Biografía de Aristóteles Onassis

Características de Gobiernos Totalitarios Hitler-Stalin-Videla

Características de Gobiernos Totalitarios
Hitler-Stalin-Videla

«Totalitarismo» es un término relativamente moderno y se usa para designar una concepción filosófico-política del hombre y del Estado.

Frecuentemente se confunde totalitarismo con «gobierno absoluto» con «gobierno fuerte» o con «dictadura». Aunque tiene algo de común con todos ellos, en su sentido estricto, es algo diverso.

El vocablo totalitarismo expresa sometimiento total, de todo el hombre, al Estado o al partido.

El totalitarismo es un fenómeno de reacción contra el liberalismo individualista, padre del capitalismo desalmado, explotador de la clase obrera y causante de tantas injusticias sociales. Generalmente los movimientos totalitarios conquistaron el poder en forma camouflada, encarnando una aspiración colectiva nacional o la reivindicación de flagrantes injusticias. Una vez instalados en el mando dieron a conocer sus ideas totalitarias y mostraron sus tentáculos absorbentes.

La doctrina, tesis general, del totalitarismo sostiene que «el Estado es un ente absoluto y los individuos, las familias y los grupos son relativos, y reciben del Estado todos sus derechos«. Por consiguiente, «la vida y la actividad individuales deben desarrollarse en el Estado y para el Estado». El Estado es el fin supremo que ejerce derechos ilimitados, independientemente de la ley natural.

La doctrina totalitaria acerca de la función de Estado, lleva a las siguientes funestas consecuencias:

• Convierte al Estado en un Dios.

• Deja el Estado de ser un medio y se transforma en un fin al cual todo y todos deben someterse.

• La persona humana queda convertida en esclava del Estado, el cual se apropia hasta de los derechos naturales del hombre.

• Se niegan los derechos que el Estado no quiera o no le convenga reconocer.

• Se extinguen las libertades individuales.

Por diversas razones, no todos los gobiernos totalitarios han llevado esta doctrina a sus últimas consecuencias. En la práctica algunos de ellos han maniobrado procurando adaptarse a las circunstancias.

Cada movimiento totalitario tiene, como se verá, sus carac teres peculiares. El prototipo do crudo y sangriento totalitarismo existente en la actualidad lo constituye el comunismo bolchevique, el yugoeslavo, el chino y el cubano. Otros regímenes’ totalitarios, fascismo, nazismo, coincidieron por su carácter netamente anticomunista, por su respeto a ln propiedad privada y por la promoción de las sociedades de obreros y patronos.

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Características de Gobiernos Totalitarios Hitler-Stalin-Videla

Adolf Hitler (Alemania)Josef Stalin (Rusia)Pol Pot (Camboya)Jorge R. Videla (Argentina)Los Jóvenes Turcos

CONCEPTO DE GOBIERNOS TOTALITARIOS O AUTOCRACIAS Aunque las ideologías totalitarias habían echado raíces en el siglo XK, en los escritos de Darwin, Marx y Nietzsche, su realización práctica sólo fue posible en el siglo xx, en el que la llegada de las comunicaciones a gran escala y de la producción en serie permitió que la sociedad y la economía se movilizaran para un objetivo único. Lo que caracteriza al totalitarismo, de derecha o de izquierda, es su ambición de totalizar, de someter todos los aspectos de la vida a la supervisión de una autoridad central.

En Italia, los fascistas empezaron a «totalizar» de verdad cuatro años después de tomar Roma. En la Unión Soviética, el Partido Comunista había empezado el proceso tras ganar la revolución de 1917 (pero sufrió reveses en los primeros años). En Alemania, en cambio, los nazis manifestaron sus intenciones totalitarias mucho antes de llegar al poder en 1933.

En 1928 el director de propaganda, Joseph Goebbels, ya utilizó publicaciones del partido para configurar las opiniones de los alemanes no sólo en materia política sino también en esferas hasta aquel momento consideradas no políticas, como educación, música, deportes y literatura. Cuando el partido y el Estado constituyeron una sola cosa, el gobierno empezó a controlar todas estas esferas y más.

Tanto el fascismo como el nazismo prometieron la gloria nacional eterna, o casi eterna: una resurrección del Imperio Romano y el Reich de mil años. Los pueblos de las dos naciones, los italianos y los alemanes «arios», eran superhombres, elegidos por el destino para gobernar a los demás. A la vez sólo constituían el barro que un ser verdaderamente trascendental modelaría: el líder. En Italia y en Alemania todas las decisiones provinieron de un hombre al que prácticamente se consideraba un dios, y fueron transmitidas a través de una jerarquía de individuos e instituciones encargados explícitamente de transmitir su voluntad.

El dictador de la Unión Soviética resultó tan despiadado como Hitler y objeto de una adulación similar. Sin embargo, había importantes diferencias entre el régimen político de derecha y el de izquierda. Stalin no estaba considerado como la encarnación de un principio eterno (el Führerprinzip de Hitler), sino solamente como una fase transitoria en el desarrollo del comunismo mundial: la dictadura del proletariado.

Los comunistas insistieron en que esta forma de gobierno era una medida defensiva necesaria en la Unión Soviética a causa de los enemigos capitalistas. De acuerdo con la teoría marxista, duraría hasta que todas las naciones se hallaran en manos de la clase trabajadora, con lo cual el Estado (y las fronteras nacionales) desaparecería.

El igualitarismo y el internacionalismo declarados de los comunistas se encontraban en las antípodas de la obsesión nazi-fascista por el autoritarismo y el nacionalismo (que finalmente desembocó en la Segunda Guerra Mundial), y de la obsesión nazi por la raza (que llevó a la muerte a seis millones de personas).

Esta distinción ayuda a explicar por qué, en los años treinta, muchos intelectuales —desde poetas hasta físicos— se afiliaron a los partidos comunistas de sus países. Asimismo, ayuda a explicar por qué algunos intelectuales antiigualitaristas declarados (y antisemitas incidentales), el más destacado fue Ezra Pound, optaron por el fascismo. En realidad, incluso los izquierdistas podían sentir el encanto oscuro del fascismo, la tentación de reclamar los privilegios feroces del superhombre.

La Gran Depresión trajo consigo la sensación de que el sistema capitalista estaba condenado. En mi país, Inglaterra, como en otras naciones occidentales, la pobreza y el desempleo dieron lugar a llamadas revolucionarias: hubo manifestaciones y disturbios. Sin embargo, en Alemania, donde viví a principios de los años treinta, el desorden que culminó en el ascenso de Hitler resultaba verdaderamente abrumador.

Allí la economía apenas se había recuperado de la derrota de la Primera Guerra Mundial (y de los pagos de las reparaciones que siguieron) cuando la Depresión asestó su golpe. El gobierno de Weimar, impopular sin remedio, saltaba de crisis en crisis mientras los representantes de 29 partidos se gritaban furiosamente unos a otros en el Parlamento.

En nombre de la democracia, el canciller Brüning gobernó antidemocráticamente, por decreto aunque no pudo decretar un final para las peleas callejeras entre los militantes de los dos partidos que crecían con más rapidez: los nazis y los comunistas.

Mujeres jóvenes que habían pertenecido a la clase media vendían sus cuerpos en las esquinas de las calles, frente a restaurantes donde los ricos cenaban lujosamente. Casi todo el mundo se hizo miembro de algún grupo político. El odio aumentaba en estos grupos.

Para escritores jóvenes como yo y Christopher Isherwood (que pronto alcanzó la fama con sus Historias de Berlín), el ambiente de Alemania resultaba extraordinariamente estimulante, y —con su vanguardismo vibrante en arte, arquitectura, música, teatro, incluso en relaciones sociales— incomparablemente más libre que el de nuestro país natal. Pero también era siniestro. Para muchos intelectuales de Occidente, Alemania se erigía como una premonición. Parecía que la humanidad podía elegir entre dos opciones: el infierno del fascismo o el posible paraíso del comunismo.

Mi propia decisión de adherirme al último giró en torno a varios factores. Había leído mucha literatura nazi y la encontró cruel y cínica: junto al racismo, al antisemitismo y al militarismo expansionista, los dirigentes nazis aceptaban abiertamente a la Gran Mentira (como Goebbels la llamó) como una herramienta indispensable para la organización. Por otro lado, me fascinaban las nuevas películas soviéticas que se proyectaban a diario en Berlín.

Obras maestras como El acorazado Potemkin satisfacían mi hambre de esperanza, belleza y heroísmo así como mi sensibilidad moderna. Asistía a reuniones políticas y me enzarzaba en discusiones eternas en los bares y cafés. Y cuando un amigo de Isherwood volvió de la Unión Soviética, ardiente de entusiasmo por los logros de Stalin, empecé un proceso de conversión.

Características de los estados totalitarios
• La dictadura, es decir, concentración de todo el poder en manos de una sola persona.

• El desprecio por el sistema democrático y sus instituciones.

• La organización política teniendo como base un solo partido, el oficial; este es e! único partido reconocido legalmente; todos los demás son ilegales.

• El partido gobernante está dirigido por una minoría.

• Existe una policía secreta que controla a los opositores políticos y vigila la ejecución de la política del gobierno.

• Hay un severo control de la vida nacional en todos los aspectos: industria, comercio, vida sindical, enseñanza, iglesia, etc.

•  La propaganda estatal se efectúa por medio de la radio, el cine, la prensa y demás medios de expresión.

• La enseñanza, en todos sus niveles, está controlada por el estado y la misma sirve de medio de adoctrinamiento y propaganda política.

Explicacion de la Globalización Características y Causas Resumen

Resumen: Explicación de la Globalización
Características y Causas

LA GLOBALIZACIÓN: Hacia fines del siglo XX, y en estos primeros años del siglo XXI, los avances de la ciencia y de la tecnología, sobre todo referidos a los medios de comunicación y transporte, permitieron que  las relaciones entre los diferentes lugares del mundo se hicieran más cercanas.  Este proceso de vinculación intercontinental, se conoce como globalización o mundialización, y en él se internacionaliza la economía, la información y la cultura.

Por otro lado el desmoronamiento del régimen político, económico y social vigente en la Unión Soviética y los demás países del bloque socialista real, a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, coincidió con la consolidación de este proceso global que había comenzado a gestarse en los años setenta.

Si bien no existe una definición única y precisa sobre este fenómeno, se puede decir, «que todo lo que sucede en algún lugar del mundo tiene consecuencias en los acontecimientos [que se producen] en muchos lugares del mundo«. En otras palabras, los procesos económicos, sociales, políticos, culturales, etc., cada vez alcanzan mayor interconexión, traspasando las fronteras nacionales con creciente facilidad, por lo que pierden su importancia las distancias temporales y geográficas.

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 Centros y periferias

CAUSAS: Luego de la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido por el dominio de dos potencias hegemónicas: Los Estados Unidos y la Unión Soviética.  Alrededor de las mismas, los demás países del planeta se fueron «alineando», situación que dio lugar a la formación de dos bloques, el bloque occidental o capitalista, liderado por los Estados Unidos y el bloque oriental o socialista, liderado por la Unión Soviética.  Las tensiones entre estos bloques, originaron la Guerra Fría.

Pero, tras la caída de la Unión Soviética y la disolución del bloque socialista, los Estados Unidos se convirtieron en la única superpotencia mundial, sin que nadie pudiese disputarle su liderazgo.  Económicamente, el mundo se organizó alrededor de los grandes centros del capitalismo, que son los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental, en los que se toman las decisiones que marcan el rumbo de la economía y la política mundiales.

El comercio se expandió y se hizo mundial.  En la actualidad no circulan solo mercaderías, sino también capitales, seguros, licencias, patentes, productos culturales y artísticos, servicios bancarios, etc.  Los medios de comunicación ofrecen una información «al instante» de todo lo que pasa en cada lugar del planeta, lo que permite conocer las necesidades de cualquier región y, por ende, producir para ese mercado, por lejano que se encuentre, utilizando, según la conveniencia, materias primas de un país y mano de obra de otro.  Este proceso se ve facilitado por el desarrollo de los transportes, ya que los fletes se tornaron más seguros, más rápidos y más baratos.

Las empresas multinacionales ubican sus fábricas en cualquier lugar, teniendo siempre como objetivo la obtención de la mayor cantidad posible de ganancias.  El accionar de las mismas está más allá de cualquier localismo, pues al crearse nuevos lazos o relaciones comerciales basadas en movimientos de dinero, de tecnología o de personas, es muy difícil establecer con precisión de que nacionalidad son las empresas y los productos que éstas fabrican.

La interdependencia comercial, no significa de ninguna manera que todos los pueblos del planeta estén en una situación de igualdad, sino que por el contrario, los países centrales ejercen un dominio económico, financiero, científico y cultural sobre los demás.  Se constituyen así, zonas centrales de gran desarrollo industrial y condiciones de vida adecuadas, contrapuestas a regiones periféricas o subdesarrolladas, con gran atraso económico.

El tercer mundo

Se llamó así, por analogía con el Tercer Estado antes de la Revolución Francesa, al conjunto de países de Asia, Africa y América Latina, que intentaron, a partir de la segunda mitad del siglo XX, salir del dominio que sobre ellos ejercía otro país más poderoso, ya fuese socialista o capitalista.  Actualmente, esta expresión designa a los, países subdesarrollados en general, en los que vive el 75% de la población mundial pero, como muchos países pobres se encuentran en el Hemisferio Sur, y la mayor parte de los países ricos están en el Hemisferio Norte, el problema se plantea en la existencia de un mundo bipolar: norte desarrollado – sur subdesarrollado.

Si bien existen diferencias importantes en cuanto a los niveles de desarrollo de los países del Tercer Mundo, podemos decir que las características principales de los países subdesarrollados son su dependencia económica (también llamada neocolonialismo), de los grandes centros capitalistas mundiales; la coexistencia de un sector industrial dinámico, generalmente controlado por capitales extranjeros, junto con un sector artesanol y agrícola en el que predomina una economía tradicional; además de una desigual distribución de la renta.

De esta manera, la mayoría de la población vive en la pobreza, mientras que un pequeño grupo privilegiado vive en la excesiva riqueza, y los sectores medios, son escasos o inexistentes.  Las necesidades alimentarías no están suficientemente satisfechas, como tampoco esta garantizado el acceso a la salud, a una vivienda digna, a la educación, al trabajo, a la participación política ya la paz.Esta separación entre las zonas ricas y pobres del mundo, es en la actualidad, una importante causa de conflictos, ya que los intent alízado para reducir la brecha no han dado

La aldea global

El escritor canadiense Marshall McLuhan, llamó «aldea global», al fenómeno de interrelación de los habitantes del planeta, por la cual, la población mundial forma una sola comunidad.  Todas las novedades, incluidos los valores, las ideas y los adelantos científicos y culturales, trascienden las fronteras a través de los medios de comunicación, los libros, la música y el cine.  El turismo intercontinental está en auge y el inglés se convirtió en un idioma casi universal.

El fin de la guerra fría terminó con la perspectiva de una tercera guerra mundial de carácter atómico, pero esto no significó que el mundo estuviese libre de guerras en los años venideros.  El tráfico de armas se hizo cada vez más común y permitió que pequeños grupos de rebeldes de diferentes ideologías, pudiesen crear problemas en cualquier parte del mundo, como por ejemplo el IRA, en Irlanda del Norte, o la ETA, en el País Vasco.  Los presupuestos para controlar el accionar de estos grupos aumentaron en los últimos años del siglo XX.

El fracaso del comunismo soviético, tampoco significó que los países debían entrar en un «laissez- faire» total, dejando aspectos fundamentales de las sociedades librados al juego del mercado.  El desempleo ocasionado por la expansión de la tecnología y por el desplazamiento de industrias que cambian de lugar en busca de mano de obra más barata, y la implementación de planes sociales que reduzcan las consecuencias de esta economía globalizada, solo podrán resolverse mediante la adopción de medidas políticas adecuadas.

Para complementar las economías en las diferentes regiones del mundo, se han formado grandes bloques económicos que tienen como objetivo la eliminación de impuestos o barreras aduaneras, aumentar la competitividad de las empresas, y sumar mercados internacionales en forma conjunta.  A veces, estos bloques regionales se proponen también una mayor integración de las sociedades y la cultura de los diferentes pueblos que los componen.

Estos bloques regionales pueden organizarse como una unión aduanera, en la cual se eliminan todos los impuestos aduaneros entre los diversos países miembros; un mercado común, que tiene las características de una unión aduanera pero incluye, además, el intercambio de todos los factores de producción (salarios, rentas, beneficios, intereses); o una unión económica, en la cual, a las características del mercado común se agregan la toma de decisiones en forma conjunta, con respecto a políticas fiscales, monetarias y socioeconómicas.

Los principales bloques económicos en la actualidad son la Unión Europea, (UE), formada por Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Finlandia y Suecia.  Este bloque no tiene sólo intereses económicos, sino también culturales, sociales, sanitarios, científicos y ambientales que beneficien a toda la región.  Lo conforman casi 400 millones de personas y tiene una moneda (Euro), que aspira a ser la única de uso legal para todos los países de esta Unión.

En América del Norte, los Estados Unidos, Canadá y México, organizaron el Acuerdo de Libre Comercio deNorteamérica (NAFTA), en el cual, los países que lo integran se propusieron liberar poco a poco, a partir de 1992, y en un lapso de 15 años, el comercio entre estos tres países.

En América Latina, existen más de cuarenta organismos, de los cuales los más importantes son: el Mercado Común Centroamericano (MCCA), laComunidad del Caribe (CARICOM), el Pacto Andino, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), éste último configurado en el año 1991, a través del Tratado de Asunción, por los países de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los cuales se uniría en 1996 Chile.  Tiene como objetivo, lograr la libre circulación de bienes y servicios, coordinar las políticas comerciales, las actividades agrícolas, económicas y científicas, para lograr mejores condiciones de vida de los habitantes de la región

 El debilitamiento del Estado-Nación

Esta institución, en los últimos años del siglo XX, fue perdiendo poder, entre otras causas porque grandes estados se desintegraron formando estados más pequeños, o porque transfirieron parte de su poder a los organismos supranacionales de la región, poniéndose de manifiesto su incapacidad para lograr imponer la ley y conservar el orden público.

Sin embargo, su papel es más necesario que nunca en estos años de la globalización, pues su función especifica en el gobierno de los diferentes países , aun no ha sido reemplazada por nadie.

La desregulación del Estado

La desregulación del Estado implantada durante la década de 1990, es decir, su paulatina retirada de la actividad productiva y de la intervención en los mercados, es funcional a la creciente unificación de las relaciones económicas y financieras de todo el planeta.

Esto es así por cuanto la reducción creciente del peso del Estado en las decisiones del mercado posibilita que los flujos de mercancías y de recursos financieros se muevan cada vez con mayor libertad. A la vez, la privatización de los servicios públicos se orienta en la misma dirección que las otras transformaciones.

El Estado más pequeño y menos comprometido con las acciones relacionadas con los sectores sociales de bajos ingresos requiere -al menos en teoría- ingresos menores. Esta situación repercute en la estructura tributaria, ya que debido a la necesidad de bajar costos y tornar competitiva la actividad productiva, esta estructura está en condiciones de revertirse, de modo tal que la presión impositiva sobre las empresas se reduzca.

¿Acaso la globalización y la liberación de los mercados condenan a los estados nacionales a ser desplazados definitivamente del papel que desempeñaban como reguladores del ciclo económico, de modo que no perturben y gasten cada vez menos? ¿Hay algún espacio posible de acción para quienes diseñan políticas nacionales desde el Estado o estamos condenados, por la globalización, a renunciar de modo irreversible a tales políticas?

Globalización y derechos humanos

Sin duda, el hecho de que el Estado se haya desprendido de algunas de sus funciones se puede vincular a los requisitos y prácticas de la globalización. La globalizadón parecería ofrecer más desventajas que ventajas a los habitantes de los Estados menos favorecidos en el reparto de la riqueza, pero en la actualidad aparece una nueva dimensión por explorar: los derechos humanos.

El carácter universal de ciertos derechos inherentes a la dignidad del ser humano —derechos que no se le pueden negar a nadie por motivos de religión, etnia, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición— como el de residir en la tierra de sus padres sin sufrir persecución ni discriminación alguna, el de vivir con dignidad donde se encuentre, el de elegir libremente su vida, sus creencias —respetando la libertad del prójimo— el de acceder sin obstáculos al saber, a la salud, a una vida digna y honorable es la base del reclamo de algunas instituciones internacionales y organismos no gubernamentales, que exigen su respeto, por encima de las divisiones estatales.

Pero este reclamo choca con los derechos de los Estados que arguyen que no solo ejercen poder sobre una determinada comunidad y un determinado territorio, sino que también deben defenderse de la intervención de los agentes externos. Así, la defensa en escala internacional de los derechos humanos puede ser considerada —por algunos gobiernos— como una intervención no autorizada en los asuntos internos del Estado.

La ciudad global

La globalización de la economía determinó el surgimiento de nuevos tipos de ciudades: las ciudades globales, que conforman los centros de comando de la nueva economía global. Allí se concentran las sedes de los principales bancos y los principales mercados financieros, así como los centros de producción de servicios avanzados en escala mundial.

Las tres ciudades globales típicas son Nueva York, Londres y Tokio. Otros centros importantes de servicios financieros y empresariales en escala internacional son Hong Kong, Osaka, Frankfurt, Zurich, París, Los Ángeles, San Francisco, Amsterdam y Milán.

Otras ciudades, sin ser «ciudades globales» propiamente dichas son importantes en escala regional, a medida que surgen «mercados emergentes» en distintos países del mundo; por ejemplo, Madrid, Sao Paulo, Buenos Aires, México, Taipei, Moscú y Budapest.

El hecho de convertirse en un centro de la economía global ha implicado fuertes transformaciones en las ciudades que se han convertido en sedes de estos procesos. En general, estas ciudades han experimentado una fuerte suba de los valores de los terrenos y de los edificios. Además, han requerido cuantiosas inversiones, tanto públicas como privadas, para adaptarse a las exigencias de estas nuevas funciones. Infraestructura de transporte (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles urbanos); telecomunicaciones; edificios de oficinas «inteligentes», hoteles cinco estrellas, centros de convenciones, centros culturales, centros comerciales, etc., son algunos de los elementos que forman parte de estas adaptaciones que expresan la conexión con la economía global.

Globalización y consumo

Hasta hace algunos años, muchos de los bienes destinados al consumo se producían en el propio país, había aduanas estrictas y barreras arancelarias que cada uno de los países imponían para priorizar las producciones nacionales por sobre los bienes importados.

A partir de la consolidación de la economía globalizada, las formas de consumo se han difundido por el mundo y resulta habitual que determinados objetos o costumbres que estaban asociadas a determinadas áreas del mundo, hoy se manifiesten en países muy distintos de aquellos en los cuales tuvieron origen: las casas de comidas rápidas (fastfood) o el consumo de bebidas gaseosas constituyen dos ejemplos de costumbres culinarias estadounidenses actualmente extendidas a todo el mundo.

Sin embargo, especialmente en los países más pobres, gran parte de la población queda fuera de este circuito y solo accede al mensaje publicitario de espacios y productos elaborados para las personas que pueden adquirirlos en el mercado. El nivel de ingreso, que es desigual entre diferentes sectores de la población, se interpone entre el deseo y el consumo real.

Dentro de la globalización de los mercados, las hamburguesas y las bebidas colas lleva la delantera. Niños y adolescentes son sus principales consumidores. No hay duda que para los adolescentes de entre 10 y 16 años la hamburguesa ejerce un mágico poder de seducción. A veces los padres también la eligen.

La hamburguesa nació a orillas del estuario del río Elba, en Hamburgo, Alemania. Se la encontraba en todos los bares de Hamburgo con el nombre de Frikadelle. Pero su fama comenzó cerca de otro río, el Mississippi, en la ciudad de St. Louis, en los Estados Unidos. Ahí la llevaron unos comerciantes alemanes, a una exposición mundial, en 1904, a los que se les ocurrió darle una forma más aplanada que su original alemán y colocarla entre dos mitades de pan.

Rápidamente los americanos del norte se convirtieron en adictos a estos panecillos rellenos a los que llamaron con el nombre de los comerciantes que los llevaron. Había nacido la hamburguer, es decir, la hamburguesa y sus variedades. Si en el medio del pan se le pone jamón ahumado o panceta se llama Bacon-burguer; con queso, Cheeseburger; con lomo, Beefburguer, con salchichitas de Frankfurt, Franfburguer.

En 1955 se creó en Los Angeles el primer «limpio y rapidísimo» restaurante de hamburguesas, acompañadas de papas fritas en bolsitas y una bebida cola. El éxito hizo que en los próximos años se crearan cadenas de estos restaurantes a lo largo y ancho de muchos países del mundo, todos con características semejantes: muy limpios y donde se puede comer muy rápido este menú que siempre tiene el mismo esquema: la hamburguesa, las papas fritas y la bebida «cola».

Fuente: Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

¿De Que Nacionalidad Es El Pontiac?: «En estas redes mundiales, los productos son combinaciones internacionales. Lo que se intercambia entre las naciones es con menos frecuencia el producto terminado que la especialización para resolver los problemas (investigación, diseño del producto, fabricación), para identificarlos (marketing, publicidad, encuestas al consumidor), y para coordinar los servicios (financiamiento, búsqueda, contrataciones), así como ciertos servicios y componentes de rutina, todo lo cual se combina para crear valor.

Por ejemplo, cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los ‘lobbistas’ de Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors -la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros-.»

ROBERT REICH.
El trabajo de las naciones. Hacia el capitalismo del siglo XXI.
Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1993.

PROBLEMAS:

Las tendencias a la globalización están dejando también al descubierto nuevos problemas.

■ En lo cultural la universalización uni-ficadora. tiene el peligro de hacer perder la identidad, la personalidad de individuos y pueblos. Esto lleva a la sensación de «pérdida de lugar en el mundo» y, para contrarrestarla, está resurgiendo en muchos casos la tendencia contraria: un nacionalismo agresivo y un renacimiento del racismo que está desatando conflictos de un alto grado de violencia.

