Batalla de Verdún

Biografia Poincare Raymond Vida y Obra del Politico Frances

Biografia Poincare Raymond – Político de Francia

Raymond Poincaré (1860-1934), político francés que fue jefe de Gobierno en cinco ocasiones y presidente de Francia desde 1913 hasta 1920.

Nació en Bar-le-Duc, en el departamento del Mosa, que muy pronto, a raíz de la guerra de 1870-1871, había de convertirse casi en país de frontera y estudió en la Universidad de París.

Fue uno de los políticos que mayor influjo ejerció en los destinos de Francia durante el período de 1912 a 1930 —un ventenio sumamente crítico, centrado por la guerra general de 1914 a 1918 y sus consecuencias — .

Su figura y su obra no están libres de crítica, y aun es demasiado próxima su actuación para emitir un juicio imparcial y justo.

Pero no cabe duda de que Poincaré fue un nombre enérgico y resuelto, celosamente patriota, que en varias ocasiones prestó a Francia señaladísimos servicios.

En cambio, es muy discutible si su actuación en la política exterior estuvo enfocada para procurar, no la satisfacción de una ideología personal, sino el mayor bien de Francia y, en definitiva, de Europa.

Fue elegido diputado en 1887. Era un republicano derechista y desempeñó los cargos de ministro de Educación y de Hacienda en varios gabinetes a partir de 1893, hasta que fue nombrado presidente del Consejo en 1912-1913.

Biografia Poincare Raymond
Poincaré ocupó la presidencia del consejo durante dos mandatos consecutivos desde 1922 hasta 1924 e insistió en que Alemania realizara el pago completo de las reparaciones de guerra; ante las reticencias alemanas en 1923 ordenó que las tropas francesas ocuparan el Ruhr.

Poincaré experimentó en sus años mozos el dolor de la derrota ante Prusia y de la separación de Alsacia y Lorena de Francia.

Este hecho informó buena parte de su ideología futura. Estudió leyes en la universidad de París, se dedicó a las cuestiones económicas e ingresó en la vida política como diputado por su departamento natal (1887).

En la Cámara de diputados se distinguió por su pericia en los asuntos financieros.

Republicano moderado, fue ministro de Instrucción Pública en los gabinetes de Carlos Dupuy de 1893, 1894 y 1895.

Durante el predominio de los grupos radicales, fué, a pesar de la oposición de éstos, vicepresidente de la Cámara.

En 1906 desempeñó la cartera de Hacienda en el ministerio Sarrien, pero pee breve tiempo.

Elegido senador, se consagró a sus asuntos privados, hasta que en enero de 1912, al dimitir el gobierno Caillaux, fue encargado por el presidente Fallieres de formar un ministerio de unión nacional.

En el nuevo equipo gubernamental, Poincaré se atribuyó, además de la presidencia, la cartera de Asuntos Extranjeros, al objeto de dar a la política exterior de Francia una firmeza y continuidad que hasta entonces no había tenido.

Manteniendo corteses relaciones coa Alemania, se propuso estrechar los lazos que unían a la Triple Entente, favorecer la aproximación de Italia a Francia y acelerar el rearme marítimo de su país.

Su gobierno causó excelente impresión, por lo que el 17 de enero de 1913 fué elegido para la Presidencia de la República.

Ocupó este cargo el 18 de febrero siguiente. Desde la presidencia mantuvo el mismo criterio político anterior, pero sin atizar las discordias europeas como se ha pretendido.

Se hallaba en viaje oficial a Rusia, cuando tuvo conocimiento del ultimátum de Austria-Hungría a Servia.

Regresó precipitadamente: pero, desde luego, fue una figura secundaria en los últimos días de la crisis de julio de 1914.

Durante la guerra cumplió su cometido con discreción, como lo demostró confiando el gobierno a su rival político, George Clemenceau, en un momento de verdadero aprieto para la causa de los aliados (noviembre de 1917).

Poincaré tuvo una fe ciega en la victoria final, a cuyo servicio puso una resolución inquebrantable.

Firmado el armisticio en 1918, manifestó públicamente su disconformidad con la manera como enfocaba la paz Clemenceau. Pero su criterio no’ fué seguido.

Terminada su gestión presidencial (18 de febrero de 1920), tuvo que intervenir muy pronto en la política activa de Francia como presidente del ministerio que se constituyó en 1922.

Principal tema de su programa fue obligar a la República alemana a que cumpliera los. compromisos financieros contraídos en Versalles.

Después de un año de tensión entre los dos gobiernos y de discrepancias entre Londres y París, Poincaré se decidió a ocupar la cuenca del Ruhr (enero de 1923) medida de fuerza que dio un resultado contraproducente.

El mismo Poincaré comprendió, por último, su error, y aceptó la formulación de un nuevo plan de pagos. Mientras tanto, en Francia hacía frente a una grave crisis económica.

Derrotado por las izquierdas en las elecciones de mayo de 1924, presentó su dimisión el 1.° de junio siguiente.

No terminó con esto su vida política. Al contrario, ante el derrumbamiento del franco, que los gobiernos de izquierda no habían podida evitar, a fines de julio de 1926 formó un gobierno de concentración republicana, el cual restableció el equilibrio financiero del país en forma realmente admirable.

Gracias a este éxito, Poincaré gobernó hasta el 27 de julio de 1929, en que presentó su dimisión por motivos de salud.

Desde este momento se dedicó a terminar sus memorias personales sobre el período de 1912 a 1920.

Murió en París el 15 de octubre de 1934.

CONTEXTO POLÍTICO DE LA ÉPOCA DE POINCARÉ

La postguerra. — Una vez firmados los tratados que después de la Gran Guerra regularon la paz, y pasados los entusiasmos de la victoria, vino el desencanto al percatarse los vencedores de que los catorce puntos de Wilson y de los conceptos de «restitución», «reparación» y «garantía», que figuraban en el programa de ordenación y pacificación de Europa, eran cosas harto vagas e inconscientes e incapaces por sí mismos de garantizar una situación estable en el futuro.

Desapareció el optimismo de los primeros momentos, volvieron a preocuparse de sus respectivos intereses: los ingleses del mar y los franceses de la seguridad en el continente.

A Francia la guerra le había costado mucha sangre y grandes pérdidas materiales: 400.000 muertos, 700.000 mutilados, diez provincias devastadas y unos 150.000.000 de francos.

El principal y más acuciante problema era el de restaurar el país a su normalidad política y económica.

El cuerpo electoral no había sido consultado desde 1914; el mandato de la Cámara existente había expirado. En el mes de noviembre de 1919 se celebraron las elecciones generales.

Todos los partidos, excepto los socialistas y algunos radicales-socialistas, se aliaron y formaron el Bloque Nacional, que obtuvo la victoria.

Expresión del entusiasmo que animaba a los nuevos representantes fue el nombre que se le dio al Parlamento : Chambre bleu horízon (Cámara azul horizonte).

Elección presidencial. — Terminado el período de mandato de Raimundo Poincaré (1913-1920), debía ser elegido un nuevo presidente de la República, y la designación de Jorge Clemenceau, que presentó su candidatura, parecía un hecho, dado el prestigio del llamado «padre de la victoria».

Sin embargo, fue elegido Pablo Deschanel por una enorme mayoría, y Clemenceau, resentido, abandonó la presidencia del Consejo de Ministros y se retiró a la vida privada.

Presidentes posteriores. — Deschanel duró poco en la presidencia (enero-septiembre de 1920) a causa de haber dado muestras de perturbación mental.

Le sucedió Alejandro Millerand (1920-1924), que renunció al cargo, siendo elegido Gastón Doumerge (1924-1931); le siguió Pablo Doumer (1931-1932), que murió asesinado el 7 de mayo de 1932; y Alberto Lebrún, elegido a la muerte de Doumer para el período 1932-1939 y reelegido en abril de 1939 para el de 1939-1946.

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Biografia de Foch Ferdinand Mariscal Francés

Biografia de Foch Ferdinand Masrical Francés

Quizá sin un espíritu genial, pero con una gran ciencia militar aliada a una inteligencia clarividente y a una voluntad resuelta, dotado además de grandes virtudes morales y de poderosas cualidades de persuasión el mariscal Foch fue el hombre destinado a contener la ofensiva alemana de 1918 y llevar a la victoria a las huestes de los ejércitos de las potencias aliadas.

En la guerra de 1914 a 1918, en que tantos generales desecharon, la figura de Foch destaca principalmente porque supo aprovechar el gran principio de que la victoria corresponde, en último término, a quien la quiere, y logró infiltrar este convencimiento a los mandos f a las tropas a sus órdenes.

Nacido el 20 de octubre de 1851 en Tarbes, educóse para la carrera de las armas. Politécnico y artillero, fue nombrado subteniente de artillería en 1873.

Consagró gran parte de su actividad a la enseñanza de la táctica en la Escuela de guerra y al estudio de las campañas de Napoleón y de Moltke, formando a sus alumnos en el espíritu de ofensiva.

Mariscal Fernad Foch
Ferdinand Jean Marie Foch fue un mariscal francés y comandante en jefe de los ejércitos Aliados durante la Primera Guerra Mundial. Foch fue un comandante agresivo, a veces incluso imprudente, durante las batallas del Marne, Ypres y Artois entre 1914 y 1916.
Fecha de nacimiento: 2 de octubre de 1851, Tarbes, Francia
Fallecimiento: 20 de marzo de 1929, París, Francia
Lugar de sepelio: Los Inválidos, París, Francia
Batallas y guerras: Guerra franco-prusiana, MÁS

En 1903 ascendió a coronel, y en este mismo año publicó su obra básica De los principios de la guerra. General de brigada en 1907, al año siguiente Clemenceau le llevó a la dirección de la Escuela de Guerra, donde insistió en sus principios anteriores.

En 1911 fue ascendido a general de división, y en 1912, a comandante de cuerpo de ejército. Al estallar las hostilidades en 1914 mandaba el XX cuerpo de ejército en Nancy.

En las primeras operaciones militares tomó parte en la ofensiva de Lorena. Inmediatamente destacado por sus cualidades, se le confió a fines de agosto el mando del IX ejército, sobre el que recayó una de las fases más duras de la batalla del Marne, pues ocupaba el centro de la línea del general Joffre.

En las difíciles pruebas del 6 al 13 de septiembre supo demostrar sus eminentes condiciones en la defensiva. Poco después, al producirse la marcha hacia el mar, Foch fue designado para coordinar las operaciones de los ejércitos aliados del Norte, y gracias a su presencia, éstos pudieron consolidar el frente en Flandes (batallas del Yser y del Yprés).

En 1915 dirigió la ofensiva del Artois y en 1916 la del Somme, sin lograr hundir las líneas alemanas, a pesar de que las sometió a durísima prueba. Relevado del mando efectivo, fue nombrado jefe de Estado Mayor del ministerio de la Guerra y consejero técnico del gobierno en mayo de 1917.

Al iniciarse la ofensiva alemana en la primavera de 1918, con positivo éxito, los aliados viéronse en la necesidad de constituir un mando único. Foch parecía el hombre indicado para desempeñarlo.

El 26 de marzo recibió la misión de «coordinar la acción de los ejércitos aliados en el frente occidental; el 3 de abril se le confió la dirección estratégica de las operaciones militares y el 14 de abril se le nombraba general en jefe de los ejércitos aliados. Su autoridad se extendió al frente italiano el 2 de mayo de 1918.

Actuando primero a la defensiva, sufrió el duro golpe de la batalla del Camino de las Damas (27 de mayo), derrota que estuvo a punto de costarle el cargo.

Clemenceau le sostuvo con denuedo. Ratificado en la confianza de los gobiernos, contuvo a los alemanes el 11 de junio y emprendió contra ellos la victoriosa contraofensiva del Marne (18 de julio), que le valió el bastón de mariscal (6 de agosto).

Desde esta fecha, y utilizando sabiamente la superioridad material de los aliados, producida por la llegada de los refuerzos norteamericanos, se lanzó a una ofensiva caracterizada por los ataques rápidos, insistentes y simultáneos. Del 8 de agosto al 11 de noviembre sus tropas progresaron ininterrumpidamente en toda la línea del frente.

Foch aconsejó la aceptación de la propuesta de armisticio formulada por el gobierno alemán. Dirigió la ocupación de la zona ¿enana e intervino como generalísimo en la negociación del tratado de paz.

Discrepó de Clemenceau y Lloyd George, pues quería la ocupación indefinida de las cabezas de puente del Rin y la organización de un ejército alemán de reclutamiento limitado, no profesional.

Firmada la paz, vivió todavía diez años, rodeado del aprecio y la consideración de amigos y adversarios. Murió en París el 29 de mayo de 1929.

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Biografia de Guillermo II de Alemania Su Reinado y La Guerra Mundial

Biografía de Guillermo II de Alemania

Guillermo II de Alemania ( Berlín, 27 de enero de 1859-Doorn, 4 de junio de 1941) fue el último emperador o káiser del Imperio alemán y el último rey de Prusia. Fue el hijo primogénito de Federico III y de la princesa del Reino Unido Victoria y gobernó entre 1888 y 1918. Nació con un grave defecto físico, una atrofia en el brazo izquierdo, defecto que complicaría su futuro como militar y que a su vez no podía concebirse que la futura cabeza de una monarquía y de un imperio, y jefe supremo de su columna vertebral, el ejército, fuera un lisiado.

Guillermo II, mostró desde el principio de su reinado, sus propósitos de convertir a Alemania en una de las potencias más fuertes del mundo. La consolidación del Imperio fue obra del príncipe de Bismarck, que durante largo tiempo desempeñó el cargo de Canciller imperial. Hombre carente de escrúpulos introdujo un nuevo estilo en la política europea.

Usando la amenaza, cuando no el chantaje internacional, especuló con la fuerza de Alemania para conseguir adquisiciones territoriales en África que aumentaran sus recursos y pujanza con la mira puesta en la consecución del Imperio mundial. Promovió la Triple Alianza, entre Alemania, Austria e Italia, lo que obligó a Francia a contrarrestarla aliándose con Rusia. Debido a divergencias con el emperador dimitió su cargo en 1890, siendo sustituido por Von Bulow, pero la política alemana ya estaba encauzada en sentido imperialista y fatalmente había de conducir a una conflagración.

De Guillermo II, que había nacido el 27 de enero de 1859, uno de sus preceptores dijo que era «el menos apto de todo el país para la carrera militar, estando sin embargo condenado a ella si no quiere renunciar a la corona».

Este defecto corporal atentaba así al rol a que estaba destinado. Por ello las consecuencias que tendría se hallan en la base de la compleja y desequilibrada personalidad del futuro Kaiser. A pesar de su defecto físico, fue tratado austeramente, como si el mismo no existiese, o como si no hubiera de suponer traba alguna para la carrera de las armas. Con ello se pretendió combatir el complejo de inferioridad que en él pudiera surgir.

guillermo II de alemania

A todo el mundo sorprendía la extraordinaria tenacidad con que el joven príncipe trataba de superar su imposibilidad física. Había aprendido a montar a caballo y a manejar las armas, a disimular la atrofia apoyando su mano izquierda en el bolsillo o en el cinturón. Y así, a los dieciocho años, pudo presentar su propio regimiento de húsares ante la admiración y el pasmo de su abuelo Guillermo I. Si bien Guillermo había conseguido superar en todo lo posible su debilidad física, las bases psicológicas para creer en una predestinación estaban dadas. Guillermo II siempre creyó ser un superhombre.

Su carácter neurótico y la inmadurez de su personalidad no pasaron inadvertidos a sus más próximos. Y ello a pesar de la aparente normalidad de su vida (a los 22 años había casado con la princesa de Holstein y a los 25 había sido ascendido a comandante).

Así, cuando en 1886 Guillermo I y Bismarck le concedieron, de común acuerdo, un empleo en el ministerio de Estado, su padre Federico III respondió que «en vista de la insuficiente madurez y experiencia de mi hijo, unidas a su tendencia al orgullo y al engreimiento, considero como muy peligroso mezclarlo ya en cuestiones de política exterior». Guillermo II hizo, no obstante, sus primeras armas en la diplomacia de la mano del veterano «canciller de hierro», a quien por esa época admiraba fervorosamente.

En 1887, y al enfermar su padre de cáncer, fue proclamado Kronprinz. La muerte de su abuelo Guillermo I y de su padre Federico II, tras un brevísimo reinado de tres meses, le llevaron al trono en junio de 1888. Bajo el nombre de Guillermo II fue proclamado rey de Prusia y emperador del II Reich alemán.

Guillermo II quiso gobernar desde el primer momento. Su enfrenta-miento con el todopoderoso «canciller de hierro» era poco menos que inevitable si su pretensión era la de participar en todos los aspectos de la política interior y exterior. Las atribuciones del canciller y el Kaiser en la Alemania de la época, aunque definidas por disposiciones complementarías, poseían una notable ambigüedad de hecho que dificultaba enormemente en la práctica el deslindamiento de las áreas de competencia propias.

Cuando en mayo de 1889 estalló una huelga de cien mil trabajadores en la cuenca del Ruhr, las diferencias de apreciación política entre el joven monarca y el canciller saltaron a la vista.

El Kaiser quería poner en práctica una política de reformas sociales para así adquirir un gran prestigio. Exigía la supresión del artículo del destierro y una suavización de la ley contra los socialistas, así como una mejora de las condiciones laborales de la clase obrera. No estaba dispuesto, por otra parte, a abrir una crisis social y constitucional en los inicios de su reinado, crisis que sobrevendría, para él, caso de aplicar lapolítica de mano dura preconizada por el anciano canciller.

 bismarck otto

Por ello publicó un decreto en el que anunciaba el proyecto de una conferencia social de las potencias, puesto que, como dijo, «al socialismo internacional hay que oponerle un acuerdo también internacional» y otro en el que proyectaba una ley que había de establecer y regular la formación de «consejos obreros» representativos.

Pero cuando en las elecciones de 1890 los socialistas doblaron sus votos, cuando, asimismo, la Federación de obreros del Rhin, apoyándose en las promesas del Kaiser, reivindicó la confiscación de las minas y su apropiación por los obreros, entonces, la lucha entre Guillermo II y Bismarck estalló con toda su dureza; ambos trataron por todos sus medios de imponer sus criterios. El Kaiser ya no podía soportar al poderoso canciller que se interponía en todas sus decisiones de gobierno y que imposibilitaba su propio personalismo en la política.

Por otra parte, sus más íntimos colaboradores —el general Waldersee, Eulenburg, Holstein— apoyaban su hostilidad hacia el canciller. La tiranía del anciano era detestada y contaba con la oposición de muchos sectores en la Alemania de la época. La fricción entre ambos se hizo más insoportable si cabe cuando se opusieron sus diferencias en materia de política exterior. Guillermo II no era partidario del sistema de alianzas que Bismarck había establecido con Austria y Rusia por la cuestión de los Balcanes.

La alianza con el zar no era apoyada por él. Y así, cuando en marzo de 1890 se recibieron informes de movimientos de tropas rusas y de su preparación para la guerra, el Kaiser encontró la justificación que buscaba para forzar la dimisión del canciller.

familia de guillermo ii de alemania

Familia de guillermo II de alemania

Tras la caída de Bismarck, Guillermo II se encontró sin obstáculo alguno para gobernar personalmente. La denominada «era guillermina» (1890-1914) se iniciaba mediante la política del neuer Kurs, política de la «buena ruta», en la que el Kaiser iba a dar paso a su autocratismo, asistido e influenciado por dos hombres, Eulenburg y Holstein, y con un nuevo canciller, Caprivi, que en muy poco iba a interponerse a sus deseos.

Su autocratismo se puso de manifiesto cuando afirmó: «Yo no reconozco más que dos partidos políticos: ¡Los que están conmigo y los que están contra mí!» Su profundo desprecio por toda forma de gobierno democrática se expresaba al tratar a los diputados del Reichstag de bueyes e ignorantes.

Guillermo II reinó en la época de auge del imperialismo europeo. Los treinta años de su reinado se inscribieron en la lucha por la hegemonía mundial que entre sí entablaron las grandes potencias europeas.Y aunque su política exterior estuvo casi siempre lastrada por la falta de iniciativa y de una política de alianzas clara y no vacilante, su lema fue: «Política mundial como misión, potencia mundial como meta, poder naval como instrumento.»

Jorge V de inglaterra y Guillermo II

 

Como Kaiser sobrevaloró en mucho las fuerzas de su imperio en el concierto de las potencias europeas. La creencia en su predestinación y en la de su reino resultaron fatales para el II Reich y para él mismo, en un momento histórico en que las principales potencias del mundo se hallaban empeñadas en una carrera para ocupar las mejores posiciones en el reparto colonial.

Con ocasión de la guerra de los boxers en China, Guillermo II afirmó rotundamente: «El Océano es indispensable para la grandeza de Alemania, pero el Océano demuestra también que, sobre él y al otro lado de él, no se puede tomar ninguna importante decisión sin contar con el Emperador alemán.»

Otro factor de decisiva importancia para el Kaiser era el prestigio. Y el prestigio podía obedecer, a veces, a reacciones desencadenadas por su orgullo herido. La política en África, que había concluido con un fracaso, había sido llevada a cabo con el propósito de aumentar el prestigio del II Reich y con la pretensión de que las conquistas en aquel continente proporcionarían a Alemania una posición de arbitro en los conflictos europeos.

En 1898 inicia un programa de construcciones navales   bajo la dirección del almirante Von Tirpitz, era un sueño acariciado desde hacía algunos años por el Kaiser. La transformación del II Reich de potencia terrestre, al igual que Rusia y Francia, en potencia marítima, podía hacer realidad, para el Kaiser, la utopía del dominio mundial. Y si bien la expansión colonial alemana en África y Asia necesitaba de una poderosa marina de guerra capaz de salvaguardar las posesiones ultramarinas, tenerla significaba igualmente poder prescindir de cualquier alianza con Inglaterra. Con una poderosa marina el Kaiser podía hasta competir con ella.

En marzo de 1905 desembarcó en Tánger para «asegurar la soberanía del Sultán». Desembarco calificado de «histórico» por los consejeros del emperador y que provocó abiertamente a Francia. Tras esta  aventura de Marruecos, que tampoco supuso ningún resultado para Alemania, y sí en cambio reforzó su aislamiento, Guillermo II decidió realizar su propia ofensiva diplomática, ateniéndose a que Rusia había salido derrotada en la guerra contra el Japón.

Llegamos a 1908, año que marcó las dos épocas de la «era guillermina». Los veintes primeros años del reinado de Guillermo II constituyeron su época brillante y esplendorosa. De 1908 a 1918 las cosas fueron bien diferentes y el Kaiser ya no fue el mismo de antes. Y es que en 1908 acontecieron los días más críticos de su reinado. Después de ellos, el proceso de disgregación interna del II Reich se aceleró; y en el exterior el aislamiento total de Alemania se agudizó más si cabe.

Después de la crisis de 1908 se volvió más reservado y más cauto. A medida que el arsenal alemán aumentaba y que el ejército se hacía más poderoso, el Kaiser aminoró el tono de sus declaraciones, abandonó igualmente los gestos marciales, así como su retórica altisonante y provocadora. Alemania estaba aislada como consecuencia de la política llevada a cabo por el Kaiser en los años anteriores, y él mismo estaba aislado dentro de Alemania. Cuando estalló la primera guerra de los Balcanes en 1912, el Kaiser no quiso intervenir en apoyo de Turquía.

Tras el asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo, quedó muy afectado y afirmó que había que barrer a los servios «ahora o nunca». Pero en el mismo mes de julio de 1914 se embarcó como cada verano durante tres semanas.

Su autoridad en tiempos de guerra debía de ser más absoluta todavía, puesto que la lógica militar había paralizado todo vestigio de vida política. Su responsabilidad en la guerra fue grande; así por ejemplo en la batalla del Marne. Pero aprisionado por su indecisión, aterrorizado por tener que asumir las enormes responsabilidades de su cargo, fue poco a poco desplazado de todo poder real por los altos jefes militares. Todavía trató de compensar ,su ineficacia para el mando del ejército terrestre mediante la dirección de «su marina».

