1930: Década Infame

Presidencias de Roberto Ortiz y Ramon Castillo Economia y Politica

Presidencias de Roberto Ortiz y Ramon Castillo

La renovación presidencial: Siendo presidente democrático el general Agustin P. Justo, y aproximandosé la fecha en que se debía proceder a renovar las autoridades nacionales, el panorama político se presentaba sombrío y confuso.

El general Justo y el partido oficial de la Concordancia sostuvieron la candidatura del doctor Roberto M. Ortiz, radical antipersonalista, cuya fórmula se completó con un conservador, el doctor Ramón S. Castillo, para el cargo de vicepresidente.

La Unión Cívica Radical presentó el binomio Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Realizadas las elecciones se impuso la fórmula oficialista: Ortiz-Castillo.

PRESIDENCIA DE ROBERTO M. ORTIZ (1938-1940)

Como decíamos en la elecciones nacionales triunfó la formula Ortiz, presidente, y Ramón Castillo, vice.

El doctor Ortiz asumió la presidencia el 20 de febrero de 1938, aunque poco tiempo ejerció el mando efectivo del país, por encontrarse enfermo de una grave dolencia.

En diciembre de 1938 se reunió en Lima la Conferencia Panamericana, en la cual los representantes de los países americanos debatieron la política internacional a seguir ante la posibilidad de una guerra entre Alemania y las potencias aliadas.

presidencia de roberto ortiz
Presidente Roberto Ortiz: En su período se resolvió definitivamente una cuestión de límites con el Paraguay en la región del Estero Patino. En el Congreso Panamericano de Panamá, mantuvo el principio de la neutralidad en la guerra mundial iniciada en 1939, sancionó la creación de la Universidad de Cuyo y una ley de «Ayuda Escolar» a las provincias. El 16 de octubre de 1941 se nombró al Coronel Manuel Savio encargado de «Fabricaciones Militares», destinadas a producir armamentos vinculados a la defensa nacional. Savio desarrolló una acción inteligente y tesonera que se prolongó más allá de las contingencias políticas y consagró sus méritos.

En dicha asamblea triunfó la tesis argentina, expuesta por nuestro canciller doctor José María Cantilo, que puede resumirse en la siguiente frase: «solidaridad americana y política propia».

En setiembre de 1939 se inició la Segunda Guerra Mundial y en el Congreso de Panamá —ante los representantes de las naciones americanas— la Argentina sostuvo su decisión de permanecer neutral.

En el aspecto político, el doctor Ortiz sostuvo la necesidad de hacer respetar la voluntad del pueblo en las urnas y en 1940 dispuso Intorvonli la provincia de Buenos Aires, al trascender que sus autoridades un linhlon surgido de comicios puros.

El presidente no pudo continuar con sus propósitos de restnhlocei la legalidad electoral, porque la grave enfermedad que padecía le obligó a pedir licencia y delegar el mando en el vicepresidente Castillo.

En junio de 1940 el doctor Ortiz renunció a su alto cargo y falleció al mes siguiente.

PRESIDENCIA DE RAMÓN S. CASTILLO (1940-1943)

En el transcurso de la presidencia del doctor Castillo 1 nuestro país ratificó su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial, pero resolvió considerar a Estados Unidos y al Brasil —que intervenían directamente en el conflicto— naciones no beligerantes.

Ramon Castillo presidencia
Presidente Ramón Castillo: Una de sus medidas fue la formación de la Flota Mercante del Estado. Para ello decretó la posesión de los barcos extranjeros paralizados en Buenos Aires, 16 italianos, 4 daneses, etc., pagando su valor. Otro decreto autorizó la expropiación de barcos particulares argentinos.

En este período de gobierno se creó la marina mercante nacional con la compra de dieciséis naves italianas, cuatro danesas y tres alemanas.

También fue nacionalizado el puerto de Rosario y el ferrocarril del Estado (actualmente .general Belgrano).

Entre las obras públicas, merece destacarse la construcción de la avenida General Paz.

El doctor Castillo debió enfrentar una nueva crisis económica —derivada del sangriento conflicto europeo— y una grave tensión política.

En 1943, al aproximarse la renovación del Poder Ejecutivo, el presidente Castillo auspició la candidatura del político conservador Robustiano Patrón Costas, el cual sostenía que la Argentina debía abandonar su posición neutral y luchar junto a los Aliados.

El manejo político no llegó a concretarse porque el 4 de junio de 1943 estalló una revolución cuyo jefe militar fue el general Arturo Rawson, quien, por la tarde de ese día, asumió el mando del país al frente de un Gobierno Provisional.

El doctor Castillo presentó la renuncia a su cargo.

ALGO MAS…

Ante la imposibilidad de poder importar herramientas y máquinas para producir, tanto durante la guerra como en el período posterior de reconstrucción europea,causó graves perjuicios, las industrias establecidas no pudieron renovarse y muchas de las nuevas fueron montadas con máquinas deficientes o improvisadas.

Castillo procuró fomentar la explotación minera y la industrial.
Mediante una disposición declaró caduco el contrato que confiaba a una empresa privada la explotación .del puerto de Rosario.

En materia de política exterior, defendió la neutralidad, sobre todo en el Congreso de Cancilleres Americanos, reunido en Río de Janeiro en enero de 1942.

Nombró «Juntas Paritarias», es decir, de igual categoría, entre patrones y obreros de las diversas industrias a fin de celebrar acuerdos laborales que evitaran paros y huelgas.

Resolvió la compra de las cosechas para asumir directamente la gestión de su venta.

Los argentinos se volcaron hacia uno u otro de los contendientes de la Segunda Guerra Mundial, según su inclinación por la democracia o el totalitarismo.

El Dr. Castillo, simpatizante de los nazis, toleró la actividad de alemanes residentes en nuestro país. Esta actitud dio lugar a un gran número de descontentos, agrupados en un vasto movimiento denominado «Acción Argentina».

Para afrontarlos fueron prohibidos actos públicos de propaganda, proyectados en todo el país.

El 3 de octubre de 1942, pese a las trabas opuestas, se realizó una gran asamblea en el Luna Park, donde protestaron enérgicamente prestigiosos oradores de diversas tendencias contra las simpatías pro nazis del gobierno.

Nació la «Unión Democrática», con gran número de adherentes. Se acercaba el término del período presidencial y la opinión comenzó a concentrarse en torno de la reelección del General Justo, antigermánico; pero en enero de 1943 falleció.

El oficialismo proclamó la candidatura del doctor Robustiano Patrón Costas como Presidente y Manuel María de Iriondo, Vice; el primero salteño y el segundo santafesino.

El descontento de las fuerzas armadas no tardó en definirse con un programa de acción democrática.

Varias tentativas de alzamiento no llegaron a concretarse Miguel Ángel Montes y Urbano de la Vega formaron en 1942 una logia para unificar los varios grupos.

Así se constituyó la G.O.U. (Grupo Oficiales Unidos) sus cuatro figuras más activas fueron los coroneles Juan Domingo Perón, Eduardo J. Avalos, Enrique P. González y Emilio Ramírez. Perón, el más activo, sumó numerosas adhesiones, sobre todo en el arma de infantería.

Trabaron contacto con dirigentes radicales, demócratas y socialistas, y acordaron promover la candidatura


Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Argentina y el Mundo de José C. Astolfi – Editorial Kapelusz
Historia 5 Instituciones Políticas y Sociales de Argentina desde 1810 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Agustin P. Justo Gobierno, Biografia Politica y Economia

Gobierno y Biografia de Justo Agustin P.

Siendo el general Uriburu presidente de facto de Argentina y ante los rumores de conspiración en las fuerzas armadas y sintiéndose enfermo, el dispuso convocar a elecciones para el 8 de noviembre de 1931, a fin de poner término al período revolucionario.

A los comicios para la elección presidencial concurrieron dos coaliciones de partidos: la Concordancia (formada por la unión de los conservadores o demócratas nacionales con los radicales antipersonaiistas y los socialistas independientes), que proclamó al general Agustín P. Justo y al doctor Julio A. Rocahijo del general homónimo—, y la Alianza Civil (unión de socialistas con demócratas progresistas), que sostuvo a Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto.

El partido Radical personalista proclamó al binomio Marcelo T. de Alvear-Adolfo Güemes, pero en acuerdo de ministros el presidente Uriburu los declaró inhabilitados para figurar como candidatos. Por esta resolución, el radicalismo —que contaba con gran apoyo popular— retiró todas sus candidaturas a los puestos en el gobierno de todo el país y proclamó la abstención política.

Efectuadas las elecciones y realizado el escrutinio, se impuso la fórmula presidencial oficialista de la Concordancia: Justo-Roca

ANTECEDENTES:
La crisis mundial y sus consecuencias en la Argentina
Argentina sufrió los efectos de la gran depresión económica mundial.

Las exportaciones se vieron sumamente disminuidas, lo que obligó a limitar severamente las importaciones.

Decayó la actividad productiva y en consecuencia aumentó el desempleo.

El Gobierno estableció un rígido control del comercio exterior seleccionando los productos que podían ingresar al país como los combustibles y los productos químicos, entre otros.

Parte de lo comprado fue sustituido por el gran desarrollo de la na ciento industria nacional, sobre todo la de la alimentación y la textil.

La limitación de las importaciones se prolongó durante la Segunda Guerra Mundial.

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Vida de Agustin P. Justo: Nació un 26 de febrero de 1876 en Concepción del Uruguay, por entonces capital de Entre Rios. Con tres años su familia se trasla a Buenos Aires.

gobierno de Agustin P Justo

El niño estudió un año en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y a los 11 se incorporó al Colegio Militar, del que egresó el 9 de enero de 1892 con el segundo promedio de su promoción y como alférez de artillería.

El inicio de los estudios militares provocó tres años de distanciamiento entre padre e hijo. En julio de 1890, el joven cadete había intervenido en la Revolución del Parque junto a un grupo de treinta y tres camaradas, desconociendo a las autoridades naturales.

Se encontró allí con José Félix Uriburu, su primo Juan Bautista Justo, once años mayor que él y más tarde fundador del socialismo argentino, su tío Juan Felipe y Nicolás Repetto, todos nucleados alrededor de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

Poco tiempo después, fue amnistiado y se reincorporó al Colegio Militar. Durante la década del noventa Justo tendrá varios destinos que lo llevarán a San Juan, La Pampa y San Luis.

Desde enero de 1896 es oficial del arma de ingenieros en la División Técnica del Estado Mayor del Ejército, cuando lo sorprende la muerte de su padre.

Al año siguiente ingresa en la carrera de ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Exactas y se gradúa en 1903 junto con una carnada de oficiales caracterizada por una sólida formación cultural; entre ellos, Pablo Nogués, Enrique Mosconi y Alonso Baldrich.

En 1904, con el grado de capitán, obtiene el reconocimiento como ingeniero militar.

Para entonces llevaba cuatro años de matrimonio con Ana Ber-nal. La ceremonia se había celebrado en diciembre de 1900 y el general Enrique Mosconi había sido testigo del enlace.

La pareja vivía en el viejo Palermo, cerca del arroyo Maldonado, barrio «orillero» en esa época. Tendrán siete hijos, de los cuales varios fallecerán en la infancia.

El primogénito, Liborio, será el más recordado. Conocido por sus seudónimos de «Quebracho» y «Lobodón Garra», en la década del treinta adherirá al marxismo, por un tiempo participará del movimiento trotskista latinoamericano y proseguirá luego su labor de investigador y escritor de izquierda, por lo que se sucederán los desencuentros con su padre.

Ascendido a mayor en 1906, Agustín P. Justo ocupó la cátedra de Matemática en el Colegio Militar y fue docente de Telemetría y Telegrafía óptica en la Escuela de Tiro.

Fue segundo jefe del batallón de ferrocarrileros, subdirector de la Escuela de Tiro, a cuyo frente dirigió la campaña de instrucción en Sierra de la Ventana en 1908, y subdirector del Colegio Militar en octubre de 1913, con el grado de coronel.

Hombre laborioso, disciplinado y versátil, resultaba un conversador de trato afable que mostraba gran curiosidad intelectual, en especial en lo relativo a temas de historia. Confesaba sentir una especial admiración por la personalidad de Julio A. Roca, el Zorro, de quien más de una vez intentará copiar fórmulas y tácticas.

Desde 1908 la familia se había instalado en las cercanías de Campo de Mayo, en la localidad de Bella Vista.

Entre 1914 y 1915, Justo comandó la Cuarta Brigada de Artillería y alcanzó la dirección del Colegio Militar. Siete promociones de oficiales fueron moldeadas bajo su supervisión.

Justo no disimulaba su oposición a Yrigoyen, y en 1920, en un discurso a los cadetes cuestionó abiertamente la política del Presidente y generó fuertes polémicas.

Al año, durante los homenajes por el centenario del nacimiento de Bartolomé Mitre, transformó la conmemoración en un acto opositor al gobierno.

Fuente:Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX-Deleis-Titto-Arguindeguy Editorial Aguilar

PRESIDENCIA DE AGUSTÍN P. JUSTO (1932-1938)

La gestión presidencial: A la edad de 56 años, el general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después dé la Conferencia de Ottawa (mediados de 1932) agravaron el problema económico argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña. Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Las relaciones exteriores: En el orden internacional, la Argentina desarrolló una intensa acción diplomática.

El general Justo se trasladó al Brasil y más tarde —en 1935— el presidente de esa nación, doctor Getulio Vargas, llegó a nuestro país. También fue huésped del pueblo argentino el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien arribó a Buenos Aires en 1936.

El ministro Carlos Saavedra Lamas dirigió la política exterior en eí transcurso de la presidencia del general Justo. En 1932 se inició la llamada «guerra del Chaco» entre Paraguay y Bolivia, países que disputaban territorios chaqueños.

El protocolo que puso fin a la lucha se firmó en Buenos Aires, en junio de 1935. Por su destacada actuación diplomática en favor del cese de las hostilidades, Saavedra Lamas obtuvo el Premio Nobel de la Paz, del año 1936.

En 1934 se realizó en Buenos Aires el XXX Congreso Eucarístico Internacional, al que asistió como legado del Pontífice el entonces cardenal Eugenio Facelli (más tarde Pío XII) y que contó con la adhesión de millares de fieles de nuestro país y también del extranjero.

La renovación presidencial
Cuando se aproximó la fecha en que se debía proceder a renovar las autoridades nacionales, el panorama político se presentaba sombrío y confuso.

El general Justo y el partido oficial de la Concordancia sostuvieron la candidatura del doctor Roberto M. Ortiz, radical antipersonalista, cuya fórmula se completó con un conservador, el doctor Ramón S. Castillo, para el cargo de vicepresidente.

La Unión Cívica Radical presentó el binomio Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Realizadas las elecciones se impuso la fórmula oficialista: Ortiz-Castillo.

La otra cara del gobierno de Justo era la inauguración de obras públicas. La extensión de la red vial fue notable y se construyeron más de treinta mil kilómetros de caminos, financiados con un impuesto a las naftas decretado durante el gobierno de Uriburu y llevados adelante por la Dirección Nacional de Vialidad.

obelisco en construccion

Bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre, la Capital logró buena parte de su perfil moderno: se construyó el Obelisco, se inició la avenida 9 de Julio y el distrito federal marcó su límite, circundado por la avenida General Paz.

colegio militar el palomar

Durante el sexenio comenzó la construcción del Colegio Militar en El Palomar (imagen arriba) , de la Escuela de Aviación de Córdoba, del edificio del Ministerio de Guerra y el Hospital Militar en terrenos de Campo de Mayo.