■ En lo social, la idea de que el mercado por sí sólo puede regular la vida de una sociedad ha debilitado o ha hecho desaparecer el rol que cumplía el Estado en los servicios sociales, en la educación, en la salud y en la protección de los más necesitados. Amplios sectores están quedando desguarnecidos y marginados, como consecuencia de la aplicación de estas políticas globaliza-doras en América latina.

■ En lo político, la consecuencia es la de un creciente descreimiento del papel de las instituciones públicas para resolver los asuntos públicos, lo que puede debilitar las recientemente recuperadas democracias latinoamericanas.

El dilema del futuro próximo pasa alrededor del papel que deberá cumplir en esta etapa el Estado, su relación con el mercado y el conjunto de los problemas sociales y culturales. De no resolverse, las consecuencias de la pobreza, la violencia, la exclusión social, el racismo, crearán un marco apropiado para nuevos autoritarismos y pérdida de las libertades.

Fuente Consultada:
Economía Las Ideas y los Grandes Procesos Económicos Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

Guerra Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Cuando la Política Fracasa
Estados Unidos está descubriendo nuevamente los límites del poder militar. En Irak mantiene un control aéreo absoluto, pero no deja de perder terreno. Su mera presencia incita a la violencia. Aunque el presidente George W Bush cree que ha protegido a los estadounidenses “llevando la guerra al enemigo”, más de 1.700 estadounidenses han muerto en el conflicto con Irak, que también ha provocado atentados terroristas contra los aliados de EE.UU., como las terribles explosiones de Londres.

 Naturalmente, el error del gobierno de Bush es descuidar la política en sus cálculos bélicos, o seguir ciegamente el dicho de que la guerra es la política por otros medios. De hecho, la mayoría de las guerras son un fracaso de la política, un fracaso de la imaginación política.

Con su fariseísmo y su falta de conocimientos históricos o culturales, Bush y sus asesores creyeron que invadir Irak sería fácil, que el ejército de Saddam Hussein se desmoronaría, y que Estados Unidos sería recibido como un libertador. No comprendieron que Irak ha sido durante mucho tiempo un país ocupado y manipulado desde el exterior.

En consecuencia, es lógico que a los iraquíes la ocupación les parezca tan sólo un episodio más de explotación extranjera. En general, se entiende que el petróleo, no el terrorismo, fue el motivo inicial de la guerra; una guerra planeada por los principales asesores de Bush durante la década de 1990 y posibilitada por su acceso al poder en 2001. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 proporcionaron la luz verde, no la motivación básica.

Los iraquíes se percatan de todo esto. No ven la negativa de Bush a establecer una fecha tope para la retirada de las tropas como un signo de resolución, sino como una declaración de la intención estadounidense de permanecer en Irak, establecer un régimen títere, controlar el petróleo del país e instalar bases militares permanentes.

Pero no va a funcionar. Hay, sencillamente, demasiadas fuerzas políticas reales sobre el terreno en Irak como para que Estados Unidos pueda manejarlas, y estas fuerzas exigen cada vez más un calendario para la retirada estadounidense, al igual que hacen legiones de iraquíes en las manifestaciones públicas y en las oraciones en las mezquitas. Sólo la política, y no las armas, puede calmar la situación. Vietnam es un verdadero precedente.

El número de muertos y heridos vietnamitas fue quizá veinte veces superior al de estadounidenses, pero aun así Estados Unidos no consiguió someter al adversario al que se enfrentaba. Podía bombardear ciudades de Vietnam hasta convertirlas en escombros, como puede hacer en Irak, pero esto no resuelve nada, se cobra enormes cantidades de vidas inocentes y confirma la opinión de que los estadounidenses son ocupantes.

Todo esto tiene también un aspecto económico. La doctrina de política exterior estadounidense establece que la seguridad nacional del país descansa sobre tres pilares: defensa, diplomacia y desarrollo. La ayuda económica a los países pobres es crucial, porque la pobreza proporciona el combustible para la violencia, el conflicto e incluso el terrorismo. Pero la diplomacia y el desarrollo ocupan el segundo y el tercer lugar tras los planteamientos defensivos —y más precisamente militares— en el gasto estadounidense en política exterior.

Si Estados Unidos se basara en la política y no en la guerra, entendería que el aumento del gasto en desarrollo, y un enfoque comercial en Asia, Africa y Medio Oriente, en lugar del actual método militar, serían más útiles para los intereses estadounidenses. Lo que sacó a Muammar Kaddafi de su aislamiento no fue el bombardeo de Libia sino la diplomacia pacífica. El mismo método habría sido mucho menos costoso y más prometedor con respecto a Saddam Hussein.

El ejército puede proteger a Estados Unidos de un ataque militar convencional, pero no puede protegerlo de la política. Para eso, los estadounidenses tienen que ser más listos e invertir en desarrollo pacífico en lugar de construir bases militares en territorios que durante mucho tiempo han sido objeto de abusos.


LA DECADENCIA DEL IMPERIO AMERICANO EL TITÁN TAMBALEANTE

Por TIMOTHY GARTON ASH
*Historiados británico, profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford

Si quieren saber cómo era Londres en 1905, vean cómo está Washington en 2005. Gravitas imperial y tremendamente convencido de su importancia. Esa sensación de ser el centro del mundo y necesitar saber lo que ocurre en todos los rincones porque es posible que le pidan —o, al menos, que se sienta llamado— a intervenir. La hiperpotencia. El perro más fiero. Y, sin embargo, royendo bajo la superficie, el miedo persistente a que la supremacía mundial que posee no esté, ni mucho menos, tan segura como le gustaría. Como dijo en 1902 el ministro británico de las Colonias, Joseph Chamberlain:

“El titán cansado se tambalea bajo la esfera desmesurada de su destino”.

 george bushAhora, Estados Unidos es ese titán cansado. En el caso británico, la angustia nació de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso, la guerra de los boers —en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafió al ejército más poderoso que había visto el mundo—, la preocupación por el creciente poder económico de Alemania y Estados Unidos y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa. En el caso de Estados Unidos, la angustia es resultado de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso: la guerra de Irak, en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafía al ejército más poderoso que ha visto el mundo; la preocupación por el creciente poder económico de China e India, y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa.

Irak es la guerra de los boers de Estados Unidos. Recordemos que, cuando Gran Bretaña declaró el fin de las grandes operaciones de combate, en el verano de 1900, los boers emprendieron una campaña guerrillera que mantuvo en vilo a los soldados británicos durante dos años más. Si estos consiguieron vencer fue sólo gracias a una actitud despiadada que —me alegra decir— un país democrático, escrupuloso y esencialmente anticolonialista como Estados Unidos parece incapaz de tener. Al final, Londres contaba con 450.000 soldados británicos y coloniales en la zona (frente a los 150.000 soldados estadounidenses en Irak) que encerraron aproximadamente a la cuarta parte de la población boer en campos de concentración, donde muchos murieron.

En un reciente sondeo de CNN/Gallup, el 54% de los entrevistados pensaba que fue un error enviar tropas estadounidenses a Irak, y el 57% decía que la guerra de Irak ha hecho que Estados Unidos esté menos a salvo del terrorismo. El campamento de los que protestan ante el rancho del presidente Bush en Crawford, surgido alrededor de la madre de un soldado muerto en Irak, es un símbolo del sufrimiento. La CNN emitió un documental, realizado a partir de fuentes de primera categoría, que explicaba con detalle que las informaciones sobre las armas de destrucción masiva de Saddam se tergiversaron, manipularon y adornaron, y que estaban, como el título del programa, completamente vocadas. Para los lectores británicos europeos no es ninguna novedad, pero en Estados Unidos no se han difundido tanto datos. En otro sondeo, el número de la consideraban sincero al presidente pero por primera vez, inferior al 50%. Esta serna vuelto a tratar de obtener más apoyo p administración y para la guerra, pero fi rece que lo esté logrando.

EL COSTO DE LA GUERRA. Una reciente de The New York Times calculó los costo posible y verosímil de la guerra de largo plazo: más de un billón de dólares que los políticos iraquíes hayan llegado consenso sobre el proyecto de Constitución hay que ser muy optimistas para pensar que vaya a servir para que Irak se convierta en república federal democrática, pacífica y estable. Irán está adquiriendo discretamente cada vez más poder en la zona chiita del sur de Irak. En Washington se cuenta un chiste: se; la guerra, y ganaron los iraníes.

Mientras tanto, los precios del Petróleo —más de 60 dólares el barril— hacen que surtidores estadounidenses, la gasolina normal sin plomo cueste casi tres dólares el galón. Si se mantienen los altos precios de la energía se pondrán en peligro no sólo una economía todavía llena de fuerza, sino todo un estilo de vida, simbolizado por el Hummer en  sus versiones  civil y militar. Además de la inestabilidad  en Oriente Próximo, la causa principal de que  suban los precios del petróleo es constante demanda  de energía de los nuevos gigantes económicos de Asia. Los chinos van por mundo firmando calladamente grandes contratos de suministro de petróleo con todos países productores que encuentran, sin tener en cuenta si son políticamente rechazables, como en el caso de Sudán e Irán. Una empresa china intentó comprar una gran compañía energética de California, pero eso fue demasiado. Los políticos estadounidenses impidieron el trato.

China e India son para Estados Unidos lo que Alemania y Estados Unidos eran para Gran Bretaña hace cien años. China es en estos momentos la segunda economía consumidora de energía del mundo, después de Estados Unidos. Además posee la segunda reserva de divisas extranjeras, después de Japón y por delante de Taiwán, Corea del Sur e India. En esta lista, Estados Unidos está en noveno lugar, detrás de Singapur y justo delante de Malasia. Según algunos economistas, el índice de ahorro neto real —teniendo en cuenta toda la deuda y el gasto público— de Estados Unidos es cero. Nada. Es un país que no ahorra; es un país que gasta.

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos vaya a derrumbarse mañana. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, el imperio británico duró 40 años más después de 1905. Es más, alcanzó su máxima dimensión después de 1918, antes de que firmara su sentencia de muerte al invertir su sangre y su dinero en derrotar a Adolf Hitler (hay otras maneras peores de morir). Ahora es de imaginar que el imperio informal de Estados Unidos, su red de bases militares y semi protectorados, va a seguir creciendo. Estados Unidos, como la Gran Bretaña eduardiana, posee todavía tremendos recursos económicos, tecnológicos y militares, atractivo cultural y, cosa importante, el deseo de seguir en la cima. Como proclamaba una cancioncilla en una revista musical inglesa de la época:

Tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero. Guau, guau.

Sí, señor, tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero.

Hoy no hace falta buscar mucho para oír ese estribillo en Washington. La estrategia de seguridad nacional del gobierno de Bush no oculta su objetivo de conservar la supremacía militar. Ahora bien, no se sabe si el siglo americano, que comenzó en 1945, durará hasta 2045, 2035 o sólo 2025; pero su final se vislumbra ya en el horizonte. Si resulta que ustedes son de los que, de forma instintiva, consideran que eso es motivo para alegrarse, párense un momento a pensar y tengan en cuenta dos cosas: la primera, que las oscilaciones de poder entre las grandes potencias en ascenso y en decadencia han ido tradicionalmente acompañadas de guerras terribles, y, segunda, que el próximo perro más fiero puede ser mucho peor.

Así pues, no es momento para alegrarse del mal ajeno. Es hora de una solidaridad fundamental. Algunas personas con visión de futuro en Washington están empezando a formular una estrategia a largo plazo para tratar de crear un orden internacional que proteja los intereses de las democracias liberales incluso después de que entre en declive la hiperpotencia estadounidense, y para intentar que las nuevas potencias, como China e India, se comprometan a mantener dicho orden. Eso es lo que tiene que hacer el titán cansado de hoy, y todos debemos ayudarle.

Por Jeffrey S. Sachs (*)Catedrátjco de la Universidad de Columbia. Project Syndicate

Crecimiento economico de Asia:China,Japon,India, un cambio global

Crecimiento económico de Asia: Cambio global

costa de país occidentalLa transferencia de poder de Occidente a Oriente se está realizando a un ritmo acelerado y el contexto en que tienen lugar los retos internacionales pronto cambiará notablemente, así como los retos mismos. Muchos en Occidente ya son conscientes de la creciente fortaleza de Asia. Sin embargo, el hecho de que sean conscientes no quiere decir que estén preparados. Y ahí está el peligro: que los países occidentales repitan sus errores del pasado.

Los cambios más importantes de poder entre estados, por no mencionar las regiones, ocurren con poca frecuencia y muy rara vez de manera pacífica. A principios del siglo XX, el orden imperial y los estados en ciernes de Alemania y Japón no lograron ajustarse entre sí. El conflicto así generado devastó grandes partes del planeta.

Hoy la transformación del sistema internacional será aún mayor y requerirá que se asimilen tradiciones políticas y culturales marcadamente diferentes. Esta vez son los superpoblados estados asiáticos los que buscan desempeñar un papel más destacado. Como Japón y Alemania en aquel entonces, estas potencias emergentes son nacionalistas, buscan reparaciones de los agravios del pasado y quieren exigir una buena posición en el panorama mundial.

El creciente poder económico de Asia se está convirtiendo en mayor poder político y militar, lo que incrementa el peligro potencial de conflictos. En la región, los puntos de mayor riesgo de hostilidades —Taiwán, la península de Corea y la Cachemira dividida— han desafiado cualquier solución pacífica. Cualquiera de ellos podría detonar una guerra de gran escala que haría parecer a las actuales confrontaciones de medio Oriente meras operaciones policíacas. En breve, lo que está en juego en Asia es de enormes proporciones y exigirá de Occidente toda su capacidad de adaptación.

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Hoy, China es la potencia en ascenso más obvia. Pero no está sola: India y otros estados asiáticos ostentan tasas de crecimiento que podrían  aventajar a lasa de los países occidentales mas importantes en las décadas por venir.

La economía de China crece a más de 9% al año, la de India, a 80 o, y los “tigres” del Sudeste Asiático se han recuperado de la crisis financiera de 1997 y han reanudado su marcha hacia adelante. Se espera que la economía china duplique la de Alemania para 2010 y dé alcance a la de Japón, hoy día la segunda más grande del mundo, para 2020. Si India sostiene un crecimiento de 60 o durante 50 años, como lo creen posible algunos analistas financieros, igualará o superará a la de China en ese lapso.

No obstante, es probable que el extraordinario ascenso económico de China continúe durante varias décadas; es decir, si puede salir airosa de los tremendos trastornos causados por el rápido crecimiento, como son la migración interna de las áreas rurales a las urbanas, los elevados niveles de desempleo, la enorme deuda bancaria y la corrupción imperante. En estos momentos, China está enfrentando una prueba crucial en su transición hacia la economía de mercado. Experimenta alzas inflacionarias, burbujas en la propiedad inmobiliaria e insuficientes recursos básicos como petróleo, agua, electricidad y acero.

Beijing está restringiendo la oferta de dinero y los préstamos bancarios grandes, a la vez que  continúa esforzándose por  limpiar a fondo el frágil sector bancario. También acaba de elevar el valor de su moneda, fijada al dólar, para abatir el costo de las importaciones. Si esos intentos de enfriar la economía de China —que es mucho mayor y más descentralizada de lo que era hace 10 años, cuando se mantuvo sobrecalentada— no funcionan, la economía podría derrumbarse.

Aunque fuera temporal, una quiebra tan enorme tendría consecuencias terribles. Hoy China es un actor tan importante en la economía global que su salud está inextricablemente ligada a la del sistema en general. China se ha convertido en el motor que impulsa la recuperación de otras economías asiáticas de los reveses de la década de 1990. Por ejemplo, Japón se ha vuelto el mayor beneficiario del crecimiento económico chino, y sus principales indicadores económicos entre ellos el gasto del consumidor, han mejorado en consecuencia.

Las últimas cifras oficiales indican que el PIB real de Japón se elevó a una tasa anual de 6,4% en el último trimestre de 2003, el crecimiento más alto de cualquier trimestre desde 1990. Gracias a China, Japón puede estar saliendo por fin de una década de malestar económico. Pero esa tendencia podría no persistir si China cae en la bancarrota.

India también adquiere mucha importancia en la pantalla del radar. A pesar del vacilante progreso de sus reformas económicas, India se ha lanzado en una firme trayectoria ascendente, impulsada por sus grandes éxitos en software y las industrias de servicios a empresas, que apoyan a corporaciones en Estados Unidos y otras economías avanzadas. La regulación sigue siendo ineficaz, pero un cuarto de siglo de reformas parciales ha permitido que surja un dinámico sector privado. El éxito económico también está empezando a cambiar las actitudes de fondo: después de 50 años, muchos indios están abandonando por fin su papel de víctimas de la era colonial.

Otros estados del Sudeste Asiático están integrando firmemente sus economías en una red más amplia mediante tratados comerciales y de inversión. Sin embargo, a diferencia del pasado, China (y no Japón ni Estados Unidos) es el eje del fenómeno.

trabajo

Los miembros de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), por fin, están considerando seriamente una unión monetaria. El resultado podría ser un enorme bloque comercial, que representaría buena parte del crecimiento económico de Asia… y del mundo.

LAS PRESIONES DEL ÉXITO.

Apenas empieza el ascenso de Asia, y si las grandes potencias regionales se mantienen estables y mejoran sus políticas, el rápido crecimiento podría continuar durante décadas. Un sólido éxito, no obstante, viene inevitablemente acompañado de varios problemas.

El primero y principal de ellos será las relaciones entre los países más importantes de la región. Por ejemplo, Japón y China nunca han sido poderosos al mismo tiempo: por siglos, China fue fuerte mientras Japón estaba empobrecido; durante la mayor parte de los últimos 200 años Japón fue poderoso y China débil. Que los dos sean poderosos en la misma era será un desafío sin precedentes. Por su parte, India y China no han resuelto su disputa fronteriza que lleva ya 42 años y mantiene la desconfianza entre ellas. ¿Es posible que hoy coexistan estas tres potencias, o chocarán entre sí por el control de la región, el acceso a las fuentes energéticas, la seguridad de las rutas marítimas y la soberanía en las islas del sur del Mar de China?

Cada uno de los aspirantes asiáticos está implicado en explosivos conflictos territoriales, y cada cual tiene variables presiones internas: trastornos demográficos, rígidos sistemas políticos, luchas étnicas, frágiles instituciones financieras y corrupción generalizada. Como en el pasado, las crisis internas podrían provocar confrontaciones internacionales.

Taiwán es el ejemplo más peligroso de este riesgo. Han pasado ya más de 30 años desde que Estados Unidos combinó el reconocimiento de una China con la petición de una solución pacífica de la cuestión de Taiwán. Aunque los lazos económicos NT sociales entre la isla y el continente han crecido desde entonces, las relaciones políticas se han deteriorado. Taiwán, con su actual presidente, parece pretender poco a poco la independencia absoluta, mientras la China continental sigue buscando su aislamiento y amenazándola con desplegar 500 misiles a lo largo del Estrecho de Taiwán.

Estados Unidos, actuando de acuerdo con su compromiso con la seguridad de Taiwán, ha proporcionado a la isla equipo militar cada vez más sofisticado. A pesar de las advertencias estadounidenses a cada lado, si Taiwán traspasa la línea entre la autonomía provisional y la independencia o si China se torna más impaciente, la región podría estallar.

La región de Cachemira sigue dividida entre una India y un Pakistán dotados de armas nucleares. Desde 1989, el conflicto ha costado unas 40.000 vidas, muchas de ellas en choques en la Línea de Control que separa a los dos beligerantes. Recientemente, India y Pakistán han suavizado su retórica belicista entre una y otra, pero ningún lado parece dispuesto a un arreglo aceptable para ambos. Las inestabilidades económicas o políticas en Pakistán podrían fácilmente volver a detonar el conflicto.

Corea del Norte es otro de los puntos de mayor riesgo. Varias rondas de conversaciones recientes de seis partes, auspiciadas por China, no han logrado persuadir a Kim Jong Ii de que desmantele su programa de armas nucleares a cambio de garantías de seguridad y ayuda a la decrépita economía de Corea del Norte. Más bien, las pláticas han traído recriminaciones: hacia Estados Unidos, por ofrecer demasiado poco; hacia Corea del Norte, por seguir siendo intransigente, y hacia China, por aplicar una presión insuficiente a su vecino dependiente.

Pruebas sacadas a la luz recientemente indican que los esfuerzos nucleares de Corea del Norte están más avanzados de lo que antes se creía. Como advirtió el vicepresidente Dick Cheney a los dirigentes de China en su visita de abril, el tiempo puede estar acabándose para llegar a una solución negociada de la crisis.

EL CAMBIO DE PRIORIDADES.

Por más de un siglo, Estados Unidos ofreció estabilidad en el Pacífico mediante su presencia militar, sus alianzas con Japón y Corea del Sur y su compromiso con la promoción del progreso económico. En efecto, en sus primeros días, el gobierno de Bush subrayó su intención de fortalecer esos lazos tradicionales y de tratar a China más como un competidor estratégico que como un socio para el futuro. Sin embargo, los acontecimientos recientes (entre ellos los ataques del 11 de septiembre de 2001) han modificado el énfasis de la política exterior estadounidense. Hoy se espera mucho menos de Corea del Sur que en el pasado, gracias en parte a los nuevos dirigentes de Seúl, que representan una generación más

joven de coreanos afines a China y mal predispuestos a Estados Unidos y que no temen al Norte.

Entre tanto, Japón, de cara a una China en ascenso, una Corea del Norte con armas nucleares y una creciente tensión con Taiwán se siente inseguro. Por ello se ha comprometido a desarrollar un sistema de defensa de misiles con ayuda estadounidense y estudia flexibilizar sus limitaciones constitucionales sobre el desarrollo y despliegue de sus fuerzas armadas.

Esas medidas han inquietado a los vecinos de Japón, que podrían sentirse aún más incómodos si Japón pierde la fe en su garantía de seguridad brindada por Estados Unidos y optara por construir en su lugar su propia disuasión nuclear. Peor sería, desde la perspectiva estadounidense, que China y Japón buscaran una alianza estratégica entre ellos en lugar de tener relaciones paralelas con Estados Unidos. Para adelantarse a ello, Washington debe evitar, en todos sus manejos con China y las dos Coreas, sembrar algún género de dudas en Japón acerca de sus obligaciones en la región.

tejedoras

Sin embargo Japón, dados sus actuales problemas económicos y demográficos, no puede ser el centro de ningún arreglo de poder en Asia. Más bien, ese papel será desempeñado por China y, a la larga tal vez, por India. Por ello, las relaciones con estos dos gigantes en crecimiento son esenciales para el futuro, y el compromiso debe ser la orden del ella, aun cuando algunos funcionarios de Bush sigan convencidos de que Estados Unidos y China acabarán siendo rivales. Para ellos, la realidad estratégica es incompatible con los intereses vitales.

En términos militares, Estados Unidos está protegiendo su posición con la más amplia realineación de su poder en medio siglo. Parte de esta realineación es la apertura de un segundo frente en Asia. Estados Unidos ya no está emplazado en varias grandes bases de apoyo en el Pacífico frente al continente asiático; en la actualidad ha realizado movimientos importantes hacia el corazón mismo

de Asia, al construir una red de bases más pequeñas, ubicadas en los más remotos rincones de Asia Central. La justificación manifiesta de estas bases es la guerra contra el terrorismo. Pero hay analistas chinos que sospechan que la intención verdadera de estas nuevas posiciones estadounidenses, sobre todo a partir de la reciente intensificación de cooperación militar de Washington con India, es la suave contención de China.

Por su parte China está modernizando sus fuerzas armadas, tanto para mejorar su capacidad de ganar un conflicto sobre Taiwán como para disuadir la agresión estadounidense.

Ahora la doctrina militar china se enfoca en contrarrestar las capacidades de alta tecnología de Estados Unidos: redes de información, aeronaves “invisibles”, misiles crucero y bombas dirigidas de precisión.

Los estadounidenses suspicaces han interpretado el aumento de los presupuestos militares chinos como signos de la intención de Beijing de reducir la presencia estadounidense en Asía del Este. Por eso Washington está ansioso por usar a India, que está dispuesta a acrecentar su poder económico y militar, como contrapeso de China y como fuerte defensor de la democracia por propio derecho. India, para encarnar estos papeles, necesita acelerar el ritmo de sus reformas económicas y evitar el nacionalismo hindú asociado al Partido Bharatiya Janata (PBJ), que sufrió una sorprendente derrota en las recientes elecciones parlamentarias. Funcionarios del triunfante Partido del Congreso se comprometieron a continuar con sus reformas económicas y, al mismo tiempo, a resolver las necesidades de los pobres del campo que a través del voto los llevaron de nuevo al poder. Envalentonados por la victoria, los voceros del Partido del Congreso dijeron que defenderían el incremento de la tasa de crecimiento anual de India a 1 O0/o, a partir de su actual ocho por ciento.

A menos que el Congreso siga con su secular tradición de gobernar, reducirá cualquier utilidad que India pudiera obtener de la campaña estadounidense de contrarrestar la influencia de los fundamentalistas islámicos radicales. A la fecha, la ideología religiosa que se opone a todo gobierno secular ha generado sólo un moderado arrastre entre las grandes poblaciones musulmanas de India y los estados circundantes de Asia Central y del Sudeste. Por ejemplo, a los partidos políticos fundamentalistas islámicos les fue mal en las elecciones parlamentarias de invierno y primavera en Malasia e Indonesia. Sin embargo, por otras vías los radicales islámicos se vuelven una seria amenaza para la región. Allá, los gobiernos débiles y la corrupción generalizada ofrecen un campo fértil para las operaciones clandestinas: entrenamiento reclutamiento y equipamiento de terroristas. Según los indicios, hay allá redes no bien definidas de distintos grupos terroristas del Sudeste Asiático que se ayudan entre sí con financiamiento y operaciones.

Encuestas recientes de opinión pública indican que la oposición a Estados Unidos entre los fundamentalistas islámicos radicales está creciendo, en gran parte debido a sus actividades en Irak y al respaldo estadounidense al gobierno de Sharon en Israel. Aún queda por determinar el impacto completo de los ultrajes a los que fueron sometidos los prisioneros iraquíes. Pero ya es patente la profunda ira de las comunidades musulmanas de todo el mundo por la percepción de desdén a los intereses palestinos del gobierno de Bush.