No obstante cuando en agosto de 1916 Hindenburg y Ludendorff se hicieron cargo del alto estado mayor, él mismo renunció a sus poderes. Hasta el final de la guerra no habría de ser sino un objeto decorativo, sólo apto para las ceremonias oficiales y la imposición de condecoraciones.

Cuando se acercaba la firma del armisticio, la guerra ya perdida, el Kaiser inició una democratización de su régimen, tardía, y que trataba de involucrar al pueblo alemán en la responsabilidad de la guerra. Pero todo el mundo pedía ahora la caída de Guillermo II, tanto en el interior de Alemania, como en el exterior, donde Wilson, el presidente norteamericano, imponía aquélla como condición para la firma del armisticio.

Era necesario que aquel hombre que durante treinta años había estado provocando a todo el mundo, el máximo responsable de aquel régimen ahora vencido que había iniciado la guerra, desapareciese. Hasta los mismos monárquicos deseaban su dimisión. La revolución de noviembre de 1918 en Alemania acabó con sus últimas esperanzas de conservación del trono. Hindenburg le ordenó finalmente que se marchara. Y finalmente abdicó y huyó hacia Holanda.

Iniciaba así su exilio de más de veinte años en Doorn (Países Bajos), donde fallecería el 4 de junio de 1941.

Respecto a su personaliad , Guillermo II se redujo a la necesidad de conseguir una buena apariencia. Hombre inestable, inseguro, maleable —en un día llegó a cambiarse hasta doce veces de traje— necesitaba mostrar una personalidad recia y marcial que no poseía. De ahí sus poses de Atila y la retórica farfullante de sus discursos. Y provocadora. Orgulloso, resentido, extraordinariamente susceptible, Guillermo II estuvo dominado en el interior de Alemania por su pánico a la revolución, y en el exterior por su miedo y su complejo de inferioridad hacia Gran Bretaña. Sus escasas tendencias liberales fueron muy pronto ahogadas por su autocratismo. Su inteligencia y su habilidad se vieron limitadas por su carácter voluble y su propia inestabilidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Guillermo II de Alemania “El Último Kaiser” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

La Carta del Atlantico Resumen de su Contenido y Objetivo

La Carta del Atlántico
Resumen de su Contenido y Objetivo

Durante la Segunda Guerra Mundial se desarrolló una diplomacia de alto nivel concretada mediante frecuentes encuentros de los líderes aliados. Entre las más importantes se destacan las siguientes: Conferencia del Atlántico, realizada en las costas de Terranova, entre Roosevelt y Churchill, quienes firmaron la Carta del Atlántico (12 de agosto de 1941) por la cual se resolvió que «los cambios territoriales debían expresar la voluntad de los pueblos».

La firma de la misma expresó la esperanza de que, después de la derrota de las potencias del Eje, todos los países pudieran sentirse seguros frente a cualquier agresión extranjera.

Reconocía el principio de libertad de los mares, expresaba la convicción de que la humanidad debía renunciar al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y afirmaba la necesidad del desarme tras la esperada victoria aliada.

Chruchill y Roosevelt

Caricatura de Churchill y Rooselvelt que hace referencia a la «justa y perfecta armonía» después de la firma de la Carta del Atlántico. La Carta del Atlántico fue un compromiso firmado el 14 de agosto de 1941, entre Franklin Delano Roosevelt y Winston Churchill, como portavoces y representantes de Estados Unidos y Gran Bretaña, respetivamente.

Además se proclamó que todas las naciones tenían derecho a elegir su forma de gobierno, y que sería restituida la soberanía a aquéllos que fueron despojados por la fuerza.

El tratado se completó con referencias al comercio y al acceso a las materias primas. Meses después, la Unión Soviética se adhirió, con reservas, a estos principios.

Resumen de su Contenido:

El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el Primer Ministro, señor Churchill, en representación del Gobierno de Su Majestad Británica en el Reino Unido, habiéndose reunido, consideran oportuno hacer conocer algunos principios comunes a la politica nacional de los respectivos Países, en los que basan sus esperanzas para un más feliz porvenir del mundo.

Primero, sus Países no aspiran a engrandecimientos territoriales o de otro tipo.

Segundo, no desean cambios territoriales que no estén de acuerdo con el deseo, libremente expresado, de los pueblos interesados.

Tercero, respetan el derecho de todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir; y desean ver restituidos los derechos soberanos de autogobierno a los que han sido privados de ¿líos por la fuerza.

Cuarto, quedando en firme los respetos debidos a sus actuales compromisos, tratarán de actuar de manera que todos los países, grandes y pequeños, vencedores y vencidos, tengan acceso, en condiciones de paridad, al comercio y a las materias primas mundiales necesarias para su prosperidad económica.

Quinto, desean la mayor colaboración con todos los pueblos en el campo económico, a fin de asegurar a todos mejores condiciones de trabajo, progreso económico y seguridad social.

Sexto, después de la definitiva destrucción de la tiranía nazi, esperan ver establecida una paz que ofrezca a todos los pueblos los medios para vivir seguros dentro de sus fronteras y dé la seguridad de que todos los hombres, en todos los países, puedan vivir libres del temor y de la pobreza.

Séptimo, semejante paz debería permitir a todos los hombres navegar sin impedimentos por océanos y mares.

Octavo, están convencidos, por razones prácticas tanto como espirituales, de que todas las naciones del mundo deben abordar el abandono del empleo de la fuerza. Porque ninguna paz futura podría ser mantenida si los Estados que amenazan, y los que pueden amenazar con agresiones fuera de sus fronteras, siguieran empleando sus armas terrestres, navales y aéreas. En espera de que se establezca un sistema permanente de seguridad general, es indispensable proceder al desarme de esos países. Análogamente, se ayudarán y alentarán todas las medidas practicables con el fin de aligerar el peso aplastante de los armamentos para todos los pueblos amantes de la paz.

Fuente Consultada:
HISTORIA -La Edad Contemporanea La Argentina de 1831-1982- 3º Curso -LLadó,Grieco y Bavio,Lugones-Sessaeego y Rossi
Editora Contenidos Minimos AZ

Desintegracion del Imperio Otomano Post Guerra Mundial Fin y Caída

Desintegración del Imperio Otomano en el Siglo XX

La desintegración del Imperio otomano: Entre el comienzo del siglo XIX y el fin de la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano se desintegró, pese a los grandes esfuerzos realizados para reformar y modernizar su estructura. La constante penetración comercial y colonial europea en el Levante y en el norte de África socavaron su frágil economía, y las crecientes demandas de independencia nacional entre los pueblos subditos provocaron ya sea la separación o la caída bajo dominio extranjero de grandes regiones.

La expedición napoleónica a Egipto en 1798 fue la primera señal del nuevo interés por la región que manifestaron las Grandes Potencias. Pese a haber sido derrotada por los ingleses, la invasión de Napoleón marcó el comienzo de un largo período de asimilación cultural entre Oriente y Occidente. Los europeos llevaron la tecnología, las ideas políticas y filosóficas a una región que no había conocido ni el Renacimiento ni la Ilustración. En Egipto, propiamente tal, el año 1798 marcó el término del dominio real de Constantinopla; el comandante otomano en Egipto, Mohamed Ali, enviado en 1802 a restablecer el orden, fundó una dinastía en 1805 que duró hasta la revolución de 1952.

El hijo de Mohamed Ali, Ibrahim Pascha, dirigió las expediciones a Nejd para someter a los wahabis, adherentes a un tipo de Islam puritano, que habían desafiado a la autoridad otomana en Hejaz e Irak. Ibrahim Pascha también conquistó toda la región comprendida entre Egipto y la actual Turquía, entre los años 1831 y 1839, y sólo fue disuadido de derrocar a la autoridad central del imperio por la presión de Gran Bretaña y Francia.

Posteriormente, las pretensiones egipcias se limitaron al propio Egipto y a Sudán.

Enfrentado a éste y otros desafíos a su autoridad, el Imperio otomano debió adoptar una serie de importantes reformas en las fuerzas armadas y en el ámbito de las leyes, la educación, la religión y el gobierno. Anteriores esfuerzos por introducir reformas habían fracasado, debido a la intransigencia de las fuerzas militares tradicionales, los jenízaros, quienes las percibían como una amenaza a su propia situación.

Fue Mahmud II (1808-1839) quien resolvió sortear este obstáculo, al disolver el poder de los jenízaros en una sangrienta batalla en 1826. Dos edictos, uno de 1839 y otro de 1856, garantizaron los derechos de los subditos a su seguridad personal y la de sus bienes y la total igualdad entre musulmanes y cristianos en el imperio. Estas reformas significaron también pagar tributos justos y reducir el servicio militar.

El nuevo marco legal no se ajustó del todo a la realidad; pronto comenzó a surgir la oposición. Además, el énfasis en la igualdad entre musulmanes y cristianos sirvió como excusa para la intervención de las potencias europeas en nombre de sus protegidos cristianos y otros: los ortodoxos, recibieron el apoyo de Rusia; los maronitas y otros católicos la protección de Francia, y los drusos y judíos fueron protegidos por los británicos.

La intervención extranjera fue una de las causas de la Guerra de Crimea (1853-1856) y de la crisis del Líbano de 1860-1861, en tanto que la presión de Rusia y Austria fueron trascendentales para asegurar la independencia de Bulgaria, Montenegro, Serbia y Rumania al mediar el año 1878.

De modo que cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano estaba reducido a lo que es Turquía actualmente, un pequeño rincón de Europa sudoriental, y a las provincias árabes en Asia. Más hacia el oeste, el norte de África estaba totalmente dominado por las Potencias; los franceses invadieron Argelia en 1830 y en el año 1900 ya había unos 200.000 colonizadores franceses instalados allí.

Hechos similares ocurrieron en Túnez, aunque en menor escala, después de la invasión francesa de 1881; en Marruecos —que nunca formó parte del Imperio otomano– después de 1912, y en Libia, invadida y colonizada por Italia, después de 1911. En Egipto, el surgimiento del nacionalismo y los peligros que representó paralas inversiones extranjeras que se estimaban en unos 100 millones de libras esterlinas sirvieron de pretexto para la ocupación británica en 1882.

En las otras provincias árabes hubo movimientos de descontento, sobre todo durante el largo y opresivo reinado de Abdul-Hamid II (1876-1909). Los ideales de autonomía, alentados por el resurgimiento de la literatura árabe y las campañas para reformar el idioma árabe, poco a poco fueron logrando una mayor aceptación. Abdul-Hamid había prorrogado el Parlamento otomano, de por sí uno de los mayores éxitos de la segunda ola de reformadores otomanos, en 1878.

La oposición a su régimen culminó con la revolución de los Jóvenes Turcos de 1908-1909, que fue apoyada por la mayoría de los grupos étnicos de lo que quedaba del imperio. Sin embargo, después de esta revolución, el gobierno procedió a ‘enfatizar el carácter turco‘ de todas las instituciones gubernamentales, legislativas y educacionales, medida que terminó por alienar a muchos árabes y, en gran medida, sirvió para llegar a un convenio con Gran Bretaña durante la Gran Guerra.

Mas, en esto se verían decepcionados, puesto que las consecuencias del arreglo de paz terminarían por poner a gran parte del Medio Oriente bajo el firme dominio colonial británico y francés. Tras la derrota de Turquía, su nuevo gobernante, Mustafá Kemal (Ataturk), abolió el califato e intentó organizar un estado exclusivamente secular.

jovenes turcos

MUSTAFÁ KEMAL
Jefe nacionalista turco conocido como Ataturk, fue general durante la Primera Guerra Mundial y Presidente de la República desde 1923.

fin imperio otmano

O. LIMAN VON SANDERS
Mariscal alemán que fue comandante de las fuerzas turcas en Palestina en 1918.

imperio otomano

MOHAMED V
Sultán otomano de 1909 a 1918; subió al trono después que el movimiento Jóvenes Turcos derrocara a su hermano Abdul Hamid II.

SA’ID HAUM
Pacha y primer ministro turco de 1913 a 1917. Apoyó la entrada de Turquía a la guerra al lado de las Potencias Centrales.

Una nueva realidad
A MEDIDA QUE continuó el proceso de desintegración, aparecieron nuevas formas de comercio y comunicaciones, en su mayor parte financiadas con capitales extranjeros, que comenzaron a transformar el imperio. En 1914, Turquía y Egipto ya contaban con una importante red de ferrocarriles, bancos, compañías mineras y servicios públicos, tales como empresas portuarias, de transporte urbano, de agua potable y electricidad.

El norte de África y el Medio Oriente se convirtieron en importantes mercados para los productos europeos. De este modo, Argelia comenzó a exportar vino, Líbano a producir seda y, quizá el hecho más gravitante, Egipto inició la exportación de algodón. A partir de 1822, la demanda de algodón egipcio llegó a multiplicarse diez veces durante la guerra civil norteamericana y luego casi se triplicó nuevamente, bordeando los 27 millones de libras esterlinas antes de 1914.

A partir de fines del siglo pasado, Irán tuvo una evolución política similar. Los qajars (1779-1924) habían sufrido la constante intervención británica y rusa en sus asuntos internos, lo que culminó con la partición del país en esferas de influencia de las dos potencias, en 1907. Sin embargo, la Rebelión del Tabaco de 1896-1898 y la Revolución Constitucional de 1905-1911 sirvieron para despertar la conciencia nacional y política, aun cuando los qajars fueron finalmente derrocados por un golpe militar encabezado por Reza Khan Pahlevi, en 1924. En el período entre las dos guerras sería descubierto el petróleo en la Península Arábiga, Irán e Irak, el atractivo más preciado y codiciado de la región.

MAPA DEL IMPERIO TURCO EN 1914

MAPA imperio turco en 1914

Analiza la pérdida territorial durante todo el Siglo XIX y hasta vísperas de la Primera Guerra Mundial

DESINTEGRACIÓN EN EL MEDIO ORIENTE Y EL NORTE DE ÁFRICA: 1798-1923

El Imperio otomano y las regiones adyacentes se dividieron en numerosas unidades políticas en el curso del siglo XIX y principios del siglo XX.

Albania. Provincia otomana hasta que tuera consolidada su independencia, a fines de 1912, tras una cruenta lucha; el régimen pro italiano del rey Zog (1928-1939) fue seguido por la ocupación italiana.

Armenia. La parte occidental perteneció al Imperio otomano: la parte oriental a Persia, la que fue ocupada en 1804 por Rusia; entre 1918-1920, fue una república independiente unida; se le prometió la autonomía, pero nunca le fue otorgada porque el Tratado de Sévres (1920) no fue ratificado; posteriormente fue absorbida por Turquía y la ex Unión Soviética.

Azerbaiyán. Fue persa hasta comienzos del siglo XIX; estuvo parcialmente ocupada por Rusia entre 1803 y 1828; brevemente independiente (1918-1920), después fue incorporada a la ex Unión Soviética.

Bahrein. Territorio de un jeque independiente de la familia al-Khalila desde 1783; bajo prolección británica desde 1820, formalizada mediante acuerdos de 1880 y 1892.

Besarabia. Cedida a Rusia por los otomanos en virtud del Tratado de Bucarest (1812); la parte meridional fue devuelta a Moldavia otomana, según los arreglos acordados después de la Guerra de Crimea (1856); recuperada por Rusia en 1878 e incorporada a Rumania en 1918.

Bosnia-Herzegovina. Primero fue otomana. Desde 1878 fue administrada por Austria; incorporada al Imperio austrohúngaro en 1908. Después de 1918, pasó a formar parte de la ex Yugoslavia. Bujara. Kanato independiente; protectorado ruso en 1868: incorporada a la ex Unión Soviética en 1924.

Bulgaria. Provincia otomara desde el siglo XIV; fracasa un levantamiento nacional en 1875-1876; se le db autonomía pero fue dividida en 1878; unida con Rumelia Oriental en 1885; reino independiente en 1908; obtuvo Macedonia y Tracia Occidenlal en 1913; sus actuales fronteras están en vigencia desde 1919.

Creta. Provincia otomana desde 1669: autónoma en 1898; incorporada a Grecia en 1913.

Daghestan. Perteneció a Persia; en 1859 fue ocupado por Rusia; oficialmente incorporado a la ex Unión Soviética en 1921.

Georgia. Reino independiente bajo dominio persa en forma intermitente; incorporada a Rusia en 1801; independiente por muy corto tiempo (1918-1920); posteriormente incorporada a la ex Unión Soviética.

Grecia. Bajo régimen otomano desde el siglo XIV; estado independiente después de los levantamientos de 1821 y 1823; extendió sus límites mediante la incorporación de Creta(1913), Macedonia(1913)y el Dodecaneso (1947).

Irak. Se formó a partir de tres provincias otomanas: Basora, Bagdad y Mosul en 1920; unificado como reino bajo la monarquía hashemita entre 1921 y 1958; bajo mandato británico entre 1920 y 1932.

Kuwait. Territorio perteneciente a un jeque independiente de la familia al Sabah desde 1756 aproximadamente; tratado de protección con Gran Bretaña (1899-1961).

Líbano. Conquista otomana en 1516-1517; el Monte Líbano fue gobernado por los príncipes Ma’n (desde el siglo XII hasta 1697), luego por los príncipes Shihab (1697-1840), ambos generalmente independientes de Estambul; ‘doble qaimaqamate’ establecido después de la reafirmación del dominio otomano (1840-1861); se le dio una condición de privilegio después de la guerra civil de 1860-1861; bajo gobiernos cristianos (1861-1914); ocupación francesa entre 1918 y 1920; se expandió y se le dio el status de república bajo el mandato francés (1920-1946).

Macedonia. Provincia otomana; dividida entre Grecia, Serbia y Bulgaria en 1913. Montenegro. Región autónoma dentro del Imperio otomano (príncipes obispos hasta 1851, luego príncipes); independiente en 1878; reino en 1910; incorporada a la ex Yugoslavia después de 1918.

Palestina. Conquista otomana (1516-1517); regida por gobernadores provinciales y/o dinastías locales hasta 1917; conquista británica (1917-1918), asignada en mandato a Gran Bretaña (1920-1947) con la obligación de los ingleses de facilitar la creación de una patria para los judíos.

Persia. Reino independiente bajo los sha de Qajar (1779-1924); Revolución Constitucional (1905-1911); Acuerdo anglo-ruso sobre la partición en esferas de influencia (1907); bajo la dinastía Pahlevi (1924-1979).

Rumania. Anteriormente perteneció a las provincias otomanas de Moldavia y Valaquia con gobernantes locales; autónoma y unificada en 1861; reino independiente en 1878, expandida con la adición de Besarabia en 1918.

Serbia. Provincia otomana, autónoma desde aproximadamente 1917; reino independiente en 1878; incorporada después de 1918 a lo que posteriormenie sería Yugoslavia.

Siria. (Nombre aplbado anteriormente a toda la región de Siria moderna, Israel-Palestina, Lbano, Jordania). Conquista otomana (1516-1517); conquista/ocupación británica (1918); estado árabe independiente (1918-1920); ocupada por Francia en 1920; mandato francés dentro de las actuales fronteras geográficas (Sanjak de Alexandretta cedida a Turquía en 1939), 1920-1946.

Transjordania. Anteriormente formaba parte de la provincia otomana de Damasco;, principado de la familia hashemita bajo el mandato británico para Palestina (1921-1923); gobierno independiente (1923).

Túnez. Conquista otomana en 1574; prácticamente independiente bajo la dinastía Husainid desde 1705 hasta la ocupación francesa en 1881; protectorado francés (1881-1956).

Yemen. Gobernantes locales pertenecientesala secta Zaidi (shiíta); nominalmente incorporado al Imperio otomano en 1517; Aden ocupado por los británicos en 1839; declaración de independencia en 1918, pierde parte de Asir. Najran y Tihama, que quedan en poder de Arabia Saudita en 1934.

Fuente Consultada:
Atlas de la Historia Universal – Editorial The Times – Desintegración del Imperio Turco
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard

Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard

Alemania occidental salió gravemente mutilada de la implacable lucha sostenida por Hitler y sus seguidores. Sin embargo, gracias por una parte a la generosa ayuda de los vencedores, y por otra a su propia constancia, logró recuperarse con milagrosa rapidez de sus heridas de guerra.

Hitler y sus colaboradores directos quisieron entablar una guerra total. Por este motivo, la derrota que el fin de esta lucha supuso para Alemania fue también total, tanto en el terreno político como en el económico.

Las fábricas se encontraron completamente desorganizadas, y ciudades enteras quedaron totalmente destruidas o resultaron muy perjudicadas. Las siguientes cifras demuestran la importancia de los daños sufridos.

En la cuenca del Ruhr, 90 % de la extensión de la ciudad de Essen quedó arrasada. En la ciudad portuaria de Hamburgo, 78 % de los edificios corrieron la misma suerte ; en Berlín, 77 %, mientras que tres cuartas partes de Colonia y Mannheim quedaron destruidas. En Francfort apenas salieron indemnes de la catástrofe 45 % de los edificios, y en Hannóver, 35%.

Prácticamente en todo el país fueron insuficientes las distribuciones de gas, electricidad y agua. Y la ayuda mutua sufrió la desventaja de la parcial destrucción de las vías de comunicación.

A pesar de que en lo concerniente a organización y planning Alemania gozaba de justificada fama mundial, después de la victoria de los aliados se sumió en un caos que parecía inextricable. La guerra le había hecho perder 3.000.000 de soldados, es decir, 3.000.000, también, de trabajadores, y durante aquellos años trágicos habían ¿ muerto centenares de miles de personas civiles.

Importantes regiones de la antigua Alemania, como Prusia oriental y occidental, Pomerania, Silesia y el este de Brandeburgo, cayeron bajo el dominio de Polonia o Rusia.

Lo que quedó se dividió, por último, en cuatro zonas de ocupación (rusa, inglesa, francesa y norteamericana). Berlín, la capital, ya cruelmente siniestrada, también fue dividida en cuatro, pese a estar situada exclusivamente en zona rusa.

Nadie podía prever las consecuencias de esta situación. En primer lugar, en el oeste de la antigua Alemania fue preciso tener en cuenta la oleada de los «Heimatvertriebene», es decir, los refugiados de los territorios perdidos del este, que llegaban en masa a la zona occidental sin ninguna clase de bienes.

Ludwig Erhard (1897-1977), político y economista alemán, cuya política favoreció la recuperación económica de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. En 1945 se convirtió en ministro de Economía de Baviera. Debido a su exitoso programa de reforma de divisas, fue nombrado ministro federal de Asuntos Económicos en 1949. En este cargo, que ocupó durante catorce años, fue el principal responsable del denominado milagro económico que reconstruyó la economía alemana.

El desmantelamiento de las fábricas fue un segundo golpe mortal. Al principio, los vencedores tomaron esta medida como reparación por los daños causados por los alemanes durante la guerra. Sin embargo, en 1946, el general Clay, gobernador interino del sector norteamericano, fue el primero, en decidir el cese parcial del desmantelamiento. En efecto, los gastos de demolición eran tales que costaba la torta un pan.

En un principio, cada ocupante administraba su zona en total independencia. Por este motivo, entre las zonas sometidas a los ocupantes occidentales y la gobernada por los rusos se estableció progresivamente una diferencia.

Bajo control comunista, esta última zona no tardó en convertirse en la actual zona oriental o República Democrática Alemana.

A partir de 1946, en Alemania occidental norteamericanos e ingleses trabajaron mano a mano. El 1 de enero de 1947 se efectuó la fusión económica de los dos sectores. De este modo plantaron el primer jalón del resurgimiento de Alemania occidental, en la que reinaba el mercado negro y las especulaciones dudosas. Un año después se inició ya un sensacional avance en el terreno económico.

Este restablecimiento fue tan rápido que mereció ser citado como milagro económico. ¿Cuáles fueron las causas principales de este Wirtschaftswunder ?En primer lugar, la nueva dirección que tomó la economía alemana dirigida por Ludwig Erhard.

En marzo de 1948, éste se encargó de la dirección de asuntos económicos de la Bizona (es decir, de la unión de los territorios ocupados por los ingleses y norteamericanos), y a partir de setiembre de 1949 fue nombrado ministro de Asuntos Económicos de la República Federal.

