Batalla Stalingrado

El Falangismo Español y Sus Características Resumen

Resumen del Falangismo Español y Sus Características

El término «falangismo» deriva de falange que, además de significar «cuerpo numeroso de tropas», expresa figurativamente un conjunto numeroso de personas unidas en cierto orden para un mismo fin. La «Falange Española» es una agrupación política que se propone ser el «movimiento inspirador y base del Estado español y la disciplina por la que el pueblo asciende al Estado y el Estado le infunde las virtudes de servicio, hermandad y respeto a las jerarquías».

El falangismo fue creado en España por José Antonio Primo de Rivera, el 19 de octubre de 1933, como movimiento político opuesto al marxismo y al sistema parlamentario de gobierno. El uniforme de los falangistas es la camisa azul con el escudo F.E. Forman el escudo un yugo horizontal cruzado por un haz de cinco flechas y boina roja. Su grito de lucha es ¡Arriba España!.

jose antonio primo rivera

Como parte de la campaña electoral para los comicios de noviembre de 1933, el 29 de octubre de ese año José Antonio Primo de Rivera, el hijo del fallecido dictador, presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid otro movimiento ultraconservador y antimarxista más, el falangista.

Con el deseo de evitar luchas internas, el rey de España Alfonso XIII suspendió el ejercicio de la autoridad real, el 14 de abril de 1931 y abandonó el territorio español. Inmediatamente se estableció la República, gobernada por una coalición de demócratas y socialistas reformistas y fue elegido presidente el señor Niceto Alcalá Zamora.

 El disturbio político siguió a medida que el control del gobierno pasaba de los izquierdistas a los derechistas, hasta que un Frente Popular —una coalición antifascista compuesta por demócratas, socialistas y la izquierda revolucionaria— tomó el poder en 1936. Sin embargo, para los altos oficiales del ejército, el Frente Popular era inaceptable, pues acreció la tendencia marxista del gobierno, la persecución de los enemigos políticos, los desórdenes callejeros, los atropellos a la ciudadanía, y se prepararon leyes confiscatorias de las grandes propiedades.

Con un ambiente sumamente caldeado, la nación era llevada hacia el Comunismo.

 franco franciscoConducidas por el general Francisco Franco (1892-1975), las fuerzas militares españolas se rebelaron contra el gobierno y comenzaron una guerra civil, sangrienta y brutal.

La  guarnición española de Marruecos, a las órdenes del general Francisco Franco se levantó en armas. Se estaba en julio de 1936. Rápidamente prendió la chispa revolucionaria en Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Burgos y otras ciudades de España.

La sangrienta guerra civil duró tres años. Los republicanos o «leales», como se autodenominaban, recibieron ayuda de material bélico y de comunistas mandados por Rusia. A su vez, los revolucionarios fueron ayudados por los «voluntarios» enviados por Hitler y Mussolini.

El Frente Popular tuvo la ayuda de camiones, aviones, tanques y consejeros militares de la Unión Soviética, así como de 40.000 voluntarios de otros países, mientras que las fuerzas de Franco fueron auxiliadas con armas, dinero y hombres por los regímenes fascistas de Italia y Alemania. Hitler utilizó la Guerra Civil Española como una oportunidad de probar el nuevo armamento de su revivida fuerza aérea. Poco a poco, las fuerzas de Franco derrotaron al Frente Popular y, después de la toma de Madrid, el 28 de marzo de 1939, terminó la Guerra Civil Española.

El general Francisco Franco pronto estableció una dictadura que duró hasta su muerte, acaecida en 1975. No fue un gobierno fascista, aunque es poco probable que se opusiera a los fascistas de Italia o a los nazis de Alemania.

El movimiento fascista en España, conocido como la Falange, encabezado por José Antonio Primo de Rivera (hijo del exdictador), contribuyó muy poco al éxito de Franco y desempeñó un papel secundario en el nuevo régimen. El gobierno de Franco, que favoreció a los grandes terratenientes, a los hombres de negocios y al clero católico, fue otro ejemplo de un regimén autoritario, tradicional y conservador.

La nueva república fue de corte izquierdista. Modificó la bandera española, aumentaron los desórdenes y las huelgas, se persiguió a los opositores, derechistas, se declaró la separa ción de la Iglesia del Estado, se confiscaron bienes de ecle siásticos, etc. El 16 de febrero de 1936 obtuvo mayoría de diputados, si bien no la mayoría de votos, el Frente Popular, integrado por la extrema izquierda: republicanos, socialistas, sindicalistas, comunistas. Las cortes votaron la destitución del presidente Alcalá Zamora, acusado de haberse excedido en sus poderes y nombraron como reemplazante a Manuel Azaña.

Con la capitulación de Madrid, el 19 de abril de 1939, fina lizó la guerra civil. Los principales dirigentes republicanos huyeron llevándose al extranjero el oro español.

Francisco Franco, jefe de los vencedores, asumió el poder con el título de «Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos». Secunda a Franco, la Falange Española. El 13 de febrero de 1934, este movimiento se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, fundadas en 1931 por Ramiro Ledesnin Ramos.

Los componentes de la Falange tuvieron parte activa en la guerra civil y, pocos meses después de estallar esta, los lun dadores de ambos movimientos, fueron fusilados por sus ene migos políticos.

Falangista:  Miembro del antiguo partido fascista oficial de la era franquista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del General Primo de Rivera, dictador de España de 1923 a 1930. José Antonio, cuyo objetivo era el hincapié en la tradición nacional, y no en una ideología estrictamente fascista, murió fusila do por los republicanos el 20 de noviembre de 1936, poco después del estallido de la Guerra Civil. Hacia 1937, los falangistas daban muestras de radicalismo social y Franco los fusionó con otros grupos fascistas y tradicionalistas a fin de constituir la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, único partido político permitido en España durante la era de Franco, aunque más adelante su influencia decayó mucho y rápidamente cuando Franco trató de liberarse de su dependencia respecto de ella.

La Falange Española, es el único partido político permitido; su jefe es el propio Franco, llamado el Caudillo.

Sus propósitos: 1° Lucha contra el comunismo;

2º Unidad española; 3° Dignificación del trabajo. España es un Estado católico, social y representativo.

Las libertades individuales están garantidas por el Fuero de los Españoles, que data de 1945.

El trabajo es un derecho y un deber social.

El Fuero del Trabajo establece las bases del Estado Nacional Sindicalista.

Durante la transición española a la democracia, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se legalizaron los grupos escindidos del falangismo español: FE de las JONS auténtica y FE independiente, ambos sin importancia política alguna en la organización del nuevo Estado democrático.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

 

Conferencia de Yalta Acuerdos con los Aliados Reparto del Mundo

Conferencia de Yalta con las Potencia Aliadas
Acuerdos Para El Reparto del Mundo

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La Unión Soviética, el único país socialista en aquel tiempo, no parecía demasiado temible. Muchos, incluido el propio Churchill, suponían que sería fácilmente derrotada por el Tercer Reich. ¿Acaso no lo había sido Francia, «infinitamente más adelantada»? Pero según se pensaba, la prolongación de la resistencia soviética sería tiempo ganado para las «democracias occidentales» y tiempo perdido para Hitler.

Un Hitler al que a la postre habría que agradecer que eliminara al comunismo —al socialismo— de la faz de la tierra. Así suele ser de miope a veces la visión de los gobernantes.

Cuando, después de las batallas de Midway, en el Pacífico; de El Alamein, en África; y de Stalingrado, en Rusia, el Eje se batió en retirada y la Unión Soviética se reveló como una potencia de primer orden, capaz de desbaratar a la más imponente máquina de guerra conocida hasta entonces, hubo que pensar en dar forma al mundo de la posguerra, a ese mundo prometido en la Carta del Atlántico.

Se pensaba todavía en función de los «Tres Grandes». ¿Francia? No contaba, a pesar de las actitudes que asumía el «intratable» general de Gaulle, quien tascaba todavía el freno de la subordinación. Roosevelt no lo miraba con simpatía. Veía en él una personificación del Imperio Francés, como veía en Churchill la del Imperio Británico.

En la Conferencia de Yalta, celebrada del 4 al 11 de febrero de 1945, los “Tres Grandes” de izquierda a derecha, (el dirigente británico Churchill, el presidente americano Franklin D. Roosevelt y el líder soviético Stalin) decidieron el reparto del territorio europeo al final de la Segunda Guerra Mundial.

En cambio, había que contar mucho con la Unión Soviética. En qué forma arrolladora avanzaban sus ejércitos! Con alarma de muchos. Entre ellos, el primer ministro británico, que mascaba furiosamente su eterno cigarro. Hubo reuniones previas de Roosevelt y Churchill. En Casablanca, con de Gaulle y su rival Giraud.

En El Cairo, con Chiang Kai-shek, en lucha desde hacía tiempo con el Japón.. . y, más todavía, con los hombres de Mao Tse-tung. Y, finalmente, los «Tres Grandes» —Roosevelt, Churchill y Stalin— se reunieron primero en Teherán —noviembre de 1943— y luego en Yalta —febrero de 1945—, mientras las fuerzas todavía aliadas avanzaban en todos los frentes y el Eje agonizaba. La designación de Yalta, en la Crimea recién liberada, como sede de esta última conferencia fue un reconocimiento de lo mucho que en adelante iba a pesar Moscú en el mundo.