Una solución del conflicto palestino-israeli no acabaría con el terrorismo, y los mismos musulmanes deben encabezar la batalla ideológica dentro del islam. Pero Estados Unidos podría fortalecer la participación de los moderados del mundo islámico con una combinación de cambios de politicas y diplomacia pública eficaces. Estados Unidos debe hacer más que establecer estaciones de radio y televisión para difundir perspectivas alternativas

de las intenciones estadounidenses en Medio Oriente. Debe volver a reaprovisionar sus disminuidos recursos de diplomacia pública a fin de reclutar más expertos en idiomas, reabrir bibliotecas extranjeras y centros culturales, y patrocinar programas de intercambio. Dado el gran número de musulmanes tradicionalmente tolerantes de Asia, Estados Unidos debe ayudar con vigor a la creación de alternativas que sean atractivas frente al islamismo radical.

NECESIDAD DE CAMBIOS. Para adaptarse al gran cambio de poder que hoy se da con tanta rapidez en Asia, Estados Unidos requiere una vigorosa preparación de parte de su Poder Ejecutivo y del Congreso. El compromiso establecido por el gobierno de Bush con China representa una mejora respecto de su postura inicial, y el cambio se ha reflejado en los esfuerzos de Washington por colaborar

con Beijing en el combate contra el terrorismo y en las negociaciones con Corea del Norte. El cambio también se ha reflejado en la renuencia a resolver diferencias comerciales y monetarias con la imposición de obligaciones. Sin embargo, de otras maneras, Washington todavía tiene que cambiar su enfoque.

Para avanzar, Estados Unidos debe ofrecer el liderazgo para forjar los arreglos de seguridad regional, siguiendo las líneas del acuerdo pendiente entre Estados Unidos y Singapur para expandir la cooperación en la lucha contra el terrorismo y la proliferación

debe ser el adalid de las economías abiertas, o correrá el riesgo de quedar fuera de los pactos comerciales futuros. Estados Unidos también debe evitar crear la profecía propia de la rivalidad estratégica con China. De hedos Unidos debe estar preparado para tal cambio en el curso de los acontecimientos. Pero ello no es inevitable; la cooperación todavía puede producir avances históricos.

En el plano internacional, las potencias asiáticas en ascenso deben tener más representación en instituciones de mayor peso, empezando por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este importante organismo deberá reflejar la configuración emergente del poder global, y no sólo los vencer dores de la Segunda Guerra Mundial.

Puede decirse lo mismo de otros organismos internacionales de gran calado. Un reciente estudio de la Brookings Institution señaló: “Existe una asimetría fundamental entre la realidad global de hoy y los mecanismos existentes de la gobernabilidad global, siendo el G-7/8 —el exclusivo club de países industrializados que representan primordialmente a la civilización occidental— la principal expresión de este anacronismo La credibilidad y eficacia de los organismos internacionales depende de tales cambios; sólo entonces podrán contribuir en grado significativo a la paz entre las naciones.

Aunque lejos de ser del todo segura, la reestructuración de las instituciones para reflejar la distribución de poder ofrece más esperanza que permitir que se diluyan en la inaplicabilidad y vuelvan a la irrestricta e impredecible política del equilibrio de poder ya la competencia económica sin orden ni concierto.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional
Por James F. Hoge JR
Director de Foreign Affairs

Biografia de Washington George Primer Presidente de Estados Unidos

Biografía de Washington George
Primer Presidente de Estados Unidos

En 1758, un oficial virginiano logra una victoria decisiva en la guerra que opone Gran Bretaña a Francia en territorio americano. Abandona después el ejército colonial, pero casi veinte años más tarde, es nombrado comandante en jefe del ejército rebelde que lucha por la independencia de las coionias inglesas en Norteamérica.

Washington George, estadista y militar (Wakefield, Virginia 1732-Mount , Virginia 1799). Rico hacendado de opiniones moderadas, fue oficial de la guerra contra los franceses.

En 1758, como comandante de las tropas de obtuvo en Fort Duquesne una resonante victoria que le dio gran popularidad.

Tras la guerra se retiró a sus posesiones, que mejoró con un provechoso matrimonio.

En 1774-75 tomó parte en los congresos de Filadelfia como representante de Virginia.

En 1775 fue nombrado comandante del ejército independentista. Tras unas victorias iniciales (Boston, Trenton, Princeton) y una serie de derrotas, abogó por una alianza con Francia.

En 1781 venció al desgastado ejército británico, conquistó Virginia y obtuvo la capitulación de Yorktown, que supuso el final de la guerra.

Se retiró entonces a sus fincas e intentó desentenderse de la política, pero ante el desorden de la situación, en 1787 aceptó el cargo de delegado en la convención de Filadelfia.

Biografia de Geroge Washington

El héroe de la independencia de las colonias británicas en América del Norte y padre del nuevo Estado que éstas constituyeron al obtenerla, es una de las figuras más sólidas de la Historia. Sin poseer gran genio militar o intelectual, Jorge Washington aportó al nacimiento de los Estados Unidos sus recias condiciones de propietario campesino, su disciplinada educación de geómetra, la responsabilidad de su condición militar y una imperturbable confianza en los destinos trazados a su pueblo por la Providencia.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

El militar y político George Washington consiguió la indepencia de las colonias inglesas en Norteamérica.

Nacido en Virginia en 1732, firmó junto con otros patriotas en 1776 la Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, que declaraba estados libres y soberanos a las colonias.

Años atrás, había sido un brillante oficial del ejército británico, al que abandonó en 1758 para ocuparse de sus propiedades y dedicarse a la política.

Primeras experiencias
• Nació el 22 de febrero de 1732, en Bridges Creek (Virginia, actual Estados Unidos).

• A los once años, luego de morir su padre, fue educado por su hermanastro Lawrence, en Mount Vernon (hoy, EE.UU.).

• En 1753 lo nombraron ayudante en uno de los distritos militares de Virginia.

• Tres años más tarde fue elegido para comandar el regimiento de Virginia, zona cuyas fronteras mantuvo a salvo cuando se declaró la guerra entre Francia y Gran Bretaña.

• En 1758 se retiró del Ejército.

• Al año siguiente se casó y se dedicó a las actividades de su hacienda en Mount Vernon.

• Entre 1774 y 1775 apoyó a la causa independentista, en calidad de delegado por Virginia en los Congresos Continentales de Filadelfia (actual Estados Unidos).

• A finales de 1775, el Congreso lo designó como Comandante en Jefe del Ejército Continental.

• Hasta 1782 lideró varias batallas que permitieron la victoria de la; colonias frente a Gran Bretaña.

• Al año siguiente entregó su cargo y regresó a Mount Vernon para dedicarse a su plantación.

• En 1787 presidió la Convención que redactó la Constitución.

• Un año después fue elegido presidente de los Estados Unidos.

• En 1792 fue reelegido para esa función.

• Cinco años más tarde dejó el cargo y se retiró a Mount Vernon.

• Murió el 14 de diciembre de 1799.

George Washington demostró ser un hábil gobernante que hizo de la naciente república una nación poderosa.

Como primer presidente de los Estados Unidos, gobernó con un estilo federalista, mantuvo la paz a toda costa y dejó un sistema eficiente de gobierno y una economía en crecimiento.

En 1790, el Distrito de Columbia (DC), que está rodeado por los estados de Maryland y Virginia, fue designado como la sede de la capital de la nación y recibió el nombre de Washington en honor del primer presidente.

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BIOGRAFIA COMPLETA

LA VIDA DE JORGE WASHINGTON: Su vida comenzó un 22 de febrero de 1732, a orillas del Potomac, en la localidad de Bridge’s Creek, antiguo condado de Westmoreland, estado de Virginia.

Perteneció a una antigua y distinguida familia inglesa establecida en las colonias desde 1657.

Su padre, Agustín Washington, era un rico e influyente colono dedicado por entero a sus plantaciones.

Su madre, María Boll, segunda esposa de Agustín, era hija de una también respetable familia virginiana.

Al poco de nacer George, su familia se trasladó a las orillas del Rappahannok.

La temprana muerte del padre, cuando George contaba once años, dejó a éste y a sus nueve hermanos en una situación cómoda e independiente desde el punto de vista económico.

george washintongSus estudios no pasaron en aquella época de lo que habitualmente se enseñaba en las escuelas rústicas del condado, dado que jamás mostró interés por las letras o la filosofía, apartándose en todo momento de las cuestiones no relacionadas directamente con la práctica cotidiana.

Ya a los catorce años mostró los primeros síntomas de su vocación militar al solicitar entrar como aspirante en la marina inglesa, debiendo sin embargo abandonar dicho intento por el desagrado con que su madre vio el proyecto.

Así pues, dado que su condición no era la de primogénito y que la parte de su herencia no era excesiva, se vio obligado a decidirse por una carrera.

Completó sus estudios de geometría, aplicándolos al estudio y medición del territorio occidental de la colonia y de las llanuras que existen al otro lado de los montes Apalaches, territorios de inmensa vegetación e inexplorados.

Durante tres años, de los dieciséis a los diecinueve, erró por los bosques acampando al raso, alimentándose como los indios y estudiando sus costumbres.

Jorge Washington quedó huérfano de padre en 1743. Agustín legó a su hijo la propiedad de Rappahannock, en la que éste había pasado gran narte de su niñez. Al ocurrir el fallecimiento de su padre, Jorge fue confiado a la tutela de uno de sus hermanastros, Lorenzo, con el que vivió en su finca de Monte Vernon. En este lugar empezó a estudiar geometría con mucho aprovechamiento.

Su carrera militar comenzó por fin a los diecinueve años, durante el período de las permanentes rivalidades entre Francia e Inglaterra por el control de la totalidad del continente americano.

Para defender Virginia de las correrías de los indios y de los avances franceses, se dividió la colonia en diversos distritos militares.

El joven Washington, merced al renombre que ya había adquirido como explorador, fue nombrado comandante de distrito, dedicándose con verdadero entusiasmo a su nueva tarea e instruyéndose en la lectura de numerosos textos sobre táctica militar.

En el año 1752 ingresó en la milicia colonial como ayudante general. Amenazada Virginia por los franceses, tuvo el mando de seis compañías destinadas a la vigilancia del valle del Ohio y participó, con suerte diversa, en las acciones bélicas de la Guerra de los Siete Años, que repercutían del Viejo Mundo.

Siempre en primera fila, valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington fue ganándose la admiración de sus soldados, a quienes imponía rígida disciplina, de la que él mismo no pretendía escapar.

Poco a poco, su fama trascendió; era el hombre cuya acción medida y justa se apoyaba en la más profunda honradez, y cuyo consejo se buscaba, tanto en los asuntos públicos como en los privados.

george washington

George Washington en sus tierras de Mount Vernon. Administraba la propiedad con la intención de dedicarle más tiempo, pero sus compatriotas vendrían muchas veces a sacarlo de su retiro.

Acompañó a las islas Barbados a su hermano enfermo y, muerto éste, se dedicó durante veinte años a la administración de sus fincas. En 1759 contrajo matrimonio con Marta Dandridge, joven y hermosa viuda que llevó a la sociedad conyugal cuantiosos bienes.

Se dedicó a la atención de sus fincas en las que no faltaban esclavos, como los había en todo el sur, rico en plantaciones; pero es fama que los de Monte Vernon vieron suavizados su triste cautiverio por un trato menos riguroso inspirado en sentimientos humanitarios.

Hasta 1765 Washington figuró muy poco en la vida política de la colonia, a pesar de tener reservado un escaño en la Cámara de los Burgueses de Virginia. Pero desde esta fecha, con motivo de la protesta contra el Acta del Timbre, George se afilió al partido whig colonial, opuesto al tory metropolitano. Poco a poco se afirmaron en él las ideas de independencia, nacidas no por credos ideológicos, sino por la experiencia práctica de las circunstancias de la economía y de la política colonial.

LAS CAMPAÑAS MILITARES
Los acontecimientos se precipitaron: el 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la declaración de la independencia de los Estados Unidos.

El general inglés Howe derrotó a los americanos, en 1776, pero Washington triunfó en Trenton (1776) y en Princeton (1777).

Cuando la situación se hacía crítica, por la caída de Filadelfia, el general patriota Gates obtuvo el triunfo de Saratoga (1777).

Muchos voluntarios franceses llegaron para unirse a los patriotas. Yorktown, en poder inglés, se rindió por la acción combinada de Washington y el conde Rochambeau.

La victoria había llegado y el tratado de paz de Versalles de 1783 reconoció la independencia de los Estados Unidos. Washington volvió al trabajo de sus campos y a la paz hogareña.

WASHINGTON, PRESIDENTE
De allí vino a sacarlo el rumor de la crisis política; mas él declaró que lo que se necesitaba no era el crédito de un hombre, sino un gobierno que asegurase la vida y la libertad.

En 1787 se reunió en Filadelfia la Convención que había de constituir ese gobierno. Washington la presidió, y votada la Constitución fue elegido presidente e investido en abril de 1789.

Elegido por segunda vez, cumplió su período pero no aceptó una tercera elección. Al dejar la vida pública, dirigió al pueblo una carta donde se manifiesta su buen sentido y profundo patriotismo.

La elección de George Washington como presidente de los Estados Unidos en 1789 fue celebrada con escenas de júbilo en toda la confederación. Ha sido el único presidente de ese país designado unánimemente por el colegio electoral

LOS ÚLTIMOS AÑOS
Una vez más retornó a Monte Vernon. Había dedicado cuarenta y cinco años de su vida a su patria, como soldado y estadista, y volvía a la vieja finca, cargado de honores.

En la mañana del 12 de diciembre de 1799 salió, como todos los días, a recorrer a caballo sus tierras.

La lluvia y la nieve no le hicieron acortar el paseo, y al volver experimentó los primeros síntomas de un mal que había de producirle la muerte dos días después. Sobrellevó su enfermedad con la entereza que mantuvo en toda su vida.
En su testamento ordenó que a la muerte de su esposa se diera la libertad a todos sus esclavos.

Sus funerales fueron sencillos, como lo pidió. Nada más digno de quien, como él, entendió el cumplimiento de su labor como un deber ciudadano.

Mereció ampliamente lo que de él se ha dicho: «El primero en la paz, el primero en la guerra y el primero en el corazón de sus conciudadanos».

Padre fundador de los Estados Unidos de América
Tras su muerte, ocurrida en diciembre de 1799, Washington fue objeto de un verdadero culto nacional, que alcanzó la estatura de héroe.

Sin embargo, el más ilustre de los padres fundadores de la democracia norteamericana tal vez no fue un presidente tan excepcional como lo exalta la leyenda.

En todo caso, entre los demás padres fundadores –Madison, Hamilton, Franklin, Jefferson-, era ciertamente el menos brillante en términos intelectuales, el menos imaginativo y el más conservador en el plano social.

Además, su legado en la política exterior norteamericana no encama la mejor parte de su acción: recomendó no intervenir en los asuntos europeos, anticipando el aislacionismo que teorizaría la «doctrina de Monroe» en 1823.

En realidad, su fama póstuma se debió a la manera en que supo representar los valores norteamericanos, mediante una combinación de simplicidad y patriotismo, valentía y rigor aristocrático.

Al negarse a ser un político profesional, quiso estar por encima poder para retirarse a sus dominios.

Verdadero Cincinato del Nuevo Mundo -aquel general romano que tras la victoria regresó a su granja-, no era miembro de una casta militar sino un soldado ciudadano.

Patriota convencido, antepuso por sobre todo la unidad del pueblo norteamericano y la grandeza de su democracia, dejando el Mensaje de despedida a la nación: «La Constitución […] es religiosamente obligatoria para todos.

La verdadera idea del poder y derecho del pueblo de establecer su propio gobierno presupone la obligación de cada individuo de obedecer al gobierno establecido».

Muchos gestos simbólicos de la democracia norteamericana son herencia de Washington, como el juramento del presidente estadounidense sobre la Biblia o la regla no escrita de un máximo de dos mandatos, que perduró hasta F. D. Roosevelt.

Washington fue un verdadero símbolo, cuyo nombre designa tanto un estado de la costa oeste, como la capital federal del país, además de una cantidad innumerable de bulevares y monumentos. Su rostro está grabado en la piedra del monte Rushmore, al lado de los de Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt.

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BREVE AMPLIACIÓN SOBRE SUS ULTIMOS AÑOS: Tras cumplirse el tiempo constitucional del segundo mandato presidencial, Washington se negó a aceptar la tercera presidencia de la república, dado que quería pasar los últimos años de su vida en familia, retirándose a Mount-Vernon en marzo de 1797.

John Adams fue elegido sucesor suyo y Jefferson vicepresidente.

Las negociaciones de Adams con el Directorio se hicieron imposibles, al negarse éste a discutir con el partido federal o republicano.

La inquietud cundió en América pareciendo inminente el peligro de guerra.

El 29 de marzo el Congreso votó una ley autorizando al presidente a armar un ejército de diez mil hombres en caso de necesidad. Adams inmediatamente propuso a Washington que fuera general en jefe del ejército.

Washington, dispuesto a retirarse definitivamente, se negó a aceptarlo al principio. Sin embargo, y tras muchas presiones, aceptó de nuevo.

Washington era partidario de pasar a la ofensiva atacando Luisiana y Florida con el fin de impedir que Francia se asentase allí.

Tomar la ofensiva contra Francia y España, tal era el punto de vista de Washington. Sin embargo, Adams, enemigo de la violencia, envió de nuevo a los delegados a parlamentar con el Directorio, en el momento en que se producía el golpe de estado del 30 de Prairial.

Washington se mostró desconfiado y sorprendido ante los hechos y así lo demuestra en párrafos escritos en sendas cartas a Hamilton y al ministro de la guerra:

«La medida en sí misma me ha sorprendido. Desde hace algún tiempo sigo intranquilo los asuntos políticos de los Estados Unidos. Me parece que caminan a grandes pasos hacia una crisis.»

Sin embargo, poco tiempo de vida le quedaba a Washington para poder comprobarlo: el 12 de diciembre de 1799, después de cinco horas de paseo bajo la lluvia llegó a su casa completamente calado.

Al día siguiente se negó a cuidarse el resfriado. Por la noche, sintiéndose enfermo se negó a llamar al médico por temor a que su mujer se enfriase.

El mal hizo rápidos progresos y nada pudieron hacer los médicos. Murió el 14 de diciembre. Su. mujer, allí presente, exclamó: «Todo ha concluido, no tardaré en seguirle, ya no tengo más pruebas que sufrir.»

El 13 de diciembre el Congreso decretó la erección de un monumento de mármol en su memoria, que todos los ciudadanos llevaran luto durante un mes y que se «consagrase públicamente un día de recogimiento y de oración en todos los Estados Unidos de América».

En Francia, y pese al estado de hostilidad existente, el primer cónsul decretó que él ejército francés llevase luto en honor de Washington: «Orden del día para la Guardia de los Cónsules y para las tropas de la República: Washington ha muerto.

Este gran hombre se batió contra la tiranía y consolidó la libertad de su patria. Su memoria será siempre grata al pueblo francés como a todos los hombres libres de ambos mundos, y especialmente a los soldados franceses, los cuales, como aquél y los soldados americanos se baten por la igualdad y la libertad.

En consecuencia, el Primer Cónsul ordena que, durante diez días, ostenten crespones negros todas las banderas y gallardetes de la República. París 18 de Pluvioso, año VIII.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX
Wikipedia
Hicieron Historia Tomo I Larousse
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo IV

La Belle Epoque, Los Años Locos Antecedentes, Características

«Belle Epoque», Antecedentes y Características
«Los Años Locos»

Se denominó Belle Epoque al período que abarca desde fines del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial (1914), caracterizado por un transitorio bienestar económico, una gran euforia y optimismo, en las clases altas y medias de los países industrializados de Europa y algo en los EE.UU..

Esto fue producto de los avances tecnológicos y científicos de la época. El crecimiento de las ciudades fue cambiando los hábitos de la gente, abarcando todas las clases sociales.

El descanso dominical, la reducción de la jornada laboral y la posterior incorporación del Sábado Inglés (media jornada), crearon un tiempo libre difícil de ocupar.

La burguesía fue el motor de estas transformaciones. El optimismo del que hacían gala los sectores sociales hegemónicos daba la espalda a la auténtica crisis que se vivía en esos momentos, tanto en el orden político internacional como en el social.

Sin embargo, tales problemas eran ignorados o minimizados y se procuraba disfrutar de entretenimientos, paseos y reuniones. La «Belle Epoque» se transformó así, en el reinado de la ilusión, de la felicidad perpetua. Por otra parte esta paz y fehcidad aparentes recibirían un duro golpe al doblar el siglo, cuando estallase la Primera Guerra Mundial.

Antecedentes:  Francia, desde 1814, después de la derrota final de Napoleón, encuentra su estabilidad gobernada por Luis Felipe, un monarca constitucional.

Dependiendo de la estabilidad de Francia, Europa también entró en una era de paz, el desarrollo en todos los sectores. El mundo está fascinado con el avance tecnológico europeo impulsando la expansión del capitalismo mundial.

En 1855, un nuevo proceso de fabricación de acero, permite su uso en la investigación a escala industrial sobre el electromagnetismo condujo a la posibilidad de uso de la electricidad, en sustitución del vapor de agua, la energía potencial de otros como el petróleo, también comenzó a ser empleado.

Daimler creó el motor de combustión, diseñado por neumáticos Dunlop apareció.

En 1886, Daimler puso en marcha el primer coche y con él llegaron los primeros vehículos propulsados por motor de combustión interna. En 1893, lanzó la «Victoria», el primero de cuatro ruedas Benz.

En 1895 se presentó el primer coche con un motor de gasolina. En 1913, Henry Ford abrió la planta en la primera serie de la industria automotriz.

También en el siglo XIX, concibió la telegrafía sin hilos de Marconi, que abarca el principio, a una distancia de dos kilómetros.

En 1889, hubo una comunicación a través del Canal Inglés y en 1901, a través del Atlántico.

Todos estos cambios dieron lugar a mejoras en la producción y la consolidación del capitalismo, dando lugar a un crecimiento explosivo de la riqueza, era conocido por la formación de la «Belle Epoque», llena de refinamiento artístico y cultural, especialmente en Francia.

estilo de vida americanoMiles de personas, gracias al ferrocarril, se trasladaban los fines de semana en excursión a otras ciudades, al campo o al mar.

En los sectores populares, el tiempo libre era todo un problema: no tenían dinero pata consumir o para gastar en paseos.

El alcohol, el juego y las peleas eran los entretenimientos más difundidos.

Frente a esto, tos grupos religiosos, los colegios y otras instituciones fomentaron la práctica de juegos en los que se realizaran esfuerzos físicos y fueran vistosos para el público: surgieron así los espectáculos deportivos, el fútbol y el rugby en Inglaterra; el básquet, el béisbol y el fútbol americano en los Estados Unidos.

También fueron populares el box, las carreras de caballos y el ciclismo. Todos estos deportes fueron rápidamente aceptados en todo el mundo.

Mientras tanto, los sectores medios y altos disfrutaban del teatro, la música, las grandes exposiciones o simplemente salían de compras para estar a la última moda.

Otro cambio importante fue la valoración de la educación: ahora no sólo era más accesible estudiar, sino que constituía una forma de ascenso social.

Esta época de esplendor y optimismo se pudo ver simbolizada en el barco mas grande, lujoso y rápido del mundo: el Titanic, cuyo hundimiento, dos años antes de la guerra (1912), anticipó el fin de esta época de esplendor.

 La «Belle Epoque» se inició en el siglo XIX (1871) y se prolongó hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Este período de poco más de treinta años no es, por supuesto, una definición matemática. De hecho, «Belle Epoque» es un estado de ánimo, que se manifiesta en algún momento en la vida de un país.

En «Belle Epoque» en París, que involucró a todo el mundo, floreciente filósofos Nietzsche y Freud abordó y debatió la sexualidad.

El progreso de la ciencia médica y química condujo a un aumento en la esperanza de vida. El desarrollo económico ha cambiado realmente la forma de vida de los parisinos.

La gente, gracias a la gramola, que podían escuchar la música en su propia casa y andar en bicicleta en la calle.

Barco Titanic, hundido en 1912

El 28 de diciembre de 1895, la película fue mostrada por primera vez por los hermanos Lumière en París, que marcó el comienzo del éxito de la película.

La fotografía de cine, la radio, el arte, la música y la pintura, hizo lugar a un clima propicio para el desarrollo del arte y la belleza.

París como la capital del mundo civilizado y del progreso. El francés era un signo de refinamiento.

La elegancia siguió el «dernier cri-» de París. Con sus cafés-conciertos, ballets, operetas, librerías, teatros, bulevares que la alta costura, la Ciudad de la Luz fue el productor y exportador del centro de la cultura mundial.

La cultura bohemia inmortalizada en las páginas de la novela de Henri Murger – Escenas de la vie de Bohème (1848) – era una referencia a la vida intelectual, los lectores ávidos de Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Zola, Balzac y Anatole France.

En «Belle Epoque» hubo varios cambios en el mundo del arte en Europa, permitiendo a los teatros, cines y exposiciones de pinturas, entrar en la vida cotidiana de las personas, dando lugar a la aparición de la cultura de la diversión.

Esta cultura de la burguesía obtuvo estatus social a través de los cabarets, donde era posible encontrar la fusión de elementos de la alta cultura con elementos de las clases bajas.

La industria del entretenimiento (parques de atracciones y el cine) se hizo posible gracias al desarrollo de la electricidad y la reducción de la carga de trabajo, permitiendo a los trabajadores tiempo libre para el ocio.

Los parques y los cines se convirtieron en entretenimiento de masas, porque la entrada era barata y estas diversiones causó una momentánea separación de la realidad cotidiana de las personas. Los parisinos comenzaron a disfrutar de la noche, ir a espectáculos, music hall y el circo.

Desde entonces, las clases sociales se mezclaban en los mismos lugares de entretenimiento, tales como los cafés-conciertos de la colina de Montmartre, por ejemplo.