Con pleno conocimiento de causa emprendió el camino de una freie Marktwirtschaft, o economía libre. Pese a la oposición que encontró en diversas partes, permitió que cualquiera pudiera producir y comprar según sus medios. En la medida de lo posible, limitó los controles del Estado en este terreno. Pero, sin embargo, no suprimió del todo la vigilancia, porque al principio las autoridades establecían los precios de ciertas materias primas, como carbón y acero.

En 1949, los aliados autorizaron la creación de la República Federal de Alemania occidental. El 14 de agosto de este mismo año se celebraron las elecciones legislativas que colocaron en el poder al Gobierno presidido por Konrad Adenauer. Esta mayor autonomía ayudó a Alemania a proseguir su resurgimiento económico. Por lo tanto, la joven economía alemana pudo apoyarse en la colaboración que se organizó rápidamente con las demás naciones occidentales.

Por último, esta actividad se estimuló con la ayuda financiera en dólares que, en el marco del Plan Marshall, se extendió a numerosos países europeos y que también benefició a Alemania.

A pesar de estos triunfos, el Wirtschaftswunder no habría sido posible si no se hubiera visto estimulado por las características propias de la economía alemana y por el carácter germánico. Ese éxito económico se debió, en parte, al espíritu de solidaridad, a la capacidad de trabajo y a la perseverancia de este pueblo.

En el curso de la historia de la humanidad, nunca se ha elevado tanto ni en tan poco tiempo el nivel de vida de una nación, como durante estos años a partir de 1948. Y, no obstante, debido a la continua afluencia de millones de refugiados procedentes del Este, considerables preocupaciones y cargas abrumaban al nuevo Estado.

Sin embargo, de las gigantescas ruinas no tardaron en surgir inmensos complejos urbanos. Si la guerra había destruido 2.500.000 viviendas en Alemania occidental, y si en 1945 la masa de refugiados aumentaba las necesidades, en 1955 ya se habían reconstruido 2.000.000 de casas.

Volvieron a celebrarse las famosas ferias alemanas: en 1947 en Hannóver y Colonia, y en 1948, en Francfurt. Un aire fresco vivificaba, por fin, la industria. Mientras que en 1945 la producción de hulla era de 35.400.000 tm, apenas cinco años después ya había alcanzado 110.700.000 tm. En pocos años, Alemania occidental volvía a ser uno de los países más industrializados del mundo.

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Exilio de Cientificos y Artistas Durante el Nazismo Fugas de Cerebros

LA FUGA DE CIENTIFICOS A ARTISTAS DURANTE EL NAZISMO

«Hitler es mi mejor amigo», declaraba WalterCook, quien diri gió, durante la década del treinta, el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York. «Él sacude el árbol y recojo las manzanas.»

Apasionado antinazi, ese hombre, complacido, se refería a la multitud de talentos que huían de Alemania, de la Italia fachista y de la España desgarrada por la guerra civil, para encontrar refugio y trabajo en institutos como el de Cook. Entre 1930 y 1941, más de 25.000 artistas, músicos, escritores, cientificos y eruditos, todos de primer orden, se establecieron en los Estados Unidos. Otros miles emigraron a Gran Bretaña.

La gran mayoría eran judíos, cuyas vidas, bienes y otros re cursos estaban amenazados por regímenes de derecha y por las bandas que actuaban con el apoyo de Hitler y Mussolini. Otros eran comunistas, socialistas y liberales que partían para a salvar se de las persecuciones desatadas contra los disidentes ideológicos.

Algunos se iban para conservar valores artísticos o inte lectuales que el nazismo y el fascismo habían rechazado  o pro hibido. Algunos se expatriaban para labrarse mejores carreras en países ansiosos por acogerlos, o simplemente para travajar en ambientes que aún no habían sido alcanzados por el terro rismo y la guerra.

Eso significó una pérdida incalculable para Europa —en be neficio de Gran Bretaña y los Estados Unidos— de figuras tan prominentes como el físico teórico Albert Einstein, el director de orquesta Arturo Toscanini y el novelista Thomas Mann Mensurable con más precisión en términos históricos fue el im pacto producido por el éxodo de un grupo de físicos nucleares entre éstos, Hans Bethe, James Franck y Enrico Fermi, que con tribuyeron a desarrollar la bomba atómica.

Cuando esa emigración de científicos estaba aún sus co mienzos, hubo, en los países totalitarios, personas se sensibles que trataron de impedirla. Hitler no escuchó a nadie. En 1933 el ilustre físico Max Planck —fundador de la teoría de Ios cuan ta— protestó ante él por haberse dejado cesantes a 1.500 do centes de universidades germanas. El Führer replicó: «Si el despido de científicos judíos significa la destrucción de la alemana de hoy, prescindiremos de la ciencia durante algunos años».

freud exiliado en ee.uu.

Sigmund Freud, el fundador del moderno sicoanálisis, era judio. En junio de 1938 voló de Austria a Gran Bretaña, pasando por París, acompañado por su hija Anna.

Artista de cine exiliado por el nazismo

El director teatral y cinematográfico Max Reinhardt se embarcó en el «Normandie» para Nueva York en (937. En los Estados Unidos, ya se lo conocía por su película «Sueño de una noche de verano».

artista exiliado en ee.uu por los nazis

Novelista alemán Erich Maria Remarque llegó New York el 4 de setiembre de 1939, a bordo trasatlántico «Queen Mary». Su país había atacado a Polonia tres días antes. Los nazis descofiaban de este escritor después del éxito tenido en 1929 por su novela «Sin novedad en el frente», una descripción de todos los horrores fas en el frente durante la Primera Guerra Mundial. En 1939, Hitler mandó quemar publiicamente ejemplares del libro ante la Universidad de Berlín, afirmando que esa obra era la «Traición» a los soldados que habían combatido 1914-1918

exiliado de nazismo

Franz Werfel era famoso en la década del treinta por su novela «Los 40 días del Musa Dagh» y su drama «Jacobowsky y el coronel». De origen checo, pero residente en Viena desde hacia tiempo, se hallaba en Italia en 1938, cuando los nazis se apoderaron de Austria. Como era judío, buscó refugio en París. Cuando los alemanes invadieron Francia, estuvo escondido siete semanas en Lourdes y allí formuló un voto: si lograba llegar a América, rendiría un homenaje especial a santa Bernadette, patrona de ese santuario. A fines de 1940, ya estaba sano y salvo en Nueva York. Cumpliendo con su promesa, escribió «La canción de Bernadette»

exiliado por le nazismo de 1933

El novelista Lion Feuchtwar: dando una serie de conferencias en los Estados Unidos declaró que el libro «Mi Lucha», de Hitler «contenía unos 139.900 errores sobre un total de 140.000 palabras». El vengativo dictador mandó a confiscar su casa berlinesa. Se estebleció entonces en Francia, donde, en 1939, los franceses lo arrestaron y encarcelaron como extranjero enemigo. En 1940, después de la caida de ese país-aprovechó la confusión general y logró huir a América desde Lisboa-

artistas exiliados

El poeta y dramaturgo Bertolt Brecht era un marxista famoso por sus ideas
igualitarias y por la hostilidad hacia Hitler. En la «Jungla de cemento», los canallas
eran los industriales; en «La ópera de tres centavos», los héroes eran los plebeyos. En 1933, cuand Hitler conquistó el poder, huyó hacia Dinamarca y Suecia. Dejó abandonados muchos manuscritos, pero un amigo ‘las escondió  para luego enviárselos a través  de Siberia hasta el sur de California donde se había refugiado

exiliado por la guerra en alemania de 1939

André Maurois, célebre escritor francés de origen judío y declarado antinazi, actuó como oficial de enlace entre la FEB y los franceses a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Después de la derrota de Francia, fue a Londres a título personal, en caracter de portavoz de su país. Como carecía de recursos y no podía volver a París
—ya  ocupado por los alemanes— se trasladó a Boston a fines de 1940 donde consiguió la cátedra universitaria.

fermi exiliado por lo nazis

El físico Enrico Fermi, casado con una judía, abandonó Italia en diciembre de 1938, después que Mussolini, presionado por Hitler, promulgó leyes que privaban a los hebreos de muchos derechos políticos y económicos. Se detuvo en Estocolmo apenas lo suficiente para recibir un premio Nobel, merecido por su original trabajo analítico sobre los neutrones, y arribó a los Estados Unidos en enero de 1939. En América, con la colaboración de otros físicos nucleares exiliados -entre ellos, los húngaros Edward Teller y Leo Szilard— trabajó en el desarrollo de la bomba atómica.

Einstein exiliado por los nazis

El matemático Albert Einstein era el mas famos de los científicos prófugo; de Alemania. En 1921 obtuvo el premio Nobel. Su teoría de la relatividad y sus trabajos posteriores en el campo de la física jura le valieron el reconocimiento de todo el mundo que lo consideraba un genio. Vilipendiado Dor Hitler en su calidad de judío, dejó su puesto de director del Instituto Kaiser Wilhelm en Berlín. Renunció a la ciudadanía alemana y viaje en 1933. a los Estados Unidos, donde continuó sus investigaciones en el Instituto para Estudios de Avanzada en Princeton.

exiliado cientifico

La política Hannah Arendt era estudiante en la Universidad de Heidelberg cuando ios nazis se preparaban para conquistar el poder. Asustada por el servilismo de los secuaces de Hitler y en peligre por ser judia, se fue de su pais en 1933. En los Estados Unidos, en 1940, ejercía la docencia en un instituto neoyorquino de investigaciones sociológicas y escribió mucho sobre la Alemania nazi.

cientifico exiliado en ee.uu.

El físico Hans Bethe, llegó en 1935 a los Estados Unidos donde obtuvo una cátedra y un cargo como investigador en Cornell. Había sido expulsado de su cargo de profesor auxiliar en la Universidad alemana de Tubinga pero él lo tomó filosoficamente. «Puesto que mi madre era judía» decía «comprendí que me vería obligado a irme, tarde o temprano y no quise aguardar demasiado tiempo.  En 1943, por sus conocimientos en materia de energía termonuclear, entró a formar parte del equipo que trabajaba en el proyecto atómico. Hasta 1946, dirigió la división de física teórica del laboratorio científico de Los Álamos, centro de operaciones para las pruebas atómicas.

cientifico en el nazismo

El fisicoquímico James Franck renunció en 1933 a su cátedra en la Universidad de Gotinga, como protesta contra la política racista de Hitler. Aunque acusado  por los nazis de «sabotear al Estado», era un científico tan prestigioso (también él un premio Nobel) que las autoridades germanas le ofrecieron permanecer en su cargo, pese a ser judío, pero prefirió emigrar. Fue primero a Copenhague; luego, en 1935, se trasladó a los Estados Unidos, donde se reunió con otros exiliado europeos para trabajar en proyectos.

artista exiliado por el nazismo

El compositor Kurt Weil,l casado con la cantante y actriz vienesa Lotte Lenya;  fueron acusados por los nazis en 1933 de «bolcheviques de la cultura» es decir, artistas peligrosamente radicales. El mayor delito de él era su asociación con el escritor izquierdista Bertolt Brecht, para quien compuso la partitura de «La ópera de tres centavos». Su mujer fue considerada igualmente culpable: ella se había hecho famosa al desempeñar el papel de lenny en la misma obra musical. Los hitleristas prohibieron las creaciones de Kurt Weill e impidieron a Lotte Lenya seguir actuando en teatro. Poco después la pareja se fue de Alemania; y, a los dos años ya estaba en Nueva York, donde ella reanudo su carrera y él compuso la música para el drama bíblico de Franz Werfel.

exilio de nazis

El director de orquesta Arturo Toscanini declaró que el himno fascista «Giovinezza» era un absurdo musical y se negó a ejecutarlo en sus conciertos en Italia. Debido a esa actitud, algunos matones del partido lo golpearon en Bolonia en 1930. Esa experiencia intensificó su odio por Mussolini, sentimiento que solía manifestar frecuentemente en voz alta. Pero, enamorado de su país, no quiso expatriarse hasta 1938, cuando la Compañía Nacional de Radiodifusión la NBC, con sede en Nueva York, le ofreció dirigir una orquesta creada expresamente para él.

exilio de nazis

El compositor Igor Stravinsky, un ruso que vivía en París en ¡a década del treinta, detestaba prejuicios culturales de los nazis, que ya hab an condenado las obras de otros compositores modernos, como Paul Hlndemith, por ejemplo. En 1939, cuando se le ofreció una cátedra en Harvard, se alegró de poder poner cierta distancia entre él y Hitler. Partió para los Estados Unidos en el verano de ese año, justo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

exilio de nazis

El director de orquesta Otto Klemperer viajó con su esposa a los Estados Unidos, después de perder su puesto en la Ópera del Estado, de Berlín, durante la purga antisemita de 1933. En Los Ángeles, llegó a ser director de la orquesta sinfónica local. Pero los nazis continuaron maltratándolo: lo acusaron injustamente de evasión fiscal  y confiscaron todos sus bienes en Alemania.

exilio de nazis

El director  de orquesta Erich Leinsdorf tenía veintesies años en 1937, pero, protegido por Arturo Toscanini dirigía desde 1933 la orquesta del festival de  Salzburgo. Recomendado por el mismo Toscanini a Edward Johnson, director del Metropolitan, lo contrataron como director auxiliar del teatro neoyorquino. Aunque Hitler aún no había anexado a Austria la política pronazi y el gusto musical, al igual que en Alemania ya estaban limitando las oportunidades para hombres como Leindorf quien pronto comprendió que su seguridad y su futuro económico estaban en América, pues, se incorporó al Metropolitan, donde en 1939, llegó a ser director principal y especialista del repertorio de Wagner.

exiliados

Los arquitectos Walter Cropius (a la derecha) y Marcel Breuer fundaron una escuela denominada Bauhaus, que llegó a ser un centro de enseñanza para otros artistas de vanguardia, durante la década del veinte, y ejerció una poderosa influencia en toda Europa en el ámbito del diseño. En 1928, la hostilidad alemana hacia las  innovaciones estéticas, estimulada por la creciente propaganda nazi, obligó al arquitecto Cropius y al diseñador de muebles Breuer a dejar su instituto y trasladarse a otros países. Breuer fue a España, Suiza y Gran Bretaña; y Cropius a Londres. En 1937, ambos llegaron juntos a los Estados Unidos, zonde obtuvieron cátedras en la Escuela de Diseño de Harvard.

dali exiliado de alemania

El pintor surrealista Salvador Dalí se destacaba por su inconformismo entre los artistas europeos de primera línea de la década del treinta. En 1929, dejó su nativa España para ir a París, quizá debido a un conflicto familiar. Más tarde, mientras muchos de sus colegas tomaban partido apasionadamente en la Guerra Civil de su país, manifestó que ésta lo tenía sin cuidado. Pero cuando los alemanes amenazaron París en 1940, se marchó de Francia y se estableció en los Estados Unidos, donde de tanto en tanto se aislaba en la tranquilidad de su bañera.

exilio de nazis

El pintor abstracto Josef Albers se las arregló para permanecer ajeno a las dificultades políticas desde 1923 hasta 1933, pese a que los nazis se esforzaban por suprimir todo estilo de arte vanguardista. Finalmente, como se negaba tercamente a alinearse con el realismo pregonado por el gobierno, la hostilidad oficial lo obligó a
renunciar a su cargo de docente en la Bauhaus. Al quedarse sin trabajo, resolvió establecerse en los
Estados Unidos, donde se incorporó al «Black Mountain College», una escuela de Carolina del
Norte que acogió a muchísimos científicos y artistas exiliado.

exilio de nazis

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe dirigió la Bauhaus desde 1928, después de retirarse Walter Cropius y Marcel Breuer. Logró mantenerlo a flote durante cinco años más, pese a la creciente hostilidad de los nazis. En 1938, sin embargo, se dio por vencido y salió para los Estados Unidos

exilio de nazis

El caricaturista Ceorge Crosz atacaba a los nazis con tal feroz sátira socio-política que lo calificaron de «bolchevique cultural número uno». En efecto, sus dibujos de gordos burgueses y sanguinarios militaristas dejaban muy pocas dudas acerca de sus simpatías ideológicas. En un principio, ignoró todas las presiones del partido, que incluían cartas anónimas de amenaza. Pero, en 1932, cuando un asistente de confianza lo visitó en su taller berlinés, llevando puesta una camisa parda de las tropas de asalto, y lo exhortó a ser más prudente, Grosz resolvió empacar y trasladarse a Nueva York, donde ejerció la docencia en el «Art Students League», hasta que instaló una escuela propia en la misma ciudad.

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomoa: La Guerra Relámpago – Edit CODEX – «Exiliados Ilustres»

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi Ideal de Hombre Para Hitler

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi
Ideal de Hitler del Hombre Alemán

Adolf Hitler fue el crítico de arte quizá más seguro de si mismo y por cierto el más eficiente de toda la historia. Como dictador del Reich, sabía lo que le gustaba en pintura y escultura. Y el país obtuvo productos acordes con sus gustos.

El Führe adoraba toda obra de propaganda en que aparecieran alemames heroicos u hogareños, desempeñando las funciones propias de  una superraza nórdica, dedicada a la patria, al hogar y al orden. Al igual que muchos críticos de arte, era un pintor fracasado que apreciaba cuanto había admirado en su juventud: figuras clásicas, con frecuencia desnudas, con motivos alegóricoso  trasfondos rurales.

Consideraba como locos o delincuentes, a los cubistas, los surrealistas y otros innovadores que pintaban prados azules y nubes amarillas.

raza aria superior ideal de Hitler

Si hacer caso a una pegajoda Venus, un Adonis teutónico y patriota corre a las armas en esta alegoría realizada en 1924 por Arthur Kampf, cuya carrera prosperó durante  la era nazi

Ateniéndose a tales pautas, consiguió que el arte germano retrocediera con paso de ganso hasta el siglo XIX. Se sacaron de los museos y se vendieron en el extranjero obras deVan Gogh, Cauguin, Picasso, Chagall y Modigliani y se quemaron unos 5.000 cuadros menos comerciables. Simultáneamente Hitler constituyó una burocracia para empadronar a los artista; trabajos se amoldaban a su criterio.

Los elegidos eran  libres de pintar o esculpir lo que a él le gustaba. El ministro de proganda, Joseph Goebbels, prohibía criticarlos. Los favoritos del Führer se salvaban del servicio militar.

Gozaban de particular favor escultores como Amo Breker y Josef Thorak, cuyos bustos halagüeños y estatuas gigantescas dominaban con frecuencia las exposiciones anuales de la maciza Casa del Arte Alemán en Munich, para cada una cuales se requería el imprimatur de Hitler. Además, se apreciaba a pintores como Adolf Wissel, especializado en la representación de campesinos leales y laboriosos, y Sepp Hilz y Adolf  Zeigler, cuyos óleos conferían a las muestras el picante de algún desnudo aprobado por las autoridades.

Todos exaltaban la nueva misión del artista alemán: volver a despertar elorgullo de de la estirpe teutónica para que se orientara hacia una guerra total; y, una vez llegada ésta, sostener el espíritu nacionalista del país.

frase hitler sobre la raza aria superior

Arte degenerado, término genérico peyorativo utilizado en Alemania por el movimiento nacionalsocialista para designar las obras de arte y las diferentes tendencias del arte moderno prohibidas por razones ideológicas. La campaña de política cultural nacionalsocialista contra el arte moderno cobra forma con la exposición de Arte degenerado organizada en 1937 en Munich, donde se exhibieron 650 de las 16.000 pinturas, grabados y esculturas confiscadas a los museos alemanes por no cumplir el ideal estético de la “grandeza de la «raza aria» exigido por los nacionalsocialistas.

arte nazi idela del hombre ario

Berlín, 1940. Este bajo relieve de granito, esculpido por Arno Breker para un edificio diseñado y nunca construido, simboliza la resurrección de la Alemania derrotada en 1918

PENÉLOPES DESNUDAS QUE GUSTABAN A UN PURITANO
En la estatuaria heroica del arte nazi había desnudos, como verduras aromáticas en un estofado, para que las exposiciones resultasen más sabrosas y la gente mirase también las obras menos llamativas. Durante la década del treinta, Alemania se destacó por cierto puritanismo militante. Pero nadie protestaba en esas muestras, ni siquiera el puritano —aunque en otros aspectos— de Adolf Hitler, cuya aceptación de ciertos óleos con desnudos sorprendía incluso al cínico Dr. Goebbels.

De cualquier modo, esa aceptación dependía de cómo los pintores se ajustaban a los conceptos del Führer. Éste pretendía que las mujeres representadas tuviesen cuerpos limpios, con pechos exuberantes, vientre chato, muslos largos y piernas esbeltas, de acuerdo con el modelo ideal de la virgen nórdica. Y si se las mostraba en un escenario rural o en el contexto de algún mito consagrado, como, por ejemplo, una parejade diosas que simbolizaran las fuerzas de la naturaleza, los rendimientos reales de los desnudos podían ser bastante sugestivos.

La propaganda nazi esperaba que esa pornografía oculta ayudara a incrementar el número de nacimientos y a estimular a los combatientes con la promesa implícita de Penélopes voluptuosas que aguardarían su retorno de la guerra. Al volver del frente —decía Hitler— tienen la necesidad física de olvidar toda la suciedad y admirar la belleza de las formas.»

La raza aria ha sido considerada como la raza mejor capacitada para el desarrollo de civilizaciones y sus respectivos adelantos tecnológicos y culturales. El origen de la raza aria se remonta a miles de años atras en rutas provenientes del centro de Asia que con sucesivas migraciones fué ocupando toda Europa y que con el paso del tiempo se fueron creando nuevas culturas y diversificando los lenguajes indoeuropeos.

HUMILDES MIEMBROS DE LA RAZA SUPERIOR
Los artistas de Hitler no sólo llevaron el arte ai pueblo, sino que también procuraron que la gente común participase en el arte como nunca lo había hecho. Cientos de pinturas y estatuas, realizadas por simples trabajadores, reiteraban el mensaje de que todos los alemanes formaban una gran familia laboriosa, más unida por la tierra, la sangre y sus firmes ideales que cualquier otra nación.

Los personajes de esos himnos visuales raras veces sonreían: presentaban mandíbulas apretadas, expresiones severas. Hasta los niños y los animales parecían imbuidos por un grave sentimiento de determinación u obediencia.

Pocos sujetos se mostraban en actitudes ociosas. Los operarios usaban o, por lo menos, empuñaban sus herramientas. Los labradores, aún descansando y luciendo sus trajes dominicales, sugerían la idea de que estaban listos para reanudar sus tareas en el campo.