Quedó así preparado el terreno para la conferencia de los «Tres Grandes» en Postdam, el «Versalles prusiano» caro a Federico el Grande, en las proximidades del recién conquistado y totalmente devastado Berlín. También allí los soviéticos actuaron como «dueños de casa». Pusieron buena cara en la euforia del triunfo, a pesar de que había ya muchos recelos en el ambiente, de que se habían registrado ya los primeros síntomas de la «guerra fría».

El Tercer Reich se había hundido y las «democracias occidentales» tenían delante, no a Hitler, sino a aquel mariscal Stalin que, al frente de un enorme país en armas, había lanzado poderosos ejércitos hacia el Oeste y liberado del yugo nazi, no solamente su propio territorio, sino también todo un rosario de naciones de la Europa oriental.

Y ya no estaba Roosevelt para buscar un sincero entendimiento con Stalin. Roosevelt, muy minado por la enfermedad y por el agotador ajetreo de los años de guerra, habla fallecido poco después de Yalta. Lo había reemplazado automáticamente su compañero en el «binomio presidencial», Harry Truman, un hombre de visión mucho más estrecha, ya muy atento a los clamores de prevención que se elevaban en Estados Unidos.

Y el mismo Churchill, derrotado en las primeras elecciones generales celebradas en Gran Bretaña después de la guerra, tuvo que ceder el puesto en plena conferencia a su rival, el laborista Clement Attle. El esforzado campeón del Imperio Británico se libró así de más de una pataleta.

Porque en Postdam —julio y agosto de 1945— no se hizo más que concretar y detallar lo que ya se había convenido en líneas generales en Teherán y con mucha más precisión en Yalta. De todos modos, causa asombro leer ahora las catorce seciones del comunicado que se emitió después de la conferencia de Potsdam. La mayoría de sus estipulaciones no se cumplieron, se tratara de la reorganización de Alemania o de la condena del régimen franquista, del «afianzamiento de una paz justa y duradera» o de las reparaciones de guerra.

Y aquellas que fueron cumplidas debieron su buena suerte más a la fuerza de las circunstancias que al concierto de las voluntades de quienes habían librado una lucha común contra la regresión fascista. En realidad, había ya una nueva alineación en bandos. Eran los bandos de la «guerra fría». ¿Postdam? Se citaría este nombre únicamente cuando conviniera. En lo demás, evocaría un simple papel mojado. ¿De quién fue la culpa?

Fue en Postdam también donde Stalin confirmó su promesa de que, a los tres meses de terminada la guerra en Europa, la Unión Soviética declararía la guerra al Japón y atacaría a los ejércitos japoneses en Manchuria, a fin de acelerar la rendición del ya acorralado Tokio. Y fue también en Postdam donde Truman habló a Stalin, en términos muy vagos y herméticos, de la existencia de una «nueva arma» que en caso necesario se utilizaría. Stalin no pareció darse cuenta del significado de estas palabras. Eran el anuncio de los terribles holocaustos de Hiroshima y Nagasaki. Muchos han visto en ellos los comienzos de la «guerra fría».

LA CONFERENCIA: En la estación balnearia de Yalta (Crimea) tuvo lugar entre el 4 y 11 de febrero de 1945, la conferencia en la cumbre entre los jefes de estado de Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética para definir las zonas de influencia de cada potencia en el mundo una vez acabada la guerra. En la ocasión, el presidente Roosevelt consiguió que Stalin declarara la guerra a Japón, que apoyara la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la partición de Corea y que Churchill, quien se negó a devolver Hong Kong a China, que aceptara una zona francesa en la Alemania ocupada.

Por su parte, Stalin obtuvo de los líderes occidentales la aprobación de la línea Curzon como frontera soviético-polaca y la línea Oder-Neisse como frontera occidental polaco-alemana, el reconocimiento de sus derechos sobre Manchuria y la formación de regímenes pro- soviéticos en los países centroeuropeos con la promesa de instaurar gobiernos democráticos.

En la Conferencia se trató, asimismo, de los términos de la destrucción del poderío militar alemán, la prohibición de su industria bélica, el juicio a los criminales de guerra y la desnazificación del país. Según los planes aliados, Alemania sería dividida en tres zonas de ocupación (que serían cuatro tras la incorporación de Francia).

Por último, se decidió la creación de una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad (ONU), con derecho de veto de las grandes potencias.

Churchill, Roosevelt y Stalin durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945. En este encuentro entre los jefes de los principales países aliados se trataron temas tan importantes como la ocupación de Alemania y la reorganización de los territorios liberados.

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La Solucion Final de Hitler al Problema Judío El Plan NAZI

La Solución Final de Hitler Para Los Judíos

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea. El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación. Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada «solución final al problema judío». En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio. Desde 1940 se utilizaban los specíal-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo. Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 2O de enero de 1942. Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos. El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas. La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año. Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La «Solución final» se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, «arianización«, hasta llegar finalmente a los pogroms de la «Noche de los cristales rotos», actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana. Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que «el judío» constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como «un fermento de descomposición», desorden, caos y «degeneración racial», y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del «cosmopolitismo desarraigado» del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial. Eran el Weltfeind (el «enemigo mundial») contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes. Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces. En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos. Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones. No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior). Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático. Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate. (Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones. El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba «la cuestión judía». Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas. El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas. El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia. El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hoss, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau. En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943. Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas… Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor.

Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas. Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida.

Pero pronto se hizo presente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos. El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo. El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido. Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.

La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio. El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente. Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo.

Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte. Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos. Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos. Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas. Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada… Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: «Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados. Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural. A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería. La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el «mejor momento psicologico» y justificó sus palabras de la siguiente forma: «Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes. Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS. El juicio puso fin a su propio engaño. Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión. Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad. Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó. Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez». (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto. Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones. Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios. La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente. La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales». Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial». Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson

Intento de asesinato a Hitler Plan Matar Hitler Operacion Valkiria

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En 20 de julio de 1944 una conspiración con Adolf Hitler fue llevada a cabo por miembros del alto mando Alemán inconformes con el rumbo que estaba llevando la guerra y en desacuerdo con un Hitler que cada vez se veía más fantasioso. El asesinato pudo haber funcionado sin embargo el maletín que llevaba la carga explosiva fue colocada en el lado opuesto a Hitler de la maciza columna de la mesa donde se llevaba a cabo una reunión con sus generales: Hitler sólo obtuvo una lesión en el oído y otra en el brazo.

ANTECEDENTES: El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, su mayor error. Hitler y los mandos militares pensaban que sería una campaña breve que decidiría la guerra. Los alemanes ocuparon un gran territorio, pero sin ninguna victoria decisiva y con apuros invernales. Después de la primera paralización de Stalin, Rusia organizó un ejército llamando a la “guerra patriótica”, justificada por la brutalidad del invasor.

La guerra, hasta ese momento europea, se mundializó luego del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. El país nipón, con un régimen militarista y autoritario, desarrollaba una guerra imperialista en el sudeste asiático. Los japoneses creían que su expansión les exigía el control naval del Pacífico y que esto conduciría a la guerra con Estados Unidos, por lo que atacaron Pearl Harbor para destruir parte de la Armada estadounidense y que ésta no pudiera reaccionar. Fue entonces cuando Estados Unidos se movilizó plenamente.

La situación para Alemania cada día se complicaba mas, y un gran grupo de oficiales de alto rango creía que era necesario terminar la guerra cuanto antes, o bien, reemplazar al conductor de nazismo por otro que represente mas coherentemente sus propios ideales. Adolf Hitler siempre sospecho de un posible atentado contra él, pero lo que nunca pensó es que podía gestarse desde dentro de la misma cúpula de los altos mandos del gobierno alemán.

Klaus Von Stauffenberg fue el elegido por su proximidad a Hitler desde su puesto como Jefe del Estado Mayor, cargo que ocupaba desde que quedara herido en la guerra en África, donde perdió la mano derecha, dos dedos de la izquierda y el ojo izquierdo. Desde entonces lució un parche porque no encontró un ojo de cristal adecuado. Tras pergeñar tres posibles atentados, se decide que serían dos bombas las que, desde el bunker que ocupaba Hitler en Polonia y conocido como la «Guarida del Lobo», le harían volar por los aires.

Von Stauffenberg pretendía que, tras matar a la cúpula dirigente, las fuerzas militares ocupasen los centros de poder y de comunicación, y arrebatasen a los nazis las riendas del estado, neutralizando preferentemente a las SS. El 1 de julio de 1944 fue destinado a la jefatura del Estado Mayor y concreté el plan, en el que estuvieron implicados unos 500 militares y políticos, entre ellos el jefe de la inteligencia alemana, el almirante Wilhelm Canaris.

 

Klaus Shenk Von Stauffenberg, quien fuera el coronel más joven del ejército alemán y en esos momentos Jefe del Estado Mayor para los Ejércitos en la Reserva, iba a ser el encargado de llevar a cabo el atentado que debía asesinar al Führer. En cuarenta y dos ocasiones se pretendió acabar con la vida del dictador, sin que nadie hubiera conseguido si quiera herirle de gravedad.

Este coronel de Estado Mayor había nacido en Baviera en 1907, en el seno de una familia aristocrética —heredó el título de conde- y católica. En 1933 se casó con la baronesa Nina Freiin von Lerchenfeld, con la que tuvo cinco hijos.