Montmartre era en realidad la principal zona de ocio en París. Los cabarets como «Folies Bergere«, el «Chat Noir» y «Moulin Rouge» estaban en su pico más alto durante la «Belle Epoque». Más de un centenar de salas de cine se abrieron entre 1900 y 1913.

Pintores y músicos han grabado su nombre en la «Belle Epoque».

La capital francesa era el centro de una verdadera efervescencia cultural. Muchos artistas e intelectuales vivían en París, sobre todo en el «Montmartre«. Este distrito, entre otros, contó con la presencia de Modigliani, Picasso, Renoir, Toulouse-Lautrec.

La sala de música era un género musical popular en Europa durante el siglo 19. Por lo general, un solo de piano en el estilo romántico y, a menudo realizada por el compositor en el evento conocido como «Salas».

Cuando se habla de «Belle Epoque», recuerda de inmediato el can-can, su música y bailarines. Lo que realmente representa esta danza de origen francés, una mezcla de polka y la pandilla.

Desde 1850, Celeste Mogador, estrella del baile de Bal Mabille, París – que más tarde se uniría a la orquesta del cabaret Moulin Rouge – inventó la banda: ocho minutos de impresionantes armonías perfectas y Offenbach como maestro indiscutible de la música.

El nuevo baile se consideró un ritmo demoníaco, equilibrio, flexibilidad en los pasos de la sensualidad y acrobacias extremas, en la que los bailarines, fascinantes en su traje, perdió la mente de todo París.

El can-can se caracteriza principalmente por pasos firmes y saltando, pateando la pierna alta y con firmeza.

Normalmente, el traje de esta danza se compone de botas de la mitad de los ingresos,tacones altos, corsés, plumas en la cabeza y las faldas con volantes.

Desde hace algunos años, fue declarada ilegal porque se consideraba inmoral e indecente, y por lo tanto prohibida por la policía.

Algunas de las grandes damas de la can-can francés era Louise Weber (La Goulue), Jane Avril y Guilbert Yvette.

El can-can fue objeto de inspiración para muchos pintores impresionistas como Toulouse-Lautrec, el artista de cabaret, que pintó imágenes de famosas bailarinas de cancán.

Prostitutas, cabarets y bares están inevitablemente asociados con el nombre de Henri de Toulouse-Lautrec.

Además de Jane Avril, inmortalizando los aspirantes a estrellas de la época como La Goulue, Valentin-le-Bone, Aristide Bruant, Yvette Guilbert.

Algunos de cabaret, inmortalizados por la paleta de Lautrec se hizo internacionalmente famoso por cancan como Moulin Rouge y el Chat Noir.

La música más conocida de cancán fueron compuestas por Jacques Offenbach, el violonchelista eminente desde la infancia. Considerado por la crítica como el «Liszt del violonchelo,» no sólo se dedicó a componer varias obras para este instrumento como parte de una serie de conciertos en las principales capitales europeas.

La fama y popularidad se disparó a las alturas de Offenbach. Dentro de los diez años siguientes escribió  noventas operetas, el éxito más grande, como La Belle Hélène, La Vie Parisienne, La Grande-Duchesse de Gerolstein y La princesa de Trebizonde. Según Carpeaux, el can-can de Offenbach dictaminó que bailar al público, siendo un participante y espectador, orgía borracha de cínico.

Después de una gira de éxito de los Estados Unidos , derrochó su fortuna, Offenbach llegó a demostrar un amargo arrepentimiento por haber desperdiciado su talento, la composición de canciones populares y de mal gusto.

Atraído por los relatos fantásticos del compositor y escritor alemán Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, Wilhelm, se lanzó febrilmente en la tarea de componer una ópera seria para permanecer para la posteridad. 60 años de edad y muy enfermo, trabajó duro para terminar cuentos de Hoffmann.

El creador de la opereta, no se dio cuenta el gran sueño de ver un montaje de su primer éxito gran ópera. Murió en París, cinco meses antes del estreno de su joya musical.

La operación fue considerada el mayor evento de la temporada, alcanzando un récord de 101 actuaciones.

Expresión pura de la época en que surgieron, las manifestaciones artísticas floreció en la «belle époque».

El arte tomó nuevas formas con el impresionismo y el modernismo. El estilo llamado «art nouveau«, caracterizó a la Belle Epoque. Este movimiento artístico surgido a finales del siglo. XIX, en respuesta al empleo abusivo en la técnica de razones clásicas o tradicionales.

El «art nouveau», adornos valiosos, los colores brillantes y curvas sinuosas sobre la base de las elegantes formas de animales y plantas de las mujeres. Estilo extravagante mezcla de barroco, rococó y el clasicismo, utilizando materiales como el vidrio y el hierro.

Principalmente decorativo, de pie en las fachadas de los edificios en forma de vidrieras y mosaicos, apareció en objetos decorativos como muebles, puertas, y los vasos, así como la innovación en la forma de joyería.

Uno de los mejores pintores más conocidos del «art nouveau», fue Alfonse Mucha.

En la literatura, se considera uno de los principales precursores del estilo «art nouveau», fue el renacimiento celta, especialmente en Inglaterra, Escocia, Irlanda y Escandinavia, dirigiéndose a los «tiempos» aureas de cada país.

A pesar de la caballería medieval, utilizado por razones de esta tendencia literaria, lo que contribuye a la «art nouveau» en otros géneros artísticos, esta escuela tenía un deseo de liberación de la vieja y la nueva parte de la demanda, tal como se refleja en movimientos como el nuevo paganismo o el nuevo hedonismo.

En la segunda mitad del siglo 19, cinco grandes exposiciones internacionales celebradas en París se indica, a los pintores y escultores de todo el mundo, la tendencia estética de moda.

La primera de estas exposiciones, 1855, fue el enfrentamiento decisivo entre los seguidores del estilo neoclásico Dominique Ingres y Eugène Delacroix, romántico, con la victoria final de este último – y por lo tanto del Romanticismo. Gustave Courbet, cuyas obras había sido denegada, levantado a poca distancia de la sede de la feria, su propio «Pabellón del Realismo».

Doce años más tarde, se negó en 1855 se convirtió en el héroe de la jornada: la Exposición de 1867 representó la victoria de Courbet y el realismo, y para mostrar a Europa el Inglés prerrafaelitas.

Esta vez, la junta corte que Manet, infeliz, también están expuestos a una bandera improvisada. La Exposición de 1878 marcó el inicio de la consagración del impresionismo.

El 1889 representó el triunfo de los simbolistas y, por último, en el año 1900 marcó la consagración del «art nouveau». Enormes pantallas de la industria francesa y el comercio, estas exposiciones pretendía atraer a nuevos mercados en países lejanos.

La moda se inspira en gran medida por el «Art Nouveau» durante la «Belle Epoque», un compromiso entre el deseo por el lujo abundante y simplicidad. Las mujeres ricas usaban corsés y sombreros de fantasía que se distinguen de los demás.

Los accesorios también fueron muy importantes: guantes de cuero, botines y sombrillas. Las mujeres más ricas llevaban perfumes, las joyas y el maquillaje. Había nuevos equipos destinados a ser utilizados en el deporte para las mujeres, como la natación y el ciclismo.

 Los hombres más ricos llevaban trajes oscuros, relojes de oro de bolsillo, bastones y guantes de cuero. El pelo corto y el bigote se convirtió en moda.

La Belle Epoque fue un período de alegría por vivir, disfrutando del ocio y el progreso. Experimentado algunos problemas: una vida significativa el déficit demográfico, los conflictos y social, porque, a pesar de la nueva legislación social, se hizo difícil sobrevivir para la clase trabajadora y la población rural.

Al terminar la Primera Guerra Mundial en 1914, la «belle epoque» se había detenido en el tiempo, convirtiéndose en el pasado.

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LA BELLE EPOQUE: MODOS DE VIDA

París da siempre el tono para la moda y el buen gusto (aunque Londres se precie de ser la capital de la elegancia masculina y Viena la de la música alegre). Hay, sin duda alguna, maneras de vivir que el pueblo puede considerar como, suyas.

El obrero renuncia a la blusa pero lleva todavía gorra; se siente más a sus anchas en su barrio y en la feria suburbial que en el paseo de los Campos Elíseos; tiene sus juegos favoritos, los bolos, el billar, el dominó, los naipes; frecuenta los cafés modestos, con frecuencia parecidos a «la taberna» que describe Zola. Pero la «sociedad» en la que reina la burguesía lo mira casi como a un extranjero.

Por lo demás, el burgués tiende siempre a distinguirse del obrero manual. Se enfunda en la levita o el chaqué, se cubre con el clac, lleva corbata con extraordinario placer y algunas veces monóculo; aunque deja desaparecer las patillas, cuida con esmero la barba y el bigote. Su esposa sigue de cerca la moda que tiene sus fantasías anuales o-incluso estacionales, que exige tiempo y dinero.

Tanto si se enfunda en una vaina como si prefiere las formas vaporosas, lo mismo si usa sombrero grande o pequeño, siempre da una gran importancia a los zapatos, a los guantes, al chai, al veliilo, al abanico. Como la vida moderna la incita a pasear y montar en coche, le es preciso arremangar a menudo la falda, que es larga. Hacia 1895 goza llevando el ridículo para guardar el pañuelo.

El vestido no evoluciona hasta 1900: el hombre adopta la americana, el sombrero y el bastón, la mujer el traje sastre y los zapatos bajos; el deporte y los paseos en bicicleta obligan a abandonar poco a poco las formas incómodas. Los vestidos de calle ganan en sobriedad, pero los de fiestas y espectáculos son siempre complicados y de una gran suntuosidad.

Robert Schnerb. El siglo XIX. En Historia General de las civilizaciones, dirigida por M. Crouzet.

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Tercera Revolución Industrial El Mundo Contemporaneo Avances Tecnicos

Tercera Revolución Industrial

La sociedad de la información: Una tendencia en el desarrollo de la civilización industrial ha sido la aplicación creciente de la ciencia y la tecnología al proceso productivo.

Las transformaciones económicas y organizativas que caracterizan la nueva fase de la economía mundial están estrechamente asociadas a un profundo cambio científico y tecnológico. Este cambio tiene su núcleo en las tecnologías de la información —microelectrónica, informática, telecomunicaciones—.

Tercera Revolución Industrial Estas nuevas tecnologías tienen un doble efecto. Por una parte, abren nuevos sectores industriales, como la industria de la computación. Pero, además, desencadenan grandes transformaciones en un conjunto muy amplio de actividades económicas.

Estos cambios son acompañados en las sociedades capitalistas avanzadas por una importancia creciente de las actividades de procesamiento de información, tanto en el producto bruto como en la estructura ocupacional. La organización de la producción y el trabajo también se ha visto profundamente modificada.

Así como el fordismo —la aplicación sistemática de los principios de la organización científica del trabajo en un sector industrial específico que sirve como modelo para otros sectores— caracterizó la organización productiva desde los primeros años del siglo XX, desde el último tercio del siglo creció en importancia un nuevo modelo de organización del trabajo y de la producción.

Este modelo suele denominarse toyotismo —porque fue desarrollado en la fábrica japonesa de automóviles Toyota— u ohnismo —porque su concepción y diseño fueron realizadas por Taiichi Ohno, ingeniero jefe de Toyota—. Las nuevas formas organizativas se caracterizan por la flexibilidad de la producción y de la gestión empresaria, no sólo en la estructura interna de las empresas sino también en relación con sus sistemas de proveedores y su demanda.

 La economía global : La economía contemporánea es cada vez más una economía global, en la que, como señala Manuel Castells, “el capital, la producción, la gestión, los mercados, la fuerza de trabajo, la información y la tecnología se organizan en flujos que atraviesan las fronteras nacionales”. No se trata simplemente de que “la economía tenga una dimensión mundial (lo cual es cierto desde el siglo XVII, sino que el sistema económico funciona cotidianamente como una unidad en el ámbito mundial”.

La primera fase de la Revolución Industrial estuvo estrechamente identificada con el ascenso de Inglaterra; la segunda, con el avance de los Estados Unidos y Alemania. La tercera fase muestra el ascenso de Japón, que durante las décadas de 1970 y 1980 supo sacar el mayor provecho de las posibilidades productivas de las tecnologías de la información. Esto no significa que los Estados Unidos y los países de Europa occidental hayan quedado marginados de este proceso, sino más bien que hay nuevos y poderosos actores en el escenario económico internacional.

Cuadro Diferencias entre las Distintas Revoluciones Industriales

Japon Nueva Potencia Economica La economia mundial Historia Economia

Japón Nueva Potencia Económica

Los años de la recuperación

La guerra dejó a Japón en un estado de devastación total: millones de desocupados, viviendas e industrias destruidas y una inflación galopante. Las pérdidas materiales rondaron la cuarta parte de su riqueza nacional. Sin embargo, Japón contaba también con algunas condiciones favorables para su reconstrucción.

La enorme desocupación indicaba la disponibilidad de una gran cantidad de mano de obra, y la industria bélica había elevado el nivel tecnológico y la capacidad productiva de la nación. Finalmente, el Japón de la posguerra contó con la ayuda norteamericana. Como consecuencia de la Guerra Fría y de la Guerra de Corea, los Estados Unidos decidieron favorecer el crecimiento de Japón con el fin de contar con un aliado fuerte en Asia.

Potencia Mundial Economica Japon

En este contexto, los japoneses otorgaron prioridad a la reconstrucción de la industria. En 1946 se crearon el Consejo de Estabilización Económica, con el fin de coordinar la producción, y el Banco de Reconstrucción, que debía canalizar las inversiones hacia determinados sectores industriales (alimentos, fertilizantes, carbón, hierro y acero).

A partir de 1951, el Banco de Desarrollo otorgó créditos a bajas tasas de interés. El Ministerio de Industria y Comercio Exterior, creado en 1949, impulsó la formación de grupos empresariales en torno de los bancos: los keiretsu. La mayor parte del capital necesario para la inversión industrial provino del sector privado.

El aporte del gobierno consistió en la concesión de préstamos a los bancos privados y en la provisión de infraestructura (construcción de carreteras y ferrocarriles). De este modo, hacia mediados de la década del ‘50 ya estaban echadas las bases para el crecimiento industrial japonés.

Sobre la base de estos estímulos, la industria japonesa comenzó su expansión. En 1948, el índice de producción industrial (tomando como base el de los años 1934-1936) estaba sólo en 55. En 1955 había trepado a 181; y en 1960 se disparó a 410.

Los años del crecimiento

En 1961, el primer ministro japonés, Ikeda Hayato, presentó un programa que se fijaba el objetivo de duplicar la renta nacional en un plazo de diez años. El plan se basaba en una expansión de las exportaciones a un ritmo cercano al 10% anual. Los principales rubros exportados eran maquinaria y químicos; los principales compradores, los Estados Unidos, Europa occidental y los países del Sudeste Asiático. Los índices del comercio exterior japonés (1965= 100) revelan que de 1960 a 1970 hubo un crecimiento de 43,9 a 200,8.

En la década del ‘60, la economía japonesa se caracterizaba por el predominio de un número relativamente pequeño de fabricantes a gran escala, algunos de los cuales se hallaban dentro de keiretsu como Mitsubishi, Mitsui y Fuji. Estos fabricantes se destacaban en sectores básicos como el siderúrgico, el naviero y el minero, aunque también eran fuertes en las finanzas y el comercio.

En forma paralela fueron surgiendo empresas con líneas de producción relativamente nuevas, como artículos eléctricos, electrónicos y automóviles: entre ellas figuraban, por ejemplo, Hitachi, Toyota y Nissan.

Durante esta fase también recibieron un gran impulso los productos que requerían una tecnología avanzada y fuertes inversiones de capital: acero, petroquímica, artículos de consumo como cámaras fotográficas, televisores, motocicletas y automóviles.

Entre 1973 y 1975, la crisis del petróleo —Japón importaba casi todo el petróleo que consumía— produjo un período de recesión de la economía japonesa. Sin embargo, Japón siguió siendo el país con el mayor crecimiento económico del mundo.

Japón, potencia económica mundial: En la actualidad, el poder económico de Japón se basa en tres pilares: su capacidad industrial, su importancia comercial y el dominio sobre los mercados financieros.

Japón es la tercera potencia industrial del mundo. Junto a los Estados Unidos, es el líder de la producción de alta tecnología —electrónica e informática, industria aeroespacial, biotecnología, óptica, mecánica de precisión—. A la vez, mantiene el primer lugar en la producción automovilística y naviera.

En el aspecto comercial, Japón exporta manufacturas e importa energía, materias primas y alimentos. Su éxito comercial se basa fundamentalmente en el bajo precio, la alta calidad de sus productos y en la protección del mercado japonés. Además, Japón es la primera potencia financiera: es el segundo inversor en el mundo y las empresas japonesas se extienden por todo el planeta. La bolsa de Tokio es la primera por el volumen negociado y los bancos japoneses ocupan los primeros puestos mundiales.

PARA SABER MAS…
Japón, el iniciador
Japón es actualmente uno de los tres polos del poder económico mundial.
Luego de un primer proceso de industrialización en la segunda mitad del siglo XIX, experimentó un aumento de su poderío económico y político que le permitió expandir su poder imperial sobre los países vecinos. Empobrecido por la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial, logró en pocos años ponerse a la cabeza del desarro-
llo económico y tecnológico mundial.
El progreso alcanzado por el Japón es totalmente extraordinario, ha cambiado el mundo y nuestra percepción del mismo. Ha sido capaz de combinar crecimiento económico y redistribución de la riqueza, así como reducir la desigualdad del ingreso. A pesar de la gran transformación de su territorio y de su sociedad, la identidad cultural fue cuidadosamente preservada, demostrando que es factible la modernización sin occidentalización.

Estos logros requirieron un extenuante esfuerzo de la sociedad japonesa, con trabajadores cumpliendo horarios de trabajo más extensos, consumiendo mucho menos y ahorrando e invirtiendo mucho más que los trabajadores de los Estados Unidos y Europa.

Paradójicamente, el Japón fue ayudado por las reformas impuestas por la ocupación norteamericana al fin de la Segunda Guerra. La prohibición de toda actividad bélica lo liberó del peso que significan los gastos mil/tares y le permitió centrar su atención en el desarrollo económico.

Este desarrollo solo puede ser explicado por la dinámica interna de la sociedad japonesa, en cuya base estaba el proyecto de afirmación de la identidad nacional.

Un país empobrecido por la guerra, dependiente de la importación de materias primas y energía, se movilizó colectivamente, primero para sobrevivir, luego para competir y finalmente para afirmarse a sí mismo por medio de la producción industrial y la innovación tecnológica. Después de 1945 el nacionalismo japonés reemergió en la forma de un proyecto de desarrollo económico guiado por el Estado y orientado a competir pacíficamente en la economía internarnacional.

La Crisis del Petroleo:Caida Mundial del Crecimiento Economico

La Crisis del Petróleo
La Caída del Crecimiento Económico

RESUMEN HISTÓRICO:
El impacto y la salida de la crisis:

Una combinación de factores marcó el final de un período de notable crecimiento. La declaración de inconvertibilidad del dólar en 1971 y las devaluaciones del dólar entre 1971 y 1973 pusieron fin al sistema monetario de Bretton Woods. La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar el precio del crudo en 1973 —y nuevamente en 1979— terminó con el petróleo barato que había lubricado el crecimiento de posguerra.

Como consecuencia de estos cambios se frenó el ritmo del crecimiento económico. Creció la inflación, se redujeron las tasas de crecimiento y aumentó el desempleo. Importantes industrias —incluso sectores industriales enteros— se vieron obligados a reconvetirse: debieron introducir innovaciones tecnológicas, ahorrar energía, reducir sus plantas de personal, etc. Muchas de estas reconversiones contaron con el apoyo de los estados nacionales, que tendieron a privilegiar la mejora de las estructuras productivas por sobre los gastos sociales.

En términos sociales y políticos, la salida de la crisis de la década del ‘70 no fue neutral. En el terreno político, su rasgo principal fue el cuestionamiento teórico y práctico del estado de bienestar. Para sus críticos, enrolados en posiciones que suelen denominarse genéricamente neoliberales o neoconservadoras, el propio funcionamiento del estado de bienestar creaba las condiciones para el estancamiento económico, al limitar los beneficios empresariales y reducir en consecuencia las posibilidades de inversión.

A partir de ese momento, la intervención del estado se caracterizó por una menor preocupación por las reivindicaciones sociales. La ofensiva conservadora tuvo dos líderes principales:

Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos entre 1980 y 1988, y Margaret Thatcher, primera ministra británica entre 1979 y 1990. En el terreno social, el precio pagado por la contención de la inflación y por la reconversión de las industrias obsoletas fue un importante aumento en la tasa de desempleo, particularmente notable en Europa occidental.

Los límites del crecimiento y la cuestión ambiental

En 1972 el Club de Roma publicó un informe titulado “Los límites al crecimiento”. En dicho informe, un conjunto de expertos realizó una evaluación acerca de las posibilidades de continuidad del crecimiento económico en el planeta.

El problema central que planteaba el estudio era, como señala Víctor Urquidi, “el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y modos de vida de una población siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causa daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y pone en peligro el equilibrio ecológico global —todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con bienestar”—.

Las conclusiones del informe eran pesimistas. Más allá de la certeza en sus previsiones, el informe ejemplifica bien una preocupación y un abordaje global que tuvieron creciente difusión desde la década del ‘70 en adelante.

La preocupación por armonizar el crecimiento económico, el mantenimiento de condiciones ambientales adecuadas y la vigencia de una mayor equidad social tuvo un hito en la realización de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, realizada en Río de Janeiro en 1992. La necesidad de la cooperación mundial para conseguir un desarrollo sustentable —o sostenible— fue el eje de las discusiones de la conferencia.

Arabia Saudí, que no creía que su economía pudiese desarrollarse exclusivamente sobre la base de las exportaciones de petróleo, se embarcó en un programa de desarrollo masivo que pretendía no sólo construir refinerías de petróleo, sino también otras «industrias más alejadas de la fuente»: las que se basaban en el petróleo o la energía barata. La zona industrial de Al Juba! constituye un ejemplo de esta estrategia. Petromin, un organismo gubernamental Saudí. y Shell trabajaron conjuntamente en la operación.

PARA SABER MAS….
La respuesta a la OPEP

Sin embargo, incluso esa solidaridad no fue suficiente para mantener los altos precios del petróleo. La recesión en Occidente redujo la demanda de petróleo; entonces empezaron a realizarse esfuerzos por ahorrar el consumo de petróleo, ya fuera substituyéndolo por otros combustibles o utilizando técnicas más eficientes en el consumo de energía.

El carbón y la energía nuclear proporcionaban una fuente alternativa de energía que generó una creciente proporción de electricidad durante la década de los 70. Se exigían y producían coches con motores más pequeños y más económicos, lo que favoreció las importaciones japonesas a Estados Unidos.

Se introdujeron límites de velocidad para ahorrar petróleo, e incidentalmente, salvar vidas. Las fuentes de petróleo que no pertenecían a la OPEP empezaron a ampliarse. El desarrollo más espectacular se produjo en el mar del Norte, donde los altos precios del petróleo y la nueva tecnología hicieron posible la extracción de tal cantidad de petróleo que, a principios de la década de los 80, Gran Bretaña era autosu-ficiente en cuanto al petróleo.

En un intento de evitar la repetición de los sucesos de 1973-1974, 16 Estados formaron el Organismo Internacional de Energía (IEA) a finales de 1974. La organización tenía como objetivo supervisar un sistema para compartir petróleo en futuras emergencias y reducir la posibilidad de tales emergencias estimulando una mayor autosuficiencia en la producción de petróleo. A cambio de compartir el petróleo de los países miembros productores de petróleo —Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido— durante las emergencias, los países no productores de petróleo aceptaron en 1976 un precio mínimo de venta de 7 dólares por barril a fin de proteger su inversión en las fuentes petrolíferas. Ninguna de estas respuestas convenció al mundo de que se había solucionado el problema del petróleo.

En 1978, Paul Erdman publicó su novela The Crash of ’79 en la que predecía una gran guerra originada en Oriente Medio, precipitada por el sha de Persia y la lucha por el petróleo. La ficción demostró ser más exacta que muchas previsiones menos entretenidas, dado que 1979 señaló el comienzo de la segunda crisis del petróleo, iniciada por el derrocamiento del sha de Persia y la interrupción de los suministros de petróleo de Irán.

El precio del petróleo se dobló, pese a que la escasez de petróleo mundial nunca excedió el 4 por ciento y la producción de la OPEP para aquel año llegó de nuevo a un punto cumbre. Durante la primera crisis, las compañías petroleras habían racionado los suministros de petróleo y limitado así las consecuencias que la carrera por el petróleo podía tener. En la segunda crisis controlaban sólo la mitad del petróleo en el comercio internacional y no podían ser tan eficaces. Estados Unidos tan sólo cesó de acumular petróleo en marzo de 1979 y a continuación no pudo tener acceso a las reservas puesto que no se habían instalado las bombas.

El sistema de reparto de emergencia del IEA no fue activado, pese a la solicitud de Suecia, por la dudosa razón de que la activación podría aumentar el pánico. Una segunda oportunidad para que el IEA demostrara su valía surgió en septiembre de 1980, cuando se declaró la guerra entre Irán e Irak. Hacia principios de noviembre, cesaron las exportaciones de petróleo de ambos países, reduciendo las reservas mundiales algo más que en la crisis de 1979. Sin embargo, el precio del petróleo aumentó de 31 a 40 dólares, volviendo a descender a 35,5 dólares a final de año. Los mercados estaban más calmados porque Arabia Saudí aumentó la producción y el IEA alentó a sus miembros a disminuir sus reservas.

La utilización de los ingresos procedentes del petróleo: Los ingresos de la OPEP aumentaron hasta un máximo de 287.000 millones de dólares en 1980, pero la nueva ronda de aumentos de precios estimuló nuevas reducciones en la demanda. Los países de la OCDE redujeron su demanda de petróleo de la OPEP en un 20 por ciento entre 1979 y 1985. En esta última fecha, la OPEP suministraba sólo e! 40 por ciento de la demanda de petróleo en el mundo no comunista, lo cual suponía ganancias de 132.000 millones de dólares. Al año siguiente, el precio del petróleo descendió en casi un 70 por ciento en seis meses. Hacia 1988, los ingresos eran de cerca de 90.000 millones de dólares.