SINTESIS DE SU GOBIERNO:

Desarrolló una inteligente y activa política exterior. Fue oficialmente al Brasil; visita devuelta por el Presidente de ese país, Gelulio Vargas.

En ambos casos hubo gran despliegue de cordialidad. Contribuyó al restablecimiento de la paz entre Bolivia y Paraguay, que se disputaron la posesión del Chaco en sangrientas batallas.

A ese efecto, Justo convocó un Congreso Panamericano en Buenos Aires. En 1934 se reunió en esta ciudad el 32° Congreso Eucarístico Internacional, presidido por el Cardenal Eugenio Pacelli (futuro Papa Pío XII), con gran afluencia de fieles y prelados de todas partes del mundo.

En 1936 visitó por primera vez la Argentina un Presidente de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, recibido por el Congreso en sesión extraordinaria. Justo intervino los precios de los productos de la ganadería y la agricultura.

Envió a Europa al vicepresidente, que con gran habilidad consiguió mantener abierto el mercado de sames con Gran Bretaña en
las condiciones estipuladas por el tratado Roca-Runciman.

Entre otras valiosas decisiones de esta presidencia, cabe citar: creación del «Banco Central de la República», de Dirección Nacional de Vialidad y de la Comisión Nacional de Cultura. Implantó además el impuesto a la renta

Constituyó el Fondo Nacional de Caminos con un impuesto especial a la nafta,cuyos ingresos debían invertirse en obras publicaste vialidad, nacionales y provincialesInauguró el puente entre Paso de los Libres y Uruguayana, en Brasil.

Muy discutidas en su momento, el conjunto de medidas económicas adoptadas por Justo sacaron al país de la crisis aguda del año ’30 y, aunque los sectores desposeídos se mantuvieron en la marginación, los índices macroeconómicos mejoraron.

Se creó la Dirección de Parques Nacionales, y la gestión de Pablo Nogués en los Ferrocarriles del Estado y la conducción de Ricardo Silveyra en YPF fueron eficaces.

Estos logros dieron a Justo una imagen de buen administrador. No obstante, de no mediar fraude, era difícil la continuidad conservadora.

La Concordancia, controlada por Justo, frente a los comicios de 1937 optó por «abdicar» en un antipersonalista, dejando la candidatura vicepresidencial para el PDN. Así surgió la fórmula continuista de Roberto Ortiz -el ministro de Hacienda– y el jurista Ramón Castillo, por entonces ministro del Interior.

La dupla salió a enfrentar a la ya proclamada fórmula socialista Nicolás Repetto-Arturo Orgaz y al binomio radical formado por Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca.

Alvear se burló de las giras electorales y las reiteradas inauguraciones del Presidente: «El general Justo está paseando el cadáver de su presidencia»; pero le fallará el pronóstico. Con proscripciones y fraudes, Ortiz y Castillo recibirán los atributos presidenciales y se instalarán en la Casa Rosada el 20 de febrero de 1938.

Pocos días antes, Justo recibió la noticia de la muerte de su hijo Eduardo en un accidente aéreo.

En diciembre de 1942 fallece su esposa y la salud del general decae rápidamente, para morir en enero de 1943, pocos meses antes de un nuevo golpe que cambiaría los destinos de Argentina.

Ver: La Decada Infame

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Argentina y el Mundo de José C. Astolfi – Editorial Kapelusz
Historia 5 Instituciones Políticas y Sociales de Argentina desde 1810 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Vida de Di Giovanni Severino Anarquista Italiano en Argentina

VIDA, ACCIONES Y EJECUCIÓN DEL ANARQUISTA  SEVERINO DI GIOVANNI

En el año 1919, a pocos meses de la triste recordada Semana Trágica comenzaron diversos asaltos de grupos anarquistas con la finalidad de  conseguir fondo económicos para costear los gastos de sus «aventuras sangrientas», apoyar el funcionamiento de los sindicatos, mantener las familias de los presos políticos y financiar propaganda y periódicos políticos para difundir sus ideas anarquistas que habían aprendido en Europa y que deseaban implantar en Argentina.

Entre los dirigientes mas destacados de este movimiento de protesta, existió un inmigrante que llegó escapando del fascismo italiano, y que es recordado hasta nuestro días por lo salvaje de sus acciones, llamado Severino Di Giovanni, quien representa el segmento probablemente más idealista y radicalizado del anarquismo argentino. Debido a sus posiciones intransigentes con el orden capitalista, encuentra enconados adversarios no sólo en el régimen político sino en las propias filas anarquistas.

Semana Trágica: El 7 de enero de 1919 hubo una manifestación de obreros en huelga frente a la fábrica Vasena; fueron atacados por la custodia de la empresa y por la policía, con saldo de varios muertos. El día 9, en el sepelio, la policía reprimió a la multitud y se entabló una lucha entre ambos bandos que dejó un saldo aproximado de 65 muertos y 130 heridos, entre los huelguistas, y de 4 muertos y 9 heridos, entre los policías.

Di Giovanni Severino

Di Giovanni, se lo recuerda como un  anarquista expropiador que tuvo en jaque a la policía argentina
durante seis años con sus asaltos y atentados.

ANTECEDENTES: los miles de inmigrantes que fueron llegando a Bs.As. con la idea de «hacerse la América», veían muchas injusticias sociales y laborales, por lo que decidieron luchar por sus derechos, como la jornada laboral de ocho horas, leyes sanitarias,  limitación del trabajo de los menores  y fundamentalmente por un salario digno y su participación en política.

Como respuestas a sus reclamos obtuvieron por parte del estado  una represión salvaje , violencia y la aplicación de la Ley de Residencia, donde eran expulasados de Argentina, y enviados a su país de origen. Como consecuncia se declararon violentas huelgas que siempre culminaban con la intervención y la represión policial. Fue éste el punto de inflexión respecto de la cuestión de la tolerancia hacia los inmigrantes. No sólo se expulsaba a los extranjeros, también se prohibieron las huelgas, se comenzó a reprimir y reglamentó la actividad sindical.

A fines del siglo XIX habían llegado a la Argentina contingentes de anarquistas españoles e italianos, entre los cuales estaban el catalán Diego Abad de Santillán y el italiano Enrico Malatesta, impulsores del movimiento anarquista en la Argentina. Malatesta, que residió en el país entre 1885 y 1889, publicó en Buenos Aires, en español e italiano, La Questione Sociale, precursor del periódico La Protesta, el diario ácrata más importante y permanente del siglo XX.

DI GIOVANNI SEVERINO: Poco después de la «Marcha sobre Roma» (1922) de Benito Mussolini, llegó a la Argentina Severino Di Giovanni, un obrero tipógrafo, que sería el más conocido de los anarquistas «vengadores» o individualistas de la Argentina.

Nacido en Italia el 17 de marzo de 1901,  en Chieti en la región de los Abruzos, a unos 180 kilómetros de Roma, era un adolescente   cuando se impregnó de las ideas libertarias.Estudió el magisterio y antes de graduarse comenzó a enseñar en una escuela de su aldea. En 1922 debió dejar la Italia fascista refugiándose en nuestro país, donde se desempeña como obrero tipógrafo entre otros trabajos.

Es un ávido lector, y aunque realizó estudios en su país natal, fue sobre todo la afición letrada la que lo convirtió en un erudito conocedor del pensamiento libertario. Durante algún tiempo editó el periódico Culmine, cuyo objetivo mayor es despertar la conciencia de los oprimidos y llamar a la destrucción del orden económico-jurídico.

En sus horas libres aprendió el oficio de tipógrafo y leyó todos los libros que llegaron a sus manos,
entre ellos, las obras de los teóricos anarquistas Proudhon, Bakunin, Malatesta y Reclús.

Y ahora, cuando promedia la década de 1920, lleva adelante, con un grupo sin duda menguado de seguidores, una serie de acciones apropiadoras con creciente despliegue de violencia, lo que incomoda al grupo anarquista del  conocido periódico libertario La Protesta, de gran predicamento entre los sectores obreros.

En 1922 se casó con Teresa Masciulli, una muchacha de su pueblo, con quien tiene tres hijos. La muerte de sus padres y la llegada al poder del fascismo lo decidieron a abandonar Italia y a partir junto a su esposa rumbo a la Argentina. Llegó a Buenos Aires en mayo de 1923 y de inmediato entró en contacto con los círculos anarquistas y antifascistas. Consiguió trabajo como obrero gráfico, se instaló en Morón (Bs.As.) y concurrió diariamente a reuniones para planear actos de agitación contra Mussolini y sus simpatizantes italianos residentes en la Argentina.

Refugiados en la casa de la familia Scarfó, ejerció una poderosa influencia sobre los hermanos Alejandro y Paulino Scarfó, a quienes convirtió al  credo libertario. También se enamoró con singular pasión de Josefa América, hermana  de aquéllos, a la sazón de 15 años. Pero todo indica que Severino sólo convivió con la   joven después de haberse separado de Teresa. Josefa América sigue con devoción la arriesgada militancia de su compañero. El grupo de Di Giovanni es conocido como el de los anarquistas expropiadores,  y muy a menudo cruza tiroteos con la policía movilizada tras sus huellas.

ALGUNAS DE SUS ACCIONES

Explica la periodista e historiadora María Seoane en su libro ARGENTINA El siglo del progreso y de la oscuridad (2003):

«En 1925, Di Giovanni escandalizó a la oligarquía argentina cuando irrumpió en el Teatro Colón en medio de una presentación artística organizada por la Embajada de Italia con motivo del vigésimo quinto aniversario de la llegada al trono de Víctor Manuel III. Se trataba de un acto protocolar, del cual participaban el entonces presidente argentino Marcelo Torcuato de Alvear —que gobernó entre 1922 y 1928—, la primera dama, los integrantes del gabinete de ministros, autoridades consulares y miembros de la más distinguida aristocracia.

La velada había comenzado con la entonación del Himno Nacional Argentino y, luego, con la Marcha Real Italiana. Súbitamente, desde la platea popular comenzaron a escucharse gritos: «¡Ladril ¡Assassini! ¡Viva l’anarchia!», mientras una lluvia de panfletos que denunciaban la opresión en Italia caía a la platea a los pies del embajador.

Di Giovanni continuó su actividad política organizando atentados contra bancos y hasta contra el consulado italiano en Buenos Aires, que causó 9 muertos y 34 heridos. Sus acciones dividieron al movimiento anarquista. Finalmente, fue declarado «enemigo público número uno» por el gobierno militar del general José Félix Uriburu y fusilado en la Penitenciaría Nacional el 10 de febrero de 1931. «

ARGENTINA El siglo del progreso y de la oscuridad

  • Severino y sus compañeros  con sus atentados antinorteamericanos. El 24 de diciembre de 1927 vuelan las casas centrales del Citi Bank y el Banco de Boston, con el lamentable saldo de dos muertos y  23 heridos. Las víctimas son trabajadores del banco, transeúntes y clientes.
  • A comienzos de 1928 el diario liberal de la colectividad italiana de Buenos Aires, L’Italia del Popólo, denuncia que el cónsul italiano, ítalo Capani, trabaja para la sección Orden Social de la Policía Federal, brindándole información sobre ciudadanos italianos antifascistas. Severino tiene información de que el cónsul visitará el nuevo edificio del consulado en la calle Quintana 475, junto al nuevo embajador italiano Martin Franklin. A las 11.42 del 23 de mayo de 1928 estalló una terrible bomba que destruyó casi completamente el consulado con un saldo de nueve muertos y 34 heridos. Era el atentado más grave cometido en la Argentina hasta ese momento.
  • Ese mismo día Severino se dirige a La Boca. Su objetivo era volar la farmacia de Benjamín Mastronardi, presidente del Comité Fascista de la Boca, en Almirante Brown 899. Deja en el lugar un poderoso artefacto oculto en un maletín. La bomba será casualmente desactivada por el pequeño Dante Mastronardi, hijo del farmacéutico, al que le llamó la atención el maletín, le quitó la manija y con ella el detonador.

EJECUCIÓN DEL ANARQUISTA EXPROPIADOR:
NOTA DEL HISTORIADOR  OSVALDO BAYER
PERIÓDICO EL BICENTENARIO FASC. N°7 PERÍODO 1930-1949
EL ÚLTIMO ANARQUISTA

Fue un crimen de la dictadura de Uriburu. El fusilamiento del anarquista más buscado de la Argentina: Severino Di Giovanni. La prensa lo pintaba como el asesino serial más cruel de nuestra historia.

La realidad era muy otra. Di Giovanni fue un luchador por el ideal anarquista: llegar al socialismo pero en libertad, no mediante una dictadura del proletariado. Era un maestro italiano, perseguido por el fascismo. Debió exiliarse con su familia y al llegar a Buenos Aires tomó contacto con los anarquistas.

Este movimiento estaba dividido entre los que creían llegar a la revolución social mediante sus publicaciones, asambleas y la fuerza sindical, y los que decían que había que combatir la violencia de arriba con la violencia de abajo. No bien llegado a Buenos Aires, comenzó a editar una revista en italiano, Culmine, donde propagaba sus ideas.

Para financiarla organizó asaltos a bancos y otras entidades. La primera vez que Di Giovanni salió en los diarios fue cuando en el Teatro Colón, el presidente Alvear le hizo una fiesta al embajador de Italia porque se cumplía un cuarto de siglo de la asunción del rey Víctor Manuel. Di Giovanni arrojó, desde el «paraíso» a la platea, volantes contra Mussolini y el rey, y gritó vivas al anarquismo. Y fue detenido.

Ya en libertad siguió trabajando como tipógrafo. Estaba casado con Teresina y tenía cuatro hijos. El dinero que ganaba lo dedicaba a su familia y a la edición de su periódico. Cuando en EE.UU. fueron ejecutados los anarquistas Sacco y Vanzetti, Di Giovanni hizo atentados de bomba: contra el monumento a Washington y contra el Citi Bank. En este último murieron dos inocentes; allí se equivocó. Pero siguió su línea de violencia.

Ayudado por dos hermanos jóvenes, Alejandro y Paulino Scarfó, Severino se enamoró de la joven Josefina América Scarfó, de 17 años. En enero último, Di Giovanni fue apresado y se le hizo un juicio militar sumario. Insólitamente, el oficial nombrado como defensor del reo hizo una defensa valiente del acusado. Pero el anarquista fue condenado a ser fusilado. Al día siguiente fue fusilado Paulino Scarfó.

La dictadura no tenía ningún derecho a hacer esto ya que la pena de muerte había sido anulada por el presidente Yrigoyen. Fueron muertes valientes las de los dos. Severino, antes de recibir los balazos mortales de los soldados, grito: «¡Vívala anarquía!».

Al conocer su muerte, la poetisa italiana Virgilia d’Andrea escribió: «De rosas, la sangre ese bello cuerpo cubre./ Mientras en los ojos ha naufragado el cielo/ un ruiseñor dulcemente canta/ y el alba se disuelve en tenue velo…».

