Agustin P. Justo Gobierno, Biografia Politica y Economia



Gobierno y Biografia de Justo Agustin P.

Siendo el general Uriburu presidente de facto de Argentina y ante los rumores de conspiración en las fuerzas armadas y sintiéndose enfermo, el dispuso convocar a elecciones para el 8 de noviembre de 1931, a fin de poner término al período revolucionario.

A los comicios para la elección presidencial concurrieron dos coaliciones de partidos: la Concordancia (formada por la unión de los conservadores o demócratas nacionales con los radicales antipersonaiistas y los socialistas independientes), que proclamó al general Agustín P. Justo y al doctor Julio A. Rocahijo del general homónimo—, y la Alianza Civil (unión de socialistas con demócratas progresistas), que sostuvo a Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto.

El partido Radical personalista proclamó al binomio Marcelo T. de Alvear-Adolfo Güemes, pero en acuerdo de ministros el presidente Uriburu los declaró inhabilitados para figurar como candidatos. Por esta resolución, el radicalismo —que contaba con gran apoyo popular— retiró todas sus candidaturas a los puestos en el gobierno de todo el país y proclamó la abstención política.

Efectuadas las elecciones y realizado el escrutinio, se impuso la fórmula presidencial oficialista de la Concordancia: Justo-Roca

ANTECEDENTES:
La crisis mundial y sus consecuencias en la Argentina
Argentina sufrió los efectos de la gran depresión económica mundial.

Las exportaciones se vieron sumamente disminuidas, lo que obligó a limitar severamente las importaciones.

Decayó la actividad productiva y en consecuencia aumentó el desempleo.

El Gobierno estableció un rígido control del comercio exterior seleccionando los productos que podían ingresar al país como los combustibles y los productos químicos, entre otros.

Parte de lo comprado fue sustituido por el gran desarrollo de la na ciento industria nacional, sobre todo la de la alimentación y la textil.

La limitación de las importaciones se prolongó durante la Segunda Guerra Mundial.



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Vida de Agustin P. Justo: Nació un 26 de febrero de 1876 en Concepción del Uruguay, por entonces capital de Entre Rios. Con tres años su familia se trasla a Buenos Aires.

gobierno de Agustin P Justo

El niño estudió un año en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y a los 11 se incorporó al Colegio Militar, del que egresó el 9 de enero de 1892 con el segundo promedio de su promoción y como alférez de artillería.

El inicio de los estudios militares provocó tres años de distanciamiento entre padre e hijo. En julio de 1890, el joven cadete había intervenido en la Revolución del Parque junto a un grupo de treinta y tres camaradas, desconociendo a las autoridades naturales.

Se encontró allí con José Félix Uriburu, su primo Juan Bautista Justo, once años mayor que él y más tarde fundador del socialismo argentino, su tío Juan Felipe y Nicolás Repetto, todos nucleados alrededor de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

Poco tiempo después, fue amnistiado y se reincorporó al Colegio Militar. Durante la década del noventa Justo tendrá varios destinos que lo llevarán a San Juan, La Pampa y San Luis.

Desde enero de 1896 es oficial del arma de ingenieros en la División Técnica del Estado Mayor del Ejército, cuando lo sorprende la muerte de su padre.

Al año siguiente ingresa en la carrera de ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Exactas y se gradúa en 1903 junto con una carnada de oficiales caracterizada por una sólida formación cultural; entre ellos, Pablo Nogués, Enrique Mosconi y Alonso Baldrich.

En 1904, con el grado de capitán, obtiene el reconocimiento como ingeniero militar.

Para entonces llevaba cuatro años de matrimonio con Ana Ber-nal. La ceremonia se había celebrado en diciembre de 1900 y el general Enrique Mosconi había sido testigo del enlace.



La pareja vivía en el viejo Palermo, cerca del arroyo Maldonado, barrio «orillero» en esa época. Tendrán siete hijos, de los cuales varios fallecerán en la infancia.