Años antes, en 1926, había entrado en el ejército y aunque sus posturas políticas eran conservadoras aceptó de buen grado el ascenso de Hitler, la violenta política antijudía emprendida por el régimen nazi le enajenó pronto sus simpatías, comenzando un lento pero constante distanciamiento del nazismo. Este coronel que participó en diversas invasiones y condecorado con la Cruz de Hierro, había sido herido gravemente en 1943y durante su recuperación maduró la idea de eliminar a Hitler para salvar a Alemania de la destrucción total.

Ya en Berlín, recuperado y en activo servicio, planeó y organizó la conspiración deciendo adoptar el plan Valquiria (Walküre). Este plan había sido diseñado por Heydrich para mantener el control por parte del partido en caso de un intente de golpe de estado.

El Plan Sin duda, el plan era muy complicado y arriesgado. En una reunión con su Estado Mayor, Stauffenberg, acompañado de su asistente personal haría estallar dos bombas de fabricación británica. Él, con una excusa, una simple llamada de teléfono de la que le avisaría su asistente, saldría de la habitación momentos antes de la explosión. Las bombas tenían ciertas particularidades.

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Cada una de ellas contaba con un kilogramo aproximado de explosivo, para que explotaran se debía romper una cápsula que contenía un ácido. Dicho ácido, en un plazo de entre 10 y 20 minutos disolvería un alambre de retención para que un percutor activara el detonador. Además, este tipo de bomba una vez armada no se podía desactivar. Un mecanismo complicado y con el que el factor tiempo era toda una incógnita. Así las cosas, con Stauffenberg dentro del complejo llega una mala noticia: la reunión prevista para las 13:00 horas, se adelanta.

El 20 de julio de 1944, von Staufeffenberg hizo estallar en el cuartel general de Hitler la bomba que llevaba. Problemas de última hora ocasionaron que sólo se activase una de las dos bombas que terna. Este hecho junto a que la reunión no se celebrase en un búnker cerrado como estaba previsto, atenué el poder de la onda expansiva. El maletín tampoco acabé junto a Hitler como estaba previsto. Hubo cuatro muertos y el Führer apenas resulté herido.

Stauffenferg fue ejecutado mientras gritaba: “Larga vida a la sagrada Alemania”. Como consecuencia de la intentona se desencadené una feroz represión, en la que las SS ejecutaron, tras terribles torturas; a casi 6,000 acusados. A muchos de ellos, para hacer particularmente cruel y lenta la agonía, se los ahorcó con cuerdas de piano.

El cuerpo de Stauffenberg, que había sido enterrado con honores, fue exhumado por orden de Hitler; sus restos fueron quemados y se aventaron sus cenizas. Toda su familia fue hecha presa y sólo el caos de los últimos días de la guerra evité su ejecución. Uno de sus hijos, Berthold, llegó a mayor general en 1994 en el seno del ejército alemán.

El 20 de julio de 1944, el conde Von Stauffenberg, a la cabeza de un grupo de generales alemanes, hizo estallar una bomba en el cuartel general del Fürher. Erwin Rommel, implicado en la conjura, fue «invitado» a suicidarse. La represión fue atroz.

Fuentes Consultadas: Wikipedia – Segunda Guerra Mundial Tomo 17 «Un Puente Demasiado Lejos»

Desembarco de Normandía El Dia D Batalla de Normandia Ataque Aliados

Desembarco de Normandía, El Día D

Los desembarcos se habían previsto para los días 5, 6 y 7 de junio, en que las mareas serían particularmente apropiadas para las operaciones anfibias. El día 4 se hallaban dispuestos para el desembarco unos 5.000 buques de guerra además de otros navíos, pero Eisenhower aplazó la operación a causa del mal tiempo.

Mas al día siguiente, aunque la situación no mejoraba, decidió poner en marcha la invasión para no arriesgarse a nuevas demoras.

El 6 de junio, poco después de medianoche, los dragaminas limpiaron la zona y delimitaron las rutas de aproximación. La RAF bombardeó objetivos estratégicos a lo largo de la costa francesa.

Entre la una y las dos de la madrugada, tres divisiones de paracaidistas fueron lanzadas tras las líneas enemigas para ocupar los flancos oeste y este de la cabeza de playa.

A las 6 de la mañana los buques de guerra aliados abrieron fuego sobre las fortificaciones costeras. Unos 11.000 aviones cubrieron el cielo del lugar del desembarco para proteger a las tropas contra los bombarderos alemanes.

A las 6,30, las unidades norteamericanas, mandadas por el general Omar N. Bradley, irrumpieron en las playas de Utah y Omaha. A las 7,20, las fuerzas británicas y canadienses, a las órdenes del teniente general sir Miles Dempsey, ocuparon las Gold, Juno y Sword. Con la única excepción de Omaha, donde la mar gruesa y las violentas corrientes dificultaron el desembarco y los soldados hallaron una resistencia superior a la prevista, el número de víctimas fue inferior al previamente calculado. Al anochecer había en tierra francesa 155.000 hombres.

El ataque supuso para los alemanes una total sorpresa, ya que el tiempo inestable y el mar agitado parecían descartar la viabilidad de la operación en aquellos días. Rundstedt no disponía de divisiones acorazadas. Rommel tenía tres de ellas a su mando, pero se hallaba en Alemania cuando los desembarcos tuvieron lugar y no llegó a Normandía hasta la noche del 6 de junio. Hitler conservaba cuatro divisiones blindadas que no podían moverse sin su orden expresa.

Una vez en Normandía, los aliados se encontraron con diferentes grados de resistencia; más o menos dura, según las circunstancias, pero siempre decidida y enérgica. El 11 de junio el frente ya era continuo y unía todas las playas del desembarco. El 17 ya habían saltado a tierra cerca de 600.000 hombres y 100.000 vehículos.

El 2 de julio las fuerzas acumuladas en la costa ascendían ya a un millón de hombres, medio millón de toneladas de material y 177.000 vehículos. A partir de entonces, los aliados comenzaron a extender sus fuerzas hacia Cherburgo y Caen. Los ejércitos quinto y decimonono de Bradley detuvieron el 13 de junio a las tropas alemanas; mientras tanto, el séptimo ejército se internaba hacia Cherburgo.

El 27 de junio se rindió la guarnición alemana de esta ciudad, no sin antes destruir las instalaciones portuarias que los aliados no lograron poner de nuevo en funcionamiento hasta finales de agosto. Después, las fuerzas de Bradley se dirigieron hacia el sur y el 28 de julio atravesaron las líneas alemanas cerca de Coutances. Los germanos habían concentrado la mayoría de sus unidades sobre Caen para detener el ataque de los ejércitos primero y octavo de Dempsey. Las tropas de Dempsey no pudieron romper la línea de Caen hasta el 24 de julio, y a partir de entonces prosiguieron hacia el sur.

El octavo ejército se dirigió al sudoeste para ocupar Bretaña y sus importantes puertos, mientras el grueso de las tropas avanzaba hacia el este, camino de París. El 20 de agosto, 50.000 soldados alemanes fueron hechos prisioneros a unos 30 kilómetros al sur de Falaise. Kluge fue sustituido por el mariscal Walter Model y más tarde se suicidó. Cinco días después, el 25 de agosto, las fuerzas de los Estados Unidos y de la Francia libre hacían su entrada triunfal en París. La primera fase de la operación Overlord se había cumplido. En menos de dos meses, los aliados se apoderaron de Normandía y de la mayor parte de Bretaña, causando 530.000 bajas a los alemanes.

El 15 de agosto, los aliados efectuaron un segundo desembarco, esta vez en la costa francesa del Mediterráneo, entre Cannes y Tolón. Se trataba de tropas norteamericanas y francesas, a las órdenes del teniente general Jacob L. Devers, que inmediatamente iniciaron su avance hacia el norte. Los alemanes retrocedieron rápidamente, al paso que cubrieron su retirada con hábiles acciones para no ser presa de ninguna maniobra envolvente de los aliados. Hitler ordenó a sus fuerzas que se retirasen a los Vosgos. El 11 de septiembre, las fuerzas aliadas del norte y del sur se encontraron en el centro de Francia.

Entre tanto, los ejércitos aliados del norte se internaron en Bélgica, Luxemburgo y Alsacia. Amberes cayó el 4 de septiembre, aunque su puerto —bloqueado por los alemanes desde el estuario del Escalda— no pudo ser utilizado por los aliados hasta el 28 de noviembre.

A mediados de septiembre el frente aliado se extendía desde los Vosgos, a lo largo de la Línea Sigfrido, junto a Alemania, y por la frontera sur de Holanda. A partir de entonces, el avance se frenó debido a problemas logísticos y al endurecimiento de la resistencia alemana. Hitler dedujo con acierto que la gran velocidad de las conquistas aliadas y la obstinada defensa alemana de los puertos franceses y belgas había impedido al enemigo establecer una red eficaz de abastecimiento. Ordenó, pues, a sus hombres que defendieran sus posiciones y, entre tanto, preparó una contraofensiva.

El 5 de septiembre reintegró a Rundstedt en su cargo de jefe de las tropas alemanas de Europa occidental. A mediados de septiembre, los aliados lanzaron una audaz ofensiva —denominada en clave MarketGarden— con paracaidistas y canos blindados, al objeto de apoderarse de los puentes del Mosa, el Waal y los afluentes del bajo Rin en Holanda, y establecerse finalmente en la orilla oriental de este río. Tropezaron, sin embargo, con una durísima oposición alemana y aunque llegaron al Mosa y al Waal no lograron ocupar el bajo Rin. También en otros lugares los aliados se vieron en apuros y a principios de octubre su avance quedó truncado.