Deseosa de reducir la dependencia de su economía del petróleo, Arabia Saudí se embarcó en una inversión masiva en nuevas industrias, como las industrias químicas, mientras en algunas de ellas ya existía un exceso de capacidad mundial. Al ser un país geográficamente grande con una pequeña población y un monarca tradicional, que limitaba con Estados muy poblados con gobiernos radicales, Arabia Saudí también se sintió obligada a adquirir el equipo de defensa más moderno posible. Mientras el precio del petróleo seguía aumentando, los ingresos procedentes del petróleo permitían al gobiernos saudí financiar estos planes. Cuando el precio del petróleo volvió a caer en 1986, la estrategia económica nacional saudí se hizo insostenible.

El deseo de Arabia Saudí de ajustar su suministro de petróleo a fin de mantener los precios acordados, se evaporó gradualmente cuando aumentaron las dificultades presupuestarias. Con el hundimiento de este pilar de la OPEP, la perspectiva del cártel con un poder de mercado casi desapareció.

La Unión Soviética se podría haber beneficiado de este aumento en los precios, pero la delicada relación con sus mercados petroleros en Europa del Este lo hacía problemático. La Unión Soviética subsidiaba a sus Estados tapón suministrando petróleo por debajo de los precios mundiales. Pero los malos resultados de la economía soviética y de las economías satélite convirtieron este subsidio en una carga cada vez mayor.

Los efectos de la crisis
Las naciones industrializadas de Occidente reaccionaron al boicot y al alza de precios (de 2,59 a 11,65 dólares por barril) con consternación, pero inmediatamente adoptaron sus medidas. Holanda fue la primera en promover el ahorro de energía mediante la prohibición de la circulación automovilística en domingo. Bélgica y Alemania Federal siguieron su ejemplo poco después e impusieron también —como otros países— limitaciones de velocidad. Estas y otras medidas de ahorro demostraron su eficacia.

Aunque al boicot petrolífero había seguido una conmoción en cierto modo beneficiosa, los altos precios de los crudos podían conllevar peligros más graves. Se iba a acelerar la inflación, y en consecuencia el paro y las tensiones sociales. El sistema monetario se vería afectado a nivel internacional cuando los países productores de petróleo invirtieran en el mercado internacional las elevadísimas ganancias obtenidas de la noche a la mañana con igual celeridad.

Finalmente, se desequilibraron las balanzas de pagos de muchos países, puesto que tuvieron que emplear volúmenes de divisas mucho más elevados para hacer frente a las importaciones de petróleo. En 1973 los países del Mercado Común destinaron 16.000 millones de dólares para hacer frente a dichas importaciones, y un año después se elevaban ya a 40.000 millones de dólares.

Especialmente afectados resultaron los países en vías de desarrollo que no poseían petróleo. En conjunto se aceleró la recesión de la economía mundial, independientemente de las demás causas que la habían determinado. Los países industriales no iban a poder seguir aumentando su prosperidad tan rápidamente y a tan bajo precio, a expensas de otras naciones.

Las compañías petrolíferas multinacionales obtuvieron buenos beneficios del embargo y del alza de precios impuestos por los árabes. Habían demostrado ser imprescindibles a la hora de abastecer a los países industriales, y habían invertido ingentes sumas de dinero en nuevas prospecciones, pero el explosivo incremento de sus ganancias suscitó la indignación general.

La tierra oculta todavía más de 90.000 millones de toneladas de petróleo (y los expertos calculan otros 200.000 millones más), pero un consumo anual medio de 3.000 millones de toneladas permite calcular fácilmente que estas reservas se agotarán a principios del siglo XXI, aunque sin duda antes se producirán situaciones de difícil superación.

Aunque los países más dependientes del petróleo tratan de aprovechar otras fuentes de energía, no resulta fácil sustituirlo a medio plazo. En tal caso, es muy probable que la crisis de 1973 no haya sido más que el preludio de otra crisis energética futura, mucho más grave y de alcance mundial.

SÍNTESIS DE LA ÉPOCA

ORIENTE MEDIO se convirtió en un área crucial de la política mundial a partir de la década de 1950. Ello se debió a que los países de Europa occidental, Japón y Estados Unidos se hicieron cada vez nías dependientes de los grandes yacimientos petrolíferos de Oriente Medio. Los mayores depósitos se hallan en las inmediaciones del golfo Pérsico —Arabia Saudí, Kuwait, Irak e Irán— y en Libia (norte de África).

PETRÓLEO Y OPEP
En un principio, estos depósitos de petróleo eran explotados por compañías occidentales. Más tarde, los gobiernos de Oriente Medio se hicieron con el control de sus propias riquezas, ya que estaban en condiciones económicas para hacerlo. En 1960 muchos países productores de petróleo se unieron para fundar la OPEP (Organización de países exportadores de petróleo). Los precios empezaron a ser más altos.

LA CRISIS DEL PETRÓLEO En 1973, los países occidentales apoyaron a Israel en la guerra del Yom Kippur contra Egipto y Siria. Los productores árabes de petróleo, unidos en la OPEP, intentaron terminar con ese apoyo cortando los suministros de petróleo. Los precios del crudo se dispararon. Ello causó una grave crisis energética y una inflación (alza general de los precios) que dañó seriamente las economías occidentales, aunque multiplicó la riqueza de muchos productores de petróleo.

NACIONES RICAS Y NACIONES POBRES
Los países árabes productores de petróleo han tenido gobiernos muy diferentes. Algunos, como Kuwait, Arabia Saudí o Libia, tienen poblaciones pequeñas, de modo que la riqueza proveniente del petróleo puede emplearse en educación, sanidad y bienestar social. Otros, como Irak e Irán, están superpoblados. Muchos de sus habitantes son pobres, entre otras cosas porque gran parte de las riquezas generadas por el petróleo se invierten en gastos de guerra.

GOBERNANTES ÁRABES
Algunos de los mayores productores de petróleo, como Arabia Saudí y Kuwait, cuyos gobiernos son conservadores, están dirigidos por jeques (los jefes hereditarios de los árabes) prooccidentales. Otros, como Libia, Irak e Irán, están regidos por gobiernos que se autoproclaman revolucionarios. Como rasgo común, atacan el imperialismo estadounidense y la ingerencia de Estados Unidos en los asuntos extranjeros.

RELIGIÓN ISLÁMICA
En el mundo islámico se ha extendido un malestar general por la consideración que el Islam ha tenido en Occidente. Muchos pueblos de Oriente Medio exigen una modernización a la occidental, con el Islam en un segundo término. Éste fue el camino de Turquía y de su líder Kemal Atatürk (1881-1938) y la de Irán antes de 1979. Otros quieren preservar la religión y las costumbres islámicas, como Arabia Saudí, donde, por ejemplo, el alcohol está prohibido.

FUNDAMENTALÍSIMO ISLÁMICO
Una tercera opción es dinamizar el Islam haciendo de él una religión revolucionaria y opuesta a cualquier influencia extranjera. En 1979 el sha de Persia (1919-80) fue derrocado por los fundamentalistas shiís en Irán, quienes tomaron rellenes estadounidenses, desafiaron a Occidente y establecieron la estricta observancia islámica. En 1981, los fundamentalistas asesinaron al presidente egipcio Anwar el-Sadat (1918-81).

Fuente Consultada: Los Cambios Económicos del Siglo XX Sidney Pollard

La Unificación o Comunidad Europea Distintos bloques economicos

Bloques En La Unificación o Comunidad Europea

Después de la guerra, algunos dirigentes europeos consideraron que era conveniente ensayar alguna forma de unificación de los países de Europa occidental. Después del fracaso de algunas tentativas demasiado ambiciosas, el proceso de unificación se inició en 1952 con un acuerdo entre seis países —Francia, Alemania Occidental, Bélgica, Holanda, Luxemburgo e Italia— que constituyeron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).

El hecho importante de esta unión fue la convergencia entre Francia y Alemania, los enemigos irreconciliables de las dos grandes guerras. El éxito de la CECA facilitó la ampliación de los acuerdos entre las seis naciones, que en 1957 constituyeron la Comunidad Económica Europea (CEE) —también conocida como Mercado Común Europeo—. Posteriormente se fueron incorporando otras naciones europeas y se fue ampliando la esfera de atribuciones de los organismos comunitarios.

En 1987, el Acta Unica estableció una ampliación del mercado común, con libre circulación de personas, mercancías y servicios. El Tratado de Maastricht firmado en 1992 dispuso la creación de la Unión Europea. Esta unión incluye dimensiones inéditas en la historia europea: la unión económica y la unión política.

La primera se manifiesta en la decisión de crear una moneda única y de armonizar las políticas económicas de todos los países miembros de la unión. La segunda supone la creación de una ciudadanía europea y la coordinación de las políticas exteriores y de seguridad de los distintos países. El tratado establece asimismo mecanismos de compensación social y regional para cerrar los desequilibrios entre regiones y grupos.

GLOBAL, REGIONAL, NACIONAL Y LOCAL

Uno de los problemas que aparece con mayor nitidez y recurrencia en el mundo actual es el de las relaciones entre lo global, lo regional y lo nacional. Las razones de la preocupación por este problema son bastante claras. Por una parte, la enorme expansión de los medios y posibilidades de comunicación vinculan cada vez más estrechamente a miles de millones de personas a lo largo y a lo ancho del planeta.

Existe una economía global, caracterizada por un creciente intercambio comercial, por el desarrollo de un mercado financiero global y por nuevas formas de organización de la producción a escala mundial. Existen también problemas globales, como por ejemplo la destrucción de la capa de ozono, que tienen efectos sobre todo el planeta y que requieren soluciones que escapan al radio de acción de cualquier estado nacional.

Para algunas interpretaciones, las tendencias a la globalización suponen una creciente homogeneización de valores, costumbres y estilos de vida en todo el mundo, impuesta por la convergencia entre las nuevas tecnologías de la información y la lógica del capitalismo. Estas tendencias efectivamente existen, pero no agotan la cuestión.

La globalización coexiste con la desigualdad y con la exclusión, en una nueva división internacional del trabajo. El proceso de exclusión comprende grandes regiones, como el África subsahariana, pero no se limita a áreas del mundo subdesarrollado. Afecta también a las grandes aglomeraciones urbanas del mundo desarrollado, con sus enormes bolsones de miseria y marginación.

Las tendencias a la globalización ponen en cuestión los márgenes de acción autónoma de los estados nacionales. La expansión de las empresas multinacionales ha sido enorme. En 1989, las ventas de las 50 empresas multinacionales más importantes equivalían al 37% del producto bruto de los Estados Unidos, lo que puede dar una idea del poder económico y de la capacidad de negociación de las grandes empresas frente a la mayoría de los países.

 Otro ejemplo de restricción a la capacidad de intervención estatal autónoma es el de la política monetaria: las posibilidades de los gobiernos de fijar sus políticas monetarias están muy fuertemente condicionadas por lo que hacen otros países y por las decisiones de los grandes inversores y especuladores internacionales.

La creación en 1994 de la Organización Mundial de Comercio (OMC) constituye un cambio significativo en el funcionamiento del comercio internacional. La incorporación de un país a la OMC supone la aceptación de un conjunto muy amplio y detallado de disposiciones que limitan los márgenes de decisión nacional. Frente a estos fenómenos, de creciente relevancia en el contexto internacional, se postulan diferentes alternativas políticas que van desde el aislamiento hasta la defensa a ultranza del comercio libre.

Una de las reacciones de los gobiernos ha sido la constitución de acuerdos regionales, que suponen diferentes grados de integración comercial, económica y política, como la Unión Europea, el NAFTA o el MERCOSUR.

LA UNIÓN EUROPEA: En 1987, la firma del Acta Única estableció una ampliación del mercado común. El Acta preveía «la creación de un mercado interno único, integrado, sin restricciones para el movimiento de mercaderías, la eliminación de los obstáculos para la libre circulación de las personas, de los servicios y de los capitales, la creación de un régimen destinado a garantizar que la competencia no se vea falseada por políticas proteccionistas, el acercamiento de las legislaciones nacionales necesarias para el funcionamiento del Mercado Común y la armonización de los impuestos directos en interés del mercado.»

En 1992, un tratado firmado en la ciudad holandesa de Maastricht dispuso la creación de la Unión Europea. Esta unión incluye dimensiones inéditas en la historia de este continente: la unión económica y la unión política. La primera se manifiesta en la decisión de crear una moneda única y de armonizar las políticas económicas de todos los países miembros de la unión. La segunda supone la creación de una ciudadanía europea y la coordinación de políticas exteriores y de seguridad de los distintos países. Asimismo, el tratado establece mecanismos de compensación social y regional para zanjar los desequilibrios entre regiones y grupos.

La integración europea ha permitido a los diferentes estados alcanzar importantes logros. Sin embargo, esta unión enfrenta ciertos problemas, como los diversos grados de desarrollo de los diferentes países, la pérdida de mercados frente a la competencia norteamericana y japonesa, y las altas tasas de desempleo, entre otros.

jefes de estado europeo

Jefes de gobierno de países europeos en la Cumbre de la Unión Económica y Monetaria, Madrid, 1989.

Historia y Justificación del Estado de Bienestar en Occidente

Historia y Justificación del Estado de Bienestar

EL ESTADO DE BIENESTAR: Analizaremos primero, en este punto, cómo se constituye el llamado “estado de bienestar” desde lo global. El mismo, surge como respuesta del propio sistema capitalista mundial a la crisis del ´29 cuyo máximo teórico es John M. Keynes .

 “El ´29 barre también con la nostalgia residual de aquellos valores que el ´17 había destruido. En el jueves negro de Wall Street, con la catastrófica caída del índice de la Bolsa, son arrasadas las mitologías estatales y políticas de un siglo de renovado dominio burgués sobre la clase obrera…(…) es el entierro final del mito liberal clásico de la separación del Estado y el mercado. Es el fin del “laissez faire”.

Pero aquí no se trata simplemente de la modificación de la relación clásica entre el estado y la sociedad civil y del arribo de un Estado “intervencionista” (…) eso ya había sido presenciado en los años posteriores a 1870.

Aquí el inicio de una nueva época en la historia del Estado contemporáneo es señalado por el hecho de que en ese mundo debe reconocerse la emergencia de la clase obrera y la imposibilidad de eliminar el antagonismo que ella representa como un elemento necesario del sistema…(…) la característica central que distingue a la nueva forma histórica del Estado capitalista es: la reconstrucción capitalista del Estado sobre la base del descubrimiento del antagonismo obrero radical.(…) La revolución obrera política puede ser evitada sólo reconociendo las nuevas relaciones de fuerza y haciendo funcionar a la clase obrera dentro de un mecanismo que sublime la continua lucha por el poder en un elemento dinámico del sistema, controlándola, funcionalizándola en una serie de equilibrios…(…)

El Estado está ahora preparado para penetrar en la sociedad, para recrear continuamente la fuente de su legitimidad en un proceso de permanente reajuste de las condiciones de equilibrio. La nueva “base material de la constitución” devino en el “Estado planificador” o, mejor aún, el Estado como “plan”.(…)” (Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002, pág. 15 y 16.)

Negri, se pregunta más adelante por las implicancias de la crisis del ´29 y sobre los nexos entre 1917 y 1929 y dice: “… el ´17 se presenta al mismo tiempo bajo dos aspectos: como problema internacional y como problema interno de los diversos países capitalistas, como el problema de la contrarrevolución, así como el aislamiento de la Unión Soviética, y como el problema de la represión del potente movimiento de la clase obrera –sindical y obrero- que extiende la experiencia revolucionaria a todo el mundo capitalista”.

Y Negri, contesta diciendo lo que proponía Keynes en 1919, como la única vía a seguir por el capitalismo: “…consolidar la economía de Europa central como una barrera contra los soviets rusos y como una forma de control de los movimientos revolucionarios internos, reunificar, en suma, los dos frentes de defensa del sistema capitalista”. (Negri, Ob. Cit, pág. 18).

Además, marca como característica específica de la nueva forma del Estado que emergió de 1929 que: “era más bien el tipo de dinámica de clase que entrará en acción en el marco del intervencionismo estatal, sobre la cual se fundaba la intervención. Únicamente la experiencia de la gran crisis del 1929 podía permitir a la ciencia capitalista dar este ulterior paso adelante hacia una nueva redefinición del Estado.(..) Asumir que el ´17 no tiene incidencia inmediata sobre el ´29 parece cosa obvia. Sin embargo, detrás de la obviedad de esta afirmación se encuentra una red de relaciones históricas cuya identificación, si no explicará, ciertamente dará un sentido político complejo de interpretación de la gran crisis.

Porque, si bien es cierto que la crisis del ´29 surge directamente de la estructura económica norteamericana, también es al mismo tiempo fruto de la acumulación de las contradicciones del sistema…(…) La excepcionalidad de la crisis del ´29 no se entiende sino teniendo presentes las condiciones del desarrollo económico de los años veinte, cuando el alargamiento de la base de la oferta (…) no se acompañó de un cambio en la relación en la que se encontraba con la demanda (…) y cuando se dice “demanda” se dice “clase obrera”, se dice posibilidad de insurrección y de subversión del sistema” (…) tenemos finalmente a este Estado capitalista que audazmente supera y recupera (Aufhebung) la noción de “revolución permanente” a su interior para su propia conservación” ( Negri, Ob. Cit., págs. 25, 26 y 34 ).

“John Maynard Keynes fue quizás el teórico más perpicaz de la reconstrucción capitalista, de aquella nueva forma de Estado capitalista que emergió como reacción al impacto revolucionario de 1917.(…) y el rol jugado por Keynes fue hacerla funcionar (a la revolución del 17) dentro del análisis de la crisis, convertirla en elemento científico (…) el punto decisivo en la “Teoría General” es: El redescubrimiento de la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia” (…) y la necesidad del sistema de una previsión. Y la previsión, consecuentemente es el predominio de la demanda sobre la oferta.” (Negri, Ob. Cit., págs. 17 y 35.)

 Estado de Bienestar

Fue Keynes, quien aportó líneas de acción superadoras de la crisis e hizo alusión al rol del estado en esta coyuntura. Ya la Primera Guerra había provocado, en mucho países, situaciones de riesgo a las economías nacionales, lo que había obligado a abandonar la idea de un Estado abstencionista en materia económica.

La crisis del ´29, que es vista como una crisis de todo el sistema en su conjunto, pero del sistema capitalista. Dice el historiador Hobsbawm: “(…) Ahora bien, una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir –a duras penas- el triple reto de la Depresión, el fascismo y la guerra, parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución, cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS, que había emergido de la segunda guerra mundial como una superpotencia. (…) El principal interrogante al que deben dar respuesta los historiadores del siglo XX es cómo y por qué tras la segunda guerra mundial el capitalismo inició – para sorpresa de todos- la edad de oro, sin precedentes, y tal vez anómala, de 1947-1973. No existe todavía una respuesta que tenga el consenso general…(…)” (Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997, pág. 18).

La crisis del sistema capitalista, que no afectó a la ex Unión Soviética, obliga a el Estado, a realizar medidas dirigistas, corporativistas, intervencionistas (aunque volvamos a aclarar: ¡el Estado siempre interviene!). ¿Cuál va a ser el rol que se le va asignar al Estado en este periodo? El Estado va a ser pensado como activo agente de la economía, desde la regulación e incentivación de la producción; desde el control de los mercados, del consumo, de la producción, del comercio exterior; desde la elaboración de nuevas leyes que reglamenten el funcionamiento económico; desde la planificación de las medidas a adoptar; desde la nacionalización de empresas, etc.

Es que, siguiendo a Keynes, la idea era, incentivar el consumo, la demanda de bienes en oposición a la teoría del pensamiento clásico en la que el mercado es una espontánea fuerza reguladora de la economía, donde la oferta y la demanda (tanto de bienes y de mano de obra) se crean mutuamente, se generan mutuamente. A partir de las teorías keynesianas, surge también la idea de la plena ocupación y del pleno empleo como generador de más demanda de productos y más consumo.

El Estado pasa así, a intervenir para garantizar cierto nivel de ocupación y de consumo, incentivando la economía por medio de políticas que aseguren su funcionamiento. El Estado, asume el rol de protector tanto de los consumidores como de empresarios a fin de impedir los abusos de los sectores monopolistas.

En resumen, el “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad del subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente.

El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal. La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.

Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).

En la etapa de la economía primaria exportadora, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado toma una posición decidida en el proceso, a través de la organización y la promoción de la inversiones en ferrocarriles e infraestructura y en el poblamiento de la zona pampeana. En ese periodo (1860-1930) el Estado integró al país en el sistema de división internacional del trabajo, organizó el sistema monetario en torno al patrón oro y una política arancelaria abierta a la importación de manufacturas. Se organizó el Estado de derecho liberal liderado por los sectores vinculados a la producción agropecuaria y a los intereses internacionales asociados a los grupos locales dominantes en ese sector dinámico.

Como dijimos, la complejidad creciente del proceso económico, plantearon al Estado un conjunto de problemas, a partir de 1930.

Uno de esos problemas, se refiere a la política de desarrollo industrial. En la etapa Agroexportadora (política librecambista), las responsabilidades del Estado se limitaban al manejo de la política arancelaria. En la nueva etapa, al asumir la Industria, el papel protagónico del proceso de desarrollo, y la protección arancelaria y otras medidas de fomento, un rol central en la evolución de la economía, el Estado asumió responsabilidades mucho más complejas: “Entre ellas se incluye no sólo el nivel y la estructura de la protección arancelaria sino, también, la política de financiamiento de promoción del cambio tecnológico, de precios relativos agro-industriales y otras cuestiones importantes.” (Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)” ).

En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.

Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absorberlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.

Ver: Crisis del Estado de Bienestar

Profesor: Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA EN: “EL ESTADO DE BIENESTAR”:
– Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997.
– Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002.
– Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)”.

Transformaciones Sociales Luego de la Guerra Mundial

Transformaciones Sociales Luego de la Guerra Mundial

La expansión del consumo 

La expansión económica de la segunda posguerra descansó también sobre una mayor capacidad de consumo de gran parte de la población. Fue en los Estados Unidos donde se afianzaron un nuevo patrón de consumo y un estilo de vida —el american way of life— que se convirtieron en un modelo para el resto del mundo. La imitación del modelo norteamericano, difundido por la propaganda televisiva, se convirtió en una obsesión para las clases medias que crecían en número y poder adquisitivo en todo el planeta.

Se expandió de manera notable el número de automóviles: mientras que en 1950 existían alrededor de 20.000.000 de autos matriculados en los Estados Unidos, una década más tarde ese número se había multiplicado por tres. Los electrodomésticos se convirtieron en partes indispensables de la vida cotidiana de la mayoría de la población de los países desarrollados y de buena parte de la de los países en vías de desarrollo. La televisión se extendió por todo el mundo.

Los cambios ocupacionales

El modelo productivo de posguerra condujo a una profunda modificación de la estructura ocupacional de los países desarrollados. La población dedicada a tareas agropecuarias y mineras disminuyó drásticamente.

El empleo de “cuello blanco”, dedicado a tareas vinculadas con la provisión de servicios, con la administración y con la supervisión y control de la producción creció rápidamente, mucho más que el tradicional empleo industrial de “cuello azul”. Crecieron, además, los empleos de “cuello rosa”, es decir, el empleo femenino en tiendas y oficinas. En efecto, un cambio fundamental en las sociedades de posguerra fue la incorporación masiva de las mujeres al mundo del trabajo. El cambio en la situación ocupacional de las mujeres contribuyó decisivamente a una transformación de las estructuras y relaciones familiares.

El creciente papel del estado

En la segunda posguerra se produjo una importante transformación de las características y el papel de los estados nacionales en los países capitalistas industriales.  Por una parte, el estado intervino activamente en la actividad económica. Lo hizo tanto de manera indirecta como directa. De manera indirecta, el estado adoptó una función de planificación de la actividad económica.

La necesidad de orientar las inversiones y de fijar prioridades parecía obvia en los países europeos destruidos por la guerra, que no podían confiar en que el mercado decidiera qué barrios o fábricas debían ser reconstruidos. Pero aún en los Estados Unidos, donde la planificación era prácticamente inexistente, el estado intervenía de manera decisiva en sectores industriales críticos a través de la orientación del gasto militar.

La intervención directa se produjo a partir de las numerosas nacionalizaciones de empresas de la inmediata posguerra. Gran Bretaña, por ejemplo, nacionalizó el Banco de Inglaterra, las minas de carbón, la distribución de gas, la electricidad, los transportes urbanos, la aviación civil y la siderurgia.

Por otra parte, la mayor intervención del estado en diversos aspectos de la vida económica y social cristalizó en la segunda posguerra con la formación de los estados de bienestar. Los gastos sociales del estado crecieron de manera notable y financiaron —en especial en algunos países europeos occidentales— un completo sistema de seguridad social, asegurando a todos los ciudadanos protección “de la cuna a la tumba”, como gráficamente lo expresaba la propaganda del laborismo inglés.

Se establecieron amplios sistemas de salud, pensiones y jubilaciones, educación, seguros de desempleo y educación. el estado de bienestar y las políticas económicas keynesianas que lo sostenían presuponían que el pleno empleo era un objetivo deseable y posible. A partir del cambio de tendencia en la economía mundial desde principios de la década del ‘70, el aumento del desempleo y el progresivo envejecimiento de la población en los países industrializados contribuyeron a la crisis de los estados de bienestar.

La sociedad de consumo

La prosperidad dio lugar, en la década del ‘60, a la llamada “sociedad de consumo”, caracterizada por la demanda masiva de bienes y servicios que hasta entonces habían sido considerados de lujo. Esta demanda masiva no era homogénea sino diferenciada: diferentes tipos de consumidores demandaban productos de diferentes calidades. Por ejemplo, pañales descartables; automóviles sedán, rural o coupé; dentífricos de varios sabores.

El cambio de hábitos de consumo no se produjo sólo en los países desarrollados. La radicación de filiales de empresas multinacionales en los países en desarrollo significó inversión de capitales y modificación de la estructura del empleo.