El primogénito, Liborio, será el más recordado. Conocido por sus seudónimos de «Quebracho» y «Lobodón Garra», en la década del treinta adherirá al marxismo, por un tiempo participará del movimiento trotskista latinoamericano y proseguirá luego su labor de investigador y escritor de izquierda, por lo que se sucederán los desencuentros con su padre.

Ascendido a mayor en 1906, Agustín P. Justo ocupó la cátedra de Matemática en el Colegio Militar y fue docente de Telemetría y Telegrafía óptica en la Escuela de Tiro.

Fue segundo jefe del batallón de ferrocarrileros, subdirector de la Escuela de Tiro, a cuyo frente dirigió la campaña de instrucción en Sierra de la Ventana en 1908, y subdirector del Colegio Militar en octubre de 1913, con el grado de coronel.

Hombre laborioso, disciplinado y versátil, resultaba un conversador de trato afable que mostraba gran curiosidad intelectual, en especial en lo relativo a temas de historia. Confesaba sentir una especial admiración por la personalidad de Julio A. Roca, el Zorro, de quien más de una vez intentará copiar fórmulas y tácticas.

Desde 1908 la familia se había instalado en las cercanías de Campo de Mayo, en la localidad de Bella Vista.

Entre 1914 y 1915, Justo comandó la Cuarta Brigada de Artillería y alcanzó la dirección del Colegio Militar. Siete promociones de oficiales fueron moldeadas bajo su supervisión.

Justo no disimulaba su oposición a Yrigoyen, y en 1920, en un discurso a los cadetes cuestionó abiertamente la política del Presidente y generó fuertes polémicas.

Al año, durante los homenajes por el centenario del nacimiento de Bartolomé Mitre, transformó la conmemoración en un acto opositor al gobierno.

Fuente:Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX-Deleis-Titto-Arguindeguy Editorial Aguilar



PRESIDENCIA DE AGUSTÍN P. JUSTO (1932-1938)

La gestión presidencial: A la edad de 56 años, el general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después dé la Conferencia de Ottawa (mediados de 1932) agravaron el problema económico argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña. Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Las relaciones exteriores: En el orden internacional, la Argentina desarrolló una intensa acción diplomática.

El general Justo se trasladó al Brasil y más tarde —en 1935— el presidente de esa nación, doctor Getulio Vargas, llegó a nuestro país. También fue huésped del pueblo argentino el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien arribó a Buenos Aires en 1936.

El ministro Carlos Saavedra Lamas dirigió la política exterior en eí transcurso de la presidencia del general Justo. En 1932 se inició la llamada «guerra del Chaco» entre Paraguay y Bolivia, países que disputaban territorios chaqueños.

El protocolo que puso fin a la lucha se firmó en Buenos Aires, en junio de 1935. Por su destacada actuación diplomática en favor del cese de las hostilidades, Saavedra Lamas obtuvo el Premio Nobel de la Paz, del año 1936.

En 1934 se realizó en Buenos Aires el XXX Congreso Eucarístico Internacional, al que asistió como legado del Pontífice el entonces cardenal Eugenio Facelli (más tarde Pío XII) y que contó con la adhesión de millares de fieles de nuestro país y también del extranjero.

La renovación presidencial
Cuando se aproximó la fecha en que se debía proceder a renovar las autoridades nacionales, el panorama político se presentaba sombrío y confuso.

El general Justo y el partido oficial de la Concordancia sostuvieron la candidatura del doctor Roberto M. Ortiz, radical antipersonalista, cuya fórmula se completó con un conservador, el doctor Ramón S. Castillo, para el cargo de vicepresidente.

La Unión Cívica Radical presentó el binomio Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Realizadas las elecciones se impuso la fórmula oficialista: Ortiz-Castillo.

