Atrocidades Contra La Mujer

Biografia de Bertrand Russell Filosofía e Ideas Libertad Sexual Obras

Biografía de Bertrand Russell
Su Teoría Filosófica-Lista de Obras Editadas-

Bertrand Russell (1872-1970), es uno de los pensadores más interesantes y complejos de nuestra época. A lo largo de su dilatada vida —muere a los noventa y ocho años— se ha interesado no sólo por los problemas propios de la filosofía, sino también por las ciencias naturales y sociales, por toda clase de problemas educativos y políticos.

Fue precisamente su actividad política la que le dio a conocer mundialmente. Pero aquí nos interesa sobre todo su obra filosófica. En este sentido su producción es inmensa y él mismo reconoció que su obra sobre lógica matemática era, con mucho, lo más valioso. No obstante, como veremos más adelante, hizo también importantes aportaciones a la filosofía de la lógica, a la teoría del conocimiento y a la ontología.

El mundo entero lo identificaba con el defensor número uno de la paz, y al mismo tiempo el enemigo número uno de las armas nucleares. Esta actividad política del talentoso intelectual británico no fue sin embargo la única. En efecto, se dedicó a la investigación filosófica, psicológica y sociológica, siendo el pionero de algunas libertades que recién hoy se aceptan sin polémica.

bertrand russell biografia y obra literaria

Bertrand Russell vivió hasta los 97 años. Durante toda su vida, dedicada a la investigación y la filosofía, fue un ferviente defensor de la libertad sexual. Tercer conde de Russell (1872-1970), filósofo, matemático y escritor británico, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1950. Su énfasis en el análisis lógico repercutió de forma notable en el curso de la filosofía del siglo XX.

Bertrand Russell nació el 18 de mayo de 1872, de famdia aristocrática. Bertrand Arthur William fue su segundo varón y tercer hijo. El mismo Russell relata la historia de su familia en la obra titulada The Amberley Papers, publicada en 1937, en colaboración con su tercera esposa, Patricia.

A los dos años de edad Russell pierde a su madre y a su hermana, a causa de la difteria, y dos años más tarde muere su padre. Junto con su hermano fue educado por sus abuelos paternos. Su niñez fue solitaria, pero no infeliz. No fue a la escuela, sino que fue educado por institutrices y tutores.

Huérfano de padres, lo educaron sus abuelos dentro de una concepción puritana de la vida. La influencia de una educación sexual rígida fue inevitable, pero disminuyó hasta desaparecer   cuando   Russell   pudo comprender  algunas  ideas  de   sus propios padres. Estos, en efecto, fueron defensores del control de la natalidad y de la libertad sexual cuando tales conceptos eran casi umversalmente rechazados.

En 1890 obtuvo una beca para estudiar matemáticas en el Trinity College de Cambridge. Tenía sólo dieciocho años. A partir de este momento «todas las cosas me fueron sobre ruedas», manifiesta él mismo. Cursó las matemáticas obteniendo brillantes resultados. Sin embargo, su interés empezó a dirigirse a la filosofía y dedicó el cuarto año de estancia en Cambridge a preparar los exámenes especiales para la obtención de matrícula de honor en Ciencias Morales. Obtuvo el primer puesto e inmediatamente inició el trabajo para conseguir un puesto de investigador.

En 1894 contrajo matrimonio con Alys Pearsall. Al año siguiente Russell obtuvo el puesto de investigador en el Trinity College. Desempeñó el cargo hasta 1901. Como que las normas del cargo no le exigían enseñar ni residir en Cambridge, él y Alys se marcharon a Berlín, donde estudió economía.

Allí concibió el plan de escribir dos series de libros: una «sobre la filosofía de las ciencias, que iría haciéndose gradualmente más concreta al pasar de la matemática a la biología», y la otra sobre «cuestiones sociales y políticas, haciéndose cada vez más abstracta».

Estas dos series culminarían en una síntesis hegeliana, en «un trabajo enciclopédico que tratara igualmente de la teoría y de la práctica». El primer resultado concreto de este proyecto fue la publicación de una obra sobre la Democracia social alemana en 1896. Fue el primero de los setenta y un libros y ensayos que Russell publicaría. Siguiendo la misma idea, publicó, un año más tarde, Un ensayo sobre los fundamentos de la Geometría. En 1900 publica la obra titulada Una exposición crítica de la filosofía de Leibniz.

En julio de 1900 Russell asiste al Congreso Internacional de Filosofía de París y allí conoció al lógico italiano Giuseppe Peano, que había desarrollado un sistema propio de lógica matemática, y Russell descubrió que su notación era «el instrumento de análisis lógico que había estado buscando durante años». Desde este momento su filosofía adquiere una nueva dirección y emprende la tarea de analizar las nociones fundamentales de la matemática, tarea que quedó plasmada en su obra Los principios de la matemática.

Aunque Russell se centró en los estudios de la lógica matemática, no descuidó enteramente otros aspectos de la filosofía. En 1910 aparecieron sus Ensayos filosóficos que contenían un ensayo sobre la ética y algunas críticas de las teorías pragmáticas e idealistas de la verdad.

La primera guerra mundial causó un fuerte impacto emocional en Russell y se dedicó a escribir contra la guerra, pronunció discursos en reuniones pacifistas y tomó parte activa en movimientos como la «Unión de control democrático» y la «Asociación de no reclutamiento».

Por escribir un libelo contra los americanos fue encarcelado durante seis meses. Gracias a la intervención de un amigo, pudo cumplir la condena en condiciones que le permitían el libre uso de sus libros y así encontró la oportunidad para escribir su Introducción a la filosofía matemática, en la que explica de una manera sencilla las principales ideas de Los principios de la matemática. Comenzó a trabajar también en su obra Análisis de la mente.

Acabada la guerra, Russell viajó y dio conferencias por todo el mundo. En 1921 contrajo de nuevo matrimonio con Dora Black y se instaló en Inglaterra. Poco después nació su hijo John Conrad y dos años después su hija Kate. Fue éste un período de intensa actividad literaria.

Publicó en 1921 El análisis de la mente, en donde lleva su empirismo hasta el extremo. Con el título El análisis de la materia se publicaron una serie de conferencias dadas en 1927 y en el mismo año apareció un libro titulado Un bosquejo de la filosofía.

Mientras tanto, había publicado también un libro sobre China, otro sobre Las perspectivas de la civilización industrial, dos pequeños libros titulados El A B C de los átomos y El A B C de la relatividad, una breve obra sobre El futuro de la ciencia, otra titulada Lo que creo y, poco después, un libro sobre la educación: Educación, especialmente en la primera infancia.

Entre 1928 y 1930 aparecen una serie de obras que hicieron gran impacto y que convirtieron a su autor en una personalidad peligrosa por su defensa de una cierta libertad sexual y por su escepticismo. Dichas obras son: Ensayos escépticos, Por qué no soy cristiano, Matrimonio y moral y La conquista de la felicidad.

A pesar de las críticas, Russell sigue escribiendo infatigablemente. En 1932 publicó Perspectiva científica; en 1934, Libertad y organización 1814-1914; Apología del ocio, en 1935; ¿Qué camino hay para la paz?, en 1936, además de otros libros de menor importancia.

En 1938 publica Poder y vuelve a los temas filosóficos y pronuncia conferencias en Oxford, en la universidad de Chicago y en la de California.

A partir de 1955 Russell se dedicó a la política de modo continuado. Le empujaba a ello su creencia en la probabilidad de una tercera guerra mundial que ocasionaría la destrucción de la mayor parte de la raza humana. Creía que la única esperanza de paz se encontraba en la renuncia al uso de las armas atómicas.

Sus puntos de vista aparecen en el libro Sentido común y guerra nuclear, publicado en 1959, y en ¿Tiene sentido el hombre?, aparecido en 1961.

Las actividades de Russell se extendieron sin cesar. Llegó a ser presidente de la Campaña para el desarme nuclear, mantuvo correspondencia con jefes de estado, intervino en la crisis cubana de 1962 y en la disputa fronteriza chino-india.

Defendió la causa de los judíos en Rusia, la de los árabes en Israel y la de los prisioneros políticos en Alemania Oriental y Grecia. Rechazó la explicación oficial del asesinato del presidente Kennedy y llegó a ser presidente del comité británico constituido para esclarecer las verdaderas causas del asesinato del presidente.

En 1964 constituyó la Fundación Bertrand Russell para la paz.

En 1967 publicó un libro cuyo título era Crímenes de guerra en el Vietnam, en el que expone la idea de que la acción del gobierno de los Estados Unidos representaba el mayor peligro para la paz.

El día 2 de febrero de 1970, a los noventa y siete años, moría Bertrand Russell, cuya preocupación constante por la humanidad es digna de admiración, se esté o no de acuerdo con sus puntos de vista filosóficos y políticos.

No es exagerado afirmar que la filosofía anglosajona contemporánea es ininteligible si no se conoce la obra de Bertrand Russell. Sin embargo, ésta es prácticamente desconocida en algunos países o, por lo menos, no se le da la importancia que tiene en la historia del pensamiento occidental.

LA RAZÓN AL SERVICIO DE LA EMOCIÓN
Cuando ingresó en la Universidad de Cambridge, Bertrand Russell comenzó a interesarse por la lógica. En 1910 publicó su primer volumen de Principios de matemática, en colaboración con el doctor A. N. Whitehead. Pero los ataques más virulentos   contra   él   se  desataron  en 1929, cuando publicó Casamiento y moral.

Es que sus ideas eran realmente revolucionarias y de avanzada. Russell las defendía diciendo que “sólo había usado la razón al servicio de la emoción humana”, pero era difícil imponer en ese entonces que el amor, para producir todo el bien de que es capaz, debe ser libre, generoso, irrestricto e integral.

Y si pensamos que, además, negaba que las relaciones extraconyugales pudieran afectar al verdadero amor, comprenderemos que la polémica debió haber sido realmente explosiva.

Además, Russell pareció confirmar sus ideas en la vida real. Se casó cuatro veces y mantuvo sus posiciones radicales hasta sus últimos años.

Siempre sostuvo que la psicología del adulterio estaba “falsificada” por la moral convencional. Esta moral convencional sustenta, en los países monogámicos, que la atracción hacia una persona no puede coincidir con el afecto hacia otra. Russell afirmaba que esto es falso, y que si los individuos no son perfectos mal puede existir un amor perfecto.

En algunas ideas coincidimos con Russell. Por ejemplo:

1  — El que ama debe sentir que el ego de la persona amada es tan importante como el propio. Y percibir los sentimientos y deseos del ser amado como si fueran los propios.

2  — La verdadera moral de una relación amorosa libre de prejuicios consiste esencialmente en el respeto por la otra persona, y la negativa a usarla como medio de placer personal sin tener en cuenta sus deseos.

Pero en otras cosas no estamos de acuerdo, y señalamos una contradicción del mismo Russell. Porque si hay que respetar al otro, ¿cómo aceptar que el adulterio no dañe la relación?. Una infidelidad implica siempre de algún modo una fisura en ese respe’to esencial. Y aunque a veces no sea bastante para destruir un matrimonio, hay que tomar conciencia de ella y asumir sus peligros.

Los tres volúmenes de Principia Mathematica, escritos por Bertrand Russell y Alfred North Whitehead, influyeron de forma decisiva en el posterior desarrollo de las matemáticas y la lógica filosófica. Russell también estuvo profundamente interesado en el campo de la teoría educacional y puso en práctica sus innovadores métodos de enseñanza en el Beacon Hill School, centro que dirigió desde 1928 hasta 1932.

MAYOR LIBERTAD PARA LOS NIÑOS
En Casamiento y moral, Russell critica la educación sexual tradicional, proponiendo más libertad para todos. Este libro fue escrito entre 1927 y 1932, período durante el cual, junto a su segunda mujer, Russell fundó y sostuvo un colegio experimental para niños.

Las pautas de la época obligaban a la infancia a permanecer en un grado casi de supina ignorancia en materia sexual, sin que los niños pudieran tocarse los órganos genitales y, por supuesto, sin hablar jamás de ellos.
Rebelándose contra eso, Bertrand Russell escribió:

“La ley declara perentoriamente que los niños y los jóvenes no deben conocer los hechos del sexo. Pero como en estos hechos en sí no reside la cuestión del bien y del mal, es imprescindible conocerlos”.

Esa educación era un método limitativo y equivocado. Bertrand Russell lo advirtió y dio la voz de alarma. Insistía en la imposibilidad de impedir la curiosidad científica de los jóvenes. Decía que los niños inteligentes quieren saberlo todo: hacen preguntas sobre trenes, automóviles y aviones, sobre el sol y la lluvia, sobre cómo nace un bebé.

Para ellos todas esas preguntas son igualmente honestas y están al mismo nivel. Si se les induce a pensar que su curiosidad con respecto al sexo es nociva o pecaminosa, deducirán que también es malo preguntar acerca de otros temas. Su curiosidad científica quedaría mutilada o, al menos, limitada.

Russell sostenía algo que todos los educadores de hoy aceptan: que el misterio aumenta la falsedad, creando inhibiciones y complejos. Para el precursor inglés los adultos deberían hablar de sexo con sus hijos como de cualquier otro tema, respondiendo a las preguntas infantiles y brindando toda la información que los niños desean, necesitan y están en condiciones de comprender.

Esta sería la mejor manera de impedir que el sexo se convierta en obsesión nociva. Russell lo afirmaba, y afirmaba también que si los padres no hablan con sinceridad, los niños ven alrededor del sexo un misterio que acaba por convertirlo en algo sucio y prohibido.

EL CASAMIENTO: UNA EXPERIENCIA MARAVILLOSA
Desde el punto de vista de la comunicación de la pareja, la obra más importante de Bertrand Russell sigue siendo Casamiento y moral.

En 1936 publicó Nuestra ética sexual y en 1952, Religión y moral. En ambos libros refirma las opiniones sustentadas en el primero.

Según dichas opiniones el casamiento es una experiencia maravillosa si se basa en un sentimiento de igualdad entre el hombre y la mujer, sin interferencias en sus libertades, incluyendo la sexual. Requiere además completa intimidad física y mental, normas y valores parecidos.

En principio se puede coincidir con esta posición. Pero volvemos a insistir en lo referente a la libertad sexual. Si la intimidad, como el mismo Russell dice, debe ser completa, física y mental, ¿cómo se justificaría una infidelidad?.

De todos modos, poder discutir estas ideas es esclarecerlas. Lo importante es que Russell fue un hombre de avanzada en el campo de las relaciones sociales y de las relaciones de pareja.

En 1950 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Un premio merecido, porque si algo no puede negársele fue su valentía y su honestidad para exponer teorías no siempre bien recibidas por los demás.

FRAGMENTO DE “EL MATRIMONIO A PRUEBA”, DE B. RUSSELL
Opino que toda relación sexual en la que no entran enjuego los hijos, debe ser considerada como Un asunto puramente privado, y que si un hombre y una mujer deciden vivir juntos sin tener hijos, esa cuestión no atañe más que a ellos. No me parece deseable que un hombre o una mujer entren sin experiencia sexual previa en un asunto tan serio como el matrimonio, en el que existe la intención de tener hijos. (…) Parece absurdo pedir a la gente que entre en una relación para toda la vida sin ningún conocimiento previo de su compatibilidad sexual.