POR OSVALDO BAYER
Historiador y ensayista

Fuente Consulatadas:
LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA Tomo 3 Felipe Pigna
ARGENTINA EL Siglo del Progreso y de la Oscuridad María Seoane
Periódico EL BICENTENARIO N° 6 y 7 Períodos 1910-1929 y 1930-1949 Nota de Osvaldo Bayer

Origen del Voto Femenino en Argentina Reforma de la Constitucion

Origen del Voto Femenino Argentina
Reforma de la Constitución en el Gobierno de Perón

El 8 de setiembre de 1948 se sancionó la ley del voto femenino. Con ella las mujeres obtuvieron los mismos derechos y obligaciones políticas que los hombres, rigiéndoles la misma ley electoral. Se les entregó como documento de identidad la libreta cívica.

Votan las mujeres: En 1951 la mujer argentina concurrió por primera vez a las urnas como votante y como candidata. La ley 13.018, largamente esperada por el movimiento sufragista, se había aprobado por fin en un contexto bien diferente del que soñaron sus promotoras: Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Victoria Ocampo y María Rosa Oliver, para citar a algunas de las pioneras de esa lucha secular.

La ley, votada por unanimidad en 1947, fue publicitada como un logro exclusivo del peronismo y de Evita.

Eva comenzó entonces la selección de mujeres líderes con el objetivo de formar la rama femenina del Partido Justicialista. Las eligió por su capacidad de trabajo y de entrega, más que por sus antecedentes profesionales y así, con el impulso de las “chicas”, se organizó la rama femenina.


En los comicios nacionales de 1951, votó el 90% del padrón femenino. Por cierto que estos votos favorecieron al peronismo por encima del sufragio masculino y le permitieron ganar en la capital, el distrito más opositor.

En el Congreso de 1952 hubo un 25% de representación femenina, la más alta en la historia del siglo.

Pero ninguna de las pioneras feministas ingresó a las Cámaras. Una de éstas, Alicia Moreau de Justo, la infatigable viuda del fundador del Partido Socialista, ni siquiera pudo acudir a los comicios: había orden de detención contra ella. (Fuente Consultada: Argentina, Historia del país y de su gente María Saenz Quesada)

Se crearon nuevos organismos, dependientes del Ministerio de Economía y Finanzas, que se ocuparon de todo lo referente a la comercialización de las cosechas, al ordenamiento de las importaciones, a la fijación de los precios internacionales y a las atribuciones correspondientes al Banco Central de la República Argentina.

En ese año se repatrió la deuda externa y se adquirieron grandes empresas, como las de teléfonos, gas y ferrocarriles, pero no hubo mayormente inversión en nuevos bienes ni creación de riqueza, lo que motivé, según muchos, la progresiva descapitalización del agro en beneficio de la incipiente industrialización urbana.

El año 1914 fue importante pan quienes reclamaban la igualdad entre hombres y mujeres. Dos factores contribuyeron a este proceso La guerra europea fomentó la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo y les otorgó nueva responsabilidades sociales como sustitutas de los hombres que se hallaban en los frentes de batalla. Sin embargo, antes del estallido de la guerra en Gran Bretaña, las sufragistas, que reclamaban el derecho del voto para las mujeres, abandonaron el carácter pacifista de sus campañas y realizaron una serie de actos que violaban las leyes.

REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN: Continuando un esquema definido de poder, al gobierno decidió la reforma de la Carta Magna para adaptarla a las nuevas circunstancias por las que atravesaba el país.

El Congreso dictó la ley de reformas de la Constitución, dé acuerdo con lo dispuesto en el artículo 30 de la misma. El 5 de diciembre de 1948 se efectuaron en todo el país las elecciones constituyentes, en las que el peronismo obtuvo la mayoría.

La convención nacional de 1949 aprobó, entre otras, las siguientes reformas a la Constitución: los derechos del trabajador, la familia y la ancianidad, la estatización de los servicios públicos, la reelección presidencial, la constitución de la Suprema Corte de Justicia como tribunal de casación, el derecho de propiedad como función social y la propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación sobre sus yacimientos petrolíferos, gasíferos, carboníferos y mineros.

Video Sobre La Discusión del Tema en el Congreso

UN POCO DE HISTORIA SOBRE EL SUFRAGIO FEMENINO:

Emmeline Pankhurst En 1890, trece años antes de que Emmeline Pankhurst formara la organización, a veces violenta, que la hizo mundialmente famosa, su marido, Richard, le hizo una pregunta que recordaría el resto de su vida: «¿Por qué no nos obligáis a daros el voto? ¿Por qué no nos sacáis los ojos?».

Aunque Pankhurst, madre dedicada exclusivamente a sus cuatro hijos, ya era conocida en los círculos feministas de Londres como fundadora (junto a su marido) de la Bga a favor del sufragio de las mujeres, no fue hasta 1903,111 años después de la publicación de la Reivindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft, cuando formó la Unión Social y Política de Mujeres, la más conocida organización sufragista de Gran Bretaña.

La USPM nació del desacuerdo de Pankhurst con el control, exclusivamente masculino, del movimiento laborista. Se presentó como candidata de la izquierda y fue elegida tutora de asistencia pública en su Manchester natal en 1894.

Tras la muerte de Richard en 1898, trabajó en el registro civil de nacimientos y defunciones. Estas experiencias aumentaron su simpatía por las mujeres de clase trabajadora y la convencieron a ella y a su hija mayor, Christabel (como Emmeline, una elocuente oradora a favor del socialismo y del feminismo), de que «los hombres de clase trabajadora eran tan injustos con las mujeres como los de las demás clases».

Con Christabel, Emmeline fundó el USPM para presionar a las asociaciones comerciales y al Partido Laborista en favor del derecho a voto de las mujeres.

Pronto, Emmeline y Christabel cambiaron de estrategia. Decidieron que mientras en Gran Bretaña el derecho al voto estuviera vinculado a la posesión de propiedades —el 40 % de los hombres tampoco podía ejercer ese derecho—, el sufragio de las mujeres solo sería posible en las clases adineradas.

Así el USPM renunció a sus intereses proletarios y empezó a reclutar matronas de la buena sociedad para interrumpir a los oradores liberales que no apoyaban los derechos de las mujeres, dando así lugar a espectaculares situaciones en las que señoras de la alta sociedad fueron expulsadas y abucheadas en los salones públicos.

Una vez que los liberales llegaron al poder, las Pankhurst (otra hija, Sylvia, se había unido a ellas) pasaron a la acción violenta: sus acaudaladas seguidoras empezaron a quemar los cables del telégrafo y algunas pinturas valiosas, casas vacías y las gradas de campos de criquet.

«Todo hombre con voto será considerado como un enemigo, a menos que decida aliarse con nosotras», escribió Christabel.

¡POR FIN, LA LEY!
Instalado el Congreso afluyeron numerosos proyectos. En la primera sesión de la Cámara Baja el diputado radical Ernesto Sanmartino —que en 1932 había sido autor de una iniciativa similar en su provincia, Entre Ríos— presentó su propuesta con la anuencia total del bloque partidario.

Presentaron igualmente proyectos los diputados laboristas Eduardo Colom, Miguel Petruzzi y José Emilio Visca, así como el conservador correntino Justo Díaz Colodrero.

Ese mismo año, el senador Lorenzo Soler, representante por Mendoza —de origen radical y uno de los fundadores de la Junta Renovadora de la UCR que luego se sumó al Partido Laborista—, presentó el suyo en el que expresaba: «Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán ‘sujetas a las mismas obligaciones que les acuerda o impone las leyes a los varones argentinos».

Con la primera sanción producida en- Senadores, el proyecto pasó a la Cámara de Diputados, donde fue tratado el 9 de septiembre de 1947. Allí todavía el representante del Partido Demócrata, Reynaldo Pastor, autor de un despacho por la minoría, recordó algunas de las objeciones clásicas para limitar los alcances de la norma, proponiendo quitarle el carácter de obligatoria. Pero los tiempos eran otros.

Más de medio siglo de luchas feministas y casi cuatro décadas de trabajo legislativo—reconocido entonces en el recinto parlamentario por el miembro informante del justicialismo—concluyeron con la sanción de la Ley 13.010.

Fue anunciada solemnemente el 23 de septiembre de 1947 desde los balcones de la Casa de Gobierno, por el presidente de la república general Perón y su Ministro del Interior, haciéndole entrega simbólica del texto a su esposa, Eva Duarte.

Ella impulsó, a partir de entonces, la creación de la rama femenina del partido peronista, cuyos estatutos se modificaron para promover la incorporación de mujeres, lo que se. vio reflejado en las elecciones siguientes.

Con la promulgación de esta ley, el sufragio se convirtió en universal para todos los ciudadanos mayores de edad y dueños de los requisitos mínimos para ejercer sus derechos cívicos en la Argentina.

Todas las provincias adoptaron una legislación semejante en su jurisdicción. Las mujeres se sumaron entusiastas y numerosas y buscaron paulatinamente, una mayor participación cívica.

Pero quedaba todavía otro largo camino para su incorporación efectiva a la vida política y para lograr el reconocimiento de su tarea y de su militancia mediante el acceso al ejercicio de responsabilidades partidarias y gubernamentales que le dieran cauce a su protagonismo.

Esa lucha todavía continúa en el terreno de la legislación y sobre todo en el de la cultura y de las prácticas políticas.

Historia del Sufragio Femenino

Fuente Consultada:
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina
Revista Todo Es Historia N° 404 Año 2001

Ley de Educacion 1420 Registro Civil Servicio Militar Gobierno Roca

Gobierno Roca: Ley de Educación 1420 – Registro Civil – Servicio Militar

Ley de Educacion 1420 Registro Civil Servicio Militar Gobierno RocaJulio Argentino Roca
Nació en Tucumán en 1843. Fue presidente de la Argentina durante :os períodos: entre 1880 y 1886, y entre 1898 y 1904. Murió en Buenos Aires en 1914.

Durante su primer gobierno, Roca explicó que «la práctica de la libertad de las instituciones federales, sin revueltas ni motines, hace el estado normal del país, debido «principalmente a los progresos de la razón pública, que ha comprendido por dolorosas experiencias que el desorden trae siempre consigo la pobreza, el atraso y el descrédito».

Durante su gobierno el fortalecimiento del poder central se hizo efectivo a través de varias medidas. Una de ellas fue la reforma monetaria de 1881, que prohibió la circulación de las monedas y los papeles moneda provinciales y unificó el sistema monetario argentino con la emisión de un papel moneda único, respaldado por el Estado.

La reforma monetaria intentaba organizar el mercado nacional solucionando la anarquía monetaria reinante en las provincias, que dificultaba las transacciones. En 1884, mediante una ley se adoptó formalmente el patrón oro (papel moneda convertible), en un intento de vincular la moneda interna a la externa, ya que el oro era el medio de pago internacional. La misma ley autorizó a cinco bancos a emitir moneda. El sistema de convertibilidad tuvo corta vigencia y se suspendió en 1885.

En 1884, se creó el Estado Mayor del Ejército y se establecieron diversas disposiciones para consolidar el Ejército nacional, que en 1901 culminaron en la Ley de servicio militar obligatorio.

La Ley de Territorios Nacionales (1884) puso bajo jurisdicción directa del Poder Ejecutivo nueve gobernaciones creadas en los territorios conquistados y ocupados entre 1879 y 1884: Tierra del Fuego, Chubut, Santa Cruz, Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chaco, Formosa, Misiones.

Dos leyes –la Ley 1420 y la ley de creación del Registro Civil– traspasaron a la jurisdicción estatal funciones que tradicional-mente se había reservado la Iglesia Católica. La Ley 1420, que estableció la educación primaria gratuita, laica y obligatoria rara niños de 6 a 14 años, fue sancionada en 1884 tras ásperos y prolongados debates .teológicos entre liberales y católicos, que ascendieron el ámbito parlamentario.

La creación del Registro Civil (1884) puso bajo la esfera del Estado el registro de los nacimientos y las defunciones, y años más tarde, una nueva ley estableció el matrimonio civil. Las tensiones entre la Iglesia y el gobierno llevaron a la expulsión del Nuncio Apostólico y a la ruptura de las relaciones con el Vaticano. Estas leyes, además de su afán centralizador y secularizante, tuvieron  entre otros objetivos facilitar la integración de los miles de inmigrantes pertenecientes a distintos credos y nacionalidades.

Servicio Militar Obligatorio: El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior. Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.

La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios. Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.

El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar. Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional. En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización de) ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.

LA LEY DE EDUCACION 1420. En 1884. satisfaciendo un proyecto del Congreso Pedagógico convocado por el poder ejecutivo en 1882, se sancionó la ley 1420. de Educación Común  cuyas disposiciones básicas son:

• instrucción primaria obligatoria, gratuita y gradual para todo niño de seis a catorce años de edad;
• división de la capital de la República y territorios nacionales en distritos escolares, con sus escuelas correspondientes:
• impartición optativa de la enseñanza religiosa en las escuelas únicamente antes o después de las horas He clase, por los ministros de los diferentes cultos:
• creación de jardines de infantes y escuelas ambulantes
• obligatoriedad de la vacunación antivariólica. Sobre estas bases se desarrolló favorablemente la enseñanza primaria argentina en las décadas siguientes
.

CREACIÓN DEL REGISTRO CIVIL. También por iniciativa de Roca, se sancionó la ley nacional de Registro Civil. La ley de matrimonio civil se aprobó en 1888.

Ambas leyes provocaron la reacción de la oposición. Los grupos católicos, unidos en la Asociación Católica de Buenos Aires, actuaron como un verdadero partido político, llevando como representantes al Congreso a José Manuel Estrada y Pedro Goyena.

La oposición de los sectores católicos estaba destinada a defender la preponderancia hasta entonces que la iglesia había tenido en estos asuntos. La ley 1420 suponía suspender la obligación de la enseñanza de religión en las escuelas y la ley de registro civil quitaba a la iglesia el monopolio de las inscripciones de nacimientos , matrimonios y defunciones, lo que culminó con el rompimiento de relaciones con la Santa Sede.

CONGRESO PEDAGÓGICO: El 10 de abril de 1882 el Congreso Pedagógico quedó inaugurado solemnemente en la ciudad de Buenos Aires, integrado por representantes de todas las provincias y por delegaciones de Brasil, Solivia, Uruguay y Paraguay.

Los miembros eran profesores, educadores en general, directores de grandes establecimientos y ex ministros de Instrucción Pública. Los más notables educadores argentinos y de los países vecinos participaron de sus deliberaciones. Para presidir sus sesiones el Congreso designó al doctor Onésimo Leguizamón, mientras que los doctores Jacobo Várela y José M. de Estrada actuaron como vicepresidentes.

El tema central del Congreso era la organización de la educación para promover su progreso. Sin embargo, desde unos cuantos años atrás en distintos puntos de la nación se había iniciado un enfrentamiento entre católicos y liberales, por la defensa que estos últimos hacían de la instalación de diversas instituciones progresistas (cementerios públicos, matrimonio civil, registro civil, etc.) que no eran admitidas por los primeros, atrincherados en tradiciones seculares. En consecuencia, la laicidad o religiosidad de la enseñanza no podía estar ausente en las deliberaciones del Congreso y, por el contrario, el debate sobre ese tema fue predominante. En las sesiones preparatorias del Congreso existía la impresión de que las dos tendencias opuestas se enfrentarían en las deliberaciones.