La otra cara del gobierno de Justo era la inauguración de obras públicas. La extensión de la red vial fue notable y se construyeron más de treinta mil kilómetros de caminos, financiados con un impuesto a las naftas decretado durante el gobierno de Uriburu y llevados adelante por la Dirección Nacional de Vialidad.

obelisco en construccion

Bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre, la Capital logró buena parte de su perfil moderno: se construyó el Obelisco, se inició la avenida 9 de Julio y el distrito federal marcó su límite, circundado por la avenida General Paz.

colegio militar el palomar

Durante el sexenio comenzó la construcción del Colegio Militar en El Palomar (imagen arriba) , de la Escuela de Aviación de Córdoba, del edificio del Ministerio de Guerra y el Hospital Militar en terrenos de Campo de Mayo.

SINTESIS DE SU GOBIERNO:

Desarrolló una inteligente y activa política exterior. Fue oficialmente al Brasil; visita devuelta por el Presidente de ese país, Gelulio Vargas.

En ambos casos hubo gran despliegue de cordialidad. Contribuyó al restablecimiento de la paz entre Bolivia y Paraguay, que se disputaron la posesión del Chaco en sangrientas batallas.

A ese efecto, Justo convocó un Congreso Panamericano en Buenos Aires. En 1934 se reunió en esta ciudad el 32° Congreso Eucarístico Internacional, presidido por el Cardenal Eugenio Pacelli (futuro Papa Pío XII), con gran afluencia de fieles y prelados de todas partes del mundo.

En 1936 visitó por primera vez la Argentina un Presidente de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, recibido por el Congreso en sesión extraordinaria. Justo intervino los precios de los productos de la ganadería y la agricultura.

Envió a Europa al vicepresidente, que con gran habilidad consiguió mantener abierto el mercado de sames con Gran Bretaña en
las condiciones estipuladas por el tratado Roca-Runciman.

Entre otras valiosas decisiones de esta presidencia, cabe citar: creación del «Banco Central de la República», de Dirección Nacional de Vialidad y de la Comisión Nacional de Cultura. Implantó además el impuesto a la renta

Constituyó el Fondo Nacional de Caminos con un impuesto especial a la nafta,cuyos ingresos debían invertirse en obras publicaste vialidad, nacionales y provincialesInauguró el puente entre Paso de los Libres y Uruguayana, en Brasil.

Muy discutidas en su momento, el conjunto de medidas económicas adoptadas por Justo sacaron al país de la crisis aguda del año ’30 y, aunque los sectores desposeídos se mantuvieron en la marginación, los índices macroeconómicos mejoraron.

Se creó la Dirección de Parques Nacionales, y la gestión de Pablo Nogués en los Ferrocarriles del Estado y la conducción de Ricardo Silveyra en YPF fueron eficaces.

Estos logros dieron a Justo una imagen de buen administrador. No obstante, de no mediar fraude, era difícil la continuidad conservadora.

La Concordancia, controlada por Justo, frente a los comicios de 1937 optó por «abdicar» en un antipersonalista, dejando la candidatura vicepresidencial para el PDN. Así surgió la fórmula continuista de Roberto Ortiz -el ministro de Hacienda– y el jurista Ramón Castillo, por entonces ministro del Interior.

La dupla salió a enfrentar a la ya proclamada fórmula socialista Nicolás Repetto-Arturo Orgaz y al binomio radical formado por Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca.

Alvear se burló de las giras electorales y las reiteradas inauguraciones del Presidente: «El general Justo está paseando el cadáver de su presidencia»; pero le fallará el pronóstico. Con proscripciones y fraudes, Ortiz y Castillo recibirán los atributos presidenciales y se instalarán en la Casa Rosada el 20 de febrero de 1938.

Pocos días antes, Justo recibió la noticia de la muerte de su hijo Eduardo en un accidente aéreo.

En diciembre de 1942 fallece su esposa y la salud del general decae rápidamente, para morir en enero de 1943, pocos meses antes de un nuevo golpe que cambiaría los destinos de Argentina.

Ver: La Decada Infame

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Argentina y el Mundo de José C. Astolfi – Editorial Kapelusz
Historia 5 Instituciones Políticas y Sociales de Argentina desde 1810 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

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