A lo largo del otoño de 1944, Hitler reunió sigilosamente todos los recursos de que Alemania disponía para lanzar un contraataque decisivo. El Tercer Reich contaba aún con diez millones de hombres en pie de guerra, y Hitler, al ampliar las edades de reclutamiento y convertir al personal de servicios, de la marina y del aire en tropas de infantería, consiguió crear 25 nuevas divisiones.

A pesar del intenso bombardeo aliado, las industrias alemanas continuaban produciendo armamento. Mientras ingenieros y soldados trabajaban febrilmente en la reconstrucción de la Línea Sigfrido, las divisiones acorazadas alemanas se reforzaban y reagrupaban para el ataque final.

Fuente Consultada:
Grandes Acontecimientos del Siglo XX – Reader’s Digest

Historias de la Segunda Guerra Mundial Destacadas Anecdotas

Historias de la Segunda Guerra Mundial Destacadas Anécdotas

IMPORTANTES PASAJES SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL COMO PEARL HARBOR,
LA CAZA DEL BISMARK, EL DIA «D», BATALLA DE STALINGRADO….

HISTORIAS DE GUERRAS:

1-La Caza del Bismarck
2-El Final de Adolf Hitler
3-La Mayor Batalla
4-Ataque a Pearl Harbor
5-Un Error Fatal
6-El Día «D»

Antecedentes de la Segunda Guerra Mundial: En marzo de 1939, siguiendo con su política expansionista (según su filosofía del espacio vital para la nueva Alemania) Hitler procedió a ocupar el resto de Checoslovaquia y capturó el puerto de Memel en Lituania; en abril, Mussolini se apoderó de Albania. Estos nuevos actos de agresión no provocados desprestigiaron totalmente las políticas que habían llevado al Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia, enfrentadas a la perspectiva de una expansión fascista ilimitada en Europa central, se apresuraron a prometer ayuda militar a Polonia, Grecia y Rumania si cualquiera de ellas era atacada. Se inició entonces un programa de gasto militar de emergencia.

El 27 de abril de 1939, Inglaterra restableció la conscripción militar y hubo conversaciones con Rusia con la intención de crear un frente de paz hacia el este de Alemania. Sin embargo, era demasiado tarde. El 23 de agosto de ese año, Alemania, pese a su declarada hostilidad hacia el comunismo, firmó un pacto de no agresión con la Unión Soviética que establecía que ninguna de las partes atacaría a la otra, y que se mantendrían neutrales si una de ellas era atacada por una tercera potencia.

El pacto nazi-soviético fue uno de los acontecimientos más controvertidos de la década. Los partidarios del comunismo ruso lo justificaban manifestando que Gran Bretaña y .Francia habían desairado a Rusia cuando ésta pretendió suscribir un acuerdo de seguridad colectiva; pero la verdad era que en dicho pacto Polonia quedaba repartida entre Alemania y Rusia.

Con esta garantía en el bolsillo, el 1 de septiembre, las fuerzas de Hitler -aproximadamente 1.700.000 hombres- invadieron Polonia. Gran Bretaña y Francia exigieron el retiro de Alemania, pero ésta hizo caso omiso, por lo que ambas naciones le declararon la guerra.

El comienzo de la guerra

Esta repentina firmeza, después de tantos años de permisividad, tomó a Hitler un tanto de sorpresa. Sin embargo, como ni Francia ni Gran Bretaña estaban en condiciones de atacar, siguió con su exitosa campaña hacia el este. El 17 de septiembre, cuando las fuerzas rusas también comenzaron a invadir Polonia, el proceso ya casi había concluido. La resistencia organizada terminó una semana después y, el 29 de septiembre, los gobiernos de Alemania y Rusia se dividieron Polonia.

Ahora Hitler tenía que negociar con sus nuevos enemigos occidentales antes de que éstos tuvieran tiempo de reorganizar sus fuerzas. Pese a los éxitos en el este, Alemania aún estaba relativamente débil después de la depresión y su economía no permitía fabricar grandes cantidades de armamento. Si se desviaban demasiados recursos hacia la industria militar, se podía producir escasez interna, lo que provocaría desórdenes. De manera que Hitler se preparó para una campaña corta pero decisiva, conocida como el blitzkrieg, la ‘guerra relámpago’.

En abril de 1940, sus tropas invadieron Dinamarca y Noruega en forma absolutamente sorpresiva y eficiente y el 10 de mayo iniciaron una ofensiva devastadora contra Holanda, Bélgica y Francia, que tuvo un éxito inmediato. Por un acuerdo previo, los ejércitos británico y francés se movilizaron para rescatar a Bélgica; los tanques alemanes aparecieron por la retaguardia, barrieron con las fuerzas que habían dejado para defender Bélgica y llegaron el 19 de mayo hasta la costa del Canal de la Mancha. Inglaterra retiró precipitadamente lo que quedaba de su ejército a Dunkerque y procedió a evacuarlo de la mejor manera posible. Los días 27 y 28 de mayo, el gabinete británico, fuertemente impactado, debatió si se debía buscar un acuerdo de paz. Chamberlain (ex primer ministro) y Halifax (ministro de Defensa) eran partidarios de hacerlo, creyendo (honestamente) que Alemania sería generosa; pero la votación de sus colegas, encabezada por el nuevo primer ministro, Winston Churchill, les fue adversa. Sin embargo, al principio, parecía que Churchill se había equivocado en sus cálculos. Los alemanes siguieron avanzando inexorablemente hacia París; Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña. El 22 de junio, el gobierno francés se rindió.

El norte de Francia fue sometido a la ocupación alemana y el resto del país fue gobernado desde la ciudad de Vichy, por un grupo de personas compuesto en su mayoría por derechistas que habían sido desplazados en 1936 por el gobierno del Frente Popular. En los primeros años de la ocupación, los nazis recibieron bastante apoyo del pueblo, especialmente en Francia y Bélgica. Sólo tuvieron oposición en Gran Bretaña.

En julio de 1940, cuando Hitler comenzó a celebrar la victoria en Berlín, Alemania e Italia —conocidas como el ‘Eje’- se habían convertido, directa o indirectamente, en los patrones de toda Europa occidental y central y de parte de Europa oriental.

Es cierto que la Unión Soviética se había aprovechado de la ofensiva de Hitler contra el oeste para ocupar Finlandia y los países bálticos, pero las dificultades que había experimentado el ejército soviético para lograr estos objetivos hacía suponer que no representaba una amenaza para Alemania. Asimismo, aunque la Real Fuerza Aérea británica había podido contrarrestar una gran ofensiva de bombardeo aéreo, destinada a preparar el camino para una invasión de las fuerzas terrestres alemanas o a obligar a Inglaterra a rendirse (la batalla de Inglaterra), ésta no estaba en situación de contraatacar mientras Estados Unidos (por muy compasivo que fuese) se negara a abrazar su causa abierta y activamente.

Rudolf Hoess Responsable Uso Gas Zyklon B Camaras de Gas Holocausto

Rudolf Hoess Responsable Uso Gas Zyklon B

Rudolf Franz Höss nació 1900 y se unió a la SS en 1933. En 1934 fue adscrito a la SS en Dachau , el 1 de agosto de 1938, fue ayudante en el campo de concentración de Sachsenhausen hasta su nombramiento como Kommandant en el campamento recién construido en Auschwitz principios de 1940, que se encuentra cerca de la provincia polaca ciudad de Oshwiecim en Galacia.

En mayo de 1941, el comandante de las SS Heinrich Himmler dijo a Höss que Hitler había dado órdenes «para la solución final del problema judío.  Ha escogido el campo de Auschwitz para este fin. Höss convirtió a Auschwitz  en un campo de exterminio e instalado cámaras de gas y los crematorios.

En sus memorias de la cárcel, escrito por Adolf  Eichman poco antes de su ejecución por crímenes contra la humanidad, relata cómo fue asignado a principios de 1942 para visitar el campo de la muerte Auschwitz  e informar a los superiores sobre el asesinato de Judíos. Con métodos todavía crudo, pero que representaba un anticipo espantoso de las cámaras de gas del estilo de fábrica y los crematorios que iban a seguir.

Höss, al comandante, me dijo que él utilizaba ácido sulfúrico para matarla. Usaba unos filtros de algodón empapados con este veneno y arrojado a las salas donde estaban reunidos los Judíos.  El veneno era fatal a corto plazo. Luego quemó los cadáveres en una parrilla de hierro, al aire libre. También me llevó a una zanja poco profunda donde se había enterrado a un gran número de cadáveres acaba de quemar. Rudolf  Höss encontró que gaseando con monóxido de carbono, era ineficiente e introdujo el cianuro de gas Zyklon B.

Recordó, más tarde:  con  una máscara de gas, vi el mismo asesinato.  En las celdas atestadas de judíos, la muerte llegó de forma instantánea al momento en que el Zyklon-B fue lanzado adentro y enseguida se escuchar un gritos cortos, casi ahogado, y que todo termina cuando se silencia.

Auschwitz se convirtió en el centro de exterminio donde el mayor número de Judíos europeos fueron asesinados. Después de una gaseada experimental en septiembre de 1941 de 850 prisioneros desnutridos y enfermos, los asesinatos en masa se convirtió en una rutina diaria. A mediados de 1942, gaseamiento masivo de judíos con Zyklon-B se inició en Auschwitz, donde el exterminio se llevó a cabo a escala industrial con 2,5 millones de personas muertas a través del gas, el hambre, la enfermedad, el tiro, y la quema.