A partir de la guerra, la canonización de obreros y campesinos cobró más impulso. En obras dedicadas al heroísmo del ejército, fornidos trabajadores se alinearon con los combatientes en metros cuadrados de lienzo y en toneladas de piedra, indicando que ellos también eran soldados, encargados de suministrar a las tropas los alimentos y las armas vitales para los triunfos del Reich.

hombre ario segun Hitler raza aria

Este centinela de piedra caliza, esculpido en 1936 por Willy Meller se d estacaba frente al «Ordensburg Vogelsang», una de las cuatro escuelas para formación de futuros líderes nazis. La inscripción reza: «Vosotros sois los portadores de antorchas de la nación. Lleváis delante de vosotros la luz del espíritu en nombre de Adolf Hitler»

raza aria super hombre de hitler

Arno Breker retoca una de sus obras más sobrias: un busto de Albert Speer, el arquitecto favorito de Hitler. La mayoría de sus estatuas exhibían figuras gigantescas con musculaturas sobrenaturales, aun mis realizadas que las de su colega Josef Thorak. Como no podía encontrar alemanes bastante robustos que le sirvieran de modelos, tuvo que basarse en las imágenes de tratados de anatomía.

raza aria de hitler esculturas

Grupo familiar de 6 metros de alto.

escultura nazi super hombre
Una composición titulada «Camaradería», en escala similar. El autor de ambos trabajos es el prolífíco losef Thorak. Esculpió el provocativo trío para el pabellón alemán en la Feria Mundial que tuvo lugar en París en 1937: y, ese mismo año, los dos camaradas de bronce dominaron en Munich la apertura de la llamada «Casa del Arte Germano», escenario de las mayores exposiciones nazis. Tal como Breker, Thorak era un veterano de la Primera Guerra Mundial: una circunstancia, ésta, que tal vez lo ayudó a granjearse la simpatía del ex combatiente Hitler. Cuando funcionarios del régimen descubrieron un manifiesto comunista que él había firmado en su juventud, el dictador no se preocupó demasiado por ese hallazgo. Se limitó a hacer un comentario sorprendente y paternal: «Los artistas son almas ingenuas. Hoy firman una cosa; mañana, otra»

arte nazi una pintura

El pintor Sepp Hilz, trabajando en su taller en Babiera, trasforma hábilmente a una agraciada modelo en una «Venus campesina»: mezcla artesanal de sencillez rural, ideal racial y concupiscencia.

arte nazi de bronce

En este bronce realizado en 1938 por Hans Breker, hermano menor de Amo, un minero de firme mandíbula empuña su piqueta cual si fuera un arma, sugiriendo que él también, como todo soldado de uniforme, es un combatiente importante para la patria.

obra pictorica de Hitler

Hitler estimaba mucho los cuadros como éste de Adolf Wissel, donde se exalta la vida de hogar que él recomendaba y que nunca tuvo. El padre irradia una fuerza patriarcal que su hijo ya empieza a compartir; y la mirada humilde o plácida de las mujeres sugiere una segura docilidad.

Ver: Cientificos y Artistas Exiliados del Régimen NAZI

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomo: La Guerra Relampago – Edit CODEX – «Arios Por Tonelada»

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

El 7 de mayo de 1919, los alemanes conocieron las conclusiones de la conferencia de Versalles, y quedaron horrorizados, convencidos de que jamás una paz había sido tan dura. Algunos querían, incluso, volver a empuñar las armas, pero los jefes militares demostraron la insensatez de tal actitud.

Obligada a aceptar, Alemania conservó un profundo rencor contra la hipocresía de sus vencedores, que, fingiendo hacer una paz justa, habían resuelto el problema reduciendo a Alemania a la impotencia. Aquel rencor comenzó a pensar ya en el desquite: los alemanes se preparaban a no tener piedad ellos tampoco.

El Tratado de Versalles, en realidad, es el resultado de muchos compromisos. La mayoría de las potencias había pedido el máximo, para poder renunciar después, aceptando algunas concesiones. En total, Alemania perdía cerca de la séptima parte de su territorio y la décima parte de su población: Alsacia y Lorena volvían a Francia, sin que nadie encontrara en ello un motivo de censura. Bélgica, por su parte, obtenía Eupen y Malmédy: una pequeña rectificación de su frontera.

Pero las pretensiones habían sido muy amplias. Haciendo valer el célebre principio de la Revolución Francesa, el de las «fronteras naturales», Francia había reivindicado toda la orilla izquierda del Rhin. Afirmaba, no sin ciertas razones aparentes, que la posesión de aquel territorio la pondría al abrigo de toda invasión germánica. (Los belgas, a su vez, reclamaban la desembocadura del Escalda: otra frontera natural, constituida a costa de los Países Bajos y que ofrecía la ventaja de liberar al puerto de Amberes, cuya salida al mar se encontraba encerrada entre las tenazas de dos territorios holandeses.)

Pero Wilson y Lloyd George se opusieron a las pretensiones francesas. Aquello equivaldría a convertir la Renania en una nueva Alsacia-Lorena, con el peligro* inmediato de provocar nuevos conflictos, pero, como los franceses afirmaban que la reivindicación de tal territorio no obedecía más que a razones de seguridad, americanos e ingleses aceptaron firmar un tratado de garantías, mediante el cual se comprometían a que las nuevas fronteras de Francia serían respetadas siempre. Además, si la Renania seguía siendo alemana, sería desmilitariza.

No se permitiría ningún soldado alemán , ni fortificación militar alguna en la orilla izquierda del Rhin, ni en una franja de 50 kilómetros de ancha sobre la orilla derecha. Aquellas cláusulas ofrecían a Francia, en efecto, una posición favorable. Cualquier ataque por sorpresa le permitiría penetrar sin dificultades en territorio alemán y ocupar lo que constituía la fuerza viva de Alemania: el Ruhr.

Además, el territorio del Sarre era también reivindicado por Francia, interesada en las riquezas carboníferas intactas y por el potencial siderúrgico de aquella nación, pero la anexión pura y simple a Francia fue rechazada también: el Sarre sería administrado, durante quince años, por una comisión de la Sociedad de Naciones.

Después, en 1935, un plebiscito permitiría a la población elegir entre el mantenimiento del «statu quo», la unión a Francia, o la vuelta pura y simple al seno de la nación alemana. Hacia el oeste, pues, los territorios alemanes desmilitarizados constituían una especie de glacis de protección entre Alemania y Francia.

ALEMANIA: PERDIDAS TERRITORIALES E INDEMNIZACIONES
También en el Este se vio privada Alemania de una parte de sus territorios. A favor del reconstituido Estado polaco, perdió la Posnania, pero las que más fuertes controversias levantaron fueron dos zonas: la Alta Silesia, aunque poblada por alemanes, fue anexionada por Polonia, y, en el Norte, se creó un «pasillo polaco» que» daba al nuevo Estado una salida al mar. Además, el único puerto aprovechable, el de la ciudad alemana de Dantzig, recibió un estatuto internacional.

El problema del pasillo polaco era importante, por dos razones: porque en aquellas regiones vivían muchos alemanes, y, sobre todo, porque separaba a Alemania de su provincia de Prusia oriental. En el Schleswig del Norte se organizó un plebiscito que decidió’ la unión de aquel territorio a Dinamarca. Además de aquellas pérdidas territoriales, resultaron especialmente dolorosos para los alemanes el desarme y el problema de las indemnizaciones.

Como primera medida de un desarme general, al que todo el mundo se comprometió, se le prohibió a Alemania todo armamento pesado y la aviación militar. Su ejército no podría pasar de los 100.000 hombres, los necesarios para defender el país contra una revolución bolchevique que todos temían. Por otra parte, considerada como única responsable del desencadenamiento de la guerra, Alemania fue condenada, en principio, a «pagar la cuenta», a reparar lo que por su culpa había sido destruido.

Una primera valuación ascendía 700 mil millones de marcos oro. Pero, ante las dificultades del problema, se nombró una comisión encargada de formular propuestas concretas, de modo que, en Versarles, Alemania fue condenada a aceptar el pago de una suma que aún no había sido fijada.

Las Cámaras inglesas y francesas ratificaron el Tratado de Versarles, y Alemania también, sólo que con reticencias. Sin embargo, el Senado americano, desoyendo a Wllson y negándose a unir a América a un tratado que hacía prever conflictos entre los europeos, decididamente incorregibles, se opuso a la ratificación del tratado, debilitando así su fuerza (noviembre de 1919).

Alemania, pues, lo aceptó contra su voluntad, Rusia no era signataria, y América lo rechazó: así, el Tratado de Versarles no fue, en fin de cuentas, más que un acuerdo entre las principales potencias de una Europa muy debilitada, que sólo podía durar mientras la fuerza de los aliados les permitiese hacerlo respetar.

Fuente Consultada: HISTORAMA TOMO XII La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Campaña al Norte de Africa en la Segunda Guerra Mundial

Campaña al Norte de África en la 2° Guerra Mundial –

De 1940 a 1943, África del Norte y el Sahara fueron escenarios de una de las más terribles guerras del desierto que haya conocido la historia de la humanidad.

Los ejércitos alemanes, al mando del mariscal Rommel, amenazaron durante varios meses las posiciones aliadas en el Cercano Oriente y en Oriente Medio.

Por fortuna, con la victoria de El Alamein, las fuerzas británicas, al mando de los generales Montgomery y Alexander, infligieron al régimen hitleriano su primer golpe, un golpe que sería de importancia trascendental.

La horrible campaña de África del Norte ha sido uno de los episodios más dramáticos de la segunda Guerra Mundial. La distancia entre Alejandría y Trípoli no tiene menos de 2.260 km.

Sin embargo, entre los años 1940-43, los combatientes de ambos bandos efectuaron dos veces y media un movimiento pendular entre Egipto y Tripolitania, entonces posesión italiana y que hoy forma parte de Libia.

Las operaciones eran dificultosas debido al clima y la configuración del terreno.

No tenían ninguna posibilidad de llegar a término sino a condición de utilizar la máxima rapidez y manejar fuerzas extremadamente móviles. Las campañas de África del Norte demostraron el gran valor estratégico de los tanques y los vehículos blindados.

También el abastecimiento de las tropas tropezó con dificultades desconocidas hasta entonces.

El éxito de una campaña dependía, en gran parte, del normal aprovisionamiento de gasolina, aceite, agua para enfriar los motores, víveres, agua potable, ropas, productos farmacéuticos y municiones.

Al partir, todo este material debía ser trasladado hasta el mismo terreno desde los depósitos, que, con frecuencia, estaban muy lejos.

La consecuencia era la creación de una intendencia más importante que las fuerzas combatientes.

Había que emprender los ataques con fuerzas reducidas, un máximo de 30.000 hombres, porque ninguno podía realizarse más allá de cierta distancia de las posiciones de partida.

En esta guerra del desierto los puertos demostraron ser de capital importancia. ¿Debe verse en esto la razón de que las tropas italianas que luchaban al lado de Alemania no lograran nunca dejar fuera de combate a las fuerzas francobritánicas durante el período más favorable de la campaña de África ?.

No hay que olvidar que de junio a setiembre de 1940, las tropas aliadas se encontraban muy debilitadas por la guerra relámpago de los alemanes, sobre todo después del desastre de Dunkerque.

A menos que las fuerzas del Eje se hubieran equivocado creyendo que la resistencia inglesa no duraría más allá del verano.

rommel campaña al norte de africa

Al comienzo de 1942, las fuerzas Aliadas en el norte de África fueron debilitadas al mandar destacamentos al Lejano Oriente. Rommel al mando del Áfika Korps recapturó Bengasi. Entonces derrotó a los Aliados en la Batalla de Gazala y conquistó Tobruk, haciendo miles de prisioneros y apoderándose de grandes cantidades de suministros, antes de continuar más profundamente dentro de Egipto.

Fuera como fuese, el general Wavell consiguió cambiar el giro de los acontecimientos a partir de diciembre de 1940, con sus ataques contra África central, donde las fuerzas italianas eran más numerosas y constituían una amenaza para el Oriente Medio y sus campos petrolíferos.

Este éxito parcial ¿se debió acaso a la fuerte tradición colonial de Inglaterra que. sin seria preparación, pero frente a una necesidad imperiosa sabía dónde había de centrar sus esfuerzos?

Las fuerzas inglesas que se opusieron al Afrikakorps del general Rommel estaban especialmente equipadas para la guerra en el desierto.

El Afrikakorps consiguió atravesar las líneas de Wavell y avanzar rápidamente hasta la frontera egipcio-libia.

Los generales ingleses Auchinleck y Cunnimgham detuvieron a Rommel cerca de Sidi-Resseg.

En 1942, Rommel tomó de nuevo la iniciativa. Los puntos clave de los combates se situaron en Bir Hakeim y Tobruk. Ante este puerto transformado en plaza fuerte, Rommel destruyó 230 tanques en un día. Después, el 21 de junio, Tobruk cayó en sus manos, así como 28.000 prisioneros entre los que figuraba toda la división sudafricana.

Este magnífico hecho de armas le valió a Rommel el apodo de «zorro del desierto» y el título de mariscal. El primero se lo concedieron los ingleses; el segundo, Hitler.

El camino hacia Egipto estaba libre, pero los alemanes chocaron entonces con el general Montgomery, que se convertiría en el popular «Monty», y el general Alexander. Éstos habían fortificado a toda prisa las posiciones de El Alamein, que serían las pinzas de la tenaza en las que los ejércitos alemanes gastarían sus últimos recursos.

La batalla de El Alamein empezó el 30 de junio. Por dos veces Rommel intentó en vano tomar las posiciones inglesas.

El 23 de octubre, el VIII Ejército inglés, después de un formidable bombardeo de las líneas de comunicación de Rommel, se lanzó también al ataque.

Esto provocó la desbandada en las filas del Afrikakorps. La retirada de las fuerzas de Rommel fue una huida precipitada. Esta victoria aliada se debió en parte al desembarco en las costas del norte de África de un cuerpo expedicionario anglo-norteamericano al mando del general Eisenhower.

Al mismo tiempo, en el estrecho de Gibraltar se habían reunido unos 800 buques ingleses para efectuar desembarcos en varios puertos norteafricanos.

La campaña finalizó con la conquista de Túnez en la que los generales Anderson, Clark, Montgomery, Alexander y Eisenhower acabaron con las últimas resistencias de las fuerzas alemanas.

Rommel se había defendido con desesperada energía, pero su estado de salud le obligó a ceder sus poderes a von Arnin quien, el 11 de mayo de 1943, hubo de abandonar una lucha que era ya inútil. Rommel volvió a enfrentarse con los aliados en Normandía, donde fue gravemente herido.

Después del «atentado contra Hitler, en julio de 1944, tuvo que elegir entre el suicidio por envenenamiento o verse ante un tribunal del pueblo. Rommel escogió el suicidio. Así desapareció un hombre a quien Winston Churchill había dado el título de «gran general».

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil – Tomo I – Sangre y Arena – A Zeta Editorial Credsa

Biografía Francisco Jose I Emperador de Austria Historia

FIN DE LA DISNASTÍA HASBURGO
FRANCISCO JOSE I: VIDA Y GOBIERNO DEL EMPERADOR DE AUSTRIA

Francisco José I. Emperador de Austria, nieto del Emperador de Alemania Francisco II, Nació en 18 de agosto de 1830 y murió en 21 de noviembre de 1916, en el palacio de Schoenbrunn, Viena (1830-1916). Subió al trono en 1848, sucediendo a su tío Fernando I, cuando éste abdicó durante la revolución de 1848. Fue el último gobernante de la dinastía de los Habsburgo. Su gobierno estuvo sellado por la tragedia personal y la lucha contra el liberalismo imperante en su ápoca. Como emperador, entre 1848 y 1850 apoyado por Rusia logró restablecer el orden político y  restableció el poder en la Confederación Alemana.

Emperador Francisco Jose I de Austria

Emperador Francisco Jose I de Austria

En los 68 años de su reinado, Francisco José I resguardó el prestigio de los Habsburgo, pero no pudo detener la decadencia del Imperio austríaco, junto con «el emperador de la Belle Epoque» desapareció una sociedad brillante en medio del estrépito de la Gran Guerra.

En 1859 hubo de ceder Lombardía a Italia; en 1866 quedó excluído de toda intervención en los asuntos de Alemania, como resultado de su guerra con Prusia, y hubo de ceder el Véneto a Italia. Se le nombró rey de Hungría en 1867.

La tragedia familiar siempre lo persiguió, pues en 1857 perdío a su primera hija Sofía, víctima de escarlatina. En 1867 su hermano Maximiliano I emperador de México, por voluntad de Napoleón III, fue ejecutado. En 1898 su esposa  Isabel asesinada y antes en 1889 su único hijo Rodolfo se suicidó. Mas adelante, en 1914 el asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando y de la esposa de éste en Sarajevo,  fue causa de la Primera Guerra Mundial.

Desde su llegada al trono  ejerció un poder autoritario, reprimiendo toda oposición liberal o nacionalista. Dejando de lado la caza, su pasatiempo preferido, permanecía largas horas trabajando, escuchando a sus consejeros y ministros y preocupándose de todos los aspectos de su cargo. Siguiendo su ejemplo, la administración del imperio proyectaba una rigurosa imagen de eficacia, al igual que el ejército y la policía, cuyo celo y dedicación eran absolutos.

Su largo reinado conoció una sucesión de fracasos en política exterior que, poco después de su muerte, conducirían a la desintegración del Imperio de los Habsburgo. Para empezar, sus dudas con ocasión de la Guerra de Crimea (1854-56) le hicieron perder la alianza de Rusia.

Esa debilidad facilitó luego la intervención del Segundo Imperio francés de Napoleón III en apoyo del Piamonte, librando ambos emperadores la batalla de Solferino (1859): la derrota austríaca le hizo perder la Lombardía y abrió las puertas a la unificación de Italia en detrimento de la antigua influencia austríaca sobre los pequeños Estados de la península.

Otorgó al ejército un lugar de prestigio en una sociedad conservadora, trató siempre de dar una imagen de un imperio ordenado, controlado y organizado. Sin embargo, Francisco José I no despreciaba la modernidad. El nuevo Código penal de 1852, el Código de comercio de 1862 y las leyes sociales de 1880 testimonian su preocupación por hacer evolucionar el imperio, siguiendo los pasos de los países de Europa occidental, en particular de Alemania.

Francisco José I, fue hijo del archiduque Francisco (hijo de Francisco I), sucedió a su tío Fernando, accediendo al trono en unos momentos en que los nacionalismos exacerbados esta ban a la orden del día. Tuvo que enfrentarse con sus dominios en Austria e Italia, que acabaron por reconocer al emperador. En 1859 estalló la guerra con Italia y ésta consiguió arrebatar la Lombardía a Austria. En 1866, la cuestión de la hegemonía alemana se resolvió a favor de Prusia en la batalla de Sadowa y, más tarde, Venecia tuvo que ser entregada a los italianos. En 1867 Francisco José fue coronado rey del Estado austrohúngaro. A partir de este momento se mostró más complaciente con las diversas nacionaldades del imperio. A los 68 años de reinado (1916) murió en su castillo de Schónbrunn.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ÉPOCA: En 1815, luego de la derrota definitiva de Napoleón,  se restableció en toda Europa un orden conservador, y la cooperación de las grandes potencias, que tomó cuerpo en el concierto de Europa, que trató de asegurar su duración. Pero las oleadas revolucionarias de principios de las décadas de 1820 y 1830 dejaron ver que las ideologías del liberalismo y el nacionalismo, desatadas por la Revolución Francesa y reforzadas ahora por la propagación de la Revolución Industrial, estaban vivas aún y activas.

En 1848, explotaron una vez más en toda Europa. Y una vez más fracasaron. Pero no todo se perdió. Tanto liberalismo como el nacionalismo triunfarían en la segunda mitad del siglo XIX, pero en formas no previstas por los idealistas liberales y nacionalistas, totalmente convencidos de que su momento había llegado cuando se fueron a las barricadas en 1848.

El Imperio Austríaco era un conglomerado de nacionalidades bajo el dominio de la monarquía de los Habsburgo, uno de los bastiones más inexpugnables del tradicionalismo en Europa. El empeño imperial por mantener el absolutismo e impedir cualquier amago de participación de las nacionalidades en los asuntos del Estado propició el despertar de los movimientos nacionalistas, que protagonizaron en 1848 un movimiento insurreccional de carácter liberal y nacionalista. Fue la llamada «primavera de los pueblos».

Los Habsburgo reinaban sobre un territorio de 668.000 km² habitado por más de 28 millones de personas y que constituía un verdadero puzzle de etnias y naciones. Sus habitantes pertenecían a cinco grandes grupos étnicos: alemanes, magiares, eslavos del norte (checos, eslovacos, polacos y rutenos), eslavos del sur (serbios, croatas y eslovenos) y latinos (rumanos e italianos). Así, el Imperio Austríaco era el prototipo de Estado del Antiguo Régimen, sin unidad nacional definida y dominado por una nacionalidad minoritaria, los alemanes, que controlaban la vida política y económica y monopolizaban los cargos de la administración y del ejército imperial.

La revolución liberal se inició en Viena en marzo de 1848 y consiguió la destitución de Metternich, la abolición de los derechos feudales y la elección de una Asamblea Constituyente por sufragio universal. Finalmente, el Emperador abdicó y fue nombrado Francisco José I, de tendencia más negociador. En pocos días, la revuelta se extendió a otras zonas del Imperio.

Después de Viena y Praga, la revuelta llegó a Cracovia, principal foco del nacionalismo polaco y a Croacia, donde la Dieta, reunida en Zagreb, reivindicó el derecho a expresarse en serbo-croata y elaboró un programa autonomista.

En los territorios italianos de Lombardía y Véneto, los insurrectos reclamaron la retirada de los austríacos y en Venecia, los radicales proclamaron la República.

Pero fue en Hungría donde la revuelta alcanzó mayores dimensiones. El nacionalista Kossuth, líder de un partido demócrata y separatista, consiguió que la Dieta húngara votase la libertad de prensa, la abolición de los derechos feudales, la organización de una guardia nacional y la instauración de un sistema parlamentario. Se formó un gobierno húngaro, que se negó a aceptar la coronación del nuevo emperador como rey de Hungría y proclamó la independencia. Austria no la aceptó y estalló una guerra entre ambas naciones.

SU GOBIERNO: Fue el último soberano de derecho divino, pero, si pudo compararse con la Reina Victoria por la duración de su reinado (64 años) y por su alta conciencia profesional, el camino que tuvo que recorrer fue infinitamente más difícil. Donde habrían sido necesarios impulsos geniales, él no aportó más que el trabajo de un concienzudo burócrata.

Cuando el emperador se casó con Isabel de Baviera, fue como la unión de un pájaro heráldico, disecado por la etiqueta, con la gaviota de los océanos que la emperatriz hizo grabar, más adelante, en su sello. Isabel, con la que Francisco José se casó por amor, dada su excepcional belleza, su encanto y su personalidad aún mayores, fue, en la corte de Viena, la fantasía que rompe las normas, la sinceridad que se enfrenta con la hipocresía. Se interesó fervorosamente por la monarquía de los Habsburgo, y no tardó en diagnosticar la causa principal de su decadencia: la animosidad de Hungría.

Isabel de Baviera mujer de Francisco jose I

Isabel de Baviera

Se sabe que se sentía incómoda en la corte de los Habsburgo. En el Hofburgde Viena, que ella bautizó como el
«palacio calabozo», no toleraba el peso de la rígida etiqueta, y a menudo se escapaba para emprender incesantes viajes o se refugiaba en los numerosos castillos que había mandado construir o que alquilaba, sabiendo que su marido no le negaría nada. Su reconocida belleza, representada en los retratos pintados por Winterhaltery en numerosas fotografías, la obsesionaba, y para conservarla abusaba de los cosméticos, al punto de alterarla.

Pero su simpatía por los húngaros se convirtió en entusiasmo exagerado y la llevó demasiado lejos, por lo que fue duramente criticada. Llegó a ser la emperatriz errante, y, como dice Barres, «…era más bien el revoloteo de un espíritu perdido, que se debate en el aire, que no encuentra su nido y que no se sujeta a disciplina alguna».

Durante los primeros años de su reinado, Francisco José, dominado por el horror de las revoluciones, atormentado por la nostalgia hereditaria del imperio universal, no había comprendido que, para conservar su autoridad, tenía que limitarla, dando más libertades a sus subditos: ése fue el «sistema de Bach», así llamado, por el nombre de su fundador.

La administración estaba muy centralizada, germanizada. El idioma alemán se había impuesto en todas partes, incluso en Hungría. Tras las derrotas de Italia, en 1859, el emperador se dedicó a ensayos de régimen constitucional, con la intención de desacreditarlo, dando a sus pueblos una apariencia de satisfacción. Al Reichsrath (Parlamento), añadió un Reichsrath reforzado con la inclusión de treinta y ocho miembros seleccionados entre los notables de todo el imperio.

La tendencia federalista, que reclamaba el reconocimiento de los derechos históricos de Hungría, lo obtuvo, y el emperador creó entonces dos cámaras, la de los Señores y la de los Diputados. Esta se hallaba compuesta por 343 miembros elegidos por las dietas provinciales, pero mediante un sistema electoral en el que un pueblo alemán de 500 habitantes tenía un diputado, mientras que una localidad eslava de 8.000 no tenía ninguno: así se mantendría el predominio del elemento germánico en el imperio.

