocidas

Un dictador es un político cuya mente, enferma de poder, va por un solo carril, y cuyo deseo consiste en imponer su voluntad y sus valores a todos los ciudadanos y eliminar a quienes no los aceptan. La búsqueda y la conservación del poder se convierten en el único objetivo de su existencia.

¿Cuáles serían los rasgos de la personalidad de los dictadores que contribuyen al desarrollo de esas características? Freud explica que las causas de la desintegración de la personalidad deben buscarse en la infancia y que, en algunos casos, la frustración se origina en experiencias prenatales. La neurosis o la psicosis pueden originarse en una infancia desgraciada. La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el proceso de formación de un psicópata o un sociópata, algunas de cuyas características aparecen en la mayoría de los dictadores.

Un rasgo distintivo de la vida de los gobernantes autoritarios es, justamente, que han tenido una infancia y una adolescencia con grandes carencias, no sólo en el aspecto material sino también en el familiar. Hitler, Mussolini y Stalin tuvieron un pasado desgraciado, una madre abnegada y un padre al que detestaban. La rebeldía juvenil los llevó a tener problemas con las autoridades, que generaron en ellos un fuerte resentimiento. Sin afecto, inseguros, humillados en la etapa adolescente, incapaces de mantener relaciones sexuales satisfactorias, los dictadores buscaron compensar su baja autoestima mediante el uso y el abuso del poder.

Por supuesto, sería absurdo suponer que todos los niños desgraciados serán más adelante dictadores, delincuentes juveniles o psicópatas. Sin embargo, en estos casos la semilla del futuro se plantó en un terreno fértil y aguardó el momento en que la inteligencia y la capacidad de los hombres en cuestión propiciaran su germinación. Más adelante, las cizañas invadieron el sembradío.

Es posible encontrar explicaciones en el plano físico y el psicoanalítico? Stalin tenía la cara picada de viruela y era algo deforme. Mussolini estaba obsesionado con ofrecer una imagen de macho. Hitler tenía una personalidad muy femenina. Se cree que Mussolini y Hitler tuvieron sífilis, aunque no se sabe con certeza. El médico del Führer dijo que en 1942 su paciente padeció una encefalitis que se contagió en Vinnitsa.

El tratamiento al que fue sometido le originó una dependencia de las anfetaminas. Es probable que en los últimos años de la vida de Mussolini su equilibrio mental haya sido afectado por problemas de salud. La mala salud física, como hemos visto, puede ser un elemento importante en el desarrollo de las enfermedades mentales.

La conducta despiadada del dictador turco Kemal Atatürk tiene su origen en el hecho de que sufría de psicosis de Korsakoff, un trastorno cerebral por deficiencia de tiamina que puede atribuirse al alcoholismo y cuyos síntomas son la pérdida de memoria y la tendencia a la fabulación. En ciertos casos, los problemas de salud han sido un factor que incidió en la mente de los dictadores, pero en sí no son motivo suficiente para dar origen a personalidades tan perturbadas.

Así, la clave para comprender a esos tiranos se encuentra en el desarrollo de sus tendencias, en cómo las circunstancias les permitieron abusar del poder y perder la perspectiva. Para ellos, el poder se transformó en una obsesión que estaba por encima de todo lo demás y les ofrecía la oportunidad de dar rienda suelta a la expresión de viejos resentimientos, satisfacer ambiciones personales y liberar impulsos inconscientes. De este modo, los intereses privados se convirtieron en asuntos públicos.

Los resentimientos personales se mostraban como una ideología pensada para perseguir el bienestar del pueblo, y difundida con gran habilidad para ganar la voluntad pública y el entusiasmo por la política instrumentada. Uno de los aspectos más fascinantes de la psicología de masas es que millones de hombres y mujeres comunes hayan sido embaucados al punto que se comprometieron con una causa no sólo privada sino también descabellada.

Para reforzar su imagen, los dictadores necesitaban hacerla aparecer más imponente de lo que era, entonces buscaban la adulación pública, organizaban ceremonias grandilocuentes y fomentaban la construcción de magníficos monumentos.

Además, necesitaban acabar con la oposición, fuera esta real o imaginaria. Pero en medio de todas las cortes de sicofantes y la adulación ilimitada, los dictadores estuvieron siempre aislados de la realidad y conservaron su personalidad trastornada, de modo que dentro del autoengaño en que vivían tomaron decisiones que quizás, en última instancia, bien pueden haber sido suicidas o autodestructivas. Stalin, por ejemplo, falleció en su propia cama, pero, como ocurrió con Tiberio, quizás haya recibido un empujoncito para pasar al más allá.

Hitler se suicidó en el bunker de Berlín. Mussolini fue ejecutado por partisanos italianos. Ceausescu y su esposa fueron enjuiciados y fusilados. Quizá todos ellos no hayan estado locos, pero su personalidad era tan anormal que se tornó peligrosa.

Fuente Consultada: La Locura en el Poder de Vivian Green

Los Estigmas o señal en el cuerpo Señales Heridas San Francisco

Los Estigmas o Heridas en el Cuerpo

enigmas de la historia

A Jesús lo clavaron en la cruz por los pies y las manos. Además, le pusieron una corona de espinas y una vez muerto, le clavaron una lanza en el costado. En siglos posteriores se han repetido las noticias de personas vivas con heridas espontáneas que coinciden con una o varias de las llagas de Cristo. 

ESTIGMAS: Marca o señal en el cuerpo. En su sentido religioso se refiere al fenómeno de llevar las llagas de la crucifixión de Cristo físicamente. Estas llagas se manifiestan en las manos, pies, el costado y la cabeza de ciertos santos como signo de su participación en la pasión de Cristo.

Los estigmas pueden ser: Visibles o invisibles; sangrientos o no; permanentes, periódicos (generalmente resurgiendo en días o temporadas asociadas con la pasión de Cristo) o transitorios. Los estigmas invisibles pueden causar tanto dolor como los visibles. Los estigmas pueden permanecer muchos años, como el caso del Padre Pío, quien los llevó por 50 años y fue el primer sacerdote que se conoce estigmatizado. (San Francisco tenía las estigmas pero no era sacerdote). Al morir sus estigmas desaparecieron milagrosamente.

Los Estigmas o señales en el cuerpo

Therese Neumann (1898-1962) le aparecieron por primeras vez en 1926, provocando una avalancha de curiosos

LOS ESTIGMAS SAGRADOS:

Los estigmas (del griego stigma. picadura, punto, señal) pueden adoptar diversas formas. Algunos de ellos no pasan de ser hematomas o manchas en la piel, pero en otros casos pueden llegar a causar dolor. Lo más habitual es que sean heridas abiertas que al cabo de un tiempo terminan sanando, pero en algunos casos son permanentes aunque no supuran ni se infectan. El fenómeno de la estigmatización parece estar limitado casi exclusivamente a ios católicos romanos, y afecta en particular a mujeres.

LOS PORTADORES DE LAS HERIDAS

Hasta el momento han sido santificadas 80 de las personas estigmatizadas. Los estigmas por si solos no son motivo de santificación para la Iglesia, que se rige según otros criterios. La autenticidad de los estigmas es cuestionada una y otra vez, sobre todo debido a la poca fiabilidad de las fuentes históricas. En algunos casos se da por sentado que la descripción de los estigmas de una persona es una prueba del vínculo de dicha persona con Jesús.

Uno de los primeros que habló de las «señales de Cristo» fue el apóstol Pablo en su epístola a los Gálatas. No obstante, aunque algunas fuentes posteriores lo afirman, no está del todo claro que se refiriera a los estigmas. En cambio, san Francisco de Asís (hacia 1181-1226) es un caso comprobado de estigmatización.

LAS HIPÓTESIS

Existe una teoría que sostiene que el hombre es capaz de influir sobre su cuerpo a través de su mente. Se tiene noticia de personas que han sido capaces de realizar actos sobrehumanos en situaciones extremas, como levantar objetos pesadísimos. Dado que los estigmas aparecen principalmente entre los católicos, seria lógico pensar que esas personas son tan devotas que su cuerpo se provoca de alguna forma esas heridas. Sin embargo, también se han dado unos cuantos casos de estigmas en no cristianos. Otra posibilidad es que los afectados padezcan una forma peculiar de histeria, es decir, una sobreexcitación que puede provocar distintos síntomas, como hemorragias subcutáneas. Se ha intentado respaldar esta teoría con sesiones de hipnosis y, en efecto, a las personas objeto de estudio les salieron manchas oscuras en los lugares de las llagas de Cristo.

