Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard



Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard

Alemania occidental salió gravemente mutilada de la implacable lucha sostenida por Hitler y sus seguidores. Sin embargo, gracias por una parte a la generosa ayuda de los vencedores, y por otra a su propia constancia, logró recuperarse con milagrosa rapidez de sus heridas de guerra.

Hitler y sus colaboradores directos quisieron entablar una guerra total. Por este motivo, la derrota que el fin de esta lucha supuso para Alemania fue también total, tanto en el terreno político como en el económico.

Las fábricas se encontraron completamente desorganizadas, y ciudades enteras quedaron totalmente destruidas o resultaron muy perjudicadas. Las siguientes cifras demuestran la importancia de los daños sufridos.

En la cuenca del Ruhr, 90 % de la extensión de la ciudad de Essen quedó arrasada. En la ciudad portuaria de Hamburgo, 78 % de los edificios corrieron la misma suerte ; en Berlín, 77 %, mientras que tres cuartas partes de Colonia y Mannheim quedaron destruidas. En Francfort apenas salieron indemnes de la catástrofe 45 % de los edificios, y en Hannóver, 35%.

Prácticamente en todo el país fueron insuficientes las distribuciones de gas, electricidad y agua. Y la ayuda mutua sufrió la desventaja de la parcial destrucción de las vías de comunicación.

A pesar de que en lo concerniente a organización y planning Alemania gozaba de justificada fama mundial, después de la victoria de los aliados se sumió en un caos que parecía inextricable. La guerra le había hecho perder 3.000.000 de soldados, es decir, 3.000.000, también, de trabajadores, y durante aquellos años trágicos habían ¿ muerto centenares de miles de personas civiles.

Importantes regiones de la antigua Alemania, como Prusia oriental y occidental, Pomerania, Silesia y el este de Brandeburgo, cayeron bajo el dominio de Polonia o Rusia.

Lo que quedó se dividió, por último, en cuatro zonas de ocupación (rusa, inglesa, francesa y norteamericana). Berlín, la capital, ya cruelmente siniestrada, también fue dividida en cuatro, pese a estar situada exclusivamente en zona rusa.

Nadie podía prever las consecuencias de esta situación. En primer lugar, en el oeste de la antigua Alemania fue preciso tener en cuenta la oleada de los «Heimatvertriebene», es decir, los refugiados de los territorios perdidos del este, que llegaban en masa a la zona occidental sin ninguna clase de bienes.



Ludwig Erhard (1897-1977), político y economista alemán, cuya política favoreció la recuperación económica de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. En 1945 se convirtió en ministro de Economía de Baviera. Debido a su exitoso programa de reforma de divisas, fue nombrado ministro federal de Asuntos Económicos en 1949. En este cargo, que ocupó durante catorce años, fue el principal responsable del denominado milagro económico que reconstruyó la economía alemana.

El desmantelamiento de las fábricas fue un segundo golpe mortal. Al principio, los vencedores tomaron esta medida como reparación por los daños causados por los alemanes durante la guerra. Sin embargo, en 1946, el general Clay, gobernador interino del sector norteamericano, fue el primero, en decidir el cese parcial del desmantelamiento. En efecto, los gastos de demolición eran tales que costaba la torta un pan.

En un principio, cada ocupante administraba su zona en total independencia. Por este motivo, entre las zonas sometidas a los ocupantes occidentales y la gobernada por los rusos se estableció progresivamente una diferencia.

Bajo control comunista, esta última zona no tardó en convertirse en la actual zona oriental o República Democrática Alemana.

A partir de 1946, en Alemania occidental norteamericanos e ingleses trabajaron mano a mano. El 1 de enero de 1947 se efectuó la fusión económica de los dos sectores. De este modo plantaron el primer jalón del resurgimiento de Alemania occidental, en la que reinaba el mercado negro y las especulaciones dudosas. Un año después se inició ya un sensacional avance en el terreno económico.

Este restablecimiento fue tan rápido que mereció ser citado como milagro económico. ¿Cuáles fueron las causas principales de este Wirtschaftswunder ?En primer lugar, la nueva dirección que tomó la economía alemana dirigida por Ludwig Erhard.

En marzo de 1948, éste se encargó de la dirección de asuntos económicos de la Bizona (es decir, de la unión de los territorios ocupados por los ingleses y norteamericanos), y a partir de setiembre de 1949 fue nombrado ministro de Asuntos Económicos de la República Federal.

Con pleno conocimiento de causa emprendió el camino de una freie Marktwirtschaft, o economía libre. Pese a la oposición que encontró en diversas partes, permitió que cualquiera pudiera producir y comprar según sus medios. En la medida de lo posible, limitó los controles del Estado en este terreno. Pero, sin embargo, no suprimió del todo la vigilancia, porque al principio las autoridades establecían los precios de ciertas materias primas, como carbón y acero.

En 1949, los aliados autorizaron la creación de la República Federal de Alemania occidental. El 14 de agosto de este mismo año se celebraron las elecciones legislativas que colocaron en el poder al Gobierno presidido por Konrad Adenauer. Esta mayor autonomía ayudó a Alemania a proseguir su resurgimiento económico. Por lo tanto, la joven economía alemana pudo apoyarse en la colaboración que se organizó rápidamente con las demás naciones occidentales.

Por último, esta actividad se estimuló con la ayuda financiera en dólares que, en el marco del Plan Marshall, se extendió a numerosos países europeos y que también benefició a Alemania.



A pesar de estos triunfos, el Wirtschaftswunder no habría sido posible si no se hubiera visto estimulado por las características propias de la economía alemana y por el carácter germánico. Ese éxito económico se debió, en parte, al espíritu de solidaridad, a la capacidad de trabajo y a la perseverancia de este pueblo.

En el curso de la historia de la humanidad, nunca se ha elevado tanto ni en tan poco tiempo el nivel de vida de una nación, como durante estos años a partir de 1948. Y, no obstante, debido a la continua afluencia de millones de refugiados procedentes del Este, considerables preocupaciones y cargas abrumaban al nuevo Estado.

Sin embargo, de las gigantescas ruinas no tardaron en surgir inmensos complejos urbanos. Si la guerra había destruido 2.500.000 viviendas en Alemania occidental, y si en 1945 la masa de refugiados aumentaba las necesidades, en 1955 ya se habían reconstruido 2.000.000 de casas.

Volvieron a celebrarse las famosas ferias alemanas: en 1947 en Hannóver y Colonia, y en 1948, en Francfurt. Un aire fresco vivificaba, por fin, la industria. Mientras que en 1945 la producción de hulla era de 35.400.000 tm, apenas cinco años después ya había alcanzado 110.700.000 tm. En pocos años, Alemania occidental volvía a ser uno de los países más industrializados del mundo.

//historiaybiografias.com/archivos_varios4/fuente_tomo2.jpg – El Milagro Alemán –

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