Esta constitución había sido elaborada por el ministro Schmerling, pero los pueblos no la tomaron en serio. Hungría, Véneto, Transilvania y Croacia respondieron con la huelga electoral, y sus diputados se negaron a tomar parte en las deliberaciones.

En 1866, el fracaso de las tropas austríacas a manos de los prusianos en Sadowa permitió al canciller Bismarck expulsar definitivamente a Austria de los asuntos alemanes. Para Francisco José I, los reveses se acumulaban al mismo tiempo que el imperio se reducía.

Más grave aún eran las pretensiones de Hungría, que amenazaba con separarse. Esta vez, Francisco José I aceptó un acuerdo con el fin de evitar la guerra. En 1867 se instituyó la doble monarquía austrohúngara. Si bien Francisco José I se ciñó la corona del reino de Hungría, al tiempo que Austria y Hungría mantuvieron ministerios en común, la doble monarquía no disimuló en nada el debilitamiento del imperio.

El resultado fue la Ausgleich negociada, o Mediación, de 1867, que creó la monarquía dual de Austria-Hungría. Cada parte del imperio tenía ahora su propia constitución, su propia legislatura bicameral, su propia maquinaria gubernamental para asuntos internos y su propia capital (Viena para Austria y Buda —muy pronto se uniría a Pest, al otro lado del río— para Hungría –

Para mantener los dos estados unidos había un solo monarca I Francisco José era emperador de Austria y rey de Hungría I y también eran comunes el ejército, la política externa y el sistema de finanzas. En asuntos internos, los húngaros se habían convertido en una nación independiente. Empero la  Ausgleich no satisfizo a las otras nacionalidades que componían  el multinacional Imperio Austro-Húngaro.

La monarquía dual simplemente les permitió a los austríacos de habla alemana y a los magiares húngaros dominar a las minorías, especialmente a los pueblos eslavos (polacos, croatas, checos, serbios, eslovacos, eslovenos,  pequeños rusos), en sus respectivos estados. Tal como comento el  nacionalista húngaro Luis Kossuth: «El dualismo es la alianza de los elementos conservadores, reaccionarios, y cualesquiera aparetemente liberales de Hungría, con los alemanes austríacos que desprecian la libertad, para oprimir a las otras nacionalidades y razas.» El problema de las nacionalidades persistió hasta la caída del imperio, al final de la Primera Guerra Mundial.

La familia imperial era la viva imagen de esta sociedad que se hundía de manera inexorable, y el largo reinado de Francisco José I estuvo marcado por numerosos dramas personales. Desavenencias, muertes prematuras, suicidios y locura se sucedieron en una corte caracterizada poruña etiqueta rígida, donde el deber a menudo era más importante que el afecto.

Durante una visita a Sarajevo, el 28 de junio de 1914 fue asesinado por un nacionalista serbio, Gavrilo Princip. Francisco José I se negó a que el crimen permaneciera impune y envió un ultimátum al gobierno serbio para encontrar al asesino. Serbia se indignó considerándolo una intolerable injerencia en sus asuntos internos, y recibió de inmediato el apoyo de Rusia, defensora proclamada de los pueblos eslavos. Por su lado, Alemania presionó al Imperio austro-húngaro para que diera muestras de mayor firmeza, sin ignorar el juego de alianzas diplomáticas europeas, dando lugar así al inicio de la P.G.M.

Francisco José murió en plena contienda y su Imperio sólo le sobreviviría dos años, pues sucumbió a la derrota militar de 1918.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1830 Nacimiento de Francisco José en el palacio de Schónbrunn, el 18 de agosto.

1842 El húngaro se convierte en la lengua oficial del reino de Hungría.

1848 Agitación revolucionaria en Viena. Francisco José, emperador.

1849 Proclamación de la independencia de Hungría, bajo la dirección de Kossuth.  La secesión húngara es reprimida con la  ayuda de las tropas rusas.

1854 Francisco José se casa con  Isabel de Wittelsbach (Sissi).

1859 Derrota de Solferino y pérdida de la Lombardía.

1861 Se instaura una cámara elegida por sufragio censitario.

1866 Derrota austríaca de Sadowa a manos  de los ejércitos prusianos.

1867 Compromiso austrohúngaro.

1871 Proclamación del Imperio alemán (enero).

1879 Alianza entre Austria y Alemania,  la Dúplice Alianza.

1882 Italia se alia con Alemania y Austria, formando la Triple Alianza.

1889 Suicidio del archiduque Rodolfo.

1898 Asesinato de la emperatriz Sissi en Ginebra.

1906 El Parlamento introduce el sufragio universal masculino.

1914 El 28 de junio, asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando en Sarajevo. Declaración de guerra a Serbia (28 de julio).

1916 Muerte de Francisco José I, el 21 de noviembre, y advenimiento de Carlos I.

Fuente Consultadas:
ACTUAL Historia del Mundo Contemporàneo García-Gatell Edit. Vicens Vives
HISTORAMA Editorial Codex Tomo XI
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J: Spielvogel
HICIERON LA HISTORIA Biografías Entrada: Francisco José I Edit. Larousse

Causas de los Conflictos en Tunéz y Egipto Primavera Desierto

HISTORIA: PRIMAVERA EN EL DESIERTO – CONFLICTOS EN TÚNEZ Y EGIPTO

LA ERA DEL COLONIALISMO: A mediados del siglo XIX, el auge económico que se produjo en algunos países europeos gracias a la Revolución Industrial y el capitalismo alentó el fenómeno del llamado imperialismo colonial, caracterizado por el dominio y la administración de nuevos territorios en otros continentes.

El espíritu inicial era colocar los excedentes de sus producciones locales, que debido a la automatización habían logrado altas producciones que superaban el consumo local. Por otro lado Europa necesitaba materia prima para fabricar dichos productos y esa materia prima estaba en distintos países de la fecunda , inmensa y desordenada África, que se presentaba ante los ojos de los empresarios y compañias como una interminable proveedora de nuevos materiales. Lo mimo puede decirse de Asia.

Desde finales del siglo XIX países como Gran Bretaña , Francia, mas tarde  Estados Unidos y Japón, fueron los principales imperios coloniales que se repartieron gran parte de los dos continentes orientales. Primero la conquista militar, el sometimiento político, y luego la explotación económica y organización administrativa. Así se fue imponiendo el modelo económico occidental.

Asi continuó hasta finzalizada la Segunda Guerra Mundial donde las grades potencias quedaron con sus economías bastantes frágil, y mantener la tradicional estructura colonialista le creaba nuevos problemas a los ya asumidos por un conflicto que llevó 6 años dirimirlo.

En 1947 la India a través de su líder espiritual y político Gandhi pudo emanciparse de Gran Bretaña y asi pronto apareció una ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

De esta manera podemos decir que un nuevo orden mundial forjado por Estados Unidos y la Unión Soviética,  tras la Segunda Guerra Mundial supuso el fin del viejo modelo colonial europeo. Imperios como el británico y el francés perdieron su condición hegemónica en el concierto internacional y se hundieron frente al empuje de los movimientos de emancipación nacional que florecieron en Asia y África, proceso denominado Descolonización.

De ese proceso surgieron una miríada de nuevos países (el Tercer Mundo), una flamante generación de líderes políticos ajenos al bipolarismo (Gandhi, Nehru, Lumumba) y un ramillete de conflictos de naturaleza muy diversa que marcaron la segunda mitad del siglo XX.

Dos de esos países, que son objeto del tema de esta página fueron Túnez y Egipto, por lo que daremos una breve idea de la política vigente en el momento de los distubios y violentas manifestaciones sociales en 2011, que los historiadores recuerdan con el nombre  de «Primavera del Desierto».

TÚNEZ:  ubicado al norte de África, pequeño país de 160.000 Km², con 10 millones de habitantes, en su totalidad musulmanes y con un alto de alfabetismo. Su capital es Túnez, que explota el turismo como un importante recursos económico para el país.

En 1999, las primeras elecciones multipartidistas le dieron otra victoria al mismo presidente  Ben Alí (imagen abajo) , quien obtuvo plena inmunidad judicial luego de su mandato. Fue reelegido  en 2004 y 2009. En este año, a los 73 años de edad, Ben Alí, líder de la Unión Constitucional Democrática (RCD), inició su quinto mandato consecutivo.

presidente de Túnez Ben Alí

A pesar del notable crecimiento económico, en octubre de 2010, la cifra de desempleo en Túnez llegaba al 14,7 por ciento, lo que representaba ura seria amenaza para la estabilidad social. Cientos de miles de jóvenes eran reclutados por grupos radicales islamistas que se aprovechaban del descontento general de la población.

Otro de los graves problemas en este país tenía que ver con las severas restricciones a la expresión periodística y a la tarea de los jueces, especialmente contra aquellos que se atrevían a criticar o juzgar al Gobierno. La independencia judicial era nula, al igual que a libre expresión.

El 17 de diciembre de 2011 el aumento del desempleo, la elevada inflación y las promesas incumplidas por el Gobierno generaron protesta: masivas. La represión por parte de la policía se hizo ascendente y se denunciaron numerosas muertes. Ei gobierno de Zine al Abldine Ben Alí tambaleaba ante el inconformismo de la población.

EGIPTO:  ubicado al norte de África, un país de 1.000.000 de Km², con mas de 80 millones de habitantes, donde el 90% practica el islamismo de la rama sunita.Su capital es El Cairo.

Anwar El Sadat fue un destacado presidente egipcio por su participación en la Guerra de Yom Kipur contra Israel, recuperando territorios perdidos anteiromente en otra guerra, pero un 6 de octubre de 1981, El Sadat fue asesinado por un fundamentalista Islámico ante una multitud durante un desfile conmemorativo de la Guerra de Yom Kipur.

Lo sucedió Hosni Mubarak, considerado en su momento un héroe nacional por sus gestas militares en la década de los 70. Tropas egipcias participaron en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, en la que se expulsó a los iraquíes dei territorio de Kuwait.

Mubarack presidente de Egipto

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2006, Mubarak fue reelegido, por quinta ocasión. El 21 de octubre de 2010, el Partido Nacional Democrático (NDP) anunció que el presidente Mubarak se presentaría para las elecciones presidenciales de 2011, lo cual causó el descontento colectivo debido a las altas cifras de desempleo, la opresión y la corrupción. El 31 de diciembre, una iglesia cristiana fue objeto de un atentado terrorista. Murieron 21 personas.

Respecto al acontecer de los hechos vamos a publicar una nota de la edición del Almanaque Mundial  2012, a cargo del comunicador social y periodista, Gustavo Reyes Ramiréz, quien lo explica de la siguiente manera:

Mohamend Bouazizi nunca pensó que su acto simbólico –prenderse fuego en plena plaza de Sidi Bouzid, ciudad de Túnez, el 12 de diciembre de 2010- sería la chispa de una gran revolución civil en pro de la democracia, que se extendió por los países de la región norte del continente africano y la península arábiga, y cuyo resultado final es, hasta el momento, imposible de predecir.

Miles de tunecinos siguieron atentamente, por las redes sociales Facebook y Twitter, el estado de salud de este universitario de 26 años, que vendía frutas y verduras de manera informal para pagar sus estudios y que decidió inmolarse en protesta por el acoso constante de la Policía. Al ver reflejadas sus vidas en la historia de Bouazizi, los inconformes se lanzaron a las calles para pedir la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. El estudiante murió el 5 de enero de 2011.

Mientras en Túnez avanzaba la revuelta, que dio como resultado la dimisión y la salida del presidente Ben Alí del país, el 14 de enero, en Egipto, el gigante árabe, millones de ciudadanos, usuarios de las redes sociales, con las mismas características: jóvenes, estudiantes y profesionales de clase media, sumidos en la pobreza y la falta de oportunidades, se reunieron en la plaza Tahrír, en El Cairo, para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, que impuso un régimen dictatorial desde 1981.

Al estilo del siglo XXI, esta revolución se gestó en tiempo récord, gracias a la utilización masiva de las redes sociales en esta región del mundo, cuyo desarrollo social y tecnológico va en contravía de los regímenes dictatoriales impuestos desde los años 60 y 70, tras el proceso de descolonización de África del Norte.

Según un estudio realizado en 2010 por la firma Logicks.com, los países de Oriente Medio y de África del Norte ocupan el décimo lugar entre los usuarios mundiales de Facebook. Actualmente, la región tiene más de 56 millones de usuarios. Solo en 2010 se unieron a Facebook 19 millones más. Por esa razón, una de las primeras reacciones del régimen de Mubarak en Egipto fue tratar de bloquear la red Twitter el 25 de enero, y ordenar la detención del ejecutivo de Google, Wael Ghoneim.

Pero esto solo exacerbó los ánimos de la multitud, que continuaba apostada en la plaza Tahrir exigiendo la dimisión del Presidente. Entretanto, la revolución que empezaron los jóvenes ya había sido adoptada por sus familiares, que se turnaron para mantener viva la protesta el tiempo que fuera necesario. El fenómeno se extendió así mismo a otras ciudades importantes del país, como el puerto de Alejandría. Más de un millón de personas hicieron presencia permanente en la plaza Tahri’r durante los 18 días que precedieron a la dimisión de Mubarak, el 11 de febrero de 2011.
El vertiginoso y poco sangriento triunfo de las revoluciones en Túnez y Egipto se debió, más allá de la eficacia de las redes sociales, a la decisión de los ejércitos, en ambos países, de distanciarse de los regímenes y permitir que el pulso entre las fuerzas sociales definiera la situación. Para la reconocida historiadora colombiana Diana Uribe, «esta decisión de los ejércitos, que reconocieron la validez de la lucha social, dignificó su papel, a tal punto que en Egipto fue una junta militar quien asumió el gobierno de transición».

En los demás estados que han entrado en el ‘efecto dominó’ de esta explosión social la realidad es otra, pues los regímenes, prevenidos de lo que les venía encima, tomaron medidas para mantener el control de los ejércitos y reprimir con fuerza desmedida las protestas populares.

El resultado de esto ha sido un creciente baño de sangre, en el CjUS los países miembros de las Naciones Unidas y de la Otan han decidido intervenir, argumentando la defensa de la voluntad popular y de un naciente slitjma democrático, pero movidos también por velados intereses, como el de recuperar el control de los recursos petroleros, que son manejados por los gobiernos dictatoriales como el de Muamar (iadaíi en Libia.

En estos territorios la lucha por las libertades populares y la renovación política continúa y sus resultados son, hasta el momento, imposibles de vaticinar.

Varios economistas internacionales coinciden en asegurar que el conflicto político y social en los países del Norte de África tiene un denominador común: el descontento generalizado de una población joven e intelectualmente bien preparada, que se ha cansado de ver cómo el desempleo campea en sus territorios, las oportunidades de toda índole escasean y la brecha entre ricos y pobres se amplía a diario, a pesar de que los indicadores muestran un crecimiento constante de sus economías.

Según datos publicados en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la  , Comisión Económica y Social para África Occidental de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, en Egipto el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,5 a 6,5 en una escala de 10 puntos; un desarrollo económico del 5,3% anual; una inflación creciente a 12,8%; y una tasa de desempleo que llega al 9,7%. Los jóvenes, que suman 23 millones de personas, son los más afectados por los índices de desempleo y, a la vez, los más beneficiados por el desarrollo humano existente.

En el caso de Túnez, el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,0 a 6,0 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,4% anual, y una inflación baja: 4,5%. El desempleo llega al 14%.

Por lo que respecta a Libia, el índice de desarrollo humano muestra un avance, entre 2005 y 2010, de 7,6 a 7,9 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,3% anual, y una inflación baja: 3%. El desempleo llega al 30% La población de jóvenes representa un total de 11 millones de personas. Las altas tasas de desempleo se han convertido en un grave obstáculo para ellos, en contraste con el gran desarrollo humano que se percibe y que ha aumentado en los últimos años.

Estos datos evidencian la similitud entre las situaciones socioeconómicas de los países en cuestión, y sustentan la teoría expuesta por la Comisión África, del Senado de la República de México, que, en su análisis publicado en mayo de 2011 y titulado ¿Qué le Espera a África en 2011, afirma: «Son los sectores más empobrecidos de los países del norte del continente africano quienes resienten en mayor medida el alza en los precios de los productos básicos, por lo que no han dudado en salir a las calles a expresar su desacuerdo, llevando en sus manos barras de pan como símbolo de protesta.

FINAL TÚNEZ: El ex presidente Zín Ben Alí fue condenado por un tribunal militar a 20 años de prisión por «incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional». Ben Alí junto a su señora Leyla Trabelsi, se encuentra prófugos y están exiliados en Arabia Saudí, país que no los quiere entregar.

Fueron juzgados en estado de fuga y fueron juzgados por la muerte de cuatro jóvenes fallecidos por disparos de balas en una manifestación. Otros miembos particiepes de la fuerza de seguridad también fueron juzgados en la misma condición de fuga y condenados a penas de entre 5 y 10 años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75.000 y 100.000 euros.

Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.

FINAL EGIPTO: En mayo de 2014 Hosni Mubarak fue sentenciado a tres años de prisión por robar fondos públicos. También sus hijos Alaa y Gamal fueron condendos a 4 años por los mismo cargos

Un tribunal egipcio sentenció este miércoles al derrocado presidente Hosni Mubarak a tres años de prisión, acusado de robar fondos públicos, en un caso relacionado con el presupuesto de los palacios presidenciales. Por otra parte la justicia multó a la familia con 3 millones de dólares y les ordenó la devolución de 18 millones que había robado de las arcas públicas; dinero estaba destinado al mantenimiento del Palacio Presidencial. La fiscalía pudo comprobar que ese dinero fue utilizado para decorar bienes y propiedades provadas en lso barrios Heliópolis y Katameya.

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2012 Nota de Gustavo Reyes, Comunicador Social y Periodista

Vida Política de Lumumba Líder Político del Congo Historia

LUMMBA: RESUMEN DE LA HISTORIA POLÍTICA EN EL CONGO AFRICANO

El líder nacionalista Patrice Lumumba (1925-1961) fue el primer ministro de la República Democrática del Congo entre junio y septiembre de 1960. Depuesto de sus funciones ante el temor suscitado por su panafricanismo radical, el presidente Kasavubu lo entregó al régimen secesionista de Katanga, controlado por Tshornbé y las tropas belgas. Lumumba fue torturado y asesinado, y su cadáver disuelto en ácidos minerales.

Lumumba fue un ferviente nacionalista, empleado de correo,  educado en una misión, y con gran facilidad de palabras, que lo conviertieon en un famoso orador , que transmitía sus pensamiento con acalorados discursos llenos de pasión y amor a su pueblo.

En 1960 cuando el Congo consigue su independencia, Lumumba se convierte en el jefe de gobierno y ministro del  gobierno del Movimiento Nacional Congoleño, pero mas tarde,debido a un problema en la provinvia de Katanga, es destituído por Joseph Kasavubu, y luego fue arrestado y asesinado por el general Mobutu. Su muerte fue la llama que encendió la mecha de un gran escándalo político y fue considerado un mártir nacional.

Lumumba Lider politico del congo
Patrice Lumumba (1925-1961), primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo (denominada Zaire desde 1971 hasta 1997). Tras su muerte, Lumumba se convirtió en ídolo anticolonial y mártir del panafricanismo.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

La colonización del Congo había sido atípica, una empresa privada del monarca belga Leopoldo II que había transmitido en herencia a su nación esta colonia inmensa. También atípica fue la explotación colonia Los misioneros católicos implantaron un régimen respetuoso, en el que facilitaban enseñanza primaria y técnica, pero no media ni universitaria, para evitar la formación de élite.

Al mismo tiempo, las compañías mineras concedían salarios y condiciones de trabajo y alojamiento ventajosos con respecto a los de otros países africanos, bajo un régimen paternalista, en el que estaban prohibidas la bebida y las lecturas sin control.

La Guerra Mundial provocó el crecimiento económico sostenido en un país que tenía, entre otros recursos minerales, reservas de uranio. Con la expansión crecieron las ciudades y surgieron núcleos de pequeños comerciantes y estudiantes universitarios indígenas. Y pronto partidos y líderes políticos, entre los cuales destacó Patricio Lumumba al frente del Movimiento Nacional Congolés, y Kasavubu al frente del Partido Étnico Abako.

A lo largo de 1959 se proujeron huelgas y enfrentamientos tribales. Ante esta situación el Parlamento belga, después de una reunión en Bruselas con dirigentes de 14 partidos (enero de 1960), voto la independencia. Kasavubu fue el primer presidente y Lumumba el primer jefe de gobierno.

Tras un acceso a la independencia solemne, con un viaje del rey Balduino a la capital, Leopoldville, las tensiones tribales amenazaron la trayectoria posterior. El asesinato de Lumumba y la secesión de la rica provincia de Katanga, dirigida por Moisés Tshombé, exigió de Brusela; una arriesgada operación de paracaidistas para salvar a sus conciudadanos, que habían quedado atrapados. En conflicto Congo-Katanga amenazó con convertirse en una confrontación internacional.

Finalmente se reintegraría la provincia rebelde. Pero bajo la larga dictadura de Mobutu en  Congo, que africanizó su nombre en Zaire (recientemente recuperó su anterior denominación), no solucionó, simplemente aplazó, los problemas tribales.

Mobutu dictadura en el congo

Mobutu Sese Seko

Mobutu, El padre de Zaire
El fracaso de un primer golpe de Estado en 1960 no descorazonó para nada al coronel Mobutu, en ese entonces jefe de estado mayor del ejército congoleño. Un nuevo intento en 1965 resultó exitoso: al derrocar al presidente Kasavubu, el general Mobutu anunció su intención de poner fin a la corrupción. En 1967 instituyó un régimen plebiscitario y africanizó el nombre del país, rebautizándolo como Zaire. Contó con el respaldo de Francia que lo consideraba garante de la estabilidad política en África ecuatorial. Además, las potencias occidentales lo apoyaron durante la rebelión de la provincia de Shaba, en 1978: los paracaidistas franceses y belgas saltaron sobre Kolwezi. Mobutu permaneció por más de treinta años en el poder, antes de ser finalmente enviado al exilio, expulsado por las tropas rebeldes de Laurent Désiré Kabila. Falleció en septiembre de 1997.

La figura de Lumumba emergió poderosamente el 30 de junio de 1960, el día de la independencia del Congo, en el Palacio de la Nación de Léopoldville. Después de la intervención del rey Balduino de Bélgica, que celebró la independencia del Congo como culminación de la obra concebida por la inteligencia del rey Leopoldo II, tomó la palabra el nuevo primer ministro congoleño. Fue un discurso de otro mundo más real.

«Durante los ochenta años del gobierno colonial sufrimos tanto que todavía no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, vestirnos, encontrar vivienda o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día nada más porque somos negros…

Hemos observado cómo la ley no era la misma para los blancos y para los negros, acomodaticias para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exiliados en nuestro propio país, con un destino peor que la propia muerte».

«En las ciudades los blancos han tenido magníficas casas y los negros destartaladas casuchas; a los negros no nos han permitido entrar al cine, los restaurantes o las tiendas para europeos; hemos tenido que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos sentados en cabinas de lujo. ¿Quién podrá olvidar las masacres en las que tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en las que fueron encerrados por negarse a aceptar el régimen opresivo y explotador que por fin vencimos?

Pero nosotros, los que vamos a dirigir nuestro querido país como representantes elegidos, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, declaramos en voz alta que todo esto ha terminado ya. Se ha proclamado la República del Congo y nuestro país está en manos de sus propios hijos».

LUMUMBA, VÍCTIMA DEL CAOS
Apenas conseguida la independencia, la situación empezó a degradarse. La fuerza pública congoleña se amotinó en el mes de julio. Las tropas que eran comandadas por oficiales belgas se rebelaron exigiendo la total africanización de la jerarquía. El gobierno fue incapaz de poner fin a la rebelión. Cediendo al pánico, los funcionarios belgas huyeron.

El 11 de julio, la rica provincia minera de Katanga hizo secesión; los separatistas estaban dirigidos por Moise Tshombé y apoyados por algunos nedios financieros belgas. Amenazado por la intervención militar de la antigua metrópoli y la consiguiente ruptura de las relaciones diplomáticas, Lumumua intentó encontrar respaldo en el extranjero.