Es tan absurdo como si a un hombre que quiere comprar una casa no se le permitiera verla hasta después de realizada la compra. Si la función biológica del matrimonio se reconociese como es debido, la forma correcta de encararlo sería declarar que ningún matrimonio obliga legalmente hasta el primer embarazo de la mujer.

En la actualidad, un matrimonio es nulo si la relación sexual es imposible, pero los hijos, más que las relaciones sexuales, son el fin último del matrimonio, que no debería considerarse consumado hasta tanto no haya un hijo en perspectiva. Esta idea depende, al menos en parte, de la separación entre la procreación y lo meramente sexual que han traído los anticonceptivos, los cuales han alterado el aspecto del sexo y el matrimonio, haciendo necesarias distinciones que antes podían ignorarse.

Las personas pueden unirse sólo por el sexo, como ocurre con la prostitución; o por una relación de compañerismo que incluye un elemento sexual; o, finalmente, con el fin de fundar una familia. Estos tres casos son diferentes, y ninguna moral que los confunda en un todo indiviso puede adecuarse a las circunstancias modernas.

CRONOLOGÍA DE LAS OBRAS DE BERTRAND RUSSELL

La socialdemocracia alemana. 1896.
Un ensayo sobre los fundamentos de la geometría. 1897.
Exposición crítica de la filosofía de Leibniz. 1900.
Los Principios de las matemáticas. 1903.
Sobre la denotación. 1905.
Principia Mathematica. 1910, 1912, 1913.
Los elementos de la ética. 1910.
Ensayos filosóficos. 1910.
Los problemas de la filosofía. 1912.
Nuestro conocimiento del mundo exterior. 1914.
Principios de reconstrucción social. 1916.
Ideales políticos. 1917.
Los caminos de la libertad. 1918.
Misticismo y lógica. 1918.
La filosofía del atomismo lógico. 1918.
Introducción a la filosofía matemática. 1918.
Viaje a la revolución. Práctica y teoría del bolchevismo y otros escritos. 1920.
Análisis de la mente. 1921.
El problema de China. 1922.
El ABC de los átomos. 1923.
Sobre la vaguedad. 1923.
Ícaro o el futuro de la ciencia. 1924.
Como ser libre y feliz. 1924.
Lo que yo creo. 1925.
El ABC de la relatividad. 1925.
Sobre la educación, especialmente en la infancia temprana. 1926.
Análisis de la materia. 1927.
Fundamentos de filosofía. 1927.
Por qué no soy cristiano. 1927.
Ensayos escépticos. 1928.
Matrimonio y moral. 1929.
Vieja y nueva moral sexual, 1930
La conquista de la felicidad. 1930.
La perspectiva científica. 1931.
Educación y el orden social. 1932.
Libertad y organización 1814 – 1914. 1934.
Elogio de la ociosidad. 1935.
Religión y ciencia. 1935.
¿Qué camino hacia la paz?. 1936.
Los documentos Amberley. 1937.
El poder en los hombres y en los pueblos. 1938.
Investigación sobre el significado y la verdad. 1940.
Cómo convertirse en filósofo. 1942.
Cómo leer y entender la historia. 1943.
El valor del libre pensamiento. 1944.
Historia de la filosofía occidental. 1945.
El conocimiento humano. Su alcance y sus límites. 1948.
Autoridad e individuo. 1949.
Ensayos impopulares. 1950.
Nuevas esperanzas para un mundo en transformación. 1951.
El impacto de la ciencia en la sociedad. 1952
Satán en los suburbios. 1953.
Pesadillas de personas eminentes. 1954.
Sociedad humana, ética y política. 1954.
Retratos de memoria y otros ensayos. 1956.
Lógica y conocimiento. 1956.
Sentido común y guerra nuclear. 1959.
La evolución de mi pensamiento filosófico. 1959.
Los escritos básicos de Bertrand Russell. 1961.
Hecho y ficción. 1961.
¿Tiene el hombre un futuro?. 1961.
Victoria pacífica. 1963.
Crímenes de guerra en Vietnam. 1967.
Autobiografía. 1967-1969.

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

Chica Fotografiada Tapa de National Geographic Sharbat Gula

Sharbat Gula:Chica Fotografiada Tapa de National Geographic

Ese retrato del fotografo  McCurry, tomado en un campo de refugiados afganos en Peshawar, Pakistán, en 1984, resultó ser una de esas imágenes que llegan directo al corazón, al punto que fue publicada en la tapa de la revista en junio de 1985. Esos ojos verde agua nos hechizan desde su furia y su impotencia. En ellos se cifran el recelo y el miedo, reflejos automáticos de una vida trágica, y el estado de alerta de una sobreviviente. Durante 17 años fue una ilustre desconocida: “La niña afgana”. Y durante 17 años nadie supo nada de su vida.

LA FAMOSA JOVEN DE NATIONAL GEOGRAPHIC

En 1984 una joven afgana captó la atención internacional cuando su cara apareció en la portada de la revista estadounidense, National Geographic. Sus ojos verdes penetrantes y una bufanda roja que cubría un poco su cabello quedaron en el recuerdo de los lectores.

 Fue en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la guerra contra la invasión soviética. Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista. Sin embargo, en aquel entonces nadie sabía el nombre de la chica. El mismo hombre que la fotografió, Steve McCurry realizó una búsqueda de la joven que duró 17 años.

El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, encontró a la niña convertida en una mujer de 30 años y pudo saber su nombre. Sharbat Gula vive en una aldea remota de Afganistán, es una mujer tradicional pastún, casada y madre de tres hijos. Ella había regresado a Afganistán en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación de los iris de ambas fotografías.

Su vida es una tragedia por donde se la mire: perdió a su familia de chica y vivió a los saltos, esquivando misiles y bombas de soviéticos, talibanes y las tropas de la OTAN. Luego de una boda arreglada, como se estila entre los suyos, tuvo tres hijas. La reunión con McCurry fue monosilábica. Las tradiciones culturales son muy estrictas para las musulmanas casadas: no pueden mirar, y mucho menos sonreír, aun hombre que no sea su esposo. Mantuvo una expresión neutra durante toda la sesión. No sonrió y apenas habló. Como ajena a la fama de aquella foto, ajena a tanta conmoción. Podríamos decir que simplemente prestó sus ojos, en 1984 y en 2002, para contarle su historia al mundo.

Steve McCurry (24 de febrero de 1950) es un periodista estadounidense, mundialmente conocido por ser el autor de la fotografía La niña afgana, aparecida en la revista National Geographic. Su carrera de fotógrafo comenzó con la invasión soviética de Afganistán. También ha cubierto otros conflictos internacionales como la guerra entre Iraq e Irán o la Guerra del Golfo.

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases y Radiaciones Nucleares

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases y Radiaciones Nucleares

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases

TEMAS TRATADOS:

1-1976: Escape de Gas en Seveso
2-1984:NUbe Venenosa en la India
3-1986: Escape Radiactivo en Ucrania
4-Bomba Nuclear en Hiroshima
5-Armas Químicas en Vietnam

AL BORDE UNA CATÁSTROFE NUCLEAR
El accidente de un bombardero con cuatro bombas atómicas:

El 16 de marzo de 1966, un gran bombardero B-52 de la fuerza aérea de los EE.UU. que trasportaba cuatro bombas nucleares de 1,5 Megatones cada una, debía cargar combustible en el aire mediante el apoyo de un avión nodriza sobre la costa española del Mediterráneo. Era un proceso normal, pues se hacía muy a menudo. El avión de apoyo era un K-135 a cargo del mayor Emila Chapla, quien ya había tomando contacto con el B-52 y se colocó en posición de maniobra. El K-135 había partido de Sevilla (una base aérea de EE.UU. en España), y llevaba 110.000 litros de combustible.

El B-52 acortó distancias, tratando de llegar a la manguera que pendía de la panza del K-135. Chapla observaba que el bombardeo se acercaba a una velocidad superior a la permitida y decide avisarle, pero casi al mismo instante el B-52 choca contra la panza del K-135, produciendo graves averías en ambas naves. La estructura y la cabina estaban destruidas y el avión comenzaba a despedazarse. El capitán y los dos tripulantes se arrojaron en paracaídas, justo un momento antes de que se produjera una tremenda explosión, que hizo entrar al gigantesco bombardero en tirabuzón hacia tierra, desparramando miles de fragmentos en su camino.

Las bombas cayeron en las cercanías del pueblo de Palomares. Ninguna de ellas explotó. Lo cual hubiera sido imposible, a no ser que hubiesen sido cebadas primero a bordo del B-52. Pero se temía que las carcasas de las bombas hubieran podido abrirse, al estallar los detonadores de TNT debido al impacto. Y nadie sabía con seguridad qué efectos podría tener un escape de plutonio y uranio radiactivos sobre la desprevenida población civil de Palomares.

Enseguida se formó un equipo especializado de búsqueda y a la prensa se le suministró un escueto informe, diciendo que un avión americano había sufrido un accidente que no había producido víctimas civiles. No se hizo mención alguna a las armas nucleares que llevaba el avión, pero debido a la excesiva seguridad y controles tomados por el equipo los periodista comenzaron a sospechar e investigar, concluyendo que efectivamente el avión accidentando llevada armas de destrucción masiva. Y que esas bombas estaban ahora esparcidas por los campos de España.

Pieza tras Pieza, los periodistas armaron el rompecabezas del desastre, a pesar de que tenían prohibida la entrada en el área. El mundo exterior fue informado con grandes titulares de lo que estaba sucediendo en los alrededores del pueblecito español. Pero en Palomares no se dijo nada a los campesinos. Se les prohibió cosechar sus campos de cultivo y se les ordenó permanecer en el pueblo. A medida que las tropas y los aviones comenzaban a pulular sobre los campos cultivados, los 2.500 habitantes de la comarca de Palomares comenzaron a alarmarse.

Si hubieran sabido en qué clase de peligro se encontraban, se hubiesen sentido aún más inclinados al pánico. Porque las tres bombas que habían caído cerca del pueblo se habían abierto, debido al estallido de los detonadores, y estaban liberando plutonio y uranio hacia la atmósfera. La suave brisa que soplaba ese día estaba esparciendo a través de la polvorienta campiña española un veneno invisible.

La primera bomba que se recuperó fue descubierta en campo abierto mediante reconocimientos aéreos. El estallido del TNT había abierto un pequeño cráter. Había perdido poco contenido. Otra bomba, también astillada, se encontró en una zona montañosa, a unos cinco kilómetros de Palomares.

Una tercera bomba fue encontrada por un lugareño, junto a su casa, en las afueras del pueblo. Estaba en un pequeño cráter y despedía humo. Y no sólo humo, sino algo desconocido para el lugareño: polvo radiactivo. El desorientado español examinó la bomba destrozada, se alzó sobre ella y le dio un puntapié. Luego, fue a buscar a alguien que pudiera saber qué era aquel misterioso objeto. Y fue sólo después de algunas horas cuando la noticia llegó a oídos de los americanos: se había encontrado otra de las bombas.

Se habían recuperado tres bombas, pero ¿dónde estaba la cuarta?. Simó Orts, un pescador, proporcionó la respuesta. Simó estaba en el mar, a bordo de su barca, cuando ocurrió el accidente aéreo, a 10.000 m por encima de su cabeza. Algunos minutos después vio caer lentamente del cielo un largo objeto metálico, sostenido por dos paracaídas.

El objeto cayó al mar a unos metros de su barca, y luego se hundió con rapidez. Orts recorrió el lugar, pero todos los rastros del misterioso objeto habían desaparecido. Siguió pescando y luego navegó hacia su casa. Cuando llegó al puerto, relató a sus amigos el extraño suceso del que había sido testigo. Decidieron informar a la policía local. Pero a causa del manto de secreto que los americanos habían echado sobre lo que llamaban en clave Operación Flecha Rota, ni siquiera la policía española sabía con exactitud qué estaba pasando.

Cuando finalmente los americanos oyeron la historia del pescador, enviaron a los expertos para entrevistar e interrogar al apabullado Orts. Su descripción se ajustaba a los hechos. La bomba había caído al mar suspendida de un paracaídas, proyectado para sostenerla sobre un blanco determinado. El segundo paracaídas era el de seguridad. Orts salió en su barca con un equipo de expertos para mostrarles exactamente dónde se había sumergido la bomba en el mar. El problema consistió en que, una vez en el Mediterráneo, el pescador ya no estaba seguro de poder indicar con precisión el lugar exacto. Todo lo que los investigadores sabían era que la bomba estaba, probablemente, en algún lugar dentro de un área de quince kilómetros cuadrados, a unas seis millas de la costa, donde el escarpado fondo marino varía su profundidad entre los 25 y los 1.500 m. En alguna parte, allí abajo, estaba la cuarta bomba.

Un grupo de búsqueda marina fue convocado en las afueras de Palomares; estaba dotado de 20 barcos, 2.000 marinos y 125 hombres rana. También disponía de un batiscafo y de dos submarinos miniatura. Se ordenó al equipo buscar la bomba y encontrarla a toda costa, antes de que la deposición de arena o de lodo la ocultara de la vista.

Si no se encontraba la bomba, existía el peligro de que sus dispositivos de seguridad se oxidaran, permitiendo que los residuos radiactivos contaminaran el Mediterráneo. O que incluso provocaran una explosión capaz de crear una mortífera nube nuclear sobre la costa de España. También existía la posibilidad de que, si la bomba era abandonada, los rusos pudieran intentar encontrarla y desvelar sus secretos. La bomba debía, pues, ser hallada.

Y fue hallada. El 15 de marzo, dos meses después del accidente aéreo, la tripulación del minisubmarino Alvin descubrió una muesca en el lodo, a 800 metros. Investigaron más atentamente y emergieron. Entonces, con angustia, descubrieron que no podían dar otra vez con el sitio. Al día siguiente hallaron la pista: descubrieron un paracaídas en el fondo marino. Siguieron las cuerdas del paracaídas y allí, en una angosta saliente suspendida sobre un abismo de 150 m, descansaba la bomba.

Llevó más de tres semanas recuperarla, porque existía el peligro de hacerla caer de la saliente. Pero el 7 de abril de 1966, superadas varias amenazas de catástrofe, la bomba de hidrógeno fue izada a la superficie sin que sufriera desperfectos. Mientras tanto, gran parte de la población de Palomares estaba, en gran medida, fuera del peligro de la contaminación, y se acordó una compensación por la pérdida de los cultivos.

Se había evitado una tragedia nuclear a una escala inimaginable.

Fuente Consultada: Grandes Errores de Nigel Blundell

Cambios Sociales de las Mujeres Siglo XX Poderosas Mujeres del Mundo

Cambios Sociales de las Mujeres Siglo XX

Éstas mujeres no solo tienen poder político sino presencia en los medios de comunicación, influencia en los negocios  y participación en organismos civiles, además de fortunas personales. Aquí los 10 primeros lugares.