Los estigmas pueden ser don de Dios (como en los santos) o falsificación o causados por el sujeto por problemas mentales. En algunos casos de carácter diabólico. Es por eso que la iglesia ha establecido criterios para determinar la autenticidad de los estigmas.
Algunos criterios: Las llagas están localizadas en los lugares de las cinco llagas de Cristo.

¿HERIDAS AUTENTICAS?

Alrededor de los estigmas también ha habido impostores. Hay quien se contenta con explicar que una vez llevó los estigmas sagrados, pero otros llegan a infligírselos ellos mismos para poder mostrar las cicatrices como prueba. Los casos más extremos están protagonizados por personas que mantuvieron abiertas durante mucho tiempo las heridas que ellos mismos se habían causado, en perjuicio de su salud. A pesar de no ser un fenómeno demasiado frecuente, en fechas recientes se han conocido algunos ejemplos de estigmatización, que, además, han sido documentados por la ciencia. No obstante, todavía no se ha podido ofrecer una explicación del todo convincente.

Ver: La Vida Después de la Muerte

Ver: Glosolalia o Dón de las Lenguas

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

La Gran Pirámide Gizeh El Poder de las Piramides Enigmas Egipto

La Gran Pirámide Gizeh – El Poder de las Piramides

enigmas de la historia

LA GRAN PIRÁMIDE GIZEH
Una edificación ante cuya construcción se hubieran acobardado los ingenieros modernos

La gran pirámide de Gizeh, en Egipto, debía ser el último monumento, un gran monumento, digno del hombre al que conmemorada: el rey Khufu, más conocido por su nombre griego, Keops; uno de los gobernantes más poderosos que haya conocido el mundo antiguo. A lo largo de los terraplenes del Nilo, se elevan alrededor de cuarenta pirámides, pero una de ellas puede ser comparada con la gran pirámide de Gizeh. Este monumento mide más de 137 metros de altura y abarca una superficie cuadrada de unos doscientos treinta metros de lado.

Los bloques de piedra usados en su construcción —2.300.000— fueron cortados con gran precisión y tienen un peso que varía de 2 a 15 toneladas. Los grafos de Napoleón calcularon que contiene piedra suficiente como para construir un muro de 2,73 metros de altura y 91 centímetros de grosor alrededor toda Francia. base de la pirámide es un cuadrado perfecto; los cuatro lados encaran exactitud a los cuatro puntos cardinales. Las esquinas constituyen ángulos os que rozan la perfección.

La Gran Pirámide Gizeh El Poder de las Piramides

Pirámide de Gizeh

Todavía hoy, a pesar de la difusión de la fotografía, resulta difícil imaginar imponente es la pirámide sin haberla visto con los propios ojos. Pero O años atrás el monumento era todavía más impresionante: estaba revestida con una reluciente caliza blanca (saqueada desde hace mucho tiempo para utilizada como material de construcción en otras zonas) y coronada por un casquete de oro batido, que medía nueve metros…muchos se preguntan si la gran pirámide es sencillamente una maravilla técnica de la antigüedad o un monumento que posee una significación más profunda, una significación mística. medida que se conocen nuevos aspectos de la antigüedad, surgen pruebas irrefutables de que las civilizaciones pretéritas alcanzaron, frecuentemente, asombrosos niveles de sabiduría científica. Algunas de ellas parecen haber poseído, incluso, conocimientos de los que hoy carecemos.

Por ejemplo: Como se las arreglaron los antiguos egipcios, que ni siquiera habían descubierto rueda, pera levantar la gran pirámide, valiéndose solamente de palancas y rodillos? ¿Cómo pudieron tallar los gigantescos bloques de granito con  asombrosa precisión? ¿Cómo pudieron endurecer el bronce de sus herramientas hasta dotarlo de una resistencia que hoy resulta inimitable? ¿Cómo adquirieron la audacia que les permitió acometer un proyecto de tal magnitud Intimidada incluso a los más inquietos y aventurados arquitectos o ingenieros modernos? gran pirámide está asentada sobre una meseta rocosa, a 16 kilómetros de Cairo. Se cree que, antes de levantarla, los egipcios construyeron una base exactamente nivelada, para lo cual debieron edificar un muro de barro alrededor de la meseta.

Luego, seguramente inundaron el área cercada. A medida que el agua fue luego gradualmente drenada, aparecieron los sitios salientes, protuberancias, que emparejaron hasta que quedó una vasta superficie plana. Sobre esta base, más profunda que la que sostiene nuestros rascacielos modernos, las cuadrillas de trabajadores comenzaron a arrastrar los gigantes bloques de arenisca, desde las canteras. El material para construir la cobertura de caliza brillante tuvo que ser traído desde más lejos: de las canteras situadas en los terraplenes del Nilo. Las rocas fueron arrastradas en trineos, través de suaves rampas; una vez llevadas al sitio adecuado, los canteros se encargaron de cortarlas con toda exactitud.

La tumba se cavó, como un profundo túnel, en el basamento de roca maciza sobre el que se levantaría la pirámide; ésta fue la tumba que se previó utilizar en el caso de que el emperador muriera antes de que el monumento estuviera terminado. Luego se construyó otra tumba, ya dentro de la pirámide, pero a un nivel inferior a la que debería ser la verdadera cámara funeraria: ésta fue emplazada en el corazón mismo de la pirámide, a unos cuarenta y dos metros sobre el nivel del suelo. A esta cámara mortuoria se llegaba por un pequeño pasadizo, que desembocaba en una majestuosa galería de 7,5 metros de altura.

Dentro del pasadizo fueron emplazados enormes «tapones» de granito. de manera que éste pudiera ser bloqueado para siempre una vez que los sacerdotes hubieran completado los ritos fúnebres dentro de la cámara funeraria. Pero a pesar de todos estos complicados preparativos, parece que jamás se depositó un cadáver en la gran pirámide. Los egiptólogos están divididos en dos grandes grupos: los que creen que os monumentos poseen alguna significación profunda y misteriosa y los que creen que son simples tumbas. Pero, si la gran pirámide es una mera tumba, por qué esa ausencia de un cuerpo sepultado y por qué esa matemática precisa de cada muro, de cada pendiente, corredor y cavidad.

Tal como demuestran las tumbas del Valle de los Reyes —donde los arqueólogos encontraron la tumba de Tutankamon— los cadáveres eran habitualmente enterrados junto con obras de arte y objetos de valor. Cuando los ladrones hacían sus incursiones en las tumbas, robaban lo que encontraban de valioso, difícilmente se llevarían un cadáver. Sin embargo, cuando la gran pirámide fu violada por primera vez, en el año 800 de nuestra era (el violador fue un joven califa de Bagdad, Al Mamun), no se encontró ningún cuerpo eh ella. De hecho, después de penetrar en la pirámide, Al Mamun no se convirtió e un saqueador.

El califa había oído leyendas según las cuales la gran pirámide contenía cartas y mapas astronómicos, el cristal que no se rompía y los metales más puros. Después de una peligrosa y ardua perforación de las grande defensas de granito, llegó finalmente a la cámara mortuoria del rey.

Todo lo que encontró en ella fue un sarcófago vacío y sin tapa y el ataúd de piedra Al califa le parecía imposible, después de haber visto los grandes tapones d roca, inviolados hasta ese momento, que alguien le hubiera precedido en si penetración en el monumento. Investigó en busca de pruebas, tales como un entrada forzada o rastros de saqueo, pero no encontró nada de eso. De manera que se fue, decepcionado y perplejo, preguntándose para qué fines se habían construido el vasto monumento. Desde ese momento, la gran pirámide no volvió a ser perturbada durante siglos, hasta que los científicos y matemáticos británicos y franceses comenzaron a interesarse por ella, en los siglos XVII y XVIII.

En 1683, John Greaves, un estudiante de Oxford, exploró la cámara mortuoria del rey y quedó maravilla do ante la precisión de sus medidas, que no se apartaban de la simetría «n siquiera en una milésima parte de un pie».

Los descubrimientos de Greaves atrajeron la atención de otros universitarios británicos, entre los que se contaba sir Isaac Newton; todos trabajaron empeñosamente para descubrir el secreto de la pirámide, pero fracasaron. En la década de 1830, un aventurero inglés, el coronel Richard Howard Vyse, dirigió un equipo de investigadores; su principal hallazgo fue el de los dos conductos, de 23 centímetros de diámetro, que comunican los frentes norte sur de la pirámide con la cámara mortuoria real. Cuando estos conductos fueron despejados, el clima dentro de la cámara mortuoria permaneció inamovible, a -2°C, cualquiera que fuese la temperatura que reinaba fuera de la pirámide. Se trata de una temperatura ideal para la preservación de los modelos de pesas y medidas científicas que, según las narraciones legendarias acerca de la tumba, habían sido guardados en ella.