El 14 de abril los católicos presentaron el siguiente despacho: «Consideramos: que la religión es el necesario fundamento de la educación moral; que la sociedad argentina es una sociedad católica; que la Constitución Nacional consagra en las instituciones este carácter de la sociedad; que la llamada laicidad turbaría profundamente la concordia social: «El Congreso, en homenaje a Dios a los derechos de la familia, ala ley y a la paz pública, declara: Que la Escuela Argentina debe dar una enseñanza esencialmente religiosa».

El Congreso Pedagógico de 1882
«[…] En la sesión de clausura […] fueron leídas las conclusiones -divididas en siete capítulos-, las que pueden sintetizarse así: la futura legislación escolar debe tener en cuenta especialmente el establecimiento de la obligatoriedad de la instrucción común, la gratuidad y la graduación de la enseñanza, la educación de los adultos en los cuarteles, fábricas y establecimientos agropecuarios, la enseñanza en los distritos rurales, el mínimun de enseñanza obligatoria, la coeducación, la supresión de los premios y la eliminación de los castigos, la construcción de locales y la provisión de mobiliario y útiles adecuados, la obligación de la vacunación y la revacunación, la creación de rentas propias y suficientes, la organización y dotación de personal docente, la elaboración de programas y métodos de enseñanza, la educación de sordomudos, etcétera.

El Congreso Pedagógico de 1882 tuvo una trascendental importancia. […] Su proyección inmediata fue la ley 1420, del año 1884, sobre la enseñanza universal, obligatoria, gratuita y laica. Ahora bien: la ley 1420, extendida a todo el país, en forma indirecta,» por la influencia ejercida sobre la pertinente legislación oficial, y de modo directo, por la acción de los planteles creados en virtud de la ley 4874, del año 1905, no sólo sirvió para elevar rápidamente el nivel cultural del país, por la gestión de la escuela pública u oficial (sin perjuicio del estímulo brindado a la iniciativa privada) con intervención del Consejo nacional de Educación, sino que contribuyó también -entre otros logros- a afianzar la unidad nacional, favorecer la movilidad social, alentar la participación política y garantizar la paz social.»


HÉCTOR FÉLIX BRAVO. «El Congreso Pedagógico del 1882».
En HÉCTOR FÉLIX BRAVO (comp.). A cien años de la Ley 1420.
Buenos Aires, CEAL, 1985.

Ley N° 1420 de educación común (8 de julio de 1884)
Articulo 1° — La escuela primaria tiene por único objeto favorecer y dirigir simultáneamente el desarrollo moral, intelectual y físico de todo niño de seis a» catorce años de edad.

Art. 2′ — La instrucción primaria debe ser obligatoria, gratuita, gradual, y dada conforme a los preceptos de la higiene.

Art. 4° — La obligación escolar puede cumplirse en las escuelas públicas, en las escuelas particulares o en el hogar de los niños; puede comprobarse por medio de certificados y exámenes, y exigirse su observancia por medio de amonestaciones y multas progresivas, sin perjuicio de emplear en caso extremo la fuerza pública para conducir los niños a la escuela.

Art. 5° — La obligación escolar supone la existencia de la escuela pública gratuita al alcance de los niños de edad escolar, […].

Art. 6° — El mínimum de instrucción obligatoria comprende las siguientes materias: lectura y escritura; aritmética (las cuatro primeras reglas de los números enteros y el conocimiento del sistema métrico decimal y la lev-nacional de monedas, pesas y medidas); geografía particular de la República y nociones de geografía universal; de historia particular de la República y nociones de historia general; idioma nacional; moral y urbanidad; nociones de higiene; nociones de ciencias matemáticas, físicas y naturales; nociones de dibujo y música vocal; gimnástica y conocimiento de la Constitución Nacional.

Art. 8° — La enseñanza religiosa sólo podrá ser dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión, y antes o después de las horas de clase.

Articulo 10° — La enseñanza primaria para los niños de 6 a 10 años de edad, se dará preferentemente en clases mixtas bajo la dirección exclusiva de maestras autorizadas.

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz
de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Argentina y El Mundo Astolfi José C.
Enciclopedia Historia Argentina Tomo 13
La Argentina Historia del País de y De Su Gente María Sáenz Quesada

Biografia de Julio Argentino Roca Conquista del Desierto Indios

Biografía de Julio Argentino Roca

biografia de roca argentinoJulio Argentino Roca
Nació en Tucumán en 1843. Fue presidente de la Argentina durante los períodos: entre 1880 y 1886, y entre 1898 y 1904. Murió en Buenos Aires en 1914.

Durante su primer gobierno, Roca explicó que «la práctica de la libertad de las instituciones federales, sin revueltas ni motines, hace el estado normal del país, debido «principalmente a los progresos de la razón pública, que ha comprendido por dolorosas experiencias que el desorden trae siempre consigo la pobreza, el atraso y el descrédito».

Julio Argentino Roca influyó durante casi 60 años en la política nacional, ya que su hijo Julito fue vicepresidente del General Justo hasta 1938 y firmante del famoso tratado Roca-Runciman -después que su padre canceló el empréstito de la Baring Brothers contraído por Rivadavia un siglo antes-, para consolidar la «granja del imperio», según sus propias palabras.  Para lo cual se valieron también del no menos célebre «fraude patriótico».

Julio Argentino Roca fue dos veces presidente de los argentinos.  Héroe militar en la «Conquista del Desierto».  Político de fuste, personaje discutido, fiel exponente de la «generación del ochenta».  Fue uno de los hombres más polémicas de nuestra historia y paradójicamente, uno de los menos conocidos.

Roca nació en Tucumán, el 17 de julio de 1843.  Siendo muy joven luchó en la Batalla de Pavón, en el Ejército de la Confederación comandado por Urquiza.  Años después, se alistó en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.  También combatió los levantamientos de el gobierno central.  Coincidencia o no, Roca aparece siempre del lado del poder.

En 1872, siendo presidente Domingo F. Sarmiento, Roca es ascendido a Coronel y trasladado a Río Cuarto, como jefe de frontera en la lucha contra el indio.  Allí contrae matrimonio con Clara Funes.  Este acontecimiento ‘social significó su ingreso a la aristocracia cordobesa y la plataforma para su despegue.  Otra de las claves de su ascenso político fue su prestigio militar.

Con 31 años, en 1874, Roca ya era General, y desde la Comandancia de Frontera del Interior, criticaba el Plan del Ministro Alsina para luchar contra los indios y adelantaba las bases de lo que sería su plan de campaña para conquistar el desierto.  Por entonces, Roca le escribía al Ministro de Guerra: «A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del Río Negro, es el de la guerra ofensiva».

Muerto Alsina en 1877, el presidente Nicolás Avellaneda designó a Roca Ministro de Guerra. Éste, preparó una caballería con 6.000 hombres y desde julio de 1878 realizó una verdadera «razzia» en el desierto, que dio como resultado 4 caciques presos, 1.250 indios muertos y más de 3.000 prisioneros.  La segunda campaña se realizó en 1879,como fotógrafo y corresponsal periodístico incluido.  Cuando la expedición finalizó, la amenaza del indio había sido extinguida y se habían capturado 20.000 leguas de tierras aptas para la agricultura y la ganadería.  Con la Campaña del Desierto Roca ganó popularidad y allanó su camino a la presidencia, cargo al que accedería con tan sólo 37 años.

La primera presidencia transcurre entre 1880 y 1886.  En ese período se crea el Banco Hipotecario Nacional, se sancionan los Códigos Penal y de Minería y se dictan las leyes de Registro Civil, de Matrimonios y de Educación.  Esta última (ley 1.420) establecía la enseñanza laica, gratuita y obligatoria y además incorporaba la educación rural, la enseñanza para adultos, las escuelas para sordomudos y la modificación de programas y métodos de enseñanza.

El objetivo era bajar los índices de analfabetismo y contribuir a la construcción de un «ser nacional» en una sociedad fuertemente marcada por el aporte inmigratorio.  Los resultados fueron asombrosos.  En pocos años, el sistema de enseñanza primaria de la Argentina se ubicaba entre los mejores del mundo.

Por esa época se incorporan al territorio nacional las regiones del Chaco, Formosa, La Pampa y la Patagonia.  La expansión geográfica fue acompañada de un incremento poblacional, ya que la libertad de cultos y la igualdad de derechos civiles estimularon la llegada de nuevas corrientes inmigratorias.

En materia de infraestructura, se comenzó la construcción del puerto de Buenos Aires. Durante la primera presidencia de Roca Aires y se extendieron los ferrocarriles.  El comercio exterior alcanzó cifras no registradas hasta entonces.  El país se desarrolló en pocos años de una manera notable.

Roca, en una carta dirigida a Miguel Cané al promediar su mandato, escribía: «Por fin tenemos un gobierno dotado de todos los instrumentos necesarios para conservar el orden y la paz; sin menoscabo de la libertad y los derechos legítimos de todos. Éste ha sido mi principal objetivo desde los primeros días.  La revolución, el motín o el levantamiento ya no son ni serán un frase lo pinta a Roca de cuerpo entero.«

La primera presidencia de Roca arrojó como saldo una vasta obra de gobierno, más allá de las objeciones que se le puedan hacer al modelo de país impulsado por esa «generación del ’80»,que por ser exclusivamente agroexportador, nos puso en desventaja y en relación de dependencia con respecto a los países industrializados.

Al finalizar su mandato, Roca usó su influencia para que el sucesor fuera su concuñado, Miguel Juárez Celman, de quien no dudó en despegarse cuatro años después, cuando la revolución de 1890. Comenzó su segunda presidencia en 1898, en circunstancias muy distintas a las de su primer mandato, que pusieron a prueba su temple y capacidad de conducción.

PROGRESO TECNOLÓGICO: se establece en Buenos Aires el primer servicio telefónico, con sólo 20 abonados. Funcionó en un local de la calle Florida 24, y fue instalado por la Societé Du Pain Telephone de Loch. La primera línea directa entre residencia y residencia fue propiedad del presidente Roca, desde su despacho presidencial a su casa de la calle San Martín 577. Se realizó, también, la primera comunicación a larga distancia: el ministro Bernardo de Irigoyen logró llamar a Chivilcoy.

INMIGRACIÓN: entre 1880 y 1886 entraron al país 483.524 personas; regresaron 106.653 y
el resto quedaron radicadas.

EDUCACIÓN: el Congreso sancionó la ley 1420 de enseñanza gratuita, laica y obligatoria, antecedida de una fuerte polémica con la Iglesia católica, al igual que la ley que creó el Registro Civil en todo el país. Hasta entonces los casamientos, nacimientos y defunciones eran registrados por el clero.

El conflicto limítrofe con Chile obligó en 1901 a la sanción de la Ley Richieri, que establecía el servicio militar obligatorio.  Como respuesta a las fuertes huelgas y al activismo permanente de anarquistas y socialistas, Roca implementó la «ley de residencia extranjera» que permitía expulsar del territorio nacional a todo extranjero que derecho sagrado de los pueblos».  La que el presidente Roca era un caudillo cometiese delitos de derecho común, perturbara el orden público o comprometiese la seguridad nacional.  A esta ley le siguió la declaración del estado de sitio.

En 1904, lejos de los tiempos de «Paz y administración», Roca concluye su mandato.  La Ley Sáenz Peña, el triunfo del radicalismo y la presidencia de Hipólito Irigoyen, marcarían una nueva etapa.  Roca no alcanzó a ser testigo de esos cambios.  Murió el 19 de octubre de 1914.

La mayoría de los historiadores dicen pragmático, un hábil político, un conservador inteligente y un conocedor sagaz de las debilidades ajenas.  Y que por eso la gente se acostumbró a llamarlo «el zorro».

Cualquier semejanza de este retrato histórico con algún dirigente político de actualidad es pura coincidencia.

LA CONQUISTA DEL DESIERTO: Desde la presidencia de Mitre existía la idea de recuperar la frontera del río Negro para asegurar las poblaciones pampeanas de los ataques indígenas y dar nuevos campos a la explotación. Los sucesos del país habían impedido concretar la idea. Durante la presidencia de Avellaneda la presión popular se hizo mayor como consecuencia de los aportes inmigratorios y de los malones indígenas.

El ministro de Guerra Alsina tomó el asunto en sus manos y en 1875 propuso un plan de acción: avanzar la línea de la frontera sur ocupando lugares estratégicos y levantando en ellos poblaciones, de modo de hacer imposible a los indios permanecer en la zona. (…)

Consultado el general Roca, comandante de la frontera oeste y con larga experiencia en la materia, impugnó la esencia del proyecto. La línea de fortines era ineficaz y dejaba el desierto a sus espaldas; era muy costosa, se necesitaba mucha tropa y ésta se desmoralizaba en la inactividad del fortín.

La solución estaba en buscar a los indios en sus bases, por medio de una ofensiva continuada con tropas bien montadas, que serían oportunamente relevadas por fuerzas de refresco de modo de no dar tiempo a los indios para reponerse. De ese modo, mucho más eficaz que una zanja como obstáculo defensivo, se podía empujárselos hasta el río Negro.

Las opiniones se dividieron. Pero Roca era sólo comandante de frontera y se impuso el plan del Ministro. El cacique Namuncurá, jefe de una verdadera confederación de tribus e informado de estos planes quiso neutralizarlos con una gran invasión en el verano 1875-76.

Cuatrocientas leguas cuadradas desde Alvear a Tandil fueron arrasada; por los salvajes que usaron en es; ocasión carabinas y revólveres. Cinco recios combates los contuvieron causándoles serias bajas.

Por fin, e 11 de abril de 1876, quedó ocupad; la línea fijada por Alsina. El resulta do fue superior al esperado, pues despojó a los indios de las mejore: tierras de pastoreo para su ganado } su caballada de guerra. Alsina programo entonces campañas primitivas inspiradas en el plan de Roca cuando le sorprendió la muerte.

Su sucesor, Roca, volvió a su propío plan. Hasta mediados de 1878 lo: indios habían sufrido un castigo tremendo y su gente de guerra no llegaba a 2.000 lanzas. Roca preparó 6.00( hombres de caballería móvil, bien armados, y desde julio de 1878 realizó una verdadera razzia en el desierto que dio como saldo 4 caciques presos, 1.250 indios muertos, más di 3.000 prisioneros y otros 3.300 se presentaron voluntariamente. El poder indígena había sido quebrantado definitivamente. Roca inició la según da campaña en abril de 1879, que ahora constituyó un «paseo militar».

CARLOS ALBERTO FLORIA
Y CÉSAR A. GARCÍA BELSUNCE,
HISTORIA DE LOS ARGENTINOS.

Revista Perspectiva
Director: Raúl Fusari
Lic.  Ariel R. Levatti Periodista.  Docente universitario.  Secretario de Redacción de la Agencia Radiofónica de Comunicación de la Universidad Nacional de Entre Ríos.  Secretario de Prensa de la Municipalidad de Esperanza.