EL NUEVO ROL DE LA MUJER EN EL SIGLO XX:

Se estima que las madres necesitan tener un promedio de 2.1 hijos para asegurar el reemplazo natural de la población de un país. En muchos países europeos, el crecimiento de la población se detuvo en la década de 1960, y la tendencia se mantiene desde esa época. En los años 1990, las tasas de fertilidad disminuyeron drásticamente. Entre las naciones de la Comunidad Europea, el número promedio de niños por madre llegó a 1.4; la tasa de Italia, de 1.2, fue la más baja del mundo en 1997.

Al mismo tiempo, el creciente número de mujeres trabajadoras continuó en aumento. En Gran Bretaña, por ejemplo, las mujeres constituyeron 44 por ciento de la fuerza laboral en 1990, superando el 32 por ciento de 1970. Más aún, las mujeres fueron conquistando mejores fuentes de empleo. Un mayor acceso a las universidades y escuelas profesionales les permitió desempeñarse en áreas como la jurisprudencia, medicina, gobierno, negocios y educación.

En la Unión Soviética, 70 por ciento de la fuerza laboral en las áreas de medicina y docencia eran mujeres. Sin embargo, la inequidad económica seguía prevaleciendo: percibían salarios menores que los hombres por trabajos similares y hallaban menos oportunidades para avanzar a posiciones gerenciales.

Como consecuencia de los cambios producidos por la Revolución Industrial a lo largo del siglo XIX, las mujeres irrumpieron como trabajadoras asalariadas en la industria y en los servicios. La ruptura de la vieja familia agraria, en la que cada uno tenía su ocupación en la unidad económica familiar, dio origen a una nueva escena familiar de la clase trabajadora en la que el salario de la mujer –y el de los niños– era indispensable para el sustento familiar. Pero a partir de mediados del siglo XX esta situación se generalizó, ya no sólo entre los trabajadores, sino entre las clases medias y altas, y especialmente entre las mujeres casadas de estos grupos, que con anterioridad se limitaban al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos.

El masivo acceso de las mujeres a la enseñanza superior que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial permitió, poco a poco, la ocupación de cargos de responsabilidad que esta formación posibilitaba. En la actualidad, chicos y chicas acceden por igual a los estudios en el mundo desarrollado.

La combinación de independencia económica y acceso a la formación superior dio extraordinaria relevancia y auge a los movimientos feministas en tomo a los años 60. Desde la Revolución Francesa, y a lo largo del siglo XIX, sobre todo con el sufragismo, las mujeres habían reivindicado su derecho a gozar en pie de igualdad con los hombres de todos los derechos políticos, sociales y económicos.

La gran diferencia fue la amplitud que alcanzó en esta época una nueva conciencia del feminismo y del papel de la mujer. Se produjo un cambio revolucionario respecto a lo que esperan las mujeres de sí mismas y lo que el mundo espera de ellas en cuanto a su lugar en la sociedad.

El derecho a gozar de su sexualidad, a elegir tener o no tener hijos, a divorciarse, a permanecer soltera, a compartir las tareas domésticas, a rebelarse contra el mal trato, a optar a todos los puestos de trabajo o de decisión política, se convirtieron en demandas cada vez más generalizadas entre las poblaciones femeninas del mundo occidental.

Aunque algunas de estas aspiraciones –lo que esperaban las mujeres de sí mismas– fueron al principio planteamientos de las mujeres de clase media o alta, con el tiempo se generalizaron a todos los sectores sociales y acabaron siendo también asumidas por los medios de opinión y por los poderes públicos. Si en nuestros días no son todavía una realidad, sin duda son ya una fuerte aspiración.

Mientras, en el Tercer Mundo, las cosas eran relativamente diferentes. Para la inmensa mayoría de las mujeres pobres las cosas habían cambiado poco. La sumisión al padre o al marido, la reducción al ámbito de lo doméstico y el trabajo como una necesidad de supervivencia y no como una forma de emancipación, continuaban siendo generales. Ahora bien, también se han producido cambios.

En primer lugar, en todos los países, con escasas excepciones (fuerte integrismo islámico), una minoría de mujeres de la clase alta, educadas y acomodadas, han accedido a la vida pública y ha sido significativamente relevante el número de jefes de Estado femeninos en estos países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Nicaragua, Argentina…), aunque casi siempre como hijas o viudas de hombres famosos.

Por otro lado, en aquellos países en los que se desarrollaron regímenes de tipo socialista (Argelia, Cuba, Afganistán, Vietnam…), las mujeres conquistaron muchos derechos (acceso a la enseñanza, al mundo laboral, a la actividad política, etc.), aunque en la actualidad parte de estos avances se han eliminado con la caída de estos sistemas. Por último, aquellos países que han tenido procesos de occidentalización presentan situaciones de mayor libertad de las mujeres y mayores conquistas feministas, mientras los más tradicionales o cerrados presentan todavía, incluso en las clases altas, una profunda subordinación de la mujer al hombre.

El movimiento feminista de los años 60: La psicóloga norteamericana Betty Friedan publicó La mística de la feminidad en 1963 una obra en la que se describía «el problema sin nombre», la insatisfacción de millones de mujeres americanas recluidas en su hogar y forzadas al papel de ama de casa, esposa y madre feliz. Sus tesis dieron origen a un amplio movimiento feminista, que reivindicó el derecho de las mujeres a la realización personal mediante un trabajo propio y la prohibición de cualquier discriminación por razón de sexo.

Además, exigió la igualdad de oportunidades, cambios en la legislación sobre matrimonio, divorcio, malos tratos o violación, así como el derecho a expresar su propia sexualidad y a elegir su estilo ce vida, incluyendo cuestiones como el aborto, la homosexualidad o la libertad de relaciones sexuales.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
Actual Historia del Mundo Contemporáneo García-Gatell

Vida de las Mujeres en los Países Subdesarrollados o Pobres

VIDA DE LAS MUJERES EN PAÍSES POBRES

VIDA DE LAS MUJERES EN PAÍSES POBRES

Nuestra época, en verdad, ha presentado sus contradicciones. Otra es el marcado contraste entre la agudizada conciencia de la importancia del aporte de las mujeres a las economías nacionales y a la sociedad humana en general, y el deterioro en la posición económica de millones de mujeres en los países pobres.

La década del 80 vio significativos problemas económicos y sociales ni la mayoría de los países en desarrollo, que detuvieron y a veces revirtieron el progreso de décadas previas. Como hemos visto, la recesión económica precipitó graves problemas de balanza de pago y de deuda externa, y los países en desarrollo soportaron lo peor del proceso de ajuste internacional. Los programas de “estabilización” y de “ajuste estructural”, que se vieron obligados a seguir como precio de la ayuda del FMI, estaban diseñados para restaurar los actuales balances de cuenta dentro de períodos relativamente cortos. Se prestó poca atención al impacto social del ajuste económico.

Fueron muchas las penurias, de las cuales las mujeres soportaron una porción desproporcionada cuando las familias sufrieron pérdidas en ingresos y enfrentaron costos más elevados y servicios públicos reducidos.

Son las mujeres las que debieron hallar trabajo extra para suplementar el ingreso familiar y reordenar los presupuestos de la familia cambiando por alimentos más baratos, economizando combustible y vendiendo atesoradas posesiones. Son las mujeres las que se vieron afectadas de manera más inmediata por los cortes en lo relativo a salud y educación resultantes de las reducciones en los gastos del gobierno y por las tasas crecientes de enfermedad y mortalidad para los niños. Las mujeres han estado en la línea del frente a  la crisis en el mundo en desarrollo, soportando la mayor responsabilidad  de ajustar su vida para asegurar la supervivencia.

En un informe para la Commonwealth se citó la siguiente descripción del día interminable de una mujer en Mozambique, del libro de Stephanie Urdang And Still They Danced:

La imagen mas vivida de las mujeres en Mozambique es la de una mujer en su machamba, o lote de la familia, con las piernas rectas, el cuerpo formando una V mientras hora tras hora está encorvada azadonando, sembrando, desmalezando, día tras día con su bebé sobre la espalda y con el único descanso posible cuando el bebé llora de hambre y la madre busca un lugar al borde del campo para alimentarlo.

Puede estar ya en su campo a las 5.30 de la mañana, trabajando hasta el mediodía cuando el sol, alto en él cielo y abrasador, es demasiado insoportable para trabajar. Los hombres ayudan con tareas estacionales: limpiar la tierra, por ejemplo. Arar el campo, en particular si el arado es tirado por bueyes, por tradición es tarea estrictamente masculina. La imagen de las mujeres productoras se repite millones de veces en todo el vasto territorio del África subsahariana, donde son responsables de alrededor del 80 por ciento de la producción de la familia.

Pero cuando ella vuelve de los campos al hogar, su trabajo sólo está parcialmente hecho. Se debe procesar la comida: horas de golpear con la gran mano en un mortero, ambos hechos con troncos de árboles, remover las cáscaras del arroz, machacar maíz para hacer la harina del potaje común, moler finamente maní. El sonido del mortero llena el aire a toda hora del día, un golpeteo rítmico que se transmite por la tierra abierta africana. Otro tanto sucede con el olor del carbón de leña del fuego con el que cocina cada familia.

El encendido del fuego se produce sólo después de horas de buscar combustible, a menudo desplazándose por largas distancias ya que se han agotado las provisiones más próximas al hogar. También es necesario ir a buscar agua para cocinar, para lavar los platos y para las abluciones. En algunas áreas secas de Mozambique donde las fuentes de agua son pocas y alejadas entre sí, no es raro un viaje de dos horas en cada dirección y el de retorno se hace con un recipiente de veinte litros de agua sobre la cabeza, tan pesado que hacen falta dos personas para subirlo hasta la cabeza.

El lavado de ropa suele hacerse a la orilla de un río o de otra fuente de agua, nuevamente un viaje de mayor o menor distancia. Se debe barrer y limpiar la casa y el área donde se vive. Se debe cocinar la comida. Hay que juntar hojas de plantas salvajes para usarlas como suplementos en la cocción. Y todo el día, como telón de fondo de todo el otro trabajo, está la incesante responsabilidad del cuidado de los niños.

Todas esasbtareas se realizan con poco o ningún acceso a la tecnología, que podría acortar el tiempo empleado y reducir la fatiga física. Y todo el tiempo, a menos que la mujer sea estéril o haya superado la edad de la reproducción, prácticamente está siempre embarazada o amamantando (pp. 59-60).

Habiendo examinado atentamente toda la evidencia del impacto de la crisis sobre las mujeres, el grupo de expertos del Commonwealth expresó su convicción de que:

…las medidas de estabilización de corto plazo con mucha frecuencia han estado en conflicto con los objetivos de desarrollo de largo plazo, causando penurias lo bastante serias como para invalidar el proceso. Es sólo mediante el reconocimiento de la necesidad económica de proteger la base social, en particular en lo que aféela a las mujeres, y mediante la incorporación de esas preocupaciones en la política, que el ajuste puede lograr sus fines deseados.

En otras palabras, las políticas de ajuste que no incorporan plenamente las preocupaciones de las mujeres no sólo son injustas y causan una penuria innecesaria, sino que también ponen en peligro la efectividad de las políticas mismas. Debemos acentuar que nuestras propuestas no serán puestas en práctica de manera adecuada si se las ve y se las incorpora sólo como agregados marginales a los presentes esfuerzos de ajuste. El problema del ajuste existente no es su omisión de unos pocos proyectos para las mujeres sino su incapacidad para tener en cuenta adecuadamente el tiempo, los roles, la contribución potencial y las necesidades de la mitad de la población de cada país. (“Engendering Adjustment for the 1990s”, p. 4)

El destino de las mujeres (y los niños) está íntimamente ligado con el medio ambiente. Sea la cuestión el agotamiento de la leña, la polución urbana o el crecimiento de la población, la integración de medio ambiente y desarrollo logrará terminar sustancialmente con la pobreza en general y mejorar la suerte de las mujeres en particular.

Fuente Consultada: Nuestro Hogar, el Planeta Shridath Ramphal

Reinas de Inglaterra: Mujeres de Enrique VIII Catalina Aragon

Reinas de Inglaterra: Mujeres de Enrique VIII

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Catalina de Aragón Ana Bolena Juana Seymour
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Ana de Cleves Catalina Howard Catalina Parr

ENRIQUE VIII DE INGLATERRA:

El turbulento y jovial rey Hal, como es afectuosamente llamado por sus súbditos el padre de Isabel, posee una manera un tanto apresurada de solucionar sus problemas amorosos. En cuanto subió al trono, a los diecinueve años (1509), necesitó garantizar la alianza entre España e Inglaterra contra su tradicional enemiga, Francia.

Se casó entonces con la viuda de su hermano Arturo, Catalina de Aragón (hija de Fernando el Católico e Isabel la Católica). Como para la Iglesia el casamiento con una cuñada era considerado incesto, Enrique VIII hizo que su primer ministro, el obispo Wolsey, hijo de un carnicero enriquecido, obtuviera del papa el permiso para contraer ese matrimonio (1509), con el pretexto de que el casamiento anterior de Catalina “no se había consumado”.

Enrique mantenía buenas relaciones con el papa. Era intransigente defensor del catolicismo en la isla, en una época en que el protestantismo se extendía por Europa. El papa no tenía, pues, motivo para contrariar a tan buen aliado. Después del casamiento, sin embargo, las cosas cambiaron. La española no le daba un hijo varón; entre un aborto natural y otro, había nacido, en febrero de 1516, una niña, María Tudor.

Para un monarca de esa época, asegurar la descendencia en el trono era vital. Morir sin sucesor confirmado era casi una invitación a que los nobles provocasen una guerra civil para apoderarse de la corona. Además de eso, la alianza con España dejaba de ser conveniente para convertirse en una amenaza.

La dinastía austríaca de los Habsburgo, con el dinero de los banqueros Fugger y el control de las riquezas traídas de sus nuevas tierras de América está comprando a Europa, pagando enormes ejércitos, sobornando cuando es necesario, haciendo casamientos convenientes aquí y allá. Carlos V integró este imperio multiforme sostenido por la banca alemana y por el oro de los galeones que llegan del Nuevo Mundo. Inglaterra y su comercio se arriesgan a caer bajo ese dominio paneuropeo, como ocurrió con Flandes e Italia.

Conviene ahora conseguir alianza con Francia para enfrentar el peligro. Existe, además, un tercer motivo para el divorcio del rey Hal, pequeño para la historia, mas grande para su protagonista. Enrique es sensual, quiere disfrutar de la vida, y Catalina, su contrafigura. Además, ‘él siempre gustó de las otras mujeres.

El rey no consigue siquiera soportar su presencia, apasionado como está por la joven y vivaz Ana Bolena, dama de compañía de la reina, quien le promete un hijo varón.

Pero el papa no está en condiciones de concederle la nueva anulación pretendida. Es virtualmente un prisionero de la casa de los Habsburgo, que ya incendió Roma en 1527 y que desea en el trono inglés a Catalina de Aragón hoy y a su hija María mañana.