El envío de los cascos azules por parte de la ONU no solucionó nada. Defendió su causa ante las capitales amigas: Accra, Túnez, Rabat y Conakry, pero fue en vano. Finalmente hizo un llamado a la Unión Soviética, lo cual tensionó la situación internacional sin aportarle ayuda. El 5 de septiembre, el presidente Kasavubu revocó su mandato. Mientras intentaba reunirse con sus partidarios en Stanley ville, fue detenido por los soldados del coronel Mobutu.

Transferido a Katanga, en enero de 1961, fue asesinado por partidarios de Tshombé. Patrice Lumumba había declarado: «Si muero mañana, es porque un Blanco le entregó armas a un Negro». Caben pocas dudas acerca de la responsabilidad de los servicios secretos belgas en su ejecución. Con Lumumba desapareció la esperanza de un Congo libre y democrático.

CRONOLOGÍA
1925
Nacimiento de Patrice Lumumba.
1941 La Carta del Atlántico ratificó el derecho de      los pueblos a disponer de ellos mismos.
1944 Violentos motines en Luluabourg.
1945 Huelga insurreccional de los trabajadores  portuarios en Matadi.
1950 Creación del ABAKO.
1955 El profesor Van Bilsen publica el Plan de treinta años para la emancipación de la África belga.
1958 Creación del Movimiento nacional congoleño (MNC).
1959 Revueltas en Léopoldville. El MNC presenta su programa. Conferencia de Accra bajo la égida del presidente ghanés Nkrumah.
1960 Mesa redonda en Bruselas. Elecciones legislativas y éxito del MNC. Independencia del Congo. Lumumba, jefe de gobierno. Admisión del Congo en la ONU. Secesión de la provincia de Kananga, liderada por Molse Tshombé; inicio de la guerra civil. Golpe de Estado del coronel Mobutu.
1961 Asesinato de Patrice Lumumba a manos de los  hombres de Moise Tshombé, el 17 de enero.

Fuentes Consultadas:
Revista TIME  Historia del Siglo XX La Descolonización Africana
Cronos Historia del Mundo Contemporáneo Vicens Vives Bachillerato Primer CursoBiografía Hicieron La Historia Tomo II Patrice Lumumba

Caída del Zarismo Ruso Fin de la Monarquía en Rusia Romanov

LA CAÍDA DE LOS ZARES Y DEL IMPERIO RUSO – GOBIERNO DE LOS SOVIETS

Las derrotas del ejército ruso durante la Pirmera Guerra Mundial, y la enorme miseria que esta guerra había agudizado en toda Rusia, como el ascendiente que sobre la famila real había adquirido el monje Rasputín, considerado por la zarina como «un santo a quien Dios  se lo dice todo»,  avivaron la cólera del pueblo  contra aquella cruel autocracia.

La oposición de la burguesía se radicalizaba también, y en la Duma (asamblea) se formó un bloque progresista, a la vez que la unión de los Zemstvos (asambleas locales electivas) manifestaba su abierta hostilidad al régimen.

Indiferentes a aquellas muestras de descontento, Nicolás II, siguiendo los consejos del «monje loco» Rasputín, nombró para la Presidencia del Gobierno y para el Ministerio del Interior a dos reaccionarios muy mal vistos.

Monje Rasputín

La nobleza liberal urdió entonces un complot contra el aventurero Rasputín, que fue asesinado por el príncipe Yusupov, el 30 de diciembre de 1916. El zar Nicolas II respondió inmediatamente, anulando la Duma y endureciendo la represión contra los socialistas, pero el hambre llegó a tal extremo, que enseguida aparecieron las primeras revueltas y huelgas en San Petersburgo.

Familia Real Rusa, Nicolas II Romanov

Las tropas dispararon sobre la multitud, el día 11 de marzo  matando a unas 200 personas, pero, en los días   siguientes,  una  parte del  ejército  se unió a los manifestantes. Se ocuparon le edificios públicos, y fueron detenidos ministros y generales.

De esta maneta aparecen dos poderes paralelos que dominaban   la   ciudad:

1-El   Comité Ejecutivo provisional de la Duma, formado por burgueses liberales, y

2-el Soviet de Obreros Soldados,   compuesto,   en   su  mayoría  por mencheviques y socialistas revolucionarios influyentes  entre el campesinado,  partidarios de la terminación de la guerra y de un cambio de régimen.

Estos dos poderes llegaron a un acuerdo y constituyeron, el 15 de marzo, un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov, con el  historiador  Miliukov   en  Negocios   Extranjeros y el general Kornilov en Guerra Bajo la presión de su Estado Mayor.

El zar Nicolas II abdicó, el  15 de marzo,  a favor de su hermano, el gran duque Miguel, pero éste renunció al trono, al día siguiente. En 17  de  marzo,  la monarquía había dejaba de de existir, y Rusia, de hecho, se había con vertido en una República.

Durante el período que transcurrió hasta la Revolución de octubre, se mantuvo siempre la dualidad de poderes,  y los  sucesivos gobiernos fueron perdiendo,  progresivamente,  su influencia en favor de los Soviets, y, en el seno de éstos, de los Bolcheviques.

El gobierno provisional  del  príncipe   Lvov   tomó  algunas medidas democráticas, tales como la libertad de prensa, de expresión, de asociación y la ampliación de los poderes de las asambleas locales, pero se mostró intransigente en el problema de la guerra: Rusia «respetaría inquebrantablemente las  obligaciones internacionales  contraídas  por  el  régimen derrocado».

En realidad estos nuevos dirigentes de Rusia interpretaron incorrectamente la realidad: el pueblo ruso no quería la continuidad de la guerra. Muchos querían aprovechar la revolución para poner fin a injusticias seculares: los campesinos pobres querían las tierras de la nobleza, las naciones oprimidas querían la independencia y muchos obreros industriales querían acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Cada vez más influido por las ideas de los Bolcheviques, que en sus periódicos   «Pravda»   y  «El   Social-Demócrata» hacían una activa propaganda a favor de la terminación de las hostilidades sin anexiones ni indemnizaciones y de la fraternización con los proletarios de los países en guerra,  el  Soviet  de  Obreros  y  Soldados iba  apartándose del gobierno provisional.Los soldados desertaban y volvían a sus hogares, desorganizando el tráfico y paralizando toda acción militar.

Aprovechando aquellas dificultades, los alemanes facilitaron el regreso  de  Lenin  (entonces   refugiado   en Suiza) a Rusia, permitiéndole atravesar Alemania en un vagón precintado. Desde su vuelta a San Petersburgo, el  17 de abril, Lenin denunció, en una serie de artículos reunidos bajo el título de «Tesis de Abril», al gobierno provisional y propugnó la República de los Soviets.

Lenín, ideologo revolución rusa

Se revisó el esquema clásico marxista: desaparecía la etapa transitoria, hasta entonces considerada como imprescindible, de una república parlamentaria. La intensa propaganda desplegada por los Bolcheviques en las filas del ejército era más fuerte cada día, y desembocó, a comienzos de mayo, en imponentes manifestaciones contra la guerra, que obligaron al gobierno provisional a dimitir.

El día 18 de mayo, un nuevo ministerio de coalición le sucedía: el príncipe Lvov seguía presidiéndolo, pero en él tomaban parte activa los socialistas, y uno de ellos, el abogado Kerensky, era ministro de la Guerra y de la Marina.

De acuerdo con los aliados, el día 29 de junio, Kerensky confió la dirección de una ofensiva contra los alemanes al general Broussilov, pero fracasó completamente, al negarse los soldados a avanzar. Los Bolcheviques de Petrogrado (el nuevo nombre de San Petersburgo), a los que se habían unido los marinos del buque Kronstadt, intensificaron sus manifestaciones e intentaron, el 17 de julio, adueñarse del poder.

La insurrección fue sofocada  y Lenin tuvo que huir a Finlandia. Los marinos fueron desarmados, la prensa bolchevique suprimida, y muchos jefes del partido detenidos, pero en el seno del gobierno estallaron graves disensiones entre burgueses y socialistas, que acabaron en la formación de un nuevo gobierno del que fue apartado el príncipe Lvov.

El proletariado industrial estaba poderosamente influido por los socialistas rusos más extremistas: los bolcheviques. Aprovecharon esta influencia para acosar al gobierno provisional y, en noviembre (octubre según el viejo calendario ruso), lo expulsaron del poder en Petrogrado. De esta forma, Rusia se convirtió en el primer estado del mundo gobernado por los marxistas.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
Los Bolcheviques no tardaron en reorganizarse, y celebraron, clandestinamente, el VI congreso de su partido, al que fueron admitidos Trotsky, dirigente indiscutido de la revolución de 1905, y sus compañeros. Aquel congreso preparó y definió las grandes etapas de la revolución armada: terminación de la guerra, destitución del poder burgués, el poder para los Soviets y reforma agraria.

En el gobierno, el ala burguesa, apoyada por el general Kornilov, reclamó la supresión de los Soviets. Ante la negativa de Kerensky, Kornilov, al mando de varios cuerpos de caballería, marchó sobre Petrogrado, con la intención de conquistar el poder, pero la población resistió, y el general, abandonado por una parte de sus tropas, acabó rindiéndose.

Kerensky, ya sin el apoyo de la derecha, formó un nuevo gobierno con predominio de los socialistas, pero él seguía fiel a la idea de una República democrática, y, para instaurarla, convocó una Asamblea para el 20 de octubre, que debía prepara las elecciones de una Constituyente.

Para los Bolcheviques había llegado la hora de actuar. De vuelta de Finlandia, Lenin reunió, el 23 de octubre, al Comité Central del Partido, que votó la insurrección armada inmediata, por una enorme mayoría.

Lenín dando un discurso y Trosky a la derecha parado

Durante la guerra, Lenin estuvo exiliado en Suiza, pero gracias a los fondos y la ayuda de los alemanes (deseosos de hacer lo que fuera con tal de acelerar el colapso ruso) regresó a Petrogrado después de la revolución de marzo. Asumió la dirección del ala bolchevique del partido socialista y llevó a cabo una genial campaña política para socavar la autoridad del nuevo gobierno hasta que llegó el momento de destituirlo. En octubre, prácticamente sin derramamiento de sangre (gracias, sobre todo, a las tácticas y la planificación de Trotski), los bolcheviques ocuparon el Palacio de Invierno —donde se encontraban los miembros del gobierno— y otros sitios claves de la capital. Después de la toma del poder, actuaron a través de una nueva institución, el Congreso de «Soviets» —o consejos obreros y de soldados—, dominado por los simpatizantes de los bolcheviques.

En la noche del 6 al 7 de noviembre (octubre para ellos, pues usaban otro calendario) , los Bolcheviques, apoyados por los Soviets, por la guarnición de Petrogrado y por el acorazado «Aurora», se apoderaron de todos los puntos estratégicos de la capital. Mal defendida por los cadetes, el Palacio de Invierno, donde se habían encerrado los ministros, acabó por capitular ante los asaltos de los marinos. Sólo Kerensky logró escapar.

El 14 de noviembre, el congreso de los Soviets se reunió y se atribuyó oficialmente todos los poderes. Bajo la presidencia de Lenin, se formó un nuevo gobierno, el Consejo de Comisarios del Pueblo, totalmente integrado por Bolcheviques, que abolió la gran propiedad agraria, dió a los obreros el control efectivo de las fábricas, se pronunció por el derecho de los pueblos de Rusia, sin anexiones y sin contribuciones, y ordenó el alto el fuego.

El 15 de diciembre, Trotsky, Comisario de Negocios Extranjeros, firmaba en Brest-Litovsk el armisticio con los plenipotenciarios alemanes y austríacos. Las negociaciones de paz comenzaron cinco días después. Divididos acerca de la táctica a adoptar, los Bolcheviques acabaron aceptando la tesis de Lenin, que, para salvaguardar la revolución, estaba dispuesto a sacrificar la integridad territorial de Rusia.

El 3 de marzo de 1918, se firmaba la paz en Brest-Litovsk. Rusia abandonaba Polonia, Lituania, Curlandia, Livonia, Estonia, Finlandia y Ucrania, que se convertía en República independiente. Se perdía así un potencial económico inmenso, pero se salvaba el poder de los Soviets. El día 7 de mayo, Rumania tenía que firmar también la paz con las potencias centrales, en Bucarest, cediendo una parte de sus territorios a Bulgaria y a Hungría y entrando en una unión aduanera austro-alemana.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

 

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LISTA CRONOLOGICA PRINCIPALES HECHOS DE LA EDAD CONTEMPORANEA

1. La revolución francesa (1789-1804)

1788. —Convocación de los Estados Generales por Luis XVI.

1789.—Los Estados Generales se constituyen en Asamblea Nacional. La Asamblea Constituyente. La Asamblea vota la supresión de los derechos feudales. Promulgación de los Derechos del Hombre. Marcha de los revolucionarios a Versalles y traslado de Luis XVI a París.

1790. — Constitución civil del clero. Luis XVI jura la Constitución. Fiesta de la Federación.

1791. — Manifiesto de Pilnitz. El rey se fuga de París y es detenido en Verennes. La Constituyente termina su obra y es sustituida por la Legislativa. La Communes de París inicia sus atropellos.

1792.— La Legislativa declara la guerra a Austria. Manifiesto del duque de Brunswick. Los prusianos invaden el territorio francés. Asalto de las Tullerías por el populacho y encarcelamiento de Luis XVI. Los franceses vencen a los prusianos en Valmy. La Convención, Proclamación de la República francesa. Francia se anexiona Saboya y Niza. Dumouriez derrota a los austríacos en Jemmapes y las tropas francesas penetran en los Países Bajos. Proceso de Luis XVI,

1793 — Luis XVI muere en la guillotina. Fórmase la primera coalición contra Francia. Los Vendeanos se levantan contra Francia y se inicia la guerra civil. Promulgación de la Constitución del año I (de la República). Carlota Corday asesina a Marat. Tolón cae en manos de los ingleses. El Terror. Ejecución de María Antonieta y de los girondinos. Robespierre establece el culto de la diosa Razón y sé instituye el Calendario republicano.

1794. — Las tropas francesas penetran en Cataluña, reconquistan Bélgica e invaden Holanda. Comienza la Época del Gran Terror. Una multitud de sospechosos muere en Nantes, en Lyon y muchos dantonistas en París. Ejecución de Robespierre y comienzo de la Reacción termidoriana.

1795. — Los ejércitos revolucionarios se apoderan de Holanda, y creación de la República Bátava. Paz de Basilea.Constitución del año III. Establecimiento del Sistema métrico decimal. Fin de la Convención. El Directorio.

1796. — Napoleón Bonaparte comienza la campaña de Italia. Derrota de los austríacos en Areola. Pacificación de La Vendée.

1797. — Napoleón derrota a Austria en Rívoli e invade los Estados Pontificios. Fundación de la República cisalpina Tratado de Campo-Formio entre Francia y Austria.

1798. — El Papa es despojado de sus Estados, y Napoleón forma en ellos la República romana. Fundación de laRepública helvética. Expedición a Egipto. La escuadra inglesa derrota a la francesa en Abukir. Fórmase la segunda coalición contra Francia.

1799 — Napoleón funda en el Reino de Ñapóles la República Partenopea. Francia declara la guerra a Austria.

Napoleón regresa de Egipto y desembarca en Frejus. Golpe de Estado del 10 Brumario e institución del Consulado. Publicación de la Constitución del Año VIII.Napoleón es nombrado cónsul.

1800 — Bonaparte derrota a los austríacos en Marengo. Francia y España (Carlos IV) firman el Segundo Tratado
de San Ildefonso.

1801. — Por la paz de Luneville, Austria reconoce las conquistas de Francia. Napoleón firma un concordato con Pío VII.

1802. — Francia e Inglaterra suscriben el Tratado de Amiens. Publicación de la Constitución del Año X. Francia se anexiona el Piamonte y forma la República italiana. Napoleón es nombrado cónsul vitalicio.

1803.— Al denunciar Inglaterra el Tratado de Amiens, Napoleón hace grandes preparativos en el campo de Boulogne para invadir Gran Bretaña. Francia vende a los Estados Unidos la Luisiana,

1804. — Publicación del Código Napoleónico. Fusilamiento del Duque de Enghien.

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2. El imperio (1804 1815)

1804. — Napoleón «Emperador de los franceses», reconocido por plebiscito.
1805. — Formación de la tercera coalición contra Francia. Napoleón derrota a los coaligados en Augsburgo, Ulma
y Austerlitz. Paz de Presburgo La escuadra franco-española, mandada por Villeneuve, es derrotada por el inglés Nelson en aguas de Trafalgar.
1806. — Napoleón establece el bloqueo continental contra Inglaterra. Formación de la Confederación del Rhin.
La cuarta coalición contra Francia. Napoleón vence a los prusianos en Jena y Auerstádt.
1807 — Derrotas de los rusos en Eylau y Friedland. Paz de Tilsit. La escuadra Inglesa bombardea Copenhague. Después de la firma del Tratado de Fontalnebleau con España, los franceses invaden Portugal.
1808. — Invasión de España por las tropas napoleónicas. El Dos de Mayo en Madrid y comienzo de la Guerra de
la Independencia. Constitución de Bayona y proclamación de José Bonaparte como rey de España. Napoleón I y el zar Alejandro I se reúnen en Erfuhrt y proyectan repartirse Europa.
1809. — Fórmase la quinta coalición contra Francia. Napoleón vence a los austríacos en Eckmühl y Essling.
Tratado de Viena Los franceses, al mando de Dupont, son derrotados por ios españoles, acaudillados por Castaños, en Bailen.
1810. — Napoleón I se casa con María Luisa, hija del emperador de Austria, Francisco II,
1811. — Nacimiento de Napoleón II, llamado «Rey de Roma».
1812. — Formación de la sexta coalición contra Francia. Campaña de Rusia: toma de Smolensko, batalla de La
Mosco/va y entrada en Moscú. Trágica retirada de Rusia y desastre de los franceses en el cruce del Beresina.
1813. — Fórmase la séptima coalición contra Francia Reacción de Alemania contra Napoleón. Victoria de Napo-
león en Dresde y derrota de éste en Leipzig. Los aliados invaden Francia.
1814. — Los coaligados inician la campaña de Francia. Napoleón los derrota en Montmirail y Craonne, pero no
puede evitar que los coaligados entren en París. Capitulación de Napoleón en Fontainebleau y proclamación de Luis XVIII. Primer Tratado de París. Napoleón es recluido en la isla de Elba, Luis XVIII publica la Carta otorgada Apertura del Congreso de Viena.
1815. — Napoleón regresa de la Isla de Elba e inicia la Época de los Cien Días. Fórmase la octava y última
coalición contra Francia. Derrota definitiva de Napoleón en Waterloo. Abdicación de Napoleón y confinamiento en Santa Elena. Los coaligados restauran de nuevo a Luis XVIII y firman el Segundo Tratado de París. El Congreso de Viena clausura sus reuniones. Creación de la Santa Alianza.

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3. Europa después de la revolución francesa hasta la Primera Guerra Mundial (1816-1914)

1816. — Ministerio de Richelieu en Francia. La Cámara «Introuvable». Destierro de los regicidas. Disolución de la
Cámara «Introuvable». Proclamación de la Independencia Argentina.
1817. — Agitaciones liberales en Alemania.
1819. — Reunión de los Congresos de Karlsbad y de Viena. Asesinato del poeta alemán Kotzebue.
1820. — Reunión del Congreso de Troppau. Sublevación de Riego en Cabezas de San Juan. Comienzo del reinado
de Jorge IV en Inglaterra, Asesinato del duque de Berry.
1821. – Reunión del Congreso de Laybach. Derrota de los piamonteses por los austríacos en Novara. La revolu-
ción griega; iniciase la descomposición del Imperio turco. Lord Byron muere en la defensa de Misso-longhi.
1822. — Reunión del Congreso de Verona. Separación del Bras.i ‘a corona portuguesa.
1823. — Los Cien Mil Hijos de San Luis en España. Proclamación ae Doctrina de Monroe.
1824. — Reconocimiento de las colonias americanas por Inglaterra. Comienzo del reinado de Carlos X. La batalla
de Ayacucho pone fin a la dominación española en América.
1825. — Ibrahim se apodera de la isla de Creta Revolución en Rusia.
1826. — Los turcos se apoderan de Missolonghi.
1827. — Los turcos son derrotados en Navarino.
1828. — Publicación en Francia de las Ordenanzas de julio, de tendencia liberal. Formación del Zollverein en
Alemania.
1829. — Inglaterra concede la igualdad civil con los protestantes. Tratado de Andrinópolis.
1830. — Por el convenio de Londres, Inglaterra, Francia y Rusia se comprometen a intervenir en favor de Grecia.
Los franceses se apoderan de Argel. Revolución en Francia y caída de los Borbones. Entronización en Francia de los Orleáns con Luis Felipe. Revoluciones de Bélgica y de Polonia.
1831. — En la Conferencia de Londres, Francia, Inglaterra, Austria, Prusia y Rusia reconocen el nuevo reino de
Bélgica. Sofocación de la revolución polaca.
1832. — Polonia es declarada provincia rusa. La Dieta de Francfort se declara contra los movimientos liberales en
Alemania. Francia interviene en favor de Bélgica contra Holanda Publícase en Inglaterra la ley electoral de 1832.
1833. — Muerte de Fernando VII y Regencia de María Cristina. Guerra ruso-turca en Asia Menor.
1834.—María Cristina firma con Inglaterra, Francia y Portugal la Cuádruple Alianza. Publicación del Estatuto
Real en España. Abolición de la esclavitud en las colonias inglesas. 1835. — Agitaciones populares en París.
1837. — Constitución liberal en España. Muerte de Jorge IV de Inglaterra. Coronación en Westminster de Victoria I.
1840. — La Convención de Londres para intervenir en Oriente.
1841. — María Cristina sale de España y el general Espartero es nombrado Regente del Reino. La Convención de
los Estrechos.
1842. — Por el Tratado de Nankin, China abre sus puertos al comercio extranjero.
1846. — Hostilidad franco-inglesa a los matrimonios españoles. Roberto Peel y el librecambio en Inglaterra. 1847 — Guerra del ?«nderbund en Suiza. Reglamentación del trabajo de mujeres y niños en Inglaterra.
1848. — Revolución en -¡a: caída de Luis Felipe y proclamación de la Segunda República. La revolucionen
Viena: huida de Metternich. Revolución en Italia. Derrota de Carlos Alberto por los austríacos en Custozza. Luis Napoleón es elegido presidente. Revolución en Alemania.
1849. — Federico Guillermo IV de Prusia rechaza la corona imperial alemana.
1850. — Conflicto entre Prusia y Austria: Olmütz.
1851. — Golpe de Estado de Luis Napoleón en Francia.
1852. — Luis Napoleón Bonaparte es proclamado emperador.
1853. — Francia e Inglaterra se alian para intervenir en Oriente contra las pretensiones rusas.
1854. — Comienza la guerra de Crimea.
1855 — Las tropas francesas se apoderan de Sebastopol.
1856. — Tratado de París con el que finaliza la guerra de Crimea.
1857. — Los cipayos se sublevan en la India.
1858. — Conferencia de Plombieres entre Napoleón III y Cavour. Guerra franco-inglesa contra China.
1859. — Guerra de Italia contra Austria: Armisticio de Villafranca y paz de Zurich. El Piamonte obtiene la . Lombardía.
1860. — Tratado de comercio franco-ingjés. Francia obtiene del Piamonte Niza y Saboya. Garibaldi entra en el
reino de Ñapóles: destronamiento de los Borbones.
1861. — Intervención de Inglaterra, Francia y España en México Proclámase el reino de Italia. Rusia suprime la
esclavitud. La Guerra de Secesión en los Estados Unidos.
1862. — Gobierno de Bismarck en Alemania.
1863. — La Revolución polaca.
1864. — Guerra de los Ducados. Tratado de Viena
1865. — Termina la Guerra de Secesión en los Estados Unidos. Entrevista de Biarritz.
1866. — Guerra entre Prusia y Austria: Sadowa. Paz de Praga Víctor Manuel obtiene Venecia.
1867. — Reforma electoral en Inglaterra llevada a cabo por Disraeli. Exposición Universal de París. Fusilamiento
del emperador Maximiliano en Querétaro. La monarquía dual en Austria.
1868. — Revolución en el Japón.
1869. — Terminación de las obras del Canal de Suez por Fernando de Lesseps. Revolución en España. El Concilio
Vaticano.
1870.— Guerra franco-prusiana. Sedán. Proclamación de la Tercera República en Francia. Víctor Manuel se apodera de Roma.
1871. — Proclamación del Imperio alemán en Versalles. La Commune. Tratado de Francfort.
1877. — Guerra ruso-turca. Progresos crecientes del nihilismo en Rusia. Asesinato de Alejandro II.
1878. — Tratado de San Stéfano, que pone fin a la guerra ruso-turca. Tratado de Berlín, en el que se introducen
modificaciones en la cuestión de Oriente.
1879. — Austria y Alemania se alian contra Rusia.
1881. — Alejandro II de Rusia muere asesinado por los nihilistas. Francia proclama el protectorado en Túnez. Las
tropas italianas son derrotadas en Adua.
1882. — Formación de la Triple Alianza (Alemania-Austria-ltalia). 1885. — Con la Conferencia de Berlín se zanjan los conflictos en África.
1887. — El movimiento boulangista en Francia.
1888. — Comienzo del reinado de Guillermo II de Alemania.
1889. — Fracaso del boulangismo en Francia.
1890. – Dimisión del príncipe de Bismarck. Tratado germano-británico.
1891. — Publicación de la Encíclica Rerum Novarum por León XIII.
1892. — Alianza entre Francia y Rusia.
1894. — El caso Preyfus. Guerra chino-japonesa. Tratado de Shimonoseki.
1898. — Guerra de los Estados Unidos contra España: Tratado de París.
1899. — Guerra de los bóers. España vende las islas Carolinas a Alemania.
1900. — Termina el caso Dreyfus en Francia. Expedición europea contra los boxers.
1901. — Muerte de la reina Victoria I.
1902. — Paz de Winburgo, que pone fin a la guerra de los bóers. Renovación de la Triple Alianza. Tratado de
alianza anglo-japonesa.
1903. — Eduardo VII de Inglaterra visita Francia: comienza la política de ambas naciones contra Alemania.
1904. — Guerra ruso-japonesa.
1905. — Fin de la guerra ruso-japonesa: paz de Portsmouth. Suecia se separa de Noruega. Para acallar a los
revolucionarios, Rusia instituye la Duna. Desembarco de Guillermo II en Tánger.
1906. — Creación de la Comisión Bíblica por León XIII. Conferencia de Algeciras.
1907. — Pío X condena los errores modernistas. Formación de la Triple Entente (Inglaterra-Francia-Rusia).
1908. — Austria se anexiona Bosnia y Herzegovina.
1909. — Victoria de los Jóvenes turcos.
1910. — Creación de la Unión Sudafricana.
1911. — Incidente de Agadir. Guerra ¡talo-turca en Tripolitania.
1912. — China proclama la República. Por la paz de Lausana termina la guerra Italo-turca.
1913.— Las potencias de la Triple Alianza y las de la Entente se entregan a una carrera desenfrenada de armamentos. Poincaré y Wilson son elegidos presidentes de Francia y Estados Unidos, respectivamente.

