Leopolo II en el Congo Belga Explotacion Inhumana de la Población



LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA – EXPLOTACIÓN DE LA POBLACIÓN

Las incalculables riquezas que alberga el territorio congolés han sido objeto permanentemente de la codicia de reyes, imperios coloniales, multinacionales, políticos y aventureros de las más diversas categorías, siempre dispuestos a privar a los pueblos de sus recursos naturales. En el siglo XIX, durante el reparto europeo de África, el Congo fue entregado al rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), quien lo gobernó durante décadas, como si se tratara de su hacienda privada.

Eufemísticamente se le denominó Estado Libre del Congo. El dominio belga fue sanguinario, incluso para los brutales estándares del colonialismo europeo en África. En la búsqueda de caucho y marfil, los belgas asesinaron a más de 15 millones de congoleses en los primeros 30 años de su dominio.

La historia de la explotación de los recursos económicos del Congo mientras fue propiedad de Leopoldo II, es una de las historias más sangrientas de la historia contemporánea.

Mientras en Europa se dedicaba a rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas, secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.

Para financiar tan colosal negocio se sirvió de todo tipo de engaños sobre su obra civilizadora, consiguiendo aportaciones y préstamos que nunca devolvería, de todo tipo de empresas, instituciones y el propio estado belga, en 1889 y 1895.

Además de crear su propia empresa para la extracción del caucho y marfil, concedía tierras a empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Es el caso la Compañía de Katanga o la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905 comenzaron a extraer mineral de cobre con la contrapartida del pago de un porcentaje al estado, que no era otro que el propio Leopoldo.

Pero aunque ya en 1890, el misionero americano G.W. Willians hizo la primera denuncia sobre las monstrusidades de las que fue testigo, aún tardarían 10 años en estallar el escándalo en Europa. La publicación en la prensa de los relatos y datos recogidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad, misioneros como Willians Sephard, diplomáticos como el británico Casement, y sobre todo los trabajos de Edmund Dene Morel consiguieron finalmente, que los gobiernos europeos y EE.UU. comenzaran a investigar y oponerse al exterminio que se estaba llevando a cabo en el Congo.

El parlamento belga, haciéndose eco de este rechazo internacional , en 1908 obligó al rey Leopoldo a ceder sus dominios del Estado Libre del Congo, quedando todo el territorio bajo la autoridad del gobierno, pasado a llamarse Congo Belga.

 



LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA

Mientras Leopoldo II dictaba “normas” arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños, permitía que su brutal ejército privado (la Fuerza Pública), cometiera todo tipo de atrocidades incluido el sistemático uso de torturas, secuestros y asesinatos que tenían el fin de aterrorizar literalmente a la población, para someterla más fácilmente a las ambiciones del rey.

AMPLIACIÓN:

El rey Leopoldo II (reinó entre 1865 y 1909) fundó el Estado Libre del Congo como su propio Estado privado, reivindicación que fue ratificada por las potencias reunidas en la Conferencia de Berlín. En 1881 Leopoldo aumentó de forma sustancial sus dominios tomando el control de la región rica en minerales de Kananga, después de que su ejército matara al rey, Msiri, cuya cabeza fue cortada y colgada en un poste. Huelga decir que el sucesor de Msiri firmó de buen grado un tratado de paz. Con esas nuevas tierras, Leopoldo II añadió un territorio 16 veces más grande que toda Bélgica a su Estado privado.

Leopoldo II de Belgica

Entre 1885 y 1908, el régimen de Leopoldo II infligió un terror absoluto sobre la población africana indígena, que era obligada a producir caucho y marfil para su exportación. El ejército de Leopoldo II, la Fuerza Pública (FP), aterrorizaba a la gente y se aseguraba de que todo individuo entregase una cuota determinada de caucho y marfil a un precio fijo. Quienes escogieron cazar elefantes salvajes para obtener su cuota de marfil eran explotados de forma implacable: el marfil por el que los africanos recibían 82 céntimos la libra, en Liverpool se vendía a 12,5 francos, un beneficio para Leopoldo II de más del 1.500%.

Cargada con el moderno armamento procedente de Inglaterra, la FP de Leopoldo II torturaba a los nativos, los tomaba como rehenes y violaba a las mujeres. Los soldados negros reclutados por la FP tenían permiso para cortar la mano derecha a quien no entregara su cuota de caucho. Incluso recolectaban cestos de manos humanas ahumadas, que los oficiales locales utilizaban como baza en lugar de entregar las cuotas de caucho oficiales. Recibían bonificaciones en función del número de manos que habían reunido.

Un enorme aumento de la demanda de caucho a partir de la década de 1890 potenció aún más los beneficios de Leopoldo II, a causa de la llegada de los neumáticos inflables, inventados por John Dunlop, que abrió su primera fábrica en Dublín en 1889.

Y PARA SABER MAS…
LEOPOLDO II DE BÉLGICA PIERDE EL CONGO

En tan sólo dos décadas, el rey Leopoldo II de Bélgica había convertido una parte de África central, ochenta veces mayor que su país natal, en su propiedad privada. Los beneficios de las lucrativas industrias del caucho y del marfil iban a parar directamente a su bolsillo. En 1908, sus abusos de poder y los malos tratos a los africanos provocaron tal escándalo que el Parlamento belga, en un esfuerzo por mantener la constitución monárquica y el poder real, votó la anexión del Estado Libre del Congo y la convirtió formalmente en una colonia.

Leopoldo había empezado a apropiarse de estas tierras a finales de 1870, cuando el explorador Henry Morton Stanley navegó por el río Congo y ofreció los tratados que había negociado con los jefes africanos, en primer lugar, a una desinteresada Gran Bretaña y luego a un ansioso Leopoldo. Hacia 1884, 450 jefes habían cedido sus derechos de soberanía al rey Leopoldo (que por entonces usaba a Stanley para negociar en su nombre). Después de que el rey construyera una carretera a través del interior, la «carrera por África» se aceleró.



El Tratado de Berlín de 1885 estableció fronteras y normas de libre comercio para el África colonial y clamó en defensa de los derechos de los nativos africanos. Leopoldo ignoró todas las estipulaciones del tratado, gobernando el Congo con cruel intransigencia.

Para él, el Congo era «el gran pastel africano». El rey impuso tasas altísimas, que prácticamente acabaror con el comercio internacional y las inversiones extranjeras. Los habitantes fueron desposeídos de todos sus derechos y obligados a recolectar caucho sin cobrar. «Aquí hay una cesta», decían los capataces a sus subordinados, «ve al bosque y si en una semana no has vuelto con 5 Kg. de caucho, ordenaré que incendien tu cabana y tú morirás en ella». Unos quince millones de personas fueron esclavizados de este modo, decenas de miles fueron asesinadas. Grupos como la Asociación Inglesa para la Reforma del Congo estallaron en protestas.

Tras haber adquirido yates, casas en el Mediterráneo y queridas, Leopoldo invirtió dinero en Bélgica. Construyó lujosas obras públicas (avenidas, parques, museos), todo para congratularse con el pueblo belga mientras el resto del mundo lo condenaba. Cuando Leopoldo se percató de que la opinión pública estaba en su contra de manera irrevocable y que el movimiento en favor de la anexión era imparable, de forma silenciosa y cautelosa, transfirió los bienes del Estado Libre y concesiones mineras a compañías secretas fuera del control del gobierno belga. El Congo que cedió a Bélgica, a pesar de ser rico en reservas naturales, estaba arruinado.Leopoldo II.

Fuente Consultada:
http://www.ikuska.com
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín
Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo 3 Editorial CREDSA
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Lloyd Editorial Ariel

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

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