Una solución se impone. Si la Iglesia de Roma no puede liberarlo de ese lazo, la Iglesia de Inglaterra lo hará. Enrique consigue que varias facultades de teología declaren la nulidad de este casamiento entre cuñados. Ana Bolena está grávida; es preciso que el heredero no nazca bastardo. Enrique nombra a Crammer, un sacerdote dócil, arzobispo de Canterbury, y por su intermedio se casa secretamente en enero de 1533.

En Pascua se anuncia oficialmente el matrimonio: Ana es coronada reina. Y al mismo tiempo Enrique es excomulgado por el papa. Este acontecimiento es el que decide la separación entre Inglaterra y la Iglesia de Roma.

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LA MUJER EN LA HISTORIA

biografias de grandes mujeres de la historia

 

Mujeres Musulmanas Bosnias Torturadas y Violadas: Grbavica

 MUJERES BOSNIAS TORTURADAS

 SLOBODAN MILOSEVIC

MILES DE MUJERES MUSULMANAS FUERON TORTURADAS Y VIOLADAS SALVAJE MENTE DURANTE LA LIMPIEZA ÉTNICA ORQUESTADA POR EL LÍDER SERBIO RECIENTEMENTE FALLECIDO SLOBODAN MILOSEVIC . YA PASARON 10 AÑOS DEL FINAL DE LA GUERRA, Y MIENTRAS SE CALCULA DE 10000 LOS CULPABLES QUE SIGUEN IMPUNES, LOS HIJOS DE AQUELLAS VIOLACIONES BUSCAN LA VERDAD MIENTRAS SUS MADRES SON SEGREGADAS

Las violaron una y otra vez, noche y día, hasta cansarse. Mataron a sus maridos hijos y hermanos, delante de sus ojos. Eso fue durante la guerra declarada en Bosnia (1992-1995) por el recientemente fallecido líder serbio Slobodan Milosevic cuando la antigua república yugoslava optó por la independencia.

Diez años después de que los líderes políticos firmaran la paz en los Acuerdos de Davton, estas mujeres son aún la viva imagen del conflicto. Mientras que los hombres caídos en la guerra son shaheed —héroes—, de ellas nadie quiere oír hablar; la palabra violación es demasiado fea como para estar presente.

Estas mujeres son las víctimas olvidadas, que han necesitado de una película, Grbavica, ganadora del último Festival de Berlín, para que su país y el mundo se acuerden de que existen. Más de 20.000 bosnias musulmanas fueron sistemáticamente violadas por las fuerzas serbias en la campaña de limpieza étnica orquestada por Milosevic. Algunas dicen que les cuesta demasiado vivir, y que si no se matan es por sus hijos, muchos de ellos fruto de las violaciones que rompieron sus vidas.

En Bosnia el uso de la violación se implantó como táctica de guerra. Una comisión de las Naciones Unidas y grupos de derechos humanos descubrie— ron que los grupos paramilitares serbios habían alentado sistemáticamente la violación de mujeres bosnias musulmanas como parte del esfuerzo por «limpiar» de musulmanes la región. Así, miles de mujeres musulmanas fueron torturadas y violadas salvajemente durante la limpieza étnica orquestada por el líder serbio Slobodan Milosevic. Ya en 1993, las organizaciones de derechos humanos de Bosnia aseguraban que entre 30.000 y 50.000 mujeres y niñas habían sido violadas por los combatientes serbios en toda la república.

La mayoría de los niños concebidos en violaciones serán internados en orfanatos de Bosnia o de la vecina Croacia, y rara vez serán dados en adopción.  En el último verano de la guerra tuvo lugar el mayor genocidio ocurrido en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Srebrenica, un enclave que había sido declarado «zona de seguridad» por la ONU y estaba teóricamente protegido por los «cascos azules» holandeses, fue tomada por las fuerzas serbias, al mando del general Ratko Mladic, en julio de 1995. Los hombres de Mladic ejecutaron a más de 7.000 musulmanes, casi la totalidad de la población masculina.

 Ver: Desaparicion de mujeres y niñas en el mundo

niños serbiosPara ellas, la guerra y la barbarie de los campos de concentración no ha terminado. Viven presas de las imágenes de horror que reaparecen sin aviso y sin falta a diario en sus cabezas.

El momento en el que el soldado maloliente dice “vas a tener un hijo serbio” y la violan entre varios, cuando el uniformado toma el cuchillo y le rebana el cuello a su hijo, o el instante en que comienzan a cortarle los pechos.

Pero ni siquiera pueden permitirse pensar en todo esto, porque les toca sacar adelante a lo que ha quedado de sus familias. Sus hijos ya son adolescentes y quieren saber la verdad.

Se desconoce cuántos niños son hijos de los violadores, pero las organizaciones hablan de miles. Muchos fueron entregados en adopción en Europa, otros viven en orfanatos bosnios y muchos otros han crecido junto a sus madres, creyendo que su padre fue un shaheed, un musulmán que murió en la guerra defendiendo a su patria.

Jasmila Zbanic, la directora de Grbavica, que realizó un intenso trabajo de campo para preparar la película, explica que “las mujeres, cuando salían de los campos, se hallaban en estado de choque y no querían saber nada de sus hijos. Muchos niños acabaron en el norte de Europa. Nadie les ha seguido la pista ni se sabe cuántos son.Las madres que entregaron a sus hijos viven ahora atormentadas.”

En el Consejo Internacional para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura de Sarajevo explican que los soldados serbios no entregaban a las mujeres al bando enemigo hasta el séptimo mes de embarazo, cuando ya no había vuelta atrás y tenían la certeza de que no abortarían. “Querían que tuvieran hijos serbios, querían estigmatizar a toda la familia”, dice Dubravka Salvia, la directora de la asociación.

Sin ayudas estatales, estas mujeres malviven en los arrabales de las ciudades bosnias. Pese a los enormes problemas psicológicos que arrastran, carecen de seguridad social y sus ingresos se reducen a la pensión de viudez, cuando toca. Dayton y el gobierno bosnio insisten en que deberían volver a las tierras de las que fueron expulsadas, pero a ellas les aterroriza la idea del regreso, porque temen verse las caras con sus violadores, la gran mayoría aún libres.

Y las autoridades bosnias se escudan en la falta de acuerdo entre las dos entidades que forman el país —la República Serbia de Bosnia y la Federación croato-musulmana- para no dar caza a los criminales. Muchas han permanecido todos estos años calladas y sólo ahora empiezan a hablar, muy poco a poco. Saben que sus testimonios podrían encarcelar a sus agresores, aunque a duras penas conservan la fe en la Justicia.

Los expertos insisten en que vomitar el dolor es el primer paso hacia la curación, pero la mayoría no son capaces de verbalizar tantas atrocidades. Ni siquiera sus maridos —los que aún viven— lo saben y muchos de sus hijos tampoco, porque temen que las abandonen.

UN TEMA QUE NO SE TOCA. En una de las cinco colinas que rodean Sarajevo, la ciudad que estuvo cercada 43 meses durante la guerra, vive Hasija Brankovic. A sus 35 años, casi nunca habla de lo que le hicieron los soldados durante el mes que pasó en un campo de concentración en Rogatica, en la República Serbia de Bosnia. Su hermana mayor y su madre, que medio ha perdido la cabeza, también pasaron por los campos, pero ese tema no se toca, a pesar de que las tres viven en la misma casa raquítica y duermen en una única habitación, junto con otros dos hermanos pequeños.

soldados en la República Serbia de BosniaLlegaron a esa casa a los tumbos, después de que las echaran de las nueve anteriores por no pagar el alquiler.

Hasija habla de las penas que pasa para sacar adelante a esa familia, sin trabajo y sin más ayuda que la pensión de su padre, muerto en la guerra.

En total, 170 euros a los que hay que restar los 100 de alquiler. Hasija salta de un tema a otro y pronto explica que las pastillas para los nervios le impiden centrarse. Sentada en el suelo de un cuarto de estar que hace las veces de cocina y de despensa, empieza a hablar de su encierro en el campo de concentración. “Calla!”, la corta enseguida la madre, con la cabeza cubierta con un pañuelo y sin apenas dientes. La mujer teme aún represalias.

Quedamos para otro día, lejos de la presencia de la madre. “Los soldados nos llevaron a la escuela de Rogatica. Cada noche y cada día venían, con un calcetín en la cabeza, y nos preguntaban: ‘Quieres que te viole o prefieres mirar?’. A veces era un hombre, a veces un grupo. Así durante un mes.” Hasija llora, toma aire y piensa. “Mataron a mi padre y mi hermana de tres años no pudo escapar del campo. Si no fuera porque tengo que ocuparme de mi familia, me haría algo a mí misma”, asegura esta mujer que calla más horrores de los que relata. Hasija todavía no sabe si algún día testificará ante los jueces; de momento, no se siente preparada.

En el tribunal montado hace un año en Bosnia para juzgar a criminales de guerra y que reemplazará al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), un equipo de psicólogas atiende a las que han decidido testificar contra sus violadores. Jasmina Pusína, una de las terapeutas, explica que muchas mujeres no hablan con la esperanza puesta en el olvido. “Intentan olvidar sin sabe que nunca podrán.

Conviven con sus secretos hasta que un día se vienen abajo. Tarde o temprano sucede, es sólo cuestión de tiempo” asegura Pusína, quien explica que las terapias tratan de ensamblar las piezas del rompecabezas del horror. Los olores, los sonidos, las imágenes de los días de la tortura para hacer a las mujeres conscientes del trauma, y para que aprendan a convivir con él. Estas terapias las dirigen las ONG, que trabajan de forma intermitente, en función de las ayudas internacionales. Marijana —nombre ficticio— hace tiempo que decidió hablar y recomponer su espeluznante historia.

La ha contado en La Haya. Haber testificado no la ha vacunado, sin embargo, contra el inevitable derrumbe cada vez que revive su paso por un campo de concentración en Visegrado, al este del país. “Me violaron varias veces. Tantas que no sabría contarlas. Mi hijo, de 16 años, lo vio todo. Olían mal, a cebolla, a alcohol. Estaban muy sucios.

Me enseñaron varios cuchillos. ¿Cuál es el más afilado me preguntaron?”. Marijana rompe a llorar: “Vi cómo pasaban el cuchillo por el cuello de mi hijo. Les pedí que me mataran a mí. No entiendo qué hemos hecho para ser tan odiadas”. Vuelve el llanto y la respiración entrecortada, pero Marijana quiere continuar: “Lo tenían todo pensado, todo planeado para humillamos y destrozar a nuestra comunidad.

Ahora nosotras no jefe militar, Ratko Mladicvalemos para nada, y el gobierno hace oídos sordos, pero, si seguimos calladas, no llegaremos a ninguna parte”, afirma esta mujer que vive en Sarajevo, y que dice adivinar la llegada del frío invierno bosnio en las cicatrices de su cuerpo. Manjana reconoció en el campo de concentración a Milan Lukic, entregado por Argentina al TPIY el pasado febrero, después de siete años de fuga. Lukic operaba bajo las órdenes de los prófugos Radovan Karadzic y su jefe militar, Ratko Mladic,(foto) acusados de genocidio por la Matanza de Srebrenica, en la que exterminaron a 8.000 musulmanes bosnios en 1995.

Maida Cupina también testificó en Holanda. Fue contra Milosevic. Tampoco tiene trabajo y vive en un piso que le ha prestado el tribunal. A sus 50 años es alta y va muy arreglada. Pelo bien teñido, colorete y labios perfilados. Su imagen esconde a una mujer hundida. “Tengo que ser valiente y seguir, por mis hijos”, dice. “Me violaron delante de mi marido y de mis dos hijos. Me encerraron en casa de mi padre donde estaba disponible para los soldados durante las 24 horas.

‘Musulmana inútil’, me gritaban los serbios. Hacían orgías durante días enteros”, relata mientras empalma un cigarrillo con otro en el apartamento, prestado, donde vive con su hija, enferma de anorexia, y sin acceso a un tratamiento médico. Cupina, de 1,72 metros, llegó a quedarse en 42 kilos. Fue entonces cuando los nacionalistas fanatizados estimaron que ya no servía para sus propósitos y la intercambiaron por prisioneras serbias. Ahora dice vivir condenada a la cadena perpetua de esas imágenes, del olor a alcohol y sudor de esos hombres, tatuados en su cerebro.

Mientras Cupina habla, por el televisor desfilan las imágenes del entierro de Miíosevic en Pozarevac la ciudad natal del caudillo ultra-nacionalista serbio. “Los soldados que vinieron a Nevesinje eran serbios, no bosnios. Esto no fue una guerra civil, fue un genocidio orquestado por Milosevic. Ha muerto después de haber consumido la mayor parte del tiempo y del dinero del tribunal de La Haya. ¿Y ahora qué?”, se pregunta esta mujer.

SOSPECHOSOS EN LIBERTAD. Junto a Milosevic y al resto de los grandes nombres del TPIY, fuentes judiciales del país estiman que alrededor de 10.000 sospechosos (en su mayoría procedentes de las filas de los fanáticos serbios, pero también bosnios) siguen en libertad. La mayor parte de ellos vive en la República Serbia de Bosnia, una de las dos entidades del país, y que, tras la expulsión de miles de musulmanes durante la guerra, se ha convertido en una zona étnicamente limpia, casi sin presencia musulmana. A pesar de que Dayton reconoció el derecho al retomo de los desplazados y de que las autoridades alientan de boquilla el regreso, las víctimas insisten que, si no se detiene a los agresores no habrá vuelta posible.

Nusreta Sivac es una de las pocas que optó por el regreso y ahora le toca cruzarse en la calle con los hombres que la torturaron en los tres campos de concentración en los que estivo en 1992: Omarska, Trnopolje y Keraten conocidos por las imágenes que dieron vuelta al mundo y en las que se veía a hombres famélicos tras la alambrada.

jefe militar, Ratko Mladic

“Estuve allí casi dos meses. Hablar de que pasó dentro es durísimo”, dice Sivac, que cuenta que la tortura y las violaciones eran generalizadas y que antes de la guerra era juez Prijedor, una ciudad entonces multiétnica unos 20 kilómetros de la frontera con Croacia y donde hoy día los musulmanes forman una minúscula comunidad, asentada en Kozarac.

Allí, las casas son nuevas, levantadas sobre las cenizas a las que quedaron reducidas las viviendas de los bosnios, quemadas por los soldados y milicianos serbios.

“Siempre tuve claro que iba a volver. Esta es mi ciudad. El primer día que llegué a mi casa, había un cartel que decía: ‘Esta es la puerta de Omarska’. Ahora me encuentro por la calle con hombres que me maltrataron y otros que han salido después de cumplir dos tercios de su condena”, explica Sivac. ¿Cómo reacciona? “Les miro a los ojos. Es lo único que puedo hacer, con esa gente no se puede hablar. Para nosotras, la mejor lucha es la verdad”, dice esta mujer que ha testificado en el TPIY contra varios responsables de los campos.