Treinta años más tarde, otro inglés, John Taylor —hijo del director y editor del periódico The Observer— realizó otros descubrimientos sin siquiera mover-se de su gabinete. Taylor sometió a un examen crítico todo lo que hasta entonces se sabía acerca de la gran pirámide y escribió su libro- The Great Pyrarnié Why Wes It Built ond Who Built It?; en él llegó a la conclusión de que los egipcios que construyeron la pirámide «sabían que la Tierra era una esfera’. mediante la observación del movimiento de los cuernos celestes en relación a la superficie terrestre, calcularon la circunferencia del planeta. Deseaban dejar para la posteridad el más correcto e imperecedero registro que pudieran conseguir».

Los estudios de Taylor revelaron que la relación entre la altura de la pirámide y su perímetro es la misma que la que existe entre el radio de un círculo y su circunferencia. Esto parece demostrar que los egipcios conocían el valor de Pi,  el inapreciable principio matemático que, hasta hace poco, todos creían que se había descubierto 3500 años después del florecimiento de la civilización egipcia. Los análisis de Taylor fueron confirmados por el brillante matemático Charles Piazzl Smyth, que fue astrónomo real de Escocia. A partir de entonces, surgieron a raudales nuevas teorías acerca de las pirámides. Algunas eran realmente Interesantes, otras sólo excéntricas; algunas tenían un profundo sentido místico y religioso, otras se mostraban prácticas y científicas.

Una de las explicaciones que se propusieron consistía en que la gran pirámide había sido diseñada como un reloj gigantesco. En 1853, el físico francés Jean Baptiste Biot dedujo que el ancho y nivelado pavimento que se extiende junto a las caras sur y norte de la gran pirámide eran en realidad una superficie graduada para recibir la sombra del monumento. En invierno, la pirámide proyectaría su sombra sobre el pavimento norte; en verano, el revestimiento de caliza pulida reflejaría el sol sobre el pavimento sur. De esta manera, era posible leer en ellos el día del año y la hora del día. David Davidson, un ingeniero británico de Leeds especialista en estructuras, y su colega de Yorkshire, Moses E. Cotsworth, adoptaron y profundizaron la propuesta de Biot.

Según ellos, los egipcios, utilizando la pirámide, podían medir la duración real del año con una exactitud de milésimas de segundo. Otra de las explicaciones afirmaba que la gran pirámide constituye en realidad un inmenso observatorio astronómico. En el siglo XIX, el astrónomo británico Richard Proctor demostró que uno de los corredores de la gran pirámide, conocido como pasaje descendente, estaba exactamente alineado con la estrella que señala el polo norte de la Tierra. En los días en que la pirámide fue construida, el papel actual de la estrella Polar correspondía a Alfa Draconis, pero el leve desplazamiento del eje de la Tierra a través de los siglos modificó las cosas.

A medida que la gran pirámide se ha movido con la Tierra, el pasaje descendente aparece ahora alineado con la estrella Polar, Proctor conjeturís que las diversas muescas y ranuras que aparecen en el interior de la gran pirámide, en la galería mayor, pudieron haber tenido la función de sostener bancos y plataformas móviles, para que los observadores estudiaran, con sus instrumentos ópticos, el paso de las estrellas a través de la entrada de la galería.

Los miembros del Instituto de Piramidología, de Londres, creen que la gran pirámide profetiza con precisión el futuro de la humanidad. Según este instituto, puede demostrarse, mediante un complicado sistema de mediciones y cálculos matemáticos, que el gran monumento egipcio predijo el éxodo de los judíos desde Egipto, la crucifixión de Cristo, el estallido de la Primera Guerra Mundial (episodio que, según los miembros del instituto, constituyó el comienzo de la desintegración de antiguo orden, tal como profetizaron Daniel y Jesús) y el comienzo del milenio en el otoño de 1979. Esta fecha —postula el instituto -londinense— marca el comienzo de los 1000 años (milenio) en que Cristo reinará sobre la Tierra; esta era terminará con Armagedon y el día del juicio  en 2979.

El escritor Peter Tompkins, autor de un exhaustivo estudio sobre los mistes de Gizeh, publicó en 1971 un libro en el que intentaba resolver el enigma e rodea a la gran pirámide. Tompkins asegura que los sacerdotes egipcios metieron al faraón Khufu o Keops una tumba gigantesca. Pero una vez que monarca sancionó y doté de fondos el proyecto, los sacerdotes comenzaron construir no una tumba, sino un inmenso edificio destinado al conocimiento científico. Y, cuando murió, el iluso Khufu no fue enterrado allí.

En colaboración con el doctor Livio Strechini, profesor de historia antigua en Wliliam Paterson College de Nueva Jersey, Tompkins resumió las conquistas científicas de los constructores de las pirámides y llegó a las siguientes conclusiones:

La gran pirámide constituye un centro, cuidadosamente elegido, desde el cual pudo establecerse toda la geografía del mundo antiguo.

El monumento fue utilizado como observatorio, desde el cual se trazaron los mapas y las clasificaciones de las estrellas con una precisión notable.

Los lados y ángulos de la pirámide se utilizaron como medidas base en toda la cartografía antigua.

La estructura de la gran pirámide tuvo en cuenta el valor matemático Pi,

El monumento pudo ser una “biblioteca» práctica del sistema de pesos y medidas vigente en el mundo antiguo

Los  constructores conocían la circunferencia exacta de la Tierra y la duración exacta del año (incluyendo unos márgenes de error calculables en la dos mil cuatrocientos veintidós avas parte de un día). Es probable que los egipcios conocieran también la medida de la órbita de la Tierra alrededor el Sol, el peso especifico del planeta, el ciclo de 26 000 años de los equinoccios, la aceleración de la gravedad y la velocidad de la luz. – hecho de que los antiguos egipcios, 3000 años antes del nacimiento de o, hayan podido saber todo esto constituye un enigma. Y, si realmente dan estos conocimientos ¿cómo los consiguieron y por qué fue olvidado ate tantos siglos?.

Para todo aquel que contempla la gran pirámide, resulta evidente que fue construida por una civilización muy avanzada. Y uno no puede menos que preguntarse si esa civilización poseyó también poderes con los que los hombres hoy sólo pueden soñar.

El «poder» de las pirámides

Durante mucho tiempo se ha afirmado que las pirámides generan misteriosas fuerzas, cuya naturaleza no puede explicarse. Se han efectuado numerosas pruebas a fin de demostrar que las estructuras piramidales constituyen imanes para los rayos cósmicos, o que obran como verdaderas centrales de electricidad estática. También existen abundantes relatos acerca de personas que, tras visitar las pirámides, han adquirido el poder de predecir su propio destino. A menudo, los turistas sufren un shock o se desmayan cuando visitan los monumentos del antiguo Egipto.

El 12 de agosto de 1799, Napoleón visitó la cámara mortuoria del faraón en la gran pirámide. Después de un rato, Napoleón pidió a su guía que lo dejara solo. Cuando finalmente salió, el conquistador de Europa se mostraba pálido y perturbado. Cuando le preguntaron qué le habla sucedido, respondió bruscamente: «No quiero referirme nunca más a este asunto.» Luego, en distintas etapas de su vida, él mismo confesarla que habla previsto su futuro mientras permanecía solo en el interior de la gran pirámide. Poco antes de morir, parece que estuvo a punto de revelar su secreto a uno de sus ayudantes.

Pero se interrumpió para decir: «De qué sirve hablar de esto? no me creería.» Pero los casos más extraordinarios que parecen poner de manifiesto el poder de las pirámides han sido protagonizados por gente común, sin mentalidad científica, que nunca han estado en Egipto. Se trata de gente que confiesa haber obtenido notables éxitos utilizando modelos de cartón, metal o plástico construidos a la escala exacta de la gran pirámide. Se afirma que estos modelos tienen el poder de mantener afiladas las hojas de afeitar durante largo tiempo, de conservar frescos los alimentos, de promover sentimientos de paz y de armonía e Incluso de ayudar a predecir el futuro.

En la década de 1850, un francés llamado Bovis visitó la gran pirámide y, entre los habituales desperdicios que dejan los turistas, descubrió el cuerpo de un gato muerto: un cuerpo notablemente bien conservado, como si hubiera sufrido un proceso de momificación. Cuando regresó a Francia, Bovis experimentó con modelos de pirámides, construidas a escala, y comprobó que ayudaban a conservar frescos los alimentos. Cien años después, el ingeniero checoslovaco Karel Drbal leyó las investigaciones de Bovis.