A finales de 1943 Rudolf  Höss fue nombrado inspector jefe de la campos de concentración y trabajó duro para mejorar la «eficiencia» de los centros de exterminio. Realizó su trabajo tan bien que fue elogiado en un informe de 1944 de las SS que lo llamó «un verdadero pionero en esta área debido a sus nuevas ideas y métodos educativos.»

Rudolf Höss huyó al acercarse el Ejército Rojo y se escondió en Alemania bajo el nombre de Franz Lang. Fue detenido por la policía militar de los aliados en 1946, entregado a las autoridades polacas, en 1947. Fue condenado a muerte, y volvió a Auschwitz para ser colgado en la horca de una sola persona frente a la entrada de la cámara de gas.

Rudolf Höss  cuenta que Adolf Eichmann le explicó «que era sobre todo a los niños los que tienen que ser sacrificados en primer lugar, porque donde estaba la lógica en el asesinato de una generación de personas mayores y dejando con vida a una generación de gente joven que pueden ser posible vengadores de sus padres en el futuro y que también pueden constituir una nueva biológica celular para la resurgimientos del pueblo judío«

INTERROGATORIO A RUDOLF HöSS, COMANDANTE DE AUSCHWITZ
Coronel Amen: Nos habéis hablado del minucioso informe que transmitisteis a Kaltenbrunner en Berlín. Saltaré, por tanto, el resto del párrafo 5.

«6. La solución final de la cuestión judía significaba el exterminio completo de todos los judíos que vivían en Europa. Recibí la orden, en junio de 1941, de crear las instalaciones de exterminio de Auschwitz. En este momento había ya otros tres campos de exterminio en el gobierno general: Belzek, Treblinka y Wolzek. Estos campos eran dirigidos por el Einsatzkommando de la policía de seguridad y del SD. Visité Treblinka para ver cómo se ejecutaba la operación de exterminio.

El comandante del campo de Treblinka me dijo que había liquidado 80.000 judíos en el curso de un semestre. Se ocupaba ante todo de liquidar a los judíos del ghetto de Varsovia. Se servía de gas monóxido, lo que no creo que fuera muy eficaz; por tanto, cuando instalé las construcciones de exterminio en Auschwitz me serví del Zyklon B, que era ácido prúsico cristalizado que dejábamos caer dentro de la cámara de exterminio por una pequeña abertura.

Se necesitaban entre tres y quince minutos, según las condiciones atmosféricas, para matar a los encerrados en la cámara de exterminio. Sabíamos que los prisioneros habían muerto porque dejaban de gritar. Habitualmente esperábamos media hora antes de abrir las puertas para retirar los cuerpos. Después de que hubiesen sido retirados, nuestros comandos especiales sacaban los anillos y extraían los dientes de oro de los cadáveres».

¿Es exacto, testigo?
Testigo Höss: Sí.

Coronel Amen: ¿Qué se hacía con el oro de los dientes de los cadáveres, lo sabéis?
Testigo Höss: Sí.

Coronel Amen: ¿Podéis decirlo al tribunal?
Testigo Höss: El oro era fundido y enviado a la dirección del servicio de salud de las SS en Berlín.

Coronel Amen: «7. Otro progreso respecto a Treblinka fue realizado con la construcción de cámaras de gas que podían contener 2.000 personas, mientras que en Treblinka disponían de diez cámaras de gas que no podían contener más de 200 personas cada una. El procedimiento para seleccionar nuestras víctimas era el siguiente: teníamos dos médicos de las SS en servicio en Auschwitz, encargados de examinar a los prisioneros que llegaban. Se obligaba a los prisioneros a desfilar ante uno de los médicos, quien se pronunciaba inmediatamente al verlos pasar. A los que eran capaces de trabajar se les enviaba al campo. Los otros eran inmediatamente enviados a las instalaciones de exterminio. Los niños de poca edad eran exterminados sin excepción porque no eran útiles para el trabajo.

Otro progreso: en Treblinka las víctimas sabían casi siempre que iban a ser exterminadas mientras que en Auschwitz procurábamos confundirlas haciéndolas creer que se las iba a desinfectar. Naturalmente, ellos percibían a menudo nuestras verdaderas intenciones y se revolvían provocando revueltas y dificultades. Con mucha frecuencia las mujeres escondían a sus hijos bajo sus vestidos, pero como es lógico lo descubríamos y los enviábamos a la muerte.

Se nos exigió que guardáramos el secreto sobre estas operaciones, pero, naturalmente, el olor fétido y nauseabundo de los cuerpos quemados continuamente impregnaba toda la región, y todos los habitantes de los alrededores sabían que se procedía a exterminios en Auschwitz».
¿Es todo esto exacto, testigo?

Testigo Höss: Sí.


Actas Nuremberg.
16 de abril de 1946.

Crimenes de Guerra Juicios a NAZIS en Nuremberg Acusaciones a Alemanes

Crímenes de Guerra Juicios a NAZIS en Nuremberg

RESUMEN DEL ESCRITO DE ACUSACIÓN SOBRE CRÍMENES DE GUERRA: El Párrafo A de la Acusación trata del asesinato y malos tratos a las poblaciones de las regiones ocupadas, destacando de un modo especial los fusilamientos, ejecuciones, muerte en las cámaras de gas, concentración, muerte por hambre, trabajos forzados, falta de higiene, apaleamientos, torturas y experimentos. A esto se deben añadir los asesinatos en masa de determinadas razas y minorías, detenciones sin proceso etc. Los siguientes detalles son sólo unos ejemplos de la inmensidad del material reunido en este punto:

En Francia fueron ejecutados un número incalculable de ciudadanos franceses, que fueron sometidos a las siguientes torturas: sumergidos en agua helada, asfixiados, les fueron arrancados los miembros, usando para tales fines los medios mas inverosímiles. En Niza fueron exhibidos públicamente, en el año 1944, los rehenes que habían sido ajusticiados.

De 228.000 franceses que fueron internados en los campos de concentración, sólo sobrevivieron 28.000. En Oradour-sur-Glane fue fusilada casi toda la población y el resto fue quemada viva en la iglesia. Fueron cometidos un sinfín de asesinatos y crueldades en Italia, Grecia, Yugoslavia y en los países del Norte y del Este. Unas 1.500.000 personas fueron asesinadas en Maidanek, unos 4.000.000 en Auschwitz.

En el campo de Ganow, donde murieron más de 200.000 personas, fueron cometidas las mayores crueldades, les abrieron el vientre a las victimas y a continuación las sumergieron en agua helada. Las ejecuciones en masa eran acompañadas de interpretaciones musicales.

En la región de Smolensko fueron asesinadas más de 125.000 personas, en la región de Leningrado 172.000, en la región de Stalingrado 40.000. En esta última, y después de la retirada de las tropas alemanas, fueron hallados los cadáveres mutilados de 100.000 ciudadanos rusos, cadáveres de mujeres que tenían las manos atadas con alambre a la espalda.

A algunas de las mujeres le habían cortado los pechos y a los hombres les habían grabado a fuego la estrella de David o les habían abierto el vientre con cuchillos. En Crimea, obligaron a 144.000 personas a subir a unas barcas que hicieron adentrar en el mar donde fueron hundidas.

En Babi Jar, cerca de Kiev, fueron asesinados más de 100.000 hombres, 200.000 mujeres y niños en la región de Odesa, unos 195.000 en Charkov.

En Dnjepropetrowskfueron fusilados o enterrados vivos unos 11.000 ancianos, mujeres y niños. Con los adultos exterminaban también los nazis, sin compasión de ninguna clase, a los menores de edad. Los mataban en los asilos y en los hospitales. En el campo de Janow, los alemanes mataron en el curso de sólo dos meses a unos 8.000 niños.

En el Párrafo B del punto tercero del escrito de Acusación hace referencia a las deportaciones de millones de seres humanos de las zonas de ocupación, para destinarlos a trabajos forzados y para otros fines, destacando las crueldades cometidas durante los transportes de estos desgraciados. Como ejemplo se cita el caso de Bélgica, desde donde se deportaban 190.000 hombres a Alemania, la Unión Soviética que perdió 4.978.000 hombres y mujeres y Checoslovaquia con sus 750.000 victimas.

El Párrafo C hace referencia al asesinato y malos tratos a los prisioneros de guerra, citándose nuevamente una serie de ejemplos. El asesinato en masa de Katyn es mencionado textualmente: «En el mes de septiembre de 1941 fueron muertos 11.000 prisioneros de guerra polacos en el bosque de Katyn en las cercanías de Smolensko».

En el Párrafo D señala que los acusados en el curso de sus guerras de agresión se dedicaron en las regiones ocupadas por las fuerzas militares alemanas a arrestar y fusilar gran número de rehenes, principalmente en Francia, Holanda y Bélgica. EnKrajlevo, Yugoslavia, fueron muertos 5.000 rehenes.

El Párrafo E hace referencia al robo de bienes privados. En este sentido se hace especial mención de que fue reducido el nivel de vida de las poblaciones ocupadas a causa del robo de víveres, primeras materias, maquinaria e instalaciones industriales. Fueron decretados impuestos muy elevados, expropiadas zonas enteras y destruidas instalaciones industriales y científicas, saqueados museos y galerías de arte.