Revolucion del Parque 1890 Golpe Crisis en Gobierno de Juarez Celman

Revolución del Parque 1890
Golpe y Crisis en Gobierno de Juarez Celman

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: EN el año 1885, podía afirmarse que el proyecto de país de la generación del 80 se iba plasman–do: el progreso se sentía llegar a Buenos Aires, se expandía el sector agropecuario; por otra parte, se descuidaba la industria. El PAN, Partido Autonomista Nacional, con Julio A. Roca a la cabeza, es la agrupación política dominante y gobierna aplicando su lema: «Paz y administración«.

En las elecciones presidenciales de 1886 triunfó el elegido de Roca, Miguel Juárez Celman. Como casi toda la clase dirigente de la época, era inteligente, poseía riqueza y prestigio social, su filosofía era el positivismo. Con él, se consagró el unicato: jefe único del Partido y presidente de la República al mismo tiempo. Absolutamente personalista, para nada parecían perturbarlo las condiciones económicas de la sociedad que dirigía: proliferación del crédito, emisión desenfrenada, depreciación del salario, conflictos sociales, concesiones del ferrocarril que se enajenaban en mercados extranjeros y que el Congreso respaldaba.

Fortuna súbita y miseria también súbita. Inversión de capital extranjero, inglés fundamentalmente, en condiciones leoninas para el país. Privatización de servicios públicos. No podía, esta situación, aguantar mucho tiempo.

la revolucion de parque 1890

En la trinchera de las calles Lavalle y Talcahuano, los revolucionarios del 90 ven morir al alférez Manuel Urizón. (Reproducción fotográfica de un cuadro de Alberto Schewart conservada en el Archivo Gráfico de la Nación).

A fines del 89, todo se quiebra. Nadie quiere, ni puede comprar la tierra. Los bancos no prestan, se detiene la construcción y proliferan las huelgas y los suicidios. Los opositores (autonomistas, liberales, católicos, nacionalistas) se agrupan en la Unión Cívica.

Podemos decir que este hecho de armas dividió la historia del país en dos etapas bien diferenciadas. La Revolución del Parque significó el comienzo de la política moderna. A pesar de la derrota, se convirtió en bandera de lucha del radicalismo y promovió una rectificación del esquema de poder del régimen.

Una generación fue quedando atrás y aparecieron nuevos valores, tanto en las filas del oficialismo como en los distintos grupos de oposición. La revolución de 1890 quedó fijada en la memoria de la comunidad argentina (sobre todo en Buenos Aires), y debido a ello fue durante largo tiempo fuente de inspiración política.

Caricatura de la revista «El Mosquito», mientras Juarez Celman duerme la patria se angustia porque sabe que la situación es tremenda.

La revolución de 1890 se conoce como «Revolución del Parque”, porque la oposición se  atrincheró en el Cuartel del Parque de Artillería (la actual Plaza Lavalle) y desde allí iniciaron los combates que duraron tres días. En las filas de los revolucionarios habla figuras como Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Nicolás Repetto, Emilio Mitre (hermano de Bartolomé) , Marcelo T. de Alvear y Juan B. Justo.

L a revolución cívico-militar que estalla el 26 de julio de 1890 a la madrugada y cuyo escenario principal está en el Parque de Artillería de Buenos Aires, es uno de esos acontecimientos que marcan un punto de viraje en la historia.

En lo inmediato, provocó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por Carlos Pellegrini. Entre sus consecuencias posteriores corresponde señalar la vertebración de la Unión Cívica, una fuerza llamada a ser el tronco inicial de corrientes políticas con larga vida en el escenario nacional y el reagrupamiento del roquismo y el mitrismo en un virtual entendimiento que duró hasta 1912 y estuvo destinado a sostener el orden de cosas vigente. Además, basta destacar que en el Parque se encontraban, junto a Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, el doctor Juan B. Justo y el doctor Lisandro de la Torre, Marcelo de Alvear, el subteniente José Félix Uriburu y otros importantes protagonistas de las décadas siguientes.

Derrotada como hecho de fuerza, la revolución del Parque constituye, pues, el punto de arranque de los procesos políticos que caracterizaron la vida republicana del país hasta 1943.

La crisis Económica en 1890, con Juárez Celman: En 1889, la expansión económica comenzó a mostrar su debilidad. La deuda externa de país, contraída por la entrada de capitales extranjeros, aumentó y también crecieron las importaciones. En teoría, las exportaciones debían pagar las importaciones y los servicios de la deuda. Sin embargo, las importaciones y los intereses de los préstamos crecieron más rápidamente que las exportaciones, de modo que sólo podían cancelarse mediante nuevos préstamos.

El flujo de capitales extranjeros comenzó a disminuir, hasta que en 1890 una crisis financiera y económica europea provocó su interrupción. Sin préstamos no podían pagar los intereses de los préstamos obtenidos anteriormente y la caída de los precios internacionales de los productos de exportación agravó el desequilibrio de la balanza comercial.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto). Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Se produjo el cierre de la mayoría de los bancos, la paralización de las obras públicas y la quiebra de comercios. La desocupación se generalizó. A esto se sumó la demanda de mejoras salariales que hicieron proliferar las huelgas de zapateros, panaderos y ferroviarios, entre otros gremios. De esta manera, el principal capital político del presidente Juárez Celman comenzó a licuarse y afloraron las tensiones políticas contenidas por el progreso económico.

LA REVOLUCIÓN DEL 90: La Unión Cívica —agrupación reorganizada por Bartolomé Mitre Leandro N. Alem— inició los movimientos de la oposición, descontenta por lo que consideraba corrupción y falta de responsabilidad en el gobierno. Puso en práctica una modalidad política que no era habitual en el país: invitó a toda la población que estuviera en desacuerdo con el gobierno a reuniones abiertas. En abril de 1890 —en el mitin del Frontón— se reunió una multitud que manifestó su desacuerdo con el gobierno.

La situación del gobierno se agravó porque algunos grupos del Partido Autonomista Nacional le retiraron su apoyo. Julio A. Roca y Carlos Pellegrini no estaban de acuerdo con las políticas de gobierno que Juárez Celman había desarrollado, porque consideraban que, el pqçler había caído en manos de “niños irresponsables”, como calificaban a los sostenedores del presidente.

La Unión Cívica y los grupos del PAN que respondían a Roca estaban de acuerdo en que era necesario terminar con la corrupción administrativa que se había generalizado y restaurar el orden en las finanzas del Estado. Comprendían que aunque la depreciación favorecía a los productores agropecuarios, creaba condiciones negativas para las inversiones de capitales extranjeros, que eran indispensables para el desarrollo de la actividad rural.

Pero no estaban de acuerdo en los objetivos políticos que debía tener el movimiento contra el gobierno. Roca y Pellegrini (imagen izq.) buscaban recuperar el poder político para depositarlo en manos conservadoras y confiables para asegurar la continuidad del sistema de gobierno oligárquico. La Unión Cívica —particularmente el sector que lideraba Leandro N. Alem—, en cambio, proponía modificar en algunos aspectos el sistema de gobierno.

El 26 de julio de 1890 se produjo el enfrentamiento armado. La Unión Cívica estaba apoyada por un sector del ejército y el gobierno contaba con la policía. Sin embargo, la revolución fue derrotada, porque ante la posibilidad de que si la revolución triunfaba Leandro N. Alem fuera presidente de la República, los militares rebeldes sólo desarrollaron movimientos defensivos. De todos modos, sin el apoyo del ejército ni de los sectores más poderosos, el PAN, el presidente Juárez Celman renunció.

Con el acuerdo de arte de la Unión Cívica Carlos Pellegrini asumió la presidencia con el objetivo de restablecer el poder de la clase gobernante. Aunque el poder y el gobierno continuaron en manos de los grupos más conservadores, la experiencia de 1890 sentó las bases de la organización de una nueva oposición política al régimen vigente.

Las fuerzas revolucionarias no avanzaron de sus posiciones, circunstancia que aprovecharon las tropas gubernamentales —reforzadas con contingentes del interior— para iniciar el ataque. Así comenzó una intensa lucha que se prolongó hasta el 28 de julio, día en que los rebeldes se rindieron cuando supieron que el gobierno no tomaría represalias contra ellos.

Aunque sofocada la revolución desde el punto de vista militar, el ambiente de intranquilidad presagiaba nuevos sucesos. El Congreso —que respondía al jefe de Estado— no celebró el triunfo, y en el recinto de sesiones el senador Manuel Pizarra pronunció esta frase elocuente: «La revolución ha sido vencida, pero el gobierno está muerto».

Sin apoyo ni popularidad, Juárez Calman presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso el día 6 de agosto.

Fuente Consultada: Historia de la Argentina Cuadernillo de Crónica La Revolución del Parque.

LA PATAGONIA REBELDE Represión de Campesinos Obreros Resumen Causas

LA PATAGONIA REBELDE Causa de la Represión a Campesinos y Obreros en la Patagonia

Introducción: En Santa Cruz, los trabajadores de las estancias y los frigoríficos protagonizan una huelga.

El detonante son los despidos, provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelan problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de patronos, ausencia de autoridad pública. La huelga trae desmanes: ataques a estancias, cobos, secuestros.

Actúan militantes anarquistas y “maximalistas”, lo que aumenta el pánico de los propietarios.

El presidente Yrigoyen envía tropas, al mando de Héctor B. Varela, un militar sensible a los problemas de los trabajadores, que propone un laudo contemplando la mayoría de sus demandas.

Patagonia Rebelde

La solución escandaliza a los grandes propietarios, a las empresas extranjeras vinculadas con ellos y a la Liga Patriótica de Manuel Carlés, que acusa de blandura al gobierno radical. Los propietarios hacen caso omiso del laudo, por lo que se reanuda la huelga y reaparecen los piquetes y los saqueos. Varela vuelve con sus tropas e instrucciones ambiguas: debe poner orden.

Luego de haber exigido una rendición incondicional, opta por una dura represión: por lo menos 400 personas son fusiladas, en una acción que sólo se completó a principios del año siguiente.

“La Patagonia trágica”

Las huelgas de peones ovejeros en la Patagonia ensombrecieron los dos últimos años de la presidencia de Yrigoyen. Estas huelgas respondían a trastornos en la economía; la guerra había bajado el precio internacional de la lana, único producto de la región.

Los territorios del Sur estaban casi al margen del gobierno central, a pesar de lo cual los presidentes Roca en 1899 y Sáenz Peña en 1912 habían visitado la Patagonia.

Fue precisamente en la parte más austral, en Santa Cruz, donde se desarrollaron las grandes huelgas de peones ovejeros que afectaron a los estancieros locales y a la poderosa compañía de las familias Menéndez y Braun.

Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

La huelga de los peones en plena temporada de la esquila, en 1920-1921, recrudeció el temor a la acción de los bolcheviques.

A esto se sumó la sospecha de que Chile estaba detrás de los agitadores. Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

La represión, encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Héctor Varela, tuvo lugar en dos etapas.

En la primera se llegó a un acuerdo pacifico entre patrones y huelguistas; en la segunda, 1921-1922, los peones ocuparon los establecimientos rurales y tomaron como rehenes a los hacendados o a sus mayordomos.

La represión militar de violencia inaudita estuvo a cargo de dos regimientos de caballería. Varela decretó por su cuenta la ley marcial y fusiló a decenas de huelguistas en las cercanías del lago Argentino y en otros parajes.

Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento.

También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

«Varela comenzó a dar cumplimiento a su bando y una a una fueron recuperadas las estancias. El grueso de los huelguistas, que se había reunido en la estancia La Anita, fue rodeado por las tropas de Varela, quien los intimó a la rendición incondicional. Antonio Soto, secretario de la Federación, y otros dirigentes les advirtieron a sus compañeros que no se rindieran porque serían masacrados.

La asamblea decidió por amplia mayoría entregarse. Soto por primera vez desobedeció la decisión de la mayoría y decidió partir a Chile con un grupo de compañeros. Los trabajadores de La Anita que se entregaron, unos 400, fueron despojados de sus pocos bienes materiales por los «defensores de la propiedad privada». Luego debieron pasar por estrechos corrales donde fueron golpeados, rapados con las máquinas de esquila por la soldadesca y encerrados en los galpones de las estancia.

Allí, sentados espalda contra espalda, cada uno debía sostener una vela encendida para su mejor vigilancia. A la mañana siguiente fueron obligados a formar en dos largas columnas. Varela en persona acompañado de los estancieros y miembros de la Liga Patriótica identificaban a los delegados de estancia.

A los delegados identificados, a los sospechosos, a los no simpáticos o no del todo complacientes, a los que les debían más de tres meses de sueldo, todos ellos cayeron bajo las balas del Regimiento 10 de Caballería comandado por Varela, quien previamente les hizo cavar a cada uno su propia tumba. En total fueron salvajemente fusilados en todo el territorio de Santa Cruz unos 1.500 trabajadores.» Fuente Consultada: Diario Clarín Por Felipe Pigna

Ante la gravedad de lo ocurrido, Yrigoyen desautorizó al represor. En 1923, apenas ocurridos estos acontecimientos, Varela era asesinado por un anarquista que deseaba venganza.

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre.

Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su casa en el barrio de Palermo, le arrojo una bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. (imag. izq. Wilckens)

Un centinela mató a Wilckens al encañonarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

Para el Ejército, Varela era un militar ejemplar, mal recompensado por el gobierno. Para los elementos progresistas del país, la represión era injustificable y desmesurada. Se preguntaban La Vanguardia y Crítica:¿Le habrá dado Yrigoyen carta blanca al coronel Varela, para finalmente no hacerse responsable de las consecuencias?

Lo cierto es que al finalizar el mandato presidencial, en 1922 se había estrechado el margen de acción del primer gobierno elegido democráticamente por el pueblo. A pesar de esto, el sistema se mantenía con solidez apreciable. Hipólito Yrigoyen, hombre de transición formado como sus contemporáneos en la creencia en el progreso indefinido de la humanidad, debió experimentar no sólo la resistencia al cambio de los factores tradicionales de poder, sino también los primeros indicios de la quiebra del esquema económico que desde 1870 venía asegurando la prosperidad argentina.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR OSVALDO BAYER Historiador
Periódico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
1500 Obreros Fusilados en el Sur

[…] El panorama al comenzar las huelgas rurales era el siguiente: por un lado, la tierra dividida en latifundios. Todo había comenzado con la concesión Grünbein, a principios del siglo, cuando el presidente Julio Argentino Roca otorgó 2.517.274 hectáreas de campo a 19 estancieros británicos, nueve alemanes, cuatro franceses, seis españoles, un norteamericano, un chileno y un uruguayo, es decir, a ningún argentino.

Por otra parte, Mauricio Braun poseía ya en 1920 1.376.160 hectáreas de tierra patagónica, con 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700 mil kilos de cuero y 2.500.000 kilos de carne anuales. Braun, además, poseía la Compañía Minera Cutter Cove, el Banco de Chile y Argentina, los frigoríficos de la South American Export Syndicate, la compañía de seguros La Austral, etc. Otros dos grandes poseedores de la fortuna patagónica fueron el español José Me-néndez y el portugués Nogueira.

Así como los propietarios dominaban la economía, tenían influencia en la política. A pesar de eso, se fueron organizando (a comienzos del siglo) a lo largo de las ciudades costeras patagónicas las primeras Sociedades Obreras de Oficios Varios, en sus comienzos de ideología anarquista. Fue así que comenzaron las primeras acciones por reivindicaciones obreras, al mismo tiempo que eran reprimidas con violencia por las policías de esos lugares. Toda esa lucha obrera tuvo un aire épico ya que no era fácil enfrentar al poder de las patronales que contaban, por supuesto, con el poder político y policial. Hubo una serie de movimientos reivindicativos hasta que se llegó a la primera gran huelga rural, en 1920.