En los países de allende el telón de acero había una aguda escasez de bojas de afeitar, y Drbal quiso averiguar si el poder de las pirámides alcanzaba también a los metales. Construyó un modelo de pirámide y comprobó que las hojas de afeitar que guardaba en el modelo no se desafilaban nunca. Cuando se presentó ‘en la oficina de patentes de Praga, en 1959, los funcionarios no le creyeron. Pero, una vez el jefe de la oficina hubo comprobado la eficacia del procedimiento, Drbal recibió la patente número 91.304. Nadie sabe mediante qué mecanismos operan las pirámides. La única pista al respecto es una vieja leyenda, que data de la Primera Guerra Mundial, según la cual las hojas de afeitar que se dejan a la intemperie, a la luz de la Luna, amanecen desafiladas.

El filo de esas hojas está compuesto de diminutos cristales; y, si la energía generada por los rayos de la Luna puede desafilar una hoja de afeitar, ¿por qué no puede la energía generada por una pirámide ayudar a mantenerla afilada? Para que una pirámide funcione, existen ciertas reglas invariables a -seguir. Debe ser construida de modo que la base y una cara guarden la relación 15,7 a 14,94; y sus caras deben estar alineadas con los cuatro puntos cardinales. La hoja de afeitar debe descansar a 3,33 unidades de altura, y los filos deben orientarse en la dirección este-oeste. Nadie puede explicar cómo funciona el secreto poder de las pirámides, pero hay miles de personas en todo el mundo que juran haber  comprobado su eficacia.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

La Maldicion de la Pirámide de Tutankamon Leyenda Egipcia Faraon Egipto

LA MALDICIÓN DE “TUTANKAMON”

enigmas de la historia


La muerte cayó sobre quienes osaron perturbar el sueño de los faraones.
 

De pronto, en medio de la noche, un perro comenzó a aullar en aquella casa decampo de Inglaterra. El constante, lastimero aullido terminó por despertar la familia que ocupaba la casa. Pese a los esfuerzos de la familia, el perro no pudo ser calmado: el desdichado animal siguió aullando hasta que sin aliente, exhausto, cayó muerto.

Este extraño suceso ocurrió en Hampshire, en la casa que poseía lord Carnarvon, un arqueólogo aficionado de 57 años, perteneciente a la nobleza. En el momento en que el perro comenzó a aullar, el propio lord Carnarvon agonizaba, a miles de kilómetros de su casa, en una habitación del hotel Continental, de El Cairo. La maldición del rey niño, el faraón Tutankamon, se cobraba a sus dos primeras víctimas, a las que seguirían muchas mas.

La maldición faraónica era algo que lord Carnarvon conocía bien; no solo porque el aristócrata era un entusiasta egiptólogo, sino porque alguien se recordó cuando todavía estaba en Inglaterra preparando la última y más ambiciosa de sus expediciones a Egipto: la que debía llevarlo hasta la fabulosa tumba de Tutankamon, llena de inapreciables tesoros.

Lord Carnarvon recibió un, misteriosa advertencia, formulada por un célebre místico de aquella época, el conde Hamon. Su mensaje decía: «Lord Carnarvon. No entre en tumba. Peligroso desobedecer. Si ignora advertencia enfermará sin recuperación. La muerte lo reclamará en Egipto.» El aristócrata tomó tan en serio esta advertencia que consultó dos veces a una adivina. Las dos veces, la vidente le predijo que moriría muy pronto y en misteriosas circunstancias.

Faraón Tutankamon

Faraón Tutankamon

A pesar de todo, Lord Carnarvon siguió adelante con la expedición; es que con ella se hacía realidad una ambición que lo habla absorbido durante largos años. Cuando llegó a Egipto, se mostró airosamente valiente, restando importancia a la maldición faraónica; en ese mismo momento, la maldición de Tutankamon tenía aterrorizados a los trabajadores nativos, empleados en la excavación de Luxor. Arthur Weigall, uno de los socios más importantes de expedición, se sintió impulsado a declarar: «Si Carnarvon baja a la tumba con ese humor despreocupado, no le doy mucho tiempo de vida.» 

El 17 de febrero de 1923, Carnarvon y su equipo se abrieron camino has! la cámara funeraria del rey niño egipcio. En ella, lord Carnarvon y su colega norteamericano, Howard Carter, se encontraron tesoros que ni siquiera hubieran sido soñados: oro, piedras y gemas preciosas, así como el ataúd de oro  macizo que contenía el cuerno momificado de Tutankamon. Sobre la tumba había una inscripción, que los expedicionarios consiguieron traducir. Rezaba: «La muerte llegará a los que perturben el sueño de los faraones.» 

Dos meses más tarde, el ya famoso lord Carnarvon despertó en su habitación del hotel Continental y dijo: «Me siento muy mal.» Cuando su hijo acudió verlo, Carnarvon estaba inconsciente. Murió esa misma noche. El hijo del aristócrata estaba descansando en el cuarto contiguo en el momento en que Carnarvon moría. Tiempo después, el muchacho recordó que «las luces se apagaron en toda la ciudad de El Cairo; encendimos velas y rezamos». 

La muerte de Carnarvon fue atribuida a la infección que le transmitió un mosquito; la infección, se dijo, lo debilitó y causó el comienzo de una pulmonía. Se agregaba un dato extraño: el cuerpo momificado del faraón egipcio tenía una pequeña mancha sobre la mejilla izquierda, exactamente en el mismo sitio donde el mosquito había picado a lord Carnarvon.

Poco tiempo después se produjo otra muerte en el hotel Continental. El arqueólogo norteamericano Arthur Mace, uno de los miembros más destaca dos de la expedición Carnarvon, comenzó a quejarse de cansancio y súbita mente entró en coma; murió antes de que los médicos pudieran diagnosticar el mal que padecía.

 Los egiptólogos comenzaron a morir uno tras otro. Un íntimo amigo de lord Carnarvon, George Gould, viajó precipitadamente a Egipto tan pronto como se enteró de la muerte del aristócrata inglés. Gould visitó la tumba del faraón y al día siguiente sufrió un colapso, caracterizado por la fiebre alta. Murió doce horas más tarde.

 El radiólogo Archibald Reid, que examinó con rayos X el cuerpo de Tutankamon, fue enviado a su casa, en Inglaterra, apenas comenzó a quejarse de agotamiento. Murió poco después. Richard Eethell, que durante la expedición actuó como secretario personal de Carnarvon, fue encontrado muerto en la cama, víctima de un ataque cardíaco.

El industrial británico Joel Wool fue uno de los primeros invitados oficiales, ver la tumba del faraón; murió poco después, víctima de una misteriosa, fiebre. En un lapso de seis años —los que duró la excavación de la tumba d, Tutankamon—, murieron doce de los arqueólogos presentes en el momento del descubrimiento. Y, al cabo de siete años, sólo dos de los miembros del equipo original de excavadores estaban aún con vida. No menos de otras veintidós personas vinculadas a la expedición murieron de manera prematura entre ellas figuran lady Carnavon y el hermanastro del aristócrata arqueólogo Este último se suicidó, aparentemente en medio de una crisis de locura súbita.

Uno de los afortunados supervivientes fue el codirector de la expedición, Howard Carter. El arqueólogo siguió mofándose de la legendaria maldición faraónica y murió por causas naturales en 1939.

Pero la maldición de los faraones siguió cobrando su precio en víctimas. muchos años después de la desaparición de Carter. En 1966, el gobierno de El Cairo encargó a Mohammed lbrahan, director de Antigüedades de Egipto que organizara una exposición de los tesoros de Tutankamon en París. lbraham se opuso a esa decisión y tuvo un sueño premonitorio, según el cual debería enfrentarse personalmente a un peligro de muerte silos tesoros del faraón salían de Egipto.

Cuando lbraham salía de la última reunión, en la que había tratado infructuosamente de convencer a los funcionarios gubernamental, fue atropellado y muerto por un coche. Tres años después, el único superviviente de la expedición Carnarvon a la tumba faraónica, Richard Adamson, de 70 años de edad, concedió a la televisión británica una entrevista. En ella se proponía «demoler el mito de la maldición egipcia».

Adamson, que habla actuado como guardia de seguridad de loo Carnarvon, explicó a los telespectadores: «No creo y no he creído en ese mito, ni por un solo momento.» Más tarde, cuando abandonaba los estudios de televisión, el taxi que lo llevaba chocó; Adamson fue arrojado sobre la carretera un camión, que giraba en ese momento, estuvo a escasos centímetros de aplastarle la cabeza.

Era la tercera vez que Adamson hablaba en público para desmentir la leyenda faraónica. La primera en que explicó francamente su incredulidad, su mujer murió veinticuatro horas más tarde. La segunda vez, su hijo se fracturó la columna vertebral en un accidente de aviación.