 Fueron robados en Francia valores por un total de 1.337.000 millones de francos. En la Unión Soviética fueron destruidas 1.710 ciudades, 70.000 pueblos y 25 millones de seres humanos quedaron sin hogar. Los alemanes destruyeron en la Unión Soviética el museo Tolstoi, violaron la tumba del célebre escritor y también destruyeron el Museo Tchaikowski en la Crimea.

«Los conspiradores nazis destruyeron 1.760 iglesias del rito griego ortodoxo, 237 iglesias romano católicas, 67 capillas, 532 sinagogas, monumentos muy valiosos de la fe cristiana, por ejemplo, Kievo-Perevskaia, Layra, Novi Jerusalén». Los daños causados en la Unión Soviética se calculan en 679.000 millones de rublos. Los valores robados a Checoslovaquia ascendían a 200.000 millones de coronas.

El Párrafo F trata de la recaudación de multas colectivas. El castigo que fue impuesto, solamente a las comunidades francesas, asciende a 1.157.179.484 francos.

El Párrafo G hace referencia a la destrucción de ciudades y pueblos sin valor militar. En Noruega destruyeron una parte de las islas Lofoten, así como también la ciudad de Telareg. En Francia, además de Oradour-sur-Glane, fueron destruidos muchísimos otros pueblos, el puerto de Marsella, la ciudad de Saint-Dié; en Holanda muchos puertos y muelles, en Grecia y Yugoslavia muchas ciudades y pueblos, por ejemplo, la ciudad de Skela, en Yugoslavia, en la que asesinaron a todos sus habitantes. Una mención especial merece la ciudad de Lidice y sus habitantes en Checoslovaquia.
El Párrafo H hace referencia al reclutamiento forzado de los obreros civiles. En Francia obligaron a 963.813 personas a Alemania para trabajar

El Párrafo I hace referencia : obligación de la población civil de las regiones ocupadas a prestar juramento de fidelidad a los ocupantes; haciéndose especial mención habitantes de Alsacia y Lorena. El Párrafo 1 se refiere a la germanización de las regiones ocupadas. En este caso sólo se citan ejemplos de Francia, como la evacuación francesa de la región del Saare y de Lorena.

JUICIO A LOS CRIMINALES NAZIS: Mucho antes de que finalizase la guerra los aliados comenzaron a reunir pruebas contra los principales dirigentes nazis. Unidades especiales acompañaban a los ejércitos aliados para detener a todos los sospechosos de haber cometido crímenes de guerra y procesarlos ante tribunales militares internacionales. El primero y más famoso de los 13 juicios que se celebraron se inició el 20 de noviembre de 1945 en Nuremberg, escenario de las grandes concentraciones del partido nazi.

Entre los 22 acusados se hallaban Hermann Ooering, jefe de la Luftwaffe y número dos de la Alemania nazi hasta momentos antes de finalizar la guerra; el almirante Karl Doenitz, capitán general de la armada a quien Hitler había nombrado su sucesor; el general Wilhelm Keitel, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas; el general Alfred Jodl, jefe de operaciones; Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores; Albert Speer, primer arquitecto de Hitler y experto en la producción de armamento; Alfred Rosenberg, «filósofo» del partido nazi; Arthur Seyss-Inquart, líder del nazismo austríaco, que colaboró con Hitler en la ocupación de Austria en 1938, y Rudolf Hess, antiguo lugarteniente de Hitler. Martin Bormann, vicesecretario del partido nazi, desapareció sin dejar rastro y fue procesado in absentia.

Las pruebas presentadas en el juicio —películas de la liberación de los campos de concentración nazis, el diario del nazi Hans Frank, los protocolos secretos del pacto que los nazis firmaron con Rusia en 1939, documentos oficiales y declaraciones de testigos oculares— revelaron hasta qué extremo llegó la crueldad de los nazis.

Las sentencias se dictaron el 1 de octubre de 1946. Tres de los acusados fueron absueltos, otros tres fueron condenados a cadena perpetua y cuatro recibieron sentencias menores. Los doce restantes, entre ellos Goering, Keitel, Jodl, Ribbentrop, Rosenberg, Seyss-Inquart y Bormann fueron sentenciados a morir en la horca. Diez fueron ejecutados dos semanas más tarde. Goering se suicidó en su celda y Bormann, que probablemente se refugió en América del Sur, jamás fue hallado.

J. J. HEYDECKER, J. LEEB:
El proceso de Nuremberg. Págs. 511-514

Ver: Rudolf Hoess Responsable Uso Gas Zyklon B

Juicios de Nuremberg Proceso a Dirigentes del regimen NAZI Holocausto

Juicios de Nuremberg
Proceso a Dirigentes NAZI Por El Holocausto

JUICIOS DE NUREMBERG: JUICIO DE LOS CRIMINALES DE GUERRA NAZIS

Tras la Segunda Guerra Mundial, y ante las atrocidades cometidas por el régimen nazi contra la población civil de los países que atacó en su expansión, los aliados victoriosos establecieron una comisión que juzgaría a los jerarcas alemanes por estos hechos. Los crímenes a juzgarse fueron divididos en tres grupos.

En primer lugar, los crímenes contra la paz (consistentes en la planificación, inicio y desarrollo de la guerra). En segundo lugar, los crímenes de guerra (violaciones de las leyes de la guerra, reconocidas por los ejércitos de las naciones civilizadas). Finalmente, se juzgarían también los crímenes contra la humanidad (el exterminio, de grupos étnicos o religiosos, así como otras atrocidades cometidas contra la población civil).

Se celebraron más de doce juicios en la ciudad alemana de Nuremberg contra más de ciento ochenta acusados de cometer crímenes de ese tipo. Ante la abrumadora evidencia de violencia sistemática, brutalidad y terrorismo llevados a cabo por el gobierno alemán en los territorios ocupados por sus ejércitos, casi todos los acusados fueron condenados.

Los principios establecidos en los juicios de Nuremberg se ajustaron a los fundamentos de las Declaraciones de Derechos Humanos y supusieron un importante avance en el derecho internacional. Aun hoy, ante crímenes de guerra de gran magnitud, se recurre a tribunales internacionales para su enjuiciamiento.

juicio de newremberg

El terrible panorama de la Segunda Gran Guerra, con millones de civiles sacrificados, de pueblos desplazados, es descripto por el fiscal general David Maxwell Hyfe. Todo indica que esta vez nadie escapará al castigo. Que no ocurrirá lo de 1918, expresado en la respuesta dada por un alemán a esta pregunta: «Si pierden la guerra, ¿qué harán?» «Organizaremos la simpatía». La compasión es una palabra sin sentido en Nüremberg. Y la justicia tiene acentos inexorables.

Introducción: Mucho antes de que finalizase la guerra los aliados comenzaron a reunir pruebas contra los principales dirigentes nazis. Unidades especiales acompañaban a los ejércitos aliados para detener a todos los sospechosos de haber cometido crímenes de guerra y procesarnos ante tribunales militares internacionales. El primero y más famoso de los 13 juicios que se celebraron se inició el 20 de noviembre de 1945 en Nuremberg, escenario de las grandes concentraciones del partido nazi.

Entre los 22 acusados se hallaban Hermann Goering, jefe de la Luftwaffe y número dos de la Alemania nazi hasta momentos antes de finalizar la guerra; el almirante Karl Doenitz, capitán general de la armada a quien Hitler había nombrado su sucesor; el general Wilhelm Keitel, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas; el general Alfred Jodl, jefe de operaciones; Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores; Albert Speer, primer arquitecto de Hitler y experto en la producción de armamento; Alfred Rosenberg, «filósofo» del partido nazi; Arthur Seyss-Inquart, líder del nazismo austríaco, que colaboró con Hitler en la ocupación de Austria en 1938, y Rudolf Hess, antiguo lugarteniente de Hitler. MartínJUICIO NUREMBERG Bormann, vicesecretario del partido nazi, desapareció sin dejar rastro y fue procesado in absentia.

Las pruebas presentadas en el juicio —películas de la liberación de los campos de concentración nazis, el diario del nazi Hans Frank, los protocolos secretos del pacto que los nazis firmaron con Rusia en 1939, documentos oficiales y declaraciones de testigos oculares— revelaron hasta qué extremo llegó la crueldad de los nazis.

Las sentencias se dictaron el 1 de octubre de 1946. Tres de los acusados fueron absueltos, otros tres fueron condenados a cadena perpetua y cuatro recibieron sentencias menores.

Los doce restantes, entre ellos Goering, Keitel, Jodl, Ribbentrop, Rosenberg, Seyss-Inquart y Bormann fueron sentenciados a morir en la horca.

Diez fueron ejecutados dos semanas más tarde. Goering se suicidó en su celda y Bormann, que probablemente se refugió en América del Sur, jamás fue hallado. alemanes firmaron en Reims la rendición incondicional y al día siguiente cesaron oficialmente las hostilidades.

Ante la insistencia de Stalin, la capitulación se ratificó formalmente en una ceremonia que tuvo lugar el 9 de mayo en Berlín.