Las multinacionales requirieron profesionales, empleados y obreros calificados, con lo cual el empleo y los salarios aumentaron: El proceso fue similar al de los países desarrollados: con más asalariados mejor pagos, el consumo aumentó. Así, la tras nacionalización de la economía modificó los hábitos de consumo también en los países en desarrollo.

No todos los consumos cambiaron del mismo modo. En algunos rubros, se produjo un aumento notable de la demanda; por ejemplo, en el de electrodomésticos. El caso más notable fue el desarrollo del turismo, que se expandió junto con el aumento del tiempo libre y con la mejora de la seguridad social.

En otros rubros, no hubo aumento del consumo sino reemplazo de un consumo por otro. Así sucedió, por ejemplo, con el rubro de alimentos. En los países desarrollados se produjo un cambio de hábitos alimentarios. La difusión de la hamburguesa es un símbolo de este cambio.

La hamburguesa se difundió a través de las cadenas de fast food (en los países desarrollados) o a través de su elaboración industrial y de una masiva distribución comercial (en los países en desarrollo). La difusión de la hamburguesa es una característica de la difusión del american way of life. Pero también es una hábito propio de sociedades en las que las mujeres se han incorporado al mercado laboral y requieren comidas fáciles de cocinar, o en las que el tiempo destinado a la comida está cronometrado por la organización de la jornada laboral (ocho horas de trabajo, una hora para el almuerzo).

No sólo cambiaron las demandas de los consumidores. También cambiaron las políticas de los productores de bienes y servicios. La evidencia de que los mercados se estaban diversificando puso en marcha mecanismos para determinar qué productos estaban esperando distintos tipos de consumidores.

A través del uso de la sociología y de la psicología, se desarrollaron técnicas de investigación de mercado. Así surgió el marketing, un conjunto de técnicas destinadas a orientar las demandas de los consumidores. La publicidad, que existía desde principios de siglo, combinada con los medios de comunicación masiva y con el marketing, desarrolló las más diversas técnicas de manipulación de la opinión pública con el objeto de promover el consumo.

Otra estrategia de los productores para aumentar el consumo fue la introducción de mecanismos de caducidad de la oferta, que consisten en inducir el consumo de un producto a través del lanzamiento periódico de nuevos modelos al mercado (haciendo caducar la oferta anterior). Esta política ya existía en la década del ‘30, pero se generalizó en los años ‘60.

El diseño comenzó a cumplir una función económica cada vez más importante como incentivo del consumo. Autos, muebles, artefactos electrodomésticos e indumentaria recibieron del diseño su valor agregado.

La oposición a la sociedad de consumo

La contracara del alto consumo fue una sociedad competitiva, individualista y al mismo tiempo masificada, escasa de solidaridad y marcada por la insatisfacción permanente.

La respuesta llegó a través de una rebelión juvenil en todo el mundo capitalista que se expresó a través de dos grandes movimientos contraculturales. Uno de ellos se produjo alrededor de la música rock. El movimiento rock se originó en los países anglosajones. (Aún hoy, las principales bandas de rock son inglesas o norteamericanas.) Fue un movimiento policlasista, que reunió a jóvenes obreros y burgueses. Los jóvenes de los ‘60 escuchaban a los norteamericanos Bob Dylan y, más tarde, a The Doors, o a los ingleses The Beatles o Tire Rolling Stones.

 Los jóvenes hippies de los ‘60 reemplazaron la organización familiar por la vida comunitaria, rechazaron la integración al sistema laboral, optaron por una indumentaria informal y descuidada e incorporaron el consumo de drogas, al que consideraban una forma de uberarse de una realidad que les resultaba opresiva. El símbolo del movimiento rock ha sido el recital de Woodstock (Vermont, EE.UU.) realizado entre el 15 y el 18 de agosto de 1969.

El otro movimiento juvenil fue político. Tuvo su origen en las universidades francesas e italianas, y se extendió a la mayoría de los grandes centros universitarios de Europa y de Latinoamérica.

Estuvo marcado por una orientación izquierdista, antiimperialista, anticolonialista y antisoviética. Los jóvenes de izquierda de los ‘60 estaban influidos por las obras de lo que ellos mismos llamaban “las tres M —Marx, Mao, Marcuse (los filósofos alemanes Karl Marx y Herbert Marcuse, y el líder socialista chino Mao Zedong)— y por el pensamiento del filósofo francés Jean Paul Sartre. Por su composición social (el núcleo militante estuvo integrado por estudiantes universitarios) fue más clasista que el movimiento rock.

El símbolo de la rebelión de los jóvenes de izquierda fue el gigantesco levantamiento de estudiantes franceses de mayo de 1968, que desembocó, una semana más tarde, en la huelga general más larga de la historia de Francia.

Prosperidad Económica en Occidente Luego de la Guerra Mundial

Prosperidad Económica en Occidente

El crecimiento de la producción: Entre 1945 y 1973, el crecimiento económico de los países la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)—los países industriales capitalistas de Europa, los Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda— tuvo dos características salientes. Por una parte, las tasas de crecimiento del producto per cápita de esos países fueron muy altas. Su promedio fue del 3,8% anual —el máximo precedente, entre 1870 y 1913, había sido del 1,4% anual—.

Por otro lado, el crecimiento fue estable, es decir, que las fluctuaciones entre etapas de crecimiento y de recesión fueron suaves debido a la acción correctiva de los estados nacionales y al adecuado funcionamiento de las instituciones económicas internacionales diseñadas después de la guerra.

Prosperidad Económica en Occidente

Prosperidad Economica

El acelerado crecimiento económico no se limitó a los países desarrollados. Varios países subdesarrollados tuvieron altas tasas de crecimiento de su producto bruto, cuyo efecto per cápita quedó por lo general relativizado por el gran crecimiento de la población.

El crecimiento económico obedeció a un complejo conjunto de factores y afectó a todos los sectores de la economía. En el sector primario, por ejemplo, se produjo un notable aumento en la productividad agrícola, derivado de una sustancial mejora en la tecnología agraria —sistemas de riego, técnicas de manejo de suelos, mayor mecanización, uso de fertilizantes— y del desarrollo de nuevas variedades de trigo, maíz, arroz y otros cereales, Estas innovaciones permitieron un sustancial aumento de los rendimientos por hectárea y de la producción mundial de alimentos.

El liderazgo industrial de los Estados Unidos: En estos años, el liderazgo industrial estuvo en manos de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, este país había expandido su capacidad industrial y al finalizar la contienda era la única de las grandes potencias que no había sufrido daños en su infraestructura industrial, urbana, de transportes y de comunicaciones. Las empresas dominantes en el período fueron las grandes corporaciones multinacionales, por lo general de origen norteamericano, que operaban en buena parte del mundo a través de sus filiales.

La expansión de las empresas multinacionales fue un rasgo característico de la segunda posguerra. Las multinacionales se consolidaron en muchos sectores: las grandes industrias extractivas, como las petroleras, la fabricación de automotores, la industria farmacéutica, los grandes servicios bancarios, hoteleros y comerciales.

 Para los gobiernos de los Estados Unidos, la Guerra Fría justificaba el mantenimiento de un alto gasto en defensa. En la segunda posguerra la producción de la industria militar se convirtió en uno de los sectores privilegiados por las grandes potencias. La conquista del espacio se convirtió en un objetivo estratégico y el desarrollo de nuevas y más poderosas armas, nucleares y convencionales, requirió enormes inversiones.

La interpenetración entre los intereses de los militares, las empresas industriales y los políticos fue denunciada por el general Eisenhower en su discurso de despedida como presidente de los Estados Unidos. Eisenhower señaló entonces que:

“la conjunción de un inmenso establecimiento militar y una gran industria armamentista […] ejerce una influencia que se siente en todas las ciudades, en todos los edificios estatales, en todas las oficinas del gobierno federal […] El potencial para el desastroso crecimiento de un poder deformante existe y seguirá persistiendo.”

PARA SABER MÁS…

LA PROSPERIDAD AMERICANA: Cuando llegó la paz, la tendencia al crecimiento observada durante más de veinte años no se vio interrumpida en forma significativa y, entre 1950 y 1980, el producto nacional bruto casi se triplicó en términos reales, mientras los ingresos prácticamente se duplicaron. Hubo una serie de factores que contribuyeron a esta situación: el aumento de la población, los adelantos tecnológicos, la aparición de nuevos productos de consumo, el impulso dado a la economía tras la Segunda Guerra Mundial, el repentino gasto de los ahorros que se habían acumulado durante la guerra (1945-1948) y, por último, los programas de rearme relacionados con la guerra fría y la Guerra de Corea (1950-1953).

La prosperidad parecía algo absolutamente normal. Los negocios nunca habían estado tan boyantes y, sobre la base de esta confianza en la riqueza y las ilusiones, el pueblo norteamericano comenzó a transformar por completo su estilo y estándar de vida.

Las expectativas de prosperidad cada vez mayores constituyeron una fuerza auténticamente revolucionaria. Hubo una ‘explosión de nacimientos» (el baby boom) y un enorme estímulo ala demanda que había comenzado durante la Segunda Guerra Mundial. Luego se produjo una segunda gran migración hacia el Oeste y, después de 1945, la inmigración aumentó en forma sostenida. Al mediar la década de los 80, los inmigrantes de habla hispana eran el grupo de población más importante en muchas regiones del sur y sudoeste del país, convirtiéndose Miami en una verdadera ciudad latinoamericana. Tal vez el cambio más notable en todo este período fue el crecimiento de los suburbios.

El crédito fácil, el combustible barato (ya fuese para el hogar o para los vehículos), la gran producción de viviendas y automóviles y los gigantescos programas de construcción de carreteras, tanto de los gobiernos federales como estatales, fueron algunos de los factores que impulsaron a millones de norteamericanos a dejar el campo y las ciudades. La gran ola de inmigrantes se instaló en miles de kilómetros de suburbios, de modo que, aunque la población de las ciudades más importantes aumentó de 48 millones a 64 millones entre los años 1950 y 1970, la de sus alrededores creció de 21 a 55 millones. La población total aumentó de 132 millones en 1940 a 226 millones en 1980.

Este auge nacional estuvo sustentado por un dólar fuerte, por grandes recursos nacionales dentro de Estados Unidos continental y por un sistema económico muchísimo más adelantado que cualquier otro del mundo, por lo menos hasta la década del 60. No obstante, esta prosperidad fue socavada por el apetito insaciable de la sociedad de consumo norteamericana.

La gran tendencia de los capitalistas estadounidenses a gastar sus utilidades en vez de reinvertirlas, y las demandas de los trabajadores industriales que pedían mejores salarios y condiciones laborales más cómodas, sin considerar las consecuencias que estas peticiones tenían sobre los precios, no ayudaron a mantener esta situación. Además, había una creciente tendencia en los sectores de mayor influencia del país a pensar que la realidad deL sueño americano se sustentaría por mucho tiempo.

Este último rasgo generó una confianza desmedida en los encargados de formular las políticas y en la ciudadanía que puso en peligro la bonanza norteamericana.

La Alianza Para el Progreso: Objetivos en America Latina

Alianza Para el Progreso: Jonh Kennedy y América

Jonh Kennedy nació en Brookline (Massachusetts) el 29 de mayo de 1917, segundo hijo del financiero Joseph P. Kennedy, que fue embajador en Gran Bretaña durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt. Se graduó por la Universidad de Harvard en 1940, se dio a conocer con la publicación de la ampliación de su tesis universitaria sobre la falta de preparación de Inglaterra para la II Guerra Mundial. Participó en esta contienda como oficial de Marina y fue héroe de la guerra del Pacífico.

ÉXITO POLÍTICO INICIAL De regreso a Boston se afilió al Partido Demócrata y se presentó con éxito a la Cámara de Representantes en 1946. Los votantes de Massachusetts le eligieron al Senado en 1952. En 1953 contrajo matrimonio con Jacqueline Bouvier con la que tuvo dos hijos.

Durante su recuperación de una operación de la espina dorsal, Kennedy completó bosquejos biográficos de dirigentes políticos (1956), con los que obtuvo el premio Pulitzer en 1957.

Después de un intento sin éxito para obtener la nominación vicepresidencial en la lista de Adlai E. Stevenson en 1956, Kennedy comenzó a planear su presentación a la elección presidencial de 1960.

Asumió el liderazgo del ala liberal del Partido Demócrata y reunió en torno suyo a un grupo de jóvenes políticos con talento, en el que se encontraba su hermano y director de la campaña Robert F. Kennedy.

Obtuvo la nominación en la primera votación e hizo campaña con el senador de Texas Lyndon B. Johnson como compañero en las elecciones frente al vicepresidente Richard M. Nixon, nominado candidato republicano para la presidencia.

Obtuvo la victoria en las elecciones por un estrecho margen de 113.000 votos sobre un electorado de 68.800.000, aunque no pudo disponer sino de una reducida mayoría demócrata en el Congreso. Fue el presidente más joven y el primero católico de la historia de Estados Unidos.

LA ‘NUEVA FRONTERA’

El idealismo juvenil del nuevo presidente elevó las esperanzas de la nación. Una primera orden ejecutiva de la nueva frontera, como se autodenominaba la política del gobierno, estableció un cuerpo de paz de voluntarios estadounidenses en el extranjero.

En 1961, su primer año en el cargo, Kennedy fue criticado ásperamente por una serie de acontecimientos internacionales adversos. Heredado del gobierno anterior un plan secreto para derrocar al régimen cubano de Fidel Castro, Kennedy aprobó la invasión de Cuba en abril por refugiados que operaban con la ayuda de algunas agencias estadounidenses.

El fracaso de la invasión en la bahía de Cochinos se convirtió en una frustración personal para el presidente. Después, en primavera, Kennedy consideró la posibilidad de enviar tropas a Laos, que estaba siendo amenazado por insurgentes comunistas. Voló a Viena en junio para entrevistarse con el primer ministro soviético Nikita Jruschov y ambos acordaron la neutralidad respecto de esta cuestión, surgiendo, en cambio, el problema de Berlín.

Cuando se levantó el muro entre los sectores occidental y oriental de Berlín en agosto, Kennedy respondió enviando un contingente militar a la ruta terrestre hacia Berlín para reafirmar los derechos de acceso. Las tensiones de la Guerra fría se agravaron cuando la Unión Soviética envió el primer hombre al espacio en abril y realizó pruebas nucleares en la atmósfera en septiembre.

Respecto a América Latina, Kennedy propugnó cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia los Estados latinoamericanos. En varios discursos señaló la necesidad de apoyar el desarrollo económico de los países latinoamericanos, bajo sistemas democráticos, en un contexto regional en el que el éxito de la Revolución Cubana -asentada tras la fracasada invasión de bahía de Cochinos- contaba con numerosos simpatizantes en América Central y meridional.

En agosto de 1961 se celebró en Punta del Este (Uruguay) una reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) en donde había delegados de todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), incluida Cuba (representada por Ernesto Che Guevara).

En esta reunión se aprobó la creación de la Alianza para el Progreso (ALPRO); en el texto oficial de su Constitución se establece su objetivo general: «mejorar la vida de todos los habitantes del continente»; para ello se proclamaron varias medidas de carácter social (educación, sanidad, vivienda…), político (defendiendo la formación de sistemas democráticos, según el principio de autodeterminación de los pueblos) y económico (limitación de la inflación, mejora de la balanza de pagos, siempre bajo la iniciativa privada). Para garantizar estos objetivos, Estados Unidos se comprometía a cooperar en aspectos técnicos y financieros.

La opinión pública recibió con entusiasmo esta declaración, pero el programa fracasó debido a que, tras el asesinato de Kennedy, sus sucesores limitaron la ayuda financiera estadounidense en América Latina, prefiriendo acuerdos bilaterales en los que primaba la cooperación militar.

ASUNTOS NACIONALES

Kennedy tuvo problemas en el Congreso de Estados Unidos, donde sus propuestas más importantes para el estímulo económico, la reforma fiscal, la ayuda a la educación y un bienestar ampliado quedaron obstruidas. Tuvo mejor suerte con sus acciones ejecutivas, persuadiendo a importantes compañías siderúrgicas para que dieran marcha atrás en los aumentos de precios en abril de 1962 y estimuló la carrera para llegar a la Luna.

Kennedy respondió enérgicamente contra los esfuerzos para frustrar la integración de los negros en las universidades de los estados del Sur amenazando incluso con el envío de tropas federales si no se cumplían las leyes antirracistas. Para reforzar los derechos civiles, Kennedy envió al Congreso un mensaje especial solicitando una legislación para acabar con la segregación en los servicios públicos y dar al Departamento de Justicia autoridad para llevar a cabo acciones en favor de la integración escolar. La mayor parte de sus propuestas fueron promulgadas en última instancia en 1964 en la Ley de Derechos Civiles.

La Alianza para el Progreso fue un programa para el desarrollo socioeconómico de Latinoamérica que preveía un plan de carácter decenal y fue aprobado por la Organización de Estados Americanos (excepto Cuba) el 17 de agosto de 1961, en la conferencia que tuvo lugar en Punta del Este (Uruguay), a instancias del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy. El hecho de que Cuba no firmara finalmente el acuerdo fue motivado por la esencia del mismo, que pretendía fundamentalmente evitar la extensión de los principios políticos que pudiera aportar al resto de Latinoamérica la triunfante Revolución Cubana liderada por Fidel Castro.

El plan, diseñado para el periodo comprendido entre 1961 y 1970, buscaba la cooperación y ayuda mutua de los estados firmantes, el refuerzo de sus comportamientos democráticos y la redistribución justa de la riqueza obtenida con la inyección económica que procuraría la inversión de los 20.000 millones de dólares previstos. El fracaso de la Alianza estuvo en relación con la falta de realización de las necesarias reformas agrarias y fiscales de los países así como en la propia dirección de la política exterior estadounidense, que suspendió determinadas ayudas y abusó del intervencionismo en algunos estados.

 

El Concilio Vaticano II Teologia de Liberacion Objetivos Juan XXIII

El Concilio Vaticano II-Teología de Liberación

El Concilio Vaticano II, el vigésimo primer concilio ecuménico de la Iglesia católica, fue convocado por Juan XXIII el 25 de enero de 1959 y se celebró durante los otoños de 1962 a 1965, con 178 reuniones de 2.908 obispos, entre los que los obispos de Asia y África tuvieron un papel muy importante en las deliberaciones, y fueron pocos los pertenecientes a los países comunistas que asistieron al mismo.

El Concilio Vaticano II constituye todo un punto de inflexión en la historia de la Iglesia católica. Tras varios años de cierta incertidumbre y división, finalmente la inmensa mayoría de los católicos han asimilado los postulados lanzados por Juan XXIII.

Continuando la línea conciliadora con el resto de confesiones salida del concilio, tanto Pablo VI como Juan Pablo II (papa desde 1978) han promovido siempre el diálogo así como la cooperación interconfesional.

En 1967, Pablo VI prosiguió la senda de adaptación de la Iglesia a las nuevas realidades del mundo moderno abierta por Juan XXIII mediante la publicación de una encíclica en defensa de los derechos humanos y de los más pobres.

Un año más tarde publicó Humanas vitae, otra encíclica sobre los valores de la vida humana. En su decidida apuesta en favor de la vida y el matrimonio, Pablo VI expresó su más decidido rechazo ante cualquier método de contracepción artificial, actitud que generó una seria crisis en el seno de la misma Iglesia al ser rechazada por una gran cantidad de católicos.

Juan Pablo II ha continuado en una línea marcada por la defensa de los valores tradicionales cristianos, aun cuando muchos de éstos difícilmente responden a las tendencias marcadas por la vida contemporánea.

En ese contexto hay que entender su absoluto rechazo al materialismo, al que considera una «cultura de la muerte», y su apuesta por una «nueva cultura» basada en el respeto a la vida y el amor por los más pobres.

Ver: Funcion Moderadora de la Iglesia en el Siglo XX

LA IGLESIA TRAS EL CONCILIO VATICANO II

El Concilio Vaticano II y la Teologia de Liberacion Angelo O. Roncalli (1881-1963) se convirtió en el Papa Juan XXIII en 1958, tras la muerte de Pío XII. El nuevo pontífice fue el encargado de renovar la Iglesia católica a través del Concilio Vaticano II, inaugurado el 11 de octubre de 1962. Su finalidad, era abrir las ventanas para que entrara aire fresco en la Iglesia.

LA IGLESIA TRAS EL CONCILIO VATICANO II:  El 11 de Octubre de 1962, fue inaugurado el Concilio Vaticano II, encargado de renovar la Iglesia Católica. El mismo, había sido propiciado por Angelo O. Roncalli quien se había convertido en el Papa Juan XXIII en 1958.

Desde el comienzo, el Concilio mostró un alto interés en cambiar algunos aspectos importantes de las ceremonias religiosas. Además de se sentar las bases para una mayor participación de la Iglesia en los problemas del mundo, se propuso reemplazar el latín en la celebración de la misa por los idiomas nacionales.

 Otro de los cambios importantes en el Concilio, fue la presencia de obispos de todo el mundo, sobre todo, de obispos del llamado “tercer mundo”. La Iglesia Católica, hasta ese momento, tenía una presencia predominantemente europea en su cúpula organizativa y la incorporación de estos últimos, también significó un profundo cambio.

Pero lamentablemente, Juan XXIII, falleció durante la celebración del Concilio, siendo reemplazado por Paulo VI. De todas formas, el Concilio siguió hasta 1965 y marcó una gran transformación en la Iglesia, no sólo en los aspectos religiosos (que operan en el nivel ideológico o de las mentalidades) sino también en el aspecto social y político, en especial en América Latina, donde encontró un profundo eco.

En Latinoamérica, el concilio significó para los creyentes un profundo cambio, ya que permitió el contacto de las ordenes religiosas con las necesidades sociales que requería el pueblo. La renovación, también proponía una mayor independencia del accionar de los evangelizadores. Un profundo debate interno se sucedió luego de las diferentes formas de interpretar la realidad y actuar en ella, que se dio en toda la Iglesia. En mucho casos, los integrantes del las Iglesias de cada país se identificaron con los movimientos de liberación.

“La teología de la liberación”, una idea que se venía discutiendo desde mucho tiempo, tomo forma luego de la Conferencia de Medellín de 1968, donde se reunió el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Desde un mensaje de Juan XXVIII, en 1962, donde expresaba que: “frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos, particularmente, la Iglesia de los Pobres”, había surgido la idea de una Iglesia que se acerque a las necesidades de los pobres.

En un contexto donde las dictaduras que gobernaban la región, dejaban una escasa o nula representatividad política y una enorme injusticia social. La idea de “Iglesia de los pobres” fue interpretada por algunos sacerdotes de tal manera que dio origen a la “teología de la liberación” y como un claro compromiso político y social destinado a transformar el mundo.

De esta forma, el compromiso social hizo que los sacerdotes llamados “tercermundistas”, en los que predominaba una evangelización cargada de alto contenido social, se acercaran a los movimientos de liberación que utilizaban la lucha armada.

No toda la Iglesia tuvo esta postura, hubo en la época una notable reacción conservadora, que se plasmó en 1972, con la nueva conducción del CELAM. A su vez, la encíclica “Populorum Progressio” de Paulo VI, criticaba el sistema capitalista y denunciaba la situación de injusticia que se daba en el Tercer Mundo. Esta encíclica, aumentó aún más las posturas a favor de la “teología de la liberación. Muchos sacerdotes, que abrazaron estas ideas, fueron perseguidos y asesinados por defender estas prédicas evangélicas y llevarlas a la práctica.

Los prelados que asistieron a la Segunda Conferencia de Obispos Latinoamericanos, realizada en Medellín, inspirados por las reformas del Concilio Vaticano II, examinaron el papel social de la Iglesia en sus países. Tras muchas discusiones, los obispos publicaron un documento. Denunciaron la opresión sistemática de los pobres, criticaron la explotación del Tercer Mundo por las naciones industrializadas y exigieron reformas políticas y sociales. No se detuvieron ahí: los obispos declararon que la Iglesia de Latinoamérica contenía una misión distinta a la de la Iglesia de Europa (que en realidad era una Iglesia distinta) y le otorgaban una función política activa. Esta aplicación práctica de la fe se conoció como Teología de la Liberación, una de las ramas más importantes dentro de la Iglesia católica moderna y una influencia política importante en América Central y del Sur.

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN:  

La Conferencia de Medellín, donde se reunió el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en 1968, se inspiró en las reformas del concilio Vaticano II. En la misma, los obispos publicaron un documento en el que examinaban el papel social de la Iglesia en sus respectivos países. Allí, denunciaban la opresión del sistema capitalista sobre los pobres, criticaban la explotación que ejercían los países centrales por sobre los del “tercer mundo” y exigían numerosas reformas políticas y sociales.

Los Obispos reunidos, no se detuvieron sólo en esos reclamos, sino que también declararon que la Iglesia Latinoamericana contenía una misión distinta de la de Europa. Por lo tanto, en esta región, la Iglesia debía tener un alto compromiso con la realidad social de su contexto y una praxis transformadora. Esta práctica de la fe cristiana se conoció como la “teología de la liberación” y tuvo durante décadas una importante influencia dentro de la Iglesia Católica.

Un teólogo peruano, Gustavo Gutiérrez, publicó en 1971 la doctrina central de movimiento. La “teología de la liberación” establecía que la Iglesia debía ayudar a los pobres y no imponerse sobre ellos. Además, proponía un accionar cristiano acorde a la enseñanzas de Jesús y no conforme a los requerimientos de los poderosos. Así fue que estas ideas inspiraron la fundación de la “Iglesia de los pobres”, que combinaba la enseñanza religiosa con la participación en movimientos sociales y políticos destinados a cambiar la realidad.  

A su vez, en Brasil también se producía un fuerte movimiento renovador en la Iglesia. Leonardo Boff, un teólogo brasileño, criticaba en sus libros las injusticias en Latinoamérica y se animaba a incluir dentro de las fuerzas que provocaban esas injusticias, a la Iglesia Católica.

Como era de esperar, a Roma y a los regímenes conservadores no les gustó la matriz marxista de la “teología de la liberación”.