Después de su choque en la carretera, Adamson, que se restablecía de su heridas craneales en un hospital, confesó: «Hasta ahora me he negado a creer que mis desgracias familiares tuvieron algo que ver con la maldición de lo” faraones. Pero ya no me siento tan seguro.»

El temor a la maldición de los faraones volvió a surgir en 1972, mientras la máscara de oro de Tutankamon era embalada antes de viajar a Londres, don de había de ser exhibida en el Museo Británico. El hombre que tenía a su cargo en El Cairo la operación del traslado era el doctor Gamal Mehrez, que había sustituido al malogrado Mohammed lbraham en el cargo de director de Mil antigüedades de Egipto.

El doctor Mehrez no creía en la maldición faraónica. Decía: «Yo, más que ninguna otra persona en el mundo, he estado en contacto con las tumbas y las momias de los faraones; sin embargo, todavía estoy vivo. Soy la prueba viviente de que todas las tragedias vinculadas con los faraones han sido una simple coincidencia. Por el momento, al menos, no creo en la maldición.» 

El doctor Mehrez estaba en el Museo de El Cairo, organizando los último detalles de la mudanza, el día que los exportadores llegaron para instalar la inapreciable carga en los camiones. Esa tarde, después de haber observado la operación de carga, Mehrez murió. Tenía 52 años; las causas de su muerte fueron atribuidas a un colapso circulatorio.

 Imperturbables, los organizadores de la exposición continuaron con los preparativos. Un avión del Comando de Transportes de la Real Fuerza Aérea,  destinado a la tarea de llevar las reliquias a Gran Bretaña. En los cinco año que siguieron al día del vuelo, seis miembros de la tripulación de la aeronave fueron víctimas del infortunio o fueron visitados por la muerte.

El oficial Riel Laude, piloto jefe del avión Britannia, y el ingeniero de vuelo gozaban de un excelente salud. Pero ambos estaban destinados a morir muy pronto. La esposa Parkinson informó que, a partir del vuelo, el aviador habla sufrido un ataque cardíaco anual, siempre en la misma época del año en que había transpor­tado las  reliquias egipcias. El último ataque acabó con él, en 1978; tenía ente 45 años.

El comandante Laurie había muerto dos años antes también víctima de un ataque cardíaco. Cuando Laude murió, su esposa dijo: «Es maldición de Tutankamon, esa maldición lo ha matado.» Laude no tenía que 40 años.

Durante el vuelo del Britannia, el oficial que mandaba a los técnicos, Ian Landsdowne, golpeó con el pie, en broma, la caja que contenía la máscara mortuoria de Tutankamon. Comentó, riendo: «Acabo de patear el objeto más del mundo.» La pierna con la que dio el golpe estuvo escayolada durante meses: sufrió graves fracturas cuando, de manera inexplicable, una escalera la que había subido se derrumbó bajo su peso.

 El oficial de navegación, teniente aviador Jim Webb, perdió todas sus pertenencias cuando su casa resultó destruida por un incendio. Una joven que viajó a bordo del avión Britannia en aquel vuelo tuvo que abandonar la RAF después de sufrir una e operación.

Un  camarero del Britonnia, el sargento Brian Rounsfall, reveló,  en el vuelo de regreso a Londres jugamos a las cartas utilizando el ataúd como mesa. Por turno, nos sentábamos sobre la caja que contenía la máscara mortuoria, do y bromeando acerca de ella. No fuimos irrespetuosos: sólo nos divertíamos un poco.» En la época del vuelo, Rounfall tenía 35 años de edad. En los años siguientes sufrió dos ataques de corazón.

Existe alguna manera lógica de explicar esas muertes misteriosas y esa acumulación de desgracias sobre tantas personas vinculadas a las reliquias de Tutankamon?

El periodista Phillip Vandenburg estudió, durante años, la leyenda sobre la maldición de los faraones y aportó dos sugerencias interesantes. En su libro The Curse of tire Pharaohs, demuestra que las tumbas, dentro de las pirámides, eran ambientes propicios para la supervivencia de bacterias; a lo largo de los siglos, dice el autor, éstas podrían haber desarrollado nuevas y desco­cidas especies cuyo poder se hubiese mantenido hasta la actualidad.

Vandenburg señaló también que los antiguos egipcios eran expertos en el o de venenos; y algunas drogas no necesitan ser ingeridas para matar: pueden ser letales por contacto, por penetración en la piel. Así sugiere que los egipcios podrían haber mezclado sustancias venenosas con la pintura de las redes interiores de las tumbas, que luego fueron selladas y convertidas en reductos herméticos.

Por esta razón, los antiguos ladrones de tumbas, que incursionaban en éstas, practicaban un pequeño orificio en la pared de la cámara, a fin de que el aire fresco circulase, antes de atreverse a forzar la cámara.

Pero la explicación más extraordinaria acerca de la maldición de los faraones fue propuesta en 1949. Su autor fue el profesor Louis Bulgarini, quien aclaró: “Es definitivamente posible que los antiguos egipcios hayan usado radiaciones atómicas para proteger sus lugares sagrados.”

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

El Rostro de Jesus Jesucristo El Sudario de Turin Enigmas Históricos

ENIGMA DEL ROSTRO DE JESUCRISTO

enigmas de la historia

La imagen que aparece sobre el sudado de Turín asombra al mundo cristiano

En 1898, la fotografía sólo era un hobby, un entretenimiento para quienes se dedicaban a ella.

El arqueólogo italiano Secundo Pia era uno de esos meros aficionados; pero la fotografía que obtuvo en la capilla de los duques de Saboya, en la catedral de Turín, alcanzó para el conjunto de la cristiandad una profunda significación.

Porque el negativo conseguido por Pia parecía mostrar el rostro de Cristo. El joven arqueólogo era la primera persona a la que se permitió fotografiar más famosa reliquia de la catedral, el sudario de Turín, en el cual —se afirmaba— Cristo fue envuelto después de la crucifixión.

Siempre se dijo que el darlo contenía el contorno borroso del cuerpo de Cristo, aunque lo mismo afirmaba de cuarenta o más piezas de lino conservadas en diversas iglesias de toda Europa. Pero cuando  tomó su fotografía, obtuvo como resultado un neto negativo fotográfico que muestra a un hombre crucificado.

Debido a que la fotografía científica era una disciplina relativamente nueva desconocida, la sorprendente placa obtenida por Pia no fue al principio acertada como genuina por todos.

Rostro de Cristo

Hubo que esperar hasta 1931, cuando el sudario fue nuevamente fotografiado, esta vez por el fotógrafo profesional Giusepe Enri,. que contaba con medios técnicos más adecuados- Y la sorprendente placa que éste obtuvo terminó por convencer a los escépticos, al mismo tiempo que llamaba la atención de todo el mundo sobre la reliquia de Turín.

Hoy, después de largos años de investigación científica, el Santo Sudario d Turín puede ser «lerdo» casi como un libro. Y nana una historia que se prolonga durante 2000 años.

El sudario de Turín tiene 4,25 metros de largo y 1 metro de ancho. Su tela una mezcla de algodón y de lino, tejido con una trama en forma de espiga, u estilo propio de Palestina durante el primer siglo de nuestra era.

Los científicos suizos han llegado incluso a analizar el polen que contenía la tela, y lo ha datado también del siglo La tela, de color crema, aparece marcada con u borroso contorno castaño que dibuja el cuerpo de un hombre; tiene también manchas de sangre, más oscura y del color de la herrumbra Las marcas indican que el hombre estaba desnudo, medía 1,55 metros de estatura, tenía un cabellera que le llegaba hasta los hombros y llevaba barba. También muestra claramente que el hombre fue torturado y crucificado.

as manos fueron clavadas por las palmas; los pies fueron fijados juntos, con un solo clavo Las manchas de la tela muestran que el cuerpo recibió más de cien latigazos, muchos de ellos infligidos con un tipo de látigo formado por un mayal, al que se sujetaban bolas de metal pesado. Y muestran también que el hombre recibió un lanzazo en el costado.

Es fácil aceptar que la sangre haya manchado el sudario, pero no resultó sencillo comprender cómo pudo la sangre marcar el contorno del cuerpo en -tejido y permanecer visible durante tantos siglos. Una explicación popular indica que la resurrección provocó una liberación sobrenatural de energía que marcó perdurablemente la tela.

Más científica parece la teoría de que las manchas fueron fijadas al sudario por las emanaciones de la piel (probablemente amoníaco), o por el sudor, mezclado con las esencias funerarias del ritual judío.