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4. La primera Guerra Mundial (1914-1918)

1914. — Asesinato del archiduque Francisco-Fernando en Sarajevo. Ultimátum austríaco. Austria declara la guerra a Servia. Alemania declara la guerra a Rusia y después a Francia. Alemania invade Bélgica. Inglaterra interviene en la guerra. Batalla del Marne y del Iser. Hindenburg, asistido por Ludendorff, derrota a los rusos en Tannenberg y en los Lagos Masurianos. Los rusos vencen a los austríacos en Lemberg.

1915.— La guerra de trincheras. Italia declara la guerra a Austria-Hungría. Ofensiva combinada austro-alemana contra Rusia: derrotas rusas en Polonia y Lituania. Los austro-alemanes entran en Varsovia. Derrota de los servios. Comienzo de la guerra submarina. Protesta del presidente norteamericano Wilson. Hundimiento del transatlántico inglés «Lusitania». Fracaso de los franco-ingleses en el intento de forzar los Dardanelos.

1916. — Batalla de Verdún. Fracaso de los aliados en la ofensiva del Somme, donde hicieron su primera aparición
los tanques. Los rusos derrotan en el frente del Este, en Galitzia, a los austro-húngaros, pero los alemanes acuden en ayuda de éstos, penetran en Rumania y se apoderan de esta nación. Batalla naval de Jutlandia, con resultado indeciso.

1917. — Intervención de los Estados Unidos en la guerra a favor de los aliados. Revolución rusa: abdicación del
zar Nicolás II, formación de un Gobierno provisional presidido por Kerensky y entrada de los alemanes en Riga después de derrotar a los rusos en Galitzia. Lenin y Trotsky se adueñan del poder, al frente de los bolcheviques, y firman con Alemania el Tratado de Brest-Litovsk. Desastre de los italianos en Caporetto. Los ingleses invaden la cuenca del Tigris y del Eufrates, entran en Bagdad, penetran en Palestina, se apoderan de Jerusalén y conquistan Siria.

1918. — Ofensiva alemana en el Somme, dirigida por Ludendorff. Foch es investido de las funciones de generalísimo aliado. Hindenburg rompe el frente aliado y avanza hasta 60 km de París. Ofensiva general de Foch. Derrota de los germanos en la segunda batalla del Marne.

Los alemanes son derrotados en toda la línea. Bulgaria, Turquía y Austria-Hungría piden la paz Motín en la tripulación alemana de Kiel, abdicación de Guillermo II, formación del Gobierno socialista de Ebert y firma del armisticio en Rethondes.https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

EL SIGLO XX:

Breve Síntesis: En lo que va del presente siglo, el mundo conoció dos tremendas guerras en las que, de una u otra manera, participó gran parte de la humanidad.

Entre ambas se desarrollaron en Europa movimientos políticos —llamados totalitarismos—que amenazaban la libertad humana y pretendían extenderse más allá de las fronteras de los países en que se originaron o lograron imponerse. Dos de estos movimientos —el nacionalsocialismo alemán o nazismo (creado por Adolfo Hitler) y el fascismo italiano (fundado por Benito Mussolini)— quedaron vencidos al concluir la Segunda Guerra Mundial.

En cambio, continuó existiendo y extendiéndose por todos los continentes el comunismo, alentado y dirigido desde la Unión Soviética.

Primera Guerra Mundial: se desarrolló entre 1914 y 1918, con la participación de varias naciones europeas, los Estados Unidos de América y el Japón. Diversas fueron las causas que provocaron el conflicto bélico, no siendo de las menores la rivalidad comercial existente entre Gran Bretaña y Alemania.

La guerra se inició en la región europea de los Balcanes y en seguida se extendió por el continente. Por una parte se unieron Alemania y Austria —o sea los llamados imperios centrales—, naciones a las que apoyaron Bulgaria y el Imperio Otomano.

Por la otra lo hicieron Francia, Gran Bretaña, Rusia, Bélgica, Servia, Rumania, Portugal, los Estados Unidos de América y el Japón, denominados los aliados.

La guerra concluyó con el triunfo de los aliados. Una de sus consecuencias fue que se produjeron cambios políticos: Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Finlandia y Albania surgieron como naciones independientes. Alemania y Austria se transformaron en repúblicas.

Al desaparecer el Imperio Otomano se formó la actual República de Turquía y los pueblos árabes pasaron a estar bajo el control de Inglaterra o Francia Durante la guerra, en 1917, hubo en Rusia una revolución contra la monarquía, que fue reemplazada por un gobierno republicano.

Poco tiempo después, éste fue dominado por el comunismo que dirigía Nicolás Lenin.

Sociedad de las Naciones: en 1920 se formó la Sociedad de las Naciones, destinada a unir a todos los pueblos y evitar los conflictos armados. Tan noble propósito fracasó rápidamente.

Segunda Guerra Mundial: aunque vencida en la Primera Guerra, Alemania comenzó a resurgir. Desde 1933 gobernó el nacionalsocialismo o nazismo, fundado por Adolfo Hitler.

Éste extendió su poder en 1938 a Austria y al año siguiente a gran parte de Checoslovaquia. Y en agosto de 1939 llegó a un acuerdo con la Unión Soviética para repartirse el territorio de Polonia, cuya invasión en setiembre provocó el estallido de la lucha armada.

En este segundo gran conflicto bélico se combatió en Europa, África y Asia, como también en los mares y océanos.

En su transcurso, Alemania, Italia y Japón —o sea el llamado Eje—, unidos con otros países menores, lucharon contra Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética, Estados Unidos de América, China, Brasil, Canadá, Australia y otras naciones. A este agrupamiento se lo llamo los aliados. La lucha concluyó en 1945 con la derrota total del Eje.

Creación de las Naciones Unidas: en 1945 se creó la Organización de las Naciones Unidas, un nuevo intento de la humanidad para lograr el mantenimiento de la paz y la solución de los problemas políticos, sociales y económicos.

África y Asia: gran parte de estos dos continentes estaba bajo el dominio de naciones europeas, las que habían establecido allí posesiones o colonias. Concluida la Segunda Guerra Mundial comenzó un rápido proceso, llamado de descolonización, que determinó el surgimiento de numerosas naciones independientes tanto en Asia como en África.

Entre otras, surgieron como países soberanos la India, Egipto, Siria, Líbano, Irak y Jordania. En la antigua Palestina se formó, en 1947, el Estado de Israel.

Adelantos científicos y técnicos
La ciencia y la técnica alcanzaron gran desarrollo a todo lo largo del s. XX.

La medicina ha progresado notablemente en su lucha por mantener o recuperar la salud del ser humano. Se vio muy beneficiada con el descubrimiento de la penicilina —logrado por el inglés Alejandro Fleming—, al que pronto siguieron las demás sulfamidas y antibióticos.

En el campo de la química debemos señalar la aparición de las sustancias sintéticas, así como el aprovechamiento al máximo de los materiales plásticos.

El dominio de la energía nuclear abrió un mundo nuevo para la humanidad, de la que bien se puede decir que a partir de ese momento ingresó en la Era Atómica.

Y en 1957 comenzó la conquista del espacio, empresa de la que participaron la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. Después de hacer ensayos diversos, en 1969 llegaban a la Luna, a bordo de la nave Apolo 11, los estadounidenses Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin.

La Batalla de Verdún Objetivo, Desarrollo y Características

La Batalla de Verdún en la Primera Guerra Mundial
Objetivo, Desarrollo y Características

«Verdún y el Somme simbolizan en un microcosmos toda la Primera Guerra Mundial, con su heroísmo y su futilidad, sus glorias y sus horrores. Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).

CARACTERÍSTICAS: Desde el primer día la batalla fue un infierno en una constante improvisación; destruídas las primeras lineas, no había sido prevista ninguna red de pasadizos o de trincheras para soportar el choque de un segundo asalto; no había ya frente, sino un entresijo, un desperdigamiento inextrincable de posiciones que se intentaba en vano conectar unas a otras, tales como Mort-Homme, la cota 304, la cota de la Oca, etc. Cada unidad aislada, y bombardeada a veces por su propia artillería, estaba totalmente entregada a sí misma, sin conocer más que una consigna, «resistir».

Cada una de ellas tenía la convicción de que la suerte de la batalla podía depender únicamente de ella. Nunca se dio el caso de tantos hombres animados así, todos juntos, de una certeza semejante, ni jamás tantos asumieron esa responsabilidad con renuncia tal. Así, soportando el segundo choque, permitieron al mando reconstituir un orden de batalla, mantenerlo y vencer.

Las órdenes se deslizaban por el campo descompuesto de esta inmensa batalla gracias a los «corredores», constantemente en la brecha, que llevaban a los hombres bombardeados, ametrallados, asaltados por nubes de gas, que no sabían dónde ir ni qué hacer, desprovistos de todo o deshechos, mejor que la vida, el final de la incertidumbre; porque nada fue peor en Verdun que la espera obsesiva del enlace con los vivos, y la respuesta idéntica siempre de que había que resistir aún y que esperar… ¿Esperar qué? El final del bombardeo, la hora del ataque enemigo, esperada febrilmente para salir de la trinchera improvisada y, muy verosímilmente, morir. […]

Los soldados de Verdun no conservaban ya sus ilusiones de juventud, no pensaban que iban a ganar la guerra en una sola batalla, pero tenían al menos la certeza de que los alemanes no pasarían. Habían sufrido todos juntos para salvar al país y Francia entera conocía su sacrificio y la prensa exaltaba esta victoria por encima de todas las demás, pues a decir verdad era la primera victoria obra de toda la nación. Francia pagaba con más de 350.000 víctimas el honor de haberla ganado. (Fuente: Mac Ferro, «La Gran Guerra»)

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DESARROLLO DE LA GUERRA: Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector  de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois… Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas… A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas.

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa –o de lo que quedaba de ella– por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar…

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

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El general Pétain en su vagón de comando. Este militar dirigió las tropas francesas triunfantes en Verdún.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros.

Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro – húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.000 proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos.

El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla… Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico».

El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar… La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido.

La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver…»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos… Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos… La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos.

La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones… Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones… Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial Guerra Trincheras

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial

Introducción: El liderazgo de las potencias europeas en el mundo se basaba en una creciente industrialización y en fructíferos intercambios comerciales con las colonias. Fue precisamente en el marco colonial donde se produjeron las primeras tensiones entre las potencias, entre las que Alemania reclamaba la posición que creía merecer por su creciente poder económico. Pero sería en los Balcanes, en los territorios olvidados por el Imperio otomano, donde prendió la pólvora.

Años de recelos mutuos, de alianzas públicas y secretas, de ejércitos fortalecidos con innovador armamento ante la previsión del conflicto, se desbocaron en la larga tragedia de la Primera Guerra Mundial, con casi Europa entera implicada.

Durante la guerra, las tensiones internas por las pérdidas humanas y por el desgaste económico tuvieron una especial relevancia histórica en Rusia.

Las fuerzas revolucionarias, conducidas por hombres como Lenin, encauzaron el descontento popular primero al derrocamiento del zar y luego al establecimiento de un gobierno comunista, una de cuyas primeras decisiones fue abandonar la guerra antes de su finalización.

Nadie previo una contienda tan larga y tan costosa en todos los sentidos. Se habían movilizado casi 20 millones de hombres de 16 naciones, con un balance de 10 millones de muertos. La victoria fue para los aliados de la Entente, con la ayuda final y decisiva de Estados Unidos. Alemania y Austria-Hungría, derrotadas, tuvieron que aceptar unas duras condiciones económicas y territoriales. Pero perdió toda Europa, que, arrasada, cedió el liderazgo mundial a Estados Unidos.

batallas de la primera guerra mundial

Las batallas de la Primera Guerra Mundial mostraron una capacidad de destrucción nunca vista en la historia, fruto del nuevo armamento industrial. Muchos de sus nombres son recordados todavía por la crudeza de los combates.

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Marne. Participaron dos millones de hombres durante septiembre de 1914. El general francés Joffre consiguió frenar y romper las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.

Gallipoli. Británicos y franceses intentaron en 1915 controlar los Dardanelos y asegurar la ruta por mar hacia Rusia. Fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.

Tannenberg. Se decidió en agosto de 1914 a favor de los alemanes frente al ejército zarista. Fue la primera de una serie de victorias que comportaron el retroceso ruso en el frente oriental.

Jutlandia. Aunque la flota británica suírió más pérdidas que la alemana, salió ganadora en el mar del Norte en 1916 y confirmó su supremacía marítima.

Verdún. Librada entre febrero y diciembre de 1916, es recordada por la defensa francesa, que resistió hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.

Somme. De junio a noviembre de 1916, hubo más de un millón de bajas y ningún avance. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.

Passchendaele. La tercera batalla librada en la zona de Ypres, en julio de 1917. A pesar de perder unos 400.000 hombres, los británicos derruyeron las defensas alemanas.

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PRINCIPALES ALIANZAS EN LA GRAN GUERRA

Julio-agosto de 1914 »  Declaraciones de guerra entre las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) y los aliados de la Entente (Rusia, Francia y Gran Bretaña).

Octubre de 1914 » Turquía se alía con las potencias centrales.

Marzo de 1915 » Portugal se suma a las fuerzas aliadas.

Abril de 1915 » Italia entra en la guerra junto a los aliados.

Agosto de 1915 » Japón declara la guerra a Alemania para apoderarse de sus colonias en China.

Septiembre de 1915 » Bulgaria se suma a las potencias centrales.

Agosto de 1918 » Rumania se integra en las fuerzas aliadas,

Abril de 1917 » EE.UU. declara la guerra a las potencias centrales.

Junio de 1917 » Grecia se suma a las fuerzas aliadas.

Marzo de de 1918 » Tratado de Brest-Litovsk: Rusia se retira.

Noviembre de 1918 » Una Alemania derrotada firma el armisticio con los países aliados.

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GUERRA DE TRINCHERAS

Lluvia y Barro: Europa fue una ciénaga en guerra: trincheras desmoronadas, tropas, caballos, armas y vehículos hundidos en el barro.

Enfermedades y Ratas: las condiciones de vida en las trincheras era durísima. La falta de higiene propició enfermedades en toda clase de plagas y roedores.

Auxilio Humanitario: La crudeza bélica impulsó la presencia de ambulancias  y hospitales de campaña (cirugías, vacunas, medicinas, alimentos, etc.)

Tierra de Nadie: Así se denominaban los campos de batallas entre trincheras enemigas, cubiertas de lodazales y cadáveres y cráteres de bombas.

La Locura: las bombas, los gases tóxicos, los tanques, los lanzallamas, desencadenaban entre las tropas un alud de trastornos psicológicos y físicos.

Alta Traición: las deserciones y motines fueron tan habituales que abundaron los consejos de guerra y los fusilamientos por fugas o desobediencias.

La muerte: Diez millones de personas fallecieron en el conflicto. La mortandad mas elevada se dio entre los combatientes entre trincheras.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Los Enigmas de los Asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Entre septiembre y noviembre de 1888 un asesino mató y mutiló salvajemente a cinco prostitutas en el empobrecido East End londinense. De identidad desconocida, la prensa lo convirtió en una leyenda que aun continua. Jack El Destripador, no fue el primer asesino en serie de la historia, pero sin dudas fue el primero en alcanzar unos niveles de semejante fama mundial ,en donde diarios de lugares tan alejados como México, y Nueva Zelanda, hablaban de sus crímenes.

¿Porque tanta fascinación?. Resulta difícil decir que ha sido, pero muchos coinciden en que el nombre ha creado el inicio de toda esta polémica e intrigante historia que lleva mas de un siglo de antigüedad. Para otros fue los detalles escabrosos, ampliamente difundidos por periódicos, acerca de como atacaba y descuartizaba a sus víctimas, mutilando y arrancando sus órganos «íntimos».

Jack el destripador

¿Fue Jack el Destripdor una mujer?
Ya en tiempos de los asesinatos de Whitechapel, sobre todo tras la carnicería hecha a Mary Kelly, se oyó hablar entre la policía de que Jack el Destripador podía ser una mujer. El testimonio de una vecina llamada Caroline Maxwell, que no fue incluido en ningún informe, resulte) determinante para que el inspector jefe Abberline se acercara a su colega Thomas Dutton diciéndole: «¿No crees que este caso podría ser el de Jill la Destripadora en vez de Jack el Destripador?».

En 1939, William Stewart escribió un libro con una nueva teoría basada en aquella suposición policial. Según él, Jill era una mujer de mediana edad, especialista en provocar abortos, que había sido denunciada a la policía por otra mujer a la que ayudó a abortar. Aquella traición femenina, por la que pasó un tiempo entre rejas, le hizo despertar un sentimiento de venganza contra las personas de su propio sexo, especialmente prostitutas, que eran sus mejores dientas.

Stewart creyó que Jill se llamaba en realidad Mary Pearcy, ahorcada en 1890 por haber acuchillado y degollado a la mujer de su amante y a su hijo. Medio siglo antes, Arthur Conan Doyle, el célebre creador del investigador Sherlock Holmes, también había advertido a la policía sobre la hipótesis de que el asesino de Whitechapel podía ir vestido con ropa de mujer para evitar sospechas y así escapar sin problemas. Adelantó incluso que se podía tratar de una comadrona, en cuyo caso ni la existencia de manchas de sangre en sus ropas ni su presencia a altas horas de la noche habrían resultado sospechosas.

¿Fue Jack el destripador, un primo de Virgia Woolf?
En su obra Cláreme: He was Jack theRipper?, publicada en 1972 y dedicada a la vida del duque de Clarence, el novelista Michael Harrison, cultor del género criminal y fantástico, puso a James Stephen (1859-1892) en el ojo del huracán. El duque no era otro que el príncipe Albert Víctor, nieto de la reina Victoria, heredero de la corona. Por su parte, Stephen fue un brillante historiador, periodista y poeta, educado en Eaton y Cambridge, y primo de la escritora Virgina Woolf, a quien se encargó la tutela de su alteza en el verano de 1883.

Según Harrison, autor de pastiches de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, el tutor cayó enamorado del príncipe, pero este prefería andar con prostitutas, lo que provocó un ataque de celos y la transformación de Stephen en el Destripador. Harrison basó su teoría en la similitud entre la letra de Stephen y la de la carta Desde el infierno, considerada durante tiempo la más auténtica de las misivas del Destripador.

¿Influyó la Luna en los crímenes?
En agosto de 1895, durante un congreso de medicina forense celebrado en Nueva York, el reputado alienista -nombre que recibían los psiquiatras antes de la consagración de esta disciplina médica- británico Lyttleton Stewart Forbes Winslow postuló la teoría de la influencia de la Luna como el agente que impulsó a Jack el Destripador a cometer los asesinatos. Explicó que estos habían ocurrido mientras el satélite atravesaba las fases de luna nueva o de cuarto menguante. Además, aventuró que el asesino debía ser un aplicado estudiante de medicina, miembro de una respetable familia, delgado, de tez pálida, cabellos claros, ojos azules y de aspecto irreprochable. Forbes añadió también un retrato psicológico.

Se trataría de un joven desorientado, de dogmáticas creencias religiosas -que asistía puntualmente a los oficios matinales de la catedral de San Pablo-, persuadido de estar llamado a cumplir una misión aniquiladora, que obedecía a un programa de moralización y saneamiento social encargado por Dios y que le impulsaba a cometer las masacres en los cuerpos de las prostitutas.

¿Hubo Más de un Asesino?
Esta es una hipótesis que, aunque poco probable, no se ha descartado. De hecho, aunque se adjudican a Jack por lo menos cinco de los once asesinatos que se registraron en el East End entre 1888 y 1891, ni los propios «destripólogos» se ponen de acuerdo en cuáles de ellos son realmente obra del más famoso asesino de la historia .del Reino Unido. La inmensa mayoría acepta que de los cinco asesinatos «canónicos» hay al menos tres que responden sin duda al modus operandi de Jack el Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes. Además, en la actualidad se tiende a incluir a Martha Tabram entre las más que probables primeras víctimas del «monstruo de White-chapel».

Esta indefinición ha permitido sugerir que la atroz secuencia de homicidios se debió a una singular «epidemia» de imitadores, fomentada por el clima de histeria suscitado por la prensa, que hizo circular interesadas versiones sobre la forma en que se cometieron los asesinatos. Fuere como fuere, está probado que tras el asesinato de Mary Kelly hubo otros homicidas que intentaron imitar las formas del Destripador. No obstante, crímenes como el «doble evento» son difícilmente atribuibles al hecho casual de que dos asesinos desconocidos entre sí coincidieran en la misma noche para salir a matar a dos prostitutas. Pero…

¿Procedía el destripador de EE.UU.?
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), mundialmente famoso por sus historias del detective Sherlock Holmes, aconsejó a la policía londinense que buscara a Jack el Destripador en Estados Unidos. Dijo que había llegado a esta conclusión después de la lectura de la primera carta enviada a la Central News Agency por el asesino, donde aparecían algunas expresiones propias del inglés estadounidense. De hecho, el célebre escritor no fue el único en sospechar de la pista estadounidense.