Durante la dictaduras militares que asolaron a América Latina en general, se llevó a cabo una violenta represión del movimiento. Las represalias laicas, en forma de asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte o en forma de encarcelamientos con torturas, se incrementaron y clérigos como el arzobispo de El Salvador, Oscar Romero, y el padre Antonio Pereira Neto, de Brasil, y el obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, se convirtieron en mártires del movimiento

Ya en 1979, los dirigentes del movimiento no fueron invitados a la conferencia de obispos y finalmente el Papa Juan Pablo II, reemplazó a los teólogos de la liberación por clérigos dóciles y sumisos a las autoridades eclesiásticas de turno.

PABLO VI:

Durante los primeros años después del concilio hubo una cierta euforia que llevó a algunas personas a pensar que la mayor parte de las tradiciones desaparecerían, incluso algunas verdades perennes de la tradición católica. Se creó una confusión con respecto a la doctrina básica y a la disciplina fundamental. Pablo VI respondió a esta mentalidad con una reafirmación de la fe católica en el Credo de Pablo VI.

Luego, dio a conocer Mysterium Fidei (Misterio de fe) para aclarar y corregir temas puntuales de doctrina, especialmente en relación con la Eucaristía, que no estaban claros en el popular Catecismo holandés.

Pablo VI enfrentó la durísima tarea de mantener unida a la Iglesia después del Concilio. La sobrellevó teniendo un criterio amplio; con paciencia, calma, fe, iluminando con inteligencia lo que debía entenderse y dirigiéndose pacíficamente a los opositores, y si creía que era necesario, sufriendo en silencio.

No todo fue conflictivo. Inauguró un estilo de liderazgo papal, imitado por Juan Pablo II, de «Papa viajero». Fue a Manila, África y Jerusalén. El abrazo con el patriarca Atenágoras simbolizó el deseo de los católicos por reunirse nuevamente con los ortodoxos. Presidió el Año Santo de 1975, con millones de peregrinos que visitaron Roma. Piloteó la Iglesia por aguas turbulentas y la condujo a un curso seguro. Realizó uno de los mejores papados de la historia.

PARA SABER MAS…
Orígenes del concilio

El papa Juan XXIII decidió convocar el histórico concilio poco después de su elevación al trono de San Pedro, en el año 1958. Este pontífice, idealista y bondadoso, comprendía que la Iglesia había de dar una respuesta adecuada a problemas actuales de ámbito mundial, tales como la guerra, la injusticia y la pobreza. También advertía la perentoria necesidad de un aggiornamento —una puesta al día— de la Iglesia. Consideraba que un concilio ecuménico era el medio más eficaz de que la Iglesia disponía para valorar su papel en el mundo y poder cumplir ante la humanidad de hoy aquellos fines para los que fue fundada.

Juan XXIII manifestó por primera vez su idea al cardenal Domenico Tardini, su más íntimo colaborador, y quedó gratamente impresionado por el entusiasmo de su respuesta: «¡Sí, sí! ¡Un concilio!» Animado por ello, reveló a continuación su plan a la Curia Romana, órgano de gobierno del Vaticano; pero observó con decepción que su propuesta apenas hallaba eco. En días sucesivos los miembros de la Curia trataron de persuadirle para que abandonase la idea o, cuando menos, pospusiese la convocatoria del concilio.

La oposición se debía al temor de que un concilio pudiese romper la organización jerárquica existente en el gobierno de la Iglesia. Los miembros de la Curia romana dirigían todas las sagradas congregaciones encargadas de los asuntos referentes a la vida eclesiástica. Los conservadores pensaban que el cambio equivaldría a debilidad y se oponían a cuanto menoscabase las sagradas tradiciones. Su principal representante era el cardenal Alfredo Ottaviani, director de la Sagrada Congregación del Santo Oficio —hoy de la Doctrina de la Fe—, que entendía en los asuntos relativos a la fe y a las costumbres, y que absorbió la hoy desaparecida Congregación del índice, encargada de la censura y prohibición de libros.

El Papa, sin embargo, estaba resuelto a celebrar el concilio en la fecha más temprana posible y deseaba ver realizado su sueño antes de morir. El día de su elección hizo observar que los pontificados de cuantos predecesores suyos llevaron su nombre habían sido breves, y casi inmediatamente comenzó a realizar los preparativos para la magna asamblea. En mayo de 1959 encomendó al cardenal Tardini la dirección de la ingente tarea de reunir las sugerencias de todos los obispos y universidades católicas del mundo que habían de constituir los temas de debate. En junio de 1960 formó las comisiones preparatorias que, dirigidas por los cardenales de la Curia, se encargarían de redactar las propuestas destinadas al concilio.

Unos 800 teólogos y estudiosos fueron convocados en Roma para examinar detenidamente y poner en orden cuantos datos se poseían sobre la vida de la Iglesia. Las conclusiones a que las comisiones llegaron fueron resumidas finalmente en un epítome de 73 esquemas que sería presentado en 1962. Entre tanto, en diciembre de 1961, en las primeras reuniones del concilio, Juan XXIII promulgó la Constitución Apostólica por la que convocaba formalmente el Concilio Vaticano II, el primero que se celebraba desde el Concilio Vaticano de 1869-70 y el segundo desde el famoso de Trento (1545-63).

En junio de 1962, el Sumo Pontífice invitó a todas las iglesias cristianas separadas y a todas las confesiones religiosas no cristianas a que asistiesen como observadoras al concilio. La primera sesión tuvo lugar entre el 11 de octubre y el 8 de diciembre de 1962. El sueño de Juan XXIII se había hecho realidad.

Pero la amable figura de aquel pontífice no llegaría a contemplar el final de su sueño, pues falleció a los seis meses de haber concluido la primera sesión, el 3 de junio de 1963. Su sucesor, el papa Pablo VI, presidiría las tres sesiones siguientes en los otoños de 1963, 1964 y 1965. Pablo VI también sentía la necesidad del concilio que consideraba «como un puente hacia el mundo contemporáneo», aunque manifestó una tendencia quizá más conservadora que la iniciada por su predecesor.

Encíclica Pacem in Terris

El Movimiento Hippie La contracultura en la década de los 60 Cambios

El Movimiento Hippie: Contracultura de los 60

INTRODUCCIÓN: LOS HIPPIES Fue un movimiento juvenil que tuvo lugar en los últimos años de la década de 1960 y que se caracterizó por la anarquía no violenta, la preocupación por el medio ambiente y el rechazo al materialismo occidental.  Los hippies formaron una contracultura políticamente atrevida y antibelicista, y artísticamente prolífica en Estados Unidos y en Europa. Su estilo psicodélico y lleno de colorido estaba inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico (LSD) y se plasmaba en la moda, en las artes gráficas y en la música de cantantes como Janis Joplin o de bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd.

El Movimiento Hippie La contracultura

EL MOVIMIENTO HIPPIE:  En los últimos años de la década del ´60, comenzó un movimiento muy particular que fue conocido como “movimiento hippie”. Este movimiento, como decíamos anteriormente, se caracterizó por la anarquía no violenta, por la preocupación por el medio ambiente y por un rechazo general al materialismo occidental. Los hippies formaron una cultura contestataria y antibelicista.

Artísticamente fue un movimiento muy prolífero en todo el mundo. Su estilo fue la psicodelica y la multiplicidad de colores inspirados en la drogas alucinógenas de la época (LSD) y que se plasmaba en: moda, artes gráficas y sobre todo en la música, en cantantes como Janis Joplin y en bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd por nombrar solo algunas; y en general en todos los ámbitos de la cultura.

En un principio el movimiento se generó en Estado Unidos para luego extenderse a Europa y a todo el mundo. El origen, fue una reacción a las profundas alteraciones que había producido la segunda guerra mundial, en la sociedad y en la cultura.

Luego de la segunda guerra mundial (1945), se habían generalizado las políticas económicas de orientación “keynesianas”, que se basaban en el impulso que el Estado (ver Estado de Bienestar) le daba a la demanda y a la organización del proceso productivo a través del “taylorismo” (organización racional y científica del trabajo) y el “fordismo” (organización del trabajo en cadena). Estas circunstancias, hicieron aumentar la productividad y a su vez abaratar costos, lo que permitió a los trabajadores, acceder al mercado de bienes de consumo durables (automóviles, electrodomésticos, etc.), como nunca antes en la historia.

Las clases medias y populares mejoraron notablemente en las condiciones de vida ayudadas por la intervención del llamado “estado de bienestar” que tenía en esta etapa una importancia preponderante. Además, el pleno empleo, el sistema de seguridad social asegurado por ese “estado de bienestar” y la transformación de algunos servicios que antes eran privados (sanidad, educación, transporte, etc) en públicos, permitió también una notable mejora en la mayoría de los trabajadores.

Estas mejoras económicas, provocó en la sociedad en general una aletargamiento y un adormecimiento en cuanto a los reclamos y las luchas obreras. Los jóvenes, a partir de la década del ´50, comenzaron a rechazar estas posiciones cómodas y burguesas. Además, se le sumó a estos conflictos, la intolerancia “macartista” en el plano interno y la guerra de Corea en el internacional.

Todas estas transformaciones en la sociedad, fueron incubando la protesta juvenil que vendría.

La década del ´60, en los Estados Unidos y en los países centrales, traería todavía aun más mejoras en lo económico. La producción industrial se incrementó durante este periodo, principalmente la industria alimenticia, junto con la producción de carbón, la metalurgia básica, los productos agrícolas y la gasolina. Comenzó así, una etapa de consumo de masas. Los electrodomésticos, el auto y el teléfono, pasaron a ser símbolos de status personal. En general, artículos que eran privativos de minorías, pasaron a ser consumidos por una gran cantidad de personas al abaratarse notablemente sus costos.

Otro síntoma de los cambios de la época, fue la significativa explosión demográfica y la fuerte crisis que sufrió la institución “familia”. La misma, dejó de ser el núcleo de contención afectiva que siempre fue, debido a un cambio de valores en la sociedad.

Dos grandes movimientos también cobraron fuerte impulso en la década del ´60: uno era el “liberación femenina” y el otro el de la lucha contra la discriminación étnica.

En ese marco, en esta década, muchos jóvenes comenzaron a ensayar experiencias no convencionales. Consideraban mediocre y aburrido el mundo “burgués” e iniciaron una búsqueda hacia una vida espiritual y en contacto con la naturaleza. A toda esta búsqueda e iniciativas de los jóvenes, se la comenzó a conocer como “movimiento hippie”.

Al “movimiento hippie” no le interesaba cambiar la sociedad, sino que lo que pretendían era cambiar la sociedad en forma íntegra. Además de los cambios en la familia y la rebelión juvenil, se sumaba la denominada “revolución sexual”. Ésta última, ocurría acompañada de las grandes transformaciones en las conductas sociales, que se trasladaron también al ámbito privado. La aparición de las píldoras anticonceptivas y su difusión masiva, también influyeron en los cambios producidos en el nivel social.

Los “hippies”, tomaron como actitud contestataria, retirarse de la sociedad a la que condenaban por actitud cómoda y conservadora. Comenzaron, entonces, a reunirse en comunas, constituidas como organizaciones libres y sin jerarquías, en total contraposición de lo que pasaba en la sociedad burguesa. Las reuniones de los hippies se volvieron cada vez más conocidas, pero la que quedó instalada en la memoria, fue el festival de “Woodstock” en 1969, en el cual se reunieron durante tres días, medio millón de jóvenes. Además, el movimiento hippie encontró en el rock, un modo de expresión inigualable, sus valores básicos fueron la tolerancia y el amor. La guerra de Vietnam, fue también un hecho clave, que mostró al movimiento en total oposición al conflicto bélico, su gran inconformismo se manifestó en diversas movilizaciones en contra de la guerra y de todo tipo de violencia.

Estilo y comportamiento: El icono hippie suele caracterizarse con un hombre de pelo largo y barba mucho más larga que lo considerado “normal” para la época. Ambos sexos tendían a dejarse el pelo largo y de imitar el estilo afroamericano.

La mayoría de la sociedad de la época, consideraba estos “pelos largos” como una ofensa, o como sinónimo de suciedad, o cosa de mujeres.

El hecho de usar el cabello largo, para ambos sexos y su forma particular de vestir, actuaba como una señal de pertenencia y una muestra de su actitud contestataria y contracultural.

Otras características asociadas a ellos fueron:

– Ropas de colores brillantes.

– Ropas desteñidas.

– Camisas largas, polleras largas, pantalones con botamanga tipo “pata de elefante”.

– Ropas indias o africanas.

– Símbolos como la flor o dibujos de los aborígenes americanos..

– Muchos se confeccionaban su propia ropa como protesta ante la cultura consumista.

– Uso de incienso y recuperación de los valores naturales de las plantas.

– Se reunían a tocar o componer música en fiestas al aire libreo en casas de amigos.

– Vida en comunas.

– San Francisco, California era la principal ciudad de encuentro para los hippies.

– Tolerancia hacia la homosexualidad y la bisexualidad.

– Amor libre: traducido en un rechazo a la institución del matrimonio y una conducta sexual contraria a las imposiciones de las Iglesias o el Estado, que eran vistas como intromisiones a la vida personal.

– Uso de drogas: marihuana, hachís, alucinógenos como el LSD, etc.

El entonces presidente Ronald Reagan definió al hippie como «un tío con el pelo como Tarzán, que camina como Jane y que huele como Chita».

Festival de Woodstock:

Fue el acontecimiento emblemático del movimiento juvenil y si queremos representar cómo fue la década del ´60, seguro que recurriremos a ese festival. Desafiante, inocente, optimista y tolerante, todo eso a la vez y muchas cosas más se pueden decir del mismo. Celebrado en una granja del estado de Nueva York del 15 al 17 de agosto de 1969. Durante tres días, a pesar de las lluvias, el barro y las instalaciones insuficientes, más de 400.000 jóvenes se abarrotaron en un encuentro que pasaría a la historia.

Joan Baez; Crosby, Stills, Nash y Young; The Who; Janis Joplin; Jimi Hendrix; Sly and the Family Stone; Jefferson Airplane y Santana, son solo algunos de los músicos que actuaron en el festival que había sido anunciado como “tres días de paz y amor”.

Estudiantes, fumadores de marihuana, residentes en comunas, profesores y hippies, en general, acudieron a la cita que fue catalogada como “una reunión de todas las tribus”, creando una de las leyendas que quedaría viva por siempre en la cultura musical y roquera.

Liberación homosexual:

Un acontecimiento, cambió algo que ya se venía dando desde la década de ´50. El movimiento homosexual era hasta entonces reducido y discreto, todavía sufría los prejuicios de la época. El aconteciendo del que hablamos, tuvo lugar en un bar (el “Stonewll Inn.”) para homosexuales del Greenwish Village, un barrio bohemio de Nueva York.

Una noche de junio de 1969, en una operación que parecía rutinaria, la policía realizó una redada en el Stonewall, debido a que el mismo no tenía licencia para vender alcohol y por esos tiempos atraía una nutrida clientela de jóvenes, ruidosos y travestis. Lo que hubiera pasado inadvertido, esa noche se tradujo en una violenta reacción sin precedentes. En lugar de dispersarse, los habitúes respondieron con ira. El disturbio duró varios días y el acontecimiento provocó que saliera a la luz, la causa por la “liberación homosexual”.

 Los activitas de esta causa, influenciados a su vez por los movimientos del poder negro y la liberación de la mujer, tomaron mayor fuerza y lograron ubicarse en la opinión pública de la época.

Esta rebelión, también fue significativa para aquellos que esperaban un control menos rígido de la sociedad hacia los comportamientos sexuales y para los que esperaban que se termine con la discriminación hacia los homosexuales.

Los movimientos a favor de la liberación homosexual comenzaron a expandirse hacia las potencias occidentales. Ya Inglaterra, había despenalizado la homosexualidad y se le sumaban en 1969, Canadá, Alemania, Australia y algunos estados de Norteamérica.

Finalmente, en 1973, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría borró de su manual de diagnóstico, a la homosexualidad como enfermedad. De todas formas, la persecución y la discriminación no finalizó allí.

Ampliación: Paz, música y contestación: En 1966, «el verano del amor» marcó el apogeo del movimiento hippie. Sus miembros estaban a favor del pacifismo, las religiones místicas y la libertad sexual. Algunos, incluso, defendían el uso de drogas como la marihuana y el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), que, se decía, abría la mente a áreas inexploradas.

En junio de 1967 se celebró en Monterey (EE. UU.) el primer gran festival de música pop al aire libre, al que asistieron unas 200.000 personas. Su poderosa combinación de música pop y cultura juvenil marcó uno de los puntos culminantes de lo que significaron los 60. No obstante, este optimismo empezó a desvanecerse con los asesinatos de Roben Kennedy y Martin Luther King. En casi todo el mundo hubo manifestaciones estudiantiles contra la intervención militar en Vietnam.

En algunas ciudades de EE. UU. se produjeron disturbios y el movimiento en favor de los derechos civiles abandonó su postura no violenta cuando actuaron grupos extremistas. En Francia, la revuelta estudiantil de mayo de 1968 coincidió con la huelga general de 10 millones de trabajadores, que pedían la dimisión de Charles de Gaulle.

El final de la década estuvo marcado por dos importantes festivales de rock, ambos celebrados en 1969: el de Woodstock en Nueva York y el concierto gratuito de Altamont, en California. En Woodstock, 450.000 personas asistieron a los tres días del festival unidas por un espíritu de amor y confratemización, pero en Altamont, un afroamericano fue apuñalado durante un altercado con otros asistentes.

PARA SABER MAS…

Hubo gran diversidad de estilos e ideologías entre los movimientos rebeldes. Muchos de ellos tuvieron su origen en Gran Bretaña, pero luego fueron adoptados en otras latitudes. Los hippies fueron una de las primeras tribus urbanas en las que se articularon la sensibilidad musical y estética, con la adhesión a la protesta pacífica en contra de la sociedad de consumo.

Como el camino elegido para la protesta era pacífico, el movimiento hippie tendió a utilizar los símbolos y el arte, además de adoptar un cierto estilo de vida para ejercer su rebelión. Por ejemplo, alentaron la vida comunitaria como manera de protesta contra la vida burguesa y el consumo indiscriminado. La vida comunitaria disolvía la familia nuclear en la comunidad: todos se preocupaban de la crianza de los más chicos, nadie acumulaba más riqueza que otro, todo se compartía y a nadie le importaba acaparar más y más bienes. La naturaleza se oponía al consumo de electrodomésticos y el poder de las flores al poder de las armas, que en esos años Los Estados Unidos desplegaban en Vietnam.

Además de este estilo de vida, la estética del pelo largo, el pantalón vaquero gastado, y en los varones la barba crecida, eran también formas de protestar. Se contraponía la figura del aplicado oficinista a la del despreocupado habitante de una comunidad que disfrutaba de la naturaleza antes que del éxito profesional.

Este estilo de vida se plasmó en varias comunidades famosas, por ejemplo en San Francisco, en los Estados Unidos, y en la localidad de El Bolsón, en la Argentina, que se hizo conocida justamente por la comunidad hippie que se radicó allí. Esta ética y estética de la ideología hippie se manifestó en las letras de canciones de varios grupos y autores paradigmáticos de la época.

LA MARIHUANA Y EL GRUPO HIPPIE (Comentarios de la época)
La cannabis (de donde se extrae la marihuana) tiene algunas características distintas de las drogas mencionadas. Es utilizada por dos grupos sociales extremos, claramente marginados: prostitutas, delincuentes, etc., y más recientemente vastos sectores de las clases medias y altas, estos últimos atraídos por algunas de las postulaciones de la cultura hippie. Aun a riesgo de plantear esquemáticamente el problema se puede decir que las graves contradicciones de la sociedad consumista de los países altamente desarrollados engendra grupos que se rebelan contra ella. Algunos detentan altos niveles de conciencia, otros limitan los alcances de su oscura protesta social a las reformas internas dentro del sistema existente. Los hippies, seguramente, pertenecen a este segundo grupo.

Por ejemplo en los Estados Unidos, acelerado el deterioro social por la guerra en Vietnam y la creciente violencia interna, se recorta un núcleo de las jóvenes generaciones que se burlan del establishment, es decir del sistema. Esta oposición que centra su lucha en el pacifismo, en el retorno a valores humanísticos que desalienten la alienada búsqueda de éxitos materiales, contradictoriamente, hace uso masivo de «cosas».

Estas «cosas» ya no son heladeras, automóviles o éxito social, sino que cristalizan en el uso de drogas: la marihuana y algo menos el LSD. Así, el uso de las drogas de la cultura hippie desorganiza y deteriora a un rico potencial humano, lo desvía del enfrentamiento orgánico y distrae los objetivos originales de la protesta.

Los hippies norteamericanos constituyen un buen ejemplo del rol que cumplen las drogas en un contexto social dado. Curiosamente buscan la misma sensación estimulante y anestésica de los sentimientos a los cuales están sometidos sus compatriotas en el sudeste asiático (la cantidad de jóvenes soldados en Vietnam que consumen drogas es altísima).

Los grupos que siguen el modelo cultural hippie en América Latina son evidentemente menos numerosos y prácticamente están concentrados en las grandes ciudades, pero responden en su dinámica de constitución a elementos análogos a los norteamericanos. Pertenecientes a !as clases medias siguen la tradición de adoptar modelos culturales y de conducta de origen metropolitano. Se reconoce en ellos un interés semejante por la marihuana y el ácido lisérgico.

El estilo de vida americano Causas Historia Caracteristicas

El estilo de Vida Americano: Características

Durante la era de posguerra, la sociedad occidental presenció un cambio notoriamente veloz. Productos de nuevas tecnologías —como las computadoras, los televisores, los jets, los dispositivos anticonceptivos y las nuevas técnica quirúrgicas— alteraron de manera drástica y rápida el ritmo y la naturaleza de la vida humana. Los apresurados cambios de la sociedad de la posguerra, fomentados por los avances científicos y el raudo crecimiento económico, hicieron que varias personas pensaran que era una nueva sociedad. Llamada por algunos sociedad tecnocrática y por otros sociedad de consumo, la sociedad occidental de posguerra se caracterizó por una cambiante estructura social y nuevos movimientos hacia el cambio.

EL ESTILO DE VIDA NORTEAMERICANO:

Como consecuencia de la implantación del llamado Estado de bienestar, a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial, importantes sectores sociales de los países industrializados aumentaron, considerablemente, el poder adquisitivo.

estatua de la libertad en ee.uu.

Para mantener esa situación de mejoramiento salarial y de cobertura social, era necesario acrecentar la producción y, en forma paralela, el consumo para que se pudiera absorber todo lo fabricado. Así aumentarían las ganancias de los industriales que, a su vez, dispondrían de más capitales para seguir mejorando la capacidad adquisitiva de las clases medias y bajas, formando un círculo en el cual todos los elementos debían conservar el equilibrio.

Todo esto se hizo posible gracias a los adelantos tecnológicos. El mejoramiento salarial se dio a partir de las negociaciones entre los sindicatos y las organizaciones patronales, y asegurando las mayores ganancias a los empresarios. Para sostener este nivel de vida, era necesario aumentar el consumo, aun de productos superfluos que comenzaron a ser publicitados como imprescindibles.

A fin de lograr ese objetivo, fue creado en los Estados Unidos un nuevo estilo de vida, que comenzó a difundirse como el american way of life (estilo de vida americano). Para ello, se utilizaron dos elementos: la publicidad y la disminución de la calidad de los productos, con el fin de que tuvieran menor vida útil y por lo tanto, fuera necesario reponerlos más rápidamente.

Esta nueva forma de vida se basaba en el consumo de todo tipo de artículos, como uno de los principales caminos para la realización individual de los seres humanos. Se dejaban en segundo plano muchos de los valores culturales sostenidos hasta entonces, como el crecimiento intelectual y espiritual.

Las características de ese estilo fueron —además del consumismo— la exageración, la ostentación de la riqueza y la grandiosidad, reflejadas en todos los órdenes. La industria automotriz norteamericana, por ejemplo, se diferenció de las demás por el enorme tamaño de sus vehículos y por su mayor potencia.

Los automóviles Impala, inmensos en tamaño, se convirtieron en el símbolo de la riqueza de los años 60. Se creó, de este modo, una notoria influencia y hasta dependencia cultural, pues el resto de los países estuvieron influidos por la moda y las preferencias norteamericanas, más allá de sus propias tradiciones o idiomas.

El Turismo:

La gente comenzó a vivir mejor y contaba con dinero para gastarlo, por lo que solicitaba mas tiempo libre, por lo que se dedujeron la cantidad de horas de trabajo diarias en una novena parte. Los americanos ahora buscaban nuevas actividades deportivas, culturales y mucha recreación, cuyo objetivo mas destacado fue el turismo.

El turismo era una de las industrias de más rápido crecimiento en todo el mundo. En los diez años entre 1962 y 1972, el gasto en turismo se triplicó. En algunos casos, el muy alto incremento anual en los ingresos por turismo reflejaba un punto de partida bajo, en otros continuaba aumentando desde un nivel que había sido alto. España, por ejemplo, que había acogido a 200.000 turistas en 1930 y 6 millones en 1960, recibió a 33 millones en 1973.

Los otros países «baratos» del Mediterráneo, entre los que se encontraban Grecia, Turquía, Malta, Israel, Chipre y Portugal, así como el Norte de África, también registraron incrementos. México y las Bahamas tuvieron la misma experiencia que el hemisferio occidental. Las tasas de crecimiento eran menores en algunas zonas de las tradicionales de vacaciones, como Austria, Suiza, Francia e Italia.

En estos países, el turismo de invierno experimentó una rápida expansión. En Alemania Occidental, por ejemplo, donde en 1960-1961, 565.000 personas pasaron sus vacaciones de invierno, la cifra alcanzó los 3.157.000 en 1975-1976. Sin embargo, incluso en 1976, los países desarrollados seguían recogiendo el 83 por ciento de los ingresos del turismo, frente al 17 por ciento de los países en vías de desarrollo. Se trataba de una forma de gasto que quedaba limitada a los países más ricos; para algunos de los países más pobres se estaba convirtiendo en una fuente vital de ingresos.