La más reciente y la más asombrosa de las teorías, sin embargo, es la que han propuesto los científicos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de América; para ellos, la imagen que aparece en el sudario fue grabada por un estado, calculable en microsegundos, de intensa radiación. Se han llevado a cabo numerosas investigaciones, tratando de rastrear los sus orígenes el viaje del sudario.

La primera referencia al sudario de la crucifixión aparece en el Evangelio de San Marcos, donde se nana que la vestimenta en la que Cristo había sido envuelto apareció en la tumba vacía- Transcurrieron trescientos años antes de que el sudario volviera a ser mencionado:  reencuentra en los relatos de los peregrinos a Jerusalén. Por aquel entonces prenda sagrada pasó de Palestina a Constantinopla, y de allí a Francia, adonde llegó en el siglo XIII. A fines del siglo XV, el sudado pasó a manos de Luis I, quien se comprometió a resguardarlo de todo peligro; a tal fin construyó una capilla en Chambeiy, donde el sudado permaneció un tiempo.

Pero en 1532, el fuego arrasó la capilla y dañó la arquilla de plata en la que reposaba la reliquia. Se supone que fue entonces cuando el sudado plegado recibió las marcas simétricas de que madura que ahora ostenta. La tela fue cuidadosamente zurcida por las monje. y finalmente, en 1572, se trasladó a la catedral de Turín.

Si la historia del sudario, como hemos visto, es tan incierta, ¿por qué tanto, cristianos están convencidos de que representa el único retrato genuino le Jesucristo? Miles de personas fueron crucificadas por los romanos en Palestina: ¿Por qué pensar que justamente esta prenda sepulcral es la de Cristo? La respuesta a esta pregunta la han proporcionado los científicos. Éstos sostienen que la figura impresa sobre el sudario demuestra que os cabellos de le víctima estaban intensamente manchados de sangre.

La fuente de esa sangre eran rasguños a lo largo de su frente. Es una evidencia que concuerda con el relato del Nuevo Testamento acerca de la corona de espinas que fue clavad,,, con cruel soma, alrededor de la cabeza del “Rey de los judíos”.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

El Naufragio del Lusitania Barco Hundido por Submarinos Alemanes

HUNDIMIENTO DEL LUSITANIA Y LA DECLARACIÓN DE GUERRA A ALEMANIA

enigmas de la historia

HISTORIA DEL EL NAUFRAGIO DEL “LUSITANIA”
La Teoría de la conspiración bélica acerca del lujoso trasatlántico torpedeado

Torpedo!… Torpedo a estribor!» Ése fue el aterrorizado grito que lanzó el vigía del trasatlántico británico Lusitania, que surcaba las aguas a gran velocidad, a la altura de la costa meridional de Irlanda, el 7 de mayo de 1915. Pero no hubo tiempo para corregir el rumbo, para tratar de evitar la acción del proyectil, que se estrelló contra su objetivo.

A veinte kilómetros de distancia, en la Old Head Kinsale, una punta que se ama al mar, al sur de Cork, una multitud admiraba el paso del gigantesco trasatlántico construido por la Cunard Steam Ship Co. Quienes tenían prismáticos quedaron perplejos al ver cómo empezaba a elevarse del barco una débil columna de humo. Un hombre controló su reloj: eran las 2:11 de la tarde. Dieciocho minutos después, el Lusitania se había hundido bajo las olas arrasando consigo a 1198 personas, 124 de las cuales eran americanas.

El último dato terminó por cambiarle curso de la historia, porque la muerte los pasajeros norteamericanos condujo a la intervención de Estados Unidos América en la Primera Guerra Mundial y aseguró así la victoria de los aliados.

El hundimiento del Lusitania no fue sólo uno de los sucesos clave en el cruda la guerra más sangrienta que el mundo hubiera conocido hasta entonces, también enfrentó a los historiadores con un misterio que hasta hoy todavía no sido resuelto. El misterio puede ser descrito en pocas preguntas: ¿Era el tonto un barco de pasajeros o era un buque de guerra? ¿Es cierto que transportaba armas? ¿Fue el trasatlántico sacrificado de intento, a fin de obligar Estados Unidos de América a intervenir en la guerra?

El Lusitania fue proyectado con el objetivo de ganar la Cinta Azul, condición reservada al barco que cruzaba el Atlántico en menos tiempo; dos líneas marítimas alemanas se habían repartido el trofeo anual desde 1897. La construcción del trasatlántico fue subvencionada por el almirantazgo británico mediante acuerdos secretos con la Cunard, que no fueron revelados hasta mucho tiempo más tarde. El buque medía 203 metros de largo; estaba capacitado para transportar, con gran lujo, a 2300 pasajeros y a los 900 tripulante Navegaba a 25 nudos y estaba artillado con doce cañones de 6 pulgadas.

El último viaje del trasatlántico, de Nueva York a Liverpool, comenzó el de mayo de 1915. Los alemanes advirtieron a los pasajeros que pensaban viajar en el Lusitania que desistieran de su propósito y cancelaran sus reserva Subrayaron que todo barco de pasajeros perteneciente a un país enemigo que entrara en aguas de la zona de guerra se exponía a ser atacado. Se prevenía los gobiernos neutrales de que no deberían permitir que sus «tripulaciones, pasajeros o mercancías» utilizaran esos barcos.

La embajada alemana en Washington llegó incluso a publicar en los periódicos americanos anuncios que advertían: «A los viajeros que proyecten embarcarse en una travesía por el Atlántico, se les recuerda que existe estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que los barcos de bandera británica pueden ser destruidos. Los pasajeros que viajen por la zona de guerra en bu cos de Gran Bretaña o de sus países aliados, lo harán bajo su propia responsabilidad»

A pesar de todo, 188 americanos reservaron pasajes a bordo del Lusitania en cuya “inocente» declaración de carga no figuraban las más de 4000 cajas de municiones que transportaba, destinadas a contribuir al esfuerzo de guerra de los aliados.

Mientras el trasatlántico se alejaba de Nueva York, muchas personas, a otro lado del Atlántico, temían por la suerte del Lusitania.

Winston Churchill por entonces primer lord del almirantazgo, organizó una reunión en la que participaron lord Fisher, jefe de la marina, y varios expertos en inteligencia naval; éstos habían recibido el encargo de preparar un informe sobre las consecuencias probables del hundimiento de un trasatlántico con pasajeros norteamericanos a bordo. Casi al mismo tiempo, el embajador de Estados Unidos da América en Londres se preguntaba, en una carta dirigida a su hijo, qué baila ‘<el Tío 5am si un trasatlántico lleno de pasajeros americanos fuera volado en pedazos». Por su parte, el rey Jorge V concedió una audiencia al cornijal Edward House, enviado especial del presidente Woodrow Wilson; durante la entrevista, se dice, el rey formuló al coronel esta pregunta: ¿Qué haría Amén’ a si los alemanes hundieran el Lusitania?

Todos los elementos estaban preparados para el desastre. El 7 de mayo, al Lusitania se aproximaba a la costa irlandesa; el capitán, comandante Willliam Turner, apodado Bowler Bill, (Bill, el Lanzador), sólo había recibido un aviso del peligro que tenía delante: se trataba de un radiomensaje firmado por al vicealmirante sir Henry Coke —cuyo cuartel general estaba situado en Queenstown, Cork— que rezaba: «Submarinos en actividad a la altura de la costa meridional de Irlanda.»

Buque Lusitania

Buque Lusitania, Hundido por los Alemanes

Uno de esos submarinos era el U20, y estaba bajo el mando del comandante, Schwieger; el U20, que había permanecido en el mar desde el 30 de anterior y viajaba de regreso a su base, en Wilhelmshaven fue el primero avistar el barco. Pero al principio Schwieger no reconoció el trasatlántico; solo pudo describirlo como “un bosque de mástiles y chimeneas»: por entonces Lusitania era el más imponente de los bancos del mundo.

Cuando se acercaba a la punta de Kinsale, el trasatlántico cambió de rumbo “A partir de ese momento se dirigió en línea recta hacia nosotros —contaría Schwieger—; no podía haber elegido un rumbo más perfecto si hubiera tratado deliberadamente, de ofrecemos un blanco.»

Cuando el barco se hubo acercado a solamente 365 metros, el capitán Schwieger ordenó que se disparara el torpedo. Hizo blanco en el barco, sobre estribor debajo del puente. El agua entró con una presión demasiado fuerte y pudo ser contenida por los 119 compartimentos estancos de que estaba ido, La proa desapareció bajo un mar calmo, al tiempo que el barco comenzaba a inclinarse hacia estribor.

Cuando la proa chocó con el fondo del mar, a 96 metros de profundidad, la it quedó un rato al aire, con sus enormes hélices apuntando hacia el cielo.