Los centros activos de esa huelga estuvieron en las organizaciones obreras de Río Gallegos (cuya dirección la llevaba a cabo el joven español Antonio Soto), en Puerto Santa Cruz, a cargo también de un español, Ramón Outerello; en San Julián, donde sobresalía el dirigente obrero porteño Albino Arguelles, y en Puerto Deseado y la línea ferroviaria adyacente, donde actuaba el entrerriano José Font, llamado por la población «Facón Grande».

El paro del campo fue total. Justo en el tiempo de la esquila de la lana. La situación cobró gravedad ya que hubo enfrentamientos entre los trabajadores y la policía. En Puerto Deseado es muerto un manifestante y en El Cerrito, en un tiroteo, caen muertos cuatro policías y dos trabajadores. El clima se agrava. La embajada británica protesta ante el presidente Yrigo-yen y lo mismo la Sociedad Rural. La influencia política de ambas es muy grande, de manera que Yrigoyen resuelve enviar a Santa Cruz el regimiento 10 de Caballería, al mando del teniente coronel Várela, a terminar con el conflicto.

El militar observará los hechos y obligará a firmar entre las dos partes el primer convenio de trabajo rural santacruceño. Resuelto el caso, el regimiento vuelve a Buenos Aires. Se producirá entonces un hecho que nadie esperaba: los estancieros se niegan a cumplir con el convenio recientemente firmado. Se origina otra vez la huelga rural en toda Santa Cruz. La situación se agrava. Yrigoyen envía otra vez al Ejército. Pero esta vez con un respaldo inusitado: pena de muerte a quien se resista a volver al trabajo. Los trabajadores no esperaban algo así y, pese a todo, proseguirán la huelga.

Várela aplicará entonces la pena de muerte «por subversión». Se calcula en 1.500 el número de peones fusilados. Los estancieros festejarán esto con una fiesta en el local de la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde le cantarán a Várela el «for he is a jolly good fellow» («porque eres un buen camarada»).

Se trata de la represión obrera más sangrienta de la historia argentina. Se hizo durante un gobierno elegido por el pueblo. Nunca hubo explicaciones.

Las únicas que reaccionaron fueron las prostitutas de Puerto San Julián que rechazaron a los soldados gritándoles «asesinos». La sociedad toda guardó silencio.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quesada
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina

Origen Unión Civica de la Juventud Alem y Mitre Gobierno de Celman

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUÁREZ CELMAN (1886-1890)

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanEl presidente Juárez Celman asumió el mando el 12 de octubre de 1886. Con él, el ambiente político del país no varió por el contrario, se acentuó el personalismo y la adhesión al nuevo gobernante. Este para imponerse continuo utilizando la presión oficial y las intervenciones a las provincias (Tucumán. Córdoba y Mendoza).

Se convirtió en el jefe del PAN (Partido Autonomista Nacional) , con lo que a las facultades de la Constitución sumó las de caudillo.

Esta particular situación fue popularmente llamada unicato y provocó el distanciamiento político entre Roca, Pellegrini y el presidente, al no poder los primeros controlar el PAN, pues Juárez Celman pretendió ejercer por sí el poder, sin aceptar la preponderancia de otros en sus filas:

LA CRISIS ECONÓMICA: El país continuó su expansión económica con importantes inversiones de capital foráneo. La confianza en el futuro del país se refleja en los empréstitos contratados con capitales extranjeros, la creación de bancos, el crecimiento del crédito interno, la multiplicación de grandes obras públicas, la extensión constante de las vías férreas.

En 1889 existían 134 sociedades anónimas que giraban con un capital de más de 500 millones de pesos. La Bolsa de Comercio era el centro de una febril actividad: se realizaban transacciones por más de 1.500 millones de pesos por mes. La mayor parte de las mismas se hacían sobre tierras. Se especulaba con los terrenos baldíos, sumamente baratos, y con la probabilidad de aumentar cuatro veces su precio.

La lectura predilecta del público eran los avisos de remates de tierras que ocupaban páginas enteras de los periódicos. La especulación y las fáciles ganancias crearon una nueva moral: lo importante era obtener riquezas y no cómo lograrlas. Por eso se hicieron negociados con las concesiones que se otorgaban, y se difundieron el lujo, el juego y la ostentación.

Pero la naturaleza de los productos fabricados, la falta de mercados exteriores y la baja de precios producida por la crisis europea. fueron algunas de las causas del colapso económico que se produjo.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS: Entre los factores financieros determinantes, cabe mencionar: la insuficiente producción del país; el tipo de empréstitos contratados con intereses a plazos fijos; la excesiva emisión de billetes sin el respaldo oro que establecía la ley; la falta de un sistema impositivo orgánico, en especial en la recaudación; los elevados gastos del presupuesto oficial; el acelerado proceso inflacionario consiguiente.

Ante la situación imperante, los bancos redujeron los créditos, y en la Bolsa de Comercio cundió el pánico ante las consecuencias de la especulación. El alza del precio del oro se hizo incontenible: en 1889 se cotizaba a 147 pesos papel, los cien pesos oro; en abril de 1890 el precio pasó en tres días de 278 a 310 pesos. Se acusó al gobierno de corrupción económica , de lanzar emisiones clandestinas.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto).

Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Entre 1887 y 1889, en Buenos Aires y Rosario tuvo lugar el primer movimiento huelguístico de importancia en el país, protagonizado por obreros ferroviarios —luego sé extendió entre zapateros, albañiles y carpinteros—, que exigían cobrar su salario en oro. Ante estas manifestaciones de descontento social, la Oposición política ganó confianza e inició una revolución con el objetivo de derrocar al gobierno.

A medida que la crisis avanzaba, la oposición se hizo sentir cada vez con más fuerza. El 1º de septiembre de 1889 se realizó un mitin en el Jardín Florida, en la ciudad de Buenos Aires, y se fundó la Unión Cívica de la Juventud, liderada por Francisco Barroetaveña. Unas semanas mas tarde, este grupo se convirtió en la Unión Cívica, en la cual se destacó el nuevo líder de la oposición: Leandro N. Alem, junto con figuras más tradicionales como Bartolomé Mitre.

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanSE  ORGANIZA LA OPOSICIÓN Y NACE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD:  La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica antedicha, organizó a los distintos sectores de la oposición , unidos todos por el rechazo a Juarez Celman.

El 1º de setiembre de 1889 —en el mitin celebrado en el Jardín Florida con la presencia de 15000 personas quedó constituida le Unión Cívica de la Juventud. El mitin fue organizado por Leandro N. Alem (imagen der.)  y otros viejos y jóvenes políticos. Bartolomé Mitre y otros dirigentes mandaron su adhesión. 

En esa reunión contra el gobierno de Juárez Celman convergieron los obreros, empleados y artesanos empobrecidos por la desvalorización de sus ingresos reales, 105 productores agropecuarios perjudicados por la baja de los precios de las exportaciones, los comerciantes arruinados por la paralización de los negocios, los especuladores y bolsistas en bancarrota, los católicos descontentos por las leyes laicas, la clase media oprimida por una política que le cerraba el acceso al poder y a la riqueza, y los inversores europeos.

Al terminar la reunión, un comisario le transmitió a Alem la adhesión de una logia de 33 militares, dispuestos a combatir por “el respeto de la voluntad popular”. El 13 de abril de 1890, en el mitin del Frontón Buenos Aires, la Unión Cívica de la Juventud se transformó en la Unión Cívica.

Nunca se dio en Argentina una coalición política de la amplitud de la Unión Cívica. Tampoco una que  representara tanto factores reales de poder. Era sin embargo , frágil y circunstancial, pues se la subordinaba al único objetivo de derrocar a presidente.”

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria.

La nueva oposición política: la Unión Cívica Radical:  Desde 1890, la Unión Cívica había aparecido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de hacer política. Sus dirigentes, aun cuando formaban parte de la clase gobernante, impugnaron la legitimidad del régimen sostenido por la exclusión y el fraude electoral.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cívica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que “No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional”

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre dos radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

Fuente Consultada: Rodolfo Puiggrós, historiador argentino contemporáneo, Los partidos políticos del 90.

Leopolo II en el Congo Belga Explotacion Inhumana de la Población

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA – EXPLOTACIÓN DE LA POBLACIÓN

Las incalculables riquezas que alberga el territorio congolés han sido objeto permanentemente de la codicia de reyes, imperios coloniales, multinacionales, políticos y aventureros de las más diversas categorías, siempre dispuestos a privar a los pueblos de sus recursos naturales. En el siglo XIX, durante el reparto europeo de África, el Congo fue entregado al rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), quien lo gobernó durante décadas, como si se tratara de su hacienda privada.

Eufemísticamente se le denominó Estado Libre del Congo. El dominio belga fue sanguinario, incluso para los brutales estándares del colonialismo europeo en África. En la búsqueda de caucho y marfil, los belgas asesinaron a más de 15 millones de congoleses en los primeros 30 años de su dominio.

La historia de la explotación de los recursos económicos del Congo mientras fue propiedad de Leopoldo II, es una de las historias más sangrientas de la historia contemporánea.

Mientras en Europa se dedicaba a rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas, secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.

Para financiar tan colosal negocio se sirvió de todo tipo de engaños sobre su obra civilizadora, consiguiendo aportaciones y préstamos que nunca devolvería, de todo tipo de empresas, instituciones y el propio estado belga, en 1889 y 1895.

Además de crear su propia empresa para la extracción del caucho y marfil, concedía tierras a empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Es el caso la Compañía de Katanga o la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905 comenzaron a extraer mineral de cobre con la contrapartida del pago de un porcentaje al estado, que no era otro que el propio Leopoldo.

Pero aunque ya en 1890, el misionero americano G.W. Willians hizo la primera denuncia sobre las monstrusidades de las que fue testigo, aún tardarían 10 años en estallar el escándalo en Europa. La publicación en la prensa de los relatos y datos recogidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad, misioneros como Willians Sephard, diplomáticos como el británico Casement, y sobre todo los trabajos de Edmund Dene Morel consiguieron finalmente, que los gobiernos europeos y EE.UU. comenzaran a investigar y oponerse al exterminio que se estaba llevando a cabo en el Congo.

El parlamento belga, haciéndose eco de este rechazo internacional , en 1908 obligó al rey Leopoldo a ceder sus dominios del Estado Libre del Congo, quedando todo el territorio bajo la autoridad del gobierno, pasado a llamarse Congo Belga.

 

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA

Mientras Leopoldo II dictaba “normas” arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños, permitía que su brutal ejército privado (la Fuerza Pública), cometiera todo tipo de atrocidades incluido el sistemático uso de torturas, secuestros y asesinatos que tenían el fin de aterrorizar literalmente a la población, para someterla más fácilmente a las ambiciones del rey.

AMPLIACIÓN:

El rey Leopoldo II (reinó entre 1865 y 1909) fundó el Estado Libre del Congo como su propio Estado privado, reivindicación que fue ratificada por las potencias reunidas en la Conferencia de Berlín. En 1881 Leopoldo aumentó de forma sustancial sus dominios tomando el control de la región rica en minerales de Kananga, después de que su ejército matara al rey, Msiri, cuya cabeza fue cortada y colgada en un poste. Huelga decir que el sucesor de Msiri firmó de buen grado un tratado de paz. Con esas nuevas tierras, Leopoldo II añadió un territorio 16 veces más grande que toda Bélgica a su Estado privado.

Leopoldo II de Belgica

Entre 1885 y 1908, el régimen de Leopoldo II infligió un terror absoluto sobre la población africana indígena, que era obligada a producir caucho y marfil para su exportación. El ejército de Leopoldo II, la Fuerza Pública (FP), aterrorizaba a la gente y se aseguraba de que todo individuo entregase una cuota determinada de caucho y marfil a un precio fijo. Quienes escogieron cazar elefantes salvajes para obtener su cuota de marfil eran explotados de forma implacable: el marfil por el que los africanos recibían 82 céntimos la libra, en Liverpool se vendía a 12,5 francos, un beneficio para Leopoldo II de más del 1.500%.

Cargada con el moderno armamento procedente de Inglaterra, la FP de Leopoldo II torturaba a los nativos, los tomaba como rehenes y violaba a las mujeres. Los soldados negros reclutados por la FP tenían permiso para cortar la mano derecha a quien no entregara su cuota de caucho. Incluso recolectaban cestos de manos humanas ahumadas, que los oficiales locales utilizaban como baza en lugar de entregar las cuotas de caucho oficiales. Recibían bonificaciones en función del número de manos que habían reunido.

Un enorme aumento de la demanda de caucho a partir de la década de 1890 potenció aún más los beneficios de Leopoldo II, a causa de la llegada de los neumáticos inflables, inventados por John Dunlop, que abrió su primera fábrica en Dublín en 1889.

Y PARA SABER MAS…
LEOPOLDO II DE BÉLGICA PIERDE EL CONGO

En tan sólo dos décadas, el rey Leopoldo II de Bélgica había convertido una parte de África central, ochenta veces mayor que su país natal, en su propiedad privada. Los beneficios de las lucrativas industrias del caucho y del marfil iban a parar directamente a su bolsillo. En 1908, sus abusos de poder y los malos tratos a los africanos provocaron tal escándalo que el Parlamento belga, en un esfuerzo por mantener la constitución monárquica y el poder real, votó la anexión del Estado Libre del Congo y la convirtió formalmente en una colonia.

Leopoldo había empezado a apropiarse de estas tierras a finales de 1870, cuando el explorador Henry Morton Stanley navegó por el río Congo y ofreció los tratados que había negociado con los jefes africanos, en primer lugar, a una desinteresada Gran Bretaña y luego a un ansioso Leopoldo. Hacia 1884, 450 jefes habían cedido sus derechos de soberanía al rey Leopoldo (que por entonces usaba a Stanley para negociar en su nombre). Después de que el rey construyera una carretera a través del interior, la «carrera por África» se aceleró.

El Tratado de Berlín de 1885 estableció fronteras y normas de libre comercio para el África colonial y clamó en defensa de los derechos de los nativos africanos. Leopoldo ignoró todas las estipulaciones del tratado, gobernando el Congo con cruel intransigencia.

Para él, el Congo era «el gran pastel africano». El rey impuso tasas altísimas, que prácticamente acabaror con el comercio internacional y las inversiones extranjeras. Los habitantes fueron desposeídos de todos sus derechos y obligados a recolectar caucho sin cobrar. «Aquí hay una cesta», decían los capataces a sus subordinados, «ve al bosque y si en una semana no has vuelto con 5 Kg. de caucho, ordenaré que incendien tu cabana y tú morirás en ella». Unos quince millones de personas fueron esclavizados de este modo, decenas de miles fueron asesinadas. Grupos como la Asociación Inglesa para la Reforma del Congo estallaron en protestas.