Sivac, que pertenece a una asociación de mujeres víctimas de la guerra, sostiene que muchas no quieren testificar porque tienen miedo. “Los agresores siguen teniendo puestos importantes en la República Serbia de Bosnia. Muchos son héroes militares”, asegura en una cafetería con aire turco de Kozarac. Prueba de ello es lo que queda del campo de concentración de Trnopolje, hoy reconvertido en escuela y asociación de vecinos y en cuya entrada una gran águila esculpida en piedra rinde homenaje a los soldados que han dejado sus vidas para formar los cimientos de la República Srpska”. Ramos de flores frescas yacen sobre la nieve, al pie del monumento.

En ese campo, los soldados elegían cada día a unas cuantas chicas a las que se llevaban para violarlas. Unas volvían marcadas por las torturas. Otras, ni siquiera volvían.

Ahora, Sivac no tiene trabajo y es difícil que lo consiga en una comunidad en la que los musulmanes no son bienvenidos. A sus 55 años, tampoco tendrá derecho a una jubilación. En la República Serbia de Bosnia, las mujeres que estuvieron en los campos ni siquiera son consideradas víctimas del conflicto. En el resto de Bosnia, las mujeres que fueron violadas sistemáticamente durante la guerra están consideradas víctimas desde el año pasado, y en teoría, tienen derecho a una pensión, igual a Jade un hombre que perdiera una pierna por una granada. El problema, señalan las terapeutas del tribunal, es probar el daño psicológico. Por eso, algunas asociaciones piden al gobierno que promulgue una ley que se ocupe de estas mujeres, igual que se aprobó una para los desaparecidos durante la guerra.

SIN DERECHOS ESPECÍFICOS. “No hay una definición clara de quiénes son las mujeres víctimas de la guerra. No tienen ningún derecho específico”, reconoce el ministro bosnio de Derechos Humanos y para los Refugiados, Misrad Kebo, que defiende que las mujeres violadas no deben tener un tratamiento especial, y culpa a las autoridades serbias de que los violadores sigan en la calle y de que el reconocimiento como víctimas ni siquiera exista en la República Srpska. “Esto es un problema regional, no sólo interno. Estamos hablando de Mladic y de Karadzic, de gente que se encuentra a salvo en los países vecinos. Nosotros pedimos a las autoridades serbias su colaboración”, asegura Kebo en la sede del gobierno, en Sarajevo.

Kebo echa también el resto de pelotas fuera. Culpa a las mujeres de no querer hablar: “El Estado no puede hacer nada si ellas no reconocen lo que les ha pasado”. Y asegura que su gobierno no dispone de recursos para atender a estas mujeres. Sorprende, sin embargo, ver cómo Sarajevo es hoy una ciudad completamente reconstruida, donde apenas queda rastro de los morteros y las granadas en los edificios, y donde el dinero no ha alcanzado para la reconstrucción de las vidas de los que quedaron dañados de por vida por la barbarie.

A falta de iniciativas estatales, Grbavica la película bosnia recientemente premiada en Berlín, podría ser el catalizador de la esperada catarsis colectiva que anime a las mujeres a hablar y que recuerde al gobierno bosnio s cuenta pendiente con las víctimas olvidadas.

Grbavica cuenta la historia de una mujer violada durante la guerra. La precariedad económica en la que sobreviven las mujeres como Esma, la protagonista. Y habla de los hijos gestados en las violaciones, que hoy son adolescentes y que empiezan a preguntar por 1 identidad de sus padres.

LAS MENTIRAS DE LA GUERRA. Muchas de la madres que decidieron quedarse con sus hijo los han criado en los campos de refugiados, al amparo de las mentiras de la guerra. Pero es tos niños y niñas tienen hoy 14 años y quieren saber quiénes fueron sus abuelos paternos quiénes son sus tías.., y para eso no hay res puesta. Sus madres fueron violadas tantas veces que, aunque se atrevieran a decirles que si padre no fue un héroe, serían incapaces de da con su identidad. “Son niños muy inseguros muy dependientes. Viven con el temor de que sus madres, traumatizadas y apenas capaces de arrastrar su propia vida, los abandonen. Se ha producido la transmisión generacional de trauma”, estima Salvia.

Grbavica, cuya exhibición ha sido prohibida en la República Serbia de BosniaGrbavica, cuya exhibición ha sido prohibida en la República Serbia de Bosnia, y cuy estreno en Belgrado contó con la presencia de seguidores de Mladic y Karadzic que trataron de abortar la proyección, está batiendo récords de taquilla en la Bosnia croata y musulmana.

Esta película ha sido capaz de llevar las violaciones sistemáticas del ámbito de lo privado al terreno de lo público, algo inédito en Bosnia.

Que no se olvide es algo que obsesiona a su joven directora. “Fueron actos diseñados para humillar. Con ellos destruyeron tanto.., sus creencias religiosas, su autoestima, sus vidas. Todavía soy incapaz de entender cómo los hombres pueden ser capaces de utilizar la violación como un arma, cómo son capaces de tener una erección fruto del odio”, reflexiona Zbanic en Tuzla, en el noreste de Bosnia, donde recientemente se estrenó la película.

 Jasmila ZbanicEsa noche en Tuzla, los espectadores —la mayoría mujeres— salieron conmocionados de la sala. Algunas, con los ojos todavía húmedos, se han quedado sin palabras. Un poco más tarde, Eilla Vickovic, con hiyab, ya está en condiciones de hablar: “Esta película puede ofrecernos un futuro mejor a los bosnios, sobre todo a las que tienen miedo de que la sociedad no las entienda si cuentan que han sido violadas. Pero todo el mundo conoce los hechos desde hace tiempo ¿Cómo es posible que haga falta una película para entender esto?”, se pregunta.-(Foto: Jasmila Zbanic).

Por Ana Carbajosa
Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional

Desaparicion de Mujeres y Niñas en el Mundo Violencia y Abuso Sexual

GENEROCIDIO:  DESAPARICIÓN DE MUJERES – ABUSO SEXUAL Y LA MUJER GOLPEADA

Ayaan Hirsi AIf es diputada holandesa y autora del libro Yo acuso.

He llamado a un buen amigo mío que es judío y le he preguntado si le parecía apropiado que emplease el término Holocausto para calificar la violencia que se ejerce contra las mujeres en todo el mundo. Al principio se sorprendió. Pero cuando le leí las cifras de un informe publicado por el Centro para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas en marzo de 2004, asintió sin dudarlo. (*Ayaan Hirsi AIf es diputada holandesa y autora del libro Yo acuso. Texto del discurso pronunciado en Alemania el Día de la Mujer )

Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres demográficamente desaparecidas. Cada año, entre 1,5 y3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia de la violencia o el abandono por razón de su sexo. Como decía The Economist del pasado 24 de noviembre, “cada período de dos a cuatro años, el mundo aparta la vista de un recuento de víctimas equiparable al Holocausto de Hitler”.

¿Cómo es posible que ocurra algo así?
He aquí algunas de las razones.

• En los países donde el nacimiento de un varón se considera un regalo y el de una niña una maldición, se recurre al aborto y el infanticidio selectivos para eliminar a las niñas.

• Las niñas mueren de forma desproporcionada por abandono, porque los alimentos y la asistencia médica se destinan antes a sus hermanos, padres, maridos e hijos.

• En los países en los que se considera a las mujeres propiedad de los hombres, los padres, hermanos y maridos las asesinan por atreverse a escoger sus propias parejas. Son los llamados asesinatos “de honor”. A las novias jóvenes cuyos padres no pagan dinero suficiente a los hombres que se han casado con ellas se las mata; son las llamadas “muertes por dote”. Puros asesinatos.

• El brutal tráfico sexual internacional de chicas jóvenes mata a un número incalculable de mujeres.

• La violencia doméstica causa la muerte de un gran número de mujeres en todos los países del mundo. Las mujeres entre 15 y 44 años tienen más probabilidades de ser asesinadas o heridas por sus parientes masculinos que de morir debido al cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico ola guerra, todos juntos.

• Se concede tan poco valor a la salud femenina que, cada año, aproximadamente 600.000 mujeres mueren al dar a la luz. Esa cifra equivale a un genocidio como el de Ruanda cada 12 meses.

• Cada día, 6.000 niñas sufren la mutilación genital, según Naciones Unidas. Muchas mueren. Otras sufren dolores atroces durante el resto de su vida.

• Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cinco mujeres tiene probabilidades de ser víctima de una violación o un intento de violación a lo largo de su vida.

El genocidio consiste en el exterminio deliberado de un gran número de personas. Y esto es genocidio. No son unos asesinatos silenciosos; todas las víctimas proclaman a gritos su sufrimiento. Y no es que el mundo no oiga esos gritos; es que nosotros, los demás seres humanos, preferimos no prestar atención.

Resulta mucho más cómodo ignorar estas cuestiones, sobre todo cuando se trata de problemas tan extendidos y —para muchos lectores de periódicos— tan lejanos. Todas las cifras son cálculos aproximados. Casi nunca hay cifras exactas en este terreno; documentar la violencia contra las mujeres no es una prioridad en la mayoría de los países. ¿Cuántos tribunales se han creado para juzgar a quienes cometen estos crímenes? ¿Cuántas comisiones de la Verdad y la Reconciliación se han instituido? ¿Cuántos monumentos nos recuerdan que debemos llorar la muerte de estas víctimas? ¿Acaso las mujeres son bienes desechables, no del todo personas?

Mientras, puedo oír las excusas habituales. “En realidad, no sabemos si es una aniquilación sistemática.” “Es su religión, ya muchas mujeres no parece que les preocupe pertenecer a esa religión.” “No se puede atacar la cultura de la gente.”

Pero el mundo no está volviéndose más violento; al menos, no para los hombres. El mundo está volviéndose palpablemente más pacífico. Y la pobreza tampoco tiene mucho que ver. Los países ricos también persiguen a las mujeres. En Arabia Saudita, las mujeres no pueden votar; no pueden salir de su barrio o su país sin permiso del padre o el marido; no pueden trabajar, ni escoger a su esposo, si no lo autoriza su guardián. Y, sin embargo, a nadie se le ocurre decir que Arabia Saudita es pobre, salvo en términos culturales.

Arabia Saudita, las mujeres

Nos enfrentamos a tres grandes retos.

En primer lugar, las mujeres no estamos organizadas ni unidas. Las mujeres de los países ricos, que disfrutamos de la igualdad bajo la ley, tenemos la obligación de movilizar a nuestras hermanas. Nuestra indignación y nuestras presiones políticas son las únicas armas que pueden promover el cambio.

Arabia Saudita, las mujeresLuego están las fuerzas del oscurantismo. Los islamitas están empeñados en revivir y extender una serie de leyes brutales y retrógradas. En los países en los que imponen la ley coránica de la sharia, a las mujeres se les expulsa del ámbito público, se les niega la educación y se les obliga a pasar toda su vida como esclavas domesticas. La lucha para combatir el islamismo es una lucha para salvar a las mujeres en cuerpo y mente.

En tercer lugar, los relativistas culturales y morales socavan nuestro sentimiento de indignación moral cuando defienden la idea de que los derechos humanos son una invención occidental. Los hombres que maltratan a las mujeres hacen uso casi constante del vocabulario que amablemente les proporcionan esos relativistas al reivindicar el derecho a regirse por un sistema de valores distinto —“asiático”, “africano” o “islámico”— en relación con los derechos humanos.

De acuerdo con este punto de vista, cuando los maridos, los padres y los hermanos pretenden que las mujeres somos posesiones suyas, están expresando su cultura o su religión, y hay que respetarles.

Tenemos que luchar para cambiar esa mentalidad. Una cultura que corta los genitales de las niñas, daña sus mentes y justifica su opresión física no es equiparable a una cultura que considera que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres.

El 8 de marzo fue el Día de la Mujer. En ese día, todos los años, celebramos nuestros triunfos y condenamos nuestro sufrimiento. Pero un día no es suficiente. Necesitamos más de un día, más de un año, más de un decenio. Necesitaríamos todo un siglo para luchar contra el generocidio.

Ni siquiera cuando buscan sinceramente la paz se dan cuenta los hombres que nos gobiernan —porque, en su abrumadora mayoría, son hombres— de que, mientras exista la guerra contra las mujeres, la humanidad no tendrá nunca paz. Si se nos niega la educación, transmitiremos nuestra ignorancia a nuestros hijos. El abandono de las mujeres perjudica a la sociedad entera.

Cuando nos violan concebimos en medio de la humillación, y transmitimos nuestra rabia a nuestros hijos. Si no nos quieren, tampoco nosotras podemos querer; y si no nos cuidan, también nosotras descuidamos. Las mujeres tratadas con crueldad engendran mercenarios y opresores. Si nos destruyen, destruimos. Ante este horror, me siento tan impotente como cualquiera, pero sé que, para acabar con él, vamos a necesitar mucha más energía y vamos a tener que centramos. Hay tres primeros pasos que podrían dar los dirigentes mundiales para empezar a erradicar el asesinato en masa de las mujeres.

asesinato en masa de las mujeres.

• Que un tribunal de justicia como el de La Haya busque a los 113-200 millones de mujeres y niñas desaparecidas. Transformar las cifras en rostros y nombres contribuirá enormemente a erradicar la violencia.

• Es urgente un serio esfuerzo internacional para documentar con exactitud la violencia contra las mujeres y las niñas, país por país, y denunciar la realidad de sus intolerables sufrimientos. En los dos últimos siglos, los occidentales han cambiado gradualmente la forma de tratar a las mujeres. Como consecuencia, Occidente disfruta de más paz y progreso. Confío en que el Tercer Mundo comprenda ese mismo esfuerzo en este siglo que comenzamos. Igual que acabamos con la esclavitud, debemos acabar con el generocidio.

• Por último, necesitamos una campaña mundial contra las culturas que permiten este tipo de crímenes. Las culturas que defienden la eliminación física de las niñas recién nacidas, que niegan a las mujeres el derecho a gobernar su propio cuerpo y no las protegen de ninguna forma contra los peores maltratos físicos, todas esas culturas deben reformarse. No son miembros respetables de la comunidad de naciones.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional y Enciclopedia Electrónica Cosmos

LAS MUJERES EN LA HISTORIA

historia de mujeres

 

Mil años de Mujeres Asombrosas Brillantes Destacadas Grandes Mujeres

ASOMBROSAS MUJERES DE LA HISTORIA

CELEBREMOS LOS ACTOS MEMORABLES, LOS LOGROS Y APORTES, CON LOS QUE NUESTRAS HEROÍNAS HICIERON CAMBIAR EL MUNDO. GLAMOUR PREPARO UNA MUESTRA, (HARÍAN FALTA MIL PAGINAS PARA INCLUIRLAS A TODAS) DE LAS MUJERES MAS EXITOSAS DEL MILENIO, por Jessica Branco

1001-1015 Luminaria de las letras: Una mujer de la nobleza japonesa, con el seudónimo de Lady Murasaki Shikibu, escribe Genji-Mongatari (La historia de Genji), un relato épico que es considerado por algunos como la primera gran novela de la historia.