Imagen de los Juicios de Nuremberg, en los que se condenó a líderes del nazismo por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos durante la Segunda Guerra Mundial

Los juicios de Nuremberg: Los Juicios de Nuremberg fueron un conjunto de procesos emprendidos a iniciativa de las fuerzas de las naciones aliadas, vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinó y sancionó las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores con el régimen nacionalsocialista a partir del 1 de septiembre de 1939. Desarrollados en la ciudad alemana de Nuremberg entre 1945 y 1949, el proceso que obtuvo mayor repercusión en la opinión pública mundial fue el conocido como el Juicio de Nuremberg y que celebró a partir del 20 de noviembre de 1945 el Tribunal Militar Internacional (TMI), constituido por la Carta de Londres, en contra de 24 de los principales dirigentes supervivientes capturados del gobierno nazi y de varias de sus principales organizaciones.

La cúpula nazi en el banquillo

El 20 de noviembre de 1945 se abría en Nuremberg la primera sesión del juicio contra los dirigentes nazis, en el cual se resolvería su responsabilidad en la comisión de crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad. Fue uno de los procesos más resonantes de la historia y sus sentencias establecerían jurisprudencia para el juicio de Tokio en el que se juzgó en 1946 a los criminales de guerra nipones para los restantes tribunales que en Europa juzgaron delitos de nazis y colaboracionistas, y posteriormente para sentencias contra criminales en otras guerras, entre ellas la de Bosnia.

El Tribunal, bajo la presidencia del británico juez Lawrence, estaba formado por 8 jueces, cuatro titulares y cuatro suplentes, pertenecientes a las cuatro potencias vencedoras, actuaba según un estatuto que tenía la consideración de Tratado internacional, y jurídicamente se apoyaba en el acta de rendición de Alemania, que había entregado a los aliados «la suprema, autoridad con respecto a Alemania».

Muertos Hitler, Goebbels y Himmler, tres de los máximos responsables de la tragedia continental, en el banquillo se sentaron otras figuras prominentes del nazismo, entre ellas el segundo del régimen, el mariscal Goering, el delfín de los primeros años, Rudolf Hess, el mariscal Keitel, el ministro de Asuntos Exteriores Von Ribbentrop, el ideólogo Rosenberg, el arquitecto Speer, hasta un total de 21.

El delito de crimen contra la Humanidad:

La mayoría de las acusaciones realizadas por los fiscales estaban perfectamente tipificadas. Así ocurría con la de crímenes de guerra, definida en las Convenciones de La Haya (1899 y 1907), y en la que se incluían deportaciones, vejaciones a los soldados prisioneros, malos tratos y deportación de la población civil, ejecución de rehenes. ¿Pero qué ocurría si estos actos abominables no se realizaban durante un periodo de gueira?.

Si se castigaba un asesinato individual, ¿podía quedar impune el exterminio de un pueblo entero?

Este último crimen, el exterminio de un pueblo entero, fue calificado pronto en la publicística como genocidio. Era la forma más grave del delito que en Nuremberg fue denominado «crimen contra la Humanidad». Los abogados defensores, invocando el axioma jurídico «nullum crimen, u ulla poena sine lege» (no existe crimen ni sanción sin ley anterior), pretendían dejar el juicio sin base.

Pero los jueces de Nuremberg, considerándose defensores de la especie humana, aplicaron el derecho natural, es decir, los principios morales que impiden que un ser humano mate a otro, y entendieron que la serie de crímenes de guerra elaborada después de la Primera Guerra Mundial tenía carácter abierto y, por tanto, implicaba la posibilidad de incluir delitos nuevos, caso del genocidio.

Así el Tribunal de Nuremberg consideró delitos de lesa humanidad una serie incluida en el artículo 6 a de su Estatuto: asesinato, exterminio, reducción a esclavitud, deportación, fueran estos desmanes cometidos durante la guerra o antes de la guerra.

Las sesiones:

El 20 de noviembre de 1945 abrió el juez Lawrence la primera sesión de un proceso gigantesco, que duraría hasta las sentencias del 1 de octubre de 1946. Cada acusado disponía de abogado defensor y equipo de apoyo. Cada nación aijada estaba representada por un equipo fiscal.

El sumario con sus anexos documentales llegó a ocupar 42 volúmenes. Equipos especiales de documentalistas, entre los que figuraban historiadores, se encargaron de recopilar los documentos en que se basaba la acusación, de forma tal que en el archivo del proceso se encuentra el mayor fondo documental para la historia de la Alemania nazi.

A los documentos tradicionales, los más importantes los encontrados en el cuartel alpino del Führer, se incorporaron 780.000 fotografías y 23.000 rollos de película, con los que se elaboraron documentales, la novedad más llamativa del proceso.

Las películas sobre los campos de concentración, con el espectáculo dantesco de las piras de cadáveres y los prisioneros esqueléticos, señaló momentos de tensión máxima.

El genocidio judío:

En el proceso quedó probado que la guerra se había desencadenado de manera premeditada por el Führer y que en su transcurso se había cometido toda suerte de actos abominables.

Por ejemplo, en las instrucciones de Goebbels de 14 de septiembre de 1942 se ordenaba fueran exterminados judíos, gitanos y polacos, y en cuanto a checos y alemanes detenidos y condenados se consideraba la conveniencia de «exterminarlos por medio del trabajo».

El exterminio de grupos humanos o pueblos enteros significaba un salto cualitativo de la criminalidad. Y en el transcurso de los interrogatorios salió el tema de la «solución final». Si la política antijudía de los nazis se había limitado al principio a la expulsión de judíos de Alemania o a su encierro en campos de concentración, en el transcurso de la guerra se programó el exterminio total, proyecto que se enmascaró con la expresión «solución final».

El horror alcanzó su clímax en el interrogatorio de Hóss, comandante del campo de Auschwitz, llamado como testigo en Nuremberg, aunque seria condenado a muerte y ahorcado en otro proceso en Varsovia.

En esas sesiones se describió con minuciosidad el método de exterminio mediante el gas Zyklon B y el trabajo de lossünderkommandos —formados por prisioneros forzados— para el aprovechamiento industrial de los cadáveres, a los que arrancaban antes de su incineración cabellos, piel, dientes de oro. En el interrogatorio a un juez nazi,Morgen, se descubrió otro horror: la eutanasia de los enfermos mentales.

Las sentencias:

El 1 de octubre 1946 se leyeron las sentencias. Fueron condenados a morir en la horca once de los acusados —más la sentencia a muerte contra el no localizado Martin Bormann—, y a diversas penas siete, mientras tres eran absueltos, aunque quedó abierta la posibilidad de otras acusaciones por otros tribunales. La víspera de la ejecución Goering consiguió suicidarse en su celda, por ingestión de una pastilla de cianuro.

JUICIO DE NEWREMBERGEl más buscado
Intentó escapar, pero nunca salió de Berlín:

Martin Bormann fue juzgado in absentia (ausente) en Nuremberg y pasó a ser el criminal nazi más buscado. Se lo creía en España, en la Argentina, en la URSS, incluso en Estados Unidos.

En realidad  Bormann nunca logró salir de Berlín. Arthur Axmarm, -de las Juventudes Hitlerianas; Otto Günsche y Heinz Linge, asistentes de Hitler, además de Erich Kempka -su chofer-, lo atestiguaron. Bormann, disfrazado de soldado, trató de huir de la Cancillería el 1 de mayo con el grupo de fugitivos que encabezaba el general Mohnke.

Él y otros jerarcas se parapetaron detrás de la torre de un tanque Tigre, pensando que estarían protegidos.

Fue un error: los soviéticos abrieron fuego contra el tanque y lo destruyeron al atravesar el puente deWeidendammer. Günsche y Linge vieron la explosión. Kempka iba en el vehículo y quedó herido, pero logró salir de ahí. Axmann reconoció la zona para buscar otra salida, y al volver, vio los cuerpos de Bormann y el doctor Stumpfegger, de las SS.

No pudo comprobar si habían muerto por la explosión y se alejó. Un cartero llamado Albert Krumnow enterró los cadáveres entre los escombros.

En 1972, unas obras en la zona sacaron a la luz los restos de dos hombres. Los forenses comprobaron que eran Bormann y Stumpfegger: ambos quedaron heridos por la explosión y se suicidaron con cianuro al verse acorralados.

DESCRIPCIÓN DEL DÍA FINAL DEL JUICIO: «A las 22.35 del 15 de octubre, víspera de la ejecución de los condenados, el centinela que custodiaba a Goering, lo vio retorcerse en la cama. Llamó al cabo de guardia que, a su vez, hizo otro tanto con el médico de la prisión y el capellán. Todos ellos fueron testigos del estertor de la muerte. Junto al suicida se encontró un sobre rasgado por la parte superior, con la anotación «H. W. Goering» en lápiz y que contenía tres escritos y un receptáculo de bronce hecho con una cápsula de bala.

El examen de los restos reveló la presencia de fragmentos de vidrio en la boca y un olor que para los médicos indicaba la existencia del cianuro de potasio. Ese potente tóxico formaba parte del equipo habitual de los jerarcas nazis y uno similar le fue quitado a Goering al llegar a Mondorf, en Luxemburgo. Jamás se pudo establecer cómo, estando en la prisión, Goering había obtenido la segunda cápsula.

En la mañana del 16 de octubre marcharon los condenados al cadalso. Ribbentrop fue el primero en ser sacado de la celda, en el gran salón donde imperaba el presentimiento de la muerte, hasta el vecino gimnasio donde se levantaban tres horcas. Una leve brisa agitó su cabello despeinado. Le quitaron las esposas y le ataron las manos a la espalda.