Tras haber adquirido yates, casas en el Mediterráneo y queridas, Leopoldo invirtió dinero en Bélgica. Construyó lujosas obras públicas (avenidas, parques, museos), todo para congratularse con el pueblo belga mientras el resto del mundo lo condenaba. Cuando Leopoldo se percató de que la opinión pública estaba en su contra de manera irrevocable y que el movimiento en favor de la anexión era imparable, de forma silenciosa y cautelosa, transfirió los bienes del Estado Libre y concesiones mineras a compañías secretas fuera del control del gobierno belga. El Congo que cedió a Bélgica, a pesar de ser rico en reservas naturales, estaba arruinado.Leopoldo II.

Fuente Consultada:
http://www.ikuska.com
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín
Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo 3 Editorial CREDSA
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Lloyd Editorial Ariel

Masacres Humanas Guerras en China y Europa Consumo de Opio Droga

MATANZAS EN LA HISTORIA: GUERRA ENTRE CHINA Y EUROPA

Masacres Humanas Guerras en China

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar. En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas.

Los europeos buscaron entonces otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

Como consecuencia del aumento del consumo de opio en China (entre 100 y 150 millones de personas a comienzos del siglo XIX) monopolizado su comercio por el Imperio Británico, el gobierno chino lo prohibió, desembocando así la Primera Guerra del Opio (1839-1842) que perdería China y por la que ésta cedía Hong Kong a los ingleses.

La Segunda Guerra del Opio (1856-1860) tuvo lugar después de que los chinos se negaron a ceder ante la presión británica de legalizar el opio y permitir el acceso a puertos en el interior. Se calcula que en 1880 las importaciones chinas del opio pasaban de las 6.500 toneladas al año y la población adicta en más de 15 millones. Según estimaciones de historiadores, en este período murieron cerca de 60 millones de chinos.

Persecucion a los Hugonotes Masacres Religiosas de Protestantes

PERSECUCIONES A PROTESTANTES

Entre las masacres por asuntos religiosos entre católicos y protestantes franceses, la más recordadas se encuentra “La noche de San Bartolomé” (el 24 de agosto de 1572) en París cuando una gran cantidad de hugonotes fueron asesinados por los bandos católicos. Las rebeliones se extendieron por varias ciudades francesas, muriendo más de diez mil personas en todo el país en sólo una noche.

Esa noche toda la nobleza protestante se reunió en París en 1572 para asistir al matrimonio que tuvo lugar el 18 de agosto. Los festejos duraron varios días. El 22 de agosto Gaspar Coligni es objeto de un atentado.

Los protestantes, furiosos, amenazaron con vengarse implacablemente si no se hacía justicia de inmediato. En un consejo privado, el joven rey Carlos IX, su madre Catalina de Médicis y varios príncipes decidieron eliminar a Coligny.

A fin de evitar represalias, también ordenaron el asesinato de todos los protestantes que se hallaban en París a excepción de Enrique de Navarra (el nuevo yerno de Catalina salvará la vida al convertirse repentinamente al catolicismo) y el príncipe Condé.

Para hacer frente a los protestantes que tratarían de defenderse se llama a las milicias parisienses para que los burgueses católicos intervengan junto con los soldados. Esta decisión provoca la masacre que comenzará al alba.

Era el domingo 24 de agosto de 1572. Un toque de campana dio la señal hacia las cuatro de la mañana. Un grupo de mercenarios suizos se encargó de matar, mientras dormían, a muchos de los invitados protestantes alojados en el Louvre. El duque Enrique I de Guisa se dirigió con un grupo de hombres armados hasta la casa de Coligny, lo mató con una pica y arrojó el cuerpo por la ventana.

Los soldados y las turbas se lanzaron a las casas donde vivían los protestantes y los mataron. Mujeres y niños fueron arrastrados a las calles, pasados por la espada y sus cuerpos arrojados al Sena. Los arreglos de cuentas se enmarcaron tras los motivos religiosos; los acreedores fueron de pronto acusados de ser hugonotes:   los católicos parisienses detestaban a los hugonotes.

La masacre continué varios días a pesar de que el rey intentó detenerla. A lo largo del mes de septiembre las matanzas se sucedieron en las principales ciudades de Francia. Se calcula que en París hubo unas 3.000 víctimas, mientras que algunos autores estiman que el número total de asesinados en toda Francia llegó a los 70.000.

masacres humanas

Masacres de Ivan el Terrible en Rusia Matanzas en Rusia Zar

MATANZAS DE IVÁN EL TERRIBLE DE RUSIA

masacres humanas de ivan el terrible

Iván IV de Rusia («Iván el Terrible») muestra sus tesoros al embajador de la reina Isabel I de Inglaterra

Iván IV fue el primer zar de Rusia (el primero en usar este título) a los tres años, sucediendo a su padre, Basilio IV. Su madre se llamaba Elena Gliviski, que murió cuando el pequeño heredero contaba apenas ocho años. Ya huérfano de su padre, sufrirá toda clase de violencias y humillaciones por parte de una nobleza que utilizará al niño en sus intrigas y ambiciones.

Pero la existencia del pequeño será aún peor cuando, cumplidos los ocho años, asista a la muerte por envenenamiento de su madre, ya que se desató entonces, con más virulencia aún, la guerra entre las enfrenta das facciones nobles.

En 1570 basándose en acusaciones infundadas emitidas por el arzobispo de Novgorod descargó un golpe cruel y terrible sobre esta antigua ciudad provocando un número de muertes indeterminado de miembros de la buena sociedad de Novgorod, algunos ajusticiados por su propia mano, extremidad que gustaba de exhibir y junto a la que utilizaba una extensión artificial en forma de temible mazo de hierro del que sobresalía un espantable bastón del que nunca se separaba.

Años después, y como sintiese una enfermiza antipatía por esta misma ciudad de Novgorod, volvió a atacar a la misma a sangre y fuego, produciendo una auténtica matanza entre toda la población durante las cinco semanas que duró la ocupación.

La ciudad vio aterrorizada cómo acabaron pereciendo cerca de 60.000 de sus habitantes. No obstante, y como solía hacer en ocasiones semejantes, tras esta orgía de sangre el Zar sintió la necesidad ineludible de entrar a rezar en el convento de San Nicolás, en la misma diezmada ciudad de Novgorod. Aparentó en aquel templo un sincero arrepentimiento de sus crímenes que, a la postre, resultaba temporal.

Novgodod fue saqueada, incendiada y arrasada hasta los cimientos. La ocuparon durante cinco semanas y comenzaron asesinando a todos los hombres y ancianos. Las mujeres fueron torturas y ejecutadas y las niñas de entre 10 y 15 años utilizadas como esclavas sexuales durante esos 35 días. Algunos cronistas calculan que en Novgorod fueron masacradas más de 30.000 personas.

Después de la matanza, la hambruna y las epidemias extendieron más muerte por el territorio.

Ese mismo año continuaron en Moscú las matanzas y las ejecuciones en masa. Un gran número de familias de nobles fueron completamente exterminadas, incluyendo a los sirvientes y campesinos a su servicio, y las torturas alcanzaban a todos. Muchos eran ahogados, estrangulados o azotados hasta la muerte, también eran habituales los empalamientos o las víctimas quemadas vivas o asadas a fuego lento.

La Conquista de America Masacres y Epidemias Causas y Consecuencias

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA CONQUISTA ESPAÑOLA EN AMÉRICA

masacres humanas

El 14 de marzo de 1519 el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en las costas del golfo de México
con 11 barcos y 700 hombres para emprender la conquista del país.

Cuando Pánfilo de Narváez dejó Cuba en mayo de 1520, en su viaje a México llevó consigo a unos africanos, probablemente los mismos esclavos cristianizados (o sus hijos) que habían sido embarcados hacia las Indias Occidentales por orden del rey Fernando. Se cree que algunos enfermaron durante el viaje y al menos uno fue bajado a tierra en América estando aún enfermo. Éste infectó a otros tripulantes y la enfermedad, a la que llamaron la “gran lepra», se diseminó entre la población amerindia.

La descripción no tiene semejanza alguna con la lepra, y su rápida dispersión con una inmediata erupción cutánea no coincide con el aspecto de la frambesia o de la sífilis. Por estos datos, poca duda cabe de que se trataba de una forma letal de viruela.

La enfermedad, ciertamente, era más cruenta que la viruela conocida en la Europa del siglo XVI. Puede considerarse que una forma epidémica que afectaba a los nativos tlascaltecas fue transmitida por éstos a la capital en el primer intento abortado de su captura, durante el verano de 1521.

Cuando Cortés entró en la ciudad en agosto, encontró que casi la mitad de los habitantes habían muerto. En el curso de seis meses prácticamente no quedó un solo pueblo sin ser infectado en las regiones conocidas de la Nueva España. Se ha estimado que casi la mitad de la población azteca pereció en esa primera epidemia.

Una segunda epidemia que, se sabe, ingresó por medio de la llegada de barcos españoles, provocó devastación en 1531. Tres posteriores rebrotes, en 1545, 1564 y 1576, redujeron la población nativa de la Nueva España, de —se estima— entre 10 y 25 millones de habitantes anteriores a la Conquista a menos de 2 millones a comienzos del siglo XVII. En la misma época, también la población inca del Perú disminuyó, de cerca de 7 millones a, aproximadamente, medio millón.

La conquista de América (1492) por los europeos y la expoliación de ésta por sus herederos criollos ha provocado, aproximadamente, la muerte de alrededor de 100 millones de personas hasta la actualidad, entre matanzas, represiones y las múltiples enfermedades derivadas del encuentro intercultural.

Biografia de Gengis Kan Conquistas y Expansion del Imperio

Conquistas de Gengis Kan – Expansión de los Mongoles

Los mongoles cabalgaron durante siglos por las estepas de Asia. A comienzos del siglo XIII, un jinete implacable conquistó con dios el mayor imperio de la historia.

El imperio mongol fue fundado por Temujin, un príncipe huérfano del norte de Mongolia.

De joven tuvo que pedir refugio en otras tribus, pues su padre había sido asesinado por los tártaros. Pero, a los veinticinco años, consiguió reunir varias tribus y derrotó con ellas a los tártaros, pasando por la espada hasta el último enemigo.

En 1206, las demás tribus mongolas se sometieron a su autoridad y lo proclamaron su jefe con el nombre de Gengis Kan, que significa el «guerrero divino».

Al mando de su señor, los mongoles se lanzaron a conquistar el universo. Sometieron el sur de China, se apoderaron de Manchuria y en el año 1216 saquearon Cambaluc, la actual Pekín.

En 1219, cruzaron a caballo Asia y conquistaron Bujara y Samarcanda, en el actual Uzbekistán. Saquearon luego Georgia y derrotaron un vasto ejército comandado por todos los príncipes de Ucrania. Los dominios mongoles se extendían ya desde Corea hasta el mar Caspio.

BIOGRAFIA E HISTORIA DEL GENGIS KAN

Gengis Kan (nacido entre 1162 y 1167, y muerto en 1227). Antes de convertirse en Gengis Kan (escrito a veces Chingis Kan) se llamaba Temüjin.

A la edad de trece años se volvió jefe de un clan desesperadamente pobre de mongoles nómadas. Temüjin estaba hambriento de poder, así que puso manos a la obra combatiendo y derrotando a otros clanes, entre otros a los naimanes y tangutos (nombres que hoy día nadie recuerda pero que entonces eran importantes).

El primer objetivo de Genghis Kan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

conquista de los mongoles y sus matanzas

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria.

Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio.

Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

En 1206, cuando los uigures turcos le rindieron pleitesía, tomó el nombre de Gengis Kan, que significa “gran jefe” o “rey universal” .

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China.

Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Asesinando, saqueando y quemando las hordas mongolas barrían cuanto encontraban a su paso, cruzando las provincias septen-tentrionales hasta Yenching (la actual Pekín), la capital de los Kin. Hacia 1215 Yenching había caído y los mongoles controlaban toda China al norte del Hoang Ho, o Río Amarillo.

Privaron a las ciudades chinas de sus riquezas y obligaron a los soldados chinos más aptos a instruir a los ejércitos mongoles en estrategia y en el uso de nuevas armas, incluyendo los explosivos. Los chinos del Norte dieron la bienvenida a los mongoles como libertadores de los odiados Kin más que como opresores.

Genghis Kan decidió dejar tranquila a la China meridional y pasar al Oeste, a través del Asia central, hacia el rico reino musulmán de Persia. Sus tropas bien entrenadas y extraordinariamente móviles se lanzaron a través del difícil país que ahora es el Sur de Siberia, superando los peligros de la nieve, el calor, las inundaciones y las arenas desérticas. Tomaron y saquearon muchas ciudades famosas, como Samarkanda, Tashkent, Bokhara y Herat.

El noroeste de la India y Afgha-nistán cayó en manos de los invasores.

En 1222 entraron en Europa, derrotando a los ejércitos ruso y búlgaro. A su muerte, Genghis Kan dominaba desde el Río Amarillo en el Este hasta los bancos del Dniéper en el sur de Rusia. Previo que este vasto y mal organizado imperio no podría sobrevivir intacto durante mucho tiempo.

Decretó que a su muerte se dividiera en cuatro partes gobernadas por sus tres hijos sobrevivientes, Ogdai, Jagatai y Tule, y los descendientes de su hijo mayor Juji, que había muerto anteriormente. Por consiguiente, cuando murió en 1227, tras una partida de caza, el título de Kan pasó a Ogdai, y él y Tule empezaron una nueva campaña de conquistas y pillaje en China que duraría hasta 1279.

 A su muerte el Imperio Mongol se extendía desde el mar Negro hasta el océano Pacifico.

La Horda Azul, como eran conocidos los mongoles, invadió la China de los Kin arrasándola. En el asedio a Pekín la peste, que ya recorría las estepas, se extendió rápidamente debido a la cantidad de cadáveres putrefactos y a las ratas infectadas que eran catapultadas al interior de las ciudades.

Durante los asedios, los mongoles desviaban cursos de agua, provocando sed o inundaciones, y terribles máquinas lanzaban «fuego griego» (un chorro de fluido ardiente). Después de una tregua en el verano de 1215, Pekín capitulaba. Despreciando la suntuosidad de la impresionante metrópolis china Gengis Kan se retiró hacia el norte mientras sus tropas la exterminaban y saqueaban.

Estas atrocidades eran producto de una visión nómada de la vida que llevo a los mongoles a la política de «tierra quemada», a convertir en desierto las tierras conquistadas. De este modo las zonas muy fértiles fueron restituida a la estepa mientras se asesinaba a miles de personas.

El terror que evoca la mención de los mongoles está directamente relacionado con la terrible devastación que se abatió sobre Asia central entre 1219 y 1221.

Las ciudades que ofrecían resistencia eran arrasadas hasta sus cimientos y su población exterminada. En dos años conquistaron todos los grandes centros comerciales de Asia central.

En Merv se alzaron macabras pirámides con las cabezas de hombres mujeres y niños. En Nishapurt Herat hubo también horribles masacres. El desierto recuperó lo que los siglo de civilización le habían arrancado laboriosamente.

Privadas de su base agrícola, multitud de ciudades de Asia central empequeñecieron o desaparecieron. A duras penas se salvaban algunos artesanos, condenados a la esclavitud, y los imanes. Los carruajes repletos de botín y de mujeres partirán hacia Mongolia.

masacres humanas

La Cruzada de los Niños a Jerusalen Una Masacre Humana

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS EN LA EDAD MEDIA

La más fútil de estas expediciones fue la Cruzada de los niños, que tuvo lugar en 1212.