En Europa, el esquí, que una vez fue un deporte exclusivo de los muy ricos y muy privilegiados y de un pequeño número de deportistas fanáticos, se convirtió en un deporte de masas, y más y más personas podían permitirse unas segundas vacaciones durante el invierno y viajar al extranjero para disfrutarlas. Pero las condiciones bajo las cuales tenía lugar el esquí cambiaron a medida que atraía un número cada vez mayor de personas. El viaje hasta el lugar empezó a estar congestionado y era cada vez más incómodo, y los pueblos alpinos que en un tiempo fueron tranquilos se convirtieron en municipios concurridos a medida que se construían hoteles de hormigón para alojar a los turistas.

La explosión de la educación

Es posible considerar la creciente provisión de educación como otra manera en que las personas utilizaron la creciente cantidad de bienes y servicios que ahora estaban a su disposición. La educación puede considerarse como algo valioso por sí mismo, así como un medio para aumentar la productividad de la mano de obra a largo plazo. En el boom de la posguerra, se produjo una verdadera explosión en el número de personas que acudían a las universidades u otros institutos de educación superior.

Estados Unidos llevaba la delantera en este aspecto, gastando una proporción de la renta nacional per ca-pita superior a la de otros países para la educación, y conservando esta delantera incluso cuando el resto del mundo occidental avanzó. Este énfasis en la educación se ha considerado como una alternativa a la provisión de otros servicios sociales, para los cuales Estados Unidos estaba rezagado, quizás como reflejo de la preferencia estadounidense por la autoayuda individual frente a la asistencia social.

En el año 1960, Estados Unidos gastó un 5,3 por ciento de su renta nacional en educación, comparado con el 5 por ciento en Suecia y el 4,7 por ciento en Holanda; la mayor parte del resto de Europa, así como Japón, gastaba entre el 4,5 y el 3,5 por ciento. En los siguientes años, la proporción de alumnos de escuelas secundarias entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 10 y los 19 años en 13 países desarrollados del Oeste y Norte de Europa aumentó enormemente, la proporción de los estudiantes a nivel universitario con edades comprendidas entre los 20 y los 24 años casi se duplicó.

LA SOCIEDAD DE CONSUMO:

Después de la Segunda Guerra, el avance tecnológico (en electrónica, física y química), la mayor disponibilidad de mano de obra —producto de la paz y del aumento demográfico— ocasionaron un gran incremento de la producción industrial. Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los sectores medios y bajos en el mercado consumidor de productos antes reservados a las clases privilegiadas, tales como, electrodomésticos, automóviles, etc.

 Además de aumentar el consumo, las mejoras en el nivel de vida de los obreros hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se lo denominó sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo la publicidad y las ventas a crédito.

Se estimulaba a través del cine, la radio, la  televisión, de los diarios y de las revistas, el deseo por acceder a un mundo ideal y fantástico, al cual sólo se ingresaba comprando determina das marcas de productos. Para triunfar en la vida, había que manejar tal automóvil, beber determinada gaseosa o vestir la ropa de los famosos.

Incluso, las manifestaciones artísticas  como la música, el cine, el teatro o la literatura,  eran impuestas por la propaganda de las empresas discográficas, las distribuidoras cinematográficas y por las empresas teatrales o editoriales. Había nacido la cultura de masas, en la que era más importante la difusión que la creación artística en sí misma. Tenía más valor lo más conocido que lo más creativo o mejor producido. Prevalecía la comercial sobre lo artístico.

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

La Primavera de Praga Causas Dubcek, en Checoslovaquia

La Primavera de Praga, Sus Causas

Durante la Guerra Fría, la Primavera de Praga fue un periodo de intento de liberalización política bajo el liderazgo de Alexander Dubcek, en Checoslovaquia que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la URSS, y sus aliados en el Pacto de Varsovia (a excepción de Rumania).

 LA PRIMAVERA DE PRAGA:
Breve reseña histórica:

Checoslovaquia, fue siempre un espacio de vital importancia en el centro de Europa y lugar estratégico desde el punto de vista de la geopolítica. Durante muchos siglos, fue el dominio de la casa de los Habsburgo, la que impuso su poder en la región. Más tarde, quedó incluida dentro del Imperio Austro-Húngaro, que contenía comunidades de distinto origen, lengua y cultura, por lo que fue llamado el Imperio de las Nacionalidades. Luego de la primer guerra mundial, con la derrota del Imperio Austro-Húngaro, se construyó la República de Checoslovaquia, finalmente durante la segunda guerra (1938-1945), los nazis la ocuparon y la reclamaron como parte de Alemania.

Al terminar la segunda guerra, el territorio checo quedó dividido en dos partes. Una, ocupada por las tropas soviéticas, y la otra por las norteamericanas. Las dos potencias mundiales del momento, llegaron a un acuerdo por el cual volvían a imponer en su cargo al ex presidente Benes, que había sido destituido por los alemanes.

Dominio comunista:

El 2 de febrero de 1948, el partido comunista checo llegó al poder mediante un golpe de estado. De este modo, el comunismo Stalinista llegó al control de la Europa central, creando un sistema defensivo (como si fuera una muralla formada por los siguientes países: Polonia, Hungría, Yugoslavia, Bulgaria, Albania, Rumania, Checoslovaquia y Alemania Democrática) ante una eventual agresión del mundo de occidente. Dentro de los estados europeo centrales que estaban dentro del bloque comunista, sin dudas uno de los más importantes era justamente Checoslovaquia, por su desarrollo industrial y su injerencia política.

Los comunistas checos aceptaron, en general, las directivas de Moscú, sin demasiadas objeciones. La tutela de Rusia les permitía una cierta estabilidad y un crecimiento sostenido. Sin embargo, la situación varió durante la década del ´60. Comenzaron a manifestarse corrientes opositoras al régimen que llegaron a su punto culmine en enero de 1968, en lo que se conoció en todo el mundo como la “primavera de Praga”.

Primavera de Praga

Este proceso político que conmovió al comunismo, fue dirigido por Alexander Dubcek , hijo de un militante comunista, que había realizado una importante carrera política, y en enero del 68, accedió al cargo de Secretario General del Partido Comunista Checo. El mismo, pretendía acentuar la autonomía de Checoslovaquia y adoptar algunas reformas económicas y sociales. Dubcek, fue seguido por muchos checos que pretendían el levantamiento de la censura y que se adopten algunas de las reformas previstas. Este proceso se aceleró cuando el partido comunista (que actuaba como partido único, ya que estaba prohibido la pluralidad política) aprobó un nuevo Programa de Acción, que fue ampliamente rechazado por antiguos dirigentes del partido, intelectuales, escritores y periodistas censurados.

Al principio, Moscú intentó evitar que se quiebre en dos el Partido Comunista Checo. Luego, cambió de táctica, y comenzó a culpar a los checos de contrarrevolucionarios y de preparar un golpe contra el comunismo.

Dubcek, intentó buscar apoyo en Tito, líder de Yugoslavia y Ceausescu de Rumania, que eran los líderes del comunismo europeo menos dependientes de Rusia.

A pesar de todos los intentos por evitar la invasión, los tanques soviéticos llegaron a Praga el 20 de agosto. La experiencia checa, no podía quedar sin castigo, si la Unión Soviética, aspiraba a que no se reprodujera. Seiscientos mil soldados ocuparon Checoslovaquia. La resistencia fue pasiva, se intentaba de esta manera, evitar una masacre, ya que las desigualdades de recursos eran evidentes.

Finalmente, el proceso político de Dubcek fue derrotado. Las reformas económicas fueron anuladas y se restablecieron las condiciones de censura. A pesar de la derrota, “la Primavera de Praga” (que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año) dejó huellas profundas y mostró una faceta del comunismo desconocida hasta ese momento.

El final: El domingo 4 de noviembre de 1956 sobrevino el golpe final. Durante las primeras horas de la mañana los tanques rusos invadieron Budapest. La noche anterior los rusos habían detenido al general Maléter y a los demás miembros de la delegación húngara encargada de las negociaciones. Con ello perdía su dirección el ejército popular húngaro. Una emisora de radio regional anunciaba la creación de un «gobierno revolucionario de trabajadores y campesinos» encabezado por János Kádár, secretario general del nuevo partido comunista. Como luego se supo, Kádár había sido secuestrado el 2 de noviembre con «suave violencia» en Budapest, y adoctrinado en el territorio soviético de Ungvár para desempeñar su futuro papel.

LA PRIMAVERA DE PRAGA Y SU DESENLACE

También Checoslovaquia luchó por el restablecimiento de los derechos civiles y por la independencia nacional en 1968. Tras la caída de Antonin Novotny, la nueva dirección del partido, encabezada por Alexander Dubcek pretendió implantar un «socialismo de rostro humano». A la liquidación del pasado stalinista siguió la política reformista de la «Primavera de Praga», la garantía de los derechos civiles de las minorías y la reforma de la economía.

Tras sostener una guerra de nervios contra el gobierno y la jefatura del partido, el 21 de agosto de 1968 tropas soviéticas, polacas, búlgaras, húngaras y alemanas orientales invadieron Checoslovaquia, cuyo gobierno no ofreció resistencia armada. La población prefirió la resistencia pasiva. Pero era difícil discutir con los tanques.

 Las barricadas formadas con vehículos incendiados y destruidos no pudieron contener durante mucho tiempo a los invasores, que justificaron su intervención con la tesis de la soberanía restringida de los países del área socialista (doctrina Breznev). Los dirigentes del partido y del gobierno fueron trasladados a Moscú y en el país se declaró el estado de sitio.

El nuevo jefe del partido, Gustáv Husák, que contaba con la confianza de Moscú, tardó más de un año en normalizar la situación en el país. Pero la resistencia de los intelectuales no pudo ser doblegada, y de ello es buena prueba la Carta 77, hecha pública en Praga en enero de 1977, cuya reivindicación principal se centra en el reconocimiento de los derechos humanos en Checoslovaquia.

Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60

Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
La Persecución al Comunismo:

Cuando en 1945 Truman ordenó la destrucción de Hiroshima y Nagasaki con las dos únicas bombas atómicas entonces disponibles, muchos vieron en aquellos holocaustos de dos ciudades con todos sus habitantes una brutalidad innecesaria —Tokio estaba ya gestionando desesperadamente su rendición—, sólo explicable como una severa advertencia a Moscú. ¿Fue, en realidad, como se ha sostenido desde entonces muchas veces, el primer acto de la «guerra fría»?. Como Moscú no pareció impresionarse mucho ni cedió un ápice en sus rígidas actitudes, la excitación en Estados Unidos aumentó rápidamente.

La Unión Soviética dejó de ser el «valiente aliado» para convertirse en el «enemigo potencial» frente al que todas las precauciones eran pocas. Empezaron las diatribas antisoviéticas y las recién nacidas Naciones Unidas se convirtieron en el escenario de virulentas grescas oratorias. Aparecieron una serie de «ideólogos» que justificaban cualquier medida que se tomara en defensa de la «amenazada democracia» contra la «infiltración comunista». El mundo seguía agitadísimo. En Washington se votaban uno tras otro crédito para la defensa y se aprobaba el Plan Marshall de ayuda económica para evitar que la postrada Europa occidental, en la que había fuertes partidos obreros, cayera en poder del comunismo. En China se ayudaba a Chiang Kai-shek, cada vez más enzarzado en su lucha contra Mao Tse-tung y su gente.

Seguía confiándose, sin embargo, en el «monopolio de la bomba atómica» que Estados Unidos ejercía. Algunos hablaban inclusive de una «guerra preventiva», que, al amparo de este monopolio, metiera en cintura a Moscú antes de que fuera tarde. Entretanto se multiplicaban las precauciones para que ningún «secreto atómico» llegara a los soviéticos, a los que se describía con frecuencia como incapaces de dominar la alta tecnología atómica.

De poco servía entonces que se dijera, inclusive por el mismo Einstein, que la desintegración del átomo no era ningún secreto desde comienzos del siglo y que cualquiera a quien se procuraran los costosos medios necesarios podía fabricar bombas como las de Hiroshima y Nagasaki. Ser científico en Estados Unidos comenzó a ser casi tan duro y arriesgado como ser comunista.

El año 1949 fue en más de un aspecto un año decisivo. Porque, entre otros importantes acontecimientos, presenció la derrota final de Chiang Kai-shek y el nacimiento de la República Popular China. Y presenció también, mientras se organizaba rápidamente la alianza militar de la NATO y se creaba la República Federal Alemana, el estallido de la primer abomba atómica soviética. ¡Había desaparecido el monopolio atómico de Estados Unidos! Comenzó una frenética carrera nuclear. No había tiempo que perder.

Porque al año siguiente comenzó la guerra de Corea. Washington, entonces dominante en la organización mundial, consiguió, al amparo de un error táctico de Moscú —se había retirado del Consejo de Seguridad como protesta contra los obstáculos que se ponían al reconocimiento del Pekín comunista como representación de China—, llevar la bandera de las Naciones Unidas a la península asiática.

Pekín era un «agresor». La guerra de Corea —1950-1953—, muy cruenta, de muchos vaivenes y terminada en una especie de empate, supuso para Estados Unidos, lanzado a un nuevo esfuerzo bélico, un período de prosperidad económica, pero también puso de manifiesto que el «peligro comunista» se acentuaba. Perdido el monopolio atómico, había que ganar a los soviéticos en la carrera nuclear. Tenía que producirse la bomba H, infinitamente más poderosa que la bomba A. A la bomba atómica, producto de la «fisión» del átomo, sucedería la bomba de hidrógeno, producto de su «fusión», con una bomba atómica como detonante.

A los kilotones sucederían los megatones. Y, al mismo tiempo, se desarrollarían, utilizando los servicios del ex nazi Wernher von Braun, el creador de la V-2, los proyectiles balísticos intercontinentales, capaces de arrojar las bombas en cualquier lugar del planeta. Pero ¿quiénes habían facilitado a los soviéticos, considerados tan primitivos, los secretos de la bomba atómica?. Y ¿no resultaba sospechoso todo aquel que, amparándose en un falaz pacifismo, se opusiera a la carrera nuclear y propugnara un entendimiento con Moscú que la evitara? .Hubo dos casos dramáticos Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60 que contestaron a estas preguntas y pusieron al mismo tiempo de relieve el ambiente de histeria en el que ya la voz irónica de Joseph R. McCarthy parecía dominarlo todo.

Uno de estos casos fue el matrimonio formado por Ethel y Julius Rosenberg. Eran judíos, y no faltaban quienes recordaran las prevenciones de Hitler sobre la «conspiración judeo-marxista». Estos Rosenberg tenían algunos amigos entre el personal de la embajada soviética en Washington y de la delegación soviética ante las Naciones Unidas en Nueva York. El FBI investigó sigilosamente.

Finalmente se detuvo al matrimonio. Se le acusó de espionaje, de haber entregado a sus amigos soviéticos documentos relacionados con la bomba atómica. Poco importaba que los documentos base del proceso fueran de escasa importancia y estuvieran a fácil alcance de muchos. Aunque siempre protestaron de su inocencia, Ethel y Julius fueron condenados a muerte.

Ocurrió luego algo que sacudió a todas las conciencias. Se comunicó a los condenados, ya entre rejas inmediatas a la cámara de ejecución, que, si admitían su culpabilidad, el presidente Eisenhower estaría dispuesto a hacer uso de sus facultades de clemencia. Transcurrieron varios días muy tensos. Con temple impresionante, los Rosenberg resistieron todas las presiones e insistieron en su inocencia. Fueron electrocutados el 20 de junio de 1953. A su entierro apenas se atrevieron a asistir una docena de personas.

Sucesos del siglo xxEl segundo de estos casos fue el de J. Robert Oppenheimer, uno de los físicos más destacados de Estados Unidos y uno de «los padres de la bomba A». Había sido profesor de la Universidad de California y director del laboratorio de Los Álamos, donde se habían perfeccionado los artefactos que habían destruido a Hiroshima y Nagasaki. Estaba al frente del grupo de científicos que asesoraban a la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos.

Se declaró contrario a la fabricación de la bomba H. insistió en que debía negociarse con Moscú para poner término a una carrera que, a su juicio, llevaba a la humanidad a su perdición. Discutió ásperamente con su colega Edward Teller, para quien la bomba H debía constituir la prioridad máxima.

En el ambiente imperante, el pacifista Oppenheimer se hizo más que sospechoso. El 13 de abril de 1952, fue separado de todos sus cargos. Al margen de todos los equipos científicos dedicados a las aplicaciones prácticas de la física nuclear, quedó condenado a vegetar hasta su muerte. El maccarthysmo estaba triunfando en toda la línea.

En 1952, como una nueva advertencia a Moscú, Truman, ya en las postrimerías de su mandato, anunció que Estados Unidos estaba en posesión de la bomba H. El correspondiente estallido de produjo, después de una serie de preparativos espectaculares, en el atolón de Eniwetok, en el Pacífico, el 19 de noviembre. Fue imponente. Pero ¿quién pudo imaginarse que los soviéticos harían estallar su primera bomba H, sin espectacularidad alguna, apenas transcurridos ocho meses desde Eniwetok, exactamente el 12 de agosto de 1953? McCarthy tronitó como nunca.

La witchhunt, la «caza de brujas», se hizo furiosa. Pasó el tiempo. Terminó la guerra de Corea. Eisenhower proporcionó la paz, no totalmente satisfactoria, que había prometido para alcanzar la Casa Blanca. No era la victoria a la que, según el general Mac Arthur, nada podía reemplazar. Y en seguida sobrevinieron la derrota de los colonialistas franceses en Dien Bien Phu y los acuerdos de Ginebra de 1954. Washington se sintió obligado a llenar el hueco que Francia dejaba en el Sudeste de Asia.

Iba a comenzar otra «guerra local», tan desastrosa en tantos aspectos, tan larga que todavía dura: la de Vietnam. McCarthy seguía lanzando acusaciones a diestro y siniestro. Estaba ya en vísperas de su caída. Llegó el año 1957 y el mundo se vio sacudido por el primer Sputnik. Había comenzado la era espacial. ¡Y eran los soviéticos quienes la habían inaugurado! Se había pasado de los proyectiles balísticos intercontinentales a los satélites artificiales de la Tierra.

Había que comenzar otra carrera. Y que acostumbrarse a vivir en en incómodo «equilibrio del terror». Para entonces, sin embargo, Joseph R. McCarthy ya había desaparecido del escenario político norteamericano y el marccarthysmo, con su frenesí persecutorio, había caído en el descrédito.

Biografia de George Bush Hijo Gobierno del Presidente EE.UU.

Biografía de George Bush Hijo Gobierno del Presidente Republicano de EE.UU.

El 11 de septiembre de 2001 dos aviones de pasajeros se estrellan uno tras otro contra cada una de las Torres Gemelas de Nueva York. Los emblemáticos edificios se incendian y derrumban causando varios miles de víctimas. Se trata de un atentado terrorista, que produce una gran conmoción mundial.

George W. Bush, hijo de Barbara y George Bush, presidía Estados Unidos cuando se produjeron los atentados terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono, en Washington.

Su gobierno fue signado por una de las mayores tragedias que experimentaron los habitantes de los Estados Unidos: el atentado y derrumbe de las Torres Gemelas en Wall Street, que se produjo el 11 de septiembre de 2001, y que le costó la vida a más de 3000 personas.

Por otra parte, su visión política y su fría y dura personalidad lo convirtieron en el blanco ideal no sólo de los críticos más avezados, sino también de la opinión pública de su país, que asimismo atravesó las barreras del idioma para ubicarse en boca de los habitantes de todo el planeta.

BIOGRAFIA DE GEORGE W. BUSH PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS DE AMERICAHablamos, por supuesto de George W. Bush, el cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos, cuyo mandato se extendió desde enero de 2001 hasta el año 2009, y el cual se caracterizó por responder a raja tabla las pautas establecidas por su corriente política: el Partido Republicano.

Podemos exponer su trayectoria y carrera haciendo alusión a sus méritos como así también a los momentos más importantes de su presidencia, entre las que se haya la tragedia conocida como 9/11. Sin embargo, deseamos destacar un aspecto particular que nos brinda una breve descripción de su paso por la presidencia de los Estados Unidos.

George W. Bush ha sido un hombre criticado por sus pares y sus contemporáneos, e incluso ha sido y continúa siendo un político burlado en reiteradas ocasiones, debido a ciertos defectos de su persona y a los errores habituales que solía cometer durante sus discursos como presidente.

LA GUERRA ANTITERRORISTA: Nacido en New Haven, Connecticut, el 6 de julio de 1946, George Bush accedió a la presidencia del país el 20 de enero de 2001, tras ganar ¡as elecciones con un polémico recuento de votos en Florida, estado gobernado por su hermano Jeb.

Una vez en la Casa Blanca, el presidente Bush impulsó una política ultraconservadora dentro de su propio país y en el extranjero. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de ese mismo año en Nueva York y Washington, que dejaron miles de muertos, causaron una gran conmoción en el país y el mundo entero.

EE UU invadió entonces Afganistán, con el propósito de apresar a Bin Laden, jefe de la organización terrorista, y de derribar al gobierno talibán que le había prestado su apoyo.

Bajo el gobierno de Bush, que poco después invadió Iraq, se acuñó y se hizo realidad el concepto de «guerra preventiva», que continuó al ser reelegido en 2004.

Estos dieron lugar al nacimiento de un nuevo neologismo en el idioma inglés estadounidense: el Bushspeak o Bushtalk, conocido en español como Bushismo, que se utiliza para aludir a los errores lingüísticos o de pronunciación que suele cometer el ex presidente en sus discursos públicos.

Si bien una gran cantidad de gente puede llegar a incurrir en algún tipo de error durante una disertación debido a diferentes motivos, lo cierto es que en el caso de Bush las equivocaciones se elevan a un rango superior, ya que en reiteradas oportunidades ha dado lugar a la pronunciación de construcciones gramaticales que rozan con lo insólito y lo humorístico.

Es por ello y también a su personalidad, que George W. Bush ha sido caricaturizado y parodiado en diversas oportunidades, tanto en cine y televisión, como así también en libros, diarios y revistas, especializadas en política o no.

Nacido en la ciudad de New Haven, en Connecticut, un 6 de junio de 1946, el pequeño Georgie fue el primogénito del matrimonio compuesto por George H. W. Bush y su esposa Barbara, y criado desde pequeño en el condado de Texas, donde seguramente forjó una personalidad plagada de intolerancia y frialdad.

Su educación fue signada por la tradición familiar, por lo que esperaron del pequeño que continuara los pasos de su padre. Así fue que realizó sus estudios en la Phillips Academy en Andover, Massachusetts, y posteriormente cursó la Licenciatura en Letras en la prestigiosa Universidad Yale.

La dureza de la guerra golpeó a su puerta, y como siempre orgulloso por su patria George participó en la Guerra de Vietnam a partir del año 1968, como soldado de la Guardia Nacional Aérea de Texas, convirtiéndose en piloto de unidades F-102 Delta Dagger, puesto en el cual se mantuvo hasta el año 1972.

Una vez que abandonó la fuerza, se dedicó a lograr alcanzar su título de Master de Administración de Empresas en Harvard Business School, ya que su intención en ese momento había sido dedicarse a los negocios, por lo que una vez recibido regreso a Texas y se involucró en el comercio de petróleo.

A pesar de que su vida en general marchaba bien, tanto en lo referente a lo laboral como a lo sentimental, ya que había contraído matrimonio con Laura Welch, con quien tuvo a las gemelas Barbara y Jenna, lo cierto es que George parecía insatisfecho.

Esto fue probablemente lo que lo condujo a consumir su primer trago de bebida de forma compulsiva, que en poco tiempo lo convirtió en un alcohólico.

Su lucha por dejar la bebida fue ardua, según sus propias declaraciones, y logró llegar a su meta en el año 1986, luego de mantener una larga charla con el reverendo Billy Graham, a quien el propio Bush considera como la mayor guía espiritual que lo ayudó a sobrellevar el proceso de lucha contra la adicción por el alcohol.

Si bien George había decidido dedicarse a los negocios, y sobre todo en el terreno del petróleo, lo cierto es que siempre mantuvo una fuerte tendencia por la política, vocación que seguramente descubrió durante sus trabajos como asistente de su padre, tanto para las campañas para el Senado de los Estados Unidos, como para la campaña hacia la Presidencia, que llevaría a Bush padre a convertirse en el cuadragésimo primer presidente de los Estados Unidos en el año 1981.

Ese fue el punto de partida para que George decidiera en 1994 presentarse como candidato a la Gobernación de Texas, elección que ganó contra la demócrata Ann Richards, siendo elegido por el 53% de la población de la región. En este cargo fue reelecto en el año 1998.

Su dura política en lo que se refiere a leyes civiles y justicia criminal fueron los principales aspectos que hicieron que George W. Bush se convirtiera en poco tiempo en el hombre más amado y a la vez más odiado de su época, no sólo por políticos y críticos, sino también por los propios ciudadanos de los Estados Unidos.

George W. Bush llegó a la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero de 2001 en medio de críticas y opiniones adversas, ya que cuando inicio su mandato muchos sectores dudaron de la legitimidad de la elección, y su triunfo al cargo presidencial fue puesto en tela de juicio en varias oportunidades, por lo que recayó sobre él diversas acusaciones de supresión de votos y fraude electoral.

Más allá de la política interna y exterior que impuso su gobierno, el hecho más relevante de su mandato es sin dudas el incidente producido el 11 de septiembre de 2001, cuando un grupo de miembros pertenecientes a la organización terrorista Al Qaeda, hicieron colisionar dos aviones de pasajeros contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, provocando la muerte de más de 3000 ciudadanos estadounidenses y extranjeros, además de alrededor de 6000 heridos.

Dos días después de aquel atentado, el presidente George W. Bush emitió un discurso en el que amenazó directamente a los responsables del hecho, asegurando: «Puedo oírlos. El resto del mundo los oye. Y la gente que ha derribado estos edificios muy pronto nos oirá a todos nosotros».

Así fue que el 7 de octubre de 2001, Bush inició la llamada Guerra contra el terrorismo, contando con todo el apoyo internacional, en una lucha que aún mantiene las mentes ocupadas de los mandatarios actuales y que ha cambiado para siempre el sentimiento norteamericano de invulnerabilidad.