Cerca del 1050 Idealismo al desnudo: Su esposo, Conde de Chester, accedió a reducir los impuestos si ella se paseaba desnuda por la ciudad; Lady Godiva lo hizo montada a caballo, y se cubrió astutamente con su cabellera.

1170 ¡Gobierna ésto, Enrique! El poder femenino tras dos tronos (Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra). Leonor de Aquitania, no tenía la paciencia de Híllary Clinton para soportar las infidelidades de su segundo esposo. Ante esto estableció su propia corte en Poitiers, desde donde instigó la rebelión contra él, elite protectora de las artes e impresionó tanto a su hijo, Ricardo Corazón de León, que éste le pidió que gobernara durante los 10 años que él estuvo en las Cruzadas.

Cerca de 1200 Aguerrida:  Decían que “era capaz de pelear con mil hombres y estaba preparada para enfrentarse lo mismo a Dios que al diablo”. Tomoe Gozen, mujer samurai y concubina de un gran comandante, pasó a la historia como uno de los mejores guerreros de Japón.

Cerca de 1429 Sacrificio Santo: Obedeciendo a voces celestiales, la adolescente Juana de Arco persuade a Carlos VII, futuro rey de Francia, para que la deje guiar sus tropas y recuperar el trono de los invasores ingleses. ¿Su recompensa? La Iglesia la acusa de hereje por afirmar que tenía contacto directo con Dios; y Carlos no hizo nada por impedir que la quemaran en la hoguera.

1558 Reina soltera: Isabel I le dió más importancia a su reinado que a su vida personal cuando ascendió al trono de Inglaterra, después de sobrevivir el período de prisión al que la sometió su medio hermana, la reina María 1. La oposición radical de la Reina Virgen al matrimonio le permitió mantener su autonomía, y aprovechar su condición de soltera en las relaciones diplomáticas, pues una legión de príncipes extranjeros se disputaban su mano. Durante los 45 años de su reinado, derrotó a la llamada Armada Invencible española, impuso tendencias de estilo, inspiró a William Shakespeare y demostró que una mujer gobernante puede tomar decisiones difíciles: como decapitar a su conflictiva prima María, Reina de Escocia. Aún es fuente de inspiración: ha sido interpretada por Cate Blanchett, Dame Judi Dench, Glenda Jackson y Bette Davis.

Cerca de 1600 ¡Huelga sexual! No lejos de lo que más tarde se llamaría Seneca Palis, en el estado de Nueva York, un grupo de mujeres iroquesas se niegan a “hacerlo” hasta que se les otorgue el poder de decidir si su tribu debe librar una guerra o no.

1702 ¡Superestrella! La astrónoma alemana Maria Kirch descubre un corneta, realiza investigaciones sobre la aurora boreal y cría a sus hijos para que también traten de alcanzar las estrellas. Pero cuando su hijo pasa a ser director del Observatorio de Berlin, María es relegada a ser su asistente.

1762 La inspiración de Evita: Después de hacer arreglos para que sea destituído su ineficaz esposo, el zar Pedro III, Catalina la Grande se apropia del trono y decide vivir como un monarca. Se convierte en protectora de las artes, funda universidades (y la primera escuela para chicas de Rusia) y le agrega millones de kilómetros cuadrados al imperio. Contrario a lo que se comenta, nunca lo hizo con un caballo.., pero sí con muchos súbditos que deseaban complacerla (y sin duda, conseguir sus favores).

1837 Viva Victoria! A los 18 años, La Reina Victoria empieza su reinado imponiendo su poder sobre el Parlamento y colocando a Inglaterra en el mapa como importante potencia industrial y política. Esta mujer de valores familiares, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de ideas sexuales conservadoras, tuvo nueve hijos.

1847 Eyre divina: Firmando con su seudónimo literario, Currer Bell, para que la tomaran en serio corno escritora, al igual que lo hicieron George Sand y George Eliot, la maestra de escuela inglesa Charlotte Bronté actualiza la historia de Cenicienta con su inspiradoraJane Eyre, en la cual una fuerte heroína no convencional triunfa a pesar de sü clase y su sexo… ¡y se queda con su hombre!

1849 Galena: la Dra. Elizabeth Blackwell, es la primera estadounidens que se gradúa de medicina. Y llega a ser cofundadora de la New York Infirma yf or Women and Children.

1850 Voz de la verdad: Sojourner Truth, ex esclava de raza negra, publica la historia de su vida, El relato de Sojourner Truth. El libro se convierte en un arma en la lucha abolicionista y sienta las bases para la publicación, dos años más tarde, de la novela antiesclavista de Harriet Beecher Stowe La cabañá del tío Tom.

1860 Enfermera: Cuando la acaudalada Florence Nightingale le informó a su familia que se proponía ser enfermera, ellos se horrorizaron: esa profesión no estaba regulada y se consideraba miserable. Pero cuando fundó Nightingale School and Home para entrenar enfermeras en la ciudad de Londres (ya entonces era una heroína de la guerra de Crimea por su atención a los soldados), ella ya había establecido normas y actualizado la profesión.

1861 Viuda osada: Tzu Hsi, emperatriz de China, se abrió camino para llegar de concubina imperial a gobernadora de la nación, reinando en China a nombre de su joven hijo y más tarde de su sobrino. Aunque se resistió en un principio a la modernización, al final abolió la cruel práctica de desfigurarles los pies a las mujeres.

1910 Laureada con el Nobel: La polaca Marie Curie se negó a patentar el proceso o a recibir ganancias por el descubrimiento del radio y el polonio. Es la primera persona y la única mujer que recibe dos Premios Nobel (de física y de química).

1910 Una dinastía de puerta en puerta: Madame C.J. Walker lanza su negocio de productos para el cuidado del cabello, lo cual la convierte en la primera estadounidense negra (y quizás la primera de cualquier raza) en hacerse millonaria por sus propios medios.

1926 Diva de la danza: La coreógrafa y bailarina Martha Graham impresiona a su público con gestos sensuales que transforman la danza contemporánea.

1929 Igualdad económica: La novelista británica Virginia Woolf publica su obra Una habitación propia, donde explica por qué las mujeres necesitan tener los mismos privilegios económicos que los hombres para poder ser creativas.

1932 De alto vuelo: La aviadora Amelia Earhart vuela sola a través del Océano Atlántico en poco menos de 15 horas; en 1935 realiza su primer vuelo sola desde Hawai hasta el continente americano (dos años después, en lo que hubiera sido el vuelo más largo en la historia de la aviación, Earhart desaparece).

1933 Antes de Hillary: Esposa de un hombre devoto pero infiel, Eleanor Roosevelt es la primera Primera Dama que utiliza su posición para promover políticas en las que cree de corazón: aceptables condiciones de trabajo y un alano mínimo para la mujer, así como derechos civiles, cuidado de los niños y sin sistema de salud pública. Escribe una columna en un periódico, tiene su propio programa de radio, y al igual que Hillary, es criticada por su franqueza.

1939 Falacia fálica: La sicoanalista Karen Horney publica Nuevos caminos del psicoandlisis, donde sugiere algo impactante: no es el pene del hombre lo que las mujeres envidian, sino el poder que ellos tienen.

1942 Heroína oculta: En lo que [legaría a convenirse en uno de los documentos más conmovedores del siglo, Ana Frank comienza a escribir a los 13 años el diario de su vida, escondida de los nazis.

1945 Poetisa humanista: Primero maestra de escuela y luego representante diplomática, la poetisa chilena Gabriela Mistral fue la primera mujer latinoamericana que recibió el Premio Nobel de Literatura.

1949 Programadora: La ex capitana de la marina estadounidense Grace Murray Hopper desarrolla el primer lenguaje de programación (que luego condujo a la creación de COBOL). La Asociaci6n de Procesamiento de Datos la nombró “Hombre del Año”.

1963 Simpática camarada: La cosmonauta rusa Valentina Vladimirovna Tereshkova fue la primera mujer que completó la órbita alrededor del planeta.

1969 La Gran Golda: La ex maestra de escuela Golda Meir resulta elegida como la primera mujer (y hasta ahora la única) Primera Ministra de Israel.

1981 No sólo postres: La rechazaban porque era mujer; ahora Sandra Day O’Connor es la primera mujer en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

1997 Sueño americano: La inmigrante checa Madeleine Korbel Albright se convierte en la primera mujer Secretaria de Estado de EE.UU.

1999 Estrella viajera: La teniente coronel estadounidense Eileen Collins, es la primera mujer que dirige una misión espacial en Estados Unidos.

Origen del Dia Internacional de la Mujer 8 de Marzo Historia Causas

8 DE MARZO: HISTORIA Y ORIGEN  DEL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.  También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1957, también en Nueva York.

Obreras textiles de Nueva York, protagonistas del 8 de marzo:
Si la máquina del tiempo existiera, podríamos ver a Celia o a Elisa, junto con sus compañeras de fábrica, caminando por las calles de Nueva York a fines del invierno de 1857. Era una época en la que cada vez más mujeres se incorporaban a la producción, especialmente en la rama textil, donde eran mayoría absoluta.

Pero las extenuantes jornadas de más de 12 horas a cambio de salarios miserable s sublevaron a las obreras de una fábrica textil neoyorquina que salieron a reclamar por sus derechos. Era el 8 de marzo y las manifestantes fueron atacadas por la policía.

Pero no fue la primera ni la última vez que las obreras textiles se movilizaban. Medio siglo más tarde, en marzo de 1908, 15.000 obreras marcharon por la misma ciudad al grito de “¡Pan y rosas!“, sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. Y, al año siguiente – también en marzo -, mas de 140 mujeres jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas.

Fue finalmente en 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, que la alemana Clara Zetkin (foto izquierda) propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista.

Siete años más tarde, cuando se conmemoraba este día en Rusia – febrero de 1917, para el calendario ortodoxo -,las obreras textiles tomaron las calles reclamando “Pan, paz y libertad”, marcando así el inicio de la más grande revolución del siglo XX, que desembocara en la toma del poder por la clase obrera, en el mes de octubre del mismo año.

 Clara Zetkin (1857-1933) fue dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán y organizadora de su sección femenina. Fundó el periódico “La Igualdad”, que se transformó en uno de los canales de expresión más importante de las mujeres socialistas de su época. Combatió contra la dirección de su partido cuando ésta se alineó con la burguesía nacional votando los créditos de guerra en la Iº Guerra Mundial

Pan, rosas, estatización y control obrero

Lentamente, y a medida que el feminismo ha ido cobrando fuerza en todo el mundo, el Día de la Mujer ha ido perdiendo su carácter obrero, pasando a ser una jornada de lucha en la que se reclaman los derechos de todas las mujeres en todos los ámbitos.

Año tras año, miles de mujeres salen a las calles de todo el mundo para demandar nuevos derechos, defender los ya conquistados y luchar contra aquellas leyes que las discriminen o que rechacen el principio de igualdad de sexos y de oportunidades.

En numerosos lugares del mundo las mujeres siguen demandando derechos básicos como acceder a la educación, la cultura, el trabajo o la política.

Las mujeres expresan hoy su voluntad de participar en condiciones de igualdad en sectores en los que tradicionalmente su participación ha sido minoritaria. En la imagen, dos mujeres del pueblo somalí.

Historia del papel de la mujer en la sociedad

La familia moderna es consecuencia de las transformaciones que impusieron a la institución los adelantos técnicos y científicos de la humanidad y la revolución industrial que los mismos provocaron.

Así, por ejemplo, el rol de la mujer ha variado fundamentalmente. De una posición retraída al seno del hogar, en el que estaba a cargo de tareas domésticas y subordinada al hombre, se proyectó hacia el exterior del círculo familiar, ingresando en el desempeño de actividades en fábricas, escuelas, parlamentos y funciones de gobierno y de administración pública y privada.

Como consecuencia de ello adquirió conciencia de su capacidad y posibilidades y se vio obligada a iniciarse en el estudio y en la especialización para poder competir con éxito.

Paralelamente realizó notables avances en el terreno jurídico, alcanzando al presente, en la mayoría, de los países civilizados, la igualdad civil y política con respecto al hombre. Asimismo aumentó su influencia y autoridad en el seno familiar al poseer ingresos propios, producto de su trabajo personal, con los cuales fortifica el poder económico del grupo y permite mejorar su nivel de vida y la educación que otorga a sus hijos.

Sucesivamente, en los diversos países del mundo occidental, durante los siglos XIX y XX se concedió a la mujer el derecho de adquirir su propiedad y se la equiparó en lo referente a educación, abriéndose para ella colegios y universidades. Finalmente se le otorgó el sufragio, destacándose en la defensa de este derecho el pensador norteamericano Emerson y el filósofo británico Stuart Mill.

En 1920, Estados Unidos concedió el voto femenino. Inglaterra lo hizo en 1928. Francia e Italia, en 1946. Hoy, la mayoría de los países reconocen a la mujer el derecho del sufragio.

Nuestro país otorgó los derechos civiles a la mujer en el año 1926 y los derechos políticos en 1949. Antes de 1926, la mujer casada era considerada incapaz y equiparada jurídicamente a los dementes y a loi menores. Al mismo tiempo ha ido mejorando su condición social mediante leyes de protección que evitan injustas situaciones de inferioridad. Por el decreto No. 2739, de 1956, se establece el principio de “igual trabajo, igual salario”, mediante el cual se equipara la remuneración de la mujer y del hombre, en los casos en que cumplan iguales tareas. Asimismo, fue incorporado al artículo 14 bis de la Constitución Nacional, en la reforma de 1957.

En nuestro siglo, la humanidad comienza a comprender que los derechos de la mujer son sólo una fase del problema aún más amplio de los derechos humanos, porque allí donde los hombres son víctimas de la explotación, también lo son las mujeres.

En esta evolución del rol de la mujer, no se puede olvidar la función de madre, para la que está natural y específicamente dotada. Y como el aporte femenino, con las cualidades intelectuales y afectivas que ca-racterizan a ese sexo, enriquece a la sociedad, es importante que ésta sepa valorar y amparar lo que se ve como ejercicio de legítimos derechos, pero tiene también mucho de abnegado sacrificio.

Fuente Consultada:
Educación Cívica 1ºAño Delfino-Gonzalez-Tejerina – Editorial Plus Ultra – Tema Tratado: Los Grupos Primarios

Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo Horror

SÍMBOLO DEL HORROR DE VIETNAM: KIM PHUC

Kim Phuc es la niña de la foto. El 8 de junio de 1972, cuando su aldea de Tran Bang (Viet Nam del Sur) fue bombardeada, tenía 9 años. Abrasada por el napalm, se echó a correr por la carretera, aullando de miedo y dolor. Todo el horror de la guerra quedó captado en esta fotografía de Nick Ut, reportero gráfico de la agencia Associated Press, y su difusión en el mundo entero contribuyó a poner un término al conflicto de Viet Nam.

Kim Phuc tiene hoy 38 años y vive en Canadá con su esposo e hijos. Aunque su cuerpo quedó marcado para siempre con los estigmas visibles e invisibles del napalm, ha perdonado a los que se los infligieron.