Treinta mil muchachos y muchachas franceses guiados por un joven pastor llamado Esteban y veinte mil niños alemanes bajo la dirección de un mozalbete llamado Nicolás, se pusieron en marcha para conseguir lo que las fuerzas militares no habían logrado.

Con una fe enternecedora creían que las aguas del Mediterráneo se separarían para dejarles pasar, como hicieron las del Mar Rojo ante los antiguos judíos en su huida de Egipto.

Pensaban que, una vez llegados a Palestina, otro milagro arrojaría a los musulmanes de Jerusalén, restaurando con ellos la fe cristiana.

Algunos niños se desanimaron y volvieron a casa antes de llegar muy lejos. Los que siguieron adelante con la cruzada murieron de hambre o privaciones, se ahogaron en el mar o fueron capturados y vendidos como esclavos.

Las Cruzadas comenzaron en 1095, cuando europeos de diversa procedencia, respondiendo al llamado del papa y unidos por el fervor religioso (eso decían), intentaron liberar Palestina, la Tierra Santa, de sus nuevos gobernantes turcos selyúcidas (por supuesto, nadie le preguntó a la gente que vivía en Palestina si deseaba ser liberada). 

Estos turcos islámicos, que conquistaron Asia Menor en el siglo once, vencieron a los ejércitos del Imperio Bizantino en la batalla de Manzikert, en 1071, y capturaron al emperador Romano IV Diógenes. Lo liberaron luego, pero el control bizantino sobre la región quedó maltrecho.

El predominio turco alarmó a la cristiandad toda (es decir, al mundo cristiano), y el eco llegó hasta Roma, en donde, para el papa Urbano II.

La gota que llenó la copa fue la toma de Palestina por los turcos selyúcidas incluida Jerusalén y los más sagrados santuarios cristianos. Lo peor para el papa eran los informes según los cuales los turcos maltrataban a los peregrinos que iban a visitar los santuarios de Tierra Santa.

Como musulmanes que eran, los gobernantes selyúcidas tenían poca razones para proteger a los viajeros cristianos, que eran presa fácil de los ladrones.

El papa estaba tan fuera de sí que en 1095 promovió una guerra para liberar a Jerusalén y ponerla de nuevo a salvo para los cristianos.

Las Cruzadas fueron la respuesta a su llamado. Al principio fueron tal vez empresas religiosas idealistas, pero degeneraron y se convirtieron en guerras brutales de odio y codicioso oportunismo.

Dos años tardó en llegar exhausto a Jerusalén el poderoso ejército cruzado vencedor en Nicea (primer enfrentamiento con los musulmanes, en junio de 1097), cuando la distancia se podía haber cubierto en unos dos meses de marchas moderadas.

Eran unos 1.200 caballeros y 12.000 infantes, sin maquinas de guerra, los que llegaban a la Ciudad Santa al borde del verano de 1099. Su victorioso asedio sólo se explica por la división de los musulmanes, incapaces de oponer un frente común a los cruzados.

El viernes 15 de julio, los jefes cristianos ordenaron el asalto general y rebasaron las murallas de la ciudad.

El asalto doblegó la resistencia de los guerreros fatimíes y los cruzados entraron en Jerusalén dispuestos a vengarse de cuantas privaciones habían pasado en los dos años y medio anteriores.

Todos los musulmanes fueron pasados a cuchillo, a excepción de los soldados refugiados en la torre de David que lograron negociar su libertad con uno de los jefes cruzados. Los judíos buscaron amparo en la sinagoga mayor, pero no les sirvió de nada porque los cristianos la incendiaron con ellos dentro. La masacre duró dos días. Niños, mujeres, ancianos, heridos…, no hubo quien se librara del infierno en el lugar considerado las Puertas del Cielo.

Cuando los hechos fueron conocidos, buena parte de la cristiandad se quedó atónita, por no hablar del horror y el resentimiento que causó entre musulmanes y judíos.

En Occidente, muchos sacerdotes dedicaron sus sermones a condenar la salvajada, abrumados de espanto porque una empresa bendecida por la Iglesia concluyera de ese modo inhumano y precisamente en Jerusalén.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino.

Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS: CAUSAS

MASACRES HUMANAS DE LA HISTORIA

A pie con niños campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida. (Para mayor información sobre Pedro el Ermitaño y su colega Gualterio Sans-Avoir,

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

Genocidio en Guatemala Terrorismo de Estado Resumen

ASESINATOS DE INDÍGENAS EN GUATEMALA POR EFRÁIN RÍOS MONTT

CRUELES MATANZAS EN LA HISTORIA

masacres humanas

El conflicto guatemalteco tiene su origen, en gran medida, en el golpe militar de 1954 contra el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán.

En los años que van de 1944 a 1954, Guatemala había vivido una etapa reformista conocida como la Primavera Democrática, aplicando importantes medidas como la reforma agraria, en donde miles de campesinos-agricultores se podían beneficiar económicamente y a la vez sacar al país del estancamientos económico.

Lamentablemente (y como casi siempre ha ocurrido), grandes empresas como la United Fruit, de capitales americanos, y con grande intereses en las plantaciones , se opusieron enérgicamente a las medidas de reformas y terminaron derrocando al flamante presidente con la ayuda militar de los EE.UU.

Desde ese momento se sucedieron regimenes militares, apoyados y controlados por los intereses estadoudinenses.

Estas circunstancias, unidas a la explotación feudal de la tierra, motivaron la aparición, a mediados de los años sesenta, de grupos guerrilleros de orientación izquierdista que, después de sufrir varias derrotas que casi supusieron su desaparición, en el año 1982 se englobaron en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Continuaron en su intención de luchar por un cambio revolucionario en el país, pero su discurso ideológico y sus programas se identificaron más con elementos nacionalistas, dando especial importancia a la población indígena, que no dudó en darles su apoyo.

También en 1982, un nuevo golpe de Estado llevó a la presidencia de la república de Guatemala el general Efraín Ríos Montt, que asumió todos los poderes, suprimiendo la constitución y declarando un Estado militar de extrema derecha.

Montt lanzó una fuerte campaña de represión contra la población indígena (a la que consideraba el sustento de la guerrilla) basada en la llamada «política de tierra quemada» que ya había iniciado el Gobierno guatemalteco en 1980.

Los militares guatemaltecos denominaron ‘operación Sofía’ y que fue puesta en práctica contra la población civil entre el 15 de julio y el 19 de agosto de 1982 en el departamento de Quiché y especialmente en el municipio de Nebaj. La ejecución de esa operación correspondió al cuerpo de paracaidistas, una fuerza especial dentro del Ejército guatemalteco.

La medida consistía en la destrucción de pueblos enteros situados en colmas donde supuestamente se escondían guerrilleros.

Durante los escasos 17 meses de su mandato (de marzo de 1982 a agosto de 1983) Efraín Ríos Montt asesinó 100.000 indígenas, dejando 500.000 refugiados y pueblos enteros (hasta 448) —principalmente en los departamentos occidentales de Quiche y Huehuetenango— literalmente arrasados, borrados del mapa, por el ejército y por las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC).

Los niños eran quemados vivos o sus cuerpos partidos a machetazos ante los ojos de sus padres. Para el ejército y las bandas de civiles, la violación de mujeres, jóvenes y niñas era un arma más de una guerra sin ley.

Un tercio de las víctimas de abusos sexuales eran menores de 17 años y el 35 por ciento sólo tenía 11 años. Según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentado en el año 2001, los niños fueron las principales víctimas de la guerra que durante más de 35 años desangró Guatemala.

Una de cada cinco víctimas era menor de 18 años y fue asesinada con los métodos más perversos: les partieron el cráneo, los aplastaron contra la pared o quemaron vivos. Los niños y niñas, en su mayoría mayas fueron torturados y sometidos a todo tipo de vejaciones.

Unos 150.000 niños supervivientes de las matanzas practicadas contra la población campesina se quedaron sin sus padres y, como en los años más crueles de la última dictadura argentina, otros miles fueron robados y entregados a familias adoptivas con un nombre falso.

La guerra que se libró en Guatemala hasta 1996 costó la vida a 200.000 personas, el 20 por ciento niños; de ellos, el 83,3 por ciento eran mayas. Un millón de personas quedó en condición de refugiadas o desplazadas.

El general y exdictador Efraín Ríos Montt, acusado de delitos de lesa humanidad, pudo presentarse a finales de 2003 a las elecciones presidenciales, a pesar de la prohibición establecida por la Constitución guatemalteca para aquellos candidatos que fueron golpistas.

En septiembre de 2007 logró un escaño como diputado por Frente Republicano Guatemalteco (FRG) en las elecciones generales celebradas en su país.

Conseguía de esta manera evadir a la justicia española que había cursado contra él una orden de búsqueda y captura para ser juzgado por genocidio y torturas, ya que los miembros del Congreso de la República en Guatemala disfrutan de inmunidad a no ser que sean suspendidos por un tribunal.

Hay que recordar que la instrucción contra el genocidio guatemalteco se sigue en la Audiencia Nacional a raíz de una querella que presentó en el año 1999 la Nobel de la Paz Rigoberta Menchú.

Esa querella sufrió varios parones judiciales hasta que en enero de 2008 el Tribunal Constitucional consideró que la Audiencia Nacional era competente para instruir ese caso.

La violencia que asoló Guatemala en los años 80 dejó profundas huellas en Rigoberta Menchú (n. 1959). Miembro de la comunidad quiché-maya, comenzó a defender los derechos de las mujeres indígenas cuando era una adolescente. Su familia fue acusada de participar en acciones guerrilleras. Sus padres y un hermano fueron detenidos, torturados y perdieron la vida a manos de los militares.

En 1981, partió al exilio, en México. Desde allí continuó con sus actividades a favor de las comunidades campesinas de su país. Cuando en 1992 recibió el premio Nobel de la Paz, Guatemala todavía no se había recuperado de cuatro décadas de gobiernos militares y violencia política, cuyo exponente era el general Efraín Ríos Montt. Esa lucha había estado caracterizada por secuestros, asesinatos y torturas. Unas 100.000 personas huyeron del país y unas 40.000 mujeres quedaron viudas.

En diciembre de 1992, esta indígena de 32 años de edad recibía una medalla de oro y un diploma de manos de Francis Sejersted, el presidente del Comité Nobel de Noruega. Sola, en el elegante salón de Oslo, en medio de una multitud de dignatarios y admiradores, ante las cámaras de televisión y periodistas de todo el mundo, Rigoberta Menchú Tum mostraba una franca sonrisa enmarcada en la morena cara redonda. Ataviada con el vestido tradicional de las mujeres quichés, sus largas trenzas negras contrastaban con los vestidos y peinados de gala de la concurrencia.

En palabras del Comité: «Rigoberta destaca como el símbolo viviente de la paz y la reconciliación entre las fronteras étnicas, culturales y sociales» en Guatemala, su país, y fuera de él.

Sobreviviente de la feroz persecución contra su raza y su familia, la dirigente del Comité de Unidad Campesina representaba la perseverancia de los indígenas en América, y de todas las minorías étnicas de la Tierra. Además del reconocimiento personal, la concesión del premio Nobel de la Paz en 1992 otorgaba relevancia internacional a las luchas -no siempre violentas- y movilizaciones que ese año se agruparon en la campaña «500 años de resistencia india, negra y popular».

No fue una concesión casual ni libre de polémicas. La portada de la revista Cambio 16 América anunció con cierto recelo: «Nobel de la Paz a una india en el V Centenario.» Luis Alberto Yon Rivera, portavoz del ejército guatemalteco, expresó que Rigoberta no merecía el premio. Y más de uno comentó que todo era una artimaña del imperialismo anglófilo para desprestigiar los festejos hispanos del V Centenario.

Para varios era escandaloso que el Comité premiara a la que en su autobiografía había hablado de «cómo su familia participó en la guerrilla, sobre su activismo político (que no indigenista) en el Ejército Guerrillero de los Pobres, la Organización el Pueblo en Armas, las Fuerzas Armadas Rebeldes, el Partido Guatemalteco del Trabajo…»

Otros más recordaban las condiciones infrahumanas y de constante explotación de los indígenas quichés, una de las 22 etnias que sobreviven en Guatemala.

Y en la imaginación de quienes leyeron Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, estaban las penurias y tragedias narradas en ese testimonio de quien recibiera 17 medallas de honor ese año: el padre quemado vivo, un hermano de 16 años salvajemente torturado y también quemado vivo en presencia de su familia. La propia Rigoberta recorriendo la selva para cultivar campos ajenos, la raquítica paga, el trabajo de sirvienta, el español aprendido en la adolescencia.

Al recibir el Nobel, consideró el premio como «un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por aspirar a una vida más digna, justa, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos. Los que ya no están vivos por albergar la esperanza de un cambio de la situación de pobreza y marginarían de los indígenas, relegados y desamparados en Guatemala y en todo el continente».

Fuente Consultada: Dias Negros de la Humanidad de M. Paz Valdez Lira

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki Explosion Nuclear

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki
Explosión Nuclear

masacres humanas

El 26 de julio de 1945, el presidente norteamericano Harry Truman lanzó una proclama al pueblo japonés, conocida luego como la Declaración de Potsdam, pidiendo la rendición incondicional del Japón,el 29 de julio el premier japonés Suzuki como era previsible rechazó la propuesta de Truman.

El 3 de agosto, Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki. El objetivo le era indistinto y la suerte de cientos de miles de almas inocentes parecieron no importarle demasiado.

El 6 de agosto despegaba rumbo a Hiroshima la primera formación de bombarderos B-29.Uno de ellos, el Enola Gay, piloteado por el coronel Paul Tibbets, llevaba la bomba atómica; otros dos aviones lo acompañaban en calidad de observadores.

Súbitamente apareció sobre el cielo de Hiroshima el resplandor de una luz blanquecina rosada, acompañado de una trepidación monstruosa que fue seguida inmediatamente por un viento abrasador que barría cuanto hallaba a su paso. Las personas quedaban calcinadas por una ola de calor abrazador.

Muchas personas murieron en el acto, otras yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras.

Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad. Unas cien mil personas murieron en el acto y un número no determinado de víctimas se fue sumando con el paso de los días y de los años por los efectos duraderos de la radiactividad.

Hambruna en China Durante Gobierno de Mao

MATANZAS EN LA HISTORIA: HAMBRUNA EN CHINA

masacres humanas

El Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) a finales de los 1950 y principios de los 1960 con la intención de aprovechar el enorme capital humano del país para la industrialización.

El fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales, produjo una hambruna que, según la mayoría de las estimaciones, provocó la muerte de entre 20 y 30 millones de personas.

El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS para combinarlos en una única y original fórmula china. La idea era la de colectivizar y crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.

También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña nobleza en los tiempos imperiales.

Esto generaba una competición de las autoridades locales para informar de lo bien que se estaban cumpliendo las ordenes, lo que generaba informes demasiado optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo interrumpido.

Hambruna en China Gran Salto Adelante de Mao Tse Tung

En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país. Decenas de millones de personas fueron movilizadas para producir un único producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000 comunas, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.

Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.

El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones).

Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.