Después, precedido por un coronel y escoltado por soldados caminó con firmeza hacia el patíbulo. Al pie de los 13 escalones, al terminar los cuales pendía la soga, un oficial le dijo: «Declare su nombre». El requerimiento formulado en inglés, fue traducido al alemán. Pero siguió en silencio. Le fue repetido y entonces contestó: «Joachim von Ribbentrop».

El oficial ascendió primero. Lentamente y entre dos guardias, subió el ex canciller del Reich. «¿Quiere usted decir sus últimas palabras?» Ribbentrop no mira al interpelante, pero sigue con la vista fija en un punto remoto, y con voz penetrante exclama, acentuando con énfasis la frase: «Dios proteja a Alemania».

Una extraña quietud desciende sobre la sala al terminar el ruido de la ejecución y la soga de trece enlazaduras cuelga tirante por la trampa. Dos horas después, otros nueve siguen la misma suerte. Ha bajado el telón sobre el último drama a que dio lugar la Segunda Guerra Mundial.» (Fuente: LA RAZÓN, Libro del 75° Aniversario – Historia Viva)

Inluencia de la Guerra Mundial en America Latina y Argentina

Inluencia de la Guerra Mundial en América Latina y Argentina

Inicialmente, el estallido de la guerra afectó de modo negativo el proceso de recuperación de las economías locales tras la crisis de los años treinta y determinó nuevas tendencias proteccionistas. Poco después, y pasado el primer efecto, algunos países, principalmente Brasil, Argentina y México, vieron la posibilidad de impulsar una industria de tipo sustitutorio para el consumo local y para la exportación hacia las colonias africanas cuyas metrópolis estaban en guerra.

Esta coyuntura alentó además la creación de flotas mercantes capaces de afrontar las necesidades del transporte. Pero en la misma medida que la guerra alentó la industria ligera, para cuyo desarrollo se hizo necesario un enorme gasto, también limitó sus posibilidades y acentuó las carencias de las infraestructuras locales, ya que la provisión de maquinaria y bienes industriales dependía precisamente de los países desarrollados implicados en la guerra, los cuales entregaron en general material obsoleto. Este mismo factor afectó también a la mecanización del campo y la producción primaria.

El resultado fue que hacia el final de la Segunda Guerra Mundial se había producido una profunda transformación en la estructura productiva de los países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, México, Chile y Perú, que vieron al mismo tiempo ahondarse los desequilibrios demográficos entre las áreas industriales y rurales. Al déficit poblacional de estas últimas correspondió el de viviendas y servicios energéticos y sanitarios de las primeras, donde muchos barrios periféricos, surgidos en poco tiempo y sin infraestructuras, denotaron la rápida y excesiva concentración urbana. Ciudades como Sáo Paulo, México, Caracas, Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires se convirtieron en metrópolis sin medios para soportar el peso de una inmigración de tales dimensiones, con el agravante de que sus industrias eran incapaces de absorber toda esa mano de obra.

Si bien la mayoría de los países latinoamericanos no intervino directamente en la Segunda Guerra Mundial, el carácter dependiente de sus economías primarias influyó en una serie de transformaciones económicas y sociales.

En Argentina, donde la mayor concentración industrial se dio en Buenos Aires, las corrientes migratorias no procedían tanto de la zona pampeana como de las provincias del noreste y noroeste del país, así como de Bolivia y Paraguay.

Desde el punto de vista político, la Segunda Guerra Mundial alentó a Estados Unidos a promover el movimiento panamericano, el cual tuvo en Brasil a uno de sus principales valedores latinoamericanos gracias a las iniciativas del presidente Getúlio Vargas.

En 1942, poco después de la entrada de Estados Unidos en el conflicto, se celebró en Río de Janeiro una conferencia panamericana, que dio como resultado que México y Brasil rompieran relaciones diplomáticas con las potencias del Eje y que Argentina y Chile proclamaran su neutralidad. Brasil incluso fue más allá y adoptó una actitud beligerante cediendo a Estados Unidos tropas y bases aéreas y navales estratégicas dentro de su territorio.

INFLUENCIA DE LAS GUERRAS MUNDIALES EN ARGENTINA: en los dos conflictos mas importantes y desvastadores del siglo XX, la Argentina cumplió un papel, a veces como simple telón de fondo, y otras como aliada ideológica, puerto de recalada, o peor aún, protectora de atroces criminales.

Ya en la Primera Guerra Mundial (1914—1915), y más allá de la indiferencia de las amplias mayorías, el totalitarismo alemán sedujo al Ejército nativo hasta el punto de inspirarlo para adoptar el modelo de uniformes, cascos, armas como el Máuser, y contratar oficiales alemanes como instructores de tácticas bélicas y hasta el estilo de órdenes militares creadas por el general prusiano Carl von Clausewitz, aquel de la célebre definición: “La guerra es la continuación de la política por otros medias”.

El encargado del adoctrinamiento, por orden del káiser Guillermo II, fue el coronel alemán Wilhelm Faupel y unos 150 altos oficiales del ejército argentino tomaron cursosad hoc en el Imperio Alemán. Entretanto, en el llano, el mundo civil, florecieron corrientes nacionalistas, ultranacionalistas y ultracatólicas que llevarían, con el correr de los años, la teoría a la praxis.

La Sociedad Patriótica, al principio, y sus hijos y nietos: Tacuara, Guardia Restauradora Nacionalista, Confederación Nacional Universitaria y otros grupos de jóvenes y no tan jóvenes extremistas que, además de adherir a la prédica que el cabo Adolf Hitlercomenzó en una cervecería de Munich en 1923, se alimentaron con su predilecto pan de cada día: el antisemitismo. Más tarde, cuando España se desangraba en su atroz guerra civil (1936—1939) y miles de refugiados republicanos llegaban a Buenos Aires, la Avenida de Mayo -improvisada patria chica de aquellos desesperados- que el escenario de coplas, palos y puñetazos.

Los frentes de batalla eran los cafés de la avenida, donde volaban las sillas, los vasos, y los puños buscaban al rival. La famosa furia española, a derecha e izquierda y aunque a miles de kilómetros, honraba su tradición. Por fortuna, muchas décadas después y en la paz, esa furia -domesticada- se bate en los campos de fútbol.

Fuente Consultada: Revista Muy Interesante Especial Nº4 – Wikipedia – Historia del Siglo XX Editorial Salvat

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Batalla de las Ardenas 1944 Resumen Segunda Guerra Mundial

Batalla de las Ardenas 1944: Resumen – Segunda Guerra Mundial

A finales de 1944, gran parte de la Francia ocupada había sido liberada, y los aliados estaban convencidos de que la guerra llegaba a su término. A finales de diciembre de 1944, el general Montgomery comentó: «Alemania está en la actualidad luchando a la defensiva en todos los frentes. Su situación es tal que ya no está en condiciones de lanzar operaciones ofensivas de gran envergadura».

No había dudas, porque Alemania estaba en agonía total, y el Tercer Reich que duraría mil años, parecía tener un triste fin a corto plazo. Los aliados avanzaban hacia Berlín para dar el golpe final, pero Hitler tenía aun un «as» en su manga, pues tenía en mente desde tiempo atrás un plan para jugar esta última carta, creando un feroz contraataque en la zona de las Ardenas en Francia, al mando del general Rundstedt.

Hitler sabia que si llegaba a conquistar Amberes y llegar al mar, los aliados quedarían atrapados entre los países bajos y no tendrían escape, y para ello estudió un BATALLA DE LAS ARDENAStremendo ataque con 250.000 hombres,11 divisiones blindadas, 2000 tanques y 3000 aviones, era su última oportunidad, sabía del poder alemán y recordaba sus éxitos iniciales.

Al amanecer del día 16 de diciembre, 22 divisiones alemanas —acorazadas y de infantería— se lanzaron contra las débiles líneas aliadas en el frente de las Ardenas, con el fin de ocupar Amberes y dividir en dos al ejército aliado. Los aliados fueron sorprendidos por el repentino ataque, las seis divisiones norteamericanas que defendían la zona se replegaron en todos los puntos.

Mientras Eisenhower enviaba refuerzos para defender al menos los flancos de la brecha, la 101 división aerotransportada logró conservar el importante nudo viario de Bastogne. A finales de diciembre, los aliados detuvieron a los alemanes al este del Mosa. El 8 de enero, Hitler comprendió que sus audaces planes habían fallado y ordenó la retirada de los panzers.

La batalla de las Ardenas no fue sólo la más larga en el frente occidental, pues duró desde mediados de diciembre de 1944 hasta enero de 1945. Fue la última gran apuesta de Hitler. Los aliados vencieron porque poseían mejor armamento, sobre todo tanques. La clave estuvo en la movilidad. En sólo cuatro días, los americanos pudieron multiplicar por dos sus efectivos de infantería en las Ardenas, y triplicar sus blindados. Aunque fue la mayor victoria de Estados Unidos en Europa durante la guerra, las bajas fueron muy elevadas por ambos bandos.

En total murieron 20.000 hombres y 160.000 resultaron heridos o fueron hechos prisioneros.

La derrota fue un duro golpe para los alemanes. La moral de las tropas quedó bajo mínimos. Los alemanes tuvieron que utilizar fuerzas de reserva que pensaban emplear contra los soviéticos, y eso facilitó a la URSS consolidar su victoria en el frente oriental.

 Un general alemán escribió en su diario, el 16 de enero de 1945: «Hace cuatro semanas empezó nuestro ataque. ¡Qué rápidamente ha cambiado todo! Ahora no parece quedar ya esperanza».