En 1993, el escritor y «destripólogo» Stewart Evans hizo pública una carta del inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres John G. Little-child, fechada en septiembre de 1913 y dirigida a George R. Sims, periodista, en la que, al tiempo que revelaba la identidad del reportero que había escrito la carta Querido Jefe, atribuida al asesino de Whi-techapel, admitía que Scot-land Yard había sospechado de un curandero, aventurero y misógino estadounidense de origen irlandés llamado Francis Tumblety, entre cuyas extravagantes costumbres estaba la de coleccionar úteros de mujer.

La sospecha debió ser fundamentada porque Scotland Yard envió a un experimentado inspector, Walter Andrews, a Estados Unidos para pedir la extradición de Tumblety, detenido en Nueva York. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, no satisficieron la petición británica al estimar que no había pruebas suficientes que incriminaran al detenido con los asesinatos de Whitechapel.

¿El Asesino pudo haber sido un policía?
Nada menos que Frederick Abberline, inspector jefe de la Policía Metropolitana en 1888, mereció ser considerado el Destripador por un «destripólogo» español, José Luis Abad, especialista en grafología, en su libro Jack el Destripador, el asesino más inteligente de la historia (2011).

Abberline, que se retiró en 1892 para acabar su carrera trabajando en la delegación europea de la famosa agencia estadounidense de detectives Pinkerton, tenía al clásico envenenador George Chapman, ejecutado en 1903, por principal sospechoso. Pero Abad, en base a sus propios exámenes grafológicos, sostiene que Abberline era el célebre asesino.

No obstante, las sospechas de que Jack el Destripador fuera un policía también recaen sobre otros agentes de la ley como el sargento Eugene Charles Bradshaw, quien participó en todas las investigaciones de los asesinatos. Miembro de la logia masónica Príncipe Leopoldo, que celebró asambleas las noches de los asesinatos.

¿El cadaver de Miller´s Court era el de Mary Kelly?
De los cinco asesinatos canónicos de Jack el Destripador, el que menos se ajusta al patrón de los anteriores es el de Mary Kelly. La víctima no solo era mucho más joven que las otras cuatro desafortunadas, sino también más alta y fuerte. El homicidio ocurrió en el interior de una vivienda y no en la vía pública. Ni siquiera la influencia lunar fue la misma, puesto que el 9 de noviembre de 1888 el astro avanzaba hacia el cuarto creciente y no estaba en luna nueva o cuarto menguante como ocurrió con los cuatro asesinatos precedentes. Además de los factores ambientales, tampoco la biografía de Mary Kelly es precisa.

La mayoría de los datos fueron suministrados a la policía por Joseph Barnett, el hombre de 30 años que convivía con ella y que también nutrió la lista de sospechosos. Por otra parte, las versiones de algunos testigos que dijeron verla con vida sobre las ocho de la mañana del mismo día 9 de noviembre, contradijeron los resultados forenses sobre la hora de su muerte. En definitiva, todos estos datos equívocos han dado pie a varias teorías sobre si el cadáver desollado encontrado en el número 13 de Miller’s Court era realmente el de Kelly.

En los últimos tiempos, y a tenor de algunas noticias sobre la negativa del Ministerio del Interior británico a abrir los archivos sobre los informadores de la policía durante los crímenes de Whitechapel, ha surgido la teoría de que Mary Kelly podría ser una agente británica infiltrada en los bajos fondos para recoger información sobre las actividades de los «Fenians», los temidos radicales irlandeses que en 1887 intentaron asesinar a la reina Victoria con motivo de los 50 años de su reinado.

¿Es posible que Kelly fuera descubierta por los irlandeses y que los servicios especiales de Scot-land Yard intentaran ponerla a salvo simulando un brutal asesinato, solo atribuible a un anónimo asesino llamado Jack el Destripador? La teoría puede parecer descabellada, pero tanto el asistente del comisionado, Robert Anderson, como el inspector jefe John G. Littlechild y el inspector Frederick Abberline, trabajaron en la división especial contra el terrorismo irlandés. La desfiguración del rostro y el cadáver de Mary Kelly cobraría así otro sentido, como lo tendría también la detallada descripción que George Hutchinson, el amigo a quien la prostituta pidió dinero, hizo del presunto asesino de Kelly.

Además, también se sabía que el propietario enviaría el día 9 a alguien a cobrar los atrasos del alquiler y que descubriría el cadáver. Es posible que la operación se dirigiera a proteger a Kelly del doctor Francis Tumblety, presunto agente de los «Fenians» detenido apenas unos días antes por actos antinaturales con otro hombre -¿una excusa para preparar la operación de protección con un cadáver extraído de una morgue con el beneplácito de los forenses?-, quien tras conocer el asesinato de la joven prostituta decidió huir a Francia.

Basado en: Asesinos Seriales «Crónicas del Horror» A. B. Pesce
Fuente Consultada: Asesinos en Serie Pili Abeijon
El Caso de Jack el Destripador Grandes Enigmas de la Humanidad

Transiberiano Historia de su construccion Tren en Rusia Datos Interes

Transiberiano Historia de su construcción
Tren en Rusia y Datos Interes

El enorme Imperio ruso tuvo graves problemas de consolidación. Para evitar los movimientos nacionalistas se llevó a cabo un duro sistema de rusificación, obligando a los pueblos sometidos a utilizar la lengua rusa y persiguiendo las religiones que no fueran la oficial Iglesia ortodoxa rusa.

Otro problema era el derivado de la inmensidad del territorio y la dificultad de las comunicaciones. Para paliarlo, a partir de 1850 se intensificó la construcción de ferrocarriles que unieran las principales ciudades. La obra más ambiciosa fue la construcción del Transiberiano, que iba a unir el mar Báltico con el océano Pacífico. La construcción del Transiberiano se inició en 1891 y se realizó en dos etapas: de 1891 a 1904 hasta el lago Baikal, en el corazón de Asia, y de 1908 a 1916 hasta Vladivostok, puerto fundado por los rusos en 1860 como defensa frente a los posibles avances de Japón.

HISTORIA DEL FERROCARRIL TRANSIBERIANO: Costó trece años y 250 millones de dólares, pero el extenso Imperio Ruso finalmente estaba cruzado por vías en 1904. Sergei Witte, el ministro de finanzas ruso que había dirigido la construcción de los 8.800 Km. de vía del ferrocarril Transiberiano, lo calificó como «una de las mayores empresas del siglo en el mundo entero». La línea se extendía desde los montes Urales, en la Rusia europea, a través de la desolada Siberia y de Manchuria hasta Vladivostock, en el mar de Japón. «He dedicado mi cuerpo y mi alma a esta empresa», comentó un orgulloso Witte. Los críticos dijeron que había hecho un trabajo de primera clase construyendo un tren de tercera.

recorrido del transiberiano

El trazado poseía un diseño muy pobre, habla sido construido a bajo costo con materiales baratos, y era propenso al colapso. «Tras una primavera de lluvias», explicó un viajero, «el tren circulaba fuera de las vías como las ardillas». De hecho, en septiembre, cuando el tramo final del Transiberiano, en el peligroso sur del lago Baikal, estuvo finalmente colocado, el tren descarriló diez veces durante las pruebas.

Aun así, el ministro de finanzas declaró que la línea era todo un éxito. Rusia no tendría que esperar mucho: necesitó desesperadamente el tren para trasladar soldados y provisiones a través del continente, hacia Manchuria, donde la guerra ruso-japonesa se hallaba en su apogeo.

Irónicamente, la propia vía férrea fue una de las causas mayores de la guerra. Debido a las dificultades del terreno del este de Siberia, los constructores del Transiberiano, con permiso del gobierno chino, habían tomado un atajo hacia la costa a través de Manchuria.

Cuando la rebelión boxer estalló, Rusia desplegó miles de soldados en Manchuria para proteger su propiedad. Japón, que tenía sus propios planes para la región, se opuso frontalmente. Siete meses antes de que último riel fuese colocado empezó la guerra.

Datos de interés:

La construcción de la línea se dividió en varias secciones, bajo la dirección de diferentes ingenieros. La sección más occidental, que empezaba en Cheliabinsk, discurría casi en línea recta durante casi 1.500 kilómetros, a través de llanuras sin accidentes, pero no había árboles para hacer traviesas y sólo se podía trabajar al aire libre durante cuatro meses al año.

Las excavaciones se hacían con pico y pala; y para ahorrar dinero, las traviesas estaban más espaciadas que en Europa o Norteamérica y los raíles se hicieron con un acero mucho más ligero. Apenas se utilizaba balasto para asentar la vía, y en muchos lugares se tendían las traviesas directamente sobre la tierra.

A pesar de los problemas, se avanzó con rapidez, tendiendo una media de 4 kilómetros diarios de vías en verano. Los primeros 800 kilómetros de la sección occidental se inauguraron en septiembre de 1894. En agosto de 1895, la línea había llegado al Obi, uno de los ríos más largos de Siberia.

Los equipos construían puentes sobre la marcha: estructuras de madera sobre los arroyos y ríos pequeños, y construcciones más sólidas, de piedra y acero, sobre los ríos caudalosos como el Obi y el Yeniséi. Hicieron un buen trabajo, como demuestra el hecho de que muchos de los puentes de acero aún se mantienen en pie, a pesar de sufrir cada primavera el impacto de miles de toneladas de hielo contra sus pilares de piedra, cuando comienza el deshielo.

El frío se cobró innumerables vidas, ya que los obreros trabajaban apenas sin protección, a unos treinta metros de altura sobre las aguas congeladas, y a veces se quedaban tan agarrotados que no podían agarrarse a los asideros y caían al hielo. Muchos de los albañiles eran italianos, que ganaban 100 rublos al mes.

El acero fundido para los puentes se traía de los Urales, el cemento de San Petersburgo, los cojinetes de acero de Varsovia, y todo llegaba por la vía recién tendida, con lentitud desesperante.

El recorrido atraviesa siete husos horarios distintos. La duración total del viaje depende del servicio en cuestión, pero el promedio es de ocho días y siete noches.

A intervalos regulares a lo largo del trayecto se cambian las locomotoras, se comprueban los bogies, según se deduce del sonido metálico producido al golpear una barra de acero, y se bombea el agua fresca necesaria para el suministro del tren por medio de mangueras.
La mayoría de las composiciones tienen más de 500 metros de coches de pasajeros.

Rusia y Mongolia se caracterizan por su ancho de vía (trocha) ancha, mientras que China utiliza el ancho de vía (trocha) estándar, por lo que hay un cambio de ancho de vía (trocha). Esto implica que las formaciones que viajan hacia o desde China no pueden cruzar la frontera directamente, sino que cada coche de pasajeros debe ser levantado para que sus bogies sean cambiados. Esta operación, junto con los trámites de aduana y el control de pasaportes, puede hacer que el cruce de la frontera demande varias horas.

Cuanto menor es el número que el tren lleva como identificación, menos paradas hace y por lo tanto más rápido es el viaje. No obstante, el número del tren no supone diferencias en cuanto a los tiempos requeridos en el cruce de fronteras.

Hay dos clases de acomodos: blando, con asientos totalmente tapizados; y duro, con asientos de plástico o de cuero. Los dos tipos de asientos se convierten en camas para viajar de noche. El tipo de acomodo blando consiste en grandes compartimentos tipo europeo con 2 ó 4 literas, mientras que el tipo de acomodo duro consiste en compartimentos de cuatro literas o en coches sin compartimentos. El menú del tren tiene 18 páginas.

Fuente Consultada: Wikipedia, El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín) y La Ciencia en el Siglo XX – Tomo II   

Lawrence de Arabia Asalto a Akaba contra los Turcos Biografia Vida

Lawrence de Arabia Asalto a Akaba –  Biografía

En mayo de 1917, un oficial británico y una partida de guerreros árabes emprendieron una travesía de 965 km a través del desierto para sorprender a los turcos y capturar el puerto de Akaba en el mar Rojo. Esta victoria fue el mayor logro de un hombre que sería conocido como Lawrence de Arabia. (imagen)

En mayo de 1917, una partida de unos 50 hombres en camellos, salió de Al Wajh, el cuartel general de Feisal, líder de la revuelta árabe contra los turcos. Tres hombres compartían el liderazgo de la expedición. Nasir, el sherif exiliado de Medina, era el de mayor rango. Auda Abu Tayi, veterano de varias batallas, era el jefe de una de las tribus Howeitat, del norte, que la  expedición trataba de reclutar.

El tercero de los líderes era el capitán Thomas Edward Lawrence, un oficial de la inteligencia británica, consejero del agrado de Feisal. Este era el único miembro no árabe de la partida, pero hablaba la lengua árabe y se había adaptado con facilidad al estilo de vida y la vestimenta de los beduinos del desierto.

A pesar de su poca experiencia militar, Lawrence demostró ser un líder guerrillero ejemplar y un hábil estratega, realizando un plan para capturar Akaba de manos de los turcos (objetivo principal de la expedición). La idea era impedir que los turcos siguieran mandando refuerzos a Palestina, donde los británicos trataban de expulsarlos de sus posiciones alrededor de Gaza.

Engañar al enemigo

Con el duro viaje que les esperaba, Lawrence y los árabes tenían que viajar ligeros de equipaje. Estaban armados tan sólo con rifles y pistolas y sus provisiones consistían en cantidades de harina que podían ser transformadas en pan. También transportaban gelatina explosiva para utilizarla contra las vías férreas bajo control turco, así como 20.000 libras en oro para comprar amistades y pagar reclutas al llegar a su destino.

La expedición se dirieió hacia el noreste, saliendo de Al Wajh, con la intención de cabalgar a lo largo de una amplia curva de 965 km, para impedir ser detectados por los turcos o hacerles creer que la partida se dirigía hacia Siria, más al norte. Después de los primeros días de marcha sin problemas de agua, entraron en un territorio árido y desolado. Recorrieron senderos estrechos peligrosos alrededor de acantilados, a trabes de campos de lava en la altiplanicie, valles y pilares de arenisca hasta las llanuras abiertas.

Cada día montaban en sus camellos y la partida seguía viaje justo antes del amanecer. Durante las horas centrales del día se detenían y descansaban lo mejor que podían, utilizando sus mantas para cubrirse del ardiente sol. En 10 días alcanzaron el ferrocarril cerca de Diraa. Como no había turcos en la zona, Lawrence y sus ayudantes volaron un tramo de la vía férrea, cortaron los cables del telégrafo y arrastraron los postes antes de seguir viaje.

Lo peor del viaje aún no había comenzado. El 20 de mayo la partida comenzó a cruzar la árida llanura del El Houl, barrida por un viento caliente y cargado de arena que abrasaba la piel.

Un Riesgo Inutil

A medida que avanzaban, la arena y las llanuras dc lodo blanco que reflejaban el sol sin piedad, se añadían a la incomodidad. Retenida por las tormentas de arena y los movimientos de las dunas, comenzó a escasearles el agua.

En el cuarto día en este infierno, Lawrence se dio cuenta de que faltaba uno de sus hombres, Gasim. Su camello caminaba tras el grupo, por lo que Gasim debía ir a pie, sin posibilidad de encontrar a los otros o sobrevivir más de un día en las llanuras de lodo seco que estaban cruzando.

Lawrence pensaba que Gasim era un «proscrito cobarde y falso» y lamentaba haberlo llevado con él, pero se sentía obligado a retroceder para buscarlo.

Auda y los otros que podrían haberle ayudado, habían seguido viaje, por lo que Laxvrence volvió solo, confiando en lecturas detalladas del compás que le permitirían localizar al grupo principal posteriormente.

Después de cabalgar durante hora y media bajo el sol abrasador y cegador, Lawrence encontró a Gasim, balbuceando y medio loco por la sed. Fuera de sí, Lawrence lo hizo callar y se lo llevó.

En el camino encontró a Auda, que había vuelto para buscarlo. Auda se quejaba de que Lawrence hubiera arriesgado su vida por un ser tan despreciable.

En Busca de Reclutas

Cinco días más tarde, la expedición abandonó la zona de Elhoul y entró en Wadi Sirhan, un largo valle con suficientes pozos para proporcionarles el agua necesaria para el resto del viaje. Tres días después, establecieron contacto con los pastores de Howeitat y la partida continuó hasta alcanzar un lugar seguro. El oro y los explosivos habían llegado intactos y tan sólo habían perdido dos hombres. Lawrence, aunque sufría de forúnculos y fiebres, se había portado como un beduino.

La siguiente tarea consistía en contactar con los jefes locales y conseguir reclutar un pequeño ejército entre sus hombres, utilizando el oro de Feisal, con prudencia. Esta tarea concernía principalmente a Auda, por lo que Lawrence aprovechó esta oportunidad para realizar un largo y arriesgado viaje a Siria para conseguir información.

Asimismo, participó en un ataque al ferrocarril del norte, para hacer creer a los turcos que la expedición se dirigía contra Damasco en lugar de Akaba. Sin embargo, los turcos no estaban convencidos del todo y los árabes, que formaban ahora un grupo de 500 hombres, se percataron de que el enemigo había tratado de destruir los pozos en la ruta a Akaba. Afortunadamente el daño fue menor y finalmente consiguieron estar listos para entrar en accion.

Medidas Desesperadas

El plan de Lawrence era capturar los puertos de montaña que conducían hasta Akaha. Mientras los turcos dominaran los puertos, cualquier ataque desde el mar estaba condenado al fracaso ya que los turcos podrían bombardear el puerto de Akaba desde las montañas. Si. los turcos perdían el control de la montaña, serían incapaces de enviar refuerzos al puerto y como la armada británica controlaba el mar Rojo, Akaba quedaría sin alimentos. Las operaciones comenzaron con un ataque exitoso de las tribus locales contra Aba el Lis-san, el fuerte situado en el primer puerto de montaña. Mientras tanto los últimos explosivos fueron utilizados

en ataques de distracción contra el ferrocarril antes y después del cuartel general turco en Maan. Estos ataques confundieron a los turcos respecto a la intención de los arabes. Pero entonces un golpe de mala suerte amenazó la empresa. Llegó un batallón de refuerzo de la infantería turca y si bien los turcos no conocían la importancia del ataque contra Aba el Lissan, enviaron sus tropas a reconquistar el puerto. Las tribus tuvieron que huir del fuerte y perdieron el control del puerto de montaña.

Viendo que no tenían otra alternativa que atacar al batallón turco, Lawrence y un grupo de árabes, se movilizaron al instante, cabalgando toda la noche hasta Aba el Lissan. Encontraron a los turcos acampando en el valle y tomaron posiciones en las colinas circundantes.

Siguió un día de calor abrasador, en el cual los árabes dispararon contra los turcos sin conseguir forzarles a realizar una carga suicida montaña arriba. Finalmente irritado tras una discusión con Lawrence, Auda dirigió un ataque de caballería frontal, con sus hombres disparando continuamente desde sus monturas, y consiguió ahuyentar a los turcos.

Llegada Triunfal

Nasir y Lawrence completaron la derrota, atacando al enemigo en fuga. Lawrence, montado en su camello Naama, se destacó del grupo y entró en las filas turcas, disparando su pistola. De repente, Naama se derrumbó y Lawrence fue arrojado por los aires (en su entusiasmo, había disparado contra su propio camello).

Recuperó la conciencia y pensando que iba a ser ejecutado o pisoteado por los turcos, se alegró al ver que habían vencido. Auda, que también resulté ileso, mostraba los resultados de su insólita carga (sus ropas estaban completamente agujereadas por las balas).

Trescientos turcos habían muerto y 160 fueron tomados como prisioneros; unos pocos escaparon. Increíblemente, los árabes sufrieron sólo dos bajas. El puerto de montaña había vuelto a su poder y la suerte de Akaba estaba echada. Engañados por los misteriosos movimientos de sus enemigos, los turcos no habían reforzado la zona, y mientras las tropas árabes aumentaban continuamente, las guarniciones de defensa estaban desprovistas de soldados. De hecho, los turcos se habían retirado de gran parte de los puestos establecidos en los puertos de montaña en dirección a Akaba. Pronto sólo una posición turca, la de Khadra, detenía el avance árabe. Pero, frente a la posibilidad de morir de hambre o masacrados por las tribus, los turcos se rindieron.

La propia Akaba estaba indefensa. El 6 de julio de 1917, dos meses después del comienzo de su expedición en Alwajh, Lawrence y sus compañeros, luchando contra una terrible tormenta de arena recorrieron los últimos 6 km que los separaban del puerto, donde cabalgaron jubilosos hasta el mar.

mapa

Al estallarla Primera Guerra Mundial, el imperio otomano controlaba casi toda la
península arábiga, cuyo desierto central estaba casi deshabitado.

 L ATAQUE CONTRA EL FERROCARRIL: Lawrence se deleitaba conduciendo personalmente los ataques contra el ferrocarril turco. El ferrocarril era la arteria principal del enorme imperio turco en Oriente Medio, recorriendo un amplio territorio desde Medina, en Ambia, hasta Damasco y más allá.

A pesar de su entusiasmo por destruir las líneas férreas y el telégrafo y por volar puentes y trenes, Lawrence limitaba a propósito el daño que infligía a los turcos. Su estrategia consistía en mantenerlos en constantes dificultades, pero no obligarles a retirar sus guarniciones. Era importante mantener a las tropas turcas en sus puertos para que no fueran enviadas a Palestina, donde los británicos estaban tratando de echar a los turcos de sus posiciones alrededor de Caza.

Debido a la aridez del clima, los resultados de los ataques de Lawrence (locomotoras descarriladas y otros recuerdos de la revuelta árabe), pueden verse aún en el desierto.

PARA SABER MAS…

Su legendaria carrera empezó en 1916 cuando Husayn ibn Ali, emir de la Meca, proclamó una revuelta árabe contra el Imperio Otomano a cambio de garantías británicas para expandir el reino.

Lawrence, oficial de informaciones británico de 28 años, se convirtió en el enlace entre el ejército británico, entonces involucrado en su propia lucha contra el Imperio Otomano, y Faisal, el hijo de Husayn, que encabezaba una fuerza rebelde.

Lawrence había aprendido árabe durante las expediciones arqueológicas que hizo mientras estudiaba en Oxford y sentía una admiración romántica por los árabes. Frágil y de apariencia juvenil, fue un héroe sin comparación.

Después de vestir con ropas beduinas, los rebeldes lo aceptaron como uno de ellos y pronto, según explica en su libro Los siete pilares de la sabiduría (1926), transformó un grupo de hombres pertenecientes a tribus diversas en una fuerza guerrillera eficaz. Se convirtió en el estratega principal de todo el ejército rebelde.

Durante un tiempo consiguió que los jefes árabes, pendientes de sus propios intereses, compartieran su visión de una nación árabe unificada y persuadió a los comandantes británicos de que lo apoyaran. Las buenas intenciones de Lawrence inspiraron a sus hombres para compartir sus problemas, y él mismo luchó incluso después de ser forzado por soldados turcos.

O eso dijo él. La veracidad de sus memorias, una mezcla extraña y poética de glorificación y degradación personal, sigue siendo dudosa. Lo que es incuestionable es Arabia. Rechazó una medalla del rey Jorge V, pero durante un breve período prestó sus servicios a Winston Churchill como consejero de asuntos árabes (entonces Churchill era ministro de las colonias). En los años veinte, tras ejercer presiones en favor de la independencia árabe sin éxito, se alistó como soldado raso, bajo un seudónimo, en la RAF (Fuerza Aérea británica) y en el cuerpo de tanques. Murió en 1935.

Husayn también falleció sin gloria Reinó sobre el Hejaz hasta 1924, cuando Saud conquistó la región y lo obligó a exiliarse en Chipre. Sin embargo, sus hijos, Faisal y Abdullah, se convirtieron en reyes, Faisal en Iraq y Abdullah en lo que ahora es Jordania, donde la dinastía Husayn todavía gobierna 80 años más tarde.

Fuente Consultada:
True Action Adventures (BBC)