Luego, el inmenso casco del trasatlántico se deslizó, arrojando humo y burbujas, hacia el fondo del mar. La superficie marina se pobló de pronto con patéticas figuras; el Lusitania estaba bien equipado con salvavidas, pero no hubo tiempo de usarlos. De las 1198 personas que perecieron, 785 eran pasajeros, y de éstos 125 eran niños, Una mujer embarazada, que dio a luz durante el viaje, pereció junto con su pequeño hijo.

A partir de entonces, se ha desarrollado una rigurosa controversia entre los historiadores. Se trata de saber silos alemanes tenían razón al juzgar al Lusitania como un objetivo de guerra legítimo; también se intenta aclarar si el trasatlántico iba armado y si transportaba un cargamento bélico. Pero la pregunta 1 más inquietante es ésta: ¿Envió el gobierno británico al Lusitania a u a ruta suicida, a través de aguas infestadas de submarinos alemanes, con el objeto de forzar a los americanos a entrar en la guerra?

Los misterios que rodean el hundimiento del Lusitania han sido exhaustiva mente examinados por los historiadores, de manera especial por el escritor Colin Simpson, cuyo libro sobre el tema propone varias y polémicas conclusiones acerca de la tragedia del Lusitania.

La primera de ellas indica que el barco iba armado con, por lo menos, doce cañones de 6 pulgadas y que transportaba un abundante cargamento de municiones y explosivos. Simpson dio cuenta de que el Lusitania fue sometido, en un dique seco de Liverpool, en 1913, a modificaciones que lo capacitaban para ser dotado de artillería pesada en caso necesario. Así el trasatlántico quedó en realidad transformado en crucero de guerra auxiliar. El autor sostiene que una de las calderas del buque fue convertida en un depósito de cartuchos, dotado de montacargas que podían elevar los proyectiles hasta la cubierta.

Más discutible es la segunda aseveración de Simpson, según la cual el almirantazgo británico (y esto culpa directamente a Churchill) retiró los destructores escolta que protegían el Lusitania, a pesar de que se sabia que los submarinos alemanes interceptarían su ruta.

Lo cierto es que el capitán Turner no recibió nunca la información de que los barcos de guerra que custodiaban barco habían sido desviados y enviados a otro destino.

El propio Turner, que sobrevivió al hundimiento, afirmó durante el resto de su vida que había recibido un mensaje en código naval, con la orden de modificar el rumbo de la nave y dirigirla hacia el punto donde el submarino alemán la estaba esperando.

Durante los años que dedicó a la investigación, Simpson exhumó documentos hasta entonces no publicados, procedentes de los archivos nacionales le Washington, del almirantazgo y de la empresa naviera Cunard. Estos documentos lo llevaron a creer, igual que a otros muchos historiadores, que después del desastre norteamericanos y británicos se pusieron de acuerdo para tender sobre el caso un tupido velo encubridor. Se afirma hoy que la declaración de carga del buque fue falsificada; además, en los partes oficiales de Henry Coke, tanto como en el registro de señales del almirantazgo, faltan las entradas correspondientes al 7 de mayo: son las únicas páginas perdidas de los documentos oficiales en todo el periodo de la guerra.de los grandes misterios que ha dejado perplejos a los investigadores es a de que el Lusitania se hundiera tan rápidamente.

El torpedo dispara el submarino alemán era del tipo G, cuyo poder de destrucción y de penetración es sólo moderado. Sin embargo, ese único torpedo hundió un o transatlántico en sólo 18 minutos: este hecho no ha sido explicado. Afirma que el transatlántico tenía un peligroso defecto de diseño en su estructura. Los motores y la maquinaria ocupaban demasiado espacio, por lo arte del carbón que transportaba el barco tenía que ser almacenado en armamentos que no habían sido proyectados para ese fin.

Fueron los mecánicos quienes eligieron, para almacenar el carbón, los compartimentos estancos especiales, un elemento destinado a aumentar la seguridad del barco, compartimentos o cámaras de aire, que deberían haber mantenido el rilo a flote, estuvieron, durante el trágico viaje, cargados de carbón hasta el tope.

Pero hay otra razón, más siniestra, que explicaría el rápido hundimiento del buque. Los buzos que descendieron hasta el fondo del mar para revisar el transatlántico hundido, informaron que uno de los costados y la parte inferior del o habían sido destruidos por una explosión producida en el interior de la nave.

Esta explosión debió haber sido mucho más poderosa que la causada un torpedo de tipo G. Lo que pudo causar una explosión de esa naturaleza es lo que continúa siendo un misterio.

Una explicación plausible sería que, en las bodegas del Lusitania, a pesar de lo que aseguraba la declaración oficial de carga, no sólo se almacenaba manteca y queso, planchas de latón y conservas de carne. ¿Estaban allí las 4000 cajas municiones que, como se admitió más tarde, viajaban clandestinamente a o? ¿Era el Lusitania en realidad un transporte de material bélico, que camuflaba su verdadera naturaleza detrás de 1198 personas inocentes y vidas al sacrificio?

Fuente Consultada:
Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

Grandes Enigmas de la Historia El Buque fantasma Mary Celeste

ENIGMA DEL BUQUE FANTASMA LLAMADO “MARY CELESTE

enigmas de la historia

La tripulación que ha desaparecido sin dejar rastros

La tripulación del bergantín Dei Gratia, reunida en cubierta, observó el rumbo errático que llevaba el misterioso barco, al que un tiempo antes había visto emerger como una pequeña mancha blanca en el horizonte grisáceo. Morehouse advirtió que el barco misterioso era, como el suyo, un bergantín sólidamente aparejado; pero éste sólo mantenía desplegadas dos velas; las otras aparecían hechas jirones o estaban recogidas.

Pero el capitán Morehouse no tardó en averiguar por qué ese barco no navegaba en línea recta y uniforme: cuando el Dei Gratia se acercó al barco misterioso, el capitán pudo comprobar que no habla nadie al timón, no aparecía nadie en la cubierta y, en general, no se observaban signos de vida. Morehouse hizo señales, pero nadie contestó desde ese velero fantasmal desconocido.

Ordenó que se bajara una lancha y que tres hombres trasbordaran; los tres marineros, cuando se hubieron aproximado al velero, gritaron «Ah del barco!… iAh del barco!» Pero no obtuvieron respuesta. En la lancha se desplazaron hasta la popa del velero y leyeron el nombre que allí estaba pintado: Mary Celeste, Nueva York.

La última vez que se había visto al Mary Celeste había sido un mes atrás, el 1 de noviembre de 1872, cuando el barco zarpó de Nueva York con rumbo Génova, portando una carga de 1700 barriles de alcohol en bruto. A bordo estaban el capitán, Benjamin Spooner Briggs —un americano de 37 años— isu primer oficial, Albert Richardson, que comandaban una tripulación compuesta por siete marineros. También viajaban a bordo Sarah, la esposa del capitán, y su pequeña hija de dos años, Sophie. Briggs, un hombre barbudo, honesto y creyente, hacía su primer viaje en el Marv Celeste; anteriormente habla sido, capitán de un barco y luego de una goleta; obtuvo su oportunidad de mandar el Mary Celeste cuando el consorcio dueño del barco le ofrecía tener una participación, la tercera parte del velero que anteriormente ostentaba el nombre de The Amazon.

El Mary Celeste zarpó del East River de Nueva York y puso proa hacia las Azores, que según el libro de a bordo fueron avistadas el 24 de noviembre. Soplaba una considerable galerna, algo que no era suficientemente serio como para preocupar a un capitán experimentado.

Diez días después, el bote del Dei Gratia atracó a un costado del Mary Celeste. Deveau y Wright examinaron el barco, y lo que encontraron no hizo más que profundizar el misterio. En el camarote del capitán estaba el armario de la señora Briggs, fabricado de palo de rosal; sobre el instrumento aparecía una partitura abierta.

En los camarotes de la tripulación, la escena era igualmente normal; la ropa lavada colgaba de una cuerda, donde la habían puesto a secar, y la ropa seca se apilaba sobre las literas en orden, tal como la hablan dejado. Deveau y Wright volvieron a su bergantín e informaron a Morehouse de sus descubrimientos. El capitán sugirió que tal vez el Mary Celeste hubiera sido abandonado por su tripulación durante una tormenta.