En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington dijo a los ex combatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría: “Ya que no se puede cambiar la historia, tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz”. Dicho y hecho: Kim Phuc tuvo el gesto de abrazar a John Plummer, uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang.

Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorKim Phuc es actualmente una de más fervientes militantes por la paz mundial, la no violencia, la tolerancia, el diálogo y la ayuda mutua.

En su calidad de Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, se esfuerza sin descanso por promover el objetivo señalado en el preámbulo de la Constitución de la Organización: Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz “.

A pesar de sus terribles heridas, ha llegado a ser capaz de perdonar a los que se las infligieron. ¿Cómo lo ha logrado? Cuando me quemé en 1972, tenía 9 años. Mi casa estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm, que alcanza una temperatura de 800º a 1200º, es decir, unas 8 a 12 veces más elevada que la del agua hirviendo. El 65% de mi cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarme injertos en el 35% de la piel, pero mi rostro y mis manos quedaron intactos, sin cicatriz alguna.

Las bombas no me destruyeron por completo como lo hicieron con familiares y amigos. Más tarde empecé a soñar con llegar a ser médico para salvarles la vida a los demás, tal como habían hecho los que me atendieron durante los 14 meses interminables que pasé en el hospital. Cuando salí de él, quise proseguir a toda costa mis estudios pese a las heridas y a los espantosos dolores de cabeza que padecía. Era muy difícil. Como mis padres no tenían bastante dinero para medicinas, mi madre compraba trozos de hielo y me los ponía en la cabeza para calmar mis dolores, mientras que mi padre me daba ungüentos hechos con plantas conocidas por sus propiedades curativas.

¿Pudo acabar sus estudios? No. Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.

¿Cómo recobró las ganas de vivir? Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?” En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión. Mi mayor deseo era encontrar una amistad, alguien a quien hablar y confiarme. Había dibujado incluso su imagen en un papel. Un día que entré en la iglesia vi a una muchacha sonriente sentada en medio de la nave vacía. Se hizo amiga mía.

¿Qué cambió ese encuentro en su vida? Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos. En vez de reaccionar de una manera “normal”, es decir con odio y deseo de venganza, opté por la comprensión, que por cierto no se alcanza en un día.

Desde 1997 es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, ¿cuál es su mensaje y cómo difunde los ideales de la Organización? Quiero que mi experiencia sirva a los demás. Fui quemada por culpa de la guerra y, hoy en día, quiero alentar a las personas a que se amen y ayuden entre sí. Tenemos que aprender cómo ser más tolerantes, estar atentos a las personas, escucharlas, salir de ensimismamiento y ayudar a los demás, en vez de dejarnos llevar por la ira y el odio que sólo engendran deseo de venganza y violencia estériles. La guerra sólo trae consigo padecimientos. Por eso enseño a la niñita de la foto, porque su imagen es el relato de mi vida y de las consecuencias que en ella tuvo la guerra. No hay padres en el mundo que quieran que vuelva a ocurrir lo que se ve en la foto.

Desearía transmitirles lo que he aprendido a valorar: He vivido la guerra y sé cuán inapreciable es la paz. He sufrido mi dolor y sé lo que vale el amor cuando uno desea curarse. He experimentado odio y sé cuál es la fuerza del perdón. Hoy, como estoy en vida y vivo sin odio ni ánimo de venganza, puedo decir a los que causaron mi sufrimiento: “¡Os doy mi perdón!” No hay otro medio para preservar la paz y poder hablar de tolerancia y no violencia.

Esos son precisamente los ideales que defiende la UNESCO, pero es muy difícil perdonar, sobre todo en el contexto de una guerra. Las personas siempre pueden elegir. Yo he optado por la reconciliación y mi vida se ha transformado. He dejado de ser una víctima. Por eso digo a la gente: “Mirad, de esta manera encontré la paz. Así fue mi pasado y lo superé, y mi presente puede ser vuestro futuro si queréis.” Los niños son los que mejor captan mi mensaje, por eso visito tantas escuelas como puedo para decirles: “Nuestro futuro está en vuestras manos, la paz es asunto vuestro. ¡Manos a la obra!”

¿Como difunde su mensaje? En 1997 creé la Fundación Kim Phuc, que se dedica a ayuda a los niños que son víctimas de la guerra y la violencia. En Timor Oriental y Rumania, así como en Afganistán recientemente, les prestamos asistencia médica, física y psicológica, suministrándoles prótesis cuando han perdido un miembro o ayudándoles a superar los traumas que han sufrido. Sé lo difícil que les resulta a los niños hablar de ellos. Estoy de todo corazón con las víctimas de las guerras que hay en este momento y, en beneficio suyo, no cejaré en mi empeño de propagar un mensaje de paz.

Bibliografía: “The girl in the picture”, Denise Chong, Viking Penguin, Nueva York.
Existe una versión en francés: “La fille de la photo”, Denise Chong, Belfond, París.

Fuente Consultada: Portal de la UNESCO

Juana Azurduy Biografía Héroe de la Independencia Americana

Juana Azurduy Biografía Héroe de la Independencia Americana

Juana Azurduy Biografía Héroe de la Independencia Americana “Instruida en catecismos, nacida para monja de convento en Chuquisaca, es teniente coronel de los ejércitos guerrilleros de la independencia.

De sus cuatro hijos sólo vive el que fue parido en plena batalla, entre truenos de caballos y cañones; y la cabeza del marido está clavada en lo alto de una pica española.

Juana cabalga en las montañas, al frente de los hombres. Su chal celeste flamea a los vientos. Un puño estruja las riendas y el otro parte cuellos con la espada. Todo lo que come se convierte en valentía. Los in­dios no la llaman Juana.

La llaman Pachamama, la llaman Tierra.” Fuente Consultada: Mujeres Eduardo Galeano

Nació en el cantón de Toroca en las cercanías de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780, dos años después de un hermano muerto prematuramente. Eso no era nacer en cualquier lugar ya que dicha ciudad – que también recibía los nombres de La Plata o Charcas – era una de las más importantes de la América española. Pertenecía al Virreinato del Río de La Plata desde 1776, igual que el resto del Alto Perú, y en ella residían nada menos que la Universidad de San Francisco Xavier, la Audiencia y el Arzobispado.

Tal destino geográfico influyó decisivamente en su vida. Ese año la ciudad de La Paz fue sitiada por Tupac Catari y Bartolina Sisa, alzados en armas en apoyo a Túpac Amaru. Durante su infancia, su familia tiene un buen pasar. Ella aprenderá el quechua y el aymará. Trabajará en el campo, en las tareas de la casa, y se relacionará con los campesinos e indios. En cambio, su adolescencia será conflictiva ya que chocará con el conservadurismo de su tía, por lo que será enclaustrada en el Convento de Santa Teresa.

En la universidad circulaban las ideas de los neoescolásticos españoles -Vitoria, Suárez, Covarrubias, Mariana-, que prepararon el camino para la conmoción ideológica producida por la Enciclopedia Francesa, y las ideas de Rousseau. Fue allí donde nacieron las demandas de igualdad, libertad y fraternidad que comenzaron a conmover los cimientos de la dominación española en sus colonias virreinales del sur de América.

Juana se rebelará contra la rígida disciplina, promoviendo reuniones clandestinas. Posteriormente, contrae matrimonio con Manuel Padilla, a quien acompañará y con quien luchará de igual a igual en la guerra contra las tropas realistas a tal punto que su ejemplo hizo que muchas mujeres se sumaran a la gesta. “En poco tiempo, el prestigio de Juana Azurduy se incrementó a límites casi míticos: los soldados de Padilla veían en ella la conjunción de una madre y esposa ejemplar con la valerosa luchadora; los indígenas prácticamente la convirtieron en objeto de culto, como una presencia vívida de la propia Pachamama”. En 1816 Juana y su esposo, quienes tenían bajo sus ordenes 6000 indios, sitiaron por segunda vez la ciudad de Chuquisaca.

“Esta maravillosa mujer había nacido en Chuquisaca el 8 de marzo de 1781, mientras estallaba y se expandía la rebelión de Túpac Amaru. El amor la llevó a unir su vida a la del comandante Manuel Asencio Padilla. La pareja de guerrilleros defendió a sangre y fuego del avance español la zona comprendida entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra. El sistema de combate y gobierno conocido como el de las “republiquetas” consistía en la formación, en las zonas liberadas, de centros autónomos a cargo de un jefe político–militar. Hubo ciento dos caudillos que comandaron igual número de republiquetas. La crueldad de la lucha fue tal que sólo sobrevivieron nueve. Quedaron en el camino jefes notables, de un coraje proverbial. Entre ellos hay que nombrar a Ignacio Warnes, Vicente Camargo, al cura Idelfonso Muñecas y al propio Padilla.” Fuente Consultada: El Historiador de Felipe Pigna

Los realistas lograron poner fin al cerco, y en Tinteros, Manuel Ascencio Padilla encontró la muerte. Manuel Belgrano, en un hecho inédito, envió una carta donde nombraba a Juana Teniente Coronela. Juana Azurduy intentó reorganizar la tropa sin recursos, acosada por el enemigo, perdió toda colaboración de los porteños. Juana decidió dirigirse a Salta a combatir junto a las tropas de Güemes, con quien estuvo tres años hasta ser sorprendida por la muerte de éste, en 1821. Decidió regresar junto a su hija de 6 años, pero recién en 1825 logró que el gobierno le dé cuatro mulas y cinco pesos para poder regresar.

Las crónicas de la época cuentan que cuando Belgrano la vió pelear le entregó su espada en reconocimiento a su bravura y lealtad a la causa. Fue ella quien ocupó en plena guerrilla el cerro de la Plata y se adueñó de la bandera realista enemiga. Con esta acción el gobierno de Buenos Aires, al mando de Pueyrredón le concedió en 1816 el grado de Teniente Coronel del ejército argentino en virtud de su “varonil esfuerzo”.

En 1825 se declaró la independencia de Bolivia, el mariscal Sucre fue nombrado presidente vitalicio. Este le otorgó a Juana una pensión, que le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares. Doña Juana terminó sus días olvidada y en la pobreza, el día 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años. Su restos fueron exhumados 100 años después, para ser guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje.

A las muy honorables Juntas provinciales:
Doria Juana Azurduy, coronada con el grado de Teniente Coronel por el Supremo Poder Ejecutivo Nacional, emigrada de las provincias de Charcas, me presento y digo: Que para concitar la compasión de V. H. y llamar vuestra atención sobre mi deplorable y lastimera suerte, juzgo inútil recorrer mi historia en el curso de la Revolución (…). Aunque animada de noble orgullo, tampoco recordaré haber empuñado la espada en defensa de tan justa causa (…). La satisfacción de haber triunfado de los enemigos, más de una vez deshecho sus victoriosas y poderosas huestes, ha saciado mi ambición y compensado con usura mis fatigas; pero no puedo omitir el suplicar a V. H. se fije en que el origen de mis males y de la miseria en que fluctúo es mi ciega adhesión al sistema patrio (…). Después del fatal contrasteen que perdí a mi marido y quedé sin los elementos necesarios para proseguir la guerra, renuncié a los indultos y a las generosas invitaciones con que se empeñó en atraerme el enemigo (…).

Abandoné mi domicilio y me expuse a buscar mi sepulcro en país desconocido, sólo por no ser testigo de la humillación de mi patria, ya que mis esfuerzos no podían acudir a salvarla. En este estado he pasado más de ocho años, y los más de los días sin más alimento que la esperanza de restituirme a mi país (…). Desnuda de todo arbitrio, sin relaciones ni influjo, en esta ciudad no hallo medio de proporcionarme los útiles y viáticos precisos para restituirme a mi casa (…) si V. H. no se conduele de la viuda de un ciudadano que murió en servicio de la causa mejor, y de una pobre mujer que, a pesar de su insuficiencia, trabajó con suceso en ella.

PEDRO BLOMBERG,
HEROÍNAS DE LA HISTORIA AMERICANA: JUANA AZURDUY.

JUANA DE NIÑA: En las cercanías de Chuquisaca nació Juana Azurduy, y tal destino geográfico influyó decisivamente en su vida. Fue hija de don Matías Azurduy y doña Eulalia Bermudes.

Era una niña agraciada que prenunciaba la mujer de la que mentaríase su belleza. Una contemporánea, doña Lindaura Anzuátegui de Campero, la describía así: “De aventajada estatura, las perfectas y acentuadas líneas de su rostro recordaban el hermoso tipo de las transtiberianas romanas”.

Valentina Abecia, historiador boliviano, señala que “tenía la hermosura amazónica, de un simpático perfil griego, en cuyas facciones brillaba la luz de una mirada dulce y dominadora”. Esa indiscutible belleza será en parte responsable del carismático atractivo que Juana ejerció entre sus contemporáneos (…)

De niña, Juana gozó en la vida de campo de libertades inusitadas para la época. Se crió con la robustez y la sabiduría de quien compartía las tareas rurales con los indios al servicio de su padre, a quienes observaba y escuchaba con curiosidad y respeto… y participando con unción de sus ceremonias religiosas.

En su vejez contaba que fue su padre quien le enseñó a cabalgar, incentivándola a hacerlo a galope lanzado, sin temor, y enseñándole a montar y desmontar con la mayor agilidad. La llevaba además consigo en sus muchos viajes, aun en los más arduos y peligrosos, haciendo orgulloso alarde ante los demás de la fortaleza y de las capacidades de su hija.

PACHO O’DONNELL, JUANA AZURDUY.

Fuente Consultada: Archivo de la Nación Argentina

Como Viven las Mujeres de Afganistán Regimen Taliban Maltrato Derechos

Como Viven las Mujeres de Afganistán – Régimen Taliban – Maltrato – Derechos

AFGANISTÁN: VIDA DE LAS MUJERES CON EL RÉGIMEN TALIBÁN

historia de mujeres

Como Viven las Mujeres de Afganistán:

Han pasado ya mas de un año y medio desde que el régimen talibán –calificado por la ONU como el más misógino del planeta- fue derrocado por la fuerzas de coalisión lideradas por los EE.UU., tras mas de 6 años de dominio en Afganistán. El régimen negaba a las mujeres y niñas los derechos civiles básicos, como educación, salud, asistencia médica, trabajo.

mujeres de afganistanTenían prohibido consultar a un médico varón, y las médicas no podían trabajar. Tampoco podían salir de sus casas sino estaban acompañadas por un pariente varón. Los talibanes habían prometido paz y seguridad después de dos décadas de guerra y violencia, pero lo que les dieron fue presión.

El actual gobierno presidido por Hamid Karzai, había prometido construir una nación en las que se garantizara a las mujeres los derechos.  Y desde que empezó la guerra, en octubre de 2001, Estados Unidos prometió 15.000 millones de dólares para ayudar a la reconstrucción del país, pero hasta ahora sólo se distribuyó un tercio de esa cifra.