Buque Fanstama “Mary Celeste”

Pero Deveau preguntó ¿Por qué, entonces, la botella con jarabe para la tos permaneció abierta sobre la mesa sin derramarse? ¿Y cómo no se rompieron los platos y los adornos encontrados en el camarote del capitán? Un motín, sugirió Morehouse; pero en el Mary Celeste no se encontraron indicios de que se hubiera producido una lucha; y además ¿no era improbable que los amotinados abandonaran el barco junto con sus víctimas? Quizá el barco había comenzado a hacer agua, Deveau admitió que en la bodega el agua subía casi a un metro y que en la cubierta yacía abandonada la vara de sondeo.

El capitán sólo podía utilizar a tres de sus siete tripulantes para conducir a  puerto al Mary Celeste. Eligió para esa tarea a Deveau y a los marineros Augustus Anderson y Charles Lund. En lo que constituye una proeza de habilidad náutica, los tres hombres consiguieron conducir al Mary Celeste, a lo largo de 1.100 kilómetros. Al llegar, as autoridades británicas de Gibraltar se hicieron cargo del Mary Celeste y ordenaron una investigación. Morehouse, Deveau y sus hombres fueron sometidos a largos interrogatorios.

La investigación comprobó que nueve barriles de alcohol estaban vacíos y que otro estaba abierto: ¿no se habría sublevado la tripulación mediante una borrachera? Deyeau explicó pacientemente a la comisión investigadora que bajo las cubiertas el barco estaba en perfecto orden. Pero el problema que más desconcertó a los investigadores lo constituyó el encontrar respuestas convincentes para estas preguntas: ¿Cómo pudo el Mary Celeste mantener el rumbo, sin tripulación, durante diez días y 926 kilómetros?

Cuando el Dei Gratia se emparejó con el misterioso velero, Morehouse navegaba rumbo a un puerto; el Mary Celeste estaba rumbo a estribor. Según la comisión, resultaba inconcebible que el Mary Celeste hubiera navegado un trayecto tan largo con el velamen tal corno lo encontró Morehouse. Las autoridades de Gibraltar estaban seguras de que el bote salvavidas del Mary Celeste aparecería pronto, para dar respuesta a todas las preguntas.

Cuarenta años más tarde, en 1913. Howard Linford, director de un colegio de Hampstead, Londres, dio a conocer un manuscrito sorprendente que un antiguo empleado del colegio le había dejado en herencia. El empleado se llamaba Abel Fosdyk y en su juventud había realizado numerosos viajes en el Mary Celeste.

En el documento que en su lecho de muerte entregó al director del colegio, Fosdyk revelaba que, aunque no quedó registrado oficialmente entre los pasajeros, había sido uno de los hombres que viajó en el Mary Celeste, de cuya tragedia era el único sobreviviente. El manuscrito de Fosdvk dice que durante el viaje el capitán Briggs encontró a su pequeña hija jugando cerca del bauprés, la yerga que sobresale de la proa en los veleros. Como no era muy seguro pidió al carpintero del barco que le haga una plataforma y ese era el origen de las misteriosas marcas que, ciertamente, fueron observadas en el Mary Celeste.

Mas tarde debido a una discusión sobre la capacidad humana para nadar en el mar con ropa, el excéntrico capitán, en el calor de la discusión, saltó del barco al agua para probar su teoría. La pequeña tripulación se arrimó a la plataforma de la nena para una mejor visión del capitán, cuando la misma no soportó su peso y se cayeron al océano donde fueron comidos por los tiburones.

Veamos qué destino tuvo el barco. Cuando el tribunal de la comisión investigadora de Gibraltar dio por finalizada su labor, el Mary Celeste volvió a estar disponible pero los marineros se negaban a trabajar en ese barco creían que era un barco maldito. Allí, un día claro y con la mar en calma, el capitán puso proa hacia un arrecife de coral, donde el barco se hizo pedazos.

 El intento de fraude fue descubierto y el capitán y los empresarios tuvieron que comparecer ante un tribunal. Mientras tanto, el viejo casco de madera del Mary Celeste se pudría, invisible, en un remoto arrecife caribeño.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre

Robin Hood Historia y Leyenda Enigmas Históricos

ENIGMA HISTÓRICO: ¿EXISTIÓ REALMENTE ROBIN HOOD?

enigmas de la historia

Quien fue realmente este personaje de legendario de la Edad Media?

A principios del Siglo XIV por las profundidades del bosque de Sherwood vagaba un proscripto cuyas hazañas lo convirtieron en el principal héroe  popular de su época. Su nombre es hoy conocido como Robin Hood. La historia de sus hazañas ocupan muchos volúmenes Pero es cierta? Existió realmente este hombre?

Robin era un nombre que los paganos daban generalmente a los seres sobrenaturales, y el color verde, que era el que distinguía la vestimenta del héroe, es el color tradicional atribuido al espíritu del bosque.

Robin Hood

Robin Hood, Leyenda o Historia?

También está extendida la teoría según la cual Robin Hood era sencillamente uno de los personajes de las antiguas ceremonias del primer día de mayo, que a través de los años pasó a ser primero una leyenda y luego un presunto personaje histórico. Sin embargo, las pruebas documentales indican que entre los siglos XIII y XIV un hombre llamado Robin Hood vivió en Wakefield, en el condado de York; él puede haber sido el proscrito de la romántica leyenda. Robin Hood (cuyo nombre de bautismo era Roberto) nació alrededor de 1290; su padre, Adam Hood, era un guardabosque al servicio de John, conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield.

En 1322, el amo del país de Robin era Thomas, conde de Lancaster. Robin se ocultó en el bosque de Barnsdale, que en esa época cubría unos 48 kilómetros cuadrados y terminaba uniéndose al bosque de Sherwood, que ocupaba otros 40 kilómetros cuadrados en el condado de Nottingham. Los bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos; esa ruta proporcionaba pingües ganancias a los ladrones de caminos. En esta región nació la leyenda de Robin Hood.

Los proscritos le contestaron con toda calma que no los molestase, porque estaban a punto de cenar, entonces el obispo de Nereford ordenó a los guardias de su escolta que apresaran a Robin Hood y los suyos. En Barnsdale y Sherwood hay otros nobles vinculados a Robin Hood y su banda: del llamado Árbol Central, a mitad de camino entre Thoresby y Welbeck, se dice que constituía el punto desde el cual surgía la red de caminos secretos de Robin Hood, que se extendía por todo el bosque.

 Pero el árbol más famoso es el Roble Mayor, en Birkland. Entre las anécdotas que se han transmitido a lo largo de los siglos acerca de la valentía de Robin Hood, figura la visita que Robin, acompañado de su íntimo amigo Pequeño John hizo a la abadía de Abbey. Los campos donde cayeron las flechas fueron llamados desde entonces Cercado de Robin Hood y Cercado de Pequeño John.

Pequeño John, segundo de Robin, recibió su irónico apodo a causa de su gran estatura. Robin y sus hombres se hicieron célebres, entre otras razones, porque desplegaron una actividad incesante en un territorio muy amplio.

La bahía de Robin Hood, que dista muchos kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda tenía fondeadas allí  numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades. Durante uno de sus viajes, Robin visitó la iglesia de St. Robin echó mano a su espada y, antes de ser capturado, mató a 12 soldados.

Pero lo que transformó a Robin Hood en un héroe popular fue su defensa de los desamparados. Uno de los más célebres relatos surgidos de los robledales de Shetwood, es la leyenda sobre el encuentro de Robin Hood con el rey Eduardo II. Narra que el rey, al saber que el número de ciervos reales de Whetwood disminuía debido al apetito de Robin Hood y su banda, decidió limpiar de proscritos el bosque. Cuando encontraron a Robin Hood y a parte de su banda, éstos les exigieron dinero; el rey les dio 40 libras y afirmó que eso era todo lo que tenía.

Robin tomó entonces 20 libras para distribuir entre sus hombres y devolvió las otras 20 al rey. En ese momento, Eduardo II mostró a Robin el sello real y comunicó al proscrito que el rey quería verlo en Nottingham; Robin pidió a sus hombres que se arrodillaran ante el sello real y juraran fidelidad al rey.

El nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de los salarios que se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. A partir de esa fecha, el nombre de Robin desaparece de los documentos oficiales para sumergirse nuevamente en el folklore. Es posible que, después de disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robin fuera incapaz de ponerse al servicio de nadie, ni siquiera de su rey.

Las aventuras de Robin Hood en los bosques continuaron hasta cerca de 1346; se dice que murió en ese año, en el monasterio de Kirkiees.  

La historia termina cuando Robin Hood consigue hacer sonar por última vez su cuerno de caza, aportado por su fiel compañero, Pequeño John. Antes de morir, Robin disparó una flecha desde la ventana de su habitación, en dirección al bosque, y pidió que lo enterraran en el sitio donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que Robin eligió como tumba. La de Robin Hood es una historia romántica, que se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600 años.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del Hombre