Los afganos confían la seguridad a tropas extranjeras hasta que se establezca su propio ejército, y en la ayuda externa para ingresar en el siglo XXI.  Pero las mujeres han descubierto que su esperanza de un nuevo Afganitán está muy lejos.  Deben luchar contra un patriarcado de siglos, que la guerra ha arraigado, y las pocas que han logrado empezar o retomar sus carreras son voces aisladas en un mundo de hombres.  Pero no se rinden.

La ley patriarcal

“Me temo que estaremos aquí mucho tiempo”, dice Rahima, de 35 años, mientras se acomoda el velo y alza a sus dos mellizas.  Aquí es la cárcel de Kabul para mujeres donde Rahima pasa sus días con otras 28 afganas y sus respectivos hijos, que son encarcelados con ellas.  Rahima dice que fue a prisión por negarse a casarse con su cuñado después de la muerte de su esposo,rechazando así la costumbre tradicional afgana.  Huyó de la casa de su familia política y su cuñado la hizo arrestar.

“Muchas se fugan de sus casas con un hombre y, para un gobierno islámico, ése es un gran delito”, dice Khatol, la guardiana, que ha trabajado diez años en la cárcel.  “Me entristece verlas aquí, pero cometieron errores.  Deberían haber tenido matrimonios verdaderos, no por amor.”

Aun en la relativamente cosmopolita Kabul las mujeres todavía cumplen, por costumbre, algunas de las reglas más represivas de los talibanes: muchas siguen usando el burka, un velo que las cubre de la cabeza a los pies, y casi todas necesitan el permiso de su esposo para consultar a un médico.  Fuera de Kabul, sufren aún más.

Temor por la vida
Leila Achakzai, de 26 años, vive con su esposo, Fahim, en la casa de su madre en Kabul.  Lella, que está a punto de tener su segundo hijo, dice que no tiene médico y que no sabe dónde dará a luz.  Aunque nació y creció en Kabul, jamás ha podido salir de su propio vecindario, de modo que la ciudad es para ella un misterio amenazante.

Cuando una mujer está embarazada, los afgailos dicen que está enferma.  En la Maternidad Malalai, la mayor del país, las mujeres son dadas de alta pocas horas después del parto por la enorme demanda de camas.  Pero el 97% de las mujeres afganas da a luz en sus casas porque tienen prohibido consultar a médicos varones y casi nunca disponen de medios de transporte para llegar a un tratamiento médico. Un informe reciente de Médicos por los Derechos Humanos indica que el 40% de las mujeres que mueren durante su período de fertilidad es por complicaciones en el parto.

La Maternidad Malalai está rodeada por un muro de cemento construido por los talibanes, con dos ventanucos diminutos.  Del otro lado acampan los hombres que esperan a las mujeres internadas; sigue sin permitírseles entrar, como durante el gobierno de los talibanes, y hablan con sus esposas por los diminutos ventanucos.  “El régimen talibán ya no está -dice Suraya Dalil, una médica afgana que participa en la Iniciativa Maternidad Segura, de Unicef-, pero su muro sigue en pie.” 

Nuevas libertades

Algunas mujeres de la ciudad empezaron a asistir a la escuela, a sus trabajos, o a ir de compras sin la compañía de un hombre, pero son minoría.  Han sido testigos y víctimas de los cambios más drásticos durante las décadas pasadas.  En la década del 60 tenían trabajo, educación, representación en el gobierno, opciones; durante el mandato sin ley del gobierno talibán, sus derechos fueron más y más restringidos.

Nazyfa Satar, una ginecólogo  especializada en Paquistán, regresó a Kabul en abril.  Había huido en 1991, después de que los mullahdin allanaron su casa, golpearon a su padre y su hermano casi hasta matarlos, robaron todas sus pertenencias e intentaron encontrar a Nazyfa y a su madre, presumiblemente para violarlas y secuestrarlas.  Afortunadamente, las dos mujeres se habían ocultado en la casa de un vecino y no fueron halladas.

Pero la doctora Satar regresó porque desea ayudar a su gente, y divide su tiempo entre el hospital Maywand, en las afueras de Kabul, y una clínica que dirige en la aldea de Tangi Saidan, a una hora de la capital.  En esta última, inaugurada en julio de 2002 con fondos de la Fundación Internacional para la Esperanza, Satar atiende hasta 150 pacientes por día.  “Me levanto a las 5 de la mañana y trabajo hasta medianoche”, dice.

En las reuniones con los ancianos de la aldea y los miembros de la fundación, la doctora Satar se encuentra flanqueada por grandes hombres de barba, y puede hablar en presencia de ellos, pero sólo cuando le formulan una pregunta directa.

los códigos culturales.  Una trabajadora del Comité Internacional de Rescate contó la historia de una aldeana que le dijo que deseaba que volviera el régimen talibán.  “Pensaba que entonces había igualdad -dice la trabajadora-, que los talibanes habían devuelto a su lugar a las mujeres educadas.

Las mujeres rurales no sufrieron más de lo habitual en ese período.” Lo que las mujeres rurales de Afganistán todavía no advierten es que su sufrimiento sólo se apaciguará con ayuda de mujeres como la doctora Satar, que aprovechan al máximo la pequeña libertad que se ha abierto para las mujeres del país.  “Durante la época de los talibanes, creí que perderíamos a nuestro país -dice la doctora Satar-.  La gente es pobre y no puede mantener a sus familias, pero las mujeres son más felices.  Sienten que otra vez son seres humanos.”

 Verdaderas esperanzas

 Los hombres no son los únicos que se resisten al cambio de los códigos culturales. Una trabajadora del comité internacional de Rescate contó la historia de una aldeana que le dijo que deseaba que vuelva el régimen talibán. Pensaba que entonces había igualdad, dice la trabajadora, que los talibanes habían devuelto su lugar a las mujeres educadas. las mujeres rurales no sufrieron más de lo habitual en ese período.

Lo que las mujeres rurales todavía no advierten es que su sufrimiento solo se apaciguará con la ayuda de mujeres como la Dra. Santar, que aprovecha al máximo la pequeña libertad que se ha abierto para las mujeres del país. “Durante la época de los talibanes creí que perderíamos a nuestro a país- dice la doctora – la gente es pobre y no puede mantener sus familias, pero las mujeres son más felices. Sienten que otra vez son seres humanos.

 MADRID.- Se puede tener una idea a través de fotos y documentales, pero en mi caso nada de eso superó el primer contacto directo que tuve con una mujer que vestía una burka.

Fue hace ya más de dos años, cuando cubrí la guerra de Afganistán, pero no lo olvido la larga túnica celeste que caía con ruedo desparejo y Oue, en su paso, arrastraba el barro de la calle siempre parece haber barro y polvo en esas callejas- y la rejilla a la altura de los ojos por la que no supe si descubrió la impertinencia de mi curiosidad ante aquella visión reveladora de un abismo entre culturas. instuí que era una mujer joven, pero no puedo decid o con certeza.  Luego vi otras muchas, muchísimas.

Huidizas, casi siempre temerosas ante el intento inicial por establecer contacto.  En lo personal, comprendí que la burka es muchas cosas, pero también una metáfora del abismo cultura entre el llamado mundo árabe y Occidente y del que sólo se conoce la epidermis.  La incapacidad de ir más allá de la suerte corrida por ese espantoso vestido es nuestra propia burka, tan asfixiante como la que aún usan las mujeres afganas y tan limitante, sólo que -en nuestra certeza de superiores- menos evidente que ese género tosco y opresor.

Las mujeres de Afganistán sufren mucho más que una burka.  Tienen hambre, carecen de escuelas para sus hijos, de médicos y hasta de agua.  Sus hombres mueren como moscas en una guerra que aún no terminó, por mucho que Washington diga lo contrario, y que desangra una tierra seca que antes fue próspera y que ahora, entre lo poco que tiene, figuran enormes campos de cultivo de droga.  Sé que muchas de esas mujeres se pondrían no una sino mil burkas si pudieran dar respuesta al ruido de la panza de sus hijos, iluminar el analfabetismo en el que crecen y arrasar con las infecciones que se los llevan.  Lo peor de todo es que Occidente sólo mira la burka.  Y desde que abandoné esa tierra no dejo de preguntarme quién es el que la tiene puesta.

Mujeres de Kabul
Por:
Elizabeth Drévillon, El Correo de la Unesco, octubre 1998.

Kabul, marzo de 1998. Llueve desde hace diez días en la capital afgana en ruinas, y las callejuelas del enorme bazar central no son más que inmensos lodazales. Arrastrando los pies, los kabulíes, envueltos en la delgada túnica que les sirve de manto, deambulan por las calles. Hay hombres, pero pocas mujeres. En ese país en guerra desde 1 979,la mujer está sometida actualmente a una ley implacable.

En pocos meses han arreciado las prohibiciones sobre una población femenina desarmada y atemorizada. Prohibición de pasear solas por las calles: como fantasmas, las mujeres avanzan rozando las paredes en grupos de dos o de tres, ocultas bajo el chadri, un velo total que sólo deja pasar su mirada a través de una rejilla de tela. Prohibición de trabajar, de estudiar. Y, colmo dé males, de recibir atención médica en los hospitales públicos. Desde 1997 sólo tienen acceso a las clínicas privadas que no pueden pagar o a un hospital destartalado, sin agua, sin electricidad, sin calefacción y sin quirófano. En otras palabras, un sitio al que sólo se va a morir.

En el Afganistán de los talibanes, “estudiantes de religión”, sólo los médicos varones pueden ejercer en los hospitales, pero no tienen derecho ni a atender ni a operar a una mujer. El doctor Shams, que tuvo que dejar morir a su prima sin poder brindarle los cuidados indispensables, da rienda suelta a su ira: “Los talibanes no son más que extremistas, militares que imponen su voluntad al pueblo por la fuerza. Son salvajes, que no consideran a la mujer como un ser humano y la han relegado a la categoría de animal”. El doctor Shams está casado, pero no tiene hijos: “Si por desgracia tuviese una hija, ¿cuál sería su futuro?” […]

En Kabul 13% de las mujeres son jefes de familia. Deben alimentar solas a sus hijos, aunque les está prohibido trabajar. Desafiando los palos que les propinan los jóvenes talibanes de la milicia “de promoción de la virtud y prohibición de los vicios”, algunas vagan por las calles, mendigando al azar una magra ración. Otras hacen cola ante los centros de las organizaciones humanitarias.

Pero en julio de 1998 los talibanes expulsaron a las treinta ONG que actuaban desde hace años en la capital en ruinas. Hoy día permanecen en Kabul las Naciones Unidas que el pasado mes de mayo suscribieron un compromiso con los talibanes. Dicho compromiso afirmaba, en particular, que “la condición femenina en el país debía transformarse de acuerdo con las tradiciones afganas e islámicas”. Sin la presencia de las ONG, que les procuraba algo de dignidad y permitía a algunas médicas y enfermeras seguir trabajando, ¿cuál es el futuro de esas mujeres cuya existencia niegan totalmente los hombres que controlan el poder? Con la partida de los occidentales, ¿los talibanes harán aún más férrea la ley que les permite ahorcar, lapidar, cortar manos en público?

Pese al terror que reina en el país, las mujeres no vacilan a veces en rebelarse. Bajo el chadri, Shamira lleva un vestido largo. Tiene anillos en las manos y las uñas de los pies pintadas. En su rostro ovalado brilla una mirada penetrante y levemente temerosa. Antes de que llegaran los talíbanes, Shamira eracatedrática de derecho en la Uni versidad de Kabul. Hoy enseña inglés en una de las numerosas escuelas clandestinas de Kabul, que reciben a unas ochocientas muchachas. En dos oportunidades durante la entrevista, Shamira se levanta y se acerca a la puerta. Cuando le pregunto qué teme, me responde que los vecinos podrían oírnos y avisar a los talibanes. En Afganistán la delación es un mecanismo que funciona bien. Frente a tanta aprehensión, le pregunto: Silos talibanes llegaran ahora, ¿qué pasaría?  La respuesta zumba como un latigazo: “Nosotras seríamos ahorcadas y ustedes arrojadas a un calabozo”

¿Por qué correr entonces tantos riesgos para enseñar clandestinamente?

queremos aprender. Ustedes son mujeres libres, pueden leer, estudiar, pensar. Pues bien, las afganas aspiran a otro tanto. Los talibanes nos prohíben estudiar, pues tienen miedo de que nos rebelemos. Somos educadas, ellos son incultos, es eso lo que los asusta.” En la habitación contigua, las alumnas de Shamira repiten una lección de literatura inglesa en un murmullo. Será uno de sus últimos cursos. Algunas semanas más tarde los talibanes entran a la fuerza en todas las escuelas clandestinas, destruyendo cuanto encuentran a su paso.

¿Qué ha sido de esas muchachas que cifraban todas sus esperanzas en el aprendizaje de esa lengua prohibida para huir del país? Una esperanza frágil pues, como sólo tienen frente a ellos una oposición debilitada, los talibanes avanzan de victoria en victoria y controlan ahora más del 80% del país.

Elizabeth Drévillon, El Correo de la Unesco, octubre 1998.

UN POCO DE HISTORIA

En agosto de 1994, el mulah Mohammed Omar Akhund iniciaba en la ciudad afgana de Kandahār un movimiento fundamentalista islámico que tenía por protagonistas a los talibanes. Después de la invasión soviética (1979-1989), Afganistán es un país en plena guerra civil, donde diversos grupos se disputan el poder. Aprovechando tal situación, los talibanes ocupan de forma progresiva la mayor parte del territorio y, en septiembre de 1996, toman Kabul. Tras el exilio del presidente Burhanuddin Rabbani y del primer ministro Gulbuddin Hekmatyar, así como de la pública ejecución del último presidente pro soviético, Muhammad Najibullah, los talibanes instauran un régimen de cáracter rigorista, que sólo reconocen algunos países (como Pakistán) y que, en cambio, ante las constantes violaciones de los derechos humanos que perpetra, merece la casi unánime condena de la comunidad internacional. Ésta sigue considerando legítimo al gobierno en el exilio de Rabbani, que consigue unir contra los talibanes a los distintos grupos guerrilleros, antes enfrentados, en la denominada Alianza del Norte, que conserva el control de la parte septentrional del país.

El régimen talibán subsiste hasta diciembre de 2001 y su final está propiciado por el amparo que proporciona al saudí Osama bin Laden, líder de la red terrorista Al-Qaeda que es considerado responsable de diversos atentados contra Estados Unidos. El más grave de éstos, que tiene lugar en septiembre de ese mismo año, origina la muerte de miles personas tras provocar el derrumbamiento de las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York.

El presidente estadounidense George W. Bush lidera desde ese momento una coalición internacional contra el terrorismo cuya vertiente bélica, la Operación Libertad Duradera, dirigida a la captura de Bin Laden y Mohammed Omar, comienza el 7 de octubre y finaliza, con la rendición de Kandahār a la Alianza del Norte, dos meses después. La dirección del Estado afgano queda entonces a cargo de un gobierno provisional presidido por Hamid Karzai, emanado de la Conferencia Interafgana que, auspiciada por la ONU, se ha celebrado en Bonn.

Información de Enciclopedia Encarta